Televisión

¿Quién teme al Netflix feroz?

Rodaje de 'Sense 8', producción propia de Netflix.

Se ha anunciado en prensa, en vallas publicitarias, en Twitter. Los rumores llegaron en primavera y se confirmaron en junio. Netflix, la plataforma de televisión en Internet más conocida del mundo y líder en Estados Unidos llega a España este martes. Antes de conocerse el catálogo de la compañía, su cuenta de Twitter sumaba ya 20.400 seguidores. Con estas expectaticas, se podría esperar que los competidores de la recién llegada estuvieran temblando. Pero no. O, al menos, eso aseguran. Yomvi, Wuaki y Filmin, las principales plataformas de cine y series online existentes en España, aseguran que la llegada de Netflix a ordenadores, dispositivos móviles y televisiones inteligentes "abrirá el mercado" y que "va a poner de moda" la televisión online. Pero todos, de paso, aprovechan para poner de relieve las carencias de la cuarta en discordia. 

Pero empecemos por las palabras amables. "Desde luego, es un jugador internacional muy importante en una categoría donde son líderes", alaba Pablo Romero, director de contenidos de Yomvi, la plataforma por Internet de Canal+ y Movistar. La llegada del gigante estadounidense, considera, da publicidad a todo el sector y hace que el usuario potencial se plantee pagar por películas y series en Internet. De la misma opinión es Josep Monleón, responsable en España de Wuaki, la más consolidada en el pago por visionado en el país y propiedad de la japonesa Rakuten: "Netflix va a generar un hábito de consumo digital importante. Eso nos beneficia". En lo mismo incide Juan Carlos Tous, de Filmin, la web local especializada en cine español e independiente, que casi se frota las manos: "Se van a gastar mucho dinero en publicidad, son grandes y tienen un músculo financiero potente. Nosotros no lo hemos podido hacer porque somos un mercado pequeñito. Ahora la gente va a conocer que hay otra oferta más allá de la televisión convencional".

Y, con un poco de suerte, preferirán su plataforma a Netflix. Insisten en que sus ofertas son lo suficientemente dispares como para no robarse clientes, sino ayudar a captar nuevos. Pero son dispares también sus precios y modalidades. Netflix lo pone fácil: un solo catálogo accesible para todos sus socios, que va desde los 7,99 euros y los 11,99 euros al mes dependiendo de la calidad elegida y de los distintos dispositivos que quieran conectarse simultáneamente. Wuaki ofrece un abono mensual por 6,99 euros, o alquilar películas por entre 2 y 12 euros. Filmin tiene el mismo modelo: 8 euros al mes, o películas por entre 1 y 4 euros. Yomvi, la plataforma con una oferta más parecida a Netflix, tiene una endiablada modalidad de pago: en primer lugar, su acuerdo con Movistar obliga a ser cliente de la telefónica. Además, habrá que pagar 20 euros al mes por el plan básico, más un plus de 5 euros si se quiere el paquete de series y 9 si se quiere acceder al de cine. 

Aquí llega el primer interrogante: ¿por qué pagar más de 25 euros por ver series, si con Netflix puedo hacerlo por 8 euros? Porque es probable (así lo admite la cadena y aseguran sus competidores) que el catálogo de la compañía en España sea bastante más breve que el estadounidense. Esto se debe, principalmente, a que las otras plataformas han comprado parte de las series que ofrece Netflix en otros países. Mad Men, en España, está repartida entre Yomvi y Wuaki, por ejemplo. Y las nuevas temporadas de las dos producciones propias de la compañía estadounidense que le han valido más público y premios, House of Cards y Orange is the New Black, están en manos de Canal+ series (Yomvi) hasta que expire la licencia. ¿Cuándo? Silencio por parte de las compañías.

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Romero, responsable de la plataforma de Movistar, culpa de esta debilidad a la tardanza de Netflix. "Nos ha dado tiempo a reaccionar y aprender", dice, presumiendo de su millón de usuarios activos y sus tres millones de descargas semanales. Monleón, de Wuaki, recuerda que tampoco tendrán en su catálogo clásicos como Los Soprano o The Wire, que sí ofrecen ellos, o las películas de estreno, que en Wuaki rondan un alquiler de 11 euros (con 1,6 millones de usuarios en España). Filmin hace hincapié en que, de entrada, no tienen contactos con productoras españolas y, por lo tanto, la nueva plataforma tendrá abandonado el cine patrio. Aunque su responsable, Tous, rompe una lanza a favor del timing de la compañía: "Llegan en un buen momento. Hay más alegría financiera a nivel doméstico, y el mercado de la smart tv [la que permite la conexión a Internet] está creciendo".

Así que Netflix se promociona, por ahora (y muy intensamente en las redes sociales), con las producciones propias que no había comprado Canal+: Sense8 (de los hermanos Wachowski), Narcos (su primera obra para el mercado hispano), Bloodline, Daredevil... y, presumiblemente, Black Mirror, último fichaje de la plataforma. El catálogo estadounidense, el más conocido, cuenta con 10.000 títulos, mientras que el de Francia suma algo más de 1.200, algo que da una idea de lo que ocurrirá en España en los primeros años. El plan de Netflix no se caracteriza por un lanzamiento potente. "Lo que haremos es intentar conocer mejor los gustos del público español y en función de eso, ir añadiendo contenido", decía uno de sus portavoces en una entrevista en El País

Así que Yomvi, Filmin o Wuaki no tienen de qué preocuparse... por el momento. Quizás la oferta sencilla (una tarifa plana al mes, y punto) y las series de vanguardia no basten para convencer a los consumidores. "Hay espacio para todos", dice la competencia, cruzando los dedos. Pero Netflix ha conseguido convertirse en un fenómeno con una comunidad de potenciales usuarios antes incluso de comenzar a funcionar. Y no hay que despreciar su capacidad de negociación con productores y distribuidores para obtener en un futuro los títulos más jugosos. Al fin y al cabo, alguien ha mencionado algo más arriba su "músculo financiero". 

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