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‘El expediente Albertina’, de Ioana Gruia

  • La autora se sirve de una vasta documentación para narrar la vida de cuatro amigas y compañeras en el Bucarest de los últimos años de Ceaucescu
  • La idea de cambiar el mundo está presente en esta narrativa que hilvana la literatura policiaca y la de memorias de una manera magistral

Carmen Canet
Publicada el 07/10/2016 a las 06:00
'El expediente Albertina', de Ioana Gruia.

'El expediente Albertina', de Ioana Gruia.

El expediente Albertina
Ioana Gruia
Edhasa
Madrid
2016

El expediente Albertina
Ioana Gruia, profesora de Literatura en la Universidad de Granada, nos cuenta en El expediente Albertina la historia de cuatro mujeres: Laura Aldea, protagonista del relato, Smaranda Pop, Dana Tomescu y Victoria Dinu, en la Bucarest de los años ochenta, los últimos años de la dictadura de Ceausescu. Narra de una manera realista la situación que vivieron estas compañeras y amigas en la redacción de una revista literaria para la que trabajaban y lo que ocurrió veinte años después. Así, con la técnica de la analepsis altera una y otra vez la narración cronológica de la historia conectando con los distintos momentos del pasado. Al igual, enlaza sus relatos con expedientes, fichas, notas y entrevistas policiales. Con esta alternancia de escritos mezcla lo que está ocurriendo y ocurrió. Sabe en cada momento introducir la historia real con la ficción de la novela.

Son relatos de amor y de vida, de historias tristes y alegres, de luces y de sombras, todas repletas de historia y de memoria, donde lo frágil y lo fuerte se aúnan. La pasión tanto por la vida como por la idea de cambiar el mundo está presente en su narrativa que hilvana con la literatura policiaca y la de memorias de una manera magistral. Es una novela política en donde aparece la lucha por conseguir conquistas sociales, por denunciar el sistema establecido con todas las consecuencias que conllevan estas reivindicaciones por la dignidad y la justicia del ser humano.

Es un libro con memoria histórica que narra un entramado político, de persecuciones, de tiranía, de miedos, de desgracias y envidias que nos atrapa desde el principio y que nos traslada de un lado a otro en el tiempo para poder asistir a todo hecho importante que refuerce el relato. Repleta de misterio nos lleva a una investigación paralela, narrando episodios que nos tienen en vilo hasta el final. Mientras la novela sigue su curso, Ioana Gruia nos muestra esos documentos policiales. Los discursos de los confidentes revelan las miserias y los temores por los que pasan sus protagonistas. Sus personajes están descritos con una gran psicología.

Es una novela realista, histórica, testimonial que nos acerca a aquel Bucarest, y a la vez a que rememoremos otras historias de dictaduras e irremediablemente nos lleva a la nuestra. Sabe tejer y destejer ese entramado de vidas, de personas durante un periodo de veinte años, de idas tremendas y venidas tristes y nostálgicas, todas sin luz. Tiempos donde, pese a todo, el amor sucede. Los infortunios de sus personajes se encaran y buscan otros modos de vida para sobrevivir. Son supervivientes pasionales con urgencia de claridad.

Ioana Gruia, desde las primeras páginas situadas en el siglo XXI, dosifica este relato repleto de intriga y misterio, para luego desembocar en un final que esperas y no esperas: pese a saber e intuir lo que puede ocurrir, parece que quiere que te adentres en la narración y ayudes como otro personaje más a tomar deliberaciones, y lo logra. Todo incitado por una forma de acercamiento con un lenguaje profundo en donde la intensidad de las historias, la hondura de sus vidas, nos llevan a situaciones duras y dramáticas. Historias de lucha por conseguir, denunciar y recuperar la memoria de lo tremendo de las dictaduras, en este caso la de la época de Ceausescu.

De todos los sentidos, va a ser la vista la mirada esencial: como a través de un objetivo fotográfico, todo se observa, se enfoca y se retrata. El oído va a ser el segundo sentido: habrá mucho que escuchar, que oír, que preguntar, que aplazar respuestas en esta historia de historias. Ya en la primera página nos escribe: “Bucarest la observaba con la vieja mirada de recelo, a la que se había añadido un matiz de resentimiento, como si le reprochara su pertenencia a otro mundo. Igual que su hermana la había mirado toda la vida, y más desde que supo, veinte años atrás, que Laura se iría para siempre.”

Libro en el que parece que llueve torrencialmente todo el rato, pero en el que las mujeres y los hombres que cruzan estas escenas saben guarecerse y aprovechar cuando escampa, cuando sale el sol para ajustar cuentas y seguir vigilantes en este viaje cuyos destinos y sueños se van cumpliendo.

Como epílogo aparece una nota de la autora donde se advierte la documentación consultada, los libros de historia rumana, diarios, y la aportación de historias contadas que le han servido para construir a este personaje crucial de Laura Aldea que luchó dignamente sin parar contra las aberraciones más atroces que un ser pueda soportar.

Es un tratado de psicología, de filosofía humana, en donde se estudian los comportamientos de las personas en todas las situaciones, reflejados y perfilados en cada uno de los innumerables personajes que habitan estas historias, con el empeño por conseguir conquistas, con la pasión en la transformación del mundo, con exilios, reencuentros y música de piano.

Es un relato que narra la existencia, la recuperación de la memoria histórica, un homenaje a las personas que pese a golpes tan insolentes, consiguen luchar contra proyectos políticos y tienen el poder y la valentía de perseverar y aspirar a una transformación en la vida de los demás. Ioana Gruia logra con un lenguaje cercano y humano, nada hiriente, trasmitirnos lo terrible de las dictaduras, las heridas, secuelas y cicatrices que el ser humano puede llegar a borrar pero no a olvidar.

*Carmen Canet es profesora de Literatura.

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