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Qué ven mis ojos

Los mismos perros con distintos collares

Publicada 24/11/2015 a las 06:00 Actualizada 24/11/2015 a las 01:17    
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“El mundo sólo cambiará el día en que una gota de petróleo no valga más que una gota de sangre” 

 
Lo más raro que puede ocurrir en España es que pase algo. Tal vez sea una herencia más de la dictadura, cuyo golpe final sobre la mesa fue imponer el principio de que la única forma de superar el pasado es esconderlo. O quizá se deba a que nuestra al parecer inalterable vocación de centro y equidistancia nos hace temer los cambios y preferir lo malo conocido, algo que demuestra el hecho de que una y otra vez los votos de los ciudadanos hayan servido, al menos hasta las últimas elecciones autonómicas y municipales, para reelegir al 90% de los políticos acusados de corrupción que han vuelto a presentarse a sus cargos y para dejar una pregunta en el aire: en este juego de policías y ladrones, ¿quién le ha puesto las esposas a quién? Las encuestas han cambiado de trabajo y ahora ya no sirven para reflejar una tendencia, sino para crearla; pero si tuvieran razón, su mensaje es que en las próximas elecciones el bipartidismo se va a agrietar pero no se va a romper y tanto los que mandan como quienes les dan las órdenes van a seguir llevando las riendas en una mano y la fusta en la otra. Nos gustan los fuegos artificiales, que iluminan pero no queman. Nos gusta menos protestar que quejarnos, para que la fuerza se nos vaya por la boca. Hay un poema de José Hierro que podría valer como himno de la crisis, el 15-M y las banderas moradas en la Puerta del Sol, ese que dice, entre otras cosas: “Después de todo, todo ha sido nada, / a pesar de que un día lo fue todo. / (…) Grito «¡Todo!», y el eco dice «¡Nada!». / Grito «¡Nada!», y el eco dice «¡Todo!» / (…) Qué más da que la nada fuera nada / si más nada será, después de todo, / después de tanto todo para nada.” Son versos que no sirven de arenga sino como despedida; pero es lo que hay, por desgracia.

Nuestro menú favorito es el pájaro en mano. Y el poder no corre riesgos donde es difícil que algo suceda, aparte de los que alguno de sus representantes se pueda crear al decir por descuido lo que verdaderamente piensa. Y aun así, tampoco es para tanto. “Cuando veo que el auditorio se distrae, suelto un faisán”, decía Ortega y Gasset, pero a algunos la oratoria sólo les da para soltar un pollo sin cabeza. Así, el ministro de Asuntos Exteriores puede declarar que la única solución para enfrentarse a los asesinos de Corán y fusil que nos persiguen es “la eliminación física” de los terroristas, olvidando que es el jefe de nuestra diplomacia, que ésta se lleva a cabo con embajadores y no con soldados y que en nuestro país la pena de muerte hace tiempo que ha sido abolida. El de Educación, para explicar lo que todo el mundo sabe, que hay que mejorar la formación profesional, afirma que “va demasiada gente a la universidad”, que es un argumento que mezcla las clases con el clasismo. El de Defensa se dedicaba antes de ocupar su cargo a vender armas, y después a que las vendan sus antiguos jefes. Y hay que ver a quiénes, porque entre los años 2003 a 2014, España las ha exportado a Arabia Saudí por valor de 725 millones de euros, y resulta que hablamos de un país donde existen una policía religiosa y unas leyes opresivas que, sin ir más lejos, acaban de ordenar la ejecución del poeta Ashraf Fayad por considerar blasfemos algunos fragmentos de su libro Instrucciones en el interior y por grabar a las fuerzas del orden dando de latigazos a un detenido. Aquí también se han prohibido las cámaras y la difusión de los abusos, gracias a la nueva ley de seguridad ciudadana impuesta por un ministro del Interior que se dedica a condecorar a la virgen y presume de ir a meditar al Valle de los Caídos. El general sedicioso murió hace ahora cuarenta años, pero aún estamos esperando a que muera su tumba. Y lo que opina sobre la memoria histórica el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, hace que se le pueda incluir, en el mejor de los casos, entre aquellos “españoles con futuro / y españoles que, por serlo, / aunque encarnan lo pasado no pueden darlo por bueno”, de los que habla en una de sus obras Gabriel Celaya.

Si quieres torear bien, olvídate de que tienes cuerpo, decía el matador José Belmonte. Si quieres llegar lejos en el mundo de la política, desentiéndete de tu cara, déjala de lado por si de verdad fuese el espejo del alma. Su meta es ser populares sin que los conozcan, lograr que todo el mundo los mire pero vea a otros; y nuestra forma de defendernos no es escuchar lo que nos dicen, sino darse cuenta de lo que callan, lo que intentan ocultar. Porque siempre, pero aún más cada cuatro años, aquí todo se parece demasiado a esa carta que la ministra de Trabajo ha dado orden de no mandarle a los pensionistas hasta después del 20–D, no sea que descubrir lo negro que se presenta el futuro les dé la tentación de intentar transformarlo. Lo que han hecho con esa circular pone a las claras que su método es una variación de la táctica del avestruz que consiste en enterrarnos la cabeza a los demás.

La cita de Belmonte la pueden encontrar en la última novela de Berta Vias Mahou, Yo soy el otro, que acaba de publicar la editorial Acantilado y que cuenta la historia de José Sáez, un diestro cuya virtud más sobresaliente era una casualidad: ser casi idéntico a Manuel Benítez, El Cordobés, que en aquella época era una celebridad que abarrotaba los tendidos y fuera de las plazas no podía dar un paso sin que lo siguiese una muchedumbre. ¿Era bueno en su oficio? No sé, pero el oficio fue bueno para él, porque le proporciono éxito en los ruedos y en las pantallas de cine y le llenó los bolsillos. “Hemos estado buscando las siete diferencias entre vosotros, pero sólo hay una que importa: él es famoso y tú no”, le dice un apoderado al imitador en el libro de Vias Mahou, que es una inteligente reflexión sobre el triunfo y el fracaso, los espejismos a los que a veces nos entregamos para no ver el desierto y los valores que actúan como motor de nuestras sociedades. El doble de esta historia se consuela pensando que “el verdadero talento está en la bondad y la verdadera valentía, en la discreción”, pero lo dice desde el lugar que ocupan los derrotados. Los otros, los que supieron llegar primeros a fuerza de no detenerse ante nada, los miran y sonríen desde las alturas. Es un reparto de papeles clavado al que ofrecen muchos de los que aspiran a tener las llaves del Palacio de la Moncloa. Y si ellos son similares, nuestras dudas también. ¿Albert Rivera, por ejemplo, es el doble de Mariano Rajoy sólo que con otra fachada?

Eso sí, unos para llegar hasta allí y otros para no tener que marcharse, necesitan pasar por las urnas. Unos necesitan que todo cambie y otros que todo se quede como está. Y, en el fondo, lo que se elige también es siempre lo mismo, un mundo más o menos justo, donde una gota de petróleo no valga más que una gota de sangre, y los que lo hacen también deben adivinar algo similar a quién es el Cordobés, quién es su doble y si merece la pela escoger a alguno de los dos o buscar un tercero. Ya me entienden. A veces, nos encontramos por el camino a los mismos perros con distintos collares. Pueden parecer otros, pero muerden igual y muerden siempre a los mismos.
EL AUTOR


10 Comentarios
  • 40 carloscr 30/11/15 13:04

    Excelente artículo. 

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  • 39 gusalo 25/11/15 22:58

    cepeda dijo..
    Sí, Reverendo Padre. Su sermón lo entiendo: “Nos han declarado la guerra”. Pero el trigo –su trigo–,  ¿dónde está?  ¶ ¿Qué es “eso tan bonito” que debo contar a los terroristas (sean de donde sean y vayan a donde vayan) para conseguir el Nobel de la Paz? (¡Qué ilusión conseguir el mismo galardón que consiguió el célebre Henri Kissinger!). ¶   No necesito explicar a nadie por qué no me gusta el tráfico de armas; nadie nos entendería que tuviéramos necesidad de mantener el terrorismo para que los guardaespaldas no se queden sin trabajo (ni siquiera los guardaespaldas lo entenderían). Si para que algunos 'emprendedores' engorden las cuentas de resultados, tenemos que armar a esos terroristas (esos “que se están yendo de España y de otros lugares de Europa a Siria, Irak... y a otros sitios para asesinar a los ciudadanos de allí y para violar a las ciudadanas y a sus hijas...”), aunque sea mediante intermediarios, el problema no es explicar, sino ocultar: ocultar a los intermediarios turcos o saudíes; ocultar quiénes protegen a DAESH... ¶ Desde aquí, desde el púlpito, un saludo.

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  • 38 Alfar 25/11/15 21:02

    Estupendo artículo, y la útima frase me ha puesto la piel de gallina.

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  • 37 cepeda 25/11/15 16:09

    gusalo dijo..
    1.Yo estoy a favor de la paz y de las relaciones comerciales beneficiosas para todos.  2.Lo que usted no acaba de entender es que NOS HAN DECLARADO LA GUERRA solo que ahora la guerra toma forma de ametrallamiento de ciudadanos indefensos que están en un teatro, en un concierto, en un tren, en un centro comercial...etc. 3.Debería contarle eso tan bonito que cuenta a los que se están yendo de España y de otros lugares de Europa a Siria, Irak... y a otros sitios para asesinar a los ciudadanos de allí y para violar a las ciudadanas y a sus hijas... A lo mejor le hacen caso... y consigue el nobel de la paz... 4.Sigue sin contarnos dónde le dará usted trabajo alternativo a los pobres que se queden sin curro después de cerrar las fábricas de armamento.... Lo cual no me sorprende porque ustedes están para predicar... pero no para repartir trigo (a no ser que el trigo a repartir sea de otros....).

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  • 36 icaria 25/11/15 12:33

    Jose Hierro tiene razón y tu también. Nada cambiara en tanto en cuanto todo el aparato del capitalismo industrial de armamento , grandes petroleras , constructoras- reconstructoras de países; tengan interesantes y pingües beneficios. A los ciudadanos nos venderán chalecos antibalas ,mascaras antigás , refugios antiaéreos y antinucleares, y lo que haga falta para la seguridad, pues también da dinero.¡ El miedo da dinero !. 

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  • 35 Macrons 25/11/15 08:57

    El comentario no era para Maria garcia. Era la contestación a la respuesta a Benjamín Prado. Espero Maria garcia sepa perdonar la confusión, porque además, la réplica evidentemente concierne al Sr. Cepeda, al que trato de comprender sin mucho éxito.

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  • 34 Macrons 25/11/15 08:46

    Maria garcia dijo..
    Comparto su comentario. Se hace realmente difícil ponerse en el lugar de gente que por ejemplo trata de justificar el negocio armamentístico bajo el argumento de que crea puestos de trabajo. O trata de justificar el ataque a la democracia perpetrado por un presidente socialista, argumentando que la derecha iría más allá. Tratar de comprender es una cosa, lograrlo es ya otro asunto. Repito, su artículo causa auténtico placer en fondo y forma. Resulta chocante que alguien -por su comentario- parezca interpretar que se siembran dudas sobre la criminalidad de IS. Comentar es una cosa, otra generar ruido.

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  • 33 LUIS RAMON 25/11/15 00:04

    Las mejores amigas del bipartidismo son las encuestas (amañadas o no). Las encuestas provocan el miedo a que gane el otro y entonces aparece el voto "útil" que de útil tiene bien poco. ¿Os imagináis que no hubiera encuestas? Ninguna. De ningún tipo. La gente iría a votar a ciegas y votaría lo que realmente piensa. Los políticos tendrían que hacer campaña sin conocer realmente lo que opinan los votantes de cada declaración o promesa que hacen. Creo que todo sería más auténtico, más real. 

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  • 32 JOSE LIJO BERASARTE 24/11/15 23:33

    España por desgracia, no parece muy diferente de otros países europeos (Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, por decir los más poderosos), adalides de esta democracia, con sistemas electorales que retuercen la representatividad, donde la corrupción es una característica del poder político-económico-financiero, y en evolución a sociedades vergonzosamente desiguales. Países colonialistas defensores de los Derechos Humanos de unos pocos humanos, fabricantes y vendedores de armas que alimentan guerras a cambio de beneficios económicos y esquilmadores de recursos. En manos de una ciudadanía informada y activa, con valores realmente democráticos y del bien común, está la posibilidad de una transformación hacia un modelo más equitativo e igualitario para nuestras sociedades y para aquellas que padecen el actual modelo.

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  • 31 Lunilla 24/11/15 23:02

    ......"Res non verba"- ssignifica "hechos no palabras" y es una antigua locuciòn  latina; las palabras no cambian la situacion de una realidad evidente, y bes que no podemos controlar las acciones cinetificas y tecnològicas que nos rodean, y solo cuando  unifiquemos las  teorias de  Cieencia, Ingenieria y Tecnologia ded manera controlable o, por lo menos predecible, a traves del aumento del manejo de ete conceepto por edl comùn de los m mortales - especialmente los Polìticos, los economistas, Sociòlogos, etc.; No podremos hacer modelos que nos permitan  predecir acciones fisicas, tanti de destrucciòn como el terrorismo, o benèficas como ele control del hambre y las enfermedades en un mundo en el que sobra comida y medicamentos que no llegan alcomùn de los mortales. Sigamos perdiendo el tiempo mientras las cosas se descontrolan cada vez màs, en este mundo en que cualquier "chispa" se convierte en un incendio de magnitudes tràgicas. Molete.

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