Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?
Secciones

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es



@cibermonfi

Ganó la tercera vía

Publicada 28/09/2015 a las 13:21 Actualizada 28/09/2015 a las 13:33    
Facebook Twitter Mas Redes

Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios 5

Hoy, lunes 28 de septiembre, es uno de esos días en los que comprendemos por qué llaman “fiesta de la democracia” a las jornadas electorales. Menos Pablo Iglesias, Podemos y Catalunya Sí que es Pot, que reconocen sin tapujos que han pinchado en hueso, todos los actores políticos del 27-S comparecen en televisión para proclamar que han ganado (o han perdido por menos de lo que se temían; lo cual, añaden, es una victoria). De modo que resulta que, según cómo se barajen los datos, el domingo ganó el independentismo catalán pero también ganó el unionismo, y, por supuesto, triunfaron Junts pel Sí, Ciudadanos, el PSC, la CUP y, si me apuran, hasta el españolismo rancio del PP, que se apunta a los votos recibidos por otros.

Se trata de hacer una lectura en positivo, como mandan los manualillos de comunicación política. Voy a permitirme, pues, hacer la mía. La propongo como un ejercicio intelectual. Tan discutible, por supuesto, como las demás.

El domingo, les adelanto, ganó la tercera vía, aquella que desea la búsqueda de una fórmula entre una declaración de independencia unilateral y el mantenimiento empecinado del statu quo. Ya sé que los partidos que la sostenían de uno u otro modo –PSC, Catalunya sí que es Pot, la Unió de Durán i Lleida…– no arrasaron en las urnas, ni mucho menos. Pero fíjense en que el contencioso ha quedado en un callejón sin salida y piensen en que si en Madrid y Barcelona primaran el sentido común y la buena fe, políticos y juristas estarían desde hoy mismo dándole vueltas a la mollera para encontrar esa fórmula.

Los hechos probados son, creo, los siguientes.

1.- El independentismo explícito –Junts pel Sí y CUP– no ha obtenido la mayoría rotunda e inapelable que le permita iniciar un proceso unilateral que convierta a Cataluña en un nuevo Estado. Representa –más o menos, depende de cómo se hagan las cuentas– a la mitad de los votantes. Lo cual es mucho y tiene que ser tomado necesariamente en cuenta, pero no resulta suficiente para iniciar una andadura por un sendero tan incierto y estresante. Para hacerlo hubiera precisado de cientos de miles de votos adicionales.

2.- El penoso resultado del PP, el partido que gobierna en Madrid, supone una bofetada descomunal para el mantenimiento del statu quo. Las fuerzas que desean cambiar las cosas constituyen una amplia mayoría, dos de cada tres, como mínimo. Unos son independentistas explícitos –Junts pel Sí y CUP–; otros proponen el federalismo –PSC–; otros el derecho a decidir de los catalanes en el marco de un proceso constituyente español –Catalunya Sí que es Pot–… Hasta los de Ciudadanos aseguran que no quieren el inmovilismo, que aspiran a una regeneración.

Pongan estos hechos en conocimiento de un mediador racional y les diría que ha llegado el momento de hacer propuestas en la línea de ni para ti ni para mí; solucionemos esto sin vencedores ni vencidos. ¿Por qué no buscan ustedes una nueva relación de Cataluña con una nueva España, esa España más limpia y democrática a la que también aspiran millones de ciudadanos al otro lado del Ebro? Una nueva relación, por supuesto, decidida libremente por todas las partes. Sí, por todas: los catalanes y el conjunto de los españoles.

A estas alturas, me veo obligado a reiterar que no soy nacionalista. Ni nacionalista catalán ni nacionalista español ni de ningún otro sitio. Eso del Volksgeist –el espíritu o el genio de un pueblo– que predicaba Johann Gottfried Herder siempre me ha parecido una peligrosísima gilipollez. Mi territorio es el universalismo del Siglo de las Luces. No quiero más Estados y más fronteras; quiero, por el contrario, que los actuales vayan desapareciendo.

Pero hay lo que hay y se trata de encontrarle una solución que evite angustias y dolores adicionales. Me parece que el PSC tiene razón al proponer el federalismo como la fórmula que puede permitir encajes sutiles. Pero también creo que Podemos la tiene al decir que no hace falta releer a los clásicos del federalismo para saber que no puede existir una verdadera unión en libertad –una en la cual una parte delega soberanía en un conjunto más amplio– si no se materializa desde el ejercicio del derecho a decidir.

El encaje en la legalidad actual de una reforma constitucional –o un proceso constituyente o reconstituyente– que reconozca la particularidad nacional de Cataluña en el seno de una España federal, nunca me ha parecido un argumento de peso para justificar el inmovilismo. Soy de la generación que vio pasar a España desde la dictadura franquista a la Constitución de 1978, ¡y ello sin saltarse la legalidad vigente! Los políticos y juristas de hoy bien podrían ganarse el sueldo buscando fórmulas como las halladas en aquel momento por Torcuato Fernández-Miranda: “de la ley a la ley a través de la ley”. Si se dedicaran a pensar, en vez de repetir como loros cantinelas dogmáticas, seguro que las encontraban.

Escribí arriba sentido común y buena fe y creo adivinar lo que muchos de ustedes están pensando: eso jamás ha abundado en España y mucho menos entre los nacionalistas de uno u otro pelaje. Los nacionalistas se mueven mucho mejor en la pasión y el odio; tal es su fondo de comercio: mi bandera contra tu bandera, mi tribu contra tu tribu. También escribí políticos y juristas y ya sé que carecemos de ellos, que tenemos, más bien, politicastros y leguleyos. Lo advertí de antemano: esto es un mero ejercicio intelectual.
EL AUTOR


5 Comentarios
  • 5 Irenepaz 30/09/15 19:46

    Entiendo que el Señor Valenzuela se refiere al derecho a decidir desde la legalidad como se hizo desde la dictadura franquista a la Constitución de 1978  yo no entiendo porqué se tiene en España tanto miedo a los referéndum. Basta recordar que las prohibiciones siempre acumulan malestar y que este se transforma en la calle en medio de la insatisfacción, necesitamos una España mas democrática y critica. Un saludo. 

    Responder

    Denunciar comentario

  • 4 cepeda 30/09/15 13:09

    1.Me gustaría que nos explicara a todos los que no lo entendemos, por qué según usted los ciudadanos de Cataluña deben tener el derecho a decidir el presente y el futuro de Cataluña (y por tanto de España) mientras que el resto de los ciudadanos españoles no tenemos el derecho a decidir el presente y el futuro de nuestro país... España. 2.Me gustaría saber si los ciudadanos de Barcelona tienen el derecho a decidir el presente y el futuro de Barcelona y por tanto a independizarse de Cataluña y/o de España... con independencia de lo que opinen el resto de los ciudadanos. Como usted yo también soy de la generación de la transición a la democracia (en el campo de los que lucharon contra la dictadura... no de aquellos que por entonces "no estaban interesados en la política" que evidentemente eran mayoría en los tiempos del dictador). Si la constitución que aprobaron todas las fuerzas democráticas y que el pueblo refrendó en toda España (incluida Cataluña) consagra la soberanía, y por tanto el derecho a decidir, del pueblo español, es evidente que, mientras no se modifique la constitución, y el pueblo español lo refrende con posterioridad, el derecho a decidir lo tenemos todos los ciudadanos españoles y no solo los ciudadanos de una parte de España por muy importante que algunos de ellos se crean.... y no es menos cierto que intentar romper unilateralmente la constitución para robarnos a los demás nuestro derecho a decidir, es un golpe de estado puro y duro por más que quieran disfrazarlo y envolverlo en seda.

    Responder

    Denunciar comentario

  • 3 Antonio Basanta 29/09/15 17:51

    De acuerdo con usted, Javier, pero la lía con lo que llama "derecho a decidir" El derecho a decidir esta unido a la igualdad e los sujetos de la base democrática (en este caso cada ciudadano español) a tener los mismos derechos, obligaciones y libertades, ni uno mas ni uno menos, iguales. Cuando usted hace dice esa elaboración teórica del derecho a decidir" debería decir 1ª¿En que parte del mundo esta aprobado el derecho a decidir romper un Estado democrático por una de sus partes? Porque si fuera una pretensión universal debería estar reconocido en todas las democracias y no lo está ... !en ninguna! 2ª ¿De quien es el derecho a decidir en una democracia como por ejemplo, España? ¿El derecho a decidir corresponde a todos y cada uno de los ciudadanos españoles, en igualdad de derechos u obligaciones o solo corresponde a una parte de esos ciudadanos, que serían privilegiados respecto a los otros? En la definición del derecho a decidir esta la diferencia entre democracia y nacionalistas

    Responder

    Denunciar comentario

  • 2 horsebonifacio 29/09/15 00:28

    Labor del periodista seria averiguar en qué lugar de los sótanos de la Zarzuela está escribiendo el guión de la III Restauración borbónica el nieto de "Tato", con Albert revisando borradores

    Responder

    Denunciar comentario

  • 1 Irenepaz 28/09/15 18:00

    Muy esclarecedor, cuantos pensamos como usted. Un saludo

    Responder

    Denunciar comentario

Lo más...
 
Opinión
  • Muros sin Fronteras Ramón Lobo Ramón Lobo

    Las urnas y el casino

    Lo que le ha pasado a Matteo Renzi en Italia con su referendo fallido le va a suceder a Manuel Valls en las presidenciales de Francia.
  • Tiempos Modernos Miguel Sánchez-Romero Miguel Sánchez-Romero

    La ETA andaluza

    Los anhelos de los andaluces poco tienen que ver con la soberanía. Se parecen más bien a los del resto de españoles: trabajo y una wifi de calidad.
  • Nacido en los 50 El Gran Wyoming El Gran Wyoming

    Que no hable ni Dios

    Este estúpido circo que se ha montado en torno a Fernando Trueba no es otra cosa que la victoria moral de la extrema derecha en estos tiempos que corren.
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.
facebookLibre