Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es



A LA CARGA

Intelectuales y frívolos

Publicada 12/06/2013 a las 06:00 Actualizada 11/06/2013 a las 22:04    
EL AUTOR
Relacionados
¿Quiénes son hoy los intelectuales? Una definición operativa podría ser esta: todos aquellos que participan en el debate público aportando ideas y argumentos, y que no son ni políticos ni periodistas. Por una deformación muy carpetovetónica, en nuestro país el intelectual por excelencia es el escritor y el ensayista. Los escritores son omnipresentes en la prensa y las revistas, pero ocupan ese espacio no sólo para tratar cuestiones literarias, sino sobre todo para opinar sin recato sobre política y economía, muchas veces con un conocimiento superficial de la materia.

En el mundo anglosajón ocurre con menor frecuencia y, cuando sucede, se producen fuertes reacciones. Hace unos días, sin ir más lejos, el famoso crítico Terry Eagleton arremetió furiosamente contra dos reputados escritores, Paul Auster y J. M. Coetzee, que han publicado un epistolario en el que intercambian opiniones e impresiones sobre los asuntos más variados. La reseña de Eagleton comienza así: “Es una ilusión romántica suponer que los escritores tienen algo interesante que decir sobre el racismo, las armas nucleares o la crisis económica por el simple hecho de ser escritores”. El año pasado publiqué en el diario El País un artículo en la misma línea y algunos de los escritores a los que mencionaba, así como algunas otras almas sensibles, se irritaron sobremanera.

Los intelectuales no deben dejar de hablar de la situación gravísima que atraviesa el país. Lo malo es que lo hagan con tanta frivolidad. La mayor parte de ellos hace una lectura en clave nacional, como si la crisis fuera ante todo una crisis “española” que se explica por los males crónicos de la patria. Así, en la base de las dificultades económicas que padecemos se encontraría una crisis política más profunda. Quizá el autor que más lejos ha llegado en esta interpretación sea Antonio Muñoz Molina, quien en su libro Todo lo que era sólido atribuye la crisis a la erosión del principio de legalidad durante el periodo democrático, al auge de nacionalismos y particularismos y a la zafiedad de nuestros políticos, que en general le parecen unos horteras. Inmediatamente sale Fernando Savater al quite y, glosando las ideas de Muñoz Molina, pontifica en estos términos: “La crisis de nuestro país –económica, social, política– tiene varias causas fatalmente concomitantes, internas y externas, pero la fragmentación nacionalista de la soberanía y por tanto de la responsabilidad de defender al unísono derechos y obligaciones ocupa el centro de todas ellas” (véase el artículo aquí).

Yo me quedo pasmado con este tipo de afirmaciones. ¿Cómo sabe Savater que la causa “central” de la crisis es la “fragmentación de la soberanía”? ¿Qué análisis ha llevado a cabo para llegar a esta fantástica conclusión? Si por lo menos se refiriese a la “fragmentación de la soberanía” de la unión monetaria europea, que nos deja sin política monetaria propia y estrecha mucho el margen de maniobra fiscal de los gobiernos, la idea podría tener sentido, pero no, se está refiriendo al Estado autonómico. Lo más extraño es que quienes participan de este punto de vista no sean capaces de darse cuenta de que en otros muchos países, con condiciones internas distintas a las nuestras, la crisis golpea con parecida virulencia.

Todo esto produce un poco de vergüenza ajena. Refleja el bajo nivel cultural de nuestros intelectuales, que sabrán escribir muy bien, pero que en materia política y económica no hacen sino patinar. Siguen actuando como si estuvieran en un casino decimonónico, cuando hay gente joven mucho mejor preparada y con ideas más interesantes que no encuentran hueco para expresar sus ideas y propuestas porque todo el espacio está siempre ocupado por las opiniones de los mismos. Yo no sé si tiene sentido hablar de la “casta política”, pero me temo que la “casta intelectual” existe, y se mantiene gracias a un pacto de no agresión entre sus miembros, los cuales operan con total impunidad, sin que sus carreras se resientan por la baja calidad de sus intervenciones públicas.

En esta ocasión, los escritores no están solos. En la defensa de la tesis de las causas políticas de la crisis les acompañan juristas, economistas y politólogos varios. Si los escritores piensan que el origen de todos los males procede de factores culturales e ideológicos, los segundos creen que el problema reside en las reglas de juego. Si estamos en crisis es porque las reglas del sistema han favorecido la creación de unas “élites extractivas” que, en lugar de actuar persiguiendo el bien común, utilizan la política para sus intereses personales y corporativos. El principal defensor de esta idea es César Molinas, quien propone salir de la crisis cambiando el sistema electoral proporcional por uno mayoritario (ver aquí). Vuelve la sensación de sonrojo. Molinas ha hecho un refrito indigesto del ya célebre libro de Daron Acemoglu y James Robinson, Por qué fracasan los países En el libro original, el concepto de “élite extractiva” se utiliza sobre todo para explicar lo que sucede en regímenes autoritarios. Su aplicación a España sólo puede ser metafórica. De hecho, el domingo 2 de junio la revista dominical de El País publicaba una entrevista a uno de los autores, Robinson, y el entrevistador tuvo la ocurrencia de preguntarle por la tesis de Molinas. Robinson, por supuesto, se quedó desconcertado, insistiendo en que tal concepto no tiene sentido en el contexto de democracias desarrolladas como la española. Son legión los articulistas que han seguido la extemporánea interpretación de Molinas y hablan sin ton ni son de “élites extractivas”. Todo el debate tiene un aire chusco y provinciano.

Pero lo peor son las soluciones que se proponen. Molinas y quienes le siguen la corriente piensan seriamente que un sistema electoral mayoritario podría arreglar nuestros problemas. ¡Madre del Amor Hermoso! En un alarde de incoherencia supina, Molinas, en una entrevista, decía que lo que no le gustaba de nuestro sistema proporcional era que había “consagrado el bipartidismo”, para a continuación apoyar un sistema mayoritario que, si algo sabemos que genera, es todavía más bipartidismo.

Nada de esto tiene sentido. Como en el caso de los escritores, se trata de una explicación localista de la crisis, que pasa por alto su dimensión internacional y que se centra en factores que poco tienen que ver con lo que está sucediendo. Burbuja inmobiliaria ha habido en varios países, unos con sistemas mayoritarios (EEUU, Gran Bretaña), otros proporcionales con listas cerradas (España) y otros proporcionales con listas abiertas (Irlanda). A estas alturas, cualquiera que haya leído algo sobre la crisis sabe que el problema de fondo tiene que ver con la desregulación financiera, con el crédito fácil y el exceso de endeudamiento, así como con las complicaciones específicas que se derivan de las deficiencias en el diseño institucional del euro.

Que en España el debate sobre la crisis esté en manos de este tipo de escritores y economistas dice mucho sobre la frivolidad, osadía e impunidad que imperan en nuestra esfera pública. Si algo me ha convencido del libro de Muñoz Molina es esta frase: “Leyendo el New Yorker o el New York Times descubrí una escritura en la que la precisión expresiva era el equivalente del respeto estricto por los hechos, de la necesidad de comprobar al máximo la veracidad de cada cosa que se decía”. Podían empezar aplicándose el cuento él y demás frivolopensadores.


13 Comentarios
  • 13 paco arbillaga 23/06/13 06:52

    Opino que el periodista Paco Marhuenda puede ser un modelo de frívolo, y no sé si de intelectual, vistas sus intervenciones en muchos medios de confusión más que de difusión. Me sorprende que sus compañeros periodistas no denuncien la manera de desinformar, tergiversar y mentir que tiene ese personaje que asoma a tantos medios a soltar su manipulación. Osasuna!

    Responder

    Denunciar comentario

  • 12 jesusfederico 21/06/13 07:22

    Lo que más me gusta del artículo es que hay personas jóvenes que pueden opinar, no se si con más pero al menos con igual capacidad analitica que alguno de los intelectuales que escriben en los periodicos. Que cada cual opine lo que quiera. El problema es que cuando escritores de la fama de Muñoz Molina o Vargas LLosa escriben sobre política los lectores les dan un plus de credibilidad que no deben de tener. Ambos dos pueden sr buenos escritores pero se puede convenir que sus análisis políticos son peores que los que hace el profesor de filosofia de bachillerato de mi hija, y al que seguro que no le dejarian escribir en los grandes periodicos.

    Responder

    Denunciar comentario

  • 11 Ridder 13/06/13 16:52

    Pues a mi me parece que todo lo que dice este señor se le puede aplicar a su propio artículo. Yo creo que confunde el nivel técnico, o sea, el de los "expertos", y el nivel politico, el de la decision sobre valores, medios y posibilidades. Echen un vistazo a nuestros señores diputados y se daran cuenta de que asi lo que se dice "expertos", no lo son en nada. Lo que se les supone es capacidad de discernimiento y valoracion para saber lo que es importante. Y en eso, los intelectuales (sea lo que sea semejante colectivo) pueden tener tanto o mas nivel. Es mas, deben tener mas nivel y proponer analisis, ideas y principios de los que los politicos profesionales puedan inspirarse. Todo suena demasiado frivolo en este artículo: los intelectuales en España son los escritores (?), la nuestra es una democracia desarrollada (!) en la que no puede haber una clase extractiva (ja! imagino el desconcierto de Robinson pensando "con estos mafiosos me la estoy jugando"), la explicacion de la crisis...

    Responder

    Denunciar comentario

  • 10 Victor Abellon 13/06/13 08:22

    En mi opinión, el artículo adolece de lo que critica: ese matonismo ibérico denunciado. No obstante comprendo el argumento. Disiento de la afirmación de que "el debate sobre la crisis esté en manos de este tipo de escritores y economistas dice mucho sobre la frivolidad, osadía e impunidad que imperan en nuestra esfera pública". La situación es mucho peor. Por cierto, ¿a qué economistas se refiere usted?. Comparto su argumento, pero no su desarrollo: l artículo me parece francamente flojo y un pelín infamante. Y desde luego su diagnostico de la crisis, aun siendo correcta, es muy insuficente y la forma en que se enuncia es desde luego bastante frívola.

    Responder

    Denunciar comentario

  • 9 Trueta 12/06/13 22:45

    rubica dijo..
    Desacreditar a las personas en lugar de a sus ideas tiene un nombre, que no voy a escribir. No creo que esta gente defienda en absoluto la España grande y libre; no tienen ese pasado. Todo esto parece una operación de intoxicación. Habría que analizar lo que dicen y reponder a sus ideas y yo si le he leído artículos a favor de la igualdad.

    Responder

    Denunciar comentario

  • 8 rubica 12/06/13 22:29

    Trueta dijo..
    No creo que se pueda llamar cambio a las ideas de una, grande y libre, que defienden estos intelectuales nacialistas baratos. La palabra más adecuada es regresión. Todos ellos están bien amamantados desde los poderes centralistas, a los que sirven. No les he leído nada en los úlimos años en favor de la democracia, la igualdad, las necesidades de los más débiles, etc. Incluso uno de ellos escribió, tras el atentado del 11M, uno de los artículos más abyectos, jamás escritos.

    Responder

    Denunciar comentario

  • 7 rubica 12/06/13 22:24

    Excelente artículo que ya no le dejan escribir en El País. Los escritores, en este país, siempre ha estado sobrevalorados y la mayoría de los actuales populares, son como el señor Rajoy, personajes inmóviles de casino de pueblo, con ideas retrógradas y el estómago agradecido por las fuerzas dominantes (conservadoras).

    Responder

    Denunciar comentario

  • 6 Trueta 12/06/13 20:48

    Bastante en desacuerdo. Sobre la calidad de nuestra democracia y la bondad de un sistema electoral u otro, cualquier ciudadano tiene derecho a opinar, no sólo los especialistas. Llamarnos democracia consolidada a los españoles cuando existe una desconexión brutal entre los representantes y representados no es totalmente cierto. Que la solución al problema sea una democracia de elección por distritos unipersonales o listas abiertas es discutible, pero que actualmente hay una élite extractiva, como si fuéramos una autocracia aunque seamos una democracia es un hecho. Estamos en una crisis mundial pero tenemos nuestros propios problemas (burbuja, paro mayor que otros países con la misma situación económica y demás. Creo que este artículo intenta ridiculizar una postura de cambio por elevación al absurdo. También hay problemas mundiales como la progresiva pérdida de poder de todos los estamentos salvo los financieros, que se mezcla con nuestro problema, pero tenemos perfiles propios.

    Responder

    Denunciar comentario

  • 5 jjosse 12/06/13 17:59

    Completamente de acuerdo con el articulista. 

    Responder

    Denunciar comentario

  • 4 Marisa Verduzco 12/06/13 17:48

    Tiene mucha razón, muchos escritores se sienten con autoridad para opinar de todo. Sin embargo, creo que los ejemplos de Paul ASter y Coetzee, sobre el tema del racismo no son buenos para argumentar. Justamente, esos escritores conocen el tema muy bien, no sólo desde la literatura.  Sobre Savater, coincido totalmente.

    Responder

    Denunciar comentario

  • 3 malocchio 12/06/13 13:06

    Estoy de acuerdo con usted en la parte de los escritores,pero tanta arrogancia por su parte  no revela sino un pensamiento  endeble, muy típico de científicos sociales que tratan de morder más de lo que pueden masticar... Desde luego,cuando quiera leer a analistas independientes miraré para otro lado a partir de ahora...   Afirmar que España, un país donde no existe ni separación de poderes ni principio de representación real, es una "democracia consolidada" clama al cielo... Asumo que usted pertenece a la corriente materialista de la democracia, esa que tan "buenos" resultados está dando en esta europa al borde del alzamiento popular...   He leído su artículo y no he podido evitar  pensar  en que su tesis se la podía haber aplicado a usted mismo...

    Responder

    Denunciar comentario

  • 2 cecil 12/06/13 11:56

    Es una verdad como un templo lo que dices, amigo Ignacio. Hay demasiada superficialidad en algunos comentaristas políticos, del mismo modo que la mentira, producida por el sesgo ideológico, es abundante en bastantes políticos, preocupados por hacernos llegar solo la parte de un mensaje que les favorece, tomándonos como tontos. Lo importante es que sigamos dando nuestra opinión lo más fundamentada posible.

    Responder

    Denunciar comentario

  • 1 pedroh 12/06/13 10:32

    Amén con mayúsculas.  Ignacio S. Cuenca siempre acierta

    Responder

    Denunciar comentario

Lo más...
 
Opinión
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.
facebookLibre