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    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 85]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/los-diablos-azules-numero-85/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 85]]></description>
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      <title><![CDATA[Memorial de Ayotzinapa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/memorial-ayotzinapa_1_1203107.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/618d8474-6e54-4e67-ba09-a8dfe0d96fc7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Memorial de Ayotzinapa"></p><p>  </p><p> Cómo llenar tu soledad, el páramo</p><p>en que descansas tu dolor, sombrío</p><p>el leve tacto de tu mano, honda</p><p>tu imposible costumbre de callar.</p><p>Y yo el rayo, la chispa, la centella,</p><p>el fulgor dispersado que no incendia</p><p>en su loco girar por tu cintura.</p><p>Cómo llenar tu soledad con soles,</p><p>con soleadas palmeras, con manglares;</p><p>una línea de luz, un alto fuego,</p><p>para tu corazón, para tus ojos.</p><p>Cómo llenar tu soledad, no hay modo,</p><p>Si eres tu soledad, en ella brillas</p><p>Y toda tu alegría es tu tristeza.</p><p><em>*Mario Bojórquez es poeta y autor de </em><strong>Mario Bojórquez</strong><a href="http://www.visor-libros.com/tienda/novedades/memorial-de-ayotzinapa.html" target="_blank">Memorial de Ayotzinapa</a><a href="http://www.visor-libros.com/tienda/novedades/memorial-de-ayotzinapa.html" target="_blank"><em> </em></a><em>(Visor, 2016), título al que pertenece este poema. </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Nov 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mario Bojórquez]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura latinoamericana,Poesía,Poetas,Los diablos azules número 71,Los diablos azules número 85]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA['Ragtime' en Aravaca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/ragtime-aravaca_1_1147711.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/bcd56b33-c74b-4514-9631-94114f137af8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Ragtime' en Aravaca"></p><p><em>​​​​​​Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Les dejamos esta sala para que comenten sus lecturas y nos ayuden a componer nuestra biblioteca. Si formas parte de un club de lectura, puedes escribirnos a losdiablosazules@infolibre.es para contarnos vuestra historia y hacernos llegar vuestras recomendaciones.</em><strong>losdiablosazules@infolibre.es</strong></p><p>___________________________________​</p><p>ACROLA es una Asociación Cultural y Deportiva (más cultural que deportiva en estos momentos) a la que cuidamos con gran cariño en el barrio Rosa Luxemburgo de Aravaca. Dado que en ella una parte fundamental gira en torno a la literatura, pues con frecuencia organizamos actos y presentaciones de libros, en los que contamos con importantes representantes del mundo de la cultura de nuestro país, hace ya más de diez años nos decidimos a organizar nuestro propio grupo de lectura. Somos unos quince miembros fijos, además de algunos otros que van y vienen.</p><p>Nos reunimos una vez al mes para poner en común nuestras impresiones del libro elegido. Esta elección se hace entre las propuestas de cualquiera de los componentes del grupo y siempre conseguimos  enriquecernos con los variadísimos puntos de vista que se aportan. Algunas veces hemos tenido la fortuna de contar con los autores que han venido a estar con nosotros, ya que, aprovechando las presentaciones de sus libros, son éstos los que hemos elegido para leer. <strong>Marta Sanz</strong>, <strong>Rafael Reig </strong>e <strong>Inma Chacón</strong>, entre otros, han compartido nuestras tertulias.</p><p>El último libro que hemos leído en el grupo de lectura ha sido <em>Ragtime</em>, de <strong>E. L. Doctorow</strong>.</p><p>  <strong>RagtimeE. L. DoctorowTraducción de Jorge RizzoRoca EditorialBarcelona2012</strong><em>Ragtime</em></p><p>  </p><p>El autor, escritor estadounidense que vivió hasta el año 2015, presenta en este libro de forma novelada los grandes temas de los primeros años del siglo XX en Estados Unidos, justo antes de la Primera Guerra Mundial. El problema racial en su país, las primeras huelgas obreras, el papel de la mujer en la sociedad o los conflictos de la inmigración del momento. Está escrita en un lenguaje sencillo, de fácil lectura, un lenguaje original que presenta su visión de los temas con el simple relato de los hechos. En el libro se mezclan personajes inventados; a los que no pone nombre (Madre, Padre), con personajes reales (<strong>Freud</strong>, <strong>Jung</strong>, <strong>Ford...</strong>).  La figura del mago <strong>Houdini</strong>, aparece y desaparece a lo largo de toda la novela. Esta novela fue adaptada al cine por <strong>Milos Forman</strong> en el año 1981 y se puede encontrar en la red.</p><p>Actualmente estamos leyendo la última entrega de los <em>Episodios de una Guerra Interminable</em> de <strong>Almudena Grandes</strong>, <em>Los pacientes del doctor García</em>. En esta novela nos encontramos con relatos que muestran  personas y sucesos que merecen ser recordadas de nuestra Guerra Civil y de los  primeros años de la posguerra.  Es muy importante que personas como Grandes, cuyos libros llegan a tanta gente nos recuerden y descubran episodios de nuestro pasado reciente que se tiende a olvidar (ocultar?) con tanta facilidad. Pero su comentario está pendiente para una próxima reunión. </p><p>Algunos de nosotros somos socios y lectores de infoLibre, por lo que nos hemos animado a colaborar con esta sección de Los Diablos Azules.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Nov 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Club de lectura ACROLA]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Ragtime' en Aravaca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Los diablos azules número 85]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Letras y campos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/letras-campos_1_1147705.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a8cf4e4c-446c-4c6f-999b-b01cae878304_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Letras y campos"></p><p><strong>Rocío</strong>, en nombre de la histórica librería La Popular de Albacete, recomienda algunos de sus títulos favoritos de los últimos meses.</p><p>_________________________</p><p>  <strong>El ferrocarril subterráneoColson WhiteheadTraducción de Cruz Rodríguez JuizRandom HouseBarcelona2017</strong><em>El ferrocarril subterráneo</em></p><p>  </p><p>Una renovada visión de la esclavitud donde se mezclan leyenda y realidad y que oculta una historia universal: la de la lucha por escapar al propio destino. Cora es una joven esclava de una plantación de algodón en Georgia. Abandonada por su madre, vive sometida a la crueldad de sus amos. Cuando César, un joven de Virginia, le habla del ferrocarril subterráneo, ambos deciden iniciar una arriesgada huida hacia el Norte para conseguir la libertad. <a href="https://www.megustaleer.com/libro/el-ferrocarril-subterraneo/ES0152890" target="_blank"><em>El ferrocarril subterráneo</em></a><em> </em>convierte en realidad una fábula de la época e imagina una verdadera red de estaciones clandestinas unidas por raíles subterráneos que cruzan el país.</p><p>  <strong>Tierra de camposDavid TruebaAnagramaBarcelona2017</strong><em>Tierra de campos</em></p><p>  </p><p>Ésta es una novela que a ratos se lee como una canción. Contiene la visión personal de un tiempo y unos lugares en los que Dani Mosca se construyó una identidad propia a fuerza de ideales y sueños, y también de algunos autoengaños y mentiras. Un viaje profundo e intenso, sensible y directo, donde se perciben las huellas y las cicatrices del paso del tiempo. David Trueba vuelve a desplegar, bajo una estructura poderosa y zigzagueante, hecha de hilos que se entrelazan, su prodigioso pulso narrativo para proyectar una mirada.</p><p>  <strong>Sapiens. De animales a diosesYuval Noah HarariTraducción de Joandomènec Ros i Aragonès</strong><em>Sapiens. De animales a dioses</em></p><p><strong>DebateBarcelona2017</strong></p><p>  </p><p>Hace 100.000 años al menos seis especies de humanos habitaban la Tierra. Hoy solo queda una, la nuestra: <em>Homo sapiens</em>. ¿Cómo logró nuestra especie imponerse en la lucha por la existencia? ¿Por qué nuestros ancestros recolectores se unieron para crear ciudades y reinos? ¿Cómo llegamos a creer en dioses, en naciones o en los derechos humanos; a confiar en el dinero, en los libros o en las leyes? ¿Cómo acabamos sometidos a la burocracia, a los horarios y al consumismo? ¿Y cómo será el mundo en los milenios venideros? En <a href="https://www.megustaleer.com/libro/sapiens-de-animales-a-dioses/ES0123167" target="_blank">De animales a dioses</a>, <strong>Yuval Noah Harari</strong> traza una breve historia de la humanidad, desde los primeros humanos que caminaron sobre la Tierra hasta los radicales y a veces devastadores avances de las tres grandes revoluciones que nuestra especie ha protagonizado: la cognitiva, la agrícola y la científica.</p><p>  <strong>El peligro y el sueño. La escuela poética de Albacete. 2010-2016Andrés García CerdánCelya Toledo2017</strong><em>El peligro y el sueño. La escuela poética de Albacete. 2010-2016</em></p><p>  </p><p>En esta antología se reúne la nueva poesía de Albacete. El crítico <strong>Andrés García Cerdán</strong> llama la atención sobre la calidad literaria de la poesía que escriben los autores jóvenes de Albacete. No es casual que hayan recaído en esta ciudad recientemente premios como Adonáis, Ojo Crítico de Poesía de RNE, o Jaime Gil de Biedma. La veta poética que los aúna oscila entre la contemplación de la naturaleza, la poesía del conocimiento, la cultura urbana y la crítica social, siempre desde una elocuente depuración del lenguaje y una especial flexibilidad de las formas poéticas. Se trata de una recopilación de los mejores poemas de los dos grandes grupos de la poesía albaceteña de los últimos tiempos, La Confitería y Fractal.</p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Nov 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Librería La Popular]]></author>
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      <title><![CDATA[La aguja y la paja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/aguja-paja_1_1147703.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/73fbad64-91b0-4bcb-984c-1fcbe2a88de1_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="La aguja y la paja"></p><p><em>La sección de microrrelatos inéditos Liebre por gato está coordinada por Gemma Pellicer y Fernando Valls. En esta nueva entrega recoge un texto del escritor Francisco Silvera.</em><strong>Gemma Pellicer</strong><strong>Fernando Valls</strong><strong>Francisco Silvera</strong></p><p>___________________________________</p><p><strong>La aguja y la paja</strong></p><p>  <em>… Aunque a veces sabe Onán</em></p><p><em>mucho que ignora don Juan.</em></p><p>Abel Martín</p><p>Como minúsculo estilete que atravesara su corazón, el peso agudo de la conciencia le arrastraba el respirar:</p><p>—No llores, no llores— decía.</p><p>Pero el impulso era más fuerte que su piedad y pedía que no llorara, pero saber que sí lo hacía le daba más placer, sin duda. Le habían dicho que Jesús lloraba cuando alguien se masturbaba, y allí estaba él...</p><p>Obituario </p><p><em>A Ricardo Chain</em></p><p>Ha muerto en Sevilla el Ilustre Notario del Colegio de la misma don Pedro González de la Casa y Díaz. Después de toda una vida entregada a la ciudad y su Historia e Instituciones, miembro del Ateneo, correspondiente de la Sociedad de Amigos del País, del Consejo de Hermandades, de la Junta Rectora de la Real Caballería Hispalense, del Consejo Honorario de la Escuela Hípico-Taurina Maestrante, Socio Benefactor de las Juventudes Musicales, Directivo Perpetuo de la Asociación de Empresarios Sevillanos, Socio Garante de Agricultores de Sevilla, Caballero del Consejo de la Feria, conocido accionista de los principales grupos inversores de la capital, decidió ayer darse un tiro en la boca.</p><p>Historia de la Economía Industrial</p><p>La infantería adelantó el paso y todo se precipitó, el choque entre contrarios resonó por el valle, escudos, dagas, franciscas y lanzas y cuerpos enmallados caían por igual a la tierra. Un soldado miró al promontorio y mientras lo mataban vio al comandante dar órdenes, dirigir a la línea de batalla a cientos, miles de hombres que perderían, sin duda, a su vez la vida; entonces entendió la Historia de la Economía Industrial.</p><p><strong>*Francisco Silvera </strong>(Huelva, 1969) es profesor de Filosofía en un Instituto de Enseñanza Media y ha trabajado como gestor cultural. Junto a <strong>Javier Blasco</strong>, he codirigido las Obras de Juan Ramón Jiménez<em>, en 48 volúmenes para la editorial Visor y ha publicado varios ensayos sobre la obra del autor de Moguer. Sus últimos libros publicados son: </em>De la luz y tres prosas granadinas<em> (2014), </em>Libro de las causas segundas o Las criaturas<em> (2014) y </em>Mar de historias. Libro decreciente (2016)<em>. Entre otras antologías, ha sido incluida en la de Fernando Valls, </em>Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español <em>(2012).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Nov 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Francisco Silvera]]></author>
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      <title><![CDATA[Crímenes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/crimenes_1_1147699.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/88ddbc56-628b-4a63-8aa3-f7ad2b9071d9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Crímenes"></p><p><em>(Comienza Juan Gabriel Vásquez.)</em><strong>Juan Gabriel Vásquez</strong></p><p>El sicario que llegó a Bogotá desde Nocaima se llamaba Carlos Fernando y acababa de cumplir dieciocho años, aunque su cara de niño le habría hecho pasar por un muchacho apenas llegado a la adolescencia. Había hecho el trayecto en la parrilla de una moto; lo trajo un hombre de apellido Cifuentes, que fue quien le dio el dinero —cien mil pesos en efectivo— y también las instrucciones para asesinar al capitán Luis Alfredo Macana, de la policía antinarcóticos. Carlos Fernando aceptó el encargo sin reparos. No sería la primera vez que mataba a alguien: unos meses atrás, en un billar de su pueblo, había decapitado a un contrincante de un machetazo limpio. Era el 16 de agosto de 1986. Muy cerca del lugar de la calle 127 donde se levantaba ya el busto dedicado a Rodrigo Lara Bonilla, el ministro de Justicia asesinado, Cifuentes apagó la moto y los dos sicarios se pusieron a esperar. Cuando vieron pasar al capitán Macana, el sicario se bajó de la moto, se le acercó sin trastabillar y le disparó tres tiros. Todo lo describió ante la policía que lo interrogó y los periodistas que lo entrevistaron durante los días siguientes, pero a partir de un momento cambió la historia. Con la misma frialdad con que había contado la versión anterior, contó que había llegado a Bogotá en bus, que se había quedado dormido en el trayecto y que se había apeado donde se despertó, y tuvo tan mala suerte que quedó en medio del atentado. Dijo que se había asustado con los tiros y que por eso echó a correr. Dijo que fue por eso, por haber salido corriendo, que los policías lo capturaron. Dijo que los policías lo torturaron para que confesara el crimen, y mostró los moretones que le habían quedado en el cuerpo después de la tortura. Dijo no saber quién era el capitán Macana ni por qué lo habían mandado matar, y tal vez en esta instancia, y sólo en esta instancia, estaba diciendo la verdad.</p><p>A quién se le habrá ocurrido primero, eso me pregunto con frecuencia. A quién se le habrá ocurrido buscar entre los jóvenes a los asesinos nuevos que exigía la defensa o la protección del nuevo mundo del narcotráfico, muchachitos adolescentes cuyo futuro no guardaba nada tan seductor como la doble promesa del poder y el dinero: el poder que se siente con un arma en la mano, el poder de amedrentar y el respeto que se gana al hacerlo, y el dinero, sí, también el dinero, que a estos jóvenes perdidos podía cambiarles la vida, o cambiar, tras su muerte, las vidas de sus madres. No sé quién habrá visto en ellos el hambre escalofriante que no da respiro, ni quién se haya dado cuenta de que bastaba para saciarla un fajo de dólares y una mini Uzi, y con ellos la capacidad de quitar una vida y sentir después un cambio en la mirada ajena. Tal vez era eso, ese ascenso en el escalafón social que sólo en los lugares descompuestos puede otorgar la violencia. Tal vez eso era seductor: el hecho de llegar a sus barrios y saber que los demás sabían, ya no sentirse humillados y perdedores sino poderosos y humilladores, pasar de un destino largo y anónimo y siempre oscuro a una vida breve, sí, pero llena de recompensas: una nevera nueva, el comienzo de una casa, la adrenalina que sube al saber que una vida ajena depende de nosotros, al ver el miedo en la cara de otro y sentir el odio en la nuestra. Eso era poder, pienso a veces, y no era más que eso, o era muy poco más que eso. Era la droga del poder (del raro poder que les había tocado en suerte), cada vez más fácil y seductora, cada vez más cruel y tirana. Dieciséis o dieciocho años, y a veces menos, tenían quienes abrieron los brazos y le dieron la bienvenida a la droga de la muerte. Los que hablaron primero de generación perdida, hace tanto tiempo y en lugares tan remotos, no sabían, no podían saber, de qué estaban hablando en realidad.</p><p><em>(Continúa Luis García Montero.)</em><strong>Luis García Montero</strong></p><p>Los libros tienen una rara habilidad para mezclarse con la vida. Parece que nos están esperando en una esquina para vernos pasar y apuntar hacia nosotros. Nunca fallan cuando me apuntan a mí. Una mañana me senté a escribir mis memorias; me lo había perdido la editorial del periódico después del homenaje en el Teatro Gaitán. Una tarde empecé a leer la biografía de Jaime Segurola y me asaltó desde sus páginas el nombre de Alberto Benavides. Entonces me vi igual que un pelao, sin tenerlo previsto, regresando al caso que más me había conmovido al inicio de mi carrera y preguntándome por las relaciones de amistad entre un antiguo abogado de sicarios y un candidato a la presidencia de Gobierno.</p><p>Detrás de Carlos Fernando, el joven asesino, estaba Cifuentes, eso se descubrió en los primeros pasos de la investigación. Hizo falta tirar muy poco de la cuerda para llegar hasta el tuerto de Medellín. Y no es que Cifuentes estuviese mal de un ojo, es que llegó a Nocaima, una tierra de ciegos según sus propias bromas, y enseguida se hizo el rey, el delincuente más orgulloso de Cundinamarca. ¿Pero quién estaba detrás de este matón de cuarenta años que le había encargado la muerte del capitán Luis Alfredo Macana a un adolescente de dieciocho? Por mucho que se tiró de la cuerda, aunque la policía pareció tomarse el crimen como un asunto propio, una fiebre propia decía el comisario Ayala, no hubo manera de saber quién estaba detrás de Cifuentes, ni quién pagó la factura del abogado Alberto Benavides, el hombre con poderes que convenció al sicario viejo y hablador de las ventajas de guardar silencio y al sicario joven de cambiar su declaración y presentarse como víctima del azar, una equivocación de recién llegado, un mal sueño y una mala carrera que había vivido con absoluta inocencia.</p><p>Busqué la carpeta para ver de nuevo las fotografías del cadáver del capitán Macana y de su asesino. Lo reconozco, todo estaba dispuesto por el destino para que aquel suceso me impresionara. A Macana lo había entrevistado unos días antes de su asesinato. Hernando Valencia llamó al capitán desde la Defensoría del Pueblo, hizo las presentaciones, y él se prestó a contarme los planes de su departamento. Me interesaba participar en una ilusión, sentir que un rayo de luz buscaba hueco bajo el cielo gris de aquellos años. Esa esperanza acabó como todas las de entonces, fango de selva y barro de ciudad, un cadáver sobre la acera, un muerto más, primero el cuerpo herido y después la mancha de sangre bajo los zapatos de la gente.</p><p>Pero me impresionó sobre todo el rostro del asesino. Aniñado, con la cara resabiada y los ojos llenos de orgullo, la imagen de un alumno universitario enfadado por un suspenso o de un sobrino que acaba de discutir con su novia. Me conmovió la situación de esos sicarios que de pronto aceleraban el tiempo para acercarse al dinero y al poder, notando el peso de una pistola en el bolsillo. No me costó mucho trabajo entender lo que sentían, porque en 1986 yo era también muy joven, un periodista inocente que había echado a correr por la vida hasta ocupar, antes de lo razonable y gracias a la ayuda familiar, una plaza de redactor en el periódico.</p><p>El sobrino de Antonio Granados iba a ser tan buen periodista como Antonio Granados. Un tiempo de ambiciones. Sentía el peso de mi firma en los artículos como Carlos Fernando debía sentir el peso de una pistola en el bolsillo. Estar dispuesto a contar la verdad, a resumir en palabras las vidas y las opiniones de la gente, me facilitaba un sentimiento de poder parecido al que rondaba la cabeza del sicario aniñado capaz de apretar un gatillo. La respiración de los demás dependía de nuestros dedos, de nuestros puntos de mira. Carlos Fernando actuaba sobre la realidad para cerrar bocas, ocultar secretos y extender mentiras. Yo actuaba sobre la ficción de los relatos en busca de una verdad.</p><p>Los ojos de Carlos Fernando me ayudaron a comprenderme a mí mismo. Él hubiera seguido llenando el futuro de cadáveres si la policía no llega a detenerlo. Mi voluntad fue la de seguir llenando las páginas del periódico de verdades mientras no me detuviesen la policía o los sicarios. Esa idea me ayudó a no verme del todo como un impostor la tarde del homenaje en el Teatro Gaitán. Cuando los amigos empiezan a hablar de las virtudes y el público se pone en pie para aplaudir, uno no tiene más remedio que sentirse un impostor y se vienen encima todas las renuncias y mezquindades que conforman cualquier vida. Sólo encontré la verdad de mi vocación en el recuerdo de los ojos de Carlos Fernando. Las palabras me pesaron en la boca y en la chaqueta con la rotundidad poderosa de una pistola. ¿Qué he conseguido yo? Por eso se me ocurrió empezar mi libro con aquel suceso, una imagen perfecta de las razones de una vocación y del dolor de una impotencia.</p><p>Por mucho que tiramos de la cuerda, nunca se sabe quién estaba detrás de los Cifuentes. Andamos siempre entre rumores, igual que en aquella ocasión. Rumores sobre políticos, narcotraficantes, policías, incluso sobre una venganza amorosa de un marido despechado por el adulterio de su mujer con el capitán. Resulta que tenía también mucho prestigio en asuntos de faldas. No conseguí enterarme de nada. En aquellos años, por mucho que se madrugara en Bogotá, nadie te preparaba el desayuno.</p><p>Pero no me pregunté qué había sido del asesino hasta que me asaltó el nombre del abogado Benavides de las páginas del libro sobre Jaime Segurola. Fue entonces cuando empecé a llamar por teléfono a los amigos de Nocaima y a preguntar si alguien sabía algo de Carlos Fernando. Como era lógico, me fue más fácil localizar a Alberto Benavides.</p><p><em>(Continuará Leonardo Padura.)</em><strong>Leonardo Padura</strong></p><p><em>*Juan Gabriel Vásquez es escritor. Su último libro, </em><strong>Juan Gabriel Vásquez</strong><a href="https://www.megustaleer.com/libro/la-forma-de-las-ruinas/ES0144696" target="_blank">La forma de las ruinas</a><em> (Alfaguara, 2016).</em></p><p><em>*Luis García Montero es es escritor y profesor de Literatura. Su poemario </em><strong>Luis García Montero</strong><a href="http://www.visor-libros.com/tienda/a-puerta-cerrada.html" target="_blank">A puerta cerrada</a><em> se publica próximamente en Visor. </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Nov 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan Gabriel Vásquez | Luis García Montero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Crímenes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Narrativa,Los diablos azules número 85]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Cómo llenar tu soledad, el páramo...]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/llenar-soledad-paramo_1_1147695.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/618d8474-6e54-4e67-ba09-a8dfe0d96fc7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo llenar tu soledad, el páramo..."></p><p>Cómo llenar tu soledad, el páramo</p><p>en que descansa tu dolor, baldío</p><p>el leve tacto de tu mano, honda</p><p>tu sombría costumbre de callar.</p><p>Y yo el rayo, la chispa, la centella,</p><p>el fulgor dispersado que no incendia</p><p>en su loco girar por tu cintura.</p><p>Cómo llenar tu soledad con soles,</p><p>con soleadas palmeras, con manglares;</p><p>una línea de luz, un alto fuego,</p><p>para tu corazón, para tus ojos.</p><p>Cómo llenar tu soledad, no hay modo,</p><p>si eres tu soledad, en ella brillas</p><p>y toda tu alegría es tu tristeza.</p><p>  De<em> Memorial de Ayotzinapa</em></p><p><em>*</em><strong>Mario Bojórquez </strong><em>es poeta. Su último libro </em><a href="http://www.visor-libros.com/tienda/novedades/memorial-de-ayotzinapa.html" target="_blank">Memorial de Ayotzinapa</a><em> (Visor, 2016).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Nov 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mario Bojórquez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Cómo llenar tu soledad, el páramo...]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura latinoamericana,Poesía,Poetas,Los diablos azules número 85]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mare Nóstrum]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/mare-nostrum_1_1147688.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a844268f-e19d-4963-b2ae-c964429ad0a3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mare Nóstrum"></p><p><strong>Clima mediterráneoLuis Bagué QuílezVisorMadrid2017</strong><em>Clima mediterráneo</em></p><p>  </p><p><a href="http://www.visor-libros.com/tienda/novedades/clima-mediterraneo.html" target="_blank">Clima mediterráneo</a>, el último libro de poemas de<strong> Luis Bagué Quílez</strong> (Palafrugell, Gerona, 1978), nos sitúa en un territorio aparentemente agradable, en una atmósfera que conocemos bien en España, perteneciente a la mayor parte de la península ibérica, y nos habla desde la tradición, abriéndose hacia otras latitudes, en continuos juegos referenciales, en constantes alusiones y sobrepasando el marco poemático, para instalarse en la otra cara menos amable de ese clima mediterráneo, esa cara más dura, a veces terriblemente dura, de las cosas. Tal y como asegura<strong> Ángel L. Prieto de Paula</strong> en la contraportada del libro, "Mare Nóstrum, que fue cuna de sueños de la vieja Europa cuando no era vieja, hoy es fosa común donde naufragan las pesadillas de la Europa de dos velocidades". Cara y cruz de una misma moneda, la realidad es bien compleja, a veces incluso inexpresable, y la comodidad del consumismo y la virtualidad del mundo en que vivimos no nos asegura nada.</p><p>Ya sabemos que no es igual el norte y el sur de Europa, tampoco la vida a un lado y otro del mítico mar Mediterráneo. En <em>Clima mediterráneo</em> asistimos a una deconstrucción bien estructurada de las mitologías que envuelven a la Europa del sur de hoy, su pasado y su futuro, en una mirada donde se funden sincrónicamente las miradas de la Antigüedad, la Edad Media, la Modernidad y la Posmodernidad. Todo en un solo libro. Por eso y por mucho más merece la pena leer este <em>Clima mediterráneo</em>, que sirve también como denuncia de las injusticias, por ejemplo el problema de la migración en "6": "Otro mar bajo el mar: un mar de plástico. // Alquitrán en las plumas, pecas en las escamas, un tatuaje de henna / en el caparazón" (p. 17). Como retrospectiva de la memoria histórica en "5": "Lo mandaron al Ebro. / Sobrevivió a Belchite. / En Játiva los miembros colgaban de los árboles. / Los pusieron en fila. / Echó a correr y ya no se detuvo. / Seguía corriendo aún muchos años después" (p. 15). Como meditación —en un poema en prosa— en torno al sueño ilustrado de la felicidad pública encarnado por Jovellanos, en "3": "Detrás de la peluca se esconde la Edad Media. Encerrado en la cárcel de las tres unidades, aún sueña con volar a lomos de una escoba, con arder hasta el tuétano, con el umbral donde lo espera Goya. El mar Mediterráneo es el mar negro" (p. 12). Como lugar desde el que se gestó la época de los descubrimientos, insertando fragmentos —al igual que con otros personajes históricos o de la geografía sentimental del autor— del monólogo dramático de Cristóbal Colón, en "2": "Desembarqué en las Indias. Fundé Guanahaní. / Puse nombre a las cosas / porque no tenían nombre. / Los enseñé a rezar porque no tenían fe. / Les entregué mis sueños porque no tenían nada. // Perdí el norte magnético. Gané la eternidad" (p. 11). O en alusión a otros personajes anónimos o no, que en distintas superposiciones de planos, épocas y lugares, se van fundiendo en el texto como resultado compositivo de una mirada poética sincrética y abarcadora.</p><p>Todos son mar Mediterráneo, "Vienen de cualquier mar" (p. 9), "El mar como una puerta giratoria" (p. 10) en la que "El mar se hace pequeño" (p. 14), porque "Es el mar contra el mar" (p. 15). En el fondo de esa inmensidad acuática, la plenitud del mar se muestra como una "caja fuerte" (p. 17) que encierra múltiples secretos, acumulados en sustratos de generaciones y generaciones. En general, y aquí solo nos referimos a esta primera parte del libro titulada "Mediterráneos", en <em>Clima mediterráneo</em> asistimos a una reflexión rehumanizadora que revitaliza el tema de España, tan importante ahora, después de tantas décadas sin encontrar un poemario que de verdad aborde este asunto histórico con suficiente rigor lírico, un conjunto de poemas que entona una crítica escéptica, paródica y no exenta de ironía ante un mundo deshumanizado en el que las guerras y los desastres suceden lejos, o al menos lo suficientemente lejos como puede ser al otro lado de la pantalla.</p><p>Luis Bagué Quílez ha publicado un libro importante. Con tono seco y sentencioso en ocasiones, sin concesiones y con un puñado de verdades que nos punzan por dentro, su voz se ha convertido en un referente que en los últimos años ha ido cultivando una poesía cada vez más necesaria y decisiva en la que se combinan las preocupaciones colectivas y las inquietudes intimistas, es decir nuestras contradicciones actuales, rabiosamente actuales. Nadie debería dejar pasar este libro, que invita a ser leído desde su título.</p><p>  </p><p><em>*Juan Carlos Abril es poeta y profesor de Literatura. Su último libro es </em><strong>Juan Carlos Abril </strong><a href="https://www.bartlebyeditores.es/ficha_obra.php?genero=narrativa&id_genero=2&id_obra=203" target="_blank">Lecturas de oro. Un panorama de la poesía española</a><em> (Bartleby, 2014).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Nov 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan Carlos Abril]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Mare Nóstrum]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura española,Los diablos azules número 85]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[El espíritu y la nevera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/espiritu-nevera_1_1147685.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b1989190-0e60-4076-b771-50e60c1366ff_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El espíritu y la nevera"></p><p><strong>QwertyItziar Mínguez ArnáizLa Isla de SiltoláSevilla2017  </strong><em>Qwerty</em></p><p>  </p><p>Empezar diciendo que <a href="https://laisladesiltola.es/coleccion/tierra/qwerty/" target="_blank">Qwerty</a>, el último libro de <strong>Itziar Mínguez Arnáiz</strong> (Baracaldo, 1972), es un poemario que habla sobre la propia poesía no supone desvelar ningún misterio al lector que se acerque a él ni añade mérito alguno al crítico que esto escribe, ya que la propia escritora se encarga de dejarlo claro en una suerte de epílogo —"Nota de la autora"— que cierra el libro. Ahora bien, dadas las características del asunto elegido, su vastedad y sus matices, su historia, su papel tradicionalmente preeminente como género literario y, sobre todo, debido a las variadísimas perspectivas desde donde se puede abordar poéticamente este asunto, merece la pena que analicemos el lugar desde el que la autora vasca se posiciona y ataca los versos que conforman <em>Qwerty. </em></p><p>De entre todas las posibilidades que se le ofrecen a Itziar Mínguez, esta se decanta claramente por un discurso que evita las abstracciones hermenéuticas que podrían fatigar al lector, cuando no exasperarlo, en favor de una narrativa próxima a la experiencia poética media, como quien dice a pie de obra, y en un tono conversacional transparente y directo, tan característico de su ya más que reconocible voz poética. Si se tratara de un ensayo –de hecho creo que podríamos calificar a <em>Qwerty</em> como un ensayo metapoético— estaríamos hablando de un texto divulgativo que en ningún momento renuncia al rigor.</p><p>Ahora bien, si aceptamos la tesis anterior, es decir, que estamos ante una suerte de ensayo metapoético, se le podría reprochar falta de sistematicidad, de un hilo conductor coherente que lleve de la mano al lector por cada uno de los vericuetos por los que se mueve esta reflexión poética, ya que salta a la vista la ausencia de una estructura clara en este poemario. Los textos se suceden en un contínuum sin partes ni secciones ni transiciones más o menos marcadas, como quien deja que los poemas se coloquen a su libre albedrío en el libro o según el capricho que en cada momento les haya dotado de existencia en el papel. Probablemente ese discurso de la naturalidad, esa narrativa de lo cotidiano del que hablábamos antes, guarde una relación directa con este caos organizativo, pero creo que a un asunto de la complejidad del que se trata en el libro hasta cierto punto no le habría sentado nada mal un poco más de sistematicidad, que habría contribuido a dotar al libro de  una menor sensación de dispersión.</p><p>En cualquier caso, pese a la tesis adelantada y quizá un poco atrevida, no olvidemos que estamos leyendo un poemario cuya estructura –o ausencia de ella— también le confiere una significación particular. Parece decirnos con ello Itziar Mínguez Arnáez que los caminos por los que transcurre la poesía se parecen a los de la vida en su multiplicidad, en su variedad, en su simultaneidad, en su desorden; porque vida y poesía son sinónimos para la poeta, incluso se simbiotizan irremediablemente –"Conclusión poético-existencia"—. Esos senderos por los que caminan poesía y vida los recorremos cotidianamente todos, consciente o inconscientemente, porque se hallan a la altura de los adoquines de las aceras y en lo más prosaico de nuestro día a día, mucho más acá de las alturas intangibles del Parnaso desde donde siempre, para hacerse los importantes, nos han contado algunos poetas que los podíamos encontrar.</p><p>Así, en un intento de desmontar el aura etérea y mística en que tradicionalmente se ha instalado la poesía por la acción interesada de esos mismos poetas, resulta llamativo comprobar en <em>Qwerty </em>cómo Itziar Mínguez tiende a deslizar su mirada, a veces irónica, a veces sarcástica, a veces desengañada, hacia las mezquindades del mundillo poético con sus envidias, sus egos estratosféricos, sus premios y congresos, sus poetas-profetas,… Son muchos los textos que tratan este asunto tan terrenal, tan humano —¿tan poco poético?—, pero quizá ninguno tan clarividente como el titulado "Happy end".</p><p>En esta línea desmitificadora aún se puede bajar un peldaño más, ese que en cierto modo explica algunas de las mayores miserias de la poesía cuando se cruza con las necesidades primarias del vivir. <strong>Bécquer </strong>se preguntó en su famosa Rima XXI qué era eso de la poesía, igual que hace Itziar Mínguez en <em>Qwerty</em>. Y la respuesta que ofrece la poeta vasca no puede ser más becqueriana: "Eso que alimenta mi espíritu/ mientras mi madre/ me llena la nevera", muy en la honda del mismo Bécquer en su Rima XXVI: "Voy contra mi interés al confesarlo,/ no obstante, amada mía,/ pienso cual tú que una oda sólo es buena/ de un billete del Banco al dorso escrita".</p><p>Pero no toda la reflexión poética en <em>Qwerty </em>anda tan embarrada de la más prosaica realidad. También hay espacio para el discurso político-poético –quizá sin salir completamente del barro—, como en los poemas consecutivos "Libertad de expresión", "DIN A4" e incluso "El censor"; o para asuntos más elevados como la percepción que de la poesía suele tener el público que se acerca a ella –"Soneto vs. verso libre", "Injurias y calumnias" o "Ser poeta"—, la trascendencia íntima de la experiencia poética tanto para el lector como para el autor —"Muerte en el olvido", "La vida, los libros" o "La poesía es un arma cargada de futuro", por ejemplo—, las cuitas del poeta en su taller –"Tetris"—…</p><p><em>Qwerty</em>, en su brevedad, en su difícil sencillez, es un poemario policromático, polifacético y polisémico. Pasear al lector de esta reseña por todos sus rincones se antoja una misión casi imposible y además una traición a quien quiera disfrutarlo. Así pues, lo dejamos aquí pero no sin antes fijar la mirada en algo que está contenido en el neologismo –por llamarlo de alguna manera— que da título al libro,<em> Qwerty</em>, y que abraza al libro en su conjunto: algo tan propio de la poesía como nombrar la innombrable, crear una realidad poética que pueda proporcionar nuevos significados, nuevas maneras de contemplar la vida enriqueciéndola y afinándola. Al fin y al cabo, la tarea fundamental del poeta y de la poesía.</p><p><em>*Juan Carlos Sierra es profesor de Literatura. </em><strong>Juan Carlos Sierra</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Nov 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan Carlos Sierra]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Poesía,Los diablos azules número 85]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Cuidado con el campo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cuidado-campo_1_1147680.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c10d5db8-819e-48a5-b1ab-bf65187179c1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuidado con el campo"></p><p><strong>Años de sequíaJane HarperSalamandraBarcelona2017</strong><em>Años de sequía</em></p><p>En la época en la que está tanto de moda fantasear con el abandono de la ciudad para buscar la autenticidad del campo, en la que muchos habitantes de las grandes y asfixiantes urbes meditan cambiar radicalmente su forma de vida buscando en la naturaleza un espacio mucho más confortable, acaso cercano, se publica esta novela negra ambientada en un pueblo remoto de Australia en la actualidad para recordarnos que los dramas rurales también existen. Y los asesinatos y los vecinos mal encarados, y las disputas familiares que se infectan a lo largo de décadas…</p><p>Aunque algunas editoriales lo llaman ya <em>country noir</em>, un subgénero más de la novela negra, como la brillante ópera prima de <strong>Brian Panowich</strong>, <em>Bull Mountain</em>, quizá sea más adecuada la etiqueta de <em>western</em> policíaco en este caso. <strong>Jane Harper</strong>, inglesa de nacimiento y australiana de adopción, escribe en <a href="http://salamandra.info/libro/anos-sequia" target="_blank">Años de sequía</a>, su primera novela, la turbulenta historia de un pequeño pueblo del oeste australiano, Kiewarra, que sufre la mayor sequía de su historia cuando la conmoción de un triple crimen asalta a sus habitantes, provocando que la locura, el miedo y el pasado aparezcan para provocar una virulenta reacción en cadena que no va a dejar a nadie ileso.</p><p>Luke, su mujer y su hijo han sido brutalmente asesinados. La teoría inicial es que el padre los ha matado y luego se ha suicidado, pero los padres de Luke no creen esa versión y avisan a un viejo amigo de su hijo, Aaron Falk, que tuvo que irse obligado del pueblo hace bastantes años y que trabaja como policía en un grupo especializado en delitos financieros. Su vuelta será un reguero de desencuentros y problemas con sus antiguos vecinos, tendrá que investigar con la única ayuda del nuevo <em>sheriff</em>, Raco, un hombre honesto que también descubrirá en qué clase de población se encuentra y dónde nadie parece ser lo que dice. En Kiewarra la sequía es una protagonista más, en la que acabas sintiendo la ropa pegada al cuerpo y sudando cuando la trama se precipita definitivamente. El clima como variante desestabilizadora de una población extenuada que la autora transmite perfectamente, describiendo ese ambiente asfixiante sin agua ni lluvia  en el que el calor suele precipitar la locura…</p><p>Jane Harper tiene la capacidad de realizar perfiles psicológicos brillantes de sus personajes sin idealizar a sus protagonistas, sin convertirlos en héroes. Así, la paciencia y el control que caracterizan a Falk —que sufre vejaciones y humillaciones sin contrarrestarlas— no siempre son cualidades que ayuden al protagonista a encontrar la verdad. Junto con Raco forman una buena dupla de policías, se equilibran, siempre dentro de la ley. El libro es poderoso por su gran ambientación, su excelente  trama, y unos personajes muy bien trazados dentro del ambiente opresivo y deprimente que se vive en el pueblo. Todo el mundo tiene secretos tenebrosos, hay múltiples sospechosos, los personajes son consecuentes con su manera de ser, lo que los hace verosímiles. Además la autora emplea los flashbacks en el tiempo para entender la historia con todos los detalles y que cuenta con un final extraordinario. La secuencia con la que concluye la posible caza al asesino es memorable y mantiene el suspense hasta la última línea, yendo de menos a más hasta un final escalofriante. Hay en <em>Años de sequía</em> reminiscencias de <em>A sangre fría</em> de <strong>Truman Capote</strong> por los detallados perfiles psicológicos de sus protagonistas y la brutalidad de los asesinatos y cómo afectan éstos a la psicología general de una población rural.</p><p>Esta es una novela sobre los secretos, de cómo la adolescencia puede marcar de por vida en un ambiente rural desasosegante, que parece casi un western en muchos momentos, donde se retratan las miserias humanas de una sociedad cerrada que describe la presión social en el ambiente rural, que habla sobre los prejuicios y sus movedizos cimientos, sobre las segundas oportunidades y si cambiamos o no a lo largo del tiempo. ¿Cuál es la verdad? Quizá no sea siempre la misma para todos…</p><p><em>*Pablo Bonet es poeta y librero de guardia en la Librería Muga.</em><strong>Pablo Bonet </strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Nov 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo Bonet]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Cuidado con el campo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Los diablos azules número 85]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La razón produce monstruos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/razon-produce-monstruos_1_1147672.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/88f1bf54-3b17-4fa9-9d2e-fdabd55e6d3e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La razón produce monstruos"></p><p><strong>La edad de la ira. Una historia del presentePankaj MishraGalaxia GutenbergMadrid2017</strong><em>La edad de la ira. Una historia del presente</em></p><p>  </p><p>Uno de los más famosos grabados de <strong>Goya </strong>lleva por título: "El sueño de la razón produce monstruos". Algo análogo quiere decirnos el autor indio <strong>Pankaj Mishra</strong> en la obra que nos ocupa, con la diferencia de que no es un sueño el monstruo que la razón ha producido, sino la inevitable consecuencia de su hegemonía. Y donde decimos razón, entiende Mishra la modernidad, que ha entrado en una era en la que el resentimiento y la ira son inevitables y globales. Su nuevo libro ensaya una explicación del presente, desplegando una erudición notable y recorriendo la historia de varias partes del mundo. Su peculiar posición en el mundo intelectual de hoy en día, originario de India y con gran conocimiento de la historia del Asia, y además con un conocimiento envidiable de la historia intelectual de Occidente, le otorgan una autoridad que pocos escritores poseen. Una autoridad que le hizo enfrentarse al historiador <strong>Niall Ferguson</strong>, por ejemplo, al hacer una reseña de su libro <em>The West and the rest</em>, en la que le reprocha leer la historia de Occidente con cristales no solo teñidos del color de su preferencia, sino opacos a buena parte de la historia de las últimas centurias.</p><p>El mundo occidental se ha fabricado una historia rosada de la emergencia de su modernidad, según la cual la ciencia y la racionalidad emergieron como faros de luz en las tinieblas de la edad media, disolviendo viejas creencias y supersticiones, y enrumbando por el camino del progreso. Además, las varias revoluciones políticas nos habrían procurado un mundo más democrático y provisto de más libertades. Si bien Mishra no niega esta visión de la historia, la considera incompleta y sesgada. La parte del mundo que vio surgir la industrialización, la expansión de la democracia, que promovió la promesa de igualdad, fraternidad y justicia para todos, también es el mismo que colonizó, no pocas veces de manera brutal, a buena parte del mundo, que se encaramó sobre la esclavitud para prosperar económicamente y que fue responsable de genocidios, guerras masivas y de la expoliación del planeta. La modernidad no solo ha traído progreso material, con todas sus expectativas de ascenso social, de una vida acomodada y justa, sino la frustración de millones al constatar que dichas expectativas no siempre pueden ser satisfechas, al contrario, se presentan cada vez más distantes al acumularse la riqueza en una minoría que protege sus predios y no está dispuesta a abrir las puertas de la prosperidad a todos.</p><p>Mishra puntualiza el hecho de que hay cientos de millones de gente afectada por el resentimiento, que ya habían estudiado también <strong>Nietzsche </strong>o <strong>Scheler</strong>, el que produce ver las premisas en las que se sustenta el capitalismo, esto es, de un avance de la libertad y la democracia y las oportunidades, convertidas en fuegos fatuos, y verse a sí mismos confinados a los márgenes del paraíso que se supone crea el mercado libre. Para mostrar el estado en que se encuentra el mundo Mishra opta por escoger episodios y escritores y líneas de confrontación intelectual que, a su parecer, ejemplifican este fenómeno de una ira generalizada, que lleva a fenómenos tan dispares como la bomba que pusiera <strong>Tim McVeigh</strong> en América, destrozando un edificio federal, y la desesperada huida de tantos europeos a convertirse en militantes del Daesh en Irak y Siria, por más que sus supuestas ideologías difieran en la superficie, no sin pasar por episodios como el de <strong>D'Annunzio</strong> tomando la ciudad de Fiume con un pequeño ejército que inspiraría más tarde al fascismo italiano, además de detenerse en el surgimiento del nacionalismo hinduista de la mano de ideólogos que vislumbran un futuro de regeneración de la vieja gloria Hindú (lo cual podría suponer la eliminación genocida de la gran minoría islámica de la India). Por su recuento de la historia pasan los nacionalistas de Alemania, los revolucionarios rusos, los anarquistas o los nacionalistas italianos como <strong>Mazzini</strong>, que inspirarían a otros ideólogos en lugares tan distantes como la India.</p><p>La modernidad, y la globalización, no solo llevan ciencia y progreso a los países que las abrazan, pues los beneficios alcanzan casi siempre en los países emergentes solo a una élite. Además, al acarrear un enorme poder disolvente del tejido de las sociedades a las que llega, en cuanto disrupción de las viejas tradiciones, religiones y creencias, la modernidad deja a muchas comunidades en un limbo entre el universo precedente y el que no pueden compartir con plenitud, con las consiguientes confusión y dislocación existenciales. Para ilustrar estos puntos Mishra se vale, entre otras, de la confrontación entre <strong>Voltaire</strong>, con su confianza plena en el poder de la razón para iluminar los caminos del mundo, y <strong>Rousseau</strong>, quien ya viera en la entronización del individualismo, la codicia y la vanidad, signos de degeneración moral y vital. Voltaire, quien también era empresario, alabó en su tiempo a gente como Catarina de Rusia y se mostró favorable a la desaparición de Polonia, expresando una de las características del nuevo mundo moderno: la primacía de la ganancia material por sobre todas las cosas. Las ideas de Rousseau, en cambio, inspirarían a toda una generación de románticos que privilegiaban la elevación del espíritu por sobre el progreso material y que le dieron sustento intelectual a la idea de un espíritu del pueblo o de las naciones, algo que persiste hasta nuestros días. Para Mishra no hay demasiada diferencia entre el romántico que va a pelear por una causa nacionalista, aunque fuera foránea, y el joven desencantado de Europa que va a luchar por el Daesh en Siria. Ambos encuentran un sentido existencial en dichas luchas, aunque no por las aparentes razones, sino por el resentimiento que produce sentirse excluido de los privilegios del progreso material y por ver desmoronarse los valores de sus ancestros, a la vez que sentirse foráneo en el propio lugar de nacimiento. Mishra enfatiza que estos jóvenes islamistas radicalizados tienen una educación religiosa muy pobre, como tampoco la tienen incluso los que les incitaron a seguir este camino, imanes con poca formación, y que lo que les lleva a emprender tal camino es verse como excretados del proceso iniciado por la modernidad. A todo esto debe añadirse algo que occidente prefiere olvidar, que es el colonialismo, el cual está cualquier cosa menos olvidado en los países que lo sufrieron, lo que aumenta el resentimiento y la ira.</p><p>El mismo fenómeno le parece evidente a Mishra en su propio país, ahora gobernado por un hinduista radical probablemente corresponsable de una matanza de musulmanes cuando era el gobernador de Gujarat, pero a quien sus compatriotas votaron por una clara mayoría. India es un país de enormes contradicciones en el que, de una parte, envían satélites a Marte, usando la más alta tecnología, y de otra parte, un tercio de la población no tiene acceso a servicios sanitarios o es analfabeta. En dicha situación, en la que un tercio de la población se ve excluida de los beneficios del crecimiento económico y habitante de las márgenes pauperizadas del mismo, no es difícil que venga alguien prometiendo la restauración de la gloria mítica del pasado y atraiga la atención de una población mayoritariamente joven, como en todo país emergente.</p><p>Incluso en los países económicamente más avanzados, como los europeos, vemos el surgimiento de una corriente de opinión más inclinada a la derecha radical, excluyente de los extranjeros y nacionalista. Todos estos fenómenos, según Mishra argumenta en este libro de gran erudición y elegancia expositiva, están conectados y no son excepciones, sino parte del proceso mismo de la modernidad, que no solo produce dulces sueños, sino monstruos que ahora vienen a hacer realidad otros sueños que creíamos olvidados. Como en sus otros libros, lo que expone no está exento de polémica, pero esa es la función de un libro ensayístico, el provocar la discusión que necesitamos ahora más que nunca, sino queremos ver que los ataques terroristas, y las derechas radicales, y los militantes islámicos se multipliquen hasta provocar una reacción como las que vimos en el siglo veinte, con guerras catastróficas y exterminios masivos. Mishra cree que el presente tiene una historia distinta de la que nos contamos a nosotros mismos en tintes favorables y que ignorarla es incurrir en el riesgo de repetirla y repetirla.</p><p><em>*Frans van den Broek es escritor. </em><strong>Frans van den Broek</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Nov 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Frans van den Broek]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La razón produce monstruos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayo,Literatura,Los diablos azules número 85]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Imagine]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/imagine_1_1147665.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/555ba7fe-b1df-4600-ada4-66d229e446b7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Imagine"></p><p>Hello, <strong>John</strong>!</p><p>No hace falta que me contestes. Y no te vayas a creer que soy otro loco como el que te jodió la vida. Es que yo suelo hablar con los que ya no están, o mejor dicho, a los que ya no están, a los que admiré o a los que quise. Como no creo en dioses…</p><p><em>Imagine there's no heavenNo hell below usAbove us only sky</em></p><p>Exactamente. Como no creo en una vida más allá que esta que me han dado y que me gano…</p><p><em>And no religion too</em></p><p>Eso, bueno, que como no soy creyente pues hablo imaginariamente con mi hermano, con mis padres, con amigos que se fueron antes que yo, o tipos como tú a los que no conocí pero que admiré y me eran tan cercanos que… En fin es la forma que tengo de guardar memoria. Y además así a veces me desahogo. Hoy es una de esas veces.</p><p>Verás, estoy viviendo en Nueva York, en Manhattan. ¡Qué ciudad, John! No me extraña que te gustara tanto. Y ando triste y enfadado porque en mi país quieren poner una frontera. Bueno, una por ahora.</p><p><em>Imagine there's no countries</em></p><p>Pues está difícil de imaginar, John. Porque cada vez hay más países. Lo mismo está pasando en muchas otras regiones del planeta. Los ricos que se quiere separar de los pobres. Los de la Liga Norte en Italia, los de los Estados ricos de sur en Brasil, los de Baviera en Alemania ¡Los británicos en Europa! No te revuelvas en tu tumba. Total, ya ni te va ni te viene. Y en España, Cataluña, John. ¿Te acuerdas de Cataluña? Los más ricos, John. Y aunque no fueran los más ricos, da igual, los más patriotas John, los corsos, los flamencos, los húngaros, los vascos. Está el mundo como para soñarlo sin fronteras. Íbamos bien, hemos creado Europa, estamos uniendo 28 antiguos países. Es fantástico John, tenías tanta razón, pero ahora…</p><p><em>You may say I'm a dreamerBut I'm not the only one</em></p><p>Tú no eres el único, pero somos pocos. Los que soñamos un mundo sin fronteras estamos hundidos. Entre los insolidarios, esos tipo de clase media que creen que viven mejor que los demás porque se lo merecen, y los primitivos de pensamiento a los que les va lo de las banderas y las patrias, estamos perdiendo terreno John, nunca mejor dicho. Lo peor, lo que hace más daño es que se ha propagado la idea de que estas pandas de insolidarios y patriotas que quieren separarse son revolucionarios progresistas. ¿Que no puede ser? ¿Que no te lo crees? Pregúntale a tu mujer.</p><p>Hay que desenmascararlos, John. Tenemos que dar la cara. Hay gente en ello. Mira, estoy sentado ahora mismo en la fuente de Washington Square. ¡Qué plaza con más arte y más encanto! Me recuerda a la plaza de Mina de Cádiz. ¿Qué nunca estuviste en Cádiz? Es un sanatorio mental que tenemos en España. Aquí estoy frente al famoso arco donde empieza la quinta avenida, admirando la enorme estructura que el artista chino <strong>Ai Weiwei</strong> ha montado bajo él. Es una jaula de barrotes de acero, una frontera que separa los dos lados de este Arco de la victoria de la democracia, rota por un pasadizo con la silueta de dos personas abrazadas. Es una de las 300 obras que ha distribuido por todo Nueva York para llamar la atención “contra los movimientos migratorios y el profundo impulso social y político destinado a dividir a los países”. Una exposición a la que, irónicamente, ha llamado “Las buenas vallas hacen buenos vecinos”, un proverbio popular sacado de un poema muy conocido aquí titulado “Reparando el muro”. Es listo este chino. Me recuerda a ti. Con ese título, Ai Weiwei quiere hacer ver que ideas sencillas, populistas, como este refrán, son usadas por las fuerzas políticas y económicas para alimentar el miedo y los prejuicios, calando en los más débiles creando enloquecidos patriotas. “We should rethink humanity as a one” [“deberíamos repensar en la humanidad como una sola”]<em>,</em> dice Ai Weiwei. Suena a ti, ¿no te parece?</p><p><em>I hope some day you'll join usAnd the world will be as one</em></p><p>¿Ves? Pero cada vez hay más fracturas dentro de los pueblos, de las familias, de los grupos de amigos. ¡Es tan fácil alimentar el demonio de los otros! Tan solo necesitan una bandera, o un dios, o un idioma, y crear un enemigo. No es fácil mantenerse cabal ante una educación basada en eso. En España lo habíamos logrado. No nos gustan las banderas, John, habíamos escarmentado después de sufrir tanto con una guerra entre hermanos y una larga dictadura. Habíamos dejado de ser nacionalistas. Y ahora estos independentistas nos incitan a sacarlas. Saben que nuestra fuerza moral reside en que no nos gusta sacar nuestra bandera, en que no nos gustan las banderas. Y por ahí nos atacan. Es jodido, John. Espero que nos mantengamos firmes, que no caigamos en la trampa. Que a pesar de este tremendo reto sigamos pensando que el nacionalismo es retrógrado, es el pasado, lo caduco, lo putrefacto que dirían <strong>Lorca </strong>y <strong>Dalí</strong>, que no hay futuro si no lo construimos uniendo.</p><p><em>Imagine all the people sharing all the world</em></p><p>Así es, no hay otro futuro que ese. Lo contrario lleva a la destrucción de nuestra civilización.</p><p><em>Imagine there's no countriesIt isn't hard to do</em></p><p>Es difícil, John. Ahí no te doy la razón. Es muy difícil. Tu no has visto lo de las migraciones, los campamentos, las vallas. Hay 60 en el mundo. En Europa, 12. Y ese muro que quieren construir aquí para separar México. Tenemos que pensar algo menos ambicioso para avanzar. Ese es el objetivo: un único mundo, un mundo sin países, pero hay que ponernos metas alcanzables.</p><p><em>Not one more border.</em></p><p>Eso es John. ¡Ni una frontera más! ¡Ni un muro más!</p><p><em>*Juan Manuel García Ruiz es profesor de investigación del CSIC. </em><strong>Juan Manuel García Ruiz</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Nov 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan Manuel García Ruiz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Imagine]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Los diablos azules número 85]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lenguaje, política y verdad en George Orwell]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/lenguaje-politica-george-orwell_1_1147653.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/534d1bc1-f3b1-460a-a47a-4435402d7dc9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lenguaje, política y verdad en George Orwell"></p><p>Estos diez escritos, fechados entre 1937 y 1948 y reunidos por <strong>Miquel Berga</strong>, profesor de Literatura Inglesa de la Universidad Pompeu Frabra, bajo el título <a href="https://www.megustaleer.com/libro/el-poder-y-la-palabra/ES0155990" target="_blank">El poder y la palabra. 10 ensayos sobre lenguaje, política y verdad </a>(Debate, 2017), suponen un aliciente para el debate político. En ellos, <strong>George Orwell</strong> parte del análisis de los primeros años de la Guerra Civil española, para explicar cómo se corrompe el lenguaje político. La “versión autorizada” de los hechos acaecidos en esta guerra se dictará como solución de compromiso entre los dirigentes de la burguesía y la nueva fuerza dominante en la izquierda europea: el comunismo soviético. A esta versión accederá la opinión pública inglesa para irritación de este brigadista voluntario y, a partir de ella, percibirán el conflicto en blanco y negro no solo sus paisanos. Pero la verdadera lucha, llevada también al terreno del lenguaje, no se librará, según Orwell, entre fascismo y democracia, sino entre revolución y contrarrevolución.</p><p>Aquello que de manera sistemática y contumaz se trataba de negar era también el objeto de la mayor represión: una revolución democrática en marcha. “En las zonas donde el fascismo fue derrotado, no se contentaron (los obreros) con expulsar de las ciudades a los soldados rebeldes, también aprovecharon la oportunidad de apoderarse de las tierras y las fábricas y de sentar a grandes rasgos las bases de un gobierno obrero por medio de comités locales, milicias obreras, fuerzas policiales y demás”. Con la “versión autorizada” se trataba más de borrar del lenguaje este intento español de establecer una democracia real y no tanto de luchar contra el fascismo y por la democracia.</p><p>  </p><p>En el VIIº Congreso Internacional Comunista, celebrado en Moscú durante los meses de julio y agosto 1935, se decidió acabar con la política aislacionista establecida desde 1920, año en el que se había declarado la guerra “a todos los partidos de la socialdemocracia amarilla”. Se propuso, además, la creación de frentes populares, en los que los comunistas colaboraran con los socialistas y con otras fuerzas progresistas para combatir el fascismo, como cuenta <strong>Josep Fontana</strong>.</p><p>Se entiende, de este modo, la influencia directa sobre los comunistas europeos y la tendencia que denuncia Orwell de combatir otras opciones de izquierda que no entraran en sintonía con los intereses estratégicos de la URRSS. Así, el Frente Popular, en la medida en que dependía de los comunistas, y estos a su vez del PCUS, luchaba de la mano con la burguesía española, teóricamente, para vencer el fascismo. Pero en la práctica, trataba más de aplastar por todos los medios ese conato revolucionario que ponía en cuestión el equilibrio de poderes en esa alternativa al fascismo.</p><p>Era más importante que los obreros no tomaran las fábricas, que impedir a <strong>Franco </strong>conquistar el poder. Y así lo veía Europa, y sobre todo Inglaterra, a través de la “versión oficial”. Justificar esta versión y cortar el paso a cualquier término y a cualquier significación que aludiera a lo que realmente sucedía era un objetivo prioritario. La represión del POUM, por ejemplo, quedaba justificada por razones de prudencia: si se alentaba la revolución podía ponerse en peligro el pacto franco-soviético y la anhelada alianza con el Reino Unido.</p><p>Orwell creía que el peligro del totalitarismo soviético era mayor que el del auge de los fascismos, pues aquél se había impuesto como ideología en Rusia y estaba influyendo de manera decisiva en la izquierda europea con un lenguaje más potente y sibilino.</p><p>La historia dará a esta opinión su verdadero alcance, pero justo ese lenguaje con vocación totalitaria constituirá el objeto de su análisis. A quien, desde la izquierda, ponía en evidencia al rey desnudo, esto es, a aquel que veía al fascismo y la democracia burguesa como Tweedledum y Tweeledee, como las dos caras de la misma moneda, se le tildaba primero de “iluso visionario” y, si no desistía, entonces se subía de tono para acusarle de “traidor”, o peor aún, de “trotskista”. Ese atributo tan específico, una vez degradado a mera injuria, era suficiente para considerar al sujeto un fascista encubierto, alguien peligroso que con sus verdades ofrecía armas al enemigo y ponía en riesgo al frente antifascista. Se deslizaba así la palabra hacia la acción. Se había creado una causa, un motivo suficiente, para considerar a ese individuo como un elemento indeseado a “eliminar”, o dicho de manera inteligible: como a una persona a la que había que matar, por haberse atrevido a poner en cuestión la “verdad oficial”. De los numerosos ejemplos sobre esta degradación del lenguaje, cabe rescatar uno que afectaba al término “fascismo”, cuyo significado se iba debilitando hasta perderse o simplemente designar “algo que no es deseable”.</p><p>Visto así, el proceso se retroalimenta, el deterioro del lenguaje daña lo político y la degradación política empobrece el lenguaje. Con la atrofia política, el lenguaje comienza a poblarse de términos ambiguos, desaparecen los vocablos demasiado comprometedores, la vaguedad e imprecisión domina los discursos, los términos comienzan a significar casi lo contrario de lo que aparentan, las metáforas desgastadas circulan como talismanes, y los escritores, periodistas e intelectuales dejan de tomarse la molestia de escoger los verbos con el significado apropiado o las frases precisas.</p><p>La solución a esta degradación solo puede venir por la regeneración del lenguaje político, curado y revivido por la tenaz voluntad de verdad de escritores, intelectuales y artistas. Orwell incluso propone formar comunidad, para la invención de unos miles de términos. Con un nuevo lenguaje redefinido en sus términos, se podría acabar así con la ambigüedad que impide poner en palabra “esos sentimientos humanos comunes que a todos nos unen”. Un lenguaje nuevo –protesta— no debe sonar artificioso, puede incluso encontrar mayor armonía entre la palabra y el sonido que la representa. El sonido elegido puede ser más natural, más cercano intuitivamente a lo expresado. Un lenguaje así es algo que intenta alguien como su admirado <strong>Joyce</strong>. Pero un hombre solo no va muy lejos. Debe haber cooperación, alianza intelectual, para salvar a la lengua inglesa de su debacle.</p><p>La otra cara de la creación lingüística es la “nueva lengua” de <em>1984</em>. Lengua creada para el olvido y como expresión de una sociedad esquizofrénica. En ella se conservaría por un lado el lenguaje actual, algo empobrecido en sus términos (“definidos con mayor rigidez”), pero útil para resolver la acción y pasión relativa a la vida cotidiana. Y por otro lado, crearía de manera divergente su propio vocabulario y un lenguaje científico, siempre elusivo de todo tema y reflexión abierta de carácter político, que pudiera encajar las piezas del puzle tecnocientífico y la organización del trabajo con miras al beneficio. El lenguaje político borraría cualquier término crítico, o que llamara a la reflexión, y despertaría “una adhesión ciega y entusiasta”. Pero su característica principal sería la de borrar y destruir términos sugerentes del compromiso con la verdad y la política. Su misión principal sería el olvido. Esta “nueva lengua” sería el fiel reflejo de una sociedad totalitaria, como aquella que Orwell temía se impusiera en Europa través del comunismo soviético.</p><p>La paradoja es que, en nuestros días, no en 1984 sino en 2017, esa lengua parece imponerse inexorablemente a través de la experticia de las corporaciones y las agencias. Nacida, como ha nacido, del cruce del <em>management</em> con las “ciencias cognitivas”, se expande implacable por todos los ámbitos y territorios, para sepultar los viejos lenguajes locales y ganar cada vez más espacio. Y no solo consigue renovar el  vocabulario, transforma además las organizaciones en su funcionamiento y —generando una vorágine inasumible de olvido— suprime con idéntico énfasis teorías, términos y conceptos, que puedan cuestionar lo políticamente correcto. Por desgracia, la izquierda también ha sucumbido a sus dictados expertos (género, políticas llamadas de igualdad, mediación, etc.).</p><p>Pero entonces no era tan oscura la noche. Orwell todavía cree en la posibilidad de dignificar la política y su lenguaje. Para ello, los gobiernos deben hacer un esfuerzo por acercarse al lenguaje y al sentir del pueblo y los intelectuales, por su parte, deben no cejar en su empeño por alumbrar la verdad de los hechos.</p><p>Pero aquí hay un problema casi metafísico. “Todas las preferencias y aversiones, todos los sentimientos estéticos, todas las nociones de lo que está bien y lo que está mal… manan de sentimientos que son más sutiles que las palabras”. La palabra apenas puede atrapar esa base común humana que aportan los sentimientos. Escapar a ese “aislamiento” es el motor de la literatura. Entonces, ¿cómo atrapar lo esencial? Orwell, admirador del filósofo positivista <strong>Alfred Ayer</strong>, ve la solución en “dotar al pensamiento de una existencia objetiva”. Y, en ayuda de ello, viene un fabuloso instrumento, nuevo y poderoso, capaz de poner en común hasta los más imbricados sueños: el cine. En él podrían desplegarse los auténticos motivos (no racionales) que tenemos para la acción y, de este modo, poder abandonar las falsas racionalizaciones con las que nuestro pensar trata de dar cuenta de aquello que hacemos. De cualquier modo, Orwell ve necesario “descubrir esos sentimientos, por ahora sin nombre, que los hombres tienen en común”.</p><p>Esta base sentimental universal es condición de pacificación, pero antes es menester aclarar y definir los términos para aclarar aquello que nos une. Y es aquí donde la ingenuidad positivista viene a socorrer la empresa. Definir inequívocamente en el plano lingüístico, para que la acción responda a nuestros intereses acordados. Desde esta suerte de atomismo lógico, todo desvío en la acción (con sus consecuencias pasionales) es solo un error, y no deriva más que de la ausencia de posiciones confusas del lenguaje usado.</p><p>Si el lenguaje político estuviera bien definido en sus términos más recónditos, los que apuntan al estado de ánimo, la población no estaría divida por la pasión de estar encapsulada en el lado “comunista” o en el lado “fascista”.  Desde este punto de vista, saber a qué conducen tales términos no puede ser más que un ejercicio intelectual de clarificación y definición. Pero, como el propio Orwell señala, “la decadencia de una lengua ha de tener, en definitiva, una serie de causas políticas y económicas”.</p><p>Para hacerle justicia y no arrinconarlo entre los positivistas, hay que decir que la buena definición no la ve Orwell como producto empaquetado en un despacho universitario, sino como resultado de una actividad crítica capaz de captar los sentimientos comunes y de acceder al lenguaje y a la demanda genuina de la población. Esa pasión por la verdad sintonizaría así con una suerte de lenguaje soberano que emerge desde las entrañas de la gente, desde su dolor más genuino.</p><p>Pero una población divida por la filiación política, por la simpleza de sus eslóganes, justificaciones y proclamas, está cerrada de entrada a la verdad y la honestidad. Y sus dirigentes, en la medida en que alimentan la visceralidad de sus creencias y posiciones, no solo se privan de acceder a dicha verdad, sino que se vuelven perezosos, deshonestos y mentirosos. Todo “lo nuestro” es bueno, todo lo del contrario malo. Y a eso le llaman patriotismo, mientras se llenan de orgullo por la pertenecer a tal o cual partido político. No es el trabajo de labrar una verdad política lo que les eleva el sentimiento, sino el saber que pueden aplastar al contrario con medios cada vez más canallescos y mendaces. Pero, en eso, quien tiene el poder tiene la responsabilidad. Y, generalmente, no solo lo consiente, sino que lo promueve.</p><p><em>*Sergio Hinojosa es profesor de Filosofía. </em><strong>Sergio Hinojosa</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Nov 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sergio Hinojosa]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Lenguaje, política y verdad en George Orwell]]></media:title>
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