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    <title><![CDATA[infoLibre - veranoLibre]]></title>
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      <title><![CDATA[El viaje a La Roche-Bernard que me cambió la vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/viaje-roche-bernard-cambio-vida_1_2022644.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f19e6c6e-e633-4e0c-9c61-0846f93dd18f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El viaje a La Roche-Bernard que me cambió la vida"></p><p>Llegué a él por casualidad a través de mi hermano Carlos, que tenía madera de náufrago y un <strong>sexto sentido para encontrar tesoros en el rastro</strong>. Creo que fue en una de los primeras ediciones de la revista Totem que empezaba a difundir historietas extranjeras francesas e italianas a principios de los setenta. <strong>Hablo de Corto Maltés, naturalmente, el personaje de cómic creado por </strong><a href="https://www.infolibre.es/cultura/hugo-pratt-sombra-corto-maltes_1_1088728.html"  >Hugo Pratt</a>. Yo había leído a Homero, a Stevenson, a Jack London, a Kipling…. Fue como encontrar a otro hermano de la costa. Con él me inicié en el <strong>culto a los viajes</strong>. </p><p>¿Recuerdan ustedes cómo era su vida en los <strong>noventa</strong>? Yo sí. <strong>Daba clases en un instituto</strong>. No había WhatsApp, ni Twitter, pero el futuro era igual de <strong>incierto </strong>que ahora. En septiembre teníamos algunos días de vacaciones antes del comienzo de curso. </p><p>Lo decidimos sobre la marcha. Éramos cuatro. Dos chicos y dos chicas. Ellos mediterráneos, nosotras atlánticas. Las pintas noventeras ya se las imaginan: <strong>mochilas, vaqueros raídos, zapatillas deportivas… música de Dire Straits</strong> en el radiocasete del coche, un Peugot 205. Nos turnábamos para conducir. Todavía fumábamos entonces. Yo hacía fotos con una cámara <strong>Pentax</strong>. Cruzamos las <strong>landas </strong>en dirección a la Bretaña francesa.  Fue el viaje que me cambió la vida. </p><p>Hubo otras <strong>travesías</strong>, claro. Más largas, más complicadas, más peligrosas. Tomé aviones, caminé por la selva, cambié de hemisferio, descubrí ciudades maravillosas, cordilleras escarpadas, llegué a los trópicos, aterricé en aeropuertos pequeños de tierra batida. Pero <strong>ninguna de esos viajes alteró mi rumbo</strong>. Éste sí.  </p><p>Sonaba <em>So far away</em> en la guitarra de <strong>Mark Knopfler</strong>. Yo veía pasar por la ventanilla kilómetros de playas desiertas con <strong>dunas </strong>y trataba de pensar en otra cosa. <strong>¿Qué cosa? Ni idea. Viajaba para perderme</strong>, para no volver atrás, para no llegar a ninguna parte. </p><p>Hubo una tormenta. Quizá fue algo más que una tormenta.  Ya había oscurecido. Empezó a llover a mares. El agua caía con furia, con rencor. La carretera se convirtió en una pista de patinaje. No la veíamos. El parabrisas se transformó en una cortina opaca de color gris oscuro. En las curvas el coche bailaba el twist. <strong>No podíamos frenar. Pero nadie dijo nada</strong>.  Silencio unánime. Veinte kilómetros en primera, sin pisar el embrague, mudos, aguantando la  respiración. <strong>Si alguien tuvo miedo, se lo calló</strong>. Eso no lo olvido. Por fin llegamos a un pueblo. Serían las dos de la madrugada. Encontramos un hotelito. Nos fuimos a dormir extenuados, sin cenar.  Esa noche cada cual echó sus cuentas.  </p><p>Al día siguiente, contra todo pronóstico, el cielo  amaneció limpio frente a un mar que parecía que no había roto un plato en su vida. Son cosas que pasan en los océanos. <strong>El pueblo se llamaba la Roche Bernard</strong>. Y, no lo van a creer, pero allí estaba él, en el muelle viejo, con sus patillas, su aro en la oreja, su tres cuartos marineros de siempre y la brasa de un cigarrillo <em>Tree Stelle</em>, brillándole entre los dedos. Era Corto Maltés, no cabía ninguna duda. <strong>Fue el hombre de mi vida durante la adolescencia</strong>. Y como los amores de esa edad nunca se olvidan, todavía sigue siéndolo, claro. </p><p>La escultura anunciaba una exposición de homenaje a las geografías de Hugo Pratt que tenía lugar en el pequeño museo marítimo del pueblo. En España Corto todavía no era muy conocido. <strong>Pero en Francia ya era Dios</strong>. Cuando a François Mitterand le preguntaron en una de las últimas entrevistas que concedió en qué personaje de ficción le gustaría reencarnarse, el más enigmático y leído de todos los presidentes franceses, respondió sin dudar. <strong>"Tengo debilidad por Corto Maltés"</strong>. Buena elección. </p><p>Nos sentamos en un quiosquito al aire libre en el muelle viejo de Saint-Antoine, ante la ensenada de Morbihan, una de las bahías más hermosas del mundo, <strong>frente a un archipiélago de más de cuarenta islas</strong>. Mientras esperábamos el barco para visitar una de ellas,  pedimos un café. Y yo aproveche aquel momento para escribir una postal. Esas cosas que hacíamos antes. Realmente era una mañana especial. Se había levantado un poco de bruma y la luz era increíble. <strong>Nunca he vuelto a ver tanta variedad de verdes y azules</strong>. Era  temprano. El reflejo del agua, la estampa bellísima de los tradicionales veleros bretones, <em>guépards </em>y <em>sinagots</em>,  el olor a  marea viva, el recuerdo de la tormenta… Lo que escribí en la postal empezaba así.  "Mañana plateada de bruma y salitre. Sobre la mesa un café <em>noir</em>. Corto Maltés no está conmigo". Disculpen ustedes el arrebato, pero cuando una es joven a veces se exalta en los viajes y tampoco se puede ser Hemingway  todas las horas del día. </p><p>Les ahorro los detalles de la travesía, valga saber que fue inolvidable. Llegado el momento, el viaje llegó a su fin. <strong>Se acabó el verano. Todo se acaba. Volví a casa</strong>. Y en una de esas tardes eternas de principio de curso, por primera vez en mi vida sentí la pulsión de escribir.  A lo largo de la vida se me han pasado muchas ideas descabelladas por la cabeza. Pero hasta ese momento jamás había pensado en escribir una novela.  </p><p>Tenía un ordenador que era un armatoste del <strong>Jurásico </strong>con un montón de cables y un monitor como un cajón de carpintero que ocupaba casi toda la mesa del escritorio. Abrí un documento y lo primero que se me ocurrió teclear fue exactamente eso. "Mañana plateada de bruma y salitre. Sobre la mesa un café <em>noir</em>. Corto Maltés no está conmigo". <strong>Así, con una postal escrita en la costa de Bretaña empieza la novela</strong>. Me pareció un buen comienzo pero era casi lo único que tenía. Entonces no lo sabía, pero ahora ya lo sé, como lo sabemos todos los escritores. Lo verdaderamente difícil de cualquier historia es el <strong>arranque</strong>, el resto se reduce a la menudencia de escribir doscientas o trescientas páginas de nada. </p><p>De alguna manera, no sé cómo, <strong>conseguí llegar hasta el final</strong>. Y cuando estaba dándole vueltas a qué hacer con aquel bicho vivo que me quemaba en las manos. Vi el anuncio en el periódico del <strong>Premio Nuevos Narradores</strong> convocado por la editorial <strong>Tusquets </strong>y la Escuela de Letras. Recorté la dirección metí el manuscrito en un sobre y en un impulso de optimismo salvaje, lo envié. </p><p>Fue bonito cuando ocurrió.  La  novela se tituló como homenaje <em>Querido Corto Maltés</em>. <strong>La protagonista,  una estudiante de Historia fascinada</strong> con el personaje de Hugo Pratt no era yo, por supuesto, pero se parecía un poco a mí y eso me lo puso más fácil. Aunque esos lujos una sólo se los puede permitir una vez.  Luego llega el momento de la verdad y hay que elegir entre ser personaje o ser escritora y yo decidí lo segundo. Pero esa ya es otra historia. </p><p>Muchas veces me pregunté como podía ser que algo tan esencial, algo que me obligó a virar el timón 180 grados, <strong>hubiera llegado a mi vida de un modo tan casual, tan extraño</strong>. Aunque si lo pensamos bien las cosas más importantes que nos pasan ocurren de forma <strong>inesperada</strong>, casi por azar. Como  un soplo de viento.  </p><p>De eso Corto Maltés sabía un poco. <strong>Con él aprendí que cualquier viaje es el invento</strong> de una ruta propia.  </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Aug 2025 04:00:56 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Susana Fortes]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El viaje a La Roche-Bernard que me cambió la vida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,verano,Viajes literarios]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[¿A qué suena el verano? Música y cine para embalsamar el tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/suena-verano-musica-cine-embalsamar-tiempo_1_1862340.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/448e0ddf-e8b9-4919-9cb9-0aac1f59c0c4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿A qué suena el verano? Música y cine para embalsamar el tiempo"></p><p>En una escena de <em><strong>La virgen de agosto,</strong></em><em> </em>Eva (<strong>Itsaso Arana</strong>) ve actuar a <strong>Soleá Morente</strong>. La canción que interpreta en una de las fiestas que dominan <strong>los barrios de Madrid </strong>durante el mes de agosto se titula <a href="https://www.youtube.com/watch?v=raRoZMAQT0E" target="_blank"><em>Todavía</em></a> (<strong>“todavía queda tiempo”</strong>, canta), y emociona enormemente a la protagonista de este film de<strong> Jonás Trueba</strong>. Tanto como para que poco después, al toparse de forma fortuita en un bar con la cantante y sus músicos, se anime a acercarse a ellos. <strong>“Nada, solo quería deciros que me ha gustado mucho”</strong>, les dice Eva. Los músicos lo agradecen. Seguidamente, cuando se quedan solos, escuchamos a Morente musitar<strong> “jo, qué guay”.</strong> El gesto de Eva le ha conmovido.<strong> Por sencillo, por honesto, por fugaz.</strong> Un momento de conexión a través de la música y el verano compartido.</p><p>Uno de los tantos poderes mágicos que atesora la música tiene que ver<strong> con los recuerdos</strong>. Al ambientar ciertas vivencias,<strong> la música puede magnificarlas según la memoria las procesa</strong>, y pasan a ser inseparables. Quizá porque también contribuye a<strong> ofrecer consuelo</strong> sobre las mismas. El personaje de Eva no tiene demasiado de lo que consolarse —este verano de desocupación y reencuentro consigo misma recuerda al privilegiado verano de Delphine en <em><strong>El rayo verde</strong></em>, siendo <strong>Éric Rohmer</strong> una obvia influencia de Trueba—, pero quizá sí lo tenía<strong> Meryl Streep</strong> cuando en septiembre de 2001 acudió a ver<strong> el musical de </strong><em><strong>Mamma Mia!</strong></em><strong> </strong>a un teatro de Broadway. Los <strong>atentados del 11-S</strong> en la misma urbe neoyorquina estaban espantosamente recientes. La gran actriz ha contado muchas veces que ver <em>Mamma Mia!</em> en esas circunstancias supuso <strong>una afirmación de vida.</strong></p><p>¿Quizá fuera un recuerdo magnificado de tantos? ¿Un relato muy oportuno para promocionar ocho años después<strong> la adaptación de </strong><em><strong>Mamma Mia!</strong></em><strong> </strong>que Streep protagonizaba como Donna? Ambas cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo, y ser incapaces de matizar aún así la sorprendente energía festiva de este musical integrado<strong> por canciones de ABBA</strong>. <em>Mamma Mia!</em> se estrenó en el verano de 2008 e igualmente fue capaz de magnificarlo, como quedó patente cuando el año pasado, durante<strong> el fenómeno </strong><em><strong>Barbenheimer</strong></em> —más pronto que tarde recordaremos esos días de 2023<strong> con nostalgia</strong>—, hubo quien recordó que había habido un <em>Barbenheimer </em>primigenio. El formado por <em>Mamma Mia!</em> y otra película de Nolan previa a<strong> </strong><em><strong>Oppenheimer</strong></em>. El musical de ABBA compartió carteleras con <em><strong>El caballero oscuro</strong></em><em>.</em> Mucha gente vio ambas películas con escasísimo margen en <strong>el verano de 2008. </strong></p><p>Fue un verano genial, qué duda cabe. Lo son todos los veranos que nos empeñamos en recordar, ya sea <strong>porque nos definieron</strong> o porque su recuerdo sigue siendo capaz de emitir briznas de felicidad. Por supuesto hay una canción de ABBA que habla de esto, y que suena en la misma <em>Mamma Mia!</em> <em><strong>Our Last Summer</strong></em><strong> </strong>es interpretada en conjunto por<strong> Colin Firth, Pierce Brosnan y Stellan Skarsgård,</strong> dedicada a sus respectivos romances veraniegos con Streep. De uno de esos romances veraniegos nació supuestamente Sophie (<strong>Amanda Seyfried</strong>), pero <em>Mamma Mia!</em> concluía que no importaba quién era realmente su padre biológico. Todos lo eran, porque todos estos hombres habían compartido con Donna <strong>un verano inolvidable, y ahora regresaban para prorrogarlo.</strong></p><p>Pocas películas transmiten<strong> la felicidad irredenta y ridícula</strong> de <em>Mamma Mia!</em> Su frivolidad hedonista, su ingenio a la hora de explotar<strong> las pulsiones más estrictamente populistas</strong> del espectador, la han convertido en un clásico absoluto. Cualquier reproche que le podamos hacer, frente a este rango, es proclive a ser despachado con<strong> una alegre ironía</strong>. Por ejemplo en cuanto al penoso retrato de la población griega de la ficticia isla de Kalokairi, descrita como testigos mudos y exóticos que solo reaccionan a la comedia o hacen bulto como extras en los números musicales. En este sentido, cabe afearle a <em>Mamma Mia!</em> que <strong>no sea una fiesta para todo el mundo</strong>. Y deducir que, a la hora de pensar el verano musical de una forma amplia, haya que acudir a otros rincones. </p><p>El mismo 2008 de la coincidencia <em>Mamma Mia-El caballero oscuro</em> (y del inicio de una<strong> gran recesión</strong> que iba a necesitar mucha música para hacerse soportable), también debutó en los escenarios<strong> </strong><em><strong>In the Heights</strong></em>, el primer gran musical de <strong>Lin-Manuel Miranda (</strong><em><strong>Hamilton</strong></em><strong>)</strong>. Se ocupaba de las vivencias de la comunidad migrante del neoyorquino barrio de Washington Heights, proponiendo una original mezcla de géneros en sus composiciones<strong> (rap, pop, salsa)</strong>. El musical llegó asimismo al cine en verano de 2021, con una película que conocimos en España como <em><strong>En un barrio de Nueva York</strong></em>. Por lo general, era una adaptación fiel. Esa inmersión en el día a día de la comunidad, <strong>con sus experiencias y dramas compartidos</strong>, estaba intacta. </p><p>De propina teníamos todo un número ambientado <a href="https://www.youtube.com/watch?v=J1THRAluOGI" target="_blank">en una piscina pública</a>, muy impactante por la cercanía de sus espacios en contrapartida al alcance de los sueños que revelaban tener sus personajes. El título <em><strong>96.000</strong></em><em> </em>hacía referencia al dinero que podían ganar con la lotería, y contando lo que harían de conseguirlo, <em>En un barrio de Nueva York</em> remitía al <em><strong>Money Money </strong></em><strong>de ABBA</strong>, también presente en <em>Mamma Mia!</em> Los habitantes de Washington Heights compartían sus objetivos, sus esperanzas de algo mejor, pero lo hacían de forma bastante casual. La dicha enorme que experimentaban en el momento presente, <strong>con esos bailes y chapuzones,</strong> era similar a la del posterior número<strong> </strong><em><strong>Carnaval de barrio</strong></em>, donde pese al calor y las distintas amenazas urbanas (racismo, discriminación institucional, gentrificación), todos salían a la calle a <strong>celebrar la vida en común.</strong></p><p>Pero puestos a quedarnos con una película donde la música se fusione con el espíritu veraniego de un modo absolutamente poético quizá habría que regresar a las ligas japonesas,<strong> tan dadas a fundir lo efímero y lo grandioso</strong>. <strong>Yasujiro Ozu </strong>es célebre sobre todo por las codas de sus películas, teorizadas por <strong>Paul Schrader</strong>: esa <a href="https://www.infolibre.es/cultura/cine/restauracion-historia-vecindario-puerta-entrada-obvia-cine-yasujiro-ozu_1_1663972.html" target="_blank">sucesión con aroma zen de planos de exteriores</a> que de vez en cuando interrumpen la trama para subrayar la pequeñez del ser humano, y la transitoriedad de sus preocupaciones. <strong>Nobuhiro Yamashita </strong>dio con una estrategia apasionante de releerlas en su película de 2005<strong> </strong><em><strong>Linda Linda Linda</strong></em>. En vísperas de verano, para el festival de fin de curso, cuatro chicas adolescentes montan <strong>una banda </strong><em><strong>punk</strong></em> a toda velocidad. Una de ellas, la cantante, resulta ser una estudiante coreana de intercambio <strong>que no domina el japonés. </strong>Ups.</p><p><a href="https://letterboxd.com/mmgarnica/film/linda-linda-linda/" target="_blank">Miguel Muñoz Garnica</a> destacaba de <em>Linda Linda Linda</em> sus “<strong>aperturas visuales</strong> al mundo que transcurre más allá de la vida de las protagonistas”: momentos pausados que, como las codas de Ozu, insinuaban lo que les rodeaba a base de <strong>abrir el plano</strong> o proponer un meandro inesperado para la trama. Siguiendo con Garnica, el resultado era “una temporalidad suspendida, en un presente perfecto donde el futuro no existe”, que estallaba <strong>en el concierto final.</strong> Un concierto con el cual acababa el curso, sin ninguna garantía de que el grupo prosperara —Son, la chica coreana, se marcharía antes o después—, pero que nos ofrecía<strong> la escena estival definitoria</strong>: esa que ilustra un verano eterno, porque es el que estamos viviendo justo ahora. <strong>Todavía queda tiempo. </strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Aug 2024 17:44:47 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alberto Corona]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Escenas estivales]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA['Centauros del Rif', el libro que rescata un episodio épico y olvidado de la guerra de Marruecos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/centauros-rif-episodio-epico-olvidado-guerra-marruecos_1_1860744.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/eca20a2e-73b4-41e9-bc65-c08340d1db7a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Centauros del Rif', el libro que rescata un episodio épico y olvidado de la guerra de Marruecos"></p><p>Toque de carga. Y el regimiento de caballería Cazadores de Alcántara número 14 responde de inmediato a la llamada. En <strong>plena retirada de Annual,</strong> lo que queda del ejército español del general Silvestre es hostigado por las tribus rifeñas de Abd elKrim. Por el camino, y en cada estación, miles de cuerpos se pudren bajo el ardiente sol del desierto. <strong>Monte Arruit </strong>es la única salvación posible para los españoles, pero para ello deben cruzar el río Gan, donde los espera el enemigo atrincherado, sediento de sangre y venganza.</p><p>Junto al líder del Alcántara, el teniente coronel <strong>Fernando Primo de Rivera, c</strong>abalga un testigo de excepción:<strong> Luis Codrán. </strong>Como periodista, su obligación es narrar la crónica de la jornada. Todos y cada uno de los hombres tiene un deber en la carga de caballería que está por venir. Y nadie, ese 23 de julio de 1921, puede mostrar cobardía.</p><p>Aventura de tintes épicos y trágicos David Gómez rescata en <em>Centauros del Rif,</em> su segunda novela, un episodio olvidado de la guerra de <strong>Marruecos</strong>. Con exquisita delicadeza narrativa, y una mezcla casi perfecta de ficción y realidad, es esta una historia de lealtad, valor, amor, muerte y amistad.</p><p><strong>infoLibre </strong>adelanta un extracto de esta novela histórica que llega a las librerías este mes de septiembre de la mano de la editorial <a href="https://www.edhasa.es/" target="_blank" >Edhasa</a>.</p><p>----------</p><p><em><strong>Madrugada del 22 de julio, 1921. Campamento Annual, a 107 km de Melilla</strong></em></p><p>Despertar de la pesadilla no siempre significa regresar a un lugar confortable, cómodo y seguro. La realidad puede ser más oscura, tenebrosa y mortal que el más terrible y angustioso sueño que hayamos tenido. Porque, en ocasiones, por mucho que corras, no puedes escapar.</p><p>No fueron los gritos agonizantes de los <strong>soldados </strong>luchando por su vida o muriendo <strong>acuchillados </strong>en plena batalla, ni los ya familiares sonidos de las descargas de fusil impactando en los sacos terreros, sino el estruendo de las balas de cañón sobre el terreno árido y pedregoso de Igueriben lo que despertó bruscamente al joven. Se incorporó sobresaltado y, durante unos angustiosos segundos, miró a su alrededor con la respiración agitada. Al fin, suspiró. Se encontraba en un lugar distinto de todo aquel <strong>infierno onírico aparentemente ficticio</strong>. Más calmado, se tumbó de nuevo en el camastro, aunque sin dejar de mover la cabeza de un lado para otro, tal vez, intentando olvidar lo sufrido para negar la terrible realidad.</p><p>	–Tranquilo, estás a salvo, todo ha pasado.</p><p>Una voz femenina le hizo abrir los ojos de nuevo. Por un momento creyó que se encontraba en <strong>Madrid</strong>, en su casa. </p><p>	 –Procura descansar. Bebe esto –dijo ella.</p><p>Y aquel instante, aquel fugaz momento de felicidad, desapareció como el relámpago que refulge en la tormenta para enseguida extinguirse y volver a la oscuridad.</p><p>La mujer, sentada junto al <strong>catre</strong>, acercaba a los labios resecos y agrietados de un desconcertado Codrán una cuchara con la sopa que, humeante aún, llenaba un cacillo colocado sobre una caja de madera.</p><p>           –Despacio, no quiero que te suceda como a otros…</p><p>           –¿Quién es usted? –preguntó con recelo.</p><p>           –Una amiga.</p><p>           –¿Qué les ha pasado a los otros? –se interesó, fatigado.</p><p>           –Llegaron al campamento exhaustos y sedientos, bebieron agua hasta reventar... <strong>Los pobres han muerto… </strong>Lo lamento de veras. Te llevarán a <strong>Melilla</strong>. Varios heridos ya han salido en los camiones, y en poco tiempo tú también marcharás en un «rápido», con una escolta de caballería. El viejo no quería dejarte ir hasta saber que estuvieras bien.</p><p>	–¿Qué día es? ¿Qué hora es? –Codrán, desorientado, trataba de ubicarse.</p><p>	–Pues es temprano o tarde..., según se mire –respondió ella, indolente.</p><p>	–No entiendo... ¿Qué ocurre? –insistió Codrán.</p><p>	–El campamento está rodeado. Manolo… El general Silvestre y los demás oficiales están reunidos –explicó al fin la mujer mientras le ofrecía otra cucharada–. Seguramente estarán decidiendo qué hacer<strong>: pelear y morir o correr y morir. </strong>Absurdo. ¿No crees?</p><p>	–¿Absurdo?</p><p>	–Todo esto –dijo, pensativa–. La <strong>guerra</strong>, el poder, la vida...</p><p>Codrán sintió una urgencia repentina por ver a Silvestre; debía hablar con el general. Intentó incorporarse, pero al momento se dio cuenta de que todo el cuerpo le dolía, como también la garganta, le quemaba cada vez que tragaba el líquido que aquella misteriosa mujer le daba. </p><p>           –Espera, no debes moverte. Tienes que descansar. Todo ha terminado para ti, pronto estarás en casa –susurró ella, impidiendo que se levantara.</p><p>           –¿Terminado? Esto no ha hecho más que empezar. Debo ver a Silvestre, él me conoce, soy amigo de su hijo, de Bolete<em> </em>–protestó<em>.</em></p><p>           –El <strong>general</strong>, como te he dicho antes, está reunido con los oficiales y no atiende a nadie. Ni a ti, ni a mí. Sé de lo que hablo, muchacho. Silvestre sólo escuchará a Silvestre –se lamentó–. Bebe, debes reponer fuerzas. </p><p>	La mujer le dio otra cucharada de sopa.</p><p>	–¿Qué hora es? ¿Dónde está mi camisa? –insistió el joven.</p><p>	Ella, al ver imposible que se tomara la sopa, dejó el cazo sobre la caja.</p><p>	–Tu camisa, o lo que quedaba de ella, está ahí colgada. –Señaló entonces el mástil de la tienda cónica–. Te la quitaron los enfermeros para poder limpiarte y refrescar tu cuerpo. Ahí tienes una camisa limpia del oficial que se aloja en esta tienda y... Bueno, si tanto te interesa saberlo –la mujer se levantó y cogió un reloj que había en una mesa–, toma, es tuyo, tú mismo puedes verlo. –Se sentó de nuevo y tomó el cacillo de sopa.</p><p>Luis sintió una <strong>punzada </strong>en el corazón al notar entre sus manos aquel reloj de bolsillo Omega. Su padre se lo había dado en la estación de <strong>Atocha </strong>el día de su partida a Melilla, y eran demasiados los recuerdos: su padre, Benítez, sus camaradas de Igueriben, su madre con ojos llorosos aquella mañana en el andén... Abrió la tapa de plata, rozada y ya sin brillo, y vio la hora.</p><p>	–Las cinco..., las cinco de la madrugada. ¿Cuánto he dormido?</p><p>Pero la mujer no tuvo tiempo de contestar, porque en ese momento el coronel Morales, <strong>jefe de la Policía Indígena</strong>, irrumpió en la tienda. En cuanto oyó el roce de levantar la lona que cubría la entrada, ella se giró, sobresaltada.</p><p>	–Por fin te encuentro.</p><p>	–Hola, viejo –contestó la mujer con desgana.</p><p>           –El general quiere verte –indicó Morales.</p><p>	–Lo estaba esperando –repuso con voz cansada. Se levantó, no sin antes poner un trozo de tela empapada en agua en la frente del joven–. Suerte, chico. Ha sido un placer conocerte –se despidió, algo aliviada por separarse al fin de aquel enfermo tan difícil.</p><p>	Al pasar junto a Morales, junto a la entrada, apoyó la mano en el hombro del militar y le dio un beso en la mejilla.</p><p>	–Ten cuidado,<em> </em>viejo<em>.</em></p><p>El hombre asintió con afecto. Se miraron por unos instantes, y finalmente, ella, tras un par de toques suaves en el hombro de Morales, se marchó.</p><p>	–<strong>Idiotas </strong>–dijo cuando dejó caer la lona tras de sí al salir de la tienda.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Aug 2024 17:44:28 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gómez]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Centauros del Rif', el libro que rescata un episodio épico y olvidado de la guerra de Marruecos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maleta de libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De 'How to have sex' a Nina Simone pasando por 'The Architect', un alegato en contra del capitalismo voraz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/how-to-have-sex-nina-simone-pasando-alegato-favor-derecho-vivienda_1_1871753.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/03a6892b-31d9-4f8b-a072-d0e6b22c8edf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De 'How to have sex' a Nina Simone pasando por 'The Architect', un alegato en contra del capitalismo voraz"></p><p>La <strong>cultura nos alimenta todo el año</strong>, no solo en verano, pero como es ahora cuando (con suerte) tenemos más ratos desordenados que dedicarnos a nosotros mismos, es cuando podemos aprovechar para disfrutar de todo aquello que nos pasó por delante y no pudimos atrapar durante el resto del año. Buen momento para intentar ver aquella película, retomar aquella serie, prestar atención a cualquier cosa que en su momento nos llamó la atención pero de largo pasó.</p><p>Es por ello que la redacción de <strong>infoLibre </strong>aprovecha estas semanas de <a href="https://www.infolibre.es/veranolibre/" target="_blank">veranoLibre</a> para recomendar a nuestros lectores diversas obras culturales con las que pasar un buen lapso, en absoluto rutinario, puede quizás que en solitario, aunque siempre perfectamente acompañado. Porque no hay soledad cuando uno se sumerge en cualquiera de los títulos que de primera mano nos aconseja la subdirectora de infoLibre Marta Jaenes. Veamos.</p><p>Película: <strong>How to have sex </strong>de Molly Marning Walker. </p><p>Tres amigas británicas muy jóvenes se van de vacaciones por primera vez juntas a una isla griega (aunque bien podría ser la costa de Magaluf) para emborracharse y ligar. Lo que sucede en torno a las relaciones sexuales, el deseo, la necesidad de gustar, de ser miradas y las situaciones de violencia a las que se enfrenta una de las protagonistas les resultarán más que familiares a alguna de nuestras lectoras. Una mirada muy necesaria, sin condescendencia, sobre los límites del consentimiento y la necesidad de una educación sexual desde el colegio. Ojalá la proyectaran en los institutos. Si os apetece verla, la tenéis en Filmin. </p><p>Disco: I<strong> put a spell on you</strong> de Nina Simone. </p><p>Mujer, negra y pobre. Simone fue víctima de racismo, de violencia machista y una defensora a ultranza de los derechos civiles. Cuesta quedarse sólo con uno de sus discos, a los que acudo casi cada semana, pero<em> I put a spell on you </em>me parece especialmente redondo. Además, me permito la licencia de recomendaros escuchar su música en el documental <em><strong>What happened Miss Simone?</strong></em> de Liz Garbus. Un viaje por su vida, luminosa y gigantesca en el escenario, plagada de dificultades detrás de él. Tiene mucho archivo inédito, una entrevista con su hija que pone los pelos de punta y se deleita especialmente con sus actuaciones míticas. Qué más se puede pedir.</p><p>Libro: <strong>El celo</strong> de Sabina Urraca.</p><p>Lo leí casi del tirón y a pesar de que lo acabé hace semanas, aún sigo volviendo mentalmente a él. La Humana, una treintañera que acaba de dejar a un novio maltratador, adopta casi sin querer a una perra callejera. De ninguna conocemos el nombre, sólo sabemos que la mujer ha perdido el deseo y que la perra está en celo. La conexión que las une hará que a ratos La Humana se vuelva perra, y a ratos la perra se vuelva humana. Sabina Urraca teje, de<strong> forma precisa, incómoda pero muy bella</strong>, un relato sobre mujeres heridas que se recomponen y se ayudan. Es lo mejor que he leído este año, así que no perdáis el tiempo y corred a por él. </p><p>Serie: <strong>The Architect</strong> de <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=721414548" target="_blank">Kerren Lumer-Klabbers</a></p><p>¿Os imagináis vivir en una plaza de garaje de un aparcamiento subterráneo? Sin intimidad, de forma precaria y deshumanizada. Es el argumento de esta serie noruega tan molesta como certera que, aunque tiene pretensiones de distopía, resulta mucho más cercana a la realidad de lo que nos gustaría. Una crítica mordaz sobre el acceso a la vivienda y las consecuencias de un capitalismo salvaje que nos despoja de un derecho básico. Para terminar de convenceros: son tan sólo cuatro capítulos de veinte minutos, lo que se agradece en tiempos de temporadas y metrajes interminables en series y películas. </p><p>Podcast: <strong>Deforme Semanal </strong>de Lucía Lijtmaer e Isabel Calderón</p><p>Da igual las veces que se haya recomendado (sé que ya lo hizo <a href="https://www.infolibre.es/veranolibre/quiero-pisito-calle-elfo-segundo-premio_1_1844844.html" target="_blank">aquí</a> mi compañero Antonio Ruiz Valdivia) o las que lo hayas escuchado. Para las concursantas, Deforme Semanal siempre es una buena idea, en verano o en invierno. Dos tipas brillantes que durante algo más de una hora recomiendan libros, pinchan temazos, nos cuentan historias de mujeres que no conocíamos, nos hacen estallar en carcajadas cuando cuentan sus anécdotas y siempre nos iluminan con su perspectiva feminista. Isa y Lucía son el binomio perfecto y han conseguido conectar con varias generaciones de mujeres que, sobre todo, han aprendido a reírse de sí mismas.  </p><p>Con las mías, ponemos punto y final a la serie de recomendaciones culturales de la redacción que comenzamos en agosto y a la que puedes volver a echar un ojo<a href="https://www.infolibre.es/temas/la-redaccion-recomienda/" target="_blank"> aquí</a>. Esperamos que las hayáis disfrutado y que os hayan servido para llenar alguna de esas horas muertas bajo la sombrilla o mientras buscabais algo para refrescaros en este verano de temperaturas infernales. ¡Nos seguimos leyendo en <strong>infoLibre</strong>!</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Aug 2024 17:44:13 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Marta Jaenes]]></author>
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      <media:title><![CDATA[De 'How to have sex' a Nina Simone pasando por 'The Architect', un alegato en contra del capitalismo voraz]]></media:title>
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      <title><![CDATA[El verano en el que un cine de Ceuta me descubrió el bikini de Ursula Andress]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/verano-cine-descubrio-bikini-ursula-andress_1_1869243.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e2b3e6ee-2b9c-4c95-9448-b64f005d1edd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El verano en el que un cine de Ceuta me descubrió el bikini de Ursula Andress"></p><p>Estaba deseando ir, ese día era todo nervios. Mi madre me llevaba a la <strong>Estación de Atocha</strong> y como viajaba solo desde que tenía nueve años, me encomendaba a la Guardia Civil durante el viaje. Ellos pasaban para comprobar que allí estaba, era así para los menores. Un viaje en vagones de tercera con asientos de madera y cabinas de 10 personas. <strong>Más de 16 horas de viaje, </strong>paraba casi en todas las estaciones, en un vagón lleno y todos con bocadillos. </p><p>En Ronda sobre las seis de la mañana estaba <strong>mi tío Antonio</strong> esperándome (era tío de mi madre), siempre con un paquete de Tortas de Aceite <em>Inés</em> <em>Rosales</em>, que aún se venden.<strong> Tengo 72 años</strong> y le recuerdo, era un hombre menudo como su madre. Paraba el tren 5 minutos, bajaba, nos besábamos y vuelta al tren. El trayecto terminaba en <strong>Algeciras</strong>, pero en el puerto muy cerca del barco con destino a <strong>Ceuta</strong>, cambio de custodia de Guardia Civil tras hora y media de viaje oliendo a Ceuta desde la popa y viendo delfines. Llegaba. Me esperaba <strong>la tía Concha</strong> (otra tía de mi madre), y andando hasta el Patio Castillo, detrás de Correos, calle Amargura, 6 (aunque casi siempre entrabamos por la tienda "Casa Bravo" de Manolo y Paquirri). Ese era mi mundo. Allí estaban todos mis primos y casi primos: los <strong>Luque</strong>, los <strong>Pérez</strong>, mis tíos <strong>Rafa</strong>, <strong>Curro</strong>, <strong>Concha</strong>, <strong>Eudolia</strong> (tíos de mi madre) con su prole. Había muchos Pepes y Rafas en el patio, también los vecinos de siempre: los <strong>Borregos</strong>, <strong>Antonia</strong> la del Rincón, <strong>Magdalena</strong> con 8 niños y su padre en <strong>Alemania</strong> y otros que no recuerdo los nombres. Serían como 20 familias. Con la abuela del patio "María la chica", mi bisabuela y centro de mi cariño.</p><p>Días de juego y playa,<strong> íbamos solos a la playa del Recinto</strong> con una pendiente por camino de tierra. Siempre decía mi tía: "a las tres a comer". Nadie tenía reloj, pero a las tres llegábamos. <strong>Siesta, merienda de pan con chocolate o con aceite y azúcar</strong>. A veces limpiábamos el cine de verano con suelo de piedras, recogíamos colillas, papeles y algunos días entrábamos gratis si era para menores. Cuando no, la veíamos desde una tapia detrás del cine, incluso la de mayores. Allí vimos el primer bikini, con <strong>Ursula</strong> <strong>Andress</strong> saliendo del mar en la película <em>Agente 007 contra el Dr. NO. </em><strong>Toda la chiquillería aplaudiendo</strong>, incluso los adultos del cine. Un aplauso estruendoso y no sólo el primer día. Así transcurrían los días hasta la vuelta a Madrid y añorar hasta hoy. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Aug 2024 17:43:47 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Enrique Centén Martín]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El verano en el que un cine de Ceuta me descubrió el bikini de Ursula Andress]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El verano de mi infancia,Ceuta,Vacaciones,Trenes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Aventuras en democracia', el ensayo que nos recuerda la responsabilidad política que tenemos cada uno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/aventuras-democracia-turbulento-mundo-popular_1_1860678.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8fc44af3-d384-48b6-bfb8-d3a97bcfa01b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Aventuras en democracia', el ensayo que nos recuerda la responsabilidad política que tenemos cada uno"></p><p>La democracia es algo vivo, que respira. Y Erica Benner ha pasado toda una vida pensando en el papel que juegan los ciudadanos comunes para mantenerla viva: desde su infancia en el Japón de la posguerra, donde la democracia fue impuesta en un país vencido, hasta trabajar en la Polonia postcomunista, con sus repentinas brechas de riqueza y seguridad. Este libro se basa en sus experiencias personales y en un exhaustivo recorrido histórico para replantear algunas de las preguntas más difíciles que enfrentamos hoy en día.</p><p>Desafiando los mitos bien trillados del triunfo heroico sobre la tiranía, Benner revela las vulnerabilidades inevitables del poder del pueblo, invitándonos a considerar por qué vale la pena luchar por la democracia y el papel que cada uno de nosotros debe desempeñar.</p><p><strong>infoLibre </strong>adelanta un extracto de este título, que llegará el <strong>10 de septiembre</strong> a las librerías de la mano de la editorial <a href="https://www.planetadelibros.com/editorial/editorial-critica/1" target="_blank" >Crítica</a>.</p><p>-------</p><p><strong>¿Se pueden unir las señoras al club?</strong></p><p>En casi todas las democracias actuales, plenas o imperfectas, hay amplios sectores de la clase dirigente para los que el <strong>feminismo </strong>y otros tipos de <strong>igualdad </strong>de género forman parte de una estrategia para <strong>corromper </strong>a la sociedad y dividir al <em>demos </em>en fragmentos subdemocráticos obsesionados por la identidad. Aproximadamente la mitad de las personas que conozco dicen que las mujeres y las personas no blancas alcanzaron la igualdad cuando consiguieron el voto y otros derechos políticos. Afirman que las nuevas luchas por una igualdad aún mayor ponen en peligro la democracia. Al reclamar más para las mujeres y otras «minorías» menos favorecidas, estas nuevas luchas sobrepasan todo tipo de límites y usurpan la parte de la igual libertad que les corresponde a los <strong>hombres blancos. </strong>Los que dicen esto no son todos hombres blancos viejos. Muchos son jóvenes. También hay algunas mujeres. Como las democracias se desmoronan cuando uno se limita a ignorar las opiniones que chocan con las suyas, y como muchos de los que sostienen esto son buenos amigos míos, quiero tratar de entender de dónde viene.</p><p>Si la igual libertad y un <strong>amplio reparto del poder</strong> son los principios más básicos de la democracia, los primeros gobiernos populares de los que se tiene constancia no fueron verdaderas democracias. Eran <strong>monopolios esclavistas masculinos</strong>. Y lo mismo es válido para la mayoría de las democracias a lo largo de la historia: enclaves democráticos patriarcales dentro de un mundo patriarcal más amplio que frustraba cualquier intento de compartir el poder con el segundo sexo. La República de <strong>Córcega </strong>concedió el voto a las mujeres en 1755, pero fue anulado en 1769 cuando los franceses se anexionaron el país insular. Cuando Francia se convirtió en una república cruzada veinte años más tarde, sus dirigentes rechazaron las peticiones de extender <strong>la </strong><em><strong>liberte</strong></em><strong>, la </strong><em><strong>egalite </strong></em><strong>y la </strong><em><strong>fraternite </strong></em>a las personas con útero.<strong> Nueva Jersey</strong> retiró el derecho a voto a las mujeres en 1807, tras habérselo concedido en 1776.</p><p>Ese mismo año revolucionario, <strong>John Adams,</strong> uno de los padres fundadores de Estados Unidos, recibió una carta de su esposa Abigail en la que le instaba a que «te acuerdes de las damas y seas más generoso y favorable con ellas que tus antepasados». Y le amenazaba, quizá con ánimo juguetón, aunque quién sabe, con que, de no ser así, «estamos decididas a fomentar una <strong>rebelión </strong>y no nos someteremos a ninguna ley en la cual no tengamos ni voz ni representación». John respondió: «<strong>No puedo dejar de reír</strong>». Le informaba a su esposa de que los aires revolucionarios estaban creando agitación en todas partes y que se decía que «los niños y los aprendices eran desobedientes... las escuelas y los colegios se volvían turbulentos... los <strong>indios </strong>despreciaban a sus guardianes y los <strong>negros </strong>se habían vuelto insolentes con sus amos». Solo la mano firme del hombre (blanco) podría poner orden en el caos. «Tenlo por seguro. Sabemos hacer algo mejor que derogar nuestros sistemas masculinos.»</p><p>El primer país en aprobar el derecho a voto para todas las mujeres fue <strong>Nueva Zelanda, en 1893</strong>. Poco a poco, con muchos titubeos y duras batallas callejeras, protestas, encarcelamientos, intimidaciones y humillaciones, lo irían siguiendo otros. En 1906, <strong>Finlandia </strong>se convirtió en el primer país europeo en conceder el derecho a voto a las mujeres y el primero del mundo en otorgar a todos los hombres y mujeres el derecho a voto y a presentarse a las elecciones; un año más tarde, los pioneros finlandeses eligieron a las primeras mujeres parlamentarias del mundo. En el otro extremo del espectro del progreso, <strong>Suiza</strong>, una de las democracias más longevas, no reconoció el sufragio femenino a nivel federal hasta 1971, mientras que el cantón suizo de Appenzell Innerrhoden, architradicionalista, no lo hizo hasta 1991.</p><p>En vista de sus audaces eslóganes igualitarios, cabría esperar que la democracia fuera mucho más favorable a la <strong>igualdad </strong>de género que otras formas de gobierno, pero la historia nos cuenta que no es algo tan sencillo. La idea de que los hombres son más aptos que las mujeres para gobernar está profundamente arraigada en el manual de la democracia. Comienza cuando Teseo secuestra y mata a las reinas guerreras amazonas, un feminicidio fundacional que se convirtió en un motivo de orgullo en los mitos democráticos de <strong>Atenas</strong>, ya que demostraba que los hombres habían conseguido el monopolio del poder de forma limpia, tras una prueba de fuerza física y astucia. Tras haber puesto en su lugar a las mujeres mortales, el poder femenino adquirió una forma más abstracta y divinizada: una estatua de bronce de Atenea, diosa de la guerra y la justicia, se alzaba sobre la <strong>Acrópolis </strong>como protectora de la incipiente democracia. Sin embargo, la divinidad tutelar de Atenas les ahorró a las mujeres de carne y hueso la carga de compartir el poder en la <em>polis</em>, dejándolas libres para hacer lo que los mortales más alaban de su sexo: agradar, salvaguardar su virginidad hasta el matrimonio, dar a luz a los hijos de su marido (¡y de nadie más!) y llevar una casa.</p><p>La historia fundacional de la República de <strong>Roma </strong>también incluye un acto de violencia machista contra una mujer. Esta vez, sin embargo, nuestros héroes estuvieron del lado de la mujer. Se trataba de un grupo fraternal de nobles que pusieron fin a la degenerada monarquía de Roma después de que el hijo del rey Tarquinio violara a una noble, Lucrecia, quien se suicidó por vergüenza. El relato presentaba a la nueva república como un <strong>protectorado masculino</strong> de las mujeres vulnerables. También servía como disculpa tardía por la violencia desenfrenada contra las mujeres en la primera fundación de Roma.</p><p>La leyenda cuenta que <strong>Rómulo</strong>, uno de los gemelos fundadores, era un supermacho alfa <strong>secuestrador </strong>y <strong>violador </strong>que hacía que el ateniense Teseo pareciese un caballero. Tras cometer un acto fratricida fundacional, asesinar a su hermano gemelo <strong>Remo</strong>, que no había hecho nada malo salvo aguardar a tener su parte en la dirección del gobierno, Rómulo convenció a su variopinta banda de delincuentes, piratas y matones para que secuestraran en masa a las mujeres de la tribu de los sabinos. «Si no lo hacemos, nos extinguiremos pronto, así que venga, muchachos, ¡coged una chica y procread», tal fue su razonamiento. Para cuando varios siglos más tarde llegaron los vengadores de Lucrecia y pusieron a Roma en la senda de un gobierno más democrático, el <strong>machismo </strong>ya estaba bien asentado en la sociedad y la política romanas.</p><p>Cuando empecé a aprender sobre estas cosas en la escuela, me preguntaba si el <strong>nacimiento de la democracia fue algo bueno para las mujeres o no.</strong> La democracia ateniense acabó con el monopolio político de los <strong>ricos </strong>sobre los <strong>pobres </strong>y de los <strong>tiranos </strong>sobre todos, pero mientras ponía a unos 40.000 hombres de todas las clases al frente del gobierno, las mujeres quedaban peor que excluidas: a las atenienses de clase acomodada se las encerraba en casa, se casaban jóvenes y se las mantenía alejadas de los deportes y de los asuntos de la guerra. Sus hermanas de <strong>Esparta</strong>, el principal rival griego de Atenas y su enemigo acérrimo durante la guerra del Peloponeso, lo tenían mejor. Esparta no era una democracia, sino una oligarquía militar gobernada por unos 3.000 ciudadanos varones altamente adiestrados como guerreros.</p><p>Sin embargo, las mujeres de estas familias dirigentes también se entrenaban para la guerra y el atletismo, y solían practicar <strong>desnudas </strong>delante de los hombres. Podían poseer y heredar propiedades, tenían mejor formación que la mayoría de las mujeres atenienses y se casaban entre los dieciocho y los veinte años, en lugar de a los trece o catorce. Le pregunté a Claire, mi única compañera de clásicas, qué preferiría si pudiera viajar en el tiempo a aquella época, acabar en Esparta, donde solo sería en parte desigual, o en la democrática Atenas, con su radiante cultura y sus comedias y tragedias, a las que probablemente no le permitirían asistir, ya que lo más probable es que el teatro estuviera vedado a las mujeres.</p><p>Durante mucho tiempo pensé que todos estos eran hechos históricos lejanos que tenían poco que ver con las<strong> luchas por la igualdad actuales</strong>. Ahora veo que la democracia siempre ha tenido dos lógicas en pugna que la impulsan en direcciones opuestas. Una se expresa en los principios de libertad, igualdad y reparto del poder universales. Estos principios son abiertos, inclusivos y generosos. La otra es la lógica de un club masculino.<strong> Lo siento, chicas, pero la democracia es un club con su propia cultura</strong>, sus tradiciones y sus cosas a puerta cerrada que hacen que todo funcione, una institución con las filas prietas, como lo era la mayor parte de Oxbridge en la época de <strong>Virginia Woolf</strong>. Si empezamos a cambiar las costumbres del club, ¿cómo acabará todo? ¿Con la muerte de la propia democracia?</p><p>He llegado a ver la historia de la democracia como una <strong>batalla constante</strong> entre estas dos lógicas. Por un lado, las ideas simples y radicales que subyacen a la democracia plantean un desafío, una pregunta constante y persistente: si todos los hombres (de nuevo, blancos) son iguales, libres y aptos para ser miembros de nuestra fraternidad democrática, ¿qué es exactamente lo que hace que las personas que no son hombres sean tan diferentes? <strong>Filósofos, dramaturgos y ensayistas</strong> ya se formularon esta pregunta en la antigüedad (capítulo 10) y muchos otros lo han hecho desde la era de las revoluciones democráticas, incitando a sus contemporáneos a justificar el concepto de club masculino o a descartarlo, personas como Virginia Woolf y <strong>Mary Wollstonecraft</strong>, la feminista británica que escribió <em><strong>Vindicacion de los derechos de la mujer </strong></em>durante los emocionantes primeros años de la revolución francesa e instó a los amigos del gobierno popular a empoderar a las mujeres y a los hombres de clase media. La mayoría ignoró sus argumentos, pero su libro, uno de los primeros dedicados íntegramente al «<strong>problema de la mujer</strong>», quedaría como un duro reproche a la incoherencia democrática.</p><p>Por otra parte, la cuestión radical sigue chocando con toda clase de <strong>mitos</strong>, costumbres arraigadas, prejuicios, deseos de control y emociones histéricas (¿está bien decir esto, teniendo en cuenta que <em>hysterā</em> significa «útero» en griego antiguo e «histérica» suele reservarse para las mujeres?), que reniegan de la igualdad. El concepto de <strong>club masculino,</strong> basado en hábitos, ansiedades, vanidades y sentimentalismos indiscutidos, no puede resistirse a intentar acallar la lógica racional más directa y pura de la igualdad democrática.</p><p>Pensemos en uno de mis filósofos favoritos de todos los tiempos, el inconformista ginebrino <strong>Jean-Jacques Rousseau</strong>, cuyos escritos contribuyeron a inspirar los movimientos democráticos que desencadenaron la <strong>revolución francesa</strong>. En 1755 publicó un impresionante ensayo sobre las causas de la desigualdad humana. Muestra que hay un total de cero buenas razones para situar a unos sectores de la humanidad más arriba o más abajo que a otros, solo un batiburrillo de racionalizaciones estúpidas, todas ellas descaradamente interesadas. Demuestra que las <strong>desigualdades </strong>entre ricos y pobres, entre Estados grandes y pequeños, entre pueblos colonizados y opresores coloniales están destruyendo nuestra especie y sus relaciones con otros animales y con la naturaleza. Sin embargo, como para ilustrar cómo los beneficios del club masculino pueden sesgar un razonamiento excelente, cuando Rousseau añade a las mujeres a la ecuación, este pensador maravillosamente lúcido pierde el norte. </p><p>El argumento sería más o menos como sigue: ¡<strong>Claro que las mujeres son iguales a los hombres!</strong> <em>Absolument! </em>Simplemente son iguales de una manera diferente; en algunos aspectos mejores, en realidad: las señoras son mucho más agradables, se comportan mejor en general (y son tan guapas...) [Nótese cómo la rigurosa lógica masculina se desintegra]. Su vocación natural es ser compañeras del hombre. Evidentemente. Lo que las encauza hacia actividades que las convierten en buenas <strong>sirvientas</strong>, ¡uy!, quiero decir en iguales (incluso superiores en las virtudes más ligeras y en belleza) a los hombres. Naturalmente, su vocación también confiere a la igual dignidad humana de las señoras un aire diferente. Significa comportarse de una manera sumisa y coqueta que hace que los hombres se hinchen como gallos para poder disfrutar al máximo de su tipo masculino de igual dignidad diferente-pero-igual.</p><p>¡<em>Merci, </em>señoras, sois las mejores, <strong>no podría haber igualdad revolucionaria radical sin vosotras</strong>! Me quedé abatida la primera vez que leí las disparatadas excusas de mi amigo Jean-Jacques para convertir a las mujeres en <strong>juguetes sexuales y fregonas de retretes</strong> de la democracia masculina. Mary Wollstonecraft estaba aún más horrorizada por su traición. Ahí estaba ella, en medio de una agitación democrática mundial que tenía una oportunidad de oro de incorporar a las mujeres como iguales, y ahí estaba Rousseau, ya muerto pero venerado como el filósofo mascota de la revolución, dando un portazo y diciendo a las mujeres que su mayor honor residía en halagar los egos masculinos.</p><p>Por suerte para las futuras feministas e igualitaristas, Mary decidió rechazar el sexismo de Jean-Jacques sin desdeñar todas sus ideas. Retomó sus argumentos a favor de la igualdad humana y los extendió al <strong>sexo subordinado </strong>descartando sus ideas sexistas de última hora. En esto estoy con Wollstonecraft: las buenas ideas son para todos, las encuentres donde las encuentres. No dejaría que el profesor Tony me dijera que las niñas no pueden entender la historia dominada por los hombres y no creo que los filósofos varones, sexistas o no, no tengan nada valioso que decir a todos los seres humanos. Estaría bien, por supuesto, que devolvieran el favor y admitieran que los no hombres pueden comprender verdades básicas sobre nuestra humanidad compartida que no son tan obvias para ellos.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Aug 2024 16:47:27 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Erica Benner]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Aventuras en democracia', el ensayo que nos recuerda la responsabilidad política que tenemos cada uno]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maleta de libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nat Simons: "Si no estuviera Amaral no habría ninguna mujer como cabeza de cartel en los festivales"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/nat-simons-carrera-rock-pais-mujer-complicado_1_1862320.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/44f38496-6116-4dba-8b3d-22cb347d6c2b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nat Simons: "Si no estuviera Amaral no habría ninguna mujer como cabeza de cartel en los festivales""></p><p><em><strong>Felinas </strong></em>es el más reciente disco de <a href="https://www.instagram.com/nat_simons/?hl=es" target="_blank" >Nat Simons</a> (Madrid, 1985). Un trabajo en el que reivindica las grandes figuras femeninas de la historia del rock, desde el espíritu punk de pioneras como Cherie Currie (The Runaways), Patti Smith o Debbie Harry (Blondie), hasta nombres fundamentales de la música española como <a href="https://www.infolibre.es/cultura/musica/luz-casal-si-no-tuviera-esperanza-milagro-salve-humanidad-daria-cabezazos-manana_1_1458103.html" target="_blank" >Luz Casal</a> o Aurora Beltrán, llegando así a una nueva generación integrada por Eva Ryjlen, <a href="https://www.infolibre.es/cultura/musica/rebeca-jimenez-queda-todavia-sitio-ganarnos-igual-igual-hombres-musica_1_1590488.html" target="_blank" >Rebeca Jiménez</a>, Vega, Anni B Sweet o Carolina de Juan (Morgan). Ellas son el centro de un amplio proyecto que ha tenido su correspondiente traslación al escenario y que se extenderá incluso a un libro. De estas y otras muchas cosas charla la madrileña con <strong>infoLibre</strong>.</p><p><strong>¿Qué es esto de </strong><em><strong>Felinas</strong></em><strong>?</strong></p><p>Es la reivindicación de las rockeras, de las voces femeninas, que siempre han estado desgraciadamente a la sombra desde hace muchos años. Lanzamos el disco en enero después de un crowdfunding que funcionó genial. Luego lo <a href="https://mercadeopop.com/nat-simons-presenta-disco-en-madrid-rodeada-de-amigos/" target="_blank" >presentamos en febrero</a> en La Sala del WiZink Center. Es la demostración de que lo puedes hacer sola y lanza, además, el mensaje poderoso de la mujer en el rock y lo que significa luchar en la independencia a contracorriente todo el rato. El disco ha gustado mucho, hemos vendido bastantes copias. Han salido muchas fechas y como grabamos el concierto en el WiZink, ahora queremos hacer una segunda parte de la gira este otoño-invierno con el lanzamiento del directo y la edición de un libro que complementa todo con entrevistas a un montón de artistas. Después de todo eso me pondré con el siguiente álbum, que voy a grabar en Nashville. Un no parar (risas).</p><p><strong>¿Cómo será el libro?</strong></p><p>Cuando abrí el crowdfunding el proyecto era disco-libro. Y como no quería que quedara en eso, se me ocurrió hacer conversaciones con diferentes artistas, también internacionales como Lucinda Williams, contando mi experiencia y la suya. No es un libro de entrevistas al uso y también hablo con periodistas y otras mujeres. Muchas pioneras que te cuentan su historia y no quería sacarlo rápido, así que lo estoy trabajando un poco más a fondo, pero espero que para finales de año esté en las librerías.</p><p><strong>¿Dedicarse al rock en 2024 es algo así como una rareza?</strong></p><p>Esta parece una época de triunfo de solistas que muchas veces no van ni con banda, sino con música pregrabada. Pero ahora están saliendo bandas de rock a nivel internacional, como las mexicanas The Warning, que lo están petando. Y está Maneskin, claro. Me da un poco de esperanza ver su éxito y que estén moviendo gente joven con puro rock. Da también esperanza porque a veces piensas que dentro de unos años no vas a tener nadie que vaya a tus conciertos porque la gente crece y deja de ir a conciertos (risas). Da un poquito de miedo, pero parece que sí hay relevo generacional para el rock y que no todo es música urbana. Cuando yo era pequeña, el <em>mainstream </em>tenía mogollón de estilos, hasta la canción del verano entraba ahí, pero parece que ahora lo más comercial es solo lo latino y el urbano, sin variedad, por eso da esperanza que de repente haya bandas de rock que lo peten entre los jóvenes.</p><p><strong>Y ahí está la lección de </strong><em><strong>Felinas</strong></em><strong>, un recorrido por tu carrera en particular y por el rock en general. Con las mujeres en el centro, algo no demasiado habitual. ¿Ese es el ejercicio de reivindicación?</strong></p><p>Totalmente. Yo lo que he hecho ha sido escoger y revitalizar clásicos dándoles otro aire. Incluso <em>No me importa nada</em>, de Luz Casal, nos lo hemos llevado a un rollo setentero con su punto moderno. También he intentando mezclar generaciones y que no sea solo un disco de pioneras, por así decirlo, sino que haya una amalgama de artistas que llega hasta la más jovencita, que es una niña de diez años, Xiana, que es un nuevo talento del rock, la cantante de Spooky Velvet. Yo lo que quiero, en definitiva, es que el mensaje llegue a la gente, y por eso también el libro.</p><p><strong>Has mencionado a Luz, pero está también Aurora Beltrán (Tahúres Zurdos). Otra luchadora absoluta que ahí sigue. ¿Viendo juntos sus nombres se ve a las mujeres del rock español?</strong></p><p>Así es. Y hacer carrera dentro del rock en este país siendo mujer es mucho más complicado. Seguro. Eso lo cuenta Aurora en el libro. Y qué injusto que Aurora no esté considerada ahora mismo como Rosendo y sea una figura mucho más reivindicada, porque es una luchadora, una felina con un talento impresionante y brutal. Hay que reivindicar más a nuestras figuras femeninas del rock.</p><p><strong>Aparte de Aurora y de Luz, ¿de quién más nos tenemos que acordar?</strong></p><p>De<strong> </strong>Mercedes Ferrer, por ejemplo. Eva Amaral es también una figura del rock, que además está muy potente ahora mismo y me alegro de que por lo menos ella esté como cabeza de cartel, porque si no estuviera no habría ninguna mujer como cabeza de cartel en los festivales. Me río por no llorar. Eva es además un referente para grupos como <a href="https://www.infolibre.es/veranolibre/repion-veces-si-parece-cuesta-tomen-serio-demostramos-golpe-concierto_1_1855286.html" target="_blank" >Repion</a>, lo cual nos recuerda lo importante de este tipo de figuras. Como Aurora Beltrán, que fue referente para mí.</p><p><strong>Todas las que mencionas han tenido carrera bien diferentes, pero siempre con subidas y bajadas. Siempre luchando para mantenerse, como tú misma.</strong></p><p>Absolutamente, pero es que eso es el rock, y si no sabes disfrutar del camino no merece la pena. Lo que cuenta es el día a día de lo que estás viviendo. Que a lo mejor en un momento estás más abajo por lo que sea, pero cuando te va mejor y miras hacia atrás te das cuenta de que todo cobra sentido. Eso, sin expectativas de llenar el Bernabéu, porque si te pones en ese plan ya directamente lo dejas (risas). Siempre digo que yo tenía que haber nacido en los años setenta en Nueva Jersey, para igual así tener opción de llenar el Bernabéu (risas). Todos los que nos gusta el rock terminamos diciendo eso de 'tenía que haber nacido antes'.</p><p><strong>Parte del camino es cantar con Cherie Currie, que es una gran pionera del rock mundial con The Runaways a finales de los setenta, cuando esto era absolutamente cosa de hombres. Y la tenemos en </strong><em><strong>Felinas</strong></em><strong>.</strong></p><p>Es que, junto a Lita Ford, fueron las primeras mujeres que hicieron un grupo de hard rock rodeadas todo de tíos. La película que les hicieron está bastante bien y se ve su historia de manera resumida. En su libro, Cherie cuenta lo que tuvieron que sufrir cuando salían al escenario y las tiraban cosas y las insultaban... y sin embargo en Japón fueron toda una sensación, que menudo contraste. Pero claro, es que eso es lo que estaba marcando un antes y un después para que luego salieran otras. Eso es lo bonito, que estás sufriendo de alguna manera para hacer tu camino pero al mismo tiempo estás haciendo una revolución. Tanto es así que no solo influyeron a las chicas de los setenta, sino que han seguido haciéndolo a pesar de que se separaron como grupo en 1979.</p><p><strong>Fueron la primera '</strong><a href="https://www.infolibre.es/cultura/musica/15-bandas-chicas-festivales-enteren-existen_1_1845414.html" target="_blank" ><strong>banda de chicas</strong></a><strong>'. ¿Qué te sugiere que tengamos que seguir usando ese concepto, que chirría bastante, en pleno 2024?</strong></p><p>Es que si no han ido surgiendo más grupos de chicas o grupos mixtos es por la falta de referentes a lo largo del tiempo. Yo descubrí el rock gracias a Dover cuando era pequeña y hay ahí un referente muy grande. Aunque sea un tanto reduccionista, hay que reivindicar de cualquier manera, ya no solo en espacios para mujeres, sino para hombres y mujeres. Tiene que llegar un momento en el que sea normal y no te suene exótico decir 'una banda de chicas', porque debería ser algo totalmente normal como que haya millones de bandas de chicos. ¿Una banda de chicas? Pues otra más. Yo creo que llegará un momento en el que ya no nos suene raro ni haya que hacer espacios solo para nosotras y haya una igualdad. Cuantas más haya, mejor para que surjan más y que haya más chicas tocando, como el caso que decíamos de The Warning. Al mismo tiempo, me da un poco de miedo la industria, porque van por otros derroteros e intentan matar al rock todo el rato y hacer lo más fácil posible para ganar dinero, que es por ejemplo grabar en un ordenador sin batería. A mí me dan pánico esas cosas, pero espero que haya una nueva generación, aunque igual sea un poco utópico, que rompa con eso y diga que hay que volver a las bandas porque eso del urban y de hacerlo por ordenador es de viejunos. ¿Te imaginas? (Risas). Pero oye, ahí está el heavy metal, que siempre goza de buena salud y tiene muchos seguidores muy jovencitos.</p><p><strong>¿Y en esa nueva generación el rock tendrá que ser necesariamente femenino?</strong></p><p>Para mí, el rock es la reivindicación, caer y volverte a levantar, sacar la garra de alguna manera, y para eso la definición perfecta son las mujeres en el rock, porque somos las más luchadoras. De eso trata <em>Felinas</em>. Las mujeres del rock encarnan el espíritu del rock n' roll. Siempre ha sido así y siempre lo será, supongo que en el futuro más y mejor porque cada vez hay más bandas con mucha calidad. Va a ir a más, tengo esa esperanza.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Aug 2024 16:46:43 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Nat Simons: "Si no estuviera Amaral no habría ninguna mujer como cabeza de cartel en los festivales"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ellas cantan,Entrevistas musicales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De los bueyes a las segadoras, el verano que fui testigo de un veloz cambio de época]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/tiempo-siega-testimonio-veloz-cambio-epoca_1_1862367.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a5d7ee97-3645-4a2e-9241-42dfb2719dcf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De los bueyes a las segadoras, el verano que fui testigo de un veloz cambio de época"></p><p>Nací en <strong>Astrain</strong>, pueblo de la <strong>Cendea de Zizur</strong>, en la segunda mitad de la década de los cincuenta, viviendo allí hasta los 10 años. Aldea más que pueblo, con poco más de 200 habitantes, de la <strong>Navarra </strong>media, en pleno Camino de Santiago, rodeado de cereal por todas partes. </p><p>Mi memoria me trae imágenes y olores de <strong>caminos embarrados,</strong> la matanza de los “cutos” por San Martín, las hogueras de San Juan… Y las <strong>bueyadas </strong>paciendo en las diferentes eras distribuidas por los barrios que conformaban la aldea. Porque la <strong>mecanización agrícola</strong> sucedió en esos años de una<strong> manera rápida</strong>. Y pude ser testigo del <strong>veloz cambio de época </strong>que hizo <strong>inútiles a los bueyes</strong>, hasta entonces tracción de arados, segadoras o galeras. </p><p>En <strong>verano todo lo llenaban la siega y la trilla</strong>. Rodeados del color amarillo pajizo que marcaba la estación. La siega se realizaba, en mi recuerdo, con aquellas segadoras de palas, en las que los aldeanos nos dejaban a la <strong>chiquillería </strong>(imagino porque pesábamos menos y era menos difícil arrastrarlas), sentarnos en esos asientos ortopédicos de hierro, desde los que controlábamos la “liz” (o cuerda) de las gavillas, que luego se apilaban antes de ser recogidas por las galeras y llevadas a las eras de trilla. Sólo una vez acompañé a los <strong>labriegos </strong>a segar con <strong>hoz y guadaña </strong>a un campo inaccesible para las máquinas.   </p><p>Luego entraban en acción las <strong>trilladoras </strong>(rara vez vi el trillo operar llevado por caballerías), accionadas por correas unidas a los tractores, tragando gavillas y con esos grandes tubos que escupían paja. Por otras salidas, como por arte de magia, el grano iba llenando los sacos. Los aldeanos, un poco socarronamente,<strong> nos animaban a los niños a colocarnos dentro de los pajares del caserío</strong> y distribuir con las horcas la paja que entraba por el tubo. Después venían los <strong>picores </strong>e irritaciones, entre risas de los adultos.</p><p>La llegada posterior de las <strong>cosechadoras</strong>, que hacían todo sobre el terreno, fue muy rápida y también la viví. Una vez acabada la siega y la trilla, en la vida del pueblo, pronto vendrían las <strong>fiestas </strong>donde un <strong>acordeonista</strong>, o más tarde un conjunto de música, subido encima de una mesa o de un remolque amenizaba el baile de la tarde-noche y aprendíamos a bailar <strong>pasodobles</strong>, <strong>valses </strong>y algo parecido a la <strong>rumba</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Aug 2024 16:46:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carlos Sánchez-Valverde Visus]]></author>
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      <media:title><![CDATA[De los bueyes a las segadoras, el verano que fui testigo de un veloz cambio de época]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El verano de mi infancia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un verano en la costa levantina: sol garantizado y una brisa día y noche que contiene las temperaturas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/verano-levante-sol-garantizado-brisa-dia-noche-contiene-temperaturas_1_1871676.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7bb48ebb-8c59-4d64-9502-87d80934ec8e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un verano en la costa levantina: sol garantizado y una brisa día y noche que contiene las temperaturas"></p><p>Termina agosto y con él<a href="https://www.infolibre.es/temas/a-la-fresca/" target="_blank"> la ruta de</a><a href="https://www.infolibre.es/temas/a-la-fresca/" target="_blank"><strong> infoLibre</strong></a><a href="https://www.infolibre.es/temas/a-la-fresca/" target="_blank"> por las zonas más frescas</a> de España donde darse un chapuzón. Aprovechando el temporal otoñal que llega este fin de semana, viajamos a la costa valenciana, donde el clima suave y soleado es inmune a los vaivenes del resto de la península. Allí el cielo permanece azul desde mayo hasta septiembre y la brisa regresa cada día, dejando una temperatura contante que solo<strong> se mueve de los 20 °C de la noche a los 30º del mediodía</strong>. Ni más, ni menos.</p><p>"<strong>La gente viene buscando la previsibilidad del tiempo, aquí no hay sorpresas</strong>", resume José Ángel Núñez, portavoz de la Agencia Española de Meteorología (Aemet) en la Comunidad Valenciana. Según explica, tanto en julio como en agosto en la región hace mucho sol y el cielo está despejado diariamente, salvo que llegue alguna tormenta de verano —puede ocurrir una vez cada dos semanas—.</p><p>La clave está en la brisa marina, que sopla en dirección mar-tierra desde aproximadamente el medio día y<strong> lleva aire refrescado por su contacto con la superficie del agua</strong>. Esa brisa se mantiene hasta el atardecer, afirma Núñez, para después calmarse durante un par de horas y dar paso a la brisa de la noche. "Luego llega la brisa nocturna, que<strong> sopla en dirección puesta, de tierra a mar, y deja una noche suave, muy agradable para dormir</strong>", explica.</p><p>Aunque la costa levantina tenga fama de calurosa, los datos de la Aemet la asemejan mucho a la Costa del Sol, <a href="https://www.infolibre.es/medioambiente/costa-sol-destino-inesperado-no-soporta-calor-abrasador_1_1859422.html" target="_blank">con unos valores prácticamente calcados</a>. Los datos de los últimos 15 años de la estación climática de Cullera (Valencia) revelan que<strong> la media de las temperaturas máximas entre junio y agosto es de 29,7 °C</strong>, mientras que la media de las mínimas es de 19,6 °C, una variación térmica muy pequeña entre el día y la noche habitual en las zonas de costa. En cuanto a las lluvias, hay una precipitación media de 1,9 días al mes durante el verano, aunque <strong>desde mediados de septiembre hasta finales de noviembre la gota fría deja fuertes chaparrones.</strong></p><p>El meteorólogo José Ángel Núñez recuerda que estos datos corresponden a una zona de playa, pero que<strong> las grandes ciudades de la región son mucho más calurosas</strong>, por mucho que estén pegadas a la playa o a un par de kilómetros porque los edificios anulan el efecto de la brisa. "Es muy común que la gente que vive en Valencia, Castellón o incluso Gandía (ciudad) tenga una casa en la playa porque la brisa no llega a las ciudades, y ese aire es clave para equilibrar las temperaturas", afirma.</p><p>El llamado efecto isla de calor, que dispara la temperatura en el centro de las urbes por la acumulación de temperatura en el suelo, también es muy duro en estas ciudades, que sufren noches muy agobiantes cuando el calor se desprende al final del día. De hecho, <strong>Valencia es la ciudad con las noches más calurosas de España</strong>, según los datos de Aemet que <a href="https://www.infolibre.es/medioambiente/sesenta-noches-tropicales-seguidas-decena-ciudades-encandena-minimas-20oc_1_1868495.html" target="_blank">publicamos esta semana en infoLibre</a>. La <strong>capital valenciana acumula este año 71 noches tropicales</strong> —temperaturas mínimas por encima de 20 ºC— y 11 noches tórridas —por encima de 25 °C—, en las que es muy complicado conciliar el sueño.</p><p>La anomalía climática del Levante va más allá de unas temperaturas suaves, según los datos de la Aemet. El régimen de vientos del este que afecta al litoral oriental, el llamado viento de Levante, genera un clima completamente separado del resto del país porque el aire llega desde el Mediterráneo, mientras que el oeste y el centro de la península dependen del viento que sopla desde el oeste y que proviene del frío y húmedo Atlántico. Este año, la ruptura entre el Levante y el resto de la península es especialmente grande. Basta con mirar el mapa de precipitaciones del año hidrológico (1 de octubre al 30 de septiembre) para ve<strong>r la gran diferencia entre la humedad del oeste y la sequía del este</strong>. </p><p>"En el mapa se ve claramente cómo Galicia, Extremadura, Castilla y León o Castilla-La Mancha han disfrutado de un año húmedo, pero la orografía de España hace que esas nubes se han quedado atrapadas en las montañas y no hayan llegado al Mediterráneo", señala el experto de la Aemet. Esa brecha climatológica es tan severa que Núñez afirma que <strong>los últimos 11 meses han sido los más cálidos desde que hay registros en la Comunidad Valenciana</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Aug 2024 16:42:19 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Daniel Lara]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Un verano en la costa levantina: sol garantizado y una brisa día y noche que contiene las temperaturas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Medioambiente,verano,Aire libre,Valencia,Comunitat Valenciana]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carpanta, Doña Urraca o las viñetas de Ibáñez: las joyas rescatadas del cómic en un museo único en Sant Cugat]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/museu-comic-i-il-lustracio_1_1867871.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d75873f6-790b-4211-81a3-033a0f2c7998_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carpanta, Doña Urraca o las viñetas de Ibáñez: las joyas rescatadas del cómic en un museo único en Sant Cugat"></p><p>Estamos en el año 2024 después de Cristo. Toda España está invadida por la desidia hacia la lectura... ¿Toda? ¡No! Un museo de apasionados coleccionistas del tebeo resiste, todavía y como siempre, al olvido. ¿Os suena? Seguro que habéis reconocido la leyenda que precede a las aventuras de <em><strong>Astérix el Galo</strong></em><em>.</em><em><strong> </strong></em>Esta y otras muchas historias perviven en <strong>San Cugat del Vallés</strong>, provincia de Barcelona, no en otro lugar que en el<strong> </strong><a href="https://museudelcomic.org/" target="_blank" ><strong>Museu del Còmic i la il·lustració</strong></a>.</p><p>El<strong> </strong>museo, inaugurado en junio de 2019, fue concebido como un <strong>espacio de memoria del cómic, único en España</strong>. Propone un <strong>recorrido por la historia de los tebeos y sus protagonistas</strong>, por las diferentes etapas del medio, su evolución, temáticas y lenguaje. Todo ello a través de centenares de cabeceras de entre 1865 y los 2000, a las que hay que añadir cientos de muestras de trabajos originales. <strong>Más de 150 años de narrativa gráfica </strong>que permiten hablar del cómic como un arte mayor.</p><p>"La materialización del museo fue fruto de la pasión, de un anhelo compartido por ambos largamente, de la necesidad de reconocer la importancia artística y sociológica de los tebeos", exponen el fotógrafo y publicista <strong>Paco Baena </strong>y el delineante y dibujante aficionado <strong>José Luis Villanueva</strong>, directores y cofundadores del museo, en una conversación con <strong>infoLibre. </strong>"Los dos éramos conscientes de la dificultad de sacar adelante una iniciativa de esa envergadura", continúan. "Pero, un día, José Luis, en un acto de generosidad, puso a disposición del proyecto el edificio que hoy ocupa el museo, después de una costosa rehabilitación", añade Baena. Y es que el museo se ubica en un edificio histórico, cuya construcción se remonta a mediados del siglo XIX, dividido en tres plantas entre las que se distribuyen las diversas salas y exposiciones.</p><p>Los visitantes pueden disfrutar de <strong>más de</strong> <strong>1.000 ejemplares </strong>seleccionados con criterio histórico y de diferentes géneros: revistas satíricas, semanarios, publicaciones confesionales, tebeos de aventuras, femeninos, novela gráfica... Con especial atención a la <strong>obra original</strong>, en forma de planchas y dibujos, acompañada de las publicaciones finales y ya impresas correspondientes. Una mirada dual que permite al observador conocer en detalle el trabajo original de los principales autores, nacionales y extranjeros, a lo largo de la historia. "El grueso de los ejemplares del museo provienen de nuestro <strong>propio archivo</strong>, de colecciones que hemos ido construyendo a lo largo de los años en una <strong>labor de rescate reivindicativa</strong>. Hemos recibido además algunas <strong>donaciones</strong> y cesiones de herederos de autores ya desaparecidos", nos cuentan los fundadores.</p><p><strong>Mortadelo y Filemón </strong>en reunión con el superintendente en la T.I.A, <strong>Zipi y Zape</strong> castigados por Don Pantuflo en el cuarto de los ratones, el <strong>Capitán Trueno</strong> protagonizando una nueva aventura junto a Crispín y Goliath, otro aterrizaje fallido de <strong>Superlópez</strong>... Estas y otras muchas historietas cobran vida una vez más al recorrer las múltiples salas del museo. Sin olvidar otros personajes icónicos del cómic internacional como Superman, Tintín, Príncipe Valiente, Lucky Luke, Batman o Mafalda.</p><p>Entre los objetivos del museo destacan la <strong>promoción e investigación</strong> del legado artístico del cómic, así como la preservación de un patrimonio a menudo frágil y difícil de rescatar. "Previo a la apertura del museo, nos ocupamos en un <strong>trabajo de localización y catalogación de obra </strong>que nos llevó casi <strong>dos años </strong>completar", recuerdan <strong>Baena </strong>y<strong> Villanueva</strong>. </p><p>El museo es además un <strong>homenaje a los pioneros y creadores más influyentes</strong> de un género con demasiada frecuencia menospreciado. ¿Alguna joya de la corona? "Para nosotros todos los originales que forman parte del museo son importantes, no hay que olvidar que cada una de las obras expuestas son <strong>piezas únicas</strong>. Por citar algunas de las autoras y autores representados en el museo, mencionar a Francisco Ibáñez, Manuel Gago, Vicente Roso, Rosa Galcerán, Escobar, José Peñarroya, Ambrós, Marino Benejam, Purita Campos, Manuel Vázquez... Sin olvidar a los grandes del cómic estadounidense como Harold Foster, Alex Raymond, Dan Barry o Barnett Hogarth", nos sugieren. Se refieren igualmente a las <strong>editoriales y revistas</strong> que cultivaron y acogieron el desarrollo del cómic en sus diferentes facetas: Bruguera, Pilote, <em>TBO</em>, <em>Pulgarcito</em>, <em>El Jueves</em>, <em>Pocholo</em>, <em>Tío Vivo</em>,<em> DDT</em>...</p><p>Asimismo, <strong>en el museo no se olvidan de los originales en catalán</strong>. "Teniendo en cuenta que el grueso editorial de los tebeos estaba destinado al público español general, la representación de publicaciones en catalán es menor de lo que nos gustaría, aunque poco a poco vamos incorporando nuevas piezas", explican. De los ejemplares en catalán, aluden, entre otros, a <em>En Patufet</em>, <em>Virolet</em>, <em>L’Esquella de la Torratxa</em>, <em>Fatty</em>, <em>¡Cu Cut! </em>o <em>La Nuri</em>.</p><p><strong>No se trata solo de una mirada hacia el pasado</strong>. "Los códigos y modas de hoy en el mercado de la viñeta poco tienen que ver con los de antes", advierten. Por este motivo, y debido a su incuestionable contribución en el actual <em>boom</em> del cómic, el museo dedica un espacio específico al cómic japonés, el manga. "Hace poco más de un año programamos una exposición temporal dedicada a <strong>Dragon Ball</strong> y la respuesta nos dejó impresionados. Por puro raciocinio y por corresponder al deseo de muchos jóvenes lectores, decidimos otorgarle un lugar permanente en el museo". Aunque añaden: "Seguro que muchos jóvenes aficionados al cómic se sorprenderían con la calidad e infinidad de creaciones aparecidas entre los años 30 y 60".</p><p>El cómic aporta muchas cosas más allá del entretenimiento: tiene un <strong>valor cultural, artístico y social</strong>. Aparte de su indudable utilización aleccionadora, el tebeo ha servido muchas veces para reflejar la realidad social desde una mirada crítica, intentando vadear la censura. Algunos ejemplos. <strong>Carpanta</strong>, personificación del hambre y del racionamiento de la posguerra, que hasta dio lugar a la frase hecha <em>pasar más hambre que Carpanta</em>. <strong>La familia Cebolleta</strong>, una representación ácida de la vida familiar durante el franquismo. <strong>Petra</strong>, "criada para todo", reflejo del abuso y la explotación laboral de las clases pudientes sobre los trabajadores. Desde luego, no son meras historietas para niños.</p><p>En su apoyo al universo del cómic, el museo ofrece <strong>otras actividades culturales y educativas</strong>, muchas especialmente dedicadas a <strong>los más jóvenes</strong>: clases y talleres de dibujo e ilustración, visitas guiadas a colegios... Otras para todos los públicos. Por ejemplo, ediciones de libros temáticos, como el propio catálogo del museo, "una publicación que, en nuestra opinión, es la más completa que existe desde el punto de vista histórico del medio". También numerosas exposiciones temporales. "Ahora mismo, tenemos en activo una dedicada al 90 aniversario de <strong>Flash Gordon</strong> y otra al Centenario del inigualable<strong> Josep Coll</strong>", nos concretan desde el museo. Incluso en colaboración con salones del cómic internacionales:  "Este mismo año hemos realizado una exposición para el <strong>Salón del Cómic de París</strong>. También hemos colaborado con el Consulado belga o los Emiratos Árabes Unidos. En clave nacional, hemos expuesto en los salones de <strong>Tenerife, Valencia y Barcelona</strong>".</p><p>Finalmente, todos los años se encargan de la organización del <strong>Qomic Boom</strong>, un certamen destinado a la promoción de dibujantes y editores de toda España, que acoge igualmente firmas de autores y diferentes actividades infantiles. "Normalmente se celebra en septiembre, pero este año no tendrá lugar al no habernos facilitado el ayuntamiento una ubicación adecuada. Para el año que viene tenemos previsto ubicarlo en Barcelona", nos explican con pesar.</p><p>La forma más fácil y directa: convertirte en<strong> </strong><em><strong>amic del museu</strong></em>. Pagando una cuota anual de 50 euros, consigues entrada libre para visitar tanto la colección principal como las exposiciones temporales todas las veces que quieras durante todo el año. O bien comprando algo en la tienda al final de tu visita. Otra posibilidad: si tu cuenta corriente te lo permite, puedes ofrecerte como patrocinador o <em>sponsor</em> del museo. La última, y quizá la fundamental, <strong>apoyar las subvenciones públicas a proyectos culturales</strong>. "Necesitamos apoyos para seguir con el proyecto, que ya cumple cinco años, pero al que le queda todavía mucho camino por recorrer", confiesan. </p><p>Para terminar, algunos datos sobre la afluencia al museo. La media de visitantes mensual oscila entre 300 y 500, siendo mayor, como era de esperar, en verano. La mayoría extranjeros. También nacionales, pero no precisamente de proximidad. Muchos nostálgico y estudioso del cómic, coleccionistas, estudiantes del medio, creadores de contenido... "Vengan a verlo, <strong>todo en él es único y sorprendente</strong>".</p><p><em>Encuentra </em><a href="https://museudelcomic.org/informacion-de-interes/" target="_blank" ><em>aquí</em></a><em> más detalles sobre los horarios y tarifas para visitar el museo. También para colaborar en sus proyectos.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Aug 2024 18:21:37 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Inés García Rábade]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Carpanta, Doña Urraca o las viñetas de Ibáñez: las joyas rescatadas del cómic en un museo único en Sant Cugat]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Museos,Cultura,Cómic,Historia,Generalitat Catalunya,Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A las aguas termales de Alhama de Aragón en 'la Zambomba', un placer de los dioses en verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/veranos-aguas-termales-alhama-aragon-placer-dioses_1_1869396.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0c8ad7cb-2721-4eb4-9ed4-e32f074d42b7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A las aguas termales de Alhama de Aragón en 'la Zambomba', un placer de los dioses en verano"></p><p>Nací en diciembre de 1951, en una familia numerosa, ocho hermanos: seis chicas y dos chicos. Yo soy la quinta y ya sabéis lo que se dice: "No hay quinto malo". <strong>Estar en medio supone que te "dan" los de arriba y los de abajo</strong>. Como era un poco llorona, mis hermanos me llamaban "patito cuacua" por mi tono de voz. </p><p>Cuando llegaba el verano mi padre y mi madre nos montaban a todos en un precioso once ligero o en una furgonetilla que llamábamos la Zambomba <strong>y tirábamos hacia Alhama de Aragón</strong>, lugar de nacimiento de mi padre y donde tenemos nuestras raíces.</p><p>Antes de empezar el viaje mi madre había llenado una enorme tartera, que había hecho mi padre de aluminio, de una primera capa de pimientos verdes fritos, otra de filetes empanados y la última de tortillas de patatas. Para tan suculenta merienda parábamos en una fuente,<strong> donde nace el rio Jalón</strong>, y allí nos lo zampábamos.</p><p>Después de llenar la barriga, y mientras mi padre se echaba una siestecita, los ocho hermanos, sobre todo los mas pequeños, <strong>corríamos como locos</strong> <strong>por aquellos campos donde se había producido una batalla durante la Guerra Civil</strong> y donde los italianos recibieron lo suyo por parte del ejército republicano. Allí recogíamos cosas de la batalla: botas, botones y <strong>muchas cosas más que mi padre nos hacia dejar allí.</strong></p><p>En fin, llegar a Alhama de Aragón y bañarnos en el lago de aguas termales <strong>era un placer de dioses</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Aug 2024 17:58:16 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Ariza]]></author>
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      <media:title><![CDATA[A las aguas termales de Alhama de Aragón en 'la Zambomba', un placer de los dioses en verano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[verano,El verano de mi infancia,Aragón]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Perder el miedo a pisar mangueras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/perder-miedo-pisar-mangueras_1_1871076.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/057265e8-3c29-4fec-a576-f11589c5b4d9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Perder el miedo a pisar mangueras"></p><p><strong>El ambiente empieza a ser irrespirable</strong>. La red social que un día fue la plaza pública y herramienta clave para la democratización de la comunicación hoy se parece más a un ‘bar nazi’, tal y como se le ha bautizado en otra de esas plataformas. La deriva de algunos medios con recorrido y alcance es para echarse a llorar. Lugares donde podías leer buen periodismo, aunque fuera de parte y con sesgo pero con seriedad, ahora se han convertido en esas <strong>máquinas del fango a las que su credibilidad les importa un carajo</strong>, porque ya no son herramientas para defender al ciudadano de los poderosos, sino para moldear ciudadanos a los intereses <strong>de los poderosos que mejor paguen</strong>. La ‘democratización de la información’ que se suponía que iba a ser internet se ha convertido en una<strong> ‘democratización del bulo’</strong>, donde cualquiera, con muy poco o incluso nada de capital, puede montar su propia maquinaria de esparcir fango, bulos y de acoso selectivo. Necesitamos actuar ya. No hay mucho más tiempo que perder.</p><p>Escribo estas líneas<strong> tras unas semanas de inmundicia y odio en redes</strong> que ha provocado una migración de perfiles de izquierda hacia otras plataformas. Lo escribo tras ver cómo hay algunos perfiles, totalmente identificados, que intentan provocar un estallido social racista mediante bulos mirando a lo ocurrido en Reino Unido. Tan sólo unos meses después de ver cómo un tipo que en otros países, o incluso en otras épocas, hubiera sido tratado como un simple bufón, ha sido votado por 800.000 personas.</p><p>Pero también las escribo tras leer que un acosador de una activista feminista ha sido arrestado en Asturias. Tras conocer que un medio francés ha perdido su estatus de prensa online y, con ello, ventajas fiscales y acceso a ayudas públicas, por ser una maquinaria de esparcir bulos durante la pandemia y después de esta. Y escribo mientras el Tribunal Supremo de Brasil amenaza al millonario malcriado de que debe cerrar cuentas o lo que bajará la persiana será la franquicia brasileña del 'bar nazi'. También escribo esto mientras La Voz de Galicia ha tenido que cambiar un titular que decía “una niña envía a prisión a su padrastro tras grabarlo con cámara oculta mientras abusaba de ella” a “un juez envía…” tras las críticas de cientos de personas en redes sociales. Todavía hay batalla. <strong>No está todo perdido.</strong></p><p>Las redes, esa legislación contra los bulos que nunca llega o los efectos políticos de la polarización, el odio y las noticias falsas darían para unos cuantas crónicas. Pero, por aportar algo a lo ya publicado en<a href="https://www.infolibre.es/temas/como-luchar-contra-el-fango/" target="_blank"> esta serie de artículos</a>, quiero centrarme en una de las preguntas que se me planteó cuando se me ofreció participar desde<em> </em><strong>infoLibre</strong>:<strong> ¿Cuál es nuestra propia responsabilidad como periodistas?</strong></p><p>Podría hablar de nuestras (malas) prácticas, nuestros sesgos y cómo, a veces,<strong> caemos en la dinámica de rebuscar y retorcer el dato</strong> hasta que soporte la hipótesis deseada. Pero hoy no estamos aquí para hablar de nosotros y nuestros sesgos, sino de aquellos que esparcen el odio y la violencia, haciendo de ello un negocio muy lucrativo, así como de aquellos que financian o que manejan los hilos de esos monetizadores del odio porque la polarización es beneficiosa para sus objetivos económicos y políticos.</p><p>Siempre que se abre el debate en redes sobre el silencio mediático ante alguna de estas fechorías (me niego a llamarlas simplemente malas prácticas) perpetradas por periodistas y medios, se repite una de esas frases que nos da el refranero español y que siempre ha ido muy ligada a la profesión del periodismo:<strong> “Entre bomberos no se pisan la manguera”. </strong></p><p>El corporativismo ha reinado en esta profesión durante décadas. Parece que <strong>señalar las malas prácticas de ‘compañeros’ nos va a expulsar del paraíso </strong>de los buenos y serios profesionales. Y, en cierto modo, razón no les falta si observamos casos como el de David Jiménez o Jesús Cintora, condenados al ostracismo público y a buscarse la vida en Youtube por atreverse a pisar algunas de las mangueras con chorros más potentes de este país.</p><p>Más allá de mensajes en redes a título personal o a alguna trifulca de tertulianos enfadaditos para montar el show en algún plató, somos muy pocos los que nos hemos atrevido a señalar a otros medios de comunicación y a otros periodistas. En rara ocasión vemos a alguien de la profesión <strong>desmontando los bulos y manipulaciones </strong>que se vierten en otros medios. Incluso hay gente que dice ganarse la vida como <em>factcheckers</em> pero que tienen por política ‘no desmentir a otros medios’, pero sí a políticos. No sea que se pise una manguera amiga.</p><p>Somos escasos los que nos hemos atrevido a señalar el <strong>reparto político y corrupto de la publicidad institucional.</strong> Con una mano me sobran dedos para contar los que hemos dicho ‘me niego a participar en esa maquinaria antidemocrática en la que se han convertido algunos medios’. Somos pocos los que, en aras de la verdad y de la defensa de esta profesión, no hemos dudado en pisar mangueras que tan solo escupen odio y engaño.</p><p>Últimamente está muy manida la frase, pero no por eso hay que dejar de repetirla:<strong> los medios de comunicación son actores políticos.</strong> Y, como tales, también deben ser vigilados y auditados por el resto de actores. Si, además, esos medios han dejado de lado la profesión del periodismo para convertirse en herramientas <strong>para engañar, generar odio o hundir las vidas</strong> y carreras profesionales de aquellos que ven como sus enemigos o contrarios a los intereses de aquellos que les financian (sea mediante inversiones, banners de publicidad o inyección directa de dinero pública por varias vías), entonces debe ser el propio periodismo el que ponga una lupa sobre esos actores.</p><p>El periodismo es el que tiene la responsabilidad de <strong>depurar y limpiar de fango el sector</strong> y la profesión. Ya no vale, ya no hay tiempo para quedarnos de brazos cruzados esperando a que al presidente de turno o al alejado organismo europeo se les ocurra hacer una legislación para luchar contra estas noticias falsas y aquellos que las difunden. Tampoco, visto lo visto, creo que podamos esperar a que los cuerpos policiales, la Fiscalía y el Poder Judicial hagan mucho para detener dicha sangría democrática y la pérdida de confianza en las instituciones que supone el odio esparcido cada día.</p><p>Los medios de comunicación y los periodistas que<strong> queremos seguir siendo una herramienta de utilidad pública</strong>, vigilar a los poderosos y dignificar esta profesión tenemos la responsabilidad de plantarnos ante aquellos que hacen todo lo contrario. Debemos investigar, escudriñar, señalar y combatir a aquellos que utilizan la apariencia de medio de comunicación para hacer algo que poco tiene que ver con el periodismo. Lo que debe ser condenado al ostracismo es ese sentimiento corporativista que ha reinado en el sector y que ha ofrecido a algunos la posibilidad de convertirse en actores políticos de primer orden y máquinas del fango muy efectivas y lucrativas. Para parar esta máquina del fango, <strong>debemos perder el miedo a pisar mangueras.</strong></p><p>_____________________</p><p><em><strong>Yago Álvarez Barba</strong></em><em>, periodista económico, responsable de la sección de economía de El Salto y autor del libro ‘Pescar el salmón. Bulos, narrativas y poder en la prensa económica’.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Aug 2024 17:57:32 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Yago Álvarez Barba]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Perder el miedo a pisar mangueras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,desinformación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El actor Manuel Manquiña, contra la crispación: "Al profesional del odio no le cambia ni el buen humor"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/manuel-manquina-odiadores-profesionales-no-les-cambia-buen-humor_1_1866860.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/01bc1332-cd93-4695-9182-42a5f2723656_16-9-discover-aspect-ratio_default_1014297.jpg" width="531" height="299" alt="Manuel Manquiña: "A los odiadores profesionales no les cambia ni el buen humor""></p><p><strong>El humor es una de las mejores medicinas para luchar contra ese odio y crispación</strong> que parece impregnarlo todo estos días, sobre todo las redes sociales. Humor que, como relata a <strong>infoLibre</strong> el actor y humorista <a href="https://www.instagram.com/manuelmanquina/" target="_blank">Manuel Manquiña</a> (Vigo, 1953), <strong>"no es mala medicina, pero no es la única"</strong>. Eso sí, añade que a los odiadores profesionales "no les cambia ni el buen humor".</p><p>A pesar de que reírse es una actividad de lo más saludable, asegura que dentro de la comedia es necesario poner una serie de límites, sobre todo para que los chistes o bromas no hieran a ningún colectivo. Manquiña, conocido por su papel en la película <em>Airbag</em> (1997), que le llevó a la nominación al Goya por actor revelación, o por su aparición en la serie de la TVG <em>Era visto!, </em>opina lo mismo que la cantante <a href="https://www.infolibre.es/veranolibre/risa-mejores-medicinas_1_1843297.html" target="_blank">Paula Mattheus</a>, a la que también entrevistó <strong>infoLibre</strong>, y deja claro lo siguiente: "<strong>No bromearía nunca en público sobre lo que resulte humillante para personas o colectivos tanto vulnerables como no</strong>. La línea que divide el humor de la ofensa es muy fina. Lo sé porque la he atravesado muchas veces. Las sociedades cambian y el humor de cada época debe adaptarse. El término “políticamente  correcto” me produce erisipela. De todos modos, si hay algo incorrecto en la actualidad, es la política".</p><p>Eso no quita para que crea que hay políticos con sentido del humor. "Lo demuestran cuando están relajados o en la gala de los <a href="https://www.ppprimeraplana.com/premios-naranja-y-limon" target="_blank">Premios Naranja y Limón</a>", explica el actor. ¿Y si le preguntamos por nombres concretos de la política española? No lo duda y menciona al expresidente de Cantabria <strong>Miguel Ángel Revilla </strong>y al expresidente del Gobierno <strong>Mariano Rajoy</strong>. Aunque matiza: pueden tener sentido del humor, pero eso "no les obliga a ser graciosos".</p><p>Manquiña se muestra pudoroso cuando le pedimos que nos confiese qué situaciones le da vergüenza reconocer que le divierten. "¡Pues no! <strong>Lo que me produce vergüenza no lo confieso </strong>¡Faltaría más! Pero ya digo que en materia de humor soy elemental. Me gustan los payasos de las bofetadas y los números clásicos de caídas y peleas de tartas", relata jocoso.</p><p>Así que se podría decir que a la hora de consumir material humorístico, <strong>el artista gallego es un clásico</strong>. Por esa razón, explica que para hacer reír a "alguien formal o muy serio" a veces basta con una frase acertada, pero lo fundamental es "tener un poco de ingenio". Y pone como ejemplo la revista satírica <em>El Jueves</em>. </p><p>Aunque a primera vista pueda parecer un hombre serio, asegura que sólo es apariencia. Buena prueba son los ataques de risa en lugares inapropiados que, nos cuenta, ha tenido que aguantar a lo largo de su vida, sobre todo, durante su infancia. "Cuando una risa minaba la disciplina del profesor en el colegio o de la “autoridad competente”. Esas situaciones donde la risa casi supone “jugarse la vida”", relata con un toque nostálgico.</p><p>Ya acercándose al final de la entrevista, el protagonista de <em>Al Fresco </em>de hoy nos deleita con un <strong>chiste</strong> tan malo que uno solo es capaz de <strong>reírse por cortesía</strong>. Lean atentamente porque no tiene desperdicio: <strong>"¡Va un loco de remate y gol!"</strong>, relata a carcajada limpia. Como se ha advertido con anterioridad, totalmente terrorífico.</p><p>Y aunque considera que <strong>"hay humor en todas partes, desde Canarias hasta Galicia" </strong>prefiere<strong> </strong>no mojarse haciendo un ránking de ciudades graciosas aunque sí matiza que cuando el humor es excesivamente local, "cuesta más llevarlo a otras zonas". Tampoco quiere enumerar las ciudades que le parecen más antipáticas: "No lo voy a decir porque sería declarado<strong> “persona no grata” </strong>y aunque no lo creáis, son zonas preciosas donde me encanta estar", relata con total sinceridad.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Aug 2024 17:57:03 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nerea Vizoso]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El actor Manuel Manquiña, contra la crispación: "Al profesional del odio no le cambia ni el buen humor"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Al fresco,Actores,Cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Vigo a Jamaica: el verano que atravesé el Atlántico en una motonave]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/verano-atrevese-atlantico-vigo-jamaica-motonave_1_1869245.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/18fbb415-a5a3-49e2-9fc8-30762d49dc1b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De Vigo a Jamaica: el verano que atravesé el Atlántico en una motonave"></p><p>El primer recuerdo que reconoce mi memoria es el desembarco bajo la nieve en el <strong>puerto de Nueva York</strong> en brazos de mi madre. La banda sonora que acompaña a la imagen —borrosa, como una foto en blanco y negro desenfocada— es la del plural sonido de las sirenas de los vapores superponiéndose a las voces de mucha gente en el muelle. <strong>Como todos los isleños, siempre he ansiado viajar</strong>. Aún, cuando puedo permitírmelo, lo hago.  </p><p><strong>Una docena de años más tarde volví a atravesar el Atlántico</strong>. No he olvidado el nombre del paquebote, <em><strong>Ascania</strong></em><em>, </em>tampoco el de la naviera, <em><strong>Fratelli Grimaldi</strong></em>. Embarqué en Vigo muy al final de la primavera y, como viajaba solo, me encomendaron a la custodia del segundo oficial de a bordo, un <em>sorrentino</em> oriundo de Torre del Greco, en Nápoles. <strong>Betro</strong>, como todos le llamaban, era su apellido. Su físico corpulento y su mirada bonachona sí que han persistido nítidos entre mis recuerdos. Una mañana de aguas serenas me llevó a visitar las bodegas y la sala de máquinas explicándome con detalle su funcionamiento. Aquel día ya noté la seguridad que me transmitía.  </p><p>Durante la travesía, unas tres semanas, <strong>cumplí quince años</strong>. No me resultó ni larga ni azarosa, se comía muy bien —siempre había un plato de pasta en el menú— y me movía dentro de la nave como Pedro por su casa. <strong>Llegué a configurar el personaje que aquel temprano adolescente pensaba llegar a ser</strong>.</p><p>Pero lo más importante: Betro me bajaba a tierra en casi todos los puertos que el barco tocaba, lo que no era posible para el resto de los pasajeros. Me bajaba en la lancha y me acompañaba hasta un sitio fácilmente identificable de la ciudad en cuestión. Me dejaba algo de dinero para comer, y se despedía —ni se soñaban entonces los teléfonos móviles— citándome a una hora muy exacta para encontrarnos allí mismo. Así lo hizo en <strong>Lisboa</strong>, en <strong>Willemstad</strong>, la ciudad más importante y pintoresca de las Antillas Holandesas, y en <strong>Kingston</strong>, Jamaica, donde por aquellos años debió nacer Bob Marley.</p><p><strong>Betro convirtió aquel viaje en una aventura imperecedera: ser dueño de mis actos</strong>, atento a las consecuencias que de ellos podrían derivarse y a ser puntal, como presumo de seguir siéndolo. <strong>Disfruté de sentirme libre</strong>, paseé sin temor por lugares legendarios para mí hasta entonces, ensayando por primera vez lo que podría llamarse responsabilidad.  </p><p>Nunca dejaré de reconocer <strong>la deuda con aquel entrañable marino por todo cuanto ha trascendido desde esos días en el mar a mi carácter</strong>, hasta sesenta y cinco años después de aquel feliz experimento.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Aug 2024 18:53:26 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Vélez Catrain]]></author>
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      <media:title><![CDATA[De Vigo a Jamaica: el verano que atravesé el Atlántico en una motonave]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El verano de mi infancia,Viajes,Barcos,Atlántico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Música para Stalin, pintura para la CIA]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/musica-stalin-pintura-cia_1_1870082.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/38ed0e02-14b7-4c8d-8943-5ea1ae3a7f63_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Música para Stalin, pintura para la CIA"></p><p>A pesar de sus muchos quehaceres (purgar disidentes, desarrollar nuevas técnicas de retoque fotográfico o explorar los límites de la paranoia homicida),<strong> Stalin sacó tiempo para cultivar la crítica musical</strong>. En enero de 1934, Dimitri Shostakóvich estrenó <em>Lady Macbeth de Mtsensk </em>en un teatro de Leningrado. La ópera cuenta las desdichas de una muchacha en la Rusia prerrevolucionaria y el argumento tiene una buena dosis de violencia sexual, <strong>opresión patriarcal</strong>, un muerto a candelabrazos y otro víctima de unos champiñones envenenados. (Ya ven, hasta los champiñones, que saben a corcho y crecen sobre el estiércol, pueden empeorarse). La partitura gozó de cierto éxito y se paseó por medio mundo. En 1935, un crítico del <em>New York Sun</em> la describió como «pornofónica» y Shostakóvich le respondió llamándolo «provinciano». A un compositor soviético no le intimidan los exabruptos de la prensa capitalista. Otra cosa es que te repliquen en el <em>Pravda</em>. En enero del 36, un columnista anónimo (que tenía toda la pinta de llamarse Iósif) expresó sus opiniones en un articulito. El título es elocuente: <strong>«Caos en vez de música»</strong>. El texto es admirable: hay que tener un oído finísimo para encontrar agentes contrarrevolucionarios entre las corchas de la sección de vientos. «El poder de la buena música para infectar las masas se ha sacrificado a un <strong>"formalismo pequeño burgués"</strong> que intenta crear originalidad mediante payasadas baratas. Es un juego de hábil ingenuidad que puede terminar muy mal. […] Aparentemente el compositor nunca consideró el problema de lo que desea el público soviético y de lo que espera en música».</p><p>Glups. Temiendo una inminente <em>cancelación</em>, Dimitri, acongojado, solicitó varias audiencias con el camarada Stalin, que le fueron amigablemente rechazadas. Siguiendo su instinto de supervivencia, <strong>Shostakóvich renunció a su carrera operística</strong> y dejó sin estrenar su cuarta sinfonía, que acababa de terminar. </p><p>Del otro lado del telón de acero, los muchachotes del tío Sam también se pertrecharon para la <em><strong>batalla cultural</strong></em><strong>.</strong> Frente al realismo socialista (grandes cuadros cargados de labriegos y obreros que inflamaban la conciencia de clase) y, si nos apuramos, contra los <strong>resabios del constructivismo </strong>y otros movimientos al servicio de la revolución (Malévik, Lissitzk y compañía), las lumbreras de la CIA tuvieron una idea colosal. ¿Qué hay más americano que una pintura personalísima (¿el genio?, que se ponga) realizada por <strong>señores bien machotes y alcoholizados</strong>? Con la ayuda de algunas organizaciones políticas como el Congreso por la Libertad de la Cultura (que trabajaba, discretamente, para la CIA), el fervor de algunos críticos destacadísimos (como Clement Greenberg) y la financiación de prestigiosas revistas especializadas (<em>Encounter, Cadernos Brasileiros, Der Monat</em> o <em>Tempo Presente</em>) se aupó en secreto la carrera de los grandes pintores norteamericanos de mediados del siglo XX a través de adquisiciones recurrentes y exposiciones que viajaron a lo largo y ancho del mundo. En internet pueden encontrar los catálogos de algunas de estas exposiciones, como el de <a href="https://assets.moma.org/documents/moma_catalogue_3331_300062161.pdf" target="_blank"><em>12 Americans</em></a><em> </em>(MoMA, 1953) o <a href="https://assets.moma.org/documents/moma_catalogue_1990_300190211.pdf" target="_blank"><em>The new American painting, as shown in eight European countries</em></a><em> </em>(MoMa, 1958). </p><p>Conviene no caer en <strong>un simplismo tontorrón</strong>. Puede que al Departamento de Estado yanqui le conviniese que Mark Rothko le diese al pincel, pero la colosal contribución de su pintura al arte de nuestro siglo no puede justificarse por las tensiones geopolíticas del tiempo en que le tocó vivir. Sería como decir que los cuadros de Velázquez siguen en El Prado (¡solo!) porque Felipe IV lo metió en nómina.<strong> ¿Puede que a estos artistas les hubiese ido peor si los poderosos de este mundo no les hubieran dado limosnas?</strong> Claro. Pero si ser un paniaguado te reservase un lugar destacado en los libros de Historia del Arte, habría que incorporar al noventa por ciento de los artistas que en el mundo han sido.</p><p>Para lo que sí que sirven estas historietas es para darles en el hocico a todos esos<strong> sagaces críticos culturales</strong> que viven de repetir la milonga de que<strong> las artes eran vergel de libertad</strong>, sin trazas de ponzoñosa ideología, hasta que llegaron los <em>wokes</em> de las narices. Pueden imprimir el artículo y usarlo como cachiporra. Me sentiré muy honrado.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Aug 2024 18:47:29 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Música para Stalin, pintura para la CIA]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Historietas de arte,Música,Iósif Stalin,Ideologías,Arte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El teatro palestino, guardián de la identidad cultural y arma para resistir bajo la ocupación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/teatro-palestino-guardian-memoria-colectiva-tradicion-oral-identidad-cultural_1_1870093.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b252354f-70f4-4bcc-8c33-414dcebc1706_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El teatro palestino, guardián de la identidad cultural y arma para resistir bajo la ocupación"></p><p>El <strong>teatro palestino</strong> tiene una rica historia que se remonta a <strong>principios del siglo XX</strong>, cuando surgió de la necesidad de <strong>preservar y transmitir la cultura y la identidad palestinas</strong> frente a la colonización y la diáspora. Desde los años 70, el territorio palestino ha sido testigo de importantes movimientos de expresión artística. En Jenin, Ramallah, Belén, Gaza y más lugares, los palestinos se han reunido para mantener su cultura viva a través de la creación teatral. </p><p>El teatro, una de las formas de arte más antiguas y poderosas, ha sido durante siglos un medio esencial para la transmisión de valores y culturas. <strong>Los palestinos lo han utilizado para</strong> <strong>narrar las historias de su pueblo de generación en generación. </strong>Estas historias no solo reflejan los desafíos y las luchas del pueblo palestino, sino también su <strong>resiliencia, creatividad y esperanza</strong>.  </p><p>La tradición oral en Palestina ha sido fundamental para la preservación de la identidad del pueblo palestino, especialmente en un contexto de ocupación y desplazamientos. A través de cuentos, poesías, canciones y relatos, los palestinos han mantenido viva su memoria colectiva. Las obras reflejan <strong>las experiencias vividas de los palestinos: la pérdida de la tierra, la lucha por la libertad, el dolor del exilio, y la esperanza de regreso. </strong>También reflejan<strong> los valores de su sociedad</strong>: <strong>la importancia de</strong> <strong>la familia, de compartir, de vivir en comunidad, de transmitir.</strong> El teatro ha jugado un papel clave en su transmisión, adaptando estas historias orales al escenario y permitiendo que las nuevas generaciones se conecten con su herencia cultural, asegurando que las historias y la cultura palestina no se olviden nunca, incluso en medio de la adversidad. </p><p>En <strong>Cisjordania</strong>, el teatro enfrenta desafíos significativos debido a los ataques constantes. El <strong>Teatro de la Libertad en Jenin</strong> ha sufrido múltiples ataques desde el inicio de la ofensiva en Gaza. En diciembre de 2023 el teatro fue atacado por el ejército israelí, que arrestó a su director artístico, <strong>Ahmed Tobasi</strong>, al productor <strong>Mustafa Sheta</strong> y al actor <strong>Jamal Abu Joas</strong>. Ahmed y Jamal fueron liberados, pero Mustafa permanece en prisión sin juicio ni cargos. Tras estos ataques, El Teatro de la Libertad ha sido nominado al <strong>Premio Nobel de la Paz</strong> en febrero de 2024. </p><p>En Gaza las oportunidades para la práctica y el desarrollo del teatro son muy limitadas debido a los ataques y al aislamiento extremo de la franja. Sin embargo, sigue siendo una forma crucial de <strong>resistencia cultural</strong>.</p><p>En la diáspora, el teatro se convierte en un <strong>puente entre las generaciones</strong> que han vivido el desarraigo y las nuevas generaciones que crecen en tierras extranjeras. Las producciones teatrales permiten que los jóvenes que no han vivido directamente la ocupación o la <em>Nakba</em> comprendan y se conecten con <strong>su historia y su identidad cultural</strong>. Este intercambio intergeneracional asegura que la historia palestina no solo se diluya, sino que se refuerce con las nuevas generaciones. </p><p><strong>Samaa Wakim</strong>, bailarina y coreógrafa en el teatro Khashabi está actualmente presentando su obra <em>Losing it</em> en Francia, junto con la música palestina <strong>Samar Haddad King</strong>. Samaa creció en Mhalia, un pequeño municipio árabe cristiano del norte de Israel, en una familia de activistas de derechos humanos. Su infancia estuvo marcada por el estruendo de los cohetes intercambiados entre ambos países. “Crecer en una zona de guerra significa vivir con un cuerpo que ha absorbido <strong>el miedo y el trauma</strong>”. </p><p>En su obra, Samaa cuestiona la forma en que todo lo que le ha tocado vivir ha influido en la construcción de su identidad, explorando cómo el trauma de generaciones pasadas se manifiesta en su propio cuerpo.</p><p>Además de su papel en la preservación de la <strong>memoria</strong>, el teatro palestino también es una <strong>herramienta educativa y de salud mental</strong>. Como Samaa, la infancia de miles de niños y niñas está marcada por violencia, dolor, miedo y múltiples traumas. En el marco de las actividades de verano para niños en Siria, Líbano, Jordania y Cisjordania, la Agencia de Naciones Unidas para las personas refugiadas de Palestina, UNRWA, organiza talleres de teatro e interpretación para fomentar la confianza y la creatividad de los niños y niñas refugiados de Palestina. En Gaza, UNRWA ha iniciado actividades recreativas y psicosociales, dando la oportunidad a los niños de socializar y olvidar los horrores de la ofensiva, aunque sea por un momento. En este contexto, el teatro se convierte en un espacio seguro para que los niños y jóvenes exploren su identidad, expresen sus emociones y aprendan sobre su herencia cultural. </p><p>El teatro palestino es mucho más que una forma de arte: es <strong>un medio de resistencia, una herramienta educativa y un canal para la transmisión cultural</strong>. En un contexto donde la identidad y la memoria están constantemente amenazadas, el teatro ofrece un espacio donde las historias del pasado y del presente se entrelazan, formando un legado que las futuras generaciones continuarán. A través del teatro, los palestinos siguen manteniendo viva su historia, preservando su cultura y afirmando su derecho a existir y a contar sus propias historias, no solo para ellos mismos, sino también para el mundo entero. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Aug 2024 18:40:05 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Amelia Cerdan Prados (UNRWA España)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El teatro palestino, guardián de la identidad cultural y arma para resistir bajo la ocupación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Palestina,ONU,Teatro,Cultura,Memoria histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["En el velatorio de mi padre nos reímos mucho": no hay humor incómodo para la periodista Rosana Torres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/rosana-torres-ahora-no-he-reido-haga-sentir-avergonzada-mejor-si-ocurre-haya-alguien-averguence-reir-problema_1_1862383.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/56f62fb6-7f97-4ff9-af3b-3850d50f5ba7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1014271.jpg" width="2036" height="1145" alt=""En el velatorio de mi padre nos reímos mucho": no hay humor incómodo para la periodista Rosana Torres"></p><p>Las noches largas en una terraza, después de haber estado currando en un festival escénico, son para la periodista <a href="https://www.infolibre.es/veranolibre/pesimismo-rosana-torres-bulos-mal-tecnologia-vivir-final-imperio-romano_1_1565490.html" target="_blank" >Rosana Torres</a> uno <strong>de los placeres más divertidos</strong> que hay. Citas en las que se reúne con colegas de otros medios para charlar “y hacer juntos unos cuantos trajes a medida a gente del sector".</p><p>Torres nació en Catarroja (Valencia) y es periodista especializada en temas culturales, centrada sobre todo en artes escénicas. Ligada a <em>El País</em> desde hace más de cuatro décadas, cree que hay muchas formas de entretenimiento, y que estas no dependen del momento del año. "No tiene por qué haber más diversión en periodo vacacional". Invierno, otoño, verano... Un lunes cualquiera o mediados de agosto en la playa. Para Torres <strong>lo que importa es la compañía. </strong>Ella suele bromear con amigos. Queda con ellos siempre que puede y no duda en dar rienda suelta a todo tipo de humor, incluido aquel que no utilizaría en otros entornos. La clave, dice, está en rodearse de personas<strong> que saben reírse de todo</strong>, y asegura que sus amigos son así, “muy inteligentes”. </p><p>Aunque la periodista, que también escribe literatura infantil, puntualiza que para ella ser divertido es compatible con <strong>no tener sentido del humor </strong>y “estar entretenido no tiene por qué ser algo bueno”, el humor siempre ha sido algo importantísimo en su día a día. Asegura que reírse de la actualidad y de uno mismo es vital, sin embargo confiesa no saber si será la mejor medicina contra la situación de <strong>crispación actual</strong>, "pero seguro que es la más relajante".</p><p>Se pone algo más seria para contarnos que la mejor receta es la<strong> educación integral</strong> de la ciudadanía, “que forme personas cultas y sensibles al arte y por tanto reacias a odios y crispaciones”. La crispación política es muy evidente y los políticos, por lo general, no le hacen mucha gracia, “si tienen sentido del humor, lo esconden mucho. Aunque Miquel Iceta, al menos, lo saca a pasear de vez en cuando”.  </p><p>Con respecto a lo políticamente correcto, la que fuera galardonada con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, es contundente:<strong> “Nos hemos pasado de frenada”</strong>. En parte lo entiende como reacción a comentarios desfasados, “es normal teniendo en cuenta que hasta hace muy poco, e incluso a veces ahora, te encuentras con gente que no se ha cambiado el chip reaccionario del siglo XX”.</p><p>El humor también sirve para sobrellevar situaciones difíciles o comentarios hirientes. Torres es una experta en ello y confiesa que en muchas ocasiones no es capaz de aguantar la risa, y que una vez empieza, es difícil de parar, “me pasa a veces con mis amigos tetrapléjicos (yo también lo soy), cuando nos contamos chascarrillos de cómo reaccionan ante nosotros muchas personas bípedas”. </p><p>La periodista se niega a considerar incómodo cualquier momento en el que te ahoga la risa. Lo naturaliza y nos cuenta que<strong> en el velatorio de su padre, ella y su familia se rieron mucho.</strong> “Igual fue un momento incómodo para alguien, pero desde luego no para mi familia, ni para mí, y mucho menos para mi padre, si es que se enteró”. <strong> No se avergüenza</strong> —y nunca lo ha hecho— de lo que le hace reír, “hasta ahora no me he reído de algo que me haga sentir avergonzada”, pero puntualiza: “lo que a lo mejor sí ocurre es que haya alguien que se avergüence de lo que me hace reír a mí”. La escritora es tajante con estas personas, “es su problema”.</p><p>Torres asegura que no tiene pretensiones ni de hacer reír todo el tiempo ni de reírse <strong>cuando algo no le hace gracia</strong>. Sí que se atreve, sin embargo, a contarnos un chiste "breve y malo" que, confiesa, arranca alguna que otra sonrisa entre sus amigos:<em> Los disléxicos también somos persianas.</em></p><p>Respecto a la región de España más graciosa, prefiere no mojarse. “Ser divertido, gracioso, risueño… tener retranca, saber contar chistes, poseer lengua afilada y muchas más cosas que pueden hacer reír o pueden ser totalmente contradictorias no tiene nada que ver con tu lugar de origen, sino más bien con tu inteligencia y forma de ser".</p><p>La periodista, que recibió el <strong>Premio Nacional de Literatura </strong>por su calidad como crítica en 1980 por sus publicaciones en <em>El País</em>, termina esta charla con <strong>infolibre</strong><em><strong> </strong></em>con una serie de recomendaciones para sacar una sonrisa hasta a la persona más seria. Cree que con películas como<em> La vida de Brian</em>, de Monty Python, o con libros como<em> El Quijote</em> es imposible resistirse a una buena carcajada. Además nos recomienda ver todos los vídeos que podamos del humorista Gila, del que se considera gran admiradora.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Aug 2024 17:44:37 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Celia Macías]]></author>
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      <media:title><![CDATA["En el velatorio de mi padre nos reímos mucho": no hay humor incómodo para la periodista Rosana Torres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Al fresco,verano,Humor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Rojo y negro', la novela "inmersiva" de Stendhal a la que Lorenzo Silva vuelve muchos veranos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/rojo-negro-novela-inmersiva-stendhal-lorenzo-silva-vuelve-veranos_1_1845021.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c98dc269-17e7-482d-b724-b4f61a173ad9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Rojo y negro', la novela "inmersiva" de Stendhal a la que Lorenzo Silva vuelve muchos veranos"></p><p>La lectura de un libro para desconectar de la cotidianidad y poder adentrarse en una apasionante e interesante historia está ligada al verano. Estas fechas son las idóneas para adentrarse en una buena lectura, pero, como explica el escritor <a href="https://www.lorenzo-silva.com/" target="_blank"><strong>Lorenzo Silva</strong></a> (Madrid, 1966) a <strong>infoLibre</strong>: "cualquier momento es bueno para dejar que un buen libro lo ilumine y le otorgue profundidad". Además, añade que él siempre aprovecha los viajes largos para leer.</p><p>Silva, conocido por sus novelas policíacas, como <em><strong>La marca del Meridiano</strong></em>, galardonada con el premio Planeta en 2012, o <em><strong>El alquimista impaciente</strong></em><em> </em>(2000), cuenta que la famosa <strong>obra del novelista francés Stendhal </strong><a href="https://www.albaeditorial.es/clasicos/alba-clasica-maior/rojo-y-negro/" target="_blank"><em><strong>Rojo y negro</strong></em></a><strong> ha sido la encargada de acompañarle numerosos veranos</strong>. Esta pieza pertenecía a la biblioteca de su padre y él, con tan solo 14 o 15 años, decidió leerla. Relata, con cierta nostalgia en sus palabras, que se adentró tan rápido en la historia que se lo leyó en el mismo día, "del tirón".</p><p>"Sin saber por qué, desde la primera vez que lo leí, de un tirón, se me quedó dentro la historia: la manera de contarla, la atmósfera, los personajes, en especial, la irresistible Madame de Rênal", explica el escritor madrileño. Además, Silva reconoce que ha querido sumergirse en esta <strong>novela, que considera como "inmersiva"</strong>, en más de una ocasión y en todas se repite lo mismo: "<strong>siempre en verano, siempre en un solo día</strong>. [...] Volví a tener la misma experiencia de inmersión absoluta, de verme arrastrado por una historia vehemente, incontenible, emocionante, trágica, fatal. Años después, descubrí la frase que Stendhal escribió en <em>Lucien Leuwen</em>: 'Detalles, más detalles, no hay originalidad ni verdad sino en los detalles'. Y lo entendí todo".</p><p>Además, cada vez que decide volver a pasar cada una de sus páginas, tiene la sensación de que vuelve a casa y aprovecha la oportunidad para<strong> disfrutar de aquello que recuerda y reconoce</strong> y también de aquello en lo que de pronto le sorprende.</p><p><strong>Tal es su pasión por el novelista francés, al que considera un maestro, </strong>en particular por esta obra, que resulta inevitable<strong> </strong>preguntarle si a raíz de esta lectura empezó a florecer su vocación por la escritura. Lorenzo Silva cuenta que ya había hecho sus pinitos, pero que esto provocó un efecto refuerzo y le sirvió como un <strong>elemento "inspirador"</strong>.</p><p>Además de hablar de la novela, el escritor madrileño cuenta a <strong>infoLibre</strong> que los <strong>encargados de inculcarle "el amor por la lectura"</strong> han sido <strong>tanto su padre como su madre</strong>. También es importante incidir en que su madre "escribió algo de poesía en sus últimos años" y Silva resalta que, además de sus progenitores, tuvo la "suerte" de encontrarse con profesores y profesoras, tanto en el colegio como en el instituto, que le han transmitido "con pasión e inteligencia el gusto por los libros y por lo que contienen".</p><p>Para finalizar, Silva ha querido<strong> deleitar a nuestros lectores con dos recomendaciones</strong>. Comienza con libros. "Cortos, <em><strong>La invención de Morel</strong></em>, de Bioy Casares, o <em><strong>El túnel </strong></em><strong> </strong>de Ernesto Sabato. Largos, dense una oportunidad quienes no han leído <em><strong>El Quijote </strong></em>o <em><strong>Los tres Mosqueteros</strong></em> (toda la serie). <strong>Son libros para quedarse a vivir"</strong>.</p><p>La segunda va dirigida a la <strong>gente que no es fan de la lectura</strong>. El novelista afirma rotundo: "Leer es una elección personal. Puedo decirles que es la mejor que yo he hecho en la vida. Que, para mí,<strong> con un buen libro en las manos hasta un día lamentable o un sitio anodino merecen la pena</strong> y se vuelven memorables".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Aug 2024 18:34:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nerea Vizoso]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Rojo y negro', la novela "inmersiva" de Stendhal a la que Lorenzo Silva vuelve muchos veranos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Escritores,Lorenzo Silva]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un desayuno perfecto, una silla de enea y el olor a paja seca: los recuerdos estivales que me dejaron mis abuelos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/pan-aceite-pescado-abrazo-abuela-desayuno-perfecto-verano-inolvidable_1_1869240.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7483fcc1-d8ea-4345-86fe-f0d6c9d7161b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un desayuno perfecto, una silla de enea y el olor a paja seca: los recuerdos estivales que me dejaron mis abuelos"></p><p>El canto del gallo le depositó en un duermevela. Al poco, las “bestias” con los jornaleros a cuestas peregrinaban un amanecer más, en pos de los campos. En ese estado, al pequeño le bastó <strong>el aroma lejano de la caballa asada en el cisco</strong> para animarle a empezar el día (hacía pocas horas formaban un banco por el Atlántico). Se sentó en su silla de enea junto al velador, mientras ella le tostaba con amor pan de ayer. Y probó el desayuno perfecto: pan, aceite, pescado y el abrazo de su abuela… Todavía hoy puede evocar aquellos instantes dulces, sentirse rescatado y ansiar que le atrape el sueño antes de que abuela le suelte.</p><p>Algunas noches de agosto íbamos a visitarla después de cenar. Atravesábamos todavía alguna calleja de tierra, iluminada con una mortecina bombilla, para llegar casi a tientas, a su casa. La puerta estaba abierta a cualquiera con solo levantar el aldabón y una luz tenue y cálida te recibía en el zaguán, pero si mirabas a la derecha, veías en penumbra, como una premonición, <strong>casi una biznaga de jazmines sobre su mesita de noche</strong>. Te esperaba sentada en su bajita silla de enea al fondo, en su patio floreado por suelo y pared.</p><p>Cuando soplaba el solano en alguna tarde de estío, llevaba a su nieto al callejón de tierra a aventar el trigo. Le enseñaba a separar el "grano de la paja" aprovechando el soplo ventoso; uno caía, la otra volaba y <strong>todo era orgánico y cíclico</strong>, porque el mismo sol que maduró la mies, calentó el aire hasta convertirlo en viento y unció el nieto al abuelo.</p><p>Campeando hace pocos días, le llegó el aroma de la paja reseca por el sol y entre ambos le devolvieron con frescura a su abuelo, que seguía ahí, como si fuera ayer.</p><p>Mientras ascendía por la angosta y oscura escalera encalada se le iba acelerando el pulso. Allá arriba podía esperarle cualquier cosa: viva o semi viva. El vetusto arcón del <em>suberao</em> albergaba tesoros indecibles, chirrió cuando lo abrieron, resistiéndose a compartir sus luchadas posesiones. Pero allí estaba, esperándole un verano más, dispuesta a elevar sus sueños y a él mismo una ventosa tarde más en "el Barrero" terroso, donde más fuerte sopla: su <strong>cometa</strong>.</p><p>Un armazón de caña, <strong>papel de saco de harina, hilo de bramante y una cola con lazos de trapos decimonónicos</strong>, uno por cada sueño de infancia que fueron levitados hasta el cielo y allí quedaron flotando.</p><p>Hoy, el niño convertido en hombre, rescata de vez en cuando alguno de ellos y por un instante su mente y su corazón revolotean por el cielo azul siguiendo las trazadas de su cometa.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Aug 2024 18:27:25 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Dobado Fuentes]]></author>
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      <title><![CDATA[Ana Pontón: "El humor es una especie de 'jaque mate' para desarmar a esa derecha tan llena de odio"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/ana-ponton-humor-buena-forma-especie-jaque-mate-desarmar-extrema-derecha-cargada-odio_1_1863034.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/cc65c1ba-2046-45c9-b9c3-647f6e5df018_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ana Pontón: "El humor es una especie de 'jaque mate' para desarmar a esa derecha tan llena de odio""></p><p>"En general pienso que el humor es una <strong>buena medicina</strong> para estar bien y tener una vida más feliz". Con estas palabras, la portavoz nacional del <a href="https://www.bng.gal/#38463" target="_blank">BNG</a>, <strong>Ana</strong> <strong>Pontón</strong>, define lo que es el <strong>humor </strong>para ella en una conversación con <strong>infoLibre</strong>. Sin embargo, el humor puede provocar <strong>momentos</strong> <strong>incómodos</strong> en situaciones donde la seriedad debería prevalecer: "Alguno que me dio en una sesión importante del <strong>Parlamento</strong>, pero conseguí salir bien de la situación", confiesa la política.</p><p>Pese a esto, admite con pena y haciendo autocrítica consigo misma que "en <strong>política no hay mucho sentido del humor</strong>. Es un recurso que utilizamos más bien poco, a pesar de que es una<strong> especie de jaque mate para desarmar a esa</strong> <strong>derecha</strong> y <strong>extrema</strong> <strong>derecha</strong> tan cargada de odio".</p><p>Halagando a su tierra como buena gallega que se siente, Pontón no duda en afirmar –con claridad y seguridad– que "<strong>destacaría el sentido del humor de los</strong> <strong>gallegos</strong> <strong>y</strong> <strong>las</strong> <strong>gallegas</strong>. Lo que sucede es que nuestra <strong>retranca</strong> muchas veces no se entiende fuera". No obstante, cuando le preguntamos por lo contrario, es más precavida y <strong>no se atreve a mencionar ninguna región</strong>: "No sabría decir, pero tampoco quiero meterme en polémicas que puedan volverse en mi contra", explica entre risas.</p><p>Siguiendo con este pequeño "homenaje" a <strong>Galicia</strong>, la portavoz nos cuenta su<strong> mejor chiste malo </strong>sacado de uno de sus amigos: "¿Cómo se dice <strong>contenedor</strong> en gallego? <strong>Congarfo</strong> –"tenedor" en gallego es "garfo"–. Pontón vuelve a echar mano de sus colegas para revivir una ocasión en la que <strong>no pudo parar de reírse</strong>: "Tengo un amigo que es de esa gente a la que no sólo le pasan cosas extrañísimas, sino que también tiene mucha gracia para contarlas. La última vez que estuvimos hablando, que me estuvo contando todas sus peripecias, no solo no podía parar de reír, es que<strong> lloraba de la risa</strong>".</p><p>Pedimos a la política que rememore sus vacaciones más entretenidas y no duda: "Las más divertidas fueron durante un viaje que hice con una amiga al <strong>festival de</strong> <strong>Lorient</strong>, en Francia, que es estupendo. Fuimos en coche desde Galicia y estuvimos allí cuatro días <strong>disfrutando de la música, de la gastronomía y de la cultura.</strong> Aquellas fueron unas vacaciones maravillosas", recuerda con ilusión.</p><p>Se pone reflexiva la portavoz del BNG cuando le mencionamos el tema de lo <strong>políticamente</strong> <strong>correcto</strong>. Por un lado, asegura que "no se trata de confundirlo con coartar la <strong>libertad de expresión</strong>. Tenemos que defender con uñas y dientes el derecho a decir lo que pensamos". Por otro lado, es tajante a la hora de sostener –a su juicio– que "hay bromas que no se pueden hacer, ni en público ni en privado. Por ejemplo, yo eliminaría todos los chistes <strong>machistas</strong>, <strong>racistas</strong> o <strong>lgtbifóbicos</strong>, porque son una forma de transmitir <strong>prejuicios</strong> y porque <strong>hay muchas formas de hacer humor sin necesidad de herir a nadie</strong>", tal y como apostillaba su compañero de profesión <a href="https://www.infolibre.es/veranolibre/origen-humor-antonio-munoz-proceder-educacion-cultura-empatia_1_1852089.html" target="_blank">Antonio Muñoz</a>.</p><p>En relación a esto, la política gallega es de esas personas que no se ríen por seguir la corriente: "Prefiero quedarme con cara de que no entiendo. <strong>Si no me hace gracia, pues no me hace gracia</strong>", afirma con firmeza.</p><p>Imitando la línea de otros invitados en<a href="https://www.infolibre.es/temas/al-fresco/" target="_blank"> '</a><a href="https://www.infolibre.es/temas/al-fresco/" target="_blank"><strong>Al</strong></a><a href="https://www.infolibre.es/temas/al-fresco/" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/temas/al-fresco/" target="_blank"><strong>Fresco</strong></a><a href="https://www.infolibre.es/temas/al-fresco/" target="_blank">'</a>, Ana Pontón confiesa un "dulce pecado" que siempre le arranca risas: "Tengo que reconocer que me hacen mucha gracia algunos vídeos de gente que sufre <strong>caídas a veces un poco ridículas</strong>". Tras esta confesión, añade que también le generan carcajadas "algunas cuentas en redes sociales, como la de <strong>Fodechinchos</strong>, que recoge cosas divertidas que le pasan a turistas que vienen a Galicia y que no acaban de entender bien nuestra forma de ser o como habitamos los espacios".</p><p>Para finalizar esta charla, <strong>infoLibre</strong> le pregunta a Pontón por algunas <strong>recomendaciones culturales </strong>con el objetivo de sacarle una sonrisa a la persona más seria que conoce y no duda en indicar "alguna de las canciones de <strong>Paquita la del Barrio </strong>ya que a mí me hacen mucha gracia", concluye con una sonrisa.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Aug 2024 18:23:06 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Caínzos]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Ana Pontón,BNG,Galicia,Humor,Política,Al fresco]]></media:keywords>
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