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    <title><![CDATA[infoLibre - Israel]]></title>
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      <title><![CDATA[El asedio de Qusra ilustra la política de ocupación israelí en Cisjordania]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/asedio-qusra-ilustra-politica-ocupacion-israeli-cisjordania_1_2235108.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5c9d9b47-579d-491c-a6ef-14b528035a72_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El asedio de Qusra ilustra la política de ocupación israelí en Cisjordania"></p><p><strong>Las dos casas se encuentran alejadas del pueblo de Qusra</strong>, encaramadas en lo alto de una colina de laderas algo escarpadas, según se aprecia en las imágenes grabadas por un periodista palestino desde lo alto al otro lado de un pequeño valle. <strong>Una de ellas</strong> se parece a la mayoría de las casas de Cisjordania, <strong>de cemento gris y tejado plano</strong>.</p><p><strong>La otra es lujosa y espaciosa</strong>, como muchas de las residencias construidas por familias palestinas que han vivido y trabajado durante años en el extranjero y que luego se han construido la villa de sus sueños con su relativa fortuna. De hecho, <strong>pertenece a un palestino con nacionalidad estadounidense.</strong></p><p>Las vistas hacia el norte de Cisjordania desde allí son, sin duda, impresionantes. Las vistas de los asentamientos, construidos en forma de arco alrededor de Qusra y de las localidades palestinas circundantes, son, sin lugar a dudas, menos agradables para los habitantes de la pequeña localidad. Saben desde hace mucho tiempo que estos asentamientos y la ideología expansionista suponen un peligro para sus parcelas y sus hogares. Ya se han producido agresiones, sin que tuvieran repercusión más allá de Cisjordania y de los círculos activistas.</p><p><strong>Pero esta vez el ataque de los colonos está despertando interés fuera de allí.</strong> Hay que decir que, incluso a la luz de la limpieza étnica que se está llevando a cabo en Cisjordania, este caso es excepcional. Desde el domingo 9 de agosto, <strong>varias decenas de colonos sionistas religiosos están sitiando las dos casas, aislando a sus habitantes del mundo exterior</strong>. Han instalado un puesto avanzado bajo un toldo frente a la verja de la vivienda más grande, en la carretera que la une al pueblo, cortando todo el tráfico.</p><p>Allí rezan y duermen. Intentan por todos los medios ahuyentar a las familias <strong>cortando el agua y la electricidad, impidiendo el abastecimiento de víveres e instaurando un clima de terror.</strong> Pero estas saben perfectamente lo que ocurriría si se van: nunca podrán volver, algo que ocurre con frecuencia.</p><p>Desde octubre de 2023, “<strong>Israel ha desplazado por la fuerza a 64 comunidades palestinas </strong>en su totalidad y, parcialmente, a otras 15 más, lo que supone más de 4.800 personas, entre ellas más de 2.300 menores”, subraya la organización israelí de defensa de los derechos humanos B’Tselem.</p><p>La organización ha recogido el testimonio de Aïcha Abou Rida, que vive en una de las dos casas: “Estamos rodeados por los colonos, pero aguantamos. Con la ayuda de Dios, no abandonaremos nuestras casas, pase lo que pase. Aunque nos corten el agua y la electricidad, aguantaremos […]. A pesar de sus repetidos ataques, que tienen como objetivo expulsarnos, si Dios quiere, nos quedaremos en nuestras casas, aunque tengamos que perder la vida”, afirma.</p><p>Este intento de los colonos de expulsar a familias palestinas de sus hogares para erigir un puesto avanzado tan ilegal como los propios asentamientos <strong>se ha convertido en algo habitual en Cisjordania</strong>. Pero en este caso, varios sucesos han atraído cierta atención internacional, aunque muy escasa.</p><p><strong>Varios periodistas israelíes del diario </strong><a href="https://www.haaretz.com/west-bank/2026-08-10/ty-article/.premium/israeli-settlers-build-outpost-in-palestinian-familys-yard-block-access/0000019f-ebdd-d20b-a99f-ebdffca80000" target="_blank"><em><strong>Haaretz</strong></em></a><em><strong> </strong></em><strong>fueron agredidos por los colonos</strong> cuando intentaban llegar a las propiedades asediadas. Atacar a los profesionales de los medios de comunicación se ha convertido en algo bastante habitual por parte de los colonos o del ejército israelí, pero hay que reconocer que estas <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/230726/la-cisjordanie-terrain-de-tous-les-dangers-pour-les-journalistes-palestiniens-mais-aussi-etrangers" target="_blank">violaciones</a> del derecho a informar tienen más repercusión cuando se trata de compañeros israelíes.</p><p>Además,<strong> los vídeos grabados</strong> por los dos periodistas israelíes y por otras personas, entre ellas periodistas extranjeros y activistas,<strong> han demostrado una vez más la connivencia entre una parte del ejército israelí y los colonos</strong>. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=GrcccLAJ5UI" target="_blank">El más impactante</a> muestra a militares rezando junto a los agresores a los que se suponía que debían expulsar. Al tratarse de una zona declarada militar, esto permite a los soldados impedir el acceso a periodistas, activistas y otros observadores, pero también debería prohibir la presencia de colonos.</p><p>Pero la nacionalidad estadounidense de <strong>una de las personas asediadas permitió interpelar a la Casa Blanca y acusar a la embajada en Jerusalén</strong> (durante el primer mandato de Donald Trump, la embajada americana se trasladó desde Tel Aviv, sede de la inmensa mayoría de las representaciones diplomáticas, a Jerusalén)<strong> de incumplir su obligación de defender a un conciudadano y sus bienes.</strong></p><p>Bastante molesto, <strong>el embajador Mike Huckabee</strong>, a pesar de ser un ferviente partidario de la política de anexión de los territorios palestinos y de apoyar al movimiento de los colonos,<strong> se vio obligado a reaccionar. </strong>Negó ser indiferente a los acontecimientos de Qusra e incluso <a href="https://www.haaretz.com/west-bank/2026-08-10/ty-article/.premium/israeli-settlers-build-outpost-in-palestinian-familys-yard-block-access/0000019f-ebdd-d20b-a99f-ebdffca80000" target="_blank">calificó</a> a los agresores de “terroristas israelíes” y sus actos de “criminales”.</p><p><strong>El jueves 13 de agosto</strong>, a última hora de la mañana, según testigos presenciales entrevistados por <em>Mediapart</em>, <strong>el ejército desplegó 1.200 soldados en la localidad de Qusra</strong>. <strong>Allí confiscó dieciséis viviendas para convertirlas en puestos militares provisionales</strong> y <a href="https://x.com/IDF/status/2087798456198865313" target="_blank">hizo referencia</a> en X a unas “misiones de defensa” para “mantener la seguridad y proteger la zona”. Contactado el ejército israelí, en el momento de publicar este artículo no ha respondido a las peticiones de aclaración de <em>Mediapart</em>.</p><p>Los residentes palestinos temen no poder regresar a sus hogares. Y con razón: unos días antes, en presencia de varios miembros del Gobierno de Netanyahu, el ejército israelí <a href="https://www.haaretz.com/west-bank/2026-08-09/ty-article/.premium/idf-removes-palestinian-family-from-home-for-west-bank-settlement-inauguration/0000019f-e6a9-dfd7-a19f-e7ef654e0000" target="_blank">expulsó</a> a la familia Hamad de su vivienda en la localidad de Arraba, cerca de Jenín, para instalar allí a soldados con vistas a la inauguración de un nuevo asentamiento.</p><p>“El ejército israelí tiene los medios para imponer un bloqueo a pueblos palestinos enteros, e incluso a ciudades, para demoler decenas de casas, arrancar cientos de olivos y desplazar por la fuerza a decenas de miles de personas. <strong>¿Cómo es posible que el simple hecho de impedir que unas pocas decenas de colonos asedien a una familia palestina</strong> en un pueblo en el que los israelíes ni siquiera están autorizados a estar <strong>resulte una tarea tan imposible para el ejército?</strong>”, se pregunta, con falsa ingenuidad, la organización Breaking the Silence, que vigila la actuación del ejército israelí.</p><p><strong>La indignación del embajador americano,</strong> al igual que la de las cancillerías occidentales, <strong>no es más que de fachada</strong>. Porque todo el mundo conoce la respuesta a la pregunta de Breaking the Silence. Ya ha quedado demostrada en numerosos informes, como el de <a href="https://www.haaretz.com/israel-news/2025-12-30/ty-article-magazine/.premium/israeli-settlers-and-soldiers-now-expel-palestinians-from-homes-in-area-b/0000019b-6ed6-dbc6-afff-fef6fc9b0000" target="_blank"><em>Haaretz</em></a> de diciembre de 2025 o el de <a href="https://www.amnesty.fr/actualites/nettoyage-ethnique-en-cisjordanie-par-israel/" target="_blank">Amnistía Internacional</a> de junio de 2026.</p><p>Así lo resume Yair Dvir, portavoz de B’Tselem: <strong>“La violencia de los colonos es una violencia de Estado</strong>. Es responsabilidad del Estado, está armada por el Estado. Cuenta con el apoyo del ejército. Se trata de una política de Estado que observamos bajo muchas formas diferentes”, explica a <em>Mediapart</em>. <strong>“La mayor parte de la violencia es, en realidad, obra del ejército, y no de las milicias.</strong> A menudo vemos al ejército participar en los ataques o proteger a los colonos, y disparar contra los palestinos que intentan defenderse.”</p><p>Y añade:<strong> "Avi Bluth, el comandante en jefe de Cisjordania</strong>, se jacta de los vínculos que mantiene con los colonos y de la magnitud de las ‘reparaciones’", según sus propias palabras. “Estamos matando a palestinos en Cisjordania como no lo habíamos hecho desde el inicio de la ocupación en el 67”, afirma.<strong> “Se jacta de la coordinación entre el ejército y los colonos para la construcción de cientos de granjas por toda Cisjordania.</strong> No se trata, por tanto, de la ideología de una persona u otra, sino del sistema y del objetivo del mismo, que es la limpieza étnica y el desmantelamiento de la sociedad palestina”.</p><p>A finales de julio, el mismo <strong>Avi Bluth firmó 15 órdenes de expropiación de tierras palestinas en la zona A</strong>, que se supone que está <strong>bajo el control total de la Autoridad Palestina</strong>. El objetivo era permitir la continuidad entre dos asentamientos israelíes.</p><p>Las protestas de un puñado de reservistas, que <a href="https://www.ynetnews.com/article/hjtv9atlgx" target="_blank">están firmando</a> estos días una “Carta de reservistas contra el terrorismo judío”, parecen bastante minoritarias, incluso insignificantes.</p><p><strong>Por toda Cisjordania se repite el mismo patrón</strong>, día tras día, noche tras noche. En los últimos días, el pueblo de Taybeh ha sido principalmente el blanco de esas acciones. También ha sido declarado zona militar y también allí, al amparo de esta orden, el ejército israelí impide el acceso a periodistas y activistas. Como si el objetivo fuera evitar que haya testigos. Además, allí los colonos <a href="https://x.com/IhabHassane/status/2087615256398888989" target="_blank">atacan</a> y siembran el terror. Y también allí, los habitantes palestinos, desprovistos de toda protección, se las arreglan como pueden.</p><p><strong>Aunque el ejército israelí acabe desalojando a los colonos de Qusra y levante el asedio,</strong> no quedará nada resuelto y el macabro juego de <strong>la limpieza étnica se reanudará en cuanto se desvanezca la atención internacional.</strong></p><p>“Conocemos este patrón desde hace años. Se repite sin cesar”, prosigue Yair Dvir. “En cuanto hay algo de presión internacional, Israel intenta hacer creer que está actuando. Pero la mayoría de las veces, y probablemente esto se repetirá también aquí, en cuanto el ejército se retire, <strong>los colonos volverán a instalarse”. Sin temor alguno.</strong></p><p><strong>Los colonos</strong>, que tienen una fuerte presencia en todos los niveles de la administración civil y militar israelí, <strong>tienen en sus manos el destino de la coalición de Benjamín Netanyahu</strong>. Más allá de eso, ningún partido político capaz de obtener o formar una mayoría tras las elecciones legislativas de octubre de 2026 les planta cara.</p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Aug 2026 04:01:40 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Gwenaelle Lenoir (Mediapart)]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Israel,Cisjordania,Apartheid,Territorios palestinos]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Israel asfixia financieramente a la Autoridad Palestina: “Estamos muriendo poco a poco”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/israel-asfixia-financieramente-autoridad-palestina-muriendo_1_2234868.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/959c8555-5d44-44bd-afa6-246a576f5c9d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Israel asfixia financieramente a la Autoridad Palestina: “Estamos muriendo poco a poco”"></p><p>De un rincón del aparcamiento sumido en la oscuridad surgen dos siluetas, con la mirada baja para evitar que la luz cegadora de los focos del puesto de control de Kalandia, a las afueras de Jerusalén, les dé de lleno en la cara. <strong>Son más de las diez de la noche</strong>; unos pocos peatones aceleran el paso por las escaleras y luego por el puente de hormigón que domina el paso para vehículos, custodiado por soldados y agentes de seguridad israelíes fuertemente armados.</p><p><strong>Los dos hombres</strong> empujan un pesado torniquete de acero a la salida del puente.<strong> Son palestinos y</strong> <strong>regresan a sus hogares tras una jornada de trabajo al otro lado del muro</strong>. Pasan una tarjeta electrónica por un lector colgado en la pared. “Si no lo hacemos, mañana nos revocarán el permiso de trabajo”, comenta uno de ellos.</p><p>Estos trabajadores son de pocas palabras.<strong> Forman parte de los pocos palestinos que cuentan con un permiso para trabajar en Israel</strong> —el salario mínimo allí es cuatro veces superior al de Cisjordania—. Su permiso solo es válido durante su jornada laboral, y únicamente para la <a href="https://www.palestine-studies.org/en/node/1649529" target="_blank">colonia israelí de Atarot</a>, la mayor zona industrial de Jerusalén, ilegal para el derecho internacional.</p><p>“No tengo derecho a pasar de la segunda rotonda después del puesto de control [de Kalandia]”, precisa el más hablador de los dos. <strong>“No puedo acercarme a la Ciudad Vieja de Jerusalén ni a la mezquita de Al-Aqsa”</strong>, a media hora en coche de allí. Las siluetas pasan por un último torniquete de acero, se despiden con un gesto de la mano y desaparecen en uno de los minibuses que esperan a los pies del puesto de control.</p><p>“<strong>Antes de octubre de 2023, cerca de 200.000 palestinos trabajaban en Israel y en los asentamientos, frente a los 44.000 actuales</strong>, de los cuales solo unos 14.000 tienen permiso”, <a href="https://www.ilo.org/sites/default/files/2026-05/ILC114(2026)-DG-APP-[CABINET-260407-001]-Web-FR.pdf" target="_blank">señalaba un estudio</a> de la Organización Internacional del Trabajo publicado en mayo. La mayoría de ellos trabajaba en la construcción; el Gobierno israelí ha puesto en marcha una amplia campaña para contratar en su lugar a trabajadores migrantes, <a href="https://www.lemonde.fr/international/article/2024/01/30/des-milliers-d-indiens-postulent-pour-travailler-en-israel_6213904_3210.html?srsltid=AfmBOorK9D7d4oiT9C7y5NMTNv2GWrTitT3b2JZ_-n1VyeoBEvimjfw1" target="_blank">de la India</a> o de Camboya, entre otros.</p><p><strong>Muchos palestinos siguen cruzando ilegalmente</strong> ante la falta de perspectivas en Cisjordania. <strong>Han sido asesinados más de 50 desde el 7 de octubre al intentar llegar al otro lado, "</strong>hacia el interior", como dicen para referirse a Israel.</p><p>El 31 de mayo, Imad Ishtayeh fue abatido por un soldado israelí <a href="https://www.youtube.com/shorts/fpCGggeWn_8" target="_blank">en la escalera</a> por la que bajaba para cruzar el muro, en las afueras de Jerusalén. Otros palestinos acudieron en su ayuda, pero el disparo en el muslo le resultó mortal. El joven, originario de un pueblo cercano a Nablus, en el norte de Cisjordania, regentaba una carnicería antes de la guerra, pero se había visto obligado a cerrarla debido a las dificultades económicas. Tenía 27 años.</p><p><strong>Israel</strong> ha puesto en marcha en los últimos tres años una serie de medidas que asfixian poco a poco el territorio palestino que ocupa ilegalmente desde 1967. La apropiación ilegal de tierras por parte de Israel y la expulsión forzosa de más de 40.000 palestinos desde el 7 de octubre, ya sea a causa de la violencia de los colonos o durante operaciones militares, <strong>han privado a numerosas familias de sus medios de subsistencia, sobre todo al impedirles el acceso a sus terrenos y campos</strong>.</p><p>A esto se suma el aislamiento de las comunidades palestinas, desde las grandes ciudades de Cisjordania hasta las aldeas más pequeñas. Se han cortado las carreteras, lo que obliga a muchos trabajadores a realizar costosos desvíos y deja las calles comerciales sin clientes. La Oficina de Asuntos Humanitarios de la ONU contabilizó <a href="https://www.ochaopt.org/content/movement-and-access-west-bank-april-2026" target="_blank">más de 900 obstáculos</a> a la libre circulación de los palestinos en la primavera de 2026.</p><p>Pero, sobre todo, <strong>Israel ya no transfiere los aranceles que el Estado recauda en nombre de la Autoridad Palestina</strong>, ya que esta última no tiene control sobre las fronteras. El ministro de Hacienda palestino, Estephan Salameh, hacía balance <a href="https://www.lemonde.fr/international/article/2026/06/09/nous-sommes-en-mode-survie-et-nous-faisons-face-a-une-menace-existentielle-l-alerte-du-ministre-des-finances-de-l-autorite-palestinienne_6700158_3210.html" target="_blank">en una entrevista</a> en junio: “El importe acumulado de las deducciones israelíes y de la congelación de nuestros ingresos asciende ya a 5.700 millones de dólares (4.900 millones de euros), lo que representa casi el importe de nuestro presupuesto anual.”</p><p><strong>Quien está detrás de todo esto</strong> es su homólogo israelí,<strong> el supremacista judío Bezalel Smotrich.</strong> En septiembre de 2025, afirmaba en la red social X que quería actuar “utilizando todos los medios a su disposición para impedir el peligro que representa un Estado palestino, en particular provocando el colapso de la Autoridad Palestina” mediante “un estrangulamiento económico”.</p><p>Las instituciones palestinas están muy endeudadas y ya no pueden pagar a sus proveedores. <strong>Desde principios de 2026 se han pospuesto </strong><a href="https://www.humanite.fr/monde/cisjordanie/11-000-operations-reportees-penuries-de-medicaments-israel-asphyxie-le-systeme-de-sante-palestinien" target="_blank"><strong>más de 11.000 intervenciones quirúrgicas</strong></a> y algunos medicamentos ya no están disponibles, en particular los tratamientos contra el cáncer. Los cerca de 100.000 funcionarios de Cisjordania —y 90.000 en Gaza— solo reciben la mitad de su sueldo desde hace meses.</p><p>En el jardín de los Hassan, en Qusra, en el centro de Cisjordania, las gallinas corretean a la sombra, huyendo del calor sofocante del mediodía. “¡Menos mal que tenemos las gallinas, al menos comemos huevos frescos todos los días!”, sonríe con amargura Maysoun, la madre. Esta enfermera de 40 años cobra algo más de 180 dólares al mes (156 euros). “Pago 20 shekels por trayecto para ir al centro médico donde trabajo, en Beita [una ciudad vecina al sur de Nablus – ndr]. Ida y vuelta, 40 shekels (unos 11 euros)”, explica. <strong>Esta profesional sanitaria, madre de cuatro hijos varones,</strong> <strong>ya solo va a trabajar dos días a la semana</strong>.</p><p><strong>Su marido, Iyad, es profesor de geografía</strong>. Desde que empezaron las vacaciones escolares <strong>se ha ido de casa a recoger frutas y verduras en el valle del Jordán. </strong>Un trabajo agotador bajo el calor sofocante de los invernaderos de esta región donde las temperaturas se disparan en verano, todo ello por poco menos de treinta euros al día. “¡Y lo peor es que muchos soñarían con poder trabajar como yo!”, nos dice al teléfono. Hace más de cinco años que <strong>su sueldo de profesor es irregular.</strong></p><p><strong>Desde hace un año, solo cobra el 50 %,</strong> es decir, algo más de 620 euros al mes, y ya no consigue cubrir las necesidades de la familia; su hijo mayor, que está en la universidad, trabaja al mismo tiempo para pagarse los estudios. “Nos compramos fruta cuando recibimos el sueldo o cuando hay rebajas. La carne roja es muy difícil de conseguir, solo la comemos en ocasiones especiales. Ya no salimos”, resume este padre de 46 años.</p><p><strong>Él ya solo va al instituto tres días a la semana</strong>. El año pasado, el Gobierno incluso se vio <a href="https://www.lesoir.be/697423/article/2025-09-05/la-cisjordanie-etouffe-financierement" target="_blank">obligado a retrasar</a> el inicio del curso escolar. “Por desgracia, la educación se está deteriorando”, constata el profesor, cuando este ámbito era motivo de orgullo para los palestinos, cuya tasa de alfabetización es una de las más altas del mundo.</p><p><strong>Entre 2023 y 2024, la pobreza a corto plazo en Cisjordania pasó del 12 % al 28 %</strong>, según un informe del Banco Mundial. “Estamos muriendo poco a poco”, prosigue Iyad Hassan. “Por desgracia, se trata de una política cuidadosamente estudiada: el objetivo es empujarnos a emigrar”. La familia poseía campos en Qusra, algo más de una hectárea de olivos que les reportaban entre 30.000 y 40.000 shekels al año. “Lo hemos perdido todo. Los colonos se apoderaron de ellos. Y en la primavera de 2026 me enteré de que lo habían arrancado todo y habían plantado viñedos en su lugar”, añade el profesor.</p><p>Esta pobreza galopante “no es tan visible” a primera vista, señala Joost Hiltermann, director del programa de Oriente Medio del International Crisis Group (ICG), que ha investigado el tema en Cisjordania. <strong>Los comerciantes “importaban ropa de buena calidad y ahora piden los productos más baratos </strong>porque la gente no puede permitirse” pagar el resto, dice, o “las familias posponen ciertas compras”…</p><p>Pero ante las sanciones israelíes y “mientras Smotrich esté en el poder”, constata el analista, la Autoridad Palestina apenas tiene soluciones. <strong>“La economía palestina se ha vuelto casi totalmente dependiente del shekel”</strong>, por lo que está sometida a las decisiones económicas y a las políticas israelíes.</p><p>Desde los acuerdos de Oslo, explica Taher Labadi, investigador en economía política y profesor de la Universidad de Bir Zeit, en Cisjordania, “en lugar de reconocer que nos encontramos en una situación colonial y que hay que intentar crear márgenes de autonomía” para los palestinos, <strong>“todas las políticas </strong>defendidas por el Banco Mundial, por los donantes —europeos o de otro tipo— y adoptadas por la Autoridad Palestina <strong>han ido</strong>, por el contrario, <strong>en la dirección de reforzar la integración con la economía israelí.</strong> Cuantos más trabajadores palestinos hubiera trabajando en Israel, mejor; cuanto más se importara y exportara desde y hacia Israel, mejor”.</p><p>El apogeo de estas políticas se alcanzó, en particular, durante el mandato del primer ministro Salam Fayyad, que trabajó en el Fondo Monetario Internacional entre 2007 y 2013.</p><p><strong>Sin embargo</strong>, la economía palestina resiste los ataques israelíes —por el momento—.<strong> “Hay gente acomodada en Cisjordania y esa riqueza se redistribuye entre familias extensas”, lo que permite cierta resiliencia</strong>, observa Joost Hiltermann, del ICG. Sobre todo, la Autoridad Palestina intenta presionar a sus socios internacionales —y, en particular, a la Unión Europea, su principal donante— esgrimiendo la amenaza de su posible colapso, prosigue el analista.</p><p>Nadie puede predecir las consecuencias de la desaparición del poder en Ramala, pero todos —"el aparato de seguridad israelí", Estados Unidos o Europa— “quieren mantener un poco de estabilidad en Cisjordania”, señala. Sin embargo, “por muchas palancas de que dispongan los europeos, no las utilizan”, añade.</p><p><strong>Al margen de la Autoridad Palestina, existen en Cisjordania iniciativas</strong> que ponen en práctica propuestas <strong>para salir de la dependencia económica del ocupante israelí</strong>, recuerda Taher Labadi. <strong>Pero “los israelíes hacen todo lo posible por impedir” tales modelos,</strong> afirma el investigador, y “cada vez hay menos espacio y margen de maniobra en Cisjordania”.</p><p>Israel, por el contrario, intenta últimamente establecer relaciones económicas sin la Autoridad Palestina. Según el investigador, las autoridades israelíes han vuelto así a acercarse directamente a empresarios y a las grandes familias de Hebrón.</p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Aug 2026 04:01:30 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clothilde Mraffko (Mediapart)]]></author>
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      <title><![CDATA[La caza del indio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/caza-indio_129_2233859.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3c783f27-a6fb-481d-8ff9-8463790c3ebf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La caza del indio"></p><p>Leo que <strong>colonos armados por el ejército de Israel, masacran a palestinos para robarles sus casas y sus tierras</strong>. La historia de la colonización de los pueblos por el mas fuerte y mejor armado se repite. La Biblia en una mano, o la Torá —mas condensado al limitarse a los cinco libros—, y el revolver en la otra. Lo vimos hasta la saciedad en los filmes del Oeste americano, al norte de Río Grande. El guion siempre era el mismo: colonos buscando nuevas tierras hostiles, engañados muchas veces con la fiebre del oro que no existía. <strong>El objetivo era la conquista. Pero esas tierras tenían ya dueño.</strong> La solución se repite a lo largo de la historia de los imperios que redactan su relato, el relato casi siempre alejado de la veracidad. <strong>La verdad se escribe con una palabra —el exterminio—.</strong> Al piel roja americano, orgulloso pero rebelde, le pegaban un tiro o se le confinaba en tierras lejanas, donde morían lentamente de tristeza, alcoholizados. Así se resume la conquista del Oeste, bien plasmada por Hollywood: matones, whisky, tahúres, putas y <em>sheriffs </em>corruptos.</p><p>Quizás la Biblia les prohíbe el exceso de alcohol, la borrachera y la prostitución, pero no el revolver para asesinar a palestinos, los indios que hay que exterminar, incluso a sus hijos y mujeres. <strong>El </strong><em><strong>sheriff</strong></em><strong>, Trump, lo permite, o se somete —no está claro—, al </strong><em><strong>cowboy </strong></em><strong>asesino buscado por crímenes de lesa humanidad, Netanyahu</strong>, que se mofa de una justicia que se tambalea ante el poder de la Maldad, con mayúsculas. </p><p>El genocidio que el imperio americano ha aceptado a medias, y que intentó borrar de su historia, se repite ahora en Palestina, una tierra que otro imperio —¡qué casualidad!, el británico— entregó a los judíos. Está claro: <strong>los colonos sionistas son los matones del salón; </strong>Palestina, el <em>Far West</em>; los palestinos, los indios a los que quieren exterminar; y Hamás es Jerónimo, que pronto morirá abandonado. Pero la tragedia también existe fuera de la pantalla: los directores, los espectadores y el mundo, que presume de defender al indio, se limitan a contemplar la masacre.</p><p>___________________________________</p><p><em><strong>Eduardo Vázquez Martul </strong></em><em>es socio de </em><em><strong>infoLibre.</strong></em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Aug 2026 04:00:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eduardo Vázquez Martul]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La caza del indio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Palestina,Israel,Donald Trump,Benjamin Netanyahu,Gaza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[...Pero si Israel no reconoce a Palestina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/si-israel-no-reconoce-palestina_129_2230851.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d5deada6-4cfc-4c6f-a538-d2caaa8f5f82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="...Pero si Israel no reconoce a Palestina"></p><p>La penúltima de las declaraciones del presidente de Estados Unidos, <strong>Donald Trump,</strong> es ligar un acuerdo económico, energético (y potencialmente militar) sobre <strong>energía atómica  con Arabia Saudí </strong>a que este último país reconozca a <strong>Israel</strong>, siguiendo la estela de los <strong>Acuerdos de Abraham</strong>.</p><p>Los Acuerdos de Abraham, diseñados, entre otros, por el sionista y yerno de Trump, <strong>Jared Kushner</strong>, establecen el <strong>reconocimiento de Israel por parte de diferentes Estados árabes</strong> (Baréin, Sudán, Emiratos Árabes Unidos y Marruecos) a cambio de a) <strong>normalizar los acuerdos</strong> comerciales y militares existentes y futuros que realicen; y b) dejar que el capítulo de relaciones entre israelíes y palestinos se ventile directamente, con la vigente correlación de fuerzas y la continua y profunda <strong>colonización israelí sobre lo que queda de Palestina y otros territorios árabes</strong>.</p><p>Es decir, que los palestinos ni siquiera cuenten con ese respaldo moral de esos Estados árabes aliados de Estados Unidos e Israel.</p><p>La pretensión del presidente Trump interesadamente olvida o rechaza dos hechos relevantes:</p><p><strong>Pero Israel nunca ha reconocido a Palestina</strong>. Sí a la organización OLP, pero nunca a Palestina. Para los desmemoriados, en la Conferencia de Madrid de 1991, por imperativo israelí, los palestinos tuvieron que formar parte de una delegación conjunta jordana-palestina. Incluso en los Acuerdos de Oslo, suscritos por la OLP, Israel aceptó la creación de una denominada Autoridad Palestina, pero nunca reconoció un Estado palestino y fue aplazando su puesta en marcha, prevista para cinco años después de la firma de aquellos acuerdos en la Casa Blanca. Desde el principio, antes y después de la firma, incluso con la supuesta <em>paloma</em> del primer ministro israelí Yitzhak Rabin, continuó la política de hechos consumados mediante la ampliación de los asentamientos, <strong>sin sanciones por parte de Occidente.</strong></p><p>Estos dos elementos —el reconocimiento condicionado por parte de los Estados árabes y de los palestinos a cambio de un Estado palestino, y el desprecio estadounidense (e israelí) hacia esa propuesta— muestran, una vez más, la parcialidad de todas las administraciones de Washington. <strong>Nunca Estados Unidos ha presionado para que Israel reconozca a Palestina</strong>. En el mejor de los casos, sus portavoces sostienen que Israel —cuyos gobiernos rechazan cualquier Estado palestino— debe "negociar" directamente con los palestinos, mientras su ejército y los colonos siguen expulsando y matando a quienes quieren vivir dignamente en su propia tierra.</p><p>En estas circunstancias, <strong>la pelota está en el tejado de Arabia Saudí</strong>. Ya ha habido varios órdagos geoestratégicos que han afectado a esta monarquía absolutista: desde la acción de las milicias palestinas del 7 de octubre de 2023, cuando se especulaba con un posible reconocimiento saudí de Israel siguiendo los pasos de otros Estados del Golfo; hasta su entrada en los BRICS en enero de 2025, tras varias dilaciones, lo que supone un mayor margen de autonomía frente a Estados Unidos, pese al histórico acuerdo que garantizaba la supervivencia de la monarquía a cambio del uso del dólar en las transacciones petroleras. También cabe mencionar el pacto de defensa entre Arabia Saudí y Pakistán, país con armas nucleares financiado en parte por Riad, firmado en septiembre de 2025, que considera cualquier ataque contra uno de los dos países como un ataque contra ambos; y, finalmente, el ataque unilateral de Estados Unidos e Israel contra Irán, que pone en peligro la principal fuente de ingresos y la estabilidad saudí, dado que las represalias iraníes pueden dirigirse contra cualquier Estado de la región que facilite apoyo logístico a esos ataques, incluidas refinerías e infraestructuras petroleras.</p><p>El <strong>acuerdo atómico de la Administración Trump con Arabia Saudí</strong> nos parecería una vuelta a una casilla anterior en las relaciones entre ambos países. Se puede apreciar la asimetría de cláusulas con respecto a las que Irán suscribió con los Estados Unidos de Obama, y la carencia existente de control sobre el Israel atómico. Pero, presumimos que el peso del lobby pro Israel hegemónico ha sido tan relevante para Trump que, a última hora, ante el riesgo de perder una votación <strong>en las cámaras legislativas estadounidenses</strong>, ha puesto una condición que, de momento, Arabia Saudí no puede aceptar <strong>sin caer en la mayor de las contradicciones y arruinar su supuesto liderazgo</strong>, ya puesto en duda por los Emiratos, Qatar y potencias asiáticas como India.</p><p>Mientras tanto, la colonización y destrucción de Palestina a manos de Israel continúa sin sanciones occidentales, de los países firmantes de los Acuerdos de Abraham ni del resto de la comunidad internacional.</p><p>_____________________</p><p><em><strong>Santiago González Vallejo </strong></em><em>es cofundador del Comité de Solidaridad con la Causa Árabe.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Aug 2026 04:00:58 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Santiago González Vallejo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[...Pero si Israel no reconoce a Palestina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Washington,Donald Trump,Israel,Arabia Saudí,Palestina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Stephen Kapos, superviviente del Holocausto: “Me he visto retratado en los palestinos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/stephen-kapos-superviviente-holocausto-he-visto-retratado-palestinos_1_2234421.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/68512dee-13e3-4e51-83af-f77cb2b5c574_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Stephen Kapos, superviviente del Holocausto: “Me he visto retratado en los palestinos”"></p><p>Las navidades de 1944 en Budapest permanecen intactas en <strong>Stephen Kapos</strong>: su madre, que se hacía pasar por enfermera de la Cruz Roja, fue a visitarlo al centro de detención para menores y le dijo que el padre había sido enviado al campo de Belsen (Alemania). El niño tenía siete años largos; <strong>la familia había sido separada por ser judíos</strong>. En Hungría, donde nació Stephen en 1937, la guerra llegó tarde. Los nazis invadieron en marzo de 1944 y el partido de extrema derecha Arrow Cross llegó al poder en octubre, abriendo la puerta de par en par a la persecución y deportación de judíos y comunistas, a la ilegalización de partidos y asociaciones y a las medidas de prohibición que tienden a practicar los regímenes totalitarios a través de la historia. </p><p>En un día de calor, en el Café Palestina, en el norte de Londres, Stephen recuerda episodios de su vida con una precisión envidiable a la memoria más exacta que le pasa por delante. “Mi padre era médico y tuvo que acabar la carrera en Praga, porque en Hungría las plazas universitarias para judíos eran limitadas; eso sí era antisemitismo. Él construyó una casa de arquitectura moderna en Budapest a la que llamaban 'La casa del médico loco', porque empezaba a especializarse en psicología y psiquiatría. <strong>Aunque lo peor llegó en 1944, desde 1939 unos 63.000 judíos húngaros fueron asesinados</strong>”, explica Stephen, y añade que “en Hungría los nazis lograron un acuerdo con el sionista Rezso Kasztner para que algunos judíos ricos o valedores de profesión pudieran ir a Suiza vía Belsen con los trenes de Kasztner; nosotros entrábamos en esa categoría, hasta que Hitler lo descubrió y adiós Suiza”.</p><p>Para salvar la vida, la familia de Stephen cambió de apellido: Kapos, un río que lleva años seco. Unas semanas después del final de la guerra, llegó su madre al centro de detención y ambos se dirigieron a la casa de arquitectura moderna. “De nuestra casa, quedaba el cascarón, se veían los muebles desde la calle, como en las destruidas ahora en Gaza; un día, entre las ruinas, apareció mi padre, que había sobrevivido a Belsen y a Theresienstadt”, recuerda Stephen, saltando con frecuencia de Budapest en guerra a la destrucción de Gaza y al trato a los palestinos en los Territorios Ocupados. Las comparaciones continúan con personas desaparecidas, encarceladas, masacres de inocentes en nombre de la seguridad del Estado, muertes colaterales, torturados sin cargos; restricciones en agua, comida y medicinas; periodos bajo asedio, expulsiones masivas de hogares, etc. <strong>“Mi solidaridad con los palestinos ha crecido, porque me he visto retratado en ellos durante el holocausto”</strong>, prosigue.</p><p>El término antisemitismo hace cavilar a Stephen por las distintas interpretaciones que se han hecho del vocablo en los últimos años en Reino Unido. El Partido Laborista, bajo Keir Starmer, anunció “cortar de raíz el antisemitismo del partido”. Para ello establecieron una definición que vinculaba el concepto con las críticas al Estado de Israel; así expulsaron a Jeremy Corbyn y a una sección de la rama Momentum del partido. “La llamada Declaración de Jerusalén, redactada por académicos, es la más correcta que se ha publicado hasta ahora; separa el judaísmo del sionismo y lo religioso de lo político”, explica Stephen, quien añade que <strong>“tenemos el deber y el compromiso moral con la humanidad, y los que sufrimos el holocausto todavía más, de denunciar el genocidio en Gaza”</strong>.</p><p>Al parecer de Stephen, la llegada del laborista Andy Burnham a la presidencia del Gobierno no es para tirar cohetes. Resalta que “Burnham no pronuncia la palabra genocidio, sino el sufrimiento de los palestinos; ha nombrado responsables de Exteriores, Defensa y Economía a partidarios de proveer de armas a Israel, permitir el uso de las bases británicas para atacar Palestina, reconocen el Estado palestino, pero no hacen nada para conseguirlo, etc. El cambio, si lo hay, será menor; lo hemos visto en el mensaje de buenas intenciones que ha grabado Burnham antes de ser elegido como nuevo líder y primer ministro: <strong>palabras vacías y pocos hechos; debería tomar ejemplo de Pedro Sánchez y de su defensa de los intereses de España, en lugar de doblegarse al sionismo</strong>”.</p><p>En 1956, Stephen se trasladó a Londres para proseguir sus estudios de arquitectura; se graduó, formó familia y trabajó en proyectos como la construcción de la catedral católica de Liverpool, edificio catalogado como Patrimonio Cultural. Votaba al Partido Laborista. “<strong>Admiré el Gobierno de Harold Wilson </strong>por su oposición a la guerra de Vietnam, aunque no me atrevía a manifestarme en la calle; yo defiendo el socialismo con cara humana y la democracia; me afilié al laborismo en 1997 cuando ganó Tony Blair, me opuse a la guerra en Irak; tuve un encontronazo con Keir Starmer por lo del antisemitismo en un congreso en el que yo presenté una resolución, rechazada con enmiendas que prohibían a los laboristas criticar la política de Israel. Starmer, furioso, me acusó de dividir el partido; salí del partido y ahí empezó mi activismo con grupos como Stop the War Coalition y otros por la paz y contra la guerra”.</p><p>En el sosiego que le proveyó Inglaterra, Stephen inició su travesía personal en el pasado familiar. “En un viaje a Haifa visité a una tía que justificaba la muerte de árabes por el hecho de ser árabes; a mí, me resultaba incomprensible que alguien como nosotros, que habíamos sido perseguidos para la exterminación —en mi familia ejecutaron a entre 15 y 20 tíos y primos en distintos grados—, <strong>pudiese cruzar la línea roja que habían cruzado con ella los nazis</strong>”, rememora Stephen. Jubilado, decepcionado con el laborismo e indignado por la limpieza étnica en Gaza (73.000 asesinados desde octubre 2023, la mayoría menores y mujeres), Stephen decidió salir a la calle e incorporarse a las manifestaciones en solidaridad con el pueblo palestino cuando ya había adquirido una cierta notoriedad como superviviente del holocausto para hablar en escuelas o en eventos y plataformas públicas.</p><p>En una manifestación vio a dos hombres que sostenían una pancarta que rezaba <strong>“Descendientes de supervivientes del holocausto contra el genocidio en Gaza”</strong>. Se unió a ellos con la autoridad que le otorgaba el ser él mismo superviviente. El grupo ha aumentado; Agnes Kory, otro miembro, sobrevivió los campos de bebé; hijos e hijas de supervivientes despliegan sus pancartas en las manifestaciones que se organizan en Londres. <strong>“Al lema Never again (nunca más), que tanto repiten, debe añadirse: para nadie”</strong>, apostilla Stephen. El embajador israelí en la ONU, Gilad Erdan, se colocó la estrella amarilla y aludió al <em>Never again</em> en octubre de 2023 durante una reunión del Consejo de Seguridad. De lo cual Stephen opina que “fue otra utilización teatral del holocausto; la forma con la que el Gobierno israelí utiliza el holocausto para justificar lo que hace en Gaza es un insulto al propio holocausto”.</p><p>En su etapa de activista, Stephen Kapos va incorporando nuevas alianzas y amistades al camino de su vida. Destaca la siguiente: “Hace unos meses me convocaron para que comparara mi experiencia como sobreviviente del Holocausto con la de Antoine Raffoul, superviviente de la Nakba (catástrofe o expulsión de casi un millón de palestinos en la creación de Israel en 1948) y también arquitecto; <strong>no me puedo deshacer de los paralelismos por más que lo intento</strong>”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2026 17:25:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Conxa Rodríguez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Stephen Kapos, superviviente del Holocausto: “Me he visto retratado en los palestinos”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Holocausto,Londres,Gaza,Israel,Palestina,Territorios palestinos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trump anuncia un acuerdo para el desarme total de Hamás como parte de su plan para Gaza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/trump-anuncia-acuerdo-desarme-total-hamas-parte-plan-gaza_1_2234441.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/76de00a7-d486-4f4b-bd42-ee53ad78dbbd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trump anuncia un acuerdo para el desarme total de Hamás como parte de su plan para Gaza"></p><p>El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves que <strong>la Junta de Paz alcanzó un acuerdo para el "desarme total" de Hamás y otros grupos armados palestinos en Gaza</strong>, un paso que calificó de "histórico" hacia la creación de un nuevo gobierno en el enclave.</p><p>Trump afirmó en su cuenta de Truth Social que <strong>"el acuerdo se llevará a cabo en fases cuidadosamente estructuradas"</strong> y que, una vez completado el desarme, <strong>"las fuerzas israelíes se retirarán"</strong> mientras una Fuerza Internacional de Estabilización trabajará junto a una nueva fuerza policial palestina para garantizar la seguridad de Gaza.</p><p>El republicano aseguró que el acuerdo permitirá que <strong>Gaza quede bajo el control de "un nuevo gobierno palestino"</strong> y también agradeció los esfuerzos de mediación de Egipto, Catar y Turquía, así como el trabajo de su equipo negociador para alcanzar el pacto.</p><p>Durante meses, Hamás retrasó las conversaciones, se negó a entregar sus armas e intentó transferir el control al Comité Nacional Para la Administración de Gaza de manera unilateral sin desarmarse.</p><p>De acuerdo con el medio especializado Axios, <strong>un trabajo de presión externa y la creciente crisis económica en la Franja</strong> por la que responsabilizan a Hamás habrían llevado al grupo a aceptar el desarme anunciado este jueves por Trump.</p><p>El mandatario estadounidense calificó este acuerdo como un <strong>"hito importante" para la aplicación de su plan de 20 puntos para Gaza</strong>, presentado el 29 de septiembre de 2025 junto al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, como una hoja de ruta para poner fin a la guerra, liberar a los rehenes, establecer un marco de seguridad para Israel y avanzar hacia una administración palestina tecnocrática en el enclave.</p><p>El plan contemplaba, entre otros puntos, <strong>el desarme de Hamás, la retirada gradual de las fuerzas israelíes y la creación de una estructura internacional </strong>de supervisión para la reconstrucción y gobernanza de Gaza.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[99e723e1-8ff8-45cb-878a-a6c45984b691]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 08:18:01 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Trump anuncia un acuerdo para el desarme total de Hamás como parte de su plan para Gaza]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La guerra de Gaza no ha terminado, es el mundo el que mira para otro lado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/guerra-gaza-no-terminado-mundo-mira-lado_1_2233164.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2caa5fcb-9b05-456e-af0a-f9a017369c18_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La guerra de Gaza no ha terminado, es el mundo el que mira para otro lado"></p><p>Desde hace meses se repite al mundo entero que Gaza ha entrado en un periodo de calma. <strong>Los responsables políticos hablan de alto el fuego</strong>, las cadenas de televisión han reducido su cobertura, la atención internacional se ha desplazado a otros lugares. Para millones de personas que observan la situación desde el extranjero, la guerra se va convirtiendo poco a poco en cosa del pasado.</p><p>Pero Gaza nunca ha recibido ese mensaje.<strong> La guerra no ha terminado. Simplemente ha dejado de ser portada en los medios.</strong></p><p>A cualquier hora resuena una nueva explosión en barrios que ya han sido destruidos varias veces. Cada noche, las familias se acuestan en tiendas de campaña, sin saber si se despertarán bajo el mismo trozo de tela o bajo una nube de polvo y hormigón. Cada mañana comienza con la misma pregunta aterradora: ¿quién ha sobrevivido esta noche?</p><p>La catástrofe humanitaria continúa, a pesar del lenguaje diplomático. Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA), <strong>siguen desplazados cientos de miles de palestinos,</strong> mientras que el acceso a alimentos, agua potable, atención sanitaria y refugio sigue siendo muy insuficiente. Unicef sigue alertando sobre la situación de los niños de Gaza, que se enfrentan a niveles catastróficos de hambre, traumas y enfermedades.</p><p>Las cifras hablan por sí solas. Según el Ministerio de Sanidad palestino en Gaza, el 16 de julio, en solo veinticuatro horas fueron asesinados cuatro palestinos y otros veintiocho resultaron heridos. <strong>Desde el alto el fuego anunciado el 11 de octubre de 2025, al menos 1.202 palestinos han perdido la vida, 3.888 han resultado heridos y se han recuperado unos 800 cadáveres de entre los escombros</strong>. Estas cifras abarcan únicamente el período del alto el fuego.</p><p><strong>Desde</strong> el inicio del genocidio, <strong>el 7 de octubre de 2023</strong>, el ministerio ha registrado un balance acumulado de <strong>73.329 palestinos asesinados y 173.997 personas heridas.</strong></p><p>Sin embargo, ni siquiera estas cifras logran describir la realidad. Porque detrás de cada estadística se esconde un rostro, una familia, un recuerdo, un futuro que nunca llegará a existir.</p><p>Hace unos días, otro caso puso de manifiesto la distancia que existe entre las declaraciones oficiales y la vida en Gaza. <strong>Un grupo de jóvenes se reunió en el campo de refugiados de Nuseirat para asistir al funeral de su amigo Taher.</strong> Antes de partir hacia el cementerio, <strong>alguien les hizo una foto, de pie, juntos</strong>. No se estaban preparando para una batalla. Se estaban preparando para despedirse.</p><p><strong>Unos minutos más tarde, un dron israelí atacó al grupo. La mayoría de los jóvenes que aparecían en esa foto perdieron la vida</strong>. Ocho murieron junto al amigo al que habían ido a enterrar y otros resultaron gravemente heridos. La imagen cambió para siempre. Ya no era una foto de amigos asistiendo a un funeral. Se convirtió en la última fotografía de muchos de ellos.</p><p><strong>¿Cómo pueden los funerales convertirse en momentos de muerte?</strong> ¿Cómo se puede hablar de paz cuando a quienes lloran a sus muertos les espera, a su vez, ser llorados? La tragedia se repite en Gaza con una crueldad insoportable. Un mártir fotografía a otro mártir. Un mártir lleva el féretro de otro mártir. Un mártir entierra a otro mártir. Y un mártir se despide de otro mártir. Antes incluso de que terminen los funerales, quien se despide se convierte en un nombre más entre los muertos.</p><p>Me ha llegado otra historia desde el campamento de desplazados donde vive mi familia. Estaba hablando con mi hermano cuando me contó lo de nuestro vecino,<strong> Abu Issa. A su mujer la mataron hace casi un año mientras le acompañaba a buscar ayuda humanitaria</strong>.</p><p>Durante los últimos tres días, mi hermano tenía la sensación de oír la voz de la difunta dentro de la tienda. Al principio, tenía miedo de no poderse desprender de ese pensamiento. Temía que, si se dejaba llevar, su mente lo arrastrara a un lugar sin retorno. Así que intentó ignorarlo. Pero ayer volvió a ocurrir.</p><p>Hoy, mientras estaban sentados juntos tomando café, decidió plantearle la pregunta: <strong>“Disculpa, Abou Issa, pero desde hace algún tiempo, por la noche, cuando todo el mundo duerme, oigo a Oum Issa reír y llamar a los niños</strong>. No entiendo por qué me pasa eso.” Esperaba ver una mezcla de confusión y sorpresa en el rostro de su vecino.</p><p>Pero Abou Issa se limitó a sonreír. “Ay, amigo mío”, dijo en voz baja.<strong> “Es Soso, mi hija. Antes de dormir, pone en bucle un vídeo del teléfono en el que se oye la voz de su madre, y se queda dormida escuchándola”.</strong></p><p>No había nada más que decir. Mi hermano sostenía su taza de café y miraba a Soso, que no muy lejos de allí jugaba a la rayuela con sus amigas. Durante el día, ríe y juega, intentando ser una niña como las demás. Por la noche, busca a su madre a través de la pantalla del teléfono.</p><p>¿Qué dolor puede ser mayor que este? ¿Qué clase de mundo es este que exige a una niña que parezca normal durante el día y la deja sola frente a su dolor por la noche? Algunas heridas no se pueden contar. Algunas pérdidas no se pueden medir.</p><p>La pérdida no tiene una única forma. Solo unos días después se produjo otra historia.<strong> Dos hermanos salieron de la tienda familiar con recipientes vacíos en la mano</strong>.<strong> Se dirigían a pie hacia la planta desalinizadora más cercana</strong>, con la esperanza de llevar agua potable a su familia. Eso era todo lo que querían. No llevaban armas y no representaban ninguna amenaza. Eran dos jóvenes que intentaban realizar el gesto más sencillo, el que haría cualquier ser humano: llevar agua a sus seres queridos.</p><p><strong>Un dron de vigilancia sobrevolaba la zona</strong>. Los dos hermanos fueron localizados mientras caminaban hacia la planta desalinizadora<strong>. En cuestión de segundos, les lanzó un misil. </strong>Los dos hermanos murieron cuando iban a buscar agua para su familia. Su delito fue querer sobrevivir. Su misión era volver con agua suficiente para ayudar a sus seres queridos a aguantar un día más.</p><p><strong>Esa es la realidad de la vida en Gaza. La gente no muere solo en combate. Muere intentando sobrevivir</strong>. Mueren buscando harina, mueren esperando la ayuda humanitaria, yendo a buscar agua, durmiendo en tiendas de campaña, enterrando a sus seres queridos. Quizá el mayor peligro hoy en día no sea solo la continuación de la violencia, sino la ilusión de que la violencia ha terminado.</p><p>Cuando la atención mediática disminuye, muchos dan por hecho que con ella se ha disipado el sufrimiento. Cuando los gobiernos hablan de estabilidad, la gente se imagina seguridad. Cuando los responsables anuncian un alto el fuego, se imaginan a los niños volviendo al colegio y a las familias reconstruyendo sus hogares.</p><p>Pero la paz no se mide a través de las ruedas de prensa. Se mide por el hecho de que los niños duerman sin miedo, de que los hospitales funcionen, de que las familias puedan volver a sus hogares, de que los padres puedan enviar a sus hijos a buscar agua sin preguntarse si volverán con vida.</p><p>Como periodista y escritor, he aprendido que, a menudo, <strong>la mayor injusticia no es solo lo que el mundo ve. Es lo que el mundo decide dejar de ver.</strong></p><p>Recuerdo otra Gaza. Recuerdo los mercados abarrotados antes del Aíd (fiesta de fin del Ramadán, ndt). El olor a pan recién horneado que se escapaba de la panadería familiar antes del amanecer. Las risas de los niños que llenaban las calles de Al-Sabra. Los vecinos que visitaban a otros sin miedo. Las tardes a la orilla del mar, antes de que las tiendas de campaña cubrieran la costa.</p><p>Esos recuerdos importan, porque nos recuerdan que Gaza no estaba destinada a convertirse en un desastre humanitario permanente. No es solo un lugar de escombros. Es el hogar de millones de personas cuyos sueños no tenían nada de extraordinario. Querían estudiar, trabajar, enamorarse, criar a sus hijos, vivir, envejecer. Así que, <strong>cuando os digan que la guerra ha terminado, haced una pregunta sencilla: ¿quién se lo ha dicho a Gaza? Porque Gaza nunca ha oído esas palabras.</strong></p><p>Siguen cayendo las bombas. Los niños siguen durmiendo en tiendas de campaña. Las niñas se duermen escuchando las grabaciones de madres que nunca volverán. Los amigos se convierten en mártires mientras entierran a sus amigos.</p><p><strong>La guerra no ha terminado. Simplemente, al mundo le resulta más fácil mirar hacia otro lado.</strong></p><p>Ibrahim Badra es periodista y defensor de derechos humanos. Refugiado en Francia desde el 11 de julio de 2025, continúa para <em>Mediapart </em>una serie de crónicas que comenzó en Gaza.</p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jul 2026 18:36:17 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ibrahim Badra (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La guerra de Gaza no ha terminado, es el mundo el que mira para otro lado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Israel,Gaza,Bombas sobre Gaza,Genocidio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trump-Netanyahu, una pareja inquietante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/trump-netanyahu-pareja-inquietante_129_2232804.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2a049c1e-f407-4742-9bbc-392f2f56ff25_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trump-Netanyahu, una pareja inquietante"></p><p>Son inquietantes por separado. <strong>Donald Trump</strong> <strong>es un convicto</strong> que vive en una realidad paralela que le lleva a desear ser un dictador al frente de los generales que tuvo <strong>Hitler</strong>, empeñado en poner en peligro la democracia estadounidense y el orden internacional en su propio beneficio. <strong>Benjamin Netanyahu</strong> <strong>es un iluminado supremacista</strong> sobre el que recae una orden de detención emitida por la Corte Penal Internacional, mientras está siendo enjuiciado por tres delitos por el Tribunal Supremo israelí, al tiempo que continúa con el genocidio en Gaza, la anexión de Cisjordania y la violación de la soberanía de Siria y Líbano. Y también lo son cuando suman fuerzas, sea para atacar ilegalmente a Irán o para activar sus respectivas capacidades diplomáticas, económicas, políticas y militares para proseguir indefinidamente sus aventuras belicistas.</p><p>Por eso, a la vista de lo que ha ocurrido hasta ahora cada vez que se reúnen —y ya van siete encuentros en la Casa Blanca desde el regreso de Trump a la presidencia—, es inevitable que se dispare la preocupación por parte de todos aquellos que se saben colocados en la diana de ambos mandatarios, así como de cualquier defensor de los derechos humanos y del derecho internacional. La novedad de este último encuentro es que <strong>Netanyahu ha entrado en el Despacho Oval más como candidato</strong> —las elecciones israelíes ya han quedado fijadas para el próximo 27 de octubre— <strong>que como primer ministro</strong>. Y esto, sabiendo que la guerra con sus vecinos es su principal baza electoral, solo puede traer malas noticias si Trump accede a sus peticiones.</p><p>El más longevo de los jefes de gobierno israelíes tiene muy claras sus prioridades, empezando por la de<strong> prolongar su condición de primer ministro</strong>, convencido de que de ese modo<strong> logrará seguir burlando a la justicia</strong>. Para ello, en un contexto nacional en el que sus principales rivales en la contienda electoral comparten su rechazo a la existencia de un Estado palestino, necesita sobreactuar aún más para convencer a los votantes de que él (el mismo que quedó retratado como el responsable del fallo de seguridad que propició los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023) es el único que puede garantizar la seguridad de Israel.</p><p>Con ese propósito en mente, Netanyahu ha ido a Washington con su carta a los Reyes Magos (es decir, Trump) bajo el brazo. Confía, por un lado, en seguir teniendo el permiso para terminar la tarea en <strong>Gaza</strong>, golpeando a quienes todavía resisten hasta rendirlos definitivamente, aplastando tanto su sueño político de contar con un Estado propio, como su voluntad para aferrarse a esa tierra. Nada indica que los asesinatos, la deportación forzosa y los crímenes de guerra, que ya se han convertido desgraciadamente en realidades diarias en la Franja, vayan a cambiar un ápice el respaldo diplomático, económico y militar que el inquilino de la Casa Blanca lleva años prestando a Netanyahu. Y lo mismo cabe esperar en relación con los sistemáticos ataques que tanto las fuerzas israelíes como los colonos (no solo consentidos, sino también armados por el gobierno) están desarrollando en<strong> Cisjordania</strong>, por mucho que las declaraciones emanadas de Washington parezcan dar a entender su descontento con esas prácticas.</p><p>En relación con <strong>Líbano</strong>, donde Netanyahu pretende consolidar indefinidamente una zona de ocupación que aleje a los combatientes de Hizbulah de la frontera común, casi no es necesario que el mandatario israelí pida nada, a la vista de lo ocurrido tras la reunión de Trump con el presidente libanés, Joseph Aoun, la pasada semana. Inevitablemente, suena ridículo que el único anuncio del presidente estadounidense al final del encuentro haya sido que<strong> va a permitir a las compañías aéreas que reanuden sus vuelos a Beirut</strong>, cuando lo que Aoun buscaba era que EEUU forzara a Israel a retirar sus tropas de suelo libanés. Eso significa, en esencia, que<strong> Netanyahu puede proseguir su violación del territorio soberano libanés </strong>hasta donde y cuando lo considere necesario para sus planes. Otro tanto cabe esperar en el caso de<strong> Siria</strong>, por mucho que el presidente Ahmed al Sharaa cuente con las simpatías del propio Trump; lo que se traduce en que Israel no solo no va a abandonar los Altos del Golán (Trump ya declaró en 2020 que eran territorio israelí), sino que va a poder robar aún más suelo sirio y mantener un dominio innegable sobre un país que apenas está iniciando su salida del infierno.</p><p>Más incógnitas plantea la postura de Trump en relación con Irán. Por un lado, a favor de una nueva operación conjunta —al modo de Furia Épica (estadounidense)/Rugido de León (israelí)— confluyen tanto la mentalidad de Trump —golpear más fuerte hasta doblegar al enemigo— como el deseo de Netanyahu de eliminar definitivamente la amenaza iraní, soñando con la rentabilidad electoral que podría lograr. Pero, por otro, tanto la escasez de reservas estratégicas de hidrocarburos, como las limitaciones de los arsenales propios (son ya miles los objetivos batidos sin haber logrado ninguno de los objetivos previstos), así como la demostrada capacidad iraní no solo para soportar los golpes, sino también para contragolpear, parecerían aconsejar volver a la vía diplomática para alcanzar algún tipo de acuerdo. Mientras que los vaivenes de Trump obligan a no descartar ninguna opción, <strong>Netanyahu no transmite ninguna duda: hará todo lo posible por reventar cualquier hipotético acuerdo</strong>.</p><p>Por último, cabe suponer que el primer ministro israelí tratará de frenar el acuerdo nuclear de Estados Unidos con <strong>Arabia Saudí</strong>, procurando mantener su monopolio regional como única potencia con armas nucleares y evitar que otros (Turquía o Egipto) terminen por seguir el mismo camino. Y ya (puestos a pedir) también presionará para evitar que los sofisticados F-35 terminen en la fuerza aérea turca y saudí.</p><p>Aunque pueda parecer que se ha enfriado ligeramente la sintonía personal ente ambos, son muchas las hipotecas e inercias acumuladas y muchos los intereses compartidos como para pronosticar que Netanyahu no volverá a casa con las manos vacías.</p><p>______________________________________</p><p><em><strong>Jesús A. Núñez Villaverde</strong></em><em> es codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jul 2026 04:01:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jesús A. Núñez Villaverde]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Trump-Netanyahu, una pareja inquietante]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Israel,Estados Unidos,Opinión,Donald Trump,Benjamin Netanyahu]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La minuciosa destrucción israelí de la infancia palestina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/minuciosa-destruccion-israeli-infancia-palestina_1_2228054.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7e52807f-5e0d-429e-a590-1bbb0b9e4d43_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La minuciosa destrucción israelí de la infancia palestina"></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">En su último informe, titulado </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em><strong>La esencia de la infancia ha sido destruida</strong></em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, la Comisión Internacional Independiente de investigación de la </span><a href="https://www.infolibre.es/temas/onu/"  ><span class="highlight" style="--color:white;">ONU</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> sobre el Territorio palestino ocupado, recapitula</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> todas las formas en las que </strong></span><a href="https://www.infolibre.es/temas/israel/"  ><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Israel</strong></span></a><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> está intentando acabar con el “futuro del pueblo palestino”</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">: matanzas deliberadas de niños y niñas palestinos como parte del genocidio, violencia sexual contra los menores secuestrados por las fuerzas de ocupación, el uso de la tortura, las mutilaciones, el hambre y la falta de educación para lastrar sus vidas adultas, así como la privación de cualquier atisbo de esperanza de que algún día puedan tener una vida plena y en paz.</span></p><p><strong>“Dejé de pintar por lo que está ocurriendo en mi país. Antes pintaba sin parar, pero ya no puedo. Es todo demasiado horrible”</strong>, explica Mohamed mientras nos enseña sus decenas de dibujos: el mapa de <a href="https://www.infolibre.es/temas/palestina/"  >Palestina</a> antes de ser ocupada por Israel, sus simbólicos olivos, los vestidos con su bordado tradicional. El niño de 15 años, con una discapacidad mental que le provoca un retraso madurativo, tiene aún el ojo enrojecido por la hemorragia que le produjo la<strong> paliza que le dieron unos soldados israelíes</strong>. </p><p>Aquel día, Mohamed decidió reunirse con su madre, que había ido a visitar a su primo enfermo en el hospital. A mitad de camino se encontró con que las fuerzas de ocupación habían cortado el camino con un <em>checkpoint</em>. Cuando se dispuso a cruzarlo,<strong> los hombres lo empujaron al suelo, los esposaron con unas bridas a la espalda y comenzaron a golpearle la cabeza y el resto del cuerpo con sus fusiles</strong>. “Me amenazaban con dispararme. Me preguntaban si era parte de una brigada. Les decía que no. Me tiraban del pelo, me sacudían la cabeza contra el suelo. Me quedé inconsciente por los golpes”. Lo cuenta meticulosamente, con las manos apretadas entre sí con fuerza, acompañado por su padre y con el apoyo psicológico de un trabajador de una ONG palestina dedicada a acompañar a las víctimas de la violencia sionista –omitimos el nombre de la entidad por la criminalización que sufren las organizaciones de derechos humanos palestinas por parte de Israel–. </p><p>“Cuando me desperté, vi que se habían alejado un poco y salí huyendo. <strong>Me gritaron mientras disparaban al aire. Pero yo no paré de correr</strong>”. Mohamed requirió ser hospitalizado por las heridas sufridas, aunque las más graves sean, probablemente, las que la Comisión Internacional Independiente para los Territorios palestinos ocupados ha denominado en su último informe “estrés traumático continuo”. En otros contextos violentos, los expertos suelen diagnosticar a las víctimas el síndrome postraumático. En Palestina, el "terror difuso y ambiental” que ha impuesto desde 1948 el Estado colonial sionista, “que no requiere bombardeos constantes para seguir siendo efectivo", <strong>ha provocado que los niños, niñas y adultos estén expuestos a graves violencias y vulneraciones de derechos fundamentales permanentemente</strong>, denuncia el informe. Todo ello, añade, es causante de un “trauma intergeneracional que afecta a toda la población palestina” desde hace décadas.</p><p>Además, los investigadores describen “una <em>psique</em> ocupada en la que se ha erosionado la libertad de jugar, imaginar, tener esperanza y desarrollar una identidad. La ocupación y el control israelíes han funcionado como mecanismos a largo plazo de dominación, subyugación y opresión, dañando así la memoria, la identidad y la esperanza a lo largo de las generaciones”. Algo que ha constatado esta periodista en sus viajes a Cisjordania y Jerusalén en los últimos tres años: ser conscientes de que pueden sufrir un genocidio sin que nadie lo impida, a la vez que padecen un agravamiento exponencial de la violencia de los ocupantes, ha provocado tal grado de desaliento que <strong>muchos niños y niñas no encuentran sentido a seguir viviendo</strong>. Hasta el punto de que algunos de ellos <a href="https://cadenaser.com/nacional/2024/10/07/ninos-que-graban-su-despedida-en-cisjordania-su-unica-perspectiva-es-convertirse-en-soldados-y-morir-como-martires-cadena-ser/" target="_blank">graban vídeos con su mensaje</a><a href="https://cadenaser.com/nacional/2024/10/07/ninos-que-graban-su-despedida-en-cisjordania-su-unica-perspectiva-es-convertirse-en-soldados-y-morir-como-martires-cadena-ser/" target="_blank"><em> postmortem</em></a><a href="https://cadenaser.com/nacional/2024/10/07/ninos-que-graban-su-despedida-en-cisjordania-su-unica-perspectiva-es-convertirse-en-soldados-y-morir-como-martires-cadena-ser/" target="_blank"> para que sus amigos los suban a las redes sociales</a> cuando sean asesinados por los soldados israelíes o los colonos. </p><p>“Muchas noches no puedo dormir por los bombardeos y disparos. <strong>A menudo, los invasores nos obligan a abandonar nuestras casas en mitad de la noche. Nadie en el mundo vive así</strong>. Que se vayan de nuestro país. Ellos son europeos, que se vuelvan a Europa”, lamenta Mohamed en el salón de su casa familiar, un modesto habitáculo de dos habitaciones cerca de donde antes se levantaba el campo de refugiados de Jenin. Desde 2024, el Gobierno israelí ha demolido el de esta ciudad, así como los de Tulkarem, dejando sin hogar a más de 40.000 personas, en su mayoría, menores de edad pertenecientes a la quinta generación de refugiados palestinos. “<strong>¿Por qué no podemos vivir como los niños de España? Nuestra sangre es barata</strong>. Nos matan porque no somos importantes”, concluye Mohamed. Su padre insiste en que antes era un niño alegre y confiado. Ahora, es una aleación de dulzura y abatimiento.</p><p>El genocidio de la Franja de Gaza es la expresión más cruenta del <em>continuum</em> de limpiezas étnicas, masacres, desplazamientos, expolios, empobrecimiento y vejaciones con las que el proyecto colonial sionista lleva intentando acabar con el pueblo palestino desde 1947. Por ello, el jurista palestino Rabea Eghbariah sostiene que, igual que se tipificó el delito de genocidio tras el Holocausto y el de apartheid para acabar con el régimen sudafricano, <strong>se reconozca la Nakba como un delito de lesa humanidad </strong>porque solo así se podrá entender la realidad que ha impuesto Israel a Palestina en estos casi 80 años de ocupación. </p><p>Como expone Eghbariah en la entrevista publicada en el libro <em>Genocidios </em>(Galaxia Gutenberg, 2025), este crimen habría comenzado con la<strong> limpieza étnica y el desplazamiento masivo sobre los que se fundó en 1948 el Estado sionista</strong>, pero continuaría hasta nuestros días mediante un régimen político y jurídico creado para fragmentar al pueblo palestino e impedir así su derecho a la autodeterminación y al retorno de sus diez millones de refugiados.</p><p>En este sentido, para completar la Nakba, para sepultar el futuro del pueblo palestino, la comisión de la ONU demuestra con pruebas en el informe que <strong>“Israel ha atacado deliberadamente a niños”, contra los que está cometiendo “crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio”</strong>. Los especialistas concluyen que “al atacar a los niños, Israel está atentando contra la capacidad misma del pueblo palestino para existir y determinar su futuro”.</p><p>La investigación, titulada <em>La esencia de la infancia ha sido destruida</em>, se alza como una radiografía tan rigurosa como vívida del infierno en el que la ocupación israelí ha convertido la vida de los menores palestinos. Para asesinar a, al menos, 20.179 niños y niñas de Gaza así como provocarles lesiones a otros 44.143, el Ejército israelí ha empleado dos vías: “Directamente, disparándoles a sus órganos vitales con armas de precisión como drones y francotiradores; y mediante el uso de armas de alto impacto, provocando ataques generalizados y sistemáticos contra edificios residenciales, escuelas y campamentos de desplazados repletos de niños”, recoge el documento.</p><p>Además, <strong>el infanticidio incluye haber dejado a ”una nueva generación de niños palestinos que vivirán con una discapacidad de por vida”</strong>. Tal es la magnitud de esta nueva realidad que “la discapacidad entre los niños palestinos ha dejado de ser una condición médica individual para convertirse en una realidad demográfica determinante: un grupo de palestinos que crecen sin una o más extremidades, con dolor crónico y cicatrices visibles e invisibles”, apuntan los investigadores independientes. </p><p>Además, el equipo de la ONU ha indagado en el impacto que tendrá la malnutrición en el desarrollo y adultez de los menores que hayan sobrevivido al hambre empleada como arma de guerra, la destrucción del sistema sanitario en los neonatos y en los menores con enfermedades crónicas, así como la destrucción de los centros de acogida y orfanatos de la Franja. </p><p>Al mismo tiempo, la Comisión amplía el foco para abordar los pogromos que la población palestina está sufriendo e Cisjordania y Jerusalén Este, donde desde octubre de 2023, los soldados israelíes han acabado con la vida de más de 237 niños, y los colonos a, al menos, cinco. He entrevistado a varios de sus padres y madres. <strong>Todos ellos criaron a sus hijos con la conciencia de que podían matárselos en cualquier momento</strong>. Y, también, de que si ocurría, su muerte sería premiada con una total impunidad. Lo sabían porque es con el temor con el que se cría en Palestina desde el principio de la ocupación, pero que se ha vuelto asfixiante desde 2023 por el aumento exponencial de los asesinatos.</p><p>La Comisión recuerda que Israel, como potencia ocupante y como firmante de la Convención sobre los derechos del niño, es responsable de la protección de la infancia palestina. Por su parte, el Estado sionista ni siquiera respondió a los requerimientos de información de la Comisión para la elaboración del informe, que ha calificado tras su publicación de “farsa difamatoria” a la vez que a ha acusado a sus autores de parcialidad contra Israel. </p><p>Israel ha empleado los encarcelamientos arbitrarios de niños palestinos en condiciones infrahumanas desde su fundación. Antes de octubre de 2023, una media de 300 menores sobrevivían al año en las prisiones militares, sin el cumplimiento de las garantías más básicas: podían pasar meses presos sin que ellos ni sus familias supiesen de qué se les acusaba y sin comparecer ante un tribunal –y cuando ocurría, eran juzgados por un tribunal militar–.<strong> Tras el 7 de octubre de 2023, las cárceles israelíes se han convertido en centros de tortura y de desaparición</strong> y los niños de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, a menudo, son “recluidos con adultos, sometidos sistemáticamente a tortura y violencia física, sin acceso a abogados, padres ni información sobre su paradero. Esto ha generado una prolongada incertidumbre para sus familias, lo que equivale a una separación familiar forzosa. Su detención también puede constituir una desaparición forzada”, sostienen los expertos. </p><p>Además, “la Comisión también ha documentado<strong> incidentes de violencia sexual y de género contra niños y niñas palestinos</strong>, a menudo durante arrestos o detenciones, que les causaron graves daños físicos y psicológicos. En consonancia con las conclusiones previas de la Comisión sobre la violencia sexual cometida contra los palestinos, las fuerzas de seguridad israelíes utilizaron la violencia sexual como táctica de guerra para castigar, infundir miedo y tratar los cuerpos de los palestinos, incluidos los niños y niñas, como instrumentos de humillación y opresión colectivas, arraigadas en un patrón prolongado, étnico, de género e intergeneracional de ocupación y hostilidades israelíes”.</p><p>Como me contó, el verano pasado, Ibrahim (nombre ficticio), un adolescente que a sus 15 años había sido encarcelado ya tres veces. La última, durante casi un año. “<strong>Pegan a los presos continuamente y por todo. Una vez, uno que estaba enfermo se desmayó. Vinieron seis médicos. Lo rodearon y empezaron a darle patadas en la cara. Era compañero de celda</strong>. Se despertó por la paliza y le dijeron: ‘Listo, ya te hemos curado’. Juro por Dios que allí no hay medicinas, solo palos y escudos para pegarnos”. Ibrahim creció yendo a los entierros de sus vecinos, niños y adultos asesinados por los soldados israelíes cuando se enfrentaban con piedras o cócteles molotov a las invasiones del Ejército sionista del campo de refugiados de Cisjordania en el que nació. </p><p>“Antes del 7 de octubre, metían a seis en cada celda. Nosotros éramos once. Dormimos en el suelo, pisándonos al caminar. No nos dan ropa para cambiarnos, así que nos duchamos y nos la tenemos que volver a poner. La suciedad atrae a los insectos. Sufrimos una especie de sarna”, me explicaba con ansiedad poco después de encontrarnos con un conocido suyo y de nuestra traductora que acababa de ser puesto en libertad. No lo reconocieron. Había perdido más de 20 kilos durante la reclusión. </p><p>“<strong>La comida está tan asquerosa que aunque te mueras de hambre, prefieres no comerla</strong>. Al mediodía, nos daban un vasito de café con arroz crudo y un trozo de pollo medio congelado y sangriento”, nos explicó Mohamed, que en los dos meses que llevaba liberado había recuperado parte de su complexión. Sin embargo, no albergaba dudas de que volvería pronto a las mazmorras. “<strong>Una vez que entras en prisión ya sabes que nunca volverás a ser libre realmente</strong>. Se inventan todo tipo de excusas para detenerte una y otra vez”, lamentaba. </p><p>Desde el principio del genocidio, los bombardeos israelíes se sucedieron contra las escuelas, los institutos y universidades de la Franja de Gaza. Y <strong>muchos de los centros educativos que se salvaron de las detonaciones, han sido quemados después,</strong><em><strong> </strong></em><strong>de manera intencional, por soldados sionistas</strong>. A la vez, en Cisjordania y Jerusalén Este las fuerzas de ocupación y los colonos han cerrado y demolido colegios, imposibilitado acudir a las aulas mediante confinamientos, el bloqueo de las carreteras y el cierre de las verjas con las que controlan todas las entradas y salidas de todos los pueblos y ciudades. Un <a href="https://www.un.org/unispal/document/un-experts-deeply-concerned-over-scholasticide-in-gaza-ohchr-press-release/" target="_blank">escolasticidio,</a> como lo ha catalogado la politóloga palestina, y profesora del la Universidad de Oxford, Karma Nalbulsi, <span class="highlight" style="--color:white;">que “dificultará el desarrollo económico, el trabajo y las habilidades sociales” de los habitantes de la Franja, según el informe de 2025 de la misma Comisión. </span></p><p>Este año, los investigadores alertan de que “<strong>el daño cognitivo causado por la interrupción de la educación va más allá de los años perdidos</strong>. Reconstruye la infancia palestina en torno a la supervivencia en lugar del aprendizaje” y advierte de que al interrumpir sistemáticamente la capacidad de aprendizaje de los niños Israel está “saboteando los fundamentos intelectuales y sociales de la propia sociedad palestina”. Una sociedad, la palestina, que siempre ha otorgado un lugar prioritario a la educación y que, pese a todo, sigue esforzándose por garantizar este derecho a sus niños, ya sea impartiendo clases entre los escombros de la Franja, o retomando el curso escolar cada vez que Israel se lo permite en los otros territorios ocupados. </p><p>Una de las grandes dificultades que encuentran las organizaciones que trabajan en temas de salud mental con la infancia palestina es <strong>darles razones para querer vivir</strong>. La psiquiatra y psicoterapeuta palestina Samah Jabr, reconocida internacionalmente por su especialización en trauma colonial, me explicó cómo trabajar con unos niños y niñas que viven en un estado de “estrés traumático permanente”, como los hicieron sus padres, madres, abuelos…</p><p>—La terapia tradicional presupone que las amenazas que han provocado el trauma han terminado, que ahora estamos a salvo y que hay un futuro esperanzador. Estas tres suposiciones no funcionan en Palestina. <strong>El trauma es repetitivo, nunca termina y trabajamos en condiciones donde no hay seguridad</strong>. A menudo, la terapia requiere mucha reestructuración cognitiva para corregir los sesgos. Pero la evaluación de la realidad de los niños en Palestina es muy precisa, saben lo que sucede y no hay nada que corregir. ¿Qué les decimos entonces? Que no están solos, los acompañamos. Se trata de centrarse en la capacidad de los niños para ayudarlos a encontrar un lenguaje con el que puedan expresar lo que les duele. Porque cuando empiezan a contar su historia, pasan de ser víctimas a testigos de su propia victimización. En este sentido, la pregunta incorrecta es qué te pasa. Lo terapéutico es preguntar cómo afrontas lo que te sucedió y cómo podemos ayudarte.</p><p>Y para quienes se preguntan qué pueden hacer por la infancia palestina, la doctora Jabr, con más de tres décadas de experiencia trabajando en los Territorios palestinos ocupados, tiene un mensaje: </p><p>—<strong>Lo que estamos sufriendo los palestinos es mucha maldad </strong>y la mejor terapia para eso no son las intervenciones psicoterapéuticas más sofisticadas. La mejor terapia para la maldad es la bondad humana. Sabemos que los gobiernos extranjeros no nos consideran humanos. Por eso no nos aplican la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Sabemos que el derecho internacional es una mentira. Pero si los palestinos no nos hemos radicalizado, si no nos hemos vuelto agresivos hacia el mundo, es porque vemos la diferencia entre los gobiernos y los movimientos populares. La solidaridad es terapéutica. Y el movimiento de solidaridad global con Palestina mantiene nuestra conexión con la humanidad. </p><p><em>*El viaje a los Territorios palestinos ocupados citado en este análisis fue posible gracias a una beca DevReporter, de Lafede.cat, en colaboración con la ONGD Mundubat. </em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[3e141178-cc72-42b2-86c4-0e29330d02a7]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 18:57:18 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Patricia Simón]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La minuciosa destrucción israelí de la infancia palestina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gaza,La invasión de Gaza,Palestina,Israel,Genocidio,Educación,Infancia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que Yemen anticipa sobre la guerra en Oriente Medio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/yemen-anticipa-guerra-oriente-medio_129_2229960.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a5a59fd2-d3d0-449a-8d4f-392ba3cfcaf7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que Yemen anticipa sobre la guerra en Oriente Medio"></p><p>La península arábiga <strong>alberga un conflicto bélico oculto tras los grandes titulares</strong> <strong>que copan otras regiones </strong>desde hace más de una década. Pero más allá de eso, Yemen es una pieza clave en Oriente Medio y en el devenir de la gran guerra regional que ha vivido en 2026.</p><p>La relación de los bandos de aquel contencioso inconcluso con diferentes potencias regionales<strong> ha marcado el paso de los últimos años y ha colocado al país árabe en la primera línea</strong> de los escenarios incendiarios para mediados de año. Irán, Arabia Saudí, Israel, Emiratos Árabes, Estados Unidos. Todos están pendientes del pequeño país.</p><p>A pesar de<strong> lo escandaloso mediáticamente de otros conflictos como Ucrania, Palestina o Irán</strong>, la guerra de Yemen abrirá este 2026 su decimotercer año. En el estadio más reciente nos encontramos con un tablero dominado por dos facciones.</p><p><strong>Los hutíes, socios de Irán, controlan la capital y la región occidental del país </strong>desde su éxito en el levantamiento armado tras la Primavera Árabe. El gobierno internacionalmente reconocido, elegido tras acuerdos entre líderes árabes, controla sobre todo el sur y el este pero ha ido cambiando el peso de sus socios, inclinándose hacia Arabia Saudí de manera clara.</p><p>Aunque durante muchos años los independentistas sureños, apoyados por Emiratos Árabes, han controlado la ciudad de Adén, que sirve de capital temporal del gobierno internacionalmente reconocido, <strong>la disputa entre Arabia Saudí y Emiratos Árabes ha hecho que dicha convivencia punteada se rompa.</strong></p><p><strong>No es la primera vez que ocurre</strong>. A lo largo de la guerra, el sector pro-saudí y el pro-emiratí se han enfrentado en numerosas ocasiones. Pero tras un intento de avanzar hacia la independencia y la expulsión de los pro-saudíes en enero, el sector independentista sureño sufrió una severa derrota. La contienda volvió a centrarse en la dinámica regional entre Riad y Teherán. Y Tel Aviv.</p><p>Con la reconciliación saudí-iraní de 2023 patrocinada por China <strong>parecía que se abría la puerta a una eventual paz definitiva</strong> que diese recorrido al alto el fuego donde los hutíes exigían varias cosas pero se centraban en el desbloqueo de sus puertos y aeropuertos.</p><p>Arabia Saudí llevaba mucho tiempo buscando una salida del conflicto porque <strong>la respuesta de los hutíes a su intervención armada se trasladó a su propio territorio</strong>. Bases militares, aeropuertos e infraestructura petrolera saudí sufrieron las represalias por los ataques en suelo yemení. La estrategia funcionó.</p><p>Con la invasión de Gaza primero, la de Líbano y Siria después y la guerra contra Irán por último, <strong>Israel se situó en el foco de los hutíes</strong>. El gobierno de Saná, controlado por el grupo chií, aplicó represalias sobre Israel en la forma de proyectiles de impacto limitado y con un bloqueo del mar Rojo a los buques vinculados con el sureño puerto israelí de Eilat.</p><p>Israel llegó a asesinar a buena parte del gobierno yemení hutí pero no logró descabezarlo por completo. Estados Unidos y otros socios, incluyendo europeos y árabes, <strong>se lanzaron en 2025 a una coalición para atacar Yemen por el papel de los hutíes</strong> en dicho bloqueo a la libertad de navegación. Pero la operación terminó en la irrelevancia y el coste antieconómico.</p><p><strong>En 2026 llegó el turno de Irán. </strong>Con la expansión de la guerra hacia Arabia Saudí y otros países del Golfo Pérsico, la sintonía entre Teherán y Riad se rompió. Irán empezó a apuntar contra el puerto de Yambu, en la costa saudí del mar Rojo. Pero también se vieron refuerzos en Yemen por parte de ambas facciones de cara a una posible reactivación de los frentes que llevaban años congelados.</p><p>Israel, por su parte, se apresuró a ser el primer país del mundo que reconocía a Somalilandia como Estado independiente, ya que este territorio africano se encontraba en frente de las costas de Yemen. <strong>Somalilandia ofrecía a cambio una posición privilegiada para combatir a los hutíes y consolidar los intereses israelíes en el mar Rojo</strong>. Pero el daño que llevó a la práctica quiebra al puerto de Eilat amenazaba también con dejar muy debilitadas las economías de Egipto y Arabia Saudí.</p><p>Tras el éxito que los hutíes vieron en las crisis del mar Rojo previas, las represalias contra Israel y la escalada horizontal que Irán impuso en el Golfo Pérsico, el siguiente paso parecía el cierre del Estrecho de Bab el Mandeb, la puerta sur del mar Rojo. <strong>Esta decisión sería un nuevo y duro golpe a la economía, el comercio y el mercado de la energía globales.</strong></p><p>La hostilidad entre Irán y los socios estadounidenses <strong>se ha mantenido contenida a ataques centrados en Kuwait y Baréin </strong>durante el periodo posterior a la firma del memorándum de entendimiento con Trump. Pero ha habido episodios donde Jordania e incluso Arabia Saudí han visto su territorio amenazado.</p><p>Al regresar del funeral del Líder Supremo, <strong>una delegación hutí trató de aterrizar en Saná rompiendo el bloqueo</strong> que el gobierno pro-saudí había impuesto de su aeropuerto. Si a estas alturas no se había producido el definitivo y esperado desbloqueo, los hutíes prometían una respuesta en medio de la creciente tensión.</p><p>El aeropuerto de Saná fue atacado y los hutíes aterrizaron en la ciudad costera de Hodeidah. Ante este incidente, <strong>los hutíes comenzaron a responder con ataques sobre Arabia Saudí </strong>recordando a las importantes oleadas de hace años. La crisis regional se está expandiendo en Yemen de manera más intensa y veloz que en los últimos años.</p><p>El último episodio de gran relevancia pasa por <strong>el ataque a dos buques saudíes y la subsiguiente intervención de Trump en el asunto</strong>. La amenaza responde a la misma ecuación que pretende imponer a Irán. Si Teherán o Saná atacan nuevamente un buque, será equivalente a un ataque estadounidense contra ellos. Justo cuando Estados Unidos trataba de reposicionar a Arabia Saudí junto a Israel gracias a un acuerdo de desarrollo nuclear civil conjunto.</p><p>Pero las muertes de militares que Washington ha sufrido en Jordania, el control de Ormuz que Irán sigue insistiendo en asentar y el renovado pico de tensión en Bab el Mandeb <strong>son elementos que dejan a Trump a unos días de devolver el fuego a toda la región</strong>. Porque la ecuación que planteó Irán, y recogen ahora los hutíes, es ya conocida: la respuesta se sentirá en los países del Golfo. Y por ende, en todo el mundo.</p><p>_________________________________________</p><p>*<em><strong>Alejandro López Canorea </strong></em><em>dirige el medio </em><a href="https://www.descifrandolaguerra.es/" target="_blank"><em>Descifrando la Guerra</em></a><em>. Es antropólogo, profesor, escritor y analista de política internacional en prensa, radio y televisión.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jul 2026 18:34:49 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alejandro López Canorea]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Lo que Yemen anticipa sobre la guerra en Oriente Medio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Yemen,Oriente Medio,Israel,Irán,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Una nueva normalidad en Oriente Medio?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/nueva-normalidad-oriente-medio_129_2228533.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/16201efd-319d-4765-886b-40dd2305a890_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Una nueva normalidad en Oriente Medio?"></p><p>La estrategia parecía sencilla. <strong>Romper la tregua, intensificar los bombardeos sobre instalaciones militares iraníes, degradar sus capacidades de respuesta y obligar a Teherán a volver a la mesa de negociación en una posición de debilidad.</strong> Dos semanas después, los hechos apuntan en otra dirección. <strong>Estados Unidos ha demostrado una vez más su superioridad militar, pero no consigue modificar el cálculo estratégico de la República Islámica.</strong> Y esa es la cuestión que empieza a perfilar el verdadero alcance de esta guerra.</p><p>Durante décadas, Washington ha abordado Oriente Medio desde una premisa que rara vez ha resistido la prueba de los hechos: <strong>la idea de que la presión militar puede crear las condiciones para una solución política favorable.</strong> Ocurrió en Irak, ocurrió en Afganistán y, en menor medida, también en Siria. La capacidad para destruir infraestructuras, eliminar dirigentes o paralizar temporalmente la capacidad militar del adversario <strong>nunca ha sido suficiente para alterar su voluntad política</strong>. Irán parece dispuesto a confirmar de nuevo esa vieja lección.</p><p>Los últimos bombardeos estadounidenses han afectado a <strong>bases militares, sistemas de defensa aérea e infraestructuras estratégicas</strong>. Sin embargo, Teherán continúa conservando aquello que realmente importa en una guerra de estas características: <strong>capacidad de respuesta</strong>. Los ataques contra instalaciones estadounidenses en el Golfo, la presión permanente sobre el estrecho de Ormuz y la posibilidad de activar, de forma más o menos coordinada, a sus aliados regionales siguen formando parte de su arsenal estratégico. La cuestión, por tanto, no es si Estados Unidos puede seguir golpeando a Irán. <strong>La cuestión es cuánto tiempo puede hacerlo sin obtener un resultado político tangible.</strong></p><p><strong>Donald Trump afronta un dilema que trasciende el terreno militar.</strong> A diferencia de otras guerras, el tiempo no juega necesariamente a favor de quien dispone de mayor capacidad de fuego. Cada semana de operaciones incrementa el coste económico de proteger las rutas marítimas, mantiene la incertidumbre sobre los mercados energéticos y aumenta el riesgo de un incidente que obligue a una escalada todavía mayor. Lo que comenzó como una operación destinada a restaurar la disuasión<strong> amenaza con convertirse en una guerra de desgaste </strong>que la propia Administración había prometido evitar.</p><p>El error consiste en seguir interpretando este conflicto como una confrontación convencional. <strong>Irán no pretende derrotar militarmente a Estados Unidos. Sabe perfectamente que no puede hacerlo.</strong> Su objetivo es otro: convencer a Washington de que <strong>el coste de mantener la presión terminará siendo superior a los beneficios que pueda obtener</strong>. Es una lógica que ya conocimos en Irak o Afganistán, aunque con instrumentos diferentes. No se trata de conquistar territorio ni de obtener grandes victorias militares. <strong>Se trata de prolongar el conflicto hasta erosionar la voluntad política del adversario.</strong></p><p>Teherán dispone para ello de varias ventajas que suelen pasar desapercibidas. La primera es <strong>su capacidad para combinar medios convencionales y no convencionales</strong>. <strong>Misiles, drones, operaciones navales, ciberataques o sabotajes</strong> permiten mantener una presión constante sin necesidad de entrar en una guerra abierta de grandes dimensiones. La segunda es su posición geográfica. <strong>El estrecho de Ormuz continúa siendo uno de los principales cuellos de botella del comercio energético mundial.</strong> No hace falta bloquearlo completamente para generar incertidumbre. Basta con mantener la amenaza creíble de que puede hacerse.</p><p>La tercera ventaja es política. El régimen iraní atraviesa dificultades económicas evidentes y un creciente desgaste interno, pero <strong>la presión exterior refuerza el discurso de la resistencia nacional</strong>. La historia demuestra que los ataques extranjeros suelen fortalecer, al menos temporalmente, a los gobiernos que los sufren. <strong>Apostar a que los bombardeos desencadenarán un colapso político en Teherán constituye, cuando menos, una hipótesis arriesgada.</strong></p><p>Mientras tanto, <strong>la diplomacia intenta abrirse paso en un contexto cada vez más adverso</strong>. Catar, Omán y otros mediadores mantienen contactos discretos para recuperar algún tipo de alto el fuego que permita retomar las negociaciones. El simple hecho de que esas conversaciones continúen revela que <strong>ninguna de las partes considera posible una victoria decisiva</strong>. Pero también pone de manifiesto otro problema: nadie quiere aparecer como el primero en ceder.</p><p>Israel observa esta situación desde una lógica distinta. Para el Gobierno de <strong>Benjamín Netanyahu</strong>, el debilitamiento de Irán constituye una oportunidad estratégica que difícilmente volverá a repetirse. La erosión de Hezbolá, la pérdida de influencia iraní en Siria y la implicación militar estadounidense alimentan la idea de que ha llegado el momento de alterar definitivamente el equilibrio regional. Sin embargo, esa percepción puede conducir a una peligrosa ilusión. <strong>Debilitar a Irán no equivale necesariamente a estabilizar Oriente Medio.</strong> De hecho, puede producir el efecto contrario si empuja a Teherán a convertir la confrontación permanente en el eje de su política exterior.</p><p>En este momento está por ver si Washington dispone realmente de una estrategia para convertir sus éxitos militares en un acuerdo político. Hasta ahora, los bombardeos han demostrado que <strong>Estados Unidos puede destruir capacidades. No ha demostrado que pueda construir una salida.</strong></p><p>Quizá esa sea la principal enseñanza de este nuevo episodio en Oriente Medio. <strong>La superioridad militar sigue siendo una condición necesaria para proyectar poder, pero ha dejado de ser suficiente para ordenar políticamente una región.</strong> Estados Unidos puede seguir castigando a Irán. Irán puede seguir resistiendo. Israel puede seguir debilitando a sus adversarios. Pero ninguno parece capaz de definir un horizonte político que vaya más allá de la siguiente operación militar. <strong>Por el momento Israel gana y una nueva normalidad se instala en Oriente Medio.</strong></p><p>Y esa es precisamente la señal más preocupante. <strong>Cuando una guerra deja de responder a un objetivo político reconocible y comienza a sostenerse por su propia dinámica</strong>, el riesgo no es únicamente que se prolongue. <strong>El riesgo es que termine convirtiéndose en la nueva normalidad de Oriente Medio.</strong></p><p>__________________</p><p><em><strong>Ruth Ferrero-Turrión</strong></em><em> es doctora internacional por la UCM y MPhil en Estudios de Europa del Este (UNED). Profesora de Ciencia Política en la UCM.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jul 2026 04:01:28 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ruth Ferrero-Turrión]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Una nueva normalidad en Oriente Medio?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Estados Unidos,Irán,Donald Trump,Israel,Benjamin Netanyahu,Guerra en Oriente Medio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Puerto de Gijón mira a la filial de una armamentística israelí para el cuidado de su sistema de vigilancia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/puerto-gijon-mira-filial-armamentistica-israeli-cuidado-sistema-vigilancia_1_2221051.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/eb765289-4d28-4f09-8dfe-59c8016b41dd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Puerto de Gijón mira a la filial de una armamentística israelí para el cuidado de su sistema de vigilancia"></p><p>El <a href="https://contrataciondelestado.es/wps/portal/plataforma/buscadores/detalle/!ut/p/z1/jZHLcoMwDEW_pQu2WLxMWRJwjGnSkIJJ8CZDE9pxh9ckDIt-fZ3QbaHa3ZGO7h0JCXREoi1H-VkOsmvLWulC4JNNdkGwjkx4Tq0QzE3IOY7u0kSHpQGh2vBH-bDA04lf9HeswM7jPMEpowAsWocbbjgKx__jZwIu8uIxMpdg6QZi1kTdoFAh3ROlwIwVBdt4eQ0BJy6JyT6770C87a6Neld63yUvZKxRYYLjYdt1PfzL-znZ-8yzYLd6UwZxss0SahoAeOLOXaPL90b_KM_VTe-761BXg54zcmAhKjT4uvUaXKqhrOtKg20p23ASuuqgvuGcH0EmTTx-Z_7TD38JnyM!/dz/d5/L2dBISEvZ0FBIS9nQSEh/p0/IZ7_AVEQAI930OBRD02JPMTPG21006=CZ6_4EOCCFH208S3D02LDUU6HH2082=LA0=Ecom.ibm.faces.portlet.VIEWID!QCPjspQCPdetalleQCPMainDetalle.jsp==/#Z7_AVEQAI930OBRD02JPMTPG21006" target="_blank">contrato para el mantenimiento</a> del sistema de vigilancia del puerto gijonés del Musel se inclina a favor de la industria armamentística israelí. Así se desprende del <a href="https://contrataciondelestado.es/FileSystem/servlet/GetDocumentByIdServlet?cifrado=QUC1GjXXSiLkydRHJBmbpw%3D%3D&DocumentIdParam=vekg3Q7WdJqbDxNCsiaxEIHSZe1XYhOPfI0zAaI36L4dKfRk3M4j4kf9OwKvIA%2Br15VupJ3a%2Bm/wu5m7XAP7FsG7vdQNA1oFGKeqFmrGRqpJOVDbGCDM%2BMigrvuVS7Rv" target="_blank">acta de la última reunión de la mesa de contratación</a>, en la que se hizo la valoración definitiva de las ofertas recibidas. Un encuentro, celebrado el pasado 1 de julio a puerta cerrada, en el que se decidió proponer a la Autoridad Portuaria de Gijón que encargase esas labores a <strong>Magal Solutions SL</strong> por <strong>156.628,79 euros</strong>. Aunque radicada en España, esta compañía, que en los últimos años se ha hecho con contratos similares en relación con otros tres puertos, está controlada en último término por Magal Security Systems Ltd, que forma parte del <strong>gigante armamentístico israelí Rafael.</strong></p><p>La Autoridad Portuaria de Gijón dio a comienzos de junio la orden de iniciar el proceso de contratación. Lo hizo al entender que <a href="https://contrataciondelestado.es/FileSystem/servlet/GetDocumentByIdServlet?cifrado=QUC1GjXXSiLkydRHJBmbpw%3D%3D&DocumentIdParam=SGpiOfVFpr1TvST4nF6h8X1QEtzfb8ucx70ztw6oMhCToc35NZnTnK%2BVtMeOIiOX3Wclv40SLPlW2TUhsaxvFK09o39VQRratHj4Z6SWomb6CYyL7SIrUOBFfNf52ZqA" target="_blank">no disponían de personal propio que estuviera capacitado</a> para llevar a cabo unos trabajos "altamente especializados". En concreto, el mantenimiento durante dos años de los <strong>sistemas de videovigilancia</strong> –incluyendo cámaras ópticas, térmicas y todos sus elementos, así como la gestión de alarmas integradas–, <strong>seguridad perimetral</strong> y <strong>comunicaciones</strong>, así como los motores de los portones de acceso del vallado perimetral. A la licitación se presentaron solamente dos compañías. Una de ellas era Elecnor Seguridad. La otra, Magal Solutions.</p><p>Tras la valoración de ambas propuestas, y salvo sorpresa de última hora, será la filial de la compañía armamentística israelí la que se quede con el contrato. Es la que ha hecho la oferta económica más ventajosa: <strong>156.628,79 euros</strong>, frente a los 165.763,64 de la empresa rival. Y la que ha obtenido la puntuación más alta también en la fase técnica. Ha jugado a su favor, entre otras cosas, el conocimiento de los sistemas instalados. Al fin y al cabo, esta empresa es la fabricante de los vallados inteligentes que integran el Sistema de Seguridad Perimetral. Por todo ello, la mesa de contratación acordó la pasada semana proponer a Magal Solutions para la contratación "por el importe de su oferta" al resultar "la proposición de mejor relación calidad-precio".</p><p>La sociedad se constituyó el 7 de mayo de 2008 como Nevis Servicios y Gestiones SL, un nombre que fue cambiando hasta la denominación actual. <strong>Con una cifra de negocio en 2024 –últimas cuentas depositadas– de 2,75 millones de euros</strong>, la empresa centrada en la seguridad de activos críticos cuelga de la mercantil Magal Security Systems Ltd. Y esta última compañía, a su vez, forma parte de Rafael Advanced Defense Systems, el gigante armamentístico israelí que cerró 2025 con ventas récord por más de 6.000 millones de dólares y <a href="https://www.infolibre.es/politica/ataque-samur-abed-rastro-sangre-gaza-firmas-israelies-venden-armas-espana_1_1987502.html" target="_blank">cuyo material lleva años arrasando Palestina</a>. Un conglomerado de la guerra que cuenta en nuestro país con otras filiales, como es el caso de PAP Tecnos.</p><p>El Gobierno aprobó el pasado mes de septiembre el <a href="https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2025-18831" target="_blank">Real decreto-ley 10/2025</a>, que contenía un conjunto de medidas de presión a Israel por la masacre del pueblo palestino. Entre otras, el embargo de la compra y venta de armas a ese país. "<strong>Se prohíben las exportaciones destinadas a Israel y las importaciones originarias de Israel</strong> del material incluido en los anexos del Reglamento de control del comercio exterior de material de defensa, de otro material y de productos y tecnologías de doble uso –armas, municiones, bombas, aeronaves, buques, sistemas de dirección de tiro, entre otros materiales–", recogía el primero de los artículos.</p><p>El decreto, no obstante, permite autorizaciones "excepcionales" cuando estén en riesgo "los intereses generales nacionales". Y, por supuesto, no impide, más allá de la compra de armas, que la Administración contrate los servicios de empresas de defensa israelíes o sus filiales. De ahí que Magal Solutions, la filial de Rafael, pueda seguir optando a licitaciones y pueda seguir encargándose del mantenimiento de los sistemas de seguridad de varios puertos españoles. Solo en 2024 y 2025, según <a href="https://www.publico.es/economia/autoridades-portuarias-espanolas-contrataron-empresa-industria-militar-israeli-genocidio.html" target="_blank">reveló </a><a href="https://www.publico.es/economia/autoridades-portuarias-espanolas-contrataron-empresa-industria-militar-israeli-genocidio.html" target="_blank"><em>Público</em></a>, las autoridades portuarias de Málaga, Huelva o Tarragona <strong>cerraron contratos con esta compañía por un total de 2,5 millones de euros</strong> para la vigilancia de sus instalaciones marítimas.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[d7ad1ca7-9867-493c-94a6-b8f944695225]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Jul 2026 04:01:18 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Álvaro Sánchez Castrillo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Puerto de Gijón mira a la filial de una armamentística israelí para el cuidado de su sistema de vigilancia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Armas,Israel,Defensa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hay que salir de la OTAN ya, antes de que estornude Trump]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/hay-salir-otan-estornude-trump_129_2219300.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/95341c96-927f-4564-b881-0d470978a095_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hay que salir de la OTAN ya, antes de que estornude Trump"></p><p>Este presidente <strong>Trump</strong>, con su <em><strong>America first,</strong></em> es un peligro. Para todos. Sus decisiones unilaterales ponen en riesgo a la <strong>Unión Europea</strong> y a<strong> España</strong>.</p><p>Veamos lo que acaba de ocurrir, y con quién no hay que ser aliados, ni para unos ejercicios navales. Y, por supuesto, el secretario general de la <strong>OTAN</strong> (de Estados Unidos), <strong>Mark Rutte es otro peligro</strong> y del que cualquier país miembro debería deshacerse.</p><p>Este secretario general de la OTAN, Rutte, ha subrayado el 18 de junio de 2026, en una entrevista con Fox News, el apoyo europeo a la acción militar de Estados Unidos contra Irán, <strong>y ha revelado que miles de vuelos han despegado de bases europeas</strong> para respaldar esa acción. "Estamos hablando de entre 4.000 y 5.000 misiones de vuelo", afirmó Rutte.</p><p>Mark Rutte, durante la entrevista, subrayó que los aliados, "incluida Italia, han aplicado <strong>los acuerdos bilaterales existentes en materia de bases y sobrevuelos</strong>".</p><p>En base a esas declaraciones de esa autoridad de la OTAN, del conocimiento de los datos que manifiesta, se hacen las siguientes consideraciones y consejos al gobierno español que debieran significar <strong>el abandono de la OTAN</strong> y desprenderse de cualquier alianza militar con Estados Unidos, por lo menos mientras que el presidente Trump y cualquier acólito esté en la Casa Blanca.</p><p>La primera consideración es que el ataque efectuado por <strong>Estados Unidos</strong> e <strong>Israel </strong>a la <strong>República Islámica de Irán</strong> es ilegal desde el punto de vista del derecho internacional.</p><p>La segunda es que el secretario general de la OTAN manifiesta su apoyo a un ataque militar ilegal.</p><p>El secretario general de la OTAN, con conocimiento de los pormenores, afirma que se han utilizado para dichos ataques ilegales <strong>acuerdos bilaterales entre los atacantes, y específicamente de Estados Unidos</strong> y un número de países europeos miembros de la OTAN y presumiblemente de la Unión Europea.</p><p>La siguiente consideración lógica es que, desde el punto de vista del derecho internacional, Irán está legitimado para contraatacar a los directos atacantes y los orígenes y el apoyo logístico que hayan recibido los atacantes. Es decir, está <strong>legitimado para contraatacar a los atacantes</strong> y a cada uno de los países europeos que bilateralmente hayan facilitado los ataques ilegales.</p><p>Pero a continuación, sabemos que los Estatutos de la OTAN y el artículo 42.7 del Tratado de la Unión Europea establecen que si un Estado europeo es atacado por un tercer país, el resto de los<strong> países miembros de la OTAN y de la Unión Europea deben defender a dicho país</strong> y, en su caso, atacar al país originario del ataque.</p><p>Si sumamos todas estas consideraciones, se percibe <strong>un grave problema de defensa y cohesión europea</strong>. </p><p>Decisiones bilaterales afectan al conjunto de los miembros de la OTAN y de la Unión Europea.</p><p>Decisiones bilaterales que son ilegales desde el plano del derecho internacional pueden afectar al conjunto de los miembros de la OTAN y de la Unión Europea.</p><p>Por lo tanto, las conclusiones son evidentes.</p><p>Por último, una nota al pie.</p><p>El asalto a las Flotillas de hace unas semanas, por parte israelí, <strong>se hizo en aguas internacionales</strong>, cerca y con permiso de Grecia, Chipre, la base inglesa en Chipre que ayuda a Israel en su control e inteligencia de la palestina Gaza. Los países mencionados son miembros de la OTAN y los dos primeros de la Unión Europea. Dado que los barcos de las Flotillas (Sumud y Freedom Flotilla) tenían pabellones europeos, Francia, Italia, Polonia, Grecia, Reino Unido,... por activistas españoles iba el Bribón(a), el antiguo yate del emérito rey, y que <strong>su derrota era pública a través de su señalización satelital</strong>, conocida por el ejército israelí, pero también por todos los demás ejércitos, incluyendo los de la OTAN, ¿por qué no fueron defendidas las Flotillas por la OTAN y el conjunto de países de la Unión Europea, según dictaminan tantos Estatutos y Tratados, el derecho internacional, y se permitió durante días que hubiera abordajes de unos piratas de un tercer país, como es Israel?</p><p>¿Para qué aumentar un presupuesto militar al servicio unilateral estadounidense, que es el que dicta quién es el enemigo?</p><p>Prescindamos de Rutte, la OTAN y las bases militares hispano trumpistas.</p><p>Y rompamos el bloqueo de Gaza, paremos el genocidio en Palestina y combatamos la ocupación y colonización israelí.</p><p>_____________________</p><p><em><strong>Santiago González Vallejo </strong></em><em>es cofundador del Comité de Solidaridad con la Causa Árabe.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Jul 2026 04:00:24 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Santiago González Vallejo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Hay que salir de la OTAN ya, antes de que estornude Trump]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,OTAN,Estados Unidos,España,Europa,Irán,Gaza,Israel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Líbano será la tumba de la paz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/libano-sera-tumba-paz_129_2218050.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a5a59fd2-d3d0-449a-8d4f-392ba3cfcaf7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Líbano será la tumba de la paz"></p><p>Israel se ha embarcado en una cruzada por terminar con el acuerdo de paz en Oriente Medio. Si Estados Unidos e Irán han apostado por un precario pero importante marco, donde cada cual prioriza sus intereses inmediatos, desde Tel Aviv el sentir es similar. Y eso parece haber entrado en contradicción.</p><p><strong>El Gobierno israelí también siente la presión electoral</strong> y desde el gabinete, especialmente a través de sus miembros de extrema derecha, así como desde sectores de la oposición, se considera un error la opción de firmar un texto que normalice internacionalmente a Irán.</p><p>A pesar de las diferencias que algunos reportes exageraban entre <strong>Donald Trump </strong>y <strong>Benjamin Netanyahu</strong>, el republicano no ha dudado en sostener los paquetes de apoyo militar a Israel y su participación clave en la arquitectura de defensa hebrea.</p><p>Pero hay un poso de verdad en las discusiones que afloraban entre ambos mandatarios a cuenta de la estrategia bélica. <strong>Si bien han ido de la mano a la guerra desde el primer momento</strong>, Estados Unidos evidenciaba una posición más frágil a la hora de jugar su poderío regional en un conflicto con Irán.</p><p>Israel ha logrado su ansiada oleada de ataques para menoscabar las capacidades defensivas y ofensivas iraníes, así como para descabezar los cuadros de la República Islámica en un intento de eliminar su viabilidad como peso regional y ganar la batalla por la hegemonía.</p><p>Pero el desenlace no ha sido el deseado. Sin un Estados Unidos dispuesto a ir hasta el final, apoyando una guerra regional que diezmase realmente Irán por dentro y asegurase un régimen títere, <strong>era más que evidente que en algún momento tendría que llegar a un compromiso diplomático </strong>con las autoridades persas.</p><p>Gracias precisamente a la ruptura de confianza que este conflicto ha causado a unos líderes que ya estaban negociando el acuerdo nuclear en Omán antes del estallido, las demandas iraníes han crecido. <strong>En Teherán se exigían garantías de seguridad</strong> para asegurarse de que si Washington quería una salida a su inesperada respuesta en el Golfo, debían ofrecer compromisos de que no volvería a ocurrir.</p><p>Y en el acuerdo aparecieron la práctica totalidad de las demandas iraníes. Estados Unidos ansiaba una salida y un retorno a la relativa calma que los mercados le demandaban como poder global. <strong>Irán pudo meter incluso la necesidad de un alto el fuego en Líbano como condición del acuerdo</strong>.</p><p>Pero para su consecución se hacía necesaria la participación israelí. Como es bien sabido en Europa, cuyos gobiernos apenas se distanciaron de Tel Aviv para no ser salpicados políticamente, el único actor en el mundo con influencia directa en Israel a día de hoy es Estados Unidos. <strong>Y más aún un Estados Unidos republicano</strong>.</p><p>Por este motivo, Donald Trump estaba firmando, consciente de ello o no, su compromiso de imponer dicha cláusula sobre Netanyahu y las presiones que pueda recibir. Pero el Gobierno israelí está determinado en su decisión de sostener la invasión del sur de Líbano.</p><p>Yendo incluso más lejos que Netanyahu, su compañero de partido y ministro de Defensa, <strong>Israel Katz, señaló que no se retirarían de las “zonas piloto” hasta que Hezbolá no sea desarmado</strong>. Esta declaración no es casual ni tiene solo relación directa con el texto firmado entre Estados Unidos e Irán de forma telemática, sino que también busca marcar posición en otra negociación paralela.</p><p>Estados Unidos e Israel han tratado de fomentar desde antes de alcanzarse el acuerdo con Irán un marco propio para la resolución del conflicto de Líbano. <strong>Y para ello se invitó al Gobierno libanés a negociar con el israelí de manera bilateral pero bajo la mediación de Estados Unidos</strong>.</p><p>Esta conversación paralela buscaba dejar a Irán fuera de la mesa para que, al alcanzarse un entendimiento en sus propios términos, <strong>Teherán debiese aceptar el acuerdo sin poder imponer sus condiciones</strong>.</p><p>No obstante, el acercamiento que ha dirigido la presidencia libanesa ha tenido las patas cortas. Aunque se han alcanzado marcos negociaciones para un acuerdo, Israel no ha cesado el fuego, ni ha finalizado su invasión y ocupación del sur de Líbano. Por este motivo <strong>Irán se ha visto compelida a mantener su órdago y responder</strong>, de la misma manera que se ha visto en Ormuz. Su determinación es que se cumplan todos los puntos del texto si no se quiere volver a la situación del mes de mayo.</p><p>Además, otras fuerzas chiítas de Líbano, como la que representa el sector del líder parlamentario Nabih Berri, Amal, han rechazado el acuerdo marco con Israel y han mostrado la imposibilidad de su aplicación. Líbano no desarmará a Hezbolá. <strong>Pocos quieren arriesgarse a una guerra civil en el país, en una situación de prolongada y extrema fragilidad</strong>.</p><p>Y por lo tanto el presidente libanés, <strong>Joseph Aoun</strong>, se está quedando solo en su intento de acercarse a Israel para alcanzar un acuerdo de alto el fuego sostenible. Las cosas parece que se harán en los términos iraníes o en los israelíes, es decir, no se harán. Pero si Israel sigue apostando por un desarme previo de Hezbolá y la participación activa de Líbano en ello, el alto el fuego no será efectivo.</p><p><strong>Estados Unidos, tarde o temprano, tendrá que decidir qué vía quiere seguir</strong>. Otra vez la disyuntiva que ya le trajo discusiones serias con Netanyahu. En el bando sionista apuntan cada vez más fuerte contra JD Vance por tratar de aplicar el acuerdo de paz con Irán en Líbano, mientras en Estados Unidos se desgasta a pasos agigantados la imagen de Israel.</p><p>Pronto tendremos novedades desde un Israel que anuncia abiertamente su intención de sostener la operación en Líbano e incluso ampliar la que nunca se retiró de Gaza.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jul 2026 04:00:52 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alejandro López Canorea]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Líbano será la tumba de la paz]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Líbano,Israel,Benjamin Netanyahu,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Israel-Líbano, un acuerdo que no trae la paz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/israel-libano-acuerdo-no-trae-paz_129_2217376.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2a049c1e-f407-4742-9bbc-392f2f56ff25_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Israel-Líbano, un acuerdo que no trae la paz"></p><p>Quienes desconozcan<strong> la historia del Líbano en estas últimas décadas </strong>podrían interpretar la noticia de que se acaba de firmar un acuerdo entre Israel y el país de los cedros, con la mediación de Washington, como la expresión de una voluntad compartida por asentar la paz entre ambos países. Así se recoge, de hecho, en el texto firmado el pasado 25 de junio, con ambas partes comprometiéndose a actuar de buena fe hasta alcanzar “una paz plena y duradera, que brinde seguridad, estabilidad y prosperidad a los pueblos de Israel y Líbano”. El documento también contempla la constitución de grupos de trabajo para negociar un tratado integral de paz y seguridad, y<strong> el compromiso de Estados Unidos para movilizar apoyo internacional para la reconstrucción del Líbano</strong>, incluida ayuda humanitaria, proyectos de recuperación económica e inversiones.</p><p>Pero <strong>difícilmente pueden compartir esa opinión quienes hayan seguido las vicisitudes </strong>de las convulsas relaciones entre esos dos vecinos. En primer lugar, porque ya habrán vivido innumerables veces esta misma situación, incapaces ya de recordar cuántos acuerdos de alto el fuego y cuántos acuerdos de paz han quedado arruinados por el camino. Desgraciadamente, una vez tras otra, ha quedado claro que Israel no respeta la soberanía libanesa, que la milicia chií de Hizbulah no se va a desarmar unilateralmente y que los sucesivos gobiernos de Beirut son incapaces de imponer el monopolio del uso legítimo de la fuerza en su propio territorio y, menos aún, de expulsar a las fuerzas invasoras.</p><p>Por eso, una lectura mínimamente detallada del reciente acuerdo y una comprensión básica del contexto actual a ambos lados de la Línea Azul (asumida como la frontera que comparten Líbano e Israel<strong>) vuelve a desembocar en un generalizado escepticismo sobre el futuro </strong>inmediato.</p><p>Por un lado, un actor político tan relevante como Nabih Berri —tercera autoridad del Estado en su condición de presidente del parlamento nacional y figura prominente del Movimiento Amal, asociado al Partido de Dios (Hizbulah)— ya ha dejado claro que el pacto no se va a cumplir. Berri no solo entiende que<strong> Hizbulah no se va a desarmar mientras las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI)</strong> <strong>sigan ocupando parte del territorio nacional</strong>, sino que ve el acuerdo como una incitación premeditada a la guerra civil, en la medida en que las Fuerzas Armadas Libanesas (FAL) quieran imponer ese desarme de la milicia por la fuerza. Por serio que haya sido el castigo recibido en estos últimos dos años por parte de las FDI, <strong>Hizbulah conserva la suficiente capacidad militar y política, además del apoyo innegable de buena parte de la población de identidad chií</strong>, para seguir resistiendo las embestidas israelíes y los intentos de otros actores políticos libaneses por eliminarla. El texto (parcialmente filtrado, pero no publicado) del anexo sobre asuntos de seguridad, da a entender que serán las FAL las encargadas de llevar a cabo esa tarea si, como es previsible, Hizbulah no renuncia a las armas. Un Hizbulah que, obviamente, no ha tenido voz en la negociación del acuerdo y que, en la práctica, es más potente y operativo que las propias FAL.</p><p>Tampoco resulta tranquilizador el resto del acuerdo. En ningún caso se contempla la retirada de las FDI, sino tan solo un redespliegue dentro del territorio libanés, con el añadido de que Tel Aviv es quien (junto a Washington) tendrá la última palabra para juzgar si Beirut cumple satisfactoriamente sus compromisos. Más allá de que, como acostumbra, el gobierno de <strong>Benjamin Netanyahu ya ha ordenado ataques posteriores a la firma del pacto</strong>, la primera prueba sobre lo que cabe esperar es la aplicación de las dos “zonas piloto” en las que las FDI se deben redesplegar para dejar que sean las FAL las que pasen a tomar el control, una vez que se confirme que han logrado eliminar (¿pacíficamente?) la presencia en ellas de los milicianos de Hizbulah y sus infraestructuras. Igualmente, el momento en el que los cientos de miles de libaneses que <strong>se han visto obligados por los ataques de las FDI a abandonar sus hogares queda en manos de Israel</strong>, sin que ni el presidente Joseph Aoun ni el gobierno liderado por Nawaf Salam tengan potestad para decidirlo.</p><p>En definitiva, las FDI no se retiran, sino que, a su antojo, tan solo efectuarán un redespliegue dentro del territorio libanés, sin estar sometidas a ningún calendario. En definitiva<strong>, queda al arbitrio de Benjamin Netanyahu –empeñado en redibujar el mapa regional, ganar las elecciones y escapar de la justicia–</strong> y al de Donald Trump –dispuesto a seguir respaldando a Netanyahu, a cambio de que se modere temporalmente para no arruinar el acuerdo logrado con Irán– determinar si las FAL y el gobierno libanés llevan a cabo sus tareas de manera satisfactoria. Eso les permite reventar el acuerdo cada vez que lo consideren oportuno.</p><p>Tampoco es un asunto menor que el punto 13 del acuerdo establezca que, en términos reales, <strong>Líbano renuncia a su derecho a acudir a los tribunales internacionales para exigir el castigo a los responsables</strong> (es decir, a Israel) de las atrocidades cometidas durante la reciente invasión de las FDI. Son más de 4.000 las personas asesinadas, en torno a un millón las desplazadas forzosamente y miles las viviendas e infraestructuras básicas destruidas en el marco de una nueva violación del derecho internacional, que, de ese modo, quedaría impune.</p><p>______________________________________</p><p><em><strong>Jesús A. Núñez Villaverde</strong></em><em> es codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jun 2026 18:09:41 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jesús A. Núñez Villaverde]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Israel-Líbano, un acuerdo que no trae la paz]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Gaza,Líbano,Israel,Guerra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hamás sigue controlando una Franja de Gaza destruida a pesar de carecer de estrategia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/hamas-sigue-controlando-franja-gaza-destruida-pesar-carecer-estrategia_1_2215524.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/bd314567-bedb-48eb-8cd0-6b31b58e9086_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hamás sigue controlando una Franja de Gaza destruida a pesar de carecer de estrategia"></p><p><strong>El </strong><em><strong>hashtag</strong></em><strong> “#Revolución del 26 de junio”</strong> lleva unas semanas circulando mucho en redes sociales, especialmente en los últimos días. Palestinos y palestinas, a menudo jóvenes, lanzan <strong>llamamientos a los habitantes de la Franja de Gaza, instándoles a manifestarse</strong>, a salir de entre las ruinas a la calle para protestar contra las condiciones de vida indignas y exigir el fin del genocidio, el acceso a la comida, al agua, a la higiene, a la sanidad, a la educación; en definitiva: a una vida digna.</p><p>El llamamiento no está centralizado, pero la mayoría de quienes se expresan viven hoy fuera de la Franja de Gaza. Aunque<strong> el mensaje común es “Ya no podemos más”,</strong> algunos apuntan directamente a Hamás. Otros se centran en el incumplimiento de los términos del alto el fuego por parte de Israel y en la apatía de la comunidad internacional.</p><p><strong>No sería la primera vez que se celebran manifestaciones</strong> contra las condiciones de vida infernales en el enclave palestino. <em><strong>Bedna na’ich</strong></em><strong> (queremos vivir), un movimiento informal, lleva organizándolas desde marzo de 2019</strong>. Cuando se creó, Hamás ya llevaba doce años gobernando en solitario la Franja de Gaza. Eran numerosas las quejas de una parte de la población respecto al gobierno islamista, aunque nadie en ese pequeño territorio perdía de vista que el estricto bloqueo israelí impedía cualquier desarrollo económico.</p><p>Moumen al-Natour, abogado de 30 años y miembro de <em>Bedna na’ich</em>, hoy refugiado en Italia, describe así a <em>Mediapart</em> el dominio del partido islamista antes del 7 de octubre: <strong>“Hamás lo gestionaba todo y lo controlaba todo, sobre todo el acceso al empleo en la administración</strong>. Si presentabas una solicitud, para tener alguna posibilidad de conseguir el puesto, necesitabas una recomendación del emir de tu mezquita. O conocer a alguien dentro de Hamás. Era un circuito cerrado”.</p><p>Todavía hoy, lo que queda de la administración de la Franja de Gaza está gestionado por Hamás. <strong>“Probablemente, la popularidad del movimiento nunca haya sido tan baja en el enclave, pero la gente soporta a su Gobierno porque no tiene otra opción”</strong>, explica un analista de Gaza que prefiere mantener el anonimato. “Lo necesitan para los certificados de nacimiento, los de defunción… para toda su vida, en realidad.”</p><p><strong>Bassem Naïm, veterano de Hamás, exministro de Sanidad</strong> del Gobierno de Haniyeh tras las elecciones de 2006 ganadas por el movimiento islamista y miembro de su oficina política, <strong>asegura</strong>, sin embargo,<strong> que el partido no pide otra cosa que dejar el poder.</strong></p><p>“En varias ocasiones, en 2014 y luego en 2017, propusimos formar un Gobierno de unión nacional, pero esos intentos fueron saboteados sistemáticamente por la Autoridad Palestina de Ramala, por los israelíes, los americanos y, lamentablemente, los europeos”, recuerda a <em>Mediapart</em> en las oficinas del movimiento en Estambul. “Igualmente, <strong>estamos dispuestos a ceder la gestión de la Franja de Gaza al comité administrativo tecnocrático</strong> [previsto en el plan de veinte puntos de Trump de octubre de 2025 para gestionar el territorio —ndr], incluyendo la seguridad, las fronteras y los pasos fronterizos.”</p><p>Pero el Comité Nacional para la Administración de Gaza (Cnag) sigue en El Cairo, al no haber recibido autorización para entrar en el enclave y comenzar su labor, y <strong>Hamás controla una parte del territorio</strong>, la que no está ocupada por el ejército israelí. Es decir, <strong>entre el 30% y el 40%</strong> de la pequeña franja costera.</p><p>Hamás asegura, pues, que ya no quiere asumir el gobierno. “Porque nos consideramos fundamentalmente un movimiento de resistencia. En este momento, no somos un movimiento en el poder”, añade Bassem Naïm. <strong>“Creemos que uno de los mayores errores de Oslo fue</strong>, como se dice en árabe, ‘poner la zanahoria delante del caballo’, es decir,<strong> establecer un sistema político bajo la ocupación</strong>. Primero hay que poner fin a la ocupación; después, que todos los palestinos puedan reunirse y formar su propio sistema político”.</p><p>Según él, la participación de Hamás en las elecciones de 2006 tenía como objetivo intentar cambiar el rumbo de los acontecimientos desde dentro. Pero el fracaso del Gobierno de unidad nacional formado tras su victoria en las elecciones legislativas, y posteriormente del gabinete de Hamás —ambos frustrados por la negativa occidental a negociar con ellos—, les sirvió de lección.</p><p><strong>Pero, añade Bassem Naïm, el movimiento no puede, en la situación actual, dejar un vacío de poder en Gaza</strong>. Sobre todo en materia de seguridad. Por ello, asegura, el despliegue de los hombres de Hamás en las calles, desde la firma del alto el fuego en octubre de 2025, no tiene otro objetivo que evitar el caos y, en particular, la actuación de las milicias financiadas y armadas por Tel Aviv. Esos grupos auxiliares, que hoy suman cinco, controlan todo el este del territorio —el ocupado por el ejército israelí— y llevan a cabo incursiones, secuestros y asesinatos, sobre todo de miembros de Hamás, en la parte occidental de la Franja de Gaza.</p><p><strong>“Sin las fuerzas de Hamás, esto sería la jungla.</strong> Estas milicias, y quizá incluso las propias familias, se enfrentarían entre sí; habría robos y violaciones, pero las familias y las facciones políticas, en colaboración con Hamás, se esfuerzan por mantener la seguridad y velar por ella”, añade el responsable de Hamás, originario él mismo de Gaza.</p><p><strong>El movimiento quiere ganarse el apoyo de esas grandes familias</strong>, que cuentan con miles de miembros y constituyen la columna vertebral de la sociedad gazatí, <strong>a las que Israel ha intentado a menudo integrar </strong>y con las que la convivencia es a veces turbulenta y sangrienta. Bassem Naïm tiene la prueba de ello, con las acciones de<strong> uno de los clanes más revoltosos del territorio</strong>, conocido por su implicación en la gran delincuencia: <strong>“Los Doghmoush mataron a mi hijo el pasado mes de octubre.</strong> Al día siguiente de la firma del acuerdo, intentaron sembrar el caos. Somos vecinos de la zona donde se encuentran, en Tal Al-Hawa. E intentaron tomar el control de la zona y matar a cualquiera que no obedeciera sus órdenes.”</p><p><strong>Lo que Bassem Naïm se calla es la violencia desencadenada por Hamás tras el asesinato de su hijo.</strong> “Hamás reunió a toda la familia Doghmoush, incluidos los más jóvenes, y ejecutó sobre la marcha a unas nueve personas de la familia en lugares públicos, en represalia por el asesinato de su hijo”, relata el analista. “Hamás los acusó de ser colaboradores de Israel. Pero sabemos que, al menos algunos de ellos, no lo eran”. Las ejecuciones sumarias fueron <a href="https://edition.cnn.com/2025/10/14/middleeast/gaza-public-execution-gaza-city-hamas-intl" target="_blank">grabadas</a> y las imágenes difundidas por el propio Hamás, a modo de ejemplo.</p><p>Esta acusación de colaboración con el enemigo es fácil de utilizar, ya que <strong>efectivamente existen informadores</strong>, y se aplica ampliamente dentro del movimiento islamista. Contra cualquier persona que se oponga a su política y critique su línea. <em>Bedna Na’ich</em> ha organizado quince marchas de protesta en la Franja de Gaza desde el 7 de octubre. En cada ocasión, se ha esgrimido el argumento de la colaboración para desacreditarlas.</p><p><strong>Los opositores que</strong>, a diferencia de Moumen al-Natour y algunos otros, <strong>no han logrado huir del territorio, corren un grave riesgo</strong>. “Hamás publica nuestro nombre en una web dedicada a ello en redes sociales, que se llama: ‘Se ha detenido a un colaborador’. Lo que, evidentemente, nos pone en peligro”, explica el abogado. Describe una maquinaria represiva: “El movimiento ha instalado centros de interrogatorio en varios hospitales. Allí trasladan a los detenidos, les dan una paliza y, después, o los echan a la calle con los huesos rotos, o los ejecutan en público”.</p><p><strong>“Hamás controla Gaza, pero únicamente mediante la fuerza y el miedo”</strong>, prosigue el analista. “Pero se encuentra en una situación imposible, objetivamente hablando. En estos momentos no existe una posición única dentro de Hamás. Hay diferentes corrientes, y sigue en pleno apogeo la lucha por saber quién dirigirá el movimiento”.</p><p><strong>Los resultados de las elecciones para renovar el comité político</strong> y sustituir a todos los que fueron asesinados <strong>debían haberse anunciado en febrero. Estamos a finales de junio y aún no se han proclamado</strong>. Responsables como Bassem Naïm atribuyen este retraso a las limitaciones geográficas y de seguridad.</p><p><strong>“Hamás tiene tres componentes: una parte está afincada en la Franja de Gaza, otra en Cisjordania y una tercera en la diáspora</strong>. Cada uno de estos tres componentes elige a sus propios dirigentes y designa a una parte de la dirección común, así como a la alta dirección. Esta alta dirección expresa la posición definitiva de Hamás”, explica. “En este momento es difícil ponerse en contacto con todo el mundo, sobre todo en la Franja de Gaza. Las medidas de seguridad alargan mucho los plazos”.</p><p>También asegura que las divergencias de opinión y los debates son normales “en un movimiento democrático”.</p><p>Sin embargo, numerosos observadores afirman que <strong>se está librando una feroz batalla entre la línea de Khalil al-Hayya, originario de Gaza y actual líder del movimiento, y la de Khaled Mechaal, que ocupó el cargo de secretario general</strong>. “También influyen muchas dinámicas regionales, ya que los Estados de la región desean que haya alguien con quien dialogar”, explica el analista. “Porque Khalil al-Hayya se ha convertido, según la valoración de numerosos gobiernos, en alguien difícil de tratar. Su nombre está demasiado estrechamente asociado a los últimos tres años. Khaled Mechaal, por su parte, no estaba en el poder. Se le percibe más bien como una figura política capaz, tal vez, de replantear y redefinir la imagen de Hamás.”</p><p>Y es que el proyecto del movimiento parece haberse estancado con el 7 de octubre, que los responsables siguen defendiendo. Bassem Naïm se mantiene firme en esa línea. <strong>El 7 de octubre no fue un error, ni moral ni estratégicamente. “Creo que fue la decisión correcta en el momento adecuado”</strong>, afirma a <em>Mediapart</em>.</p><p><strong>Naïm describe la operación</strong> que condujo a la masacre y a la toma de rehenes de civiles israelíes y extranjeros<strong> como un acto de legítima defensa</strong>. Cita el <a href="https://www.palestine-studies.org/en/node/1657789" target="_blank">plan Smotrich</a> de 2017, destinado a acabar con el movimiento nacional palestino y con toda posibilidad de un Estado mediante la anexión de todos los territorios palestinos, y afirma que ya se estaba llevando a cabo. Recuerda el bloqueo y la tentación de los Estados árabes de sumarse a los Acuerdos de Abraham.</p><p><strong>Ni una palabra sobre las más de 70.000 personas fallecidas</strong> en la guerra genocida, los cientos de miles de heridos, a veces discapacitados de por vida, pero sí la certeza de haber logrado romper la imagen de Israel y el apoyo al Estado hebreo en todo el mundo.</p><p>El analista gazatí se atreve a afirmar, en voz baja: “De hecho, creo que en Gaza, Hamás oscila entre dos estados de ánimo. La supervivencia, en sentido político y concreto, pero también una tendencia al suicidio. Si nos fijamos en los líderes de Hamás que han sido asesinados recientemente, se observará que muchos fueron asesinados junto a sus familias. Lo que significa que salieron de su escondite y se quedaron con sus familias, sin ocultarse. Para mí, esto indica que algunos se han dado cuenta de que no hay salida. Porque, ¿adónde podrían ir? No tienen adónde ir, salvo hacia la muerte.”</p><p><em>Mediapart </em>entrevistó a Bassem Naïm el 8 de junio en Estambul. Naïm, miembro del comité político de Hamás, está sujeto a sanciones estadounidenses.</p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Jun 2026 04:01:29 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Gwenaelle Lenoir (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Hamás sigue controlando una Franja de Gaza destruida a pesar de carecer de estrategia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Israel,La invasión de Gaza,Genocidio,Hamás]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La educación en Gaza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/educacion-gaza_129_2211867.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f7c85b50-9822-4571-a74d-517f036e7e27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Educación en Gaza"></p><p>Cuando la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI, coordinada por Jacques Delors, entregó a la Unesco <em>La educación encierra un tesoro </em>(1996) estaba mostrando un compendio de ilusiones transformadoras para el mundo educativo de todo el mundo. Sus capítulos así lo demuestran: la educación o la utopía necesaria; de la comunidad de base a la sociedad mundial; de la cohesión social a la participación democrática; del crecimiento económico al desarrollo humano; los cuatro pilares de la educación; la educación a lo largo de la vida; de la educación básica a la universidad; el personal docente en busca de nuevas perspectivas; el papel del político es tomar decisiones en educación; la cooperación internacional para educar en la aldea planetaria. Argumentos todos ellos que entonces eran enunciados en forma de utopía realizable; de <strong>esperanza en cambiar el mundo mediante la educación</strong>. </p><p>Desde entonces han transcurrido 30 años; parecen siglos de retroceso en Gaza. UN News nos expresa con claridad lo que es evidente para quienes quieran mirar y escuchar. “<strong>La guerra ha devastado el sistema educativo de Gaza, dejando a unos 700.000 niños sin acceso a la escuela formal</strong>. Más del 90% de las infraestructuras escolares han sufrido daños totales o parciales, y muchas se utilizan como refugios para personas desplazadas. Ante esta crisis, la enseñanza se imparte principalmente de forma improvisada en tiendas de campaña y espacios seguros”. “El colapso de la educación en la Franja ha supuesto una pausa forzada y drástica para una sociedad que históricamente destacaba por sus altísimos índices de alfabetización”. </p><p>La sociedad internacional asiste muda a la evolución de la destrucción física y emocional de las personas que habitaban un lugar antes llamado Gaza; desconozco cómo lo podríamos citar ahora, ya que parece que no existe. En algún lugar lo he visto nombrado como campo de exterminio; en otros, como el estercolero de la ética internacional. Podrían asignársele muchos calificativos, todos penosos.</p><p><strong>La educación supondría un tesoro para los niños y las niñas gazatíes</strong>. Para ello sería necesario, sigo con las cifras que facilita UNRWA, no Hamas, reconstruir las infraestructuras escolares dañadas; la gran mayoría requerirán reconstrucción total o rehabilitación profunda antes de poder operar de forma normal, si ocurriese esa utopía. Porque es penosa la imposibilidad de utilizar las aulas, desde <a href="https://www.unicef.es/noticia/guerra-en-gaza-700000-ninos-fuera-de-la-escuela" target="_blank">Unicef</a> y la <a href="https://www.unesco.org/es/gaza/education" target="_blank">Unesco</a> se han empeñado en que las clases se reanuden. Eso sí, buscando los pocos sitios seguros o habilitando tiendas de campaña. En ambos casos, se prioriza el apoyo psicosocial y emocional antes que la búsqueda de acumulación de conocimientos.</p><p>Sepamos, que no lo sentimos apenas, que <strong>varios organismos internacionales advierten sobre el riesgo de una generación "perdida"</strong>. No solamente son años de no aprendizaje (el impacto académico); miles de estudiantes y docentes han muerto o resultado heridos durante el conflicto. Aun así, a pesar de los grandes bloqueos del invasor Israel y los desafíos logísticos que la situación implica, varias agencias humanitarias han comenzado a distribuir kits escolares con cuadernos, lápices y otros elementos básicos para mantener una rutina de aprendizaje. ¡Con qué poco se puede hacer mucho! Esos kits parecerían una miseria en nuestra rica y olvidadiza Europa.</p><p>Además, la escuela de aprendizaje sin escuelas estables ha sido, en los territorios invadidos, la nada ardiente y constantemente castigada con bombardeos y deportaciones. Por allí deambulan personas cargadas de odios y belicismo. Sin duda, será una generación poco estimulada hacia la paz; una quimera en un lugar abandonado por todos. Todo esto tiene unos responsables: los terroristas de Hamás, que encendieron la espita, y el Gobierno de Israel, que estaría esperando un detonante para animarse al genocidio. Todo esto en un idilio entre los presidentes de Israel y EEUU que muestra, al menos por lo que se ve, ruindades de todo tipo. Muy mal si se hace con todos los habitantes; un crimen de lesa humanidad si los perjudicados son los niños y las niñas. Nos queda comparar lo manifestado por el equipo de J. Delors con la educación en Gaza, también en el Líbano y en Cisjordania. Un informe internacional liderado por la Universidad de Cambridge (Reino Unido) estima que <strong>los niños y niñas de Gaza habrán perdido el equivalente a cinco años de educación</strong> debido a los repetidos cierres de escuelas desde 2020, primero por la covid-19 y luego por la invasión israelí.</p><p>La ilusión perdida, la desesperanza casi unánime, es ahora mismo una fractura humanitaria que apenas molesta a las llamadas democracias. Estas permiten la participación de Israel en eventos internacionales sin pedirle, por lo que se ve, nada a cambio. Al menos como contrapartida a su admisión a Eurovisiones y campeonatos deportivos, serían exigibles unos altos en la contienda. Aunque solamente fuese a título de recordatorio. <strong>Las democracias de la UE, España también, comercian a escondidas con empresas israelíes</strong>; las patatas del gran supermercado de España procedían hasta hace poco de ese país. Puestos a recordar, nos viene a la memoria cuando el mandatario americano, señor Trump, se enfadó porque no se le concedía el Nobel de la Paz tras haber estimulado tantas guerras y atropellos internacionales. Me gustaría conocer qué sintió el jurado que se lo otorgó a la opositora venezolana cuando esta regaló la concesión al incentivador de los conflictos.</p><p>"Era verde el silencio, mojada era la luz, temblaba el mes de junio como una mariposa" (Pablo Neruda). “Después de cada guerra alguien tiene que limpiar, no se van a ordenar solas las cosas, digo yo” (Wislawa Szymborska). La guerra de las democracias se volverá contra las democracias. Ennegrece la ética de todos, por acción y por omisión. Porque la ceguera de quienes mandan la incentivamos todos; a ellos los colocamos los votantes. </p><p>__________________________________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Jun 2026 04:01:29 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La educación en Gaza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación,Opinión,Israel,Gaza,Palestina,Derechos humanos]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[La política migratoria, la interlocución con Rusia o las sanciones a Israel dividen a los líderes de la UE]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/politica-migratoria-interlocucion-rusia-sanciones-israel-dividen-lideres-ue_1_2211828.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6b96b87f-50e3-427b-a2f6-cc784e81c1a8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La política migratoria, la interlocución con Rusia o las sanciones a Israel dividen a los líderes de la UE"></p><p>No habrá sanciones a los productos procedentes de los asentamientos israelís ilegales ni tampoco un nuevo régimen de herramientas de coerción comercial contra China. <strong>Los 27 se dividen en bandos sobre la política migratoria</strong> y a<strong> Antonio Costa</strong>, presidente del Consejo, le llueven críticas de varios líderes por abrir canales de comunicación con el Kremlin. </p><p>La última Cumbre Europea antes del parón de vacaciones estivales evidenció los<strong> intereses contrapuestos</strong>, las <strong>distintas percepciones políticas </strong>y las<strong> varias velocidades existentes entre los Estados miembros de la Unión</strong>. Una Cumbre destinada a discutir los retos económicos, geopolíticos y el futuro presupuesto de la UE donde saltaron chispas dentro de la sala y fuera de ella.</p><p>El canciller alemán, <strong>Friedrich Merz</strong>, y el presidente francés, <strong>Emmanuel Macron</strong>, echaron un jarro de agua fría al contacto diplomático del gabinete de Costa con representantes de <strong>Vladimir Putin</strong> para abrir una vía de diálogo para cuando termine la guerra en Ucrania. Criticaron el movimiento porque <strong>el político portugués no puede actuar entre Kiev y Moscú como un mediador pese a su cargo</strong> y privilegiaron las recientes conversaciones de sus Gobiernos junto al del Reino Unido con el Kremlin. Polonia e Italia criticaron ser excluidas mientras otros líderes, como el irlandés o el belga, sí validaban el movimiento de Costa.</p><p>Para España, según las fuentes consultadas, se trata de <strong>“una toma de contacto inicial que no plantea ningún problema” </strong>y el presidente del Gobierno, <strong>Pedro Sánchez</strong>, cercano a Costa, también se posicionó a favor asegurando tras la Cumbre que “es abrir un canal diplomático, simplemente, no negociaciones, un matiz importante” al tiempo que calificaba como “necesario” lo hecho por el equipo del presidente del Consejo. Mientras, otros, como el primer ministro estonio, <strong>Kristen Michael</strong>, se enfadaban. El líder de Estonia llegó a afirmar que “sugerir que canales alternativos o la diplomacia por la puerta de atrás son necesarios es equivocado”. La división europea quedó expuesta públicamente para ser escrutada por el Kremlin, Washington o Pekín.</p><p>Dos puntos clave centraban la agenda del jueves y el viernes: la <strong>situación en Oriente Medio</strong> y el <strong>reto de la competencia de China</strong>. Hubo una discusión sobre “los esfuerzos puestos en marcha para fortalecer la competitividad y la autonomía estratégica de la UE” dentro de un “debate estratégico sobre la cuestión de los desequilibrios macroeconómicos”.</p><p>Cada vez son más los países que piden un endurecimiento de la posición de Bruselas ante los desequilibrios que genera la relación comercial con China. Entre las medidas que se discuten figura la posibilidad de imponer tarifas a determinados productos importados desde ese país para corregir un déficit comercial que alcanzó los 360.000 millones de euros el año pasado y que rozó los 100.000 millones solo en el primer trimestre de este ejercicio. Un problema que ya afecta a todos los Estados miembros, incluida Alemania. “Con todos nuestros grandes socios <strong>el diálogo debe ofrecer resultados </strong>y cuando no los producen debemos mirar a nuestros instrumentos, ahí es donde está ahora la discusión”, reconoce una fuente europea. </p><p>El debate no está maduro, <strong>no hay unanimidad entre los 27 sobre cómo atajar los desequilibrios que produce China en la economía europea</strong>, por mucho que Francia presione en favor de una guerra comercial y arrastre a parte de los socios en un bando ya calificado como “beligerante”. Aunque el propio presidente Antonio Costa habló al finalizar la Cumbre de la necesidad de “desarrollar y eventualmente complementar los instrumentos en el área de la defensa comercial y de la política industrial” y “reducir los riesgos de sus relaciones económicas”, la realidad es que no se pactó un llamamiento a la Comisión para que trabaje en futuras medidas que condujesen a sanciones o tarifas.</p><p><strong>España es uno de los países que más apuesta por el diálogo con China y no la confrontación</strong>. Lo explica una fuente diplomática, que no ve urgente o prioritario avanzar en nuevos instrumentos de coerción ante China. Y lo dijo en público el presidente Pedro Sánchez con un elocuente “necesitamos amigos, necesitamos relaciones equilibradas, necesitamos ser pragmáticos y tender puentes”. España es uno de los países que frenó la confrontación gala dentro de la reunión.</p><p>Un freno semejante al que impone un grupo de unos siete socios liderados por Alemania, donde también están Austria o Hungría, pese al cambio de Gobierno, para endurecer la posición de la UE contra Israel. De la Cumbre<strong> no salieron nuevas sanciones a los ministros que están incitando a la violencia contra la población palestina o a la ocupación del sur del Líbano</strong>. Tampoco la prohibición de que a territorio comunitario lleguen los productos procedentes de los asentamientos ilegales, o una suspensión parcial del Acuerdo de Asociación con Israel.</p><p>Durante la Cumbre saltó la polémica sobre un supuesto enfrentamiento entre la primer ministra italiana,<strong> Giorgia Meloni</strong>, y el presidente Sánchez, a cuenta de la política migratoria. La italiana reprochó al español la reciente regularización decretada por el Gobierno asegurando que “afecta a los vecinos”. La caracterización aparecida en cierta prensa bruselense y posteriormente en la italiana fue desmentida por fuentes diplomáticas españolas.</p><p>Una fuente diplomática ajena a ambos países y conocedora del debate interno dentro de la sala del Consejo, desmiente para <strong>infoLibre</strong> que hubiese una fuerte discusión, pero sí reconoce <strong>un debate sobre líderes que son verdaderos políticos</strong>. Desde Moncloa también hablan de un debate con diferentes posiciones pero sin llegar al enfrentamiento personal.</p><p>La primera ministra danesa, <strong>Mette Frederiksen</strong>, socialdemócrata, celebró la reciente aprobación de las normas de deportaciones en la Eurocámara y demandó –confirma la fuente diplomática– la celebración entre los líderes de los 27 de un debate estratégico sobre la política migratoria de la UE. Ahí fue donde Pedro Sánchez tomó la palabra para rechazar de nuevo los centros de expulsión y poner en valor la reducción de las llegadas irregulares gracias a acuerdos de colaboración con los países de origen o tránsito, rechazando la importancia de una reunión centrada en cuestiones migratorias. Meloni argumentó que sí es necesaria ante las implicaciones que para el resto de socios pueden tener decisiones como la reciente regularización española. </p><p>En la discusión, según pudo saber este medio, también participaron líderes como el canciller alemán o el nuevo primer ministro húngaro. Sin embargo, Friedrich Merz, a diferencia de<strong> Peter Magyar</strong>, no está entre los 19 dirigentes que durante la Cumbre firmaron una carta dirigida a las presidencias de la Comisión y del Consejo exigiendo “mostrar resultados concretos que ofrezcan una diferencia real para nuestros ciudadanos y avanzar con soluciones basadas en terceros países lo antes posible”. <strong>España, Francia, Portugal, Irlanda o Luxemburgo se desmarcan de este endurecimiento migratorio</strong> del que se vanaglorian Dinamarca e Italia por haber “redefinido la conversación europea sobre migración”.</p><p>La importancia de esta cuestión es creciente en el debate europeo. No sólo quedó reflejada esta pasada semana con la aprobación definitiva del Reglamento de Retornos en el Parlamento Europeo. De la Cumbre sale una petición formal para que los 27 “mantengan una discusión estratégica sobre migración en su reunión de octubre”, demanda que no estaba inicialmente en los borradores de conclusiones como pudo comprobar infoLibre. <strong>La UE partidaria del endurecimiento migratorio es cada vez más visible.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2026 18:15:51 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alexandre Mato]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La política migratoria, la interlocución con Rusia o las sanciones a Israel dividen a los líderes de la UE]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Migración,Consejo Europeo,Unión Europea,Política,China,Israel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Trump ha debilitado la posición de EEUU”: el politólogo Droz-Vincent cuestiona el pacto con Irán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/trump-debilitado-posicion-eeuu-politologo-droz-vincent-cuestiona-pacto-iran_1_2209646.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/960ddf32-9524-433c-ae92-e143fd2117da_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Trump ha debilitado la posición de EEUU”: el politólogo Droz-Vincent cuestiona el pacto con Irán"></p><p>La reapertura del estrecho de Ormuz, tras <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/150626/accord-etats-unis-iran-pour-mettre-fin-la-guerre-au-grand-dam-d-israel" target="_blank">el anuncio</a> de un <strong>acuerdo entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra</strong> que asola la región desde el 28 de febrero, es ahora la esperanza de regiones enteras que dependen de este punto neurálgico de la economía mundial. Emmanuel Macron, anfitrión del G7 en Évian (Alta Saboya), afirmó que “se hará todo lo posible para que este acuerdo sea una realidad”.</p><p>Pero ya se ha gestado una confusión en torno a las posibles tasas que se cobrarían a los buques que transiten por el estrecho.<strong> Aún no está disponible el texto completo</strong> sobre el que se han puesto de acuerdo los responsables estadounidenses e iraníes, y habrá muchos puntos conflictivos que se pospondrán, en cualquier caso, para debates posteriores.</p><p>Para hacer balance de los resultados tan inciertos de la diplomacia de la era Trump, <em><strong>Mediapart</strong></em><strong> ha entrevistado a Philippe Droz-Vincent, profesor en la facultad de Ciencias Políticas de Grenoble</strong> y especialista en relaciones internacionales, autor de<em> Military Politics of the Contemporary Arab World</em> (Política Militar del Mundo Árabe Contemporáneo (edit. Cambridge University Press, 2020).</p><p><em><strong>Mediapart</strong></em><strong>: Tras numerosos anuncios y desmentidos, Estados Unidos e Irán han creado un marco para un acuerdo de paz. ¿Cómo analiza este anuncio?</strong></p><p><strong>Philippe Droz-Vincent:</strong> En primer lugar, observo que la mayoría de los comentaristas se muestran decepcionados y muy cautelosos. Con razón, ya que todo es confuso y probablemente seguirá siéndolo hasta la firma prevista para el viernes, e incluso después. En cualquier caso, se trata únicamente de una especie de memorándum de entendimiento, es decir, un acuerdo para… discutir un futuro acuerdo. El único punto concreto en este momento parece ser la reapertura del estrecho de Ormuz, además de un alto el fuego, pero el resto es muy vago.</p><p>Se podría decir que a cada uno de los dos principales protagonistas, Estados Unidos e Irán, les interesaba salir de esta situación tan costosa. Irán se encuentra estrangulado económicamente, mientras que la administración Trump se enfrenta a una creciente oposición a esta guerra en su propio campo y a los riesgos electorales de la inflación.</p><p>Pero, ¿ha sido suficiente la voluntad de estos dos actores para poner en marcha este acuerdo? Cabe ponerlo en duda, ya que la continuación del conflicto se ajusta tanto a la lógica de Trump, que se ha encerrado él mismo en una trampa al fijar objetivos de guerra poco realistas, como a la lógica de una parte de los dirigentes de la República Islámica, que priorizan <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/150626/accord-avec-les-etats-unis-l-iran-dit-avoir-impose-sa-volonte-divine-et-d-acier" target="_blank">la supervivencia ideológica del régimen</a>.</p><p>Mi hipótesis es que, a través de diversos canales, los demás actores de la región, para quienes la situación se estaba volviendo infernal desde el punto de vista económico y de seguridad, han presionado para que Estados Unidos e Irán encontraran una salida. Turquía, Arabia Saudí, Catar, Egipto y Pakistán tienen todo el interés en ello.</p><p><strong>Actualmente está usted trabajando en una síntesis de la política exterior de Estados Unidos en Oriente Medio desde la época de Obama. ¿Cuáles son los elementos de continuidad y de ruptura que ha aportado el segundo mandato de Trump?</strong></p><p>El elemento de continuidad es el extremo debilitamiento de la política americana en la región, como bien demuestra la necesidad de una mediación pakistaní para alcanzar un marco de acuerdo. Ya se veían los primeros indicios de este debilitamiento con Barack Obama. Y el balance del predecesor demócrata de “Trump II” fue ya una catástrofe: Joe Biden fracasó por completo ante la masacre en Gaza.</p><p>La particularidad de Trump es el carácter incontrolable de su delirio egocéntrico. En comparación con su primer mandato, ya no hay límites —los que se impusieron, entre 2016 y 2020, por los cuadros a los que se llamaba “los adultos en la sala”. Como ha tomado el control del sistema estadounidense colocando a personas que le deben todo, puede dejarse llevar por sus “geniales intuiciones”. Pero estas han acabado por conducirlo a una trampa inextricable.</p><p>En cuanto a Irán, sabemos que Trump, durante su primer mandato, rompió el famoso acuerdo negociado por Obama sobre el programa nuclear iraní, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/270822/accord-sur-le-nucleaire-iranien-israel-implore-les-etats-unis-de-ne-pas-signer" target="_blank">el JCPoA</a> [<em>Joint Comprehensive Plan of Action</em>, o Plan de Acción Integral Conjunto, ndr]. Durante su segundo mandato, explicó que él lo haría mejor, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/220625/apres-vingt-ans-d-efforts-la-situation-est-humiliante-pour-l-union-europeenne" target="_blank">recurriendo a la fuerza</a> para obligar al régimen iraní a firmar lo que él quería. Pero no es eso lo que está ocurriendo. Los analistas ya están elaborando tablas comparativas que enumeran los elementos del problema (como el enriquecimiento de uranio o la cantidad de reservas enriquecidas) y que probablemente no favorecerán a Trump al final.</p><p>En general, el conflicto con Irán habrá agravado la pérdida de credibilidad de la palabra de Estados Unidos y de su líder a un nivel sin precedentes. En todo el mundo, la gente se ha acostumbrado ya a coger con pinzas cada una de sus declaraciones y a esperar a lo que diga la agencia <em>Tasnim</em>, cercana a los Guardianes de la Revolución. Su idea era derrocar o cambiar el régimen para lidiar con <em>los Delcy Rodríguez iraníes</em> [en referencia a la dirigente venezolana que sucedió al presidente Maduro tras su secuestro –ndr], pero en realidad ha debilitado la posición de Estados Unidos.</p><p><strong>Una de las dificultades radica en la autonomía del frente abierto en el Líbano por Israel. ¿Cómo analizar la relación israelí con Estados Unidos en esta guerra?</strong></p><p>La influencia israelí en el sistema estadounidense es muy elevada, algo que muchos miembros de los servicios de inteligencia y del ejército del Estado hebreo no habrían imaginado hace unos años. Netanyahu, que se juega todo por su supervivencia electoral, ha ejercido toda su influencia en la decisión de Trump de entrar en guerra, sobreestimando la facilidad con la que los ataques producirían los efectos esperados. Aunque Trump no duda en quejarse de las iniciativas de Netanyahu y en poner en escena su dominio, eso siempre dura poco.</p><p>No obstante, aunque no sea al mismo nivel, hay que destacar que otros actores de Oriente Medio también intervienen de forma inédita en el juego americano. Gracias a sus fondos soberanos y a las inversiones que realizan, Arabia Saudí y Catar, por ejemplo, son muy activos en Estados Unidos.</p><p>El <em>lobbying</em> siempre ha existido. Pero es un indicio del debilitamiento de Estados Unidos ver este “efecto rebote” de su implicación en Oriente Medio: presiones políticas de actores regionales dentro del sistema americano que nunca han sido tan intensas.</p><p><strong>¿Qué habrá cambiado el conflicto, suponiendo que termine, para los dirigentes de la región?</strong></p><p>Estados Unidos sigue siendo, a ojos de los dirigentes de Oriente Medio, ineludible debido a su poderío militar y tecnológico y a sus excepcionales recursos. Pero también se le percibe, más que nunca, como un elemento de desestabilización. Esto explica la multiplicación de las iniciativas de mediación regionales, desde <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/080426/le-pakistan-acteur-surprise-et-cle-de-la-mediation-entre-l-iran-et-les-etats-unis" target="_blank">Pakistán</a> hasta Catar, pasando por Arabia Saudí.</p><p>Los Estados del Golfo se han visto especialmente afectados: es la primera vez que han sido atacados todos ellos más o menos al mismo tiempo. Han sentido una especie de abandono al verse implicados en una guerra cuya decisión se tomó en otro lugar, en Washington, sin contar con ellos. Aunque no tienen una alternativa inmediata a la alianza con Estados Unidos, saben que esta situación no es estable.</p><p>En cuanto a los dirigentes israelíes, se enfrentan a las consecuencias de un conflicto con Irán que ha superado sus cálculos estratégicos. Tras el 7 de octubre, se propusieron resolver todos los problemas regionales que consideraban cuestiones de seguridad nacional, abriendo uno a uno diferentes frentes de intervención militar, desde la destrucción de Gaza hasta la invasión del sur del Líbano. Los límites de esta estrategia son evidentes.</p><p><strong> </strong></p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jun 2026 04:00:41 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fabien Escalona (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[“Trump ha debilitado la posición de EEUU”: el politólogo Droz-Vincent cuestiona el pacto con Irán]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Trump y Netanyahu, una alianza en horas bajas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/trump-netanyahu-alianza-horas-bajas_1_2205587.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5ccff22d-4c5d-4a10-8f07-302c27d9f2ca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trump y Netanyahu, una alianza en horas bajas"></p><p>El Ministerio de Defensa de Estados Unidos ha elevado al máximo nivel su alerta de contraespionaje en relación con Israel, según informaron el sábado 6 de junio varios medios de comunicación estadounidenses. Según<em> NBC New</em>s, que cita a funcionarios estadounidenses, <strong>la capacidad israelí para llevar a cabo operaciones de espionaje humano y técnico habría alcanzado “un nivel crítico”</strong>.</p><p>Al parecer,<strong> Israel habría intentado espiar a varias figuras de alto nivel</strong> para obtener más información sobre “las deliberaciones internas y la toma de decisiones de la Administración Trump en relación con los conflictos en Oriente Medio”. Según el <em>New York Times</em>, los intentos de escuchas habrían tenido como objetivo, en particular, <strong>a Steve Witkoff</strong>, principal negociador de Donald Trump, <strong>y a Elbridge Colby</strong>, subsecretario de Política de Defensa.</p><p>El espionaje entre aliados no es nada nuevo, como bien nos recuerda el caso Pollard, el analista de inteligencia naval estadounidense detenido en 1985 por espiar para Israel. <strong>Lo que llama la atención aquí es la elección, manifiestamente deliberada, de hacer pública</strong> <strong>esta evaluación clasificada</strong> contra un Estado amigo y el momento en que se ha hecho: solo unos días después de las declaraciones recogidas por <em>Axios</em> sobre la tensa conversación entre el presidente estadounidense y Benjamín Netanyahu.</p><p>El 1 de junio, <em>Axios</em> reveló una conversación bastante acalorada entre los dos líderes. Al parecer, Donald Trump llamó al primer ministro israelí “puto loco”, exigiéndole que Israel aceptara <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/050626/proche-orient-dans-la-novlangue-d-aujourd-hui-cessez-le-feu-signifie-poursuite-de-la-guerre" target="_blank">un alto el fuego</a> con Hezbolá, añadiendo: “Estarías en la cárcel si no fuera por mí. Te estoy salvando el pellejo. Ahora todo el mundo te odia. Todo el mundo odia a Israel por eso”.</p><p>Según <em>Reuters</em>, responsables israelíes, que hablaron bajo condición de anonimato, confirmaron que<strong> esa conversación había sido “una de las más tensas” que los dos líderes habían mantenido jamás,</strong> al tiempo que subrayaban que esta filtración perjudicaba a Netanyahu, dado como perdedor en las encuestas a medida que se acercan las elecciones legislativas en Israel.</p><p>El propio <strong>Trump confirmó esa tensión</strong>, aunque suavizando los términos, el miércoles 3 de junio en el <em>New York Post</em>. <strong>Se mostró “algo preocupado” de que Netanyahu “se pelee sin cesar con el Líbano”,</strong> para luego matizar: “Hemos trabajado muy bien juntos.” Lo mismo insisten sus allegados. Según un responsable estadounidense citado por <em>Reuters</em>, la relación entre ambos sigue siendo excelente, y ambos “amigos” no tienen reparos en mantener “conversaciones bastante francas”.</p><p>Por su parte, <strong>el primer ministro israelí restó importancia a la disputa </strong>al afirmar que comparte con Trump, “el mayor amigo que Israel ha tenido jamás en la Casa Blanca”, el mismo objetivo de desarmar a Hezbolá para lograr la paz entre Israel y el Líbano: “Podemos estar en desacuerdo por la mañana y, por la tarde, llevar a cabo una acción conjunta”.</p><p>¿Juegan a engañarse o hay una tensión real? En cualquier caso, <strong>ambos están lejos de la sintonía mostrada en enero de 2025</strong>, tras la toma de posesión de Donald Trump para un segundo mandato. Benjamín Netanyahu, el primer dirigente extranjero recibido en la Casa Blanca, ya le había otorgado entonces el título de “el mejor amigo que Israel haya tenido jamás”, agradeciéndole que hubiera levantado el embargo sobre las bombas pesadas heredado de Joe Biden y anulado las sanciones económicas —ciertamente insignificantes, pero muy simbólicas— impuestas contra varios colonos israelíes acusados de actos violentos contra palestinos en la Cisjordania ocupada.</p><p>Llama la atención una frase de Donald Trump recogida por<em> Axios</em>, sobre todo viniendo de él, que suele utilizar la ira como herramienta de presión. <strong>“Sin mí, estarías en la cárcel.”</strong> Si es auténtica, marca un punto de inflexión: el presidente estadounidense se presenta explícitamente como el escudo judicial de Benjamín Netanyahu, contra quien pesa una orden de detención del Tribunal Penal Internacional (TPI) por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, emitida en noviembre de 2024. Al volver al poder, ha neutralizado en gran medida esa presión. <strong>El mensaje es una amenaza de fondo: “Yo te protejo; si te dejo solo caes.”</strong></p><p>Los intereses de ambos líderes ya no coinciden del todo. Bajo la presión de su base Maga (<em>Make America Great Again</em>), que le reprocha hacer exactamente lo que prometió que no haría, pero también de una opinión pública hostil a la guerra —<a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/240526/face-au-fiasco-de-la-guerre-etats-unienne-la-victoire-d-etape-de-l-iran" target="_blank">un fiasco</a>— y cada vez más preocupada por sus consecuencias económicas,<strong> Donald Trump quiere un acuerdo con Irán.</strong></p><p><strong>Teherán exige que Israel deje de atacar el Líbano,</strong> una condición fundamental en las negociaciones, al igual que el tema nuclear o el cierre del estrecho de Ormuz. En respuesta a las operaciones militares israelíes, Irán suspendió a principios de junio todos los contactos indirectos con Washington, lo que descarriló la iniciativa diplomática estadounidense.</p><p>Atrapado entre las exigencias de sus aliados de extrema derecha —que rechazan cualquier alto el fuego y le empujan a ir lo más lejos posible contra Irán y el Líbano— y un Trump cada vez más ansioso por zanjar un conflicto que se ha convertido en una losa electoral a pocos meses de las elecciones de medio mandato de noviembre, <strong>Netanyahu</strong>, cuya única perspectiva para mantenerse en el poder es <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/290526/israel-reconfigure-gaza-sa-guise-et-au-grand-jour" target="_blank">seguir en guerra</a>, <strong>no tiene ningún interés en facilitar un acuerdo entre Washington y Teherán</strong>. A pocos meses de unas elecciones legislativas que podrían adelantarse a finales de agosto, cualquier concesión a Donald Trump podría costarle votos.</p><p>Tanto para Netanyahu como para Trump, la cuestión ya no es si aún pueden ponerse de acuerdo o no, sino hasta dónde puede permitirse cada uno ceder ante el otro.</p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p><p> </p><p><strong> </strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jun 2026 04:01:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rachida El Azzouzi (Mediapart)]]></author>
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