Casa del Rey

La Zarzuela alega que no había medios para desplazar al príncipe a Brasil

Los príncipes Felipe y Letizia, el pasado 14 de noviembre en Monterrey (California), bajando del mismo A-310 que se averió este lunes.

El príncipe Felipe se quedó en tierra. No pudo volar a Brasil por una avería técnica en el avión Airbus A-310 en el que iba a desplazarse hasta São Paulo para atraer inversiones y vender la marca España. Lo cierto es que no pudo encontrar un medio de transporte alternativo para el heredero, como reconoció la Casa del Rey, razón por la cual se decidió suspender el viaje de dos días. Ni él ni el resto de la delegación pudieron tomar un avión gemelo, porque estaba en revisión, ni cabía cambiarse a un aparato más pequeño, un Falcon, porque tiene menor autonomía y habría exigido más escalas, ni pudieron optar por un vuelo en una aerolínea comercial, porque "no cuadraban horarios o estaban llenos". De modo que tuvieron que cancelarse las entrevistas bilaterales previstas –entre ellas, con los expresidentes brasileños Luis Inácio Lula da Silva y Fernando Henrique Cardoso– y la presencia de Felipe en varios actos empresariales. Algo insólito, como afirmó resignado el hijo del rey: "Es la primera vez que me pasa y ya tengo unos añitos".

El Estado dispone de siete aviones –dos Airbus A-310 y cinco Falcon 900B– para viajes oficiales, y son los que integran el 45 Grupo del Ejército del Aire, creado en 1956. En uno de los A-310 iba a viajar, en la madrugada del lunes, el príncipe, acompañado del personal de la Casa del Rey, dos secretarios de Estado –el de Comercio, Jaime García-Legaz, y el de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, Jesús Gracia–; la directora general de Turespaña, Marta Blanco; la consejera delegada del Icex, Coriseo González, y 15 periodistas. En total, unas 40 personas. Cuando estaba preparándose el despegue, saltó la alarma. Había un problema con el sistema de funcionamiento de los flaps, los dispositivos de sustentación de la aeronave. La incidencia no era menor. Como advertían desde la Zarzuela, era el mismo fallo que causó el siniestro de Spanair en agosto de 2008, en el que murieron 154 personas

Los técnicos intentaron sustituir la pieza dañada con otra idéntica extraída del otro A-310, que no se encontraba en la base de Torrejón de Ardoz, sino en las instalaciones de EADS en Getafe, ya que el aparato se encontraba en "revisión técnica programada" –Defensa no pudo precisar desde cuándo–, por lo que este avión gemelo no se podía emplear. Al final, se colocó la pieza en el ala izquierda del A-310, pero cuando habían pasado siete horas, se comprobó que la "calibración exacta" necesaria requería un tiempo adicional del que no se disponía para llegar a tiempo a los actos programados en Brasil, el primero de los cuales, la entrevista de Felipe con el gobernador del Estado de São Paulo, Geraldo Alckmin, estaba previsto a las 16.30 hora española. "No es como cambiar un fusible y ya está. Hay que comprobar que se coordina con los demás sensores. El sensor debe probarse en condiciones parecidas a las de vuelo, en un banco de pruebas. Se exigen unos protocolos que cumplir que llevan su tiempo", indicaron fuentes del Ministerio de Defensa consultadas por infoLibre. El comandante decidió cancelar el vuelo, sobre las ocho de la mañana de este lunes. "La seguridad es prioritaria e ineludible. No se puede volar si no hay las garantías correspondientes", añadieron. 

No hace falta un tercer Airbus

¿Qué opciones se abrían? La primera, viajar en un Falcon, una aeronave más pequeña, configurado para una capacidad de 12-14 pasajeros –en el A-310 caben unos 50-60–, no parecía viable, ya que estos aparatos tienen menor autonomía de vuelo, lo que habría requerido más escalas y, en consecuencia, otro plan de vuelo de distinto, que hay que planificar "con antelación suficiente", y no había tiempo material para hacerlo. El Ejército del Aire sí dispone, para otros cometidos –no para viajes de Estado– de otro tipo de aparatos, como los Hércules, que son muy lentos, pequeños e incómodos.

¿Por qué no hay un tercer Airbus? "Las necesidades de transporte de las autoridades españolas del Estado se cubren perfectamente con un par de aviones. Lo demás sería derroche. No sólo por el mantenimiento, sino por las tripulaciones, porque no puedes tener un aparato aparcado, sino que han que mantenerlo en forma con una serie de horas de vuelo al año. Si hubiera un Airbus más sería inútil", señalaron en Defensa, el departamento que dirige Pedro Morenés, que no obstante no precisó el coste de mantenimiento de estos A-310. Los Airbus entraron en servicio en España en septiembre de 2003, después de ser adquiridos de segunda mano a Air France. Llevan 31 años funcionando, porque su primer vuelo lo operaron en 1982. El que iba a utilizar Felipe fue la misma nave que le llevó a él y a su esposa, Letizia, en su gira norteamericana y el que se utilizó para trasladar al último relevo del destacamento español en Yibuti de la Operación Atalanta de la UE contra la piratería en el océano Índico. 

En cualquier caso, como reconocieron en la Zarzuela y en Defensa, "nadie solicitó al Ejército del Aire un transporte alternativo". Se pensó en un desplazamiento en línea regular. Las cuatro aerolíneas que vuelan hasta São Paulo son Iberia, Air Europa, Tam y Air China. "Miramos las opciones comerciales y no cuadraban ni por horario ni por plazas. Los aviones iban llenos, y no puedes desalojar a los pasajeros, porque no se trata de encontrar una plaza para el príncipe, sino para el personal que le acompaña", alegaban fuentes oficiales de la Zarzuela. Iberia, por ejemplo, subrayó a este periódico que, aunque no podía relevar el índice de ocupación del vuelo a São Paulo de la mañana, sí es cierto que ese tipo de desplazamientos "de largo radio suelen ir muy llenos siempre". La institución explicó que los príncipes o la reina viajan "muy frecuentemente" en líneas regulares, siempre en clase business, acompañados de escoltas y ayudantes. El rey es el único que, por seguridad, nunca se desplaza en aviones comerciales. 

Mensajes en vídeo como remedio

Al final, la Casa del Rey decidió suspender el desplazamiento. "No era un viaje oficial como tal, no era una cumbre ni una toma de posesión de un presidente latinoamericano, sino un viaje de trabajo en el que el príncipe acudía a reforzar las gestiones de los empresarios. Si hubiera sido un viaje oficial, se habría entonces apostado por ir en un Falcon con otro plan de vuelo. Pero este no era el caso. No era para tanto". 

El príncipe, como remedio, grabó ayer en la Zarzuela en vídeo todos los discursos que tenía previsto pronunciar, con la intención de que se emitan allí. Estaba previsto que el primero se emitiera anoche en un acto diseñado para promocionar el turismo de España entre la comunidad judía de Brasil. El resto se difundirán hoy: en un foro empresarial, en la presentación de la nueva edición del diario El País en portugués y en una cena con empresarios. La fórmula es semejante a la que usó el rey para dirigirse a los jefes de Estado y de Gobierno en la pasada Cumbre Iberoamericana de Panamá, a la que no pudo acudir por encontrarse convaleciente de su operación de cadera. Las entrevistas bilaterales con Alckmin y los expresidentes Luis Inácio Lula da Silva y Fernando Henrique Cardoso "se recuperarán en la primera oportunidad que se encuentre". 

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Otros fallos de importancia

El secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, se quedó también en España. Este diario no pudo confirmar en Exteriores si también lo había hecho su homólogo en la cartera de Cooperación e Iberoamérica, Jesús Gracia. 

¿Y el hecho de que no pudiera viajar el heredero a Brasil no daña la marca España, una de las obsesiones del Gobierno? En la Zarzuela y en el Ejecutivo lo negaron y trataron de quitar hierro al asunto. "Nada que ver con eso. Incidencias ocurren todos los días en todas las flotas. La casualidad ha sido que el otro Airbus estaba en revisión", justificó Defensa. El A-310 de la Fuerza Aérea Española sufrió en 2005, por ejemplo, un fallo en el sistema eléctrico que le impidió despegar de la Guayana Francesa, y en él viajaba el entonces ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. Otros aviones de transporte de autoridades han padecido asimismo averías de importancia.

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