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    <title><![CDATA[infoLibre - INVESTIGACIÓN | Finanzas ¿sostenibles?]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/suplementos/investigacion-finanzas-sostenibles/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - INVESTIGACIÓN | Finanzas ¿sostenibles?]]></description>
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      <title><![CDATA[Repsol e Inditex, dos de las firmas españolas que más CO2 emiten, reciben 10.000 millones de fondos ‘verdes’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/economia/repsol-e-inditex-empresas-espanolas-co2-reciben-10-000-millones-fondos-inversion-verdes_1_1823916.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7af42dce-1686-423f-ab7d-d0aa3cdf1e73_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Repsol e Inditex, dos de las firmas españolas que más CO2 emiten, reciben 10.000 millones de fondos ‘verdes’"></p><p><strong>Repsol</strong> es la compañía española que más dióxido de carbono (CO2) emite a la atmósfera. En 2023, <strong>11,82 millones de toneladas de CO</strong><strong>2</strong><strong> equivalente</strong>, según el <a href="https://www.observatoriosostenibilidad.org/" target="_blank">Observatorio de Sostenibilidad</a>, que mide los derechos del mercado de emisiones de la UE. En realidad, la cantidad es muy superior, porque el mercado de emisiones europeo sólo incluye las de alcance 1, el CO2 que produce directamente la propia actividad de una empresa, pero deja fuera las de alcance 2 –que proceden de la energía consumida por la compañía– y las de alcance 3 –las indirectas que se producen en su cadena de valor–. <strong>En 2023 las emisiones de alcance 3 de Repsol ascendieron a 60,8 millones de toneladas</strong> de CO2 equivalente, de acuerdo con las cifras que publica <a href="https://www.repsol.com/es/sostenibilidad/informes-sostenibilidad/principales-indicadores-historico-informes/cambio-climatico/index.cshtml" target="_blank" >en su página web,</a> por sólo <strong>14,8 millones de alcance 1 y 2</strong>. Es decir, el 81% del dióxido de carbono que expulsó a la atmósfera la petrolera queda fuera de ese cálculo inicial.</p><p>Repsol lleva desde 2021 liderando el ranking de empresas más contaminantes de España, de acuerdo con las métricas del Observatorio de Sostenibilidad. También fue la tercera compañía que menos redujo sus emisiones de CO2 el año pasado, un 4,85%. Es más, <strong>emite ahora un 186% más de dióxido de carbono procedente de la quema combustibles fósiles que hace 15 años.</strong></p><p>Otro gigante español, <strong>Inditex</strong>, además del <a href="https://www.infolibre.es/economia/inditex-vuelve-batir-records-1-294-millones-beneficios-eleva-beneficios-10-ventas-7-1_1_1809357.html" target="_blank" >primer grupo de moda del mundo por facturación</a>, es <strong>la multinacional del sector textil que más dióxido de carbono expulsa a la atmósfera</strong>. </p><p>Según recoge la propia compañía en su último informe anual, el grupo de Amancio Ortega emitió un total de <strong>16,85 millones de toneladas de CO</strong><strong>2</strong><strong> equivalente</strong>, de las cuales 16,41 millones eran de alcance 3, el 97,4%. Cierto que ha reducido de forma apreciable las que menos produce –un 34,3% las de alcance 2 y un 40% las de alcance 1–, pero sigue aumentado la parte del león, las de alcance 3, un 2%. </p><p>Pese a que la contaminación de la industria petrolera es más evidente, <strong>la moda es responsable del 10% de las emisiones mundiales de carbono, más que los vuelos internacionales y el transporte marítimo</strong> combinados. Así lo destaca el Parlamento Europeo: las compras de textiles en la UE generaron<strong> 270 kilos de CO</strong><strong>2</strong><strong> por persona</strong> en 2020. Los <a href="https://www.infolibre.es/medioambiente/compramos-ropa-ponemos-10-veces_1_1415044.html" target="_blank" >26 kilos de ropa que compran los europeos de media</a> y los 11 kilos que tiran cada año explican esas 16,41 millones de toneladas de emisiones reconocidas por Inditex y los 1.000 millones de toneladas que expulsan las empresas del sector de la moda en todo el mundo.</p><p>Estos sucios récords, sin embargo, no son obstáculo para que las dos grandes compañías españolas reciban miles de millones de euros procedentes de fondos de inversión que lucen la etiqueta de sostenibles. En concreto, <strong>Inditex y Repsol han obtenido un total de 10.823 millones de dólares</strong> –10.110 millones de euros– de fondos de inversión <em>verdes</em> europeos, según la investigación llevada a cabo por <a href="https://www.mediapart.fr/" target="_blank">Mediapart</a>, el medio europeo <a href="https://voxeurop.eu/es/" target="_blank">Voxeurop</a> y la red de investigación <a href="https://eic.network/" target="_blank">European Investigative Collaborations</a> (EIC), a la que pertenece <strong>infoLibre</strong>, basada en datos financieros de la <a href="https://www.lseg.com/en" target="_blank" >Bolsa de Londres</a> (LSEG). El análisis comprende las inversiones realizadas en el último trimestre de 2023 por <strong>4.324 fondos </strong><em><strong>verdes</strong></em><strong> comercializados en Europa en las 25 empresas cotizadas con mayores emisiones de CO2</strong> de ocho sectores especialmente problemáticos: petróleo y gas, automoción, aeroespacial, carbón, acero y minerales, transporte marítimo, moda y agricultura. Un total de 200 compañías.</p><p>Para hacerse una idea del volumen de financiación que reciben ambas empresas españolas, basta recordar que es prácticamente la misma cantidad –10.200 millones de euros– que <strong>España gastó en 2023 de los fondos de recuperación de la EU</strong>, según publicó <em>El País</em> este sábado,<strong> y equivale al 0,7% del PIB nacional</strong>.</p><p><strong>A Inditex le han llegado 5.266 millones de dólares de fondos de inversión europeos</strong>, mientras que la cantidad invertida en <strong>Repsol </strong>es un poco mayor, <strong>5.557 millones</strong>. Sólo <strong>de fondos españoles, el grupo textil ha obtenido 230 millones</strong> de dólares, más de la mitad de los 446,32 millones que éstos han colocado en empresas de moda de todo el mundo. <strong>En Repsol</strong>, los fondos españoles han invertido <strong>291 millones</strong>. Es decir, se lleva el 62% de los 460,5 millones que los fondos españoles supuestamente <em>verdes</em> colocan en compañías del sector del petróleo y el gas de todo el planeta.</p><p>Lógicamente, Inditex hace valer su liderazgo mundial en el sector de la moda cuando bancos y gestores de fondos construyen sus carteras de inversión. Es la empresa que más dinero consigue gracias a estos productos <em>verdes</em>, <strong>un tercio de los 15.704 millones que los fondos sostenibles europeos invierten en el sector textil.</strong> El grupo de Zara y Massimo Dutti recibe <strong>más del doble que su rival sueco, H&M</strong>. Pese a que, según los datos de emisiones de LSEG que ha utilizado EIC para su investigación, Inditex duplica las de su rival.</p><p>También es Inditex la inversión favorita de las carteras <em>verdes</em> de los fondos españoles. Curiosamente, el segundo grupo que más dinero español recibe es una petrolera, <strong>la francesa TotalEnergies, con 181,5 millones de dólares</strong>. La tercera es otra textil, <strong>la americana TJX</strong>, una cadena de tiendas de ropa barata estadounidense, que consigue 102,8 millones de los ahorradores españoles. La cuarta es otra petrolera, <strong>la angloholandesa Shell</strong> –74,6 millones–, y la siguiente un fabricante de automóviles, la alemana <strong>Mercedes Benz </strong>–69 millones–.</p><p>¿Quiénes son los que más dinero consiguen para el grupo de Arteixo? Los fondos gestionados por <strong>Caixabank</strong> le reportan <strong>67,3 millones de dólares</strong>, más que los del <strong>Banco Santander,</strong> que rozan los <strong>60 millones,</strong> y el <strong>BBVA</strong>, que apenas supera los <strong>12,2 millones</strong>.</p><p>Para Repsol, <strong>Santander consigue 42 millones</strong>, BBVA llega a los 40 y Caixabank se queda en 27. </p><p>En el análisis merece la pena poner la lupa sobre los dos tipos de fondos sostenibles según el Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles (SFDR) de la Unión Europea. Inicialmente destinado a mejorar la transparencia para los inversores, el SFDR ha creado <em>de facto</em> dos etiquetas ASG. En los <strong>fondos del Artículo 8 o </strong><em><strong>verde claro</strong></em>, sólo algunos de sus activos se seleccionan en función de criterios sociales o medioambientales. Y basta con que “promuevan” esos criterios. Los <strong>fondos del Artículo 9 o </strong><em><strong>verde oscuro</strong></em> se componen casi exclusivamente de inversiones sostenibles; es decir, de empresas que deben tener “objetivos explícitos de sostenibilidad”. </p><p>Pues bien, el 98% de los fondos que se comercializan en Europa son del primer tipo, los que son <em>verdes</em>, pero no demasiado. Lo mismo ocurre en España. De los 5.266 millones colocados en Inditex por fondos europeos, <strong>sólo 253,6 corresponden a fondos del artículo 9, los </strong><em><strong>verde oscuro</strong></em>. Apenas <strong>el 4,8%</strong> de las inversiones canalizadas por estos fondos sostenibles. </p><p>En el caso de Repsol,<strong> sólo el 0,1% de la financiación que consigue, 5,8 millones de dólares</strong>, procede de fondos <em>verde oscuro</em>. Son sólo ocho fondos franceses y británicos –uno de ellos de <a href="https://www.infolibre.es/politica/blackrock_1_1546078.html" target="_blank" >Blackrock</a>–, así como dos de Caixabank los que se atreven a incluir en sus portfolios más sostenibles a la petrolera española.</p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Si de esa escasa presencia de Repsol e Inditex en los fondos del artículo 9 se puede inferir que los objetivos de ambas no son lo bastante </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>verdes</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, pueden aclararlo análisis como el del último </span><a href="https://newclimate.org/resources/publications/corporate-climate-responsibility-monitor-2024" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">Monitor de Responsabilidad Climática Corporativa</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> del </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>New Climate Institute</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, una organización alemana sin ánimo de lucro creada por científicos. El estudio </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>pone en duda la “suficiencia” de las medidas prometidas por Inditex</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> para reducir sus emisiones hasta llegar al cero neto en 2040. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Por ejemplo, pone bajo sospecha sus </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>“ambiciosas” promesas de reducción de emisiones</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> porque no detalla cómo las va a cumplir. También considera </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>“potencialmente engañoso”</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> que prometa para 2030 un 50% de energías renovables en el suministro eléctrico de sus procesos de fabricación sin definir cómo las adquirirá. </span>Y<span class="highlight" style="--color:white;"> critica que </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>priorice la biomasa</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> para suplir al carbón en lugar de preferir la electrificación. El monitor considera “razonable” </span><a href="https://www.inditex.com/itxcomweb/es/sostenibilidad" target="_blank" ><span class="highlight" style="--color:white;">la transparencia de Inditex,</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> pero rebaja su “integridad”, medida como l</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>a “calidad y credibilidad” de sus planes</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, a “moderada”.</span></p><p>“Las cadenas de valor de la industria textil están tan globalizadas que empiezan en China o Bangladesh, donde se fabrican las camisetas, y terminan en el desierto de Atacama o en <a href="https://www.infolibre.es/temas/ghana/" target="_blank" >Ghana, donde se tiran</a>”, explica Miguel Ángel Soto, responsable de Biodiversidad e Incidencia Política y Empresarial de Greenpeace.<strong> La huella de la llamada “moda rápida”,</strong> que llena los armarios según se suceden, no ya las temporadas, sino las colecciones, con ropa barata que se compra y se tira enseguida, es “brutal”, recalca. Tanto que los esfuerzos por implantar el reciclaje, controlar el origen de las fibras o respetar los derechos humanos de los trabajadores en las fábricas “no van al corazón del problema”. <strong>“Es más un relato, cuando el meollo está en la existencia de una cultura de consumo”</strong>, critica.</p><p>Así que Soto desconfía de las proclamas ecologistas de las empresas, de las textiles y de las petroleras. “Aunque seas más eficiente y reduzcas tus emisiones por tienda, <strong>si produces más y abres cada vez más tiendas, emitirás más CO</strong><strong>2</strong><strong>”</strong>, resume. Lo mismo ocurre con Repsol: “Si sigues invirtiendo en investigación y extracción de petróleo, y tu porcentaje de renovables es mínimo, <strong>no puedes presentarte como una industria </strong><em><strong>verde</strong></em>”. </p><p>Greenpeace, Ecologistas en Acción y la Federación de Consumidores y Usuarios CECU <a href="https://www.infolibre.es/medioambiente/ecologistas-consumidores-denuncian-repsol-greenwashing-acusan-petrolera-deforestacion_1_1767792.html" target="_blank" >denunciaron el pasado abril a Repsol</a> ante la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) y la Dirección General de Consumo por hacer <strong>“declaraciones ambientales engañosas” sobre sus biocombustibles</strong>. Según alegan estas organizaciones,<strong> la petrolera confunde a los consumidores e inversores</strong> cuando vende su biodiésel, <a href="https://www.infolibre.es/medioambiente/estudio-calcula-repsol-importado-cinco-anos-530-000-toneladas-aceite-palma-acelerando-deforestacion-indonesia_1_1768191.html" target="_blank" >elaborado a base de aceite de palma</a>, como “sostenible”, “neutro en carbono” o incluso como “renovable”. Pero oculta que para producir ese aceite<strong> se está deforestando Indonesia</strong>: España es el principal exportador de aceite de palma del país asiático y el primer productor de biocombustible de la UE. </p><p>Sólo un mes antes <a href="https://www.infolibre.es/medioambiente/iberdrola-denuncia-repsol-greenwashing-no-ecologistas_1_1752440.html#:~:text=La%20mayor%20el%C3%A9ctrica%20del%20pa%C3%ADs,durante%20los%20%C3%BAltimos%20tres%20a%C3%B1os." target="_blank" >Iberdrola también había denunciado a su competidor</a>, en un juzgado de lo Mercantil, por publicidad engañosa, <em>greenwashing</em> y competencia desleal. El año pasado, <strong>Reino Unido obligó a Repsol a retirar anuncios </strong>en las webs de periódicos donde <a href="https://www.asa.org.uk/rulings/repsol-sa-a23-1185942-repsol-sa.html" target="_blank" >omitía información “de forma engañosa” </a>sobre su objetivo de emisiones cero y <a href="https://www.asa.org.uk/rulings/repsol-sa-a23-1206254-repsol-sa.html" target="_blank" >sobre su negocio de renovables</a>. La primera sanción la compartió con otras dos petroleras: Shell y Petronas. </p><p><strong>El ecopostureo a alcanzado tales cotas </strong>que hasta la CNMV ha incluido la “prevención del <em>greenwashing</em> en toda la cadena de valor” en su <a href="https://www.cnmv.es/DocPortal/OtrosDocumentos/PresentacionPlanActividades2023.pdf" target="_blank">plan de acción de 2023</a>. “Estamos esperando a que actúe”, urge el responsable de Greenpeace. Porque <strong>“ahora todos son </strong><em><strong>verdes</strong></em><strong>”</strong>, ironiza. <strong>“Desde Mapfre hasta El Pozo”</strong>. <strong>Justo cuando el dinero está en lo sostenible, apunta Miguel Ángel Soto.</strong> Basta con recordar que el primer fin de los 750.000 millones de euros de los fondos Next Generation de la UE es precisamente “impulsar la transición ecológica mediante la promoción de las energías renovables y la movilidad sostenible”. </p><p><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>infoLibre</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> ha preguntado a Inditex por la financiación que obtiene de los fondos </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>verdes</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, así como por las medidas para cumplir con sus promesas de sostenibilidad. El grupo de Amancio Ortega repite sus últimos objetivos publicados –reducir un 90% las emisiones de alcance 1 y 2 en 2030 y un 50% las de alcance 3– con la intención de alcanzar las cero emisiones netas en 2040. “Hay un 10% de emisiones difíciles de reducir”, asegura, que serán “neutralizadas</span>”<span class="highlight" style="--color:white;"> con acciones para absorber los gases de efecto invernadero, sin más concreción. Sobre las emisiones de alcance 3, dice que son las más complicadas de recortar y que </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>no existen aún “soluciones concretas que se puedan aplicar”</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Pero cifra en unos </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>2.000 millones de euros</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> el dinero que se va a gastar hasta 2030 en su “hoja de ruta” hacia la sostenibilidad: transformación de la cadena de suministro, plan de fibras, programas de circularidad, protección de ecosistemas…</span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">También contesta al </span>New Climate Institute que sólo sugiere el uso de <a href="https://www.infolibre.es/politica/mentiras-biodiesel_1_1159302.html" target="_blank" >biomasa</a> “como alternativa a los combustibles fósiles en caso de baja disponibilidad de otras energías renovables”. Y niega que puedan compararse sus emisiones con las de H&M, porque cada empresa selecciona la metodología y los epígrafes que utiliza para calcular su producción de <span class="highlight" style="--color:white;">CO</span><span class="highlight" style="--color:white;">2</span>.</p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Por el contrario, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Repsol no ha respondido a ninguna de las preguntas </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">que este periódico le ha formulado sobre los indicadores que utiliza para medir sus emisiones de </span><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">dióxido de carbon</span><span class="highlight" style="--color:white;">o y sobre las denuncias de ecopostureo que ha recibido. Se ha limitado a remitir a </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>infoLibre</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> a los “informes periódicos, públicos y registrados en CNMV” donde revela sus cifras sobre finanzas sostenibles y emisiones contaminantes. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">--------------------------------------------------------</span></p><p>Este reportaje forma parte de una investigación coordinada por <a href="https://voxeurop.eu/es/" target="_blank">Voxeurop</a>, con el apoyo del programa de becas <a href="https://berthafoundation.org/bertha-challenge/" target="_blank">Bertha Challenge</a>, y <a href="https://eic.network/" target="_blank">European Investigative Collaborations</a> (EIC) </p><p>El análisis se basa en datos del <a href="https://www.lseg.com/en" target="_blank">London Stock Exchange Group</a> (LSEG)</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Jun 2024 19:18:03 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Begoña P. Ramírez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Repsol e Inditex, dos de las firmas españolas que más CO2 emiten, reciben 10.000 millones de fondos ‘verdes’]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Investigación,European Investigative Collaborations (EIC),Carburantes,Contaminación,Cambio climático,Repsol,Inditex,fondos de inversión,Grupo Santander,BBVA,Caixabank,comercio textil,Moda,Consumo,Biodiversidad,Greenpeace,Desarrollo sostenible]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Santander, Caixabank y BBVA invierten 1.000 millones en las empresas más contaminantes del mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/economia/santander-caixabank-bbva-invierten-1-000-millones-200-empresas-contaminantes-mundo_1_1824678.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1b2b7f56-e66b-4c21-8ac9-52867bb8607c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Santander, Caixabank y BBVA invierten 1.000 millones en las empresas más contaminantes del mundo"></p><p><strong>Megatendencias Planeta Tierra ISR</strong> (Inversión Socialmente Responsable) es el llamativo nombre de un fondo de inversión comercializado por BBVA en España. El reclamo <em>verde</em> al ahorrador es evidente. Sin embargo, en la cartera de empresas del fondo que recibirán financiación, BBVA ha incluido a <strong>cinco de las principales compañías mineras del mundo</strong> –Antofagasta PLC, Newmont Mining Corporation, Agnico Eagle Mines, Sociedad Química y Minera de Chile e Imerys SA–, a una <strong>siderúrgica estadounidense</strong> –Steel Dynamics– y a <strong>dos fabricantes de vehículos</strong> –Deere e Iveco–. También figura en el portfolio <strong>la empresa de celulosa Ence,</strong> en el centro de la polémica ambiental desde hace décadas en Galicia.</p><p>Este producto financiero del BBVA es uno de los fondos regulados por el <strong>Artículo 9</strong> del <a href="https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/PDF/?uri=CELEX:32019R2088" target="_blank">Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles</a> (SFDR) de la UE y en los que, en teoría, sólo se pueden incluir inversiones realmente sostenibles; es decir, aquellas que tienen <strong>“objetivos explícitos” de sostenibilidad</strong>. Pero esa normativa de la UE, vigente desde 2021, no impide a Megatendencias Planeta Tierra financiar algunas de las actividades que más CO2 expulsan a la atmósfera y, por tanto, más perjudican al clima. <strong>El sector de la minería emite 670 millones de toneladas</strong> anuales de dióxido de carbono, mientras que <strong>el del petróleo y el gas, el más contaminante de todos, alcanza los 7.432 millones</strong>, según las estadísticas del <a href="https://www.lseg.com/en" target="_blank" >London Stock Exchange Group</a> (LSEG). Le siguen la siderurgia y el automóvil.</p><p>La investigación llevada a cabo por <a href="https://www.mediapart.fr/" target="_blank">Mediapart</a>, el medio <em>on line</em> europeo <a href="https://voxeurop.eu/es/" target="_blank">Voxeurop</a> y la red de investigación <a href="https://eic.network/" target="_blank">European Investigative Collaborations</a> (EIC), a la que pertenece <strong>infoLibre</strong>, y basada en datos financieros del <a href="https://www.lseg.com/en" target="_blank">London Stock Exchange Group</a> (LSEG), la Bolsa de Londres, revela que <strong>4.342 fondos teóricamente </strong><em><strong>verdes</strong></em><strong> </strong>comercializados en Europa invierten <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>87.000 millones de dólares </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">–81.000 millones de euros– </span>en las 25 empresas cotizadas con mayores emisiones de CO2 de ocho sectores especialmente problemáticos: petróleo y gas, automoción, aeroespacial, carbón, acero y minerales, transporte marítimo, moda y agricultura. Un total de <strong>200 compañías</strong>. Son cifras referidas al cuarto trimestre de 2023.</p><p>El del BBVA es sólo uno más de los múltiples fondos europeos con etiqueta sostenible y corazón contaminante.</p><p>De hecho, <strong>los fondos </strong><em><strong>verdes</strong></em><strong> españoles invierten 1.434 millones de dólares</strong> –1.340 millones de euros– <strong>en la muestra de 200 empresas</strong>, líderes en la emisión de CO2, que ha seleccionado la investigación de EIC y Voxeurop. Esa cifra aumenta hasta 1.474,6 millones si se les añaden los <strong>208,6 millones de dólares de fondos domiciliados en Luxemburgo y Finlandia</strong>, pero gestionados por Banco Santander, Renta 4 o Magallanes, entre otros. Si además se cuentan los fondos extranjeros –de la estadounidense <strong>Templeton</strong> o la francesa <strong>Amundi</strong>, por ejemplo– que comercializan en España entidades como <strong>Abanca o Abante Asesores,</strong> la cifra se dispara hasta casi los 3.750 millones de dólares.</p><p>Por sectores, la inversión favorita de los fondos españoles supuestamente <em>verdes</em> es el sector más contaminante, el petróleo y el gas, que recibe <strong>460,5 millones de dólares, un tercio de la financiación total</strong>. Le sigue<strong> la industria de la moda, con 446,3 millones.</strong> El protagonismo de <strong>Inditex</strong> es clave para entender el tirón del sector textil entre los gestores de activos locales. El tercero es <strong>el sector del automóvil</strong>, donde los fondos sostenibles españoles colocan <strong>247,2 millones de dólares</strong>. El acero consigue 125,7 millones y la industria aeronáutica, 117,7 millones. <strong>El carbón aún se lleva 7,3 millones</strong> de los fondos sostenibles vendidos en España.</p><p>Con la lupa puesta sobre los bancos gestores, en el cuarto trimestre de 2023 <strong>el Santander invertía 347,3 millones de dólares en las 200 empresas que más CO</strong><strong>2</strong><strong> emiten</strong> de la muestra utilizada en esta investigación. Pero <strong>Caixabank </strong>supera a la primera entidad financiera española, con casi <strong>472 millones</strong> colocados en los mayores contaminadores. <strong>BBVA se queda en 104,8 millones</strong>.</p><p>Los sectores donde más dinero supuestamente <em>verde</em> invierten los tres grandes bancos españoles son el del petróleo y gas, y la industria de la moda, responsable del 10% de las emisiones de CO2 a la atmósfera. Caixabank financia con 157,8 millones de dólares a las petroleras más contaminantes. Por ejemplo, coloca casi <strong>40 millones en Shell y 32,8 millones en la francesa TotalEnergies</strong>. En Repsol invierte 27 millones. Donde Santander pone más dinero también es en petroleras, 112,6 millones, con Repsol encabezando sus preferencias –40 millones–, seguida de TotalEnergies –25 millones–. BBVA financia con 36,5 millones a la industria textil y con 32,6 millones al petróleo.</p><p>Entre las empresas contaminantes que reciben fondos <em>verdes </em>españoles se pueden citar, además, a las automovilísticas <strong>Mercedes Benz, con 69 millones de dólares</strong>, y <strong>Stellantis</strong> –Peugeot y Citroën–, con <strong>61,7 millones</strong>, pero también a <strong>la minera Rio Tinto, con 72,7 millones</strong>. Una siderúrgica como <strong>ArcelorMittal consigue 55,7 millones</strong> de ahorradores españoles y <strong>Airbus, 53,2 millones.</strong></p><p>En las carteras de inversión de los fondos se pueden encontrar otras grandes sorpresas. Así, el portfolio del fondo <strong>Santander Sostenible Renta Fija Ahorro</strong> incluye al fabricante italiano de superdeportivos<strong> Ferrari </strong>y <strong>Santander Responsabilidad Solidario</strong>, a <strong>Harley Davidson</strong>.</p><p>¿Es sostenible invertir en esas firmas? En 2035, la UE obligará a l<span class="highlight" style="--color:white;">as empresas del sector a rebajar la media de emisiones de CO</span><span class="highlight" style="--color:white;">2</span><span class="highlight" style="--color:white;"> de los vehículos a </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>95 gramos por kilómetro en 2035</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Un Seat León emite entre 125 y 137 gramos por kilómetro. Pero el Ferrari 488 Spider, uno de los modelos más exitosos de la marca del </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>cavallino</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> rampante, expulsa </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>260 gramos por kilómetro</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">; otros modelos pueden superar los 300.</span> Una moto 1.200 Costum de la marca de Milwaukee emite 120 gramos por kilómetro, pero una Grand Touring pasa de los 142.</p><p>Otro fondo <em>verde</em> vendido por el banco de Ana Patricia Botín, <strong>Santander Dividendo Europa</strong>, permite invertir en <strong>la empresa francesa de armamento Thales</strong>, en las petroleras<strong> Shell </strong>y TotalEnergies, en las mineras Rio Tinto y <strong>Anglo American,</strong> y en <strong>dos tabacaleras, British American Tobacco e Imperial Brands</strong>. Y ello pese a que entre las exclusiones citadas expresamente en el <a href="https://www.cnmv.es/webservices/verdocumento/ver?e=477Umk%2fV4f86%2bMJCANZ2DEQXBn%2fYcYvCmB77fDulK07Sp0DQidjU9F90ib%2fKeuTVZL1ryNsDmk6oXzLnK%2f452A%3d%3d" target="_blank">anexo de sostenibilidad</a> del folleto donde figuran las características del fondo se encuentran <strong>las empresas de armas, los combustibles fósiles y las “inversiones expuestas a controversias severas”</strong>.</p><p>Todos estos son fondos regulados por el Artículo 8 del SFDR. Es decir, son <em>verde claro</em>. <strong>“Un cajón de sastre” </strong>donde caben fondos <strong>cuyo nivel de sostenibilidad “es incluso discutible”</strong>, según el informe <a href="https://www.bsm.upf.edu/documents/investigacion/desafios-inversion-sostenible-dark-green-2023-triodos-upf-bsm.pdf" target="_blank" ><em>Desafíos de la inversión sostenible Dark Green</em></a>, elaborado por la Cátedra Internacional de Finanzas Sostenibles de la Universitat Pompeu Fabra, el bufete Gabeiras & Asociados y Triodos Bank.</p><p>Por el contrario, <strong>Santander Prosperity</strong> es un fondo regulado por el <strong>Artículo 9</strong>, uno de los productos que se suponen <em>verde oscuro</em>. Sin embargo, en su cartera aparece <strong>SLC Agrícola SA</strong>, uno de los mayores productores agrícolas brasileños de algodón, soja y maíz, que ha sido denunciado y multado por <strong>deforestar a gran escala el Amazonas</strong>. De hecho, el Fondo de Pensiones del Gobierno noruego se desprendió en 2017 de sus participaciones en la empresa brasileña por este motivo.</p><p>A preguntas de<strong> infoLibre,</strong> Banco Santander indica que <strong>no ha “identificado controversias críticas” ni con Ferrari ni con Harley Davidson</strong>, que no pertenecen a sectores excluidos por la estrategia del fondo. Además, destaca que ambas empresas se encuentran “dentro del 60% que mejor desempeño tienen en su sector y área geográfica en materia ASG”.</p><p>Sobre la cartera de Santander Dividendo Europa, la exclusión que se ha automipuesto el gestor se limita a las compañías de <strong>“armamento controvertido”</strong>, <strong>no a las de “armamento convencional“,</strong> entre las que el banco incluye a Thales. Es decir, sólo descartan las minas antipersonas, las municiones en racimo, las armas químicas o biológicas, las nucleares y la munición que contenga uranio empobrecido, según prescribe la <a href="https://www.santander.com/content/dam/santander-com/es/contenido-paginas/nuestro-compromiso/políticas/do-Política%20sector%20defensa-es.pdf" target="_blank" >Política de Defensa del Grupo Santander</a>. </p><p>Tampoco se prohíben todos los combustibles fósiles, sólo los conocidos como no convencionales<strong> </strong>–<strong>arenas bituminosas, gases de esquisto, hidratos de metano</strong>–<strong>, </strong>por lo que el banco incorpora a sus portolios a Shell y Total, cuya producción de esas fuentes de gases de efectos invernadero “no supera el umbral fijado”. <strong>Ni siquiera queda fuera de la lista la minería del carbón</strong>, asegura el banco, y las mineras Rio Tinto y Anglo American tampoco exceden  los umbrales determinados para esa actividad.</p><p>Por lo que a SLC Agrícola se refiere, Santander justifica su inclusión en la cartera de un fondo <em>verde oscuro</em> remitiéndose al proveedor externo que le evalúa las empresas y que <strong>no consideró las multas por deforestación impuestas a la brasileña como una “controversia con el máximo nivel de relevancia”.</strong></p><p>Más ejemplos. <strong>BBVA Europa Desarrollo, </strong>un fondo del Artículo 8, no tiene reparo en incluir en su portfolio a la <strong>minera sueca Boliden</strong>, responsable de <a href="https://www.infolibre.es/veranolibre/aznalcollar-catastrofe-medioambiental-pudo-haberse-evitado_1_1186374.html" target="_blank" >uno de los mayores desastres ecológicos de la historia de España</a>: la rotura de la <strong>balsa de Aznalcóllar,</strong> en pleno parque de Doñana, en 1998. Un caso que, 26 años después, <a href="https://www.infolibre.es/veranolibre/aznalcollar-catastrofe-medioambiental-pudo-haberse-evitado_1_1186374.html" target="_blank" >aún tiene que dirimir el Tribunal Supremo.</a></p><p>“Todas las compañías [de las carteras de inversión] cumplen con salvaguardas mínimas, no hacen daño significativo a ningún objetivo sostenible y tienen contribución positiva medioambiental y/o social”, asegura a este periódico el banco presidido por Carlos Torres Vila. No obstante, admite que <strong>la “inversión sostenible”</strong> –la <em>verde oscuro</em>, la de Megatendencias Planeta Tierra, por ejemplo– también puede abarcar la financiación de “compañías que, siendo en la actualidad altamente intensivas en emisiones de carbono, están <strong>definiendo planes </strong>para reducir dicho impacto”.</p><p>Ese es, en efecto, el argumento al que acuden tanto los gestores de fondos como las empresas para defender estas inversiones: que son <strong>necesarias para ayudar a financiar la transición hacia energías más limpias</strong>. Ayudan a Ferrari –lanzará en 2025 su primer vehículo eléctrico, que costará más de medio millón de euros– o a Harley Davidson a electrificarse, por ejemplo.</p><p>Sin embargo, la mayoría de los fondos etiquetados como “de transición” –todavía una proporción relativamente pequeña de las inversiones– poseen acciones en empresas emisoras de carbono que<strong> carecen de objetivos de descarbonización,</strong> puesto que <strong>no son obligatorios hasta 2025</strong>. El último informe de la empresa francesa de inversión sostenible <strong>Carmignac </strong>muestra que la Cuota de Transición Climática de su cartera incluye a tres grandes contaminadores: TotalEnergies, la minera Glencore y la energética alemana RWE. Pero <strong>a los inversores no se les informa de los planes de reducción de CO</strong><strong>2</strong> de estas empresas ni de sus progresos, porque sus acciones pertenecen a la parte no <em>verde</em> del fondo, que no tiene que cumplir la obligación de “no perjudicar” al medio ambiente que les impone el SFDR.</p><p>Los bancos españoles sólo comercializan <strong>cinco fondos del Artículo 9,</strong> esos que deberían ser realmente sostenibles. Representan <strong>un raquítico 0,4% </strong>de los fondos <em>verdes</em> nacionales, sólo suman <strong>4,95 millones </strong>de dólares. Además de los de BBVA y Santander antes mencionados, Cajamar vende <strong>Trea Cajamar RV Europa Sostenible</strong>, que invierte en las petroleras Shell, BP, TotalEnergies y Aker BP ASA, las mineras Glencore y Antofagasta PLC, Airbus, Stellantis…</p><p>Y Caixabank cuenta con otros dos: <strong>Caixabank SI Impacto 50/100 RV</strong> y <strong>Caixabank SI Impacto 0/30 RV.</strong> Ambos incorporan en sus carteras no sólo a Repsol y a la minera Anglo American, sino también a la empresa pública <strong>China Three Gorges Corporation</strong>. Se trata de la responsable de la construcción de <strong>la presa de las Tres Gargantas</strong>, la central hidroeléctrica más grande del mundo y probablemente también la más polémica, por el destrozo medioambiental que causó –y sigue causando– en la zona y porque <span class="highlight" style="--color:white;">forzó el desplazamiento de 1,24 millones de personas. Además, desde 2020 Three Gorges Corporation se encuentra entre </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>las empresas sancionadas por Estados Unidos por sus vínculos con el Ejército chino</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">.</span></p><p>En otro fondo, aunque del Artículo 8, <strong>Caixabank Master RV Emergente Advised By</strong>, aparece la india <strong>Reliance Industries, </strong>la empresa del petróleo y el gas que más financiación recibe de la entidad catalana, <strong>52,5 millones</strong>, más incluso que TotalEnergies. Reliance Industries no sólo es la 13ª compañía del mundo que más CO2 emite, según las estadísticas del London Stock Exchange Group, sino que además pesan sobre ella <strong>denuncias de corrupción política, fraude, manipulación financiera y explotación de los recursos naturales</strong>. En el folleto del fondo, en cambio, se restringe expresamente “la inversión en compañías involucradas en controversias que afectan al ámbito de la sostenibilidad calificadas como muy severas”.</p><p>Caixabank responde que <strong>apoya a “compañías de sectores más intensivos” en </strong><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>CO</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>2</strong></span><strong> pero que “cuentan con estrategias de descarbonización”,</strong> para conseguir la transición energética. Y justifica sus posiciones en Repsol y Anglo American en el hecho de que son a través de<strong> “bonos corporativos </strong><em><strong>verdes</strong></em><strong>, sociales y sostenibles</strong>, que incluyen objetivos materiales, verificados externamente por un experto independiente”, y sobre los que se hacen informes de seguimiento. </p><p>“Es normal que los inversores estén un poco perdidos”, reconoce <span class="highlight" style="--color:white;">Cristina Martínez, Investment Product Manager de Triodos Bank, que se define como “entidad de crédito ética”. Por ese motivo, se declara a favor de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>una regulación “más exigente”</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> que la actual. “El SFDR es </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>mal usado por muchos de nosotros</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, porque se ha convertido un sistema de divulgación en un sistema de clasificación de fondos”, lamenta. En </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>una etiqueta que, sin embargo, no garantiza el desempeño en materia de sostenibilidad de una inversión</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Según </span>el informe <em>Desafíos de la inversión sostenible Dark Green</em>, <strong>casi el 20% de las empresas del Artículo 9 analizadas tienen “controversias con algún factor ASG</strong> [Ambientales, Sociales y de Gobernanza], residuales en el enfoque ambiental pero más relevantes en el social y de gobernanza”. De ahí que esas taras puedan <strong>“poner en duda la naturaleza sostenible”</strong> de los fondos <em>verde oscuro</em>, “sobre todo en lo relativo a su exposición a sectores controvertidos como el tabaco, el alcohol, el juego o el armamento, así como a la minería o el petróleo”, resaltan sus autores.</p><p><span class="highlight" style="--color:white;">A juicio de Cristina Martínez, es evidente que hay empresas que no deberían estar en esas carteras. “Algunas tienen un </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>score </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">[puntuación] alto </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>sólo porque han aprobado políticas de sostenibilidad</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, pero eso no quiere decir que hagan algo en ese ámbito”, advierte. El informe de la Pompeu Fabra también critica que </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>no se pueda verificar que el 100% de los activos financiados por los fondos estén alineados con objetivos de sostenibilidad</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Muchas veces, el ahorrador invierte a ciegas.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">O confundido. Otro informe, sobre </span><a href="https://www.spainsif.es/wp-content/uploads/2023/10/Estudio_de_Mercado_2023_Spainsif.pdf" target="_blank"><em>La inversión sostenible y responsable en España</em></a>, elaborado por Spainsif, una asociación integrada por las principales entidades financieras españolas, y patrocinado por DWS, el mayor gestor de fondos alemán, filial de Deutsche Bank, concluye que <strong>el inversor minorista no comprende “de manera suficiente” las cuestiones ASG</strong>. Esa es al menos la respuesta que da al menos un tercio de las 60 entidades encuestadas al respecto.</p><p>A la confusión contribuyen los métodos utilizados por los bancos y gestores para confeccionar esas carteras supuestamente <em>verdes</em>. Uno de ellos es el <em>best-in-class</em>, por el que <strong>se seleccionan las empresas que mejor rinden</strong> en términos ambientales, <strong>aunque pertenezcan a los sectores más contaminantes</strong>. Un sistema, advierte el informe de la Pompeu Fabra, que <strong>“arroja dudas sobre el verdadero carácter transformador de las carteras y sobre la calificación de algunos fondos como del Artículo 9”.</strong></p><p>También induce a engaño el uso que hacen las empresas de la <strong>“intensidad de carbono” </strong>como indicador de sus emisiones. Al medirlas no como un volumen bruto sino como las <strong>emisiones por cada euro</strong> que producen, las empresas pueden reducir el CO2 por cada tienda abierta o por cada coche fabricado, al mismo tiempo que aumentan el total de dióxido de carbono expulsado a la atmósfera si la producción crece.</p><p>Preguntado al respecto el BBVA, que aplica el “uso intensivo de CO2 medio” para confeccionar las carteras de inversión de sus fondos, asegura que se trata de <strong>un indicador “alineado con lo establecido en la normativa europea”.</strong> Una métrica relativa, añade, permite conocer las emisiones actuales y su evolución histórica, de forma individual y en comparación con las de su sector. Así, sostiene, el banco puede discernir qué empresas tienen un mejor comportamiento. Caixabank también defiende la validez de ese indicador relativo porque, dice, le permitir “discriminar entre aquellas empresas que están avanzando de manera satisfactoria respecto a las que van más rezagadas” . Además, no es el único indicador que emplea.</p><p>Una tercera vía de escape para los fondos es el hecho de que en muchos casos se limitan a <strong>replicar índices</strong> elaborados por agencias de calificación como <a href="https://www.msci.com/" target="_blank">MSCI</a>. Si la agencia de Morgan Stanley considera, por ejemplo, que TotalEnergies se ajusta al objetivo mínimo del Acuerdo de París –2ºC de calentamiento–, porque <strong>se ha comprometido</strong> a reducir las emisiones en sus plantas petrolíferas, la multinacional francesa aparecerá en los portfolios de todos los fondos que repliquen sus índices. Aunque, al mismo tiempo, TotalEnergies aumente su producción de hidrocarburos.</p><p>En sus fondos Triodos Bank no replica índices ajenos, asegura Cristina Martínez, y sólo vende los del Artículo 9, los que deberían ser sostenibles <em>pata negra</em>. Pero su cuota es pequeña, apenas 25 millones de euros en una plataforma que lanzó en España en 2021. Ya sea claro u oscuro, lo <em>verde</em> vende. Desde marzo de 2021, el crecimiento en España de los fondos sostenibles –tanto del Artículo 8 como del 9– ha sido espectacular: <strong>han pasado de representar el 9,8% del patrimonio total al 34,9% a finales de marzo de 2023</strong>, según el informe de la Pompeu Fabra. Se han <strong>más que triplicado en dos años</strong>. ¿Quiénes son sus principales clientes? El estudio de Spainsif dice que <strong>fondos de pensiones de empleo, organizaciones benéficas y religiosas, y fundaciones</strong>, además de ahorradores individuales. Todos ellos creen estar ayudando a detener el calentamiento global pero, en realidad, pueden resultar <strong>víctimas de una estrategia global de </strong><em><strong>greenwashing </strong></em><em>–</em>hay quien lo llama<strong> hipocresía verde</strong><em>–</em> de la que son cómplices las grandes empresas y el sector financiero.</p><p>---------------------------------------------------------</p><p>Este reportaje forma parte de una investigación coordinada por <a href="https://voxeurop.eu/es/" target="_blank">Voxeurop</a>, con el apoyo del programa de becas <a href="https://berthafoundation.org/bertha-challenge/" target="_blank">Bertha Challenge</a>, y <a href="https://eic.network/" target="_blank">European Investigative Collaborations</a> (EIC) </p><p>El análisis se basa en datos del <a href="https://www.lseg.com/en" target="_blank">London Stock Exchange Group</a> (LSEG)</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Jun 2024 19:37:30 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Begoña P. Ramírez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Santander, Caixabank y BBVA invierten 1.000 millones en las empresas más contaminantes del mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Periodismo investigación,European Investigative Collaborations (EIC),Cambio climático,Carbón,Petróleo,fondos de inversión,Caixabank,BBVA,Grupo Santander,Repsol,Aznalcóllar,Ence,Ferrari,Contaminación,Desarrollo sostenible]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La estafa europea de los fondos 'verdes': invierten 81.000 millones en los 200 mayores emisores de CO2]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/economia/estafa-europea-finanzas-verdes-fondos-sostenibles-invierten-81-000-millones-200-empresas-contaminantes-mundo_1_1821603.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4ff461b3-0a11-4b56-b7ed-a9fcd749fb41_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La estafa europea de los fondos 'verdes': invierten 81.000 millones en los 200 mayores emisores de CO2"></p><p>Ganar dinero mientras se ayuda a salvar el planeta. Eso es lo que prometen a los ahorradores los bancos que comercializan los llamados fondos de inversión <em>verdes</em> o ASG (criterios Ambientales, Sociales y de Gobernanza). Pero estos <strong>fondos supuestamente sostenibles siguen invirtiendo decenas de miles de millones de euros en los mayores emisores de CO</strong><strong>2</strong><strong> </strong>del mundo. Estas son las conclusiones de una investigación llevada a cabo por <a href="https://www.mediapart.fr/" target="_blank">Mediapart</a>, el medio <em>on line</em> europeo <a href="https://voxeurop.eu/es/" target="_blank">Voxeurop</a> y la red de investigación <a href="https://eic.network/" target="_blank">European Investigative Collaborations</a> (EIC), a la que pertenece <strong>infoLibre</strong>, basada en datos financieros del <a href="https://www.lseg.com/en" target="_blank" >London Stock Exchange Group</a> (LSEG), la Bolsa de Londres.</p><p>Este engaño perfectamente legal es posible gracias a <strong>la laxa normativa de la Unión Europea </strong>sobre financiación sostenible. Concebida en un principio para reorientar cientos de miles de millones de euros del ahorro europeo hacia la transición climática, en realidad<strong> fomenta el </strong><em><strong>greenwashing</strong></em><strong>, el ecopostureo, o las falsas promesas</strong>.</p><p>Son los bancos y los gestores de fondos quienes deciden dónde colocar el dinero que les confían sus clientes, tanto particulares como inversores institucionales, deseosos de hacer una inversión rentable.</p><p>EIC ha analizado las inversiones realizadas en el último trimestre de 2023 por <strong>4.342 fondos </strong><em><strong>verdes</strong></em><strong> comercializados en Europa en las 25 empresas cotizadas con mayores emisiones de CO</strong><strong>2</strong> de ocho sectores especialmente problemáticos: petróleo y gas, automoción, aeroespacial, carbón, acero y minerales, transporte marítimo, moda y agricultura.</p><p>Estos fondos, <strong>teóricamente ecológicos</strong>, han invertido sin embargo <strong>87.000 millones de dólares </strong>–81.000 millones de euros– en una muestra de <strong>200 empresas ultracontaminantes</strong>. Y al hacerlo han contribuido a la emisión de cantidades masivas de dióxido de carbono.</p><p>Es más, los fondos <em>verdes</em> han invertido <strong>33.000 millones de dólares en las 25 petroleras más perjudiciales</strong> para el clima –la francesa TotalEnergies, la italiana ENI, la angloholandesa Shell–, lo que hace a estos fondos supuestamente sostenibles corresponsables de la emisión de <strong>110 millones de toneladas de CO</strong><strong>2</strong><strong> al año</strong>, lo que equivale a <strong>una cuarta parte de las emisiones anuales de Francia</strong>.</p><p>También han financiado con <strong>20.000 millones de dólares</strong> a los mayores emisores de dióxido de carbono de <strong>la industria automovilística </strong>–Toyota, Stellantis, Mercedes Benz, General Motors–, <strong>14.000 millones en la industria de la moda,</strong> 9.000 millones en la industria aeroespacial e incluso <strong>623 millones de dólares en el sector del carbón</strong>, la fuente de energía menos respetuoso con el clima.</p><p><strong>TotalEnergies es el mayor beneficiario de este mecanismo de financiación</strong>, con 10.000 millones de dólares invertidos por fondos <em>verdes</em>. Al mismo tiempo, el campeón francés del petróleo y el gas está desarrollando nuevos yacimientos gigantescos que son totalmente incompatibles con el <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/acuerdo-paris-nadie-cumple-paises-ricos-habian-financiado-combustibles-fosiles_1_1576944.html" target="_blank" >Acuerdo de París,</a> un tratado internacional jurídicamente vinculante cuyo objetivo es limitar el calentamiento global a 1,5 grados.</p><p>En otras empresas las inversiones <em>verdes</em> alcanzan los <strong>5.000 millones de dólares en Stellantis</strong> –que controla Peugeot y Citroën–, <strong>3.000 millones de en Airbus</strong>, 2.000 millones en el fabricante de motores aeronáuticos Safran, 192 millones de euros en Dassault Aviation –fabricante de jets privados especialmente respetuosos con el aire acondicionado– y 611 millones en ArcelorMittal, la empresa que más CO2 emite en Francia.</p><p>Los fondos <em>verdes</em> también han inyectado <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>5.266 millones de dólares</strong></span><strong> en Inditex</strong>, el grupo de moda que emite más dióxido de carbono; <strong>641 millones en el grupo suizo Glencore</strong>, que es el primer productor mundial de carbón; <strong>2.800 millones en el gigante minero Rio Tinto</strong>, e incluso <strong>265 millones en la petrolera saudí Saudi Aramco</strong>, la mayor emisora de dióxido de carbono del mundo. </p><p>La mayoría de las grandes instituciones financieras están implicadas en este ecopostureo. Los tres mayores gestores de activos implicados son el estadounidense <strong>BlackRock</strong> –número uno mundial–, el alemán <strong>Deutsche Bank</strong> y el francés <strong>Crédit Agricole/Amundi</strong>, cada uno con más de 5.000 millones de dólares invertidos en algunas de las 200 empresas supercontaminantes. </p><p>Contactados los tres mayores inversores de la clasificación de EIC, han rechazado comentar estos datos. BlackRock responde que sus fondos <em>verdes</em> tienen una metodología “transparente” y “cumplen la normativa europea”. Amundi se limita a indicar que cumple “toda la normativa aplicable”. Pero detrás de ellos hay otros gestores internacionalmente reconocidos: Intensa Sanpaolo Eurizon Capital, Fidelity International, JP Morgan Asset Management, Northern Trust, Templeton y Allianz. <strong>Esta decena de gestores son responsables de más de una cuarta parte –23.000 millones de dólares– de las inversiones</strong> de los fondos <em>verdes</em> regulados por la UE <strong>en los 25 mayores emisores de gases</strong> de efecto invernadero de cada uno de los ocho sectores analizados. A su vez, esas 200 empresas son, de media, responsables del 77% de las emisiones de sus respectivos sectores.</p><p>A pesar de producir alrededor de 15.600 millones de toneladas de carbono al año entre 2017 y 2023 –cinco veces las emisiones de los 27 Estados miembros de la UE en 2022–, siguen atrayendo miles de millones de dólares en inversiones <em>verdes</em>. de activos.</p><p>Estas inversiones confirman el fracaso de <a href="https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/PDF/?uri=CELEX:32019R2088" target="_blank" >la normativa europea SFDR</a> –Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles–, que entró en vigor en 2021 como parte del <a href="https://www.infolibre.es/medioambiente/pacto-verde-europeo-plan-terminar-juega-futuro-elecciones_1_1796540.html" target="_blank" >Pacto Verde</a>, diseñado para <strong>hacer de</strong> <strong>la UE una zona climáticamente neutra en 2050.</strong></p><p>Inicialmente destinado a mejorar la transparencia para los inversores, el SFDR ha creado <em>de facto</em> <strong>dos etiquetas ASG</strong>. En los fondos del <strong>Artículo 8 o </strong><em><strong>verde claro</strong></em>, sólo algunos de sus activos se seleccionan en función de criterios sociales o medioambientales. Son la inmensa mayoría de los que se comercializan: representan <strong>el 98% de las inversiones </strong>realizadas en la muestra de 200 empresas con elevadas emisiones de CO2.</p><p>Los fondos del<strong> Artículo 9 o </strong><em><strong>verde oscuro</strong></em> se componen casi exclusivamente de inversiones sostenibles. Sin embargo, invirtieron <strong>2.000 millones de euros en el Top 200 de empresas más contaminantes</strong>.</p><p>La normativa es tan vaga que ha sido criticada por ONG, algunos reguladores nacionales e incluso parte del propio sector financiero. <strong>La Comisión Europea se ha negado a definir lo que constituye una inversión sostenible</strong>. Y no prohíbe formalmente ninguna inversión, ni siquiera en sectores ultraperjudiciales para el clima como el petróleo, el acero o el cemento. De hecho, la mayoría de los fondos <strong>se limitan a excluir el carbón, el tabaco y las armas “controvertidas”</strong>.</p><p>En un vitriólico texto publicado en 2023, la <strong>Autoridad de los Mercados Financieros</strong> (AMF), el regulador francés equivalente a la CNMV en España, afirmaba que <strong>“es vital, para reducir el </strong><em><strong>greenwashing</strong></em><strong>, que la Comisión Europea endurezca las normas”</strong>. “Abogamos por unas normas mínimas y por una regulación que defina claramente lo que constituye una inversión sostenible”, apunta Philippe Sourlas, secretario general adjunto responsable de la División de Gestión de Activos de la AMF. </p><p>Mientras tanto, <strong>reina la autorregulación</strong>. Los banqueros son libres de establecer su propia metodología, siempre que puedan justificarla. Como era de esperar, la mayoría no son muy ambiciosos. “La ecologización de las finanzas es extremadamente superficial, porque <strong>la prioridad tanto del sector como de los ahorradores es el rendimiento financiero</strong>. Los fondos verdaderamente ecológicos tendrían potencialmente un rendimiento inferior, por lo que serían poco comercializables”, explica Julien Lefournier, antiguo agente de bolsa<em> </em>y coautor del libro <em>L'illusion de la finance verte</em> (El espejismo de las finanzas verdes).</p><p>Los gestores de los fondos cuentan con múltiples trucos para limitar las restricciones ecológicas, cumpliendo al mismo tiempo las normas europeas. Las empresas se seleccionan en función de <strong>calificaciones ASG establecidas internamente o por agencias especializadas</strong>. Sin embargo, las emisiones sólo representan una pequeña parte de la tríada, por lo que <strong>es posible invertir en empresas que contaminan pero tienen buenas calificaciones sociales y de gobernanza.</strong></p><p>Además, la mayoría de las calificaciones sólo tienen en cuenta <strong>las emisiones directas de la empresa</strong>, no las de sus productos que fabrican –conocidas como emisiones de alcance 3–. Por ejemplo, <a href="https://www.msci.com/" target="_blank" >la agencia de calificación MSCI</a> considera que TotalEnergies se ajusta al objetivo mínimo del Acuerdo de París –2ºC de calentamiento–, porque no tiene en cuenta las emisiones procedentes de la combustión de petróleo y el gas producidos por la empresa francesa.</p><p>Otro problema es que las calificaciones no tienen en cuenta las emisiones brutas de CO2, sino<strong> la “intensidad de carbono”</strong>; es decir, las emisiones divididas por el volumen de negocio. Este indicador permite así no excluir a los mayores contaminadores y revisar a la baja los objetivos. Por ejemplo, <strong>si Airbus consume menos energía para fabricar cada avión, pero sigue fabricando más aviones</strong>, esto puede traducirse en un aumento de sus emisiones. Y el Acuerdo de París exige <strong>una reducción global </strong>de las emisiones, especialmente de los mayores contaminantes.</p><p>Para seleccionar las empresas de su cartera de inversiones, la mayoría de los fondos se limitan a <strong>excluir las “manzanas podridas” peor valoradas de cada sector,</strong> a menudo sólo <strong>entre el 10% y el 30%</strong> de las existentes. “Los índices ASG sólo parecen excluir del 2% al 3% del universo de inversión”, subraya Philippe Sourlas, de la AMF. En una recomendación actualizada en diciembre de 2023, la Autoridad de los Mercados Financieros considera que un fondo puede anunciar los beneficios medioambientales de sus inversiones si excluye al menos al 20% de las empresas. Lo que equivale a <strong>considerar arbitrariamente </strong><em><strong>verdes</strong></em><strong> al 80% de las empresas de cada sector</strong>, con el pretexto de que<strong> son las menos malas.</strong></p><p>La explotación con fines lucrativos de este sistema de regulación débil permite etiquetar como <em>verdes</em> estos flujos de inversión en empresas contaminantes a al menos <strong>738 instituciones financieras de todo el mundo</strong>, incluidas las radicadas en Francia, Alemania e Italia, así como en el Reino Unido, EE UU y Hong Kong. Muchos de estos fondos están registrados en paraísos fiscales como <strong>Luxemburgo e Irlanda, que albergan el 61% del mercado financiero </strong><em><strong>verde</strong></em><strong> de la UE,</strong> es decir, 53.000 millones de dólares.</p><p>En su defensa, los gestores de los fondos argumentan que se debe seguir apoyando a las empresas con mayores emisiones <strong>para ayudarles a financiar la transición hacia energías más limpias</strong>. “La transición energética sólo se producirá si cambian todos los actores económicos. Por tanto, Amundi tiene el deber de apoyar y fomentar la transformación de todas las empresas y sectores”, replica Amundi, la rama de gestión de activos de Crédit Agricole.</p><p>La idea de que los fondos pueden calificarse de ecológicos afirmando que están en transición puede ser errónea. La mayoría de ellos invierten en empresas emisoras de CO2  y <strong>no hay condiciones para la descarbonización hasta 2025</strong>. Entonces, las compañías deberán publicar sus planes de transición en virtud de la nueva <a href="https://eur-lex.europa.eu/legal-content/EN/TXT/?uri=CELEX:32022L2464" target="_blank" >Directiva sobre Divulgación de la Sostenibilidad Empresarial</a> (CSRD). De forma que, en la actualidad, la mayoría de los fondos etiquetados como “de transición” –todavía una proporción relativamente pequeña de las inversiones– poseen acciones genéricas en empresas emisoras de carbono, sin objetivos de descarbonización.</p><p>El último informe de la empresa francesa de inversión sostenible <strong>Carmignac</strong> muestra que su Cuota de Transición Climática de la Cartera incluye a tres grandes emisores de carbono. Se trata de Total Energies –una de las petroleras vinculadas al 80% de las emisiones mundiales de dióxido de carbono–, <strong>Glencore</strong> –la mayor empresa minera de carbón del mundo– y la alemana <strong>RWE </strong>–el mayor proveedor de energía de carbón de Europa y número uno en emisiones de CO2–. Pero <strong>a los inversores no se les informa de los planes de reducción de CO</strong><strong>2</strong> de estas empresas ni de sus progresos, porque sus acciones pertenecen a la parte no<em> verde</em> del fondo, <strong>que no tiene que cumplir la obligación de </strong>“<strong>no perjudicar</strong>”<strong>del SFDR</strong>.</p><p>“Yo no excluiría de los fondos<em> verdes</em> a los grandes contaminadores, a los que, a través de esas inversiones, se debería animar a reducir sus emisiones”, señaló a Voxeurop Richard Heede, cofundador y director del <a href="https://climateaccountability.org/" target="_blank" >Climate Accountability Institute</a>. <strong>“Pero</strong> <strong>las inversiones que no obligan a las empresas a cumplir sus compromisos climáticos no son útiles”.</strong></p><p>Sólo una minoría de estas empresas ha visto validados sus planes de reducción de CO2 por <a href="https://sciencebasedtargets.org/" target="_blank">la Iniciativa de Objetivos Basados en la Ciencia</a> (SBTI), una colaboración entre el Proyecto de Divulgación del Carbono (CDP), el Pacto Mundial de las Naciones Unidas, el Instituto de Recursos Mundiales y el Fondo Mundial para la Naturaleza que reúne a más de un millar de empresas para establecer un objetivo climático basado en la ciencia. </p><p>Las empresas pioneras en este ámbito tienen dificultades para cumplir sus promesas. “Si nos fijamos sólo en las emisiones, <strong>casi todas las empresas que calificamos no cumplen los objetivos establecidos en el Acuerdo de París</strong>. Las mejores están ligeramente por debajo de los dos grados”, advierte Axel Pierron, director asociado de la agencia de calificación <a href="https://www.sustainalytics.com/" target="_blank" >Morningstar Sustainanalytics.</a></p><p>A pesar de estas normas mínimas, a partir de finales de 2022 la mayoría de los gestores decidieron <strong>rebajar la categoría de sus fondos más ambiciosos del Artículo 9 al Artículo 8</strong> para evitar mayores costes de compliance y tener más margen para apoyar a los grandes emisores de dióxido de carbono.</p><p>El problema es que estos fondos <em>verde claro</em>, sujetos a requisitos minímos, <strong>suelen venderse con nombres demasiado </strong><em><strong>verdes</strong></em>, que contienen las expresiones “ASG”, “convicción”, “bajas emisiones de carbono” o “alineados con el Acuerdo de París”, que se utilizan para atraer a los ahorradores pese que sólo una parte del dinero financia actividades beneficiosas para el medio ambiente y la sociedad, reservando el resto para los grandes emisores de CO2. La investigación de EIC revela que <strong>el 20%</strong> de estos fondos llevan nombres <em>verdes</em>; hasta el 54% en el caso de los fondos del artículo 9. “Los consumidores no tienen ninguna posibilidad de orientarse en este laberinto”, lamenta el ex agente de bolsa Julien Lefournier.</p><p>La <a href="https://www.esma.europa.eu/" target="_blank" >Autoridad Europea de Valores y Mercados</a> (ESMA por sus siglas en inglés) abordó el problema publicando unas recomendaciones el pasado 14 de mayo. En ellas se estipula que, a partir de mediados de 2025, los fondos que proclamen el impacto medioambiental en su nombre tendrán que hacer <strong>un 80% de inversiones sostenibles y dejar de invertir en empresas demasiado vinculadas a los hidrocarburos</strong> –petróleo, gas, combustibles fósiles–.</p><p>El problema es que <strong>estas normas son voluntarias</strong>: cada país europeo decidirá este otoño si las aplica o no. Como muestra del alcance del ecopostureo, un reciente estudio de Morningstar destaca que <strong>dos tercios de los fondos </strong><em><strong>verdes</strong></em><strong> se verían obligados a cambiar de nombre o a vender activos </strong>demasiado contaminantes por valor de 40.000 millones de dólares si las normas de la ESMA se aplicaran en todos los países. Hasta ahora, <strong>sólo 45 fondos están alineados con el Acuerdo de París</strong>, lo que equivale a un pobre 0,5% de las inversiones.</p><p>Para Lara Cuvelier, de la ONG <a href="https://reclaimfinance.org/site/en/home/" target="_blank" >Reclaim Finance</a>, Bruselas debe ir más allá y endurecer la normativa. “Hay que garantizar a los inversores que los fondos que proclaman un beneficio medioambiental no pueden hacer inversiones que socaven los objetivos climáticos de la Unión Europea”, sostiene.</p><p>Todo dependerá de la valentía política de <a href="https://www.infolibre.es/union-europea/von-der-leyen-no-le-dan-numeros-nuevo-europarlamento_1_1818316.html" target="_blank" >la nueva Comisión Europea</a>, que se constituirá el mes que viene. Pero dada la correlación de fuerzas en las últimas elecciones europeas, marcadas por <strong>el ascenso de la extrema derecha</strong> <strong>y la caída del número de eurodiputados ecologistas</strong>, la batalla por unas finanzas más verdes queda lejos de estar ganada.</p><p>------------------------------------------------------------</p><p>Este reportaje forma parte de una investigación coordinada por <a href="https://voxeurop.eu/es/" target="_blank" >Voxeurop</a>, con el apoyo del programa de becas <a href="https://berthafoundation.org/bertha-challenge/" target="_blank" >Bertha Challenge</a>,  y <a href="https://eic.network/" target="_blank" >European Investigative Collaborations</a> (EIC) </p><p>Stefano Valentino es Bertha Challenge Fellow 2024</p><p>El análisis se basa en datos del <a href="https://www.lseg.com/en" target="_blank" >London Stock Exchange Group</a> (LSEG)</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Jun 2024 06:03:21 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Yann Philippin (Mediapart) / Stefano Valentino, Giorgio Michalopoulos (Voxeurop)]]></author>
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