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Nacido en los 50

¿Y si hubiera alternativa?

Publicada 21/01/2014 a las 06:00 Actualizada 21/01/2014 a las 16:32    
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En el sistema político actual, tal y como lo hemos vivido desde que se instauró la democracia, los partidos tienen la exclusividad del acceso al Parlamento en tanto no existían alternativas de asociaciones sin jerarquía, sin estatutos, representativas de una voluntad popular. La política se ha convertido en una actividad profesional ejercida por la cúpula de los partidos, compuesta por militantes con solera que ascienden dentro del organigrama en función de los trienios acumulados, siempre y cuando no planteen ideas estridentes ni planten cara a la dirección, ya que esos gestos suponen lo que se conoce como "el borrado de la foto”.

Las alternativas a la línea oficial del partido deben ser discretas y sin que supongan un atisbo de división, o corriente de opinión, que podría ser aprovechada por las fuerzas rivales o los medios de comunicación menos afines. La cúpula, tanto en el mundo empresarial como en el político, lo que desea es estabilidad, por razones obvias no es amiga de cambios, y en ese espacio el enfrentamiento con el jefe supone el despido/cese/expulsión fulminante. Sobrevivir en el mundo de la política pasa por la sumisión, y de la sumisión al conformismo se accede de una forma imperceptible.

En estos días podemos ver cómo a los que se oponen a la reforma de la ley del aborto en el PP, o los que se muestran a favor de la consulta de Cataluña en el PSC, se les invita a dejar su puesto y dedicarse a otra cosa. Uno es muy libre de pensar lo que quiera, pero fuera del partido correspondiente. Puede manifestar su opinión en la barra del bar de debajo de su casa o en la cena de Nochebuena, pero no abrir un debate, las ideas ya vienen dadas desde arriba, muy claritas, no es tarea de las bases formular soluciones frente a las preguntas que plantean los ciudadanos porque es tanto como cuestionar la inteligencia, la valía de la dirección y eso, en política, se interpreta como un intento por trepar, por medrar, por intentar escalar hasta el sillón.

El gran peligro para un partido, lo que le debilita y, en definitiva, le hace perder poder, no es la inacción sino la división, y no puede haber unidad de acción si no hay unidad de pensamiento que, al ser un fin utópico, absurdo en el mundo de las ideas, se impone mediante la disciplina. La amenaza de expulsión ante la disidencia hace que no se creen corrientes alternativas reales dentro de los partidos políticos. La contestación es un ejercicio de alto riesgo cuando se vive de un cargo público, “son lentejas”, y no es cuestión de tirar por la borda una carrera que ha costado muchos años de trabajo, alegrías y sinsabores.

Para colmo de la simplificación, sólo existen dos partidos con posibilidades reales de gobernar. Aunque el espectro parece mayor, la realidad es otra, y cuando no se alcanza la mayoría absoluta se llega a pactos con esas otras fuerzas que permiten la gobernabilidad apelando, claro está, a la responsabilidad de Estado, a cambio de concesiones que se suelen reducir a exigencias puramente económicas, ya que esos partidos que se llaman “bisagra” coinciden en ser nacionalistas. Obtienen de su activo en escaños beneficios para sus respectivas autonomías, en un sistema de subasta regido por una relación inversa a la afinidad ideológica con el partido que pactan, quiere decirse que cuanto más anti natura es el pacto, mayor es la concesión obtenida. De esos pactos surge el compromiso de aprobar los Presupuestos Generales del Estado meses antes de que se elaboren, digan lo que digan, contengan lo que contengan. Así de absurdo, pero es un mecanismo asumido dentro del juego político que cada vez es más eso, un juego, con unas reglas estrictas que todos parecen aceptar.

Esta forma de ejercer la política, carente de elasticidad, esclerótica, se ve tutelada, además, por esa especie de super-ello que se asume como el poder real capaz de salvar o llevar a la ruina a un país: “los mercados”. No se pueden, o no se deben tomar medidas que enfurezcan a esa bestia dormida a la que debemos rendir tributo y sacrificar nuestras vidas. Así, los partidos convencionales pueden funcionar en países ricos, estables, sin sobresaltos, en períodos de calma chicha, pero resultan cada vez más inútiles en situaciones límite, donde imperan soluciones de urgencia, drásticas, cuando hay que dar respuestas inmediatas para casos dramáticos.

Ante este vacío surgen movimientos, plataformas cívicas que proponen medidas de regeneración del sistema para reconciliar a los ciudadanos con la política. Quieren terminar con la exclusividad de la acción de legislar que ostentan los partidos políticos o, en todo caso, que asuman sus propuestas y actúen de correa de transmisión de la voluntad popular en una democracia más directa, más ágil, más real, menos cautiva de los poderes fácticos, de los mercados, de los señores del mundo.
Desde luego, si con estas nuevas formas de ejercer la democracia, al amparo de las nuevas tecnologías, los partidos políticos tradicionales acaban perdiendo esa exclusividad podremos decir que se lo han ganado a pulso. Cuando los lobos bajaron a por el rebaño, ellos no andaban por allí. Unos dejaron la puerta del corral abierta, otros construyeron una cerca con muchos agujeros.



10 Comentarios
  • 19 ateo 26/01/14 12:27

    La realidad es que en España vivimos en una pseudodemocracia de novela de ciencia ficción al estilo de Matrix, en donde todo es fachada e ilusión y en donde la cruda realidad es que estamos siendo utilizados como soporte vital de banqueros, especuladores, sotanados y nacionalfascistas y todo ello en un estado cada vez más opresoramente orwelliano y corrupto. http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/2013/12/matrix-espana.html

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  • 18 ildefons 25/01/14 14:01

    Es difícil darle la vuelta a esta tortilla, en un principio tenía confianza que esta crisis iba a servir para mejorar la democracia en transparencia y racionalidad pero veo que es mucho más complicado, confiemos que con las nuevas generaciones se vayan construyendo los principales pilares. 

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  • 17 Miyuko 22/01/14 16:25

    Wyoming like Adorno:sin concesiones. Tio, el mejor artículo que te he leido. Es casi un diagnóstico. Redondo.

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  • 16 Juan Delmundo 22/01/14 01:51

    Más claro que el agua clara.   Solo falta el,,,,,,,, ¿Y POR DONDE COMENZAMOS??????? ¿Más Plataformas?,,,, ¿Más Movimientos Sociales????,,,,, ¿Más dosis de paciencia????,,,,, Mas esperanza????? Cualquier proyecto necesita un periodo fundacional y unas personas funcionando. Cualquier ACCIÓN CONTINUADA conlleva un costo. No en vano, El Capital y sus adláteres siempre están dispuestos a ofrecer lo necesario para que se lleve a cabo cualquiera de sus proyectos. Ahora se está preparando lo de Pablo Iglesias (el actual) y aunque ya ha recogido firmas suficientes, el proyecto necesita todo el apoyo personal y económico. Mucho me temo que no va a poder salir adelante por falta dd "gasolina". Y es una pena, porque alrededor de las ideas de LIBRE PENSAMIENTO puede albergarse la semilla de una Nueva Sociedad Civil con nuevos valores y otra forma de entender el mundo y su funcionamiento. Tal vez LOS PAISES DE LOS CIUDADANOS tengan más futuro que los países desarrollados. Estoy a vuestra disposición

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  • 15 La RAF 21/01/14 23:48

    Casirojo dijo..
    De acuerdo totalmente... pero la ciudadanía tiene que oponerse a la criminalización de la protesta social que el Gobierno en pleno intentará implantar, mediando los ministros Fernández Díaz y Gallardón: http://libertadesdemocraticas.org/2014/01/cronica-de-la-concentracion-del-16e-en-madrid-de-la-coordinadora-paremos-la-criminalizacion-de-la-protesta-social/

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  • 14 octavioYpunto 21/01/14 19:47

    Interesante que Wyoming apueste por la democracia directa... No nos deberia estrañar porque al fin y al cabo, el articulo 23 de la Constitución ofrece a la ciudadanía la posibilidad de participar diréctamente en el funcionamiento demócratico, y no entregarle un cheque en blanco al representante de turno. Es cuestion de que decidamos si queremos que nos representen o representarnos a nosotros mismos... Es cuestión de si queremos participar solo cada 4 años en los que no podemos hacer nada contra los abusos de nuestros representantes, o tener las herramientas para participar y evitar que esos representantes cometan abusos. De las propuestas que se han puesto sobre la mesa, la que me parece mas seria en este sentido es la de Partido X. Si hay alternativa Wyoming...

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  • 13 Carlitos Della Sera 21/01/14 18:31

    No parece tan difícil: España no sería el primer país donde los ciudadanos empujan hacia un proceso constituyente, ni sería el primer estado refundado. Francia va por la 5ª República. Pero la realidad es que el estado actual de las cosas nos viene dado graciosamente, desde arriba, sin que los movimientos ciudadanos hayan participado demasiado: dictador pone rey; rey y derecha ponen partidos; jefes de partidos redactan constitución... todo a su medida. Y encima llevamos más de 70 años mamando el miedo: a la guerra, a la policía, al ejército, y, ya en "democracia", a la inestabilidad.

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  • 12 CapitanRed 21/01/14 17:39

    buenas. Los partidos no cederán a la ciudadanía ni un ápice de su poder, deberemos arrancar pedazo a pedazo a base de GAMONAL. saludos.

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  • 11 IRENE 21/01/14 17:10

    No me siento optimista, aunque se van consiguiendo cositas..... esto todavia me parece ratolandia, donde cada cuatro años votamos a los gatos negros, blancos, de los dos colores y con pintas, pero si llega algún ratón y nos dice ¿Y si votaramos a los ratones? de momento todavía hay muchos que contestan no, eso es comunismo.

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  • 10 ORRUC 21/01/14 14:30

    Magnifico Wyoming, pero que nos queda?. Si la revolución no es posible, y la violencia no se admite, nos tendremos que tirar al mar, no nos que otra.

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