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    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 88]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/los-diablos-azules-numero-88/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 88]]></description>
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      <title><![CDATA[Reencarnaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/reencarnaciones_1_1203073.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/493e9cd1-55c0-4e19-8061-79b12330dd21_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reencarnaciones"></p><p>  </p><p><strong>Reencarnaciones</strong></p><p>Una de mis abuelas casi brinda</p><p>en la última noche de dos siglos:</p><p>nació en el XIX y por muy poco</p><p>no se asomó al 2000 como quería.</p><p>En sus casi cien años lo vio todo,</p><p>el amor y la guerra, los hijos y la muerte,</p><p>la ausencia del marido, la fortuna y el hambre.</p><p>Penélope incansable, tejió para sus nietas</p><p>cubrecamas enormes, escarpines y chales,</p><p>y nos dejó en herencia un viejo sonotone</p><p>del que después supimos que nunca funcionó.</p><p>La que falta, la madre de mi madre,</p><p>inauguró una estirpe de mujeres hercúleas</p><p>que continúa hoy con sus hijas y nietas,</p><p>mujeres de una pieza que lucen en su rostro</p><p>orgullo y dignidad, que llevan en su espalda</p><p>el recuerdo común de tantos muertos.</p><p>Nació en el siglo XX y vio, sin disfrutar,</p><p>cómo empezaba el nuestro, tan lejano.</p><p>Los naipes que alegraron su vejez</p><p>no repartieron bien los comodines.</p><p>Es fácil encontrarlas todavía</p><p>en las ciudades que las acogieron,</p><p>compartiendo un café con las amigas,</p><p>dictando una receta, cosiendo un dobladillo.</p><p>No parecen las mismas, tienen nombres distintos</p><p>y enviudaron a diferente edad.</p><p>Si las miras despacio, sin embargo,</p><p>verás que ni envejecen ni se mueren,</p><p>tan sólo se reencarnan.</p><p>Son mujeres perpetuas.</p><p><em>*Javier Bozalongo es poeta. Su último poemario, </em><strong>Javier Bozalongo</strong>Todas las lluvias son la misma tormenta<em>, ha ganado el Premio de Poesía Blas de Otero. </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Dec 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Bozalongo]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Literatura,Literatura española,Poesía,Poetas,Los diablos azules número 88]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Abriendo la universidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/abriendo-universidad_1_1148528.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f40cb2be-6208-45ac-a998-7200c8b573e4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Abriendo la universidad"></p><p><em>Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Les dejamos esta sala para que comenten sus lecturas y nos ayuden a componer nuestra biblioteca. Si formas parte de un club de lectura, puedes escribirnos a losdiablosazules@infolibre.es para contarnos vuestra historia y hacernos llegar vuestras recomendaciones.</em><strong>losdiablosazules@infolibre.es</strong></p><p>___________________________________​</p><p>Las bibliotecas son un elemento indispensable en el tejido social, cultural y educativo de un país. En el caso de las bibliotecas universitarias, esta importancia se ve aún más acentuada por el carácter de apoyo directo e inmediato a las tareas de investigación y docencia que se llevan a cabo en la institución en la que están enclavados.</p><p>No obstante creemos firmemente que las bibliotecas universitarias, han de desarrollar, un conjunto de actividades añadidas a las ya tradicionales y que se enmarcarían dentro de los llamados "servicios a la comunidad". Así lo entiende la Biblioteca Universitaria de Granada: el compromiso social debe estar en la base de la creación de toda biblioteca moderna en la sociedad de hoy en día.</p><p>En este sentido la Biblioteca Universitaria de Granada (en adelante BUG) lleva a cabo una serie de actividades, entre las que voy a destacar las más directamente relacionadas con el fomento y difusión de la lectura y la creación literaria.</p><p>  </p><p>La Biblioteca Universitaria de Granada inició en abril de 2015 este club de lectura virtual de acceso abierto, desarrollado por el Grupo de trabajo de Ética y RS, con el objetivo de motivar a la comunidad universitaria a la lectura. Cada mes se elige una obra de entre las propuestas por los lectores intentando abarcar distintos géneros. Los ejemplares se ponen a disposición de los usuarios en todos los puntos de servicio de la Biblioteca.</p><p>Visita el <a href="http://clubleyenda.blogspot.com.es/" target="_blank">blog</a> y su <a href="https://www.facebook.com/groups/1575552469199959/" target="_blank">grupo de Facebook</a></p><p>  </p><p>Esta actividad se engloba dentro de las tareas de extensión cultural que la Biblioteca lleva a cabo cada año el Día Internacional del Libro. Se trata de <a href="https://biblioteca.ugr.es/pages/biblioteca_ugr/eventos-bug/certamenesliterarios" target="_blank">un certamen literario anual</a> que convoca la BUG con el fin de promocionar la creación literaria de los alumnos de nuestra Universidad. Su andadura comenzó en 2012 y este año ya está abierta la inscripción para VII edición. Colaboran la Editorial de la Universidad de Granada que publica los cinco relatos premiados y  la Editorial Springer que financia el primer premio.</p><p>  </p><p>Dentro de las actividades de extensión bibliotecaria, tanto la Biblioteca del Hospital Real como las bibliotecas de los distintos centros, facultades y escuelas realizan periódicamente exposiciones bibliográficas de sus respectivos fondos.</p><p>Igualmente la BUG es poseedora de un rico patrimonio bibliográfico. Para su difusión, conservación y evitar su manipulación, en el año 2003 se pone en marcha un proyecto de digitalización para hacer fácilmente accesible el visionado de estas obras por parte de cualquier persona a través del catálogo de la BUG, del repositorio institucional de la Universidad de Granada y del <a href="http://biblioteca.ugr.es/pages/bibliotesoros" target="_blank">portal Bibliotesoros</a>.</p><p>Además, la BUG organiza visitas guiadas para dar a conocer su patrimonio bibliográfico.</p><p>  </p><p>Cada año la BUG celebra este día organizando <a href="http://biblioteca.ugr.es/pages/biblioteca_ugr/eventos-bug/dia-del-libro/dia-internacional-del-libro-2017" target="_blank">una serie de actividades</a> con el objetivo de rendir homenaje al libro, a sus autores y alentar a todos a descubrir el placer de la lectura. Por ejemplo se realiza la entrega de premios a los ganadores del Certamen Literario de la Biblioteca Universitaria, diversos concursos en redes sociales, tableros en Pinterest, liberación masiva de libros para BookCrossing… y una serie de exposiciones y actos en las distintas bibliotecas de centros.</p><p>  </p><p>La BUG se unió a este proyecto con una primera <a href="http://http://biblioteca.ugr.es/pages/bookcrossing" target="_blank">liberación masiva de libros</a> el 23 de abril de 2012 (Día Internacional del Libro) y, posteriormente, cada año en esas fechas se realiza otra liberación.</p><p>  </p><p>En marzo de 2013 se presenta un proyecto conjunto de la BUG y la Biblioteca de Andalucía llamado Las bibliotecas para la sociedad cuya finalidad esencial es acercar las bibliotecas a la sociedad.</p><p>Este convenio permite a los estudiantes de la Universidad obtener el carné de la Biblioteca de Andalucía y de la Biblioteca Pública de Granada en sus propios centros de estudio, de la misma manera que cualquier ciudadano podrá solicitar y recoger el carné de la Biblioteca Universitaria en la sede de la Biblioteca de Andalucía y Biblioteca Pública Provincial.</p><p>Entre otras ventajas, hay que destacar que las personas que no pertenecen al ámbito universitario tendrán acceso a los fondos especializados de la Biblioteca Universitaria para fines de estudio, investigación y docencia, y los alumnos de la Universidad ampliarán su oferta de ocio y entretenimiento accediendo a obras en distintos soportes, libros, películas en DVD, música, cómics, etc.</p><p>  </p><p>El <a href="http://biblioteca.ugr.es/pages/servicios/saddis" target="_blank">SADDIS</a> es el punto de servicio de la Biblioteca Universitaria adaptado a las necesidades de los miembros de la comunidad universitaria que tengan algún tipo de discapacidad. Tiene como finalidad principal facilitar el acceso a los servicios bibliotecarios al alumnado que debido a su discapacidad (sensorial, física, etc.) tenga dificultad para hacer uso de las bibliotecas de sus centros. También está orientado a dar apoyo a aquellos profesores que, o bien tengan también alguna discapacidad o bien tengan alumnos que presenten alguna dificultad de este tipo. La Universidad de Granada lleva a cabo este servicio en colaboración con la ONCE, la cual proporciona los programas específicos y pone a su servicio a sus técnicos para resolver problemas informáticos de software. Este servicio tiene su sede en la Biblioteca de la Facultad de Derecho.</p><p>  </p><p>La biblioteca Universitaria promovió en el 2013 la firma de un convenio entre Secretaría General de Instituciones Penitenciarias (Centro Penitenciario de Albolote, Granada) y la Universidad de Granada sobre acceso al servicio de biblioteca universitaria de los reclusos y profesionales del centro penitenciario. En este marco asesoramos a las personas encargadas de los servicios bibliotecarios del centro, aportamos fondos bibliográficos y apoyamos todas aquellas actividades encaminadas a impulsar la lectura así como los programas educativos que se desarrollen en el centro. Existe un servicio de préstamo entre la BUG y el centro que cubre las necesidades y demandas de información de la población reclusa de acuerdo con las normas de seguridad y políticas de la prisión.</p><p>  </p><p>Como aparece reflejado en el reglamento de la BUG en su capítulo V: "La Biblioteca Universitaria facilitará, en la medida de sus posibilidades, la utilización de sus instalaciones, fondos y servicios por parte de cualquier ciudadano". De esta forma la BUG dispone de 21 puntos de servicios distribuidos entre las distintas facultades, escuelas técnicas superiores, escuelas universitarias y otros centros, todos ellos abiertos a cualquier ciudadano.</p><p>Otra iniciativa en este sentido fue la puesta en marcha, en 2009, del <a href="http://digibug.ugr.es" target="_blank">repositorio institucional</a>, que pone de manifiesto el compromiso de la UGR con el paradigma del Open Access, consiguiendo  recoger, recopilar, organizar y difundir todos los documentos digitales de carácter científico, docente e institucional de la UGR.</p><p>Por consiguiente, se encuentra en abierto todo el patrimonio bibliográfico digitalizado del que ya hemos hablado, así como artículos científicos, tesis, trabajos fin de máster, trabajos fin de grado, etc. Actualmente nuestro repositorio cuenta con casi 36.800 documentos, todos en abierto, distribuyéndose la mayor parte entre Fondo Antiguo (15.200) e Investigación (13.170). En la actualidad se encuentra en la posición 138 a nivel internacional, el 9 a nivel nacional y el primero a nivel autonómico.</p><p>  </p><p>La <a href="https://biblioteca.ugr.es/pages/biblioteca_ugr/eventos-bug/otras-actividades/olimpiada_solidaria" target="_blank">Olimpiada Solidaria</a> de Estudio (en adelante OSE) es una actividad, de sensibilización y Educación para el Desarrollo para concienciar sobre la importancia del acceso a la educación, especialmente entre la juventud.</p><p>La originalidad de la propuesta radica en su original mecánica: durante un mes (noviembre), por cada hora de estudio que invierte un estudiante en cualquiera de las salas solidarias de los países participantes adheridas a la iniciativa, la organización de la Olimpiada destina un euro a un proyecto de cooperación. El Gobierno de la Rioja, así como con otros patrocinadores de carácter público o privado, son los que hacen posible el canje de cada hora de estudio realizada por los participantes de la Olimpiada por euros para financiar los proyectos.</p><p>Desde 2014 en cuando se sumó, la BUG participa anualmente con entusiasmo, consiguiendo nuestros usuarios unos resultados óptimos. Gracias a su esfuerzo Andalucía se mantiene en los primeros puestos en cuanto a recaudación y horas de estudio (En 2014 hubo en la BUG 7153 participantes con una recaudación de 67.245 euros; en 2015, 10.671 participantes, con una recaudación de 109.696 euros y en 2016, 9.703 que recaudaron 98.663 euros). </p><p>  </p><p> En todos los puntos de servicio de la Biblioteca Universitaria, se desarrollan lecturas literarias, y actividades relacionadas. Pongo como ejemplo las veladas literario-musicales (coincidiendo con la Feria del Libro) y el ciclo Viviendo los libros en la Biblioteca del Hospital Real, la lectura del <em>Quijote </em>en 40 idiomas en la Biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras,  las actividades de animación a la lectura a los colegios que visitan la Biblioteca de la Facultad de Ciencias de la Educación.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Dec 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[María José Ariza]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Granada,Libros,Los diablos azules número 88]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Historia y emoción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/historia-emocion_1_1148522.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ae07c0a4-0824-4a20-9b48-3afb393098a2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Historia y emoción"></p><p><strong>María </strong>y <strong>Pino</strong>, de la librería madrileña Enclave de Libros recomiendan algunos de los títulos favoritos de los últimos meses.</p><p>_________________________ </p><p><strong>Feminismo y anarquismoEmma GoldmanEditorial EnclaveMadrid2017</strong><em>Feminismo y anarquismo</em></p><p>  </p><p>El feminismo de <strong>Emma Goldman</strong> se curtió en las luchas callejeras, en las prisiones y en los debates cotidianos, enfocando con perfecta claridad los objetivos políticos, culturales e ideológicos por los que estaba combatiendo. Una de sus afirmaciones más lúcidas es que no hay un solo feminismo, sino muchos, y no todos tienen el valor y el coraje para cambiar profundamente las estructuras de poder y dominación que habitan en los corazones, incluso de las mujeres. En sus vigorosas argumentaciones, todo el énfasis está puesto en la necesidad del encuentro entre hombres y mujeres, en la común humanidad, en el carácter artificial de las divisiones y en la aversión hacia toda forma de puritanismo.</p><p>  <strong>En el río del amorJoseph DelteilPeriféricaCáceres2017</strong><em>En el río del amor</em></p><p>  </p><p>Esta primera novela de <strong>Delteil </strong>se desarrolla durante la Revolución rusa, y la consiguiente guerra entre los bolcheviques y los zaristas. En ella, dos jóvenes oficiales, Borís y Nicolái, que habían sellado un pacto para vivir juntos todas sus aventuras, ven a orillas del río Amur, cómo la comandante de una tropa de mujeres, Ludmila Androv, embarca con su ejército de mujeres zaristas. Idealizada y mitificada su figura, y absolutamente enamorados ambos de la posibilidad remota de amor salvaje que ven en esa imagen, ella se convertirá de pronto en su destino, y en el principio de un viaje, siguiéndola por mar y tierra hasta ver cumplidos sus deseos.</p><p>Estamos ante un singular clásico contemporáneo francés lleno de imágenes casi pictóricas, "construido —como dijera el poeta <strong>Max Jacob</strong>— con apasionantes ingredientes": incesto, adulterio, exotismo, fatalidad… Donde las descripciones de la naturaleza, tan de época en su adjetivación, simbolizan la tragedia del amor y de la muerte.</p><p>  <strong>Apegos ferocesVivian GornickSexto PisoMadrid2017</strong><em>Apegos feroces</em></p><p>  </p><p><strong>Gornick</strong>, una mujer madura, camina con su madre, ya anciana, por las calles de Manhattan, y en el transcurso de esos paseos llenos de reproches, de recuerdos y complicidades, va desgranando el relato de la lucha de una hija por encontrar su propio lugar en el mundo. Desde muy temprano, Gornick se ve influenciada por dos modelos femeninos muy distintos: uno, el de su madre; el otro, el de <strong>Nettie</strong>. Ambas, figuras protagónicas en el mundo plagado de mujeres que es su entorno, representan modelos que la joven Gornick ansía y detesta encarnar, y que determinarán su relación con los hombres, el trabajo y otras mujeres durante el resto de su vida.</p><p>  <strong>Pueblos en lágrimas, pueblos en armasGeorges Didi-HubermanShangrilaSantander2017</strong><em>Pueblos en lágrimas, pueblos en armas</em></p><p>  </p><p><strong>Stalin </strong>pedía un objeto de conmemoración y propaganda. <strong>Sergei Eisenstein</strong> le dio en <em>Potemkin</em> una celebración de la impotencia, un cine-puño o puñal que rasga el dogma, la imagen como corte o como atmósfera, beligerante o enamorada de otra imagen, que la afecta y la infecta a la vez, el montaje como psicotécnica: una geometría de los procedimientos y un latido, una respiración. No se trata de lo que el ojo ve, sino también de lo que conmueve al ojo. Ruptura y éxtasis y metamorfosis, bengala y zigzag, sin reconciliación ni síntesis. El pavor que cae sobre cada signo de belleza, para prohijar otro modo de estar juntos.</p><p>Anclado en el <em>Potemkin</em>, <strong>Georges Didi-Huberman</strong> traza en este libro la historia de la emoción desde <strong>Aristóteles </strong>a <strong>Gilles Deleuze</strong>, con especial atención a las oscilaciones de <strong>Roland Barthes</strong> entre la fobia por la histeria del sentido obvio que censuró en <em>Potemkin</em> y su rendición ante el detalle desplazado del sentido obtuso y la flecha del <em>punctum</em> a bordo de ese mismo acorazado. Este libro cuenta la historia en pedazos de <strong>Eisenstein</strong>, la historia de sus filmes en pedazos. Y detecta en la línea incandescente de su filmografía la tarea incansable de la imagen, es decir, del gesto, tal como la detectara, tocándola al mirar, <strong>Aby Warburg</strong>: hacerse emoción que piensa, migrar sin brújula oficial, sobrevivir.</p><p><em>*Puedes encontrar la librería Enclave de Libros en la calle Relatores, 16, de Madrid, y en su blog.</em><strong>Enclave de Libros</strong><a href="http://enclavedelibros.blogspot.com.es/" target="_blank">blog</a></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Dec 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Librería Enclave de Libros]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Narrativa,Los diablos azules número 88]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Repostería irresponsable (un cuento navideño)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/reposteria-irresponsable-cuento-navideno_1_1148518.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f8506dd0-5492-4fc2-bae1-1a721d009ca5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Repostería irresponsable (un cuento navideño)"></p><p><em>El escritor Felipe Benítez Reyes acaba de publicar el libro de relatos </em><strong>Felipe Benítez Reyes</strong><a href="http://interrogante-editorial.blogspot.com.es" target="_blank">Por regiones fingidas</a><em> (tirada limitada de 175 ejemplares firmados por el autor, Interrogante editorial, 2017). Recogemos el relato “Repostería irresponsable (un cuento navideño)” en cuatro entregas de las que ahora publicamos la primera.</em></p><p>________________________</p><p>Mediada su cincuentena, la señorita Coleridge se aficionó a la repostería y contagió su afición al vecindario, lo que tuvo como consecuencia el que en las fiestas señaladas, e incluso en días anodinos, circulasen por todo Hasting Fields pasteles y tartas, compotas y almíbares, pues se creó entre las señoras una especie de competición tácita en aquel particular.</p><p>El día de Acción de Gracias de 1934 resultó un trasvase continuo de dulces entre los vecinos de aquel pueblo apacible, aunque es una jornada que se recuerda por un detalle bastante más siniestro.</p><p>Había nevado durante la noche. Las bombillas y los adornos de las ramas más bajas del abeto de la plaza Truman Sherman –un prohombre comarcal, fabricante de maquinaria agrícola— desaparecieron a las pocas horas de ser colocados con más esmero que tino por el personal del ayuntamiento, y el comisario Prize, tras calibrar la altura máxima a la que había sido desvalijado el abeto, llegó a la conclusión científica de que el hurto era obra de unos niños. “O de unos enanos”, bromeó el tuerto Brody, que, a pesar de no tener demasiados motivos para hallarse cómodo en este mundo, siempre encontraba ocasión para ensayar chistes. El cielo estaba de un azul tirante y gélido.</p><p>Las señoras iban de aquí para allá, andando cuidadosamente sobre el piso nevado, todas ellas con bandejas, potes y moldes, entusiasmadas con aquel intercambio masivo de dulzura.</p><p>La señora Stevenson llevó un pastel de pacana y canela a la señorita Chester, que a su vez llevó una compota de arándanos a la señora Eliot, que a su vez llevó una tarta de dátiles de Siria al viudo Pemberton Murry. Como no hace falta decir, la señorita Coleridge, pionera del fenómeno, no dudó en hacer alarde de su arte, de modo que llevó un pastel de manzana a la señora Primrose, que padecía de tripas débiles; uno de ciruela a la señora Bartleby, que penaba a causa del estreñimiento; una mermelada de albaricoque y coco a las solteras Brigdeson y un bizcocho de pasas al párroco Heep, que había enviudado dos veces y se había desengañado de los amores terrenales.</p><p>Pero el diablo no duerme.</p><p>Unos tres años atrás llegó a Hasting Fields una dama sureña de piel tostada y labios abocinados, de unos sesenta años de edad, sobre la que no tardó en recaer el fardo de la murmuración. Circulaban leyendas turbias en torno a ella, propagadas a capricho, sobre todo por el señor Campbell, que la apodó la Caníbal, aunque lo cierto es que nadie dudaba a la hora de atribuir los frutos de su imaginación libre a aquella mulata esquiva y pomposa que alquiló la vieja mansión de los O'Reilly, en la colina lindante con el bosque de Capletton, y que se paseaba de mes en mes por el pueblo —siempre en compañía de una anciana sirvienta negra— en una calesa anacrónica y reluciente guiada por un negro de pelo cano y tirada por un potro alazán, aunque la dama jamás ponía un pie en el asfalto.</p><p>A todo el mundo le extrañó, pues, que la intrusa sureña, que se hacía llamar Madame Beaucoup, bajase aquel día festivo al pueblo, descendiera de su calesa y, seguida por su sirvienta achacosa, se dirigiese a la casa del señor Campbell, el jefe de Correos, para obsequiarle una tarta de tres chocolates, típica al parecer de Nueva Orleans.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Dec 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Felipe Benítez Reyes]]></author>
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      <title><![CDATA[Un viaje vertiginoso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/viaje-vertiginoso_1_1148517.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/59f279df-3f45-469f-94e2-e6e66179752d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un viaje vertiginoso"></p><p><strong>5 capitalesLuis Bagué QuílezAlgaidaSevilla2017</strong><em>5 capitales</em></p><p>  </p><p>Escritos con un ritmo impecable, una prosa atlética y elegante y un sobresaliente dominio de la ironía, los cuentos de <a href="https://novela.algaida.es/colecciones.php?id=1001003840&coleccion=Cuentos" target="_blank">5 capitales</a> (XIII Premio Iberoamericano de Relatos Cortes de Cádiz), de <strong>Luis Bagué Quílez</strong>, tienen como escenarios las ciudades de París, Buenos Aires, Moscú, Madrid y Washington.</p><p>El primer cuento, "París", alterna la narración en primera persona con las transcripciones de la vista oral del proceso en el que el acusado es un célebre ciclista y el narrador, antiguo miembro de su equipo obligado durante años a doparse, el testigo de la acusación. El relato, los diálogos y el ritmo poseen un nervio deportista, musculoso: parece que el propio lenguaje y la historia misma que se nos va contando pedalean en bicicleta, amoldándose perfectamente a los avatares de la imparable estrella del ciclismo y de su antiguo colaborador convertido ahora en enemigo. Las tácticas del ataque, que incluyen revelaciones publicadas en autobiografías, insultos en Twitter y estrategias complejas de desacreditación, revelan asimismo sinuosas utilizaciones de la presión psicológica y el poder de las redes sociales para destruir reputaciones.</p><p>El segundo cuento, "Buenos Aires", es a mi juicio el más emocionante del libro. Un libro que, insisto, está formado por piezas memorables. Pero si en los demás textos Bagué despliega el humor y la ironía, aquí hay un alto voltaje emocional, perfectamente medido. Como uno de los poemas de <em>Paseo de la identidad </em>(Visor, 2014, premio Emilio Prados), el cuento es una écfrasis del cuadro <em>Sin título</em> del pintor argentino <strong>Antonio Berni</strong>, en el cual el avión que planea por encima del cadáver desnudo de una mujer es una alusión a la dictadura de <strong>Videla</strong> y a uno de sus atroces métodos de tortura y asesinato, los vuelos de la muerte.</p><p>El tercer relato, "Moscú", vuelve al ritmo atlético de "París" y tiene como protagonistas a dos ajedrecistas famosos que se enfrentan sobre el sombrío telón de fondo de la Unión Soviética anterior a la caída del Muro. Un contrincante de una calculada seriedad, K1 y otro que oscila entre la euforia y la cólera, K2 (tal vez en alusión a los célebres <strong>Karpov</strong> y <strong>Kasparov</strong> y a su no menos célebre partida) son retratados por el narrador, psicólogo contratado por el equipo del segundo. La pareja K1-K2 presenta paralelismos, como reconoce amargamente el primero, con de formada por <strong>Mozart</strong> y <strong>Salieri</strong>, popularizada a través de la película, que aparece mencionada en el cuento, de <strong>Milos Forman</strong>. "Moscú" es una pieza cuyas frases, de una acerada precisión, recuerdan los movimientos del ajedrez.</p><p>"Madrid" tiene la estructura de un magnífico diálogo de ecos casi berlanguianos entre dos hipotéticos protagonistas del 23F en la cárcel,<strong> Antonio Tejero</strong> y el general <strong>Alfonso Armada</strong>, que recuerdan a un tercero en discordia (e <em>in absentia</em>), el Azul, que sería <strong>Juan García Carrés</strong>, el único civil condenado por su participación en el golpe.</p><p>El último relato, "Washington D.C.", trata de la meteórica ascensión y la estrepitosa caída de un coloso empresarial estadounidense. Destaca también la heterogeneidad de los materiales que componen el cuento (discursos, archivos desclasificados, extractos de la autobiografía de un alto y turbio ejecutivo, correos electrónicos y una declaración jurídica), y que Luis Bagué organiza en una pieza perfectamente ensamblada. El ritmo vertiginoso de la narración es el más adecuado para dar cuenta de los comportamientos adrenalínicos de directivos sin escrúpulos y de los espectaculares vuelcos de las situaciones presentadas.</p><p>Con <em>5 capitales</em> Luis Bagué demuestra que es, además de un excelente poeta y ensayista, un estupendo narrador.</p><p><em>*Ioana Gruia es escritora y profesora de Teoría de la Literatura. Su último libro es </em><strong>Ioana Gruia</strong><a href="http://www.ioanagruia.com/el-expediente-albertina/" target="_blank">El expediente </a><a href="http://www.ioanagruia.com/el-expediente-albertina/" target="_blank">Albertina</a><em> (Castalia/Edhasa, 2016).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Dec 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ioana Gruia]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Un viaje vertiginoso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Los diablos azules número 88]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[En menos de 500 palabras: '#30 tweets de amor y una publicación desesperada']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/500-palabras-30-tweets-amor-publicacion-desesperada_1_1148514.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/cbedf350-2012-4f67-9302-8a6dcc6c2943_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En menos de 500 palabras: '#30 tweets de amor y una publicación desesperada'"></p><p><strong>#30 tweets de amor y una publicación desesperada.Sergio MorenoPrólogo de José Mateos.RenacimientoSevilla2017</strong><em>#30 tweets de amor y una publicación desesperada.</em></p><p>  </p><p>Hay quien cree que existe una clara relación entre ciertas innovaciones técnicas y los formatos en los que se escribe la poesía de cada momento. A la invención de las tablillas de cera, que permitían escribir en soledad, atribuía el profesor y poeta <strong>José María Valverde</strong> el novedoso tono introspectivo de los poetas del <em>dolce stil nuovo</em>, en el siglo XIII; sin olvidar que la propia expresión poética puede tener su origen en la sensación placentera que el hombre prehistórico derivaba de la repetición de fórmulas mnemotécnicas de índole esencialmente práctica. No debe extrañar, por eso, que haya quien experimente con los formatos tecnológicos en que se desarrollan ciertas formas de expresión contemporánea. Un ya lejano ejemplo fue el libro <em>SMS</em> de <strong>Daniel Aldaya </strong>(Calambur, 2007): un prontuario de mensajes de amor escritos en la peculiar ortografía que se usa en las pantallas móviles. Ha habido otras tentativas, muchas de las cuales no tienen otro interés que el meramente anecdótico.</p><p>No es el caso de estos <a href="http://www.editorialrenacimiento.com/renacimiento/1853-treinta-tweets-de-amor-y-una-publicacion-desesperada.html" target="_blank">#30 tweets de amor y una publicación desesperada</a> que acaba de publicar el joven poeta <strong>Sergio Moreno</strong> (Jerez de la Frontera, 1982) en la prestigiosa editorial Renacimiento. Como alguno de sus precedentes, los poemas de Moreno en formato de tuit se sirven de algunos de los rasgos superficiales de la moderna comunicación tecnológica: destacadamente, el uso de los <em>hashtags</em> o etiquetas precedidas del signo # al comienzo de los poemas, así como el frecuente empleo en los mismos de términos referentes a las circunstancias de este tipo de comunicación (pantalla, teclas, <em>likes</em>, claves, <em>whatsapps</em>, etcétera). También pertenece a este ámbito la voluntaria limitación de la extensión del poema a los 140 caracteres que admitían hasta hace poco las comunicaciones en Twitter; aunque cabe decir que esa limitación no supone, en la práctica, una constricción mayor o más complicada que la derivada de ajustarse a las medidas de un haiku, por ejemplo.</p><p>Pero lo que verdaderamente caracteriza la poesía de Sergio Moreno no son estos bien traídos rasgos coyunturales, sino la sabia fusión de los mismos con la métrica tradicional –los breves poemas que componen el libro están escritos en endecasílabos y heptasílabos–, su ajustado sentido del tono conversacional y su capacidad para articular, en estos brevísimos destellos de poesía, un relato que incluye las circunstancias personales de los personajes poemáticos –una joven pareja sujeta a los ritmos de la vida laboral contemporánea (“#6:10 / Las alarmas me sacan de lo oscuro”)–, una mirada elegantemente irónica sobre quienes se asoman a la realidad tras el filtro que supone el flujo de mensajes en las redes sociales (“#Amanezco pegado a una pantalla, / con los mundos de otros / en mis manos dormidas”) y, sobre todo, un alegato a favor del amor y la necesidad de ensoñación como vía de escape a esas rutinas.</p><p>Y todo ello, en una sucesión de brevedades que se dejan leer, como requieren los tiempos, en apenas unos minutos.</p><p><em>*José Manuel Benítez Ariza es escritor. Su último libro es </em><strong>José Manuel Benítez Ariza</strong><a href="http://libreria.laisladesiltola.es/libro/efemera_3549" target="_blank">Efémera</a><em> (Takara, 2016).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Dec 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Manuel Benítez Ariza]]></author>
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      <media:title><![CDATA[En menos de 500 palabras: '#30 tweets de amor y una publicación desesperada']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura española,Poesía,Los diablos azules número 88]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Iluminaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/iluminaciones_1_1148505.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5a61f73b-ead3-4020-80f5-0af72aabca5c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Iluminaciones"></p><p><strong>LinternaJuan Manuel Villalba</strong><em>Linterna</em></p><p><strong>ValenciaPre-textos2017</strong></p><p>  </p><p>Los títulos de los libros de poemas del malagueño <strong>Juan Manuel Villalba</strong> (1964) se reducen a una sola palabra (<em>Fondo</em>, <em>Indignación</em>, ahora <a href="http://www.pre-textos.com/escaparate/product_info.php?products_id=1787" target="_blank">Linterna</a>) o a una frase escueta (<em>Todo lo contrario)</em>. Todos ellos han sido publicados por la editorial valenciana Pre-textos, donde también apareció su libro de relatos <em>Un mundo secreto</em> en 2001. La palabra <em>Linterna </em>ya nos da, de entrada, algunas claves sobre la lectura de este nuevo libro: puede ser la linterna del detective, pero también la que lleva la acomodadora del cuadro de <strong>Hopper </strong><em>New York movie</em>, quizás presente en el poema “Fox-trot” de <strong>Justo Navarro</strong> (“Como las celadoras que vigilan los cines/ empuña una linterna cada cosa estancada./ Sin aviso ni fines/ tanta paz nos abate de una sola punzada/ certera…”); también la linterna de alguien que se mueve en medio de un apagón, e incluso la de un niño al que le gusta jugar en la oscuridad. Lo que resulta evidente es la proyección de luz sobre una zona de sombras, y a partir de ahí el título unifica los dos apartados en los que se divide el libro: “Retrato del poeta adolescente” e “Hijos de suicidas”.</p><p>Antes, una especie de poema-prólogo, “Poemas”, ya apunta hacia la paradoja, una clave que se mantiene a lo largo de todo el libro: “Retira los espejos, olvídate a ti mismo/ sin que eso te impida recordarte/ todo lo que no eres, porque ése sí eres tú”. En este juego de afirmación y negación se mantiene toda la primera parte, “Retrato del poeta adolescente”. El que escribe ya tiene más edad que el padre a quien evoca, la vida está tan cerca que no se puede tocar, se habla del “éxito absoluto de todo lo imperfecto” y de que “se oculta lo invisible en la evidencia”; también vamos a encontrar la paradoja en el segundo apartado, cuando se nos dice que una persona está “lejanamente cerca” (no olvidemos el título de un libro anterior, <em>Todo lo contrario</em>, publicado en 1997). Con su guiño a <strong>Joyce</strong>, el retrato del poeta adolescente surge de un desdoblamiento en el que el adulto nos presenta a su yo de 15 años, con toda su carga de angustia y de incertidumbre, pero también con todas sus expectativas por cumplir. Juan Manuel Villalba aborda aquí una operación de riesgo: intentar desprenderse del lastre del <em>ego</em>, tal vez de aquella “leyenda épica del yo” que mencionaba el psicoanalista <strong>Jacques Lacan</strong> y a la que tantas veces se refirió <strong>Leopoldo María Panero</strong>.</p><p>Esta inmersión en el pasado lleva consigo una mezcla de planos espaciales y temporales, como si los poemas descubrieran diferentes estratos de la realidad (“Entendimiento y piel, faroles rojos/ entre las autopistas del futuro impalpable/ entre las zonas últimas del alma apagada…”) que son también revelaciones de la memoria. Volver a la infancia, a la familia, es ver de nuevo a esos parientes antiguos, fantasmales, como surgidos de la indefinición, y es experimentar sentimientos de culpa –esa “insaciable <em>Madonna</em> de la Culpa” que me recuerda un cuadro de Edvard Munch—, asumir una especie de descenso a los infiernos. Los poemas de <em>Linterna </em>se mueven en una tierra extraña, en esa zona intermedia que aparece en la obra de <strong>Kafka</strong>, en la de <strong>Karl Kraus</strong>, incluso en la de <strong>Walter Benjamin</strong>: “Pobre muchacho tímido, asignado a los márgenes/ de todo lo que tiene que escribirse”.</p><p>Ese territorio es siempre el del enigma, y creo que no está de más recordar el título del único libro de relatos de Juan Manuel Villalba: <em>Un mundo secreto</em>. No es extraña, pues, la desconfianza ante el sentido común o ante los significados que normalmente se aceptan: “No siempre la luz sirve como aval de esperanza,/ ni siempre la luz dicta el final de los eclipses./ Porque el hombre invisible en el que has de convertirte/ no tiene el privilegio de captar lo invisible”. Es importante llegar a lo que <em>no se ve</em>, pero <em>está ahí</em>, esperándonos. El adolescente es un poeta en ciernes y su retrato abarca también un proceso de aprendizaje, una manera de acercarse a las palabras y a los relatos; por momentos, esta especie de reflexión metapoética se centra el dolor, en la muerte: “La muerte que se escribe/ no es un juego;/ jugar con las palabras también mata” (…).// Cerquemos los recuerdos dolorosos/ para encerrarlos mudos en una caja rota/ y sin tiempo detrás de un mueble viejo”.</p><p>Decíamos que el nexo de unión entre las dos secciones del libro es el título. Esa <em>linterna </em>ilumina zonas emocionales que están a oscuras –“Zona de sombra” se llama precisamente uno de los poemas situados al final—, como si la mirada se internase en sótanos no necesariamente siniestros. La luz se identifica con la búsqueda de sentido y en el apartado “Hijos de suicidas” se advierte un cambio en la ficción autobiográfica, orientada ahora hacia un plano más objetivo y un enfoque más distanciado que a veces se refleja en la aparición de distintas voces (así, los diálogos que aparecen en “Qué si no” o “Caballos”). El rencor, por ejemplo, se convierte en protagonista de un poema y poco después en el sentimiento que domina la trama a partir de la figura del padre (“Mi padre competía conmigo entre las sombras,/ en silencio aumentaba su dosis y su envidia”). Otra vez la familia como lugar de amores enfermizos, de pulsiones suicidas que pueden llegar hasta el final o quedarse en el intento, de raros sucesos premonitorios (“Faltar un día”).</p><p>Y tampoco falta en la segunda sección del libro esa vena reflexiva centrada en la propia escritura: ahora pasan a primer plano algunos tópicos literarios de gran prestigio en la tradición romántica y simbolista, pero se trata de cuestionarlos a fondo y darles la vuelta: la luna, en primer lugar, es “la antesala del desastre” y además “ha envenenado este poema”; luego, el mar: “el mar es un estado de conciencia”, “el mar sólo funciona desde lejos”; también “el otro/ el doble” –su misterioso prestigio—, en “Canción para después de una fiesta”; incluso los caballos, con sus connotaciones simbólicas de sexualidad y violencia. Y la paradoja llega a los versos que cierran <em>Linterna</em>: “Si vuelves la mirada y te contemplas/ te ves sentado y quieto, pasmado como un pájaro/ que alguien sin esperanza olvidó entre las literas/ de un viejo submarino abandonado”. Este libro de Juan Manuel Villalba no deja indiferente al lector. En su búsqueda de las identidades borrosas, de los estratos del yo y de las zonas oscuras de la realidad, se nos confirma como otro <em>libro del desasosiego</em>: afilado, inquietante.</p><p><em>*Antonio Jiménez Millán es poeta y profesor de Literaturas Románicas. </em><strong>Antonio Jiménez Millán</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Dec 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Jiménez Millán]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Poesía,Los diablos azules número 88]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Por un tríptico de los 'apandadores']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/triptico-apandadores_1_1148501.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ff1a0948-d97b-43a6-980b-76bde2785670_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por un tríptico de los 'apandadores'"></p><p><strong>Qué está pasando en CataluñaEduardo MendozaSeix BarralBarcelona2017</strong><em>Qué está pasando en Cataluña</em></p><p>  </p><p>Una de las pocas cosas gratas que nos ha traído el llamado <em>procés </em>es el despertar de algunas gentes de la cultura, de numerosos escritores, quienes por fin se han decidido a participar en el debate sobre lo que está ocurriendo en Cataluña en estos últimos tiempos, aunque los hechos venían gestándose desde hace muchos años, desde que <strong>Jordi Pujol</strong> llegó a la presidencia de la Generalitat, ignorando siempre a la mitad al menos de los ciudadanos de Cataluña. Algunos como <strong>Fernando Savater, Félix de Azúa, Ignacio Vidal-Folch, Juan Marsé, Jordi Llovet, Mario Vargas Llosa, Albert Boadella, Jorge M. Reverte, Francesc de Carreras, Félix Ovejero, Jordi Gracia, Andreu Jaume, Valentí Puig, Andrés Trapiello, Antonio Muñoz Molina</strong> o gran parte de los colaboradores de la revista <em>El viejo topo</em>, llevaban años denunciando con escaso eco esta deriva radical nacionalista. Otros se han ido sumando al debate en los últimos años, como <strong>Antonio Elorza, Carme Riera, Javier Marías, Nuria Espert, José María Merino</strong> (en sus nuevas narraciones sobre <strong>Souto</strong>), <strong>Ignacio Martínez de Pisón, Javier Cercas, Laura Freixas, Imma Monsó, Ponç Puigdevall, Julio Llamazares, Jordi Ibáñez Fanés, Serrat, Isabel Coixet, Sabino Méndez</strong> y <strong>Eduardo Mendoza</strong>, entre otros. Tampoco han faltado los que se han declarado “equidistantes”, como <strong>Almudena Grandes</strong> (<a href="https://elpais.com/elpais/2017/11/04/opinion/1509812021_957614.html" target="_blank">“En contra”</a>, <em>El País</em>, 6 de noviembre del 2017). Y a ellos se han sumado varios escritores hispanoamericanos que residen y han residido en España, o que mantienen vinculaciones estrechas con nuestro país, tales como <strong>Jordi Soler, Juan Gabriel Vásquez</strong> o <strong>Enrique Krauze</strong>.</p><p>Ni que decir tiene que el bando contrario ha cosechado también numerosos valedores, como <strong>Jaume Cabré, Quim Monzó, Joan Margarit, Noam Chomsky, Albert Sánchez Piñol, Francesc Serés, Màrius Serra, Isabel-Clara Simó, Joan Lluís Bozzo, Lluís Llach</strong> (nos ha dejado para la historia una frase memorable, con motivo de la manifestación de los constitucionalistas: “Mañana dejemos vacías las calles de Barcelona. Que los buitres no encuentren comida”), <strong>Maria del Mar Bonet, Jordi Savall, Manuel Castells, Xavier Sala i Martín, Antoni Puigvert</strong> (según <strong>Màrius Carol</strong>, director de <em>La Vanguardia</em>, uno de los mejores amigos de Puigdemont) o el artista chino <strong>Ai Weiwei</strong>, etc. Ni tampoco han faltado quienes se han mostrado críticos con ambas posiciones, como <strong>Sergi Pàmies, Carles Casajuana, Lluís Pascual</strong> o <strong>Mario Gas</strong>, entre muchísimos otros. E incluso ha habido una cierta guerrilla entre viñetistas: <strong>El Roto</strong> y <strong>Forges </strong>por un lado y <strong>Toni Batllori</strong>, <strong>Ferreras </strong>y <strong>Kap </strong>por el otro. A todo ello habría que sumar el intento de hacer una película, <em>Torrente 6: España se rompe</em>, que según parece, a la vista de la sal gorda del guion, no va a rodarse. Mejor, la leña ya tiene suficiente fuego.</p><p>Eduardo Mendoza, uno de los novelistas que cuenta con más lectores, residente en Londres en los últimos tiempos, tras escribir un ponderado artículo sobre el tema (<a href="https://elpais.com/elpais/2017/09/26/opinion/1506446793_326471.html" target="_blank">“El descarrilamiento del procés”</a>, <em>El País</em>, 27 de septiembre del 2017), ha decidido dedicarle un librito, movido por la ansiedad y con la intención de dar una explicación parcial, pero razonada, según el mismo aclara (p. 88). Bienvenidas sean estas 89 páginas en formato de bolsillo.</p><p>El libro aparece dividido en doce capítulos en los que Mendoza se ocupa de la historia, mitos y leyendas de Cataluña, así como de la burguesía y del carácter de sus habitantes, pero sin perder de vista en ningún momento las relaciones con el resto de España, con <strong>Franco </strong>y su régimen. Este recorrido, en el que –por cierto— no se cita ni un solo nombre de la actualidad política, desemboca en un capítulo final sobre la independencia, aunque sea al término del anterior cuando Mendoza afirma: “Es obvio que la independencia de Cataluña no redundaría en beneficio suyo, pero hasta ahora parece que les trae sin cuidado” (p. 79). A pesar de ello, el conjunto de razonamientos del libro sitúa a Mendoza en eso que se ha dado en denominar una postura “equidistante”, si bien mucho me temo que —tal y como están las cosas— irritará a unos y a otros.</p><p>Pero, meditando sobre estas sensatas reflexiones del autor de <em>La ciudad de los prodigios</em>, no he podido dejar de pensar que el llamado <em>procés</em> ya ha tenido analistas serios y trascendentes, casi tantos como demagogos y fanáticos. De Mendoza esperaba tal vez otro registro más acorde con sus mejores habilidades narrativas: la parodia, la reducción al absurdo, el delirio, a veces lúcido, y el humor templado. Quizá porque me parece que es uno de los pocos que podría diseccionar con lucidez la tragedia grotesca que hoy padecemos en lo que <strong>Ramón de España</strong> viene llamando de manera expresiva “el manicomio de Cataluña”. El caso es que, si a lo chusco del asunto y la mediocridad de los protagonistas, le sumamos el escaso respeto que han mostrado por la verdad y por las leyes, el dichoso <em>procés</em> solo podría explicarse pasando a los actores, políticos, intelectuales y periodistas con talla de figurantes, por los espejos del callejón del gato (el actor <strong>Manuel Galiana </strong><a href="http://www.abc.es/cultura/cultural/abci-manuel-galiana-valle-inclan-sacaria-mucho-jugo-puigdemont-201711210217_noticia.html" target="_blank">afirmaba</a> que “Valle-Inclán con sus esperpentos sacaría mucho jugo a Puigdemont”, <em>ABC Cultural</em>, 18 de noviembre del 2017). O bien interpretando los hechos tal como lo hizo <strong>Otto Dix </strong>en su “Tríptico de la gran ciudad”. Aunque aquellos burgueses que bailaban entonces a los sones de una orquesta de jazz, rodeados por prostitutas y mutilados de guerra, sean ahora <em>castellers</em> y alcaldes que levantan bastones en honor de <em>apandadores</em> beatos, fanáticos, xenófobos y corruptos, sin que falten numerosos tuertos bienintencionados.  En fin, a ver quién lo escribe, en catalán o en castellano, quién consigue pintarlos con lucidez, hacer complejo y matizado lo que ahora solo apreciamos como plano y tosco.</p><p><em>*Fernando Valls es profesor de literatura y crítico literario.</em><strong>Fernando Valls</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Dec 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Por un tríptico de los 'apandadores']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cataluña,Libros,Literatura,El futuro de Cataluña,Los diablos azules número 88]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Big Bang del cuento (III). Edgar Allan Poe y la flecha en el blanco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/big-bang-cuento-iii-edgar-allan-poe-flecha-blanco_1_1148496.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1d42f8b4-6d3d-4a9f-b899-dd20bcb80bc7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Big Bang del cuento (III). Edgar Allan Poe y la flecha en el blanco"></p><p>¿Puede decirse sobre <strong>Edgar Allan Poe</strong> algo que no se haya dicho, o decirse de otra manera? "La verdad es que con Poe todos tendríamos de sobra". La frase es de <strong>Roberto Bolaño</strong> y conforma el punto nueve de sus "Consejos sobre el arte de escribir cuentos", con los que el narrador chileno se sumó a la tradición hispánica de mandamientos irónicos sobre el arte de la narración breve iniciada por <strong>Horacio Quiroga</strong>. Descontando el homenaje al tantas veces considerado Dios Padre (en el punto siguiente del dodecálogo, Bolaño insiste en volver a pensar en Poe "de rodillas"), la frase parece aludir a la condición genesíaca de la cuentística del norteamericano, derramada –desde el origen mismo del género– sobre "todos", es decir, sobre el conjunto de los escritores de cuentos. El propio Quiroga, en su "Decálogo del perfecto cuentista", aludió a Poe como a un maestro en el que había que creer como si fuera Dios. La idea se ha repetido: "Todos somos descendientes literarios de Poe" (<strong>Jorge Volpi</strong> / <strong>Fernando Iwasaki</strong>).</p><p>Pero la importancia de Poe no radica en que escribiera algunos de los primeros cuentos literarios de la historia, puesto que no fue el inventor del género ni el único en practicarlo a comienzos del siglo XIX, sino en haberse dado cuenta de que tenía entre manos algo nuevo, con unas características propias y diferentes de las de otros textos narrativos aledaños, y en haber plasmado por escrito sus reflexiones al respecto. Ni los alemanes <strong>Ludwig Tieck</strong> (1773-1853) y <strong>E.T.A. Hoffmann</strong> (1776-1822), ni los franceses <strong>Prosper Mérimée </strong>(1803-1870) y <strong>Gerard de Nerval</strong> (1808-1855), ni el ruso <strong>Nikolái Gógol</strong> (1809-1852), ni los norteamericanos <strong>Washington Irving </strong>(1783-1859) y <strong>Nathaniel Hawthorne</strong> (1804-1864), coetáneos de Poe y, como él, grandes escritores de cuentos, escribieron páginas significativas sobre el género.</p><p>Las ideas de Poe han fertilizado, a menudo de forma rutinaria y gastada, a modo de clichés que se repiten sin mayor análisis, las poéticas de numerosos cuentistas posteriores, la crítica literaria, la teoría de la literatura y, sobre todo, un género reciente y pujante: toda esa faramalla de consejos que pululan por manuales y talleres de escritura.</p><p><strong>Poe, precursor de los textos sobre el oficio de escribir</strong></p><p>En 1846 Poe se lamentaba de que no existiera ningún tratado moderno en el que el propio escritor contase paso a paso su método de trabajo; es lo que se propuso hacer en "La filosofía de la composición", que puede ser calificado de texto precursor de la Escritura creativa, tratadística en forma de consejos prácticos inaugurada por el latino Horacio y que tanta fortuna ha tenido en la Modernidad. Cierto que las poéticas clasicistas estaban llenas de recomendaciones sobre cómo escribir, pero las dificultades del oficio estribaban en imitar la Naturaleza, en copiar en todo a los modelos literarios, en aprender una serie de preceptos de cumplimiento universal y en seguir las reglas de la proporción y el decoro. A finales del XVIII y principios del XIX el foco de atención se desplazó al poeta; lo que comenzó a interesar era la constitución mental del escritor, sus facultades para la composición artística, su creatividad. El Romanticismo fue el paso necesario para que Poe pudiera escribir contra la inefabilidad romántica y proponer a los escritores explicar cuestiones relativas a los engranajes, el proceso, el oficio, la cocina, pero ya no desde reglas universales sino desde la experiencia particular del autor único y original.</p><p>La sugerencia de Poe fue recogida de forma embrionaria en los <em>Consejos a los jóvenes escritores</em> de <strong>Charles Baudelaire</strong> (1846), su traductor y divulgador en Europa. En 1884 <strong>Henry James </strong>publicó <em>The art of fiction</em>, en 1892 <strong>Emilia Pardo Bazán</strong> dio a la imprenta sus <em>Cartas a un literato novel</em> y en 1905, once años después de su muerte, apareció un volumen de<strong> Robert Louis Stevenson</strong> bajo el título de <em>Essays in the art of writing</em>. Muchas otras reflexiones sobre el oficio pulularon en la segunda mitad del siglo XIX, pero no en forma de libros, sino formando parte de las conversaciones epistolares entre escritores, como demuestran las cartas de <strong>Flaubert </strong>o <strong>Chéjov</strong>.</p><p>Poe y Aristóteles</p><p>De modo que la poética de Poe fue, a la vez, apoteosis y rechazo de determinadas ideas del Romanticismo, sobre todo de las que ligaban la entronización del escritor como genio creador con la idea de la supuesta inefabilidad de toda obra de arte. Poe pretendió explicar racionalmente cómo se construía un poema, cuáles eran los pasos y los mecanismos de elaboración de un cuento. Le interesaba tanto la ideación del plan como la corrección de la ejecución, es decir, a la perfección del <em>mecanismo</em> que buscaba la obtención del efecto preconcebido. Vio perfectamente que las obras literarias no eran sino conglomerados de piezas mecánicas que lo mismo se podían montar (creación) como desmontar (crítica). En este sentido, supuso un regreso a las poéticas clásicas o clasicistas, en última instancia a la <em>Poética</em> de <strong>Aristóteles</strong>.</p><p>La imagen de la obra literaria como mecanismo es una formulación cientifista y decimonónica de la imagen del <em>organismo</em> que Aristóteles tomó de <strong>Platón</strong>. Todo discurso debía estar compuesto como un organismo vivo, de forma que tuviese cabeza, pies, tronco y extremidades que al unirse combinasen todas las partes entre sí formando un todo armonioso. En la <em>Poética</em>, Aristóteles diseccionó el organismo de la obra para describir las partes que lo componían y el funcionamiento de las mismas. La idea de que si se mueve o altera una de las piezas/partes del mecanismo/organismo, se altera todo el conjunto de la obra, está en la <em>Poética</em>. Solo a partir de esa idea Aristóteles podía denunciar la arbitrariedad de los finales <em>deux</em> <em>ex</em> <em>machina </em>(es decir, incongruentes con el propósito interno del mecanismo), de la misma manera que Poe no concebía comenzar el cuento sin saber con exactitud hacia dónde se iba a dirigir.</p><p>La flecha en el blanco</p><p>El cuento debía construirse a partir del final; si el final no era conocido de antemano por el autor al comienzo de la escritura, podíamos estar seguros de que acabaría tratándose de un intento fallido, pues la naturaleza de todo relato consiste en dirigirse de manera intensa y seductora hacia su culminación –la obtención de un determinado efecto en el lector–, ese instante axial, cardinal y privilegiado que es el final.</p><p>Los finales de Poe ha reinado casi sin oposición durante más de cien años. Quiroga: el cuento "es una flecha que, cuidadosamente apuntada, parte del arco para ir a dar directamente en el blanco". Pardo Bazán: cuento "que no se concibe de súbito, no cuaja nunca". Bernardo Atxaga: "Un buen cuento necesita un final fuerte". Soledad Puértolas: "Llevarlo hacia su final sin una digresión, sin una debilidad, sin un desvío (es) el núcleo de la técnica del cuento". Así podríamos sumar decenas de citas.</p><p>Ahora las cosas son distintas, pululan poéticas diferentes, y aunque los postulados de Poe perviven en cualquier película comercial o en cualquier novela de género, y se repiten una y otra vez, sin sentido histórico ni crítico, en multitud de talleres y manuales de escritura, lo cierto es que está de moda disparar contra el norteamericano. Sobre todo contra una variante indeseable de su poética: el final sorpresa. Véase esta divertida opinión de <strong>Rafael Reig</strong>, de hace ya algunos años: "Detesto con todas mis fuerzas los cuentos cuya gracia está toda en el final. Esa clase de cuentos que llevan incorporada una tecla de auto-reverse que te obliga a rebobinar: ¡Oh, ah, pero si todo está contado desde el punto de vista de un calcetín guardado en el cajón! ¡Cáspita, si resulta que ya estaba muerta desde el principio! ¡Carambolas, pero si la víctima del crimen es el propio narrador! Todo esto me parece francamente pueril, habilidades manuales, prestidigitación, un truco que no deja de serlo por muy bien hecho que esté".</p><p>Pero esa es otra historia.</p><p><em>*Jesús Ortega es es escritor y editor de </em><strong>Jesús Ortega</strong><a href="http://cuadernosdelvigia.com/proyecto-escritorio-jesus-ortega-ed/" target="_blank">Proyecto Escritorio</a><em> (Cuadernos del vigía, 2016).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Dec 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jesús Ortega]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Big Bang del cuento (III). Edgar Allan Poe y la flecha en el blanco]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Literatura,Narrativa,Los diablos azules número 88]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Escrito en el cielo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/escrito-cielo_1_1148491.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1b57287b-0a33-4c29-b9c0-2e01cc3ebeeb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escrito en el cielo"></p><p>Madrid lleva siglos siendo una de las grandes ciudades literarias del mundo. Ya lo era, tras convertirse imprevistamente en la capital de un imperio, cuando en 1641 el ecijano <strong>Luis Vélez de Guevara</strong> publicó <em>El diablo cojuelo</em>. En esta obra, un estudiante libera a un diablo, y éste, agradecido, le lleva volando por Madrid, mostrándole lo que sucede bajo los techos de sus casas.</p><p>  </p><p>Si cito esta obra es porque es una aproximación a una parte de lo que significa la literatura: mostrar por medio de la imaginación lo íntimo, lo que está oculto. Y porque eso es lo que pretendíamos con <em>Escrito en el cielo</em>: a través de 154 fragmentos de relatos y novelas ya publicados, de otros tantos escritores, mostrar la vida de una ciudad, la interior y la exterior, la íntima y la pública, su aspecto, su evolución, su historia, las oportunidades que brinda, los espectáculos que ofrece, sus cafés, estadios, museos, restaurantes, bares, calles, las dichas y desdichas de sus moradores o de sus visitantes ocasionales.</p><p>Si el Madrid del Siglo de Oro, y el del XIX, e incluso el del XX hasta los años setenta, ya está suficientemente documentado, nuestra idea fue el de "ponerlo al día", ocuparnos de lo reciente, lógicamente menos explotado. Las primeras elecciones democráticas tras el franquismo, en 1977, y la FIL de Guadalajara, en 2017, con Madrid como invitada de honor, nos daban un marco de cuatro décadas: en ese periodo debían haber sido publicados los textos a seleccionar. Se dice, por redondear, que la dictadura de <strong>Franco </strong>duró cuarenta años. Fueron algunos menos, pero se hicieron muy largos; ahora sí que llevamos cuarenta años de democracia, de creación en libertad, que se han hecho muy cortos, y en los que se ha vivido una auténtica explosión de la literatura a través de ese vehículo tan rico y privilegiado como es el idioma español. Para ello, por supuesto, había que contar con escritores españoles y latinoamericanos. Y la Feria de Guadalajara regalaba la ocasión perfecta, al unir América y Madrid, ciudad que es el puente natural entre las dos orillas.</p><p>Queríamos también que ese retrato múltiple, referido exclusivamente al Madrid contemporáneo, el de los siglos XX y XXI, estuviera ilustrado con fotografías, que ampliaran su atractivo y riqueza visuales.</p><p>Y, sobre todo, que, aunque hecho de fragmentos, pudiera leerse de una forma continuada, que tuviera un hilo narrativo, y que no se limitara a una sucesión de retazos fuera de contexto, sin hilvanar. Que se leyera, en fin, como una novela. La única solución posible era, nos pareció, ordenar los textos según el del tiempo en ellos narrado, empezando así con <strong>Alfonso XIII </strong>y terminando en nuestros días, y ofreciendo de este modo la evolución histórica, urbana y de usos y costumbres de la ciudad y de nuestro país. También consideramos oportuno, para situar esos fragmentos, hacer un resumen de las novelas o relatos de los que estaban entresacados.</p><p>Pretendimos además que fuera un libro abierto, como lo es Madrid, que hablara de su visión imaginada en <em>la</em> literatura, no en <em>cierto tipo de literatura</em>. Y es así casi un catálogo, una radiografía de cuarenta años de narrativa en español, a través de esos 154 fragmentos sobre la capital de España, verdadera protagonista de estas páginas, que no habrían podido haber visto la luz sin los escritores, y, en su caso los herederos, que cedieron gustosos sus textos para algo que no era, en ese momento, sino un trazo en el aire, ni siquiera aún escrito en el cielo .</p><p><em>*Martín Casariego es escritor y coeditor, junto a Antón Casariego y Fernando R. Lafuente, de </em><strong>Martín Casariego</strong><strong>Antón Casariego</strong><strong>Fernando R. Lafuente</strong><a href="https://www.megustaleer.com/libro/escrito-en-el-cielo/ES0167661" target="_blank">Escrito en el cielo. Madrid imaginada en la literatura (1977-2017)</a><em> (Alfaguara, 2017). </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Dec 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Martín Casariego]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Escrito en el cielo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Narrativa,Los diablos azules número 88]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Sobre Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/madrid_1_1148488.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7231e38a-14d7-4ee6-b944-7172d06d24a4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sobre Madrid"></p><p><strong>Antón Casariego</strong>, <strong>Martín Casariego</strong> y <strong>Fernando Rodríguez Lafuente</strong> han preparado el libro <a href="https://www.megustaleer.com/libro/escrito-en-el-cielo/ES0167661" target="_blank">Escrito en el cielo</a> (Alfaguara, 2017) con motivo de la Feria del Libro de Guadalajara, dedicada este año a Madrid. Es un libro coral, antológico, que cuenta la historia contemporánea de la ciudad a través de más de 150 autores. Desde los años de la bohemia en la corte de <strong>Alfonso XIII</strong> hasta el 15 M, la vida de Madrid creó un tejido de vitalidad y resistencia que deja sus testimonios en la literatura. El rumor de las calles rompe la fotografía oficial.</p><p>Ofrecemos aquí los fragmentos seleccionados de <strong>Carmen Martín Gaite</strong>, <strong>Leonardo Padura</strong>, <strong>Juan José Millás</strong>, <strong>Rosa Montero</strong> y <strong>Elvira Navarro</strong>.</p><p><em><strong>El cuarto de atrás</strong></em></p><p>Carmen Martín Gaite. Destino, 1978. </p><p>Evidentemente Cúnigan era un lugar mágico y único, y lo más posible es que de verdad existiera, que se pudiera encontrar, con un poco de suerte, entre el laberinto de calles y letreros que componían el mapa de Madrid: a mí no me importaba carecer de pistas concretas, me bastaba con mis poderes mágicos y únicos, con mi deseo, pero lo grave era la falta de libertad, ese tipo de búsquedas hay que emprenderlas en soledad y corriendo ciertos riesgos: si no me dejaban sola, era inútil intentarlo. [...]</p><p>La gente en Madrid andaba de otra manera, miraba, se vestía y hablaba de otra manera, con una especie de desgarro; yo espiaba los rostros cambiantes que, alguna rara vez, se fijaban unos instantes en el mío, sobre todo durante los trayectos en el metro, dentro del vagón donde no había que pedir excusas por rozarse con otros cuerpos y aspirar su olor, me gustaba el olor de aquella gente desconocida que podía estarse preparando para apearse en la próxima estación, a la que iba a perder de vista irremisiblemente, trataba de descifrar, por la expresión de sus rostros y el corte de sus ropas, a qué oficio se dedicarían o en qué irían pensando, quién sabe si alguno habría entrado en Cúnigan, si me bajara detrás de ellos, podría seguirlos, meterme por una calle que no conocía, averiguar cómo era el portal de la casa adonde dirigían sus pasos, tal vez para acudir a una cita clandestina, sería tan fácil, pero para eso hay que ir sola, nunca podría pasarme nada hasta que no saliera yo sola a la calle. Nos bajábamos en Sol, subíamos las escaleras del metro, echábamos a andar, la Mallorquina, el cine Pleyel, la Camerana, ya se veía nuestro portal, me juraba no volver a pasar nunca por la calle Mayor en cuanto pudiera salir sola por Madrid.</p><p><em>*Carmen Martín Gaite, sin abandonar sus temas esenciales, inaugura con esta obra un nuevo género que participa de la novela de misterio, el libro de memorias y la reflexión sobre el propio quehacer literario. En una noche de insomnio y de tormenta, la escritora recibe la visita de un desconocido vestido de negro, cuya identidad permanece en la ambigüedad a lo largo de todo el relato, que se mueve entre su Salamanca natal y un Madrid en el que se esconde un rincón mágico e imaginario llamado Cúnigan, símbolo de la aventura y la libertad.</em></p><p><em><strong>La Puerta de Alcalá</strong></em></p><p>Leonardo Padura. De <em>Aquello estaba deseando ocurrir</em>. Tusquets, 2015.</p><p>La fuente de Cibeles lanzaba sus chorros de agua sobre la carroza de mármol y Mauricio tuvo que sonreír ante el detalle que podían gastarse los europeos: un pequeño cartel advertía que los tulipanes rojos, amarillos y púrpuras, sembrados alrededor del monumento, eran un obsequio de la alcaldía de Ámsterdam al Ayuntamiento de Madrid. Se detuvo en el nacimiento de aquel Paseo del Prado desprovisto de leones y se sintió vacío y extenuado. Pensó en regresar al hotel, taparse la cabeza y dormir hasta olvidarse de todo, pero una señal en la calle y una canción lo obligaron a cambiar el rumbo: PUERTA DE ALCALÁ, decía, y una flecha indicaba hacia la derecha [...].</p><p>Mirándola, Mauricio comprobó que hubo suficientes tulipanes holandeses para engalanar también la Puerta de Alcalá, la monumental entrada al viejo Madrid, que <strong>Carlos III</strong> ordenó construir a <strong>Sabatini</strong> en su propio honor de rey ilustrado y victorioso. Bajo aquellos cinco arcos triunfales, ahora vedados a los transeúntes por los canteros de tulipanes, corrieron durante muchos años los mejores toros de lidia destinados a morir en la arena y pasaron reyes y ejércitos, aguadores y mendigos. Pensando y mirando la Puerta de Alcalá, Mauricio hasta se olvidó de la canción y de <strong>Velázquez</strong>, y se decidió por el cocido madrileño cuando vio al hombre vestido con un elegante traje gris que, en la otra punta de la calle de Alcalá, justamente en la línea que sus ojos tendían bajo el arco principal de la puerta, miraba concentrado las figuras que coronaban el monumento. Entonces el hombre bajó la vista y su mirada hizo el mismo recorrido, pero en sentido inverso, al trazado por la mirada de Mauricio: sobre los tulipanes, a través de la puerta, sorteando el tráfico de la calle, y también lo vio. No puede ser, dijeron Mauricio y el hombre del traje gris en el mismo instante, cada uno en su lado de la Puerta de Alcalá.</p><p><em>*Trece historias de pasión y desengaños, de soldados que vuelven de África, de jóvenes que aún sueñan con un futuro lejos de Cuba y de exiliados que no piensan en volver ni pueden hacerlo... En </em>La Puerta de Alcalá<em>, Mauricio, un periodista enviado dos años a Angola por flaquear en su moral revolucionaria, debe regresar a La Habana. Le han permitido hacer una escala en Madrid para ver una retrospectiva de Velázquez. Tiene un día para deshojar la margarita: regresar o exiliarse.</em></p><p><em><strong>La soledad era esto</strong></em></p><p>Juan José Millás. Destino, 1990.</p><p>Por la tarde fue a la oficina de correos y comprobó con una alegría teñida de malignidad que había un sobre en el cajetín contratado por ella el viernes anterior. Lo recogió y con él en la mano paseó al azar por las calles buscando siempre la acera donde daba el sol. De este modo llegó a Clara del Rey, donde entró en una cafetería de la que era habitual. Pidió un té y abrió el sobre. El informe estaba escrito a máquina y junto a él había una foto, obtenida con una Polaroid, en la que se veía a su marido paseando por una playa de la mano de una mujer joven. Aunque la foto estaba tomada desde una distancia considerable, Elena reconoció en la mujer a la secretaria de Enrique. Sonrió con superioridad sorprendiéndose de que aquella imagen, más que irritarla, le produjera cierta sensación de alivio. Las historias vulgares solían reconfortarla, pues ponían en el mundo un orden al que ella se sentía ajena, pero que le servía de referencia al mismo tiempo. Tras contemplar la foto unos instantes, se decidió a leer el informe:</p><p>[...] A las 18,00 horas del día señalado, el sujeto abandonó las oficinas de una empresa de <em>consulting</em> situada en la confluencia de las calles Islas Filipinas y Julio Casares, donde supuestamente trabajaba, y se dirigió en su coche al aeropuerto de Barajas. Tras dejar el automóvil en el <em>parking</em> del citado aeropuerto se dirigió a los mostradores de facturación de Salidas Nacionales, donde se encontró con una mujer de unos veintisiete o veintiocho años, morena, menuda, de larga melena, con la que al parecer había concertado previamente este encuentro. Se saludaron con un beso que, más que familiaridad, denotaba la existencia de una relación íntima, aunque esporádica, y tomaron el avión de las 20.30 que cubre el trayecto Madrid-Alicante.</p><p><em>*Mediante diversas voces narrativas, entramos en la vida de Elena Rincón, profesional madrileña adicta al hachís. Apática, no le importa mucho ser odiada por su hija, ni que su esposo, Enrique, la engañe. Al morir su madre, ha de recolocar las piezas. Cambiará la mala opinión que tenía de ella, contratará a un detective para que espíe a su marido, y luego a ella misma. Se descubrirá, y del reconocimiento de su soledad saldrá reforzada.</em></p><p><em><strong>Instrucciones para salvar el mundo</strong></em></p><p>Rosa Montero. Alfaguara, 2008.</p><p>Salió de la Sacramental sin pensar, sus pies buscando el camino y moviéndose solos. Se metió en el taxi, arrancó y condujo hasta la cercana M-30 con el mismo entumecido automatismo. La ciudad brillaba alrededor, toda encendida y viva, abarrotada de coches. Matías se sumergió en el río metálico y se dejó llevar. Conducir siempre le había gustado. Conducir sin tener en cuenta lo que hacía, amparado por su costumbre de taxista. Mientras sus manos se aferraban al volante, pensó en un tren. O, mejor, en un metro. En el retumbar del convoy que se acerca, en el vagón precipitándose sobre él, bufando y rechinando y sin poder pararse, en ruedas que machacan y laceran. Y en la muerte como un lugar tranquilo en el que refugiarse, un escondite al que uno podía ir. También pensó en la navaja que siempre llevaba en la guantera; e intentó imaginar el breve y frío dolor que causaría su filo al tajar el cuello. Pero luego, por primera vez en muchas horas, recordó a Chucho y Perra. </p><p>Salió de la carretera circular y enfiló hacia su casa. Era un camino muy conocido, pero cuanto más se acercaba a su barrio, más lejos se sentía. Lejos del mundo y de sí mismo, lejos de la normalidad y la cordura.</p><p>—Buenas noches. A la glorieta de Cuatro Caminos, por favor.</p><p>Matías se volvió, atónito, y contempló al pasajero que se acababa de subir, aprovechando su parada en el semáforo.</p><p>—A la glorieta de Cuatro Caminos, por favor —repitió el hombre.</p><p>Matías sintió el rugido hervir en su pecho, un geiser de rabia y de desesperanza.</p><p>—¡Bájese de mi coche! ¡Bájese ahora mismo! —aulló con un grito fenomenal que vibró en su bajo vientre.</p><p><em>*En un mundo caótico que nos supera y a veces hasta nos aplasta, un grupo de supervivientes deambula por Madrid: Matías, un taxista viudo; Daniel, un médico desencantado; Fatma, una prostituta africana víctima de todo tipo de brutalidades; y Cerebro, una científica frustrada. La gran ciudad se ve sobre todo desde los suburbios, teñida con un tinte apocalíptico.</em></p><p><em><strong>La trabajadora</strong></em></p><p>Elvira Navarro. Literatura Random House, 2014</p><p>Mi situación económica no era buena. Había tenido que cambiar mi apartamento de Tirso por otro en Aluche, en lo alto de una cuesta con un gran solar. Me dijeron que se trataba del cerro donde <strong>Antonio López </strong>pintó uno de sus cuadros, pero lo único que encontré en mi búsqueda internauta fue un paisaje de Vallecas y otro que rezaba MADRID SUR, que no concordaba con lo que yo veía desde la ventana. No obstante se le parecía, sobre todo al subir del asfalto y de los tubos de escape esa nube cenicienta y achicharrante que se mezclaba con la luz del verano, y cada vez que iba a la terraza lo hacía con la convicción de que ese era el punto exacto desde el que se desplegaba el sur de Madrid.</p><p>Trabajaba en el salón, frente al océano de edificios de ladrillo rojo y encima del solar, en cuyos mazacotes de tierra crecían jaramagos de un tenue amarillo. Todos los lunes llegaba a la séptima planta del grupo editorial para entregar mi trabajo. Al principio, cuando fichaba en las oficinas, pensé que sería una liberación corregir en casa, pues detestaba atravesar la ciudad. Tenía que ir hasta la Quinta de los Molinos, dos transbordos mediante y una breve espera en avenida de América, donde las partículas en suspensión parecían pegárseme en los pliegues de la ropa. [...]</p><p>Estaba a punto de resignarme a una habitación en un piso compartido cuando me llamaron para enseñarme el apartamento de Aluche. Costaba 440 euros, el límite de lo que estaba dispuesta a pagar, aunque también el límite, por abajo, de lo que podía encontrar, salvo milagros de renta antigua. En mi búsqueda me había visto ya desplazada hacia el sur, barriendo Delicias y llegando a la M-30 una tarde de lluvia. El día que di el sí a los de la Sociedad Pública la atravesé por un puente de esos de hierro, feo y con inútiles tramos de escalerillas, y callejeé primero por Usera y luego por Carabanchel sin detenerme por primera vez en cuatro meses a apuntar los teléfonos de los carteles de SE ALQUILA.</p><p><em>*Elisa vive en Madrid y trabaja como correctora para un gran grupo editorial. Como le pagan tarde y mal, alquila una habitación a Susana, una artista bipolar que trabaja como teleoperadora. Ambas comparten precariedad laboral y emocional. Elisa se obsesiona por descubrir quién es su compañera de piso, que aparentemente se oculta tras una serie de ficciones. Años después, Elisa intenta terminar una novela en la que cuenta aquella época. Para ello, será determinante la terapia con su psiquiatra.</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Dec 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Martín Gaite | Leonardo Padura | Juan José Millás | Rosa Montero | Elvira Navarro]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Sobre Madrid]]></media:title>
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