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Verso libre

La soberbia de la señora

Publicada 06/04/2014 a las 06:00 Actualizada 06/04/2014 a las 10:38    
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Soberbia: altivez y apetito desordenado de ser preferido a otros. Vanidad: arrogancia, presunción. La soberbia se define por el desprecio a los demás. La vanidad tasa los méritos propios de manera excesiva. El populismo dicharachero de Esperanza Aguirre siempre ha tenido más que ver con la soberbia que con la vanidad. La simpatía y desenvoltura de esta política madrileña no se fundan en la confianza que le merecen sus virtudes o en la necesidad de defender de manera rotunda y sin pelos en la lengua sus convicciones. Más bien se trata de una soberbia natural, esa que siente la dueña de un cortijo cuando habla con sus criados.

Esperanza Aguirre es una mujer literal, no genera incertidumbre, no se escuda en la pátina mentirosa de la política. Sus actitudes se acercan en cada momento a una definición palpable de la realidad. Si abandona el disfraz de la solemnidad es porque vive con la energía secular de una estirpe que no necesita justificar el origen de su poder. España y Madrid son un cortijo. España y Madrid pertenecen por nacimiento a una casta, a una élite. Cualquier alternativa a lo establecido por la tradición es un atentado injustificable que no se debe tolerar. ¿Ustedes qué se han creído? Cuando la señora Ama de un latifundio da explicaciones, no necesita argumentos, excusas, motivos. Basta con la propia desfachatez de su existencia.

España es un cortijo. Nunca se ha visto razonable que una pareja de guardias civiles le pidan a un cacique la licencia de caza cuando pasea la escopeta nacional por sus propiedades. ¿Qué es la autoridad legítima? El orgullo civil de un pueblo que quiere vivir en condiciones de igualdad. La autoridad puede convivir con la vanidad, con la fatuidad ridícula de algunos padres de la patria (expolíticos, experiodistas, financieros…). Abundan en esta Corte de los milagros. Pero la autoridad democrática es incompatible con la soberbia de los que se creen dueños de una nación por derecho de nacimiento y de clase.

Recuerdo Los santos inocentes (1981), la maravillosa novela de Miguel Delibes, un retrato perfecto de la vida de cortijo en la Extremadura de los años 60. Mario Camus hizo en 1984 un peliculón con Alfredo Landa, Terele Pávez, Paco Rabal y Juan Diego. El señorito Iván hace y deshace a su antojo en la vida de Paco y Régula. Convierte las reglas en algo muy parecido a un capricho. Bajo la aparente cercanía, bajo las declaraciones de afecto, no hay más que soberbia y derecho de posesión. Con una buena peluca rubia, Juan Diego clavaría a Esperanza Aguirre.

Doña Esperanza es una mujer literal. Pone en evidencia lo que sus compañeros de partido ocultan con la solemnidad desparramada y silábica de su hipocresía. Doña Esperanza se lleva la moto de la autoridad por delante. Cuando Mariano Rajoy afirma ante el Parlamento que no tiene nada que ver con las cuentas de su tesorero de toda la vida, se lleva también por delante la moto de la dignidad democrática de un país. Cuando Mariano Rajoy, María Dolores de Cospedal o Ignacio González no dimiten, después de visto lo visto y oído lo oído, se llevan muchas motos por delante y convierten a España en una monarquía bananera donde la política no tiene pudor y la vida pública se instala en la indecencia.

El mérito de doña Esperanza es que arrolla de forma literal la moto del guardia que se atreve a ponerle una multa por aparcar en un carril bus y en plena Gran Vía de Madrid. Y no es que luego se dé a la fuga con la policía detrás, es que cambia de olivo y de sombra en su cortijo. La calle, la ciudad y la nación forman parte de sus propiedades. A cualquier ciudadano se le pediría la prueba del alcohol por haber actuado así. Un cacique –digo yo- no necesita estar bebido para actuar de esa manera. Si los criados no aceptan el arreglo de la simpatía, aflora la soberbia.

Una mujer literal lo hace todo evidente. Esa ha sido la historia de Esperanza Aguirre. Llegó a la Presidencia de la Comunidad de Madrid porque dos diputados socialistas vendieron su voto para cambiar la decisión popular. Si las discusiones teóricas meditan sobra la privatización de la política en manos de los intereses económicos y sobre la pérdida de la soberanía popular, doña Esperanza aporta el ejemplo.

Ahora se discute también sobre una ley de seguridad ciudadana que humilla a la Justicia y sobre unas fuerzas del orden que parecen marionetas manipuladas por el poder. La soberbia de Esperanza Aguirre evidencia de forma clara qué significan la ley y la policía para el PP. Un último ejemplo de literalidad: la estrategia de criminalizar a las víctimas. La derecha española degrada la educación y convierte en culpables a los maestros, procura hundir la sanidad pública y acusa a los médicos, liquida los derechos laborales y responsabiliza de la situación a los trabajadores y a los sindicalistas. Pues bien, doña Esperanza humilla a unos guardias, arremete contra un moto, sale pitando en acto de clara desobediencia a la autoridad y dice luego que los pobres guindillas eran prepotentes y machistas.

Pese a las tristezas, Los santos inocentes es una novela que acaba bien. El señorito Iván se había pasado mucho al matar a la milana bonita, la grajilla de Azarías. El PP está matando muchas grajillas. Espero que las urnas den respuesta a su soberbia.



10 Comentarios
  • 23 Maria garcia 11/04/14 13:41

    http://library.brown.edu/find/Record/b3902484

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  • 22 F.FroisF. 11/04/14 00:40

      Como se comentó hoy en los médios,el motivo de la fuga,sería que, cuándo estándo deténida,escuchó a uno de los agentes,que le querían prácticar la prueba de alcoholémia.Llegádos a este púnto y dada la hora en que se pródujo no es de extrañar que ante la posibilidád de dar positívo,actuáse como actuó,ya que,fuéron sus guardíanes los que diéron la cára por ella y así salírse de rosítas,amén de poner a caldo a los agéntes, como siempre, se salío con la suya,y tan páncha se quedó.¡Olé,olé,olé.¡

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  • 21 CapitanRed 10/04/14 10:38

    #18 Luis Ramón, esos son los microsiervos, que encantados de conocerse, hacen el trabajo sucio de sus amos. en algunos sitios les llamaban capos.

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  • 20 baldos 09/04/14 16:57

    Apreciado, Juan Ramón. excelente articulo, la pena es que la juventud pase de política, pero los que vivimos la traición franquista y las represiones, si conocemos la prepotencia de la derecha y el estribillo, de tú no sabes con quien estás hablando.

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  • 19 jhgb 09/04/14 12:43

    Me gustaría saber decirlo como usted. lo que me indigna es que  estos no pagan por ninguna de sus  "legales  o ilegales tropelias" pero el que el que mate la grajilla lo pagara seguro. No debemos tomar la justicia por la mano, para los como nosotros no hay justicia. Mienten y lo hacen sin vergüenza ninguna, la mayoría de nosotros nos ponemos rojos cuando nos cogen en una mentira, ellos no, son lo que parecen, mentirosos sin vergüenzas. Mi padre me decía que no tenga que avergonzarme de ti. Que le enseñaron a estos?   ResponderDenunciar comentario

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  • 18 LUIS RAMON 08/04/14 11:24

    Siguiendo con el acertado paralelismo que haces con la obra maestra Los santos Inocentes, hay un tercer personaje no menos importante: el encargado del cortijo que interpreta magistralmente el gran Agustín González. Es criado y vasallo de los señores pero amo y azote de la plebe. Estos también son muy peligrosos. Ejecutan sin pestañear los deseos de los señores del cortijo y cuidan de sus intereses cuando ellos no están. Hacen, en definitiva, el trabajo sucio y, para nuestra desgracia, abundan mucho por aquí. Así nos va.

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  • 17 Andrew 07/04/14 23:00

    Certero. Falta que la mayoría de los españoles se ocupen de estar informado de quien es quien.  Y ser consecuente.

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  • 16 mcjaramillo 07/04/14 22:40

    Lo que me preocupa no es que la señora Aguirre deje mucho que desear en tantas cosas, sino la poca importancia que la mayoría de las gentes les da a esos comportamientos. Eso es lo grave.

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  • 15 resteban75 07/04/14 17:08

    Sigo perplejo la postura de la Fiscalía. ¿Para qué sirve sino para ser parte muy interesada en tapar las vergüenzas? Atentos a la reforma de la LOPJ porque va a ser de traca....

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  • 14 Myalon 07/04/14 14:46

    Retornado92 dijo..
    Ahí le has dado. Los motivos de su actuación están perfectamente descritos en este artículo, un modelo de entender el mundo y el lugar que uno ocupa en él así como el arte de la política. Pero lo que a mi me interesa es lo que tu planteas. ¿Como alguien que denuncia las "mamandurrias" de los demás se puede permitir el uso privativo de un servicio público que no le corresponde? Que alguien lo explique, rápido además.

    Responder

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