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    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 60]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/los-diablos-azules-numero-60/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 60]]></description>
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      <title><![CDATA[Nombres borrados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/nombres-borrados_1_1203095.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/94855007-a881-456e-9d56-ee20f6024232_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nombres borrados"></p><p>   <strong>Nombres borrados</strong></p><p><em>La mente no es un lápiz para tomar apuntes,</em></p><p><em>es una goma de borrar.</em></p><p>Marko Vesovič</p><p>Mi padre fue perdiendo poco a poco el lenguaje.</p><p>Y empezó por los nombres. Lo primero</p><p>que olvidó su cerebro no fueron los adverbios</p><p>ni los pronombres ni los adjetivos,</p><p>como uno estaría tentado de creer,</p><p>ni las motas de polvo de las preposiciones,</p><p>sino los sustantivos.</p><p>La manzana dejó de ser manzana,</p><p>el vaso pasó a ser <em>eso</em>,</p><p>y quienes se acercaban dejaban de llamarse.</p><p>La muerte comenzó su labor minuciosa</p><p>robándole los nombres,</p><p>borrándolos, poniendo</p><p>en su lugar un <em>esto</em> o un <em>aquello</em>,</p><p>un <em>dame</em>, un balbuceo, un gesto de la mano.</p><p>Lo último que se pierde son los verbos,</p><p>los verbos que se mueven en la sangre</p><p>como si fuesen peces</p><p>hasta que acaba el mundo,</p><p>hasta que ya no puede el cuerpo con su alma.</p><p>Los adjetivos son afectuosos,</p><p>visten con sus pasiones lo que miran</p><p>y por eso perviven.</p><p>Pero los nombres se esfuman.</p><p>Y la sustancia de los sustantivos</p><p>es agua de borrajas, niebla, torres de humo.</p><p>La manzana deja de ser manzana.</p><p>Yo dejo de llamarme.</p><p>La palabra<em> dolor</em> no significa nada.</p><p>  Del libro <em>Padre </em>(Renacimiento, 2016).</p><p><em>*Juan Vicente Piqueras es poeta. Su último libro, </em><strong>Juan Vicente Piqueras</strong><a href="http://www.editorialrenacimiento.com/autores/936__piqueras-juan-vicente" target="_blank">Padre </a><em>(Renacimiento, 2016). </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan Vicente Piqueras]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura española,Poesía,Poetas,Los diablos azules número 60]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El héroe invisible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/heroe-invisible_1_1139379.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/89e1f866-cc0c-46de-815f-d17de9b13c95_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El héroe invisible"></p><p><em>Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Les dejamos esta sala para que comenten sus lecturas y nos ayuden a componer nuestra biblioteca. Si formas parte de un club de lectura, puedes escribirnos a losdiablosazules@infolibre.es para contarnos vuestra historia y hacernos llegar vuestras recomendaciones.</em><strong>losdiablosazules@infolibre.es </strong></p><p>___________________________________</p><p><a href="http://ellibrodurmiente.org/" target="_blank">El libro durmiente</a> comenzó su andadura como club de lectura en Alicante, en junio de 2003. Su nombre hace referencia a la necesidad de rescatar los valores y principios que duermen en el seno de los libros. El libro durmiente se define como una entidad creada sin fin de lucro. Nuestra acción adquiere la condición de voluntariado cultural. Desde el año 2012, correspondiendo con el período lectivo, impartimos los talleres de escritura creativaen dos niveles: básico y avanzado. Finalmente, la invitación a los autores para presentar sus obras o impartir clases magistrales sobre las técnicas de escritura han dado lugar a la creación de un foro literario, en donde confluyen los lectores, libros y escritores, compartiendo ideas e inquietudes en pro de la cultura.</p><p>  <strong>Matar a un ruiseñorHarper LeeTraducción de Baldomero PortaZeta BolsilloBarcelona2008</strong><em>Matar a un ruiseñor</em></p><p>Mantener la lealtad con una misma, con los valores, ideales y principios con los que una ha ido forjando su persona es quizás uno de los actos de mayor estoicismo que puede haber. Sobre todo cuando se va contra la corriente, contra las ideas de la mayoría, cuando uno se enfrenta a los muros gigantes que solo los prejuicios saben erigir. Tal vez ese sea el motivo de más peso para enamorarse de esta novela de <strong>Harper Lee</strong>: la admirable integridad de Atticus Finch.</p><p>  </p><p>Ganadora del premio Pulitzer en 1961, <a href="http://www.edicionesb.com/catalogo/libro/matar-a-un-ruisenor_3681.html" target="_blank">Matar a un ruiseñor</a> (1960) fue la primera y única novela de la autora estadounidense hasta la publicación de <a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2015/07/17/pon_centinela_perdida_inocencia_35484_1026.html" target="_blank">Ve y pon un centinela</a> (2015). Estudiante de derecho en Alabama hasta 1949, Harper Lee (Monroeville, 1926-2016) se trasladó a Nueva York donde trabajó en una compañía aérea hasta publicar esta obra. Una novela que fue llevada al cine por el director <strong>Robert Mulligan</strong> en 1962 y premiada en la célebre ceremonia de los Oscar en tres categorías.</p><p>Con pinceladas autobiográficas, Harper Lee nos traslada con la voz de Scout al sur de Estados Unidos durante la década de 1930. Una época signada por la Gran Depresión que asoló al país. Una región donde el empeño por mantenerse estancado en el tiempo afianza no solo los prejuicios raciales vigentes en aquel momento, si no sobre todo la absoluta intransigencia de ceder a cualquier tipo de cambio, la negación a aceptar las diferencias.</p><p>Narrada desde el punto de vista de una niña de seis años, Scout, conoceremos una historia tan conmovedora como controvertida. Huérfana de madre, la pequeña desarrolla su niñez junto a su hermano mayor y su padre Atticus Finch, un abogado respetable dueño de una integridad admirable que cosecha con sus actos, día a día, el respeto incondicional de sus hijos.</p><p>Con una absoluta ausencia de prejuicios conjugada con esa avidez de conocimiento, con ese arduo empeño de entender lo que acontece ante los ojos, tan propio de la infancia, Scout relata los acontecimientos que marcaron su niñez, la de su hermano y la de Dill, un amigo que en la vida real parece haber sido <strong>Truman Capote</strong>.</p><p>La decisión de Atticus de defender a un hombre afroamericano de una falsa acusación de violación, a pesar de las críticas y la hostilidad de gran parte de los habitantes de su pueblo, comenzará a desmigajar, junto a otros sucesos, la candidez de los niños. El despropósito de la mayoría de los convencionalismos que tutelan su entorno y las injusticias que estos generan irán royendo el velo de ingenuidad que hasta entonces los envolvía para arrojarlos a ese camino sin retorno que es el de la pérdida de la inocencia.</p><p>Una historia atrapante, controversial, en la que los interrogantes azuzan a un lector que en más de una página no puede evitar cuestionarse: "¿Sería capaz de obrar como Atticus Finch, de mantenerme firme en la defensa contra los abusos e inequidades a pesar de las represiones y la hostilidad?".</p><p><em>Matar a un ruiseñor</em> es una oda al héroe invisible, a una de esas personas que defienden la justicia y que lucha, a pesar de los pesares, contra las arbitrariedades. Una obra en la que la valentía y un amplio sentido del humanismo cobran protagonismo para convertir a esta gran novela en un clásico de la literatura norteamericana.</p><p><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p><p><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Tati Jurado (El libro durmiente)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El héroe invisible]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Novela,Narrativa,Los diablos azules número 60]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Ensayando]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/ensayando_1_1139371.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5752c6e3-16f2-458f-b320-ed03005e49fc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ensayando"></p><p><strong>Francisco Goyanes</strong>, responsable de la librería Cálamo de Zaragoza, recomiendan algunos de los títulos que más les han interesado en los últimos meses.</p><p>_____________________</p><p>Llevo un buen rato intentando escribir algo que sea inteligente y gracioso, lo que me resulta complicado, ya que ni soy especialmente listo ni especialmente divertido. Hasta hace una semana el no serlo era un demérito importante: ¿qué empresa, institución u organización pública confiaría en alguien soso y tonto? Hasta hace una semana: a día de hoy la Audiencia Nacional me ha simplificado la vida al hacer del humor un tema de orden público. A no tardar seguro que arregla también el tema de la sapiencia. Se precisan ciudadanos tristes, sosos y poco espabilados: sobre ellos se sustentan los amos del mundo, los presentes y los que se anuncian.</p><p>Se acaba la Semana Santa. Entre redoble y redoble, espero que hayas sacado tiempo para leer, un vicio que te hará más listo y divertido, qué le vamos a hacer. Anota buenos libros:</p><p>  <strong>Sobre la tiranía. Veinte lecciones para aprender del siglo XXTimothy Snyder Traducción de Alejandro Pradera SánchezGalaxia GutenbergBarcelona2017</strong><em>Sobre la tiranía. Veinte lecciones para aprender del siglo XX</em></p><p><strong>Timothy</strong> </p><p><strong> Snyder </strong>es un reputado académico y ensayista estadounidense especializado en historia y política contemporáneas. Conmocionado por la victoria electoral de <strong>Trump</strong>, no ha tenido el temor de publicar un sencillo pero útil artefacto crítico en forma de libro que tiene por título<strong> </strong><em>Sobre la tiranía. Veinte lecciones para aprender del siglo XX</em> y que acaba de ser traducido al castellano. Su tesis es demoledora: los Estados Unidos, así como muchos otros países, se encuentran en la antesala del fascismo. Su posición es clara: hay que resistir, hay que oponerse a la tiranía. Y nos invita a ello analizando el pasado siglo XX y aconsejándonos sobre la aptitud que debemos mantener. Un texto que considera la militancia democrática como una obligación ética.</p><p>  <strong>Elogio del olvidoDavid Rieff Traducción de Aurelio Major</strong><em>Elogio del olvido</em></p><p><strong>DebateBarcelona2017</strong></p><p>  </p><p>Pensar no es cómodo. Hay que saludar la valentía intelectual de <strong>David Rieff</strong>, hijo de <strong>Susan Sontag</strong> y uno de los intelectuales progresistas más reputados de lengua inglesa, que en su libro <a href="http://www.megustaleer.com/libro/elogio-del-olvido/ES0151562" target="_blank">Elogio del olvido</a> analiza las que él llama “paradojas de la memoria histórica”. Puedes o no estar de acuerdo con sus postulados, pero Rieff plantea un debate imprescindible para el que no valen verdades consabidas.</p><p>  <strong>Dónde vais a encontrar un padre como el míoRossana Campo SiruelaMadrid2017</strong><em>Dónde vais a encontrar un padre como el mío</em></p><p>  </p><p>El amor tampoco se mueve por caminos inmutables. La italiana <strong>Rossana Campo</strong> se enfrenta a una contradictoria figura paterna en <a href="http://www.siruela.com/catalogo.php?id_libro=3325&completa=S" target="_blank">Dónde vais a encontrar un padre como el mío</a>, emotivo relato que fue saludado por <strong>Umberto Eco </strong>como “un libro sorprendente que ahonda en la relación padre e hija y que es capaz de conmover y hacer reír en una misma página”.</p><p>  <strong>Sabias. La cara oculta de la cienciaAdela Muñoz PáezDebateBarcelona2017</strong><em>Sabias. La cara oculta de la ciencia</em></p><p>  </p><p><a href="http://www.megustaleer.com/libro/sabias/ES0148333" target="_blank">La autora</a> conversó con <strong>Carmina Magallón Portolés</strong> y <strong>Agueda Giráldez Fernández </strong>en nuestra librería el pasado 6 de abril.<strong> </strong>Merece la pena. <strong>Adela Muñoz</strong> nos pregunta: "¿Quién fue <strong>Enheduanna</strong>? ¿Y <strong>Émilie de Châtelet</strong>? ¿Por qué los maestros cerveceros consideran su mentora a <strong>Hildegarda de Bingen</strong>, una monja del siglo XI? ¿Fue <strong>Marie Curie </strong>merecedora de los dos premios Nobel de ciencias que recibió? ¿Habría sido posible descifrar la estructura del ADN sin el trabajo de <strong>Rosalind Franklin</strong>? ¿Por qué es tan desconocida la mujer que desentrañó la estructura de la penicilina? ¿Qué papel tuvieron las mujeres durante la Edad de Plata que la ciencia vivió en la Segunda República española?".</p><p><em>*Puedes encontrar la librería Cálamo en la Plaza San Francisco, 4 y 5, de Zaragoza o en su página web.</em><a href="http://www.calamo.com/" target="_blank">página web</a></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Francisco Goyanes (Librería Cálamo)]]></author>
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    </item>
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      <title><![CDATA[¿Será o no será?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/sera-no-sera_1_1139368.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8c608ef1-68e0-42ad-a16c-cccaa05eb6d9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Será o no será?"></p><p><strong>El videojugadorJusto NavarroAnagramaBarcelona2017</strong><em>El videojugador</em></p><p>  </p><p><strong>Vladimir Nabokov </strong>explicaba en sus célebres lecciones sobre <em>Madame Bovary</em> que <strong>Flaubert</strong>, que a todas luces caía en el tópico del burgués criticado por el marxismo, empleaba este mismo término, “burgués”, desde un punto de vista muy diferente: lo utilizaba para referirse a todas aquellas personas que, debido a una sensibilidad tosca, a la indiferencia o directamente a la hostilidad, eran incapaces de apreciar el arte. Para el francés el aburguesamiento no era una condición material, sino más bien mental o espiritual; de haberse conocido, <strong>Marx </strong>le habría resultado a Flaubert tan burgués como Flaubert a Marx.</p><p>Este apunte de Nabokov nos brinda la oportunidad de pensar que Flaubert no habría dudado en criticar algo que al marxismo, dada su naturaleza materialista, le es inherente: su poco interés por hablar del arte en sí mismo. Este desinterés, que compensa con discusiones de sus condicionantes sociales, políticos, y económicos cabría tacharlo, siguiendo a Flaubert, de filisteo y reduccionista —aunque está claro que esta postura a su vez sería, cabe esperar, criticada por tratarse de complacencia esteticista.</p><p>Leyendo el primer ensayo de <strong>Justo Navarro</strong>, <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/argumentos/el-videojugador/9788433964120/A_509" target="_blank">El videojugador</a>, no he podido evitar acordarme de esta anécdota. Desafortunadamente, el autor ha escogido en su aproximación al videojuego el punto de vista del burgués <em>à la Flaubert</em>, el de la incomprensión, en un ensayo cuyas limitaciones dejan el regusto amargo de las oportunidades desaprovechadas. Y sin embargo el gran error de Navarro no reside exactamente, dicho sea, en el enfoque que ha escogido para abordar la nueva realidad del arte digital, obviamente de corte marxista, sino en lo cuestionable de unas conclusiones extraídas a partir de unos referentes anticuados que a duras penas reflejan el mundo del videojuego en su actual riqueza y diversidad.</p><p>El ensayo se divide en dos partes, subdivididas a su vez en pequeñas secciones numeradas en las que el autor asume la primera persona. La fragmentariedad y el punto de vista responden al deseo confeso de Navarro de otorgarle a su ensayo la estructura de un videojuego en el que el personaje protagonista va superando diferentes pantallas que forman en su conjunto una unidad indivisible. Los efectos de esta elección sobre el lector son obvios, facilitando una lectura ágil y dando al mismo tiempo la sensación de que se haya uno frente a un <em>walkthrough, </em>palabra del inglés con la que se describe a la grabación o retransmisión de un recorrido guiado por un videojuego como si de una visita a un museo se tratara. El problema de esta forma reside en que, al igual que en el tipo de videojuegos citados por Navarro, pasado el momento de la inmersión y de la adaptación es inevitable sentirse atrapado en una repetición constante. Si se tiene en cuenta que la idea de que las videoconsolas reproducen en un mundo digital la alienación maquinal y repetitiva del trabajador en su vida cotidiana está muy presente en el ensayo, quizá esta caída en la repetición pueda verse como otro reflejo del contenido en la forma, aunque en este caso quizás involuntario.</p><p>Por lo que respecta al contenido, la premisa de la que parte <em>El videojugador</em> es <em>a priori</em> sencilla: Navarro explora unos cuantos videojuegos y reflexiona sobre sus planteamientos y mecánicas para construir un entramado teórico que le permita formular una teoría sobre la relación entre estos y la realidad. La selección de juegos es, para el videojugador contemporáneo, llamativa por anticuada. Los referentes de Navarro, a los que ya he aludido previamente, son juegos como <em>Pac-Man</em>, <em>Tetris</em> o el ping-pong digital, y el juego al que más protagonismo se concede, <em>Wolfenstein 3D</em>, que es de los mencionados aquí el más moderno, fue publicado en 1992: es decir, que se trata de un juego de hace veinticinco años que cualquier jugador consideraría arcaico e injugable hoy en día. Cierto es, y esto es innegable, que las mecánicas establecidas en <em>Wolfenstein </em>han pervivido en el género que hoy conocemos como <em>shooters</em>, juegos de disparos, en los que el jugador tiene la tarea fundamental de disparar al enemigo según aparece en pantalla y que se caracterizan precisamente por esa  repetitividad y mecanicidad que Navarro detecta como seña de identidad del videojuego. Es indiscutible que este tipo de videojuegos se basa, como dice el autor, en la asunción del deber encomendado, en aprender a obedecer y cumplir órdenes <em>ad nauseam</em>. Esta es, a grandes rasgos, la idea central del ensayo: que el videojuego replica las estructuras alienantes de las fábricas y las oficinas y entrenan al jugador en la obediencia, en el cumplimiento de órdenes. El videojugador es como el operario, el maquinista: está unido a una máquina que se convierte en una extensión de su cuerpo, se dedica a realizar el mismo movimiento de manos una y otra vez, sin pensar.</p><p>Procede el autor a realizar un análisis de las implicaciones sociopolíticas de estas características, de lo que significa para el individuo y su contexto la inmersión en un mundo interactivo en el que leyes rígidas lo determinan todo. Se trata de una aproximación eminentemente sociológica al videojuego desde un punto de vista marxista, como ya adelantaba antes.  Esto, <em>per se</em>, lejos de resultar inapropiado o inconveniente, puede resultar instructivo y revelador; y sin embargo para alguien que sea aficionado al videojuego y esté interesado en leer un ensayo con cierta profundidad sobre el tema puede que este libro resulte decepcionante. En primer lugar por la severidad y poca simpatía por el videojuego que parece intuirse entre líneas; en segundo lugar por las obvias limitaciones del análisis mismo, cuyo punto de partida parece viciado: lejos de argumentar por qué ha escogido esos juegos en particular y no otros a la hora de edificar o defender su tesis, la impresión que recibe el lector es que la tesis estaba ya formulada de antemano y que los videojuegos que se han escogido son  una excusa para plantearla. Si solo se escogen juegos lineales y mecánicos del siglo pasado la conclusión va a ser la que el autor pretende, pero el texto nacerá ya caduco y lastrado.</p><p>Es una pena que lo que se plantea como una interesante reflexión sobre cómo nos relacionamos con nuestras máquinas y cómo esta relación responde a nuestra época se vea reducida a un ejercicio de arqueología tan limitado en espectro y ambición, al emplear modelos que o bien están obsoletos y ya no dicen nada a nadie o bien representan, en su versión modernizada, tan solo una de las innumerables corrientes de una forma artística que alcanza hoy su mayor grado de complejidad y madurez, y que ya no se puede reducir a esquemas simples. El mundo del videojuego no se reduce al <em>shooter</em> o al juego de aventuras lineal, y un breve repaso a los títulos publicados en los últimos años basta para dejar claro que, cada vez más, se tiende a ofrecer la experiencia de la libertad en  mundos inmensos en los que el jugador puede seguir libremente sus deseos. En los juegos de “mundo abierto” el imperativo de obedecer se ve desdibujado por la posibilidad de ignorarlo todo, de pasear, contemplar y desentrañar un mundo nuevo. Juegos como el reciente <em>The Legend of Zelda: Breath of the Wild</em> o la ya clásica saga <em>The Elder Scrolls</em> se basan en la colosal ambición de meter un mundo entero en un disco o un cartucho. Estos juegos no acaban del todo con el imperativo de seguir una historia o cumplir determinadas misiones, aunque le evitan al jugador la sensación de necesidad irrevocable y maquinal que sí está presente en los juegos descritos por Navarro. Pero existen juegos que destruyen de forma definitiva la necesidad de “hacer algo”: por ejemplo, títulos como <em>Minecraft</em> o <em>No Man’s Sky</em>, que permiten al jugador liberarse de todo tipo de exigencias y dedicarse a la creación imaginativa, en el caso del primero, o a la deriva inquisitiva, curiosa y sin límites, en el caso del segundo. Pero estos títulos que cito no son más que motas de polvo, ejemplos aislados y pertenecientes a géneros igual de específicos  como lo puedan ser los <em>shooters,</em> y que por supuesto tampoco alcanzan a representar la gran variedad de propuestas existentes hoy en día, pero que bastan para resquebrajar la imagen casi sórdida del videojuego que Navarro construye en <em>El videojugador</em>.</p><p>El videojuego, parece obvio hoy en día, es un arte. Dudo que el autor pretenda negarlo, aunque sí creo que su visión no es del todo justa y que no está dispuesto a concederle el mismo estatus que al cine o a la literatura, de las que el videojuego bebió en sus comienzos y sigue bebiendo hoy en día, y las cuales comienzan ahora a hacerle guiños a su hermano menor y a beber de él a su vez. Como mencionaba antes, se detecta una cierta antipatía que, sea realmente sentida por el autor o no, lleva a frases y comparaciones que provocan extrañeza, como por ejemplo cuando se sugiere que los videojuegos son una excusa de los adolescentes para no salir de casa, equiparándolos a una especie de opio adormecedor o máquina de sumisión. Resulta curioso que no se mencione en este sentido al cine, al que tantas veces se recurre en el ensayo, o a otras formas artísticas que en sus comienzos y aún hoy tienen un obvio componente de comercialismo y mero entretenimiento. También el cine en sus orígenes parecía haber nacido para sorber el seso y reproducir patrones, y en su momento la novela se consideró como una forma menor del arte literario, puro entretenimiento comercial para las clases medias.</p><p>Hay en este ensayo, en fin, un problema de planteamiento o, por así decirlo, de <em>corpus</em>, que a su vez refleja una tendencia, consciente o inconsciente, a abordar el videojuego desde la sospecha y la incomprensión: el arte se desarrolla, el arte evoluciona, el arte se vuelve vital y complejo, y termina por superar sus condicionantes originales: lucha por rebasar constantemente sus propias fronteras. En este permanente retroceder de los límites se da el ensanchamiento de la perspectiva humana: la poesía, la novela, el cine o la pintura nacieron todas en contextos concretos, supeditadas a imperativos sociales o económicos que superaron con el paso del tiempo. Al videojuego aún puede que le falte camino por recorrer, pero lo que está claro es que a día de hoy ya se debe enfrentar a las eternas disyuntivas: si elegirá ser reflejo de su tiempo o si lo subvertirá ferozmente; si será simplista o complejo; si alienará o sacudirá; es decir, si estará vivo o muerto. Si será arte o no lo será.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Álvaro Guillén Gutiérrez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Será o no será?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayo,Libros,Literatura,Literatura española,Videojuegos,Los diablos azules número 60]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Málaga, 1930]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/malaga-1930_1_1139362.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/530c0b6d-513b-4030-843e-a16807ed0659_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Málaga, 1930"></p><p><strong>Periodismo, política y cultura en la II RepúblicaJuan RejanoEdición de Fernando Arcas Cubero y Luis Sanjuán SolísRenacimientoSevilla2016</strong><em>Periodismo, política y cultura en la II República</em></p><p>  </p><p>El andaluz <strong>Juan Rejano</strong> (1903-1976) es reconocido como uno de los mejores poetas del exilio republicano español en México, muy especialmente a partir de los estudios que le dedicaron <strong>María Teresa Hernández </strong>y <strong>Antonio García Berrio</strong> a finales de la década de los setenta del pasado siglo, y del número monográfico de la revista malagueña <em>Litoral </em>“Señales de Juan Rejano” (1980). Sin embargo, hay una faceta suya bastante menos conocida hasta el momento y es su labor periodística, desarrollada fundamentalmente en dos diarios republicanos de Málaga: <em>Amanecer </em>y <em>El Popular</em>. Esta edición, que corre a cargo de<strong> Fernando Arcas </strong>y <strong>Luis Sanjuán, </strong>ofrece una amplia muestra del trabajo de Rejano y cuenta además con un extenso y documentado estudio previo. Cuando yo realizaba mi tesis doctoral, encontré un artículo de Juan Rejano, “Ventanal a la aurora”, en la revista <em>Posguerra </em>(1928): el escritor de Puente Genil estuvo vinculado a lo que se llamó “literatura de avanzada”, la que sustenta un ensayo clave como <em>El nuevo romanticismo</em> de <strong>José Díaz Fernández</strong>, en el periodo inmediatamente anterior a la proclamación de la Segunda República. En esos años se consolida su posición de compromiso político muy activo a favor de la república.</p><p>Esta recopilación de artículos de Juan Rejano tiene, de entrada, un valor histórico indudable, al situarnos en la vida cultural de una ciudad de provincias, Málaga en este caso, durante los años treinta. Una vida cultural muy diferente a la de Madrid o Barcelona: Juan Rejano se queja, por ejemplo, de que La Barraca no visite los teatros malagueños, y de que la presencia de autores extranjeros sea muy escasa. No parece anecdótico que casi todos estos artículos se centren en la crítica teatral, porque es ahí, en la escena, donde mejor se refleja una confrontación ideológica que sigue muy de cerca las tensiones sociales del momento. Es algo que se podía advertir en el ensayo de <strong>Luis Araquistain </strong><em>La batalla teatral </em>(1930), pero también, y en la misma fecha, en el polémico estreno de la obra de <strong>Rafael Alberti</strong> <em>El hombre deshabitado</em>, con aquella proclama final del autor: “Viva el exterminio. Muera la podredumbre de la actual escena española”.</p><p>Las crónicas de Juan Rejano insisten una y otra vez en la pobreza de un repertorio teatral basado en autores como <strong>Muñoz Seca, Linares Rivas, Martínez Sierra</strong> o <strong>Luca de Tena </strong>y, por supuesto, en el andalucismo superficial y tópico de <strong>José María Pemán</strong>, los hermanos<strong> Álvarez Quintero </strong>y sus imitadores (no es difícil atisbar en la denuncia de Rejano la utilización posterior de esa imagen –la “España de pandereta”— durante la dictadura franquista, sobre todo en la inmediata posguerra). Los editores escriben acertadamente en el prólogo: “Frente a la Andalucía trágica de <strong>Azorín</strong>, frente a la Andalucía ideal de <strong>Ortega</strong>, no había quien asumiera desde la cultura –es decir desde el teatro y para un público amplio— la verdadera realidad andaluza”. Pero no olvida Rejano que el público asistía en masa a los estrenos de los autores antes citados; más que un criterio de calidad, se imponía claramente el interés de los empresarios teatrales, tanto como la rutina de un público burgués acostumbrado a ese tipo de representaciones.</p><p>Como contrapunto, Rejano expresa su admiración por <strong>Unamuno, Valle-Inclán, García Lorca</strong> y <strong>Alejandro Casona</strong>, y resalta la calidad de determinados actores; en cuanto a las figuras femeninas, hace homenajes a <strong>Margarita Xirgu</strong> y –en las escasas menciones a la danza— a <strong>La Argentinita</strong>, aunque se desliza algún tópico sobre la imagen de la mujer, muy a tono con los debates de la época. Encontramos, a veces, un sentido profético inquietante: en febrero de 1935 escribe Rejano que García Lorca se ve acosado por “los mastines de la España negra, los mastines de esa España feudal que a nosotros, los hombres liberales, nos llaman la anti-España”; y, más o menos por la misma fecha, cuando Unamuno acude a un almuerzo con<strong> J. A. Primo de Rivera</strong>, el periodista advierte que el gusto unamuniano por la paradoja y el riesgo puede llevarle al borde del abismo (baste recordar los incidentes del 12 de octubre de 1936 en Salamanca: no le faltaba razón a Juan Rejano). Su posición política es muy clara desde el principio: en varios artículos queda patente la admiración por<strong> Manuel Azaña</strong>, sobre todo cuando hace la crónica del mitin de Valencia en mayo de 1935.</p><p>Menos atención dedican estos artículos al cine, a la música y a las novedades en el ámbito literario: sí se destaca, por ejemplo, el auge de las biografías al reseñar el libro de <strong>Antonio Espina</strong> sobre el actor <strong>Julián Romea</strong>, en la línea de <strong>Maurois </strong>o <strong>Zweig</strong>. Y, en lo que se refiere a las artes plásticas, no se puede obviar la crónica de las exposiciones de <strong>Picasso </strong>organizadas por ADLAN en la primavera de 1936; Rejano, que escribiría en el exilio un texto memorable sobre Picasso, <em>Duende español</em>, constata por primera vez su faceta de escritor: “El poeta<strong> Paul Éluard</strong> trae los originales inéditos de unos poemas escritos por Picasso. El pintor se ha hecho poeta. Poeta surrealista”.</p><p>Rejano también demuestra un amplio conocimiento de la literatura europea a través de las figuras de <strong>Bjorgson, Giraudoux, Barbusse, Malraux, Gorki </strong>o <strong>Chesterton</strong>. En la época de los frentes populares y del ascenso del fascismo, se hace eco de la celebración en París del Primer Congreso de Intelectuales en Defensa de la Cultura y presta cada vez más atención a la política internacional. Pero ya desde 1931 se advierte una constante, y es la lucha ideológica contra los sectores más reaccionarios de la política y la cultura españolas, desde <strong>Albiñana </strong>hasta <strong>Maeztu</strong>, Pemán o Muñoz Seca. Significativamente, los dos últimos artículos –publicados en julio de 1936— insisten en el clima de violencia que se percibe en Málaga y en todo el país. Rejano hacía una llamada a la cordura, a la racionalidad, que ya por desgracia se habían vuelto imposibles en vísperas de la tragedia. Él vivió un largo exilio en México y murió en 1976, cuando preparaba su regreso a España.</p><p><em>*Antonio Jiménez Millán es poeta y profesor de Literatura. Su último libro, </em><strong>Antonio Jiménez Millán</strong><a href="http://www.editorialrenacimiento.com/antologias/1742-ciudades.html" target="_blank">Ciudades (Antología 1980-2015)</a><em> (Renacimiento, 2016).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Jiménez Millán]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Málaga, 1930]]></media:title>
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      <title><![CDATA[El poeta alumno y maestro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/poeta-alumno-maestro_1_1139356.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b4bb9d3e-e48e-4582-8170-8719b5286b39_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El poeta alumno y maestro"></p><p><strong>Poesía (1997-2017)Fernando ValverdeVisorMadrid2017</strong><em>Poesía (1997-2017)</em></p><p>  </p><p><strong>Fernando Valverde</strong> es un poeta joven que, sin embargo, acumula toda la experiencia de sus maestros. No lo sabe todo de la vida, pero sí de la poesía, y eso se refleja en sus poemas.</p><p>Su poesía es oportuna, y digo oportuna porque soy de la opinión de que volver es necesario para poder avanzar, y eso es lo que se consigue con la lectura de su obra. No miento si digo que uno debe regresar de vez en cuando para encontrar los motivos que le han llevado al sitio donde está e ir, así, formando su propio camino. Cuando uno lee los poemas de Fernando encuentra nostalgia, un deseo que no acaba de culminarse, están llenos de "y si..."; no obstante, uno no termina incompleto, sino que los recuerdos quebrados que aparecen en los versos de Valverde le ayudan a llenar esos vacíos inevitables que dejan el tiempo y los trayectos.</p><p>Son poemas por los que han pasado muchos años, y eso se percibe en esta antología que reúne 20 años de su poesía. El Fernando Valverde de 1997 mostraba ya en su poética una manera distinta de contemplar el mundo. Una mirada que sólo tienen los mejores poetas. Parece que le gustaba hurgar en las grietas y encontrar algo parecido al oro. No le importaba no conseguirlo: el puro intento significaba ya algo importante, algo que le llevaría a seguir escribiendo poemas con esa calidad que sólo tienen los escritores que son lectores (aunque esto debería suponer una redundancia), con el plus de que Fernando no sólo lee poesía, sino que la aprende. El poeta desprende esa luz amarilla de los libros más antiguos de la biblioteca, huele a sabiduría y su truco está en el mismo lenguaje: Valverde es maestro de lo suyo y de lo demás. Lee, aprende, escribe y enseña: ese es su camino. De este modo, el lector no sólo lo lee, sino que acumula su experiencia de sabio joven casi sin darse cuenta. Eso es lo que lo convierte en uno de mis poetas de referencia: la capacidad de enseñar teoría a través de la práctica, como ya lo hicieran dos de sus maestros, <strong>Ángel González</strong> o <strong>Luis García Montero</strong>.</p><p>¿Existe un país más afortunado que aquel que tiene maestros poetas? Parece que, tristemente, el nuestro dormita desde hace tiempo y no le da la gana abrir las puertas de las aulas a las nuevas voces que, cansadas de demostrar una valía que se ve por sí sola, buscan otros sitios donde puedan sentirse escuchadas. Por este motivo, Fernando Valverde tuvo que ponerse las alas y viajar hasta Norteamérica, donde enseña literatura en Emory, una de las universidades más prestigiosas de Estados Unidos, igual que tantos otros poetas españoles. Si me lo permiten, debo confesar que hubiera dado lo que fuera por tenerlo de profesor.</p><p>Sin embargo, como nostálgico empedernido que es, siempre en constante viaje, no se olvida de su país y nos deja ahora esta antología, editada por Visor, para que podamos seguir aprendiendo de su palabra que reúne todo lo necesario para perdurar: la sabiduría de la experiencia y las ganas de la juventud. Un poeta imprescindible que cumple en <a href="http://www.visor-libros.com/tienda/novedades/poesia-1997-2017.html" target="_blank">Poesía (1997-2017)</a> la promesa que nos hizo en su anterior libro, <em>La insistencia del daño</em>, que no es otra sino la de una poesía necesaria que no está reñida con la edad sino con la maestría. Fernando Valverde lleva años ocupando un lugar destacado en mi librería. Ahora, con esta obra, se ha ganado un sitio en mi corazón.</p><p><em>*Elvira Sastre es poeta. Su último libro, </em><strong>Elvira Sastre </strong><a href="http://www.visor-libros.com/tienda/novedades/la-soledad-de-un-cuerpo-acostumbrado-a-la-herida.html" target="_blank">La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida</a><em> (Visor, 2016). </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Elvira Sastre]]></author>
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    <item>
      <title><![CDATA[Muchos Gerardo Diego]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/gerardo-diego_1_1139352.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/443f4856-b1df-4058-aa78-17020922a34b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Muchos Gerardo Diego"></p><p><strong>Poesía completaGerardo DiegoEdición, introducción y notas de Francisco Javier Díez de RevengaPre-TextosValencia2017</strong><em>Poesía completa</em></p><p>  </p><p>Para saber lo que pasó o lo que ocurre, necesitamos agrupar las cosas, inventar sistemas de medida, poner carteles y buscar parecidos; por eso a la hora de explicar la Generación del 27, aparte de incidir más en los puntos en común de sus miembros que en sus diferencias, se suelen establecer dúos literarios que juntan por sus afinidades estéticas o su amistad a <strong>Federico García Lorca</strong> con <strong>Rafael Alberti</strong>, a <strong>Pedro Salinas</strong> con <strong>Jorge Guillén</strong>, a <strong>Manuel Altolaguirre</strong> con<strong> Emilio Prados</strong>… Además, están <strong>Luis Cernuda</strong>, al que más allá de su primer libro, <em>Perfil del aire</em>, influido por el <em>Cántico </em>de Guillén, es difícil relacionar con nadie; <strong>Concha Méndez</strong> o <strong>Dámaso Alonso</strong>, que también iban más o menos por libre, e incluso<strong> Vicente Aleixandre</strong>, que emparentaba con todos de una u otra manera. Los paralelismos, en cualquier caso, suelen valer más para los autores que para su obra, definen una cuestión de simpatía personal, no una similitud estética. En caso contrario, la pareja de Alberti en la mitad de los bailes, sería <strong>Gerardo Diego</strong>. Y especialmente, en lo que se refiere al oído, porque se trata de dos escritores que hacían música con las palabras, que dominaban el ritmo con una maestría al alcance de pocos. Incluso cuando tiraban de oficio, el gaditano en libros como <em>A la pintura</em> y el santanderino en <em>Ofrenda a Chopin </em>y <em>La suerte o la muerte</em>, su forma de sacarle destellos al lenguaje resulta cautivadora. Pueden no gustarte los toros, por ejemplo, incluso considerarlos un espectáculo indeseable, pero resulta imposible negar la destreza de unos versos como los de esta décima que habla de la verónica: “Lenta, olorosa, redonda, / la flor de la maravilla / se abre cada vez más honda / y se encierra en su semilla. / Cómo huele a abril y a mayo / ese barrido desmayo, / esa playa de desgana, / ese gozo, esa tristeza, / esa rítmica pereza, / campana del sur, campana”.</p><p>La reaparición de su <em>Poesía completa</em>, en dos tomos <a href="http://www.pre-textos.com/escaparate/product_info.php?products_id=1764" target="_blank">publicados por Pre-Textos</a>, es una noticia de primer orden, dado que la anterior edición del sello Aguilar estaba hace mucho tiempo descatalogada. Fue el propio autor de <em>Canciones a Violante </em>quien preparó la recopilación y el profesor <strong>Francisco Javier Díez de Revenga</strong> quien la introduce de manera extraordinaria, ilustrativa, minuciosa. El resultado es un manjar de primera categoría. La obra de Gerardo Diego, muy a la manera de la de los grandes creadores de la época, es desmesurada y tiene altibajos, como no podría ser de otra manera, pero sus aciertos son de tal magnitud que hay que seguirlo considerando una de las puertas de entrada a la poesía española contemporánea. El trabajo infatigable de aliento y mantenimiento de su legado que hace la Fundación Gerardo Diego de Santander ha propiciado también que se materialice el regreso.</p><p>Igual que Alberti, del que le separaban tantas cosas en el terreno ideológico y en la forma de ser, hay muchos Gerardo Diego, desde el gran vanguardista de <em>Imagen, Manual de espumas </em>al poeta formal de <em>Versos humanos</em>, con el famoso soneto al ciprés de Silos incluído, que aunque parezca increíble fueron hechos casi de forma paralela, algo que habla de su diversidad de registros y tonos, tan aguda que a veces llega a ocurrir en el mismo libro: la célebre <em>Fábula de Equis y Zeda</em>, está dentro de <em>Poemas adrede</em>, donde al lado de la pirotecnia aún un poco ultraísta de aquella composición, podemos encontrar momentos como éste, a la vez clásico y moderno, sin signos de puntuación pero de una perfección de relojero, que empieza así: “Nada por hoy es más breve / que el amor junto al pasado / o que un gato recortado / en puro papel de nieve / Yo por eso mientras llueve / no digo mi profecía / La guardo día tras día / bajo unas alas tan buenas / que ya no la advierte apenas / desde el olvido el vigía”. Es complicado tener un dominio mayor de la palabra rimada, como saben todos los que alguna vez pusieron los ojos sobre el poema que acabo de recordar y que casi se ha convertido en su santo y seña, pero en el que siempre merece la pena volver a detenerse: “Enhiesto surtidor de sombra y sueño / que acongojas el cielo con tu lanza. / Chorro que a las estrellas casi alcanza / devanado a sí mismo en loco empeño. / Mástil de soledad, prodigio isleño, / flecha de fe, saeta de esperanza. / Hoy llego a ti, riberas del Arlanza, / peregrina al azar, mi alma sin dueño. / Cuando te vi señero, dulce, firme, / qué ansiedades sentí de diluirme / y ascender como tú, vuelto en cristales, / como tú, negra torre de arduos filos, / ejemplo de delirios verticales, / mudo ciprés en el fervor de Silos”.</p><p>Gerardo Diego fue muchos poetas de forma simultánea, no le dio un nombre a cada uno como <strong>Fernando Pessoa</strong>, pero no son exactamente él mismo. En esa variedad está el gusto de leerlo. Y estos dos volúmenes que recogen tres mil páginas de poesía, entre ellas muchos inéditos, son la prueba. “Sí. También yo esgrimo / mi invisible llave / y vuelvo a la niñez del siglo XIX”, dice en el último de todos ellos. Por ahora, ha regresado al XXI.</p><p><em>*Benjamín Prado es escritor. Su último libro, </em><strong>Benjamín Prado</strong><a href="http://www.hiperion.com/index.php/libreria/libros-hiperion/m%C3%A1s-que-palabras-detail" target="_blank">Más que palabras </a><em>(Hiperión, 2015).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Benjamín Prado]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura española,Poesía,Poetas,Los diablos azules número 60]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Siempre en lunes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/lunes_1_1139350.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c0618b29-8f27-4915-9573-d788e9229042_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Siempre en lunes"></p><p><em>Este cuento ha sido escrito por algunos alumnos del taller juvenil de la escritora Carmen Peire, que ha iniciado el relato para que ellos lo continuaran. En él participan por orden de aparición Ana Manso, Paloma Caramelo e Inés Herrero, aunque ha sido leído y trabajado también por los compañeros del taller, que pusieron nombre a los protagonistas, corrigieron e intervinieron, en especial Inés Vázquez y Pablo Merlín Tous. Todos llevan tiempo asistiendo al taller, aman los libros y las historias, y  forman parte de la antología juvenil publicada en diciembre de 2016 bajo el título de </em><strong>Carmen Peire</strong><strong>Ana Manso, Paloma Caramelo </strong><strong>Inés Herrero</strong><strong>Inés Vázquez</strong><strong>Pablo Merlín Tous</strong><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2017/02/03/habitacion_prohibida_60637_1821.html" target="_blank">La habitación prohibida</a><em>.</em></p><p>___________________________________</p><p><em>(Comienza Carmen Peire.)</em><strong>Carmen Peire</strong></p><p>Por lo único que le gustaba a Javier el lunes era porque podía verla, aunque solo fuera unos minutos y agazapado tras las cortinas de su habitación en el piso compartido con Juan, Ismael y Pedro. No se podía permitir otra cosa. La beca solo daba para pagar el master, lo demás salía de clases particulares y  ayudando los fines de semana en el bar de la familia. Pero era independiente, independiente con ayudas, pero independiente. Y los lunes madrugaba más que el resto de la semana solo por verla, a ella, la única barrendera del distrito. Los demás, todos hombres incapaces de seguir sus pasos cuando ella hacía su trabajo, por el afán y destreza conque trajinaba. Pasaba por su calle a las siete de la mañana, empujando el carro, con los guantes y el mono puestos. Le tocaba los lunes la zona más difícil, aquella en que los jóvenes se concentran en el fin de semana para beber, estar con los amigos y de paso ver si conseguían esa noche acostarse calientes de gresca, alcohol y acompañante. Era la zona donde Javier vivía. A la barrendera le tocaba hacerse con los estragos del fin de semana, papeleras rebosantes, papeles y latas de cerveza en el suelo, cagadas de perro sin recoger, platos de cartón de comida rápida para cuerpos que solo querían empapuzar el estómago y seguir bebiendo. En algún callejón, cerca de las alcantarillas, solía encontrar un montón de botellas vacías, bolsas de plástico y algún condón usado que no quería imaginar cómo, dónde ni con quién.</p><p>Por ella, por la barrendera, Javier madrugaba los lunes más de lo debido, la veía entrar en su calle y salía corriendo para hacerse el encontradizo, de paso saludaba, aunque a ella le pareciera raro, porque nadie, y cuando se dice nadie, es nadie, saluda a una barrendera, aunque limpie la mierda de su distrito.  Quizá algún día podía entablar conversación.  Ya en la calle, daba la vuelta a la manzana, se acercaba al quiosco de la esquina y regresaba a su habitación. Todo lo llevaba en secreto porque ¿a quién podría contar lo que siente? ¿A sus amigos? ¡Qué locura, ni por asomo! Tampoco a Juan, Ismael o Pedro. Una cosa era compartir piso, y otra, confidencias. Se imaginaba además lo que diría Pedro, el más sarcástico de todos: uy, al señorito le gusta una que barre. Claro, así tendrá la habitación recogida porque ahora es una pocilga. Menudo cachondeo se iban a traer. Bastante se reían de él cuando le sorprendieron un domingo por la noche salir a la calle a altas horas, no para tomar copas sino para apiñar botellas, litronas, latas de cerveza desperdigadas, sin atreverse a decir el motivo, mejor que pensaran en su afán ecologista y no para que ella no tuviera tanto trabajo al día siguiente. Aunque siempre había algún bandarra que las desparramaba después de una patada. Por eso dejó de hacerlo.</p><p>De la barrendera le gustaba todo, su cara, su movimiento, su presencia y tamaño, cómo se bamboleaba, las caderas moviéndose al compás del escobón y ese canalillo que a veces asomaba, sobre todo en verano, con la cremallera del mono bajada hasta bien abajo, y ella que se agachaba y Javier que se ponía malo, y sudaba, sudaba como un loco. Era tan poderosa…   A Javier le gustaría atreverse a preguntar su nombre, conversar con ella, verla sonreír y proponerle dar una vuelta o tomar un café. Y todos los lunes se arrepentía de no hacerlo. Eres tonto, se decía, imagínate que la cambian de barrio, que tiene que irse a otro sitio, no vas a saber buscarla. ¿Te atreverías entonces a preguntar por ella a los de la limpieza? Del próximo día no pasa, seguro, el próximo lunes le pregunto, al saludarla, buenos días, frío ¿eh?, yo es que vivo aquí, ¿cómo te llamas? No vaya a ser que un día desaparezca y no sepas ni por quién preguntar.</p><p>Llegó la primavera y el trabajo de los lunes por la mañana aumentó. Venían dos a barrer su zona, ella y otro, con el que parecía reírse, bromear y limpiar. Al menos fue la sensación que tuvo y sintió unos celos tremendos. ¡Cómo le gustaría ser barrendero! Se imaginaba ser su compañero, trabajar a su lado, olerla, aspirar el mismo aire que ella. ¿Cómo haría para abordarla? Ahora puede ser más fácil, pensaba, te paras a hablar con él, preguntas cómo se llama y de paso…  Pero seguía sin atreverse. Y llegó aquel lunes, un lunes que quedaría señalado por encima de los demás. El lunes en que todo iba a cambiar.</p><p><em>(Seguirá Ana Manso.)</em><strong>Ana Manso</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Siempre en lunes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Literatura española,Narrativa,Los diablos azules número 60]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Un viaje por los afectos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/viaje-afectos_1_1139344.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e24ebf04-62b3-45d2-b269-94787b3eae81_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un viaje por los afectos"></p><p>Ha muerto <strong>Derek Walcott</strong>, el último de los grandes poetas épicos y llegan a la memoria estos versos de <strong>Charles Simic</strong>:<em> </em>“El tiempo de los poetas menores se acerca. Adios Whitman, Dickinson, Frost. Bienvenidos ustedes cuya fama nunca llegará más allá de su familia más cercana y tal vez uno o dos buenos amigos reunidos después de la cena alrededor de una jarra de feroz vino tinto… mientras los niños mueren de sueño y se quejan por el ruido que estás haciendo mientras hurgas en los closets buscando tus viejos poemas, temeroso de que tu esposa los pueda haber tirado con la última limpieza de primavera”<em>. </em>Precisamente es Charles Simic uno de los poetas mayores que nos quedan en un tiempo adverso a los asuntos humanos y uno de los que todavía llenan de intensidad y maravilla una lengua y unos temas universales. Ya sin Walcott, ni <strong>Strand</strong>, ni <strong>Brodsky  </strong>en este mundo podría decirse que son Simic y<strong> Billy Collins</strong>, entre otros, los poetas que resignifican la lengua inglesa y permiten que nuevos lectores se asomen sin prevenciones y las miradas limpias a los ámbitos de la poesía y sus dignidades.</p><p>Valparaíso Ediciones acaba de publicar por primera vez en español <a href="http://valparaisoediciones.es/tienda/narrativa/284-dias-cortos-y-largas-noches.html" target="_blank">Días cortos y largas noches</a>, una recopilación de 52 artículos y crónicas  que habían circulado a los largo de muchos años en la prestigiosa <em>The New York Review of Books</em> en donde el jazz, el fútbol, la gastronomía, los recuerdos, la nostalgia de la patria perdida, los libros y la amistad, entre otros temas, se conjugan en clave de afecto y asombro en busca de un destino común y definitivo: la poesía.</p><p>  </p><p>La impecable traducción de <strong>Nieves García Prados</strong> lleva a lector de la mano por un universo de autenticidades y verdades de a pulso en los que el poeta se despoja de sus máscaras y nos entrega con generosidad su particular forma de mirar el mundo, de contemplar lo perdido, de exaltar la amistad y de hablar sin tapujos de sus pasiones y obsesiones.</p><p>Charles Simic llegó a los Estados Unidos a los 16 años luego de salir de la Yugoslavia bombardeada y ocupada. Bebe de dos tradiciones de inmensa hondura como lo son la tradición balcánica y la norteamericana para armar su genealogía de autores, influencias y dioses tutelares donde los nombres de <strong>T.S. Eliot, William Carlos Williams, Vasko Popa</strong> e <strong>Ivan Lalic</strong> entre otros serían la piedra angular de una vocación irreversible.</p><p>Este libro, a pesar de ser una recopilación de textos, se puede leer como una novela o crónica de la sociedad norteamericana de hoy. Nos recuerda que a pesar de la locura, la paranoia y la crisis de esa sociedad la poesía de los Estados Unidos goza de cabal salud y está en su mejor momento. De igual forma se puede leer como el testimonio de un poeta que ha sido testigo de una historia y quien nos narra desde su vida privada la historia de un tiempo y sus circunstancias.</p><p><em>Días cortos y largas noches</em> es un testamento y una ofrenda como si se tratara de <em>Las confesiones de un poeta laureado,</em> título bajo el cual se agruparon en su primera edición en inglés algunos de los textos presentes en este volumen. Ser poeta laureado en los Estados Unidos es un asunto serio y de eso fue consciente Simic cuando la Biblioteca del Congreso le concedió este honor. Sabía de la responsabilidad que esto llevaba y sin embargo, fiel a su talante, no se tomó a sí mismo en serio y supo que al final de la jornada debía regresar a luchar con las palabras en hojas de bloc enmarañadas, sueltas entre las cobijas llenas de anotaciones y pequeñas imágenes.</p><p>Aparecen allí breves textos que se leen como pequeñas artes poéticas: 52 joyas como <em>En el sofá con Philip Roth, Extraños en un tren, Las cosas que aprendí en la cena, Los filósofos de invierno, Un país sin bibliotecas, El perdido arte de escribir postales, Cuide de su pequeño cuaderno, Los poetas y el dinero, Trampas de la memoria, Los libros que hemos perdido,  Lecciones de espaguetis, New York en ocho partes</em><strong>Philip Roth</strong> y <em>Una brutal epopeya estadounidense</em> como un preámbulo y anticipo de una época que se instala hoy con su barbarie.</p><p>Hay fragmentos y momentos memorables en cada texto. Por ejemplo en <em>Confesiones de un poeta laureado</em>, Simic nos recuerda que “En un país en el que las escuelas parecen enseñar menos literatura cada año, en el que cada vez menos personas leen libros y la ignorancia es la reina suprema en cuanto a la mayoría de los temas, la poesía se lee y escribe más que nunca (..) ¿Dónde, si no, iban a encontrar una comunidad de almas afines que se preocupan por lo que ha escrito <strong>Emily Dickinson </strong>o Billy Collins? Si me pidieran que resumiera mi experiencia como poeta laureado, diría que no hay nada más interesante y esperanzador sobre América que su poesía”. O en <em>Hacia dónde va la poesía</em> nos dice: “Un poema es un secreto compartido por personas que nunca antes se ha  conocido”. Celebré su secreto de escribir en la cama o en la cocina y de renunciar al turismo por quedarse en los hoteles escribiendo.</p><p><em>La gran pelea de poetas del 68</em> nos recuerda que las guerrillas literarias no son exclusivas del mundo hispánico y que las exaltaciones físicas o verbales también marcaron rupturas y formación de grupos y escuelas literarias en los Estados Unidos.</p><p><em>Confesiones de un adicto al fútbol</em> plasma cómo Simic, buen hijo de los Balcanes, lleva la historia y la pasión por el fútbol en el ADN. Narra su visita a <strong>Octavio Paz </strong>en Ciudad de México justo el día en que México juega con Italia en la Campeonato Mundial de 1994. Todo aquel memorable encuentro se vio interrumpido por la curiosidad permanente de averiguar el resultado del partido en medio del júbilo ajeno que llegaba de otros lugares. <strong>Mark Strand</strong>: una vida espléndida es, además de un nítido retrato, una elegía y el mejor himno a la amistad donde entre anécdotas divertidas, como aquella en la que alguna vez pensaron formar un movimiento de poesía y gastronomía, se despide de su entrañable amigo con admiración y fraternidad.</p><p>En el bello texto <em>Por qué sigo escribiendo poesía</em>, Simic establece, desde sus recuerdos personales, una analogía con el ajedrez: “Los tipos de poemas que escribo –en su mayoría cortos y con interminables retoques— me recuerdan a las partidas de ajedrez. Para su éxito, dependen de la palabra y la imagen en el orden correcto y los finales deben tener la inevitabilidad y la sorpresa de un jaque mate elegantemente ejecutado”.</p><p>Así, entre reflexiones, crónicas y retratos el poeta nos lleva, a la mejor manera de <strong>Kerouak</strong>, por un viaje en carretera a través de un país de autopistas y por las grandes avenidas de sus recuerdos y nostalgias y nos deja unas postales de asombro de aquella luminosa ciudad de siempre que es la poesía.</p><p><em>*Federico Díaz-Granados es poeta. Su último libro, </em><strong>Federico Díaz-Granados </strong><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/02/08/las_prisas_del_instante_federico_diaz_granados_44522_1821.html" target="_blank">Las prisas del instante</a><em> (Visor, 2015). </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Federico Díaz-Granados]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Un viaje por los afectos]]></media:title>
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      <title><![CDATA[La difícil crónica de los años treinta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/dificil-cronica-anos-treinta_1_1139339.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/618aec35-0875-46f8-aef9-e6638cfa6e2e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La difícil crónica de los años treinta"></p><p><em>El periodismo de Juan Rejano (Puente Genil, 1903-México, 1976) estuvo siempre ligado al compromiso político, desde la oposición a la dictadura de Primo de Rivera en los años veinte hasta su apoyo a la República y su posterior acercamiento al comunismo durante la Guerra Civil. La editorial Renacimiento recupera ahora la obra del ensayista, poeta y reportero en el volumen </em><strong>Juan Rejano</strong><strong>Primo de Rivera</strong><a href="http://www.editorialrenacimiento.com/biblioteca-de-rescate/1734-periodismo-politica-y-cultura-en-la-ii-republica.html" target="_blank">Periodismo, política y cultura en la II República</a><em> (Renacimiento, 2017), con edición de Fernando Arcas Cubero y Luis Sanjuán Solís. En el aniversario de la proclamación de la Segunda República Española, rescatamos su figura con parte del prólogo a esta edición.</em><strong>Fernando Arcas Cubero</strong><strong>Luis Sanjuán Solís</strong></p><p>___________________________________</p><p>“Pocas personas habré conocido con un espíritu más abierto, con un corazón más generoso, con un sentido más profundamente liberal en la vida que Juan Rejano”, escribe <strong>Francisco Ayala</strong> en la revista malagueña <em>Litoral</em>. Y <strong>Manuel Andújar</strong>, en el mismo lugar, profetiza: “Algún día se publicará —¿quién acreditará la paternidad?— la holgada y aguzada crónica de la vida cultural, por su impronta literaria tan caracterizadora, de Málaga, durante la dictadura primorriverista... un vigoroso, incomparable movimiento, para desventura colectiva malogrado y yugulado, de transformación nacional”. Andújar añade que para lograrlo era necesario estudiar la obra malagueña de Rejano: “Fecundo resultaría espigar en sus artículos, versos y textos enviados entonces a publicaciones madrileñas y en los estudios, editoriales y comentarios que parecieron en los diarios y revistas de Málaga en el transcurso de esa etapa”.</p><p>Tiene razón Manuel Andújar, porque en la bibliografía existente sobre la obra periodística y ensayística del escritor de Puente Genil se ha estudiado sobre todo la correspondiente al exilio, y se desconoce el rico contenido de la realizada en su etapa como periodista de la prensa malagueña durante la Segunda República. A nuestro juicio, en esa obra se dibujan los rasgos fundamentales de su periodismo y se marcan los perfiles de Rejano como uno de los intelectuales comprometidos españoles más representativos de la trascendental coyuntura histórica de los años treinta.</p><p>  </p><p>El estudio de la obra periodística de Rejano en la Málaga republicana completa una biografía que comenzó a ser dibujada por <strong>Teresa Hernández</strong> poco después de la muerte del poeta y periodista en el exilio de México en 1976 sin haber podido regresar a España tras la muerte de <strong>Franco</strong>. Su carácter de escritor y lector autodidacta, la relación inicial de naturaleza familiar y juvenil con Málaga, su llegada a la ciudad por motivos laborales como empleado de los Ferrocarriles Andaluces, y la toma de contacto con el grupo de intelectuales y escritores de la generación de <em>Litoral </em>–y muy especialmente con <strong>Emilio Prados</strong>, su mentor literario en opinión de Teresa Hernández y quien le dejará “una huella imborrable” según <strong>Manuel Aznar</strong>—, constituyen los rasgos más destacados de la misma.</p><p>Como Prados, es un compromiso moral surgido por la situación de los trabajadores –los campesinos de Puente Genil en su caso, los pescadores de El Palo en el del fundador de <em>Litoral</em>— la clave original de su acercamiento a la izquierda política. Puente Genil había sido uno de los núcleos más activos del fuerte desarrollo del movimiento y la conflictividad campesina durante el período inmediatamente posterior al final de la Primera Guerra Mundial y a la Revolución rusa. El joven Rejano aparece entonces unido ya a las empresas editoriales de la prensa obrera y de izquierdas que trataba de ofrecer la formación teórica y cultural que demandaban los militantes y afiliados a las sociedades obreras. Otro pontanés, seis años mayor que él, el político socialista <strong>Gabriel Morón</strong>, autodidacta como Rejano y editor y autor de poesía, novela, teatro y ensayo político-social, funda en 1922 revistas como <em>Ideales</em> y <em>Nuestro tiempo</em>, en los que comienza a aparecer su firma. Otro socialista, el cordobés <strong>Francisco Azorín</strong>, le incluye en la revista de similar orientación <em>Revista Popular</em> (1925), pero ya junto a las firmas de <strong>Baroja</strong>, <strong>Valle Inclán</strong>, <strong>Unamuno</strong>, <strong>Villaespesa</strong>, <strong>Pérez de Ayala</strong>, <strong>Araquistain</strong>, <strong>Álvaro de Albornoz</strong>, <strong>Zugazagoitia</strong>, <strong>Álvarez del Vayo</strong>, <strong>María Cambrils</strong> o <strong>Balbontín</strong>. Sin embargo, algo diferenciaba a Rejano de su primer editor aparte de la edad. Morón no veía al joven poeta destinado “a <em>flirtear</em> con las musas frívolas y superficiales que entienden en los problemas del individuo aislado en la intimidad de su mundo interior”. La trayectoria posterior de Rejano iba a confirmar tanto en el periodismo de izquierda como en la poesía esa impresión de su paisano, con el que se encontraría años más tarde en el exilio mexicano.</p><p>Pero la sensación de ahogo que siente en la atmósfera de su pueblo natal, le lleva a salir de él y a ser incapaz de volver, como dirá a su familia desde Madrid en 1930, muy poco antes de irse a vivir Málaga. En esa carta a sus padres aparece más que una ruptura política con su medio natal, la voluntad de abrirse un camino propio –labrado con la inteligencia o “los puños”—, de “matar” cosas que, aun siendo gratas, “son perjudiciales para conseguir su objetivo de uno”. Para Rejano, aquella juventud de Puente Genil y de su familia resultaban “perniciosos, desmoralizadores para cualquier tarea que uno se proponga”. Madrid primero y Málaga después eran los horizontes de cambio personal y profesional para una persona con inquietudes culturales que irían acompañadas del compromiso político. Éste le llevará más lejos que a Emilio Prados, ya que el del fundador de <em>Litoral, </em>según <strong>Francisco Chica,</strong> “responde más a factores que proceden de dentro de sí mismo y de su excepcional convicción ética que al mero ejercicio de unas creencias políticas en las que Prados (y en ello insistirá años después) nunca militó oficialmente”.</p><p>Rejano es asiduo de las tertulias culturales malagueñas. Participa en la del Café Inglés con los hermanos <strong>Blasco </strong>–los empresarios del futuro <em>Amanecer—</em><strong>Modesto Laza, Fernández Canivell, Adolfo Sánchez Vázquez</strong> y <strong>Salvador Rueda</strong>, en la del psiquiatra <strong>Antonio Linares Maza, Darío Carmona</strong>, el músico <strong>José Navas</strong> y otros artistas, y en la del Café Munich. Otras amistades son <strong>Cayetano López Trescastro</strong>, <strong>José María Bugella</strong>, los doctores comunistas <strong>Rebolledo </strong>y <strong>Bolívar </strong>y el filósofo marxista <strong>Adolfo Sánchez Vázquez</strong>. Políticamente, además, la pertenencia al grupo de intelectuales y políticos de la Sociedad Económica de Amigos del País – era bibliotecario en este centro de la vida cultural y política malagueña durante el reinado de Alfonso XIII y el tránsito a la República, y luego vocal de Literatura— es la señal más expresiva de su estrecha relación con el nuevo republicanismo de izquierdas que está naciendo en España durante la crisis de la dictadura de Primo de Rivera.  Para los principales conocedores de su vida y su obra, esta Málaga cosmopolita y urbana, culturalmente inquieta y políticamente progresista, aparece como una referencia esencial en la biografía de Rejano. Es aquí, además, donde contrae matrimonio en 1932 con Carmen Marchal.</p><p><strong>Un periodista republicano</strong></p><p>Rejano es un miembro relevante y poco conocido del periodismo malagueño y español, perteneciente a la extraordinaria generación de periodistas de la II República, truncada por el final de la Guerra Civil y la pérdida de la democracia. Como escribe <strong>María Cruz Seoane</strong>, el período que va desde la crisis del 98 hasta 1936 es “la edad dorada del periodismo literario”, estimulado por las oportunidades que ofrecía la prensa de masas a los escritores para mejorar sus ingresos e influir en el creciente número de lectores. Un tiempo en el que la generación del 27 “además de poetas dio, sobre todo, articulistas”. Para <strong>J.F. Fuentes</strong> y <strong>J. Fernández Sebastián</strong> el período 1914-1936 es, además, “la edad de oro del periodismo español” y la prensa y los intelectuales “los principales referentes de la opinión pública y de la sociedad civil”.</p><p>Dejando a un lado la labor del exilio, Rejano realiza en los años republicanos y en Málaga lo más continuado y prolífico de su trabajo como articulista, redactor y miembro de la dirección de periódicos diarios. Según su propio testimonio, una visita de Bagaría a Málaga a finales de la dictadura inspiró la edición de <em>Málaga Liberal</em>, en la que “unos cuantos jóvenes combatimos al dictador y a sus acólitos en la medida y en el tono que la censura nos permitió”. Pero es en el Madrid de los años finales de la dictadura de Primo de Rivera donde sus biógrafos sitúan el arranque de su trayectoria periodística, influido por su amistad con el malagueño y casi coetáneo <strong>Esteban Salazar Chapela</strong>. Allí asiste alguna vez a la tertulia del Café Regina con Valle Inclán, <strong>Azaña</strong>, <strong>Díez Canedo y Rivas Cherif</strong>, y a las del Lyon, La Granja y Pombo.  Sus artículos están en las revistas <em>El Estudiante</em>, <em>Nueva España –</em>una revista juvenil donde colabora con Antonio Espina, para lanzar “una lluvia de esperanzas” republicanas—, y <em>Postguerra</em>, vinculadas a <strong>José Giménez Siles</strong> —otra de las personas decisivas de su vida periodística, editorial y literaria—, el editor de <em>Cénit,</em> de la que Rejano será editor literario. Manuel Aznar cita un texto suyo significativo en <em>Post-guerra –Ventanal a la aurora— </em>de 1928, en el que presenta la entrada en la lucha política de un joven campesino, una parábola que recuerda su propia experiencia vital y que puede alumbrar su adscripción ideológica.  En <em>Revista Popular</em> ya deja señas de su interés por el marxismo, y en <em>Nueva España</em> por la literatura soviética. También participa, aunque discrepará pronto de su línea, en la <em>Gaceta Literaria</em> de <strong>Giménez Caballero</strong>. Son años de esplendor para la prensa y el periodismo europeos y de extraordinaria efervescencia política e intelectual en España, años de concreción del compromiso de la inmensa mayoría de los escritores que hacen uso de la prensa como un medio de vida y de influencia cultural y política. Y para Rejano, años para entender el periodismo como un deber, como una misión.</p><p>Periodismo, política, cultura</p><p>De acuerdo con su talante, Rejano concibe el periodismo no como una búsqueda del éxito o la popularidad a los que considera fatuos, sino como un instrumento para la formación, un medio de educar al pueblo lector y alcanzar así su progreso.</p><p>Huye del periodismo sensacionalista que cultiva los malos instintos de los lectores o la morbosidad. Prefiere la modestia y el uso de lo que denomina “un orgullo sencillo”, una actitud franciscana, una sobriedad en el estilo, de “eremitas”, una labor silenciosa y discreta, constante. Cuando comienza sus <em>Pelillos a la mar</em> en <em>El Popular </em>dice que “hará literatura con los vulgares acontecimientos del día” y que su ideal es dar a su "palabra la infinita calidad poética de un logaritmo y el interés divinamente chabacano de un folletín". Sus escritos tienen carga literaria y metafórica, densidad crítica, conocimiento de la actualidad en todas sus facetas –desde lo local a los más relevantes hechos mundiales—, modernidad de enfoque y de temáticas, profundidad en el juicio y en el conocimiento de los asuntos abordados, sin renunciar para ello a la búsqueda de los “perfiles de humor” que ofrece la vida. Por eso afirma en uno de sus artículos que para matizar la gravedad de sus argumentos cultiva la sorna cada vez que puede "desarrugar el entrecejo”.</p><p>El periodismo de Rejano es, sobre todo, un trabajo de análisis para la transformación y la mejora de la realidad, para la denuncia de sus defectos. Se define así como un corrector de desaguisados, un perseguidor del fariseísmo, de las actitudes complacientes e hipócritas. Late en él un afán justiciero.</p><p>Ser buen periodista en la España de los años treinta suponía luchar por la verdad sin temor al dolor de un proceso plagado de dificultades ni a la general indiferencia de la sociedad. La República no iba a estar exenta de censura, especialmente tras la llegada al poder en 1933 y 1934 del centro y la derecha, que iban a colocar a los periódicos y a los periodistas de izquierdas en la soledad y la indefensión, y a ponerles una prenda más en su vestimenta: la mordaza.</p><p>Defensor de una libertad de expresión y de prensa que no admite controles legales que la encorseten, Rejano se alinea claramente en la nueva España que desde 1931 pugna por superar definitivamente el lastre de la vieja, y se posiciona políticamente sin ambages en el bloque que protagoniza los intentos reformistas del primer bienio republicano; más tarde, se suma vigorosamente a las denuncias de los retrocesos del bienio derechista, para terminar apoyando la génesis y el papel del Frente Popular. Sin embargo, no es un periodista de partido. Le separa de ello la función que distingue a quien escribe de quien gobierna: “Tanto como se moviera el político se movía el periodista, con la diferencia de que el político se ceñía los laureles y el periodista se iba a su casa con los pies fríos y la cabeza caliente”.</p><p>Además de sus columnas de fondo político y social, la obra de Juan Rejano es muy amplia, destacando especialmente los artículos dedicados a la crítica cultural. Ésta abarca prácticamente la producción cultural en su conjunto: el ensayo, el folletón, la crítica bibliográfica, toda la producción literaria, los recitales poéticos y el ensayo biográfico. Se ocupa también de la música, la ópera y la zarzuela o la musicografía, la danza, la fiesta, el patrimonio, las artes plásticas o los museos. Pero donde centra su mayor interés es en la crítica teatral. Rejano considera el teatro como “la manifestación artística –verificación poética, diría <strong>Unamuno–</strong> más genuina de un pueblo”. Él mismo participa en Málaga junto a sus amigos Cayetano López Trescastro y <strong>Enrique Navarrete</strong> en el Teatro del arte, una filial de la Asociación Libre de Artistas, en el que interviene la Masa Coral, cuyo himno había compuesto el propio Rejano. Además, en esos momentos se trata del género que permitía llegar mejor a los públicos como principal espectáculo de masas y apreciar así los cambios sociales que producía la cultura y que suscitaba mayor interés en los años finales de la dictadura como ha escrito Antonio Jiménez Millán. Influido por las ideas que había expresado Araquistain en <em>La batalla teatral</em>, Rejano se preocupa por los públicos y los actores, por la musicalidad de las obras y muy especialmente por los autores teatrales. Como Araquistain, el fondo de su crítica es el carácter eminentemente burgués de la mayoría de las obras teatrales que se representaban en Málaga y la ausencia de contenidos transformadores. Rejano se muestra además interesado en el nuevo arte del siglo veinte, incluyendo la crítica cinematográfica en sus columnas.</p><p>En las críticas teatrales que tienen a Andalucía como telón de fondo se muestra contrario al seudo andalucismo de la pandereta y a un lenguaje que califica como maloliente. Para él la Andalucía auténtica estaba por descubrir y faltaban por expresar los problemas que todavía los comediógrafos no se habían atrevido a llevar a la escena y que eran los problemas esenciales de Andalucía. Lo señala al comentar una obra de <strong>José María Alvariño:</strong> “Córdoba no es dramatismo gitano sobre las demás cosas. Lo popular, en Córdoba, va muy por dentro del aire señorial que eterniza a Córdoba”.</p><p>Rejano publica sus columnas y ensayos en los diarios republicanos <em>Amanecer</em> y <em>El Popular</em> sucesivamente, las dos grandes empresas periodísticas del republicanismo malagueño. La República consolida el proceso de tránsito desde el periodismo de opinión al de información y la capitalización progresiva de las empresas periodísticas, aunque de hecho este proceso venía gestándose desde la liberalización de la prensa en la época de la Restauración. Por otro lado, el escaso desarrollo que había tenido en Málaga la prensa netamente obrera hace que los dos diarios –de matriz democrático-burguesa— sean sin embargo vehículo para la expresión de las principales organizaciones políticas y sindicales obreras en sus secciones fijas <em>Panorama social. El proletariado en marcha</em> y <em>Movimiento societario</em> respectivamente. En realidad, el periodismo de izquierdas sigue siendo durante la República una labor dominada por empresarios, políticos y profesionales pertenecientes a la pequeña burguesía ilustrada y democrática. Ambos diarios reflejan las vicisitudes del nuevo régimen, se muestran abiertos a las nuevas corrientes literarias e intelectuales con las colaboraciones de periodistas y escritores nacionales, y muestran la radicalización progresiva de la vida política española.</p><p><em>*Fernando Arcas Cubero y Luis Sanjuán Solís son profesores de Historia y miembros del Grupo de Investigación Historia, Imagen y Memoria de Andalucía de la Universidad de Málaga.</em><strong>Fernando Arcas Cubero</strong><strong>Luis Sanjuán Solís</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Arcas Cubero | Luis Sanjuán Solís]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La difícil crónica de los años treinta]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Juan Rejano, periodista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/juan-rejano-periodista_1_1139334.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/29d892b0-6042-4b06-8b69-b6309e72ccce_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Juan Rejano, periodista"></p><p><em>El periodismo de Juan Rejano (Puente Genil, 1903-México, 1976) estuvo siempre ligado al compromiso político, desde la oposición a la dictadura de Primo de Rivera en los años veinte hasta su apoyo a la República y su posterior acercamiento al comunismo durante la Guerra Civil. La editorial Renacimiento recupera ahora la obra del ensayista, poeta y reportero en el volumen </em><strong>Juan Rejano</strong><strong>Primo de Rivera </strong><a href="http://www.editorialrenacimiento.com/biblioteca-de-rescate/1734-periodismo-politica-y-cultura-en-la-ii-republica.html" target="_blank">Periodismo, política y cultura en la II República</a><em> (Renacimiento, 2017), con edición de Fernando Arcas Cubero y Luis Sanjuán Solís. En el aniversario de la proclamación de la Segunda República Española, rescatamos su figura con uno de los textos recogidos en el libro, dirigido a Federico García Lorca. </em><strong>Fernando Arcas Cubero</strong><strong>Luis Sanjuán Solís</strong><strong> Federico García Lorca</strong></p><p>___________________________________</p><p><strong>Carta al poeta Federico García Lorca</strong></p><p><em>El Popular</em>, Málaga, 27 de febrero de 1935</p><p>Querido Federico: Ya han comenzado a morderte los mastines de la España negra, los mastines de esa España feudal que a nosotros, los hombres liberales, nos llama la anti-España. Tú, Federico García, agitanado señor de las serranías de canela en este viejo país arbitrario, vivías, en mundos heroicos de empresa y casticismo, ungido de la gracia lírica, moreno de verde luna, como Antoñito el Camborio, cuando, a la mitad del camino, voces de insidia sonaron, y fauces sucias y profanas quisieron hacerte pasto de turbias ansias. No era a ti, no, a quien buscaban: era a tu gloria juvenil, a tu pensamiento rebelde, insumiso a credos falaces y a doctrinas putrefactas, despreciador de la calderilla circunstancial, comprensivo con los humildes, flagelador de los soberbios. ¡Tú, Federico García, tan alto de conducta y verso, en manos de los mastines de la España negra! Mientras sólo se oyeron tus “seguiriyas” gitanas, lamento de una raza superior y orgullosa, nadie vio en ti más que al poeta, si acaso en un concepto peyorativo de la palabra. En cuanto tu obra trasfundió al barro humano, a tragedia viril y exacta; en cuanto el poeta transfundió al hombre, bravamente, no supo ni quiso rescatar su pensamiento, la grey ululante de los que quieren hacer de esta piel de toro un presidio de sueños y fraternidades arremetió contra ti, sedienta de confusas venganzas…</p><p>Desprécialos, Federico. Desprécialos y déjalos que se revuelquen en tierra de resentimiento y sectarismo, en tanto tú oyes cantar los gallos por Jerez de la Frontera, y el viento, galán de torres, lleva a los continentes lejanos la onda de tus nuevos triunfos. Al fin y al cabo, estas gentes no pueden ser más que como son. Jamás te comprenderán. En tu verso verán siempre una pirámide inaccesible. En tu sensibilidad de hombre, como en la de todos los que no nos doblegamos a su antojo, una muralla inexpugnable. Desprécialos, Federico. Desprécialos y déjalos aullar en medio del páramo de la vida española, y sigue tú, como tu héroe popular, llenando de dorados limones el río de tu destino, el río a cuya orilla llevaste una noche, en potra de nácar y a galope de romance, a la casada infiel, creyendo que era mocita…</p><p><em>*Juan Rejano fue poeta y periodista, redactor de publicaciones como </em><strong>Juan Rejano</strong>La Vanguardia<em> y </em>Frente Rojo <em>y director de la </em>Revista Mexicana de Cultura<em>, suplemento de </em>El Nacional<em>. Al término de la Guerra Civil cruzó la frontera francesa y, tras pasar por el campo de concentración de Argelès, se exilió a México, donde residió hasta su muerte. </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan Rejano]]></author>
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