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    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 92]]></title>
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    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 92]]></description>
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      <title><![CDATA[Promesas que cumplir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/promesas-cumplir_1_1203132.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e7d6b13a-60a7-419e-931e-e625339e805c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Promesas que cumplir"></p><p>  </p><p> <strong>Promesas que cumplir</strong></p><p>Nací en el sur de Europa, donde todos los pueblos se quedaron.</p><p>Soy hija del camino, el azar y la distancia.</p><p>Amo el decir callado de los que piensan hondo</p><p>y el tintineo feliz de quienes sueñan.</p><p>En cada surco encuentro una nueva llanura</p><p>en cada madrugada semillas del crepúsculo.</p><p>Defiendo la memoria como la patria íntima</p><p>el único dominio con vino de justicia.</p><p>Reniego del rugido de expertos bien pagados</p><p>al servicio de réditos que nunca son el nuestro.</p><p>No tengo fe en la cháchara de este tiempo de máscaras</p><p>me ocasiona urticaria la versión oficial.</p><p>Soy partidaria</p><p>del fuego que consume, pero también calienta.</p><p>He aprendido que todo en la vida tiene un precio,</p><p>con dinero se paga el de la bisutería.</p><p>Me gustan las palabras cansadas del camino</p><p>ésas que a vida o muerte se empeñan en decir.</p><p>¿Soy épica o hermética?</p><p>¿Versicular o clara?</p><p>¿2.0 o mística?</p><p>Quién sabe. Nadie es buen sastre propio.</p><p>Escribo porque intuyo que mi ambición mayor</p><p>es volver a nacer.</p><p>A veces me he atrevido a asomarme a la sima</p><p>la oscura, la lejana, la misteriosa: yo</p><p>y ha llenado mi ánimo una certeza insólita</p><p>yo no existo —es verdad— pero el tiempo tampoco</p><p>sólo es ausencia limpia en un cielo de arena</p><p>indiferente a mí que día a día se ilumina.</p><p>Allí quiero que mires cuando yo ya esté lejos</p><p>para gritar con fuerza todo vuelve a empezar.</p><p><em>*Raquel Lanseros (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1973) es poeta. Su último libro, </em><strong>Raquel Lanseros</strong><a href="http://www.raquellanseros.com/index.php/publicaciones/antologias/105-esta-momentanea-eternidad" target="_blank">Esta momentánea eternidad. Poesía reunida (2005-2016)</a> (Visor, 2016)<em>. </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jan 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Lanseros]]></author>
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      <title><![CDATA[Cervantes en el World Trade Center]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cervantes-world-trade-center_1_1149667.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c666513e-a24d-4663-843b-56bec17ae4ca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cervantes en el World Trade Center"></p><p>La tertulia que mantuvimos en el club de lectura de la librería madrileña <a href="https://www.enclavedelibros.com/" target="_blank">Enclave de libros</a> en torno a <em>Don Quijote de Manhattan</em>, de <strong>Marina Perezagua</strong>, se realizó en un día de lo más propicio para ambientar nuestra charla. Estábamos en pleno verano y el clima parecía haberse vuelto del revés: al diluvio se le unió una granizada.</p><p>Marina Perezagua, nacida en Sevilla y residente en Nueva York desde hace 15 años, es escritora y nadadora en mar abierto. Licenciada en Historia del Arte, ha trabajado en el Instituto Cervantes de Lyon y ha sido profesora en varias universidades de Nueva York. Es autora de las colecciones de relatos <em>Criaturas abisales</em> y <em>Leche </em>y de la desgarradora novela <em>Yoro,</em> por la que recibió el Premio de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz en reconocimiento del "enorme poder discursivo que abarca historia, ciencia, ficción y denuncia desde la perspectiva del cuerpo". Toda su obra ha sido publicada por Los libros del Lince, fundada en 2008, bajo el cuidado del editor <strong>Enrique Murillo</strong>, a quien Marina dedica su novela más reciente: <em>Don Quijote de Manhattan</em><em>.</em></p><p>  </p><p>Con esta novela, Perezagua se aventura a presentarnos las peripecias de don Quijote y Sancho Panza —despojados de sus raíces, su gente y sus recuerdos— en el Manhattan actual. La fórmula no es nueva, pues —más allá de los numerosos ensayos que se le han dedicado al <em>Quijote</em> y de la inspiración que supuso para diversas obras de ficción de autores como <strong>Twain</strong>, <strong>Goethe, Stendhal, Dickens, Hawthorne</strong> o <strong>Melville</strong>, entre otros muchos— contamos con ejercicios literarios contemporáneos próximos al de nuestra autora, como <em>Al morir don Quijote</em> y <em>El final de Sancho Panza y otras suertes,</em> de <strong>Andrés Trapiello </strong>o <em>Hazañas del capitán Carpeto,</em> de <strong>Rafael Reig</strong>. En este <em>Quijote</em> de Perezagua encontramos una combinación del cuidado por recrear el estilo de <strong>Cervantes</strong> del primero con el tono humorístico y la crítica social del segundo, así como numerosas referencias al mundo clásico que también estaban presentes en el original y se suman a la singular mirada de la autora y a la presencia de algunos de los temas y rasgos estilísticos que encontramos en el resto de su obra. Además, si bien Cervantes daba origen con el <em>Quijote </em>a la novela como nuevo género literario, la novela de Perezagua nos llega en un momento en el que hay quienes reflexionan en torno a la quizá inminente transformación del género. ¿Tendrá esto algo que ver con el final distópico que incorpora la autora en su versión?</p><p>A partir de la interpretación literal de la Biblia, el nuevo <em>Amadís de Gaula </em>que desencadena la locura de un don Quijote que en su pretensión de cambiar el mundo sigue negándose a distinguir entre los libros y la vida, los protagonistas de nuestra novela realizan un recorrido desde Queens hasta el World Trade Center en el que emulan el itinerario que va del <em>Génesis</em> al <em>Apocalipsis</em>. En este nuevo camino volvemos a encontrarnos con el proceso de aprendizaje de sus protagonistas, que van construyéndose a sí mismos mientras salvan la distancia de sus caracteres antagónicos, se transforman recíprocamente y afianzan sus vínculos.</p><p>A lo largo de la narración, a través de un juego de espejos con el original y sin pretender dar respuestas al lector sino hacerle reflexionar, se ponen en cuestión toda una serie de aspectos característicos de la sociedad estadounidense que en buena medida son extrapolables al conjunto de la sociedad occidental actual y representan las injusticias que don Quijote pretende combatir. Para ello, la autora no solo nos presenta un buen número de referencias directas a la primera parte del <em>Quijote</em>, sino que introduce muchas otras correspondientes a la Biblia mientras señala un extenso y variado abanico de valores, prácticas, actitudes, inquietudes, contradicciones, miserias y despropósitos presentes en nuestro mundo y en quienes lo habitamos. Y lo hace siguiendo a Cervantes, pues para plantear las críticas, en lugar de señalar directamente al orden social y político, se sirve del encuentro de sus protagonistas con situaciones en mayor o menor medida cotidianas y con diversos personajes comunes que comparten con ellos sus relatos.</p><p>Llama la atención que al igual que en la historia del cautivo Cervantes se introduce a sí mismo en el <em>Quijote</em>, sea en el relato análogo de la novela de Perezagua donde la autora ficciona una de sus experiencias personales: su trabajo en cadenas de comida rápida. La libertad es, al fin y al cabo, uno de los temas fundamentales tanto del original como de esta versión actualizada; razón por la cual quizá Perezagua ha elegido a la pastora Marcela para hacer las veces de una Dulcinea representada esta vez por un edificio tan simbólico como la Freedom Tower.</p><p>Encontramos otras muchas analogías entre ambas novelas, entre las que destaca la confrontación del protagonista con su presente histórico y con los tres pilares del estado moderno y contemporáneo: la administración burocratizada, la economía basada en el dinero y la policía (equivalente contemporáneo al ejército regular de la época de Cervantes). Sin embargo, parece que en el momento presente el peso de la economía es mayor que antaño y quizá Perezagua quiere reflejarlo así a través de la importancia que concede en la trama a las alegorías de las aves y de los doce asaltantes mandarines a la piscina de Flushing Meadows.</p><p>Además, encontramos numerosos juegos de palabras y metaliterarios que, siguiendo al original, Perezagua utiliza para hablar tanto del lenguaje como de la concepción pasada y presente de la poesía y la novela; así como dos elementos de gran valor simbólico que ya aparecían en la primera novela de Perezagua y resultan fundamentales en <em>Don Quijote de Manhattan</em>: el tiempo y el agua. La autora juega con el tiempo superando su linealidad y reivindicando una sincronía que no solo ayuda al dinamismo de la trama, sino que nos lleva tanto a una estupenda reflexión sobre la novela como género literario como a contemplar el curso de la Historia y la Cultura como un todo; mientras nos recuerda, por otra parte, el anacronismo que representan tanto los protagonistas como los textos que les sirven de guía. El agua, por su parte, permite incorporar a la trama diversos mitos universales presentes en la Biblia que la autora transforma y parodia a su antojo, relacionándolos en ocasiones con problemas actuales como la contaminación de las aguas en el episodio de la ballena.</p><p>Una vez en la tertulia, Marina comenzó contándonos cómo surgió la idea de escribir <em>Don Quijote de Manhattan</em>. Nos explicó que después de haber tratado temas sórdidos tanto en su novela anterior como en los relatos que la precedieron, le apetecía trabajar con el humor. Su idea inicial era hacer una "reactualización de la Biblia", recogiendo sus mitos y llevándolos a temas actuales como la inmigración. En ese sentido, nos dijo, EEUU es un desastre. Supone que por influencia de las celebraciones del cuarto centenario de la publicación de la segunda parte del <em>Quijote</em>, se le ocurrió combinar ambas obras presentando en este caso la Biblia como el <em>Amadís</em> a través de una mezcla de humor y tragedia. Más adelante, comentamos las dificultades que puede entrañar la traducción de esta novela —<em>Yoro</em> ha sido traducida a varias lenguas y se publicará en inglés en 2018—, que resultaría más sencilla con un lenguaje contemporáneo que con el remedo creado por la autora.</p><p>A diferencia de lo que había sucedido con sus obras anteriores, la autora nos explicó que con esta novela vivió un proceso rápido de escritura que le llevó aproximadamente tres meses a los que se sumó el posterior proceso de edición. Aunque no acostumbra a releer libros, la autora confesó que ha leído el <em>Quijote</em> varias veces, y nos explicó que la redacción le resultó fresca y fluida. En cuanto a la Biblia, nos contó que al ponerse a escribir no fue demasiado consciente del itinerario que va del Génesis al Apocalispsis, pues no suele trabajar con esquemas. Además, nos habló del proceso de edición, en el que no hubo cambios de estructura pese a la tendencia de su editor y su agente a sugerirlos en sus obras anteriores.</p><p>A lo largo de la tertulia comentamos diversos aspectos de la novela: la adaptación del lenguaje, para la que se sirvió de un audiolibro del <em>Quijote</em> que le ayudó a establecer el tempo, así como de las sugerencias del cervantista mejicano <strong>Ignacio Padilla</strong> sobre el uso de palabras del Siglo de Oro; la voz narrativa, que tenía claro desde el principio que debía ser una tercera persona; la explicación del estado en que aparecen Sancho y Quijote al inicio de la novela, y de lo que les sorprende (y lo que no) de este nuevo tiempo y lugar; los motivos para ubicar la historia en el Nueva York actual, donde la autora encuentra lo peor y también lo mejor de la conducta humana y donde además resulta verosímil que los protagonistas pasen desapercibidos. Hablamos también de la presencia del agua y la ausencia de coches en la novela, así como de algunas descripciones de gran impacto como la de la Torre de la Libertad llorando o la de la masacre en la piscina de Flushing, que nos llevaron a comentar las secuelas de los atentados del 11-S en los habitantes de Nueva York.</p><p>Hablamos de la sincronía como mundo ideal que está presente en sus dos novelas, y de cómo la autora tiene interés por romper lo lineal y le gusta que, en sus obras, desde el principio se pueda intuir el final y que al final te puedas remitir al principio; es decir, que en cada parte esté el todo. Emilia comentó que el mundo práctico, real, es la diacronía y que en la novela está representada por Sancho. Esto nos llevó a comentar que este personaje adquiere en <em>Don Quijote de Manhattan</em> un protagonismo mayor que en el <em>Quijote</em> de Cervantes, así como a constatar una mejor relación entre los protagonistas que podría venir explicada por aquella historia previa que no recuerdan. Hablamos también del juego especular que propone la autora, sobre todo con la primera parte del <em>Quijote</em>, y del juego entre ficción y realidad donde lo real (aquellos aspectos del Nueva York actual que son criticados por la autora) resulta increíble mientras que las peripecias de los protagonistas resultan de lo más verosímiles; hecho que Marina explicó afirmando que cuando leemos estamos dispuestos a creer más fácilmente en aquello que se nos presenta de forma alegórica.</p><p>Marina nos explicó que en sus obras trata temas sociales de manera espontánea, no con una intención explícita sino porque los observa en el día a día y le preocupan. Nos habló de casos reales como aquellos que han inspirado la historia de Zoraida o la de la ballena en la novela; de la dureza de las leyes estadounidenses que se ceban con los jóvenes y con frecuencia con las minorías étnicas y los estratos socioeconómicos más bajos; del sistema sanitario estadounidense, privado y muy costoso y en el que apenas tiene cabida la prevención; de la comunidad china adinerada de Nueva York; así como de la situación política que atraviesa EEUU y que ha empeorado con la presidencia de <strong>Trump</strong>, llegando a afectar incluso a las relaciones entre vecinos.</p><p>Al hilo del comentario de Carmen acerca de la osadía de la autora al trabajar sobre los dos libros más publicados, traducidos y leídos de la Historia, Marina reflexionó en torno a los lectores, la crítica literaria y el mundo literario español, y nos habló de la comunidad de escritores latinos residentes en EEUU de la que forma parte y de la dificultad de vivir solo del oficio de escritor. Debatimos sobre los contrastes entre EEUU y Europa, tanto en cuanto a los medios académicos y los recursos destinados a la investigación como en cuanto a las bibliotecas, el coste de la educación universitaria, de la sanidad y de la vida o el día a día de quienes habitan ciudades como Nueva York. Y la autora nos habló de la buena acogida que ha tenido su obra en México, a donde viaja con frecuencia y donde ha encontrado también llamativos contrastes.</p><p>Toda la conversación estuvo salpicada de numerosas anécdotas personales de Marina o de su entorno próximo que explicaban diversos aspectos de la novela o de los temas en ella tratados. Además, la autora nos habló de su faceta de nadadora en mar abierto y de sus entrenamientos en apnea, práctica acuática que aparece en sus dos novelas.</p><p>Marina nos confesó que aunque su idea inicial era escribir una segunda parte de este <em>Quijote</em> suyo, al terminarlo se le ha ocurrido algo inesperado y actualmente trabaja en una novela documental sobre el corredor de la muerte. Nos contó su experiencia en proyectos carcelarios y cómo la trama de este nuevo trabajo es ficción pero la atmósfera y algunos testimonios son reales, nos habló de la población reclusa que lleva desde 2001 en espera de juicio tras el 11-S y de la arbitrariedad en la imposición de medidas de aislamiento, poniendo como ejemplo el caso de <strong>Damien Echols</strong> cuya inocencia se demostró tras casi 20 años en el corredor de la muerte, diez de los cuales estuvo recluido en celdas de aislamiento. Puesto que Marina no lee ni escribe varias cosas a la vez, tendremos que esperar a que llegue el momento de animarse a escribir esa segunda parte de <em>Don Quijote de Manhattan</em><em>.</em></p><p>Para finalizar, la autora nos habló de la obra de autores españoles residentes en EEUU como <strong>Eduardo Lago, Willy Uribe, Elvira Lindo </strong>o <strong>Antonio Muñoz Molina</strong>, y nos recomendó leer, también, a algunos autores latinoamericanos como <strong>Alberto Chimal, Mario Bellatin, Rosa Beltrán </strong>o <strong>Jorge Volpi</strong>, así como la obra del neurólogo británico <strong>Oliver Sacks</strong>. Estas recomendaciones se vieron complementadas por <strong>Inés</strong> que, al hilo de la novela en que está trabajando Marina actualmente, nos habló de <a href="http://www.nordicalibros.com/el-vagabundo-de-las-estrellas" target="_blank">El vagabundo de las estrellas</a><em>,</em> de <strong>Jack London</strong>. Por mi parte, aprovecho para recomendar <a href="http://www.circulobellasartes.com/libros/quijote-invencibles/" target="_blank">Quijote y los invencibles</a><em>,</em> de <strong>Erri de Luca</strong>, que leí la misma noche de la tertulia y resultó en interesantes reflexiones, así como en un auténtico descubrimiento de algunos poetas y el reencuentro con otros ya conocidos.</p><p>A lo largo de la tertulia pudimos tratar más temas que harían esta crónica aún más extensa, y hubo otros que se nos quedaron en el tintero. Será un placer volver a contar con Marina Perezagua en próximos encuentros. La esperamos.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jan 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Abril Gómez de Enterría]]></author>
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      <title><![CDATA[Renaceres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/renaceres_1_1149664.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3d5098f7-c084-499f-adf3-1ba1aba3988a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Renaceres"></p><p><em>El Centro Cultural Blanquerna abrió sus puertas en Madrid, en 1993. Desde los inicios, su misión se ha centrado en la difusión de la cultura catalana en la capital del Estado. Sus programas han facilitado el conocimiento de la realidad histórica y cultural de Cataluña, en un marco de diálogo, entente y reconocimiento con otras lenguas y culturas de España, a las cuales el espacio del Centro ha acogido. El 2016, su denominación pasó a ser Centre Cultural-Librería Blanquerna (CCLB). La nueva marca quiere enfatizar la ensambladura e interrelación de las partes del binomio (centro y librería) en la acción del Gobierno de la Generalitat en Madrid, respecto de la realidad cultural de Cataluña.</em><a href="http://delegaciomadrid.gencat.cat/ca/inici/" target="_blank">Centro Cultural Blanquerna</a></p><p><em>Estas son sus recomendaciones.</em></p><p>________________________</p><p>  <strong>El principi de totManuel de PedroloIlustraciones de Pep BoatellaComanegraBarcelona2017</strong><em>El principi de tot</em></p><p>  </p><p>En un universo ilustrado con matices cubistas, renace una edición de <strong>Manuel de Pedrolo</strong>, una de las figuras más emblemáticas del XX y de magna importancia en la reflexión sobre la condición humana y los límites de la libertad en una sociedad condicionada por las masas. Relato extraído de <em>La violació dels límits</em> en 1957, a tientas entre el absurdo y colores nietzscheanos, <a href="http://comanegra.com/ficcio/461-pedrolo-manuel-principi-tot.html" target="_blank">El principio de todo</a>, con una tensión narrativa perfecta y a modo de cuento, no sólo recorre la Barcelona urbana de los cincuenta , sino que nos recuerda el clásico conflicto en la literatura entre el individuo y la masa que nos lleva hasta <strong>Ibsen</strong> o <strong>Puig i Ferreter</strong> en el ámbito del teatro nacional. Seremos capaces de resistir la tentación y enfrentarnos de nuevo al principio de ese todo? Una manera interesante de viajar al Universo de Pedrolo, una vez más.</p><p>  <strong>La mort i la primavera / La muerte y la primaveraMercè RodoredaClub Editor2017</strong></p><p>  </p><p>En un mundo en el que la elección de la  muerte es la única manera de ser libre, la esperanza y el amor se tornan claves en una historia repleta de símbolos míticos y valores deudores de un clima devastador que dejó la posguerra; elementos encarnados en una moralidad retomada como metáfora guía de la narración. Diría <strong>Rodoreda</strong> a <strong>Joan Sales</strong>, sobre la que sería su obra póstuma y el final de la cuadratura de su círculo simbólico, que este es “un tratado terriblemente poético y terriblemente negro”. <a href="http://www.clubeditor.cat/es/llibre/la-muerte-y-la-primavera" target="_blank">La muerte y la primavera</a>, traducida ahora por <strong>Eduardo Jordà</strong> y revisada en catalán por <strong>Arnau Pons</strong>, regresa en una relectura en clave política y en la que topamos con una Rodoreda, heredera de una narrativa que supo combinar el elemento fantástico y casi terrorífico con el de la tradición psicológica. Un lugar que sin duda escribió e imaginó a raíz de su experiencia y de toda una vida condicionada por la circunstancia como mujer superviviente, siempre a caballo entre la muerte y toda ella, una auténtica primavera de raíces eternas, su obra.</p><p>  <strong>​​​​​​​Esquenes vincladesPau Vadell i VallbonaEdicions de 1984Barcelona2017</strong><em>​​​​​​​Esquenes vinclades</em></p><p>  </p><p>Con el último premio Jocs Florals de poesía de Barcelona, regresa el poeta isleño <strong>Pau Vadell </strong>y lo hace con un pequeño manuscrito que se convierte en otra joya de colección en las bibliotecas de la poesía catalana actual. Dividido en cuatro hemisferios, el poeta se mueve entorno a un hilo narrativo y reflexivo en el que el tiempo es clave y enemigo y ese que a veces le permite deconstruir un tono ciertamente confesional y evocador de un sabor, a veces, nihilista. No se trata de una historia, sino que el poemario es historia en si mismo en un recorrido introspectivo que, sin duda, nos deja ese sabor amargo de una sal que se transforma en poesía de alta calidad.</p><p>  <strong>Antologia literària per tornar a la infantesa / Antología literaria para regresar a la infanciaVV. AA. CatedralBarcelona2017​​​​​​​</strong><em>Antologia literària per tornar a la infantesa / Antología literaria para regresar a la infancia</em></p><p>  </p><p>De narraciones entre el diálogo del adulto con el niño que fue aparece ahora Antología literaria para regresar a la infancia. Un volumen que va de <strong>Rodoreda</strong>, <strong>Matute</strong> o <strong>Plath</strong> a <strong>Chéjov</strong> y <strong>Roald Dahl</strong>. Cuentos, historias y retratos con ese aroma a recuerdo que impregna las páginas de los libros en el fondo del cajón. Somos las palabras de los niños que fuimos y con la literatura pintaremos siempre de memoria, los colores de nuestra infancia.</p><p><em>*Puedes encontrar el Centre Cultural-Librería Blanquerna (CCLB) en la calle de Alcalá, 44, de Madrid o en su página web.</em><strong>Centre Cultural-Librería Blanquerna (CCLB)</strong><a href="http://delegaciomadrid.gencat.cat/es/centre_cultural_llibreria_blanquerna/centre_cultural/activitats/cicles-centre-cultural/" target="_blank">página web</a></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jan 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Kika Pol (Llibreria Blanquerna)]]></author>
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      <title><![CDATA[Otro cuento de Navidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cuento-navidad_1_1149662.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8da0b4d8-b14c-437d-977f-2835699b439c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Otro cuento de Navidad"></p><p><em>(Comienza Manuel Vilas.)</em><strong>Manuel Vilas</strong></p><p>No era un recurso para sentirse menos solo cuando llegaba la noche, en absoluto. Sentía una auténtica fascinación cuando entraba en las páginas web de grandes tiendas que solo vendían por internet. Tenía una gran curiosidad por todas las cosas que el ser humano producía y con las cuales comerciaba a través de sofisticados programas y aplicaciones informáticas. Le fascinaba especialmente Amazon, que consideraba una especie de resumen general de la historia y del mundo. Tal vez el mito de la abundancia inacabable. El mito de El Dorado reinventado. O el mito de la Arcadia. O el mito del Paraíso Terrenal.</p><p>A veces Amazon le defraudaba. Eso ocurría cuando en tiendas de la ciudad encontraba en determinados productos los mismos precios o incluso más baratos que en Amazon. Eso le sumía en un estado de tristeza profunda, y eso le acababa de ocurrir con un pack de agua de colonia para hombre más loción para después del afeitado de Calvin Klein. En las cadenas de Tjmax, en la tienda correspondiente a Iowa City, había encontrado ese pack a 26,99 dólares. El mismo pack estaba en Amazon a 35,99 dólares. Sintió un quebranto especial. Nunca pensó que Amazon le pudiera fallar de esta forma. Era como si le abandonara la mano de su propio padre.</p><p>Estaba en Iowa City con una beca del International Writing Program, una beca de tres meses de duración, tres meses en donde los escritores invitados se dedican a escribir y a acudir a eventos relacionados con la literatura. Había treinta escritores más con él. Aunque hablaba inglés (lo aprendió en Manchester trabajando de camarero) era la primera vez que estaba en Estados Unidos.</p><p>Llevaba un cuaderno, una especie de diario, donde anotaba sus pensamientos. Había anotado esto “en mí la pobreza se acerca tanto al sentimiento de desolación como a la necesidad de fornicar, la necesidad de posesión o de placer, de hacer el amor, aunque no sabría concretar más este ansia”.</p><p>La mañana la pasaba explorando todos los departamentos de Amazon.</p><p>Había contratado el servicio <em>prime </em>de Amazon, y lo había conseguido gratis durante los primeros 30 días. El servicio le aseguraba que la entrega de sus pedidos se producía en 48 horas. Pensó: “48 horas de espera y el mundo es mío”.</p><p>Ayer recibió un paquete. Sintió una gran emoción. El cartero de UPS dejó el paquete en la puerta de la casa. Había pedido seis pares de calcetines de invierno y un reloj Casio cuyo diseño le encantaba. Era un pedido modesto. Los calcetines sumaban 9,99 y el reloj 15,99 dólares. Con las tasas se ponía todo en 29 dólares. Le fastidiaba que los impuestos fuesen siempre aparte, eso oscurecía la oferta. Siempre había que añadir unos cuantos dólares, y la alegría de la oferta disminuía, se hacía imprecisa. Pero era tan bonito el paquete de cartón. Una caja solvente. Con su nombre bien claro. Como vivía en una planta baja, el cartero de UPS dejaba el paquete en la misma calle.</p><p>Pensó en los Reyes Magos de Oriente, en su infancia, en sus padres dejando sus regalos en el árbol de Navidad. Sus fallecidos padres. Se acercaba la Navidad, y todos los compañeros escritores regresaban a sus países para pasar esos días con sus familias. Él pidió alargar su estancia, pasar la Navidad allí, solo, en Iowa, en su pequeño apartamento, esperando paquetes de Amazon. Le concedieron la ampliación de la beca, sin ni siquiera preguntarle la razón.</p><p>Había comenzado a nevar. Menos mal que la puerta de su casa tenía un saliente que impediría, llegado el caso, que la nieve cayera encima de sus deseados paquetes.</p><p><em>(Continuará Use Lahoz.)*Manuel Vilas es escritor. Su próxima novela, </em><strong>Use Lahoz</strong></p><p><strong>Manuel Vilas</strong><a href="https://www.megustaleer.com/libro/ordesa/ES0155130" target="_blank">Ordesa</a><em>, llega a las librerías el 18 de enero publicada por Alfaguara. </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jan 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Manuel Vilas]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Otro cuento de Navidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Literatura,Literatura española,Narrativa,Los diablos azules número 92]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Otro callejón del Gato]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/callejon-gato_1_1149659.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e3fcadc9-3eee-4854-88cf-300da3ac1eac_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Otro callejón del Gato"></p><p><strong>La japonesa calvaJesús Tíscar JandraEdafMadrid2017</strong><em>La japonesa calva</em></p><p>Con su última novela <a href="http://www.edaf.net/es/libro.asp?producto=2339" target="_blank">La japonesa calva</a>, <strong>Jesús Tíscar Jandra</strong> (Jaén, 1970) se ha hecho con el XXI Premio de Novela Negra Ciudad de Getafe. Como en toda novela negra que se precie, en esta hay asesinatos –un par de ellos—, una bien medida dosis de violencia, algún que otro psicópata –aflamencado y sin mucho convencimiento, en este caso—, investigaciones –bastante rudimentarias, a decir verdad—, su pizca de angustia, intriga y suspense,… En fin, todos los ingredientes básicos que condimentan una novela de género. Con estos mimbres estaríamos hablando sin más de una obra canónica y algo trillada que probablemente no merecería premio alguno. Sin embargo, <em>La japonesa calva</em> es una novela negra y algo más.</p><p>Ese extra que hace de esta obra una especie de <em>rara avis</em> dentro del género hay que buscarlo en los riesgos que asume Jesús Tíscar Jandra, especialmente en lo referente al estilo. Del escritor jienense solo conocía hasta ahora <em>La camarera que me escupía en los chupitos de whisky (y otros 15 relatos pellejos)</em>, una colección de cuentos que en su momento me fascinó por el ambiente canalla que los sobrevuela, pero sobre todo por la frescura y agilidad de la prosa en que están narrados. Esta impresión se confirma y, en cierto sentido, se amplifica en <em>La japonesa calva</em>, donde el escritor, en estado de gracia y en la cima excepcional de su hasta ahora madurez narrativa, se explaya en una prosa sin complejos, atrevida, audaz, creativa, anárquicamente fluida; una prosa que en un primer momento puede descolocar al lector, pero que inmediatamente lo atrapa en su fraseo algo demencial pero eficiente, al tiempo que lo sorprende por su alto voltaje expresivo.</p><p>Algo similar ocurre con la estructura elegida por Jesús Tíscar Jandra para construir su novela: las piezas de este puzle narrativo, que en un principio pueden desorientar al lector por su dispersión, van encajando según avanza la novela hasta construir un artefacto literario bien medido y ajustado, bien desarrollado y perfectamente cerrado, en el que no sobra ni falta nada.</p><p>Otro de los aspectos llamativos de <em>La japonesa calva</em> hay que buscarlo en los personajes que habitan este edificio narrativo construido por Jesús Tíscar Jandra, mucho más degradado de lo que suele ser habitual en las novelas de su género. La niñaca Melisa Benítez, Rafael Lendínez, Luciana Crespillo, Cobriza Pemberton, Franco Baena o Kazumi Kuriwako, los personajes más sobresalientes de esta novela, forman parte de un estrato social varios escalones por debajo del fracaso y las derrotas más comunes, un submundo de desgraciados y de tarados esperpénticos.</p><p>Es precisamente este adjetivo, adscrito a la tradición valleinclanesca, el que mejor puede definir tanto a estos personajes como a la novela en su conjunto, coherentemente reflejado además en la prosa elegida por el autor para desarrollarla. Todo en <em>La japonesa calva</em> se encuentra deformado, todos los personajes y las situaciones que provocan o en las que se ven envueltos se han reflejado literariamente en el espejo cóncavo del callejón del Gato para desatar el lado grotesco de la realidad, una estrategia como otra cualquiera de poner delante del lector una imagen no menos verdadera de la sociedad.</p><p>Y aquí se halla probablemente el mérito más destacado de la novela de Jesús Tíscar Jandra. Gracias a esta técnica de la caricaturización, del órdago literario a lo grotesco, el autor pone su dedo narrativo en la llaga de una sociedad enajenada, demencial, enloquecida, que además no parece tener mucha intención de hacerse consciente de su anormalidad. La mirada del novelista pasea por las miserias morales de quienes han reventado las costuras sociales –cada uno a su manera— y, en un plano más subjetivo, se da una vuelta por las periferias de cada uno de nosotros, esos barrios degradados que encierran las capas más profundas y ancestrales de ese submundo inquietante y fascinante que cada uno habita –ignorándolo o disimulándolo—.</p><p>En definitiva, en <em>La japonesa calva </em>se propone bajo un paraguas de género, el de la novela negra, un discurso narrativo y social crudo, extremo, cruel, pero no exento de verdad en su desproporción. Una suerte de aviso a navegantes ciegos.</p><p><em>*Juan Carlos Sierra es profesor de Literatura.</em><strong>Juan Carlos Sierra</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jan 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan Carlos Sierra]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Otro callejón del Gato]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Novela,Novela negra,Los diablos azules número 92]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[¿Dónde está el Otro?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/donde-esta-el-otro_1_1149657.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7601a79e-cc88-4d0b-874e-6e454c99c571_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Dónde está el Otro?"></p><p><strong>La expulsión de lo distintoByung-Chul HanTraducción de Alberto Ciria</strong><em>La expulsión de lo distinto</em></p><p><strong>Herder EditorialBarcelona2017</strong></p><p>  </p><p>Buena parte de la actividad intelectual del filósofo coreano-alemán <strong>Byung-Chul Han </strong>se ha abocado a la tarea de analizar críticamente la sociedad moderna, desbrozando su estructura interna, en sentido ontológico y hasta metafísico, y diagnosticando sus enfermedades intrínsecas. Byung-Chul Han considera que el espíritu neoliberal imperante no solo afecta a las relaciones económicas y políticas, sino al conjunto de la sociedad en todos sus aspectos. En <em>La expulsión de lo distinto</em> se ocupa de analizar desde varias perspectivas la prevalencia de lo que llama el infierno de lo igual.</p><p>Según este filósofo la sociedad actual padece de la desaparición del Otro, esto último entendido no solo como la presencia de culturas o personas distintas al mundo occidental, sino como comprendiendo elementos culturales y espirituales que el sistema neoliberal ha hecho desvanecerse por su propia lógica. Dice al comienzo del libro: "El otro como misterio, el otro como seducción, el otro como eros, el otro como deseo, el otro como infierno, el otro como dolor va desapareciendo. Hoy, la negatividad del otro deja paso a la positividad de lo igual". El neoliberalismo necesita uniformidad y estabilidad, que permita el libre flujo de capitales y personas, y el consumo masivo de productos que se asemejan en todas partes por la globalización. De esta premisa fundamental extrae Byung-Chul Han varias conclusiones, todas referidas a la desaparición del otro en varios ámbitos. Afirma que lo que aqueja a la sociedad actual no es la represión, sino la depresión, que viene de dentro, causada por el imperio de lo igual. Al ser le hace falta la negatividad para adquirir plenitud óntica. Pero esta negatividad es un obstáculo para la sociedad neoliberal, por lo que se desvanece.</p><p>Byung-Chul Han atribuye violencia a la globalización: "A la globalización le es inherente una violencia que hace que todo resulte intercambiable, comparable y, por ende, igual. La comparación igualatoria total conduce, en último término, a una pérdida de sentido". Habría incluso una relación entre la violencia del sistema neoliberal y el fenómeno del terrorismo, según este filósofo. "El terrorismo es el terror del singular enfrentándose al terror de lo global". Los atentados terroristas abren una brecha en el alisado horizonte vital del neoliberalismo y lo confrontan con la muerte, que es una de las formas del Otro que la sociedad prefiere reformular en términos de positividad igualitaria. El neoliberalismo engendraría una injusticia de tal orden global que no puede sino generar una respuesta, bien en la forma de terrorismo o subjetivamente como depresión. En el sistema neoliberal imperarían la libertad y la capacidad de elección, pero en el fondo relega a la invisibilidad a todo aquello que no se ajuste a sus necesidades. En palabras de Byung-Chul Han: "Construye un «apóptico», una construcción basada en una «óptica excluyente» que identifica como indeseadas y excluye por tales a las personas enemigas del sistema o no aptas para él". El universo digital en el que vivimos no ha hecho sino aumentar esta ilusión de libertad, a la vez que la reduce al nivel del "me gusta" de las redes sociales, alentada por la hipercomunicación y el hiperconsumo.</p><p>El neoliberalismo se presenta a menudo como el desarrollo lógico de la Ilustración, esto es, como el resultado feliz del uso de la razón, en contraste con la irracionalidad medieval o el barbarismo de sociedades no desarrolladas. Pero Byung-Chul Han piensa lo contrario. No lo guía la razón, nos dice, sino una vesania que provoca tensiones destructivas que terminan descargándose en forma de terrorismo o nacionalismo. Al nivel del individuo se exige cada vez más autenticidad, pero esta autenticidad está muy lejos del sí mismo que asume su existencia en codependencia con el otro en todas sus formas. Es una autenticidad que debe encajar en el engranaje del neoliberalismo y su necesidad de producción. El imperativo de la autenticidad, nos dice este filósofo, fuerza al yo a producirse a sí mismo y a configurarse una imagen superficial que elimine el otro de nuestra subjetividad. Incluso la costumbre tan extendida de hacerse <em>selfies </em>es cuestionada por este autor: "La adicción a los <em>selfies </em>no tiene mucho que ver con el sano amor a sí mismo: no es otra cosa que la marcha en vacío de un yo narcisista que se ha quedado solo. En vista del vacío interior uno trata en vano de producirse a sí mismo".</p><p>Hasta la muerte desaparece de nuestro horizonte vital. Inspirado en <strong>Heidegger</strong>, Byung-Chul Han considera a la muerte elemento imprescindible de la verdadera existencia auténtica, por cuanto la muerte inscribe en el ente la negatividad del misterio, de lo radicalmente distinto, del abismo insondable. "En los tiempos actuales, que aspiran a proscribir de la vida toda negatividad, también enmudece la muerte. La muerte ha dejado de hablar", escribe. Nos recuerda Han que la experiencia auténtica de la vida requiere de la experiencia del umbral hacia lo radicalmente otro, como en los ritos de iniciación o la experiencia del arte, de lo sublime. Pero ahora con el internet nos hemos vuelto turistas, pasajeros superficiales que solo rozan los contornos del umbral o lo pierden de vista. El ser humano ya no habita umbrales, algo que implica la experiencia del dolor y de la transformación. Los turistas en que nos hemos convertido no atraviesan umbrales de transformación. Más bien viajan por el infierno de lo igual, sumergidos en el universo de la hipercomunicación, en el que todo se mezcla con todo. Hasta las fronteras entre lo interno y lo externo se difuminan, hoy estamos convertidos en una "pura superficie de absorción y reabsorción en las redes de influencia".</p><p>Ahora que el marxismo se ha perdido como punto de referencia filosófico y político, y que el régimen neoliberal impera globalmente, la explotación ya no es solo apropiación de las fuerzas de trabajo, alienación y desrealización de sí mismo. La explotación se experimenta como libertad, autorrealización y autooptimización. Ya no existe el explotador de manera evidente, quien se apropia de nuestras fuerzas de trabajo para su propia ventaja, sino que el individuo se explota a sí mismo, en la creencia de que haciendo esto se realiza.</p><p>En el mundo digital hasta los objetos han perdido su gravedad, su pesadez óntica como contrapeso a la subjetividad. No replican con su presencia entitativa, han dejado de ser, como remarca este escritor, <em>obicere</em>: "De ellos no viene ninguna resistencia. La desaparición de lo contrario se produce hoy en todos los niveles. El «me gusta» se opone al <em>obicere</em>. Hoy todo reclama el «me gusta». La ausencia total de lo contrario no es un estado ideal, pues sin lo contrario uno sufre una dura caída golpeándose consigo mismo. Dicha ausencia conduce a una autoerosión". En el universo digital del neoliberalismo, que Han llama panóptico digital, no existe la perspectiva, pues la vigilancia se da desde todas las perspectivas, y se elimina el misterio y presencia de las otras subjetividades. La hipercomunicación no pone en contacto a personas, cuya presencia real supone negatividad constitutiva de la propia, sino a fantasmas iguales cuya interioridad ha perdido profundidad y misterio, y se ven iluminados desde todas partes, incluso desde dentro. El yo que requiere el neoliberalismo no está más cerca del otro, al contrario. La voz del otro se encuentra con la esfera impermeable del ego, que está cada vez más ensimismado. "La sobrecarga narcisista que caracteriza el centrarse en sí mismo nos vuelve sordos y ciegos para el otro. En el ruido digital de lo igual hemos dejado de percibir la voz del otro. Es decir, nos hemos vuelto resistentes a la voz y a la mirada".</p><p>Hasta el arte se ve afectado en una cultura del "me gusta", volviéndose complaciente. El arte, dice este autor, tiene su hogar en lo inhóspito, y debe abrir la percepción a lo otro, al prójimo, a lo distinto e inquietante. Pero el arte actual, inscrito en una línea uniforme de producción, se transforma en entretenimiento superficial. El misterio propio del arte, su focalización en el otro, se pierden, ya que el sistema neoliberal centra la atención en el ego y en lo igual, y pone el énfasis en la autoproducción. El ser sí mismo significa una carga ontológica y el neoliberalismo incrementa esta carga hasta lo desmesurado, con el objetivo de maximizar la productividad. De donde los fenómenos del <em>burn out</em> y la depresión también, pues el individuo, que se cree libre, está sobrecargado por la exigencia de producción y la hipercomunicación y el hiperconsumo.</p><p>Byung-Chul Han no propone alternativas claras, en sentido político, al infierno de lo igual, pero recalca las virtudes del acto de escuchar. En un mundo centrado en el ego productivo y olvidado del otro, la escucha se plantea como un acto que quiebra el encierro subjetivo del individuo: "Escuchar no es un acto pasivo. Se caracteriza por una actividad peculiar. Primero tengo que dar la bienvenida al otro, es decir, tengo que afirmar al otro en su alteridad. Luego atiendo a lo que dice. Escuchar es un prestar, un dar, un don". Para poder experimentar la vida con plenitud no se puede evitar la conmoción, la vulnerabilidad existencial. Y escuchar, esto es, abrirse al otro, nos expone a la conmoción, nos hace vulnerables. Este filósofo parece querer decirnos que al sistema neoliberal solo se le puede hacer frente con la apertura y la escucha del ser en su totalidad, sin cortapisas o escamoteos. Abriéndose al misterio, al peligro, a la voz del prójimo que nos hace ser lo que somos.</p><p><em>*Frans van den Broek es escritor.</em><strong>Frans van den Broek </strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jan 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Frans van den Broek]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayo,Libros,Literatura,Los diablos azules número 92]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[En menos de 500 palabras: 'Poesías', de Safo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/500-palabras-poesias-safo_1_1149653.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1846a788-7c42-4158-a68a-0a7327dab4dc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En menos de 500 palabras: 'Poesías', de Safo"></p><p><strong>PoesíasSafoEdición y traducción de Juan Manuel Macías.Oficina de Arte y EdicionesMadrid2017</strong><em>Poesías</em></p><p>  </p><p>Filólogo, traductor de <strong>Cavafis </strong>y otros poetas griegos y poeta él mismo,<strong> Juan Manuel Macías</strong> acaba de dar a la imprenta una edición mejorada y ampliada de las traducciones de <strong>Safo </strong>que ya publicó hace años en la extinta editorial DVD; y lo hace incorporando a la nueva edición algunas aportaciones recientes al acervo de la poeta de Lesbos, tales como el hermoso poema que en esta edición lleva el número 31, reconstruido por <strong>M. L. West</strong> en 2004. Pero lo importante, nos da a entender el traductor, no es tanto la puesta en valor de esos u otros vestigios filológicos, como la evidencia de que en ellos sigue haciéndose oír la voz de una poeta de la que bien poco sabemos y de la que 26 siglos nos separan, pero en la que, sin embargo, podemos encontrar a una interlocutora increíblemente cercana: “Mi piel, en otro tiempo suave, de la vejez ya es presa, / y tengo blancos mis cabellos que fueron negros (…) / He aquí mis asiduos lamentos, pero, ¿qué podría hacer yo? / A un ser humano no le es dado durar por siempre”.</p><p>Pero si aquella mujer que vivió en la isla griega de Lesbos entre los siglos VII y VI antes de Cristo acertó a diagnosticar de ese modo memorable su propia transitoriedad, lo curioso es que esas temblorosas palabras se dejen oír hoy con la misma fuerza con la que debieron sonar cuando fueron escritas en circunstancias que ignoramos y sobre las cuales, nos advierte Juan Manuel Macías, es mejor no especular: “No hay mejor manera de adentrarse en los versos sáficos que desde una saludable posición de ignorancia”. Se refiere el traductor a la controvertida “cuestión sáfica” y a la curiosa circunstancia de que estos versos, poseedores de un innegable temblor que todavía nos atañe y conmueve, hayan sido también motivo de innumerables especulaciones sobre la naturaleza de los sentimientos que expresaban, a veces motivados por muchachas de las que no sabemos otra cosa que la mágica reverberación de sus nombres: Góngula, Anactoria, Mnasídica…; algunos de los cuales, por cierto, han pasado al imaginario popular a través de recreaciones más o menos sensacionalistas de lo que sucesivas generaciones de lectores han querido imaginar al leerlos: véanse, por ejemplo, las afamadas –y muy resultonas– <em>Canciones de Bilitis</em>, debidas al poeta de segunda fila francés <strong>Pierre Loüys</strong>, a quien Macías evita mencionar.  </p><p>Nada tienen que ver, en efecto, esas elaboradas fantasías masculinas con la noble resonancia de los versos de la gran poeta de Lesbos. La que cantó, por ejemplo, que “lo más bello (…) es lo que uno ama”, más allá incluso de la belleza codificada que otros querían ver en “los carros guerreros de los lidios”. Es esa civilidad, e incluso ese individualismo a destiempo, desentendido de entusiasmos guerreros y devaluados ideales colectivos, lo que hace que la voz de Safo nos siga resultando tan inmediata. Lo otro… Bueno, ya sabemos qué se ha hecho y se hace con lo otro.</p><p><em>*José Manuel Benítez Ariza es escritor. Su último libro es </em><strong>José Manuel Benítez Ariza</strong><a href="http://libreria.laisladesiltola.es/libro/efemera_3549" target="_blank">Efémera</a><em> (Takara, 2016).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jan 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Manuel Benítez Ariza]]></author>
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      <media:title><![CDATA[En menos de 500 palabras: 'Poesías', de Safo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Poesía,Los diablos azules número 92]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Canta el pájaro jejé]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/canta-pajaro-jeje_1_1149649.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/148ec1d0-0e2b-4a90-8716-62fe891fa0c1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Canta el pájaro jejé"></p><p><strong>Sepulcros de vaquerosRoberto BolañoAlfaguaraBarcelona2017</strong><em>Sepulcros de vaqueros</em></p><p>  </p><p><a href="https://www.megustaleer.com/libro/sepulcros-de-vaqueros/ES0151452" target="_blank">Sepulcros de vaqueros</a> es otro de los libros que<strong> Roberto Bolaño </strong>dejó inéditos al morir. Está compuesto de tres partes: “Patria”, “Sepulcros de vaqueros” y “Comedia del horror de Francia”. Las antecede el prólogo de <strong>Juan Antonio Masoliver Ródenas</strong>, uno de los primeros y principales valedores de su obra, y la útil nota de <strong>Carolina López Hernández</strong>, esposa del autor, que se ocupa del origen de estas narraciones; y se cierra con unos “Apuntes de Roberto Bolaño para la escritura de <em>Sepulcros de vaqueros</em>”.</p><p>Las dos primeras narraciones son más extensas (60 y 71 páginas, respectivamente), si bien el relato inicial se compone de veinte capítulos titulados y el segundo, solo de cuatro; mientras que el tercer relato está formado por un único texto de unas 30 páginas. Con excepción de este último, el libro parece albergar un importante contenido autobiográfico, con las correspondientes desviaciones propias de la ficción, pues en él se recrean con libertad diversos episodios de la vida del autor, o se anticipan historias y personajes que aparecerán en obras posteriores, a veces con nombres semejantes, aunque distintos, como veremos.</p><p>En “Patria”, compuesta entre 1993 y 1995, antes de que se publique <em>La literatura nazi en América</em> (1996) que lo dio a conocer, Rigoberto Belano (o Rigorín Belano), sobrenombres que apuntan al definitivo Arturo Belano, nos cuenta algunas vivencias acaecidas en la chilena Concepción, “la llamada capital del sur”, como se la denomina en <em>Estrella distante</em> (1996), que se corresponden con la existencia real del autor, antes de trasladarse con su familia a México: el padre boxeador, la madre lectora, o la preparación del golpe de Estado de <strong>Pinochet</strong> (1973). Y otros sucesos meramente ficticios, como la desaparición de Patricia Arancibia, su primer amor, estudiante de Literatura en la Universidad de Concepción, así como el responso fúnebre que se le dedica. Entre todos ellos, sobresale un hilarante episodio, titulado “El remero del azar”, en donde Bibiano Macaduck (en <em>Estrella distante</em> aparece un Bibiano O'Ryan) y Rigorín Belano comentan el poema aparecido como lema del capítulo que el teniente Carlos Ramírez traza en el aire. El caso es que, en una conferencia, Bibiano denuncia la red de tráfico de niños mendigos en Latinoamérica, para trasplantar órganos, remitiendo en sus comentarios a <em>la cruzada de los niños</em>, que Auxilio Lacouture menciona en <em>Amuleto </em>(1999). Todo este conjunto parece formado por materiales diversos que podrían vincularse de la siguiente manera, si los numeramos del 1 al 20: el 1, el 10, el 14 y el 20 podrían considerarse relatos sueltos; en cambio, se complementan entre sí el 2 y el 7, el 8 y el 9, el 11 y el 13, el 12 y el 15-17, y el 18 y el 19. Se trata, por tanto, de historias que solo se relacionan en parte, por lo que en conjunto no acaban de funcionar, a pesar de compartir muchos de ellos el narrador. El caso más evidente, al respecto, quizá sea el del texto final, “De Lola Fontfreda a Rigoberto Belano”, en forma de carta. Esta Lola, por otra parte, bien podría ser trasunto de <strong>Lola Paniagua</strong>, novia de Bolaño en 1978, quien aparece en <em>Estrella distante</em> con el nombre de Ana.</p><p>“Sepulcros de vaqueros”, compuesto por cuatro narraciones, se escribió entre 1995 y 1998, fecha esta última en que aparece <em>Los detectives salvajes</em>. En la primera, titulada “El aeropuerto”, Arturo cuenta el viaje de su familia de Chile a México; recuerda su infancia, que se corresponde en parte con la del autor (su caballo Zafarrancho y su perro Duque serían buenas referencias); la fascinación de su madre por <strong>Neruda</strong>, mientras que él se decantaba decididamente por <strong>Nicanor Parra</strong>; la asistencia de ambos a un recital de <strong>Alcira Soust Scaffo</strong>; la rememoración de sus abuelos y de la criada mapuche Celestina; su temprana vocación de poeta, el desprecio por <strong>Rilke</strong> y Neruda, y el beso robado a la joven <strong>Mónica Vargas</strong>... La segunda parte, “El Gusano”, narrada asimismo por Arturo Belano, aparece reelaborada en <em>Llamadas telefónicas</em> como uno de los cuentos que componen el libro, e incluso parte de sus referencias (a Villaviciosa o El Gusano) volveremos a encontrarlas en <em>Los detectives salvajes</em>. “El viaje”, a su vez, relata el periplo a lo largo de México, Panamá y Valparaíso para apoyar la revolución chilena; y junto con las relaciones que el narrador entabla con Johnny Paredes, la estriper Dora Montes y un jesuita, a quien le relata un cuento incompleto que aparece intercalado, sobre una invasión de hormigas extraterrestres... La narración termina con un disparatado diálogo que escucha el narrador entre un centroamericano y un venezolano, y con las experiencias sexuales que mantiene Dora con ambos jóvenes, mientras Belano evoca la visión en Panamá de <em>El último tango en París</em>. Esta parte concluye con una historia titulada “El golpe”, de inspiración parece que biográfica, aunque algunos detalles sean inventados, en la que evoca las primeras reacciones de la célula comunista de su barrio, en Santiago, ante el estallido del golpe militar en Chile, trágico suceso que tanta presencia cobra en la literatura de Bolaño.</p><p>La última narración del volumen, “Comedia del horror de Francia”, está escrita entre el 2002 y el 2003, durante el postrer año de la vida de Bolaño, quizá mientras intentaba concluir <em>2666</em>, aunque nada parezca guardar en común con dicha novela. Su origen es un artículo, “Conjeturas sobre una frase de <strong>André Breton</strong>”, publicado en el diario chileno <em>Las Últimas Noticias</em>, el 27 de junio del 2001, que se reproduce en los “Apuntes...” finales. Se trata de una historia contrafáctica (¿y si los surrealistas hubieran vuelto a las catacumbas para preparar la revolución?), narrada por Diodoro Pilón (el nombre parece sacado del <em>TBO</em>), discípulo del maestro Roger Bolamba (¿última reencarnación de Bolaño, como maduro mentor?), quien tras presenciar con sus amigos un eclipse de sol en Puerto Esperanza y especular sobre qué será de ellos así que pasen quince o treinta años, se encamina hacia Las Caletas, al estadero (chiringuito) en que su madre expende pescado frito con yuca y frijoles. Pero en el atajo que toma a través de las colinas experimenta dos sorprendentes encuentros: uno, con el pájaro jejé, con quien intenta entablar un diálogo; y otro, con un innominado interlocutor que lo recluta desde París para el Grupo Surrealista Clandestino, GSC, tras contestar Pilón un teléfono público que suena a su paso en reiteradas ocasiones.</p><p>Podría decirse que entonces empieza realmente la historia que Bolaño nos quiere contar, y que –en efecto— se trata de una comedia algo burlesca, según anuncia el título; al margen de que no transcurra por entero en Francia y adopte la forma narrativa del cuento. En ella, un joven de 17 años, el narrador, se declara poeta sin necesidad de haber publicado un solo verso. Mientras tanto, la llamada suena en la calle del Olmo, donde solo hay pinos... Se trata, en suma, de una historia en la que no solo impera la lógica, porque como le dice a Diodoro su interlocutor parisino: la lógica es como un manicomio (p. 187).</p><p>El caso es que nos encontramos con una historia intercalada dentro del cuento, una disparatada conversación telefónica (ocupa 20 páginas de las 33 del conjunto) entre Diodoro y un militante del GSC, aun cuando su dicción francesa le haga dudar de si se trata de un polaco, un eslavo o un balcánico. Este lo cita en París, tras contarle un suceso en el que participa nada menos que André Bretón, sobre la fundación del GSC, alentándolo a que se quede a vivir durante diez años en las alcantarillas de la ciudad, mientras tres “viudas de surrealistas” (dos de pintores y la otra de un poeta, todas ellas ricas, se precisa en irónicas aras de la verosimilitud) le vayan entregando dinero para que pueda subsistir... Solo por estas dos disparatadas conversaciones, tanto la que pretende mantener con el pájaro jejé, como la que emprende con el surrealista heterodoxo, merece la pena este excelente relato. Sin embargo, la narración se cierra con otros dos encuentros en los que se redondea la trama: el primero con el borracho Aquiles, quien le recuerda lo importante que es tener una mujer a tu lado (pp. 173 y 195), y el segundo con el tipo elegante y las dos mujeres que lo acompañan, a quienes había observado bailar durante el eclipse, aunque ahora –excepto la más joven de ellas— aparezcan degradados y ciegos, por haberse expuesto a la luz del sol negro.</p><p>Respecto a la vinculación de algunos de los episodios y de los personajes con el resto de su obra, habría que señalar los siguientes: los talleres literarios de Fernández y Juan Cherniakovski tienen su paralelismo en los de Juan Stein y Diego Soto en <em>Estrella distante</em> (pp. 59 y 60). En esta novela aparece también<strong> Iván Cherniakovski </strong>como el mejor general del Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial, primo carnal de la madre de Stein. Por su parte, las hermanas Pons, Lisa y Edna, que asisten al taller de Cherniakovski, podrían corresponder a las Garmendia (Verónica y Angélica) de <em>Estrella distante</em>, y a las Font (Angélica y María) de <em>Los detectives salvajes</em>. Y el avión Messerschmitt que escribe en el cielo con sus acrobacias bien pudiera ser el mismo que encontramos en <em>Estrella distante</em> (p. 42...). La llamada doctora Amalfitano, artífice de un libro sobre <em>Las castas secretas</em> (p. 65), anticipa la denominación de un importante personaje de <em>2666</em>. Las fotos de niños emasculados de la India, que Cherniakovski muestra en su taller, tendrían su paralelo en aquello que se relata en el cuento “El ojo Silva”, incluido en <em>Putas asesinas</em> (2001). Además, Cherniakovski, tras la guerra, se marcha a otro país, donde pasa a llamarse Víctor Díaz, convirtiéndose en el amante de una puta de 15 o 16 años y abraza el Terror. Esta relación podría apuntar a las que mantiene Lupe en <em>Los detectives salvajes</em>. Se alude también aquí a Perpignan y Port-Vendres. La memorable estación francesa aparece en <em>Estrella distante</em>, mientras que la referencia a la segunda localidad resulta aún más interesante, puesto que Bolaño trabajó allí en 1977, nada más llegar a Europa, según la carta que le escribe entonces a Bruno Montané, que incluye –por cierto— un dibujo/autorretrato del autor. Por último, en la novela de 1996 (p. 138...), a la que tantas veces hemos aludido, volvemos a encontrarnos con otra secta, el denominado movimiento de los Escritores Bárbaros.</p><p>A lo largo del libro aparecen tres referencias al título del conjunto, que además de ser una de las partes, es el lugar donde se concentran dichas menciones. Masoliver Ródenas lo relaciona con la violencia en América Latina, sin precisar más. Pero esos vaqueros sepultados, ¿son, quizás, aquellos jóvenes latinoamericanos que dieron su vida por la revolución? El caso es que el padre de Belano, lector solo de novelas de vaqueros, se presenta ante su hijo como un vaquero, un deportista (boxeador) fracasado. Y cuando Belano va en busca de Nicanor Parra, aunque tenga que contentarse con charlar con su vecino, un guitarrero, éste le canta unos versos de cabo roto en los que se alude a los pantalones vaqueros. Lo que no es aclarar mucho.</p><p>Podría afirmarse sobre este libro lo mismo que en su momento aduje a propósito de <em>El espíritu de la ciencia-ficción</em>, un conjunto de narraciones de sumo interés para los conocedores de la obra de Bolaño, pero que dirán poco al lector que no haya frecuentado su literatura. Destacaría, sin embargo, el último cuento, que podría figurar entre los más logrados de los suyos. Además, estos relatos resultan aleccionadores para saber cómo trabajaba Bolaño, de qué manera componía sus historias, reaprovechando materiales previos o completando y cerrando tramas que había tanteado.</p><p><em>*Fernando Valls es crítico literario y profesor de Literatura.</em><strong>Fernando Valls</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jan 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura latinoamericana,Los diablos azules número 92]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[“Y consentir que el sujeto se adentre en su propio camino”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/consentir-sujeto-adentre-propio-camino_1_1149644.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/84a34534-af8e-4382-a2ba-e6ce5973bf9b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Y consentir que el sujeto se adentre en su propio camino”"></p><p>Una vida es suficiente para comprender lo que el deseo depositó en nuestra infancia. La palabra del maestro —de la maestra en este caso— hubo de hacer efecto durante largo tiempo en el chico apocado y dubitativo, que apenas podía remontar un fracaso cuando ya le acuciaba otro. El autor hace de este libro un homenaje a su querida maestra, tristemente desaparecida, y a su palabra fundante. Una palabra que sirvió a aquel niño acomplejado y triste de una aldea italiana, Cernusco sul Naviglio, para instalar un Otro simbólico, sobre el que construir y afrontar un devenir deseado. Aquel <em>idiota de la familia</em> supo levantar el vuelo. Pero no es anécdota lo que <strong>Massimo Recalcati</strong> expone en esta retrospectiva, sino teoría sobre la educación. A la luz del psicoanálisis, afronta el declive actual en la transmisión del saber y analiza la función que debe y puede cumplir un enseñante en ese milagroso encuentro de <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/argumentos/la-hora-de-clase/9788433964076/A_504" target="_blank">La hora de clase</a>.</p><p>La lógica del mercado bajo el neoliberalismo impone un imperativo de goce que exige inmediatez, frente a la pospuesta satisfacción del deseo (sublimación) sobre la que se ha venido erigiendo nuestra cultura. Tal como diagnosticara <strong>Lacan</strong>, se ha producido un declive de la <em>función paterna</em>. La Ley ha dejado paso a una lógica de la oferta y la demanda, que deja al símbolo prendido de los extremos imaginarios. Los padres desertan de su función, contigua otrora a la del maestro, y se alían con los hijos frente a los docentes ante la angustia de ser padres. Y ello provoca una quiebra de lo simbólico: la ruptura de la cadena de transmisión entre generaciones.</p><p>  </p><p>A la precarización social y económica de quienes han de sostener esa transmisión, se suma ahora lo precario de su situación simbólica. La palabra del maestro (o maestra, pues no se trata de una cuestión de género) no adquiere peso, y es sustituida por la cacofonía de los medios multimedia, del móvil, de los distintos aparatos a los que continuamente están conectados los alumnos. No hay texto, ni esfuerzo por desentrañarlo, sino fragmentos inconexos y aplicables. Hoy, es difícil sostener el deseo del enseñante sustentado en la propia palabra.</p><p>A su vez, para que exista alumno, debe haber deseo de saber. “Sin deseo de saber no hay posibilidad de aprendizaje subjetivado del saber; sin transferencia, sin arrebato, sin erotización, no se da posibilidad alguna de un saber conectado con la vida, capaz de abrir las puertas, ventanas, mundos”. Y para que exista ese deseo es requisito previo el abandono y la ruptura con la <em>lengua materna</em>, con el seno familiar que facilita o impide la separación. Solo así se levanta el vuelo hacia otros horizontes más allá del incesto y el autoerotismo. En el sujeto dispuesto a aprender ya se ha producido el exilio de <em>la Cosa</em>. En él, los objetos familiares han sido afectados por el interdicto de la Ley, y de este modo, su vida puede dirigirse hacia otros mundos y otras inversiones libidinales.</p><p>La escuela obligatoria, precisamente por ese su carácter, no mata el deseo, sino que separa al sujeto de la familia, de la constelación incestuosa del deseo, para socializarlo y extender su horizonte siempre más allá. Y así, desprendido de la <em>Cosa</em>, el sujeto encuentra en su desamparo una palabra, transida de deseo, que lo sostiene entre los otros. “Siempre nos colocábamos silenciosos en un círculo a tu alrededor. Nos animabas a romper el silencio algo embarazoso invitándonos a plantear un tema cualquiera del programa, de <strong>Foscolo </strong>a <strong>Montale</strong>. Y, de esta forma, una y otra vez el milagro de la palabra cobraba forma, Vivíamos juntos el goce del saber”.</p><p>De modo que, en <em>La hora de clase</em> se cruzan deseos; el de enseñar y el de aprender, el de transmitir un legado, recreándolo, y el de recibir una palabra fundante que oriente al deseo y no solo informe o replique hasta el tedio lo ya sabido. Sin deseo no hay transmisión, hay imposición. Y la imposición no suscita el propio deseo hacia el objeto mostrado, sino el desentendimiento y la huida.</p><p>Así pues, para que haya alumno, debe circular una erótica de la palabra, un deseo apasionado por el objeto en cuestión, que sirva a la transmisión del saber. En esa serie de deseos circulantes, Recalcati —mención especial para su profesora de Milán, <strong>Giulia</strong>— rescata algunos otros: “Después tuve dos maestras, <strong>Maria Teresa Farina</strong> y <strong>Fernanda Fossati</strong>, las primeras que me salvaron y me devolvieron a la belleza y a la obligación de la Escuela. Nunca las he olvidado, como tampoco a mi profesor de italiano del primer ciclo de secundaria, <strong>Rino Rega</strong>, que me reconcilió con el saber, cuando leyó una redacción mía en clase dedicada a la soledad. Él fue el primero que me inició en la lectura. Nos leía <em>Cartas desde la cárcel</em> de <strong>Gramsci </strong>y el gesto de Héctor en la <em>Iliada</em>. Fue la apertura de un mundo. Leí de un tirón mi primer auténtico libro: <em>El sargento en la nieve</em> de <strong>Mario Rigoni Stern</strong>. 'Sigo teniendo en la nariz el olor de la grasa en la metralleta al rojo vivo…'. El mundo seguía siendo el de siempre, pero el encuentro con la literatura lo había hecho distinto para siempre”.</p><p>Recalcati no añora, reivindica una Educación con mayúscula. Una Educación en sentido amplio, como “humanización de la vida” frente a la actual pedagogía neoliberal basada en la empresa, el inglés y la informática. La clase no es depósito ni vehículo para la información, sino lugar de encuentro que posibilita la <em>palabra como acontecimiento</em>. Hoy se banaliza esa palabra formadora, se pierde la fuerza de ese deseo de enseñar. Queda tan reducido y aislado, como desarbolada la palabra del profesor. A cambio se amplia y estimula con tecnologías punteras una “Escuela de Narciso”, en la que prima el rendimiento, la supuesta eficiencia y el individualismo bajo el dictado de una competencia cada vez más feroz. No hay lugar para el necesario <em>fare niente</em>. “Garantizar la eficiencia del rendimiento cognitivo –afirma el autor— se ha convertido en una exigencia prioritaria que succiona esos necesarios nichos de tiempos muertos, de pausas, de desviaciones, de bandazos, de crisis… que son el corazón de todo auténtico proceso formativo”.</p><p>“En nuestro tiempo, la Escuela ha dejado de ser una institución disciplinaria, para convertirse en una institución de resistencia a la indisciplina del hiperhedonismo acéfalo que rige nuestra sociedad”.</p><p>De la Escuela disciplinaria —y en otro sentido “Escuela Edipo”, en donde “la idealización asume la forma de conservación que repite lo mismo”—, la misma que trataba de enderezar el arbolito torcido, hemos pasado a la “Escuela Narciso”, en donde la eficiencia se enarbola como ideal a la vez que se elimina el sujeto de la palabra, que “queda eliminado o, como dice Lacan, <em>es dicho</em> persecutoriamente por el lenguaje del Otro”. Se impone un cientificismo, que <em>forcluye</em> al sujeto (Lacan), para imponer un “lenguaje sin palabras”, anónimo, “cercenando toda posibilidad de existencia del acontecimiento de la palabra del sujeto, como manifestación de su torcedura particular”. “Hoy prevalece un modelo hipercognitivo que aspira a emanciparse por completo de toda preocupación por los valores, para fortalecer las competencias orientadas a resolver problemas en lugar de a saber planteárselos”. “Si la tragedia de Edipo es el conflicto con la Ley, con el padre, la de Narciso es la tragedia completamente <em>egótica </em>de perderse en la propia imagen, del mundo reducido a la imagen del propio yo”.</p><p>Pero la enseñanza consiste precisamente en conseguir que el sujeto salga de sí, que se formule sus propias preguntas y tome así un rumbo, a partir del cual pueda asumir un destino en el legado. “Instrucción y educación suponen una falsa alternativa… no podemos desvincular la instrucción del proceso educativo, es decir, de la <em>humanización de la vida</em>”. “La clase –afirma Reacalcati— genera cuerpos eróticos de los objetos del saber, pero su efecto se extiende más allá del saber generando libros de los cuerpos, transformando el cuerpo de la amada en un libro”. “En la sublimación hay goce del cuerpo, pero no de tipo abiertamente sexual, puesto que la pulsión no está en contacto directo con el cuerpo, sino que erotiza el saber, eleva los objetos culturales a metas sexuales”.</p><p>Esta erótica de la palabra, este amor a la enseñanza que abre el deseo al sujeto, produce encuentros afortunados y es generación y apertura de horizontes culturales, a la vez que cesión de un lugar para la palabra más propia e íntima. Y es este amor el que reivindica el autor, el que él mismo recibió de algunos de sus maestros y maestras, sobre todo de aquella Giulia tristemente desaparecida, pero viva en su recuerdo: “Seguía tu palabra, que era pronunciada por una voz leve que me inspiraba. No veía la hora de leer todos los libros que citabas y me parecía caminar cerca de ti, recorrer contigo un camino que ya conocías y que para mí, en cambio, era de lo más nuevo. Me encantaba leer los libros que me prestabas subrayados por ti. Era tu camino y me habías permitido seguir tus pasos. Esos libros tenían para mí el olor y la consistencia de un cuerpo… Contigo mi vida cambio de rumbo. Mi amor por el estudio y la escritura recibieron un impulso desconocido hasta entonces”.</p><p>Recalcati no se detiene en los pormenores del cambio a nivel legislativo o de la propia institución. Su análisis, afectando a su propia vida, se dirige a la lógica interna que dirige ese cambio. Alerta sobre la desaparición de la palabra que se enuncia en nombre propio, para recordarnos que aún no es demasiado tarde para afrontar el deseo. El deseo de un saber asumido como valor propio, en la medida en que no es mera reproducción, ni simple transmisión de información, sino una verdadera recreación vital de lo recibido.</p><p><em>*Sergio Hinojosa es profesor de Filosofía. </em><strong>Sergio Hinojosa</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jan 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sergio Hinojosa]]></author>
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      <title><![CDATA[El novio del mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/novio-mundo_1_1149638.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f625cf89-0213-4060-a0fe-02fca256cebb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El novio del mundo"></p><p><em>Dos décadas después de su publicación, la Fundación José Manuel Lara reedita </em><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-novio-del-mundo/262655" target="_blank">El novio del mundo</a><em>, de Felipe Benítez Reyes, un título convertido en novela de culto. </em><strong>Felipe Benítez Reyes</strong></p><p>_____________________</p><p>Tras haberse acostado en un hotel de Ámsterdam, Walter Arias se despertó a la mañana siguiente tendido en la acera de una calle de una ciudad medio modernista y medio africana que resultó ser Melilla.</p><p>Mi nombre es Walter Arias.</p><p>Cuando abrí los ojos, una especie de cleopatra de pago me miraba con fijeza, confundiéndome sin duda con un obseso sexual. "¿Echamos el rato, cariño?", me preguntó, a la vez que se oprimía los pechos con un orgullo no sé hasta qué punto paródico.</p><p>Para eso estaba yo.</p><p>  </p><p>Me dolía mucho una oreja y en mi antebrazo tenía la marca de una aguja d'artagnan, con su anillo saturnal de sangre coagulada. —Te meten una porquería en el cuerpo y dejas de ser tú, y apareces en Melilla. Enhorabuena, Walter.</p><p>Hay días, desde luego, en que si uno inventara un perfume le pondría de nombre Náusea.</p><p>Y es que a veces el Destino se parece a un agente turístico que se la tuviera jurada al mundo y que, valiéndose de la red informática, se dedicara a enviar a Beirut a los ancianos que soñaban con los laberintos adriáticos de Venecia —muchos de ellos cargados de pastillas para no marearse en las góndolas— o a desviar al Caribe a los boy scouts que, en compañía de sus pederastas, anhelaban visitar el Vaticano para oír al papa decir misa —a un kilómetro aproximado de distancia teosófica— en su esperanto entre disléxico, beatífico y babélico.</p><p>"Melilla, ciudad de congresos y turismo", según rezaba un cartel. (Felicidades, Melilla.)</p><p>Pero dirijamos ya nuestra astronave luminosa al terreno de los debates filosóficos... Bien: poco más o menos, las cosas que nos ocurren se dividen en inverosímiles, imposibles e improbables. Cuando algo es a la vez inverosímil, imposible e improbable, decimos entonces que se trata de una cosa normal, sujeta a los cánones de funcionamiento de esa tómbola tarumba que es el mundo —con sus premios estelares: cadáveres, incógnitas, desapariciones... Pues, aunque parezca raro, yo llevaba puesto —sería un poco largo de explicar— un camisón de mujer, circunstancia que, después de todo, no me hacía especialmente estrafalario en aquel sitio en que mucha gente vestía chilaba, aunque debo confesar que no resulta cómodo andar con ese aspecto por la calle por más que la calle esté llena de moros.</p><p>A causa sin duda de las brumas pegajosas del despertar, pensé durante medio segundo que me encontraba en Barcelona, ciudad en la que a los arquitectos neogóticos les dio la ventolera de proyectar macabras construcciones que parecen la tarta de cumpleaños del conde Drácula. "¿Barcelona?". Pero medio segundo después caí en la cuenta de que no era corriente el hecho de que por Barcelona anduviesen tantos moros, a no ser que se tratara de una trifulca islámica como aquella en que me vi envuelto hace unos años en la medina de Fez y en la que a punto estuve de perder la visión de un ojo, según me gustaría contar en otro momento.</p><p>Melilla. En fin, son cosas que ocurren, y contra ellas no cabe rebelión ni sorpresa: si uno se acuesta en un hotel de Ámsterdam y se despierta en un sitio medio catalán y medio africano, más vale no hacerse demasiadas preguntas. Tampoco se las hagan ustedes.</p><p>¿Un misterio? Bueno, sí, todo en la vida es misterioso. <em>1)</em> ¿Por qué es más fácil sacar el hilo de una aguja que enhebrarlo en el ojo de una aguja? <em>2)</em> ¿Por qué la soledad puede procurarnos felicidad y por qué el amor correspondido puede provocarnos dolor —especialmente de cabeza—? <em>3)</em> ¿Por qué en el cine se te sienta siempre delante el coloso adolescente de la peluca afroyeyé? <em>4)</em><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a>¿Por qué inventó el hombre el mito del unicornio?</p><p>Nada tiene sentido, camaradas. Todo es un misterio que gira aburridamente sobre su propio eje como una peonza metafísica. Cualquier estupidez, como quien dice, es misteriosa: ¿por qué ciertas semanas parecen eternidades y ciertos años relámpagos? ¿Por qué la ciencia moderna la tiene tomada con la placa dental? ¿Por qué todos los psicópatas de las películas se saben el Antiguo Testamento de memoria? ¿Por qué la bigamia se considera un delito y no una enfermedad mental digna de compasión psicoanalítica? ¿Por qué los tuertos no lloran el doble de tiempo?</p><p>El mundo, ya digo, es un misterio giratorio, y a mí me ha tocado en suerte el ser un ente errante, uno de esos tipos que pueden acostarse en un sitio y despertarse en otro. En otro continente incluso, porque todo depende del azar, ese cubilete de dados que agita un simio tocado de los nervios.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jan 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Felipe Benítez Reyes]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El novio del mundo]]></media:title>
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      <title><![CDATA[20 años de novios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/20-anos-novios_1_1149637.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c5c83168-5a9b-4c65-89fa-2ba59eabc29a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="20 años de novios"></p><p>Cuando <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-novio-del-mundo/262655" target="_blank">El novio del mundo</a> se publicó en 1998, su autor, <strong>Felipe Benítez Reyes</strong> (Rota, Cádiz, 1960), recibió varias cartas de Walter Arias. Nada fuera de lo normal, recibir cartas, si no fuera porque iban firmadas con el nombre de su protagonista y le reprochaban haber contado su vida sin su autorización. "Walter es un personaje que algunos lectores han convertido casi en una persona. Hay veces en que incluso yo mismo lo pienso como alguien de carne y hueso, como una especie de pariente lejano y un poco majareta", confiesa el novelista. En homenaje a él, y como celebración de un título transformado en libro de culto, la Fundación José Manuel Lara lo reedita para que vuelva a las librerías el próximo 16 de enero. </p><p>Un día antes, el lunes 15, el autor se encontrará con los lectores en una presentación en la librería Rafael Alberti (Madrid), junto al poeta y periodista<strong> Antonio Lucas</strong>. Allí tendrá que responder a cuestiones como por qué recuperar <em>El novio del mundo</em> ahora, más de una decena de libros más tarde. "Cuando se me planteó la posibilidad de esta reedición, sentí inquietud. Releí la novela con miedo, sin saber qué iba a encontrarme tantos años después", admite. "¿Me gustó en esa relectura? Bueno, creo que a ningún escritor le gustan del todo sus libros, y mejor así, porque esa insatisfacción es el mejor estímulo para seguir escribiendo. No es una cuestión de gusto o de decepción lo que te guía, sino más bien una cuestión de funcionamiento". Y el mecanismo seguía marchando como un reloj. </p><p><strong>Carlos Marzal</strong> no duda en calificarla como "una de las mejores novelas españolas de finales del siglo XX", opinión que secunda <strong>Carlos Pardo</strong>. Y <strong>Juan Bonilla</strong> va un poco más allá: "Una de las pocas grandes novelas que ha producido la narrativa española en los últimos 30 años". Antes de que vuelva a los lectores, reproducimos parte del nuevo epílogo que ahora acompaña a Walter. </p><p>__________________________</p><p>  </p><p> Felipe Benítez Reyes en 1998, cuando se publicó 'El novio del mundo'.</p><p>"(…) Empecé a escribir esta novela en mayo de 1996 y le puse el punto final en julio del año siguiente. Recuerdo su proceso de escritura como un trance un tanto febril, con sentadas diarias de hasta catorce horas, algo que hoy no sólo me parece impensable, sino también imprudente, tanto en aspectos puramente literarios como en cuestiones de salubridad.</p><p>(…) Imagino que casi por las mismas razones por las que algunos lectores sintieron simpatía por este personaje, otros sintieron en cambio aversión, y me parece comprensible. No estamos ante la vida ejemplar de un santo ni siquiera laico, que es lo menos que se oferta en santos, sino ante el informe en crudo de las oscilaciones de los pensamientos más íntimos –y por tanto más desprejuiciados- de un individuo que no renuncia al ejercicio de la brutalidad física ni de la crueldad  psicológica, a pesar de sus contrapesos de fragilidad y de ternura… o al menos esa es la percepción que he tenido en esta relectura tan postergada, aunque a estas alturas mi opinión vale tanto y tan poco como la de cualquiera: los libros que escribimos, al releerlos, los reinterpretamos desde un ángulo oblicuo al ángulo desde el que fueron ideados y resueltos.</p><p>(…) Se trataba de construir un personaje a través de un pensamiento anómalo —valga la redundancia, como sin duda apostillaría el propio Walter— y a partir de un enfoque que oscilase entre la lucidez y el disparate, entre el razonamiento y el desvarío. Para dar un poco de coherencia a ese mixtifori, pretendí la conciliación del humor con el horror, de la broma con el espanto. No consideré tan importantes las peripecias como la interpretación que el personaje aplicara a tales peripecias: centrar la acción esencial en la glosa de las acciones circunstanciales. (Y me acuerdo de aquella apreciación de <strong>Epicteto </strong>que <strong>Laurence Sterne</strong> puso al frente de su <em>Tristram Shandy</em>: 'Lo que turba a los hombres no son las cosas en sí, sino las opiniones sobre tales cosas'.)"</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jan 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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