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    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 197]]></title>
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    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 197]]></description>
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      <title><![CDATA[Los auténticos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/autenticos_1_1185430.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3f330bfd-b09c-4177-bb3b-256029747dd9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los auténticos"></p><p><em>Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Les dejamos esta sala para que comenten sus lecturas y nos ayuden a componer nuestra biblioteca. Si formas parte de un club de lectura, puedes escribirnos a contacta@infolibre.es para contarnos vuestra historia y hacernos llegar vuestras recomendaciones.</em><strong>contacta@infolibre.es</strong></p><p>_______________</p><p><a href="https://ellibrodurmiente.org/" target="_blank">El libro durmiente</a> comenzó su andadura como club de lectura en junio de 2003. Su nombre hace referencia a la necesidad de rescatar los valores y principios que duermen en el seno de los libros. <em>El libro durmiente</em> se define como una entidad creada sin fin de lucro. Nuestra acción adquiere la condición de voluntariado cultural. Desde el año 2012, correspondiendo con el período lectivo, impartimos los talleres de escritura creativa en dos niveles: básico y avanzado. Finalmente, la invitación a los autores para presentar sus obras o impartir clases magistrales sobre las técnicas de escritura ha dado lugar a la creación de un foro literario donde confluyen los lectores, libros y escritores, compartiendo ideas e inquietudes en pro de la cultura.</p><p><strong>Los últimos románticos</strong></p><p><strong>Txani Rodríguez</strong></p><p><strong>Seix Barral</strong></p><p><strong>Barcelona</strong></p><p><strong>2020</strong></p><p>Veo más <em>lo auténtico</em> que <em>lo romántico</em>, como señala el título. La novela cuenta de alguna forma el espíritu de esas personas que defienden lo que merece la pena, las cosas por las que hay que luchar. Valores sencillos y sin embargo fundamentales que <strong>Txani Rodríguez</strong> transmite a través de Irune para que no caigan en el olvido. Es una mujer anodina y solitaria que parece <em>vagar </em>más que vivir, pero a la que veremos crecer por la suma de determinadas circunstancias. A la par que la protagonista, la novela va cogiendo poco a poco fuerza e intensidad. Escribir sencillo pero con enjundia es una tarea realmente difícil y este es el mayor mérito de <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-los-ultimos-romanticos/312008" target="_blank"><em>Los últimos románticos</em></a><em>.</em></p><p>La primera impresión sobre Irune deja mucho que desear: es sosa, insegura, sin lazos familiares o de amistad que den vidilla a sus días. Estos son tan repetitivos como su agenda: de casa al trabajo y del trabajo a casa. Se gana la vida en una fábrica de papel en un pueblo industrial cercano a Bilbao. Un problema de salud inesperado hace saltar las alarmas de su rutina, alterada también por un conflicto laboral y los problemas de una vecina.</p><p>Irune es ese tipo de personas que pasan desapercibidas en su entorno. No porque no tenga opiniones propias o intención de actuar. De hecho, a veces tiene salidas que chocan, pero precisamente por ese carácter suyo tan apático. Menos mal que ese <em>vegetar</em> que parece dominar su existencia se va difuminando y comienza a mostrar a la Irune que estaba callada. Y sinceramente, qué ganas tenía... En la lectura de forma inconsciente me hartaba y le decía: "vamos hija, Irune; adelante; eso es; no pares".</p><p>Aquí no existe el vértigo ni nada que se le parezca. No hay aspavientos ni giros narrativos de ningún tipo, pero la nueva vereda que transita Irune parece caminar hacia lo que llamaría la Luz que hasta entonces dormitaba en su interior. Descubrimos quién es la protagonista en realidad:</p><p>— Una mujer comprometida, que –aunque no sepa cómo– se mete a protestona en el trabajo cuando ya no parece llevarse lo de gritar por causas justas en la calle (obviemos el momento actual con la pandemia; la inacción en el terreno de la lucha obrera se ha instalado de forma lamentable).</p><p>— Una vecina que dice <em>basta</em> enfrentándose al silencio cómplice, tantas veces culpable indirecto de tragedias que se ocultan tras las paredes.</p><p>Y, por supuesto, cómo olvidar esa historia que al principio me pareció deprimente porque simboliza la soledad de la insulsa Irune: llama habitualmente a Renfe preguntando por billetes de tren que nunca cogerá. Siempre busca al mismo interlocutor concreto que al otro lado del hilo telefónico parece aliviar a la protagonista. Me pareció tan triste, tan desolador... Y sin embargo esta pequeña subtrama me ha ido enamorando.</p><p>¿Servirán todos estos ingredientes para cambiar a Irune, y cómo? Tendrán que leer <em>Los últimos románticos</em>, una novela que carece de excesos narrativos, sin adornos lingüísticos, que no se pierde en <em>palabros</em> ni en frases magníficas. Txani Rodríguez utiliza la sencillez como recurso y el resultado es bueno. <em>Los últimos románticos </em>es un guiso lento donde se escucha y se siente el chup-chup de la narración. Tanto es así que el reposo, como ocurre en la cocina, ha mejorado mi percepción inicial de la novela.</p><p>Pese a hablar tanto de lentitud, reposo, apatía, no crean, la novela además de ser breve se lee muy, muy rápido. Con sus capítulos cortos que ayudan a la fluidez, se me fue en dos tardes mal contadas.</p><p>Por cierto, me encantan las dedicatorias del libro. Especialmente la que dice así: "Y a todas las personas que fueron amables alguna vez conmigo". Precioso. Una bella apología del agradecimiento y la amabilidad. De nuevo... algo sencillo. Y sin embargo, potente.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jul 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Begoña Curiel (El libro durmiente)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los auténticos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Los diablos azules número 197]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Juan Gómez Bárcena: "En España no hay ningún tipo de memoria del proceso colonizador de América"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/juan-gomez-barcena-espana-no-hay-tipo-memoria-proceso-colonizador-america_1_1185428.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f9762200-9227-4ea4-8abe-a9900127fc13_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Juan Gómez Bárcena: "En España no hay ningún tipo de memoria del proceso colonizador de América""></p><p>En esta novela hay tres Juanes. Está <strong>Juan Gómez Bárcena</strong> (Santander, 1984), autor de <a href="http://sextopiso.es/esp/item/459/ni-siquiera-los-muertos" target="_blank">Ni siquiera los muertos</a> (Sexto Piso), una novela que atraviesa los siglos para perseguir las huellas de la violencia colonial en México. Está Juan, el soldado castellano empleado por la corona para perseguir al último Juan, el indio Juan, un indígena que ha cometido el pecado de traducir la Biblia del latín al español. La persecución, una referencia nada velada a <em>El corazón de las tinieblas</em>, se estira a lo largo del tiempo para pasar por el declive del imperio, la independencia mexicana, el narcotráfico, por la violencia machista, por la migración, hasta la última parada: la candidatura electoral de <strong>Trump</strong> y la promesa del muro. </p><p><strong>P. Cuenta en los agradecimientos que en un primer momento descarta la idea de embarcarse en esta novela. ¿Cuándo y por qué decide finalmente ponerse con ella?</strong></p><p><strong>Respuesta</strong>. En un primer momento, la idea iba a estar más acotada al siglo XVI, a la parte inicial de la novela, y creo que entonces la sensación que tuve es que no tenía los suficientes conocimientos, no ya de la España colonial, sino del mundo azteca. Pensé que era una novela que no escribiría nunca. Creo que fue vital la candidatura de Trump a las elecciones de Estados Unidos, porque comienzo a ver que se despiertan en sus discursos determinados mensajes de odio que me recuerdan muchísimo a los discursos del colonialismo español. Me fui documentando sobre <a href="https://elpais.com/internacional/2012/01/13/actualidad/1326464783_257666.html" target="_blank">el tren de La Bestia</a>, por ejemplo, y la novela se convierte en un intento de constatar la pervivencia del colonialismo y el racismo. En el momento en que se me ocurre la idea de vincular ambas épocas, de repente todo lo que no funcionaba echa a andar.</p><p><strong>P. Tanto en Kanada como en este caso, el periodo que se aborda suele ser considerado la historia de otros: el Holocausto no se considera historia de España, y tampoco se considera como propia la historia de Nueva España, el actual México. ¿Por qué ese interés por un pasado que suele considerarse ajeno?</strong><em>Kanada</em></p><p><strong>R.</strong> Yo también me he hecho esa pregunta varias veces. Al final la respuesta que me he ido dando es que me siento como un antropólogo en la forma de abordar la literatura: el antropólogo se dirige a regiones lo más remotas posible para constatar las diferencias, pero también los paralelismos y las similitudes. Mi idea es encontrar elementos que pueden parecer ajenos a lo que estudiaríamos en el instituto, pero que en último término también hablan de nosotros. En <em>Kanada</em> se trataba de explorar el Holocausto, pero también desposeerlo de sus denominaciones para acabar hablando de cualquier forma de totalitarismo y de dominio opresivo. Aquí por un lado está el vínculo con España, aunque sea a través de que Nueva España fue durante varios siglos una colonia, pero además es una historia poco contada en la literatura. Al mismo tiempo, México me parecía un buen escenario para contar la historia del capitalismo, que por supuesto es también española en la medida en que estamos subidos al mismo tren.</p><p><strong>P. Una vez escrita la novela, ¿qué conductos hay en esta historia a priori ajena que llegan hasta usted y al mundo en el que vive?</strong><em>a priori</em></p><p><strong>R</strong>. Yo diría que, fundamentalmente, lo que se refleja en la novela es que tenemos que ser hoy día conscientes de que, pese a que podamos creer que vivimos en un mundo más exento de violencia o más libre, que en cierto sentido lo es, la violencia y la dominación no han desaparecido, sino que tienen una inmensa capacidad de mutar, como la imagen de la muda de la serpiente que aparece en varios momentos del libro. Los discursos siempre retoman elementos del pasado y los ordenan de otra manera para que parezcan nuevos, y en ese sentido todavía hoy escribimos un discurso que aparta a gran parte de la humanidad, un discurso, además, que cada vez ha estado más centrado en el dinero. Las promesas que al principio de la novela ofrecía el capitalismo, de igualdad y libertad, finalmente han acabado fructificando de manera perversa, porque solo apelan al flujo monetario, y no a los seres humanos. Parece que hemos hecho una revolución para los objetos, pero no para las personas. </p><p><strong>P. En el libro se interesa por la relación entre capitalismo e imperialismo, un imperialismo que en el caso español no suele tenerse en cuenta en la memoria colectiva.</strong></p><p><strong>R. </strong>Sí, es verdad que cuando se cuenta esa historia de imperialismo se pone más el acento en los momentos inmediatos de la conquista y en el instante en que ese imperio cae por completo, pero a mí me interesaba contar qué pasó en esos casi tres siglos de historia en los que gran parte de América fue colonia española. No somos muy conscientes de en qué modo se ejerció ese dominio, y tiende a simplificarse por un lado o por otro: hay gente que sostiene la idea de que España fue una luz para América y que todo hay que interpretarlo en clave filantrópica; y hay gente para la que España era una especie de tirana y los indígenas eran pueblos benignos en los que nosotros introdujimos la semilla de la maldad. No estoy de acuerdo ni con una visión ni con otra, y la novela pretende abordarlo.</p><p><strong>P. A raíz de las protestas del movimiento Black Lives Matter en Estados Unidos se ha abordado la cuestión de las estatuas de Colón y, con ella, una revisión de la historia colonial española. ¿Cree entonces que tenemos una conversación pendiente? ¿Cómo le gustaría que fuera?</strong><a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2018/11/11/los_angeles_retira_una_estatua_cristobal_colon_como_acto_justicia_restauradora_88685_1022.html" target="_blank">la cuestión de las estatuas de Colón</a></p><p><strong>R. </strong>Creo que hay una conversación pendiente, sí, sobre todo teniendo en cuenta que hay una gran asimetría en esta relación: hasta donde yo sé, los mexicanos tienen muy presente la historia de la colonización española, y sin embargo nosotros lo tenemos muy poco presente. Algo que yo me pregunté al respecto es: sí, hay una crisis nacional a raíz de la pérdida de las últimas colonias, de Cuba y Puerto Rico, pero ¿qué supuso para España la pérdida del 95% de su territorio cuando se producen, en la década de los veinte y treinta, la mayoría de las emancipaciones? No hay ningún tipo de memoria del proceso colonizador de América; como mucho, hay memoria del mal llamado descubrimiento, y creo que está bien que nos fijemos en eso. También es verdad que a veces los procesos de reparación histórica que nos pedimos o nos piden pueden ser muy superficiales: quitar o poner una estatua <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/plaza_publica/2020/06/22/amos_esclavos_sobre_estatuas_monumentos_coloniales_108010_2003.html" target="_blank">no me parece muy significativo</a>, frente a ser verdaderamente conscientes, por ejemplo, de qué residuos han quedado de ese dominio colonial.</p><p><strong>P. Entre los dos Juanes de la novela existe una diferencia sustancial: uno es español, y se le pregunta con extrañeza por qué tiene una mujer india, por ejemplo, y al otro se le conoce como el indio Juan. ¿Por qué le parecía importante que, dentro del reflejo que propone, hubiera esta distancia?</strong></p><p><strong>R. </strong>Porque me sorprendió hasta qué punto esta diferencia esencial era perceptible en las crónicas. Son parte fundamental de la novela los niños indígenas que fueron educados por franciscanos y que fueron utilizados de manera flagrante como agentes de la nueva fe. Sin embargo, a pesar de haberles dado una educación intelectual y haberles enseñado incluso filosofía, luego no se les permitía ordenarse, ni se les proporcionaba un verdadero acceso a los estudios superiores. Nos encontramos con que había una serie de indígenas que quedaron en un terreno limítrofe, que no podían ni regresar a la comunidad de la que habían sido extirpados ni formar parte verdaderamente de la nueva comunidad. Digamos que esta fue la primera semilla de la novela: yo me pregunté qué sería posteriormente de estos niños, a qué se dedicaron cuando crecieron, cómo vivieron esta exclusión. Es algo sobre lo que no tenemos siquiera fuentes, entre otras cosas porque las fuentes son mayoritariamente españolas, al menos en el siglo XVI.</p><p><strong>P. ¿Cuál es la relación entre la historia y la literatura en trabajos como Kanada o esta novela? No se nos presentan como novelas históricas, pero la presencia del pasado y la memoria son obviamente muy relevantes.</strong><em>Kanada</em></p><p><strong>R</strong>. Para mí la prioridad está siempre puesta en la ficción, y la historia actúa como telón de fondo o como un campo de pruebas del que emergen a veces algunas semillas o ideas. Creo que las novelas que habitualmente llamamos <em>novelas históricas</em> deberíamos llamarlas <em>historias noveladas</em>, porque hay mayor énfasis en el lado de la historia, y a mí eso no me interesa tanto. Pero el proceso de documentación no lo vivo como ningún tipo de conflicto, porque para mí es parte intrínseca de la escritura, y, lejos de ser un obstáculo, suele ser un acicate para que se me ocurran nuevas ideas, subtramas o reflexiones. Mi proceso creativo procede de la documentación.</p><p><strong>P. Pero, pese a darle un mayor peso a la ficción, hay aspectos de sus novelas que son relevantes precisamente porque así sucedieron realmente.</strong></p><p><strong>R.</strong> Una de las misiones que yo le doy a mis textos es concebir la literatura como testimonio, o como redención o reparación de ciertos discursos olvidados o despreciados de la historia. Me interesa señalar aspectos de la historia poniendo el acento en lugares en los que habitualmente no se pone. En ese sentido, es un proyecto benjaminiano, un rescate de las voces que generalmente no hablan. Pasaba también en <em>Kanada</em>: habitualmente nos cuentan o bien las experiencias de los verdugos en el Holocausto o bien el testimonio de las víctimas nada más salir de los campos. Pero lo que me interesaba es: ¿y qué pasa con esas personas que vuelven a casa pero siguen siendo despreciadas y ni siquiera tienen ya el derecho de elevar su voz porque en teoría viven en un mundo libre de antisemitismo? En este caso, quería poner el acento en personajes que aparecen pululando por las crónicas pero siempre como personajes terciarios. Se trata de recobrar un pedazo de la historia que está perdido y que solo se puede recrear a partir de la imaginación. Precisamente porque solo a través de la empatía podremos llegar a esos personajes que no tuvieron voz.</p><p><strong>P. “Ni siquiera los muertos estarán seguros si el enemigo vence”, dice Benjamin. Pero, ¿quién es el enemigo aquí?</strong></p><p><strong>R. </strong>El enemigo, más que un agente o una institución, es determinado discurso de poder que atraviesa la historia de la humanidad. Por supuesto, hay mil diferencias entre el colonialismo español del XVI, el caciquismo del XIX y el neoliberalismo del XXI, pero también hay ciertos aspectos que se han mantenido. Y esos poderes que vemos transformarse en la novela son precisamente emanaciones de ese enemigo que va recorriendo el tiempo y que va orillando determinadas partes de la humanidad a un lugar marginal. También por ello situaba junto a la cita de Benjamin, de manera un tanto irónica, la cita de Trump, que dice quién es para él el enemigo, y para él el enemigo es toda la humanidad, y si piensas que la humanidad es el enemigo es porque piensas que eso también te incluye.</p><p><strong>P. En las críticas y reseñas del libro que se han ido publicando, se hace mención a escritores mexicanos como Emiliano Monge o como Valeria Luiselli. Como hemos dicho, esta novela parece ser leída como un tema mexicano escrito por un autor español. ¿A qué genealogía pertenece este libro?</strong></p><p><strong>R. </strong>Más que miembro de la literatura española, en el sentido de la España peninsular, tengo más bien una sensación de patria lingüística, y para mí son tan contemporáneos y tan patriotas autores como Borges, Cortázar, Bolaño o Rulfo, que diría que son los que más me han influido, como otros autores españoles, europeos o norteamericanos. La comunidad en la que me siento más integrado es la de la literatura hispanoamericana. Cada vez se están difuminando más esas fronteras, que se ven cada vez más ridículas. Quizás hace un siglo tenía más sentido establecerlas, porque si yo hubiera nacido en 1884 y no en 1984 no habría tenido acceso a lo que se publicara en otros países. Pero hoy día cada uno puede escoger más las referencias con las que se reconoce o de las que parte. A mí no dejan de sorprenderme esas distinciones nacionales.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jul 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <title><![CDATA[El negocio de la violencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/negocio-violencia_1_1185418.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e6f0056e-61ee-481c-86c1-60c1d28100e4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El negocio de la violencia"></p><p>La editorial Semiotext(e) de Nueva York acaba de publicar <em>Gore capitalism</em>, de la activista e investigadora mexicana <strong>Sayak Valencia</strong>, publicado originalmente en español como <em>Capitalismo gore </em>(Paidós, México, 2016; publicado en España por Melusina en 2010).</p><p>En este ensayo, la autora<em> </em>emprende<em> </em>un análisis lúcido y penetrante de los nexos entre capital y violencia. Aunque el libro se centra en los feminicidios perpetrados en Tijuana, México, también aborda otras formas de violencia en el llamado Tercer Mundo e, implícitamente, en países postindustriales.</p><p>La autora nos remite a las propuestas de <strong>Roberto Saviano,</strong> quien, al referirse a las consecuencias del hiperconsumismo en la sociedad moderna, observa: "Dentro del mundo hiperconsumista y ultracapitalista la ética resulta accesoria, pues se le percibe como el límite del perdedor, la protección del derrotado, la protección moral para aquellos que no han conseguido jugárselo todo y ganarlo todo".</p><p>Sayak Valencia desentraña el funcionamiento de la política de la muerte en el contexto de las redes contemporáneas del hiperconsumo, los altibajos de los mercados, de los capitales, el narcotráfico y la impunidad del Estado neoliberal. A lo largo del libro, hará un análisis detallado de la trama que urden las nuevas fuerzas económicas, tanto legales como ilegales, y la estructura patriarcal y sus ramificaciones en la sociedad. Las víctimas de estas fuerzas, en muchos casos, son mujeres, indígenas y pobres, es decir, comunidades con poca protección social. Así, los cuerpos torturados de mujeres, encontrados en la frontera entre los Estados Unidos y México se entienden como parte de un nuevo fenómeno en el que se conjugan el machismo y la economía neoliberal. Tales discursos de violencia parten muchas veces de los medios de comunicación, capaces de intervenir de ese modo en la producción del capital.</p><p>Al analizar esta nueva realidad, la autora toma dos términos que provienen de la ficción –<em>endriago</em> y <em>gore</em>– para mostrar los nexos entre el capitalismo extremo y la violencia. El término <em>gore</em> proviene del mundo cinematográfico que se centra en la violencia desmedida; mientras que <em>endriago</em> es un monstruo, mezcla de hombre y dragón, que aparece por primera vez en la literatura española como uno de los enemigos de Amadís de Gaula. El endriago servirá para representar una específica construcción de la masculinidad que privilegia la violencia. El capitalismo gore, a través de los medios de comunicación, auspicia ese tipo de construcción como modo de aumentar sus beneficios económicos.</p><p>El endriago, observa Valencia, emplea el necropoder como modo de obtener estatus y autoridad. Es de este modo que confronta y cambia su propia situación social. Esa realidad, sumada al hecho de que la economía criminal ya constituye el 15% del mercado global, les permite a esos sectores de la delincuencia internacional tener un poder real sobre las decisiones económicas y políticas mundiales. De este modo, Sayak Valencia nos muestra cómo, en algunas partes del mundo, la violencia y la muerte –sobre todo hacia ciertos grupos especialmente vulnerables– se ha transformado en uno de los negocios más lucrativos del capitalismo actual.</p><p>_________________________</p><p><strong>Marta López Luaces</strong> es poeta, novelista y profesora de Literatura Española y Latinoamericana en la Montclair University de Nueva York.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jul 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Marta López Luaces]]></author>
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    <item>
      <title><![CDATA[Descubrir el truco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/descubrir-truco_1_1185412.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3e5c698b-e5cb-491b-9079-799737b3e06b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubrir el truco"></p><p><strong>El cerebro ilusionista. La neurociencia desde la magia</strong></p><p><strong>Jordi Camí y Luis M. Martínez</strong></p><p><strong>RBA</strong></p><p><strong>Barcelona</strong></p><p><strong>2020</strong></p><p>Al arte, nada humano le es ajeno. Si el ilusionismo participa de todas las materias humanas desde hace miles de años, es obviamente un arte. Ha sido vilipendiado y minusvalorado, considerado un arte menor, arrinconado por esa adultocéntrica visión de que las artes que incluyen a la infancia –o que, directamente, tiene facetas que la atienden con esmero— es arte sin importancia, banal, menguado. Ha sido defenestrado por vendedores de espiritualidad y por médiums, por su aparente cercanía a lo sobrenatural. Ha sido minusvalorado por quienes ven un truco, se sienten burlados y no aprecian la belleza del juego. Pero el ilusionismo, ya se celebre en los grandes teatros, en los circos o en las fiestas de cumpleaños –oficio honorable, como el de payaso, primer escalón en el contacto de la infancia con el arte y la ficción— supera ese desapego, con pátina de falsa intelectualidad, para soportarse en una amplia gama de conocimiento humano y seguir mostrando al público el arte de lo posible y de lo imposible.</p><p>En <a href="https://www.rbalibros.com/rba-no-ficcion/el-cerebro-ilusionista_4972" target="_blank">El cerebro ilusionista</a> los científicos<strong> Jordi Camí </strong>y <strong>Luis M. Martínez </strong>vienen a poner negro sobre blanco la implicación milenaria del ilusionismo en su constante búsqueda de respuestas, descubrimiento de habilidades, invención de soportes, instrumentos y técnicas. El ilusionismo no es ajeno a casi ninguna de las ciencias humanas, y es quizá el arte que mayor relación mantiene con el otro lado: traza el puente –a veces visible, a veces invisible— entre el arte y la ciencia. Psicología, física, química, matemática, óptica, son algunas de las ciencias que pueden vislumbrarse tras un sencillo juego de magia. Y por supuesto, narrativa, interpretación, habilidad, ensayo, práctica, esfuerzo, imaginación, seducción. En <em>El cerebro ilusionista</em> se muestran algunas de las razones y técnicas que los ilusionistas han trabajado, empíricamente, desde hace cientos de años y que ahora son iluminados por la neurociencia. Es un tratado capital sobre los efectos de la magia en el cerebro y del cerebro en la magia. No solo se muestra el esqueleto de las técnicas mágicas, y por tanto es de máximo interés para ilusionistas aficionados y profesionales (pues explican muchos aspectos que son aprendidos desde la práctica, no desde la teoría), sino que alumbra al profano para adentrarse en ese camino marcado por el ilusionismo que ha transitado espacios desconocidos de nuestro cerebro, hallando claves y métodos a los que ahora la ciencia da explicación. Explicación al profano, pues teóricos (como <strong>Ascanio</strong>, <strong>Tamariz</strong>) han reflexionado sobre el ilusionismo y sus técnicas, dado nombre a lo que solo era práctica y ahondando en la senda indagada por otros magos desde la antigüedad.</p><p>El teórico <strong>Ramón Mayrata</strong> señalaba que la magia se reduce a unos cuantos efectos (desaparición, reconstrucción, adivinación, desafío de las leyes físicas y poco más), que lo mismo da hacer desparecer una carta que un elefante, pues en esencia es lo mismo. Tras esos efectos resuenan los deseos humanos de una vida que no respetase las leyes de la vida: desparecer, levitar, teletransportarse, resucitar, conocer el futuro. Ese latido de los deseos humanos es el alma del arte.</p><p>No nos consideramos engañados cuando el cerebro reconstruye una realidad, o una ficción, y el novelista nos deja, como lectores avezados, plantear nuestras hipótesis, aun a la espera del giro definitivo de la historia. Podemos maravillarnos ante el efecto literario. Así sucede con el efecto mágico cuando somos capaces de apreciar la habilidad y el atávico proceso que está tras de sí, cuando no nos atenemos, como espectadores, a la simplísima postura de averiguar dónde está el truco o sentirnos, erróneamente, engañados. Aplicar esta postura a la visión de un cuadro impresionista (desvelar el efecto engañoso del color y la forma, desconfiar de la transmisión de la información) nos conduciría a una indolencia que no nos permitiría disfrutar del arte de la pintura. Así sucedería con otras artes si nuestro empeño como receptores se centrase en desvelar la técnica del suspense cinematográfico o en sospechar, si es verdad o no, lo que narra el texto literario y acogernos solamente a las historias basadas en la realidad (que para frustración de quien solo soporta el arte de lo real, no es más verdad que lo ficticio). Con el ilusionismo sucede tal cual, hay quien se empeña en descubrir el truco, inconsciente de que es el arquitecto quien conoce el secreto de la cúpula por su formación y dedicación y es el músico quien conoce el efecto de la armonía por sus años de estudio. Es el mago quien conoce la técnica por sus años dedicados a la habilidad, la práctica, el tiempo invertido en una pasión. Los demás, como ante cualquier otra obra de arte solo nos queda sentarnos, maravillarnos y disfrutar, permitir que nuestro cerebro construya una realidad diferente que desafía las leyes establecidas a través de la percepción.</p><p>_____</p><p><strong>Alfonso Salazar </strong>es escritor.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jul 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alfonso Salazar]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Descubrir el truco]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Los diablos azules número 197]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Paloma Díaz-Mas al ritmo del cocido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/paloma-diaz-ritmo-cocido_1_1185401.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c70c6ef0-a134-4760-b409-1f9bbdbccd1d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Paloma Díaz-Mas al ritmo del cocido"></p><p><strong>El pan que como</strong></p><p><strong>Paloma Díaz-Mas</strong></p><p><strong>Anagrama</strong></p><p><strong>Barcelona</strong></p><p><strong>2020</strong></p><p><a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/el-pan-que-como/9788433999009/NH_648" target="_blank">Este libro</a> no es una novela, ni un ensayo, ni una biografía, pero tampoco es un libro de cocina, ni un simple recetario, aunque algo tenga de todos ellos. Podría decirse, por tanto, que se trata de un suculento guiso literario, un plato de cuchara, compuesto por ingredientes diversos bien salpimentados, hermano mellizo de los <em>Usos amorosos de la postguerra</em>, de <strong>Carmen Martín Gaite</strong>, aunque ahora los usos sean culinarios.</p><p>Narrado en primera persona por la misma autora, que se declara omnívora, se compone de 25 capítulos titulados de manera brevísima y sencilla, pues la mayoría no pasa de una palabra (por ejemplo: "Agua", "Vino", "Pan", "Carne", "Fruta"...), mientras que el capítulo que lleva el título más extenso, el primero, nos advierte de que "<em>Itadakimasu</em> no significa <em>que aproveche"</em>.</p><p>El libro empieza con un párrafo que anuncia escuetamente: "Voy a comer". Y así se cumple, en efecto, a lo largo de estas páginas, pues la narradora prepara en su casa un cocido, no sin antes habernos contado sus ingredientes (carne, legumbres y verduras) y peculiaridades, como si se dirigiera a alguien que desconoce los platos que componen los tres vuelcos tradicionales. Antes confiesa que, para ella, comer es un acto primitivo y refinado que siempre procuramos hacer acompañados, a la vez que nos recuerda el trabajo y sacrificio que hay detrás de los alimentos que tomamos a diario.</p><p>El libro, por tanto, versa sobre casi todo lo que tenga que ver con la comida, incluso relacionando el fuego con la mitología. Ya sea sobre la transmisión oral de las recetas ancestrales; ya sobre lo difícil que resulta que no cierre una pequeña tienda que vende comida casera preparada, como esas que hay en nuestros barrios. Pero también recuerda las historias de lucha y sufrimiento que hay detrás de esas pequeñas empresas que a menudo llevan <em>mujeres</em> tan <em>fuertes</em> como las que aparecen en la <em>Biblia</em>; o aquellas otras mujeres que se jugaban la vida —y más cosas— acarreando agua para abastecer a los suyos; o a los mineros que trasegaban con el carbón, alimento indispensable de las cocinas tradicionales.</p><p>La narración aparece pespunteada, ilustrada y enriquecida por veinte textos casi siempre literarios, a menudo fragmentos, que unas veces proceden del libro de los <em>Proverbios</em>, otras de una novela de <strong>Concha Espina</strong>, o del <em>Lazarillo de Tormes</em>; peo también de una canción de bodas sefardí, unos poemas de <strong>Juan Ramón Jiménez</strong> y <strong>Juana de Ibarbourou</strong>, un texto de <strong>Elena Fortún</strong>, otro del <em>Libro de buen amor</em>,<em> </em>e incluso de una canción de Los Toreros Muertos. No en vano la autora, hasta su jubilación, ha sido profesora e investigadora universitaria muy destacada, especialista en la literatura española medieval y en la literatura sefardí, de ahí las numerosas alusiones a las fiestas, los ritos y la comida judía.</p><p>Pero <strong>Paloma Díaz-Mas</strong> nos habla, asimismo, de los distintos tipos de cocinas, a través del tiempo; del cocer y del asar; de los recipientes que utilizamos para cocinar; de los componentes de la mesa y de cómo ponerla, empezando por los manteles; de los trucos para quitar las manchas que quedaban en la mesa; de la competencia entre dos marcas de gaseosa: La Revoltosa y La Casera (también en mi casa, como en la de la autora, preferíamos la segunda), o entre dos marcas de quina: San Clemente y Santa Catalina; de la matanza del cerdo (recuerdo una memorable que se relata en <em>Malena es un nombre de tango,</em> de <strong>Almudena Grandes</strong>). Además, cuenta la historia de la patata y la de una joven obsesionada con adelgazar; recuerda las frutas que corresponden a cada estación, y su —a veces— lejana procedencia; y nos habla del lenguaje, del léxico gastronómico (estoy seguro de que ustedes saben lo que es un <em>plato de cuchara </em>o las <em>lentejas viudas</em>, ¿pero saben acaso que es <em>asustar un guiso,</em> cómo es un <em>cuchillo cebollero</em>, o en qué consiste el <em>agua de boca</em>,<em> </em>o una <em>palomita</em>?), expresiones como <em>huele que alimenta</em>, que seguimos utilizando; o refranes como <em>uvas y queso saben a beso</em>, que solía decir también mi padre, muy aficionado a ambos manjares.</p><p>Paloma Díaz-Mas confiesa que forma parte de "la cadena de mujeres guisanderas", no en vano su libro tiene algo de autobiografía, pues nos cuenta, por ejemplo, que en los ochenta llegó a Vitoria para trabajar como profesora y allí se quedó 18 años; que era una niña nerviosa que pasó varios veranos en O Grove, en una casa de colonias infantiles; o comenta: "me gusta guisar para él y para mí", pues considera la autora que "guisar [es] como una forma de comunicarse, de demostrar amor" (pp. 28, 54, 93, 99, 200, 242, 288 y 289).</p><p>En esta obra se cuentan numerosas historias, acierta con un buen final, y diría que también es un libro reivindicativo, pero no a la tosca manera que suele ser habitual, sino con una sutileza más efectiva, pues no va en menoscabo de la firmeza de sus nobles convicciones. La prosa es sencilla y perfecta. El estilo conjuga lo serio y lo jocoso, mientras que en la narración convive en armonía lo personal, lo social y lo cultural. Una y otra vez aparece el humor, un humor leve, inteligente, más de suave sonrisa cómplice que de carcajada, como cuando comenta que en el camino de Santiago aparecen imágenes del apóstol en que se le ve disfrazado de peregrino de sí mismo; o bien cuando rememora las prescripciones dietéticas del catolicismo; se burla de una receta mal traducida, con lo que se vuelve ininteligible; o cuenta cómo el ideal de belleza del Hollywood clásico, la talla 44, convertiría hoy a aquellas diosas en mujeres gordas (pp. 56, 221, 222, 225, 229, 247 y 277).</p><p>Creo que el título del libro proviene de la <em>Biblia</em>, de aquellas palabras que Jesús le dirige a sus discípulos: "Tomad y comed todos de este pan..." (<em>Mateo</em>, 26: 26). El último párrafo de ese capítulo se inicia diciendo: "Este pan que como me pone a mí también bajo la protección de los que han trabajado para elaborarlo..." (p. 142). El caso es que este libro hubiera hecho las delicias de <strong>Max Aub, Álvaro Cunqueiro, Juan Perucho, Néstor Luján, Vázquez Montalbán</strong> o <strong>Leila Guerriero</strong>, quien a veces nos cuenta en sus artículos lo que cocina; en uno de los últimos, dulce de pera, la <em>birne torte</em> alemana. Los académicos de la lengua, incluidas las mujeres, a veces parecen devanarse los sesos en busca de candidatas: Paloma Díaz-Mas tiene méritos de sobra para serlo, como también los tiene <strong>Cristina Fernández Cubas</strong>. Y, como dicen los <em>modelnos</em>, ¡ya están tardando!</p><p>El libro podría leerse también como un homenaje a tantas madres, como la de muchos de ustedes, como la mía, que se pasaron una buena parte de sus vidas en la cocina, haciendo un arte de sus platos más o menos sencillos, pero sabrosos: las croquetas de pollo, los pescados fritos y a la plancha, el potaje de hinojos, las sesadillas, los riñones al jerez, el rabo de toro, los alfajores... Disfruten del libro. ¡Ya pueden empezar a chuparse los dedos!</p><p>_____</p><p><em>Fernando Valls es profesor de Literatura Española Contemporánea en la Universidad Autónoma de Barcelona y crítico literario. </em><strong>Fernando Valls </strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jul 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Paloma Díaz-Mas al ritmo del cocido]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Amigos, por desgracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/amigos-desgracia_1_1184335.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/feb9f2aa-face-4196-b845-750b1ac13b73_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Amigos, por desgracia"></p><p><em>Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Les dejamos esta sala para que comenten sus lecturas y nos ayuden a componer nuestra biblioteca. Si formas parte de un club de lectura, puedes escribirnos a contacta@infolibre.es para contarnos vuestra historia y hacernos llegar vuestras recomendaciones.</em><strong>contacta@infolibre.es</strong></p><p>_______________</p><p><a href="https://ellibrodurmiente.org/" target="_blank">El libro durmiente</a> comenzó su andadura como club de lectura en junio de 2003. Su nombre hace referencia a la necesidad de rescatar los valores y principios que duermen en el seno de los libros. <em>El libro durmiente</em> se define como una entidad creada sin fin de lucro. Nuestra acción adquiere la condición de voluntariado cultural. Desde el año 2012, correspondiendo con el período lectivo, impartimos los talleres de escritura creativa en dos niveles: básico y avanzado. Finalmente, la invitación a los autores para presentar sus obras o impartir clases magistrales sobre las técnicas de escritura ha dado lugar a la creación de un foro literario donde confluyen los lectores, libros y escritores, compartiendo ideas e inquietudes en pro de la cultura.</p><p><strong>Infelices</strong></p><p><strong>Javier Peña</strong></p><p><strong>Blackie Books</strong></p><p><strong>Barcelona</strong></p><p><strong>2019</strong></p><p>Es arriesgada, divertida, atrayente <a href="https://www.blackiebooks.org/catalogo/infelices/" target="_blank">esta novela</a> donde la espiral de la infelicidad conecta las amistades que no logra disolver el tiempo. Es dura, cargada de humor ácido e inteligente. He disfrutado más con la intensidad de algunos capítulos sueltos que con la historia como conjunto global. <strong>Javier Peña </strong>es un estupendo descubrimiento: qué bien escribe.</p><p>Hans, Moritz, Rudoph y Karl (la única chica del grupo aunque la aceptan a duras penas) se conocen de la universidad y sus reuniones (se hacen llamar el Círculo de Viena) son el trampolín de sus respectivas y futuras historias, donde van recibiendo los pertinentes <em>palos</em>. Lo humos se les bajan –estaba cantado– porque sus expectativas tienen altura de rascacielos.</p><p>Antes de profundizar un poco en ellos, no puedo olvidar (cómo hacerlo) al quinto: Marga, <em>la chica con cáncer</em>. No es del grupo pero sí de la novela. De hecho, sin ella la novela no sería la misma. Tiene más moral y ganas que los cuatro principales juntos. Marga puede gustar o no, pero a su manera es brillante: <em>la vida son dos días</em> es su lema, y lucha cada minuto con pasmosa naturalidad.</p><p>Llama al pan, pan y al vino, vino y no se detiene a mirar atrás. Comparada con los <em>4 magníficos</em>, esta chica les adelanta por goleada. Porque vaya, vaya, qué personajes... En todos los sentidos.</p><p>–Hans, el silencioso amargado que escribe discursos a políticos.</p><p>–Moritz, el escritor fracasado, un auténtico bocazas.</p><p>–Rudoph, el periodista que busca historias de crímenes. El único al que parece irle bien pero claro...</p><p>–Karl. La chica. Periodista de televisión. Madre de una niña de padre ¿desconocido, mezclado? Ya me dirán cuando lo lean. Ojo también a la hija y la desconcertante relación entre ambas.</p><p>Todos se iban a comer el mundo: ya saben, en esas charlas de adolescentes que se ven hipermaduros y vueltos de todo. Pero claro, el mundo se los merienda. También es verdad que de sinceridad consigo mismos andan escasos.</p><p>Envidias, pecados de distintos tamaños, ambición, sexo, amor. De todo pasa y les pasa como al resto de los humanos; otra cuestión es qué hacen ellos para evitar lo que ocurre, cuánto dejan ir o estancar sus problemas y frustraciones. La felicidad o lo más cercano a ella (que va a trocitos en la vida) también hay que trabajársela, y estos chicos muchas manos en la masa no ponen...</p><p>Y es esta baza con la que Javier Peña juega, y muy bien, a nivel narrativo gracias a un humor negro, ácido, corrosivo. Se detecta a la persona dentro del autor como usuario de la risa para espantar males. No obstante, se esmera tanto en esa acidez que por medio se escapa una mueca de asco, incredulidad y hasta de espanto mezclada con la carcajada. Al pesimismo, buena cara, afirman las letras y enseñanzas de esta novela.</p><p>Lo que no me ha gustado es el <em>lío</em> que monta en capítulos que no dejan ver con claridad de quién está hablando. Después lo deduces, vale, pero me molesta esa confusión intermitente. De ahí que no tuviera, como señalaba, la sensación del conjunto global de la novela, aunque determinados capítulos me parecen una auténtica historia en sí misma; algunos absolutamente deslumbrantes.</p><p>En ellos, Javier Peña despliega fuerza y excelencia narrativa (algo portentoso, siendo su primera novela). Sobre todo cuando los mezcla con ironía y esa crueldad que tan bien usa. Te da la risa, sientes pena, hasta compasión por alguno de los personajes y dan ganas de decir al autor: "Qué bestia...". Y a los protagonistas: "Madre mía, y sin embargo, cómo os podéis querer".</p><p>Porque eso parece: se quieren. La edad y las experiencias vitales no perdonan, pero no desaparece el hilo conector porque el nexo que forjaron fue realmente intenso. Es el ciclón inicial de la amistad; la pasión que no se olvida, aunque se deteriore, reduzca y a ratos, o por temporadas, desaparezca. Javier Peña ha sacado a la luz el poder de lo auténtico. Y mira que se emplea a fondo en mostrarnos la cara fea de la pérdida de la amistad. Sea por los motivos que sea.</p><p>Me apunto a Javier Peña para el futuro, a quien habría pasado por alto de no ser por la faja del libro donde <strong>Santiago Lorenzo</strong> le pone por las nubes. Otro autor –con el que también me reí a toneladas– de la misma editorial (Blackie Books) que me fascinó, con <em>Los asquerosos</em>. Siendo bien distintas sus historias, les une un toque especial, un punto de irreverencia y comicidad negraque, si cala en el lector, se disfrutará sin duda.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Begoña Curiel (El libro durmiente)]]></author>
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