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    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 57]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/los-diablos-azules-numero-57/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 57]]></description>
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      <title><![CDATA[No decirlo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/no-decirlo_1_1203091.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5fb55995-76f1-4aff-b29d-9e8ae90f1885_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No decirlo"></p><p>  </p><p> Rafael Juárez lee su poema "No decirlo".</p><p>  </p><p><strong>No decirlo</strong></p><p>Piensas que antes que se olvide</p><p>lo salvarás en un libro</p><p>y te imaginas más viejo</p><p>y más capaz con el hilo</p><p>que cose el tiempo que pasa</p><p>y el tiempo que se ha perdido.</p><p>Ya no escribirás más versos</p><p>—o eso piensas—y en estilo</p><p>que pueda entender cualquiera</p><p>—comenzando por ti mismo—</p><p>aquel mundo como fue</p><p>revivirás siendo niño.</p><p>¿Dirás entonces que había</p><p>vencedores y vencidos</p><p>o elegirás como ahora</p><p>olvidarte y no decirlo?</p><p><em>*Rafael Juárez es poeta. Su último libro publicado es la antología </em><strong>Rafael Juárez </strong><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/03/11/una_conversacion_penumbra_rafael_juarez_46264_1821.html" target="_blank">Una conversación en la penumbra</a><em> (Renacimiento, 2015).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Mar 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Juárez]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura española,Poesía,Poetas,Los diablos azules número 57]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Angelina Gatell, referencia ética y literaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/angelina-gatell-referencia-etica-literaria_1_1138414.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/24ffb27b-4031-4261-8c21-0a74ffbc8fd7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Angelina Gatell, referencia ética y literaria"></p><p><em>Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Les dejamos esta sala para que comenten sus lecturas y nos ayuden a componer nuestra biblioteca. Si formas parte de un club de lectura, puedes escribirnos a losdiablosazules@infolibre.es para contarnos vuestra historia y hacernos llegar vuestras recomendaciones.</em><strong>losdiablosazules@infolibre.es</strong></p><p>___________________________________</p><p>La Casa de Asia es un consorcio público formado por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, la Generalitat de Catalunya y los Ayuntamientos de Barcelona y Madrid. Esta institución contribuye a un mejor conocimiento y al impulso de las relaciones entre las sociedades de Asia, el Pacífico y España.</p><p>El pasado 9 de marzo se presentó la antología <em>Con Vietnam</em> (Visor, 2016), preparada por la poeta <strong>Angelina Gatell</strong> en 1968 y prohibida por el franquismo. La poesía española se solidarizaba con el dolor y la lucha del pueblo vietnamita agredido por los Estados Unidos. Descubierto el libro por el profesor <strong>Julio Neira</strong> en los Archivos de la Censura, ha podido publicarse recientemente. Intervinieron <strong>Teresa Gutiérrez del Álamo</strong>, directora del Centro Casa Asia-Madrid, <strong>Julio Neira</strong><strong>, Miguel Sánchez Gatell </strong><strong>Miguel Sánchez Gatell </strong>y<strong> Luis García Montero. </strong>Todos señalaron el poder de convocatoria que tuvo en su época Angelina Gatell (fallecida el pasado enero), capaz de reunir a poetas de distintas generaciones e ideologías.</p><p>La intervención de Miguel Sánchez Gatell, poeta, filólogo e hijo de la antóloga, expuso  las razones de esta capacidad de convocatoria, debida a su presencia en en la atmósfera cultural de la época. Recogemos aquí el texto de leído por Miguel Sánchez Gatell. </p><p><strong>Angelina Gatell, referencia ética y literaria</strong></p><p>A la hora de hacer una semblanza sobre Angelina Gatell, en el marco de la presentación de esta antología felizmente rescatada por el profesor Julio Neira y sacada a la luz por la editorial Visor, creo que es interesante referirse a su quehacer literario e intelectual como participante activa de la atmósfera cultural y poética del momento, más allá de su propia producción poética como autora señalada de su generación. Es precisamente esta faceta, la de su interés por el entorno cultural en el que su propia obra se inscribe, lo que posibilita que Angelina pueda ejercer de forma efectiva como punto de encuentro para reunir en este libro, en torno a la condena de la guerra de Vietnam, un grupo tan nutrido y heterogéneo de poetas. Señalaremos aquí, por tanto, cuál fue su desempeño cultural en diversos ámbitos, todos ellos representativos de lo que se ha dado en llamar la poesía de posguerra, que en sentido amplio comprende el periodo que va desde 1939 hasta los años 70, y en un sentido más central y estricto se ha denominado generación del 50.</p><p>  </p><p>Sus primeros contactos con el mundo cultural tuvieron lugar en la Valencia de la posguerra, entrados ya los años cuarenta, en torno a la tertulia del café El gato negro, a la que acudían los hermanos <strong>Gaos</strong>, <strong>José Hierro, José Luis Hidalgo, María Beneyto</strong>, los hermanos <strong>García Luengo</strong> y <strong>Pedro Caba</strong>, entre otros, ligados todos ellos a la revista <em>Corcel</em>. Años todavía de cierta indefinición de corrientes, con grandes hitos poéticos sin embargo (<em>Hijos de la ira, Sombra del paraíso</em>) por parte de los poetas del 27 no exiliados. Durante los cincuenta frecuenta también, en casa de <strong>Francisco Ribes</strong> y <strong>María de Gracia Ifach</strong>, a buena parte del ambiente intelectual de la Valencia de esos años. Se dedica con vocación profesional al teatro y funda en 1952 con <strong>Eduardo Sánchez</strong> el teatro de cámara El Paraíso –el mismo año, por cierto, en que ve la luz la Antología Consultada de Ribes. En 1954 obtiene el premio Valencia por su libro <em>Poema del soldado</em>, claramente en línea con la corriente rehumanizadora que triunfaba en la década. Publica poemas en revistas poéticas, como <em>Verbo </em>y <em>La caña gris</em>, y se traslada a Madrid a finales de la década, con cuyo ambiente habrá empezado a tener contacto desde algunos años atrás. En Madrid participa en los círculos poéticos y literarios, asistiendo a tertulias muy nombradas entonces como la de <strong>Gerardo Diego</strong> en el café Gijón y desarrollando su profesión como actriz y guionista en televisión, para acabar dedicándose al doblaje.</p><p>En 1963 publica su segundo poemario, <em>Esa oscura palabra</em>, en la colección Isla de los Ratones de Santander. Las colecciones, en este periodo de la poesía española, tendrán una importancia capital tanto para dar a conocer nuevos autores, como para definir las tendencias poéticas del momento. Ejerce la crítica literaria en revistas como <em>Poesía Española,</em> <em>Cuadernos Hispanoamericanos</em> (donde publica, en 1964, su conocido artículo sobre <strong>Alfonsina Storni </strong>y <strong>Delmira Agustini</strong>, citado con frecuencia por la crítica), y más adelante en la revista <em>El Urogallo</em>, que dirigirá <strong>Elena Soriano</strong>. Acude en esos años a la tertulia de <strong>Vicente Aleixandre </strong>en su casa de Velintonia. Y a la que dirige José Hierro en el Ateneo de Madrid, que se interrumpe en 1965 por problemas con la censura. "Mis señoritos me han despedido", cuenta Angelina que les dijo Hierro con motivo del cese de la citada tertulia.</p><p>Con voluntad de refundar un espacio cultural independiente, se crea la tertulia Plaza Mayor por parte de, como reza en las invitaciones, ¨Los amigos de Plaza Mayor¨ que son: José Hierro, <strong>Aurora de Albornoz</strong>, <strong>José Gerardo Manrique de Lara</strong> y Angelina Gatell. El espacio se llamará Literatura y diálogo, y tendrá lugar de ordinario los jueves a las ocho y media de la tarde en la librería Abril (calle Arenal 18) que regentaba <strong>Carmina Abril</strong>. La inaugurará Vicente Aleixandre el 27 de enero de 1966, y se extenderá hasta 1969. La lista de los nombres que pasaron por este espacio –centrado especialmente en la poesía, pero con sesiones que iban más allá del género— es prolija. Citaré a <strong>Antonio Gala, Luis Rosales, Caballero Bonald, Ángela Figuera, Ramón de Garciasol, Vicente Gaos, Gerardo Diego, Carmen Conde, Ángel González, Félix Grande, Francisco Brines, Francisco Umbral, Antonio Buero Vallejo</strong>… Recordemos que las tertulias tuvieron un papel central para mantener no sólo la cohesión de las corrientes poéticas, sino también para dar a conocer nuevas obras y como foros de discusión intelectual y, en muchos casos, política.</p><p>La actividad desarrollada tanto en el ámbito de la crítica literaria en las revistas, como en un foro de la importancia que llegó a adquirir Plaza Mayor en sus tres años largos de existencia, hace que Angelina pueda convertirse en el centro de gravedad de un proyecto como el de la antología<em> Con Vietnam</em> (1968). Y explica también la diversidad de los poetas reunidos en ella, que pertenecen a distintas generaciones (desde Gerardo Diego que nace en 1896 a Marcos Ricardo Barnatán que lo hace en 1946). Estamos, por otro lado, en la edad de oro de las antologías (<strong>Castellet, Batlló, Leopoldo de Luis, Mantero</strong>), y esta década será fértil en ellas. La misma Angelina elaborará, junto a <strong>Carmen Conde</strong>, la obra <em>Poesía femenina española 1950-1960</em>, que será publicada a principios de la década siguiente (1971). Es éste un formato —la antología- que, aunque cuestionado en mayor o menor medida su papel para definir las corrientes estéticas, tendrá una gran importancia en la poesía de la época. Con esta antología y con la biografía de <strong>Pablo Neruda</strong> (la primera publicada en España) que también ve la luz en ese mismo año de 1971, aparecida en la editorial Epesa, Angelina cierra un ciclo de algo más de diez años en el que habrá transitado por tres ámbitos clave en la vida cultural de la época: la crítica literaria, la tertulia y la antología. A finales de esta década (1969) cierra también un ciclo creativo publicando su último libro de poemas, <em>Las claudicaciones</em>, antes de un periodo de largo silencio tanto para su obra poética como para su obra crítica.</p><p>No será hasta finales de los setenta cuando publicará una antología de poesía para niños —que no de poesía infantil— (<em>Mis primeras lecturas poéticas</em>, Ediciones 29) de un amplio rango de poetas, donde se hallan también presentes algunos nombres de su generación literaria. Su labor crítica todavía habría de dejar una última antología, mucho más tarde (2006), publicada por la editorial Bartleby: <em>Mujer que soy.</em> La voz femenina en la poesía social y testimonial de los cincuenta, que cierra su faceta crítica con una revisión profunda del tema. Con el cambio de siglo, Angelina vio también publicadas sus últimas obras poéticas en esta misma editorial, pertenecientes todas ellas a lo que podríamos llamar un segundo ciclo creativo que se había iniciado en los ochenta (<em>Los espacios vacíos, Noticia del tiempo, Cenizas en los labios, La oscura voz del cisne</em>). La perspectiva de que la antología <em>Con Vietnam</em><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a>se recuperase y saliera del largo olvido en que la había sepultado la censura, le produjo una sincera e inesperada satisfacción, sobre todo por poder ver culminado ese esfuerzo crítico y de concitación cultural que el proyecto significó, y que fue una de tantas cosas que se tragaron aquellos años oscuros.</p><p><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Mar 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Club de lectura de Casa de Asia]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Angelina Gatell, referencia ética y literaria]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Escenas de la vida cotidiana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/escenas-vida-cotidiana_1_1138407.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ab34e505-470b-43a2-9080-52dc267e5fa8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escenas de la vida cotidiana"></p><p><em>Marta Velasco, responsable de la Librería Antonio Machado de Madrid, recomienda algunos de los títulos favoritos de los últimos meses.</em></p><p>_________________________ </p><p><strong>El salvajeGuillermo ArriagaAlfaguaraMadrid2017</strong><em>El salvaje</em></p><p>  </p><p>A sus diecisiete años Juan Guillermo se ha quedado huérfano y completamente solo. Tres años atrás, Carlos, su hermano mayor, fue asesinado por unos fanáticos religiosos; abatidos por el pesar, sus padres y su abuela mueren. En el extremo de la rabia y la desesperación, Juan Guillermo jura vengarse. El problema es que los jóvenes religiosos están muy bien organizados, gozan del respaldo de gente poderosa, portan armas, han entrenado artes marciales y, para colmo, están coludidos con Zurita, un comandante de la policía judicial. Con esta permanente sensación de <em>vendetta </em>convive una entrañable historia de amor que impide que el protagonista se deslice hacia el vórtice de la autodestrucción.</p><p>  <strong>Buenos días, guapaMaxie WanderErrata naturaeMadrid2017</strong><em>Buenos días, guapa</em></p><p>  </p><p><strong>Wander </strong>—hasta entonces escritora, secretaria, reportera y fotógrafa— se hizo famosa instantáneamente al publicar este extraordinario libro sobre la vida de las mujeres de su país. No sólo cómo eran aquellas vidas, sino cómo hubiesen querido que fuese cada una de ellas: con qué soñaban, qué deseaban y qué tenían que soportar día a día. Sus respuestas trazan un mapa fascinante. Publicado en la República Democrática Alemana en 1977, fue desde el momento mismo de su publicación un libro de culto en ambas Alemanias y vendió millones de ejemplares: nunca antes se había publicado un texto semejante: lo que aquí se cuenta no se había contado nunca de este modo, y, sorprendentemente, sigue siendo muy actual.</p><p>  <strong>Funerales wikingosMichi PaneroCon El desconcierto, de Javier MendozaBartleby EditoresMadrid2017</strong><em>Funerales wikingos</em></p><p><em>El desconcierto</em></p><p>  </p><p>Lo único que me sostiene es sentir que en esas carpetas se esconde lo mejor de mi mismo, el<strong> Michi Panero</strong> que nadie conoció”. Este comentario, escrito por el propio autor en una columna, refleja a la perfección el espíritu de la antología que ahora se publica. Escritos entre 1963 y 1971, los cuentos inéditos de Michi Panero, firmados como José Blanc, revelan el auténtico mundo interior del pequeño de la saga Panero, cuando aún aspiraba a convertirse en el décimo novísimo. La antología se completa con una selección de artículos y textos dispersos en los que el autor disecciona con humor cáustico e implacable ternura los azarosos hechos que rodearon su agitada vida. Y con la obra "El desconcierto", escrita por <strong>Javier Mendoza</strong>, depositario de las carpetas con el legado literario de Michi.</p><p>  <strong>Por qué a Händel se le movía tanto la pelucaSteven IsserlisAntonio Machado LibrosMadrid2017</strong><em>Por qué a Händel se le movía tanto la peluca</em></p><p>  </p><p>En <em>Por qué Beethoven tiró el estofado</em> el famoso violonchelista <strong>Steven Isserlis</strong> nos sorprendió a todos con un maravilloso regalo tal y como en su momento su profesor de chelo le hizo a él: la posibilidad de conocer a los grandes compositores como si fueran nuestros amigos y hablaran con nuestras propias palabras. En este nuevo libro nos dibuja con su atractivo lenguaje el mundo de otros seis compositores extraordinarios —<strong>Händel, Haydn, Schubert, Tchaikovsky, Dvorák</strong> y <strong>Fauré—</strong>, haciéndolos revivir en nuestra imaginación como si pudiéramos escucharles hoy en día. Amenizado con historias coloridas sobre estas increíbles personalidades y sus amigos, este libro es una lectura atractiva y accesible tanto para niños como para adultos.</p><p><em>*Puedes encontrar la librería Antonio Machado en la calle Fernando VI, 17, de Madrid, o en su página web. </em><strong>librería Antonio Machado</strong><a href="http://www.machadolibros.com/" target="_blank">su página web</a></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Mar 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Marta Velasco (Librería Antonio Machado)]]></author>
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      <title><![CDATA[Mihai Eminescu, el 'volksgeist' rumano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/mihai-eminescu-volksgeist-rumano_1_1138402.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d88f1938-751e-496d-b35d-81cdd40f5c46_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mihai Eminescu, el 'volksgeist' rumano"></p><p><strong>NarracionesMihai EminescuTraducción y prólogo de Enrique NoguerasEdiciones TraspiésGranada2016</strong><em>Narraciones</em></p><p>  </p><p>Excepto un par de narraciones antes publicadas en español en Rumanía, y de escasa tirada, este libro ofrece por primera vez en nuestra lengua las <em>Narraciones</em> completas del más alto poeta y escritor rumano, <strong>Mihai Eminescu</strong> (1850-1889) de todos los tiempos, padre de la patria y de la lengua de ese país tal y como sea <strong>Cervantes</strong>, <strong>Shakespeare </strong>o <strong>Dante </strong>de sus respectivas naciones. Su fuerza lírica, imaginación, capacidad pictórica y emotiva de sus textos permiten compararle con los grandes autores europeos del Romanticismo. Eminescu, a pesar de su temprana muerte, dejó multitud de textos —muchos de ellos inconclusos— que mostraban su temperamento inconstante y apasionado. Así, tal y como reza en la solapa del libro, "<em>Narraciones</em> recoge en un volumen sus cuentos y relatos, tanto los que publicó en vida como los que legó en manuscritos, y permite al lector hacerse una idea completa del universo creativo de Eminescu, pero también de la realidad rumana de la segunda mitad del siglo XIX". Los cuentos y relatos de <em>Narraciones</em> se desarrollan en un pasado ideal de Rumanía, bien en Transilvania o en Bucarest. Dividido en dos secciones, por tanto, "Narraciones publicadas en vida" agrupa "El príncipe de las lágrimas", "El pobre Dionis", "En el día de san Ermil" y "Cezara"; mientras que la otra, "Narraciones a partir de manuscrito" recopila numéricamente más títulos, entre los que destaca el sensacional "Un genio baldío". <strong>Enrique Nogueras</strong>, profesor de Románicas de la Universidad de Granada, nos ha regalado esta magnífica traducción y edición para lectores curiosos, simplificando, según nos cuenta, las notas filológicas de la edición original rumana, y haciendo de estos textos un lugar inexcusable para completar el recorrido del Romanticismo europeo, equiparando a Eminescu con <strong>Bécquer </strong>o <strong>Larra</strong>, en un lugar equidistante entre <strong>Hölderlin </strong>y <strong>Dino Campana</strong>.</p><p>Mihai Eminescu es una figura atractiva y seductora a la que se han acercado muchos escritores importantes de nuestra lengua, y de otras tradiciones. Entre ellos, lo tradujeron al alimón <strong>Rafael Alberti </strong>y <strong>María Teresa León</strong>: su edición de las <em>Poesías</em>, primero para Losada y después para Seix Barral, sigue siendo la más difundida. Más recientemente, y para Hispanoamérica, el chileno <strong>Omar Lara </strong>también se ha acercado a su obra. En España gozamos de la prestigiosa edición también de sus <em>Poesías</em> de <strong>José Manuel Lucía Megías</strong> y <strong>Dana Mihaela Giurcã</strong>, para Cátedra. Sin duda que Eminescu es fundamentalmente conocido por su poesía. Si alguna vez existió la cultura popular, el <em>volksgeist</em>, el espíritu del pueblo, este sobrevivió —y se construyó— en Rumanía en boca de Eminescu, auténtico mito nacional, de quien repiten de memoria sus versos en las escuelas, generación tras generación, entonando sus bellos poemas, cantados, recitados como letanías. Como poeta, además, Eminescu cohesionó con su obra la patria rumana, y en ese sentido estos relatos son bien importantes, novedosos en nuestro panorama, y necesarios, en el creciente interés de la cultura española por la cultura hermana rumana. Nuestro paulatino acercamiento a Rumanía —ese país misterioso y mágico, inquietante y lleno de magnetismo— debe ir rellenando esas lagunas, y cada día más, se suceden ediciones de autores y obras que completan el conocimiento sobre una cultura desconocida para la inmensa mayoría, y plagada de tópicos, casi siempre negativos. Una cultura rica y diversa en el contacto con lo más lejano de nuestras señas de identidad latinas.</p><p>Como afirma Enrique Nogueras en su sucinto y lúcido prólogo: "De los escritos incluidos en este volumen, solo cuatro vieron la luz en vida de su autor (…) todos en revistas de la época. El resto permanecieron inéditos y, como verá el lector, en muy diferente grado de elaboración, aunque en la presente edición ha sido criterio de la editorial simplificar la intervención de los editores filológicos, a fin de facilitar la lectura. Se trata en su mayoría de textos de juventud, a veces muy probablemente con resonancias  biográficas, no pocos de ellos con una evidente deriva filosófica, y que presentan una sorprendente variedad de registros, de los que acaso el más atractivo y sugerente sea la dimensión fantástica y esotérica y la recreación misteriosa del pasado o la exaltación de una naturaleza con frecuencia edénica. Entre el entusiasmo y la quietud, estos textos replican y doblan los grandes temas de la poesía de Eminescu y a veces los anticipan" (pág. 8).</p><p>Poco más nos queda que decir excepto recomendar esta bella traducción en Ediciones Traspiés, en una colección coqueta y manejable, cuidada con mucho gusto por la pulcritud, el rigor y la sencillez. Un libro no sólo para los apasionados de Rumanía y su historia. Desde <strong>Ovidio </strong>hasta hoy.</p><p><em>*Juan Carlos Abril es poeta y profesor de Literatura. Su último libro es </em><strong>Juan Carlos Abril </strong><a href="https://m.casadellibro.com/libro-deshabitados/9788478074709/1231949" target="_blank">Deshabitados</a> <em>(Dir. Prov. de Granada, 2016). </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Mar 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan Carlos Abril]]></author>
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      <title><![CDATA['El novio chino': Amor en Shanghái]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/novio-chino-amor-shanghai_1_1138398.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1045ecbd-55c3-496e-b493-8f74b9e98f05_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'El novio chino': Amor en Shanghái"></p><p><strong>El novio chinoMaría TenaFundación José Manuel LaraSevilla2017</strong><em>El novio chino</em></p><p>  </p><p>La narradora <strong>María Tena</strong> (Madrid, 1953) reflexiona sobre el concepto de la vida pasada y el desarrollo de la pareja, y al hilo de la historia a contar añade juicios sobre la amistad y las relaciones, e insiste en la evidente consideración humana que alberga un sentimiento de culpa. Todas y cada una suman constantes que ya apreciábamos en sus inicios narrativos cuando leímos su primera novela <em>Tenemos que vernos</em> (2003), un extenso diario estructurado en dos niveles diferenciados: de una parte la historia que nos contaba, ¿un amor o un desamor?; de otra, esa alternativa de los mensajes confidenciales que la protagonista envía a una desenfadada amiga, según el desarrollo de los acontecimientos, pidiéndole consejo pero sin obtener respuesta alguna. Asistíamos en esta primera novela a un gradual proceso narrativo, a la caída de una mujer, a la velada expresión de sus sentimientos más íntimos y al despertar de nuevas sensaciones, tras meditar sobre esa idea común de que siempre es posible volver a empezar.</p><p>Con la literatura de María Tena los lectores disfrutan descubriendo que muchas de las nimiedades de nuestra vida se mueven en ese espacio del autoengaño y de la improvisación con que nos sorprende nuestra cotidianidad; es decir, subsistimos a la tragedia de lo diario. Una nueva propuesta, <em>Todavía tú </em>(2007), contaba la historia de un arquitecto español que ha triunfado en Estados Unidos, y realiza un viaje a España para inaugurar un edificio que ha diseñado y dar unas conferencias. Conoce a una arquitecta joven y comienzan una relación; en realidad, el viaje le trae a la memoria los recuerdos de infancia y de adolescencia en un pueblo del norte cuando el turismo daba sus primeros pasos, y conoce a Inés, una veraneante de Madrid, muy guapa y rica, y de la que se enamora. Durante toda la novela intercala el relato de su viaje a España, el proceso de entusiasmo con la arquitecta y los recuerdos relacionados con Inés. Y una tercera entrega, <em>La fragilidad de las panteras</em> (2010), tres mujeres, tres hermanas, tres maneras diferentes de plantearse la vida y algunos puntos en común: un pasado un tanto dramático que ninguna de ellas ha compartido pero que las ha marcado, levantando un muro de silencio, con el retrato de una madre absorbente, excéntrica, egoísta, y un hombre: Iñaki, que vuelve a sus vidas desde su infancia, el recuerdo de aquellos largos veranos que despierta en cada una de ellas unos sentimientos, y unas vivencias que siempre habían querido esconder, un hecho que rompe el frágil equilibrio con que, cada una de ellas, intentaba curar unas heridas que nunca se habían cerrado.</p><p>El Premio Málaga de Novela <em>El novio chino</em> (2017), su cuarta entrega, desarrolla una historia de amor en el marco del Pabellón de España en la Exposición Universal, evento celebrado en Shanghái 2010, aunque lo que, sin duda, resulta más sorprendente es que se trata de un tórrido romance homosexual, protagonizado por un miembro de la delegación española y por un personaje chino que procede del ámbito rural. Bruno, un sevillano acosado por graves problemas de deudas, encontrará una solución a sus desvelos cuando consigue un puesto de jefe de protocolo en la misión española de la Expo. Nada más llegar conoce en un local gay a Wen, que ha huido de su aldea y vaga desnutrido por las calles de la gran ciudad. Bruno le ofrece comida, le procura asistencia médica y le ayuda económicamente, pero poco después en un reencuentro casual se hacen amantes. Entonces deciden vivir juntos, y Tena narrará los desencuentros de la pareja, mientras asoman nuevos personajes, como el oscuro Wei, un alto funcionario con el que Bruno también tendrá relaciones íntimas, y cuyo tentador ofrecimiento de establecerse en China acabará desoyendo para regresar a España, cuando ya John (Wen) ha desaparecido de su vida. Lo que sigue es el tortuoso trazado de los pasos de los protagonistas, el modo en que la vida los conduce por caminos insospechados, los vuelve a reunir o los aleja definitivamente bajo un insospechado impulso de azares variopintos, y finalmente configura sus vidas por separado con esa gran dosis de ironía que solemos atribuirle a nuestro destino.</p><p><em>El novio chino</em> está concebida y escrita con una notable originalidad, y María Tena acierta con elegir la Expo de Shanghái como telón de fondo, no solo para certificar que también allí puede concebirse un amor homosexual, sino para comprobar la extensión a que pueden llegar las relaciones entre hombres, incluso de alto nivel. Utiliza el recurso de la educación del buen salvaje porque Bruno pretende hacer de John una persona “respetable”, sin que el intento presuponga que debamos entender esta pretensión como una fábula moral. La historia de ambos amantes, y cuanto ocurre a su alrededor, tiene sentido y vibraciones propias, escenario que se sustenta en la exótica ambientación que no se muestra proclive en los detalles a los que podría haberse acogido la narradora madrileña, incluso las escenas homoeróticas no caen en una desproporcionada ostentación sexual ni en el pudor excesivo; solo podemos imaginarlas naturales, como la vida misma.</p><p>La Exposición Universal le procura a María Tena un argumento para su nueva novela, y una ocasión de mostrar lo hermoso y lo ignominioso de la condición humana, que entre otras muchas virtudes permite ese oscuro fenómeno que llamamos amor, en la amplitud de sus posibilidades.</p><p><em>*Pedro M. Domene es escritor. Su último libro, </em><strong>Pedro M. Domene</strong><a href="http://editorialtrifaldi.blogspot.com.es/2016/04/el-secreto-de-las-beguinas-pedro-m.html" target="_blank">El secreto de las Beguinas</a><em> (Trifaldi, 2016).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Mar 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pedro M. Domene]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura española,Novela,Narrativa,Los diablos azules número 57]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El juego de los saberes innecesarios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/juego-saberes-innecesarios_1_1138391.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/27343778-cf8c-4c09-81fd-820ac9231883_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El juego de los saberes innecesarios"></p><p><strong>Prosas reunidasWisława SzymborskaTraducción de Manuel Bellmunt Serrano</strong><em>Prosas reunidas</em></p><p><strong>BarcelonaMalpaso2017</strong></p><p>  </p><p>“¿Por qué estoy leyendo este libro?”, se pregunta la poeta <strong>Wisława Szymborska</strong> en una reseña sobre un manual de terrarios para reptiles y tortugas. “Solo lo estoy leyendo —responde— porque, desde pequeña, me produce placer acumular saberes innecesarios. Y porque, después de todo, ¿acaso puede alguien saber de antemano qué será necesario y qué no?”.</p><p>En torno al saber, y más precisamente en una de sus formas a veces más productivas, el “no saber para qué”, podemos situarnos para abrirle el vientre a este compendio y dispendio azaroso y elemental (con toda la anfibología que soporte este último adjetivo) que supone el volumen <em>Prosas reunidas.</em> Un catálogo de sencillez, de divertimento, de curiosidades, de reflexiones y de ficciones al hilo de la lectura de aquellos libros que nunca conseguirían el interés del crítico. Estos textos fueron apareciendo a partir de 1968 en diversas publicaciones periódica polacas durante décadas; más tarde, se publicaron en  tres volúmenes, <em>Lecturas no obligatorias, Otras lecturas no obligatorias y Más lecturas no obligatorias,</em> que ahora se recogen en <a href="http://malpasoed.com/es/libro/prosas-reunidas/" target="_blank">este único volumen</a>, traducido y prologado por <strong>Manel Bellmunt Serrano</strong>.</p><p>Saberes innecesarios, sí, esa caleidoscópica sabiduría inútil acumulada que se aprende como se vive: sin pretenderlo; al fin y al cabo, lo útil tal vez sería no olvidarnos del todo que somos una postergación del <em>homo ludens</em>, seres capaces aún de encontrar en la lectura su juego, una extraña y licenciosa parcela de libertad donde plantar los pies y recibir a <strong>Montaigne </strong>o a las aves domésticas; donde remontarnos a la vida cotidiana de Pompeya o detenernos en la vida psíquica de las mascotas; donde reconocer el amor incondicional (pero amor), amor paciente (pero amor) de <strong>Anna Dostoyevskaya</strong> hacia su marido, el gran “¿pobre Fedia?” y otras admirables miniaturas del saber. Un juego de rayuela. Saltos a tiro de piedra pulida (pero juego). Como ejemplo, sirvan las palabras que dedica a la monografía sobre<strong> George Sand</strong> que escribió <strong>Joseph Barry</strong>, en las que después de señalar que el autor cita constantemente fragmentos de las cartas amorosas de la temperamental y lúcida Amandine Aurore Lucile, nos explica, en un claro ejemplo de metaescritura, que, basándose en ellas, ha tratado de adivinar “cuál de entre todas sus relaciones era la más importante, cuál lo era menos, y cuál no lo era en absoluto”. Digan si no es esto un juego de adivinanzas de aquellos que acuden en la noche para librarnos del insomnio. Porque la autora juega y es absolutamente fiel a sus propias reglas: repasa, revisa, cuestiona y compara el peso de los amantes de la escritora francesa. Estoy segura de ello. Pero lo hace en silencio, en la intimidad de su lectura, para dejarnos caer solo la conclusión de su ensimismada investigación: “Por desgracia, he fracasado”. Tan solo un: “Cuando Sand murió, <strong>Flaubert </strong>lloró sobre su tumba. Ya no pertenecía a aquella generación de los románticos, pero mucho me temo que sus lágrimas no eran fingidas”. Para qué más. Fin de reseña.</p><p>Inutilidad del conocimiento, decía, sí, claro, de qué le hubiera servido a <strong>Sir Thomas Browne</strong> saber qué canciones cantaban las sirenas. Pero qué útil, seguramente, la distracción, el puro deleite de no necesitar qué saber ni para qué. La ironía parece abrigar plácidamente a la autora que descree del antropocentrismo atávico, ese tupido engreimiento de un ser que tiene la osadía de sentirse superior a cualquier otro animal cuando es incapaz de nacer sabiendo escribir un buen soneto.</p><p>También yo me pregunto para qué estoy leyendo este libro. Y me preguntó, además, no diré que con vértigo, pero sí con cierta jocosidad, cómo se reseña un libro de reseñas. Apenas unas páginas me bastan para comprender que esto que tengo entre las manos se trata de otra cosa, un ejercicio más fabuloso y fabulador que dar breves noticias sobre lecturas. Porque da la impresión de que las reflexiones de Szymborska al cerrar cada libro sobre el que escribe vuelan como vilanos que abandonan su semilla y engendran nuevas asociaciones, tropiezan con las ramas, se paran en los callejones, se posan en los zapatos y remontan sobre su propio imaginario. Y es que los textos que aquí se recogen deben entenderse, si atendemos a la explicación de la propia autora, más que como reseñas, como reflexiones al hilo de las lecturas de aquellas obras que llegaban a las secciones de “libros recibidos” de las revistas literarias y que no recibían normalmente la atención de los críticos. Obras que, paradójicamente, eran las más vendidas en las librerías y confinaban a los estantes a las representaciones de la alta literatura. Pero no pensemos estrictamente en <em>best sellers</em> ni en la literatura <em>mainstream</em>, sino en aquellos libros de divulgación científica, guías, diccionarios de uso práctico, biografías, compendios de saberes diversos y no siempre, no a todos, “necesarios”. La propia autora dejó escrito que, aunque su interés primero fue reseñar estos libros, pronto comprendió que era incapaz de escribir reseñas ni le apetecía hacerlo. “Aquel que califique estas <em>Lecturas</em> de folletinescas estará en lo cierto. Quien se empecine en que son <em>reseñas </em>se llevará un desengaño<em>”. </em>La lectura felizmente relegada a la excusa para escribir. Ojo por ojo, sea.</p><p>Quien se adentre en estas páginas, encontrará lúcidas divagaciones (a veces, digresiones que olvidan su pretexto) en muchos casos divertidas, nacidas a partir de la literatura, la música, el arte, los viajes, los animales, la naturaleza y otras muchas pertinentes excusas. ¿Acaso a la hora de leer un manual de bricolaje no sería mejor, como hacía ella, distraerse en esa extraña y muy comúnmente lejana figura del “manitas”, ese hombre marcado a fuego por su habilidad, ese hombre que vivió, sin duda, una adolescencia exuberante, siempre al filo de la electrocución y el abrazo; ese hombre cuya madurez “estriba principalmente en que el contenido de sus bolsillos se traslade a sus cajones”. Grandes hombres que nunca leerán un manual de bricolaje porque no les hace falta. Y, claro, después de los manitas del mundo, por qué no podemos distraernos con otras triviales grandezas. ¿No es así el orden aleatorio de nuestro pensamiento? Grandezas como la de los diccionarios, como la de los árboles frutales, como la de la vida algunos hombres y las mujeres, como la de los pájaros, como la de las anécdotas de los científicos, como la de un tal <strong>Miguel de Cervantes</strong>, pobre hombre, que “no consiguió en su vida más que eternidad”.</p><p>Y de <em>homo ludens</em> a <em>homo ludens</em>, si les digo que es delicioso adentrarse en las opiniones, comentarios, nunca juicios, reflexiones, ocurrencias y otras agudezas de Szymborska; en este catálogo de nimias maravillas; recuerden que esta vez no estoy jugando. Sería tan fácil llevarse a engaño… Al fin y al cabo, reseñar un libro de reseñas no deja de ser otro juego más. Así que vayan a lo seguro. Pasen y lean. Y, sobre todo, hagan juego.</p><p><em>*Rosario Pérez Cabaña es poeta y profesora de Literatura. Su último libro es </em><strong>Rosario Pérez Cabaña</strong><a href="https://www.edicionesenhuida.es/producto/quiron-y-los-otros-hombres/" target="_blank">Quirón y los otros hombres</a><em> (Ediciones en Huida). </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Mar 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rosario Pérez Cabaña]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura europea,Narrativa,Los diablos azules número 57]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA['Tea Rooms': La historia de ellas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/tea-rooms-historia_1_1138385.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8256ecec-0098-4100-b52c-be0b3a880b17_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Tea Rooms': La historia de ellas"></p><p><strong>Tea Rooms. Mujeres obrerasLuisa CarnésHoja de lataGijón2016</strong><em>Tea Rooms. Mujeres obreras</em></p><p>  </p><p>Marzo empieza con eme de mujer y, además, de mujer trabajadora. Y qué mejor que escriba sobre esta novela de <strong>Luisa Carnés</strong> (Madrid 1905-México 1964), con el título de <a href="http://www.hojadelata.net/tienda/tea-rooms-mujeres-obreras/" target="_blank">Tea Rooms</a> y el subtítulo <em>de Mujeres obreras</em>. De nuevo una editorial independiente, Hoja de Lata, en su colección Sensibles a las letras, nos da a conocer a una mujer, considerada una de las mejores novelistas de su época, y actualmente menos conocida aún que <a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2016/02/23/fies_tus_amigos_hablaran_sus_memorias_45379_1026.html" target="_blank">las mujeres sinsombrero</a><em>,</em> dado que era de procedencia humilde y sin estudios universitarios. Por supuesto, republicana, comunista y exiliada, huyó primero a Francia para terminar en México gracias al gobierno de <strong>Cárdenas</strong>, que acogió a tantos exiliados republicanos.</p><p>La novela fue escrita entre agosto de 1932 y febrero de 1933, con los sucesos de Casas Viejas encima y la crisis del gobierno de <strong>Azaña</strong>, antes de que se instaurara en la República española el llamado bienio negro, y obedece a un momento de la escritora que, aunque ya había ejercido de periodista y publicado algunos cuentos en los periódicos, tiene que ponerse a trabajar de nuevo como camarera por la falta acuciante de dinero. De esa experiencia sale <em>Tea Rooms.</em> Es por tanto una novela basada en una experiencia vital, que es abordada como una novela social en que  nos muestra a diferentes personajes femeninos y en que la protagonista, acaso un alter ego de Luisa Carnés, se llama Matilde. Una novela de explotadores y explotados, muy bien escrita, con un estilo muy moderno y sencillo que a mí me ha evocado al estilo galdosiano de las novelas sociales o alguna novela aubiana, en las que, a través de los dilemas de los personajes, sus avatares en la vida y su forma de ser, se va conformando un abanico social de lo que fue aquel momento, del día a día en la vida de sus protagonistas: Marta, la flacucha que es despedida por ir sisando en la caja y que después se dedica a la prostitución. Antonia, amiga de Matilde y dispuesta a que ésta se case con el repartidor; Esperanza, la asistenta que limpia el local; Pietro, el italiano heladero con un hijo revolucionario que muere en la Italia de <strong>Mussolini</strong>; Paca, que trabaja en el mostrador de embutidos; Laura, la sobrina del jefe que se queda embarazada de un cliente y que muere en un aborto clandestino; y Matilde, la protagonista. Tenemos también un jefe, "el ogro"</p><p><em>ellas</em><em>Tea Rooms</em></p><p><strong>Antonio Plaza,</strong></p><p><em> Peregrinos de calvario</em><em>Natacha.</em><strong>Cervantes</strong><strong>Dostoyevski</strong><strong>Tolstoi</strong><strong>Santa Teresa, Víctor Hugo, Maeterlinck, Poe, Goethe, D’Annunzio</strong></p><p><strong>Julián Grimau</strong><strong>Clara Campoamor</strong><strong>Magda Donato </strong><strong>Josefina Carabias</strong><em>Frente Rojo</em></p><p><em>*Carmen Peire es escritora.</em><strong>Carmen Peire</strong><em>Su último libro es </em><a href="http://www.edicionesevohe.com/products-page/evohe-narrativa/en-el-ano-de-electra-carmen-peire" target="_blank">En el año de Electra</a><em> (Evohé, 2014).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"><em> </em></a><em> </em><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Mar 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Novela,Narrativa,Los diablos azules número 57]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La mudanza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/mudanza_1_1138383.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d26fcc5b-522e-41e5-b2cc-a4abeaf32093_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La mudanza"></p><p>Quién iba a creerlo, pero al fin sucedió lo que nadie pensó que pasara: el fantasma se fue con ellos a su nueva casa.</p><p>Carlos y Lucía estaban cansados de vivir en su apartamento. No sólo porque cada vez era más difícil llegar al centro de la ciudad, porque últimamente habían abierto un par de discotecas que no dejaban dormir al vecindario, porque la señal de Internet siempre se caía a los cinco minutos sino además porque ya no podían seguir viviendo con un fantasma. –Creo que es mujer, le dijo Lucía a Carlos cuando descubrió que estaban en desorden sus cepillos y le empezaron a faltar los delineadores de los ojos. –No lo creo, fíjate que le encanta jugar con mi colección de carritos en miniatura, pues cada vez que los voy a organizar los encuentro en un orden distinto al que los había dejado.</p><p>Al principio los pasos a medianoche por los lados de la cocina y las extrañas caídas de los cubiertos los asustaron, pero poco a poco se fueron acostumbrando a su presencia. –Si al final no nos hace daño, y en el peor de los casos hasta puede asustar a los ladrones, le dijo a Lucía cuando ella le señaló alarmada a Carlos el cambio en la nevera de las frutas a la sección de la carne y de la carne a de las frutas. Míralo de este modo: tenemos un vigilante que no se entromete en nuestros asuntos. Pero ya Lucía tenía tomada la determinación.</p><p>Y Carlos nada tuvo que hacer cuando ella le dijo que estaba embarazada. El día que llegó el camión que llevaría todas las cosas a su nuevo apartamento dividió en dos sus vidas. –Aquí empezó todo y aquí terminó todo, dijo Lucía cuando miró por última vez esos sesenta metros cuadrados donde vivieron cinco años-. Es cierto, dijo Carlos, me da tristeza dejarlo, aunque si te confieso ya estaba cansado de vivir en esta zona. Y aquí el único parque para pasear al bebé queda a treinta minutos andando. Así fue que, de común acuerdo antes de cerrar la puerta, dijeron al tiempo: ¡Adiós, fantasma!</p><p><em>(Continúa Ioana Gruia.)</em><strong>Ioana Gruia</strong></p><p>La casa, en un edificio rehabilitado del casco antiguo, tenía un salón luminoso y tres habitaciones que daban a patios interiores amplios y arbolados. Las paredes estaban recién pintadas y se habían hecho reformas completas en el baño y la cocina. El pasillo que unía las estancias se abría a la vista con una claridad reconfortante. Nada de grietas, de pliegues umbríos, de recovecos donde el fantasma, en el improbable caso de que intentara seguirlos, pudiera cobijarse. Calefacción y agua caliente central unidas al encanto de vivir en una zona llena de bares, librerías y cines. Una auténtica joya, exclamó el agente inmobiliario, subrayando cada letra, al enseñarles por primera vez el piso. Lucía salió al balcón y el paisaje de terrazas coquetas y venerables fachadas restauradas acabó por decidirla.</p><p>–¿Y quién va a pagar el alquiler? –le susurró Carlos al oído–. ¿El fantasma abandonado?</p><p>Su mujer frunció los labios e hizo un gesto ligero y apresurado con la mano. Él sabía que era su manera de quitarle importancia a algo y se resignó. Además, ya estaba embarazada y a una mujer embarazada, le había dicho solemnemente su padre, no se le lleva la contraria. Para lo que os haga falta, añadió, contad con nosotros.</p><p>El alquiler costaba más de un tercio de sus sueldos, pero ahora, mientras contemplaban el suave repiqueteo de la lluvia en los cristales Climalit y las luces melancólicas de la ciudad, un paisaje mucho más hospitalario que el enjambre de gasolineras y centros comerciales que asomaba a sus antiguas ventanas, para colmo desvencijadas, pensaban que merecía con creces la pena. A veces se sorprendían recordando al fantasma con algo vagamente parecido a la nostalgia. Si viviera con nosotros, se decía Lucía, podría echar una mano con el bebé. Hacer recados, la comida, ir al supermercado, comprar pañales, para eso la antigua presencia inquietante y sin embargo siempre amigable y discreta habría venido muy bien. Compartió sus pensamientos con Carlos y él le dio la razón, reprochándole además que había sido ella quien había resuelto apartar al fantasma de sus vidas. A partir de entonces un ligero malhumor ensombreció su plácida y expectante rutina de futuros padres. Hasta aquella tarde en la que Lucía se levantó de la siesta casi a la hora de cenar y fue a instalarse con un libro en el sofá, mientras esperaba a que Carlos llegara del trabajo.</p><p>Allí estaba <em>él. </em>Las facciones algo trémulas, los brazos quizá demasiado etéreos y las piernas, cruzadas con despreocupación, moviendo las puntas en un grácil gesto de bailarina. Las manos, lo más llamativo de la presencia a la que Lucía, a pesar de las dudas iniciales, no tardó más de unos segundos en asignar del lado de la masculinidad, parecían pertenecer a un pianista. Estilizadas pero rotundas y desprendiendo fuerza. La mirada invitadora. La sonrisa magnánima y benigna.</p><p>–Siéntate, por favor –dijo–. No debes cansarte.</p><p>La voz envolvente. Un poco ronca y a la vez suave. Lucía obedeció al primer impulso y le pidió disculpas. El fantasma ensanchó la sonrisa e hizo un gesto con la mano. Ligero y apresurado. Idéntico al de ella cuando quería quitar importancia a las cosas, reconoció la chica emocionada.</p><p>–¿Quieres tomar algo?</p><p>La presencia agradeció con un entusiasta ademán afirmativo. Tenía sed. ¿Una cerveza, una copa de vino, un vermú? No, no, protestó demostrando una exquisita consideración, si ella no podía beber alcohol, él tampoco lo haría. Dijo, con la misma voz que a Lucía le pareció deslizante, como si el fantasma patinara con elegancia a través de sus palabras o interpretara una melodía de jazz opiácea y perturbadora, que tomaría una de las infusiones que la futura madre se servía cada tarde para aplacar la comprensible ansiedad de la espera. Y unas pastitas de té, gracias.</p><p>A la invitación que le hizo la chica respondió que por supuesto. Se quedaría a cenar, aunque, se permitió añadir soltando una risita inesperadamente chillona, no era muy exacto decir que se <em>quedaría </em>puesto que después no iría a ninguna otra parte. Aquella era <em>su</em> casa.</p><p>–¿Te imaginas? –acabó de contarle la historia Carlos a su mejor amigo, mejicano. –¡Pinche fantasma cabrón!</p><p><em>(Seguirá Luis Bagué Quílez.)</em><strong>Luis Bagué Quílez</strong></p><p><em>*Ramón Cote es escritor. Su último libro, </em><strong>Ramón Cote</strong><a href="http://valparaisoediciones.es/tienda/es/home/65-24-como-quien-dice-adi%C3%B3s-a-lo-perdido.html" target="_blank">Como quien dice adiós a lo perdido</a><em> (Valparaíso, 2014).*Ioana Gruia es escritora y profesora de Literatura. Su último libro, </em></p><p><strong>Ioana Gruia</strong><a href="http://www.ioanagruia.com/el-expediente-albertina/" target="_blank">El expediente Albertina</a><em> (Castalia/Edhasa, 2016).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Mar 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ramón Cote  Ioana Gruia]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La mudanza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura española,Narrativa,Los diablos azules número 57]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El bueno y el virtuoso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/bueno-virtuoso_1_1138369.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9854f33e-5f11-4642-9766-06edb46447e9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El bueno y el virtuoso"></p><p>Vivimos en sociedades marcadas por la dualidad en el comportamiento de sus individuos. De un lado, el que asume aquello que le ha tocado vivir y pasea su malestar como una resignación; de otro, el que contesta con una actividad crítica ante la presión que va dejando lo que le rodea. El primero, colmado de lo que algunos llaman virtud social, que no es más que una naturaleza que <em>encaja </em>lo que le ha tocado vivir; el segundo, armado con el poder de la contestación, que abre combate ante las posibles injusticias.</p><p>En su torreón de aislamiento intelectual, <strong>Montaigne </strong>ya calificó a los hombres de su tiempo como aquellos que “se dejan llevar dulce y reposadamente” y los que, en el propio conflicto, dolidos y ofendidos, cargaban con las armas de la razón para derrotar a quienes les ultrajaban. A estos últimos, el pensador los dotaba del término “virtuosos”, frente a los primeros, a quienes calificaba como “buenos”.</p><p>  </p><p>Muchos años después, los seres humanos no han cambiado demasiado. La sociedad ha ido evolucionando en criterios economicistas, de calidad de vida, marcados por el concepto del <em>bienestar</em>, las revoluciones y las guerras mundiales han dotado a los países de gobiernos diseñados para la paz social que, por muchos años, han ido dejando a un lado las pequeñas voluntades de los ciudadanos para acarrear las grandes voluntades de los mecanismos de avance del mundo en su conjunto. Pero los individuos, como átomos en la gran explosión de las revoluciones, recibieron un fortísimo impacto que los fue organizando, dependiendo del momento histórico del que se tratara, como avanzadilla o retaguardia en la contestación a los poderes establecidos, como virtuosos individuos sociales o buenos hijos de su tiempo.</p><p>En episodios recientes de la Historia de España (hablo en términos históricos), lo que hemos dado en llamar Transición puso sobre el tapete de nuestro país la voluntad de abrir un tiempo de “razón social” frente a una revolución que podría estallar tras la muerte del dictador. Algunos, yo entre ellos, consideran que el período histórico al que me refiero no quedó demasiado bien ahormado, y que obedeció a la prisa y, sobre todo, al olvido como estrategia ante la posible paz social. Aquellas aguas, en torrentera, trajeron estos lodos, abriendo la sociedad al individuo con capacidad para perdonar, al hombre bueno de Montaigne, y aislando socialmente al ofendido o virtuosos, según la definición del filósofo francés.</p><p>Sobre este análisis, entre otros, descansan algunos episodios del libro de <strong>José Luis Pardo</strong>, <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/argumentos/estudios-del-malestar/9788433964083/A_505" target="_blank">Estudios del malestar</a> (Premio Anagrama de ensayo 2016), atendiendo a un tiempo surgido del embrión de la Transición española, la caída del comunismo o los atentados de Nueva York y Atocha, que podría poner de manifiesto a estas dos figuras que he venido alimentando a lo largo del artículo (el bueno y el virtuoso), con una visión que se apoya en las sociedades contemporáneas, pero que transita por la base de la filosofía platónica y aristotélica, para llegar al compromiso de <strong>Camus </strong>o <strong>Sartre </strong>y a la visión interesantísima de las tesis de <strong>Foucault </strong>en torno a  la teoría de la sublevación, con un individuo despreocupado de las leyes que podrían encausarlo, para atacar en el centro del poder, no para ocupar su lugar, sino para acabar con una hegemonía diseñada sin atender a la gran justicia social, aun perdiendo su vida en el intento.</p><p>Las ideologías políticas tradicionales quedan, atendiendo a esta idea, derrocadas en el campo de batalla del virtuoso, aniquiladas ante la contestación social que no ansía más poder que el propio del movimiento de masas arañando las decisiones injustas socialmente que los gobiernos, sean del signo que sean, puedan llevar a cabo. El individuo del Estado moderno no solo ha ganado la capacidad de estar bien sino que tiene el derecho de estarlo. Y, ¡cuidado!, ante esto, también el embrionario estado de los neofascismos y los fanatismos.</p><p>Este podría ser, entonces, el nuevo territorio de análisis de la Historia, el necesario estudio de las acciones sociales que se sublevan con el único material con el que cuentan: la palabra y la calle. Un nuevo territorio que es herencia de las distintas sublevaciones y de algo mucho más importante, el concurso del sentido común, de la solidaridad, en los nuevos tiempos de la nueva política.</p><p>Pero también es necesario decir que la literatura, el arte, las nuevas teorías filosóficas surgidas de los nuevos tiempos, la política (como concepto), la nueva clase social de los opinadores, estamos absolutamente sujetos a esta dualidad a la que hago referencia, constituyendo un núcleo fundamental en la implicación de los individuos virtuosos para el desarrollo óptimo de las sociedades de nuestro tiempo. Ante el malestar, uno puede utilizar su capacidad de opinión para aplacar la razón e instalar la bondad en los sujetos, para crear individuos <em>encajadores</em>, o animar a las capacidades sociales a poner de manifiesto la calidad de su acción, la importancia de sus movimientos, la necesidad de una contestación frente al que injuria, como decía Montaigne.</p><p><em>*Javier Lorenzo es escritor. Su último libro, </em><strong>Javier Lorenzo</strong><a href="http://valparaisoediciones.es/tienda/es/home/67-25-manual-para-resistentes.html" target="_blank">Manual para resistentes</a><em> (Valparaíso, 2014).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Mar 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Lorenzo Candel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El bueno y el virtuoso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayo,Libros,Literatura,Literatura española,Los diablos azules número 57]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[En la muerte de un poeta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/muerte-poeta_1_1138362.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/981097ee-8350-4fc6-88a5-deda5df0a4d9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En la muerte de un poeta"></p><p>Ha muerto el poeta <strong>Derek Walcott</strong>, el autor de <em>Omeros</em> (1990), y me siento triste por mí y por la poesía. Dicen que la escritura tiene un singular efecto catártico, espero que también lo tenga balsámico… o que al menos lo tengan los recuerdos. Sin duda se publicarán estos días multitud de artículos de contenido académico, pero tal vez no tantos glosando la vida personal de un hombre con una humanidad tan grande como su obra escrita. Tal vez alguna que otra anécdota sirva para ilustrar la semblanza de Walcott.</p><p>Lo conocí tras la publicación de su magna epopeya del Caribe. Un amigo, a quien había comentado que la obra me había impresionado, me dijo que el autor vivía en Boston, donde yo me encontraba aquel año, no lejos de su casa. Con mi ejemplar bajo el brazo llamé a su puerta no sé muy bien por qué ni para qué; simplemente quería conocerlo. No solo me invitó amablemente a pasar, sino que acabamos cenando juntos una tortilla de patata en su cocina y hablando de poesía española. Conocía muy bien la obra de <strong>García Lorca</strong>, a quien consideraba no solo el mejor poeta español del siglo XX, sino uno de los tres o cuatro poetas referenciales de ese siglo (años más tarde, en un evento académico conjunto en Canarias, lo mencioné al hablar de sus gustos literarios y puntualizó diciendo que también debía incluir a <strong>Cernuda</strong>). Comenzó entonces una amistad que se solidificó con el paso del tiempo.</p><p>Tras la concesión del Premio Nobel, la Universidad de Alcalá le otorgó un Doctorado Honoris Causa y, aprovechando la circunstancia, viajamos durante un par de semanas por España. Tenía especial interés en conocer Granada, a donde volvería en un par de ocasiones más, y le pareció una de las ciudades más hermosas que había conocido. Entendía los homenajes y parabienes que le dispensaban como parte del tributo que debía pagar por su popularidad, pero cuando realmente se encontraba cómodo y revelaba su personalidad, su carácter divertido, era cuando se encontraba en la intimidad, en compañía de escritores y artistas. Entonces cualquier excusa era buena para la broma y la risa. Recuerdo una irrepetible cena en Granada, a donde habíamos ido con motivo de un festival de poesía; también participaba <strong>Luis García Montero</strong> y le acompañaba <strong>Almudena Grandes</strong>. Derek, como siempre hacía, comenzó a bromear con Almudena, yo le dije que era la compañera de García Montero, entonces él le miró y dijo con aspecto circunspecto y evidente ironía: “Pero yo soy Premio Nobel”. Las carcajadas en nuestra mesa acallaron al resto de comensales; ni que decir tiene que <strong>Sigrid</strong>, su inseparable compañera los últimos treinta años, estaba presente en la mesa.</p><p>En aquellas mismas fechas se celebraba en la ciudad de La Alhambra un homenaje a los represaliados del franquismo; los organizadores preguntaron si era posible que participara en el acto. ¡Por supuesto que estaba dispuesto a hacerlo! Su único temor era que los anfitriones del evento poético se incomodaran por tal hecho. Cuando quedó claro que no tenían impedimento alguno no solo participó, sino que abrió el acto y, tal como dijo, aquel fue “uno de los días más importantes de su vida” y se sintió “honrado” por poder colaborar. Particularmente no me sorprendió ni lo que dijo ni cómo lo dijo.</p><p>Walcott conocía muy bien la obra de <strong>Antonio Machado</strong> (“Reading Machado” es el título de uno de sus poemas en la sección dedicada a España en <em>The Bounty</em> —1997-) y la de <strong>Miguel Hernández</strong>, en particular <em>El rayo que no cesa</em>, y en especial la “Elegía” a <strong>Ramón Sijé</strong>, “indudablemente la mejor elegía jamás escrita” en sus propias palabras. Es una noticia triste para quienes le conocimos, para <strong>Esperanza</strong>, musa en alguno de sus poemas; para <strong>Luis Pastor</strong> –me hizo repetir una y otra vez su disco <em>En esta esquina del tiempo</em>, interpretando poemas de <strong>Saramago </strong>en el viaje entre Granada y Madrid—; para Luis y Almudena… y también para todos los amantes de la poesía.</p><p><em>*José Antonio Gurpegui es profesor de Filología Inglesa y traductor.</em><strong>José Antonio Gurpegui</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Mar 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Antonio Gurpegui]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Literatura,Poesía,Poetas,Obituario,Los diablos azules número 57]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Viajeros del instante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/viajeros-instante_1_1138358.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/757a9836-3013-4b58-b273-55abf692dd40_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Viajeros del instante"></p><p>“Los meses y los días son viajeros de la eternidad. El año que se va y el que viene también son viajeros. Para aquellos que dejan flotar sus vidas a bordo de los barcos o envejecen conduciendo caballos, todos los días son viaje y su casa misma es el viaje”. Así da comienzo la primera versión al español del que sin duda es el diario más conocido de <strong>Matsuo Bashō</strong>, titulado en 1957 por sus traductores, <strong>Octavio Paz</strong> y <strong>Eikichi Hayashiya,</strong><em>Sendas de Oku</em>. Es un libro que mezcla prosa y verso. Breves anotaciones sobre los lugares que el poeta japonés recorre y lo que en ellos encuentra, salpicadas por haikus para matizar, potenciar o complementar la narración. Es un género en sí mismo, al que el propio Bashō bautizó con el término <em>haibun</em>. Y al que grandes maestros del haiku como <strong>Yosa Buson</strong> o <strong>Kobayashi Issa</strong> no fueron ajenos. Aunque su influencia va más allá del Japón de los Tokugawa. Sirvan de ejemplo los diarios de viaje de <strong>Gary Snyder</strong> o el poemario <em>Una ola</em>, de <strong>John Ashbery</strong>.</p><p>El haiku ha tenido desde siempre un cariz marcadamente documental. No hay que olvidar su ascendente taoísta y del budismo zen. Detrás de esa estructura ósea de sólo tres versos está nuestra propia transitoriedad y la de todo aquello que nos rodea. De ahí también su temática: cerezos en flor, ranas saltando dentro de un estanque, mariposas cobijándose de la lluvia bajo la campana de un templo… Literatura y existencia unidas por su fugacidad. No es de extrañar que en el País del Sol Naciente se haya convertido en tradición la escritura de un último haiku, ya en el lecho final. <strong>Yoel Hoffmann</strong> recogió algunos de ellos en su antología <em>Poemas japoneses a la muerte</em>. Este es el de <strong>Banzan</strong>: “Adiós. / Paso como todas las cosas: / rocío sobre la hierba”.</p><p>  </p><p>Ni que decir tiene que estos haikus de la consumación remiten a nuestra impermanencia –a ese mundo de rocío al que hacía referencia Banzan–, pero también a la imposibilidad de mantenernos ajenos a la belleza. Ya <strong>Confucio</strong> apuntó que en todas partes hay belleza, pero hay que estar dispuestos a verla. Una prueba de ello es la reciente antología que han preparado <strong>Seiko Ota</strong> y <strong>Elena Gallego</strong> bajo el titulo <a href="http://www.hiperion.com/index.php/libreria/poesia-hiperion/haikus-de-guerra-detail" target="_blank">Haikus de guerra</a> (Hiperión). Y cuya selección arranca, cómo no, con unos versos de Bashō: “Hierbas de estío. / Rastros de sueños / de guerreros de antaño”. Si bien el grueso de estos poemas se compuso entre 1894 y 1945, esto es: desde que estalla la Primera Guerra entre la Dinastía Qing de China y el Imperio del Japón, hasta la firma de la rendición de estos últimos con la que termina la Segunda Guerra Mundial.</p><p>Hay poemas tristes o sobrecogedores, como aquel en el que <strong>Tomizawa Kakio</strong> camina bajo una luna invernal, llevando en un bolsillo su propio testamento. Aquel otro de <strong>Kasahara Kunio</strong> en el que come fideos un soldado manco. O cuando, en el hospital, el compañero de habitación de <strong>Hasegawa Sosei</strong> ríe, amargamente, porque le han tenido que amputar un pie. O el siguiente haiku de <strong>Katayama Tōsi</strong>: “Nada existe; / en un campo árido / unos globos oculares”.</p><p>A veces da la sensación de que la misma guerra impulsa a estos autores a buscar la belleza en lo que tienen cerca. Es casi una necesidad. Un refugio. Así, <strong>Masaoka Shiki</strong> contempla los cerezos en flor de camino hacia el frente. Y <strong>Mori Ōgai</strong> escribe un delicadísimo haiku –uno de los más delicados que he leído nunca– en el que un soldado corta los árboles para establecer el campamento con sumo cuidado, evitando de este modo dañar los nidos de los árboles.</p><p>No hay duda: la belleza está en todas partes. Y de eso sabe mucho también el fotógrafo <strong>Luis Vioque </strong>(Madrid, 1966), quien ya en sus primeros trabajos de madurez no necesitaba escapar de su entorno más cercano para ofrecernos imágenes de enorme plasticidad y una sutileza casi oriental. Como aquella fotografía en la que el tendido eléctrico divide el cielo en dos horizontalidades que, de repente, gracias a un relámpago que cae, son parte de unos ejes cartesianos.</p><p>Pues bien, la instantánea está tomada en Carrizosa, Ciudad Real. Ya <strong>Kavafis</strong> nos advirtió que “la ciudad” –nuestra vida, lo que somos– nos seguirá allá donde vayamos. No hay forma de escapar. Y eso mismo se aplica a la mirada de un artista. No es necesario viajar al Extremo Oriente para lograr fotografías de una belleza delicada y sencilla en su complejidad. Luis Vioque nos lo demuestra en cada página de su primer libro, cuyo título es absolutamente revelador: <a href="http://www.luisvioque.com/un-viaje-imaginario.html" target="_blank">Un viaje imaginario</a>. Desde el paisaje nevado de San Sebastián de los Reyes, hasta el hombre que saca a pasear a su perro bajo un mar de nubes en Paracuellos del Jarama. Pasando por la pareja que camina bajo unos árboles, del todo machadianos, en Membrilla. O la maravillosa fotografía de una casa de Mesones, donde el fotógrafo madrileño demuestra que es un verdadero maestro del espacio negativo.</p><p>Las fotografías de Luis Vioque tienen su propia marca de agua, su idioma único. Se trata de vistas panorámicas tan limpias que funcionan perfectamente al reproducirse en formatos pequeños. No necesitan más. A menudo aparece tan sólo un elemento, casi nunca animado, y que acostumbra a no estar en el centro: como si el fotógrafo eludiera cargar sobre él todo el peso de la composición. Panorámicas tan limpias, repito, que por momentos parecen un <em>ukiyo-e</em> clásico. Eso sí, en blanco y negro. Y aquí quizá convenga hacer una aclaración: Luis Vioque es daltónico. Lo que me lleva a pensar en cómo <strong>Picasso</strong> se burlaba de <strong>Brassaï </strong>por sus ojos saltones y su torpeza. O en <strong>Hölderlin </strong>al final de su vida, gritando de dolor porque se quemaba al escribir “fuego”. Por supuesto, en <strong>Beethoven</strong>. Y en el resto de artistas que le han sacado provecho a su individualidad.</p><p>A <em>Un viaje imaginario</em> le siguieron en el tiempo<a href="http://www.luisvioque.com/libros.html" target="_blank"> otros dos volúmenes</a>, <em>Mares de Portugal</em> y <em>Océanos de arena</em>. El primero profundiza y avanza en esa estética de la panorámica íntima –dos palabras aparentemente opuestas, pero que en la obra de Luis Vioque se unen y llenan de sentido– de su primer libro. El último, en cambio, nos ofrece una especie de anatomía del desierto. Con siluetas de duna, y las estrías que el viento va dejando en la arena. Imágenes más sugerentes y simbolistas, que dialogan a la perfección con los trabajos de autores como <strong>Edward Weston</strong> o <strong>Ansel Adams</strong>.</p><p>Concluyo: Luis Vioque escribe haikus con una cámara fotográfica. Bashō, Shiki, Tōsi, <strong>Saitō Sanki</strong> y el resto de autores incluidos en <em>Haikus de guerra</em> miran el mundo como tratando de encontrar sentido a lo que les sucede. ¿Acaso no es esa una de las principales funciones del arte?</p><p>  </p><p> <em>*Josep M. Rodríguez es poeta, su último libro es la antología </em><strong>Josep M. Rodríguez es poeta</strong><a href="http://www.pre-textos.com/escaparate/product_info.php?products_id=1571" target="_blank">Ecosistema</a><em>(Pre-Textos, 2015).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Mar 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Josep M. Rodríguez]]></author>
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