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    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 227]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/los-diablos-azules-numero-227/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 227]]></description>
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      <title><![CDATA[Pilar Quintana: "Gracias a que las feministas han puesto el grito en el cielo, hay cosas que están cambiando"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/pilar-quintana-gracias-feministas-han-puesto-grito-cielo-hay-cosas-cambiando_1_1195782.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/56871e07-06f5-470b-950c-c96002dea84a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pilar Quintana: "Gracias a que las feministas han puesto el grito en el cielo, hay cosas que están cambiando""></p><p>La maternidad no es un nido, sino un borde afilado. Esta idea parece estar en el centro de las últimas novelas de Pilar Quintana (Cali, Colombia, 1972), ganadora con Los abismos del último Premio Alfaguara de Novela, dotado con más de 140.000 euros<em>.</em> En <a href="https://www.penguinlibros.com/es/literatura-contemporanea/37129-la-perra-mapa-de-las-lenguas-9788439735557" target="_blank">La perra</a> (2017), su anterior libro, traducido a 15 idiomas y finalista al National Book Award estaounidense en su versión inglesa, seguía a Damaris, una mujer marcada por la búsqueda de un hijo que no llega. En <a href="https://www.penguinlibros.com/es/literatura-contemporanea/233738-los-abismos-premio-alfaguara-de-novela-2021-9788420454979" target="_blank">Los abismos</a>, quien habla es Claudia, una niña que se enfrenta a la infelicidad de la madre y a una pregunta oscura: ¿mi madre quiso tenerme? Aparentemente, la nueva novela no camina por los senderos brutales de la anterior: sus espacios son los de la clase media-alta colombiana, sus hogares, sus negocios, sus costumbres. Pero en <em>Los abismos</em> hay algo a punto de romperse, una cuerda de la que tiran de un lado las imposiciones sociales y del otro los verdaderos deseos de sus protagonistas, peligrosos como una selva. </p><p><strong>Pregunta. En La perra abordaba la maternidad desde el punto de vista de una mujer que no puede tener niños. Aquí vuelve a hacerlo, desde el punto de vista de una relación madre hija. ¿Por qué regresar a este tema?</strong><em>La perra</em></p><p><strong>Respuesta</strong>. Cuando examinamos la literatura, hay muchísimas historias que abordan el tema de la maternidad y la paternidad desde el punto de vista de los hijos, pero solo recientemente la estamos abordando desde el punto de vista de las madres. Hace 15 o 20 años se escuchaba que esos eran temas de mujeres, que tienen menor importancia, apenas ahora se le está dando peso al tema. Y a mí me parece que es un tema muy complejo que no ha sido suficientemente tratado.</p><p><strong>P. En esta familia hay una traición materna, una ruptura. ¿Qué material literario encontraba ahí?</strong></p><p><strong>R</strong>. Alguna vez, hace mucho tiempo, estaba yo trabajando en un almacén de ropa como vendedora, y todas las semanas venía de visita una mujer con un cochecito con su bebé. Ella no venía a ver la ropa, sino a hablar, y me decía que de sabido lo que implicaba la maternidad, que no lo hubiera tenido. Ahí está el origen de las dos Claudias, de esa relación madre-hija. En parte también está en mi propia vida y mi propia experiencia como hija, porque yo nací en una época en la que se esperaba que las mujeres se dedicaran al hogar y tuvieran hijos y nada más. Esa generación que yo veía en mi mamá y en sus amigas la tuvo más difícil que la generación de mujeres a la que yo pertenezco, que tenemos más fácil el acceso al trabajo y decidimos si tener hijos o no tenerlos. Creo que quería explorar esa relación entre madre e hija cuando la maternidad... no sé si no ha sido deseada, pero desde luego no lo era como las maternidades de ahora.</p><p><strong>P. Los personajes de Los abismos pertenecen a una clase acomodada, y sin embargo la vida de las mujeres, empezando por sus hogares, se describen como una jaula. ¿Por qué centrarse en esa clase social?</strong><em>Los abismos</em></p><p><strong>R.</strong> Cali, la ciudad donde nací, pareciera muy liberal porque es de tierra caliente, es la capital mundial de la salsa, pero es profundamente conservadora. Yo pertenecía a esa clase social media-alta, de personas acomodadas, y crecí sintiendo, aunque no perteneciera a una marginalidad, que yo estaba al margen de la sociedad en la que me había tocado crecer. Porque yo no respondía al deber ser de una mujer que naciera allí. Eso me determinó mucho para que me convirtiera en escritora, en muchas situaciones de la vida. Mi intención es explorar esas jaulas en las que crecemos las mujeres, también en ese entorno, y que, aunque algunas más fácilmente que otra podamos escapar, siguen siendo una jaula.</p><p><strong>P. Las relaciones madre-hija tienen un peso íntimo y social distinto de las relaciones madre-hijo. ¿Qué encontró en esta?</strong></p><p><strong>R.</strong> A las mujeres nos enseñan a ser cuidadoras, y las niñas tienden a hacerse cargo de las madres cuando estas no pueden hacerse cargo de sí mismas. Eso lo cambia todo. En la novela, la madre es un personaje interesante porque es una mujer que está frustrada, pero el personaje de la hija siente la frustración de la madre y la lleva a cuestas, y además tiene el conflicto de su propio dolor y de su propia soledad. Me interesaba el punto de vista de la niña, es el gran personaje a partir del que se nos cuenta todo, y es también el personaje con el que yo me identifico. Ella es la que está abandonada, a la que le toca hacerse cargo de una situación a la que con su edad no debería tener que enfrentarse. Y la narradora no es exactamente la niña en el momento en que está pasando, seguramente sea una Claudia adulta. Es parecido a los ejercicios que a veces surgen en una terapia psicológica: cómo entendería yo de niña esto que entiendo ahora de adulta.</p><p><strong>P. Decía que le interesaba particularmente la maternidad contada desde el punto de vista de la madre, pero aquí es la niña la que habla. ¿Cómo ser justo con los padres desde esa posición de hijos?</strong></p><p><strong>R. </strong>Muchas veces nosotros, como hijos, tendemos a juzgar muy duramente a nuestros padres, y en especial a nuestras madres. De niña, mi madre me decía: es que usted me juzga a mí pero no me entiende. Yen cierto modo tenía razón. Lo que no entendemos es que ellos están teniendo un proceso, que son seres humanos aparte, con sus intereses, y que no nos deben todo. En la novela quería hacer un retrato de la complejidad de esta relación: no hay buenos y malos, sino personas complejas, personas que cometen errores y que van por el mundo intentando hacer las cosas lo mejor que pueden.</p><p><strong>P. Los personajes viven en una sociedad machista, en el Cali de los ochenta. ¿Cómo cree que se ve en esta novela su mirada feminista?</strong></p><p><strong>R.</strong> Yo soy feminista, y el territorio para hacer mi activismo feminista es mi familia. Tengo un esposo hombre y un hijo varón, y trato de criar un niño, no dentro de los patrones del sexismo, sino de la igualdad. Pero para mí la literatura no es el campo donde ejercer mi feminismo, aunque sí me sirve para señalarme mis dejes machistas, mis propias carencias y mis propias faltas. En la literatura intento hacer un retrato fiel de la sociedad, desde mi mirada, desde lo que a mí me tocó ver, y esa es una sociedad machista. En ese sentido, al recogerlo y señalarlo, sí se está haciendo feminismo: a la mujer la empujan a casarse con un hombre 20 años mayor, pero cuando la mujer lo hace se le juzga por ello. En el acto de contarlo hay feminismo. No es tanto hacer un activismo feminista, sino poner en escena los mecanismos sociales, que son existas.</p><p><strong>P. Se habla de una nueva ola latinoamericana, protagonizada sobre todo por autoras. ¿Ha notado un cambio en la recepción de la literatura escrita por mujeres?</strong><a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2020/02/21/la_ola_latinoamericana_104188_1821.html" target="_blank">una nueva ola latinoamericana</a></p><p><strong>R.</strong> Sí, he visto un cambio fundamental desde que yo empecé a publicar en 2003 hasta hoy, con el movimiento feminista y el #MeToo. Ha habido un cambio en la percepción de las mujeres escritoras y en la percepción de los temas que tratamos. Yo me pregunto: si hace 20 años yo hubiera escrito<em> La perra</em> [publicada en 2017], ¿hubiera tenido el reconocimiento que tuvo?, ¿o hubieran dicho que es una novela menor porque trata de una mujer que quiere tener hijos? Porque eso hace 20 años, sí se decía. Y tengo un ejemplo: mi libro <em>Caperucita se come al lobo</em> [una colección de relatos] salió en 2015 Chile y <a href="https://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2015/10/30/caperucita-se-come-al-lobo-el-libro-erotico-que-llego-por-error-a-una-escuela-basica-de-rio-bueno/" target="_blank">fue catalogado como libro porno, fue prohibido en las escuelas</a>... fue censurado. Extranaba más el contenido sexual que la violencia de la que hablaba. Ahora se ha vuelto a publicar y está siendo leído por fin como yo quería que fuera leído. Y este cambio de consideración de las escritoras y de los temas ha permitido el surgimiento de unas autoras maravillosas que me están iluminando el camino.</p><p><strong>P. ¿Cómo influye en la propia creación ese sentirse acompañada de otras autoras.</strong></p><p><strong>R. </strong>Cuando yo empecé a publicar, sentía que venía a un club de hombres en el que me habían acogido y que yo tenía que sentirme muy afortunada y dar las gracias. Ahora cada vez hay más lectoras mujeres, hay más editoras que aprecian tus temas y se ponen en el lugar de los personajes... Creo que siempre ha habido escritoras y que siempre han sido muy interesantes, pero sí pienso que había temas que no se valoraban como relevantes en literatura, porque lo importante era lo de afuera, y muchas mujeres escribíamos de lo de adentro. La mujer ha encontrado un lugar en el que dice: oye, yo soy la mitad de la humanidad, por qué no va a ser valioso esto. Hemos empezado a nombrar la venda y la desigualdad. Recientemente he estado trabajando en una biblioteca de escritoras colombianas, escritoras que no han sido ponderadas lo suficiente, pero también escritoras muy valoradas y que fueron igualmente olvidadas. Elisa Mújica fue una autora importantísima, tuvo reconocimiento, formó parte de la Academia Colombiana de la Lengua y luego de la Academia Española, y aun así una lee las críticas de sus pares hombres y dicen cosas como: “Se destaca por ser una de las pocas buenas mujeres escritoras”. Yo esto lo sentí también cuando entré: para ser mujer, eres buena. Esas percepciones me parece que han cambiado muchísimo en muy poco tiempo. No sé si esto se traduzca en grandes cambios a nivel social, porque vemos que a las mujeres las siguen matando, que no hay lugar seguro para la mujer, pero sí que da una esperanza. Gracias a que las feministas han hablado y han puesto el grito en el cielo, las cosas pueden cambiar y de hecho hay cosas que están cambiando.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Apr 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <title><![CDATA[De héroes y villanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/heroes-villanos_1_1195758.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e9421341-6e83-45d3-b8a1-1e25b45aba13_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="De héroes y villanos"></p><p><em>La sección de microrrelatos inéditos 'Liebre por gato' está coordinada por Fernando Valls y Gemma Pellicer. Esta nueva entrega recoge tres textos de Lola Sanabria García.</em></p><p>_____</p><p><strong>De héroes y villanos</strong></p><p>La abuela. Exquisita con el bastidor sobre el regazo, la aguja enhebrada entre índice y pulgar, y el meñique levantado en una curva deliciosa. Desde la cancela que da al patio admiro la bella imagen, escucho el punzón horadando la tela, tensa y delicada como vejiga pulida de zambomba, saboreo, aún sin llenar mi boca, la canela del arroz con leche enfriándose en la cocina. La abuela es calma y ternura infinitas. A no ser por ese hedor en las manos que en vano intentó eliminar con jabón y agua. Yo huelo a capa ahumada y carne abrasada. Ella, a pólvora.</p><p><strong>Miedos</strong></p><p>Hace días que llueve sin parar. Sirimiri que empapa la tierra. Escuchamos cómo repica arriba. "El agua limpia, es hora de salir", ordena papá y empuja a mamá hacia la puerta. Ella retrocede. "Ve tú", se rebela. No ocurrirá como cuando entramos. Obedientes, sin chistar. Porque él tenía sus fuentes fidedignas, dijo. Lo sabía. Y acatamos su decisión como cabeza de familia. Incomunicados, a fuerza de aislamiento, nos ha dado por pensar. Mamá, Marianela y yo hablamos mucho, debatimos sobre cosas importantes como qué hacer para conseguir el mejor tomate del mundo y los beneficios de comerlo en abundancia en ensalada, gazpacho o salmorejo. Llegamos a conclusiones y acuerdos y lo escribimos todo. Papel y lápiz no nos faltan de momento. Papá no participa. Se va a un rincón, enfurruñado. Dice que nadie le hace caso. Que él es el padre y se merece un respeto. Dice esas cosas viejas. A veces llora. Yo creo que en el fondo, muy en el fondo, piensa que se equivocó. Hace tiempo que nosotras creemos que no hubo una explosión nuclear y que el aire no está envenenado. Pero hemos decidido que sea él el primero que salga y huela su primera rosa.</p><p><strong>Tras la puerta</strong></p><p>Todos los vecinos disfrutan siendo testigos de la plácida felicidad de los inquilinos del quinto. Una pareja encantadora. Van a la compra juntos. Pasean enlazados del brazo y saludan amables, al paso. Él le coloca bien la bufanda al cuello. Ella lo deja hacer y sonríe con ternura.</p><p>Por la noche, cuando el ajetreo diario de los pisos se apaga, la menor de las hijas del matrimonio del cuarto refiere a sus padres que oye restallidos de cinturón y quejidos ahogados por puño en boca. Ellos la escuchan, condescendientes, mientras la arropan. Dicen que siempre tuvo mucha imaginación. También buen oído para la música.</p><p>_____</p><p><em>Lola Sanabria García nació en Villanueva del Rey (Córdoba), pero en la actualidad vive en Madrid. Ha ganado diversos premios de microrrelatos y cuentos. Entre sus publicaciones, destacan </em><strong>Lola Sanabria García </strong>Partículas en suspensión<em> (Talentura, 2013) y </em>De antología, la logia del microrrelato<em> (Talentura). Sus textos han aparecido en las revistas </em>Confluencia<em>, de la Universidad del Norte de Colorado (Estados Unidos) y </em>Litoral<em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Apr 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lola Sanabria García]]></author>
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      <media:title><![CDATA[De héroes y villanos]]></media:title>
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      <title><![CDATA[La metamorfosis literaria de Alfredo Taján]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/metamorfosis-literaria-alfredo-tajan_1_1195755.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/bd4f9940-7d15-4d51-8892-be4f8808e73e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La metamorfosis literaria de Alfredo Taján"></p><p><strong>El retrato de Doris Day</strong></p><p><strong>Alfredo Taján</strong></p><p><strong>Renacimiento</strong></p><p><strong>Sevilla</strong></p><p><strong>2020</strong></p><p><strong>Alfredo Taján</strong> (Rosario, Argentina, 1960) conoce el inmisericorde mundo de la especulación, tanto humana como artística, y en general escribe sus textos para desentrañar, en un doble sentido, la hipocresía de los muchos privilegios que, de alguna manera, divinizan a este mundo y a ese otro, tal vez aún más inhumano. El argentino-malagueño nos ha ido entregando bajo ese estigma de la falsedad una obra miscelánea que arrancaba con <em>El salvaje de Borneo</em><em> </em>(1993), un relato barroco y lleno de sabiduría, al que seguiría <em>El pasajero</em><em> </em>(1997), una historia ambigua y sugerente sobre la marginalidad del amor; y en su siguiente entrega, una situación de injusticia llevará al personaje protagonista de <em>Continental & Cía</em> (2001), su tercera novela, el joven galerista Eugenio Nieves, a verse envuelto en un juicio por falsificación y a sobreponerse incluso a un fracaso amoroso, aunque pretende reencontrarse en la ciudad de Nouakchott, capital de Mauritania, a donde ha sido enviado como coordinador cultural del Instituto O'Donnell.</p><p>Con su siguiente novela, <em>La sociedad transatlántica</em> (2005), Taján ofrece una denuncia expresa del fraude gigantesco que supone la vida cotidiana, diseñada desde los despachos de quienes mandan, o el fraude de la memoria personal al servicio de intereses ajenos, la estafa del dinero, muestra de esa avidez impersonal que arrasa en las biografías, incluso de los más honrados, el engaño de la política, del arte y de los artistas, que participan de esa puja incontrolada de la avaricia y la desmesura, para acabar con el fraude del amor, y quizá aún más del sexo; y en su última propuesta narrativa extensa, <em>Pez espada</em> (2011), mezcla seres de carne y hueso, como <strong>Frank Sinatra</strong>, los <strong>duques de Windsor</strong>, <strong>Jean Cocteau</strong>, <strong>Perón</strong> y su esposa, el <strong>conde de Barcelona,</strong> incluso <strong>Brian Epstein</strong> o <strong>John Lennon</strong>, con personajes anónimos que recrean una atmósfera en la que se desarrolla una trama de espionaje, traiciones o falsas lealtades, donde nada ni nadie es lo que parece y donde el llamado Contubernio de Múnich se constituye en uno de los ejes de un argumento repleto de sorpresas.​</p><p><em>El retrato de Doris Day</em> (2020) confirma a un narrador dueño de un auténtico retablo maravilloso de obsesiones, experiencias, fobias y, sin duda alguna, ensueños que se convierten en los latidos que calan en todas y cada una de las piezas, extensas y breves, de esta colección de relatos que pone en nuestras manos un singular mago del artificio literario en que se convierte Alfredo Taján, narrador y personaje, en sus historias, y de quien, en el breve e intenso prólogo, <strong>Juan Bonilla</strong> afirma que es una muchedumbre cuya literatura breve explora casi todas las posibilidades del cuento, y en este friso, mezcla de fábula y de realidad, encontramos la crónica personal y de viajes, léase, “Una historia de cafres”, el relato tradicional que se mezcla con la autoficción, imprescindible, “Lusitania Express”, o incluso una auténtica indagación ensayística de hondo calaje histórico y literario, “La flor pisoteada”, que convierte a la mayoría de sus cuentos en piezas de exquisita talla y se muestra como una de las voces más singulares y cultas de la narrativa breve contemporánea.</p><p><em>El retrato de Doris Day</em> ofrece un curioso y vertiginoso cosmos de singulares historias que conforman un gabinete poblado por espías, vampiros, terrores de todo tipo, incluso numerosos dandies, quizá porque al ser humano se le conocer mejor por este tipo de pulsiones, y dentro de cada ser humano hay un sinfín de ángeles y de demonios, y en algunos casos, como retrata Taján, sus personajes son la proyección de ambos, depende del momento histórico, las vivencias propias, o las circunstancias a que someten sus vidas, la hora del día, porque las anomalías forman parte de la razón, sin locura no hay cordura, sin demencia no hay sensatez, somos una constante contradicción. El placer y el terror suelen aparecer juntos, de la mano, paseando en estos relatos, como una alianza indisoluble y, además, muchos de los personajes de este libro de cuentos son tan fantásticos e irreales que, a la vez, pertenecen a una realidad, pasada o inmediata, y esa mezcla de “placer y terror” se encuentra en uno de los relatos que componen el libro, titulado “Rojo manantial de juventud”, que no es sino un descarado homenaje a la vampira más abyecta de la historia, que va mucho más allá que aquellos que la antecedieron, y de los que la precederían, como <strong>Gilles de Rais</strong> o el conde Drácula, se trata de la condesa húngara <strong>Erzsébeth Báthory</strong>, que asesinó, torturó y desangró a más de 600 jóvenes, en la creencia de que la sangre le daría el poder de la eterna juventud.</p><p>Buena parte de estos relatos conforman ese concepto de autoficción que convierte a su autor en un personaje —magistral, “La rosa sin espinas”—, y tal vez formen parte de muchas de las anécdotas reales vividas por el autor, quizá porque la existencia se convierte en algo mucho más interesante en cuanto es narrada y reinterpretada en la ficción, la narrativa no es sino una reconsideración de la brutal mediocridad que nos rodea, y a medida que se gira el caleidoscopio, de las formas y de los colores, de nuestra existencia aparecen como en un sueño las caras y rostros de los nombres propios que pueblan este laberinto animado que se traduce en estos relatos como la sombra de fructífera obsesión. Y lo hacen de una manera sutil, con directas invitaciones a cierta inquietud o al miedo, otras referencian el concepto de placer en múltiples facetas, otras nos arrastran a la turbación y todas, sin excepción, a la inteligencia. Se trata de una singular muestra de su universo creador que, sin duda, ha ido creciendo con el paso y la experiencia que justificaría que detrás de cada libro hay otros muchos, otros. En cada página hay una exhibición, el lenguaje queda ajustado, y se explora muchas de las expresiones narrativas que caracterizan al relato breve o cuento, un conjunto que se convierte en una fiesta literaria que muestra las inquietudes del autor, incluso sus extravagancias, las múltiples lecturas y las miradas que se posaron en los anaqueles de las bibliotecas, como esa otra perspectiva para atrapar a un posible lector.</p><p>La sombra de <strong>David Bowie </strong>planea sobre muchas de las páginas de este libro, y casi se somete a un auténtico campo ilimitado de acción, sin duda su horizonte no tiene fin porque es un anclaje entre la cultura popular y la alta cultura, sus canciones son verdaderas propuestas de alto voltaje. Junto al cantante, compositor, actor y diseñador gráfico, otros sacerdotes y artífices encienden la liturgia de esta colección, maestros como <strong>Reinaldo Arenas</strong>, <strong>Severo Sarduy, Rafael Pérez Estrada, Pere Gimferrer, Jorge Luis Borges</strong> o <strong>Joan Perucho </strong>le dan la mano en un continuado y luminoso espacio, gestado de pequeños y sutiles encuentros conscientes e inconscientes que se entrelazan a medio camino entre lo singular, delicioso y extraordinario de la mejor literatura.</p><p>_____</p><p><span id="div-gpt-ad-roba-c-mv"></span><strong>Pedro M. Domene </strong>es escritor.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Apr 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pedro M. Domene]]></author>
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      <title><![CDATA[Abuelos rebeldes buscan utopía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/abuelos-rebeldes-buscan-utopia_1_1195748.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1f7df38e-9f7f-4f2c-b412-70e1e3b602ff_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Abuelos rebeldes buscan utopía"></p><p><strong>Necesito una isla grande</strong></p><p><strong>Rafael Soler</strong></p><p><strong>Contrabando</strong></p><p><strong>2020</strong></p><p><strong>Valencia</strong></p><p>Como un visionario, pues parece una premonición, <strong>Rafael Soler </strong>nos presenta esta novela inusual: <a href="https://edicionescontrabando.com/libro.php?l=150" target="_blank">Necesito una isla grande</a> es el relato de un viaje que podría ser el último. Es una narración solidaria y cómplice que ocurre cuando el alma y el corazón andan cansados. Por eso sus personajes necesitan una isla grande, rodeada de una naturaleza plena que los pueda abrazar e insuflar de aire fresco y libre, símbolo de refugio.</p><p>La novela cuenta la historia de la fuga de cinco personas de una residencia de ancianos: como si se tratase de una cárcel, que es lo que ellos sienten, planean y disponen la huida hacia el mar. El medio de transporte, una furgoneta robada, con el objetivo, entre otros, de comprarse un <em>loft</em>, sin saber lo que es esto. Pero la búsqueda de una isla en donde comer y beber bien, sea lo prioritario. Nos llevan estos cinco personajes mayores a las lecturas de aventuras de nuestra juventud, de aquella saga y colección de libros de la escritora <strong>Enid Blyton</strong> que nos tenía atrapados: <em>Los cinco se escapan, Los cinco junto al mar</em>…, tan entrañables. Como en esta historia que se cuenta en <em>Necesito una isla grande</em>, también ocurrían peripecias imprevisibles en aquellos libros juveniles, en donde se repiten otras vivencias con otra edad, pero con la misma urgencia y las mismas ganas. Juventud y senectud repletas de vitalidad.</p><p>Rafael Soler, escritor valenciano afincado en Madrid, tiene una dilatada obra, escribe novela, relatos y poesía. Desde su primera novela, <em>El grito</em> (1979), le han sucedido libros de relatos, poemarios, novelas, hasta este mismo año con este libro que presentamos y el poemario <em>Leer después de quemar</em><em>.</em> Su profesión de arquitecto se refleja en la buena construcción de sus obras.</p><p>“Vivir es un asunto personal”. Con esta cita del propio autor comienza esta novela que es un homenaje a los mayores o, como él los denomina, “abuelos rebeldes, dispuestos a salir al mundo, antes de que los saquen del mundo”. Está estructurado en 28 capítulos en donde sucede una historia cercana y triste, en clave de humor negro, pero repleta de utopías. En ella medita y da voz a la sabiduría de unos personajes mayores que tienen mucho que decir, y sobre la importancia de escucharlos y de darles la visibilidad que les corresponde. Hace un guiño al poema <em>Alianza y condena</em>, de <strong>Claudio Rodríguez</strong>: “Estamos en derrota nunca en doma”. Tan a propósito y significativo para la trama.</p><p>Soler reflexiona entre esta locura de la cordura y los diálogos que mantienen estos personajes, de este colectivo que parece que cuando no produce se le aparca. Esta novela es un canto solidario a estas personas llenas de vida, a las que les urge aprovechar el momento. Un libro singular que cuestiona el frío <em>¿cómo se van a ir de esta existencia mientras haya ilusiones?</em> Así que, antes de que los saquen del mundo, buscan un paraíso: una isla grande en donde sobrevivir entre el sol, los atardeceres y la luna, para abrigarse. Abandonan sus debilidades, sus fragilidades y se lanzan rabiosos y rebeldes a la conquista de sus deseos y de libertad. Quieren trasladarse de un asilo a un oasis. No temen ya a nada.</p><p>Rafael Soler en esta narración va más allá de la creación. Recrea y crea conciencia a través de estos personajes que nos hablan y se hablan. Tocan y rozan a los lectores a la par que entre ellos. Son fervorosos militantes de la utopía. Es lo que les queda. Así, las pequeñas cosas, los detalles, los instantes, es lo que ellos quieren recuperar porque a veces, sin darnos cuenta, no reparamos. Y es ahora a esta edad y enfermos cuando más se valoran. Dibuja con precisión las distintas escenas, utilizando todo tipo de recursos literarios y cinematográficos como es el <em>flashback</em>. Con la técnica de la analepsis alterna la narración, conectando con los distintos momentos del pasado. Esta forma de enlazar los capítulos nos traslada de un espacio a otro. Así, construye una novela que está contada en primera y tercera persona para narrar los sucesos que acontecen, y diferenciarlos de la realidad. Todo expresado a través de un narrador omnisciente que intercala chispeantes conversaciones sencillas y ocurrentes, coloquialismos que unas veces son amables y otras no tanto, con la extravagancia como telón de fondo. Es sugerente y original el uso de distintos tipos de letras, mezclado con diversos discursos como esquemas, prospectos, panfletos, anotaciones, apartes y anécdotas que intercala.</p><p>Es un libro emocionante en donde Rafael Soler de una historia pequeña ha creado una grande, con conciencia solidaria. Un universo narrativo que se desordena en el tiempo para descubrir vidas, a base de monólogos interiores, diálogos y con la superposición de tiempos narrativos, pero con una línea argumental en donde el recuerdo y la nostalgia protagonizan la trama, unas veces con un lenguaje directo y otras con estilo indirecto. Una adecuación de forma y fondo de un viaje con fin de trayecto de "un tiempo que no queda".</p><p>_____</p><p><strong>Carmen Canet</strong> es crítica literaria y aforista. Su último libro es <a href="https://laisladesiltola.es/catalogo/aforismos/olas/" target="_blank">Olas</a><em> (La isla de Siltolá, 2020).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Apr 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Canet]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Los diablos azules número 227]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El poeta, la poeta, lo poeta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/poeta-poeta-poeta_1_1195744.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f4aec8ef-f21c-48c6-b309-f789e54b01ef_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El poeta, la poeta, lo poeta"></p><p><a href="https://esdrujula.es/libro/ensenando-a-nadar-a-la-mujer-casada/" target="_blank">Enseñando a nadar a la mujer casada</a> (Esdrújula, 2021) es una de esas obras poéticas de las que uno oyó mucho antes de su existencia. Poco a poco, <strong>Juan Carlos Friebe</strong> iba diseminando poemas e ideas por recitales diversos (antes de la pandemia, cuando podíamos sentarnos juntos y juntas, nos convocó a una primera lectura, completa, de aquellas que hacen época). Friebe tiene una confianza ciega en la capacidad de esfuerzo y soporte de la estructura del verso, y esa fe, ese atrevimiento, tiene su recompensa. Sabemos que es un poeta extraño en el marasmo del siglo XXI, que afiló su estilete durante mucho tiempo en la piedra amolar de la tradición, pero que su discurso es atrevido, y valiente.</p><p>Conforme a un libro de atestado, Friebe somete a instrucción penal la ejecución de mujeres, por ser mujeres, a lo largo de la historia. Para ello elige cuatro nombres de ejecutadas: <strong>Margarita Porete, Juana de Arco, Mariana Pineda</strong> y <strong>Aisha Ibrahim Duhulow,</strong> para que nadie olvide sus nombres: santas, doncellas, místicas, heroínas, niñas, mujeres. La arquitectura narrativa del libro se estructura conforme a varias tramas: las actas del juicio a Juana de Arco en 1431; las fases de instrucción policial de un caso de asesinato machista; y las voces de las mujeres ejecutadas. Se trata de un libro de historia, pero también de un juicio a la historia, que comienza en el siglo XIV, pero termina en el siglo XXI. Pero no, no termina, continúa.</p><p>Las actas del juicio (tomadas a pie de letra), narran el proceso a la pucela, extraen las lecciones de las acusaciones a la mujer que se atrevió a hacer cosas de hombre y su proceso. En tanto otras obras tomaron a Juana como la figura de la tragedia y la injusticia (pienso en <em>Juana de Arco en la hoguera</em>, por ejemplo, el oratorio de <strong>Paul Claudel</strong>), aquí Juana es todas las juanas y todas las mujeres del mundo que son y fueron y serán: quemadas en la hoguera, ajusticiadas por garrote vil en el cadalso, asesinadas por navajazos en la cocina ("Una mujer tendida como un trapo en el suelo,/rosado el camisón"), apedreadas en un estadio, muertas en el mar junto a una patera… Juana es la excusa del juicio anotado, del acta levantada, de la desfachatez de tomar nota del asesinato.</p><p>Simultáneamente, se ha cometido un crimen. El agente, el sargento, el comisario, protagonizan la pesquisa ("Es como si la Historia se repitiese siempre. No sé si Usted me entiende"). En el lugar de trabajo de la asesinada alguien la echa de menos, y otros muchos (y muchas) ignoran y siguen su vida, como si nada, como la noticia de todos los días que cae y resbala y toman café con cruasán. En la parte que toca al atestado, también lo público, los medios de comunicación que entrevistan cómicamente a la testigo, a la vecina que nada sabe, y aparece siempre al fondo la testigo muda, la perrilla preñada que todo lo vio, el fotógrafo que nada comprende.</p><p>El estilo pericial conduce la investigación: el proceso a Juana avanza en paralelo a los procesos pautados del atestado policial, que establece desde antecedentes de hecho hasta la autopsia, pasando por el levantamiento del cadáver, las inspecciones oculares… La sucesión de citas –eclécticas— iluminan el camino, porque no es sencillo trazar la investigación a través de los siglos, y poder conducir al lector por los vericuetos de la emoción que florece. Friebe hace fácil lo complejo. Cuando el poeta interviene en escena, cuando toma partido definitivo, amanece con la observación y el recuerdo: con brillantez brota la voz del poeta hacia el niño, como sucede en el fundamental (desde ya) "El Fargue", para la memoria poética de Granada y desde Granada, que no es mala plaza para esto de la poesía.</p><p>Friebe hace narrativa con el pulso poético más formal. Porque en lo formal, hace uso de un ramillete que va desde la perfección sonora de la cuaderna vía, al romance castizo, pasando por incursiones en la prosa poética, la conversación, el tono dramatúrgico de algunos textos. Es una virtud del poeta desde hace libros: formalismo y eclecticismo todo en uno, al servicio del mensaje por la vigilancia de la forma.</p><p>El poeta instructor, el poeta implicado, hace ajuste con la Historia y con todos nosotros, y en estos poemas se instaura la definitiva madurez y la ideología vital del poeta. O no debería decir ni el poeta ni la poeta, sino ‘lo’ poeta, como expone en "Patio de luces desde el río", pues en el poemario trasluce la disolución de los sexos y el juego de los géneros, como en Juana. Así que, lo poeta ha llegado, porque "Haber sido querido no se paga./Haber sido feliz jamás se olvida.//Guardad este poema como prenda".</p><p>_____</p><p><strong>Alfonso Salazar </strong>es escritor.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Apr 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alfonso Salazar]]></author>
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