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    <title><![CDATA[infoLibre - discos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/discos/]]></link>
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    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Nadadora se tira a la piscina 12 años después: "Antes estábamos encasillados, ahora no hay etiquetas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/musica/nadadora-tira-piscina-12-anos-despues-estabamos-encasillados-ahora-no-hay-etiquetas_128_2097406.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/506e6eb8-be5b-4a39-9ec5-22ec0b1de5f0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nadadora se tira a la piscina 12 años después: "Antes estábamos encasillados, ahora no hay etiquetas""></p><p>Nadadora marcó la escena del indie-pop español cuando ésta se abría paso, allá en los 2000. Su separación en 2013, tras diez años de trayectoria, conmocionó a un público que cada vez era más numeroso. Tras un largo parón, han vuelto con más fuerza y, dicen, "más equilibradas con el universo". <strong>Su nuevo disco, </strong><em><strong>Mañana y siempre,</strong></em><em> </em>promete un sonido que recuerda al viejo Nadadora,<em> </em>pero con esa madurez que da el paso de los años. </p><p>En el LP, Sara Atán (voz y guitarra), Gonzalo Abalo (voz y guitarra), Edu Romero (bajo), Montxo Couselo (teclado) y Daniel Abalo (batería) cuentan con colaboraciones como la del también gallego<strong> Xoel López</strong><em>. </em>"Lo más importante para nosotros es la honestidad". Un regreso orquestado bajo la batuta de Ernie Records, la discográfica que les acompañará de nuevo y que lleva a otros artistas como Alba Reche, Shego o Grande Amore. "Hemos intentado hacerlo sin seguir patrones ni modas", aseguran.</p><p>Sara y Gonzalo se han acercado a la redacción de <strong>infoLibre</strong> para contar cómo están viviendo esta vuelta al circuito, los cambios que observan en la industria musical y cómo va a ser la gira que preparan con mucho cariño para 2026.</p><p><strong>Para comenzar, un pregunta casi por protocolo, porque ya lo han contado más veces: ¿cómo fue el reencuentro de la banda?</strong></p><p><strong>SARA</strong>: Bueno, en realidad decidimos volver a tocar y empezamos a montar canciones Gonzalo y yo hace casi dos años. Y cuando ya teníamos material que nos apetecía grabar, involucramos a todos y nos pusimos a trabajar... hace más de un año.</p><p><strong>G.: </strong>Sí, un reencuentro que fue muy natural. Nos lo fue pidiendo la vida, ella sola nos llevó hasta aquí, ¿no?</p><p><strong>S</strong>.: Todos podíamos y queríamos. Así que fue premeditado, porque estuvimos trabajando antes y nos apetecía mucho grabarlo y tener un nuevo registro sonoro a día de hoy. Hace ya muchos años... Queríamos reflejar lo que somos ahora.</p><p><strong>Después de esta vuelta, ¿cómo se describirían? </strong></p><p><strong>S</strong>.: La portada del disco representa con el <em>Kintsugi</em> esos quiebros que provocan una rotura. [El <em>Kintsugi </em>es una técnica japonesa de reparación de objetos de cerámica que utiliza una laca mezclada con polvo de oro para unir los fragmentos rotos; una técnica que no busca ocultar las fracturas, sino resaltarlas].</p><p><strong>G</strong>.: Y esa rotura se muestra, no se oculta.</p><p><strong>S</strong>.: No es que la celebre, pero la acepta de alguna forma. Han pasado muchos años desde que no estamos toda la banda y a cada uno le ha pasado de todo en la vida. Es un poco esa muestra de que somos distintos porque nos han pasado muchas cosas. Cosas buenas, cosas malas. Y tenemos heridas que han cicatrizado y otras que todavía no. Esto también es una especie de sanación individual y que ayuda a catalizar un poco todo.</p><p><strong>G</strong>.: Lo que nosotros somos hoy va cambiando y va evolucionando, así que se tiene que reflejar en la música. La música tiene que ser un reflejo muy honesto de lo que somos en este momento.</p><p><strong>¿Y qué son en este momento?</strong></p><p><strong>G</strong>.: Mejores personas, o más equilibradas con el universo...</p><p><strong>S</strong>.: Bueno, no sé si mejores personas...</p><p><strong>G</strong>.: Más equilibradas con el universo, borra lo otro [risas].</p><p><strong>S</strong>.: Mejores, no. Lo que pasa es que el momento vital es muy distinto. Nuestras vidas han cambiado mucho y hemos tenido que aprender a ser muy resilientes, a ser fuertes, a tener más responsabilidades. Y eso te lleva a priorizar de otra forma. Ha cambiado mucho la forma de grabar también. No solo hemos cambiado nosotros, es que ha cambiado mucho la escena. Y con las redes y tal... las etiquetas... que gracias a Dios ya no existen...</p><p><strong>G</strong>.: Si me preguntas si la escena está más equilibrada con el universo, yo creo que no.</p><p><strong>S</strong>.: Nosotros lo que intentamos es un ejercicio de equilibrio en el universo. Yo creo que es un intento de aceptación de lo que eres e intentar que suene lo más honesto posible. </p><p><strong>Después de 12 años, habrá más cosas que habrán encontrado cambiadas. ¿Qué sienten que es distinto en la industria?</strong></p><p><strong>S</strong>.: Todo. Desde la producción, preproducción, grabación [...]. El tema de las redes también ha cambiado.</p><p><strong>G</strong>.: La forma de consumir la música ha cambiado mucho. Cuando nosotros hacíamos el último disco, Spotify acababa de lanzarse en España. Es decir, las plataformas de <em>streaming</em> no eran el consumo mayoritario de música ni de lejos. Había mucha piratería en aquella época, y el principal reproductor era el CD. Joder, parece que estamos hablando de los años 60.</p><p><strong>S</strong>.: Es que no hace tanto, claro. Antes todos estábamos mucho más encasillados, y ahora lo rico es precisamente lo contrario, que no haya tantas etiquetas. Que todo pueda suceder y que tengas todo ese acceso. También está la parte de los algoritmos y cómo funcionan... No sé cuán aleatorio realmente es, no conoces los sesgos... Antes eran de otro tipo. Era la prensa musical o lo que te decían los críticos de tu disco.</p><p><strong>¿Sienten que ahora hay una gran parte del esfuerzo que tienen que poner en visibilidad más que en la música? ¿Lo llevan como una carga?</strong></p><p><strong>G</strong>.: Sí. Yo lo llevo como una carga, sin duda. De hecho, es algo que no me gusta y con lo que no me siento cómodo.</p><p><strong>S</strong>.: Porque no estamos acostumbrados. A nosotros lo de crear contenido por crear contenido también nos abruma. Llega un momento en que satura porque además tiene que ser contenido de valor.</p><p><strong>¿Qué les inspira para crear música? </strong></p><p><strong>G</strong>.: Yo creo que la inspiración fundamental son las cosas que te van ocurriendo en la vida. Aquellas que tienen un impacto emocional lo suficientemente grande para que tú las quieras canalizar en un instrumento, que es una canción, y que llegue a todo el mundo. De hecho, la música de Nadadora es reconocible porque tiene esa interpretación poética que nos gusta dar a la vida, esa cierta "otoñalidad" y una sensación pausada y más tranquila, pero con impacto.</p><p><strong>S</strong>.: Yo creo que lo que más te inspira es cómo te hace sentir al hacerlo. Cómo te sientes físicamente cuando eres capaz de expresarte. Antes decía que, afortunadamente, todo el mundo habla con mucha más libertad de las emociones [...]. Yo creo que lo que más te inspira es que, de repente, abres una puerta y sale una parte de ti, y es una sanación, también, o una búsqueda de identidad. Y luego, esto también te saca de muchos sitios. </p><p><strong>¿Y qué grupos musicales les inspiran o cuáles tienen como referencia?</strong></p><p><strong>G</strong>.: Yo te voy a decir tres que tengo en la cabeza siempre que toco, siempre, siempre. Uno son los <em>Cocteau Twins</em>, que siempre están en mis dedos. Y los otros son <em>The Cure</em> y <em>Trembling Blue Stars</em>. </p><p><strong>S</strong>.: Sí que tengo un disco fetiche, es como un bálsamo. Cuando tengo un mal día hay dos cosas que me funcionan, este disco y <em>Doctor en Alaska</em>. Es el de "Prefab Sprout" de <em>Steve McQueen</em>. Durante estos dos años ha sido más difícil conocer música porque el tiempo que tenemos lo dedicamos a <em>Nadadora</em>, y eso tiene su parte buena y su parte mala. Te documentas poco, pero es bueno porque no te dejas influir demasiado. Al no estar tan apegado a referentes externos, te obliga a ir sacando lo tuyo con una cierta atemporalidad. Sin seguir patrones ni modas.</p><p><strong>¿Cómo ven el panorama de los grupos gallegos?</strong></p><p><strong>S</strong>.: Yo creo que ha crecido y está en un buen momento.</p><p><strong>G</strong>.: Sí. Y de hecho, nuestro sello (Ernie Records) creo que tiene mucho que ver en eso. Xoel López, por cierto, <strong>colabora en una de las canciones del disco</strong>. Toca la guitarra y canta en la última canción. Estamos muy contentos. Creo que el panorama es muy rico, mucho más que nunca. La presencia de grupos, no solo gallegos, sino <strong>que también cantan en gallego</strong>, es muy relevante. Hay mucha más presencia de la que yo diría que hubo nunca fuera del <em>folk</em>. Y Ernie Records tiene mucho que ver con esto.</p><p><strong>S</strong>.: Sí, y la profesionalización que ha habido. Es gente que vive de la música. Fuera de lo que es el <em>folk</em>, quiero decir. Yo he escuchado <em>folk </em>en mi vida por todos lados, por eso me gusta mucho cómo se ha rescatado y se ha hecho <strong>esa nueva fusión de tradición con pop</strong> o con otros registros, que ahora está tan de moda. También es el idioma... es todo. Y luego también hay ciertos artistas, también de nuestro sello, que desprenden ese sentimiento de orgullo con la identidad propia. Que tú lo ves y dices: "Es gallego". </p><p><strong>G</strong>.: Y hay muchos artistas que se consagraron en estos años. Xoel es un ejemplo, cuando tocábamos con él aún estaba en el grupo <em>Deluxe. </em>Otro ejemplo también es <em>Iván Ferreiro</em>. Y todo suma. <strong>Estos grandes referentes</strong> que han seguido creciendo se suman a un montón de nuevos referentes que están creando una estructura.</p><p><strong>¿Y ustedes volverán a cantar en gallego?</strong></p><p><strong>G</strong>.: Sí. </p><p><strong>S</strong>.: Sí. Aparte yo creo que es súper agradecido.</p><p><strong>G</strong>.: No lo hemos hecho en el último, pero nos toca ya hacer algo. Tiene que ser natural, y cuando tenga que surgir, surgirá.</p><p><strong>¿Cuál es su relación con las expectativas? ¿Tienen alguna para esta nueva etapa de </strong><em><strong>Nadadora</strong></em><strong>?</strong></p><p><strong>G</strong>.: Recibir este aprecio de la gente que lo escucha y cómo se convierte en un pequeño tesoro para ellos es la recompensa para mí. Y creo que para mí la expectativa es eso, es <strong>que se convierta en un pequeño tesoro</strong> para todo aquel que lo quiera abrazar.</p><p><strong>S</strong>.: Claro, a ver, es complicado cuantificar la expectativa. También depende como te levantes ese día. Creo que las expectativas son que la gente se emocione, que se pongan la canción y <strong>le haga sentirse casa</strong>. </p><p><strong>¿Habrá gira?</strong></p><p><strong>G</strong>.: Sí, sí la habrá. No va a ser una gira muy extensa, van a ser poquitas fechas, muy cuidadas, con mucho mimo. Queremos que sean pequeños tesoros y así está planteada. A lo largo del 2026 habrá una gira no muy grande.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Nov 2025 05:01:44 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alba Meseguer Alacid]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Galicia,Indie,Pop,Redes sociales,Industria discográfica,discos,Salud mental,Entrevistas musicales]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Rosalía o una nueva mística de la feminidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/rosalia-nueva-mistica-feminidad_129_2087719.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/93d5efea-e646-4fa3-85df-f90a89753f31_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rosalía o una nueva mística de la feminidad"></p><p>En su nuevo trabajo, Rosalía aparece como <strong>un cuerpo entre el éxtasis y la penitencia</strong>. El gesto, la luz y el ritmo componen una escena que parece sacada de una pintura barroca, donde el amor se confunde con la fe y la entrega con la herida. Hay algo en <em>Berghain </em>que ya no pertenece al terreno del pop, o más bien convierte al pop en una especie de liturgia, si es que esta no es su constante aspiración. Hay algo en <em>Lux </em>que define lo pop, una oración donde <strong>lo femenino vuelve a ser altar, sacrificio y ofrenda</strong>, navegando con comodidad en la contradicción de serlo todo a la vez. </p><p>La artista ha convertido su obra en un símbolo de algo más grande que ella. Vuelve la Rosalía de<em> El mal querer,</em> que esta vez ama hasta desangrarse, que se ofrece como cuerpo místico y animal herido, que pide perdón y al mismo tiempo exige ser adorada. Es un gesto que remite a <strong>siglos de iconografía católica</strong>, desde la representación de Santa Teresa de Bernini, las vírgenes del dolor, las mártires del cine de Pasolini o tu abuela planchando en la cocina. El de Lux es el imaginario del <em>amor romántico</em>, ese viejo guion donde el deseo femenino se escribe como sufrimiento, redención y entrega total. Rosalía se convierte <strong>en Santa Teresa</strong>, con <em>el corazón atravesado por el dardo de un ángel,</em> abrasada por el gran amor de Dios, una mártir contemporánea para tiempos sin dioses. Y sin duda, va a ser adorada. </p><p>Y como sucede sobre cualquier adoración, conviene hacer exégesis. Y es que no puede pasar inadvertido el encaje perfecto de la imaginería religiosa con <strong>la estética </strong><em><strong>trad wife</strong></em> que en el videoclip de la nueva canción de la cantante aparece reflejada en el vestido blanco, en la cocina de fondo y en la candidez forzada de una mujer devota y rota que se ocupa de las tareas del hogar mientras llora a un amado. Es la misma simbología que hoy inunda TikTok o Instagram: jóvenes que celebran el retorno al hogar, la obediencia como virtud y el amor al otro como misión espiritual. El neoliberalismo ha sabido vestir de libertad el mandato más antiguo: la idea de que <strong>una mujer plena es aquella que ama, cuida y renuncia</strong>. Rosalía juega —o se debate— con ese imaginario. No sabemos si lo reproduce o lo subvierte, o si en esa ambigüedad radica su potencia.</p><p>Lo que está claro es que su gesto no es inocente. <em>Lux </em>es una apuesta clara por la idea de que el amor romántico es una religión de la cual Rosalía, como todas las mujeres, <strong>es una mártir</strong>. A la luz de este credo, la pregunta por la intención de la obra de Rosalía se convierte en una pregunta colectiva  que arrastra a una generación de mujeres atravesadas por las contradicciones placenteras del patriarcado <strong>disfrazado de feminidad reapropiada</strong>. ¿Es Rosalía la santa que ironiza sobre el sacrificio femenino o la devota que lo reencanta con luz y oro? ¿Funciona esta puesta en escena como una crítica o como repetición del mito de la feminidad? La frontera es difusa, y ahí habita la tensión más contemporánea de la feminidad: la posibilidad de <strong>reapropiarse de los símbolos</strong> que nos oprimieron o el riesgo de reactivarlos bajo una nueva forma de fascinación.</p><p>En tiempos en que las <em>trad wives</em> convierten la sumisión en estética y las derechas coronan a mujeres para demostrar que el patriarcado ya no existe, la figura de Rosalía funciona como un espejo. No es Meloni ni Ayuso; <strong>no predica la obediencia, pero tampoco la niega del todo</strong>. Su giro espiritual parece preguntar: ¿qué significa ser libre si el lenguaje del amor para las mujeres sigue siendo el de la herida? Es inevitable leer <em>Lux</em> como una continuación de sus álbumes anteriores, pero también como una alegoría del proceso que muchas mujeres vivimos: del sometimiento de <em>El mal querer</em> al empoderamiento despechado de <em>Motomami</em>, hasta esta conciencia ambivalente que ya no busca vencer sino comprender,<strong> una nueva identidad hecha con jirones y pensamientos intrusivos</strong> de todo lo anterior. Pasamos de rogar ser nombradas y declararnos en guerra con la idea de ser el bizcochito de nadie a afirmar que en todo ese dolor, en todo ese <em>ser unas intensas</em>, reside también una forma de estar en el mundo verdaderamente poderosa. Ahora Rosalía sabe quién es, asume (y asumimos con ella) ser tan irresistibles y vulnerables como un terrón de azúcar que se funde con el calor.  Rosalía con<em> Lux </em>se hace mayor y enseña orgullosa <strong>las contradicciones políticas y estéticas de su carrera</strong>, que son también, en definitiva, las del feminismo: ¿Existe la posibilidad de que esa nueva mística de la feminidad se convierta en un nuevo sentido o identidad  para las mujeres que se repiensan por primera vez viviendo de forma consciente en un mundo que ha nombrado ya la violencia que las mujeres sufrimos? ¿Cómo son las mujeres después de ser heridas? ¿Cómo es la identidad de una mujer vulnerable pero poderosa?</p><p>Quizá la respuesta esté en aceptar que <strong>no hay retorno a la ingenuidad</strong>. Las mujeres contemporáneas —como las que canta Rosalía— habitan un territorio posterior a la herida: saben que el amor hiere, que la libertad cansa, que el cuerpo recuerda. Pero también saben que la herida no es sólo un daño, sino un lenguaje, un modo de estar en el mundo. Lo femenino, tras el desvelamiento del patriarcado, ya no puede sostenerse en la sumisión ni en la pureza; debe sostenerse en la conciencia, que no es otra cosa que una suerte de trascendencia de lo que somos, <strong>una nueva mística de la feminidad</strong>. Es en este sentido que Rosalía aparece como un animal herido que canta a su propio cautiverio, que tras intentar que el corazón sea arreglado por un hombre, concluye que la única reparación posible reside en esa soledad de las mujeres con ellas mismas, que <strong>encuentran en su herida una identidad nueva</strong>, tal y como Despentes habla de la violación o Gilligan del cuidado que duele. Hay fuerza en esa vulnerabilidad, una belleza que reivindica la emoción en un mundo cínico, hay muchísimo poder en ese mundo con hombres que hieren. Pero también hay un peligro: que <strong>el dolor femenino vuelva a ser el espectáculo central del deseo</strong>. Que la herida se transforme en marca, en símbolo rentable, en estética de la nostalgia. El cristianismo, el romanticismo y el capitalismo siempre han sabido hacer negocio con el sufrimiento de las mujeres.</p><p>Y, sin embargo, algo brilla en esa oscuridad. Porque lo que Rosalía muestra es la imposibilidad de resolver el conflicto entre amor y libertad, entre deseo y dominio. La suya es <strong>una alegoría del malestar contemporáneo</strong>: mujeres que ya no creen en el amor como destino, pero que siguen buscando su luz. Mujeres que saben que la devoción es peligrosa, pero que aún necesitan creer. Mujeres que entienden que el poder las usa como símbolo, y aun así se atreven vulnerables y poderosas a representarse, a cantar, a arder.</p><p>Quizá <em>Lux </em>no sea una rendición ni una victoria, sino <strong>un espejo roto de nuestra época</strong>: la puesta en escena de un mito que se resiste a morir. En ella, la feminidad no es ni sagrada ni profana: es crítica, ambigua, doliente. Y en esa ambigüedad se juega algo más grande que una estética: la posibilidad de reapropiarse de lo que nos hizo daño. Rosalía, con su gesto entre el rezo y la rebelión, encarna esa pregunta: ¿puede una mujer hacer suyo el lenguaje de dios y del amor sin volver a arrodillarse? Y esa justamente podría ser la promesa de la nueva mística de la feminidad. No volver a lo sagrado, sino reinventar el sentido del presente, desde la conciencia de haber sido heridas, pero <strong>sin ser únicamente esa herida</strong>. Mística sin dios, creer en algo pero sin obediencia. ¿Feminismo?</p><p>___________________________</p><p><em><strong>Ángela Rodríguez 'Pam' </strong></em><em>es ex secretaria de Estado de Igualdad.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Oct 2025 20:16:58 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ángela Rodríguez Pam]]></author>
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      <title><![CDATA[Jaume Sisa, cuando de noche podía salir el sol]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/jaume-sisa-noche-podia-salir-sol_1_1950793.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/365dda2a-0892-454c-a10b-6c3a2133c58f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jaume Sisa, cuando de noche podía salir el sol"></p><p>Corría el año 1975. Muchos de los que vivíamos en Madrid, o en otras partes de España, admirábamos la cultura cosmopolita de Barcelona, la libertad respirada en calles de una ciudad cercana a Francia, donde los aires democráticos llegaban por los Pirineos y donde no sufrían con tanta fuerza la represión centralista de la capital bajo la dictadura. Al menos eso pensábamos. Cómo nos gustaba ir, pasear por las Ramblas y ver a sus personajes mezclados, <strong>Ocaña, la Moños, Ovidi Montllor</strong>, al que vi más de una vez comer en el Amaya; además estaba el mar, la Barceloneta… Cruzábamos la frontera hasta Perpiñán, a ver el cine que no encontrábamos aquí, o a comprar libros prohibidos. <strong>Franco </strong>llevaba muriéndose mucho tiempo y, mientras esperábamos, aprendimos catalán, idioma prohibido, a través de las canciones que nos llegaban: <em>L’ estaca</em> de <strong>Llach</strong>, <em>Paraules de amor, </em> de <strong>Serrat</strong>, las canciones<strong> </strong>de<strong> Guillermina Mota</strong>… y también otra que iluminaba la noche, de un tal <strong>Jaume Sisa,</strong> una canción fácil de entender, complicada de cantar sin que se te olvidara uno de los múltiples personajes que en ella aparecía, un himno al buen rollo, galáctico, infantil y adulto, que revivía los personajes de nuestra infancia, pero también nos conminaba a abrir las puertas, a decirnos que nuestra casa era de todos, y que si nos lo proponíamos, cualquier noche podía salir el sol. </p><p>En 1975 los yanquis perdían en Vietnam y nosotros nos desembarazábamos de un dictador que moría en la cama. La canción no hablaba de ello, pero sí hablaba de soñar, de abrir y no de cerrar, de unir la infancia y la madurez, de ser planetarios o galácticos, de darnos cuenta de cómo era nuestro mundo, en el que todos éramos bienvenidos. Aquella canción se llamaba así, <em>Quasevol nit pot sortir el sol</em>. Bueno, solo era una canción y la realidad nos la desmintió, pero nos indujo a soñar, como tantas otras, solo que ésta aparecía como una canción para el mundo global, de acogida a todos, vinieran de donde vinieran, porque por allí pasaban personajes populares reales de Barcelona, como <strong>la Moños,</strong> junto a los personajes de los TBO que leíamos y los de los comics americanos, <strong>Peter Pan, Moby Dick, Pulgarcito, Tarzán, </strong>la mona<strong> Chita, </strong>la familia<strong> Ulises, Carpanta, Superman</strong> e, incluso, la emperatriz <strong>Sissi</strong>. Aquel disco de <strong>Jaume Sisa</strong> le abrió las puertas al reconocimiento musical.</p><p>Solo por<em> Quasevol nit pot sortir el sol</em>, <strong>Sisa </strong>merece pasar a la historia. Porque muchas historias la han recorrido: como canción infantil, como himno, como banda sonora del Salón del Cómic en Barcelona... Este año, en el que se cumple el 50 aniversario de la muerte de Franco, el 50 aniversario de la famosa huelga de actores, el 50 aniversario de la derrota yanqui en Vietnam (y vendrán otras derrotas, pese a Trump), también se cumple el 50 aniversario de esta canción, de este disco.</p><p>Su autor, como buen culo inquieto y experimental, combinó las canciones y las giras musicales con el teatro, de la mano de <em>Dagoll Dagom</em> (<em>Antaviana, La nit de san Joan</em>...) Así siguió hasta que un buen día aterrizó en Madrid un cantante de boleros llamado <strong>Ricardo Solfa</strong> y, mientras, <strong>Jaume Sisa</strong> se fue a un asilo durante una temporada, aunque de vez en cuando reaparecía en Madrid vestido con un pijama. Pero Ricardo Solfa, gran amigo del anterior, existió, porque tenía un DNI con su nombre. Y eso es razón suficiente para saber que no era un heterónimo, sino otra persona. Nadie puede contradecir a la policía.</p><p>Luego <strong>Sisa</strong> reapareció de nuevo en su ciudad natal (¿he dicho que nació en el Poble Sec, igual que<strong> Serrat</strong>?), vinieron otras canciones, algunas de similar caladura del <em>Quasevol nit,</em> como el himno a los <em>boletaires</em> o un último y magnífico disco, de despedida, de un momento diferente de Sisa con canciones hondas, profundas, aunque sin saber por qué, sin la trascendencia comercial de aquella. El éxito, el reconocimiento, el dar con la tecla, solo se sabe a posteriori. Entonces es fácil analizarlo, pero apriori es muy difícil buscarlo. Aunque quizá sea porque Sisa no ha cambiado, pero nosotros sí y nos cuesta encontrar la belleza y la profundidad entre tanta cultura superficial.</p><p>Mientras, el mundo aquí sigue, a vueltas contra los inmigrantes, en vez de invitarles a pasar, en vez de decirles que mi casa es la vuestra; y se olvida que todos somos habitantes del mismo mundo, pertenecemos todos a él, al cosmos, a las galaxias, al universo… Así que permítanme que exprese mi admiración por un cantante que supo hablarnos de todo ello hace 50 años y que, aprovechando su estancia de unos días en Madrid, quiso charlar sobre todo ello.</p><p>Hablamos del disco, que salió en el mes de febrero de 1975,<em> Quasevol nit pot sortir el sol</em>, que incluía también canciones como el <em>Setè cel, Cançó de la Font del Gat, El fill del Mestre</em>, y otras. Pero fue la canción que se salía de los cánones establecidos, que duraba más de lo debido, la que se convirtió en un himno, la que tuvo más impacto emocional en la sociedad, y no solo la catalana. Así que se me ocurrió preguntarle varias cuestiones, a sabiendas de su carácter provocador e iconoclasta, que es su manera de ocultar su sensibilidad, la que encontramos en sus canciones, pero que en público procura no mostrarla. </p><p>Así que le pregunté si era consciente de que esa canción iba a suponer un antes y un después en su carrera. Y <strong>Sisa </strong>respondió:</p><p>“No tenía ni la menor idea de lo que hacía. Yo era un hombre inconsciente, inocente, que aspiraba a que alguien me hiciera caso, simplemente, y el resultado fue el que fue, para sorpresa mía”.</p><p><strong>Contigo se inició la canción galáctica, ya fuera rock o canción de autor. ¿Cómo definirías tú lo galáctico? ¿Te sigue moviendo esa faceta? Háblame de tu fascinación por el universo y los descubrimientos de astrofísica.</strong></p><p>Lo galáctico, o sea, el punto de vista galáctico es una metáfora astronómica, pero no tiene que ver directamente con los astros y el universo. En dos palabras, abarca la totalidad de la galaxia desde todos los puntos de vista, incluyendo todas las opiniones, comprensiones, ideas, pensamientos y sentimientos que se pueden abarcar. No aspiro a la totalidad cósmica porque me parece demasiado. Una galaxia es la representación astronómica de una serie de objetos dentro de los cuales estamos nosotros. Eso me sirvió para empezar a establecer esa conexión. Estoy intentando desarrollar este concepto a lo largo de mi vida y espero que algún día lo conseguiré.</p><p>(Mientras tanto, se reúne con astrofísicos, intenta entender de qué va el universo en expansión, los agujeros negros, los horizontes de sucesos o el efecto Dopler. Hemos tenido más de una charla relacionada con ello)</p><p>Cuando le pregunté si creía que había aportado a la canción de autor un aspecto onírico o mágico, esto fue lo que me contestó:</p><p>“Yo soy más bien antimaterialista, soy más partidario de los sueños y las nubes que de la tierra, quizá de ahí se desprende ese aroma por volar, que es lo que me ha hecho como soy. Naturalmente eso se percibe en mi obra. Me interesan los sueños y lo volátil más que lo terráqueo”.</p><p><strong>¿Cómo marcó la infancia tus canciones? </strong></p><p>Naturalmente mi infancia marcó mis canciones, mi adolescencia, como en cualquier biografía. No sabría definirlo más allá de que desde los 5 años tenía ya una vista precaria, lo que me indujo a ser un niño un poco diferente. A otro niño y a mí nos llamaban gafotas, éramos los únicos que no podíamos meternos de portero de fútbol, teníamos que ser delanteros. Eso me marcó.</p><p><strong>Has tenido muchos compañeros de viaje: Ricardo Solfa, cantante de boleros, Armando Llamado, Ventura Mestre… ¿Cuál de ellos te ha caído mejor? ¿Los echas de menos?</strong></p><p>Los echo de menos como sombras del pasado. El que me cae mejor es Ventura Mestre que ha debido de fallecer, era muy mayor, un terrateniente de Tarragona, un <em>bon vivant</em>, un hombre feliz, alegre, partidario de la vitalidad, de la fiesta y de pasar en esta vida lo mejor que se pueda sufriendo lo menos posible. Este hombre escribió algunos textos sobre mí. Por eso me cae tan simpático.</p><p><strong>En el mundo artístico has hecho un poco de todo: cantante de orquesta, compositor, teatro, programas de TVE, podcast de radio, has escrito y publicado, te han dado premios ¿Te queda algo pendiente? </strong></p><p>Conocer a la virgen María de cerca, incluso en la intimidad, no con un ánimo procaz, sino por curiosidad, como el cuento de Pessoa donde el diablo tiene un diálogo con la virgen y es muy instructivo.</p><p><strong>¿A quién te falta por dar la bienvenida a tu casa? ¿A quién o qué no invitarías?</strong></p><p>Yo a mi casa invitaría a todo el mundo a condición de que no viniera nadie.</p><p>(Tuvo que salir, al fin, su otra parte, la provocadora, sobre todo después de hablar de su infancia, no vaya a ser…).</p><p>El día 28 de febrero se publica de nuevo el disco que catapultó la carrera musical de <strong>Sisa</strong>. Lo hace una discográfica independiente catalana, <strong>Satélite K</strong>, y se puede conseguir a través de su web. No se lo pierdan, es una tirada limitada.</p><p>Y por si hay alguna gente, que la habrá, sobre todo entre las generaciones más jóvenes a las de aquella época, que no la conozca, aquí hay un enlace para escuchar la canción. Y hagan como yo cuando la canto: añadan los personajes que quieran. Yo suelo añadir <em>A Jaume Sisa en patinet.</em></p><p><em><strong>* Carmen Peire</strong></em><em> es escritora. Su último libro es 'Mapas de asfalto</em>' <em>(Menoscuarto).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Feb 2025 20:00:10 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Jaume Sisa, cuando de noche podía salir el sol]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,discos,Industria discográfica]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Sr. Chinarro: "Ayuso me da vergüencica cuando tiene que hablar sin pinganillo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/musica/chinarro-ayuso-da-verguencica-hablar-pinganillo_1_1743195.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/09db9cbd-b1e6-4fba-8890-e650e7ae917c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sr. Chinarro: "Ayuso me da vergüencica cuando tiene que hablar sin pinganillo""></p><p>Es <a href="https://twitter.com/antonioluque70" target="_blank" >Antonio Luque</a> (Sevilla, 1970) un tipo observador, socarrón, sarcástico, irónico pero, sobre todo, sencillamente divertido. Lo es en las distancias cortas y lo es en esas canciones que lleva ya más de treinta años componiendo como <a href="https://twitter.com/srchinarro" target="_blank" >Sr. Chinarro</a>, referente indispensable de la escena indie antes de que en España existiera realmente el indie. Pasan las modas, pasan las estrellas fugaces, pero ahí sigue este malagueño de adopción (y por convicción) sacando discos. <em><strong>Cal viva</strong></em> es el nuevo, el decimonoveno, en el que suena reconocible pero se abre a sonidos funk y soul con arreglos de cuerdas y metales para poner música a unas letras siempre críticas y costumbristas que diseccionan los grandes temas de nuestro tiempo y, por supuesto, también los más mundanos. Porque en asuntos de todos los tamaños estamos siempre involucrados con menor o mayor acierto los seres humanos. </p><p><strong>Hola, Antonio. ¿Qué es esto de </strong><em><strong>Cal viva</strong></em><strong>?</strong></p><p>Busqué si había muchos discos que se llamaran <em>Cal viva </em>y todos eran punk o heavy, supongo que porque suena un poco agresivo, aunque en realidad es una sustancia mineral blanca y a mucha gente le gusta el polvo blanco... Ya en serio, el título expresa que yo siento que de algún modo el mundo tiende de nuevo a las guerras, que es lo que suele hacer siempre el capitalismo cuando ya no da más de sí: tira el tablero al suelo y si ese tablero incluye holocaustos y masacres no hay problema ninguno. Y parece que hay gente, y en particular me asusta verlo en gente joven, que parece que vieron los documentales sobre este tema pero están como si nada. Después de tener el disco grabado vi <a href="https://www.infolibre.es/cultura/cine/pelicula-semana/resolver-eterno-dilema-representacion-holocausto-cine-jonathan-glazer-responde-zona-interes_1_1688524.html" target="_blank" ><em>La zona de interés</em></a> y ocurre así, por mucho que se vea el museo del Holocausto, de nuevo a la gente esto le parece bien. A mí me da miedo salir a la calle y pensar que hay un porcentaje de gente, que parece ser, según los sondeos, que tiende al 50%, que podrían ser unos asesinos. Me empieza a dar miedo incluso ir a por el pan.</p><p><strong>En una de las nuevas canciones, </strong><em><strong>Alto mando</strong></em><strong>, dices, de hecho, que esa gente cambia la cruz de Cristo por la cruz gamada.</strong></p><p>Eso es, sí. <em>Alto mando</em> es la canción más explícita junto a la de <em>Carlos Haya</em> (aviador franquista), en la que trato el tema de cómo en Málaga hay todavía una avenida que se llama así. Es como el alcalde Almeida en Madrid recuperando el nombre de la calle Crucero Baleares, que es un barco desde el que se masacró a la población malagueña. Lo que pasó en Guernica es mucho más famoso por el cuadro de Picasso, pero aquí en Málaga que yo sepa ni un grupo a hecho una canción sobre <a href="https://www.infolibre.es/cultura/teatro/ficcion-radios-radios-comunitarias-memoria-memoria-historica-historia-la-desbanda-malaga-andalucia_1_1218898.html" target="_blank" >La Desbandá</a>, esa masacre contra la población que huía de la ciudad por la carretera de Almería en la Guerra Civil. Parece que los artistas de la zona están más preocupados por el porrito, las sardinitas y la litrona, que está muy bien, pero veo a los malagueños muy pasotas. Y no solo eso, sino que finalmente votan a un alcalde que tiene fotos con Franco.</p><p><strong>No solo de Málaga, pero hay toda una generación entera de jóvenes que ni conoce ni quiere conocer porque le parece que todo eso pasó hace demasiados años. Por eso se dice tanto ahora lo de que está medio de moda ser facha.</strong></p><p>Pues sí, les parece punky simular ser un asesino. Pero no es como cuando Ilegales hicieron la canción <em>Hail Hitler,</em> o cuando Gabinete Caligari hacían el saludo fascista en los conciertos, porque aquello eran claramente <em>boutades</em>. Lo que ocurre es que estos de ahora se lo están tomando en serio y es terrible.</p><p><strong>Vives desde hace un tiempo en Málaga capital y compones mirando al mar. De alguna manera te pones de espaldas al mundo al que le cantas. ¿Qué te aporta eso? ¿Perspectiva quizás?</strong></p><p>Exacto. Yo muchas veces digo que no vivo en Málaga, que vivo en el mar. Y el mar ya no es de Málaga, es de costas. Afortunadamente los alcaldes no pueden hacer en primera línea de playa lo que les parezca, porque entonces ya no vería el mar aquí ni el Tato, solamente los multimillonarios árabes, que le gustan mucho al alcalde Francisco de la Torre, se ve que cambia unas dictaduras por otras. Yo veo el mar desde casa, afortunadamente, mientras hago la música y, luego, para las letras, me bajo a la orilla, donde puedes estar por el clima casi todo el año. Me pongo todo lo cerca del mar que puedo con el teléfono y parece que estoy chateando pero no, estoy escribiendo letras. Cuando me viene una tarde de inspiración soy capaz de hacer dos o tres.</p><p><strong>¿Por eso en una canción como </strong><em><strong>Flipper </strong></em><strong>cantas "muchos peces se extinguirán y luego será el turno de la humanidad"? </strong></p><p>Es que me gusta estar en la orilla, porque cuando solo tienes un poco de arena alrededor, si tienes suerte de que no se te ponga al lado un gilipollas a jugar a las paletas o una gentuza con el altavoz escuchando música de mierda, te parece que el planeta es como era antes de que existiera el hombre, solo con el mar y la arena. </p><p><strong>Tratas también el tema del amor desde tu visión siempre tan personal. En este caso, como que ya está bien de tanto amor y de tanto enamorarse, que tampoco es tan necesario. ¿Es así cómo lo ves?</strong></p><p>Es que es un poco una enfermedad mental. Para abrirse camino y obligarnos a reproducirnos, la naturaleza nos vuelve un poco locos por un tiempo. Es como cuando ves a pájaros que parecen normales y de pronto abren las plumas de colores y se ponen a hacer unos bailes totalmente ridículos. La naturaleza le obliga a hacer el imbécil para procrear. Desde luego, eso sí, es mejor ese impulso que el contrario de la autodestrucción, que es el que tenemos cuando nos volvemos a dirigir hacia guerras mundiales. Es mucho mejor enamorarse y follar que hacer una guerra mundial, pero bueno, también se puede hacer el amor sin pasar por ese estado de enajenación mental que es el enamoramiento. </p><p><strong>Hay otra canción llamada </strong><em><strong>Bufón </strong></em><strong>que retrata cierta realidad de los músicos. ¿Te has sentido bufón muchas veces en el escenario, en los festivales? ¿O es algo que ves desde fuera? Mencionas en la letra a "pijos y borrachos", está todo ahí.</strong></p><p>Desde el principio tuve la sensación de hacer un poco el tonto en el escenario. Subirme ahí digamos que no es la parte favorita de mi trabajo, pero hay que hacerlo, aunque a mí me parece que la obra de arte es realmente hacer el disco, donde puedes tomar las decisiones creativas. Me da un poco de vergüencilla y miedo, porque uno no controla todos los factores, nunca sabes cómo está sonando fuera y es un poco triste no saber realmente lo que estás dando. Tú llevas tu técnico de sonido de confianza y bien, puedes chequear el equipo que se supone que tienen el recinto, porque luego llegas y te encuentras otras cosas. Obviamente, si eres un grupo de fuera potente con caché de varios millones de euros ya llevas personal que se encargue de que todo esté bien, pero cuando tocas en festivales más pequeños o en garitos que llevan treinta años con los mismos monitores... es muy duro jugar en Segunda o Segunda B. Es como los futbolistas, cuando tienen que jugar de pronto en campos de barro o con calvas, sin las dimensiones reglamentarias y entonces se lesionan... Por eso es casi mejor los acústicos, porque con guitarra y voz es muy difícil que suene mal, si bien aun así me he encontrado con algún técnico que no sabía. Pero eso es como cuando vas al dentista y te sacan la muela sana, porque inútiles hay en todas las profesiones.</p><p><strong>Pues ahora toca salir de gira a presentar </strong><em><strong>Cal viva</strong></em><strong>.</strong></p><p>Yo siempre digo que giras en España no se hacen porque es un país pequeño donde puedes tocar y volver a casa (risas). Giras hacen en Estados Unidos porque se tiran dos meses fuera por las distancias tan largas. Podemos llamar aquí gira a salir todos los fines de semana y hacer tres o cuatro conciertos. Pero bueno, más allá de eso, sí, sigue habiendo promotores que nos contratan y allá que vamos. Ya lo de alquilar una sala y ver si se venden entradas, eso de hacer un poco de feriante, lo llevo muy mal, no porque tenga miedo de que no se vendan suficientes, sino porque mover a todas las personas y toda la cacharrería para tocar para 200 personas, me parece que casi mejor voy yo solo con la guitarra. Que es lo que hace la gente joven ahora, que van en un coche normal con un ordenador y muy poquitas cosas para reducir gastos y que salga rentable.</p><p><strong>¿Por qué sacar el disco primero únicamente en vinilo? [Puede pedirse </strong><a href="https://srchinarro.bigcartel.com/" target="_blank" ><strong>aquí</strong></a><strong>]. Tenemos que esperar para que llegue a las plataformas de streaming.</strong></p><p>Es como mi pequeño mensaje a las plataformas, no va a cambiar nada, es como si lo pusiera en un tuit mencionado a Spotify. No tiene más importancia, pero lo que quiero decirles es que nos paguen más, porque luego Spotify patrocina al FC Barcelona con millones de euros, pero nada. Pagadnos más, que somos los que hacemos las canciones. También es verdad que hay plataformas que pagan más, como Tidal, que incluso suena mejor, pero nadie se cambia.</p><p><strong>¿Te gustaría ser viral al menos una vez?</strong></p><p>No. Esta es una cosa que en mi oficina tienen clara sobre mí. Me dicen que siempre que he estado a punto de hacerme un poco más famoso he dado un volantazo para no conseguirlo. Ellos me lo dicen como reproche, pero yo me lo tomo como un reconocimiento a mi capacidad de supervivencia. Porque esto es como lo de <em>Kill your idols</em>, la gente está deseando tener un ídolo para luego machacarlo. Y, por supuesto, no me gustaría ser viral por algo negativo, porque de repente escriba un día una tontería en Twitter con dos cerveza de más... porque yo creo que la mayoría de la gente sigue a los famosos, o a los creadores, no porque quieran saber cuándo sacamos una canción nueva o dónde vamos a tocar, sino que está todo el mundo esperando a ver cuándo nos columpiamos para liar la mundial. De hecho, creo que voy a cerrar Twitter en cuanto pase la promoción de este disco, porque además está en manos de una megalómano peligroso.</p><p><strong>Lo contrario de ser viral es tener una carrera como la tuya, con una veintena de discos en treinta años. Hablamos desde hace unos años mucho de la palabra "libertad", pero creo que demasiada gente no termina de entender lo que quiere decir. Pero tú sí. ¿Te sientes libre?</strong></p><p>Sí, yo lo tengo claro, tiene también que ver con necesitar pocas cosas. Hace ya año y medio me gasté 20 euros en una colección de cincuenta libros clásicos que vendía una señora bien de aquí de El Limonar. Fui con un carrito de mano a por la caja y desde entonces nada me parece más placentero que estar tirado en la cama leyendo esos libros. Con 20 euros me entretengo año y medio. Esa es la libertad, no necesitar el dinero para pasar un buen rato.</p><p><strong>Justo lo contrario de lo que estamos viviendo ahora, que es un momento de consumo absolutamente desquiciado. En la música en particular y, por supuesto, en la sociedad en general.</strong></p><p>En todo. La gente cada vez que se aburre se va de tiendas. Yo no lo entiendo, porque entro en las tiendas me produce un malestar físico real. El H&M es verdad que ponía buena música antes (risas), pero la luz, la gente dando vueltas, el guardia de seguridad observándote, pensar que luego hay que hacer una cola... me produce mareos. No sé si es porque de pequeño me perdí en el supermercado varias veces y soy un poco asperger. Lo pasaba muy mal con esa soledad perdido de niño y no me gusta nada ir de tiendas, lo detesto.</p><p><strong>¿Te dará tiempo a sacar otro disco en un par de años o el mundo se habrá ido a la mierda antes?</strong></p><p>Yo creo que si empiezo ya, sí (risas). Si no tuviera un hijo, la verdad es que me gustaría ver explosiones nucleares. Tengo curiosidad por ver un <em>armaggedon</em>. Ahora son los palestinos los que lo están pasando peor y ahí se están columpiando muchísimo en Israel. Y luego están diciendo que Alemania se siente amenazada por Rusia, con lo que estamos hablando del principio de la Tercera Guerra Mundial. Imagino que cuando empezó la Segunda la gente también estaría como nosotros ahora, dando entrevistas a periódicos, viendo las moscas de Málaga sobrevolar, pensando en terminar el libro que están leyendo, en descongelar la comida... o como Kafka, que por la tarde se fue a nadar. Estaban igual que ahora y tampoco pensaban que pudiera pasar, incluso aunque hubiera una Primera Guerra Mundial pocos años antes. Pero de pronto pasa. Ojalá que no, pero hay gente loca como Putin, Kim Jong-Un, Netanyahu...</p><p><strong>Un plantel complicado de gente, desde luego.</strong></p><p>O Isabel Díaz Ayuso, que la pobre a mí me da un poco de vergüencica cuando tiene que hablar sin pinganillo. Es que me dan ganas en realidad de abrazarla, de decirle 'ay pobrecica, quítate de aquí ya, que ya has hecho suficiente'. Pero luego parece ser que a todo el mundo le gusta pasearse en un Maseratti, aunque yo voy en el autobús. Hay gente a la que le gusta subirse a esos coches de película, pero es que yo de verdad no entiendo a la humanidad. No la entiendo. </p><p><strong>Pero tenemos canciones y tenemos el mar.</strong></p><p>Y al final el mar vencerá, como cantaba yo en una canción que se llama <em>La plaga.</em> El mar vencerá, se derretirá la Antártida, o un loco tirará una bomba y se irá todo a tomar por culo. No sé si quiero verlo o no. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Mar 2024 18:58:55 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Sr. Chinarro: "Ayuso me da vergüencica cuando tiene que hablar sin pinganillo"]]></media:title>
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