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    <title><![CDATA[infoLibre - Sonia Asensio]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/autores/sonia-asensio/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Sonia Asensio]]></description>
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      <title><![CDATA[Leonardo Padura: "Muchos sueños igualitarios y democráticos se están yendo a la mierda"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/leonardo-padura-suenos-igualitarios-democraticos-yendo-mierda_1_2053073.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b5313ab7-f355-4e65-842c-55c75b5fdc7e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Leonardo Padura: "Muchos sueños igualitarios y democráticos se están yendo a la mierda""></p><p>El miércoles 27 de agosto se lanza la nueva novela de <strong>Leonardo Padura</strong>, <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-morir-en-la-arena/423333" target="_blank"><em>Morir en la arena </em></a><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-morir-en-la-arena/423333" target="_blank">(Tusquets)</a>. Ya la portada es brutal y pronto conoceremos a esos tres muchachos de la fotografía, a los que pondremos nombre y también rostro en nuestra imaginación de lectores.  </p><p>Los reconocimientos internacionales de Leonardo Padura se suceden a la misma velocidad que crece el número de sus lectores. Cada nueva novela es distinta y mejor que la anterior. Pero tienen un nexo que une toda su obra: un propósito literario y una función social. </p><p>Leonardo Padura se presenta él mismo con su nombre y con <strong>su integridad como escritor y como ciudadano. </strong>Por eso, presentarlo sería un pleonasmo.</p><p>No sé cómo va a desarrollarse esta conversación, cuando <strong>apenas quiero contar nada de la novela. </strong>No sólo porque hay un asesinato, sino porque no se puede hablar de ella, así sin más. Esta novela está escrita con el corazón y con las tripas y el lector merece una lectura virgen, sin adelantos, porque merece ir descubriendo cada página con la inocencia de un niño. Lo que se cuenta, y sobre todo, cómo se cuenta, no se puede expresar sino con un viaje personal a través de unos personajes sólidos, cuidados, mimados, casi casi de carne y hueso en el proceso de la lectura, porque, como ocurre con todos sus personajes de todas sus novelas, se te agarran profundamente y acaban estando contigo, a tu lado, tomando un trago, mirándote a los ojos mientras cuentan su historia, que de nuevo tiene sentido dentro de la Historia de su país.  </p><p>En este sentido también es muy importante señalar cómo<strong> una historia tan "cubana"</strong>, como la Historia de los últimos setenta años de un país muy concreto, se agranda, se expande, se universaliza para llegar a nuestras casas, a las vidas de las personas que no hemos vivido esa realidad y que, a mi pesar, ni siquiera hemos estado ni en su país ni en su ciudad.  </p><p>Personalmente, creo que la fuerza de los personajes y de sus sentimientos son universales. Y quizás sea esta una de las grandezas de la novela. <strong>Todas las personas tenemos "un mal día", todos cometemos errores que condicionan nuestra existencia. </strong>Todos sufrimos con la lejanía, con las despedidas, con el desengaño, con las traiciones, con el desamor. Todos nos ilusionamos con el amor. Todos lloramos cuando nos sentimos derrotados. Todos lloramos cuando la esperanza se ha perdido por completo. Cuando una grieta desarma la estructura de la confianza.</p><p><strong>En este sentido de derrota, frustración y fracaso voy a destacar otras dos palabras claves de la novela: mierda y miedo. ¿Podemos hablar de ellas?</strong></p><p>Es un verdadero reto hablar componentes esenciales de una novela sin develar algunos aspectos que quizás el lector deba encontrar por sí mismo, en ese viaje maravilloso que es la lectura literaria… Esta novela trata de armar la crónica del destino de una generación cubana, mi generación, que al llegar a los años de su jubilación, en este presente cubano, encuentran que son más pobres que nunca, en lo material, pero también en lo sentimental. Han perdido todas las esperanzas de vivir con dignidad luego de muchos años de trabajo y de tantas promesas que les hicieron desde las tribunas políticas. Fue una generación a la que se le pidió esfuerzos, sacrificios, a la que se le negó o prohibió muchas cosas, algunas tan elementales como el largo del pelo y otras tan serias como las preferencias sexuales o las creencias religiosas. Y lo peor de todo: se les inculcó el miedo. Y de las diversas manifestaciones de ese miedo personal y social, de las reacciones y frustraciones que provocó, de los efectos sicológicos y sociales que tuvo, habla mucho la novela. Y, también, la sensación de estar hundidos en la mierda: una mierda que va de la política a la economía, que ha invadido toda la relación con la sociedad y que es la expresión de un fracaso colectivo, de una enorme derrota.</p><p><strong>Creo que esta novela invita a tejer un tapiz con los hilos de todas las novelas de Padura. La diáspora, tan entrañablemente narrada en </strong><em><strong>Como polvo en el viento</strong></em><strong>, sigue siendo parte de estas páginas, pero, en mi opinión, como telón de fondo. Porque en </strong><em><strong>Morir en la arena</strong></em><strong>, Cuba, concretamente La Habana, es la protagonista. Usted se cita a sí mismo en frases cómplices para sus lectores: "Como si hubieran sido arrastrados igual que el polvo atrapado por el viento". El país ha perdido 2,5 millones de personas desde 2022.</strong></p><p>Creo que todas mis novelas están interconectadas por algo más profundo que su estilo, sus propuestas estéticas: los dos nexos fundamentales son la sociedad cubana con sus manifestaciones más diversas, de las que intento dejar una crónica lo más cercana posible a lo que veo en la realidad y mis obsesiones diría que conceptuales. En esa pretendida crónica podrás encontrar, por supuesto, asuntos como esa evolución y destino de mi generación, que es, por supuesto, la de Mario Conde y tantos otros personajes, como el Iván de <em>El hombre que amaba a los perros</em>, o los protagonistas de <em>Como polvo en el viento</em>. Están también las tribulaciones del arte en la Cuba revolucionaria, la diáspora y sus efectos sociales y dramáticos, y el gran sentido de desilusión, la frustración de un proyecto, el desencanto que arrastran muchos de los personajes. </p><p>En el lado de las obsesiones pues, claro, está el del fracaso de los ideales utópicos del modo en que se pusieron en práctica o un asunto tan sensible como la libertad individual. También el sentido de la creación y la responsabilidad civil que ese ejercicio entraña, no solo para un escritor cubano, sino para cualquiera. Y, por supuesto, la pretensión de alcanzar lo que Unamuno consideraba una posibilidad de la literatura: hallar lo universal en las entrañas de lo local, y en lo circunscrito y limitado, lo eterno. Ese es mi credo.</p><p><strong>Una de las voces narrativas más originales de la novela es precisamente un escritor: Raymundo Fumero. Por cierto, la segunda novela de Fumero se titula </strong><em><strong>Morir en la luz</strong></em><strong>. ¿Demasiada coincidencia si además es amigo de Mario Conde, de Tamara, admira a Lezama Lima, a Virgilio Piñera, Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Cabrera Infante? Demasiada coincidencia que en un momento dado también diga: "Donde tampoco podía haber abundancia de algo tan prescindible como el papel para imprimir novelas". Aunque mucho me temo que no es la escasez de papel la causa de que a usted no le publiquen en su país.</strong></p><p>Raimundo Fumero es la representación del escritor que yo hubiera podido ser, el escritor que han sido tantos de mis colegas, marcados por el miedo a expresarse que se estableció en la práctica cultural en Cuba desde los años de 1960 y que se convirtió en dogma en la década de 1970, con todos aquellos procesos de “parametración” que marginaron a tantos creadores. Fumero vive esa experiencia y no le queda otro remedio que adecuarse a ella, escribir de acuerdo a lo que se podía escribir y publicar, sin recibir castigos como el de Iván en <em>El hombre que amaba a los perros</em> o Fernando Terry en <em>La novela de mi vida</em>, o El Marqués en <em>Máscaras</em>. Fue un mal que penetró en la mente de los creadores en forma de autocensura, y está ahí todavía hoy. Yo, por suerte, muy pronto en mi trabajo tuve la posibilidad de vincular mi obra a una editorial española, Tusquets, y eso me salvó de tener que aceptar y cultivar esas estrategias: pude ser mucho más independiente y desde esa independencia he escrito a lo largo de estos treinta años de relación con Tusquets. Eso no me ha salvado de sentir miedo, de temer consecuencias, pero mi opción ha sido la de enfrentar esos miedos y escribir sobre lo que he necesitado escribir, aunque me censuraran en Cuba. Y creo que eso es lo que ha ocurrido en estos últimos años en que, me dicen que no hay papel para publicar mis libros, pero creo que tampoco hay voluntad para hacerlo y por eso mis últimos cuatro libros no tienen edición cubana institucional. Solo han circulado alguno de ellos gracias a <em>Aurelia Ediciones</em>, que ha hecho con mucho esfuerzo la edición de algunos de esos textos para los lectores cubanos, siempre en tiradas limitadas, pero afortunadamente existentes.</p><p><strong>En La Habana se suceden continuos apagones. Los hoteles para turistas resplandecen en la oscuridad. Personajes como Humbertico, el hijo de Raymundo Fumero, se ha enriquecido en la propia ciudad y el protagonista, Rodolfo, que acaba de jubilarse tras una vida dedicada a su trabajo (cincuenta años) y a su país (estuvo en Angola, no digo más), va a cobrar entre dos mil y dos mil cuatrocientos pesos. "Eso ahora es menos de diez dólares, y con lo caro que está todo..." ¿Cómo se vive en su país este mundo de contraste, que además resulta casi obsceno? (Obsceno me resulta a mí, al menos. No sé si le molesta la palabra).</strong></p><p>No me molesta la palabra pues es una realidad obscena. Lo que se está viviendo en Cuba es una distopía que se burla de la utopía. Hoy mismo en Cuba puedes comprar casi todo lo que necesitas: desde un auto hasta un chocolate. Pero todo eso que necesitas –incluye los cigarrillos, el café, la leche- solo está al alcance de un porciento mínimo de la población, o se accede a algunos de esos bienes si tienes FE, o sea, familiar en el extranjero que te envíe la plata. Como ocurre con Rodolfo y con Nora, con sus hijas fuera del país… Ahora se han abierto decenas de mercados bien surtidos en el país en los cuales todo se vende en dólares, por cierto, a unos precios que pueden duplicar los de esos mismos productos en España. En un país donde el salario promedio es de unos 6 mil pesos, o sea, unos 15 euros, más o menos. ¿Cómo vive la gente? Pues con fe, con artimañas, con las más variadas estrategias de supervivencia, o se han convertido en mendigos unos o en ricos, los otros. Esa es la Cuba actual y por eso se ha producido esa enorme diáspora en la que han salido en pocos años unos 2 millones de personas, más del 10% de la población.</p><p><strong>Hay otra palabra que pertenece (creo que es fundacional) a la literatura y a la vida: el olvido. "Es la tristeza del olvido. Alguien lo llamó "el olvido que seremos". Que sepa que </strong><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/escribir-tres-dedos_1_2024038.html"  ><strong>llamé a Héctor Abad Faciolince</strong></a><strong> para hablarle de este homenaje, que me consta que se basa en una admiración mutua. ¿Escribe para que la Historia de su país no habite el olvido? ¿La literatura es el antídoto contra el olvido? Hay una intención social en esta forma de escribir y de escoger como lector las novelas de Leonardo Padura.</strong></p><p>Sí, por supuesto, esa es otra de mis obsesiones: hacer desde el presente la memoria posible de esta realidad para que pueda ser conocida en el futuro. Pero no solo me muevo en ese sentido progresivo, sino que acudo mucho a la Historia para explicarme y entender mejor el presente y para rescatar determinados procesos de un olvido intencionado, pues muchas veces hay acontecimientos tan tapiados que parece que no existieron –y ese es un proceso de práctica muy común por todos los poderes fácticos, como sabes. Y el antídoto para el olvido es la memoria y yo trato de rescatarla siempre que puedo o de establecerla, desde la mirada a mi contemporaneidad.</p><p><strong>Vamos a desengrasar un poco. No sabía cómo enunciar esta pregunta que llevaba rondándome durante la lectura, pero afortunadamente me la pasó Aitana. "Y, por cierto, ¿dónde aprendiste todo eso de la folladera que formas en esa novela?". Padura, hay mucho sexo en esta novela.</strong></p><p>Bueeeeeno, uno ha hecho lo que puede… No, en serio, todo eso es literatura. El problema es que en Cuba uno de los espacios de libertad de que hemos disfrutado es la práctica del sexo, mucho, a todas horas, con cualquier edad. Y por eso hay sexo en casi todas mis novelas. Espero que justificado y creo que sin tintes escatológicos, como se usa ahora en mucha literatura.</p><p><strong>¿Después de tanto nadar se puede morir en la orilla?  </strong></p><p>Sí, por supuesto. Lo habrás visto en la novela, porque ha ocurrido, está ocurriendo, en mi realidad… y en la de mucha gente. Tantas ideas hermosas, tantos sueños igualitarios y democráticos se están yendo a la mierda y nos están dejando, en todo el mundo, muertos en la orilla en la que creíamos que sería el futuro mejor.</p><p>Creo que lo hemos conseguido: no hemos hablado de la novela. Pero no puedo despedirme sin mandar un abrazo a Nora, a Aitana, a Violeta, a Rodolfo, a Zoilita, a Humbertico, a Ray, a Geni... y a mi personaje favorito: El Salvaje. Gracias de nuevo por estos personajes. Gracias por <strong>su nueva novela, una historia profunda y conmovedora,</strong> una historia que barre los idealismos de bandera y nos arroja al fango de la realidad. El barro que te ensucia es mucho mejor que la mentira transparente. Gracias por algún nombre que me hizo llorar. Gracias por ser valiente y no “tener miedo a ser tocado por los tentáculos de un poder muy poderoso”. </p><p>Gracias a usted, la Historia de Cuba, las historias de sus contemporáneos y las historias de sus personajes,<strong> cuando mueran lo harán con pena y con gloria.</strong></p><p><em><strong>* Sonia Asensio </strong></em><em>es profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Sep 2025 06:11:38 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sonia Asensio]]></author>
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      <title><![CDATA[En conversación con Guillermo Arriaga: "Ser mexicano es hallarse impregnado de heridas históricas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/conversacion-guillermo-arriaga-mexicano-nacionalidad-hallarse-impregnado-heridas-historicas_1_2027966.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fa5dcb2d-979c-4dcc-b4c3-c52f0b651921_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En conversación con Guillermo Arriaga: "Ser mexicano es hallarse impregnado de heridas históricas""></p><p><strong>Guillermo Arriaga</strong> ha vuelto a hacerlo. El pasado mes de junio las librerías se iluminaron con su nueva novela, <a href="https://penguinclubdelectura.com/libro/el-hombre-guillermo-arriaga/" target="_blank"><em>El Hombre </em></a><a href="https://penguinclubdelectura.com/libro/el-hombre-guillermo-arriaga/" target="_blank">(Alfaguara, 2025)</a>. Y después, en nuestras casas, el libro invadió nuestro tiempo y nuestro espacio. Ya en las primeras páginas nos preguntamos: "¿Pero esta maravilla qué es?". Y afirmamos con admiración: "Esto es una obra maestra".</p><p>Una confesión. Compré dos agujas y un ovillo de lana. Me bajé un tutorial para aprender a tejer. Voy a confeccionar una bufanda para mi hija mayor. "¿Por qué?", me preguntaron asombrados en casa. Porque necesito dejar de leer todo el tiempo la nueva novela de <strong>Arriaga</strong>. Y esto es la purita verdad.</p><p><strong>La novela comienza con una aliteración maravillosa. "El metálico chirriar de las chicharras". Y con un asesinato en la tercera línea. "Hacía calor", adujo Jack Barley para justificar frente a su madre el asesinato de Louis Vincent". Nada se escapa al cuidado de la forma y de la trama. Sé que relee muchas veces sus novelas, aunque tengan casi 700 páginas como </strong><em><strong>El Hombre</strong></em><strong>. Y que cada palabra está medida, pensada y pesada. Ni un minuto de respiro, ni un punto y aparte. Incluso empezamos en la página izquierda. Como digo, la manera de contar esta historia hace que la lectura sea adictiva, frenética, obsesiva. No sé si es consciente de las sensaciones que despierta en el lector.</strong></p><p>Claro que no soy consciente de qué sensaciones despierto. Escribir es un acto que se realiza a ciegas, sin certeza de qué podrá ocurrir después de que llega a librerías. Mi cuñada Angélica me preguntaba cuál era mi relación con mi obra, y le dije que esta relación se divide en dos momentos: cuando la escribo y cuando otros la leen. Son diferentes por completo, los lectores me hacen ver cosas que no me son aparentes cuando escribo. Me descubren temas, emociones, sentimientos de los que yo no tenía idea cuando escribía. Yo al escribir me enfoco en contar la historia lo mejor posible y reescribo y corrijo con obsesión. Al decir que reescribo, significa que transcribo, palabra por palabra, la novela completa y al hacerlo voy haciendo cambios, elimino cacofonías, busco sinónimos. Ese proceso lo hago entre 6 y 10 veces. Corrijo luego, que significa releer la novela completa y de nuevo, hacer cambios. Eso lo hago unas doce veces. Como puedes ver, es un trabajo de horas y horas. </p><p><strong>1815, 1887, 1881, 2024, 1892, 1878. Jack Barley, Henry Lloyd, Virginia Wilde, Jeremiah, Elena y Rodrigo Sánchez, James (mi favorito), Chuy… Guillermo Arriaga nos tiene acostumbrados a novelas corales, con distintos narradores y distintas voces. Pero esta vez se ha superado. ¿Cómo se construye una novela donde todo se anticipa, pero progresa sin desvelos? </strong></p><p>No tengo respuesta porque la novela no la planeo, la voy descubriendo sobre la marcha. Es un proceso constante de improvisación, de insertar lo que me sucede en el día a día, de dejar que la vida cotidiana se trasplante a la novela. Mantengo a mi lado listas de palabras y las ojeo para ver si alguna despierta una frase, un camino, un personaje. Es un caos que disfruto mucho y que se va ordenando a solas, como si yo tuviera poco que ver con el proceso. </p><p><strong>Si alguien nos pregunta de qué trata esta novela, todas las respuestas serían tan pobres. Pero lo cito a usted a través de uno de sus personajes, Henry Lloyd VI, acerca de su trastatarabuelo: "Enfrentó el momento histórico más complejo, y quizás más deplorable de los Estados Unidos, aquel donde convergieron los tres pecados capitales de su fundación: la esclavitud, el exterminio de los pueblos originarios y el robo de sus tierras, y el descarado despojo de más de la mitad del territorio mexicano". He leído por ahí que esta novela es el relato de cómo se construyó el sistema capitalista en el que se sustenta Estados Unidos. Pero no me conformo.</strong></p><p>Como son varias historias, hay temas diversos. Al releerla descubrí, por ejemplo, que es una historia de hijos con padres ausentes que a trompicones avanzan en su vida. Es también un relato de injusticias, tanto para hombres como para mujeres. Es una historia de ambiciones, de muerte, de desolación. De paternidad, de amor, de lealtades, de traiciones. Son narraciones de esclavos, de apaches, de guerras, de despojos territoriales, de disputas, de identidad. Sí, es también una aproximación al desarrollo del capitalismo americano. Y en todo ello, el parto de dos países que son cruzados por la larga cicatriz que es la frontera entre México y Estados Unidos. </p><p><strong>¿Es </strong><em><strong>El Hombre</strong></em><strong> una novela política? "El éxodo incontrolable de ilegales hizo virar a los electores más y más hacia la derecha intolerante". Pura actualidad no sólo en Estados Unidos, sino también aquí en Europa. Los discursos de odio se han focalizado en los inmigrantes indocumentados. "Las termitas de la desmemoria", lo llama usted. La paradoja de los descendientes.</strong></p><p>No puedo hablar de la relación entre Estados Unidos y México sin hablar de los migrantes. Los países del Primer Mundo, encabezados por los mismos EEUU de América e Inglaterra empujaron por la imposición de un modelo neoliberal, globalizador, por integrar las economías del mundo para poder justificar políticas extractivistas, para abrir mercado a sus productos. Quizá lo hicieron de manera inocente, pero abrir las fronteras a los mercados supone también abrir las fronteras al flujo laboral cuyo eslabón más débil son los migrantes indocumentados. Es curioso como EEUU de América e Inglaterra, los países que más empujaron por este modelo corporativista y globalizador ahora parecen arrepentirse y desean dar marcha atrás: el trumpismo y <em>Brexit</em>, dos movimientos que quieren devolver la economía a un proceso anterior, más cerrado y que permitía a las clases blancas trabajadoras el control de las manufacturas y las labores industriales. </p><p><strong>Volvamos a la novela y a cómo está escrita. Capítulos con una puntuación exquisita. Capítulos sin puntuación, sin reglas sintácticas. Lejos de crear conflicto para el lector, creo estas decisiones nos acercan a los personajes. Por ejemplo, desde el primer momento me sentí muy cerca de Virginia Wilde por cómo me hablaba. En mi opinión, que cada personaje tenga su propia voz, como ocurre también con Jeremiah, es un acierto para meterte de lleno en una historia aparentemente fragmentada. El lector sabe en cada momento a quién está escuchando, por cómo nos está hablando. Me parece un gran hallazgo. </strong></p><p>Creo que la obligación de todo autor es escuchar a la historia y a los personajes. No imponerles nada, dejar que sean ellos quienes determinen su propio lenguaje. Sé que puede sonar esquizofrénico, pero la verdad es que es necesario que los personajes broten desde el inconsciente y no intentemos controlarlos con un sobre exceso de lo racional. Yo escribo en un estado parecido al trance, dejo que haya un libre flujo y no es sino hasta la primera reescritura (que hago cuando creo que voy a la mitad) que trato un poco de poner orden en el lenguaje que ha surgido sin pasar por la aduana de la conciencia. Quizá lo más difícil de esta novela fue hallar el tono correcto, la sintaxis, el ritmo, la puntuación y el vocabulario de cada personaje, además de que cada uno tuviera una historia personal interesante. No quería personajes "rémora" que sólo sirvieran como altavoz del protagonista, sino que cada uno tuviera un periplo único. </p><p><strong>En </strong><em><strong>Extrañas</strong></em><strong> ya existió "un juego léxico". No se usaron palabras que no existieran en la época en la que transcurre esta novela. En </strong><em><strong>El Hombre</strong></em><strong>, todos los esclavos de Emerson y de Henry Lloyd tienen un nombre que comienza con la letra "J". Incluso sus hijos bastardos. </strong></p><p>Fue algo que surgió de botepronto. La idea de que sus nombres empezaran por J, como un homenaje a Jesús (debemos recordar que el Sur de los Estados Unidos está impregnado por un espíritu religioso muy acendrado) y el apellido Adams en honor de Adán. La mayor parte de los nombres de los esclavos provienen de la Biblia: Jonas, Jeremiah, James, Japheth, Jade, Jezaniah, etc. La investigación de lenguaje que hice en <em>Extrañas</em> me ayudó mucho para saber qué tipo de vocablos se usaban en el siglo XIX. Traté de no usar palabras "modernas" en los personajes que narran en ese siglo. </p><p><strong>Volvemos a México</strong><em><strong>. El salvaje</strong></em><strong>, </strong><em><strong>Salvar el fuego</strong></em><strong> y ahora </strong><em><strong>El Hombre</strong></em><strong>. Personalmente le diré cuánto disfruto de escuchar frases como: "Los comanches eran más de echarle coco", "Nomás vinieron a batir el pulque", "Está un poquito más allá que en casa de la chingada", "Te dejé a ver si te despendejabas. Pero ni madres". Pienso: "Este Arriaga tiene en su cabeza todas las palabras de todos los idiomas españoles". Aprovecho para que le dé un abrazo a Rodrigo y a Chuy. ¿Es usted sobre todo un escritor mexicano?</strong></p><p>Soy un escritor mexicano sin importar si escribo de Inglaterra en el siglo XVIII o Estados Unidos en 1848. Ser mexicano es más que una nacionalidad, es una aproximación cultural a ciertos temas, es hallarse impregnado por paisajes, por maneras de hablar, por gestos, por heridas históricas. Imposible desprenderse de una influencia tan poderosa, menos en mi caso en que he vivido una existencia anfibia y he podido crecer en diversos ambientes y clases sociales. Me precio de tener calle y monte. </p><p><strong>¿Qué o quién es </strong><em><strong>El Hombre</strong></em><strong>?</strong></p><p><em>El Hombre </em>es Henry Lloyd, un hombre cuyo origen desconocen todos los personajes de la novela, una incógnita incluso para su biógrafo, pero que las lectoras y los lectores descubrirán cuando se enfrente a su némesis: Jack Barley.</p><p><strong>Tres palabras latentes en </strong><em><strong>El Hombre</strong></em><strong>: los animales, la caza, las mujeres. Dígame otras tres palabras para cada una de ellas.</strong></p><p>Solo puedo decir que en esas tres palabras se hallan los mayores misterios de la existencia y las claves para entender la complejidad de la naturaleza humana. </p><p><strong> Usted me enseñó a mirarme las manos y a saber que son las manos de una muerta. Pero mientras esté viva aprovecharé para leer sus novelas y para cumplir mi sueño de viajar a México. Espero que mientras tanto podamos abrazarnos y tener la oportunidad de presentar en Toledo su novela. Póngame una fecha.</strong></p><p>La fecha no la conozco, pero la espero ansioso. Amo Toledo y mi última vez allá, gracias a ti, fue una gozada. Ojalá sea pronto, muy pronto.</p><p><strong>Una pregunta de sangre. La tierra, así en minúscula, es lo único que tenemos. Y necesitamos sólo un poco cada uno. ¿Por qué nos empeñamos en regarla de desgracia? ¿Por qué seguimos creyendo en el delirio de unos pocos locos? ¿Por qué el hombre progresa, pero no evoluciona? ¿Por qué nos seguimos matando por un trozo de tierra?</strong></p><p>Cuando cazas con arco y flecha y aguardas durante horas por días, por semanas, empiezas a descubrir cuán importante es la territorialidad para el mundo animal. Cruzar territorios que son dominio de una manada a la cual no perteneces, te puede costar, literalmente la vida. Lo he visto en los pavos salvajes, atacar sin piedad al individuo que aparece de pronto en los límites de lo que consideran su territorio. Esa territorialidad, por lo visto, se trasmina en el ser humano.</p><p><strong>¿Desea añadir algo más? </strong></p><p>Sí: Gracias de corazón, querida Sonia, por lo que has hecho a favor de mi obra. Con todo mi cariño y mi amistad. </p><p>Hay una frase en la novela que me pausó: "Una mañana, de las muchas que tiene la vida…".  Dice <strong>Carlos Marzal</strong>: "Conviene contemplar la luz con más paciencia, brindarle una atención encandilada". Imagino a millones de lectores encandilados cada día con la lectura de <em>El Hombre</em>. Le doy las gracias y la enhorabuena por esta lectura enloquecida, por las 500.000 palabras impresas, de las que no sobra ninguna. Por las horas regaladas, buscadas, entregadas a esta historia. Y la envidia hacia todas las personas que aún no la han empezado.</p><p>Y como todo está en el comienzo y en la nueva luz, permítame un abrazo a <strong>Rafaela</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Jul 2025 04:00:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sonia Asensio]]></author>
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      <title><![CDATA[Escribir con tres dedos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/escribir-tres-dedos_1_2024038.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/df9dcbe5-6a7f-451b-af78-1e3ad7bba3e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1019292.jpg" width="1036" height="582" alt="Escribir con tres dedos"></p><p><strong>Alfaguara (2025)</strong></p><p>Dice<strong> Leonardo Padura</strong> que un amigo es aquel que, aunque no veamos en años, lo primero que hace es preguntarte por tu familia, nombrar a tus hijos, a tu pareja y preocuparse por ellos. Hace un par de años recibí una llamada de mi padre: "Tu amigo Héctor, el escritor colombiano que comió en casa… Pues le ha estado bien cerca". Yo sé que "estar bien cerca" se traduce en Calanda porque lo malo, lo fatal o lo peor ha rondado a la persona. Luego vi las noticias y leí la prensa. Efectivamente, había estado bien cerca de lo nefasto. Pero lo ineludible, es decir, el por qué yo, la culpa quizás y la vergüenza a veces, se instala en la vida de quien sufre una experiencia de este calibre. A pesar de eso, quienes hemos leído esta historia más de una vez, este libro varias veces comenzado y terminado, sabemos que no es otra cosa que un acto de valentía.</p><p>También sé que nuestra familia, esos padres cuando todavía tienes la suerte de tenerlos, nuestra pareja, nuestros hijos, son los más incisivos con nosotros. No conozco a Alexandra, a quien está dedicado este libro. "Mi mujer me había llamado aparte: Ya sé que vas a ir, pero quiero que sepas que no estoy de acuerdo y que si vas me estás haciendo mucho daño". Y <strong>Héctor Abad Faciolince </strong>fue a Ucrania. Viajó de Medellín a Madrid. De Madrid a Grecia. De Grecia a Polonia. De Polonia a Ucrania. Fechas y nombres. Viernes 23 de junio 2023. Vuelo de Atenas a Rzeszów, Polonia. Sábado 24 de junio, Kyiv, capital de Ucrania. Firma de <em>El olvido que seremos</em>, traducido al ucraniano y presentación de la campaña <em>¡Aguanta, Ucrania!</em>, con <strong>Sergio Jaramillo</strong>. Comienzan los nombres:<strong> Sergio Jaramillo</strong>, negociador internacional;<strong> Catalina Gómez</strong>, reportera de guerra; <strong>Victoria Amélina</strong>, joven novelista y poeta de Leópolis;<strong> Héctor Abad</strong>, escritor colombiano. Lunes 26 de junio: regreso previsto a Polonia. Pero no fue así, como todos sabemos.</p><p>La persona que dicta este libro es <strong>Victoria Amélina </strong>y el lugar donde comienza y termina, Leópolis. ¿Cuántas posibilidades existen de terminar un libro en Leópolis con<strong> </strong><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/anomalia_1_1955213.html"  >Olga Tokarczuk (</a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/anomalia_1_1955213.html"  ><em>Tierra de empusas</em></a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/anomalia_1_1955213.html"  >)</a> y comenzar el siguiente en Leópolis con <strong>Héctor Abad Faciolince</strong> (<a href="https://www.penguinlibros.com/es/literatura-contemporanea/371129-libro-ahora-y-en-la-hora-9788410496316" target="_blank"><em>Ahora y en la hora</em></a>)? Se lo pregunto a <strong>Héctor Abad</strong>. Me responde: "Qué raro de verdad". Ahora y en la hora, y en la vida, y en la literatura existen las casualidades. Yo, que casi no he viajado, volví a una ciudad que había conocido en la novela anterior. Y me quedé para seguir con una historia que me ubicaba en otra Historia.</p><p>La Historia de Ucrania que nos desgrana <strong>Héctor Abad</strong> en este libro es clarificadora para aproximarse un poco a ese período convulso del siglo XX, desde el desmembramiento de Europa tras la Primera Guerra Mundial hasta el periodo oscuro de la URSS. <strong>Victoria Amélina</strong> estudia la historia más reciente de su país, Ucrania: el terror rojo y la hambruna devastadora (Holodomor) por una más de las aterradoras decisiones de Stalin. Y en este 2023 de nuevo, Rusia y otro nombre, otro hombre, <strong>Vladímir Putin</strong>, lleva el horror a su tierra. Decía que <strong>Héctor Abad Faciolince</strong> es valiente por lo que podemos leer en estas páginas de <em>Ahora y en la hora</em>. "Una invasión desquiciada que para mí representa un caso emblemático de manifestación del mal en pleno siglo XXI". <strong>Tolstoi</strong>: "¿Cuánta tierra necesita un país?". "Rechazo absoluto al despotismo de <strong>Putin </strong>y a su criminal ataque a la independencia territorial y cultural de Ucrania". "El dictador más parecido a <strong>Hitler </strong>desde 1945: <strong>Vladímir Putin</strong>". </p><p><strong>Héctor Abad Faciolince</strong> es un escritor valiente.</p><p>Más nombres: Daniela y Simón. A los que mando este <em>beso largo como un túnel</em> que espero que llegue de Toledo a Medellín y a Valencia. Y un beso a Antonio y a Joaquín, esos bebés que siempre son rendición y esperanza. Nuestros hijos, nuestro veredicto. Menos mal, que después de la zozobra, siempre tenemos sus besos (porque "amor" suena muy cursi, aunque estoy pensando en cambiarlo: siempre tenemos el amor de nuestros hijos).</p><p>"Mi oído defectuoso me salvó de morir en Kramatorsk. Hay otra forma de verlo: mis ganas de oír me salvaron de morir en Ucrania". En el ataque ruso murieron además trece personas y decenas resultaron heridas.<strong> Héctor Abad Faciolince </strong>se ha enfrentado a sus demonios para regalarnos su testimonio. Con un bolígrafo apretado por tres dedos, con la música de <strong>Bach </strong>en las noches, con la ausencia de palabras y con todas las palabras para nosotros. Gracias. Héctor: Gracias.</p><p>Ahora sólo me quedan dos tareas. Comprar y leer <em>Un hogar para Dom</em>, de <strong>Victoria Amélina</strong>. Ya está encargado. Y regalar <em>Ahora y en la hora</em> a toda la gente a la que quiero.</p><p><em><strong>* Sonia Asensio </strong></em><em>es profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Jul 2025 04:00:16 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sonia Asensio]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Escribir con tres dedos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura latinoamericana,Ucrania,Guerra en el este de Europa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los nuevos zapatos de Begoña Oro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/zapatos-nuevos-sopa-almendras-begona-oro_1_1974946.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/36de2629-67bb-48ab-bac1-c81cfd945133_16-9-discover-aspect-ratio_default_1018292.jpg" width="1052" height="591" alt="Zapatos nuevos y sopa de almendras"></p><p><strong>Plaza & Janés (2025)</strong></p><p><strong>Begoña Oro</strong> llega a Toledo, a la librería Taiga, para presentar <a href="https://www.penguinlibros.com/es/novela-romantica/354683-libro-zapatos-nuevos-y-sopa-de-almendras-9788401035876?srsltid=AfmBOopNhc5C-q0WOh-KdvwRMrBHTY0rUoQ9V4zG_e4RxQQzQn6HWhre" target="_blank">su primera novela</a> dirigida a un público adulto, tras… ¿Cuántas novelas has escrito, <strong>Begoña</strong>?</p><p>En Toledo transcurre una parte de esta novela y <strong>Begoña Oro </strong>llega a la presentación con una caja del mazapán correspondiente para cocinar sopa de almendras. Y aquí se entera de que en Toledo a este postre se le conoce como "sopalmendras". La autora, que ama las palabras, la incorpora enseguida a su caja de palabras. Esto no es una metáfora, lleva encima una caja donde esconde y luego regala las palabras que tú eliges. A mí me regaló "lectura"; a Gala, "tintineo"; a Marina, "vericueto"; a Gonzalo, "aunque" … Y se llevó una para su sierra que no conocía: "carcamusas".</p><p>Le preguntamos a<strong> Begoña Oro</strong> por qué su última novela, <em>Zapatos nuevos y sopa de almendras </em>(Plaza&Janés), sale al mundo adulto, suponiendo quizás un riesgo tras haber conseguido todos los éxitos, premios (recordemos el prestigioso Cervantes Chico) y todo el cariño de los jóvenes y de los más pequeños. Yo tengo una sospecha: el hijo de<strong> Begoña Oro </strong>ha crecido, se ha hecho mayor. E intuyo que es al él a quien van dirigidos todos sus libros. Que nos lo desvele la propia autora:</p><p><em>Zapatos nuevos y sopa de almendras</em> tiene todos los ingredientes para ser calificada como novela romántica. Pablo, Pablito, conoce a Vicky en una entrevista de trabajo. Pablo, Pablito, empleado en Recursos Humanos, participa en este proceso de selección de candidatos y Vicky, Victoria, nerviosa, inquieta, muerta de miedo, cuenta una historia delirante en plena entrevista: su madre llegó a casa enrollada dentro de una alfombra. Por supuesto, como toda buena madre, se sacude el polvillo y piensa que hay que pasar el aspirador. Así, con esta imagen, Vicky va a volver a vivir con su madre un tiempo. "No es fácil explicar cómo volví a vivir con mi madre. Tampoco es fácil volver a vivir con ella. Dicho esto, ojalá no se me muera nunca. Ojalá me irrite eternamente".</p><p>Cuando terminé de leer la novela pensé que bueno, que sí. Que hay una historia de amor. Pero que no era una novela romántica. Porque esta novela es una historia de madres e hijas, así en plural. Porque todos los que somos padres o madres e hijos e hijas tenemos nuestra historia. Y siempre es complicada. O un poco complicada. O simplemente no es fácil. Afortunadamente, tenemos las fotos de los momentos felices. Vicky debería haber hecho una foto con su móvil cuando su madre le estaba pintando las uñas. Cuando cierras el libro, sabes que no es tan importante que Pablo y Vicky se queden juntos o no se queden juntos. Eso ya lo descubrirá el lector o la lectora.  Sabes que Vicky se va a arrepentir de no tener esa foto en su galería. O al menos yo lo sé con certeza.</p><p>La historia de <em>Zapatos nuevos y sopa de almendras</em> se sostiene mayormente en breves capítulos donde alternan los puntos de vista de "Ella" y de "Él". Es una perspectiva original que<strong> Begoña Oro</strong> maneja con soltura y que va rellenando los huecos que siempre existen cuando una persona nos relata su versión de lo que ha sucedido.</p><p>Ir descubriendo de esta manera a los personajes, acogerlos en tu casa, volver a la estación de Atocha, empatizar con la presión de los candidatos en las entrevistas de trabajo: <em>"¿Qué característica considera que lo define y al mismo tiempo no negaría su contraria?",</em> leer esta novela desde el papel de hija y el papel de madre ha supuesto una experiencia muy grata y también intensa.</p><p>Leí con mis hijas y con mis alumnos <em>Pomelo y limón</em> hace ya unos cuantos años. Ahí empezó todo. Luego vinieron las siguientes novelas y el merecido reconocimiento. La perdí con la literatura infantil, pero afortunadamente <strong>Begoña Oro</strong> se ha calzado unos zapatos nuevos. Ojalá te sean cómodos. Tienes mucho que caminar y nosotros siempre te estamos esperando.</p><p><em><strong>* Sonia Asensio </strong></em><em>es profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Apr 2025 19:00:22 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sonia Asensio]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los nuevos zapatos de Begoña Oro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Literatura es igual a espacio partido por tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/literatura-igual-espacio-partido-tiempo_1_1919421.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b7292526-db33-4153-9f77-f695a09cd093_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Literatura es igual a espacio partido por tiempo"></p><p>Mis alumnos se empeñan en convencerme de que en esa fórmula hay un error, porque donde pone 'literatura' debe poner 'velocidad'. Y no hay nada más contradictorio que la velocidad y la literatura. Eso para empezar.</p><p>Un año, 525600 minutos y mil espacios. Para leer. Palabras como cuchillos. "<strong>Borges </strong>le pidió a <strong>María Kodama</strong> que grabara en su lápida la frase: "Él tomó su espada, y colocó el metal desnudo entre los dos".<strong> Han Kang, </strong><em>La clase de griego</em>. Premio Nobel de Literatura 2024. A partir de ahí, la literatura parte el espacio y el tiempo. La vista y el lenguaje. La palabra y lo no dicho. Los espacios compartidos con los seres queridos y esta frase: "Yo voy a leer". Espadas como labios. Si vamos a leer, necesitamos nuestro espacio y nuestro tiempo. El filo del cuchillo rasga la realidad y la ficción. Ese cuchillo no es malo.</p><p>Abril, 2024. <em>Cuchillo</em>. <strong>Salman Rushdie</strong>. "Somos otros, ya no lo que éramos antes de la desgracia del ayer". Una vida cortada por un cuchillo. Puñaladas. Vida y muerte. Por fin, vida. "Mediante la literatura podía repararme a mí mismo". El 12 de agosto de 2022, un joven asestó multitud de puñaladas a <strong>Salman Rushdie</strong>. Este libro reparador, para el autor y para nosotros, nos habla de la muerte, pero también de la vida, del amor, de la belleza, de la amistad, de la superación. "El odio -el cuchillo como metáfora del odio- es vencido finalmente por el amor". Qué libro tan hermoso e inspirador. </p><p>Septiembre, 2024. <em>Presentes</em>.<strong> Paco Cerdá.</strong> El cuchillo de la guerra civil española. El cuchillo que partió en dos nuestro país. La tragedia de la guerra, siempre las tristes guerras. José Antonio, Presente. Campos de concentración. Francia. Argelès. Bacarès. Saint-Cyprien. Cartas de los exiliados porque "el amor por carta es más intenso, porque estimula la imaginación en un vuelo que no tiene límites". Aun en las situaciones más extremas donde el cuchillo del frío, del desarraigo, de la sinrazón corta y corta todas las realidades, la esperanza de la palabra escrita se eleva como la única esperanza. Conocemos la Historia, pero esta historia de Cerdá, estas historias, hacen del libro un relato único y conmovedor.</p><p>Septiembre, 2024. <em>Ropa de casa.</em><strong> Ignacio Martínez de Pisón</strong>. ¿Existe realmente un cuchillo, un cuchillito, que separe la vida y la literatura? Para Pisón, en esta novela, será difícil responder que no a esta pregunta. Para los lectores, será imposible. Ahí estamos en tantos espacios y tiempos y nombres conocidos. En ese paseo por nuestra vida que es igual a literatura partida por tiempo. No se la pierdan.</p><p>Mayo, 2024.<em> La Innombrable. </em><strong>Lorenzo Silva </strong>y <strong>Noemí Trujillo.</strong> El cuchillo, el puñetero cuchillo que hiere y quiebra, el puñal de la prostitución. La prostitución de jóvenes, de mujeres migrantes, de mujeres engañadas, de mujeres vendidas, de mujeres tan jóvenes y tan niñas como nuestras hijas. La mujer como ese objeto que se compra, se usa y se tira. Hoy es siempre todavía. Y todavía y siempre por resolver. ¿A nadie le importa?</p><p>Mayo, 2024.<em> Cualquier cosa pequeña.</em> <strong>Rafael Reig</strong>. "Cualquier cosa pequeña valiera por mi vida esta tarde. Cualquier cosa pequeña si alguna hay". <strong>Claudio Rodríguez.</strong>  Entre nuestra intimidad y nuestra puesta en escena diaria hay, existe y araña el cuchillo de la apariencia. Y más si eres un espía. Por cierto, en toda novela de espías hay un asesino, y en esta se llama <strong>Doyle</strong>, que se hace llamar Opinel, célebre marca de cuchillos. Y además circulan <strong>Galdós</strong>, <strong>Cicerón</strong>, <strong>Cervantes</strong>, <strong>Bécquer</strong>, <strong>Nietzsche</strong>, <strong>Apollinaire</strong>, <strong>Larkin</strong>, <strong>Tácito</strong>, <strong>Zorrilla</strong>, <strong>Moratín</strong>, <strong>Virgilio</strong>, <strong>Juan Ramón</strong> o <strong>Marcial Lafuente Estefanía</strong>. <strong>Reig</strong>, qué prodigio de novela.</p><p>Mayo, 2024.<em> Sé mía</em>. <strong>Richard Ford.</strong> ¿Podemos comprar un cuchillo que corte el "fue" y el "es"? ¿Nos gustaría? Escribí ampliamente sobre este libro. Sé mía el Día de San Valentín. ¿Somos lo que fuimos o tenemos alguna oportunidad de renacer sin el peso tan pesado, peso pesado, del pasado? "Si quieres hacer reír a Dios a carcajadas, solo tienes que contarle tus planes". Porque está el pasado y el presente. Pero ojito con el futuro.</p><p>Septiembre, 2024. <em>El mejor libro del mundo.</em><strong> Manuel Vilas</strong>. Si alguien le tiene que hacer un homenaje a un cuchillo, a una lavadora, a una sartén, a un diazepam, a Gregorio Samsa, al humo de un cigarrillo dentro de un coche en los años 70, a los padres, a los hijos, a la locura de estar vivo, lean el mejor libro del mundo.</p><p>Octubre, 2024.<em> Ir a La Habana.</em> <strong>Leonardo Padura. </strong>"A la miseria no se le puede pedir virtud". Los lectores de <strong>Padura </strong>andamos preocupados por la situación actual, política, económica, social y personal, es decir, de cada una de las personas que viven e intentan vivir en Cuba. Una palabra nueva -ajenitud- cercena con el cuchillo de la miseria impuesta. Y digo impuesta. Grande, <strong>Padura</strong>. Gracias. </p><p>Marzo, 2024.<em> Baumgartner.</em> <strong>Paul Auster.</strong> 2024. <strong>Paul Auster</strong>. 30 de abril de 2024.<strong> Paul Auster.</strong> <em>Diario de invierto</em>.<strong> Paul Auster. </strong><em>4321.</em> <strong>Paul Auster</strong>. <em>El palacio de la luna</em>. <strong>Paul Auster. </strong><em>La invención de la soledad</em>.<strong> Paul Auster. </strong><em>Brooklyn Follies</em>. <strong>Paul Auster.</strong> Y mi libro favorito: <em>Aquí y ahora</em>, <strong>Paul Auster </strong>y <strong>J. M. Coetzee.</strong> <strong>Paul Auster </strong>y 2024. <strong>Paul Auster</strong>. El cuchillo podó la vida. Pero nos dejó su palabra. </p><p>Felices lecturas de 2025. Dice mi amigo <strong>Ignacio Martínez de Pisón</strong> que "quienes escribimos sobre nuestro tiempo para celebrar haber nacido no usamos cuchillos". Pero, sin que me lea o me escuche o me vea, le diré que yo los uso. Me corté con uno, incluso. Y sus novelas y las novelas y las historias de los escritores que nos acompañan me cosieron esa inoportuna e impensable y dolorosa cicatriz. Felices lecturas y felices costuras. Y un beso a <strong>Siri Hustvedt.</strong></p><p>Que el tajo del 24 al 25 nos traiga espacios y tiempo de lectura. De bondad, por favor. De palabras suaves, amables. Que la paz no sea solo una palabra. Gracias a todos los escritores y escritoras que en vuestro tiempo y vuestro espacio llenáis los nuestros rasgando una vida que, sin vosotros, sería tan pobre.</p><p>P.D. El orden de estos libros es aleatorio. Responde a cómo se cogieron en brazos de la estantería.</p><p><em><strong>* Sonia Asensio </strong></em><em>es profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Dec 2024 10:30:28 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sonia Asensio]]></author>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Leonardo Padura: "A la miseria no se le puede pedir virtud"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/leonardo-padura-miseria-no-le-pedir-virtud_1_1913077.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/21f3c050-293e-4188-ae35-af0b5e04f95c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Leonardo Padura: "A la miseria no se le puede pedir virtud""></p><p>Desde que en el año 2015 el nombre de<strong> Leonardo Padura</strong> saltó a la prensa nacional como Premio Princesa de Asturias, su reconocimiento en nuestro país no ha dejado de crecer.</p><p><strong>Leonardo Padura</strong> ha regresado hace unas semanas a su barrio, Mantilla, a su ciudad, La Habana, a su país, Cuba. De su viaje europeo se trae un rastreo sobre su apellido en las tierras de Vitoria, la atención, la devoción y el aplauso del público español y un Premio literario: el del Festival CiBRA de Toledo, Festival del cine y la palabra. El sábado 9 de noviembre, <strong>Padura </strong>recogía este premio a su trayectoria como novelista, guionista, periodista, a la vez que nuestro <strong>Mario Conde</strong> cinematográfico, es decir, el actor <strong>Jorge Perugorría</strong>, era galardonado con el Premio Toledo de Cine, en la gala de clausura del CiBRA, junto con otros artistas de la talla de <strong>Luz Casal</strong>, <strong>Julieta Serrano</strong>, <strong>Paz Vega</strong>,<strong> Irene Escolar</strong>, <strong>Eduard Fernández</strong> o <strong>Antonio Mercero.</strong></p><p><strong>En primer lugar, enhorabuena. He leído que su nuevo libro, </strong><em><strong>Ir a La Habana</strong></em><strong>, está en el ranking de los libros más leídos, en este caso entre las novedades de no ficción.</strong></p><p>Para mi sorpresa así ha sido. Porque no es una novela, no es un ensayo de divulgación científica, ni siquiera una guía de viajes, sino una mirada muy personal de mi relación con la ciudad en que nací, vivo y escribo. Es un libro con una estructura muy peculiar, porque incluye ensayo (de cierta forma también autobiografía), literatura y periodismo. Y que en un mercado tan difícil, dominado por un tipo de literatura hecha para vender, ese producto saque la cabeza y se haga visible, me provoca una enorme satisfacción. Nada, que hay que confiar en los lectores.</p><p><strong>Siempre que he escrito una reseña sobre alguna de sus novelas he insistido en que La Habana es un personaje más, junto al resto de nombres que tenemos asociados a su obra: El Flaco Carlos, el Conejo, Josefina, Mario Conde, Tamara, Yarini… En </strong><em><strong>Ir a La Habana</strong></em><strong>, la ciudad pasa a ser protagonista absoluta.</strong></p><p>Claro, quería hace años escribir el libro de mi ciudad, la mía, la que yo veo y escribo, la que habité y habito. No puedo separar mi trabajo literario de mi pertenencia cultural y física. Y ese contexto es La Habana, por la que se mueven mis personajes, en las que viven muchas de sus experiencias, la ciudad que incluso me da la lengua en la que escribo, ese idioma habanero que, por ejemplo, caracteriza la expresión de un personaje como Conde. Si en todos mis libros La Habana es una presencia, pues ya necesitaba explicarme a mí mismo hasta dónde funciona esa relación, y me senté a escribir este libro. Ahí está mi Habana.</p><p><strong>Dice Padura que “cualquier disciplina pautada por códigos de conducta o pensamiento le han mantenido alejado de cualquier militancia fraternal, partidista o religiosa”. Yo creo saber que no renunciaría nunca a varias militancias: a sus amigos, a su casa de Mantilla, a su Lucía y a sus lectores. ¿Cómo han sido esos encuentros con lectores en esta última visita a España, que lo ha llevado por varias ciudades?</strong></p><p>Es importante confiar en los lectores. Pero, además, querer a los lectores. Y eso no significa que uno les haga concesiones, al contrario, debes respetar su inteligencia y retarla, para que hagan su labor de completar eso que tu propones y que ellos componen: el verdadero libro. La experiencia de esa relación, en España, ha sido cada vez más gratificante, pero también porque ha sido una labor de años. Recuerdo que en 1997, cuando presenté por primera vez un libro acá en España, que fue la novela <em>Máscaras</em> y en Barcelona, tuve al mejor de los presentadores posibles: nada más y nada menos que Manuel Vázquez Montalbán… y a la presentación del libro fueron 16 personas. Catorce para oír a Manolo, dos para comprar mi libro. Ahora, en cambio, voy por media España con auditorios llenos y no puedo sentir más que orgullo por lo logrado (con el inmenso apoyo de mis editores de Tusquets) y gratitud hacia esos lectores que son cada vez más fieles, cada vez más numerosos.</p><p><strong>En los lectores de Padura se han instalado palabras como: “pertenencia, sueños, esperanzas, generación, diáspora, Alguien, escuálido y conmovedor”. En este libro se añade una nueva: “ajenitud”.</strong></p><p>Ah, la ajenitud… Es que extrañamiento me parecía una palabra demasiado bretchiana, teatral. Distancia solo me daba un sentido más bien físico. Y que algo que ha sido tan propio empiece a tener otros códigos, a expresarse con otros sentidos, pues empieza a hacerlo ajeno. Y eso es lo que, lamentablemente, me está ocurriendo con esa ciudad que me pertenece, que es tan escuálida y conmovedora, de donde se han ido a la diáspora tantos amigos y compatriotas con sus sueños y esperanzas, en la que vemos la derrota de mi generación y siempre porque Alguien decidió muchas cosas sin contar con nosotros, al menos no conmigo.</p><p><strong>En la gala de clausura del Festival CiBRA de Toledo dijo que los tres kilos que pesaba la estatuilla tendría que restarlos a la comida que se iba a llevar a su casa de regreso a su país. Sabemos de los últimos apagones, sabemos que La Habana llora, porque así lo ha publicado usted. Sabemos que la gente “se va”, como se fue Ramses y como se está yendo tanta gente. Supongo que la situación geopolítica actual no mejorará esta circunstancia.</strong></p><p>No, las perspectivas no son esperanzadoras. Creo que la situación económica del país ha llegado a unos niveles en que solo un milagro podría revertirla, porque aplicando una y otra vez las mismas medidas y políticas, con las mismas intenciones que ha fracasado en su capacidad de generar riqueza, con más retórica de cambios que con cambios reales, pues no será posible superar una crisis que ya es casi eterna y que es el principal motor de esa emigración indetenible que compromete incluso el posible futuro del país por la pérdida de fuerza de trabajo y, sobre todo, de inteligencia. Y lo que ocurre a nuestro alrededor también influye y mucho. Las políticas norteamericanas contra el gobierno tienen efecto. Trump las potenció, Biden no las cambió y ahora vuelve Trump y… que Dios nos agarre confesados.</p><p><strong>En </strong><em><strong>Ir a La Habana</strong></em><strong> me emocionó especialmente la reflexión que se hace sobre “la fealdad de la pobreza”.</strong></p><p>Porque es así. A la miseria no se le puede pedir virtud. A la pobreza es imposible exigirle belleza. Y a mi alrededor, en mi ciudad, crece la miseria que genera la existencia de miserables, y se extiende la pobreza con su fealdad: edificios en ruinas, calles llenas de furnias, basureros enormes en las esquinas, salideros de albañales… y gente agredida por su pobreza económica, lo que las hace irremediablemente más feas. Qué dolor, qué pena.</p><p><em><strong>Ir a La Habana</strong></em><strong> es un libro hermoso. Lo es por la cubierta, por las fotografías de Carlos T. Cairo, por una edición mimada de Tusquets. Pero lo es también por la selección de textos, por ese recorrido literario y sentimental de tantas horas de tantos años de lectura de Padura. Yo me emociono… ¿Cuándo nos va a volver a contar otra historia? </strong></p><p>Ya estoy contando otra historia. También habanera, también de mi generación, de la pobreza, de la pérdida de esperanzas, de la frustración, pero también una historia sobre la amistad, el amor (y el desamor, claro), en una coyuntura muy actual, pero mirando la evolución de unas vidas (mis contemporáneos) a lo largo de seis, siete décadas de vida. Es una novela que espero terminar pronto, un libro muy revulsivo, cuya frase final será: esta es la crónica de una derrota. Imaginen lo que se dice antes para llegar a esa conclusión.</p><p><em><strong>* Sonia Asensio </strong></em><em>es profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Dec 2024 20:00:51 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sonia Asensio]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Leonardo Padura: "A la miseria no se le puede pedir virtud"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Entrevista,Toledo]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA['¿Vas tieso, Manolito?']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/vas-tieso-manolito_1_1892932.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f77dbac4-6880-4355-9d58-9f1656ce676f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1015856.jpg" width="706" height="397" alt="'¿Vas tieso, Manolito?'"></p><p><strong>Manuel Vilas</strong></p><p><strong>Ediciones Destino (2024)</strong></p><p>Estimado Manuel: </p><p>Tras leer <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-mejor-libro-del-mundo/399554" target="_blank"><em>El mejor libro del mundo</em></a>, supongo que irás tieso y erguido. Nosotros, los lectores, vamos más tiesos, porque tus páginas nos cuestionan y las preguntas son como los bastones. Te apoyas en ellas para no creerte lo que piensan los demás, ahora tan voceras. Te ayudan a descansar del ruido para estar en silencio con la belleza y con la vida.</p><p>¿Los escritores escriben porque quieren hacerse famosos? ¿Está bien publicar en las redes sociales lo que pensamos? ¿Las comidas están más ricas con sal? ¿Cómo gestionamos los errores con nuestros hijos? ¿Podemos dejar de beber o de tener alguna adicción para seguir viviendo? ¿Por qué a los de nuestra generación no nos enseñaron inglés en el colegio? ¿Existe Dios? ¿Por qué no existe Dios? ¿Existe la Literatura? ¿El aburrimiento mata más que el caos social y político? ¿Por qué se consiente a los fariseos que reinan en el mundo? ¿Para qué sirve el sexo? ¿Por qué eres tan valiente, <strong>Manuel Vilas</strong>? ¿Qué esconde la poesía? ¿Qué es la comedia? ¿Cuándo somos víctimas y cuándo verdugos? ¿Hasta cuándo se leerán los libros de <strong>Gil de Biedma</strong>, de <strong>Bolaño </strong>o de <strong>Cervantes</strong>? ¿Existe <strong>Cervantes </strong>o sólo don Quijote? ¿Qué significa triunfar? ¿Y ser arrogante? ¿Qué películas debemos ver antes de morir? ¿Por qué tenemos que morir? ¿Leemos demasiados libros? ¿Qué es la democracia? ¿Qué es el amor? ¿Cuánto gana un escritor por libro vendido? ¿Qué significa <em>Send in the Clowns</em>? ¿Hay que terminar las novelas que comenzamos? ¿Cómo podemos encontrar el camino de la bondad absoluta? ¿Por qué la mayoría de los escritores quieren ir a los festivales, a los congresos o a las ferias del libro? ¿Qué nos hace sentir vulnerables? ¿La muerte nos humilla? ¿Cuánto cuesta una caja de ansiolíticos en la farmacia? ¿Quién es la última persona de nuestra familia de la que nos acordamos? ¿Vivirán siempre las películas de<strong> Luis Buñue</strong>l? ¿Y los versos de <strong>Baudelaire</strong>? ¿Fuman ahora las mamás en los coches mientras llevan a sus hijos a kárate o a piano? ¿Por qué queremos tanto a nuestros padres? ¿Hay alguna marca especial de agua con gas? ¿Podemos aprender algo? ¿Qué hay en mi casa que me seduce tanto? ¿Hay algún atuendo que nunca te pondrías? ¿Qué es la belleza? ¿Dónde está la belleza? </p><p>De momento, la belleza está y es en este libro. Porque la belleza aquí es sinónimo de valentía, de elegancia, de sencillez, de acierto, de pecho descubierto, de camisa blanca, de vistas al mar, de Roma, de una mujer llamada Ana. Está en frases que son versos: “<strong>Pío Baroja</strong> me estaba robando la contemplación de mi padre y de mi madre”. La belleza está en la literatura, que sí que existe, como también existe <strong>Manuel Vilas</strong>, diga lo que diga su editora.</p><p>Hay libros que vienen para quedarse. Porque son exclusivos, como lo es <em>El mejor libro del mundo</em>. He repetido varias veces la palabra “valiente” o “valentía”, porque de todas las palabras (que ya no están sólo en el diccionario, ahora están por todas partes y no sólo para crear belleza y bondad), esta es una novela valiente. Bella y valiente. Generosa y valiente. Seria y valiente. Ancha y valiente. Eterna y valiente. Sólo los amigos valientes nos cuestionan y nos alejan del abismo de los ecos y de las voces ajenas. Sólo los escritores valientes se atreven a subirse a una báscula y pesar cada palabra para devolvernos el amor que hay en cada una de estas páginas. Amor y valentía. Tiempo, dichoso tiempo, y valentía.</p><p>Ve tieso, Manuel. Ve erguido. Y gracias. Gracias por las palabras-bastón. Gracias por las preguntas. Gracias por la poesía. Gracias por el silencio. Gracias por todos los grandes momentos que nos has regalado cuando se acababa el día y comenzaba el libro. Ve tieso, Vilas. Tú sabes cuál es tu nombre y cuál tu apellido. Y nosotros también. <strong>Manuel Vilas.  </strong></p><p><em><strong>* Sonia Asensio </strong></em><em>es profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Nov 2024 20:00:27 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sonia Asensio]]></author>
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      <media:title><![CDATA['¿Vas tieso, Manolito?']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Sé mía el día de San Valentín]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/dia-san-valentin_1_1837452.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/92e6ffa3-66f0-4685-92d8-5f58407963b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1013239.jpg" width="1654" height="930" alt="Sé mía el día de San Valentín"></p><p><strong>Richard Ford</strong></p><p><strong>Editorial Anagrama (2024)</strong></p><p>Regresar a un personaje es regresar a un paisaje. Todo ha cambiado, el árbol donde cobijabas tus lecturas ya no existe, el río lleva poca agua este año, tus hijas, que de pequeñas eran felices bañándose en la corriente helada, ya no te quieren acompañar. Tus padres son más mayores, están bien, muchas gracias. Y la abuela sigue relatando sus letanías: "Al santo enojado, con no rezarle ya está pagado". Todo sigue igual, aunque parezca distinto. Porque lo que falta lo condimentan los recuerdos.</p><p>Regreso a Frank Bascombe, un paisaje de mi juventud, esa que se evapora. De entre las novelas de la serie protagonizadas por este personaje, guardo con un profundo cariño <em>Acción de gracias</em>, porque la leí con mi club de lectura y todos sabemos que las lecturas compartidas nunca se olvidan. Y el asombro de José Vicente, su sorpresa (no todas son buenas) y cómo nos reímos con su interpretación irónica de las largas descripciones. Un abrazo a mi club de lectura y a todos los que siguen apagando el tiempo y encendiendo horas de esta bendita mentira que es la literatura.</p><p>Frank Bascombe nació en 1945 y él sabe que se acerca a "su asignación bíblica estipulada". Los que lo conocemos y lo hemos acompañado todos estos años sabemos que perdió a un hijo, que se divorció dos veces, que tiene otra hija y otro hijo, sobre el que descubrimos en la segunda página que tiene ELA. También que recibió un disparo y que superó un cáncer. Y que ha observado el devenir político y social de su país, Estados Unidos. Comienza la novela y la reflexión es sustanciosa porque se atreve a plantearnos qué es la felicidad. Quizás sea esta la clave de lo que significa leer. Abrir un libro, leer la primera página, cerrarlo y ponerte a pensar. ¿En qué consiste la felicidad? Por suerte lo vuelves a abrir y pasas unas semanas con Frank y con su hijo, Paul Bascombe.</p><p>El primer capítulo y el último llevan como título <em>FELICIDAD</em>. El resto, el grueso de casi cuatrocientas páginas, constituyen otra felicidad en minúsculas, el viaje de un padre y un hijo, a pesar de las circunstancias o, mejor dicho, debido a ellas. Una felicidad en minúsculas podría parecer, si no sonreímos con el hecho de que en el cine se elige <em>La matanza de San Valentín, </em>el martes anterior a San Valentín. Faltan tres días para el santo de los enamorados. Ya estamos en la Clínica Mayo, Rochester, Minnesota, donde Paul va a recibir su tratamiento y donde los lectores nos morimos de frío. </p><p>A Paul Bascombe le dan el alta y el viaje continúa con un destino: el monte Rushmore, Keystone, Dakota del Sur. "No hay fue. Sólo existe el es". Una autocaravana con nombre propio, Windbreaker. Cuatro presidentes esculpidos en roca que Frank visitó de niño con sus padres. Un viaje al que llegan el Día de San Valentín con preguntas que retumban en la memoria: "¿Sólo estamos enfermos cuando estamos despiertos?" o afirmaciones que nos comprometen: "Sé muy bien dónde está mi hijo. Está aquí conmigo". O esta que nos obliga de nuevo a cerrar el libro unos minutos: "Cuando estás a cargo de un hijo cuya salud se deteriora, no pasa mucho más".</p><p>Quizás la felicidad sea reconocer a la vida todo lo que tenga de bueno, como dice <strong>Richard Ford</strong>. Yo no lo sé. Pero sí sé que esta es una gran novela que nos increpa, que nos obliga a leer y a dejar de hacerlo para quedarnos con cada una de sus frases. "Si quieres hacer reír a Dios a carcajadas, sólo tienes que contarle tus planes". Eso sí, quizás, y otra vez quizás, la felicidad esté en haber llevado a cabo un plan.</p><p>No pude ver a <strong>Richard Ford </strong>en España durante la Feria del Libro, ni he leído ninguna de las entrevistas que le han realizado. No he contado nada en esta reseña de su novela, soy consciente. Pero ¿por qué voy a hacerlo si tienen la oportunidad de leerla y de vivir este viaje? Yo me la llevaré al río de mi niñez y, aunque ya no haya árbol, sé que sabré ver el mismo paisaje de mi infancia. Como he reconocido a Frank Bascombe, ahora con 74 años. Sólo una cosa me causa estrago: quizás ya no lo volvamos a encontrar nunca más en un libro. A lo mejor, como se lee en el <em>Eclesiástico</em> de la <em>Biblia del rey Jacobo</em> de la madre de Frank, "De otros no ha quedado recuerdo…, desaparecieron como si no hubieran existido…" Pero yo no: yo no te voy a olvidar, Frank.</p><p>Tres breves conclusiones. Una: la literatura es mentira sólo para el que la escribe y nunca para el lector. Dos: el título de esta novela, <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/panorama-de-narrativas/se-mia/9788433924254/PN_1125" target="_blank"><em>Sé mía</em></a>, es perfecto. Tres: No os enojéis, santitos, y menos tú, Valentín, porque no merece la pena.</p><p><em><strong>* Sonia Asensio </strong></em><em>es profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jul 2024 19:00:35 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sonia Asensio]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Sé mía el día de San Valentín]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Alumnos libres y libros vivos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/alumnos-libres-libros-vivos_1_1809775.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ea51b548-477e-404c-9ebb-89833d3fad09_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alumnos libres y libros vivos"></p><p>El sábado 1 de junio,<strong> Irene Vallejo </strong>publicaba en X el siguiente post: "¿Y si creamos un hilo entre todos, nombrando y etiquetando a quienes, en el colegio o el instituto, como mi profesora de lengua #CarmenRomero, nos guiaron, confiaron en nosotros, nos ensancharon la vida, pensaron que nos merecíamos saber y nos rescataron de sentirnos un fracaso?". Ese mismo día, la escritora recibía el Premio de las Letras Aragonesas y se lo dedicó a su profesora del Instituto Goya de Zaragoza,<strong> Carmen Romero</strong>.</p><p>Esa alumna inadaptada que consiguió gracias a su profesora quitar uno a uno los pétalos que, como una armadura, protegían su corazón, y creyó con su apoyo que podría escribir, se ha convertido hoy en un referente en los institutos donde leemos<em> El infinito en un junco</em> o desentrañamos sus artículos periodísticos, tan limítrofes a la literatura como nuestro espíritu forjado a través de los siglos de tantos pueblos y culturas. </p><p>El Día del Libro lo celebramos con los alumnos de 2º Bachillerato regalándonos libros. Entre otros, yo recibí <em>La mañana descalza</em>, de<strong> Irene Vallejo e Inés Remón</strong>, de manos de otra Irene, esta vez mi alumna. Después de la EVAU tenemos previsto ir a la Feria del Libro de Madrid y pasar el día juntos en El Retiro, entre escritoras y escritores, entre libros y sintiéndonos libres de la presión de esos exámenes selectivos que temen y que, por fin, habrán concluido. <strong>Irene Vallejo</strong> nos firmará su libro porque los estudiantes también han mimado ese junco y lo han hecho fuerte y poderoso. </p><p>Es bonito tener referentes y admiro a las profesoras y profesores que lo han sido para sus estudiantes y ahora, tras el agradecimiento, lo son también para nosotros. Aprender de los mejores, estar alerta de los que nos pueden enseñar para mejorar lo que decimos y cómo lo decimos. Saber hablar y saber mirar en esa mitad exacta del día que pasamos juntos. Leer siempre con dos motivos: uno para ti y otro para compartir.</p><p>Cuando terminé mi lectura de <em>Púa</em>, escribí a <strong>Lorenzo Silva</strong> para decirle lo muchísimo que me había gustado su novela. "Aquí estoy llorando sin consuelo. Me ha encantado tu novela, Silva. Enhorabuena y gracias por tu trabajo. Un beso. Novela extraordinaria que no voy a dejar de recomendar y de regalar". Creo que no le importará que parafrasee su respuesta: "Gracias: la emoción del lector es, de largo, el mejor de los premios. Abrazo grande". Como tengo una alumna que se llama A. Púa, ¿qué podía hacer? Sí, se la regaló a su padre. Así que buscaremos a <strong>Lorenzo Silva</strong> entre las casetas para que regrese con su libro dedicado.</p><p>El curso termina con autores vivos, que es como los llaman nuestros chicos. Afortunadamente ya saben que la literatura sale de la mano de todos nuestros escritores que estarán en la Feria del Libro de Madrid. Pero somos lo que fuimos y en las letras quizás esto cobra verdadero sentido. Yo llevaré el último libro de <strong>Luis Alberto de Cuenca</strong>, <em>El secreto del mag</em>o, para que me lo dedique porque sus versos me hacen sonreír, entre otras muchas cosas. <em>"Tú no habías nacido, pero ya Federico / te cantó en un poema</em>…" Me hubiera encantado escribir estos dos versos para que fueran míos y para poder regalarlos a mis hijas y a mis alumnos.</p><p>Conocer la literatura del siglo XX en nuestro país supone adentrarnos en los últimos años de nuestra Historia. La literatura nos cuenta historias de la Historia y la última novela de<strong> Ignacio Martínez de Pisón</strong> se la han guardado nuestros estudiantes para el verano. <em>Castillos de fuego</em> es una novela excelente y como ya conocían <em>El viaje americano</em>, que les gustó muchísimo, sé que en vacaciones van a disfrutar mucho con esta novela tan bonita y necesaria. Mi alumna Carmen le envió un audio de WhatsApp a <strong>Martínez de Pisón </strong>desde mi móvil: "Me ha impactado mucho la película de <em>Las trece rosas</em> y sé que el guion es tuyo. Me gustó mucho la escena de las cartas a los familiares y me ha hecho conocer un contexto tan alejado del nuestro ahora". Por supuesto,<strong> </strong>le respondió con un mensaje de agradecimiento bien precioso. Espero que se conozcan en nuestra excursión.</p><p>No sé si vendrá algún padre o alguna madre, pero en nuestras conversaciones de recomendaciones no pude dejar pasar la novela de <strong>Ángeles Caballero</strong>, <em>Los parques de atracciones también cierran</em>. ¡Qué descubrimiento y qué preciosidad! Preciosidad hablar de nuestros padres (un besazo a <strong>Manuel Vilas</strong>) y, a pesar de los momentos difíciles, esbozar al final de las páginas, entre marcapáginas que avanzan, una sonrisa. </p><p>Dos últimas paradas. Moriré de amor cuando salude a<strong> Richard Ford.</strong> He comprado con devoción su última novela, <em>Sé mía</em>. Algo me dice que tendré que despedirme de Frank Bascombe, este tipo que me ha acompañado durante tantos años. Gracias a la Feria del Libro por traer a <strong>Ford</strong>. Sus novelas, su prosa y sus historias son de las que no presto.</p><p>Última caseta. En el instituto yo era una joven muy poco instruida, bastante torpe y, desde luego, muy poco lectora. Ahora sigo torpe y sólo un poco más instruida, pero la lectura forma parte de mí y hay dos nombres que quiero recordar porque ensancharon mi vida<strong>. Carmen Buj </strong>y <strong>Nélida Martín</strong> … Ya lo he publicado en X en el hilo de Irene. ¿Cuáles son tus nombres?</p><p>__________________</p><p><em><strong>* Sonia Asensio </strong></em><em>es profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Jun 2024 19:00:45 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sonia Asensio]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Alumnos libres y libros vivos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feria del libro,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Libros para debajo del árbol]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/libros-debajo-arbol_1_1672675.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/effb49d6-7bb4-4477-bcb8-55b668fb3928_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Libros para debajo del árbol"></p><p>Ayer fui a mi peluquería a teñirme el pelo. Aprovechando el rato de espera pedí cita para enero porque soy muy despistada, pero aborrezco las canas. Once de enero de 2024. Y así, sin premeditación, estaba agendando el año que viene. ¿En qué se pasan los años? ¿Cómo es posible que ahora tenga canas? ¿Tantas, además? ¿Cómo es que el tiempo pasa tan deprisa? Apenas recogemos las toallas de la piscina y ya estamos poniendo las bolitas al árbol de Navidad. En un año pasan muchas cosas, pero afortunadamente también nos pasan muchos libros.</p><p>En mi árbol, puesto con desidia por hijas jóvenes, habrá libros la Noche de Reyes, <em>por no mudar el tiempo su costumbre</em>. Y en los árboles de mis alumnos también porque he hecho un trato con sus padres. Recomendar a <strong>Irene Vallejo</strong> quizás sea un pleonasmo como eso de llorar con los propios ojos. Su <em>Manifiesto por la lectura</em>, ese libro tan maravilloso y pequeñito, encierra un gran proyecto que me atrevo a recordar. El 26 de abril de este 2023, <strong>Irene Vallejo</strong> presentó el programa <em>Érase una voz</em>, una actividad mensual para contar cuentos a los niños hospitalizados y a sus familiares en el Hospital Miguel Servet de Zaragoza. La autora ha donado los beneficios de esta obra para que este regalo salga adelante y —creo— debería estar en cada uno de nuestros árboles. Comprar y leer este magnífico libro merece doblemente la pena.</p><p>El año 2023 también ha sido el 40 aniversario de la publicación de <em>La otra sentimentalidad</em>, <em>Los Pliegos de Barataria</em>, Editorial Don Quijote, Granada, 1983, firmado por <strong>Javier Egea</strong>,<strong> Álvaro Salvador</strong> y <strong>Luis García Montero</strong>. En abril de este año, Elenvés Editoras ha publicado una <em>Antología</em> con prólogo de<strong> Félix Martín Gijón</strong> que es una maravilla. Poemas de los autores mencionados sumados a otros de <strong>Teresa Gómez, Antonio Jiménez Millán</strong>, <strong>Inmaculada Mengíbar</strong>, <strong>Ángeles Mora</strong> y <strong>Benjamín Prado</strong>, con textos inéditos de varios de sus autores. Mucho se ha alabado y también denostado esta <em>otra sentimentalidad</em> y su "continuación" como <em>poesía de la experiencia</em> desde 1983. A mí, a lo largo de estos años de empecinamiento poético, me ha enseñado que "la poesía es mentira" y también que en los versos de estos autores me he sentido reconocida porque lo que es verdad es que a los lectores nos tienen muy en cuenta. Porque en el ir y venir de sus versos encontramos el libreto o la escaleta o el guion de nuestros días. Y en ellos somos los protagonistas. Esta poesía nos puso —y nos pone— "en los dedos un sueño de esperanza" como nos recuerda para siempre <strong>Javier Egea</strong>. "Uno / no se quita de amar / ni de fumar / uno descansa…" escribe <strong>Álvaro Salvador</strong>. Y una lo sabe porque leer a estos poetas —que son mis poetas— ha significado, con permiso de<strong> Luis García Montero</strong>, "crear mi propio idioma". Además, como es Navidad, le mando un beso enorme a <strong>Jaime Gil de Biedma</strong>, que me recordó ayer en la peluquería que "… parece que fue ayer y algo ha cambiado".</p><p>Haciendo mías las palabras de <strong>Adorno,</strong> me confieso a fin de año, de otro año. No sé si es posible la poesía o la literatura con otra guerra, con tantas guerras, tanta desolación e impotencia. Pero, como Bartleby, no puedo evitarlas porque no he descubierto placer mayor, a pesar de que cada mediodía se me atragantan las lentejas. Al leer <em>No callar</em>, de <strong>Javier Cercas</strong>, Tusquets, 2023, me pregunté como él "cómo es el tiempo que nos ha tocado vivir". Según <strong>Cercas</strong>, no es el tiempo de la guerra, porque en Europa la guerra no ha sido una excepción. Tampoco es el tiempo de las pandemias; ya las hubo y muy duras. De política, de democracia y de autocracias no voy a hablar. Me reafirmo, eso sí, en que no subestimemos el lenguaje "poético" de los estafadores. ¿Qué tiempo nos ha tocado vivir, entonces? "Me atrevo a hacer un vaticinio: nuestro tiempo es el tiempo de las mujeres", escribe <strong>Cercas</strong>. Esta afirmación es un oasis en estos tiempos recios y en el brindis de Nochevieja cerraré los ojos y lo repetiré como un mantra. Este es el tiempo de las mujeres, que ya va siendo hora. </p><p>Termino con <em>No callar</em>, con <strong>Javier Cercas, </strong>citando a <strong>Hobsbawm:</strong> "La única sociedad en la que merece la pena vivir es aquella que no ha sido diseñada para los ricos, los inteligentes y los excepcionales —aunque esa sociedad deba reservar un espacio y un margen de acción para ellos—, sino para las personas que no son nada del otro mundo". Las mujeres quizás no lo seamos, pero somos la mitad de este mundo. Y, además, leemos mucho.</p><p>________________</p><p><em><strong>Sonia Asensio </strong></em><em>es profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Dec 2023 10:30:47 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sonia Asensio]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Libros para debajo del árbol]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[¿Qué leemos ahora? Los nuevos libros que se amontonan en otoño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/leemos-ahora-novedades-amontonan-otono_1_1640733.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c2b3c52b-4a25-442a-96c9-9592c8c6d256_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué leemos ahora? Los nuevos libros que se amontonan en otoño"></p><p>Las novedades editoriales se multiplican cuando en septiembre comienza un nuevo curso escolar. Le pido a mi librero de siempre que me guarde este y ese y aquel título, deseando devorar esos libros de los que he leído en los suplementos culturales de nuestro país que no nos los podemos perder.</p><p>Pero. ¡Ay! Comienza el curso. Las novedades se apilan, pero septiembre te obliga a contraer una deuda que ya la quisiera para él el mercader de Venecia. Hubiera terminado mucho mejor su contrato. </p><p>Se abre la puerta del aula y un viento ligero nos trae la presencia de <strong>Benito Pérez Galdós</strong>. Hay que convencer a los alumnos y a las alumnas, con esos maravillosos 17 años, de que vean en mis brazos en jarras, en mi mantón inexistente, en mi acento impostado madrileño de una mujer turolense, a Fortunata. Y, si aún es posible, que les provoque repelús observar cómo me como un huevo crudo en unas escaleras no muy limpias. Convencerlos, también, de que Isidora Rufete es un personaje extraordinario que no queda tan lejos de experiencias malogradas de esa amiga, me cuenta una alumna, a la que le pasó lo mismo. Y el aula se llena de <em>jo, es verdad, </em>de<em> joé</em>. En la librería donde voy a por mis novedades reservadas también están, como siempre y donde siempre, <em>Fortunata y Jacinta</em>, <em>La desheredada</em>, <em>Misericordia</em>, <em>Trafalgar</em>. De paso, veo en la lista del corcho de la pared que la profesora de Historia de España ha recomendado <em>El lector de Julio Verne</em>, de <strong>Almudena Grandes</strong>. Y les digo que <strong>Galdós </strong>y <strong>Almudena </strong>estuvieron dándose la mano y que quizás aún lo sigan haciendo. Y que, en la librería y en la vida, están juntos.</p><p>Dialogando con los personajes, mis estudiantes conocen a Augusto Pérez. Leemos <em>Niebla</em>. Tiene razón don <strong>Miguel de Unamuno</strong>. Los entes de ficción recobran vida cada vez que abrimos las páginas de un libro. Nosotros nos iremos, ellos no. ¿Quiso Unamuno convertirse en un personaje literario para sobrevivirse a él mismo? ¿Qué significa existir? ¿Es la vida un camino nebuloso donde esa vida consciente de la que habla Rubén Darío nos condena a los grandes conflictos? ¿Qué hubiera cambiado si yo no hubiera estado aquí?  </p><p>Con <strong>Pío Baroja</strong> conocemos a Andrés Hurtado. Muchos de mis jóvenes quieren ser médicos, quieren ser médicas. Sin querer recuperamos dos novelas. <em>El olvido que seremos</em>, de <strong>Héctor Abad Faciolince, </strong>nos invita a hablar de la importancia de la salud pública. <em>Castillos de fuego</em>, de <strong>Ignacio Martínez de Pisón</strong>, enlaza la literatura y la admiración. Martínez de Pisón es un gran lector de Pío Baroja. <em>Castillos de fuego</em> nos recuerda lo importante: no es posible un presente saludable ni inteligente sin un pasado conocido y valorado. Nuestros alumnos no son el futuro, son el presente. Y me atrevo a decirle a mi librero que ponga junto a <em>Castillos de fuego</em> la novela <em>El árbol de la ciencia</em>, para que también ellos dos se den la mano en este otoño enajenado. </p><p>Sin querer ha llegado noviembre. Mi lista de novedades sigue intacta. Cayó en mis manos <em>Soldados de Salamina</em> y de nuevo <strong>Javier Cercas</strong> acapara mi atención. Justo ahora que tengo que leer los versos de <strong>Antonio Machado</strong>. Y leo. Y leyendo leo y revivo y traigo a la luz esos días contiguos en los que <strong>Antonio Machado </strong>cruzaba la frontera y<strong> Sánchez Mazas </strong>tuvo una segunda vida de regalo. </p><p>El curso me ha atrapado. Mi librero sigue guardándome títulos. Pero mi bendita maldición persiste. No empezaré nada nuevo hasta que vuelva a llorar por la muerte de Leonor ni hasta que Juan Ramón me vuelva a susurrar en estos destartalados vientos otoñales que yo me iré. Lo bueno es que se quedarán los pájaros cantando. Y Fortunata, Isidora, Augusto, Andrés, Benina, Ferlosio, Eloy, Gloria, Miralles cobrarán vida cada vez que uno de nosotros, de nuestros alumnos, de sus hijos y de los hijos de sus hijos abra un libro. Que no será novedad pero será, de nuevo y como siempre, mágico.</p><p>Por cierto. Mi librero me regaló <em>El maestro que prometió el mar</em>. <strong>Francesc Escribano</strong> vino a Toledo invitado por el <strong>Festival CiBRA</strong>. Y yo voy a leerlo sabiendo que voy a ser un poco ese dios de Unamuno y que voy a tener el súper poder de dar vida a un maestro que la literatura, el cine y el teatro han rescatado del olvido. Nos vemos pronto para hablar de este libro, de esta vida borrada, de este maestro excepcional, de esta historia para no olvidar. Qué suerte tenemos los que leemos.</p><p>________________</p><p><em><strong>Sonia Asensio </strong></em><em>es profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Nov 2023 20:00:42 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sonia Asensio]]></author>
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      <title><![CDATA[Devolverles el sentido de lo humano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/devolverles-sentido-humano_1_1469479.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9e2b18ee-be50-42f3-8659-3181590ee0e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1005451.jpg" width="928" height="522" alt="Devolverles el sentido de lo humano"></p><p><strong>Guillermo Arriaga</strong></p><p><strong>Alfaguara (2023)</strong></p><p>Comencemos por el principio. "A Ignacio Armendáriz, mi otro padre". La mirada azul, transoceánica, de <strong>Guillermo Arriaga</strong> se anega. Es el amor.</p><p>Vayamos al final. Que no me lea quien no haya acabado nunca un libro abrazándolo, mucho rato, el libro entre los brazos, no me dejes ahora, no tan pronto, no estoy preparado para soltarte, te metiste dentro de mí, quiero más. Extrañada de mí, de la lectura febril de la última novela de<strong> Guillermo Arriaga</strong>, <a href="https://www.penguinlibros.com/es/novela-historica/315391-libro-extranas-9788420474861" target="_blank"><em>Extrañas</em></a><a href="https://www.penguinlibros.com/es/novela-historica/315391-libro-extranas-9788420474861" target="_blank">,</a> amarrada aún al libro cerrado, me consuelo con una frase de uno de sus personajes: "Necesitas comprender algo, ningún viaje cuenta con un destino final, el destino es el mismo viaje".</p><p>Inglaterra, 1781. William Burton es el primogénito de una familia aristocrática que tiene determinado su futuro como heredero de una dinastía que se remonta al año 971, donde patriarcas y primogénitos han consolidado un dominio vasto que un día tendrá que administrar él mismo. En uno de los paseos a caballo por sus propiedades junto a un preceptor descubre a un "engendro" encadenado a un poste, un ser humano criado entre las bestias por haber nacido distinto. Este encuentro provoca en el joven Burton un sentimiento de fraternidad, de aproximación a estos seres abandonados por sus familias que ven en ellos un castigo divino. Pronto sabrá que hay cinco engendros en su propiedad y esta realidad cambiará el destino de nuestro protagonista. Quiere ser médico, o lo que es lo mismo para una familia de la nobleza del siglo XVIII, un sirviente. Es decir, una mancha, un desdoro, un deshonor con consecuencias graves que William Burton tendrá que contraer.</p><p>Nos adentramos en el comienzo de la ciencia que nace frágil en una sociedad donde es vista como enemiga de la religión, de las decisiones divinas. La ciencia como herejía "cuyo propósito era alejar a los hombres de la verdad cristiana". William Burton se resiste a creer que la deformidad de estos seres extraños, irregulares, son un castigo de Dios. "Si la humanidad deseaba progresar era imperioso no dejar a nadie atrás, a nadie, nunca condenar a los "extraños" al confinamiento, ni relegarlos como bestias". Pero no nos olvidemos de una cosa, quizás la más importante. El protagonista no nos pone delante a los deformes para mirarlos. A lo que nos lleva es a sentir la humillación que provocan en los demás y ahí <strong>Guillermo Arriaga</strong> nos confronta con nosotros mismos.</p><p>Tan importante o incluso más es la manera en la que está contada esta novela. No hay capítulos y las frases se yuxtaponen con comas, rápidas, sin puntos, sin pausas, lo que obliga al lector a una experiencia enloquecida donde además cada palabra es insustituible. Cada palabra como el <em>venino</em> de una cobra que va tatuando tu piel y después tus órganos y por fin tu cerebro. O todo a la vez. Necesario es volver atrás cada cierto tiempo por un mandato de respeto a la propia lectura y a la que supongo una concienzuda y larga reescritura. No puedes traicionar a la novela que te conduce hacia adelante sin tregua en todas las horas robadas al día y a la noche. La lectura es doble, una borracha de historia y otra ebria de literatura.</p><p>En el empeño de construir una obra como si realmente fuera del siglo XVIII, el maestro <strong>Arriaga </strong>suprime palabras esenciales: "que, "qué", "porque" "por qué", "aunque", los adverbios terminados en "-mente" y usa sólo palabras acuñadas antes de 1790. Desafío que es aún mayor si tenemos en cuenta que se va a prescindir de todos los tecnicismos de la medicina en relación con conceptos, artilugios, dolencias y prácticas no descubiertos en esa época. Con esto y con todo, el lector asume, una vez más, que<strong> Guillermo Arriaga </strong>es el dueño de todas las palabras. Las propias y las inventadas. Las que llevan a nuestro idioma más allá de los límites posibles.</p><p><strong>Guillermo Arriaga</strong> nos enseña que la literatura nos obliga a mirar hacia otro lugar. A veces incluso te levanta y te hace mirar en lugares insospechados como debajo del sillón donde estás leyendo. Pero lo maravilloso, lo imprescindible, lo necesario es que esa mirada recale dentro de uno mismo. Y eso es precisamente lo que ocurre con la lectura de <em>Extrañas</em>. Que uno sale sucio, embarrado, desconcertado. Pero resuelto a vivir para que nadie sufra por ser distinto. O más exactamente, por los juicios de los demás que condenan la extrañeza (y la existencia) de los distintos.  </p><p>________________</p><p><em><strong>Sonia Asensio </strong></em><em>es profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Apr 2023 19:00:21 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sonia Asensio]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Devolverles el sentido de lo humano]]></media:title>
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      <title><![CDATA[El amor es una sola cosa, una sola casa y una sola causa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/amor-sola-cosa-sola-casa-sola-causa_1_1457256.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/270fc0f3-f7b0-4336-b37b-ccc4dbd5089a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1005167.jpg" width="942" height="530" alt="El amor es una sola cosa, una sola casa y una sola causa"></p><p><strong>Ray Loriga</strong></p><p><strong>Alfaguara (2023)</strong></p><p>No están los tiempos para perder el tiempo. Por eso he leído dos veces la última novela de <strong>Ray Loriga</strong>, <a href="https://www.penguinlibros.com/es/literatura-contemporanea/313398-libro-cualquier-verano-es-un-final-9788420456539" target="_blank"><em>Cualquier verano es un final</em></a>.</p><p>Yorick, sí, Yorick ("Mi padre adoraba a Shakespeare como otra gente adora las patatas fritas, el sexo o la mentira") es el director de su propia editorial de "clásicos atípicos ilustrados para jóvenes eruditos". Atípicos como <strong>Felisberto Hernández</strong>, <strong>Sándor Márai</strong>, <strong>George Eliot</strong> o <strong>Baltasar Gracián</strong>. En cuestiones laborales, Yorick también es un tipo que piensa todo el tiempo en la jubilación. En relación con la vida, estuvo muerto dos minutos en una mesa de operaciones. Y respecto a lo realmente importante, Yorick es el amigo de Luiz.</p><p>La muerte ronda la novela desde el principio. El padre de nuestro protagonista morirá en las primeras páginas en un fatídico accidente lo mismo que su tía Aurora, mecenas y protectora del joven Yorick. El propio protagonista, operado de un tumor cerebral potencialmente mortal, logra salvar la vida para hablar de la muerte, aunque no tanto, con su amigo Luiz. Pero no esperen dramatismo porque la prosa sana, viva, chocante y a veces cínica de Loriga se convierte en la seña de identidad de esta novela brillante.</p><p>¿Será sólo una extravagancia más —macabra, grotesca— de Luiz alojarse en Suiza, junto al lago Constanza, con la voluntad de morir de manera asistida en una de esas instituciones que ofrecen eutanasia legal? ¿O realmente Luiz quiere morir? No parecer sexy a los cincuenta, quizás no sea una razón más que suficiente. ¿O sí?</p><p>Resulta muy interesante el "ahora" desde el que se cuenta la historia y el "después" que es el recuerdo de lo ocurrido desde esas Navidades fatídicas donde Yorick está aprendiendo de nuevo a hablar y a caminar y Luiz se aloja en la residencia de la muerte. En el "mientras tanto" quedamos cautivados por una relación de amistad arrebatadora, envidiable y fascinante. Porque si tuviéramos que resumir como en la pregunta de un examen, diríamos que esta novela es sencilla y sinceramente un homenaje a la amistad. Desde todos los puntos de vista sin dejar uno. Bueno, sí. El de la imaginación del lector, lo que se agradece.</p><p>Luiz es portugués. En una pausa de su estancia en el lago Constanza regresará a Lisboa y, lo que es más importante, nos hablará de Carvalhal. No he podido resistirme a teclear el nombre de este pueblecito de la costa portuguesa en Google para confirmar mi enamoramiento tras la doble lectura de <em>Cualquier verano es un final</em>. Gracias a <strong>Ray Loriga </strong>me uniré —lo siento— a la masa despiadada de turistas que invade las extraordinarias playas portuguesas porque yo ya no puedo vivir sin saber que voy a pisar Carvalhal. Además, tengo la intuición de que me encontraré con alguno de los personajes de la novela y la certeza de que acabaré tomando una copa con ellos en el Procópio en Jardim das Amoreiras de Lisboa. Gracias, <strong>Loriga</strong>, por pasearnos por la bella Lisboa, un placer añadido a la seducción de estas páginas.</p><p>Y en Lisboa, en la tienda de Simao, al final de la rua da Saudade a los pies del Castelo de Sao Jorge, en esa tienda de aparejos de pesca con un impresionante pez espada disecado tras el mostrador, allí mismo nos tropezamos con varios cachivaches y con un homenaje maravilloso a todos los libros que nos han hecho morirnos de risa, literalmente, en unas páginas que me recordaron, por ejemplo, a <strong>Javier Marías </strong>en capítulos desternillantes de <em>Tu rostro mañana</em>. Sobre todo, cuando nada en la trama tiene ninguna gracia.</p><p><strong>Ray Loriga</strong> nos entrega, nos regala, una novela soberbia. Los dos temas que más me interesan de ella, el amor y la muerte, se resuelven, si es necesario, con la receta de cómo cocinar las criadillas. La amistad, ese gran amor que se nutre de admiración, es aquí verdadero amor. Y a quien le gusten las etiquetas, se encontrará con el cabreo de Yorick. Prodigioso camino hacia el final de un libro que crece y crece hasta dejarte huérfano como te deja el último día del verano. Hemos aprendido: "A la guerra va uno solo, aunque vayan muchos".</p><p>_______________</p><p><em><strong>Sonia Asensio </strong></em><em>es profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Mar 2023 20:01:59 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sonia Asensio]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El amor es una sola cosa, una sola casa y una sola causa]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Puertas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/puertas_1_1391890.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/78fa8cce-9867-40ec-bf2c-e8a5ae96abd9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Puertas"></p><p>Por no hacer mudanza en su costumbre se aproxima o bien el final de un año o bien el comienzo de otro. Todo depende de cómo se mire. A este lado de la puerta con el número 2022 reconocemos que hemos vivido un poco más gracias a nuestras lecturas. Y cuando llegue el día que el 31 de diciembre haga su último viaje: “Acuérdate de a quién llamas en esa noche y tendrás una fotografía real de tu vida”. <strong>Manuel Vilas, </strong><em>Una sola vida</em>, Lumen. <strong>Gran Vilas </strong>de Barbastro y de Bujaraloz y de Zaragoza y de Madrid y de Roma, ¡ay, Roma!, y de la lejana Iowa City donde le espera su Altisidora.</p><p>“Dedico este poema a los vinos del Somontano y a la uva garnacha, negra y dura. Y a los negros, a todos los negros, y a los chinos, y a Extremadura, y a Lou Reed, que se murió sin despedirse de mí. Y a McDonald’s por ser tan barato, y porque he sido feliz allí. Y a la selección de colonias de caballero de El Corte Inglés, por tener tantas y dejarme probarlas todas”. Fragmento de <em>Dedicatoria de Nochevieja</em>, <strong>Manuel Vilas</strong> en <em>Una sola vida</em>. Por esto que es<strong> Gran Vilas</strong>.</p><p>Otra puerta, la número 205 del Hotel Cervantes de la ciudad de Montevideo, separa –entre otras cosas– la realidad y la ficción. En este aspecto, el maestro <strong>Enrique Vila-Matas</strong> nos vuelve a poner a prueba. A este lado de la puerta, “la feliz vida rutinaria, tranquila y sosa del que prescinde de toda palabra escrita y pasa a dedicarse a un sinfín de trivialidades”. Un escritor que no escribe, sumido en un bloqueo que le impide escribir, viaja al interior de un cuento de <strong>Cortázar</strong>, <em>La puerta condenada</em>. En las encrucijadas de la vida quizás la única salida sea viajar dentro de la literatura para confundirse con ella. Por eso yo un día viajé a Cascais, sólo para verlo con las palabras de <strong>Vila-Matas</strong>.</p><p><em>Montevideo</em>, la última novela de <strong>Enrique Vila-Matas</strong>, Seix Barral, como homenaje a esta ciudad y a París, cómo no, y a Barcelona y a Bogotá y Reikiavik y a sus santos devotos como <strong>Lezama Lima</strong>, <strong>Roberto Bolaño,</strong> <strong>Mallarmé</strong>,<strong> Idea Vilariño</strong>… y a esa profunda búsqueda a través de un estilo tan personal y reconocible para sus lectores –que tanto lo admiramos– de lo que es la literatura. </p><p>De Bogotá a Medellín, donde nos espera el sacerdote Luis Córdoba para hablarnos de cine, de música, de arte y de belleza. “El arte, la belleza son una guerra declarada a la brutalidad y al desamor”, <strong>Héctor Abad Faciolince</strong><em>, Salvo mi corazón todo está bien</em>, Alfaguara. El cine, la música, la educación, la bondad, la amistad como puertas que abren las vidas que merecen la pena. </p><p>Después del éxito literario y cinematográfico de <em>El olvido que seremos</em>, en tono autobiográfico, <strong>Héctor Abad</strong> nos regala unas páginas dedicadas a su mamá. “A <strong>Cecilia Faciolince</strong>, con el amor de un hijo descreído a su madre creyente”. Sin temor y sin pudor, leemos la palabra “corazón” en el título para contarnos la historia de un sacerdote que existió en realidad, una persona buena, ahí es todo. La duda, querido Héctor, es que creemos que, finalmente, no pudiste alejarte tanto de ti mismo al hablar de<strong> Luis Córdoba</strong>. Se abrió dentro de la novela otra puerta a través de dos corazones extraordinarios. </p><p>En la puerta de la Librería Alberti de Madrid conocí a <strong>Ligia Urroz</strong>. No por casualidad ni coincidencia. La escritora presentaba su última novela, <em>Somoza</em>, de la mano de mi maestro y amigo <strong>Guillermo Arriaga</strong>, a quien admiro profundamente. Si él me dice ven, yo lo dejo todo. Hace un tiempo dibujé en mi cuaderno un mapa político del siglo XX en Nicaragua mientras leía <em>Tongolele no sabía bailar</em>, de <strong>Sergio Ramírez</strong>. Desgraciadamente la actualidad política de Nicaragua sigue siendo de una injusticia demoledora y resulta imprescindible seguir leyendo y escuchando a <strong>Sergio Ramírez</strong> o a <strong>Gioconda Belli</strong>, que piensan lo que dicen.</p><p>En<em> Somoza</em>, de <strong>Ligia Urroz</strong>, una niña de once años se pregunta: “¿Cómo fue que mi familia nuclear vivió en primera fila y de manera tan íntima los últimos años de vida del general <strong>Anastasio Somoza Dabayle</strong>? ¿Por qué puedo relatar en primera persona esos fines de semana que pasé a su lado?” Aquí, como en la novela de <strong>Héctor Abad</strong>, la respuesta la encontramos en los corazones dañados. </p><p>Hace un par de viernes llamé a la puerta de <strong>Agustín Díaz Yanes</strong>, <strong>Tano </strong>para quienes lo queremos. Había leído en la prensa que estaba preparando el guion de <em>A sangre y fuego,</em> de <strong>Manuel Chaves Nogales,</strong> para un proyecto con el director <strong>Juan</strong> <strong>Antonio Bayona</strong>. Detrás de la puerta, como siempre, buena conversación, vino blanco, literatura, cine y generosidad en mayúsculas. </p><p>El cine, como nos advirtió <strong>Luis Córdoba</strong>, es una buena herramienta para el recuerdo y la memoria. Y la posibilidad de una película del título de <em>Chaves Nogales</em>, una buena noticia. Ojalá abramos la puerta del cine de nuestra ciudad para ver ahora en imágenes los nueve relatos que componen <em>A sangre y fuego</em> sin olvidarnos ni del prólogo, tan inteligente, ni de la vida de su autor, tan conmovedora. Ojalá abramos la puerta a nuestra memoria, el único territorio donde se siembra reconciliación y se recoge sosiego.</p><p><strong>Leonardo Padura</strong> escribe en <em>Personas decentes</em>: “En este país, que se alivia de sus frustraciones alimentando la desmemoria…” Padura, el escritor cubano que vive y escribe en La Habana convencido de que la ficción de la literatura debe pasar por hablar de la realidad para que “los tiempos infames no se disimulen bajo capas de olvido”. </p><p>Con esta nueva historia de la serie de Mario Conde, <strong>Leonardo Padura</strong> nos abre la puerta a La Habana de 1910 de la mano de todo un personaje, <strong>Alberto Yarini</strong>, que nos paseará por la “zona de tolerancia” de juego, droga y prostitución en un comienzo de siglo marcado por el gobierno interventor norteamericano. Cien años más tarde, <strong>Conde</strong> en La Habana de 2016, insiste en que el olvido es más duro porque nunca se repara el daño. </p><p>Cerrando puertas sin barrer antes la habitación, guardando el polvo viejo y las alergias, se avanza pero no se construye<strong>. Almudena Grandes</strong> nos dejó su última novela, <em>Todo va a mejorar</em>, una distopía de un futuro no tan lejano, precisamente para que ventilemos el presente y con luz separemos las voces de los ecos. La literatura nos ha enseñado a dudar de los grandes salvadores de la patria que suelen tener un arma muy poderosa: la palabra vacía y hueca que cala y divide y destruye.</p><p>La última vez que vi a <strong>Almudena Grandes</strong> fue en un teatro. En el Teatro Español de Madrid. Ella llevaba el pelo corto y yo no supe entender. Enfrente de las dos y de lo que verdaderamente importa, una obra de teatro. <em>Una noche sin luna</em>. <strong>Juan Diego Botto. Sergio Peris-Mencheta. Federico García Lorca</strong>. La sublimación. </p><p>Y entonces el poeta, mi poeta, cerró la puerta. O quizás la dejó entreabierta a los sueños. El libro más hermoso del que nunca jamás hubiera querido escribir. <strong>Luis García Montero</strong>, <em>Un año y tres meses</em>. </p><p><em>Nunca había previsto que me tocase a mí</em></p><p><em>cerrar la puerta, apagar la luz</em></p><p><em>cuando el reloj se agote,</em></p><p><em>cuando desaparezcan los aviones,</em></p><p><em>los barcos o los trenes</em></p><p><em>y este viajero amigo y desdichado</em></p><p><em>se quede sin oficio de viajar.</em></p><p>_________________</p><p><em><strong>Sonia Asensio </strong></em><em>es profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Dec 2022 10:55:20 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sonia Asensio]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Puertas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Poesía,Libros]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Un asesinato, Mario Conde, Obama, los Rolling y Chanel: los ingredientes de la novela más policíaca de Padura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/asesinato-mario-conde-obama-rolling-chanel-ingredientes-ultimo-padura_1_1317303.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/713af48b-8e83-426e-a8d4-fe6bb3d69408_16-9-discover-aspect-ratio_default_1002224.jpg" width="1788" height="1006" alt="Personas decentes de Leonardo Padura"></p><p>Cuando medio mundo está visitando el otro medio y el silencio habita las ciudades, volvemos a pasear por las calles de La Habana pero con la imaginación, como cocina nuestra querida Josefina, nuestra viejita que nos acoge a quienes somos lectores de las novelas de <strong>Leonardo Padura</strong>. </p><p><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-personas-decentes/356869" target="_blank" ><em>Personas decentes</em></a> nos trae de regreso a <strong>Mario Conde</strong>, personaje que protagoniza las novelas policíacas de <strong>Padura </strong>y que conocemos mejor que al propio autor. En esta ocasión recuperamos La Habana de marzo de 2016, donde los Rolling Stones ofrecieron un multitudinario concierto gratuito y cuando <strong>Barack Obama</strong> se convirtió en el primer presidente de los Estados Unidos en visitar Cuba desde 1929. Como guinda del pastel, Chanel, la prestigiosa casa de moda francesa, eligió el Paseo del Prado de La Habana para uno de sus desfiles más celebrados. </p><p>Mientras toda la policía de la ciudad está desbordada por tanto acontecimiento inédito, se ha cometido el asesinato de <strong>Reynaldo Quevedo</strong>, un viejo representante de "los tiempos infames que se disimulan bajo capas de olvido". Quevedo, que para los medios culturales de la isla fue sinónimo de "dogmatismo, marginación, humillación y miedo". El teniente coronel <strong>Manuel Palacios</strong> tiene que recurrir a su amigo Mario Conde para desentrañar un violento asesinato que, muy pronto, serán dos. En la investigación participa el teniente <strong>Miguel Duque, </strong>al que ya conocíamos en un juego aristocrático y nobiliario de apellidos que poco tienen que ver con su situación cotidiana.</p><p>La Habana, 1910. El mundo se va al carajo: el 11 de abril de este año se espera al cometa Halley. Y en las calles de esta ciudad que pretendía ser "la Niza de América" también existe un barrio, el de San Isidro, considerado "zona de tolerancia" donde reinan la droga, la prostitución y el juego, una zona creada por el gobierno interventor norteamericano después de la independencia y en los albores de la República. <strong>Arturo Saborit Amargó </strong>llega a la turbulenta Habana como policía desde la provinciana Cienfuegos en 1908. En el deslumbrante café restaurante <em>El Cosmopolita</em>, Saborit conoce a <strong>Alberto Yarini y Ponce de León</strong>, el rey de la prostitución en la ciudad. Esta chocante amistad se consolidará (¿azarosamente?) con el asesinato de la prostituta Margarita Alcántara.</p><p>Las putas. Las putas en 1910. Las putas en 2016.  "Las infatigables, imprescindibles, serviciales putas de la nueva promoción de una industria nacional que había sido reinventada por la crisis agónica de la década de 1990". "Creo que ya hay más putas que semáforos en La Habana… Y putos también, que no vamos a discriminar", nos advierte<strong> Yoyi </strong><em><strong>el Palomo</strong></em>.</p><p>En esta novela, la más policíaca de todas las de <strong>Padura</strong>, transitamos La Habana a través de un siglo en dos tramas detectivescas. El lector descubrirá cómo la literatura se mezcla con la vida y cómo más allá de una concreta problemática nacional la historia vuelve a estrechar lazos con la Historia. Las tramas sirven para desenterrar las capas de olvido que acechan a la Historia. Las reflexiones de Mario Conde nos invitan a considerar también cuánta cantidad de olvido edificamos cada día para caminar en una huida constante hacia delante y sin tener en cuenta la indignidad de lo que significa no ser conscientes de que el pasado es indeleble. "En este país que se alivia de sus frustraciones alimentando la desmemoria". Y las palabras de Conde avivan nuestras propias reflexiones.</p><p>El asesinato que tiene que investigar Mario Conde nos alerta de otro tema fundamental en la novela. El abuso de poder de las élites políticas. Reynaldo Quevedo, personaje oscuro de lo peor de los tiempos de la Revolución, ha sido asesinado y las acciones de este viejo desempolvan las tropelías tremendas de un tiempo que parece que ahora nadie quiere recordar. "Mientras ellos se repartían lo bueno, a nosotros nos pedían más sacrificios, más pureza".</p><p>Leve y sutilmente, el exilio. El fardo de la nostalgia, los que se van… La obsesión de Mario Conde y la de su generación, sobre todo de los que se quedaron, como el propio autor. "Mucha gente se va y se va. La gente se va, los muchachos se van". Y a pesar de todo, "a pesar de las promesas que se hicieron polvo en el viento, como dice mi amiga Clara, ahora mismo nos merecemos ser felices", dice Mario Conde. Porque en ese todo está el peso de la amistad y nada menos que nos lo recuerda Clara, nuestra Clara del libro anterior, que bien sabe lo que es que los demás se estén yendo. </p><p>Con esta novela, <strong>Leonardo Padura </strong>barre un poco más los senderos cubiertos por la desmemoria para que sepamos y sabiendo nos miremos en el espejo de la existencia. Y lo hace como sólo saben hacerlo los Rolling Stones: entregando algo de lo mejor que pueden crear los hombres. Un poco de belleza. Y, por supuesto, una necesaria dosis de decencia.</p><p>________________________</p><p><em><strong>Sonia Asensio </strong></em><em>es profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Sep 2022 19:00:31 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sonia Asensio]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Un asesinato, Mario Conde, Obama, los Rolling y Chanel: los ingredientes de la novela más policíaca de Padura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Cuba]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[La vida real como ficción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/realidad-ficcion_1_1220236.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/daf0a5c1-ac02-474e-a18a-b4e55ee76865_16-9-discover-aspect-ratio_default_1000547.jpg" width="1305" height="734" alt="Desde dentro de Martin Amis"></p><p><em><strong>Desde dentro </strong></em></p><p><strong>Martin Amis</strong></p><p><strong>Alfaguara (2021)</strong></p><p>"En la vida real —en la sociedad, en la civilización— nos plegamos a la vieja norma. No hay libertad sin leyes. En las novelas e historias no es así: en la narrativa no hay leyes, y al mismo tiempo la libertad no tiene límites. La narrativa es libertad".</p><p>A estas alturas quizás hablar de "no ficción" sea una cosa del siglo pasado. Desconozco cómo progresan las teorías en torno a qué es una novela, pero como lectora me pasa lo mismo que con el buen vino: lo que está rico es apetecible. Y<em> </em><a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/panorama-de-narrativas/desde-dentro/9788433981073/PN_1067" target="_blank" ><em>Desde dentro</em></a>, la última obra de <strong>Martin Amis</strong>, no sólo es apetecible: es menú gourmet, es gran reserva especial, es delicatessen.</p><p>En este libro híbrido donde se mezcla realidad y ficción, <strong>Amis </strong>dedica varios capítulos a instruirnos sobre el arte de la literatura. Cómo escribir, normas de estilo, errores que hay que evitar y temas que nunca deberían aparecer. Según el autor son sólo tres cosas que la narrativa no debe abordar: los sueños, el sexo y la religión. Lo interesante es saber por qué. La respuesta es porque la literatura debe buscar la universalidad y llegar a "una conciencia compartida". </p><p>Personalmente comparto sin fisuras esta idea de lo universal en la literatura porque se compromete con el lector. Mientras que el escritor es respetuoso con nosotros, nos tiene en cuenta, se esfuerza, pelea con las palabras y es riguroso, nosotros, lectores, intuimos con insistente asombro que "la novela está escrita para mí", tal y como le pasa a <strong>Martin Amis</strong> con uno de sus escritores de cabecera,<strong> Saul Bellow</strong>. La desigualdad y la alienación del hombre en <em>Poeta en Nueva York</em> de <strong>Lorca </strong>va más allá de un momento histórico y de una ciudad. La admiración por la obra literaria de los colegas del oficio, la amistad como sustantivo vital, el amor y la alegría que apuntalan los cimientos de la familia son verdades fundamentales, son cuestiones universales.</p><p>Además de la literatura y de los referentes literarios de <strong>Martin Amis</strong>, a los que aludiré más tarde, dos temas más estructuran las 600 páginas de <em>Desde dentro</em>. Las mujeres y la geopolítica. </p><p>En cuanto a las mujeres, es un personaje femenino inventado, Phoebe Phelps, quien lleva la batuta. Un amor de juventud que pondrá al personaje-autor-narrador en un gran aprieto:<strong> Kingsley Amis</strong>, el padre de <strong>Martin Amis</strong>, no es su padre. La madre de Martin tuvo una aventura con el poeta <strong>Philip Larkin</strong>. Más mujeres, muchas mujeres de las que destacamos a la madre de<strong> Martin Amis </strong>que fue abandonada por el padre; a la madrastra, que abandonó al padre; a la esposa última de<strong> Martin Amis</strong>, Elena en la novela, (Isabel Elena Fonseca) y madre de sus dos últimas hijas que nos dejan anécdotas entrañables, Inez y Eliza. Eliza nos regala un dibujo infantil del ataque a las Torres Gemelas (página 237 en la edición española de Anagrama). Enhorabuena a <strong>Jesús Zulaika </strong>por una traducción donde nada se echa de menos.</p><p>La geopolítica, asunto clave en toda esta "autobiografía novelada" o como la queramos llamar. Por supuesto, las consecuencias internacionales, políticas, sociales, personales, que trajo el ataque terrorista al World Trade Center. La intifada. La gran purga de Stalin. La masacre de los nazis. La guerra de Irak.  El capitalismo. No menos devastador: el sistema sanitario en Estados Unidos. Sálvese quien pueda. Además del texto merece la pena reseñar que el libro se completa con los asteriscos a pie de página que a veces ocupan más espacio que la propia narración. Quizás se haya inventado otro género: leer en grande lo que aparece en letra más pequeña. Imprescindibles.</p><p>A pesar de los grandes nombres y personas admiradas durante todas las páginas (<strong>Nabokov</strong>, <strong>Larkin</strong>, <strong>Bellow</strong>, <strong>Ian McEwan</strong>, <strong>Henry James</strong>, <strong>Proust</strong>, <strong>Orwell</strong>, <strong>Melville</strong>, <strong>Mailer </strong>y un largo etcétera) he reservado cautelosamente nuestro favorito –el de<strong> Martin Amis </strong>y el mío– para el final. Léase con devoción: <strong>Christopher Hitchens</strong>.</p><p><strong>Christopher Hitchens</strong> (Portsmouth, 13 de abril de 1949 – Houston, 15 de diciembre de 2011). Te extrañamos en el periódico, en YouTube, en la polémica, en tus mil palabras diarias. Te recuperamos en la portada de <em>Desde dentro</em>, de tu querido amigo <strong>Martin Amis.</strong> Te recuperamos en las páginas más conmovedoras de esta novela, donde habita el sentimiento y la amistad, quizás las más bellas del libro. Te recuperamos gracias a <strong>Martin Amis </strong>que te trae de vuelta. En este libro de despedidas, citamos: "Los escritores sobreviven a su muerte. Un escéptico diría que sólo sus libros sobreviven; pero sus libros eran y son su vida".  </p><p><em><strong>Sonia Asensio </strong></em><em>es profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Feb 2022 20:00:15 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sonia Asensio]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La vida real como ficción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Tongolele y otros nombres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/tongolele-nombres_1_1218917.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2e287ca4-c206-4678-99ac-57f741a52fb4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tongolele y otros nombres"></p><p><em><strong>Tongolele no sabía bailar</strong></em></p><p><strong>Sergio Ramírez</strong></p><p><strong>Alfaguara (2021)</strong></p><p>Cuando era muy joven, un profesor explicó en clase el significado de "intrahistoria" en<strong> Miguel de Unamuno</strong>. Lo sentí como una revelación, y pasado tanto tiempo todavía me acuerdo de ese momento. Los estudiantes teníamos que memorizar los nombres de los reyes, reinas, generales, validos, presidentes de gobiernos nacionales y extranjeros, dictadores, revolucionarios del <em>gordísimo </em>libro de Historia. Nombres y fechas repetidos hasta la saciedad para poder aprobar una asignatura que comprendí en ese instante que era como la cúpula de un gran edificio. Se estudiaba la bóveda o el arco o el cimborrio pero se obviaba lo importante: la vida callada de las personas que con su trabajo levantan el país donde viven cada día. El suelo, la superficie, la patria como pueblo. Más o menos, estas fueron las palabras de mi profesor. Y me puse a observar más a las personas. Quizás por eso entiendo más los libros de literatura, porque hablan de cómo las personas viven en la Historia.</p><p>Nicaragua no es un país que salga mucho en nuestros libros de Historia. A veces me pregunto qué sé de Nicaragua o de El Salvador o de Uruguay o de Paraguay o de Haití o de Honduras. Sólo por poner algún ejemplo. Y la respuesta es que no sé nada. Así que tengo que empezar por los nombres como hace <strong>Sergio Ramírez </strong>en la impecable novela <a href="https://www.penguinlibros.com/es/novela-negra-misterio-y-thriller/256145-libro-tongolele-no-sabia-bailar-9788420460536" target="_blank" ><em>Tongolele no sabía bailar</em></a>.</p><p><strong>Anastasio Somoza</strong> (el viejo), dictador. <strong>Anastasio Somoza Debayle,</strong> depuesto por el FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional) en julio de 1979. Inspector<strong> Dolores Morales</strong>, personaje literario. <strong>Violeta Chamorro</strong>, presidenta electa en elecciones generales (1990—1997). <strong>Arnoldo Alemán</strong> (1997—2002) del partido de Somoza. Comandante <strong>Daniel Ortega</strong>, había presidido el gobierno durante la época revolucionaria de los 80 y regresa al poder en 2006 gracias a un pacto con su antiguo adversario, Somoza.<strong> Rosario Murillo</strong>, esposa de Daniel Ortega.</p><p>¿De qué trata la novela? Leemos a <strong>Gioconda Belli</strong>, <em>El País</em>, jueves 30 de diciembre de 2021: "En mi propio país, Nicaragua, ha sido una mujer, Rosario Murillo, consagrada vicepresidenta por su marido, Daniel Ortega, la que regentó los actos de violencia contra pacíficos manifestantes que derivaron en el levantamiento popular de abril de 2018. La maquinaria de guerra para sofocarlo dejó más de 300 cadáveres sobre las barricadas".</p><p>En este levantamiento popular y en su brutal represión, más nombres. <strong>Anastasio Prado, alias </strong><em><strong>Tongolele</strong></em>, jefe de los servicios secretos. <strong>Tongolele</strong>, también "la diosa pantera, la bailarina de mechón cano, como el suyo, él no sabía bailar". Bailarina: <strong>Yolanda Montes</strong>.</p><p>El inspector <strong>Dolores Morales</strong>, antiguo guerrillero de la lucha contra el dictador<strong> Anastasio Somoza Debayle</strong>, miembro de la Policía Sandinista desde su fundación, cayó en desgracia y tuvo que dedicarse a la investigación privada. Junto con su compañero de fatigas, Serafín Manzanares, alias Rambo, nos los encontramos en el exilio por injerencia de <strong>Tongolole</strong>, en el desierto de Honduras. Desde el puesto fronterizo de Las Manos, allá en Honduras, el<strong> inspector Morales</strong> decide regresar a Nicaragua junto con <strong>Rambo</strong>: su amor, <strong>Fanny</strong>, está enferma. Como toda novela perfecta esta es también una novela de amor.</p><p>Y una novela de terror. Del terror y del horror que acompañan a todas las dictaduras que todavía hay en el mundo. Delaciones, violaciones, impunidad para el poder, asesinatos, fuerza bruta, mentiras, arengas, silencio y miedo. Intrigas. Y torturas. "Recemos juntos, padre Pancho". De personas valientes que por dignidad o movidas por la justicia o simplemente porque ya no pueden más, porque no tienen nada que perder, se atreven, osan y se enfrentan con escasos medios al temido poder: con una manifestación pacífica, con una negativa o con la palabra como hace <strong>Sergio Ramírez</strong>, a quien esta novela le ha salido muy cara. Denunciar los abusos en su país en pleno siglo XXI ha hecho que se quede sin país. No nos olvidemos: estamos ya en 2022.</p><p>Penúltimo nombre: <strong>Lord Dixon</strong>, balaceado en el Lada en el que viajaba con su amigo el <strong>inspector Morales</strong>. La estrategia literaria de la conversación constante entre el<strong> inspector Morales</strong> y <strong>Lord Dixon</strong> es sublime. La voz del amigo muerto nos sorprende al principio, hay que volver atrás, ¿no estaba muerto? Y se nos hace imprescindible después.</p><p>El postrero nombre: Los diablos azules. Conversación (imaginaria) entre el <strong>inspector Morales </strong>y<strong> Lord Dixon</strong>. </p><p><em>Tongolele no sabía bailar</em> es una obra de arte que hay que leer. Leer para saber qué ocurre en esos países que no salen en las noticias. Y leer para asentir: la escritura de <strong>Sergio Ramírez </strong>es literatura de la buena. Una prosa soberbia para una historia tan amarga y desoladora. Hoy agradezco a mi profesor del instituto que me enseñara a saber que los que escriben la Historia nunca salen en los libros. Pero sí en las historias de personas tan íntegras como <strong>Sergio Ramírez.</strong></p><p><em><strong>Sonia Asensio </strong></em><em>es profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Feb 2022 20:00:32 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sonia Asensio]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Tongolele y otros nombres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Nicaragua]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todos los viernes serán viernes de amor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/viernes-seran-viernes-amor_1_1214474.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d547f954-44d2-445b-a584-09aeca16530a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Todos los viernes serán viernes de amor"></p><p>Cuando alguien me pregunta qué relación tengo con la literatura, siempre contesto lo mismo: yo soy lectora. Los versos, las páginas de los ensayos o de las novelas que leo, las obras de teatro a las que asisto como espectadora me hablan directamente. Soy lectora de historias que otros han inventado para mí. No escribo, por lo que en cada una de mis reseñas me siento un poco impostora. En todas menos en esta. Porque mis palabras son para <strong>Almudena Grandes</strong>, la escritora que llenó mi vida de literatura.</p><p>Mi padre y yo la llamamos "la Almudena" y  así la he imaginado siempre: como una catedral. Y como la vida se explica con palabras ahora entiendo que efectivamente <strong>Almudena Grandes</strong> es y será una hermosa catedral románica donde sus lectores, siempre fieles, nos reencontramos con nuestro pasado y con nuestro presente. Y que será edificio monumental para las futuras generaciones que disfrutarán en sus novelas del olor de Galán, de la entrañable Manolita, del zumo no recién exprimido de Malena y de los pacientes del doctor García. La Historia nos deja tantas veces el corazón helado. Las historias de Almudena nos permiten el corazón hirviendo, abrasado de voces, de pasiones, de coherencias, de verdad.</p><p>Tengo la inmensa suerte de poder decir hoy aquí: "Mi querida Almudena, cómo te vamos a extrañar. Cómo te quisimos. Yo también compré una sombrera y la llené de rosquillas para mi club de lectura. Cómo llenabas las salas en las presentaciones de tus novelas con tu voz y tu presencia. Qué agradecida siempre con tus lectores. Yo viajé a Toulouse y cociné tus recetas. Me cautivó Viernes. Y además, tú lo sabes, todos los viernes serán para siempre viernes de amor”.</p><p>Y mi voz para otras voces. Mi compañera <strong>Guadalupe</strong> susurra que "tu obra representa la memoria de los olvidados, pero sobre todo de las olvidadas". Mi amiga <strong>Ana Isabel </strong>escribe: "Almudena, empoderamiento femenino". Olga, con quien comparto tantas lecturas: "Almudena es compromiso, coherencia, excelencia humana y literaria. Amor". <strong>Alfonso</strong> nos sonroja y comenta: "Yo la conocí en <em>Las edades de Lulú </em>y me puso todo loco". <strong>Carmen</strong>, profesora de Historia, hace constar la sencillez de sus obras y aplaude el compromiso de que llegaran a todo tipo de lectores con un contenido social, humano y de empatía que será muy difícil de igualar. <strong>Montse</strong>, para quien fuiste una escritora de referencia vital, lee tus páginas en voz alta como homenaje. <strong>Padura</strong>, dueño de todas las palabras, sólo acierta a soltar un taco ante tu inesperada muerte. <strong>Guillermo Arriaga</strong>, desde México, se acuerda con nosotros de <strong>Luis García Montero </strong>porque nos unen lazos de buena amistad y de buena compañía tiznados ahora por el dolor y el frío de tu ausencia.</p><p>Uno de los abrazos que más recuerdo fue el que nos dimos en Festival CiBRA de Toledo cuando recogiste tu <em>Premio Alice Guy</em> al talento femenino. Este premio que potencia y da visibilidad al talento femenino en representación de tantas mujeres borradas y olvidadas que siempre quisiste alumbrar. Lucha, arrojo y valentía por nombrar lo que aún molesta. Lucha, arrojo y valentía por lo que queda por hacer. Recogemos el guante, querida Almudena. Será un honor que seas, para siempre, nuestra abanderada en derechos imprescindibles. Gracias por caminar delante.</p><p>Querida <strong>Almudena</strong>: tus novelas se quedan con nosotros como "el viento de los días que murmura entre las hojas de los pinos". </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Dec 2021 20:45:55 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sonia Asensio]]></author>
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      <title><![CDATA[Novelando la España vaciada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/novelando-espana-vaciada_1_1212575.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e84e6875-025c-4309-a0f1-29ad5f2aba17_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Novelando la España vaciada"></p><p><strong>Enjambre</strong></p><p><strong>Rafael Cabanillas</strong></p><p><strong>Cuarto Centenario</strong></p><p><strong>Toledo</strong></p><p><strong>2021</strong></p><p><strong>Rafael Cabanillas</strong> ha publicado su última novela, <a href="https://www.cuartocentenario.es/paginas/libros/id68-enjambre.html" target="_blank">Enjambre</a>, tras el éxito de la anterior, <em>Quercus</em>, ambas en la Editorial Cuarto Centenario. El título brillante, naranja, resaltado en la portada bellísima de un libro mimado por su editor, <strong>Francisco del Valle Delegido</strong>, nos atrae como la miel a las abejas, nunca mejor dicho. Porque además sus lectores venimos de leer <em>Quercus</em> estupefactos, anonadados, heridos por nuestro pasado y sorprendidos por la lentitud de los cambios en esta sociedad que permite tantas soledades y tantos vacíos y tantos olvidos.</p><p><strong>Antonio Basanta,</strong> en la contraportada de <em>Enjambre</em>, nos señala uno de los rasgos inconfundibles de la prosa de <strong>Cabanillas</strong>: "Su lenguaje rico, preciso y rescatado; sus personajes memorables, nacidos de las sombras anónimas de la Historia: mujeres y hombres que ahora cobran vida desde el silencio, para hacernos testigos de su dolor y de su ejemplar heroísmo. El lector de <em>Enjambre</em> hallará una obra imprescindible para quienes, desde la memoria, deseen la construcción de un mundo basado en la equidad, la fraternidad y la justicia".</p><p>Nos quedamos con un personaje. <strong>Tiresias</strong>, el hijo de <strong>Jacobo </strong>y de <strong>Remigia</strong>, vive en Enjambre, su pueblo, con otros vecinos, <strong>Eustaquio y Encarna</strong>. No se hablan. Cosas de los pueblos. Nunca nadie le ha dicho por qué no se hablan pero "¿Para qué saberlo? Odio con solera". Además de sus cabras y su monte y su naturaleza, <strong>Tiresias </strong>tiene una radio "que funcionaba con dos pilas de petaca unidas exteriormente al aparato con varias vueltas de esparadrapo renegrido y áspero". Y ahora también van a tener teléfono. "El progreso es imparable: agua, luz y teléfono". En Enjambre y en las aldeas contiguas viven "buenas gentes que laboran, pasan y sueñan y en un día como tantos, descansan bajo la tierra", como nos dejó escrito el poeta. Eso es lo que uno siente al leer la novela, el halo de la bondad, la brisa del pasado de la gente buena.</p><p><strong>Tiresias </strong>es analfabeto porque en Enjambre no hay escuela. Los padres de <strong>Tiresias</strong> no se fueron a la ciudad, como todos los demás. Y la escuela, que se quedó sin niños, amenaza derrumbe como los campos, que sin labradores que los cultiven son ahora un erial. "Triste paradoja la de esta tierra, llamarse Enjambre y estar vacía".</p><p>Pero que no se acongoje el lector<em>. Enjambre</em> no es una novela que nos habla desde la desolación, sino desde la esperanza. Y un ejemplo lo vemos en la posibilidad que tiene nuestro joven <strong>Tiresias </strong>de aprender a leer y a escribir gracias a la generosidad del señor Deogracias que se emociona un domingo de clase. "Porque sólo se enseña y se aprende aquello que se ama con pasión". Tiresias encontrará su camino gracias a la radio, a las primeras letras y por supuesto al amor. Porque felizmente <em>Enjambre</em>, como todas las grandes novelas, también es una novela de amor.</p><p>Dice <strong>Rafael Cabanillas</strong> que <em>Enjambre</em> es la novela de la absoluta modestia. "<em>Enjambre </em>es un grito mudo, callado, pues son los gritos más hondos y dañinos, por una tierra, por unos hombres y mujeres, por una forma de vida que se nos escapa de las manos igual que se escapa el agua. Un mundo que se abandona, que se deja morir, que agoniza a cambio de un falso progreso, absolutamente perjudicial, tóxico, que destroza la tierra y las vidas. Los protagonistas conviven con la miseria y una mínima ayuda podría hacerles felices. La ayuda más importante, más eficaz, es que les dejen vivir en paz. Que ese otro mundo que se come todo no se convierta en su enemigo. El suyo no es la Arcadia ni el paraíso prometido, pues la supervivencia es dura, pero es una vida digna. Respetuosa con la madre tierra, que nos da de comer y a la que pertenecemos igual que pertenecen las abejas y las encinas. Honestidad e inteligencia para dejar a nuestros hijos un mundo mejor del que nosotros nos encontramos".</p><p>Poco podemos añadir a las palabras del autor. Ciertamente sólo desde la memoria se puede construir el futuro, el buen futuro. Y <strong>Cabanillas </strong>contribuye con sus narraciones a recordar quiénes somos y de dónde venimos. Y quizás lo más importante: nos lo cuenta con dulzura, con bondad, con integridad y con la modestia que emanan los corazones de la gente honrada.</p><p><strong>Sonia Asensio </strong>es profesora de Literatura.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Nov 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sonia Asensio]]></author>
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      <title><![CDATA[La Habana-Miami]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/habana-miami_1_1187385.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/89d5e2d2-93e5-4c68-aed7-ee56d1f7ca52_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Habana-Miami"></p><p>El último libro de <strong>Leonardo Padura</strong>, <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-como-polvo-en-el-viento/318931" target="_blank"><em>Como polvo en el viento</em></a><em> </em>(Tusquet), es una novela hermosa, hermosísima. Y con esto debería terminar la reseña.</p><p>Quién nos iba a decir a los lectores de Padura que Facebook sería el culpable de desentrañar una trama tejida con el primor al que nos tiene acostumbrados este autor. Marcos, un joven cubano que ha decidido vivir en Miami, conoce a Adela, una neoyorquina de ascendencia cubana con la que comienza una bonita historia de amor. Clara, la madre de Marcos, cuelga desde La Habana una vieja foto de su grupo de amigos, que se hace llamar el Clan, y en esa foto Adela siente que reconoce una de las jóvenes caras y todo se tambalea. Comienza un relato escrito directo al corazón del lector. Sin remedio se desata la zozobra, regresan nuestros recuerdos y nos asaltan las lágrimas. El tejido de nuestra vida queda a la intemperie. La novela nos toca profundamente.</p><p>No podemos adelantar nada de la trama, así que le pedimos al propio Padura que nos diga qué contamos de ella:</p><p>  </p><p><em>Como polvo en el viento</em> podrá ser una novela que hable de los exiliados, de la diáspora, de los emigrantes cubanos, de las dificultades en Cuba durante los años especiales de la década de los noventa. En mi modesta opinión, la grandeza, sin embargo, reside en que consigue salir de una realidad muy concreta para un lector que no es cubano, para un lector de cualquier otro lugar del ancho mundo con sus circunstancias especiales y concretas que se identifica, se refleja como ser humano en sentimientos que son universales. El amor, la fraternidad, la amistad, la familia, el desarraigo, la soledad, la nostalgia, las pequeñas traiciones… Cada lector encontrará en la fuerza de todos sus personajes una voz que le hable, que le recuerde, que le revuelva. Por eso yo lloré un 18 de abril con Clara. Por eso abracé a Ramsés, que se me ha agarrado al alma. Por eso busco a Irving en el Retiro. Por eso he estado en Tacoma con Loreta. Y por eso he caminado por Miami. Y a cada rato las preguntas. ¿Qué nos ha pasado? ¿Qué coño nos ha pasado? ¿Por qué? ¿Para qué?</p><p>Habrá que estar atentos a la lectura que realizan los cubanos que decidieron quedarse en la isla y los que agarraron una balsa o un avión y habitan distintos países del planeta.</p><p>Es cierto que la estructura y la narración, la manera de contarnos esta historia, es prodigiosa en idas y venidas a lo largo de 25 años. Pero la fuerza reside en los personajes, tan reales, tan poderosos, tan cercanos a las experiencias del lector. En cada uno de ellos nos encontramos y quedamos tocados por nuestras propias vivencias. Su amistad y sus tragos en el patio de la casa de Clara en Fontanar cuando eran tan jóvenes y los apagones de la devastadora década de los noventa nos sitúan en la Historia. Los sueños más o menos cumplidos dentro y fuera de La Habana. Y la conciencia de la condición de exiliado, de emigrante, de expatriado que nos hace sentir desarraigo y también dolor.</p><p>Padura se ha dejado el alma en esta historia y lo mejor es que nos ha puesto la nuestra en cada página, en cada párrafo, en cada palabra. Porque una gran historia es aquella que te toca, que te trastoca, que te conmueve, que te habla y te descubre cosas de ti mismo. Esto es lo que la hace enorme. Conmovida, revuelta, asombrada, emocionada, tocada, dolida y feliz pincho en mi viejo tocadiscos <em>Dust in the wind</em> de Kansas y todo se comprende.</p><p>_____</p><p><strong>Sonia Asensio </strong>es profesora de Literatura.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Sep 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sonia Asensio]]></author>
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