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    <title><![CDATA[infoLibre - Contra la doctrina del shock]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/contra-la-doctrina-del-shock/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Contra la doctrina del shock]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[Una "modesta proposición" de José María Izquierdo: crear el Defensor ante la Desinformación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/modesta-proposicion-crear-defensor-desinformacion_1_2042503.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5c836703-59b8-4834-8d75-a9ad36416261_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una "modesta proposición" de José María Izquierdo: crear el Defensor ante la Desinformación"></p><p>La pregunta que nos atormenta. <strong>¿Qué se puede hacer </strong>desde las instituciones del Estado, desde los medios serios, junto a unos ciudadanos constantemente agredidos desde la impunidad más absoluta, frente a este gigantesco tsunami de las redes sociales, sus algoritmos deleznables y sus <em>bots </em>terroristas? </p><p>Y sumen, además, las fábricas de porquería de ciertos periódicos, alguno incluso centenario, que fungen de serios y objetivos, de esos programas basura de las televisiones patrias o de esos digitales miserables que alguien calificó de <a href="https://www.infolibre.es/medios/plan-sanchez-pseudomedios-entra-punto-muerto_1_2023509.html"  >pseudomedios</a>, canallada sobre canallada. Que no cunda el pesimismo; siempre se puede hacer algo y siempre se pueden elaborar propuestas para la lucha contra tan perversos enemigos. </p><p>Hay que arriesgar en las propuestas, y encontrar alguna que combine una defensa eficaz con una política de prevención que pueda adelantarse a los agresores. Vamos a esbozar una sola idea, el espacio previsto no da para más, pero que podría aunar a varios sectores –políticos, jurídicos, periodistas y lectores- para armar el esqueleto de algo con la solidez necesaria para enfrentar tan perentoria lucha. </p><p>La propuesta sería crear una <strong>institución similar</strong> a la del <a href="https://www.infolibre.es/temas/defensor-pueblo/"  >Defensor del Pueblo</a> bajo el titular provisional y meramente indicativo de <strong>Defensor ante la Desinformación</strong>. Partamos de la base de que cualquier iniciativa de crear un organismo desde el Gobierno, desde cualquier Gobierno, está condenada al fracaso. No sólo por la actual <strong>polarización</strong>, muralla evidente, sino por las dificultades intrínsecas de encargar tal labor a un partido determinado. </p><p>Nuestro Defensor, al igual que el del Pueblo, <strong>dependería de las Cortes Generales</strong>, presupuesto garantizado. Recuerden: <strong>Constitución de 1978</strong>, artículo 54: “Una Ley orgánica regulará la institución del Defensor del Pueblo como alto comisionado de las Cortes Generales, designado por éstas para la defensa de los derechos comprendidos en este Título”. </p><p>¿Cómo se elige a su responsable? “Por la Comisión Mixta Congreso-Senado de Relaciones con el Defensor del Pueblo, la cual propone al candidato o candidatos a los plenos de las cámaras para su elección (…). El pleno del Congreso realizará su votación<strong> </strong>y será elegido el candidato que obtenga el apoyo mínimo de las tres quintas partes de éste”. Es sólo un ejemplo de sistema de elección posible. ¿<strong>Qué partido se opondría</strong> a esta propuesta con razonamientos creíbles?</p><p>¿La base de su actuación? Cualquiera de los <strong>códigos éticos del periodismo</strong>, desde el europeo hasta el elaborado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE). Porque la nueva Oficina no debe ser ocupada únicamente por periodistas, pero nada se podrá hacer sin el concurso de los profesionales y el concepto de <strong>autorregulación</strong>. </p><p>Habría que articular un organigrama dividido por sectores, redes sociales, prensa, audiovisuales, que cada medio requiere una atención distinta, y su labor debería estar atravesada por una cualidad siempre despreciada por las administraciones: la <strong>rapidez</strong>. Los verificadores de noticias, tipo Maldita, vitales en esta propuesta, saben mucho de esa necesidad y de cómo ejecutarla. Las rectificaciones que dicte el Defensor deben hacerse con inmediatez. Y esta Oficina tendría que tener, además, <strong>capacidad sancionadora. </strong></p><p>Lanzada la piedra, el autor de este breve texto advierte que tiene un punto más elaborada su propuesta y está a su entera disposición para ampliarla. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Aug 2025 04:00:25 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José María Izquierdo]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Contra la doctrina del shock]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA["Hay que leer a las que escriben y escuchar a las que hablan": Luciana Peker y el dique a los ultras de las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/si-leemos-dar-vuelta-partido_1_2035475.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f35bc107-6fc1-48b2-8fc4-cd6a6e9713bc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt=""Hay que leer a las que escriben y escuchar a las que hablan": Luciana Peker y el dique a los ultras de las mujeres"></p><p>Un <strong>hombre </strong><em>omvre</em>, con un vaso de <strong>whisky </strong>en la mano, un escritorio atestado de papeles, una causa que justificaba su descuido y el de los suyos. <strong>Talento dudoso</strong>, pero con una seducción imbatible, y causas por las que decía dar la vida sin hacer más nada por su vida más que escribir creía, y quería cambiar el mundo. </p><p>Las <strong>mujeres </strong>que escribimos después que los demás se dormían, a las que nos cortaron el teléfono cuando pedimos que nos ayuden con la <strong>leche </strong>de nuestros hijos, a las que los descendientes —de bebés o de adolescentes— nos hablan como si <strong>escribir fuera un acto de magia </strong>que se hace por transmisión dactilar mientras se apoyan las manos en el <strong>teclado </strong>y se contentan los reclamos y necesidades ajenas, a las que desconocemos la <strong>concentración </strong>y a las que el <strong>cuarto propio</strong> nos resulta un título ajeno al que no aspiramos igual que no soñamos con un príncipe azul y ya tampoco con un señor que nos lea. A esas, a nosotras, <strong>a las periodistas del sur,</strong> a las señoras <strong>latinoamericanas</strong>, no se nos quita de encima fácil, aunque sea tan, pero tan difícil hoy escribir.  </p><p>Con menos <strong>glamour </strong>y <strong>bohemia </strong>que los muchachos periodistas entronizados en la mística de la <strong>trasnoche </strong>y la efervescencia, pero con una convicción a prueba de todo, somos <strong>las que defendemos el periodismo</strong>, lo retamos, lo maldecimos, lo diagnosticamos imposible, pero lo escribimos como si de nuestros dedos dependiera la <strong>resurrección </strong>y como si nuestro propio <strong>oxigeno </strong>no pudiera circular sin dar las noticias. </p><p>En la política pasa lo mismo que en el periodismo: hay que hablarle a los <strong>varones jóvenes </strong>para que no quieran pilotear a 200 kilómetros por hora a contramano y terminen de estrellar el <strong>planeta </strong>por <strong>infringir las reglas,</strong> <strong>retroceder en todo lo que se ha avanzado,</strong> romper todo lo que se ha construido y no desafiar a todo lo que falta y les falta y nos falta. </p><p>No es fácil saber <strong>cómo, </strong>porque si nos ponemos didácticas <strong>adoctrinamos</strong>, que si explicamos <strong>aburrimos</strong>, que si nos divertimos somos <strong>frívolas</strong>, que si damos por sentado no les hablamos a ellos, que si contamos cuando no nos invitan nos ponemos pesadas, y si buscamos a hombres que le hablen a otros <strong>hombres </strong>caemos en el viejo truco de dar el paso al costado que siempre nos piden porque la situación lo amerita. </p><p>No sabemos cómo, además, por una razón fundamental: porque <strong>lo hicimos bien</strong>. Y el problema no es que no supimos, sino que nos <strong>copiaron, </strong>y lo que era nuestro paso a ser de los que nos tomaron de <strong>enemigas</strong>. No se desintegró el valor de lo que hicimos. Pero sí el <strong>recuerdo </strong>-si las mujeres no son respetadas cuando hacen, mucho menos, cuando ya no las dejan hacer-. </p><p>Ahora no sabemos, por qué negarlo, porque supimos cómo y nuestras <strong>letras </strong>se convirtieron en <strong>charla</strong>, en <strong>pancarta</strong>, en <strong>remera</strong>, en <em>flyer </em>en <strong>Instagram</strong>, en <em>story</em>, en <strong>Tik Tok</strong>, en fila para firmar un libro, en festival para bailar los temas que inspiraron las notas, pasaron de las crónicas a la legislación y de las normas a salir de las normas, de las marchas a las <strong>bibliotecas </strong>y de las convenciones internacionales a los pasillos de las <strong>villas miserias</strong> en los que las letras hacían eco en <strong>orgasmos lésbicos</strong> o en botines para las niñas que nosotras llamamos pibas.   </p><p>La <strong>potencia de las periodistas latinoamericanas</strong> que inventamos formas de hacer <strong>fácil </strong>lo <strong>difícil</strong>, de lograr lo imposible, de transformar la <strong>cultura</strong>, de hablar de lo que no se podía, de hacer popular lo que parecía encapsulado, es la<strong> gran enemiga de la extrema derecha.</strong> Ser periodista en el sur no es igual que en el norte. No es solo cuánto se gana. Es <strong>dónde se vive</strong>. La deuda externa es interna: es <strong>deber </strong>siempre y, mucho más, si se rompe el deber ser. </p><p>El <strong>miedo </strong>es realidad y el desempleo se vuelve censura. La <strong>desigualdad </strong>se transforma en silencio y el <strong>silencio </strong>se extiende en la complicidad de la <strong>Europa </strong>ilustrada que imita, copia o extrae las palabras que le sirven y no escucha cuando los <strong>gritos </strong>ya quedan lejos o piden una reciprocidad para la que el <strong>colonialismo </strong>nunca está dispuesto. Así y todo, la fuerza de las que <strong>lo dimos todo</strong> para que todo <strong>cambie </strong>tiene un secreto imbatible: dar la <strong>vida </strong>para escribir que otras vidas son <strong>posibles</strong>, dar la vida por las que <strong>perdieron </strong>la vida, dar la vida por las que pudieron seguir viviendo después de estar <strong>muertas </strong>en vida, no es una temporada de <strong>escritura creativa</strong>. La fuerza es la propia vida. </p><p><strong>Nadie se salva solo y nadie escribe sola</strong>. ¿Qué hace falta? Que <strong>nos volvamos a seguir</strong>, en redes sociales (aunque sea una red <strong>tramposa </strong>hasta que podamos reinventarnos otros modos de <strong>conectar </strong>tenemos que leernos, vernos, comprarnos, <em>likearnos</em>) y, muy especialmente, <strong>leer nuestras notas</strong>. Salir de los <strong>debates </strong>que no son fructíferos sino otra <strong>dopamina </strong>de una época que ve en la <strong>confrontación </strong>la única <strong>calentura </strong>que enciende la pasión que la frustración de la <strong>derechización </strong>apaga. </p><p>La <strong>polémica </strong>es una <strong>trampa</strong>, no importa qué polémica. La forma de polemizar es aceptar la <strong>mordida </strong>como modo de interactuar entre nosotras. Estemos de acuerdo o en desacuerdo, hay que ponerse en la frente una vincha que diga “<strong>respeto</strong>” y apoyar a las que escriben. La <strong>cooperación internacional,</strong> aunque en declive, tiene que apoyar al <strong>periodismo </strong>y, muy especialmente, a las <strong>periodistas feministas</strong>.</p><p>No pueden esperar que soportemos la <strong>insoportable violencia digital</strong> y que vivamos del aire y que seamos las que frenemos a las <strong>ultraderechas </strong>como las <strong>heroínas </strong>que nunca quisimos ser o como las <strong>mártires </strong>que quisimos dejar de ser. La narrativa dominante es <strong>racista</strong>, <strong>misógina </strong>y <strong>odiante</strong>. La contranarrativa puede perder, ganar, defender, pero tiene que seguir transpirando la camiseta en todas las canchas. La <strong>democratización </strong>de la <strong>palabra </strong>es real si hay democracia. Es <strong>mentira </strong>si hay autoritarismo. Se necesitan <strong>jugadoras</strong>, hinchadas y mística. </p><p>Y, por supuesto, que todo el territorio español se haga cargo de la <strong>colonización </strong>y de la lengua que se habla porque hicimos nuestras las que cambiamos de forma masiva, mundial, maldecida la palabra y a quienes la sacamos del <strong>elitismo </strong>o los jugadores de <strong>póker </strong>que se sientan siempre en una mesa chica. <strong>Es la hora de leer a las que escriben y de escuchar a las que hablan</strong>. En un mundo complejo por un <strong>retroceso voraz </strong>la fórmula para avanzar es simple. Saquen papel y lápiz y anoten la receta: <strong>las señoras somos inclaudicables</strong>. Ya no queremos <strong>cuarto</strong>. Ni lo propio, sino lo de todos. <strong>Queremos seguir escribiendo</strong>. Si nos leemos podemos dar la vuelta al resultado. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Aug 2025 16:42:10 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luciana Peker]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Contra la doctrina del shock]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[No, los bulos ya no hacen gracia: la fórmula de Xabier Fortes para dar la batalla a los vendedores de odio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/xavier-fortes-bulos-hacian-gracia_1_2033162.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/82fbd9c9-9bc4-4552-8043-9df5dc69f2fb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No, los bulos ya no hacen gracia: la fórmula de Xabier Fortes para dar la batalla a los vendedores de odio"></p><p>Hubo un tiempo en el que <strong>los bulos nos hacían gracia</strong>, o al menos eso me pasaba a mí. Era como un <strong>deporte nacional</strong> sin aparente mala fe, con el único propósito de ‘a ver si <strong>cuela</strong>’. Y vaya si colaba. Incluso se la colaban a la propia policía.</p><p>A mediados de los noventa hubo un programa llamado <em><strong>Sorpresa Sorpresa</strong></em> en el que un famoso o una famosa, generalmente artista <strong>pop</strong>, entraba sin previo aviso en la habitación de un adolescente súper fan para ver su reacción. Evidentemente el joven o la joven eran ajenos a todo lo que iba a ocurrir, pero antes, en connivencia con sus padres, los responsables del programa habían colocado cámaras ocultas en la habitación, de cuyas paredes colgaban posters del artista en cuestión.</p><p>En una de esas ocasiones el artista era <strong>Ricky Martin</strong>, que se disponía a entrar en la habitación de una <strong>quinceañera </strong>para darle la sorpresa-sorpresa de su vida. Pero, a decir de la gente que aseguraba haber visto en directo el programa, la sorpresa se la llevó el artista y toda la audiencia cuando la joven estaba justo en ese momento en plena orgía erótica con su perro y con todo tipo de juguetes sexuales. </p><p>El <strong>escándalo </strong>fue mayúsculo en toda España, o al menos en media España, la que aseguraba haber visto el programa. A los dos días, y ya el <strong>bulo </strong>corriendo por el torrente sanguíneo de todo el país, Evaristo, inspector jefe de la policía nacional de <strong>Pontevedra</strong>, se disponía a entrar en la comisaría cuando el agente uniformado que hacía de escolta a la entrada le expresaba su indignación.</p><p>“Adónde vamos a llegar, jefe. Estaba el otro día con mi mujer y mis dos hijas viendo Antena 3 y de pronto pasa lo de Ricky Martin…"</p><p>"¿Pero es verdad lo que dicen?"</p><p>"Le digo, don Evaristo, que estaba viendo el programa con mi mujer y mis hijas, y que ni me dio tiempo a encontrar el mando. Tuve que desenchufar la tele. Una vergüenza".</p><p>A la semana siguiente, ya <strong>desmentido el bulo que media España aseguraba con detalle haber visto</strong>, vuelve Evaristo a encontrarse con el mismo agente uniformado a la entrada de la comisaría.</p><p>“Como para fiarse de la policía”, le dice con sorna el inspector.</p><p>"A mí, jefe, es que me lo contaron con tanto realismo…", acertó a contestar, compungido, el agente.</p><p>Si alguna vez hicieron gracia esos <strong>bulos blancos</strong>, llamémoslos así, hace ya tiempo que se han convertido en <strong>sustancias radioactivas. </strong>Un arma tóxica de esta <strong>guerra híbrida contra el sistema democrático</strong>. En terreno bien abonado por los llamados <em><strong>pseudomedios</strong></em>, financiados por cierto muchos con dinero público, agitadores con credenciales de periodistas y <strong>redes sociales sin control</strong> o directamente controladas para hacer daño, que penetran por los ojos y tímpanos de nuestros vecinos, que acaban creyendo los mayores <strong>embustes</strong>. </p><p>En este caso, al contrario que en el famoso no vídeo de Ricky Martin, hay una intencionalidad política clara: <strong>derribar un gobierno, degradar el sistema democrático</strong> a su antojo, comenzar una razia<em><strong> </strong></em>contra rivales políticos o un <strong>pogromo </strong>contra el <strong>inmigrante</strong>. De esto último tenemos bastantes ejemplos en nuestro país. Según los datos de Interior, el aumento de la población migrante en los últimos 20 años ha coincidido con un descenso del índice de delincuencia, y sin embargo ha triunfado el <strong>bulo </strong>que dice exactamente lo contrario.</p><p>Un estudio universitario y demoscópico reveló hace ya unos años que la aparición de ciertos medios en la Italia de principios de los 90 con una oferta de consumo audiovisual fácil y <strong>chabacano</strong>, acrítico y<strong> mentalmente indigente</strong> (cuando no directamente <em><strong>pocilguero</strong></em>) estuvo muy relacionada con el acceso al poder de <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/berlusconi-magnate-blanqueo-extrema-derecha-europa_1_1521809.html"  >Berlusconi</a>, el primer gran representante del <strong>populismo reaccionario </strong>desde el final de la Segunda Guerra Mundial. </p><p>Hoy, el mal llamado <em>cavalieri</em> parecería un santo comparado con la <strong>turba </strong>que ha seguido sus pasos. Si en Italia se entornó la puerta del infierno, de una patada la derribó <a href="https://www.infolibre.es/cultura/steve-bannon-retrato-hombre-bambalinas_1_1170244.html"  >Steve Bannon</a> (el primer troyano del <a href="https://www.infolibre.es/cultura/fernando-navarro-trumpismo-cani-convierte-cultura-ocio_1_1212590.html"  >Trumpismo</a> en Europa) para que por ella se fueran colando los '<strong>Salvini and Company</strong>' con un discurso <strong>xenófobo </strong>tan falso y mentiroso como el supuesto vídeo de <em>Sorpresa Sorpresa</em>.</p><p>De ahí fueron <strong>irradiando </strong>una forma de comunicar que ha <strong>colonizado </strong>audiencias, especialmente juveniles y varones, hasta hacer creer a algunos que los <strong>inmigrantes </strong>solo vienen a robar y violar, que las <strong>mujeres se están pasando</strong> reclamando derechos que no les corresponden y hay que meterlas en <strong>vereda</strong>, o que el sistema de partidos está <strong>podrido </strong>y hay que echarlo abajo.</p><p>Los ejemplos son tantos y en tantos países que es difícil enumerarlos, pero ahí va un pequeño intento. En <strong>EEUU </strong>se dijo<strong> </strong>que la candidata demócrata <strong>Hilary Clinton</strong> y todo su partido operaban en ciertos establecimientos para raptar jóvenes y someterlos a ritos <strong>satánicos</strong>. Cuando Trump perdió la presidencia cuatro años después, convenció a millones de sus seguidores de que le habían <strong>robado las elecciones </strong>e intentó un golpe de Estado que cerca estuvo de causar un serio problema en todo el planeta. Hoy ha vuelto al poder. </p><p>La estela es amplia y tiene sus singularidades en cada país, desde <strong>Orban </strong>en Hungría a <strong>Bolsonaro</strong> en Brasil (otro que intentó al perder un golpe de Estado), <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/milei-presidente-guionista-imaginar-actor-apocaliptico-le-gusta-destruccion_1_1803909.html"  >Milei</a> en Argentina, <strong>Duterte </strong>en Filipinas, <strong>Bukele </strong>en El Salvador… En <strong>España </strong>pueden ustedes pensar en quien les parezca, porque empieza a haber dura competencia en el sector ultra. Todos ellos parecen cortados por el mismo <strong>patrón </strong>y triunfan con métodos parecidos, propagados con éxito a través de ese <strong>éter radioactivo</strong>. </p><p>Es difícil no pensar que el <strong>péndulo </strong>se ha escorado a la derecha en todo el planeta. Mientras vuelve a su posición central, que volverá, no nos queda otra que defender nuestro <strong>oficio de periodistas</strong> y dar la batalla siempre y en todo lugar frente a los bulos y los vendedores de odio. Se lanzaron a propagar la caza del inmigrante en <a href="https://www.infolibre.es/politica/torre-pacheco-espejo-espanas-politicas-juegan-proximo-ciclo-electoral_1_2032722.html"  >Torre Pacheco</a>. Al menos, invita a cierto optimismo contemplar cómo alguno de ellos fue expulsado del municipio por los propios vecinos, hartos de que vengan a sembrar <strong>discordia</strong>. Esperemos que sea que el péndulo está volviendo a su posición centrada. O eso al menos <strong>quiero creer</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Aug 2025 16:57:19 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Xabier Fortes]]></author>
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      <media:title><![CDATA[No, los bulos ya no hacen gracia: la fórmula de Xabier Fortes para dar la batalla a los vendedores de odio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Contra la doctrina del shock]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Rosa Villacastín y su receta para luchar contra el "irrespirable" clima de odio político desde el periodismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/rosa-villacastin-ojala-partidos-eviten-enfrentamientos-tengan-arrepentirse_1_2031328.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5ec7cf00-b79a-4d3e-b832-bc5ba57e6acd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rosa Villacastín y su receta para luchar contra el "irrespirable" clima de odio político desde el periodismo"></p><p>¿Cómo se puede combatir el odio desde el buen periodismo? Es una pregunta difícil de contestar que me hago con frecuencia. Creo que una de las claves de este odio es el aumento del número de <strong>medios de comunicación, </strong>tanto digitales como redes sociales, que <strong>amplifican </strong>todo lo que se dice o se hace cuando se trata especialmente de declaraciones de <strong>políticos</strong>, dándoles una dimensión <strong>exagerada</strong>.</p><p>Eso por una parte. Por otra, está el aumento de los partidos políticos que necesitan hacerse un hueco en los medios. ¿Cómo? Pues lanzando <strong>acusaciones</strong>, <strong>bulos</strong>, etcétera, que son bien acogidos por sus medios <strong>afines</strong>, lo cual ha propiciado que la <strong>violencia verbal</strong> cale no solo en el periodismo o la política, sino también en la ciudadanía. </p><p>Eso está ocurriendo desde hace al menos siete años, cuando Pedro Sánchez llega al poder, lo cual propició que los adversarios apretaran el <strong>acelerador </strong>hasta hacer casi <strong>irrespirable </strong>la situación que se vive en el <strong>Congreso de los Diputados</strong> y en el <strong>Senado</strong>, algo que hasta ahora no se había conocido: una <strong>violencia </strong>saltándose las<strong> líneas rojas </strong>que tanto políticos como medios de información nos habíamos impuesto en la <strong>Transición</strong>.</p><p>¿Un <strong>cambio de Gobierno</strong> como está pidiendo <strong>Feijóo </strong>o <strong>Ayuso</strong>, por poner dos ejemplos, acabaría con esta situación? No lo creo porque hoy, al igual que han surgido nuevos medios de comunicación, también en la política han aparecido <strong>partidos </strong>nuevos que necesitan darse <strong>visibilidad</strong>, además de intentar acabar con el <strong>bipartidismo</strong>, lo cual ha obligado a pactos de gobierno que antes no existían.</p><p>Mi impresión es que esta situación, que por cierto se está dando en toda Europa, va a seguir por una sencilla razón: es difícil que un partido saque los votos que le permitan <strong>gobernar en solitario</strong>. No solo porque no haya relación de ningún tipo entre los dos grandes partidos, sino porque los <strong>jóvenes </strong>ya no votan lo que sus <strong>padres </strong>ni los padres lo que votaban sus <strong>abuelos</strong>.</p><p>Ojalá esta situación no fuera a más y que, dado el <strong>populismo </strong>que impera en toda Europa y en general en el mundo, eviten <strong>enfrentamientos </strong>de los que todos tengan que <strong>arrepentirse</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Aug 2025 04:00:22 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rosa Villacastín]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Rosa Villacastín y su receta para luchar contra el "irrespirable" clima de odio político desde el periodismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Contra la doctrina del shock]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[David Jiménez: "La mentira debe dejar de ser más rentable que la verdad, por ley"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/david-jimenez-mentira-debe-rentable-ley_1_2031968.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a60a23f0-dfca-42c2-a33d-f51b57403606_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="David Jiménez: "La mentira debe dejar de ser más rentable que la verdad, por ley""></p><p>Es imposible responder a la pregunta de <strong>cómo salvar el periodismo</strong> de su crisis, cómo revertir el imparable triunfo de la <strong>mentira</strong>, sin que exista un consenso previo sobre <strong>qué es periodismo</strong>. O a la inversa: <strong>qué no lo es</strong>.</p><p>No es periodismo adaptar la información a los <strong>intereses </strong>de un <strong>partido </strong>político concreto, convirtiéndola además en una herramienta de <strong>derribo </strong>del adversario.</p><p>No es periodismo <strong>asaltar </strong>a personas en la calle, seguirlas y acosarlas sin más intención que buscar su humillación pública.</p><p>No es periodismo sentarse en un <strong>plató de televisión</strong> y, de forma sistémica, <strong>defender siempre al mismo</strong> bando político, haga lo que haga, y a menudo con <strong>gritos </strong>en vez de argumentos.</p><p>No es periodismo desvelar <strong>conversaciones privadas</strong> que no tienen relevancia informativa ni sirven para revelar abusos de poder, <strong>corrupción </strong>o <strong>irregularidades</strong>.</p><p>No es periodismo <strong>invadir </strong>el espacio <strong>privado </strong>de las personas, políticos o no, sin respetar las mínimas normas de <strong>civismo </strong>y derecho a la <strong>intimidad</strong>.</p><p>Y, sin embargo, un creciente número de ciudadanos están convencidos de que estos ejemplos de <strong>propagandismo</strong>, <strong>militancia a sueldo</strong> y <strong>acoso callejero</strong> constituyen periodismo. El mejor y más valiente. El que “otros no se atreven a hacer”. Esta <strong>distorsión </strong>de la realidad, alimentada por <strong>radicales </strong>y <strong>populistas</strong>, se ha consolidado entre el público general gracias a una estrategia encaminada a <strong>destruir </strong>cualquier noción de una <strong>verdad </strong>compartida.</p><p>La <strong>polarización </strong>es una de las causas al llevar a un creciente número de ciudadanos a los <strong>extremos</strong>, donde la razón deja paso a los sentimientos y no hay <strong>tolerancia </strong>a informaciones que contradigan los <strong>prejuicios </strong>propios. Políticos y periodistas <strong>sin escrúpulos</strong> han sabido aprovechar esa <strong>crispación</strong>, a veces originada por ellos mismos, para avanzar una agenda con un claro propósito: propagar un clima de <strong>desconfianza </strong>que haga mucho más <strong>manipulable </strong>el voto con el fin último de colmar ambiciones de <strong>poder </strong>y <strong>dinero</strong>. El objetivo final es ese obstáculo que les resulta tan incómodo: la <strong>democracia</strong>.</p><p>Hasta aquí el <strong>diagnóstico </strong>de la situación, que es la parte fácil. Repetir lo que va mal deja de tener impacto una vez cruzada la frontera del <strong>hastío</strong>. Toca proponer soluciones y hacerse las preguntas que pueden llevarnos a la acción: ¿<strong>Estamos a tiempo de revertir el triunfo de la mentira</strong>? ¿Qué medidas concretas podemos tomar para lograrlo? ¿Quiénes deben tomarlas?</p><p>Un primer paso parece obvio: <strong>mejorar el trabajo</strong> que hacen los autodenominados “<strong>medios serios</strong>” con el objetivo de recuperar la <strong>credibilidad perdida</strong>. Uno de los problemas del periodismo español es que no está en disposición de dar <strong>lecciones </strong>a nadie. El <strong>sesgo</strong>, la corrupción y la falta de <strong>rigor </strong>son endémicos en periódicos, radios y televisiones generalistas. A pesar de la negación en la que viven muchas redacciones, la <strong>desafección </strong>hacia los medios está <strong>justificada </strong>y es una de las razones de que las audiencias busquen alternativas, a menudo en los <strong>lodazales </strong>de Internet.  </p><p>Solo un <strong>periodismo independiente</strong> de partidos, militancias y agendas interesadas, que no comprometa su información a cambio de <strong>favores </strong>de grandes empresas y gobiernos, puede hacer de contrapeso a la <strong>desinformación </strong>rampante. Las <strong>reformas </strong>para lograrlo no pueden venir de ningún gobierno, sino de los mismos periodistas. Es necesario avanzar en legitimar a los <strong>colegios profesionales</strong>, que deberían tener <strong>comisiones sancionadoras</strong> formadas por periodistas de prestigio, y sustituir a <strong>asociaciones de prensa inoperantes</strong>. De la misma manera que un arquitecto o un médico pierden su licencia cuando actúan <strong>negligentemente</strong>, esos colegios profesionales podrían retirar la licencia, al menos de manera simbólica, a quienes <strong>desprestigian </strong>la profesión con su falta de ética. Nadie podrá impedirles seguir escribiendo, pero tendrán el <strong>repudio </strong>de la profesión. </p><p>Las medidas de <strong>regeneración interna</strong> deberían estar reforzadas con una <strong>legislación </strong>que permita a los <strong>jueces </strong>imponer <strong>sanciones </strong>más severas a quienes difunden el odio, difaman o destruyen vidas<strong> utilizando en vano</strong> el nombre del periodismo. El refuerzo de las leyes debería ir acompañado de la <strong>formación de jueces</strong> en libertad de expresión, derecho al honor y desinformación, visto las muchas <strong>carencias </strong>que muestran. La <strong>mentira </strong>debe dejar de ser más rentable que la <strong>verdad</strong>, por ley. </p><p>Pero un mejor periodismo, limpio de sus <strong>manzanas podridas</strong>, no basta si no es capaz de llegar a los espacios donde se informan cada vez más ciudadanos, especialmente los <strong>jóvenes</strong>. Meses atrás escuché a <strong>Àngels Barceló</strong>, de la <strong>Cadena Ser</strong>, asegurar que la batalla contra los bulos y la manipulación debía darse en los medios generalistas. Pero ¿y si una parte importante de la población ha <strong>abandonado </strong>esos medios y no tiene intención de volver? ¿Qué hacemos por ejemplo con los <strong>jóvenes</strong>, <a href="https://www.infolibre.es/cultura/no-franco-no-vivia-mejor-libros-historiadores-escritores-conocer-franquismo_1_1925470.html"  >cada vez más radicalizados</a>, que jamás verán un telediario, escucharán a Barceló o leerán un diario?</p><p>A la percepción de falta de independencia, los <strong>medios tradicionales </strong>suman un <strong>seguidismo </strong>de la agenda de los partidos políticos y un contenido disociado del interés de las nuevas generaciones. Ese vacío lo han ocupado <em><strong>streamers </strong></em>y <em><strong>youtubers </strong></em>sin formación periodística pero con grandes habilidades comunicativas y un afinado <strong>instinto </strong>para adentrarse en temas relevantes para sus audiencias. Un solo <strong>creador </strong>puede ser hoy más relevante y reunir a una comunidad mucho más fiel que medios con decenas e incluso cientos de periodistas.</p><p>En la última campaña electoral estadounidense, <a href="https://www.infolibre.es/cultura/series/ficciones-ensenaron-despacho-oval-imaginaron-trump-musk_1_1954453.html"  >Donald Trump</a> acertó al acudir a los <strong>podcast </strong>más populares, una estrategia que aumentó su apoyo sobre todo entre los varones jóvenes. Mientras el líder republicano acudía al podcast de <strong>Joe Rogan</strong>, seguido por millones de personas, Kamala Harris daba entrevistas de escaso impacto en cadenas tradicionales como <strong>CNN</strong>. Los demócratas se preguntan ahora <a href="https://www.nytimes.com/2024/11/13/us/politics/trump-gen-z-influencers-democrats.html" target="_blank">cómo pudieron ser tan estúpidos</a> para dejar de lado un ecosistema donde se jugaban las elecciones. </p><p>La misma pregunta se puede trasladar a los medios españoles. Una mezcla de <strong>complacencia </strong>y <strong>falsa autoridad moral</strong> les impide abrazar sin titubeos unas plataformas que son miradas por debajo del hombro en las redacciones tradicionales. Los periodistas supuestamente tomamos el pulso a los cambios sociales, pero somos terribles en <strong>adaptarnos </strong>a ellos. Ocurrió con Internet, donde el temor a la <strong>innovación </strong>agravó nuestra crisis, y vuelve a ocurrir con la tardanza en reconocer la importancia de las plataformas de <em>streaming </em>o la emergencia de la <strong>Inteligencia Artificial</strong>. En lugar de utilizar las nuevas herramientas como aliados en la búsqueda de mayores audiencias, a menudo cedemos esa ventaja a los <strong>desinformadores</strong>. ¿Por qué ceder esa ventaja?</p><p>El <strong>mejor periodismo debe dar la batalla </strong>allí donde está la audiencia o resignarse a caer en la <strong>irrelevancia</strong>. Quizá llegamos tarde para revertir el daño que la <strong>manipulación</strong>, la <strong>propaganda </strong>y la desinformación han hecho ya, pero si hay alguna posibilidad de recuperar el terreno perdido será empujando el <strong>rigor </strong>y la <strong>credibilidad </strong>en esos espacios donde se está formando la opinión pública.</p><p>Y, a pesar de todo, ninguna <strong>tecnología</strong>, por avanzada que sea, podrá revertir la <strong>decadencia </strong>del periodismo mientras este no tenga claros los <strong>valores </strong>que lo definen y lo hicieron relevante en el pasado. <strong>Independencia</strong>. Búsqueda de la <strong>verdad</strong>. <strong>Servicio </strong>al ciudadano. <strong>Confrontación </strong>del poder. Y <strong>denuncia </strong>de sus abusos, sin importar de dónde vengan. Quizá esa sea la única buena noticia: <strong>la solución está inventada</strong>. Solo queda aplicarla.  </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Jul 2025 04:00:31 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Jiménez]]></author>
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