<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 84]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/los-diablos-azules-numero-84/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 84]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <item>
      <title><![CDATA[Petrópolis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/petropolis_1_1203125.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3db369c7-079f-48f6-94dd-7a905906769f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Petrópolis"></p><p>  </p><p><strong>Petrópolis</strong></p><p><em>La tolerancia no era vista, como hoy, con malos ojos, como una debilidad y una flaqueza, sino que era ponderada como una virtud ética.</em></p><p>Stefan Zweig, <em>El mundo de ayer</em></p><p>En esta habitación de hotel no soy un hombre,</p><p>ni soy un hombre más, ni un único hombre,</p><p>ni mucho más que un hombre a punto de morir.</p><p>El espejo del baño me muestra un hombre muerto,</p><p>que ya sabe que ha muerto,</p><p>que planeó la liturgia de las horas contadas</p><p>y las pocas palabras que aún podrá escribir.</p><p>No serán más que éstas:</p><p>Yo transcribí del sol</p><p>al lenguaje más vivo de todos los idiomas</p><p>y crucé el continente en la calima</p><p>del fuego incandescente, su griterío en domingo,</p><p>la música de orquesta resonando</p><p>al volver de la tarde por el campo de Viena.</p><p>Yo acaricié en silencio la voz de Cicerón</p><p>y salvé su cabeza de los pies del senado,</p><p>y vi resucitar a Händel en Irlanda</p><p>con robustez titánica al Mesías,</p><p>y pude leer a tientas, en esa oscuridad</p><p>mecida para un canto benévolo y tardío</p><p>la <em>Elegía de Marienbad</em> de Goethe.</p><p>Era el mundo de ayer, ése era el mundo</p><p>que pudo ver nacer <em>La Marsellesa</em></p><p>tras tres horas geniales de una vida invisible,</p><p>en la estela fulgente del viejo Dostoievski</p><p>vivo como un león tras vencer al cadalso,</p><p>suave como el viento en la tumba de Tolstói.</p><p>La flor del balneario, las noches espectrales</p><p>de una mansión nodriza con todos mis amigos,</p><p>pabellón de reposo del palacio de invierno.</p><p>Ahora estoy aquí solo, en esta habitación</p><p>y no tengo ni rumbo, ni unas señas,</p><p>ni tampoco una carta de alguien que me espere.</p><p>Los campos de exterminio no son ningún secreto,</p><p>ni la estrella amarilla cosida a la chaqueta</p><p>ni el expolio terrible de la casa de todos.</p><p>Ya no me queda tierra, ni barrio, ni ciudad.</p><p>No soy un hombre joven, y en esta habitación</p><p>morir al menos es un acto de conciencia.</p><p>He desaparecido. Ya no tengo ni nombre</p><p>y mis libros se queman, son el carbón del cielo.</p><p>No tengo identidad. No tengo rostro</p><p>ni nadie que me diga que soy Stefan Zweig</p><p>y que una vez amé la ceniza de Europa. </p><p>De <em>Poemas para ser leídos en un centro comercial</em></p><p><em>*Joaquín Pérez Azaústre es poeta. Su último libro, Poemas para ser leídos en un centro comercial (Fundación José Manuel Lara, 2017). </em><strong>Joaquín Pérez Azaústre</strong><a href="http://fundacionjmlara.es/libros/poemas-para-ser-leidos-en-un-centro-comercial-joaquin-perez-azaustre/" target="_blank">Poemas para ser leídos en un centro comercial</a></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[8a1bda3e-b37d-4346-85f9-7210daa9aa21]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Nov 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joaquín Pérez Azaústre]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/3db369c7-079f-48f6-94dd-7a905906769f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="74193" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/3db369c7-079f-48f6-94dd-7a905906769f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="74193" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Petrópolis]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/3db369c7-079f-48f6-94dd-7a905906769f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura española,Poesía,Los diablos azules número 84]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[María de la Luz, heredera de Alba]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/maria-luz-heredera-alba_1_1147406.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/481a2714-16b9-497f-b50f-140f6cc89d23_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="María de la Luz, heredera de Alba"></p><p><em>Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Les dejamos esta sala para que comenten sus lecturas y nos ayuden a componer nuestra biblioteca. Si formas parte de un club de lectura, puedes escribirnos a losdiablosazules@infolibre.es para contarnos vuestra historia y hacernos llegar vuestras recomendaciones.</em><strong>losdiablosazules@infolibre.es</strong></p><p>___________________________________</p><p><a href="http://ellibrodurmiente.org/" target="_blank">El libro durmiente</a> comenzó su andadura como club de lectura en junio de 2003. Su nombre hace referencia a la necesidad de rescatar los valores y principios que duermen en el seno de los libros. El libro durmiente se define como una entidad creada sin fin de lucro. Nuestra acción adquiere la condición de voluntariado cultural. Desde el año 2012, correspondiendo con el período lectivo, impartimos los talleres de escritura creativa, en dos niveles: básico y avanzado. Finalmente, la invitación a los autores para presentar sus obras o impartir clases magistrales sobre las técnicas de escritura ha dado lugar a la creación de un foro literario, donde confluyen los lectores, libros y escritores, compartiendo ideas e inquietudes en pro de la cultura.</p><p>  <strong>La hija de CayetanaCarmen PosadasEspasaMadrid2016</strong><em>La hija de Cayetana</em></p><p>Leer a <strong>Carmen Posadas</strong> es garantía de saborear una buena novela. Y como no podía ser de otra manera, lo ha vuelto a conseguir con la más reciente: <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-la-hija-de-cayetana/212816" target="_blank">La hija de Cayetana</a>. La novela publicada por Espasa nos transporta a finales del siglo XVIII y principios del XIX con una protagonista indiscutible <strong>Doña María del Pilar Teresa Cayetana de Silva y Álvarez de Toledo</strong>, décimo tercera duquesa de Alba. Si la historia nos cuenta que, para preservar los dos ducados españoles más poderosos, el de Alba de Tormes y el de Medina Sidonia, tuvo que casarse a los trece años con su primo <strong>José Álvarez de Toledo y Gonzaga</strong>; también nos relata que Cayetana adoptó, como su única hija, a una niña de raza negra llamada <strong>María de la Luz</strong>, a la que otorgó testamento pero de quien no se sabe prácticamente nada.</p><p>  </p><p>A partir de este hecho, Carmen Posadas, nos sumerge magistralmente en dos mundos paralelos, el de Cayetana, llevándonos de la mano hasta la corte de Carlos IV donde veremos el glamour en las recepciones palaciegas, la hermosura, sensualidad y vida liberal que llevaba la duquesa, así como su carisma, poderío, derroche y ostentación. Aunque empatizaremos con ella desde el principio gracias a su derroche de alegría, amor por los niños y más desvalidos y, por su sufrimiento, que también lo tuvo.</p><p>Ante nuestros ojos desfilarán una serie de nombres conocidos y no tanto que amaron a Cayetana con gran pasión; entre ellos, el pintor español <strong>Francisco de Goya</strong>. Cuenta Carmen Posadas que Cayetana compitió directamente con la propia reina de España, <strong>María Luisa de Parma</strong>, esposa de <strong>Carlos IV</strong>, y que incluso plagió un diseño pensado para la reina, y vistió con la misma ropa a sus criadas, con el único propósito de ridiculizarla.</p><p>En paralelo, Carmen Posadas ficciona los avatares de la madre biológica de la niña, Trinidad, una esclava cubana. La pequeña, fruto de una relación consentida con su amo, un joven del que Trinidad está enamorada, da a luz en un barco que cubría la ruta entre Cuba y España. Al poco tiempo de llegar a Madrid, ambas son compradas por un empresario, que a su vez regalará a damas diferentes; la niña mulata de ojos claros, a Cayetana. Y es a partir de ese momento, cuando Trinidad no dudará en arriesgar su vida con tal de encontrar a la pequeña y al padre de su hija.</p><p>Estamos ante una novela que puede leerse con avidez y que incluso cuando se termina, uno siente cierta tristeza por no poder leer más. Carmen Posadas nos describe casi la gloria y también la desesperación, la miseria, la envidia y la marginación. Dos mujeres que aman a una misma niña, dos mujeres que tienen vidas completamente opuestas, pero que cuando se conocen un nuevo mundo se abre para ellas y para María de la Luz.</p><p>Hay que destacar su magnífica documentación y cómo Carmen Posadas ha dotado a sus personajes de alma. Unas veces generosa, otras, mezquina y hasta ruin. El verbo amar se conjuga en todas sus formas, como también lo hace el verbo poseer. Su estilo narrativo es culto, depurado y llega a todo el público, y los diálogos son soberbios por su gran naturalidad. Si en un principio el que narra es un narrador omnisciente, al final de la novela es la propia María de la Luz la que sigue con la historia.</p><p>En resumen, <em>La hija de Cayetana </em>es una novela que engancha desde el principio, que se lee con fluidez, que ilustra sobre esa época y que hace, aspecto muy importante, sentir al lector. Mis felicitaciones para la autora.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[d92d4b03-3450-4b67-bb11-a05b8d01c9b4]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Nov 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mariángeles Salas]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/481a2714-16b9-497f-b50f-140f6cc89d23_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="238718" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/481a2714-16b9-497f-b50f-140f6cc89d23_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="238718" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[María de la Luz, heredera de Alba]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/481a2714-16b9-497f-b50f-140f6cc89d23_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Narrativa,Los diablos azules número 84]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desde las oscuras golondrinas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/oscuras-golondrinas_1_1147402.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/cb78a082-c429-4b01-93f0-c547819ea62e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desde las oscuras golondrinas"></p><p><strong>Tere Gutiérrez</strong>, de la librería Cosas Bécquer de Sanlúcar la Mayor (Sevilla), recomienda algunos de los títulos favoritos de su fondo.</p><p>_________________________</p><p>Nacimos al abrigo del poeta romántico más importante de la ciudad de Sevilla, <strong>Gustavo Adolfo Bécquer</strong>, del que tomamos prestado su ilustre apellido y con el que llevamos caminando desde diciembre de 1992.</p><p>Nuestro objetivo desde entonces y hasta hoy sigue siendo el mismo, construir y compartir un espacio y una actitud donde la cultura en general y la literatura en particular sean protagonistas esenciales en nuestras vidas. Otorgando a la educación y al conocimiento la importancia que consideramos que tienen como ejes principales de nuestro desarrollo como sociedad y apostando por impulsar la lectura en aras de nuestra libertad de pensamiento.</p><p>Enlazados con nuestra biblioteca municipal entendemos el apoyo a clubes de lectura, presentaciones de libros, recitales poéticos, conferencias, charlas literarias, reconocimientos y onomásticas a escritores, Ferias del libro... como parte fundamental de nuestra razón de ser. Y todo ello continúa siendo posible gracias a la confianza que nuestros clientes llevan depositando en nosotros a lo largo de todos estos años, convirtiéndonos en uno de sus referentes culturales.</p><p>A modo de epílogo las cariñosas palabras que la escritora <strong>Eva Díaz Pérez</strong> nos regala a los libreros: "En estos tiempos ardieron en llamas muchos sueños. Y el mapa de librerías es una geografía de ausencias. Sin embargo, ahí siguen y nacen otras nuevas creando una red de afinidades con los que aún leen, esa inmensa minoría. (...) El mundo se derrumba, pero seguiremos refugiándonos en las librerías, guiados por la poesía de la resistencia de estos queridísimos quijotes que son nuestros libreros". </p><p>  <strong>Toda la culpa fue de BécquerLuigi MaráezOlifanteZaragoza2014</strong><em>Toda la culpa fue de Bécquer</em></p><p>  </p><p>Nos cuenta <strong>Luigi Maráez</strong> que <em>Toda la culpa fue de Bécquer</em>, y lo hace desde un pequeño y delicado libro donde a través de tres historias nos invita a adentrarnos en la obra del poeta más romántico, Gustavo Adolfo Bécquer, dibujándonos su íntima relación desde la admiración más absoluta. A través de sus páginas nos toma de la mano para que juntos sintamos el amor en todas sus transformaciones, tomando como referente sus apreciadas leyendas becquerianas. Con estas hermosas palabras comenzaremos a seguirle:</p><p>  </p><p>Luigi Maráez, desde su extraordinaria sensibilidad descubrió a Bécquer siendo aún solo un chico, y desde entonces supo que la figura y la obra del poeta habitarían en él para siempre. Hace ya unos años la casualidad hizo que al pasear por la calle donde nuestra librería está ubicada se detuviera y nos encontrara en un bello edificio homenaje al poeta sevillano, y contempló que compartíamos su ilustre apellido. Desde ese día contaríamos con su complicidad y su cariño.</p><p>Por todo ello, acercaos a degustar su amable y encantadora lectura.</p><p>  <strong>FarándulaMarta SanzAnagramaBarcelona2015</strong><em>Farándula</em></p><p>  </p><p><strong>Marta Sanz</strong> crea <em>Farándula </em>desde una escritura inteligente que nos atrapa desde el primer párrafo con un lenguaje vivo e irónico, y un ácido sentido del humor. La escritora analiza minuciosamente en esta novela el mundo de la farándula, fusión metafórica entre faralaes y tarántula, las luces y las sombras del mundo de las artes y la cultura.</p><p>Como eje principal la representación de una obra teatral basada en la película Eva al desnudo, que tiene como protagonistas a un trío de actrices enlazadas por su pasión profesional pero separadas en su diferencia generacional, eso sí, sobreviviendo cada una de ellas a las vicisitudes que les rodean. Al mismo tiempo nos muestra la interrelación continuada que mantienen con varios actores que se deslizan entre el éxito y el fracaso, entre lo que son y lo que la sociedad espera que sean.</p><p>El discurrir de la historia nos dejará entrever con la misma intensidad tanto las debilidades y las grandezas de sus protagonistas, como la miseria de todo lo que los envuelve ante la vista de un público que se siente con la autoridad de criticarlos, juzgarlos y por qué no, condenarlos, bamboleándose desde la mayor admiración a la más desconsiderada envidia o desprecio. Marta Sanz consigue que vibremos con su destreza a la hora de jugar con el lenguaje, una vivaz forma de escribir sumada a un compromiso crítico social y humano. <em>Farándula</em> fue digna merecedora del premio Herralde que concede Anagrama, destacando así su excelente calidad literaria.</p><p>  <strong>La ninfa de la porcelanaIsabel AllendePlaza & JanésBarcelona2017</strong><em>La ninfa de la porcelana</em></p><p>  </p><p><strong>Isabel Allende</strong> nos sorprende y nos cuenta un cuento, <strong>Ana Lima</strong></p><p><em>*Puedes visitar la librería Cosas Bécquer en la calle Santa Teresita del Niño Jesús, 5, de Sanlúcar la Mayor (Sevilla) o en su página web.</em><strong>Cosas Bécquer</strong><a href="http://www.cosasbecquer.es/" target="_blank">página web</a></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[22e6b2ce-da0c-4e20-bb7d-4fc188249fd7]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Nov 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Tere Gutiérrez (Librería Cosas Bécquer)]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/cb78a082-c429-4b01-93f0-c547819ea62e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="36932" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/cb78a082-c429-4b01-93f0-c547819ea62e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="36932" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Desde las oscuras golondrinas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/cb78a082-c429-4b01-93f0-c547819ea62e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Librerías,Libros,Los diablos azules número 84]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crímenes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/crimenes_1_1147401.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/647d0d99-6577-4c56-9191-ea3c91df622f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Crímenes"></p><p><em>(Comienza Juan Gabriel Vásquez.)</em><strong>Juan Gabriel Vásquez</strong></p><p>El sicario que llegó a Bogotá desde Nocaima se llamaba Carlos Fernando y acababa de cumplir dieciocho años, aunque su cara de niño le habría hecho pasar por un muchacho apenas llegado a la adolescencia. Había hecho el trayecto en la parrilla de una moto; lo trajo un hombre de apellido Cifuentes, que fue quien le dio el dinero —cien mil pesos en efectivo— y también las instrucciones para asesinar al capitán Luis Alfredo Macana, de la policía antinarcóticos. Carlos Fernando aceptó el encargo sin reparos. No sería la primera vez que mataba a alguien: unos meses atrás, en un billar de su pueblo, había decapitado a un contrincante de un machetazo limpio. Era el 16 de agosto de 1986. Muy cerca del lugar de la calle 127 donde se levantaba ya el busto dedicado a Rodrigo Lara Bonilla, el ministro de Justicia asesinado, Cifuentes apagó la moto y los dos sicarios se pusieron a esperar. Cuando vieron pasar al capitán Macana, el sicario se bajó de la moto, se le acercó sin trastabillar y le disparó tres tiros. Todo lo describió ante la policía que lo interrogó y los periodistas que lo entrevistaron durante los días siguientes, pero a partir de un momento cambió la historia. Con la misma frialdad con que había contado la versión anterior, contó que había llegado a Bogotá en bus, que se había quedado dormido en el trayecto y que se había apeado donde se despertó, y tuvo tan mala suerte que quedó en medio del atentado. Dijo que se había asustado con los tiros y que por eso echó a correr. Dijo que fue por eso, por haber salido corriendo, que los policías lo capturaron. Dijo que los policías lo torturaron para que confesara el crimen, y mostró los moretones que le habían quedado en el cuerpo después de la tortura. Dijo no saber quién era el capitán Macana ni por qué lo habían mandado matar, y tal vez en esta instancia, y sólo en esta instancia, estaba diciendo la verdad.</p><p>A quién se le habrá ocurrido primero, eso me pregunto con frecuencia. A quién se le habrá ocurrido buscar entre los jóvenes a los asesinos nuevos que exigía la defensa o la protección del nuevo mundo del narcotráfico, muchachitos adolescentes cuyo futuro no guardaba nada tan seductor como la doble promesa del poder y el dinero: el poder que se siente con un arma en la mano, el poder de amedrentar y el respeto que se gana al hacerlo, y el dinero, sí, también el dinero, que a estos jóvenes perdidos podía cambiarles la vida, o cambiar, tras su muerte, las vidas de sus madres. No sé quién habrá visto en ellos el hambre escalofriante que no da respiro, ni quién se haya dado cuenta de que bastaba para saciarla un fajo de dólares y una mini Uzi, y con ellos la capacidad de quitar una vida y sentir después un cambio en la mirada ajena. Tal vez era eso, ese ascenso en el escalafón social que sólo en los lugares descompuestos puede otorgar la violencia. Tal vez eso era seductor: el hecho de llegar a sus barrios y <em>saber que los demás sabían</em>, ya no sentirse humillados y perdedores sino poderosos y humilladores, pasar de un destino largo y anónimo y siempre oscuro a una vida breve, sí, pero llena de recompensas: una nevera nueva, el comienzo de una casa, la adrenalina que sube al saber que una vida ajena depende de nosotros, al ver el miedo en la cara de otro y sentir el odio en la nuestra. Eso era poder, pienso a veces, y no era más que eso, o era muy poco más que eso. Era la droga del poder (del raro poder que les había tocado en suerte), cada vez más fácil y seductora, cada vez más cruel y tirana. Dieciséis o dieciocho años, y a veces menos, tenían quienes abrieron los brazos y le dieron la bienvenida a la droga de la muerte. Los que hablaron primero de generación perdida, hace tanto tiempo y en lugares tan remotos, no sabían, no podían saber, de qué estaban hablando en realidad.</p><p><em>(Continuará Luis García Montero.)*Juan Gabriel Vásquez es escritor. Su último libro, </em><strong>Luis García Montero</strong></p><p><strong>Juan Gabriel Vásquez</strong><a href="https://www.megustaleer.com/libro/la-forma-de-las-ruinas/ES0144696" target="_blank">La forma de las ruinas</a><em> (Alfaguara, 2016). </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[82197a4d-b3b3-4026-afd0-06b4b190fbd1]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Nov 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan Gabriel Vásquez]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/647d0d99-6577-4c56-9191-ea3c91df622f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="411376" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/647d0d99-6577-4c56-9191-ea3c91df622f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="411376" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Crímenes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/647d0d99-6577-4c56-9191-ea3c91df622f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Narrativa,Los diablos azules número 84]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El hogar y las mudanzas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/hogar-mudanzas_1_1147381.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/708ad17c-6546-4926-81ed-12331b8deffa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El hogar y las mudanzas"></p><p><strong>Una playa de septiembreSofía González GómezLa Isla de SiltoláSevilla2017</strong><em>Una playa de septiembre</em></p><p>  </p><p>La tensión natural entre vida y obra no resulta tan evidente; no, al menos, cuando lo que se pone en juego en el texto es la propia mirada. Tras la lectura de los 19 relatos que componen la ópera prima de <strong>Sofía González Gómez</strong> (Pedro Muñoz, Ciudad Real, 1993), el espectador –más que el lector– intuye haber asistido a la puesta en escena de lo que bien podría considerarse una voluntad de escritura repleta de honestidad literaria. Y es que todo aquello que comprendemos, y también creemos, como "nuestra vida", se sitúa hoy día en un instante de peligro que oscila entre experiencia y cotidianeidad; conceptos que, por cierto, no siempre desean charlar entre sí. Palabras que no acostumbran a significar lo mismo porque aspiran a ocupar espacios necesariamente autónomos.</p><p>"Me miró y vi decepción", escribe Sofía en "Consuma, una vez abierto, antes de tres días", y aclara, "tal vez porque el azar no le dejó tiempo suficiente para construir lo real". La extensión de los distintos relatos no parece constituir una preocupación para la voz que narra, quien a su vez aprehende, a medida que cuenta, que el tono viene dado en función de aquella "pena", a propósito de <strong>C. S. Lewis</strong>, que se "observa". El minutero no avanza en relación a la brevedad del género que se practica, el cuento, sino a la complejidad de recrear con la precisión de un objetivo fotográfico la anatomía de lo real. El criterio en este sentido parece ser claro, quizá ecuánime: "Es curioso cómo las personas con pareja –las personas que de verdad quieren a su pareja– dejan claro que la tienen en las primeras tomas de contacto", apunta con rotundidad en "Compañeros I". La relación de parentesco entre las distintas historias se encuentra pretendidamente ausente, al cifrarse en una renovada genealogía familiar, que tenderá, a partir de ahora, a la soledad elegida. Porque, como la división que se advierte en el índice del propio libro, I y II, el cuerpo del sujeto que contempla se pliega a una existencia dual: lejos del hogar, lleva consigo, similar a un recordatorio o memoria móvil, a la niña de provincias que se fue a vivir a un libro de Daniel Glautter.</p><p>Hay dureza, es verdad. "<em>People is strange</em> y yo te veo en todas las mujeres de negro", enmudece nuestra autora en "2 de noviembre de 2016", y el lector con ella. Pero existe en la formalidad una enorme fortaleza que actúa como <em>leitmotiv</em>, haciendo de la mudanza y el cambio de escenario ante la decepción una solución de continuidad genuina. La resistencia adquiere un empaque especular: multitud de espejos sobre los que poder reconocerse, pese a que la imagen que devuelvan no sea exactamente grata. El viaje a través de la letra escrita aparece impregnado de personajes que son más bien la representación de prototipos que se agotan, pero que no se acaban nunca. Si la historia es, como dicen, cíclica, también lo serán los sombras que la habitan; zonas en penumbra que se diluyen en la oposición de contrarios eternos. La memoria humana y el almacenaje tecnológico, lo auténtico y lo espurio, la responsabilidad y la convención o la virtud de reflexionar frente al compromiso con el tiempo y su naturaleza líquida.</p><p>La mayor parte de los actos de resistencia que se dan a conocer en la sociedad contemporánea parecen deberse a la opinión, o beneplácito, del auditorio. El gran aplauso final del público. No así, en el caso de nuestra escritora. Hay exposición íntima de los afectos, es cierto, pero el cuidado que denota la expresión de los mismos revela una táctica propia de alguien que resiste. El mérito ocupa otras latitudes. Una mujer en silencio, lee un libro en un vagón de metro, o atiende un correo electrónico urgente, y allí se concentran todas las palabras, la velocidad. Se cierran las puertas y ni siquiera una leve música o canción de despedida. Este será entonces, su mérito y valor. Su triunfo.</p><p><em>*Andrea Toribio Álvarez es estudiante de Doctorado en Literatura Española Contemporánea en la Universidad Autónoma de Madrid. </em><strong>Andrea Toribio Álvarez</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[2af76f0b-a3ab-42b3-ad4e-b954e7fef480]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Nov 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Andrea Toribio Álvarez]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/708ad17c-6546-4926-81ed-12331b8deffa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="95171" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/708ad17c-6546-4926-81ed-12331b8deffa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="95171" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El hogar y las mudanzas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/708ad17c-6546-4926-81ed-12331b8deffa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura española,Narrativa,Los diablos azules número 84]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Doble verdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/doble_1_1147377.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/21a4f0f1-819d-4dba-aae2-291cfebffa0d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Doble verdad"></p><p><strong>La verdad y su doble. Antología visualSelección y fotografías de María AlcantarillaSonámbulos EdicionesGranada2017</strong><em>La verdad y su doble. Antología visual</em></p><p>  </p><p><em>La verdad y su doble</em> es una antología de poesía española contemporánea acompañada por composiciones visuales. Es una unión donde la palabra y la mirada caminan juntas y dan lugar a una transformación. En esa doble perspectiva, con esa comunión entre distintos lenguajes también aparece un nuevo diálogo al que no estamos acostumbrados. En cualquier lectura de un poemario la conversación se da entre escritor y lector, este libro visual es otra forma de acercarse a la poesía, es como un juego, un <em>idilio</em>. Uno está expectante por ver qué descubre, y nos encontramos con esos dos mundos creativos: esto es lo que ha hecho la poeta y fotógrafa <strong>María Alcantarilla</strong> (Sevilla, 1983), licenciada en Periodismo, con varios poemarios e incluida en diferentes antologías de narrativa breve y poesía. Acaba de recibir el Premio de Poesía Hermanos Argensola 2017. Con todo, su horizonte artístico es más vasto y ha trabajado en arte audiovisual, pintura y fotografía.</p><p><em>La verdad y su doble </em>es una nueva propuesta, una relación singular que podríamos decir que es la primera antología visual de la poesía contemporánea española, comprende poetas  de distintas generaciones: <strong>Pablo García Baena, María Victoria Atencia, Chantal Maillard, Francisca Aguirre, José Manuel Caballero Bonald, Ana Rossetti, Julia Uceda, Blanca Andreu, Joan Margarit, Luis Alberto de Cuenca, Juan José Tellez,  José Ramón Ripoll, Aurora Luque, Manuel Vilas, Felipe Benítez Reyes, Carlos </strong><strong>Marzal, Jaime Siles,  Luis García Montero, Josefa Parra, Antonio Praena, Fernando Valverde </strong>o<strong> Javier Vela</strong>, entre otros. Son 50 voces poéticas que María Alcantarilla ha seleccionado, y a través de su cámara ha querido dar una nueva interpretación de lectura. Como siempre en una antología faltan, ella lo argumenta así en el prólogo: “El hecho de que los autores seleccionados para esta antología alcancen apenas el medio centenar puede resultar caprichoso, pero lo cierto es que son ellas y ellos los que han ido fraguando mi imaginario poético, los que han conformado una sensibilidad que tiende a la palabra pero, también a visibilizar su significado a través de la imagen”.</p><p>La poesía que es algo elevado, más irreal, a la que la fotografía trae a ras de suelo, hace más terrenal. Es una apuesta que acierta.</p><p>María Alcantarilla ha hecho doble labor, la de enlazar estas dos miradas, la de la escritura y la de la cámara, ha sabido converger en dos planos creativos la poesía con sus composiciones fotográficas: montajes, <em>collages </em>visuales que acompañan a los poemas. Ella, a través de esta correlación de planos, invita al coloquio, ya que no es un diálogo solamente. Aquí aparecen varios personajes, es un escenario con dos protagonistas: el poema y la imagen que entre ellos se desenvuelve, y unos espectadores que bajo su dirección entran en escena. Podíamos hablar de un hecho poco común, esa relación a tres que la autora ha logrado a través de su fotografía  y de su selección de poemas.</p><p>Enhorabuena a la editorial Sonámbulos y a Valparaíso, que los acompaña, por adentrarse en esta aventura tan distinta. Es otro horizonte de acercamiento a la lectura, en donde la creación es doble, nos descubren estos dos planos, el de la palabra y la ilustración que conviven, dando a los lectores algo nuevo, otro ejercicio distinto, donde poder interpretar.</p><p>La edición, impecable, sutil, moderna, distinta y muy cuidada en las formas, donde la estética y la ética se dan la mano gracias al diseño de un equipo de profesionales excelentes que está detrás arropando a los poetas, y a las fotografías que ha reunido Alcantarilla con rigor. Su formato es singular, diseñado como los diarios de los libros de viajes, con los cantos romos que le dan un toque romántico y manejero. El volumen acaba de ser seleccionado para formar parte de la Exposición de Fotolibros Iberoamericanos, y será presentado en la 8ª edición de la Feria del Libro de Lisboa.</p><p>El título es revelador y significativo donde los haya, me llevó al de <em>El teatro y su doble</em>, del dramaturgo, director de teatro y actor <strong>Antonin Artaud</strong>. En su tiempo cuando lo publicó Gallimard (Edhasa en su traducción al castellano), la crítica ya dijo que era un libro necesario que había que leerlo y releerlo. Y esto es lo que requiere esta antología, leerla y verla con su doble verdad.</p><p><em>*Carmen Canet es escritora y profesora de Literatura. </em><strong>Carmen Canet</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"><em> </em></a><em> </em><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[92504e4c-012f-4fc1-bdfa-1f4ed8453587]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Nov 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Canet]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/21a4f0f1-819d-4dba-aae2-291cfebffa0d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="27194" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/21a4f0f1-819d-4dba-aae2-291cfebffa0d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="27194" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Doble verdad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/21a4f0f1-819d-4dba-aae2-291cfebffa0d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Fotografía,Poesía,Los diablos azules número 84]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En menos de 500 palabras: 'Pólvora en el sueño']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/500-palabras-polvora-sueno_1_1147375.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0a19d1c9-a3c4-488d-8ec5-55b03761839d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En menos de 500 palabras: 'Pólvora en el sueño'"></p><p><strong>Pólvora en el sueño (Antología)Miguel Ángel VelascoEdición de Alfredo RodríguezChamán EdicionesAlbacete2017</strong><em>Pólvora en el sueño (Antología)</em></p><p>  </p><p><strong>Miguel Ángel Velasco</strong> (1963-2010) fue primero un brillante y premiado poeta precoz y luego un poeta único. En una época en la que predominaba la poesía de contenido experiencial y textura expositiva, apostó por una poética arrebatada y visionaria, que él mismo relacionó, en diversos escritos y declaraciones, con sus experimentos con el LSD y otras drogas, aunque sin dejar de ser nunca consciente de que éstas no eran sino “una herramienta de trabajo” en su exploración de un camino que ya habían desbrozado los románticos –<strong>William Blake</strong>, por ejemplo– o su admirado <strong>Juan Ramón</strong>.</p><p>Su vida fue breve, pero quizá bastó para cumplir el programa implícito en el ruego que, en un poema sin título incluido en <em>El sermón del fresno</em> (1995), el libro que abre la antología que comentamos, dirigía a la propia muerte: “dadme un poco de tiempo para decir mi vida, / la vida de mis muertos y el amor de mi amiga”.  Su vida, efectivamente, quedó cumplidamente reflejada en sus versos: no, decíamos, en el registro confidencial habitual en la poesía de sus coetáneos, sino en poemas en los que Velasco quiso poner voz a lo que llamó “la mirada sin dueño”, desligada del sujeto, por la que la realidad se eleva sobre la limitada percepción que tenemos de ella y se despliega en infinitas facetas que representan las posibilidades de la imaginación liberada: en el poema “Ammonites”, por ejemplo, dictado por el interés de Velasco por los fósiles, la contemplación de las circunvoluciones de la concha del molusco inducen en el poeta una gama de asociaciones que incluye “las escalas del álgebra, la música de esferas”, así como visiones que lo llevan desde el mundo de la épica griega al relato bíblico de Babel o a las iniciales miniadas de los códices medievales.</p><p>No es siempre fácil seguir al poeta en estos vuelos; por eso, quizá, muchos lectores hallarán más cercanos los poemas de factura más convencional que el poeta incluyó en <em>La vida desatada</em> (2000), dedicados a la enfermedad y muerte de su padre y luego del abuelo nonagenario, a quien dedica el extraordinario poema “El superviviente”, en el que analiza su propio “recelo / ante el que ha sorteado / de modo tan resuelto, /de modo misterioso, los balazos, / a fuerza de enterrar / a su mujer, a su hijo –mi padre–, a sus hermanos…”. En la misma clave realista podría incluirse “La tregua”, un estremecedor poema sobre la cola de drogadictos que aguardan para comprar su dosis: “Esta noche / todos somos iguales en la plaza”. Pero el realismo, lo hemos dicho ya, no es sino un punto de partida hacia una poesía cada vez más desligada de la anécdota y comprometida con la expresión lírica de lo posiblemente inexpresable. A ese empeño dedicó su vida Miguel Ángel Velasco. La edición de una nueva antología de sus versos –hubo otra, a cargo de <strong>Vicente Gallego</strong>, en 2008– no puede ser más necesaria y oportuna.</p><p><em>*José Manuel Benítez Ariza es poeta. Sus últimos libros, </em><strong>José Manuel Benítez Ariza</strong><a href="http://laisladesiltola.es/coleccion/arrecifes/nosotros-los-de-entonces/" target="_blank">Nosotros los de entonces</a> (La Isla de Siltolá, 2015) y <a href="http://libreria.laisladesiltola.es/libro/efemera_3549" target="_blank">Efémera</a> (Takara, 2016).</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[17b9b665-6e7e-4521-884c-273d50cd30f7]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Nov 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Manuel Benítez Ariza]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/0a19d1c9-a3c4-488d-8ec5-55b03761839d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="127426" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/0a19d1c9-a3c4-488d-8ec5-55b03761839d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="127426" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[En menos de 500 palabras: 'Pólvora en el sueño']]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/0a19d1c9-a3c4-488d-8ec5-55b03761839d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Poesía,Los diablos azules número 84]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Souto en el jardín literario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/souto-jardin-literario_1_1147374.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/267d1707-c3fb-4ee2-95d9-f01234b54d76_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Souto en el jardín literario"></p><p><strong>Aventuras e invenciones del profesor SoutoJosé María MerinoEdición de Ángeles Encinar.Páginas de EspumaMadrid2017</strong><em>Aventuras e invenciones del profesor Souto</em></p><p>  </p><p>Si como escribió <strong>Merino </strong>en otra ocasión, los mejores cuentos son los que dejan sombras en la memoria, podría afirmarse también que aquellos personajes que no olvidamos suelen hallarse entre los más logrados. Y eso es lo que ha ocurrido con Eduardo Souto, el atrabiliario profesor entregado al delirio que tanto juego literario viene dando en las narraciones de su creador. Dedicarle todo un libro a un mismo personaje, pudiendo observar su evolución a lo largo de varias décadas, resulta casi insólito dentro de la narrativa actual. Al juntarlos aquí, estos textos adquieren otra dimensión que no tenían en sus publicaciones individuales. En suma, Souto es ahora un personaje con una trayectoria más que singular, con historia.</p><p>Como el título anuncia, el volumen se divide en dos partes: “Aventuras” e “Invenciones”. La primera se compone de catorce cuentos y una novela corta; mientras que en la segunda se recogen ensayos y microrrelatos atribuidos a Souto. Además, resulta significativo que la carta inicial que Souto le dirige al autor y a la editora de estos textos, incluya un microrrelato, titulado “La aventura verdadera”.</p><p>En <a href="http://www.bibliopolis.org/articulo/merino.htm" target="_blank">una entrevista</a> que <strong>Alberto García-Teresa</strong> le hizo en el 2002 a Merino, este tachaba a su personaje de “sombra”, y como “ése que no quiero ser; pero que va conmigo. Es un poco mi (...) Mr. Hyde particular”. Podríamos añadir que Souto es un lingüista y poeta cuya existencia no siempre ha estado regida por la cordura, a pesar de las atenciones y desvelos de la benéfica Celina Vallejo, antigua alumna, luego ayudante, colega y amante del inquieto y heterodoxo profesor. Otro tema que nos llama la atención, en la segunda parte del libro, es la crítica a los independentistas catalanes, responsables de un golpe de estado, producto de un nacionalismo que define así: “una nueva enfermedad infantil de esta sociedad posmoderna, como la fe yihadista”, cuyo delirio –valga la paradoja—  tanto tiene que ver con la más añeja cultura española (pp. 269, 280 y 281). Pero, además, en la sección “La Glorieta Miniatura” aparece una <em>defensa</em> del microrrelato, del arte de la poda literaria, pudiendo sintetizarse en la siguiente frase: “Hay muchos que al llegar aquí [a la Glorieta Miniatura] quedan desorientados, porque los relatos canónicos no les permiten ver el inmenso bosque de la ficción pequeñísima” (p. 290).</p><p>El quijotesco personaje aparece por primera vez en el cuento “Las palabras del mundo”, publicado en <em>El País Semanal</em> (9 de agosto de 1987), en el que el narrador se vale de documentos conservados por Celina para contarnos cómo Souto acabó esfumándose, y reaparece en “Del libro de naufragios” donde un investigador se encuentra cuatro veces con Souto, contándonos cómo está, su lucha con los objetos, su intento de huir al sur, a la selva, para sentirse inmerso en lo orgánico. Ambos textos están incluidos en <em>El viajero perdido</em> (1990). Con todo, el primer nombre del personaje no fue Souto, sino Carlos Granda, pero al coincidir con el de un lingüista español, el autor creyó conveniente cambiárselo.</p><p>Volvemos a encontrárnoslo convertido en un vagabundo en el relato “Signo y mensaje”, un homenaje a <strong>Jesús Moya</strong>, el editor bondadoso de Endimión y Ayuso, ante quien de nuevo se esfuma, que aparece recogido en los <em>Cuentos del barrio del Refugio</em> (1994); en la novela corta “La dama de Urz”, uno de sus <em>Cuatro nocturnos</em> (1999); mientras que en “Celina y N.E.L.I.M.A” (con cambios ahora en el título) nos topamos con un balance de la trayectoria de Souto y con una síntesis de las relaciones que entabló con Celina, celosa de la absorbente dependencia que el profesor tiene del ordenador. Y en “El fumador que acecha”, nueva versión de “La lámpara maravillosa”, lo encontramos viviendo en el Barrio del Refugio, tras haber regresado al mundo académico, intentando librarse de su doble, un fumador empedernido que aparece en los <em>Cuentos de los días raros</em> (2004). Por su parte, en “El viaje inexplicable” Souto se traslada a vivir a varias ficciones conocidas, tales como <em>La Ilíada</em> y <em>Crimen y castigo</em>, entre otras, incluido en <em>Las puertas de lo posible. Cuentos de pasado mañana</em> (2008), cuyo prólogo corre a cargo de Souto; en “El duplicado”, el doble acaba desmoronándose, y en “Postcuento”, una variación del titulado “Minicuento brevísimo”, cuestiona –con perspicacia— algunas nuevas tesis sobre el cuento actual, pertenecientes a <em>La trama oculta</em> (2014). El resto de los textos incluidos en este volumen son inéditos, excepto dos de ellos (“La tormenta en el vaso” y “La pecera”) que fueron publicados en este mismo suplemento el pasado mes de abril.</p><p>Merino se vale de la parodia, el humor (por ejemplo, la llegada de la muerte en “Las horas falsas”) y la metaliteratura; no en vano Souto reclama la autoría de algunos relatos, e incluso el narrador de “El otro camino”, <em>alter ego</em> de nuestro autor, se declara alumno de Souto, o el mismo personaje inventa a uno nuevo, el descuidero Juan Macael, en “La vieja pálida”, que no es otra que la muerte, o le dedica un microrrelato al autor del libro. Pero también reutiliza temas y motivos de tanta prosapia como la penetración de lo imaginario en la vida real, la transformación (“Un recuerdo del mar”), el doble (tal y como ocurre en el caso de Souto y Soutín y el diálogo que mantienen), la sombra, la invisibilidad (así en “El hotel de los errantes” el narrador teme ser “invisible e intangible para todos”), el escapismo, el umbral (en “El otro camino”), el dormido despierto, con el seminal Chuang-Tzu de fondo, la inversión (en “Ajenos” el narrador descubre que los supuestos humanos son extraterrestres y que él es uno de ellos) y los juegos con el tiempo o el valor de los signos y su significado. Entre los cuentos metaliterarios destaca “Liquidando al Meta” (recogido en una antología neoyorkina del 2014), una burla de un escritor barcelonés de éxito, basada en las peripecias ocurridas durante un viaje que hicieron al Caribe un grupo de escritores, entre ellos el autor, las dos escritoras a las que les dedica el cuento y el parodiado Meta, por <em>metaliterario</em>. El cuento parece remedar “La verdadera historia de la muerte de Francisco Franco”, de Max Aub, y Souto es aquí una mera excusa, sin protagonismo alguno.</p><p>Se trata, por tanto, de un personaje con treinta años de existencia, cuyo eco se extiende también a su novela <em>El heredero</em> (2003), pues recuérdese que la abuela Soledad, la Buli, estuvo casada con un frustrado escritor llamado Alberto Villacé Souto, cuyos apellidos remiten a dos personajes de Merino. Más en concreto, su evolución se aprecia en cuentos como “La biblioteca fantasmal”, en que no sólo Celina ya ha muerto, sino que se hace referencia a la boda con Souto (p. 188), de la que no teníamos noticia, y donde el profesor lleva marcapasos y lo han operado de cataratas y de un cáncer de próstata. E incluso se alude a uno de los <em>Cuentos del barrio del Refugio</em>, el titulado “La costumbre de casa”; o en su aparición como profesor de la Miskatonic University, inventada por <strong>Lovecraft</strong>, cuyo emblema es el ouroboros. Al lector atento le llamará la atención que Souto no aparezca en alguna de las narraciones, como ocurre por ejemplo en “Las horas falsas”, “La mano que escribe”, “Género negro”, “Emprendedor” o en los “Cinco miniminis”, pero aunque no se le nombre de manera explícita, el conjunto, el contexto, la voluntad expresa del autor debería llevarnos a pensar que el protagonista no es otro que nuestro personaje.</p><p>Si como afirma Merino, la literatura ha de ser un instrumento de diversión y conocimiento, en pocas ocasiones se manifiesta de manera tan cristalina como en estas <em>aventuras</em> e <em>invenciones</em> del profesor Souto, del exigente narrador que sigue siendo José María Merino.</p><p><em>*Fernando Valls es profesor de literatura y crítico literario.</em><strong>Fernando Valls</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[7ef9ded9-7341-4508-9a0f-e917718ace10]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Nov 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/267d1707-c3fb-4ee2-95d9-f01234b54d76_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="86178" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/267d1707-c3fb-4ee2-95d9-f01234b54d76_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="86178" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Souto en el jardín literario]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/267d1707-c3fb-4ee2-95d9-f01234b54d76_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Narrativa,Los diablos azules número 84]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Big Bang del cuento (I). Mercè Rodoreda: los relatos que hicieron temblar a Dios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/big-bang-cuento-i-merce-rodoreda-relatos-hicieron-temblar-dios_1_1147367.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/eb9b0f68-d653-4375-99fa-d3522ebec2df_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Big Bang del cuento (I). Mercè Rodoreda: los relatos que hicieron temblar a Dios"></p><p>"He renunciado a la novela e intento escribir cuentos. Con mucho esfuerzo, he terminado uno", escribía <strong>Mercè Rodoreda</strong> (1908-1983) en carta a <strong>Carles Pi i Sunyer </strong>desde su exilio parisino, poco antes de echar de nuevo a correr, esta vez hacia el sur, huyendo de los alemanes. Segunda huida, pues en 1939 ya había cruzado la frontera española en dirección contraria, como tantos miles de republicanos que perdieron la Guerra Civil.</p><p>Mercè Rodoreda es la gran escritora en lengua catalana del siglo XX. Su novela más célebre, <em>La plaça del Diamant</em>, ha sido traducida a decenas de idiomas y le ha dado justo prestigio. Pero yo prefiero sus cuentos.</p><p>No sé a qué relato en concreto aludiría en esa tensa carta de 1940. Tal vez se tratase de una declaración voluntarista, un querer escribir, un querer haber escrito, o tal vez de un relato más tarde desechado o recompuesto para ser incluido en <em>Vint-i-dos contes </em>(<em>Veintidós cuentos</em>), el primer libro que Rodoreda publicó en el exilio. Pese a confirmar una y otra vez su decisión de hacerse escritora ("He escogido un camino y procuraré por todos los medios no salirme de él", proclama en la misma carta), pasaría otros seis terribles años sin escribir.</p><p>Los nazis tomaron París y ella y su nueva pareja, el escritor <strong>Armand Obiols</strong>, atravesaron Francia a pie durante tres semanas angustiosas hasta llegar a Limoges y, más tarde, a Burdeos. Rodoreda pasó allí años durísimos; sobreviviría haciendo trabajos de costurera mientras Obiols penaba en un campo de trabajo. La situación no mejoró de inmediato una vez terminada la guerra. Leo en una carta de 1946 a <strong>Anna Murià</strong>: "¿Cuándo tendré tiempo para leer, para escribir? [...] Como no tengo tiempo para obras muy largas, ni que me absorban en exceso, pienso dedicarme una buena temporada larga a escribir cuentos y a hacerlo seriamente. [...] <em>Pienso escribir unos cuentos que harán temblar hasta a Dios.</em> [La cursiva no es mía, sino de <strong>Marta Pessarrodona</strong>, en el interesante <em>Mercè Rodoreda y su tiempo</em>]. Me despido; me esperan una docena de combinaciones y una docena de camisones, que tengo que coser deprisa y, como mínimo, cada prenda lleva treinta horas de trabajo". Rodoreda rememoraría aquella oscura época en una entrevista de 1973 con <strong>Montserrat Roig</strong>: "Hacía años que no había escrito ni una sola línea. Salía de uno de esos viajes <em>au bout de la nuit</em> durante los cuales escribir parecía una ocupación espantosamente frívola: la huida de París, a pie, con algunos espectáculos alucinantes: incendio de Orleans, bombardeo del puente de Beaugency, con carros llenos de muertos... Al terminar la guerra escribí el primer cuento para una revista catalana que salía en México. Era como si no hubiese escrito nunca. Hice los otros cuentos sin saber dónde iba, por obstinación, por una especie de fidelidad a la vocación de mi adolescencia. Como si tratase de caminar después de haber tenido una pierna rota y enyesada".</p><p>A Mercè le había leído muchas veces su padre en voz alta siendo niña. Tuvo en casa libros y tuvo amor por la lectura, aunque no una extensa biblioteca, y siempre se sintió menoscabada por no haber podido ir a la universidad. Padeció "una juventud sin juventud", encarcelada demasiado pronto en la falsa escapatoria del matrimonio. "Toda mi vida he lamentado no haber podido estudiar". Conquistó su libertad escribiendo. "Nada me ha dado tanto placer como un libro mío recién editado y con olor a tinta fresca". Tímida patológica, lo que más le interesaba por encima de todo era escribir, mucho más que sentirse socialmente escritora. Necesitaba escribir siempre. Día que no escribía, día que le resultaba irrescatable, depresivo. Puedo imaginar la cantidad de tristeza que Rodoreda acumuló durante aquellos años de guerra en los que no pudo escribir nada. Pero "siempre es mejor haber sufrido para poder escribir. Una persona feliz es alguien que no tiene historia", diría muchas veces y de diversas maneras.</p><p>Lo raro es que <strong>Augusto Monterroso</strong> y <strong>Bárbara Jacobs</strong> no incluyesen en su <em>Antología del cuento triste</em> ninguno de Rodoreda. Quizá por desconocimiento. Su cuentística nunca fue fácil de encontrar en castellano. Los títulos por separado hace años que no se reeditan. Mucho más accesible que la edición de <em>Cuentos completos</em> de la Fundación BSCH (2002) es la de Edhasa (<em>Cuentos</em>, 2008), que contiene, sin prólogos ni edición crítica, toda su narrativa breve: además de <em>Veintidós cuentos</em> (1958), <em>Mi Cristina y otros cuentos</em> (1967), <em>Parecía de seda y otras narraciones</em> (1978) y el poético y surrealista <em>Viajes y flores</em> (1980).</p><p>Pese a la imaginación casi esotérica y la potencia simbólica que desplegaría después, en <em>Mi Cristina... </em>y <em>Parecía de seda...</em> (esa prosa <em>modernist</em> que bebe de <strong>Virginia Woolf</strong> y de <strong>Faulkner </strong>pero también de las desnudas alegorías de <strong>Kafka</strong>), a mí me sigue gustando por encima de todo su primer libro, el mucho más realista <em>Veintidós cuentos</em>, magníficamente recreado en lengua española por <strong>Ana María Moix</strong>. Título salingeriano pero también cabalístico (veintidós son las letras del alfabeto hebreo), que sugiere un espesor de interpretaciones y tras el que se esconden como flores en un estuche algunos de los relatos más tristes que he leído nunca, los más perfectos, los más emocionantes.</p><p>La poética subjetivista de <strong>Katherine Mansfield</strong> alienta todo el libro, y su vaho se mezcla con el aire seco y limpio de la poética de <strong>Chéjov</strong>. Rodoreda fue una narradora concienzuda y no creía que el género breve necesitase menos exigencia estilística que la novela. Sus consejos siguen sonando hoy de lo más modernos: "Si quieres escribir cuentos, lee antes a <strong>Dorothy Parker</strong> y a <strong>Katherine Anne Porter</strong>", recomienda en una carta de 1946. Y en otra de esos mismos años: "Mi amor en este género es la maravillosa Katherine Mansfield". Más aún me ha sorprendido descubrir en este libro conexiones con la obra de la canadiense <strong>Alice Munro</strong>, cuyas historias sobre mujeres inteligentes, sensibles, inseguras y solitarias Rodoreda no pudo, claro, llegar a leer, pero hacia las cuales tiende un puente misterioso. La límpida prosa impresionista intercala pensamientos, imágenes, olores y sabores como ráfagas de intensidad. Las técnicas se suceden: diálogos-escena, descripciones, monólogos interiores, diarios, cartas. Sus mujeres protagonistas sufren por ser tan obsesivas como desligadas, por amar o querer que las amen, por observarlo todo con minuciosa fijeza, por dar nombre a cosas que no lo tienen o fantasear rebeldemente vidas distintas de las que les ha tocado vivir. En todos los cuentos se tantea una herida por donde supura el drama íntimo de los personajes, casi siempre mujeres, y se hurga en ella hasta hacer brotar por entero la historia. Entre jardines y flores (o entre habitaciones cerradas y en penumbra) van surgiendo algunos temas recurrentes: el paso del tiempo, el temor a hacerse viejos, el abandono, la pérdida, el exilio, la falta de libertad interior, las conflictivas relaciones con los hombres.</p><p>En “La sangre” la narradora cuenta con delicada precisión los insidiosos venenos de celos y culpas a partir de los cuales se echó a perder su vida matrimonial; en “Aguja enhebrada” una costurera soltera, madura y solitaria fantasea las otras vidas que pudo haber tenido y no tuvo mientras hilvana los encajes de un vestido; en “Verano” una muchacha siente una gran pena “sin saber exactamente por qué”; en “Gallinas de Guinea” el niño Quimet presencia en el mercado el horrible sacrificio de unas pobres gallinas, y esa visión resulta un aviso estremecedor de lo que será la vida adulta; en “Tarde en el cine” una novia escribe en su diario sus oscuras intuiciones respecto a la triste vida futura que imagina junto con su prometido; en “Novios” asistimos a una deliciosa y pueril pelea entre adolescentes; en “Antes de morir” sucede una obsesión romántica y suicida, un triángulo amoroso entre una joven recién casada, su marido y la antigua amante de este, vampirizadora, destructora, nunca olvidada, presente como un fantasma en las viejas cartas guardadas por él.</p><p>Hace pocas semanas estuve en Barcelona, paseé por el barrio de Gràcia y fui a buscar la Plaça del Diamant. Hice fotos algo cohibido, pues extrañamente no se veía un solo turista. Es una plaza de barrio más o menos animada, casi fea, sin ínfulas, sin aparente gentrificación, pese a la peligrosa cercanía de la calle Verdi; en nada destaca salvo por el hecho de dar nombre a la novela que tanto gustaba a <strong>Gabriel García Márquez</strong>. "Las cosas son muy importantes en la narración", había sentenciado Rodoreda; Gabo estaba de acuerdo. Le deslumbraba la sensualidad con que la catalana hacía ver las cosas en el aire traslúcido de sus narraciones. "Un escritor que todavía sabe cómo se llaman las cosas –escribió, en el famoso artículo de 1983 que lloraba su muerte– tiene salvada la mitad del alma, y Mercè Rodoreda lo sabía a placer".</p><p><em>*Jesús Ortega es es escritor y editor de </em><strong>Jesús Ortega </strong><a href="http://cuadernosdelvigia.com/proyecto-escritorio-jesus-ortega-ed/" target="_blank">Proyecto Escritorio</a><em> (Cuadernos del vigía, 2016).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[d04d19d3-2325-4a45-a463-5f3550a182a2]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Nov 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jesús Ortega]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/eb9b0f68-d653-4375-99fa-d3522ebec2df_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="31273" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/eb9b0f68-d653-4375-99fa-d3522ebec2df_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="31273" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Big Bang del cuento (I). Mercè Rodoreda: los relatos que hicieron temblar a Dios]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/eb9b0f68-d653-4375-99fa-d3522ebec2df_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Literatura catalana,Literatura española,Narrativa,Los diablos azules número 84]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los muchos Eliot]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/eliot_1_1147354.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4c0a6215-3334-4b96-aa8b-ab03d87d5967_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los muchos Eliot"></p><p><em>El poeta cordobés José Luis Rey ha traducido y preparado una edición monumental de la poesía de Eliot para la editorial Visor. Publicamos la presentación de su trabajo. </em><strong>José Luis Rey</strong><a href="http://www.visor-libros.com/tienda/poesias-completas-volumen-i-poesia-1909-1962.html" target="_blank">una edición monumental</a><strong>Eliot </strong></p><p>_____________________</p><p>Esta edición de las <em>Poesías completas</em> de <strong>T. S. Eliot</strong> en dos volúmenes se basa en la canónica y definitiva edición inglesa de <em>The poems of T. S. Eliot</em> (Londes, Faber y Faber, 2015), cuyos editores son <strong>Christopher Ricks</strong> y <strong>Jim McCue</strong>. Ambos editores han establecido el canon definitivo de la poesía eliotiana, por lo que ésta ha de considerarse la edición más completa y definitiva de la misma en español. Junto a la obra conocida hasta ahora, Ricks y McCue rescatan muchísimo material inédito, que el lector encontrará traducido aquí. El primer volumen reúne la poesía completa hasta ahora, tal y como Eliot la dejó fijada, más un gran número de poemas sueltos. Solo aquí conocerá el lector español la diversidad, inédita hasta el momento, del gran poeta angloamericano. </p><p>T. S. Eliot (1888-1965) nació en Saint Louis, en el Estado de Missouri. Ingresó en Harvard en 1906 y allí fue discípulo de <strong>Irving Babbitt</strong>. Allí también recibió la influencia del antirromanticismo entonces en boga en Harvard, como de la filosofía de <strong>Santayana</strong>, y se unió al entusiasmo de ciertos círculos de la universidad por la poesía isabelina, el Renacimiento italiano y la filosofía mística india. Escribió un largo trabajo de licenciatura sobre el filósofo <strong>F. H. Bradley</strong>, cuyo énfasis en la naturaleza privada de la experiencia individual tuvo considerable peso en la imaginería eliotiana. Más tarde, el poeta estudió literatura y filosofía en Francia y Alemania, antes de acabar en Inglaterra al inicio de la Primera Guerra Mundial. Estudió en Oxford filosofía griega, enseñó en una escuela de Londres y obtuvo un puesto en la Banca Lloyd's. En 1915 se casó con la escritora inglesa <strong>Vivienne Haigh-Wood</strong>, matrimonio abocado a un fracaso que se reflejaría, por ejemplo, en <em>La tierra baldía</em>, su célebre libro de 1922. Tras una estancia en un sanatorio suizo, Eliot regresa a Inglaterra, no sin antes detenerse en  París el tiempo suficiente para entregar a <strong>Ezra Pound</strong> el manuscrito de <em>La tierra baldía</em>. Pound haría una lectura y una corrección esenciales para el resultado final del libro, ganándose el título del <em>mejor artesano</em> (precisamente, una de las novedades de esta edición es mostrar el original de <em>The waste land </em>anterior a las correcciones de Pound). Eliot abandona a su mujer en 1933, la cual es recluida en un sanatorio mental donde moriría en 1947. Diez años después se volvió a casar y esta vez podemos decir que su matrimonio sí fue feliz.</p><p>  </p><p>La producción pública de Eliot se inicia con reseñas literarias y filosóficas que publicaba en revistas como <em>Athenaeum  </em>o el suplemento literario del <em>Times</em>. También fue editor de la prestigiosa revista <em>Egoist </em>entre 1917 y 1919. En 1922 fundó la influyente <em>Criterion</em>. Sus primeras obras poéticas aparecen en 1915, cuando la revista de Chicago <em>Poetry </em>publica <em>La canción de amor de J. Alfred Prufrock</em>. Precisamente sería éste, junto a otros poemas, el material de su primer libro, <em>Prufrock y otras observaciones</em>, aparecido en 1917, al que siguen nuevas colecciones en 1919 y 1920. Al fin, en 1922 aparece <em>La tierra baldía</em>, libro que iba a revolucionar la poesía inglesa de su época, justo el mismo año en que también se publican <em>Ulises </em>de <strong>Joyce</strong>, el <em>Tractatus </em>de <strong>Wittgenstein </strong>y, en nuestro ámbito, <em>Trilce</em>, de <strong>César Vallejo</strong>. En 1925 entra a trabajar en la editorial Faber, de la cual llegaría a ser director. En 1927 se nacionaliza británico y se une a la Iglesia de Inglaterra. </p><p>En un ensayo sobre <em>Los poetas metafísicos</em>, de 1921, señaló cómo el poeta ha de ser un ente "abarcador, alusivo, indirecto, para forzar, dislocándolo si es preciso, el lenguaje hasta su significado". Frente a los poetas georgianos, activos cuando él se asienta en Londres, propuso una renovación poética que huyera de modelos exhaustos y sin originalidad. Su poesía quería, y logró, ser más sutil, más sugerente, más precisa al cabo. Había aprendido del imaginismo la necesidad de usar imágenes precisas y, de <strong>T. E. Hulme</strong> y Pound, había aprendido asimismo a que importara más el poema que la personalidad del poeta. Pero también buscaba el ingenio, la alusión, la ironía. Los poetas metafísicos ingleses lo confirmaron en este camino; en ellos había visto que era posible unir ingenio y pasión. Del simbolismo francés, espcialmente de <strong>Laforgue</strong>, tomó la imagen sugerente, capaz de ser al mismo tiempo precisa y sugestiva, y de interrelacionarse con las otras imágenes del poema. Logró así una combinación de precisión, sugerencia simbólica e ironía absolutamente moderna, en la línea del ya citado Laforgue, <strong>Rimbaud </strong>o <strong>Mallarmé</strong>. Pese a su rechazo de <strong>Shelley </strong>y el Romanticismo en general, no es posible negar del todo cierto aspecto romántico de Eliot: su interés por la evocación y la sugerstión, patente en imágenes como las que aluden a "la chica de los jacintos" o "el jardín de rosas", podría calificarse como romántica. Pero es cierto que la modernidad de Eliot procede más de los autores antes mencionados, especialmente de los simbolistas franceses. </p><p>La novedad que supuso la primera producción poética residía en la supresión de todos los elementos lógicos y conectivos, la primacía de la superposición de imágenes antes que de un sentido específico y, por supuesto, sus referencias tangenciales a obras señeras de la literatura universal, muy especialmente la <em>Divina comedia</em> de <strong>Dante</strong>. Así, según <strong>M. H. Abrams</strong>, <em>La tierra baldía</em> constituye una serie de escenas e imágenes  donde no interviene la voz del autor, pero cuyas implicaciones y resoluciones se desarrollan mediante numerosos contrastes y analogías, sumados a incógnitas citas literarias. En esta obra ya clásica Eliot reflejó mediante un montaje absolutamente novedoso la decadencia de su época y la exhausta situación moral de Europa, abriendo el camino al futuro existencialismo. </p><p>De hecho, la primera poesía de Eliot gira siempre en torno a <em>La tierra baldía</em>. Su conversión al anglicanismo le haría dar un giro hacia la búsqueda espiritual en su obra, surgiendo entonces el tópico de los dos Eliot: el innovador y vanguardista de <em>La tierra baldía</em> y el conservador y clasicista de los <em>Cuatro cuartetos</em>. Ahora, el nuevo Eliot se interesa por las cuestiones religiosas y sus derivados, como la relación entre tiempo y eternidad, tan presente en los Cuartetos, esperando el momento de la epifanía y la revelación en medio del transcurrir del tiempo humano. Ahora el lenguaje de Eliot se amansa, y si bien sigue siendo alusivo y sugerente reduce sus elementos chocantes, propios de la etapa anterior. </p><p>T. S. Eliot obtuvo el Premio Nobel en 1948, estableciéndose ya para siempre como una figura central del canon poético en lengua inglesa. Esta edición definitiva de su poesía completa mostrará al lector que hay, en efecto, más de un poeta en él. Hay que destacar, en los poemas sueltos e inéditos hasta hoy, el humor y la precisa visión poética del mundo, un mundo poblado por gastos, seres humanos desesperanzados y paisajes urbanos heredados de Baudelaire y que él ayudó a fijar como ámbito propio de la poesía del siglo XX. Tiene el lector en sus manos, ahora por primera vez en español, el mundo completo T. S. Eliot. Quiero dedicar esta traducción, como ya hice con mi versión de las <em>Poesías completas</em> de <strong>Emily Dickinson</strong>, a mi madre, <strong>Rosario Cano</strong>, que me enseñó inglés cuando yo era niño. </p><p> </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[cf1470b7-e5d9-4fa8-8041-31c1e56661ab]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Nov 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Luis Rey]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/4c0a6215-3334-4b96-aa8b-ab03d87d5967_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="159729" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/4c0a6215-3334-4b96-aa8b-ab03d87d5967_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="159729" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los muchos Eliot]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/4c0a6215-3334-4b96-aa8b-ab03d87d5967_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura europea,Cultura,Poesía,Los diablos azules número 84]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
