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    <title><![CDATA[infoLibre - Segunda Guerra Mundial]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/segunda-guerra-mundial/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Segunda Guerra Mundial]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Cómo frenamos a Trump?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/frenamos-trump_129_2125453.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cómo frenamos a Trump?"></p><p>Tras la barbarie de Gaza, los acontecimientos en Caracas y el racimo de amenazas contra países latinoamericanos, africanos y europeos del presidente de los Estados Unidos, parece urgente preguntarse: <strong>¿cómo frenamos a Donald Trump?</strong> Si miramos hacia otro lado y no se articulan respuestas a la amenaza neoimperial estadounidense, es evidente que la escalada de vulneraciones del derecho internacional y de la soberanía nacional de aquellos países objeto del deseo norteamericano <strong>continuará de forma veloz e imprevisible</strong>.</p><p>Mientras escribimos estas líneas, la Casa Blanca anuncia la salida de Estados Unidos de <strong>66 organismos internacionales</strong> –la mayoría del ecosistema de Naciones Unidas–, aumentando la tensión y la <strong>percepción de unos Estados Unidos incontrolables</strong>, sí, pero también avivando –si no precipitando– la necesidad de nuevas ecuaciones en el sistema internacional y profundizando en el autoaislamiento de su propio país frente a la comunidad internacional.</p><p>Llegados a este punto, ¿cómo se va a garantizar la soberanía de <strong>Groenlandia, Colombia, Panamá o incluso México</strong>, hoy amenazados por Donald Trump? ¿Con qué argumento se intentaría frenar a India si decide invadir Pakistán bajo la misma retórica securitaria norteamericana, con el consiguiente riesgo real de una guerra nuclear? ¿<strong>Qué dirá la Unión Europea si Turquía ataca islas bajo soberanía griega</strong> apelando a amenazas existenciales o a la protección de sus fronteras? Y, por traer la problemática a lo doméstico, ¿qué dirá la derecha española si el presidente de Estados Unidos señala la entrega de Ceuta y Melilla a su aliado Marruecos invocando acuerdos estratégicos o intereses de seguridad nacional?</p><p>Dada la enloquecida escalada contra el orden democrático en las relaciones internacionales en la que está embarcado <strong>Donald Trump</strong> –un presidente con condenas penales en firme, múltiples acusaciones graves, <strong>instigador del asalto al Capitolio</strong> y dispuesto a saltarse la legalidad de su propio país para ordenar intervenciones en el exterior al margen de cualquier marco de derecho internacional–, estas preguntas ya no son ejercicios de ficción, sino la <strong>consecuencia lógica de anticipar la implosión del orden internacional</strong> que persiguen el presidente norteamericano y el movimiento MAGA (<em>Make America Great Again</em>).</p><p>¿Podemos todavía reaccionar cuando la principal potencia militar del planeta propone abiertamente intervenir militar y políticamente en terceros países? ¿<strong>Hay margen para frenar una ruptura profunda y definitiva</strong> del orden internacional? Y, sobre todo, ¿qué margen real tienen el derecho internacional, la Unión Europea o incluso la propia democracia estadounidense para frenar una deriva de fuerza unilateral?</p><p>“<em>All options are on the table”. “We will take back what is ours”. “If necessary, we will act unilaterally</em>”. En los últimos meses, <strong>Donald Trump</strong> ha normalizado la amenaza, la coerción e incluso la intervención directa contra países soberanos y bloques regionales. Desde la retórica sobre Panamá y el Canal, pasando por la presión explícita sobre Canadá y México, las amenazas reiteradas de intervención en América Latina –Venezuela, Colombia– o el cuestionamiento frontal de alianzas estratégicas, con Europa o Japón, el trumpismo ha <strong>introducido una lógica de poder desnudo</strong> que busca deliberadamente dinamitar los consensos básicos del orden internacional surgido tras 1945.</p><p>Plantear qué ocurriría “si Trump invade Groenlandia” ya no es un ejercicio de alarmismo, <strong>sino el mínimo análisis preventivo</strong> al que deberíamos dedicarnos con urgencia. La experiencia histórica demuestra que las grandes quiebras del sistema internacional <strong>comienzan con la normalización discursiva de la ilegalidad</strong> y la acumulación de excepciones toleradas. Los pactos que buscaron apaciguar a la Alemania nazi y acabaron en la invasión de Europa y la Segunda Guerra Mundial ilustran cómo <strong>no frenar a quien pretende romper cualquier equilibrio internacional conduce a desenlaces trágicos</strong>. Sin irnos tan lejos, la guerra de Irak en 2003, sin mandato de la ONU y basada en supuestos falsos, quebró gravemente la arquitectura jurídica internacional y sentó precedentes que hoy resurgen con fuerza.</p><p>En todo caso, el derecho internacional continúa siendo inequívoco. El artículo 2.4 de la Carta de las Naciones Unidas prohíbe la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado. <strong>El principio de no intervención</strong>, reafirmado por la Resolución 2625 de la Asamblea General, impide cualquier forma de injerencia directa o indirecta en los asuntos internos de otros países. Desde Núremberg, la guerra de agresión <strong>está proscrita como crimen internacional</strong>, y el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional consolida esta prohibición. Fuera de la legítima defensa o de un mandato explícito del Consejo de Seguridad, cualquier intervención unilateral constituye una violación grave del derecho internacional.</p><p>La comunidad internacional dispone –y debería activar con carácter inmediato– de instrumentos para responder a un país que actúa sin otra regla que la fuerza, por muy poderoso que sea. Antes de cualquier nuevo movimiento de Trump, una alianza de países podría convocar con urgencia no el Consejo de Seguridad –donde habría veto– sino la Asamblea General para activar, vía Resolución 377A, el mecanismo <em><strong>Uniting for Peace</strong></em>, solicitando opiniones consultivas a la Corte Internacional de Justicia, estableciendo regímenes de sanciones multilaterales o, en su caso, desplegando misiones de interposición bajo mandato de la ONU en los territorios amenazados. Aunque todavía suene disruptivo, estas son <strong>herramientas diseñadas precisamente para frenar a potencias</strong> que deciden actuar al margen de la legalidad. El error histórico sería no convocarlas y esperar, por temor a la reacción de la potencia militar dominante, a la consumación de una nueva vulneración del derecho internacional, como ocurrió con Alemania hasta 1939, con Irak en 2003 o con Rusia en Crimea en 2014.</p><p>Desde la Unión Europea, dada una escalada que se intensifica día a día, la respuesta debería ser igualmente inmediata y sin ambigüedades si se pretende preservar el propio proyecto europeo y mantener capacidad de influencia global. El Tratado de la Unión obliga a que la <strong>acción exterior se base en el respeto al derecho internacional</strong> y contempla mecanismos de defensa y seguridad comunes. Europa no tiene por qué limitarse a declaraciones retóricas: puede articular una posición conjunta frente a las vulneraciones de la legalidad internacional, incluso asumiendo que algunos Estados miembros decidan descolgarse; avanzar hacia un aislamiento político selectivo de la administración estadounidense allí donde su participación bloquee consensos; activar, con otros actores multilaterales, un blindaje jurídico preventivo; y aplicar medidas económicas quirúrgicas dirigidas a sectores estratégicos que sostienen políticamente al trumpismo, anticipando y gestionando sus consecuencias.</p><p>Todo ello pasa, además, por articularse con países clave de América Latina, África, Asia y el Sur Global que <strong>rechazan cualquier doctrina imperial</strong>, para construir una coalición flexible capaz de oponerse tanto al unilateralismo estadounidense como a los proyectos autoritarios alternativos que emergen en el escenario internacional.</p><p>Sea como fuere, el freno decisivo debería llegar desde el propio país hoy gobernado por Trump. <strong>La sociedad civil estadounidense se enfrenta a una disyuntiva histórica</strong>: defender activamente su democracia o aceptar la consolidación de un movimiento –el MAGA– que habla abiertamente de subvertirla por la vía de un partido único, que ha mostrado su disposición a no abandonar el poder por medios democráticos y que busca la confrontación civil, <strong>como hemos visto recientemente en Minnesota</strong>, llegando incluso a amenazar con no convocar elecciones de medio mandato.</p><p>Las <strong>victorias de candidaturas a la izquierda del establishment demócrata</strong> en ciudades clave –Miami, Nueva York– muestran que Estados Unidos sigue siendo un país en disputa. El propio orden constitucional establece límites claros al poder ejecutivo: <strong>la Constitución reserva al Congreso la facultad de declarar la guerra</strong> y la War Powers Resolution de 1973 restringe las operaciones militares sin autorización legislativa. De la capacidad de movilización inmediata de quienes defienden el Estado de derecho dentro de Estados Unidos depende también, en buena medida, el futuro inmediato del orden internacional.</p><p>La pregunta final no es si Trump puede amenazar o intervenir donde le plazca, <strong>sino qué vamos a hacer –con urgencia real– antes</strong> de que esa amenaza se convierta en norma. Las herramientas existen. Lo que falta, como tantas veces en la historia, <strong>no es marco jurídico, sino voluntad</strong> política para frenar un movimiento que pone en jaque el equilibrio mundial.</p><p><strong>Confundir prudencia con pasividad ya tuvo consecuencias devastadoras</strong>. No deberíamos ser la generación que, por temor o parálisis, permita que la fuerza vuelva a ser el único lenguaje de la política internacional, dinamitando toda posibilidad de un mundo en paz.</p><p>__________________</p><p><em><strong>Antón Gómez-Reino</strong></em><em> fue diputado en el Congreso durante cuatro legislaturas entre 2015 y 2023 y miembro de la Asamblea parlamentaria del Consejo de Europa y de la OSCE.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jan 2026 18:20:10 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antón Gómez-Reino]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Estados Unidos,Segunda Guerra Mundial,Relaciones internacionales]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Aunque los hombres sean malos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/oficio-de-impostores/hombres-sean-malos_129_2066338.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4e6661e8-f913-40b0-b9d0-4693a60ef16b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aunque los hombres sean malos"></p><p><em>Los juicios de intenciones, que imputan a la denuncia del holocausto palestino el fariseísmo de la conveniencia política, sacan al periodismo de su carril y lo convierten en una inquisición de conciencias. </em></p><p>El periodismo, lo hemos dicho ya a menudo, opera sobre el<strong> bastidor de la ética</strong>, no el de la moral. El periodismo es método, no resultado; es praxis, no propósito. La diferencia entre ética y moral, aunque a veces no lo parezca, es bastante simple, porque la moral es un catálogo previo, un sistema de normas, valores o prohibiciones que una comunidad —o más bien, una élite de esa comunidad— establece de antemano y que fija lo que está bien y lo que está mal. Por eso, la <strong>moral es normativa</strong>, es un <em>a priori</em> y es cerrada, ofreciendo un repertorio de respuestas preestablecidas para cada conducta. La <strong>ética</strong>, en cambio, es una <strong>herramienta crítica,</strong> una estructura de reflexión, conocimiento acumulado y pragmatismo sobre lo moral que no da por supuestas las normas sino que se pregunta <strong>por qué algo está bien y algo está mal;</strong> y, sobre todo, qué consecuencias tiene aplicar tal conducta en cada situación. La ética no es un ejercicio de convicción sino de reflexión, no descansa en la rectitud sino en la inteligencia, porque no consiste en permanecer firme en los principios sino en ser generoso y pragmático en la <strong>asunción de las distintas formas de ver, sentir y actuar. </strong>La ética es analítica, abierta, y siempre persigue lo funcional, en términos de civilización. Es un <em>a posteriori</em>, porque no ofrece un catálogo de respuestas sino un método de razonamiento para buscarlas. La moral da la hora, la ética son ruedas dentadas. </p><p>Cuando Kant, Stuart Mill o Spinoza discuten si mentir puede estar justificado en determinados casos, no repiten un mandamiento, no asumen que lo correcto es “no mentirás”, sino que<strong> examinan la situación y sus soluciones</strong>, y tratan de buscar la respuesta que proporcione el mayor bien social y el menor daño. Por aterrizarlo en lo inmediato, y citando de memoria a ese manantial de inteligencia y buen humor llamado Facu Díaz, qué más da que los ocupantes de la<strong> flotilla de la libertad sean “pijos”</strong> o se hagan <em>selfies</em> si están <strong>poniendo en riesgo sus vidas </strong>para contribuir a centrar la atención sobre lo importante: que la moral fanática, cual son todas las religiones, está<strong> asesinando a niños en Palestina </strong>y provocando el segundo holocausto de la era moderna.</p><p>Si les interesa profundizar en lo distintas que son la ética y la moral, deberían buscar los <strong>libros del filósofo Eduardo Infante, </strong>llenos de desafíos interesantes, pero volviendo a lo nuestro, para el correcto ejercicio de este oficio mío, quédense con que el periodismo, como todo artilugio de interpretación y construcción de sociedades sanas, libres y funcionales, es un oficio obligado por la ética y para el que la moral no sirve de nada, más allá de<strong> golpearse el pecho y afectar virtud</strong>. La moral es un patrimonio de la <strong>intimidad</strong> y un estorbo para las sociedades.</p><p>Cuando el presidente de los Estados Unidos Franklin D. Roosevelt metió al país en la II Guerra Mundial, lo hizo como respuesta al ataque japonés a la base hawaiana de Pearl Harbour, y su decisión contribuyó de <strong>forma determinante,</strong> junto al poderío militar soviético, a acabar con las potencias del Eje. Pero Roosevelt llevaba mucho tiempo queriendo meter al país en la guerra de Europa, Japón solo proporcionó la <strong>excusa</strong>. Roosevelt apoyaba materialmente a los aliados mediante el programa Lend-Lease (“préstamo y arriendo”), suministrando armas, barcos, combustible y alimentos porque la guerra era, ya antes de Pearl Harbor, un motor económico que aceleraba la recuperación del país tras la Gran Depresión. </p><p>Si los aliados caían y Alemania dominaba Europa, Estados Unidos corría el riesgo de <strong>perder sus mercados y su influencia económica global</strong>. Alemania había avanzado peligrosamente en el Atlántico, con los famosos <em>U-boote</em> amenazando incluso las rutas marítimas hacia América, y Japón estaba expandiéndose por Asia y el Pacífico poniendo en cuestión el acceso estadounidense a <strong>materias primas cruciales como el petróleo</strong>, el caucho o el estaño. Roosevelt entendía que la neutralidad americana era insostenible a medio plazo porque el éxito del Eje acabaría chocando con los intereses vitales de su país. Había, además del comercial, un móvil geopolítico de largo alcance porque la guerra tenía lugar a miles de millas de Estados Unidos, tanto en Europa como en el Pacífico, lo que garantizaba un país <strong>indemne</strong> que podría constituirse en agente de la reconstrucción y árbitro del nuevo orden postbélico. Roosevelt veía a Hitler como una amenaza civilizatoria. Sus discursos de 1940 y 1941 ya hablaban de<strong> “arsenal de la democracia”.</strong> Para un país fundado sobre la idea de libertad política, la expansión de regímenes totalitarios era inaceptable.</p><p>Todos estos planes chocaban con una sociedad estadounidense imbuida de<strong> aislacionismo tras la I Guerra Mundial </strong>y el fracaso de Wilson con la Sociedad de Naciones, así que Roosevelt necesitaba un <strong>catalizador</strong> que legitimara la guerra, lo que también reforzaba la posición presidencial. Roosevelt, que ya había roto la tradición de los dos mandatos, intuía que podía pasar a la historia como el presidente que modernizó Estados Unidos y<strong> salvó al mundo del fascismo.  </strong></p><p>La de Roosevelt ¿fue pues una decisión <strong>interesada o virtuosa</strong>? El caso es que Estados Unidos volcó su potencia industrial y militar en la guerra, y fue determinante, junto a la potencia soviética, para derrotar al Eje y salvar a Europa. Nadie en su sano juicio tacharía de hipócrita a Roosevelt o<strong> cuestionaría su determinante papel </strong>en la derrota del fascismo y el despliegue del Estado del Bienestar. </p><p>Y sin embargo, nos hemos pasado toda la semana inmiscuidos en una discusión moral, casi mágica, sobre si los motivos por los que el <strong>gobierno español se ha convertido en el ariete internacional contra el genocidio palestino</strong> son genuinos o de conveniencia. Que líderes políticos de raíces nacionalcatólicas lo hagan es lo propio, pues son organizaciones políticas cuyo proyecto descansa en la moral <strong>religiosa</strong>, que sueñan con un país premoderno basado en una comunidad de observantes de la fe y sumisos a la ley de Dios. Pero la democracia liberal no es ese proyecto, porque no se basa en la obediencia sino en la convivencia, no dispone de Tablas de la Ley sino de convenios provisionales. </p><p>El liberalismo temprano ya estableció que el tránsito de la premodernidad a la democracia empieza por abolir la moral de la vida pública, un cambio de paradigma revolucionario. Spinoza explicaba que <strong>la política no se basa en la pureza de los gobernantes</strong>, sino en la <em><strong>potentia</strong></em> colectiva, en la manera en que las instituciones canalizan los deseos y pasiones humanas. Desconfiado de la pretensión de juzgar el interior o fiar el progreso a la virtud, para Spinoza no es relevante si el príncipe es virtuoso, sino si las <strong>instituciones limitan y encauzan su poder</strong>, y en su <em>Tratado teológico-político</em> separa la religión, que juzga conciencias, de la política, que regula actos. En <em>Sobre la libertad</em>, John Stuart Mill ponía el foco en el efecto público de lo que dicen o hacen los hombres libres, no en el porqué. Su “principio del daño” (<em>harm principle</em>) es una doctrina de consecuencias, no de intenciones. Si una acción no daña a nadie, aunque sus motivos sean mezquinos<strong>, la sociedad no tiene derecho a intervenir. </strong>Mill aplica ese paradigma a la política: lo que importa no es si el gobernante obra guiado por la pureza de ánimo, sino si sus actos generan más libertad, menos opresión y más bienestar. De ahí que Montesquieu, más preocupado por el equilibrio social que por la integridad personal, estableciera un <strong>diseño institucional de separación de poderes</strong>, de <em>check and balance</em>, que debía funcionar, y de hecho funciona, “aunque los hombres sean malos”. Dicho de otro modo, James Madison, en su célebre <em>Federalista n.º 51</em>, escribe: “Si los hombres fueran ángeles,<strong> no sería necesario el gobierno</strong>”, expulsando la santidad y la competición de la virtud de la vida pública moderna. El propio Adam Smith reflexionó sobre las sofisticadas relaciones económicas de las sociedades complejas subrayando que, de los intereses contrapuestos, en principio egoístas, podían surgir efectos beneficiosos para la colectividad. </p><p>A diferencia de los modelos sociales basados en <strong>utopías</strong> —sociedades de funcionamiento perfecto y donde todos los individuos respetan los estrictos límites de sus funciones—, como son las fantasías nacionalsocialistas y nacionalcatólicas o el llamado socialismo real, el liberalismo clásico –padre de la democracia moderna– se cuida mucho de convertir la <strong>política en una inquisición de conciencias. </strong>Sus padres fundadores diseñaron marcos para que la sociedad funcione incluso cuando los individuos obran por conveniencia, interés o egoísmo; es más, presuponen que los individuos obramos muy a menudo de ese modo, pero la<strong> institucionalidad democrática</strong> que conciben preserva la libertad y el bienestar.</p><p>Quien afirma que Sánchez no denuncia el<strong> genocidio por convicción humanista </strong>sino para recuperar la iniciativa política oficia de moralista, no de periodista, pues es la moral la que vive de la inquisición de los motivos y cultiva, con el ceño fruncido, la sospecha moralizante. Para la ética, en cambio, lo único existente es que la decisión <strong>pone presión sobre Israel</strong>, abre grietas en la UE, da visibilidad internacional al drama y genera marcos políticos nuevos. </p><p>El análisis moral convierte al periodismo en un <strong>confesionario</strong>, escrutando la pureza de las intenciones, un territorio especulativo e insidioso, mientras que nuestro oficio de gacetilleros <strong>apenas juzga precariamente lo visible</strong>, lo que afecta a todos, lo que opera sobre la realidad. Y haciéndolo, nos salva de ser<strong> devorados por el abismo santurrón</strong> de las hogueras barrocas.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Sep 2025 17:29:31 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pedro Vallín]]></author>
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      <title><![CDATA[1936]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/1936_129_2062316.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/476ace02-5f0a-42c1-98e6-2e44885a5aa3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="1936"></p><p>El viernes fui al <strong>Teatro Valle-Inclán para ver </strong><em><strong>1936</strong></em>, un espectáculo en el que INAEM<em> y el </em>Centro Dramático Nacional han convocado a la cultura contemporánea y al público para <strong>recordar el presente</strong>, es decir, para buscar en la memoria una mirada sobre la <strong>realidad definida por la violencia, los discursos del odio, las identidades falsificadas y las estrategias de los poderes económicos</strong> que intentan liquidar una política democrática dispuesta a poner límites a sus ambiciones. Bajo la dirección de <em>Andrés Lima</em>, un grupo amplio de<em> </em>dramaturgos y actores nos ponen delante de los ojos y del corazón una<strong> fecha que los españoles tenemos cercana todavía</strong>, aunque pasen los años: 1936, aquel momento de quiebra en el que un golpe de Estado <strong>desató una guerra cruel, y 40 años de dictadura</strong>. Los que se presentaban a sí mismos como <strong>amantes de España,</strong> a las órdenes silenciosas de los caciques y los millonarios, fueron capaces de romper España por la mitad con su barbarie para hundirla en la desolación y la miseria.</p><p>La función sobrecoge al recordar una serie de actos históricos bien elegidos, el <strong>bombardeo de Guernica, la masacre de Badajoz o la matanza del Ebro</strong>, no sólo por el recuerdo de lo que supuso la crueldad militar de nuestra guerra incivil, sino porque <strong>el presente se enreda con los días que vivimos.</strong> Resulta difícil escuchar las alocuciones de radio de Queipo de Llano sin pensar en los líderes contemporáneos que han perdido el pudor y llenan los televisores y las redes sociales de bulos para crispar, <strong>señalar enemigos e invitar a la venganza</strong>. Resulta difícil vivir por dentro la defensa de Madrid sin pensar en el hambre, el terror y la desesperanza de las <strong>personas que sufren en Gaza el genocidio provocado por Israel. </strong>Y resulta difícil asistir a las componendas de Franco, Hitler y Mussolini sin pensar en las <strong>maniobras que han dinamitado el derecho internacional</strong> y el respeto a los Derechos Humanos.</p><p>Lo bueno del arte es que se mete dentro de la vida y nos<strong> interpela a la hora de vivir las palabras de los verdugos y las víctimas. </strong>El contexto histórico es importante, por supuesto, como son importantes las dinámicas económicas y políticas, pero al final se llega a la conciencia del ser humano, a su propia responsabilidad, al sentido de <strong>la persona que se convierte en personaje</strong> y decide ser y <strong>representar</strong> la crueldad, el odio, el asesinato sin escrúpulos o <strong>la indiferencia y el lavarse las manos.</strong> En el mundo de hoy, Judas es un buen ejemplo para comprender que<strong> quitarse de en medio es una forma de participar en la barbarie.</strong></p><p>Por eso se agradece el <strong>compromiso artístico de </strong><em><strong>1936</strong></em><strong>.</strong> Se agradece el poder de la dramaturgia de Albert Boronat y Andrés Lima que mantiene durante<strong> 4 horas un escenario y una emoción en movimiento. </strong>Se agradece el acierto de un <strong>coro</strong> que refuerza el sentido colectivo de la historia y acerca los recuerdos a los jóvenes para salvarnos de los abismos del olvido y de las fosas. Y se agradece el trabajo de actores como<strong> Guillermo Toledo, Cristina Arias, Juan Vinuesa, Natalia Hernández, Morris…</strong>, y todo un elenco que nos permite escuchar y ver el<strong> horizonte humano e inhumano </strong>que conformaron Franco, Queipo de Llano, Azaña, el general Miaja, Yagüe, La Pasionaria, Norman Bethune o Clara Campoamor… </p><p>¿Qué va a pasar? ¿Qué podemos hacer? Observar el pasado que desembocó en la Guerra Civil y en la Segunda Guerra Mundial nos interpela y nos invita a <strong>salir del sometimiento a la injusticia por culpa de la complicidad directa o la indiferencia.</strong> Tomemos la palabra, <strong>salgamos a las calles y las plazas</strong>, vamos a comprometernos en la responsabilidad de nuestras vidas y nuestros trabajos, <strong>vayamos al teatro </strong>a ver propuestas como <em>1936</em> y recordemos a <strong>quien nos dejó una herencia de Paz, Piedad y Perdón</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Sep 2025 18:05:20 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[1936]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Trump recupera hoy el "Departamento de Guerra", antiguo nombre del Departamento de Defensa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/trump-recupera-hoy-departamento-guerra-antiguo-nombre-departamento-defensa_1_2057699.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7d4ad554-2d47-4140-b6a1-4819d31b0f7e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trump recupera hoy el "Departamento de Guerra", antiguo nombre del Departamento de Defensa"></p><p>El presidente de Estados Unidos, <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/trump-quiere-meter-vereda-principal-red-museos-eeuu_1_2056395.html"  >Donald Trump,</a> firmará este viernes una <strong>orden ejecutiva para que el Departamento de Defensa </strong>pueda conocerse también como "Departamento de Guerra", nomenclatura que tuvo esta <strong>institución militar entre 1789 y 1947</strong>, según aseguraron varios medios, informa EFE. </p><p>El <a href="https://www.infolibre.es/internacional/senado-eeuu-confirma-pete-hegseth-secretario-defensa-pese-acusaciones-abuso-sexual_1_1934539.html"  >secretario de Defensa, Pete Hegseth,</a> comentó en la red social X la noticia, adelantada por Fox News, con un escueto mensaje que dice "DEPARTAMENTO DE GUERRA", <strong>sin confirmar si el regreso</strong> de ese nombre, que Donald Trump sugirió recientemente, se consumará hoy.</p><p>Hegseth <strong>sí lo dio a entender</strong>, sin embargo, en el Fuerte Benning, una instalación militar que visitó el jueves para participar en la graduación de una nueva generación de oficiales.</p><p>"Una de los beneficios de ser secretario de Defensa…”, dijo Hegseth hacia el final de su discurso, y, tras una pausa, añadió: "A lo mejor el <strong>título es un poco diferente mañana</strong>. Veremos".</p><p>Según Fox News y otros medios como BBC, "Departamento de Guerra" sería un <strong>título secundario </strong>del Departamento de Defensa.</p><p>Así, la BBC afirmó que la orden ejecutiva que el presidente estadounidense firmaría este viernes permite al Departamento de Defensa utilizar el <strong>nuevo nombre como "título secundario"</strong> y que se conozca a <strong>Pete Hegseth como secretario de guerra.</strong></p><p>"El nombre 'Departamento de Guerra' transmite un <strong>mensaje más fuerte de preparación y determinación</strong> en comparación con 'Departamento de Defensa', que solo enfatiza capacidades defensivas", recoge el texto, según la cadena británica.</p><p>Además, la orden faculta a Hegseth para <strong>proponer acciones legislativas</strong> y ejecutivas para que el nombre de "Departamento de Guerra" sea <strong>permanente</strong> y no un añadido a Departamento de Defensa, agregó la BBC.</p><p>En este sentido, la cadena señaló que la <strong>responsabilidad de crear departamentos ejecutivos </strong>en Estados Unidos recae en el<a href="https://www.infolibre.es/internacional/congreso-eeuu-da-aprobacion-final-polemico-plan-fiscal-trump_1_2025695.html"  > Congreso,</a> por lo que también podría ser necesario su <strong>participación</strong> ante el cambio legal del nombre de un departamento.</p><p>Fue el <strong>25 de agosto pasado</strong> cuando Trump sugirió que podría cambiar el nombre del Departamento de Defensa por el de "Departamento de Guerra", alegando que bajo esa denominación el país l<strong>ogró sus mayores victorias militares</strong>.</p><p>"Ganamos la Primera Guerra Mundial, la<a href="https://www.infolibre.es/veranolibre/ochenta-anos-operacion-barbarroja-ofensiva-nazi-cambio-curso-segunda-guerra-mundial_1_1207993.html"  > Segunda Guerra Mundial</a> y se llamaba el Departamento de Guerra. Y para mí, eso es realmente lo que es. Defensa es parte de eso", <strong>comentó Trump </strong>durante una reunión con su homólogo coreano, Yoon Suk-yeol.</p><p>La idea de restaurar el "Departamento de Guerra" fue mencionada por primera vez por la <strong>Administración en marzo pasado</strong>, cuando Pete Hegsth sacó a relucir el tema pero<strong> sin detallar si la iniciativa</strong> implicaría cambios estructurales en el funcionamiento del Pentágono.</p><p>El Departamento de Guerra fue el <strong>nombre oficial de la institución militar estadounidense hasta 1947</strong>, cuando se reformó y pasó a llamarse <a href="https://www.infolibre.es/internacional/eeuu-denuncia-cazas-venezolanos-sobrevolaron-buques-caribe_1_2057596.html"  >Departamento de Defensa</a> como parte de una estrategia más diplomática durante la Guerra Fría. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Sep 2025 15:30:56 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Trump recupera hoy el "Departamento de Guerra", antiguo nombre del Departamento de Defensa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Donald Trump,Defensa,Segunda Guerra Mundial,Partido Republicano EE UU]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hiroshima, Ucrania, Gaza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/hiroshima-ucrania-gaza_129_2047928.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/640574ef-5e97-4acc-8684-58ed4d996d82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Hiroshima, Ucrania, Gaza"></p><p>Uno <strong>convive con los libros</strong> que ha leído. Ser lector se convierte en algo más que una costumbre o una afición o un trabajo. Esa parte de <strong>nuestras lecturas que se hace identidad </strong>suele definirnos. Son como los recuerdos y las sombras que viajan junto a nosotros en el viento de los años. Miramos la realidad con los mismos ojos con los que hemos leído la guerra de Troya en la épica grecolatina o en la tragedia <em>Hécuba</em> de Eurípides, o los que relacionan en nuestra memoria la idea de catástrofe histórica con las <strong>bombas sobre Hiroshima y Nagasaki</strong>. De manera temerosa, llegamos desde nuestras lecturas a<strong> temer las circunstancias del mundo</strong> en el que habitamos ahora.</p><p>El deseo de contar y contarnos nos vincula en el tiempo. Los supervivientes de las catástrofes, desde Troya a la Alemania nazi, desde el <strong>exterminio nuclear de las ciudades de Japón hasta el genocidio de Gaza</strong>, necesitan contar sus historia<strong>s </strong>para que <strong>no se olvide lo ocurrido</strong>. Acabamos de recordar el 80 aniversario de la tragedia que provocó la bomba atómica lanzada por los EE.UU sobre Hiroshima. Yo, en mi militancia de lector, he preferido recordar el 79 aniversario de la publicación de <em><strong>Hiroshima </strong></em><strong>en la revista </strong><em><strong>The New Yorker</strong></em>,<em> </em>una historia literaria de lo ocurrido escrita por John Hersey, corresponsal de guerra y novelista norteamericano nacido en China en 1925. La editorial Debate publicó hace 10 años la magnífica traducción de <em>Hiroshima</em> que hizo Juan Gabriel Vásquez. No es un libro escrito para entretener, la lectura a veces se hace difícil, pero <strong>vive con nosotros</strong> cada vez que se establecen debates sobre las guerras y los genocidios.</p><p>La barbarie suele valerse de la mentira. Una <strong>trama política intentó justificar el bombardeo atómico </strong>en nombre de la bondad: se necesitaba acabar una guerra y<strong> </strong>salvar las vidas que iban a cobrarse los nuevos enfrentamientos de EEUU y Japón. El rigor de los estudios históricos ha demostrado que en agosto de 1945 los japoneses se daban ya por derrotados y buscaban el final, algo que sabía EEUU.  La intención de la bomba atómica no fue acabar con una guerra, ya terminada, sino probar un nuevo armamento y<strong> establecer una dinámica de poder en la posguerra</strong>. A ese interés por mandar en el mundo se <strong>sacrificaron más de cien mil vidas</strong>.</p><p>John Hersey hace literatura, no entra en polémicas sobre los datos ofrecidos por el Gobierno americano y se dedica a <strong>contar las vidas de algunos habitantes de Hiroshima</strong>, lo que estaban haciendo el 6 de agosto de 1945, a las ocho y quince minutos de la mañana, cuando la ciudad estalló. Muchos debates pierden sentido, muchos argumentos se quedan sin razón, al tocar la piel de unos seres humanos y al <strong>reconocer todas las vidas que se ocultan</strong>, una a una, bajo los números que nos ofrecen las cifras resumidoras.</p><p>La señorita Sasaki estaba trabajando en su oficina. Unas estanterías llenas de libros se le vinieron encima. Hersey escribe: “Allí, en la fábrica de estaño, en el primer momento de la era atómica, <strong>un ser humano fue aplastado por los libros</strong>”. Libros como escombros.</p><p>Eurípides advirtió que las guerras tienen consecuencias más allá de las batallas. Y Ulises afirmó, cuando Hécuba le recordaba que había salvado la vida porque ella no lo denunció como espía dentro de la corte de Troya, que la compasión puede ser un gran error. Las <strong>guerras van más allá de las batallas</strong>, se convierten en discursos de odio, en inseguridad ante la amenaza de los otros, y justifican la sustitución de la convivencia por el armamento. La nueva mitología de la guerra se convierte en una <strong>religión alimentada por los dioses del dinero</strong>, poco partidarios de las compasiones.</p><p>Son los vientos que hoy nos empujan. Mi militancia lectora sabe que la cultura, el progreso, la ciencia y la técnica pueden caérsenos sobre la cabeza, como le ocurrió en Hiroshima a la señorita Sasaki. <strong>¿Debemos asumir esta idea del futuro? </strong>Los ojos que han leído a Eurípides y a Hersey responden que no, que ese no es el camino. Detrás de las polémicas, los argumentos, las mentiras y las artimañas, está lo que de verdad importa: <strong>la dignidad de la vida humana</strong>. No podemos enterrarla bajo<strong> los escombros de las cifras</strong>, ya sean de víctimas o de cuentas de beneficios en las fábricas de armas. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Aug 2025 16:25:39 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Hiroshima, Ucrania, Gaza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Bombas sobre Gaza,Segunda Guerra Mundial,Estados Unidos,Japón,Venta armas,Armas nucleares]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los Museos de la Paz de Hiroshima y Nagasaki reciben récord de visitantes tras el Nobel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/museos-paz-hiroshima-nagasaki-reciben-record-visitantes-nobel_1_2041473.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e336fd85-0616-4b45-a4d3-9b1ed7539783_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los Museos de la Paz de Hiroshima y Nagasaki reciben récord de visitantes tras el Nobel"></p><p>Los Museos de la Paz de Hiroshima y Nagasaki recibieron en 2024 a unos<strong> 3 millones de visitantes</strong>, una cifra récord que llega después de que los supervivientes de las bombas atómicas ganaran en 2024 el Premio Nobel de la Paz y mientras el país vive una oleada de turismo.</p><p>En el caso del Museo Memorial por la Paz de Hiroshima, este recibió a más de 2 millones de personas en el año fiscal japonés de 2024 (desde abril de ese año hasta el pasado febrero), una cifra <strong>récord</strong>.</p><p>El pasado marzo, alcanzó también el hito de los 80 millones de visitantes desde su apertura, en el año en el que conmemora el 70 aniversario de la misma y en el que se cumplen<strong> </strong><a href="https://www.infolibre.es/internacional/hiroshima-recuerda-77o-aniversario-bomba-nuclear_1_1296784.html"  >80 años del suceso que devastó </a>por completo esta ciudad japonesa.</p><p>"Debido a la <strong>debilidad del yen</strong>, se ha producido un ambiente que facilita a los extranjeros venir a Japón", explicó a EFE el director asistente del mismo, Toshihiro Toya, durante un viaje de prensa el pasado julio organizado por el Centro de Prensa Extranjera de Japón (FPCJ).</p><p>Toya espera que aquellos que se desplazan a Japón acudan no sólo a sus principales ciudades, como Tokio, Kioto u Osaka, pero también a Hiroshima, "una ciudad que cuenta con<strong> dos Patrimonios de la Humanidad</strong>: la Cúpula de la Bomba Atómica y el santuario de Itsukushima (en la isla de Miyajima)".</p><p>Japón recibió en los primeros seis meses de este 2025 a 21,51 millones de visitantes, un nuevo récord, por lo que si sigue esta tendencia podría alcanzar los<strong> 40 millones</strong> a finales de este año, por encima de los 36 millones de 2024.</p><p>El director asistente considera que la tendencia también ha aumentado entre aquellos "que quieren <strong>aprender sobre la paz</strong>" y la Bomba Atómica de Hiroshima.</p><p>Ubicado cerca de la zona cero donde estalló la bomba sobre el centro de la ciudad del oeste japonés, el Museo Memorial de la Paz de Hiroshima, que abrió sus puertas en 1955, exhibe enseres de las víctimas, fotografías de las consecuencias de la radiación, escombros de la época o una <strong>reproducción del dispositivo utilizado, </strong>Little Boy, entre otros artilugios y documentos.</p><p>El centro busca <strong>transmitir los horrores </strong>de las armas nucleares, como primera ciudad en ser objetivo de un bombardeo atómico.</p><p>Los líderes del denominado <strong>Grupo de los Siete</strong> (G7, conformado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) visitaron el museo durante su estancia en la ciudad con motivo de la cumbre del grupo en 2023, así como el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, que participó en aquella cita.</p><p>La visita de los líderes ha tenido también un <strong>efecto llamada</strong> que se ha traducido en un incremento de los visitantes mensuales al centro.</p><p>El número de asistentes al Museo de la<a href="https://www.infolibre.es/veranolibre/hiroshima-nagasaki-final-atomico-segunda-guerra-mundial_1_1116012.html"  > Bomba Atómica de Nagasaki </a>en el año fiscal 2024 superó los 800.000 por primera vez en más de dos décadas, un <strong>incremento del 6,9 %</strong> con respecto al año anterior, y la primera vez que se alcanza esta cifra desde 2001.</p><p>El museo recibió el mayor número de visitantes de su historia en el año fiscal 1996, cuando abrió sus puertas, con unas 1.135.000 personas. Desde el año fiscal 2002, la cifra anual se ha mantenido de <strong>forma constante </strong>entre los 650.000 y 750.000 visitantes, aunque cayó drásticamente a unos 230.000 en 2020 debido a la pandemia.</p><p>Desde la división municipal de promoción de la paz señalan que el aumento en las<strong> escalas de cruceros</strong> en Nagasaki ha sido uno de los factores que explican el repunte.</p><p>"La actual situación de<strong> tensión en el mundo </strong>y la concesión del Premio Nobel de la Paz podrían haber incrementado el interés global por las armas nucleares", indicó un funcionario del área. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Aug 2025 16:42:52 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los Museos de la Paz de Hiroshima y Nagasaki reciben récord de visitantes tras el Nobel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Relaciones internacionales,Acuerdos paz,Segunda Guerra Mundial,Japón,Turismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Caos en la Estación del Norte de París tras aparecer una bomba de la Segunda Guerra Mundial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/caos-estacion-norte-paris-aparecer-bomba-ii-guerra-mundial_1_1956464.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b25c9092-953e-4ff9-abec-3ad71eb24fda_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Caos en la Estación del Norte de París tras aparecer una bomba de la Segunda Guerra Mundial"></p><p>La parisina Estación del Norte, <strong>la más transitada de Europa con más de 600.000 pasajeros diarios</strong>, está totalmente paralizada tras el descubrimiento de una bomba de la Segunda Guerra Mundial y ha tenido que cancelar buena parte de su tráfico ferroviario para este viernes, incluyendo los Eurostar, según recoge EFE. </p><p>El proyectil, de más de un metro de largo e intacto, fue descubierto esta pasada noche<strong> "en medio de las vías" </strong>durante unos trabajos a la altura de Saint Denis, pocos kilómetros al norte de París, anunció la empresa ferroviaria estatal SNCF.</p><p>Buena parte del tráfico ha tenido que cancelarse para este viernes, tanto los trayectos nacionales como los internacionales, que incluye los <strong>Eurostar a Londres, Bruselas y Amsterdam</strong>, pero también los nacionales. Algunos de esos trenes podrán salir desde la estación de Lyon.</p><p>Así, las líneas Londres-París, París-Londres, Bruselas-Paris y París-Bruselas <strong>no funcionarán esta jornada</strong>, señaló Eurostar. Muchos viajeros han tenido que buscar alternativas de última hora para sus desplazamientos.</p><p>También ha quedado<strong> muy afectada la circulación de los trenes regionales</strong> TER y los de cercanías de la red RER, que comunican París con su periferia, varias de cuyas líneas pasan por esa estación. Las autoridades ha enviado un equipo de desactivación de explosivos para neutralizar el artefacto, y se espera que la circulación pueda reanudarse durante la mañana. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Mar 2025 11:00:57 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Caos en la Estación del Norte de París tras aparecer una bomba de la Segunda Guerra Mundial]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,París,Segunda Guerra Mundial,Trenes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Auschwitz celebrará el 80º aniversario de su liberación centrado en las víctimas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/auschwitz-celebrara-80o-aniversario-liberacion-centrado-victimas_1_1934867.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/efbf602b-1a33-4cb8-9ab0-e8af594819f8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Auschwitz celebrará el 80º aniversario de su liberación centrado en las víctimas"></p><p>El Museo de Auschwitz-Birkenau celebrará el lunes el 80º aniversario de la liberación del que <strong>fue el mayor campo de concentración y exterminio nazi</strong> en un acto conmemorativo en el que participarán 59 delegaciones encabezadas por jefes de Estado, de gobierno, ministros y otras autoridades entre las que figuran los reyes de España, Felipe VI y su esposa, la reina Letizia, según informa EFE.</p><p>En el aniversario, los responsables del museo, encargado de preservar la memoria del Holocausto y las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial, <strong>quieren dar protagonismo a los 50 supervivientes del campo de exterminio</strong> que se sumarán a los homenajes previstos para un día en el que sólo tomará la palabra un político, el presidente polaco Andrzej Duda.</p><p>Al margen de esa intervención, en el principal acto conmemorativo, la organización ha decidido que, por primera vez desde que se celebran los aniversarios de la liberación, <strong>no haya discursos de líderes político </strong>y las palabras que se escuchen sean las de los supervivientes, personas cuyos testimonios son cada vez más escasos debido al paso del tiempo.</p><p>"<strong>Queremos centrarnos en los últimos supervivientes que están entre nosotros</strong> y en su historia, su dolor, su trauma y su manera de plantearnos obligaciones morales para el presente", Piotr Cywiński, director del Museo de Auschwitz-Birkenau. </p><p>Como reconoce Michael Bornstein, uno de los supervivientes, es muy posible que nunca vaya a reunirse un número tan grande de personas que pasaron por el campo y, aunque "<strong>no será fácil regresar a Auschwitz</strong>, esta conmemoración será la última de este tipo y allí estaremos".</p><p>Más de medio centenar de países y organizaciones internacionales acudirán a los actos conmemorativos del lunes, y junto a los reyes de España, también han confirmado su asistencia los monarcas del Reino Unido, Bélgica, Países Bajos, Dinamarca y Suecia, así como los <strong>presidentes de Italia, Francia, Alemania, Austria y Polonia</strong>.</p><p>Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump ha encargado la responsabilidad de representar a su país a<strong> Steve Witkoff</strong>, enviado de su administración para Oriente Medio, y a <strong>Howard Lutnick</strong>, secretario de Comercio. </p><p>Además, estarán presentes los altos representantes de la <strong>Comisión Europea, el Parlamento Europeo, el Consejo Europeo</strong>, el Consejo de Europa, la OTAN, las Naciones Unidas, la UNESCO y la Soberana Orden de Malta.</p><p>La conmemoración también se ha visto envuelta en cierta polémica debido a las especulaciones sobre la posible asistencia del primer ministro israelí, <strong>Benjamín Netanyahu</strong>.</p><p>La Corte Penal Internacional emitió el año pasado una orden de arresto contra Netanyahu por crímenes de guerra y lesa humanidad, pero el primer ministro polaco, el conservador Donald Tusk, <strong>confirmó que cualquier político israelí podrá asistir a la ceremonia sin temor a ser arrestado</strong>.</p><p>El Gobierno israelí anunció que e<strong>stará representado por su ministro de Educación</strong>, Yoav Kisch.</p><p>No se ha invitado a <strong>ninguna delegación de la Federación de Rusia</strong>, debido a la guerra de agresión rusa contra Ucrania. </p><p>Como recordatorio del sufrimiento y ausencia de las víctimas de Auschwitz-Birkenau, en la puerta principal del campo se ha colocado uno de los vagones de mercancías que se utilizaban para transportar a los presos en unas condiciones inhumanas que eran solo el preludio de un sufrimiento mayor.</p><p>Para muchas de las personas que llegaron a Auschwitz, el viaje en estos vagones fue el último de sus vidas, pues al llegar al campo eran seleccionados<strong> para desempeñar trabajos forzados hasta la muerte </strong>o para ser llevados directamente a las cámaras de gas.</p><p>La mayoría de los prisioneros, sobre todo los niños, mujeres y ancianos, <strong>fallecían en su primer día en Auschwitz</strong>.</p><p>El campo nazi de Auschwitz-Birkenau, el mayor de los construidos por Alemania en la Segunda Guerra Mundial, fue establecido en 1940,<strong> inicialmente como campo de prisioneros polacos</strong>, pero muy pronto se amplió hasta convertirse en un complejo de instalaciones dedicado a exterminar seres humanos de manera sistemática y a escala industrial.</p><p>Se estima que al menos <strong>1,1 millones de personas murieron en Auschwitz</strong>, la mayoría de ellas judíos, pero también fueron asesinados polacos, romaníes, prisioneros de guerra soviéticos y personas de otras nacionalidades.</p><p>El 27 de enero de 1945, las tropas soviéticas liberaron el campo y <strong>rescataron a unos 7.000 supervivientes</strong> que habían sido testigos de cómo los responsables del campo habían intentado destruir todas las pruebas de sus crímenes antes de huir.</p><p>Las Naciones Unidas<strong> designaron en 2005 esa fecha como Día Internacional en Memoria del Holocausto</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Jan 2025 12:41:47 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Auschwitz celebrará el 80º aniversario de su liberación centrado en las víctimas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Polonia,Segunda Guerra Mundial,Holocausto,Memoria histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La agonía de la calamidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/agonia-calamidad_1_1901880.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/61edf35d-9ed6-460a-a3d7-95edca462749_16-9-discover-aspect-ratio_default_1016068.jpg" width="902" height="507" alt="La agonía de la calamidad"></p><p><strong>Antonio Scurati</strong></p><p><strong>Editorial Alfaguara (2024)</strong></p><p>La nieve, el hielo, la ventisca que congelan el tuétano a cuarenta bajo cero en los cercos a las soviéticas Moscú y Stalingrado. El sol que incendia la piel y la arena que succiona los pies en los desiertos norteafricanos de Tobruk y El Alamein. La lluvia glacial que germina barro y desorientación en la frontera de Grecia y Albania.<strong> </strong>Las montañas de los Alpes franceses donde los soldados y los mapas italianos pierden las coordenadas. La conjura meteorológica, la conspiración del clima extremo contra los más extremistas. Derrotas en los frentes. El pasmo en la frente de dos aliados irreconciliables, <strong>Hitler </strong>y <strong>Mussolini</strong>. "La carne contra el hierro".</p><p>Morder el mal infligido por nazis y fascistas, convencidos del fulgor de su victoria para sojuzgar el mundo. <a href="https://www.penguinlibros.com/es/literatura-contemporanea/350079-ebook-m-la-hora-del-destino-9788420477374?srsltid=AfmBOorV1O3mDADUw7bJwxzMSdGDr2RuvgOWovIV3zie1z6MbTpRtcdH" target="_blank"><em>La hora del destino</em></a><em>.</em> Rebajar el miedo al terror de unas doctrinas armadas, <em>su lucha</em>. "En el siglo XX las guerras no se ganan con los ejércitos sino con las ideologías". Idearios de sangre reducidos a un verbo. "Toda su esperanza humana se resume en esa palabra violenta y vulgar, a la que siempre ha entregado sus deseos, en la guerra como en el amor: aplastar". Scurati atribuye este infinitivo de infierno a Mussolini. Antesala del epíteto infinito de Hitler: exterminador, con acepción excluyente: "abrumar al enemigo por debajo de tu nivel de civilización. Aniquilarlo". </p><p>El <em>Führer</em> y el <em>Duce</em>, dos dictadores asimétricos sobre un Eje de ejércitos donde también milita el lejano Japón. "La Italia de <strong>Mussolini </strong>es el único verdadero aliado de la Alemania nazi". La impetuosa invasión germana de Polonia, Checoslovaquia, Austria, Holanda, Bélgica y, sobre todo, Francia enardece al italiano. Ansía participar en el festín del reparto. El 10 junio de 1940, declara la guerra a ingleses y franceses, ya vencidos, para sentarse a la mesa con una carta de reclamaciones más extensa. Mientras minan el mundo, los dos tiranos<em> </em>se reúnen quince veces. Dos islas de necesidad. El nazi apuntala al fascista para no duplicar el hundimiento. "<strong>Hitler </strong>cree en el destino. Cree que la caída del único hombre que no le hace sentirse solo en el mundo sería también la suya". No hay querer, solo egolatría.            </p><p>Las derrotas italianas –a los pocos meses de exhibir su furor guerrero– ceban la soberbia alemana, escudada en sus conquistas con militares mejor pertrechados. Pienso que engorda la desconfianza y el cinismo entre las dos partes de una misma trinchera. En la orilla fascista: "Mussolini siente que los intereses alemanes entran en conflicto con los italianos". <strong>Goebbels</strong>, artífice de la propaganda gamada, expresará la arrogancia aria: "los italianos han llevado a la ruina todo el prestigio militar del Eje… Son una raza neolatina". La alianza del desprecio tras el fracaso de las tropas mussolinianas en su intento –no anticipado al socio– de invadir Grecia. "La Italia fascista ha demostrado ser incapaz de librar su propia guerra por sí sola".<strong> </strong>El recelo, sustrato del rencor. El <em>Duce </em>descalifica al <em>Führer</em>: "Es un histérico… Demasiado me hizo sentir y pesar su bondad, su generosidad, su fuerza y superioridad". "Odio a los alemanes. ¡Este trágico bufón!", arremetió antes de avistar su propio desplome.                                                                                          </p><p>Nunca derivó en ruptura esta relación desequilibrada de dos de los mayores desequilibrados de todas las épocas. El envés<em> </em>de su perturbación fue <strong>Stalin</strong>. <strong>Hitler </strong>dobló el engaño. Al sátrapa bolchevique, con quien había pactado no agredirse, en 1939. Y a Mussolini, por no anunciarle su invasión de la Rusia soviética. El fascista está "en la playa con su familia" mientras desfila la <em>Operación Barbarroja</em>. "Las dos ideologías totalitarias del siglo… se aprestan a batirse". Los escuadrones y tanques nazis violan la frontera rusa el 22 de junio de 1941. Estalla "la batalla más colosal de la historia de la humanidad". Los alemanes la pronostican como una tormenta: "la Rusia de Stalin será borrada del mapa en ocho semanas". Aunque desavisado, Mussolini se acopla a la cruzada nazi-fascista contra el "marxismo asiático". "Una guerra de ideologías y diferencias raciales y tendrá que librarse con una dureza sin precedentes, despiadada y sin tregua", puntualiza el <em>Führer</em>. El paseo militar por los campos en verano les impide detectar el cepo urbano que los atrapará. Moscú y Stalingrado se acorazan. El otoño cae temprano y el invierno apresura su crudeza: apuesta todo al rojo para negar el negro. Diciembre de 1941. Decenas de miles de alemanes y de italianos perecen en la primera retirada. Una "legión fantasma" de blancos imperfectos abatida en la estepa blanca.</p><p>"Como piedra en el río", no regresaron. La muerte de sus soldados no nubló a <strong>Mussolini </strong>una sensación de íntima victoria. Miseria moral. A él, que ha somatizado otras pérdidas, la derrota alemana "lo hace feliz". Confiesa a <strong>Clara Petacci</strong>, su joven amante hasta sus finales: "quizá los alemanes comprendan que se equivocaron…" con Rusia. No. Retornarán, tropezarán en la misma helada. En febrero de 1943, Hitler escribe a Mussolini, "lucharé en el este, hasta que este coloso se derrumbe, y ello con o sin aliados". "Me pregunto si no es demasiado arriesgado repetir la lucha contra el espacio infinito y prácticamente inalcanzable y esquivo de Rusia", responde un <em>Duce </em>dubitativo. </p><p>El fascista no se desancla del nazi. Le sugieren una paz en solitario con los soviéticos. En mayo de 1943, el rey de Italia, <strong>Víctor Manuel III</strong>, le pide saltarse el Eje. "Deberíamos<strong> </strong>pensar muy seriamente en la posible necesidad de desvincular el destino de Italia del de Alemania".<strong> Mussolini </strong>se niega. "Hablar de paz por separado es de idiotas". Acelera la cuenta  atrás hacia <em>la hora del destino. </em></p><p>Veinte años de fascismo no sucumbirán por las derrotas en los reductos de un imperio menor en el norte de África. No los matará la traición de amigos asesinos en los Balcanes. No se acabarán por la impericia militar en las cordilleras de Grecia y de Francia. Los aplastarán la contumacia del pacto con Hitler y no levantar las levas del frente ruso. Los arrasará una alocada declaración de guerra a Estados Unidos cuando Japón atacó Pearl Harbor. Los acabará su enfrentamiento con la astucia británica. Los dinamitarán las bombas <em>aliadas </em>sobre Roma y Nápoles y Génova, y el desembarco en Sicilia.<strong> </strong></p><p>"Todo se quiebra, se hace añicos en mis manos… Todo ha sido inútil… Sí, soy un fracasado", confiesa <strong>Mussolini </strong>a <strong>Petacci</strong>. Diecinueve fascistas –de veintiocho posibles– apuntillan a su<em> Jefe, </em>"solo entre todos ellos". El momento<em> M.</em>, las dos y media de la madrugada del 25 de julio de 1943. Concluye "un instante en el tiempo y toda una era, un recuerdo confuso y una melancolía creciente, un día y toda una vida". A las cinco de la tarde, el monarca lo descabella. Lo trasladan en una ambulancia a la Academia de carabineros, su cárcel provisional. "El inventor del fascismo ha caído así, sin hacer ruido". <em>Duce </em>sin atributos.</p><p>Queda colgar el desenlace de <em>M.</em>, pendiente para abril del 2025, ochenta años después de la liberación de Italia y de Europa. El último destino del <em>hijo del siglo</em>. Tres mil páginas de una saga donde perciben su reflejo los fascinados por el fascismo. Vetan a <strong>Scurati </strong>desde el poder ultra en su país. Populismo que carcome el sistema desde el sistema. Aniquilar ideas. Blanquear las camisas negras o pardas o azules. Camadas de calamidad. </p><p><em>* </em><em><strong>Prudencio Medel </strong></em><em>es periodista.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Nov 2024 20:00:10 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Prudencio Medel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La agonía de la calamidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura europea,Segunda Guerra Mundial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Ser enviado a la cantera era una condena a muerte": el infierno en los campos nazis ante la pasividad franquista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/enviado-cantera-condena-muerte-infierno-campos-nazis-pasividad-franquismo_1_1767923.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a879025f-b575-4304-bc6b-1dace71bc5df_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt=""Ser enviado a la cantera era una condena a muerte": el infierno en los campos nazis ante la pasividad franquista"></p><p>La del 23 de mayo de 1944 fue una noche trágica –otra más– en Ebensee, un subcampo de Mauthausen. A eso de las nueve, el comandante Otto Riemer llegó al recinto con un joven de las SS. Ambos iban armados. Y completamente borrachos, comenzaron a disparar con su revólver y pistola contra los prisioneros. Varios murieron. Entre ellos, un español. Se llamaba <strong>Baudilio Ventura</strong>, era natural de Gavà y llevaba encerrado, con el número de prisionero 11.820, desde julio de 1942. En su certificado de defunción se consignó como motivo del fallecimiento "intento de huida", a pesar de que en los registros internos de Ebensee se dejó constancia de lo que había sucedido. Su muerte se sumó a la de Miguel Costa, que pereció en el mismo campo apenas un par de meses antes.</p><p>Ambos casos forman parte de <a href="https://www.esferalibros.com/libros/deportados-y-olvidados/" target="_blank"><em><strong>Deportados y olvidados. Los españoles en los campos de concentración nazis</strong></em></a> (La Esfera de los Libros, 2024), de los historiadores del Grupo de Investigación Complutense sobre la Guerra Civil y el Franquismo (Gigefra) Diego Martínez y Gutmaro Gómez. La obra, que forma parte de una investigación más amplia que se ha desarrollado durante el último lustro, trata de profundizar en lo vivido por miles de españoles en la red de <em>Konzentrationslager</em> (KL) del Tercer Reich. Y, realmente, lo hace. En base a la documentación de más de una quincena de archivos, realiza una detallada radiografía de lo que fue el infierno nazi, del principio al final. Y pone sobre la mesa un listado de 175 páginas con los nombres de españoles que lo vivieron en sus carnes.</p><p>Las deportaciones de <em>rotspanier</em> –como les llamaban los dirigentes nazis– a los centros de concentración del Tercer Reich arrancó tras la caída de Francia. El <strong>6 de agosto de 1940, llegaron los primeros españoles a Mauthausen</strong>. "Lo hicieron como prisioneros de guerra franceses", explica Martínez en conversación con <strong>infoLibre</strong>. Ubicado a pocos kilómetros de la localidad austriaca de Linz, era el único campo de tercera categoría, es decir, para "incorregibles". "Uno de los peores de toda la red", dice el historiador. Durante la guerra, fueron encerrados allí al menos 7.251 compatriotas, más del 70% de los que pasaron por la red de <em>Konzentrationslager. </em>De ellos, más de cuatro millares perdieron la vida. Como el gaditano Antonio Aldeguera. O el barcelonés Josep Benet. O el navarro Felipe Eguillor.</p><p>Una vez que se extendió sobre los <em>rotspanier</em> la custodia protectora, el instrumento usado por los nazis para suspender las garantías legales de los ciudadanos, las deportaciones se convirtieron en masivas. Así, el 25 de septiembre de 1940, las comandancias de la Wehrmacht recibieron la orden ejecutiva para detener a aquellos "combatientes de la España roja", tanto alemanes como extranjeros –lo que incluía a brigadistas internacionales–, que hubieran luchado "con armas" contra Franco, que no tuvieran más de 55 años y que fueran "aptos para trabajar". "Si los combatientes extranjeros de la España roja son de nacionalidad española, <strong>serán trasladados directamente a un campo de concentración</strong>", completaba aquella circular.</p><p>Aquella orden coincidió con el viaje a Berlín del cuñado del dictador y ministro de la Gobernación, <strong>Ramón Serrano Suñer</strong>. Una visita en la que se reunió con Adolf Hitler y el ministro de Exteriores, Joachim von Ribbentrop. Las actas de los encuentros en Berlín no revelan, según los historiadores, "ninguna cuestión política o diplomática que no fueran exclusivamente las de índole militar con vistas a la entrada de España en la guerra". Por eso, Martínez descarta que las deportaciones de españoles a campos de concentración se produjeran por expreso "deseo" del Gobierno franquista o del filonazi Suñer. "Acababan allí porque eran sometidos a las políticas de seguridad del Reich", señala el historiador al otro lado del teléfono.</p><p>Pero eso no quiere decir que el régimen no tuviera conocimiento de lo que pasaba. Era plenamente consciente, pero prefirió mirar hacia otro lado. "El Gobierno lo sabía, pero no le importaba", desliza el historiador. Pone como ejemplo de ello el llamado convoy de la Angulema, un tren con 927 españoles que salió de la localidad francesa hacia Mauthausen. El mismo día de su partida, la Embajada alemana en Madrid cursó una nota al Ministerio de Asuntos Exteriores preguntando si el Gobierno franquista <strong>estaba dispuesto a hacerse cargo de 2.000 "españoles rojos" internados en la ciudad gala</strong>. Unos días después, reiteró su petición, ampliándola a los 100.000 "rojos españoles" que se hallaban en "campos de concentración instalados en los territorios franceses ocupados".</p><p>Lo habitual, explica Martínez, es que la respuesta de las autoridades españolas pasase por el "silencio administrativo". <strong>"Que no respondieran a las notas verbales diplomáticas es bastante significativo"</strong>, señala. También con los sefarditas, continúa el historiador, la reacción del Gobierno franquista fue "bastante tardía" y poco "entusiasta". "Aunque seguramente ha habido razones muy importantes que han motivado que nuestro Gobierno permita que los sefarditas españoles de Salónica sean llevados a campos de concentración en Alemania, es mi deber decirle que el hecho ha causado deplorable efecto no solo en nuestra colonia, sino entre los griegos e italianos", se quejaba el 30 de julio de 1943 el cónsul general español en Atenas, Romero Radigales, al ministro de Exteriores.</p><p>Sofía y Miriam Gerzom-Hurwitzsl, hijas de una importante familia de empresas de reaseguro con sede en Barcelona, fueron dos de las sefarditas españolas que terminaron en el campo de Bergen-Belsen, donde también estuvieron Anna Frank y su hermana Margot. <strong>Afortunadamente, acabaron liberadas</strong>. Una suerte que no tuvo la familia Gattegno. Tanto Vitalis, comerciante, como su mujer Andrée, enfermera, y su cuñada Denise fueron deportados a Auschwitz el 17 de diciembre de 1943 en el convoy número 63, que partió de territorio galo. Mes y medio después, los tres murieron en el tristemente famoso campo de concentración.</p><p>La obra realiza una radiografía exhaustiva de la máquina de muerte que supuso la red de <em>Konzentrationslager</em> del Tercer Reich. En Mauthausen no son pocos los testimonios que recogen operaciones de gaseado en movimiento en los llamados por los españoles "camiones fantasma", vehículos con capacidad para entre cuarenta o cincuenta personas. Asesinatos que también se llevaron a cabo en el castillo de Hartheim. Allí se arrebató la vida a por lo menos medio millar de compatriotas. Algo que se sabe, en parte, <strong>gracias al papel que jugaron algunos españoles en el área administrativa de la Oficina Política del campo</strong>, lo que permitió conservar un registro de fichas completo o una lista de asesinados en el castillo: Ricardo Alba, Alfonso Barqueros, Jesús Dalmau, José Silva...</p><p>También los experimentos médicos con prisioneros eran habituales. Se sabe que al menos <strong>34 españoles fueron sometidos a este tipo de procesos al menos en Dachau, Buchenwald o Mauthausen</strong>. Y, por supuesto, el trabajo esclavo, razón de ser de los campos. "Ser enviado a la cantera era una condena a muerte", asevera Martínez. <strong>Asesinatos, malos tratos y explotación combinados con una alimentación "ridícula"</strong>. Para sobrevivir, cuenta el historiador, era "fundamental" llevarse bien con las personas que trabajaban en cocina o que ejercían como jefes de las barracas, que eran los que se encargaban de hacer el reparto. De ellos dependía, al fin y al cabo, poder meter en el cuerpo un puñado más de calorías cada día. </p><p>Muchas compañías sacaban tajada, precisamente, del trabajo esclavo, con jornadas laborales que podían situarse en las once horas. "Muchos subcampos se construyeron, precisamente, a raíz de peticiones de mano de obra que hacían las empresas privadas", señala Martínez. Sobre todo, dice, de la "industria aeronáutica, farmacéutica y de la automoción". En la obra se habla de <strong>Bayer, IG Farben, Steyr, Hugo Schneider o Heinkel</strong>, una de las pioneras en integrar parte de su actividad con los campos de concentración. En Abteroda, subcampo de Buchenwald, <strong>el trabajo se centraba en la producción de agentes químicos para fabricar explosivos para BMW</strong>. </p><p>Por este último pasó la turolense Secundina Barceló. Ella fue una de las muchas mujeres que pasaron, antes de ser trasladadas a otros lugares, por Ravensbrück, un campo de concentración exclusivo para mujeres del que sacó partido Siemens y cuyas prisioneras fueron utilizadas como esclavas sexuales en los burdeles que se instalaron en diferentes recintos en la red de <em>Konzentrationslager</em>. "Heinrich Himmler lo vislumbró como un incentivo para aumentar la productividad de los presos", trata de explicar el historiador. Al menos dos centenares de mujeres de Ravensbrück fueron prostituidas en ese sistema institucionalizado a mediados de 1943. <strong>"Se las prometía una libertad a los seis meses que nunca llegaba"</strong>, sentencia Martínez.</p><p>Casi ocho décadas después de la caída del Tercer Reich, <em>Deportados y olvidados</em> arroja algo más de luz sobre el infierno que vivieron miles y miles de españoles ante el silencio cómplice de las autoridades franquistas. Una cifra que, concede el historiador, nunca podrá ser cuantificada totalmente. "<strong>Es absolutamente imposible de obtener</strong>. Hay que tener en cuenta que muchos nombres no fueron registrados en los libros oficiales, ya fuera porque fueron asesinados nada más llegar, porque llegaron muertos o porque se quiso ocultar su entrada. Además, las liberaciones también fueron completamente caóticas", resalta Martínez. Ellos, por el momento, ponen sobre la mesa algunos listados que están contrastados.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Apr 2024 18:14:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Álvaro Sánchez Castrillo]]></author>
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      <media:title><![CDATA["Ser enviado a la cantera era una condena a muerte": el infierno en los campos nazis ante la pasividad franquista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Historia,Gobierno,Dictadura,Segunda Guerra Mundial,Alemania]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Oppenheimer y la ucronía inversa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/oppenheimer-ucronia-inversa_129_1565678.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3f693a53-8b41-4f76-af99-3232c4e6c243_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Oppenheimer y la ucronía inversa"></p><p>La historia de Robert Oppenheimer que ahora vemos en los cines es la historia de un arrepentimiento, <strong>al menos eso se concluye de la reconstrucción del relato que envolvió la vida del físico</strong> que fue capaz de superar el límite de la teoría para comprobar que tenía razón, aunque luego tuviera que arrepentirse de ello. </p><p><strong>El arrepentimiento es muy útil cuando se tiene conciencia de injusticia en la acción</strong>. Saber que las cosas se hacen abusando del poder, explotando a la gente, discriminando a las mujeres y a otros grupos de la población, <strong>necesita tener a mano el arrepentimiento para acudir a él cuando la ocasión lo requiera</strong>. De ese modo se produce una especie de “ucronía inversa” que lleva a hacer creer que las cosas han transcurrido de otra forma por el simple hecho de haberse arrepentido de la decisión que ha dado lugar a la realidad actual.</p><p>Oppenheimer es un buen ejemplo, pero lo vemos a diario en la política.</p><p>Robert Oppenheimer <strong>dirigió el </strong><em><strong>proyecto Manhattan</strong></em><strong> que condujo a la creación de la bomba atómica, y participó en la selección de los objetivos de Hiroshima y Nagasaki </strong>consciente de las muertes y el daño que iba a causar, pero en todo momento se mantuvo en su decisión, a pesar del movimiento crítico que surgió dentro de la propia comunidad científica. Al final de todo, cuando los hechos superaron la teoría en el resultado, <strong>se arrepintió y con ello creó una realidad diferente para él</strong>.</p><p>Como dice el almirante Lewis Strauss en la película, <strong>los aficionados buscan el sol, pero el poder se queda en la sombra</strong>. Y el poder en nuestra sociedad está en la construcción androcéntrica de la realidad a partir de la cultura patriarcal; la economía y sus mercados, los ejércitos con sus bombas, la educación con sus contenidos… <strong>son sólo instrumentos del poder, y para el poder lo importante es la conciencia propia y ajena de poder</strong>, por eso las consecuencias negativas son sólo “daños colaterales” que nada importan. </p><p>Si la bomba atómica hubiera desencadenado una reacción en cadena por la liberación de neutrones que hubieran chocado con otros núcleos, que a su vez habrían liberado nuevos neutrones en una reacción exponencial, y se hubiera destruido la atmósfera y con ella desaparecido la humanidad, <strong>una posibilidad que se manejaba como “altamente improbable”, pero no ausente, hubiera sido un simple daño colateral</strong>; terminal, pero colateral o no deseado y, por tanto, secundario a su objetivo de reforzar el poder sobre la posesión de la bomba atómica.</p><p>Las posiciones conservadoras, herederas naturales de ese poder androcéntrico, se comportan de ese modo. <strong>Históricamente han utilizado su poder para generar la desigualdad y con ella la opresión y exclusión de las mujeres</strong>, pero cuando la realidad estalla y deja al descubierto la injusticia que esconden sus planteamientos, se ven obligados a “arrepentirse” y <strong>permitir que las mujeres hagan lo que los hombres venían haciendo mucho tiempo atrás</strong>. Es lo que pasó con el acceso de las mujeres a la universidad, a trabajar sin permiso del padre o del marido, a votar, a desempeñar puestos de responsabilidad, a cobrar lo mismo que los hombres… que cuando se logra vencer el obstáculo impuesto, el mismo modelo androcéntrico que lo ha mantenido crea una ucronía, pero no de lo que podría haber sido a partir de cada situación si esta no se hubiera presentado, sino de lo que no ha sido. Es decir, <strong>su ucronía no está en presentar la realidad alternativa sobre cada una de esas decisiones, sino en crear una realidad diferente previa al momento en el que se tomaron</strong>, es decir, como si nada relacionado con el machismo hubiera existido antes de que las mujeres pudieran acceder y disfrutar de los mismos derechos que los hombres venían disfrutando años y siglos antes, y todo hubiera sido algo coyuntural.</p><p>Esa ucronía inversa<strong> es la que permite que no haya conciencia de desigualdad e injusticia con relación a los factores que impedían</strong> que las mujeres disfrutaran de los mismos derechos que los hombres, como si la situación que se genera con cada uno de esos pasos siempre hubiera sido la misma a la que existía antes de la decisión tomada.</p><p>Hoy vuelve a ocurrir con el negacionismo de la violencia de género y con otros elementos clave para mantener el modelo conservador-androcéntrico.<strong> La estrategia de negar la violencia de género, una violencia estructural e histórica que ha tardado nueve mil años en ser reconocida</strong>, ya está arrojando resultados muy preocupantes con un incremento en el número de homicidios, una mayor acumulación de asesinatos en determinados periodos, un descenso en el número de suicidios de los agresores tras los homicidios relacionado con la percepción de que la sociedad es menos crítica con sus conductas violentas, y un aumento de mujeres asesinadas tras poner la denuncia, <strong>que en 2022 aumentó en cuatro puntos respecto a los cinco años previos</strong>.</p><p>Quienes están tomando estas decisiones negacionistas saben todas las consecuencias que conllevan, aunque quizás confían en que el control social de las mujeres que quieren imponer al dificultarle la salida de la relación y la denuncia de la violencia <strong>sea capaz de disminuir el número de homicidios, como ocurrió en la pandemia, que aumentó la violencia de género, pero se redujo el número de asesinatos</strong> por la dificultad para salir de la relación violenta. Todo ello aumentará el daño que se va a producir sobre las vidas de las mujeres, como Robert Oppenheimer sabía las consecuencias de “su bomba”, pero no pararán.<strong> Se detendrán cuando la sociedad les exija responsabilidad por su decisión</strong>, y entonces harán lo mismo que hicieron cuando las mujeres pudieron ir a la universidad, luego votar, luego trabajar sin el permiso del padre o del marido… incluso tratarán de presentar su decisión como positiva por haberla adoptado en el momento justo, como cuando el presidente de la Junta de Andalucía, Moreno Bonilla, dijo de su segundo equipo de gobierno que <strong>nombraba a más mujeres que hombres porque “ahora sí había mujeres capacitadas”</strong>, o sea, que lo hizo en el momento justo. Es lo mismo que se dice de las 200.000 muertes ocasionadas por las bombas de Hiroshima y Nagasaki, que en el fondo contribuyeron a evitar más muertes, porque de no haberse lanzado la guerra habría continuado con resultados aún más graves.</p><p><strong>Al final mostrarán una especie de arrepentimiento sobre su negacionismo</strong>, dirán que ellos son los primeros que quieren que cambien las cosas, y<strong> contarán todo como si nada hubiera ocurrido y todo hubiera sido una falta de voluntad de las mujeres</strong> para hacer lo que no hicieron. Será un nuevo capítulo de su ucronía inversa en ese objetivo de “refundar el machismo”.</p><p>_____________</p><p><em><strong>Miguel Lorente Acosta</strong></em> <em>es médico y profesor en la Universidad de Granada y fue delegado del Gobierno para la Violencia de Género</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Aug 2023 19:11:52 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Lorente Acosta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Oppenheimer y la ucronía inversa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Segunda Guerra Mundial,Estados Unidos,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muere a los 102 años el considerado como último veterano de la evacuación de Dunkerque]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/muere-102-anos-considerado-ultimo-veterano-evacuacion-dunkerque_1_1569741.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/54727a19-fd06-4719-9460-86bc537ea41e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Muere a los 102 años el considerado como último veterano de la evacuación de Dunkerque"></p><p>El marino retirado <strong>Lawrence Churcher,</strong> considerado como el último veterano de la Marina Real británica superviviente de la evacuación de Dunkerque ha fallecido a los 102 años de edad, según ha confirmado una organización benéfica y recoge Europa Press</p><p>Churcher, nacido en Portsmouth, Hampshire, murió en un hogar de ancianos en las inmediaciones de Fareham, en el sur de Inglaterra,<strong> pocos días antes de cumplir 103 años</strong>, según la organización Project 71, que apoya a los veteranos de la Segunda Guerra Mundial.</p><p>"Un hombre verdaderamente notable, amado y respetado por todos los que lo conocieron", publicó en Facebook la organización, quien describió a Churcher como <strong>el último veterano naval conocido de la evacuación de las fuerzas británicas </strong>destinadas en esta localidad francesa, quienes tuvieron que escapar por sus vidas entre mayo y junio de 1940 ante el avance alemán que desembocaría casi inmediatamente después en la caída de París.</p><p>Churcher, que recibió la Legión de Honor, <strong>fue destinado al </strong><em><strong>HMS Eagle </strong></em><strong>al comienzo de la guerra </strong>y llegó a Francia en mayo de 1940 para ayudar a suministrar municiones a las líneas del frente antes de ser enviado a una estación de tren a las afueras de Dunkerque.</p><p>"Cuando él, junto con miles de otros miembros de la BEF (Fuerza Expedicionaria Británica) recibió la orden de retirarse a las playas, comenzó a buscar el Regimiento de Hampshire con la esperanza de<strong> encontrar a sus dos hermanos, Edward y George</strong>", indicó la organización. "Sorprendentemente, lo consiguió y lograron navegar de regreso a Reino Unido en el mismo barco", añade el relato.</p><p>"Cuando mis hermanos me encontraron, sentí un enorme alivio", reconoció posteriormente Churcher. "Había tantos soldados allí y aviones continuamente lanzando bombas y ametrallándonos, tenía un millón de cosas en mente hasta que subí a bordo de nuestro barco". <strong>Churcher pasó a servir en el Mediterráneo, en el Día D en las playas de Normandía, y terminó la guerra en el Lejano Oriente</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Aug 2023 18:08:42 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Muere a los 102 años el considerado como último veterano de la evacuación de Dunkerque]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Segunda Guerra Mundial,Reino Unido]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Se me pusieron los pelos de punta": el anillo que los nazis robaron a Salvador Meléndez vuelve a casa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/ponen-pelos-punta-anillo-nazis-robaron-salvador-melendez-vuelve-casa_1_1543799.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/457e5ba3-8555-42c2-aeae-4c5e0b6d89bc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt=""Se me pusieron los pelos de punta": el anillo que los nazis robaron a Salvador Meléndez vuelve a casa"></p><p>Cuando el sevillano Juan Antonio Domínguez abrió aquel mensaje privado que le acababa de llegar por redes sociales se quedó helado. De hecho, una semana después, aún continúa asimilándolo. La nota no era demasiado extensa. Apenas contenía unas pocas palabras: <strong>"¿Es usted descendiente de Salvador Meléndez Meléndez?"</strong>. Las suficientes, sin embargo, como para que su vida, y la historia de su familia, hayan dado un vuelco. Aquel hombre al que se refería el mensaje era su tío abuelo. Le perdieron la pista a comienzos de los cuarenta. Siempre pensaron que murió en un bombardeo en Alemania. Pero no tenían ni idea de que estuvo encerrado en un campo de concentración. Ni de que los nazis le arrebataron una alianza que ahora, ochenta años después, volverá de nuevo a casa.</p><p>Salvador Meléndez nació en el municipio sevillano de Constantina el 11 de marzo de 1917, en plena Primera Guerra Mundial y a las puertas de la triple crisis que pondría contra las cuerdas a Alfonso XIII. <strong>Lo hizo en el seno de una familia humilde</strong>. Su madre, Carmen, quedó viuda. Y tuvo que mantener como pudo a sus cuatro hijos. Con todos, y con su abuelo Juan, de profesión panadero, creció el joven Salvador. Y de ellos tuvo que separarse en cuanto le tocó hacer el servicio militar obligatorio en el norte de África. Allí le pilló el golpe de Estado. "Aquello determinó que, como tantos otros, tuviera que combatir en la <a href="https://www.infolibre.es/temas/guerra-civil/" target="_blank">Guerra Civil</a> en el bando franquista", cuenta Domínguez a <strong>infoLibre</strong>. Luchó en la batalla del Ebro, donde resultó herido y perdió la movilidad de uno de sus brazos.</p><p>Aquel problema físico se convirtió en un lastre para el joven al finalizar la contienda. "Nadie le daba trabajo y lo único que le ofrecían era un empleo de guardacoches", explica su sobrino nieto. Por eso, emigró a Alemania a comienzos de los cuarenta. "No he luchado en una guerra para que ahora solo sirva para aparcar coches", le decía a su familia. Un camino que emprendieron otros compatriotas en 1941 y 1942. En ese periodo, según los datos recopilados por el historiador Antonio Muñoz en el libro <a href="http://consellodacultura.gal/mediateca/extras/CCG_2022_Entre-o-Terceiro-Reich-e-os-aliados.pdf" target="_blank"><em>Entre o Terceiro Reich e os aliados. Galicia e a Segunda Guerra Mundial</em></a>, la Comisión Interministerial para el Envío de Trabajadores a Alemania (Cipeta), encargada de gestionar el acuerdo de emigración firmado por Berlín y Madrid, <strong>envió al Tercer Reich a 10.569 españoles</strong>.</p><p>Fue desde la capital germana desde donde la familia recibió las últimas noticias suyas. Novedades que llegaron a Constantina en forma de carta. "Querida madre. Espero que al ser esta en tu poder disfrute un buen estado de salud en unión de mis hermanos y demás familia", arrancaba la misiva del joven Salvador, fechada el 3 de septiembre de 1943. En ella, el muchacho le contaba que le había puesto unos días antes un giro de "mil y pico pesetas" para que, como le prometió, pudiera terminar de pagar la casa. Y le pedía que le hiciera llegar un paquete de tres kilos con chocolate, tabaco y algunos "purillos". <strong>"Recuerdos de Luisa para todos y también míos. Besos a mis hermanos, a mi abuelo y usted los reciba de su hijo"</strong>, concluía el joven. </p><p>Aquella carta fue guardada como oro en paño por la familia. Durante setenta años, se encargó de custodiarla su hermana. Y tras su fallecimiento, se la legó a su hija. Al fin y al cabo, aquel era el último recuerdo que tenían sobre él. Tras la misiva, a Salvador se lo tragó la tierra. "Su madre le trató de enviar unos documentos que le había pedido para poder casarse en Berlín, pero le fueron devueltos. Entonces, fue a preguntar al Ayuntamiento de Constantina. Y allí le dijeron que había habido un bombardeo por la zona donde él vivía. Desde ese momento, <strong>en la familia se pensó que lo había matado una bomba</strong>", cuenta Domínguez al otro lado del teléfono. No obstante, completa, su madre siempre vivió con la pequeña esperanza de volver a verle algún día.</p><p>Durante ochenta años, la historia de Salvador acababa ahí, en una especie de fundido a negro. Pero el pasado viernes todo cambió con aquel mensaje privado que apareció en la bandeja de Twitter de Domínguez. Quien le escribía era el historiador Antonio Muñoz, investigador del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa. Y lo que traía bajo el brazo era más información sobre el pasado de su tío abuelo en suelo germano. <strong>"Tras tantas décadas de oscuridad, aquello fue como un gran fogonazo de luz"</strong>, cuenta el sevillano afincado en Córdoba. "Se me pusieron los pelos de punta, fue algo muy emocionante", completa con una voz que permite imaginar una sonrisa al otro lado del teléfono.</p><p>La documentación rescatada por Muñoz en el <a href="https://arolsen-archives.org/es/" target="_blank">Archivo Arolsen</a>, un centro de investigación sobre la persecución nazi durante el Tercer Reich, ha permitido ahora a la familia saber un poco más sobre la etapa de Salvador en territorio germano. Por ejemplo, que trabajó para Argus, una empresa de motores para aviones con sede en Berlín. Y que en un momento dado, y sin que aún sepan por qué motivo, fue detenido y enviado a un campo de concentración. En concreto, al de Neuengamme, ubicado a pocos kilómetros de Hamburgo y por el que habrían pasado varios cientos de españoles más. <strong>Allí, se le asignó el número de prisionero 58.705</strong>. "De todo esto no teníamos ni idea", señala hoy su sobrino nieto.</p><p>El historiador lleva cinco años <a href="https://www.infolibre.es/politica/busca-familia-salvador-melendez-devolverle-alianza-le-quitaron-nazis_1_1538356.html" target="_blank">colaborando</a> con Arolsen. El objetivo, tratar de localizar a los descendientes de unos setenta prisioneros españoles que pasaron por aquel campo y devolverles los objetos que los nazis les arrebataron cuando fueron encerrados. En el caso de Salvador, se trata de una alianza dorada que en estos momentos se conserva, tras un acuerdo alcanzado con el archivo alemán, en el Centro de Memoria Histórica de Salamanca. <strong>Un anillo sobre el que reflexiona Domínguez</strong>: "¿Quiere decir que finalmente se casó con Luisa, o Luise, la mujer que mencionaba en su carta?". Y a partir de ahí, surgen más y más preguntas que todavía no tienen respuesta. "Me gustaría saber, por ejemplo, qué fue de esta mujer", señala el sevillano.</p><p>Ha sido necesaria mucha investigación y una pizca de suerte para que los caminos de Domínguez y Muñoz se cruzaran. El historiador y su compañera Alicia comenzaron sus pesquisas con únicamente dos elementos: un nombre y una fecha de nacimiento. Pero sin un lugar de origen, el trabajo era similar al de buscar una aguja en un pajar. Sin embargo, <strong>tuvieron la suerte de que el hijo del sevillano fuera un gran aficionado a la genealogía y dejara en una gran base de datos que puede consultarse </strong><em><strong>online</strong></em><strong> el árbol familiar de los Meléndez</strong>. El mismo al que llegaron los historiadores en su investigación y que les dio la pista definitiva para localizar a los descendientes de Salvador. De no ser por el muchacho, la búsqueda se hubiese complicado.</p><p>Ahora, el anillo volverá a casa. Y Domínguez no piensa en otra cosa que en continuar tirando de los hilos para intentar seguir escribiendo la historia de su tío abuelo. "Queremos saber más sobre lo que sucedió", señala. El sevillano se pregunta, por ejemplo, si él pudo estar entre los miles de prisioneros que murieron en el hundimiento del transatlántico alemán Cap Arcona, al que fueron trasladados desde el campo de concentración de Neuengamme ante el avance aliado. "Y si no murió allí, ¿dónde está enterrado?", continúa Domínguez. Y completa: <strong>"Lo único que quiero ahora es recuperar su historia y poder dignificar su memoria"</strong>.</p><p>Esto es algo que ya han podido hacer en los últimos años, según explica Muñoz, alrededor de una treintena de familias en el marco de la campaña <a href="https://arolsen-archives.org/es/aprender-y-participar/iniciativas-y-proyectos/stolenmemory/" target="_blank">#StolenMemory</a> del Archivo Arolsen. Es el caso de la pluma estilográfica y el reloj de pulsera del andaluz <strong>Antonio Amigo</strong>, que su familia pudo recuperar en los últimos compases de 2018. O el anillo y el reloj recibidos por la familia de <strong>Blas Antón</strong>, un hombre que luchó con las tropas franquistas y que, por cosas del destino, terminó encerrado en el campo de concentración alemán. Los mismos objetos que le fueron devueltos hace no mucho también a la hija de la murciana <strong>Braulia Cánovas</strong>, que luchó en la resistencia francesa y terminó siendo deportada a Ravensbrück. </p><p>Pero muchos de estos objetos perdidos, que forman parte de una exposición que se va desplazando por diferentes ciudades españolas –la próxima está prevista en septiembre Plasencia–, aún no han encontrado a sus familias. Ahora mismo, según señala Muñoz, se siguen buscando a los descendientes de, al menos, las siguientes personas: <strong>Vicente Díaz (Sevilla), Manuel García (Almería), Antonio Jiménez (Córdoba), Fidel Ramos Varela (Huelva), Vicente Villena Chacón (Málaga), Francisco Castells Encontra (Huesca), Luciano de la Vega (Ávila), Luis Gracia Miguel, Ginés Linares Ruiz, Miguel López Peña, Andrés Melgar o Jesús Milla Serrano</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Jul 2023 17:39:48 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Álvaro Sánchez Castrillo]]></author>
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      <media:title><![CDATA["Se me pusieron los pelos de punta": el anillo que los nazis robaron a Salvador Meléndez vuelve a casa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria histórica,Segunda Guerra Mundial,Guerra Civil española,Nazismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alemania rechaza las demandas millonarias de Polonia como reparación por la Segunda Guerra Mundial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/alemania-rechaza-demandas-millonarias-polonia-reparacion-segunda-guerra-mundial_1_1332398.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/152c9fa8-32c5-497a-aa13-d53ed6530b69_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alemania rechaza las demandas millonarias de Polonia como reparación por la Segunda Guerra Mundial"></p><p>La ministra de Exteriores alemana, <strong>Annalena Baerbock</strong>, <strong>ha rechazado acceder al pago de una demanda millonaria reclamada por Polonia como reparación por los daños y perjuicios sufridos a manos de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial</strong>.</p><p>Baerbock, de visita en Varsovia, ha aseverado que la cuestión monetaria está ya cerrada pues Alemania deberá hacer frente a la <strong>"tarea eterna" de recordar el sufrimiento que infligió a Polonia </strong>a mediados del siglo pasado.</p><p>"Alemania mantiene su responsabilidad histórica sin ningún pero", ha trasladado Baerbock, quien ha incidido en remarcar <strong>la vergüenza que siente Berlín por la "inhumana campaña de opresión" </strong>y de <strong>"pura aniquilación" que impuso el régimen nazi</strong> en el país vecino.</p><p>"Es notable cuán presente está este dolor hasta el día de hoy no solo entre los de 90 años sino también entre los de nueve años, porque este dolor se hereda de generación en generación", ha trasladado Baerbock a su par polaco, Zbigniew Rau.</p><p><strong>El Gobierno de Polonia reiteró el lunes sus demandas a Alemania por los daños y perjuicios sufridos durante la Segunda Guerra Mundial,</strong> y firmó una nota diplomática que ya va camino a Berlín en la que se solicita una "compensación por años materiales e inmateriales causados al Estado polaco".</p><p>Aunque el ministro de Exteriores Rau no ha señalado una cantidad de dinero exacta, el Gobierno polaco cuenta con un informe en el que se estima que <strong>el daño económico provocado por la Alemania nazi es de 6,2 billones de los actuales esloti (1,3 billones de euros)</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Oct 2022 15:33:37 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Alemania rechaza las demandas millonarias de Polonia como reparación por la Segunda Guerra Mundial]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Segunda Guerra Mundial,Nazismo,Alemania,Polonia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Polonia envía una nota diplomática a Berlín exigiendo reparaciones por la Segunda Guerra Mundial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/polonia-envia-nota-diplomatica-berlin-exigiendo-reparaciones-segunda-guerra-mundial_1_1331332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0c445999-74fa-47a4-b66e-403a9fd1404a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Polonia envía una nota diplomática a Berlín exigiendo reparaciones por la Segunda Guerra Mundial"></p><p>El ministro de Relaciones Exteriores de Polonia, <strong>Zbigniew Rau</strong>, ha firmado este lunes una<strong> nota diplomática, </strong>que será enviada a Berlín, en la que se exige a Alemania reparaciones por la <strong>"agresión y ocupación"</strong> alemana durante la<strong> Segunda Guerra Mundial</strong>, según ha informado Europa Press. </p><p>"Las partes deben emprender acciones inmediatas encaminadas a la regulación legal y material permanente, integral y final de la cuestión de las consecuencias de la agresión y la ocupación alemana entre 1939 y 1945", reza el escrito, según recoge la televisión pública polaca TVP.</p><p>Así pues, <strong>Varsovia exige a las autoridades alemanas una serie de pagos</strong> que sirvan como "compensación por daños materiales e inmateriales causados al Estado polaco", incluida la devolución de activos polacos confiscados por la Alemania nazi, así como una cooperación adecuada sobre la conmemoración de víctimas polacas de la Segunda Guerra Mundial.</p><p>Para las autoridades polacas es importante también que <strong>el Gobierno alemán tome medidas efectivas para educar a su propia sociedad</strong> en una "imagen real" no solo de la guerra, sino de las consecuencias, especialmente los daños y perjuicios a Polonia y su población.</p><p>"Tal regulación permitirá que las relaciones polaco-alemanas se basen en la justicia y la verdad y conducirá al cierre de capítulos dolorosos en el pasado y garantizará un mayor desarrollo de las relaciones bilaterales", ha aseverado el ministro Rau.</p><p><strong>Esta nota diplomática será enviada al Ministerio de Exteriores de Alemania</strong>, si bien es cierto que Rau y su par alemana, Annalena Baerbock, tendrán la oportunidad de abordar el asunto cara a cara en una reunión prevista para el martes.</p><p>Antes de esta cita, <strong>Baerbock ha lanzado este lunes un discurso con motivo del día de la unificación de Alemania en el que ha tenido palabras de agradecimiento a Polonia</strong> y su población por su apoyo durante aquel proceso.</p><p>Para Baerbock, el futuro común de los países europeos debe tener en cuenta "la reconciliación" pero también "el recuerdo del inconmensurable sufrimiento que Alemania infligió al pueblo de Polonia".</p><p>La representante diplomática alemana considera que la reconciliación y el recuerdo de lo ocurrido son "tareas importantes" para esta y las generaciones venideras. "No puede haber ni habrá aquí un punto final", ha dicho, si bien no ha mencionado explícitamente la misiva de Polonia.</p><p><strong>Las autoridades polacas han redactado este documento tras recibir un informe sobre las pérdidas del Estado</strong> como resultado de la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial. Dicho informe estima que el daño económico en 6,2 billones de esloti (1,3 billones de euros)</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Oct 2022 16:00:27 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Polonia envía una nota diplomática a Berlín exigiendo reparaciones por la Segunda Guerra Mundial]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Polonia,Segunda Guerra Mundial,Nazismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una alfombra llena de escombros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/alfombra-llena-escombros_1_1317276.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4a4e8718-3199-4994-9f3f-13bf58ca5cdc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una alfombra llena de escombros"></p><p>Publicamos uno de los relatos de la colección <em>Inventario de siembra,</em> de la escritora <strong>Thais Gamaza</strong>. La obra rescata la historia de quince mujeres que, en localizaciones y momentos históricos diferentes, comparten una motivación común: romper con las normas establecidas, con lo que la sociedad demandaba de ellas. De forma poliédrica, esta colección de cuentos revisita y dignifica trayectorias tan importantes y necesarias como las de <strong>Nancy Cunard</strong>, <strong>Emma Goldman</strong>, <strong>Camille Claudel</strong>, <strong>Unica Zürn</strong>, <strong>Clarice Lispector</strong> o <strong>Theresa Cha</strong>, entre otras. </p><p><em>Localización: 16 de Prinzregentenplaz, Múnich Año: 1945 (30 de abril)</em></p><p><em>Oficio: Fotógrafa, alumna de Man Ray. Fotoperiodista de guerra.</em></p><p><em>Logros: Documentó la II Guerra mundial. Protagoniza una icónica fotografía en la bañera de hitler. Seis obras de Picasso están inspiradas en ella.</em></p><p>Agua caliente. Juego a tapar mi piel desnuda con la espuma. Unos pies cansados se asoman desde el fondo de la bañera. Les regalo un merecido masaje por el camino que me han ayudado a recorrer. Guardé la dirección de esta residencia en el bolsillo durante años y hoy el anfitrión no está para recibirme. Estoy muy lejos de casa, llevo semanas sin poder asearme y voy a hacerlo despacio. Mientras, mi compañero David Sherman se pasea por la vivienda que acabamos de asaltar. Los espacios son amplios, decorados con muebles de diseño. Dice que hay obras de arte allí adonde mires. Las fotos de <em>adolf </em>están repartidas por todas las estancias, también hay una o dos de su mujer.</p><p>He dejado mis botas llenas de barro encima la alfombra. Ahora está sucia y no me preocupa. Nadie va a conseguir blanquearla para que vuelva a ser la de antes, igual que las llagas que ha dejado el pisoteo de los tanques del reich a su paso. Una alfombra llena de escombros. Miro a mi alrededor. Una icónica escultura femenina, de mármol, permanece inalterable a mi lado, sobre una mesa baja. Ahí, quieta. Justo en el borde esperando a que, en cualquier momento, quien se cree su dueño decrete lanzarla al vacío. El arte también corre peligro frente a un asesino. Cojo aire, lo retengo en mis pulmones y me deslizo bajo el agua todavía cálida.</p><p>Hace un mes.</p><p>Son las cuatro y media de la mañana y un gran estruendo se oye al otro lado del hotel en el que me alojo. Pego la carta de despedida que redacté el día que aceptaron mi incorporación, debajo de mi máquina de escribir. En ella doy las razones que tengo para pensar que este es mi sitio y que no he malgastado ni un minuto de mi vida. Un bidón de gasolina relleno de cognac, armas y cubetas de revelado, decoran mi habitación. Dejo un par de fotos veladas sobre la mesa. Me enfundo el uniforme mientras guardo en mis retinas la imagen, quizá sea la última vez que esté aquí. Respiro el miedo y salgo acelerada con la cámara en la mano. Un hombre joven flota, como dormido, dudando entre la superficie y la profundidad del río. Mantiene su nariz bajo el agua y una oreja fuera. Apenas mueve un músculo. Capturo su transformación y deseo con todas mis fuerzas que le salgan branquias y viva tranquillo allí abajo. Por el camino, encuentro a un niño lleno de polvo. Está sentado sobre una pila de sacos. Lleva puestos un gorro de lana, una mirada adulta y calcetines altos que no terminan de cubrir sus piernas. La cartera vieja le pesa en la espalda. Espera a ser salvado del bando enemigo. Ando lo más deprisa que puedo. He encontrado kilos de hogares destruidos al doblar la esquina. Piso una mano que alguien ha perdido por el camino mientras me resguardo del bombardeo. Noto cómo crujen las falanges bajo la goma de la bota. Se los han llevado a todos a los campos y yo voy con ellos. Soy la única fotógrafa en kilómetros. Tengo una guerra para mí sola.</p><p>Salgo del agua, quito el tapón y abro el grifo para calentarla un poco más y alargar mi baño. Los azulejos turbios por el vaho me avisarán cuando esté lista. ¿Cuántas vidas se habrán decidido en esta pila? En la calle, miles de personas celebran la retirada de las tropas. El ruido atraviesa las paredes y las heridas de bala. Hoy estamos todos, los vivos, con una conciencia mutilada, y los muertos.</p><p>Cojo una toalla perfectamente mullida y la anudo bajo mis axilas. Me dirijo a la habitación y encuentro el perfume de <em>eva braun</em>. Decido probarlo, pero nada me libra del nauseabundo olor de Dachau. Me tumbo en su cama y coloco mis dedos simulando el encuadre de la cámara de fotos. Un camión cargado de cadáveres, inocentes y esqueléticos, queda capturado para siempre en el techo. Se amontonan como sacos de grano recién cosechados en el campo. El reguero de sangre va quedando impreso en el camino que recorre. <em>Enséñaselo al mundo</em>, me dijo uno de los refugiados moribundos mientras retrataba la definición del desamparo en sus ojos. Ese día volví al Hotel Scrib y me pasé toda la noche a oscuras entre químicos de revelado para asegurarme de que su rostro no se perdiera entre las fotos veladas.</p><p>Aún me queda algo por hacer, pienso después de un sueño reparador. Dejo caer la toalla al suelo y vuelvo desnuda al aseo. La bañera de nuevo humeante me recibe sumisa. Entro en el agua ya renovada. Mis órganos laten de forma arrítmica y no importa cuán fuerte me restriegue la piel. A flote queda un manto de polvo negro que huele a cenizas. Trato de despegarme las salpicaduras que arrastran los prisioneros y se me quedan bajo las uñas. La siguiente envoltura es viscosa, de violación prematura. Intento desvincularme de la imagen indefensa, esa que proyectaba en las fotos sin ropa que me hacía mi padre con su peculiar forma de ayudarme a superar el trauma. Me pregunto cuánto sufrimiento cabe dentro de un solo organismo, cuántas cajas se necesitan para guardar en el desván todo el que te rebosa del cuerpo. Recoloco mi pelo, me abrazo el cuerpo y le pido a Dave que inmortalice este momento. Poso ante la cámara.</p><p>Dejo correr el agua y me mezclo con ella por el desagüe. Son las tres y media de la tarde. Treinta de abril de mil novecientos cuarenta y cinco. Si tuviera que volver a vivir sería aún más libre con mis ideas, con mi cuerpo y con mis afectos.</p><p>Mientras, me visto.</p><p>Una boda se celebra en el búnker de la cancillería de Berlín. Suena la Séptima de Anton Bruckner que trae cianuro para <em>eva </em>y una bala en la sien para él.</p><p><em><strong>Elizabeth Lee Miller</strong></em></p><p><em>(Poughkeepsie, estado de Nueva York, 23 de abril de 1907 - 21 de julio de 1977)</em></p><p><em><strong>* Thais Gamaza </strong></em><em>(Cádiz, España, 1986) es diplomada en Magisterio, alumna colaboradora del Departamento de Lengua y Literatura. Su relato 'Luz de gas' aparece en la antología 'Destejiendo heridas' (2021), publicada en México y prologada por la escritora Liliana Blum. Su cuento 'No va más', publicado en la antología 'En cuentos con Rosa' (Literálika, 2020), fue uno de los ganadores del concurso internacional 'Las hojas de Rosa' y publicado en la antología 'Labios rojos, chocolate y una rosa' (Ediciones de Educación y Cultura, 2020), obra prologada y amadrinada por la escritora y periodista española Rosa Montero. Ha sido una de las doce escritoras seleccionadas para participar en la antología 'Mujeres Perversas', prologada por las escritoras Agustina Bazterrica y Agustina Caride, editada en México y que se publicará a finales del presente año 2022. </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Sep 2022 19:00:31 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Thais Gamaza]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Una alfombra llena de escombros]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Prepublicación,Segunda Guerra Mundial]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Polonia estima en 1,3 billones de euros los daños causados por la Alemania nazi en la II Guerra Mundial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/polonia-estima-1-3-billones-euros-danos-causados-alemania-nazi-ii-guerra-mundia_1_1309082.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8742711d-3f3d-4f8e-9b9b-32591ac5155d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Polonia estima en 1,3 billones de euros los daños causados por la Alemania nazi en la II Guerra Mundial"></p><p>Polonia ha presentado este jueves un informe en el que se estima en <strong>1,3 billones de euros los daños sufridos por el Estado y sus ciudadanos durante la ocupación de la Alemania nazi en la II Guerra Mundial </strong>(1939-1945).</p><p>El líder del ultraconservador partido de Gobierno Ley y Justicia (PiS),<strong> Jaroslaw Kaczynski</strong>, ha presentado este jueves las conclusiones del informe elaborado por una comisión parlamentaria, con el que se espera reclamar a Alemania una demanda de reparación por aquellos años, detallan medios polacos.</p><p>"Alemania invadió Polonia y luego nos causó graves pérdidas", ha dicho Kaczynski durante la ceremonia que se ha realizado para presentar el informe, que coincide en fecha con el <strong>83 aniversario de la invasión del país ordenada por Adolf Hitler y que desencadenó la II Guerra Mundial</strong>.</p><p>"No podemos simplemente aceptarlo y seguir adelante solo porque alguien crea que, de alguna manera, Polonia está por debajo de otros países", ha reclamado el líder ultraconservador, quien ha insistido en que <strong>Alemania nunca llegó a compensar a Polonia por las atrocidades que se cometieron aquellos años</strong>.</p><p>La suma estimada es equivalente a más del doble de la producción económica anual de Polonia. <strong>Se trata de un viejo debate que desde Alemania se considera cerrado, ya que dicha reparación se ha acordado en acuerdos anteriores</strong>.</p><p>De hecho, un portavoz del Ministerio de Exteriores alemán se ha apresurado a asegurar que "la posición del Gobierno no ha cambiado" y, por tanto, da el tema por "cerrado", según la agencia de noticias DPA.</p><p>Alemania se limita a asumir su "responsabilidad política y moral" con respecto a la II Guerra Mundial y, en el caso de Polonia, considera que renunció a recibir una compensación en 1953 y en otras ocasiones posteriores.</p><p>Unos seis millones de polacos,<strong> la mitad de ellos judíos, murieron en la II Guerra Mundial</strong>, mientras que Varsovia quedó arrasada. Con el triunfo de la Unión Soviética, Polonia estuvo durante cuatro décadas bajo un gobierno comunista, que renunció a reclamar a Alemania una compensación en 1953.</p><p>En los últimos meses se ha intensificado esta retórica del resarcimiento, que por otro lado, suele ser una práctica recurrente entre los funcionarios del Gobierno polaco, que no mantiene una relación especialmente apacible con Alemania, en especial por las críticas de Berlín dentro del seno de la Unión Europea.</p><p>Esa retórica ha sido denunciada precisamente una vez más este jueves por el líder de la oposición, el exprimer ministro polaco y expresidente del Consejo Europeo Donald Tusk, quien ha asegurado que el informe es parte de la ya consabida "campaña contra Alemania" que suele desplegar PiS.</p><p>"El PiS no está realmente preocupado por las reparaciones de Alemania, sino por una campaña política interna. Su líder, Jaroslaw Kaczynski, no oculta el hecho de que quiere aumentar el apoyo para su partido con esta campaña anti-Alemania", ha dicho.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Sep 2022 18:17:04 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Polonia estima en 1,3 billones de euros los daños causados por la Alemania nazi en la II Guerra Mundial]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Segunda Guerra Mundial,Alemania,Polonia]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA['Desde aquella oscuridad', el libro que propone Gervasio Sánchez para hacer autocrítica del presente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/comandante-auschwitz-libro-propone-gervasio-sanchez-entender-pasado-mirar-manera-autocritica-presente_1_1305522.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a9289a69-e1bc-490e-8bc0-2e46a2ac68c7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Desde aquella oscuridad', el libro que propone Gervasio Sánchez para hacer autocrítica del presente"></p><p><strong>Afganistán, Irak</strong> o <strong>Bosnia</strong> son algunos de los países a los que <a href="https://twitter.com/gervasanchez/media" target="_blank">Gervasio Sánchez</a> ha llevado su cámara. Este 2022 se cumplen cuarenta años de la primera vez que el periodista se lanzó a cubrir un conflicto armado. </p><p>Desde 1982 Gervasio Sánchez ha acudido a lugares de los que otra gente huía, y ha reflejado <strong>con ayuda de su objetivo</strong> la brutalidad de la guerra y el dolor de los civiles que la sufren. Sus fotografías muestran realidades que intuimos pero que no queremos ver o nos es molesto contemplar, y el eufemismo “conflicto bélico” no es suficiente para explicar las barbaries que se reflejan en ellas. Además, este <strong>periodista literario</strong> ha acompañado muchas de sus imágenes con palabras, recuperando las historias de sus protagonistas. Habiendo sido testigo de tantas tragedias que estas han terminado pasándole factura. Reconoce que después de décadas viendo de lo que es capaz el ser humano, se ha visto “obligado a desconfiar”. </p><p>“A lo largo de mi carrera profesional ha habido momentos en los que <strong>pensaba que el mundo iba a mejorar.</strong> Por ejemplo, cuando cayó el muro de Berlín pensé que todo iba a ir a mejor porque ya no había excusa; ya no había guerra fría ni era necesario matarnos. Muchos compañeros pensamos que nos íbamos a quedar sin trabajo, pero al contrario. No sólo no bajó la violencia, sino que incluso podríamos hablar de que ha aumentado”, porque, como explica el periodista, la sofisticación armamentística ha hecho que los conflictos sean mucho más duros que hace décadas. Resalta que nuestro deber es intentar entender por qué todos los seres humanos, ”independientemente de nuestra educación o nuestra ideología”, somos capaces de<strong> transformarnos en “bestias”</strong> y de causar tanto daño. </p><p>Sostiene que la guerra o el genocidio no son exclusivos de un cierto tipo de sociedad. Cuando se habla de conflictos armados no se puede decir que “eso es cosa de negros y analfabetos”. Ejemplo de ello es la sociedad alemana de la Segunda Guerra Mundial, que era “blanca” y tenía un nivel cultural “altísimo”. Sin embargo, un “tipo con bigote llamado Hitler fue capaz de manipular de una manera brutal" a esta nación entera. </p><p>El problema es que “cuando los puentes de convivencia entre las comunidades empiezan a resquebrajarse, aparece lo peor del ser humano”. Por ello, con los libros que nos recomienda leer este verano pretende que comprendamos mejor el comportamiento humano, pero también los últimos conflictos a nivel internacional. </p><p>“Lo más sano que uno puede hacer en su tiempo libre es leer, leer de manera incluso compulsiva”, asegura Sánchez. Este periodista nos propone <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-efecto-lucifer/65142#:~:text=Sinopsis%20de%20El%20efecto%20Lucifer,buena%20persona%20act%C3%BAe%20con%20maldad%3F" target="_blank"><em>El efecto Lucifer. El porqué de la maldad</em></a>. Esta obra de<strong> Philip Zimbardo</strong> le interesa porque “cuenta de alguna forma qué hace que una buena persona pueda actuar con maldad” o “cómo se puede seducir a una persona moral para que actúe de manera inmoral”. Este libro puede ayudarnos a comprender por qué a día de hoy se siguen produciendo conflictos, pero también para comprender la historia reciente. El periodista pone de ejemplo lo que se vivió en la Alemania nazi, donde muchas personas -que a priori eran honradas- acabaron siendo partícipes o cómplices del asesinato de miles de judíos.</p><p>En esta línea también recomienda <a href="https://www.casadellibro.com/libro-yo-comandante-de-auschwitz/9788466641890/1336320" target="_blank"><em>Yo, comandante de Auschwitz</em></a>, las memorias de <strong>Rudolf Höss</strong>, el criminal de guerra nazi y comandante de Auschwitz. En este autorretrato se muestran<strong> las dos caras del genocida.</strong> Por un lado, habla de su vida normal y feliz como padre de cuatro niñas, y por otro habla de su “trabajo de operario mortífero en un campo de exterminio”. Este libro muestra cómo “un tipo que fue dueño de la vida y la muerte durante años y que fue el máximo responsable de cultivar un millón de muertos era al mismo tiempo un padre de familia”. </p><p>El periodista asegura que podemos leer muchas cosas, pero es importante acudir a “las claves de la historia”, a los libros que te permiten entender mejor lo que ocurre en el mundo. Es el caso de la obra de la escritora y periodista <strong>Gitta Sereny </strong><a href="https://www.casadellibro.com/libro-desde-aquella-oscuridad-conversaciones-con-el-verdugo-franz-sta-ngl-comandante-de-treblinka/9788435026987/1186833" target="_blank"><em>Desde aquella oscuridad. Conversaciones con el verdugo Franz Stangl, comandante de Treblinka</em></a>. Este libro recoge las entrevistas de Sereny con el comandante Franz Stangl y todo su círculo -familia, amigos, supervivientes del campo de exterminio de Treblinka…-. A través de estas conversaciones se pone sobre la mesa la “banalidad del mal”, el hecho de que “actos de tal horror y crueldad fuesen llevados a cabo por hombres ordinarios”. </p><p>Libros como estos “permiten <strong>entender el pasado para que el presente sea distinto”</strong>. Sánchez cree que, conociendo los errores que hemos cometido, podemos construir un futuro mejor. Esto lo aplica también a la memoria histórica: “Habiendo tenido una guerra civil como la nuestra, las nuevas generaciones tienen que conocer lo que pasó. En muy pocos años, en comparación con otras guerras, se cometieron muchas atrocidades, y se deben conocer”. Considera vergonzoso que en nuestro país los políticos se pongan de acuerdo para que no salgan a la luz los secretos de Estado. “Gracias a los papeles que se hacen públicos en países como Estados Unidos se pueden<strong> investigar históricamente los tiempos lógicos</strong>, y no los tiempos irreales que se están planteando aquí en este país”, apunta. </p><p>Esto le recuerda a <a href="https://www.casadellibro.com/libro-los-amnesicos-historia-de-una-familia-europea/9788490667279/9664080" target="_blank"><em>Los amnésicos. Historia de una familia europea</em></a>, un libro de <strong>Géraldine Schwarz</strong> que cuenta la historia de una familia alemana que descubre cómo su abuelo, valiéndose de las leyes nazis, compró en 1938 una empresa judía a un precio ínfimo. Tras la guerra, la familia que era propietaria del negocio le reclama una indemnización, pero el abuelo niega sus responsabilidades como <em>Mitläufer</em> –término que se usó para llamar a los alemanes que “se dejaron llevar por la corriente” del nazismo–. Sánchez destaca que en esta historia la familia alemana actúa de manera <strong>amnésica</strong>, fingiendo no saber nada de la compra de la empresa judía. Entiende que “este libro es muy interesante para entender cómo la mayoría de la población que colabora con un régimen injusto acaba luego <strong>mirando hacia otro lado”</strong>. Y añade: “En una guerra no son sólo responsables los que disparan, también son culpables los que jalean a los que disparan, los que aplauden a los que disparan, los que señalan a los que hay que disparar y<strong> también son culpables los que miran hacia otro lado”</strong>. </p><p>Recalca que es “fundamental” estudiar el pasado e intentar comprenderlo. De esta manera podremos ser autocríticos y tener una visión distinta y más amplia de lo que ocurre a día de hoy. La cultura es el medio perfecto para este acercamiento. “Todo lo que he aprendido en este mundo lo he aprendido de la experiencia personal y leyendo a personas especializadas”, asegura el periodista a <strong>infoLibre</strong>. Considera que <strong>vivimos momentos de “gran convulsión ideológica” en Europa</strong>, pero debemos recordar “lo que hemos aprendido a partir del 45, que no vale la pena matarnos entre nosotros, porque puede costarle la vida a millones de personas”. </p><p>Tampoco debemos olvidar que aunque “las guerras acaban cuando se firma un pedazo de papel llamado <em>paz</em>, sus consecuencias pueden durar décadas”. Esto lo ha reflejado en varios de sus libros. <a href="http://www.gervasiosanchez.com/vidasminadasportfolio" target="_blank"><em>Vidas minadas</em></a><em> </em>(1997), <a href="https://www.agapea.com/libros/Vidas-minadas-Cinco-anos-despues-9788495939333-i.htm" target="_blank"><em>Vidas minadas.</em></a><a href="https://www.agapea.com/libros/Vidas-minadas-Cinco-anos-despues-9788495939333-i.htm" target="_blank"> </a><a href="https://www.agapea.com/libros/Vidas-minadas-Cinco-anos-despues-9788495939333-i.htm" target="_blank"><em>Cinco años después</em></a><em> </em>(2002) y <a href="https://www.cccb.org/es/exposiciones/ficha/vidas-minadas-10-anos/16442" target="_blank" >Vidas minadas, diez años</a> muestran los efectos de las minas antipersona. Estos proyectos de fotografía documental nos acercan a las vidas de víctimas en Angola, Mozambique, Afganistán, Camboya, Irak, El Salvado, Nicaragua, Colombia y Bosnia-Herzegovina. </p><p>A finales de 2023 publicará su cuarto libro, en el que volverá a hablar con<strong> los mismos protagonistas 25 años después</strong>. Mónica –una mujer ciega de Colombia– o Manuel –originario de El Salvador y con sus dos piernas amputadas– vuelven a ser mirados a través de su lente para recordar cómo las minas antipersona pueden acabar destrozando vidas. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Aug 2022 19:34:46 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Historia,Cultura,Periodismo,Periodistas,Segunda Guerra Mundial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ejecuciones públicas en el siglo XX]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/ejecuciones-publicas-siglo-xx_129_1303739.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b68288f0-9f65-4563-a6fd-bb7a1446a99f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ejecuciones públicas en el siglo XX"></p><p>Hasta finales del siglo XIX, muchas<strong> ejecuciones</strong> en los países occidentales de Europa fueron efectuadas <strong>en público</strong>, a menudo ante multitudes que acudían en masa a los lugares de ajusticiamiento.<strong> Eran acontecimientos importantes escenificados en teatros de horror o crueldad</strong>. La multitud se reunía para el entretenimiento, en momentos en que los Estados no tenían todavía sistemas eficaces de policía, pero las ejecuciones públicas reforzaban el poder del Estado y disuadían el crimen. <strong>Eran exhibiciones de autoridad civil y religiosa y de orden</strong>.</p><p>En Europa occidental la abolición de las ejecuciones públicas fue un proceso lento que concluyó a finales del siglo XIX, resultado del establecimiento de los estados-nación modernos y de la extensión de sus estructuras burocráticas a la sociedad. Hubo primero una búsqueda de reformas legales y penales que comenzaron con la Ilustración, seguidas del nacimiento del sistema penitenciario. Fue un proceso que reflejaba <strong>un cambio de sensibilidad desde las clases medias hacia las ejecuciones públicas, la violencia punitiva, la tortura y la esclavitud</strong>.</p><p>Diferentes reformadores decimonónicos hicieron campaña para el cese de las ejecuciones públicas y mostraron preocupación por la conducta de muchedumbres irracionales e incivilizadas, especialmente en <strong>Gran Bretaña</strong>. <strong>Concepción Arenal</strong> escribió en 1867 que ",la multitud que se agolpa en el camino del patíbulo ha de ser un obstáculo al recogimiento, al silencio que debe imponer a las cosas humanas el hombre que va a morir. Desde el momento en que el suplicio se convierte en <em>espectáculo, </em>se hace del reo un <em>actor</em>”. Y<strong> concluía que, para servir de ejemplo y escarmiento, las ejecuciones no necesitaban exhibirse en la plaza pública y deberían realizarse en los presidios</strong>.</p><p>Las campañas surtieron efecto y las prácticas de las ejecuciones en espacios públicos desaparecieron gradualmente en el continente europeo durante la segunda mitad del siglo XIX. En Austria e Inglaterra en 1868. En la mayoría de los estados alemanes las ejecuciones tuvieron lugar dentro de las prisiones desde los años cincuenta. En Holanda la última ejecución tuvo lugar en 1860 y la pena de muerte se abolió diez años después.<strong> En España desaparecieron en 1900</strong>. <strong>En Francia</strong>, sin embargo, las ejecuciones públicas continuaron atrayendo abundante gente a comienzos del siglo XX y<strong> la última</strong>, de un criminal, <strong>tuvo lugar en Versalles en junio de 1939</strong>, poco antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial.</p><p>Pero esa guerra y su posguerra inauguraron una última oleada de ejecuciones públicas. Primero en la Europa ocupada por la Wehrmacht, donde <strong>se ejecutó a muchos enemigos del “Nuevo Orden” de Hitler</strong> <strong>para intimidar</strong> a los ciudadanos de las naciones ocupadas; después, numerosas ejecuciones en espacios públicos fueron llevadas a cabo contra los nazis, fascistas y sus colaboradores, sobre todo en el este de Europa. <strong>Arthur Greiser</strong>, ex gobernador nazi del <em>Warthegau, </em>en Polonia occidental, fue colgado en julio de 1946 “por crímenes contra la humanidad” entre las ruinas de la ciudadela de Poznam ante una multitud de quince mil polacos. Según el relato de un testigo, los espectadores vieron la ejecución en “intenso silencio” y se imprimieron entradas para las filas delanteras, cerca del cadalso. Había niños y se vendieron helados, bebidas y dulces. <strong>Tras la ejecución, la gente riñó por coger un trozo de la cuerda del ahorcado.</strong></p><p>Algunos intelectuales y representantes de la Iglesia católica protestaron a las autoridades. Tras esas protestas, la última ejecución pública en Polonia, pero con mucho menos público, alrededor de cien personas, fue la de Rudolf Hoess, comandante de Auschwitz-Birkenau, el 16 de abril de 1947. Hoess había sido capturado por la policía militar británica el 11 de marzo de 1946 en Flensburgo, donde se hacía pasar por un bracero agrícola. Fue entregado a las autoridades polacas poco después. Su juicio comenzó el 11 de marzo de 1947, en el auditorio de la Unión de Maestros Polacos, ante unas quinientas personas, la mayoría sobrevivientes de Auschwitz. </p><p>El tribunal sentenció a muerte en la horca a Hoess el 2 de abril de 1947. Al día siguiente del veredicto, ex prisioneros solicitaron que la ejecución tuviera lugar en el terreno del campo de concentración donde Hoess había dirigido el exterminio y cuyo procedimiento dejó escrito con todo detalle mientras esperaba el juicio. La ejecución fue programada para el 14 de abril, pero se pospuso por miedo a que los residentes de Auschwitz intentaran linchar a Hoess en el momento del traslado al lugar. Prisioneros de guerra de los alemanes levantaron el patíbulo de noche y no se descarta que fueran ellos también los verdugos. No se admitió a nadie sin un pase especial.<strong> La ejecución fue en la calle principal del campo</strong>. Un sacerdote, cuya presencia había requerido el reo, se acercó cuando el fiscal leyó la sentencia y rezó una oración en el momento en que se abrió la trampa dejando a Hoess colgando. Sus restos posiblemente fueron incinerados.</p><p><strong>También las ejecuciones publicas volvieron en España durante la guerra civil en la zona ocupada</strong> por los militares sublevados a partir de julio de 1936 y en ocasiones <strong>era aconsejable asistir a ellas para subir el escalafón en esa Falange</strong> inundada de “camisas nuevas” o para evitar sospechas o denuncias. En Zaragoza, el padre Gumersindo de Estella reprendió a más de uno que «pretendía acreditarse derechista y que quería conseguirlo a costa de los reos». Cuanto más famoso era el personaje, más gente iba al espectáculo. Como cuando pasaron por las armas al general Domingo Batet Martínez el l8 de febrero de 1937 en Burgos. Eran las siete y media de la mañana y según un despacho de la agencia Logos, «el fusilamiento fue presenciado por unas quinientas personas”</p><p><strong>Muchos de los que se acercaban a esas horas de la madrugada a presenciar las ejecuciones eran católicos</strong>. En Valladolid iban tantos «que se instalaron puestos de churros y café para que pudieran comer y beber mientras miraban». Si creemos a Julián Zugazagoitia, en la masacre de la plaza de toros de Badajoz, en agosto de 1936, se distribuyeron invitaciones para ver el espectáculo. Unos días después, en aquel tórrido agosto de 1936, hubo también espectáculo en la Plaza del Torico de Teruel cuando espectadores voluntarios y forzados asistieron al asesinato a sangre fría de 13 presos sacados del Seminario, entre los que se encontraba José Soler, director de la Escuela Normal. <strong>Un barrendero municipal limpió la sangre con una manguera y después una banda de música dio un concierto.</strong></p><p>La literatura y el cine han difundido mucho la imagen de los juicios llevados a cabo por el<strong> Tribunal de Núremberg</strong>. En el primero de esos procesos, desde el 20 de noviembre de 1945 al 1 de octubre de 1946, <strong>se juzgó a algunos de los más importantes dirigentes del régimen nazi y se sentenció a muerte, entre otros, a Joachim von Ribbentrop</strong>, ministro de Asuntos Exteriores durante la Segunda Guerra Mundial, Julius Streicher, un fanático antisemita que ya había acompañado a Hitler en el <em>putsch </em>de 1923, o<strong> Hermann Göring,</strong> el más influyente de esos líderes tras Hitler, quien pudo suicidarse ingiriendo una cápsula de cianuro antes de su ejecución. No estuvieron allí presentes, porque se habían suicidado en abril y mayo de 1945, Adolf Hitler, Joseph Goebbels y Heinrich Himmler. </p><p><strong>Ese espectáculo tan bien organizado en una única sala de juicio, con gente bien vestida, defensores y acusados, era muy diferente al de los numerosos tribunales montados en barracones de otras ciudades europeas en ruinas</strong>. En Budapest, por ejemplo, en el juicio en el que se sentenció a antiguos jefes de Gobierno, el jurado, los abogados defensores, los acusados y espectadores comían, durante los descansos, la misma sopa ofrecida por el ejército soviético de ocupación, protegidos por abrigos, bufandas y guantes para combatir el frío.</p><p><strong>También llama la atención el contraste entre las ejecuciones sin público</strong>, en patios de prisiones o fortalezas, en el silencio de la noche —como la de Vialkun Quisling, ministro presidente de Noruega bajo la ocupación nazi, fusilado el 24 de octubre de 1945— y<strong> las que tuvieron lugar con ritos establecidos ante cientos y hasta miles de personas</strong>.</p><p>Todo era posible en <strong>aquella Europa de guerras, limpiezas étnicas y genocidios</strong>, con un amplio catálogo de sistemas de persecución, linchamientos y sentencias de muerte, cuando la cultura dominante en la política y en la sociedad aceptó la violencia en el frente y en la retaguardia, en situaciones extraordinarias y de forma cotidiana.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Aug 2022 19:22:42 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Julián Casanova]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Ejecuciones públicas en el siglo XX]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Segunda Guerra Mundial,Nazismo,Europa,Guerra civil,Adolf Hitler,Francisco Franco]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La guerra repetida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/guerra-repetida_129_1265377.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8742711d-3f3d-4f8e-9b9b-32591ac5155d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La guerra repetida"></p><p>La historia no se repite tanto como se reutiliza. El mapa de Europa sigue siendo inseparable de la guerra. El siglo XX, que debería servir de recordatorio de la destrucción total, <strong>permanecía olvidado entre nosotros</strong>. Sus métodos de conquista moderna, guardados en la nube, a modo de repositorio de imágenes de archivo para los documentales. Desde las guerras coloniales de finales del siglo XIX, habían saltado a las trincheras de la I Guerra Mundial, causando un gran impacto en la conciencia mundial. Un mal recuerdo olvidado y borrado por el odio. Aquella guerra de Occidente daría paso a la verdadera lucha por el dominio continental, primero en el sur, en el Mediterráneo, para construir después su nuevo altar sagrado en el este.</p><p>La glorificación de la guerra, exhibida por el totalitarismo, permitió nuevos parámetros de actuación, de agresión, mientras democracias como la británica se preparaban para una guerra larga en la que <strong>“al menos los dos primeros años tendrían que estar a la defensiva”</strong>. Una política de no intervención o de apaciguamiento que sufrieron, en primer lugar, los republicanos españoles y los checos de los Sudetes, apenas recordados hoy, dentro de los conflictos localizados, olvidados, como Siria. A efectos internacionales, nunca hubo ejércitos extranjeros luchando directamente en la guerra civil española, aquello nunca existió, favoreciendo el reconocimiento de Franco. La guerra pasaba a otra fase, un período en el que Hitler y Stalin mantuvieron ya una relación directa. Primero, tras la batalla del Ebro, como miembros de una alianza singular, el Pacto de No Agresión, y más tarde como adversarios, como jefes de los ejércitos más poderosos que el mundo había visto nunca. La fuerza de esa comparación sigue estando vigente y permite comprender el mundo, la política internacional, desde una óptica del dominio de Europa a la que hoy tristemente asistimos de nuevo. </p><p>La ideología no fue el instrumento más utilizado para extender su dominio, fue la propia guerra, su extensión por encima de todas las cosas. La guerra total exigía una preparación, un pacto, el de agosto de 1939 que, aparentemente, parecía ir en contra de toda lógica, pero que permitió poner en marcha sus respectivas maquinarias de ocupación. La población polaca fue la primera en sufrir sus efectos. Alemania emprendió una guerra de conquista, esencialmente racista, como la definió su propia propaganda. Idea simple que utilizaría la soviética para iniciar una guerra de “amparo de las vidas y las propiedades de la población”. En la práctica, la represión fue generalizada. Como medida preventiva, los nazis confinaron a los judíos polacos en guetos y más tarde en campos, mientras los soviéticos comenzaron su política de deportación hacia el gulag. El acuerdo duró hasta que se consumó <strong>“la extraña derrota”</strong>, como calificó Marc Bloch la rendición francesa ante el avance alemán y el aislamiento británico. Con el oeste asegurado, Hitler pudo girar hacia el Este. Declaró la guerra a Rusia y entró en Ucrania, asestando una dura derrota al Ejército Rojo, al que el propio Stalin había prohibido retirarse de Kiev. Otoño de 1941. Confiado por la victoria aplastante que ha conseguido allí, en Kiev, causando más de 600.000 bajas a los rusos, Hitler anuncia el avance hacia Moscú. Stalin hace pública su decisión de mantenerse en Moscú. La victoria aplastante en Ucrania mostró la verdadera política de Hitler: <strong>exhibió una crueldad sin límites, no perdonó a nadie, ni a ocupados ni a vencidos, y una ambición desmedida</strong>. Solo así pudieron creer que llegarían a Leningrado, a más de dos mil kilómetros de distancia, antes de que llegara el invierno. </p><p>Lugares que hoy vuelven a resonar en los que se escribieron las reglas de un nuevo tipo de guerra: la violación, la inanición, el canibalismo y el exterminio sistemático se impusieron como prácticas habituales. Los 1.200 kilómetros de frente continuo que tenían que sostener los alemanes cayeron sobre sus pies. Del asedio nació Stalingrado, <strong>un nuevo mito político</strong> forjado sobre todo al final de la guerra que parece seguir activo hoy por varias razones. La primera porque pasaron a la ofensiva. Cuando los norteamericanos, finalmente, apoyaron el plan británico de abrir un segundo frente, lanzando la conocida ofensiva del día D en junio de 1944, los soviéticos iniciaron la <em>operación Bagration</em>, muy superior en el aspecto cuantitativo y mucho más rápida. Mientras los aliados apenas conseguían desplegarse y bombardeaban las ciudades alemanas con dureza, los soviéticos infligían a los alemanes <strong>la mayor derrota de su historia</strong>. Fueron guerras muy distintas. Ese verano, mientras la insurrección de Varsovia era brutalmente reprimida, “París era una fiesta”. Imágenes que reposan todavía hoy en la conciencia y en la memoria de la guerra mundial, releída y remasterizada a escala nacional. <strong>La historia no se repite tanto como se reutiliza.</strong></p><p>__________________</p><p><em><strong>Gutmaro Gómez Bravo</strong></em><em> es profesor titular de Historia Contemporánea en la UCM y director de Gigefra.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jun 2022 19:18:33 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Gutmaro Gómez Bravo]]></author>
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