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El PP no es nazi


Publicada 17/01/2014 a las 06:00 Actualizada 17/01/2014 a las 10:52    
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EL AUTOR
Cospedal tachó de "nazismo puro" los escraches  INFOLIBRE

Cospedal tachó de "nazismo puro" los escraches INFOLIBRE

Israel debate estos días una iniciativa legislativa tan polémica como interesante. Por un lado, la iniciativa propone prohibir el uso de símbolos y eslóganes nazis, una respuesta al sorprendente fenómeno de que hayan proliferado en algunos sectores marginales y protestatarios del país fundado tras el Holocausto. Esa prohibición ya existe en algunas naciones democráticas –Alemania entre ellas por razones obvias–, pero no en otros que, como Estados Unidos, privilegian, incluso en este asunto, la libertad de expresión.

La prohibición en Israel de la imaginería y la palabrería nazis entra en el terreno de lo obvio; lo curioso es que no se hubiera producido antes. Tal vez sea una prueba del espíritu liberal, esto es, defensor de la libertad, con el que fue fundado ese Estado y que se ha ido desvaneciendo con el paso de las décadas. Más me llama la atención en positivo el segundo aspecto de esta iniciativa legislativa, promovida por diputados de ultraderecha, derecha, centro y centroizquierda. Se trata de penalizar el uso del epíteto “nazi” en el debate político contemporáneo. De prosperar la iniciativa, esa palabra ya no podría utilizarse para estigmatizar al adversario y quedaría reservada para “la enseñanza, la documentación, los estudios científicos y los relatos históricos”.

No puedo estar más de acuerdo. Siempre he sostenido que tildar cualquier cosa de “nazi” –una discrepancia política, una protesta social, incluso una manifestación más o menos violenta– es banalizar el Holocausto, supone un insulto a los 6 millones de víctimas mortales de aquel ejercicio cruel y sistemático de exterminio del judaísmo europeo. Y también, una afrenta para las decenas de millones de europeos y americanos que perecieron en la II Guerra Mundial a causa del cósmico delirio totalitario de Hitler y los suyos.

Lo de los nazis estuvo muy pensado y muy bien organizado, utilizó los recursos de uno de los más potentes Estados del planeta y tuvo consecuencias tremebundas: la mayor matanza, el mayor sufrimiento, la destrucción más pavorosa del siglo XX. Nada que ver con, por ejemplo, media docena de jóvenes indignados que queman un contenedor de basura.

Lamentablemente, los políticos contemporáneos de derechas se caracterizan por su creciente pobreza de lenguaje –o lo que viene a ser lo mismo, de pensamiento– y su galopante tremendismo. Los neocon de Bush y sus vasallos británicos y españoles abusaron del calificativo de “nazi” para satanizar a Sadam Hussein y justificar su invasión y ocupación de Irak. Sadam era un tirano repugnante y tenía las manos manchadas de mucha sangre, pero la amenaza que suponía para la humanidad no era, ni mucho menos, la de Hitler.

Tal vez porque lo aprendiera en algún think-tank neocon de Estados Unidos, el nacionalismo carpetovetónico del PP ha manoseado hasta la nausea ese mismo epíteto para denigrar a sus rivales nacionalistas vascos y catalanes. A mí los nacionalismos –grandes o chicos– me parecen peligrosos, y, ciertamente, el alemán derivó con Hitler en lo que podemos llamar con toda propiedad nazismo. Pero, bueno, aún no se nos han presentado pruebas de que los nacionalistas vascos y catalanes tengan un plan de concienzudo exterminio físico de todos los castellanohablantes que habitan en esas comunidades.

Hablemos con propiedad, por favor. Puede haber muchas cosas malas sin que lleguen a ser nazis. El diccionario anda sobrado de palabras para denominarlas.

El colmo de la incultura encantada de conocerse a sí misma lo aportó Cospedal el pasado año cuando tildó de nazis a los participantes en los escraches de protesta por los desahucios. Al parecer, esa señora no tenía la menor idea de que eran, precisamente, los nazis los que, empleando todo el poder de un gran Estado moderno, sacaban violentamente de sus viviendas a los judíos de Europa. Y, desde luego, todavía debe demostrarnos que los escraches, protagonizados por gente sin otras armas que su voz y, en el peor de los casos, sus manos, provocaron millones de víctimas mortales.

Puestos a exagerar, como le gusta a Cospedal, lo más parecido a los judíos en la polémica de los escraches eran los desahuciados.

En fin, Israel puede decidir estos días poner fin al empleo desmedido del epíteto nazi en el debate político de una sociedad democrática. Es, según los promotores de la iniciativa legislativa, “una falta de respeto para las víctimas del Holocausto y sus descendientes”. Las matanzas a escala industrial de Hitler y los suyos no pueden compararse con cualquier cosa.

En realidad, Israel también ha abusado a placer durante décadas de ese calificativo para mancillar a los palestinos que se oponían –a gritos, con piedras o hasta con armas– a la ocupación militar de sus territorios. Como ha trivializado el concepto de antisemitismo al endosárselo a todo aquel que protestara por el bombardeo de una escuela en Gaza. Israelíes ilustrados como Amos Oz y David Grossman han señalado que ese empleo del estigma de antisemitismo para la discrepancia con acciones específicas del Estado de la estrella de David por parte de amigos del pueblo y la cultura judíos, rebaja la insoportable gravedad del odio que produjo horrores como la Inquisición, las expulsiones, los pogromos y la Solución Final.

Si el establishment israelí parece ahora decidido a legislar para que el término nazi se use con propiedad, no es sino porque ha terminado siendo víctima de su abuso. Antes de ser asesinado por un compatriota, la imagen de Isaac Rabin fue exhibida con un disfraz de SS en manifestaciones de la extrema derecha israelí contra el proceso de paz con los palestinos. Y los ultraortodoxos de Neturei Karta suelen asociar en sus pancartas la esvástica con la estrella de David, como si el Estado de Israel fuera una reencarnación del III Reich. Chaladuras, sin duda.

A mí jamás se me ocurriría calificar de nazi al PP. Es un partido –hablo de su esencia, no de todos y cada uno de sus militantes en concreto– proclive a la corrupción, al espíritu mafioso y al autoritarismo. No es sólo conservador, sino reaccionario. Le gustaría –lo está haciendo, de hecho– que España volviera a los años 1970, a un tardofranquismo al que se le añadirían las mínimas libertades y los mínimos derechos precisos para ser aceptado en la Unión Europea y poder sentarse en el Despacho Oval. Voilá.

Y, desde luego, no diría nunca que Cospedal es como Frau Goebbels. Ignorante, ambiciosa, desvergonzada y chanchullera, ha demostrado serlo, pero de ahí a suicidarse y matar a sus hijos en el búnker de Hitler media una distancia sideral.


8 Comentarios
  • 8 CapitanRed 20/01/14 18:34

    Lo dijo Wayoming: se murió Franco pero no los franquistas. Y ahora están al mando, así, sin complejos... y se nota, o no?

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  • 7 CapitanRed 20/01/14 15:35

    buenas. He aprendido que no hay que banalizar la palabra "nazi". El horror por ellos provocado es muy difícil de volver a alcanzar. No, los ppeperonnis no son nazis. Pero tampoco son demócratas, la deriva autoritaria del Gobierno lo demuestra; son los descendientes de los amigos de los nazis, maquillados con una ligera capa de barniz democrático en el que no hay más que rascar un poco para ver su verdadera piel de lobo. Y estamos en sus manos con todas las consecuencias. saludos.

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  • 6 Osane 18/01/14 03:30

    Como filóloga os diré que nazi es un vocablo que se usa de determinada manera según el momento vivido. para mi el PP es "NAZI" hasta las cejas: maltratador, genocida, torturador, asesino, especulador, ultraderecha... Nazi se usa tb para dar npombre a un movimiento que nada tiene que ver con HItler.  El uso del lenguaje cambia y con él, las acepciones de las palabras.  Cospedal otra "NAZI"

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  • 5 +mad 18/01/14 02:33

    además, es mucho suponer que en el PP no haya nazis o neonazis... (sobre todo, porque algunos de los que emigraron de Alemania encontraron cobijo en el franquismo. Ademas, ahora da cobijo y protege a grupos neonazis o grupos... que usan la esvástica como símbolo, para aclararnos, mismamente en Valencia estos grupos tienen contactos con la propia policía) Ya te digo, que me parece mucho suoponer decir eso... Además, podríamos llegar a la situación estúpida de que gente llevasen cruces gamádas y esváticas delante de tus narices y no pudieses llamarles nazis..: http://sicom.cat/monobert/2012/02/22/la-levantina-de-seguridad-empresa-premiada-y-elogiada-por-antonio-moreno-piquer-jefe-de-la-policia-de-valencia-vende-pins-y-emblemas-nazis/ (ya, ya, ,..la cruz gamada es un símbolo hindú, pero tampoco hay que ser idiota, es un símbolo hindú... en la India, y en Valencia es lo que es y eso es lo que hay...)

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  • 4 Pintaius 17/01/14 12:57

    El PP no es nazi, es franquista, que es parecido. En el genocidio nazi murieron asesinados, según los historiadores más objetivos, entre 12 y 15 millones de personas. No 6. Si a unos los mataron por ser judíos, a otros fue por ser homosexuales, gitanos, comunistas, etc. Hitler se limitó a poner en práctica leyes eugenistas que ya pululaban en aquellos años por EE.UU., solo que los alemanes lo hicieron a lo bestia. Esos eugenistas proclaman la supremacía del más apto, y los más aptos, guapos y listos son, por descontado, los anglos y sajones, originarios de lo que hoy es el norte de Alemania. Quizá los sionistas, encuentren cierto paralelismo entre el horror nazi y lo que ellos están haciendo con el pueblo palestino. Sería una ironía que los libros de historia del futuro equipararan o confundieran a tanto criminal. Estaría bien que tus lectores visionaran este documental hecho por un judío y así juzguen tu nivel de información y/o subjetividad: youtube.com/watch?v=m-bNrLFstiM.

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  • 3 talía 17/01/14 12:46

    No tengo palabras. Muy bueno pero que muy bueno

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  • 2 marlboro 17/01/14 09:53

    Sr. Javier Valenzuela: le felicito por su estupendo escrito. Le doy mis más sentidas GRACIAS.

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  • 1 Maria garcia 17/01/14 09:04

    La historia de la evolución es la lucha de David contra Goliat..El bien común acaba imponiéndose, la otra opción es la extinción.Progresamos, no porque avanza la Tecnología sino porque somos conscientes de la magnitud de nuestros actos cotidianos.La derecha representa al pasado, el Australopitecus. La izquierda asusta al hombre cavernario..Y viceversa. Sin embargo, la derecha conserva emociones primitivas que no podemos pasar de largo..El quererse a sí mismo por encima de todo es tan necesario como el respirar, y eso la Izquierda lo sacrifica por el bien común. Aunar estas dos tendencias es el reto del siglo veintiuno. Ojalá se produzca al tiempo que el siguiente reto: la libertad para todos los animales del planeta.

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