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    <title><![CDATA[infoLibre - Gaza]]></title>
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    <description><![CDATA[infoLibre - Gaza]]></description>
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      <title><![CDATA[La caza del indio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/caza-indio_129_2233859.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3c783f27-a6fb-481d-8ff9-8463790c3ebf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La caza del indio"></p><p>Leo que <strong>colonos armados por el ejército de Israel, masacran a palestinos para robarles sus casas y sus tierras</strong>. La historia de la colonización de los pueblos por el mas fuerte y mejor armado se repite. La Biblia en una mano, o la Torá —mas condensado al limitarse a los cinco libros—, y el revolver en la otra. Lo vimos hasta la saciedad en los filmes del Oeste americano, al norte de Río Grande. El guion siempre era el mismo: colonos buscando nuevas tierras hostiles, engañados muchas veces con la fiebre del oro que no existía. <strong>El objetivo era la conquista. Pero esas tierras tenían ya dueño.</strong> La solución se repite a lo largo de la historia de los imperios que redactan su relato, el relato casi siempre alejado de la veracidad. <strong>La verdad se escribe con una palabra —el exterminio—.</strong> Al piel roja americano, orgulloso pero rebelde, le pegaban un tiro o se le confinaba en tierras lejanas, donde morían lentamente de tristeza, alcoholizados. Así se resume la conquista del Oeste, bien plasmada por Hollywood: matones, whisky, tahúres, putas y <em>sheriffs </em>corruptos.</p><p>Quizás la Biblia les prohíbe el exceso de alcohol, la borrachera y la prostitución, pero no el revolver para asesinar a palestinos, los indios que hay que exterminar, incluso a sus hijos y mujeres. <strong>El </strong><em><strong>sheriff</strong></em><strong>, Trump, lo permite, o se somete —no está claro—, al </strong><em><strong>cowboy </strong></em><strong>asesino buscado por crímenes de lesa humanidad, Netanyahu</strong>, que se mofa de una justicia que se tambalea ante el poder de la Maldad, con mayúsculas. </p><p>El genocidio que el imperio americano ha aceptado a medias, y que intentó borrar de su historia, se repite ahora en Palestina, una tierra que otro imperio —¡qué casualidad!, el británico— entregó a los judíos. Está claro: <strong>los colonos sionistas son los matones del salón; </strong>Palestina, el <em>Far West</em>; los palestinos, los indios a los que quieren exterminar; y Hamás es Jerónimo, que pronto morirá abandonado. Pero la tragedia también existe fuera de la pantalla: los directores, los espectadores y el mundo, que presume de defender al indio, se limitan a contemplar la masacre.</p><p>___________________________________</p><p><em><strong>Eduardo Vázquez Martul </strong></em><em>es socio de </em><em><strong>infoLibre.</strong></em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Aug 2026 04:00:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eduardo Vázquez Martul]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La caza del indio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Palestina,Israel,Donald Trump,Benjamin Netanyahu,Gaza]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Stephen Kapos, superviviente del Holocausto: “Me he visto retratado en los palestinos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/stephen-kapos-superviviente-holocausto-he-visto-retratado-palestinos_1_2234421.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/68512dee-13e3-4e51-83af-f77cb2b5c574_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Stephen Kapos, superviviente del Holocausto: “Me he visto retratado en los palestinos”"></p><p>Las navidades de 1944 en Budapest permanecen intactas en <strong>Stephen Kapos</strong>: su madre, que se hacía pasar por enfermera de la Cruz Roja, fue a visitarlo al centro de detención para menores y le dijo que el padre había sido enviado al campo de Belsen (Alemania). El niño tenía siete años largos; <strong>la familia había sido separada por ser judíos</strong>. En Hungría, donde nació Stephen en 1937, la guerra llegó tarde. Los nazis invadieron en marzo de 1944 y el partido de extrema derecha Arrow Cross llegó al poder en octubre, abriendo la puerta de par en par a la persecución y deportación de judíos y comunistas, a la ilegalización de partidos y asociaciones y a las medidas de prohibición que tienden a practicar los regímenes totalitarios a través de la historia. </p><p>En un día de calor, en el Café Palestina, en el norte de Londres, Stephen recuerda episodios de su vida con una precisión envidiable a la memoria más exacta que le pasa por delante. “Mi padre era médico y tuvo que acabar la carrera en Praga, porque en Hungría las plazas universitarias para judíos eran limitadas; eso sí era antisemitismo. Él construyó una casa de arquitectura moderna en Budapest a la que llamaban 'La casa del médico loco', porque empezaba a especializarse en psicología y psiquiatría. <strong>Aunque lo peor llegó en 1944, desde 1939 unos 63.000 judíos húngaros fueron asesinados</strong>”, explica Stephen, y añade que “en Hungría los nazis lograron un acuerdo con el sionista Rezso Kasztner para que algunos judíos ricos o valedores de profesión pudieran ir a Suiza vía Belsen con los trenes de Kasztner; nosotros entrábamos en esa categoría, hasta que Hitler lo descubrió y adiós Suiza”.</p><p>Para salvar la vida, la familia de Stephen cambió de apellido: Kapos, un río que lleva años seco. Unas semanas después del final de la guerra, llegó su madre al centro de detención y ambos se dirigieron a la casa de arquitectura moderna. “De nuestra casa, quedaba el cascarón, se veían los muebles desde la calle, como en las destruidas ahora en Gaza; un día, entre las ruinas, apareció mi padre, que había sobrevivido a Belsen y a Theresienstadt”, recuerda Stephen, saltando con frecuencia de Budapest en guerra a la destrucción de Gaza y al trato a los palestinos en los Territorios Ocupados. Las comparaciones continúan con personas desaparecidas, encarceladas, masacres de inocentes en nombre de la seguridad del Estado, muertes colaterales, torturados sin cargos; restricciones en agua, comida y medicinas; periodos bajo asedio, expulsiones masivas de hogares, etc. <strong>“Mi solidaridad con los palestinos ha crecido, porque me he visto retratado en ellos durante el holocausto”</strong>, prosigue.</p><p>El término antisemitismo hace cavilar a Stephen por las distintas interpretaciones que se han hecho del vocablo en los últimos años en Reino Unido. El Partido Laborista, bajo Keir Starmer, anunció “cortar de raíz el antisemitismo del partido”. Para ello establecieron una definición que vinculaba el concepto con las críticas al Estado de Israel; así expulsaron a Jeremy Corbyn y a una sección de la rama Momentum del partido. “La llamada Declaración de Jerusalén, redactada por académicos, es la más correcta que se ha publicado hasta ahora; separa el judaísmo del sionismo y lo religioso de lo político”, explica Stephen, quien añade que <strong>“tenemos el deber y el compromiso moral con la humanidad, y los que sufrimos el holocausto todavía más, de denunciar el genocidio en Gaza”</strong>.</p><p>Al parecer de Stephen, la llegada del laborista Andy Burnham a la presidencia del Gobierno no es para tirar cohetes. Resalta que “Burnham no pronuncia la palabra genocidio, sino el sufrimiento de los palestinos; ha nombrado responsables de Exteriores, Defensa y Economía a partidarios de proveer de armas a Israel, permitir el uso de las bases británicas para atacar Palestina, reconocen el Estado palestino, pero no hacen nada para conseguirlo, etc. El cambio, si lo hay, será menor; lo hemos visto en el mensaje de buenas intenciones que ha grabado Burnham antes de ser elegido como nuevo líder y primer ministro: <strong>palabras vacías y pocos hechos; debería tomar ejemplo de Pedro Sánchez y de su defensa de los intereses de España, en lugar de doblegarse al sionismo</strong>”.</p><p>En 1956, Stephen se trasladó a Londres para proseguir sus estudios de arquitectura; se graduó, formó familia y trabajó en proyectos como la construcción de la catedral católica de Liverpool, edificio catalogado como Patrimonio Cultural. Votaba al Partido Laborista. “<strong>Admiré el Gobierno de Harold Wilson </strong>por su oposición a la guerra de Vietnam, aunque no me atrevía a manifestarme en la calle; yo defiendo el socialismo con cara humana y la democracia; me afilié al laborismo en 1997 cuando ganó Tony Blair, me opuse a la guerra en Irak; tuve un encontronazo con Keir Starmer por lo del antisemitismo en un congreso en el que yo presenté una resolución, rechazada con enmiendas que prohibían a los laboristas criticar la política de Israel. Starmer, furioso, me acusó de dividir el partido; salí del partido y ahí empezó mi activismo con grupos como Stop the War Coalition y otros por la paz y contra la guerra”.</p><p>En el sosiego que le proveyó Inglaterra, Stephen inició su travesía personal en el pasado familiar. “En un viaje a Haifa visité a una tía que justificaba la muerte de árabes por el hecho de ser árabes; a mí, me resultaba incomprensible que alguien como nosotros, que habíamos sido perseguidos para la exterminación —en mi familia ejecutaron a entre 15 y 20 tíos y primos en distintos grados—, <strong>pudiese cruzar la línea roja que habían cruzado con ella los nazis</strong>”, rememora Stephen. Jubilado, decepcionado con el laborismo e indignado por la limpieza étnica en Gaza (73.000 asesinados desde octubre 2023, la mayoría menores y mujeres), Stephen decidió salir a la calle e incorporarse a las manifestaciones en solidaridad con el pueblo palestino cuando ya había adquirido una cierta notoriedad como superviviente del holocausto para hablar en escuelas o en eventos y plataformas públicas.</p><p>En una manifestación vio a dos hombres que sostenían una pancarta que rezaba <strong>“Descendientes de supervivientes del holocausto contra el genocidio en Gaza”</strong>. Se unió a ellos con la autoridad que le otorgaba el ser él mismo superviviente. El grupo ha aumentado; Agnes Kory, otro miembro, sobrevivió los campos de bebé; hijos e hijas de supervivientes despliegan sus pancartas en las manifestaciones que se organizan en Londres. <strong>“Al lema Never again (nunca más), que tanto repiten, debe añadirse: para nadie”</strong>, apostilla Stephen. El embajador israelí en la ONU, Gilad Erdan, se colocó la estrella amarilla y aludió al <em>Never again</em> en octubre de 2023 durante una reunión del Consejo de Seguridad. De lo cual Stephen opina que “fue otra utilización teatral del holocausto; la forma con la que el Gobierno israelí utiliza el holocausto para justificar lo que hace en Gaza es un insulto al propio holocausto”.</p><p>En su etapa de activista, Stephen Kapos va incorporando nuevas alianzas y amistades al camino de su vida. Destaca la siguiente: “Hace unos meses me convocaron para que comparara mi experiencia como sobreviviente del Holocausto con la de Antoine Raffoul, superviviente de la Nakba (catástrofe o expulsión de casi un millón de palestinos en la creación de Israel en 1948) y también arquitecto; <strong>no me puedo deshacer de los paralelismos por más que lo intento</strong>”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2026 17:25:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Conxa Rodríguez]]></author>
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      <title><![CDATA[Trump anuncia un acuerdo para el desarme total de Hamás como parte de su plan para Gaza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/trump-anuncia-acuerdo-desarme-total-hamas-parte-plan-gaza_1_2234441.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/76de00a7-d486-4f4b-bd42-ee53ad78dbbd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trump anuncia un acuerdo para el desarme total de Hamás como parte de su plan para Gaza"></p><p>El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves que <strong>la Junta de Paz alcanzó un acuerdo para el "desarme total" de Hamás y otros grupos armados palestinos en Gaza</strong>, un paso que calificó de "histórico" hacia la creación de un nuevo gobierno en el enclave.</p><p>Trump afirmó en su cuenta de Truth Social que <strong>"el acuerdo se llevará a cabo en fases cuidadosamente estructuradas"</strong> y que, una vez completado el desarme, <strong>"las fuerzas israelíes se retirarán"</strong> mientras una Fuerza Internacional de Estabilización trabajará junto a una nueva fuerza policial palestina para garantizar la seguridad de Gaza.</p><p>El republicano aseguró que el acuerdo permitirá que <strong>Gaza quede bajo el control de "un nuevo gobierno palestino"</strong> y también agradeció los esfuerzos de mediación de Egipto, Catar y Turquía, así como el trabajo de su equipo negociador para alcanzar el pacto.</p><p>Durante meses, Hamás retrasó las conversaciones, se negó a entregar sus armas e intentó transferir el control al Comité Nacional Para la Administración de Gaza de manera unilateral sin desarmarse.</p><p>De acuerdo con el medio especializado Axios, <strong>un trabajo de presión externa y la creciente crisis económica en la Franja</strong> por la que responsabilizan a Hamás habrían llevado al grupo a aceptar el desarme anunciado este jueves por Trump.</p><p>El mandatario estadounidense calificó este acuerdo como un <strong>"hito importante" para la aplicación de su plan de 20 puntos para Gaza</strong>, presentado el 29 de septiembre de 2025 junto al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, como una hoja de ruta para poner fin a la guerra, liberar a los rehenes, establecer un marco de seguridad para Israel y avanzar hacia una administración palestina tecnocrática en el enclave.</p><p>El plan contemplaba, entre otros puntos, <strong>el desarme de Hamás, la retirada gradual de las fuerzas israelíes y la creación de una estructura internacional </strong>de supervisión para la reconstrucción y gobernanza de Gaza.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 08:18:01 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Trump anuncia un acuerdo para el desarme total de Hamás como parte de su plan para Gaza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Estados Unidos,Gaza,Palestina,Israel,Hamás]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Los empresarios del miedo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/empresarios-miedo_129_2233900.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2f6e61eb-4fb9-4346-b2f8-6a55335999cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los empresarios del miedo"></p><p>Hace unas semanas estuve en Berlín. Fui a unas charlas organizadas por EPIM y el Othering & Belonging Institute de UC Berkeley, y tuve la suerte de conocer a <strong>john a. powell</strong>. Este hombre alto y discreto me atrapó desde el primer minuto. Antes que nada, porque fue amigo de bell hooks, la escritora cuya obra ha marcado buena parte de mi trabajo sobre nuevas narrativas. Y no, no es una errata: tanto ella como powell decidieron escribir sus nombres en minúsculas, cada uno por razones propias. hooks —que en realidad se llamaba Gloria Jean Watkins y tomó el nombre de su bisabuela— quería que la atención recayera en su obra y no en su figura; powell parte de la idea de que <strong>los seres humanos son parte del universo, no algo por encima de él</strong>, y que las mayúsculas simbolizan justo esa jerarquía que rechaza.</p><p>powell presentó ante un grupo pequeño y privilegiado su libro <em><strong>Belonging without Othering: How We Save Ourselves and the World</strong></em>, escrito junto a Stephen Menendian y aún sin traducción al español. Me fascinó, entre otras cosas, porque resuena con lo que llevo años defendiendo desde mi trabajo en narrativas del amor. Hay algo casi mágico en descubrir que compartes convicciones, ideas y estrategias con alguien tan potente: es un refuerzo enorme, una especie de confirmación de que no vamos por libre. Le regalé mi libro, <em><strong>Activistas del amor</strong></em>, que acaba de salir en inglés como <em>Love Activists</em>, y él me regaló el suyo.</p><p>En su libro, powell sostiene que el mundo enfrenta hoy desafíos que parecen inabordables, de la crisis climática a la fragmentación política. Pero para él el problema de fondo es otro: <strong>la otredad, lo que en inglés llama </strong><em><strong>othering</strong></em>. No se trata simplemente de notar diferencias, sino de un conjunto de dinámicas y estructuras que, de forma consciente o inconsciente, niegan la plena pertenencia y la dignidad humana a ciertos grupos por su identidad.</p><p>La otredad atraviesa múltiples planos: la raza, la religión, el género, la discapacidad, la orientación sexual. No es un fenómeno espontáneo. Con frecuencia es una estrategia deliberada de lo que powell llama <strong>"empresarios del conflicto"</strong>: líderes que explotan la ansiedad colectiva ante cambios demográficos y tecnológicos acelerados para sacar rédito político. Y aquí está la paradoja: <strong>la mayoría de los procesos de exclusión se hacen en nombre de la pertenencia</strong>. Excluimos a un "otro" para reforzar los lazos dentro de nuestro propio grupo.</p><p>¿Cómo operan estos empresarios del conflicto? Explotan el miedo y la incertidumbre que traen los cambios rápidos, en lugar de ayudar a procesarlos. Fabrican un "otro" —por raza, religión, estatus migratorio, identidad— y lo presentan no como alguien distinto, sino como una amenaza que borra tu mundo. Construyen un nosotros excluyente, lo que powell llama <strong>"pertenencia delimitada" (</strong><em><strong>bounded belonging</strong></em><strong>)</strong>, donde el grupo solo se cohesiona a través del rechazo a un enemigo común. Ofrecen historias simples, casi siempre falsas, que explican problemas complejos culpando a un grupo social concreto. Y no apelan a la razón: <strong>apelan al miedo</strong>, la emoción más antigua y poderosa que tenemos, la que activa el cerebro reptiliano y nos empuja a actuar de forma irracional y beligerante.</p><p>En definitiva, <strong>convierten la diversidad humana en un arma política</strong>. Transforman el miedo al cambio en hostilidad activa contra los demás, y así aseguran su relevancia y su control.</p><p>¿Y la respuesta? Según powell, no son más datos ni más estudios. Es el concepto zulú de <em><strong>Sawubona</strong></em><strong>: te veo, te respeto, te reconozco</strong>. Solo el reconocimiento de la dignidad humana —y, me atrevo a añadir, el amor— puede curar el miedo que estos empresarios alimentan.</p><p>Frente a la exclusión, la respuesta tampoco es borrar nuestras diferencias para decir que "todos somos iguales" (lo que powell llama <em>saming</em>), sino <strong>construir una pertenencia real</strong>. Y la pertenencia real es un concepto radical: no basta con ser incluido, hay que participar activamente en la creación de las estructuras que rigen tu propia vida.</p><p>Para eso, powell propone dos marcos concretos. El primero, <strong>crear puentes (bridging), frente a la ruptura (</strong><em><strong>breaking</strong></em><strong>)</strong> que refuerza el "nosotros contra ellos": relacionarnos con otros grupos desde la escucha profunda y el reconocimiento de una humanidad compartida, dispuestos incluso a "sufrir con" el otro. El segundo, <strong>el universalismo focalizado</strong>: fijar metas universales para toda la población —que todos los niños dominen las matemáticas, por ejemplo— pero con estrategias distintas según los obstáculos de cada grupo. Porque los obstáculos de un niño migrante no son los de un niño en una zona rural, aunque la meta sea la misma.</p><p>Al final, el reto consiste en <strong>ampliar nuestro círculo de preocupación humana</strong>. Como dice powell, la pertenencia es la base de una sociedad justa, donde el otro deja de ser una amenaza para convertirse en colaborador necesario. Solo con estructuras que garanticen dignidad y agencia a todos podremos salvar no solo nuestra convivencia, sino el mundo mismo.</p><p>Lo estamos viendo estos días con toda la forma en que se mueve la información sobre incendios o las entradas de personas a nado en Ceuta, con el genocidio de Gaza o los asesinatos del ICE. <strong>Los empresarios del miedo tienen recursos, tienen altavoces, tienen el favor de una época que premia la simplificación.</strong> Pero somos más las que vemos. Somos más las que, como powell o hooks, seguimos creyendo que el amor y la comunidad no son ingenuidad sino estrategia, la única capaz de construir algo que dure. Salí de aquella sala de Berlín con la certeza de que este trabajo —el mío, el tuyo, el de tantas— no es una batalla perdida de antemano. <strong>Se libra charla a charla, libro a libro, conversación a conversación.</strong> Y en esa suma, pequeña pero terca, está la fuerza que ellos nunca tendrán.</p><p>_________________________</p><p><em><strong>Lucila Rodríguez-Alarcón </strong></em><em>es cofundadora y directora de la Fundación porCausa.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jul 2026 17:19:45 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lucila Rodríguez-Alarcón]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Migración,Gaza,Ceuta,Extrema derecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La guerra de Gaza no ha terminado, es el mundo el que mira para otro lado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/guerra-gaza-no-terminado-mundo-mira-lado_1_2233164.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2caa5fcb-9b05-456e-af0a-f9a017369c18_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La guerra de Gaza no ha terminado, es el mundo el que mira para otro lado"></p><p>Desde hace meses se repite al mundo entero que Gaza ha entrado en un periodo de calma. <strong>Los responsables políticos hablan de alto el fuego</strong>, las cadenas de televisión han reducido su cobertura, la atención internacional se ha desplazado a otros lugares. Para millones de personas que observan la situación desde el extranjero, la guerra se va convirtiendo poco a poco en cosa del pasado.</p><p>Pero Gaza nunca ha recibido ese mensaje.<strong> La guerra no ha terminado. Simplemente ha dejado de ser portada en los medios.</strong></p><p>A cualquier hora resuena una nueva explosión en barrios que ya han sido destruidos varias veces. Cada noche, las familias se acuestan en tiendas de campaña, sin saber si se despertarán bajo el mismo trozo de tela o bajo una nube de polvo y hormigón. Cada mañana comienza con la misma pregunta aterradora: ¿quién ha sobrevivido esta noche?</p><p>La catástrofe humanitaria continúa, a pesar del lenguaje diplomático. Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA), <strong>siguen desplazados cientos de miles de palestinos,</strong> mientras que el acceso a alimentos, agua potable, atención sanitaria y refugio sigue siendo muy insuficiente. Unicef sigue alertando sobre la situación de los niños de Gaza, que se enfrentan a niveles catastróficos de hambre, traumas y enfermedades.</p><p>Las cifras hablan por sí solas. Según el Ministerio de Sanidad palestino en Gaza, el 16 de julio, en solo veinticuatro horas fueron asesinados cuatro palestinos y otros veintiocho resultaron heridos. <strong>Desde el alto el fuego anunciado el 11 de octubre de 2025, al menos 1.202 palestinos han perdido la vida, 3.888 han resultado heridos y se han recuperado unos 800 cadáveres de entre los escombros</strong>. Estas cifras abarcan únicamente el período del alto el fuego.</p><p><strong>Desde</strong> el inicio del genocidio, <strong>el 7 de octubre de 2023</strong>, el ministerio ha registrado un balance acumulado de <strong>73.329 palestinos asesinados y 173.997 personas heridas.</strong></p><p>Sin embargo, ni siquiera estas cifras logran describir la realidad. Porque detrás de cada estadística se esconde un rostro, una familia, un recuerdo, un futuro que nunca llegará a existir.</p><p>Hace unos días, otro caso puso de manifiesto la distancia que existe entre las declaraciones oficiales y la vida en Gaza. <strong>Un grupo de jóvenes se reunió en el campo de refugiados de Nuseirat para asistir al funeral de su amigo Taher.</strong> Antes de partir hacia el cementerio, <strong>alguien les hizo una foto, de pie, juntos</strong>. No se estaban preparando para una batalla. Se estaban preparando para despedirse.</p><p><strong>Unos minutos más tarde, un dron israelí atacó al grupo. La mayoría de los jóvenes que aparecían en esa foto perdieron la vida</strong>. Ocho murieron junto al amigo al que habían ido a enterrar y otros resultaron gravemente heridos. La imagen cambió para siempre. Ya no era una foto de amigos asistiendo a un funeral. Se convirtió en la última fotografía de muchos de ellos.</p><p><strong>¿Cómo pueden los funerales convertirse en momentos de muerte?</strong> ¿Cómo se puede hablar de paz cuando a quienes lloran a sus muertos les espera, a su vez, ser llorados? La tragedia se repite en Gaza con una crueldad insoportable. Un mártir fotografía a otro mártir. Un mártir lleva el féretro de otro mártir. Un mártir entierra a otro mártir. Y un mártir se despide de otro mártir. Antes incluso de que terminen los funerales, quien se despide se convierte en un nombre más entre los muertos.</p><p>Me ha llegado otra historia desde el campamento de desplazados donde vive mi familia. Estaba hablando con mi hermano cuando me contó lo de nuestro vecino,<strong> Abu Issa. A su mujer la mataron hace casi un año mientras le acompañaba a buscar ayuda humanitaria</strong>.</p><p>Durante los últimos tres días, mi hermano tenía la sensación de oír la voz de la difunta dentro de la tienda. Al principio, tenía miedo de no poderse desprender de ese pensamiento. Temía que, si se dejaba llevar, su mente lo arrastrara a un lugar sin retorno. Así que intentó ignorarlo. Pero ayer volvió a ocurrir.</p><p>Hoy, mientras estaban sentados juntos tomando café, decidió plantearle la pregunta: <strong>“Disculpa, Abou Issa, pero desde hace algún tiempo, por la noche, cuando todo el mundo duerme, oigo a Oum Issa reír y llamar a los niños</strong>. No entiendo por qué me pasa eso.” Esperaba ver una mezcla de confusión y sorpresa en el rostro de su vecino.</p><p>Pero Abou Issa se limitó a sonreír. “Ay, amigo mío”, dijo en voz baja.<strong> “Es Soso, mi hija. Antes de dormir, pone en bucle un vídeo del teléfono en el que se oye la voz de su madre, y se queda dormida escuchándola”.</strong></p><p>No había nada más que decir. Mi hermano sostenía su taza de café y miraba a Soso, que no muy lejos de allí jugaba a la rayuela con sus amigas. Durante el día, ríe y juega, intentando ser una niña como las demás. Por la noche, busca a su madre a través de la pantalla del teléfono.</p><p>¿Qué dolor puede ser mayor que este? ¿Qué clase de mundo es este que exige a una niña que parezca normal durante el día y la deja sola frente a su dolor por la noche? Algunas heridas no se pueden contar. Algunas pérdidas no se pueden medir.</p><p>La pérdida no tiene una única forma. Solo unos días después se produjo otra historia.<strong> Dos hermanos salieron de la tienda familiar con recipientes vacíos en la mano</strong>.<strong> Se dirigían a pie hacia la planta desalinizadora más cercana</strong>, con la esperanza de llevar agua potable a su familia. Eso era todo lo que querían. No llevaban armas y no representaban ninguna amenaza. Eran dos jóvenes que intentaban realizar el gesto más sencillo, el que haría cualquier ser humano: llevar agua a sus seres queridos.</p><p><strong>Un dron de vigilancia sobrevolaba la zona</strong>. Los dos hermanos fueron localizados mientras caminaban hacia la planta desalinizadora<strong>. En cuestión de segundos, les lanzó un misil. </strong>Los dos hermanos murieron cuando iban a buscar agua para su familia. Su delito fue querer sobrevivir. Su misión era volver con agua suficiente para ayudar a sus seres queridos a aguantar un día más.</p><p><strong>Esa es la realidad de la vida en Gaza. La gente no muere solo en combate. Muere intentando sobrevivir</strong>. Mueren buscando harina, mueren esperando la ayuda humanitaria, yendo a buscar agua, durmiendo en tiendas de campaña, enterrando a sus seres queridos. Quizá el mayor peligro hoy en día no sea solo la continuación de la violencia, sino la ilusión de que la violencia ha terminado.</p><p>Cuando la atención mediática disminuye, muchos dan por hecho que con ella se ha disipado el sufrimiento. Cuando los gobiernos hablan de estabilidad, la gente se imagina seguridad. Cuando los responsables anuncian un alto el fuego, se imaginan a los niños volviendo al colegio y a las familias reconstruyendo sus hogares.</p><p>Pero la paz no se mide a través de las ruedas de prensa. Se mide por el hecho de que los niños duerman sin miedo, de que los hospitales funcionen, de que las familias puedan volver a sus hogares, de que los padres puedan enviar a sus hijos a buscar agua sin preguntarse si volverán con vida.</p><p>Como periodista y escritor, he aprendido que, a menudo, <strong>la mayor injusticia no es solo lo que el mundo ve. Es lo que el mundo decide dejar de ver.</strong></p><p>Recuerdo otra Gaza. Recuerdo los mercados abarrotados antes del Aíd (fiesta de fin del Ramadán, ndt). El olor a pan recién horneado que se escapaba de la panadería familiar antes del amanecer. Las risas de los niños que llenaban las calles de Al-Sabra. Los vecinos que visitaban a otros sin miedo. Las tardes a la orilla del mar, antes de que las tiendas de campaña cubrieran la costa.</p><p>Esos recuerdos importan, porque nos recuerdan que Gaza no estaba destinada a convertirse en un desastre humanitario permanente. No es solo un lugar de escombros. Es el hogar de millones de personas cuyos sueños no tenían nada de extraordinario. Querían estudiar, trabajar, enamorarse, criar a sus hijos, vivir, envejecer. Así que, <strong>cuando os digan que la guerra ha terminado, haced una pregunta sencilla: ¿quién se lo ha dicho a Gaza? Porque Gaza nunca ha oído esas palabras.</strong></p><p>Siguen cayendo las bombas. Los niños siguen durmiendo en tiendas de campaña. Las niñas se duermen escuchando las grabaciones de madres que nunca volverán. Los amigos se convierten en mártires mientras entierran a sus amigos.</p><p><strong>La guerra no ha terminado. Simplemente, al mundo le resulta más fácil mirar hacia otro lado.</strong></p><p>Ibrahim Badra es periodista y defensor de derechos humanos. Refugiado en Francia desde el 11 de julio de 2025, continúa para <em>Mediapart </em>una serie de crónicas que comenzó en Gaza.</p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jul 2026 18:36:17 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ibrahim Badra (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La guerra de Gaza no ha terminado, es el mundo el que mira para otro lado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Israel,Gaza,Bombas sobre Gaza,Genocidio]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[La minuciosa destrucción israelí de la infancia palestina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/minuciosa-destruccion-israeli-infancia-palestina_1_2228054.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7e52807f-5e0d-429e-a590-1bbb0b9e4d43_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La minuciosa destrucción israelí de la infancia palestina"></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">En su último informe, titulado </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em><strong>La esencia de la infancia ha sido destruida</strong></em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, la Comisión Internacional Independiente de investigación de la </span><a href="https://www.infolibre.es/temas/onu/"  ><span class="highlight" style="--color:white;">ONU</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> sobre el Territorio palestino ocupado, recapitula</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> todas las formas en las que </strong></span><a href="https://www.infolibre.es/temas/israel/"  ><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Israel</strong></span></a><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> está intentando acabar con el “futuro del pueblo palestino”</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">: matanzas deliberadas de niños y niñas palestinos como parte del genocidio, violencia sexual contra los menores secuestrados por las fuerzas de ocupación, el uso de la tortura, las mutilaciones, el hambre y la falta de educación para lastrar sus vidas adultas, así como la privación de cualquier atisbo de esperanza de que algún día puedan tener una vida plena y en paz.</span></p><p><strong>“Dejé de pintar por lo que está ocurriendo en mi país. Antes pintaba sin parar, pero ya no puedo. Es todo demasiado horrible”</strong>, explica Mohamed mientras nos enseña sus decenas de dibujos: el mapa de <a href="https://www.infolibre.es/temas/palestina/"  >Palestina</a> antes de ser ocupada por Israel, sus simbólicos olivos, los vestidos con su bordado tradicional. El niño de 15 años, con una discapacidad mental que le provoca un retraso madurativo, tiene aún el ojo enrojecido por la hemorragia que le produjo la<strong> paliza que le dieron unos soldados israelíes</strong>. </p><p>Aquel día, Mohamed decidió reunirse con su madre, que había ido a visitar a su primo enfermo en el hospital. A mitad de camino se encontró con que las fuerzas de ocupación habían cortado el camino con un <em>checkpoint</em>. Cuando se dispuso a cruzarlo,<strong> los hombres lo empujaron al suelo, los esposaron con unas bridas a la espalda y comenzaron a golpearle la cabeza y el resto del cuerpo con sus fusiles</strong>. “Me amenazaban con dispararme. Me preguntaban si era parte de una brigada. Les decía que no. Me tiraban del pelo, me sacudían la cabeza contra el suelo. Me quedé inconsciente por los golpes”. Lo cuenta meticulosamente, con las manos apretadas entre sí con fuerza, acompañado por su padre y con el apoyo psicológico de un trabajador de una ONG palestina dedicada a acompañar a las víctimas de la violencia sionista –omitimos el nombre de la entidad por la criminalización que sufren las organizaciones de derechos humanos palestinas por parte de Israel–. </p><p>“Cuando me desperté, vi que se habían alejado un poco y salí huyendo. <strong>Me gritaron mientras disparaban al aire. Pero yo no paré de correr</strong>”. Mohamed requirió ser hospitalizado por las heridas sufridas, aunque las más graves sean, probablemente, las que la Comisión Internacional Independiente para los Territorios palestinos ocupados ha denominado en su último informe “estrés traumático continuo”. En otros contextos violentos, los expertos suelen diagnosticar a las víctimas el síndrome postraumático. En Palestina, el "terror difuso y ambiental” que ha impuesto desde 1948 el Estado colonial sionista, “que no requiere bombardeos constantes para seguir siendo efectivo", <strong>ha provocado que los niños, niñas y adultos estén expuestos a graves violencias y vulneraciones de derechos fundamentales permanentemente</strong>, denuncia el informe. Todo ello, añade, es causante de un “trauma intergeneracional que afecta a toda la población palestina” desde hace décadas.</p><p>Además, los investigadores describen “una <em>psique</em> ocupada en la que se ha erosionado la libertad de jugar, imaginar, tener esperanza y desarrollar una identidad. La ocupación y el control israelíes han funcionado como mecanismos a largo plazo de dominación, subyugación y opresión, dañando así la memoria, la identidad y la esperanza a lo largo de las generaciones”. Algo que ha constatado esta periodista en sus viajes a Cisjordania y Jerusalén en los últimos tres años: ser conscientes de que pueden sufrir un genocidio sin que nadie lo impida, a la vez que padecen un agravamiento exponencial de la violencia de los ocupantes, ha provocado tal grado de desaliento que <strong>muchos niños y niñas no encuentran sentido a seguir viviendo</strong>. Hasta el punto de que algunos de ellos <a href="https://cadenaser.com/nacional/2024/10/07/ninos-que-graban-su-despedida-en-cisjordania-su-unica-perspectiva-es-convertirse-en-soldados-y-morir-como-martires-cadena-ser/" target="_blank">graban vídeos con su mensaje</a><a href="https://cadenaser.com/nacional/2024/10/07/ninos-que-graban-su-despedida-en-cisjordania-su-unica-perspectiva-es-convertirse-en-soldados-y-morir-como-martires-cadena-ser/" target="_blank"><em> postmortem</em></a><a href="https://cadenaser.com/nacional/2024/10/07/ninos-que-graban-su-despedida-en-cisjordania-su-unica-perspectiva-es-convertirse-en-soldados-y-morir-como-martires-cadena-ser/" target="_blank"> para que sus amigos los suban a las redes sociales</a> cuando sean asesinados por los soldados israelíes o los colonos. </p><p>“Muchas noches no puedo dormir por los bombardeos y disparos. <strong>A menudo, los invasores nos obligan a abandonar nuestras casas en mitad de la noche. Nadie en el mundo vive así</strong>. Que se vayan de nuestro país. Ellos son europeos, que se vuelvan a Europa”, lamenta Mohamed en el salón de su casa familiar, un modesto habitáculo de dos habitaciones cerca de donde antes se levantaba el campo de refugiados de Jenin. Desde 2024, el Gobierno israelí ha demolido el de esta ciudad, así como los de Tulkarem, dejando sin hogar a más de 40.000 personas, en su mayoría, menores de edad pertenecientes a la quinta generación de refugiados palestinos. “<strong>¿Por qué no podemos vivir como los niños de España? Nuestra sangre es barata</strong>. Nos matan porque no somos importantes”, concluye Mohamed. Su padre insiste en que antes era un niño alegre y confiado. Ahora, es una aleación de dulzura y abatimiento.</p><p>El genocidio de la Franja de Gaza es la expresión más cruenta del <em>continuum</em> de limpiezas étnicas, masacres, desplazamientos, expolios, empobrecimiento y vejaciones con las que el proyecto colonial sionista lleva intentando acabar con el pueblo palestino desde 1947. Por ello, el jurista palestino Rabea Eghbariah sostiene que, igual que se tipificó el delito de genocidio tras el Holocausto y el de apartheid para acabar con el régimen sudafricano, <strong>se reconozca la Nakba como un delito de lesa humanidad </strong>porque solo así se podrá entender la realidad que ha impuesto Israel a Palestina en estos casi 80 años de ocupación. </p><p>Como expone Eghbariah en la entrevista publicada en el libro <em>Genocidios </em>(Galaxia Gutenberg, 2025), este crimen habría comenzado con la<strong> limpieza étnica y el desplazamiento masivo sobre los que se fundó en 1948 el Estado sionista</strong>, pero continuaría hasta nuestros días mediante un régimen político y jurídico creado para fragmentar al pueblo palestino e impedir así su derecho a la autodeterminación y al retorno de sus diez millones de refugiados.</p><p>En este sentido, para completar la Nakba, para sepultar el futuro del pueblo palestino, la comisión de la ONU demuestra con pruebas en el informe que <strong>“Israel ha atacado deliberadamente a niños”, contra los que está cometiendo “crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio”</strong>. Los especialistas concluyen que “al atacar a los niños, Israel está atentando contra la capacidad misma del pueblo palestino para existir y determinar su futuro”.</p><p>La investigación, titulada <em>La esencia de la infancia ha sido destruida</em>, se alza como una radiografía tan rigurosa como vívida del infierno en el que la ocupación israelí ha convertido la vida de los menores palestinos. Para asesinar a, al menos, 20.179 niños y niñas de Gaza así como provocarles lesiones a otros 44.143, el Ejército israelí ha empleado dos vías: “Directamente, disparándoles a sus órganos vitales con armas de precisión como drones y francotiradores; y mediante el uso de armas de alto impacto, provocando ataques generalizados y sistemáticos contra edificios residenciales, escuelas y campamentos de desplazados repletos de niños”, recoge el documento.</p><p>Además, <strong>el infanticidio incluye haber dejado a ”una nueva generación de niños palestinos que vivirán con una discapacidad de por vida”</strong>. Tal es la magnitud de esta nueva realidad que “la discapacidad entre los niños palestinos ha dejado de ser una condición médica individual para convertirse en una realidad demográfica determinante: un grupo de palestinos que crecen sin una o más extremidades, con dolor crónico y cicatrices visibles e invisibles”, apuntan los investigadores independientes. </p><p>Además, el equipo de la ONU ha indagado en el impacto que tendrá la malnutrición en el desarrollo y adultez de los menores que hayan sobrevivido al hambre empleada como arma de guerra, la destrucción del sistema sanitario en los neonatos y en los menores con enfermedades crónicas, así como la destrucción de los centros de acogida y orfanatos de la Franja. </p><p>Al mismo tiempo, la Comisión amplía el foco para abordar los pogromos que la población palestina está sufriendo e Cisjordania y Jerusalén Este, donde desde octubre de 2023, los soldados israelíes han acabado con la vida de más de 237 niños, y los colonos a, al menos, cinco. He entrevistado a varios de sus padres y madres. <strong>Todos ellos criaron a sus hijos con la conciencia de que podían matárselos en cualquier momento</strong>. Y, también, de que si ocurría, su muerte sería premiada con una total impunidad. Lo sabían porque es con el temor con el que se cría en Palestina desde el principio de la ocupación, pero que se ha vuelto asfixiante desde 2023 por el aumento exponencial de los asesinatos.</p><p>La Comisión recuerda que Israel, como potencia ocupante y como firmante de la Convención sobre los derechos del niño, es responsable de la protección de la infancia palestina. Por su parte, el Estado sionista ni siquiera respondió a los requerimientos de información de la Comisión para la elaboración del informe, que ha calificado tras su publicación de “farsa difamatoria” a la vez que a ha acusado a sus autores de parcialidad contra Israel. </p><p>Israel ha empleado los encarcelamientos arbitrarios de niños palestinos en condiciones infrahumanas desde su fundación. Antes de octubre de 2023, una media de 300 menores sobrevivían al año en las prisiones militares, sin el cumplimiento de las garantías más básicas: podían pasar meses presos sin que ellos ni sus familias supiesen de qué se les acusaba y sin comparecer ante un tribunal –y cuando ocurría, eran juzgados por un tribunal militar–.<strong> Tras el 7 de octubre de 2023, las cárceles israelíes se han convertido en centros de tortura y de desaparición</strong> y los niños de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, a menudo, son “recluidos con adultos, sometidos sistemáticamente a tortura y violencia física, sin acceso a abogados, padres ni información sobre su paradero. Esto ha generado una prolongada incertidumbre para sus familias, lo que equivale a una separación familiar forzosa. Su detención también puede constituir una desaparición forzada”, sostienen los expertos. </p><p>Además, “la Comisión también ha documentado<strong> incidentes de violencia sexual y de género contra niños y niñas palestinos</strong>, a menudo durante arrestos o detenciones, que les causaron graves daños físicos y psicológicos. En consonancia con las conclusiones previas de la Comisión sobre la violencia sexual cometida contra los palestinos, las fuerzas de seguridad israelíes utilizaron la violencia sexual como táctica de guerra para castigar, infundir miedo y tratar los cuerpos de los palestinos, incluidos los niños y niñas, como instrumentos de humillación y opresión colectivas, arraigadas en un patrón prolongado, étnico, de género e intergeneracional de ocupación y hostilidades israelíes”.</p><p>Como me contó, el verano pasado, Ibrahim (nombre ficticio), un adolescente que a sus 15 años había sido encarcelado ya tres veces. La última, durante casi un año. “<strong>Pegan a los presos continuamente y por todo. Una vez, uno que estaba enfermo se desmayó. Vinieron seis médicos. Lo rodearon y empezaron a darle patadas en la cara. Era compañero de celda</strong>. Se despertó por la paliza y le dijeron: ‘Listo, ya te hemos curado’. Juro por Dios que allí no hay medicinas, solo palos y escudos para pegarnos”. Ibrahim creció yendo a los entierros de sus vecinos, niños y adultos asesinados por los soldados israelíes cuando se enfrentaban con piedras o cócteles molotov a las invasiones del Ejército sionista del campo de refugiados de Cisjordania en el que nació. </p><p>“Antes del 7 de octubre, metían a seis en cada celda. Nosotros éramos once. Dormimos en el suelo, pisándonos al caminar. No nos dan ropa para cambiarnos, así que nos duchamos y nos la tenemos que volver a poner. La suciedad atrae a los insectos. Sufrimos una especie de sarna”, me explicaba con ansiedad poco después de encontrarnos con un conocido suyo y de nuestra traductora que acababa de ser puesto en libertad. No lo reconocieron. Había perdido más de 20 kilos durante la reclusión. </p><p>“<strong>La comida está tan asquerosa que aunque te mueras de hambre, prefieres no comerla</strong>. Al mediodía, nos daban un vasito de café con arroz crudo y un trozo de pollo medio congelado y sangriento”, nos explicó Mohamed, que en los dos meses que llevaba liberado había recuperado parte de su complexión. Sin embargo, no albergaba dudas de que volvería pronto a las mazmorras. “<strong>Una vez que entras en prisión ya sabes que nunca volverás a ser libre realmente</strong>. Se inventan todo tipo de excusas para detenerte una y otra vez”, lamentaba. </p><p>Desde el principio del genocidio, los bombardeos israelíes se sucedieron contra las escuelas, los institutos y universidades de la Franja de Gaza. Y <strong>muchos de los centros educativos que se salvaron de las detonaciones, han sido quemados después,</strong><em><strong> </strong></em><strong>de manera intencional, por soldados sionistas</strong>. A la vez, en Cisjordania y Jerusalén Este las fuerzas de ocupación y los colonos han cerrado y demolido colegios, imposibilitado acudir a las aulas mediante confinamientos, el bloqueo de las carreteras y el cierre de las verjas con las que controlan todas las entradas y salidas de todos los pueblos y ciudades. Un <a href="https://www.un.org/unispal/document/un-experts-deeply-concerned-over-scholasticide-in-gaza-ohchr-press-release/" target="_blank">escolasticidio,</a> como lo ha catalogado la politóloga palestina, y profesora del la Universidad de Oxford, Karma Nalbulsi, <span class="highlight" style="--color:white;">que “dificultará el desarrollo económico, el trabajo y las habilidades sociales” de los habitantes de la Franja, según el informe de 2025 de la misma Comisión. </span></p><p>Este año, los investigadores alertan de que “<strong>el daño cognitivo causado por la interrupción de la educación va más allá de los años perdidos</strong>. Reconstruye la infancia palestina en torno a la supervivencia en lugar del aprendizaje” y advierte de que al interrumpir sistemáticamente la capacidad de aprendizaje de los niños Israel está “saboteando los fundamentos intelectuales y sociales de la propia sociedad palestina”. Una sociedad, la palestina, que siempre ha otorgado un lugar prioritario a la educación y que, pese a todo, sigue esforzándose por garantizar este derecho a sus niños, ya sea impartiendo clases entre los escombros de la Franja, o retomando el curso escolar cada vez que Israel se lo permite en los otros territorios ocupados. </p><p>Una de las grandes dificultades que encuentran las organizaciones que trabajan en temas de salud mental con la infancia palestina es <strong>darles razones para querer vivir</strong>. La psiquiatra y psicoterapeuta palestina Samah Jabr, reconocida internacionalmente por su especialización en trauma colonial, me explicó cómo trabajar con unos niños y niñas que viven en un estado de “estrés traumático permanente”, como los hicieron sus padres, madres, abuelos…</p><p>—La terapia tradicional presupone que las amenazas que han provocado el trauma han terminado, que ahora estamos a salvo y que hay un futuro esperanzador. Estas tres suposiciones no funcionan en Palestina. <strong>El trauma es repetitivo, nunca termina y trabajamos en condiciones donde no hay seguridad</strong>. A menudo, la terapia requiere mucha reestructuración cognitiva para corregir los sesgos. Pero la evaluación de la realidad de los niños en Palestina es muy precisa, saben lo que sucede y no hay nada que corregir. ¿Qué les decimos entonces? Que no están solos, los acompañamos. Se trata de centrarse en la capacidad de los niños para ayudarlos a encontrar un lenguaje con el que puedan expresar lo que les duele. Porque cuando empiezan a contar su historia, pasan de ser víctimas a testigos de su propia victimización. En este sentido, la pregunta incorrecta es qué te pasa. Lo terapéutico es preguntar cómo afrontas lo que te sucedió y cómo podemos ayudarte.</p><p>Y para quienes se preguntan qué pueden hacer por la infancia palestina, la doctora Jabr, con más de tres décadas de experiencia trabajando en los Territorios palestinos ocupados, tiene un mensaje: </p><p>—<strong>Lo que estamos sufriendo los palestinos es mucha maldad </strong>y la mejor terapia para eso no son las intervenciones psicoterapéuticas más sofisticadas. La mejor terapia para la maldad es la bondad humana. Sabemos que los gobiernos extranjeros no nos consideran humanos. Por eso no nos aplican la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Sabemos que el derecho internacional es una mentira. Pero si los palestinos no nos hemos radicalizado, si no nos hemos vuelto agresivos hacia el mundo, es porque vemos la diferencia entre los gobiernos y los movimientos populares. La solidaridad es terapéutica. Y el movimiento de solidaridad global con Palestina mantiene nuestra conexión con la humanidad. </p><p><em>*El viaje a los Territorios palestinos ocupados citado en este análisis fue posible gracias a una beca DevReporter, de Lafede.cat, en colaboración con la ONGD Mundubat. </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 18:57:18 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Patricia Simón]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Gaza,La invasión de Gaza,Palestina,Israel,Genocidio,Educación,Infancia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El alma de Gaza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/alma-gaza_129_2221669.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8e2e132e-f2b4-4406-9bd0-fadd2af03cb5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El alma de Gaza"></p><p>Hospital Al-Quds. A la doctora Amal le pesaba todo. El aire cargado del quirófano. La mascarilla. <strong>El desinfectante raspando los pulmones.</strong> El calor sofocante. </p><p>Sobre la mesa de operaciones, un hombre. Anestésico profundo. <strong>Había llegado casi con muerte cerebral, tras el ataque aéreo.</strong> Cirugía a corazón abierto. </p><p>Sintió el cuerpo cubierto de sudor bajo el mono quirúrgico. <strong>Cansancio</strong>. La cabeza le daba vueltas. <strong>Los movimientos repetían la rutina de años de práctica</strong>. </p><p>Había muchos heridos esperando. <strong>La operación era su prioridad</strong>. Aisló la mente del caos que invadía el hospital. Pulso firme. Bisturí. </p><p><strong>El tic-tac del reloj martilleaba sus sienes</strong>. Alrededor, el equipo de apoyo se hizo notar. Estaba allí, asistiéndola. Protocolos sincronizados, ecos de muchas cirugías. <strong>¿Cuánto tiempo llevaban trabajando en precario, paso a paso, para no desesperarse? </strong></p><p>Sonaron las bombas. <strong>Amal no mostró sorpresa.</strong> Ninguno de los presentes. Continuaron. <strong>Lo único importante era salvar esa vida. </strong></p><p>Los monitores pitaron más fuerte. <strong>La operación había sido un éxito.</strong> Amal y sus colegas cruzaron miradas de alivio. </p><p>—Buen trabajo, doctora —dijo la enfermera. </p><p>Con el mismo automatismo, Amal desinfectó. <strong>No había tiempo para más</strong>. Aguardaba un parto urgente. Se quitó los guantes manchados de sangre. <strong>El corazón del hombre latía, regular</strong>. </p><p>Siguiente paso. </p><p>Amal entró en la sala de partos. <strong>Cielos, una niña</strong>. Alaridos. Se retorcía de dolor, bañada en sudor. Carita de desesperación. <strong>Las manos infantiles aferraban la sábana tan fuerte que la desgarraban</strong>. </p><p>Amal le habló. Su voz serenaba. Volvió a funcionarle, la chiquilla respiró como le indicaba. Un parto difícil, pero no era novata. <strong>Cientos de nacimientos habían pasado por sus manos</strong>. </p><p>El bebé nació. Amal cortó el cordón. <strong>Una niña, preciosa</strong>. La puso en los brazos de la madre. Preguntó cómo iba a llamarse. La muchacha, pálida, agotada, miró a su hija. Ojos vidriosos. Sonrisa tímida. Lágrimas. <strong>Abrazó al bebé como si fuera una muñeca grande</strong>. </p><p>—Salma. </p><p>Un estruendo sacudió el hospital. Las luces se apagaron. Otra explosión. <strong>Le iban a estallar los tímpanos</strong>. Amal se sintió suspendida en el aire. <strong>Todo colapsaba</strong>. Techo. Paredes. La mente pasó fotogramas. Momentos. <strong>Rostros queridos</strong>. </p><p><strong>El suelo se hundió</strong>. Nube de polvo. Escombros. Amal cayó. Se desvaneció. </p><p><strong>Despertó en otra realidad</strong>. El emblemático hospital Al-Quds, que tantas vidas había salvado durante las últimas décadas, víctimas de los bombardeos y las emergencias humanitarias, en cuya maternidad habían visto la luz por primera vez infinidad de criaturas… <strong>Ya no existía</strong>. </p><p><strong>En 2014 y 2018 también había sufrido bombardeos y fue reconstruido</strong>. Ella participó en las obras, como directora sanitaria. </p><p>Había que levantarlo desde los cimientos. </p><p>Ruinas. <strong>El antiguo emblema y santuario de esperanza, resistencia y vida era ahora una extensión de muerte y polvo</strong>. </p><p>Amal se incorporó entre los escombros. Le dolía todo. Persistía el pitido en los oídos, le costaba estar de pie. El mundo daba vueltas. </p><p><strong>Recurrió al autocontrol y la disciplina, integrados en su rutina</strong>. Se obligó a caminar, un paso detrás de otro. <strong>El sonido de los derrumbes retumbaba en su cabeza</strong>. Cada paso era un logro. Debía caminar. Entre corredores desplomados, pisando cristales rotos. <strong>Y a veces cuerpos, sin querer</strong>. </p><p><strong>Ver aquello le encogió el corazón. </strong></p><p><strong>Cadáveres</strong>. Rostros desfigurados. <strong>Una doctora amiga suya, enfermeros, celadores, pacientes</strong>. En el magma polvoriento.<strong> Todos sus colegas estaban allí</strong>. Se despedían en silencio. Habían trabajado juntos salvando vidas o haciéndolas nacer durante años. </p><p>Con la visión borrosa, Amal suspiró. </p><p><strong>¿Por qué no había nadie más vivo? ¿Qué tenía ella de especial? </strong></p><p>Reconoció al gerente, compañero de universidad. Recordó la frase que le había dicho días atrás:<strong> “Eres el alma de Gaza, Amal”</strong>. </p><p>Avanzó. En vano buscaba un rescoldo de vida en los cuerpos aún calientes. <strong>¿Cómo era posible aquella aniquilación? </strong></p><p>Se negaba a rendirse. <strong>Rastreaba aliento en cada víctima. </strong></p><p>Preguntó si alguien necesitaba ayuda. <strong>Escupió impotencia y polvo. </strong></p><p><strong>No tenía voz. </strong></p><p><strong>Las piernas se obstinaban en trepar por trozos de pared. Los dedos tanteaban un latido de esperanza en la yugular</strong>. No se detendría mientras pudiera mantenerse en pie. No cedería. Llevaba años conteniendo las emociones. Primero su profesión. Luego, lo personal. </p><p>Oyó algo. Bajo los escombros. <strong>Llanto.</strong> Amal agachó la cabeza. Dedos temblorosos. Tocó una camilla retorcida. <strong>El llanto sonó más claro, más cercano. </strong></p><p><strong>Un bebé. </strong></p><p>Desplazó una capa de escombros. <strong>El esfuerzo acabó de agotarla. </strong></p><p>A pesar de la capa gris, la reconoció. <strong>La chiquilla que acababa de dar a luz</strong>. El rostro inmóvil. Los ojos, fijos. <strong>Muerta. </strong></p><p>La criatura, frágil, a su lado, <strong>agitándose bajo el polvo</strong>. </p><p>Amal le limpió la carita. La acunó. El llanto se acalló. El bebé se aferraba a ella. Buscaba su calor. <strong>Le reclamaba un alimento que no podía darle</strong>. Aún. </p><p><strong>El contacto de ese cuerpecito tierno y tibio rompió el dique</strong>. Las lágrimas quemaban. Todo lo perdido era un derrumbe aún mayor. <strong>Un abismo de incertidumbre a sus pies</strong>. </p><p>Amal abrazó a la criatura. Cerró los ojos. <strong>Ese pedacito de carne daba sentido a todo</strong>. Aunque el mundo fuera escombros y miedo. </p><p>Debía seguir. <strong>Tenía entre sus manos la razón</strong>. </p><p>Sonrió al recordar el nombre que quería ponerle la madre. <strong>Salma significaba paz</strong>. </p><p><strong>—Te prometo que volveremos a levantar este hospital, alma mía.</strong></p><p>____________</p><p><em><strong>Fernando Claudín di Fidio</strong></em><em> es escritor.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Jul 2026 04:00:50 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Claudín di Fidio]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El alma de Gaza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gaza,Palestina,Hospitales,Palestina bajo las bombas,Bombas sobre Gaza,Opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hay que salir de la OTAN ya, antes de que estornude Trump]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/hay-salir-otan-estornude-trump_129_2219300.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/95341c96-927f-4564-b881-0d470978a095_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hay que salir de la OTAN ya, antes de que estornude Trump"></p><p>Este presidente <strong>Trump</strong>, con su <em><strong>America first,</strong></em> es un peligro. Para todos. Sus decisiones unilaterales ponen en riesgo a la <strong>Unión Europea</strong> y a<strong> España</strong>.</p><p>Veamos lo que acaba de ocurrir, y con quién no hay que ser aliados, ni para unos ejercicios navales. Y, por supuesto, el secretario general de la <strong>OTAN</strong> (de Estados Unidos), <strong>Mark Rutte es otro peligro</strong> y del que cualquier país miembro debería deshacerse.</p><p>Este secretario general de la OTAN, Rutte, ha subrayado el 18 de junio de 2026, en una entrevista con Fox News, el apoyo europeo a la acción militar de Estados Unidos contra Irán, <strong>y ha revelado que miles de vuelos han despegado de bases europeas</strong> para respaldar esa acción. "Estamos hablando de entre 4.000 y 5.000 misiones de vuelo", afirmó Rutte.</p><p>Mark Rutte, durante la entrevista, subrayó que los aliados, "incluida Italia, han aplicado <strong>los acuerdos bilaterales existentes en materia de bases y sobrevuelos</strong>".</p><p>En base a esas declaraciones de esa autoridad de la OTAN, del conocimiento de los datos que manifiesta, se hacen las siguientes consideraciones y consejos al gobierno español que debieran significar <strong>el abandono de la OTAN</strong> y desprenderse de cualquier alianza militar con Estados Unidos, por lo menos mientras que el presidente Trump y cualquier acólito esté en la Casa Blanca.</p><p>La primera consideración es que el ataque efectuado por <strong>Estados Unidos</strong> e <strong>Israel </strong>a la <strong>República Islámica de Irán</strong> es ilegal desde el punto de vista del derecho internacional.</p><p>La segunda es que el secretario general de la OTAN manifiesta su apoyo a un ataque militar ilegal.</p><p>El secretario general de la OTAN, con conocimiento de los pormenores, afirma que se han utilizado para dichos ataques ilegales <strong>acuerdos bilaterales entre los atacantes, y específicamente de Estados Unidos</strong> y un número de países europeos miembros de la OTAN y presumiblemente de la Unión Europea.</p><p>La siguiente consideración lógica es que, desde el punto de vista del derecho internacional, Irán está legitimado para contraatacar a los directos atacantes y los orígenes y el apoyo logístico que hayan recibido los atacantes. Es decir, está <strong>legitimado para contraatacar a los atacantes</strong> y a cada uno de los países europeos que bilateralmente hayan facilitado los ataques ilegales.</p><p>Pero a continuación, sabemos que los Estatutos de la OTAN y el artículo 42.7 del Tratado de la Unión Europea establecen que si un Estado europeo es atacado por un tercer país, el resto de los<strong> países miembros de la OTAN y de la Unión Europea deben defender a dicho país</strong> y, en su caso, atacar al país originario del ataque.</p><p>Si sumamos todas estas consideraciones, se percibe <strong>un grave problema de defensa y cohesión europea</strong>. </p><p>Decisiones bilaterales afectan al conjunto de los miembros de la OTAN y de la Unión Europea.</p><p>Decisiones bilaterales que son ilegales desde el plano del derecho internacional pueden afectar al conjunto de los miembros de la OTAN y de la Unión Europea.</p><p>Por lo tanto, las conclusiones son evidentes.</p><p>Por último, una nota al pie.</p><p>El asalto a las Flotillas de hace unas semanas, por parte israelí, <strong>se hizo en aguas internacionales</strong>, cerca y con permiso de Grecia, Chipre, la base inglesa en Chipre que ayuda a Israel en su control e inteligencia de la palestina Gaza. Los países mencionados son miembros de la OTAN y los dos primeros de la Unión Europea. Dado que los barcos de las Flotillas (Sumud y Freedom Flotilla) tenían pabellones europeos, Francia, Italia, Polonia, Grecia, Reino Unido,... por activistas españoles iba el Bribón(a), el antiguo yate del emérito rey, y que <strong>su derrota era pública a través de su señalización satelital</strong>, conocida por el ejército israelí, pero también por todos los demás ejércitos, incluyendo los de la OTAN, ¿por qué no fueron defendidas las Flotillas por la OTAN y el conjunto de países de la Unión Europea, según dictaminan tantos Estatutos y Tratados, el derecho internacional, y se permitió durante días que hubiera abordajes de unos piratas de un tercer país, como es Israel?</p><p>¿Para qué aumentar un presupuesto militar al servicio unilateral estadounidense, que es el que dicta quién es el enemigo?</p><p>Prescindamos de Rutte, la OTAN y las bases militares hispano trumpistas.</p><p>Y rompamos el bloqueo de Gaza, paremos el genocidio en Palestina y combatamos la ocupación y colonización israelí.</p><p>_____________________</p><p><em><strong>Santiago González Vallejo </strong></em><em>es cofundador del Comité de Solidaridad con la Causa Árabe.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Jul 2026 04:00:24 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Santiago González Vallejo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Hay que salir de la OTAN ya, antes de que estornude Trump]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,OTAN,Estados Unidos,España,Europa,Irán,Gaza,Israel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Israel-Líbano, un acuerdo que no trae la paz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/israel-libano-acuerdo-no-trae-paz_129_2217376.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2a049c1e-f407-4742-9bbc-392f2f56ff25_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Israel-Líbano, un acuerdo que no trae la paz"></p><p>Quienes desconozcan<strong> la historia del Líbano en estas últimas décadas </strong>podrían interpretar la noticia de que se acaba de firmar un acuerdo entre Israel y el país de los cedros, con la mediación de Washington, como la expresión de una voluntad compartida por asentar la paz entre ambos países. Así se recoge, de hecho, en el texto firmado el pasado 25 de junio, con ambas partes comprometiéndose a actuar de buena fe hasta alcanzar “una paz plena y duradera, que brinde seguridad, estabilidad y prosperidad a los pueblos de Israel y Líbano”. El documento también contempla la constitución de grupos de trabajo para negociar un tratado integral de paz y seguridad, y<strong> el compromiso de Estados Unidos para movilizar apoyo internacional para la reconstrucción del Líbano</strong>, incluida ayuda humanitaria, proyectos de recuperación económica e inversiones.</p><p>Pero <strong>difícilmente pueden compartir esa opinión quienes hayan seguido las vicisitudes </strong>de las convulsas relaciones entre esos dos vecinos. En primer lugar, porque ya habrán vivido innumerables veces esta misma situación, incapaces ya de recordar cuántos acuerdos de alto el fuego y cuántos acuerdos de paz han quedado arruinados por el camino. Desgraciadamente, una vez tras otra, ha quedado claro que Israel no respeta la soberanía libanesa, que la milicia chií de Hizbulah no se va a desarmar unilateralmente y que los sucesivos gobiernos de Beirut son incapaces de imponer el monopolio del uso legítimo de la fuerza en su propio territorio y, menos aún, de expulsar a las fuerzas invasoras.</p><p>Por eso, una lectura mínimamente detallada del reciente acuerdo y una comprensión básica del contexto actual a ambos lados de la Línea Azul (asumida como la frontera que comparten Líbano e Israel<strong>) vuelve a desembocar en un generalizado escepticismo sobre el futuro </strong>inmediato.</p><p>Por un lado, un actor político tan relevante como Nabih Berri —tercera autoridad del Estado en su condición de presidente del parlamento nacional y figura prominente del Movimiento Amal, asociado al Partido de Dios (Hizbulah)— ya ha dejado claro que el pacto no se va a cumplir. Berri no solo entiende que<strong> Hizbulah no se va a desarmar mientras las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI)</strong> <strong>sigan ocupando parte del territorio nacional</strong>, sino que ve el acuerdo como una incitación premeditada a la guerra civil, en la medida en que las Fuerzas Armadas Libanesas (FAL) quieran imponer ese desarme de la milicia por la fuerza. Por serio que haya sido el castigo recibido en estos últimos dos años por parte de las FDI, <strong>Hizbulah conserva la suficiente capacidad militar y política, además del apoyo innegable de buena parte de la población de identidad chií</strong>, para seguir resistiendo las embestidas israelíes y los intentos de otros actores políticos libaneses por eliminarla. El texto (parcialmente filtrado, pero no publicado) del anexo sobre asuntos de seguridad, da a entender que serán las FAL las encargadas de llevar a cabo esa tarea si, como es previsible, Hizbulah no renuncia a las armas. Un Hizbulah que, obviamente, no ha tenido voz en la negociación del acuerdo y que, en la práctica, es más potente y operativo que las propias FAL.</p><p>Tampoco resulta tranquilizador el resto del acuerdo. En ningún caso se contempla la retirada de las FDI, sino tan solo un redespliegue dentro del territorio libanés, con el añadido de que Tel Aviv es quien (junto a Washington) tendrá la última palabra para juzgar si Beirut cumple satisfactoriamente sus compromisos. Más allá de que, como acostumbra, el gobierno de <strong>Benjamin Netanyahu ya ha ordenado ataques posteriores a la firma del pacto</strong>, la primera prueba sobre lo que cabe esperar es la aplicación de las dos “zonas piloto” en las que las FDI se deben redesplegar para dejar que sean las FAL las que pasen a tomar el control, una vez que se confirme que han logrado eliminar (¿pacíficamente?) la presencia en ellas de los milicianos de Hizbulah y sus infraestructuras. Igualmente, el momento en el que los cientos de miles de libaneses que <strong>se han visto obligados por los ataques de las FDI a abandonar sus hogares queda en manos de Israel</strong>, sin que ni el presidente Joseph Aoun ni el gobierno liderado por Nawaf Salam tengan potestad para decidirlo.</p><p>En definitiva, las FDI no se retiran, sino que, a su antojo, tan solo efectuarán un redespliegue dentro del territorio libanés, sin estar sometidas a ningún calendario. En definitiva<strong>, queda al arbitrio de Benjamin Netanyahu –empeñado en redibujar el mapa regional, ganar las elecciones y escapar de la justicia–</strong> y al de Donald Trump –dispuesto a seguir respaldando a Netanyahu, a cambio de que se modere temporalmente para no arruinar el acuerdo logrado con Irán– determinar si las FAL y el gobierno libanés llevan a cabo sus tareas de manera satisfactoria. Eso les permite reventar el acuerdo cada vez que lo consideren oportuno.</p><p>Tampoco es un asunto menor que el punto 13 del acuerdo establezca que, en términos reales, <strong>Líbano renuncia a su derecho a acudir a los tribunales internacionales para exigir el castigo a los responsables</strong> (es decir, a Israel) de las atrocidades cometidas durante la reciente invasión de las FDI. Son más de 4.000 las personas asesinadas, en torno a un millón las desplazadas forzosamente y miles las viviendas e infraestructuras básicas destruidas en el marco de una nueva violación del derecho internacional, que, de ese modo, quedaría impune.</p><p>______________________________________</p><p><em><strong>Jesús A. Núñez Villaverde</strong></em><em> es codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jun 2026 18:09:41 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jesús A. Núñez Villaverde]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Israel-Líbano, un acuerdo que no trae la paz]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Gaza,Líbano,Israel,Guerra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La educación en Gaza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/educacion-gaza_129_2211867.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f7c85b50-9822-4571-a74d-517f036e7e27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Educación en Gaza"></p><p>Cuando la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI, coordinada por Jacques Delors, entregó a la Unesco <em>La educación encierra un tesoro </em>(1996) estaba mostrando un compendio de ilusiones transformadoras para el mundo educativo de todo el mundo. Sus capítulos así lo demuestran: la educación o la utopía necesaria; de la comunidad de base a la sociedad mundial; de la cohesión social a la participación democrática; del crecimiento económico al desarrollo humano; los cuatro pilares de la educación; la educación a lo largo de la vida; de la educación básica a la universidad; el personal docente en busca de nuevas perspectivas; el papel del político es tomar decisiones en educación; la cooperación internacional para educar en la aldea planetaria. Argumentos todos ellos que entonces eran enunciados en forma de utopía realizable; de <strong>esperanza en cambiar el mundo mediante la educación</strong>. </p><p>Desde entonces han transcurrido 30 años; parecen siglos de retroceso en Gaza. UN News nos expresa con claridad lo que es evidente para quienes quieran mirar y escuchar. “<strong>La guerra ha devastado el sistema educativo de Gaza, dejando a unos 700.000 niños sin acceso a la escuela formal</strong>. Más del 90% de las infraestructuras escolares han sufrido daños totales o parciales, y muchas se utilizan como refugios para personas desplazadas. Ante esta crisis, la enseñanza se imparte principalmente de forma improvisada en tiendas de campaña y espacios seguros”. “El colapso de la educación en la Franja ha supuesto una pausa forzada y drástica para una sociedad que históricamente destacaba por sus altísimos índices de alfabetización”. </p><p>La sociedad internacional asiste muda a la evolución de la destrucción física y emocional de las personas que habitaban un lugar antes llamado Gaza; desconozco cómo lo podríamos citar ahora, ya que parece que no existe. En algún lugar lo he visto nombrado como campo de exterminio; en otros, como el estercolero de la ética internacional. Podrían asignársele muchos calificativos, todos penosos.</p><p><strong>La educación supondría un tesoro para los niños y las niñas gazatíes</strong>. Para ello sería necesario, sigo con las cifras que facilita UNRWA, no Hamas, reconstruir las infraestructuras escolares dañadas; la gran mayoría requerirán reconstrucción total o rehabilitación profunda antes de poder operar de forma normal, si ocurriese esa utopía. Porque es penosa la imposibilidad de utilizar las aulas, desde <a href="https://www.unicef.es/noticia/guerra-en-gaza-700000-ninos-fuera-de-la-escuela" target="_blank">Unicef</a> y la <a href="https://www.unesco.org/es/gaza/education" target="_blank">Unesco</a> se han empeñado en que las clases se reanuden. Eso sí, buscando los pocos sitios seguros o habilitando tiendas de campaña. En ambos casos, se prioriza el apoyo psicosocial y emocional antes que la búsqueda de acumulación de conocimientos.</p><p>Sepamos, que no lo sentimos apenas, que <strong>varios organismos internacionales advierten sobre el riesgo de una generación "perdida"</strong>. No solamente son años de no aprendizaje (el impacto académico); miles de estudiantes y docentes han muerto o resultado heridos durante el conflicto. Aun así, a pesar de los grandes bloqueos del invasor Israel y los desafíos logísticos que la situación implica, varias agencias humanitarias han comenzado a distribuir kits escolares con cuadernos, lápices y otros elementos básicos para mantener una rutina de aprendizaje. ¡Con qué poco se puede hacer mucho! Esos kits parecerían una miseria en nuestra rica y olvidadiza Europa.</p><p>Además, la escuela de aprendizaje sin escuelas estables ha sido, en los territorios invadidos, la nada ardiente y constantemente castigada con bombardeos y deportaciones. Por allí deambulan personas cargadas de odios y belicismo. Sin duda, será una generación poco estimulada hacia la paz; una quimera en un lugar abandonado por todos. Todo esto tiene unos responsables: los terroristas de Hamás, que encendieron la espita, y el Gobierno de Israel, que estaría esperando un detonante para animarse al genocidio. Todo esto en un idilio entre los presidentes de Israel y EEUU que muestra, al menos por lo que se ve, ruindades de todo tipo. Muy mal si se hace con todos los habitantes; un crimen de lesa humanidad si los perjudicados son los niños y las niñas. Nos queda comparar lo manifestado por el equipo de J. Delors con la educación en Gaza, también en el Líbano y en Cisjordania. Un informe internacional liderado por la Universidad de Cambridge (Reino Unido) estima que <strong>los niños y niñas de Gaza habrán perdido el equivalente a cinco años de educación</strong> debido a los repetidos cierres de escuelas desde 2020, primero por la covid-19 y luego por la invasión israelí.</p><p>La ilusión perdida, la desesperanza casi unánime, es ahora mismo una fractura humanitaria que apenas molesta a las llamadas democracias. Estas permiten la participación de Israel en eventos internacionales sin pedirle, por lo que se ve, nada a cambio. Al menos como contrapartida a su admisión a Eurovisiones y campeonatos deportivos, serían exigibles unos altos en la contienda. Aunque solamente fuese a título de recordatorio. <strong>Las democracias de la UE, España también, comercian a escondidas con empresas israelíes</strong>; las patatas del gran supermercado de España procedían hasta hace poco de ese país. Puestos a recordar, nos viene a la memoria cuando el mandatario americano, señor Trump, se enfadó porque no se le concedía el Nobel de la Paz tras haber estimulado tantas guerras y atropellos internacionales. Me gustaría conocer qué sintió el jurado que se lo otorgó a la opositora venezolana cuando esta regaló la concesión al incentivador de los conflictos.</p><p>"Era verde el silencio, mojada era la luz, temblaba el mes de junio como una mariposa" (Pablo Neruda). “Después de cada guerra alguien tiene que limpiar, no se van a ordenar solas las cosas, digo yo” (Wislawa Szymborska). La guerra de las democracias se volverá contra las democracias. Ennegrece la ética de todos, por acción y por omisión. Porque la ceguera de quienes mandan la incentivamos todos; a ellos los colocamos los votantes. </p><p>__________________________________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Jun 2026 04:01:29 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La educación en Gaza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación,Opinión,Israel,Gaza,Palestina,Derechos humanos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La labor de UNRWA en la preservación de la memoria colectiva de Palestina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/labor-unrwa-preservacion-memoria-colectiva-palestina_129_2208134.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/986b8fb8-b02d-418a-8ba5-4afa31f299c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La labor de UNRWA en la preservación de la memoria colectiva de Palestina"></p><p>Recientemente, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha declarado el objetivo de <strong>ocupar el 70% de la franja de Gaza</strong>, una aspiración que contraviene frontalmente el plan de paz acordado en octubre de 2025, que establece la retirada de las fuerzas israelíes del territorio. Esta declaración no puede leerse como un hecho aislado. Se inscribe en una lógica más amplia de <strong>imposición de hechos consumados</strong> que también se despliega, con creciente intensidad, en la Cisjordania ocupada, donde el Gobierno israelí está forzando la expulsión de comunidades palestinas enteras mediante una estrategia orientada a hacer invivible la permanencia de la población originaria en su propia tierra.</p><p>El momento es de una <strong>gravedad excepcional</strong>. Lo que está en juego no es únicamente la supervivencia inmediata de una población sometida a violencia, desplazamiento y desposesión, sino la posibilidad misma de que <strong>el pueblo palestino siga existiendo como sujeto histórico, político y territorial</strong>. Las circunstancias actuales resultan más que sintomáticas de una ofensiva sin precedentes contra sus derechos, ampliamente reconocidos por la comunidad internacional y anclados en el derecho internacional.</p><p>La <strong>profunda crisis humanitaria</strong> en la que Israel ha sumido a la población palestina durante los dos últimos años y medio ha ocupado, con razón, el centro de la atención internacional. El nivel de destrucción, muerte y violencia resulta difícil de nombrar sin caer en la insuficiencia del lenguaje. <strong>Gaza ha sido convertida en un paisaje de ruinas, duelo y hambre.</strong> La magnitud del sufrimiento desborda cualquier intento de medición: una población entera obligada a resistir aquello que ningún ser humano debería soportar.</p><p>Sin embargo, la violencia que atraviesa Palestina <strong>no se limita a la destrucción física</strong>. Conlleva también una dimensión simbólica, histórica y documental vinculada a la preservación de una memoria colectiva unida intrínsicamente a la tierra de Palestina y que se sostiene sobre el derecho al retorno reconocido mediante la Resolución 194 de Naciones Unidas. En un contexto en el que el territorio se fragmenta, los hogares son destruidos y las comunidades son desplazadas, <strong>recordar se convierte también en una forma de permanecer</strong>.</p><p>En este marco, el papel de UNRWA adquiere una trascendencia que va más allá de su función como agencia humanitaria. UNRWA es también, de manera inevitable, <strong>una depositaria de la memoria del exilio palestino</strong>. Desde su creación en 1949, tras el desplazamiento masivo provocado por la guerra árabe-israelí de 1948, la Agencia de Naciones Unidas comenzó a operar con una misión inicialmente concebida como temporal: <strong>proporcionar ayuda humanitaria y servicios básicos a las personas refugiadas palestinas</strong>.</p><p>Para distribuir alimentos, asistencia sanitaria y educación, UNRWA necesitaba identificar a las familias desplazadas. Así nacieron las primeras fichas familiares y expedientes de registro. Documentos administrativos que incluían nombres, edades, sexo, lugar de origen en Palestina, fecha y lugar de desplazamiento, relaciones familiares, estado civil, así como nacimientos y defunciones posteriores. Lo que se inició como un procedimiento técnico se convirtió, con el tiempo, en <strong>una de las formas más íntimas de preservar una vida interrumpida</strong>.</p><p>En esas fichas aparecen nombres escritos a mano, niños nacidos en el exilio, matrimonios registrados en campamentos, muertes anotadas décadas después de la huida, pueblos de origen a los que muchas familias nunca más pudieron regresar y generaciones enteras reunidas en una misma tarjeta familiar. <strong>Cada expediente conserva el trazado de la diáspora palestina.</strong> Cada anotación habla de una casa perdida, de una genealogía herida, de una vida que se niega a desaparecer.</p><p>Así, lo que comenzó como un sistema administrativo terminó convirtiéndose, con el paso de las décadas, en <strong>uno de los archivos históricos más importantes del pueblo palestino</strong>. Conscientes de su valor incalculable, al iniciarse la ofensiva israelí sobre Gaza en 2023, el personal de UNRWA puso en marcha una operación secreta y prácticamente clandestina que se prolongó durante diez meses para trasladar el archivo hasta Jordania, preservándolo así del riesgo existente de <strong>bombardeos, incendios, saqueos o destrucción deliberada</strong> al que estaban sometidos los documentos manuscritos.</p><p>Los archivos fueron transportados al sur de Gaza bajo las bombas, almacenados temporalmente en Rafah y posteriormente trasladados discretamente dentro del equipaje de trabajadores internacionales de UNRWA hacia Egipto, para ser enviados finalmente a Amán con apoyo jordano en aviones militares que regresaban tras entregar ayuda a Gaza. <strong>La última carga salió dos semanas antes de que los tanques israelíes tomaran Rafah en mayo de 2024.</strong></p><p>La escena posee <strong>una fuerza simbólica extraordinaria</strong>. Mientras Gaza era destruida físicamente, trabajadores de UNRWA arriesgaban sus vidas para impedir que, junto a las casas, las escuelas, los hospitales y las personas, fuera destruida también su memoria colectiva. En medio del estruendo de la guerra, <strong>rescatar un archivo supuso rescatar una prueba de existencia</strong>.</p><p>La amenaza contra el archivo no se limitaba únicamente a Gaza. En Jerusalén Este y Cisjordania, UNRWA enfrentó <strong>otra batalla paralela</strong>. Durante 2024 y 2025, Israel endureció las restricciones contra la Agencia, especialmente tras la aprobación de leyes destinadas a limitar sus operaciones en Jerusalén Este. Ante el temor de perder acceso a sus oficinas y archivos, UNRWA decidió trasladar también parte de la documentación histórica desde Jerusalén Este hacia Amán antes de que en enero de 2025 las fuerzas israelíes irrumpieran en la sede central de UNRWA en Jerusalén Este y demolieran parte del complejo.</p><p>En un conflicto en el que incluso la narrativa histórica está disputada, lo que estaba en juego no era únicamente documentación administrativa, sino <strong>el núcleo documental de la historia contemporánea palestina</strong>. Para millones de personas, este archivo constituye <strong>una prueba de existencia, origen, desplazamiento, vínculos familiares y continuidad histórica</strong>.</p><p>Actualmente, UNRWA mantiene registros de <strong>aproximadamente 5,9 millones de refugiados palestinos</strong> en Gaza, Cisjordania, Jordania, Líbano y Siria. Su archivo contiene cerca de treinta millones de documentos que acreditan toda la geografía de la Palestina anterior a 1948: <strong>Haifa, Jaffa, Majdal, Beisan, Acre, Tiberíades o Beersheba</strong> sobreviven en miles de formularios escritos a mano conservados generación tras generación.</p><p>El archivo histórico de UNRWA posee un valor excepcional porque reúne <strong>tres dimensiones inseparables: humana, histórica y político-jurídica</strong>. En su dimensión humana, cada expediente familiar narra una historia de exilio. Las fichas registran familias expulsadas de sus pueblos en 1948 y, en muchos casos, constituye <strong>la única prueba documental de sus orígenes</strong>. Para las generaciones que no vivieron la Nakba, son una vía para comprender el significado del desplazamiento, del refugio y la vida en los campamentos.</p><p>El archivo posee también <strong>un valor colectivo incalculable</strong>. Historiadores y especialistas coinciden en que constituye una fuente única sobre la historia social palestina posterior a 1948. El Consejo Internacional de Archivos y la Universidad de Luxemburgo destaca que estos expedientes documentan la composición familiar, los lugares de origen, las circunstancias del desplazamiento y la evolución de la vida familiar hasta la actualidad. Ante la ausencia de un archivo nacional plenamente centralizado, <strong>los registros de UNRWA funcionan de facto como un archivo nacional palestino</strong>.</p><p>Asimismo, este fondo posee <strong>una dimensión profundamente política</strong>. Según Roger Hearn, responsable de la operación de rescate en Gaza, su pérdida habría supuesto una catástrofe para el pueblo palestino, ya que estos documentos podrían convertirse algún día en una de las principales evidencias de los lugares de origen de la población palestina antes de la Nakba. En otras palabras: constituyen <strong>una posible prueba histórica clave en futuros procesos de reparación, restitución o reconocimiento del derecho al retorno</strong>.</p><p>Este último punto ayuda a comprender la disputa en torno a UNRWA, a la que Israel acusa de perpetuar la condición de refugiado, mientras que, por el contrario, para millones de personas palestinas su existencia representa el reconocimiento internacional de que la situación sigue sin resolverse. En este contexto, <strong>el archivo ocupa un lugar central en la disputa</strong>. Cada documento conservado por UNRWA contradice el borrado histórico. Cada ficha familiar afirma que una familia palestina existió en un lugar concreto antes de 1948. Cada certificado de nacimiento demuestra la continuidad generacional del exilio. Cada expediente impide que la cuestión de las personas refugiadas de Palestina sea reducida a una mera nota al pie de la historia.</p><p>Preservar el archivo es, por tanto, <strong>preservar una prueba contra la desaparición política del pueblo palestino</strong>. Como ha reiterado en múltiples ocasiones el anterior Comisionado General de UNRWA, Philippe Lazzarini, aunque la Agencia desapareciera, las personas refugiadas no dejarían de existir. Sin embargo, desaparecería una institución clave para documentar su continuidad histórica, proteger sus derechos y recordar al mundo que <strong>su situación sigue pendiente de una solución justa y duradera</strong>.</p><p>Por todo ello, la resistencia del pueblo palestino frente a las políticas impuestas por el Gobierno israelí en Gaza y Cisjordania, incluyendo Jerusalén Este, va más allá de la mera supervivencia física. Es también <strong>una afirmación del derecho a existir como pueblo en su propia tierra</strong>, a conservar su memoria, a transmitir su historia y a reclamar justicia frente a décadas de ocupación, desplazamiento y desposesión.</p><p>En ese mismo sentido, la labor de UNRWA para preservar el archivo histórico se configura como <strong>una forma de defensa ante el intento de borrado de la memoria colectiva</strong>. En un tiempo en que la violencia amenaza no solo la vida, sino también la memoria, <strong>proteger esos documentos es proteger la historia viva de un pueblo</strong>.</p><p>____________</p><p><em><strong>Raquel Martí </strong></em><em>es directora ejecutiva de UNRWA España</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Jun 2026 04:01:25 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Martí]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La labor de UNRWA en la preservación de la memoria colectiva de Palestina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Palestina,Gaza,Jerusalén,Refugiados,Cisjordania,Derechos humanos,Benjamin Netanyahu]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Netanyahu no conoce el concepto de alto el fuego]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/netanyahu-no-conoce-concepto-alto-fuego_129_2202634.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2a049c1e-f407-4742-9bbc-392f2f56ff25_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Netanyahu no conoce el concepto de alto el fuego"></p><p>Hubo una época en la que la proclamación del alto el fuego<strong> </strong>significaba, sin ninguna ambigüedad, el <strong>cese real de las hostilidades entre los contendientes</strong>. Un cese que, es obligado reconocerlo, en algunas ocasiones tan solo servía para <strong>reponer fuerzas con la intención de volver al combate</strong>; pero que, en otras, propiciaba el inicio de un proceso de negociaciones que desembocaba incluso en un <strong>acuerdo de paz</strong> que permitía pasar página. Según nos recuerda el <strong>Institute for Economics and Peace </strong>en su último<strong> Índice Global de Paz</strong>, esto último ocurre ya en muy pocos casos, dado que, si en la década de los 70 del pasado siglo un 23% de los conflictos se cerraban con un acuerdo de paz, <strong>en esta última década tan solo han sido el 4%</strong>.</p><p>Dentro del generalizado panorama actual de violencias —con 59 conflictos activos en diferentes rincones del planeta— <strong>Israel</strong> (mejor dicho, Benjamín Netanyahu) <strong>destaca como el actor menos creíble en lo que atañe al grado de cumplimiento con los compromisos anunciados en los diferentes frentes bélicos</strong> en los que está implicado.</p><p>Así ocurre, en primer lugar, con el acuerdo alcanzado el 27 de noviembre de 2024 con la milicia chií libanesa de Hizbulah, con el que se pretendía poner fin no solo a la violencia desatada tras los atentados de Hamás y la Jihad Islámica Palestina, en octubre de 2023, sino también a la operación Flechas del Norte iniciada por las fuerzas de defensa israelíes (FDI) el 1 de octubre de 2024. Las FDI no solo nunca se han retirado del territorio libanés, como estipulaba el acuerdo, sino que desde entonces han violado centenares de veces el alto el fuego, desarrollando acciones que han supuesto la ocupación de más territorio soberano de Líbano <strong>—violando, en consecuencia, la ley internacional—</strong>, el asesinato de varios miles de civiles y la destrucción sistemática de viviendas e infraestructuras de todo tipo, al tiempo que (sin autoridad legítima para ello) han ordenado la evacuación obligatoria de múltiples localidades, expulsando a cerca de un millón de libaneses de sus hogares.</p><p>Y por si aún quedara alguna duda sobre la convicción iluminada que embarga al gabinete ministerial liderado por Netanyahu —ahí está la afirmación del ministro de finanzas, Bezalel Smotrich, declarando que <strong>“la ley internacional no se aplica a los judíos”</strong>, mientras que el responsable de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, afirma que las opiniones de la Corte Internacional de Justicia valen tanto como "un trozo de papel higiénico"— Netanyahu se ha encargado nuevamente de despejarla, ordenando una nueva ofensiva en Líbano. <strong>Una ofensiva que incluso pone en peligro los esfuerzos de un desesperado Donald Trump por lograr algún acuerdo con el régimen iraní</strong>, en la medida en que Teherán ha suspendido las negociaciones insistiendo en que no las reanudará hasta que las FDI no se detengan. De ese modo vuelve a quedar claro que Netanyahu no está dispuesto a subordinarse a las directrices de Washington, empeñado en aprovechar la ventana de oportunidad que se le ha abierto en estos últimos años para redibujar por la fuerza el mapa regional a su gusto.</p><p>Y lo mismo cabe decir del comportamiento del gobierno israelí en Gaza y Cisjordania. Desde que, el 8 de octubre de 2025, se anunció un acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hamás,<strong> las FDI se han encargado de violarlo diariamente</strong>, impidiendo la entrada de ayuda humanitaria y la salida de enfermos necesitados de atención urgente fuera de la Franja, asesinando a más población civil (incluyendo cooperantes y periodistas) y destruyendo aún más viviendas e infraestructuras. De hecho, ni siquiera se han contentado con imponer su dictado militar en el territorio que quedaba limitado por la denominada Línea Amarilla, sino que el propio Netanyahu ha dado a conocer que ha ordenado a las FDI que amplíen su despliegue para llegar a controlar el 70% de Gaza. Es evidente desde hace mucho tiempo que Netanyahu y los suyos están centrados en impedir que nunca pueda haber un Estado palestino viable, aunque para ello tengan que saltarse todas las líneas rojas que definen cuál debe ser el comportamiento de un Estado democrático respetuoso con el marco institucional y normativo que define nuestros días.</p><p>Por todo eso, sin olvidar sus acciones ilegales tanto en Siria e Irán como en aguas internacionales del Mediterráneo contra civiles desarmados, tiene razón Trump cuando refiriéndose a Netanyahu, le insiste en que <strong>“estás jodidamente loco. Estarías en prisión si no fuera por mí. Te estoy salvando el culo. Todos te odian ahora. Todos odian a Israel por esto”</strong>. Pero nada de eso exime al presidente estadounidense de su responsabilidad en respaldar diplomática, económica y militarmente a un Netanyahu que vive de la guerra, tanto para intentar escapar de la acción de la justicia como para buscar una nueva victoria electoral.</p><p>______________________________________</p><p><em><strong>Jesús A. Núñez Villaverde</strong></em><em> es codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 04:00:43 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jesús A. Núñez Villaverde]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Netanyahu no conoce el concepto de alto el fuego]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Israel,Guerra en Oriente Medio,Gaza,Palestina,Opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las otras muchas formas de matar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/formas-matar_129_2196495.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a7e8709e-55d2-4f56-abc2-90fed4908623_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las otras muchas formas de matar"></p><p>Los <strong>bombardeos continuos y masivos</strong> no son la única forma de matar, de aniquilar. Ucrania, Palestina, Sudán…<strong> Hay otras formas de genocidio</strong>. Provocar <strong>hambrunas</strong>, por ejemplo, o facilitar mucho armamento al poderoso. La elegida y aplicada por los <strong>Estados Unidos</strong> es <strong>boicotear a poblaciones enteras</strong>, dejarlas sin suministros básicos. <strong>Es la que hoy Donald Trump emplea para Cuba</strong>. Si el pueblo sufre, mátalo de hambre, quítale lo poco que le queda, el combustible indispensable para vivir. Los dirigentes siempre tendrán sus reservas, su poder para sobrevivir.</p><p>Liquidados unos 100.000 palestinos, unos con las bombas y otros por el hambre, ahora toca exterminar a los cubanos. De los ucranianos ni se acuerdan. Si los presidentes norteamericanos decidieron hace más de 60 años cerrar el paso a quien lleve vida a Cuba y no lograron su rendición, ahora lo pueden conseguir cerrándoles el paso a sus escasos proveedores. Y a los cubanos ya no les llega ni combustible para producir electricidad, para mover sus vehículos, para calentar su comida, para enchufar los aparatos eléctricos... En un mensaje en las redes sociales una mujer cubana decía: “Denuncio que en Cuba hay ancianos que mueren antes de tiempo porque el bloqueo impide que lleguen medicamentos para el corazón, la presión, la diabetes. No es falta de recursos. Es prohibición deliberada…”. Y añadía: “Denuncio que hay incubadoras en Cuba que han debido apagarse por falta de combustible. Que <strong>hay recién nacidos luchando por su vida mientras el gobierno de Estados Unidos decide qué países pueden vendernos petróleo y cuáles no…</strong>”. Y ya ningún país, bajo amenaza de sanciones políticas y económicas, lleva petróleo, combustible, a La Habana. Por lo que no hay transporte, no hay luz en las casas, en las calles, pronto no funcionará nada. Muerte a la vista de la rica Florida, de la casa de vacaciones del inquilino de la Casa Blanca, donde veranean los potentados jubilados norteamericanos y residen los cubanos escapados de la isla asediada.</p><p>Aunque la sangre no solamente se derrama de estas formas. Lo vemos en Sudán, donde los más vulnerables seres humanos huyen y mueren sin comprender la razón de los militronchos que guerrean entre sí por un poder que mantiene en la miseria a poblaciones primitivas, desheredadas de la civilización, que carecen de agua, las comodidades de occidente y oriente y cualquier adelanto de la población de la Inteligencia Artificial. Mientras la riquezas de su tierra se la llevan rusos, chinos, americanos…, los ricos del mundo que explotan a los nativos, si antes lo hacían con espejos ahora lo hacen con teléfonos “inteligentes” o imágenes de la opulencia del “primer mundo”.</p><p>Son formas de impunidad que demuestran que religiones y egoísmo gobernaron y gobiernan este Planeta. Se cumplen ahora 78 años de la Nakba, la expulsión de su tierra del pueblo palestino. Cientos de miles de familias tuvieron que dejar sus casas, sus huertos, sus posesiones porque los países ricos decidieron que allí debían establecerse los israelíes dispersos por el mundo, huidos de la barbarie nazi. Una vez más, quienes deciden son los ricos y poderosos. </p><p>Y, así, la miseria sigue en los mismos lugares. Aparece una enfermedad contagiosa, se la cerca, se aísla y se preserva al “primer mundo”, que no se propague el mal. Mientras se firman alto el fuego para seguir bombardeando, lanzando drones, cerrando paso a camiones llenos de alimentos, barcos con combustible, con medicamentos, con vida para el pobre sufridor. Ucraniano, palestino, sudanés, iraní, libanés, cubano, vulnerable sea de donde sea. 1.000.000.000 diarios cuesta la guerra hoy en el Oriente. 85 millones ganan al día las petroleras, aunque las ideas no se matan con drones, con bombas. Hay distintas formas de aniquilar.</p><p>__________________</p><p><em><strong>Fernando Granda</strong></em> <em>es socio de </em><em><strong>infoLibre.</strong></em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 May 2026 04:00:49 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Granda]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Las otras muchas formas de matar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Palestina,Gaza,Estados Unidos,Cuba,Sudán,Ucrania,Guerra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los miembros vascos de la flotilla retrasan su salida debido al ingreso de dos de ellos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/miembros-vascos-flotilla-retrasan-salida-debido-ingreso_1_2197322.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/efaf4795-356b-42a1-a1da-fad2e923f596_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los miembros vascos de la flotilla retrasan su salida debido al ingreso de dos de ellos"></p><p>Los seis miembros de Euskadi participantes de la Global Sumud Flotilla han retrasado su regreso al País Vasco, inicialmente previsto para esta mañana, debido al ingreso hospitalario de dos de ellos por "las <strong>lesiones" sufridas tras ser </strong><a href="https://www.infolibre.es/internacional/video-ben-gvir-humillando-activistas-flotilla-abre-crisis-fuera-israel_1_2196373.html"  ><strong>capturados</strong></a> por las fuerzas israelíes cuando se dirigían a la Franja de Gaza con ayuda humanitaria.</p><p>La delegación Global Sumud Euskal Herria había organizado una bienvenida esta mañana en el aeropuerto de Bilbao a la llegada de los activistas "tras el <strong>secuestro ilegal,</strong> las humillaciones y los malos tratos sufridos, al igual que sufren a diario los palestinos", según había anunciado inicialmente.</p><p>Con posterioridad, la organización ha informado de la <strong>suspensión del acto debido al ingreso hospitalario en </strong><a href="https://www.infolibre.es/politica/albares-asegura-activistas-espanoles-seran-deportados-jueves-via-turquia_1_2196705.html"  ><strong>Turquía</strong></a><strong> de dos de sus integrantes</strong> por "las lesiones derivadas de la violencia sufrida durante el secuestro por parte de las fuerzas de represión sionistas". </p><p>Los otro cuatro integrantes de la delegación Global Sumud Euskal Herria han decidido <strong>quedarse junto a ellos en Turquía</strong> en espera de recibir a mediodía noticias del hospital sobre el estado de sus compañeros.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2026 08:09:22 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los miembros vascos de la flotilla retrasan su salida debido al ingreso de dos de ellos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Palestina,Gaza,Israel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Ejército israelí comienza a interceptar los barcos de la Flotilla rumbo a Gaza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/ejercito-israeli-comienza-interceptar-barcos-flotilla-rumbo-gaza_1_2194653.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6b3a60c7-9c2b-4639-a622-8d1ef89cc52f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Ejército israelí comienza a interceptar los barcos de la Flotilla rumbo a Gaza"></p><p>El Ejército israelí comenzó este lunes a <strong>interceptar los barcos de la Flotilla Global Sumud</strong> rumbo a la Franja de Gaza, según se puede ver en la retransmisión en directo de los propios barcos, donde se observa cómo los militares abordan uno de los buques, recoge EFE. </p><p>La propia Flotilla denuncia en sus canales que<strong> "lanchas militares están interceptando" sus barcos</strong> "a plena luz del día", a unas 80 millas naúticas al oeste de la isla de Chipre, según el localizador de barcos de la Flotilla. </p><p>En una nota de prensa, la Coalición de la Flotilla de la Libertad (FFC) ha confirmado que cuatro de sus barcos (Adalah, Tenaz, Perseverance y Lina Al Nabulsi) están siendo <strong>atacados e interceptados</strong> por las fuerzas israelíes. Además, han denunciado que 50 minutos después del inicio de la interceptación, los militares abordaron 57 de los barcos de la flotilla. </p><p>También han sido informados de que los participantes serán trasladados a un gran buque de carga que desde la Flotilla llaman el "buque prisión", para luego ser llevados al puerto israelí de Ashdod. </p><p>"Este cerco militar marca el inicio de otra agresión ilegal en alta mar, cuatro días después de que <strong>54 embarcaciones civiles zarparan de Marmaris </strong>para establecer un corredor humanitario y romper el asedio ilegal de Israel sobre Gaza", informaron en una nota en su canal de Telegram.</p><p>Y agregaron que "al interceptar hoy la flotilla en un perímetro de<strong> 250 millas náuticas y dentro de la zona SAR de Chipre,</strong> el régimen israelí continúa demostrando un desprecio sistemático por el derecho marítimo internacional, la libertad de navegación en alta mar y la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS)"</p><p>Esta flotilla <a href="https://www.infolibre.es/internacional/sumud-flotilla-aguas-internacionales-gaza-crimenes-no-descansan_1_2178379.html" target="_blank" >inició su misión el pasado 15 de abril</a> en Barcelona para llevar <strong>ayuda humanitaria a Gaza</strong> y romper el bloqueo naval decretado por Israel en 2007; sin embargo, el 30 de abril fue <strong>interceptada parcialmente</strong> por la Marina israelí en aguas internacionales al <strong>sur de Grecia.</strong></p><p>Las fuerzas israelíes asaltaron e inutilizaron <strong>22 barcos antes de trasladar a unos 175 activistas a la isla griega de Creta</strong>, desde donde éstos volvieron a sus países de origen y, en algunos casos, denunciaron maltrato.</p><p>Israel advirtió este lunes que den marcha atrás al medio centenar de barcos de la Global Sumud Flotilla. <strong>"Israel no permitirá ninguna violación del bloqueo naval legal</strong> sobre Gaza e insta a todos los participantes en esta provocación a que cambien de rumbo y den media vuelta inmediatamente", reza un comunicado. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 May 2026 09:19:03 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Ejército israelí comienza a interceptar los barcos de la Flotilla rumbo a Gaza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Israel,Gaza,Bombas sobre Gaza,La invasión de Gaza,Palestina,Palestina bajo las bombas,Ayuda humanitaria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“El anhelo de paz tiene que ser una voluntad política”: más de 200 personas firman contra el rearme militar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/convertir-anhelo-paz-voluntad-politica-200-personas-firman-rearme-militar_1_2193117.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c347d2e7-7f32-491f-b7eb-d9b3f2558976_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“El anhelo de paz tiene que ser una voluntad política”: más de 200 personas firman contra el rearme militar"></p><p>“No buscamos adhesiones pasivas, sino la movilización consciente contra los pilares del régimen de guerra permanente: el rearme, la militarización de la vida pública y la normalización cultural de la violencia”. Así lo recoge el manifiesto <em><strong>Otra paz es posible</strong></em><em>, </em>firmado por más de 200 personas con el propósito de impulsar que la ciudadanía salga a las calles para exigir que cese la guerra. El texto se presentará el viernes 15 de mayo, coincidiendo con la conmemoración de la Objeción de Conciencia. </p><p>En los últimos años, <strong>el rearme se ha instalado de forma recurrente en el debate público. </strong>Desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, sus exigencias a los aliados europeos han vuelto a situar el gasto militar en el centro de la agenda internacional. El ejemplo más evidente es la presión para <a href="https://www.infolibre.es/internacional/otan-cede-deseos-trump-compromete-gastar-5-defensa-2035_1_2020649.html"  >elevar el gasto en defensa</a> hasta el <strong>5% del PIB</strong> en los países de la OTAN, una meta de la que España se ha desmarcado al defender el límite del 2,1%. </p><p>Pero, más allá de las exigencias del presidente de Estados Unidos, <strong>el proceso de rearme ya estaba en marcha.</strong> Según el <a href="https://www.infolibre.es/economia/espana-aumento-50-gasto-militar-presionada-otan-guerra-ucrania_1_2184172.html" target="_blank">informe del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI)</a> de 2025, el gasto militar aumentó el año pasado en todas las regiones del mundo excepto en el continente americano. Estados Unidos mantuvo el primer puesto, mientras <strong>Europa registró un incremento del 14%</strong>. Además, solo cinco países concentraron el <strong>58% del gasto militar mundial:</strong> Estados Unidos, China, Rusia, Alemania e India. </p><p>Para los firmantes del manifiesto, este escenario encierra una contradicción de fondo: <strong>se invoca la paz mientras se prepara la guerra</strong>. “La acumulación de armamento y tecnologías de muerte, incluida la inteligencia artificial aplicada a la guerra, no nos hace más libres ni seguros: agrava la fragilidad de la vida, acelera la destrucción de los ecosistemas y alimenta conflictos en todo el mundo”, denuncian. </p><p>Esta forma de “prevenir la paz” haciendo uso de la fuerza, a golpe de amenaza, sostienen, no es más que una forma de control.<strong> “La paz militarista sirve para dominar:</strong> es cuando uno habla y el otro calla. Eso no es paz. Eso es no dar problemas y mantener una injusticia, que nos come los recursos, en vez de invertir en una seguridad humana basada en lo público”, cuenta a <strong>infoLibre </strong>Ovidio Bustillo, uno de los firmantes. </p><p>Bustillo fue uno de los primeros objetores de conciencia al servicio militar durante el franquismo y la Transición. También formó parte del grupo de objeción y servicio civil de Can Serra, en Barcelona, y fue editor de la revista pacifista <em>Oveja Negra. </em>Para el activista, la <strong>sociedad civil tiene que exigir un cambio de rumbo.</strong> A su juicio, tiene que ser la ciudadanía quien empuje esa transformación, porque la política —también la izquierda— no está siendo lo suficientemente firme para frenar lo que considera un “peligro para la supervivencia”. </p><p>En ese sentido, Bustillo sostiene que tampoco la acción del Gobierno de España está siendo suficiente. Es más, considera que su defensa de la paz es “puramente testimonial”. “El PSOE es el partido que más ha impulsado el <strong>uso de la fuerza,</strong> porque ha invertido en defensa sin pasar por el Congreso. Lo cierto es que tiene una política militarizadora”, denuncia. </p><p>“Es una contradicción”, prosigue. “Tiene mérito enfrentarse a los más poderosos y ser la voz progresista en Europa, pero<strong> todo se queda en las palabras</strong> y lo que necesitamos son hechos y políticas más audaces”, reclama. </p><p>Por eso, los firmantes del manifiesto defienden que la verdadera presión tiene que venir de la calle. Un buen ejemplo son las protestas que inundaron las calles de todo el mundo para exigir el fin del <strong>genocidio en Gaza</strong>. También la respuesta ciudadana en <a href="https://www.infolibre.es/internacional/oleada-protestas-sale-calle-unidos-respaldo-minnesota-ice-fuera_1_2137402.html" target="_blank">Minneapolis frente a las agresiones y detenciones del ICE</a> contra la población latina en Estados Unidos. “Tanto en las protestas por Gaza como en Estados Unidos se puede ver cómo distintos colectivos, por ejemplo feministas o ecologistas, incorporan estas luchas en sus propios espacios. Tenemos que aprender de ellas y tomarlas como modelos de movilización”, sostiene Bustillo. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 May 2026 13:00:32 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eva Rodríguez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[“El anhelo de paz tiene que ser una voluntad política”: más de 200 personas firman contra el rearme militar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bases militares,Gasto militar,Estados Unidos,PSOE,Protestas sociales,Gaza,Irán,Europa,Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El activista hispanopalestino Saif Abukeshek regresa a España tras seis días detenido ilegalmente por Israel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/activista-hispanopalestino-saif-abukeshek-regresa-espana-seis-dias-detenido-ilegalmente-israel_1_2190980.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/27282949-5fdc-40ce-840e-b28032ff3ad8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El activista hispanopalestino Saif Abukeshek regresa a España tras seis días detenido ilegalmente por Israel"></p><p><strong>Saif Abukeshek</strong>, activista hispanopalestino y miembro de la <strong>Flotilla Global Sumud</strong>, regresa este domingo a España después de permanecer seis días detenido en una prisión del sur de Israel, adonde llegó tras ser arrestado por la Marina israelí en aguas internacionales el 30 de abril. El <strong>ministro de Asuntos Exteriores</strong>, <strong>José Manuel Albares</strong>, informó antes de la llegada de Abukeshek de que "<em>a priori,</em> dentro de las terribles circunstancias que ha tenido que vivir, se encuentra bien" y reiteró que su detención en aguas internacionales fue "ilegal" ya que "ningún agente israelí tiene ninguna jurisdicción" en ese ámbito, informa Efe.</p><p>Antes de embarcar desde Atenas, <a href="https://www.infolibre.es/internacional/sally-issa-esposa-espanol-origen-palestino-preso-israel-thiago-saif-salir-si-no-sale_1_2189383.html" target="_blank">Abukeshek</a> publicó un vídeo en el que llamó a continuar la movilización. “Estoy seguro de que el trato que he tenido que soportar no es comparable con el sufrimiento por el que pasan los prisioneros palestinos, incluidos niños y mujeres”, dijo. “Hay que seguir movilizándonos, no podemos olvidar a los prisioneros palestinos”. El activista insistió en que la misión “no ha acabado” y recordó que sus compañeros de la Flotilla seguían navegando hacia Gaza.</p><p><strong>Adalah</strong>, el centro legal pro derechos humanos que representó a Abukeshek en Israel, confirmó a Efe la “liberación y deportación” de ambos activistas, y condenó el proceso como una “flagrante violación del derecho internacional”. La organización denunció el “secuestro en aguas internacionales”, la "detención ilegal en total aislamiento” y los “malos tratos” sufridos durante el arresto.</p><p>El activista brasileño <strong>Thiago Ávila</strong>, también miembro de la Flotilla e igualmente representado por Adalah, abandonó Israel por el cruce fronterizo de Taba hacia Egipto, desde donde volará a Adís Abeba con escala antes de continuar a Brasil.</p><p>Ambos habían sido <a href="https://www.infolibre.es/internacional/israel-detiene-175-activistas-flotilla-interceptar-veintena-naves_1_2185962.html" target="_blank">arrestados</a> en la madrugada del jueves 30 de abril durante una operación de la Marina israelí en aguas internacionales. Desde su detención, los dos permanecieron en huelga de hambre; Abukeshek la intensificó la noche del 5 de mayo al negarse también a beber agua. Ninguno de los dos enfrentaba cargos formales, pese a haber sido interrogados durante horas.</p><p>El Ministerio israelí de Exteriores los <a href="https://www.infolibre.es/politica/israel-prolonga-detencion-activistas-flotilla_1_2187442.html" target="_blank">calificó</a> de “provocadores profesionales” y aseguró que no permitirá “ninguna violación del bloqueo naval legítimo sobre Gaza”. La <strong>ONU</strong> había pedido su liberación “inmediata e incondicional” y subrayado que mostrar solidaridad o intentar llevar ayuda humanitaria a Gaza no constituye delito.</p><p><strong>Amnistía Internacional</strong> celebró la liberación pero la encuadró en un marco más sombrío. El director de la organización en España, <strong>Esteban Beltrán</strong>, la describió como “una excepción en la política de detenciones arbitrarias de Israel”. AI exigió la investigación de las denuncias de torturas, que los responsables no queden impunes, y que la Flotilla pueda continuar “con su misión humanitaria pacífica a salvo de intimidaciones y ataques”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 May 2026 10:21:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El activista hispanopalestino Saif Abukeshek regresa a España tras seis días detenido ilegalmente por Israel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Israel,Gaza,Palestina,Genocidio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mirar hacia otro lado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/mirar-lado_129_2189682.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5b870e78-bb2a-4cac-b9bf-a3c0fe7f3cb9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mirar hacia otro lado"></p><p>“El 21 de abril de 2026, Aws al Naasan, de 14 años, recibió un disparo en la cabeza por parte de un reservista israelí justo por fuera de la puerta oeste del instituto masculino de Mughayir, donde estudiaba, en la Cisjordania ocupada. El chico se desplomó al instante, sangrando abundantemente. Se oyeron más disparos mientras sus amigos corrían a su lado, lo levantaban y lo sacaban de la línea de fuego, dejando un rastro de sangre a lo largo del muro del instituto”. Así <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/asesinato-tiros-nino-palestino-colegio-evidencia-impunidad-israeli-no-son-incidentes-aislados_1_13192967.html" target="_blank">relató</a> <em>eldiario.es</em>, el 5 de mayo, el <strong>asesinato de un niño palestino, uno más de los 20.000 que desde octubre de 2023 han muerto a manos de las fuerzas israelíes o de los colonos judíos.</strong> Ya sea en la Franja de Gaza o en Cisjordania, las dos regiones que componen Palestina.</p><p>La inhumanidad, el salvajismo, la crueldad que demuestran el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y los suyos alcanza cotas inimaginables y les pone, por los métodos y objetivos, próximos al nazismo que asoló a su pueblo entre 1933 y 1945. Desde el alto el fuego que negoció Estados Unidos y que, supuestamente, se inició el 10 de octubre de 2025, se cuentan <strong>828 palestinos asesinados por el ataque de las tropas israelíes</strong>. Esta cifra lleva a alcanzar la de 72.000 víctimas desde octubre de 2023. En su gran mayoría, son civiles. Las violaciones a la tregua que cada día comete el ejército israelí han supuesto que Israel haya alcanzado el control de casi el 64% de la Franja. Lo ha hecho desplegando tropas adicionales, y llevándose por delante todo lo que obstaculiza su propósito, que no es otro que el de la ocupación permanente de Palestina a fin de hacer imposible la realidad de los dos estados, que niegan y denostan.</p><p>El instrumento utilizado tiene nombre en la normativa internacional: genocidio. Atendiendo al derecho penal internacional y al nacional, se trata de un <strong>crimen que exige la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso mediante la matanza de sus miembros</strong> (más que acreditado); lesiones graves a la integridad física o mental y sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que lleven a su destrucción física, total o parcial. Analizando lo que Israel está haciendo en Gaza, vemos que todo apunta exactamente a esto: mediante la matanza de sus miembros (hecho más que acreditado) lesiones graves a la integridad física o mental inferidas de forma masiva, sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan acarreado su destrucción física, total o parcial.</p><p>Pero, además, operativamente, se estrecha de forma paulatina, pero constante, el territorio palestino, se atacan objetos bajo protección internacional, se obliga a las personas a abandonar sus hogares para luego bombardearlas en las zonas a las que son enviadas, se arrasan las poblaciones con el fin de condenar a la miseria a los habitantes. <strong>El hambre y la sed se usan como arma, y, además, los francotiradores disparan cuando se trata de obtener alimentos</strong>. </p><p>Por supuesto, es preciso hacer memoria ante los acontecimientos que los perpetradores desarrollan, desde el hecho inicial de un atentado execrable en octubre de 2023, hasta el momento actual. La respuesta de Israel excedió todos los límites, tanto en el número de víctimas como en el de los medios empleados y la sistematicidad de las acciones, así como en la vulneración del derecho internacional, de los derechos humanos y el derecho humanitario. <strong>El ojo por ojo y el diente por diente se tornó en una mera anécdota en contra del pueblo palestino</strong>.</p><p>La justicia internacional, salvo excepciones, y desde siempre, se ha enfrentado a un cúmulo de dificultades, dada su propia configuración, para hacer frente a las más graves vulneraciones. No es nada fácil su labor.  </p><p>Es como un <strong>viejo y decrépito mecanismo legal mal engrasado</strong>, lento y lleno de dificultades logísticas y jurídicas que le impiden actuar eficazmente frente a este tipo de crímenes, especialmente cuando son cometidos desde determinados escenarios de poder y los perpetradores cuentan con el patrocinio o auspicio de ciertos gobernantes poderosos. Pero es el único instrumento que los sistemas democráticos, después de muchos años, han conseguido diseñar para hacer frente a los crímenes atroces y proteger a sus víctimas.</p><p>El 21 de noviembre de 2024, la Sala de Cuestiones Preliminares de la Corte Penal Internacional (CPI) emitió órdenes de detención contra Netanyahu y el exministro de Defensa Yoav Gallant por crímenes de guerra y de lesa humanidad, incluyendo haber privado intencionalmente a la población civil de Gaza de alimentos, medicinas, agua y electricidad, así como asesinato, persecución y otros actos inhumanos. El 25 de abril de 2025, la Sala de Apelaciones de la CPI rechazó cancelar las órdenes emitidas señalando que la petición de Israel para suspenderlas quedaba rechazada "por irrelevante".</p><p>Netanyahu evita viajar a los 124 países signatarios del Estatuto de Roma y ha recurrido a rutas aéreas no estándar para esquivar los espacios aéreos francés y español, aunque alguno, como la Hungría de Orbán evitó cumplir esa orden y propuso salir del Estatuto de Roma, medida revocada tras su derrota electoral reciente. En todo caso, conviene tener fresco el dato de que, <strong>en los 77 años de existencia de Israel, ni un solo funcionario de esa nacionalidad ha rendido cuentas por los crímenes contra el pueblo palestino</strong>.</p><p>Por su parte, la Corte Internacional de Justicia se puso en movimiento por iniciativa de Sudáfrica el 29 de diciembre de 2023. Varios países se sumaron, entre ellos España. Se trataba de demostrar algo que, aunque parezca mentira, es muy difícil: averiguar si Israel ha cometido y comete un genocidio. Las advertencias y admoniciones realizadas por la Corte para que el agresor cesara en su acción, protegiendo a la población civil, no han sido atendidas. <strong>Una vez más las autoridades israelíes se burlan de la justicia internacional</strong> incumpliendo las medidas cautelares impuestas.</p><p>Inicialmente, la Unión Europea no tomó ninguna medida en contra de Israel. Solo tres países, España, a través del presidente del Gobierno y los respectivos presidentes de Irlanda y Eslovenia, a los que se sumó Luxemburgo en febrero de 2024, pidieron sanciones económicas en contra de Israel. Tiempo después, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, propuso también sanciones contra Israel —incluyendo la suspensión del componente comercial del Acuerdo de Asociación UE-Israel, valorado en 227 millones de euros— ante el agravamiento humanitario en Gaza. Sin embargo, <strong>reconoció que aprobar sanciones sería difícil, "dadas las divisiones entre los Estados miembros"</strong>.</p><p>En julio de 2025, la Comisión intentó suspender el apoyo financiero a Israel a causa del bloqueo de suministros humanitarios a Gaza, pero<strong> la iniciativa fue boicoteada por Alemania, Hungría y la República Checa</strong>. Israel, entre 2021 y 2024, había recibido 32 millones de euros bajo el programa de buena vecindad, además de 1.110 millones vía Horizon Europe, con empresas vinculadas al ejército israelí entre las beneficiarias. Así han sido las cosas.</p><p>El 2 de abril de 2026, tres europarlamentarios españoles del PSOE hicieron sendas preguntas interpelando a la Comisión sobre sus "dobles estándares" con Israel, inquiriendo si ha "mantenido una posición coherente con Israel ante sus constantes violaciones del derecho internacional" y qué acciones adoptará para cumplir los anuncios de sanciones contra ministros israelíes. La respuesta no se conoce aún, aunque <strong>es previsible que evite la confrontación con Israel y derivará la responsabilidad hacia el Consejo. En definitiva, ponerse de perfil</strong>.</p><p>El pasado miércoles 6 de mayo, <em>La Vanguardia</em> <a href="https://www.lavanguardia.com/politica/20260506/11531053/sanchez-pide-bruselas-proteger-miembros-corte-penal-internacional-sancionados-trump.html" target="_blank">publicó</a> que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto con Irlanda y Eslovenia, ha  instado a la Comisión Europea a proteger a personas vinculadas a la justicia internacional sancionadas por el Gobierno estadounidense. Sánchez solicitó la <strong>activación inmediata del Estatuto de Bloqueo</strong>, que es el principal instrumento de la Unión Europea para neutralizar los efectos de sanciones extranjeras en territorio de Europa.</p><p>Estados Unidos ha sancionado en sucesivas rondas a 11 jueces y fiscales de la Corte Penal Internacional a partir de febrero de 2025, y en julio de ese mismo año, empezó a aplicar estas medidas contra la Relatora Especial de la ONU para los Territorios Palestinos Ocupados, Francesca Albanese.</p><p>Sin embargo, dudo mucho que este nuevo requerimiento del presidente español sí sea atendido. <strong>Esta es la vergüenza occidental </strong>que identifica a quienes, mirando hacia otro lado, contribuyen como verdaderos cómplices a lo que está pasando. </p><p>Es sabido que la acción de la justicia, cuando llega, lo suele hacer demasiado tarde; esta realidad, cuando se trata de crímenes masivos, se hace más grave y desesperante, ante la indiferencia generalizada de una sociedad insensible a lo que ocurre más allá de los límites del cómodo estatus en el que vive. Con demasiada frecuencia permanecemos impasibles ante la muerte en directo de miles de inocentes bajo las bombas o por el cerco organizado para que la población no pueda ser asistida en sus necesidades básicas. <strong>Nos justificamos con un “no puedo hacer nada”</strong>, “no es mi problema”, y pasamos a lo siguiente. </p><p>Celebramos, algunos, la orden de detención solicitada por el Fiscal de la Corte Penal Internacional y adoptada por la Sala de Cuestiones Preliminares contra Netanyahu y el exministro de Defensa de Israel, pero, probablemente, <strong>no preocupa demasiado su no ejecución</strong>. Los interesados no parecen especialmente preocupados, porque su socio principal, el poderoso presidente norteamericano Donald Trump, les asiste y hace el trabajo sucio ejerciendo de emperador para el que no rigen las leyes internacionales contrarias a su voluntad, y procede, a través de sanciones económicas injustas, contra jueces y fiscales de la CPI por atreverse a molestar a sus aliados. Mientras, en la UE, salvo aquellos tres países citados, <strong>el silencio es escandaloso</strong>, a pesar de que sus miembros son a la vez Estados parte del Estatuto de Roma, que rige aquel tribunal.</p><p>Esta realidad, todo esto, hace que me cuestione la necesidad de un sistema de derecho que permite, con el consenso político y la pasividad de la justicia, una impunidad <em>de facto</em> que ampara a los máximos responsables de la debacle criminal en que vivimos. Y <strong>pienso que la justicia ha pasado a ser una mera anécdota</strong>, o incluso un inconveniente perturbador que debe ser eliminado o solo utilizado según los intereses de los agresores. Pero, después de este primer impulso, recapitulo y afirmo que el derecho, por cuya supervivencia siempre he luchado, es la tabla de salvación que nos mantiene a flote, la única posibilidad de estabilidad en el momento actual. </p><p>Porque, frente a quienes defendemos esta posición, los enemigos de la democracia practican, sin ningún reparo, la abolición de cualquier barrera jurídica que no coincida exactamente con la voluntad de quien pone en marcha estas agresiones, ya sea Rusia, Estados Unidos, Israel o cualquier otro país. Es la visión totalitaria y autoritaria del poder, mero simulacro de democracia al convertir a esta en puro abuso, que a corto plazo desespera, a medio, frustra y <strong>a largo plazo destruirá el propio sistema democrático y el Estado de derecho</strong>. </p><p>Entre estos enemigos no hay que olvidar —y denunciar— que figuran también compañías como Microsoft, Alphabet y Amazon, aparte de las grandes multinacionales armamentísticas que nutren la maquinaria de destrucción y aniquilación de la guerra. Albanese explicaba en su informe de junio de 2025, cómo <strong>estas firmas “estaban habilitando y beneficiándose de la ocupación de los territorios palestinos y del genocidio de Gaza”</strong>.</p><p>Lo he dicho ya desde estas mismas páginas: es el momento de exigir al Gobierno que proceda; que prescinda, por supuesto, de los burdos ataques de una oposición sometida a la ultraderecha y, al parecer, ligada a intereses de Israel; y que trabaje en la dirección que marcan los derechos humanos.</p><p>El 22 de julio de 2025, la fiscal de sala coordinadora de Derechos Humanos y Memoria Democrática, Dolores Delgado, solicitó al fiscal general que se procediera a la incoación de unas diligencias preprocesales <strong>para investigar los hechos que estaban aconteciendo en Gaza y que constituirían graves violaciones </strong>del derecho internacional de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario, y, por ende, crímenes previstos en los artículos 607 y siguientes del Código Penal. </p><p>La autorización se produjo en septiembre y, en la actualidad, esa investigación avanza en cooperación con la Corte Penal Internacional, extendiéndola al asalto por la armada israelí a la primera Flotilla Global Sumud en aguas internacionales, lo que ha supuesto la comparecencia de diversas víctimas en la Audiencia Nacional. En esta instancia, la Unidad de DDHH y Memoria Democrática ha recibido declaración a los componentes españoles como víctimas, con todas las garantías y en búsqueda de los elementos necesarios para colaborar con la CPI y, a resultas de lo que derive de aquella, iniciar otras acciones.</p><p>Y ello a pesar de las <strong>limitaciones casi insalvables que supone la actual legislación</strong> que, en 2014, con el gobierno del Partido Popular, laminó la aplicación del principio de jurisdicción universal para la investigación de crímenes de genocidio, lesa humanidad y crímenes de guerra; que, por cierto, tampoco ha sido modificada hasta la fecha en la actual legislatura, a la espera de la conclusión de su tramitación parlamentaria en el Congreso. </p><p>Esta valiente actuación de la Fiscalía española es digna de resaltar porque <strong>supone la interpretación de la ley en favor de las víctimas de crímenes atroces</strong>, otorga verdadero sentido al principio de protección universal de las mismas y pone a quienes la impulsan en el lado correcto de la historia.</p><p>Las víctimas y la ciudadanía comprometida y solidaria constituyen la fuerza más formidable que existe. Les impulsa el mismo sentimiento que ha llevado a miles de ciudadanos, en los puntos más dispares, a manifestarse por tales sucesos y <strong>reclamar el fin del genocidio y el castigo de los culpables</strong>.</p><p>En el momento en que escribo estas líneas, Israel mantiene detenidos a dos activistas de la Flotilla Global Sumud para Gaza, de nacionalidad española y brasileña respectivamente. Los detenidos son acusados de pertenecer a una organización “terrorista”. Los Gobiernos de España y Brasil han alzado la voz denunciando esta agresión por parte de Israel y consideran ilegal la interceptación de la nave y la detención de los activistas en aguas internacionales, cuando viajaban con ayuda humanitaria en compañía de otro centenar de personas con la misma intención. </p><p><strong>Pero hay que avanzar más y recuperar la Jurisdicción Universal que un día existió en España</strong> y que nos puso en primera línea de defensa de los derechos humanos. Hay que exigir a nuestros jueces y a los de otros países que actúen ante las ilegalidades y abusos manifiestos, por ejemplo, de militares de un Estado que se arroga la potestad de detener ilegalmente a personas en labor humanitaria en aguas internacionales, como los detenidos de la Flotilla. Hay que coordinar esfuerzos procesales para facilitar la obtención de evidencias contra los promotores, ejecutores y colaboradores en las masacres, así como contra quienes las financian. En definitiva, hay que exigir justicia.</p><p>Porque, verán, mientras la locura continúa, los crímenes en Cisjordania permanecen impunes, el genocidio en Gaza no se persigue ni se sanciona; las guerras ilegales se consienten y los líderes políticos mundiales se pierden en discusiones bizantinas que favorecen la impunidad. Esto no es un debate, sino una parálisis del pensamiento, de la valentía y de la acción. <strong>Se trata de decidir si los países tienen voluntad política de intervenir y frenar la matanza o si, de nuevo, van a mirar hacia otro lado</strong>.</p><p>__________________</p><p><em><strong>Baltasar Garzón Real </strong></em><em>es jurista y autor, entre otros libros, de</em> '<em>Los disfraces del fascismo' (Planeta).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 May 2026 04:00:54 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Baltasar Garzón]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Mirar hacia otro lado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Palestina,Estados Unidos,España,Israel,Genocidio,Gaza,Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sally Issa, esposa del español de origen palestino preso en Israel: "Ni Thiago ni Saif van a salir si el otro no sale"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/sally-issa-esposa-espanol-origen-palestino-preso-israel-thiago-saif-salir-si-no-sale_1_2189383.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/662f636e-5ef7-4096-aebd-8f2f4ef9ebf5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sally Issa, esposa del español de origen palestino preso en Israel: "Ni Thiago ni Saif van a salir si el otro no sale""></p><p>La mirada de Sally Issa impresiona por su serenidad, difícil de imaginar en medio del vértigo de estos días. De origen sirio, se casó en 2014 con Saif Abukeshek, el activista palestino nacionalizado español y miembro de la flotilla humanitaria con destino a Gaza, secuestrado ilegalmente junto a Thiago Ávila por el Ejército israelí en aguas del Mediterráneo. Protegida por su inseparable <em>kufiya </em>palestina, nos recibe en el municipio catalán en el que reside. "Yo no estoy muy involucrada en la política. Pero ahora veo que es importante tener una idea", cuenta. </p><p>En estos días de incertidumbre y espera, Sally Issa habla sin odio ni deseos de venganza. Solo de resistencia, solidaridad y movilización civil. Convencida de que la defensa de los derechos humanos y las libertades, igual que la indignación, pueden ser un motor de la historia. </p><p><strong>Ahora tiene una ventaja enorme: contar con un Gobierno sensible a la situación que estás viviendo. Mucha gente vuelve a su país y no encuentra ni el apoyo de su propio Gobierno. </strong></p><p>Es cierto, eso cambia mucho las cosas. </p><p><strong>¿Cómo conoció a Saif? </strong></p><p>Los dos colaborábamos en un movimiento internacional de jóvenes palestinos, del que él fue fundador y organizador. Yo vivía entonces en Suecia, tengo la nacionalidad sueca, y formaba parte de un grupo. Fue trabajando en ese movimiento de solidaridad con Palestina como nos conocimos. </p><p><strong>¿Cuándo salió él de Palestina? </strong></p><p>No recuerdo exactamente el año, pero tenía alrededor de 20 o 22 años. </p><p><strong>¿Ambos militaban desde que eran muy jóvenes? </strong></p><p>Cuando tu origen es palestino, naces con el conflicto, lo vives desde el minuto uno. O incluso antes. Saif luchó siempre por Palestina y yo también. No es algo que hayamos empezado ahora. </p><p><strong>¿Llegaron directamente a Cataluña? </strong></p><p>Sí. Durante diez años Saif había trabajado en diferentes sitios de España y luego encontró trabajo en Barcelona. Por eso estamos aquí. </p><p><strong>¿Ha sentido que aquí ha tenido una buena acogida?</strong></p><p>Sí. Siempre hago una comparación con Suecia. Y la verdad, me siento mejor aquí. Con más apoyo y con gente que me entiende. Me siento más libre para expresarme. </p><p><strong>A raíz de lo sucedido, ¿las autoridades catalanas se han puesto en contacto con usted para ofrecerle ayuda o soporte? </strong></p><p>A nivel personal, sí. Hace dos días tuve una reunión con el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni. Un cara a cara. Me ofreció el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona para todo aquello en lo que pueda ayudarnos y también para movilizar. </p><p><strong>¿Es el único apoyo que ha tenido por parte de las autoridades catalanas?</strong></p><p>Sí. </p><p><strong>¿Y del Gobierno nacional? </strong></p><p>Me reuní con el ministro Albares el martes pasado. Fue muy positivo. También sus declaraciones contra las acusaciones de Israel a Saif. Les dijo: “Sabemos que no hay nada. Y si tenéis algo, ponedlo sobre la mesa. Vamos a proteger a nuestros ciudadanos”. </p><p>Me dio contacto directo con su director de gabinete. Ayer mismo, por ejemplo, les envié la información de que Saif solo tiene acceso a un vaso de agua al día. En la celda hay una fuente que Israel dice que es potable, pero no lo es, huele horrible. Cuando va al interrogatorio pide un vaso de agua y tiene que esperar hasta el siguiente interrogatorio para poder pedir otro. </p><p><strong>¿Le tranquiliza saber que hay un seguimiento por parte de las autoridades españolas? </strong></p><p>Sé que el ministro está en contacto diario con el cónsul y que el cónsul estuvo tanto en el centro de detención como en las visitas al tribunal. Fue el primer contacto con Saif cuando llegaron a Israel. Pero no hay tranquilidad posible con Israel, no hay garantías con ellos. Aun así, ese control es importante. Yo no tengo la nacionalidad española, soy sueca, y pienso que si yo fuese en la próxima Flotilla no tendría nadie que me protegiera. Por eso valoro mucho lo que está haciendo el Gobierno español. </p><p><strong>En medio de todo esto, ¿qué es lo que le da fuerza o esperanza? </strong></p><p>Siempre tenemos esperanza. Vamos a liberar toda Palestina. Esta no es solo la causa de Saif y Thiago. Es algo mucho más grande. </p><p><strong>Otro punto importante es que Thiago cuenta con el apoyo del Gobierno de Lula en Brasil y que ambos gobiernos estén cooperando en la misma línea… </strong></p><p>Sí, porque ni Thiago ni Saif van a salir si el otro no sale. Son compañeros hasta el final.</p><p><strong>¿Está en contacto con Lara, la esposa de Thiago? </strong></p><p>Sí, claro. No sé si habéis visto las noticias de que murió la madre de Thiago. Creo que esta noche. Estaba enferma. Intenté hablar con Lara, pero no respondió de momento. </p><p><strong>Saif iba en un barco como observador, no tenía previsto llegar hasta Palestina, ¿verdad? </strong></p><p>Sí, el de Saif era un barco de observación. Se trasladaba de un barco a otro para reuniones o para hablar. Había una embarcación pequeña con la que se movían entre barcos. No tengo mucha información de esa logística, pero oficialmente estaba en un barco de observación. Saif quería apoyar el viaje de la Flotilla, pero su condición de palestino lo hacía más vulnerable. Y nosotros no teníamos ningún plan sobre qué hacer si lo detenían. Esa posibilidad no estaba sobre la mesa. </p><p><strong>¿Cree que por eso lo interceptaron tan lejos de Palestina? </strong></p><p>Sí, esa es mi opinión personal. </p><p><strong>¿Qué significa para usted que Israel haya prorrogado seis días más la detención? </strong></p><p>Israel no tiene acusaciones concretas. Todo son sospechas y falsedades. No tienen nada. Por eso están prorrogando. Si tuviesen algo, podrían decir: “hay una lista de acusaciones y vamos a seguir con el tribunal. El ministro Albares ha dicho que han investigado y saben que no hay nada. Lo ha dicho clarísimo: la Flotilla es una misión humanitaria legal. Y el secuestro fue absolutamente ilegal porque ocurrió en aguas internacionales. </p><p><strong>¿Qué opinión les merece a los abogados esa prórroga?</strong></p><p>Los abogados solo se refieren a hechos. Yo confío en Saif. Sé que tiene fuerza para aguantar. Y también tengo esperanza en la movilización civil. El problema no es Saif y Thiago. El problema es Palestina. La gente está entendiendo que esto va mucho más allá. </p><p><strong>¿Qué tipo de abogados llevan el caso de Saif y Thiago? </strong></p><p>Son abogados israelíes, pero palestinos, especializados en defensa de derechos humanos y de palestinos. Trabajan bajo el derecho israelí, pero también en base a la ley internacional. Por ejemplo, mantener a Saif y Thiago con los ojos vendados también es ilegal en Israel. </p><p>Después de la reunión con el ministro Albares creo que puede lograrse más si es necesario. Tienen sus maneras diplomáticas y sus protocolos, pero el contacto directo con el director de gabinete me hace pensar que el Gobierno español podría ayudar más si fuera necesario. </p><p><strong>¿Ha podido hablar directamente con su esposo? </strong></p><p>No. </p><p><strong>¿Cómo vive el día a día en una situación así? </strong></p><p>Con mucha fuerza. Es una situación muy dura. Lo que más me duele son nuestros hijos. Tenemos tres niños. </p><p><strong>¿Saben lo que está pasando?</strong></p><p>Sí. El mayor tiene ocho años, va a la escuela y todos hablan sobre su padre. Tuve que hablar con él, contarle, explicar. Y también darle esta fuerza que yo siento. Es un niño de ocho años que vive aquí, en un pueblo pequeño, y sabe lo que está pasando. Pero al mismo tiempo es difícil para él entenderlo como nosotros. El mediano tiene seis años, los cumplió el día del secuestro y no pudo hablar con su padre. El pequeño tiene dos años. </p><p><strong>¿Qué mensaje le parece importante para cerrar esta entrevista? </strong></p><p>Hay que seguir movilizándose, no olvidar Palestina, denunciar la ocupación ilegal, el genocidio. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 May 2026 13:33:58 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Teresa Peyrí y Joan Queralt Domenech]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Palestina,Gaza,Bombas sobre Gaza,La invasión de Gaza,Israel,Benjamin Netanyahu,Derechos sociales]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Este perro que mordió a una persona es noticia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/perro-mordio-persona-noticia_129_2186208.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b0343a9a-2a6a-4bcc-af16-6d8dbe711aa6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Este perro que mordió a una persona es noticia"></p><p>Los manuales de periodismo afirman que el hecho de que <strong>un perro muerda a una persona no es noticia</strong>. Quizá, que suceda al revés, sí. Que una persona muerda a un perro. También, buscando el 'aspecto humano' de la mordida podría alcanzar el nivel de ser un hecho informativo: que la persona mordida fuera un niño, que mordiera a la persona dueña, que el motivo aparente de la mordida fuera que se había puesto la <em>Quinta Sinfonía</em> de Beethoven, etc.</p><p>Nos encontramos ante un hecho repetido, varias veces repetido por los mismos sujetos. <strong>Israel ataca, secuestra y hace prisioneros a internacionalistas</strong> que iban por aguas internacionales, en barcos no militares, de forma pacífica a entregar ayuda humanitaria a la población de la palestina Gaza y a darles un abrazo de solidaridad.</p><p>Desde el ataque pirata israelí del Mavi Marmara en 2010 y la conformación de la Freedom Flotilla, donde Rumbo a Gaza es uno de los integrantes, ha habido <strong>múltiples mordidas</strong> (impunes) del régimen israelí.</p><p>Los barcos de las diferentes flotillas, los actuales atacados de la <a href="https://www.infolibre.es/internacional/sumud-flotilla-aguas-internacionales-gaza-crimenes-no-descansan_1_2178379.html"  >Global Sumud Flotilla</a>, </p><p>Aún más. ¿Dónde están los defensores de la libertad de movimientos cuando se refieren al Estrecho de Ormuz? Si se sustituyera, 'Estrecho de Ormuz' por 'Palestina, Gaza o toda Palestina' veríamos la doble vara de medir de nuestros gobiernos.</p><p>Contra esa doble vara de medir lucha Rumbo a Gaza, la Freedom Flotilla, las diferentes flotillas como la Sumud.</p><p>Sí, <strong>el ejército israelí mata en Gaza y Cisjordania, Líbano e Irán</strong> y repite secuestros a barcos solidarios e internacionalistas. Nuestros gobiernos ¿serán coherentes y sancionarán al régimen israelí o seguirán mirando a otro lado, cínicamente, como hasta ahora?</p><p>Estos días esperamos si cambia la respuesta dada hasta ahora y <strong>defienden el derecho internacional, cortan el comercio de armas</strong> y securitario, se enfrentan como se hizo con la Sudáfrica del apartheid, rompiendo vínculos comerciales y de otro tipo con Israel y sancionan a las empresas cómplices de la colonización sionista.</p><p>--------------------------</p><p><em><strong>Santiago González Vallejo </strong></em><em>es cofundador del Comité de Solidaridad con la Causa Árabe.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 May 2026 04:00:29 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Santiago González Vallejo]]></author>
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