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    <title><![CDATA[infoLibre - Sergio Hinojosa]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/autores/sergio-hinojosa/]]></link>
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      <title><![CDATA[Hacia el disparatado nuevo orden de Occidente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/disparatado-nuevo-orden-occidente_129_2172715.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hacia el disparatado nuevo orden de Occidente"></p><p>La esclavitud nutrió capitalismo manufacturero del s. XVIII y enriqueció a Europa mediante el comercio triangular. Este estaba basado en la esclavización de contingentes importantes de africanos. Europa enviaba telas, armas y alcohol a los jefes de tribus a cambio de esclavos, los embarcaba hacia América y allí, como mano de obra esclavizada, apátrida y sin derecho alguno, recogían azúcar, algodón, índigo y tabaco. Productos que eran enviados a las manufacturas de Europa. El Golfo de Guinea se convirtió así en cantera de esclavos. África no puso freno a la esclavitud, incluso el reino de Dahomei se convirtió en principal proveedor. Nada impidió la injusticia ni la impunidad. Y la <strong>ideología </strong><a href="https://www.infolibre.es/opinion/columnas/supremacistas_1_1145270.html"  ><strong>supremacista</strong></a><strong> hizo saltar la sangre fuera</strong>. Con argumentos racionalizadores sobre la bondad de la esclavitud frente a la barbarie, de esos mismos pueblos esclavizados, intentó legitimar una explotación sin límite. De ahí, el enriquecimiento de Europa, sobre todo del ingente desarrollo de la manufactura algodonera inglesa, uno de los motores económicos que permitió sentar las bases de la futura revolución industrial.</p><p>Cuando la máquina de vapor echó a andar, vino el nomadeo de los campos, se llenaron de miseria los suburbios y se enriquecieron aún más las metrópolis burguesas. Hoy el Golfo de Guinea es el mundo entero. Las condiciones impuestas por las compañías de mayor envergadura no difieren demasiado de las originarias fuerzas productivas africanas. Se nutren de trabajo injusto, precario, mal pagado e inseguro. <strong>La</strong> <strong>balanza interés general/interés particular nunca ha estado más desequilibrada</strong>. </p><p>La historia está llena de ejemplos: el dominio del interés particular sin el freno político de una mayoría se torna despótico y tiránico. Actualmente este despotismo se diferencia sólo en su obscenidad. Quienes imponen sus intereses económicos de alcance global ni siquiera se molestan en argumentar o justificar sus posiciones. Simplemente parodian, presionan cuanto pueden, amenazan, extorsionan, invaden o masacran. Las democracias ya no les sirven y los Estados que pretenden cierta cobertura social, tampoco. <strong>Claman por la libertad y alguno incluso toma el término de anarcocapitalista</strong>, por aquello del caché romántico. Pero la libertad que desean es libertad para humillar, para someter, para subyugar, para vencer en guerras que rompen toda norma internacional, para masacrar.</p><p>Pero no nos engañemos, el desorden y los desmanes no provienen de un país, sino –como advertía el malhadado Joe Biden– de los grandes oligopolios. No son muchos, pero sus raíces son extensas y difíciles de extirpar. ¿Acaso EEUU está bajo el dominio de un “déspota loco”? No, no es la mejor definición. Sería mejor <strong>indagar los pilares que sostienen esta “locura” de </strong><em><strong>reality show</strong></em>. ¿Locura? tampoco, sólo ademanes y formas grotescas. Lo que circula por las redes viralizado no es la imagen de un loco, sino la de alguien que desee lo que desee lo consigue, alguien que se reafirma frente a todos los demás, alguien que no obedece normas, alguien libre como el viento, para sacudir bombazos a su enemigo. Y tras el trampantojo de omnipotencia infantil, despotismo caprichoso e ingeniería social, rige una racionalidad arraigada en poderes potentes y casi imparables. </p><p>Hace poco, en una entrevista concedida al periódico <em>El País</em>, Larry Fink, fundador de BlackRock, uno de los grandes de las finanzas mundiales, declaraba que, tras la Segunda Guerra Mundial, “los estadounidenses tenían que pagar aranceles” ―decía― mientras que Europa ha disfrutado las ganancias. Es hora de que Europa responda (justificando soterradamente la política impositiva de aranceles). Y añadía que las relaciones comerciales debían ser “más simétricas” y que es necesario que Europa invierta en “su defensa”. <strong>Parece que el</strong> <strong>Plan Marshall fue un regalo</strong>. A esto añadía su idea sobre la globalización. Según él, ésta tenía como objetivo “obtener los productos allí donde son más baratos de fabricar. Sin embargo, eso nos hizo excesivamente dependientes de terceros países en temas como la fabricación de chips, la obtención de tierras raras… Quizás ahora es el momento de que Estados Unidos o Europa fabriquen sus propios semiconductores y no dependan solo de un único proveedor de minerales críticos.”</p><p>Si fuera un consejo desinteresado, vale. Pero no parece que en su idea esté la Europa independiente y solidaria que algunos deseamos, sino que suena más a <strong>una Europa consumidora de tecnología</strong> y armamento USA, dependiente de <em>America First</em> y, por tanto, sin más garantías. </p><p>Según Fink, muy distante de Rousseau, la desigualdad no proviene de la propiedad (aún menos de la ropiedad de los medios de producción), sino de que en Europa hay demasiado capital muerto, nadie invierte en bolsa. “... si más ciudadanos invirtieran en el mercado estarían invirtiendo en su país y, con ello, ampliando sus probabilidades de éxito.” Y a continuación da el <strong>jaque mate al Estado Social de Derecho</strong> y a la desigualdad: “La Seguridad Social no es el sistema ideal porque no incentiva a los ciudadanos a crecer de la mano de su país. La desigualdad ha aumentado porque hay mucha gente que, bien porque no puede o porque no quiere, no invierte a largo plazo en el mercado y prefiere tener su dinero en cuentas bancarias.” </p><p>En efecto, si fuera por él, todos debiéramos estar enganchados permanentemente a la red para ver la cotización y los movimientos en bolsa y, así, especulando, especulando, con las tecnológicas, las armas, la guerra y la <a href="https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/cantera-no-hay-equipo-ia-no-gana-partido_129_2169255.html"  >IA</a>, y sin trabajar más que como broker apostado en la pantalla, podríamos lograr una buena educación para nuestros hijos, una buena sanidad y una buena jubilación. El augur de las finanzas ―a quien hay que tomarse en serio― sigue la entrevista con su periplo: “<strong>La IA va a tener gran influencia en nuestras vidas</strong> y, al mismo tiempo, va a demandar una gran cantidad de energía para alimentar los centros de datos.” El cambio está ahí, ”la gran cuestión es que, si no lo hacemos nosotros, Europa y Estados Unidos, lo hará <a href="https://www.infolibre.es/internacional/plan-dominarlos-proyecto-chino-cinco-anos_1_2169725.html"  >China</a>. Así que no se trata de si la IA transformará nuestras vidas, sino de quién y cómo guiará esa transformación.” </p><p>Ni en él ni en Trump hay asomo de colaboración, sólo competencia y, en caso contrario, guerra. Nada de diplomacia ni de política internacional, <strong>nada de acuerdos sobre la IA</strong> como solicitaba China; o “nosotros” o el enemigo. Y ese “nosotros”, evidentemente, nada tiene que ver con la población de este u otro país, sino con las grandes compañías que influyen decisivamente en la dirección de ese gran país que es EEUU, y que está a punto de convertirse en una dictadura sin paliativos.</p><p>David Fernández, periodista de <em>El País</em> especializado en asuntos económicos, tras habérsele ido el magnate por las ramas en sus preguntas clave, añade esta información cargada de ironía: “<strong>Como co-consejero delegado del Foro Económico Mundial</strong> (Davos), ha tratado este año de reverdecer el viejo esplendor de un evento salpicado en los últimos años por diferentes escándalos. Su inabarcable agenda contribuyó a traer en enero pasado a esta idílica ciudad suiza a la flor y nata del empresariado mundial. También logró la asistencia de 65 jefes de Estado, incluido el mismísimo Donald Trump, a un evento que, irónicamente, este año tenía como lema <em>Un espíritu de diálogo</em>.”</p><p>Por supuesto, como ahora es de rigor, el magnate alentaba además a EEUU y a Europa a hacer frente a China, porque si no dominamos nosotros lo harán ellos. Una sintonía con el déspota que no desentona con los <strong>grandes magnates de las Big Tech</strong>, tampoco con las grandes del petróleo ni con la industria armamentística cuyo entramado cada vez más está en contigüidad con estas empresas.</p><p>Pero seamos serios, ¿no será este apoyo soterrado a la “locura trumpista” una excepción entre los grandes de las tecnológicas, de las finanzas y de la industria armamentística, por más que pise callos al ejército y a algún peón, o incluso pez gordo de la judicatura? Absolutamente no. Si fuera excepción no se puede entender cómo este aparentemente disparatado presidente convoca a los más grandes representantes de las tecnológicas para formar su nuevo Consejo de Ciencia y Tecnología centrado básicamente en el desarrollo de la IA, aunque no sólo. Allí estaban <a href="https://www.infolibre.es/medios/condena-meta-revela-redes-sociales-carne-canon-publicitaria_1_2103914.html"  ><strong>Mark Zuckerberg</strong></a> de Meta, el inversor <strong>Marc</strong> <strong>Andreessen</strong>, <strong>Larry Elison</strong> de Oracle Corp, <strong>Jensen Huang</strong> de Nvidia Corp. Y como propuesta suena la presidencia de este consejo a cargo de <strong>David Sacks</strong>, el inversor de capital de riesgo que actualmente ejerce como asesor de Trump en materia de criptomonedas y <strong>Michael Kratsios</strong>, director de política científica y tecnológica de la Casa Blanca. </p><p>Parece que la puesta en crisis de la cohesión de Europa, promocionando a la ultraderecha, acabando con la crítica política y promoviendo la degradación moral del adversario, su voluntad de arrastrar a esta misma Europa fragmentada a la guerra en Oriente Próximo, sus desplantes con los líderes europeos y su <strong>cerco petrolero a China</strong> no son chaladuras, sino estrategia descomunal y pavorosa de alguien que no es ese actor del <em>reality show</em>, ese que vemos todas las mañanas con flequillo rubio y una sorpresa aún más desagradable que la anterior, sino un conjunto de equipos económicos de las Big Tech, de las finanzas y de las grandes industrias armamentísticas y del petróleo que ponen esa cara delante de los espectadores, pues los ciudadanos hace tiempo que perdieron la vez. </p><p>________________</p><p><em><strong>Sergio Hinojosa</strong></em> <em>es licenciado en Filosofía por la Universidad de Granada y profesor de instituto.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Apr 2026 04:01:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sergio Hinojosa]]></author>
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      <title><![CDATA[El camino de Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/camino-europa_129_2155198.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9c70f67c-f251-486f-85e6-556ab760ee71_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El camino de Europa"></p><p>Todo ha saltado por los aires de una sola jugada. ¿Trump el artífice? Lo dudo. No creo que<strong> </strong>un <em>showman </em>libidinoso y engreído<strong> pueda pergeñar todo esto</strong>. Primero cuida con esmero la jugada. Moviliza una gran flota aérea y marítima para hacerse con el objetivo. ¿Instaurar una democracia liberal? Bien, que cada cual piense lo que quiera. Conseguido el abastecimiento en Venezuela, prepara otra mayor. Pone en jaque a Latinoamérica como aviso a China y, acto seguido, ataca Irán. Desestabiliza la región, crea una crisis energética y un peligro para Europa, la obliga a alinearse contra China y consigue que la derecha europea (que es quien domina actualmente los organismos europeos) se pliegue a sus intereses. ¿Sus intereses, los de EEUU? No, los de<strong> la camarilla que soporta a Trump</strong>. </p><p>Europa debilitada y desconcertada, se apoya en Trump para aislar más aún a China. Los grandes líderes europeos viajan a China de ida y vuelta. Y al final, se pliegan a Trump. Dice que <strong>China es el enemigo</strong>. Es su competidor global más peligroso. ¿Competidor de quién? ¿Del pueblo estadounidense, del país democrático liberal más potente del mundo? ¿Enemigo de los pueblos europeos, de los Estados europeos? ¿De sus economías quizá? Ni siquiera de sus economías, sino de aquellos que ahora <strong>gobiernan a espaldas de las instituciones</strong> y detentan el poder, plegándolo a intereses de las grandes tecnológicas íntimamente unidas a la industria armamentística. No parecen al margen de otros intereses más de fondo:<strong> la desregulación bancaria</strong>. Promocionan el valor en red, red libre, libre como la libertad Ayuso, libre como Milei, libre como los aparentes antojos de Trump, libre como la esclavitud misma. Pues tratan de imponer la moneda digital frente al antiguo y obsoleto dinero regulado y controlado por los bancos centrales. No soy yo, un ciudadano atribulado más, quién afirma esto. Hay numerosos análisis que alertan de este dominio global de estas<strong> grandes tecnológicas y su contigüidad</strong> con otros grandes intereses al margen de naciones, Estados e instituciones. </p><p>¿Y Europa? ¿Qué postura ha adoptado, ante la arremetida trumpista? Bueno,<strong> hay que cuidar las formas, mejor moderarse</strong>, defenderemos a Chipre contra Irán… En fin, aliados con el estropicio de Trump. Y en nuestro país, Sánchez se ha quedado solo, también en Europa. ¿El valor de un gobernante? Pues sí. Apenas un par de países han afirmado rotundamente lo obvio: el ataque a Irán<strong> rompe el derecho internacional</strong>, como ya lo ha hecho al secuestrar, saltándose todas las reglas, al presidente de un país (nos guste más o nos guste menos). Con la operación “quirúrgica”  en Venezuela ya dejó bien claro que la comunidad internacional sólo debe atender a <strong>la ley del más fuerte</strong>, y no a las zarandajas del Derecho Internacional. Además, como dice Hegseth “nosotros no perdemos el tiempo” (le faltó decir en respetar las leyes democráticas). </p><p>¿Hacen falta más argumentos? No, simplemente<strong> la racionalidad ha perdido el valor</strong>. Ya no valen los argumentos porque quienes no quieren ver lo evidente desde su burbuja, no lo verán jamás. O sólo cuando las bombas les caigan encima. Y otros por no querer o poder acceder a una información más veraz, caen en <strong>la credulidad</strong> al ofrecerles una diana apetitosa para sus cuitas. De nuevo ¡el sanchismo! Mientras, otros dedican su miserable y triste vida a <strong>lanzar infundios, mentiras, y azuzar el odio</strong> y el veneno de la desafección política y la desconfianza. ¿Debemos volver la cara al cielo y rogar al altísimo? </p><p>Que cada cuál piense lo conveniente. Pero si no hay política verdadera, nos quedamos indefensos. El voto blanco de Felipe González (por cierto, ¿qué piensa de esta intervención?) y los desengañados melancólicos vale para Abascal y su primogénito Feijóo, pero no para que este país marche bien. ¿Dejar pasivamente que los ultramontanos se apoderen del Estado y lo utilicen para la depredación y el descalabro de todos? Bueno, parece la opción mayoritaria, entonces será verdad.</p><p>Mientras escribo esto, las redes <strong>se llenan de bulos</strong> con el consentimiento global de quienes las sostienen. Odio, cinismo, poca vergüenza, falta de respeto, intromisión, insultos… ¿Es eso lo que queremos en este país? Si es así, nada mejor que dejarse llevar por la distracción del móvil y sus redes “sociales”. Olviden los periódicos, no se informen, no voten. Así, podremos dejar la verdad y el periodismo riguroso y profesional para los museos. Quienes sobrevivan podrán admirar cómo en nuestro siglo había quién, a pesar de todo, <strong>escribía siguiendo reglas, ateniéndose a la verdad</strong>, contrastando fuentes y respetando a la opinión pública que, en definitiva, está compuesta por ciudadanos libres. </p><p>_____________________</p><p><em><strong>Sergio Hinojosa</strong></em> <em>es licenciado en Filosofía por la Universidad de Granada y profesor de instituto.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Mar 2026 05:01:19 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sergio Hinojosa]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Donald Trump,Unión Europea,Estados Unidos,Irán,Pedro Sánchez]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El paseante solitario visita la tumba de Lenin]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/paseante-solitario-visita-tumba-lenin_129_2129157.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b27582d8-87f2-4a77-8f80-a272da32c0eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El paseante solitario visita la tumba de Lenín"></p><p>Salí de la reunión cansado y decidí dar un paseo por el parque. Absorto por lo allí escuchado, me interné por una senda desconocida. Un viento huracanado envolvió mi cuerpo y desperté del ensueño. Una voz desconocida me llamaba por mi nombre. Levanté la vista y vi <strong>una figura incandescente</strong> bajo un frondoso castaño de indias. No era la Virgen ni San Pancracio. Así que me atreví a preguntar ¿Qué quiere de mí, alma en pena? La luminosa figura se giró y me lanzó una mirada de fuego. “Sígueme, te mostraré el camino”. Desconcertado, seguí a paso ligero la estela de estrellitas hasta un macizo repleto de glicinias y campanillas. Sobre aquella belleza natural se abría una puerta al aire y al fuego por la que, sin saber cómo, penetre. “<strong>¿Has renegado de mí?</strong> ¿Verdad?”. “No, yo sigo siendo co…” “Pues sígueme. Pero abrígate, pronto llegaremos a la Plaza Roja.”</p><p>Entonces recordé, palabra por palabra, la conversación mantenida con mi responsable que ahora os ofrezco:</p><p>― ¿Sabes? Lenin es un genio en la conquista del <strong>poder político</strong>. Esos que tanto hablan de democracia son los primeros en no respetarla. Y nosotros no vamos a ser tan tontos que..</p><p>― Ya, pero habrá que apoyar las buenas decisiones en razones y si hace falta, pues…</p><p>― ¡Pues, pues, pues qué! No puedes ser tan <strong>tibio</strong>.</p><p>― Hombre, yo…</p><p>― Nada, Lenin lo tenía claro. O estás con la revolución o haces el juego al imperialismo. Y eso también se ve en nuestro país; por una lado los lamebotas, por otro nosotros. ¡A la burguesía ni agua! La democracia no es un virtuoso contrato social. Es la correlación de fuerzas entre el proletariado, o sea <strong>nosotros</strong>, y la burguesía, o sea <strong>ellos</strong>.</p><p>― ¿No cabe un pacto honesto y sincero?</p><p>― Jamás, siempre engañan, por eso debemos hacernos con el poder mediante el arte de persuadir.</p><p>― ¿Y con el engaño también?</p><p>― Iluso, claro que sí. Pero nosotros engañamos por el bien de la sociedad futura. Además, debemos aparecer ante las masas como honestos y sinceros.</p><p>― ¿Se trata entonces de hacer malabarismos y mentir a sabiendas?</p><p>― Tómalo como quieras.</p><p>― Pero la verdad es necesaria... ¿O no?.</p><p>― La verdad era verde y se la comió un burro. Y ahora<strong> la construye la IA</strong> a medida.</p><p>― No lo creo. Siempre habrá gente honesta que denuncie la mentira. Además, ¿tú podrías vivir sin confiar en alguien?</p><p>― Sólo en los nuestros.</p><p>― ¿Y quiénes son los nuestros? ¿Esos a los que, a pesar de mentir, hemos de creer?</p><p>― Y amarlos hasta que nos valgan para algo.</p><p>― Eso es seducir, no amar. ¿Crees que es mejor ser cofrade que ciudadano?</p><p>― Los nuestros siempre serán los nuestros.</p><p>― Pues a mí me gusta tener vecinos, y no por eso estoy a partir un piñón con ellos. ¿A ti no te gusta pasear, ver a gente afable sin tener por ello compromiso alguno? ¿No te gusta ser un simple ciudadano?</p><p>― Si crees que así escapas a la lucha de clases estás nadando en la ficción. Ya no visten traje demócrata y matan por las calles a los migrantes y a los desarrapados.</p><p>―¿Hay algún cobijo para la vida en paz sin pleitesía ni comunión de los santos?</p><p>― No, sólo rojo o negro.</p><p>― Pues vaya plan. Y dime, tú cuando crees ser causa soberana de tus actos y poseedor de la verdad suprema ¿no te colocas fuera de esa lucha de clases y alimentas vanas esperanzas desde tu ordenador?</p><p>― Eres un ingenuo.</p><p>― Puede, pero hay un detalle que nos diferencia. Tú perteneces a una cofradía con rótulos en la Historia y yo soy un huérfano identitario.</p><p>― Nos ha tocado comenzar una época de cofrades de un signo u otro, y Huérfano o no, si quieres hacer cambios tienes que organizarte políticamente.</p><p>― Vale, pues seré de la cofradía de los sin nombre, de los paseantes solitarios reunidos. Será la que anuncie otra promesa menos lucrativa y menos heróica.</p><p>― En eso estamos.</p><p>― Entonces por qué señalar lo que nos separa, ¿cuestión electoral?</p><p>― ¡Bach! Harás el juego a los de siempre.</p><p>― No, esté donde esté, votaré y defenderé los valores que nos unen, no aquello que nos divide y nos hace odiar.</p><p>― ¿Conciliación cristiana?</p><p>― No, estrategia ético-política.</p><p>La figura incandescente refulgió con estruendo sobre el castaño y lanzó una llamarada. Acto seguido añadió con voz de ultratumba: “Siento interrumpir tus pensamientos, pero quiero enseñarte algo. Mira este cuerpo incorrupto. Es como la historia misma, <strong>dialéctica pura</strong>: por una parte, materia desechable para quienes la desean destruir. Por otra, referencia viva para quienes se mueven con la historia. Mis ideas equivocadas elevaron a mi país al rango de potencia mundial, sacaron de la esclavitud y del hambre a millones de personas y promovieron en otros pueblos la misma rebelión libertadora. Con estas mismas ideas, algunos de mis descendientes aplastaron a sus pueblos y crearon los Gulags, otros intentan ahora unirlas a regímenes más democráticos, pero todos vosotros debéis, <strong>a Marx y a mí</strong>, la potencia que tiene la idea de libertad y que, sin él y sin mí, no la tendría”. </p><p>Desperté del ensueño. ¿Peligro rojo, soviético? No. La bolsa subía, las redes ponían verde a Sánchez y el castaño no mostraba signos ígneos. Más allá, al otro lado de la pantalla, el polen caía, los precariados seguían como abejas en su labor y yo sentía el picor de la primavera. En ese momento pensé que <strong>la libertad </strong>es otra cosa que arbitrariedad interesada, ocupación de tierras raras, persecución de ilegales, insumisión fiscal, chanchullos judiciales con con áticos caros por medio y bocadillos de calamares. Y que los nuestros son todos los demás. ¿Habrá llegado <strong>la hora de beber</strong> o de reunir fuerzas y hacer frente al pesimismo?</p><p>_____________________________</p><p><em><strong>Sergio Hinojosa</strong></em> <em>es licenciado en Filosofía por la Universidad de Granada y profesor de instituto.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Jan 2026 05:01:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sergio Hinojosa]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Karl Marx,Democracia,Comunismo,Derecha,Vladimir Illich Lenin]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El Tech-troquelado de la cultura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/tech-troquelado-cultura_129_2093655.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Tech-troquelado de la cultura"></p><p>La privatización de las universidades, de centros de innovación e investigación, y la creación de plataformas online de profesionales e investigadores suponen un gran avance hacia el control privado de la producción de <strong>talento y la mano de obra cualificada</strong>. Pero aún cabe dar un paso más. </p><p>No hace tanto, gran parte del prestigio de los países pasaba por tener una buena formación de sus ciudadanos y las mejores universidades. Pero el ensamble de la demanda empresarial con la “producción” de las universidades mediante la estandarización, homologación y evaluación (de “procesos”), no por parte del Estado, sino de las agencias, ha convertido la producción cultural, científica y técnica en piezas de un sistema en el que<strong> se prioriza globalmente el mercado</strong>. Y el mercado no atiende a la formación del sujeto, sino al resultado de su trabajo. Más allá de esto, <strong>el término “valor" pierde sentido</strong>. Así, la capacidad humana ha quedado reducida en el lenguaje experto de las agencias a “competencias”, “habilidades” y “talento”. O lo que es igual, a su aplicabilidad y posible valor de mercado.</p><p>En EEUU se ha dado un paso más. Ya no se trata de privatizar instituciones, mediadas por la ley y el Estado, ahora el camino es más corto. Directamente se crean dispositivos de formación dentro de las empresas y al margen del <strong>control ciudadano y del Estado</strong>. Uno de estos modelos es el promovido por el emporio tecnológico Palantir, fundado por Peter Thiel y Alexander Caedmon Karp. </p><p><a href="https://www.wsj.com/business/palantir-thinks-college-might-be-a-waste-so-its-hiring-high-school-grads-aed267d5?mod=hp_lead_pos7" target="_blank" >La empresa Palantir</a>, con pretensiones de <a href="https://www.negocios.com/articulo/mercados/michael-burry-desafia-wall-street-apuesta-corto-palantir-desata-alarma-mercado-ia/20251106070502471427.html" target="_blank" >dominio sobre la IA</a>, ha decidido, pasando por encima de la ley, del Estado <strong>y del sentido común</strong>, que la universidad es algo obsoleto, y que es mejor atrapar a los jovencitos (en contra de la tendencia dominante en Silicon Valley, Karp introduce a las chicas también) cuanto antes mejor. De modo que, terminados sus estudios de secundaria, en lugar de ingresar en una universidad y pasar por los engorrosos trámites del aprendizaje, los exámenes, la formación cultural, cívica y demás, lo mejor es dotar a los más espabilados de una “Beca Meritocracia”, ofrecerles cuatro semanas de “Cultura Occidental”, pasearlos por el interior de la monumental empresa en sus distintos ámbitos y, <strong>si sirven al caso</strong>, hacerles un contrato. Lo del título es lo de menos. También se admiten, naturalmente ingenieros y profesionales de máximo nivel, aunque su formación la prueban en la dinámica interna de la empresa. Pero cuanto más jóvenes, mejor. Así,<strong> pensarán como la empresa</strong>, vivirán en el ecosistema “Palantir”, se someterán a las querencias y exigencias Palantir y cuando ya les saquen el jugo, se irán fuera del nicho ecológico Palantir a otro nicho privado y exclusivo o a hacer puñetas. </p><p>Ser genial o quedar al margen. En fin, la lógica de <strong>la selección natural capitalista </strong>que se impone. Extraer a los <em>aristoi</em>, a los mejores del sistema, para acabar de formarlos bajo los dictados corporativos y auspicios de la propia empresa y las garantías de su IA. En este caso, se accede a la formación mediante <a href="https://www.wsj.com/tech/the-palantir-mafia-behind-silicon-valleys-hottest-startups-f6e9bcbb?mod=article_inline" target="_blank" >las “Becas Meritocracia”</a> (el título ya es significativo) que, sin anunciar previamente a los pupilos en qué consiste la formación, incluye cuatro semanas de Seminario sobre “Cultura occidental” y la lectura de la autobiografía de Frederick Douglass, un esclavo que hubo de aprender a escribir en secreto, sufrir las cadenas y la persecución, y <strong>que acabó de agitador </strong>contra el abolicionismo en el Norte de EEUU. </p><p>“<em>Narrative of the Life of Frederick Douglass, an American Slave</em>” (1845) es <strong>un grito de libertad y dignidad</strong>, que en estas manos se convierte en premonición si el sistema aberrante de formación acaba por imponerse. El núcleo será de héroes cibernéticos con sueldos de oro vestidos de trasnochadores y los amplísimos márgenes serán de esclavitud, trabajo precario, <em>homeless</em>, limbos jurídicos y <strong>abismos de guerras</strong> de “baja intensidad”.</p><p>Para justificar el salto a la torera de la ley, de la norma, de las garantías de los títulos universitarios y de los sistemas reglados de enseñanza, los ideólogos de Silicon Valley <strong>recurren a su consabida mitología</strong>. Los formados en este medio, decía Luba Lesiva, ex-jefa de relaciones con los inversores de Palantir entre 2014 y 2016: “A estos ingenieros los dejan caer en medio del desierto o en un parque empresarial del Medio Oeste con un servidor y un destornillador… Dondequiera que los envíen, nadie quiere estar allí, pero es por su gran capacidad de trabajo y resistencia. <a href="https://www.wsj.com/tech/the-palantir-mafia-behind-silicon-valleys-hottest-startups-f6e9bcbb?mod=article_inline" target="_blank" >Son capaces de soportar cualquier cosa</a>”. Y, en efecto, son capaces de aguantar y de hacer cualquier cosa, lo cual no es precisamente una garantía de nada bueno. Sobre todo si tenemos en cuenta las palabras de Ross Fubini, fundador de la firma de capital riesgo <em>XYZ Capital,</em> e inversor en más de una docena de <em>startups</em> fundadas por ex empleados de Palantir. Este avezado jungler del capital afirmó: “El interés de los inversores de capital riesgo en la élite de Palantir ha aumentado en los últimos años, pero este último año ha sido frenético… Están creando empresas excepcionales en sectores muy competitivos”. Y aún con más aplomo sentenció que Palantir se convertiría en la próxima <strong>“mafia de fundadores”</strong>. </p><p>En efecto, la cosa aumenta. Palantir tiene tentáculos <a href="https://www.democrata.es/economia/palantir-gigante-defensa-ee-uu-multiplica-tres-ganancias-tercer-trimestre-alcanzando-4142-millones-euros/" target="_blank" >ya en el Ejército de EEUU</a> y más de 350 empresas han seguido las enseñanzas de Palantir. En su propaganda se lee: «La universidad está obsoleta» o «Las admisiones se basan en criterios erróneos. La meritocracia y la excelencia ya no son los objetivos de las instituciones educativas». ¿Para qué las universidades, para qué los estudios secundarios? ¿No sería mejor llevarlos desde la cuna al oficio de trasegadores del <strong>bienestar digital</strong>? Así, se ahorrarían las monsergas de padres, madres, abuelas, titos y titas. Los estudiantes no tendrían que soportar a quienes se dejan las pestañas en inútiles libros. Tampoco tendrían que aguantar el peguntoso compañerismo, ni la solidaridad buenista o las asambleas agitadas de estudiantes y tantos otros engorros. Historia, filosofía, derecho, latín, literatura… ¿Qué es eso sino<strong> la pérdida de un tiempo de oportunidades</strong>? ¿No es mejor darles una vuelta por el globo con los ingenieros más punteros y llevarlos hasta donde hay clientes? Además, luego, a la tercera o cuarta semana se seleccionan a los más espabilados, incluso en contra del deseo de los padres… ¡Y adentro! </p><p>Este modo de formar en el ecosistema del emporio, “desde dentro”, con prácticas dirigidas hacia la empresa y píldoras digitales a los futuros miembros de las <em>start-up</em>, es el nuevo modo de abastecer lo que va siendo la <strong>estructura económica básica de la cibersociedad</strong>. Usa métodos modernos, dinámicos y capaces de superar cualquier ley y todo el pasado. Hay que dejar fuera todo lo que no entre en el mercado libre, por ejemplo, esa carga que apesta a memoria y a historia de los pueblos. Mejor ser pragmático y olvidadizo, mejor seguir este <em>dao</em> que se impone en EEUU con inversiones multimillonarias desde que el brillante, lúcido y también multimillonario CEO Alex Karp, cofundador de Palantir, con título de Derecho en la Universidad de Stanford (California) y su tesis retirada de la tutela de Habermas, decidió que mejor formar a los jóvenes<strong> fuera de la “zona de confort” </strong>del Estado con becas meritorias. </p><p>En nuestro país <strong>no estamos a ese nivel</strong>. La interconectividad entre empresas apenas llega a la formación “dual” en FP o las externas Stem (ambas formaciones con componente empresarial, pero aún tutela estatal). Mas todo se andará, y la IA ayudará a la fatal sustitución. ¿La formación en el seno de la sociedad? ¿mezclados con el común de los mortales, con los pringaos que no saben ni lo que es un Haps, una red neuronal profunda o un chip neuromórfico? ¡Nada de eso! Mejor<strong> no saber lo que está bien o mal</strong>, o quién es Leonardo da Vinci, Shakespeare o Cervantes, o qué pasó en la Revolución Francesa o pasarse por el forro	la historia de esos países segundones de Europa. Todo eso es pérdida de tiempo, y <strong>no estamos para eso</strong>.</p><p>_____________________________</p><p><em><strong>Sergio Hinojosa</strong></em> <em>es licenciado en Filosofía por la Universidad de Granada y profesor de instituto.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Nov 2025 05:01:09 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sergio Hinojosa]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Tech-troquelado de la cultura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia artificial,Universidades,Educación,Capitalismo,Estados Unidos,España]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[El nicho teórico de Trump]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/nicho-teorico-trump_129_2079011.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Desde Reagan (1981) la política de EEUU se ha ido desplazando, con Bush, con los demócratas centristas como Clinton, y por último con Trump, hacia una <strong>visión económicamente neoliberal</strong> (bajos impuestos, desregulación, privatización de los servicios), moralmente neoconservadora (familia en el centro, religión y tele-religión de fondo, cierta ética del trabajo duro) e institucionalmente escéptica en relación con el Estado como promotor del bienestar. Con el segundo mandato de Trump, estrechamente ligado a los lobbys Big Tech, y en parte gracias al avance de estas empresas durante la pandemia, esta línea de acción se ha extremado mezclando una serie de tendencias un tanto contradictorias, pero siempre resueltas al modo chapuza bajo el decisionismo presidencialista y antidemocrático. Esta <strong>mezcla de neoliberalismo, libertarismo y tendencia denominada “public choice”</strong> (elección pública) es patente. Su encaje neoliberal toma como referencia a Hayek y Milton Frieman, en tanto defensores de la eficiencia del mercado y de la libertad individual frente al Estado. Éste no debe limitarse a garantizar un marco legal y no intervenir dejando libertad de competencia. Sin embargo, si bien Trump cumple las primeras condiciones a rajatabla cuando va en detrimento de lo público, en estos últimos aspectos, rompe la tendencia y hace intervenir al Estado apoyando a ciertas empresas del ramo y no a otras, según convenga políticamente.</p><p>Hayek afirmaba en su crítica a la socialdemocracia que <strong>la “justicia social” era una ficción peligrosa por cuanto ejerce una coacción negativa</strong> sobre los elementos más productivos. Y atacando las bases constitutivas de la Europa social, se remontaba a los orígenes del liberalismo inglés, así escribía: “<em>Whigs</em> se denominaron, entre los anglosajones, los partidarios de la libertad, hasta que el impulso demagógico, totalitario y socializante que nace con la Revolución francesa viniera a transmutar su primitiva filosofía.” En contraposición a esta tradición institucional europea, para Hayek, el mercado es un orden espontáneo más eficiente que cualquier política Estado, pues las políticas redistributivas crean dependencia y desincentivan la productividad. Pero no nos engañemos, Trump no muestra interés teórico alguno ni busca coherencia, simplemente improvisa una justificación en el momento para sus socios, que ellos mismos le aportan (posiblemente vía Vance).</p><p>El <strong>libertarismo</strong>, hace ya tiempo teorizado por Ayn Rand y Robert Nozick, y desencadenado eufóricamente al albur de Trump como ansia de libertad por Miley, Bolsonaro y Ayuso, defiende los derechos de propiedad absoluta y coloca la libertad individual por encima del Estado. De ahí, el “Estado mínimo” (Nozick) y la consideración de la redistribución como un robo. Una de las principales inspiradoras de esta corriente, tras la II Guerra Mundial, Ayn Rand, defendía que la concurrencia de los individuos en libertad ejerce por sí misma una selección de los mejores, de modo que los méritos, la eficiencia, la utilidad y la calidad se imponen por sí mismas en la libre competencia. El teórico por excelencia del “<strong>Estado mínimo”, Robert Nozick</strong>, escribía: “La utopía es un marco para las utopías, un lugar donde las personas están en libertad de unirse voluntariamente para perseguir y tratar de realizar su propia concepción de la vida buena en la comunidad ideal, pero donde ninguno puede imponer su propia visión utópica sobre los demás.” Y el marco para esa utopía-marco es el “Estado mínimo”. No parece que Trump y los adalides de esta corriente en pos de la jibarización del Estado a costa de los servicios públicos, estén dispuestos a respetar la libertad ajena y desistan de su “utopía” depredadora. </p><p>En cuanto a la tendencia “<em><strong>public choice</strong></em>” —elección pública—, se basa en planificar políticas que busquen rentabilidad. Y ésta deriva fundamentalmente del ataque a los programas y las políticas sociales y laborales. La política pública, pensaba Buchanan, no puede ser considerada en términos de distribución, sino de elección de las reglas de juego que puedan generar un buen patrón de intercambio y distribución. “Las preguntas sobre cuáles son las buenas reglas del juego están en el dominio de la filosofía social, mientras que las preguntas sobre las estrategias que los jugadores adoptarán dentro de esas reglas son del dominio de la economía, y es el juego entre las reglas (filosofía social) y las estrategias (economía) lo que constituye lo que James M Buchanan define como economía política constitucional”. En la elección de reglas, <strong>Buchanan trata de introducir la ética en esas estrategias</strong>, pero obvia que la economía no se mueve por normas éticas, sino, de modo determinante, por la competencia y el beneficio de quiénes poseen los medios. Ni Trump ni Elon Musk, ni Larry Ellison, ni Zuckerberg ni Bezos contemplarán esa dimensión ética, a menos que sus mercados, por algún motivo, les fuercen a ello. Pero sí estarán atentos a la crítica de Buchanan y estarán con él en que el Estado no es neutral, que los políticos y los burócratas buscan su propio beneficio y que las políticas sociales no son altruistas, sino instrumentos de poder generadores de clientelismo. Y además convendrá en que la intervención pública, lejos de corregir los fallos del mercado, produce otros del Estado.</p><p>Irving Kristol, fundador del denominado neoconservadurismo, decía que <strong>el capitalismo funciona bien y que satisface las necesidades materiales</strong>, pero no las "necesidades humanas “existenciales” del individuo, por lo cual provoca un malestar espiritual que amenaza la legitimidad del orden social (que, naturalmente, él imaginaba como natural). Bien, pues si a esta mezcla añadimos el condimento del neoconservadurismo, apoyando la moral tradicionalista, la familia, el mérito personal frente a la decadencia ética del Estado social, etc., tendremos ya los ingredientes para entender la justificación que urde el machismo de Zuckerberg, el supremacismo de Trump y Musk, la mitología del meritaje de los Techs y los “emprendedores” y la ranciendumbre y pastosidad familiar, con fiesta en Venecia incluida, de Jeff Bezos.</p><p>También nos haremos una idea de por qué los Techs poseen esa <strong>confianza en la capacidad propia para autorregularse y para la innovación</strong>, despreciando la ley del Estado que constriñe al individuo, detestan la norma colectiva, y se resisten a pagar impuestos. También comprenderemos su notoria alergia a las leyes antimonopolio o a la regulación de la privacidad y protección del consumidor y su obsesión por buscar marcos jurídicos que les permitan escalar el negocio, asegurar la propiedad (también la intelectual cuando es suya) y controlar los datos (fuente de riqueza).</p><p>¿Es Trump en esto un estratega? No lo parece. Creo que no hay que pensar en una influencia directa de estas tendencias teóricas en Trump, tampoco su equipo político parece dar muestras de ser concienzudo y experimentado. Trump no busca coherencia en sus estrategias económicas, si acaso hay algún centro de gravedad en él es el casticismo rancio de los neocon. Sin embargo <strong>sí hay influencia en los distintos equipos económico-estratégicos de Larry Ellison</strong>; en sus coodirectores ejecutivos Safra Catz y Mark Hurd o su equipo de altos ejecutivos; o en los de Zuckerberg; en su director de operaciones, Javier Olivan, que coordina el rendimiento y la eficiencia de las plataformas, en Susan Li, directora financiera (estrategia económica y presupuestaria), en Andrew Bosworth que lidera los Reality Labs y el desarrollo tecnológico, o en Chris Cox, que supervisa la estrategia de producto de todas las apps (Facebook, Instagram, WhatsApp, Threads, Messenger) o con relación a la IA, Alexander Wang, Yann Lecun, Nat Freedman, etc.</p><p>El pragmatismo del que hacen gala estos equipos, sus continuos ajustes de previsiones, su capacidad y eficiencia en el juego económico, su olfato inversor, no impide a los grandes magnates de las tecnológicas tener una visión de sí mismos mistificada como actores globales, proyectarla con tintes populistas y considerar a sus empresas como empresas estratégicas nacionales. La confirmación de esta imagen mítica de genios innovadores y díscolos, y de agentes por encima de los Estados, se la ofrece su propia propaganda. Y gracias al estrecho contacto con la Casa Blanca se han asegurado el caché y la influencia mundial. Ellos no sólo son los nuevos héroes de EEUU, <strong>medran en las políticas geoestratégicas y están por encima de la ley y del Estado</strong> como su aval político D. Trump. No hace mucho Ellison, el financiador del ejército de Israel, se jactaba de “poseer una base de datos sobre 5.000 millones de consumidores, mejor incluso que la de Facebook”. Y sobre Elon Musk, que posee las comunicaciones satelitales en la guerra de Ucrania, pesan serias sospechas sobre el volcado de datos en su manejo del DOGE para adelgazar la administración estadounidense. Zuckerberg, que construye el mayor cable submarino de 40000 Km que conecta los cinco continentes, inicia con Meta América, la recopilación de datos públicos para entrenar su IA en la Unión Europea. En fin, somos libres a la manera cervecera; libres y desregulados, pero estamos entrando en sus redes a todos los efectos.</p><p>_________________-</p><p><em><strong>Sergio Hinojosa</strong></em> <em>es licenciado en Filosofía por la Universidad de Granada y profesor de instituto.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Oct 2025 04:01:15 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sergio Hinojosa]]></author>
      <media:title><![CDATA[El nicho teórico de Trump]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Economía,Donald Trump,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las 'tech': la burbuja del poder global]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/tech-burbuja-global_129_2071804.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5e34cfc5-8a7f-421a-9805-62f7de4eb61a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1020114.jpg" width="1916" height="1078" alt="Las tech: La burbuja del poder global"></p><p>En un interesante opúsculo, la historiadora americanista <strong>Sylvie Laurent</strong> analiza el auge de la ultraderecha global en sintonía con el poder cada vez más visible de los magnates de las grandes tecnológicas de<strong> EEUU</strong>. Una burbuja de poder que se gestó en California, en <strong>Silicon Valley</strong>. La fascistización de <strong>Elon Musk</strong>, la masculinización de <strong>Zuckerberg</strong>, los proyectos antidemocráticos del magnate de <strong>Oracle Larry Ellison</strong> o de <strong>Peter Thiel</strong>, un multimillonario libertario que financió la campaña de Vance al Senado de 2022, o los compromisos de <strong>Jeff Bezos</strong> son el resultado de una ideología californiana que, desde la calculada ambigüedad, oscila entre la postura antisistema y la dependencia del Estado en pos de la hegemonía. </p><p>La idea extendida sobre los <strong>Tech californianos, </strong>criados en Silicon Valley, jóvenes estudiantes geniales, inconformistas, inmersos en la contracultura, hippies y pacifistas, con ideales comunitarios y disidentes del sistema, no refleja en absoluto la realidad de esta<strong> “élite del sistema antisistema”</strong>. La California que produjo la<strong> tecnópolis </strong>y generó la inmensa burbuja de poder es radicalmente otra. Su centro, la universidad de <strong>Stanford</strong>, está ligado tradicionalmente al <strong>racismo y al militarismo</strong> gracias a uno de los <em>think-tank</em> más influyentes de EEUU, ubicado en el campus de esta universidad. La <strong>institución Hoover</strong> acoge a grandes mandatarios como George Shultz, Condoleezza Rice, Michael Boskin, Edward Lazear, John B. Taylor y Amy Zegart, todos becarios de esta institución. El exsecretario de Defensa, general <strong>James Mattis</strong>, fue investigador en Hoover antes de pertenecer a la administración Trump. En San Francisco se encuentra uno de los complejos <strong>militares-industriales </strong>más grandes del mundo, el complejo carcelario más extenso de EEUU, la policía municipal con mayores recursos paramilitares y los centros de investigación más avanzados en <strong>perfiles algorítmicos racistas </strong>y brutales.</p><p><strong>Ayn Rand</strong>, la romántica fundamentalista del mercado, fundó un libertarismo a la americana y dejó como legado una ideología <strong>ferozmente individualista</strong> y un instituto, que es centro de proliferación del libertarismo en California, en <strong>EEUU, Israel y Europa</strong>. Su <strong>“objetivismo” </strong>(libre comercio, globalismo individualista, inmigración abierta) influyó de manera sustancial en el ecosistema libertario-reaccionario creado en <strong>Silicon Valley </strong>por las grandes tecnológicas.</p><p>La retórica neoliberal de la guerra fría, espoleada por <strong>Ronald Reagan</strong>, ofreció la oportunidad a Silicon Valley de promocionar a sus héroes civiles; varones blancos, totalmente libres y aislados en sus laboratorios de ingeniería informática, cuya investigación e innovación tecnológica debían salvar al mundo del peligro del totalitarismo comunista.<strong> Reagan </strong>concedió la medalla de las ciencias y la tecnología a <strong>Steve Jobs </strong>y a<strong> Steve Wozniak</strong>, eran modelo de emprendedores. Los<strong> </strong><em><strong>high tech</strong></em>, a la par que se aislaban envueltos en un halo heroico, se subían a las barbas del Estado, para escapar a su control e influir sobre los poderes legislativo y ejecutivo. Leyes a su medida y creación de mitos de la ciencia ficción otorgaron legitimidad a esta epopeya<strong>: </strong><em><strong>Rambo, Terminator, Blade Runner</strong></em> ofrecieron los aires de la emancipación reaganiana. Los <em>high tech</em> eran ya garantía de permanencia del dominio americano en el mundo.</p><p><strong>En 1980</strong>, la reforma de la propiedad intelectual abrió la vía a la comercialización de los descubrimientos científicos, y dos años después aparecieron los grandes de la Tech (<strong>Intel, Apple, Microsoft)</strong>, tras desmantelar Reagan la compañía de telecomunicaciones <strong>AT&T</strong>. </p><p>La desregulación de las finanzas de <strong>Alan Greenspan,</strong> seguidor de Ayn Rand y Presidente de la<strong> Reserva Federal</strong>, con su  <em>laissez-faire</em>, permitió a las inversiones de<strong> “capital riesgo”</strong> (dirigidas sobre todo a la innovación que los Tech realizaban en Silicon Valley) acceder a los ahorros de los jubilados del país haciéndoles partícipes de esta ruleta rusa. Las<strong> startups tecnológicas </strong>proliferaron como setas.</p><p><strong>En 1989</strong>, la electrónica devino la gran actividad manufacturera de EEUU, dio empleo a<strong> 2,5 millones de personas</strong>, las calles de Silicon Valley se llenaron de fabricantes, las de <strong>Palo Alto y San José</strong> (Apple, Applied Material, Atari, Fairchild, Hewlett-Packard, Intel, National Semiconductor, Varian Associates, Xerox, etc.). Pero los nuevos contratos ya no eran los de la antigua industria, ahora estaban marcados por una <strong>política antisindical</strong>. El fundador de Silicon Valley,<strong> Robert Noice</strong>, partícipe en la invención del transistor y cofundador de Intel Corporation, dejó como principio evitar la sindicación para la supervivencia de las empresas. La<strong> “flexibilidad”</strong> en éstas hacía posible el desarrollo. De modo que Silicon Valley quedó como una burbuja cada vez más influyente en el <strong>poder legislativo</strong>, sobre todo en el campo laboral y de inversiones. El trabajo tóxico de materiales peligrosos se lo chupaban los <strong>hispanos y asiáticos</strong>. Pero conforme el valor de los ordenadores tendió menos a sus componentes físicos y más a los lógicos (sistemas de explotación y aplicación informática), la producción se fue deslocalizando y desviando a otros países con <strong>salarios más bajos</strong>.</p><p>La élite de las Tech abandonó el término “empleado” para denominarse<strong> “emprendedor”</strong>. La burbuja se transformaba y abrigaba ideales de libertad. El espacio se liberaba de muros, se llenaba de zonas recreativas, con guarderías, transporte corporativo, etc. Ellos, genios creativos, eran parte de la empresa.<strong> Su trabajo se mitificaba,</strong> eran innovadores, mejoraban el mundo y su tecnología nos libraba de la tiranía, mientras los sueldos bajaban a cada escalón y el trabajo se precarizaba a marchas forzadas. La libertad comenzó a significar libertad de toda atadura legal, espacio abierto a la<strong> desregulación</strong>, no intervención ni <strong>fiscalización del Estado</strong>.</p><p>La <strong>meritocracia</strong> aparente desprecia el trabajo del resto de la sociedad plebeya. Todos tienen oportunidad, si no están dentro… Ellos son los héroes creadores del futuro. Pero en “ellos”, la presencia y la jerarquía se traduce en<strong> estricta segregación</strong>, Silicon Valley mantiene a las mujeres y minorías en roles subalternos, cuando no reducidos a inexistencia. En el mejor de los casos deben<strong> “ameritar”</strong> su presencia.</p><p>En la década de los 90 aparecieron los <em>"</em><em><strong>Atari Democrat</strong></em><strong>",</strong> los legisladores demócratas que creían que el desarrollo de la alta tecnología estimularía la economía y crearía empleos.<strong> Bill Clinton,</strong> ganador de las elecciones y <strong>Al Gore</strong>, su competidor, encarnaban la nueva profecía tecnológica liberal. Perseguían, igual que el neoliberal Reagan, el crecimiento económico mediante la liberalización y la reducción drástica del<strong> Estado social</strong>. Había que promocionar las industrias digitales para la renovación del modelo social y las nuevas tecnologías asegurarían, mejor que cualquier política pública, la <strong>libertad colectiva</strong>, el <strong>bien común y el progreso social</strong>. De ahí en adelante, la “economía del conocimiento” encajó como partenaire del Estado, las Tech y el Estado debían fusionarse.</p><p>El control estricto por la informática de las cuentas del <strong>gobierno federal,</strong> la optimización y la eficacia eran valores de la Tech y debían ser aplicados al Estado. Presupuestos compartidos por los fundamentalistas del mercado, los anarcocapitalistas de <strong>Friedrich Hayek</strong>, quienes ven en el Estado social un parásito tirano que engrasa a sus masas improductivas, frente a un capitalismo puro que abre un espacio de competencia. En competencia libre, los mejores pueden prosperar. En eso coinciden los grandes ideólogos; el eminente economista de la institución Hoover, <strong>Milton Friedman</strong>, seguido de sus hijos capitalistas libertarios <strong>David Friedman</strong>, y de su nieto<strong> Patrie Friedman,</strong> que se convertirá en ingeniero de Google.</p><p><strong>Amazon </strong>nació en 1994 en Seattle (Washington), pero <strong>Jeff Bezos</strong>, experimentado especulador de Wall Street, recibió capital de riesgo de <strong>Kleiner Perkins Caufield & Byers</strong> (KPCB), uno de los fondos más influyentes de Silicon Valley. Poco después, en 1997, Clinton publicó un documento-marco para el comercio electrónico mundial, que postulaba el primado privado en el ámbito digital, la intervención mínima y la desregulación necesaria con el fin de hacer de internet un mercado libre mundial. A esto le siguió, sin solución de continuidad, un flujo de <strong>ayudas y subvenciones</strong> a las Tech. Y, metidos en el siglo, los servicios técnicos de<strong> Obama </strong>pidieron a Google instalar una agencia digital US Digital Service en Washington para introducir la experticia de los Big Tech en la gobernanza pública. Un emprendedor venido de África del Sur, que dirigía una empresa de coches eléctricos, recibió subvenciones y financiación con la promesa de <strong>democratizar el vehículo eléctrico</strong>. No democratizó nada, pero se lanzó a la carrera espacial, resucitando la famosa “guerra de las estrellas" y su imaginaria hegemonía mundial del imperio americano. El presidente demócrata Obama<strong> privatizó la exploración espacial</strong> y, con ello, dejó el futuro del cielo en manos de Elon Musk. Hoy, la Guerra de Ucrania usa sus satélites y <strong>Trump</strong> lo recibe de nuevo.</p><p>Otro de los fundadores de Silicon Valley, <strong>Larry Ellison</strong>, fundador de <strong>Oracle </strong>anda ahora tras el<strong> Proyecto Stargate</strong>, <strong>500.000 millones de dólares</strong> de inversión y una desregulación masiva, para dar paso a una “Edad de Oro " de la IA con el apoyo de Trump.<strong> “Open AI, SoftBank, Oracle y MGX,</strong> un inversor en IA respaldado por los Emiratos Árabes Unidos. Las empresas estadounidenses <strong>Nvidia y Microsoft</strong> y la británica<strong> ARM</strong> también participarán en la parte técnica”.</p><p>Silicon Valley aglutina las<strong> empresas más importantes</strong> del ramo; Lockheed Martin, Boeing, Northrop Grumman, Raytheon Technologies y General Dynamics, empresas líderes mundiales en aviación, misiles, sistemas de defensa, satélites y armamento avanzado. Y si bien la mayor concentración de instalaciones militares, de desarrollo y de contratistas privados se encuentra en la región conocida como el<strong> "Pentagon Beltway"</strong> alrededor de <strong>Washington D. C.</strong> (Virginia y Maryland), los Tech de California poseen una influencia decisiva en dicha administración.</p><p>Los Tech saben de la importancia de la escuela en una sociedad; así, frente a la escuela pública, ofrecen su contramodelo: Qué mejor que los <em>start-up</em>, cuyo escaparate muestra a<strong> “los mejores”</strong>; una concentración privada sin equivalente público de hombres jóvenes blancos, graduados en las universidades más caras del país. Ron Unz, un millonario de las finanzas y la informática, “emprendedor” diplomado en<strong> Harvard y Stanford</strong>, instalado también en Silicon Valley, tomó como objetivo el ataque a la escuela pública y a los hijos de inmigrantes. Steve Jobs se hizo eco, y acusó a los sindicatos de enseñantes de destrozar la enseñanza. <strong>Bill Gates y Mark Zuckerberg</strong> invertirán después millones de dólares en la “reforma” escolar, con el marketing y la venta correspondiente de sus ordenadores. <strong>David Welch</strong>, un millonario especializado en fibra óptica, consiguió derogar la ley que protegía el empleo de enseñantes públicos en California y su evaluación. Y más recientemente, <strong>Reed Hasting</strong>, de <strong>Netflix</strong>, ha hecho campaña por la privatización de las escuelas de California.</p><p>La Sociedad <strong>John Birch</strong>, un grupo ultraderechista azote en su día de los conservadores, ahora encaja perfectamente en la derecha hegemónica estadounidense. <strong>“David Giordano</strong>, coordinador de campo de la organización que asistió a la CPAC, atribuyó a Trump el mérito de acelerar el cambio, desafiando a la élite global…” De modo que uno de los motores más importantes del activismo republicano, la <strong>Conferencia Política de Acción Conservadora</strong> (CPAC), incluye a los “<em>birches</em>”, los saluda cariñosamente, y junto a Trump, enarbolan el anarcocapitalismo. El Rockbridge, un grupo inversor creado por el Vicepresidente<strong> JD Vance</strong>, colabora estrechamente con  los Tech de Silicon Valley y “... destina fondos al periodismo de derecha, a los votantes, a las encuestas y al activismo eclesiástico, influyendo en estados clave”. Dos de los grupos de <strong>Rockbridge, Better Tomorrow y Over the Horizon</strong>, se centran en la movilización de votantes, especialmente en estados clave, apoyando a Trump y Vance. Otro grupo, Faithful in Action, busca reclutar feligreses para el activismo político, y cuenta con más de <strong>160.000 miembros</strong>. </p><p><strong>Elon Musk </strong>trató de “reducir gastos y contratos innecesarios” de la administración americana mediante el<strong> Departamento de Eficiencia Gubernamental</strong> (DOGE), y actuó sin supervisión alguna en el gobierno. De hecho, <strong>DOGE</strong>, según el<em> Washington Post</em>, solicitó “acceso al sistema IDRS, u otros sistemas del IRS que le permitirían ver datos fiscales muy sensibles: identificación de los contribuyentes, información bancaria, ingresos, donaciones, deducciones, etc.” Por su parte, grupos de sindicalistas, asociaciones de contribuyentes, pequeños negocios, organizaciones de derechos al contribuyente, etc. interpusieron <strong>demandas sin resultados visibles</strong>.</p><p>Como afirma <strong>Sylvie Laurent</strong>, “La porosidad ideológica entre el libertarismo de la guerra fría (ahora reeditada), los neoliberales y las derechas reaccionarias es flagrante”. La conversión de los Estados en <strong>fábricas digitales</strong> de extracción masiva de beneficio a costa de la población está en marcha. </p><p>_____________________________</p><p><em><strong>Sergio Hinojosa</strong></em> <em>es licenciado en Filosofía por la Universidad de Granada y profesor de instituto.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Oct 2025 04:01:54 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sergio Hinojosa]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Las 'tech': la burbuja del poder global]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,California,Estados Unidos,Tecnología digital,Elon Musk,Mark Zuckerberg]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Europa ante el dilema]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/europa-dilema_129_2054485.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/03584861-10d6-409a-8865-89d6f7f0f1b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Europa ante el dilema"></p><p>¿En qué hay más ingenuidad, en pensar que el desarrollo del capitalismo actual camine hacia regímenes democráticos o en esperar que en unas relaciones recíprocas con el gigante asiático se llegue a tan deseables regímenes? <strong>La dependencia europea de EEUU parece haber tocado techo. </strong>EEUU está siendo parasitado a velocidad de vértigo por magnates que imponen sus reglas y destrozan las instituciones democráticas y rompen las reglas de juego internacionalmente aceptadas. Está siendo meridianamente claro que <strong>los Estados europeos, </strong>por su fragmentación y falta de liderazgo,<strong> son incapaces por sí solos de frenar o moderar la tendencia del neoliberalismo económico.</strong> Así las cosas, la segunda opción es difícil, pues EEUU no consiente que los Estados europeos estrechen lazos con su rival chino, pero no imposible. </p><p>En Europa, pese a la extrema derecha y el brazo largo de los ultras de USA, <strong>existe aún una derecha clásica que no se niega a la relación con Pekín, </strong>incluso ve ahí una salida para su mercado. Quizá le merezca la pena emplearse más a fondo en las relaciones ya establecidas con China. Naturalmente, las relaciones deberían tomar otra envergadura y no limitarse al flanco empresarial. <strong>Pero no creo que lo haga.</strong> ¿Es posible desde la izquierda presionar para que esto suceda? En China hay procesos en marcha que si se los compara, asombra su semejanza; en educación, en sanidad, en servicios sociales, etc. Además, hay suficientes organismos internacionales, foros y mecanismos supranacionales para <strong>establecer relaciones y llegar a acuerdos, </strong>aunque EEUU haya dejado los asientos retirando su aporte de financiación. </p><p>Por otro lado, en el caso de que aumenten las exigencias (no sólo de Trump, sino de los venideros) y se hagan insostenibles, <strong>Europa quedaría descolgada y perdería el peso que aún le queda. </strong>Quedaría atrapada en la bisagra y sería demasiado tarde. El gigante asiático se desarrollará sin catalizadores externos que lo moderen políticamente. </p><p>China tiene su camino trazado, pero <strong>ha dejado la puerta abierta a otras relaciones. </strong>Lo ha dicho por el revés y el derecho. Pero si se la aísla, su camino está trazado y volverá la espalda a cualquier influencia de nuestros valores y nuestra cultura (que ya existe en una parte de su población). Y, si sólo recibe acoso por parte de la potencia rival, <strong>la represión se recrudecerá y se volverá aún más agresiva. </strong>Sólo que su poder, en tecnología e influencia global, seguirá creciendo mientras que la fortaleza de los Estados europeos seguirá menguando. </p><p><strong>China quiere abrirse a Occidente </strong>y ha dado muestras de ello en distintos foros. Ahora bien, tiene problemas que obstaculizan esa relación. Problemas cuya solución depende de cambios en su régimen, pero también de cambios en el modo en que <strong>las otras potencias se han relacionado con este país.</strong> Pues en no pocas ocasiones se han usado dichos problemas en su contra para limitar y amortiguar su expansión. </p><p>Temas como <strong>la soberanía de Taiwán,</strong> tan enarbolada por EEUU, <strong>merecen atención aparte. </strong>Aquí nos limitaremos a otros, como el del trato que reciben las minorías en la provincia de Xinjiang al noroeste de China o en el Tíbet. Aquí hay que tener en cuenta que Xinjiang limita con Mongolia, Rusia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Afganistán (una frontera muy pequeña en el corredor de Wakhan), Pakistán y la India (zona de Aksai Chin, disputada con India pero administrada por China). En definitiva, <strong>con zonas poco desarrolladas y algunas bajo teocracias. </strong>Si nos atenemos a los hechos, vemos que la afirmación de Colin Mackeras –“China está ganando la lucha por mantener a Xinjiang dentro de sus fronteras”– es cierta si atendemos a la creencia de que elevando el nivel de vida disminuirá el independentismo y se estabilizará. Efectivamente,<strong> China está invirtiendo y elevando ese nivel de vida. </strong>Por ejemplo, ha dotado la región de un “Plan del Cable Digital de la Ruta de la Seda” para el Corredor de Wakhan y está invirtiendo ingentes cantidades en comercio y logística en la Zona Franca Piloto (FTZ) en Ürümqi, Kashgar y Horgos. Ha desplegado redes “Ten Networks”, está construyendo el aeropuerto Tashkurgan, creando infraestructuras como el Túnel Tianshan Shengli o redes ferroviarias y carreteras. De modo que<strong> las inversiones públicas se elevan a 280-380 mil millones de yuanes </strong>entre logística, energía, manufactura, salud, energía limpia, red eléctrica extra-alta tensión (Tarim), bases renovables, ciencia y tecnología, el gran Telescopio Qitai, IA y centros de datos y fabricación avanzada. Aparte invierte también en educación, empleo, vivienda, turismo, etc. Es cierto que lo hace para<strong> integrar a la población en el régimen chino</strong> y disminuir los separatismos ligados a modos sociales anclados en el pasado, pero esto ha sucedido también en Occidente. Lo cual no justifica la represión, pero aclara el problema tal cual es y en qué medida Europa puede criticar, rechazar o agudizar, o bien, comprender y ayudar a solucionar.</p><p>Otro de los obstáculos es su relación con el país más hermético del globo: <strong>Corea del Norte y su divinizado líder.</strong> Aquí hay que tener en cuenta varios aspectos. China tiene 1360 km de frontera con este país. Esto crea una <strong>dependencia mutua</strong>, y engorrosa para China en su relación con Occidente pues hay población china de origen coreano, los chaoxianzu (más de 2.2 mll) que se concentra en las tres provincias limítrofes (Heilongjiang, Jilin y Liaoning), es decir, en la región del Dongbei, la antigua Manchuria. China sería a Corea del Norte lo que la RFA fue para la RDA, con relaciones familiares incluidas. <strong>Ambas Coreas desean buscar puntos de unión</strong> y llegar a la unificación como sucedía en Alemania. Pero si Corea del Norte se desestabiliza o colapsa, China tendría que asumir un proceso migratorio masivo a sus tres provincias difícil de encajar. Esto también explica la incómoda presencia del líder norcoreano, máxime tras las tensiones a raíz de sus experimentos nucleares. </p><p>Otro reproche que se le hace a China para no mantener relaciones es su<strong> falta de sensibilidad en el tema del Dalai Lama</strong> y su relación con el Tibet. Al igual que en Xinjiang, el Tíbet ha sido receptor de numerosas inversiones. Por ejemplo, se ha puesto en marcha la construcción la mayor planta hidroeléctrica del mundo, ubicada en el río Yarlung Tsangpo, en la región de Nyingchi con una inversión cercana a 1,2 billones de yuanes, una estación hidroeléctrica en Medog, también en construcción desde julio de 2025. Se ha iniciado la construcción de una línea ferroviaria entre Xinjiang y el Tíbet, es decir <strong>una vía de unión norte-sur </strong>que los pondrá en <strong>contacto comercial con Pakistán y la India.</strong> Las empresas públicas invertirán en industrias adaptadas a las condiciones geográficas locales y enfocadas al empleo de graduados universitarios. Por otro lado, una de las ideas centrales de Xi Jinping, la de promover la reunificación del país, que naturalmente está dirigida integrar a Taiwán, también se refiere a la <strong>integración de las distintas culturas y mentalidades </strong>(budismo, confucianismo, etc.) en lo que sea compatible con el socialismo chino, es decir, con una una suerte de nacionalismo combinado con el Estado social. <strong>El resurgimiento del confucianismo va por ese camino. </strong>Este tipo de adaptación se ve en muchos aspectos, por ejemplo en la proyección urbanística de Lhasa, capital del Tíbet, que si bien los edificios emblemáticos se han convertido en parque temático, se nota el aire tibetano en los nuevos edificios y en las construcciones más modestas, o en el respeto a sus fiestas, etc. No así a la administración económica y del patrimonio, que pasa por el Estado y no por los monasterios tibetanos, tampoco la educación que se pretende laica y despegada del pasado budista. No nos extrañemos, aquí se obliga a los padres, y con razón, a escolarizar a sus hijos en lugar de meterlos en un seminario religioso o enviarlos a cuidar cabras. <strong>Es una lucha también contra el trabajo infantil. </strong>Otra cosa es qué medios se han empleado para ello. En esto, Europa puede aportar modelos de integración más sutiles y mejor adaptados a la evolución de las sociedades.</p><p><strong>China tiene problemas internos y en su relación con EEUU y con Europa,</strong> y es cierto que, con la llegada al poder de Xi Jinping, se ha endurecido el régimen. Pero Occidente debe reconocer la parte que le toca. La respuesta agresiva de EEUU cuando China cambió el modelo económico de exportación de manufacturas a otro basado en I+D+i alejó a China de la posición de socio comercial y la lanzó a <strong>una política exterior más audaz y agresiva. </strong></p><p>En nuestros países asistimos al desmontaje de <strong>las instituciones creadas al amparo de la socialdemocracia, </strong>es decir, aquellas que redistribuyen socialmente el beneficio. Esto ha sembrado un horizonte de dudas y pesimismo. EEUU, la potencia protectora del orden internacional, parece ahora alentar a los fanáticos apostando por <strong>salidas decisionistas y menos democráticas,</strong> siendo éstas las únicas capaces de <strong>reconstruir la convivencia, </strong>promover la igualdad y nivelar las diferencias económicas. </p><p>Pero<strong> Europa tiene aún mucho que aportar</strong> y está a tiempo de profundizar sus relaciones con otros países. Sería una necedad no hacerlo y, peor aún, instalarse como “enemigo comercial” de China, como hace EEUU y quiere que hagamos todos los demás. </p><p>La derecha norteamericana se ha subido al carro del <strong>populismo,</strong> es más barato y fácil de manejar que la democracia. Pero este giro está <strong>emponzoñando las relaciones nacionales e internacionales.</strong> Ahora bien, pese a esta tendencia viralizada, no cabe ni la sumisión sin condiciones como pretende Trump ni la autocomplacencia confundiendo a nuestra sociedad con el fin de la historia. Tampoco debemos caer en las <strong>provocaciones que ridiculizan y menosprecian </strong>nuestros valores y nuestros logros. </p><p>El giro del <em>America first</em> no espera dignificar los Estados de Estados Unidos, espera hacer caja y <strong>ganar mercado para los grandes grupos económicos </strong>que sostienen esa deriva política en vías de globalizarse. Europa debe definir más nítida y contundentemente su posición, ser más proactiva y firme ante este dilema forzado que presenta al “pastor/a libre de toda atadura”, para legitimar saltarse a la torera leyes e instituciones y usarla a su antojo imponiendo su silbido a las ovejas. Los pastores <strong>Trump, Orban </strong>y sus copias; Bolsonaro, Miley, Ayuso, etc. pasarán y vendrán otros/as. Pero la tendencia me temo que seguirá viralizándose.</p><p>Hago mía la cuestión planteada por Rafael Poche Feliu: “... una nación tan antigua y única en su <strong>demostrada capacidad de sobrevivir,</strong> que hoy resume y contiene, como ninguna, los dilemas existenciales de toda la humanidad, ¿puede ser observada con vehemencia y sin respeto?; ¿debe ser objeto de arrogante aleccionamiento, o sujeto de intercambio y atenta observación?; ¿no tendrá esa anciana alguna receta que aportar, con miras a<strong> resolver la crisis global, </strong>resultado de una manifiesta quiebra occidental?”   </p><p>_____________________________</p><p><em><strong>Sergio Hinojosa</strong></em> <em>es licenciado en Filosofía por la Universidad de Granada y profesor de instituto.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Sep 2025 04:00:13 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sergio Hinojosa]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,China,Europa,Estados Unidos,Ursula von der Leyen,Xi Jinping,Unión Europea]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Homenaje del homenaje a Federico García Lorca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/homenaje-homenaje-federico-garcia-lorca_129_2012385.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4d630e90-c234-4d8a-83bf-660aba5ec45a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Homenaje del homenaje a Federico García Lorca"></p><p>Un 5 de junio de hace ya cuarenta y nueve años se produjo el acontecimiento cultural quizá más importante de la <strong>transición democrática</strong> en nuestro país. El profesor de inglés <strong>Juan Antonio García Rivas</strong>, del Partido Comunista, y el poeta anarquista <strong>Antonio Rodelas</strong>, miembros de la peña del barrio granadino del Realejo, consiguieron aglutinar a un grupo de treinta y tres personas de las organizaciones democráticas que se oponían a la <strong>dictadura de Franco</strong> y realizar la idea que tenían en mente: un homenaje al poeta fusilado por los franquistas al comienzo de la Guerra Civil. Posteriormente se celebraría un mitin en el <strong>Hospital Real de Granada</strong>, en el que representantes políticos de la <strong>Coordinadora Democrática</strong> leerían un manifiesto en favor de la <strong>libertad y la democracia</strong>.</p><p><strong>“El cinco a las cinco”</strong> fue la consigna repetida, y un manifiesto, la forma en que se convocó y difundió el evento. Para su redacción la comisión eligió a <strong>Eduardo Castro</strong>, un periodista reconocido y comprometido con la <strong>información veraz</strong> y la <strong>democracia</strong>, y para su difusión se recurrió a todos los medios organizativos disponibles. De modo que ésta sobrepasó las fronteras de nuestro país y se recibieron mensajes de apoyo y solidaridad por parte no sólo de intelectuales españoles, sino de otros muchos países: <strong>Rafael Alberti</strong>, <strong>Vicente Aleixandre</strong>, <strong>Jorge Guillén</strong>, <strong>Luís Buñuel</strong>, <strong>Dámaso Alonso</strong>, <strong>Manuel Ángeles Ortíz</strong>, <strong>Antonio Gala</strong>,<strong> Gerald Brenan</strong>, y un largo etcétera se unieron al homenaje. Tal fue la respuesta que el entonces ministro de la Gobernación (Interior) <strong>Fraga Iribarne</strong> (fundador de Alianza Popular, convertida luego en PP), aquel que dijo “la calle es mía” para justificar la represión, <strong>no se atrevió a prohibirlo</strong>.</p><p>El acto estaba fuertemente vigilado por la <strong>Guardia Civil</strong>. El ambiente lo recoge Eduardo en un artículo actual: “Rivas se saltó el protocolo para leer un comunicado de la <strong>Coordinadora Democrática</strong> (Plataforma Democrática y la Junta Democrática, la Platajunta) "y anunciar el mensaje enviado por <strong>Rafael Alberti</strong> desde <strong>Roma</strong> recitando su <em><strong>Balada del que nunca fue a Granada</strong></em>, momento en que las diez mil almas allí presentes se pusieron al unísono a corear su nombre y a pedir “<strong>¡Amnistía y libertad!</strong>” A continuación, las actrices <strong>Aurora Bautista</strong> y <strong>Nuria Espert</strong> recitaron dos poemas de <strong>García Lorca</strong> (“Arbolé, arbolé” y “La cogida y la muerte” de <em>Llanto por Ignacio Sánchez Mejías</em>)... <strong>Blas de Otero</strong> puso el broche, mientras el público coreaba “¿Dónde está Blas de Otero? <strong>¡Con el estudiante y el obrero!</strong>, momento en el que el policía controlador aprovechó para detener y guardar su cronómetro. “El ambiente de guerra se transformó entonces en un<strong> mensaje de paz</strong>, en una fiesta popular", comentaría más tarde Antonio Ramos en una de sus crónicas del acto.</p><p>Efectivamente, tuve oportunidad de vivir aquel momento y aquella transformación festiva como <strong>joven militante del PCE</strong>. Y como estaba acostumbrado a captar la situación del momento, al principio temí ―y creo que no fui el único― que aquello saltara por los aires y nos disolvieran a palos como habían hecho<strong> en tantas ocasiones</strong>. Pero conforme se realizaba el acto, me di cuenta de que algo estaba cambiando y de que aquel miedo se transformaba en alegría. Aquello era una <strong>muy deseada fiesta democrática</strong>, aunque sólo durara media hora. Y creo que desde aquel momento en adelante, <strong>Lorca</strong> no sólo es un referente de la literatura universal, es también un <strong>símbolo de la cultura democrática</strong>. Ese acto conmemorando su nacimiento y denunciando su ejecución, respaldado por cientos de intelectuales de distintos países, consagró a <strong>Lorca</strong> como <strong>símbolo de la libertad</strong> y la democracia en nuestro país. </p><p><strong>El manifiesto comenzaba así: </strong></p><p><em>En los primeros días de la guerra civil, </em><em><strong>Federico García Lorca</strong></em><em> caía ejecutado en el </em><em><strong>barranco de Víznar</strong></em><em>. Se ha dicho que para dar muerte a un poeta, muerte verdadera, hay que matarlo dos veces: una con la muerte, y la otra </em><em><strong>con el olvido</strong></em><em>. Por ello, y porque creemos llegado el momento de </em><em><strong>reivindicar su memoria</strong></em><em> y la de cuantos cayeron entonces en iguales circunstancias, os convocamos ahora, como amantes de la</em><em><strong> justicia</strong></em><em> y de la </em><em><strong>libertad</strong></em><em>, para rendirles público homenaje en el mismo lugar e idéntica fecha en que Federico naciera </em><em><strong>hace 78 años</strong></em><em>: la </em><em><strong>Plaza de Fuente Vaqueros</strong></em><em>, el próximo día </em><em><strong>5 de junio</strong></em><em>, a las </em><em><strong>5 en punto de la tarde</strong></em><em>. Es nuestra intención romper allí, y para siempre, un silencio forzado hasta hoy. Y proclamar, con la fuerza de la solidaridad, el manifiesto de la reconciliación que nos permita construir la </em><em><strong>España de todos</strong></em><em> y para todos los españoles</em>.</p><p>Es curioso que si preguntamos al <strong>GPT</strong>, esta IA responde como en aquel tiempo respondió la derecha: <strong>aquello no fue nada</strong>. O más exactamente: “Fuente Vaqueros, el pueblo natal de Lorca en la provincia de Granada, no tiene un suceso histórico documentado específicamente el 5 de junio de 1976 a esa hora. La coincidencia de “<strong>cinco de junio</strong>” y “<strong>a las cinco</strong>” evoca más bien un eco literario, ya que <strong>Federico García Lorca</strong> nació un <strong>5 de junio de 1898</strong> en Fuente Vaqueros. Entonces, si alguien menciona el 5 de junio a las cinco en <strong>Fuente Vaqueros en 1976</strong>, lo más probable es que esté haciendo un juego literario o simbólico en referencia a la obra de Lorca, su nacimiento, y su estilo poético.”</p><p>El <strong>ABC</strong> de entonces (que, en esto, poco ha cambiado) se dolía de la <strong>desaparición de Franco</strong>, informaba del acto de <strong>“afirmación nacional”</strong> organizado en <strong>Lérida</strong> a través de la delegación de <strong>Fuerza Nueva por Blas Piñar</strong> (el político más ultra del momento), reflejaba con naturalidad pasmosa las declaraciones del<strong> Marqués de la Florida</strong> en la Asamblea General de Alféreces Provisionales, en la que calificaba ―con amplia reseña y críticas a la II República― a la conjunción de organizaciones democráticas integradas en la Platajunta como “<strong>Voluntariamente ilegal</strong>”, y acusaba a los organizadores del acto de “<strong>utilización política </strong>del homenaje a García Lorca… hubo un mitin el sábado por la noche en que participaron líderes de la izquierda…<strong>rechazando el continuismo</strong>, también se habló de<strong> revolución</strong>, apertura del periodo constituyente, <strong>dictadura del proletariado</strong> y el rechazo de las instituciones vigentes.” </p><p>Esta cita la recoge el magistrado <strong>Juan José del Águila</strong>, actualmente jubilado, y entonces miembro del<strong> Partido Comunista de España</strong> nombrado portavoz en el homenaje a Lorca. En su artículo se apena por la falta de información sobre la sustitución de última hora de algunos de los representantes de las organizaciones politicas, aún clandestinas: <strong>Maria Dolores Descalzo</strong> (Movimiento Comunista), <strong>Luis Gómez Llorente</strong> (PSOE), <strong>José de la Rosa</strong> (CCOO), <strong>Miguel Arredonda</strong> (Asociación Socialista Andaluza), <strong>Isidoro Moreno</strong> (Partido del Trabajo de España), <strong>Juan José del Águila</strong> (PCE) y <strong>Julio Vélez</strong> (Comisión de Arte y Cultura C.D.). De ellos, se sustituyó a Luis Gómez Llorente, a José Cid de la Rosa, a Miguel Arredonda y a Julio Vélez, por <strong>Alfonso Guerra</strong>, <strong>Alejandro Rojas Marcos</strong> y <strong>Francisco García Salve</strong>. Él, Juan José del Águila, quedó y fue testigo de la falta, al menos de curiosidad, por parte de los dirigentes del partido que nada quisieron saber de aquel acto organizado y con la participación de cientos de personas responsables y plenamente organizadas y que fue un verdadero <strong>éxito de la democracia</strong>. </p><p><strong>¿Falta de curiosidad u olvido?</strong> Desde luego, olvido hubo, pues ningún <strong>manual de historia</strong> de bachillerato recoge este simbólico homenaje ni sus efectos. Pero hubo algo más. La situación estaba cambiando vertiginosamente. La sustitución de representantes para el acto <strong>no la creo casual</strong>. Se estaba produciendo un cambio que afectaba ya a la <strong>organización interna</strong> de <strong>asociaciones</strong>, de los <strong>partidos</strong> y los <strong>sindicatos</strong> y que se irá reflejando en un trasvase de sus debates y sus decisiones a las cúpulas, de modo que el <strong>tejido democrático</strong> sufrirá, poco a poco, un deterioro que hizo de cualquier acto político de base social, sea homenaje o iniciativa popular, vecinal, etc., un <strong>acto sin peso simbólico</strong> para la población y sometido a la vorágine de una información que <strong>todo lo tritura y olvida</strong>. Los partidos comenzaron a mirar su ombligo electoral y las organizaciones sociales a dirigirse a otros temas menores como <strong>mejora de aceras, mascotas y consumo responsable</strong>. Que no digo que desmerezca, pero que con la que está cayendo… </p><p>El manifiesto de aquel lejano año acababa así: <em>No podrán establecerse las bases de una </em><em><strong>auténtica cultura popular</strong></em><em> hasta que sean restablecidas las l</em><em><strong>ibertades democráticas sin restricciones</strong></em><em>, y los pueblos de España puedan decidir su futuro y expresar libremente su propia personalidad.</em></p><p><em> En Andalucía, Fuente Vaqueros 5 de junio de 1976</em></p><p>El pasado día 6 de junio celebramos en Fuente Vaqueros, el <strong>“6 a las 6”</strong>, un acto de la<strong> Feria del Libro de Fuente Vaqueros </strong>y del <strong>Ateneo de Granada</strong>, organizado por la editora<strong> Mariana Lozano</strong>, para hablar sobre el “5 a las 5”. <strong>¿Melancolía?</strong> No, reivindicación de la cultura democrática. A cargo de este “<strong>homenaje del homenaje</strong>” estuvieron la poetisa <strong>Marga Blanco</strong>, <strong>José Carlos Rosales</strong> y <strong>Eduardo Castro</strong>, presentando y moderando el coloquio<strong> Antonio Lara Ramos</strong>, demócrata convencido y antiguo Delegado de Educación de esta provincia. El alcalde de la localidad, <strong>José Manuel Molino Alberto</strong>, nos honró con su presencia y simpatía. </p><p>El viento gélido sopla fuerte, pero <strong>esperamos repetir</strong>. Recordaremos, cuantas veces sea necesario, que la democracia hay que ejercerla, desde la <strong>propia sociedad</strong> y exigiendo a sus instituciones y medios la permeabilidad justa y necesaria ante<strong> iniciativas razonables y democráticas</strong>.</p><p>_________________________</p><p><em><strong>Sergio Hinojosa</strong></em> <em>es licenciado en Filosofía por la Universidad de Granada y profesor de instituto.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Jun 2025 04:00:02 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sergio Hinojosa]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Homenaje del homenaje a Federico García Lorca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Transición democrática,Federico García Lorca,Granada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El paseante solitario salta por la ventanilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/paseante-solitario-salta-ventanilla_129_1976729.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>“Huyendo de los hombres, buscando soledad, sin imaginar más, pensando aún menos y dotado, sin embargo, de un temperamento vivo que me aleja de la apatía lánguida y melancólica, <strong>comenzaba a ocuparme de todo cuanto me rodeaba </strong>y por un instinto muy natural daba preferencia a los objetos más agradables”. </p><p>Esto escribió un paseante solitario hace ya casi tres siglos. Yo lo soy también, pero no he salido a pasear. Estos días he debido comer algo indigesto, pues durante los viajes en autobús <strong>he sufrido ensoñaciones como las de aquel paseante solitario</strong>, pero sin huertos ni frutos. Tanto que me pareció oír una conversación en el autobús. Iba camino al futuro y llegando ya casi a mi destino, escuché de boca de un señor mayor, alto y rubio, soeces insultos e invocaciones: “¡Sacude, sacude el globo!” Pensé que era una broma burda, pero no vi a ningún joven descarado, sólo al hombre haciendo visajes ridículos que parecían simular turbulencias. </p><p>No, no estaba soñando. Con mis propios ojos veía cómo esos gestos<strong> daban tono al microdiscurso Trump X en la minipantalla</strong>. Un sentimiento siniestro se apropió de mi alma. La parodia acompañaba a la desolación y la muerte porque lo que vivía no era una parodia. Esos gestos estúpidos parecían el disparo de salida en la carrera de arribistas y especuladores <strong>para hacerse con un botín a toda costa</strong>.</p><p>Recordé entonces aquel otro lema proclamado por un insigne español, gran defensor de la democracia, que con gran desparpajo llamó a que todo <strong>“¡El que pueda hacer que haga!”</strong>. Aquel patriota bigotudo, con gesto altivo, azuzaba a las mesnadas ibéricas como éste insigne hace ahora con <em>América First</em>. </p><p>Me quedé sin palabras y, al rato, al mirar por la ventanilla del bus, me di cuenta de que<strong> los dos lemas eran complementarios</strong>. Uno provocaba el caos económico y abría brechas para la pesca de especuladores. Y el otro, una versión equivalente al cutre-político-local, alentaba a saltar cualquier barrera legal que se interpusiera a sus sueños. Ambos eran gritos de “guerra total” para preparar el asalto a las instituciones democráticas. No, el de ellos no era un sueño liberal con mercado libre, era un sueño más potente. En él había señores fuertes y robustos, auténticos machos con sus hembras adorándolos. Tampoco era un sueño de paseantes solitarios,<strong> sino de manadas de depredadores improductivos</strong>, libres como el viento, buitres volando bajo. Unos picoteando la confianza y la seguridad económica, otros despedazando la participación y las instituciones jurídicas y democráticas. </p><p>El diálogo ficticio siguió en mi cabeza girando como un objeto 3d tras la pausa informática: “¡Abrid los sacos! Los mercados están cargados de frutos. Con el vapuleo arancelario podréis recoger miles de millones de dólares. No seáis tímidos, pedid lo imposible. ¡Viva el caos! Oye, Ivanka, ¿Tú no querías el Museo del Louvre? Sí, papá. <strong>Tengo ilusión por colocar un selfie mío donde está La Gioconda</strong>. Y tú, yerno, ¿no te apetece echar un trago? Suegro, a mí me gustaría la Acrópolis. ¿Te imaginas el botellón que podría hacer con los amigotes en el Partenón? En Oriente Medio tengo unos ahorrillos en Affinity, unos miles de milloncejos que recibimos del Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita. Yo estoy dispuesto a gastarlos cuando llegue el saldo… Para que luego digan que no amamos la cultura. </p><p>Esos europeos no se enteran de nada, ¿verdad, Jared? <strong>Por cierto, ¿dónde está Europa, está junto a China? </strong>¡Bah, déjalo! Oye, tú que sabes, dime… ¿con esa constelación de satélites del Elon se puede husmear en el globo y olfatear sus tesoros? Porque allí donde no llega el cable, llega Musk con su mascota y su constelación Starlink, ¿no?</p><p>Donald, sabrás que Eric, tu hijo, se unió ―y tú también figuras― a Dominari Holdings como inversor <strong>y tú mismo estás en el consejo asesor</strong>. Entonces se lanzó la American Data Centers, para eso de la IA, ya sabes… lo que nos interesa de la inteligencia. </p><p>¿Acaso lo dudas? La mía es excelente, porque pienso crear la <em>American First Bitcoin</em>, <strong>la moneda de oro digital que arruinará a todos</strong>, menos a nosotros y a… </p><p>¿A los amigos? </p><p>Nada de eso, yerno, <strong>la familia es lo primero</strong>. Y después, esta América que me adora... </p><p>Oye, suegro, ha llegado la mascota de Elon. <strong>Dice el crío que quiere la Alhambra</strong>, que la compremos cuando llegue la crisis general. Quiere echar torres y muros abajo, dice que están muy viejos y que quiere construir una Alhambra de realidad virtual en el mismo sitio para jugar con el Minecraft. </p><p>¿Es que se le ha bajado ya del hombro? </p><p>Sólo por unos días, luego está dispuesto el tándem <strong>a volver si hay ofertas glamurosas</strong>.</p><p>Pues dile adiós. Y como se ponga chulo no va a tener internet ni para llamar a su casa. Y a Zelensky;<strong> se va a quedar sin tanques, sin Marte y sin redes</strong>. Mira, esas brevas están maduras, invierte ahora y vende. Cógelas antes de que los chinos vengan a por ellas. ¡Eh, yerno! ¿Has oído tú algo de que nuestra Gran América va a entrar en recesión? Sí, suegro. Y hay gente en la calle gritando como locos, pero no hagas caso. Sólo hablan de los Estados Unidos y su gobierno, no de nosotros. </p><p>¿Y esos del Indopacífico? El chino se cabreó mucho, total porque le subí los aranceles un poco… </p><p>No te preocupes, algunos vamos en el mismo barco y la marea del capital negro crece, no hay problema.<strong> Vamos a abrir brecha en todos los países</strong>. Será la gloria ultra. Si hay manifestaciones les lanzamos a los psicópatas al final, incendian todo, y a volar. Son colegas de las redes quienes dirigen, al menos hasta que nos sean útiles estarán a nuestro mando. </p><p>Pero ese Putin… </p><p>Ese no temas, está en lo suyo, <strong>que es dictar y contener la crisis</strong> que se le viene encima. </p><p>¿Y Europa? </p><p>Europa no se une a China,<strong> porque si lo hace les cortamos el cuello</strong>. </p><p>O nos paran los pies. </p><p>El diálogo se interrumpió aquí… pero supe que la cosa seguía. Y que este señor, de tupido flequillo rubio y arrugas de vejestorio reconstruido,<strong> está marcando la agenda</strong> y los tiempos a todo el planeta, mientras los centros de decisión se alejan del interés público no sólo en los EEUU.</p><p>La conversación siguió de nuevo enumerando la lista de los nuevos agentes de la libertad: Milei, Orban, Ayuso, Abascal, Meloni, Alice Weidel por la AFD de Alemania. Y a la madeja ultra,<strong> siguió el hilo eufórico del nuevo poder </strong>que conseguirían con las criptomonedas y la IA con la creación de The Stargate Project (Open AI, Oracle y SoftBank) ¡Más de 500.000 millones de dólares de inversión prometida! </p><p>Me bajé directamente dando un salto por la ventanilla del autobús.<strong> El remolino seguía incordiando a los mercados y desmontando países y soberanías</strong>. Las casas habían desaparecido, sólo había realidad ampliada con paseantes y <em>flaneurs</em> virtuales jugando al monopoly.  </p><p>_________________________</p><p><em><strong>Sergio Hinojosa</strong></em> <em>es licenciado en Filosofía por la Universidad de Granada y profesor de instituto.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Jun 2025 17:41:01 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sergio Hinojosa]]></author>
      <media:title><![CDATA[El paseante solitario salta por la ventanilla]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Estados Unidos,Elon Musk]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El paseante solitario en la escalera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/paseante-solitario-escalera_129_1977817.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c1f9ffae-1815-4263-872e-74fe68c1d292_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El paseante solitario en la escalera"></p><p>Subo y bajo la cabeza, muevo la perspectiva viendo gotear el grifo. Lo abro y dejo correr el agua. Fluye el líquido, y fluye, mientras siento que me invade la culpa. ¿Por qué malgasto este bien escaso, por qué no cierro el grifo? El peso sobre mi conciencia me paraliza. Resignado, dejo el grifo abierto. Salgo a la calle y en el kiosko de la esquina ya no venden periódicos; sólo fascines, pan de centeno, cacharritos y armas de todas clases. <strong>Abro el periódico en el implante 6G de mi brazo y leo</strong>. “Noboa quiere subastar territorios indígenas de la Amazonía ecuatoriana para la explotación petrolera”. Supongo que si gana las elecciones, sobre los tocones de millones de árboles se construirá― junto a los pozos negros y al precariado nativo― un complejo con pistas de hielo, campos de golf y salas de inmersión erótico-melancólica. Apago el implante 6G y me saco la arena de los zapatos. El desierto llega ya hasta la entrada de la ciudad. Un escorpión salta el cable óptico y me saluda con sus tenazas. <strong>Su mirada de superviviente me hiere</strong>. Me vengo abajo, todo es inútil. Para qué cerrar el grifo, para qué leer las noticias, para qué desear estar rodeado de naturaleza agradable e imposible. Nadie saluda, nadie mira a los ojos, el mundo se eclipsa virtual. </p><p>Subo las escaleras vencido y el vecino asoma su rifle. “Soy yo, no te asustes”, le digo. <strong>Él, desconfiado, deja ver su nariz y el cañón, y dispara al aire.</strong> “Hoy no estoy de humor, me han cambiado en el trabajo por un robot”. ¡No puede ser! ¡Lo siento! Trato de consolarlo y le pregunto por su mujer. Él, sin bajar el arma, me dice que se ha tenido que ir del país por ser extranjera. “No sabía si seguirla o arrojarme al Manzanares”, me confiesa. Y añade: “¿Sabes? Hoy se aprueba en el teleparlamento la nueva ley sobre tenencia de armas. Es una lástima, al final, <strong>no se va a permitir comprar bazucas para la autodefensa</strong>. Y eso que mi partido lo ha peleado bien, pero esos demócratas…” Le objeto que quedan pocos y están acorralados. Rojo de ira, me mira furibundo y grita: “Esos mierdas están volviendo a leer los periódicos. Los muy imbéciles quieren saber qué ocurre de verdad, como si las redes no nos informaran…” </p><p>El agua sigue fluyendo e inundando la casa mientras el espacio público se llena de arena seca, escorpiones y pistolas del calibre permitido. <strong>La tierra arde por los trópicos y se derrite por los polos</strong>. Bajando de nuevo la escalera oigo comentar al francotirador que los países deben desaparecer, que lo mejor es que, quienes saben cómo ganar el dinero, nos manden. Así ganaremos nosotros también. Y asomándose al hueco de la escalera añade vociferando: “Que sepas que los Estados no saben más que cobrar impuestos y gastar”. Tímidamente contesto que los impuestos sirven para crear escuelas y hospitales y que, si perdemos el control democrático de las instituciones, las mafias se adueñarán de ellas y nos destrozarán. El estruendo de otro disparo me hace volver, subir más deprisa, y cerrar la puerta por dentro. Me asomo a la mirilla y veo que un nuevo mundo brotar del grifo. <strong>La visión es surrealista y la culpa paraliza mis pies</strong>. Por fin, consigo asomarme a la ventana. No veo a los manifestantes ni al proletariado. No hay pancartas ni tampoco policías, los sueldos no se pueden pagar. Sólo veo los muros de las urbanizaciones blindadas y los robots en las torres vigías. </p><p>Por fin, el vecino atemorizado ha entrado a su casa. <strong>Abro la puerta, bajo al portal y salgo a la calle</strong>. El paseante solitario sigue a mi lado, siempre converso con él. Pero a diferencia de Machado, nunca he esperado hablar con Dios un día. Busco entre la arena, cojo el cable óptico y lo coloco a modo de megáfono para gritar: ¡Eh! ¿Hay alguien ahí?</p><p>______________________________</p><p><em><strong>Sergio Hinojosa</strong></em> <em>es licenciado en Filosofía por la Universidad de Granada y profesor de instituto.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 May 2025 19:02:56 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sergio Hinojosa]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El paseante solitario en la escalera]]></media:title>
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      <title><![CDATA[La cultura no es sólo un servicio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/cultura-no-servicio_129_1953533.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d5d2cb44-327f-499d-a10a-acd330203261_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La cultura no es sólo un servicio"></p><p>Los servicios se prestan, se pagan y concluyen satisfaciendo o no la demanda concreta que cubren. Pero la cultura no sólo se adquiere comprándola y no se transmite sólo vendiéndola. Posee una dimensión de don que escapa al mercado. <strong>Y esa dimensión intangible enlaza con el legado</strong>, con aquello que recibimos de la sociedad. Es justo por este don por lo que estamos en deuda con la sociedad, con la memoria (histórica, política, científica, etc.), con el legado que nuestros antepasados y nosotros mismos vamos atesorando y construyendo. </p><p>El cambio de paradigma producido por la inclusión de nuestro país en unidades más amplias como la UE o los organismos de nivelación (cultural, política, económica, etc.) <strong>como la OCDE, la ONU, la UNESCO</strong>, han primado la dimensión de la enseñanza y de la cultura como un servicio. Este enfoque, necesario pero insuficiente, se consolidó con el establecimiento de los organismos de normalización, evaluación y certificación al incluir a finales de los años noventa del pasado siglo a la educación como “servicio” ligado a los modelos previstos de organización para las empresas. También la cultura pasa el filtro de estas normas de estandarización y evaluación. De modo que <strong>la cultura como la educación están en peligro de quedar reducidas </strong>a su condición de un servicio que se presta, se paga, y queda la deuda saldada. </p><p>El mito ya existía, lo veíamos en las películas de Hollywood, en aquel chico repartidor de periódicos que en el seno de la sociedad de las oportunidades se elevaba raudo al consejo de administración de una gran empresa. <strong>No debía nada a nadie más que a su esfuerzo y a la libertad abstracta de una sociedad</strong> cuyas aristas crueles y despiadadas también aparecían. Pero si queremos que la cultura no cristalice en parques temáticos, en divulgaciones científicas pret à porter o en sentencias expertas sin apelación posible, hay que combatir el mito del <em>self made man</em>. Ese mito que justifica al individuo que nada debe a nadie, que se hace a sí mismo y no tiene que dar cuenta a nadie de lo que hace. Ese mito está activo no sólo en determinados programas y lemas de partidos políticos de derechas, ha calado en la educación <strong>alentado por la competencia y el sálvese quien pueda a la hora de encontrar un trabajo u ocupar un puesto en la administración</strong>. Las reglas que nos debieran regir, se hacen cada vez más coercitivas, están menos legitimadas a los ojos de quiénes se creen sujetos de derechos sin obligaciones, y se van difuminando ante la impotencia de los Estados para establecer un marco sólido frente a las embestidas globales de los poderes económicos. Los medios, con la difusión periodística en declive y el sensacionalismo y los bulos en-redados en ascenso, <strong>tampoco ayudan mucho</strong>, dado el sesgo de consumo en información sin filtros de veracidad, honestidad ni calidad.</p><p>La cultura quizá haya que considerarla no sólo como motor de promoción de territorios o de atracción de inversiones, sino como un don a compartir, abierta a la creación  y articulada también a la educación, por tanto, provista de mecanismos que permeen los ámbitos de producción cultural con los centros escolares, universitarios, etc. Un ejemplo de esto, <strong>el antiguo parque de las ciencias en Granada</strong>, con sus actividades orientadas a los escolares, por desgracia, actualmente en declive por falta de inversión y cuidados político-culturales. Los museos son instituciones difusoras de cultura y suelen tener sus programas de extensión cultural. Un ejemplo, el modesto pero eficiente Museo Casa de los Tiros de Granada, <strong>pero también lo son los nuevos núcleos de creación artística</strong>, que pueden promocionarse mediante becas, etc. </p><p>La cultura debe tener un tronco estatal y autonómico<strong> financiado mediante concursos transparentes y democráticos</strong>, y provisto de mecanismos de colaboración (sin expectativas electorales). Ciencia y técnica se han unido irremisiblemente, y eso está bien. Pero no debe suceder en detrimento de un desarrollo cultural más amplio que abarque otros ámbitos y disciplinas no científicos. La ciencia tiene su lugar en nuestras sociedades, y hay que mimarla, pero la base de nuestra educación cultural no puede estar colonizada por un cientificismo que excluye de su horma todo lo que no sea “científico”, reduciendo toda reflexión y lo que antes se consideraban humanidades o ciencias sociales a la irrelevancia. No basta con promover la tecnología y la experticia revestida de patrones estadísticos como único instrumento civilizatorio. La reflexión sobre lo humano debe contar con los avances científicos (psicología susceptible de reflexión, crítica y debate, neurociencias abiertas a otras aportaciones, etc.), <strong>pero es importante que no se excluyan de los centros de decisión importantes disciplinas “no científicas”</strong>, aunque sí útiles y necesarias para el avance social; cultura artística, política, filosófica, sociológica, etc. No siempre ha de pasar por el rasero de la ciencia aquello que quizá nunca pueda serlo. Hay ciencia del cuerpo, de los efectos del organismo sobre el sujeto, pero no hay ciencia del devenir humano.</p><p>La libertad no existe ni fisiológica ni biológicamente, <strong>es un supuesto cultural y necesario para construir nuestras sociedades libres</strong>, al igual que la aspiración a mejores condiciones de vida o cualquier utopía que no se pierda en el laberinto de sus propios principios apriorísticos. </p><p>Considerar el aspecto de don de la cultura tiene sus implicaciones prácticas. Un don, cuando se recibe se queda en deuda y llama a ofrecer otro don. Hay un intercambio de dones, un compromiso sobre el quehacer de cada cual y, por ello, debe haber también una jerarquía de valores. No todas las aportaciones son iguales. Su valor no siempre debe marcarlo el mercado, diferenciándose sólo por el valor de cambio,<strong> monetarizando el “servicio” en costes y beneficios</strong>. Las instituciones culturales deben fortalecerse para preservar una jerarquía de valores culturales al margen de las tendencias de consumo. Valores acordados social y democráticamente en los órganos de decisión correspondientes. Naturalmente deben financiarse para preservarlos, lo que implica transparencia y debate en las instituciones y en la sociedad, y no sólo bajo el sesgo del beneficio, la patrimonialización o la arbitrariedad. </p><p>Introducir determinado orden simbólico que tenga en cuenta la deuda simbólica que cada cual tiene con respecto al legado y como ser humano (y no sólo en tanto ser identitario, sea lo que sea, será de segundo orden). <strong>Este orden democrático debe establecer aquello que se protege y promociona con valor estable</strong>, y aquello otro que se deja al arbitrio del flujo de oferta y demanda del mercado. Para ello el freno al mercado libre es importante en cuestiones de preservación de los derechos fundamentales. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la cultura en nuestra constitución no está considerada como un derecho fundamental (Cp.II, Título I) se entiende ligada a la acción programática del Estado. Por ejemplo, <strong>la ley de patrimonio debe cumplir en gran parte ese papel</strong>, más allá de los eventos y promociones de negocio.</p><p>Por otra parte, fomentar el lazo social para crear cohesión (tierra fértil para la creación cultural) no debe reducirse a la cohesión imaginaria de los movimientos identitarios, las afinidades y demás filias. Las personas, independientemente del sexo, la religión, la etnia, la cultura, etc.,<strong> deben ser reconocidas en tanto tales</strong>, y se deben poder autoreconocer como ciudadanos en una sociedad que promueve los valores fundamentales y los DH. Si la cultura es un simple “servicio”, sometido al etiquetado del mercado, la parcelación social y la fragmentación por afinidades o rasgos identitarios acaban por diseminar los esfuerzos colectivos y dejan la convergencia y la “empatía” a la ingeniería social, más o menos interesada, o simplemente a los avatares del marketing del mercado.</p><p>Un simple ejemplo muestra cómo se ha ido perdiendo ese lazo comunitario. <strong>Baste indicar lo fácil que resulta a veces establecerlo y no perderlo</strong>. No hace tanto tiempo, cuando una persona se incorporaba a un trabajo, a un puesto de de la administración o a una fábrica o un taller, pongamos por ejemplo a una plaza de profesor/a, lo primero que se hacía era enseñarle el centro, presentarle a los compañeros, darle a conocer a los alumnos, en fin, cumplir con ciertos ritos de paso que introducían a esta persona plenamente en la comunidad. Y si además se celebraba conjuntamente la llegada de “los nuevos” se establecían unos lazos que facilitaban su labor, ofrecían a los alumnos la oportunidad de conocer a sus nuevos profesores y se creaba un ambiente de mayor confianza y compromiso con el trabajo. Si a esto le añadimos un aminoramiento de los filtros burocráticos<strong> que ha de cumplir cualquier trabajador para hacer funcionar la máquina rutinaria</strong>, veremos que la calidad en el trabajo, en la enseñanza y en la cultura crece en lugar de menguar. Pero ¿quién establece los filtros de calidad en la educación y en la cultura? ¿La rentabilidad de los eventos? ¿Los organismos de evaluación que maquetan informes que nadie lee? ¿El interés del político de turno que alimenta la maquinaria electoral? Para mí es evidente, aunque no voy a entrar en ese complejo tema.</p><p>Creo que una política cultural implica una reflexión de conjunto y no sólo de programaciones aleatorias según onomásticas, festividades o conmemoraciones. <strong>La cultura necesita una tierra fértil en la que florecer</strong>, y su abono no se encuentra en el pragmatismo o en el oportunismo. </p><p>La izquierda, si es capaz de unirse en algo de tan vital importancia, es la única que puede,y quizá tenga capacidad, para abordar este tema en profundidad. Pero si no se arma a la sociedad con mecanismos de participación a nivel social, político y profesional, con debates internos, sin la coerción milimétrica de informes justificadores, de etc..., <strong>disponiendo del tiempo suficiente para tales debates</strong>, en formatos accesibles a la participación ciudadana, con alicientes que abran expectativas reales a la expansión creativa y a la reflexión crítica, si este tipo de dinámicas no se crean, la tierra quedará baldía, seca y sin brotes que anuncien la primavera y no el apocalipsis.  </p><p>Sólo una reflexión real y colectiva, también entre instituciones, puede generar algo de ilusión (no vana) y arranque <strong>para que no se apague la llama que hasta ahora se ha mantenido encendida</strong>. Los vientos que soplan son para pensar en profundidad qué hacer con lo que se nos viene encima. Nadie escapa a la deuda que tenemos con la sociedad, otra cosa es que se la haga sentir por los poderes públicos, no en forma de culpa o de obligación externa, sino íntimamente incentivando, alentando a quienes pretenden enseñar, crear, pintar, esculpir, representar, filmar, etc. </p><p> La cultura no puede quedar reducida a un simple servicio que se paga y se olvida. Ha de formar parte de la vida y convertir a los espectadores en activos creadores y productores de cultura. Y esto implica el reconocimiento de esa deuda que todos debemos “pagar” de un modo u otro. La tecnología y la ciencia no bastan, tampoco los eventos ni siquiera los museos y las aulas, falta el impulso, el deseo de aportar lo más nuestro. Y esto escapa a las agencias evaluadoras, a los planes anuales de cultura-espectáculo y al consumo en internet o las redes. <strong>El mito del </strong><em><strong>self made man</strong></em><strong> se deshace cuando aparece un deseo que debe recurrir para saciarse a los otros</strong>, al legado, a quienes aportaron en la historia de nuestra cultura, de nuestra ciencia y también a todo lo que supone la apertura de espacios para la reflexión con consecuencias reales. El pequeño o gran empujón que falta en el mero espectador es la realización de alguno de sus sueños escritos, esculpidos, pintados, instituidos, convertidos en experiencia, en legado y en vida. </p><p>_________________________</p><p><em><strong>Sergio Hinojosa</strong></em> <em>es licenciado en Filosofía por la Universidad de Granada y profesor de instituto.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Mar 2025 18:45:10 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sergio Hinojosa]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La cultura no es sólo un servicio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Democracia,España,Izquierda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El origen de la polarización]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/origen-polarizacion_129_1960893.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/94748552-319f-4c4b-bb6c-79fe0c2b9514_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Buenos y malos ¿polarización también en el mercado?"></p><p>¿Se dividirán las familias en bandos según filiación? ¿Se dejarán de hablar los amigos por su opinión política? ¿Se cerrarán las librerías por antipatrióticas? <strong>¿Se asistirá en los servicios públicos sólo a quienes tengan carnet de patrioadicto? ¿Se atenderá sólo a la prensa patriótica?</strong> ¿Se crearán tiendas y establecimientos “de los nuestros”? Por ese camino va “¡America first!”. </p><p>A finales del siglo pasado, Newt Gingrich, como líder republicano en la Cámara de Representantes, <strong>promovió una estrategia de “política de guerra total"</strong>. Sonó como aquel otro llamado de Aznar “el que pueda hacer, que haga”. Había que echar a los demócratas como fuera. Gringrich, en su famoso “Contrato con América” (1994) fomentó un lenguaje combativo llamando a los demócratas corruptos y antipatriotas. Y anduvo toda la década animando a sus correligionarios republicanos a usar términos como " traicionar" , "anti-bandera" y "traidor" para descalificar a los demócratas. <strong>Así lo afirma la </strong><em><strong>American Federation of Teachers</strong></em><strong> </strong>(AFT), un sindicato de EEUU de 1,7 Mll. de profesionales que “defiende la equidad, la democracia, las oportunidades económicas y una educación, atención médica y servicios públicos de alta calidad para nuestros estudiantes, sus familias y nuestras comunidades”.</p><p>Steve Bannon, nombrado en 2017 consejero de Trump en su primer mandato. Y <strong>no le faltó tiempo para crear una organización con sede en Bruselas “The Movement”¹</strong>, en línea con el ya creado "Make America Great Again" (MAGA) que apuntaló a Trump. Una de sus consignas era, como reflejaba el artículo de Lewis: "Recuerden el 'teorema de Bannon'", dijo. "Le pones una cara razonable al populismo de derechas, te eligen". The Movement tenía como objetivo fortalecer los partidos populistas y la extrema derecha europea. La deconstrucción de la democracia había dado un paso más.</p><p>Así pues, la radicalización actual de Trump no es nueva y proviene de aquellos lodos: “Líderes republicanos como Gingrich, Sarah Palin, Rudy Giuliani, Mike Huckabee y Donald Trump dijeron a sus seguidores que el presidente Obama no amaba a Estados Unidos y que Obama y los demócratas no eran estadounidenses reales (...) Hillary Clinton recibió un trato similar: <strong>Trump y otras figuras republicanas la calificaron de criminal</strong>, y propusieron hacer del lema <a href="https://www.aft.org/ae/fall2020/levitsky_ziblatt" target="_blank" >"¡encerradla!" (lock her up) un canto en los mítines”</a>. Esto no sucedía al margen de la política, eran ideas propuestas por el candidato republicano a la presidencia y aplaudidas por la multitud —en vivo, en la televisión nacional— en la Convención Nacional Republicana</p><p>En 2016, <em>El País</em> se hacía eco de una noticia: “Un expresidente del Congreso pide deportar de EE UU a todos los musulmanes que crean en la <em>sharia</em>.” Ese ex presidente era el republicano Gingrich. <strong>Azuzaba a Trump para que prohibiera la entrada de musulmanes a los EEUU</strong> y, desde hacía mucho tiempo, venía animando a sus camaradas para que demonizaran a los demócratas con expresiones e improperios del tipo: “traidores” , “anti-banderas”, etc. </p><p>Los españoles que visitaban a sus socios de derechas republicanos copiaron inmediatamente la consigna y <strong>desde entonces no han parado</strong>. Ni agua ni sal al enemigo; nada de dejar al descubierto una verdad (un ejemplo está en <em>El hombre que sabía demasiado</em> y no se va), nada de pactos, a menos que sean imprescindibles e irremediables para no perder votos. Tampoco políticas comprometidas con asuntos sociales; mejor mentir, privatizar y hacer propaganda descalificando al adversario.</p><p><strong>Trump ha radicalizado esta opción teniendo en cuenta los nuevos medios de malversar política</strong>. ¿Qué ha cambiado desde su último mandato? Un dato relevante: Elon Musk, por ejemplo, ―pues no está solo el hacedor― puso en órbita a comienzos de 2018 un par de satélites Tintín A y B. En primavera de 2019 lanzó un primer lote de 60 satélites (toda Europa posee ahora algo más de una veintena; MEO y GEO) y en 2020, promovida por su empresa Space-X comenzó una andanada que actualmente cubre el cielo con cerca de 7000 satélites LEO (la órbita más baja con la eficiencia oportuna para operaciones militares en tiempo real). Estos satélites están operando en Ucrania (guerra y, si cuela, tierras raras) y cubren zonas donde no llega el cable óptico, es decir zonas remotas o zonas arrasadas por la guerra. Aunque no hay constancia de que haya cobertura en República del Congo (guerra y minerales codiciados) o en Afganistán (horror y litio, cobre, cobalto y “tierras raras”),<a href="https://www.voanews.com/a/myanmar-s-sweeping-internet-blackouts-drive-rebels-medics-scammers-to-satellite-service/7866870.html" target="_blank" > sí la hay en Myanmar.</a> Según la emisora internacional más grande y antigua de Estados Unidos (VOANEWS), Elon Musk, <strong>saltándose la prohibición de Myanmar</strong>, cubre la zona: “Si bien el servicio satelital sigue siendo la excepción para el acceso a Internet entre los estafadores cibernéticos de la región, parece estar ganando adeptos y probablemente continuará haciéndolo, dijo Benedikt Hofmann, representante adjunto de la UNODC <a href="https://www.voanews.com/a/myanmar-s-sweeping-internet-blackouts-drive-rebels-medics-scammers-to-satellite-service/7866870.html" target="_blank" >para el Sudeste Asiático y el Pacífico</a>”. No hay que olvidar que Myanmar<strong> ha sido y es el centro del comercio de gemas durante siglos</strong> y sus rubíes, zafiros, jadeitas y amatistas son considerados los mejores del mundo. Como se ve el capital sabe hacia dónde dirigir sus antenas, y no precisamente hacia la clase media. </p><p>¿Qué otra novedad presenta el mandato del emperador? La del asalto sin paliativos a las instituciones democráticas. Lo hizo físicamente al Congreso de EEUU<strong>, y ahora asalta cada día la estabilidad europea</strong>. Polariza con ultras la política e incluso parece querer polarizar el mercado, etiquetando a buenos y malos y poniendo en jaque al mercado europeo, sus previsiones de inversión, etc. De modo que no se trata de “American first”, sino de “fondos de especulación financiera, de capital de riesgo, de criptomonedas (también de alto riesgo y volatilidad) y de tecnomagnates, the first”. Con este viento de proa, ¿tendrá Europa que buscar otra vela que aguante y la proteja de la cibertormenta (ciber y real) antes de desplegar su fábrica de defensa? </p><p>Mientras, en nuestro país, el núcleo duro del PP ―ya no hay otro― <strong>no pierde el tiempo y sigue con las viejas consignas de Gingrich</strong>. Alardea y alardea de… ni se sabe de qué. Pero si, como pretende, es un partido de Estado debe saber que ordenar a sus miembros considerar como extraños y no entrar en contacto personal con el adversario-enemigo tiene consecuencias que se dejan sentir pronto a nivel social y extienden la polarización. Pero esto lo saben y, quizá por eso, lo hacen. Por desgracia, a veces, algunos líderes de la izquierda colaboran en algo y ven en el adversario a un enemigo a vencer. </p><p>La derecha más reaccionaria europea se crece (ejemplo local: Ayuso a capella con la ultraderecha) <strong>y deja atrás a sus fieles históricos en la tesitura de horcas claudinas o colgados de la brocha</strong>. Veamos un indicio de los muchos que hay: pese a las imperceptibles críticas a Trump de algunos miembros del PP, Javier Hurtado, miembro de la ejecutiva del PP de Madrid y responsable de Exteriores de Ayuso, no se recata en loas y “vaticina que tarde o temprano el partido se echará en los brazos del presidente estadounidense². El augurio parece acertado, aunque está por ver el beneficio que la derecha europea obtenga del nuevo emperador (¿o vendedor de un concesionario Tesla?). <strong>Su patrón Elon Musk lleva como San Cristóbal el niño en sus hombros </strong>(¿No tiene guardería?), parece una coartada y la promesa de que el imperio continuará. En este frente de aranceles y satélites, Feijo àparece como cabo raso en cadena de mando, y cuando llega el momento clave, como el que en estos días atraviesa Europa y nuestro país, repite el ritornelo de prietas las filas, “Sánchez, Sánchez, Sánchez” haciendo pasillos y arropado por su cohorte, para lanzar, a capella también, los improperios que se les antojan a sus asesores según vengan los vientos ese día.  </p><p>Dar razones del tipo “ellos son malos” o “son buenos” porque “la UE se formó para jodernos” llega al consumidor que vota con el corazón. Un ciudadano, que no sabe que lo es y apenas consume cultura, y quizá, en breve, <strong>venda su alma al mercado por mero patriotismo barato</strong>. Mientras, la derecha española sigue copiando el estilo político más cutre de Norteamérica. “¿Son de los nuestros?” será la pregunta más malévola que nos podamos hacer si la cosa va a más.  </p><p>¹ <em>Steve Bannon: "Quiero clavar una estaca en el vampiro de Bruselas", Paul Lewis, The Guardian, 21 nov. 2018.</em></p><p>² <em>El País, “Javier Hurtado, el hombre de Ayuso que coquetea con el trumpismo en Washington (y antes lo hizo con el Kremlin)” de Fernando Peinado, Madrid - 14 FEB 2025.</em></p><p>____________________________</p><p><em><strong>Sergio Hinojosa</strong></em> <em>es licenciado en Filosofía por la Universidad de Granada y profesor de instituto.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Mar 2025 19:22:38 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sergio Hinojosa]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El origen de la polarización]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Donald Trump,Elon Musk,Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Presencia de los Estados en la RED]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/presencia-estados-red_129_1959456.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7c176b8d-d620-49fa-91c2-357190a08bfc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Presencia de los Estados en la RED"></p><p>Toda realidad efectiva sobre las personas, sobre las organizaciones, instituciones, corporaciones, empresas, industrias, centros de investigación, de enseñanza, etc., <strong>todo lo que posee relevancia</strong> para los ciudadanos, todo lo relativo al futuro también, <strong>se halla en la RED</strong>. Y la RED, en su dimensión de infraestructura y de código, ha incorporado a los agentes más significativos de estas realidades. Los Estados, en el nivel ejecutivo, gubernamental se han incorporado como una parte interesada más, “stakeholder” en la gobernanza de Internet.</p><p>La terminología aquí es tan importante como en la estrategia política; quien acuña los términos, gana el dominio. Así, dicha gobernanza, en lo que toca a los Estados, se plasmó y se formalizó durante la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI), organizada por las Naciones Unidas en dos fases: Ginebra (2003) y Túnez (2005). </p><p>En la<strong> CMSI se reconoció la importancia de la industria</strong>, de las finanzas, de los expertos (Academia) y de la representación social. La gubernamental era reconocida, pero no como elemento arbitral situado por encima de las partes, sino como simple “stakeholder". De modo que <strong>los Estados perdieron su dimensión simbólico-legal </strong>por encima de conflictos en esa realidad virtual y global que es internet. En ella, todas las partes, en “su terreno”, son “partes interesadas”. </p><p>Cuando sucedía esto, a comienzos de siglo, los gobiernos aún podían gobernar bajo el paraguas de su soberanía. Y el meollo de la cuestión ―la infraestructura de la RED―, aún era modesta. Se basaba en el cableado de la red telefónica. En 2010 comenzó a implementarse el cable óptico, y dos años después, vendría la implementación de banda ancha, con subvenciones, obras públicas de infraestructura, etc. </p><p>Hoy la infraestructura pasa por cables submarinos intercontinentales, cables terrestres, grandes centros de datos, torres de comunicaciones, redes profundas, o los diversos sistemas satelitales (de órbitas LEO, MEO, GEO, Haps, etc.). Toda esta infraestructura terrestre, submarina y aérea soporta el flujo y la circulación de internet, con una peculiaridad: actualmente es, en gran parte,<strong> propiedad privada de las grandes empresas tecnológicas</strong> y de la comunicación. Y <strong>la que aún es pública,</strong> está en proceso de externalización. </p><p>Dicha infraestructura posee una capa física (la infraestructura propiamente dicha) y otra, también física, de enlace, para transferir datos entre dispositivos conectados directamente y gestionar el control de acceso al medio y la detección de errores mediante protocolos (ejemplo: protocolo Ethernet para LAN, redes locales; Wifi para conectividad inalámbrica de redes locales, etc., HDLC, Frame Relay etc.). En este nivel material y básico, los Estados han cooperado en la creación y desarrollo de infraestructuras del cable terrestre y submarino (90% de flujo de internet) y han implementado políticas de apoyo a su instalación y construcción.</p><p>Otro nivel no físico, pero importante, es el del código: Se trata de la capa de protocolo y código que impone los estándares y protocolos que permiten la comunicación efectiva entre dispositivos y aplicaciones en la red. A este nivel es de vital importancia qué tipo de protocolos y qué prioridad alcanzan en ellos los Estados y gobiernos. Es decir, en qué medida estamos representados funcionalmente como <strong>países soberanos en la RED</strong>. Y aquí habría varios niveles a garantizar. Niveles técnicos, es decir, básicamente tres: la capa de red ―lo que solemos llamar internet― que direcciona y enruta los paquetes de datos a través de la red, cuyo protocolo central es la (IP) ―la cifra que identifica nuestro dispositivo― que asegura que los datos lleguen al destino adecuado; la capa de transporte que garantiza una comunicación fiable de datos entre dispositivos, con protocolos de transmisión (TCP), de datagrama de usuario (UDP) para control de flujo y de corrección de errores, y la capa de aplicación que incluye protocolos que permiten a las aplicaciones interactuar con la red, como los HTTP para las webs, el SMTP para el correo o la FTP para la transferencia de archivos. </p><p>Pero si lo técnico es importante, aún lo es más aquellos códigos que recogen la extensión asociada a los Estados. Y es importante en la medida en que las raíces que identifican a los países seccionan los campos de emisión y recepción, gracias al sistema de nombres de dominio (DNS). Su raíz aporta a una dirección territorios genéricos como <em>.com</em>, <em>.org</em>, <em>.net</em>, <em>.info</em> o <em>.biz</em> enfocado a negocios, o dominios superiores con código de país como <em>.es</em> para España, .fr Francia o <em>us.</em> para EEUU, etc.</p><p>Todos <strong>estos dominios fundamentales se controlaban </strong>a finales del siglo pasado por <strong>organismos ligados al Departamento de Comercio Exterior de EEUU</strong>, y a lo largo de este siglo, <strong>se han ido transfiriendo a la gestión privada </strong>como “comunidad de múltiples partes interesadas" (stakeholders) representada por la ICANN (Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números). La ICANN gestiona los dominios mediante la coordinación de DNS (Sistema de Nombres de Dominio) y delega los TLD (dominio de nivel superior) a otros operadores de registros, la acreditación de registradores, implementación de políticas y resolución de conflictos entre partes, y la promoción de transparencia y participación global en la toma de decisiones. Al menos esta su declaración oficial. </p><p>En cuanto a los contenidos y servicios, el nivel más visible para los usuarios, se observa una tendencia a la creación de grandes plataformas que aglutinan todo tipo de servicios y dejan a la sombra iniciativas menores. Una privatización que entiende contenidos y servicios como negocio, sean contenidos Webs, servicios en nube (aplicaciones y plataformas que ofrecen servicios como almacenamiento, procesamiento de software, etc.), redes sociales y plataformas de comunicación, etc.. </p><p>Así, vemos que tanto<strong> la infraestructura, el código y los contenidos se dirigen hacia un proceso de privatización generalizado</strong>. Esto incumbe al tratamiento que se da a los Estados y gobiernos en la red como una parte interesada más en los distintos niveles de decisión. Quizá se haya llegado a esta situación de privatización por una razón de peso económico: la dinámica de innovación es acelerada en todos los campos estratégicos de internet y la escala de inversiones supera las capacidades de los estados para hacer frente al control y desarrollo de la RED.</p><p><strong>Europa está construyendo su soberanía a nivel de redes y nube propias,</strong> y alguna nacionalización de cable submarino como en Francia con Alcatel Submarine Networks (ASN), pero casi toda la infraestructura es coparticipada con empresas privadas, externalizada o simplemente privada. Es cierto que el modelo de participación de los gobiernos se centra en aspectos de políticas públicas, mientras que otros actores, como la comunidad técnica y académica, se enfocan en aspectos operativos y técnicos. Pero <strong>el proceso de privatización parece imparable e imprime carácter.</strong> Y esto genera cierta dependencia de quienes poseen dicha infraestructura que hoy pasa por controlar el espacio (haps, satélites, etc.) para evitar posibles sabotajes y llegar a zonas donde no hay cable. Pero en este terreno, <strong>Europa queda claramente en desventaja, </strong>sobre todo <strong>en zonas donde el cable no puede llegar por conflictos locales, devastación, pobreza, aislamiento, </strong>etc. Zonas que en la actualidad parecen atractivas para los grandes capitales por su riqueza. Por ejemplo, en Ucrania, en Donetsk y Lugansk, con monacita y bastnasita para extraer el neodimio, el praseodimio y el lantano; en República del Congo con cobalto, cobre, diamantes y coltán, minerales útiles para la tecnología, Afganistán con litio, cobre, cobalto y “tierras raras”; en Myanmar con jade y piedras preciosas, y en la codiciada Groenlandia― que sí dispone de cable―, aunque no sabemos si está conectada a Kvanefjeld y Kringlerne, donde se hallan los yacimiento de de neodimio, europio, disprosio e itrio, además del codiciado uranio. </p><p>_________________________</p><p><em><strong>Sergio Hinojosa</strong></em> <em>es licenciado en Filosofía por la Universidad de Granada y profesor de instituto.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Mar 2025 18:29:21 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sergio Hinojosa]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Presencia de los Estados en la RED]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Libertad ultra, tierras raras y tecnomagnates de última generación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/libertad-ultra-tierras-raras-tecnomagnates-ultima-generacion_129_1948724.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/98b4552b-4bdd-4d4e-9d04-f752b30a10a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Libertad ultra, tierras raras y tecnomagnates de última generación"></p><p>El ascenso de Trump al imperio ha impuesto a los europeos medidas de consecuencias incalculables. Medidas diseñadas desde hace tiempo <strong>por las grandes corporaciones que lo dirigen</strong> y que él escenifica. Trump infla tórax, pone cara de hombre decidido y  firma ante la cámara con gesto solemne e infantil aquello que le ponen delante. Una triste novedad es que ha conquistado las dos cámaras legislativas, el espacio virtual de la RED y gran parte del territorio no virtual estadounidense tiñéndolo con el color republicano trumpista. Otra novedad respecto a su anterior mandato es que aparecen en primera plana los agentes más influyentes y cercanos a lo mediático. </p><p>El 11 de febrero de este año la revista<em> Democracy Now</em>  informaba que Trump había firmado una orden ejecutiva por la que el Departamento de Justicia debía dejar de aplicar  ―en principio, al menos durante 180 días― la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero (La Foreign Corrupt Practices Act- FCPA), vigente desde 1977. Esta ley <strong>prohíbe el soborno a funcionarios de gobiernos extranjeros</strong> para obtener ganancias en negocios. Al mismo tiempo se anunciaba el despido del Director de la Oficina de Ética Gubernamental. </p><p>Hampton Dellinger, el director de la agencia federal independiente que protege a los denunciantes, presentó una demanda impugnando su despido de la Oficina del Asesor Especial de Estados Unidos alegando que “socava la oficina que investiga las denuncias de irregularidades por parte de los denunciantes y hace cumplir la ley destinada a <strong>mantener la política partidista</strong> fuera de la fuerza laboral federal”. Así, un tribunal federal emitió una suspensión y Dellinger puede mantener de momento su trabajo mientras el tribunal considera su demanda. </p><p>Esta ley exige, además, que las empresas que cotizan en bolsa mantengan registros contables precisos y <strong>sistemas de control interno efectivos</strong> para evitar prácticas corruptas. Por estas razones y por la justificación que se hace de la ley quizá podamos preguntarnos si esta suspensión de la ley contra el soborno guardará alguna relación con la obtención de algunos recursos y medios claves como los que aparecen su justificación, cuyo mayor argumento es este. “La autoridad del Presidente en materia de política exterior está inextricablemente vinculada con la competitividad económica global de las empresas estadounidenses. La seguridad nacional estadounidense depende en gran medida de que Estados Unidos y sus empresas obtengan ventajas comerciales estratégicas, ya sea en <a href="https://www.whitehouse.gov/presidential-actions/2025/02/pausing-foreign-corrupt-practices-act-enforcement-to-further-american-economic-and-national-security/" target="_blank"><em>minerales críticos, puertos de aguas profundas u otra infraestructura o activos clave</em></a>”. </p><p>Aclaremos algo, la fuente principal de tierras raras en Europa se halla en la región ucraniana de <strong>Kirovogrado</strong> (monacita y bastnasita para extraer el neodimio, el praseodimio y el lantano), también en el Donbás y en Dnipro, no muy lejos de Zaporiya y al borde del río Dniéper que desemboca en el Mar Negro pasando por Jesón, puerto clave de “aguas profundas” en el comercio internacional de Ucrania. Otro yacimiento más conocido, que acaricia Trump explícitamente, es el de Kvanefjeld y Kringlerne en Groenlandia con grandes reservas de neodimio, europio, disprosio e itrio, además del codiciado uranio. </p><p>¿Cabe pensar que esa suspensión de la ley de sobornos en el extranjero tiene que ver <strong>con hacerse de estos recursos bajo soborno</strong> o conculcando una ley que ha quedado en suspenso? Añadamos a esta sospecha, además del interés suscitado por las “tierras raras” y el anuncio de Zelenski de abandonar su puesto “si Ucrania entra en la Otan”, alguna información sobre esta riqueza. El neodimio se emplea para imanes potentes en la industria del automóvil eléctrico, aerogeneradores, discos duros, láseres industriales y también para miniaturizar los dispositivos electrónicos. El praseodimio para aleaciones en la industria aeroespacial, filtros ópticos, láseres de precisión para telecomunicación y defensa. El lantano para baterías de híbridos, catalizadores en refinerías de petróleo, pantallas y proyectores, vidrios ópticos de alta calidad (telescopios, etc.) y aleaciones de acero y aluminio para aumentar la resistencia. El europio para pantallas led, LCD (pantallas de cristal líquido) y televisores, por su cualidad fosforescente se usa también en la imprimación de billetes, iluminación fosforescente, etc. El disprosio, aparte<strong> </strong>de ser clave para que los coches eléctricos funcionen sin pérdida de potencia a altas temperaturas, <strong>es un estabilizador térmico </strong>para imanes de alto rendimiento, se usa en refrigeración magnética, en reactores nucleares (absorbe los neutrones para el control de la reacción nuclear). El itrio se usa para cables superconductores optimizando la transmisión energética, en medicina nuclear para el tratamiento del cáncer, en cerámicas y aleaciones resistentes para turbinas de aviones, etc. En cuanto al uranio , ya se sabe qué uso puede tener. No creo que carezca de importancia, aparte del discurso explícito de los contendientes, estas fuentes de riqueza en la guerra de Ucrania y en la política actual de Trump con sus consejeros de última generación tecnológica. </p><p>Por otra parte, la normativa de 2015 que permitía a la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (la FCC) hacer un seguimiento y<strong> controlar la neutralidad de la RED</strong> y aseguraba el acceso igualitario a internet de todos los individuos y compañías², fue suspendida en 2017 por Trump y restituida por BIden en 2024 al considerar la banda ancha como un servicio esencial, prohibiendo además a los proveedores de internet bloquear o discriminar contenidos. Bien, pues, menos de un año después, en enero de este año, el Tribunal de Apelaciones del Sexto Circuito (es decir, de Kentucky, Michigan, Ohio y Tennessee)  ha vuelto a anular estas regulaciones argumentando que la FCC se había excedido en sus competencias al intentar imponer neutralidad en la RED, pues el acceso a internet es sólo un servicio de información y no de telecomunicaciones (banda ancha es necesaria para la transmisión de datos en tiempo real)³.</p><p>El efecto inmediato ha sido la supresión de “verificadores de contenido” en plataformas y redes sociales por parte de la Plaform Meta de Zuckerberg (Elon Musk ya lo había hecho con Plaform X). Esta supresión, si bien teóricamente no es válida para Europa (Ley de Servicios Digitales, en vigor desde febrero de 2024),<strong> fomenta los recursos tramposos</strong> para priorizar contenidos (normalmente polémicos y de odio) y va en dirección contraria a la inclusión y al respeto a la diversidad. Por ejemplo, Inmediatamente de acceder Trump al poder, empresas como Disney⁴ han ajustado sus políticas de diversidad reduciendo las advertencias sobre contenido ofensivo en sus plataformas y revisando sus políticas de “recursos humanos” (no diversos). </p><p>La supresión de ambas normas afectan no sólo a la búsqueda de tierras raras, al comercio mundial y a la opinión geopolítica que interactúa en la RED, sino que <strong>rompe también los consensos </strong>―ya de por sí precarios― que normalizaban las relaciones comerciales y de gobernanza en la RED. La “liberalización” de la RED supone, en la práctica, un alejamiento de lo aconsejado en la norma ISO (voluntaria, formal y con cierto sesgo privado) relativo a la responsabilidad social y corporativa. Normas que afectan teóricamente a toda empresa y toda institución, sea en RED o en tierra. </p><p>Según el Presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de nuestro país, <a href="https://cincodias.elpais.com/mercados-financieros/2024-11-11/buenaventura-cnmv-alerta-que-trump-puede-convertir-a-wall-street-en-la-meca-del-greenwashing.html" target="_blank">Rodrigo Buenaventura</a>⁵, se puede producir una desviación de los estándares de sostenibilidad y dirigir a las empresas multinacionales estadounidenses en sus políticas de cumplimiento, impactando estas normas a nivel global. Uno de sus efectos puede ser, como advierte Buenaventura, <strong>que Wall Street se convierta en la meca del </strong><em><strong>greenwashing</strong></em><strong>,</strong> es decir del fraude masivo de productos verdes sostenibles y ecológicos, mediante la falsificación de etiquetas, la publicidad engañosa o el ocultamiento de su impacto negativo. </p><p>Naturalmente, como institución normalizada, la CNMV sigue los estándares internacionales de regulación financiera y de gobierno corporativo y por tanto se ve afectada por la norma ISO 37001 que incumbe a la gestión para evitar el soborno, por la ISO 27001 que incumbe a la seguridad de la información, ciberseguridad y protección de datos, y por la ISO 26000 que regula la responsabilidad social corporativa. Pues pese a que esta normativa está <strong>diseñada para las instituciones estatales </strong>también desde una óptica empresarial, aún así, sus normas suponen un cierto freno a la “libertad” pregonada por la derecha ultra y por Trump, que quieren ser más libres para depredar aún más. Por ejemplo, abandonando la lucha anticorrupción con la supresión de la ley antisoborno, la adopción de estándares y normas quedará en manos de iniciativas parciales europeas, asiáticas y latinoamericanas, lo que supone una ventaja para el amplio de EEUU y una presión y desventaja para el europeo o el latinoamaericano que sí deben cumplir la norma ISO 37001, es decir la que trata de evitar el soborno. Parece, pues, que los parámetros de gobernanza global van a cambiar y de manera drástica. </p><p>En cuanto a la normas que rigen la RED, merecen un análisis específico, pues <strong>sus consecuencias son globales</strong> y sus efectos llegan a todos los hogares.</p><p>¹<em>“Trump suspende la aplicación de la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero y despide al director de la Oficina de Ética Gubernamental” en Democracy Now, 11 de febrero. 2025. </em></p><p>²<em> “El gobierno de Donald Trump pone fin a las normas que aseguraban la neutralidad de internet en Estados Unidos” en News Mundo BBC, 14 dic. 2017.</em></p><p>³<em>“Un tribunal deroga la regulación de la neutralidad en la Red recuperada por Biden” de Miguel Jiménez en El País, 3 de enero de 2025.</em></p><p>⁴<em>“Disney da un paso atrás en sus políticas de diversidad tras la llegada de Trump al poder” de María Porcel, en El País, Cultura, 12 de feb 2025.</em></p><p>⁵ <em>El País, Cinco Días 11,11,2024.</em></p><p>_________________________</p><p><em><strong>Sergio Hinojosa</strong></em> <em>es licenciado en Filosofía por la Universidad de Granada y profesor de instituto.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Mar 2025 20:09:04 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sergio Hinojosa]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Libertad ultra, tierras raras y tecnomagnates de última generación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Estados Unidos,Ucrania,Geopolítica,Volodimir Zelenski]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Regulación del derecho a la rectificación y protección político-legal de la democracia en la red]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/regulacion-derecho-rectificacion-proteccion-politico-legal-democracia-red_129_1919749.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e1de056c-bddf-42db-b06b-133c09848225_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Regulación del derecho a la rectificación y protección político-legal de la democracia en la RED"></p><p>Un primer paso en la defensa de la democracia es la defensa de una información veraz. El anteproyecto de ley reguladora <strong>del derecho de rectificación</strong>, aprobado por el Consejo de Ministro el pasado 17 de diciembre —texto, por lo que parece, aún no enviado a los órganos consultivos y por tanto no ofrecido a la opinión pública— puede suponer un paso más en la soberanía digital, y por tanto, en el control de la fiabilidad de datos y de información. El texto no se conoce, pero hay declaraciones y algunas alusiones, aparte de la línea legislativa seguida en Europa y los reglamentos anteriormente aprobados que pueden sustentar cierto análisis. </p><p>Las declaraciones afirman que el anteproyecto pretende <strong>regular el derecho a la rectificación y facilitar su reparación</strong>, pero la ley puede ir mucho más lejos. En primer lugar, hay que señalar que la Ley de Servicios Digitales (DSA), pese a ser europea, es de aplicación directa en España y establece obligaciones para las plataformas digitales en cuanto a la moderación de contenidos, transparencia de algoritmos y protección de los usuarios (impone “moderación de contenidos” y “transparencia”). Suponemos, por tanto, que el anteproyecto se integrará en su marco. De hecho, la DSA obliga ya a las plataformas a cumplir la legislación de los estados<strong> aunque tengan sus servidores en terceros países</strong>. </p><p>Por otra parte, la falsa información y bulos no sólo afectan a la vida pública, <strong>también afecta a los mercados</strong>. En este sentido, Europa cuenta con la Ley de Mercados Digitales (DMA), que pretende mercados digitales más justos, tratando de limitar las prácticas desleales de las plataformas dominantes. Para ello impone restricciones como el “bloqueo de competidores”, es decir, se trata de permitir la interoperabilidad entre servicios, <strong>garantizar un trato justo a los competidores</strong>, evitar condiciones abusivas para los negocios que dependen de esas plataformas y facilitar el acceso a datos esenciales para operar en igualdad de condiciones. Igualmente persigue esta ley de mercado evitar la “preferencia de servicios propios”, por ejemplo, que Amazon priorice productos de marca propia (Amazonbasics) en los resultados de búsqueda. </p><p>Existe además una normativa importante dado el desarrollo y la vertiginosa aplicación del tándem Big Data/ inteligencia artificial (IA). Se trata de la IA Act, es decir, de un reglamento propuesto por la Unión Europea para clasificar la IA por niveles de riesgo, sobre todo aquellos que afectan la información pública como los relacionados <strong>con algoritmos de redes sociales</strong>. De este modo se pretende regular aquellos algoritmos que pueden afectar a los derechos fundamentales o inciden en la manipulación de la opinión y del conocimiento. Esta ley, que entró en vigor en Europa el 1 de agosto de 2024, es el primer marco jurídico integral del mundo que regula la inteligencia artificial.</p><p>Por tanto, el debate y la aprobación <strong>deberán tener en cuenta todos estos desarrollos </strong>legislativos y algunos otros como los relativos al diseño de negocio en internet y sus modelos. </p><p>En cuanto al control de redes y el derecho a la rectificación hay que prestar atención al desarrollo de las tecnologías emergentes, pues su desarrollo descontrolado puede suponer un auténtico peligro para los regímenes democráticos y para la población. Por esta razón, la función legislativa debe dinamizarse y aprobar y reformar leyes a buen ritmo. Una ley <strong>que preserve las garantías de una información veraz </strong>y una transmisión correcta de los mensajes es cada vez más imprescindible. Su aprobación por el Parlamento y el Senado puede suponer un paso importante en la consecución de una soberanía digital.</p><p>En cuanto al contexto técnico hay que tener en cuenta que las redes sociales necesitan plataformas para funcionar y éstas, a su vez, servidores. Si la actividad de la plataforma o de la red social se centra en un solo servidor o en una línea de servidores de la misma plataforma, el control de contenidos, la rectificación pertinente, la paralización del servicio o el cierre de una página ilegal será más fácil que si la plataforma funciona<strong> bajo el modelo descentralizado</strong> con varios servidores externos. En este tipo de plataformas será más difícil su control. Los sistemas blockchain, por ejemplo, como la red social Steemit —que premia a los creadores de contenido con criptomonedas— o Mastodon (usada por lo visto por los CDRs), donde tampoco hay un centro desde el que se pueda controlar la red, los usuarios pueden elegir libremente el servidor. En Blockchain de Polygon existen además protocolos para crear redes sociales descentralizadas De este modo, externalizado el servicio se hace muy difícil el control legal de sus contenidos, por lo que <strong>quizá se produzca un desplazamiento de usuarios</strong> forofos del bulo a este tipo de redes menos controlables, si bien las grandes; la plataforma  X (antigua Twitter) —que posee además X Corp,Tesla, SpaceX y Neuralink— y Meta Platform (Facebook, Instagram y WhatsApp), más usuales, poseen sus propios servidores y son centralizadas, y por tanto, más controlables al menos teóricamente.</p><p>Actualmente hay una tendencia a la privatización, de hecho, los grandes servidores y las grandes plataformas ya son privadas. Los Estados deben proveerse de armas legales<strong> para evitar abusos</strong>. Máxime cuando dos grandes tecnologías emergentes —el Big Data y la inteligencia artificial (IA)— se han sumado al desarrollo y están elevando su potencial de manera vertiginosa. La UE promueve la inclusión de normas éticas en el funcionamiento de las grandes plataformas que actúan en territorio europeo, pero normalmente se cumplen si benefician económicamente. Estas normas, desde la emergencia significativa de la IA <strong>y el manejo de Big Data</strong>, se incluyen en el Código de Prácticas sobre Desinformación (2018, actualizado en 2022, de compromiso voluntario). </p><p>La ley sobre control de redes, de ser aprobada, se alineará con éstas ya existentes en Europa, tanto en el comercio digital como en la circulación de información, <strong>y evitará lo que hasta no hace mucho sucedía</strong>; que las grandes plataformas evadan su responsabilidad actuando desde terceros países con una legalidad más laxa.</p><p>La nueva ley sería un paso más en la protección de los derechos no sólo de los usuarios, <strong>sino de los ciudadanos</strong>. De todos modos, ya existe la DSA que obliga, sea cual sea la empresa que preste sus servicios, a implementar mecanismos para garantizar que los usuarios españoles (o de cualquier país europeo) puedan ejercer su derecho a la rectificación. Ahora se trataría de concretar aún más ese derecho, incluyendo a influencers etc. El ejercicio de este derecho, ligado a la preservación de la dignidad personal y política, <strong>puede obligar a la creación</strong> por parte de las empresas de políticas de  moderación o mecanismos específicos como líneas de atención localizadas. La futura ley es especialmente importante en nuestro país, dada la tendencia de la derecha a desnaturalizar y asilvestrar la política, por cuanto obliga a los usuarios de redes con más de 100.000 seguidores a corregir informaciones falsas o inexactas. Se trata de una potente arma legal para combatir la tendencia a crear “prensa digital” que no es tal, sino plataformas opacas para lanzar bulos e infundios, o los tejemanejes de influencers <strong>que hacen el trabajo sucio de envenenar la opinión pública</strong> con fake news y barbaridades.</p><p>____________________________</p><p><em><strong>Sergio Hinojosa</strong></em> <em>es licenciado en Filosofía por la Universidad de Granada y profesor de instituto.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Jan 2025 17:54:50 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sergio Hinojosa]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Regulación del derecho a la rectificación y protección político-legal de la democracia en la red]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Legislación,Unión Europea,fake news]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Control legal de las redes sociales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/control-legal-redes-sociales_129_1910214.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ffd4f012-4e73-4247-b3aa-427f14581718_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Control legal de las redes sociales"></p><p>Uno de los problemas más importantes en internet es la <strong>preservación de ciertos límites éticos en el uso de tecnologías </strong>que rebasan las capacidades humanas de control como la IA y su combinación con el manejo masivo de datos, los Big Data. Y no sólo en cuanto a los contenidos que se publican, sino de manera más estructural, en aspectos mucho menos visibles. Por ejemplo, la dificultad que entraña la identificación de aspectos sistémicos que transgreden o invitan a la transgresión de normas éticas y políticas fundamentales. Los <strong>diseños y recomendaciones de los algoritmos invitan frecuentemente a la ira, al miedo, a la indignación o al odio</strong>, generando polarización y una potente, sesgada y en ocasiones malintencionada alternativa a la opinión pública tradicional. Una alternativa que crece y se radicaliza políticamente en la medida en que disminuye la lectura de la prensa y el seguimiento de la información veraz. Esta alternativa a la opinión pública tradicional pasa sin duda por las redes sociales. </p><p>Las redes sociales poseen distintos modelos según su infraestructura, su arquitectura de <em>software</em> y las decisiones técnicas que sustentan las plataformas, acordes con el interés empresarial que las mueve. </p><p>El modelo usado por las plataformas más influyentes es un “modelo centralizado” de red. Diseñado como un sistema centralizado, toda la información pasa por servidores controlados por la propia plataforma. En estas redes, por tanto, hay un mayor control sobre la moderación y las actualizaciones, y una mayor eficiencia en la gestión de datos y análisis. Por ejemplo Meta (Facebook e instagram) y Twitter, actual X, operan con servidores centralizados.</p><p>En contraposición, en el <strong>“modelo descentralizado”</strong>,<strong> </strong>la red opera como un sistema distribuido, similar al <em>blockchain</em> o los protocolos Mastodon. Este modelo <strong>ofrece mayor seguridad y un mayor control sobre los datos</strong>, pero también tiene riesgos importantes. Pues al distribuir el control y la gestión de la información entre múltiples servidores o nodos independientes, en lugar de centralizarlo en solo servidor o entidad controladora, <strong>no hay un único punto de control que pueda ser bloqueado, regulado</strong> o censurado por un gobierno o cualquier autoridad. <strong>Ofrece así una libertad ilimitada,</strong> pero también una mayor posibilidad de manipulación al rebajar la capacidad de moderación y dar vía libre a discursos de odio e información falsa. Va en dirección contraria a los monopolios, pero la falta de una autoridad central puede dificultar la implementación de medidas coordinadas para solucionar problemas con el spam o la desinformación. Además, requiere de conocimientos técnicos para configurar y operar limitando sensiblemente su adopción masiva por los usuarios.</p><p>En ambos modelos<strong> suele aparecer la polarización.</strong> Esta no es casual, es el resultado de decisiones comerciales y técnicas que priorizan la rentabilidad sobre el bienestar social. Varios factores inciden en dicha polarización: 1) Los “filtros burbuja”, empleados en ambos modelos, crean ecosistemas cerrados en los que los usuarios sólo perciben la información y los contenidos alineados con sus gustos y creencias reforzando sus convicciones y dificultando el diálogo social real; 2) la<strong> “gamificación” de los conflictos con métricas visibles como los likes,</strong> <em>shares</em> o <em>retweets</em> que premian contenidos controvertidos y a veces ofensivos, tensionan la red y disparan los conflictos reales en la realidad social; 3) la <strong>moderación insuficiente </strong>(sea por falta de recursos o mala voluntad) por parte de las grandes plataformas y redes que no filtran o incluso promueven las <em>fake news</em>, los discursos de odio o la desinformación permanente. </p><p>Las redes, tanto las centralizadas como las descentralizadas usan “algoritmos de recomendación” basados en el aprendizaje automático. Dicho aprendizaje se sustenta en el historial de interacción, en las preferencias expresadas por el usuario y en datos demográficos. Por ejemplo, Tik-Tok prioriza vídeos en función de métricas de <em>engagement </em>(compromiso), mientras Instagram usa el aprendizaje automático para sugerir publicaciones.</p><p>Según como se establezca el modo de interacción de los usuarios, las redes pueden mostrar una estructura de “modelo de grafo social” en el que las conexiones entre usuarios adquieren forma de grafo (nodos=usuarios; y aristas= relaciones, amistades, seguidores,etc.).<strong> Facebook es el típico modelo de grafo social</strong> basado en conexiones bidireccionales (amistades). También pueden adoptar la forma de “modelo viral”, que promueve la creación y difusión rápida de un contenido viral aprovechando el diseño de compartir (<em>retweets, reposts</em> o reenvíos,etc.), con la finalidad de aumentar el alcance y la actividad de la red y por tanto el volumen de negocio, es el caso de X y TikTok. Otras formas se ajustan al “<strong>modelo de interacción parasocial” que permite a los usuarios interactuar con celebridade</strong>s, influencers o marcas de manera unidireccional bajo la apariencia de una relación personal. Por ejemplo, Instagram o Youtube fomentan las interacciones entre fans y figuras públicas a través de comentarios, likes, y mensajes directos. Por último hay redes que adoptan forma del “<strong>modelo de comunidad cerrada” que permite la creación de grupos privados</strong> o comunidades cerradas con intereses compartidos, por ejemplo, los grupos de Facebook y Discord lo usan para fomentar comunidades específicas.</p><p>En las redes también se usan los<strong> “modelos económicos”, diseñados y orientados directamente a la rentabilidad.</strong> Su estructura varía según los distintos modelos de ingresos.</p><p>Hay otros modelos empleados en las redes que merecen especial atención, pues están basados en la experiencia del usuario y sus características producen un profundo impacto al buscar la participación del usuario mediante principios psicológicos y de participación. Por ejemplo, el <strong>“modelo de engagement loop” fomenta la interacción recurrente </strong>gracias a ofrecer recompensas inmediatas o variables (notificaciones, likes, comentarios). Otras redes como Facebook o Instagram mantienen la actividad constante de los usuarios enviando notificaciones continuas, etc. El <strong>“modelo de diseño gamificado” introduce elementos de juego</strong> (puntajes, insignias, niveles) incentivando el uso y la participación. Otras como Snapchat utiliza “streaks” para fomentar interacciones diarias. El<strong> “modelo de recompensa social”</strong> está diseñado para que <strong>el usuario busque la validación y el estatus social</strong> a través de<strong> “interacciones positivas” como likes y shares</strong>, por ejemplo la cantidad acumulada de<em> likes </em>(me gusta) en Instagram o de <em>retweets</em> en X. Por último, los <strong>“modelos regulatorios éticos”, </strong>que suelen incorporarse a las plataformas, aunque no siempre de manera efectiva.  Se trata de garantizar mediante el diseño, la estructura y el funcionamiento de la red el cumpliento de las normas básicas reflejadas en el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) o la Digital Services Act (DSA).</p><p>La <strong>Digital Services Act, (DSA) es una ley de servicios digitales </strong>que se aplica a todas las plataformas digitales y servicios en línea. Rige en todo el <strong>territorio europeo</strong> independientemente de dónde tengan su sede las empresas, por lo que las grandes estadounidenses como Meta (Facebook), X o Google están sujetas a la DSA si ofrecen servicios en Europa. Regula los servicios de alojamiento, los motores de búsqueda, las redes sociales, las marketplaces en línea como Amazon o eBay, las grandes plataformas en línea (VLOPs) y los enormes motores de búsqueda (VLOSEs). Esta ley debe garantizar un entorno digital seguro y exige, al menos teóricamente, responsabilidad a las plataformas por el contenido y la desinformación. Además debe proteger los derechos fundamentales de los usuarios como la privacidad y la libertad de expresión. La ley trata de acotar y regular el uso de algoritmos y Big Data, implementando medidas contra el abuso y la manipulación, e introduciendo elementos para prevenir riesgos sistémicos.</p><p>Por su parte, el<strong> Reglamento General de Protección de Datos (RGPD)</strong> establece <strong>normas de protección, manejo y tratamiento de datos personales </strong>de los ciudadanos de la UE. La norma fue elaborada por las instituciones de la UE (Comisión Europea, Consejo y Parlamento Europeo) y entró en vigor en mayo de 2018. Garantiza que los datos personales sean recogidos y tratados de manera lícita, transparente y con fines específicos. Reconoce los derechos de las personas con relación a sus datos: derecho de acceso, de rectificación, derecho al olvido, a la portabilidad, a la limitación del tratamiento; además del derecho de oposición al uso no consentido y el derecho al consentimiento informado. Por otra parte, <strong>exige de las organizaciones el consentimiento claro y explícito antes de procesar los datos personales</strong>. Además, obliga a las empresas a demostrar que cumplen la normativa a través de registros, evaluaciones de impacto y de políticas claras de privacidad. Para asegurar los datos, exige medidas técnicas y organizativas contra accesos no autorizados, pérdidas o destrucción de los mismos. En caso de violaciones de seguridad de los datos personales las empresas deben notificar a las autoridades y a los afectados la incidencia. </p><p>El Reglamento regula cómo se transfieren los datos fuera de la Unión Europea asegurando niveles adecuados de protección. En cada<strong> Estado de la UE</strong> <strong>hay una autoridad nacional de protección de datos</strong> encargada de supervisar y garantizar el cumplimiento de dicho reglamento. En España corresponde a la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), y es el Comité Europeo de Protección de Datos quien coordina las distintas autoridades y emite directrices sobre la interpretación del RGPD.</p><p>Ante una legislación consistente y un despliegue tecnológico avanzado puesto al servicio del control y la supervisión continua, cabe preguntarse cómo es posible que puedan producirse, con cada vez más frecuencia, casos de abuso sistemático en el uso de datos, proliferación de noticias falsas, contenidos violentos, insultantes, difamantes y diseños polarizantes.  Y <strong>cómo</strong>, pese a existir también guías en todos los ámbitos que barren las grandes plataformas digitales y normas voluntarias que las orientan, cómo pese a todo ello, <strong>siguen proliferando y creciendo los contenidos violento</strong>s que generan cada vez más polarización.</p><p>______________________________</p><p><em><strong>Sergio Hinojosa</strong></em> <em>es licenciado en Filosofía por la Universidad de Granada y profesor de instituto.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Dec 2024 18:45:55 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sergio Hinojosa]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Control legal de las redes sociales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Legislación,Redes sociales,Ley protección datos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sahra Wagenknecht y el populismo de izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/sahra-wagenknecht-populismo-izquierda_129_1890232.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c704c01c-3a74-49be-8d3c-b1db69ed0356_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sahra Wagenknecht y el populismo de izquierda"></p><p>¿Es el populismo de izquierda un antídoto al auge de la ultraderecha?</p><p>Hace un año, una joven procedente de La Izquierda (<em>Die Linke</em>) anunció la creación de un nuevo partido, <em>Bündnis Sahra Wagenknecht für Vernunft und Gerechtigkeit </em>(<strong>BSW</strong>) (Alianza Sahra Wagenknecht por la Razón y la Justicia). La formación responde, según Wagenknecht, a <strong>la desconexión entre los partidos clásicos de izquierda y la clase trabajadora</strong>. En lugar de ofrecer alternativas a la economía y al bienestar social, se comprometen con <strong>causas identitarias y culturales</strong> secundarias. Así, la exclusión de los sectores más desfavorecidos deja —en su opinión— las puertas abiertas al populismo de derecha, a la AfD (<em>Alternative für Deutschland</em>). </p><p>Para recapitalizar el electorado, y frente al auge de la extrema derecha, ve legítimo generar<strong> un populismo de izquierda como arma política de los más desfavorecidos</strong>, tal como le aconsejaba <strong>Oskar Lafontaine</strong>. Oskar Lafontaine fue un destacado miembro del SPD (Partido Socialdemócrata de Alemania). Su carrera política comenzó en este partido, donde alcanzó posiciones de gran relevancia. En 1995, fue elegido presidente del SPD y en 1998 se convirtió en ministro de Finanzas bajo el canciller Gerhard Schröder en el gobierno de coalición entre el SPD y los Verdes. Sin embargo, en 1999, renunció a ambos cargos debido a diferencias con Schröder sobre la política económica y social. En 2005 fue cofundador de Die Linke (La Izquierda), un partido formado a partir de la fusión del PDS (Partido del Socialismo Democrático) y la Alternativa Electoral por el Trabajo y la Justicia Social (WASG), de la que fue su fundador, junto a Klaus Ernst y Thomas Händel. Actualmente está fuera de Die Linke y forma parte del movimiento creado por Wagenknecht. Lafontaine está convencido de la necesidad de un populismo de izquierda como única arma política de los excluidos. Esta visión, planteada ya por <strong>Ernesto Laclau </strong>en <em>La razón populista</em> (2005), supone al populismo como efecto de la articulación de demandas insatisfechas de diversos sectores sociales y su unión en torno a una lucha común. También <strong>Chantal Mouffe</strong> se inclina, aunque de manera menos teórica y más activista, hacia el populismo. Su proyecto de “democracia radical” se refleja en la BSW; “el pueblo” debe organizarse para <strong>luchar contra el poder corporativo y las políticas de austeridad</strong>, impuestas por las élites neoliberales. </p><p>Wagenknecht recoge de Mouffe y Laclau el análisis de los efectos negativos de las políticas neoliberales: desigualdad, precarización, pérdida de soberanía económica de los Estados frente a la Comunidad Europea y los mercados globales. Sin embargo, BSW, a diferencia del populismo imperante en la izquierda, defiende el <strong>fortalecimiento del Estado de bienestar</strong>. Y para ello propugna <strong>una política económica proteccionista</strong>, la <strong>reindustrialización</strong> de Alemania frente a la deslocalización, y una <strong>limitación en la entrada de inmigrantes</strong>. BSW critica la política de fronteras abiertas tal como hace la derecha, mientras que Mouffe y Laclau defienden un populismo inclusivo que abraza el pluralismo y los derechos de los inmigrantes. </p><p>BSW se distancia también del multiculturalismo de Mouffe y aboga por que la solidaridad atienda lo local y no tanto lo internacional. Esto, junto a su defensa del Estado nacional, la conduce a un cierto nacionalismo; una suerte de “<strong>Deutschland the first</strong>” a lo Trump. Y frente a la posición de Los Verdes (<em>Die Grüne</em>), aboga por una transición verde más moderada y que no afecte a las clases desfavorecidas. La política en torno al cambio climático y la transición hacia energías renovables la tacha de costosa y lesiva para los sectores más vulnerables. En cuanto a las relaciones internacionales defiende una reforma en profundidad de la Comunidad Europea y un acercamiento diplomático a Rusia, pese a la crítica que realizó ante la invasión rusa de Ucrania. </p><p>Tanto Die Linke como la socialdemocracia (SPD) la acusan de<strong> dividir a la izquierda y aumentar la polarización</strong> con la creación de un nuevo partido. Mientras, la plataforma BSW (aún no ha formalizado los estatutos como partido) crece en intención de voto y extiende su influencia sobre todo en regiones de la antigua República Democrática Alemana, dada la desigualdad económica y social, producida en parte por el proceso de reunificación. </p><p>El populismo, tanto de derecha como de izquierda, puede despertar fervor y abocar al activismo. Efectivamente, su simplicidad puede comprometer más al “pueblo” (noción confusa donde las haya), crear lazos afectivos de solidaridad, afinidad electiva, identificación, efervescencia y dramatización en los mensajes, etc. Pero la izquierda debe pensarse si opta por el populismo, ese discurso que divide la sociedad entre “pueblo” y “élites”, que trata de minar las instituciones sorteando sus reglas, que trata de ganar votos no con argumentos sino con adhesiones más o menos falaces, que revienta los medios de comunicación tradicionales, y en cuya cabeza se haya un solo líder carismático, tiene un alto precio. Pues la política si no respeta las normas democráticas y obliga a cierta reflexión a la sociedad sólo para obtener votos mediante la adhesión visceral, <strong>deja desarmados a quienes precisamente pretende ayudar</strong>. Una victoria a ese coste no merece la pena, el mal que se siembra es mucho más duradero que una legislatura.</p><p>_______________</p><p><em><strong>Sergio Hinojosa</strong></em> <em>es licenciado en Filosofía por la Universidad de Granada y profesor de instituto.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Nov 2024 20:31:39 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sergio Hinojosa]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Sahra Wagenknecht y el populismo de izquierda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Izquierda,Populismo,Lucha clases]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mito, guerra y enseñanza en Oriente Medio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/mito-guerra-ensenanza-oriente-medio_129_1881236.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5abab392-2b29-4787-9b79-6254ce79b79f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mito, guerra y enseñanza en Oriente Medio"></p><p>El actual conflicto en Oriente Medio tiene raíces profundas, en el Islam y en nuestra cultura. La religión de Moisés y la de Mahoma se asemejan más de lo que ambos contendientes reconocen. Aunque en forma distinta, el dictado religioso se inculca desde la más tierna infancia en los países implicados en la actual guerra. El credo pasa subrepticiamente de la familia a la escuela, y de ésta, a la sociedad entera. Su contraste más intenso se alcanza entre Teherán y Jerusalén; Judaísmo y chiísmo duodecimano en oposición. Como se sabe, en el Islam existen dos corrientes fundamentales: <strong>la sunita y la chiíta</strong>. Pero tanto en Irán como en Líbano, la tendencia dominante es la chiíta duodecimana. <strong>La religión tiene profundas raíces políticas</strong>, no sólo en estos países, también en Israel. Unas veces, la influencia es producto de la negociación entre distintas confesiones, otras es aplastante como en Irán, más del 90% es de confesión chiíta y la capa seglar simplemente está aplastada.</p><p>El Estado de Israel no es confesional, pero las distintas confesiones se reflejan en la estructura escolar, judicial y política, y por tanto, en los valores que se transmiten. En el sistema educativo coexisten distintos tipos de enseñanza y escuelas. Hay una Educación Pública Laica (Mamlachti) que atiende a la población laica y moderadamente religiosa, una Educación Pública Religiosa, que atiende a la población judía sionista religiosa (Mamlachti Dati) <strong>desde un enfoque judaista sionista estricto</strong> y observancia de la Halajá (la ley judía) y con prácticas religiosas diarias cumpliendo el Shabat y el <em>kashrut</em> (rituales sobre la comida y su incorporación).</p><p>La educación ultraortodoxa (subvencionada en parte), controlada por la comunidad Jaredí (judíos ultraortodoxos), posee escuelas “Talmud Torá” para la infancia y “Yeshivot” para los adultos. En ella se segrega por sexos, <strong>el enfoque está orientado al matrimonio y el hogar en la mujer</strong> y al estudio del Talmud y otros textos sagrados para el género masculino. La enseñanza secular; matemática, ciencia, idiomas, etc., está limitada o  simplemente es inexistente. La Educación Árabe e Instituciones Minoritarias de Israel se configura como educación árabe pública, pero atiende también a las minorías cristianas y drusas. El currículum incluye el idioma árabe, la historia y la cultura árabes y la religión de las distintas comunidades. En ella, cada comunidad tiene sus enseñantes. Además, existen en Israel escuelas privadas y semiprivadas como las escuelas internacionales y especiales —orientadas a comunidades no judías o de expatriados— y otras, vinculadas a movimientos religiosos, <strong>como las implantadas por los reformistas conservadores del judaísmo</strong> (ultrareligiosos). Aunque hay reformistas como el movimiento Masorti, que es conservador, pero defiende el pluralismo religioso y su observancia de la Halajá es moderada, y los Meretz, un partido de izquierda defensor de la libertad religiosa, el laicismo y los derechos civiles. </p><p>Todas las escuelas, públicas o privadas, deben incluir el “currículum nacional” que, aparte de las materias generales, incluye la cultura judía con orientación religiosa y la “Educación Cívica y Democrática” (se enseña la estructura política de Israel y los derechos y deberes ciudadanos). En general, el sector público y en la mayoría de colegios y universidades no se segrega por sexo. Sin embargo, estos y otros derechos ciudadanos se ven limitados por la existencia de una parte de la Judicatura separada del Estado secular. Son los tribunales rabínicos con competencia exclusiva en lo relativo a la familia, divorcio y conversiones (relevantes socialmente). Ámbitos que afectan a la base social y a sus valores, quedando así la sociedad encorsetada por la religión y el mito. Los jueces rabínicos responden ante el Gran Rabinato de Israel. De modo que, aunque aparezca la autoridad civil, <strong>el derecho ciudadano queda por su base pendiente de lo religioso</strong>.</p><p>La enseñanza en Palestina es compleja y variada, <strong>pero sufre discontinuidades debido al acoso de Israel</strong>. Palestina fue proclamada como Estado independiente en 1988 por la Organización para la Liberación de Palestina (<strong>OLP</strong>) en Argel, bajo el liderazgo de Yasser Arafat. Desde entonces ha sido reconocida por 130 países. Sin embargo, <strong>en 2007, Hamás, de tradición sunita, se hizo con el control de la Franja de Gaza disminuyendo el apoyo internacional</strong>. La Autoridad Nacional Palestina reclama los territorios establecidos en 1967 y en las resoluciones de Naciones Unidas, es decir, la Franja de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este. Pero <strong>la destrucción infringida por Israel</strong>, puesta de manifiesto a diario con atrocidades y matanzas cometidas por el gobierno de Netanyahu,<strong> no parece camino hacia el reconocimiento</strong> y, menos aún, como Estado laico. EEUU no quiere o no puede influir y Europa tampoco, pese a las declaraciones de buenas intenciones. La Educación en la Franja de Gaza, ahora casi destruida, está en manos del Ministerio de Educación de Hamás. Pese a ello, existen otros recursos privados y, lo más importante, escuelas de la UNRWA, la Agencia de la ONU para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo, que, haciendo hincapié en los derechos humanos, forman a los niños y niñas palestinos refugiados en Gaza, Cisjordania, Líbano, Jordania y Siria.</p><p>En Irán, el sistema educativo está fuertemente centralizado y <strong>su política puede resumirse en una ideologización religiosa</strong> de los aspectos humanos y una especialización competitiva en los aspectos científico-técnicos. La enseñanza, bajo la estricta vigilancia del Ministerio de Educación y de Ciencia, Investigación y Tecnología, se organiza en varias etapas (Preescolar, Primaria, Secundaria) en todas ellas hay segregación por sexos, es memorística y orientada ante todo al examen de Estado “Konkur” que da acceso a la Universidad. Superado este examen de ingreso, pueden optar por las competitivas universidades técnicas y científicas o por otras como lengua, literatura, historia, arqueología, idiomas o filosofía, pero con estribillo religioso. Por su parte,<strong> Líbano basa su sistema político en un modelo confesional de poder compartido</strong>. De modo que los distintos grupos religiosos tienen su representación en el Estado y la Educación. Por tradición, el Presidente del Líbano es un cristiano maronita, el Primer Ministro un musulmán sunita, el Presidente del Parlamento, un musulmán chiíta. De los 128 escaños, 64 pertenecen a los diferentes grupos cristianos (maronitas, ortodoxos, católicos, ortodoxos armenios, etc.). Estos grupos representados en partidos cristianos como Movimiento Patriótico Libre (<strong>FPM</strong>) y Fuerzas Libanesas, tienen gran influencia en la política del país. La minoría drusa históricamente relevante posee influencia en algún ministerio y a través de algunos escaños. Figura importante de esta minoría es el líder Walit Jumblatt, del Partido Socialista Progresista. Este líder apoyó al Primer Ministro Fuad Siniora en la ilegalización de un sistema de comunicación de telefonía privada y control por vídeos de las pistas del aeropuerto por parte de Hezbolá en 2008.</p><p>En estos Estados hay una confluencia ideológica, más allá de rituales y vestimentas. A destacar también, la influencia de Hezbolá (Partido de Dios) en el sur del Líbano, Hezbolá fundó una red de escuelas en 1990 como parte fundamental de su estrategia social y educativa. Bajo el nombre Al-Mahdí, la organización extiende la visión chiíta duodecimana del Islam por el sur de Beirut (si bien existe también una minoría de suníes y cristianos y un campo de refugiados palestinos de unas 20000 personas) y por el sur del Líbano lindante con Israel, donde posee fuerte presencia militar, social y educativa, también en el Valle de la Bekaa, cerca de la frontera con Siria.<strong> Hezbolá cuenta en Líbano con una amplia red de ayuda y de instituciones de asistencia social, claves en su estrategia de influir en la zona</strong>: la Fundación Mártir (Moqawama) que apoya a las familias de los mártires (muertos en combate) con dinero y asistencia social, escolar, médica e incluso psicológica, la fundación Al-Binaa que se encarga de la reconstrucción física de edificios e infraestructuras dañadas por el conflicto, y despliega proyectos de desarrollo agrícola y agua potable en áreas de conflicto y pobreza extrema. Igualmente influye en el sistema sanitario a través de la fundación Al-Muassasah y Al-Sihhiya administrando hospitales como el Hospital Bahman y el Al-Rasul al-Azam en el sur, también clínicas y centros de salud. Otras organizaciones como Al-Zahara ayudan a los huérfanos, y a través de su poder financiero (posee la entidad financiera Qard Al-Hasan) ha creado un sistema de microcréditos que generan pequeños nichos de mercado también controlados. Desarrolla logísticas de ayuda a catástrofes, como la sucedida en Beirut en 2020, la explosión de 2.700 toneladas de nitrato de amonio que arrasó el centro de la ciudad y provocó numerosos muertos y heridos. <strong>Posee además centros culturales, medios de comunicación y en algunos medios escritos</strong>. Actualmente muchas escuelas cerraron y otras se usan en su mayoría como refugio para civiles desplazados, lo que ha dejado a millones de niños en todo el país sin escuela. Hezbolá se ha constituido en un Estado dentro del Estado, gracias a la debilidad del régimen libanés.</p><p>Israel, Irán y Líbano poseen elementos religiosos comunes. La principal corriente chiíta es duodecimana. En su centro está el imamato. El imán posee una dimensión mesiánica en la tradición duodecimana y en la ismailí (asentada en Siria y Egipto). Su figura es central en Irán, en los creyentes del Líbano y en los seguidores de Hezbolá (<em>Hezboláamas</em>) porque ofrece un horizonte de esperanza gracias al mito del imán oculto Al-Mahdi. Mesías que regresará —al igual que el Mesías de Israel— para establecer la justicia y la verdad en el mundo. Esta creencia común a judíos y chiítas duodecimanos cumple un papel fundamental en su horizonte ideológico. En Irán y Líbano no se trata de una estrategia de Estado, sino del horizonte esperanzado de la población. En Israel, además, está integrada políticamente. Actualmente, el gobierno de Netanyahu maneja esta estrategia política reuniendo tanto la idea mesiánica como la idea nacionalista sionista. <strong>En Israel, aparentemente, hay democracia, pero hay un núcleo importante segregado del Estado seglar que condiciona ideológicamente a la población</strong>: el Gran Rabinato de Israel, dirigido por dos rabinos. uno ashkenazí y otro sefardí de origen español (Sefarad, España). Los ashkenazis suelen pertenecer políticamente al Likud o al Partido Laborista, los sefardíes al Shas, eminentemente religioso.  </p><p>Ambas tradiciones religiosas, fijadas en la esperanza mesiánica, se inculcan en la población desde la raíz. Entre los duodecimanos (creen ser descendientes directos de Alí, yerno de Mahoma y de Fátima, la hija del Profeta) el Imam es guía espiritual y líder legítimo de la comunidad musulmana.<strong> Su conocimiento permite interpretar la voluntad de Alá y el Corán</strong>. En la tradición judía, el Mesías será un descendiente directo de David. En ambos casos es heredero de una estirpe cuasi divina, pero es hombre. El lugar común nos queda lejos, pero en aquella España olvidada del siglo XIII, Ibn Arabí podía encontrarse con el Imam Eterno en plena calle. Eran formas ideológicas impresionantes del Islam fatimí que combatió Abderraman III en el Mediterráneo con ahínco. Suponían una introducción del prodigio como mecanismo de poder y cierta diseminación en el mismo. Después de tantos siglos, aún es interesante considerar la influencia entre los fieles mediante la enseñanza, por cuanto deja al descubierto qué clase de cohesión social predomina en estas sociedades tradicionalistas. En la tradición judía, el Mesías es descendiente directo del primer eslabón de la cadena, y aunque no Hijo de Dios, está relacionado con la esperanza, la salvación, la justicia y la restauración del orden divino. Ambas figuras, Imán oculto y Mesías, son redentoras y su aparición queda indeterminada en el tiempo. Los chiítas creen que antes de su llegada, un falso salvador ad-Dajjal, una suerte de anticristo, precederá al Imán oculto. El falso Imán intentará desviar al pueblo de la fe verdadera y liderará la gran rebelión contra la justicia y la religión. Esta figura engañosa del poder será vencida por Al-Mahdi. Jesús estará junto a él, pero no compartirá su gloria. De modo que el Mesías y falso Mesías son casi inseparables en la tradición chiíta. Un poder de doble cara y profundamente siniestro; con semblante bondadoso, ad-Dajjal, <strong>el anticristo, infringirá el mayor mal imaginable</strong>. Lo siniestro siempre está presente en ejercicio del poder omnímodo.</p><p>En la tradición judía, en el libro de Ezequiel, aparece la figura de Gog, el líder de una gran coalición de naciones (incluida la tierra de Magog) que buscan atacar a Israel. Pero Gog y sus aliados deben ser vencidos antes de la llegada del reino mesiánico, y al final, Adonai Yahvé vencerá. “Y tú, hijo de hombre, profetiza contra Gog. Dirás: Así dice el Señor Yahvé: Aquí estoy contra ti, Gog, príncipe supremo de Mésêk y Túbal (gran parte de Turquía hacia el Cáucaso). Yo te haré dar media vuelta, te conduciré, te haré subir desde el extremo norte y te guiaré a los montes de Israel. (...) Mandaré fuego sobre Magog y sobre los que viven seguros en las islas, y sabrán que yo soy Yahvé.” </p><p>El peso de esta creencia se unió desde el comienzo a la ocupación, a los asentamientos y a <strong>la expansión de Israel en su búsqueda de límites a su “tierra prometida”</strong>. En Israel, los ultrareligiosos forman parte del gobierno de Netanyahu desde el principio, y también tras la remodelación de 2023 después del ataque de Hamas. El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, pertenece a la plataforma Sionismo Religioso, se ocupa de los asuntos civiles en Cisjordania y entiende la expansión de los asentamientos en Cisjordania y la ocupación de “toda la tierra de Israel” como mandato bíblico y preludio del reino mesiánico. El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, del partido Otzma Yehudit, (ultranacionalista y religioso de extrema derecha) <strong>promueve políticas radicales contra los palestinos</strong>. De retórica incendiaria y mano dura contra los árabes de Palestina, <strong>defiende la expulsión de los palestinos que no juren lealtad a Israel</strong>, y está convencido de que la <strong>superioridad judía</strong> en la tierra prometida es parte crucial de la redención mesiánica. Meir Porush, Ministro de Asuntos de Jerusalén y Patrimonio, del partido de Judaísmo Unido de la Torá (UTJ), es ultraortodoxo, ve a Jerusalén como centro espiritual del judaísmo y se opone a cualquier división de la ciudad con los palestinos. Yitzhak Goldknopf, también del UTJ y Ministro de Vivienda y Construcción, es un líder importante de la comunidad ultraortodoxa ashkenazi y fuerte defensor de los intereses jaredíes. <strong>Está empeñado en asegurar vivienda a las familias numerosas de los judíos ultraortodoxos</strong> (casi todas), en eximir del servicio militar a los ultraortodoxos y en respaldar los asentamientos, aunque desde una óptica nacionalista.</p><p>En el gabinete de “unidad nacional” nombrado por Netanyahu tras el ataque de Hamás figuran el Ministro de Defensa Yoav Gallant (del Likud) y Benny Gantz; aunque la mayoría de los ministros han seguido, sin embargo, Gantz junto al general Eisenkot, un ultraortodoxo ashkenazí, abandonaron el puesto por diferencias con la gestión de la intervención en Gaza. Tzachi Hanegbi, Jefe del Consejo de Seguridad Nacional (del Likud) sigue teniendo un papel clave en cuestiones de seguridad y relaciones exteriores, entre otras mediar con EEUU junto a Ron Dermer Ministro de Asuntos Estratégicos (se le asocia al Likud). Ni el gobierno ni el Consejo parecen obedecer a la diplomacia de EEUU. Israel ignora todas las leyes de la guerra, comete crímenes de guerra, mata a población civil, destruye escuelas y hospitales <strong>ante la mirada petrificada de Europa y con ayuda de la mayor potencia del mundo</strong>. Pruebas hay muchas, una más; la advertencia absurda y cruel que lanzó Netanyahu cuando EEUU pidió moderación al comienzo de su ataque a Líbano: “Expulsen a Hezbolá y eviten una destrucción como la de Gaza”, dijo sin parpadear. Esto nos da idea de qué tipo de política seguirá en Oriente Medio.</p><p>Así, el mito del Mesías sigue vivo, tanto en las raíces de la sociedad israelí y su cúpula de poder como en el árbol chiíta (Al-Mahdi). Quienes buscan una salida laica son invisibles o no cuentan, tan sólo sufren las consecuencias de la pasión especular de sus líderes religiosos o nacionalistas, que tanto da. En ambas tradiciones religiosas, el sujeto está inmerso en una red de relaciones, abiertas a los pares (hermanos, cofrades, patriotas, judíos, chiítas, cristianos, etc.) y cerradas a los diferentes. En este caso son relaciones ceñidas por el mito mesiánico y el ritual que prestigia y da cuerpo a la sociedad. Las relaciones sociales así configuradas, en su estado puro, portan el sello de lo imaginario, es decir, la repetición obligada de la lucha narcisista por el prestigio y el reconocimiento. Se actúa en espejo, según la posición del otro especular, y no con independencia e iniciativa propia. Naturalmente, “la culpa” siempre está del otro lado y <strong>nadie asume responsabilidad alguna</strong>. En su lugar, se alimenta la venganza para resarcir el daño provocado siempre por el otro. </p><p>Este ámbito de confrontación especular en las sociedades democráticas queda relegado a lo privado, salvo cuando el “estás conmigo o estás contra mí” alimenta el periodo electoral. Pero a nadie se le pide que se posicione religiosa o políticamente para atenderlo en un servicio sanitario o para matricularlo en una escuela. Cosa que sí sucede en sociedades mediadas con este tipo de ideologías que seccionan a la población y al universo humano en adeptos/ infieles, buenos/ malos, fieles/ infieles; judíos/ no judíos, creyentes/ no creyentes, etc. En nuestras sociedades no se pide confesión, y<strong> la ley apela a una racionalidad fría y no al fervoroso mandato divino</strong>. Dios, se nombre como se nombre —si está presente en la configuración del Estado— es un condensador de potestad y legitimidad para legislar de manera absolutista. En el Estado de Israel, las Leyes Básicas (1918) —no hay constitución como tal— lo consideran “hogar del pueblo judío”. No aparece el término Yahvé, pero una parte importante de derechos personales queda bajo jurisdicción religiosa. En la República Libanesa tampoco aparece en la constitución, pero se les cede a las confesiones religiosas la potestad en los territorios que ocupan. De modo que, en estos países, <strong>la ley no emana del diálogo en la sede de la soberanía nacional, sino del encaje de lo laico y lo religioso </strong>en la capilaridad del poder. El dictado divino (acordado o no) intentará imponerse a través de quienes reciben el saber sobre este ser de lenguaje que anida en los corazones. </p><p>En Israel, aparentemente próximo a las democracias occidentales, la oposición, representada por Yair Lapid, fundador del partido Yesh Atid en 2012, no parece tener opción. Pese a que su propuesta de una política de diversidad cultural, educación inclusiva, igualdad, separación entre religión y Estado, diálogo intercultural y una cultura judía secular, supuso un ascenso en las elecciones de enero del 2013 —quedó segundo, después del Likud—, no parece tener opción ante la popularidad de Netanyahu tras el ataque a Hezbolá. Y Merete, en 2022, quedó fuera del parlamento por la fragmentación de la izquierda. Sin embargo, no está mal que alguien como Yair Lapid, moderado en su judaísmo, <strong>lance la idea de una sociedad que respete la coexistencia de diferentes culturas y creencias</strong>, y sea capaz de valorar esa diversidad permitiendo a las personas sumergirse en una experiencia compartida y respetuosa con sus identidades individuales. En Gaza, la Autoridad Nacional Palestina defiende una enseñanza laica, pero está absolutamente desplazada por Hamás y <strong>no ha recibido de Occidente ayuda alguna para favorecer una liberación del corsé religioso</strong>. </p><p>En Líbano, la enseñanza laica es defendida por el Movimiento Nacional Libanés, fundado por Kamal Jumblatt, por el Partido Comunista Libanés y por algunos movimientos juveniles y Ongs. En cuanto a Irán, no existe organización alguna que pueda hacerlo, aunque sí algunos intelectuales y educadores como Azar Nafisi, autora de <em>Leer Lolita en Teherán</em> y profesora que aboga por una educación que incluya la literatura y el pensamiento crítico, Kaveh Sadeghian, un activista que aboga por una enseñanza independiente de la religión, o Afsaneh Najmabadi, quien aborda temas de género y educación en el contexto iraní. Sin embargo,<strong> la sociedad en su gran mayoría profesa el chiísmo y es reacia al cambio</strong>.</p><p>_______________</p><p><em><strong>Sergio Hinojosa</strong></em> <em>es licenciado en Filosofía por la Universidad de Granada y profesor de instituto.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Oct 2024 16:37:20 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sergio Hinojosa]]></author>
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      <title><![CDATA[Deleuze, el teórico de la micropolítica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/deleuze-teorico-micropolitica_129_1875080.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/21b75214-c7bd-470c-ad0f-c17ca0d82ca9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Deleuze, el teórico de la micropolítica"></p><p>Enlazar marxismo, psicoanálisis y revolución ha sido una constante desde ambas disciplinas (Reich, Fromm, Marcuse, Miller, Althusser, Jameson, Badiou, etc.) Aparte de otros desarrollos fronterizos como los de Castoriadis o Žižek. <strong>Estamos ante dos teoría</strong>s <strong>que</strong>, junto a la evolutiva de Darwin,—se dice— <strong>descentran la órbita de lo humano</strong>. Sin embargo, cada una de ellas posee su propio campo conceptual y no siempre casa el acercamiento. </p><p><strong>Gilles Deleuze </strong>y <strong>Felix</strong> <strong>Guattari</strong> en <em>El AntiEdipo (</em>1972) hicieron su intento de unir la fuerza de ambas teorías para superarlas críticamente. Su empresa no perseguía una simple crítica teórica, proponía nada menos que una nueva visión de la historia, de la filosofía, de la política y del cambio social. <strong>Su punto de partida es una crítica al psicoanálisis de Freud</strong> y, sobre todo, a los por entonces sinuosos desarrollos de Jacques Lacan, a los que Deleuze asistió. No entraré aquí en la complejidad ni en las contracciones de dicha crítica al psicoanálisis, simplemente expondré la propuesta de Deleuze, que sugiere como alternativa una “<strong>micropolítica</strong>” y, como método, lo que él llama “<strong>esquizoanálisis</strong>”. </p><p>El punto de partida se acerca a <strong>Heidegger</strong>, pero pretende ir más allá, pues no se trata sólo de una crítica a la metafísica y a la sustancialización del ser, o de asentar el lenguaje como la “casa del ser” tal como teorizó el filósofo friburgués en <em>La carta sobre el humanismo</em> (1947)<em>.</em> <strong>Para Deleuze el lenguaje funciona más bien como prisión</strong>, como horma que constriñe la potencia creadora de las “máquinas deseantes” que somos. Ese “somos” hay que entenderlo ajeno a toda sustancialización, a toda petrificación en identidades o reificaciones mediante el lenguaje. Para este viaje maneja los conceptos de Lacan (deseo, inconsciente, Otro, etc.), aunque modificándolos y desplegando una nueva interpretación de lo real que desterritorializa los lazos geográficos, sociales, culturales, deseantes, para volver a territorializarlos en una dinámica tan lábil como impredecible. Desde esa perspectiva , extrae una posición práctica que asume lo contingente, los cortes, las separaciones, fluctuaciones, etc.</p><p>El sujeto que se desliza por el lenguaje como el deseo que lo dirige. En esto coincide con Lacan, es decir, en la idea de un deseo que se desliza y un sujeto que no debe ser petrificado como sustancia en el lenguaje, sea bajo la identidad de ser “hombre”, “mujer”, “español”, “marroquí”, "azafata ", “TDAH” o "político ". Pero la perspectiva de Deleuze es absolutamente distinta. Él no cree en la triangulación edípica, ni en el sujeto escindido de Lacan, tampoco en que el orden simbólico dote de una estructura inconsciente al sujeto. <strong>Piensa al sujeto más bien como una “máquina deseante” que puede salir del constreñimiento del lenguaje</strong>. </p><p>Esa salida que es acción y decisión naturalmente supone, según él, una liberación que promueve nuevos espacios rizomáticos, es decir, aquellos espacios creados sin jerarquía, sin linealidad y en expansión no planificada. Y dichos espacios se producen por máquinas deseantes fuera de toda regla, de todo orden y sin jerarquía alguna impuesta por el lenguaje. Esta es su propuesta, elaborada junto a Guattari, en <em>Mil Mesetas</em> (1980). ¿Qué significa esto? Que los grandes relatos de utopías y anhelos organizados, planificados y pensados de antemano, no sirven y que la política derivada de estos, tampoco. Estados, instituciones, etc., son construcciones que tienden a petrificar al sujeto, y a embridarlo en identidades estáticas que impiden su despliegue.<strong> El deseo no se “estructura” en el cristal del lenguaje</strong>, del orden simbólico, —piensa Deleuze—,<strong> puede salir fuera y, como “máquina deseante”, producir y hacer proliferar nuevas relaciones y conexiones</strong>. Y esto de manera “agenciaria”; excéntrica, esquizoide, a-significativa, capaz de fragmentarse y separarse en otras relaciones, como el despliegue de un mapa que va mostrando nuevas rutas. Los encuentros en “mesetas”, en lugares, de intensidad media (sin grandes pasiones), planos, sin desniveles jerárquicos, sin causalidad justificadora, sin nudos ni desenlaces, sin drama ni libreto, propician una libertad realizadora. Expansión de la máquina deseante sobre nuevos espacios liberados de toda jerarquía y de todo orden coercitivo.</p><p>La “máquina deseante” es aquello que arrastra la plasticidad biológica que somos; <strong>un conjunto de partes que se conectan y desconectan con otras máquinas</strong> (sociales, políticas, biológicas, técnicas, etc.). Y en ese flujo de intensidades, el acontecer queda constreñido por el orden simbólico y sus formulaciones sociales. Familia y familiarismo del psicoanálisis no dejan de ser —según Deleuze y Guattari— una trampa política que perpetúa el orden burgués y patriarcal. <strong>El Estado es una máquina de producción de orden, de jerarquía, de represión, para garantizar la explotación y la extracción de plusvalía</strong>.</p><p>Lo que Deleuze llama “<strong>pensamiento de la representación</strong>” supone la existencia de una realidad anterior que se refleja en el acto de pensar, y que se soporta en representaciones de sustancias estables e idénticas a sí mismas. De este modo, <strong>se coagulan las identidades</strong>. Familia, ciudadano, Estado, etc. serían estados de estabilización de esa carga de intensidad. Son estados de constancia que impiden al sujeto ir más allá. Estos territorios de confort paralizante se generan a partir de discursos filosóficos, políticos e ideológicos totalizantes, <strong>que cristalizan en las formas tradicionales de poder centralizado, jerárquico y representativo</strong>, y en teorías que, como el psicoanálisis, perpetúan el orden burgués y el capitalismo. </p><p>Para Deleuze el psicoanálisis es especialmente importante, pues su compleja elaboración <strong>supone la mejor coartada para justificar la estaticidad del orden burgués y patriarcal</strong>. Deleuze y Guattari abordan este discurso en <em>El Antiedipo</em>, siendo nuclear su posición frente a Lacan. Pues, en gran parte, su crítica se basa en una modificación de sus conceptos, aunque a partir de una interpretación no siempre acertada.</p><p>El pensamiento no debe depender de categorías representacionales como la identidad, la semejanza, la oposición o la analogía. Debe ser un “pensamiento de la diferencia”, liberado de sustancias, identificaciones e imágenes. No debe buscar correspondencia o semejanza con “la realidad”, <strong>sino explorar lo diferente, lo múltiple y lo impredecible</strong>. Pero el psicoanálisis, según los autores, es un pensamiento de la representación que impone límites al acto de pensar y obliga a estructuras de identidad, semejanza, oposición y analogía. </p><p>Así, su propuesta política no parte del sujeto dividido (consciente/ inconsciente) del psicoanálisis, y tampoco pasa por la construcción de la polis —no hay territorialización; trazado de fronteras, normas, soberanía ni identidades—. Su propuesta se mueve en el terreno de una errancia nómada. Para Deleuze y Guattari, <strong>los cambios políticos no vienen de la mano de las grandes revoluciones </strong>o de tomas de poder estatal, <strong>sino de la “micropolítica”</strong>. En lugar de contemplar dichas totalidades (Estado, partidos, revoluciones), apuestan por movimientos de poder y deseo en niveles cercanos y pequeños de la vida social y personal. Procesos “moleculares” que afectan a la cotidianidad y a las relaciones entre los cuerpos y esas “máquinas deseantes" que nos guían. En lugar de coaligarse y adherirse a la gran revolución o afiliarse a un partido, prefieren la resistencia molecular, <strong>en la que los individuos “agenciados” resistan y reconfiguren el poder a través de sus interacciones cotidianas</strong>, sus deseos y su forma de vida.</p><p>En el proyecto deleuziano no hay, pues, un desarrollo narrativo o causal, <strong>sino un campo de intensidades en errancia que no avanza hacia conclusiones definitivas</strong>. Esta ruptura con la estructura tradicional de inicio, nudo y desenlace,—no se trata sólo de una secuencia literaria—  refleja una forma rizomática de pensar. </p><p>El “<strong>rizoma</strong>" es otro concepto clave de Deleuze y Guattari. Remite a un modelo de pensamiento basado en la multiplicidad, las conexiones no jerárquicas, el encuentro con la diferencia y la proliferación de rutas. También el rizoma <strong>es una herramienta para el desafío al poder jerárquico y a las formas del pensamiento representativo</strong>. Deleuze huye de los modelos fijos para invitar amablemente a la creación de agenciamientos, más allá de la familia, el municipio, el sindicato o de cualquier entidad inserta en el orden del lenguaje dentro del orden capitalista y, así, poder esperar el advenimiento de nuevas conexiones. En fin, estar abiertos a nuevas posibilidades en un locus desterritorializado y expansivo como la vida misma.</p><p>Este sueño deleuziano es sugerente por lo que tiene de incisiva crítica a todo lo instituido por el lenguaje representativo—la herencia de <strong>Nietzsche</strong> no es poca— , <strong>pero peca de obviar la experiencia más concreta y más humana</strong>. Es claro que un partido no puede ser un conjunto de almas uniformadas y que una organización debe ser flexible, pero las comunas, los remansos utópicos y las prácticas fuera de sistema, todas, se realizan en un lugar. Y ese lugar queda, como todo en este globo, bajo cierta potestad, bajo cierto dominio; sea protagonista el sistema, el asociacionismo circunstancial, o la jungla —dominio del más fuerte— en un territorio de marginación, desolación o desestructuración por la guerra, la miseria o la corrupción. Creo que el encuentro con la “diferencia” y con el “diferente” exige orden, estrategia, diálogo y jerarquía. Porque hay que localizar obstáculos para superarlos, tener una cierta perspectiva, una finalidad, un modus operandi y para ello habrá que decidir. En fin, <strong>en la decisión es necesario el debate, el posicionamiento y la asunción de responsabilidades</strong>. Los remansos fraternales ante el encuentro con la diferencia, esas “mesetas”, nunca llegan muy lejos sin unas normas sociales que pongan límites a los desaguisados. </p><p>Para establecer una crítica al modelo de organización de un Estado, al modelo de desarrollo social y económico, al modelo productivo o al modelo político debe existir un análisis estratégico y una alternativa, no totalizante, pero sí provista de una visión de conjunto del problema a tratar y los pasos a seguir. <strong>Una sociedad no marcha sin normas</strong>, no basta la continua improvisación según circule el deseo en los agenciamientos.<strong> Estabilidad y norma son esenciales al ser humano</strong>, por lo menos, desde sus primeros asentamientos. </p><p>En nuestro caso, existe un Estado, —al que por cierto le sobra casi todo según la derecha— con poderes ejecutivos, legislativos, judiciales, y que permite el concurso de partidos políticos, sindicatos y <em>tutti quanti, </em>y una administración complejísima. Imposible no identificar, clasificar, administrar, distribuir, ordenar, etc. Otra cosa es el control de las consecuencias de todas y cada una de estas funciones. Pero quizá sea esta organicidad y este asociacionismo político y social, <strong>el único medio que tenemos para defender lo conseguido frente una tendencia global marcada por la depredación, la proliferación de armas</strong>, el crecimiento de flujos de capital incontrolados y una polarización artificialmente montada con vistas a desprestigiar lo político, es decir,<strong> la única defensa que tenemos frente a la barbarie</strong>. </p><p>Pese a esta ironía estoy muy lejos de dar carpetazo a Deleuze. Tampoco creo que el avance de la acumulación de capital y de la desigualdad social sean patrañas marxistas. La agudeza del pensamiento crítico de Deleuze sugiere interesantes caminos en este sentido, aunque bastante dispersos. Porque <strong>aborda muchos aspectos interesantes y nos invita a una reflexión profunda sobre las relaciones humanas </strong>(no sólo sociales) y sus posibles cambios. Ahora bien, —y esta es una opinión muy personal— esta apertura no puede significar abandonarse a esas mesetas de intensidad fraterna —sin jerarquía, abiertas a nuevas relaciones y fuera de todo corsé orgánico— en las que se activa y sueña una parte de la izquierda nómada.<strong> Reunir fuerzas para dar la batalla requiere organización, jerarquía y democracia</strong>, que no son incompatibles.</p><p>_______________</p><p><em><strong>Sergio Hinojosa</strong></em> <em>es licenciado en Filosofía por la Universidad de Granada y profesor de instituto.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Oct 2024 18:32:55 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sergio Hinojosa]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Deleuze, el teórico de la micropolítica]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Fredric Jameson, la desaparición de un intelectual esperanzado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/friedric-jamesson-muerte-intelectual-esperanzado_1_1874871.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/146dc31e-e0f2-4069-83b5-ade36f185fa9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fredric Jameson, la desaparición de un intelectual esperanzado"></p><p><strong>Fredric Jameson</strong>, marxista irreverente en el país más poderoso de la tierra, <strong>murió el día 22 de septiembre a los 90 años</strong>. Hasta 2019 siguió como profesor emérito en la Universidad de Duke. Este incombustible teórico de la literatura y la cultura <strong>ha sido un referente mundial para la izquierda</strong>. En estos días se le dedican merecidos y amables elogios. Por mi parte, me limitaré a exponer algunos de los aspectos de su legado que invitan a reflexionar sobre nuestra situación real. Y por real entiendo aquello que nos lleva y nos trae; el trabajo, el hogar, el dinero para el hogar… Pero también la poesía y el compromiso que volcamos en la vida. Quizá sea esta la dimensión más real. <strong>Jameson se interna en el análisis de esa realidad a partir del vapuleado marxismo</strong>, y nos ofrece la esperanza de una sociedad más justa y mejor. Siempre que nos alejemos del entumecimiento imaginario y cerrado de los apocalipsis y distopías, tan a la orden del día en cualquier pantalla. Y si lo imaginario y lo real se fusionan para formar una hiperrealidad que confunde lo “real” y lo “ficticio”, la llamada al <em><strong>carpe diem</strong></em> —es decir, al mercado y sus placeres—  nos sumerge en el conformismo y la impotencia. La vida es algo más que esto.</p><p>Recordando al amable sabio, nos resulta más sorprendente que la anécdota de llevarse bajo el brazo a Don <strong>Benito Pérez Galdós</strong> cuando venía a nuestro país, la defensa teórica de <strong>Marx</strong> en pleno siglo XXI. Uno de sus libros, quizá el más leído, <em>Postmodernismo o la lógica cultural del capitalismo avanzado</em> (1991) da cuenta sobradamente de su posición. <strong>En él avanza un análisis del impacto del mercado global sobre la cultura y sobre la configuración de la ideología en un mundo globalizado</strong>. “Postmodernismo” para él no es simple moda, sino la nueva forma de producir ideología En esta forma aparece el “pastiche” como amalgama de estilos anteriores descontextualizados y sin historia, que promueven el esteticismo y la superficialidad en la literatura y en la obra de arte. A esto opone la “parodia”, que presupone la profundidad y conlleva una crítica de fondo. La imaginación está siendo invadida por imágenes que nos desligan de la realidad y nos sumergen en horizontes sin salida. Atisbos continuos en grandes o pequeñas pantallas, en la cobertura mediática, etc., <strong>que hacen del miedo y la violencia compañeros inseparables</strong>. <strong>Miedo, impotencia y despolitización marchan unidos</strong>. No hay más que asomarse a Hollywood o a cualquier cadena de televisión, sin mencionar los rifirrafes descarnados que circulan por la Red, versión X o Z. </p><p>Jameson supone en todo esto un cierto sustrato, un<strong> “inconsciente político”</strong> (noción discutible, pero interesante) que replica el automatismo y la proliferación del nihilismo y la deslegitimación de las grandes narrativas que daban sentido a la historia como las utopías. Otro aspecto que ofrece a la reflexión proviene del viejo Marx. Se trata de la tendencia al fetichismo de la mercancía como horizonte de felicidad. <strong>La postmodernidad</strong>, la nueva forma de fabricar cultura e ideología en la fase del “capitalismo tardío”, <strong>supone una “estetización” de la política</strong>, dicho de otro modo, una equiparación entre cultura de masas, cultura política y el arte “elevado”, nivelación en la que desaparece cualquier posición crítica. Dada la dinámica de mercantilización, todo va al mismo saco del consumo; <strong>el arte y la cultura y la crítica quedan integradas en esa dinámica, y la propia forma de globalizar vacía a lo local de significado y de peso simbólico</strong>. La experiencia humana, “a sabiendas que todo es intercambiable” (falso espejismo), está mediada por imágenes y símbolos que no tienen referencia real. El sujeto se soporta sobre ficciones alienantes.<strong> Tampoco el consumo deja residuos de reflexión</strong> o deseos <strong>de promover un cambio a una sociedad más justa e igualitaria</strong>. </p><p>La clase trabajadora ha cambiado en su composición —nos dice—, <strong>pero la explotación del trabajo por el capital sigue siendo una característica fundamental del sistema</strong>. Y el valor de la mercancía sigue estando determinado por la cantidad de trabajo socialmente (globalmente) necesario para producirla. Con la novedad de que en esta fase del capitalismo todo es susceptible de mercantilizar, y las tecnologías ayudan bastante a ello. Denuncia también la ficción asentada en nuestras sociedades de creer que los problemas sociales tienen soluciones “técnicas”, obviando la participación en el asunto. </p><p>Marx nos incumbe, su teoría es necesaria para entender cómo se genera la riqueza, cómo se distribuye, y cómo se redistribuyen (o no) las ganancias, sea en un régimen formalmente  democrático —la socialdemocracia simplemente gestiona el sistema como puede— o sea en uno dictatorial. <strong>Aunque Jameson defendió el régimen cubano frente al capitalismo</strong>, en los últimos tiempos no lo tenía tan claro. En <em>Arqueologías del futuro</em> (2005), Jameson explora la utopía y menciona a Cuba como un espacio interesante para pensar —pese a las dificultades económicas—  el intento de ofrecer una alternativa al capitalismo, lo cual no supone un apoyo a la deriva cubana. <strong>Porque el sistema económico capitalista admite variados modelos políticos, siempre que conserven el flujo libre de capital, de mercancía y de trabajo</strong>. Jameson aborda el problema de la socialdemocracia desde un punto de vista ya clásico: <strong>la redistribución no soluciona las contradicciones del sistema</strong>, tan sólo las aplaza. No hay cambios en el modo de producción ni en las relaciones sociales inherentes al mismo. Ahora bien, de momento no hay indicios de otro sistema que pueda poner en crisis al capitalismo.<strong> Las crisis han sido internas al propio sistema</strong> y no ha habido alternativa capaz de sustituirlo. A menos que se piense que Cuba supone el germen de una sociedad igualitaria, algo que no parece real.  </p><p>¿Qué hacer en la delgada línea que ocupan los grupos políticos a la izquierda de la socialdemocracia? <strong>Gobernar y ser socialdemócratas</strong>, o ensayar nuevas políticas desde fuera del sistema o desde dentro. Desde fuera, la dificultad es mayúscula y no parece que hayan tenido éxito.<strong> No hay una exterioridad revolucionaria, más bien es involucionista</strong>. Desde dentro, el campo parece más fértil, pues no es tarea menor espolear a la propia socialdemocracia allí donde existe, para ir más allá en la democratización, en la redistribución, en la organicidad orientada a las personas o en la consecución de conquistas sociales, igualdad y derechos humanos. <strong>Pero esta tarea es política y requiere un análisis y unas prácticas ajenas al tanteo electoralista y al oportunismo partidista.</strong> ¿Qué sentido tiene poner en jaque a un gobierno progresista en el momento de máxima debilidad, con una derecha dispuesta a arrasar con todo como alternativa? Entonces, <strong>¿cómo abordar los cambios sociales en una sociedad digitalizada, desterritorializada?</strong> ¿Cómo pensar la cultura y su valor desde un interior del sistema amenazado por su propio recrudecimiento y por una exterioridad troceada en corpúsculos irrelevantes o sumida en la desolación cuando no en la barbarie (Estados fallidos, sociedades subyugadas por la economía y la política de los narcos, etc.)? ¿Cómo pensar los cambios capaces de generar modos distintos de producir, para hacer impracticable todo intento de explotación? <strong>Una pregunta abstracta que puede volverse muy concreta cuando se pone el punto de mira en lo real</strong>; por ejemplo, la participación de los trabajadores en los consejos de administración de las grandes empresas o la necesidad de sustanciar acuerdos amplios y consistentes sobre los grandes temas que nos incumben como sanidad, Educación, etc. ¿Cómo pensar desde el presente una política de izquierdas que no sólo vea el capote y haga frente a lo más visible de la involución, sino que dé pasos hacia una sociedad más justa? Jameson deja sus aportaciones, pero no recetas. <strong>Nuestra tarea es sacarles jugo</strong>. Quizá una reforma de la ley de financiación de partidos y de la ley electoral nos permita ir más allá del oportunismo, los mantras y las consignas.</p><p><em><strong>Sergio Hinojosa</strong></em><em> es profesor de Filosofía. </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Sep 2024 10:44:13 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sergio Hinojosa]]></author>
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