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Muros sin Fronteras

Un periodismo que desafía al poder

Publicada 13/11/2014 a las 06:00 Actualizada 12/11/2014 a las 21:40    
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Se celebra en estos días un seminario en Panamá sobre desigualdad y periodismo comprometido, un pleonasmo porque todo periodismo lo debe ser. Lo organiza Intermon-Oxfam, la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano de Gabriel García Márquez y el Congreso de Periodismo Digital de Huesca. El asunto central es cómo informar sobre la desigualdad, un problema creciente en los países ricos y que en España debería ser noticia diaria. No se trata solo de hablar de pobreza, hambre, exclusión social y marginalidad, también es esencial reflexionar sobre la responsabilidad de los Gobiernos que disponen de instrumentos legales para modificar las cosas, como son las políticas fiscales y la utilización de recursos para modificar estructuras.

 

La pobreza es una forma insoportable de violencia, un fracaso de la democracia. Hablamos hace unas semanas de la importancia de la educación como instrumento de cambio. Hoy podríamos asomarnos a la responsabilidad de los periodistas y los medios en la transmisión de noticias. Si nuestro trabajo es informar de lo que pasa, buscar los contextos que explican esa realidad, no hacerlo es una forma de faltar a la esencia del periodismo. Sería una forma de mentir.



Para poder contar historias necesitamos personas dentro de las historias. Sobran las declaraciones de los políticos y las estadísticas. Contar historias de gente obliga a pisar la calle, a mancharse de polvo los zapatos y la conciencia. Si la desigualdad es un asunto que indigna a la mayoría de los españoles, ahora solo necesitamos saber contarlo para que también interese. El futuro del periodismo está en su utilidad social. Hay numerosas excepciones, pero la corriente dominante no es buena.

Las historias sobre pobreza deberían servirse de todos los géneros periodísticos que permitan acercar al lector/televidente/oyente a una realidad compleja. Eso es lo que sostiene Cristian Alarcón, director de la revista digital Anfibia, que busca el relato largo como una seña de identidad. Según él no solo debe haber personas en el relato; también territorios, temas y conflictos que permitan una mayor comprensión. Martín Caparrós, también presente en el seminario, sostiene que no se debe escribir a gusto del lector ni de las modas, hay que escribir en busca de la historia, en el registro que permite que funcione, que conmueva e informe.

Esa dimensión literaria, frecuente en el periodismo que se hace en América Latina, apenas existe en España. Numerosos medios latinoamericanos, sobre todos los nuevos que se mueven en Internet, han logrado generar una narrativa propia diferenciada de la anglosajona. Quizá sea la tradición cuentista de los escritores iberoamericanos lo que les permite transitar de la ficción a la no ficción periodística con gran facilidad. España está a años luz de las dos tradiciones aunque cuenta con excepciones extraordinarias, como Manuel Chaves Nogales, Josep Pla y un selecto etcétera.



La información debe ser un recurso contra la impunidad, ya sea en la corrupción como en la pobreza. Es una de las conclusiones del seminario. Hay una desigualdad inicial en las mismas historias que se cuentan. La mayoría pertenece a una élite periodística que informa de los problemas de la élite que solo interesan a la élite. También existe una desigualdad de voces. Nosotros contamos los problemas de los inmigrantes que tratan de llegar a Europa, pero no permitimos que sean los propios inmigrantes los que escriban su relato. Son personas sin derecho a su propia historia, sin derecho a una voz.



Las guerras de Bosnia-Herzegovina, Sierra Leona o Liberia, por rescatar solo tres ejemplos, provocaron una gran intervención militar, política y económica que no logró cambiar nada. Las razones que llevaron a la guerra siguen ahí, dormidas. No hemos sido capaces de cambiar las estructuras del odio. Ni la memoria de ese mismo odio. Sucede lo mismo con la desigualdad. Una futura salida de la crisis ayudará a maquillar las cifras, a cambiar tendencias en los gráficos, pero se olvidará de las personas. Solo las intervenciones radicales sobre la estructura pueden palian la injusticia.

Hay actuaciones, nada revolucionarias, que pueden ayudar a modificar la desigualdad entre países ricos y países pobres. Un ejemplo sencillo es la llamada tasa Robin Hood. ¿Que pasaría en 10 años si se aplicara hoy? 

Los cambios son posibles, solo es necesario tener la voluntad política y esta a su vez necesita de la presión periodística y de la sociedad.


10 Comentarios
  • 13 hartodjetas 15/11/14 13:46

    G. Orwell: Periodismo es publicar algo que alguien no quiere ver publicado. Todo lo demás son relaciones públicas. 

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  • 12 hartodjetas 15/11/14 12:08

    Al respecto, algunas opiniones de periodistas: PEDRO CALLEJA: Se está practicando un periodismo publicitario…Los periodistas con talento, estilo y ganas de escribir están siendo sustituidos por community managers y/o becarios…Se ha ido dejando de lado la opinión, el comentario personal y la literatura periodística de combate. Ahora la tendencia la marca el mercado o el número de visitas en YouTube. Los temas culturales interesantes duran un cuarto de hora. JUAN LUIS GALLEGO: Hacia la simplificación…Los contenidos son cada vez más simples. Los medios se miran en el espejo de la competencia y, entre unos y otros, hay una especie de acuerdo tácito para no arriesgar y no innovar. ELENA CABRERA: …Los contenidos (periodísticos) se eligen en términos de agenda combinados con criterios de popularidad u oportunidad…Estos criterios conducen, evidentemente, al periodismo-marketing, que es algo que le viene muy bien al mercado y a la industria, pero muy mal a los cerebros. 

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  • 11 Dudu 13/11/14 20:37

    Hoy el poder no es la información,porque la hay por todas partes, y hacen falta periodistas honrados que separen la mentira y la basura de toda esa información.Una gran profesión la de periodista.

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  • 10 paco arbillaga 13/11/14 19:03

    Totalmente de acuerdo con lo que dices y además opino que es necesario que ese tipo de periodistas tengan acceso a los medios digitales o en papel. Por el respeto que tengo a esa profesión soy muy crítico con el periodismo marhuendista, indista y con tanto periodista "pancista" que llena las tertulias en TV y radio y que tanto daño nos hacen con su desinformación. Mas creo que en internet hay unos cuantos medios digitales como "mi" "infoLibre" y periodistas como p. ej. Arturo González (¡con sus años) que vais "dando caña" según marca tu artículo. ¡Gracias a los que "navegáis" contra corriente!

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  • 9 Dossy 13/11/14 18:46

    Necesitamos periodistas comprometidos con la verdad y sin ataduras. Agradezco sus artículos, me oxigenan cuando los leo. Muchas gracias.

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  • 8 unaopiniónmas 13/11/14 13:13

    Reconozco, como socio de InfoLibre, que me parecen excelentes los artículos. Ramón Lobo. Combina magistralmente en ellos rigos periodístico con un sentido de la ética que creo debería ser una constante en cualquier análisis político 

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  • 7 baldos 13/11/14 11:44

    Señor Lobo, ese periodismo se puede generar en país, donde la prensa no tenga ataduras políticas ni financieras, pero en este País, aparte de infoLibre, quien está en esa situación, anoche por ejemplo que yo no veo la TV, pero mi mujer que es la artífice del Cambio de canales, en su recorrido paso por la Goleada y me llamo porque era vergonzante, la arrogancia con la trataban a un joven periodista, que presumo que fue invitado para adquirir experiencia, a la que daba vergüenza,, tachándole los dos presentadores y una Srta. que supongo, del mismo canal, que según me conto y que yo oía, desde tengo mi ordenador, acusando al joven a voz en cuello, de ser de Podemos y el pobre defendiese de la jauría. de tal manera, que le anule ese canal, del mando

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  • 6 Pintaius 13/11/14 11:25

    Leo con atención los artículos que escribes desde no hace mucho en otro medio digital «de aquí al lado», desmenuzando los entresijos de tanto corrupto como pulula por nuestros lares. Y eso está bien. Pero no te imaginas con cuánta ansia espero ver alguno de tus escritos criticando con la dureza que sin duda se merecen a gentuza como los los Fainé, Botín y González de turno y sus condonaciones de préstamos a los partidos políticos que luego nos engañan una y otra vez. Luego, si te quedan «fuerzas», puedes continuar por los Rothschild, David Rockefeller y su CFR, el Instituto Tavistock y su ingeniería de «lavado de cerebro» social... Es decir, periodismo que desnude el origen primigenio de los males que asolan la civilización en la que nos ha tocado vivir. Eso sí que sería periodismo de altura y no «tertulianismo». Salud.

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  • 5 Pintaius 13/11/14 11:24

    Desigualdad y periodismo. Como bien señalas no sólo se trata de que los periodistas habléis de pobreza, hambre y desigualdad. Hay que hablar, y mucho, de quienes promueven esa lacra social desde el principio de los tiempos: El Poder no político. Las guerras que mencionas como ejemplo, dices que provocaron intervenciones de carácter militar, político y económico, pero si ahondamos un poco más, quizá descubramos que las razones que llevaron a esos y a otros muchos desastres humanitarios tengan más que ver con los intereses socioeconómicos del imperialismo occidental OTANero. No sólo es que no hayamos sido capaces a cambiar las estructuras del odio, sino que llevamos ese odio a donde quiera que nos interese según las necesidades de quienes nos gobiernan y no me refiero a los políticos. Está bien hablar de los corruptos, pero habría que hablar más, mucho más, de los corruptores. Y eso son palabras mayores.

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  • 4 Paqué 13/11/14 08:36

    Esa dimensión literaria, frecuente en el periodismo que se hace en América Latina, apenas existe en España... Recuerdo a un profesor de la facultad apuntando en mis trabajos, junto a la calificación "notable": "Olvídate de la literatura cuando escribes periodismo". Nunca lo hice... Gracias por estos artículos, señor Lobo. No éramos locos, ni ilusos, ni jóvenes ingenuos: lo que importan son las personas. El periodismo ¿para quién es?

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