Libros

El mundo editorial, a la sombra de Grey

Quizá no lo sepáis, pero el pasado día 18, Christian Grey Trevelyan celebró su cumpleaños. A modo de regalo, la editorial Vintage lanzó en Gran Bretaña y Estados Unidos Grey, que en pocas horas se convirtió en un superventas trasatlántico.

Tal vez no lo tengáis anotado, pero el 10 de septiembre será Anastasia Steele quien sople las velas, y las editoriales de algunos países la homenajearán con la puesta en librerías de la obra en la que Christian cuenta su versión de los hechos narrados en Cincuenta sombras de Grey.

Entre uno y otro aniversario, pensando sólo en que el verano es propicio a la lectura, ha situado Grijalbo el lanzamiento de la edición en castellano de la novela, que los lectores de España e Hispano América podrán adquirir a partir del próximo jueves, día 16.

Y si las lectoras de aquí se comportan como británicas y estadounidenses, las ventas irán bien.

Y si las ventas van bien, el sector lo agradecerá.

El derrumbamiento

Hace unos días, la Federación de Gremios de Editores de España presentó el informe del mercado del libro en el 2014; el sector facturó 2.195 millones de euros, 0,6% más que en 2013, un ligerísimo repunte que hay que atribuir al libro de texto (+ 3,1%), al infantil (+ 3%), al práctico (+ 3,2%) y al científico y técnico (+ 16,8%).

La situación, no obstante, sigue siendo mala: ha aumentado levemente el número de títulos publicados (+ 2,7%), pero ha descendido el de ejemplares (-14,8%) y el de tirada (- 17%). Un comportamiento moroso al que ha contribuido poderosamente los sectores de novela romántica y novela erótica, que en ejercicios anteriores habían tenido un rendimiento excelente y que en 2014 retrocedieron en los tres parámetros citados, con descensos de 0,7 % y 56,2 % (títulos), 5,6 % y 81,5 % (ejemplares) y 4,9 % y 57,8 % (tirada) respectivamente.

Ana Liarás, directora literaria de Grijalbo, el sello que tanto debe a E.L. James y a su pareja protagonista, tiene una explicación. "Publicamos los tres libros en junio y julio de 2012 y el primero, Cincuenta sombras de Grey, fue el más leído de 2012 y volvió a serlo de 2013", recuerda, y no dice que los otros dos generaron cifras de negocio también espectaculares. "En 2014 ya no estuvo liderando las ventas en trade [tapa dura], sino en bolsillo"trade. Eso explica el bajón.

Eso, y que en 2013 hubo una saturación "que llegó más rápidamente que la que se produce con cualquier otro fenómeno, más rápido que la novela negra escandinava". Porque en cuanto el mundo del libro se percató de lo que estaba ocurriendo, "todas las editoriales se lanzaron a publicar romance erótico que antes no estaba en sus programaciones, se crearon colecciones..."

Entre las beneficiadas, la española Megan Maxwell, autora de obras chick lit (literatura de chicas), comedia romántica, medieval... y erótica. "Estoy donde estoy por el boom de Grey, lo mío es la comedia romántica. Fue Planeta la que me propuso hacer novela erótica. Dije que no, pero lo pensé, probé y ya he escrito cuatro", declaró satisfecha.

Cierto que no todos los procesos de imitación funcionan bien, pero la tentación es irresistible. "Nosotros mismos —reconoce Liarás—, que después de Grey durante seis meses prácticamente no volvimos a publicar a ninguna autora en esa línea, luego publicamos casi cada mes una novela nueva de romance erótico. Y al igual que nosotros, que éramos por así decirlo los gestores del fenómeno, todo el mundo intentó subirse al carro de una tendencia... que es lo que hacemos nosotros cuando la tendencia la genera otro."

Lectoras de las que ya no quedan

Los estudios que dibujan el perfil de los letraheridos de nuestro país convienen desde hace algún tiempo en que el lector español tipo es, en realidad, lectora: mujer con estudios universitarios, joven, residente en una ciudad, que lee sobre todo novela, en castellano y para divertirse. Si de libros en papel hablamos, ellas representan el 67%; ellos, el 59%. Cosa distinta es el panorama digital: 65,6% de hombres, 50,4% de mujeres.

Los datos sufren una profunda alteración si nos centramos en los géneros que hoy nos ocupan, y no sólo en España.

En 2014, Romance Writers of America, asociación que reúne a los escritores de romántica estadounidenses, encargó un trabajo para conocer mejor a su público: el 84% eran mujeres, y la mayoría de los compradores tienen entre 30 y 54 años, y unos ingresos medios de 55.000 dólares anuales.

Aquí va otro ejemplo, por lo que pueda servir. Hace un año, el periódico argentino Ámbito Financiero publicó que la novela romántica representa cerca de un cuarto del volumen de facturación de las grandes casas editoriales que operan en Argentina.

Lo peculiar de las lectoras fieles a estos géneros es que consumen más libros que ninguna otra usuaria de ningún otro género literario. Y eso explica lo que le ha ocurrido al Scribd, que se ha visto obligado a limitar su servicio en esos géneros. limitar su servicio en esos géneros

Lo explicamos. Scribd funciona con los libros de la misma manera que Spotify lo hace con la música y Netflix con las películas: el suscriptor paga un abono mensual de 8,99 dólares (poco más de 8 euros) que le permite acceder a una cantidad ilimitada de obras… pero subestimaron la capacidad lectora de las aficionadas a los libros que nos ocupan, así que repensarán el mecanismo porque así no les resulta rentable.

Por cierto, que en Alemania acaban de extender al mundo digital de una legislación vigente desde 2002, que prohíbe vender a los niños todo tipo de publicaciones destinadas a adultos.

Resultado: la Asociación Alemana de Editores y Libreros ha decretado que los e-books destinados a audiencias adultas (novela romántica, erótica y todos aquellos cuyos metadatos los identifican como no adecuados para menores) han de ser vendidos pasadas las 10 de la noche y hasta las 6 de la mañana.

De vuelta a casa, Ana Liarás destaca una curiosidad: a diferencia de lo que ocurre con otros tipos de novela, que los lectores siguen disfrutando sobre todo en papel, en el romance erótico "casi se equiparan las ventas, en los libros que funcionan, del libro papel y el libro digital".

Una explicación posible es que el e-book permite leer en cualquier sitio sin que quienes te rodean sepan el qué, ventaja nada desdeñable si tenemos en cuenta que muchas (aunque cada vez menos) lectoras sienten cierto pudor.

Pero la razón más evidente, máxime teniendo en cuenta la avidez de estas lectoras, es que el formato digital abarata el producto al menos un 30%". Esa voracidad también es el motivo por el que "la piratería se da mucho en este género".

Lecturas y más…

Todo lo que sucede con estos géneros literarios (permítanme el calificativo, incluso si algunos dudan de que haya en ellos ni un ápice de literatura) adquiere extrañas dimensiones. Y no, no hablamos de las ventas.

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En nuestro país, Cincuenta sombras… cambió la vida sexual de las españolas. Al menos es lo que dedujimos de un estudio realizado al cumplirse un año de la edición de la trilogía. TNS certificó que gracias a esta lectura, el 60% de las encuestadas aprendió cosas de sexo que no sabía; el 35% admitió que había habido un antes y un después en su vida sexual y se había vuelto más exigente; el 33% reconoció que había aumentado la frecuencia de los intercambios; el 44% confesó que se había lanzado a intentar nuevas posturas; y el 29% admitió que empezó a utilizar juguetes sexuales.

Más allá de lo que cada uno piense de Grey y sus imitadores, hay que admitir que su irrupción ha cambiado el mundo editorial para siempre. "Ha ampliado el nicho. Antes había lectoras de novela romántica pura y dura, que podía ser más rosa o un poquito más light, un nicho bastante importante, estable; y luego teníamos el nicho de novela erótica que era más chiquitito. La fusión que ha hecho James de los dos géneros, creando un subgénero nuevo, el romance erótico, ha beneficiado ambos nichos: captas a las lectoras de novela romántica, captas a las lectoras y los lectores de novela erótica, y además por la dimensión del fenómeno llegas al mainstream, al público que no es de género."

Eso, mientras la lectora habitual de este género tradicionalmente denostado se reivindica, y se siente admitida en las librerías, donde tiene ahora un espacio del que antes no disponía.

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