<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[infoLibre - Democracia]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/democracia/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Democracia]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Qué coño de polarización!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/cono-polarizacion_129_2191741.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fcb35f84-a381-4dcc-a4cc-ca59521c84b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Qué coño de polarización!"></p><p>Leía este fin de semana un ejemplar de marzo de <em>El País</em>. Fue en el <em>News Café</em> de Miami, uno de los lugares favoritos de mi querido Miguel. Llamó mi atención una columna escrita por Torres Mora al  alimón con un filósofo vasco, del que no recuerdo su nombre. Espero me disculpe. Una buena <strong>aproximación a la polarización asimétrica</strong>. Acabarla me dejó esa sensación punzante. Lanza unos dardos demasiado sibilinos. ¡Claro! Es de José Andrés. Él rezuma diplomacia por todas partes. Pero a mí su lectura no dejaba de generarme un pálpito agudo. De esos que duelen en las venas de las sienes. Sensación de un gusto metálico en la lengua. <strong>Dejo que fluyan las palabras</strong>.</p><p>Hay una forma de traicionar a un país que no requiere vender secretos a una potencia extranjera, ni desfilar con uniforme enemigo, ni esconder dinero en una cuenta en Suiza. Basta con algo mucho más sencillo y más rentable: convencer a millones de ciudadanos de que <strong>su democracia ya no merece respeto</strong> cuando no gobiernan los tuyos.</p><p>Eso es exactamente lo que está ocurriendo en España.</p><p>Llevamos años escuchando que <strong>Pedro Sánchez</strong> no es un adversario político, sino una anomalía moral. <strong>Un usurpador. Un peligro público</strong>. Un okupa con Falcon. Un presidente ilegítimo pese a haber ganado una moción de censura parlamentaria, unas elecciones generales y varias investiduras conforme a la Constitución que quienes lo insultan dicen defender con una mano mientras la desgarran con la otra. Y claro, uno acaba acostumbrándose al ruido. España tiene esa capacidad mediterránea para convivir con el incendio mientras se comenta el partido del domingo.</p><p>Pero hay incendios que dejan humo en las paredes incluso cuando parece que ya se han apagado.</p><p>La pérdida de amistades de más de veinte años de antigüedad ha representado para mí uno de los <strong>grandes signos de alarma</strong>. Pero no quiero que parezca un simple ejemplo personal.</p><p>Los datos del CIS son demoledores. Dos de cada tres votantes del PP le ponen un 1 a Pedro Sánchez. La nota más baja posible. No es discrepancia política. No es “prefiero otro modelo económico”. No es “no comparto sus pactos”. Es otra cosa. <strong>Es el rechazo moral absoluto</strong>. <strong>El deseo de expulsión simbólica</strong> del adversario de la comunidad democrática. Mientras tanto, entre los votantes socialistas, ese rechazo existe, sí, pero en una proporción muy inferior. La diferencia importa porque desmonta una de las grandes mentiras contemporáneas: que todos polarizan igual. </p><p>No. No todos incendian igual el edificio.</p><p>Aquí hay una maquinaria perfectamente engrasada. <strong>Primero se deslegitima al Gobierno</strong>. Después se convierte al adversario en enemigo moral. Y finalmente se normaliza la alianza con quienes directamente consideran sospechosa la propia democracia liberal. El proceso es tan viejo como eficaz. Cambian los trajes, los platós y los algoritmos. El mecanismo sigue siendo idéntico.</p><p>Lo verdaderamente inquietante no es Vox. <strong>Vox hace exactamente lo que vino a hacer</strong>. Lo inquietante es ver a un partido que se autodenomina “de Estado” comportarse como si el Estado fuese un obstáculo molesto en su carrera hacia La Moncloa.</p><p>Porque un <strong>partido de Estado no es el que más veces pronuncia la palabra España</strong> con voz engolada y bandera de fondo. Eso lo hace cualquiera después de dos cafés y un puro. Un partido de Estado es el que entiende que las instituciones valen más que una legislatura. El que acepta perder sin dinamitar el tablero. El que sabe que erosionar la confianza en el Parlamento, en la justicia, en los medios y en el sistema entero puede darle votos hoy y destruir el país mañana.</p><p>Y aquí aparece la pregunta incómoda.</p><p>¿Qué clase de patriotismo es ese que necesita que <strong>España vaya mal para tener opciones electorales</strong>?</p><p>Porque llevamos demasiado tiempo viendo a dirigentes del PP actuar no como una alternativa de gobierno, sino como accionistas nerviosos esperando una OPA hostil sobre el Estado. Cada dato económico positivo se recibe con decepción apenas disimulada. Cada acuerdo internacional molesta. Cada avance institucional se interpreta como una tragedia estratégica. Como si hubiera un miedo secreto a que las cosas funcionen.</p><p>Las prisas por llegar al poder empiezan a parecer otra cosa. Y cuando un partido <strong>transmite la sensación de que</strong> <strong>necesita gobernar con urgencia</strong> no para mejorar la vida de la gente sino para volver a ocupar determinadas ventanillas, determinados despachos y determinados consejos de administración, entonces el problema deja de ser ideológico y empieza a ser moral.</p><p>España ya ha conocido esto antes: <strong>élites políticas que confundían el país con su cortijo</strong> y el Gobierno con un mecanismo de reparto. La diferencia es que ahora todo se retransmite en directo, con tertulianos asalariados haciendo de claque emocional y con una industria entera viviendo de fabricar indignación en serie. Hay demasiada gente ganando demasiado dinero con el odio.</p><p>Y el odio, como el tabaco barato, termina impregnándolo todo.</p><p>Lo más triste es que <strong>ni siquiera hace falta ganar unas elecciones para deteriorar una democracia</strong>. Basta con convencer a la mitad del país de que el otro medio país no es legítimo. Basta con erosionar lentamente la idea de convivencia. Basta con convertir cada sesión parlamentaria en una mezcla de linchamiento moral y programa de entretenimiento.</p><p>Después llegan los sorprendidos profesionales. <strong>Los que dirán dentro de diez años que no vieron venir nada</strong>. Los expertos en cara de inocencia retrospectiva. Los mismos que hoy siguen hablando de “polarización de ambos lados” mientras uno lanza piedras y el otro intenta proteger las ventanas con cinta adhesiva. Hace poco volvía a recordar el “<a href="https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/wir-wussten-nicht_129_2172452.html"  >Ich wusste es nicht</a>”.</p><p>La historia europea está llena de <strong>gente elegantemente equivocada</strong>.</p><p>Y sin embargo, todavía hay salida. La democracia sigue dependiendo de una idea muy simple: <strong>aceptar que quien piensa distinto no es un enemigo a destruir</strong>. Parece poca cosa, pero es la diferencia entre una nación adulta y una comunidad histérica administrada por pirómanos con corbata.</p><p>Gobernar exige pactar. Ceder. Tragar saliva. Rectificar. Todo lo contrario de la masculinidad tóxica de gimnasio emocional que domina hoy la derecha española. Esa <strong>épica testosterónica</strong> donde cualquier acuerdo se considera una humillación y cualquier moderación una traición.</p><p>La política seria nunca fue eso. La política seria consiste en mejorar la vida de la gente aunque no haya aplausos inmediatos. Lo otro es <em>merchandising </em>patriótico.</p><p>Y <strong>un país no se destruye solo por culpa de quienes gritan</strong>. También se destruye por culpa de quienes, pudiendo frenarlos, decidieron que el poder era más importante que España.</p><p>________________</p><p><em><strong>José Manuel Nevado</strong></em><em> es director de Comunicación Institucional de la Secretaría de Estado de Comunicación.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[bc0bbbc7-361c-4a62-a1e0-be1169e13717]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 May 2026 04:00:10 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Manuel Nevado]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/fcb35f84-a381-4dcc-a4cc-ca59521c84b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="74697" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/fcb35f84-a381-4dcc-a4cc-ca59521c84b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="74697" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¡Qué coño de polarización!]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/fcb35f84-a381-4dcc-a4cc-ca59521c84b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Democracia,Regeneración democrática,Política,España,Pedro Sánchez,Vox,PP]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La  ciudadanía se divorcia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/ciudadania-divorcia_129_2187473.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/42ebc955-d026-4fd3-9256-2d70cd7f553a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La  ciudadanía se divorcia"></p><p>¡Cómo pasa el tiempo! Parece que fue ayer cuando <strong>la ciudadanía se entregó en brazos de su poderoso poder.</strong> No han faltado en estos años los agasajos, las celebraciones, las festividades, los aniversarios. Todo ha sido un rosario de alegrías que con el paso del tiempo han ido mermando hasta <strong>quedarse como una mojama</strong>, hasta convertirse en  filete seco  y casi salobre, que a fuerza de secado ha perdido su salero. Alguien dijo que “un hombre se divorcia, cuando encuentra a otra mujer; y una mujer se divorcia, cuando se encuentra a sí misma”. <strong>Cuando la vida se complica</strong>, no se puede perder mucho tiempo en <strong>buscar culpables y aventar infidelidades</strong>. No podemos decir que <strong>el poder se ha entregado a los brazos rollizos de los mercados</strong> y ha olvidado las ternuras que le propiciaba la ciudadanía, pero sí podemos pensar que<strong> se ha instalado, </strong>como se ve fácilmente, al levantar nuestras vistas y nuestras mentes, en la corte del imperio.                                                                                                                       </p><p>Alguien nos contó que “mirando alrededor, se daba cuenta de que era utilizada”, pero también era <strong>una mujer de las que aman demasiado</strong>. Cuando se ama demasiado se puede entrar en una espiral casi suicida, una relación casi autista que cada día cobra más distancia. Estamos <strong>a pocos pasos de una gran distancia, </strong>sin apenas levantar la vista, porque se comprende, se da por sabido, que “las cosas son como son”, sin caer en la cuenta de poder pensar: “hasta que dejan de serlo”.                                      </p><p>Conocemos a infinidad de hombres “buenos en su trabajo, incluso”, pero que se creen dueños de todo su salario y disponen de él a su antojo, sin reparar en que han adquirido un compromiso conyugal o familiar. Hay muchísimos casos en que la mujer se ha tenido que tirar a la calle para fregar suelos, por lo menos, para poder sacar su casa y su prole adelante. <strong>Cuando la mujer recupera su conciencia</strong> y no renuncia a sus obligaciones familiares, empieza a pensar que <strong>no tiene que aguantar mentiras ni penurias.</strong></p><p><strong> La ciudadanía ha tomado conciencia, </strong>la ciudadanía se ha encontrado consigo misma y se echa a la calle. Los que siguen con la matriz de súbditos no sienten que están siendo utilizados ni se percatan de que su querido poder ha encontrado cómo alegrar su vida, sin reparar en las privaciones a las que condena a su propia compañera de vida y viaje. Puede haber sucedido que incluso los súbditos no hayan oído la voz del pueblo que nos dice que “del amo y el mulo mientras más lejos más seguro”. Tampoco parece que no nos hayamos enterado de que no se trata de cambiar de amo, sino de <strong>que los amos dejen de serlo. </strong>Sobre todo, si se trata de un <strong>asalto a voto armado</strong>, sobre todo, de mentiras, de cheques en blanco y de leyes del embudo.</p><p>No sabemos <strong>si la historia se repite o si la historia es infinita</strong> o si, al menos, es <strong>cíclica</strong>. Desde los ya pasados siglos vienen los ecos de aquel “buen vasallo, si tuviese buen señor”, que ha llegado de boca en boca hasta nuestros días. Es el <strong>boca a boca,</strong> quien lleva y trae la información, la noticia, el dicho o el canto popular, que rueda entre todos y <strong>se presta a convocar un corro de oídos,</strong> que están como nuevos, porque no han sido atendidos. Un corro amplio que ansía que<strong> le hablen de sus cosas importantes, </strong>donde se escucha más que se habla, donde se aprende más que se enseña, donde, incluso, se piensa más que se aplaude.</p><p>La ciudadanía puede ser ignorante de muchas cosas, pero <strong>no puede consentir por mucho más tiempo ser ignorada</strong>. Por eso la ciudadanía <strong>abandona el ordeno y mando del imperio</strong> y se reúne en la plaza, para <strong>escuchar y aprender</strong> y no para oír palabras vacías y oscuras, que el poder tilda “de meridiana claridad”, y que se clonan hasta el infinito. La ciudadanía sale de sus casillas, <strong>se encuentra consigo misma</strong> y se resuelve en visible, porque la visibilidad le cura aquella alergia que le producía el haber sido ignorada.</p><p>Si el poder se encastilla, se tira al monte, se camufla en el maquis de los mercados, será difícil su aproximación al pueblo. Además nadie lo reconocería por haber estado tanto tiempo alejado de su gente, pues quiso que lo dejaran solo. Sobre todo, <strong>se perderá el vivo murmullo de la plaza al atardecer,</strong> a la hora en que las golondrinas se congregan, en corro, antes de retirarse a descansar a sus nidos para soñar.</p><p>Quizá por todos los derrumbes de derechos, por toda la construcción de privilegios, por toda la <strong>proliferación de corrupciones</strong> y por toda la ingeniería financiera, la ciudadanía está ya que no se quiere casar con nadie. No quiere que le engañen más y por eso, no quiere promesas de rebaja, sino <strong>programas que sepan cubrir las verdaderas necesidades de la gente,</strong> sin rebajas ni componendas frágiles y que les haga acudir a las urnas, en la única ocasión en que se les concede participar, a pesar de las leyes tan conservadoras que jalonan la participación ciudadana. No podemos perder otros cincuenta años.</p><p>__________________________________________</p><p><em><strong>José María Barrionuevo Gil </strong></em><em>es socio de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>. </em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[bd6688a5-873d-46c3-ad70-c447cdbea26e]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 May 2026 04:00:30 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José María Barrionuevo Gil]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/42ebc955-d026-4fd3-9256-2d70cd7f553a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3481264" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/42ebc955-d026-4fd3-9256-2d70cd7f553a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3481264" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La  ciudadanía se divorcia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/42ebc955-d026-4fd3-9256-2d70cd7f553a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Democracia,Ciudadanos,Participación ciudadana,Izquierda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La democracia mundial frena su caída, pero los expertos descartan un cambio de tendencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/democracia-mundial-frena-caida-expertos-descartan-cambio-tendencia_1_2185297.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f86eca8c-a79d-4e92-9399-c85b13dad568_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La democracia mundial frena su caída, pero los expertos descartan un cambio de tendencia"></p><p>La democracia mundial está de celebración (moderada). Tras casi una década en caída libre, con un leve repunte tras la pandemia, el <a href="https://www.economist.com/interactive/democracy-index-2025" target="_blank">Índice de Calidad Democrática</a> (ICD) de <em>The Economist</em> ha subido dos centésimas, hasta 5,19 puntos sobre 10, después de que en 2024 marcase su mínimo histórico: 5,17.</p><p>La Unidad de Inteligencia de la revista económica rebaja, eso sí, el entusiasmo y califica este repunte como una “<strong>pausa frágil</strong>”. La serie histórica obliga a la prudencia porque el deterioro sigue siendo considerable, con  una caída de casi cuatro décimas en la última década.</p><p>“Lo que vemos no es una mejora estructural, sino un ajuste”, admiten desde <em>The Economist. </em>El medio atribuye el ligero repunte a <strong>dinámicas compensatorias</strong> entre regiones: cierta recuperación en América Latina, mayor movilización política en África y Asia, y un fortalecimiento puntual de consensos institucionales en algunos países occidentales. </p><p><em>The Economist</em> destaca, entre esas correcciones compensatorias, los casos de <strong>Canadá,</strong> que subió cinco puestos al registrar mayor participación electoral; <strong>Rumanía,</strong> que contribuyó a contener el avance de un candidato nacionalista; y <strong>Dinamarca,</strong> que reforzó su posición por su respuesta a las amenazas de Trump sobre Groenlandia.</p><p>Esta mejora a nivel mundial contrasta con la evolución de <strong>Estados Unidos</strong>. El “país de la libertad y la democracia” ha caído dos décimas, —de 7,85 a 7,65 puntos— por “los intentos de redibujar <a href="https://www.infolibre.es/internacional/democratas-abrazan-metodo-trump-ganar-elecciones_1_2182632.html" target="_blank">distritos electorales</a>, el uso del Ejército y del <a href="https://www.infolibre.es/internacional/temor-convertirse-proximo-objetivo-ice-siembra-panico-baltimore_1_2152301.html" target="_blank">ICE</a> para sofocar protestas y las presiones sobre los medios de comunicación”, destaca <em>The Economist</em>. Todo ello apunta, indica la revista, a un deterioro de los derechos civiles.</p><p>Desde <strong>Egipto</strong>, Ahmed Abed, guía turístico, cuestiona en <strong>infoLibre</strong> el optimismo global: “Viendo cómo está todo Oriente Próximo, no entiendo que el índice mejore cuando hay varias guerras abiertas en el mundo”.</p><p><a href="https://www.ucjc.edu/profesores/mayra-martinez-avidad/" target="_blank">Mayra Martínez</a>, profesora de Sociología de la Universidad Camilo José Cela, recuerda a este medio que cualquier medición de calidad democrática debe partir de una <strong>base más exigente que la simple estabilidad electoral</strong>. “La dimensión más básica y transversal, sin la cual las demás colapsan, es el Estado de Derecho”, y concreta, “que las leyes se apliquen por igual a gobernantes y gobernados, que exista independencia judicial y que estén garantizados los derechos fundamentales”.</p><p>Martínez insiste en que <strong>elecciones periódicas no bastan</strong> para garantizar una democracia sólida. “Sin pluralismo político o rendición de cuentas, una democracia puede derivar hacia formas delegativas o iliberales”, explica. En otras palabras, votar no es suficiente. La historia egipcia tras 2015 lo ejemplifica. “La Primavera Árabe consiguió echar a Mubarak, pero Al Sisi es mucho peor, más controlador. Votamos, pero las elecciones siempre han estado bajo la sombra del pucherazo”, resume Abed.</p><p>Freedom House, con sede en Washington, concluye en su informe <a href="https://freedomhouse.org/sites/default/files/2026-03/FIW2026_final_digital%20(1).pdf" target="_blank"><em>Freedom in the World 2026</em></a> que la libertad global cayó por vigésimo año consecutivo. En 2025, <strong>54 países empeoraron en derechos políticos</strong> o libertades civiles, frente a solo 35 que mejoraron.</p><p>El <a href="https://www.gu.se/en/news/democratic-backsliding-reaches-western-democracies-with-us-decline-unprecedented" target="_blank">Instituto V-Dem</a> (Varieties of Democracy), de la Universidad de Gotemburgo (Suecia), dirigido por el politólogo Staffan I. Lindberg, describe un <strong>proceso de “autocratización”</strong> en el mundo y alerta del deterioro en democracias consolidadas. Su informe indica que la proporción de la población mundial que vive bajo autocracias ha pasado del 50% al 74%, mientras que quienes residen en democracias liberales han caído del 17% al 7%.</p><p>A esto se suma el estudio del <a href="https://carnegieendowment.org/research/2026/04/alarm-or-caution-defending-democracy-during-backsliding" target="_blank">Carnegie Endowment for Peace</a>, firmado por Murat Somer y Jennifer McCoy, que habla sobre la reversión de un sistema deteriorado. El informe concluye que las <strong>recuperaciones democráticas sostenidas son excepcionales</strong>. “De 25 países que experimentaron retrocesos desde 1990, solo cuatro lograron recuperar sus niveles previos, y únicamente uno mantuvo esa mejora durante más de cinco años”, señalan.</p><p>Lindberg coincide con Somer y McCoy al afirmar que “los procesos de erosión democrática suelen ser graduales y acumulativos” y, por eso, más difíciles de revertir.</p><p>Estos datos contrastan con el ICD y, como apunta Martínez, podría ser debido a las <strong>diferentes metodologías</strong>, aunque todos tienen un rasgo común: “Se basan en evaluaciones de académicos y analistas, no en percepciones ciudadanas directas”. <em>The Economist</em> agrega variables institucionales, culturales y participativas; Freedom House prioriza libertades civiles; y V-Dem profundiza en diferentes dimensiones.</p><p>Ese sesgo institucional puede generar una desconexión entre datos y experiencia. “Un ciudadano puede vivir en una democracia con instituciones formalmente impecables y aun así <strong>sentir que el sistema no trabaja para él</strong>”, explica. “Si no puede acceder a una vivienda digna, a una sanidad o educación de calidad, o si percibe que la ley no se aplica igual a poderosos y ciudadanos corrientes, aparece una distancia entre democracia formal y democracia vivida”.</p><p>La experiencia de Jaseem Aldhaen, manager de Product Coordination para Europa, África y Oriente Medio en Kuwait Finance House, <strong>describe el sesgo del que habla Martínez</strong>: aunque Kuwait está en la posición 130 del ránking ICD, él no tiene tal percepción “por mi trabajo o mi posición social”.</p><p>“No estamos en conflicto como muchos países de la zona, votamos en elecciones democráticas, las mujeres pueden votar, somos la democracia más liberal de todas las de la región, vivimos bien y con seguridad...”. Las palabras de Aldhaen reflejan el sesgo que señala la socióloga, pese a que el <strong>Parlamento kuwaití ha sido disuelto hasta cuatro veces en cuatro años</strong> por el enfrentamiento entre el Legislativo y el Ejecutivo.</p><p>Esos enfrentamientos, añade Martínez, alimentan directamente la <strong>desafección política</strong> y el auge de los populismos, pero matiza que no son causa principal del deterioro democrático, sino síntoma.</p><p>En paralelo, un análisis sobre el <a href="https://www.uab.cat/icta/" target="_blank">papel del periodismo y la democracia</a> de Jeroen van den Bergh y Pablo Núñez Yebra apunta a otra dimensión crítica: el deterioro del espacio público informativo. Cuando la <strong>confrontación sustituye al contraste factual</strong> y la equidistancia se impone sobre la verificación, el debate democrático pierde uno de sus pilares esenciales. Otro síntoma que afecta a la calidad democrática.</p><p>La consecuencia es “una <strong>ciudadanía peor informada</strong>, más desconfiada y más vulnerable a la desinformación”, señalan estos investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona.</p><p>La filósofa <a href="https://blog.cristianismeijusticia.net/author/elvira-duran-costell" target="_blank">Elvira Durán Costell</a> añade una dimensión estructural a este diagnóstico. La crisis democrática no se explica únicamente por fallos institucionales, sino también por <strong>transformaciones sociales</strong> de largo alcance: profesionalización de la política, desconexión entre élites y ciudadanía, y debilitamiento de la participación cívica.</p><p>“La democracia se resiente cuando deja de ser un proyecto compartido y se convierte en un ámbito gestionado por minorías especializadas”, sostiene. En este contexto, fenómenos como el 15M o la Primavera Árabe aparecen como <strong>intentos de reactivar la implicación ciudadana</strong>, pero con efectos limitados si no se traducen en cambios estructurales.</p><p>Martínez introduce aquí una dimensión menos habitual en los grandes rankings, pero decisiva para entender la <strong>calidad democrática contemporánea</strong>: la igualdad política real. “Esta igualdad difícilmente puede materializarse sin un mínimo de igualdad económica”, afirma. “Cuando la riqueza se concentra, el poder político tiende a concentrarse con ella”.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[f4411c37-6d26-476c-9f10-ab3d34870d00]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 May 2026 04:01:38 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Iván Muñoz]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/f86eca8c-a79d-4e92-9399-c85b13dad568_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1449513" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/f86eca8c-a79d-4e92-9399-c85b13dad568_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1449513" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La democracia mundial frena su caída, pero los expertos descartan un cambio de tendencia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/f86eca8c-a79d-4e92-9399-c85b13dad568_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Elecciones,Democracia,Regeneración democrática,Transición democrática]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La esperanza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/esperanza_129_2183384.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5b870e78-bb2a-4cac-b9bf-a3c0fe7f3cb9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La esperanza"></p><p><em>"El mal no prevalecerá. Construyamos puentes de paz sin miedo, porque Dios nos ama a todos incondicionalmente”.</em></p><p> (León XIV)</p><p><strong>El mundo a la deriva: Apofis despierta</strong></p><p>La sensación de naufragio inminente es la que prima en estos tiempos enrarecidos. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, lo resumió con una imagen que no admite réplica: es como si el mundo fuera un navío a la deriva, sin ninguna institución que oriente el comportamiento civilizatorio de las naciones. La fuerza de los tiranos <strong>parece imponerse a la voluntad de quienes defendemos</strong> los Derechos Humanos. Nos sentimos mayoría, pero una mayoría cohibida ante el acoso y el miedo a las consecuencias de la discrepancia.</p><p>En esta confrontación entre la barbarie y la cordura, quienes apostamos por la civilización nos encontramos huérfanos de la ONU, que Trump y Netanyahu<strong> pretenden dinamitar o anula</strong>r; espectadores impotentes del genocidio de Gaza, de las masacres del Líbano, de una guerra ilegal en Irán. Rehenes de una dinámica de violencia y ruina económica que nos estrangula. Avanzando sin brújula, como zombis, <strong>a la espera de la siguiente locura de quienes se proclaman </strong>—con impunidad pasmosa— defensores de la libertad y la democracia.</p><p>Apenas nos da tiempo de sanar el daño antes de que llegue el siguiente. Somos testigos sobrecogidos de la matanza de inocentes por su raza, <strong>su lugar de nacimiento o su religión</strong>. Y no estallamos de indignación: aceptamos cobardemente la situación, o nos quedamos inermes ante la manipulación permanente de la inmigración por parte de la derecha y la ultraderecha, asumiendo <strong>propuestas claramente xenófobas y racista</strong>s —como la «prioridad nacional» para acceder a ayudas institucionales— más propias del fascismo que amenaza, de nuevo, nuestra convivencia.</p><p>Vivimos bajo el «síndrome del olvido inmediato»: nuestra memoria colectiva es sumamente débil y efímera. Las cifras hablan por sí solas. Según datos del propio Servicio de Inmigración y Aduanas de EE UU, el 8 de enero de 2026 había <strong>68.990 migrantes retenidos</strong> entre el ICE y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, decenas de miles de seres humanos reducidos a estadística y silenciados por el siguiente titular. Europa no es ajena a esta deriva: el Abogado General de la UE ha avalado el <strong>traslado de migrantes a terceros países extracomunitarios</strong> para su internamiento en centros de reclusión, confiando en un respeto a sus derechos que todos sabemos que no será real. </p><p>Nuestra capacidad reflexiva <strong>se anula al ritmo que avanzan los algoritmos</strong> que construyen una inteligencia paralela a la que nos ha dado forma como seres humanos.</p><p>Hannah Arendt nos advirtió de que “<em>la maldad nunca es radical; </em><em><strong>solo es extrema, y puede devastar el mundo entero </strong></em><em>precisamente porque se extiende como un hongo sobre la superficie”,</em> sin profundidad ni dimensión demoníaca alguna. Es exactamente lo que describe este momento. </p><p>Detrás de todo ello están líderes concretos —Trump, Netanyahu, Putin— que ejercen el poder de forma autoritaria, <strong>a los que cabría sumar otros varios</strong> que en el mundo se han unido para dar forma a una recreación actual de <strong>Apofis</strong>, la gran serpiente de la mitología egipcia.</p><p>En el panteón del Antiguo Egipto, <strong>Apofis —también conocida como Apep—</strong> era la encarnación del caos primordial: una serpiente colosal que cada noche amenazaba con devorar la barca solar de Ra e impedir que el amanecer llegara al mundo. Representaba <strong>las fuerzas destructivas que combaten sin descanso</strong> el <em>Ma'at</em>, el principio egipcio de orden, verdad y justicia cósmica. Nunca podía ser destruida definitivamente; solo contenida, conjurada, repelida una y otra vez por la vigilancia y <strong>el esfuerzo colectivo de los dioses y los hombres</strong>. Es una metáfora de una exactitud perturbadora: el mal autoritario no muere, se transforma y regresa. Y solo la acción constante, la memoria viva y la voluntad de resistir pueden evitar que la oscuridad prevalezca.</p><p>Como señaló Umberto Eco, “<em>nuestro deber es desenmascarar el fascismo eterno y señalar con el índice </em><em><strong>cada una de sus nuevas formas, cada día, en cada rincón del mundo”</strong></em><em>.</em> Algo tendremos que hacer para superar esta inercia que nos oprime la garganta hasta dejarnos sin aliento.</p><p>El <a href="https://elpais.com/internacional/2026-04-21/un-informe-de-amnistia-internacional-constata-el-avance-del-autoritarismo-en-el-mundo.html" target="_blank">informe anual</a> de Amnistía Internacional no deja margen a la duda. Netanyahu, Trump y Putin son señalados como «depredadores» de los derechos humanos —«saqueadores brutales a la caza de trofeos injustos»— y como líderes que desplegaron una ofensiva <strong>para lograr el dominio económico y político mediante la destrucción</strong>, la represión y la violencia a escala masiva. Y lo que es peor, según la ONG: las prácticas autoritarias se han intensificado en todo el mundo.</p><p>Los datos que acompañan ese diagnóstico son escalofriantes: <strong>casi el 70% de la población mundial vive hoy bajo regímenes autoritarios</strong> mientras las democracias se debilitan de forma acelerada. En ese contexto, EE UU ha ejecutado extrajudicialmente a <strong>más de 150 personas mediante el bombardeo de lanchas en el Caribe</strong>. Y no pasa nada. Nadie rinde cuentas. Nadie comparece ante ningún tribunal. Tenía razón Martin Luther King cuando advirtió desde su celda de Birmingham que, en el fin, no recordaremos las palabras de nuestros enemigos, sino el silencio de nuestros amigos.</p><p>Siguiendo el camino trazado <strong>por estos grandes líderes mundiales</strong>, sus acólitos nacionales de la derecha y la ultraderecha dan muestras de la misma falta de moral política. Actitudes que salpicaron de intolerancia la madrileña Puerta del Sol, donde la presidenta de la Comunidad de Madrid acogió desde el balcón del antiguo edificio de la DGS franquista —símbolo no casual— a María Corina Machado, mientras <strong>una multitud dirigía insultos racistas a la presidenta encargada de Venezuela</strong>, Delcy Rodríguez, coreados por el cantante Carlos Baute.</p><p>Esta parafernalia no fue casual. De acuerdo con el <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/2026-01-10/botin-diaspora-venezolana-espana-mas-250-000-votantes-subiendo_4280941/" target="_blank">INE</a>, la población procedente de Venezuela supera ya las <strong>692.000 personas en España</strong>, de las que <strong>más de 268.000 tienen la nacionalidad española</strong> y por tanto derecho a voto en elecciones generales, locales y autonómicas. Solo en Madrid son <strong>72.550 ciudadanos</strong> los que pueden acudir a las urnas. Con las cosas de comer, no se juega.</p><p>Como antítesis a estas acciones, la semana pasada <strong>vivimos un encuentro histórico en Barcelona</strong>. Convocados por Pedro Sánchez, presidentes, alcaldes y líderes progresistas de cuatro continentes reclamaron la <strong>prevalencia de la legalidad internacional y el respeto democrático</strong>: Lula da Silva, Zohran Mamdani —alcalde de Nueva York—, Elly Schlein —secretaria general del Partido Democrático italiano—, Gustavo Petro, Claudia Sheinbaum, los mandatarios de Sudáfrica, Uruguay, Irlanda, Lituania, Albania, Cabo Verde y Barbados, y los vicepresidentes de Alemania, Reino Unido, Austria, Ghana y Botsuana.</p><p>En palabras del presidente brasileño<em>: "</em><em><strong>Nadie tiene que tener vergüenza de ser progresista</strong></em><em> o ser de izquierda. Elogié a Pedro porque tuvo la valentía de no permitir que los aviones de guerra de EE UU salieran de aquí para bombardear Irán."</em> </p><p>Tienen razón quienes <strong>han movido ficha para salir de la inercia inmovilista</strong>. Es el primer paso para luchar contra este posfascismo que, con el arma de la desinformación, la manipulación y el negacionismo, pretende acabar con décadas de conquistas democráticas. Recordemos cómo Gramsci advertía: “la crisis <strong>consiste precisamente en que lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer</strong>, y en ese interregno se verifican los fenómenos morbosos más variados”. Ese interregno es el que habitamos, ahora. Y por eso la acción no puede esperar.</p><p>Debemos sacudirnos la insensibilidad y hacer frente al ataque a los valores y los derechos humanos que <strong>desarrollan las fuerzas de la ultraderecha</strong>, a las que se suma una derecha inoperante, mimética e incapaz de ofrecer respuestas concretas a los problemas de la sociedad. Es muy cierto que las coaliciones estratégicas internacionales de extrema derecha <strong>suponen un gran riesgo para la democracia</strong>, porque traen nuevos modelos de populismo político y autoritarismo. Por eso es necesario rebelarnos y <strong>apostar por un capitalismo responsable</strong> y redistributivo que haga frente al capitalismo salvaje que nos quiere dominar.</p><p>La reflexión del filósofo Josep Ramoneda sintetiza bien el momento: <strong>¿ha tocado fondo el delirio reaccionario? </strong>Colombia, México, Uruguay y Sudáfrica acompañan a Brasil y España en un encuentro que tiene el valor de una advertencia contra la ola creciente de impunidad antidemocrática.<strong> Se echaba en falta este impulso inicial</strong> y se ha producido. Ahora lo importante es desarrollarlo y extenderlo sin demora.</p><p>Porque la historia nos enseña que los derechos no se conceden: se conquistan. Y que cada generación tiene la obligación<strong> moral de defenderlos contra quienes, disfrazados de libertad, no hacen sino demolerla</strong>. Eduardo Galeano definió la utopía como el horizonte que retrocede cada vez que nos acercamos a él; y concluía: ¿para qué sirve la utopía? Para eso: para caminar. Pues bien, caminemos.</p><p>El tiempo marcará la evolución de los acontecimientos. Tras esta cumbre de Barcelona —histórica por sus participantes, impactante por sus contenidos—, lo que <strong>se dibuja en el ánimo de quienes peleamos por el futuro </strong>es la esperanza: la convicción de que esta solo puede ser una realidad favorable si nos empleamos a fondo en diseñarla a través del respeto a los derechos humanos conseguidos a lo largo de décadas. Esa esperanza activa, colectiva y sin miedo, es la única fuerza capaz de contener a <strong>Apofis</strong> —la gran serpiente del caos— y evitar que implante las tinieblas. Frente a la oscuridad, la única respuesta es continuar encendiendo la luz.</p><p>__________________</p><p><em><strong>Baltasar Garzón Real </strong></em><em>es jurista y autor, entre otros libros, de</em> '<em>Los disfraces del fascismo' (Planeta).</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[1a2ba96a-fb1c-43a7-bef1-918eaead37ba]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 17:41:40 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Baltasar Garzón]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/5b870e78-bb2a-4cac-b9bf-a3c0fe7f3cb9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="62013" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/5b870e78-bb2a-4cac-b9bf-a3c0fe7f3cb9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="62013" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La esperanza]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/5b870e78-bb2a-4cac-b9bf-a3c0fe7f3cb9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fascismo,Libertad de expresión,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La unión de las izquierdas y la Guerra Fría cultural]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/union-izquierdas-guerra-fria-cultural_129_2180340.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/58f9dfa8-f152-40e2-8ef1-e1e29e782092_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La unión de las izquierdas y la Guerra Fría cultural"></p><p>Los <strong>populismos en la derecha española</strong> vienen administrando elementos que refuerzan sus objetivos. La visita de <strong>María Corina Machado </strong>podríamos enmarcarla dentro de la lucha cultural, de los tiempos de una guerra ideológica que salta la gestión para encaramarse a lo simbólico. </p><p><strong>Isabel Díaz Ayuso</strong> promueve, dispone, activa mecanismos donde las referencias tienen que ver con esos elementos. En el mismo espacio en el que una bandera o un himno <strong>levantan los corazones de las masas</strong>, la opositora venezolana, convertida en un símbolo más, ha servido de espoleta para tratar de incendiar el panorama progresista de nuestro país. </p><p>Nos debería preocupar que estos actos, promovidos para <strong>descoyuntar sociedades</strong> a cuenta de esa lucha cultural a la que antes aludía, no tengan un espacio donde analizar de qué manera estas acciones de las derechas conectan con un espíritu de atomización a través de elementos de distorsión.</p><p>Se enfrenta y se confronta desde una naturaleza que tiene el poso del autoritarismo como emblema. <strong>María Corina Machado</strong> es otro de los argumentos de confrontación para activar una conciencia de rechazo a la gestión de un Gobierno progresista, otra balada eterna en los cantos de sirena del PP.</p><p>Pero esto nos lleva también a otra reflexión: los intentos, hasta ahora infructuosos, de <strong>consolidar grupos de izquierda que participen</strong>, desde una conciencia social, en un proyecto común para acallar las voces que están intentando instalar discursos de validación de los populismos, guerras culturales alentadas por la fuerza de lo simbólico. </p><p>La atomización y la <strong>pérdida de fuerza política</strong> que estamos viendo en los intentos por unificar a esas izquierdas ponen de manifiesto que falta una representación sólida y proyectos comunes para reinterpretar lo que está pasando con el ascenso de la <strong>guerra cultural de la derecha</strong> en nuestro país. No podemos estar en discursos que no sean los de proponer ilusión y fuerza en la gestión para poner dique a los movimientos más reaccionarios.</p><p>Recordemos que la izquierda en su conjunto ha pasado por procesos de unificación, por compromisos para adaptar su filosofía a los nuevos tiempos, por modernizar, desde el abandono del marxismo por parte del socialismo, el trabajo de <strong>consolidación de sociedades libres </strong>y en igualdad, con derechos, participativas y, sobre todo, <strong>democráticas</strong>. El eslabón de las izquierdas en la cadena de modernización de España no es nada despreciable. ¿Y qué están haciendo ahora?</p><p>Si los intentos de consolidación de estos movimientos para enfrentar el auge inminente de la ultraderecha y su guerra cultural no tienen como guía la capacidad de <strong>mirar de frente a la ciudadanía</strong>, de activar mecanismos para hacerles ver una propuesta ilusionante, para <strong>acompañarles en sus deseos</strong>, en sus sueños de sociedad, en sus necesidades y es sus demandas, se habrá perdido un tiempo precioso en ese afán de ser protagonistas o de buscar un espacio de privilegio en las listas electorales, de no querer dar naturaleza a la consolidación de un grupo unitario desde la izquierda política para alcanzar al mayor número de electores.</p><p>La propuesta más progresista, con elementos demostrables de estabilidad social, riqueza, empleo, recursos públicos, compromiso y gestión ciudadana, pone de manifiesto que también <strong>hay una izquierda que sabe administrar recursos</strong> para hacer una sociedad mejor, que mira de frente a la gente para escuchar y gobernar en consecuencia, que conoce bien el resultado de una responsabilidad que tiene a las mujeres y hombres como motor en el desarrollo de sus políticas. En definitiva, <strong>una izquierda que sabe gobernar desde la izquierda</strong>. Para lo cual tendríamos que preguntarnos: ¿Es utópico pensar en un proceso de unificación?</p><p>La visita de María Corina Machado, y la consiguiente activación de un nuevo envite en la guerra cultural de las derechas, pone de manifiesto la necesidad cada vez más urgente de consolidar un proyecto firme, inteligente, ahormado y estable desde una <strong>unificación capaz de combatir con fuerzas en una guerra cultural</strong> que puede llegar a arrastrar a la derecha y la ultraderecha hacia futuros gobiernos.</p><p>Las exhibiciones de guerra cultural de las derechas de este país tienen que tener una respuesta firme en una izquierda con un claro objetivo, un discurso que demuestre <strong>la fuerza de las sociedades</strong> y el valor real de los discursos políticos y la capacidad de gestión; pero también la defensa de la inteligencia para desenmascarar lo simbólico de las derechas y proponer una cultura que nazca de la unión, no de la confrontación de los españoles y las españolas. </p><p>La unión política puede traer una <strong>unión cultural</strong> que avale una respuesta ante los totalitarismos. ¿A qué estamos esperando?</p><p>___________</p><p><em><strong>Javier Lorenzo Candel </strong></em><em>es poeta</em>.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[cc8d2bcf-37f4-42cc-90d3-0b182770cd00]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2026 04:01:01 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Lorenzo Candel]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/58f9dfa8-f152-40e2-8ef1-e1e29e782092_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2044204" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/58f9dfa8-f152-40e2-8ef1-e1e29e782092_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2044204" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La unión de las izquierdas y la Guerra Fría cultural]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/58f9dfa8-f152-40e2-8ef1-e1e29e782092_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Política,Democracia,Izquierda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ninguna idea puede ser defendida con violencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/a-la-escucha/idea-defendida-violencia_129_2178713.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3f026ef6-d53b-4c23-8888-cbdaa74e16ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ninguna idea puede ser defendida con violencia"></p><p>Ninguna idea, ninguna, puede ser defendida con violencia. Da igual lo <strong>honrosa o legítima</strong> que sea esa <strong>“idea”</strong>, perderá su verdad, su legitimidad, en el momento en el que entre en juego la violencia, da igual que sea física, verbal o corporal, intimidando con los gestos y el cuerpo.</p><p>El problema surge cuando la persona que utiliza esa violencia para imponer sus ideas, ni siquiera sea consciente de que lo que hace y cómo lo hace es violento. No es capaz de ver que hablar a alguien a centímetros de su cara, o defender que, si hace falta, se utilice la violencia para acabar con el aborto y la eutanasia, y <strong>hacerlo desde una tribuna de un parlamento</strong> (por favor, vayan a buscar el origen, la etimología de la palabra <em>parlamento</em>; viene del francés, del verbo <em><strong>parler</strong></em>, que en castellano significa hablar, ¡HABLAR!). Es lo que dijo un diputado de VOX en Murcia: el deber, deber, de <strong>defender incluso con violencia </strong>su oposición a esos dos derechos reconocidos.</p><p>Esto es lo que tenemos. Puede que hayamos <strong>normalizado</strong> —yo me resisto— que los diputados se digan de todo en el Congreso. Puede que hayamos normalizado que el ruido se imponga a las ideas —qué poquitas escuchamos en cada debate, qué poquitas propuestas nos hacen…—. Pero la <strong>fina línea</strong> para que veamos convertido el parlamento —el lugar de la palabra, de la asamblea donde se conversa— en otra cosa, en un <strong>fango insoportable,</strong> parece cada vez más cerca.</p><p>En democracia <strong>las ideas se combaten con palabras</strong>, con argumentos, con propuestas. No con insultos, con gritos o con actitudes amenazantes. En democracia caben ideas diferentes, es la esencia de todo; la democracia es sobre todo eso, que nadie imponga una única idea, es encontrar el punto de encuentro, el punto que una a dos posturas distantes. La democracia nos garantiza que, sea cual sea la idea, <strong>siempre se ajustará a la Constitución</strong>, a ese marco que nos dimos los ciudadanos. <strong>En democracia, la violencia no cabe</strong>. Si se admite, si se le abre la puerta, dejará de ser democracia para convertirse en otra cosa que no queremos.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[59a31629-caba-4f5f-b8db-2aba0cf5e1a7]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2026 18:56:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Helena Resano]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/3f026ef6-d53b-4c23-8888-cbdaa74e16ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="69940" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/3f026ef6-d53b-4c23-8888-cbdaa74e16ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="69940" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ninguna idea puede ser defendida con violencia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/3f026ef6-d53b-4c23-8888-cbdaa74e16ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Política,Vox,Parlamento,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando tú no votas, ellos ganan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/no-votas-ganan_129_2172718.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="CUANDO TÚ NO VOTAS, ELLOS GANAN"></p><p>En democracia la regla es tan sencilla que casi da pudor repetirla: <strong>una persona, un voto</strong>. Sobre el papel, eso significa que una cajera de supermercado, un repartidor o una auxiliar de enfermería tienen exactamente el mismo poder político que el dueño de un fondo de inversión o el heredero de una gran fortuna. Y ahí empieza el problema para los de arriba.</p><p>Porque los ricos son pocos. Muy pocos. En cualquier país mínimamente grande, <strong>el 1% cabe en un estadio de fútbol; el 0,1%, en un teatro</strong>. En cambio, quienes viven de una nómina, de facturas a final de mes o de una pensión son millones. Si esa mayoría votara en bloque pensando en su salario, en su alquiler, en su hipoteca, en la lista de espera de su centro de salud, la agenda política sería otra. Y los intereses del gran capital tendrían un peso mucho menor del que hoy disfrutan.</p><p>La élite económica lo sabe. Y actúa en consecuencia. No puede ganar por número, así que <strong>necesita ganar por abstención</strong>. No puede sumar votos, así que tiene que restar los tuyos. Su objetivo es sencillo: que la gente que más se juega en cada elección se quede en casa, harta, desmovilizada o confundida.</p><p>La primera estrategia es tan vieja como eficaz: hacerte creer que votar no sirve para nada. El mensaje siempre suena parecido, cambien los países o los partidos. <strong>“Todos son iguales”. “Todos roban”. “La política es un circo”.</strong> “Nada va a cambiar”. Detrás de esa cantinela hay un interés muy concreto: que tú, que no tienes un asesor fiscal creativo ni una <a href="https://www.infolibre.es/economia/ventajas-fiscales-lleva-grandes-fortunas-liquidar-176-sicavs-ano_1_1216796.html"  >SICAV</a>, renuncies al único mecanismo de poder que no depende de tu saldo bancario.</p><p>Cuando tú te quedas en casa, ellos no. Las rentas altas votan más que las bajas. Los barrios ricos participan más que los barrios obreros. Las personas con más estudios, mejor sueldo y más patrimonio acuden masivamente a las urnas. <strong>No es una casualidad, es un patrón</strong>. La abstención nunca es neutra: casi siempre pesa más entre quienes peor viven. Por eso, cuando escuchas ese “yo paso de la política”, conviene hacerse una pregunta incómoda: si yo renuncio a votar, ¿quién está encantado con que lo haga?</p><p>La segunda táctica es el ruido permanente. Escándalos diarios, broncas impostadas, tertulias a gritos, guerra cultural a todas horas. La sensación de estar viviendo en un drama continuo. El efecto no es casual: cuando todo es escándalo, nada lo es. <strong>Cuando todo son peleas, la gente desconecta</strong>. Te agotas, cambias de canal, silencias las noticias, dejas de seguir cualquier cosa que suene a “política”. Justo entonces, quienes tienen intereses muy concretos siguen negociando, presionando y legislando… pero sin la mirada de una ciudadanía vigilante.</p><p><strong>El ruido es una forma de desaliento</strong>. No busca convencernos de nada en concreto, sino convencernos de que da igual. De que hagas lo que hagas, el resultado será el mismo. Y eso es mentira. Las grandes fortunas no gastan millones en lobbys, campañas y <a href="https://www.infolibre.es/medios/peligrosa-deriva-webs-noticias-dependientes-espias-servicio-anunciantes_1_2171591.html"  >medios de comunicación</a> porque “da igual”. Lo hacen porque saben que cada ley fiscal, cada reforma laboral, cada recorte o inversión pública tiene ganadores y perdedores. Y se aseguran de estar siempre entre los primeros.</p><p>La tercera vía es más sutil, pero quizá la más peligrosa: conseguir que votes contra ti mismo. Para eso necesitan cambiar el eje de la conversación. En vez de hablar de salario, vivienda, sanidad o educación, te hablan de banderas, de “gente de bien”, de enemigos internos, de símbolos patrios. <strong>Te invitan a pensar en “la nación”</strong> antes que en tu frigorífico, en “la identidad” antes que en tu contrato, en “los de fuera” antes que en tu convenio.</p><p>Al mismo tiempo, te venden un relato aspiracional: <strong>tú no eres trabajador, eres “clase media”</strong> o “emprendedor en potencia”. No importa que no llegues a fin de mes o que no puedas permitirte un piso en alquiler sin compartirlo. Lo importante es que te identifiques con los de arriba, que veas sus intereses como si fueran los tuyos. Así es más fácil que acabes respaldando políticas que favorecen a las grandes fortunas mientras tú sigues encadenando sueldos de 1.200 euros y turnos partidos.</p><p>En ese juego, las palabras importan. <strong>No es casual que casi nunca oigas hablar de “clase trabajadora”</strong> y sí de “gente normal”, “clase media”, “autónomos” como cajón de sastre. Tampoco es casual que se presenten los impuestos como un castigo general y no como una herramienta para financiar hospitales, escuelas, transporte público o dependencia. Ni que se simplifique el debate a “menos impuestos, más libertad”, ocultando quién se ahorra millones y quién apenas nota unos pocos euros en la nómina.</p><p>Todo esto solo funciona si tú te apartas. Si asumes que la política es cosa de otros. <strong>Si compras la idea de que el resultado está escrito de antemano</strong>. Pero no lo está. No lo ha estado nunca. Cada avance social que hoy damos por sentado —desde las vacaciones pagadas hasta la sanidad pública— fue una disputa política, una correlación de fuerzas que cambió porque mucha gente decidió implicarse, organizarse y, sí, votar.</p><p>Claro que la democracia es imperfecta. <strong>Claro que hay </strong><a href="https://www.infolibre.es/politica/ocde-alaba-regulacion-espanola-conflictos-interes-transparencia-espana-suspende-control-cuentas-partidos_1_2171448.html"  ><strong>corrupción</strong></a>, puertas giratorias e intereses opacos. Precisamente por eso no podemos regalársela a quienes sueñan con que participen solo unos pocos. Renunciar al voto porque el sistema no es perfecto es como dejarle las llaves de tu casa al primero que pasa porque tu cerradura es vieja.</p><p>La próxima vez que escuches “no sirve de nada votar” o “todos son iguales”, prueba a girar la pregunta: <strong>si yo no voto, ¿quién gana seguro?</strong> ¿El mileurista o el millonario? ¿La que vive de alquiler o el fondo buitre que compra edificios enteros? ¿El que hace cola en urgencias o quien tiene seguro privado y clínicas propias?</p><p>La respuesta es incómoda, pero honesta: no ganas tú.</p><p>Y eso, precisamente, es lo que <strong>la élite económica necesita</strong>. Que te resignes. Que confundas decepción con indiferencia. Que conviertas tu enfado legítimo en abstención. Frente a eso, votar no es una varita mágica, pero sí es una línea roja mínima: la decisión de no regalarles tu silencio.</p><p>________________</p><p><em><strong>José González Arenas </strong></em><em>es secretario de Medio Ambiente del PSOE de Córdoba.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[224a49a0-276e-4761-8c77-d43bfde4510e]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Apr 2026 04:01:15 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José González Arenas]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="121084" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="121084" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cuando tú no votas, ellos ganan]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Democracia,Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Wir wussten es nicht']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/wir-wussten-nicht_129_2172452.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fcb35f84-a381-4dcc-a4cc-ca59521c84b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Wir wussten es nicht"></p><p>En este país siempre hay alguien dispuesto a hacerse el sorprendido cuando ya se ha roto el jarrón. Lo asombroso no es que aparezcan los bárbaros; lo asombroso es la cantidad de gente correcta que les va retirando los muebles para que pasen mejor.</p><p><strong>Hay frases que no se dicen: se planchan</strong>. Se les pasa la mano por encima, se les quita la arruga moral y se las deja preparadas para comparecer con gesto compungido. “No lo sabíamos” es una de ellas. No es una frase inocente. Es una coartada con buena educación. Sirve para quedar limpio después de haberse pasado años tragando sapos, mirando al techo o llamando complejidad a lo que no era más que cobardía.</p><p>En Núremberg, aquel “no sabíamos” quedó ya retratado para siempre. <strong>No era desconocimiento. Era otra cosa: comodidad, miedo, interés, rutina</strong>. Esa vieja costumbre humana de no querer enterarse mientras el deterioro todavía no molesta demasiado en casa. Lo verdaderamente inquietante es que esa música empieza a sonar también aquí. No con botas ni con desfiles, que España es un país más dado al sainete amargo de opereta que a la solemnidad marcial. Aquí <strong>la degradación entra por la tertulia, por el titular infecto, por el vídeo de veinte segundos</strong>, por la gracieta convertida en consigna y por ese ambiente de taberna nacional en el que ya todo el mundo parece vivir a un minuto de llamar traidor a media España.</p><p>Llevamos demasiado tiempo instalados en la política del exabrupto. <strong>Todo está roto. Todo está vendido. Todo está podrido</strong>. Todo es una emergencia. Hay quien ha hecho carrera anunciando el fin de España tres veces al día, como el que pasa lista o ficha en la oficina. El apocalipsis se ha convertido en un género rentable. Da audiencia, da clics, da votos y da esa falsa sensación de energía que produce ver a un señor desgañitarse delante de una cámara mientras promete ponerlo todo patas arriba.</p><p>El problema no es que existan esos personajes. Siempre los ha habido. El problema es la adaptación del paisaje. <strong>Al principio escandalizan; luego entretienen;</strong> después condicionan la conversación; y al final se les trata como si fueran una pieza más del mobiliario constitucional. Así es como se pudre una democracia: no cuando aparece el cafre, sino cuando el entorno decide acostumbrarse a él.</p><p>En España tenemos una habilidad notable para confundir la habituación con madurez. Aguantamos lo inaguantable, normalizamos lo impresentable y <strong>llamamos sentido de Estado a taparnos la nariz</strong> mientras se firma según qué cosas. El bárbaro cumple con su papel: embrutece, simplifica, insulta, señala y promete redenciones con forma de martillo. Nada nuevo. La tragedia empieza cuando los supuestamente sensatos, los que cobran por pensar dos veces antes de hablar, empiezan a hacerse sus cuentas con él. Ahí se fastidia todo.</p><p>La derecha democrática debería decidir de una vez si quiere parecerse a una tradición de gobierno o a un grupo de WhatsApp enfadado. <strong>El conservadurismo serio no nació para amplificar al resentido de guardia</strong> ni para poner las instituciones a los pies de los caballos cada vez que vienen mal dadas. Nació, precisamente, para sostener las vigas, para respetar las formas, para entender que un país no se gobierna a base de berridos, ni de pulsos adolescentes, ni de patriotismo de TikTok. A estas alturas, pensar que se puede utilizar al extremismo como quien alquila a un matón para asustar al vecindario es de una ingenuidad ya casi ofensiva. El matón siempre acaba cobrando la casa entera. Ni para cerrar una campaña, señorías.</p><p>La izquierda democrática tampoco sale barata del retrato. Tiene una <strong>tendencia fatigosa a darse la razón a sí misma con un entusiasmo casi litúrgico</strong> mientras el país real se le escapa por la puerta de atrás. Confunde a menudo la pureza con la política, el gesto con la eficacia, la superioridad moral con la construcción de mayorías. Y así, entre una asamblea del alma y un desahogo perfectamente argumentado, deja libre el terreno donde crecen la ira, la mentira simple y el mercadeo con el malestar. Claro que no ilusionan a sus votantes. La socialdemocracia no se inventó para contemplarse en el espejo, sino para intervenir en la realidad, pactar cuando toca y evitar que el descontento acabe en manos de los peores.</p><p>Y luego están los liberales, o lo que vaya quedando de ellos entre tanto gurú del mercado que, a la hora de la verdad, <strong>se pone estupendo con la libertad de empresa y bastante tibio con la libertad a secas</strong>. Conviene recordarles una obviedad: no hay prosperidad seria sin jueces independientes, prensa libre y reglas estables. Sin Estado de Derecho no hay liberalismo; hay chanchullo. No hay mercado; hay reparto. No hay modernización; hay un <em>powerpoint</em> con fondo azul mientras se vacían por dentro las costuras del sistema.</p><p>Lo que está en juego, por tanto, no es una querella ideológica más. No es la vieja bronca entre izquierda y derecha, ni la competición habitual entre siglas que se detestan de lunes a viernes y se necesitan los sábados. Lo que está en juego es algo mucho más básico: si todavía queda una <strong>mayoría de adultos dispuesta a distinguir entre adversario y enemigo</strong>, entre discrepancia y demolición, entre la pelea democrática y la voluntad de cargarse el tablero.</p><p>Porque las democracias no suelen caer de golpe. Antes se reblandecen. Se acostumbran a la tosquedad. Se tragan una burrada, luego otra, luego otra más. Hoy es un ataque a la prensa. Mañana una deslegitimación de los jueces. Pasado, una campaña sistemática contra cualquier institución que ose poner límites. Nada parece definitivo en el momento en que ocurre, y por eso siempre aparece alguien diciendo que no conviene exagerar. En España <strong>el colaboracionista blando suele llevar americana</strong>, habla en tono razonable y siempre encuentra un matiz para no molestar al incendiario. Es falsamente equidistante.</p><p>Luego, cuando el humo ya entra por las ventanas, comparecen los de siempre: los sorprendidos. Los que no vieron venir nada. <strong>Los que hace seis meses estaban blanqueando barbaridades</strong> y hoy se presentan como analistas severos del deterioro. Los que llaman polarización a una estrategia deliberada de demolición porque así la culpa se reparte mejor y nadie tiene que mirarse demasiado al espejo. Es una figura muy nuestra: el irresponsable retrospectivo. Ese señor que nunca estuvo donde debía, pero siempre tiene un artículo preparado para explicar que todo fue muy complejo.</p><p>No. Esta vez no debería colar.</p><p>Sí lo sabían. <strong>Sabían lo que estaban haciendo cuando normalizaron el lenguaje del apocalipsis</strong>. Sabían que llamar valentía a la brutalidad era una forma de ir embruteciendo la conversación pública. Sabían que utilizar las instituciones como saco de boxeo no regenera nada: lo deja todo más débil, más vulnerable y más sucio. Sabían que pactar con quienes desprecian las reglas no era pragmatismo, sino miseria táctica con consecuencias históricas. Sabían que si exigimos que para debatir hay que cumplir con las reglas, no podemos señalar eternamente a quienes las incumplieron. Sabían, en fin, que el espejo estaba roto y aun así prefirieron discutir sobre la marca de la piedra.</p><p><strong>La democracia no se defiende sola</strong>. Nunca lo ha hecho. La defienden personas concretas cuando deciden que hay líneas que no se cruzan, aunque cruzarlas salga rentable. La defienden quienes aceptan perder una ventaja antes que perder el suelo común. La defienden quienes entienden que el rival legítimo, por incómodo que resulte, siempre vale más que el aliado que quiere incendiar la casa. Y la defienden, sobre todo, quienes no esperan a las ruinas para descubrir de pronto una conciencia impecable.</p><p><strong>El orden internacional basado en reglas está en coma profundo</strong>. El imperio de barras y estrellas no sólo perderá la guerra, puede acabar quebrando su sociedad. Un gran imperio de la estrella de David tomará el control. El gran oso saldrá de su hibernación, ampliará su territorio. Puede que haga ojitos al gran águila de la selva negra. Y lo mismo acaba hasta llevando Alejandría hasta Constantinopla. La desintegración del sueño de la paz, libertad y prosperidad que nos impusimos tras la segunda gran guerra en la caverna de Platón que es la UE.</p><p><strong>El espejo está roto</strong>. Ya no hace falta un editorial, ni un informe, ni una cátedra para verlo. Lo ve cualquiera que no tenga interés en hacerse el ciego. La cuestión, a estas alturas, no es quién ha oído ya el crujido. La cuestión es quién sigue ensayando, con la seriedad de un funcionario del autoengaño, la frase más indecente de todas: que <strong>no sabía nada</strong>.</p><p>________________</p><p><em><strong>José Manuel Nevado</strong></em><em> es director de Comunicación Institucional de la Secretaría de Estado de Comunicación.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[31e35a9f-4f8d-473a-b57d-82bea32c69ce]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Apr 2026 04:01:17 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Manuel Nevado]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/fcb35f84-a381-4dcc-a4cc-ca59521c84b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="74697" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/fcb35f84-a381-4dcc-a4cc-ca59521c84b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="74697" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA['Wir wussten es nicht']]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/fcb35f84-a381-4dcc-a4cc-ca59521c84b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Democracia,Política,Derecha,Izquierda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Baltasar Garzón presidirá la 'Comisión de la Verdad' del Consejo de Memoria Democrática]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/baltasar-garzon-presidira-comision-consejo-memoria-democratica_1_2168231.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/54a0a47a-3794-4f9d-ae84-d066dd5e2dc5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Baltasar Garzón presidirá la 'Comisión de la Verdad' del Consejo de Memoria Democrática"></p><p>El jurista y exmagistrado <a href="https://www.infolibre.es/temas/baltasar-garzon/"  >Baltasar Garzón</a> presidirá la <strong>'Comisión de la Verdad'</strong> creada para esclarecer las<strong> violaciones de los derechos humanos</strong> durante la Guerra Civil y la dictadura, según ha acordado este miércoles el <strong>Consejo de la Memoria Democrática</strong>.</p><p>El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, <strong>Ángel Víctor Torres</strong>, ha presidido la reunión del <strong>Consejo de Memoria Democrática</strong> en la que se ha acordado la designación de las personas que integrarán la Comisión sobre violaciones de los derechos humanos durante la Guerra y la dictadura, según establece la <strong>Ley de Memoria Democrática</strong>.</p><p>Según la regulación del Consejo de la Memoria Democrática, esta 'Comisión de la Verdad' estará compuesta por<strong> diez personas independientes</strong> y de reconocido prestigio en el ámbito académico, jurídico, científico y de los derechos humanos.</p><p>Junto a Garzón, integrarán la comisión <strong>Helen Duffy</strong>,<strong> Julián Casanova Ruiz</strong>,<strong> Araceli Manjón-Cabeza Olmedo</strong>,<strong> Manuel de la Rocha Rubí</strong>,<strong> María Alejandra Vicente</strong>,<strong> Silvina María Romano</strong>, <strong>Cristina Monge Lasierra</strong>,<strong> Sebastián Martín Martín </strong>y<strong> Francisco Erice Sebares</strong>.</p><p>Asimismo, el consejo ha designado un grupo de personas suplentes que garantizarán el correcto funcionamiento de este órgano, que contará además con una subcomisión específica para investigar la conculcación de los derechos de las víctimas del Patronato de Protección a la Mujer, ha informado el <strong>Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática</strong>.</p><p>Este <strong>Patronato de Protección a la Mujer</strong> fue una institución creada por el franquismo donde fueron confinadas y torturadas miles de mujeres menores de edad sin haber cometido ningún delito tipificado, ha recordado el Ministerio.</p><p>La comisión incorporará en sus trabajos <strong>testimonios, documentación y análisis comparado</strong> con experiencias internacionales y elaborará un informe con conclusiones y recomendaciones orientadas a garantizar la reparación de las víctimas y la no repetición de los hechos.</p><p>El pasado mes de diciembre el Gobierno constituyó el Consejo de la Memoria Democrática, un órgano consultivo presidido por Ángel Víctor Torres y del que forman parte <strong>asociaciones memorialistas y profesionales</strong> como Baltasar Garzón y Cristina Almeida. </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[4c256bd9-f0cd-4a31-bac8-5648a8117256]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2026 10:39:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/54a0a47a-3794-4f9d-ae84-d066dd5e2dc5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="72729" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/54a0a47a-3794-4f9d-ae84-d066dd5e2dc5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="72729" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Baltasar Garzón presidirá la 'Comisión de la Verdad' del Consejo de Memoria Democrática]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/54a0a47a-3794-4f9d-ae84-d066dd5e2dc5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Justicia,Memoria histórica,Dictadura,Violencia,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[23-F: historia de un despropósito]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/23-f-historia-desproposito_129_2155179.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3bb5ff7a-7a7e-4a5b-8a6f-c04a6220abd0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="23-F: historia de un despropósito"></p><p>La situación es la siguiente: nuestros servidores públicos se quejan del desprestigio de la política, pero cuando tienen oportunidad de dignificarla con sus acciones, deciden<strong> </strong>denigrarla una vez más. Cuarenta y cinco años después, seguimos <strong>sin tener el relato completo del 23-F</strong>. Y es imposible conocerlo cuando no podemos acceder a toda la documentación custodiada por el Estado. Algunas de las particularidades de España son únicas en Occidente. ¿Por qué no se desclasifican las conversaciones del rey Juan Carlos con el Estado Mayor y los capitanes generales, puesto que ninguno de ellos vive? ¿Por qué se ocultó el nombre del principal financiador del golpe? ¿Por qué siguen sin hacerse públicos los informes del CESID incorporados al sumario, las comunicaciones internas de las regiones militares, la documentación relativa a la Casa del Rey y las piezas declaradas secretas en virtud de la Ley de Secretos Oficiales de 1968? Durante las horas que duró el asalto, se registraron <strong>cientos de llamadas</strong> desde y hacia el Congreso de los Diputados. Telefónica tenía la capacidad de registrarlas. Sin embargo, las grabaciones de las conversaciones mantenidas por los golpistas a través de esas líneas <strong>se perdieron</strong> antes de que el juez instructor pudiera acceder a ellas.</p><p>La reciente desclasificación apenas aporta unos pocos documentos “tratados” que<strong> no aclaran lo ocurrido</strong>. Sabemos, eso sí, que los 45 disparos ordenados por Antonio Tejero frustraron cualquier intento de presentar el golpe como <strong>una operación de “cirugía política”</strong> impulsada por un supuesto sentido de responsabilidad nacional. Los documentos liberados tampoco permiten reconstruir la red civil que apoyó la maniobra ni los contactos previos entre figuras políticas. Mientras tanto, la narrativa oficial insiste en presentar al monarca como<strong> salvador de la democracia</strong>, pese a que numerosos testimonios lo sitúan como conocedor —e incluso como instigador directo— del clima que propició el golpe, alimentado por sus despiadadas críticas a Adolfo Suárez.</p><p>La desclasificación parcial está orientada a <strong>preservar el relato sacralizado de la Transición</strong>, evitando esclarecer la verdadera magnitud de la operación y la implicación de sectores políticos, militares, civiles y mediáticos. Testimonios como los de Xavier Arzalluz, Josep Tarradellas, Sabino Fernández Campo, Gabriel Cisneros, Santiago Carrillo, Alejandro Rojas-Marcos o el coronel y ex agente del CESID Diego Camacho<strong> </strong>apuntan a la existencia de <strong>un “golpe blando” cuidadosamente planificado</strong>, que solo se vino abajo por la grotesca aparición de Tejero.</p><p>El papel del CESID y de figuras como Javier Calderón también debe valorarse, así como la participación de seis agentes que, según la información de los archivos del actual CNI, "o bien conocían los hechos antes del 23-F o llevaron a cabo un apoyo operativo". Alberto Saiz, exdirector del Centro Nacional de Inteligencia, ya había revelado en 2021<strong> la desaparición de documentación</strong> relativa al golpe. Esa eliminación de informes internos ha dejado vacíos que hoy se intentan rellenar con declaraciones parciales y entrevistas selectivas destinadas a construir una verdad. Y ese es el relato que <strong>nos repetirán durante años</strong>.</p><p>El proceso judicial del 23-F respondió a una lógica de <strong>minimización de daños</strong>: un sumario limitado, una investigación incompleta y una justicia selectiva. El sistema político y la Corona entendieron que una investigación exhaustiva que alcanzara a la élite financiera y civil podía desencadenar <strong>una crisis de Estado</strong>. Lo comprendo: yo era un niño y recuerdo el miedo, la crisis económica y la enorme tensión social derivada del terrorismo etarra. Pero ¿por qué mantener esta opacidad casi cincuenta años después? Mientras los militares fueron juzgados públicamente, <strong>los nombres de empresarios y banqueros </strong>que presuntamente financiaron la operación desaparecieron entre pruebas destruidas y líneas de investigación nunca abiertas. El único civil procesado, Juan García Carrés, sirvió como <strong>cortafuegos</strong>, sacrificando la verdad para proteger nuestra incipiente democracia. </p><p>Luis María Ansón declaró hace apenas dos años que Felipe González <strong>no solo conocía el plan de Armada </strong>para formar un “gobierno de concentración”, sino que se mostraba “encantado con la idea porque había llorado al perder la elecciones de 1979 frente a la UCD de Suárez”. En la misma entrevista afirmó ante un estupefacto periodista que “tomar el consejo de ministros” por parte de los militares sería “un procedimiento inmaculado”. Ansón traza paralelismos entre el plan de Armada y la <em>Operación De Gaulle</em> en Francia en 1958, lo que le lleva a presentar la intentona golpista como<strong> un acto de patriotismo </strong>destinado a preservar la democracia. ¿Qué habrían pensado los españoles que votaron masivamente al PSOE veinte meses después si hubieran sabido de esa supuesta aceptación de un golpe antidemocrático por parte de Felipe González?</p><p>Todo esto forma parte de una manipulación del lenguaje que sectores cercanos al PSOE han utilizado durante décadas para presentar <strong>como “progreso” y “responsabilidad” </strong>decisiones que difícilmente pueden calificarse así: la privatización de un sector público que otros países mantienen, el desmantelamiento de industrias estratégicas que en Europa se preservaron, la adopción de políticas económicas neoliberales que convirtieron España en un paraíso de desregulación y la configuración de una Unión Europea que, tras el Tratado de Maastricht, entregó a la banca privada el poder de financiar a los Estados. Por esta disposición, recogida en el artículo 104 del Tratado, España paga cada día alrededor de<strong> 100 millones de euros en intereses de deuda</strong>. Recuerden esto cuando les digan que los recursos son limitados. </p><p>El sistema económico protege la figura de Felipe González porque forma parte de la batalla cultural: nos repiten machaconamente que, si un presidente supuestamente socialdemócrata aplicó políticas neoliberales, es porque<strong> no existe otra forma de gestionar la economía</strong>. Mientras tanto, políticas económicas socialistas son aplicadas con enorme éxito en países como Noruega, Suecia, Finlandia, Islandia, Dinamarca, Irlanda, Bélgica, Países Bajos o Francia. Por cierto, si el PSOE aceptó el plan de Armada (gobierno de concentración), significa que el partido ya estaba <strong>integrado en la estructura de poder </strong>antes de ganar las elecciones de 1982. Esto explicaría por qué las políticas económicas estuvieron tan alineadas con<strong> el consenso neoliberal</strong>, en lugar de con la alternativa socialdemócrata que los países nórdicos representaban. No hubo un giro a la derecha: González no contemplaba otra forma de gestión. </p><p>No es lo mismo dejar ver que hacer ver. Cuando los ciudadanos perciben que se les oculta información relevante se genera la sensación de que las instituciones protegen intereses propios antes que la verdad o el bien de todos. Esas actuaciones son las que <strong>deterioran el crédito de las instituciones </strong>y, en última instancia, el de la democracia, algo muy difícil de restaurar. La democracia no se protege con injustificados silencios heredados de leyes franquistas, con historias edulcoradas y con una idea de “responsabilidad” que se traduce simplemente en tratarnos como a menores de edad. La verdad sobre el 23-F sigue siendo una asignatura pendiente, imprescindible para entender cómo se sostuvo nuestra democracia y <strong>quiénes estuvieron dispuestos a manipularla</strong> o aprovecharse de ella<strong>.</strong></p><p>_______________________</p><p><em><strong>Eduardo Luis Junquera Cubiles</strong></em><em> es escritor y socio de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[57cb61d1-b11f-46d4-8478-ab496fb7f334]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2026 05:01:25 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eduardo Luis Junquera Cubiles]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/3bb5ff7a-7a7e-4a5b-8a6f-c04a6220abd0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="31357" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/3bb5ff7a-7a7e-4a5b-8a6f-c04a6220abd0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="31357" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[23-F: historia de un despropósito]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/3bb5ff7a-7a7e-4a5b-8a6f-c04a6220abd0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Opinión,23-F,Felipe González,Antonio Tejero Molina,Transición democrática,PSOE,Ejército español,Democracia,Desclasificación documentos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Habermas o la filosofía en la barra de un bar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/habermas-filosofia-barra-bar_129_2165580.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/63059814-5dc1-4ca4-8de6-2430657e5c73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Habermas, o la filosofía en la barra de un bar"></p><p>Siempre he sido un gran<strong> defensor de los bares</strong>. En España, se calcula que hay unos 164.000 bares, es decir, aproximadamente 3,3 bares por cada 1000 personas. Es bastante. Es, en realidad, mucho. Incluso hay quien dice que España es en la práctica un gran bar: cuando alguien no sabe qué negocio montar, monta un bar. Muchos destacan este hecho como una muestra de nuestra inveterada incapacidad para inventar, para ser creativos, para ir más allá. Y puede que tengan razón. Pero lo que no ven es que los bares son, han sido, y serán, auténticos <strong>seminarios filosóficos en la calle.</strong> Los españoles (y todos los seres humanos) van a los bares a discutir de filosofía, incluso, muchas veces, aunque no se den cuenta. No se trata de esbozar grandes ideas filosóficas o políticas: pero cuando, en la barra de un bar, hablamos de nuestras parejas, de nuestros trabajos, de nuestros hijos, de nuestros viajes, o incluso de nuestros políticos, en realidad <strong>lo que estamos haciendo es filosofar</strong>. Filosofar no de la manera en la que Habermas lo haría en el Max Planck; sino filosofar como probablemente a él le hubiera gustado que la gente filosofara: de manera llana, clara, sin coacciones, sin tapujos, sin miedo a la verdad, y todo ello aderezado por unas cuantas pintas, a lo que, seguramente, el filósofo tampoco habría tenido nada que objetar. </p><p>Los méritos intelectuales y políticos de Habermas ya han sido glosados por gente mucho más competente que yo en estos menesteres. Por tanto, no los voy a repetir aquí, y me voy, además, a ahorrar aquello de que fue la “luminaria de nuestro tiempo”, porque me parece una frase completamente cursi. Efectivamente, <strong>Habermas estuvo en todos los debates relevantes de la Europa de la posguerra</strong>, y aportó a dichos debates una mirada desprejuiciada, novedosa, y sobre todo, no temerosa de incomodar, que es para mí el primer oficio del intelectual: incomodar con las ideas, con las preguntas.<strong> </strong>Pero por importantes que sean esos méritos, creo que el principal de todos ellos fue el de subrayar una idea muy específica: la de la <strong>enorme fragilidad de la democracia. </strong>Para Habermas, la democracia depende de manera directa de la vitalidad de la esfera pública; de la calidad del debate público, de la amplitud de ese debate, de las condiciones de igualdad, confianza y credibilidad en las que se produce dicho debate, de la no-institucionalidad de ese debate. Depende, en definitiva, de los bares, y de lo que se va cociendo en ellos. A más bares más posibilidad de que se emprenda un debate público fuerte, de que la democracia encuentre su propia vitalidad, se encuentre a sí misma.</p><p>Hace poco intenté desarrollar un proyecto de investigación en el que trataba de explicar el terrible <strong>declive de la confianza en nuestras instituciones públicas,</strong> y concretamente en los tribunales de justicia (que están algo mejor en términos de confianza que el resto de los poderes públicos, aunque no mucho mejor). Mi idea era que las razones por las que se está produciendo, desde hace ya algún tiempo, este increíble declive, están conectadas con la <strong>cada vez menor vitalidad de nuestra esfera pública</strong>. Cada vez hay menos foros, cafés, clubs, sociedades, y sí, bares (en España su número está descendiendo de manera importante), en los que la gente pueda debatir de forma abierta, sincera, descarnada, sin tapujos. No pudimos obtener datos sistemáticos al respecto, y tuvimos que abandonar el proyecto, que necesitaría de un trabajo empírico mucho más profundo. Pero creo que la idea es buena, y se la debo a Habermas: la confianza institucional se revierte cuando la esfera pública lo hace. Es ahí, en la esfera pública, en donde se produce el entramado deliberativo que permite <strong>enervar cambios en la sociedad, en la economía, en la política, en el derecho.</strong> Y esos cambios son los que, a su vez, permiten generar más confianza y credibilidad en las instituciones. </p><p>La esfera pública, y su dimensión, están permanentemente <strong>amenazadas</strong>. Están amenazadas, en particular, por la revolución digital, su peor enemigo. Habermas tuvo dos fases en relación con esta cuestión: en la primera, más optimista, pensaba que los seres humanos lograríamos llegar a gestionar bien las redes sociales y en general las nuevas tecnologías de la información. En una segunda fase se rindió, sin embargo, ante la evidencia de que la amenaza que provenía del mundo digital era mucho mayor de lo que él mismo había podido suponer. La tercera fase, de <strong>recalibración de expectativas</strong>, es la fase en la que, imagino, habría entrado ahora si hubiera vivido más tiempo.</p><p>Habermas ha muerto. Pero en realidad, en algunos sitios, está muy vivo todavía. <strong>Habermas</strong> está en los bares, en los cafés, en los clubs de debate, en las asociaciones, en las fiestas, en todos aquellos lugares en los que se junte más de un ser humano que esté dispuesto a emplear el lenguaje como forma de comunicación con la <strong>finalidad de llegar a un entendimiento.</strong> Cada vez que entren en un bar piensen, por tanto, en ello: Habermas está con ustedes, les está observando, les está acompañando. No lo olviden. No le olviden.</p><p>_____________________________</p><p><em><strong>Antonio Estella </strong></em><em>es</em> <em>catedrático Jean Monnet "ad personam" de Gobernanza Económica Global y Europea en la Universidad Carlos III de Madrid.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[e1255698-6bc8-4d68-8f4e-a6f7a2e1dbc1]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2026 05:01:24 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Estella]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/63059814-5dc1-4ca4-8de6-2430657e5c73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="64121" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/63059814-5dc1-4ca4-8de6-2430657e5c73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="64121" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Habermas o la filosofía en la barra de un bar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/63059814-5dc1-4ca4-8de6-2430657e5c73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Política,Democracia,Filosofía,Ocio,Bares]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No a la guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/no-guerra_129_2162581.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No a la guerra"></p><p>La pregunta más inquietante de nuestro tiempo no es si habrá otra gran guerra, sino <strong>si la sociedad reaccionará a tiempo para impedirla</strong>.</p><p>Las grandes tragedias de la historia rara vez empiezan con una explosión. Empiezan con una <strong>costumbre</strong>: la costumbre de aceptar lo inaceptable. La costumbre de escuchar hablar de guerras, de amenazas nucleares o de enemigos absolutos como si todo ello formara parte natural del paisaje político.</p><p>Ese es el momento más peligroso: <strong>cuando la sociedad se acostumbra</strong>.</p><p>Hoy el mundo vuelve a moverse en una dirección inquietante. Las tensiones entre potencias se multiplican, los conflictos regionales se expanden y<strong> el lenguaje militarista vuelve a ocupar el centro del discurso político</strong>. Lo que hace apenas unas décadas parecía impensable, una confrontación global entre grandes potencias, vuelve a insinuarse en el horizonte.</p><p>La <strong>invasión de Ucrania </strong>ordenada por Putin rompió el principio básico que había permitido mantener una relativa estabilidad en Europa desde el final de la Guerra Fría: el respeto a las fronteras y al derecho internacional. En <strong>Oriente Próximo</strong>, la política de fuerza impulsada por <strong>Netanyahu</strong> ha intensificado una espiral de violencia que amenaza con desestabilizar toda la región durante generaciones. Y desde Estados Unidos, el <strong>nacionalismo confrontativo promovido por Trump</strong> ha contribuido a erosionar alianzas, debilitar instituciones multilaterales y normalizar una política basada en la presión y la rivalidad permanentes.</p><p>Contextos distintos, líderes distintos. Pero una misma lógica: <strong>la del poder militar </strong>entendido como imposición y no como responsabilidad histórica.</p><p>La historia demuestra que <strong>esa lógica rara vez conduce a la</strong> <strong>seguridad</strong>. Con demasiada frecuencia conduce al desastre.</p><p>Las grandes guerras del siglo XX no fueron inevitables. Se hicieron inevitables <strong>cuando la política abandonó la prudencia </strong>y la ciudadanía dejó de creer que podía detener la deriva.</p><p>Por eso hoy resulta más actual que nunca el llamamiento de <strong>Stéphane Hessel</strong> en sus breves pero poderosos ensayos, ¡<em>Indignaos</em>! y <strong>¡</strong><em><strong>Comprometeos</strong></em><strong>!</strong>: la peor actitud ante la injusticia y el peligro es la indiferencia.</p><p>Indignarse es negarse a aceptar que la guerra sea una normalidad política. Significa exigir a los gobiernos que vuelvan a situar la <strong>diplomacia, el derecho internacional y la cooperación </strong>entre pueblos en el centro de sus decisiones.</p><p>Porque la paz nunca ha sido solo obra de los gobiernos. A lo largo de la historia, <strong>los grandes avances democráticos y los movimientos por la paz </strong>nacieron de la presión de la sociedad civil: ciudadanos que se negaron a aceptar que la violencia fuera el destino inevitable de la humanidad.</p><p>Hoy esa <strong>responsabilidad </strong>vuelve a ser nuestra.</p><p>La humanidad posee <strong>recursos científicos, tecnológicos y culturales</strong> que generaciones anteriores ni siquiera podían imaginar. Podríamos estar construyendo una era de cooperación global sin precedentes. Sin embargo, corremos el riesgo de regresar a una <strong>política dominada por el miedo</strong>, el enfrentamiento y la lógica del enemigo.</p><p>Frente a esa deriva, la ciudadanía debe recuperar su papel.</p><p>Defender la paz no es ingenuidad. <strong>Es la forma más lúcida de realismo histórico</strong>.</p><p>Porque todas las guerras, incluso las que parecen inevitables, <strong>podrían haberse evitado </strong>en algún momento anterior.</p><p>Porque antes de cada guerra hubo un momento en que todavía era posible detenerla. Como cantara Raimon contra la dictadura: <em><strong>Digamos NO</strong></em>. Negaos y comprometeos para detenerla.</p><p>___________________________________</p><p><em><strong>Juan Antonio Gallego Capel</strong></em> <em>es funcionario de carrera de la Administración de la Región de Murcia, socialista, defensor del Estado federal, laico y republicano.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[8e458daa-c1c8-47f1-926f-c1edfa18a50e]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Mar 2026 05:00:09 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan Antonio Gallego Capel]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="121084" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="121084" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[No a la guerra]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Guerra,Democracia,Política,Geopolítica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Habermas: un pensador de la democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/habermas-pensador-democracia_1_2162530.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/af4760d9-9c61-4929-9853-3738f0234086_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Habermas: un pensador de la democracia"></p><p><strong>Jürgen Habermas</strong>, un hito insoslayable en la filosofía y en la teoría social contemporánea, <strong>falleció este 14 de marzo a los 96 años</strong>. No es tarea fácil compilar en unas pocas líneas la trayectoria de un personaje de su fuste intelectual.</p><p>Durante siete décadas en activo Habermas dio cumplidas muestras de ser un pensador original, vigoroso e influyente, probablemente el filósofo germano con mayor proyección internacional de las <strong>décadas finales del siglo XX</strong> y de las <strong>iniciales del XXI</strong>. Sus <a href="https://www.unebook.es/es/autor/jurgen-habermas/" target="_blank">escritos</a> han sido traducidos a más de cuarenta lenguas. Los libros dedicados a analizar y discutir su obra se cuentan por centenares y los artículos en revistas especializadas, por decenas de miles.</p><p>Habermas es de esos autores que en su juventud ya <strong>produjeron obras cumbres</strong> que a otros les hubieran permitido retirarse tranquilamente. Lo llamativo es que luego mantuviera una sorprendente productividad, incluso sobrepasados los ochenta años, preso de un incesante activismo intelectual.</p><p>Prácticamente no pasaba un año en el que no publicara algún libro, en el que no pronunciara una <strong>conferencia señalada</strong> o en el que no diera alguna entrevista que luego los periódicos más destacados competían por publicar.</p><p>El desarrollo de Habermas como <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>homo politicus</em></span> encuentra sus raíces en su experiencia personal de los primeros años tras el final de la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Segunda_Guerra_Mundial" target="_blank">Segunda Guerra Mundial</a>, cuando no era más que un adolescente. Su atenta escucha de las transmisiones radiofónicas sobre lo que sucedía en el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Juicios_de_N%C3%BAremberg" target="_blank">juicio de Núremberg</a> y el impacto que sufrió al conocer la inhumanidad de un régimen totalitario y criminal le despertó la conciencia política.</p><p>Desde los tiempos de la liberación del suelo alemán efectuada por las tropas aliadas (Habermas evitó siempre hablar de ocupación), hay una noción contiene para él connotaciones sumamente positivas: "<strong>«Democracia»</strong> era para mí la palabra mágica”, afirma en un esclarecedor texto sobre los orígenes biográficos de sus motivaciones políticas e intelectuales. Democracia es, de hecho, el hilo conductor que recorre su monumental obra.</p><p>En particular, del manejo que la clase política de la joven <strong>República Federal</strong> hacía del <strong>legado del régimen nazi </strong>criminal dedujo con asombrosa anticipación los déficits que se avecinaban en la construcción de formas de vida democráticas en Alemania, déficits que sólo llegaron a ser compartidos masivamente en virtud de las intensas movilizaciones estudiantiles de finales de los años sesenta.</p><p>Pero a pesar de toda la distancia crítica que Habermas tomó una y otra vez con respecto a las condiciones sociales y políticas para poder pensar críticamente sobre ellas, siempre se vio a sí mismo como un <strong>participante activo en la vida social y política </strong>no sólo de su país, sino también, sobre todo <strong>a partir de los años ochenta</strong>, de Europa.</p><p>“Democracia” es ciertamente un <strong>término enormemente polisémico</strong> que se ha prestado a múltiples interpretaciones a lo largo de la historia.</p><p>Entre el amplio abanico de posibilidades, la noción de democracia adoptada por Habermas, en la medida en que considera inseparables las ideas de <strong>autonomía política y libertad igualitaria</strong>, habría de ser catalogada como una versión fuerte o radical de la misma. El énfasis lo coloca en el refinamiento y extensión del ideal participativo y deliberativo.</p><p>Como en alguna ocasión dijo, “<a href="https://elpais.com/internacional/2015/06/26/actualidad/1435340365_023707.html" target="_blank">si no queremos declarar con todo descaro que la democracia es un mero decorado</a>”, no podemos dejar de contemplar con escándalo la <strong>“disolución de la política en la conformidad con los mercados”</strong> y poner remedio a esta deriva.</p><p>Habermas se mostró convencido de que para esto último los ciudadanos tendrán que disponer de mecanismos eficaces para ejercer control e influencia directa y permanente en todos los niveles en que se toman decisiones que afectan a la comunidad humana. Detestó el <strong>sesgo burocrático de tantas democracias contemporáneas</strong> en las que tales decisiones se negocian, sin transparencia, como compromisos entre poderes fácticos. Su propia filosofía se centró en aclarar las condiciones en las que tanto las cuestiones morales como las políticas pueden ser respondidas de manera racional por las propias partes implicadas, por todas y sin exclusión.</p><p>También en España la <strong>comprensión habermasiana de la racionalidad práctica y de la democracia </strong>ha ejercido una considerable influencia teórica, no tanto –por desgracia– en el plano práctico.</p><p>De hecho, y desbordando el marco académico, la obra de Habermas ha contribuido a la <strong>configuración del lenguaje político de la España democrática.</strong></p><p>Esta ascendencia intelectual fue ratificada públicamente en 2003 con la <a href="http://www.fpa.es/es/premios-princesa-de-asturias/premiados/2003-jurgen-habermas.html?especifica=0" target="_blank">concesión</a> del Premio Príncipe de Asturias para Ciencias Sociales. Así, en la <a href="http://www.fpa.es/es/premios-princesa-de-asturias/premiados/2003-jurgen-habermas.html?texto=acta&especifica=0" target="_blank">exposición de motivos</a> de dicha distinción, se afirma literalmente: “El jurado reconoce el compromiso de J. Habermas con la <strong>investigación y la reflexión crítica</strong> sobre las teorías de la sociedad moderna y los problemas del hombre actual, en busca de soluciones prácticas para el impulso de la democracia presente y futura”.</p><p>Esta es buena ocasión para evocar su aportación a la <strong>comprensión de las sociedades del capitalismo tardío y del mundo en globalización</strong>. Sus lúcidos diagnósticos sociales, sus posiciones públicas sobre cuestiones controvertidas, y sus contribuciones a la filosofía moral y política han hecho de Habermas una referencia insoslayable en el mundo contemporáneo.</p><p>Habermas logró tejer a su alrededor un fino entramado de relaciones intelectuales rigurosas y exigentes dentro y fuera de su país, una labor trabada en conversaciones y en lecturas, así como en una <strong>rica diversidad de rituales académicos</strong>, desde sus proverbiales coloquios hasta la <strong>dirección de múltiples tesis doctorales </strong>en donde su intervención siempre era una fuente de inspiración y estímulo.</p><p>Además de todo ello, Habermas es el brillante ejemplo de un hombre que <strong>combina el papel del ciudadano y el del filósofo de una manera sobresaliente</strong>. Es a la vez filósofo académico e intelectual comprometido, teórico de la esfera pública y activista en ella. Firme partidario del uso público de la razón, su vida entera es plasmación de ese afán.</p><p>Habermas brilló en un mundo donde los intelectuales públicos son una especie en peligro.</p><p>---------------------------------------------------</p><p><em><strong>Juan Carlos Velasco</strong></em> es autor de <em>Habermas. El uso público de la razón</em> (Alianza, Madrid, 2013). Este artículo se publicó originalmente <em>en </em><a href="https://theconversation.com/" target="_blank"><em>The Conversation</em></a><em>. Lea el original </em><a href="https://theconversation.com/habermas-un-pensador-de-la-democracia-118924?utm_medium=email&utm_campaign=Envo%20a%20medios%201603&utm_content=Envo%20a%20medios%201603+CID_e94ab03c4508fee8fd3cf68cc01d9285&utm_source=campaign_monitor_es&utm_term=Habermas%20un%20pensador%20de%20la%20democracia"  ><em>aquí</em></a><em>.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[ea63462b-13ec-47eb-ae61-fddcec6d25b7]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Mar 2026 10:07:34 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan Carlos Velasco]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/af4760d9-9c61-4929-9853-3738f0234086_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="231765" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/af4760d9-9c61-4929-9853-3738f0234086_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="231765" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Habermas: un pensador de la democracia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/af4760d9-9c61-4929-9853-3738f0234086_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Cultura,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué es la 'democratización de las empresas' que propone Trabajo y que la patronal se niega a negociar?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/economia/consiste-democratizacion-empresas-propone-trabajo-endada-ceoe_1_2159055.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0802a364-fd35-4b72-b038-ccb7d91217a6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué es la 'democratización de las empresas' que propone Trabajo y que la patronal se niega a negociar?"></p><p>El Ministerio de Trabajo presentó en febrero un informe realizado por expertos sobre la democracia en el ámbito laboral. En este documento <a href="https://prensa.mites.gob.es/webPrensa/listado-noticia/noticia/4499" target="_blank">de más de 400 páginas</a> se analizaba la participación de los trabajadores en la gobernanza de las empresas, <a href="https://www.infolibre.es/economia/automatizacion-implantacion-ia-causa-despido-golpeando-ia-mercado-laboral_1_2108991.html"  >el papel de la inteligencia artificial</a> (IA) y proponía una serie de herramientas para que, entre otras cosas, los sindicatos entrasen en la dirección de las compañías. Para CEOE y Cepyme se trata de una medida "intervencionista" y Yolanda Díaz, titular de Trabajo, señalaba este martes a las empresas por "no hablar" de los márgenes de beneficio que obtienen y que se concentran "en muy pocas manos y sin redistribuir la renta". </p><p>"La decisión de las organizaciones empresariales de no acudir a una mesa de diálogo social <strong>carece de precedentes y demuestra la renuncia de la patronal española a ejercer de interlocutor social</strong>", señalan fuentes del ministerio. "Es insólito que, sin conocer la propuesta, se nieguen a debatir sobre una cuestión habitual en la UE y que es, además, un mandato constitucional", remarcan. </p><p>Este es el enésimo encontronazo entre Trabajo y patronales, que tampoco han acercado posturas en temas como la reducción de jornada, <a href="https://www.infolibre.es/economia/ultimas-cinco-veces-patronal-dijo-no-subir-smi-sintomas-brecha-dialogo-social_1_2115452.html"  >la subida del salario mínimo,</a> el fichaje digital o el estatuto del becario, por citar algunos ejemplos. En el caso de la gobernanza de las empresas, todo apunta a que seguirán la misma línea, pero <strong>¿en qué se concreta esta nueva propuesta?</strong> </p><p>"Se trata de llevar a los órganos de decisión de todas las empresas a los representantes de los trabajadores. La fórmula que se está eligiendo es llevar esa representación a los consejos de administración, pero en Alemania, por ejemplo, eso se articula mediante los denominados consejos de vigilancia que deben tener todas las empresas de más de 50 trabajadores", explica Antonio González, vicepresidente de Economistas Frente a la Crisis. "Es un órgano paritario en el que participan a partes iguales empresa y trabajadores. No participa en todas las decisiones, pero sí tiene atribuciones en las materias que afectan a las garantías de los trabajadores", puntualiza. </p><p>"La mayoría de los países europeos reconocen legalmente el derecho de las personas trabajadoras a estar representadas en los consejos de administración de las empresas y a participar en las decisiones estratégicas a nivel de gobierno corporativo, <strong>una práctica conocida como cogestión</strong>", recoge el informe de expertos encargado por Trabajo. "Aunque España dispone de un sistema dual de representación laboral mediante comités de empresa y sindicatos, la falta de un mandato legislativo que garantice la representación de quienes trabajan en el nivel estratégico en los consejos de administración de las empresas privadas supone una desventaja significativa", concluyen. </p><p>La idea del ministerio que dirige Yolanda Díaz es promover una reforma legislativa que obligue a implementar estos modelos de cogestión. Contempla medidas como que <strong>un tercio de los puestos del consejo de administración sea para los trabajadores</strong> en empresas de entre 50 y 1.000 empleados. Cuando se trate de <a href="https://www.infolibre.es/economia/inditex-abismo-salarial-consejero-delegado-gano-295-veces-media-empleados_1_2029544.html"  >compañías de mayor tamaño,</a> ese porcentaje se elevará hasta la mitad. </p><p>Otra cuestión que contempla es crear planes para que los empleados tengan acceso a la propiedad de la compañía, <strong>poniendo a su disposición un mínimo del 2% de las acciones</strong> cuando las empresas superen los 25 trabajadores. También amplía los poderes de los comités de empresa para "configurar y dar su consentimiento a la IA". </p><p>"Hay fórmulas de participación más y menos intensas, pero de lo que se trata ahora es de implementar algún marco nacional. Hay ya 19 países de la Unión Europea que tienen sistemas regulados y somos de los pocos que aún no lo tienen", subraya el economista, quien además insiste en que <strong>"no se puede confundir representación con participación"</strong>. </p><p>La propuesta, que tendría que validarse en el Congreso, se debatirá este jueves en una mesa convocada por Trabajo y en la que CEOE y Cepyme han declinado participar. "Supone un nuevo ejercicio de intervencionismo y una vulneración del derecho a la propiedad privada", protestaba la patronal en un comunicado. "Plantear una supuesta falta de democracia en la empresa para volver a poner sobre la mesa un modelo socioeconómico propio de regímenes autoritarios del pasado supone, al mismo tiempo, un nuevo desprecio a la negociación colectiva", remataban ambas agrupaciones empresariales. </p><p>La base teórica de la propuesta es que si los trabajadores ganan importancia en los procesos de gestión, en el diseño de los objetivos de la empresa y en el reparto de beneficios, la eficiencia económica, la calidad del empleo y la productividad mejorarán. Así, el "mandato legislativo" que quiere articular Trabajo descansa sobre el artículo 129.2 de la Constitución: "Los poderes públicos promoverán eficazmente las diversas formas de participación en la empresa y fomentarán, mediante una legislación adecuada, las sociedades cooperativas. También establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción". </p><p>Aunque para las patronales esta propuesta atenta, a su vez, contra el artículo 38 de la Constitución, “que preserva los principios de la libertad de empresa”, y contra el Estatuto de los Trabajadores, que "otorga a las empresas la capacidad de organización y dirección", remarcan.</p><p>El análisis de los expertos de Trabajo señala que ya existen experiencias prácticas concretas donde se incluye representación sindical en los consejos de administración de las empresas. Aunque matiza que son "dispersas y poco conocidas", cita a Renfe, ADIF, Paradores Nacionales, Navantia, Hunosa, ENSA y el Grupo TRAGSA, todas ellas con participación pública. En cualquier caso, <strong>la representación nunca es tanta como para poder bloquear decisiones</strong> y solo está articulada a nivel de <a href="https://www.infolibre.es/economia/salario-minimo-vez-gente-numero-perceptores-pasa-3-5-7-4-2023_1_2113520.html"  >convenios o acuerdos entre sindicatos</a> y empresas. </p><p>Una de las razones que da el Ministerio de Trabajo para impulsar esta reforma es que la legislación de otros países de la Unión Europea ya contempla este tipo de normas. "La legislación de la UE y de algunos países ofrece la oportunidad a los representantes de los trabajadores en España de ocupar puestos en los consejos de administración o consejos de vigilancia de multinacionales con sede fuera de España", explican en el informe. Y ponen como ejemplo al grupo alemán Volkswagen, que cuenta con un representante español de su filial SEAT en el consejo de administración. También nombra otros casos como el de las compañías francesas Alstom e Imerys, en las que, en virtud de una ley estatal, se implementan modelos de gobernanza donde un representante de los trabajadores, elegido a través del comité de empresa europeo, se incorpora al consejo de administración. </p><p>El texto elaborado por los expertos cuestiona <a href="https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/elites-democracia-jaque_129_2034887.html"  >el modelo de gobernanza empresarial</a> que se da en España, señalando que ha adquirido "rasgos del modelo angloamericano, <strong>dando prioridad prácticamente absoluta a los intereses del accionariado sobre el resto de partes interesadas</strong>", resalta el estudio. Por otro lado, cuestiona el reparto de los beneficios: "España se sitúa entre los últimos de la UE en cuanto a medidas de fomento y apoyo a la participación de las personas trabajadoras en los beneficios de las empresas, independientemente de que participen o no en el capital de las mismas", concluyen. </p><p>Las cooperativas son el modelo que Trabajo considera más democrático, pero hay otras organizaciones que el estudio considera como referentes y que agrupa bajo la etiqueta de "economía social". En este ámbito habría un total de 43.071 empresas que dan trabajo a 565.402 personas. "Entre ellas, 22.033 son cooperativas, 11.902 son sociedades agrarias de transformación, 6286 son empresas propiedad de los trabajadores (sociedades laborales), 2182 son centros especiales de empleo, 308 son empresas de inserción, 223 son mutuas de previsión social y 137 son cofradías de pescadores", detallan en el análisis. </p><p>"Las cooperativas de trabajadores y las sociedades laborales, en las que los trabajadores ejercen un control democrático, son las dos formas de empresa que más se ajustan al espíritu del artículo 129.2", concluyen los analistas. Pero no es este el objetivo de la medida. "<strong>No se trata, desde luego, de convertir las empresas en cooperativas</strong>. Lo que se persigue es organizar un sistema de participación de los trabajadores y no solo de representación, como se entendía hasta ahora", concluye el economista. </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[d65f26a0-5dc9-4246-84c0-8cc9ddd1e073]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2026 05:01:13 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Selina Bárcena]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/0802a364-fd35-4b72-b038-ccb7d91217a6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="480214" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/0802a364-fd35-4b72-b038-ccb7d91217a6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="480214" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Qué es la 'democratización de las empresas' que propone Trabajo y que la patronal se niega a negociar?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/0802a364-fd35-4b72-b038-ccb7d91217a6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Trabajo,Patronal,Ministerio de Trabajo,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[infoLibre recuerda la dignidad de los trabajadores en Euskadi que lucharon contra la dictadura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/trabajo-dignidad-memoria-euskadi-infolibre-organiza-jornada-bilbao-recordar-papel-sindicalismo-franquismo_1_2158511.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ae2183b8-3802-420e-af2a-f75c13c7c53c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="infoLibre recuerda la dignidad de los trabajadores en Euskadi que lucharon contra la dictadura"></p><p>Volver al pasado para comprenderlo todo. Es el objetivo que persigue el acto <em><strong>Del acero a la palabra: trabajo, dignidad y memoria en Euskadi</strong></em>, organizado por <strong>infoLibre</strong> junto con la celebración de los 50 años de <a href="https://www.infolibre.es/politica/celebracion-50-anos-espana-libertad-cierra-ano-400-actividades_1_2100490.html" target="_blank"><em>España en libertad</em></a>. Tendrá lugar el 12 de marzo a las 18:00 horas en el Auditorio del Museo Marítimo de Bilbao. Si te apetece venir puedes <a href="https://www.tickettailor.com/events/infolibre/2101079" target="_blank" ><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">reservar tus entradas aquí.</span></a></p><p>Los años de <strong>represión del franquismo </strong>han dejado una huella que todavía atraviesa a España y que se siente en todos los rincones del territorio. En <a href="https://www.infolibre.es/temas/euskadi/" target="_blank" >Euskadi</a>, la resistencia al régimen estuvo marcada por los sindicatos y los obreros que –al contrario de lo que les ordenaba el régimen– se unieron y<strong> organizaron para poder resistir. </strong></p><p>Allí, el movimiento obrero resistió y salió a la calle. En <a href="https://www.sabinoarana.eus/es/historias-vascas/efemerides/huelga-general-de-1951-crisis-y-auge-del-franquismo-20210423" target="_blank" >abril de 1951</a>, miles de vascos y vascas paralizaron <strong>Bizkaia, Gipuzkoa, Álava y Navarra. </strong>Pedían lo más básico: <strong>mejoras salariales</strong> ante el alto coste de vida. Después de varias semanas, consiguieron lo que parecía imposible. Lograron que se aceptaran sus peticiones. </p><p>El lugar en el que se celebrará el acto no es ninguna casualidad. Este territorio concentra la memoria del esfuerzo industrial y de las luchas obreras y sindicales que fueron decisivas para conquistar derechos laborales y libertades políticas. Ese lugar es un símbolo de la <strong>capacidad de transformación</strong> de la sociedad vasca. </p><p>El evento dará comienzo con una actuación liderada por una <strong>txalaparta, </strong>un instrumento de percusión idiófono tradicional en Euskadi. Tras la actuación, <a href="https://www.infolibre.es/autores/jesus-marana/" target="_blank" >Jesús Maraña</a>, director editorial de <strong>infoLibre</strong>, estará a cargo de dar la bienvenida al evento. Después, Maraña conversará con <strong>Carmina Gustrán Loscos, </strong>comisionada para la celebración de los 50 años de <em>España en Libertad</em>, para explicar el proyecto. </p><p>El plato fuerte llegará con una<strong> mesa redonda moderada por Marta Gesto, </strong>directora general de <strong>infoLibre</strong>, sobre cómo el trabajo, la organización sindical y la memoria obrera fueron claves en la construcción democrática. El cómo esto ha llegado hasta hoy también será una de las grandes preguntas de la tarde. </p><p>En la mesa redonda participarán <strong>Afra Blanco, </strong>sindicalista y tertuliana;<strong> Carlos Entenza, </strong>politólogo, jurista, codirector de Ideas en Guerra y sindicalista; <strong>Eztizen Miranda Bernabé, </strong>antropóloga especializada en comunicación y memoria histórica; e <strong>Iñigo Ugedo Vicario,</strong> presidente Consejo de Estudiantes de la EHU. </p><p>Con ellos, debatirán sobre cómo fue el <strong>tránsito del conflicto industrial al pacto democrático</strong> y cómo éste es recordado en la sociedad vasca; el papel que jugaron los sindicatos; cómo las nuevas generaciones entienden el trabajo; qué significa la dignidad en el trabajo y la memoria obrera frente a la precariedad y la desafección democrática.</p><p>Resistir, pero con silencio y miedo. “De esto no se habla” es una frase que todos los españoles han escuchado demasiadas veces. En casa, pero también en el trabajo. La represión a los trabajadores durante el franquismo tuvo un grandísimo impacto en lugares como Euskadi en los que los<strong> obreros de las fábricas</strong> tuvieron que ver cómo se quedaban sin la mitad de sus compañeros por la represión en contra de quien estuviera mínimamente en contra de Franco. </p><p>Para que estas historias no se olviden,<strong> infoLibre</strong> ha puesto en marcha la iniciativa <a href="https://www.infolibre.es/la-memoria-que-somos/justa-montero-tigrillo-reivindican-memoria-igualdad-batalla-cultural-reaccionaria_1_2148839.html"  ><em>La Memoria que Somos</em></a><em>,</em> una serie de charlas que pretenden acercar a personalidades de la cultura o la información con las nuevas generaciones para debatir sobre cómo han trascendido hasta hoy los años de Franco en España, 50 años después de conseguir la tan ansiada democracia. </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[c04d1ac1-d91b-4209-ba0d-5b960baa9d8f]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Mar 2026 10:20:13 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/ae2183b8-3802-420e-af2a-f75c13c7c53c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="220526" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/ae2183b8-3802-420e-af2a-f75c13c7c53c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="220526" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[infoLibre recuerda la dignidad de los trabajadores en Euskadi que lucharon contra la dictadura]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/ae2183b8-3802-420e-af2a-f75c13c7c53c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Democracia,Franquismo,Víctimas del franquismo,Francisco Franco,Memoria histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cristina Monge presenta con Iñaki Gabilondo su alegato de la alegría colectiva ‘Contra el descontento’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/descontento-cristina-monge-presenta-inaki-gabilondo-alegato-alegria-colectiva_1_2156839.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d1033b13-b0e6-4d51-81c9-14e8c285553a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cristina Monge presenta con Iñaki Gabilondo su alegato de la alegría colectiva ‘Contra el descontento’"></p><p>Pensar en el futuro de la sociedad en estos tiempos que vivimos puede ser un ejercicio abrumador. Decepcionante. Incluso indignante. Sin embargo, no por ello debemos dejar de mirar lo que acontece frente a nosotros, y especialmente, junto a nosotros. Este ejercicio de reflexión es el que ha hecho la escritora <strong>Cristina Monge</strong> en su nuevo libro <a href="https://www.infolibre.es/politica/descontento-monge-presenta-gabilondo-ensayo-malestar-democracias_1_2154961.html" target="_blank"><em>Contra el descontento. Por una alianza para construir futuros deseables</em></a><em>,</em> presentado este jueves en el Círculo de Bellas Artes (Madrid) junto a <strong>Iñaki Gabilondo</strong>.</p><p>Con este ensayo, ganador del Premio Paidós 2026, la también columnista de<strong> infoLibre</strong> ha reunido a más de 150 personas en la Sala María Zambrano —probablemente un porcentaje muy pequeño de sus lectores—, un espacio histórico ligado al arte y a la divulgación cultural, entre cuyos asistentes encontrábamos a personalidades como <a href="https://www.infolibre.es/temas/yolanda-diaz/" target="_blank" >Yolanda Díaz</a>, <a href="https://www.infolibre.es/temas/monica-garcia/" target="_blank" >Mónica García</a>, <a href="https://www.infolibre.es/temas/carmen-calvo/" target="_blank" >Carmen Calvo</a>, Eloísa del Pino, o el exfiscal general del Estado, <a href="https://www.infolibre.es/temas/fiscalia-general-estado/" target="_blank" >Álvaro García Ortiz</a>.</p><p>Tras multitud de conversaciones rápidas e ininteligibles con un leve eco, un silencio ha dado pie al presidente del Círculo, <strong>Juan Miguel Hernández León</strong> que, hacia las siete y cuarto de la tarde, comenzaba: “El futuro no hay que esperarlo,<strong> el futuro se construye</strong>”. Monge y Gabilondo, sonrientes, eran recibidos con un sonoro aplauso después de la bienvenida.</p><p>El periodista ha sido el primero en comenzar: “Casi todo lo que ahí se pone se parece <strong>tanto a lo que yo pienso</strong>, que cuando la gente me invita a escribir libros, les digo: ahórrense, porque <strong>ya está escrito</strong>“. </p><p>Monge, politóloga, socióloga y escritora de gran recorrido, recoge en la obra la <strong>frustración y el desconcierto</strong> <strong>actual</strong> y lo usa para enviar un mensaje claro y vigorizante: “No te preguntes qué va a pasar, pregúntate qué vamos a hacer”. “Tenemos que abrir una conversación para seguir avanzando. Tenemos conceptos, tenemos ideas y<strong> tenemos fuerza</strong> para abrir una gran conversación pública donde ir explorando los caminos que nos lleven a encontrar salidas“, aseguraba la escritora.</p><p>La charla fue una suerte de recorrido por la historia reciente de <a href="https://www.infolibre.es/temas/espana/" target="_blank" >España</a> para desentrañar y señalar qué momentos construyeron la <strong>desilusión aparentemente crónica </strong>que arrastramos en la actualidad, y, por supuesto, cómo combatirla. Ambos infieren en la <a href="https://www.infolibre.es/temas/crisis-economica/" target="_blank" >crisis del 2008</a>: “La época de la prosperidad fue un espejismo, y se produjo una desilusión cuando lo descubrimos”, aseguraba Gabilondo.</p><p>Crisis del 2008, 15M, la “falsa globalización”, desigualdad, poder, cambios de paradigma, contradicciones, capitalismo, <a href="https://www.infolibre.es/temas/feminismo/" target="_blank" >feminismo</a>, el auge de la <a href="https://www.infolibre.es/temas/extrema-derecha/" target="_blank" >extrema derecha</a>. Ningún tema se quedó en el tintero durante el coloquio. “Hay problemas que puede que aún no tengan solución. Hay que construirlas. <strong>Construir</strong>”, aseguraba Gabilondo. “Que no nos hagan creer que <strong>no hay alternativas</strong>”, añadía Monge.</p><p>Tras una hora y media de conversatorio, la energía de la sala estaba fortalecida por<strong> la intención colectiva</strong> de tomar acción y crear un futuro prometedor. Gabilondo, en las conclusiones, aseguraba: “Hay que soñar primero para que las cosas pasen. Y <strong>no estamos atreviéndonos a soñar </strong>qué queremos que pase”. “Hace mucho ruido el árbol que se cae y muy poco la hierba que crece. Y <strong>hay mucha hierba creciendo</strong>”.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[4a7e853b-42e6-496b-a52b-5ce17568ff6a]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Mar 2026 20:34:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alba Meseguer Alacid]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/d1033b13-b0e6-4d51-81c9-14e8c285553a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="167744" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/d1033b13-b0e6-4d51-81c9-14e8c285553a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="167744" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cristina Monge presenta con Iñaki Gabilondo su alegato de la alegría colectiva ‘Contra el descontento’]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/d1033b13-b0e6-4d51-81c9-14e8c285553a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Iñaki Gabilondo,Sumar,Política,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Contra el descontento': Monge presenta junto a Gabilondo su ensayo sobre el malestar en las democracias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/descontento-monge-presenta-gabilondo-ensayo-malestar-democracias_1_2154961.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/887cf721-2bd1-47d0-8892-ab3bf266a14f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Contra el descontento': Monge presenta junto a Gabilondo su ensayo sobre el malestar en las democracias"></p><p>Los malestares se acumulan en las actuales democracias. Y <a href="https://www.infolibre.es/autores/cristina-monge/"  >Cristina Monge</a> saca su bisturí de politóloga para diseccionar ese sentimiento social en las 251 páginas que conforman el ensayo <a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/cristina-monge-gala-premio-paidos-2026-obra-descontento_1_2131594.html"  ><em>Contra el descontento. Por una alianza para construir futuros deseables</em></a>, <strong>que ha ganado el último Premio Paidós.</strong></p><p>La autora presentará la obra, en una conversación con el periodista <a href="https://www.infolibre.es/como-lo-ve/ve-inaki-gabilondo_7_1201814.html"  >Iñaki Gabilondo</a>, este jueves en Madrid a las 19 horas en el Círculo de Bellas Artes. Sobre la mesa reflexionarán acerca de la evolución social de la indignación hacia la decepción en el sistema y sobre el pensamiento que se ha instalado entre muchos ciudadanos de que<strong> la política no está sirviendo para hacer frente principalmente a los desafíos del futuro. </strong></p><p>La politóloga y socióloga doctorada por la Universidad de Zaragoza se sumerge <a href="https://www.infolibre.es/politica/cristina-monge-hay-ola-derechizacion-no-hay-escrito-elecciones_1_2152913.html"  >en el ensayo</a> en aspectos que marcan la sociedad actual, desde la desigualdad que no cesa hasta la desinformación de alto impacto pasando por la necesidad de hacer que la transición ecológica sea una oportunidad.</p><p>El ensayo es una llamada a la construcción conjunta del futuro como sociedad y a la renovación del contrato social en forma de una nueva alianza con el planeta como terreno de juego. La obra trasluce un sentimiento y una apelación directa a los lectores y a los ciudadanos: <strong>“No te preguntes qué va a pasar, pregúntate qué vamos a hacer”</strong>. La propia dedicatoria es una declaración de principios: “A las constructoras y constructores de futuros”.</p><p>Monge es una de las voces más respetadas dentro del análisis político, a través de <a href="https://www.infolibre.es/autores/cristina-monge/"  >sus columnas en infoLibre</a> y de sus intervenciones en medios como RTVE y Cadena Ser.<a href="https://www.infolibre.es/politica/cristina-monge-hay-ola-derechizacion-no-hay-escrito-elecciones_1_2152913.html"  > En una reciente entrevista</a> publicada en infoLibre, la politóloga advertía de la “ola de derechización” que recorre España, pero indicaba que<strong> “no hay nada escrito para las próximas elecciones generales”.</strong></p><p>Asimismo, <a href="https://www.infolibre.es/como-lo-ve/cristina-monge-explicar-hijos-incapaces-reaccionar-genocidio_7_2001648.html"  >la autora</a> se centra también en el libro en la situación de los jóvenes y la lucha feminista. Como señalaba en esta entrevista,<strong> los varones jóvenes viven una crisis </strong>porque sienten que pierden beneficios y tienen peor posiciones que ellas, a la vez que les faltan referentes de la nueva masculinidad. Pero, al hilo, pone el acento en que el feminismo ha fallado en el sentido que no ha sabido hacer ver a esos hombres que una sociedad feminista viven mejor todos. </p><p><a href="https://www.infolibre.es/como-lo-ve/ve-cristina-monge_7_1895760.html"  >Monge</a> hace también una llamada a que la izquierda aborde todos los debates como el impacto en los agricultores de las políticas de transición ecológica o las políticas de seguridad en zonas marcadas por la desigualdad y la precariedad, donde hay población migrante. Debates que se han convertido en caladeros de votos para la ultraderecha.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[23b67658-49db-489b-91ef-c3aad1dd1364]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Mar 2026 12:47:42 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/887cf721-2bd1-47d0-8892-ab3bf266a14f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="305894" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/887cf721-2bd1-47d0-8892-ab3bf266a14f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="305894" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA['Contra el descontento': Monge presenta junto a Gabilondo su ensayo sobre el malestar en las democracias]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/887cf721-2bd1-47d0-8892-ab3bf266a14f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[PSOE,PP,Democracia,Libros,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué puede pasar en Cuba? Morir en la arena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/pasar-cuba-morir-arena_129_2153049.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>“¿Qué puede pasar en Cuba mañana, la semana que viene? <strong>¿Asfixia, agonía, colapso?</strong> Lo más terrible es que <strong>puede ocurrir lo peor</strong>, porque lo peor está sobre la mesa de la realidad del país", dice el escritor cubano <strong>Leonardo Padura</strong> en un artículo de opinión en el diario <em>El País</em>, el 15 de febrero pasado. </p><p>Utilizo este artículo y pasajes de su última novela <em>Morir en la arena</em> para describir lo que está ocurriendo en Cuba y <strong>tratar de explicar</strong> cómo se ha llegado hasta aquí. </p><p>“La política de máxima presión aplicada a Cuba por la Administración estadounidense (que <strong>podemos calificar de rodilla en el cuello</strong>, añado) ha generado <strong>efectos inmediatos</strong> en un país que desde hace años vive entre crisis”, comenta Padura. </p><p>Sería ingenuo pensar, dados sus antecedentes, que <strong>a Trump le interesa restaurar la democracia</strong> en Cuba o que le importan algo los cubanos, excepto aquellos a los que representa <strong>Marco Rubio</strong>. Lo que ha hecho el presidente norteamericano y previsiblemente vaya a hacer es una <strong>política criminal</strong>, al igual que lo ha sido el bloqueo de la isla desde 1959. </p><p>No obstante, sería negar la realidad <strong>quedarse en la condena del bloqueo</strong>, si nos olvidamos de las responsabilidades enormes del régimen castrista incapaz de evolucionar durante años y que ha arrastrado al pueblo cubano al exilio o a una situación de emergencia humanitaria. </p><p>La situación actual de los cubanos está muy bien reflejada en la reciente novela <em><strong>Morir en la arena</strong></em> (publicada a finales de 2025) por Padura, <strong>quien vive en Cuba</strong> y narra vivencias de ahora mismo. </p><p>Algunos de los personajes son jubilados como Rodolfo, de 70 años, jubilado de <strong>contable en un organismo</strong> municipal de La Habana. </p><p>Y bueno, ¿qué vas a hacer ahora?, le pregunta su psiquiatra que le trata desde que <strong>volvió traumatizado de su experiencia en Angola</strong>. “Sobrevivir hasta que me canse, le contesta Rodolfo… esto de trabajar toda la vida para ser más pobre y tener que seguir trabajando para no morirme de hambre… de custodio nocturno, en la casa de algún nuevo rico, de jardinero, de pintor de brocha gorda, en lo que aparezca y yo pueda… aunque ahora <strong>nadie pinta porque no hay pintura</strong> y en mi barrio nadie arregla los jardines para qué… voy a ver si le hace falta un contable al hijo de un amigo que tiene varios negocios y ahora es rico. <strong>No sé qué hubieran pensado tus padres los comunistas convencidos</strong>. Mira las cosas que estamos viviendo. Ellos tan seguros del progreso social, del ascenso de la historia hasta la sociedad de los iguales, ¿no?” </p><p>Rodolfo se pregunta qué es lo que explica “que ahora estemos tan jodidos, <strong>que este país se esté quedando vacío</strong>, que la gente tenga que arañar casi las paredes para comer todos los días”, y añade “o la cuestión es el poder, <strong>no soltar el poder</strong>, eso es lo que de verdad les importa”. </p><p>Otro personaje jubilado es <strong>Pablo el Salvaje, ingeniero formado en la Unión Soviética</strong> que, “después de sus años de estudios, de otros años empleados en la construcción de la central atómica que nunca existió, de convertirse por otros veinte años más en <strong>guía de turismo para los rusos postsoviéticos</strong> que comenzaron a viajar a la isla y de alcoholizarse con ellos otro poco más, al fin se había jubilado cuando le correspondía hacerlo”.  </p><p>Y el caso es que ahora cuando ya era un anciano o un viejo cagado, aclaró Pablo, el superespecialista en fusión atómica <strong>no vivía de su pensión ingenieril o turística</strong>", sino de una recomendación de Humberto Fumero, el Padrino, que había mediado con el pintor Adigio Montero para que éste le contratara como custodio nocturno, jardinero, elaborador de bastidores de madera y hombre de confianza para la adquisición de frutas y verduras. <strong>Cien dólares al mes, comidas, café y algún regalito</strong>… Sí, tres dólares al día, una fortuna en Cuba”. </p><p>Al rememorar con Rodolfo cómo se había llegado a la situación actual, Pablo comenta que <strong>pasaron muchas cosas</strong> “pero no supimos ver las señales. Estábamos ciegos o nos habían llenado la cabeza de consignas mierderas y yo me las creí todas, compadre… <strong>la Historia, la que lleva la H con mayúscula nos aplastó</strong>, a unos más que a otros, como dijo Orwell, y yo como seguía siendo un creyente no supe ni pude reciclarme..”. </p><p>Un personaje central de la novela es Geni, parricida y hermano de Rodolfo, que <strong>sale de la cárcel en 2023</strong>. Su amigo Fumero, escritor que le ha visitado desde 1992, se pregunta cómo verá a la Cuba actual el presidiario. </p><p>Su libertad se producía, reflexiona Fumero, cuando el país volvía a estar en otra crisis, <strong>tal vez más extraña y profunda que la de 1992</strong>, “porque no afectaba sólo a nivel económico y social; se trataba de una <strong>crisis también espiritual, de credibilidad, de pérdida de fe y esperanzas</strong> e imposibilidad de entrever la luz al final del túnel pues ya ni se sabía si existía el famoso túnel”. </p><p>Rodolfo, inquieto por la salida próxima de su hermano, se despierta temprano, a la misma hora que cuando trabajaba y “contempla en su barrio ante sus ojos… cómo el intenso tráfico humano en curso ilustraba el desarrollo de la batalla diaria que debían cumplir aquellas personas: <strong>la de la sobrevivencia</strong>. La gente salía a intentar arreglarse el día –a bucear decían algunos– casi nadie sabía bien cómo y menos aún cuánto, pero asumiendo que la pasividad se castigaba de manera muy drástica, y por ello <strong>emprendían la misma lucha que la jornada anterior</strong> y también emprenderían la posterior, como lo hacían ya desde no se sabía cuándo y lo deberían hacer en un tiempo futuro que nadie podía medir”. </p><p>La situación actual no sólo provoca un <strong>exilio de los jóvenes y no tan jóvenes</strong>, entiende Padura a través de Rodolfo, sino también que “tantos otros invierten sus días, hasta agotarlos muchas veces, <strong>bebiendo los alcoholes de la desmemoria</strong>, de la desconexión, o se pasaban al consumo de otros remedios que en pocas semanas les fundían las neuronas que aún podrían contabilizar”. </p><p>Intentan entender Rodolfo y Padura, “por qué tantos otros se dejaban vencer y optaban por la marginalidad, el vacío de expectativas, el ver pasar el tiempo sin mirar el reloj, dedicados a consumir lo que hubiera a mano: <strong>sexo, desidia y ahora ese tremebundo reguetón</strong> que se escuchaba por todas partes. Y entre lo entendido y lo difícil de entender, pudo concluir que ante sus ojos, ya deslumbrados por el sol, se armaba el mapa de una parte demasiado grande y atiborrada de una sociedad cada vez más distópica ¿De verdad aquello parecía Haití?”  </p><p>Otro de los personajes de la novela es el escritor Fumero, ya citado, padre de Humbertico, <strong>uno de los nuevos ricos</strong> gracias a las mipymes y negocios varios. </p><p>Para Fumero fue en 1971 en el Congreso de Educación y Cultura donde se <strong>aprobaron las tesis y las políticas</strong> que estipularon quiénes podían ser y quiénes no artistas representativos en el país de la revolución, trabajar como docentes en un régimen socialista, ser jóvenes militantes aspirantes a la condición de Hombre Nuevo. </p><p>Para Fumero, el terror social y psicológico que aquel congreso sembró en el mundo cultural de la isla…” se había convertido en algo así como un <strong>magma sólido, caído desde las cumbres</strong>, una masa pesada que no se podía cortar ni con una sierra eléctrica y que había cubierto todos los espacios calcinando cualquier posible divergencia “. </p><p>Tal vez esa apreciación explique por qué después de la caída de la Unión Soviética, los dirigentes cubanos se empeñaron en <strong>mantener en Cuba un sistema soviético</strong>, sin el apoyo de aquél, empeño que hundió al pueblo cubano en la crisis de 1992, y a la que se siguieron encadenando otras crisis, hasta la <strong>tremenda situación de hoy</strong> que Padura describe en la novela <em>Morir en la arena</em>. </p><p><strong>Trump no va a ayudar al pueblo cubano a salir de la crisis</strong>, sino a hacer negocios junto con los cubanos de Miami. No sabemos si el modelo seguido en Venezuela de pactar con los que tienen el poder a cambio de petróleo se seguirá en Cuba con los recursos que la isla puede aportar. </p><p>Ojalá que no sea así y que el verdadero beneficiario de la salida de esta crisis <strong>sea el pueblo cubano</strong> desde una salida democrática y beneficiosa en lo económico y social. </p><p>Mientras tanto lean <em>Morir en la arena</em>. </p><p>____________________</p><p><em><strong>Julián Lobete Pastor</strong></em><em> es socio de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[2587b099-5d37-4cbe-a4f4-ed84a018b786]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Mar 2026 05:01:36 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Julián Lobete Pastor]]></author>
      <media:title><![CDATA[¿Qué puede pasar en Cuba? Morir en la arena]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cuba,Donald Trump,Marco Rubio,Estados Unidos,Democracia,Dictadura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nativel Preciado e Isabel Cadenas reivindican el periodismo como dique frente al olvido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/la-memoria-que-somos/nativel-preciado-e-isabel-cadenas-reivindican-periodismo-dique-frente-olvido_1_2149481.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/34423f81-8d92-49c8-9d6e-a59892174a4b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nativel Preciado e Isabel Cadenas reivindican el periodismo como dique frente al olvido"></p><p>Cincuenta años después de la muerte de Franco, el periodismo vuelve la vista atrás para interrogar no solo el pasado, sino el relato con el que la democracia española se ha explicado a sí misma. La conversación Periodismo y memoria, organizada por infoLibre con el apoyo de la <a href="https://www.infolibre.es/politica/celebracion-50-anos-espana-libertad-cierra-ano-400-actividades_1_2100490.html"  >Celebración de los 50 años de España en libertad</a> y enmarcada dentro del ciclo <a href="https://www.infolibre.es/la-memoria-que-somos/gran-wyoming-elena-reines-julian-casanova-paula-ortiz-debaten-democracia-infolibre_1_2144507.html"  >La Memoria que Somos</a>, reunió a <strong>Nativel Preciado</strong> e <strong>Isabel Cadenas Cañón</strong> bajo la moderación de <a href="https://www.infolibre.es/autores/virginia-p-alonso/"  >Virginia Pérez Alonso</a>, directora de infoLibre, en un<strong> diálogo intergeneracional</strong> atravesado por una pregunta incómoda: ¿qué hemos contado y qué hemos preferido no contar en estos 50 años?</p><p>Nativel Preciado, que tenía 27 años cuando murió Franco y cubrió la capilla ardiente del dictador, resumió medio siglo con un titular tan sobrio como crítico: “<strong>La democracia imperfecta mereció la pena o merece la pena”</strong>. Pero también añadió otro lema que, a su juicio, define la Transición: <strong>“Hemos vivido un periodo de paz a cualquier precio”.</strong></p><p>Su relato no fue nostálgico, sino descarnado. Recordó la impresión de aquel día ante el féretro de Franco y la mezcla de emociones de quienes desfilaban ante el cadáver: “Pensé en ese momento que muerto Franco se acabó la rabia y me he dado cuenta de que no”. La dictadura, explicó, no fue solo la ausencia de derechos políticos, sino una<strong> maquinaria cotidiana de arbitrariedad</strong>: “Las leyes de una dictadura son arbitrarias. Las leyes de una dictadura se hacen a la medida del momento”. No poder reunirse, leer, escuchar música o expresarse libremente formaba parte de una<strong> represión que caló en los cuerpos y en las familias.</strong></p><p>Frente a quienes hoy banalizan el término censura, Preciado fue tajante: “Censura era que te cerraban el periódico o que metían en la cárcel a un señor por publicar determinada historia”. Recordó cómo la llamada ley Fraga sustituyó la censura previa por una posterior, donde el castigo llegaba después de publicar, pero con efectos igualmente disuasorios. Y reivindicó el papel de <strong>periodistas que, incluso en democracia, se jugaron el puesto por investigar los abusos del poder. </strong>“Me duele que no se reconozca el valor de algunos periodistas que se han jugado el tipo y se han jugado la carrera y se han jugado el puesto de trabajo por contar algo de eso”, lamentó.</p><p>En este sentido, Preciado reivindicó el papel del buen periodismo incluso en escenarios de presión, silencios interesados y poderes intocables. Recordó a “mucha gente dignísima en la profesión que ha tratado de investigar”, citando expresamente a compañeros como José Antonio Martínez de Soler, Pepe García Abad o <a href="https://www.infolibre.es/autores/jesus-marana/"  ><strong>Jesús Maraña</strong></a><strong>, </strong>director editorial de <strong>infoLibre</strong>, como ejemplo de periodistas que han sostenido la<strong> exigencia profesional frente a la autocensura y</strong> las complicidades del poder. </p><p>Para <strong>Isabel Cadenas</strong>, nacida siete años después de la muerte de Franco, el titular es otro, uno muy relacionado con el podcast que la llevó a ganar un Premio Ondas recientemente: <em>De eso no se habla</em>. ¿Por qué definir este medio siglo de democracia con esa frase? La periodista explicó que para ella la herencia recibida del franquismo a través de la familia y la sociedad es como un “ruido blanco”: “No destacar, no llamar la atención, por supuesto, no hablar de política”. Esa <strong>pedagogía del silencio </strong>—“no te signifiques, no te metas en política”— marcó a una generación que creció creyendo que su familia era “rara” hasta descubrir que el silencio era sistémico.</p><p>Cadenas cuestionó no tanto la Transición como su relato épico. <strong>“No puede haber reconciliación si no hay justicia”</strong>, sostuvo, en referencia a las fosas comunes y a la ausencia de una reparación plena. Para ella, los cuerpos sin exhumar son una realidad material y también una metáfora de un país que dejó asuntos sin resolver. “Si no hay de verdad justicia y reparación, ¿cómo te vas a reconciliar?”, preguntó.</p><p>El debate sobre las “heridas reabiertas” sobrevoló la conversación. Preciado recordó que el pacto de la Transición priorizó evitar la violencia y que “los políticos decidieron hacer borrón y cuenta nueva”. Pero también admitió que esa <strong>reconciliación “por arriba” no siempre correspondió a una reconciliación “por abajo”.</strong> Cadenas, por su parte, rechazó la idea de que hablar de memoria sea un ejercicio de revancha: transformar el silencio exige no solo nombrarlo, sino actuar sobre él.</p><p>Ambas coincidieron en que el presente plantea nuevos desafíos. Si antes el enemigo era visible, hoy el poder es difuso. “Antes era mucho más fácil porque había un enemigo único”, apuntó Preciado. Cadenas alertó del papel de las plataformas digitales y los <strong>algoritmos en la configuración de lo visible</strong>: no es la censura clásica, pero “es algo parecido” cuando determinadas palabras o posiciones quedan invisibilizadas.</p><p>Ante un público joven que preguntó por el miedo —si se perdió o si está volviendo—, Preciado reconoció que el miedo nunca desaparece del todo y que incluso hoy observa con “estupor” cómo antiguos compañeros, que incluso se definían como socialistas, han girado hacia posiciones reaccionarias. “Yo ya no tengo miedo a nada, pero <strong>sí tengo miedo por las futuras generaciones</strong>”, confesó.</p><p>En este contexto, Nativel Preciado subrayó una idea clave que atraviesa su trayectoria y que para ella resume su concepción democrática del oficio: “El periodismo es la mayor inversión contra la tiranía y es verdad, es un pilar contra la tiranía de todo tipo”. Frente a la censura explícita del pasado y las formas más sutiles de presión del presente, Preciado dibujó así una línea roja ética: investigar, probar y publicar, incluso cuando no todos quieran escuchar. Porque, sostiene, el <strong>periodismo no se trata de insinuar, sino de probar.</strong> “Lo que no se puede hacer es hablar de cosas que no se pueden demostrar”, afirmó, defendiendo un periodismo riguroso que publica cuando hay pruebas, aunque eso suponga incomodidad o aislamiento. Para ella, la esencia del oficio sigue siendo clara: “Contar lo que pasa, denunciar lo que pasa”. Para Cadenas, hoy se trata también de<strong> “resistir”:</strong> resistir a la concentración mediática, a la precariedad, al ruido y al acoso.</p><p>La conversación dejó una conclusión compartida: la <strong>democracia</strong> no es un punto de llegada, sino una<strong> cultura que debe ser defendida cada día</strong>. La memoria no es un ejercicio melancólico, sino una herramienta para comprender el presente y evitar retrocesos. Como recordó <strong>Virginia Pérez Alonso </strong>al cerrar el acto, los derechos no pueden darse por sentados. Y el periodismo, cuando está a la altura de su responsabilidad democrática, es uno de los diques más firmes frente al olvido y frente al miedo.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[08bb3264-35e4-48cf-a56b-74438c8f8f65]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Mar 2026 05:01:35 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/34423f81-8d92-49c8-9d6e-a59892174a4b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="323810" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/34423f81-8d92-49c8-9d6e-a59892174a4b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="323810" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Nativel Preciado e Isabel Cadenas reivindican el periodismo como dique frente al olvido]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/34423f81-8d92-49c8-9d6e-a59892174a4b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Política,Memoria histórica,Franquismo,Dictadura,Víctimas del franquismo,censura,Democracia,Periodismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mucho ruido y pocas nueces en la desclasificación de los papeles del 23F]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/ruido-nueces-desclasificacion-papeles-23f_129_2153336.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3bb5ff7a-7a7e-4a5b-8a6f-c04a6220abd0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mucho ruido y pocas nueces antes la desclasificación de los papeles del 23F"></p><p><strong>La desclasificación de los documentos del 23-F </strong>ha generado gran revuelo mediático desde que fue anunciada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el pasado 23 de febrero, a los 45 años de los acontecimientos. Todos investigan la culpabilidad o inocencia del rey Juan Carlos ya que su papel estuvo en cuestión, a pesar de que su actuación le valió el respaldo social que no había tenido como heredero de Franco y a falta de un plebiscito previo que lo legitimase. De hecho, el mismísimo Adolfo Suárez se lo reconoció a Victoria Prego, afirmando que incluyeron la monarquía en la Ley de Reforma Política porque hacían encuestas internas y la República ganaba como forma de gobierno. Recordemos que en el imaginario colectivo de entonces era apodado como <em>Juan Carlos I el breve</em>. Otros medios buscan su exoneración y ascenso a los altares con portadas similares a las que salieron a los pocos días del fracaso del golpe de Estado en aquel frío febrero de 1981. Pero no esperen encontrar grandes titulares reales porque algunos hechos que se presentan como novedades ya han sido publicados anteriormente en libros por los historiadores expertos en el tema. En este sentido, como decía don Manuel Azaña, la <strong>mejor manera de guardar un secreto en España es incluirlo en un libro</strong>. Por otro lado, hay que mirar detenidamente toda la documentación, y aunque no haya exclusivas importantes los historiadores saben interpretar en los márgenes y en las zonas grises, contextualizando y contrastando con otras fuentes, pero se necesita tiempo y trabajo de investigación. También falta por conocer la documentación que el Tribunal Supremo custodia en una caja fuerte, y que suponemos bajo llave de Manuel Marchena. Tampoco podemos obviar que a lo largo de todos estos años se ha expurgado y destruido documentación sensible o relevante. Incluso la referencia a las familias que financiaron el golpe en su trama civil aparece con un gran tachón en un documento de los que han visto la luz. </p><p>Lo que parece fuera de toda duda es que resulta imposible que Juan Carlos de Borbón, que instauró Franco en el trono y que por pura supervivencia apostó por democratizar el régimen de la mano de Adolfo Suárez y Torcuato Fernández Miranda,<strong> no supiera nada del malestar en los cuarteles,</strong> y más teniendo en cuenta que era jefe de las Fuerzas Armadas. Ni es creíble conociendo su relación de amistad y confianza con su preceptor Alfonso Armada, uno de los principales implicados en la intentona golpista. Resulta extraño que no hubiera oído hablar del famoso gobierno de concentración del que sería presidente el propio Armada y por lo que se desplazó al mismo Congreso de los Diputados con la autorización del mismo Juan Carlos de Borbón y de Sabino Fernández Campo, secretario general entonces de la Casa Real. Por estos motivos y otras cuestiones, a estas alturas podemos señalar que el<strong> rey incitó, animó, o jaleó el golpe con su imprudencia</strong>, irresponsabilidad y frivolidad. Estaba harto de Adolfo Suárez, quería echarlo a toda costa, esto es conocido por todos, no descubro nada nuevo. Él habló mal de Suárez delante de todos los militares que quisieron escucharle y demás personas poderosas y de confianza. Consideraba que Suárez estaba yendo demasiado lejos en la construcción de la democracia desde la legalización del PCE, el desarrollo del Estado de las autonomías, a lo que había que sumar el constante goteo de asesinatos de ETA a militares y guardias civiles en 1980. </p><p>Una vez que Suárez ganó las elecciones de 1977 y de 1979 se sintió respaldado democráticamente y desligado de las exigencias del jefe de Estado, que le había elegido a dedo en julio de 1976, siguiendo las enormes prerrogativas que el monarca tenía al haber heredado todos los poderes de Franco a su muerte. Obviamente el rey contribuyó a parar el golpe o las varias tramas del golpe de Estado al no sumarse y desautorizar a Jaime Milans de Bosch, que sacó los carros de combate a las calles de Valencia y era otro viejo conocido del monarca. Pero<strong> Juan Carlos I tardó siete horas en salir públicamente ante todos los españoles a</strong> través de los televisores con una intervención leída en la cadena pública. En realidad, quien paró el golpe de Estado veinticinco días antes fue Adolfo Suárez al dimitir para sorpresa de los golpistas y del propio jefe de Estado, el 29 de enero de 1981.</p><p>Juan Carlos I no podía sumarse al golpe por varios motivos: si salía mal su corona correría la misma suerte que la de su abuelo Alfonso XIII o la de su cuñado Constantino de Grecia, tras más de cuarenta años del exilio de su abuelo y saltarse a su padre en el escalafón dinástico; además,<strong> la motivación principal del golpe ya había desaparecido </strong>porque Suárez había dimitido; y la entrada de Antonio Tejero a tiros en el Congreso de los Diputados era <strong>demasiado</strong>. De hecho, los agujeros en el techo del hemiciclo y, sobre todo, en las paredes nos recuerdan que la tragedia estuvo a punto de consumarse, ya que las marcas están a unos pocos metros por encima de los asientos de los diputados que se situaban en los escaños más altos. Nunca se ha reconocido suficientemente el papel de<strong> Adolfo Suárez,</strong> ahora empañado por la denuncia de agresión sexual, porque fue <strong>él quien más contribuyó a parar el golpe o al menos lo neutralizó</strong>. Ni el ducado de Suárez ni el Toisón de Oro fueron suficientes reconocimientos y más después del trato que recibió por parte del monarca. Ha sido el único presidente de gobierno en ejercicio de esta etapa democrática que ha dimitido y sin explicar bien sus motivos. Estaba completamente solo, ya que la plataforma electoral que se había constituido para que se presentase a las elecciones en 1977 y 1979 –la UCD– ya había saltado por los aires. Estaba apoyado únicamente por el veterano vicepresidente y ministro de Defensa, <strong>Manuel Gutiérrez Mellado, a</strong>ntiguo jefe del espionaje franquista en Madrid durante la Guerra Civil, que además tuvo una actuación muy digna ante los guardias civiles golpistas por lo que fue zarandeado y sacado del Congreso a la fuerza. Pero el Alzheimer y la falta de unas memorias del propio Suárez hicieron que se desconociese su versión de los hechos y que su figura se diluyera hasta su muerte física en 2014. </p><p>Con lo que sabemos hasta ahora,<strong> la sombra del rey sigue siendo alargada en el 23-F y</strong> se vio obligado a no secundarlo por las circunstancias señaladas. Adolfo Suárez tuvo un papel crucial en el fracaso del golpe de Estado, intentó incluso evitarlo con su dimisión. Recordemos la famosa frase que pronunció en su discurso de despedida de diez minutos a la nación retransmitido por televisión: “<strong>Yo no quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la historia de España”</strong>. Sin olvidar la actuación de Antonio Tejero, que cuando se enteró de las intenciones de Armada y su gobierno de concentración con socialistas en carteras ministeriales quedó espantado y no le dejó pasar al hemiciclo.</p><p>_________________</p><p><em><strong>Ana Martínez Rus </strong></em><em>es profesora de Historia Contemporánea en la Universidad Complutense de Madrid</em>.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[efd34b14-7979-438e-8573-4f564a9d291d]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Mar 2026 05:01:04 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ana Martínez Rus]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/3bb5ff7a-7a7e-4a5b-8a6f-c04a6220abd0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="31357" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/3bb5ff7a-7a7e-4a5b-8a6f-c04a6220abd0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="31357" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Mucho ruido y pocas nueces en la desclasificación de los papeles del 23F]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/3bb5ff7a-7a7e-4a5b-8a6f-c04a6220abd0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[tejero,Antonio Tejero Molina,Golpe Estado,Democracia,rey emérito,Juan Carlos I,Congreso de los Diputados]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
