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Andalucía

Publicada 11/03/2015 a las 06:00 Actualizada 11/03/2015 a las 12:29    
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Los del Sur estamos acostumbrados a que los del Norte se burlen de nosotros y nos estigmaticen como perezosos, pícaros, exagerados, graciosos profesionales, adictos a la mamandurria y otras lindezas semejantes (se podría decir algo parecido en la relación Occidente-Oriente). Los del Norte han llegado a la conclusión de que el haber acumulado capital en un determinado momento histórico y por unas determinadas razones históricas, es una prueba de su superioridad (racial, nacional, religiosa, ideológica…).

Limitan la epopeya de la humanidad a los últimos tres o cuatro siglos y se olvidan de que su vanguardia estuvo antes en Babilonia, Persia, Egipto, Grecia, Roma, China, los imperios maya y azteca, Damasco, Bagdad, Sevilla, Córdoba, Granada, Florencia, Venecia…

Y ni se les pasa por la cabeza la idea de que lo actual no es lo definitivo. Creen, con la misma fe que el descerebrado del ISIS cree en todo lo que le diga su jefe, que la caída del Muro de Berlín y la hegemonía del capitalismo financiero septentrional es el hegeliano Fin de la Historia. ¡Pobrecillos!

Los andaluces, para limitarnos a España, estamos acostumbrados a que nuestro modo de hablar la lengua de Cervantes sea motivo de risa (aunque esté en sintonía con la mayoría latinoamericana de castellanohablantes) y a que los lastres estructurales de nuestra tierra no sean interpretados como las consecuencias de una situación semicolonial de varios siglos de duración, sino como la prueba de una vicio trascendente de nuestra identidad.

Y así muchos del PP, CiU y, ahora, Ciudadanos, esa marca blanca para que los conservadores sigan votando conservador sin demasiada vergüenza, sueltan cada dos por tres gilipolleces como: “Hay que sacar a Andalucía del pelotón de los torpes” (Rafael Hernando); “Mientras en Cataluña se hacía la revolución industrial, otros pastoreaban cabras” (Francesc Homs) o “Quiero enseñar a pescar a los andaluces” (Albert Rivera).

La cosa es aún más grotesca cuando un individuo tan moralmente podrido como Monago, aquel que iba a Canarias a pasárselo bien con su amante a costa del contribuyente, intenta hacer risas con unos dibujos animados que pretenden demostrar la superioridad de los extremeños sobre los andaluces tan sólo porque están un poquito más arriba en el mapa. Cosas veredes, amigo Sancho….

Déjenme decirle una cosa al tal Monago. Andalucía arranca en el Rastro de Madrid y termina en Tombuctú. Eso si lo medimos a lo largo, porque, si lo medimos a lo ancho, arranca en Orán y termina el El Algarve y, muy probablemente, en La Habana y más allá. No hablo de una Andalucía política o administrativa –que no se asuste nadie–, sino de ese estado de espíritu, de ese modo de vivir lo local en lo universal, esa cultura mestiza e inconfundible que aparea el Sur con el Norte y el Este con el Oeste, que define lo andaluz. Así que, “señor” Monago, cuando un extremeño tira piedras contra un andaluz, lo hace sobre su mismo tejado.

Ni que decir tiene que los empresarios alemanes dicen maravillas de la laboriosidad y disciplina de sus trabajadores turcos, griegos, italianos, españoles y portugueses. Aunque sea en la intimidad, cuando no les está grabando un reporterucho del Bild. Y lo mismo podría decirse de los empresarios catalanes cuando hablan de sus asalariados andaluces, murcianos o extremeños. Pero los políticos derechistas alemanes, al igual que sus compinches vascos, catalanes y madrileños, saben que puede ganarles votos eso de apelar a la “idea” de superioridad ontológica de los suyos frente a los emigrantes meridionales.

Sí, lo sabemos, un desdichado trabajador alemán (o francés o catalán) puede sentirse muy de la Tribu Superior con esa basura ideológica. Hasta puede estar dispuesto a consentir rebajas salariales, recortes sociales y pérdidas de libertades y derechos si a él se le sitúa, aunque sólo sea retóricamente, en el seno del Pueblo Elegido. La naturaleza humana es así: puede aceptar pérdidas objetivas a cambio de compensaciones subjetivas. Les pasó a los trabajadores alemanes con Hitler (quizá les está ocurriendo de nuevo con Frau Merkel), podría pasarles a los franceses con Le Penand so so

Esto, permítanme que les diga, sí que es populismo y no lo que se ahora se asocia con reivindicar unos mínimos de libertad, igualdad y fraternidad. Populismo, disculpen si me equivoco, es apelar a los más bajos instintos de la plebe usando entelequias como la raza, la nación o la religión.

La España nacional-católica (y sus parientes catalanes, tanto monta, monta tanto) no acaba de entender lo que es Andalucía. Sigue exhibiendo una mentalidad de ocupante cortijero: el señoritismo bético, el paletismo penibético que fusiló a Lorca. Por eso se estrella electoralmente una y otra vez cuando viene con monsergas de manualillo neoliberal elaborado por un becario de una Escuela de Negocios sobre la vagancia y el subsidio.

La mayoría de los andaluces curramos como el que más y nos encantaría vivir en un mundo de verdadera igualdad de oportunidades. Pero también, damas y caballeros –reconocerán la generosidad del tratamiento, ¿no?– del PP, CiU, Ciudadanos y demás empleados de la banca, creemos en la justicia y la fraternidad.

Somos mestizos, no pura sangre; hijos, nietos y bisnietos de íberos, tartesios, romanos, vándalos, godos, árabes, persas, bereberes, castellanos, gallegos, ingleses, franceses… Y sí, jódanse, nos gusta cantar mientras trabajamos.


10 Comentarios
  • 24 Sixto Cámara 22/03/15 16:23

    Leo el artículo como un regalo para para el espíritu. Gracias, Javier. Estos bárbaros, que llamas "los del Norte" a veces pienso que ni siquiera limitan la epopeya de la humanidad a los tres o cuatro últimos siglos. Muchos no ven más allá de los últimos veinte o treinta años.

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  • 23 PaquiMS 14/03/15 08:36

    Sabias palabras las suyas. Si me permite le ha faltado acabar su magistral artículo con un ¡¡OLÉ!!

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  • 22 Agricola 13/03/15 19:45

    Toma yaaaa,zaaasss en toa la boca....

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  • 21 elcaminante 13/03/15 14:36

    Totalmente de acuerdo con usted, Sr. Valenzuela. Desgraciadamente, en sociedades culturalmente deficitarios, los tópicos prevalecen sobre la razón y no sólo los tópicos, tambien los mantras, las rimas facilonas y las jaculatorias dogmaticas, "la simpleza es la razón del tonto". Dos puntualizaciones quisiera hacerle: Monago pese a haber nacido en Extremadura, no es extremeño y mucho menos, nos representa. ¿Como puede representar esa tierra, "un macarra vestido de amarillo canario, corriendo entre las encinas". Mis disculpas como estremeño, por semejante representación. Otra pregunta a la que me agradía tener respuesta, es: ¿porqué, ese topico andaluz, colonializa y seudorepresenta a los españoles?; porque, ¿fuera de nuestras fronteras, todo Español es Andaluz?; ?a quien interesa generalizar el tópico?.¿Que fuerza, puede tener esta afirmación, negando la particularidad de otras regiones en la afirmación del tópico andaluz?

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  • 20 manta 13/03/15 11:15

    Estupendo Javier. Es posible que seamos un poco diferente a otras partes de España, Los Andaluces somos alegre, nos reimos de nuestras propias desgracia, y nos divertimos con cualquier acontecimiento agradable, por desgracias para nosotros hemos tenido que emigrar a muchos lugares y siempre se nos a reconocido nuestra alegria y nuestro trabajo. Lo que pasa es que no en tiende, que la vida es un suspiro, un tiempo muy corto, y no se puede estar con la cara avinagrá constantemente. Gracias por el articulo.

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  • 19 karls sanchz 13/03/15 00:45

    Magnificos articulo señor Valenzuela. Son las élites de siempre las que buscan diferenciarnos. Somo tan iguales, los humanos,... cuando veo a gentes de otras latitudes, ya sean en paises pobres o ricos, los desfavorecidos sociales tienen las mismas pulsiones que nosotros.  Queremos comer y no pasar hambre, queremos trabajar y no ser explotados, queremos sanidad y educacion y no negocios lucrativos, queremos educacion laica y no doctrinas fantasiosas de jerarcas impudicos, queremos prosperidad y futuro para nuestros hijos y no marginalidad e injusticia, queremos reparto equitativo de los recursos y riquezas y no privilegios para unas minorias (estas sí) ociosas y criminales.  Los sentimientos son universales, pero son los poderosos que engrandece nuestras (pequeñas) diferencias individualidades. Nos arrojan el trozo de mendrugo para que nos devoremos.

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  • 18 Viorel 12/03/15 22:58

    En este artículo, mucho mas que brillante. La historia es muy larga, bien lo escribes, y los andaluces hemos visto pasar mucho como para que vengan mentecatos a salvarnos la vida. Mejor serán leyes y proyectos políticos reales que, de una vez, hagan de los grandes latifundios tierra de labrantía y opciones para poder trabajar. Que eso es lo que no se nombra, (caída como cayó en el olvido aquella Ley de "Fincas Manifiestamente  Mejorables" en cuanto la duquesa Cayetana empezó a sobarle el lomo al muchachín Gonzalez) y hay que arreglar. Gracias por tu artículo, de andaluz tan fino.  Y por canturrear.

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  • 17 pacoynietas 12/03/15 22:22

    Enhorabuena Sr. Valenzuela. efectivamente hay un cierto "tufo" peyorativo por otras tierras sobre los del Sur que apesta y me contraria. Pero hay una diferencia que nosotros no solemos guiarnos por el mismo comportamiento. Nuestra hospitalidad y buena sangre nos lleva a recibir, atender y mostrarles nuestras costumbres a todos los que nos visitan, sean del Norte, del Sur , del Este ó del Oeste. De dentro o de fuera d España. Ese es nuestro signo de identidad. Bienvenidos todos a nuestra bendita tierra, con vuestros defectos y virtudes, con dinero o sin el, poderosos ó trabajadores.  Un saludo para todas las personas de buena voluntad y caracter.

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  • 16 Alfar 12/03/15 13:20

  • 15 Camborio 12/03/15 09:02

    Como andaluz, solo puedo felicitarte por tu artículo, He defendido esas ideas toda mi vida, estoy orgulloso de llevar sangre árabe, porque no debemos olvidar que nuestra Andalucía fue árabe casi 800 años, y cristiana sólo 500. Aún faltan tres siglos para igualar, De ese pozo cultural de siglos, de mezclas de razas y de religiones hemos heredado los andaluces unas mentes libres, ágiles, y a veces geniales (Séneca, Maimónides, Góngora, Lorca, Juan Ramón). Mentes abiertas que "las pillamos al vuelo", A uno del Norte, no se le puede contar un chiste un viernes, porque se ríe en misa el domingo, Esa es la diferencia.

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