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    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 97]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/los-diablos-azules-numero-97/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 97]]></description>
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      <title><![CDATA[El peor día]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/peor-dia_1_1203138.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0c7dbf4c-4ad5-46eb-b626-37663e094381_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El peor día"></p><p> <strong>El peor día</strong></p><p>Durante aquellos días,</p><p>tú eras la realidad.</p><p>Me recordabas</p><p>que me llamo Laura</p><p>y tengo 23 años,</p><p>que soy de Madrid</p><p>y vivo en la sierra,</p><p>de profesión, periodista</p><p>y poeta por necesidad.</p><p>Que mido menos de uno sesenta,</p><p>me sobran algunos kilos</p><p>y gasto las colonias</p><p>al ritmo que se beben las cervezas.</p><p>Que me encanta la música y</p><p>escribo canciones,</p><p>que soy hija de Paula y Jesús,</p><p>hermana de Paula y Susana</p><p>y amiga de mis amigos.</p><p>Que tengo responsabilidades</p><p>más que opiniones,</p><p>que soy más bien cobarde,</p><p>no llevo gafas</p><p>y nunca usé aparato.</p><p>Todo eso me lo recuerdas</p><p>tú, que estás ahí fuera,</p><p>lejos de este hospital,</p><p>fuera de estas habitaciones</p><p>con olor a últimos alientos,</p><p>lejos de este Diego de León,</p><p>de la cafetería de la esquina</p><p>o el cajero de la calle paralela.</p><p>Tú existes más allá</p><p>de todo esto,</p><p>más allá de esta familia</p><p>para la que no tengo</p><p>abrazos suficientes.</p><p>No deseo ni mirarme en el espejo</p><p>porque no quiero ver este desastre,</p><p>ni ser consciente</p><p>de que todo está sucediendo</p><p>también más allá de estas paredes.</p><p>Pero tú</p><p>me rescatas de esto,</p><p>me salvas del mundo,</p><p>de este universo expansivo</p><p>de dolor y resignación.</p><p>Me recuerdas que no estoy sola,</p><p>que ahí fuera hay alguien</p><p>con un corazón preguntándose</p><p>si esto que late aquí</p><p>sigue en silencio.</p><p>Tú eres el salvavidas,</p><p>la llave de la puerta</p><p>de salida,</p><p>la antesala</p><p>de un comienzo.</p><p>Me recuerdas</p><p>que allí, donde tú estás,</p><p>aún existe la poesía.</p><p><em>*Laura Odene es poeta. </em><strong>Laura Odene</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Feb 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Laura Odene]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Poesía,Poetas,Los diablos azules número 97]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Letras sanadoras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/letras-sanadoras_1_1150979.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c51a5b46-ce3a-4655-970b-7e64865ec330_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Letras sanadoras"></p><p><em>Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Les dejamos esta sala para que comenten sus lecturas y nos ayuden a componer nuestra biblioteca. Si formas parte de un club de lectura, puedes escribirnos a losdiablosazules@infolibre.es para contarnos vuestra historia y hacernos llegar vuestras recomendaciones.</em></p><p>___________________________________</p><p><a href="https://www.facebook.com/La-Botica-del-Libro-887483541301568/" target="_blank">La botica del libro</a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a>es una asociación sin ánimo de lucro ubicada en la ciudad de Cartagena (Murcia), nació en el año 2004 en las clases de educación de adultos y en las asociaciones vecinales de dos barrios de la ciudad: Lo Campano y José María de la Puerta. Nuestro amor por la lectura y los libros, nos llevó a la creación de dos boticas, dos bibliotecas para compensar las desigualdades sociales y para acoger a la población inmigrante, recién llegada a nuestra ciudad.</p><p>La botica del libro propone la lectura como un camino para curar determinados problemas colectivos  y personales. Intentamos una transformación de la realidad social, sanar a través de la lectura, mediante libros que recetamos a nuestros lectores.</p><p>La botica de Lo Campano es una biblioteca social, donde destaca la literatura infantil y juvenil, ya que los niños y jóvenes son nuestros principales lectores. Por otro lado, la biblioteca de la Barriada José María de la Puerta es una biblioteca intercultural, con fondos bibliográficos en diferentes idiomas (árabe, ruso, francés e inglés), libros para aprender la lengua y cultura española, cuentos del mundo y de diferentes culturas. Consideramos esencial el trabajo con la sociedad de acogida de ahí que tengamos también libros para promover la educación en la tolerancia, prestándolos a colectivos sociales y centros educativos de la ciudad. Nuestros fondos bibliográficos proceden de donaciones y otros provienen de la adquisición en librerías, también contamos con el asesoramiento de lectores de diferentes culturas, que nos traen en sus maletas libros de sus propios países. De esta forma, hemos conseguido en la actualidad que las boticas sean un espacio propio donde todos los vecinos aportan su saber y su compromiso.</p><p>Las bibliotecas están gestionadas por un equipo de voluntarios formado por  profesores de educación adultos en activo, profesores jubilados y en paro, antiguos alumnos de educación de adultos y por supuesto, vecinos del barrio. Con el tiempo hemos conseguido la implicación activa de la ciudadanía de ambos barrios.</p><p>Actualmente en el 2018 siguen creciendo nuestras boticas, mantienen su luz con el apoyo de los propios lectores y voluntarios de los barrios, junto al préstamo de libros llevamos a cabo actividades educativas y de promoción de la lectura: campañas de recogida de libros, concursos de relatos, cuenta cuentos en diversos idiomas, apoyo en tareas escolares y  lecturas colectivas  en nuestra botica infantil.  También realizamos una campaña anual de intercambio de libros por alimentos, la que llamamos campaña de medio pan y un libro, tomando las palabras lorquianas, poeta al que le debemos mucho como educadores y lectores.</p><p>Las boticas abren sus puertas en horario de tarde de lunes a jueves, y contamos con el apoyo de las concejalías de Cultura y Servicios Sociales del Ayuntamiento de Cartagena.</p><p>Nuestras boticas han ido variando su brillo a lo largo del tiempo, son lugares vivos y dinámicos, nuestro amor por los libros sigue iluminando el cielo de nuestra ciudad, evolucionan, radian energía en el tiempo y en el espacio después de casi quince años de vida.</p><p>Las claves de nuestros pequeños logros están en acercar el mundo de la lectura a los locales sociales de los barrios y en implicar activamente a los ciudadanos. Descentralización de la cultura e implicación ciudadana como elementos indispensables para un cambio social y cultural. Cultura y educación unidas para hacer este mundo un poco más habitable.</p><p><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Feb 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Isabel Gallego Ruiz]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Librerías,Libros,Los diablos azules número 97]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Padres y madres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/padres-madres_1_1150973.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/192ca2dd-27d8-415c-aef0-9763d092560c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Padres y madres"></p><p><em>Los libreros de la Alberti, en Madrid, recomiendan algunos de sus títulos favoritos de los últimos meses.</em></p><p>_________________________</p><p>La relación más importante de nuestras vidas es la que mantenemos con nuestros padres, para bien o para mal. Podemos obviarla durante los años en los que nos creemos eternos, pero ahí estará siempre esperándonos, llena de preguntas y de silencios: ley de vida.</p><p>“El mayor misterio de un hombre es la vida de aquel otro hombre que lo trajo al mundo”, dice el escritor <strong>Manuel Vilas</strong>, en <em>Ordesa</em>, su emocionante nuevo libro —memorialístico y autobiográfico y poético y elegiaco— que acaba de publicar la editorial Alfaguara, y que ha iluminado la mesa de novedades de la librería Alberti en este gris invierno. Escribir sobre las vidas de los padres es un síntoma de madurez narrativa y vital al que todo escritor que se precie debe llegar en algún momento. La bibliografía es extensa, y leyendo <em>Ordesa </em>algunos de los más recientes nos han venido a la cabeza. Recomendamos empezar por el libro de Manuel Vilas, desde luego, y en la última página tener ya preparados, sobre la mesilla de noche, los siguientes. </p><p>  </p><p><strong>Entre ellosRichard FordTraducción de Jesús Zulaika GoicoecheaAnagramaBarcelona2018</strong><em>Entre ellos</em></p><p>  </p><p><strong>Prohibido nacer. Memorias de racismo, rabia y risaTrevor NoahTraducción de Javier CalvoBlackie BooksBarcelona2017</strong><em>Prohibido nacer. Memorias de racismo, rabia y risa</em></p><p>  </p><p><strong>Apegos ferocesVivian GornickPrólogo de Jonathan LethemTraducción de Daniel Ramos SánchezSexto PisoMadrid2017</strong><em>Apegos feroces</em></p><p>​​​​​​​</p><p>  </p><p><strong>​​​​​​​Tánger entoncesAntonio PauComares​​​​​​​Granada​​​​​​​2017</strong><em>​​​​​​​Tánger entonces</em></p><p>​​​​​​​</p><p><em>*Puedes encontrar la Librería Alberti en la calle Tutor, 57, de Madrid o en su página web.</em><strong>Librería Alberti </strong><a href="https://www.libreriaalberti.com/" target="_blank">página web</a></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Feb 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Librería Alberti]]></author>
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      <title><![CDATA[Incomunicación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/incomunicacion_1_1150972.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1f50de12-ba76-47fd-84c1-ec6e0d978eef_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Incomunicación"></p><p><em>La sección de microrrelatos inéditos Liebre por gato está coordinada por Gemma Pellicer y Fernando Valls. En esta nueva entrega recoge tres textos de la escritora catalana Araceli Esteves.</em><strong>Gemma Pellicer</strong><strong>Fernando Valls</strong><strong>Araceli Esteves</strong></p><p>___________________________________ </p><p><strong>Incomunicación</strong></p><p>Yo tenía 20 años y ella 19. Nos amábamos tristemente desde la distancia del río que nos separaba. No fui consciente de la insensatez de mi decisión hasta que llegué, con mi último aliento, al otro lado del río. Desde allí pude ver como mi amada nadaba el trayecto inverso hasta salir del agua, lejana y devastada, buscándome. Separados de nuevo por las sempiternas aguas heladas, nuestro deseo permanecía anclado y vigente en el espacio que separaba las dos orillas.</p><p>  <strong>Numeritos</strong></p><p>Le preparé una ensalada de sietes que saboreó como si fueran tiernos nueves verdes. Qué buena señal, pensé. La pasta de ochos se contorsionaba juguetona en los tenedores y azucaraba nuestros corazones, que fabricaban almíbar sin descanso. De postre le serví un helado de dieces que rozaba lo sublime. Todo era perfecto, un suma y sigue que superaba mi expectativa más optimista.</p><p>Todavía no entiendo lo que pasó para que con el café, ya restáramos.</p><p>  <strong>Ruido</strong></p><p>Algunos artículos y adverbios se sumaron a las fundadas quejas de los sustantivos y acorralaron al inoportuno adjetivo que embrutecía el relato hasta volverlo plano y aburrido. El pobre adjetivo fue cayendo de una línea a otra empujado por preposiciones y adverbios, sacudido por airados signos de exclamación, hasta que acabó definitivamente pateado fuera del cuento por el punto final.</p><p><em>*Araceli Esteves (Barcelona, 1960) ha estudiado traducción e interpretación de Inglés y ruso en la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha publicado un libro de microrrelatos </em><strong>Araceli Esteves</strong>Fisuras en el aire<em> (2013), y además sus narraciones brevísimas han aparecido en antologías del género, como </em>Velas al viento. Los microrrelatos de La nave de los locos<em> (Cuadernos del Vigía) y </em>Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español<em> (Menoscuarto).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Feb 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Araceli Esteves]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Literatura,Narrativa,Los diablos azules número 97]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[La reina de la casa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/reina-casa_1_1150971.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/35cd0f76-2bdf-4d0c-9e1a-fea400f4dbc3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La reina de la casa"></p><p><em>(Comienza Beatriz Rodríguez.)</em><strong>Beatriz Rodríguez</strong></p><p>Cuando era niña su madre la llamaba reina, por eso Purita nunca se ha dirigido a Martín como "príncipe", sino como "rey", y cuando se separó del padre de Martín pasó al posesivo "mi rey". Martín mi rey duerme con mamá, se ducha con mamá, juega con mamá y ve la tele con mamá. Para su octavo cumpleaños mamá le está preparando una fiesta con dos tartas y una piñata que imita a las auténticas mejicanas y a la que van a venir sus mejores amigos, algunos de sus primos, sus tíos y abuelos y el nuevo novio de Mamá, Leo.</p><p>Martín mi rey piensa que Leo es simpático y que, aunque no es tan fuerte como su padre, juega muy bien al fútbol y siempre le dice que sí a todo.</p><p>El día de su cumpleaños Purita le explica que esa noche Leo va a dormir en casa, pero este no se lo toma demasiado bien. Tal vez deberían haber elegido otro día, comentan Purita y Leo, pero como ya se lo han dicho al niño, es mejor no desdecirse, así entiende que las decisiones de los mayores están por encima de las de los pequeños. Sin embargo, Leo no cree que esto haya sido una decisión de los mayores, sino algo que ha hecho Purita cuando ha creído conveniente.</p><p>Después del cumpleaños los tres están agotados. Como siempre ocurre, muchos padres han tomado la fiesta como una tarde de recreo para ellos, y han abandonado allí a sus hijos como si Purita fuese la canguro del fin de semana, pero gratis. No logra entender cómo algunos padres son tan desprendidos, ella daría lo que fuera por estar cada segundo del día con Martín mi rey.</p><p>Leo ha pasado el suficiente tiempo con Purita y con Martín como para saber la relación tan fuerte que tienen madre e hijo, y  a veces se pregunta si el niño no será ya algo mayor para seguir durmiendo con su madre. Él tuvo un padre autoritario y una madre pusilánime, así que nunca le dejaron meterse en la cama con ellos. Leo piensa en el otro tema que le preocupa mientras desde una esquina del sofá observa cómo Martín mi rey, se desparrama sobre el cuerpo de Purita. A veces a esta le queda una mano libre, y con un poco de lástima, extiende los dedos para acariciar a Leo, que desde la periferia afectiva los roza con el mismo deseo con el que le gustaría estar tocando sus senos o su trasero.</p><p>La noche pasa más o menos tranquila. Leo le ha contado un cuento a Martín mi rey y a este le ha parecido muy divertido cómo el novio de mamá imitaba la voz ronca del lobo, sin embargo para dormir la necesita a ella, más esa noche en la que ya le han explicado que no va a poder irse a su habitación si tiene miedo, como hace habitualmente. Esto le produce un poco de ansiedad, así que Purita se mete en su cama con su hijo hasta que se queda dormido, mientras su novio la espera en el cuarto de al lado.</p><p>Leo piensa en el pobre Martín, siente que le está quitando su espacio, y probablemente el pequeño opina lo mismo de él. Los dos están algo tristes por la situación, pero desean tanto estar con Purita que siempre se muestran contentos y divertidos delante de ella.</p><p>Su novia entra en la habitación y se mete en la cama. El camisón tiene una pequeña lazada en el escote y cuando se lo desabrocha, Leo se excita y le hace el amor sin pensar que tal vez Martín no está todavía dormido. Purita sabe que no hay peligro, por eso se deja hacer y disfruta de tenerlos por fin a los dos bajo el mismo techo.</p><p>Los tres duermen bien, pero por la mañana Leo se despierta con los pucheros de Martín mi rey, que a veces se entrelazan con una risita nerviosa, y no sabe si el niño está triste o está alegre. El ruido proviene del cuarto de baño, la puerta está abierta, así que solo tiene que asomarse para ver a Purita recién salida de la ducha. Está desnuda y tiene la cabeza boca abajo, con una toalla pequeña se seca el pelo mientras Martín mi rey hace pipí sentado y extiende la mano para tocarle a su madre la teta izquierda.</p><p><em>(Sigue Michelle Roche Rodríguez.)</em><strong>Michelle Roche Rodríguez</strong></p><p>La imagen perturba a Leo. Algo como un conato de celos arde en su pecho. ¿No podía el pequeño sátiro esperar a que él saliera de casa para toquetear a su madre? Vuelve al cuarto y se sienta sobre la cama. Lleva los pantalones de la pijama, pero no la camisa. No es un hombre alto y los ruedos le cubren la mitad de los pies. Se fija en esta pequeña imperfección suya mientras se pregunta si Martín mi rey lo hizo a propósito. Es probable que hubiera notado su presencia mirando por el rabillo del ojo hacia la puerta y que hubiera decidido marcar su territorio frente al intruso. Pero no puede estar seguro y le parece una exageración reaccionar de alguna manera ante un gesto de familiaridad como ese. Un rictus de desaprobación se instala en su boca.</p><p>—¿Qué te pasa? —pregunta Purita.</p><p>Acaba de salir del cuarto de baño envuelta en un paño y con un turbante, de paño también, sobre la cabeza.</p><p>Leo no tiene tiempo de responderle alguna evasiva porque de inmediato aparece Martín mi rey corriendo por toda la habitación con las manos extendidas en cruz y haciendo el escándalo de un Boeing 747 cuando acaba de despegar y remonta el vuelo. El niño es fanático de los aviones, al punto de tener flotas enteras de las aerolíneas comerciales, y de reconocer de oído la diferencia entre las aeronaves ligeras, de carga o de pasajeros. Pero no sabe llegar al cielo y se estrella de cabeza contra la almohada que está al lado de Leo. Martín mi rey se ríe a carcajadas y mira la seriedad del novio de su madre con el ojo izquierdo, pues el derecho permanece sepultado en la almohada. Se pregunta por qué le ha quedado esa cara amarrada y le da una pequeña patadita para llamar su atención.</p><p>El gesto le ha hecho menos gracia a Leo que la imagen de la pequeña mano sobre la teta izquierda de su novia. Pero improvisa una sonrisa. Sabe muy bien que no tiene caso reñir al niño en frente de Purita porque ella tiene la costumbre de minimizar las acciones del hijo y desautorizar a Leo. Si antes sintió lástima por Martín porque podía pensar que le estaba quitando su espacio, ahora lo mira con cautela. Es el niño quien le quita el suyo.</p><p>Purita da palmadas en el aire para celebrar la ocurrencia de Martín mi rey y va sentarse entre sus dos amores. La piernita con que el pequeño ha tocado a Leo queda ahora sobre su regazo y ella recuesta la cabeza sobre el hombro de su novio. Leo mira cómo las manos de ella acarician la pierna del otro y siente que hay algo avieso en esa imagen. Una mujer entre dos hombres, aunque uno de ellos sea su hijo. No puede dejar de pensar en que Purita no lleva ropa debajo del paño y que cualquier movimiento brusco con esa pierna inquieta puede dejarla desnuda.</p><p>Leo se levanta como un resorte de la cama. Dice que va a preparar el desayuno. De camino a la cocina piensa en que fue precipitado que pasara la noche allí. Quizá la semana que viene hubiera sido mejor. Es puente del día del padre y Martín mi rey lo pasará con el exesposo de Purita. Se pregunta a quién se le ocurrió celebrar a los padres el día de san José. El pobre anciano no era más que parte del decorado en la historia donde los protagonistas eran el Niño Jesús y su madre. Cuando quiebra el primer huevo contra el sartén sonríe para sus adentros pensando en que Purita es unos meses mayor que él: por lo menos no es un anciano.</p><p>Arriba, la pareja ha terminado de vestirse. Purita peina a Martín mi rey que planea con uno de sus avioncitos de juguete. Como es domingo irán al parque de atracciones. Le han prometido al niño que puede montarse en Las Sillas Voladoras, un carrusel que se eleva mientras hace girar por el aire, en desorden, un montón de sillas. Le asusta un poco la atracción, pero en cuanto Leo la propuso el niño no hizo más que celebrarla. Luego le propondrá a su hijo que monte en un simulador o algo donde no necesite supervisión adulta y ella aprovechará para hablar con Leo. No se le escapa su cambio de humor y cree que lo mejor es que lo conversen.</p><p><em>(Continuará Pilar Adón.)</em><strong>Pilar Adón</strong></p><p><em>*Beatriz Rodríguez es escritora. Su último libro, </em><strong>Beatriz Rodríguez</strong><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-cuando-eramos-angeles/206166" target="_blank">Cuando éramos ángeles</a><em> (Seix Barral, 2016).*Michelle Roche Rodríguez es escritora. Su último libro, </em></p><p><strong>Michelle Roche Rodríguez</strong><a href="http://musaalas9.es/?product=4829" target="_blank">Gente decente</a><em> (Musa a las 9, 2017). </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Feb 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Beatriz Rodríguez | Michelle Roche Rodríguez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La reina de la casa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Literatura,Narrativa,Los diablos azules número 97]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del cristal con que se mire]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cristal-mire_1_1150968.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d32abf47-487c-49f4-9572-aa6b9eaee075_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del cristal con que se mire"></p><p><strong>PrismáticosJavier BozalongoEdiciones TreaGijón2017</strong><em>Prismáticos</em></p><p>  </p><p><strong>Javier Bozalongo</strong> es poeta y editor, este tarraconense afincado hace muchos años en Granada tiene cinco poemarios y tres antologías, aparte de colaborar en otras con distintos autores, acaba de obtener el Premio de Poesía Blas de Otero con <em>Todas las lluvias son la misma tormenta</em>, y después de esta trayectoria poética, se ha estrenado con otros géneros, el relato corto y el microrrelato, con el libro <em>Todos estaban vivos,</em> y con el libro de aforismos <em>Prismáticos </em>(publicado en Ediciones Trea, sello pionero que se ocupa de este género mínimo). Tienen mucho en común, en ambos prima lo fragmentario y lo conciso, tienen estos una identidad propia y también una característica indispensable en el buen aforismo: el humor, la inmediatez, lo poético y el compromiso, y ese carácter epigramático que ya en sus poemas da muy buena cuenta el autor y que también es un ingrediente necesario  en el relato breve y en especial en el aforismo. Gran parte de los aforistas son poetas.</p><p>Sus aforismos son verdades compartidas que nos llevan a reflexionar y a contestar e incluso a conversar y a discutir, otro ingrediente imprescindible en el aforismo contemporáneo, que está ya lejos del clásico moralista, grandilocuente y con un fin didáctico. En sus breves frases nos hace el autor, confidencias, hay diarismo, sentimentalismo, ironía y mucha poesía. Sus frases son síntomas de vida que él nos apunta, dispara y nos dan muchas veces en la diana de nuestra existencia.</p><p>Este librito aparece con una portada con paraguas que ya nos pronostica que va a protegernos no solo de la lluvia sino de otras inclemencias del tiempo, y que guardan las palabras de Bozalongo que nos acogen con las miradas que nos echa con sus prismáticos en mano.</p><p>El volumen lo ha dividido en tres partes, y un suplemento a modo de definiciones de diccionario que titula “Gotas de tinta”, porque son como gotas de palabras que ya no necesitan ni paraguas, ni prismáticos, se nos quedan escritas con esa tinta de su escritura. Antes de pasar a la estructura del libro, comento una particularidad, y es que cada uno de sus aforismos o en las pequeñas agrupaciones que hace de estos, les pone título según el tema que traten. Las divisiones que establece tienen una estructura que parece un laboratorio científico, matemático, muy singular que él denomina: “1x”, “2x” y “3x”. Pero son fáciles de despejar esas “equis”, no son incógnitas, y menos difícil de reconocer esos números. La primera parte, “1x”, es más personal, más intimista, parece que tiene una sola dioptría, su visión. Es una poética en donde su voz está muy presente. Sintomático es el título con el que recoge los tres primeros aforismos de esta sección, y que son los que abren <em>Prismáticos</em>: “Abracadabra”, palabra con propiedades mágicas que se ha utilizado siempre para atraer a los espíritus benevolentes que protegen. Y dicen así: “Cuando apagas la luz desaparece el mundo”, “Cuando cierras los ojos desapareces tú”, “Nunca dejes de asombrarte al abrirlos de nuevo”. Con este prospecto literario comienza este libro.</p><p>Ya en la segunda parte, “2x”, ya aparece otra persona, doble dioptrías, doble visión, y nos lanza esta perla: “Quien tiene como meta el equilibrio acaba casi siempre tropezando”. Esta parte es más pesimista, sentimentalmente hablando. Está repleta de ternura, sensibilidad, melancolía, nostalgia, y de búsqueda, hay un por venir, un por llegar, en donde habla del paso del tiempo y de los contratiempos en la vida y en el amor, de sus fugacidades.</p><p>Y en la tercera  parte, “3x”, ya asoma la vida social, integra e intervienen más personajes, continua en esa búsqueda, pero es más vital, más de regocijo, de disfrute y tiene en su mano todos los recursos para curar ciertos desórdenes, así echa mano de la biblioteca, de botiquines y de ferias del libro. El tono irónico y festivo es más apreciable, la vida y sus distintos sabores, con sus prisas, con sus mentiras, sus certezas y su magia. Una aforismo de esta parte: “Lo verdaderamente revolucionario, en el amor, es ser correspondido”.</p><p>A continuación de esta disposición tripartita, concluye con un diccionario alfabético donde recrea su imaginación con cada grafía. Rinde un homenaje a las letras, y también al poeta <strong>Ángel González</strong>, al que le dedica la letra “A” y la letra “W”.</p><p>La escritura de Javier es siempre amable, sutil y elegante, cargada de humanismo y de lirismo, tiene esa dosis de poesía que deja entrever su oficio de poeta. A la vez es una escritura feminista, terapeútica y con cierto guiño didáctico pero sin dar lecciones, son solo formas de expresar que pueden ayudar con la experiencia a vivir mejor. Trata de compartir sus ocurrencias, incómodas verdades que son como “breverdades”, que diría el aforista <strong>Manuel Neila</strong>, en donde lo agridulce de la vida él lo combina con lo mejor: su humor y su ironía para sacar siempre una sonrisa.</p><p>Javier Bozalongo con sus prismáticos nos acerca y agranda nuestro viaje por la vida, trata de combinar con sus aforismos la manera de ampliarnos la realidad desde distintos prismas dándoles color. Las miradas de sus frases exigen tener siempre los ojos bien abiertos, vigilantes para que los sueños no falten nunca, esto es lo que quiere transmitirnos el autor. Por eso nos dice que la libertad es no deberle nada a nadie, ni siquiera obediencia, que una biblioteca es también como una farmacia, porque leer sana, y que en los botiquines de primeros auxilios deberían contener abrazos. Con su ironía y sus palabras con interruptor, apaga y enciende luces, igual que con sus anteojos puede adelantar y atrasar. El autor mide alejando y aproximando el sentido que mejor nos convenga, pero siempre pudiéndolo graduar uno mismo. Se pone sus gafas con perspectiva, bien enfocadas, invitándonos con sus relámpagos a huir del llanto y a resguardarnos hasta de la lluvia. Los tiros que él nos dispara salen por las ventanas, por las orillas, tratando de pescar la felicidad.</p><p>Y todo esto es lo que nos escribe Javier Bozalongo, que en la vida caben los besos, la verdad, nunca el rencor. Así en sus frases breves nos apunta que el verbo vivir no se conjuga, sino que se disfruta, y pese a que aumenten las dioptrías porque el pasado, a cierta edad, avanza mucho más deprisa que el futuro, seguiremos soñando. Y éstas son sus recomendaciones, sus recetas, para reflexionar sobre un tiempo repleto de memoria, dejándonos al final del libro, unas gotas de tinta imborrables con todas las letras del abecedario de la gramática de nuestra vida, que él nos ofrece para que nosotros lo regulemos y adaptemos a nuestra óptica.</p><p>Como dice <strong>Campoamor </strong>en un verso de su cuarteta memorable: “Todo es según el color del cristal con que se mire.”</p><p><em>*Carmen Canet es escritora y profesora de Literatura. Su último libro, </em><strong>Carmen Canet</strong><a href="http://valparaisoediciones.es/tienda/aforismos/232-malabarismos.html" target="_blank">Malabarismos</a><em> (Valparaíso, 2016).</em></p><p>        </p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Feb 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Canet]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Del cristal con que se mire]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Poesía,Poetas,Los diablos azules número 97]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La palabra intacta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/palabra-intacta_1_1150959.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/15470d72-c693-4ada-9a79-65e7a94b2dfe_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La palabra intacta"></p><p><strong>La lengua de los otros José Ramón RipollVisorMadrid2017</strong><em>La lengua de los otros </em></p><p>  </p><p>La poesía, además de su innegable esencia comunicativa, de alzar una ciudad de palabras cuyas calles se abren hacia el otro, tiene siempre una clara vocación de conocimiento que, cuando más intensamente se cumple, facilita un íntimo encuentro con el lector. Y una palabra abierta al encuentro, como ya señalaba <strong>Caballero Bonald</strong> (miembro del jurado del premio Loewe recibido por este libro) al indicar que en sus páginas el poeta había utilizado sus versos como vehículo de conocimiento y que con ellos conseguía una identificación con la confidencia y una respiración cadenciosa dentro del poema que lo hace más íntimo, es lo que podemos encontrar en <em>La lengua de los otros</em>, último poemario de <strong>José Ramón Ripoll</strong>.</p><p>Después de una fecunda trayectoria como escritor, musicólogo, periodista, director de la RevistAtlántica de poesía y tras publicar los poemarios <em>Hoy es niebla</em> (Visor)  —que reunía tres libros sustanciales: <em>El humo de los barcos</em>, <em>Las sílabas ocultas </em>y <em>Niebla y confín—</em> y <em>Piedra rota</em> (Tusquets), en esta nueva entrega poética asistimos, como él mismo dice <a href="http://www.ibe.tv/es/canal/elportalvoz/3850/Ripoll-%C2%ABHay-un-inter%C3%A9s-por-uniformar-el-lenguaje-despojarlo-de-su-belleza-natural%C2%BB.htm" target="_blank">en una entrevista</a>, “un intento de oír en el vacío, de escuchar el eco de las palabras que surgen más allá del tiempo y el espacio, una música que nos configura antes incluso de nacer o de la posibilidad de existir”, y ello, “buscando devolver al lenguaje su hondura y su capacidad metafórica y evocadora”.</p><p>Quizá por eso, al leer estos versos, llama la atención la desnudez del lenguaje (y en ella las huellas de <strong>Juan Ramón Jiménez </strong>o <strong>Valente</strong>), la gran calidad formal de sus versos, el ajustado y diverso ritmo que tienen los poemas y sorprende también lo inusual del tema sobre el que reflexionan: ese adentro del que apenas solemos ser conscientes, la meditación (desde el propio cuerpo y desde la que sabemos incierta memoria) de lo que sea no solo el yo sino también el lenguaje y el latir que trata de traducírnoslo. Los poemas transitan por un ámbito nocturno y onírico en el que van desenvolviendo la espiral sin fin de nuestra consciencia y también todos los interrogantes que, como hombres y como escritores, nos plantea siempre el lenguaje, la lengua: qué sea ese instrumento que nos ha sido dado (la palabra) para cifrar o descifrar el mundo y a nosotros mismos.</p><p>Todo el libro es una indagación titánica y muy lograda sobre lo que pueda ser la propia identidad vista en la luz (y en la sombra también) de tres escenarios. En el primero de ellos, el poeta rastrea lo inasible del origen de nuestra conciencia: ¿cómo empezar a buscarle nombre al propio ser? Y más si se pierde ese hilo maternal que nos tendía protección y esperanza de alguna permanencia. En estas primeras páginas se anota con fuerza la presencia, en su ausencia, de la figura de la madre (concentrada en una imagen reiterada: “la mano” como asidero frente a la noche-muerte que ya se recela, como leemos en el estupendo poema Estambres en el aire: “Pienso mi cuerpo ahora/ y es su mano moviéndome, /su mano que dibuja mi contorno y mi forma”). Así, la parte primera funcionaría como una especia de prólogo, como el signo inicial de una interrogación abierta ahí para el lector. La voz poética va abriendo sucesivas puertas en su memoria, mostrándonos los huecos de lo habitado, conformando un mapa de lo perdido desde el estupendo poema inicial, “Quién es mi cicatriz”, hasta los hermosos versos de “La muerte es nube”, “Labios lejanos” o “La casa vacía”, donde escribe “la memoria/ vacía/ como esta casa”.</p><p>El segundo escenario lo recorren la oscuridad y el miedo que nos asaltan cuando nos atrevemos a preguntarnos por nuestra íntima esencia, por lo que pueda ser el tiempo, por nuestra identidad enfrentada al concepto huidizo y ambiguo pero omnipresente del otro. Y todo ello es palpado, vislumbrado con la herramienta de las palabras, débiles para nombrar, ajenas a la par que extrañamente propias, que muchas veces son canto pero también grito, gemido, apenas respiración entrecortada.</p><p>En esta respiración poética que el poeta deja fluir en la segunda parte de su libro se desnuda ahora todo el carácter nocturno, de territorio de sueño, que tienen muchas de nuestras búsquedas vitales, que siempre que late en el fondo de nuestro pensamiento. Un espacio noctámbulo y onírico que va marcando el autor mediante la secuencia de palabras (sábanas, embozo, noche, sombras, insomnio, murmullo, tiniebla, subterráneo) utilizadas en los poemas de esta sección. En ella se desgranan con una firme cadencia surreal, excelentes poemas como “Las figuras del sueño”, “Nombre y ser”, “Viene de atrás la nieve” (os anoto estos versos: “como si el cuerpo incierto que se cubre del mundo/ fuera a ser”), “Rumor eterno” (cuyos versos finales son una hermosa metáfora del yo:<em> </em>“esa incierta materia/ que desvelada busca”<em>),</em> “Naufragio”, “Viento en la noche”, “Flor en la noche” y el que sería uno de mis preferidos, “Gemido” (donde nos anticipa qué herida nos espera en los últimos trayectos del libro con estos versos: “el mundo y la mentira/de ser representado entre las sombras/que en la pared proyecta/la tenue luz de su palabra”).</p><p>Y finalmente, en el tercer espacio, el poeta aborda la búsqueda de una palabra “otra”, intuida en el origen, que guarde su esencia de luz, de fuente, de vuelo de pájaro, de azul de montaña, de agua de estanque, de la poética rosa por abrir, incluso del fuego que se extingue (términos todos ellos que aparecen y cobran vida en los poemas). Una palabra no manchada por la podredumbre de tiempo, muerte y mundo, con el justo trazo de silencio y destello para contraponerse y vencer a la palabra (la de “los otros”, como anunciaba en el título) mohosa, caduca, disonante y mentirosa.</p><p>Contra ella levanta el autor, en esta tercera parte del libro, unos poemas que detallan esas tentativas de comprender la propia tarea del poeta: la flaqueza y el riesgo y las pequeñas ganancias que quedan entre los dedos después de escribir palabras, después de pensarse a uno mismo y al mundo con ellas. Unas reflexiones metapoéticas que desarrolla en muchos de estos versos con hiriente lucidez y belleza (así, en el poema “Y ya hay memoria”, escribe: “y este cuerpo que es noche, /y esta lengua desierta”), o con el palpar a tientas del que busca en la oscuridad (como en estos versos de “Nace y miéntalo”:<em> </em>“reminiscencia de un aullido/ que arde y quema/ cuando brota en los labios/antes de ser palabra”). Estas últimas páginas recogen la voluntad incesante de José Ramón Ripoll de construir desde la semilla de una palabra nueva, desde la fuente inagotable y viva (para los que tratan de preservarla y sondearla sin miedo) de la poético: un agua que encontrará el lector en poemas como “Luz y estiércol” (que se abre con esta cita de Valente: “Las palabras se pudren”), “La montaña azul”, “El estanque blanco”, “Las gaviotas”, “La palabra mohosa”, “Decreto” o “La lengua de los otros”, estupendo cierre para este poemario excelente, al que desearemos volver cuando queramos desasirnos de ese constante e insidioso ruido de fondo que acompaña nuestra cotidianeidad, del parloteo vacío de las tecnologías, de la pseudofilosofía de salón o de la psicología premasticada que inunda nuestras pantallas.</p><p>El lector encontrará también en los poemas de <em>La lengua de los otros</em> un anclaje y a la vez una deriva necesaria ante la acometida del propio ruido blanco de nuestro pensamiento, un pensamiento lastrado por lo preconcebido, manchado desde sus inicios por las ideologías del yo aprendidas, por una educación sentimental que, muchas veces, elude las preguntas y la duda e impone unas falsas certezas sobre la esencia del ser humano.</p><p><em>*Trinidad Gan es poeta. Su último libro, </em><strong>Trinidad Gan</strong><a href="http://valparaisoediciones.es/tienda/home/103-36-papel-ceniza.html" target="_blank">Papel ceniza</a><em> (Valparaíso, 2014).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Feb 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Trinidad Gan]]></author>
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    </item>
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      <title><![CDATA[¿Hay que regresar?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/hay-regresar_1_1150955.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7b20f6f4-ba35-4aee-8d36-30806c86f75d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Hay que regresar?"></p><p><strong>Regreso a BrichwoodJohn BanvilleTraducción de Damián Alou RamisAlfaguaraMadrid2017</strong><em>Regreso a Brichwood</em></p><p>  </p><p>“Me llamo Godkin, Gabriel. Tengo la impresión de haber vivido ya un siglo o más, lo que solo puede ser una ventaja. ¿Estoy loco al empezar de nuevo, y de esta manera? He visto cosas terribles”. Sí. Cosas terribles, dolorosas, llenas de límites y confines, donde la vida parece que se termina y comienza algo parecido a lo que debe de ser el infierno mientras existes. “Existo, luego pienso”.</p><p>Recordar es un viaje lacerante la mayoría de las veces. El pasado es ese territorio donde quedaron las miserias, las equivocaciones, las malas decisiones, el tiempo perdido, la insistencia en la búsqueda de vellocinos de oro a sabiendas de que son apenas una leyenda. Recordar es saberse hoy en el presente y tener conciencia de la locura que significa regresar. Recordar es situarse en el presente inexistente para saber que en la oscuridad de la mitad del camino exclamamos: “¡El futuro debía tener un lugar geográfico!”. Regresar es atormentarse.</p><p><strong>John Banville</strong> escribió en 2015 <a href="https://www.megustaleer.com/libro/regreso-a-birchwood/ES0151510" target="_blank">Regreso a Birchwood</a>, publicada en español en noviembre de 2017 por Alfaguara. Su lectura te introduce en una espiral de personajes lunáticos y desequilibrados con un protagonista que narra su experiencia vital en primera persona, Gabriel Godkin. El niño Gabriel que crece junto a una madre taciturna, un abuelo borracho, una disparatada abuela y un padre torpe, violento, lejano y abúlico que dejará que la propiedad familiar, Birchwood, se hunda poco a poco hasta convertir la gran casa familiar en un lugar agostado, ruinoso, al que Gabriel decide volver tras un largo peregrinaje con otros personajes no menos truculentos, aquellos que componen la penosa compañía de un circo ambulante en la devastada Irlanda de mediados del siglo XIX. Las causas que le llevan a iniciar ese viaje, como todo en la novela, se intuyen, se saben vicariamente, no se cuentan con exactitud.  El lector, del que la narración forma parte con alusiones constantes del narrador, va conociendo, va comprendiendo a medida que la prosa magnífica te va atrapando en frases breves y contundentes como las verdades de un verso, en líneas broncas que como un imán absorben a quien tiene la fortuna de leer esta novela.</p><p>Además de Gabriel Godkin, Irlanda será el otro personaje fundamental de estas páginas. Viajando en las tristes caravanas del circo ambulante vamos percibiendo cómo llega el hambre, cómo la hambruna que asoló este país a mediados del siglo XIX se instala en cada hogar, en cada palmo de tierra, en cada personaje.  Mientras los barcos británicos zarpan de la costa repletos de cereales, la tierra irlandesa que alimentaba de patatas y otros productos de la huerta familiar a sus gentes, se queda estéril. Y llega la muerte para dos millones de irlandeses.</p><p>Con el hambre y la muerte, con un Estado que decide no intervenir, los personajes se transforman en seres aún más violentos. La sociedad activa de los Molly Maguires, a la que vemos actuar de soslayo, nos trae más miseria y más podredumbre. Necesitas saber dónde y cuándo te ubicas porque los lugares y el tiempo son tan difusos en la novela que de no ser por estas breves referencias históricas, y por la multitud de personajes pelirrojos, apenas sabes que efectivamente estás en Irlanda, a pesar del origen de su autor. Sus obsesiones y sus denuncias, sus incertidumbres y sus personajes son, de algún modo, también ambulantes. De cualquier tiempo y cualquier espacio donde una serie de infortunios que se unen a políticas económicas desastrosas originan momentos vergonzosos e indecentes.</p><p>También viviremos una pequeña historia de amor. Todas las vidas la merecen. Esta está contada al sabor de las grosellas, cuando los campos irlandeses producían en la niñez de Gabriel los honrosos productos de la tierra.  Un primer amor que se recuerda sin los matices sórdidos que asolan las evocaciones a su familia y a tantos secretos que se nos mostrarán a modo de cuentagotas. La peculiar manera de contar de John Banville es, sin duda, el tercer protagonista de esta obra tan especial.</p><p>Y por fin, revoloteando, las azules mariposas.  Todo el tiempo. Y el constante perfume de las violetas. El mar. Y la supervivencia. Y la leve pregunta que late sutilmente: ¿debemos regresar?</p><p><em>*Sonia Asensio es profesora de Literatura.</em><strong>Sonia Asensio</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Feb 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sonia Asensio]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Hay que regresar?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Novela,Los diablos azules número 97]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un kamikaze de la escritura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/kamikaze-escritura_1_1150952.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/03167673-4571-4b7d-b177-9feb051c1cce_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un kamikaze de la escritura"></p><p><strong>20 brotesJoaquín CamposRenacimientoSevilla2017</strong><em>20 brotes</em></p><p>Hay lecturas a las que nos llevan nuestros gustos o nuestra manera de percibir el mundo. Hay otras a las que llegamos desde otras lecturas, estas, casi siempre, nos regalan grandes descubrimientos; pero hay otras que no sabemos bien cómo llegan a nosotros. Este último caso es el de los relatos que componen <a href="https://www.editorialrenacimiento.com/narrativa/1865-veinte-brotes.html" target="_blank"><em>20 brotes</em></a><em>, </em>el último libro de <strong>Joaquín Campos </strong>(Málaga, 1974).</p><p>La trayectoria literaria del escritor malagueño se inicia con <em>Faltan moscas para tanta mierda</em> (2014), en donde nos narra la vida de Rodrigo Mochales, su álter ego, que nos conducirá a una realidad china que raramente nos llega a Occidente. Un año más tarde publica <em>Doble ictus</em>,  en el que nos relata su relación –en la contraportada del libro se nos anuncia como una autopsia literaria—, con una abogada criminalista americana en la capital de Camboya. Las dos obras han sido publicadas por la editorial Renacimiento, así como el poemario <em>Cartas a Thompson (Island)</em>, que habría que leer de una manera paralela a <em>Doble ictus</em>. Este año, además de <em>20 brotes</em>, ha publicado otro poemario, <em>Maëlys y todas las mujeres</em> (Canalla ediciones). Es autor también de algunos artículos sobre su experiencia en China o Camboya, y de su vida en la capital camboyana nace su libro <em>La verdad sobre el caso Segarra</em> (Frontera D), proyecto que nació después de entrevistar a <strong>Artur Segarra</strong>, asesino de <strong>David Bernat</strong> en Bangkok. De sus investigaciones nace el libro, donde ahonda sobre el asunto; lo más llamativo es su conclusión de que no actuó solo.</p><p>En su último libro nos ofrece 20 historias que brotan de la realidad, pero que no escapan tampoco de lo psicótico, como bien expresa el título.</p><p>La protagonista del relato que cierra el libro dice: “Necesito conocer a gente anónima para contárselo. Es mi salvación” (pág. 231). Y al igual que su personaje, el autor de estos relatos no llega a la literatura desde la Academia, sino por su necesidad de contar, de contarse. Idea que va expresando a lo largo de diferentes cuentos, como en “Neonato”: “Porque al final la verdadera escuela –y el mejor canal televisivo— es la calle. De ahí, precisamente, mana mi obra” (pág. 125).</p><p>El escritor se convierte en espejo de esa realidad, una realidad para muchos ajena como puede ser la china, la tailandesa o la camboyana, escenarios de la mayoría de estos relatos y países donde el turismo sexual juega un papel importante. De ahí que en estas historias nos encontremos con un exceso de sexo. A lo largo de todo el libro, el narrador utiliza la imagen del espejo, por ejemplo, en el relato “Beber orina”: “Solo cuando pasaron tres horas supe que aquello había sido como escalar un <em>och</em>o<em>mil</em>. Meaba sentado en un bar mientras mi café americano me esperaba en la barra. Llegué a aplaudirme frente al espejo borroso por falta de mantenimiento” (pág. 112). O el párrafo final de su relato “Diario de una agonía”: “Porque la chulería es haber padecido una auténtica agonía en donde casi me dan por el recto mientras deliraba viendo los techos de vagones de metro, que repetitivos, me hicieron tan feliz que aquella espera se convirtió en literatura. Ya en el baño del Boeing, y tras mear sentado con la esperanza de que alguien abriera la puerta –nunca le echo el seguro—, me lavé las manos con bastante jabón y me besé a mí mismo contra el espejo. Era feliz” (pág. 168).</p><p>Estos veinte relatos nos reflejan, sobre todo, la vida sexual del narrador y esta imagen ocupa gran parte de la superficie del espejo. Por eso uno de los textos que más me ha gustado es “Diario de una agonía”, donde lo sexual ocupa una posición secundaria y donde a través de sus palabras percibimos la angustia que tiene que sufrir el protagonista de una burocracia caprichosa por parte del jefe de visados de la embajada china en la capital de Camboya, Phnom Penh, que le niega un documento para entrar en su país. Metáfora perfecta de un país que ha optado por el capitalismo, pero conservando sus estructuras maoístas. Otro de los relatos que querría destacar es “La muñones”, donde la ternura hacia una pareja sexual atípica sobresale por encima de otros rasgos.</p><p>En estas historias, además del protagonista vamos conociendo a muchas mujeres. En el cuento “Diálogo para besugos (en un <em>loop</em>)”, su amante le acusa de misógino, a lo que responde él: “¿Misógino yo? ¡Pero si he tenido más novias y amantes que tú cepillos de dientes! Deberías dejar de ir a esa reunión semanal de feministas: parecéis catequistas en tanga atadas las unas a las otras con grilletes ecológicos y de diseño. […] Mira Mónica, sólo quiero que sepas que me has acusado de misógino cuando hasta escribo poemas a mujeres anónimas o a muchas que conozco en las cafeterías de las gasolineras más lejanas. ¿Por qué iba a ser y misógino?” (pág. 137). Ninguno de los dos razonamientos impide que se pueda ser misógino o no. Este relato, junto al titulado, “Violencia degenero”, nos ofrece una lectura negativa del feminismo. Pero, como le recrimina el narrador a su pareja, en relación a su lectura de la poesía de Lorca –también habría que matizar mucho la interpretación del protagonista sobre el éxito del poeta granadino—: “Dame hechos, no frases conmemorativas de centenarios y toda esa mierda propagandista” (pág. 133).</p><p>Y tengo la certeza de que eso es lo que más le gusta al autor, por lo que le voy a dar tres palabras que me molestan como mujer, no como lectora. Por ejemplo, en la página 48 nos narra una de sus relaciones sexuales y dice el protagonista: “Aquella noche de riesgo, la premiada fue una desconocida absoluta con granos presuntuosos en sus caderas”. El perdonaje –no debemos olvidar que es hombre y occidental— se convierte en un premio para la prostituta, por tanto en el intercambio sexual no están en el mismo escalón. En la página 167, utiliza el verbo cazar: el cazador, en gran parte de la historia lo asociamos al hombre y, con esa acción, la mujer se convierte en un animal, una pieza que debe cobrarse. Y, por último, en la página 207, la mujer aparece convertida en una cosa: “En resumidas cuentas, que se tomara su tiempo mientras horadaba a Mon, que ya ardía más que la freidora”.</p><p>Pero habría que preguntarse si este lenguaje es incongruente con la personalidad del personaje que vamos construyendo en la lectura de los diferentes relatos. La respuesta es clara: no. Y, como he dicho anteriormente, la escritura de Joaquín Campos tiene mucho de reflejo: “Porque yo a esta vida he venido a que me ocurran cosas para luego contarlas. Y así, queridos lectores: abran todas las puertas que puedan” (pág. 129).  Además se siente cómodo en la estela del malditismo literario: “Y yo, como podrán ver, llevo años no sólo bebiendo y escribiendo, sino contando, con pelos y señales, cualquier asunto que la mayoría de ustedes, mis queridos lectores, serían incapaces no ya de escribir o contar, sino siquiera de insinuar. Que ahí radica mi éxito, por llamarlo de algún modo: mientras otros cuidan su estilo contando poco, yo lo cuento todo con un estilo que podría ser mejorable. Pero nunca olviden que el riesgo no se aprende en las escuelas. Sin embargo la sintaxis siempre puede llegar a mejorarse mediante el ejercicio diario de escritura y lectura. Y en esas estoy” (pág. 161).</p><p>Estos relatos merecen que les abramos nuestra puerta lectora, aunque sea para discrepar de su visión del mundo, porque nos llevarán a reflexionar sobre lo que es Occidente, lo que es Oriente, sobre la prostitución, sobre el feminismo, sobre la labor de las ONG e, incluso, sobre la naturaleza de la literatura.</p><p><em>*María Bueno es crítica literaria. </em><strong>María Bueno</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Feb 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[María Bueno Martínez]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Narrativa,Los diablos azules número 97]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Páginas de la Ostalgie]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/paginas-ostalgie_1_1150948.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0773a754-a14b-4c24-9243-168faced5876_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Páginas de la Ostalgie"></p><p>Las ventanas estaban abiertas. Era verano. Era la noche del 13 de agosto de 1961. "Para que no se desangre nuestro país". Eso dijo la radio. Y una alambrada de espino dibujó el camino de lo que después se erigió como una de las arquitecturas más aberrantes de la historia contemporánea. Días después, se alzaron los cerca de 155 kilómetros de hormigón de cuatro metros de altura y los berlineses contemplaron cómo se establecía una franja de la muerte entre ellos y el otro lado. Con su foso, sus patrullas, sus francotiradores, sus perros de presa y todo lo demás.</p><p>Han pasado cincuenta y seis años desde su construcción y veintiocho desde su caída. Y sin embargo, la Historia oficial sigue sin alumbrar del todo a las historias íntimas. Retazos de caminos que han quedado prácticamente invisibles pero que fueron constantemente vigilados dentro del país.</p><p>Y aunque muchas de las páginas ya fueron escritas, sí asistimos ahora a un creciente interés lector, a unas ganas de asomarse por encima del muro, y saber más de aquel país que nunca perdió su mentalidad de asedio. Es parte de algo que en Alemania se conoce como <em>Ostalgie</em> (nostalgia del Este). Estos son algunos de los títulos más interesantes de la ficción sobre la antigua República Democrática Alemana (RDA) que buscan encontrar un relato común para aquella reunificación que más bien fue una anexión.</p><p>  <strong>Al otro lado del muro. La RDA en sus escritores. VV.AA. Edición y traducción de Ibon Zubiaur. Errata Naturae, Madrid, 2014.</strong><em>Al otro lado del muro. La RDA en sus escritores. </em></p><p>  </p><p>En un país sin prensa libre, los escritores eran un foco de interés primordial del Gobierno comunista. Se les becaba, premiaba y concedían ciertos privilegios. <a href="http://erratanaturae.com/libro/al-otro-lado/" target="_blank">Este libro</a> recoge textos de quince autores prácticamente desconocidos para el lector en español. Textos para leer entre líneas cómo se las ingeniaban los creadores para mandar mensajes a la sociedad.</p><p>Errata Naturae es el sello que publicó este compendio, una editorial que ha rescatado del extinto país algunos títulos interesantes como <a href="http://erratanaturae.com/libro/buenos-dias-guapa/" target="_blank">Buenos días, guapa</a>, de <strong>Maxie Wander</strong> (Viena, 1933), quien recoge en los años setenta el testimonio de diecinueve mujeres de la RDA y vende millones de ejemplares en las dos Alemanias. <a href="http://erratanaturae.com/libro/dos-puntos-de-vista/" target="_blank">Dos puntos de vista</a>, de <strong>Uwe Johnson</strong> (Cammin, 1934), es otro de los libros que han editado para contar la historia del Este. Cuenta la relación de un fotógrafo <em>wessi</em> (como llamaban a los del Oeste) y una enfermera <em>ossi</em> (del Este), quienes pasan una semana juntos precisamente en 1961 y cuya trayectoria marca la construcción del muro de Berlín.</p><p><strong>Bajo el nombre de Norma, deBrigitte Burmeister. Traducción de Valentín Ugarte Arrojo. 451 editores, Madrid, 2009. </strong><em>Bajo el nombre de Norma</em></p><p>Aunque este libro se sitúa después de la caída del muro de Berlín, muestra la brecha latente que fracturó Alemania posteriormente. <strong>Burmeister </strong>(Posen, 1940) narra la construcción del nuevo país, donde parece obviarse oficialmente el enfrentamiento entre la pérdida del territorio de la memoria del Este y el paternalismo con que recogió sus pedazos el Oeste. Marianne, la protagonista, tras la reunificación, permanece en el barrio de Mitte, mientras que Johannes, su marido, se muda al Oeste y se va adaptando a los nuevos tiempos. Marianne construye un relato para los nuevos amigos de su marido, una identidad falsa según la cual en su juventud fue informante de la Stasi, bajo el nombre de Norma.</p><p><strong>Zona de tránsito, de Julia Franck. Traducción de Belén Santana López.</strong><em>Zona de tránsito</em><strong>Tusquets, Barcelona, 2007. </strong></p><p>  </p><p>Entre 1949 y 1990, cuatro millones de personas abandonaron la RDA. Cerca de millón y medio pasaron a través de los campos de refugiados de Marienfelde, creado en 1953. Allí les daban alojamiento y comida mientras se tramitaban sus permisos de residencia en la República Federal Alemana. Y este es el escenario donde <strong>Franck </strong>(Berlín oriental, 1970) sitúa su novela. Un lugar que conoce bien, ya que pasó varios meses en él cuando tenía ocho años. <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-zona-de-transito/88724" target="_blank">El libro</a> relata el cruce de caminos de varios personajes: una joven viuda que abandona la RDA junto a sus dos hijos; una violonchelista polaca que ha huido de su país para procurarle a su hermano, enfermo de cáncer, un tratamiento y un joven actor y ex presidiario. Allí, los agentes, les tomarán declaración, desconfiados, ávidos por encontrar a algún refugiado que formara parte de la Stasi.</p><p><strong>En tiempos de luz menguante, de Eugen Ruge. Traducción de Richard Gross. Anagrama, Barcelona, 2013. </strong><em>En tiempos de luz menguante</em></p><p><a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/panorama-de-narrativas/en-tiempos-de-luz-menguante/9788433978608/PN_830" target="_blank">La novela</a> de <strong>Ruge </strong>(Sosva, Urales, 1954), matemático geofísico de la RDA, es probablemente una de las más ambiciosas y de las que mejor dibuja la Alemania del Este a través de la vida de tres generaciones de una misma familia. Una familia cuyos valores decaen a la misma vez que el sistema que la contiene. Esta saga parte de los abuelos, comunistas convencidos, pasa por la vida de su hijo, huido a Moscú y deportado a un campo siberiano y quien decide regresar a la RDA con su mujer rusa, chocando con una nueva república de pequeños burgueses, y por último, su nieto, quien se pasa al lado occidental el mismo día en que su abuelo cumple noventa años.</p><p><strong>El cielo partido, de Christa Wolf. Traducción de Ana María de la Fuente Rodríguez. Círculo de Lectores, Barcelona, 1994. </strong><em>El cielo partido</em></p><p>Unos meses antes de la construcción del muro de Berlín, <strong>Walter Ulbricht</strong>, jefe de Estado de la RDA de 1960 hasta 1973, dijo que allí "nadie va a construir ningún muro". La obra más conocida de <strong>Wolf </strong>narra una historia de amor que tiene como frontera la construcción del mismo. Un romance que termina cuando él decide marcharse a la Alemania del Oeste, mientras que ella se queda en la RDA. La protagonista, Rita, soñadora, idealista, se enfrenta a Manfred, pragmático y racional. Son las dos caras de Alemania. Wolf se mantuvo fiel al régimen soviético, desde el partido le dieron permisos para viajar y la fama obtenida con esta novela le permitió tener cierta holgura a la hora de escribir. El aparato de seguridad la calificó como "disidente leal" y no sería hasta 1989, cuando el muro estaba a punto de derrumbe, que Wolf se separó del comunismo definitivamente.</p><p><strong>Historias simples, de Ingo Schulze. Traducción de Lina Almain. Destino, Barcelona, 2000. </strong><em>Historias simples</em></p><p><strong>Ingo Schulze</strong> (Dresde, 1960) dibuja en esta novela, de forma sutil, pero también devastadora psicológicamente para los personajes, el desmoronamiento del mundo conocido para los ciudadanos del Este. A través de la cotidianeidad de sus protagonistas, narra la ruptura dramática que marcó las biografías de los alemanes orientales tras la caída del muro en 1989. Se trata de un autor al que la crítica acusó de nostálgico de un país sin libertades. Una acusación de la que Schulze se defendió explicando que hoy es la lógica económica la que ha adquirido el control de las biografías: "No se trata de represión, como antes, pero hay una sumisión voluntaria a esta ideología". Toda la obra de este autor trata de indagar en el relato común de las dos Alemanias. Es considerado como el cronista literario de la reunificación.</p><p><em>*Aroa Moreno Durán es escritora. Su último libro, </em><strong>Aroa Moreno Durán</strong><a href="https://www.megustaleer.com/libro/la-hija-del-comunista-caballo-de-troya-2017-1/ES0152691" target="_blank">La hija del comunista</a><em> (Caballo de Troya, 2017). </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Feb 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Aroa Moreno Durán]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Páginas de la Ostalgie]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura europea,Los diablos azules número 97]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Crowdfunding' literario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/crowdfunding-literario_1_1150937.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1fd7c957-d9ba-477e-b6fc-f16bc6373729_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="'Crowdfunding' literario"></p><p>En el último mes me han llegado dos libros realizados por <em>crowdfunding</em>, los dos muy interesantes y que me han llevado a reflexionar sobre cómo proyectos que en un momento dado no son realizados por editorial alguna, llegan a ver la luz, a encontrarse en librerías y acercarnos a distintas historias. Los dos son proyectos ambiciosos, cada uno en su estilo, y este sistema de financiación supone un empeño por parte de los autores para que lleguen al público. Este tipo de micromecenazgos a través de la web Verkami, de muy sencilla participación por parte de quien quiera, está abriendo una puerta a todo aquello que unos años antes era irrealizable.</p><p>  </p><p>El primero de ellos lleva la firma de <strong>Ángeles Caso</strong>, con el título de <a href="https://www.angelescaso.com/grandes-maestras/" target="_blank">Grandes maestras</a> y el subtítulo de <em>Mujeres en el arte occidental. Renacimiento-siglo XIX</em>. Esta historiadora del arte y escritora, ganadora del Premio Planeta en 2009 (<em>Contra el viento</em>) y del V Premio Fernando Lara de novela <em>(Un largo silencio</em>), lleva viviendo años en su Asturias natal dedicada a recuperar la visión de las mujeres a lo largo de la historia. En el año 2016, animada por un equipo de  compañeras, lanza su primer proyecto colectivo: <a href="https://www.angelescaso.com/ellas-mismas/" target="_blank"><em>Ellas mismas. Autorretrato de pintoras</em></a><em>, </em>libro este, como el actual, de costosa edición por la cantidad de reproducciones de cuadros en color que se pueden encontrar. Quizá, si no hubiera sido por el <em>crowdfunding</em>, no hubiera visto la luz. Después del éxito obtenido con este primer libro, se ha realizado el segundo con el mismo procedimiento.</p><p>A través de la editorial independiente <em>Libros de la</em> <em>Letra Azul</em>, de la que Ángeles Caso es editora y fundadora, nos acerca ahora a todas las grandes pintoras de occidente que, por una razón u otra, salvo en algunos casos, no han trascendido, pese a su gran calidad artística. El libro, acompañado de los nombres de todos los micromecenas que lo han hecho posible, consta de una introducción titulada "Las maestras olvidadas" para dar paso a bloques temáticos y, por último, a una breve biografía cronológica de todas las artistas recogidas en el libro. En el primer bloque, la pintura de la intimidad<strong>, </strong>proliferan  maternidades o escenas de vida cotidiana<strong>, </strong>momentos de calma<strong>,</strong> retratos de mujeres solitarias, descansando, tomando té o leyendo o cosiendo. Una genealogía femenina abarca las pinturas hechas por mujeres relacionadas con la mitología, como las imágenes de <strong>Artemisia Gentileschi </strong>(<em>Judith decapitando a Holofernes, Judith y su doncella </em>o<em> Yael y Sísara</em>), de una fuerza expresiva y luminosidad impresionante. "Ellas y Dios"incluye varias obras también de Artemisia o las de <strong>Luisa Ignacia Roldán</strong>, <em>la Roldana</em>, con su escultura de la <em>Inmaculada Concepción</em> o el <em>Entierro de Cristo</em>."En la cima del mundo"se encuentra, por supuesto, <strong>Sofonisba Anguissola</strong>, quizá más conocida por su retrato de Felipe II<em>,</em> actualmente en el Prado, o el de su mujer <strong>Isabel de Valois</strong>. Pero tampoco hay que desdeñar el retrato del Papa Gregorio XIII de <strong>Lavinia Fontana</strong> o el de la emperatriz <strong>María Teresa de Austria</strong> por <strong>Rosalba Carriera</strong>, así como los retratos de <strong>Angelica Kauffmann</strong>. El capítulo de"Mentes ilustres" está compuesto por retratos hechos por mujeres de pintores, escultores, músicos o cantantes, escritores o científicos, entre ellos el famoso retrato de<em><strong> Charles Darwin</strong></em> que todos tenemos en la cabeza, sin saber, por supuesto, que era de una mujer: <strong>Julia Margaret Cameron</strong>. En contraposición, el capítulo titulado "Gentes del pueblo"<strong> </strong>nos acerca a personajes de la calle, entre ellos <em>Retrato de mujer negra</em> de 1800, realizado por <strong>Marie-Guillemine Benoist</strong>, que aparece en la portada del libro. Por último, el capítulo de "La naturaleza"<strong> </strong>recoge cuadros de flores y bodegones.</p><p>Confieso mi ignorancia en muchos de estos casos, en los que me han sorprendido pintoras como <strong>Anna Ancher</strong> (<em>El hermano pequeño, Criada en la cocina, El sol en la habitación azul, Mujer de pescador cosiendo</em>), <strong>Antoinette Asselineau</strong> (<em>Una escuela cristiana en Versalles</em>) o <strong>Lilly Martin Spencer</strong> ( <em>Bésame y serás bendecido</em>), que nos presenta una mujer al lado de una especia de bodegón de manzanas, piñas y uvas con un rostro pícaro y desenfadado. Y muchas, muchas otras que se pueden encontrar en el libro, con las biografías al final, que arrancan en el siglo XVI con Anguissola y va recorriendo los siglos con las artistas más destacadas para abundar en el XIX y principios del XX.</p><p>Un libro imprescindible para recuperar parte de la memoria artística femenina. Ojalá vengan muchos más y que llegue un día en que sean estudio obligatorio en los colegios. Para finalizar, solo quiero rescatar el nombre de otra mujer, que ha sido la coordinadora de esta campaña de micromecenazgo: <strong>Yolanda Lobo Arranz</strong>.</p><p>El segundo libro está en las antípodas: recoge un diario bajo el título <a href="http://www.fracasobooks.com/libro/volveras-a-la-antartida/" target="_blank"><em>Volverás a la Antártida</em></a>y representa el relato a través de Whatsapp de la “primera expedición virtual trasantártica”. La editorial se llama Fracaso Books y el libro se puede encontrar en la librería La Modesta de Madrid, en la calle Modesto Lafuente, que también ha participado en este proceso de <em>crowdfunding</em>.</p><p>  </p><p>Es un libro hecho al alimón por <strong>Paco Gómez</strong>, fotógrafo, e <strong>Hilo Moreno</strong>, expedicionario, aventurero y guía de la Antártida que, de antemano, me hizo sentir una profunda envidia y admiración por su forma de vida. Soy de esa generación que creció con los libros de aventuras de <strong>Julio Verne</strong> o <strong>Emilio Salgari</strong> y que he encontrado en este esa tensión y pulso que da el descubrir algo de un continente tan desconocido y vital para el planeta como es la Antártida. Hilo Moreno (Madrid, 1979) es guía de montaña y lleva 18 años viajando por las zonas polares del planeta. Desde 2008 trabaja en la base científica española Juan Carlos I de la Antártida y, a partir del año pasado, cuando consiguieron instalar por primera vez wifi, surgió la idea de hacer este libro virtual, todo por Whatsapp: la información, las fotos, las tormentas…</p><p>Quien recoge todo eso en este otro continente es Paco Gómez (Madrid, 1971), ingeniero de caminos que nunca ejerció por dedicarse a la fotografía y ser miembro del colectivo NOPHOTO. Mientras evocan otras expediciones como la de <strong>Scott</strong>, <strong>Admundsen </strong>o <strong>Shackleton</strong>, intentan hacer un diario aprovechando la estancia de Hilo y emular fotos realizadas en otros viajes, como las del australiano <strong>Frank Hurley</strong> que fotografió la expedición de Shackleton o el fotógrafo <strong>Herbert Pointing</strong> que fotografió la de Scott. Así van retratando a los componentes de la expedición científica, entre las cuales se encuentran varias mujeres, y nos acercan a la base Juan Carlos I que está en la península Hurd de la isla Livingston, en el archipiélago de las Shetland del Sur. Se puede buscar en un mapa e imaginarse cómo es aquello, pero el libro nos aporta ambas cosas. La reproducción de algunos de los <em>whatsapps </em>nos acerca al objetivo de lo que quieren hacer:</p><p>—No sé si seré capaz de hacer fotos chulas…</p><p>—Lo conseguirás, pero necesito saber más. ¿Cuál es tu misión allí?</p><p>—En el hielo soy el que guía a los científicos. Los llevo encordados para no perderlos en ninguna grieta y que no terminen en las entrañas del glaciar.</p><p>Este diario abarca desde un jueves 28 de enero hasta un miércoles 2 de marzo, en que Hilo Moreno abandona la base. Aparte del relato sugestivo, interesante y aventurero de las conversaciones entre los dos y la presentación del personal de la base científica, recoge también 87 fotografías en blanco y negro, para que se parezcan a las de expediciones anteriores. Confieso que he sentido envidia de Hilo, de poder pasear entre pingüinos que le siguen por donde va, focas, elefantes marinos que no se asustan del hombre, y también, cómo no, me hubiera gustado ser la médico ucraniana llamada <strong>Tetyana</strong>, recogida en una bella foto, sonriente, en la que el viento mece su flequillo.</p><p>Nos hablan del permafrost, esa capa de suelo que está permanentemente congelada pero no siempre cubierta por el hielo o la nieve, y de que el permafrost de Marte es muy parecido al de la Antártida y por eso es tan importante estudiarlo; también de unos pájaros  llamados escúas o de las arañas marinas de la Antártida. Nos cuentan una de las tormentas más fuertes que han podido pasar, entre hielos, y que casi destrozó la base. De la desaparición del navío San Telmo. Nos enteramos de que la base española está cerca de la de Bulgaria, que reina la amistad y cortesía entre ambas porque en condiciones tan adversas no puede ser de otro modo, que se intercambian licores en momentos de ocio o que acuden juntos a los rescates de científicos que se pierden; nos hablan de los glaciares, sus formas y los nombres que les ponen, de la llegada de un barco con motos especiales para la nieve o de cómo evacúan todos los desechos, incluida la orina y las deposiciones, para no alterar en nada el hábitat. También del fenómeno visual del<em> brass, </em>un escombro de hielos de diferentes tamaños que se agrupan moviéndose al unísono por el agua creando diversas formas como si fuera un organismo vivo. Vemos la foto de dónde duerme Hilo, o de la biblioteca búlgara con primeras ediciones de las expediciones famosas a la Antártida. También sabemos, por Hilo Moreno, lo mal que lo pasó en su primera expedición al Ártico, tres páginas de una intensidad literaria y tensión narrativa dignas de los grandes libros de aventuras, que finaliza cuando son rescatados en helicóptero con síntomas de congelación y directamente depositados  en el hospital más cercano. Confieso que no pude soltar el libro hasta que lo acabé y que he pensado lo que Paco Gómez dice de este guía: “Para mí Hilo es el <strong>Freuchen </strong>de la época que me ha tocado vivir. Un explorador total que nos recuerda que vivimos en un planeta salvaje”.</p><p>Y también como dice Paco Gómez, me pasa lo que dice en la primera página del libro, a modo de introducción: “Me gusta viajar. A mi edad, ya me he hecho a la idea de que hay lugares del mundo que nunca podré visitar. Uno de ellos es la Antártida. No existe en la Tierra nada más lejano e inaccesible… Pero si escribo esto es porque el destino parece haberme dado una oportunidad. En estos momentos tengo un amigo en la Antártida”. Yo me considero aún más afortunada, porque Hilo Moreno es mi sobrino.</p><p><em>*Carmen Peire es escritora. Su último libro, </em><strong>Carmen Peire</strong><a href="http://www.menoscuarto.es/libro/cuestion-de-tiempo/" target="_blank">Cuestión de tiempo</a><em> (Menoscuarto, 2017).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Feb 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Crowdfunding' literario]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Los diablos azules número 97]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Anton Chéjov y el cartero sabio de Granada: un final feliz para Vanka]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/anton-chejov-cartero-sabio-granada-final-feliz-vanka_1_1150933.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8108f6e7-8d23-42b7-8b6d-7351b38d3581_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Anton Chéjov y el cartero sabio de Granada: un final feliz para Vanka"></p><p>En 1886, <strong>Anton Chéjov</strong> escribió uno de los cuentos más tristes del mundo: <em>Vanka,</em> la historia de un pobre huérfano de nueve años que, cansado de recibir palos y de pasar hambre y frío en la casa del zapatero donde vive como aprendiz, la noche de la misa del Gallo le escribe una carta a su abuelo para contarle sus desdichas y pedirle que lo rescate de la vida que lleva. Peor que la de un perro, le confiesa el niño. Todo el arte del gran cuentista ruso se condensa en unas pocas páginas donde sentimos el frío y el desamparo del pequeño Vanka, su esperanza puesta en la  misiva, y el tristísimo final, que solo el lector advierte, cuando leemos la dirección que añade cuando la ha concluido:</p><p>  </p><p>A continuación, Chéjov concluye:</p><p>  </p><p>Así de ilusionado se muestra el pequeño. Pero nosotros sabemos que ese sueño nunca se realizará, que Vanka continuará pasando hambre y frío, y que sus esperanzas serán vanas porque la carta nunca llegará a su destino con semejante dirección.</p><p>Más de cien años después la vida ha dado una vuelta de tuerca al emotivo y tristísimo relato de Anton Chéjov.</p><p>En noviembre de 2016, <strong>Águeda</strong>, una anciana de 91 años que vive en Úbeda, también escribió una carta que echó al buzón en Granada. Como el pequeño protagonista de Chéjov, tampoco conocía la dirección exacta del destinatario, de manera que en el sobre la anciana solo escribió:</p><p>  </p><p>La misiva podría no haber llegado nunca a su destino, y que el documento donde la anciana nonagenaria expresaba la voluntad de incluir a Médicos Sin Fronteras (MSF) en su testamento se hubiese perdido entre otros cientos de cartas que jamás son recibidas por sus destinatarios, o lo hacen muchos años después; pero no fue así.</p><p>Las cartas que echamos en el buzón, me informan en Correos, son clasificadas en el Centro de Tratamiento de Correos, CTA, por unas máquinas que leen la dirección del remitente. En caso de que no consigan hacerlo, como hubo de suceder con la de Águeda, son los agentes clasificadores quienes leen personalmente esas <em>direcciones</em> en una sección que, de forma coloquial, llaman El cartero sabio. <strong>Mari Carmen</strong>, del CTA de Granada, adonde llegó la carta de Águeda, me informa de que los agentes intentan siempre, y por todos los medios, encontrar el destinatario de la carta. A veces, me dice, la dirección omitida es muy conocida, "Sr. Presidente del Gobierno", por ejemplo, sin más, y El cartero sabio la envía a la Moncloa; pero otras es más complicado hacerlo. Los agentes clasificadores buscan los datos del remitente para devolverla en caso de no aclararse con los del destinatario, y solo aquellas en las que ninguno de los dos pueden ser localizados serán las que pasen al archivo de cartas de Correos, extraviadas como el lector supone que quedó para siempre la carta de Vanka.</p><p>Pero Doña Águeda tuvo suerte: un anónimo cartero sabio de Granada se sintió interpelado por el favor que le pedía ("por favor Sr. Cartero, ayúdeme…") y le prestó su ayuda. Buscó la  sede de la ONG y escribió debajo de esa parca dirección chejoviana la dirección correcta:</p><p>  </p><p>Y, aunque la dirección exacta es Cavanilles, 33,  la carta llegó a su destino.</p><p>No sé a ustedes, pero a mí esta historia me ha hecho llorar como siempre me hace llorar la historia de Vanka. Y no he querido dejarla pasar por alto, he querido contársela aquí.</p><p>El agente clasificador de Granada dejó su caligrafía en un sobre cuyo importante contenido desconocía, y junto a ella dejó impreso algo más: un canto a la esperanza en el ser humano, en nuestra capacidad natural de empatía, de ponernos en el lugar del otro, en nuestra solidaridad… y en el celo de los empleados de Correos.</p><p>No sabemos nada de la anciana Águeda, quizás se encontraba tan sola como nuestro pequeño Vanka ("No tengo papá ni mamá; sólo te tengo a ti…") cuando escribió su testamento; pero sabemos que es posible mantener un resquicio de esperanza, sabemos que <em>Vanka</em>, el precioso y tristísimo relato de Chéjov, podría dejar de ser uno de los cuentos más tristes del mundo, y que el feliz sueño de ese niño que tanto nos conmueve quizás podría hacerse realidad…. si todos actuásemos un poco en nuestras vidas como el anónimo cartero sabio de Granada.</p><p><em>El 5,6% de los fondos que recibe MSF en España procede de herencias y legados, si deseas información, dirígete a: herencias@msf.org o 900 494 275. </em></p><p><em>*Lola López Mondéjar es escritora. Su último libro, </em><strong>Lola López Mondéjar</strong><a href="http://www.siruela.com/catalogo.php?id_libro=2967" target="_blank">Cada noche, cada noche</a><em> (Siruela, 2016). </em>    <span id="ftn1"></span>1. La editorial Páginas de Espuma ha publicado los <em>Cuentos completos</em> de Anton Chéjov <a href="http://paginasdeespuma.com/catalogo/cuentos-completos-iv-anton-chejov/" target="_blank">en cuatro volúmenes</a>.</p><p><span id="ftn2"></span>2. Hemos recogido el texto de la cita de Ciudadseva. El cuento completo pueden leerlo <a href="http://ciudadseva.com/texto/vanka/" target="_blank">aquí</a>. </p><p><span id="ftn3"></span>3. MSF ha hecho pública la historia en su <a href="http://msf.papelaweb.com/msf/msf_111/" target="_blank">revista MSF, número 111</a>, noviembre de 2017, página 18. La foto de la carta pertenece también a esa publicación.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Feb 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lola López Mondéjar]]></author>
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