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    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules 114]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/los-diablos-azules-114/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules 114]]></description>
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      <title><![CDATA[Anónima]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/anonima_1_1203156.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d62804ff-ff57-4165-bfed-086f131aaad5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Anónima"></p><p>  </p><p><strong>Anónima</strong></p><p>Un día alguien me invadió,</p><p>entro en mí sin pedir permiso,</p><p>recorrió todos mis vacíos</p><p>y ensució hasta el último recodo.</p><p>Al salir dejó todo descolocado,</p><p>triste,</p><p>las luces apagadas</p><p>y un silencio en el que retumbaba</p><p>la voz de algo roto.</p><p>Yo abrí las ventanas</p><p>para ventilar la pena de mis rincones</p><p>y aún con el llanto en la garganta</p><p>lo conté.</p><p>Resumí aquel asalto</p><p>pero pasé por alto mis temblores,</p><p>el golpe que aún estaba enquistado,</p><p>el agujero en el fondo de mi alma.</p><p>No les conté que veía gris,</p><p>que mis colores se perdieron</p><p>en la niebla que siguió</p><p>al recuerdo del último día</p><p>en que estuve entera y fui feliz.</p><p>Había cambiado tanto</p><p>que ni siquiera pude reconocerme</p><p>en las voces que pronunciaron mi nombre.</p><p>No conté que aquel día desaprendí un camino,</p><p>olvidé mi casa</p><p>y por un momento</p><p>no supe ni quién era, ni dónde estaba.</p><p>¿Quién iba a entenderlo?</p><p>A pesar de todo,</p><p>conté que habían ensuciado mis días</p><p>y no me creyeron.</p><p>Me querían oscura y escondida,</p><p>avergonzada, agachada y olvidada.</p><p>Me querían en silencio,</p><p>pero no pude controlar mi luz.</p><p>Se disparó,</p><p>salió de mi pecho e iluminó la sala.</p><p>Yo no lo detoné.</p><p>No fui yo.</p><p>Tan solo seguí viviendo.</p><p>Fueron otros</p><p>los que expusieron</p><p>con sus actos su intención,</p><p>su mala idea.</p><p>Fueron otros los que con su silencio</p><p>y su insistencia en negar</p><p>que existe el problema,</p><p>prendieron la mecha de la insurrección.</p><p>Ahora,</p><p>no bastaba con llevar a cuestas</p><p>mi casa helada y en reconstrucción,</p><p>debía reabrirla,</p><p>desencajar de nuevo el gesto,</p><p>dejarlos entrar</p><p>y convencer.</p><p>Entonces explotaron las voces</p><p>y todos fuimos una,</p><p>todos fueron yo.</p><p>Cada nueva vez que esto pasa</p><p>el grito es una voz más grande.</p><p>Hay mucho que hacer y que cambiar,</p><p>un mensaje que recordarle al mundo,</p><p>una dignidad que mantener,</p><p>una lucha que rescatar;</p><p>la de las mujeres.</p><p>Yo,</p><p>mujer sin nombre,</p><p>noté el fuego de miles de corazones</p><p>que gritaban por mí</p><p>sin haber oído nunca mi voz.</p><p>Miles de llamas encendidas</p><p>que susurraban en mi oído:</p><p>yo sí te creo,</p><p>no estás sola,</p><p>ni una más.</p><p>Su fuego hizo imbatible mi luz.</p><p><strong>*Andrea Valbuena </strong>(Barcelona, 1992) es autora de <a href="http://valparaisoediciones.es/tienda/valparaiso-poesia/366-si-el-silencio-tomara-la-palabra.html" target="_blank">Si el silencio tomara la palabra</a><em> (Valparaíso, 2018).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Andrea Valbuena]]></author>
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      <title><![CDATA[Siguiendo a Machado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/siguiendo-machado_1_1159862.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a8299d8f-6d5f-46a8-849b-85120ce0684e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Siguiendo a Machado"></p><p><em>Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Les dejamos esta sala para que comenten sus lecturas y nos ayuden a componer nuestra biblioteca. Si formas parte de un club de lectura, puedes escribirnos a losdiablosazules@infolibre.es para contarnos vuestra historia y hacernos llegar vuestras recomendaciones.</em></p><p>___________________________________</p><p>En octubre de 2012, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2018/04/13/club_lectura_sanlucar_lisboa_81690_1821.html" target="_blank">volvimos a realizar</a> lo que se había convertido ya en una de las actividades más beneficiosas que nos aportaba la biblioteca: el tercer viaje literario de los dos clubes de lectura de Sanlúcar la Mayor. Elegimos Baeza por dos motivos, el primero porque se celebraba el centenario de <strong>Antonio Machado</strong> en dicha ciudad y el segundo por ser un poeta sevillano muy leído y querido por nosotras. De hecho dedicamos aquella temporada a preparar entre todos los lectores un trabajo de investigación acerca de nuestro poeta en todas las facetas de su vida: raíces y familia, el amor, sus obras, el oficio de profesor, ciudades en las que vivió , su compromiso político… Además de leer alguno de sus libros, especialmente <em>Campos de Castilla</em>, del que se cumplían también cien años.</p><p>De nuevo salimos en autobús una abrumadora mayoría de mujeres y nuestro fiel compañero de andanzas, un masculino singular entre el plural femenino. Veteranas en estas lides, cada cual aportaba su granito de arena para que el viaje fuera lo más entretenido y provechoso. En nuestro pecho llevábamos prendido un precioso broche de tela con el rostro del poeta, un obsequio elaborado por una de las lectoras y que nos identificaba aún más como grupo. Otra repartió un cuadernillo de poemas seleccionados y nos vimos cantando por <strong>Serrat </strong>aquellas entrañables canciones de su disco homenaje a Machado: <em>Retrato, Don Guido, Proverbios y Cantares… </em>La mayoría pertenecientes a <em>Campos de Castilla</em>. En el autobús había un ambiente festivo como en las excursiones de nuestra niñez. En Córdoba paramos a merendar y lo hicimos con unos exquisitos dulces caseros de las manos maestras de otra compañera. De este modo continuamos el viaje, motivadas y felices disfrutando una vez más de vivir una experiencia  literaria y cultural, sin ataduras familiares y como lectoras cómplices.</p><p>En una tarde gris y desapacible entramos en Baeza. Dejamos nuestras pertenencias en el Alojamiento Los Poetas, una casa rural de nombre significativo donde pasaríamos dos noches. Nos dirigimos al Ayuntamiento, antigua cárcel con una fachada plateresca frente a la cual vivió el poeta. Allí nos esperaban y con un cálido recibimiento nos proyectaron un ilustrativo e interesante documental de Machado en Baeza. Curiosamente él llega un 29 de octubre de 1912 y un siglo después en el mismo mes y casi el mismo día llegamos nosotras. En nuestro espíritu habita el poeta y en el recuerdo  a pesar de nuestro entusiasmo entendemos su amarga llegada a esta tierra desde Soria, como un intento de sobreponerse al  reciente fallecimiento de su joven esposa, <strong>Leonor Izquierdo</strong>,  con tan sólo 18 años, dos meses atrás. Casi no podemos irnos a dormir después de tantas emociones y despedimos la jornada en la casa rural durante una velada con sabor a anís, dulces caseros y  nuestras variadas impresiones.</p><p>La mañana del sábado continúa fría y neblinosa con momentos de lluvia pero eso no disminuye nuestras ganas de conocer la ciudad que nos acoge y las palabras del poeta que nos acompañan:</p><p>  </p><p>Volvemos al ayuntamiento para visionar la exposición <em>Antonio Machado y Baeza</em> donde contemplamos cuadros del poeta de distintas colecciones particulares, carteles, manuscritos, documentos de archivo, fotografías, primeras ediciones... expuestos con motivo del centenario. Como complemento también observamos aparatos antiguos, maquetas didácticas y cabeceras de diarios de la época que nos mantienen inmersas en el momento histórico de principios de siglo XX. Machado llega a Baeza como catedrático de Lenguas Vivas en el instituto de la ciudad y se encuentra con una ciudad de mendigos y señoritos arruinados. La gente es muy conservadora y la población rural está muy influenciada por la iglesia. A su “buen amigo” <strong>José María Palacio</strong> escribe: “Esta tierra es casi analfabeta. Soria es Atenas comparada con esta ciudad donde ni aun periódicos leen. Aparte de esto (…) la gente es buena, hospitalaria y amable. Las únicas preocupaciones son aquí la política y el juego; inquietudes espirituales, no existen; afán de cultura, tampoco”<em>. </em>A pesar de todo, su estancia en Baeza coincide con una de las etapas literarias más prolíficas del autor.</p><p>En <em>Poema de un día</em> Machado escribe sus impresiones:</p><p>  </p><p>En 1912 no hay ni un sólo periódico en la ciudad y sólo hay una librería donde se venden postales , revistas clericales y pornográficas. Tres años después de su llegada, sin embargo, Machado escribe estas líneas para conmemorar el 1er Aniversario del periódico <em>Idea Nueva</em> (1915) : “En este bella ciudad entre moruna y manchega, en cuyas piedras venerables se lee un pasado glorioso, en esta noble Baeza, de vieja tradición intelectual, hacía falta un periódico y ustedes, mis queridos amigos han sabido crearlo”<em>. </em>Cuando se va de la ciudad en 1919 hay 6 periódicos de diferentes ideologías.</p><p>Tal vez el acontecimiento más feliz que le ocurrió a Machado en esta época fue conocer a <strong>García Lorca</strong> durante un viaje de estudios que realizó a Baeza en 1916. En palabras del también poeta granadino <strong>Luis García Montero</strong>, Baeza y Antonio Machado fueron determinantes para que Federico abandonara su carrera musical y se hiciera poeta. Después de este encuentro Lorca comienza a escribir de una manera ávida. Un año más tarde, en 1917, ambos poetas se encuentran de nuevo en Baeza. Como también menciona García Montero, en el primer libro que escribe Lorca en 1918,<em> Impresiones y paisajes</em> la ciudad jienense y su patrimonio arquitectónico son una figura recurrente como muestra del "paradigma simbolista que caracterizaba al poeta granadino en esa época", donde Baeza es una ciudad bella "por su melancolía que se opone a la vorágine industrial de otras ciudades como la Granada de entonces".</p><p>Paseamos  por esta ciudad íntima y poética. Sentimos una emoción lírica al recorrer sus calles y hermosas plazas: la del Pópulo, la de Santa María, la de Santa Cruz, la de la Constitución… En Baeza, Machado sigue vivo. Nos movemos por callejones entre muros de piedra y en muchos espacios nos vamos encontrando al poeta, en el nombre de una librería, el rótulo de una calle, un paseo, un gran busto, una placa conmemorativa… y la famosa estatua que descansa en un banco con su bastón, su sombrero y un libro entre las manos. Las fotografías son inevitables y abrazamos a Machado para inmortalizar ese momento intentando atrapar algo de su esencia.</p><p>Baeza es una tierra agrícola y olivarera. Es también un ejemplo de la herencia recibida a lo largo de los siglos, de la Hispania visigoda a la España del barroco pasando por Al-Andalus, aunque su imagen más definida en sus calles la dejó el Renacimiento. No tenemos tiempo para ver todo, pero sí nos detenemos en la UNIA , un conjunto monumental compuesto por el Palacio de Jabalquinto de finales del siglo XV y estilo gótico isabelino y el Seminario San Felipe Neri (1660). Está situada en pleno centro histórico de la ciudad. En 1990 abre sus puertas como emplazamiento de la <a href="https://jaenpedia.wikanda.es/w/index.php?title=Universidad_Internacional_de_Andaluc%C3%ADa_Sede_Antonio_Machado&action=edit&redlink=1" target="_blank">Universidad Internacional de Andalucía Sede Antonio Machado</a>. Se compone de la <a href="http://www.old.unia.es/content/view/2377/46/" target="_blank">residencia</a>, biblioteca, aulas, administración y demás instalaciones y servicios, ofreciendo así a la comunidad universitaria el uso y disfrute de los mismos en un único espacio. La residencia es un lugar de encuentro y convivencia multicultural, donde las personas conviven con respeto y tolerancia, en un clima de hospitalidad propio de ésta tierra andaluza.</p><p>Con especial interés entramos en el aula donde el profesor Antonio Machado daba clases de Gramática Francesa en el Instituto de Bachillerato, situado en la Antigua Universidad y que prácticamente  se conserva con el mismo mobiliario de la época: pupitres antiguos, mesa del profesor con brasero sobre un entarimado, perchero de madera… En las paredes hay mapas antiguos y láminas de botánica. Disfrutamos  al sentarnos de dos en dos  en los pupitres e imaginamos a don Antonio hablando en francés. Una lectora atrevida, ocupa el viejo asiento del profesor y nos  lee algunos versos en voz alta.</p><p>  </p><p>La emoción nos cautiva y nuestro ser infantil  queda de algún  modo detenido en la antigua clase.</p><p>Hacemos una parada para almorzar y el grupo se divide en dos, las que prefieren conocer el recomendado y típico Restaurante Juanito de cocina tradicional y las que optamos por tapear en algunos de los numerosos bares que se encuentran en el Paseo Portales Tundidores, al lado de la bonita Plaza de la Constitución. Siempre nos ha parecido conveniente y hasta saludable que durante el viaje tengamos opciones para que cada cual elija lo que hacer en ese momento. Dentro de la organización de actividades no podemos olvidarnos de la libertad y el respeto individual. Y la tarde se convierte en ociosos paseos, visitas pendientes y compra de regalos o productos de la tierra como los virolos, dulces típicos de la ciudad.</p><p>En una noche de paraguas casi todas se van a dormir aunque algunas noctámbulas decidimos dar un paseo y tomar una copa para que el día no acabe todavía y poder intercambiar sensaciones profundas o conversaciones livianas.</p><p>En noviembre de 1919 Antonio Machado se marcha a Segovia.</p><p>  </p><p>Y el domingo 28 de octubre dejamos Baeza y nos encaminamos a Úbeda, ciudad vecina que junto con la primera fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2003. Úbeda posee aproximadamente el doble de extensión y de población que Baeza. Posiblemente sea más culta, señorial y cosmopolita aunque particularmente, aprecio el alma entrañable y acogedora de la última.  De todas formas no podemos dejar de visitar una ciudad tan cercana que además de su excelente patrimonio posee para nosotras  connotaciones literarias y hasta musicales.</p><p>El día es bastante luminoso y con buen tiempo lo que nos hace disfrutar aún más de la mañana. Paseamos por la plaza Vázquez de Molina donde se encuentra la Capilla de El Salvador. Nos asomamos a los miradores donde contemplamos una hermosa vista del valle del Guadalquivir y la Sierra Mágina. Precisamente este término forma parte del universo literario del escritor ubetense <strong>Antonio Muñoz Molina</strong>, porque Mágina es una ciudad imaginada que en realidad es Úbeda y que ha  aparecido en algunos de sus libros más importantes, como <em>El jinete polaco</em> (Premio Planeta 1991) excelente novela que ya leímos en los clubes de lectura. También visitamos la Casa de las Torres, de estilo plateresco en la Plaza de San Lorenzo y uno de los escenarios más inquietantes de dicha novela.</p><p>Conocimos también  la Sinagoga del Agua descubierta por casualidad durante unas obras inmobiliarias, y abierta al público en 2010. Se piensa que es anterior al siglo XIV. Ambientada con mobiliario y decoración propios de la cultura sefardita pudimos saber cómo vivían las comunidades judías que estaban asentadas en Úbeda.</p><p>Y como anécdota final pasamos por la Taberna Calle Melancolía, un bar pequeño y entrañable dedicado al cantante y poeta Joaquín Sabina, otro ubetense fundamental. Decorada con muchas fotos, recuerdos y objetos relacionados con el autor como el significativo bombín, inmediatamente nos asaltó la letra de su canción que tarareamos haciendo un guiño a su indomable dueño:</p><p>  </p><p>Y tras el almuerzo en Úbeda tomamos de nuevo el autobús y nos despedimos de aquellas tierras jienenses que de forma tan intensa habían llenado de emociones los últimos días. Calmadas, contentas y un poco más sabias volvimos a casa.</p><p><em>*Chary Arbolí es bibliotecaria.</em><strong>Chary Arbolí</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Chary Arbolí]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Poetas,Los diablos azules 114]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Cierre de temporada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cierre-temporada_1_1159860.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/01b6fcba-469f-4e1c-bdb9-291a0a530555_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cierre de temporada"></p><p><strong>Cierre de temporada </strong></p><p>La maté porque era mujer, y le recuerdo que  incluso los niños practicaban tiro con ellas porque se consideraban plaga. Sí, sí leí en el diario que cambió la ley. Pero igual quiero que anote: pago la multa bajo protesta. No me creo eso de que ahora, de repente, resulta que escasean.</p><p><strong>El aprendiz</strong></p><p>El joven abre siete paraguas y, valiéndose de sus artes, los eleva siete metros por encima de la avenida. Allí están, siete círculos negros flotando al sol. Luego se eleva a sí mismo y salta sobre ellos, de uno a otro, con la elegancia de quien cruza un río caudaloso brincando entre las piedras sin temores.</p><p>—¡Mirá mami lo que hace ese señor en el cielo! —exclaman, atropellándose con las palabras, unos pequeños. La madre mira, pero su desinterés es evidente. Tanto como el desinterés que muestra cuanto peatón, conductor, vendedor ambulante y director de tránsito se encuentra en la zona.</p><p>Frente a la brutalidad de los maleficios que despliegan sus maestros, los poderosos que gobiernan el mundo desde la altura de su cielo propio, este aprendiz de brujo sólo puede asombrar a un par niños.</p><p><strong>Ensueño </strong></p><p>El aroma a café recién batido impregna la cocina.</p><p>Apoyo la escalera contra el borde de la taza y subo los escalones con entusiasmo. Me zambullo en este lago de aguas cálidas, espesas, nocturnas. Mínimos submarinos de cristal de azúcar arañan mis muslos con una suavidad infinita. Empequeñecida bajo este manto líquido, la realidad pierde fuerza. Hasta las ganas de herir pierde. Sin embargo tomo impulso y emerjo. Con la cabeza fuera del agua observo la espuma que rodea mi cuello, una espiral que gira sobre sí misma. A modo de collar, una galaxia.</p><p>Tomo la taza y acerco los labios con precaución para no quemarme. Llena de vida. A pesar de todo.</p><p><em>*Patricia Nasello (Argentina, 1959) se licenció en la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) como Contadora pública, en una época, durante la dictadura, en la que la Universidad de Filosofía y Letras estaba cerrada. Ha publicado los siguientes los libros  de microrrelatos: </em><strong>Patricia Nasello</strong>El manuscrito<em> (edición de autor, 2001), </em>Nosotros somos eternos<em> (Macedonia, 2016) y </em>Una mujer vuelta al revés<em> (Macedonia, 2017). Ha colaborado en antologías, periódicos y revistas culturales en Argentina, México, España, Perú, Rumania, Venezuela y Bolivia. Sus textos han sido traducidos al francés, italiano, rumano e inglés.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Patricia Nasello]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Literatura,Literatura latinoamericana,Los diablos azules 114]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Libros con sangría]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/libros-sangria_1_1159856.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5752c6e3-16f2-458f-b320-ed03005e49fc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Libros con sangría"></p><p><em>Paco Goyanes, de la librería Cálamo, en Zaragoza, recomienda algunos de sus títulos favoritos de los últimos meses.</em></p><p>_________________________</p><p>Tal vez sea un sueño o tal vez quiera engañarme a mí mismo, pero tengo la sensación de que desde hace unos días se respira mejor en las calles de nuestros pueblos y ciudades, que los tilos y las camelias se han puesto de acuerdo para darnos a todos un pequeño homenaje. Es como si de la noche a la mañana nos hubiéramos quitado de encima un enorme y casposo peso. Igual hasta ganamos el mundial y podemos celebrarlo sin complejos. </p><p>Por si las moscas, mejor que tengas a mano algún buen libro, que el tiempo libre es propicio a la indolencia y mejor no dejarse llevar por ella (en exceso al menos).</p><p>  </p><p>El afamado <strong>Joël Dicker,</strong> ganador de mil premios y con cerca de 4.000.000 de ejemplares vendidos de sus libros, nos entrega <a href="https://www.megustaleer.com/libros/la-desaparicin-de-stephanie-mailer/MES-088845" target="_blank">La desaparición de Stephanie Mailer</a>, un más que entretenido <em>thriller</em> de 650 páginas especial mojito, chanclas y arenita.</p><p><a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro.php?id=4724245&id_col=100500&id_subcol=100501" target="_blank">Caín</a> es la primera novela de <strong>Enrique Llamas</strong>, joven zamorano de 1989 no tan conocido como Dicker, pero seguro que más fresco. Si tu verano es de los de pueblo de secano, paseíto a la fuente y modorra continuada, éste es tu libro.</p><p>  </p><p><a href="http://www.librosdelasteroide.com/-la-novena-hora" target="_blank">La novena hora</a> te durará pocas horas. La calidad de la escritura de <strong>Alice McDermott</strong> ha vuelto locos a los periodistas de los principales medios de los Estados Unidos y seguro que pronto a los de aquí. Mujeres solas peleando por sobrevivir en el Nueva York de comienzos del siglo XX. Dale.</p><p>Si te va la pesca es tu libro. Si te gusta el cazón también. Si eres de espíritu aventurero ídem. Y si no también. <a href="http://www.salamandra.info/libro/libro-del-mar" target="_blank">El libro del mar</a> de <strong>Morten A. Stroksnes</strong> es tuyo.</p><p>Y la semana que viene vuelve a la carga el Servicio de Asesoría Lectora Público y Gratuito: la mejor manera de comenzar el verano. Podrás saborear una extraordinaria, fresca y chispeante sangría mientras los miembros del S.A.L.P.G. (<strong>Pedro Bosqued</strong>, <strong>Ana Cañellas</strong> y <strong>Paco Goyanes</strong>) recomiendan las mejores lecturas para el verano 2018. Entre todos los asistentes se sorteará un lote de libros de gran valor educativo. La cita es el martes 26 de junio  a las 19.30.</p><p><em>*Puedes encontrar la Librería Cálamo en la Plaza de San Francisco, 4, de Zaragoza, o en su página web.</em><strong>Librería Cálamo</strong><a href="http://www.calamo.com/" target="_blank">página web</a></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Paco Goyanes (Librería Cálamo)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Libros con sangría]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Librerías,Libros,Literatura,Los diablos azules 114]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Papá es un perro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/papa-perro_1_1159855.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b8d65110-a827-4bd6-9c78-3260c9449d69_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Papá es un perro"></p><p><em>El escritor madrileño José Ovejero acaba de publicar su libro de relatos </em><a href="http://paginasdeespuma.com/catalogo/mundo-extrano/" target="_blank">Mundo extraño</a><em> (Páginas de Espuma, 2018). Como recomendación de lectura, publicamos uno de sus relatos dividido en cuatro entregas. Aquí, la segunda.</em></p><p>___________________</p><p>Papá es un perro. Mamá está azul. Papá es un hámster. Mamá está nadando en la piscina, las dos son azules. Papá lava el coche; el agua de la manguera forma un reguero que va a parar a la piscina. El agua une a papá y a mamá pero ellos no se tocan.</p><p>Yo finjo que estoy leyendo un libro, aunque en realidad juego con el ordenador. No me gusta leer, salvo las cosas que salen en la pantalla de mi ordenador. El papel es un atraso, algo como de la Edad Media. Papá dice, mira, cariño, y levanta la manguera de forma que el sol atraviesa el chorro y forma un arcoíris. Pero cariño no mira. Entonces él se vuelve hacia la casa, hacia donde estoy yo, supuestamente haciendo los deberes, y esboza una sonrisa tonta de felicidad, aunque podría ser de otra cosa.</p><p>Lo que no saben es que yo un día seré un director de cine famoso y rodaré películas sobre familias como esta: familias que cuidan el césped y lavan el coche los fines de semana, que ven todos los días la televisión pero duermen ocho horas y, aunque no van a la iglesia, creen que hay que ser bueno y que la maldad siempre recibe un castigo. Un día seré director de cine y haré películas sobre gente que no se entera de nada.</p><p>Mi padre querría enseñarme a jugar al fútbol y todos los años se empeña en regalarme un balón por mi cumpleaños; yo querría enseñarle a pegar fuego a la casa y le regalo todos los años un encendedor aunque no fuma. El año pasado decidió cambiar y me regaló un balón de baloncesto, por si ese deporte me atraía más. Y aunque le dije que mido uno cuarenta y ocho –es verdad– y soy el más bajo de mi clase, el me dijo que el juego es una diversión, y que no se trata de ganar sino de. Eso.</p><p>Lo que también me ha regalado papá es el reloj que le regaló su padre a quien se lo regaló su padre. Pero hay que darle cuerda todos los días y ni siquiera es sumergible. A mi padre le pone triste que no lleve el reloj y cuando está triste se lanza a hablar de cuando él era adolescente, de que a él tampoco le gustaba el colegio y, como yo, estuvo a punto de suspender el bachillerato, pero lo que importa en esta vida es el esfuerzo, superar los obstáculos. Él dice que tengo que aplicarme, y que, si hago bien los deberes y apruebo todas las asignaturas, iremos otra vez de vacaciones a la playa, pero cuando voy al mar me sale alergia, unos granos rojos en los hombros que después se llenan de pus. Papá sin embargo sigue diciendo que iremos a la playa como si fuese la gran cosa.</p><p>Mira, una mariposa, dice ahora mamá desde la piscina y no está nada claro si le gusta o siente horror; porque lo dice en el mismo tono que usa cuando dice: mira, una avispa. Pero papá no mira; no creo que le interesen mucho las mariposas.</p><p>A mí tampoco. Mamá dice que soy un niño al que no le gusta la naturaleza, y es verdad. Un día, después de haber sido director de cine, quiero irme a vivir a un iglú. Allí no hay ni una flor y tampoco árboles ni prados; asomas la cabeza del iglú, cuando te lo permite el frío, y solo ves una extensión blanca a la que no se puede llamar paisaje. Y otras veces asomas la cabeza y ni siquiera ves eso porque la ventisca no te permite abrir los ojos.</p><p>Mamá entra en la casa secándose el pelo y, aunque yo creo que no tiene motivos para ello, me dice eres un amor, y yo le digo esternocleidomastoideo. Mamá me mira como preguntándose por qué entre los miles de millones de combinaciones de genes posibles, entre todos los hijos que podrían haberle tocado en suerte, he tenido que tocarle yo. Pero luego sonríe y dice, te has vuelto a quitar las gafas, te vas a quedar ciego leyendo sin ellas.</p><p>Las gafas están en su estuche. Ayer las metí en el robot de cocina y quedaron convertidas en un polvo muy fino. Aún no he decidido qué voy a hacer con él. Mamá abre el grifo de la ducha. Ahora pondrá música. Siempre en ese orden, primero abre la ducha y después va al salón a poner música. Uno se pregunta por qué lo hace así, cuando lo lógico sería poner primero la música y después abrir la ducha. Ahora empezará a cantar. Mi madre es una mujer de costumbres. También mi padre es un hombre de costumbres y por eso cada vez que oye música, en lugar de ponerse a cantar o bailar –aunque confieso que no me gustaría más si cantase o bailase— dice que la música es importante para el hombre. Que llena de paz y de alegría el corazón y eso nos hace mejores. No quiero ni imaginarme cómo sería mi padre si no escuchase música. A papá le gusta mucho decir cosas solemnes, de esas que quisiera que alguien apuntase o citase en algún lugar. Cosas de las que yo me acuerde cuando sea mayor y diga, como decía mi padre… En un mismo discurso te puede hablar de cómo la música nos hace mejores, de la importancia de dormir ocho horas –no más, porque eso debilita el carácter— y de que lo más valioso que hay en la vida es la amistad. Aunque cuando dice esto suele bajar la voz como para que mi madre no lo escuche, y así consigue que mi madre le escuche atentamente aunque finja no hacerlo. Hijo, me dice papá, la amistad es lo que vuelve la vida llevadera, no el amor. En los amigos puedes confiar siempre, siempre, siempre. Si no, no son amigos, dice, aunque él no tiene ningún amigo, que yo sepa. Pero en el amor…, dice, con puntos suspensivos, hijo, el amor está sobrevalorado.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Ovejero]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Los diablos azules 114]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Zorros y erizos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/zorros-erizos_1_1159851.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/cbbf2865-1674-46f4-93da-c51ac7f4ff74_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Zorros y erizos"></p><p><strong>La llamada de la tribuMario Vargas LlosaAlfaguaraMadrid2017</strong><em>La llamada de la tribu</em></p><p>  </p><p>Además de su conocida labor como creador de ficciones, en forma de novelas sobre todo, si bien ha escrito libros de relatos y ha incursionado en el teatro, <strong>Vargas Llosa</strong> ha desarrollado una constante actividad ensayística y periodística. Con regularidad publica en distintos diarios del mundo su serie de artículos llamada Piedra de toque, en los que analiza sobre todo sucesos contemporáneos o cosas que ha experimentado recientemente. Sus ensayos han tenido sobre todo temas literarios, pero es sabido que a Vargas Llosa le ha interesado siempre la política, la cual forma también una buena parte de sus trabajos narrativos. Una de las mejores novelas de contenido político del siglo veinte latinoamericano es <em>Conversación en La Catedral</em>, y en sus artículos periodísticos comenta a menudo la situación política de varios países. Vargas Llosa fue incluso candidato a la presidencia de Perú, al frente de una plataforma liberal que se rebelaba en contra de las políticas nacionalizadoras del presidente <strong>Alan García</strong>.</p><p>El libro que nos ocupa, <em>La llamada de la tribu</em>, es de contenido político y constituye una especie de autobiografía político-intelectual, en el que expone lo que considera más importante del pensamiento de escritores que le han influido en su conversión al liberalismo. Vargas Llosa, al contrario que muchos escritores latinoamericanos, ha recorrido una trayectoria política que no es común en la intelectualidad de Latinoamérica. Tuvo simpatía por el régimen cubano cuando la revolución de Castro tomó el poder, pero muy pronto se desencantó, por las maneras dictatoriales que adquirían los regímenes socialistas, y sobre todo por la instauración de la censura en el caso de <strong>Heberto Padilla</strong>. Muchos escritores de América Latina y del mundo sostuvieron posiciones más bien izquierdistas, algunos incluso radicales y se dio casos como el de <strong>Sartre</strong>, quien también influyó en la formación intelectual de Vargas Llosa, que apoyaron regímenes a todas luces dictatoriales y justificaron atrocidades hechas en nombre del proletariado y por mor de la revolución socialista. Vargas Llosa fue uno de los pocos que denunciaron desde muy temprano los excesos autoritarios de los gobiernos así llamados socialistas. En este camino desde un tímido socialismo a lo que Vargas Llosa considera el pensamiento liberal le ayudaron varios autores, que son los que aparecen en este libro, todos expuestos de manera más bien hagiográfica, admirativa, y basando sus datos en más completas biografías, que él resume con soltura.</p><p>El primer autor que le ocupa es <strong>Adam Smith</strong>, el que le sirve para introducir una de las ideas principales de todo el libro: la libertad política y comercial requieren de un estado que se reduzca al mínimo y que se restrinja lo máximo a la hora de intervenir en el mercado y en la sociedad. El estado debe ser funcional y limitado, de lo contrario se convierte en un peligro para el ciudadano y para la democracia. El capitalismo solo puede prosperar en un clima de libertad, y con ello favorecer al conjunto de la población. En cuanto el estado maniata el mercado se suceden todas las enfermedades de sociedades disfuncionales.</p><p>Vargas Llosa continúa luego con el filósofo <strong>José Ortega y Gasset</strong>, de quien dice que se le ha arrumado injustamente en el rincón de las antiguallas, mientras que considera que muchas de sus ideas tienen enorme relevancia para el mundo actual. En libros como <em>La España invertebrada </em>y <em>La rebelión de las masas</em> analiza fenómenos que siguen siendo pertinentes para comprender la situación actual, como el resurgimiento del independentismo o la vigencia del espíritu tribal y superficial. De igual manera, en ensayos como <em>La deshumanización del arte</em> Ortega pudo apreciar un fenómeno que incluso hoy sigue dando que hablar: baste ver en lo que se ha convertido el así llamado arte contemporáneo, en el que un tiburón en un estanque pasa por arte, como para comprender que Ortega tuvo una visión profética y clara de lo que iría a suceder en el mundo del arte y en la sociedad en general. Vargas Llosa recalca además el hecho de que Ortega escribiera sobre temas complejos en un lenguaje diáfano, muy lejano del lenguaje esotérico con que escriben muchos filósofos hoy en día.</p><p>Vargas Llosa afirma que si le preguntaran qué pensadores modernos han influido más en sus ideas políticas, no dudaría un instante: <strong>Karl Popper, Friedrich August von Hayek </strong>e <strong>Isaiah Berlin</strong>, a quienes dedica también su correspondiente capítulo en este libro. Tras las que llama ilusiones y sofismas del socialismo, en las que alguna vez creyó, se puso a buscar filosofías de la libertad que pudieran congeniar los contradictorios valores de la igualdad y la libertad, la justicia social y la prosperidad. A su parecer ninguno fue tan lejos como Hayek, cuya tesis expresada en su panfleto <em>Camino de servidumbre</em>, ha sido, según Vargas Llosa, probada una y otra vez: "que la planificación centralizada de la economía socava de manera inevitable los cimientos de la democracia y hace del fascismo y el comunismo dos expresiones de un mismo fenómeno, el totalitarismo, cuyos virus contaminan a todo régimen, aun el de apariencia más libre, que pretenda ‘controlar’ el funcionamiento del mercado", en sus palabras. Vargas Llosa recuenta la confrontación entre Keynes y Hayek, pues el primero sí le atribuía una función positiva al intervencionismo estatal, algo que Hayek aceptaba, pero diferían en los límites de dicha intervención. Hayek, nos dice, era un hombre de ideas radicales, operando en un clima intelectual en el que las ideas de Keynes eran prevalecientes, y su radicalismo le llevó a cometer también grandes errores. Afirmó, por ejemplo, que una dictadura que practique una economía liberal es preferible a una democracia que no lo hace, y llegó a decir que bajo la dictadura de <strong>Pinochet</strong> en Chile había más libertad que en el gobierno populista y socializante de <strong>Allende</strong>. Fuera como fuere, Hayek tenía un gran respeto por Keynes y el debate entre ambos sirvió también para alimentar la discusión intelectual de mediados del siglo pasado.</p><p>El libro le dedica páginas muy elogiosas a Karl Popper, sobre todo por su libro <em>La sociedad abierta y sus enemigos</em>, en el que Popper analiza las razones que pueden llevar a una sociedad al totalitarismo. Se detiene Vargas Llosa en breve en la filosofía de la ciencia de Popper, que gira en torno al concepto de falsificación, esto es, la necesidad de que toda hipótesis o conjetura tenga que compulsarse con la experiencia. Llevado a la política, esto se traduce en la necesidad de mejorar la sociedad de a pocos, confrontando las medidas políticas con la realidad, siempre conscientes de que bien podrían ser medidas erradas que la aplicación en el mundo real desmienten. Esto en contraste con las ideas comunistas y fascistas de cambiarlo todo siguiendo patrones ideológicos que más tienen de metafísicos que de políticos. El sano escepticismo de Popper le despierta simpatía, porque evita quimeras y llama al sentido común y a la racionalidad tentativa, y al intercambio de ideas democrático de las sociedades libres. Como defensor del individualismo y de la libertad individual en una sociedad democrática, Popper también desconfiaba de lo que Vargas Llosa llama la llamada de la tribu, de todo tipo de nacionalismos y clamores por identidades colectivas.</p><p>Luego, Vargas Llosa se vuelca sobre la figura de <strong>Raymond Aron</strong>, de quien admira su tenaz defensa de ideas liberales en un ambiente intelectual de tendencias izquierdistas, en el cual Raymond Aron era vilipendiado y rechazado. Nos recuerda uno de sus libros fundamentales, <em>El opio de los intelectuales</em>, en el que Aron fustiga el fanatismo y analiza la actitud de los intelectuales frente al poder y al Estado desde la Edad Media, y compara al intelectual sometido a los dogmas del partido con el intelectual escéptico, esto es, libre, que se permite la crítica incluso (y sobre todo) de las propias ideas. Aron consideraba al marxismo una religión secular, y polemizó ardientemente con intelectuales como Sartre, quien llegó a defender la necesidad de los gulag debido a la lucha a muerte del proletariado con la burguesía. Aron jamás transó con las justificaciones ideológicas que coartaban la libertad individual y el pensamiento, y denunció tanto los fanatismos de la derecha como de la izquierda, algo que admira Vargas Llosa. Aron critica conceptos clave del marxismo, como el que llama el mito de la función rectora del proletariado, en el que reconoce orígenes mesiánicos, más producto de la tradición judeocristiana que de una fundamentación científica, lo que le convierte en un acto de fe. Los proletarios de la URSS, además, al llegar al poder antes que liberarse de un totalitarismo zarista lo remplazaron por la dictadura de las élites del partido único comunista. Aron, como los otros pensadores mencionados, desconfía de las ideologías que le atribuyen un sentido único a la historia, que terminará con la dictadura del proletariado, y le parece simplista atribuir a un solo factor, la lucha entre la burguesía y el proletariado, la función de motor de la historia. Vargas Llosa considera que Aron es un llamado de alerta contra el dogmatismo ideológico que legitima mitos de revolución y promueve la centralización. Por ello, cuando estalla la revuelta de mayo del 68, Aron se muestra incandescente e intransigente con las ideas comunes que agitan este periodo de la historia reciente Francia.</p><p>El siguiente capítulo lo dedica a un pensador por el que demuestra mucha admiración y respeto, Sir Isaiah Berlin, a quien llama el filósofo discreto. Berlin consideraba que las ideas tenían gran importancia en el desarrollo de la historia, y dedicó a la historia de las ideas buena parte de su vida intelectual como en su libro <em>Russian Thinkers</em>, en el que analiza el mundo intelectual de la Rusia de fin del siglo diecinueve y comienzos del veinte. De Berlin dice que su obra nos da la impresión de no poseer un pensamiento propio, pues expone con equilibrio las ideas de los demás, pero esta es una impresión que compara con el ideal flaubertiano de desaparecer al autor en sus personajes. Para Berlin los personajes son ideas, por lo que sus ensayos, según Vargas Llosa, se leen como novelas, con trama y acción incluidos. En Berlin también reconoce el saludable escepticismo de Popper, pues para Berlin las grandes utopías e ideologías son más bien ilusiones metafísicas, que no soportan la confrontación con la realidad. El verdadero progreso, para Berlin, se ha conseguido no por revoluciones cataclísmicas que pretenden cambiarlo todo de manera centralizada, sino gracias a "una aplicación sólo parcial, heterodoxa, deformada, de las teorías sociales. Los sistemas ideológicos tienen siempre un requisito para lograr este progreso, y es que esos sistemas fueran flexibles, pudiendo ser enmendados, rehechos, cuando pasaban de lo abstracto a lo concreto y se enfrentaban a la experiencia diaria de los seres humanos. El cernidor que no suele equivocarse al separar en esos sistemas lo que conviene o no conviene a los hombres es la razón práctica". Aunque Berlin atribuía una importancia fundamental a las ideas, éstas debían someterse al entrar en contradicción con la realidad, pues si ocurría lo contrario llegaban las guillotinas y los paredones. Berlin acuñó los conceptos de libertad negativa y positiva, que Vargas Llosa expone con claridad, a pesar de ser algo abstrusos en primera instancia, y recuerda la división que Berlin hizo de los zorros y los erizos, en su ensayo sobre <strong>Tolstoi</strong>. La libertad negativa está relacionada con la limitación de la autoridad del estado, que permita al individuo decidir su destino como le plazca, la positiva está más bien relacionada con las constricciones que impone la realidad social a lo que el individuo quiera hacer. Los zorros son aquellos intelectuales que lo saben todo, que tienen un conocimiento más bien amplio y disperso, que utilizan para su labor intelectual, mientras que el erizo sabe bien una sola cosa, posturas que Berlin compara con pensadores que analiza. A quienes alumbra una sola gran idea, que pretenden aplicar en todo terreno, les llama erizos, filósofos como <strong>Hegel</strong>, por ejemplo, quien con el mismo aparato conceptual intenta analizarlo todo, desde la historia hasta la naturaleza.</p><p>El libro se cierra con un capítulo dedicado a <strong>Jean-François Revel</strong>, escritor francés que se convirtió en uno de los más formidables polemistas de la Francia de la posguerra. Se alejó del mundo académico y se hizo periodista y ensayista político, en un mundo intelectual en el que campeaban por sus fueros las teorías abstrusas y escritas en lenguaje incomprensible, como el estructuralismo o el existencialismo, por lo que su combate, nos dice Vargas Llosa, fue bastante incomprendido y solitario. Revel privilegiaba los hechos a las teorías, y en cuanto le parecía que las ideas se alejaban de la realidad las criticaba de manera implacable. Escribió un libro mordiente, <em>¿Para qué los filósofos?</em>, de una ferocidad crítica a la manera del mejor <strong>Voltaire</strong>, al que podría calificarse de panfleto, si a esta palabra la despojamos de su connotación negativa. Revel critica las modas intelectuales de su época, que según él arrastraban a la filosofía a ignominiosos niveles de artificialidad y esoterismo, lo que constituía una especie de suicidio. No era difícil en su época encontrarse con escritos y afirmaciones cuyo único propósito parecía ser impresionar al lector por la novedad absurda, algo que Revel condenaba con acidez. Al contrario que aquellos a los que criticó con mordacidad feroz, su estilo siempre fue claro y asequible, incluso cuando trataba con ideas complejas. Revel fue acusado de ser un conservador de derechas intransigente, pero nunca lo fue. Es más, en su juventud militó en el socialismo y consideraba que el peor obstáculo para el triunfo del socialismo no era el capitalismo sino el comunismo dictatorial. Lo que quería era reorientar en el buen camino la lucha en favor del progreso, la justicia y la libertad, lucha que se había extraviado más por males de la propia izquierda que por astucias del enemigo capitalista. Para Revel los peores enemigos de la sociedad liberal no eran los enemigos externos, como las dictaduras del tercer mundo, sino los objetores internos de la <em>intelligentsia</em> de los países libres, quienes se especializaban en criticar a las democracias con argumentos torcidos y algo que solo podía considerarse un odio a la libertad.</p><p>Este libro de Vargas Llosa representa una especie de ensayo autobiográfico de los pensadores que más han influido en su formación política. Está muy bien escrito y la exposición de los autores que trata es clara, sin dejar de exponer ideas complejas y relevantes. Si algo puede criticársele es que deja de lado la importante influencia que ha tenido el socialismo en la construcción de la sociedad moderna, sobre todo en las sociedades prósperas. La sociedad del bienestar es consecuencia de la diseminación política de ideas de libertad e igualdad que provienen de pensadores socialistas, y en este libro parece implicarse que todo aquello que tenga que ver con socialismo es inevitablemente dictatorial, lo cual no es cierto. Países como Suecia u Holanda, donde nadie se muere de hambre y existe un sistema que asegura la protección del ciudadano en cualquier circunstancia, no hubieran sido posibles sin la presencia de ideas igualitarias de cuño socialista en el mundo político que conformó sus sistemas de estado. Tiene razón Vargas Llosa, como la tienen los pensadores de los que escribe, en denunciar los sistemas que se autodenominaron socialistas y devinieron dictaduras espantosas. También en denunciar teorías e ideas que pretenden englobar toda la realidad histórica y social en un solo sistema. Sin embargo, una visión más equilibrada debiera haber dado su lugar también a las ideas socialistas que ejercieron y siguen ejerciendo un efecto positivo sobre las sociedades en las que están presentes. Por supuesto, ese no era el propósito del libro, sino exponer aquellos que le influyeron políticamente, pero quien lo lea puede llevarse una imagen errada de lo que ha significado el socialismo como idea rectora a lo largo de la historia. Con todo, es un libro que merece la pena ser leído y que se suma a una obra ensayística excelente y una trayectoria narrativa que ha sido reconocida de muchas maneras, desde el premio Nobel hasta las cifras de ventas de sus excelentes novelas.</p><p><em>*Frans van den Broek es escritor.</em><strong>Frans van den Broek</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Frans van den Broek]]></author>
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      <title><![CDATA[La gasolina sintética]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/gasolina-sintetica_1_1159847.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/080ea21d-7d17-4ddf-887e-4093e57090dd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La gasolina sintética"></p><p><strong>Filek. El estafador que engañó a FrancoIgnacio Martínez de PisónSeix BarralBarcelona2018</strong><em>Filek. El estafador que engañó a Franco</em></p><p>  </p><p>En los primeros meses de la convulsa España de 1931 llega a nuestro país <strong>Albert von Filek</strong>, concretamente a una ciudad, Madrid, que se preparaba para proclamar la Segunda República envuelta en el entusiasmo, la emoción y el apasionamiento. La historia de este austriaco nacido en 1889 en Tschöran, población en la región de Carintia, sufre un largo paréntesis en España desde el año de su llegada hasta el 7 de marzo de 1946 cuando zarpará desde Bilbao rumbo a Hamburgo en el buque <em>Highland Monarch</em> que repatriaba alemanes ligados al nazismo de una u otra manera.</p><p>Vivir y deambular por la España de estos quince años tan dramáticos de nuestra República, Guerra Civil, posguerra, primer franquismo, cárceles, campos de concentración… Ser testigo de todos y cada uno de estos momentos y sobre todo de estos espacios, sobrevivirlos y contar hoy con el testimonio de las pesquisas de <strong>Ignacio Martínez de Pisón</strong>, convierten a este libro en una mezcla de novela y documento histórico, de narración inventada o biografía supuesta y fotografía en blanco y negro de quince años sobre los que aún queda mucho por decir.</p><p>Casi toda la historia está resumida en un subtítulo tan clarificador. Alberto von Filek es el descendiente de una familia ilustre de militares, generales y mariscales, del ejército imperial austrohúngaro que, como sabemos, se disolverá en 1918 al finalizar la Gran Guerra. Este aristócrata austriaco de una familia de abolengo que se presenta a sí mismo como “capitán de artillería” y que defenderá hasta el fin de sus días su apellido y los valores imperiales, se queda sin trabajo cuando tras la derrota militar su país pasa a llamarse República de Austria. Y su vida va a ser de todo excepto ilustre.</p><p>No sabemos si fue capitán o no, no hay constancia como de otras tantas cosas. Esto hace que el autor de estas páginas suponga, conjeture e imagine con una narración clara, fresca, trepidante, lo que quedó borrado en la intrigante historia de un hombre que es ante todo un estafador.  Y al lector le dan igual los huecos rellenados con la imaginación de Martínez de Pisón porque consigue meternos dentro de cada uno de los espacios y de los tiempos, visitar cada una de las moradas del protagonista, novelar una vida que debía ser contada.</p><p>Del Imperio Austrohúngaro a la Italia de <strong>Mussolini</strong> en los años veinte. Saludamos a <strong>Antonio Gramsci</strong> y veraneamos en Fiume para que <strong>D’Annunzio</strong> nos engañe con su “política de la poesía”. Años también terribles que alientan a delincuentes, a timadores y a tramposos. A aprovecharse de los demás, a sacar tajada y a perderse en la vieja Europa llagada por las guerras.  Y eso que lo peor estaba por llegar.</p><p>A su llegada a España después de distintos robos y entuertos, vemos cómo un 28 de julio de 1934 registra lo que será su primera patente: “Un nuevo procedimiento de soldadura para metales por medio químico”. Con ella comienza un sinfín de registros asociados a otros nombres a los que presumiblemente engatusará porque todas las patentes son un timo, un fraude, una estafa. Tres semanas después de registrar su primera patente, el 18 de agosto, regresará al Registro de la Propiedad Industrial para inscribir su gran creación, nada menos que un “procedimiento para la obtención de gasolina sintética”. Cambiará varias veces de socio pero no de invento: agua mezclada con derivados del vino, melaza, remolacha, maíz, patata, trigo…  Esta fórmula “mágica” y de productos tan españoles causa risa, sin duda. Filek es la desfachatez en persona. Un tipo tremendo que mantendrá su patraña a pesar de su paso por las cárceles republicanas que serán luego las cárceles franquistas. Efectivamente conseguirá engañar al dictador, y si no fuera porque del engaño pasa al envilecimiento —el límite está en aprovecharse de las desgracias ajenas— podría ser un tipo que hace gracia.</p><p>Quien sí es un tipo estupendo es Martínez de Pisón. Y uno de los mejores escritores del panorama literario contemporáneo al que quiero agradecerle que me haya hablado de Nanclares de la Oca. Lamentablemente esto es verdad.</p><p><em>*Sonia Asensio es profesora de</em><strong>Sonia Asensio</strong> <em>Literatura.</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sonia Asensio]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura española,Novela,Los diablos azules 114]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Testamento literario del exilio republicano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/testamento-literario-exilio-republicano_1_1159843.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/82b76cab-b283-4b1b-9ffd-68e5962ace0a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Testamento literario del exilio republicano"></p><p><strong>Viajes de ida (Novela histórica)Carlos Blanco AguinagaEdición de Joseba Buj Corrale y Mario Martín GijónRenacimientoSevilla2018</strong><em>Viajes de ida (Novela histórica)</em></p><p>  </p><p><strong>Alda Blanca</strong>, en las palabras preliminares a esta novela inédita de su padre, comenta cómo no ha podido leer sus novelas y  relatos, porque leyendo algunas páginas de la primera novela que escribió: “en ellas me encontré con una niña que hacía travesuras con su amiga Bronwei en una casa un tanto dilapidada en Columbus, Ohio. Al verme ahí descrita con el amor de padre y, más, con la nostalgia de la que había sido nuestra vida en la calle Duncan, me entró una extraña pero poderosa tristeza y le devolví el manuscrito. Nunca volví a leer sus relatos aunque siempre me los daba diciendo que ya  sabía que no los iba a leer pero quería que los tuviera” (pp. 7-8).</p><p>Algo parecido le escuché a <strong>Raúl Fernández Espinosa</strong>, hijo de <strong>Raúl Guerra Garrido</strong>, sobre las novelas de su padre. La asociación de estos dos escritores no es casual. <strong>Carlos  Blanco Aguinaga</strong> (Irún, Guipúzcoa, 1926- La Jolla, San Diego, California, 2013), en el mundo cultural español, es más conocido como hispanista y casi desconocido como novelista y poeta. Más allá de sus aportaciones sobre <strong>Unamuno</strong>, la juventud del 98, <strong>Pérez Galdós</strong> o <strong>Juan Rulfo</strong> y, en los últimos años, sus reflexiones sobre el exilio, sobre todo, su nombre está asociado, como coautor, a la <em>Historia social de la literatura española (en lengua castellana)</em>, cuya primera edición se publicó en 1978. Y, aunque tuvo críticas muy duras tanto en los medios periodísticos como en los académicos, fue un éxito de ventas y pronto se preparó una segunda edición revisada y ampliada, para lo cual,  durante la primavera y el verano de 1979, consiguió un permiso de su Universidad para trasladarse a Madrid y dedicarse a esta labor, que en su caso, estaba centrada en la narrativa más reciente. Y entre estas novelas estaría el Premio Nadal de 1976, <em>Lectura insólita de “El Capital”</em>, de <strong>Raúl Guerra</strong>, que se publicaría en 1977, siendo el escritor irundarra uno de los primeros en ocuparse de la misma. Ninguno de los dos textos que yo conozco sobre la narrativa de Raúl Guerra Garrido están recogidos en la bibliografía.</p><p>Además del entrañable recuerdo, en el prólogo, a <strong>Iñaki Beti</strong>, que fue el primer estudioso en acercarse a la labor literaria de Blanco Aguinaga, podría decirse que hay un homenaje involuntario en el apartado de la bibliografía: aparece desdoblado en dos entradas. La primera de ella muy académica (apellido seguido de nombre) y la segunda un poco surrealista (nombre y primer apellido y el segundo apellido como nombre). Y, como sus amigos conocíamos su facilidad para cambiar los nombres en los textos,  estoy segura que le hubiera producido una gran sonrisa.</p><p>Para terminar en lo relativo a la edición, aunque en la nota a la misma, los editores expresan: “Hemos considerado conveniente explicar, en nota a pie de página, algunas referencias a personas y acontecimientos históricos del periodo en el que se desarrolla la novela, especialmente las alusiones a escritores del exilio republicano español, aunque hemos renunciado a una anotación exhaustiva para no entorpecer la lectura de la novela. Más aún cuando, en sus novelas editadas en vida, Carlos Blanco Aguinaga prefirió dejar a la pericia del lector dilucidar los referentes reales” (p. 43), echo en falta una, especialmente, y es que hay como un <em>leitmotiv </em>de su exilio en los fragmentos donde aparece Ramón Altares, es decir, el historiador <strong>Ramón Iglesia</strong>: “De lo que Altares no hablaba, de lo que solo hablaba con su mujer era del disgusto y la decepción que se había llevado al saber que el libro sobre Bernal que tenía casi terminado al empezar la Guerra, su libro, lo había publicado en España un sinvergüenza con el beneplácito de quien había sido su maestro, aquel hombre tan sabio y, al parecer, ecuánime y justo, que se había entregado a <strong>Franco </strong>y a los suyos. Casi lo de menos era el sinvergüenza; lo grave era el delito de su maestro, <strong>Menéndez Pidal</strong>, fea traición a todos los tan predicados valores de la honestidad intelectual” (p. 256). Incluso una de sus discípulas recordará este hecho (p. 382).</p><p>En 1999, su hija,<strong> María-Fernanda Iglesia Lesteiro</strong>, nos aclaraba de manera contundente la situación: “Por lo que se refiere a la España de Franco, el Instituto Fernández de Oviedo, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, que se atribuyó la herencia de la Sección Hispanoamericana del Centro de Estudios Históricos, editó en 1940 el primer volumen de la edición crítica de la obra, que aparece dirigida por <strong>Carlos Pereyra</strong>, bajo la dependencia de<strong> Ciriaco Pérez Bustamante</strong>, quienes utilizaron los trabajos realizados hasta entonces por mi padre. Esta edición salió sin que en ella –siguiendo la política de silenciar la labor de los intelectuales transterrados— se mencionase el nombre de Ramón Iglesia (un republicano, al fin y al cabo, y comunista además, a quienes no se reconocía el derecho a la propiedad intelectual) lo que disgustó a éste profundamente, y le afectó durante toda su vida”. En la edición del segundo volumen, que por diversas causas no se publicó hasta 1982, se utilizó también su trabajo, pero se hizo constar en la portada.</p><p>Pero, la estancia madrileña de Blanco Aguinaga será importante también para su futuro como escritor, porque leyendo estas novelas tomará la decisión de escribir la suya, como nos relató en la segunda parte de sus memorias, <em>De mal asiento</em> (2010) y recuerda Alba Blanco en sus palabras preliminares. Aunque la ficción no era algo ajeno a su vida, ya que en su juventud publicó algunos relatos y poemas en la revista <em>Pre</em>sencia, una de las revistas de la llamada segunda generación del exilio –los que llegaron siendo adolescentes y niños—, de la que formó parte Carlos Blanco.</p><p>La novela está dividida en tres partes: la primera lleva como título “Los viajes (Mayo-junio de 1939)”; la segunda, “Tiempo de espera (Verano/otoño de 1939-Otoño/invierno de 1945)” y la tercera, “Últimas noticias”. Las dos primeras están contadas por un narrador masculino, que no se nos revela en ningún momento, y la última, por Paloma Alsúa, la más pequeña del grupo de exiliados que habitan la novela, pasado bastante tiempo del narrado en las otras partes, y cuyo papel es “intentar escribir de manera sencilla algunas cosas que sé o he oído de lo que fue el Futuro de algunos de los personajes cuyas historias se cuentan hasta un final tan abierto por el optimismo en el manuscrito que llegó hace algún tiempo en mis manos. Quiero decir hasta ese final en el que se dice que todos los refugiados creían que su venida a México no había sido sino la parte primera de un viaje de ida y vuelta” (p. 367). Y esta reflexión de Paloma Alsúa me lleva directamente al título. La primera parte del mismo “Viajes de ida”, nos define perfectamente este exilio tan duradero que imposibilitó en la mayoría de los casos el regreso. Pero, en el fondo, como expresaba el filósofo andaluz <strong>Adolfo Sánchez Vázquez,</strong> “el exiliado descubre con estupor primero, con dolor después, con cierta ironía más tarde, en el momento mismo en que objetivamente ha terminado su exilio, que el tiempo no ha pasado impunemente, y que tanto si vuelve como si no vuelve, jamás dejará de ser un exiliado”. En 1999, Blanco Aguinaga participó en el Congreso Sesenta años después. Las literaturas del exilio republicano de 1939, organizado por GEXEL, en Barcelona, con una intervención titulada “La cuestión de la vuelta en los poetas del exilio mexicano”, donde reflexiona: “Uno sigue dándole vueltas a la misma noria: las cuestiones generales que uno se sabe (o cree saberse) de memoria, las dos, tres cosas que a uno le importan (…) Y como de mis obsesiones vengo, no puedo sino ir a una de ellas, que es la de la cuestión de la 'vuelta'</p><p><em>Sinaia</em><strong>Pedro Armillas</strong></p><p><em>Sinaia</em><strong>Ángeles Gil</strong><strong>Ignacio Armillas</strong></p><p><strong>Tucídides</strong></p><p><em>*María Bueno es crítica literaria.</em><strong>María Bueno</strong></p><p><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p><p><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[María Bueno Martínez]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Novela,Los diablos azules 114]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Santos que yo te pinte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/santos-pinte_1_1159842.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/63c59381-5af2-4b63-9190-0db636456d55_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Santos que yo te pinte"></p><p><strong>CaninoAndrés NavarroValenciaPre-Textos2018</strong><em>Canino</em></p><p>El poeta <strong>Andrés Navarro</strong> (Valencia, 1973) había atraído la atención de numerosos lectores con sus dos primeros libros: <a href="https://www.pre-textos.com/escaparate/product_info.php?products_id=826" target="_blank">La fiebre</a> (Premio Emilio Prados, Pre-Textos, 2005), donde se anunciaba ya una poderosa capacidad visual, si bien oscurecida aún por cierto trazo estilístico recargado, y <em>Un huésped panorámico</em> (Premio Ciudad de Burgos, DVD, 2010), que se desprendía ya de cierto barroquismo para emprender una exploración de la mente, donde espacios, gestos o personas se elevaban casi a símbolos. Ocho años después de este último llega <a href="https://www.pre-textos.com/escaparate/product_info.php?manufacturers_id=86&products_id=1834" target="_blank">Canino</a>, libro que mantiene algunas de las constantes previas de Navarro —en especial su notable capacidad para la imagen—, pero que se abre a un tipo de escritura expansiva y despojada, de referentes materiales y concretos, aunque no por ello simplificados.</p><p>Muchas culturas tradicionales han visto en los animales un tercer elemento de mediación entre lo humano y lo divino, subyugados por nuestra fuerza y, al mismo tiempo, inescrutables como algo ajeno. <em>Canino</em> parece trabajar precisamente a partir de esta ambigüedad constitutiva del animal. Desde el primer poema, que retoma la sugerente cita bíblica «no deis lo santo a los perros», hasta el último, que cierra el libro afirmando «yo / podría ser un perro entre la gente», Navarro adopta lo que podría denominarse una <em>mirada</em> <em>canina</em>: la de alguien que recorre los espacios mientras los observa con una atención peculiar, cargada en ocasiones de afecto, pero sin pertenecer a ellos, ni comprenderlos plenamente. Una mirada de pasajero, de infiltrado, que, en cierta medida, prolongaría el símbolo del <em>huésped</em> que había dado título a su poemario anterior y que, no por casualidad, regresa aquí en algunos de los poemas más sólidos del libro, reunidos en la sección final de las cuatro que lo conforman («Y expuesta luego a los curiosos»). Esta mirada de íntima incomprensión es la que unifica una obra formalmente muy diversa, pues Navarro combina poemas en prosa o poemas narrativos de largo aliento con otros brevísimos, casi de imagen, que alcanzan su plenitud en la «suite» de la segunda sección («Acatamientos»).</p><p>Junto a esta diversidad de asedios a su material, el mayor logro del libro se encuentra en el modelo narrativo que Navarro propone. Durante varias décadas, los excesos y malentendidos en torno al «relato» que marcaron la poesía española habían traído consigo un desprestigio de la forma narrativa como tal, que parecía incompatible con una voluntad de renovación literaria. En los últimos años, sin embargo, se observa cómo algunos autores que comenzaron su obra desde una reticencia hacia lo narrativo (como <strong>Carlos Pardo</strong>, <strong>Mariano Peyrou</strong>, <strong>Juan Andrés García Román</strong> o el propio Navarro) proponen ahora nuevas maneras de entender el procedimiento. Si Pardo ha explorado las posibilidades de la digresión en un poema fundamental como «Mis problemas con el judaísmo» (incluido en <em>Los allanadores, </em>Pre-Textos, 2015) y Peyrou ha propuesto en <em>El año del cangrejo</em> (Pre-Textos, 2017) un territorio de fábula donde el asombro y la duda infantil sustituyen al relato estricto, Andrés Navarro busca en <em>Canino</em> un tipo de narración constantemente interrumpida, donde el lector siente que la acción no puede nunca estar completa y le corresponde, por tanto, reconstruirla.</p><p>Parece pertinente recurrir aquí a un paralelismo fílmico —Navarro es, a juzgar por su blog <em>Un genio del montón</em>, un autor muy interesado por la gramática del cine— y citar lo que el propio Navarro escribió a cuenta del método de <strong>Michelangelo Antonioni</strong>, «que consiste en cortar el inicio de la escena previsto y prolongar el final», de forma que «las escenas empiezan cuando la acción ya está en marcha» y, al mismo tiempo, el rodaje no se interrumpe donde marca el guion, sino que «el director pedía a los actores que continuasen actuando, ya sin texto», porque «es en ese tiempo de narración extra, a medias entre la improvisación y el cansancio real de los actores, donde la tensión buscada aflora con mayor fuerza». Leída después de <em>Canino</em>, esta descripción parece ajustarse como un guante al método propuesto por Navarro: la acción en marcha, la búsqueda de lo imprevisto y la tensión entre personajes podrían ser, precisamente, los ejes centrales de su comprensión de la narrativa. Poemas como «Bifocal» —donde tenemos la impresión de ver a sus personajes a través de una ventana, entrando y saliendo de nuestro campo de visión—, «El padre de mi novia», «Algo de tamaño natural», los fragmentos de la «suite» o partes de la citada sección final del libro nos ofrecen precisamente ese privilegio de lo incompleto: instantes de una historia de la que no intuimos principio ni final y que continuamos desarrollando tiempo después, como un enigma.</p><p><em>*Fruela Fernández es poeta.</em><strong>Fruela Fernández</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fruela Fernández]]></author>
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      <title><![CDATA[El espíritu empresarial y el lugar para el sujeto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/espiritu-empresarial-lugar-sujeto_1_1159836.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5640f6da-d4b9-47ee-9e42-84e82f3efbc1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El espíritu empresarial y el lugar para el sujeto"></p><p>El gobierno elegido por <strong>Pedro Sánchez </strong>ha sorprendido muy gratamente a gran parte de los españoles. Uno puede pensar que la calidad, la trayectoria, el prestigio profesional y la integridad ética de sus miembros (de mayoría femenina) garantiza no solo su buen hacer, sino el retorno de la esperanza a nuestro ánimo desarbolado. El futuro lo dirá. Pero la semblanza y el brillo con que se cubre el presente no creo que sea una falsa apariencia. Los retos a los que se enfrentan sus carteras son sin embargo, descomunales, y no todos tan visibles. Ahora bien, el nuevo Gobierno tiene un periodo de confianza y una oportunidad de oro, pues sus éxitos, si son reales, pueden moralizar a la maltrecha población de la alicaída Europa.</p><p>Se ha señalado como obstáculo la minoría que tiene el PSOE en el Parlamento y la ruidosa mayoría del PP en el Senado. Ciudadanos con su ambigüedad y Podemos con su estrategia mediática de conquista del poder han pasado a un segundo plano. Pero el <em>espíritu de Rivera </em>sobrevuela como una sombra inquietante.</p><p>También se ha subrayado la envergadura de los retos que el nuevo Gobierno tiene ante sí: la armonización y articulación territorial, la reforma laboral, el pacto por la educación, la reforma de la energía, la reinversión en nuestro sistema de I+D+i, modernización y la fortaleza del sistema judicial, etc. Pero la confianza depositada y las garantías que ofrece este Gobierno pueden abrir caminos para su solución. Tal vez pueda incluso establecer un tapete de juego, en el que se haga posible un avance significativo en la disolución de los males más endémicos de esta España invertebrada y todavía llena de mala crítica autocomplaciente. No obstante el reto mayor será el de superar el <em>espíritu Rivera</em>, que oscurece y nubla gran parte de los horizontes que se atisba desde los ministerios.</p><p><strong>Albert Rivera</strong> no es un mal político, es amable, correcto, mantiene a su organización activa y pendiente del instante, no ahorra respuestas a todo cuanto ocurre y cumple con su papel parlamentario sobradamente. Pero el espíritu que anima su formación se extiende por Europa (con otros nombres, como <strong>Macron</strong>) y no anida solo en este país. La empresarización de la sociedad, la formalización y abstracción vacía del soporte ético-político de los derechos humanos, su férrea defensa de la libertad empresarial y libre mercado, aunque en ocasiones vaya en detrimento de ese “recurso humano” —que son los trabajadores—, y su apuesta por una Europa economicista, plagada de expertos <em>apolíticos </em>(guiados por intereses privados) y atiborrada por una burocracia evaluativa, privatizadora y depredadora de lo público a través de las agencias de los distintos ramos, hacen de su formación político-mediática un instrumento de este espíritu que asola Europa.</p><p>Ese espíritu reductor de lo humano a cantidad contable y beneficio, encuentra en su camino un instrumento aún más depredador. Estados Unidos actualmente, bajo la égida de las fuerzas oscuras, representadas en la figura irrisoria pero siniestra del <em>clown</em>, conduce a este espíritu por los derroteros de la mafia. Las instituciones americanas como las europeas sufren este embate. Todos los países cuya educación, universidades, justicia, sanidad y demás servicios públicos han sido parasitados por modelos de organización empresarizados, deben ahora sufrir, además, la descomposición de su tejido político en el sentido más originario, cuando no su destrucción total. El diseño de estos modelos organizativos, descompuestos en procesos cuyos elementos funcionan como piezas sustituibles, orientados hacia resultados y sometidos a una dinámica de mejora continua y evaluación, apunta al beneficio privado, a la supuesta eficiencia (obstruida por un sistema evaluativo perverso) y al reconocimiento de lo humano como “recurso”, sustituyendo el antiguo término de “ciudadano” por el de “usuario” o por el de “consumidor”, según sea el mercado de servicios o de mercancías. La colectividad reducida a “colaboración”, siempre desde una óptica empresarial, diluye sus lazos y queda  al estresante <em>socaire </em>de una competencia sin cuartel.</p><p>El peso político de líderes como <strong>Trump </strong>(guiñol de fuerzas menos folclóricas y más oscuras) se basa en la negación de la reflexión y de la ética política, y en la alimentación de una visceralidad teatral e imaginaria, que hace del rifirrafe mediático, es decir, del populismo mediático (nacionalista o no) su principal baza. En Europa corren estas soflamas por la desafección política y por la progresiva erradicación de toda reflexión en los medios y, lo que es peor, en el seno del propio sistema educativo. En España también hemos iniciado, por desgracia, ese mismo camino.</p><p>Evitar el populismo exige pedagogía política y reflexión. Por eso, además de una buena ley de financiación de partidos que evite la corrupción, pero también la sobrevaloración mediática o la financiación espuria, este Gobierno habrá de cambiar los mecanismos con los que una fuerza política gana valor mediático.</p><p>El peso político del nuevo Gobierno, por ejemplo en educación, será importante y tendrá sus efectos a largo plazo, si la separación de la ciencia no conlleva la aniquilación del espacio de reflexión de las humanidades a mano de la experticia. Pues se corre el peligro de que las universidades dependan estrictamente no de la ciencia, sino de dicha experticia, que selecciona proyectos viables y lucrativos, pero también tiende a menoscabar aquellos otros valores atesorados por las humanidades: libertad de pensamiento, de creación, de crítica, en definitiva de posicionamiento frente a lo humano, más allá de la fijeza estereotipada e inflexible del pensamiento técnico de los expertos.</p><p>La agencia de educación, por ejemplo, debería tomar nota de la sensibilidad social de este Gobierno y promover una reformar sus estatutos, para que el peso de la experticia (necesario pero no suficiente) quede compensado con procedimientos democráticos internos y externos. De este modo, podría recibir savia nueva, más allá del gerencialismo y de la categorización derivada de las ciencias cognitivas, es decir, más allá del pensamiento único.</p><p>Precisamente, el lenguaje que define, categoriza, evalúa, selecciona y recomienda en el territorio de la llamada “cultura de la calidad y la excelencia” (articulada efectivamente a las agencias por su gestión del factor humano) es la herramienta fundamental del <em>espíritu Rivera</em>, empresarizador, conversor de trabajadores en precaria emprendeduría, o lo que es lo mismo, el <em>espíritu </em>de una tendencia global a la privatización del beneficio, y a la instrumentalización de los Estados, usados como herramientas de generación y extracción de recursos humanos y materiales para beneficio privado.</p><p>La experticia nacida de la fusión gerencialismo y cognitivismo tiene, en este nuevo orden empresarizado —o corporativo si se quiere—, un papel fundamental: dotar de un lenguaje estándar a los servicios, para definir, formar, seleccionar, distribuir, gestionar y emplear los “recursos humanos”. Las ciencias cognitivas y sus conceptos no cumplen el papel a que nos tenía acostumbrados la ciencia; más bien, lo que hacen es remodelar la función que ya cumplían los sistemas reguladores (escolar, jurídico, etc.) en la caduca sociedad industrial. Sólo que, ahora, en la sociedad 4.0, se establece no un el rigorismo de vigilar y castigar, sino un lenguaje científico que formatea el material humano para gestionar todo valor que pueda extraerse mediante la tecnología de lo humano.</p><p>El principal recurso extraíble de este material es el llamado “talento”. Toda inteligencia, humana o maquinal, se vierte por conveniencia en el modelo computacional, centrando sus desvelos en todo aquello susceptible de añadir valor a la empresa o la corporación. Esta pasa a ser la unidad básica sobre la que establecer el horizonte formativo, el normativo, e incluso el utópico.</p><p>Este lenguaje experto se ha extendido por las administraciones de educación, de sanidad, de justicia y de todos los ámbitos en los que se pone en juego el factor humano. Se generó allá por los sesenta por la fusión de lenguajes expertos, pero ha sido estandarizado y propagado por las agencias de la mano de la llamada “cultura de la calidad y la excelencia” a comienzos del este siglo. Esta es una <em>cultura </em>llamada a neutralizar cualquier peculiaridad cultural anterior (incluidos las teorías y conceptos provenientes de la filosofía, la estética, la historia, etc.) que ponga freno a la globalización de los mercados. Nada tiene sentido fuera del mercado. Se trata de una <em>cultura </em>con vocación global, que impone sus filtros a las inversiones, y que ha recogido minuciosamente las aportaciones del gerencialismo y de las llamadas ciencias cognitivas, prestigiadas por su contigüidad y participación en la neurociencia y en el diseño del factor humano de las nuevas tecnologías de la información.</p><p>En la medida en que este Gobierno se posicione, de manera inaugural y efectiva —pues no ha existido ningún partido que lo haya hecho hasta ahora— frente a este problema, que afecta ya conceptual y organizativamente al diseño de la gobernanza global y a la de nuestro Estado en particular, podrá salir de la dialéctica roma y absurda de estar o no, en línea con Podemos, con el PP o con Ciudadanos. Pues la dinámica tonta, teatral y pasional del <em>pin pan pun</em> proviene de la estrechez de horizonte, visto como cerrado por el mero hecho de que ningún partido ha plantado cara al asunto, y por tanto no hay sobre el tapete alternativa a aquello que más nos determina.</p><p>La política universitaria y la política que afecta al desarrollo tecnológico y a la investigación científica son fundamentales, pues es en ese terreno en el que se consolida una burocracia alienante, no por kafkiana, sino por la perversidad de su lenguaje, capaz de destruir la posición subjetiva y cosificar al propio sujeto. Y es justamente esa burocracia experta, y su lenguaje “políticamente correcto” vertido sobre lo humano, uno de los principales factores que ha sumido a los Estados europeos en la inoperancia.</p><p>Dos son al menos las consecuencias nefastas de esta nueva experticia sobre el factor humano. Una, la de no dejar que nuestros responsables políticos —a todos los niveles— puedan asumir su propia responsabilidad, sin tener tras sí un ejército de expertos, que les asesoran y minimizan su ascendente, y que, además, no dejan de mantener sobre sus cabezas la espada de Damocles, con la amenaza de judicializar cualquier responsabilidad. Pues sus decisiones, maquetadas y resultado de razones expertas, caen siempre bajo el signo de lo previsible y científicamente esperable.</p><p>Y la otra consecuencia radica precisamente en esta distancia experta. Pues ha socavado la mediación política racionalmente creíble y la confianza que esta conlleva. La experticia ha separado definitivamente a quienes asumen cualquier responsabilidad política de su base social natural, sumergiendo a dirigentes y dirigidos en esta telaraña de lenguaje vacío capaz de reducir a lo humano, en cualquier ámbito, a imagen empobrecida de eslogan en unos casos, o a mero “recurso humano” cuando se trata del manejo de “talento”, “competencias” o “habilidades” en el mercado global. Sea de un modo u otro, tanto quien dirige políticamente como quien es dirigido quedan sin el lazo social, sin la <em>filía</em> que caracterizaba al ciudadano. Naturalmente, nadie puede reconocerse en la simplicidad imaginaria de un eslogan si no es cayendo en la toma partidaria especular, así como tampoco nadie consentiría ocupar el lugar de mero instrumento intercambiable, sea profesor, empleado, <em>emprendedor</em>, médico o albañil.</p><p>Todos somos ya “usuarios” o “consumidores”, pero la pátina de “ciudadano” se va borrando y emergen brillos más propios de la religión fanática cuando se agita ese <em>espíritu</em> que nos robó hasta el nombre. Los populismos no son coyunturales, la pérdida de mediación política exige un lazo social más primario, más salvífico. Si el nuevo Gobierno, más allá de la corruptela del saliente, de las prédicas de unos y de las argucias fetichistas de otros, pone las bases para permitir cierta democratización en estos organismos claves que son las agencias (verdaderos agentes del remodelado de los Estados), y abre la puerta a la libre circulación de lenguajes críticos con los diseños estereotipados y deshumanizados de la nueva experticia evaluativa, podrá instaurar un real, más allá de la inflación y proliferación imaginaria dentro y fuera de la vieja política; en España y tal vez en Europa. Pues será a partir de esta apertura del cierre experto, sobre la que podamos reconocernos como partícipes de una política en verdadera sintonía con la sociedad atribulada.</p><p>En este específico sentido, también habrá que estar pendiente de las propuestas ejecutivas y legislativas en años venideros, para ver si se promueve aquellas iniciativas que abran cauces a la participación en estas entidades, desde las que se está instaurando el nuevo orden mundial. Solo a partir de este elemento nuevo, de este acto de detección del lenguaje que nos remodela imperceptiblemente y nos reduce a recurso útil o inútil, podrá emerger una nueva arquitectura simbólica, en la que encontremos un lugar, no sólo en la trampa de identidades nacionales (una vez desprovistos de los atributos y derechos de la ciudadanía) o de las propias de las marcas, como usuarios o consumidores, en la forma de colectivos, sino también como sujetos, sin que por ello gane terreno, por mor de la nebulosa cientificista y la contienda imaginaria mediática, la más descarnada deshumanización y la destrucción de los Estados de derecho en un marco global.</p><p>Se trata pues, no de acoger un lenguaje que marque y empondere identidades, sino que conserve todo el respeto por el sujeto, más allá de la especularidad de sus reconocimientos sexuales o sociales, en su inermidad, en su tontería, en su insignificancia más humana. Ese respecto, con relación a la ley, no llama a la cláusula del contrato –típica del simple lazo comercial privado— , sino a la ley garante, que dice <em>qué </em>no se puede hacer, pero que se cuida muy mucho de dictar <em>cómo</em> <em>hacer </em>(al modo experto) lo que se debe hacer. En esta tarea de apertura del cierre lingüístico experto, una política, que tome en serio la universidad y su legado, será un factor clave y estratégico.</p><p><em>*Sergio Hinojosa es profesor de Filosofía.</em><strong>Sergio Hinojosa </strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"><em> </em></a><em> </em><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sergio Hinojosa]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El espíritu empresarial y el lugar para el sujeto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Albert Rivera,Pedro Sánchez,Filosofía,Los diablos azules 114]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Un flagelo indoloro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/flagelo-indoloro_1_1159832.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/43b2b889-29c1-468c-bf5d-134887d53f5b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un flagelo indoloro"></p><p><strong>Jordi Gracia</strong> es uno de los ensayistas más brillantes de nuestro país. He disfrutado enormemente (y he aprendido mucho) leyendo algunos de sus libros, desde <em>La resistencia silenciosa</em> hasta <em>El intelectual melancólico</em>. Ahora publica un nuevo libro, muy breve, titulado <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/nuevos-cuadernos-anagrama/contra-la-izquierda/9788433916211/NCA_10" target="_blank"><em>Contra la izquierda</em></a><em>. Para seguir siendo de izquierdas en el siglo XXI</em> (Anagrama), que yo creo que no está a la misma altura.</p><p>El libro llega a las librerías en un momento inoportuno. Sus dos primeras frases son estas: “El único fantasma que hoy recorre Europa es el desengaño ante una izquierda sin respuesta ideológica a los desastres del presente. En España el fantasma tiene fisonomía propia y se llama frustración política por la perpetuación de la derecha en el poder.” La segunda frase, afortunadamente, ha quedado desmentida estos días por los hechos: hemos encendido la luz y el espectro ha huido por la chimenea. La primera frase, por su parte, suena a <em>boutade</em>: ojalá el único fantasma que sobrevolara el continente fuese el desengaño ante la izquierda. Por desgracia, estamos asistiendo a algo bastante más serio, la desestructuración de los sistemas de partidos tradicionales en Europa y al ascenso de fuerzas xenófobas y reaccionarias que se nutren de un descontento generalizado motivado por la sensación de que el Estado ya no puede seguir protegiendo como en el pasado a la gente más vulnerable ante las fuerzas huracanadas de los mercados financieros y el neoliberalismo.</p><p>  </p><p>Pero vayamos al asunto nuclear. El título del libro tiene vocación provocadora: escribir contra la izquierda desde la izquierda. Se trata de un género asimétrico, muy frecuentado en la izquierda y apenas en la derecha. Estuvo especialmente de moda tras el colapso de la URSS, aquel despertar brusco de un sueño que parecía eterno. Los autores ajustaban cuentas con el pasado y procedían a una autocrítica despiadada no tanto de los ideales más elevados de la izquierda, sino del “modo de ser” izquierdista: su arrogancia intelectual, su superioridad moral, su dogmatismo, su tendencia a la división y el enfrentamiento, su incapacidad para entender el nuevo mundo, su nostalgia romántica de la clase obrera… Muchos de estos practicantes de la auto-crítica a corazón abierto acabaron en el liberalismo, hartos de la incomprensión y el rechazo que sus diatribas causaban entre los antiguos correligionarios.</p><p>El ensayo de Gracia parece una vuelta a ese registro, tiene un cierto aire de <em>déjà vu</em>. El autor continúa hablando del fracaso de las utopías, de la inmadurez del ideal revolucionario, del aburguesamiento de la izquierda, incluso de la “inquietante persistencia icónica de las hazañas bélicas de las Brigadas Rojas o de su versión doméstica, el FRAP” (p. 59). Aparte de que todo esto se haya escrito en innumerables ocasiones con respecto a la vieja izquierda comunista y revolucionaria, debo confesar que a mí me ha costado reconocer esos rasgos en la izquierda actual. ¿Queda alguien por ahí que añore el FRAP o que siga creyendo que el horizonte político de las sociedades europeas es la revolución?</p><p>En cierta medida, a mí el libro me ha recordado a esos artistas contemporáneos que quieren seguir provocando después de un siglo largo de provocaciones. Cuando la provocación se vuelve rutinaria, pierde su capacidad de <em>shock</em>. Escribir una vez más que la izquierda no tiene soluciones, que está perdida en sus ensoñaciones, que se ha hecho conservadora, etc., etc., etc., tiene un valor limitado, por mil veces repetido el mensaje.</p><p>El libro se queda casi todo el tiempo en abstracciones, no desciende apenas a la política real. En las pocas ocasiones en las que lo hace, nos encontramos con frases algo ampulosas que, traducidas a un lenguaje llano, tienen poca sustancia: “Abandonada ya la aspiración revolucionaria, no parece haber abismo insalvable para promover como eje fundamental la solidaridad de Estado como argumento aglutinador y múltiple de todas sus variantes doctrinales e históricas” (p.66). Como diría el viejo Juan de Mairena: “reformismo socialdemócrata”. Pues eso.</p><p>He tenido la impresión al leer el libro de que Gracia abusa de la ironía y la ligereza para disimular la ausencia de ideas propias. Las consideraciones del autor se quedan todo el tiempo en la espuma de la izquierda, no penetran en la sustancia. Con estilo desenfadado, Gracia nos ofrece un catálogo de lo que le gusta y disgusta de la izquierda (muy propio de los tiempos del Facebook) que a unos divertirá y a otros irritará, pero me temo que no contribuirá demasiado a los grandes debates planteados en el seno de la izquierda. De acuerdo con su personal letanía, para Gracia no es de izquierdas “pedir y defender lo imposible”, “omitir la cultura institucional como patrimonio valioso de un Estado”, “la imputación indiscriminada de acoso sexual”, “frustrar una oportunidad política para relevar del poder a una derecha requintada”, “el fundamentalismo de la corrección política”, “absolutizar el mantra ecologista y pedalear en bicicleta y sin respiro por ciudades sostenibles”, “creer que las élites arruinaron los sueños de la izquierda durante la Transición”, “ser independentista”… Resulta, en cambio, que es de izquierdas “abrazar a <strong>Fernando Savater</strong> para inyectarle energía contra el desaliento como expresión de gratitud retroactiva”, igual que es de izquierdas “aborrecer amistosamente las gracias y las paradojas de <strong>Zizek</strong>”.</p><p>Para Gracia, la izquierda se presenta ante todo como una manera de situarse en el mundo y no tanto como una postura política. De ahí que no mencione el meritorio trabajo analítico, empírico y propositivo de la izquierda española sobre la desigualdad, el neoliberalismo, la incapacidad política de los Estados, el poder de las finanzas, así como las posibles soluciones que se dibujan: la renta básica universal, el keynesianismo verde, el Estado como empleador de última instancia, nuevas formas de fiscalidad, la reforma radical del sistema crediticio, etcétera. La izquierda de la que habla Gracia es más bien la de los suplementos culturales de los periódicos.</p><p>Tras tanta crítica a la izquierda, el lector se espera sugerentes propuestas que nos permitan cambiar el rumbo y recuperar la hegemonía política de las ideas progresistas. No en vano el subtítulo del libro es “Para seguir siendo de izquierdas en el siglo XXI”. Pero todo lo que Gracia tiene que ofrecer se reduce a la actitud vital con las que debemos acercarnos a la política. A su juicio, la izquierda ha de ser pragmática, irónica y recelosa. Como se decía en los tiempos de <strong>Brezhnev</strong>, nos aguarda un radiante porvenir.</p><p><em>*Ignacio Sánchez-Cuenca es politólogo y profesor de Ciencia Política en la Universidad Carlos III de Madrid. Sus últimos libros son </em><strong>Ignacio Sánchez-Cuenca</strong><a href="https://agora.ctxt.es/product/libro-superioridad-moral-de-la-izquierda" target="_blank">La superioridad moral de la izquierda</a><em> (Lengua de Trapo, 2018) y </em><a href="https://www.catarata.org/libro/la-confusion-nacional_79820/" target="_blank">La confusión nacional</a><em> (Catarata, 2018). </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ignacio Sánchez-Cuenca]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Un flagelo indoloro]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Contra la izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/izquierda_1_1159831.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a30fa481-12c9-43ae-beab-3a7b7b3db580_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Contra la izquierda"></p><p><em>El escritor Jordi Gracia plantea una crítica decidida a la izquierda en su libro </em><a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/nuevos-cuadernos-anagrama/contra-la-izquierda/9788433916211/NCA_10" target="_blank">Contra la izquierda</a><em>. El breve ensayo, recién publicado dentro de la nueva colección Cuadernos Anagrama, se declara "inmerso en una contradicción insoluble" que se ve desde el subtítulo: Para seguir siendo de izquierdas en el siglo XXI. Escrito "desde el desenfreno de creer todavía" en una izquierda posible, Gracia esboza la que considera una crítica necesaria para mantenerla viva.</em></p><p><em>Recogemos aquí dos fragmentos del título. </em></p><p>______________________</p><p>  <strong>I</strong></p><p>En el panorama que han traído los últimos diez años, hay algunos rasgos comunes a toda la izquierda y otros más propios de cada una de ellas, o de las dos centrales, la socialdemocracia sonámbula y la nueva izquierda hiperventilada. La socialdemocracia no ha restituido sus antiguas certidumbres y la nueva izquierda no ha consolidado las nuevas. Ni ideológica ni políticamente han cuajado como discursos de acción y pensamiento pero la demanda social ni cesa ni cesará. La debilidad de sus discursos es diferente e incluso complementaria, pero tiendo a creer que ni una ni otra han interiorizado algunos ingredientes que son el centro de mi análisis: echo de menos en ellas la ironía como instrumento de conocimiento, la lucidez del pesimismo ilustrado, el anclaje en el principio de realidad sobre el capitalismo global, la convicción en el ejercicio fuerte de un poder débil, la emancipación de mitos remotos y a menudo indeseables, la reconexión con los hábitos y convicciones de su electorado potencial. Quizá el resumen drástico de todo confluye en la falta de veracidad de su discurso con respecto a sí misma y el cultivo del autoengaño como consecuencia esterilizadora.</p><p>  <strong>II</strong></p><p>  </p><p>Hoy el horizonte político real de la izquierda es modesto y hasta antiquimérico, pero es el único verosímil. No hay programa de máximos alguno en la izquierda porque defenderlo es un fraude ético e intelectual; paradójicamente, su programa de mínimos es su mejor programa de máximos contra la prepotencia del poder económico y global. Al menos parece el único en quien alguien de izquierdas puede confiar para mitigar la desigualdad y conjurar los abusos a través de un Estado fortalecido.</p><p>O es el Estado democrático o no es nadie. La globalización ni es pasajera ni ha tenido efectos superfluos o menores. (...)  Lo que puede cambiar todavía es la restitución del privilegio ciudadano de contar con el Estado como aliado moral y socio político, el Estado como estructura de contrapoder económico, el Estado como instrumento de la redistribución y garantía intencional de la igualdad de oportunidades. El avance social en Europa ha sido incalculable desde la Segunda Guerra Mundial, por supuesto, pero el largo espasmo neoliberal vivido en los últimos treinta años pudiera no ser la última palabra: ¿es iluso creer en un movimiento pendular en Europa favorable a la recuperación del control político sobre la economía sin desmontar la soberanía compartida actual?</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jordi Gracia]]></author>
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