<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 50]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/los-diablos-azules-numero-50/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 50]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <item>
      <title><![CDATA["Equinoccios", un poema de Jacobo Llano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/equinoccios-poema-jacobo-llano_1_1203081.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4736b306-77aa-47ee-b993-181053573870_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt=""Equinoccios", un poema de Jacobo Llano"></p><p>  </p><p> "Equinoccios", un poema de Jacobo Llano.</p><p><strong>Equinoccios</strong></p><p>Por una grieta en la mitad del muro</p><p>entran aquellos días en mis días de ahora.</p><p>Imágenes que no acaban de fundirse</p><p>porque no cierran ningún círculo, mezclando</p><p>los recuerdos con la imaginación</p><p>o quizá con los sueños;</p><p>no, con los sueños no.</p><p>¿Cambia lo que ha pasado, lo que a ti te ha pasado</p><p>el virar de mirada hacia aquello una y otra vez?</p><p>No lo creo.</p><p>¿En dónde nace, de qué tierra o de qué nube</p><p>absorbe el agua y crece esa semilla</p><p>robándonos la luz?</p><p>Los días como figuras borrosas</p><p>que se dibujan solamente tras el velo de lluvia</p><p>de un abril oscuro, las noches atravesadas</p><p>de luz eléctrica en el centro de las horas,</p><p>arrancadas de sus raíces por aquellos otoños irreales</p><p>y vehementes. Al cabo de los años, comencé</p><p>a preguntarme dónde quedaba el corazón,</p><p>dónde la conciencia, la voluntad, qué cicatrices</p><p>te dejaba. Ahora que ya es tarde</p><p>las comprendería y cuidaría mejor,</p><p>créeme, un poco mejor</p><p>de lo que tal vez supe hacer entonces.</p><p>¿Qué había tras aquel silencio,</p><p>tras esa intimidad infranqueable?</p><p>¿Qué verdad revelarían tus labios</p><p>si hubiesen hablado? De las guerras más atroces</p><p>dicen que se regresa mudo: tu sangre,</p><p>tus músculos y tus huesos bajo la piel</p><p>invisibles, con su dolor a solas.</p><p>Siempre a tu alrededor, junto a ti,</p><p>no alcanzábamos a darles consuelo.</p><p>Una mirada tuya de pánico se me posa en los ojos</p><p>y se abre un túnel en el que se pierden,</p><p>como en un pozo, flores y hojas secas.</p><p>Me encuentro de repente en el cauce de un río</p><p>antiguo y caudaloso, de aguas secretas y templadas,</p><p>braceando entre la orilla de tu ser</p><p>y la oscuridad de tu ser devorado.</p><p>Y me viene hoy,</p><p>nueve años después de tu muerte, cuando me pongo</p><p>tu chaqueta azul con las mangas ajustadas</p><p>a tu talla. Raída y con manchas, la utilizo</p><p>en el trabajo con orgullo indisimulado,</p><p>aunque íntimo y hacia adentro. Entonces,</p><p>un compañero de oficina me dice bromeando</p><p>que los puños de la camisa sobresalen</p><p>por debajo demasiado, como si estuviera</p><p>continuamente intentando alcanzar</p><p>algo</p><p>y no llegara.</p><p><em>*Jacobo Llano ganó el XVI Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma con el libro </em><strong>Jacobo Llano</strong><a href="http://www.visor-libros.com/tienda/novedades/el-silencio-de-los-peces.html" target="_blank">El silencio de los peces</a><em> (Visor, 2016). </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[f44f7260-ffea-4285-ad18-039ee1f9fa32]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Feb 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jacobo Llano]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/4736b306-77aa-47ee-b993-181053573870_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="138734" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/4736b306-77aa-47ee-b993-181053573870_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="138734" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA["Equinoccios", un poema de Jacobo Llano]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/4736b306-77aa-47ee-b993-181053573870_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Literatura,Literatura española,Poesía,Los diablos azules número 50]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Esto es un infierno!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/infierno_1_1136028.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8fc0bbfc-df66-4afb-888f-a7858076b5ab_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Esto es un infierno!"></p><p><em>Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Les dejamos esta sala para que comenten sus lecturas y nos ayuden a componer nuestra biblioteca. Si formas parte de un club de lectura, puedes escribirnos a losdiablosazules@infolibre.es para contarnos vuestra historia y hacernos llegar vuestras recomendaciones.</em><strong>losdiablosazules@infolibre.es</strong></p><p>_________________________</p><p>El proyecto <strong>El Infierno de Dante Alighieri: una lectura a voce alta</strong><em>Infierno</em><em>a voce alta</em> nace con una doble intención. Por un lado, queremos redescubrir la fuerza y la actualidad de la poesía de Dante y del pensamiento ético  que la sostiene. Seguir al <em>Sommo Poeta</em> en su descenso a los infiernos —a nuestro propio infierno individual y social– nos acercará a una palabra poética que se aleja de la esfera privada de la contemplación y del sentimiento para afirmarse como acción estética, ámbito de la reflexión filosófica y política, voz de y para la «<em>cittade</em>». Además, buscamos reivindicar la lectura colectiva, en voz alta, como un espacio de encuentro, de escucha y de participación.</p><p>En cada encuentro, pues, ponemos en común ideas y conocimientos, dejamos resonar las palabras de Dante (que leeremos tanto en italiano como en la traducción al castellano de <strong>Ángel Crespo</strong>) y, finalmente, nos abandonamos al placer de su música. El viaje por la selva oscura empezó el miércoles 14 de diciembre de 2016 con una sesión introductoria en la que leímos el primer canto y se reanudó el jueves 12 de enero. Desde entonces programamos citas con una frecuencia bisemanal y por un total de siete encuentros. A lo largo de este recorrido, nos acompañarán las voces, entre otros, de <strong>Juan Carlos Mestre, Ángel Guinda, Pilar Gómez Bedate, Luis Luna, Olvido García Valdés</strong> y <strong>Guadalupe Grande.</strong></p><p>  </p><p> Lee: Javier Pascual. </p><p>  </p><p> Lee: Juan Carlos Mestre.</p><p>  </p><p> Lee: Ángel Guinda.</p><p>  </p><p> Lee: Pilar Gómez Bedate.</p><p>  </p><p> Lee: Luis Luna. </p><p>  </p><p> Lee: Olvido García Valdés. </p><p>  </p><p> Lee: Guadalupe Grande. </p><p><em>*Puedes encontrar la librería Enclave de Libros en la calle Relatores, 16, de Madrid y en su página web. </em><strong>Enclave de Libros</strong><a href="http://enclavedelibros.blogspot.com.es/" target="_blank">página web</a></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[daab4659-486d-4804-a2db-1c3bbd10b4d3]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Feb 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Librería Enclave de Libros]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/8fc0bbfc-df66-4afb-888f-a7858076b5ab_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="136115" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/8fc0bbfc-df66-4afb-888f-a7858076b5ab_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="136115" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¡Esto es un infierno!]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/8fc0bbfc-df66-4afb-888f-a7858076b5ab_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Librerías,Literatura,Literatura europea,Poesía,Los diablos azules número 50]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El camino]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/camino_1_1136020.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d3da5eca-c8e4-4a90-afa4-33b571816a81_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El camino"></p><p><em>(Comienza Lara Moreno.)</em><strong>Lara Moreno</strong></p><p>Me levanté con la noticia de la muerte de <strong>Fidel Castro</strong>. Mi padre estaba sentado a la mesa de la cocina y me miró retador cuando entré; parecía que llevara un tiempo esperándome. ¿Te has enterado? Mi padre en camiseta de manga corta, las ventanas de la cocina abiertas, puro otoño húmedo, la carne cuarteada de sus brazos soportando el helor, ajena a él. De qué me tengo que enterar. El café estaba frío, era del día anterior, mis manos torpes, ateridas, incapaces de abrir la cafetera, de resolver aquello. Se ha muerto el viejo cabrón, me dijo. Giré la cabeza para verle la cara: la cara de mi padre burlona, con migas de pan tostado en la barbilla, la quijada sin afeitar, barba rala de dos días. Había satisfacción en sus ojos, casi ya de pez y tan turbios. Sus ínfimos momentos de felicidad. La muerte del viejo cabrón. La muerte de todos los viejos cabrones, hasta que luego ya no quede ninguno. Ya faltan menos, musité, estate tranquilo. No moví los labios. Rellené la cafetera de agua y busqué el bote del café. Me temblaban los dedos. Apenas había ya, ni siquiera para un caldo sucio. Quise dar un golpe en la encimera, uno fuerte que me hiciera daño y que le hiciera daño a él, que lo asustara. En vez de eso me giré para mirarlo de nuevo, abrí la boca y dije, esta vez muy alto, como si llorara: no hay más café. Mi padre, su camiseta blanca sin planchar, la carne fría caída de sus brazos. ¡No hay más café!, repetí. Entonces él, enfrentándome retador desde su puesto de vigilancia, desde su trinchera, me dijo: ¿te has enterado? Se ha muerto el viejo cabrón.</p><p>Después de aquello no volví a entrar en la cocina. Me duché durante quince minutos, quemándome la piel, frotando bien las ingles, las axilas, me vestí elegante, con ropa antigua, un poco de olor a alcanfor, crucé el pasillo, apenas una sombra al pasar por la puerta de la cocina, el viejo cabrón sentado a la mesa celebrando. Bajé a la calle y me alejé del edificio de nuestra casa, crucé la avenida y atravesé el barrio por su parte más oscura, más detenida. Al fondo de la callejuela, en la esquina, estaban los de siempre sentados a la puerta del locutorio. Dos en el suelo y otros dos en sillas de plástico vencidas. Fumaban en silencio pero se miraban de vez en cuando los unos a los otros como si se hablasen mentalmente, pequeños gestos de aprobación. El mayor, gordo y bigotudo, adelantó la barbilla para saludarme. Temprano hoy. Metí las manos en los bolsillos de la chaqueta y apreté los brazos contra mi cuerpo. Sí, vine pronto. El gordo me habló otra vez, ya sin mirarme, no hay nada todavía, no tengo nada. ¿Luego? Saqué las manos de los bolsillos, blancas, las extendí como si ofreciera algo. ¿Cuándo vuelvo? Y ahora fue uno de los más jóvenes el que se dignó hacerme caso, sus ojos rápidos clavados más allá de mis ojos. Negó con la cabeza, dos veces, seco y amenazante, y yo seguí camino, porque el día era largo, bien largo y repetido, aunque hubiera un viejo cabrón menos.</p><p><em>(Sigue Ana Clavel.)</em><strong>Ana Clavel</strong></p><p>El día era largo, pero de pronto dejó de ser repetido. En la banca solitaria del parque adonde me senté un momento antes de retomar el camino de siempre, alguien había olvidado un móvil de buena marca. Miré hacia todos lados sólo para verificar que estaba de suerte. Podía venderlo y sacarle alguna pasta. O podía quedármelo y mandar al diablo a los del locutorio para hacer mis propios negocios. Como fuera me acerqué a un centro comercial adonde había visto un establecimiento que ofrecía servicios de telefonía.</p><p>La fila de atención a clientes era numerosa. Pasaban los minutos, yo tenía tiempo de sobra, pero la gente comenzaba a dar señales de hartazgo. Un hombre a quien le habían regresado por segunda vez un equipo deficiente vociferó con demandarlos. Mientras la chica que lo atendía se alejaba a consultar el caso a un privado, observé aquella especie de ratonera donde nos encontrábamos como conejillos de laboratorio: la luz artificial blanquecina, la escasez de mobiliario, el aire enrarecido contribuían a la sensación de atrapamiento.</p><p>Delante de mí, dos jóvenes platicaban de la noticia del día. Uno de ellos, con espejuelos al estilo <strong>Lennon</strong>, dijo de pronto:</p><p>—Cuando despertó, no podía creerlo: Fidel ya no estaba ahí…</p><p>Su compañero aprobó en medio de una risotada:</p><p>—Como el cuento de <strong>Monterroso</strong>.</p><p>Yo no sabía quién era ese Monterroso o Monterrojo, pero sí que hablaban del mismo viejo cabrón. Estuve a punto de salirme sin que me atendieran. Entonces reparé en la pared lateral más próxima, cubierta en gran medida por un acrílico azul brillante. Era como un ventanal donde se reflejaba en una dimensión cerúlea el espacio del establecimiento todo, con sus varios mostradores y numerosas filas. Ahí estábamos unos y otros, duplicados en ese mundo en azul. Cuando encontré mi propia figura en la superficie plástica, tuve ganas de levantar la mano y saludarme pero no me animé a pasar por loca.</p><p>Comencé a escudriñar aquel mundo paralelo de sombras y fantasmas azulados. Ahí estaba el hombre al que le habían regresado por segunda vez un equipo que a las primeras de cambio, volvía a fallar. De un tono azul subido, aguardaba con enfado que regresara la muchacha del mostrador. También una mujer de traje sastre de muy buenas carnes azules a la que el policía de vigilancia no le quitaba el ojo.</p><p>Por fin regresó la chica de nuestro mostrador. Con desdén le comunicó al cliente que la empresa no se hacía responsable del aparato porque la póliza había vencido un día antes. En respuesta, el hombre del plano azul la tomó del cuello y comenzó a zarandearla. Pero en vez de gritar pidiendo ayuda, la muchacha parecía disfrutarlo y hasta gorjeaba en azul celeste. Confundida, busqué al policía que no le quitaba el ojo a la mujer de buenas carnes, pero ya no sólo la miraba sino que había pasado a la acción y tras acariciarle los senos, le ponía su propia gorra en la cabeza y ella se dejaba tomar fotos con la cámara de su móvil. Por su parte, los jóvenes que habían hablado del viejo cabrón se habían puesto a hacer cabriolas azules en plena sala de espera y varios les hacían corro y les llevaban la cuenta.</p><p>Esto sucedía en la parte más próxima a mi fila, pero más allá había otras extravagancias insólitas, besos entre desconocidos, manoseos, cuchicheos, bofetadas, golpes... Un pandemónium se desataba en aquel ventanal de acrílico azul mientras de este lado del camino la gente continuábamos en nuestros lugares de tedio y hartazgo con toda nuestra gama de colores reales.  Volví a buscar mi figura en aquel mundo tan azul, tan intenso. Me costó trabajo dar conmigo. No podría revelar lo que estaba haciendo.</p><p><em>(Continúa Sandra Lorenzano.)</em><strong>Sandra Lorenzano</strong></p><p>Lo único que puedo decir es que hacía lo que siempre había querido hacer, lo que debía haber hecho mucho tiempo atrás. Te has enterado. Se ha muerto el viejo cabrón. La muerte de todos los viejos cabrones. Hasta que ya no quede ninguno. Azul. Todo. Allí.</p><p>Llegó mi turno en la fila. “Nosotros vendemos teléfonos, no los compramos”, me dijo la chica del mostrador con una estúpida sonrisa a pesar de la zarandeada. Pero si una no necesita hablar con nadie sino tener unos duros en la bolsa, importa poco saber que el nuevo modelo tiene “alcance ilimitado y pantalla táctil”.</p><p>Quizás el gordo lo aceptara a cambio de lo que sabía que yo quería. Otro tipo de pago en especie. Él encontraría dónde venderlo y seguro sacarle más de lo que yo le debía.</p><p>El otoño más frío de la última década habían dicho en la noticias. No en la isla. De allá las imágenes llegaban tibias, soleadas. ¿Qué estaría haciendo ella? ¿Celebrando también la muerte del viejo? ¿Sería de las que lloraban en la Plaza de la Revolución? ¿O estaría buscando jabón, o verduras, o papel higiénico por las calles más oscuras de La Habana? Preferible caminar veinte o treinta cuadras que estar mañana sin nada. Nadie sabe qué puede suceder sin él. Y se tocan el mentón al decirlo, todos entienden el gesto: el barbón.</p><p>Por lo menos no pasan frío. Ella me agarraba de la mano cuando caminábamos por el malecón. Siempre. “Para que no te lleve el viento”, me decía. Tenía la mano grande y un poco rasposa. La mía se aferraba a la suya. No me hubiera gustado salir volando sin ella.</p><p>Ahora se terminó el café. Hace rato que no la llamo. ¿Para qué? Es caro y la vecina que le prestaba el teléfono se fue de la ciudad. O se murió. No me acuerdo. Y ella que lloraba siempre. “Niña, ¿eres tú? ¿Estás bien?”. Y enseguida las lágrimas. “Bien”, contestaba yo. A secas. Dejé de decir “mamá”. Ella esperaba esa palabra y yo no se la decía. Porque, ¿a quién que viva a 7453 kilómetros (en línea recta) de su mano grande y rasposa le gusta quebrarse? ¿A quién le gusta pensar en cada centímetro de esos kilómetros si tiene que seguir viviendo como si nada? 7453 kilómetros. Me lo repetía todos los días. ¿Y si estoy en Lavapiés me acerco a ella? ¿Y si me paro frente a Atocha? A los seis años, a los siete, a los ocho, soñaba con la muerte del viejo cabrón. De todos los viejos cabrones hasta que ya no quedara ninguno. ¿Qué sabe el gordo de islas y distancias? ¿Qué saben los otros? Me miran desde sus sillas de plástico. Temprano hoy. Que vendan el puñetero móvil y me dejen en paz. Estamos de fiesta.</p><p>No fue el viento. Fue él. Hace veinte años. Ella se quedó en una orilla. Y yo en otra: a 7453 kilómetros. Azul. Todo. “Hierba mala nunca muere”, repetía sentado en la cocina. En camiseta. Y yo no decía nunca mamá. ¡No hay café! La muerte del viejo cabrón. La muerte de todos los viejos cabrones, hasta que no quede ninguno.</p><p>Ya faltan menos, dije o pensé cuando volví a entrar. Ya faltan menos. Estate tranquilo.</p><p><em>(Cerrará Antonio Orejudo.)*Lara Moreno es escritora. Su último libro, </em><strong>Antonio Orejudo</strong></p><p><strong>Lara Moreno</strong><a href="http://www.megustaleer.com/libro/piel-de-lobo/ES0128656" target="_blank">Piel de lobo</a><em> (Lumen, 2016).*Ana Clavel es escritora. Su último libro, </em></p><p><strong>Ana Clavel</strong><a href="http://www.megustaleer.com/libro/las-ninfas-a-veces-sonrien/MX10841" target="_blank">Las ninfas a veces sonríen</a><em> (Alfaguara, 2013). *Sandra Lorenzano es escritora. Su última novela es </em></p><p><strong>Sandra Lorenzano</strong><a href="http://www.planetadelibros.com.mx/la-estirpe-del-silencio-libro-200687.html" target="_blank">La estirpe del silencio</a><em> (Seix Barral, 2015).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[be4659ce-7fdf-438a-b20b-78c8560a708d]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Feb 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lara Moreno | Ana Clavel | Sandra Lorenzano]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/d3da5eca-c8e4-4a90-afa4-33b571816a81_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="334787" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/d3da5eca-c8e4-4a90-afa4-33b571816a81_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="334787" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El camino]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/d3da5eca-c8e4-4a90-afa4-33b571816a81_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura española,Narrativa,Los diablos azules número 50]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['51 poetas': Genealogía literaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/51-poetas-genealogia-literaria_1_1136017.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/797f3211-3609-4c37-a416-28617c68314d_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="'51 poetas': Genealogía literaria"></p><p><strong>51 poetas. Antología íntima</strong></p><p><strong>Selección, introducción y notas de J.M. Coetzee</strong></p><p><strong>El hilo de Ariadna</strong></p><p><strong>Buenos Aires2015</strong></p><p>Al leer algunas de las más conmovedoras novelas de<strong> J. M. Coetzee</strong> (Premio Nobel de Literatura 2003) como <em>Esperando a los bárbaros</em>, <em>El maestro de Petersburgo</em>, <em>Desgracia</em> y <em>La infancia de Jesús</em> entre otros, se confirma aquella verdad de a pulso de que los grandes narradores deben ser, antes que nada, buenos lectores de poesía como una forma no solo de configurar una mirada del mundo y el ser humano, sino como una manera de medirle el pulso a las palabras y enfrentarse a la verdadera intensidad de un idioma.</p><p>Algunos escritores revelan su secreta carpintería y nos dan a conocer sus costuras y recursos en su propia narrativa, otros nos van develando en sus obras algunos guiños y pequeños homenajes a sus poetas o poemas entrañables. Otros narradores consumados (se me vienen a la cabeza <strong>William Faulkner, José Saramago, Aldous Huxley, Charles Bukowski, James Joyce</strong> y <strong>John Updike</strong>, por mencionar algunos) se arriesgaron con mayor o menor fortuna a publicar sus poemas o ejercicios poéticos en volúmenes que integran sus bibliografías. John Maxwel Coetzee nos entrega una antología personal e íntima de los poetas y poemas que han sido definitivos en su pasión lectora y que trazaron, cada uno a su medida, los puntos cardinales de un oficio y una vocación.</p><p>A la mejor manera de <strong>Jorge Luis Borges</strong>, el escritor sudafricano ha emprendido la fascinante aventura de la publicación de su Biblioteca Personal y lo hace precisamente con una editorial joven e independiente de Argentina: El Hilo de Ariadna. En una impecable edición de 600 páginas, Coetzee nos lleva de la mano por su historia personal de la poesía mostrando al lector no solo sus poetas fundamentales sino los poemas esenciales que no solo lo han emocionado sino que le han permitido reconocerse como parte de una genealogía de elecciones afectivas. Es el resultado de sintetizar toda una vida de lecturas y de hacer un balance de su canon particular en el que estrecha unos vasos comunicantes entre los clásicos, sus maestros y sus contemporáneos en diferentes lenguas y culturas.</p><p>Nos recuerda Coetzee en la introducción que "esta antología es personal en dos sentidos": "Primero, está formada por poemas que significan y significaron mucho para mí. Segundo, está formada por poemas que responden a mi estándar personal de excelencia poética". Agrega después, casi a la manera de un arte poética: "Desde nuestros primeros días, antes de aprender a hablar, antes de tener la más mínima noción de qué es una palabra –cómo un sonido puede portar un sentido que es igual para todos los hablantes–, nuestra mente infantil comienza a configurarse gracias a la música y la poesía, a partir de los ritmos del habla de nuestras madres y el parloteo sin sentido de las canciones y rimas infantiles. Llevamos esos ritmos, esos fragmentos de melodías, esos ecos del habla a través del viaje de nuestra vida, enterrados profundamente dentro de nosotros, junto con otros pedazos de canciones y versos que recogimos en la infancia. Configuran nuestra sensibilidad; tomados en su conjunto, constituyen el sustrato más arcaico de la cultura dentro de la cual nacemos".</p><p>Para los lectores hispanos resulta grato que la antología abra con cuatro poetas de las dos orillas de la patria cervantina: <strong>Rafael Alberti, Federico García Lorca, Jorge Luis Borges </strong>y <strong>Pablo Neruda</strong>, cuatro poetas definitivos para comprender el vigor y la fuerza del idioma español en el mundo de hoy.</p><p>Así como incluye algunos poemas muy conocidos por los lectores de poesía como "Ajedrez<em>"</em> de Borges, "Barcarola" de Neruda, "Romance sonámbulo" de García Lorca, "El barco ebrio" de <strong>Rimbaud</strong>, "Fuga sobre la muerte" de <strong>Celan</strong>, "Requiem" de <strong>Anna Ajmátova</strong>, "Oda sobre una urna griega" de <strong>Keats </strong>y "Pan y vino"<em> </em>de <strong>Hölderlin </strong>entre otros, también toma sus riesgos (como los buenos antologuistas) y apuesta por incluir poemas y poetas de su nativa Sudáfrica y de su actual país de residencia Australia como lo son <strong>Douglas Livingstone</strong> y <strong>Stephen Watson</strong> y <strong>Les Murray</strong> respectivamente. Poetas que reinventan su cultura y desde la búsqueda de sus mitologías crean un diálogo con la actualidad.</p><p>Además de los poetas mencionados están incluidos los franceses <strong>François Villon</strong> y <strong>Charles Baudelaire</strong>; de lengua alemana como <strong>Rainer Maria Rilke, Bertolt Brecht, Hans Magnus Enzensberger</strong> y <strong>Rutger Kopland</strong>; poetas polacos como <strong>Zbigniew Herbert </strong>y <strong>Wislawa Szymborska</strong>; italianos como <strong>Cesare Pavese </strong>y <strong>Eugenio Montale</strong>; latinos como <strong>Sexto Propercio, Publio Ovidio Nasón</strong> y <strong>Marco Valerio Marcial</strong>; griegos como <strong>Simónides, Constantino Cavafis, Angelos Sikelianos </strong>y <strong>Yorgos Seferis</strong> y por supuesto de lengua inglesa como <strong>William Shakespeare, Walt Whitman, Ezra Pound, Theodore Roethke, Anne Sexton, Sharon Olds, John Ashbery</strong>, <strong>William Wordsworth, William Butler Yeats</strong> y <strong>Ted Hughes</strong> entre otros.</p><p>Las notas que acompañan cada poema, más que perseguir un afán didáctico nos deja ver una sensibilidad lectora llena de matices y de rigores. Son notas de un lector devoto que, con gran generosidad, comparte su aproximación e interpretación de cada poema. Por ejemplo al comentar "Colegio (S.J.)" de Rafael Alberti (poema inicial de la antología), Coetzee nos recuerda: “La amargura de Alberti a causa de la educación –o adoctrinamiento— que recibió de los jesuitas queda clara en varios poemas que escribió durante su fase surrealista de fines de los años veinte. “Colegio (S.J.)' lo escribió a mediados de la década de 1930, momento en el cual el poeta se había convertido en militante comunista comprometido en la defensa de la República española. Se centra en el papel del Colegio (del cual lo expulsaron a los quince años) para fomentar su conciencia de clase, así como para cerrarle las puertas del cielo al hacerle odiosa la  religión católica”.</p><p>De igual manera al anotar los conmovedores poemas que escogió de <strong>Wallace Stevens </strong>menciona: “De los grandes poetas de su generación, Wallace Stevens era el más inclinado a la filosofía y, a la vez, el de imaginación más sensual. “El hombre de nieve” (1923) y “la idea del orden en Cayo Hueso” (1936) son poemas filosóficos en el sentido de que están impulsados por un ansia capital de sentido (¿tiene el mundo sentido en sí mismo? ¿Es el mundo tal y como lo conocemos, es decir, creado por el lenguaje?). Sin embargo, la experiencia de leerlos es menos parecida a la de seguir una indagación filosófica que a la experiencia de escuchar música y caer bajo su hechizo: el pensamiento se materializa”.</p><p>Si Bien Coetzee justifica esta antología como una nostalgia de una época en la que había muchos dioses también nos recuerda con cada poema incluido que cuando caen las mitologías y los dioses emprenden su retirada la poesía seguirá siendo, de una vez y para siempre, el lugar de refugio de lo sagrado, de lo íntimo, del silencio y de lo humano.</p><p><em>* Federico Díaz-Granados es poeta. Su último libro es </em><span id="cke_bm_277C"></span><a href="http://www.visor-libros.com/tienda/novedades/las-prisas-del-instante.html" target="_blank">Las prisas del instante</a><em> (Visor, 2015). </em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[3ca2a077-cdda-4115-b48d-0b91a014cdd7]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Feb 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Federico Díaz-Granados]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/797f3211-3609-4c37-a416-28617c68314d_16-9-aspect-ratio_default_0.png" length="228509" type="image/png"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/797f3211-3609-4c37-a416-28617c68314d_16-9-aspect-ratio_default_0.png" type="image/png" fileSize="228509" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA['51 poetas': Genealogía literaria]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/797f3211-3609-4c37-a416-28617c68314d_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Poesía,Premios Nobel,Los diablos azules número 50]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Y oyes cómo llora el viento': Asomarse al abismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/oyes-llora-viento-asomarse-abismo_1_1136006.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/53592412-bb33-4e9f-af83-191caeb04288_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Y oyes cómo llora el viento': Asomarse al abismo"></p><p><strong>Y oyes cómo llora el vientoTexto de Dora SalesIlustraciones de Enrique FloresLóguez EdicionesSanta Marta de Tormes (Salamanca)</strong><em>Y oyes cómo llora el viento</em></p><p><strong>2016</strong></p><p>En 1729, <strong>Jonathan Swift</strong> aportaba, entre sarcasmo e ironía, la solución para el exceso de niños pobres en Irlanda a través del ensayo satírico: <em>Una modesta proposición, </em>donde sugería que los padres vendieran a sus hijos a los ricos hacendados para que estos se los comieran. La publicación de la obra le acarreó el rechazo de sus contemporáneos por su excepcional <em>mal gusto</em>, pero consiguió remover conciencias. Hoy, tal provocación en un entorno donde los inmigrantes ahogados son el último de los problemas de cualquier gobierno europeo, pasaría totalmente inadvertida.</p><p>Para un occidental, más preocupado por el acceso al poder de algún partido <em>radical </em>de reciente aparición o por el atuendo heterodoxo de los personajes de la última cabalgata de los Reyes Magos, resulta inimaginable la perspectiva de que sus hijos de diez o doce años puedan andar por ahí pistola en mano, descalzos y con el cerebro saturado de pegamento, cambiando plata por sangre a las órdenes de algún narcotraficante que, además, es el único <em>padre </em>que han conocido. Hay un abismo de gravedad inconcebible entre el planeta donde viven esos niños, que disparan como el que va al quiosco a comprar <em>chuches</em>, y el planeta donde mi hijo dibuja las aventuras de “El Rey Hormiguita”, personaje de su creación que, aunque dispone de toda una flota de naves estelares y habla de aniquilar mundos enteros a golpe de láser, está muy lejos de matar a nadie o de imaginar siquiera lo que eso supone.</p><p>En <em>Y oyes cómo llora el viento</em> nos asomamos a ese abismo.</p><p>El narco llega donde no llega el Estado. El señor de la droga viene a remendar la camiseta raída con calderilla y pegamento para inhalar a cambio de pequeños favores como el asesinato de algún otro famélico soldadito de la competencia. Según las cifras que nos aporta el libro, veinte mil menores solo en México participan en ese festival, en esa desquiciada cabalgata en la que desfilan por toda Sudamérica y que abandonan, tras un corto recorrido, con una pregunta sin contestar en la órbita de cada ojo muerto y buena cantidad de caramelos de plomo en los bolsillos. Por impotencia, por falta de voluntad por parte de las instituciones del Estado o quizá porque el excedente de niños por metro cuadrado haya devaluado la vida humana hasta el nivel del sacrificio, no parece que esta sangría, a razón de quinientos muertos por año, vaya a detenerse. De qué podría servir la irónica solución-protesta de Jonathan Swift cuando hemos decidido mirar para otro lado. La lógica del capitalismo, llevada hasta sus últimas consecuencias, nos conduce directamente a la eugenesia.</p><p><strong>Dora Sales</strong></p><p> y <strong>Enrique Flores</strong> colaboran en este libro para contarnos el alcance cotidiano de la tragedia sin perder de vista en ningún momento que quien nos habla es un niño, con todo el desconcierto, la soledad, el dolor y la rabia de otros tantos pequeños desgraciados de la calle, cuyo drama no tiene lugar en un solo país, razón por la cual el texto incorpora vocabulario y giros idiomáticos de diferentes lugares de iberoamérica.</p><p>Enrique Flores resuelve con su dibujo espontáneo y directo esta cruda historia de Dora Sales como un reportero en el infierno. Enrique se ha movido siempre, cuaderno en mano, a la manera de los antiguos cronistas que acompañaban a las tropas coloniales como única fuente fiable de lo que ocurría al otro lado del mundo, tomando buena nota gráfica de los acontecimientos, dibujando incluso la trayectoria de las balas en medio de las escaramuzas. Capturar la realidad, cuando la realidad no se está quieta, es un talento que ha demostrado en múltiples ocasiones, el terreno donde más a gusto se encuentra, como queda patente en sus C<em>uadernos de viaje</em> por la India y Cuba o en su <em>Cuaderno de Sol </em>que recoge las <em>instantáneas </em>tomadas a pie firme y golpe de acuarela durante la acampada del 15-M en la que estuvo inmerso desde sus inicios.</p><p>Ojalá pudiéramos escribir otra conclusión para esta historia y no transigir con el horror como algo <em>natural </em>por más frecuente que sea, pero me temo que, desde nuestro sofá frente a la televisión, seguiremos dando buena cuenta de las cifras de la tragedia mientras dudamos sobre la marca de la comida para el perro o el color de las cortinas. Quizá incluso leamos algún pasaje de <strong>Dickens </strong>para comprobar lo que hemos avanzado con lo mal que lo pasaban los niños pobres en la Inglaterra del siglo XIX, y pasaremos página.</p><p><em>*Toño Benavides es poeta e ilustrador. </em><strong>Toño Benavides</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[91b596ef-61f9-4cfd-a503-35b97a36dec7]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Feb 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Toño Benavides]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/53592412-bb33-4e9f-af83-191caeb04288_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="632546" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/53592412-bb33-4e9f-af83-191caeb04288_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="632546" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA['Y oyes cómo llora el viento': Asomarse al abismo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/53592412-bb33-4e9f-af83-191caeb04288_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura española,Cómic,Los diablos azules número 50]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['La habitación prohibida': Para jóvenes escritores, ellos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/habitacion-prohibida-jovenes-escritores_1_1136000.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d6de9f29-c642-49d1-970a-86534d22a718_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'La habitación prohibida': Para jóvenes escritores, ellos"></p><p><strong>La habitación prohibida. Para jóvenes escritores, nosotrosEdición de Carmen PeireDelirios TallerMadrid2016</strong><em>La habitación prohibida. Para jóvenes escritores, nosotros</em></p><p>Conocí a <strong>Carmen Peire</strong> en la última edición del Festival del Cine y la Palabra, CiBRA, de Toledo en noviembre de 2016.  Presentaba el libro titulado <em>Amigo Labordeta</em> junto a <strong>Lorenzo Lascorz</strong>, editor de estos más de ochenta recuerdos de muchos amigos que siguen admirando a este cantautor, periodista, político, viajero, profesor y sobre todo buenísima persona. Fue una presentación muy hermosa acompañada por la bellísima voz de <strong>María José Hernández</strong> y el violonchelo de <strong>Daniel Escribano</strong> que consiguieron que las canciones de <strong>José Antonio Labordeta </strong>llenaran la sala y nuestros recuerdos.  Todavía me conmueve el abrazo de Carmen Peire escuchando <em>Somos</em>. Será que es la banda sonora de mi juventud.  Será que los viejos músicos y las grandes letras nunca mueren.</p><p>Carmen Peire, además de ser una mujer entregada y fascinante, vital y dinámica que consigue que a los veinte minutos de conocerla quieras formar parte de su vida por completo, es coordinadora de diversos talleres juveniles y editora de la recopilación de los relatos que se publican con el título <em>La habitación prohibida</em>. Esta antología surge del taller de literatura creativa de <strong>Clara Obligado </strong>situado en Madrid, en Plaza del Ángel número 4. Es un taller que lleva seis años funcionando para jóvenes entre 11 y 18 años, aunque hay alguno un poco más mayor, ya que comenzaron con 15 años y ahora han cumplido los 20 o 21.</p><p>La antología de los relatos que nos presenta <em>La habitación prohibida</em> se ha trabajado de manera colectiva y han sido los jóvenes los que han decidido cuáles de sus cuentos se publicaban, con qué título y qué correcciones se hacían. Estos jóvenes nacidos entre 1992 y 2002 llevan más de dos años preparando esta selección de estupendos cuentos y en el magnífico resultado puede percibirse su entusiasmo, su emoción y su empeño.</p><p>Cada cuento comienza con la biografía de su autor redactada por un compañero del taller literario. Estas biografías son inventadas, salvo el nombre y la fecha de nacimiento y se convierten en uno de los juegos más audaces y más divertidos de todo el libro. Son sorprendentes, ocurrentes, ingeniosas, además de ser un recurso novedoso y osado que introduce los cuentos de cada joven autor con un repaso a su vida desde la lejanía e invención de la literatura. Un guiño con un resultado deslumbrante.</p><p>El subtítulo de <em>La habitación prohibida</em> reza <em>Para jóvenes escritores, nosotros </em>que obedece al blog del taller, como nos aclara Carmen Peire en el prólogo. Y ambas palabras son exactas. Son jóvenes y son y serán grandes escritores. Porque en cada cuento hay una historia muy especial, muchísimas veces contada en primera persona y otras muchas cambiando el sexo del narrador, quizá para dar distancia, quizá para ocultarse en el amparo con que protege ser otra persona, obsequio de la generosa literatura. Porque hay cuentos que son duros, que desprenden dolor, crueldad, incomprensión y que llaman la atención precisamente por venir de plumas tan jóvenes.</p><p>Aunque si la edad es temprana, no lo es su prosa. Al leer estos relatos te olvidas absolutamente de que han sido escritos por adolescentes o personas muy jóvenes porque sus historias, más o menos breves, son compactas, precisas, cuidadas y seductoras.  Impactan en el recorrido y en sus finales.  Te atrapan en secuencias con descanso que coinciden con el nombre de cada escritor. Es, sinceramente, una lectura fresca y sabrosa firmada por muchos de los nombres de los que vamos a oír hablar en los próximos años.</p><p>Cómo no imaginar el proceso. El nombre de taller literario viene asociado hoy más que nunca a la idea de la nueva literatura. La que comienza tejiéndose en los fines de semana como placer y afición, como ilusión y como diversión. La literatura que no es una asignatura de instituto sino el comienzo de un magnífico proyecto vivo, ágil, ingenioso, personal, que surge al calor de las buenas lecturas y de la compañía, de compartir el amor y la pasión que les une: inventar una historia.</p><p><em>La habitación prohibida</em> es un regalo en sí mismo. Es un órdago para los jóvenes a los que les gustaría escribir. Es un sueño cumplido para sus autores. Es un orgullo para sus maestras. Un placer haber leído y haber traído hasta aquí el sueño hecho realidad de estos jóvenes tan valientes.</p><p><em>*Sonia Asensio es profesora de Literatura.</em><strong>Sonia Asensio</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[cbf9b907-af38-4a7a-bf5c-ec5515dc2e51]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Feb 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sonia Asensio]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/d6de9f29-c642-49d1-970a-86534d22a718_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="74892" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/d6de9f29-c642-49d1-970a-86534d22a718_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="74892" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA['La habitación prohibida': Para jóvenes escritores, ellos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/d6de9f29-c642-49d1-970a-86534d22a718_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura española,Narrativa,Los diablos azules número 50]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ingenuidad, ¿es una virtud o un defecto?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/ingenuidad-virtud-defecto_1_1135994.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/22021826-1feb-46f4-aa60-5777902cddda_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ingenuidad, ¿es una virtud o un defecto?"></p><p><strong>Otras maneras de usar la bocaRupi KaurTraucción e introducción de Elvira SastreEspasaMadrid2017</strong><em>Otras maneras de usar la boca</em></p><p>La poesía cambia porque la tierra gira, los mapas se quedan antiguos, la ciencia descubre lo inimaginable, las reglas del juego se alteran, la historia se reescribe… La poseía cambia para no estar en manos de las estatuas, sino de personas reales que se dirigen a quienes viven a su alrededor, necesitan hacerse oír y luchan porque las entiendan. Pero la literatura que avanza es la que sabe conservar a la vez que descubre, la que entiende que la tradición es la viga maestra de la novedad: no hay <strong>Shakespeare </strong>sin <strong>Ovidio</strong>, ni <strong>Alberti </strong>sin <strong>Góngora</strong>, y así hasta el infinito. En lo que respecta a la nueva poesía que felizmente ha estallado en España y se ha extendido como la pólvora; que ha puesto en el centro de la diana un género que suele considerarse minoritario y lo ha llenado de juventud y de actualidad; que ha renovado su público y ha hecho de los versos sueltos y los aforismos dos de las grandes estrellas de las redes sociales, que guste más o guste menos son una parte inevitable de nuestra realidad, ésa también va a ser la raya que separe, dentro de unos años, lo que valga su peso en oro de lo que sea una moda pasajera. Por ahora, sin embargo, está bien que las redes sean tupidas y no descartar nada: el tiempo pondrá a cada uno en su sitio.</p><p><em>Otras maneras de usar la boca</em>, de la poeta indocanadiense <strong>Rupi Kaur</strong>, recién publicado en nuestro país por el sello Espasa, reúne todas las características de este fenómeno que empezó en Internet, de ahí pasó a los bares y ha acabado por llegar a las editoriales más prestigiosas. La autora es casi una adolescente, nacida en 1992 en Punyab, India, aunque vive en Toronto. Su presencia en el universo digital es continua. Su primer libro ha vendido, según se dice, un millón de ejemplares en siete meses. Y llega a nuestro país gracias a la traducción que ha hecho de él la magnífica <strong>Elvira Sastre</strong>, ella misma una voz principal de la nueva poesía española, que acaba de desembarcar en la editorial Visor con su libro <em>La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida</em>. Las dos primeras cosas que se nota al leerla son sus veinticuatro años y su talento. Tiene cosas que decir, aunque muchas ya las hayamos oído, es descarada, aguda, militante y promete una carrera que, a primera vista, da la impresión de que merecerá la pena seguir.</p><p>Algunos de sus temas recurrentes son los que podrían esperarse de su edad, desde el melodramatismo natural en ese periodo de formación —“hay tristeza / viviendo en partes de ti / en las que la tristeza no debería vivir”—; hasta la exhibición de un personaje heroico que se abre en canal cuando pone negro sobre blanco lo que le ocurre: “lo que pasa con la escritura es / que no puedo saber si me está curando / o destrozando”; desde las odas a la independencia —“no me fui porque / dejara de quererte / me fui porque cuanto más tiempo / me quedaba menos / me quería a mí misma”—, hasta la defensa de la libertad sexual y las proclamas de autofirmación tras una ruptura: “soy un museo lleno de arte / pero tenías los ojos cerrados”.</p><p>Sin embargo y por fortuna, a menudo no se limita a abrillantar el tópico, sino que lo trasciende, y es entonces cuando puede nadar en aguas más profundas, como en este poema con alma de microrrelato en el que dirige el haz de la linterna a una zona oscura, el lugar donde se pueden encontrar las fuentes psicológicas que conforman la naturaleza de una mujer que se resigna a ser maltratada: “cada vez que / le hablas a tu hija / que le gritas / sin amor / le enseñas a confundir / la rabia con la amabilidad / lo que parece una buena idea / hasta que crece y / confía en hombres que le hacen daño / porque se parecen demasiado / a ti”. O en las ocasiones en que se presenta como una soldado del feminismo y, una vez más, como una sutil indagadora de sus orígenes: “cuando mi madre abre la boca / para tener una conversación durante la cena / mi padre mete la palabra silencio / entre sus labios y le dice que / no hable nunca con la boca llena / así es como las mujeres de mi familia / aprendieron a vivir con la boca cerrada”.</p><p>La ingenuidad, ¿es una virtud o un defecto? Depende de en qué momento, de qué estemos hablando y con qué fines. En el caso de Rupi Kaur, sin ninguna duda es más lo primero que lo segundo, porque el aire fresco que sopla al pasar las páginas de esta obra, cuyo título original es <em>Milk & honey</em>, resulta muy agradable y los aciertos de sus poemas los llenan de motivos para no dejarlos pasar. “Perderte / fue el comienzo / de mí misma”, dice. Leer este primer asalto de su obra, te hace anotar su nombre y ponerla bajo vigilancia.</p><p><em>*Benjamín Prado es escritor. Su último libro, </em><strong>Benjamín Prado</strong><a href="http://www.hiperion.com/index.php/libreria/libros-hiperion/m%C3%A1s-que-palabras-detail" target="_blank">Más que palabras</a><em> (Hiperión, 2015).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[0e1f09fe-63c3-4bd6-8300-0644031dadbf]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Feb 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Benjamín Prado]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/22021826-1feb-46f4-aa60-5777902cddda_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="240032" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/22021826-1feb-46f4-aa60-5777902cddda_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="240032" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La ingenuidad, ¿es una virtud o un defecto?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/22021826-1feb-46f4-aa60-5777902cddda_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Poesía,Los diablos azules número 50]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['La Gran Ola': La estupidez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/gran-ola-estupidez_1_1135983.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4ec3b5ca-4f84-43a4-8ce5-83d7e4cd049a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'La Gran Ola': La estupidez"></p><p>En un libro cuya lectura debiera incorporarse a los currículums universitarios de todas aquellas carreras que tienen que ver con la gerencia o las organizaciones en general, llamado <em>The stupidity paradox </em>(La Paradoja de la Estupidez),<strong> Matt Alvesson</strong> y <strong>André Spicer</strong> postulan que, antes que una excepción, la estupidez es la norma en el funcionamiento de la mayoría de organizaciones y corporaciones. A esta característica la llaman estupidez funcional, pues asegura conformismo y acrítica rutina, a los que tienen que adaptarse los empleados que quieran conservar su puesto. Esta estupidez asume diversas formas, como afirmar una cosa y hacer lo contrario, cual es el caso al declararse una empresa innovadora y dinámica, para luego sepultar a los jóvenes reclutas en trabajos anodinos e insulsos; o como concebirse egregios participantes en lo que se llama <em>Knowledge-economy</em>, pero sofocar todo verdadero intento de creatividad y aumentar los trabajos de bajo nivel cognitivo. Sin embargo, lo que probablemente sea la peor forma de estupidez es caer presa del pensamiento positivo, con sus mantras motivacionales llenos de lugares comunes y clichés ultra masticados.</p><p>La nueva y excelente novela de <strong>Daniel Ruiz García</strong>, <em>La Gran Ola</em>, ganadora del premio Tusquets, añade a la estupidez, que patentiza con feroz sarcasmo, la crueldad y los tejemanejes de poder que estructuran la vida de toda organización empresarial en el capitalismo moderno. Y para hacerlo, se vale de una empresa familiar, Monsalves, especializada en productos de limpieza, como detergentes y jabones, y en el destino de unos cuantos personajes, todos ellos afectados por una u otra forma de neurosis y víctimas directas o indirectas de la crisis que asoló España en la primera década de este siglo. Julián Márquez, director comercial de una de las divisiones de Monsalves, tiene una vida familiar miserable, con una esposa recuperada de cáncer a la mama, y que le huele a remedios y a desolación, por la que ya no siente atracción alguna, y con un hijo medio raro al que molestan los otros niños. Para solazarse, visita una página porno que protagoniza un transexual con apariencia de mujer y pene intacto, y que le ayuda a masturbarse. Además, su división es la que peor cifras ha demostrado en los últimos ejercicios, por lo que sus superiores le recriminan su actuación y exigen que reduzca personal, cosa que hace con remordimientos de conciencia.</p><p>Otro personaje, Ribera, ha perdido su trabajo a raíz de la crisis del ladrillo,  odia a su exmujer, pues le mezquina las visitas a su hija, a quien adora, y en el momento de iniciar la novela se dedica a robar perros de gente bien para luego recabar la recompensa. Una de las personas a las que ha robado el perro y devuelto para gozo de la mujer de casa es, precisamente, Monsalves padre, con el que logra concertar una cita y del que obtiene un trabajo más bien clandestino, esto es, como supuesto comercial de Monsalves, en la división de Márquez, pero en realidad encargado de averiguar lo que fuera que desprestigie a Estabile, el especialista en motivación y <em>coach</em> de la empresa, una especie de gurú del pensamiento positivo al que Monsalves padre detesta. Estabiles encarna lo peor de la moda motivacional, venida en realidad de América y a la que se han entregado las empresas sin más razón que la de seguir los vaivenes de las últimas tendencias, por mera estupidez, en suma, y con la esperanza de aumentar las ganancias al crear un ambiente de trabajo más dinámico y armónico. Estabile hace alarde de todos los trucos de la psicología pop, entremezclados con retazos de sabiduría oriental (o la versión diluida que se ha apoderado de occidente) y de espíritu americano de frontera.</p><p>Cualquiera que haya sufrido algún <em>workshop</em> o <em>training</em> de este tipo reconocerá en Estabile a la peor de sus pesadillas: palabras llenas de superficialidades positivas, el pelo blanco como el de un profeta, el aire de un hippie hecho empresario de sí mismo. He tenido la mala suerte de ser participante de varias de estas sesiones de <em>team building</em>, y es por ello que doy fe de que lo contado por Ruiz García corresponde a una absurda realidad, si bien la novela maneja con soltura el sarcasmo y la ironía que hacen de los episodios algo más sustancioso que una mera relación de hechos, por supuesto. En cierta ocasión nos pidió el <em>coach</em> de turno que nos apiñáramos en grupos de a veinte o treinta, lo más juntos posible, sin mayor explicación. Cuando ya el perfume de mi vecina o el mal aliento del colega estaban a punto de hacerme romper filas, nos ordenó de nuevo el gurú de turno que nos separáramos y nos explicó que este era un ejercicio para demostrar lo unidos que podíamos estar y la confianza que teníamos el uno en el otro. Francamente, más fue sentir mi inteligencia humillada que confianza con nadie y me escapé a la primera oportunidad. El episodio es tan ridículo que constituye su propia caricatura. Ruiz Márquez nos brinda en su novela un cáustico ejemplo de esta forma de estupidez.</p><p>Estabile no tiene empacho en humillar a Márquez durante una reunión del consejo directivo, en el que tiene sitio permanente, reunión con el objetivo de dar cuentas de sus malas cifras, preguntándole si se sentía feliz, si estaba bien consigo mismo. Pues las empresas afectadas por este tipo de pensamiento no solo exigen del empleado esfuerzo y dedicación, sino una transmutación del alma, una especie de terapia que le incite a consubstanciarse con los objetivos de la organización. Y Estabile tiene a toda la capa gerencial comiendo de su mano. Ya que el tipo de conocimiento que divulga esta tendencia y el tipo de experto que la propala son mercadería de moda, mercadería útil, por más estúpida que sea.</p><p>En la novela no faltan los comerciales de a pie, que tienen que llevar a sus posibles clientes de tragos y de putas para conseguir contratos, ni la directora comercial, Martita, pariente de los Monsalves, que está al borde de un colapso nervioso y que se fue a follar con un comercial de mala manera en un coche, con resultados adversos, pues creyó que el tal comercial quería sodomizarla y se ofendió por ello, jurando que arreglaría su despido. No falta tampoco la secretaria que desea el holocausto de la empresa y en particular la muerte de Martita, cosa que quiere concertar con el comercial acusado del pecado de Sodoma. Ni falta el trepa de palabras y comportamiento melifluos, dispuesto a clavar el cuchillo en la espalda de quien necesite a la primera oportunidad.</p><p>Más tarde en la novela, Ribera, quien ha desarrollado habilidades de ratero en su peregrinaje por el desempleo, logra desenmascarar a Estabile, tras emborracharle, meterle Rohipnol en su whisky y examinar con cuidado sus pertenencias, fotos y <em>laptop</em>. Descubre que no se llama así y que tiene un pasado oscuro, que prefiero no develar ahora para no arruinar el gusto lector. La novela transcurre con agilidad narrativa en capítulos que alternan puntos de vista, y patentiza un universo tragicómico en el que hay poco resquicio para la cordura. En el microcosmos de Monsalves se reflejan, como en un espejo de feria, las taras de una sociedad y una época cultural que ha reducido el valor al precio y que estima al éxito como el propósito más elevado de una vida en la que la mayoría está acogotada por necesidades reales o virtuales, y que ha perdido todo horizonte espiritual, como no fueran las memeces de expertos en sabiduría barata y comerciable.</p><p>La prosa de Ruiz García es efectiva y de buen ritmo, además de estar preñada de humor negro y de inmisericorde sarcasmo. La novela nos anima a plantearnos la pregunta de si un mundo abandonado a los preceptos del neoliberalismo más ácido puede ser habitable sin comprometer la dignidad, la vida o la esperanza. Quizá el personaje más razonable sea Monsalves padre, como no fuera más que por desconfiar de Estabile y desdeñar sus sosas enseñanzas. La novela, empero, nos hace comprender que ni siquiera el padre puede salvarse de las consecuencias de un universo transido de egoísmo, malas artes y estupidez generalizada. Por lo que no cabe pensar más que en los perros como los únicos que se salvan de la miseria moral que se ha convertido en la segunda naturaleza de los personajes. Perros que Ribera suelta cuando ya trabaja para Monsalves, pues no los necesita más, y que se lanzan al monte, para volver a casa o perderse para siempre entre los matorrales y las piedras, libres, por lo menos, del <em>coaching</em> de Estabile y la captividad de Ribera.</p><p><em>*Frans van den Broek es escritor. </em><strong>Frans van den Broek</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[6482fb91-f160-4ed9-b169-07bd4b129d99]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Feb 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Frans van den Broek]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/4ec3b5ca-4f84-43a4-8ce5-83d7e4cd049a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="421970" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/4ec3b5ca-4f84-43a4-8ce5-83d7e4cd049a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="421970" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA['La Gran Ola': La estupidez]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/4ec3b5ca-4f84-43a4-8ce5-83d7e4cd049a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura española,Novela,Narrativa,Los diablos azules número 50]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[20 aforismos de Carmen Canet]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/20-aforismos-carmen-canet_1_1135981.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>"<strong>Carmen Canet</strong> (profesora y crítica literaria, con publicaciones en distintas revistas como <em>Zurgai, Alhucema, Cuadernos del Sur</em> o <em>Álabe</em>) nos ofrece con <em>Malabarismos </em>su primera obra de creación: una entrega de aforismos, lo que no resulta extraño dado que, además de lectora experta en la tradición europea y española de este género cada vez más en boga, es una apasionada del escribir en breve y ha hecho del 'pensar a golpes' (como ella dice) una forma de vida. Así, nos confiesa: 'Lanzada al aire la idea, el aforista tropieza y recoge vidas sucesivas, incluida la propia". <strong>Trinidad Gan</strong>. </p><p>  <em>[Lee aquí la reseña de </em><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/06/03/malabarismos_carmen_canet_50683_1821.html" target="_blank">aquí </a>Malabarismos<em>, de Carmen Canet.]</em></p><p>_____________________________</p><p>En tiempos de crisis viene mejor pensar en breve.</p><p>Se advertía que sus luces eran de bajo consumo.</p><p>El aforismo es un trecho de un sendero perfumado: los que huelen las palabras, las transmiten con aroma.</p><p>La amistad es una obra. El amor, un edificio en construcción y deconstrucción.</p><p>Las relaciones comienzan siendo sólidas, luego se vuelven líquidas y después gaseosas. Como los estados de la materia.</p><p>La sonrisa es una línea curva que hace más recto el camino.</p><p>El desprecio, ese disfraz de la envidia.</p><p>A veces, un plato caliente viene mejor al corazón que al estómago.</p><p>La feminidad es un arma que se puede malinterpretar.</p><p>Pero el que se equivoca, ya viene confundido.</p><p>De los museos se sale exhausto. No se pueden ver varios seguidos. Sobran salas, faltan alas.</p><p>El otoño es una mala estación para los melancólicos: hay personas que se deshojan.</p><p>Las tardes de los domingos funden en un marrón chocolate negro amargo.</p><p>Los mayores analgésicos: el ibuprotiempo, el paracetatiempo y el nolotiempo.</p><p>La felicidad desvela. La infelicidad también.</p><p>Se retrata el presente con futuro aunque haya pasado.</p><p>La soledad es la última forma del amor.</p><p>Cuando nos equivocamos tanto, aprendemos a equivocarnos mejor.</p><p>Las fracturas de la sociedad están en las afueras de las ciudades.</p><p>Los sentimientos conducen a las palabras. Las palabras no conducen.</p><p>La vida es un borrador que no se puede pasar a limpio.</p><p><em>*Carmen Canet es autora de </em><strong>Carmen Canet</strong><a href="http://valparaisoediciones.es/tienda/es/coleccion-aforismos/232-malabarismos.html" target="_blank">Malabarismos </a><em>(Valparaíso, 2016). </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[aac8844f-b3a3-4dec-bf00-9ac03d701ded]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Feb 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Canet]]></author>
      <media:title><![CDATA[20 aforismos de Carmen Canet]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura española,Poesía,Los diablos azules número 50]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Luna Lorca, azul Siquier]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/luna-lorca-azul-siquier_1_1135980.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e81cefc7-1f85-4f9e-aebd-7c4cc177e540_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Luna Lorca, azul Siquier"></p><p>“Quizá dentro de cincuenta años sea difícil entender que hubo un tiempo en el que algunas personas se pasaban la vida leyendo”. Así empieza el retrato de juventud que <strong>Luis García Montero</strong> ha elaborado de <a href="http://www.megustaleer.com/libro/un-lector-llamado-federico-garcia-lorca/ES0148402" target="_blank">Un lector llamado Federico García Lorca</a>. Se trata de un ensayo de prosa limpia y bien documentada en el que a través de más de doscientas páginas se desmonta la extendida imagen del poeta de Fuente Vaqueros como autor que seguía el mandato de la inspiración. Tras las metáforas arriesgadas y brillantes, y tras los hallazgos de la imaginación, se esconde alguien que, en palabras de su amigo <strong>Pepín Bello</strong>, “lo había leído todo”. El propio García Montero es consciente de esta paradoja: “La formación literaria de <strong>García Lorca</strong> fue muy sólida y está lejos de acomodarse a la figura del artista espontáneo, buen salvaje inspirado por sus poderes naturales”.</p><p>Entre anécdotas, versos y detalles de la biografía del poeta, este ensayo repasa la huella que en su formación y escritura dejaron <strong>Shakespeare</strong>, <strong>Tagore</strong>, <strong>Maeterlinck</strong>, <strong>Verlaine</strong>, <strong>Oscar Wilde</strong> o <strong>Victor Hugo</strong>, del que el propio García Lorca escribe en una carta fechada en 1932: “Uno de los más tiernos recuerdos de mi infancia es la lectura de <em>Hernani</em> de Victor Hugo en la gran cocina del cortijo de Daimuz para gañanes, criados y la familia del administrador. Mi madre leía admirablemente y yo veía con asombro llorar a las criadas, aunque, claro es, no me enteraba de nada… ¿de nada?... sí, me enteraba del ambiente poético”. Además de estos y otros autores clásicos, también se repasa la relación del, por entonces, aprendiz de escritor con <strong>Unamuno</strong>, <strong>Rubén Darío</strong>, <strong>Antonio Machado</strong>, <strong>Gómez de la Serna</strong> o <strong>Juan Ramón Jiménez</strong>. Así como su vínculo con la música, en especial con el cante jondo, que entroncaba con su gusto por la poesía popular, oral, cuya influencia será decisiva en esa primera etapa que significativamente ilustran los títulos <em>Poema del cante jondo</em> y <em>Romancero gitano</em>.</p><p>A mediados de los años cincuenta, <strong>Carlos Pérez Siquier</strong> realiza una serie de fotografías en el barrio almeriense de La Chanca: “La fotografía es para mí una forma de recreación de los hechos y las situaciones que conmueven mi ser interno. Mi atención va dirigida a la vida diaria, en todas las manifestaciones visibles. No es el hecho inusitado o extraño el que más atrae mi mirada (…), es lo cotidiano y lo sencillo, lo auténtico en su vulgaridad lo que quiero hacer resaltar más intensamente (…). Yo pongo cariño en todo, aun en lo más simple, y lo observo con ojos nuevos y admirados. A veces los seres y las cosas se me entregan, me dejan conocer su segundo universo y entonces yo descubro que he realizado una buena fotografía, que he transformado una nueva realidad para infundirle calor, para poetizarla, que es la base suprema de la intemporalidad de cualquier obra”. Son palabras de Pérez Siquier, pero uno tiene la sensación de que coinciden en actitud estética con el propio García Lorca. De hecho, en otra misiva (esta vez dirigida a <strong>Adriano del Valle</strong>) nuestro poeta articula más o menos la misma idea: “El lirismo es lo que me salvará ante la eternidad”</p><p>Y hablando de eternidades, del mismo modo que hay un <em>Paraíso perdido</em> de <strong>John Milton </strong>ilustrado por <strong>Gustave Doré</strong> (no sé si existe algún libro más bello), tengo la sensación de que la fotografía de Pérez Siquier encajaría con la poesía de García Lorca igual que le encajaban los guantes a <strong>Rita Hayworth</strong>. Y digo poesía, en general, y no un libro en concreto, porque hay una evolución hasta cierto punto paralela entre ambos itinerarios estéticos. Principalmente en sus dos etapas centrales. La primera, basada en lo que Luis García Montero denomina “una lectura culta de lo popular”. Es decir, la búsqueda de una verdad primitiva, del uso de lo tradicional o incluso folclórico pero con una voluntad modernizadora. Es la fotografía de unos novios gitanos, sonrientes, rodeados de niños y de los invitados a la boda. O el burro cargado con cañas a la puerta de una casa encalada. Son el “Romance sonámbulo” y los versos de “Reyerta”. Incluso el “Romance de la guardia civil española”, con toda su carga ética y de denuncia. De hecho, cuando se exponen en París las fotografías de <em>La Chanca</em> (cito a <strong>José María Ridao</strong>), “la reacción del régimen de Franco no se haría esperar, emprendiendo una campaña de difamación de Pérez Siquier y de su trabajo que marcaría, en buena medida, su trayectoria posterior”. Da escalofríos pensar que unas décadas antes su suerte podría haber sido otra. Más trágica.</p><p>A esta primera etapa le seguiría otra de claro ascendente vanguardista. Ni que decir tiene que en el caso de García Lorca el título clave es <em>Poeta en Nueva York</em>. En palabras de Luis García Montero, “uno de los libros decisivos a la hora de definir el significado de la vida urbana en la literatura del siglo XX”. Metáforas encadenadas (influencia del surrealismo y de algunos otros ismos que el poeta andaluz conocía bien), versos que no sólo no huyen del feísmo, sino que lo buscan conscientemente y, también, por supuesto, la voz de protesta social: “Yo denuncio a toda la gente / que ignora la otra mitad”. ¿Pero dónde estaría la conexión con Pérez Siquier? Pues basta con echar un vistazo al catálogo <em>Color del Sur</em>, aunque nos vale igualmente el volumen <em>Al fin y al Cabo</em>. En ambos, la crítica social es obvia, como en la emblemática fotografía de una mujer rubia, completamente maquillada y que no renuncia a sus llamativos pendientes y demás accesorios, mientas está tomando el sol de Marbella. O aquella otra imagen en la que se observa el paso del tiempo en ese reloj de sangre que son unas piernas con varices (queda patente que el concepto de belleza es otro). Y por supuesto el uso del color, en clara sintonía con el Pop Art y, si me permiten, con la escuela fauvista. De hecho, la introducción que escribe <strong>Antonio Lafarque</strong> (comisario de la exposición <em>Al fin y al Cabo</em>) se titula “Azul Siquier”, consciente de que el fotógrafo se inventa o personaliza el color del mismo modo que <em>Poeta en Nueva York</em> representa un uso nuevo, personal, de la metáfora dentro de su propia obra. Dos referentes ineludibles en sus disciplinas artísticas.</p><p>Quisiera terminar con una reflexión de Luis García Montero: “La lectura es encuentro, diálogo de dos conciencias sobre el espacio común de una página. Entre otras cosas, un escritor es aquello que ha leído, porque la palabra del otro es una experiencia que conforma su identidad”. También un fotógrafo es aquello que ha visto en la mirada de otros. Somos nuestra tradición. Así, la identidad poética de García Montero se refleja en los versos de Federico García Lorca, quien a su vez se asomó a las aguas de <strong>Ovidio</strong> y <em>Las metamorfosis</em> (“Ana María, ahí está todo”, le confesó el poeta a la hermana de <strong>Dalí</strong>). Porque cada nuevo autor es un vagón que se añade a la cola de lo ya escrito. Pero tampoco se puede olvidar que son los lectores, desde su generosidad, los que ponen el tren en marcha.</p><p>  </p><p> <em>*Josep M. Rodríguez es poeta. Su último libro es </em><strong>Josep M. Rodríguez</strong><a href="http://www.pre-textos.com/prensa/?p=1678" target="_blank">Ecosistema</a><em> (Pre-Textos, 2015).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[1b48bd6d-67d4-44f8-bdb5-ca9cf377025d]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Feb 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Josep M. Rodríguez]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/e81cefc7-1f85-4f9e-aebd-7c4cc177e540_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="119506" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/e81cefc7-1f85-4f9e-aebd-7c4cc177e540_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="119506" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Luna Lorca, azul Siquier]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/e81cefc7-1f85-4f9e-aebd-7c4cc177e540_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ensayo,Libros,Literatura,Literatura española,Fotografía,Los diablos azules número 50]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
