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    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 68]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/los-diablos-azules-numero-68/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 68]]></description>
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      <title><![CDATA[Epide®mia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/epide_1_1203105.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/631be4bc-9ead-4b39-be43-71c7aadef995_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Epide®mia"></p><p>  </p><p><strong>Epide®mia</strong></p><p><em>Se creían libres y nadie será libre mientras haya plagas.</em></p><p>Albert Camus,<em> La peste</em></p><p>La gran contradicción de hoy día es saber</p><p>en qué lugar del mundo te espera el que tú eras</p><p>antes de ser colonizado por la vulgaridad.</p><p>Porque estás infectado y lo sabes, mi cielo,</p><p>de perversidad y mentiras eléctricas.</p><p>Gana quien grita más a favor de la muerte.</p><p>Algo peor que el ébola ha invadido tus células,</p><p>te acorrala y te lleva a las cuerdas,</p><p>deseca las palabras y las hace sangrar.</p><p>Está en el aire, en los retales de tormenta,</p><p>se respira en los miedos de comunicación,</p><p>en las pieles que huelen a victoria y napalm,</p><p>el horror, el horror, la estupidez absoluta,</p><p>infinita y letal, que insiste y se contagia.</p><p>Unas alas enormes de mariposa necesitarías.</p><p>Quizás todo se reducía a eso.</p><p>Quién tiene el poder y quién se arrodilla,</p><p>quién manda al otro lado de las balas,</p><p>quién explota y quién miente mil veces</p><p>desde su propaganda.</p><p>Todo se resumía en eso,</p><p>por mucho que se adorne con ideología.</p><p>Libertad: guerras de ricos donde pelean pobres.</p><p>Hijos del tiempo, bailaréis con la lluvia</p><p>antes de ser colonizados por la vulgaridad.</p><p>Nueva lucha de clases, el viento de la historia</p><p>os arrastra a los estercoleros</p><p>lejos del movimiento y del idealismo.</p><p>Porque estamos infectados de ansiedad</p><p>e ignorancia, y lo sabes, mi hembra,</p><p>no de amor que llena el aire de caléndulas</p><p>sino de paranoia y desfachatez,</p><p>de despotismo y mala educación,</p><p>de la más virulenta hipocresía y perversidad.</p><p>Y eso se llama MDA: miseria de amor.</p><p>Unas alas enormes de mariposa necesitaríamos.</p><p>*<strong>Ángel  Petisme</strong> es poeta. Su último libro, <a href="http://www.editorialrenacimiento.com/calle-del-aire/1788-el-faro-de-dakar.html" target="_blank">El faro de Dakar</a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a>(Renacimiento, 2017).</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jun 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ángel Petisme]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Epide®mia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura española,Poesía,Los diablos azules número 68]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La historia en minúsculas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/historia-minusculas_1_1141842.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/406baa75-c993-45c9-8e08-8aab2a29d0db_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La historia en minúsculas"></p><p><em>Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Les dejamos esta sala para que comenten sus lecturas y nos ayuden a componer nuestra biblioteca. Si formas parte de un club de lectura, puedes escribirnos a losdiablosazules@infolibre.es para contarnos vuestra historia y hacernos llegar vuestras recomendaciones.</em><strong> losdiablosazules@infolibre.es</strong></p><p>___________________________________</p><p>Uno de los beneficios con que nos obsequia el club de lectura de la biblioteca municipal Juan Ramón Jiménez de Sanlúcar la Mayor (Sevilla) es la riqueza de experiencias  participando en actividades de otras instituciones. Otro es el goce que experimentamos con ellas. Eso nos ha pasado con la Fundación Tres Culturas de Sevilla que nos hace partícipe de sus eventos interculturales, nos presta lotes de libros interesantes y fuera de los circuitos comerciales, y nos invita a encuentros  con autores vinculados a las culturas del Mediterráneo. Esta maravillosa sinergia nos ha llevado recientemente a conocer a <strong>Marcello Fois</strong> (Nuoro, 1960), escritor, dramaturgo y guionista italiano. Con él conversamos sobre su libro <a href="http://www.hojadelata.net/tienda/estirpe/" target="_blank">Estirpe</a>.</p><p>  <strong>EstirpeMarcelo FoisTraducción de Francisco ÁlvarezHoja de LataGijón2017</strong><em>Estirpe</em></p><p>Pero comencemos por el principio. La lectura del libro nos conduce a un pequeño  municipio italiano de la isla de Cerdeña: Nuoro. Conocemos la historia de Michele Angelo y Mercede y la de su estirpe, los Chironi,  una humilde familia de herreros a finales del siglo XIX. Ellos serán los bisabuelos de este premeditado linaje, precisamente porque “antes de ellos no hay nada. (…) La familia Chironi es el resultado de la unión de dos parias, de dos negaciones que se afirman entre sí”. El destino primero y sobre todo el amor obstinado e inflexible harán posible esa raíz inexistente y a la vez necesaria que dará su fruto a través de una numerosa prole.</p><p>La literatura debe ser un instrumento para observar el mundo que nos rodea y, especialmente la novela, puede reflejar cualquier asunto de la vida, el conocimiento de las realidades de otras épocas y ayudarnos a ponernos en la piel de otras personas para comprender sus historias y circunstancias. <em>Estirpe </em>es una gran historia precisamente porque su trama no es trascendental sino el devenir cotidiano y aparentemente  trivial de una familia, pero que contiene la esencia universal del ser humano. Sus protagonistas son gente sencilla de un medio rural que viven cada día enfrentándose a un destino que les concede prosperidad pero les arrebata a sus hijos. Y como telón de fondo el marco de las dos grandes guerras europeas del siglo XX.</p><p><em>Estirpe </em>(primer libro de la trilogía sobre la familia Chironi) también es una gran obra literaria por el extraordinario oficio de su creador. El tono íntimo, la belleza de su prosa emotiva y contundente, las abundantes imágenes descriptivas y evocadoras y la magnífica destreza en el retrato de personajes elevan la novela por encima de la mediocridad que hubiera resultado en autores más sensacionalistas. Desde el comienzo te atrapa la historia y deseas acompañar a los protagonistas  sintiendo el latido de sus vidas.</p><p>Las opiniones de los lectores coincidieron en un abanico uniforme de expresiones positivas que la novela les había producido. Y como colofón el encuentro emotivo con el Marcello Fois, persona sencilla y profunda, que nos habló del proceso de creación, contestó amablemente a las preguntas de los asistentes, casi todos miembros de diversos clubes de lectura, y nos confesó que la historia que le interesa no es la que se escribe con mayúsculas sino la vivida por unos personajes en su propio tiempo. Un placer de lectura y de experiencias gratificantes.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jun 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Chary Arbolí]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Literatura europea,Novela,Los diablos azules número 68]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La otra orilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/orilla_1_1141840.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><strong>África García</strong>, responsable de la Librería Totem de Ceuta, recomienda algunos de los títulos favoritos.</p><p>_________________________</p><p>  <strong>ImánRamón J. Sender,CríticaBarcelona2006</strong><em>Imán</em></p><p>El escritor <strong>Ramón J. Sender</strong> inició su trayectoria literaria con <em>Imán </em>(1930), una obra maestra sobre la guerra y sus efectos en los individuos. Con un evidente trasfondo biográfico (Sender prestó servicio militar en Marruecos) y centrada en el desastre español de Annual (1921), la novela tiene por protagonista al soldado Viance, un ejecutor y una víctima más de las ansias coloniales, y recrea con un dramatismo y una veracidad asombrosas las infinitas penalidades que conlleva todo conflicto armado.</p><p>  <strong>La vida perra de Juanita NarboniÁngel VázquezEdición de Virginia TruebaCátedraMadrid2005</strong><em>La vida perra de Juanita Narboni</em></p><p>  </p><p>Se trata de un monólogo de ritmo literario muy conseguido en el que se nos presenta la vida de Tánger en unos años en los que empezaron a llegar negociantes extranjeros. Resultaba muy difícil que estos personajes quisieran mezclarse con la población marroquí. Una mujer cargada de deudas y con muy mala fortuna en el amor muestra la cara desmitificada de la ciudad que embellecieron ilustres escritores occidentales. Una gran novela que no ha llegado a obtener el reconocimiento que se merece.</p><p>  <strong>Diario de  un testigo de la guerra de ÁfricaPedro Antonio de AlarcónEdiciones IrreverentesMadrid2005</strong><em>Diario de  un testigo de la guerra de África</em></p><p><em>Diario de un testigo de la guerra de África</em> es una obra imprescindible para comprender las relaciones difíciles mantenidas por España con los pueblos del norte de África. Las tensiones van más allá de las dificultades establecidas por las diferencias de la religión católica y la musulmana. <strong>Alarcón</strong>, que participó en la guerra en 1859, describe el ambiente guerrero y festivo de aquellos hombres, y cómo en los batallones compuestos por andaluces se tocaba el fandango, en los regimientos donde abundaban los aragoneses resonaban bulliciosas jotas y en los de los gallegos se escuchaba la muñeira. Un documento histórico.</p><p>  <strong>Tánger: al otro lado del estrechoJuan Tomás Ruiz ChicaLetras de AutorMadrid2016</strong><em>Tánger: al otro lado del estrecho</em></p><p>  </p><p>Esta novela histórica elabora algunos sucesos característicos del tiempo del Protectorado español en Marruecos. Su autor, el jienense <strong>J. Tomás Ruiz Chica</strong>, describe el clima bélico rifeño que se cruza con el drama sentimental de la bella Rosalía y el sargento de legionarios Roque Sanjuán.</p><p><em>*Puedes encontrar la librería Totem en la calle Daoiz, 2, de Ceuta.</em><strong>librería Totem</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jun 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[África García (Librería Totem)]]></author>
      <media:title><![CDATA[La otra orilla]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Ensayo,Librerías,Libreros,Libros,Literatura,Novela,Los diablos azules número 68]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Discurso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/discurso_1_1141837.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ac9f6fc8-e7ed-41cb-9276-ab52359dbdf2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Discurso"></p><p><em>La sección de microrrelatos inéditos Liebre por gato está coordinada por Gemma Pellicer y Fernando Valls. En esta nueva entrega recoge dos textos de la escritora y artista gráfica Julia Otxoa.</em><strong>Gemma Pellicer</strong><strong>Fernando Valls</strong><strong>Julia Otxoa</strong></p><p>___________________________________</p><p>  <strong>Discurso</strong></p><p>Su seriedad asnal se extendía como masa de estiércol hacia nuestras narices. Tan sólo en el último instante, cuando ya estábamos a punto de perecer en su dogmatismo pútrido, la poderosa carcajada de Alcibíades desde la tercera fila demudó el rostro del gran maestro de ceremonias, frenando en seco su verborrea.</p><p>Sólo entonces, el resto de la audiencia estalló en una risa incontenible, diluyendo la densa viscosidad de su palabra única, aquella nube de negros moscardones que disputaban a los buitres los despojos del alba.</p><p>Al mismo tiempo, quedó al descubierto el trampantojo, tras los pesados cortinajes que escondían el mecanismo que movía la boca y las manos del orador.</p><p>Sí, aquel fue un día memorable para todos nosotros, títeres de Babilonia.</p><p>  <strong>Oficina de empleo</strong></p><p>El hombre tras la ventanilla suplicaba trabajo.</p><p>Desde el otro lado le contestaron con cajas destempladas:</p><p>─A ver: ¡Trabajo! ¡Trabajo! ¿Pero qué ofrece usted a cambio?</p><p>─¡Mi tiempo! ¡El sudor de mi frente!</p><p>─No es suficiente, eso lo ofrecen todos… a ver qué más ofrece.</p><p>El hombre en busca de trabajo temblaba como un pequeño pájaro en medio de la nieve, pero sacó fuerzas de flaqueza y adoptando un gesto de dignidad, respondió:</p><p>─Tengo dos pulmones, puedo ofrecer uno a quien me dé trabajo.</p><p>─Bueno… eso ya es otra cosa… a ver, estudiaremos su caso… ahora a esperar la carta, la recibirá en breve, y apártese, que hay mucha gente a la que debo atender. ¡Que pase el siguiente!</p><p>Este tipo de cosas hizo que las oficinas de empleo pronto se convirtieran en un lugar insalubre. Densas nubes de moscardones merodeaban constantemente entre las bolsas en las que se guardaban vísceras, ojos, piernas… de todos aquellos que buscaban trabajo.</p><p>Llegó hasta tal punto el caos, que ningún empleado era capaz de encontrar expediente alguno en el infecto desorden de carpetas, ficheros y restos humanos. Así que a la Administración no le quedó otro recurso que adiestrar a perros olfateadores de expedientes y órganos humanos para agilizar las solicitudes de los parados.</p><p>Claro que los perros a veces se equivocaban y mordían con furia los órganos de los espantados funcionarios, con gran regocijo de los solicitantes de trabajo que, al otro lado de las ventanillas, eran legión de desdentados, tuertos, cojos, mancos y hasta desorejados.</p><p><em>*Julia Otxoa es poeta, narradora y artista gráfica. Estos dos microrrelatos inéditos forman parte de un libro de próxima aparición titulado </em><strong>Julia Otxoa</strong>Confesiones de una mosca<em>. Entre sus obras anteriores, de este mismo género, destacan </em>Un extraño envío<em> (2006) y </em>Escena de familia con fantasma<em> (2013), ambas publicadas en la editorial Menoscuarto.</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jun 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Julia Otxoa]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Literatura,Literatura española,Narrativa,Los diablos azules número 68]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Vallecas-Marrakech]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/vallecas-marrakech_1_1141831.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c8f5cb27-2f40-4681-9964-4712b7f14d51_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vallecas-Marrakech"></p><p><strong>La asamblea de los muertosTomás BárbuloSalamandraMadrid2017</strong><em>La asamblea de los muertos</em></p><p>  </p><p>Entre tantas novedades de novela negra (suecas, italianas, noruegas, americanas) que se publican casi a diario queremos destacar a un  autor español que con <em>La asamblea de los muertos</em>, el periodista español, <strong>Tomás Bárbulo</strong>, debuta en la novela e inaugura una nueva colección, Ñ, en la editorial Salamandra, en la que van a dar cabida a escritores españoles de calidad y que merezcan su atención. Bárbulo (A Coruña, 1958) <a href="http://elpais.com/autor/tomas_barbulo/a" target="_blank">es periodista de El País</a>, diario para el que ha viajado con asiduidad por Marruecos, Mauritania, el Sáhara occidental, Argelia, Senegal y Mali, por lo que conoce perfectamente el mundo árabe como muestra en su primera novela. Es también autor del ensayo <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-la-historia-prohibida-del-sahara-espanol/244783" target="_blank">La historia prohibida del Sáhara Español</a>, donde analiza la presencia española en dicho territorio.</p><p><a href="http://salamandra.info/libro/asamblea-muertos" target="_blank">La asamblea de los muertos</a> es la historia de un atraco perfecto que deben realizar un grupo de delincuentes afincados en Vallecas que deberán pegar el palo en Marrakech. Asistidos por dos profesionales que dirigen la operación, un joyero francés con conexiones entre la alta sociedad y un contacto marroquí que les servirá para manejarse, los cuatro ladrones viajarán con sus respectivas novias en una furgoneta bien preparada para hacerse pasar por turistas y así pasar desapercibidos más fácilmente. Todo está perfectamente organizado, el Guapo, líder de la banda, en apariencia dirige al grupo que va a limpiar la caja fuerte de un pequeño banco marroquí durante una convención de joyeros con un preciado botín: dos millones de euros. Poco a poco, las cosas se irán complicando, y el Guapo y sus compinches deberán enfrentar imprevistos con los que no habían contado.</p><p>La historia, narrada entre Madrid, Tánger y Marrakech, se desarrolla con un ritmo trepidante y un sinfín de sorpresas, con un lenguaje perfectamente ensamblado a los personajes creíbles y perfectamente definidos (muy potentes varios de ellos y absolutamente verosímiles) y con unos afilados diálogos que mantienen la tensión narrativa en todo momento sin que falten también momentos de humor y situaciones rocambolescas. Un gran debut para este periodista gallego que maneja perfectamente los tiempos de la novela negra y que conoce al dedillo los paisajes y escenarios por los que transcurre la acción de esta vibrante novela negra con un final imprevisto para todos.</p><p>  </p><p><em>*Pablo Bonet es poeta y librero de guardia en la librería Muga.</em><strong>Pablo Bonet </strong><a href="http://larevistademuga.blogspot.com.es/" target="_blank">librería Muga</a></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jun 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo Bonet]]></author>
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      <title><![CDATA[Memoria y ceniza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/memoria-ceniza_1_1141827.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/86f1fa87-acf6-469a-a3ed-a8d90ddb94bd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Memoria y ceniza"></p><p><strong>La ceniza de tu nombreJorge Villalobos</strong><em>La ceniza de tu nombre</em></p><p><strong>GranadaValparaíso2017</strong></p><p>  </p><p><strong>Jorge Villalobos Portalés</strong> (Málaga, 1995) publicó en julio de 2014 su primer libro, <em>Mi voz, que te reclama</em>, con prólogo de <strong>José Infante</strong>. Ya se advertía en él una clara afinidad con grandes nombres de la generación del 27, <strong>Luis Cernuda</strong> y <strong>Vicente Aleixandre</strong> sobre todo, pero también con <strong>Miguel Hernández </strong>y <strong>Blas de Otero</strong>. Después, Jorge Villalobos ha escrito dos nuevos libros, <em>Donde nace el invierno</em> y el que ahora publica Valparaíso: <a href="http://valparaisoediciones.es/tienda/poesia/316-la-ceniza-de-tu-nombre.html" target="_blank"><em>La ceniza de tu nombre</em></a><em>.</em> Se divide en dos secciones bien diferenciadas y el título ya se justifica en el primer poema, “Elegía a <strong>Carolina Portalés</strong>” (“Si pudiera olvidarte,/ presenciar las cenizas de tu nombre y no arderme…”). “Sé que el dolor es la única nobleza”, escribió <strong>Charles Baudelaire.</strong> Está claro que el dolor ha sido una forma de aprendizaje para Jorge Villalobos, como se advierte en esta sentida elegía a la madre muerta, un motivo que en la poesía española contemporánea sustentó algún libro memorable como <em>El retorno </em>(1954), de <strong>José Agustín Goytisolo</strong>, evocación de la figura de <strong>Julia Gay</strong>, víctima de un bombardeo de la aviación fascista italiana sobre Barcelona en marzo de 1938.</p><p>Desde el inicio, Jorge Villalobos hace una estrecha identificación entre poesía y vida, incluso cuando marca la distancia entre una y otra, subrayando el carácter ficticio del poema (“al engaño de quien busca en un verso lo mismo que en la vida”). En poesía, aprendices somos todos, sea cual sea la edad, pero <em>La ceniza de tu nombre </em>es un libro que ya demuestra cierta madurez, una asimilación distinta de las lecturas que se traduce en una mayor riqueza de matices y sugerencias. El “Libro primero” es, en realidad, un texto unitario, una secuencia de doce poemas de tono narrativo en los que van cruzándose  diferentes voces, con una construcción formal que escoge el versículo y un despliegue de imágenes visionarias que intensifican la emoción. A través de ellos, la memoria configura la identidad –el <em>nombre</em>—, pero implica también el vacío del presente (“Te doy la bienvenida a un nombre aunque duela vivirlo”, I). La reflexión y el ritmo sostenido que unifican la secuencia de poemas no renuncian al estilo coloquial: por momentos, la lectura de esta elegía me ha recordado uno de los mejores libros de la posguerra: <em>La casa encendida</em>, de <strong>Luis Rosales</strong>, donde el poeta granadino adoptó formas coloquiales y una gran libertad de ritmo para conseguir la cercanía con el lector, en un claro intento de superar la división entre lenguaje narrativo y lenguaje lírico.</p><p>La evocación que despliegan los poemas elegíacos de Jorge Villalobos se mueve en una amplia gama de contrastes. La memoria es luz y oscuridad, la vida “se evapora” en las palabras, pero sólo ellas materializan los recuerdos y las sensaciones; los objetos provocan extrañeza y al mismo tiempo determinan la relación del sujeto con su entorno cotidiano; el tiempo “no interrumpe nada aunque todo sea diferente”. El contraste temporal funciona a lo largo de toda la secuencia, y así la infancia aparece como una patria perdida o un recuerdo lejano sin el cual no tendrían sentido ni el presente ni la madurez que comienza a asumirse. <em>La ceniza de tu nombre</em> es una afirmación vital contra la muerte, un fiel reflejo de la continuidad de la existencia; a partir de ahí, la voz poética se diversifica y aparecen familiares, amigos que ya no existen y sin embargo forman parte de la infancia del protagonista. Esa dialéctica presencia/ausencia gira en torno a un motivo recurrente, la fecha del 10 de junio, el día en que nació Jorge Villalobos, y vuelve a centrarse al final en la figura de la madre: “porque yo soy tus labios aunque hablen con el lenguaje de tu  ausencia;/ y aún me quieres, y esto es suficiente”.</p><p>Los poemas que se integran en el “Libro segundo” se apartan del ritmo versicular de la elegía que les precede y suelen ajustarse al endecasílabo. Ahora pasan a primer plano la reflexión sobre la poesía o el valor de la libertad frente al miedo. La mirada interior organiza un mundo propio y el poema “tiene el horizonte de una/ conversación a solas” en la que vuelven a surgir la infancia y la adolescencia como referentes, la soledad y, especialmente, el amor, otra forma de exaltación vital que no excluye el dolor. Si antes mencioné a Luis Cernuda, quiero referirme ahora a algunos de sus poemas como “La gloria del poeta” (<em>Invocaciones</em>), “A un poeta muerto (F.G.L.)” (<em>Las nubes</em>) o “Las ruinas” (<em>Como quien espera el alba</em>), para destacar el sentido profundo de <em>La ceniza de tu nombre</em> e incluso de muchos poemas incluidos en <em>Donde nace el invierno</em>: la sed de eternidad o de infinito que siente el poeta se enfrenta al miedo y a los límites, pero aspira siempre a la libertad: “Hay en la vida una celebración/ que no conoces y que eres tú mismo;/ sobrevivir, vencer tu propia sombra,/ tus días y tus noches…” (“Retrato de familia con otro negativo”).</p><p>“Amar es inventar otra existencia”, dice un verso de Jorge Villalobos.  Y, quizás porque nombrar el amor supone ser consciente de la pérdida o del olvido, la voz poética conjura otras amenazas: el miedo a confundirse en la rutina de la gente formal, encasillada, la disolución en la costumbre, en el vacío. En el fondo, se trata de esa búsqueda de lo sagrado personal que se convirtió en una constante de la poesía moderna a partir del romanticismo, con todo lo que ello implica de enfrentamiento con la muerte. No me parece casual que el último poema lleve el título del libro, “La ceniza de tu nombre”: “Aunque nos despidiéramos del todo,/ llevo tu nombre escrito en la garganta”.</p><p><em>*Antonio Jiménez Millán es profesor de Literatura y poeta. Su último libro, la antología </em><strong>Antonio Jiménez Millán</strong><a href="http://www.editorialrenacimiento.com/antologias/1742-ciudades.html" target="_blank">Ciudades</a><em> (Renacimiento, 2016).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jun 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Jiménez Millán]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Memoria y ceniza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura española,Poesía,Los diablos azules número 68]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La alegría inteligente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/alegria-inteligente_1_1141824.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e913ab4e-bcd1-4f69-8119-9941bd34ed43_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La alegría inteligente"></p><p><strong>La imagen de tu vida Javier Gomá LanzónGalaxia GutembergBarcelona2017</strong><em>La imagen de tu vida </em></p><p>  </p><p>El último libro de <strong>Javier Gomá</strong>, <a href="http://www.elcultural.com/revista/letras/La-imagen-de-tu-vida/39274" target="_blank">La imagen de tu vida</a> (Galaxia Gutemberg, 2017), tiene algunos puntos en común con <em>El conocimiento del amor. Ensayos sobre filosofía y literatura</em> (1990) de <strong>Martha Nussbaum1</strong>. Ambos reflexionan sobre una pregunta fundamental y fundacional, a nivel vital y filosófico: ¿cómo se debería vivir? Si la autora americana afirma que nuestra tarea en la vida es vivir como los buenos personajes de un buen relato, el filósofo español lleva a cabo una profunda y bellísima meditación sobre la construcción de la imagen de nuestra vida. En el "Aviso" que precede los cuatro textos centrales, seguidos por una "Carta a mis hijos (para ser leída después de mi muerte)2, Gomá explica que la noción de "imagen de la vida" deriva de la "ejemplaridad" (núcleo de significación de su tetralogía), a la que fuerza a trascender la muerte. Es decir: ¿cómo deberíamos vivir para que nuestra vida fuera digna y bella y recordada como tal por los que nos sobrevivirán, qué imagen podemos construir y proyectar de nosotros mismos para que nuestra muerte parezca un acto de suprema injusticia?</p><p>"Humana perduración" avanza las dos modalidades de perduración de los seres humanos más allá del tiempo de su vida: la ejemplaridad, a la que todos podemos aspirar, y la obra artística sobresaliente, al alcance de pocas personas. Si pensáramos en qué cosas merecen más perdurar, estas serían "las que son como el fuego, luminoso y cálido", las cosas "cuya perfección posee el don doble de iluminar el entendimiento y encender el corazón". Esta íntima unión, de raíz unamuniana, entre pensamiento y sentimiento está atravesada por la luz y el fuego de "la alegría inteligente". Se trata de un arte de vivir que se distingue tanto de la tristeza, para la cual nunca faltan motivos en la vida, como de la candidez ñoña que lleva aparejada la falta de comprensión y lucidez. La alegría inteligente es una virtud cálida, profunda y generosa, situada bajo el signo de la luz y la claridad, nociones que aparecen en el siguiente texto, "La imagen de tu vida". Una capacidad, que puede aprenderse, para mantener a la vez iluminada la razón y encendido el corazón.</p><p>En <em>La imagen de tu vida,</em> el filósofo explica que la noción de sublime, que en la Antigüedad grecolatina se vinculaba estrechamente a la belleza, la luz, la armonía y la ejemplaridad moral, ha llegado hasta nosotros distorsionada por la tradición cultural, que en la modernidad la ha asociado más a las tinieblas. Y, si pensamos en la relación entre lo humano y lo sublime, una visión aristocrática sólo la atribuía a unos pocos, mientras que el Romanticismo la adjudicaba únicamente al artista, al genio y a sus excentricidades, a los aspectos que separaban a este del común de los mortales. La democracia, explica Gomá, al proporcionar otro enfoque de lo humano, puede hacer hincapié en el vínculo entre lo sublime y la normalidad. El autor subraya así que lo sublime, en apariencia anacrónico en nuestras sociedades, puede residir precisamente en aquello que nos une a todos, la posibilidad de una vida recta y bella.</p><p>"<strong>Cervantes</strong>. La imagen de su vida" elogia la "ingenuidad aprendida y cuidadosamente elegida" de Don Quijote en la segunda parte de la novela y desplaza los rasgos de la imagen de Don Quijote a la del propio Cervantes. Estrechamente emparentada con la alegría inteligente, la ingenuidad aprendida es una apuesta por la vida, el bien, la justicia y la belleza a pesar del "cansancio de la vida" y las inherentes adversidades que esta prodiga. Este cansancio puede desembocar en el cinismo y crear la ilusión de la aparente superioridad del cínico sobre el ingenuo; sin embargo, si la ingenuidad es aprendida y asumida como una estrategia vital "hay veces en que el mundo no reitera con monotonía lo consabido sino que innova la realidad y transforma lo dado". La alegría inteligente nace precisamente de la conciencia del desconsuelo. Gomá desplaza las cualidades de Don Quijote, idealismo, cortesía y humor (imprescindible para equilibrar las aristas más solemnes y severas del idealismo) al propio Cervantes y las convierte en un modelo vital. La imagen de la vida de Cervantes, explica el filósofo, es la más civilizadora de cuantas existen. "Si el <em>Quijote</em> fue el libro de la conciencia moderna, la perdurable imagen de su autor está llamada a valer de gran mito posmoderno. España sería mejor, más cívica, más urbana, si se asemejase más a Cervantes, si imitara su ejemplo, si fuera más cervantina. Y el resto del mundo también".</p><p>"Inconsolable" es un bellísimo y sobrecogedor monólogo dramático a partir de la muerte del padre del filósofo. Se trata de una reflexión profunda y sobria, iluminada por el entendimiento a la vez que por la congoja del corazón, sobre la imagen de la vida del padre y el dolor inconsolable que su muerte provoca en el hijo. A través de la evocación del padre, de su ejemplo y del duelo que lleva a cabo el hijo asistimos también a una gran lección de vida. Las vivencias elegidas para representar el itinerario del dolor son las vivencias personales, pero sólo las que pueden ser compartidas con los demás, lo que, explica Gomá, libera de la tentación del confesionalismo. El análisis de los sentimientos se realiza así desde la universalidad (todos somos hijos y más tarde o más temprano nos tendremos que enfrentar a la muerte de los padres) y la conciencia de que somos seres atencionales, hechos del tiempo y la atención que dedicamos a los demás y que también esperamos. La figura del padre sigue teniendo en la sociedad actual "el colosalismo del antaño". Si los seres humanos nos definimos esencialmente a través de las narraciones, los padres custodian nuestra narración entera. La muerte del padre desata grandes y a veces corrosivas preguntas: ¿fue el padre feliz? ¿Contribuyó el hijo a su felicidad? ¿Pudo hacer más por él? La paz y la armonía de las relaciones entre padre e hijo, no exentas de alguna sombra evocada con discreción, lleva a formular la sabiduría del duelo: "Quizá el duelo no sea otra cosa que aprender a pensar en la pérdida de la persona amada sin pena y sin culpa". El texto vuelve también a ofrecer la lección de vida de la alegría inteligente. El verdadero arte de vivir, nos enseña el autor, tal vez consista en "inventarse una ingenuidad de nuevo estilo, una ingenuidad sabia» después del desconsuelo, para evitar la trampa del cinismo. Por eso la voz del padre que recuerda el hijo suena cálida y alegre, y procura aliviar el sufrimiento: "Este cielo tan claro y tan limpio. Y el aire y la luz. Todo. Más fácil ahora. Más sencillo. (…) en realidad, todo es más sencillo".</p><p>La imagen de la vida está ligada a la verdad, <em>aletheia</em>, a lo que no se olvida, <em>a-lethos</em>. No se olvida una vida digna y bella, y todos podemos aspirar a ella. No se olvidan las lecciones de vida hechas desde la armoniosa y cálida conjunción de la razón y el corazón, desde la conciencia del dolor unida a la voluntad de una alegría inteligente.</p><p><em>*Ioana Gruia es escritora y profesora de Crítica literaria.</em><strong>Ioana Gruia</strong></p><p><strong>1</strong>. Hay dos ediciones de la traducción al español de <strong>Rocío Orsi Portalo</strong> y <strong>Juana María Inarejos Ortiz</strong>: Antonio Machado Libros, 2005, y La Balsa de la Medusa, 2016.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jun 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ioana Gruia]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayo,Libros,Literatura,Literatura española,Filosofía,Los diablos azules número 68]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[No hay tierra firme para la utopía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/no-hay-tierra-firme-utopia_1_1141822.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/db501464-6c27-44e2-a1c1-2aa6ccb169d9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No hay tierra firme para la utopía"></p><p><strong>Los ritmos rojos del siglo en que nací. Un cuento triste.Jesús MunárrizHiperiónMadrid2017</strong><em>Los ritmos rojos del siglo en que nací. Un cuento triste.</em></p><p>  </p><p>Si muerto Dios, todo está permitido, como afirmaba <strong>Dostoyevski</strong>, muerta la Unión Soviética, todo le está permitido al capitalismo. Porque, no lo olvidemos, aunque parezca que quienes más se benefician de esta muerte quieran hacernos creer que se llama de otro modo (da igual el eufemismo que nos vendan), este sistema sigue llamándose capitalismo. Es decir, el que antepone el capital, el dinero, a cualquier persona o cosa. O sea, la codicia, a cualquier otra razón para vivir y organizar la sociedad.</p><p>Y sí, la traición a los ideales que movieron a quienes llevaron a cabo el primer intento de construcción de una sociedad justa y solidaria, hasta convertirla en lo contrario de lo que defendían, hizo que la vida en la URSS no fuera precisamente un modelo deseable para nadie, pero cuya existencia y el temor que provocaba en los gobiernos occidentales, hicieron que nuestra sociedad gozara del período más próspero, con un mayor reparto de la riqueza (tampoco hay que exagerar, sólo por comparación a la iniquidad decimonónica, y sólo en la parte más privilegiada del llamado primer mundo), que se tradujo en un estado del bienestar como nunca antes se había gozado y como nunca se volverá a gozar (¿o sí?) tal como apuntan las cosas tras desvanecerse aquel fantasma que recorría Europa y tomó cuerpo en la URSS.</p><p>Lo que antecede es apenas un esbozo de la síntesis prosaica e incompleta del cúmulo de recuerdos, reflexiones, añoranzas que despierta la lectura de <a href="http://www.hiperion.com/index.php/libreria/poesia-hiperion/mun%C3%A1rriz-los-ritmos-rojos-detail" target="_blank">Los ritmos rojos del siglo en que nací. Un cuento triste</a>, del septuagenario poeta <strong>Jesús Munárriz</strong>. El mismo que nació en el cuarenta y al que le tocó casi toda la paz de nuestro cementerio nacional.</p><p>Sin duda alguna, en este año será abundante la cosecha de libros que analicen lo que fue y lo que supuso (también sus consecuencias, que aún perduran) aquel 1917 que cambió para siempre nuestra historia. Intelectuales de las más diversas disciplinas darán cumplida cuenta de este centenario. Pero quiero creer que la intensidad de síntesis que caracteriza al lenguaje poético, es acaso el instrumento que mejor puede resumir la grandeza y el horror de ese olvidado siglo XX.</p><p><em>Los</em> <em>ritmos rojos</em> son la mejor prueba. Sólo el proemio de este libro valdría como ejemplo. Desde la oportunísima y demoledora cita machadiana que lo precede, hasta el aquí y ahora que lo cierra, esta crónica poética, viene a ser la obertura del largo poema (43 que forman un todo), y como tal, aquí están resumidos ya los temas, el tono y los motivos que se desarrollarán,  como forma y materia, a lo largo de la composición.</p><p>Precedido por tres citas que invitan a la acción y anuncian el desastre, el poema es la suma de 43 que recorren (desde la esperanzada afirmación "Hubo un tiempo en que todo se creía posible / cuando el cielo en la tierra parecía / al alcance de los desposeídos",<em> </em>hasta la afirmación, más entusiastamente esperanzada —no podrán con nosotros— "Aún podemos lograrlo, / ese espero. / Prefiero no pensar en lo contrario") un siglo de luchas e ilusiones traicionadas ("se combatían viejas injusticias / y se creaban injusticias nuevas"), de esfuerzos generosos malversados ("una eficaz carcoma / roía y corroía las entrañas"), de una utopía que acabó en infierno ("que hizo del paraíso una cárcel inmensa / y socavó el futuro borrando la esperanza").</p><p>Y es que, en aquellos años, quienes se unieron a ese movimiento liberalizador, que pretendía derribar un sistema basado en la explotación del hombre por el hombre, lo hicieron generosamente convencidos de que su objetivo final era la libertad y la fraternidad, en un mundo sin amos ni esclavos, sin dioses ni tribunos. Que acabara como acabó no es culpa suya, sino de quienes lo fueron pervirtiendo en su provecho hasta convertirlo en su contrario. El <em>gulag</em> no es la consecuencia lógica de aquellas ilusiones ("La URSS se convirtió en un gulag inmenso") sino su perversión y el más horrible símbolo de su traición y su fracaso. Aquel horror se alzó sobre los muertos vilmente traicionados.</p><p>No así los campos nazis de exterminio, que fueron fría y sistemáticamente pensados y construidos para perpetuar una supuesta superioridad racial y nacional y un sistema de élites dominantes y masas explotadas. Estaba ya en sus textos fundacionales. Quien eligió seguirlos y apoyarlos, sabía lo que hacía. Aquel horror se alzó sobre los vivos vilmente satisfechos.</p><p>"No hay tierra firme para la utopía". Mas no por eso hay que dejar que piensen y decidan por nosotros. Ya sé que más que una reseña, esto es un desahogo, por eso me parece necesario un libro como este, porque invita a no ceder, pese al poder inmenso de los amos del mundo. "No es fácil el asunto, no, no fácil". Pero hoy es más que nunca imprescindible. Los ritmos rojos del siglo en que nací, adaptados a nuevos instrumentos, siguen siendo en verdad otra canción. Escúchala y decide.</p><p><strong>*Francisco Castaño </strong>es poeta. Su último libro,<a href="http://www.hiperion.com/index.php/libreria/poesia-hiperion/una-mirada-que-se-compromete-detail" target="_blank">Una mirada que se compromete</a><em> (Hiperión, 2015). </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jun 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Francisco Castaño]]></author>
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    </item>
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      <title><![CDATA[El héroe que no lloraba]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/heroe-no-lloraba_1_1141808.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b9795521-0a12-4826-ae01-31d969125bf0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El héroe que no lloraba"></p><p>La novela <a href="http://www.nordicalibros.com/ficha.php?id=29&pest=2#pestanas" target="_blank">Un héroe de nuestro tiempo</a> (1840) suele interpretarse como una de las que mejor compendia –y denuncia– la épica negativa del héroe romántico, el alma depravada y cautivadora de Grigori Alexandrovich Pechorin. Sin embargo, la obra de <strong>Mijail Lermontov </strong>–que es también un friso de época donde caben paisajes exóticos, raptos, charreteras, caballos espléndidos, apuestas, bailes mundanos, duelos y balnearios— puede ser leída, además, como la peripecia de escritura de un libro, la aventura de esos pocos apuntes sobre Georgia conservados en una maleta viajera cuando empezamos a leer, transformados finalmente en una novela que se va tejiendo ante el lector, operación que exige la alteración del estatus del narrador, de la materia tratada y en última instancia del género y el estilo.</p><p>  </p><p> Retrato de Mijail Lermontov por Petr Zabolotskiy (1837).</p><p>Se ha hablado al respecto de la técnica de muñecas rusas entre las diferentes voces narrativas. Sin embargo, no se ha enfatizado tanto el que todas ellas, incluida la del protagonista, estén mediatizadas por un solo personaje narrador que arranca como un etnógrafo diletante, pero que debido a dos felices casualidades decide convertirse en el novelista de las aventuras de Pechorin y más tarde (bajo la fórmula del manuscrito encontrado) en el editor de los diarios de este. Tampoco se ha insistido lo bastante en que la novela comienza como un cuaderno de viaje que encapsula un largo relato oral, después muta a un cuento breve, para desembocar en un muy extraño diario (cuadernos póstumos de Pechorin, con lo que ello tiene de sugestión testamentaria). También es cierto que nuestro autor desbarata el orden cronológico de los acontecimientos y juega con diversos géneros a su alcance dentro del horizonte de un escritor ruso —un escritor muy cultivado— de las primeras décadas del siglo XIX, pero no lo es menos que Lermontov traslada ese juego de tiempos e historia, y de géneros, voces narrativas y temas a la propia ficción de modo que las dos voces que capitalizan el relato vienen a enfatizar de diverso modo la poderosa naturaleza libresca del universo en que acontecen: dos individuos que dentro de un mundo real (ficcionalmente real) aluden a él como algo que se hace y rehace entre voces y escritura, o como algo <em>en hueco</em> que se vive literariamente. Si a ello se añaden operaciones como los abundantes contrastes y paralelismos (de personajes, anécdotas, ambientes, etc); o las constantes líneas de fuga dentro de la unidad acción-historia (encuentros clandestinos, premoniciones, confidencias, fisgoneos, etc), la sugestión de que lo real se ha extraviado irremediablemente en la maraña de lo literario, se convierte en el mensaje más relevante de la novela.</p><p>Tiene razón <strong>Nabokov </strong>cuando se refiere a Pechorin como espectro o espejismo. Saturado de sensaciones y experiencias, emocionalmente vacío e indiferente al mal (Pechorin rapta y mata sin titubear), el aliento romántico que lo habita viene a ser una obsesiva interrogación acerca de sí mismo; el intento de rellenar un vacío o hueco sustanciado en la nostalgia de una ignota inocencia y en el afán de venganza por sufrir un destino errado que le cierra el paso al ideal. Atado a un mundo intolerable, acción fáustica informe, el mal que cultiva Pechorin se anuda a esta pulsión de la lucidez: "Contemplo desde mi propia conveniencia los sufrimientos y las alegrías de los demás, considerándolos solo un alimento del que se nutre mi fuerza espiritual", dice en una ocasión; y en otra sentencia: "Hay momentos en que comprendo al vampiro". No en balde es en la naturaleza donde se halla menos infeliz, la naturaleza como energía autoproductiva, extensión de sí mismo; y de ahí también que se trascendentalice el <em>fatum</em> (el destino, el azar, la predestinación, todo ello), como una fuerza superior sujeta a una religión sin fe, o a la melancolía de esta, una creencia sustitutiva e invertida.</p><p>  </p><p>Pero lo realmente llamativo de Pechorin no son los emblemas románticos que encarna sino la conciencia cínica y paródica (oímos en ella al <strong>Byron </strong>de las cartas y los diarios) con que se ve a sí mismo como negativo de cierta sensibilidad estética o literaria ("¿No me habrá condenado [el destino] a ser el autor de tragedias cursis y novelas familiares o el auxiliar del representante de ventas de los cuentos de la Biblioteca de Lecturas?"); la lucidez de saberse caído en un mundo donde la intimidad se teje con un lenguaje que no solo sirve para exhibirla, sino que de algún modo la construye, y que el aliento maléfico que lo consume como héroe rebelde se nutre en buena medida de la disonancia radical respecto a este lenguaje ("… cuando entré en esta vida, la había vivido ya mentalmente, y sentí el mismo tedio y asco que quien lee una mala imitación de un libro que ya hace tiempo conoce"). Todos los episodios del libro siguen un encadenamiento de lances patéticos (giros sorpresivos, clímax emocionales) que provocan la identificación del lector con Pechorin, y en todos ellos el lenguaje verbal es una glosa espuria del lenguaje del cuerpo, el verdadero lenguaje, enfatizándose a través de la gestualidad, pero sobre todo de las miradas y las lágrimas. En los tanteos iniciales de una aventura comenta nuestro protagonista con galante displicencia: <em>"Mon cher, je méprise les femmes pour ne pas les aimer, car autrement la vie serait un mélodrame trop ridicule" </em>("Querido, desprecio a las mujeres para no amarlas, porque de otra forma la vida sería un melodrama demasiado ridículo").</p><p>Pues bien, Pechorin se mueve en el filo cínico de este código expresivo, dentro y fuera, acentuando lo que tiene de impostura y diseccionando los resortes retóricos que lo sostienen. Gestos inadecuados, frases, risas, miradas hirientes y corrosivas; silencios premeditados; chantajes afectivos; impavidez emocional: la vida de Pechorin se enriquece, se llena de energía cuando es capaz de teatralizar al revés la retórica convencional del melodrama. Nunca es más satánico Pechorin que cuando se sume hasta el fondo en esta experiencia estética, en el antojo de una lucidez que le permite rasgar el tapiz del decorado melodramático pero al mismo tiempo experimentar el poder que este ejerce sobre el alma humana; no es más maléfico ni más verdadero que cuando se afirma como espectro literario, como actor de sí mismo. Ante la eventualidad de otra conquista exclama entusiasmado: "¡Por lo pronto hay trama! … ya nos preocuparemos del desenlace de la comedia. Es indudable que el destino vela para que no me aburra".</p><p>Lermontov advirtió en el prólogo de la novela que la había escrito como medicina acerba para la sensibilidad del lector, pervertida por el moralismo estomagante que popularizaban los folletines y las comedias lacrimógenas. El gusto del público ruso había de ser golpeado con el crudo retrato de una personalidad que condensara "los vicios de toda nuestra generación, en su mayor grado de desarrollo". Quebrado el afán utilitario y modélico del proyecto ilustrado  ("no se os ocurra pensar… que el autor de este libro ha tenido alguna vez la fatua pretensión de corregir los vicios humanos"), la novela ha de desvelar tales vicios e individualizarlos en tipos de la sociedad contemporánea. Pero Lermontov apunta sobre todo al efecto que la mala literatura tiene en los lectores, al hechizo pueril, alienante que ejerce en ellos. Solo después vendrán <strong>Dostoyevski</strong>, <strong>Chejov </strong>y <strong>Tolstoi</strong>, y sus héroes –lo recuerda <strong>Hauser</strong>– lucharán contra el peligro de ser devorados por el abismo de la libertad ilimitada, del egoísmo y el capricho, o sea, contra el riesgo de perderse, como quiso el espectro Pechorin, en el hechizo de la literatura como si esta fuera la vida misma.</p><p>_____________________________</p><p>Las traducciones más solventes de esta novela son la todavía cercana de <strong>Víctor Gallego</strong> (Alba, 2014); las de <strong>Isabel Vicente</strong> (Alianza, 2009; Cátedra, 1992) y <strong>Rocío Martínez</strong> (Akal, 2009), y la clásica de <strong>Luis Abollado Vargas</strong>, recuperada para la editorial Nórdica (2007).</p><p><em>*Eugenio Alemany es profesor de Literatura.</em><strong>Eugenio Alemany</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jun 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eugenio Alemany]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El héroe que no lloraba]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura europea,Novela,Narrativa,Los diablos azules número 68]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Rosa es una rosa es una rosa es una rosa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/rosa-rosa-rosa-rosa_1_1141805.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/bf4efcb3-4bc6-43de-acd1-8a7109bb356f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rosa es una rosa es una rosa es una rosa"></p><p><em>Publicamos un fragmento de "Retrato de Gertrude Stein", el posfacio de </em><a href="http://www.editorialsitara.com/obra/tres-vidas" target="_blank">Tres vidas</a><em> (Sitara, 2017).__________________________</em></p><p>En su literatura, <strong>Gertrude Stein</strong> ha estado siempre dominada por la pasión intelectual de la exactitud. Con ello ha llegado a una simplificación que es el resultado de eliminar las asociaciones emotivas. No deben ser las emociones, en sí mismas, la causa de los versos o de la prosa. Stein vehiculó esta pasión con un estilo aparentemente simple, intencionadamente coloquial.</p><p>  </p><p>Aunque su poema "Sacred Emily" fue escrito en 1913, desde el principio de su obra que abre <em>Three lives</em>, Gertrude Stein ya manejaba el concepto que acuñó en este verso como base de su escritura. Su significado se ha interpretado con frecuencia como "las cosas son lo que son", una expresión del principio de identidad, "A es A". En el pensamiento de Stein, el famoso aforismo expresa que tan solo empleando el nombre de una cosa ya se invoca el imaginario y las emociones asociadas con el objeto. Dice, con este verso, haber traído a la literatura escrita en inglés, al fin, una verdadera rosa con su color rojo. Insiste sobre la misma idea a lo largo del poema: "Pájaros miden pájaros (…) Rogando para expresar rogando para expresar rogando para expresar bien (…) Era un espacio era un espacio era un espacio para ver".</p><p>"Percibo con la vista, (…) con la vista veo palabras y frases". Hay maneras de pintor en la escritura de Gertrude, retrata el mundo de ese modo: vemos el rostro de las cosas, lo aparente, auténticos cuadros de los personajes; el alma es una sugerencia. Como nos dice <strong>James R. Mellow</strong> en su estudio <em>Charmed circle: Gertrude Stein & Company</em>:</p><p>  </p><p>Gertrude sintió una revelación al ver un retrato que Cézanne pintó de su esposa; ella misma aceptó este influjo y un cambio de percepción que marcaría su obra.</p><p>Si bien Stein sólo sugiere el alma de las cosas, guía estas sugerencias con repeticiones, insistencia sobre algunas líneas, repasadas una y otra vez, obsesivamente, para destacar matices de los retratos que le interesan especialmente. <strong>Hemingway </strong>dejó escrito: "En cuestiones de ritmo y de emplear palabras en repetición ella había descubierto verdades válidas y valiosas, y sabía comentarlas".</p><p>Gertrude es una teórica de la literatura, del arte en todos sus sentidos. Ella pensaba una y otra vez sus escritos y sus textos. Su ocupación era la creación, mientras amigos corregían y mecanografiaban sus textos cuando ella había llegado a la palabra adecuada, a la cadencia necesaria.</p><p>  </p><p>Pese a sus convicciones, Gertrude expresó sus dudas acerca de su repercusión dado lo arriesgado de su propuesta: "Gertrude Stein terminó <em>Three lives</em>, y pidió a su cuñada que lo leyera. La lectura de esta obra conmovió profundamente a la cuñada de miss Stein, lo cual causó gran placer a la autora, ya que no podía creer que hubiera alguien capaz de leer cualquier texto salido de su pluma y sentir interés por él. En aquellos días, miss Stein jamás pedía a los demás la opinión que su literatura les merecía" (<em>Autobiografía de Alice B. Toklas).A Stein le fue imposible, al terminar su primera novela, conseguir un editor, lo cual la movió a imprimirlo por su cuenta a través de la Grafton Press: un día apareció por su casa un enviado de dicha empresa insinuando, de parte de su jefe, que Gertrude, quizá, no conocía muy bien el inglés —norteamericana de nacimiento—, o que quizá no tenía experiencia en materia literaria. T.S. Eliot llegó a declarar sobre la escritura de Gertrude: "Es buena, pero no es para gente como nosotros". A lo largo de su carrera, nada hizo virar el rumbo de su escritura o disminuir la fuerza de sus convicciones que es, a fin de cuentas, lo que la convierte en una escritora diferente y personal: hoy lo agradecemos.*María Agra y Pablo Álvarez son dos de los responsables de la la publicación de Tres vidas en la editorial Sitara. #dts iframe {display:none!important;}   #dts #txt iframe, #dts .col8-f1 iframe {display:block!important;}     </em><strong>Alice B. Toklas</strong></p><p><strong>T.S. Eliot</strong></p><p><em>*María Agra y Pablo Álvarez son dos de los responsables de la la publicación de </em><strong>María Agra y Pablo Álvarez</strong><em> en la editorial Sitara. </em></p><p><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p><p><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jun 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[María Agra y Pablo Álvarez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Rosa es una rosa es una rosa es una rosa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Editoriales de libros,Libros,Literatura,Literatura estadounidense,Narrativa,Los diablos azules número 68]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La buena de Anna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/buena-anna_1_1141803.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5f67859b-9b23-4cc4-a148-6c7d620c713d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La buena de Anna"></p><p><em>Publicamos un texto de Gertrude Stein perteneciente al libro </em><a href="http://www.editorialsitara.com/obra/tres-vidas" target="_blank">Tres vidas</a><em>, retrato de tres mujeres de clase obrera con el que inició en 1909 su "revolución técnica literaria", según sus propias palabras.</em><em>35 años después de su última publicación en castellano en España, </em><em>la editorial Sitara lo recupera para comenzar su andadura.</em></p><p>___________________________</p><p><strong>La buena de Anna</strong></p><p><strong>Primera parte</strong></p><p>Los comerciantes de Bridgepoint aprendieron a temer el sonido de "Miss Mathilda", ya que con ese nombre la buena de Anna siempre vencía.</p><p>El más inflexible de los almacenes de precio único descubrió que po­día vender un poco más barato cuando la buena de Anna dijo, sin mor­derse la lengua, que "Miss Mathilda" no podía pagar tanto y que en Lindheims lo encontraba todo a mejor precio.</p><p>Lindheims era el almacén favorito de Anna, porque en él había días de descuento en los que vendían la harina y el azúcar a un cuarto de centavo menos por libra: además, todos los jefes de sección eran amigos suyos y se las ingeniaban para aplicarle descuentos en días normales.</p><p>Anna llevaba una vida ardua y llena de complicaciones.</p><p>Anna era la gobernanta de la casita de Miss Mathilda. Era un edificio pequeño y cursilón, uno más en una larga hilera de construcciones geme­las en apretada formación que recordaban a esas fichas de dominó que a los niños les divierte derrumbar. Estaban dispuestas a ambos lados de una calle que a partir de aquel punto hacía una cuesta muy pronunciada. Eran casitas cursilonas de dos pisos, con fachada de ladrillo rojo y anchos escalones blancos.</p><p>Aquella casita estaba siempre llena. Vivían en ella Miss Mathilda, una criada, perros y gatos callejeros y la voz de Anna, que se pasaba el día abroncando, gobernando y refunfuñando.</p><p>—¡Sallie! Te dejo sola un minuto y ya tienes que salir corriendo a la puerta para ver pasar al chico de la carnicería; y mientras Miss Mathilda buscando sus zapatos como una desesperada.</p><p>—¿Crees que tengo que hacer­lo todo yo para que tú puedas pasarte el día dando tumbos por ahí sin pensar siquiera? Si no te estoy vigilando continuamente te olvidas de lo que has de hacer; yo me tomo todas las molestias y tú en cambio te pre­sentas desaliñada como un buitre y sucia como un perro. ¡Ve a buscar los zapatos de Miss Mathilda donde los pusiste esta mañana! ¡Peter! —el volumen de su voz aumentaba—, ¡Peter! (Peter era el perro más joven y el favorito de la casa.) Peter, si no dejas en paz a Baby (Baby era una terrier vieja y ciega a la que Anna llevaba queriendo muchos años)... Escúchame bien, Peter; si no dejas en paz a Baby te voy a dar unos azotes, perro malo.</p><p>La buena de Anna tenía grandes ideales sobre la castidad y la discipli­na caninas. Los tres perros fijos, es decir los tres que vivían siempre con Anna: Peter, la vieja Baby y el peludo y diminuto Rags, que se pasaba el día dando saltos verticales para demostrar lo feliz que era, así como los huéspedes temporales, los numerosos animales callejeros que Anna reco­gía hasta encontrarles hogar, tenían órdenes muy estrictas de no portarse mal con sus compañeros.</p><p>En una ocasión ocurrió una lamentable desgracia en la familia. Una pequeña huésped terrier a la que Anna encontró nuevos amos dio a luz inesperadamente a varios cachorros. Sus nuevos propietarios estaban se­guros de que Foxy no había conocido a ningún perro desde que estaba a su cargo. La buena de Anna afirmó con tanta firmeza que su Peter y su Rags eran inocentes, y puso tanto acaloramiento en sus argumentos, que los amos de Foxy acabaron por convencerse de que aquellos resultados se debían a su propio descuido.</p><p>—Eres un perro malo —le dijo Anna a Peter aquella noche—, eres un pe­rro malo.</p><p>—Peter es el padre de los cachorros —le explicó la buena de Anna a Miss Mathilda—, son idénticos a él. Pobre Foxy, eran tan grandes que le ha costado mucho traerlos al mundo. Pero Miss Mathilda, no podía permitir que esa gente supiera lo malo que es Peter.</p><p>Peter y Rags pasaban, como los visitantes que se hospedaban en la casa, por épocas regulares de malos pensamientos. En tales ocasiones Anna solía estar especialmente atareada y furiosa, y siempre que tenía que salir se ocupaba con sumo celo de encerrar por separado a los perros malos. A veces, sólo para comprobar el bien que les había hecho, Anna abandonaba la estancia unos momentos dejándoles a todos juntos y luego volvía a entrar inesperadamente. Había que ver cómo los perros travie­sos, al oír el ruido de su mano en el picaporte, se escurrían y encogían desolados en un rincón cual un grupo de niños desilusionados porque les han arrebatado el azúcar que acaban de robar.</p><p>Baby, ciega e ingenua, era la única que dejaba a salvo la dignidad pe­rruna.</p><p>Ya ven que Anna llevaba una vida ardua y llena de complicaciones.</p><p>La buena de Anna era una alemana bajita y flaca, de unos cuarenta años por entonces. Tenía el rostro enjuto, las mejillas chupadas, los la­bios contraídos y firmes y unos ojos azules y de expresión muy viva que unas veces relampagueaban y otras sonreían, pero que siempre lanzaban miradas directas y cortantes.</p><p>Poseía una voz agradable siempre que contaba historias de Peter el tra­vieso, o de Baby, o del diminuto Rags. Pero su voz se tornaba aguda e hi­riente cuando les gritaba a los carreteros y otros hombres malos la suerte que les deseaba cuando les veía fustigar a un caballo o darles patadas a los perros. No pertenecía a ninguna sociedad que pudiera detenerles y se lo confesaba abiertamente, pero su voz chillona y sus ojos destellantes, así como su curioso inglés, germánico y cortante, primero les asustaba y luego les hacían sentirse avergonzados. Además, todo el mundo sabía que los guardias que hacían la ronda por el barrio eran amigos suyos, y respe­taban y obedecían a Miss Annie, como ellos la llamaban, y atendían prontamente a sus quejas.</p><p>Durante cinco años gobernó Anna la casita de Miss Mathilda. Durante esos cinco años pasaron por allí cuatro criadas diferentes.</p><p>La primera fue una muchacha muy linda y alegre llamada Lizzie. Anna la contrató con reticencia, pero como Lizzie era obediente y risueña, Anna empezó a confiar en ella. Esto no duró mucho. La linda y ale­gre Lizzie desapareció un buen día llevándose todas sus cosas y no volvió más.</p><p>La linda, alegre Lizzie fue sustituida por Molly, la melancólica.</p><p>Molly había nacido en América de padres alemanes. Su gente o había muerto hacía tiempo o se había ido. Molly siempre había estado sola. Era alta, morena, cetrina y de cabello ralo; tenía frecuentes accesos de tos y un malhumor perpetuo y solía decir unos tacos espantosos.</p><p>A Anna le costaba mucho soportarla, pero se la quedó largo tiempo por amabilidad. La cocina era un constante campo de batalla. Anna abroncaba y Molly replicaba con juramentos extraños y groseros; Miss Mathilda daba un portazo bien sonoro para darles a entender que se esta­ba enterando de todo.</p><p>Por fin Anna abandonaba y le decía a Miss Mathilda:</p><p>—Por favor, Miss Mathilda, hable usted con Molly, yo no puedo hacer nada. La abronco, pero hace como que no me oye y se pone a jurar de una forma que acaba por asustarme. A usted la quiere, Miss Mathilda; abrónquela sólo una vez, se lo ruego.</p><p>—Pero Anna —exclamaba la pobre Miss Mathilda—, no quiero hacerlo. Aquella mujer oronda y vivaracha, pero de corazón débil, se sentía ate­rrorizada con sólo pensarlo.</p><p>—Pero debe hacerlo, Miss Mathilda, por favor —decía Anna.</p><p>Miss Mathilda posponía la bronca para el día siguiente, con la esperan­za de que Anna aprendiese a gobernar mejor a Molly. Pero las cosas no mejoraban y Miss Mathilda comprendió al fin que no le quedaba más re­medio que abroncar a la muchacha.</p><p>La buena de Anna y Miss Mathilda acordaron que Anna no estaría presente durante la bronca. La tarde siguiente Anna libraba, así que Miss Mathilda le hizo frente a su deber y bajó a la cocina.</p><p>Molly estaba sentada en la pequeña cocina con los codos apoyados en la mesa. Era una muchacha de veintitrés años, alta, delgada, cetrina, de­saliñada y sucia por naturaleza, pero aleccionada por Anna para ofrecer una apariencia pulcra y aseada. Su vestido a rayas de algodón gris par­dusco y su delantal marengo a cuadros aumentaban la tristeza y la longi­tud de su figura melancólica. "Oh, señor", gimió Miss Mathilda para sí, al acercársele.</p><p>—Molly, quiero hablar contigo acerca de tu comportamiento con Anna.</p><p><em>*Gertrude Stein fue escritora, autora de títulos como </em><strong>Gertrude Stein</strong>La autobiografía de Alice B. Toklas<em> o </em>Guerras que he visto<em>. </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jun 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Gertrude Stein]]></author>
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      <title><![CDATA[El fantasma del cine Roxy]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/fantasma-cine-roxy_1_1141719.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/baa27b5d-ca29-4cf3-9dec-8025ac65388b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El fantasma del cine Roxy"></p><p><em>...ni mis sueños son muy razonables. En uno de ellos me encontraba en Sunset Boulevard, a la sombra de unos árboles, esperando un taxi amarillo para ir a almorzar. No aparecía ningún taxi amarillo, todos los coches que pasaban por allí eran de 1916. Y entonces me dije: "Es inútil que esté aquí de plantón esperando un taxi amarillo, puesto que estoy teniendo un sueño de 1916". Después de esta reflexión, me fui andando hasta el restaurante. </em></p><p>Alfred Hitchcock</p><p><em>El cine según Hitchcock</em>, por François Truffaut</p><p><em>És quan dormo que hi veig clar. </em></p><p>J. V. Foix</p><p>—Y a partir de esta escena —dijo el escritor—, en el preciso instante en que el enano cabezudo vestido de boy-scout parpadea nervioso e inicia su escalada político-montserratina hacia las cumbres de la patria con la mochila a la espalda, aclamado por el gentío que le arroja flores y calderilla, entonces es cuando aparece la pierna desnuda y luminosa de Ivy/<strong>Miriam Hopkins</strong> balanceándose al borde del lecho en sostenida sobreimpresión, a lo largo y ancho de toda la secuencia y en todos los planos siguientes, el muslo inmortal de la puta Ivy pendulando en la pantalla y en el subconsciente reprimido del pobre doctor Jekyll como una dulce amenaza venérea o como una romántica pesadilla de felicidad con su liga negra y sus chancros purulentos, perturbando así la clamorosa ascensión patriotera y floral de nuestro Honorable enano parpadeante, hasta que aparece la palabra fin. </p><p>—Estás loco —dijo el director.—Olvídalo, no pienso rodar ninguna de tus calenturas infantiles. </p><p>—¿Calenturas? Te estoy hablando de la patria tan soñada y anhelada. </p><p>—¿Con el doctor Jekyll y el muslo de una puta? No me hagas reír. </p><p>—Tranquilo. Nunca haré nada que pueda darte el menor gusto.</p><p>—Háblame del vagabundo bajo la lluvia, en la posguerra. </p><p>—Entonces concédeme un respiro y bebamos algo. </p><p>Empuñando sendos bolígrafos de punta fina, las caras tapadas con pañuelos negros como si fueran a atracar un banco o asaltar un tren (en realidad no pueden verse el uno al otro), colaboran por última vez el escritor de ficciones y el director de cine en el guión original de una película que no debería rodarse jamás, cuando, en una pausa moderadamente alcohólica, solicitada por el novelista, éste le evoca la época feliz de sus aventuras infantiles con la pandilla en los espesos y ardientes cines de barrio. Programa doble, No-Do y paja, recuerda:</p><p>Aquel tronante gallinero con bancos de madera y el palco lateral izquierdo cuya pringosa barandilla yo cabalgaba y espoleaba en la penumbra plateada, galopando disparando dentro y fuera de la pantalla al mismo tiempo estoy en Arizona con Destry/<strong>James Stewart </strong>y la guapa Frenchie/<strong>Marlene Dietrich </strong>con su peca junto a la boca y suntuosos párpados de seda advierte el peligro en el Saloon y le salva la vida a <em>Destry rieles again</em> interponiéndose entre él y la bala, muriendo en sus brazos vestida de puta del Oeste.  </p><p><em>(Continuará Almudena Grandes.)</em><strong>Almudena Grandes</strong></p><p><em>*Juan Marsé es escritor y uno de los grandes narradores de la literatura española. </em><strong>Juan Marsé </strong><a href="http://www.megustaleer.com/libro/coleccion-particular/ES0152560" target="_blank">Colección particular</a><em> (Lumen, 2017) recoge ahora algunos de sus mejores relatos. </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jun 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan Marsé]]></author>
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