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    <title><![CDATA[infoLibre - Salvador Martínez Mas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/autores/salvador-martinez-mas/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Salvador Martínez Mas]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El regreso de la 'mili' en Alemania, la última vuelta de tuerca al rearme alemán de Scholz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/vuelta-mili-alemania-ultima-vuelta-tuerca-rearme-aleman-scholz_1_1757836.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0775ea5f-678a-4a91-bcc2-80cf9cd43fa4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El regreso de la 'mili' en Alemania, la última vuelta de tuerca al rearme alemán de Scholz"></p><p>El pasado fin de semana hubo decenas de manifestaciones pacifistas en Alemania. Estaban inscritas en lo que los alemanes llaman “marchas de Pascua”, <strong>una tradición arraigada en el activismo pacifista</strong> desde hace ya de más de sesenta años. </p><p>Las principales ciudades del país, ya fueran Múnich, Stuttgart, Colonia, Hamburgo, Fráncfort, Bremen, Leipzig o, por supuesto, Berlín, vieron desfilar grupos de manifestantes pidiendo el cese del lenguaje de las armas en zonas de conflicto. <strong>El foco estaba puesto en la Franja de Gaza, </strong>donde Israel busca desde el pogromo del 7 de octubre la erradicación de la organización terrorista Hamás, o Ucrania, que lleva ya más de dos años resistiendo a la ilegal guerra de agresión de la Rusia de Vladimir Putin. </p><p>No fueron manifestaciones masivas. En Berlín, por ejemplo, <strong>se dieron cita unas 5.000 personas, muchas menos de las 50.000 </strong>que reivindicaba en marzo del año pasado <a href="https://www.infolibre.es/internacional/izquierda-alemana-vuelve-morir-bundestag-pleno-auge-ultraderecha_1_1643816.html" target="_blank">Sahra Wagenknecht, política izquierdista que ha lanzado su propia aventura política a costa del que hasta hace unos meses había sido su partido, Die Linke</a>. Wagenknecht es una de las figuras políticas que encabeza en Alemania la crítica a la política de apoyo militar a Ucrania frente a la invasión rusa. <a href="https://www.infolibre.es/internacional/2024-ano-caer-muro-extrema-derecha-alemania_1_1673324.html" target="_blank">También en la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) tienen ese tono crítico</a>.</p><p>El pacifismo que salía a la calle hace unos días tiene <strong>muy difícil el hacerse oír en la Alemania del canciller Olaf Scholz</strong>. Y esto no sólo se debe a la curiosa heterogeneidad del actual pacifismo teutón, donde parecen darse cita pacifistas de toda la vida con izquierdistas y votantes de AfD. La ilegal invasión de Ucrania que Putin decidía lanzar por tierra, mar y aire el 24 de febrero de 2022 ha despertado militarmente a Alemania. </p><p>Cierto es que ha costado dos años, pero Alemania ya <strong>es el país europeo que más apoyo militar presta a la nación de Volodímir Zelensky.</strong> Sólo supera el apoyo militar germano a Ucrania, valorado a principios de este año en unos 17.700 millones de euros, según las cuentas del Instituto para la Economía Mundial de Kiel (IfW), la ayuda armamentística de Estados Unidos. El IfW lo valoraba a principios de este 2024 en 42.200 millones de euros.</p><p>Scholz mantiene que el gasto en defensa, <strong>después de lustros alejado del 2% del PIB,</strong> ya se encuentra en esa proporción, el mínimo acordado dentro de la OTAN. Nada más comenzar la guerra rusa contra Ucrania, Scholz levantó un fondo para el rearme dotado de 100.000 millones de euros. Su ministro de Defensa, el también socialdemócrata Boris Pistorius, se ha convertido en este contexto geopolítico en el político, con diferencia, más apreciado entre la opinión pública. En las encuestas sobre satisfacción con los responsables políticos del país, <strong>Pistorius es el único que supera el 50% de aprobación </strong>entre los alemanes. El 55% dicen estar contentos con su gestión, según el sondeo <em>DeutschlandTREND </em>que publica de forma recurrente la cadena de televisión <em>ARD</em>. </p><p>Con ese capital político, Pistorius es el encargado de dar la que parece ser la última vuelta de tuerca a la política de rearme que ha puesto en marcha Scholz en Alemania. A saber, la reintroducción del servicio militar obligatorio. Precisamente el actual debate público que existe en el país entorno a la idea de la vuelta de la 'mili', <strong>servicio desmantelado por la canciller Angela Merkel en 2011,</strong> era algo que quisieran ver cerrado de una vez por todas los manifestantes pacifistas que tomaron las calles alemanas el pasado fin de semana. </p><p>El pasado mes de marzo, Pistorius viajaba los países nórdicos en busca de inspiración para idear un modelo de servicio militar que saque de sus actuales carencias a la <em>Bundeswehr </em>- el “Ejército alemán”. Haber tenido infrafinanciadas a las fuerzas armadas <strong>ha traído consecuencias negativas para el estado de revista del Ejército</strong>. Se estima que, pese a los esfuerzos de Scholz y compañía, a Alemania le faltan 20.000 soldados. Se supone que en 2031, la <em>Bundeswehr </em>debiera tener 203.000 personas. Actualmente se cuentan unos 183.000. </p><p>Según explica a <strong>infoLibre</strong> Rafael Loss, experto para cuestiones de seguridad y defensa de la oficina en Berlín el Consejo para las Relaciones Exteriores (ECFR), un <em>think tank</em> europeísta, también hay que tener en cuenta que <strong>“anualmente hay una marcha de 20.000 militares que se jubilan y deben ser remplazados;</strong> por eso, en resumen, hablamos de una necesidad de 40.000 militares, y ahí el servicio militar obligatorio puede ser una forma de lidiar con este problema”.</p><p>Alcanzar los objetivos de reclutamiento también pueden pasar por una vuelta del servicio militar. Pistorius tiene puesto 2025 como año en el que tiene que <strong>presentar un modelo de servicio militar para Alemania.</strong> “Plantear la vuelta del servicio militar conecta con la idea de que las cosas no pueden seguir como en los últimos treinta años porque se ha producido un cambio fundamental a nivel de seguridad en el paisaje internacional”, sostiene Loss.</p><p>A esa idea de cambiar el chip en vista de los cambios geopolíticos que ha impuesto la guerra de Rusia, Scholz lo llama '<em>Zeitwende</em>', expresión que se podría traducir como “era de cambio”. Tanto <strong>el aumento del gasto militar como el haber dejado de comprar hidrocarburos rusos</strong>, son políticas que se inscriben en esa lógica. El regreso del servicio militar obligatorio también forma parte de la “era de cambio”, aunque Pistorius aún ande deliberando cómo ha de ser el modelo a adoptar.</p><p>Según Loss, Pistorius es uno de los ministros más relevantes de Alemania a la hora de cumplir con el encargo de “incrementar la resiliencia de la población en un contexto internacional más incierto, donde hay que educar al público, y aquí los países nórdicos son una referencia porque son un ejemplo de sociedades que, por ejemplo, acumulan comida, medicina e incluso armas como ocurre en Finlandia”. En este sentido, no hay que perder de vista que desde el ministerio de Educación del Gobierno de Scholz, en manos de la liberal Betina Stark-Watzinger, se han manifestado a favor de que <strong>haya una mayor presencia del Ejército en las escuelas</strong>, en las que, a su entender, debería de haber preparación para eventuales catástrofes, incluida la guerra.</p><p>En el debate alemán sobre la vuelta del servicio militar obligatorio, Suecia aparece como ejemplo recurrente. Este país nórdico <strong>estuvo nueve años sin servicio militar, pero se reintrodujo en 2017.</strong> Allí, al terminar la escuela, los alumnos que abandonan la escuela se someten a exámenes físicos y el Ejército selecciona después a los aptos. A saber, un 10% de los hombres y mujeres que pasan esos exámenes. </p><p>“En los últimos años, Suecia ha sido capaz de esta manera de <strong>generar suficientes voluntarios para las fuerzas armadas”</strong>, han explicado en el semanario <em>Der Spiegel</em>, dando cuenta del interés que genera el modelo sueco en Alemania. Hay dudas de que ese modelo, sin embargo, sea aplicable a un país como Alemania, que tiene ocho veces más población que Suecia. </p><p>Para Loss, el experto del ECFR, también <strong>es muy cuestionable la vuelta del modelo de 2011</strong>, en el que quienes hacían la 'mili' estaban apenas seis meses aprendiendo a ser soldado. “Antes, en el servicio militar, no se podía producir fuerzas capaces de defender el país. La gente no aprendía realmente algo que sirviera realmente para defender al país en caso de un ataque o despliegues militares”, planeta Loss. </p><p>Es imaginable que esa experiencia pasada sirva de argumento entre liberales y ecologistas –los socios de los socialdemócratas de Scholz en el Gobierno– para explicar <strong>su oposición a la vuelta de la 'mili'.</strong> En el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), pese a los trabajos preparatorios de Pistorius, tampoco son entusiastas con la idea, mientras que Scholz aún no ha dicho esta boca es mía a cuenta de la vuelta del servicio militar. A favor de ese regreso sí están los partidos democristianos Unión Cristiano Demócrata (CDU) y su formación hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), al igual que la ultraderechista AfD.</p><p>Por necesario que pueda parecer el regreso de la 'mili' en el Ministerio de Defensa en vista del estado del Ejército, también es cierto que Pistorius también ha de ocuparse primero de la elefantiásica administración en la que se ha convertido el Ejército alemán en el tiempo previo a la <em>Zeitwende</em>. De hecho, el jueves de esta semana Pistorius presentaba un plan para reformar las estructuras del Ejército alemán, eliminar redundancias y optimizar recursos. Esa reforma, pendiente de acometer en los próximos meses, contempla la posibilidad de que el servicio militar obligatorio se acabe imponiendo en el país.</p><p>El presupuesto alemán para Defensa en 2021 era de 47.240 millones de euros, algo inferior a los casi 52.000 millones previstos para este año o los <strong>algo más de 50.000 millones de 2022 y 2023.</strong> Desde hace una década, el gasto alemán en Defensa, aunque ha estado por debajo del 2% del PIB, no ha parado de crecer. En 2014, el presupuesto era de 32.140 millones de euros. Todo ese dinero no ha evitado los actuales problemas de personal de la <em>Bundeswehr</em>, ni que ahora se debata muy seriamente en el regreso de la 'mili'.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Apr 2024 17:32:32 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Salvador Martínez Mas]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Despliegue militar,Suecia]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Doreen Denstädt, la ecologista convertida en símbolo de integración en Alemania ante el auge ultra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/doreen-denstadt-ecologista-origen-africano-frente-cartera-integracion-turingia-bastion-ultraderecha_1_1743528.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/653a21e9-f6c9-45fb-ba60-ead9490dfd46_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Doreen Denstädt, la ecologista convertida en símbolo de integración en Alemania ante el auge ultra"></p><p>Doreen Denstädt llegó a su cargo de ministra de Integración de Turingia hace un año escaso. Le ha tocado estar al frente de una cartera cuyas responsabilidades son una papeleta en la coalición de izquierdistas, ecologistas y socialdemócratas que dirige Bodo Ramelow. <strong>Alemania se encuentra en una situación de crisis migratoria</strong> similar a la que vivió 2015 y 2016, años en los que llegaron algo más de un millón de demandantes de asilo, la mayoría procedentes desde la Siria en guerra.</p><p>Desde el ataque de Rusia a Ucrania, Alemania ha recibido del orden de un millón de ucranianos. A estos hay que sumar que el flujo de inmigrantes que solicitan asilo sigue siendo abundante. Sólo en 2023, <strong>la cifra de demandas se situaba en unas 350.000</strong>. La Oficina Federal para la Inmigración y los Refugiados cifra el número exacto en 351.915.</p><p>En 2023, Denstädt ha visto crecer el número de demandas de asilo en Turingia hasta alcanzar las casi <strong>9.000</strong>. Es prácticamente<strong> el doble de solicitudes registradas en 2021</strong>, antes de que comenzara la llegada de ciudadanos ucranianos. Denstädt reconoce a <strong>infoLibre</strong> que la situación en su <em>land</em> es difícil. “<strong>Turingia es una región muy rural</strong> y esto hace que tengamos menos estructuras que aquellos <em>länder</em> más urbanos y que tienen más redes donde apoyarse en materia de inmigración”, dice.</p><p>Hay otra dificultad. Turingia, desde que naciera el partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD), se ha convertido en<strong> un bastión para esta formación ultra</strong>. Es una de esa regionales alemanas donde AfD es particularmente fuerte, y más radical. También en <strong>Sajonia y Brandenburgo</strong>. En esos tres <em>länder</em>, AfD acapara prácticamente un tercio de la intención de voto. Y el próximo mes de septiembre hay elecciones.</p><p>Según da a entender Denstädt, este ambiente tiene un particular impacto a la hora de desarrollar políticas de integración. “La integración no es un camino que va en una dirección, también <strong>la sociedad que recibe a esa persona que se quiere integrar tiene que mandarle una señal</strong>. La sociedad tiene que mandar esas señales para integrar, y esto en Turingia es muy difícil porque hay gente con reservas contra aquello que ven diferente”, expone Denstädt.</p><p>“Eso hace que algunas cosas sean difíciles. Aunque por otro lado hay iniciativas que están haciendo muy bien muchas cosas, con muy buenas ideas”, abunda, aludiendo a numerosos <strong>proyectos de integración</strong> que han movilizado a sociedad civil, empresas e instituciones.</p><p>Uno de los últimos problemas con los que ha tenido que lidiar Denstädt es la iniciativa que han puesto en marcha en el distrito de Turingia de <strong>Saaale-Orla-Kreis</strong>, en el que viven 80.000 personas. Saaale-Orla-Kreis abarca casi 60 poblaciones entre ciudades y municipios. El jefe de ese distrito desde enero es Christian Herrgott, político de la Unión Demócrata Cristiana (CDU). Él y su equipo han decidido aplicar de una manera nunca vista en Alemania la conocida como Ley de Prestaciones a los Solicitantes de Asilo.</p><p>Dicha ley establece que se pueda obligar a los demandantes de asilo y refugiados que puedan trabajar a desarrollar actividades al servicio de la comunidad. <strong>La remuneración –“compensación”, mejor dicho– es de 80 céntimos la hora</strong>. Desde 2016 se puede dar trabajo a los demandantes de asilo y refugiados a cambio de esa indemnización. Autoridades locales han podido hacer uso de esa norma, pero, según han explicado en el despacho de Herrgott, nunca se hizo para desarrollar trabajos fuera de los centros de acogida. Herrgott ha estado en el centro de las críticas en Alemania por su particular interpretación de la ley.</p><p>Su iniciativa contribuye a que aumenten las dificultades que existen en Turingia <strong>a efectos de inmigración, </strong>opina Denstädt.</p><p>“Ahora<strong> tenemos de nuevo la discusión de que los refugiados son gente que no quiere trabajar</strong>, que se aprovechan del sistema social y esas cosas. Es una narrativa que no se corresponde con la realidad”, dice la ministra de Integración de Turingia.</p><p>“La mayoría de la gente que viene a Alemania son gente que quiere trabajar. Son gente que <strong>quiere hasta ser más libre aquí</strong>, porque ganar dinero propio es algo que tiene mucho que ver con la libertad de cada cual”, expone. </p><p>Para ella, en Saale-Orla-Kreis, Herrgott y compañía tendrían que haber “comunicado de otra manera” su iniciativa. Entre otras cosas, porque la Ley de Prestaciones a los Solicitantes de Asilo establece una cuestión espinosa por motivos históricos en Alemania y que no es otra que la de<strong> la realización obligada de trabajos</strong>. Los refugiados seleccionados para las tareas pueden oponerse a realizarlas, pero de ocurrir eso son sancionados con recortes en las prestaciones que reciben.</p><p>“En Alemania tenemos una responsabilidad histórica. Cuando se empieza a forzar a la gente a trabajar aquí, eso recuerda a aquellos años de la historia en la que todo nos fue mal”, comenta Denstädt, aludiendo a<strong> los trabajos forzosos de los regímenes totalitarios que sufrió Alemania</strong> en el siglo pasado. “Esto es el gran problema que yo veo”, abunda la ministra de Turingia. Tanto la Alemania nazi como la Alemania comunista practicaron los castigos de trabajos forzosos.</p><p>En la Alemania contemporánea preocupa ahora otro extremismo interno: el de <strong>AfD</strong>. No en vano, el partido de ultraderecha está siendo vigilado por los servicios de inteligencia de los ministerios del Interior de varios Estados federados. A nivel nacional, AfD lucha actualmente en los tribunales para evitar esa vigilancia.</p><p>Denstädt es de las que en Alemania han alertado de que “cuando el discurso político se orienta a la derecha, la gente, como no es tonta, votará a la extrema derecha”. Lo dice en una clara referencia a las políticas y discursos escuchados estos días en Saale-Orla-Kreis. “La situación es difícil en Turingia.<strong> Resulta difícil mantener la democracia ahí donde debe estar</strong>”, comenta la ministra de Integración de Ramelow.</p><p>Las encuestas que se han hecho sobre la intención de voto en Turingia son para ella y el resto de partidos tradicionales, cuanto menos, preocupantes. El partido del presidente Ramelow, Die Linke,<em> </em>con un 15% de la intención de voto, apenas representa la mitad del<strong> 31% que se atribuye a AfD en Turingia</strong>. Los Verdes, el partido de Denstädt, se encuentra en un 5% en esos sondeos.</p><p>El Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) está en apenas un 6%, mientras que los liberales del FDP no superarían el 5% necesario para lograr representación en el parlamento regional de Turingia. SPD, Los Verdes y el FDP son<a href="https://www.infolibre.es/internacional/scholz-juega-2024-futuro-cancilleria-desafiar-ahora-pronosticos_1_1679095.html" target="_blank"> los partidos de la coalición que dirige Olaf Scholz en el Gobierno federal</a>. <strong>A la CDU se le atribuye un quinto de la intención de voto</strong> en Turingia.</p><p>Además, en Turingia, Die Linke acusa <a href="https://www.infolibre.es/internacional/izquierda-alemana-vuelve-morir-bundestag-pleno-auge-ultraderecha_1_1643816.html" target="_blank">la creación de un nuevo partido de la mano de la otrora izquierdista Sahra Wagenknecht</a>. Desde su partido ecologista, Denstädt intuye que ese partido puede suponer <strong>un cambio político en el este alemán</strong> de inciertos resultados. Hay encuestas que sitúan a los de Wagenknecht logrando hasta un 17% de los votos en Turingia. “No se puede saber muy bien qué pasará. Las encuestas no son más que encuestas y luego la gente vota otra cosa”, sostiene Denstädt. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Mar 2024 18:59:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Salvador Martínez Mas]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Doreen Denstädt, la ecologista convertida en símbolo de integración en Alemania ante el auge ultra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Alternativa para Alemania (AfD),Elecciones,Xenofobia]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[El pueblo alemán que pone palos en las ruedas a la Gigafactory de Elon Musk]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/pueblo-aleman-quiere-poner-palos-ruedas-tesla-gigafactory-elon-musk_1_1724338.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0fac259b-cb75-4c71-b738-108ad049ffb8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El pueblo alemán que pone palos en las ruedas a la Gigafactory de Elon Musk"></p><p><strong>“Votar es tu superpoder. Vota”</strong>. Con ese mensaje acudían hace unos días a las urnas en la pequeña población de Grünheide, a escasos kilómetros al este de Berlín, para manifestar su sentir sobre la ampliación de la Gigafactory que tiene el fabricante de coches eléctricos estadounidense Tesla en su territorio. </p><p>El “superpoder” electoral de la campaña del referéndum local está ahora sometido a una prueba que determinará si votando se pueden doblegar las intenciones de un imperio tecnológico como Tesla. Porque, aunque la votación no era vinculante para los políticos locales, el mensaje que han recibido en el Ayuntamiento de esta pequeña población germana está bastante claro.<strong> El 62,1% de los participantes</strong>, concretamente 3.499 vecinos de Grünheide,<strong> se pronunciaron en contra de la ampliación</strong> de la fábrica de la empresa que lidera el magnate Elon Musk. El 37,9% (1.882 vecinos) lo hizo a favor.</p><p>El alcalde de Grünheide, el independiente Arne Christiani, ha prometido “<strong>buscar soluciones que tenga en cuenta los intereses </strong>de la comunidad, pero también las preocupaciones de los residentes”, según unas declaraciones recogidas tras la votación por la agencia <em>Deutsche Presse Agentur </em>(DPA)<em>. </em>Grünheide no tiene más de 10.000 habitantes. En el referéndum sobre Tesla, había llamados a las urnas 7.600 personas. Participó algo más del 70%.</p><p>Grünheide es la típica población tranquila de Brandeburgo, el <em>Land </em>del este alemán que envuelve Berlín. Está situada a orillas de dos lagos –el Werlsee y el Peetzsee–, ubicados al este y al oeste de la población. Al norte y al sur, hay bosque, mucho bosque. Eso sí, desde que desembarcó en 2019 Musk con sus intenciones de levantar allí su Gigafactory, la cantidad de bosque se ha reducido. <strong>Hubo que talar un total de 300 hectáreas de bosque </strong>para levantar la gran fábrica europea de Tesla en el "Viejo Continente".</p><p>Allí <strong>trabajan actualmente 12.500 personas</strong>. Musk da empleo a más gente en su Gigafactory que la que habita Grünheide. Su proyecto es que terminen trabajando en la Gigafactory unas 40.000 personas. Musk quiere que la producción de sus vehículos en Grünheide llegue hasta el millón de coches al año en un futuro muy próximo. A un ritmo actual estimado en 6.000 coches a la semana, en la planta de Grünheide <strong>se producen unos 300.000.</strong> </p><p>El rendimiento que quiere alcanzar Musk actualmente es de 500.000 vehículos al año. <strong>En los planes de Tesla figura vender 20 millones de coches al año </strong>en 2030<strong> </strong>en todo el mundo. En semejante objetivo, Grünheide tiene que jugar un papel clave, junto al resto de 'Gigafactories', fábricas que hay también en Estados Unidos (en Austin, Buffalo, Fremont y Spark) y en China (Shanghai).</p><p>Para seguir ampliando miras en Europa, Tesla necesita agrandar su ya enorme complejo. La idea de Musk es <strong>doblar cuanto antes las capacidades de producción</strong> en la Gigafactory alemana. Sobre la votación en Grünheide, Rohan Patel, vicepresidente de Tesla, ha dicho que no cambia nada en sus planes de expansión.</p><p>Hasta 170 hectáreas suplementarias precisan los planes de la compañía en Grünheide. Un centenar se encuentran en zona de bosque. Y, a nivel medioambiental, ese no es lo que más preocupa a la población local. <strong>Lo que preocupa es el agua</strong>. </p><p>“<strong>Muchos vecinos tienen miedo</strong> aquí por el agua ante la ampliación de la fábrica de Tesla”, explica a <strong>infoLibre</strong> Michael Burg, responsable local de la Unión Demócrata Cristina (CDU) en Grünheide. “Es un miedo muy básico que ha hecho votar a la gente como votó en el referéndum. Es un miedo que hay que tener en cuenta y no se ha tenido en cuenta. Por eso el resultado del referéndum fue el que fue”, abunda. </p><p><strong>Mala comunicación de Tesla y del Ayuntamiento</strong></p><p>Podría sorprender escuchar a este hombre, también vecino de Grünheide y el próximo mes de junio aspirante a luchar por la alcaldía del pueblo, cuando habla del miedo a la <strong>falta de agua</strong> en una región regada por dos lagos y marcada estéticamente por la presencia de los bosques. Sin embargo, su razonamiento tiene una lógica.</p><p>“A corto plazo no tenemos problema con el agua. Pero a largo plazo, es cierto que cada vez hay menos precipitaciones y más periodos de sequía en la región como consecuencia del cambio climático. A largo plazo, no hay garantías. Por eso está en el aire. <strong>¿Qué hacemos en el futuro?</strong>”, expone Burg. Al año, Tesla tiene autorizado por las autoridades un uso de hasta 1,5 millones de metros cúbicos, el equivalente a una ciudad de 60.000 almas, según las cuentas que ha hecho el diario berlinés <em>Der Tagesspiegel. </em></p><p>“Tesla no usa la totalidad de ese agua, tal vez tenga 'libres', por así decir, 1,3 millones de metros cúbicos. Si los pusiera a disposición de la región, entonces no habría problema ninguno. Sin embargo, <strong>Tesla no hace eso</strong>, es una empresa”, sostiene Burg.</p><p>Él reprocha a Tesla, sobre todo, una <strong>falta de comunicación</strong> con la población de Grünheide casi impropia de una empresa asociada a grandes firmas globales de comunicación como X –antes Twitter– o Starlink, firma que a través de una constelación de satélites es capaz de proveer de Internet en cualquier parte del mundo. </p><p>Como buen candidato a hacerse con el cargo de regidor que hoy ocupa el independiente Christiani, Burg también responsabiliza al alcalde de la <strong>falta de entendimiento</strong> con Tesla. “El resultado de la votación era el esperado por el mal trabajo de comunicación de Tesla y Ayuntamiento”, dice Burg.</p><p>Él promete enmendar la situación. Pero no es la única promesa que circula en la tranquila Grünheide. La campaña ciudadana tiene, de hecho, otras intenciones. Su nombre lo dice todo: '<em>Tesla den Hahn abdrehen'. </em>O sea, <strong>“Cortar el agua a Tesla”.</strong></p><p>En dicha iniciativa, celebran el resultado del referéndum como un “<strong>histórico para el bosque</strong> y para el agua, no sólo en Grünheide sino también para Brandeburgo y Berlín”, según recogía uno de los últimos comunicados de la iniciativa. </p><p>“Hemos celebrado el resultado de la votación. Pero seguimos movilizados para que se imponga en el Ayuntamiento el no a la ampliación de la fábrica de Tesla. Es una cuestión de respeto a la democracia”, dice a <em>Info Libre</em> Karolina Drzewo, integrante de la iniciativa “Cortar el agua a Tesla”. Para ella, que la empresa de Elon Musk quiera <strong>continuar con las obras es un “escándalo”</strong>.</p><p>“La ampliación de las obras va a poner en peligro el agua y el medioambiente en la región”, abunda esta activista. Ella y el resto de integrante de “Cortar el agua a Tesla” llevan protagonizando <strong>acciones de protesta</strong> contra la ampliación de la Gigafabric de Grünheide desde el pasado mes de septiembre.</p><p>En “Cortar el agua a Tesla” tienen por qué mirar con desconfianza al Gobierno regional de Brandeburgo, en manos del político socialdemócrata Dietmar Woidke. Él está al frente del Ejecutivo de este <em>Land </em>del <strong>este teutón fronterizo con Polonia</strong> en una coalición con cristianodemócratas y ecologistas. Las carteras regionales de Economía y Medioambiente están en manos, respectivamente, del Partido Socialdemócrata de Alemana (SPD) y de Los Verdes.</p><p>“Más escandaloso que la actitud de Tesla es que los políticos locales y de Brandeburgo quieren continuar, como si la votación contra Tesla no hubiera sido suficientemente clara. Por eso <strong>vamos a seguir protestando</strong>”, apunta Drzewo.</p><p>El periódico berlinés <em>Die Tageszeitung</em>, de línea editorial más bien izquierdista, ha descrito a Woidke y compañía en el Gobierno brandeburgués “cortejando a Tesla” en todo momento. De ahí que, pese al resultado de la votación de Grünheide, Tesla “podría incluso comenzar a construir [su ampliación, <em>ndlr.</em>] sin permisos”, se lee en el <em>Die Tageszeitung.</em> Otros muchos observadores plantean que Tesla podrá aprovechar que la votación del no, al no ser vinculante, no implicará <strong>que la privación de permisos a la empresa de Musk</strong>. </p><p>De ahí que en “Cortar el agua a Tesla” <strong>no hayan enterrado el hacha de guerra</strong>. De momento tienen convocada una manifestación para el próximo 10 de marzo que recorrerá las calles de Grünheide hasta la plaza del Ayuntamiento. Seguramente recuerden al alcalde el resultado de la votación. En la oposición, políticos como Burg pueden frotarse las manos.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Feb 2024 19:13:54 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Salvador Martínez Mas]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El pueblo alemán que pone palos en las ruedas a la Gigafactory de Elon Musk]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Energía eléctrica,Automovilismo,Agua]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La homeopatía entra en crisis en el país que la inventó: el Gobierno alemán ya no cree en su eficacia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/ciencia/homeopatia-entra-crisis-pais-invento_1_1710693.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/160c9570-3b7a-4462-a03b-0cbc92eabbda_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La homeopatía entra en crisis en el país que la inventó: el Gobierno alemán ya no cree en su eficacia"></p><p>Puede pasar que un clamoroso error científico se cuele en la legislación de un país. Eso es lo que ha pasado en Alemania con la homeopatía atendiendo a lo que explican activistas como Norbert Aust o Udo Endruscheit. Ambos forman parte de la red de personas que en Alemania, en virtud de la <strong>defensa de los principios científicos en la medicina</strong>, han estado los últimos años explicando a la población germana en qué consiste la homeopatía.</p><p>La homeopatía ha echado raíces –con razón– en Alemania. Sus inicios están, de hecho, las investigaciones de hace ya dos cientos años del médico sajón Christian Friedrich Samuel Hahnemann. Los productos homeopáticos son los que se producen siguiendo sus enseñanzas, entre las que figura, la creencia de que se puede curar a alguien enfermo administrándole<strong> dosis mínimas de sustancias</strong> que, en mayores cantidades, podrían producir síntomas idénticos o similares a los que causa la enfermedad que padece el sujeto con problemas de salud.</p><p>“La homeopatía es un invento alemán creado por Hahnemann en 1796 y, como tal, está enraizado en Alemania. Tenemos una larga historia de homeopatía. Tan larga que, digamos, hasta después de la Segunda Guerra Mundial, en Alemana había muchas medicinas y remedios, entre otros, homeopáticos, que estaban registrados. Pero luego, <strong>en los años 60, se produjo el escándalo de la Talidomida</strong>, y aquello cambió el panorama legislativo”, explica a<strong> infoLibre</strong> Norbert Aust, integrante de la Sociedad Alemana para la Investigación Científica de las Paraciencias (GWUP, por sus siglas alemanas)<em>,</em> una organización que defiende el método científico frente aquellos que atentan contra él.</p><p>Así alude Aust a cómo se llegó a la reforma de ley de 1978 en la que se dio entrada y cobertura a la homeopatía al sistema sanitario teutón. En esa ley se dice que los productos farmacéuticos reconocidos tienen que demostrar su eficacia y tienen también que <strong>mostrar que no tienen efectos adversos</strong>. “Pero con la homeopatía se hizo una excepción, y esto es algo muy raro”, dice Aust. </p><p>Endruscheit, portavoz de la iniciativa asociada a la GWUP llamada Red de Información sobre la Homeopatía, explica que aquel trato recibido en su momento por la homeopatía se debió a las tareas de “lobby de la industria homeopática”.</p><p>“En el momento de la aparición de la ley de 1978, la industria homeopática tenía suficiente fuerza como para hacer lobby, cosa que hizo, metiéndose en una zona en la que estaba protegida legalmente. Pero es que la homeopatía tenía entonces una<strong> credibilidad entre la población</strong>”, explica Endruscheit a Info Libre. “Nadie entre la gente normal, la gente de a pie, estaba dotada de información como para cuestionar esto. Así, la homeopatía se había convertido en un sistema de creencias en el país”, abunda Endruscheit.</p><p>Su Red de Información de la homeopatía surgió en 2016 precisamente para <strong>informar al público alemán</strong>. “Llegó un momento en que era imposible seguir viendo la situación de la homeopatía en la sociedad”, señala Endruscheit.</p><p>Para hacerse una idea de la relevancia que aún tiene la homeopatía y su industria en Alemania, cabe señalar que, según el portal de estadística alemán <em>Statista</em>, los productos homeopáticos generaron un <strong>volumen de negocio en las farmacias germanas de hasta 534 millones de euros</strong> en 2022. En la farmacia de Iris Hundertmark, sin embargo, desde 2018 no se venden esos productos. Ella es la primera farmacéutica en Alemania que ha dejado de lado esa fuente de negocio por no haber pruebas científicas de que avalen la eficacia de estos productos. </p><p>En 2018, Hundertmark era una pionera que, por su <strong>rechazo a vender productos homeopáticos</strong>, tuvo que llevarse no pocas críticas, incluidas de organismos de representación de farmacéuticos. Por ejemplo, las críticas de la organización regional de farmacéuticos del ejecutivo provincial de Alta Baviera. La farmacia de Hundertmark se encuentra en esa región. Está frente a la estación de trenes de Weilheim (sur alemán), no lejos de a frontera de Alemania con Austria.</p><p>“Es verdad que al principio fue difícil. Sobre todo porque los clientes no entendían la diferencia entre homeopatía y los <strong>medicamentos hechos a base de plantas</strong>. Algunos me malinterpretaron”, dice a InfoLibre Hundertmark.</p><p>“Pero desde entonces el tema ha estado mucho en la prensa y se ha convertido en un tema sobre el que ha habido mucha información y explicaciones. Yo ya no tengo que dar tantas explicaciones como sí tenía que dar en principio”, abunda, haciendo referencia a <strong>un debate público</strong> en el que hasta la Cámara Federal de Médicos y Asociación Federal de Empresas de Seguros Médicos han pedido que se deje de financiar con dinero público tratamientos homeopáticos, algo que parece tener los días contados.</p><p>Hundertmark puede seguir siendo un valioso ejemplo de alguien que antepone los principios científicos en el funcionamiento de su farmacia. Pero no es sólo por su comportamiento que la homeopatía está de capa caída en Alemania. Según datos de la empresa IQVIA, especializada en información de salud y clínica, en Alemania se vendieron en 2023 un total de <strong>41 millones de productos homeopáticos</strong>. En 2019 la cantidad era mucho mayor: 56 millones.</p><p>“Entre los clientes yo observo, sobre todo después del covid-19, que la gente cree más a la ciencia”, señala Hundertmark, quien sigue siendo un caso aislado entre los boticarios alemanes. “Muchas farmacias no hacen como yo, que declaran su<strong> farmacia libre de homeopatía</strong>, sino que dejan de aconsejarla a los clientes”, agrega.</p><p>En cualquier caso, el ministro de Sanidad del Gobierno alemán, el socialdemócrata Karl Lauterbach, ha irrumpido en el debate público para anunciar que <strong>el Estado germano va a intervenir,</strong> a su manera, contra la homeopatía. En concreto, Lauterbach quiere retirar la homeopatía del catálogo de productos farmacéuticos cubiertos por el sistema sanitario alemán.</p><p>En Alemania es obligatorio tener un seguro médico, que ofrecen empresas que cuentan con apoyo público. Los clientes pagan un montante mensual por ese seguro que, llegado el día de estar enfermo, sirve para cubrir los tratamientos. Llegado el caso, si el paciente quiere, puede darse que el enfermo no tenga que pagar por el producto homeopático que le han recetado. Eso, cuando la persona con problemas de salud prefiere este tipo de sustancia para tratarse. Pero ese <em>modus operandi</em> tiene los días contados. Porque Lauterbach ya ha dejado dicho que en sus planes figura hacer <strong>que los seguros médicos no financien productos homeopáticos</strong>. </p><p>“La base de nuestra política debe ser la evidencia científica”, repite estos días Lauterbach. En virtud de ese argumento, “<strong>la homeopatía no tiene sentido como prestación</strong> de los seguros médicos”, según el ministro de Sanidad de Scholz. A su favor juega que Lauterbach es de esos ministros con un currículum muy adaptado para su cargo. Es médico, epidemiólogo y también ha sido profesor de economía médica en la Universidad de Colonia.</p><p>Lauterbach dejó la carrera universitaria allá en 2005 para ocuparse de su papel como político. A sus casi 62 años ya es un veterano del <em>Bundestag</em>. Ocupa escaño desde las elecciones de 2005, en las que el canciller Gerhard Schröder cedió el poder a Angela Merkel. La COVID-19 catapultó a Lauterbach a la <strong>primerísima línea política como uno de los expertos más activos </strong>del debate público. Ese rol le llevaría en 2021 a ser elegido por Scholz para ocupar el cargo en un Ministerio de Sanidad que al principio de la legislatura aún andaba lastrado por la lucha contra la propagación de la enfermedad pandémica.</p><p>Ahora el lastre que cargan los ministerios del Ejecutivo de Scholz es el del gasto. El presupuesto de 2024 implica recortes. Y Lauterbach también ha debido ver oportuno ahora el <strong>dejar de abonar dinero para homeopatía</strong> a las empresas que ofertan seguros médicos.</p><p>El recorte que supone dejar de pagar la homeopatía supone para el erario público ganar no más de siete millones de euros, según datos de 2020 citados recientemente por el diario <em>Bild</em>, el más leído del país. Sea como fuere,<strong> el gasto homeopático ha pasado a considerarse “innecesario” </strong>para las empresas de seguros médicos, según valoran documentos internos del Ministerio de Sanidad filtrados al semanario <em>Der Spiegel</em> y la radio-televisión pública <em>ARD.</em></p><p>La ley de 1978, sin embargo, es algo a lo que Lauterbach<strong> no parece dispuesto a cambiar.</strong> Pero el paso que ha dado el ministro es importante para empezar a discutir sobre esa ley que aún ofrece una cobertura legal a la homeopatía. Endruscheit, desde la Red de Información sobre la Homeopatía cita en su conversación con Info Libre a Natalie Gramms, otra integrante de la GWUP. Ella suele decir a este respecto que esa ley de 1978 ejemplifica “cómo en ocasiones una <em>fake news</em> puede colarse en la legislación, y cuando eso ocurre, luego es increíblemente salir de esa situación”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Feb 2024 23:17:34 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Salvador Martínez Mas]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La homeopatía entra en crisis en el país que la inventó: el Gobierno alemán ya no cree en su eficacia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sanidad,Alemania,Investigación,Medicamentos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una huelga de maquinistas sacude Alemania y deja al descubierto el deterioro de su sistema ferroviario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/trenes-alemania-parados-gran-huelga-ferrocarril-huelga-maquinistas_1_1698179.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5752e507-b04f-4413-b470-f29bd3954df0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una huelga de maquinistas sacude Alemania y deja al descubierto el deterioro de su sistema ferroviario"></p><p>La lucha del Sindicato de Alemania de Maquinistas (GDL, por sus siglas alemanas) por mejorar las condiciones de los trabajadores de la <strong>Deutsche Bahn</strong>, la gran empresa ferroviaria germana, ha llevado a una <strong>huelga de cinco días que frena a la economía alemana</strong>. Así lo ha comprobado <strong>infoLibre</strong> en una visita a la Estación Central de Berlín. Allí Olaf, vecino de Hamburgo de mediana edad, ultima un tentempié mientras da un paseo. Este hombre conoce el lugar. Viene a menudo por trabajo a la capital desde la portuaria metrópolis del norte germano. Pero a finales de esta semana, encontraba <strong>la estación vacía, sin actividad, sin el bullicio</strong> que suele reinar en esta infraestructura, la mayor estación de trenes cubierta de Europa.</p><p><strong>Por esta estación pasan al día unos 300.000 viajeros y unos 1.300 trenes de todo tipo: </strong>larga distancia, regionales y de cercanías. Pero desde el miércoles y hasta este lunes a las dos de la mañana, está previsto que sea el lugar que sorprendía por su tranquilidad a Olaf. Desde el miércoles a las 14.00 hasta el último lunes de enero a esa hora, GDL ha puesto a sus representados en huelga. <strong>El</strong> <strong>paro es el mayor que se recuerda en la historia</strong> reciente del sector. GDL cuenta con 40.000 miembros y su paro se nota. Y tanto. “El tráfico ferroviario está paralizado”, ha señalado el diario generalista editado en Múnich (sur) <em>Süddeutsche Zeitung</em>. Olaf, que tiene que viajar de vuelta a Hamburgo, espera a su tren dando un paseo. “Yo viajo con Deutsche Bahn. Bueno, eso si cumplen”, cuenta a <strong>infoLibre</strong> aludiendo al tren de servicios mínimos que le llevará a su ciudad, según promete el “plan de emergencia” que rige el transporte ferroviario estos días.</p><p>Con Deutsche Bahn iban a viajar también Steffan, Claudine y Peter,<strong> tres empleados de la empresa tecnológica alemana SAP, </strong>con sede en Walldorf (suroeste). Vinieron a Berlín por trabajo con Deutsche Bahn. No pueden ir de vuelta a Heidelberg (suroeste) en tiempo y forma por culpa de la huelga. “Hemos tomado billetes con FlixTrain”, dice Steffan. FlixTrain es competencia de Deutsche Bahn en el transporte de pasajeros en largas distancias. Estos días se aprovecha de que la gran Deutsche Bahn <strong>apenas tiene servicios </strong>por culpa de la huelga. “Los billetes han pasado de costar 40 euros a valer 90 euros”, señala Steffan con cara de circunstancias.</p><p>Bárbara, una mujer mayor que ha venido a ver a una de sus nietas y al resto dos hijos que viven en Berlín, sonríe.<strong> “Yo ya había comprado antes de la huelga mis billetes con FlixTrain, me costaron 19 euros. Ahora están por 99 euros”,</strong> cuenta. Entre los viajeros, hay mas resignación que mala sangre. “Yo tengo tendencia a estar del lado de quienes protestan. Pero es verdad que de una situación comprensible, como es una huelga por reivindicaciones salariales, hemos pasado a una situación exagerada”, señala Olaf, el vecino de Hamburgo que espera a su tren mientras pasea y come por la estación.</p><p>Con él coincide Peter, el empleado de SAP.<strong> “Hacer huelga es algo que está bien y es lo que hay que hacer. Pero en el sector ferroviario, yo creo que los maquinistas tienen mucho poder”, </strong>señala este hombre, veterano trabajador al que le gustaría hacer huelga en su empresa también. <strong>SAP</strong>, la única gran tecnológica especializada en <em>software</em> de Alemania, <strong>va a despedir a 8.000 personas</strong>, según ha trascendido estos días. “Yo haría huelga pero ellos dos son muy jóvenes, y no dirán nada”, dice Peter entre risas, señalando a sus compañeros de trabajo.</p><p>Quienes sí están secundando la huelga son los trabajadores de GDL. Esta huelga es la cuarta en tres meses. Anteriormente, los paros duraron un día. Ahora iban a ser seis días de huelga, aunque el sábado, la cuarta movilización, se recortó en una jornada por decisión de GDL y la huelga terminará en la noche del domingo al lunes. Sin embargo, el conflicto parece instalado en una escalada de final incierto en busca de mejores condiciones laborales. Los maquinistas –que cobran entre unos 3.200 y 3.800 euros al mes– quieren,<em> grosso modo</em>, más dinero en sus nóminas. En concreto, <strong>cobrar 555 euros más cada mes y una reducción de la semana laboral</strong>, pasándola de 38 a 35 horas. Llevan meses pidiendo estas mejoras. Pero las negociaciones no es que no estén dando resultados, es que van de mal en peor.</p><p>El presidente de GDL, <strong>Claus Weselsky</strong>, explica la situación en estos términos: “Estamos defendiendo y luchando por mejorar el sistema ferroviario alemán, pero <strong>también estamos luchando por mejores salarios y condiciones de trabajo</strong>”. “Los responsables de Deutsche Bahn han hecho tantos ahorros y recortes que han arruinado el sistema. Los problemas que tiene Deutsche Bahn no son culpa de los empleados de la empresa, ni de los maquinistas, ni de los que trabajan en los talleres, por ejemplo”, razona.</p><p>A su entender, la mejora por la que GDL está de huelga ahora también aspira a <strong>hacer que los trabajos en el sector ferroviario ganen atractivo</strong>. La falta de mano de obra es otro de los problemas que acusa Deutsche Bahn. Prueba de ello es que, sólo en 2023, Deutsche Bahn añadió a su personal a unas 30.000 personas sin que el servicio mejorara.</p><p>En GDL también hacen ver que si bien llevan ya mucho tiempo reivindicando mejoras a nivel de personal e infraestructuras, <strong>frente a ellos han tenido a una directiva que ha hecho oídos sordos</strong>. Es más, a finales del año pasado trascendió que la dirección se repartía millones de euros en bonificaciones.</p><p>Fue el pasado mes de diciembre cuando se supo que <strong>hasta 5 millones de euros iban a repartirse en pluses de 2022 entre los responsables de la dirección</strong> de la empresa. Eso, pese a que en los servicios de la Deutsche Bahn se ha normalizado ya el hecho de que haya retrasos en los andenes. Cuentas de 2023 llegaron a calcular que los retrasos de los trenes de la Deutsche Bahn <strong>se producían en un 65,5% de los casos</strong>. Ese porcentaje es un récord. Los trenes alemanes <strong>nunca habían sido tan impuntuales</strong> como cuando en mayo del año pasado se registraba ese dato. Posteriormente, no dio pie a que el servicio mejorara.</p><p>Ninguno de los paros anteriores ha dejado a la Estación Central de Berlín con el aspecto que tenía el jueves. Allí hay una oficina de turismo de la ciudad, y los empleados hablan entre ellos. No hay mucho que hacer. “Es un día muy tranquilo, normalmente hay mucho más trabajo, esto es malo para el negocio”, dicen a <strong>infoLibre</strong> desde esta oficina. Lena, por su parte, trabaja en una tienda de <em>souvernis </em>de Berlín que hay dentro de la estación. Dice ser solidaria con los trabajadores de GDL que <strong>no están yendo a trabajar estos días. </strong>“Pero a la tienda está viniendo muy poca gente, menos de la mitad de la gente que viene un día normal”, señala esta responsable comercial.</p><p>Que falten “muchos trenes respecto a los que tenían que pasar por aquí”, según reconocen trabajadores de Deutsche Bahn presentes en la estación, implica algo más grave. A saber, un impacto en la economía que tendrá costes millonarios. Estos días, Michael Grömling, economista del Instituto de la Economía Alemana (IW, por sus siglas alemanas) ha calculado que las perturbaciones ferroviarias del país supondrán un considerable lastre. “Una huelga ferroviaria de un día en todo el país <strong>cuesta unos 100 millones de euros en producción económica</strong>”, según Grömling. Hay que tener en cuenta que no sólo los usuarios de la Estación Central de Berlín se han visto afectados por la huelga de GDL, también han dejado de funcionar los trenes de mercancías. Esto supone que el transporte bienes por vía férrea también está sufriendo por culpa de la huelga.</p><p>Así, en Deutsche Bahn lamentan “restricciones masivas de sus servicios”, según los términos de Anja Bröker, la portavoz de la gran empresa ferroviaria de Alemania, una compañía privatizada en los años noventa pero cuyo control está en manos del Estado germano. Para la economía alemana, que cayó en recesión el año pasado –el PIB germano se contrajo un 0,3%–, es <strong>un flaco favor la casi una semana de frenazo</strong> ferroviario impuesto en esta última semana de enero. <a href="https://www.infolibre.es/internacional/scholz-juega-2024-futuro-cancilleria-desafiar-ahora-pronosticos_1_1679095.html" target="_blank">Para el Gobierno del canciller Olaf Scholz</a>, cuyo ministro de Transportes ha dicho “no tener comprensión alguna” con los sindicalistas por la huelga, esta situación tampoco es viento a favor.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Jan 2024 19:28:15 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Salvador Martínez Mas]]></author>
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    <item>
      <title><![CDATA[Qué está pasando con la ultraderecha en Alemania para que la señalen como "neonazi"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/pasando-ultraderecha-alemania-senalen-neonazi_1_1692062.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e10e4616-8441-4838-b3f4-e88872251762_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué está pasando con la ultraderecha en Alemania para que la señalen como "neonazi""></p><p><strong>"Alemanes del este contra la extrema derecha"</strong>. Los pasquines que reparten Ringo y sus amigos no pueden ser más claros. En ellos se lee, al igual que en la gran pancarta que él porta, una señal de rechazo absoluto a Alternativa para Alemania: "El fascismo tiene que estar en la cárcel, no en el parlamento".</p><p>Ringo forma parte de la asociación <em><strong>Unentdecktes Land –</strong></em><strong> o "un país por descubrir"</strong><em><strong>–</strong></em><em>, </em>una organización de otrora ciudadanos de la extinta República Democrática de Alemania (RDA) con reivindicaciones políticas como la que Ringo y compañía dejaban ver esta semana en la manifestación contra Alternativa para Alemania (AfD) organizada frente a la entrada del Ayuntamiento de Berlín.</p><p>Frente al monumental edificio decimonónico del centro berlinés, cientos de personas se agolpaban para manifestar su indignación tras haber sabido que políticos de AfD y de la <em>Werte Union –</em> agrupación de los democristianos más conservadores <em>– </em>se reunieron con extremistas de derechas, incluido un activista e intelectual austriaco con pasado neonazi como Michael Sellner. <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/extrema-derecha-alemana-planea-secreto-expulsion-millones-inmigrantes_1_1689038.html#google_vignette" target="_blank">La plataforma de periodismo de investigación </a><a href="https://www.infolibre.es/mediapart/extrema-derecha-alemana-planea-secreto-expulsion-millones-inmigrantes_1_1689038.html#google_vignette" target="_blank"><em>Correctiv </em></a><a href="https://www.infolibre.es/mediapart/extrema-derecha-alemana-planea-secreto-expulsion-millones-inmigrantes_1_1689038.html#google_vignette" target="_blank">hizo público el encuentro</a>.</p><p>Esa cita fue una especie de evento a puerta cerrada, en una casa de huéspedes apartada entre Berlín y Potsdam, en el que se hablaron de cosas como la <strong>deportación masiva de refugiados, inmigrantes y, </strong><em><strong>grosso modo</strong></em><strong>, cualquiera que no se ajuste a lo que ha de ser un ciudadano</strong> según la extrema derecha. A esto Sellner y compañía lo llaman 'Remigración'.</p><p><strong>'Reemigrar'</strong> irónicamente a los ultraderechistas es lo que quería hacer un grupo de jóvenes asistentes a la manifestación del miércoles que portaban un cartel que decía: "¡Nazis a la luna, porque allí no vive ninguno!". En alemán la frase rima: <em>"¡Nazis auf den Mond, weil da keiner wohnt!</em>".</p><p>Ringo observaba estas pancartas como esa con particular cara de satisfacción. Su organización de "alemanes del este contra la extrema derecha" lleva ya tiempo militando en las calles y tratando de quitarse el estigma de ser del este germano.<strong> En el este alemán es precisamente donde AfD es más fuerte políticamente</strong>. "La gente cree que AfD es sólo un problema en el este de Alemania, pero no es así. De hecho, es un problema que viene del oeste de Alemania, todos los responsables del partido importantes vienen del oeste", reivindica Ringo.</p><p>En el contexto actual, "mucha gente ha salido a la calle al ver el tipo de reuniones que tiene gente de AfD, pero también de la CDU", expone Ringo a <strong>infoLibre</strong>. "Ya ha quedado claro que<strong> no existe un cordón sanitario entre la extrema derecha y un partido conservador como la CDU"</strong>, abunda, señalando a los políticos de la <em>Werte Union</em> que fueron a escuchar a Sellner. En su organización también señalan por conservadora de más a la Unión Social Cristiana (CSU) de Baviera, un partido hermanado a la CDU. Ambos forman en el <em>Bundestag </em>el principal grupo parlamentario de la oposición. Conviene saber que, dentro de la CDU/CSU, hay debate sobre echar de la democracia cristiana a los integrantes de la <em>Werte Union.</em></p><p>De un tiempo a esta parte, en el debate público y político ha ganado peso la idea de <strong>lanzar una iniciativa que lleve a la prohibición de AfD</strong>. Un diputado democristiano, Marco Wanderwitz, es el responsable de una iniciativa que prohibiría al partido ultra pero que aún se hace esperar. Manifestantes de Berlín, como Ringo el miércoles, o como muchos de los 10.000 que según la policía abarrotaron el domingo la Plaza de París, frente a la puerta de Brandeburgo, están a favor de la prohibición del partido.</p><p><strong>Nunca hubo un clamor mayor contra AfD en las calles</strong>. En la capital, nunca se gritó de forma tan recurrente en manifestaciones eso de "¡Todo Berlín odia a AfD!". De hecho, las manifestaciones contra AfD se suceden por toda la geografía alemana desde que <em>Correctiv </em>hiciera pública la reunión de Sellner y compañía. En la próxima semana hay al menos una veintena de movilizaciones de protesta por todo el país. En ellas se han dejado ver, como ocurría el pasado domingo en Potsdam, hasta <a href="https://www.infolibre.es/internacional/scholz-juega-2024-futuro-cancilleria-desafiar-ahora-pronosticos_1_1679095.html" target="_blank">el canciller Olaf Scholz</a> y su ministra de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock. </p><p>Scholz y compañía sacaban adelante este jueves <strong>una nueva ley en el Bundestag que permitirá acelerar las expulsiones de los demandantes de asilo</strong> cuyas solicitudes sean rechazadas por las autoridades. Es un paso más allá en el endurecimiento de la política de inmigración que siguen desde hace tiempo. Solo hay que ver las cifras: este tipo de deportaciones han crecido un 27% en 2023 respecto a 2022, según datos del Ministerio de Interior. </p><p>Quieren en el Ejecutivo teutón que las expulsiones al año lleguen a las 17.000.<strong> En 2023 fueron 16.400</strong>, cifras algo alejadas de las 20.000 anuales que llegó a poner en marcha Alemania en tiempos de Angela Merkel, antes de la pandemia de covid-19, según datos que recoge la prensa germana. “Vamos a ocuparnos de que las personas que no tengan derecho a estar aquí deban dejar nuestro país más rápido”, ha dicho la socialdemócrata Nancy Faeser, ministra del Interior de Scholz.</p><p>Políticamente, a AfD nunca le fue tan bien en las encuestas de intención de voto. Que ahora haya tanta gente en la calle contra AfD es una paradoja de lo que Nils Diederich, politólogo de la Universidad Libre de Berlín, llama en una conversación con <strong>infoLibre </strong>un "extraño clima político". Hay que saber que, según encuestas recientes, <strong>a AfD se le atribuye una intención de voto del 22%</strong>. Es la segunda fuerza política de los sondeos, sólo superada por la CDU (31%).</p><p>Mal que pese a Ringo, en los tres <em>länder </em>del este que votan el próximo mes de septiembre, AfD opta por la victoria. En <strong>Brandeburgo</strong>, ganaría con un 28%, según las encuestas actuales. Igual pasaría en <strong>Turingia </strong>(31%) y en <strong>Sajonia </strong>(34%).</p><p>"Ahora mismo <strong>el clima político en Alemania se está calentado </strong>por muchos motivos. Todavía pesa la pandemia, la crisis migratoria y la decisión del Tribunal Constitucional contra el plan de gasto del Gobierno de coalición supone muchos disgustos para la población", plantea Diederich.</p><p>A su entender, las revelaciones de <em>Correctiv </em>constituyen "una buena ocasión para que el resto los partidos políticos <strong>marquen distancias con AfD </strong>y lo rechacen por ser un partido extremista", plantea este politólogo. "Un encuentro como ese sobre el que se ha informado abre la puerta a todo tipo de suposiciones", abunda Diederich, aludiendo a las informaciones de <em>Correctiv.</em></p><p>Más que suposiciones, Hajo Funke lo que tiene son certidumbres sobre AfD. Este hombre se dedica desde hace décadas a investigar la extrema derecha de Alemania. Ahora es profesor emérito de la Universidad Libre de Berlín. "Lo que ha revelado <em>Correctiv </em>demuestra que <strong>AfD no es un partido democrático</strong>, sino un partido con tendencias neonazis que, con Björn Höcke al frente, quiere deportar a millones de personas", señala Funke a <strong>infoLibre </strong>. Alude al líder de AfD en Turingia, <em>Land </em>que va camino de convertirse en un auténtico bastión para AfD. Funke considera a Höcke "el líder, <em>de facto</em>, del partido".</p><p>AfD está liderado oficialmente por la dupla que componen <strong>Tino Chrupalla y Alice Weidel. </strong>Desde la dirección del partido, en vista de la reacción popular generada por las revelaciones de <em>Correctiv</em>, han querido desvincularse de la reunión de sus políticos con Sellner. Defienden que el encuentro fue una iniciativa "privada".</p><p>Sea como fuere, AfD en Turingia está considerada como<strong> "un caso seguro extremista de derechas"</strong> por la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, nombre que reciben aquí los servicios secretos del Ministerio del Interior. A nivel nacional, las autoridades sospechan de que toda AfD sea tan radical como en Turingia, Sajonia-Ahnalt y Sajonia. En esos otros dos <em>Länder </em>del este también es AfD "un caso seguro extremista de derechas".</p><p>Sin embargo, esas alarmantes designaciones oficiales<strong> hace ya tiempo que dejaron de funcionar como repelente para los votantes</strong>. Al menos esto es lo que muestran las encuestas, donde "lo realmente relevante es que el descontento con el Gobierno de Scholz no es algo que beneficie a la CDU, sino a AfD", apunta Diederich desde la Universidad Libre de Berlín.</p><p>A Funke lo que alarma es que<strong> la idea de 'Remigración' sólo se puede implementar con violencia</strong>. "La de AfD es una estrategia para llevar a un país a la guerra civil, para destruir la democracia", sostiene este experto. "Esto es precisamente lo que no queremos y por lo que sale la gente a la calle. Hay que saber que entre un 70% y un 80% de la población dice querer defender la Constitución frente a estas ideas", abunda.</p><p>A su entender, AfD "ya es un partido que podría prohibirse". "Pero yo avisaría de que <strong>un proceso de ilegalización es algo que no traería consigo resultados</strong>, porque estos procesos son largos, duran años. Lo que puede pasar es si empieza es un debate sobre si este partido es o no neonazi. Esto habría que discutirlo abiertamente", sostiene Funke.</p><p>Diederich, su colega en la Universidad Libre de Berlín, también cree que partidos como AfD,<strong> "hay que combatirlos políticamente"</strong>; no con procedimientos de ilegalización como el que le gustaría ver ya a Ringo y a los miembros de <em>Unentdecktes Land</em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Jan 2024 19:09:28 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Salvador Martínez Mas]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Qué está pasando con la ultraderecha en Alemania para que la señalen como "neonazi"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Alternativa para Alemania (AfD),Extrema derecha,Migración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué puede hacer todavía Scholz para frenar a la ultraderecha y repetir como canciller en 2025]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/scholz-juega-2024-futuro-cancilleria-desafiar-ahora-pronosticos_1_1679095.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/36fa4851-b3aa-4d02-96ba-fbdd1e58ce09_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué puede hacer todavía Scholz para frenar a la ultraderecha y repetir como canciller en 2025"></p><p>En su mensaje de Año Nuevo, <strong>Olaf Scholz</strong> estaba, como acostumbra, serio y estéticamente sobrio. Emocionalmente, tal vez andaba aliviado. Porque 2023 podría haber sido peor, mucho peor.</p><p>El año que acaba de concluir fue, para Alemania, un año de recesión económica. Se trata de la primera contracción del PIB germano después de la caída inducida por la pandemia. En 2023, el PIB germano cayó un 0,4%. </p><p>En las encuestas, la imagen del Gobierno alemán, compuesto por socialdemócratas, ecologistas y liberales, <strong>difícilmente podría empeorar</strong>. Según los sondeos de intención de voto, <em>su</em> Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), y sus socios, Los Verdes, y los liberales del FDP, apenas suman, todos juntos, un tercio del apoyo del electorado.</p><p>No obstante, en su último gran mensaje televisado, Scholz parecía optimista y casi confiado ante la marcha de su país con él al frente de la Cancillería Federal en un mundo de permanentes crisis y cambio. “Nosotros, en Alemania, vamos a superarlo todo. Apenas hace un año nos decían que la economía alemana iba a caer un 4% ó un 5%. Muchos temían que los precios no pararían de crecer. <strong>Había temor a grandes apagones y a que los apartamentos no se pudieran calentar</strong>. Y ha pasado lo contrario”, reivindicaba Scholz en su mensaje de Año Nuevo.</p><p>“La inflación ha caído, los sueldos y las jubilaciones suben. Las cosas han ido de otro modo porque nos hemos preparado”, abundaba el jefe del <strong>Gobierno alemán. </strong>Su intervención tenía mucho de defensa de la gestión de su Ejecutivo, en un tiempo en el que ya parece oportuno ir velando armas electorales. Porque este 2024 será un año con grandes citas electorales en Alemania.</p><p>En junio hay elecciones europeas y en septiembre se vota en Thuringia, Sajonia y Brandeburgo. Esos tres grandes <em>Länder</em> del Este teutón son territorios particularmente favorables a<a href="https://www.infolibre.es/internacional/2024-ano-caer-muro-extrema-derecha-alemania_1_1673324.html" target="_blank"> la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).</a> Las elecciones generales, que se celebrarán en 2025, casi están a la vuelta de la esquina. A buen seguro, Scholz querrá postular para seguir de canciller. Pero <em>su</em> SPD tiene mucho terreno e iniciativa política que recuperar.</p><p>En 2021, los socialdemócratas alemanes, con Scholz al frente, se hicieron con un 25,7% de los votos. Sorprendieron porque muy pocos anticiparon su triunfo electoral. <strong>Scholz y compañía ganaron con escaso margen</strong> respecto a la conservadora Unión Demócrata Cristiana (CDU, 24,1%), pero luego lograron con relativa facilidad unir esfuerzos con Los Verdes y los liberales del FDP.</p><p>Los ecologistas volvieron al Gobierno federal alemán después de algo más tres lustros sin ocupar ministerios en Berlín. El FDP, renovado con Christian Lindner al frente, volvía al poder tras haber sido casi desmantelado después de gobernar con Angela Merkel entre 2009 y 2013.</p><p>Para seguir siendo canciller en 2025, Scholz no sólo tendrá que pensar en alianzas que lo sustenten en la<strong> Cancillería Federal</strong>. Sobre todo, tiene que dar un nuevo impulso a su partido.</p><p>Las encuestas dicen que el SPD se llevaría <strong>entre un 14% y un 17% de los votos.</strong> Eso la convierte en la tercera fuerza política, o cuarta en el peor de los casos. Un resultado así sería catastrófico para Scholz.</p><p>Por su parte, la CDU lleva meses siendo favorita en las encuestas, acumulando casi un tercio de la intención de voto. Hasta un buen quinto de los votos estaría en manos de AfD. En esas mismas encuestas, Los Verdes luchan codo con codo con el SPD. Por otra parte, al FDP se le ve luchando por la permanencia en le <em><strong>Bundestag</strong></em>. De creer a los sondeos los liberales superarán por muy poco el 5% necesario para lograr representación parlamentaria.</p><p>Cierto es que a Scholz y compañía les ha costado salir de la impresión de <em>shock</em> impuesto por la ilegal guerra de Rusia contra Ucrania, un drama geopolítico que ha causado <strong>una crisis energética en Occidente </strong>que se ha cebado especialmente con Alemania. </p><p>Scholz y compañía han estado lidiando con las consecuencias a nivel energético, de seguridad y de política exterior durante buena parte de esta legislatura. El Ejecutivo teutón no ha podido centrarse al 100% en el programa de gobierno que se dieron socialdemócratas, e<strong>cologistas y liberales</strong> en diciembre de 2021 para repartirse el poder. De hecho, en muchos sentidos, ese documento se convirtió en papel mojado desde el día en que comenzó la invasión de Rusia contra Ucrania.</p><p>Con todo, Scholz aparecía ante los alemanes en su mensaje de Año Nuevo con ideas que presentar a los ciudadanos para convencerles de que, pese a todo, se puede confiar en su gestión. Sobre la mesa puso en esa alocución que nunca antes hubo tantos alemanes con trabajo como ahora. De media, <strong>hasta 45,9 millones alemanes</strong> tenían trabajo en 2023, según datos oficiales.</p><p>Eso significa, para Scholz y compañía, recursos económicos para realizar inversiones en un país que “durante demasiado tiempo ha estado desgastando sus infraestructuras”, decía el canciller. “Por eso<strong> invertimos ahora en carreteras </strong>y en vías férreas que estén orden, en un abastecimiento energético más limpio, en buenos puestos de trabajo...”, abundaba Scholz.</p><p>Hay analistas políticos que estiman que “<strong>la campaña electoral </strong>de las elecciones generales de 2025 ya ha comenzado”. Y puede que tengan razón. Scholz debe haberse dado cuenta también. Es más, hasta parecía haber pasado a la ofensiva con ese discurso de Año Nuevo.</p><p>En él, parecía que Scholz iba a despojarse del mucho tiempo que estuvo ocupado con crisis internacionales o <a href="https://www.infolibre.es/internacional/gran-coalicion-extranas-alianzas-scholz-alejar-alemania-ingobernabilidad_1_1617583.html" target="_blank">internas en su coalición.</a> “Vamos a invertir cifras de récord en nuestro futuro”, prometía Scholz. “Los trabajadores van a pagar 15.000 millones de euros menos en impuestos el año que viene”, abundaba el canciller.</p><p>Ahora bien, su acción gubernamental está limitada por el plan de ahorro que llevan las últimas cuentas de su Gobierno. El presupuesto de 2024 está marcado por un menor gasto público. Esos recortes vienen impuestos, sobre todo, por la decisión que tomaba a finales de 2023<strong> el Tribunal Constitucional alemán</strong>, que declaraba anticonstitucional algo que querían hacer Scholz y compañía. A saber, disponer de 60.000 millones de euros en deudas pensadas inicialmente para la lucha contra la COVID-19 para medidas contra el cambio climático.</p><p>A favor de la causa del canciller y compañía puede ir la propia evolución económica alemana e internacional. La mayoría de las <strong>previsiones económicas</strong> sitúan a Alemania creciendo económicamente en este 2024. En el Gobierno, la previsión es de un crecimiento del PIB de un 1,3%. Los principales institutos de estudios económicos, en su análisis conjunto, también ven un crecimiento del 1,3%. Puede que ahí esté la mayor clave de la remontada que tiene por delante Scholz si quiere quedarse en la <strong>Cancillería Federal.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jan 2024 18:38:50 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Salvador Martínez Mas]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Qué puede hacer todavía Scholz para frenar a la ultraderecha y repetir como canciller en 2025]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Elecciones,Economía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los Verdes alemanes ya no se acuerdan del 'otro mundo es posible' y los votantes comienzan a olvidarlos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/mundo-posible-alardeaban-verdes-alemania-alejan-vez_1_1676340.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/eed1aeab-842d-4249-b634-ec1280aa4cd6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los Verdes alemanes ya no se acuerdan del 'otro mundo es posible' y los votantes comienzan a olvidarlos"></p><p>No hace tanto parecía que Los Verdes alemanes iban camino de convertirse en un partido de masas, un sustituto del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) en el progresismo germano. En los últimos compases de la era <strong>Merkel</strong>, había quien se aventuraba incluso a predecir que Los Verdes serían el gran partido del centro-izquierda de Alemania.</p><p>Pero luego llegaron las elecciones generales de 2021 y, junto al tortazo que supuso para los conservadores de la derrota de la conservadora Unión Demócrata Cristiana (CDU), también hubo <strong>desilusión en los ecologistas germanos</strong>. No fue buena la campaña de su aspirante a canciller, Annalena Baerbock, hoy ministra de Asuntos Exteriores de Olaf Scholz. Él y su SPD se erigieron triunfadores de 2021.</p><p>Tal vez en esa mala campaña se registró la primera traición que Los Verdes han perpetrado, una traición que tiene que ver con las expectativas. De expectativas fallidas pueden hablar mucho los ecologistas. Porque tras llegar al poder gracias al <strong>acuerdo de coalición </strong>que firmaron hace justo dos años socialdemócratas, ecologistas y liberales, Los Verdes se han visto obligados a reorientarse mucho. Tal vez demasiado.</p><p>Los problemas de la compleja realidad internacional han obligado al partido a tomar y apoyar medidas que parecían imposibles en tiempos de aquella decepcionante campaña de Baerbock. De resultas, <strong>Los Verdes </strong>se han reorientado tanto desde que están en el poder que ahora hay miembros del partido que se han quedado desnortados. Están en busca del norte político que tan claro parecía estar antes de 2021, cuando el partido parecía iba a dejar al SPD en la irrelevancia del centro-izquierda.</p><p>Antes del último gran congreso que Los Verdes celebraban en Karlsruhe (centro germano), una reunión organizada a finales del pasado mes de noviembre, una iniciativa crítica recogió firma de un buen millar de firmas de miembros del partido opuestos a la marcha de la gran formación ecologista germana con Ricarda Lang y Omid Nouripour como presidentes y con Baerbock y Robert Habeck de ministros estrella. Habeck es el vicecanciller y ministro de Economía y de Protección Climática. A todos ellos, esos militantes les pedían en una carta abierta: “volvamos a Los Verdes”. Entre otras cosas, pedían a la dirección trabajar para<strong> frenar el distanciamiento entre la base del partido y sus instancias </strong>de decisión.</p><p>Ha ocurrido que, por ejemplo, Robert Habeck, con apenas unos meses en el cargo, ha tenido que tomar decisiones “malas para la atmósfera” por suponer ingentes emisiones de dióxido de carbono. Así describía en junio de 2022 su decisión de permitir que las <strong>centrales térmicas que usan carbón</strong> dejaran de estar en la “reserva” del país para contribuir a la producción de energía eléctrica. Eso ocurrió apenas un par de meses después de que el país dejara de producir energía nuclear.</p><p><strong>El apagón nuclear ha sido uno de los grandes objetivos políticos</strong> de Los Verdes de siempre. Para los ecologistas, conseguir el apagón ha sido una victoria histórica. Sin embargo, apenas han podido celebrarlo. Porque entre las consecuencias de la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania figura el cierre del grifo del gas ruso que procedía del país de Vladimir Putin. Esto es un drama para Alemania. Porque hasta el 55% del gas que compraba Alemania procedía de Rusia en 2021.</p><p>En 2022 hubo que encontrar <strong>otros proveedores, más caros</strong> y cuyos hidrocarburos exigían, además, poner a disposición del país terminales móviles para gas natural líquido impopulares entre los militantes de Los Verdes. En 2023, la de Alemania es la única gran economía de la OCDE que habrá caído en recesión, sufriendo una contracción de su PIB del 0,4%.</p><p>Cierto es que el Ejecutivo de Scholz Habeck y compañía se esfuerzan en impulsar las energías renovables. De hecho, datos oficiales de este mes dan cuenta de que por primera vez en la historia, en la primera mitad de 2023, <strong>las energías renovables suponían más del 50%</strong> de cuanto de había producido en el país. El porcentaje era del 52%.</p><p>Aún así, incluso en días de mucho viento en todo el país y se recogen grandes cantidades de energía eólica, el país sigue emitiendo hasta seis veces más dióxido de carbono que Francia, país al cual se le sigue compra energía eléctrica, un recurso del que Alemania se ha hecho este mismo año importador neto cuando antes lo exportaba. Las <strong>altas emisiones de dióxido de carbono germanas</strong> se explican por el significativo peso que aún tiene el uso en el mix energético alemán el carbón y el gas, que suman <em>grosso modo </em>del orden del 45%, pero el ritmo actual de transformación está generando insatisfechos.</p><p>A las administraciones germanas les falta ligereza a la hora de aprobar la instalación de parques eólicos, por ejemplo. Las empresas del sector, por otro lado, se han visto golpeadas por las turbulencias económicas que han dejado la inflación y la crisis energética, entre otras cosas. Además, aún está por ver cómo afecta a los planes del Ejecutivo el que el Tribunal Constitucional declara anticonstitucional el uso de <strong>60.000 millones de euros</strong>. Ese dinero iba a estar destinado <strong>a la transformación climática del país</strong>. Pero en origen, se había aprobado como medida económica para ayudar en la lucha contra la COVID-19. Dedicarlo a otra cosa es lo que el alto tribunal ha considerado ilegal.</p><p>Cuando Ricarda Lang, la co-lideresa del partido, dice eso de que ella y su compañía en las altas instancias del partido buscan “soluciones pragmáticas” a los problemas del país, en la militancia dicen que esa búsqueda trae <strong>acuerdos negativos</strong>. De lo contrario en la citada carta abierta firmada por los militantes no habrían reprochado a la dirección de noviembre el haber convertido el partido en “una agencia de publicidad de malos compromisos”.</p><p>No solo la realidad de la crisis energética ha obligado a Los Verdes a reorientarse. Ya la ilegal guerra de Rusia contra Ucrania, de cuyo inicio va camino de cumplirse dos años, había convertido a Los Verdes, prácticamente, en el partido con más ardor guerrero del Gobierno alemán. Habeck, de hecho, ya era partidario de <strong>enviar “armas defensivas” a Ucrania</strong> en mayo de 2021, mucho antes de que comenzara la invasión rusa. Aquello le enfrentó a Baerbock, quien después como ministra de Exteriores ha sido una de las voces germanas más decididas a ayudar para que el país de Volodímir Zelenski pueda defenderse con armas alemanas. Con Los Verdes en el poder, las exportaciones de armas de Alemania acordadas por el Ejecutivo baten récords. Hasta 11.710 millones de exportaciones de armas se han acordado este año, un 40% más que el año anterior.</p><p>La defensa de Israel en su guerra contra Hamás, desde el pasado 7 de octubre, también ha sido uno de los elementos que muestran cómo Los Verdes <strong>han perdido la orientación pacifista que solían tener</strong>. El derecho a defenderse de Israel ha sido una de las máximas de la política alemana que también han seguido figuras como Baerbock, quien ha apelado, eso sí, al “respeto del derecho internacional”. Robert Habeck, además, ha utilizado sus redes como vicecanciller y ministro para criticar antisemitismo en la izquierda post-colonial o anticolonialista. “El anticolonialismo no debe llevar al <a href="https://blogs.elconfidencial.com/espana/al-grano/2023-10-25/embajadora-comodin-antisemitismo_3760898/" target="_blank">antisemitismo</a>. Esta parte de la izquierda debe reconsiderar sus argumentos y no fiarse de la narrativa de la resistencia”, decía Habeck. “Hamás es un grupo de terroristas asesinos que está a favor de la disolución de Israel y que lucha por la muerte de todos los judíos”, abundaba el vicecanciller ecologista.</p><p>La orientación pacifista que siempre caracterizó a Los Verdes ha desaparecido en el gran partido ecologista, visto lo visto. Con Los Verdes en el poder, las exportaciones de armas de Alemania acordadas por el Ejecutivo baten récords. <strong>Hasta 11.710 millones de exportaciones de armas</strong> se han acordado este año, un 40% más que el año anterior.</p><p>En virtud de cambios así, la periodista, autora y columnista del diario berlinés <em>Die Tageszeitung</em>, Charlotte Wiedemann, ha escrito que “la evolución que han experimentado los Verdes (y la socialdemocracia mucho antes) significa que la política progresista radical ya no tiene una voz organizada”. Para ella, hubo un tiempo en que Los Verdes se identificaron con el eslogan “otro mundo es posible”. Pero ya no es así. “La protección intransigente de los derechos humanos, una ética universalista de la justicia y la convicción de que otro mundo es posible <strong>ya no tienen cabida en Los Verdes</strong>”, ha escrito Wiedemann en <em>Die Tageszeitung</em>, un periódico, <em>a priori</em>, de línea editorial cercana al partido ecologista del Gobierno de Scholz.</p><p>Ayuda a entender a esa comentarista el que a finales de este año se haya escuchado a Ricarda Lang hablar de que el país necesita más ritmo a la hora de<strong> expulsar a inmigrantes sin opciones de quedarse en el país </strong>para no lastrar así a unos municipios que se dicen “saturados”. Lo mismo ocurre cuando ahora Los Verdes participan de los acuerdos entre los partidos en el poder para salir del caos presupuestario del Ejecutivo, que acata sin rechistar la decisión del Tribunal Constitucional. Eso implicará ahorros y lo que en el <em>Frankfurter Rundschau</em>, otro periódico afín a Los Verdes, ha llamado “un cambio político estructural asocial”.</p><p>Ya sea en su carrera hacia el poder en 2021 y, después, con sus correcciones en política energética y climática, internacional, y ahora social, Los Verdes alemanes no están donde muchos de sus seguidores y militantes les esperan o, mejor dicho, les esperaban. En los sondeos, <strong>la intención de voto al partido ecologista ha bajado respecto del casi 15%</strong> cosechado en las elecciones generales de 2021, en las que Los Verdes fueron la tercera fuerza más votada. Encuestas recientes sitúan a Los Verdes como cuarta fuerza, con un 12% de los votos, por detrás de SPD (15%), l<a href="https://www.infolibre.es/internacional/2024-ano-caer-muro-extrema-derecha-alemania_1_1673324.html" target="_blank">a ultraderechista Alternativa para Alemania (23%)</a> y la CDU (32%).</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jan 2024 16:43:29 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Salvador Martínez Mas]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los Verdes alemanes ya no se acuerdan del 'otro mundo es posible' y los votantes comienzan a olvidarlos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Angela Merkel,Ecologismo,Carburantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[2024, el año en el que el muro contra la extrema derecha puede caer definitivamente en Alemania]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/2024-ano-caer-muro-extrema-derecha-alemania_1_1673324.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/dc9238ca-bc99-4e87-a995-757a26562e28_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="2024, el año en el que el muro contra la extrema derecha puede caer definitivamente en Alemania"></p><p>En una fría mañana de diciembre, <strong>Andrea Römmele</strong>, profesora de la prestigiosa Hertie School of Governance, llegaba a su reunión con la Asociación de la Prensa Extranjera de Berlín con una preocupante observación. “Si había un cortafuegos contra la ultraderecha, el fuego lo ha superado hace ya tiempo”, decía Römmele aludiendo a la situación política de la que se está beneficiando actualmente el partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD). Römmele no exageraba al dirigirse en esos términos a la decena de periodistas de todo el mundo –incluido <strong>infoLibre</strong>– en la sede de la Conferencia de Prensa Federal (BPK por sus siglas alemanas), asociación con sede <strong>en pleno corazón de la capital alemana</strong> y situada a escasos metros de la Cancillería Federal donde trabaja el jefe del Gobierno alemán, Olaf Scholz.</p><p>No es que el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), ni sus socios en el Ejecutivo –Los Verdes y liberales del FDP–, ni los conservadores de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) hayan cambiado su actitud ante AfD. <strong>Todos rechazan la cooperación</strong> en materia de gobierno con AfD.</p><p>Lo que ocurre es que AfD ya está llegando por sus propios medios al poder, sin necesidad de las formaciones del <em>mainstream </em>político. Así, este año, cuando AfD ha cumplido diez años de vida, el partido ha celebrado, entre otras cosas, hacerse con el control de un distrito y dos alcaldías.</p><p>El pasado mes de junio, un político de AfD, Robert Sesselmann, ganaba la votación que le situaba en la sala de mandos del Landrat de Sonneberg. Los Landräte son órganos de Gobierno con <strong>responsabilidades administrativas en la política local</strong>. Sesselmann tiene la dirección administrativa de ese órgano, que trabaja para una región en la que viven unas 75.000 personas.</p><p>En julio, Hannes Loth, otro político de AfD, se hacía con la alcaldía en la población de Raghun-Jeßnitz, habitada por unas 10.000 personas. Y este mes de diciembre, Tim Lochner se hacía con la victoria en la decisiva votación por el Ayuntamiento de la ciudad de Pirna –donde viven unas 40.000 personas–, convirtiéndose así en el<strong> primer político de AfD al mando de una urbe considerada administrativamente como “gran ciudad”</strong>. Lochner no es miembro de AfD oficialmente, sin embargo, en las elecciones al Ayuntamiento era el candidato del partido 'ultra'.</p><p>Sonneberg, Raghun-Jeßnitz y Pirna son ejemplos notorios de que el empuje de AfD ofrece resultados políticos concretos. El partido ultra alemán ya toca poder. A nivel nacional, AfD “ya ha conseguido que determinados temas, temas como la inmigración, se hayan anclado en el debate público y está obligando a que los otros partidos se vean obligados a adoptar posiciones sobre estos asuntos”, según explicaba en Berlín Römmele, la experta de la Hertie School of Governance.</p><p>No en vano, hasta el canciller Scholz dejaba dicho en octubre en unas declaraciones al semanario <em>Der Spiegel</em>: “tenemos que realizar más expulsiones y más rápidas”. Así aludía a lo que, a su entender, hay que hacer a partir de ya con inmigrantes ilegales en suelo germano y con los demandantes de asilo a los que no se les ha concedido el estatus de refugiado. <a href="https://www.infolibre.es/autores/salvador-martinez-mas/#google_vignette" target="_blank">Sus socios de coalición ecologistas y liberales no están en disonancia con esta línea.</a></p><p>Sondeos de intención de voto actuales señalan que AfD lograría en unas elecciones generales <em>entre un 18% y un 23%</em> del apoyo del electorado. Desde hace meses AfD figura en los sondeos cómo segunda fuerza electoral en Alemania, sólo superada por la CDU.</p><p>Los porcentajes que se le atribuyen ahora a AfD son claramente superiores al 10,3% cosechado en los comicios generales de 2021. También<strong> supera al 12,6% obtenido en las elecciones generales 2017</strong>, cuando aún coleaba la crisis de los refugiados de 2015 y 2016 y en la que 1,2 millones de demandantes de asilo llegaron a suelo germano procedentes, en su mayoría, de Siria.</p><p>En 2013, año en que se fundó el partido, AfD se quedó a las puertas del Bundestag. Entonces no superó por poco el 5% necesario para estar lograr la representación parlamentaria.</p><p>En 2024, año marcado por la cita con las urnas en las elecciones europeas, en junio, y, en Alemania, por los comicios en los Länder de Brandeburgo, Thuringia y Sajonia, en septiembre, <strong>podría ser el mejor año de la historia de AfD</strong>. En Thuringia, por ejemplo, hay sondeos que ven al partido ganando las elecciones con un 34% de los votos.</p><p>No hay duda de que el alza de AfD es un proceso estable. “La lucha de la sociedad contra AfD en los últimos años ha fracasado”, planteaba en un largo artículo en noviembre el <em>Der Spiegel</em>. Esa constatación formaba parte del contenido de un detallado análisis sobre la “ultima ratio” frente al partido de ultraderecha. A saber, la prohibición.</p><p>Hay que tener en cuenta que AfD es un partido que incluso líderes de la ultraderecha europea como el primer ministro húngaro Viktor Orbán prefieren mantener al margen. El pasado mes de junio, <strong>Orbán ignoraba a AfD en la reunión que organizó en Budapest </strong>con otros líderes de la derecha de la derecha europea, entre los que se encontraban figuras de Vox, el Partido de la Libertad de Austria y de la Agrupación Nacional de Marine Le Pen, según ha trascendido en la prensa germana.</p><p>El análisis que se hace en Alemania a cuenta de hechos así es que <strong>“AfD es demasiado radical”</strong> incluso para esos partidos europeos, a menudo presentados como equivalentes. Según ha explicado al <em>Der Spiegel </em>el sociólogo Matthias Quent, profesor de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Mageddburgo-Stendal, “si la comparamos con otros movimientos políticos de extrema derecha en Europa, AfD es mucho más extrema con su dura ideología nacionalista”.</p><p>Producto de ese extremismo es que haya tres secciones de AfD -la de Thuringia, Sajonia-Anhalt y Sajonia- que han sido confirmados como “casos de extremismo de derechas” por las Oficinas de Protección de la Constitución de esos Länder. Esas “oficinas” son, en realidad, <strong>los servicios de espionaje de los ministerios del Interior </strong>de esos estados federados.</p><p>A nivel federal, el Ministerio del Interior del Gobierno de Scholz, en manos de la también socialdemócrata Nancy Faeser, considera a AfD como “sospechoso de ser extremista de derechas”. En Thuringia, Sajonia-Anhalt y Sajonia, las autoridades han ido un paso más allá, lo que significa que podrán mantener bajo <strong>particular observación y vigilancia a los integrantes del partido</strong>.</p><p>Con todo, la prohibición de AfD no está a la vuelta de la esquina. En la historia de la Alemania posterior la Segunda Guerra Mundial, <strong>sólo hubo dos partidos contra los que tuvo éxito un proceso de prohibición</strong>. A saber, el Partido Socialista del Reich (SPR), partido de nostálgicos del III Reich, prohibido en 1952, y el Partido Comunista de Alemania (KPD), proscrito en 1956.</p><p>De momento, el debate público en Alemania no han tenido éxito esfuerzos de quienes quieren llevar al parlamento que se vote la prohibición de AfD. El propio canciller<strong> Scholz </strong>se ha manifestado <strong>en contra de una medida así</strong>, al igual que su ministra del Interior.</p><p>Queda, de cara a 2024, esperar que otras soluciones surtan efecto frente a AfD. A Scholz le gustaría que sus políticas, una vez empiecen a ofrecer resultados, frenen el atractivo de una formación ultraderecha que él ha llamado el <strong>“partido del mal humor”</strong>. Otros, sin embargo, no hablan de “mal humor”, sino “pesimismo”.</p><p>Es lo que hace, por ejemplo Nils Petersen, analista del instituto de estudios demoscópicos Allensbach. Para él, a AfD la votan y dicen querer votarle quienes son pesimistas sobre el futuro. Pero el pesimismo es, hasta ahora, un fenómeno limitado. De hecho, <strong>el actual 20% de personas que dicen votarían por AfD </strong>es el tope al que puede aspirar la que es la formación más escorada a la derecha del espectro político teutón.</p><p>“Si AfD está en el 19% en las encuestas, <strong>ha agotado su potencial </strong>más que ningún otro partido. Ahora está, por el momento, en su máximo”, han señalado en el diario conservador <em>Frankfurter Allgemeine Zeitung</em>, inspirándose de las cuentas que hace Petersen en le instituto Allensbach.</p><p>Ese porcentaje, aunque incapacite al partido para situar, en caso de elecciones generales, a un candidato suyo en la Cancillería Federal, no oculta que, en el este alemán, <a href="https://www.infolibre.es/internacional/bromas-vigiladas-alemania-capitalista-espiaba-chistes-alemania-comunista_1_1667370.html" target="_blank">en lo que otrora fue la República Democrática de Alemania (RDA)</a>, AfD es sensiblemente más fuerte que en el resto del país. El curso político 2024 seguramente ofrezca pruebas de esto mismo.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Dec 2023 16:50:47 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Salvador Martínez Mas]]></author>
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      <media:title><![CDATA[2024, el año en el que el muro contra la extrema derecha puede caer definitivamente en Alemania]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alternativa para Alemania (AfD),Alemania,Extrema derecha]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Bromas vigiladas: cuando la Alemania capitalista 'espiaba' los chistes que hacía la Alemania comunista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/bromas-vigiladas-alemania-capitalista-espiaba-chistes-alemania-comunista_1_1667370.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/771d2b97-e83e-4028-8136-9594ee1a4eb3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bromas vigiladas: cuando la Alemania capitalista 'espiaba' los chistes que hacía la Alemania comunista"></p><p>Mientras siga habiendo ciudadanos alemanes con recuerdos sobre lo que fue la RDA, autores como el periodista Hans-Wilhelm Saure y el historiador Hans-Hermann Hertle van a estar de enhorabuena. </p><p>Hace ya tiempo, a ellos se les ocurrió, con motivo de los 25 años de la caída del muro de Berlín, publicar un libro recopilatorio de los chistes que se contaban en el <strong>régimen comunista alemán</strong>. Desde entonces, su volumen no ha parado de venderse. Es más, este año ha vuelto a ser publicado por una gran editorial —y ya van tres que han publicado el libro en casi una década— con el objetivo de hacer reír, y algo más.</p><p>Porque en el libro de estos dos autores, que estas fechas navideñas luce en las librerías gracias a <a href="https://www.penguinrandomhousegrupoeditorial.com/" target="_blank" >Penguin Random House</a>, son “chistes de la RDA sacados de los archivos secretos <strong>del Servicio Federal de Inteligencia Extranjera del Gobierno alemán</strong>” (BND, por sus siglas alemanas. <em>Ausgelacht: DDR-Witze aus den Geheimakten des BND. Kein Witz! Gab's wirklich!, </em>es el título del libro de Saure y Hermann. Es decir, “Risas: Chistes de la RDA sacados de los archivos secretos del BND. ¡Sin bromas! Existían de verdad”.</p><p>“Nunca habría pensado que este libro tendría tanto éxito durante tantos años y que ahora sería publicado por una tercera editorial en una versión actualizada”, dice Saure a <strong>InfoLibre</strong>. De entrada, “el hecho de que el servicio alemán de inteligencia exterior recopilara chistes de forma conspirativa <strong>suena a chiste en sí mismo</strong>”, comenta el coautor del exitoso volumen de chistes.</p><p>También hay que saber que, en Alemania, cada cierto tiempo aparece un libro de estas características.<strong> En Alemania, el humor parece no tener límites temporales</strong>. Bien lo sabe, por ejemplo, el historiador Ilko-Sascha Kowalczuk, probablemente uno de los más prolíficos autores y estudiosos de la dictadura que controló el este alemán durante cuatro décadas.</p><p>“Ya en la RDA se publicaron, por ejemplo, libros sobre los chistes del fascismo”, señala Kowalczuk a <strong>InfoLibre</strong>. Él alude, entre otros, a libros como el que firmara Ralph Wiener bajo el título <em>Al das Lachen tödlich wa</em>r, (Greifenverlag zu Rudolstadt, 1988) o “Cuando reír era mortal”. “Los chistes de la RDA tienen <strong>una estructura </strong>como la de los chistes de tiempos del Imperio alemán, y también como los de del tiempo de los nazis”, señala este historiador. </p><p>Ciertamente, hay <strong>bromas con una estructura universal</strong>. Por ejemplo, esa según la cual Eric Honecker, el presiente de la RDA, se acerca a un gran grupo de personas que forman una larga cola frente a un edificio. Él se pone también a la cola, sin saber qué pasa en el otro extremo. Entonces, la cola se deshace rápidamente. Y Honecker pregunta a la persona que tenía delante:</p><p>—¿Puedes decirme, camarada, por qué la gente hacía cola aquí?</p><p>—Claro. La gente estaba aquí para entregar sus papeles para los permisos de salida del país.</p><p>—¿Y por qué se han ido todos de golpe?</p><p>—Porque si tú entregas tus papeles para irte, entonces nosotros nos podemos quedar aquí.</p><p>Esta broma, recogida también en el libro de Saure y Hertle, puede funcionar con cualquier político, incluidos mandatarios actuales que están encontrando resistencia de la población, como ocurre, por ejemplo, con Alí Jamenei, segundo Líder Supremo de la República Islámica de Irán. </p><p>Otra<strong> broma que alude a la avanzada edad </strong>de los líderes políticos de la RDA también podría aplicarse de modo a cualquier avejentado liderazgo. A saber: </p><p>—¿Qué tiene ochenta dientes y cuatro piernas? Un cocodrilo.</p><p>—¿Qué tiene ocho dientes y 52 piernas? El buró político del Partido Socialista Unificado de Alemania (SED).</p><p>Un chiste más centrado en la biografía personal de Honecker a su relación con Mijaíl Gorbachov, líder de la Unión Soviética. A ambos se les vio besándose en más de una ocasión. Era la forma en la que saludaban. Aquello se le llamaba<strong> “fraternal beso socialista”.</strong> Según el chiste: “Erich Honecker se ha divorciado... ¿El motivo? Gorbachov besa mejor que Margot, su mujer.</p><p>Lo realmente particular del volumen que firman Saure y Hertle es que entre sus bromas las hay que figuraban en <strong>los archivos del BND</strong>. Saure y Hertle sostienen que el espionaje de la Alemania Occidental a los chistes que se contaban al otro lado del muro tenía que ver con la posibilidad de hacerse con una idea de cómo estaba el pueblo alemán del este.</p><p>“El BND recopila los chistes para hacerse una idea del estado de ánimo de la población”, explica Saure. “Aunque los habitantes de la RDA siempre se burlaban de <strong>la situación de la RDA</strong>, los chistes sobre la pérdida de poder de los peces gordos de la RDA y sobre un derrocamiento no aparecieron hasta 1989, por lo que el BND también pudo deducir de los chistes hablaban de un empeoramiento de la situación en la RDA”, abunda Saure.</p><p>El <strong>poder liberador de los chistes contra los poderosos</strong> es algo que ponen fuera de toda duda los autores del libro. Con él coincide Kowalczuk. En dictaduras, “las bromas sirven como válvula de escape”, recuerda este historiador. </p><p>Por eso, todavía hoy, “los libros sobre bromas funcionan bien porque<strong> mucha gente puede verse identificada en ellos</strong>, dado que contienen la oposición de cualquier ciudadano medio al régimen pese a que son personas que no saben realmente cómo desafiar al régimen”, según Kowalczuk. “Hay, de hecho, en dictaduras, mucha gente que participa de lo que implica la dictadura, pero sabiendo que el régimen se fundamenta en una farsa. Para este tipo de personas es para la que los chistes sirven de válvula de escape”, abunda.</p><p>Sobre la existencia de esos chistes –o válvulas de escape– que caricaturizaba a los líderes de la RDA era informado el mismísimo Helmut Kohl, canciller de la Alemania Occidental, país que según Saure y Hertle se había puesto a <strong>espiar las ingeniosas bromas</strong> de los ciudadanos de la dictadura comunista germana. Según Saure, “dos veces al año se entregaban la colección de chistes a la Cancillería Federal” para su inspección.</p><p>Según ha planteado el historiador y prestigiosa firma del diario <em>Die Welt, </em>Sven-Felix Kellerhoff, el BND sabía que “esas bromas tenían poder desestabilizador”. “Esos chistes se consideraban<strong> una añadido a lo que ya se había concluido </strong>sobre el socialismo realmente existente” sobre el suelo alemán, según Kellerhoff. </p><p>Kowalczuk, tiene, por su parte, u<strong>na visión más matizada</strong>. En realidad, aunque existiera un dosier con chistes contados en la RDA en manos de la BND, “los servicios de inteligencia no se interesan por los chistes, que es algo de conocimiento público, algo que conoce todo el mundo y que, por eso mismo, no tienen valor operativo”. “A la BND le interesan otro tipo de procesos”, apunta este historiador. </p><p>Él se plantea la posibilidad de que esos chistes recogidos por la BND fueran resultado de la “iniciativa coleccionista de un trabajador de los servicios de inteligencia que actuaba por su cuenta”. También se ha planteado que era la BND la que creaba los chistes, algo que las autoridades han desmentido. O que funcionarios del SED habían inventado esos chistes. En todo esto, lo único cierto al cien por cien es que <strong>las bromas de la RDA se siguen vendiendo bien </strong>en las librerías alemanas.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Dec 2023 18:05:28 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Salvador Martínez Mas]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Bromas vigiladas: cuando la Alemania capitalista 'espiaba' los chistes que hacía la Alemania comunista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Comunismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Después del activismo: lo que pasa cuando los jóvenes como Greta Thunberg dejan el primer plano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/despues-activismo-pasa-jovenes-greta-thunberg-dejan-primer-plano_1_1656954.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7f9ecb8d-4394-4db9-b8d4-19520da2a248_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Después del activismo: lo que pasa cuando los jóvenes como Greta Thunberg dejan el primer plano"></p><p>En Alemania, la activista sueca Greta Thunberg parece haber roto con su popular imagen del pasado. Los alemanes le dan la espalda por su <strong>posicionamiento en el conflicto palestino-israelí</strong>. No es la única joven activista que ha pasado de ser fuente de inspiración a caer en el olvido.</p><p>“Juventud, divino tesoro”, escribía el poeta <strong>Rubén Dario</strong>. Pero la juventud y la adolescencia, como el poema Canción de Otoño en Primavera, tienen un fin.</p><p>A medida que crece Greta Thunberg, que ahora tiene veinte años, parece que se le está agotando el inspirador poder que se le atribuía hace unos años. Ese poder de cuando aún iba a la escuela pero se ponía de <strong>huelga para llamar la atención</strong> contra el cambio climático. Ese fue el origen del movimiento <em>Fridays For Future.</em></p><p>Del agotamiento de ese poder hay indicios, al menos, en Alemania. Tanto es así que hasta cabría preguntarse si no ha comenzado <strong>el inicio del ocaso de su carrera</strong> como referente internacional. Como adolescente, Greta compartió escena internacional con las grandes figuras de la política internacional como, por ejemplo, el Barack Obama presidente de Estados Unidos o la Angela Merkel canciller de Alemania.</p><p>Su ya célebre frase exclamativa '¡<em>How dare you!' </em>o “¡Cómo se atreven!”, la pronunció en toda una <strong>cumbre por la acción climática de la ONU</strong>, en Nueva York. Era 2019 y aún tenía apenas 16 años. Hoy, sin embargo, Greta Thunberg tiene 20 años y ha perdido mucho del imán que convirtió en Alemania a <em>Fridays For Future</em> en una organización capaz de influir muy directamente en la política de la que es la primera economía de Europa y la cuarta a nivel mundial.</p><p>A rebufo del activismo de la sueca ha hecho carrera como personalidad pública la también activista climática teutona <strong>Luisa Neubauer</strong>. Ella es la lideresa de <em>Fridays For Future </em>en Alemania. Neubauer ha terminado siendo una figura destacada en el partido de Los Verdes, que integra <a href="https://www.infolibre.es/internacional/gran-coalicion-extranas-alianzas-scholz-alejar-alemania-ingobernabilidad_1_1617583.html" target="_blank">la coalición gubernamental que dirige el canciller germano, Olaf Scholz.</a></p><p>Como Neubauer, Greta se ha percibido en Alemania como una figura del progresismo. Sin embargo, desde el pasado 7 de octubre, el progresismo alemán se ha distanciado de la activista sueca. Esta ha elegido, sobre todo,<strong> solidarizarse enfáticamente con el sufrimiento de los civiles palestinos</strong> en la guerra de Israel contra Hamas resultante del pogromo yihadista del pasado 7 de octubre. En Alemania, salvo contadas excepciones, el progresismo ha elegido mostrar vehemencia en su expresión de solidaridad con Israel y su derecho a defenderse dentro de la legalidad internacional.</p><p>En una reciente entrevista con el semanario <em>Die Zeit</em>, Neubauer reconocía estar “decepcionada” con que “Greta Thunberg<strong> no hubiera dicho nada de las víctimas judías</strong> de la masacre del 7 de octubre”. Otro barón de Los Verdes, el nada menos que vicecanciller y ministro de Economía de Alemania, Robert Habeck, ha aplaudido “la claridad con la que la sección alemana de <em>Fridays For Future</em> se ha distanciado de sus amigos internacionales”, incluido Greta.</p><p>Pero no sólo en el ecologismo alemán se ha roto con Greta Thunberg. También ha pasado algo similar, en general, con unos medios de comunicación germanos que no hace tanto celebraban el compromiso de la sueca. Tal vez lo que mejor ilustre esta ruptura sea esa reciente y crítica portada de <em>Der Spiegel</em> en la que se veía a Greta con un pañuelo palestino. El titular de esa primera página rezaba: <strong>“el camino equivocado de un ídolo”</strong>.</p><p>En páginas interiores, la revista editada en Hamburgo contaba cómo en una reciente visita de la activista sueca a Ámsterdam, para participar en la que fue la mayor manifestación contra el cambio climático celebrada en Los Países Bajos, la figura de Greta ya dividía más de la cuenta dentro del movimiento contra el calentamiento global. “Cuando Greta Thunberg o cualquier otro activista habla permanentemente sobre la cuestión palestina, eso es algo que<strong> genera preocupación por la división del movimiento</strong>”, citaba el <em>Der Spiegel</em> a un integrante neerlandés del movimiento contra el cambio climático.</p><p>Sólo el tiempo dirá si<strong> Greta sigue siendo un “ídolo” o ya no lo es</strong>. <em>Der Spiegel</em> afirma que el carácter de referente pertenece al pasado. Tal vez Thunberg haya comenzado a notar que se le da la espalda, a ella y a su causa. No sería la primera vez que esto pasa.</p><p>A la propia Greta la compararon en su día con <strong>Severn Cullis-Suzuki</strong>. Ella fue “la Greta Thunberg de los años noventa”. Al finales del siglo pasado, esta canadiense, hija del académico, divulgador científico y activista medioambiental David Suzuki, se dio a conocer en todo el mundo como la “niña que <strong>calló al mundo por cinco minutos</strong>”. El apodo alude al tiempo que duró su discurso en una conferencia por el clima de la ONU celebrada en Río de Janeiro.</p><p>Como Greta, Cullis-Suzuki puso sobre la mesa en el debate internacional el que los políticos estuvieran <strong>jugando con el futuro de las generaciones futuras</strong>. “Perder mi futuro no es como perder usa elecciones o un par de puntos en la bolsa”, diría Cullis-Suzuki. Un cuarto de siglo después, Greta reprocharía a los lideres mundiales “haber robado con palabras vacías” su futuro y su infancia. De Cullis-Suzuki, sin embargo, muy pocos se acuerdan hoy.</p><p>En la <em>Encyclopedia Britannica</em> no hay una entrada para ella. Sí la hay, sin embargo, para Greta Thunberg. Según ha contado la revista estadounidense <em>National Geographic</em>, publicación de cabecera para los amantes del medioambiente, la fauna y la flora del planeta, Cullis-Suzuki está<strong> licenciada en ecología</strong>. También está casada y ha tenido dos niños. Vive en una de las islas de la costa oeste de Canadá. En 2020, Cullis-Suzuki parecía haber dejado la causa climática para sacarse un doctorado antropología lingüística.</p><p>No hay que remontarse tan atrás para ver cómo el '<em>star system</em>' en que en ocasiones se convierte activismo genera estrellas cuya relevancia en el debate público les hace parecerse al de fugaces cuerpos celestes que cruzan el firmamento. Ni uno de los más grandes reconocimientos internacionales que puede recibir toda persona, el premio Nobel de la Paz, es capaz de<strong> grabar para siempre el nombre de alguien</strong> en la memoria colectiva.</p><p>Basta pensar cómo se ha pasado página del coraje de otra niña activista como la paquistaní <strong>Malala Yousafzai</strong>, más conocida como Malala. Ella se llevó ese máximo galardón de la Academia Sueca por su<strong> militancia en favor del derecho a la educación de las niñas</strong>. Su activismo le llevó a enfrentarse con los talibanes de su país que, como los de Afganistán, no consienten que las niñas puedan aprender en las escuelas. Hace once años, cuando Malala tenía 14 primaveras, sobrevivió a un intento de asesinato.</p><p>Con 15 años, Malala recibió el premio Nobel de la Paz. Ahora, adulta y ya <strong>graduada en la prestigiosa Universidad de Oxford</strong>, en el Reino Unido, ella se dedica a luchar por los derechos humanos, especialmente el derecho a la educación de las niñas refugiadas. Lo hace a través de su organización, el Malala Fund, que se concentra en que las niñas del mundo puedan “educarse y liderar”.</p><p>Tal vez Malala haya dejado el primer plano del activismo internacional, pero <strong>ha puesto las bases para que su causa trascienda</strong>. Cullis-Suzuki y la propia Greta Thunberg se auparon en el debate público por la causa climática. La primera ya hace años que se puede considerar “amortizada”.</p><p>A Greta le puede estar pasando lo mismo, en vista del debate que ha comenzado a despertar en Alemania y los Países Bajos. En su momento, el nombre de Greta Thunberg sonó para recibir el Premio Nobel de la Paz. Ahora <strong>no está tan claro que Greta llegue tan alto </strong>como Malala. Como Cullis-Suzuki, ya no es adolescente.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Dec 2023 18:54:43 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Salvador Martínez Mas]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Después del activismo: lo que pasa cuando los jóvenes como Greta Thunberg dejan el primer plano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Greta Thunberg,Premios Nobel,Alemania]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El harakiri político de Die Linke en pleno auge de la ultraderecha en Alemania]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/izquierda-alemana-vuelve-morir-bundestag-pleno-auge-ultraderecha_1_1643816.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/84e6e546-a038-49a8-973a-d8468a583834_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El harakiri político de Die Linke en pleno auge de la ultraderecha en Alemania"></p><p>Tiene algo de felino el <strong>izquierdismo alemán</strong>, al menos ese que representa actualmente en el <em>Bundestag</em> el partido <em>Die Linke, </em>o “La izquierda”. Se podría decir que ha perdido ya unas cuantas vidas esta corriente política en su historia. Estos días, a <em>Die Linke</em>, que podría encontrar en Podemos, Izquierda Unida o <a href="https://www.infolibre.es/temas/sumar/" target="_blank" >Sumar</a> su equivalente en España<em>, </em>le toca asumir nuevas y malas noticias existenciales. </p><p>En concreto, le toca estar de luto por la “defunción” de su Grupo Parlamentario en el <em>Bundestag</em>, que es la Cámara Baja del Parlamento teutón. Hace unos días, el Grupo Parlamentario de <em><strong>Die Linke </strong></em>decidía su disolución. </p><p>La iniciativa, una suerte de <em>harakiri</em> político, era la consecuencia directa de la situación que ha dejado en <em>Die Linke </em>la voluntad de la diputada más famosa del partido,<strong> Sahra Wagenknecht</strong>. Ella ha decidido formar un nuevo partido político. De momento, la aventura política de Wagenknecht es una asociación, de nombre “Alianza Sahra Wagenknecht – Asociación por la Razón y la Justicia”. </p><p>Con ella se han ido un grupo de ocho diputados, lo que ha dejado a <em>Die Linke “</em>políticamente muerta” en el <em>Bundestag</em>, según los términos de <strong>Dietmar Bartsch</strong>, veterano político izquierdista que ha liderado en la Cámara Baja los esfuerzos de la formación más situada a la izquierda del Parlamento alemán.</p><p>La marcha de los diputados que se han sumado a la iniciativa de Wagenknecht ha dejado a <em>Die Linke</em> con<em> </em>menos de los 37 diputados que hacen falta para tener grupo parlamentario en la Cámara Baja. Esto deja a <em>Die Linke</em>, entre otras cosas,<em> </em>con menos dinero, menos tiempo de intervención en <strong>la tribuna del </strong><em><strong>Bundestag </strong></em>y sin la capacidad de plantear iniciativas legislativas o solicitudes para que la Cámara Baja vote resoluciones. También habrá despidos entre sus 100 empleados para compensar la falta de ingresos. Además, sufrirá recortes su fundación, la Fundación Rosa Luxemburgo.</p><p>La marcha de los ocho diputados, más Wagenknecht y el de otro detentor de un escaño que se ha pasado al Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), <strong>deja a </strong><em><strong>Die Linke</strong></em><strong> con 29 diputados, </strong>lamentos y protestas. Veteranos parlamentarios del partido, como Gregor Gysi, han denunciado esta fuga de diputados como “un robo” a manos de Wagenknecht. Comentaristas políticos, como Daniel Bax, del diario progresista berlinés <em>Die Tageszeitug</em>,<em> </em>ha certificado ya para el Grupo Parlamentario de <em>Die Linke</em> el “exitus letalis”, términos médicos para aludir a la muerte de una persona. </p><p><em>Die Linke </em>ha tenido 18 años de actividad en el <em>Bundestag</em> como grupo parlamentario. Anteriormente, un predecesor de <em>Die Linke, </em>el fallecido <strong>Partido del Socialismo Democrático</strong> que era especialmente fuerte en lo que fue la dictatorial Alemania Oriental, ya vivió en 2002 una situación así. </p><p>No es la primera vez que el izquierdismo alemán encaja un golpe de estas características. Por eso, para más de uno, ahora será un argumento para llevar a buen puerto el “volver a empezar” que quieren poner en marcha los responsables de la formación, Janine Wissler y Martin Schirdewan. </p><p>Ahora bien, para ellos ha de ser preocupante que los sondeos de intención de voto están muy lejos de ser favorables. Esas encuestas sitúan a<em> Die Linke</em> <strong>por debajo del 5%</strong> necesario para lograr representación en el <em>Bundestag</em>.</p><p>En las últimas elecciones generales, celebradas en 2021, el partido se quedó en un 4,9% de los votos. No habría tenido diputados sino fuera porque tres de sus políticos lograron<strong> ser elegidos por mandato directo.</strong> En el sistema electoral alemán, cada votante emite dos votos, uno a un candidato y otro a un partido. Si el partido queda por debajo del 5% pero alguno de sus candidatos ganan en su circunscripción en el voto directo, ese político tendrá escaño. Además, en ese caso, el partido se beneficia del sistema de compensaciones en el reparto de escaños. <strong>Por eso acabó</strong><em><strong> Die Linke </strong></em><strong>con 39 diputados tras los comicios de 2021.</strong></p><p>A Wagenknecht, sin embargo, las encuestas le son muy favorables. A principios de mes, un estudio de opinión presentado por la cadena de televisión pública <em><strong>ARD</strong></em><strong> </strong>daba cuenta de que casi uno de cada tres alemanes podría votar por un partido liderado por esta ex-figura de<em> Die Linke</em>. Es más, en Turingia, <em>Land </em>del este alemán que celebra elecciones en septiembre del año que viene, se ha visto en encuestas que un partido de Wagenknecht podría ganar en una eventual cita con las urnas. </p><p>Su partido sería el más votado, logrando uno de cada cuatro votos. En segunda posición quedaría <strong>Alternativa para Alemania </strong>(AfD, 22%) y <em>Die Linke </em>(18%). Turingia es un tradicional bastión de <em>Die Linke</em>. Ese es, de hecho, el único estado federado con un presidente de <em>Die Linke</em>. Ese cargo lo ocupa allí Bodo Ramelow.</p><p>La aparición de Wagenknecht en el panorama político alemán es algo que, de momento, cuesta a <em>Die Linke </em>escaños y, según los sondeos, votos. Pero esta mujer de 54 años también es <strong>una amenaza para la ultraderecha</strong>. En cuestiones sociales y económicas, Wagenknecht está a la izquierda de la izquierda. </p><p>Pero, en materia de <strong>inmigración</strong>, por ejemplo, Wagenknecht está más cerca de AfD que de <em>Die Linke. </em>Ella, en cualquier caso, se sitúa políticamente al margen de tradicionales etiquetas políticas. “Etiquetas como izquierda no aparecerán [en el partido, <em>ndlr.</em>] porque hoy en día mucha gente las asocia con contenidos completamente diferentes”, ha dicho Wagenknecht en una entrevista con el semanario <em>Focus</em>.</p><p>Ella es de las que piensa que <em>Die Linke</em>, en particular, y los tradicionales partidos de centro-izquierda en general, han dejado de representar a los que fueron sus electorados en el pasado. Les reprocha <strong>actitudes “elitistas”</strong>, entre otras cosas. Así, los votantes que ella ve “traicionados” por la izquierda habrían formado un enorme caladero de votos para AfD. Sea como fuere, en Alemania, la ultraderecha se ha convertido desde hace ya tiempo en la segunda formación a la que más votarían los germanos, según los estudios de opinión. </p><p>AfD, que este año acaba de cumplir una década de vida, nunca estuvo tan fuerte. En las encuestas, se le atribuyen uno de cada cinco votos. En unas elecciones generales, sólo le superaría la conservadora Unión Demócrata Cristiana (CDU), a la que se concede un 30% del apoyo del electorado.<a href="https://www.infolibre.es/internacional/gran-coalicion-extranas-alianzas-scholz-alejar-alemania-ingobernabilidad_1_1617583.html" target="_blank"> Los partidos en el Gobierno del canciller Olaf Scholz (SPD, Los Verdes y liberales del FDP), todos juntos, representan uno de cada tres votantes.</a> Un 14% se atribuye respectivamente a socialdemócratas y ecologistas. Los liberales están en un 5%.</p><p>Pero es sobre todo la debilidad de <em>Die Linke</em> la que contrasta con la solidez electoral de su opuesto en el <em>Bundestag</em>. AfD acaba de celebrar, en las pasadas elecciones en <strong>el </strong><em><strong>Land </strong></em><strong>de Hesse</strong>, celebradas en octubre, el haber quedado en segunda posición en un estado federado del oeste alemán. Hasta ahora su feudo había sido el este germano, en lo que otrora fue, primero, la Alemania Oriental y, después, un bastión para los <strong>partidos poscomunistas.</strong></p><p>Con todo, AfD presenta una particularidad que la convierte en un partido único respecto al resto de formaciones situadas en la extrema derecha europea. En Alemania, AfD está considerada por el la Oficina para la Protección de la Constitución – los servicios secretos del Ministerio del Interior – un a formación “sospechosa” de ser extremista. En dos <em>Länder </em>del este alemán, Sajonia-Anhalt y Turingia, los ministerios del Interior ya no sospechan.<strong> Tienen claro que AfD es “extremista”</strong>. Esto quiere decir que pueden emplearse contra los políticos de AfD a una amplia gama de herramientas de vigilancia, como las escuchas.</p><p>Otras formaciones de extrema derecha en Europa no están en esa situación. Es más, las hay que han llegado al poder o que apoyan a coaliciones gubernamentales sin estar en ellas. Estos escenarios son ya más que habituales en la Unión Europea. En el Mathias Corvinus Collegium (MCC) de Bruselas, un <em>think tank</em> de inspiración conservadora al que llaman “<strong>el </strong><em><strong>think tank </strong></em><strong>del primer ministro húngaro Viktor Orbán</strong>”, hablan de que las fuerzas de ultraderecha tienen “viento a favor”. Y tanto. Basta ver que, en la Unión Europea, sólo se cuentan siete gobiernos socialdemócratas de 27. A saber, Portugal, Eslovaquia, Malta, Dinamarca, Alemania y, desde hace unos días, España.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Nov 2023 20:48:48 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Salvador Martínez Mas]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El harakiri político de Die Linke en pleno auge de la ultraderecha en Alemania]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Izquierda,Extrema derecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La risa como terapia: la estrategia de Shahak Shapira para afrontar el conflicto entre Israel y Palestina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/risa-terapia-estrategia-shahak-shapira-afrontar-conflicto-israel-palestina_1_1640423.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8233da89-53bc-4a3b-9c1b-10f9c3c2818c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La risa como terapia: la estrategia de Shahak Shapira para afrontar el conflicto entre Israel y Palestina"></p><p>Literalmente, habían pasado unos días del brutal ataque terrorista de Hamás del pasado 7 de octubre. Pero <strong>Shahak Shapira</strong> ya estaba haciendo lo suyo: comedia. Este cómico, nacido en Israel pero que hace ya tiempo adoptó la ciudadanía alemana, se atrevía a subir a los escenarios para hacer reír con su último <em>show</em>: <a href="https://www.youtube.com/watch?v=H4GYp8jUbL0" target="_blank"><em>Baklavas de Gaza</em></a>. Un palestino, Issa Khatib, regenta el club de comedia berlinés en el que Shapira contaba chistes a la sombra de la que ha sido la mayor matanza de judíos después del Holocausto.</p><p>El club de comedia de Khatib tiene unas reglas que Shapira sigue y que el jefe palestino presentaba así en una entrevista que ambos daban al semanario <em>Die Zeit</em>. "Tenemos un par de reglas tácitas. <strong>No se puede ofender. No puede haber racismo. </strong>Se puede ser un poco mezquino, pero siempre tiene que poder decirse: 'Vale, da igual, era gracioso'", según Khatib.</p><p>De alguna forma, parece que Shapira tiene <strong>la comedia como tratamiento frente a un terrorífico </strong><em><strong>shock</strong></em><strong> </strong>como el que ha infligido Hamás a Israel con su ataque del 7 de octubre. "Es mi forma de afrontar el trauma", ha dicho Shapira en otra de sus más recientes entrevistas.</p><p>En una larga conversación con <strong>infoLibre</strong>, este hombre de 35 años, suena serio y preocupado. Pero aún y con esas es capaz de hacer reír. Ante iniciativas como esa de llevar al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ante el Tribunal Penal Internacional de La Haya, Shapira es irónico: "Buena suerte con eso de tratar de poner a Netanyahu ante los jueces. <strong>Los israelíes llevan ya años tratando de hacer eso. Sin éxito...</strong>".</p><p>"Muchos israelíes son críticos con Netanyahu. No los suficientes, por desgracia, pues de lo contrario no llevaría tanto tiempo en el poder, pero espero que haya más israelíes que empiecen a preguntarse cómo hemos llegado a este punto y <strong>qué han hecho nuestros líderes políticos para llegar hasta aquí</strong>", abunda Shapira.</p><p>Preguntas como esas, formuladas por su público, se hacen en el <em>show Baklavas de Gaza</em>. Shapira, de hecho, deja que los asistentes le interroguen, convirtiendo su acto en, además de un monólogo, una conversación con el público. Su audiencia es internacional, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=PV5uwnk0uPw" target="_blank">por eso tiene un pase en alemán</a> y otro en inglés.</p><p>"Un 40% de la audiencia es israelí o palestina. O ambas cosas, también había árabes y judíos de muchas partes del mundo", ha explicado sobre quienes van a verle el propio Shapira, <strong>un hombre que se define como árabe con pinta de "supremacista blanco"</strong>, dada su tez clara, ojos azules y pelo rubio.</p><p>Pese a lo que se pueda pensar por su aspecto, gran parte de la familia de Shapira es de <strong>origen iraquí. </strong>Él parece acumular genes recesivos. "Estoy muy cerca de tener privilegios por ser blanco. Me falta un mejor nombre y el prepucio", bromea en uno de sus chistes.</p><p>Cuando habla y suelta sus <em>punch lines</em>, todo el mundo ríe. Aunque se hable de la que es la que bien pudiera ser la peor etapa del conflicto-israelí que se recuerda en décadas.<strong> "¡Tenemos que reír!"</strong>, grita Shapira desde el escenario.</p><p>Para ello cuenta, por ejemplo, cómo imagina en voz alta, después de haber visto a <strong>terroristas de Hamás llegar a suelo israelí con parapentes dotados de motor</strong>, a "dos miembros de esa organización terrorista yendo en globo aerostático a atentar contra la población israelí". A mitad del vuelo, según el chiste de Shapira, uno le dice al otro:</p><p>- ¡Eh, que nos estamos yendo para otro lado!</p><p>- Abdul, no puedo hacer nada, es el viento.</p><p>- Bueno, ¿Sabes qué? Paso del terrorismo. Quiero dedicarme a viajar en globo aerostático, quiero descubrir el mundo. ¡Quiero ir a Francia a comer <em>baguettes</em>!</p><p>- Pero tenemos que matar israelíes</p><p>- Pero esto es más divertido. ¡Quiero volar!</p><p>En otro momento cómico, la carcajada aguarda a más de uno cuando Shapira dice que no recuerda que "una tragedia como la del 7 de octubre fuera celebrada". "<strong>¡Es que hubo hasta '</strong><em><strong>baklavas</strong></em><strong>' para celebrar esto!</strong>", plantea. Alude a los dulces tan típicos de la comida del mundo árabe que, en zonas del multicultural barrio berlinés de Neukölln, se repartieron entre propalestinos el mismo día del ataque terrorista de Hamás. Shapira es vecino de Neukölln. "Te lo aseguro: nunca fue tan difícil rechazar un <em>baklava</em>", comenta un cáustico Shapira que se confiesa en su espectáculo amante de esos dulces.</p><p>Ante celebraciones así, <strong>las autoridades alemanas han sido firmes. </strong>Se han prohibido manifestaciones propalestinas. Otras han tenido lugar a pesar de que no hubo permisos. La bandera palestina ha sido objeto de disputas. Se ha discutido si hay que prohibir su exhibición estos días, cuando toda la política alemana, y también la izquierda del espectro político, muestran solidaridad incondicional con Israel. <a href="https://www.infolibre.es/internacional/gran-coalicion-extranas-alianzas-scholz-alejar-alemania-ingobernabilidad_1_1617583.html" target="_blank">El Gobierno alemán, compuesto por una coalición de socialdemócratas, ecologistas de Los Verdes y liberales del FDP,</a> apoyan el derecho de Israel a defenderse frente a Hamás, lo que a estas alturas quiere decir una operación militar destinada a eliminar la capacidad de existir de esa misma organización terrorista en territorio palestino.</p><p>Estos días, Shapira parece estar <strong>indignado con muchas cosas de las que le toca ver y leer en redes. </strong>Por ejemplo, una critica a Israel que viene del lado progresismo internacional. Él es también progresista.</p><p>"Estoy a favor del derecho de los palestinos a protestar. Lamentablemente, muchas de estas protestas se han visto consumidas por el antisemitismo y por una extraña mezcla de acusar a los israelíes de cometer un genocidio y, a la siguiente frase, pedir el genocidio de los israelíes. Aunque condeno eso, no podemos privar de plano a la gente de su derecho a protestar, así que mientras una protesta respete las normas de nuestra democracia, debemos tolerarla", expone Shapira.</p><p>Pero, independientemente de eso, "los israelíes estamos acostumbrados a no depender de nadie", agrega. "<strong>Estamos solos, hay una gran desconexión entre el mundo e Israel.</strong> Lo que está pasando es lo de siempre. Hay mucha hostilidad hacia nosotros. No creo que toda esa hostilidad sea por el conflicto. Parte se debe al conflicto. Pero el conflicto es también una plataforma para el odio que tenía la gente acumulado", abunda.</p><p>Cuando habla de conflicto, Shapira sabe de lo que habla. En su niñez en Israel,<strong> vivió dos intifadas y una guerra del Golfo</strong>, la primera, de la que aún recuerda cómo tuvo que buscar refugio para escapar de los misiles Scud que Saddam Hussein lanzó sobre territorio israelí y de los que se temía que llevaran gas mostaza. "De niño, pasé mucho tiempo en el búnker", reconoce.</p><p>Con todo, en su infancia, también vivió "coexistencia pacífica". "Esto es algo que se tiende a olvidar. Solíamos ir a las poblaciones árabes cercanas los sábados, porque en Israel estaba todo cerrado. Jugábamos al fútbol y en los equipos había israelíes y palestinos", dice cuando rememora su tiempo en Oranit, un asentamiento situado en la frontera entre Israel y los territorios palestinos de Cisjordania. "No es un asentamiento cualquiera, está sobre la frontera de 1967. Y existe porque la mayoría de ese territorio se compró", sostiene un Shapira que<strong> ahora es muy crítico con las colonias en Cisjordania. </strong>"Las colonias son un impedimento para la coexistencia. Tenemos que librarnos de ellas", asegura.</p><p>De Oranit, en cualquier caso, Shapira no podrá olvidarse nunca. Y no sólo porque aún tenga familia en Israel. "Es que este conflicto parece que nos persigue a los israelíes y palestinos", sostiene. Es más, según decía en las entrevistas que ha estado dando estos días:<strong> "Estamos todos jodidos y vamos a seguir estándolo"</strong>. "Por eso, entre tanto, vamos a contar unos cuantos chistes", concluye Shapira.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Nov 2023 18:43:51 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Salvador Martínez Mas]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[La invasión de Gaza,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[“Una gran coalición” o las extrañas alianzas de Scholz para alejar Alemania de la ingobernabilidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/gran-coalicion-extranas-alianzas-scholz-alejar-alemania-ingobernabilidad_1_1617583.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/66fbb558-ade7-4972-9171-13d1061b8f93_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Una gran coalición” o las extrañas alianzas de Scholz para alejar Alemania de la ingobernabilidad"></p><p>Escalope de ternera y <em><strong>Bratkartoffeln</strong></em>, o sea, “patatas fritas alemanas”. Eso cenaban en la tarde-noche del pasado viernes los asistentes a la reunión que organizaba el socialdemócrata Olaf Scholz en 'su' Cancillería Federal. </p><p>Tenía<strong> Scholz</strong> como invitados a Friedrich Merz, líder del principal partido de la oposición –la Unión Demócrata Cristiana (CDU)–, Boris Rhein, también conservador y flamante presidente reelecto del Land de Hesse, y Stephan Weil, el presidente de Baja Sajonia, el único gran estado federado que está en manos del <strong>Partido Socialdemócrata de Alemania</strong> (SPD).</p><p>Esa cita, aunque muchos observadores internacionales la hayan pasado por alto, constituye en realidad uno de los más recientes síntomas que ha ofrecido la política germana de que Alemania, <strong>el país más poblado y la mayor economía de la UE</strong>, atraviesa por un extraño momento de gobernabilidad. Y tanto. </p><p>Los hay que ven en este encuentro, escalope y patatas mediante, el primer paso de lo que se ha venido a llamar <em>ganz große Koalition</em>, o “gran coalición”, según la expresión que ha utilizado el diario berlinés <em>Der Tagesspiegel</em>. Por esas palabras hay que entender<strong> la alianza política de todos los partidos </strong>del espectro político menos los situados en los márgenes: la izquierdista <em>Die Linke</em> y la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).</p><p>Para el canciller, esa alianza es una cuestión de extrema necesidad. Hay que saber que Scholz reconocía el mes pasado que <strong>su país está “parado”</strong>. No arrancan las reformas que prometió tras los 16 años en el poder de Angela Merkel que estuvieron ausentes de medidas para adaptar al país a los tiempos que corren. </p><p>Además, el canciller, pese a sus intenciones iniciales, se ha dedicado desde que llegó a la Cancillería Federal en diciembre de 2021 a lidiar con las consecuencias geopolíticas de <strong>la ilegal guerra de Rusia contra Ucrania. </strong>Entre tanto, ya ha quemado todo el capital político que consiguió en su victoria de las últimas elecciones generales. A finales de septiembre, encuestas recogidas por el portal alemán de estadística <em>Statista</em> daban cuenta de que el 79% de la población está “insatisfecha”<em> </em>o “totalmente insatisfecha” con el Gobierno. </p><p>Scholz dirige <strong>una coalición de la que forman parte el SPD, Los Verdes y el partido liberal (FDP)</strong>. En encuestas de intención de voto de esta semana, esos tres partidos no sumaban ni un tercio del reparto de los electores ante unas elecciones generales. Según una sonada encuesta del instituto Forsa para la televisión privada <em>RTL, </em>a<em> </em>SPD y Los Verdes les votaría <strong>un 14% de la población.</strong> El FDP no lograría ni superar la barrera del 5% necesaria para entrar en el <em>Bundestag</em>. Si mañana hubiera elecciones, según ese sondeo, los liberales perderían sus 92 diputados.</p><p>En este contexto, acaban de cumplirse dos años de la celebración de las últimas elecciones generales. Scholz está, por tanto, a mitad de su mandato. Pero, sobre todo, parece estar en una situación políticamente desesperada. </p><p>De lo contrario, no habría hecho el llamamiento que hizo en septiembre en el Bundestag a la CDU, a los gobiernos de los Länder y a los municipios para participar en lo que el canciller llama <strong>“Pacto Alemania”</strong>. Esa iniciativa se supone recoge medidas para salir de la “parálisis”. </p><p>Ese “pacto” busca acelerar la puesta en marcha de las iniciativas con las que el Gobierno alemán piensa adaptar al país a la transformación ecológica, a través de, por ejemplo, la lucha contra una excesiva burocracia convertida en un freno para sectores como el de la construcción o el de las energías renovables. Scholz ya ha dado muestras de no poder hacer eso sólo desde el Gobierno. Necesita a las administraciones de los Länder y las que están por debajo de estas. </p><p>Ocurre, además, que a Scholz ya se le llama<strong> “un canciller sin país” </strong>en vista de que su SPD no ha parado de perder relevancia en<em> </em>los estados federados. Desde que Scholz llegó al poder, el SPD ha perdido cinco de las últimas ocho elecciones celebradas en <em>Länder</em>. Son de este mes de octubre las derrotas registradas en Hesse y Baviera, dos bastiones conservadores.</p><p>De ahí que Scholz necesite reuniones como la de la cena del otro día con Merz, Rhein y su compañero de partido, Weil. En el SPD, le ven las orejas al lobo en las encuestas. En la CDU, a la que ven ganando <strong>unas eventuales elecciones generales</strong> todas las encuestas, también. Ese lobo es AfD, un partido convertido ya en la segunda fuerza con más apoyo electoral en los sondeos de intención de voto al calor del enfado y la insatisfacción de la población.</p><p>“El centro democrático ha reconocido que puede hacer algo para dejar de enviar a la gente a los brazos de AfD”, ha escrito en un reciente editorial el periodista del <em>Der Tagesspiegel </em>Christopher Ziedler, uno de <strong>los promotores de la expresión “muy gran coalición”.</strong> Cierto es que, de momento, esa expresión sólo sirve para aludir al buen entendimiento que parece haber encontrado el Gobierno de Scholz con la CDU en lo que respecta a la política de inmigración y asilo. Ese es un área en la que la Alemania de Scholz se está alejando de aquella política de “puertas abiertas” por la que se hizo famosa la gestión de Merkel en la crisis de los refugiados de 2015 y 2016. </p><p>Desde que Rusia lanzara su ilegal guerra de agresión contra Ucrania, Alemania ha recibido un buen millón de ciudadanos ucranianos que están huyendo de la invasión. Los ucranianos no tienen que hacer solicitudes de asilo. </p><p>Paralelamente, el número de personas originarias de otras partes del mundo como demandantes de asilo no ha parado de crecer. Entre enero y septiembre de este año, el número era de casi 234.000,<strong> un 73% más que en el mismo periodo de 2022,</strong> según ha recogido el diario<em> Süddeutsche Zeitung</em>. Las entradas de inmigrantes ilegales, el Ministerio del Interior alemán las cifra, entre enero y principios de octubre, en casi 100.000.</p><p>Las situación es tanto o más preocupante que, a nivel local, las autoridades llevan meses diciendo estar “superadas”. Un barón ecologista como Winfried Kretschmann, presidente del populoso <em>Land </em>de<em> </em>Baden-Wurtemberg, ha dejado dicho que: “si, en nombre de la humanidad, sobrecargamos masivamente la disposición de la sociedad a aceptar a las personas a largo plazo,<strong> perderemos la aceptación de los ciudadanos</strong>”. Hasta el presidente alemán, cargo honorífico y algo ornamental poco dado a dar opiniones que ocupa Frank-Walter Steinmeier, ha salido a la palestra para pronunciarse a favor de limitar la llegada de inmigrantes al país.</p><p>Scholz ha prometido “soluciones” para las urgencias migratorias. Las está pactando con la CDU y cuenta con el visto bueno de FDP y de Los Verdes. Esta semana, por ejemplo, Alemania ampliaba a Austria sus recientemente instaurados controles fronterizos con Polonia, República Checa y Suiza. Esos controles se hacen, según Nancy Faeser, <strong>la titular de Interior de Scholz,</strong> para luchar contra las mafias dedicadas al tráfico de personas. El propio Scholz anunciaba la semana pasada un paquete de medidas que busca, entre otras cosas, aligerar las expulsiones de los demandantes de asilo a los que se les haya rechazado su solicitud.</p><p>Según ha informado el diario <em>Bild, </em>el pasado viernes, entre bocados de ternera y de <em>Bratkartoffeln</em>, también se habló de fortalecer las fronteras exteriores de Europa, i<strong>nstaurar en Alemania una obligación de trabajar para los refugiados</strong>, además de fijar un pago de 5.000 euros para poder presentar una demanda de asilo, más tener que asumir 1.000 euros por cada mes que dure el procedimiento de la solicitud de asilo. </p><p>En la CDU dicen estar a disposición de Scholz para “<strong>operar un cambio en la política migratoria</strong>” de Alemania. De ocurrir ese cambio, sería el primer gran paso de una “muy gran coalición” a la que no le falta trabajo. De las grandes economías industrializadas, Alemania es la única cuyo PIB caerá en este 2023. Según las últimas previsiones del Gobierno alemán, la economía germana se contraerá un 0,4% este año. ¿Será la política económica otro área de trabajo para la “muy gran coalición”?</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Oct 2023 19:07:56 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Salvador Martínez Mas]]></author>
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