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    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 158]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/los-diablos-azules-numero-158/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 158]]></description>
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      <title><![CDATA[La vida boca abajo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/vida-boca-abajo_1_1175938.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/29d7173b-9bf5-4a4e-b603-095afc0715de_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vida boca abajo"></p><p>El proceso de producción de <em>Vida perfecta</em>, la serie de <strong>Leticia Dolera</strong> que estrenaba el viernes Movistar+, no se desarrolló sin obstáculos, precisamente. La cadena comenzó rechazando un primer esbozo de la serie y la escritura se alargó más de lo planeado. A la actriz, guionista y directora de <em>Requisitos para ser una persona normal</em>, conocida también por <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2018/02/28/leticia_dolera_los_casos_acoso_no_son_hechos_aislados_forman_parte_sistema_77625_1026.html" target="_blank">su papel combativo a favor del feminismo</a>, le costó 4 años poner en pie el proyecto. Y en el rodaje, cuando la ficción aún se llamaba <em>Déjate llevar</em>, llegó la bomba: <strong>la actriz Aina Clotet</strong> hizo público que Dolera y su equipo, que la habían seleccionado para uno de los papeles principales, decidió finalmente no contar con ella <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2018/12/05/leticia_dolera_lamenta_falta_entendimiento_con_aina_clotet_que_haya_usado_para_desacreditar_feminismo_89561_1012.html" target="_blank">cuando esta les comunicó que estaba embarazada</a>. La reacción pública fue enorme. Pero terminó el rodaje, el proyecto siguió adelante y llegó hasta un festival como Canneseries, donde obtuvo el galardón a mejor serie y el Premio Especial del Jurado al trabajo de las tres protagonistas. Una demostración del punto de partida de la serie: la vida es impredecible, las cosas no van siempre como uno la espera, la felicidad llega de maneras insospechadas. </p><p>En la serie, todo se viene abajo por un bolígrafo. Bueno: un bolígrafo y una lavativa. Cuando María (interpretada por la propia Dolera) y Gustavo (<strong>David Verdaguer</strong>) están a punto de firmar la hipoteca, esta se muestra poco conforme con el bolígrafo que le dan para hacerlo, y su novio de toda la vida aprovecha para acusarla de inflexible, recordándole que días atrás había querido interrumpir sus relaciones sexuales para aplicarse una lavativa. En medio de la discusión, que se desarrolla parcialmente frente a los empleados de la oficina, Gustavo se va, dejando a María <strong>plantada ante el notario</strong>. Esta, es un ataque de despecho, se corta el pelo con las tijeras de la cocina, acude drogada al cumpleaños de la hija de una amiga y acaba acostándose sin protección con el jardinero, que después se descubre que tiene una discapacidad mental. El broche es, claro, que María <strong>se queda embarazada</strong>. </p><p>Si esta trama sabe a poco, Dolera está acompañada por otras dos protagonistas, <strong>Celia Freijeiro</strong>, que da vida a Cris, su amiga del alma, y <strong>Aixa Villagrán</strong>, que encarna a Esther, su hermana mayor. La primera es madre de dos hijas, trabajadora eficientísima, reina de su hogar y <strong>perfecta esposa</strong>; pero se aburre, especilmente en la cama. En un proceso de redescubrimiento de su propio deseo, llega a una web de citas para casados y empieza a mantener relaciones sexuales con desconocidos, lo que le lleva a plantearse la monogamia en sentido amplio. Esther, por su parte, tiene 40 años y es lo que los demás consideran una "<strong>eterna adolescente</strong>": no tiene casa ni pareja, suele salir con chicas más jóvenes que ella, no se dedica profesionalmente a su pasión, que es la pintura, y la fiesta juega un papel crucial en su vida. Cuando se acerca la fecha de su cumpleaños, incapaz de alcanzar la idea de éxito que los demás han preparado para ella, se hunde en una profunda crisis vital. El trío está lejos de presumir de <em>vidas perfectas</em>. </p><p>Dice Dolera que quizás su mayor referente para la producción haya sido <strong>Girls, la serie de Lena Dunham</strong><em>Girls</em> emitida por HBO entre 2012 y 2017. Allí las amigas eran unas veinteañeras pudientes de Nueva York, pero eso no importa. "Está increíblemente bien escrita", dice la directora en mitad de una jornada promocional en Madrid. "Cuando empecé la serie, cogí los capítulos 1 y 2 y me estudié la escaleta. Te puede gustar más o menos, pero ella <strong>es honesta con lo que cuenta</strong>, que habla de su realidad y sus problemas". Además del interés por la sexualidad, que ocupa un espacio nada desdeñable en el guion, escrito junto a Manuel Burque, Dolera tomó una cierta concepción de los personajes, que en el relato de Dunham, si no eran exactamente antihéroes, sí resultaban por momentos extraordinariamente irritantes. "No tiene miedo a <strong>que los personajes caigan mal</strong>. Las protagonistas no están construidas como heroínas, no están concebidas como mujeres ideales, de éxito, sino que son mujeres  protagonistas de sus vidas, y punto", cuenta. Quizás María, Cris y Esther no lleguen al nivel de Hannah, Marnie o Jessa, pero tampoco resultan aspiracionales. Quizás por eso sean más reales. </p><p>"Me sentía completamente interpelada", dice Celia Freijeiro sobre su primera lectura del guion. "Sentía que esas escenas y <strong>esas conversaciones yo las había tenido con mis amigas</strong>. Eran cuestiones que a mí me inquietaban y sobre las que yo quería hablar". Lo mismo cuenta Villagrán, y por supuesto Dolera, que asegura que gran parte del material procede de charlas con las mujeres de su entorno. Lo ha hecho, por ejemplo, para <strong>abordar la maternidad </strong>de Cris, "para hablar con ellas de su parto, de su sentimiento de culpa, de su dificultad por conciliar". Y es cierto que en la serie aparecen detalles sobre el embarazo y el parto que no suelen formar parte de la ficción, desde el masaje perineal a la epidural o el temor a la episiotomía. Pero también se habla de la insistencia en que la madre se tome una reducción de jornada, o el desequilibrio en los cuidados hasta en las parejas (aparentemente) mejor avenidas. Pero también se aborda su relación más íntima con su sexualidad, que es un camino de autodescubrimiento. "Hay poca ficción sobre esto producido desde la mirada femenina", critica la actriz. "Habitualmente se nos presenta como objetos de deseo y no como sujetos deseantes". </p><p>También está presente el sexo en la vida de Esther, que es lesbiana, pero, como dice Villagrán, "<strong>no hace de lesbiana</strong><em>hace de lesbiana</em>: ella disfruta de su sexualidad, y el conflicto es otro". Dolera cuenta que este personaje se le apareció en una época en la que estaba en paro y comenzó a hacerse preguntas sobre "el éxito, el fracaso, por qué dedicarse a una profesión artística". El personaje no es más infeliz por no vender cuadros o no tener pareja estable, pero su entorno se lo señala contínuamente como un problema, algo que resolver. "A mí este personaje me ha hablado de qué pasa cuando cumples cierta edad y <strong>no alcanzas las expectativas </strong>que tu entorno te dice que tienes que alcanzar", dice Villagrán. "Porque ella se siente más vulnerable cuando es más empática con el dedo que la señala, que no es solo el de la sociedad, sino también el de su propia familia. Es algo muy duro de asumir". </p><p>Las tres insisten en que la serie "no es aleccionadora, ni paternalista, ni panfletaria". Pero <strong>¿es feminista?</strong> "No queríamos contar una sociedad ideal en la que todo el mundo habla en femenino plural", responde la directora. "Los personajes no hablan de feminismo; ni son las feministas perfectas, son contradictorias. Lo que sí tiene es mi mirada de mujer con conciencia de género, entonces claro que está esa perspectiva. Pero con la serie no quiero explicarte lo que está bien y mal, no busco explicarte teoría feminista o qué es el machismo. Intento tender puentes de empatía entre nosotros sobre lo que son las relaciones humanas". Quizás precisamente por el <em>asunto Clotet</em>, Celia Freijeiro insiste en que la misma producción ha contado con una<strong> </strong>perspectiva feminista: asegura que las mujeres componen <strong>el 60% del equipo</strong>, que Dolera ha dado una oportunidad a dos directoras con poca experiencia, como son Elena Martín y Ginesta Guindal, y que hay <strong>mayoría de jefas de equipo</strong> (hay creadoras al frente de la dirección, la dirección de producción, el departamento de arte, el maquillaje, el vestuario, el sonido y el casting). "¿Qué es lo disfuncional y qué es lo perfecto?", se pregunta Aixa Villagrán sobre su personaje. Esa pregunta vale también para otros campos. </p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Oct 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Feminismo,Series televisión,Los diablos azules número 158]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Una conciencia enriquecida por el viaje a la naturaleza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/conciencia-enriquecida-viaje-naturaleza_1_1175920.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f51f98a1-a586-46ce-881f-692b037700ce_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una conciencia enriquecida por el viaje a la naturaleza"></p><p><em>Los diablos azules publica el prólogo de </em>El camino de regreso<em> (El Suri Porfiado, 2019), antología poética del italiano Alessio Brandolini publicada en Argentina, firmado por Marisa Martínez Pérsico, a cargo también de la traducción.</em></p><p>_____</p><p>La poesía del italiano <strong>Alessio Brandolini</strong> recogida en <a href="http://www.elsuriporfiado.com.ar/libros/alessio-brandolini-%c2%b7-el-camino-de-regreso/" target="_blank">El camino de regreso</a> responde a un hilo conductor: el viaje de una conciencia humana descentrada que comulga con el paisaje natural para regresar a sí misma, enriquecida. Este <em>homo viator</em> de la primera persona poética de Brandolini no emprende necesariamente un periplo geográfico sino un tránsito mental, existencial y simbólico. "Dormimos acostados en el agua/ anclados a algas y arrecifes/ contemplando el viaje que se acerca", escribirá el poeta.</p><p>  </p><p>Sus versos testimonian este pasaje, la temporaria disolución del yo en el entorno natural junto con la ruptura de sus confines físicos para asumir la perspectiva de un río, una montaña, roedores, hongos y mosquitos. Se trata de un yo muchas veces fusionado con el "boscaje selvático del Lacio"” de los <em>Castelli romani</em> que celebraba <strong>Goethe </strong>en las páginas de su <em>Viaggio in Italia</em>. En este camino de ida y vuelta el hombre ensaya un nuevo modo de percibir y de sentir el mundo, construye una realidad primero extrañada y después íntima, más consciente de sus propios límites, ritmos y miedos. En este sentido, existe una afinidad con la <em>poesía larica</em> propugnada por el chileno <strong>Jorge Teillier</strong> en un manifiesto de 1965, titulada "Los poetas de los lares", donde propone que el poeta vuelva a integrarse al paisaje: "Frente al caos de la existencia social y ciudadana los poetas de los lares […] pretenden afirmarse […] en el mundo del orden inmemorial de las aldeas y de los campos, en donde siempre se produce la misma segura rotación de las siembras y cosechas, de sepultación y resurrección, tan similares a la gestación de los dioses  y de los poemas". Además de Teillier, otro autor latinoamericano declaradamente admirado por Brandolini es el peruano <strong>Antonio Cisneros</strong>. Las afinidades transatlánticas –estéticas y espirituales– son numerosas. Recordemos que Brandolini es traductor y editor en Italia de una notable cantidad de poetas latinoamericanos contemporáneos.</p><p>Como en algunos relatos fantásticos de <strong>Julio Cortázar</strong> o en los renovados bestiarios con animales humanos de <strong>Juan José Arreola</strong>, en estos versos muchas veces la comunión del hombre con la naturaleza conduce a la transformación en <em>otro</em>. Este pasaje se verifica, por ejemplo, en el cambio del punto de vista dentro de un mismo poema, sin necesidad de introducir diálogos ni de apelar al discurso marcado, y a veces sin puntuación. <strong>Marco Testi</strong>, en el prólogo a su antología <em>Il futuro è un campo incolto</em>, señala este rasgo: la mirada aparentemente impasible es, en realidad, un espejo interior, no objetivo, y la supresión de la puntuación refleja un <em>cursus</em> en el que se entrelazan los eventos y las contradicciones de la mirada contemporánea.</p><p>Añado que este procedimiento es, también, un modo de señalar la fusión hombre/naturaleza sin interrupciones. En el poema "Nada es tuyo" se habla de un ser <em>rabioso</em>, que <em>husmea raíces de sombra</em>, que a veces parece hombre pero que al final se descubre roedor. También en <em>El terreno baldío</em> asistimos a la fusión del hombre con el campo: "No podía callarme/ y ahora escucho las hojas, fue acertado no irme/ tengo tierras baldías que explorar, amapolas que estallan/ en la ruta. El pasado es un lugar con árboles/ ahorcados, de un viento sin caminos. […] Aquello que hice no lo he vuelto a hallar y el sol/ se ubica atrás. En el campo he entendido varias cosas/ ¿o es la hierba agreste quien me entendió a mí?". También <strong>Francesco Tarquini</strong>, en la reseña del libro <em>Nello sguardo del lupo</em>, identifica los roles intercambiables del hombre con el lobo: el poeta se encuentra en la mirada del lobo porque es objeto de su mirada pero, al mismo tiempo, puede <em>verse</em> a través de esa mirada. Es la operación de convertirse en otro para percibirse por completo, y aquí Tarquini cita a <strong>Novalis</strong>: cada descenso a uno mismo es al mismo tiempo la aceptación de la realidad externa. Los versos de Brandolini "Ahora la huella es la del lobo/ mientras duerme voy lento detrás suyo" no aluden a un desplazamiento solamente físico.</p><p>Además del canto a la tierra, no falta aquí la celebración del agua. Con acierto advierte <strong>Oscar Palamenga</strong>, en una nota crítica a <em>Il fiume nel mare</em>, la sensación de suspensión espacial y temporal a la que lo arroja la lectura de los poemas de Brandolini. El elemento acuático materializado en el río representa la lucha por la supervivencia en la vida cotidiana, acerca las temáticas brandolineanas a las pasolinianas, mientras que el mar, según la lectura de Palamenga, representaría la inmersión en la placenta cósmica.</p><p>Los poemas por mí traducidos para esta edición fueron seleccionados de los libros <em>Il volto e il viaggio</em> [El rostro y el viaje] (2017), que cuenta con ilustraciones de<strong> Stefano Cardinali </strong>y cuyos poemas no habían sido publicados hasta ahora en castellano, en edición en papel; <em>Poesie della terra </em>[Poemas de la tierra] (2004); <em>Il male inconsapevole </em>[El mal involuntario] (2005); <em>Tevere in fiamme </em>[Tíber en llamas] (2008, Premio Sandro Penna), <em>Il fiume nel mare </em>[El río en el mar] (2010, Finalista Premio Camaiore), estos últimos cuatro recogidos en su antología <em>Il futuro è un campo incolto </em>[El futuro es un terreno baldío] (1992-2014) junto con otros poemas más tempranos de Alessio Brandolini. Todos ellos revelan un acercamiento siempre compasivo a la naturaleza y a sus criaturas, una comunicación cercana que se materializa en imágenes de alta factura, a veces de signo franciscano: hay planetas y lobos que corren en las palmas de las manos, un diálogo del poeta con las nubes, un perro de cuclillas en el polvo que es <em>un</em> <em>perro hermano</em>, un testamento sordomudo incrustado en la cúpula del cielo, un hombre que nada entre delfines y cangrejos y que dialoga con moscas, abejas y mosquitos para "proyectarse/ dentro de uno mismo". Es decir, para acceder a ese significativo camino de ida y vuelta, de <em>andata e ritorno</em>, desde la realidad circundante hacia el mundo interior, como vía privilegiada para el autoconocimiento. _____</p><p><strong>Marisa Martínez Pérsico</strong> es escritora y docente universitaria. Su último libro es <a href="https://www.rileditores.com/catlogo-ril02/jly0aqhc29/Las-manos-en-la-madre" target="_blank">Las manos en la madre</a><em> (RIL Editores, 2018).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Oct 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Marisa Martínez Pérsico]]></author>
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      <title><![CDATA[Ícaros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/icaros_1_1175905.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/98f8d37b-a274-4e71-ad13-ce58f3af3822_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ícaros"></p><p><em>La sección de microrrelatos inéditos 'Liebre por gato' está coordinada por Fernando Valls y Gemma Pellicer. En esta nueva entrega recoge dos textos de la escritora Emilia Oliva.</em></p><p>________</p><p>  <strong>Ícaros</strong></p><p>El vendedor de tejidos que asiste a clases en el nocturno piensa que el profesor de literatura no sabe vender su mercancía. Es como él, un mal comerciante que arrastra piezas del muestrario de una temporada a la siguiente. Se ve que le gusta la levedad, la caída y la transparencia. Lo que al roce vibra y abre al sueño. Pero como él, el profesor no elige las piezas del muestrario. Ha de incluir lo que rasca, encorseta y pesa como si no fueran torpedos en la línea de flotación. Se ve a la legua que, cuando le gusta la mercancía, no trae nada aprendido ni apuntes. Cuando eso sucede, recorre las texturas con parsimonia, dibuja la trama, lo invisible a primera vista. Y, entonces, como en un rayo de luz que atraviesa la penumbra se abre de golpe algo parecido al universo, eso que anda debajo de la urdimbre emerge desnudo con toda su firmeza. Es ese instante de mal vendedor el que le hace asistir a sus clases. Observar su derrota cuando ha de bajar a la inclemente rutina, él, su hermano.</p><p><strong>El gigante azul</strong></p><p>No tuvo más miedo el capitán Ahab al avistar la ballena blanca qué el cervatillo sorprendido ante la mole azul que atravesaba el bosque sobre un sendero negro. Inmediatamente planeó la caza, convenció a congéneres, amigos y enemigos, y salió al encuentro del gigante azul de los cien ojos. Destellos de flashes lo paralizaron y la manada se esfumó en desbandada. Sobre un reguero de sangre se volcaban ávidas las cámaras de los turistas.</p><p>_____</p><p><strong>Emilia Oliva</strong> (Cáceres, 1957) es Licenciada en Filología Románica, poeta y editora de la revista En sentido figurado<em>. Ha publicado además de microrrelatos y crítica de arte, los libros de poesía </em>(re)fracciones<em>, Premio de Poesía Ciudad de Zaragoza, </em>Los ecos y la sombras. Música para un instante antes de morir<em> (Alcancía, 2006), </em>Quien habita el fondo<em>, Premio León Felipe (Celya, 2011), </em>Cifras de una fracción periódica<em> (De la luna libros, 2013) y</em> Cuerpo sin voz<em>, Premio García de la Huerta (IES Suárez de Figueroa, 2018).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Oct 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Emilia Oliva]]></author>
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      <title><![CDATA[Un pasado no tan lejano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/pasado-no-lejano_1_1175902.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/42181a2a-9c48-4f97-8c33-8624936a17de_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un pasado no tan lejano"></p><p><strong>Recuerdos del futuroSiri HustvedtTraducción de Aurora Echevarría PérezSeis BarralBarcelona2019</strong><em>Recuerdos del futuro</em></p><p>  </p><p>Escribe <strong>Siri Hustvedt</strong> en su novela <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-recuerdos-del-futuro/292284" target="_blank">Recuerdos del futuro</a>: "La música me bailaba, y no al revés". Bien podemos decir tras su lectura: "La novela me leía, y no al revés". Una joven a la que vamos a llamar Minnesota llega a la ciudad de Nueva York en su juventud para vivir aventuras, para leer y para escribir. Esta vez es Penélope la que sale a los mares para mirar cara a cara a la vida, para luchar contra viento y marea en este viaje que es la existencia. Ulises tendrá que esperar.</p><p>En la calle 109 Oeste, aunque las cosas al principio no salen como estaban planeadas, Minnesota escucha desde su apartamento los lamentos de una vecina a la que pronto pondremos nombre: Lucy Brite. ¿Qué le sucede a Lucy Brite? ¿Por qué gime Lucy Brite? Nuestra joven protagonista se obsesiona tanto con lo que ocurre al otro lado de su pared que llega a escuchar las conversaciones de Lucy a través de un estetoscopio. Sus conjeturas nos oprimen, miramos nuestras paredes, nos asomamos a nuestras ventanas. Quizás nunca sepamos de verdad quién es Lucy Brite, pero una noche absurda salvará a Minnesota de haber tenido un recuerdo que hubiera oscurecido para siempre su futuro.</p><p>La ciudad no pone fáciles las cosas a Minnesota. Pero poco a poco la ciudad se convierte en la protagonista como de algún modo intuimos que la autora, Siri Hustvedt, es Nueva York. La ciudad que teje el hilo de Penélope hacia los recuerdos del pasado. Un diario de una joven lectora que escribe y que desea escribir. Un diario del que resuenan los ecos de sus declamaciones en el apartamento 2B, unas declamaciones que proporcionan consuelo. <strong>Ashbery</strong>, <strong>Thomas Wyatt</strong>, <strong>Shakespeare</strong>. <strong>Donne</strong>, <strong>Clare</strong>, <strong>Dickinson</strong>, <strong>Moore</strong>, <strong>Stevens</strong>, <strong>Riding </strong>y <strong>Plath</strong>. <strong>Baudelaire</strong>, <strong>Rimbaud</strong>, <strong>Verlaine </strong>y <strong>Mallarmé </strong>“en un francés de tres años de universidad”.</p><p>Para poder seguir con sus sueños en Nueva York, Minnesota encontrará dos amarres que la sustentan: un trabajo para pagar el alquiler en el apartamento contiguo al de Lucy Brite y un grupo de amigos encabezado por la magnética Whitney Tilt. Todo queda anotado en su cuaderno. Desde el futuro fechado en 2017, leemos lo que quedó registrado el 8 de mayo de 1979 porque hay noches absurdas en cada una de nuestras vidas y la del 7 de mayo de 1979 cambiará (por dolorosa) la mirada de nuestra protagonista. La mirada sobre los demás y la mirada sobre sí misma.</p><p>Me enorgullezco de tener una amiga como la gran pintora <strong>Teresa Ramón</strong>. Ella me hizo ver que esta novela de Siri Hustvedt y todas las novelas de Siri Hustvedt son, además de muchas cosas, una reflexión, una consideración sobre la dureza y la soledad de ser mujer y artista. Por dos veces leemos lo siguiente: "No des la espalda a tus facultades. No te disculpes por ellas.  Y recuerda: el mundo ama a los hombres poderosos y odia a las mujeres poderosas. Lo sé. Créeme que lo sé. El mundo te castigará, pero tú debes resistir". La historia ha puesto en la parte de las sombras a muchas mujeres artistas. Apartadas, tachadas, borradas. "Es un asesinato. Sin sangre. No hay huesos rotos, solo un crimen de arte”.</p><p>Afortunadamente para sus lectores, la obra de Siri Hustvedt no ha caído donde habita el olvido. Sus novelas son profundas, reivindican el pensamiento y la introspección. Nos hablan de nosotros, de lo que fuimos y de lo que somos y de cómo lo que fuimos nos moldea de algún modo para lo que somos y seremos. Pone en evidencia la importancia del arte en todas sus manifestaciones. E imprime su sello en nosotros los lectores a quienes nos hace protagonistas de sus novelas. Se dirige a nosotros, nos habla. Nos hace ser conscientes de que una y otra vez despertamos a los personajes de los libros que reposan sobre los estantes de una biblioteca y que viven más allá de sus creadores. <strong>Unamuno</strong>, <strong>Cervantes </strong>y Hustvedt están juntos en mi estantería, hablándose en el tiempo. Hablándonos.</p><p>Merecidísimo <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2019/05/22/la_escritora_estadounidense_siri_hustvedt_premio_princesa_asturias_las_letras_2019_95225_1026.html" target="_blank">Premio Princesa de Asturias de las Letras</a>, que recoge este viernes en Oviedo, para una escritora imprescindible de nuestro tiempo. Para una mujer escritora que nos hace lectores de primera fila. Enhorabuena. _____</p><p><strong>Sonia Asensio</strong> es profesora de Literatura.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Oct 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sonia Asensio]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Un pasado no tan lejano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Los diablos azules número 158]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Solo de sed]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/sed_1_1175896.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/55c1cba1-74a7-4410-9c22-bd1593e1de14_16-9-aspect-ratio_default_0.gif" width="1200" height="675" alt="Solo de sed"></p><p><strong>Antología poéticaJuan Sánchez PeláezEdición de Marina GaspariniPrólogo de Alberto MárquezVisorMadrid2019</strong><em>Antología poética</em></p><p>  </p><p>Comenta irónico <strong>Mircea Cărtărescu</strong> en uno de sus ensayos que la poesía “es el gato muerto del mundo consumista, hedonista y mediático en el que vivimos. No se puede imaginar una presencia más ausente, una grandeza más humilde, un terror más dulce”. Añade que los poetas ya no tienen reputación ni estatuas, y que las editoriales, obsesionadas por las ventas, “huyen de la poesía como alma que lleva el diablo”. En ese contexto, es motivo de celebración que siga habiendo sellos que apuesten por la poesía, y que el autor rescatado sea como en este caso el venezolano <strong>Juan Sánchez Peláez</strong> (1922-2003), que a pesar de su marginalidad y de su condición oscura, fue decisivo en la deriva literaria de su país. Su misión fue la de quemar las naves, frenar la inercia de una tradición caduca e incorporar la poesía venezolana al ritmo de los tiempos, a través de un surrealismo heterodoxo y una incursión en lo órfico sustentados en la contención y el rigor que surcan sus siete poemarios, todos representados en esta breve revisión antológica.</p><p>En la dicotomía que estableció <strong>Pound </strong>entre los poetas del cántico y los del diálogo, Peláez se situó entre los primeros: los de la introspección, la soledad y la noche. Nació a la poesía al calor del grupo chileno Mandrágora, y se posicionó junto a <strong>Humberto Díaz Casanueva</strong> –que en Venezuela colaboró con el grupo Viernes– y <strong>Rosamel del Valle</strong>, uno de los más deslumbrantes entre los oscuros. Después Peláez decidirá permanecer en esa atmósfera y estirpe, que es también la de otros latinoamericanos, como el martiniqués <strong>Aimé Césaire</strong> y los peruanos <strong>César Moro</strong> y <strong>Emilio Adolfo Westphalen</strong>.</p><p>El autodestierro de Peláez en un entorno hostil llevó a que se le considerase un poeta frío y torremarfileño, pero eso no obstó para que fuera prácticamente unánime el reconocimiento a su labor de orfebre y a su conquista de un espacio propio, en un país que ya tenía en <strong>Ramos Sucre</strong> a un ilustre solitario. Su poesía nocturna y visionaria, entregada a un viaje vertical de anábasis o de catábasis hacia lo absoluto, no habla de la búsqueda sino que quiere ser esa búsqueda, y su aventura sacrificial asumió el riesgo de la incomunicación o el fracaso, desde el convencimiento de que había que alejar la hojarasca de una poesía sentimental y un folclorismo ya agostados. Peláez mostró en este sentido una lealtad obstinada al camino elegido: recuperar la misión original del poema. Y eso supuso un salto cualitativo en la poesía venezolana hacia la modernidad. Aparentemente alejada del contexto y de lo cotidiano, se instala en el duermevela y la ensoñación, y evoluciona de la exuberancia inicial hacia la depuración, siempre desde los emblemas que vertebran y cohesionan su mundo autónomo: el poeta-isla frente al entorno hostil, el poema y su alquimia entre el frío y el fuego, y la palabra como encarnación de la mujer-poema.</p><p>En sus versos, Peláez se presenta como un extranjero en su propia patria: “el crepúsculo adora la esclavitud de esta tierra desolada. Yo soy mi propio ángel y mi único demonio”; “al margen / de rodillas en el país”; “con una casi absurda paciencia / vivo / amurallado u oculto / libre / muerto”. Sus claroscuros hablan de la alquimia y el proceso hacia su <em>albedo</em>, desde imágenes como las del relámpago y su centelleo, de astros y desiertos, de nieve y de hielo, o de imaginarios océanos blancos como páramos que conjuran la muerte: “yo blanco y anciano en mi libro”; “rogamos y aullamos en nuestros surcos de hielo”. Recurrente, frente al calor circundante, es el fervor por la pureza de la palabra y el anhelo de un frío cauterizador: “quienes nos observan deberían amarnos, y ser menos esquivos a nuestros boscajes quemados por racimos de hielo”.</p><p>El primero de sus poemarios, <em>Elena y los elementos </em>(1951)<em>, </em>dio a su autor una fama inmediata, aunque su carnalidad, inusitada en la tradición venezolana, fue denostada por muchos. Ahí se identifican el cuerpo y la página, y la Elena del título habla del poema, el sueño y el silencio, del fuego que puede habitar el frío, de lo sagrado, la libertad y el destino. Ella es vida y muerte, diosa y amante, espectro y deseo; es la fatalidad de la belleza, como lo fueron la <em>Aurelia</em> de Nerval, la <em>Nadja</em> de Breton, la Helena del <em>Fausto </em>de <strong>Goethe </strong>–afín a la Helena fatal de Troya–, o la <em>Eva</em> de Rosamel del Valle. Son en realidad, como lo señaló <strong>Víctor Bravo</strong>, los nombres de Eurídice. Según las palabras del poeta <strong>Eugenio Montejo</strong>, el propio<strong> Álvaro Mutis</strong> se sintió atraído por este poemario inaugural, tras el cual publicó su libro <em>Los elementos del desastre</em>, y ante la involuntaria coincidencia de títulos le propuso jocoso hacer una edición conjunta que se titulara <em>Elena y los elementos del desastre. </em>En el caso de Peláez, y según sus propias declaraciones, esos “elementos” se referían a una época de bombas y de amenazas apocalípticas, y a una visión del amor como refugio en un tiempo de muerte; pocos años después, <strong>Octavio Paz</strong> presentará también en su <em>Piedra de Sol </em>a unos amantes que, en plena Guerra Civil, en la madrileña Plaza del Ángel, se desnudan para amarse en medio de las bombas. <em>Elena y los elementos</em> es la llave que abre la poesía de Peláez, y más allá del escándalo en Caracas por su sensualidad, el autor recalcaría que había ahí algo más, como lo muestran también sus versos: “Sé que vendrás aunque no existas (...) Mis amigos salen del oscuro firmamento / Mis amigos recluidos en una antigua prisión me hablan”; “Y los trabajadores, deslucidos por el hollín impuro de las factorías se ocultaron en las tiendas del poniente, con sus harapos incendiados. Y galoparon hasta mi sangre”.</p><p><em>Elena y los elementos</em> fue, como <em>Mi padre el inmigrante</em>, de <strong>Vicente Gerbasi</strong>, un poemario fundacional. Después Peláez abandona esa línea, y llega a renegar de él y de ese estadio de su poesía para avanzar hacia algo “puramente lírico”. Le siguen otras seis entregas, cuya oscuridad fue a menudo rechazada como europeizante, y sin embargo supuso el único camino que el poeta quiso o pudo transitar, a veces en enigmáticos desdoblamientos: “Tú entregas un racimo de uvas al asesino. / Yo me pongo una máscara / y me muestro distraído. / Y todos en fin bailamos la danza nupcial”. A pesar de esas disquisiciones en torno a sus textos, y al decir de <strong>Adriano González León</strong>, estos quedaron en la memoria de tres generaciones que lo reconocen como fundador de una palabra limpia y llena de enseñanza. Después, la huida de posibles influjos impulsará a Peláez a seguir indagando en la misma línea, a arriesgarse en la dificultad, el hermetismo y la marginalidad, lejos de anécdotas o descripciones. En otro poema, dedicado a<strong> Rafael Cadenas</strong>, leemos: “Cuando nos echaron de la ciudad (porque mirábamos en demasía el colibrí), abrimos la ruta que tiene mil pétalos, y ya viejos, no exentos de alegría, nos restregamos los ojos con piedras”. En cuanto a Eurídice, que es la amada y es el poema, no parece abandonarla nunca: “Si vuelvo a ti, si muero, si renazco en ti. / Sí, en el interior, es mi promesa.  Si esta irisada raya, relámpago súbito, oh Solo de sed”.</p><p>En los últimos poemas de Peláez se mantiene la angustia ante un entorno opresivo –“Prueba la taza sin sopa / ya no hay sopa (...) / prueba el traje (...) / te cuelga te sobra por / la solapa”–, aunque las referencias sean mínimas y figuradas, en tanto que el silencio se va imponiendo. Los poemas se hacen más breves, se abre camino la prosa, pero siguen el zumbido, el fósforo, el relámpago, la búsqueda, la alquimia y la obsesiva memoria. Se impone la albura anhelada, cauterizadora, y el dramatismo contenido en el deseo de “navegar dentro de lo absoluto y el mar blanco”, junto con los poetas ausentes, como Pound o <strong>Nerval</strong>. En definitiva, y a pesar de toda su marginalidad, la obra de Juan Sánchez Peláez viene a ser un concierto para una voz que quiere hablar por muchas voces, o si seguimos un verso suyo, un “solo de sed”. _____</p><p><strong>Selena Millares </strong>es escritora. Su último libro publicado es <a href="http://www.barataria-ediciones.com/barbaros/laisladelfindelmundo.html" target="_blank">La isla del fin del mundo</a><em> (Barataria, 2018).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Oct 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Selena Millares]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Los diablos azules número 158]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[¡Qué mundo tan maravilloso!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/mundo-maravilloso_1_1175890.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/240864f6-fe35-49be-89c1-66ffba6aec3d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Qué mundo tan maravilloso!"></p><p><a href="http://paginasdeespuma.com/catalogo/que-mundo-tan-maravilloso/" target="_blank">Qué mundo tan maravilloso</a>. La escritora y colaboradora de infolibre <strong>Lola López Mondéjar</strong> (Murcia, 1958), ha titulado así su último libro de relatos, publicado en la editorial Páginas de Espuma. Es un título evocador, que nos lleva de inmediato a la canción compuesta por <strong>Bob Thiele </strong>y <strong>George David Weiss</strong>, estrenada y popularizada por <strong>Louis Armstrong</strong> e interpretada por tantos y tantos cantantes. En el libro, el título tiene la acepción original, un canto de admiración a nuestro planeta y la belleza que esconde, pero también contiene la extrañeza de los seres que la habitamos, retazos de lugares visitados, problemas familiares que se entreven en lugares distintos a los que se vive, la mirada del turista siempre deforme de la realidad que tiene enfrente, porque no es lo mismo visitar un lugar, con la tendencia a idealizarlo con una mirada superficial, que sufrir las consecuencias de los lugares donde se vive. Pero quizá la visión idílica de pequeños paraísos que existen en nuestro planeta sirve para agudizar las contradicciones de los personajes cuando se enfrentan a esos lugares. Al menos, es la impresión que me ha producido. Lo explicaré con más detalle.</p><p>El libro está dividido en dos partes, la primera se presenta con el título de "Estos mundos" y la segunda, mucho más pequeña con apenas tres cuentos, que tampoco son los más largos del libro, se presenta bajo el título de "Mundos futuros", una cierta realidad distópica.</p><p>  </p><p>"Estos mundos" nos propone distintos viajes, empezando por el dolmen de Menga, en Antequera, y nos deja la voz de su protagonista, Marta, que está en crisis creativa y no quiere seguir pintando, en contraposición con otra mujer, Menga, que debió habitar en esa zona en la antigüedad. Es el único relato ambientado en la península. El segundo nos lleva a Italia y a una reflexión sobre el amor en pareja después de muchos años mientras visitan la Sibila de Cumas en Sicilia. Viajamos después a París en uno de los cuentos más entrañables<em>, </em>"Pedid un deseo de amor", en el que dos mujeres, una árabe siria refugiada y con hijos que no tiene nada y otra occidental, del primer mundo, sin hijos y con la vida solucionada, se encuentran en unas galerías comerciales y se sorprenden al darse cuenta de que son idénticas, que han encontrado el doble que dicen tenemos todos, y deciden pasar una noche allí, juntas. Después la autora nos lleva a Ecuador, en un viaje de una madre y su hija para avistar ballenas. Volamos en el siguiente relato a Panamá, al archipiélago de San Blas, un lugar idílico donde la visitante imagina cómo sería su forma de vida si se quedara allí y prescindiera de toda su vida anterior, para volver a conformarse con la que tiene al regreso de las vacaciones. Este cuento tiene un epígrafe de <strong>Sándor Márai </strong>("El último encuentro"), bastante largo, del que he entresacado el final, porque se acerca mucho a lo que Lola López Mondéjar nos propone en él:</p><p>  </p><p>En "Hay delfines rosas en el Amazonas" nos presenta a padres e hijos viajando juntos como forma de arreglar errores en la educación de ellos y de solventar la consabida mala conciencia materna. Después vamos a China: en "Una nueva oportunidad"<em>,</em> otro de los mejores cuentos del libro, una mujer casada con un hombre del que no ha estado enamorada nos lleva a reflexionar sobre el tipo de amor del que hablamos, del amor romántico, del químico, del sensato o igualitario, si es que existe. Es un deseo de romper moldes antiguos en la relación de pareja, y la imposibilidad de hacerlo bajo los actuales esquemas del sistema patriarcal. El cuento comienza situándonos en una contradicción:</p><p>  </p><p><em> </em></p><p><em>E</em>l último cuento de esta primera parte, titulado "Y si seguimos queriendo hasta el final, ¿qué haremos luego?", es un canto a la amistad entre mujeres, dos de ellas de viaje por África mientras que otra de las amigas se encuentra en un hospital muriendo de cáncer. Su comunicación por Whatsapp nos deja la sensación de que cuando alguien muy cercano a nosotros muere, algo nuestro muere también. De ahí la cita famosa de <strong>Pavese </strong>que introduce el cuento: "Vendrá la muerte y tendrá tus ojos".</p><p>La segunda parte<em>, </em>"Mundos futuros", es una propuesta distópica compuesta de tres cuentos, "Pipa", "Apoptosis" y "Sacrificio". No desvelaré su contenido, pero sí pondré un texto de "Apoptosis"<em>:</em> la recriminación de una hija a sus padres que creo que engloba y da sentido a todo el libro de cuentos, que incluso cuestiona el porqué de tanto viaje turístico que hace insostenible las ciudades y el planeta. Es verdad que los vuelos <em>low cost </em>han democratizado el turismo y han posibilitado a las clases menos pudientes la posibilidad de visitar otros países y culturas, con lo que tiene de ensanchar horizontes y mentes, pero la cuestión es hasta dónde y hasta cuándo, si queremos hacer sostenible este mundo.</p><p>  </p><p>Es el canto y reflexión que nos propone Lola López Mondéjar, una de las escritoras que ha firmado e impulsado el <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/09/05/escritores_como_elvira_lindo_isaac_rosa_manuel_rivas_rosa_montero_firman_manifiesto_apoyo_movilizacion_climatica_98501_1012.html" target="_blank">manifiesto de escritores y escritoras por el clima</a>, de la llamada de atención a los intelectuales para que se rebelen y aporten su grano de arena ante la situación de emergencia en esta crisis climática, o como dice una amiga mía, en este ecocidio que el sistema económico actual está provocando. _________</p><p><strong>Carmen Peire</strong> es escritora. Su último libro es <a href="http://www.menoscuarto.es/libro/cuestion-de-tiempo/" target="_blank">Cuestión de tiempo</a><em> (Menoscuarto, 2017).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Oct 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¡Qué mundo tan maravilloso!]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Los diablos azules número 158]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lola López Mondéjar: "El futuro es feminista y sostenible o no será tal"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/lola-lopez-mondejar-futuro-feminista-sostenible-no-sera_1_1175884.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/35789999-5bd0-4eda-86af-fe61d74f8a88_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lola López Mondéjar: "El futuro es feminista y sostenible o no será tal""></p><p><a href="http://www.lolamondejar.com/" target="_blank">Lola López Mondéjar</a> (Molina de Segura, Murcia, 1958) es psicoanalista y escritora —además de colaboradora de infoLibre—, autora de libros como <a href="http://siruela.com/catalogo.php?id_libro=2967&completa=S" target="_blank">Cada noche, cada noche</a> (Siruela, 2016), donde revisita el mito de Lolita desde la figura de su hija, o<em> Qué mundo tan maravilloso</em><a href="http://paginasdeespuma.com/catalogo/que-mundo-tan-maravilloso/" target="_blank">Qué mundo tan maravilloso</a>, su último libro de relatos, donde, atenta tanto al presente como al futuro, se pregunta por la belleza y la fealdad del ser humano. Aquí aborda el eclecticismo de su escritura, la tensión entre sus dos oficios y su compromiso político con el feminismo y la ecología.</p><p><strong>Pregunta. Es una de las escritoras más polifacéticas que hay: escribe cuento, novela, teatro y ensayo. ¿En cuál de las tres facetas se encuentra más cómoda y cómo pueden influir unas sobre otras?</strong></p><p><strong>Respuesta</strong>. Cuando me preocupa un tema lo suficiente, intento abordarlo desde todas las perspectivas que conozco. A menudo, encuentro que he probado en el ensayo algunos de los motivos que aparecen en mis novelas o en mis relatos. Por ejemplo, mi malestar con la recepción de la novela <em>Lolita</em>, de <strong>Vladimir Nabokov</strong>, dio lugar en primer lugar a un ensayo, <a href="https://www.iztacala.unam.mx/errancia/v6/PDFS_1/TEXTO%20POLIETICAS%202%20DE%20LOLAS%20Y%20LOLITAS.pdf" target="_blank">De Lolas y Lolitas: la sumisión intelectual de la mujer</a>. Pero, tras él, el tema seguía sin abandonarme, y la incomodidad tampoco lo hacía, hasta que escribí ni novela <a href="http://siruela.com/catalogo.php?id_libro=2967&completa=S" target="_blank">Cada noche, cada noche</a> [Siruela, 2016]. Esto ha sucedido en otras muchas ocasiones. Trabajo sobre el amor desde el punto de vista filosófico-psicoanalítico, y aquello que no encuentro que puede resolverse racionalmente, lo traslado a la ficción, que permite una apertura a lo <em>non finito</em> más amplia, a mi juicio.</p><p>  </p><p>El relato tiene un proceso de gestación muy distinto a la novela, es un impulso más fuerte e inmediato, y en el teatro encontré la fuerza del diálogo sin más añadidos. Me gusta desplazarme de un género a otro, y creo que todas estas formas se polinizan unas a otras. Para mí ensayo y ficción son vasos comunicantes que se nutren recíprocamente. La ficción tiene la capacidad de representar muy bien la complejidad del mundo, el pulso de las emociones y de la vida y, aunque leo mucho ensayo, la literatura ha sido siempre una vía de conocimiento tan amplia que, con frecuencia, he encontrado en la novela, anticipándose décadas al psicoanálisis, aquello que luego Freud y otros autores sistematizaron en sus teorías.</p><p><strong>P. Además de escritora es también psicoanalista. ¿Establece alguna relación entre esas dos facetas? ¿Se retroalimentan o no tienen nada que ver</strong>?</p><p><strong>R</strong>. El psicoanálisis es mi profesión y con ella me gano la vida. Empecé mi formación como psicoanalista casi al mismo tiempo en que se incrementó mi vocación lectora, a los 17 o 18 años, y hasta hoy no puedo pensarme sin ninguna de las dos actividades. Los escritores y las escritoras que admiro son aquellas que exploran lo humano tal y como el psicoanálisis también hace. He aprendido más de <strong>Shakespeare</strong>, <strong>Tolstoi</strong>, de <strong>Sándor Márai</strong>, de <strong>Alice Munro</strong> o de <strong>Marguerite Duras </strong>o <strong>Yourcenar</strong>, de<strong> Iris Murdoch</strong>, que de muchos artículos de psicoanálisis. <strong>Freud </strong>siempre insistía en que había que leer a los poetas, y por poetas se refería a los escritores en general. No existe para mí una gran diferencia entre el modo de sumergirse en los matices de nuestras motivaciones y nuestras percepciones de <strong>Clarice Lispector</strong>, y un juicioso texto sobre la inhibición o la fragmentación del yo. Ambos tienen un mismo objeto, y se iluminan uno a otro, aunque, obviamente, varía el lenguaje y la forma.</p><p><strong>Siri Hustdvet</strong> ha mostrado otra vía interesante de integración entre psicoanálisis y ficción, pero en mí la influencia de uno en otro no pasa por hablar de teoría (quizás porque la utilizo cotidianamente), sino en dar a mis protagonistas una ambivalencia en sus afectos que me parece indispensable para que estén vivos, y un intento de profundizar en estos que me parece indispensable.</p><p><strong>P. La familia y el amor son dos de sus grandes temas, presentes en casi todas sus obras y también en este último libro. ¿Cree que se puede superar el amor romántico en el actual sistema? ¿Y la concepción de la familia actual? ¿Qué deberíamos superar?</strong></p><p><strong>R</strong>. No creo que los jóvenes amen hoy de una forma romántica, es decir, dejándose llevar por la intuición y la piel, por la pasión erótica. El amor actual es un ejercicio de cálculo de probabilidades donde la razón entra de un modo estremecedor. Casi ninguno de los jóvenes que conozco se abandona a la pasión romántica, por el contrario, se preguntan si al comprometerse con su pareja actual no estarán perdiendo la oportunidad de encontrar otra mejor. De esto, he de reconocerlo, me costaría escribir, o solo puedo hacerlo de forma irónica y distante. El amor romántico nos ha hecho mucho daño a demasiadas mujeres que, como Emma Bovary y Don Quijote, creímos en las novelas románticas como él en los libros de caballería. Pero no creo que siga estando en el imaginario de los <em>millennials</em>.</p><p>En mis relatos la familia está casi siempre presente porque entiendo que tiene una doble faz jánica. De una parte, es un lugar cálido y confortable, donde nos encontramos seguros; de otra, y por la misma razón, porque es importante para nuestro equilibrio, puede ser también el lugar del sufrimiento más lacerante. Creo que hay que aprender a tolerar las decepciones que nos produce la pareja, los hijos, la amistad. Quizás mi último libro, además de viajes esté hablando de esto: de la necesaria aceptación de las diferencias, de la decepción, del imprescindible perdón, de la reparación de los vínculos cuando los dañamos. Si hay algo que debemos superar es la decepción que siempre nos deparan los otros, para poder aceptarlos y disfrutar de los afectos que sí nos ofrecen, no del amor romántico que siempre faltará, porque es mera idealización.</p><p><strong>P. En Qué mundo tan maravilloso, se vislumbra una afición a ser una persona viajera. ¿Cómo cree que se puede compaginar eso con la situación de insostenibilidad del planeta?</strong><em>Qué mundo tan maravilloso</em></p><p><strong>R</strong>. Durante toda mi vida he amado sobre todas las cosas viajar. Y lo he hecho por todo el mundo. Como la mayoría de las personas de mi generación no tenía conciencia ecológica alguna y tomar aviones, consumir recursos que ahora reconozco como finitos, no implicaba para mí ningún inconveniente. Todo esto ha cambiado a medida que ha crecido mi conciencia medioambiental.</p><p>Desde hace muchos años no entra en casa la carne de ternera, y apenas la de otros animales. El pescado solo se consume esporádicamente en verano, cerca del mar, y, a ser posible, de kilómetro cero. Mi coche es híbrido, y desde hace tres años he decidido no hacer viajes trasatlánticos. Por supuesto, esto es casi innecesario decirlo, reciclo y consumo de forma lo más sostenible que puedo. Es decir, intento ser coherente con mis ideas.</p><p>Sin embargo, tengo aún muchas contradicciones, y mi conducta no es lo suficientemente coherente con mi convicción de que hemos agotado los recursos del planeta y que el calentamiento global es algo irreversible que cambiará nuestro mundo, provocando mucho sufrimiento. Pero cada día  intento acercarme un poco más a mis ideales, en esto y en todos lo demás aspectos de mi vida.</p><p>Por ejemplo, pretendo ser una persona buena y justa, porque creo que tenemos la obligación moral de mantener hasta la muerte la tensión entre nuestro yo y nuestro ideal, aunque sea una lucha que nos deje siempre insatisfechos. Y, claro, tengo sentimiento de culpa. Creo que la culpa es una aspecto interesante de la responsabilidad y del compromiso. La culpa es civilizatoria. No sentirla, no arrepentirnos de nuestros errores, del daño que hayamos podido hacer voluntaria o involuntariamente a los demás, es propio de psicópatas, que, dicho sea de paso, es el tipo de individualidad que mejor conecta y se adapta a las demandas del sistema neoliberal en el que nos encontramos inmersos. De esta culpa se nutre también mi escritura.</p><p>Como dice Iris Murdoch, "un sentido genuino de la mortalidad nos permite ver la virtud como lo único que vale la pena", y esto desde una posición profundamente laica. La ilustración desplazó la espiritualidad a favor de la razón, y es un error del que estamos teniendo nefastas consecuencias. Recuperar el sentido del bien, del amor a los otros y al planeta, se me antoja algo irrenunciable. Y también se advierte esto en mis libros. Me arrepiento de muchas cosas, más aún respecto a mi inconsciencia medioambiental del pasado, y creo que será un sentimiento común a muchas personas de mi generación, pero siempre estamos a tiempo de rectificar.</p><p><strong>P. Es una de las escritoras que ha firmado e impulsado la acción de Escritores y escritoras por el clima y en su último libro de relatos, Qué mundo tan maravilloso, está presente este tema. ¿Cuál cree que ha de ser el papel del escritor o intelectual ante esta situación?</strong><a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/09/05/escritores_como_elvira_lindo_isaac_rosa_manuel_rivas_rosa_montero_firman_manifiesto_apoyo_movilizacion_climatica_98501_1012.html" target="_blank">Escritores y escritoras por el clima</a><em>Qué mundo tan maravilloso</em></p><p><strong>R</strong>. Creo que los escritores tenemos una cierta capacidad de influir en los lectores debido a nuestra presencia en la esfera pública, y que nuestro testimonio puede contribuir a <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2019/09/25/compromiso_crisis_climatica_literatura_99150_1026.html" target="_blank">difundir las consecuencias de la crisis climática</a>, así como a pensar sobre otros temas que afectan al conjunto de la sociedad. De ahí que en mis artículos mantenga una postura atenta a la actualidad y comprometida con los ideales en los que creo. Es una contribución modesta, porque el papel del intelectual y el peso de la cultura en nuestros días es muy escaso, pero creo que es la parte que nos toca hacer, por pequeña que sea.</p><p>En la ficción, hace ya algunos años que escribí un relato, <em>El huerto</em>, donde expresaba mi preocupación por la crisis medioambiental. Allí cuestionaba la salida individual que propone el relato, porque de la crisis climática, que ya es irreversible, solo podemos salvarnos, o salvar lo que sea posible, juntos.</p><p>Por otra parte, no entiendo una literatura que no se sostenga en una pregunta moral pues, incluso cuando el autor no quiere que así sea, esta misma ausencia de posición ya implica una toma de postura. Echo en falta un mayor pronunciamiento de los intelectuales y de los escritores respecto a los asuntos públicos, y más debate, menos tibieza. Como <strong>Gramsci</strong>, odio a los indiferentes, que son legión. Aunque, también es cierto que odiar me resulta extremadamente difícil, pues exige una fuerza excesiva y, a la larga, inútil.</p><p><strong>P. ¿Qué relación cree que debería haber entre ecología y feminismo?</strong></p><p><strong>R</strong>. No hay feminismo sin ecología. El futuro es feminista y sostenible o no será tal. El feminismo defiende la ética del cuidado hacia los otros y hacia el planeta, un cuidado que no han de ejercer solo las mujeres, sino hacerse extensivo a todos los seres humanos, cualquiera que sea su experiencia de género. Ecologismo y feminismo son para guías en la lucha por la sociedad más sostenible y justa que deseo. Ambos se oponen al modelo neoliberal de consumo y del triunfo del individualismo, ambos proponen recuperar los lazos entre los seres humanos, que los individuos vuelvan a ser ciudadanos, comprometidos con la comunidad. _________</p><p><strong>Carmen Peire</strong> es escritora. Su último libro es <a href="http://www.menoscuarto.es/libro/cuestion-de-tiempo/" target="_blank">Cuestión de tiempo</a><em> (Menoscuarto, 2017).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Oct 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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