<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 226]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/los-diablos-azules-numero-226/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 226]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <item>
      <title><![CDATA[Amor pese a todo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/amor-pese_1_1195543.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d11fc447-323b-4041-b810-32df4bed2b42_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Amor pese a todo"></p><p><em>Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Les dejamos esta sala para que comenten sus lecturas y nos ayuden a componer nuestra biblioteca. Si formas parte de un club de lectura, puedes escribirnos a contacta@infolibre.es para contarnos vuestra historia y hacernos llegar vuestras recomendaciones.</em><strong>contacta@infolibre.es</strong></p><p>_______________</p><p><a href="https://ellibrodurmiente.org/" target="_blank">El libro durmiente</a> comenzó su andadura como club de lectura en junio de 2003. Su nombre hace referencia a la necesidad de rescatar los valores y principios que duermen en el seno de los libros. <em>El libro durmiente</em> se define como una entidad creada sin fin de lucro. Nuestra acción adquiere la condición de voluntariado cultural. Desde el año 2012, correspondiendo con el período lectivo, impartimos los talleres de escritura creativa en dos niveles: básico y avanzado. Finalmente, la invitación a los autores para presentar sus obras o impartir clases magistrales sobre las técnicas de escritura ha dado lugar a la creación de un foro literario donde confluyen los lectores, libros y escritores, compartiendo ideas e inquietudes en pro de la cultura.</p><p><strong>Un hombre con encanto</strong></p><p><strong>Alice McDermott</strong></p><p><strong>Tusquets</strong></p><p><strong>Barcelona</strong></p><p><strong>2021</strong></p><p>Como su título, <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-un-hombre-con-encanto/326985" target="_blank">este libro</a> también tiene mucho encanto. La muerte de Billy reúne a los familiares y amigos que lo quisieron. Aquí no hay intrigas sino el relato de quién fue el fallecido. Me gusta la forma de plantear la historia, el personaje desaparecido en sí mismo y el sentimiento de cariño profundo que creó a su alrededor a pesar de todo. En ese "a pesar de todo" está la clave de la novela que por otra parte presenta cierto desorden y la consiguiente confusión para poder seguir los pasos al relato.</p><p>Billy fue alcohólico. Aunque su adicción y las consecuencias causaron problemas no pudieron dejar de quererle. Su dependencia era un clamor del que se procuraba no hablar: un silencio con cierto sabor a perdón porque en la muerte de Eva, su primera prometida, se encuentra el origen del desastre.</p><p>Deja viuda a la buena de Maeve, mujer resignada desde mucho antes de la muerte de Billy, consciente de que se quedó con los “restos” del hombre encantador que fue. Todos los sospechan o lo saben pero es otra de las mentiras aceptadas alrededor de la figura de Billy.</p><p>Nadie lo conoce mejor que su primo Dennis, su mejor amigo; él estaba allí cuando apareció Eva en su vida, él lo sabe todo y también lo sufre. La voz omnisciente de la hija de Dennis se pone al servicio de la historia –una licencia de la autora para llegar a la cabeza y el corazón de Billy– para rescatar los recuerdos, desde el pasado más lejano hasta el reciente para ayudarnos a entender el momento actual. Pero la combinación de <em>flashbacks</em> y saltos hacia adelante son un tanto caóticos. Intercalar tiempos cronológicos es un recurso muy habitual en literatura –práctico pero también atractivo para la narración– pero si confunde supone una rémora para el lector.</p><p>Por otra parte, algunos pasajes del texto parecían dar a entender cosas que tuve que releer para confirmar o desmentir si eran fruto de mi imaginación –¿mi subconsciente <em>deseaba </em>que sucedieran?– o que  simplemente me había perdido. El ejemplo más evidente lo encontré cerca del final –y no puedo contarlo–. Aludía a una cuestión que me pareció relevante y por desgracia todavía no sé si la autora quiere que el lector interprete más allá de las palabras o soy yo la que ha querido intuir algo que no existe.</p><p>A pesar de todo, ha sido una lectura placentera y miren que si tiene un tono esta novela es el de la tristeza. Sufrió él e hizo sufrir a los que estaban a su lado. El protagonista no pudo o no quiso resolver sus problemas hasta cronificar el dolor dando (intentando dar más bien) la apariencia de que <em>permanecía </em>en pie. Valoro la construcción de este personaje: consiguió enternecerme, rompe el alma pese al daño que infligía en cadena de forma directa o indirecta.</p><p> Su conexión directa con ese universo trágico que lo envuelve es Dennis: quien más puede entenderle y sin embargo quien más lo sufre. Si se sufre con Billy también con Dennis. Pero ojo, porque no todo está en la trágica pérdida de esa novia que tuvo. Hay más. ¿Cómo no iba a haber secretos en estas páginas? A ello se dedicará esta novela que me ha cautivado en este sentido aunque hable de sus “peros”. Tiene algo especial. Nunca había leído a esta autora y necesito conocer alguno más de sus trabajos.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[6d8d0905-9eb7-4c34-a441-3b759d85bba9]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Mar 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Begoña Curiel (El libro durmiente)]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/d11fc447-323b-4041-b810-32df4bed2b42_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="328819" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/d11fc447-323b-4041-b810-32df4bed2b42_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="328819" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Amor pese a todo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/d11fc447-323b-4041-b810-32df4bed2b42_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Los diablos azules número 226]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La gran poesía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/gran-poesia_1_1195539.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4cb47af8-c88e-4291-8e20-d717999189ee_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="La gran poesía"></p><p><strong>Mundo fantasma</strong></p><p><strong>Mónica Doña</strong></p><p><strong>Fundación Huerta de san Antonio</strong></p><p><strong>Úbeda</strong></p><p><strong>2020</strong></p><p>En 2017 tuve el honor y la alegría de presentar <em>¿Quién teme a Thelma y Louise?</em><em> </em>(Renacimiento) de <strong>Mónica Doña </strong>y dije que tenía el convencimiento de que este libro acabaría por formar parte de la historia reciente de la poesía española. Como profesora de Literatura jamás haría una afirmación así a la ligera. El mismo convencimiento se reafirma en el caso de <em>Mundo fantasma</em>, el último libro publicado (noviembre de 2020) de la poeta jiennense residente en Granada.</p><p>Primorosamente editado por Juacaballos y con una espléndida cubierta de <strong>Juan Vida</strong>, el volumen fija a través de los epígrafes cuidadosamente elegidos la genealogía que alimenta el imaginario poético y afectivo de Mónica Doña: <strong>Juan Carlos Rodríguez</strong>, el gran teórico y crítico literario, maestro de muchos de nosotros y al que tanto quisimos, <strong>Pablo Neruda</strong>, <strong>Jorge Luis Borges, Chantal Maillard, Rosario Castellanos, Bob Dylan, Vicente Aleixandre</strong> o <strong>Lorca</strong>. En poemas asombrosos, cuya sencillez es efecto de una gran complejidad de pensamiento y emoción, la autora reflexiona sobre el amor, el desamparo, el desasosiego, la crueldad, la pérdida y el impulso vital. El acercamiento al amor y a los cuerpos es un arduo trabajo de jardinería, como leemos en el poema inicial, "Octubre": "Amigo:/ No sabes el trabajo que me cuesta/ arreglar el jardín./ Octubre se descuelga de las copas./ He cogido el rastrillo/ y araño con la fuerza que me resta/ la humedad de la tierra.// Cuánto deseo, amigo,/ arañarte la espalda/ y deshojar de nuevo/ el árbol que en verano/ nos dio la justa sombra.// Amigo:/ He reunido las hojas amarillas/ y huelen como a ti./ Es un momento dulce que detengo/ ahora,/ antes de que sea tarde/ y llegue lo peor:/ el inviero, el olvido, y a lo lejos/ los árboles desnudos/ sin nosotros".</p><p>Mónica Doña también reflexiona en versos hondos teñidos a veces de ironía sobre la ilusión de la libertad en un mundo donde la vida duele. Así, en "Libertad" leemos: "Se cansaron mis alas de simular ser libres/ y ahora sólo busco/ unas migas de pan,/ un sencillo aleteo/ y por lecho, un alambre donde posar el sueño./ Pero no, no hay manera. // ¿Tanto cuesta/ encontrar una jaula a medida?". Y en "Alma" lleva a cabo una sutil y profunda meditación sobre las resonancias de "música celeste" del alma y el anclaje y el arrastre del cuerpo: "Acaso te inventaron para que o dijese/ que la vida dolía.// Y ahora que no existes, pesas tanto/ en la memoria antigua/ que me aferro a la tierra/ para encontrar el cuerpo que me falta,/ El cuerpo que me diga: Ya te tengo, aquí estoy,/ soy tu vuelo y abismo,/ tu alegría y angustia./ Sólo conmigo puedes hacer tu propia música,/ sólo conmigo puedes abrazar otro cuerpo/ para saber que existes".</p><p>En "Paz" se denuncia la ferocidad de las guerras: "Sin duda es paz una palabra hermosa./ Mas demasiado corta, como su duración". Corta también es la vida. "Corta es la vida" es el magnífico título de una de las partes del libro, donde leemos versos como los siguientes: "Aún te espero —vida—./ La puerta sigue abierta,/ ven cuanto antes". Que la vida venga cuanto antes y nos enseñe la ternura del amor, esta ternura que en los poemas de Mónica Doña se acompaña de una afilada inteligencia, de una lucidez implacable: "Quiero desconocerte, amor, juega conmigo,/ no me importa perder otra partida". Que la vida venga cuanto antes con sus "jugosos rumores" de manzana, que venga cuanto antes y recompense a la niña que de pequeña quería ser artista: "Yo de pequeña quise ser artista", que la vida venga cuanto antes y nos traiga la conquista de ese "otro espacio:/ la habitación legada por Virginia,/ el pequeño escritorio que a veces me permita/ poblar la soledad de la página en blanco".</p><p>Con una obra deslumbrante en la que <em>Mundo fantasma</em><em> </em>tiene un papel importantísimo, Mónica Doña es una de las grandes voces de la poesía española contemporánea.</p><p>_____</p><p><strong>Ioana Gruia</strong> es escritora y profesora de Literatura. Su último libro es <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/10/07/expediente_albertina_ioana_gruia_55880_1821.html" target="_blank">El expediente Albertina</a><em> (Edhasa, 2016).</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[a42d94ce-efc3-478e-bfb0-ab325f223abe]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Mar 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ioana Gruia]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/4cb47af8-c88e-4291-8e20-d717999189ee_16-9-aspect-ratio_default_0.png" length="288246" type="image/png"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/4cb47af8-c88e-4291-8e20-d717999189ee_16-9-aspect-ratio_default_0.png" type="image/png" fileSize="288246" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La gran poesía]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/4cb47af8-c88e-4291-8e20-d717999189ee_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Poesía,Los diablos azules número 226]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Luis Landero en el bosque del tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/luis-landero-bosque-tiempo_1_1195526.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b9356f91-eed7-4f1b-b79a-b33748513e08_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Luis Landero en el bosque del tiempo"></p><p><strong>El huerto de Emerson</strong></p><p><strong>Luis Landero</strong></p><p><strong>Tusquets</strong></p><p><strong>Barcelona</strong></p><p><strong>2021</strong></p><p>Este es un libro con el que disfrutarán los buenos lectores y en el que hallarán sabios consejos, y una de las mejores prosas en español que hoy pueden leer aquellos que se inicien en la escritura. Tiene dos claros antecedentes en la obra de <strong>Luis Landero</strong>: <em>Entre líneas. El cuento o la vida</em> (1996 y 2001) y <em>El balcón en invierno</em> (2014). Se compone de quince capítulos, de los que destacaría el noveno, titulado “Plegaria”, en especial las páginas 149 a 157. ¿A qué género pertenece? Lo cierto es que no son solo unas memorias ni tampoco una novela. La voz que habla es siempre la del autor, sin filtro alguno, pues la identificación con el narrador es casi completa, pero a veces se desdobla en otro yo (p. 147) o apela a los lectores (“veréis”, “creedme”, “quería contaros...”, pp. 17, 106 y 167).</p><p>Sea como fuere, y siendo un libro baciyélmico, en sus páginas conviven la narración y la reflexión, las historias y las confesiones, la teoría y la práctica de la escritura, componiendo todo ello la tragicomedia de una vida que acaba siendo siempre agridulce. Así, se cuentan instantes del pasado, “fogonazos de la memoria”, los denomina el autor, briznas que quedan en el recuerdo de una existencia que se despliega por medio de los cuatro personajes que anidan en Landero, tal y como él mismo reconoce: el hombre, el lector, que trae a colación numerosas citas de escritores, el profesor, quien nos transmite su entusiasmo por ciertos libros, y por último, el escritor, si me permiten que altere el orden que Landero ha preferido. No en vano, se define como un autor que se ha ganado la vida dando clase (p. 38).</p><p>De los muchos escritores que se citan, y de cuyas obras se comenta algún aspecto, destacaría a <strong>Kafka</strong>, que tanta presencia tiene en otras obras suyas, como ya estudié en otro lugar (“Breves notas sobre el Kafka de Luis Landero”, <em>Turia</em>, núms. 121-122, mayo del 2017, pp. 183-191). Así, al repasar las características de autores que aprecia, se detiene en el checo, a quien cita entre sus autores preferidos, junto a <strong>Cervantes</strong>, <strong>Shakespeare</strong>, <strong>Dickens</strong>, <strong>Faulkner</strong>, <strong>Conrad</strong>, <strong>Chéjov</strong>, <strong>Borges</strong> y <strong>Quevedo</strong>, valga el desorden. De Kafka comenta “que con su lenguaje clásico, preciso e impasible —tal Buster Keaton haciendo locuras con su cara de póquer—, y uniendo y confundiendo así lo lógico y lo absurdo, nos cuenta las más inquietantes pesadillas del humano existir, inventando de paso un modo de humor desconocido hasta esas fechas”. Además, reflexiona sobre algunos episodios de <em>La metamorfosis</em> y <em>El castillo</em>, sobre la distorsión que hace del espacio y del tiempo, y cómo sus personajes se esfuerzan, hasta la obstinación, tras un objetivo que siempre está un poco más allá, sin lograr alcanzarlo nunca. En el penúltimo capítulo comenta que hubo un tiempo en España en que “los abogados eran gente formidable y de mucho poder, casi como los de Kafka...”. Una vez más, Landero da pruebas de lo bien asimilada que tiene Landero la obra de Kafka, y de cómo la utiliza a menudo para comprender mejor su propio mundo (pp. 16, 38, 112, 141-142 y 205).</p><p>Destila aquí Landero muchas otras lecturas asimiladas, frecuentes referencias a pasajes de libros que le han interesado, como encontramos al final del capítulo quinto, y su propia experiencia vital e intelectual, logrando transformar las anécdotas en categorías, insuflándoles significado. Así, se refiere, solo cito unos pocos ejemplos, al <em>Lazarillo</em>, al <em>Woyzech</em>, de <strong>Büchner</strong>, a Faulkner, <strong>Pavese</strong> o a <em>El gatopardo</em>, y en algunos casos nos indica incluso cómo los lee.</p><p>Se ocupa de los misterios y secretos de la creación, de la trasmisión de las historias orales al calor de la lumbre, de la potencia que puede atesorar el lenguaje oral, empobrecido tras la aparición de las redes sociales, de la palabrería hueca que suele brotar de los móviles. Por ello resalta tanto la voz que cuenta, la del propio Landero, quien —decíamos— parece haber anulado a ese intermediario que suele ser el narrador, en un libro híbrido.</p><p>Aunque esperamos muchos más volúmenes de Landero, con este redondea su trayectoria como escritor, pues aquí encontramos condensadas todas sus virtudes, ya que baraja —pocos lo han hecho con semejante pericia— la autobiografía, al servicio de la ficción, con las historias y las reflexiones. Landero ha confesado en alguna entrevista que para él este es un libro alegre, pues algo tiene de celebración de la vida, tras una etapa existencial poco dichosa.</p><p>Al principio, el título puede resultar enigmático, pero su sentido va aclarándose a lo largo de la lectura, pues, como nos dice, todos somos únicos y debemos aceptarnos con orgullo, dedicándonos a cultivar el huerto que nos ha correspondido, hablar de lo que conocemos: de lo cercano, de lo nuestro, tal y como comenta <strong>R.W. Emerson </strong>en “La confianza en uno mismo”, recogido en sus <em>Ensayos escogidos</em>, que con tanto fervor leyó Landero de joven, en la edición de Austral (pp. 25, 79, 80 y 99). El libro está dedicado a su hijo, su nuera y su nieto, <strong>Luis, Nisrin</strong> y <strong>Diego</strong>.</p><p>Son excelentes las páginas en las que cuenta —en algunos casos, se trata de historias intercaladas— la visita al cementerio de la Almudena, en busca de la tumba de sus padres, en cuyo trayecto acaba perdiéndose (pp. 25-28); los comentarios sobre libros que le han gustado; la terrible historia de Pache, en el capítulo 4, en quien proyecta la figura de su padre; su alegato a favor de la soledad, la lentitud y la concentración, toda una poética; los “amores lánguidos” de Florentino y Cipriana, que nos recuerdan a otros semejantes que hemos leído en la obra de <strong>García Márquez</strong> (pp. 89-102); el homenaje al trabajo doméstico de las mujeres, en el capítulo octavo, y una pura filigrana —una adivinanza— la alusión al sexo femenino, que nombra como “lo innominado, lo intrincado, lo ignoto, lo primigenio, lo indecible, lo esotérico, lo inescrutable, lo omitido, lo dificultoso, lo inconcebible, lo escondido, lo inextricable, lo emboscado, lo problemático, lo ímprobo y finalmente lo imposible” (p. 116); la historia del hombre gordo (quizás inspirado —<a href="https://www.lavanguardia.com/cultura/20210213/6239339/luis-landero-huerto-emerson-libro-llluvia.html" target="_blank">como le confiesa en La Vanguardia a </a><a href="https://www.lavanguardia.com/cultura/20210213/6239339/luis-landero-huerto-emerson-libro-llluvia.html" target="_blank"><strong>Xavi Ayén</strong></a><strong>—</strong> en el Gordito relleno del <em>TBO</em> y en el muñeco de Michelin) y de su familia, de su extravagante conducta, que podría funcionar como independiente (pp. 160-166); el recuerdo de aquellos hombres solos, anodinos, que solían pasar inadvertidos, como si fueran invisibles (pp. 167-170); la historia —una de mis preferidas— del viejo marinero que regresa a su aldea (pp. 171-177); la reflexión sobre lo que han supuesto los viajes en su vida, en el capítulo 12, o por qué no ha escrito nunca un libro de viajes; la singular historia de amor con Marta, o cómo el amor embellece a quien ama; las imposturas y los casi-casi... Y, por último, la reflexión y presencia de la muerte en el capítulo que cierra el libro, la aparición de una vieja enigmática, quien se ha sentado en el corro, “la vieja a la que nadie conoce y por la que nadie pregunta tiene en el rostro la sombra dorada de una sonrisa imperceptible” (pp. 232 y 234).</p><p><strong>Jordi Gracia</strong>, en una reseña afortunada <a href="https://elpais.com/babelia/2021-03-19/vivir-a-compas.html" target="_blank">aparecida en El País</a>, ha captado muy bien “el deje levemente burlón, autoparódico, que imprime a casi todos los recuerdos”; la ironía y el humor leve pero oxigenante que campea por muchas de las páginas del libro, como cuando se afirma que “aquí no trabajamos el mejillón pequeño”, otra de esas sentencias memorables suyas. Nos habla, además, Landero, de la significación de la infancia: “Prolongar la infancia, juntar al niño que uno fue con el hombre experimentado y hasta sabio que uno ha llegado a ser, en eso consiste el secreto del arte y de la lucidez” (p. 105); aludo a dos de los fetiches de sus obras: el afán (pp. 34 y 57) y el evónimo (p. 90), y nos cuenta, además, su llegada a Madrid en 1957 (p. 159).</p><p>El caso es que Landero ha logrado, valiéndose de un lenguaje sencillo, pero cuidado, rico y preciso (lo que él llama “la lascivia de la exactitud”, pues “la exactitud [...] me parece uno de los más altos logros del arte literario”, pp. 15 y 112), el más adecuado para lo que pretende contar, valiéndose de la memoria y la imaginación, aunar lo narrativo y lo reflexivo, para contarnos lo que más le importa, los anhelos y alegrías de toda una vida. Parece encontrarse Landero en estado de gracia, pues todos sus últimos libros son excelentes, si bien este último me parece el mejor de todos, que junto a su primera novela, <em>Juegos de la edad tardía</em> (1989), lo sitúan en un lugar prominente dentro de nuestra literatura de las tres últimas décadas.</p><p>_____</p><p><em><strong>Fernando Valls</strong></em><em> es profesor de Literatura Española Contemporánea en la Universidad Autónoma de Barcelona y crítico literario. </em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[bc431cab-560d-4189-a17c-cd632bc0b5d0]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Mar 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/b9356f91-eed7-4f1b-b79a-b33748513e08_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="100736" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/b9356f91-eed7-4f1b-b79a-b33748513e08_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="100736" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Luis Landero en el bosque del tiempo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/b9356f91-eed7-4f1b-b79a-b33748513e08_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Los diablos azules número 226]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Poesía de periferia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/poesia-periferia_1_1195511.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/10ee3836-7d10-4d15-9ab3-b4be7598b02c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Poesía de periferia"></p><p><strong>Carmen Conde</strong>, una mujer que fue pionera en tantas cosas, merecía que volviéramos a tener al alcance de la mano su obra poética. <strong>Fran Garcerá</strong> ha preparado una selección de sus poemas para la editorial Renacimiento. Casi al mismo tiempo, ha aparecido la traducción al castellano del libro que ganó el Premio Nacional de Poesía en 2020, <em>Felizidad</em>, publicado originalmente en gallego por la lucense <strong>Olga Novo</strong>. Y <strong>Ángel Guinda</strong> continúa su camino callado de clásico en su tierra. Acaba de sacar, también en la editorial maña Olifante, un libro que son dos: <em>Los deslumbramientos seguido de Recapitulaciones</em>. También desde la periferia llega la obra poética y teatral del gallego <strong>Pablo Fidalgo,</strong> que vive en Lisboa, desde donde difunde su activismo cultural.</p><p><strong>En pie la llama</strong></p><p><strong>Carmen Conde</strong></p><p><strong>Renacimiento</strong></p><p><strong>Sevilla</strong></p><p><strong>2020</strong></p><p>"Antes que la tierra empezara a ofrecerme tumbas, ya sabía yo a qué sabe la tierra". Carmen Conde (1907-1996) fue una pionera. La primera mujer miembro de la Real Academia de la Lengua Española (1978). En 1967 había recibido el Premio Nacional de Poesía por su <em>Obra poética</em><em> (1926-1966). </em>De modo que abrió caminos hasta entonces vedados a las mujeres. Pero, quizá por eso mismo, su nombre pesa como un símbolo mientras que su obra lleva muchos años durmiendo el sueño de los justos. Para romper este olvido, Fran Garcerá ha preparado <a href="https://www.editorialrenacimiento.com/antologias/2458-en-pie-la-llama.html#:~:text=Edici%C3%B3n%20de%20Fran%20Garcer%C3%A1.,Real%20Academia%20Espa%C3%B1ola%20(1979)." target="_blank">una antología</a> que intenta devolvernos a la poeta por encima de los premios y los ditirambos. Desde el prólogo, el editor nos recuerda que Conde fundó con su marido <strong>Antonio Oliver </strong>la primera universidad popular en Cartagena al tiempo que emprendía una ambiciosa aventura epistolar. En su fundación se conservan 36.000 cartas. Con ambas vías tejió redes de afecto, amistad y colaboración con escritores, intelectuales y gente de la cultura en general. En 1947 publicó <em>Mujer sin Edén</em>, un libro que el prologuista asocia con <em>Sombra del paraíso</em> de <strong>Aleixandre</strong> e <em>Hijos de la ira</em> de <strong>Dámaso Alonso</strong>, que aparecieron solo tres años antes. Un libro que se convirtió en referente para la poesía femenina española posterior a los años cuarenta. Leyéndola ahora, desde la cómoda distancia de los años, parece que ese libro de Conde resulta artificioso porque se inclina más hacia el lado social que hacia el surrealista. En cambio, en libros anteriores y en algún poema posterior exhibe imágenes audaces, una fuerza flamígera y una frescura reconocible, unidas casi siempre al alejandrino: "Estoy encendida, sí; encendida de mediodía exacto, de tarde cumplida. Y mi fe en la luz es mi única lumbre. // Aprended todos de mí a llevar muy en pie la llama". A lo largo del libro hay momentos deliciosos, como la segunda estrofa de "Naufragio de la razón pensativa": "que te nombro dormida, que te llamo sin sueño, / que te árbol sin pájaros, que te arroyo sin hojas, / que te nardos sin vino, ¡Qué locura y qué espanto / de mis noches sin Noche, / de mis días sin Día!".</p><p><strong>Felizidad</strong></p><p><strong>Olga Novo</strong></p><p><strong>Olifante</strong></p><p><strong>Zaragoza</strong></p><p><strong>2020</strong></p><p>"Ahora soy cóncava o convexa según me mires tú / o me mire yo: / hay cosas que solo se comprenden / llevando una vida dentro". En <a href="http://catalogo-olifante.blogspot.com/2020/10/felizidad.html" target="_blank">Felizidad</a> confluyen dos acontecimientos supremos de la vida de Olga Novo (Vilarmao, Lugo, 1975): quedó a la vez embarazada de su hija <strong>Lúa</strong> y conoció el diagnóstico funesto de la enfermedad de su padre. A partir de ahí empezaron a contarse los siete años en que se fue escribiendo el poemario, cuyo título es un calambur intraducible en castellano porque abraza en gallego las palabras <em>feliz</em> y <em>edad</em>. Desde este punto de partida, los poemas manan con energía versicular, en la tradición de <strong>Walt Whitman</strong>, coloquiales y atentos a la vida palpitante, repitiendo a veces versos como si fueran ecos o estribillos sonámbulos. No le hablan a la multitud, sino, en distintos momentos, a su hija, su padre y su pareja, pero les hablan con todo el cosmos puesto en pie, incluidas las intertextualidades. A menudo parten de una anécdota que se mezcla con una visión calidoscópica y totalizadora: "Tú no lo sabes, / pero hay un árbol que ya no existe / cuya sombra te protege. / Igual que la razón matemática / por la que un límite tiende al infinito". Novo regresa a menudo a su infancia rural para canalizar la energía que comunica el pasado con el presente. Por ejemplo en el poema "La cosecha de patatas", uno de los más recomendables, empieza contándole a su padre: "Si supieras que al cosechar las patatas yo oía a Rachmaninov / en los entrepaños de aquella mañana fresca / que nunca volverá". Y acaba diciéndole: "la mañana llegando a un instante en que se condensan todos / y así puedo vivirte de manera simultánea / sin temor a perderte en la materia…". Otro de los destacables, "Sueño", un poema de amor de atmósfera onírica, abre con estas palabras: "A veces sueño que me acaricias / y el lagarto de las vértebras sorprendido colea sobre la hierba". Olga Novo ganó el Premio Nacional de poesía 2020 por <em>Feliz Idade</em>. Es su primer libro traducido al castellano. Y, aunque sea extenso, echamos de menos poder cotejar la traducción de <strong>Xoan Abeleira </strong>con el original.</p><p><strong>Los deslumbramientos seguido de Recapitulaciones</strong></p><p><strong>Ángel Guinda</strong></p><p><strong>Olifante</strong></p><p><strong>Zaragoza</strong></p><p><strong>2020</strong></p><p>"¡Escribe como una sacudida! / (…) / ¡Aunque sea sobre agua escribe fuego!".</p><p>Rotundo siempre Ángel Guinda (Zaragoza, 1948). Martillea cada verso con la contundencia de quien quiere grabarlo para la eternidad, igual que hizo <strong>Quevedo</strong> con su amor más allá de la muerte, que influye en los versos citados. Guinda añade signos de exclamación para insuflar aún más énfasis. Sin rebajar ni un ápice esa intensidad característica, ha unido dos títulos en el mismo volumen: <a href="http://catalogo-olifante.blogspot.com/2020/04/los-deslumbramientos-seguido-de.html" target="_blank">Los deslumbramientos seguido de Recapitulaciones</a>. En ambos el gran tema, casi obsesivo, es el tiempo que corre desbocado. En la hora de hacer balance, Guinda prefiere centrarse en el lado positivo: "Liaba el cigarrillo / como enrollando su vida en una alfombra /(…) / Perdido el horizonte, / perdidas ya las pérdidas, / cuanto aún le quedaba eran ganancias". Versos muchas veces cargados de otras lecturas, en este caso de <strong>Gamoneda</strong> ("Arden las pérdidas"), aunque Guinda sea mucho más enérgico, menos contemplativo que el poeta ovetense. Ángel Guinda es uno de esos escritores que deberían figurar entre los referentes de la poesía española actual, como aseguran los autores de las citas que ha recopilado <strong>Trinidad Ruiz Marcellán</strong>. Y seguro que hubiera estado ahí, si el azar, las circunstancias o su lugar de residencia hubieran sido otros. "Como la honradez, va de frente. / No necesita disfraz ni guardaespaldas", remacha Guinda. Tampoco es que sea este un libro redondo, como lo fue por ejemplo <em>Catedral de la noche</em> (2015). Hay altibajos. Sin embargo contiene poemas dignos de antología, como "Exilio" o como "Las casas". También poemas que se quedan resonando después de leerlos, como "Los viajes". Y luego hay pasajes candorosos, como este con perfume a <strong>Pessoa</strong>: "El amor es invención. / Se inventa siempre lo amado y lo amado nos inventa. / Solo el dolor, en amor, / no es invención". Y por supuesto está esa insistencia, ese martilleo marcándose a fuego donde sea, incluso en el agua: "¡Si pudiéramos recomponer los escombros! / Pero lo aniquilado no se reconstruye. / Somos parte de la destrucción, / ruina nosotros mismos".</p><p><strong>Anarquismos y Daniel Faria</strong></p><p><strong>Pablo Fidalgo Lareo</strong></p><p><strong>Papeles Mínimos</strong></p><p><strong>                                                             Madrid</strong></p><p><strong>                                                           2019</strong></p><p>"Hablábamos de un momento de la noche / donde se es libre. / Donde el cansancio te permite decirlo todo. / Yo persigo aún ese momento. / Tiene que estar por aquí". Pablo Fidalgo Lareo (Vigo, 1984) es un artista polifacético que publica libros de poesía, escribe y representa teatro y comisaria ciclos artísticos. Ha viajado mucho, vive y trabaja en Lisboa. Pero, si hay una faceta que aglutine todos esos perfiles, probablemente sea el teatro en todas sus absorbencias. Con los textos de dos de sus <em>performances</em> ha publicado un libro bicolor en la editorial Papeles Mínimos. El texto <em>Anarquismos</em> aparece en blanco. El titulado <em>Daniel Faria</em>, en gris. Una performance es un espectáculo donde se busca el contacto directo con el público. Y, dependiendo de cómo reaccione, hay que improvisar una respuesta para mantener viva la comunicación, que se produce más en el plano emocional que en el racional. Los textos de Fidalgo se antojan más puntos de partida que de llegada. Se proponen provocar una reacción. Así, <em>Anarquismos</em>, concebido como un poema épico, no narra una epopeya, sino que gira sobre la revolución y sus evocaciones. Sobrevuela el transcurrir automático de los versos una serie de nostalgias comunes a todas las revoluciones y más especialmente al sueño de las revoluciones, que pertenecen todas a una misma euforia de la supervivencia, como explica Fidalgo. "Sueño una generación que no da nada por perdido", asegura, enmendándole la plana a <strong>Ginsberg</strong>. El resultado es neblinoso como un río que arrastra demasiadas cosas y transcurre por en medio de una casa. Sugerente también, por supuesto. Un poco <em>beat</em>, un poco mayo del 68, un poco panfletario, lo que quizá sea más conveniente para el teatro que para la poesía: "el mundo se divide en aquellos que recuerdan sus sueños y aquellos que no". La segunda <em>performance</em>, concebida como un diálogo con un monje portugués que murió joven, es más intimista y reflexiva. Lo mejor, lo más intenso, el epílogo: "Describo una coreografía, escribo con el cuerpo. / ¿Puede entender cómo me muevo / cuando no tengo palabras?".</p><p>_________</p><p><em>Arturo Tendero es periodista y poeta. Su último libro es </em><a href="https://laisladesiltola.es/catalogo/siltola-poesia/el-otro-ser/" target="_blank">El otro ser</a><em> (La Isla de Siltolá, 2018). Estas reseñas y otras más de poesía pueden encontrarse en su blog </em><a href="http://articulosdearturotendero.blogspot.com/" target="_blank">El mundanal ruido</a><em>.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[734597d2-b8db-4bd2-9ad2-f37b391effe4]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Mar 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Arturo Tendero]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/10ee3836-7d10-4d15-9ab3-b4be7598b02c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="35435" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/10ee3836-7d10-4d15-9ab3-b4be7598b02c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="35435" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Poesía de periferia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/10ee3836-7d10-4d15-9ab3-b4be7598b02c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Poesía,Poetas,Los diablos azules número 226]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pensamiento en exilio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/pensamiento-exilio_1_1194540.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/37ab25fb-405d-4811-9965-d1c6ab0d8e63_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pensamiento en exilio"></p><p>El exilio es el relato de una vida que se quiebra de improviso. El exiliado, desde estos términos, es el personaje quebrado de una historia no elegida, enloquecida a destiempo. Y es que el exilio también es el momento detenido en la fractura de esas vidas, una cesura en medio de un relato inacabado. Sin embargo, ocurre a veces que los personajes del exilio se rebelan a ser narrados por una voz que no es la suya y que no admite el contrapunto. Es entonces cuando se vuelven ellos mismos la voz que cuenta la historia vivida en primera persona, sin intérpretes ni amanuenses que limen los bordes de unos hechos que solo pueden ser descritos a golpe de martillo. Así es como la experiencia del exilio se torna en materia de pensamiento, en un conocimiento que mucho tiene que ver con la frónesis aristotélica, del saber prudente que nace de la vida que se padece hasta las últimas consecuencias.</p><p>Dos de estos casos afortunados los encontramos en <strong>María Zambrano </strong>y en <strong>Hannah Arendt</strong>. Decir de ellas que fueron pensadoras extraordinarias es volver al exilio, que todo lo ubica en el lugar del extranjero, o sea, de lo excepcional. Decir que fueron dos huéspedes privilegiadas del pensamiento del siglo XX supone colocarlas en la morada que ambas decidieron habitar de forma consciente y voluntaria, tras haber comprobado la falibilidad de un mundo físico que se desplomaba a su alrededor. Ir a contracorriente, como afirmaron cada una a su manera, no fue una opción, ni siquiera una pose deliberada, sino que, simplemente, “se dio así”, como la única forma posible de mantener a flote un pensamiento insobornable que no claudica en su necesidad de comprensión.</p><p>Pero la elección del exilio como lugar en el que alberga el pensamiento sugiere también, en el caso de Arendt y de Zambrano, la creación de un refugio en donde les fue posible ejercitar un acto reflexivo muy íntimo, emancipado de escuelas, de maestros sumergidos y de teorías en boga. A este respecto, Zambrano dirá que el exilio es como una isla en la que es posible que surja una razón que ya no es náufraga, como se decía en el raciovitalismo de <strong>Ortega y Gasset</strong>, sino poética, <em>poiesis</em> que crea y que se crea ella misma por el mero esfuerzo de estirarse más allá de los confines del entendimiento: “Una isla es para la imaginación de siempre una promesa. Una promesa que se cumple y que es como un premio de una larga fatiga”.</p><p>También para Arendt el exilio supone aquel <em>topos</em> desde el cual es posible lanzar el pensamiento sin temor a las barandillas que se interpongan en el camino. En una carta fechada el 29 de enero de 1946, la politóloga confiesa a su maestro <strong>Karl Jaspers </strong>que la única existencia “decente” es aquella que se desarrolla en los márgenes de la sociedad, en donde el individuo corre el riesgo de morir de hambre o de ser apedreado hasta la muerte. La decencia de la que habla aquí Arendt no es otra que la socrática; es decir, aquella en la que el pensamiento y la vida andan de la mano. De ahí que el último libro interrumpido de Arendt se titule <em>The life of the mind</em>, esto es, un pensamiento que tiene vida, que es vida.</p><p><strong>Ilusiones existenciales</strong></p><p>Hacer una crónica fiel de los exilios de Arendt y Zambrano es tarea imposible, pues ya dijimos que la historia del exiliado es un pastiche trazado por una memoria asincrónica. Podemos, sin embargo, recurrir al poder creador que las dos pensadoras otorgaron a conocimientos alternativos y poco valorados en el ámbito filosófico. Porque el exilio también es el lugar propicio para encontrar ciertos saberes marginales. La imaginación en Arendt y los sueños en Zambrano son aquellas fuentes epistémicas que logran rellenar los vacíos de la razón mediante “ilusiones existenciales” que dan forma y sentido al relato de vida que se está contando. Y es que el exilio de ambas no se entiende sin su conclusión, sin su <em>telos</em>, que en ellas se trata de una suerte de segundo nacimiento a la plena consciencia. En este sentido, el mantra de la obra zambraniana es la <em>vita nova </em>que espera al final de un exilio interminable. Para Arendt, es aquel segundo nacimiento que difiere del biológico por su carga política y por la voluntad de ser y de estar en el mundo, asumiendo al completo la responsabilidad de la esfera pública.</p><p>El mapa de ruta del viaje de Hannah Arendt no tiene en sí nada de extraordinario o diferente del resto de judíos alemanes que tuvieron que abandonar el país y su nacionalidad perseguidos por la amenaza del nacionalsocialismo. Se dibuja, por el contrario, como una línea vectorial que conduce a Arendt, de un Berlín en llamas tras el incendio del Reichstag, a una ciudad de Nueva York vibrante y cargada de oportunidades para los recién llegados. Aunque no debieran faltar en el relato las paradas intermedias del campo de confinamiento de Gurs y la pérdida del admirado amigo <strong>Walter Benjamin</strong> en la localidad fronteriza de Portbou. Para referirse al exilio de la pensadora judía, su biógrafa <strong>Elisabeth Young-Bruehl </strong>identifica dos etapas bien diferenciadas: una primera que va de1933 a 1951, en la que Arendt sobrevive a guisa de una “sin papeles”, dedicándose en su mayoría a cuestiones relacionadas con la “condición judía”, y una segunda etapa que comienza con la concesión de la nacionalidad estadounidense en 1951 y la aparición de su primera gran obra, <em>Los orígenes del totalitarismo</em>, y que bien podría definirse al modo de <strong>Cicerón</strong> en sus <em>Disputaciones tusculanas</em><em> </em>como un “sentirse en casa en el lugar en el que se está”.</p><p><strong>Pensar el desarraigo</strong></p><p>Muy revelador a este respecto es el hecho de que su segunda gran obra publicada en 1958, <em>La condición humana</em>, debía llevar originalmente el título de <em>Amor mundi</em>, en claro homenaje a un mundo al que tarde, según sus palabras, había aprendido a amar. Este sentimiento amoroso, que nada tiene que ver con el simple afecto, debe entenderse como una religación intelectual al estilo del <em>Amor intellectualis</em> de <strong>Spinoza</strong>. Para Arendt, amar al mundo es, en este sentido, reconciliase con él tras haber hecho un trabajo de reflexión que permita comprender el lugar en el que uno nació como un extraño, y en el cual, en razón de su singularidad, seguirá siendo siempre un extranjero.</p><p>El siguiente exilio de esta historia, el de María Zambrano, está compuesto por un sinfín de patrias forzadas, apresuradas y provisionales que se le fueron dibujando en el horizonte. Tanto es así que los que bien la conocieron no dudaron en calificarla de ubicua, de transparente, como en el poema que le dedica <strong>Lezama Lima</strong>, su alma gemela, e incluso de incandescente como hace <strong>Juan Soriano</strong> al retratarla a modo de una de esas mariposas místicas de <strong>San Juan de la Cruz</strong> que a ella tanto le gustaban.</p><p>Después de cruzar la frontera francesa en 1939, y de pasar una breve estancia en París, Zambrano huye al continente americano: primero a México y después a las islas de Cuba y Puerto Rico. En 1947, asediada por necesidades económicas y tras recibir un mensaje anunciando la agonía creciente de su madre, Zambrano volverá a París para reunirse con ella y con su hermana <strong>Araceli</strong>. El ansiado reencuentro con la madre, sin embargo, no fue posible. A Zambrano, como a su heterónima Antígona, no le fue dado el derecho de velar a sus muertos. En el viaje interminable, lleno de cruzamientos, de encuentros y desencuentros entre Europa y los países hispanoamericanos, las dos hermanas acabarán viviendo hasta 1977 en una casita desvencijada de La Pièce, en donde Zambrano escribirá las obras más importantes de su “razón poética”, entre ellas: <em>España, sueño y verdad</em>, <em>Claros del bosque </em>y varios textos que solo serán publicados a su regreso en España en 1984. Tras 40 años viviendo y pensando en desarraigo, queda aún la pregunta irresoluble de si es posible el regreso de quien en el exilio ha descubierto, a fuerza de soñarla, la ciudad ideal: “Una Patria desconocida, pero que, una vez que se conoce, es irrenunciable”.</p><p>En sus exilios particulares, Hannah Arendt y María Zambrano no se conocieron, aunque sus destinos sí se cruzaron en el invierno parisino de 1939. Sin embargo, cada una por su lado llegó a una concepción del exilio muy similar, convirtiéndolo en un elemento esencial de la condición humana.</p><p>Arendt hablará a este respecto de la “vida desnuda” para referirse al exiliado que ha tenido que abandonar todo excepto la mera condición biológica. De igual manera, Zambrano elogiará la humanidad ejemplar del sujeto sin atributos que se ha quedado “desnudo y desencarnado” al vaivén de la historia. Es más, que ha dejado de ser personaje y se ha convertido en persona y, de nuevo, en voz que toma la palabra. Y es desde esta desnudez, tan parecida a la del recién nacido, en donde se gesta esa filosofía de la esperanza, del nacimiento, y de la creación desde la ruina que ambas pensadoras proponen en su obra.</p><p>En el proceso de reducción hasta llegar a lo irreductible que acontece en el exilio, el pensamiento se libera, a la vez que se ensancha para llegar a comprender hasta lo incomprensible y dar sentido allá donde el horror solía silenciar a la razón. Y allí, en aquel lugar sin lugar, se encontraron al final los pensamientos de Arendt y de Zambrano: dos centellas irradiando luz a su alrededor en los tiempos de mayor oscuridad de nuestra historia.</p><p>_____</p><p><strong>Olga Amarís Duarte</strong> es doctora en Filosofía y autora del ensayo Una poética del exilio: Hannah Arendt y María Zambrano<em> en la editorial Herder.</em></p><p><em>Esta entrevista está publicada en el número de marzo de </em>tintaLibre<em>, a la venta en quioscos. Puedes suscribirte a la revista en papel aquí o leer online todos sus contenidos aquí.</em><a href="https://www.infolibre.es/index.php/mod.usuarios/mem.detallesuscripcion" target="_blank">aquí</a><em>online</em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/tinta_libre/portada/" target="_blank">aquí</a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[f45f488d-69eb-4a5e-8c0a-096289dbd602]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Mar 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Olga Amarís Duarte]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/37ab25fb-405d-4811-9965-d1c6ab0d8e63_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="61851" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/37ab25fb-405d-4811-9965-d1c6ab0d8e63_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="61851" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Pensamiento en exilio]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/37ab25fb-405d-4811-9965-d1c6ab0d8e63_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Filosofía,Los diablos azules número 226]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
