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    <title><![CDATA[infoLibre - Beatificaciones]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/beatificaciones/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Beatificaciones]]></description>
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      <title><![CDATA[La Iglesia cobra 25 euros por asistir en Vistalegre a la ceremonia de beatificación de 60 mártires del 36]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/iglesia-cobra-25-euros-asistir-vistalegre-ceremonia-beatificacion-60-martires-36_1_1142586.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c9710bcd-4dd8-4e9a-a187-8e947694832d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Iglesia cobra 25 euros por asistir en Vistalegre a la ceremonia de beatificación de 60 mártires del 36"></p><p>El cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, pidió este martes <strong>"no remover" aquello que crea odio</strong>, en referencia a los sacerdotes y religiosas asesinados durante la Guerra Civil Española, e instó a <strong>educar en el perdón</strong>, en rueda de prensa en Madrid para presentar la <a href="https://www.infolibre.es/tags/temas/beatificaciones.html" target="_blank">beatificación</a> en noviembre en Madrid de 60 mártires del conflicto, cuya inscripción se puede realizar <strong>por 25 euros.</strong></p><p>"En esta sociedad a veces queremos remover las cosas que crean odio. No estoy hablando de ocultar, pero sí de hacer vivir otros aspectos fundamentales: <strong>el perdón, la reconciliación, la búsqueda de la verdad</strong>", señaló Osoro, según informa Europa Press.</p><p>El cardenal ensalzó las razones que impulsaron a los mártires a <strong>morir por Dios</strong>. Unos motivos que, según indicó, no son los que en general mueven a actuar en la actualidad y lamentó que algunos miembros de la Iglesia busquen "remover la porquería".</p><p>"A veces por desgracia hay miembros de la Iglesia que <strong>buscan remover la porquería </strong>y la porquería no da belleza", advirtió el cardenal.</p><p>En total, el próximo mes de noviembre serán beatificados<strong> 60 mártires españoles </strong>de la familia vicenciana (seguidores de San Vicente de Paúl) que fueron asesinados durante la persecución religiosa que tuvo lugar en la Guerra Civil española entre 1936 y 1939.</p><p>Entre ellos, hay <strong>40 misioneros</strong> de la Congregación de la Misión (padres paúles), <strong>cinco sacerdotes</strong> diocesanos de Murcia, dos Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, <strong>siete laicos </strong>Hijos de María y seis caballeros de la Medalla Milagrosa.</p><p>La ceremonia de beatificación tendrá lugar el <strong>11 de noviembre de 2017 </strong>a las 11.00 horas en el Palacio de Vistalegre y estará presidida por el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el cardenal Angelo Amato. La <strong>inscripción</strong> se puede realizar a través de la web <a href="http://www.beatificacionmartiresvicencianos.org" target="_blank">www.beatificacionmartiresvicencianos.org</a><strong> por 25 euros</strong>. El aforo máximo es de cerca de 10.000 personas.</p><p>La vicepostuladora de la causa, sor Josefina, precisó que estos mártires "no son víctimas de la guerra porque <strong>la persecución religiosa empezó mucho antes</strong>". Además, reconoció que quizá lo más difícil de entender sea cómo vivieron con perdón e incluso con "gozo" el martirio.</p><p>Precisamente, Jaime, uno de los nietos del mártir José Garvi Calvente, contó cómo sus padres no querían hablar del martirio de su abuelo para que <strong>no sintieran odio ni rencor </strong>hacia sus perseguidores.</p><p>El provincial de la familia vicenciana, Jesús María González, puso de relieve que <strong>la beatificación coincide con el Año Jubilar</strong>. Con motivo de los 400 años de la familia vicenciana, del 12 al 15 de octubre tendrá lugar un simposio en el Vaticano y serán recibidos por el Papa Francisco.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Jun 2017 14:57:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La Iglesia cobra 25 euros por asistir en Vistalegre a la ceremonia de beatificación de 60 mártires del 36]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Beatificaciones,Guerra Civil española,Iglesia católica]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El papa, el confesor y el niño pecador]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/papa-confesor-nino-pecador_1_1095028.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Dice Francisco Gil Craviotto en el prólogo a su próxima a aparecer traducción de Sebastian Roch, la pionera y magnífica denuncia novelada, que en 1890 Octave Mirbeau hizo de los abusos físicos y mentales en los internados católicos: “La confesión, ese gran invento de la Iglesia para dominar a todos los pueblos por los que ha pasado”. <strong>La novela relata el terror de Sebastián</strong>, el niño protagonista, ante “lo solemne y tenebroso de este acto”, y cómo el cura interrogaba “forzando a este pequeño ser a informarlo de posibles vicios, vergüenzas probables, removiendo con una lentitud odiosa el fango que se deposita en el fondo de las casas más limpias, así como en el corazón de las gentes más honestas”.  </p><p>Me sorprende que, entre los requerimientos a la Iglesia realizados en las últimas décadas desde dentro –por teólogos de la liberación, cristianos de base, curas por el celibato, mujeres por la igualdad– e incluso desde fuera –cese del adoctrinamiento infantil, de los privilegios estatales, de la política anticondones… respeto a los derechos humanos– no aparezca la supresión de la confesión. No me sorprende, en cambio, que el pasado 25 de octubre el papa haya recordado la importancia de este “sacramento”, y que anime a ejercitarlo “con la transparencia de los niños”.  </p><p>La obligación de la confesión privada ante el “sacerdote propio” fue establecida en el IV Concilio de Letrán (1215). Al menos una vez al año tenías que contar a tu cura hasta los actos y pensamientos más íntimos –lo “concreto”, como enfatiza sin recato Bergoglio: “Soy un pecador por esto, por esto y por esto”–, lo que era, para empezar, un chantaje: tenías que hacerlo para –tras el cumplimiento de la penitencia– “reconciliarte” con Dios... y, lo que era más perentorio, con la Iglesia católica. Se supone que Él ya conocía tus pecados, pero, amigo, a Ella tal vez se le escapaba alguno: así, a la pequeña (o gran) forma de tortura que suponía aterrorizar con castigos ultramundanos por morir en pecado, se sumaban otros temores más inmediatos y terrenales. Con esa coacción se conseguía que el cura de cada pueblo, de cada parroquia, se enterase de los más ocultos secretos, no sólo del confesante, sino (ahí se ponía en juego la habilidad del confesor) de todo su entorno familiar y social. ¡Qué extraordinaria herramienta de conocimientos “concretos” y, por tanto, de control social y personal! Es difícil valorar hasta qué punto han guiado la Historia los confesores, empezando por los de los reyes y consortes y acabando por los de los pueblos más recónditos. Siempre, claro, en beneficio de la Iglesia y sus muy materiales intereses. </p><p><strong>El “secreto de confesión”, que se presentaba como una garantía, era esencial para que los pecadores no se cortaran lo más mínimo</strong>. Esta presión y este control han tenido alzas y bajas; en España tuvieron un momento de esplendor en el nacionalcatolicismo franquista, pero antes no eran desdeñables. Hace poco, gracias a la beatificación de más de 500 “mártires” de la guerra, hemos recordado el papel de los curas en los asesinatos perpetrados por los golpistas del 36; sabemos que muchos de aquellos mortales paseos fueron fruto de los fisgoneos confesionales y de descuidos en el mantenimiento del secreto de confesión. Tal vez algunos curas, habituados a imponer penitencias, pensaran que la delación criminal entraba entre sus atribuciones.  </p><p>Tras la muerte del muy bendecido pero maldito sátrapa, el decaimiento del nacionalcatolicismo hizo que el control social confesional decayera mucho, pero, como el propio nacionalcatolicismo, por desgracia no aparece en las listas de entes en peligro de extinción. La confesión incluso ha tenido buena prensa por su presunta utilidad –recordada por el papa como insuficiente– para liberarse de conflictos internos, ahorrando en psicólogos y psiquiatras. Sin embargo hay que apuntar que, a veces, la liberación es tanta que sirve para limpiar la conciencia de los mayores atropellos: peco, me confieso, y a por otro.  </p><p>Pero que se confiese quien quiera, claro; allá cada cual, mientras sea libre, o al menos adulto. Lo absolutamente rechazable es meter a los niños en esas aguas cenagosas. Es uno de los aspectos más deplorables del abuso mental infantil característico de las religiones. Que se completa con la vigilancia <em>granhermaniana</em> de la conciencia ejercida por Reyes Magos, ángeles de la guarda, el propio Dios, y otros seres no por ficticios menos nocivos para quien cree en ellos como una policía del pensamiento… eso sí, muy amorosa. La libertad de pensamiento, la libertad de conciencia, dulcemente vejadas en las personas más indefensas. </p><p>Esa dulzura y afabilidad sirven para desactivar incluso los escasos mecanismos de defensa que pudieran ejercer los niños (como los que puso en marcha Sebastián Roch, que no le bastaron). La inocencia infantil que enaltece el papa es, precisamente, la inocencia de la que se abusa (de hecho, es una inocencia ya señalada como culpable desde el mismo nacimiento mediante la aberración moral del “pecado original”, que está en el corazón mismo del catolicismo). Los confesores, como los “dementores” <em>harrypotterianos</em>, tienen el poder de, a través de actos afectivos (besos, en los dementores; en el caso de los curas, a veces actos demasiado afectivos), absorber las emociones positivas de sus pequeñas víctimas, sobre todo si éstas son de natural crédulas: tradicionalmente lo hacen a través de las rejillas de los confesionarios, esos negociados donde se oficia la violación de la libertad de conciencia de los niños, pero también en otras circunstancias que acercan e intimidan aún más. El daño, por fortuna, no es siempre irreversible, pero tiende a serlo cuando se prolonga la agresión. Ahora mismo, muchos miles de niños están siendo adoctrinados cálida e inmisericordemente (como sabemos, ay, también en la escuela), bastantes de cara a la primera comunión… y a la primera confesión. Si mediante el adoctrinamiento se banderillean la conciencia y la racionalidad infantiles, la primera confesión es la primera estocada que lastima la libertad más profunda e inviolable, más sagrada. Amigos creyentes, en defensa de los derechos humanos de los niños, evítenles el adoctrinamiento y sálvenlos de la nefanda confesión. Si no lo hacen, de poco les servirá a ellos que luego salmodien, con el papa, un hipócrita “Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa”. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Nov 2013 18:29:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan Antonio Aguilera Mochón]]></author>
      <media:title><![CDATA[El papa, el confesor y el niño pecador]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Beatificaciones]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[De mártires a víctimas de la fe]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/martires-victimas-fe_1_1094721.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><strong>522 “mártires del siglo XX”</strong> fueron beatificados el pasado 13 de octubre en Tarragona, en una ceremonia presidida por el delegado del papa Francisco, cardenal Ángelo Amato, con nutrida asistencia de cargos públicos y completa cobertura por la televisión estatal. Con esta macrobeatificación <strong>ya ascienden a más de 1.500 los mártires</strong> subidos a los altares por fallecer a manos de los republicanos (los <em>rojos</em>) en la Guerra Civil o —muchísimos menos— durante la II República. Los obispos explican que “el testimonio de miles de mártires y santos ha sido más fuerte que las insidias y violencias de los falsos profetas de la irreligiosidad y del ateísmo”. </p><p>Todo esto <strong>no estaría tan mal si, al mismo tiempo, la compasiva iglesia honrara debidamente a los muertos que  ella causó</strong><em>ella causó</em> por motivos religiosos, las, digamos, aprovechando que estamos en el “año de la fe” y siguiendo el modelo episcopal, decenas de miles de víctimas de “las insidias y violencias de los <em>verdaderos</em> profetas de la <em>religiosidad</em> y de la <em>fe</em>”. En otras palabras, a quienes murieron —siguiendo una tradición secular— víctimas de la fe católica, a través de las acciones directas o las instigaciones o delaciones de sus curas, obispos, cardenales, o sencillamente adictos; que fueron asesinados por no tener esa fe, comulgar con ella en grado insuficiente, argumentar a favor de la racionalidad frente a la superstición y la credulidad, o, aun siendo creyentes, por defender valores democráticos republicanos… o no atacarlos. <strong>Los restos de muchos de ellos siguen en cunetas y fosas comunes</strong>. </p><p>Nos dicen que mártir significa testigo, testigo hasta la muerte, y que de lo que da testimonio un mártir es de su fe. Pero las víctimas mortales de la fe, cuando ésta es la que actúa de<strong> matari-fe</strong>, también son testigos: dan testimonio, a través de su muerte, del <em>amor</em> fanático y criminal que con tanta frecuencia ha movido a la Iglesia. En otras palabras, mientras que, según los obispos, <strong>"los mártires murieron por odio a la fe” (el odio a la fe de unos asesinos, ciertamente), las víctimas de la fe murieron por el amor a ella (el “amor”… de otros asesinos)</strong>. Aunque presumimos que hubo, en ambos casos, motivos políticos que se sumaron a los estrictamente religiosos (para el historiador católico Hilari Raguer, los llamados mártires no lo fueron, debido a la naturaleza política, y no religiosa, de sus asesinatos). Por todo lo dicho, que la Iglesia se haga la gran mártir mediante una beatificación récord, mientras ignora olímpica e inmisericordemente a sus víctimas y rechaza la <strong>recuperación de la memoria histórica</strong> (pues eso sí es “reabrir heridas”), revela que la jerarquía católica no puede disimular que continúa simpatizando con los insurrectos del 36. Entonces hubo honrosas excepciones, como la del cardenal y arzobispo de Tarragona —precisamente—, Vidal y Barraquer, uno de los pocos que en 1937 se negó a suscribir la “Carta Colectiva de los obispos…” en apoyo de los golpistas, lo que le costó morir en el exilio. Hoy, ninguno se ha desmarcado del agravio: aunque intenta disimularlo, <em>la cabra episcopal tira al monte fascista</em>. Guiada por el pastor Francisco, que, de hecho, autorizó en julio la adición de 42 beatos a la lista, con lo que se consiguió la nueva marca para el Guinness. </p><p>Como se sabe, no solo hubo víctimas mortales de la fe en el fragor de la guerra (esa “Cruzada” promovida por la Madre Iglesia), sino también, y muchas, en el disfrute de las mieles de la “Victoria”, y más allá, en frío, cuando la dulce Iglesia siguió bendiciendo al criminal golpista, ya como sangriento dictador, hasta el extremo simbólico de llevarlo bajo palio. Y además están las víctimas que no murieron asesinadas. <strong>¿Cuántas personas llevaron (y llevan), una vida desgraciada por la gracia de Dios, por causa de la autoproclamada religión del amor?</strong><em>gracia de Dios</em> En particular, debido a la misoginia y sexofobia (que incluye la homofobia) de que tradicionalmente ha hecho gala la Santa Iglesia. ¿Cuántas mujeres no gozaron jamás de su propio cuerpo y fueron esclavas de sus maridos en virtud de los mandatos y las coerciones católicas? No hay más que reparar en que ¡se les ponía a una supuesta virgen, María, como modelo de madre! Como si hablaran a tontas y a locas. ¿Se acabó ese dislate bufo?: lejos de eso, la mariolatría continúa siendo cosa pública, no hay más que ver los numerosos, recientes y grotescos nombramientos de esa Virgen (¡vírgenes?) como alcaldesa perpetua, capitana generala… a los que hay que reconocer el mérito de que, a la vez que se ríen del aconfesionalismo estatal, hacen desternillarse hasta a los creyentes algo sensatos. Por suerte, las mujeres actuales suelen estar mucho más liberadas de las admoniciones curiles (y de sus manos, a veces bastante <em>largas</em> sobre todo con personas de edad corta), pero aquellas otras, en parte muertas en vida, están pendientes (es un decir) de un desagravio imposible. Encontramos situaciones históricas tristemente parecidas en otros países, como algunos latinoamericanos. No hace falta remontarnos a tiempos de Cruzadas e Inquisición. El fanatismo fundamentalista exhibido como <em>amor</em> cristiano sigue haciendo los mayores y letales estragos en los países (muchos, africanos) en los que ha conseguido obstaculizar el acceso a los condones, facilitando la expansión del sida. La jerarquía de la Iglesia se desvive por imponer su enfermiza moral sexual a todos, no sólo a sus fieles, aun a costa de la vida y el sufrimiento de no importa cuántos <em>pecadores</em>. </p><p>Por todo esto, la macrobeatificación victimista no es sino una macrofarsa, y muy miserable. La miseria moral la comparten todas las autoridades e instancias públicas que colaboran con los fastos o que acuden a ellos a título institucional, en persona o mediante delegación; el propio rey y el príncipe (los herederos políticos del sátrapa saben mantener lealtades) ofrecen a menudo conspicuos ejemplos de este tipo de comportamientos que transgreden la aconfesionalidad del Estado a que obliga la Constitución y faltan gravemente al respeto a los ciudadanos.<strong> El evento es, pues, una ignominia, pero me apresuro a aclarar que rechazo revancha o violencia alguna como respuesta</strong>. Lo que pido es que <strong>se haga la justicia que aún sea posible sobre los crímenes contra la humanidad del nacionalcatolicismo…</strong> y que se restablezca lo esencial de la legalidad laicista de la II República, esa legalidad democrática que fue liquidada por el golpe fascista que instauró ese mismo nacionalcatolicismo, que aún colea con vigor. Las víctimas de o por la fe sufrieron delitos de lesa laicidad. Solo la libertad de conciencia que promueve el laicismo asegura la convivencia pacífica de todos los individuos, cualesquiera que sean sus creencias y convicciones, en un ámbito en el que éstas se puedan sostener, y también criticar, con libertad, sin privilegios ni intromisiones estatales sobre ningunas. Como argumenta Europa Laica, tal exigencia democrática obliga a que se anule el Concordato con la Santa Sede, acabando así con la degradante sumisión de España al Vaticano y con las inicuas prerrogativas, sobre todo educativas y económicas, de que disfruta la Iglesia católica. Formulo estos requerimientos de justicia y democracia en memoria de todas aquellas víctimas por y de la fe, y en beneficio y por la dignidad de todos los ciudadanos.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Oct 2013 17:17:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan Antonio Aguilera Mochón]]></author>
      <media:title><![CDATA[De mártires a víctimas de la fe]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Beatificaciones,Guerra Civil española,Iglesia católica]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Lara pide al Gobierno que se preocupe antes por los que aún están en las cunetas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/lara-pide-gobierno-preocupe-cunetas_1_1094261.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/52b104bc-61e4-42e8-b66c-1174e1fd33a2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lara pide al Gobierno que se preocupe antes por los que aún están en las cunetas"></p><p>Al Gobierno más le valdría preocuparse por los que siguen en las cunetas. <strong>Cayo Lara</strong> trasladó este lunes este recado al Ejecutivo de Mariano Rajoy 24 horas después de la <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/10/13/el_papa_pide_quot_obras_palabras_quot_los_asistentes_beatificacion_tarragona_8599_1012.html" target="_blank">ceremonia de beatificación masiva en Tarragona de 522 religiosos asesinados durante la Guerra Civil</a>, una misa que comenzó con un mensaje del papa Francisco que <strong>en ningún momento pidió "perdón" a las víctimas del franquismo</strong> ni tampoco por la complicidad de la Iglesia con la dictadura. <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/10/11/las_victimas_exigen_una_carta_papa_francisco_que_iglesia_pida_perdon_por_apoyo_franquismo_8544_1012.html" target="_blank">Un gesto que le reclamó la Plataforma por la Comisión de la Verdad</a>. </p><p>El coordinador federal de Izquierda Unida fue hoy muy escueto en su respuesta a los periodistas en la sede federal. Es "una <strong>paradoja</strong>" que el Gobierno "se vaya a salvar la vida en los cielos a otros", dijo, como primer reproche a la <strong>representación del Ejecutivo central que acudió a Tarragona</strong>: dos ministros, el de Justicia y el de Interior, Alberto Ruiz-Gallardón y Jorge Fernández Díaz, a los que había que sumar el presidente del Congreso, Jesús Posada. Por parte de la Generalitat, la delegación institucional estuvo encabezada por el propio president,<strong> Artur Mas</strong>. </p><p>"El Gobierno puede ir donde quiera, pero<strong> lo que tiene que hacer es resolver el problema de la gente que está en la tierra</strong>, donde sigue habiendo miles y miles de personas que, por voluntad del Gobierno, no han sido rescatadas de las cunetas, para que tengan un entierro digno", reprobó. <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/07/08/el_niega_dedicar_solo_euro_las_victimas_del_franquismo_guerra_civil_5627_1012.html" target="_blank">El PP ha ido reduciendo a la nada las partidas presupuestarias destinadas al despliegue de la Ley de Memoria Histórica</a> y de apertura de fosas del franquismo. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Oct 2013 11:15:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Beatificaciones,Cataluña,Cayo Lara,CiU,Congreso de los Diputados,Dictadura,Fosas comunes,Generalitat Catalunya,Gobierno,Guerra Civil española,Iglesia católica,IU,Jorge Fernández Díaz,Ley Memoria Histórica,PP,Religión,Tarragona,Artur Mas,Alberto Ruiz-Gallardón,Ciudad del Vaticano,Franquismo,Papa Francisco,Antonio María Rouco Varela]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Ni una palabra sobre los cristianos represaliados por Franco en la beatificación de Tarragona]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/palabra-cristianos-represaliados-franco-beatificacion-tarragona_1_1094247.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/16d92aa6-79c7-489a-9d38-5ad8aec93e5a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ni una palabra sobre los cristianos represaliados por Franco en la beatificación de Tarragona"></p><p>El p<strong>apa Francisco</strong> ha exhortado este domingo a los asistentes a la ceremonia de beatificación de 522 mártires del siglo XX que se ha celebrado en Tarragona <strong>a ser "cristianos con obras y no de palabras"</strong> para no ser cristianos mediocres. El mensaje papal, de apenas tres minutos y grabado en vídeo, sirvió de arranque a la beatificación, que ha olvidado a los cristianos represaliados por el franquismo.</p><p>En el acto el prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, el cardenal Angelo Amato, ha asegurado que <strong>la Iglesia "no busca culpables" </strong>por la muerte de los mártires, ocurrida en plena Guerra Civil. Sin embargo, este religioso no dedicó una sola palabra a los católicos asesinados por el franquismo, entre ellos 16 sacerdotes del País Vasco.</p><p>No obstante, aseguró que "en el <strong>periodo oscuro</strong> de la hostilidad anticatólica de los años treinta, vuestra noble nación fue envuelta en la <strong>niebla diaból</strong>ica de una ideología" que según él anuló a millares de ciudadanos pacíficos, incendiando iglesias y símbolos religiosos, cerrando conventos, escuelas católicas y destruyendo parte del patrimonio. Amato atribuyó los asesinatos a “una radical persecución religiosa que se proponía el <strong>exterminio programado de la Iglesia".</strong></p><p>Por su parte, <strong>el presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y cardenal-arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco-Varela, ha agradecido este domingo al papa emérito, Benedicto XVI, haber firmado los decretos</strong> de "muchas causas" de los mártires beatificados en Tarragona.</p><p>En unas palabras para cerrar el acto de beatificación, <strong>ha agradecido también al papa Francisco la firma de las últimas causas</strong>, así como el afectuoso seguimiento del prefecto de la Congregación para la causa de los Santos, el cardenal Angelo Amato, que ha presidido la ceremonia.</p><p>Rouco-Varela ha resaltado que las autoridades civiles, militares y académicas han constatado, con su presencia en la ceremonia, "la armonía que ha de existir entre todos los ámbitos" de la sociedad.</p><p>Para él, la beatificación --que ha acabado con el canto del 'Virolai'-- quedará como <strong>un "fruto precioso del Año de la fe", tras el deseo ferviente de estas beatificaciones que han manifestado</strong> la Asamblea Plenaria de la CEE y el Arzobispado de Tarragona, al que ha agradecido su acogida exquisita, ha dicho.</p><p>El cardenal ha pedido <strong>que los católicos no dejen de orar por las legítimas autoridades</strong>, de modo que todos puedan convivir fraternalmente en justicia, libertad y paz.</p><p>Bajo el lema "Los mártires del siglo XX en España, firmes y valientes testigos de la fe", l<strong>a beatificación se ha celebrado en Tarragona por sumar el grupo más numeroso de los mártires (147) </strong>y por el deseo de la archidiócesis de unir estos mártires con los primeros cristianos del siglo III que murieron en Tarragona: San Fructuoso, San Eulogio y San Augurio.</p><p>Entre los asistentes se encontraban el presidente de la Generalitat, <strong>Artur Mas;</strong> el del Congreso, <strong>Jesús Posada</strong>, y los ministros de Interior y de Justicia, <strong>Jorge Fernández Díaz</strong> y <strong>Alberto Ruiz Gallardón.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Oct 2013 12:58:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Ni una palabra sobre los cristianos represaliados por Franco en la beatificación de Tarragona]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Beatificaciones,Iglesia católica,Papa Francisco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los curas asesinados por el franquismo no van al cielo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/curas-asesinados-franquismo-no-cielo_1_1094223.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1e789cb2-b144-45f4-8312-593881a42752_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los curas asesinados por el franquismo no van al cielo"></p><p>104 obispos, 1.400 sacerdotes, 14.000 sillas, 25.000 personas. La Iglesia católica ultima el despliegue para la <a href="http://www.beatificacion2013.com/" target="_blank"><strong>macrobeatificación que celebrará este domingo en Tarragona</strong></a>, una "fiesta religiosa" en palabras del arzobispo metropolitano de Tarragona, Jaume Pujol, en la que <strong>522 nuevos mártires</strong> pasarán a engrosar el listado de 1.001 personas que ya han sido beatificadas en España en el último siglo.</p><p>Hasta el momento han confirmado su asistencia al acto el presidente de la Generalitat, Artur Mas; el presidente del Congreso, Jesús Posada; los ministros de Justicia e Interior, Gallardón y Fernández Díaz, y más de 80 alcaldes. Pero no todos están conformes con la celebración del acto: <strong>víctimas del franquismo e historiadores denuncian el carácter político</strong> de la beatificación.</p><p>Por ejemplo, el diputado de la CUP, Quim Arrufat, ha afirmado que la celebración representa a la Iglesia "más casposa y reaccionaria",<strong> la que "apoyó el golpe de Estado de 1936"</strong>, y la Plataforma por una Comisión de la Verdad ha remitido <a href="https://static.infolibre.es.bbnx.pro.bitban.com/infolibre/private/content/file/original/2013/1010/22/carta-de-la-plataforma-de-la-comision-de-la-verdad-al-papa-francisco-pdf-4ca0294.pdf?X-Amz-Content-Sha256=UNSIGNED-PAYLOAD&X-Amz-Algorithm=AWS4-HMAC-SHA256&X-Amz-Credential=H6P1AP3SXTAJG01CGYD9%2F20210712%2Feu-west-2%2Fs3%2Faws4_request&X-Amz-Date=20210712T211726Z&X-Amz-SignedHeaders=host&X-Amz-Expires=600&X-Amz-Signature=8add19bd64e371fb72c5824406327e8cacaac150499ee9ef36c9c7954634dcf8" target="_blank">una carta</a> al papa Francisco solicitándole <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/10/11/las_victimas_exigen_una_carta_papa_francisco_que_iglesia_pida_perdon_por_apoyo_franquismo_8544_1012.html" target="_blank">la disculpa de la Iglesia por "apoyar" el golpe y la suspensión de un acto</a> "de afirmación franquista, que ensalza a unas víctimas y olvida, como siempre, a las víctimas de la dictadura".</p><p><strong>Los ignorados por la Iglesia</strong></p><p>¿Pero quiénes son los curas muertos a los que la Iglesia no reconoce? El caso más evidente es el de los 16 sacerdotes vascos asesinados por el bando franquista. "Eran personas muy conocidas durante la República <strong>por su ligazón al vasquismo y el movimiento sindicalista</strong>", explica el historiador Iñaki Goiogana, vinculado a la <a href="http://www.sabinoarana.org/sabinoarana/portada.asp" target="_blank">Fundación Sabino Arana</a>.</p><p>Goiogana explica que el grupo de curas vascos, liderados por <em>Aitzol</em>, "se caracterizó por <strong>reivindicar el euskera, la cultura vasca, y por buscar el acuerdo entre la izquierda y la derecha</strong>", y que en ningún caso renunciaron a su condición de sacerdotes, al igual que los religiosos beatificados por la Iglesia católica. ¿La diferencia? Los 16 fueron muertos por orden del bando nacional.</p><p>"No estamos en contra de la canonización", explica Goiogana, "pero <strong>molesta que se acuerden de uno y no de otros</strong>, es llamativo". El único reconocimiento que recibió el grupo fue la misa celebrada por Juan María Uriarte al dejar el arzobispado de San Sebastián en homenaje a 14 de ellos. Ese acto, dice Goiogana citando a fuentes conocedoras de la jerarquía eclesiástica española, "no sentó nada bien".</p><p>En este mismo sentido, Emilio Silva, presidente de la <a href="http://www.memoriahistorica.org.es/joomla/" target="_blank">Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH)</a> añade que España es el único país en el que ha habido un módulo carcelario dedicado a religiosos, que existió en la cárcel de Zamora. De esos religiosos, dice,<strong> tampoco se acuerda la jerarquía eclesiástica</strong>. "La Iglesia fue uno de los grandes soportes de la dictadura y muchos religiosos que no comulgaban con el régimen se marcharon exiliados", sostiene. En referencia al acto de este domingo, Silvia dice que se trata de una celebración de carácter "político".</p><p><strong>"Evitar suspicacias"</strong></p><p>Por su parte, la Iglesia insiste en que el acto es "puramente religioso", aseguró el arzobispo de la diócesis de Tarragona, Jaume Pujol, y que <strong>no se trata de ir en contra de nadie, sino de efectuar "una llamada a la generosidad y a la reconciliación"</strong>, dijo el portavoz de la Conferencia Episcopal Española, Juan Antonio Martínez Camino, que aprovechó la ocasión para pedir "comprensión entre todos los sectores ideológicos".</p><p>El portavoz de los obispos también precisó que los nuevos mártires lo son "del siglo XX" y no "de la Guerra Civil". ¿El motivo? "Apuntar a la razón de la persecución de los años treinta en España, es decir, las ideologías totalitarias, <strong>tanto las revolucionarias marxistas como las nacionalsocialistas</strong>, que quisieron acabar con la Iglesia y la fe", dijo.</p><p>Entre los 522 nuevos mártires, 520 murieron durante la Guerra Civil <strong>–ninguno de ellos por orden del bando franquista– </strong>y dos más lo hicieron en 1934. La Conferencia Episcopal insiste en que "no fueron caídos de una guerra, sino que murieron por no renegar de su fe". Dentro de la propia Iglesia, sectores como los <a href="https://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&cad=rja&ved=0CDAQFjAA&url=http%3A%2F%2Fwww.iglesiadebasedemadrid.org%2F&ei=AlRYUqDWMo3A7Aa04YDoBA&usg=AFQjCNFkdekMFoAxu1ta1bwAKNcknJGxaQ&bvm=bv.53899372,d.ZGU" target="_blank">Cristianos de Base de Madrid</a> sostienen que con este acto la jerarquía católica insiste en ignorar "a los miles de republicanos asesinados por los franquistas".</p><p>"La fecha y el lugar elegidos para la beatificación tienen curiosas resonancias de Nacionalcatolicismo", insisten los Cristianos de Base. Algo con lo que coincide Silva: "Celebrar el acto en Cataluña y justo un día después del Día de la Hispanidad también tiene un claro mensaje". <strong>Una intencionalidad política y no de reconciliación y memoria, concluye.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Oct 2013 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ibon Uría]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los curas asesinados por el franquismo no van al cielo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Beatificaciones,Iglesia católica,Juan Pablo II,Papa Francisco,Memoria histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La santidad de Juan Pablo II]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/santidad-juan-pablo-ii_1_1093061.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>La canonización de Juan Pablo II (JPII) exige, según la iglesia católica, que realizara dos milagros (muerto) y que hiciera gala de extraordinarios <strong>valores cristianos (vivo). En un artículo anterior también publicado en Info</strong><strong>Libre</strong> ("<a href="http://www.infolibre.es/noticias/club_info_libre/librepensadores/2013/07/31/un_papa_para_dos_milagros_6462_1043.html" target="_blank">Un papa para dos milagros</a>") expliqué cómo no se ha demostrado el cumplimiento del primer requisito y cómo esta pretensión supone un enfrentamiento radical de la fe católica con la razón y la ciencia. Pero, para muchos creyentes, que el papa no haga milagros es lo de menos, lo importante es que fuera un dechado de virtudes. </p><p>Permítaseme ejercer aquí de abogado del diablo, oficio establecido en 1587 por Sixto V para buscar posibles objeciones en las causas de los santos, y que extinguió precisamente JPII en 1983, lo que le permitió realizar 482 canonizaciones, casi cinco veces más que sus predecesores en el siglo XX, y 1.341 beatificaciones. Especial significación tuvo el que JPII hiciera beato y luego santo en un tiempo récord –en su momento– a Josemaría Escrivá, el fundador del Opus Dei y autor de Camino. De hecho, se diría que, como veremos, siguió los consejos de esta obra para alcanzar su propia santidad.  </p><p>El ejemplo más mediático (aunque no el más grave) de comportamiento reprobable del aspirante JPII fue su encubrimiento de los extendidos y abominables casos de pederastia en la Iglesia católica. No hay que pensar que el papa apoyara estas prácticas (¡faltaría más!), pero parecía no tener problemas para comprenderlas, pues quiso ocultarlas, incluso intentando evitar en lo posible la responsabilidad civil de los pederastas. Los casos más claros fueron los de la protección del cardenal Bernal Law y del <em>padre</em> Marcial Maciel (el fundador de los Legionarios de Cristo), cuyas víctimas exigen que se detenga la canonización de JPII. En todo estos asuntos JPII ejerció concienzudamente la <strong>“santa desvergüenza”</strong> (Camino, 389), que también le llevó a no hacer ascos a dictadores asesinos como Pinochet, Videla y Ríos-Montt. </p><p>Menos comprensión tuvo, ay, para con las víctimas del sida. Por imponer la moral sexual católica (que incluye la abstinencia fuera del matrimonio), JPII se opuso radicalmente al empleo de condones de todos los hombres, católicos o no, a sabiendas de que su uso podría salvar muchas vidas y mucho horror. El poder de la Iglesia (y de su Estado, la Santa Sede) sin duda sirvió para conseguir que muchísimas personas, sobre todo en África, no accedieran a los condones y estuvieran expuestas al virus letal. Hasta la más prestigiosa revista médica, <em>The Lancet</em>, recriminó duramente en un editorial el “grave error” de JPII, a quien calificó de “implacable”, y pidió (sin éxito) “compasión” a su sucesor. Este fue, sin duda, el mayor <em>pecado</em> de JPII. Que sus sucesores lo compartan no le resta extrema gravedad. Es una consecuencia mortífera de considerarse poseedores de La Verdad, y de ejercer de manera inmisericorde la <strong>“santa intolerancia”</strong> (Camino, 397).  </p><p>Precisamente esa intransigencia en la moral sexual llevó a JPII a continuar reprobando el uso libre (en particular, el goce) del propio cuerpo, lo que incluye la condena de la masturbación, la homosexualidad, los anticonceptivos y el aborto. <strong>Las mujeres salen especialmente mal paradas</strong>, y la situación de las católicas se agrava porque se les niegan derechos elementales dentro de la Iglesia y del Estado vaticano. Este tipo de posiciones, que han impedido a la Santa Sede suscribir muchas declaraciones de la ONU (de la que es miembro observador) en defensa de los derechos humanos, podrían serles indiferentes a los no católicos; sin embargo, lo peor es que JPII hizo lo posible porque sus normas morales se impusieran a toda la sociedad, a todos los países; con un éxito parcial, pero excesivo. Estos esfuerzos se pueden encuadrar en lo que Escrivá denominaba <strong>“santa coacción”</strong> (Camino, 399).  </p><p>La irrupción universal del dogmatismo de JPII (y de la Iglesia) también le llevó a frenar las esperanzadoras investigaciones con células madre, y ocasionó otros males en principio menos cruentos que los ya señalados, pero que subyacen a éstos y los hacen posibles. Me refiero a los efectos del adoctrinamiento ultraconservador y fundamentalista (recordemos el apego de JPII a los movimientos apostólicos de extrema derecha, como los citados Opus y Legionarios de Cristo, más Comunión y Liberación y los Neocatecumenales), que también se ejerce bajo el impulso de la “santa coacción”. El rigor inquisitorial dentro de la propia Iglesia es asunto suyo, pero el afán obsesivo por que todos los niños sean catequizados en la escuela genera un caso claro de abuso mental infantil. Aunque entendamos que es imprescindible para perpetuar algunas creencias insostenibles y una moral tan 'santa' como, en ocasiones, inhumana.  </p><p>Para terminar tenemos los asuntos financieros, en los que JPII también dejó mucho que desear. La escandalosa corrupción del Vaticano en este terreno ha dejado en evidencia la complicidad o connivencia de JPII. Esto, en un mundo donde la pobreza es causa de tanta aflicción y muerte, es un (otro) pecado mortal. ¿Y qué decir de la apropiación indebida, ilegítima (aunque sea legal) de dinero y de bienes públicos de muchos países? En España supone más de 11.000 millones de euros al año. Dar cobertura legal a la santa desvergüenza, lejos de aminorarla, la acrecienta; y JPII ha mantenido acuerdos con distintos Estados que le aseguran a la Iglesia todo tipo de privilegios, y que recogen de <em>Camino</em> las tres <em>santidades</em>, aun sin citarlas.  </p><p>Sin duda ha habido aspectos positivos en la actividad de JPII, pero no se me ocurre ninguno que compense los gravísimos daños ocasionados por su ejercicio, hasta límites extraordinarios, de la santa tríada de Escrivá: santa desvergüenza, santa intolerancia y santa coacción. De no ejercer yo como su abogado, diría que es el mismo diablo quien ha maniobrado para que JPII sea la persona que más rápidamente llegará a los altares tras su muerte, pues la Iglesia tendrá que cargar con esta sentencia: “Dime a quién santificas y te diré quién eres”. </p><p><strong>Juan Antonio Aguilera Mochón es miembro de Europa Laica.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Sep 2013 17:41:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan Antonio Aguilera Mochón]]></author>
      <media:title><![CDATA[La santidad de Juan Pablo II]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Aborto,Beatificaciones,VIH SIDA]]></media:keywords>
    </item>
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