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@cibermonfi

¿La socialdemocracia no baila con Zorba?

Publicada 26/01/2015 a las 13:07 Actualizada 27/01/2015 a las 20:52    
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—¿Me enseñarás a bailar?
—¿A bailar? ¿Has dicho bailar?


Así arranca la escena final de Zorba el Griego. El joven empresario extranjero que interpreta Alan Bates le hace esa pregunta a su capataz, el griego maduro encarnado por Anthony Quinn, y éste, sonriendo por todos los poros, se arranca a bailar el sirtaki. El extranjero se le suma de inmediato y los dos cierran con alegría dionisíaca una historia en la que acaba de producirse una tragedia espantosa: la lapidación de la viuda interpretada por Irene Papas.

No fui nada original, lo sé, al recordar esta escena en la noche del domingo 25 de enero de 2015, tras conocer que la coalición de izquierdas Syriza había ganado las elecciones legislativas griegas, se situaba al borde de la mayoría absoluta y abría un nuevo capítulo en la historia de su país y del conjunto de Europa. La película dirigida por Michael Cacoyannis y la música que Mikis Theodorakis compuso para la misma han quedado asociadas indeleblemente con Grecia en el corazón y el cerebro de mi generación.


Grecia es ese hermoso país, la cuna de la civilización europea, donde ocurren cosas horribles –ahí, recordémoslo, nació el arte de la tragedia–, pero cuyo pueblo se alza una y otra vez frente a la desgracia con un rostro florecido y unos pasos de baile. Dionisos, el dios del Panteón heleno más odiado por la seriedad monoteísta, sigue viviendo en su pueblo.

La extrema circunspección con la que la dirigencia de la socialdemocracia oficial europea respondió a la victoria de Syriza, puso una nota de tristeza en mi vivencia de la noche del domingo. Compartí un tuit de Armando el pollo que decía: “Aún recuerdo cuando el PSOE salía a felicitarse por la victoria de partidos de izquierdas en otros países en lugar de hacer un mero control de daños”. La gravedad en los rostros de los dirigentes socialistas que en España y otros países salían en las teles era un poema. Expresaba, por supuesto, su disgusto por el destino de su correligionario griego, ese PASOK que, a fuerza de llevarse por el “pragmatismo”, la “razón de Estado”, la “gobernabilidad del país”, los “compromisos con Europa” y otros eufemismos para designar la cobardía y la traición, ha pasado de representar al 48% de los griegos a ser votado por menos del 5%.

Pero esa gravedad enunciaba también el pasmo por el hecho de que, por primera vez en la historia europea posterior a la Segunda Guerra Mundial, que yo recuerde, se ha producido eso que Julio Anguita bautizó aquí con el vocablo italiano de sorpasso: la victoria en unas elecciones de una fuerza situada a la izquierda de la socialdemocracia oficial. Y, en mi opinión, reflejaba el hecho capital de que la socialdemocracia oficial se ha dejado arrebatar sus ideas, principios, valores y programas por nuevas formaciones progresistas.

Aunque en su seno haya, sin duda, gente que podría vincularse al izquierdismo tradicional, no creo que Syriza o Podemos propongan ahora cosas distintas a las que podría proponer la socialdemocracia oficial si no hubiera vendido su alma al diablo en su continuo viaje a la derecha de las últimas décadas.

Negociar con los acreedores la reestructuración de la deuda; disponer de un banco y una empresa energética públicas; hacerles pagar unos impuestos razonables a las grandes fortunas y las grandes empresas y entidades financieras; intentar garantizar unos mínimos en materias como la educación y la sanidad públicas; ofrecer unas pensiones básicas a ancianos, discapacitados y parados crónicos; este tipo de cosas, no se me antojan sacadas del programa máximo de Bakunin o Marx. No las veo como sustancialmente anticapitalistas, qué quieren que les diga. Las veo como modestas y sensatas proposiciones reformistas.

La victoria de Syriza hace sonar la hora de la verdad para la socialdemocracia oficial europea. ¿Se sumará a Merkel, la Troika y los llamados mercados en el acoso y derribo de la Grecia emergida de los comicios del domingo? ¿Qué harán el SPD alemán, que gobierna en Berlín, el PS francés, que ejerce la presidencia y la mayoría parlamentaria en París, el italiano Renzi, señor en Roma, nuestro PSOE, primera fuerza de la oposición española a fecha de hoy, y los demás? ¿Nos sorprenderán aprovechando la valentía griega para alzarse al fin contra ese disparate social y económico para los pueblos del sur de Europa que es el totalitarismo de la austeridad contable?

Lo dudo. En mayo de 2012, la victoria del socialista Hollande en las elecciones presidenciales francesas abrió un claro de esperanza en el nublado cielo europeo. Hollande había hecho campaña prometiendo que, cual nuevo Asterix, se levantaría contra el imperio germano de la austeridad. Pero la gallardía le duró poco. Arrió la bandera en su primer encuentro con Merkel y no tardó en adoptar la “ortodoxia” económica. Fue, de nuevo, le tournant de la rigueur.

Al ya de por sí flojo Hollande poco le ayudó, ciertamente, el hecho de que el SPD, el gigante alemán de la socialdemocracia europea, gobernara con Merkel y, salvo algunas notas a pie de página, suscribiera su política. Y, por cierto, poco ayuda este hecho a la credibilidad del PSOE cuando dice que no formará una Gran Coalición con el PP tras las legislativas españolas del otoño. Como tampoco lo hace que su diario de cabecera no oculte su preferencia por esa Gran Coalición.

Ese diario titulaba hoy, lunes 26, su edición impresa como cabía esperar: no con el gozo juvenil de Zorba, sino con el gruñido de un anciano amargado. La victoria de Syriza, nos advertía, abre un “período de agitación en Europa”. Sí, abuelo, podemos imaginarlo. Más vale malo conocido que bueno por conocer; la prudencia es la mejor consejera; tú no te signifiques; qué sabio es Rajoy al recomendarnos “no jugar la ruleta rusa”… Sí, abuelo, ya te hemos oído todo eso, pero queremos bailar.

Compartí otros tuits en la noche del domingo. Entre ellos, uno de mi colega Edwy Plenel: “Si le PS ne veut pas finir comme son homologue grec, il doit écouter ceux auquel il a tourné le dos“. Cualquier hablante de una lengua latina debiera entender este mensaje del director de Médiapart, pero lo traduciré por si acaso: “Si el PS (el Partido Socialista francés) no quiere terminar como su homólogo griego (el PASOK), debe escuchar a aquellos a los que ha dado la espalda”. ¿A qué se puede decir lo mismo del PSOE?

Me gustó también lo que escribió Julia Otero: “A ver si lo entienden: no se puede amenazar a los que tienen poco o nada que perder”.
No me arrodillo ante el dios monoteísta (ni siquiera ese bifronte que la socialdemocracia oficial ha terminado formando con la derecha). Prefiero el viejo politeísmo griego.


10 Comentarios
  • 12 Copito 19/06/15 13:35

    Magnifico artículo por lo que dice y cómo lo dice. Qué razón contiene la frase de Julia Otero que citas:" ... No se puede amenazar a los que no tienen nada que perder"

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  • 11 para3 02/02/15 09:56

    Aunque alguos se empeñen, la gente no es tonta. La gente sabe que ni Syriza ni Podemos pueden garantizar que 24 horas después de llegar al poder van a cambir un sistema que lleva décadas de conformismo y corrpción. Lo que si sabemos es que, al menos, van a intentar cambiarlo, no como los actores actuales que siguen encasillados y representando la misma comedia año tras año.

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  • 10 Jaca1930 30/01/15 20:47

    pedrohz dijo..
    Tiene usted una parte de razón. La socialdemocracia fue tras la II Guerra Mundial "protagonista en la implantación del Estado de Bienestar en Europa" (aunque no la única). Pero parece olvidar que desde la caída del Muro de Berlín  ha participado de manera activa en su desmantelamiento. Soy de la opinión de que Syriza, Podemos y otros similares, seguramente no hubiesen surgido si la socialdemocracia no hubiese protagonizado el penoso papel de comparsa del gran capital.

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  • 9 pedrohz 29/01/15 08:32

    Para quien ha sonado la hora de la verdad no es para la socialdemocracia, que con todos los errores que Vds. quieran, ha sido protagonista en la implantación del Estado del Bienestar en Europa: es para Syriza que tiene que demostrar que sus propuestas sirven para mejorar la vida de la gente.

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  • 8 Dossy 28/01/15 19:29

    Gracias por tu artículo con el que estoy totalmente de acuerdo. Las que fueron señas de identidad de la izquierda, también del Psoe, son ahora "ideas utópicas y no realistas". ¿Qué mayor realismo que atender a las necesidades básicas de la población?. ¿En que se ha convertido Europa dando la espalda a los principales derechos de la ciudadanía?. La gente no tiene para calentarse, para comer, para ir al médico. ¿Quienes son los Mercados a los que no podemos enfadar?. Mundo de sinvergüenzas, eso es lo que tenemos y lo que hay que CAMBIAR.

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  • 7 Belley 27/01/15 23:39

    Ni al SPD alemán ni al PS francés ni a Renzi ni al PSOE les interesa otra cosa no sea salvar sus propios culos. Es una cuestión de rigidez mental, igual que la del Partido Popular. Por mucho que las mayorías que sufrimos veamos claro que estos sinvergüenzas institucionalizados van directos al abismo, ellos ni siquiera lo perciben, tan convencidos están de que nadie les va a quitar el sillón. Nos veremos en las urnas.

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  • 6 Janina 27/01/15 21:29

    Afortunadamente siempre surgen dirigentes de las capas populares más desfavorecidas que reclaman esa justicia social que los partidos derechizados autollamados socialdemócratas como el PSOE abandonaron hace muchos años. Es vergonzoso que la presidenta andaluza Susana Díaz justifique su ruptura del pacto de gobernabilidad con IU alegando que estos tienen una buena predisposición con Podemos. Ella y su pseudo partido socialdemócrata si que acabarán pactando con el PP para "salvar a España" de aquellos que si votaremos a Podemos.

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  • 5 jucies 27/01/15 20:04

    puede que duela, Sr. Felipe, Sr. Guerra, Sr., Zapatero...etc., etc., pero la palabra verdadera es ¡TRAICIÓN! TRAICIÓN!

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  • 4 pleamar 26/01/15 23:28

    Javier AD dijo..
    Es lo que yo vengo pensando hace  algún tiempo.Pero hay  personas que lo explican muy bien.Como usted.Muchas gracias.

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  • 3 Javier AD 26/01/15 21:10

    Muy buen artículo, Javier.

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