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OPINIÓN

Respuesta de un poeta catalán

JOAN MARGARIT Publicada 14/04/2014 a las 06:00 Actualizada 13/04/2014 a las 21:24    
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Querido Luis:

Mis domingos empiezan de un tiempo a esta parte con la lectura de tu artículo en infoLibre. Para mí que tiendo a eludir el ruido mediático, puesto que mi vida de persona mayor –así nos llama el infantilismo actual-  puede permitírselo, es un ejercicio de convivencia: tienes la virtud de apaciguar mis demonios particulares. Es uno de los servicios más viejos que nos presta la lectura culta y no renunciaremos a ella. Seguramente no se practica con la frecuencia necesaria entre la clase política. Y ya que estamos en este tema, déjame pasarte unas palabras de Kafka que vienen al pelo: Los insultos son algo terrible. /… / Cada insulto contribuye a demoler la mayor invención del ser humano, el lenguaje. Quien insulta injuria al alma. Es un atentado contra la piedad que también cometen quienes no miden correctamente sus palabras.Y es que hablar quiere decir medir y precisar. La palabra es una decisión entre la vida y la muerte.

Si esto es una lengua, querido Luis, también es, por desgracia, lo que primero nos aleja del otro, del extraño. Lo que de una manera más rotunda, más que las costumbres o la religión, nos distancia. Pasar del alejamiento a la desconfianza es casi inmediato. Sólo lo resuelve un mínimo conocimiento de la lengua extraña. Pero para conocer una lengua es preciso o necesitarla o admirarla. Y si yo, español, no necesito ni admiro una lengua que no es la mía, que desconozco y que, a mayor inri, se habla en lo que considero mi país, o mi patria o mi casa, el conflicto está servido. Y si yo, catalán o castellano hablante, no admiro ni mi propia lengua y no me intereso por las grandes cosas que en ella se han dicho o escrito, el problema es más grave todavía.

Esto debo ahora completarlo recordando cómo el poder antidemocrático hace siempre de la lengua una primera y turbia herramienta. La lengua entera se convierte en un insulto en manos de un régimen autoritario. Y también: hay lenguas ricas y pobres. No me refiero, naturalmente, a su capacidad de expresar pensamientos y sentimientos: en esto, que es lo fundamental, creo que cualquier lengua no artificial es rica. Simplemente, ahora llamo rica a una lengua como el castellano que tiene muchos millones de hablantes y pobre a otra que, como el catalán tiene sólo unos pocos. Una de las certezas que el marxismo nos ha dejado es que la culpa es siempre del rico y que no vale escudarse en que el pobre sea desaliñado, incluso a veces mal educado. Y por favor, estoy en territorio lingüístico, que nadie me desvíe hacia la pretendida opulencia catalana, este otro tópico. Esta otra manera de hurtar el problema que, sobre todo, utiliza la izquierda.

Quiero contestar a tu carta sin utilizar la palabra sentimiento, porque esta es otra manera de banalizar el conflicto, presentándolo de parte catalana como meramente sentimental, poco serio. Y no es así. El lenguaje es mucho más que un útil para pedir una bebida en un bar. Con él tocamos lo más elevado pero también lo más cruel, lo más odioso del ser humano. Poca broma con la lengua. El que desprecia una lengua desprecia a la condición humana. Y otra banalización: la historia de la globalización, que tan buena cara tiene por el servicio de conocimiento entre unos y otros, geografías, historias, lenguas, tiene también este lado sórdido que es el desprecio por la proximidad, por lo entrañable y cercano, el desprecio por lo que lleva tantos siglos sirviéndonos, alentando lo mejor que tenemos como una costumbre, un mito, una canción.

Los catalanes conocemos el castellano perfectamente. Con nuestro acento, más fácil de entender, por otra parte, por un señor de Valladolid que ciertos acentos andaluces, si se me permite la broma. Por eso –y por muchos otros motivos de buena vecindad no tengo ninguna duda de que ningún catalán os ve como extraños a quienes lo tenéis como lengua. Creo, querido Luis, que el castellano tiene todos los números: la riqueza de hablantes, la fuerza del Estado, los años de desprecio, para que el primer paso de un difícil parar y reiniciar deba darse en esta lengua.

Y para terminar permíteme una precisión sin la cual lo que he escrito no se entendería. No es un lapsus que no te haya hablado más que de la lengua en esta carta. Creo que este es, justo, el centro de la cuestión y que cuando esta centralidad se niega, con o sin mala intención, se divaga. Decir, por ejemplo, que la gestión de la crisis obliga a aparcar otros temas es un argumento recurrente, de la izquierda muchas veces. El ser humano es complejo, tanto que no puede permitirse no atender a muchas cuestiones a la vez. Hay que atender a lo grave, a todo lo que lo sea, no sólo a lo primero. Que una pareja tenga como asunto grave velar por la economía familiar en momentos en los que tener empleo es duro y difícil, no podrá implicar el abandono de la educación de un hijo o correr a resolver problemas graves y urgentes que una hija adolescente pueda plantear. Esto es nuestra complejidad. Como catalán no tengo ningún deseo de financiar mi Ministerio de Defensa, ni mi Monarquía, ni tan sólo mi Cuerpo Diplomático. Simplemente quiero blindar un respeto y una autogestión de mi lengua, con todo lo que esto signifique en cada uno de los aspectos y cuestiones de gobierno, cultura, etc., puesto que mi percepción histórica me dice que no puedo fiarme por más tiempo de dejar esta gestión en manos de quienes no viven en Catalunya. No sé si a esto lo llamarán algunos nacionalismo, independentismo o liberalismo. Pero no es otra cosa. Ya no es otra cosa. Nuestra complejidad.



9 Comentarios
  • 9 José González 14/04/14 22:25

  • 8 Makoki-2 14/04/14 21:04

    (CONTINUACION) ... Aprender y enseñar Euskera estaba prohibido. Yo lo hice por AMOR a la gente que me rodeaba, y al territorio que nos acogía. Mis amigos y el RESPETO a sus costumbres motivaron mi actitud. En Cataluña me pasó lo mismo: el amor a la gente y al territorio fueron suficientes para aprender y enseñar catalán y en catalán. Y me siento feliz de poder hacerlo: a cualquier sitio donde voy me facilita la comunicación. ... Y mis experiencias laborales me acercan más a l@s trabajador@s que a los patrones -casi siempre nacionalistas que alguna vez han querido aprobecharse de mis habilidades comunicativas para favorecer sus tesis- ... y no me gustan las fronteras ni las naciones que luchan para imponer su nombre en otros territorios. No soy nacionalista de ningún sitio. Pero como demócrata creo que todos tenemos derecho a decidir si queremos vivir en la misma casa o en la de cada uno.

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  • 7 Makoki-2 14/04/14 20:56

    Creo que no es cuestionable que se debe respetar y aprender la lengua del lugar donde uno llega. En Cataluña y en Euskadi no se ha hecho, el poder centralista apisona las lenguas habladas por menos personas que la dominante. La economía marca el comportamiento de los políticos y amodorra el pensamiento del pueblo, poco dado a elaborar pensamientos y mucho a seguir la propaganda dominante. La lengua es el alma de los pueblos. En España deben discriminarse positívamente las lenguas minoritarias porque son la expresión de pueblos diferentes de las dos Castillas, la Vieja y la Nueva, como decían antes. La tele se encargaría de equilibrar esta discriminación positiva. Y lo digo yo, que he emigrado de Castilla-León a Euskadi, donde he pasado mi infancia y juventud i y con treinta y pico años viviendo en Cataluña. PUEDO DECIR QUE HABLO, ESCRIBO Y LEO EN LAS TRES LENGUAS (entre otras). Aprendí Euskera en tiempos en que hacerlo era un peligro además de un trabajo de investigación lingüísti

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  • 6 Alfar 14/04/14 14:06

    Curioso que la "broma" que hace con los acentos, se refiera al andaluz, teniendo en cuenta que su amigo-interlocutor lo es. Después de haber leído las dos misivas, la primera me parece mucho más cariñosa y tolerante que la segunda.

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  • 5 Juan Delmundo 14/04/14 13:54

    Gracias, Señor Margarit. Yo soy un ignorante de su obra, además de no gozar de sensibilidad cultural suficiente para evaluar el valor de "Las Letras". Hice un comentario en la carta que Luis le dedicaba y, al final -desde mi ignorancia- pedía respuesta de Vd.; mira por donde, mi deseo se a visto cumplido. Ahora bien, me siento decepcionado. Su reiterado recurso de la lengua (desde mi incultura, yo prefiero llamar idioma, puesto que la lengua tiene más de un significado), me hace reflexionar acerca del asunto español/catalán, catalán/español.  Poemas aparte, yo creo que la base principal de los idiomas es la COMUNICACIÓN INTERPERSONAL y cuando no se consigue COMUNICAR, puede ser que haya voluntad de NO HACERLO. Simplificaré por razones de espacio: De joven me negué a aprender ingles por sus matices imperialistas. Hoy a mis 65 años, pienso lo mismo, sobre eso. Igual me puede pasar con el español, impuesto a millones de humanos. Y no lo admito de ningún idioma. Un saludin

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  • 4 Manuel_JF 14/04/14 12:31

    Admirado Joan: Su diálogo con Luis (pues no otra cosa son las cartas: diálogos diferidos) me ha evocado la amistad entre Joan Maragall y Miguel de Unamuno. En mis clases de Bachillerato siempre leemos el poema "La vaca cega" del poeta catalán y la versión castellana que hizo el escritor vasco. Busco, como ustedes dos, recuperar, que no se pierda, la vieja tradición del diálogo amistoso entre los dos pueblos y las dos lenguas. En ese sentido, sus dos textos adquieren la categoría de símbolo en estos tiempos sordomudos. Gracias.

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  • 3 Antonio Roca 14/04/14 12:11

    Joan: Soy un admirador de su poesía ("Joana", edición de Hiperión) que leo apoyado por un buen diccionario castellano-catalán, al igual que de Salvat-Papaseit, Espriu y otros. Tambien del que para mi es el mas grandioso poeta catalano-español Gil de Biedma, que como usted sabe siempre es obviado por los nacionalistas, igual que Carlos Barral, Juan Marse y tantos otros maravillosos escritores catalanes. Lo mismo le sucedía a Kafka por escribir en alemán. Sus consideraciones sobre la lengua catalana que hay que protegerla y expandirla en Valencia y Baleares, las compartimos muchos españoles democrátas y progresistas. Pero lo que no estamos dispuestos millones de democratas, españoles (catalanes, andaluces, etc) que eso lleve a ninguna secesíón de ninguna de las partes mas adineradas de España. Reconocerá usted los avances historícos de la Lengua catalana en España con la democracia aunque todavía queden demasiados energumenos que se sienten mal si no se escribe en la lengua obligatoria.

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  • 2 hartodjetas 14/04/14 11:29

    Efectivamente. Ese es el principal quid de la cuestión: el encuadre de una lengua diferenciada en el seno de un país históricamente compactado por la fuerza de los hechos, que no por el derecho. El bastardeo político comienza cuando no interesa la opinión surgida de la diferencia.

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  • 1 Maria garcia 14/04/14 11:16

    Enfin, una cosa es querer salirse de la nao, y otra comparar riquezas...Soy Sudaca, y a mucha honra..Apellidos catalanes allí no hay. Castilla se quedó sin arboles: la selva del mar.. Cataluña era yo..Una Mujer ofendida desde siempre por el macho dominante, con resquemor. Hasta que encontré a otros hombres distintos camuflados en lo azul: Cervantes es uno. El resto que cada un@ lo descubra...

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