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    <title><![CDATA[infoLibre - Adolf Hitler]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/adolf-hitler/]]></link>
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      <title><![CDATA[El inquietante hilo que conecta a los patrocinadores de Hitler con los tecnoligarcas de hoy]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/medios/inquietante-hilo-conecta-patrocinadores-hitler-tecnoligarcas-hoy_1_2165573.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/82787a2b-72e5-4dc1-baef-521efc06fd72_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El inquietante hilo que conecta a los patrocinadores de Hitler con los tecnoligarcas de hoy"></p><p>Cuando un periodista del <em>Detroit News,</em> que había acudido a entrevistarle, le preguntó a Adolf Hitler en 1931 por qué tenía en la pared de su despacho en la sede del partido nazi en Múnich <strong>un gran retrato enmarcado de Henry Ford, </strong>su interlocutor le respondió: “Considero a Henry Ford mi inspiración”.</p><p>No era un halago de cortesía. <em>Mein Kampf</em> reproduce ideas —y a veces párrafos enteros— de las publicaciones del <strong>magnate del automóvil. </strong></p><p>Ford intentó jugar un papel fundamental en <strong>la promoción del nazismo en Estados Unidos </strong>como una manera de frenar a la izquierda en su país. Había comprado un periódico deficitario, el <em>Dearborn Independent</em>, y lo convirtió en la máquina de propaganda antisemita más potente del mundo anglosajón: 92 entregas bajo títulos como “El judío internacional”, distribuidas en los concesionarios de Ford Motor por todo el país y editadas en doce idiomas sin <em>copyright</em> para maximizar su difusión.</p><p>Noventa años después, en los días previos a las elecciones alemanas de febrero de 2025, <strong>Elon Musk </strong>publicó en X —la red social que compró en 2022 y cuya moderación de contenidos desmanteló casi por completo— una serie de <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/elon-musk-suena-triunfo-extrema-derecha-alemania_1_1920758.html" target="_blank">mensajes</a> de apoyo a <strong>Alternativa para Alemania,</strong> el partido de ultraderecha que ha heredado en parte el vocabulario y los marcos conceptuales del nazismo. No fue un tuit aislado. Era la culminación de una estrategia.</p><p>La comparación no es ni superficial ni caprichosa. Es la conclusión inevitable de la lectura de dos ensayos que acaban de ver la luz en España con pocas semanas de diferencia, <a href="https://capitanswing.com/catalogo/precuela/" target="_blank"><em>Precuela</em></a><em> </em>(Capitán Swing), de la periodista norteamericana Rachel Maddox, e <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/alianza-ensayo/irresponsables-johann-chapoutot-9791370092085/" target="_blank"><em>Irresponsables</em></a> (Alianza), del historiador francés Johann Chapoutot. Su análisis del papel que jugaron los actores que contribuyeron al ascenso del fascismo en los años treinta, con éxito en Alemania y sin él en EEUU, revela <strong>una hoja de ruta inquietantemente familiar.</strong></p><p>Para entender el presente hay que recordar a Alfred Hugenberg, al que Chapoutot llama el "Führer olvidado" de Alemania entre 1928 y 1933. Hugenberg construyó <strong>un conglomerado mediático sin precedentes: </strong>una agencia de noticias que vendía contenidos a la competencia, 26 diarios propios, y una “fábrica de textos” —la WiPro— que producía editoriales, artículos y reportajes listos para publicar y los enviaba en matrices a 1.600 periódicos de toda Alemania. </p><p>Esos periódicos difundían los contenidos sin saber, o sin importarles, que estaban distribuyendo propaganda con línea editorial “nacionalista, reaccionaria, racista y antisemita”, en palabras de Chapoutot. Completaba el arsenal la UFA, la mayor productora cinematográfica alemana, y el noticiario cinematográfico <em>Deulig-Tonwoche</em>, que se emitía en los cines antes de cada película.</p><p>El mecanismo retórico de Hugenberg —grandes titulares, signos de exclamación, caricaturas grotescas, <em>talking points</em> (argumentos clave que se repetían hasta convertirse en sentido común)— es reconocible para cualquiera que use redes sociales en 2025. El filósofo Oswald Spengler, amigo de Hugenberg, lo describió con cinismo en los años veinte: <strong>la prensa fabrica “verdades”</strong> mientras haya dinero para repetirlas. Lo que a partir de 2016 se llamó “posverdad”, Hugenberg lo había sistematizado un siglo antes.</p><p><strong>Musk ha replicado el modelo </strong>con la ventaja de operar sobre una plataforma global en tiempo real. Tras adquirir Twitter por 44.000 millones de dólares, amnistió decenas de miles de cuentas suspendidas por difundir desinformación y discursos de odio, redujo drásticamente los equipos de moderación y modificó los algoritmos para amplificar sus propios contenidos y los de las cuentas afines. </p><p>El resultado ha sido <a href="https://www.infolibre.es/politica/algoritmo-ultra-x-orienta-usuarios-posiciones-conservadoras_1_2152707.html" target="_blank">documentado</a> por investigadores de distintas universidades: <strong>las narrativas de ultraderecha han ganado alcance sistémico en la plataforma. </strong>AfD en Alemania, Reform UK de Nigel Farage, Vox en España, el bolsonarismo en Brasil: Musk no solo expresa simpatía por todos ellos, sino que interviene activamente en sus campañas electorales con una herramienta que llega a 600 millones de usuarios.</p><p>La historia de cómo la gran patronal alemana apostó por Hitler no es, según Chapoutot, un detalle secundario. Es <strong>el corazón del relato</strong>. En enero de 1932, Hitler pronunció un discurso ante el Club de la Industria de Düsseldorf en el que argumentó que la empresa y el ejército son los únicos modelos racionales de organización —ambos antidemocráticos— y que la soberanía popular no era más que “el poder de la mediocridad”. La sala respondió con “largos aplausos entusiastas”. </p><p>En noviembre de ese año, un grupo de “eminentes personalidades del mundo de la economía” —entre ellos Fritz Thyssen y el banquero Kurt von Schröder— enviaron un requerimiento formal al presidente Hindenburg pidiéndole que nombrara a Hitler canciller. Celebraban “la prometedora aurora de una era que, superando la lucha de clases, crearía las condiciones para <strong>un renovado crecimiento de la economía alemana”.</strong> Tres meses después, Hitler era canciller.</p><p>La lógica era sencilla: usar a los nazis para destruir al movimiento obrero, desmantelar el Estado del bienestar (muy incipiente) y <strong>garantizar la estabilidad del orden capitalista, </strong>confiando en que podrían controlar a los nazis desde las sombras. Sobra decir que no pudieron hacerlo.</p><p>Aquí el paralelismo estratégico de los tecnoligarcas se hace evidente. <strong>Peter </strong><a href="https://www.infolibre.es/tintalibre/peter-thiel-apocalipsis-anticristo_1_2124710.html" target="_blank"><strong>Thiel,</strong></a><strong> </strong>cofundador de PayPal y Palantir, uno de los primeros grandes inversores de Facebook y padrino ideológico de J.D. Vance, el vicepresidente de Donald Trump, habla con una franqueza que recuerda a los discursos del Club de Düsseldorf: “<strong>Ya no creo que la libertad y la democracia sean compatibles”. </strong></p><p>Thiel financia desde hace años a pensadores del movimiento neorreaccionario, cuyo ideólogo más visible, <strong>Curtis Yarvin, </strong>defiende abiertamente que las democracias deberían ser reemplazadas por empresas dirigidas por un CEO con poderes absolutos. <strong>La “Ilustración Oscura”, </strong>como se denomina esta corriente, no es un capricho académico marginal: es la base intelectual de una red de financiación, de candidatos políticos y de decisiones empresariales.</p><p>El nombramiento de Musk al frente del llamado <a href="https://www.infolibre.es/internacional/departamento-elon-musk-accedera-informacion-sensible-inmigrantes-eeuu_1_1981950.html" target="_blank">Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE),</a> con acceso a los sistemas informáticos de prácticamente todas las agencias federales de Estados Unidos, fue la materialización más visible de este proyecto. No se trata de reformar del Estado, sino de <strong>capturarlo</strong>. </p><p>La historia americana de los años treinta es, paradójicamente, la más útil para entender lo que puede ocurrir ahora, precisamente porque es la historia de un fracaso. El proyecto fascista americano tenía<strong> ingredientes similares al alemán:</strong> Ford con su aparato antisemita, el padre Charles Coughlin con su audiencia de decenas de millones de oyentes de radio proclamando que “la democracia está condenada” y que “el camino es el fascismo”, y el agente nazi George Sylvester Viereck, que utilizó el privilegio del franqueo de más de una docena de congresistas para inundar el país de <strong>propaganda alemana pagada por el contribuyente</strong> —una estrategia, el uso sistemático del correo postal, sorprendente parecida a la que hoy desarrolla Musk utilizando medios digitales—.</p><p>Los neofascistas estadounidenses no triunfaron por varias razones que Rachel Maddow documenta en <em>Precuela</em>. Roosevelt, por ejemplo, ofreció una <strong>salida política real a la crisis económica, </strong>restando base al extremismo. Y el movimiento fascista americano era fragmentado y, con frecuencia, risible en su ejecución —sectas lideradas por egocéntricos que no se ponían de acuerdo ni en el saludo—. </p><p>Pero, sobre todo, <strong>hubo ciudadanos que les hicieron frente</strong> antes de que las instituciones se movieran: <strong>Leon Lewis, </strong>veterano judío de la Primera Guerra Mundial, montó de su propio bolsillo una red de espías infiltrados en las organizaciones nazis de California desde 1933. <strong>Henry Hoke, </strong>un oscuro publicista de correo directo, rastreó durante años el esquema de propaganda nazi con métodos de detective y publicó sus hallazgos. </p><p>El periodista <strong>Dillard Stokes, </strong>del <em>Washington Post —</em>sí, el mismo diario que hoy está en manos de Jeff Bezos, otro miembro del club de <em>tecnobros—</em>, siguió el hilo hasta destapar la operación de Viereck en el Congreso. Y los hermanos Warner, que financiaban en secreto las operaciones antifascistas, sacaron adelante en 1939 <em>Confessions of a Nazi Spy</em>, la primera película de Hollywood que nombraba directamente a Hitler como enemigo —hoy lo que queda de su compañía está a punto de ser devorado por Paramount Skydance, una corporación indisimuladamente en la órbita  ideológica de Donald Trump—.</p><p>Entre lo que pasó en los años treinta en Alemania y Estados Unidos y lo que está sucediendo en estos momentos en Occidente hay también diferencias. Una de ellas es que los nuevos irresponsables son, en varios aspectos decisivos, <strong>más peligrosos que sus predecesores.</strong></p><p>Hugenberg necesitaba imprentas, camiones y suscripciones. Musk posee la infraestructura de comunicación en tiempo real de medio planeta. La propaganda de los años treinta requería fabricar y distribuir papel; los algoritmos de 2025 fabrican realidades y las distribuyen de forma personalizada, a escala, sin fricción y <strong>sin posibilidad de auditoría pública.</strong></p><p>La WiPro de Hugenberg enviaba matrices a 1.600 periódicos. El algoritmo de X decide lo que ven 600 millones de personas en función de parámetros que solo conoce su propietario. No es propaganda; es algo más parecido a la <strong>ingeniería del entorno cognitivo.</strong></p><p>A esto se suma lo que analistas como Yanis Varoufakis han bautizado como “tecnofeudalismo”. Las plataformas operan como feudos digitales donde sus propietarios extraen rentas de cada transacción, cada interacción, cada búsqueda, y donde los usuarios no son ciudadanos sino <strong>siervos que ceden sus datos </strong>y su atención a cambio de acceso. </p><p>Empresas como Palantir —de Thiel— venden a gobiernos sistemas de vigilancia predictiva que permiten anticipar y neutralizar <strong>la disidencia política.</strong> Starlink proporciona conectividad de comunicaciones en zonas de conflicto, convirtiendo a Musk en un <a href="https://www.infolibre.es/medios/diplomacia-musk-lideres-ultras-tesla-spacex-x_1_1840198.html" target="_blank">actor geopolítico</a> con <strong>capacidad de decisión sobre el desarrollo de guerras.</strong></p><p>Y hay un elemento que no tenían ni Hugenberg ni Ford: <strong>la dimensión mesiánica.</strong> El movimiento Tescreal —transhumanismo, singularitarismo, criogenia, longevismo— que impregna el pensamiento de buena parte de Silicon Valley introduce una lógica de elección divina que los viejos industriales nunca necesitaron. Los <em>tecnobros </em>no tratan solo de proteger el capital: pretenden salvar a la especie, colonizar Marte, crear superhumanos. La democracia <strong>no es solo un obstáculo para los negocios; </strong>es un sistema, desde su punto de vista, diseñado por mediocres para preservar la mediocridad.</p><p>El título del libro de Chapoutot, <em>Irresponsables</em>, lo dice todo. No es una acusación moral abstracta. Es un diagnóstico de causalidad histórica: los empresarios, magnates de la prensa y políticos conservadores que normalizaron y financiaron a los nazis<strong> creyendo que podían controlarlos</strong> y utilizarlos contra la izquierda provocaron el mayor desastre de la historia moderna. </p><p>Hugenberg fue nombrado superministro en el primer gabinete Hitler-Papen. Lo destruyeron políticamente en menos de seis meses. Thyssen huyó a Suiza en 1938, horrorizado por lo que había contribuido a crear. La patronal obtuvo <strong>a corto plazo</strong> lo que quería —fin de la democracia de empresa, supresión de sindicatos, rearme—, pero desató una guerra que destruyó Alemania y Europa.</p><p>La experiencia americana, donde un proyecto similar fracasó en parte porque hubo ciudadanos que se organizaron para combatirlo, ofrece <strong>la única nota de esperanza</strong> en un panorama sombrío. No fueron los poderes del Estado los que salvaron la democracia americana en los años treinta, señala Maddow: fueron personas que actuaron antes de que las instituciones se movilizaran, a menudo solas, a menudo sin reconocimiento.</p><p>La pregunta no es si el paralelismo es exacto —nunca lo es— sino si las democracias actuales serán capaces de generar <strong>anticuerpos equivalentes</strong> antes de que el proceso sea irreversible. La historia no se repite, pero, como se atribuye a Mark Twain, a veces rima con una precisión inquietante.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Mar 2026 18:30:22 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Varela]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El inquietante hilo que conecta a los patrocinadores de Hitler con los tecnoligarcas de hoy]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Vencedores y vencidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/vencedores-vencidos_129_2137628.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Con un discurso de odio extremadamente activo, <strong>Hitler, Mussolini y Franco legitimaron la violencia hacia grupos estigmatizados</strong> en sus respectivas sociedades desde hacía siglos. La aversión hacia el comunismo, el feminismo y los judíos, o el desprecio por la democracia, eran rasgos de la sociedad muy anteriores al advenimiento de estos líderes. El nivel de brutalidad contra estos colectivos fue consecuencia directa de la propagación de bulos y de la construcción de una imagen estereotipada. Mucho tiempo después, cuando Michael Dukakis perdió las elecciones contra Bush padre, en 1988, afirmó que, aunque resulte un ejercicio penoso, era necesario responder a los bulos lanzados por los adversarios, y se arrepentía de no haberlo hecho durante la campaña. <strong>Las derechas no pueden tener el monopolio del discurso histórico. </strong>La socióloga chilena Marta Lagos se quejaba amargamente hace unos años de que un tercio de los chilenos justificaban el Golpe de Estado de 1973. A su juicio, esto se debía a que su generación promovió la idea de que Pinochet, pese a todo (y ese “todo” son unos 6.000 muertos), hizo algunas cosas buenas. El presidente Boric se expresó en estos términos en 2023: “Pinochet fue un dictador, esencialmente antidemócrata, cuyo gobierno mató, torturó, exilió e hizo desaparecer a quienes pensaban distinto. Fue también corrupto y ladrón. Cobarde hasta el final, hizo todo lo que estuvo a su alcance por evadir la justicia. Estadista jamás”. </p><p>Lagos consideraba lamentable que Boric fuera el primer presidente en hablar con esa contundencia y mencionaba la “derrota cultural” al afirmar que ninguno de los seis jefes de gobierno anteriores había retratado al dictador como el asesino que era, lo que supuso <strong>una forma de blanquear el pinochetismo. </strong>Esta benevolencia con los dictadores explica en parte el crecimiento de los autoritarismos que ahora vemos en tantos lugares. En España pasa algo parecido.<strong> Ningún gobierno ha hecho gran cosa por sacar de las cunetas a las víctimas del franquismo. </strong>Me parece dramático que estemos divididos por conflictos que tuvieron lugar hace 80 años, principalmente porque nuestros abuelos decidieron abrir un nuevo tiempo durante la Transición. Pero lo que tal vez nos cuesta decir es que ese período se cimentó sobre el silencio de las víctimas, que no pudieron elegir. En cualquier caso, a nadie se le puede decir que no es legítimo recuperar los restos de sus familiares. Esto constituye una obligación moral para la izquierda y la derecha, aunque para el PP no será jamás una prioridad porque es un partido esencialmente cainita cuando se habla de la Guerra Civil.<strong> Negarse a hacer pedagogía es lo que hace pervivir la imagen de los dictadores buenos</strong>. Ocurre algo parecido en la Rusia actual con la imagen de Stalin, al que las nuevas generaciones consideran más un padre de la patria que lo que realmente fue: un sanguinario genocida de indescriptible maldad. Si no se enseña historia en las escuelas, se podrá mentir acerca de cualquier hecho histórico, y ese es el sueño de los Trump, Bolsonaro, Milei o Putin. </p><p>El periodismo no puede bailar al son que marca la ultraderecha y está obligado a decir la verdad, especialmente en materia histórica. No me gusta mencionar la Guerra Civil española porque ya tenemos demasiados elementos de división, pero si lo hacemos, estamos obligados a ser rigurosos. La derecha y la ultraderecha han sido incapaces durante cincuenta años de llegar a la conclusión a la que llega cualquier demócrata con dos dedos de frente: que en una guerra los dos bandos cometen atrocidades que nadie tiene la capacidad de frenar porque están dirigidas por grupos incontrolables, pero esta circunstancia en ningún caso puede compararse con la utilización de <strong>todo el aparato del Estado para reprimir, torturar y asesinar a los disidentes políticos</strong>, que es lo que sucedió tras la Guerra Civil. </p><p>Lo que dicen algunos líderes del PP cuando hablan sobre la posguerra está amparado por la libertad de expresión, pero no significa que sea verdad. Más bien al contrario: tratan de dulcificar la imagen de Franco precisamente con el fin de estigmatizar a la izquierda, dando a entender que el franquismo fue una suerte de reacción de defensa contra los excesos de la Segunda República, y no un movimiento particularmente brutal con el fin de restituir el poder de clase de las élites mediante la fuerza de las armas.<strong> Es una falacia extremadamente ofensiva decir que “todos perdimos la guerra”.</strong> La guerra y sobre todo la posguerra no afectaron por igual a todos los españoles. Existe una diferencia abismal entre sufrir las penurias de una conflagración bélica  y perder la vida o la identidad en las cunetas o el exilio después de 1939. No se puede reordenar un relato para transformar un golpe de Estado en una tragedia colectiva sin culpables, con el fin de <strong>convertir a los vencedores incluso en víctimas retrospectivas,</strong> para después olvidar a los fusilados, torturados, encarcelados, exiliados, depurados, las mujeres rapadas y humilladas y los niños robados. Esto no es un debate sobre la libertad de expresión, sino la vieja pugna entre la verdad histórica y los franquistas empeñados en disfrazar la barbarie de lucha por la libertad y el orden. En el siglo XXI,<strong> la mentira como herramienta política de la ultraderecha </strong>se ha convertido en un problema estructural. </p><p>_____________________</p><p><em><strong>Eduardo Luis Junquera Cubiles </strong></em><em>es escritor y socio de </em><em><strong>infoLibre.</strong></em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Feb 2026 05:01:01 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eduardo Luis Junquera Cubiles]]></author>
      <media:title><![CDATA[Vencedores y vencidos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Política,Franquismo,Víctimas del franquismo,Transición democrática,Adolf Hitler,Francisco Franco,PP]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La Justicia ampara los paneles de Oleiros (A Coruña) que comparaban a Netanyahu y Hitler]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/justicia-ampara-paneles-oleiros-coruna-comparaban-netanyahu-hitler_1_2137595.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/55dfbf31-a5ff-4f15-b974-ee077b84a371_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Justicia ampara los paneles de Oleiros (A Coruña) que comparaban a Netanyahu y Hitler"></p><p>El juzgado de lo contencioso administrativo número 4 de A Coruña ha desestimado el recurso presentado por la organización <a href="https://www.infolibre.es/politica/acom-lobby-sionista-lleva-juicio-acuerdos-universitarios-israel-camina-mano-pp-vox_1_2069424.html" target="_blank">Acción y Comunicación sobre Oriente Medio</a> (ACOM) contra la sentencia que amparaba los paneles luminosos del ayuntamiento de Oleiros (A Coruña) que <strong>equiparaban a Benjamín Netanyahu con Adolf Hitler</strong>, según informa EFE.</p><p>El municipio coruñés, donde gobierna Ángel García Seoane al frente de la candidatura independiente de <strong>Alternativa dos Veciños</strong>, ha informado este sábado en un comunicado de la firmeza de esta decisión judicial, contra la que no caben más recursos.</p><p>Durante varios meses de 2024, los paneles luminosos de información municipal del ayuntamiento mostraron <strong>mensajes contrarios a la intervención militar del Estado de Israel</strong> en la <a href="https://www.infolibre.es/temas/invasion-gaza/" target="_blank">Franja de Gaza</a> y que condenaban el genocidio de la población palestina.</p><p>En uno de ellos, llegó a verse una imagen del actual primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, al lado de otra del dictador nazi Adolf Hitler y el lema "<strong>Mismas bestias asesinas</strong>".</p><p>Esto motivó el recurso por parte de ACOM, una organización que trata de reforzar la<strong> relación entre España y el Estado de Israel</strong>, y cuyas peticiones han sido finalmente rechazadas por el juzgado coruñés.</p><p>El ayuntamiento de Oleiros, en su comunicado, sostiene que la sentencia se basa en el derecho constitucional a la <strong>libertad de expresión y a la crítica política </strong>y considera que "refuerza la trayectoria" de la entidad municipal durante décadas en defensa de la libertad de Palestina.</p><p>Por este motivo, aseguran que<strong> continuarán llevando a cabo campañas de sensibilización</strong>, programas de cooperación y actos oficiales para denunciar "el atroz genocidio perpetrado por el Gobierno de Israel" y "reafirmando su compromiso inquebrantable con la paz y los derechos humanos".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Jan 2026 12:46:04 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[La invasión de Gaza,Palestina,Benjamin Netanyahu,Adolf Hitler,A Coruña]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Alumnos de instituto visitan Auschwitz: "Hemos normalizado vídeos de que Hitler era bueno"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/alumnos-instituto-visitan-auschwitz-hemos-normalizado-videos-hitler-bueno_1_2034626.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/efbf602b-1a33-4cb8-9ab0-e8af594819f8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alumnos de instituto visitan Auschwitz: "Hemos normalizado vídeos de que Hitler era bueno""></p><p>Alumnos de Bachillerato de un instituto de Barcelona han visitado este curso el <strong>campo de exterminio de la Alemania nazi de Auschwitz</strong>, en un viaje que apuesta por la memoria como antídoto al discurso ultra que, confiesan, campa a sus anchas en las redes: "Hemos normalizado <strong>vídeos de que Hitler y Franco eran buenos</strong>". Según informa EFE. </p><p>Varios estudiantes del instituto barcelonés IES Francisco de Goya atienden a EFE para explicar el viaje que toda su clase de primero de Bachillerato ha hecho este curso en el marco de una<strong> subvención especial del Ministerio de Memoria Democrática</strong> para conmemorar el 80º aniversario de la liberación de los campos nazis.</p><p>Los viajes de estudiantes de institutos españoles a campos nazis se realizan desde 2004 y cada año han asistido un centenar de jóvenes; sin embargo, este 2025,<a href="https://www.infolibre.es/internacional/auschwitz-celebrara-80o-aniversario-liberacion-centrado-victimas_1_1934867.html" target="_blank" > en el marco del 80 aniversario de la liberación de los campos</a>, el <strong>Gobierno ha subvencionado a más de 250 estudiantes </strong>de institutos españoles -principalmente de Cataluña, Comunidad Valenciana y Aragón, las comunidades que muestran más interés en estos tipos de viajes-.</p><p>Varios estudiantes, en su conversación con EFE, destacan que un viaje así les ha ayudado a <strong>ponerse en la piel de las víctimas del nazismo</strong> que trataron de sobrevivir a los campos de concentración y exterminio y resaltan que tener buenos conocimientos de memoria histórica ayuda a que <strong>no se vuelvan a repetir horrores</strong> como el Holocausto: "Todo el mundo debería hacer un viaje así", coinciden.</p><p>Antes del viaje, los profesores entregaron a todos los alumnos una <strong>libreta</strong> en la que hicieron varios proyectos previos y, sobre todo, les sirvió para ir <strong>documentando toda su experiencia</strong> en Auschwitz: los espacios más impactantes que visitaron, la evolución de sus puntos de vista acerca de los campos, sus reflexiones más profundas...</p><p>Esta libreta, que los estudiantes definen como<strong> "el proyecto más importante del curso"</strong>, está repleta de textos que reflexionan sobre la deshumanización del Holocausto y, para ellos, la recordarán "mucho más que cualquier examen" porque les incentivó a aprender "constantemente".</p><p>Todos estos aprendizajes de los estudiantes en viajes a campos de concentración y exterminio del régimen nazi que ayudan a mantener la memoria histórica chocan con la realidad que consumen estos estudiantes en su día a día en redes sociales como TikTok o Instagram: "Tenemos bastante normalizado que nos salgan <strong>vídeos diciendo que Hitler o Franco realmente eran buenos</strong>, los vemos todos los días", señalan.</p><p>En este sentido, añaden que "hay gente que no le presta atención, pero hay muchos otros <strong>compañeros de clase que son más susceptibles </strong>de creerse todo este contenido de redes sociales que no saben exactamente de dónde viene diciendo que Hitler o Franco fueron buenos para el mundo, junto con todos los comentarios de apoyo en esas publicaciones", explican.</p><p>En especial, varios alumnos apuntan a los <strong>creadores de contenido en redes sociales</strong> <strong>como algunas de la</strong>s <strong>figuras que más influyen</strong> en su generación, ya que estos critican el presente y aluden a que el pasado tendría que volver para solucionar ciertos problemas, unos <a href="https://www.infolibre.es/politica/ana-pardo-vera-hay-estrategia-evidente-x-fomentar-fascismo-premiar-bulos-odio_1_1873062.html" target="_blank" >discursos "vacíos y falsos en los que no hay que caer ni dejarse engañar</a>", precisa uno de los estudiantes.</p><p>Algunos alumnos detallan que les "cuesta entender" que sus amigos tengan <strong>discursos abiertamente racistas</strong> y explican que su personas de su generación, aún tan joven, son "muy fáciles de manipular" y también les gusta llevar la contraria: "Antes los adolescentes se rebelaban vistiéndose como querían, <strong>ahora que todo el mundo se viste como quiere, piensan de forma extrema</strong>", opina una estudiante.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Jul 2025 11:32:38 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jan Téllez Asensio, infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria histórica,Ley Memoria Histórica,Holocausto,Adolf Hitler,Francisco Franco,Fascismo,Dictadura,Redes sociales,Educación,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Fiscalía investiga por primera vez la muerte de españoles en los campos de Mauthausen y Gusen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/fiscalia-investiga-primera-vez-muerte-miles-espanoles-campos-nazis-mauthausen-gusen_1_1989597.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ca56266d-1dfd-4023-b27f-e3e793bf9103_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Fiscalía investiga por primera vez la muerte de españoles en los campos de Mauthausen y Gusen"></p><p>La Fiscalía de Memoria Democrática ha abierto por primera vez una investigación para esclarecer las responsabilidades y la existencia de una posible estrategia conjunta entre la dictadura de Francisco Franco y el régimen nazi en <strong>la detención y traslado de miles de españoles a campos de exterminio nazis</strong>, según informa EFE.</p><p>En el 80 aniversario de <a href="https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/mauthausen-liberacion-campo-espanoles_129_1985284.html" target="_blank" >la liberación de los campos de Mauthausen y Gusen</a>, situados en Austria, el 5 de mayo de 1945, la fiscal de Sala de Derechos Humanos y Memoria Democrática, <strong>Dolores Delgado</strong>, ha incoado estas diligencias de investigación, <strong>en cumplimiento de la Ley de Memoria Democrática</strong>.</p><p>Según explica el Ministerio Público este lunes, día de homenaje a los españoles deportados y fallecidos en los campos de concentración nazis y a todas las víctimas del nazismo de España, la investigación abarcará <strong>el arresto y traslado de miles de españoles exiliados en Francia a los campos de Mauthausen y Gusen</strong>, donde fueron sometidos a trabajos forzados, tortura, desaparición y asesinato.</p><p>Las pesquisas buscan esclarecer estas "<strong>graves violaciones del Derecho Internacional </strong>de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario cometidas en el contexto de crímenes contra la humanidad" y también indagar en una posible estrategia entre la dictadura encabezada por Francisco Franco en España y el régimen nazi.</p><p>La fiscal Dolores Delgado solicitó al fiscal general del Estado, <strong>Álvaro García Ortiz</strong>, liderar esta investigación tras tomar conocimiento del expediente tramitado por la magistrada del Registro Civil Central para la inscripción de la defunción de 4.435 españoles, principalmente en aquellos campos, muchos de los cuales no se han podido identificar aún.</p><p>El próximo domingo, 11 de mayo, tendrá lugar el acto de conmemoración del 80 aniversario de la liberación del campo de concentración y exterminio nazi de Mauthausen, en el que entre 90.000 y 100.000 personas fueron asesinadas y al que fueron deportados<strong> más de 7.000 republicanos españoles</strong>. Está previsto que la ceremonia cuente con la presencia de los reyes.</p><p>Tras la Guerra Civil, miles de españoles huyeron a Francia, donde luego fueron calificados por las fuerzas nazis de ocupación de<strong> 'rotspanier' (españoles rojos)</strong>, y entre 1940 y 1945 más de 7.000 fueron deportados a Mauthausen-Gusen, una gran parte del total de 10.000 españoles que estuvieron en todos los campos de concentración nazis. Catalogados como<strong> enemigos políticos y apátridas,</strong> ya que el régimen franquista se desentendió de ellos, gran parte de ellos murió en campos de exterminio.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 May 2025 08:53:19 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La Fiscalía investiga por primera vez la muerte de españoles en los campos de Mauthausen y Gusen]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nazismo,Adolf Hitler,Memoria histórica,Ley Memoria Histórica,Fiscalía,Dolores Delgado,Franquismo,Francisco Franco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La raza pura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/raza-pura_1_1963389.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/007cfc2b-dbaf-4861-a497-40647bf103d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1017979.jpg" width="720" height="405" alt="La raza pura"></p><p><strong>Editorial Tusquets (2025) </strong></p><p>El toro canadiense Sultán llenó un hueco en la historia cuando lo compró el gobierno de Cantabria en 1988. Pareció un antojo de un millón de dólares, el precio más caro pagado hasta entonces por un semental en Europa. El animal exhibía un doble certificado de excelencia racial, como un par de grados universitarios. Un auténtico frisón holstein americano. Lo instalaron en una cuadra amplia de un centro de selección, inseminación y reproducción. Lo nutrieron como a un deportista de récord. Doscientos herederos continúan su propagación seminal para mejorar la cabaña vacuna y la leche de la cornisa. La eugenesia bovina de machos que no contactan con las hembras que preñan.</p><p>La cantante noruega del grupo sueco <strong>ABBA</strong>, Frida, contactó con su padre biológico, Alfred Haase, pastelero después de militar nazi, tres largas décadas después de nacer. Cuando supo que no había muerto, como le habían contado, este invasor de Noruega y seductor de la madre de la artista, Synni, fallecida en septiembre de 1947. "Mamma mía!".<em> </em>Su única hija no tenía aún dos años. El origen vikingo de las mujeres escandinavas las convirtió en vientres muy deseados para que los sultanes arios de las SS <em>malengendraran </em>el proyecto <em>Lebensborn, </em>"fuente de vida<em>". </em>Frida nació medio año después de caer el imperio hitleriano. Morena, sus rasgos no correspondían a la gama sobresaliente de la raza. Las mezclas que procura la eugenesia. Los úteros no son probetas. </p><p>"No le gustan los alemanes" a Renée, normanda de dieciséis años. Se contradice al enamorarse de un soldado nazi en julio de 1944. Una velada, desinhibida por el alcohol, tras "un abrazo entre borrachos", concibe una criatura del combatiente de las SS. "Su noche, la única y la última". Sus progenitores y los franceses resistentes a las tropas de <strong>Hitler </strong>la repudian. "Sus padres la han abandonado. Francia le ha escupido en la cara… Se convertirá en alemana", sin hablar el idioma. La acogen en un chalé "excesivamente grande", donde flamea la bandera negra de las SS: "el lugar no parece un cuartel, menos aún un hospital. Podría ser, más bien, un alojamiento vacacional muy bien conservado". Cunas, canastillas, pañales, biberones, gorjeos y llantos de <em>los niños de Himmler. </em>Un hogar, un <em>Heim, </em>"lleno de mujeres alemanas", gestantes como ella o madres recientes. </p><p>Renée ignora dónde reside. Ya había vivido veintitrés días en la maternidad nazi de Lamorlaye (la única abierta en Francia, entre febrero y agosto de 1944, cuando la guerra cercó esta mansión de los chocolateros Meunier), recomendada por su novio y, sin embargo, enemigo. Ahora, se encuentra en el <em>Heim </em>Hochland, en Steinhöring, cerca de Múnich. El primero de la cuarentena de hogares que <strong>Himmler </strong>diseminó por Alemania —diez—, Noruega —unos quince—, Polonia —ocho—, Austria —tres—, Dinamarca —dos— y uno en Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo y el francés mencionado. "Da la impresión de que se está en el fin del mundo". El estruendo bélico no retumba en esas "casas de mujeres". </p><p><strong>Caroline De Mulder</strong> cobija a Renée en la más emblemática del delirio étnico de <strong>Himmler</strong>. La creó en 1936, poco después de alumbrar el plan<em> Lebensborn</em>. Una iniciativa personal, admitida por <strong>Hitler</strong>, del líder de los escuadrones de la calavera y el uniforme negro. Desvarió con germinar una raza germana perfecta para regir un milenio. La religión <em>"vom Besten Blut",</em> la mejor sangre, circularía por el espinazo del régimen. "Bastarán unas generaciones para hacer desaparecer de nuestra Alemania todo rastro de sangre impura. Un siglo, como mucho". Glóbulos sin ninguna mota contaminante desde 1800. Exigía "la pertenencia al pueblo alemán desde, al menos, cuatro generaciones". Los miembros de las SS debían tener cuatro hijos o más. Si con las esposas no era posible, recurrían a mujeres solteras, como Renée. Una opción ante la muerte de alemanes con raigambre en el frente. "No habrá suficientes maridos para todas; hemos perdido muchos jóvenes, muchos de los mejores. Pero, aun así, todas pueden ser madres". Ellos, como el semental Sultán, han de certificar su pedigrí. Las mujeres, como las hembras inseminadas, deben superar una prueba de color de pelo y ojos, forma del cráneo, calidad de los dientes, estatura, peso… Tras evaluarla, el histórico doctor Gregor<strong> </strong>Ebner, cooperador entusiasta del proyecto y único hombre en ese lugar, acredita que Renée es "principalmente nórdica, con ciertos rasgos ósticos, discretos". Una francesa legitimada para gestar un ario superior.                                                  </p><p>"Solo puede permanecer (en el <em>Heim</em>) por el niño" que albergan sus entrañas. Como ella, la mayoría de las mujeres alojadas en esa maternidad son jóvenes "parturientas de calidad excepcional". Dos tercios, madres solteras, aunque "todas interpretaban el papel de joven honesta y, fuera cual fuese su origen, se comportaban como pequeñas burguesas". Algunas solo se quedaban unas semanas, hasta que daban a luz. Renée parirá un mes antes de acabar la guerra. </p><p>Una enfermera de "tipo nórdico puro", Helga, fiel al ideario nacionalsocialista, se desvive por las madres y los bebés del <em>Heim </em>bávaro. Los considera vitales para la pervivencia de Alemania. Su diario muestra su evolución moral según la eugenesia desenmascara un rostro inmisericorde. Jürgen (un bebé real que <strong>De Mulder </strong>exhuma de una fosa de indignidad) nace con una deficiencia el mismo día que <strong>Himmler </strong>presencia el rito de la bendición del nombre, sucedáneo del bautismo. Integra a las criaturas "en la gran comunidad de las SS" al ungirles la frente con una daga. Ningún padre biológico asiste. La paternidad corresponde al Tercer Reich. Jürgen no supera la criba racial, "no era viable". Le aplican la eutanasia en un psiquiátrico. Culpan a la madre de la "malformación congénita" de su hijo: "mi vientre es una tumba". La esterilizan. Nunca le devuelven el cuerpo desmembrado de su hijo para enterrarlo. Esta inhumanidad inspira las líneas tachadas de las reflexiones de Helga, donde despereza su conciencia. El credo estéril: "todo lo que amo se ha corrompido". La duda: "yo era buena, pero ¿estaba en el lado bueno?".                                                                                                                                                   </p><p>Extramuros del oasis, un preso polaco, Marek, representa el contexto de una guerra implícita en <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-los-ninos-de-himmler/412595" target="_blank"><em>Los niños de Himmler</em></a><em>. </em>Confinado antes en el campo de concentración de Dachau, ahora trabaja, castigado y famélico, en la construcción de locales auxiliares del <em>Heim. </em>Escarba en la tierra, come mondas de patatas, desperdicios. "Arriesga su vida por llenarse el estómago". Se topa, sin coincidir apenas, con Renée.  </p><p>En un lugar de tanta ternura helada, el fuego despertará del ensueño con una raza centenaria. Antes de que los estadounidenses liberaran estos hogares, <strong>Himmler </strong>ordenó quemar todos los archivos. Quiso arrasar cualquier constancia de los padres de los más de veinte mil bebés nacidos allí. Y de los niños robados en otros países. Solo en Polonia, arrebataron más de 200.000 niños a sus familias. Les usurparon nombres y apellidos. Apenas 20.000 pudieron volver a casa. El humo disolvió un rastro de huérfanos del "difunto Estado nazi". Los que nadie adoptó, los acogieron diversas instituciones. Chicos y madres, como la de Frida, sufrieron la aversión. Enconada en Noruega por la colaboración del gobierno pronazi de Quisling. Les llamaron bastardos y zorras de los alemanes: mutaron de puros arios a parias sociales. Hasta 2018 no les pidieron perdón. Sobrecoge su dolor en el documental <em>Lebensborn: guarderías para la futura élite nazi. </em>Hombres y mujeres que bracean desorientados en su "fuente de vida". El presente de los embriones que <strong>Caroline De Mulder</strong> describe con rigor y melancolía. La quimera de fabricar bebés excelsos en granjas. Una selección animal. "Nadie quiere a estos niños… ¿Qué han hecho, sino nacer y llorar?". La más amarga canción de cuna.</p><p><em>* </em><em><strong>Prudencio Medel</strong></em><em> es periodista.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Mar 2025 20:00:45 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Prudencio Medel]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Alemania,Adolf Hitler,Nazismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trump, el gran empresariado y la democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/trump-gran-empresariado-democracia_129_1959766.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>No hay duda, Trump ganó con los votos de más de 77 millones de votantes. Es la democracia. Pero, con su discurso populista y ramplón, <strong>¿hubiese ganado sin la ayuda del gran empresariado americano?</strong> Musk, como representante del triunfante empresario, ocupa un puesto destacado en un gobierno cuyo principal lema es "Hacer a América Grande Otra Vez". Este es el lema para liderar otra vez el mundo, aunque para eso tendría que conquistar a Canadá y por proximidad a Groenlandia. Vuelven otra vez los <strong>discursos huecos y grandilocuentes,</strong> dinamizados por una propaganda, hoy día una potente arma, dada la penetración en mentes poco críticas divulgadas por las redes, redes precisamente en manos de los poderosos empresarios que sustituyen la política por las finanzas. ¿Hubiese ganado Trump sin la ayuda del gran empresariado? ¿Los 70 millones de votantes votarían lo mismo sin la ayuda de las redes que ponen a los inmigrantes como los modernos pieles rojas que habrá que expulsar o encerrar en Guantánamo?</p><p>Siempre surge el debate sobre la democracia. Sin duda, la mejor manera de gobernar para unos, y la menos mala forma de ejercer la política, para otros. Está claro que no se daría el mismo resultado si el voto es emitido por ciudadanos educados en la concienciación social, que si la mayoría de los votos es consecuencia de un votante acrítico y supeditado a la propaganda. Por esto, la educación es el mayor enemigo de los totalitarismos y populismos. Pero <strong>la historia se repite.</strong> Hoy he visto un magnífico documental sobre la segunda guerra mundial, que pone en boca de los actores voz en base al movimiento labial, la influencia de los grandes empresarios en la invasión de toda Europa y Rusia por parte de Hitler y el nazismo. Hitler y su estado mayor visitan al empresario Krupp en su cumpleaños, lo felicitan por la gran labor para armar al ejército alemán. No solo motores para su parque móvil sino también cañones, tanques y un largo etc. que fueron utilizados para masacrar a media Europa y a millones de rusos. En el mismo documental se ve a una multitud de más de dos millones vitoreando a su líder, Hitler, el mismo que exterminó a judíos, gitanos y a todo aquel que no fuese rubio y con ojos azules. Pero no podemos olvidar que<strong> Hitler ganó las elecciones.</strong> ¿Emprendería Hitler una guerra con más de 50 millones de muertes sin esa multitud que le votaron, levantando el brazo y vitorearon masivamente sus conquistas ? ¿ Se habría atrevido Hitler a iniciar la segunda guerra mundial sin la ayuda del consorcio Krupp y empresarios afines? ¿Intentaría Trump desestabilizar al mundo sin la ayuda de su élite empresarial y el votante acrítico? Está claro, la pasividad del ciudadano también oculta a actores importantes causantes de las debacles del mundo que se sirvieron de títeres para trasformar la política en un negocio. </p><p>____________________</p><p><em><strong>Eduardo Vazquez Martul</strong></em><em> es socio de </em><em><strong>infoLibre.</strong></em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Mar 2025 19:57:28 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eduardo Vazquez Martul]]></author>
      <media:title><![CDATA[Trump, el gran empresariado y la democracia]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Democracia,Donald Trump,Adolf Hitler]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Oportuna revisión de las caras del nazismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/oportuna-revision-caras-nazismo_129_1931283.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8742711d-3f3d-4f8e-9b9b-32591ac5155d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Oportuna revisión de las caras del nazismo"></p><p>Catedrático emérito de Historia de la Universidad de Cambridge y rector del Gresham College de Londres,<strong> Richard J. Evans</strong> se ha especializado en sus investigaciones sobre el Tercer Reich, del que ha escrito unos cuantos libros, alguno de ellos de repercusión mundial como su trilogía, publicada en España entre 2005 y 2011 (ed. Península): <em>La llegada del Tercer Reich, El Tercer Reich en el poder </em>y<em> El Tercer Reich en guerra. </em>Era de esperar por todo ello que esta nueva obra, <em><strong>Gente de Hitler. Los rostros del Tercer Reich</strong></em> (ed. Crítica, 2024), no iba a defraudar a los habituales lectores de Evans en España, ni tampoco a quienes –como es mi caso– no dejamos de sentir una permanente curiosidad por las interioridades del siniestro y cruel régimen hitleriano, acaso porque nunca lo hemos llegado a ver sepultado del todo, y mucho menos en los días que corren.</p><p>Las casi 700 páginas del volumen, con las correspondientes fotografías de sus protagonistas y sus más de 40 de bibliografía, me han deparado una atención e interés crecientes a medida que lo leía y que no siempre encontramos en los libros de historia. Estructurada en cuatro partes, la obra de Richard J. Evans analiza en la primera, aportando las más recientes informaciones sobre <strong>el personaje, la carrera y las ideas de Adolf Hitler</strong>, que ocupan algo más de un centenar de páginas. El Führer, por mucho que se proyectara una imagen de dictador superheroico, lo cierto es que dependió en gran medida de la colaboración de su círculo íntimo inmediato de subordinados.</p><p>A estos dedica el autor la <strong>segunda parte de su libro</strong>, bajo el epígrafe de <em>Los Paladines</em>: Hermann Göring, <em>el hombre de hierro</em>; Josep Goebbels, el propagandista; Ernst Röhm, el soldado; Heinrich Himmler, el policía; Joachim von Ribbentrop, el diplomático; Alfred Rosenberg, el filósofo, y Albert Speer, el arquitecto. La tercera parte se refiere a quienes hicieron posible y llevaron a la práctica la ideología nazi<strong>: </strong><em><strong>Los apoderados</strong></em><strong>.</strong> Aquí encontramos a Rudolf Hess (el suplente), Franz von Papen (el colaborador), Robert Ley (el “trabajador”), Julius Streicher (el maestro de escuela), Reinhard Heydrich (el verdugo), Adolf Eichmann (el burócrata) y Hans Frank (el bocazas). </p><p>La cuarta parte de <em>Gente de Hitler</em> la ocupa una<strong> diversidad de perpetradores de aquel régimen de terror</strong>, entre los que están el general Wilhelm Ritter von Leeb, paradigma de los líderes militares del Tercer Reich, que murió en paz en 1956 retirado en su finca, y quien fuera médico de Hitler, Karl Brant, que participó en experimentos médicos sobre los internos en los campos de concentración y fue ejecutado en 1948.  También incluye el autor en este apartado a <strong>varias mujeres caracterizadas por su crueldad </strong>como la “bruja” y la “bestia” (Ilse Koch e Irma Grese, Gertrude Sholts-Klink), a la cineasta que documentó las grandes concentraciones de masas del nazismo Leni Riefensthal y a Luise Solmiz, que pasó del amor y la admiración por Hitler al desprecio y el odio, convencida de que el Führer había pasado de ser el salvador de Alemania a su destructor.</p><p>Estima Evans que esta nueva obra no es un mero diccionario biográfico, como podría pensarse. La considera con más propiedad <strong>una recopilación de ensayos biográficos interrelacionados,</strong> a los que añade reflexiones personales sobre cada uno de los personajes incluidos. Entre esas interesantes cavilaciones que hace el autor como historiador destaco dos a propósito de su magnífico trabajo. La primera la incluye en la cuarta parte, al referirse a Paul Zapp y Egon Zill (los asesinos), y hacer balance de la gran masacre de víctimas del tercer Reich:<strong> seis millones de judíos, 3,3 millones de prisioneros soviéticos, </strong>millones de civiles de Polonia y Europa del este, homosexuales, delincuentes menores, gitanos, personas con enfermedades mentales y discapacidades, entre otros:</p><p>“¿Cómo podemos explicar esta ola de criminalidad sin paralelos –se pregunta Evans–, que quebrantó todas las reglas y convenciones conocidas de la guerra, la política y la decencia humanas? Sólo mediante el estudio de los distintos perpetradores individuales resulta posible revelar la combinación de motivos e influencias que llevó a hombres corrientes a cometer tales actos al servicio de los nazis, <strong>sin arrepentirse de ellos</strong> ni siquiera después del hundimiento total del Tercer Reich”. Con esta respuesta justifica el autor la razón del libro y su título, y me hace pensar en si esto mismo lo podrá aplicar algún historiador algún día al actual gobierno israelí, perpetrador del genocidio en la Franja de Gaza.</p><p>La segunda reflexión se la hace Evans en el epílogo, un texto de apenas tres páginas, en el que glosa el encuentro que tuvo, siendo investigador en Hamburgo, con una señora en el tren que iba de Copenhague a París a finales de 1977, en el que hablando del terrorismo del grupo Baader-Meinhof, la viajera –alemana residente en Dinamarca– le mencionó<strong> los “diez mil de arriba”</strong>, en referencia a las élites acomodadas que, en su opinión, habían gobernado Alemania (sector occidental) desde la década de los treinta hasta entonces, avivando la histeria contra los que ellos llamaban terroristas. </p><p>Esa mujer, que había sufrido en su juventud los rigores del régimen nazi en un campo de concentración y había logrado abandonar finalmente su país, culpó a "esos diez mil" no sólo del nazismo sino de <strong>las décadas transcurridas tras su caída</strong>. "Siendo una joven normal y corriente –escribe el historiador inglés–, no comprometida con la política, no especialmente lista ni intelectual, había visto la equivocación moral del nazismo y el Tercer Reich, y había tomado una decisión radical en consecuencia. ¿Por qué los otros alemanes no supieron hacer lo mismo?"</p><p>A juzgar por la progresión desde hace años de la extrema derecha en no pocos países de Europa, deberíamos estar en condiciones de responder a Evans y tratar de<strong> evitar en lo posible una segunda edición</strong> de lo que podrían deparar gobiernos de esa tendencia como el que acaba de formarse en Austria o el que la mano derecha de Trump quiere propiciar con esa señora que llama a Hitler socialista. Como dice mi estimado Enrique del Teso, "es obvio qué fuerza está emergiendo en Europa, pero que nadie se engañe con el motivo. No sigan el rastro de ningún talento maléfico, sigan el rastro del grifo del dinero". ¿De qué disponemos a día de hoy los demócratas para hacer frente a la posibilidad de que la historia se repita?</p><p>_______________</p><p><em><strong>Félix Población</strong></em><em> es periodista y escritor.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jan 2025 19:54:16 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Félix Población]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Oportuna revisión de las caras del nazismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nazismo,Adolf Hitler,Historia,Fascismo]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Los ultras alemanes de AfD dicen que Hitler era comunista ¿por qué es una manipulación histórica?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/ultras-alemanes-afd-dicen-hitler-comunista-manipulacion-historica_1_1927442.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1af2259e-3640-49ef-ac7f-2d030ea33cd9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los ultras alemanes de AfD dicen que Hitler era comunista ¿por qué es una manipulación histórica?"></p><p>En una entrevista reciente con Elon Musk, Alice Weidel, candidata a canciller de la formación ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD),<strong> afirmó que Hitler era comunista y el Tercer Reich, socialista,</strong> lo cual representa una tergiversación histórica, según especialistas consultados por EFE Verifica, quienes afirman que estos conceptos no deben equipararse con ligereza.</p><p>"El mayor éxito después de esta terrible época de nuestra historia fue etiquetar a Adolf Hitler de derechista y conservador. Él era exactamente lo contrario. No era conservador. Era este tipo socialista-comunista", <strong>dijo Weidel, en respuesta a la asociación que algunas personas hacen de su partido con el nazismo</strong>, como ya informó EFE.</p><p>Ulf Thoene, historiador e investigador de la Universidad de La Sabana en Colombia explica que el nacionalsocialismo, el socialismo y el comunismo <strong>son ideologías distintas que no deben compararse </strong>a la ligera. </p><p>Asimismo, señala que el nazismo no tiene nada que ver con el comunismo, una ideología donde, menciona, <strong>"no se tolera la competencia ni la propiedad privada"</strong>.</p><p>Los comunistas, junto con los judíos, fueron objeto de<strong> propaganda de odio durante el Tercer Reich</strong>. Así lo destacan los investigadores de la Universidad Complutense de Madrid, Antonio Moreno y Misael López, en su artículo "Propaganda del odio: las exposiciones anticomunistas en el Tercer Reich", en el que aseguran que los artistas y propagandistas nazis "con sus producciones <strong>contribuyeron a exacerbar una serie de prejuicios</strong> y obsesiones contra los judíos y los comunistas".</p><p>En <em>Mi lucha</em>, su testamento político, Hitler afirmó: "No vacilo en declarar que juzgo a los hombres que arrastran al Movimiento de hoy a una crisis <strong>de divergencias religiosas como a los peores enemigos </strong>de la Patria, más incluso que cualquier comunista con tendencias internacionalistas, pues convertir al comunista es la tarea del Movimiento Nacionalsocialista".</p><p>Uno de los argumentos con los que se intenta sostener la supuesta afiliación de Hitler con el comunismo proviene del nombre de su organización Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán. Se trata de una idea <strong>que han alimentado mensajes en redes sociales</strong>, que recogen la afirmación como una verdad histórica.</p><p>Vanni Pettinà, profesor de Historia Internacional de la Universidad Ca’ Foscari de Venecia apunta que <strong>"la ideología de Hitler no tenía nada de socialismo</strong>, el nombre de partido confunde, pero una cosa es el nombre y otra la ideología que no es ni socialista ni solamente nacionalista,<strong> sino nazi"</strong>, que es una categoría distinta, puntualiza.</p><p>Thoene asegura que aunque los nazis i<strong>ncorporaron ciertos elementos del socialismo</strong> en su política económica, lo hicieron de manera altamente excluyente y violenta. </p><p>"Comunistas, homosexuales, católicos y judíos quedaron excluidos de políticas sociales como el pago de subsidios familiares por cada hijo, la consolidación y expansión del sistema de pensiones públicas, <strong>y el fortalecimiento de la salud pública</strong>", agrega el académico.</p><p>Además, argumenta que diferentes partes de la industria privada nunca fueron nacionalizadas durante el mandato de Hitler, a diferencia del socialismo que busca estatizar<strong> una fracción importante de la industria y la economía</strong>.</p><p>Al contrario, grandes empresas como Porsche y BMW prosperaron aprovechándose <strong>de la mano de obra esclava procedente de los campos de concentración </strong>y exterminio, como lo menciona una reseña de "Los multimillonarios nazis" de David de Jong, publicada por The Guardian.</p><p>Carlos Javier de Carlos Morales, profesor de Historia Moderna de la Universidad Complutense de Madrid, califica la afirmación de Weidel como “<strong>un atentado a la verdad histórica</strong>, una necedad producto de la ignorancia", que además "forma parte de una reescritura del nazismo por una parte de la ultraderecha internacional".</p><p>Con la declaración de la líder ultraderechista alemana, continúa el profesor de la Complutense, "<strong>se considera que el comunismo es el fruto de todos los males</strong>, entre los que estuvo Hitler, no como nazi, sino como comunista".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Jan 2025 16:57:06 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Gerardo Domínguez y Jairo Sarmiento (EFE)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los ultras alemanes de AfD dicen que Hitler era comunista ¿por qué es una manipulación histórica?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alemania,ultraderecha,Adolf Hitler,Nazismo,Comunismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gracias a la Constitución de 1978, Hitler se suicidó en 1945]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/gracias-constitucion-1978-hitler-suicido-1945_129_1912119.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Ironía sí, pero no busque demagogia en el título, <strong>pues todo está relacionado</strong>, y más con esos algoritmos que no dejan de afinar hasta que consiguen ordenar desde fuera las cosas en las que estamos pensando por dentro.</p><p>Me ha venido Hitler porque no puedo evitar 1964 cada vez que los de “gracias a la Constitución…”<strong> insinúan que también le debemos la paz desde 1978</strong> como si en uno de sus artículos, de los que se hayan cumplido, se ordenara destruir hasta las pistolas de juguete. Aquel año fue cuando los franquistas, que no habrían conseguido nada sin la también criminal ayuda de los nazis, dieron la orden de<strong> celebrar los “25 años de paz” </strong>desde la jefatura del infierno al que su violencia había condenado nuestras vidas.</p><p>Pero<strong> ahora es diferente</strong> y si hablamos del pasado, contextualizaremos.</p><p>Pensando en la Constitución y en el periodo en el que más <strong>miedo han sentido los “constitucionales”</strong> de ambos bandos a que su ley favorita saltara por los aires, es decir, cuando en 2017 coincidió que los nuevos rojos tenían 71 escaños mientras Pedro Sánchez hacía equilibrios con 85 tras recuperar el liderazgo del PSOE y, por su parte, los independentistas conseguían la mayor movilización contra el poder amenazante que recuerdan los tiempos al juntar a dos millones ante colegios electorales ilegales <strong>para poder votar en urnas ilegales</strong>, repartida tanta ilegalidad por una Catalunya, toda, tan legal como cualquier otra desde siempre.</p><p>Superado el trance, fue conseguir Rajoy <strong>que Sánchez lo sacara de La Moncloa</strong>, aquel bolso delator, con el truco de una moción, y sentirse tan relajado que tardó nada en confesar que no fue él quien le pidió, al Felipe VI a quien hoy llamaré Masufa más que nunca porque el 62.h también es constitucional, lo de que apareciera por TV el 3-O, aunque también creo que don M. no habría consentido, para tal evento, un disfraz tan militar como el de la foto de la Leibovitz por 170.000.- €. Confieso que ahora estoy especulando con<strong> secretos de Estado que jamás conoceremos</strong>. </p><p>Pero <strong>a qué viene Hitler</strong>, se seguirá usted preguntando.</p><p>Dicen, algunos de los que han leído “Rey servido y patria honrada” (por tanto, el rey primero y los títulos de los libros siempre se calculan hasta la saciedad) que el JEMAD que mandaba en 2017, autor del libro, afirma que <strong>volvería a preparar un plan como el que organizó </strong>aquella vez para invadir Catalunya, sin duda de manera más “convincente” de lo que se hizo para el 1-O, y sus lectores no mencionan que Alejandre diga que condicionaría tal acción militar a que existiera violencia previa de los secesionistas, por lo que concluiré que sigue vigente lo de que “España, antes roja que rota”, pues quedan muchos generales <strong>que nunca soportarán que alguien tenga </strong>derecho a desear que su patria-Estado sea más pequeña que la actual.</p><p>Como todos saben que ahora todo se termina sabiendo, creo que el JEMAD no puenteó <strong>a una ministra como Cospedal</strong> para hablar en la intimidad con el MASUFA actual, a diferencia de lo que hizo el anterior contra Suárez y a pesar de que regía la misma Constitución.</p><p>En cambio, sí creo que supo que había <strong>un plan para invadir Catalunya</strong> y que, por si esta vez se perdía una nueva guerra de militares contra vecinos, ordenó a Rajoy que le preparara lo de la tele. Es probable que alguien cercano le dijera que una cosa hubiera sido “derrotar” para siempre a unos cientos de miles de catalanes respondones y poco o nada españoles, y otra muy distinta que el ejército “derrotara”, y también para siempre, <strong>a residentes en Catalunya</strong>, pero de orígenes castellanos que, aunque se hubieran subvertido, siguen siendo muy queridos por amigos y familiares de allí donde nacieron.</p><p>Pero, sobre todo, el contexto.</p><p>No era lo mismo 2017 que 1936, cuando Hitler y Mussolini <strong>se apuntaron a unos ejercicios militares</strong> consistentes en bombardear Guernica o poblaciones que huían desarmadas y con lo puesto, como la que intentaba llegar a la Almería aún republicana desde la Málaga arrasada por los asesinos y militares franquistas, pues quien declara una guerra tras fracasar con un golpe de Estado sabe que solo le sirve ganarla. Y a cualquier precio.</p><p>¿Si hoy gobernara un Hitler como en los años 30, <strong>habría aceptado el Masufa </strong>el plan de invasión militar de Catalunya que elaboró el JEMAD?</p><p>De acuerdo, la Constitución española de 1978 <strong>consiguió suicidar a Hitler en 1945</strong>, pero no acabó con el peligro.</p><p>Estas eran la pregunta y la respuesta que justificaban el título. Eran tan fáciles que no he conseguido encontrarlas hasta el final.</p><p>______________________________</p><p><em><strong>Domingo Sanz </strong></em><em>es socio de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Dec 2024 19:29:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Domingo Sanz]]></author>
      <media:title><![CDATA[Gracias a la Constitución de 1978, Hitler se suicidó en 1945]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Democracia,Dictadura,Adolf Hitler,España,Constitución española]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mi mapa de miedos políticos Pedro y el lobo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/mapa-miedos-politicos-pedro-lobo_1_1915837.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5de0e03f-5050-4d4b-92ad-d053fe5f6112_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mi mapa de miedos políticos Pedro y el lobo"></p><p><strong>Basado en hechos reales.</strong> Es extraño que nadie haya hecho todavía una película sobre el hecho de que Adolf Hitler y Stefan Zweig <strong>fuesen vecinos en la trepidante Viena</strong> de los años veinte. Una película que se inspire en <em>Alien</em>, pues la historia tiene un poco de ciencia ficción, ya que habla de mundos paralelos, y un mucho de terror, ya que en uno de esos mundos vive un depredador implacable. Aunque también podría inspirarse en <em>El resplandor</em>, ya que, al fondo del pasillo, están los fantasmas mellizos del miedo y la melancolía, invitándonos a jugar con ellos. Pero empecemos por el principio. </p><p><em>Escena uno</em>. Stefan Zweig celebra, en <em>El mundo de ayer</em>, la <strong>“atmósfera especialmente propicia”</strong> de la ciudad de Viena. Una ciudad “acogedora y dotada de un sentido especial de la receptividad”, que “atraía las fuerzas más dispares”, generando una “atmósfera de conciliación espiritual”, en la que “el ciudadano, inconscientemente, era educado en un plano supranacional, cosmopolita, para convertirse en ciudadano del mundo.” En sus calles, dice, “experimenté la vida en sus mil formas y variedades, y no me hastié.” Era joven, tenía amigos,<strong> y su mundo aún no se había derrumbado</strong>. <em>Fundido a (muy) negro</em>.</p><p><em>Escena dos</em>. Adolf Hitler confiesa, en <em>Mi lucha</em>, sentir asco y miedo ante el carácter mezclado y cambiante de esa misma ciudad, que le hace sentir que el mundo, tal y como él lo había conocido, o más bien tal y<strong> como había imaginado conocerlo</strong>, estaba al borde de la desaparición. <em>Adentro voz en off</em>: “Repugnante me era el conglomerado de razas reunidas en la capital de la monarquía austríaca; repugnante esa promiscuidad de checos, polacos, húngaros, rutenos, serbios, croatas, etc.” . Una ciudad, además, llena de lo que hoy llamaríamos posmodernos, escépticos, constructivistas o nihilistas, ya que en ella “se negaba todo”, pues “<strong>la nación no era otra cosa que una invención de los </strong><em><strong>capitalistas</strong></em>; la patria, un instrumento de la burguesía destinado a explotar a la clase obrera; la autoridad de la ley, un medio de subyugar el proletariado; la escuela, una institución para educar esclavos y también amos; la religión, un recurso para idiotizar a la masa predestinada a la explotación; la moral, signo de estúpida resignación, etc. Nada había, pues, que no fuese arrojado en el lodo más inmundo.” <em>Suena la cabalgata de las walkirias de Wagner. Flashforward. </em></p><p>Veinte años después, y con apenas tres años de diferencia, <strong>Hitler y Zweig se suicidarán</strong>. El primero, después de haber chocado, una y otra vez, como una mosca aterrorizada, contra el cristal blindado de una realidad cuya tendencia pertinaz a los cambios y a las mezclas nunca fue capaz de soportar. El segundo, invadido por la melancolía de ver que su “mundo de ayer” había desaparecido, y por el miedo, comprensible,<strong> pero siempre precipitado</strong> –pues, tal y como le dice Edgar al rey Lear, “No es lo peor mientras podamos decir: Es lo peor”– de que los nazis estuviesen a punto de hacer realidad la realidad de “el hombre del castillo”. Digo, de dominar el mundo. <em>The End.</em></p><p>¿Cuántos Adolfs y cuántos Stefans habrá en estos mismos momentos<strong> haciendo </strong><em><strong>scroll infinito</strong></em> ante la inmensa, cambiante y mezclada Viena del mundo? ¿Cuántos temerán que éste se convierta en una papilla informe de razas, lenguas y culturas, y sueñan con devolver, aunque sea a las malas, las cosas a su sitio? ¿Y cuántos celebran, mientras les va bien,<strong> la dinámica infinitud del mundo</strong>, para luego rendirse a la hiperactividad de los asustados, y a la parálisis del fatalismo melancólico? </p><p><em>Moraleja</em>. Decir que nada debería darnos más miedo <strong>que la persona que tiene miedo</strong> no es un mero juego de palabras. Ya sea porque la persona poseída por el miedo se cree con el derecho de matar “en legítima defensa”, ya sea porque, como el que cree ahogarse, puede acabar ahogando al que acude a salvarlo. Todo lo cual puede acabar generando una espiral del miedo en la que todos acabemos entrematándonos, como en la escena final de <em>El odio</em>, <strong>de Kassovitz</strong>, o entreahogándonos, como se sugiere en <em>La balsa de la Medusa</em>, <strong>de Géricault</strong>. Para salir de esa espiral, deberíamos pensar bien los tipos de miedos que existen, los usos y malusos de los que suelen ser objeto, y las ideas y las acciones con las que deberíamos enfrentarnos a ellos. <em>¡Acción! </em></p><p><strong>Una cartografía del miedo. </strong>Existen miedos para dar y vender. Sobre todo para vender, porque el miedo debería ser contado como una de las mercancías más rentables de la historia. <strong>Podríamos llamarlo “el oro marrón”</strong>. (Ya sabemos todos por qué…). Pero, igual que hubo muchos tipos de especias, y hay muchos tipos de minerales, también hay muchos tipos de miedo. Aunque el producto final sea siempre el mismo: obtener un rédito económico o político, a nivel individual o colectivo.</p><p>La cartografía de los miedos es enormemente variada. Por empezar por algún sitio, señalemos que, tal y como mostró <strong>Isaac Rosa </strong>en <em>El país del miedo</em>, cada clase social suele verse torturada por unos miedos específicos. Porque no pueden temer las mismas cosas aquellos que viven apremiados <strong>por necesidades económicas inmediatas</strong>, y aquellos cuyo bienestar les permite torturarse con otro tipo de amenazas, más tardías o difusas, cuando no directamente neuróticas. Tal y como apuntaba el lema que los chalecos amarillos enarbolaron durante sus protestas, desde octubre de 2018: “Vuestro fin del mundo, nuestro fin de mes.” De ahí que la extrema derecha, y la derecha extremada (esto es, la derecha que opta por entrar en competición y alianza con la extrema derecha, haciéndole de este modo el favor de naturalizar sus ideas), desarrolle un doble discurso, que busca excitar, a la vez, <strong>los miedos supervivenciales de las clases más desfavorecidas</strong>, y los miedos ideológicos de las clases pudientes. El resultado es ese <em>discurso rojipardo</em>, que han estudiado Steven Forti y Pablo Stefanoni, que <strong>reclama políticas sociales</strong> para los de casa o defiende torticeramente ciertos derechos civiles, sólo como un modo de diferenciarse de la barbarie extranjera. </p><p>También existen miedos diferentes según los países o las regiones. Sin duda, no experimentan los mismos tipos de miedo los habitantes de países en los que existen <strong>tasas de pobreza y de criminalidad realmente elevadas</strong>, como Sudán o México (a los que podríamos añadir los habitantes del <em>cuarto mundo</em>, que podemos hallar en Detroit o París), que aquellos que viven en países como Austria, Suiza o Dinamarca. Los primeros lo único que desean es sobrevivir como individuos, para lo cual están dispuestos a apoyar <strong>o a someterse a gobiernos tiránicos</strong>, o a arriesgar sus vidas para huir del peligro. Que es exactamente lo mismo que haríamos todos. Los segundos viven con el miedo de ser invadidos por los primeros, frente a lo cual también están dispuestos a apoyar o a someterse a aquellos partidos políticos que les prometen una seguridad cuyo precio ellos mismos aumentan hasta el delirio exagerando o inventando las amenazas reales. Pero de tal modo que parece un accidente…</p><p>Claro que la percepción del peligro <strong>no responde exclusivamente a factores “objetivos”</strong>, sino también a condicionamientos “subjetivos”, de tipo cultural, ideológico o religioso. En ciertos contextos religiosos, podemos vivir aterrorizados por morir sin confesión, por las tentaciones del diablo o por la proximidad de un apocalipsis teológico. Mientras que, en contextos más seculares, viviremos (no menos) angustiados por otras causas más anodinas, y no siempre más reales, como la hipocondría, el fracaso, la precariedad o el futuro de la nación. Y, según nuestra tendencia ideológica, podemos llegar a <strong>distinguir entre miedos de derechas</strong> (como aquellos que despierta en algunos el avance, real o imaginario, del comunismo o la extrema izquierda, el olvido de la tradición o la disolución de los lazos sociales tradicionales) y miedos de izquierdas (como los que provoca el avance, hoy en día bastante real, del fascismo o la extrema derecha, la reimposición de los viejos lazos sociales, el aumento de la desprotección o la precariedad). </p><p>Pero la cartografía de los miedos no sólo es enormemente plural, sino también dinámica. En el año mil, nadie temía a un holocausto nuclear, y en el siglo XXI, casi nadie teme que el demonio baje a la tierra. Europa vivió aterrorizada durante varios siglos por la amenaza del Turco, que hoy regresa<strong> bajo la forma del miedo al terrorismo y a la inmigración</strong>, que, siguiendo la teoría del <em>gran reemplazo</em>, de Renaud Camus, es vista como un lento desembarco de un ejército musulmán, que busca reconquistar Europa. Pero los peligros y las amenazas aparecen y desaparecen a gran velocidad, como si fuesen las nubes de una tormenta perfecta que nunca acaba de desembocar en diluvio universal. Cristianos comeniños, judíos envenenapozos, moriscos conchabados, demonios disfrazados,<strong> brujas pervertidoras</strong>, jinetes del apocalipsis, faustos tecnológicos, libertinos nihilistas, inmigrantes invasores, feminazis revanchistas… </p><p>Pero todos aquellos que se sienten tentados de creer <strong>que van a ser testigos del fin del mundo</strong> deberían saber que prácticamente todas las generaciones han reclamado para sí el triste privilegio de que sea, precisamente, en el parpadeo de su vida cuando se produzca el fin de un proceso de cientos de miles de años, como es la historia de la humanidad. Además, olvidan, de un lado, que basta con que una sola bacteria sobreviva en el fondo de la fosa de las Marianas, para que todo vuelva a comenzar. Y desatienden, del otro, que la especie humana nunca estuvo tan cerca de su final <strong>como cuando estuvo en su principio</strong>. Porque, en la época prehistórica, cada invierno amenazaba con barrer a nuestra especie de la faz de la tierra. Y cada primavera lo que celebrábamos no era que pudiésemos apagar la calefacción, sino que la especie humana había sobrevivido un año más. Así que menos tigres dientes de sable, o menos lobos... En todo caso, la historia de la humanidad se parece al cuento de <em>Pedro y el lobo</em>, sólo que el pueblo sube una y otra vez a la montaña, sin acabar de entender que, cada vez que sube a defender a unas ovejas que ramonean en perfecta tranquilidad,<strong> los amigos de Pedro les saquean las casas</strong>.</p><p>Claro que los miedos no sólo cambian en el ámbito colectivo, <strong>sino también en el individual</strong>. Podemos distinguir rasgos caracteriológicos (una mayor o menor propensión a la ansiedad, al control o a la racionalización); etarios (los niños temen a los monstruos, al abandono o a la desaprobación de sus padres; los adolescentes, a la soledad, al ridículo <strong>o a la desaprobación de sus amigos</strong>; los adultos al fracaso, al paro o a la infelicidad de sus hijos; y los ancianos, a la enfermedad, a la muerte o a la delincuencia); educativos (el conocimiento histórico o científico, la cultura religiosa o los mandatos de género informa –y a veces deforma– nuestros temores); o biográficos (los traumas, enfermedades o abandonos que hayamos podido vivir pueden dificultar nuestra forma de enfrentarnos a los peligros que siempre existen). A lo que se le añade ese elemento misterioso e inaprensible <strong>que es la libertad individual,</strong> que hace que dos personas puedan reaccionar de modo diametralmente opuesto ante una misma situación o contexto. </p><p>Si cediésemos a lo que Schopenhauer llamó <em>furor simétrico</em>, podríamos decir que todos estos miedos responden, en el fondo, a un único miedo, <strong>que es el miedo a la muerte</strong>, al que <strong>Lucrecio </strong>llamó <em>aguijón invisible</em>, y que, en su opinión, lo inflama o infecta todo, provocando, no sólo la ansiedad, sino también la hiperactividad, el dogmatismo, la codicia, la ambición, la agresividad y la guerra, que son otras tantas fantasías compensatorias de conocimiento, control y seguridad. Sea como fuere, la combinación de todos estos tipos de miedos, que pueden solaparse, anularse, catalizarse o permutarse, da lugar a una cartografía plural y móvil, que merece ser pensada, si realmente deseamos evitar que los mercaderes del miedo hagan su agosto con nosotros. Lo cual no significa que debamos acabar totalmente con él, porque el miedo forma parte, junto con otros sentimientos y sensaciones, agradables o aversivos, <strong>de un complejo sistema de información y motivación </strong>necesario para el mantenimiento y el despliegue de la vida, que sólo debe ser reprimido cuando se desarregla. O lo desarreglan.</p><p>Lo que está claro es que el miedo, como la energía, o las frases sobre la energía, no se destruye, <strong>sino que se transforma,</strong> y que esa transformación es una de las fuentes más duraderas, provechosas y sucias de la historia… </p><p> <strong>La rosa de los huracanes. </strong>Para orientarme en el proceloso mar de los miedos políticos, propongo la siguiente rosa de los vientos, o más bien rosa de los huracanes, que adopto y adapto de un esquema que el politólogo canadiense <strong>Antoine Roger</strong> realizó para organizar las principales teorías acerca del nacionalismo. </p><p>Según mi versión de este esquema, podemos distribuir los diferentes tipos de miedos políticos en función de dos grandes ejes. El eje horizontal distinguiría entre aquellos miedos que <strong>son el resultado de cambios estructurales</strong> (cambios sociales, culturales, económicos o ecológicos) y aquellos que son el resultado de una estrategia de actores particulares (que lo que harían sería expresar, exagerar o deformar los miedos normales, con una intención más o menos interesada o altruista). </p><p>El eje vertical distinguiría entre aquellos miedos que <strong>responden a un principio de dominación </strong>(en tanto que el discurso de peligro sería utilizado para obtener algún tipo de rédito social o político) y aquellos que responden a un principio de supervivencia (cuando la difusión de esos miedos tiene como objetivo hacernos tomar conciencia de y enfrentarnos a amenazas más o menos reales, como sería la difusión de ideologías antidemocráticas, <strong>el aumento de la injusticia social</strong> o el cambio climático).</p><p>La combinación de ambos ejes nos permitiría hablar de cuatro familias básicas de miedos (o de utilización de los miedos). En el cuadrante superior izquierdo, nos encontraríamos con aquellos miedos que responden, a la vez, a cambios estructurales y a un principio de dominación, en tanto que el miedo que despertaría ese tipo de cambios en la población<strong> ocasionaría que el dominio de uno u otro grupo se viese fundado</strong>, reforzado o cuestionado. Eso es lo que habría pasado, por ejemplo, con el miedo, mezclado con desprecio y con asco, que la nobleza blandió contra los burgueses, los burgueses conta los proletarios, y todos ellos contra los inmigrantes. Según dice Bauman, en <em>Modernidad y holocausto</em>, el origen del antisemitismo moderno se hallaría en el hecho de que los judíos fuesen un grupo indefinido y disruptor, que mezclaba características de los dos estamentos, <em>amenazando</em> con abolir el orden general. De ahí que <strong>se proyectasen sobre él prejuicios y miedos</strong>, que luego se proyectarían, a su vez, sobre los burgueses. También los cambios técnicos que puedan provocar miedos pueden acabar promocionando a uno u otro grupo. El hierro le dio la primacía a unos pueblos sobre otros, la imprenta acabó con el monopolio cultural que poseía la Iglesia, e internet no sólo está ocasionando cambios profundos en nuestros modos de conocer o actuar, sino también en la estructura socioeconómica del mundo. La distribución del poder siempre cambia, <strong>y siempre produce miedos estructurales </strong>que tienen, a su vez, efectos de poder. </p><p>En el cuadrante inferior izquierdo, nos encontraríamos con aquellos miedos que responden, nuevamente, a cambios estructurales, pero que, en lugar de obedecer a un principio de dominación, obedecen a un principio de supervivencia, ya sea como sociedad, ya sea como especie. Lo cual no significa que sean miedos proporcionales o reales, sino, simplemente, que responden a una voluntad de salvación. El miedo que nos provoca el cambio climático, <strong>el auge de la extrema derecha,</strong> la crisis de la salud mental o algunos de los efectos psicológicos, políticos o económicos que provocan las sucesivas revoluciones científico-técnicas, por ejemplo, serían miedos ajustados que nos informarían de tal o cual amenaza, y nos motivarían a hacer algo al respecto. Sin duda, nuestra falta de autodominio puede llevarnos a exagerarlos o deformarlos, para lo cual resulta necesaria la educación, la información y el debate. Pero, <strong>cuando algún grupo social o político</strong> los usa para aumentar su poder, entonces ya debemos cambiar de cuadrante… </p><p>En el cuadrante superior derecho, nos hallamos con aquellos miedos que <strong>no responden ya a cambios estructurales,</strong> sino a la actividad de actores individuales (emprendedores morales, religiosos o morales) o colectivos (grupos de propaganda organizada, intelectuales orgánicos, <em>think tanks</em>, medios de comunicación), y que a la vez responden a un </p><p>principio de dominación, en tanto que lo que buscan es obtener algún rédito individual, de tipo económico, político o narcisista, a nivel individual o colectivo. Es el caso, por ejemplo, de lo que <strong>Stanley Cohen</strong> llamó <em>pánico moral</em>, en su libro <em>Demonios populares y pánicos morales</em>, de 1972. Un término que designaría una preocupación desproporcionada, viral y volátil, obsesionada con un determinado grupo social, que, a raíz de algún suceso, no siempre real o significativo, habría pasado a ser percibido como <strong>una amenaza para los valores de la sociedad</strong>. Y aunque, en la mayor parte de las ocasiones, los ataques de pánico moral quedan en nada, este tipo de histerias colectivas suelen ser aprovechadas por algunos medios informativos y algunos grupos políticos para ganar votos o <em>clicks</em>. Tal y como han estudiado, en Francia, autores como<strong> Régis Meyran </strong>o <strong>Isabelle Barbéris</strong> en las últimas décadas, a los pánicos morales se les han añadido los pánicos identitarios, que podemos definir como una sensación interesadamente exagerada de amenaza contra la propia identidad nacional, social o cultural, por parte de la <em>invasión inmigrante</em>, el <em>lobby gay</em>, el <em>feminismo radical</em> o el <em>nihilismo de la juventud</em>. De mismo modo que Howard S. Becker habló, en <em>Outsiders. Hacia una sociología de la desviación</em> (1963), de <em>emprendedores morales</em> para referirse a un tipo de individuos que<strong> se afanan por hacer que una comunidad</strong> <strong>adopte </strong>o mantenga una determinada norma moral, con el objetivo de obtener una cierta ganancia narcisista, económica o política, también podemos hablar de <em>emprendedores identitarios</em>. Pero, aunque muchos de ellos funcionen por libre, en la mayor parte de las ocasiones, sus discursos suelen ser aprovechados por partidos o movimientos políticos. </p><p>Finalmente, en el cuadrante inferior derecho, nos hallaríamos con aquellos miedos que también responden a una iniciativa de actores, individuales o colectivos, pero que no responden a un principio de dominación, <strong>sino a la voluntad de contribuir a la supervivencia de la sociedad o de la especie</strong>, que considerarían amenazada, de una forma más o menos real o ajustada. Aunque, en determinadas ocasiones, este tipo de miedo puede llegar a parecerse al pánico moral o al pánico identitario, se diferencia en que no busca un beneficio propio. Tal sería el caso, por ejemplo, de la <em>heurística del miedo</em>, que propugnó Hans Jonas en <em>El principio de responsabilidad</em> (1979), y que ha sido asumido como un elemento estructural por buena parte del movimiento ecologista. O de los avisos ante los avances de la extrema derecha, o ante las amenazas que puede suponer el desarrollo de la Inteligencia Artificial, la Realidad Virtual, la energía nuclear o la clonación. Son lo que Walter Benjamin llamó “los avisadores de incendios”.</p><p>Como suele suceder con casi todas las clasificaciones, <strong>estas distinciones son fundamentalmente analíticas</strong>. Lo que quiere decir que los diferentes miedos particulares suelen participar al mismo tiempo de varias de estas características. Aun así, conocer las diferentes vetas o ingredientes que suelen constituirlas puede resultarnos muy útil para conocer la estructura compleja de los miedos que nos rondan, e idear un modo de hacerles frente. </p><p> <strong>Temer o no temer.</strong> Pero, ¿en qué cuadrantes de nuestro esquema se ubicarían los miedos de la extrema derecha, y de la derecha extremada? De forma general, este tipo de políticos, sean grupos o individuos,<strong> tienden a deformar, exagerar e inventar miedos</strong>, que suelen presentar, o ver, como una respuesta adecuada frente a cambios estructurales decadentes o frente a la amenaza de algunos actores oscuros. Cosa que harían, en la mayor parte de los casos, con la intención de obtener algún tipo de rédito económico o político, y en algunos otros, con la intención de salvar al grupo que ellos consideran importante. Normalmente eso que ellos <strong>entienden por patria, por raza, por religión o por civilización</strong>. </p><p>Sin duda, uno de los grandes cocos de la extrema derecha es el miedo a la inmigración. Un miedo que, en sus manos, multiplicado por unos algoritmos que priorizan todo aquello que fomente el miedo y la ansiedad, se ha visto exagerado, deformado y diversificado, hasta transformarse en un miedo de racimo, que lo cubre todo, con sub-temores que van desde el miedo al aumento de la delincuencia, hasta el miedo al terrorismo, <strong>pasando por el miedo a la pérdida del propio trabajo,</strong> a la invasión religiosa, a la disolución nacional, a la difusión de enfermedades exóticas o a la llegada de personas con enfermedades mentales graves. Todo ello ha llevado a muchas personas a aceptar, como medida de <em>legítima defensa</em>, iniciativas que en otras circunstancias nos habrían parecido inaceptables, como es la gestión privada e inhumana de nuestras fronteras, el establecimiento de un sistema carcelario de Centros de Internamiento para Extranjeros, los proyectos de expulsión masiva de inmigrantes hacia territorios como Ruanda o la creación de centros de internamiento flotantes como el <strong>Bibby Stockholm</strong>. Como decía Montaigne, el miedo es el padre de la crueldad. Como decía un primo mío, transforma la empatía en <em>pa-tu-tía</em>.</p><p>Sin duda, una de las primeras cosas que debe hacer una política realista<strong> es aceptar que los movimientos de población </strong>provocan un miedo natural, relacionado con la sensación de amenaza que suele despertar el cambio, la mezcla y la impresión de pérdida de presencia por parte de los colectivos que se consideran “autóctonos”, esto es “surgidos de la misma tierra”... Si no aceptamos la existencia de este miedo, y no lo tenemos en cuenta, nos limitaremos a realizar juicios morales (la tan cacareada y tan denostada superioridad moral de la izquierda), que provocarán que amplias capas de la población se sientan abandonadas y ridiculizadas. Lo cual las llevará a atender a todo aquel que esté dispuesto a darles voz, aunque sólo sea para robársela, como en <em>La Sirenita</em>. Pues existe una suerte de ley política en virtud de la cual, ante la falta de respuesta, uno acepta cualquier respuesta. De ahí que, mientras <strong>una parte de la izquierda calla y otorga</strong>, la extrema derecha ejerce la desinformación, mediante todo tipo de exageraciones, bulos y rumores, que no llegan, ni de lejos, a la media verdad. Porque, como decía Onetti, no hay peor mentira que aquella que recoge algunos hechos sin respetar el alma de los mismos. </p><p>Pero los inmigrantes no son ni mejores ni peores que cualquier otro ser humano. Para empezar, porque el término <em>inmigrante </em>no designa un aspecto esencial, sino circunstancial, de una persona. Durante cuatro años fui inmigrante en los Estados Unidos, y puedo asegurar que, para bien y para mal, yo siempre fui (Heráclito mediante) e<strong>l mismo que había sido y que volví a ser en España</strong>. Los inmigrantes participan, </p><p>con algunas modulaciones adjetivas en lo que respecta a la cultura, la religión, la clase o su biografía individual, de la misma condición humana que los demás, de modo que son susceptibles de hacer el mismo tipo de bien y de mal que cualquier otro. Desde este punto de vista, la extrañeza de los inmigrantes <strong>se atenuará y podremos enfrentarnos a los retos </strong>que su llegada indudablemente supone. Mas no desde el miedo, sino desde la empatía y la racionalidad. </p><p>Otro modo de contrarrestar el miedo exagerado a la inmigración sería darle más presencia, en el ámbito público, a las oportunidades que la inmigración supone para los países receptores. Oportunidades, no sólo económicas, claro, sino también culturales, políticas y morales, que sólo se podrán aprovechar si se invierte lo necesario en educación, formación, inserción o vivienda, a la vez que<strong> se exige un respeto a las normas básicas de convivencia</strong>, como, por ejemplo, el respeto al laicismo. Claro que a la derecha y a la extrema derecha les interesa infrafinanciar todo ese sector, igual que suele hacer con las empresas públicas. Y no sólo porque, de este modo, dicho ámbito queda expuesto al aprovechamiento privado, refinado en poder, porque así podrá seguir siendo un generador de <em>oro marrón</em>, esto es, de ese tipo de miedo que puede ser refinado en poder político. En resumen, que ya le va bien que vaya mal. Un poco como en Andalucía, que dicen: “fatal de bien”, pero al revés: “genial de mal”. </p><p>Resulta, en fin, necesario contrarrestar la sobredimensión mediática, fomentada por medios de comunicación financiados por la extrema derecha, así como por los algoritmos. Porque hay otros problemas, como la vivienda, los suicidios, la obesidad, la corrupción, la expansión de la extrema derecha,<strong> o la misma desinformación</strong>, que son mucho más graves que los problemas que realmente está generando la inmigración. Eso sin contar que el mayor peligro que debe conjurar una sociedad no es el de su <em>desaparición</em> física, o nacional, cosa que no está muy claro qué es lo que significa (meteoritos aparte), sino, más bien, su desaparición moral. Porque ¿en qué sentido profundo habría sobrevivido Europa si sacrificase su proyecto (tantas veces traicionado, todo sea dicho) de ser una sociedad democrática, solidaria y tolerante? <strong>¿Realmente preferimos una Europa blanca fascista que una Europa multicultural democrática? </strong>Debemos saber escoger bien nuestros miedos. </p><p>Algo semejante podríamos decir respecto del coco del feminismo radical, que la extrema derecha blande, para captar el voto de toda una serie de hombres que consideran que<strong> los tímidos avances que el feminismo</strong> ha realizado recientemente, en una parte muy reducida del mundo, y que se hallan en peligro ante una apocatástasis reaccionaria, que las devuelva a casa con las dos patas quebradas, implican realmente el peligro de que la mujer se quede con todo el poder, y deje a los hombres reducidos a unos meros eunucos de bolsillo. Pero ¿dónde está el peligro real? No el imaginario, el real. Porque puede haber desajustes legales, revanchismos o excesos iniciales que quepa corregir. Pero nada que no se haya vivido con cualquier cambio de peso. ¿Y acaso no es un cambio de peso el hecho de que la mitad de la población mundial empiece a participar de los mismos derechos que la otra mitad? Sin duda,<strong> cuando las ideas entran en la atmósfera de la realidad</strong>, suele suceder que, con el roce, se calienten, y puedan llegar a fisurarse, o a explotar. Pero, ¿dónde está la Robespierre del feminismo que esté cortando realmente cabezas?</p><p>Por eso, al igual que con la inmigración, deberíamos tratar de contrarrestar la sobrerrepresentación negativa del feminismo, subrayando los beneficios generales que conlleva la ampliación de los derechos de las mujeres, en lugar de magnificar las fricciones que un cambio estructural de este tipo inevitablemente supone. Nuevamente, deberíamos escoger bien nuestros miedos. Porque no podemos temer desaparecer como hombres, si eso supone vivir a expensas del tiempo, deseos y derechos de la mitad de la población mundial, sino que <strong>deberíamos temer continuar siéndolo en esos términos</strong>. Porque el feminismo no es la lucha de un determinado grupo de interés por aumentar su cuota de poder, en detrimento de un grupo de interés contrario, sino la lucha conjunta por unos derechos universales. Suba quien suba. No desearlo sí que debería darnos miedo. En resumen, tal y como Sara Berbel Sánchez y yo insistimos en <em>Obedecedario patriarcal</em>, el feminismo es una parte del proyecto ilustrado. Y eso también deberíamos atrevernos a saberlo. </p><p><strong>Melancohólicos Anónimos. </strong>Pongámonos ahora en el peor escenario posible, y pensemos qué sucedería si todos los agoreros, jeremías y casandras que nos tientan tuviesen razón y realmente nuestros países, culturas y sociabilidades estuviesen a punto de desaparecer, por los cambios sociales, la emigración o el feminismo, tal y como la extrema derecha teme, y sobre todo quiere que temamos. Podríamos responder, para empezar, que eso no sólo no es tan grave sino que es inevitable. Porque cada individuo, y cada colectivo,<strong> no es la unidad básica de la vida</strong>, sino sólo un cangilón que es llenado brevemente por la corriente del río de la vida, que no sólo no pasa dos veces, sino que lo arrasa todo a su paso, eso sí, para continuar en otro lugar. El problema es que sufrimos de lo que Ortega y Gasset llamó <em>ontofobia</em>, que sería el miedo a los atributos básicos de la realidad básica, como son su carácter mezclado, cambiante e imperfecto. Pero quien quiera un mundo que no se mueva, que no se renueve, que no se mezcle y que no manche no tiene más que matarse, porque ese mundo es la nada. A los <em>ontofóbicos</em> les pasa como a los teólogos medievales, que la visión asqueada y aterrorizada del mundo material del nacimiento y la corrupción, les lleva a rechazar, e incluso a destruir, la vida. Pero, si en lugar de fijarnos en la corrupción<strong> y en lugar de intentar frenarla con nuestras murallas</strong> en el aire, nos fijásemos en el nacimiento quizás nuestra vivencia del proceso cambiaría un poco. No es extraño que Heidegger, tan ocupado en la muerte, acabase, o empezase, siendo nazi. Mientras que Arendt, más centrada en la noción de nacimiento, nunca dejó de defender la democracia. </p><p>Porque no se trata de caer en ese nihilismo autoflagelante y antieuropeo que desea expiar sus antiguos pecados, dejándose invadir y destruir por todos esos inmigrantes que llegan de sus antiguas colonias, tal y como le gusta decir a la extrema derecha. Se trata de ser capaces de seguirle el ritmo a la historia y en lugar de encerrarnos en la melancolía autodestructiva del que desea que los relojes se detengan, <strong>como sucede en las elegías</strong>, prefiere abrirse a ese valiente mundo nuevo que ha llegado para quedarse. Para lo cual quizás podemos sustituir las pasiones tristes del miedo, la melancolía y el odio, por las pasiones alegres de la curiosidad (“¿cómo demonios será el mundo que viene?”), de la capacidad de participar y desplegarnos en el nuevo mundo (“todavía tengo fuerzas para aprender nuevos idiomas, adaptarme a nuevas costumbres, diversificar mis relaciones”), y de la capacidad de mantener lo mejor del antiguo mundo en el nuevo cumpliendo de este modo con lo que los humanistas llamaban la <em>translatio studii</em>, esto es, la transferencia de una época a otra, de un mundo a otro, <strong>del testigo cultural del humanismo</strong>, que ya sobrevivió a mil años de Edad Media y sin duda sobrevivirá a las pocas malas décadas que puedan –o no– echársenos encima. </p><p>Quizás alguien con el estómago delicado, demasiado acostumbrado a la droga dura del privilegio o al dulce veneno del esencialismo, pueda sentir ante este tipo de visiones la <em>bajona</em> de la melancolía o el síndrome de abstinencia de la rabia. No sería la primera vez que una persona<strong> en proceso de desintoxicación</strong> ataca a los enfermeros, confundiéndolos con cucarachas o ratas gigantes, como en el cuento <em>Los destiladores de naranjas</em>, de Horacio Quiroga. Pero mejor una realidad modesta que una fantasía fastuosa o <em>faustosa</em>. Porque no se trata de vender al demonio de nuestros sueños el alma de nuestro ser real. <strong>La muerte es la metralla de la vida</strong>, y quien no esté dispuesto a aceptarlo, debería llamar hoy mismo a <em>Melancohólicos Anónimos</em>.</p><p>Porque, aun cuando viviésemos en una sociedad perfecta, seguiríamos sintiendo miedo. Primero, porque los umbrales del miedo se adaptan, y acabaríamos t<strong>emiendo hasta que las hojas de los árboles cayesen boca abajo</strong>. Segundo, porque hay elementos estructurales de la realidad que siempre nos darán miedo, como son la muerte, la soledad, el cambio y la mezcla. Existe, pues, un fondo ineliminable de miedo y ansiedad con el que debemos aprender a convivir. De modo que, además de lidiar con los factores objetivos que intensifican y desarreglan el miedo, debemos esforzarnos por cambiar nuestra subjetividad con el objetivo de hacernos capaces de vivir poderosamente en un mundo peligroso, o de vivir peligrosamente en un mundo poderoso. No importa. Necesitamos el dato y el relato. Como reza una de las bóvedas de la Abadía de San Juan Evangelista en Parma: <em>Feras si domes feras</em>. Si domas las fieras, las soportarás.<strong> Nadie dijo que sería fácil</strong>. Basta con que sea estimulante. </p><p>______________________________________</p><p><em><strong>Bernat Castany </strong></em><em>fue finalista del Premio Anagrama de Ensayo 2022 con el libro ‘Una filosofía del miedo’.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Dec 2024 18:54:26 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Bernat Castany]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Adolf Hitler,Inmigración,Extrema derecha,desinformación]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Las guerras, la guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/guerras-guerra_129_1882498.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/072d13d7-4661-4cb7-ac15-e20aa0d876b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Justicia rechaza la querella de la Abogacía del Estado contra el juez Peinado"></p><p><strong>I</strong>.- La historia de la humanidad también es la historia de sus guerras. Parece una maldición constante en la vida de los humanos. Ahora, otra vez, <strong>estamos metidos hasta el cuello en conflictos muy peligrosos</strong>, de cuya evolución depende nuestro destino colectivo. Ante los enfrentamientos en Ucrania y en Oriente Medio, no deberíamos olvidar cómo las guerras, en principio regionales o parciales, pueden acabar transformándose en la gran guerra general o mundial. Así sucedió, por ejemplo, con la primera conflagración europea de 1914. La mano de un serbio-bosnio llamado Gavrilo Princip apretó el gatillo contra Francisco Fernando, el heredero de la corona del imperio austro-húngaro, el 28 de junio de 1914 en la ciudad de Sarajevo. El gobierno austriaco planteó un ultimátum a Serbia, cuyas condiciones éste no aceptó, declarándoles la guerra y atacando al país balcánico en la idea de que el conflicto duraría pocos meses ante el desequilibrio de fuerzas. Como siempre, <strong>un error de cálculo fue origen de todas las catástrofes</strong>, pues el imperio de los zares, aliado histórico y paneslávico de los serbios, se solidarizó con Belgrado y se enfrentó al imperio de los Habsburgo. Por su parte, por aquello del pangermanismo, el imperio alemán se alió con Viena y atacó a los rusos. Estos, a su vez, arrastraron a su coaligada Francia y, por ende, al imperio británico, rival y enemigo de Alemania. Luego, bastante más tarde, en 1917, acabaron participando los EEUU de América y otros muchos países como Italia, el imperio otomano, etc. El detonante de aquella innoble masacre fue el pistoletazo de Princip, un joven de 19 años que pertenecía a la organización nacionalista Joven Bosnia, aunque el fondo del gran conflicto fue la lucha de todos esos imperios por hacerse con la hegemonía europea y el dominio de las colonias.</p><p><strong>II</strong>.- En la segunda guerra mundial aconteció algo parecido. <strong>Hitler y Mussolini fueron tentando la suerte belicista</strong>: Dantzig, los Sudetes, Bohemia-Moravia, Austria, Abisinia, Libia, Albania, la guerra de España, hasta el punto de que la política de apaciguamiento parecía no tener fin. Pero cuando el 1 de septiembre de 1939 las tropas alemanas invadieron Polonia, Gran Bretaña y Francia declararon la guerra a Hitler y éste acabó invadiendo toda Europa y la Unión Soviética. A su vez,<strong> Italia y Japón se aliaron con los nazis</strong> y, como en la anterior contienda, los EEUU terminaron interviniendo en Europa. También en este caso, algunos dirigentes alemanes reconocieron, más tarde, que habían cometido un grave error de cálculo, pues pensaron que Gran Bretaña y Francia no irían a una guerra por Polonia, ni que los soviéticos tuviesen tanta capacidad de resistencia. Ese error costó, al final, 30 millones de muertos.</p><p><strong>III</strong>.- En la actualidad está aconteciendo algo que puede llegar a ser similar, si no somos capaces de frenar la locura. Rusia invade el Este de Ucrania, bajo el pretexto de que el Dombás es zona rusófila y la dirigencia ucraniana está reprimiendo a sus habitantes. <strong>El gobierno ucraniano ejerce su derecho a la resistencia con el apoyo de sus aliados de los EEUU y la Unión Europea</strong>, que, si bien no participan directamente en el conflicto, proporcionan al gobierno de Zelensky las armas imprescindibles para su defensa. Por su parte, <strong>Putin</strong> cuenta con la ayuda indirecta de China, Irán y Corea del Norte. Y los ucranianos, a su vez, presionan sin parar para que los occidentales –EEUU, Gran Bretaña– les proporcionen armas capaces de atacar en el interior de Rusia, esto es, balística suficiente para alcanzar territorio de ese país. Si esto último llegase a suceder –recemos a todos los dioses para que no ocurra–, es de temer que la Federación Rusa podría considerar que la guerra ya no es con Ucrania sino también con los países que proporcionan dichas armas. Porque no es realista pensar que si <strong>Zelensky</strong> atacase ciudades rusas con armas occidentales de largo alcance, Putin no iba a responder de la misma manera en dirección opuesta. Así es como las guerras “regionales” se acaban transformando en conflictos generales. Hacen bien Biden y sus aliados europeos en negarse, hasta el momento, a proporcionar ese tipo de armas y resistir las presiones que llegan de los sectores más belicistas de la OTAN.</p><p><strong>IV</strong>.- Luego tenemos todos los días delante el terrorífico conflicto-genocidio de Oriente Medio. Es difícil saber cuándo y dónde empezó, pues sus crónicas guerras se remontan a décadas, prácticamente hasta la creación del Estado de Israel. En su día, las Naciones Unidas decidieron la creación de dos Estados, el judío y el palestino, lo que no ha sucedido nunca, y <strong>en la actualidad el impedirlo es objetivo esencial de Netanyahu</strong>. En fecha reciente los terroristas de Hamás cometen un criminal atentado contra civiles israelitas con más de 1200 muertos y la captura de cientos de rehenes. El gobierno ultraderechista de Netanyahu <strong>reacciona de manera brutal, invade y arrasa Gaza, cometiendo un auténtico genocidio</strong> con más de 40.000 muertos, la mayoría mujeres y niños. La formación integrista Hezbolá se solidariza con los gazatíes y lanza, desde el Líbano, cohetes y drones sobre el norte de Israel, respondiendo el Estado hebreo con la invasión del país y bombardeando Beirut. La escalada del conflicto se extiende a países como Yemen, Siria, Irak e Irán. El régimen de los ayatolas, agredido selectivamente en su territorio por Israel, lanza alrededor de 200 cohetes sobre aquel país, y estamos a la espera de la reacción de Netanyahu. Como siempre ocurre, cada parte contendiente tiene sus valedores y aliados. Israel, al margen del carácter ultraderechista de su gobierno, <strong>cuenta con el apoyo incondicional de EEUU y de algunas naciones europeas</strong>. Irán, Siria y otras naciones árabes también tienen el apoyo de Rusia. Por lo tanto, en el supuesto de que Israel e Irán se enzarzasen en una guerra abierta, no imposible ante los últimos ataques mutuos, sería difícil que no acabasen envueltas las potencias que apoyan a unos u otros. Me temo que este es el objetivo estratégico de Netanyahu,<strong> involucrar a los EEUU en una guerra contra Irán</strong>. Hipótesis que convendría evitar por todos los medios.</p><p><strong>V</strong>.- Las consecuencias de ambos conflictos<strong> están siendo nefastas no sólo en pérdida de vidas humanas</strong>, que es lo más grave, sino también políticas, económicas, sociales y morales. A las Naciones Unidas no les hace caso nadie, e <strong>Israel se permite atacarlas militarmente sin consecuencias</strong>; la llamada “comunidad internacional” no existe, salvo que se piense que es EEUU y sus aliados; no hay normas, ni reglas, pues se está imponiendo la ley del más fuerte y la doble vara de medir, pues se sanciona a Rusia, con razón, pero se concede patente de corso a Israel; si la escalada continúa y el precio del petróleo se dispara, las economías europeas lo van a pasar de pena y sólo se van a forrar las petroleras y las empresas de armas, como ya está sucediendo. La animadversión u odio entre “civilizaciones” se acabará haciendo inextinguible, con mensajes tóxicos como el de que<strong> lo único que vale es la fuerza y hay que armarse hasta los dientes</strong> para no ser aplastado, en un mundo donde ha desaparecido el derecho internacional, que sólo se aplica al que es derrotado.</p><p><strong>VI</strong>.- Ahora, de lo que se trata es de parar esta locura que nos puede conducir de nuevo a la guerra. En el caso de Ucrania hay que seguir apoyando a este país para que pueda defenderse, pero al mismo tiempo evitar que pueda atacar a las ciudades de una potencia nuclear como es Rusia.<strong> Hay que presionar desde las opiniones públicas y los gobiernos para que haya un alto el fuego</strong> y se inicien negociaciones de paz que garanticen la futura seguridad de los contendientes. No es realista pensar que Rusia va a devolver Crimea y se va a retirar, sin más, de los territorios ocupados sin contrapartidas que garanticen su seguridad. Las armas de la OTAN no pueden llegar a estar a menos de 500 km de Moscú.</p><p>En el caso de Oriente Medio, el castigo infligido por Netanyahu y sus acólitos, con la destrucción de Gaza y la invasión del Líbano, <strong>ha violado todas las reglas de la guerra y de los derechos humanos</strong>, y debe cesar. Como han señalado los presidentes francés y español, deben interrumpirse de inmediato los envíos de armas al Estado hebreo, exigirse la puesta en libertad de los rehenes que quedan y el inicio de conversaciones de paz, porque la intención del gobierno ultra de Israel parece evidente: <strong>provocar un enfrentamiento con Irán</strong>, lo que supondría la generalización de la guerra y propiciaría el triunfo de Trump en las elecciones norteamericanas. Ese conflicto no tiene más solución que la aceptación de dos Estados, como decidieron en su día las NN.UU. La pretensión que subyace en la actual política israelí de expulsar a los palestinos de Gaza, de Cisjordania o del Líbano <strong>es propia de dictadores y supondría la guerra permanente en la región</strong>. La cuestión que se plantea no es elegir entre el Estado de Israel o Hamás y Hezbolá, sino proteger a los pueblos de Israel y de Palestina de sus verdugos, que son, de un lado, el gobierno de Netanyahu, y del otro los integristas de Hamás y Hezbolá. <strong>Es a esas tres fuerzas a las que hay que derrotar</strong>; de lo contrario, estaremos condenados a la guerra permanente.</p><p>________________________________</p><p><em><strong>Nicolás Sartorius </strong></em><em>es presidente del Consejo Asesor de la</em><em><strong> Fundación Alternativas. </strong></em><em>Su último libro se titula</em><em><strong> 'La democracia expansiva o cómo ir superando el capitalismo' </strong></em><em>(Anagrama).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Oct 2024 17:32:19 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nicolás Sartorius]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Las guerras, la guerra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra,Adolf Hitler,Nazismo,Unión Soviética,Vladimir Putin,Volodimir Zelenski,Benjamin Netanyahu,Hezbolá,Gaza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ultraderecha llama a las puertas del poder en las elecciones de este domingo en Sajonia y Turingia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/ultraderecha-llama-puertas-elecciones-domingo-sajonia-turingia_1_1872392.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/858e07b5-51fb-43c9-a95e-e5f0c93790c7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ultraderecha llama a las puertas del poder en las elecciones de este domingo en Sajonia y Turingia"></p><p>La ultraderechista Alternativa para Alemania (<strong>AfD</strong>) afronta las elecciones locales que han comenzado este domingo en dos de los estados más potentes del este de Alemania, y exponentes de la antigua <strong>República Democrática Alemana</strong>, como favorita sin rival en <strong>Turingia</strong> y en situación de empate técnico con la Unión Demócrata Cristiana (<strong>CDU</strong>) en <strong>Sajonia</strong>, según informa Europa Press.</p><p>Al igual que hace cinco años, <strong>la CDU y la AfD marchan codo con codo en las encuestas de Sajonia</strong>, unas elecciones caracterizadas por la aparición del partido fundado por la política alemana<strong> Sahra Wagenknecht</strong>.</p><p>Su formación, la Alianza Sahra Wagenknecht - Por la Razón y la Justicia, <strong>se ha convertido en tercera fuerza política</strong> en las encuestas (con un <strong>15%</strong> de los votos) con un discurso que abarca desde la<strong> política económica de izquierdas </strong>hasta la<strong> retórica antiinmigración propia de AfD</strong>.</p><p>La alianza de Wagenknecht también ostenta el tercer lugar para los sondeos en Turingia con un <strong>17%</strong> de intención de voto, pero lejos del <strong>30%</strong> que le asignan a AfD (la CDU se queda en un <strong>22%</strong>).</p><p>Cabe destacar que Wagenknecht no es cabeza de lista, sino que en Turingia es <strong>Katja Wolf</strong>, y en Sajonia comparece<strong> Sabine Zimmermann</strong>, pero su presencia se ha hecho notar a cada paso de la campaña. Sin ir más lejos, Wagenknecht fue atacada con pintura en un mítin celebrado el jueves por la tarde en la ciudad de Erfurt, escenario este sábado de manifestaciones contra la <strong>ultraderecha</strong>.</p><p>La manifestación convocada por la alianza "<strong>Auf die Plätze</strong>" (A las plazas) recorrió el centro de la ciudad hasta la <strong>Domplatz</strong> (Plaza de la Catedral), donde la AfD pretende celebrar su mitin con motivo del cierre de la campaña electoral.</p><p>Además del principal candidato de la AfD por Turingia y abanderado de su sección más extremista, <strong>Björn Höcke</strong>, se espera la presencia en el mitin de la presidenta del partido, <strong>Alice Weidel</strong>. Según las primeras informaciones de la Policía, la AfD cuenta ya allí con<strong> 1.300 adherentes</strong> presentes. El número de participantes de ambos bandos aún podría aumentar.</p><p>Höcke, cabe recordar, fue investigado por utilizar en diciembre durante un mitin político en la ciudad de Gera el lema nazi "<strong>Alles für Deutschland</strong>", "Todo para Alemania", que utilizaba en la década de 1930 la Sección de Asalto (<strong>SA</strong>), la filial paramilitar del Partido Nacional-Socialista de Alemania (<strong>NSDAP</strong>), el partido de <strong>Adolf Hitler</strong>.</p><p>"No permitiremos que la AfD domine el fin de semana electoral con su <strong>agitación de extrema derecha</strong>, intimide a la gente y abuse de nuestra ciudad como escenario para su <strong>propaganda</strong>", explicó la alianza "<strong>Auf die Plätze</strong>", en un comunicado recogido por <strong>DPA</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Sep 2024 10:29:02 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La ultraderecha llama a las puertas del poder en las elecciones de este domingo en Sajonia y Turingia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alternativa para Alemania (AfD),Alemania,ultraderecha,CDU,Adolf Hitler]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Los niños y los nazis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/aspavientos/ninos-nazis_129_1811881.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/59dbe4df-797f-4daa-8f3e-08e80a8e68c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los niños y los nazis"></p><p>Los niños son sagrados. <strong>Un comité de forofos del nacionalsocialismo se ha reunido en concilio y ha llegado a tamaña conclusión</strong>. ¡Sagrados todos! Menos los <em>menas</em>, los que trabajan para Hamás, los de Pablo Iglesias e Irene Montero, los que pertenecen al emperador y los que de lejos parecen moscas.</p><p>Un nazi (lo dice él, conste) entra en un teatro y le cruza la cara a un cómico: tenemos debate bizantino. Por lo visto, <strong>hay situaciones en las que una agresión coordinada y publicitada protagonizada por fans de Hitler</strong> está justificada. «Soy un padre», salvoconducto universal; excepto si se ha llegado en patera o se es pobre, rojo, refugiado o del pantone inadecuado. Nuestros exégetas más sagaces se han esmerado en el comentario de texto. Que si el abofeteado invocó a los pederastas (que no), que si el comentario estaba fuera de lugar (que lo estaba) o que si al tal Caravaca se le transparentaba el racismo y la homofobia (que lo hacía). ¿Oyen ese gorgoteo? ¡Un millar de meninges se estrujan para dictaminar cuándo es razonable aplaudir a los nazis que se toman la justicia por su mano!</p><p>Algo tienen las esvásticas y la violencia que encandilan al más pintado. Leí al querido Juan Soto Ivars, esmerado vengador de las afrentas más livianas a la libertad de expresión, elogiar la pulcritud con la que se había resuelto el asunto. A hostias, concretamente. <strong>Amedrentar es de caballeros, parece: la cosa más civilizada del mundo. </strong>Me extraña la gallardía de alguien que se hizo cruces cuando <a href="https://www.cuatro.com/cuarto-milenio/libros-malditos-axterix-tintin_18_3216420669.html" target="_blank">unos canadienses cualquiera dijeron</a> que, quizás, <em>Tintín en el Congo</em> no es la lectura más edificante del mundo. ¡A las armas! ¡El canon de la literatura universal corre un peligro de muerte! No os preocupéis, gentes prudentes y sencillas: las aguerridas tropas de la trinchera cultural lanzarán desde sus avionetas los inencontrables tebeos de Hergé.</p><p>Parece que, de tanto en tanto, <strong>un grupito de lumbreras descubre la eficiencia del pistolerismo y la </strong><em><strong>autogestión</strong></em><strong> de las afrentas</strong>. Esto ha dado buenísimos resultados a lo largo de la historia. Los americanos lo aprenden desde chiquititos. Sí, montando el equipito de baloncesto, te escogen el último, recuerda: en Walmart siempre hay ofertas en la sección de fusiles. Espero que no lleguemos a tanto, seguro que un venerable claustro de cabezas rapadas puede redactar un código de Hammurabi para el siglo XXI. Todo sea por agilizar la administración de Justicia: hay que enviarle el memorándum al ministro del ramo. </p><p>Los periódicos del XIX<strong> tenían en nómina a un duelista que se encargaba de mantener intacta a la sección de opinión</strong>. El honor es la sustancia más frágil de la Creación y puede ofenderse con una mirada mal tirada. En cuanto pasen las calores, pienso recapitular todas las veces que egregios columnistas de cocorota despejada y cortinilla sandunguera me han llamado gordo en redes (algo tiene la alopecia contra el sebo, tengo que escribirme un <em>paper</em>). Malo será que no encuentre motivos para sacar la mano a pasear. Como souvenir les entregaré, plastificado, su lustroso comentario a estos últimos acontecimientos: «Bien está lo que bien acaba».</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Jun 2024 19:05:24 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los niños y los nazis]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Adolf Hitler,Nazismo,Pablo Iglesias Turrión,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hitler, Franco y el nacimiento de la Legión Cóndor (1/2)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/hitler-franco-nacimiento-legion-condor-1-2_129_1779882.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e0aa502c-3960-4cce-86b1-ba93247a3392_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hitler, Franco y el nacimiento de la Legión Condor"></p><p>Debo empezar diciendo que este tema se encuentra muy tratado en la historiografía. En especial, en la de origen alemán y anglo-norteamericano. No es mi propósito, al atender la petición de algunos de los amables lectores, ponerme ninguna medalla y decir algo nuevo. Sí lo es <strong>desmontar ciertos errores que esmaltan la literatura patria,</strong> siempre teñida de las correspondientes alabanzas al genio y a la astucia del simpar Caudillo.  </p><p>Al igual que los conspiradores peninsulares necesitaban aviones de guerra y los apalabraron el 1º de julio de 1936 con Mussolini, también Franco en Tetuán recurrió a un <strong>antiguo contacto suyo, el agregado militar nazi en París y Madrid</strong>, para pedirle aviones de transporte el 22 de julio. Este episodio, muy conocido, puede hoy encuadrarse de forma diferente a la habitual si se especula que es difícil que Franco ignorara que los monárquicos habían llegado a un acuerdo con el Duce (no le faltaron mensajeros que le hubieran informado de las negociaciones previas: sin más, el general Luis Orgaz o el diplomático José Antonio Sangróniz). Yo me fijé en Beigbeder, que había sido agregado militar en Berlín e ido con Sanjurjo a Alemania en febrero a mendigar alguna ayudita previa, aunque por lo que se sabe <strong>no se les hizo caso</strong>. </p><p>El hecho es que, como en Canarias Orgaz había detenido un avión del servicio postal de Lufthansa, Franco lo convocó a Tetuán. En él envió una misión a Berlín compuesta de <strong>dos nazis y un capitán español, ingeniero y aviador</strong>. Todo ello es muy conocido y yo empecé mis incursiones en el pasado escudriñando sus antecedentes y abordando sus consecuencias inmediatas. A principios de agosto llegaron a Cádiz diez aviones de transporte (Ju 52) con seis de caza de protección. Las discrepancias entre historiadores no vienen a cuento aquí. </p><p>También es conocido que el 4 de agosto los jefes de los servicios de inteligencia militar de las dos potencias fascistas, el general Mario Roatta y el almirante Wilhelm Canaris, <strong>se reunieron en Bolzano (Italia) para coordinar esfuerzos</strong>. A mitad de agosto, un general de Aviación, Hellmuth Wilberg, curiosamente de ascendencia judía, abordó con Franco los detalles de la asistencia “técnica”, reconocido como único receptor posible de la misma. A finales de mes el mismo Canaris <strong>se desplazó a otear la situación sobre el propio terreno en la España sublevada</strong> (esto lo descubrí gracias a la documentación italiana y no lo había indicado ningún autor). Es de suponer que fue entonces cuando Canaris se encontró por primera vez con Franco. Y, por último, a finales de mes, Roatta y Canaris volvieron a reunirse para coordinar mejor los esfuerzos mutuos. No es necesario entrar en detalles. </p><p>A principios de septiembre llegó el teniente coronel Walter Warlimont como enlace con Franco (los italianos enviaron otro) y <strong>para hacerse una idea de sus necesidades de material.</strong> A mitad de mes arribó el teniente coronel Hans von Funck como observador del Ejército de Tierra. Con ambos tuve ocasión de hablar cuando preparaba mi tesis doctoral en 1973 y <strong>consulté también muchos de sus informes a Berlín, conocidos y no conocidos</strong>. Aprovecho la ocasión para señalar mi deuda con el profesor (ya fallecido) Manfred Merkes, que se basó en varios de entre ellos años antes que servidor. </p><p>Como es lógico, ambos <strong>informaron a Berlín de lo que veían y les decían en España</strong>. Hicieron sugerencias sobre cómo podría aumentarse y mejorarse el naciente empeño nazi en la piel de toro. Se añadieron múltiples despachos y telegramas enviados por la <em>Kriegsmarine</em>, el <strong>componente naval de los observadores de lo que ocurría en España</strong>.</p><p>Como ocurrió con Italia, el inicial empeño para apoyar una sublevación <strong>no tardó en convertirse en una apuesta que exigía la inversión de más material</strong> <strong>y de más hombres</strong>. La República (motejada siempre de comunista) no había rendido las armas y resistía. Se afirmaba en Berlín que la URSS ya le había enviado ayuda masiva (lo que no respondía a la realidad) y era ya notorio que las potencias democráticas (Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos) lideraban la <strong>política de no intervención que terminaría asfixiándola</strong>. Simultáneamente la Sociedad de Naciones, maniatada por las dos primeras, se veía obligada a permanecer al pairo, como ha estudiado exhaustivamente David Jorge, cortesía del Reino Unido y de Francia.</p><p>En Berlín no tardó en divisarse una ventana de oportunidad. Acabar con la República se pensó que equivalía a infligir una derrota al comunismo a la vez que <strong>se conseguía un eventual aliado situado al dorso de Francia</strong>. También cabía seguir obteniendo materias primas (de las que en algunos casos España había sido un suministrador excelente hasta junio de aquel año) e incluso más. Poco a poco fue apareciendo la idea de que <strong>la nueva Luftwaffe encontraba un escenario idóneo para experimentar</strong> aparatos, técnicas y métodos de ataque y defensa en condiciones no de pruebas sino de guerra aérea. </p><p>Lo que hasta ahora no se ha documentado es <strong>de quién partió la idea de enviar un contingente aéreo</strong> en formación cerrada al nuevo teatro de operaciones. ¿Provino de los escalones técnicos intermedios de la Luftwaffe? ¿Del mando? ¿De Göring, su jefe máximo? ¿O del propio Hitler? Con todo, es un punto bastante irrelevante.</p><p>Más suerte hay en cuanto al momento de la decisión. Existen autores que afirman, sin documentación al apoyo, que pudo ser a finales de septiembre. Otros, generalmente pro-franquistas, que fue a finales de octubre. Gracias a un piloto norteamericano y luego profesor, Raymond L. Proctor, que se interesó por la guerra aérea en España y que habló con uno de los jefes (el entonces comandante, más tarde general, Hermann Plocher) que sirvieron en Berlín sabemos que cuando se le destinó a un nuevo puesto en octubre de 1936 a mitad de octubre se encontró con que ya se estaba planificando la operación. Era, en efecto, <strong>la primera que la Alemania nazi realizaría en operaciones activas en el extranjero</strong>. Mientras no se demuestre lo contrario, me inclino por la hipótesis de principios de aquel mes. </p><p>Fijar la fecha, aunque sea aproximadamente, es importante porque sabemos que en el caso soviético se produjo un deslizamiento de dos meses largos hasta que <strong>Stalin dio la orden de suministrar armamento a la República</strong>. Se ha establecido la fecha: el 26 de septiembre. Los nazis se les adelantaron. Hasta entonces no habían llegado a España sino diplomáticos, algún observador militar, agentes de los servicios de inteligencia, varios periodistas y operadores cinematográficos. Se ha hecho de ello <strong>gran alharaca por parte de los historiadores franquistas</strong> (la tesis fundacional de los camelos de este origen situaba la decisión soviética a los dos o tres días después de la de Hitler y Mussolini, pero evidentemente sin la menor prueba documental). </p><p>Lo que diferencia la naturaleza de las tres intervenciones militares extranjeras es el papel estratégico, operativo y táctico que los Estados Mayores italiano y soviético por un lado y el nazi por otro concibieron con relación al arma aérea. Aparte de que <strong>los soviéticos siempre se inhibieron a la hora despachar contingentes</strong> navales y de tierra. Fueron los nazis quienes más innovaron. Lo hicieron de forma radical y sin apoyarse en precedentes.</p><p>_______________________</p><p><em><strong>Ángel Viñas</strong></em><em> es economista e historiador especializado en la Guerra Civil y el franquismo. Su última obra es 'La forja de un historiador' Crítica, Barcelona, 2024.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 May 2024 21:32:01 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ángel Viñas]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Hitler, Franco y el nacimiento de la Legión Cóndor (1/2)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Historia,Franquismo,Adolf Hitler]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hay que mirar detrás de los documentos. La contribución nazi al origen de la campaña del norte (2/2)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/hay-mirar-detras-documentos-contribucion-nazi-origen-campana-norte-2-2_129_1758644.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/28e18a4b-8955-440a-aa64-4219a2e29b83_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hay que mirar detrás de los documentos. La contribución nazi al origen de la campaña del norte (2/2)"></p><p>¿Y en el Norte? A lo que parece los historiadores militares nazis lo consideraron como la consecuencia lógica de que hubiera en aquel momento tan escasas posibilidades de ofensiva en el arco Oviedo-León. La parte oriental era, sin embargo, más prometedora. Aquí, el relato se hizo eco de las presiones de Mola <strong>durante meses </strong>para obtener más recursos con los que reforzar sus elementos de combate en el Norte. Obsérvese lo subrayado en negrita. Los autores germanos de la intervención de su país en la guerra no escatimaban la aportación “nacional” española. Otra cosa es que no siempre hubiesen comulgado con las doctrinas de Mola, esas que durante la dictadura la historiografía patria esquivó limpiamente. Lo que se necesitaba era aviación y, sobre todo, artillería para avanzar rápidamente hacia Bilbao. En esto no cabe señalar que ningunearon a Mola, “el destructor”. </p><p>Es posible que los alemanes “apretaran”. Si bien tales apremios no están demasiado documentados en los archivos españoles, por lo menos en lo que he podido determinar, me parece evidente que la reacción no podía postergarse indefinidamente. Sobre todo porque Sperrle no pensaba que la suerte de la guerra pudiera decidirse en el Norte de forma rápida (quedaban otros huesos duros por roer). Pero para él, como quizá para otros militares del Ejército al que la Legión Condor apoyaba, lo que sí ocurriría es que <strong>un avance o una victoria favoreciesen al menos la superioridad moral y material franquista</strong> y la recuperación del prestigio de sus armas. </p><p>Todo ello, se afirmó en <em>Die Kämpfe im Norden</em>, sería un aliciente para lograr una victoria en la región central. Por lo demás, el relato alemán no dejó de aludir al <strong>aliciente adicional que suponían las reservas mineras y fabriles de Vizcaya</strong>. Esto es algo que interesaba sobremanera en la estrategia global (y no solo militar) del Tercer Reich en España. Tras el hundimiento del frente vizcaíno se produjeron incluso una serie de rozamientos cuando desde Berlín se pugnó por tallarse la parte del león en la exportación vizcaína en detrimento de los británicos. Otra historia. </p><p>Franco no fue fácil de convencer. Por las memorias de Francisco Serrat (que no suelen citarse, pero que reflejan los altos y bajos en las percepciones sobre la marcha de la guerra en los alrededores del Cuartel General), se sabe que en Burgos y Salamanca se ansiaba la caída de Madrid, que las dificultades en ocuparla crispaban los ánimos y que la moral se resentía. A ello creo que cabe añadir que es altamente probable que el servicio de información franquista señalara desde Londres que la ocasión de reconocer a los sublevados los derechos de beligerancia había pasado (lo cual era cierto). En una palabra, <strong>la tentación de marchar hacia el Norte se hizo sentir cada vez con mayor intensidad</strong>. </p><p>Transcurrió el tiempo y hasta el 20 de marzo no se dio luz verde. La cautela de Franco no cabe sobreestimarla. Ante la presión de sus propios militares y de Sperrle, no encontró otra alternativa. Sabemos que de forma inmediata el jefe del Estado Mayor de la Condor, el coronel Wolfram von Richthofen, <strong>empezó a discutir el 24 de marzo los detalles de la campaña y de la participación nazi</strong>. Como ha señalado uno de los mejores estudiosos de la campaña en Vizcaya, Xabier Irujo, estuvo desde entonces en contacto permanente con el coronel Juan Vigón (llamado a más altos destinos aunque no siempre a los más honorables). </p><p>No faltaron roces y controversias. Nazis y franquistas tenían concepciones diferentes sobre la forma de hacer la guerra. Sperrle y von Richthofen no desaprovecharon la ocasión de pasar a sus aliados sus propias ideas sobre el empleo de la aviación. Según <em>Die Kämpfe im Norden,</em> el segundo subrayó que había que <strong>conjuntar toda la potencia aérea disponible para impulsar el avance</strong>. Tras largas discusiones, los españoles aceptaron las ideas alemanas. Por la cuenta que les traía, las fuerzas de tierra “nacionales” deseaban tener la mayor coordinación posible con la aviación. </p><p>De lo que antecede se deducen, sin grandes dificultades, dos nociones. La primera es<strong> la primacía de Franco como Generalísimo</strong>, algo que nadie discutía. La segunda es que españoles y alemanes empezaron a poner en pie los puntales para <strong>sostener una estrecha coordinación táctica y operativa</strong>. En limpio castellano: con pleno conocimiento de todos los escalones implicados, desde la jefatura de las unidades de tierra, pasando por Mola y por Vigón. Llegaba hasta Kindelán y Franco. Subsistía plenamente en el aciago 26 de abril, día en que tuvo lugar la destrucción de Gernika. </p><p>¿Cabría hablar de “negociaciones”? Solo hasta cierto punto, porque en el decisivo aspecto del uso de la fuerza aérea, los alemanes tenían gran experiencia, ansiaban <strong>probar nuevos métodos de coordinación tierra-aire</strong> y nunca fue cuestión de prescindir de ella. Lo demuestra el choque (casi siempre oculto en la historiografía patria) entre Franco y Sperrle poco antes de aquel luctuoso día.</p><p>No tengo en mi biblioteca la versión en castellano del libro, magnífico, de Schüler-Springorum. En la alemana leo que el general Sperrle deseaba desde el primer momento experimentar y comprobar los resultados de la actuación de sus aparatos en los <strong>bombardeos sobre ciudades</strong> y, en especial, Madrid. Empezaron distribuyendo octavillas en las que Franco amenazaba con destruir la ciudad y luego siguieron las bombas. Ningún alto mando franquista protestó. </p><p>Sí terminó protestando Francisco Franco, genio de entre los genios, pero por razones relacionadas con su comprensión de las operaciones, propias de un general que no tenía otra experiencia bélica que la de <strong>aplastar a las kabilas y a los mineros asturianos</strong>.</p><p>Entre el 2 y el 5 de abril de 1937, al poco de iniciarse la campaña del Norte, Franco se entrevistó con el mitificado almirante Canaris en Sevilla y Salamanca respectivamente. Elogió ante él a los aviadores alemanes, su capacidad y sus éxitos. <strong>Sus relaciones con Sperrle las calificó Franco de muy buenas</strong>. Le había asesorado siempre bien y lo consideraba un excelente soldado. Que yo sepa no se abordaron las disensiones que ya había habido entre Mola y Sperrle, emperrado el primero en devolver a Vizcaya a la condición preindustrial (lo que bauticé con el término de “reruralización”)</p><p>Pocos días después, tales relaciones se pusieron a prueba en un episodio que nunca he podido comprender por qué no ha entrado en el <em>mainstream</em> de la historiografía patria. Lo he enfatizado una y otra vez desde que empecé a escribir sobre el Tercer Reich y la guerra. El 11 de abril, Sperrle destacó, de nuevo, ante Franco que si las operaciones llevaban tanto tiempo era porque <strong>no se había contado con fuerzas suficientes</strong>.</p><p>Así pues, ¿qué hizo Franco? Dando pruebas de su gran genio estratégico y político, que le ha valido tantas alabanzas, solicitó a Sperrle el 14 de abril el <strong>envío de aviones de la Condor al frente central</strong>. Es un episodio conocido. Se hace escaso hincapié en la frígida respuesta de Sperrle: “Le informo nuevamente que tengo órdenes tajantes de utilizar la Legion Condor solo en bloque, de acuerdo con sus instrucciones, y no en partes aisladas. En estas condiciones se la puso a disposición de V.E. bajo mi mando”. </p><p>Debió de haber cierto papeleo porque tres días más tarde el propio ministro de la Guerra, mariscal von Blomberg, telegrafió a Franco directamente<strong> desde Berlín apoyando a su general</strong>. Es la única vez que en toda la guerra se encuentra una intervención parecida. </p><p>La vieja actitud de querer <strong>mantener impoluto el honor de Franco</strong>, en quien en último término revierten todas las responsabilidades, sigue viva con las modificaciones oportunas. Hay diversas formas de presentarla. La primera, arquetípica, consiste en ignorar la cuestión. La segunda en echar la culpa a Sperrle o a los nazis.</p><p>Lamentablemente los papeles alemanes se han perdido del todo, salvo en el caso –arquetípico– de Gernika, al que he dedicado una gran parte de mis investigaciones. Hace tiempo que lo que se busca es mantener, en todo lo posible, <strong>el mito de la “ignorancia” de Franco</strong>. </p><p>(Los lectores interesados en abordar <em>Die Kämpfe im Norden</em> ya no tienen que ir a ningún archivo alemán. Pueden encontrarlo en fotocopia en el Centro Documental del Bombardeo de Gernika. No me consta que ningún otro archivo español haya pedido copias, pero a lo mejor me equivoco). </p><p><a href="https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/hay-mirar-detras-documentos-contribucion-nazi-origen-campana-norte-1-2_129_1758624.html" target="_blank">Ver aquí el primer artículo</a><strong> de esta serie de dos entregas. </strong>Anterior serie del mismo autor en <strong>infoLibre</strong>:<strong> </strong><a href="https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/vector-fascista-conspiracion-republica-20-20-quiso-guerra-civil_129_1557912.html" target="_blank">'</a><a href="https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/franco-alargo-conscientemente-guerra-civil-3-3_129_1690593.html" target="_blank">Franco alargó conscientemente la guerra civil</a><a href="https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/vector-fascista-conspiracion-republica-20-20-quiso-guerra-civil_129_1557912.html" target="_blank">'</a><strong>.</strong></p><p><em><strong>__________________________________</strong></em></p><p><em><strong>Ángel Viñas</strong></em><em> es economista e historiador especializado en la Guerra Civil y el franquismo. Acaba de publicar su última obra es 'La forja de un historiador'', Crítica, Barcelona, 2024.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Apr 2024 19:11:39 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ángel Viñas]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Hay que mirar detrás de los documentos. La contribución nazi al origen de la campaña del norte (2/2)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Franco,Guerra Civil española,Nazismo,Adolf Hitler,Franquismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hay que mirar detrás de los documentos: La contribución nazi al origen de la campaña del norte (1/2)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/hay-mirar-detras-documentos-contribucion-nazi-origen-campana-norte-1-2_129_1758624.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/28e18a4b-8955-440a-aa64-4219a2e29b83_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hay que mirar detrás de los documentos. La contribución nazi al origen de la campaña del norte (1/2)"></p><p>Por esas casualidades que ocurren a veces, mis últimas tres contribuciones a este periódico sobre la campaña de Cataluña coincidieron con la publicación de un artículo en una revista académica. Los autores discreparon de mi tesis de que Franco quiso prolongar la guerra en tal ocasión. No es este el lugar para enzarzarme en una disputa. Quisiera, simplemente,<strong> ilustrar una tesis complementaria</strong>. La necesidad de estudiar el proceso de elaboración de las órdenes de operaciones en sus diferentes versiones hasta que las aprobase el Alto Mando es un ejercicio útil y con frecuencia imprescindible. </p><p>A veces, la evidencia primaria relevante de época (EPRE) permite hacerlo (en otras ocasiones, no). Sigue siéndolo en el caso catalán, con una EPRE ampliada (que tales autores ignoraron). Ahora voy a romper una lanza en lo que se refiere al <strong>origen de la campaña del Norte</strong>. Sé bien que me meto en camisa de once varas, porque la literatura sobre el tema es abundante y cuenta incluso con las aportaciones de insignes historiadores militares españoles, en general favorables a las consagradas tesis franquistas. </p><p>Como en este mes tiene lugar <strong>un aniversario más de aquella campaña</strong> (incluidos el bombardeo y la destrucción de Gernika) me parece conveniente dar a conocer al público las conclusiones a las que llegué sobre tal origen, en apariencia claro y meridiano. Sigo, como siempre, la recomendación del añorado Herbert R. Southworth a la hora de escribir sobre historia. Estribo en mirar siempre que sea posible en lo que hubiera detrás de los documentos. </p><p>En el caso del Norte, ¿qué es lo que se silenció? <strong>La crucial aportación nazi</strong>, que por razones obvias se ha querido minimizar. </p><p>No es un azar que los grandes historiadores militares franquistas que abordaron el tema <strong>dejaran de lado el origen de tal aportación</strong>. Pienso, por ejemplo, en el coronel de Artillería José Manuel Martínez Bande. O en el general de división en el Ejército del Aire Jesús Salas Larrazábal. O en el general de División Rafael Dávila, nieto del general que sucedió a Mola —tras estrellarse el avión de este a principios de junio de 1937— a la cabeza del Ejército del Norte. No me detendré en el ilustre coronel de Aviación Jaime de Montoto y de Simón que presenta (en una publicación conjunta de la Real Academia de la Historia y del Ministerio de Defensa) las cosas al revés:<strong> </strong>el impoluto mando franquista convenció a los nazis para que desplegaran en el frente Norte a casi toda la Legión Cóndor. </p><p>Tales y tan esforzados autores (hay más) se abstienen cuidadosamente de introducirse en vericuetos foráneos. Uno, en particular, utilizó otro recurso para dar el pego. Atribuyó a Kindelán y al coronel Juan Vigón haber convencido al Generalísimo, aunque “sin ningún entusiasmo”. Que tal carencia apareció ya en fecha temprana lo demuestra el propio Salas al reproducir los pertinentes documentos y concluir que “<strong>Mola </strong>había preparado<strong> un proyecto de orden el 26 de enero </strong>y antes del 9 de febrero de 1937 el general jefe de la 6ª División había precisado un boceto de plan de operaciones para el Norte”. Origen, pues, español y muy español.</p><p>El general Rafael Dávila ha tratado recientemente de sortear el tema en la p. 248 de su magna obra. Mola, afirma, estaba a finales de año muy dolido por la atención prestada al frente de Madrid que tan mal salió. Sus subordinados le plantearon que la operación en el Norte debía continuar hacia Bilbao. Sin embargo, Mola les comentó que <strong>Franco no cesaría en mantener su atención fijada en Madrid</strong>. Es difícil que Franco ignorase que la caída de la capital tendría importantísimas repercusiones internacionales favorables a su causa (y como hoy sabemos hasta el propio Stalin advirtió de ello simultáneamente al embajador republicano Marcelino Pascua), pero en febrero de 1937 ya se había revelado difícil. </p><p>Tampoco hay que desdeñar la posibilidad de que, tras el renovado achuchón de Mola en enero, algunos militares continuasen en la brecha que él había querido abrir. O no. Las razones pueden diferir en ambos casos, pero no es en ello en lo que deseo detenerme. Lo que quiero subrayar es que tan esforzados historiadores militares españoles "<strong>dejaron cuidadosamente de lado las cada vez más intensas presiones del general Hugo Sperrle</strong>, mando supremo en España de la Legión Condor". </p><p>No hay que olvidar que tampoco este actuaba en el vacío. A principios de enero por parte alemana ya se había pensado en dicha campaña. Indicios de ello los aporta la profesora Stefanie Schüler-Springorum en un libro publicado en alemán en 2010 y poco después traducido, aunque no completamente, al castellano. Ya entonces un visitante de la España de Franco pensó que habría que<strong> recurrir a bombardeos de terror</strong>.</p><p>Ahora bien, existe un borrador —muy conocido de los especialistas— de <strong>la historia oficial de la participación alemana </strong>en dicha campaña y en otras de la guerra civil. En lo que aquí nos interesa (<em>Die Kämpfe im Norden</em>: <em>Los combates en el Norte</em>) se evocan los antecedentes. Empieza con el siguiente análisis:</p><p><em>“El fracaso de los ataques de los nacionales contra Madrid y la ofensiva de Guadalajara en febrero y marzo de 1937 obligaron a adoptar nuevas decisiones operativas. Había que intentar compensar los indeseados efectos políticos de tales tortazos mediante actuaciones en otros frentes y evitar que la iniciativa pasara al enemigo. En este sentido el comandante en jefe de la Legión, general Sperrle, insistió cerca del Generalísimo a que se tomara alguna decisión”.</em></p><p>He procurado atenerme lo más estrictamente posible al original y no hacer florituras en castellano. Me importa más destacar que en modo alguno podría acusarse a Sperrle de extralimitarse en sus cometidos. En el mes de octubre <strong>Hitler había decidido formar la Legión Condor </strong>e informado a Franco de las condiciones a que se atendría. (No es el momento de enumerarlas, aunque lo haré si a mis amables lectores les interesa, porque también han sido objeto de manipulación en la historiografía patria).</p><p>Entre ellas figuraba la definición del papel de Sperrle. Debía ser el de consejero y asesor de Franco en relación con el empleo de la Condor, es decir, el aspecto más importante y significativo que debería <strong>servir de guía para su labor</strong> (o sea órdenes del Führer, ya en su periodo de empezar a pasar por el mayor genio militar de todos los tiempos, en alemán abreviado <em>Grössfaz)</em>.  </p><p>Los militares nazis describieron la situación española desde el punto de vista militar de la manera siguiente:</p><p><em>“No existían reservas operativas en formación cerrada. La capacidad combativa de las fuerzas en el frente de Madrid estaba quebrada por el momento. No cabía contar con las brigadas italianas entonces. El Ejército del Sur estaba cansado. El ataque contra el frente Córdoba-Don Benito-Toledo, que el general Sperrle había aconsejado repetidamente, no podía realizarse en aquellas circunstancias. En el extenso frente de Aragón se mantenía la calma, con independencia de algunos avances locales. La fuerza y la condición de las tropas no permitían llevar a cabo ataques de grandes dimensiones</em>”. </p><p>Dejo al cuidado de los eminentes historiadores militares franquistas, parafranquistas o metafranquistas la disección de tales afirmaciones, que he procurado verter del alemán pegándome lo más posible al texto original. Se trata de las formulaciones a las que los redactores de la historia de su intervención en España llegaron después de consultar la enorme masa de documentación disponible entonces en Berlín. Hoy, por desgracia, <strong>desaparecida</strong> en gran medida<strong> a consecuencia de uno de los bombardeos aliados</strong> sobre la capital del ya casi noqueado Tercer Reich en los primeros meses de 1945.</p><p><strong>(Continuará)</strong></p><p><em><strong>Ángel Viñas</strong></em><em> es economista e historiador especializado en la Guerra Civil y el franquismo. Su última obra, recién publicada, es La forja de un historiador' (Crítica, Barcelona, 2024).</em></p><p>Anterior serie del mismo autor en <strong>infoLibre</strong>:<strong> </strong><a href="https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/vector-fascista-conspiracion-republica-20-20-quiso-guerra-civil_129_1557912.html" target="_blank">'</a>Franco alargó conscientemente la guerra civil<a href="https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/vector-fascista-conspiracion-republica-20-20-quiso-guerra-civil_129_1557912.html" target="_blank">'</a><strong>.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Apr 2024 17:27:59 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ángel Viñas]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Hay que mirar detrás de los documentos: La contribución nazi al origen de la campaña del norte (1/2)]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Hitler en el diván]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/hitler-divan_1_1725623.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/48824255-7c53-4053-8b85-db1d8ea9c57d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hitler en el diván"></p><p>En la tarde del 22 de abril de 1945, en un Berlín asediado por el Ejército Rojo, Hitler <strong>sufrió una crisis nerviosa </strong>cuando se le informó de que no habían sido obedecidas las órdenes de contraatacar que había emitido el día anterior. En los días posteriores a esa tarde, cayó en un estado de melancolía tal que su secretario personal, Martin Bormann, ausente ya el doctor Morell del <em>führer </em>bunker –despedido por Hitler tras considerar que ya no necesitaba ayuda médica– decidió recurrir a Felix Schäfer, psicoterapeuta y alto mando de la Gestapo.</p><p>Felix Schäfer era el nazi que cualquier nazi hubiera querido ser. Casi dos metros de aria corpulencia acompañada de una <strong>inquietante afabilidad y probada eficacia en el desempeño</strong> de su labor profesional, que no era otra que la de someter a quienes aspiraban a pertenecer a la Gestapo a sesiones indagatorias en busca de enflaquecimientos psicológicos que hicieran desaconsejable su pertenencia al cuerpo. Felix fue el introductor de una variante del test de Rorschach según el cual si el individuo sometido a la prueba no veía en al menos cinco de las diez imágenes que se le mostraban un campo de concentración, no solo había que negarle el ingreso sino, además, invitarle a pasar una temporada en uno. </p><p>Por si la doble condición de nazi y miembro de la Gestapo no hicieran ya que a Felix le resultaran familiares todos los resquicios del mal, el psicoterapeuta disponía aún de otro tenebroso pasadizo para acceder a él. Era escritor. No un escritor cualquiera, pertenecía a ese grupo de literatos en cuyo corazón encuentran cobijo todas las vilezas: <strong>aquel que no ha podido publicar su obra.</strong> </p><p>De una refinadísima erudición, Felix había consagrado los mejores años de su vida, aquellos en los que la insaciable juventud te invita a libar todos los elixires del goce, a privarse de ellos y emplear su tiempo en escribir <strong>un monumental compendio teórico del nacionalsocialismo </strong>(análisis historiográfico, resumen programático y, naturalmente, vertiente proselitista). Sorprendentemente en un ensayo de ese cariz, al de Felix, a decir de quienes tuvieron oportunidad de ojear el manuscrito, lo adornaba un estilo ágil y elegante. </p><p>Diez años le llevó concluirlo. Y apenas una semana el que un responsable de la editorial Eher del Partido Nacionalsocialista acusara el recibo del original y le citara en su despacho. <strong>Nada más verle, el editor le felicitó por la calidad del trabajo </strong>realizado que, reconoció, había leído con auténtico deleite y transmitió a Felix que para Eher sería un auténtico honor incluir el ensayo en su catálogo. Un honor que tendría que esperar porque, con el libro de Hitler a punto de ser entregado alas librerías, carecía de sentido sacar al mercado otro que, aunque atesoraba mayor interés y estaba infinitamente mejor escrito –según confesó bajando la voz–, coincidía temáticamente en gran parte del contenido. Como alternativa, propuso a Felix esperar a ver qué tal iban las ventas de <em>Mein Kampf</em> y, si estas no despegaban –como, según él, sucedería– publicar el suyo una vez transcurrido el tiempo oportuno. Mientras, le sugirió, podría dedicarse a escribir algo que tuviera que ver con las enfermedades transmitidas por los judíos, que era un género que tenía mucha salida. Felix, conteniendo su indignación, mintió y prometió pensárselo.</p><p>Al salir del despacho, llevaba en una mano su manuscrito, <strong>en la otra un ejemplar de </strong><em><strong>Mein Kampf</strong></em><strong> </strong>que el editor tuvo el detalle de regalarle y, en el alma, un inmenso aborrecimiento a Hitler. Nada más llegar a casa, se aplicó con voraz determinación a examinar aquel libro causante de su infortunio. En principio, le reconfortó la ausencia en él, no ya de una brizna de genialidad, sino ni siquiera de un atisbo de talento. <em>Mein Kampf</em> era una mezcla de anécdotas biográficas de escaso interés y seguramente falsas a las que se sumaba un caótico cúmulo de reflexiones de una enorme vulgaridad intelectual. Como aquella en la que, creyendo probar que las leyes naturales avalaban el estado racista escribía: “Todo animal se apareja con un congénere de su misma especie. La abeja con la abeja, el pinzón con el pinzón, la cigüeña con la cigüeña, la rata silvestre con la rata silvestre, el ratón casero con el ratón casero, etcétera.” Hasta un judío podría ver que lo único que demostraba esa aseveración era que Hitler no sabía distinguir entre raza y especie. </p><p>Pero de esa satisfacción inicial Felix volvió enseguida al rencor, a <strong>un odio que fue creciendo</strong> a medida que, impulsadas por las peripecias vitales de su autor, aparecían nuevas ediciones del libro de Hitler que fueron enterrando definitivamente las posibilidades de que el suyo fuera alguna vez publicado. </p><p>Y ahora, pasado el tiempo, en la habitación privada del búnker en el que se refugiaba, el artífice de su desgracia estaba sentado frente a él. Debilitado, quejumbroso, hundido. Ausente de sí todo el enérgico vigor de sus apariciones públicas. Derrengado en un ostentoso sillón de piel, incapaz de pronunciar palabra, <strong>Hitler fue asintiendo levemente ante el repertorio de síntomas</strong> que en forma de preguntas iba desplegando Felix: despertares sobresaltados, angustia, desgana, nerviosismo, falta de energía. Un inventario que desnudaba en él una vulnerabilidad inusitada y componía una estampa sufriente merecedora de lástima a poco que uno tuviera una pizca de humanidad. Felix, como buen nazi, no era de esos. “Perfecto para la venganza” —pensó, sin remordimiento alguno–. ¿O no era el propio hombre abatido que relataba su particular infierno el mismo que proclamaba en su libro que en el mundo real de la lucha por la existencia “el exterminio del más débil representa la vida del más fuerte”? </p><p>¿No declaraba, además, en el capítulo décimo, que “La cuestión de hacer imposible a los seres tarados la procreación de una descendencia también tarada es un imperativo de la más clara razón?” ¿Por qué no había cumplido Hitler con ese imperativo manteniéndose alejado de la procreación literaria? ¿O no era acaso evidente que <em>Mein Kampf</em> era un triste engendro fruto del amancebamiento entre un tarado y la Literatura? Felix abandonó sus reflexiones y <strong>dirigió unas palabras de ánimo a Hitler:</strong></p><p>—No hay nada extraño en lo que le ocurre, no es fácil ser <em>Führer</em>, <strong>cargaren soledad con el destino de Alemania, </strong>atender cada minuto del día al inmenso deber de regir el Reich. </p><p>Aunque deprimido, Hitler pareció recibir con cierto agrado aquel discurso consolador de Felix que, mientras hablaba, <strong>extrajo de un maletín situado a sus pies el ejemplar de </strong><em><strong>Mein Kampf</strong></em><strong> </strong>que diecinueve años atrás le habían regalado en la editorial.</p><p>—No podemos, permítame que le cite, perder de vista el objetivo que da sentido a su pesadumbre —dijo Felix mientras abría el libro y comenzaba a leer— . “Un Estado que<strong> en la época del envenenamiento de las razas</strong> se dedica a cultivar a sus mejores elementos raciales, tiene un día que hacerse señor del mundo”. </p><p>Bajo la voz de Felix <strong>se oía amenazante</strong> la cada vez más cercana presencia de las bombas rusas. Felix prosiguió su lectura con énfasis teatral.</p><p>—“Que los fieles a nuestro Movimiento no se olviden nunca de eso, incluso cuando, por la enormidad del sacrificio y de la lucha, puedan<strong> llegar a dudar de la posibilidad del triunfo”.</strong> Magnífico epílogo para un magnífico libro concluyó Felix cerrándolo para, con una encantadora sonrisa, ofrecer una pluma a Hitler.</p><p>—¿Le<strong> importaría firmármelo,</strong> <em>mein Führer</em>? </p><p>Hitler, como un autómata, fue a tomar el libro pero Felix <strong>se apresuró a retirarlo de su alcance </strong>y sacando del maletín otro ejemplar encuadernado en piel se disculpó.</p><p>—Perdone, <em>mein Führer</em>, firme este, si es tan amable. Y, mientras Hitler, torpemente, garabateaba en el libro, añadió: La edición en rústica la utilizo sólo para <strong>documentar las críticas y proceder a las detenciones.</strong> </p><p>Hitler alzó los ojos hacia Felix. En sus mejores tiempos lo habría hecho para dirigir a cualquier interlocutor que admitiera en su presencia que alguien osaba criticarle una mirada de helada ira presagio de letales consecuencias. <strong>Ahora aquellos ojos cansados parecían pedir piedad </strong>al destino y preguntarse “¿Otra complicación más?”. Casi en un susurro, preguntó:                    </p><p>—¿Documentar las críticas?</p><p>—Sorprendente, ¿verdad? Cuesta concebir que haya quien pueda criticar esta Biblia del nacionalsocialismo. <strong>Pero, por increíble que parezca, sucede. </strong>Y no me refiero —prosiguió con impostada indignación— sólo a quienes dicen que el estilo refleja un torpe dominio del alemán, o que el contenido es mera palabrería amodorrante, no. Me refiero a los que se atreven a afirmar que las diez páginas que dedica usted a la sífilis –un asunto que ha de ocupar la mente de cualquier hombre de Estado- se deben únicamente a que en su juventud, en Viena, le fue contagiada esta enfermedad por una prostituta judía, lo cual explicaría también su antisemitismo. </p><p>A Hitler, <strong>la boca abierta, los ojos suplicantes, </strong>se le escurrieron pluma y libro de las manos. Felix se incorporó, los recogió y prosiguió su discurso.</p><p>—¡No hay derecho, no lo hay! No es justo que esta joya literaria<strong> destinada a pasar a la posteridad </strong>—dijo sosteniendo <em>Mein Kampf</em> entre sus manos como si se tratase de un frágil tesoro— lo vaya a hacer con el añadido mentiroso, que muchos tomarán por verdadero, de que su autor era un pobre sifilítico que se acostaba con judías. </p><p>El quejumbroso suspiro de Hitler<strong> se pudo oír fuera del búnker.</strong> Felix reparó en que nunca había visto sollozar a un Führer. Le tendió un pañuelo y, como si se dirigiera a una multitud expectante, continuó declamando sus fingidas quejas.</p><p>—¿No es inmundo que la Resistencia francesa haya inundado las calles con ese aborrecible panfleto?</p><p>—¡¿Panfleto?! ¡¿Hay un panfleto?! —preguntó Hitler con la poca alarma que le permitía su agotamiento.</p><p>—Perdón, <em>mein Führer</em>, pensaba que estaba usted al tanto. Felix volvió a su maletín y sacó una octavilla en la que, en impresión casera, <strong>aparecía una foto del Fürher y un texto en francés</strong>. Se la mostró a Hitler, que la observó durante un momento.</p><p>—No hablo francés.</p><p>—¡Hace usted muy bien!</p><p>—¿Podría traducírmelo?</p><p>—¿Es necesario, <em>mein Führer</em>? Ya sabe usted cómo son los franceses.</p><p>—Por favor —suplicó Hitler, tal y como había pensado Felix que haría un narcisista de su talla por muy deprimido que estuviese.</p><p>— Son citas de su libro utilizadas para dudar… —Felix se detuvo un momento— Dejémoslo, <em>mein Führer</em>, son habladurías, rumores sin importancia por más que el panfleto se haya traducido ya a doce idiomas.</p><p>—Le ordeno que me informe sobre el objeto de esas dudas —logró mascullar Hitler. </p><p>Felix se cuadró, alzó la vista y habló al aire.</p><p>—Dudas sobre su masculinidad. </p><p>Al oír aquello, <strong>Hitler intentó erguirse,</strong> pero lo único que consiguió fue que, en el intento, la fricción de su cuerpo contra la piel de la butaca imitara el sonido de una ventosidad. </p><p>Ni en su más optimista previsión había soñado Felix con una oportunidad así para el desquite: un hombre deprimido, sí, pero en el que<strong> latían aún los restos de una egolatría</strong> y un narcisismo inconmensurables servido en bandeja para sufrir el peor de los escarnios –la condescendencia de un inferior– por una lujosa tapicería.</p><p>—No se preocupe, <em>mein Führer</em>, esto quedará entre nosotros —se dio prisa en decirle Felix a un Hitler que, sin fuerzas para<strong> explicar tan ordinario trance</strong>, sólo podía negar con la cabeza mientras señalaba con un dedo tembloroso la porción de sillón que quedaba entre sus piernas.</p><p>—Sí, <em>mein Führer</em>, a eso me refiero. <strong>Como si no hubiera pasado.</strong> Le entiendo perfectamente. Es más fácil dominar Polonia que un intestino rebelde. </p><p>Hitler comprendió que, entre la injusticia de asumir la autoría del incidente o el ridículo de declararse inocente del mismo, <strong>lo primero conllevaba menos esfuerzo</strong> y con un patético ademán indicó a Felix que continuara explicando las dudas sobre su hombría.</p><p>—En concreto, los franceses se refieren a esa parte del capítulo segundo, que titula “El Estado”, en la que usted escribe —fijó la vista en la cuartilla— “Es una verdadera lástima ser obligado a ver cómo los mozos de hoy <strong>se someten a una moda idiota”. </strong>Al parecer a los franceses, según dice el panfleto, idiota no les parece un insulto muy viril—apostilló antes de continuar—. Aluden también al párrafo en el que se refiere a la indumentaria de los jóvenes. Cuando usted dice: “Un joven que, en el verano, anda de aquí para allá vestido hasta el cuello, sólo por ello dificulta su educación física”. Para el pueblo francés lo que trasluce esa frase es que a usted le gusta ver a los jóvenes ligeritos de ropa. </p><p>Hitler, los ojos en blanco, <strong>sufrió un leve desvanecimiento</strong> que remitió en cuanto Felix le dio a oler sales de amoniaco. Luego, ante el aturdimiento del Führer, creyó necesario volver a centrar la conversación.</p><p>—Hablábamos de ese rumor sobre su afeminamiento cuya radical falsedad, desgraciadamente, poco importa como bien nos ha enseñado Goebbels. Es verdad que la ambigüedad con que está escrita cierta frase –seguramente un error mecanográfico de Rudolf Hess– no le ayuda, mein Führer. Se trata de ese párrafo en el que usted <strong>se muestra</strong> <strong>partidario del cultivo de la vanidad </strong>y explica que la vanidad a la que se refiere no es la “de poseer trajes bonitos, que no todos pueden comprar, sino la de crearse un cuerpo bien formado, al que muchos pueden acceder”. Permítame preguntarle: cuando usted dice “un cuerpo bien formado al que muchos pueden acceder”, ¿se refiere a que muchos chicos puedan acceder a un cuerpo bien formado o a que muchos puedan acceder al cuerpo bien formado del chico?</p><p>—A lo primero —contestó Hitler, a quien el amoniaco parecía haberle  hecho recobrar algo de vida.</p><p>—Pues los franceses han entendido lo segundo.</p><p>—<strong>¡Nein, nein, nein! </strong>—se quejó Hitler— Lo explico perfectamente unas líneas más abajo.</p><p>—Sí, también lo refleja el panfleto. Es la parte en la que, por desgracia, vuelve usted a repetir “idiota”: “Si la belleza física no se ocultase hoy completamente bajo los vestidos de moda idiota, la seducción de centenas de millares de mozas<strong> por judíos bastardos, de piernas arqueadas</strong> y descoyuntados, no sería posible”. Y los franceses añaden: “Si eres judío, ten unas buenas piernas y le gustarás a Hitler”. </p><p>El desmayo del <em>Führer </em>dio por finalizada la sesión. Martin Bormann no consideró adecuado <strong>proseguir con la psicoterapia</strong> después de que, tras despertar en su dormitorio, lo primero que ordenara Hitler a su secretario fuera prohibir <em>Mein Kampf</em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Feb 2024 16:52:01 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Sánchez-Romero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Hitler en el diván]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Adolf Hitler,Judíos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El PSOE denuncia el envío de folletos que mezclan las caras de Sánchez y Hitler en la Eurocámara]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/union-europea/denuncian-distribucion-folletos-mezclan-caras-sanchez-hitler-eurocamara_1_1685374.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3e0ccfb3-81be-4b4e-8789-4100054c585f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El PSOE denuncia el envío de folletos que mezclan las caras de Sánchez y Hitler en la Eurocámara"></p><p>Los socialdemócratas en el Parlamento Europeo han advertido al resto de grupos políticos en la institución de que sus eurodiputados han recibido folletos que <strong>combinan la cara del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con la de Adolf Hitler</strong>, junto al logo de la asociación española de ultraderecha <strong>Hazte Oír</strong>.</p><p>Fuentes del grupo socialdemócrata compartieron con EFE imágenes de los dos folletos: la primera de ellas, con un fondo naranja y el rostro de Sánchez, con el lema <strong>"Pedro Sánchez dictador"</strong>, mientras que la segunda mezcla la <strong>cara del presidente del Gobierno con la del dictador alemán en blanco y negro</strong> sobre un fondo rojo, con las mismas palabras.</p><p>Estos folletos han aparecido en los buzones que cada eurodiputado tiene en su despacho y las fuentes señalan que no habrían llegado como correo externo, sino que <strong>habrían sido introducidas en los buzones ya dentro de la sede de la Eurocámara</strong>.</p><p>La presidenta del grupo, la española <strong>Iratxe García</strong>, llevó estos folletos a la reunión de jefes de grupo parlamentarios celebrada este miércoles en Bruselas, donde se refirió a <strong>"un aumento de la polarización y de ataques a representantes políticos"</strong>, incluyendo imágenes suyas publicadas en redes sociales.</p><p>Según las fuentes, "todos los demás líderes <strong>expresaron su solidaridad y la necesidad de mantener un discurso político respetuoso</strong>", mientras que la presidenta de la Eurocámara, <strong>Roberta Metsola</strong>, accedió a investigar este y otros incidentes recientes similares.</p><p>En diciembre, tras la participación de Sánchez en el pleno de la Eurocámara en Estrasburgo, García ya pidió sanciones contra el eurodiputado del PP <strong>Antonio López-Istúriz</strong> por usar las palabras <strong>"hijos de puta" para referirse a quienes aplaudían la entrada al hemiciclo del presidente de Gobierno</strong>, mientras que el PP avanzó que se quejarían por que hubiera funcionarios de la institución "aplaudiendo y jaleando" al propio Sánchez.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jan 2024 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El PSOE denuncia el envío de folletos que mezclan las caras de Sánchez y Hitler en la Eurocámara]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pedro Sánchez,Unión Europea,Adolf Hitler]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Abascal compara a Sánchez con Hitler y denuncia el “inicio de una tiranía”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/abascal-compara-sanchez-hitler-denuncia-inicio-tirania_1_1642368.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1d3d7f47-1411-496e-ab44-39d32bdfda1d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Abascal compara a Sánchez con Hitler y denuncia el “inicio de una tiranía”"></p><p>“Le acuso de la mayor indignidad”, proclamó, solemne, el líder de la extrema derecha, Santiago Abascal, desde la tribuna del Congreso. “Le acuso de procurarse el poder gracias a los enemigos declarados de su propia patria” y eso es<strong> “la mayor corrupción</strong> que puede cometer un político”.</p><p>“Acuso al señor Sánchez”, prosiguió, “de subvertir el orden constitucional y de <strong>preparar un golpe de Estado. </strong>No es retórica”, añadió insistentemente para remarcar la gravedad de sus palabras. “Es el camino que ha emprendido al firmar un pacto infame con un prófugo”.</p><p>“No es retórica”, insistió. “Es <strong>el inicio de una tiranía”</strong>. Con “apariencia de legalidad”, como hicieron Chávez, Maduro o Hitler, “que también llegó al poder en unas elecciones”. </p><p>Fue en ese punto cuando la presidenta del Congreso, Francina Armengol,<strong> le emplazó a retirar estas palabras </strong>bajo apercibimiento de que si no lo hacía lo haría ella. Abascal no sólo se negó, sino que lo consideró una prueba de que “ya no se respeta la libertad de expresión ni en el Congreso”. “El socialista alemán”, prosiguió el líder de Vox en referencia a Hitler,<strong> “mintió menos que el socialista español”. </strong></p><p><strong>Advertencia a Feijóo</strong></p><p>Abascal no se limitó a acusar al candidato. También aprovechó su presencia en la tribuna para lanzar una advertencia a al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. Si no ordena a su partido bloquear la tramitación de la ley de amnistía en el Senado, donde tiene mayoría absoluta,<strong> Vox tendrá “muy difícil” mantener los acuerdos suscritos en comunidades autónomas y ayuntamientos.</strong></p><p>“Ruego a Feijóo para que instruya al Senado a no tramitar<strong> la</strong><em><strong> ley del golpe.</strong></em><em> </em>Corrija el error que cometió su partido al entregar al Partido Sociales el Tribunal Constitucional. Tiene la obligación legal y moral de hacerlo”, aseveró.</p><p>Los diputados de la extrema derecha<strong> abandonaron a continuación el hemiciclo,</strong> sin quedarse siquiera a escuchar la protesta del portavoz del PSOE, Patxi López, que el candidato Pedro Sánchez hizo suya antes de renunciar a una segunda intervención.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Nov 2023 17:40:44 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Varela]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Santiago Abascal,Vox,Alberto Núñez Feijóo,PP,Adolf Hitler]]></media:keywords>
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