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    <title><![CDATA[infoLibre - Ley Reforma Política]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/ley-reforma-politica/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Ley Reforma Política]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Por un plan B en Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/plan-b-europa_1_1117064.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3f1e0ea7-4277-49d9-87b9-1a1bb57a8a44_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por un plan B en Europa"></p><p>El francés <a href="http://www.infolibre.es/tags/personajes/jean_luc_melenchon.html" target="_blank"><strong>Jean-Luc Mélenchon</strong></a>, el italiano <strong>Stefano Fassina</strong>, los griegos <strong>Zoe Konstantopoulou</strong> y <a href="http://www.infolibre.es/noticias/opinion/2015/07/11/varufakis_35306_1023.html" target="_blank">Yanis Varufakis </a>y el alemán <strong>Oskar Lafontaine</strong> se asocian y proponen la organización de una cumbre internacional por un plan B en Europa, abierta a los ciudadanos voluntarios, organizaciones e intelectuales. Esta conferencia podría tener lugar a partir de noviembre de 2015. Estos dirigentes se proponen lanzar el proceso durante la Fiesta de <em>l'Humanité </em>[fiesta del Partido Comunista francés]. A continuación reproducimos el texto que firman los cinco políticos.</p><p>______________________________</p><p>El 13 de julio, la <strong>Unión Europea </strong>derrumbó al gobierno griego elegido democráticamente de Alexis Tsipras. "El acuerdo" del 13 de julio es en realidad <strong>un golpe de estado.</strong> Fue obtenido gracias al cierre de los bancos griegos por el<strong> Banco Central Europeo</strong> (BCE) y gracias a la amenaza de no autorizarlos a abrir de nuevo mientras el gobierno griego no acepte una nueva versión de un programa que había fracasado. ¿Por qué? Porque la Europa oficial no podía soportar la idea de que un pueblo que padecía su programa de<strong> austeridad autodestructiva</strong> hubiera osado elegir a un gobierno determinado a decir "¡No!".</p><p>En adelante, con mucha más austeridad, muchas más <strong>privatizaciones rebajadas</strong> de activos públicos, una política económica más irracional que nunca, y la misantropía como política social, el nuevo memorándum  sólo sirve para agravar la <strong>Gran Depresión griega </strong>y el saqueo de Grecia por parte de intereses particulares, griegos o no. </p><p>Saquemos algunas lecciones de este golpe de Estado financiero. Este <strong>euro</strong> se ha convertido en un instrumento de la dominación económica y política de la oligarquía europea, escondida detrás del gobierno alemán y que se alegra de ver a la señora <strong>Merkel</strong> hacer todo el "trabajo sucio"que los otros gobiernos son incapaces de hacer. Esta Europa no produce sino <strong>violencias </strong>en las naciones y entre ellas: paro masivo, <em>dumping</em> social feroz, insultos atribuidos a los dirigentes políticos contra la Europa del Sur y repetidos por todas las "élites", incluidas las de esos países.  La <a href="http://europa.eu/index_es.htm" target="_blank">Unión Europea </a>alimenta la subida de la <strong>extrema derecha </strong>y se ha convertido en un medio de anular el <strong>control democrático sobre la producción y la distribución de la riqueza </strong>en toda Europa.</p><p>Afirmar que el euro y la Unión Europea sirven a los europeos y les protegen contra la crisis es una mentira peligrosa. Es una ilusión creer que los intereses de Europa pueden ser protegidos en el marco de la cárcel de reglas de la eurozona y los tratados actuales. El <strong>método Hollande-Renzi </strong>del "buen alumno", en realidad del prisionero modelo, es una forma de capitulación que no obtendrá ni siquiera clemencia. El presidente de la Comisión europea, <strong>Jean-Claude Juncker</strong>, lo dijo claramente: "No puede haber decisiones democráticas contra los tratados europeos". Es la<strong> adaptación neoliberal</strong> de la "soberanía limitada" inventada por el dirigente soviético <strong>Brejnev</strong> en 1968. En aquella época, los soviéticos aplastaban la Primavera de Praga con sus tanques. Este verano, la Unión Europea ha aplastado la Primavera de Atenas con sus bancos. </p><p>Estamos decididos a romper con esta Europa. Es la condición esencial para reconstruir las <strong>cooperaciones entre nuestros pueblos y nuestros países</strong>. ¿Cómo llevar una <strong>política de reparto de la riqueza y de creación de empleos</strong>, sobre todo para los jóvenes, de <strong>transición ecológica y de refundación democrática</strong> en esta Unión Europea? Debemos escapar a la inanidad y a la inhumanidad de los tratados europeos y refundarlos con el fin de quitarse la camisa de fuerza del neoliberalismo, abolir el pacto fiscal y rehusar el tratado de libre comercio con EE UU <a href="http://www.infolibre.es/noticias/medios/2014/12/16/wyoming_sobre_ttip_pueden_degradar_todavia_mas_los_derechos_los_trabajadores_25427_1027.html" target="_blank">(TTIP)</a>.</p><p>El período es extraordinario. Nos enfrentamos a una emergencia. Los Estados miembros deben tener el espacio político que permita a sus democracias respirar e instaurar políticas adaptadas al nivel nacional, sin temer la reacción del autoritario <strong>Eurogrupo</strong> dominado por los intereses del más poderoso de los Estados miembros y del mundo del comercio, ni temer a un BCE utilizado como apisonadora que amenaza con aplastar a todo<strong> "país que no coopera con ella" </strong>como  fue el caso de Chipre o Grecia.   </p><p>Así es nuestro <strong>plan A</strong>: trabajar en cada uno de nuestros países, y junto en todo Europa, para<strong> volver a negociar completamente los tratados europeos</strong>. Nos comprometemos a colaborar con la lucha de los europeos de todos los países, en una campaña de<strong> desobediencia a las prácticas arbitrarias y a las reglas irracionales</strong> hasta que esta negociación se lleve a cabo.  </p><p>Nuestro primera tarea será <strong>terminar con la irresponsabilidad del Eurogrupo</strong>. la segunda tarea será<strong> terminar con el carácter pretendidamente "independiente" y "apolítico" del Banco Central </strong><a href="https://www.ecb.europa.eu/ecb/html/index.es.html" target="_blank"> Banco Central</a>mientras que en realidad está muy politizado (de la manera más tóxica) y es totalmente dependiente de los banqueros en quiebra y de sus agentes políticos, y está listo a acabar con toda democracia con solo apretar un botón. </p><p>La mayoría de los gobiernos que representan la <strong>oligarquía europea</strong> y se esconden detrás de <strong>Berlín y Fráncfort </strong>tienen también un plan A: no ceder a las demandas de democracia de los ciudadanos europeos y utilizar la brutalidad para poner fin a su resistencia. Lo hemos visto en Grecia este mes de julio. ¿Por qué han podido estrangular al Gobierno elegido democráticamente de Grecia? Porque tenían también un plan B: <strong>expulsar a Grecia de la zona euro en las peores condiciones posibles </strong>destruyendo su sistema bancario y rematando su economía. </p><p>Frente a este<strong> chantaje</strong>, necesitamos nuestro <strong>propio plan B </strong>para combatir el plan B de las fuerzas más reaccionarias y antidemocráticas de Europa. Para reforzar nuestra posición frente a su compromiso brutal con políticas que sacrifican los intereses de la mayoría en beneficio de los intereses de una ínfima minoría. Pero también para afirmar de nuevo el simple principio de que Europa no es otra cosa que los europeos y de que las monedas no son <strong>instrumentos de tortura o armas para matar la democracia</strong>. Si no el euro no puede ser democratizado, si persisten en utilizarlo para <strong>estrangular a los pueblos</strong>, nos levantaremos, les miraremos y les diremos: "¡Inténtenlo al menos! Sus amenazas no nos dan miedo. Encontraremos un medio de dar a los europeos un sistema monetario que funcione con ellos, y no a sus expensas".</p><p>Nuestro plan A para una Europa democrática, reforzado por un plan B que muestra que los poderes fácticos no pueden aterrorizarnos y someternos, debe ser sostenido por la mayoría de los europeos. Esto requiere un alto nivel de preparación. Los elementos técnicos serán enriquecidos gracias al <strong>debate</strong>. Un gran número de ideas están ya sobre la mesa: la introducción de sistemas paralelos de pago, monedas paralelas, la digitalización de las transacciones en euros para solucionar la falta de liquidez, sistemas de intercambio complementarios alrededor de una comunidad, la salida del euro y la transformación del euro en una moneda común.  </p><p>Ninguna nación europea puede avanzar hacia su liberación desde el aislamiento. Nuestra visión es<strong> internacionalista.</strong> En previsión de lo que puede ocurrir <strong>en España</strong>, en Irlanda, por qué no de nuevo en Grecia según la evolución de la situación política, y en Francia en 2017, hay que trabajar concretamente todos juntos para <strong>crear un plan B que tenga en cuenta las características de cada país. </strong> </p><p>Proponemos, por tanto, la organización de una cumbre internacional para un plan B en Europa, abierta a los ciudadanos voluntarios, a las organizaciones y a los intelectuales. Esta conferencia podría tener lugar desde noviembre de 2015. Lanzaremos este proceso durante la Fiesta de <em>l'Humanité </em>[fiesta del Partido Comunista francés]. ¡Únanse a nosotros!</p><p><strong>Firmantes:</strong></p><p><strong>Jean-Luc Mélenchon</strong>, diputado europeo, cofundador del Parti de Gauche  (Francia).</p><p><strong>Stefano Fassina</strong>, diputado, ex viceministro de Economía y Hacienda (Italia).</p><p><strong>Zoe Konstantopoulou</strong>, presidente del Parlamento heleno (Grecia).</p><p><strong>Oskar Lafontaine</strong>, exministro de Hacienda, cofundador de Die Linke (Alemania).</p><p><strong>Yanis Varufakis</strong>, diputado, exministro de Hacienda (Grecia).</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Sep 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Varufakis | Mélenchon | Fassina | Lafontaine | Konstantopoulou]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Por un plan B en Europa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Banca,Europa,Francia,Grecia,Italia,Ley Reforma Política,Unión Europea,España,Comisión Europea,Jean-Luc Mélenchon,Jean-Claude Juncker]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[La reforma del Parlamento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/reforma-parlamento_1_1170583.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>La espera resulta ya demasiado larga y es excesiva la pérdida de confianza ciudadana en su Parlamento. Como una de las claves en el objetivo de lograr la regeneración democrática del sistema institucional, <strong>necesitamos un Congreso conectado con las preocupaciones de la calle y que responda a los desafíos globales de la humanidad</strong>.</p><p>Un Congreso volcado en la producción legislativa y por tanto más productivo y eficaz, ágil en el tratamiento de la actualidad, más útil para el ejercicio de rendición de cuentas del Gobierno y de otros organismos supervisores del Estado ante la oposición, abierto a la participación y deliberación con la ciudadanía y los agentes sociales, transparente en sus actuaciones y tecnológico. En definitiva, lo que se entiende como un <strong>Parlamento abierto</strong>.</p><p>Pues bien, este <strong>martes 21 de mayo, en la sesión constitutiva de la XIII Legislatura,</strong> elegiremos la Presidencia y una Mesa de la Cámara que, esta vez sí, se comprometerán a afrontar la <strong>reforma del Reglamento del Congreso</strong>. Es una condición indispensable que el Congreso ejerza sus plenas funciones en materia legislativa y su papel como institución de representación para el diálogo, la generación de consensos y discursos ilustrados. También para innovar un modelo parlamentario rígido que promueva, por diferentes vías, la participación cívica y la relación e interacción del Congreso y sus señorías con la sociedad. Supondría, además, un paso decisivo para mejorar la calidad de la democracia en España.</p><p>Vivimos en una democracia débil como consecuencia de los vicios adquiridos, la desafección provocada en la ciudadanía por la crisis económico-financiera y por <strong>un Parlamento que no quiso repartir los sacrificios</strong>, los casos de corrupción y los abusos de poder. Y, más recientemente, por los vetos de Rajoy a numerosas leyes y el bloqueo en la tramitación de leyes desde la Mesa por parte del PP y Cs.</p><p>Ahora, tras la victoria del PSOE el 28A, toca abrir un plazo medido de trabajo para una ponencia que proponga las bases de la reforma del Reglamento del Congreso. Un reto urgente después de tres años en los que la Comisión del Reglamento no celebró reuniones para intentar reforzar el papel central que corresponde jugar a una Cámara que representa la soberanía popular. Los Grupos Parlamentarios tendrán que abordar sin dilaciones <strong>la búsqueda de un gran acuerdo</strong> para hacer posible un nuevo modelo de parlamentarismo.</p><p>Esta reforma persigue <strong>un funcionamiento ético del Congreso</strong>, incorporando como anexo un código ético de conducta y de buenas prácticas parlamentarias (como la promoción de iniciativas de carácter incluyente) con participación de los propios congresistas; asegurando la <strong>plena dedicación e incompatibilidades</strong> de los Diputados; la creación de un registro público para regular los grupos de interés o lobbys; la publicación en la web del Congreso de las agendas públicas de los Diputados; así como un <strong>control efectivo sobre sus declaraciones de ingresos, patrimonio, intereses económicos y actividades</strong> para prevenir la corrupción y detectar casos de conflictos de intereses. Convendría disponer de un estudio comparativo sobre los recursos de apoyo al trabajo de la Cámara y de los Diputados existente en otros Parlamentos europeos así como facilitar la autonomía y funciones de cada congresista.</p><p>Desde el punto de vista de <strong>la mejora de la operatividad del Congreso</strong>, ha de ampliar su calendario de sesiones de trabajo a enero y julio; afrontar con mecanismos más ágiles el tratamiento de las cuestiones de la actualidad política y las preocupaciones de la sociedad; facilitar el desarrollo de la función legislativa, <strong>impidiendo el uso abusivo del veto por el Gobierno de turno a la admisión a trámite de iniciativas</strong>, así como la obstrucción a la tramitación de proyectos y proposiciones de ley mediante prórrogas sin límite del plazo de presentación de enmiendas; abrir las Comisiones y Ponencias a la comparecencia motivada de agentes sociales, expertos, entidades afectadas por el contenido de una iniciativa legislativa; y perfeccionar los actuales mecanismos de control sobre la acción de gobierno, incluidas las preguntas de la oposición en la sesión de control, las peticiones de comparecencia urgente de integrantes del Gobierno y la evaluación sobre el grado de cumplimiento de las resoluciones de Comisiones y mociones aprobadas.</p><p>Fortalecer el sistema democrático requiere <strong>un modelo de Parlamento transparente </strong>que garantice la información de la actividad de la institución y de los parlamentarios, que aproveche las potencialidades de internet para informar mejor y facilitar la accesibilidad pública desde su página web a las iniciativas presentadas, lo mismo que a la huella legislativa o recorrido que va dejando cada ley, a documentación, vídeos, informes, votaciones, actas y acuerdos en formatos abiertos, todo ello tratado de manera que resulten comprensibles.</p><p>En conclusión,<strong> el reto consiste en innovar procesos para crear un Parlamento del siglo XXI</strong> entendido como un espacio democrático para escuchar, deliberar, consensuar e integrar inquietudes de una sociedad que hoy permanece crispada y convulsa. Esta utopía posible requiere, también, reformar la Ley Orgánica de Iniciativa Legislativa Popular para favorecer el ejercicio ciudadano de esta vía. No veo problema alguno en <strong>perfeccionar y profundizar la democracia representativa</strong> clásica para avanzar hacia una democracia de participación. <em>_____________________________________Odón Elorza es diputado socialista por Gipuzkoa</em></p><p><strong>Odón Elorza</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 May 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Odón Elorza]]></author>
      <media:title><![CDATA[La reforma del Parlamento]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Congreso de los Diputados,Ley Reforma Política,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Sánchez Cuenca y los intelectuales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/sanchez-cuenca-intelectuales_1_1090745.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Me parece profundamente errónea la tesis que viene manteniendo Ignacio Sánchez-Cuenca sobre <a href="http://www.infolibre.es/noticias/opinion/2013/06/10/intelectuales_frivolos_4609_1023.html" target="_blank">los intelectuales españoles</a>. O, cuanto menos, profundamente confusa. No sé muy bien qué es lo que quiere decir, pero entiendo que las posibilidades son dos.</p><p>La primera –llamémosle “tesis suave”– vendría a afirmar que<strong> el nivel de nuestros intelectuales es bajísimo </strong>y que estos conforman una casta frívola, osada e impune. ¿Qué tiene de “suave” esta brutal enmienda a la totalidad? Es “suave” en el sentido de que es una opinión perfectamente legítima. Se podrá estar o no de acuerdo, pero entra dentro de lo permisible en una<strong> deliberación pública</strong>. Algo que no creo que pueda reclamar para sí la otra posibilidad interpretativa. La tesis, digamos, “fuerte”.</p><p>La tesis fuerte, si no la entiendo mal, vendría a decir que ese ínfimo nivel de nuestros intelectuales se debe a que <strong>la mayoría de ellos son escritores y ensayistas</strong>. “Sabrán escribir muy bien, pero en materia política y económica no hacen sino patinar”. Si esto es lo que quiere decir, no creo que sea admisible, de la misma manera que no lo sería que, dónde él dice “escritores”, otros dijeran “fontaneros” o “empresarios”. Sospecho que Sánchez–Cuenca cree que su <a href="http://elpais.com/diario/2012/01/11/opinion/1326236405_850215.html" target="_blank">artículo anterior</a> en <em>El País</em> generó mucha polémica porque <strong>los intelectuales aludidos eran especialmente irritables.</strong> Pero puede ocurrir también que sea su afirmación la que es especialmente desafortunada, y que él no acabe de verlo. </p><p>Cuando Sánchez-Cuenca afirma que los escritores “no hacen sino patinar” parece concebirse a sí mismo como <strong>ungido por una suerte de inmaculada infalibilidad que le hace capaz de diagnosticar quién patina y quién acierta</strong>. La pregunta es obligada: ¿cómo distingue él una cosa de otra? Si los “escritores y ensayistas” son más proclives al error que otros colectivos, ¿qué otros colectivos son esos? La tesis fuerte es democráticamente inadmisible, porque<strong> rompe la igualdad ciudadana ante el Ágora </strong>(los escritores estarían menos capacitados para opinar) y porque desemboca en la tecnocracia (la opinión política se habría de reservar a ciertos gremios). </p><p>No creo que Sánchez-Cuenca abrace la tesis fuerte. Dada su trayectoria y sus ideas y posicionamientos<a href="http://www.katzeditores.com/fichaLibro.asp?IDL=114" target="_blank"> intachablemente democráticos</a>, sería muy extraño. De hecho, él mismo venía a negarlo en una <a href="http://elpais.com/diario/2012/01/17/opinion/1326754808_850215.html" target="_blank">respuesta </a>a las críticas recibidas el año pasado: “mi queja consistía en que muchos escritores prefieren recurrir a la<strong> retórica y a las invectivas que a los argumentos y a los datos”</strong>. Pero sí creo que a veces sus expresiones no son afortunadas y que debería cuidarlas más. No es lo mismo decir “muchos escritores patinan” que decir “los escritores patinan mucho porque son escritores”. Lo segundo, la tesis fuerte, no es de recibo.</p><p>Y la tesis suave, por lo demás, aunque legítima es a todas luces una<strong> burda generalización </strong>que contradice todas las propiedades que Sánchez-Cuenca defiende como necesarias en el <strong>debate público </strong>y que, por eso mismo, contradice también su propia trayectoria intelectual. </p><p>Todo el texto es, creo, una gran contradicción, sembrada además de pequeñas contradicciones menores. Entre estas últimas destacan tanto <strong>citar como autoridad contra la preeminencia de los escritores a un crítico literario</strong> (algo así como combatir la brujería con la astrología) como criticar que alguien hable de la “casta política” para, a renglón seguido, <strong>denunciar la existencia de una “casta intelectual</strong>”. Pero, como digo, el mayor problema es otro.</p><p>Hay ocasiones en las que un “científico social” puede intervenir en el debate público y aportar una verdad irrebatible. Pero eso, que es lo que subyace bajo la pretensión de Sánchez-Cuenca, ocurre en contadísimas ocasiones y, sobre todo, <strong>jamás nos va a liberar de la necesidad de elegir entre valores</strong>. La ciencia puede ayudar a la política, pero la política es sobre todo una práctica, no una disciplina científica. No hay un manual de instrucciones. </p><p>De todos los ejemplos que Sánchez-Cuenca expone, creo que sólo uno puede entrar en la categoría de “científico”. Es, en efecto, palmariamente contradictorio que <strong>Molinas </strong>abogue por un sistema electoral mayoritario y persiga a la vez acabar con el bipartidismo. Eso es un error: sabemos que un sistema mayoritario supone más bipartidismo. También, añado yo, es un error, o por lo menos un dato sin contrastar, la<a href="http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/politicos-Espana_6_137596242.html" target="_blank"> cifra de políticos en España</a> que utiliza Molinas. Muy bien, pero todo lo demás no es “falso”, sino discutible. </p><p>Yo creo que el artículo de Molinas ilumina muy certeramente algunos aspectos de nuestra realidad, y a mí al menos su lectura me ha parecido provechosa. Puede que Acemoglu y Robinson forjaran el<strong> concepto de “élite extractiva”</strong> para las autocracias, pero Molinas puede aprovecharse de él para aplicarlo a España de modo fructífero. Yo abomino del remedio que él propone, y en eso coincido con Sánchez-Cuenca:<strong> un sistema mayoritario en España sería la peor solución imaginable</strong>. Pero, precisamente porque con algunas cosas coincido y con otras discrepo, me parece que su aportación es valiosa, y<strong> no se me pasa por la cabeza lamentar que Molinas y gente como Molinas tengan demasiada presencia pública</strong>. Una cosa es discrepar con algunas o con todas sus tesis y ofrecer razones al respecto, otra defenestrar al propio autor por no sé muy bien qué pertenencia a qué grupo de intelectuales. Lo primero es parte del método científico, lo segundo, parte del inquisitorial.</p><p>Lo mismo, pero más agravado, me ocurre con las afirmaciones sobre <strong>Savater</strong>. Cuando Sánchez-Cuenca defendía el diálogo con ETA y Savater lo denostaba, yo estaba del lado del primero, y creo que el tiempo le ha dado la razón. Pero nunca, jamás, bajo ningún concepto me atreveré –creo– a afirmar que Savater es un intelectual “frívolo”. <strong>Fernando Savater y otros muchos intelectuales han arriesgado su vida frente al terror</strong>, y ese valor ante la infamia y esa dignidad ante la barbarie otorgan a sus palabras un valor moral innegable. Eso no les garantiza ningún certificado de infalibilidad, por supuesto, pero sí les confiere una autenticidad y una categoría incompatibles con ningún asomo de “frivolidad”. Si una persona con su <strong>currículum intelectual y moral </strong>es un “frívolopensador”… ¿quién no lo es y por qué? </p><p>Que Muñoz Molina publique un ensayo sobre la crisis “en clave nacional” me parece una excelente noticia, de la misma manera que me parecería estupendo que lo publicara mi vecino del sexto. <strong>Se podrán discutir las tesis de uno y de otro, pero habrá que hacerlo una por una, con ánimo constructivo y sin descalificaciones gremiales</strong>. No porque mi vecino sea carnicero o porque Muñoz Molina sea novelista caben desautorizaciones previas. </p><p>No vale tampoco hacer decir al otro lo que no dice para poder criticarlo a placer. No he leído <em>Todo lo que era sólido,</em> solo alguna reseña, pero me extrañaría mucho que<strong> Muñoz Molina diga en ningún lado que la crisis tiene un origen español</strong>. Si él analiza los aspectos nacionales que han hecho que la crisis haya tenido una repercusión tan brutal entre nosotros, se podrán discutir sus tesis, pero no se puede dictaminar la<strong> improcedencia del enfoque</strong>, ni mucho menos decir que produce “vergüenza ajena” que nuestros intelectuales no vean que otros países también sufren la crisis. Creo que es evidente que sí lo ven, pero que no están hablando de eso. </p><p>Por lo demás, Muñoz Molina hace en ese ensayo algo que le honra: <strong>se reconoce entre los culpables</strong>. Admite que, como intelectual, falló, que no estuvo a la altura. Y son precisamente ese tipo de gestos los que aportan a alguien la capacidad de hacer que su voz sea creíble. Porque <strong>el espacio público se conforma de razones</strong>, de evidencias y de conocimientos, cierto, pero también de ejemplos, de sensibilidades y de actitudes. Los datos y los argumentos que Sánchez-Cuenca solicita son necesarios, sin duda, pero insuficientes. Como él sabe muy bien, la política es algo más que eso.</p><p><em>--------------------------</em></p><p><em><strong>Jorge Urdánoz Ganuza </strong></em><em>es profesor de Filosofía del Derecho y del Máster de Derechos Humanos de la Universidad Oberta de Catalunya. Su ensayo “Veinte destellos de ilustración electoral (y una página web desesperada)" se publicará en 2013.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Jun 2013 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jorge Urdánoz Ganuza]]></author>
      <media:title><![CDATA[Sánchez Cuenca y los intelectuales]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Corrupción política,Escritores,Fraude fiscal,Ley Reforma Política,Listas electorales,Crisis económica,La salida de la crisis,Crisis del bipartidismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Intelectuales y frívolos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/intelectuales-frivolos_1_1090397.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/825c4408-f621-47e6-9168-099fe347662b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Intelectuales y frívolos"></p><p> ¿Quiénes son hoy los intelectuales? Una definición operativa podría ser esta: todos aquellos que<strong> participan en el debate público aportando ideas y argumentos</strong>, y que no son ni políticos ni periodistas. Por una deformación muy carpetovetónica, en nuestro país el intelectual por excelencia es el escritor y el ensayista.<strong> Los escritores son omnipresentes</strong> en la prensa y las revistas, pero ocupan ese espacio no sólo para tratar cuestiones literarias, sino sobre todo para opinar sin recato sobre política y economía, muchas veces con un conocimiento superficial de la materia.</p><p>En el mundo anglosajón ocurre con menor frecuencia y, cuando sucede, se producen fuertes reacciones. Hace unos días, sin ir más lejos, el famoso crítico <strong>Terry Eagleton</strong> arremetió furiosamente contra dos reputados escritores, Paul Auster y J. M. Coetzee, que han publicado un epistolario en el que  intercambian opiniones e impresiones sobre los asuntos más variados. La<a href="http://www.the-tls.co.uk/tls/public/article1266164.ece" target="_blank"> reseña de Eagleton</a> comienza así: <strong>“Es una ilusión romántica suponer que los escritores tienen algo interesante que decir </strong>sobre el racismo, las armas nucleares o la crisis económica por el simple hecho de ser escritores”. El año pasado publiqué en el diario <em>El País</em> <a href="http://elpais.com/diario/2012/01/11/opinion/1326236405_850215.html" target="_blank">un artículo</a> en la misma línea y algunos de los escritores a los que mencionaba, así como algunas otras almas sensibles, se irritaron sobremanera.</p><p>Los intelectuales no deben dejar de hablar de la situación gravísima que atraviesa el país. Lo malo es que lo hagan con tanta <strong>frivolidad</strong>. La mayor parte de ellos hace una lectura en clave nacional, como si la crisis fuera ante todo una crisis “española” que se explica por los<strong> males crónicos de la patria</strong>. Así, en la base de las dificultades económicas que padecemos se encontraría una crisis política más profunda<strong>.</strong> Quizá el autor que más lejos ha llegado en esta interpretación sea<strong> Antonio Muñoz Molina</strong>, quien en su libro<a href="http://www.casadellibro.com/libro-todo-lo-que-era-solido/9788432215445/2065526" target="_blank"><em> Todo lo que era sólido</em></a> atribuye la crisis a la erosión del principio de legalidad durante el periodo democrático, al auge de nacionalismos y particularismos y a la zafiedad de nuestros políticos, que en general le parecen unos horteras. Inmediatamente sale<strong> Fernando Savater </strong>al quite y, glosando las ideas de Muñoz Molina, pontifica en estos términos: “La crisis de nuestro país –económica, social, política– tiene varias causas fatalmente concomitantes, internas y externas, pero la fragmentación nacionalista de la soberanía y por tanto de la responsabilidad de defender al unísono derechos y obligaciones ocupa el centro de todas ellas” (véase el artículo <a href="http://cultura.elpais.com/cultura/2013/04/22/actualidad/1366651842_997495.html" target="_blank">aquí</a>). </p><p>Yo me quedo pasmado con este tipo de afirmaciones. ¿Cómo sabe Savater que la causa “central” de la crisis es la “fragmentación de la soberanía”? <strong>¿Qué análisis ha llevado a cabo para llegar a esta fantástica conclusión?</strong> Si por lo menos se refiriese a la “fragmentación de la soberanía” de la unión monetaria europea, que nos deja sin política monetaria propia y estrecha mucho el margen de maniobra fiscal de los gobiernos, la idea podría tener sentido, pero no, se está refiriendo al <strong>Estado autonómico</strong>. Lo más extraño es que quienes participan de este punto de vista no sean capaces de darse cuenta de que en otros muchos países, con condiciones internas distintas a las nuestras, la crisis golpea con parecida virulencia. </p><p>Todo esto produce un poco de vergüenza ajena. Refleja el<strong> bajo nivel cultural de nuestros intelectuales</strong>, que sabrán escribir muy bien, pero que en materia política y económica no hacen sino patinar. Siguen actuando como si estuvieran en un casino decimonónico, cuando hay <strong>gente joven mucho mejor preparada y con ideas más interesantes </strong>que no encuentran hueco para expresar sus ideas y propuestas porque todo el espacio está siempre ocupado por las opiniones de los mismos. Yo no sé si tiene sentido hablar de la “casta política”, pero<strong> me temo que la “casta intelectual” existe</strong>, y se mantiene gracias a un pacto de no agresión entre sus miembros, los cuales operan con total impunidad, sin que sus carreras se resientan por la baja calidad de sus intervenciones públicas.</p><p>En esta ocasión, los escritores no están solos. En la defensa de la tesis de las causas políticas de la crisis <strong>les acompañan juristas, economistas y politólogos varios</strong>. Si los escritores piensan que el origen de todos los males procede de factores culturales e ideológicos, los segundos creen que el problema reside en las reglas de juego. Si estamos en crisis es porque las reglas del sistema han favorecido la<strong> creación de unas “élites extractivas</strong>” que, en lugar de actuar persiguiendo el bien común, utilizan la política para sus intereses personales y corporativos. El principal defensor de esta idea es César Molinas, quien <strong>propone salir de la crisis cambiando el sistema </strong><strong>electoral </strong>proporcional por uno mayoritario (ver <a href="http://politica.elpais.com/politica/2012/09/08/actualidad/1347129185_745267.html" target="_blank">aquí</a>). Vuelve la sensación de sonrojo. Molinas ha hecho un refrito indigesto del ya célebre libro de Daron Acemoglu y James Robinson, <a href="http://www.casadellibro.com/libro-por-que-fracasan-los-paises/9788423412662/2016723" target="_blank"><em>Por qué fracasan los países </em></a>En el libro original, el concepto de “élite extractiva” se utiliza sobre todo para explicar lo que sucede en regímenes autoritarios. Su aplicación a España sólo puede ser metafórica. De hecho, el domingo 2 de junio la revista dominical de <em>El País </em>publicaba una entrevista a uno de los autores, <strong>Robinson</strong>, y el entrevistador tuvo la ocurrencia de preguntarle por la tesis de Molinas. Robinson, por supuesto, se quedó desconcertado, insistiendo en que<strong> tal concepto no tiene sentido en el contexto de democracias desarrolladas como la española</strong>. Son legión los articulistas que han seguido la extemporánea interpretación de Molinas y hablan sin ton ni son de “élites extractivas”. Todo el debate tiene un aire chusco y provinciano.</p><p>Pero lo peor son las soluciones que se proponen. Molinas y quienes le siguen la corriente piensan seriamente que un <strong>sistema electoral mayoritario </strong>podría arreglar nuestros problemas. ¡Madre del Amor Hermoso! En un alarde de incoherencia supina, Molinas, en una <a href="http://www.google.es/#gs_rn=15&gs_ri=psy-ab&suggest=p&pq=felix%20de%20azua%20el%20pais&cp=11&gs_id=1e&xhr=t&q=Acemoglu%20robinson&es_nrs=true&pf=p&rlz=1R2NDKB_esES511&sclient=psy-ab&oq=Acemoglu+ro&gs_l=&pbx=1&bav=on.2,or.r_qf.&fp=813cf1e7cd235c1b&biw=995&bih=470" target="_blank">entrevista</a>, decía que lo que no le gustaba de nuestro sistema proporcional era que había<strong> “consagrado el bipartidismo”</strong>, para a continuación apoyar un sistema mayoritario que, si algo sabemos que genera, es todavía más bipartidismo. </p><p>Nada de esto tiene sentido. Como en el caso de los escritores, se trata de una explicación localista de la crisis, que <strong>pasa por alto su dimensión internacional</strong> y que se centra en factores que poco tienen que ver con lo que está sucediendo. Burbuja inmobiliaria ha habido en varios países, unos con sistemas mayoritarios (EEUU, Gran Bretaña), otros proporcionales con listas cerradas (España) y otros proporcionales con listas abiertas (Irlanda). A estas alturas, cualquiera que haya leído algo sobre la crisis sabe que<strong> el problema de fondo tiene que ver con la desregulación financiera</strong>, con el crédito fácil y el exceso de endeudamiento, así como con las complicaciones específicas que se derivan de las deficiencias en el diseño institucional del euro. </p><p>Que en España el debate sobre la crisis esté en manos de este tipo de escritores y economistas  dice mucho sobre la <strong>frivolidad, osadía e impunidad  que imperan en nuestra esfera pública</strong>. Si algo me ha convencido del libro de Muñoz Molina es esta frase: “Leyendo el <em>New Yorker</em> o el <em>New York Times</em> descubrí una escritura en la que la precisión expresiva era el equivalente del respeto estricto por los hechos, de la <strong>necesidad de comprobar al máximo la veracidad de cada cosa </strong>que se decía”. Podían empezar aplicándose el cuento él y demás frivolopensadores.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Jun 2013 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ignacio Sánchez-Cuenca]]></author>
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