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    <title><![CDATA[infoLibre - Depresión]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/depresion/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Depresión]]></description>
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      <title><![CDATA[Sin tiempo para estar mal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/tiempo-mal_1_1942462.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7c9421f6-8175-4e94-931f-31552203ff1c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sin tiempo para estar mal"></p><p><strong>Las pastillas de la artista</strong> canadiense Dana Wyse obran milagros. Irónicas, provocadoras, profundamente irreverentes, prometen, en un único comprimido, la solución instantánea a incurables males. Vienen, cada una de ellas, dentro de bolsas transparentes que simulan envoltorios farmacéuticos y, en el lugar donde debiera leerse el nombre del medicamento o la marca del laboratorio, se encuentra un cartoncito con su mensaje: “acepta que <strong>te estás convirtiendo en tu madre</strong>”, “sobrevive a las reuniones familiares”, “acepta que estás más solo que la una”, “da con el sentido de la vida”, “sé un artista famoso ¡sin necesidad de leer!”, “elimina tu pasado”, “acepta que eres homosexual, ¡aunque en algunos lugares pueda costarte la vida!” o “haz que a tu amor secreto también le gustes tú”. </p><p>A todas estas frases les sigue un adverbio: instantáneamente escrito así, en cursiva, remarcando que la magia ocurre de inmediato. Todas estas pastillas forman parte de <em>The pills</em>, un proyecto que continúa en expansión: cada año, Wyse formula<strong> hipotéticos fármacos para quiméricas e inexistentes dolencias</strong>. No requieren de prescripción médica, claro está, pero sí de una mínima dosis de humor –y humor negro, además– porque algunas, hilarantes, son incorrectísimas políticamente hablando. Eso sí, todas ellas, ya sean más o menos inocuas, comparten un común denominador, ese adverbio que es el santo grial de nuestros días, el instantáneamente. La inmediatez.</p><p>Me acordé de la gran Dana Wyse en una consulta de urgencias médicas. Fue hace unos años, después de regresar de Sierra Leona, donde había estado un tiempo trabajando. Era la cuarta vez que acudía a urgencias en un plazo de tiempo muy corto debido a un <strong>agudo malestar intestinal</strong>. A las repetidas consultas de urgencia sumaba varias visitas con distintos especialistas que no habían mejorado la situación: seguía encontrándome mal. Apenas comía, nada me sentaba bien, me encontraba irritable, mohína. Me habían prescrito varios remedios y tres dietas distintas, sin que ninguna de ellas funcionara. Después de todo aquel periplo decidí probar suerte una vez más en urgencias. Le relaté al médico de guardia aquellas semanas incómodas y él, cordial, aparentemente atento, fijándose, imagino, en las ojeras y en<strong> mi estado de nerviosismo y agotamiento</strong> –tampoco dormía– me preguntó, dando por zanjada la visita y por su puesto mi explicación, si vivía sola. Intrigada, sin entender a qué venía la pregunta, respondí afirmativamente y movió la cabeza. Ajá, pareció decir. Entonces me preguntó qué pensaba acerca de tener gatos, si había pensado en adoptar uno porque “hacen mucha compañía”. Mientras hablaba, tomó el recetario y anotó algo rápidamente: <strong>Alprazolam 1 mg</strong>. Me lo entregó con una sonrisa cargada de condescendencia y, dulcemente, me dijo: “No pierdas más tiempo. Tómate esto y muy pronto te encontrarás bien”.</p><p>Que la realidad supera la ficción es un lugar común mil veces repetido, aunque nunca deja de sorprenderme lo cierto que resulta. El médico adivino tenía razón, al menos, en uno de sus vaticinios: mejoré. Fue, eso sí, sin el gato y el Alprazolam –qué buena etiqueta de Dana Wyse saldría de la combinación “<strong>sé feliz con un gato y un Alprazolam instantáneamente</strong>”– porque afortunadamente, a los pocos días, en un concienzudo análisis de sangre me encontraron por fin <strong>tres tipos distintos de parásitos</strong> que eran los que me provocaban todo aquel desaguisado intestinal. Permaneció en mí, permanece aún años después, la perplejidad ante ese diagnóstico peregrino y la asunción directa, por parte del médico cordial, de que lo que me ocurría, más que hablarlo, había que medicarlo. No es este el lugar para entrar a valorar si, además, siendo mujer, hubo<strong> una dosis extra de paternalismo</strong>, que la hubo, y de mala praxis, que también. Pero con lo que me quedé es con una agria sensación. Pongamos que él, aunque erróneamente, imaginó que yo pasaba por una depresión o por un periodo de ansiedad. Pongamos que no hizo ni siquiera una simple pregunta, un cómo estás, te ha ocurrido algo. Tampoco ninguna recomendación acerca de que visitara a un especialista sino directamente apareció la pastilla y el gato de regalo. Si sufría o no de una depresión más valía no averiguarlo, la medicación iba a curarme. </p><p>No hace falta detallar lo que todos sabemos. En los últimos años ha crecido la tendencia a <strong>medicalizar una serie de emociones </strong>que anteriormente no se consideraban enfermedades: nerviosismo, tristeza, cansancio extremo, ansiedad o el duelo por la pérdida de un ser querido. Sin necesidad de viajar muy lejos en el tiempo, tres décadas atrás, estos sentimientos no eran vistos ni clasificados como patologías, y quienes pasaban por ellos no se autopercibían ni eran percibidos como enfermos. Se trataba, más bien, de parte de la<strong> experiencia humana</strong>. Rara vez se recurría a tratamientos farmacológicos como solución y ante la llegada de estos episodios, de estos malos tragos, no quedaba más remedio que elaborarlos con nuestras propias capacidades (o incapacidades). Es cierto que las redes ayudaban: no me refiero a las sociales sino a los amigos, la familia, el barrio, <strong>estructuras comunitarias</strong> que cada vez se han ido difuminando más en detrimento de la terapia, del medicamento.</p><p>Abel Novoa, médico de familia especializado en Bioética, señalaba en una entrevista que cada vez con mayor frecuencia se afirma que las enfermedades mentales tienen un origen biológico relacionado con <strong>desequilibrios en los neurotransmisores</strong>. Novoa, a quien leo a menudo, interesada por sus aproximaciones a la medicalización del malestar, recalca que este enfoque lleva a tratar las afecciones mentales como si fueran enfermedades físicas, comparándolas incluso con problemas como la neumonía. Aunque no niega que, en ciertos casos, este enfoque pueda ser el adecuado, lo que critica abiertamente es la <strong>tendencia generalizada a asumirlo como norma</strong>, ya que esta visión minimiza la responsabilidad personal. El malestar pasa a ser visto como algo que surge de forma fortuita o innecesaria, desvinculado de las circunstancias personales del individuo o de las decisiones que pueda haber tomado. Resulta interesantísimo el dato de la despersonalización, de la desaparición de la responsabilidad. Quizás, el concepto de enfermedad mental sea en exceso acomodaticio, y si el advenimiento del mal no depende de mí, tampoco depende de mí la cura. En lugar de abordar su verdadero sentido y las causas subyacentes, el malestar se aborda solo con <strong>fármacos o con asfixiantes</strong> y poco rigurosos diagnósticos.</p><p>Ocurre ahora que, en ocasiones, la palabra <em>trauma</em> sustituye a la de <em>problema</em>, la <em>ansiedad </em>a los <em>nervios</em>, y no decimos que estamos <em>tristes</em> sino directamente <em>deprimidos</em>. Esto que pudiera parecer anecdótico, o una inofensiva y casi cómica manera de hablar, no lo es, porque revestida de vocabulario terapéutico, la realidad se torna <strong>más amarga, más pesada</strong>, y solo puede ser atravesada de la mano de un diagnóstico que al fin nos alivie, nos ampare y, sobre todo, nos quite responsabilidad ante lo experimentado. </p><p>Medicados cuando no haría falta y <em>sobrediagnosticados</em>, atravesamos el dolor y el sufrimiento con banderas que avalan lo que sentimos, que nos reconfortan y, sobre todo, que eliminan el sufrimiento añadido de pensar que está en nuestras manos hacer algo para poder modificar el curso de los acontecimientos. La enfermedad se ha convertido casi en un concepto objetivo, lo que ha generado una ansiedad colectiva por encontrar <strong>soluciones rápidas a través de psicofármacos</strong> y diagnósticos, como si estos fueran respuestas inmediatas y definitivas a los problemas emocionales. Esta tendencia desvía la atención de las causas subyacentes que realmente importan, como los factores sociales, familiares o ambientales, que podrían ser mucho más relevantes en algunos casos. Por poner un ejemplo, el estrés relacionado con una situación de vida difícil –<strong>falta de recursos económicos</strong>, una ruptura traumática, un trabajo inestable– puede ser diagnosticado erróneamente como un <em>trastorno de ansiedad</em>, lo que impide ahondar en la causa profunda del problema e imposibilita que el individuo, despojado de sus propias herramientas, pueda tomar las riendas de la situación, abocado a buscar consejo e intervención profesional para temas que bien podrían ser resueltos de otro modo. Porque también la terapia puede resultar<strong> perjudicial e incapacitante</strong> cuando se prescribe en exceso y se presenta como la solución universal para todos los males.</p><p>Contaba Andrea Kohler en su fabuloso ensayo <em>El tiempo regalado</em> que “esperar es hacerse amigo de la paradoja”, y, en última instancia, lo que las píldoras mágicas de Dana Wyse prometen no es más que un <strong>cuantioso y definitivo ahorro de tiempo</strong>, la desaparición de la espera, ese limbo que no sirve para nada, que no es útil productivamente hablando, que es el que sirve para reflexionar, para parar, para atravesar la incertidumbre. Si nos ofrecen distintas velocidades de reproducción para una película o una serie, ¿cómo no vamos a querer nosotros darle a la<strong> máxima opción de velocidad</strong> para salir del atolladero del desamor, del duelo, de la soledad, de la sensación terrible de fracaso? ¿Cómo no vamos a querer que desaparezca aquello que no sabemos abordar? </p><p>No es cierto que el tiempo todo lo cura, pero la vida sería distinta y, tal vez más amable, si en vez de recetas, diagnósticos y terapias apresuradas y sobreprescritas recetáramos <em>tiempo</em>. Presencia. Hay un libro al que invariablemente regreso, ese clásico que fue el primer libro que leí al llegar a la universidad, y me sigue contando todo lo que sé con respecto al sufrimiento. Es, claro, <em>El hombre en busca de sentido</em>, donde Viktor Frankl recuerda que <strong>el dolor es una parte inherente de la vida humana</strong>, y que sanar emocionalmente no pasa por eliminar ese sufrimiento de inmediato, sino por<strong> darle un significado</strong>. Somos, todos nosotros, buscadores de sentido, solo mediante el relato dotamos de dirección y coherencia —cuando la tiene– a lo que nos ocurre, sin él estamos a oscuras abocados a la repetición de lo que ignoramos y a la vez tememos. </p><p>Duerme, en cada uno de nosotros, un comprensible deseo de alejar el sufrimiento. Y hay que reconocer que, en algún momento, en muchos, de hecho, todos hemos querido una receta de Alprazolam, con o sin el gato. Sin embargo, el camino fácil al que nos lleva la medicalización, al sobrediagnóstico, o esa excesiva terapización de la vida no es otro que a la <strong>creación de una sociedad aterrada</strong>, que teme más que a nada a ese sufrimiento que, como no conoce, no sabe ni nombrar y solo esconde. Y así, en silencio, abandonada a las prisas habituales, en ese constante no tener tiempo para nada, pero sobre todo para estar mal, vive la sociedad recostada sobre<strong> un dolor oculto e invisible</strong>, entregada a una permanente sensación de impotencia, a una tenebrosa minoría de edad en cuanto a salud mental se refiere. Somos prisioneros de la incertidumbre y la paradoja. Somos, en definitiva, los que soñamos con las pastillas de Dana Wyse: muchos a escondidas nos tomaríamos cada uno de esos comprimidos, aunque sospecho que nunca lo confesaríamos.</p><p><em>*</em><em><strong>Laura Ferrero</strong></em><em> ha sido coguionista con Isabel Coixet de ‘El techo amarillo’ y ‘Un amor’, y autora de la novela ‘Los astronautas’ (Alfaguara, 2023).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Feb 2025 18:31:03 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Laura Ferrero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Sin tiempo para estar mal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[TintaLibre,Salud mental,Medicamentos,Depresión]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Pastillas, pastillas, pastillas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/pastillas-pastillas-pastillas_1_1938022.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6e6ace59-8531-4680-9c1f-5b6b4538fdd5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pastillas, pastillas, pastillas"></p><p>El psiquiatra Franco Basaglia defendía que, <strong>bajo toda enfermedad mental, late un conflicto social</strong>. Sin llegar a ese extremo, y constatando el origen biomédico de algunos trastornos psíquicos, cabe afirmar que <strong>la medicalización</strong> se ha extendido como un bálsamo de Fierabrás, que cura milagrosamente todas las heridas. El malestar cotidiano, esas grietas que el vivir va abriendo en nuestras mentes, se convierte en terreno de la psiquiatría. Las condiciones socioeconómicas, <strong>el peso de la desigualdad</strong>, el dolor vital que es inherente al ser humano, han sido encapsulados bajo diagnósticos que encuentran su respuesta en una pastilla. Este cambio de paradigma no es menor; redefine la forma en que concebimos la salud mental y, con ello, nuestra humanidad misma. Sin embargo, una sociedad que medicaliza su sufrimiento es <strong>una sociedad adormecida</strong> y, poco a poco, apaga su capacidad de respuesta, su potencia democrática. Cuando el malestar se silencia con fármacos, también lo hacen las preguntas que nacen de él, las rebeliones, las luchas que buscan transformar lo que duele en justicia.</p><p>Perder a alguien querido y transitar un duelo, sentirse desmotivado y ver menguada la productividad en el trabajo, vivir una experiencia que hiere, experimentar dificultades para alcanzar el orgasmo, enfrentar los cambios de la menopausia o temblar ante el desafío de hablar en público: para cada una de estas situaciones, sin duda, <strong>habrá una pastilla al alcance de la mano</strong>. Si su hijo o hija en edad escolar tiene dificultades para concentrarse en clase, muestra problemas de disciplina o lucha por adaptarse al entorno, también habrá un diagnóstico y un tratamiento farmacológico disponible, porque estas vivencias tan humanas han sido con frecuencia transformadas en <strong>síntomas de enfermedades psiquiátricas</strong>.</p><p>El progresivo individualismo no ha sido ajeno a esta deriva biomédica, al promover una nueva concepción de salud mental que promueve <strong>un tipo ideal de persona resiliente, optimista, empoderada, individualista y económicamente productiva</strong>. Las personas que se alejan de ese modelo corren el riesgo de ser diagnosticadas con un trastorno mental. Uno de los ejemplos más claros ha sido la construcción de un nuevo relato sobre el origen del desempleo. Las causas del paro cada vez se desvinculan más de unas políticas sociales injustas y se atribuyen a la carencia de determinadas cualidades personales como fuerza de voluntad, capacidad de esfuerzo, tenacidad y ambición. De este modo, las personas en paro pasan a ser responsables de su situación y se someten a programas para subsanar sus deficiencias. En realidad, lo imperativo sería trabajar con los agentes económicos que podrían <strong>revertir la situación socioestructural del desempleo</strong> y los sesgos que expulsan a algunos colectivos del mercado laboral, como son las personas mayores de cincuenta años o las mujeres.</p><p>Hemos llegado a un punto en que a menudo achacamos el sufrimiento cotidiano a deficiencias personales en lugar de vincularlo a unas <strong>condiciones sociales, políticas o laborales negativas</strong>. Este cambio cultural libera a los gobiernos y administraciones públicas de las obligaciones que la socialdemocracia les había impuesto de velar por la igualdad, cuidar y proteger a la población, al tiempo que hace recaer la responsabilidad (y la culpa, un eje importante de todo este proceso) en las personas que las padecen.</p><p>Es curioso, cuando menos, que los notables avances científicos en salud, responsables de un enorme aumento en la esperanza de vida en las sociedades occidentales, no encuentren eco en una mejora equivalente de la salud mental. Al contrario, en los países desarrollados, el masivo incremento en el consumo de medicamentos para tratar trastornos mentales <strong>no ha logrado mejorar el bienestar psicológico colectivo</strong>. Más bien asistimos a un deterioro alarmante de la salud mental, un declive al que, paradójicamente, parece contribuir la propia medicalización.</p><p>En España, la salud mental empeora de forma acelerada. El Informe Anual del Sistema Nacional de Salud de 2023, muestra que los trastornos en la juventud <strong>se han duplicado desde 2016</strong>. Esta cifra se acompaña de un notable incremento en los trastornos del aprendizaje: un 26% más que en 2016. Tampoco entre los mayores hay mejores datos: la prevalencia de trastornos mentales en personas de más de 50 años es de un 40% y alcanza a la mitad de la población en los mayores de 85.</p><p>Estos elevados índices de malestar psicológico conducen a que casi <strong>cuatro millones y medio de españoles tomen ansiolíticos e hipnóticos a diario</strong>, un 11% más que hace una década. Por su parte, el consumo de antidepresivos ha aumentado hasta un 45% en los últimos años, alcanzando a 4,6 millones de españoles que los toman diariamente según la Fundación AXA (2024). Parece evidente que este elevado nivel de medicalización no está dando los frutos esperados, ya que la tasa de trastornos mentales, lamentablemente, continúa creciendo.</p><p>Desde la década de 1980 se ha venido ampliando la definición de enfermedad mental para abarcar cada vez más ámbitos de la experiencia humana. A principios de los años setenta se reconocían 106 trastornos mentales: en la actualidad se definen <strong>más de 370</strong>.</p><p>El DSM (<em>Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales</em>) es la principal referencia que define y describe todos los trastornos mentales reconocidos por la psiquiatría. Curiosamente, su versión quinta (la última) ocupó en 2013 el primer lugar en la lista de los libros más vendidos de Amazon en su ámbito. La conversión de este manual en un <em>bestseller</em> tuvo que ver con su gran difusión, pero, sobre todo, se debió al alud de críticas que cosechó, al considerarse su ampliación de trastornos psiquiátricos poco o nada justificada científicamente. Más de cincuenta asociaciones internacionales de salud mental acusaron al DSM-V de <strong>medicalizar en exceso el sufrimiento humano</strong>, al reducir los umbrales de diagnósticos y al ampliar su abanico de trastornos mentales. Los propios participantes del comité de redacción reconocieron que tenían pocos datos científicos en que apoyarse y que la mayoría de las nuevas definiciones fueron fruto de un consenso clínico entre ellos, o bien de votaciones a mano alzada. El psicólogo James Davies en su libro <em>Sedados</em> (2022) entrevista a varios de los expertos participantes en la elaboración del DSM-V que explican en primera persona la fragilidad de la base de las decisiones que se tomaron.</p><p>Cabe suponer que, a medida que los diagnósticos médicos se multiplicaron, también lo hicieron las recetas, generando <strong>pingües beneficios para las empresas farmacéuticas</strong>. Estos medicamentos se han vuelto tan comunes que muchas más personas de las que imaginamos llevan en sus bolsillos alguna benzodiacepina, uno de esos psicotrópicos diseñados para mitigar el malestar emocional, el insomnio, la ansiedad o el estrés.</p><p>La cuestión es que, al reformular el sufrimiento para vincular su origen a causas individuales, se induce a las personas a pensar que el problema está en ellas mismas, no en el contexto social en que viven. Y, al medicalizar aquellos comportamientos que perturban el orden establecido (en los trabajos o en las escuelas) disminuye la posibilidad de trabajo colectivo para intentar <strong>cambiar las condiciones estructurales</strong> que provocan malestar.</p><p>A lo largo de mi carrera profesional se han sentado en mi despacho muchas personas que han compartido conmigo sus problemas vitales y las soluciones a su alcance, casi siempre promesas de calma y bienestar en forma de sedantes o antidepresivos. Muchas se ven obligadas a coger la baja laboral (bajas que se han duplicado en los últimos siete años por causa psicológica). Entre la incertidumbre está también presente el fantasma de la duda. <strong>¿Será el remedio peor que la dolencia? </strong>Y tienen razón en dudar. La evidencia científica disponible muestra que el uso prolongado de psicofármacos puede acarrear una amplia gama de problemas tanto físicos como psicológicos.</p><p>Robert Whitaker, profesor de Harvard, puso de manifiesto en <em>Anatomía de una epidemia</em> (2015), que, con frecuencia, las medicaciones empeoraban la situación de aquellos a quienes pretendía ayudar, ya que los psicofármacos tomados a largo plazo eran más perjudiciales que dejar de tomarlos. Su libro fue muy criticado, pero su tesis recibió un gran respaldo en 2017, cuando un amplio estudio sobre el uso prolongado de antidepresivos, publicado en <em>Psychoterapy and Psichosomatics </em>evaluó la evolución de más de tres mil pacientes durante nueve años. Los resultados mostraron que los pacientes medicados presentaban síntomas significativamente más graves que quienes habían interrumpido el tratamiento. Incluso algunas personas que no recibieron tratamiento (a igual diagnóstico) tuvieron mejor evolución al cabo de los años que los medicalizados. La conclusión vino a sumarse a las investigaciones que avalaban la idea de que los antidepresivos pueden tener beneficios a corto plazo, pero <strong>su uso prolongado puede no ser tan beneficioso </strong>como desearíamos, dejando así un regusto agridulce sobre las esperanzas concebidas.</p><p>Otra de las consecuencias de la medicación prolongada es la propia concepción de la persona que los toma. Un metaanálisis publicado en la <em>Clinical Psychlogical Review</em> en 2013 mostró <strong>más autoestigmatización, más autoculpabilización</strong>, expectativas de futuro más negativas y más pesimismo en cuanto a su recuperación que quienes trataron sus problemas con otras vías diferentes a las químicas. Estos resultados mostraron que la medicación, contrariamente a las expectativas creadas, no cura el estigma, sino que podría incluso ser una barrera para la recuperación</p><p>Son sobre todo mujeres, jóvenes o mayores quienes más se medican contra la ansiedad, la depresión o el estrés. He dedicado parte de mi trabajo durante las últimas décadas a mostrar cómo la desigualdad es un factor a tener en cuenta en la salud mental femenina. La precariedad en sus condiciones laborales, la brecha salarial, el nivel superior de pobreza, la dificultad de compaginar la vida profesional con la familiar y la personal, entre otros condicionantes, elevan el nivel de ansiedad y depresión entre ellas. Por otra parte, <strong>la exigencia social de perfección</strong> sobre el cuerpo femenino y sobre sus diferentes roles (la llamada <em>superwoman</em>) inciden directamente en un malestar psicológico significativo. Las jóvenes son especialmente sensibles a <strong>los reclamos de belleza y estética de las redes sociales</strong>, pero también las mayores son sujeto de minusvaloración e invisibilidad cuando llegan a la temida etapa de la menopausia. Todo ello provoca malestar y, en seguida, la correspondiente medicalización.</p><p>La revista <em>The Lancet</em>, en marzo de 2024, dedicó su editorial y diversos artículos a <strong>la menopausia</strong>, reconociendo que las compañías comerciales y los intereses farmacéuticos han sobremedicalizado este periodo. La definición de esta transición vital como una patología estrógeno-deficiente, que debe ser tratada con el reemplazamiento de hormonas, estimula las actitudes negativas hacia la menopausia y exacerba su estigmatización y <strong>el edadismo</strong>. <em>The Lancet</em> exige que se consideren los elementos contextuales, individuales, psicológicos, políticos y sociales en los que se produce la experiencia de cada mujer y no se aborde, exclusivamente, desde el enfoque biomédico.</p><p>La juventud es otro colectivo que aumenta su medicalización de forma alarmante. El número de niñas y niños clasificados como alumnado con <em>necesidades especiales</em> se ha duplicado desde inicios del siglo XXI. <strong>Depresión, ansiedad, trastornos de conducta, síndrome de Asperger y síndrome de déficit de atención e hiperactividad</strong> (TDAH) son los diagnósticos más frecuentes. A la par que los nuevos diagnósticos aumentan la prescripción de medicamentos psiquiátricos a niños y adolescentes en los principales países occidentales. Lo fácil es achacar al profesorado falta de ética o autodefensa organizativa, como se ha criticado con frecuencia. Sin embargo, habría que destacar las tensiones estructurales que sufren los centros escolares: recortes en educación, disminución de recursos, exigencias de nivel académico, creciente volumen de tareas administrativas o agotamiento laboral ante una sociedad infantil cada vez más compleja y diversa. De hecho, existe una mayor incidencia de <strong>problemas de salud mental asociados al trabajo</strong> entre el profesorado que en el conjunto de la población como mostró Barbara Skinner en <em>Educational Review</em> (2019).</p><p>En las escuelas las dificultades emocionales se consideran con frecuencia indicativas de una enfermedad mental que se teme pueda ser precursora de una complicación psiquiátrica más grave, sin que haya evidencia científica sobre ello. Experiencias cotidianas como la ruptura de amistades, ser el más pequeño de la clase o tener dificultades de concentración, cada vez entran más en la categoría de trastornos. Un estudio de Sami Timimi (2024) sobre la psiquiatrización escolar muestra que al profesorado le cuesta diferenciar la simple mala conducta de un trastorno mental, o bien considera una responsabilidad excesiva tener que determinarlo. ¿La consecuencia? Un aumento de un 25% de las derivaciones de niños a salud mental en los últimos cinco años. Las implicaciones de tener medicados a nuestros jóvenes van mucho más lejos de su incidencia personal, ya que conducen a<strong> una inhibición política y comunitaria</strong>.</p><p>El psicólogo Jonathan Haidt, en <em>La generación ansiosa</em> (2024) muestra cuán curativa es la acción colectiva para intentar mejorar el mundo. Épocas que han sido tanto o más duras que la nuestra, como los años previos a la Segunda Guerra Mundial o la enorme crisis de los setenta, no mostraron tasas de ansiedad o depresión superiores a las actuales. Cuando la juventud se une a una causa política o reivindicativa, no se deprime. Sí lo hace, e incluso contempla el suicidio, <strong>cuando se siente aislada, sola o inútil</strong>.</p><p>Puesto que el actual enfoque medicalizado parece no estar funcionando, cabe preguntarse qué tipo de actuaciones podrían mejorar el malestar cotidiano de la población.</p><p>Sabemos que una mayor desigualdad económica está estrechamente vinculada a problemas sociales y de salud. Picket y Wilkinson, en 2019, demostraron que la prevalencia de enfermedades mentales es el doble en las sociedades desiguales en comparación con las más homogéneas e igualitarias. En otras palabras, los niveles más altos de ansiedad se registran en los contextos más desiguales, lo que refuerza la idea de que las dolencias mentales son, en su mayor parte, de origen psicosocial. El filósofo Bernat Castany y yo misma señalábamos en <em>Obedecedario patriarcal, estrategias para la desobediencia</em> (2024) cómo quienes viven en la precariedad y la pobreza tienden a caer en <strong>una especie de </strong><em><strong>apatía resignada</strong></em>, convirtiéndose en seres políticamente desactivados. La psicofarmacología, por su parte, acompaña y refuerza este fatalismo capitalista, ya que la sedación neutraliza las energías vitales necesarias para el cambio, tanto a nivel colectivo como personal. <strong>Lejos de cuestionar el </strong><em><strong>statu quo</strong></em><strong>, lo consolidan</strong>.</p><p>Por tanto, los determinantes sociales deben ocupar un lugar central en la interpretación y gestión del sufrimiento mental, sea en las escuelas, en las empresas, en los centros de salud o en los barrios. Y hay que diseñar <strong>políticas sociales mentalmente saludables</strong> que impliquen atención psicológica e intervenciones con perspectiva psicosocial y de apoyo mucho más amplias a la comunidad y al universo relacional, que impulsen cambios estructurales en el trabajo, atención a las discriminaciones, desigualdad y exclusión social, y no conformarse con actividades superficiales de bienestar laboral.</p><p>No menos decisivo será <strong>superar las resistencias de la corriente psiquiátrica dominante</strong>: al fin y al cabo, en el tiempo de una sesión de psicoterapia es posible tratar a tres o cuatro personas con psicofármacos y aumentar así el producto por hora del trabajo clínico. Pero, ¿cómo puede un médico de familia resolver ese tipo de problemas en una consulta de apenas cinco minutos? Tampoco su formación le ha preparado para ello así que, muy probablemente, ese paciente reciba una receta, desplazando nuevamente el foco al interior de la persona.</p><p>Algunas iniciativas innovadoras prometen un futuro más esperanzador. El ministerio de Salud de Noruega implementó en 2016 un programa piloto en algunos hospitales psiquiátricos seleccionados de cuatro administraciones regionales. Este programa tenía como objetivo <strong>introducir tratamientos sin fármacos</strong>, respondiendo a las demandas de asociaciones de pacientes. Se basaron en programas como el <em>Diálogo abierto</em> de Laponia, que logró recuperaciones en trastornos graves sin recurrir a fármacos. También se inspiraron en experiencias internacionales como <em>Hearing voices y Soteria House</em>, que han conseguido resultados iguales o superiores al tratamiento farmacológico mediante el apoyo comunitario. Demostraron, una vez más, que establecer relaciones sinceras, de confianza y facilitadoras de tipo comunitario es el factor más decisivo para la recuperación de una persona.</p><p>Canadá ocupa el tercer lugar en el ranking del bienestar infantil entre treinta países, según la OCDE. Su modelo de afrontamiento terapéutico se basa en la cooperación, el cultivo de relaciones, la creación de vínculos comunitarios, así como el fomento de la creatividad y el aprendizaje artístico. En palabras del psicólogo Jonathan Haidt, esto significa luchar contra las dos tendencias actuales que definen la generación ansiosa:<strong> la sobreprotección en el mundo real y la infraprotección en el virtual</strong>. Regresar a la comunicación personal, al mundo de los cuerpos físicos, a los afectos y al juego libre en los patios de los colegios o en el barrio junto a los amigos es la clave.</p><p>Existe la posibilidad de que el sufrimiento cotidiano, lejos de ser silenciado, alce el vuelo y se transforme en un motor de cambio, y que la acción compartida, ya sea comunitaria, interpersonal o política, se convierta en una alquimia social que transmute el dolor individual en sanación colectiva. Esta sería, probablemente, <strong>la terapia más poderosa</strong>.</p><p>_________________</p><p><em><strong>Sara Berbel Sánchez</strong></em><em> es doctora en Psicología Social y su último libro, en colaboración con Bernat Castany, ha sido ‘Obedecedario patriarcal’ (Anagrama, 2024).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Feb 2025 18:47:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sara Berbel Sánchez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Pastillas, pastillas, pastillas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Depresión,Trabajo,Política]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La medicalización del malestar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/medicalizacion-malestar_1_1937864.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4cb6cffe-7733-49bc-a77f-549616e9611c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La medicalización del malestar"></p><p><strong>JESÚS MARAÑA.- Empezamos por los datos sin abrumar a nadie, pero un 23% de la población española dice haber atravesado o atraviesa problemas de  salud mental y un 75% cree que estamos peor en salud mental, que hemos ido empeorando. Eso dicen algunos de los estudios que conocemos. ¿Somos los más sensibles del planeta?, ¿hay causas materiales y sociales que explican estos datos?, ¿qué está fallando, ministra?.</strong></p><p><strong>MÓNICA GARCÍA</strong>.- Yo creo que no somos los más sensibles del planeta, creo que tenemos varias cosas que juegan a nuestro favor y en contra. Hay una  parte que tiene que ver con la acumulación de crisis y que tiene que ver con la falta de expectativas, con la incertidumbre. Yo creo que no hay nada más devastador que la incertidumbre para la salud mental. Por otro lado, hay una tendencia creciente a contarlo, a visibilizarlo y a hablar abiertamente.</p><p><strong>JM.- No es que quizás antes estuviéramos mucho mejor, sino que entonces no se hablaba.</strong></p><p>MG.- Creo que ahora hay una tendencia a visibilizar, siempre con el riesgo de patologizar malestares cotidianos, y también es verdad que cuando nos vamos a los datos que tenemos de ese aumento de benzodiacepinas, un aumento de consumo de ansiolíticos, está claro. Nos encontramos también con que tenemos un sistema sanitario que es perfectamente accesible, donde tenemos 24 horas abierto un Centro de Salud, donde tenemos un médico accesible, con lo cual, esa sintomatología, que puede ser patológica o no, podemos expresarla en un sitio de manera libre.</p><p><strong>JM.- Yo te he escuchado decir alguna vez, por ejemplo, que la angustia de no poder pagar la casa es un factor que influye decisivamente en provocar trastornos de salud mental.</strong></p><p>MG.- Eso está claro, por eso estamos intentando poner el foco en lo que se llaman los determinantes sociales de la salud y sobre todo en la vivienda. El 38% sufre angustia para poder tener una vivienda. Antropológicamente la vivienda es tu nido, es tu lugar, es el hogar. El tema lo hemos llevado al mundo de la especulación, pero es que la vivienda, yo que he hecho ocho mudanzas, puedo decir que cada vez que cambias, que te mudas, tienes una ansiedad, una angustia y una ruptura.</p><p><strong>JM.- Esto nos llevaría a pensar que mientras no se solucionen los factores sociales principales, pues estaremos siempre con la solución, digamos, puntual de la medicación.</strong></p><p><strong>JOSÉ ÁNGEL MAÑAS</strong>.- A mí me agrada que habléis de la faceta social y un poco en la definición que hace la OMS de la salud, como el “bienestar físico, mental y social”. Creo que no se puede obviar de ninguna manera esa parte social y también que es que justamente ahora la tensión, o sea las sociedades en las que estamos, son una especie de ollas a presión donde hay un montón de cosas que están incidiendo, donde tenemos a nivel global esa espada de Damocles que es el calentamiento global, el advenimiento de los nuevos fascismos, esa nueva guerra, en Israel, en Ucrania, igual podemos tener alguna en Groenlandia dentro de poco... Tenemos un sistema que sí, por una parte, creo que es inigualable a nivel de la capacidad que tiene de extracción de riquezas, pero a nivel de redistribución de esa riqueza deja mucho que desear, y además tiene una ideología que responsabiliza, quizás en exceso, a los individuos. Da la impresión de que si no somos millonarios es porque no queremos y no podemos. Y luego ha habido una pandemia. Entonces, claro, todo eso incide desde luego en la salud, es una presión sobre la salud mental y yo creo que explica un poco el aumento que ha habido de manera planetaria. Causas culturales yo no las veo, si acaso son más antropológicas: por ejemplo, un chaval joven puede ir a comer todos los fines de semana a casa con sus padres y a lo mejor en Inglaterra, pongo por caso, pues va una vez al año. Yo diría que el problema es más el estrés del sistema sanitario. Ya que hablaba de Inglaterra, tengo un amigo psiquiatra que lleva 20 años ejerciendo allí, y dice que al principio las benzodiacepinas prácticamente no se recetaban, se consideraba mala praxis, pero se ha empezado a estresar el sistema y gente que estaba más bien en contra ha empezado a recetarlas. Yo lo equiparo un poco con estos fármacos, voy bastante al dermatólogo por cuestiones personales, con las cremas, y las cremas con corticoides te las dan casi de entrada porque están muy saturados también los dermatólogos. Yo creo que con esos fármacos hay algo parecido y con en un sistema estresado.</p><p><strong>JM.-Hay una sobremedicación.</strong></p><p>MG.- Sí.</p><p><strong>JM.-Hay datos que lo demuestran.</strong></p><p>MG.- Pero por las dos cosas. Porque estamos patologizando malestares de la vida cotidiana; un problema, una pastilla. Hay una parte de facilidad que se explica en eso. Es lo de “dame una solución rápida”… Ojalá los médicos y médicas pudieran recetar buenas nóminas, que no tengas estrés a final de mes, que no tengas que mudarte diez veces de casa.</p><p><strong>JM.- Alquileres asequibles…</strong></p><p>MG.- ¡Ojalá se pudiera recetar eso! Por otro lado, como parte positiva, tenemos tanto acceso a nuestro sistema sanitario que tú cuando tienes un malestar, dices, “voy a ir a ver a mi médico”. Y, por otra parte, un Sistema Nacional de Salud en algunos lugares muy saturado como puede ser la atención primaria en la que no se te puede dedicar tiempo y la gente demanda soluciones también rápidas. Pero yo estoy de acuerdo en tu observación, José Ángel, y me ha gustado cuando lo has relacionado con los auges de los fascismos, porque supone más incertidumbre. Todo este mundo en el que estamos viviendo de miedo al futuro, de futurofobia, no sabemos lo que nos va a traer, y creo que la incertidumbre, la falta de certeza y la falta de garantías, nos están minando en la salud mental.</p><p><strong>JM.- José Ángel, has mencionado la pandemia, en ese sentido la pandemia es una fisura, una fractura respecto a todo lo que puede significar salud mental, convivencia y problemas que llegan y demuestran que todo es frágil, que todos somos frágiles. ¿Hasta qué punto la pandemia ha significado, también respecto a la salud mental, un cambio, una profundización, una aceleración?.</strong></p><p>JÁM.- Es verdad que somos más frágiles. Siempre decimos los jóvenes en esta generación de cristal, se ha hablado mucho, y es verdad que tengo  tendencia a comparar a la gente de mi edad con estos chavales y tengo la sensación de que sí son más frágiles. Entonces ahí buscas causas y yo siempre digo que nosotros a lo mejor éramos menos virtuales, a lo mejor éramos más callejeros, la educación una parte la hacías en el barrio, en los parques, otra parte la hacías en los bares, que eran el espacio donde generas amistades, relaciones sentimentales, porque hay una parte de educación estética, la música entraba a través de los bares, aprendías la manera de comportarte, la estética, la manera de vestir también. A lo mejor éramos más ignorantes entonces, evidentemente no teníamos toda la información del planeta al alcance de un clic, pero parece que necesitábamos menos ir al psicólogo. Yo ahí sí que percibo una diferencia.</p><p><strong>JM.- No sé si éramos más fuertes o nos conocíamos menos.</strong></p><p>JÁM.- Ese es otro factor distinto.</p><p>MG.- Yo creo que éramos menos conscientes de nuestra vulnerabilidad y de lo que significaban esos malestares. Los malestares no han cambiado y creo que ahora somos más capaces de expresarlos y de exigir que el mundo alrededor no nos produzca ese malestar.</p><p><strong>JM.- Yo no me imagino explicándole a mi padre o a mi madre en su día, cuando era joven, “me siento angustiado”, era una conversación…</strong></p><p>MG.- Que no existía.</p><p>JÁM.- Uno de los elementos cuando comparo generaciones es que cuando decía los barrios, los bares, es que en ellos estás fuera del control parental. Ahora los chavales jóvenes están en casa y todo el rato bajo el radar. Y existen esos padres un poco cañeros que tienen unas exigencias que transmiten a los hijos. Algunos, que tienen medios evidentemente, les ponen unas actividades extraescolares que parecen la agenda de un político. En todo caso, una de las cosas que me sorprende es oír –quizás lo mismo que tú dices de la angustia– es cuando dicen los chavales, “estoy estresado”, eso era un vocablo de adulto, por tanto, yo creo que también hay mucha presión sobre esta gente joven de ahora mismo.</p><p>MG.- Bueno, es la patologización, tú hablabas de lo que nosotros podíamos hablar con nuestros padres y, sin embargo, nuestros hijos hablan en términos patológicos: tengo un TOC, tengo ansiedad o estoy deprimido; han incorporado un diagnóstico a malestares normales. “No, hijo, lo que tienes es un examen y tienes la angustia, la ansiedad propia, ni siquiera la ansiedad”.</p><p>JÁM.- Aplican las palabras y no saben muy bien el significado.</p><p>MG.- Da igual que no lo sepan porque ya le han dado un significado patológico. Y hablabas de la pandemia. Yo creo que la pandemia incidió en dos sentidos: uno la incertidumbre y otro la socialización de la vulnerabilidad. Porque en este mundo en el que nos han contado la meritocracia, “si tú lo haces todo bien, te va a ir todo bien”, de repente nos encontramos una pandemia, en la que aquí, como en todas las enfermedades y como en todo el sistema de salud, aquí no hay méritos, aquí te toca y te ha tocado.</p><p><strong>JM.- La vulnerabilidad es de todos.</strong></p><p>MG.- Pasamos de un individualismo a de repente la apertura, a mirar fuera, es decir: o es que está bien toda la sociedad o yo no voy a estar bien, o está bien mi vecino o yo no voy a estar bien. Eso es una ruptura del modelo ideológico imperante, que es el individualismo, el sálvese quien pueda, el te lo mereces…</p><p><strong>JM.- Es una ruptura o lo debería haber sido. Es decir, ¿hemos aprendido eso, nos hemos dado cuenta del valor de lo común?.</strong></p><p>MG.- Bueno, la gente de derechas hizo todo lo posible para que esa ventana de la sociabilidad se cerrará lo antes posible. Y se identificara, por ejemplo, con ir a un bar. Socializar con ir a un bar. Es verdad que hay una parte que tiene que ver también con el perder el contacto con el rebaño, que es muy angustiante y, de hecho, es muy benéfico ese contacto social para la salud mental. Es verdad que, de repente, nos aislamos aunque estaba la comunicación virtual, pero está claro que todo eso tuvo una incidencia, el miedo a quedarte fuera, a no poder volver a recuperar esa sociabilidad.</p><p><strong>JM.- Si se pudiera recetar la amistad…</strong></p><p>MG.- O si se pudiera recetar ir a una biblioteca, a un centro cultural, no solo a un bar, sino a los lugares de sociabilidad que se han ido reduciendo cada vez más.</p><p><strong>JM.- ¿Hay diferencias de género?</strong></p><p>MG.- Hay diferencias. Nosotros lo estamos viendo, por ejemplo, en cuanto al consumo de benzodiacepinas, de ansiolíticos, y hay una clara preeminencia de las mujeres y sobre todo de las mujeres adolescentes. Esto tiene que ver también con una mayor exigencia, con unas expectativas también atravesadas por esta vida digital que no se corresponde realmente con la vida real y también con una cosa que lleva pasando muchos años en los sistemas de salud que es ese sobrediagnóstico de las mujeres de “bueno, lo que te pasa es que tendrás ansiedad o estrés” y que siempre se atribuye a las mujeres y menos a los hombres.</p><p><strong>JM.- O sea, el propio sistema ya establece una diferencia de género a la hora de tratar o de diagnosticar. ¿Contribuye el mundo internet, el mundo digital y las “soluciones milagrosas” que circulan por ahí, eso ha empeorado el tratamiento de las adversidades y de los disgustos?</strong></p><p>JÁM.- Las “soluciones milagrosas”, no entiendo muy bien a qué te refieres.</p><p><strong>JM.- Circulan mucho por internet las recetas “milagrosas” para salud mental.</strong></p><p>JÁM.- Ahí veo varias cosas, por una parte es verdad que hay mucha información y una información que es verdad está ahí y es fantástica, pero que te cuesta mucho gestionar. Durante la pandemia, nos pusimos todos a navegar, a buscar información, a procurar entender lo que podíamos de vacunas, etc. Yo acabé mareado, acabé confuso y al final opté por fiarme de lo que me dice mi Gobierno.</p><p>MG.- Esa es muy buena receta.</p><p><strong>JM.- Confianza en lo institucional.</strong></p><p>JÁM.- Ves que en gobiernos que nunca se ponen de acuerdo en este tema sí se pusieron todos de acuerdo y en una línea que podría ser muy afín a los intereses de las farmacéuticas, entonces empiezas a dudar. Pero esa esa fue mi solución.</p><p><strong>JM.- Suele haber un negocio.</strong></p><p>JÁM.- Está claro. En uno de mis últimos libros me interesé por todas estas plataformas de venta de drogas ilegales online en la red profunda, algo que fue un escándalo en Estados Unidos y fue un chavalito de veintitantos años que lo montó y a toda la gente que estuvo involucrada la metieron en la cárcel, por eso sí que me daba algo de recelo…</p><p><strong>JM.- Lo que hacían era, para resumir, facilitar drogas vía internet y llevarlo a las casas.</strong></p><p>JÁM.- Era un “Amazon de las drogas”, tenías un catálogo de todo tipo de drogas y llegaban cantidades mínimas que, desde Correos, no podían de ninguna manera interceptar. Siguen funcionando estos mercados. Entonces es curioso porque todo esto abría un debate a nivel de salud pública porque mucha gente lo consideraba en ciertos ámbitos una revolución y sostenían que a nivel de salud pública era muy beneficioso porque, primero, eran sustancias testadas por los comentarios de los propios usuarios y que, por otra parte, te evitaba ir a las tres de la madrugada a un sitio extraño con cierto riesgo para tu seguridad. Por ejemplo, está la metadona que en sitios como Rusia había heroinómanos que no podían tener acceso y que utilizaban estas plataformas. Lo que quiero decir es que en internet hay muchísimas cosas donde evidentemente hay estafas, pero este caso, esta metadona para un heroinómano que quería desintoxicarse sí que era una solución “milagrosa”.</p><p>MG.- Lo que pasa es que las soluciones milagrosas…</p><p>JÁM.- Son estafas.</p><p>MG.- La metadona no es una “solución milagrosa” de todos modos.</p><p>JÁM.- Para este hombre sí fue “milagrosa”.</p><p>MG.- En Rusia puede, pero es la ciencia la que avala la necesidad.</p><p>JÁM.- Y hay que saber usarla y la información también.</p><p>MG.- La puerta de lo digital es lo que ha abierto la desconfianza en la ciencia, en la política, en las instituciones. Decías que me hacía gracia, lo de “yo me tuve que fiar de mi Gobierno”, hombre claro.</p><p><strong>JM.- Además, lo has dicho por saturación.</strong></p><p>MG.- Existen algunos puntos de protección de nuestra salud mental. Uno es la confianza y es que cuando tienes a grupos políticos que están minando la confianza y la minan en todos los aspectos, negacionistas de los científicos, de lo político, de lo institucional, del sistema, antisistemas, que tienen que tirar todos los naipes, no solamente el Gobierno no funciona, el Gobierno no funciona ¿por qué?, porque hay intereses ocultos y ahí entra la ciencia y todo el negacionismo que hubo durante la pandemia con respecto a la ciencia. Eso lo que hace es generar todavía más incertidumbre y desconfianza.</p><p><strong>JM.- Esto está relacionado con la velocidad a la que vivimos en estos tiempos digitales en los que cada media hora se acaba el mundo o se soluciona, más bien lo primero. ¿Qué incidencia tiene esto en la salud mental de la población?.</strong></p><p>JÁM.- Negativa. Claramente vivimos unos tiempos extremadamente acelerados, exagerados en todo. Yo pienso, por ejemplo, en la sensibilidad woke en los últimos diez años. Yo juzgaré por mis hijos en la manera en la que les ha afectado a su manera relacionarse, la sensibilidad con el feminismo, con las minorías, con el racismo, loeficaz que ha sido además de que hemos conseguido que un estadio de fútbol deje de insultar a un jugador. Esa misma revolución a nivel de mentalidad a lo mejor en otro tiempo habría tardado 50 o 60 años y aquí lo hemos hecho en diez años. El tema de WhatsApp, por ejemplo, si alguien no te contesta ya en dos o tres horas casi te sientes ofendido. Mi mujer que es profesora de inglés ahora está utilizando ChatGPT para preparar ejercicios de clase. Esos ejercicios, que hubiera podido hacer antes en un mes, ahora los hace en una semana. Entonces, suma y sigue, eso es mucha velocidad y al final, claro, nos afecta, nos perturba y nos cuesta adaptarnos. A mí hay una definición que es muy bonita, que me gusta de la ICD (International Classification of Diseases), la clasificación internacional de enfermedades y relaciona la salud con la capacidad de adaptación, lo que vale para diferentes individuos, para diferentes sociedades, incluso para distintos momentos históricos.</p><p><strong>JM.- La definición clásica de que la felicidad es tu capacidad para adaptarte a la realidad.</strong></p><p>JÁM.- La salud es eso, si te adaptas a una circunstancia estás sano, si no te has adaptado es que estás enfermo, pero puede ser que mañana haya un golpe de Estado y cambia el régimen, pues oye, los que se adaptan son sanos y los que no, pues o enferman o se les considera enfermos, pero es verdad que es una noción muy útil. Y cuando analizamos esta velocidad que ha generado tanto desconcierto vemos que hay gente que nos estamos adaptando a todo y que más o menos somos sanos y quienes no consiguen adaptarse y están enfermando.</p><p>MG.- Yo no sé si quiero adaptarme tampoco a esta voracidad, a este frenesí, a esta cosa siempre vinculada a la producción, tanto es así que cuando te coges una baja de maternidad casi te sientes un poco culpable de pasear a tu crío por el parque.</p><p><strong>JM.- Culpable por tener tiempo para tí.</strong></p><p>MG.- Porque sabes que vas a perder un tren, un tren profesional, porque vas a perder el tren económico, una serie de cosas… Estamos en un mundo neoliberal y de hiperproductividad, de hiperansiedad en el que no somos capaces ni siquiera de pararnos a pensar. Estamos viendo imágenes de Gaza constantemente en esa hipervoracidad también informativa y no somos capaces tampoco de pararnos a decir: qué significa esto, vemos niños masacrados y no vamos más allá del decir, “ay, madre mía, esto hay que pararlo, vaya masacre”, no somos capaces.</p><p><strong>JM.- La clave es cómo gestionamos esta realidad, la sobreexposición en redes sociales de qué manera nos está también trastornando. Pero la cuestión es cómo gestionar porque una posibilidad es ausentarse, pero eso también es, por un lado, dejar todo el terreno libre a lo que estás definiendo, a la ultraderecha, a las conspiraciones.</strong></p><p>MG.- En el debate de si hay que estar o no hay que estar en las redes, creo que hay que estar. Yo tengo una discusión siempre con una amiga que me dice: “No, yo es que no quiero ver los telediarios, yo no quiero ver las noticias, me dañan”.</p><p><strong>JM.- Las encuestas dicen que está subiendo el porcentaje de gente que dice: quiero alejarme.</strong></p><p>MG.- Y yo le respondo: da igual que lo veas o no lo veas porque va a seguir ocurriendo.</p><p><strong>JM.- La realidad está ahí.</strong></p><p>MG.- Quiero decir, tú puedes subirte a una realidad virtual y ponerte tus gafas virtuales de “aquí no está pasando lo que está pasando” y a lo mejor tú eres más feliz, pero no va a dejar de pasar. Y ahí sí que estoy de acuerdo, tendrás que, con conocimiento porque a lo que estamos renunciando es a la información y al conocimiento, tener tus herramientas para que eso te afecte lo menos posible, pero no por el desconocimiento de la realidad, porque es que el desconocimiento de la realidad es un campo para las fake news, para los bulos, para las mentiras, y esa es otra realidad paralela que te instalan si tú no vives en la realidad.</p><p><strong>JM.- Entonces la cuestión es cómo lo usas.</strong></p><p>JÁM.- Creo que la palabra es que son herramientas estas redes sociales y evidentemente, tienen cosas positivas y cosas negativas. Yo es verdad que tengo tendencias un tanto tecnofóbicas, tecnoescépticas, evidentemente soy de Letras, pero bueno, sí que ves, yo vivo en un pueblo la Comunidad de Madrid y veo chavales que a lo mejor crecían ahí y que sentían una enorme frustración, pero que ahora en Instagram ven de repente a sus ídolos, a sus raperos y sus futboleros y tienen mansiones y están con sus Ferrari y todo el rato de vacaciones, claro esa exposición antes no se veía y eso genera una frustración que tienes que asimilar. Luego, por ejemplo, a nivel de acoso escolar, pues claro, es que del acoso escolar antes a lo mejor se enteraban cuatro o cinco, no lo sé, y de repente ahora puede tener una exposición planetaria. Es como poner una AK-47 en manos de indocumentados, estos chavales que a lo mejor no saben que si tú filmas a un chico o una chica en un cuarto de baño eso no puedes publicitarlo, es ilegal, es un delito, pero no losaben. Entonces yo creo que son herramientas que hay que domesticar y yo creo que hemos domesticado otras, la televisión en su época, os acordáis, estaba siempre presente mientras cenabas o comías, ahora hemos aprendido que eso no se puede o el móvil mirándolo cuando conversas con una persona… Las redes sociales hay que aprender a usarlas correctamente, pero tienen por el momento algo más negativo que positivo.</p><p><strong>JM.- Esa imagen en un restaurante de ver a una familia, a los padres, los hijos y todos con su móvil sin hablar entre ellos para mí esdemasiado frecuente.</strong></p><p>MG.- En los niños pequeños, sobre todo.</p><p><strong>JM.- Es especialmente preocupante en la adolescencia esto que estás apuntando, los trastornos de salud mental en la adolescencia ¿El sistema público tiene capacidad de asumir y de gestionar ese problema?</strong></p><p>MG.- El mundo digital es un multiplicador. Los jóvenes y los adolescentes están formando sus herramientas. En esa forma de formar sus herramientas de repente tienes un multiplicador, por ejemplo, el miedo a la exposición pública o al juicio público, que lo hemos tenido todos de adolescentes e incluso cuando eres más mayor, eso está multiplicado exponencialmente en las redes sociales. Entonces tienen una herramienta que ni siquiera son capaces de utilizar en su mínima expresión y que es básicamente afrontar que estás en un momento madurativo en el que no todas las críticas son asumibles. Si entráis en mis redes eso es una fiesta que no os podéis imaginar, es un rosario de insultos. No me preocupa tanto por mí, porque ya me considero una persona de 51 años cumplidos hoy.</p><p><strong>JM.- Esta grabación, sea dicho, coincide con el cumpleaños de Mónica García, felicidades.</strong></p><p>MG.- Lo celebro aquí en TintaLibre. Quería decir que me considero ya con las herramientas de madurez como para poder gestionar eso. Me preocupa más que lo vean mis hijos, que vean que en mis redes sociales hay todo un desarrollo que no es real, porque, y esto lo decimos muchas de las personas que estamos expuestas, luego vas por la calle y eso no es real.</p><p><strong>JM.- Hay una desproporción absoluta.</strong></p><p>MG.- Pues eso mismo les pasa a ellos en el instituto, en el cole, con su imagen física, con lo que han hecho, con lo que no han hecho, con sus novias sus novios y no tienen todavía las herramientas ¿Cómo les podemos ayudar? Pues sí, con mucha pedagogía, con mucha paciencia, con algunos filtros y algunos límites.</p><p><strong>JM.- Puede tener esto que ver más con la educación que con la gestión sanitaria del asunto por decirlo así.</strong></p><p>JÁM.- Los adolescentes están en un periodo muy peculiar. La adolescencia, casi casi es una enfermedad per se, exagerando un poco. Es un momento en el que hay unos cambios tan bestiales concentrados en tan poco tiempo que no necesitan drogas exteriores, que es un festival de hormonas; por tanto hay conductas de riesgo. Si estás hablando de salud mental y lo relacionas con adolescentes lógicamente hay que conocer las circunstancias. Por ejemplo, un adolescente que no te atiende y dices, “está empanado”, es que está empanado porque están pasado tantas cosas en su cerebro que es normal. Esas cosas hay que tenerlas en mente y también que no están preparados para las redes sociales.</p><p><strong>JM.- Mi compañero y codirector de ‘TintaLibre’, Jordi Gracia, mete un apunte muy interesante que a mí no se me había ocurrido y es el desprestigio de las Humanidades, de la formación humanística, ¿tiene alguna responsabilidad en esta hipermedicación social, en lo que estamos hablando sobre la salud mental?.</strong></p><p>JÁM.- Desde Aristóteles sabemos que la catarsis puede tener una incidencia positiva, Freud ya hablaba de que la civilización frustra tus instintos y genera neurosis y el arte puede ser una manera subliminal... A lo mejor se están perdiendo esas herramientas, pero lo mismo se puede decir del fútbol: el deporte te ayuda a la salud mental. Volvemos a la imagen de la olla a presión, son válvulas de escape, son cosas que pueden sustituir o aliviar males, pero quizás nos vamos un poquito de la problemática principal.</p><p>MG.- Es un protector.</p><p><strong>JM.- A mí sí me lo parece.</strong></p><p>MG.- Y creo que requiere unos tiempos que ahora no son los tiempos que se nos requieren a nosotros. Requiere cierta pausa, ciertos elementos cognitivos a la hora de entenderlo, de alguna manera de dejar de pisar el acelerador, ni siquiera el freno.</p><p><strong>JM.- Mirar por encima de la inmediatez.</strong></p><p>MG.- Y eso ahora mismo choca con este mundo voraz, neoliberal, rápido, productivo… ¿Es productivo leer filosofía? No, no es productivo. Como pasear a tu hijo por el parque…</p><p><strong>JM.- En términos de consumismo puro no, en transformar a la persona en consumidor, tampoco.</strong></p><p>MG.- En esta sociedad neoliberal todo son aceleradores de posibles malestares y trastornos de salud mental.</p><p>JÁM.- Yo hablo de Humanidades y de Ciencias y en ello hay una impresión al final de que las ciencias están más con el sistema.</p><p>MG.- La buena ciencia requiere también una pausa. Los investigadores utilizan años y años de su vida para llegar a una molécula, yo ahí también lo incluyo, pero se la identifica con una cierta productividad mientras que el pensamiento no. Yo una de las cosas que echo de menos es poder pararme a pensar y cuando lo hago, a tí te pasará seguramente lo mismo cuando te pones a escribir, tienes que pararte a pensar que es un tiempo que va en contra casi de la sociedad del futuro, tienes que aislarte, tienes que utilizar unas herramientas que ahora no son las que están en el mercado.</p><p><strong>JM.- Estamos tratando la salud mental más con medicación que con terapia, me da la impresión, eso indican los datos ¿por qué nos fiamos más de un psicoterapeuta al que no conoces de nada que de un amigo que conoces de toda la vida?.</strong></p><p>JÁM.- Porque tiene las herramientas para ayudarte: yo voy a pintar mi casa y llamo a un pintor profesional, no a mi amiguete. Yo entiendo que habrá muchos psiquiatras que digan, “joder, estoy recetando a este tío benzodiacepinas o diazepam o lo que sea, y a lo mejor este hombre si tuviera un entorno mejor y una pareja pues a lo mejor no necesitaba este tratamiento”. Siempre la terapia será mejor que el tratamiento, pero es que muchas veces no hay tiempo para ella.</p><p><strong>JM.- El sistema no puede atender con terapias.</strong></p><p>JÁM.- Ese es el problema.</p><p>MG.- No son excluyentes: puedes para determinados momentos necesitar un psicoterapeuta, para otros necesitar un psiquiatra y para todos los momentos necesitar un entorno familiar y social estable. Necesitas ese colchón, aun teniendo ese entorno familiar estable, tú puedes tener trastornos de salud mental. Y de esto no se libra nadie. Esto tiene un poco que ver con la pandemia, cuando hablamos de salud mental hablamos de la socialización de la vulnerabilidad. Aquí no se libra nadie, ni los que tienen más dinero, ni los que tienen más fama, ni los que tienen más recursos, porque va por otras vías. Sí que es verdad que hay aceleradores, y los determinantes sociales de la salud ya se ha demostrado que, si no te puedes pagar la casa, si no puedes llegar a fin de mes, si tienes un trabajo indigno, si tienes condiciones laborales que no te permiten desarrollarte, si tienes que ver más a tu jefe que a</p><p>tus hijos, si pasan todas estas cosas, eso funciona como un acelerador.</p><p><strong>JM.- ¿Estamos avanzando? Es decir, sigue habiendo una estigmatización, una frivolización sobre los trastornos de salud mental o nos estamos ya tomando en serio todo esto.</strong></p><p>JÁM.- Sigue habiendo, pero yo creo que a nivel de terapia psicológica menos, ya el psiquiatra es otra cosa, pero todavía hay estigma. Pero creo que sí avanzamos. De alguna manera hay algo profundamente perturbador y es que al final todos creemos tener control de nuestra vida y nos da miedo ver gente que ha perdido el control. Entonces siempre será inquietante y yo creo que el estigma no podremos levantarlo totalmente, pero considero que sí que la terapia psicológica hoy ya es una es una cosa muy habitual.</p><p>MG.- Esta visibilización ha levantado efectivamente un poquito el estigma, sigue habiendo mucho, por ejemplo, con los trastornos mentales graves a los que siempre se les identifica con conductas agresivas y no es para nada así. Estadísticamente no es verdad que la gente que tenga un trastorno mental grave sea más agresiva, no es verdad. Ese estigma sigue existiendo y claro, luego lleva también a la frivolización, o sea, que por un lado estamos hablando más de ello, lo cual no significa que entendamos la salud mental y entendamos, a mí me encantan los testimonios en primera persona, cuando te habla alguien desde dentro de su depresión, de su trastorno obsesivo compulsivo, desde su esquizofrenia, entonces dices: “Ah, vale, ahora lo entiendo, ahora entiendo qué te pasa y ahora entiendo, además, que eres una persona perfectamente funcional, perfectamente normal, excepto cuando tienes este tipo de enfermedad”. En cambio a alguien que tiene una pierna rota no le dices ponte a andar, pues a alguien que tiene una depresión, no le puedes decir, anímate.</p><p><strong>JM.- Me estás facilitando, Mónica, lo que quería plantearos como cierre de la conversación, que es ese testimonio personal, es decir, si habéis  vivido directamente vosotros o en vuestros entornos algún caso de trastorno que ha necesitado medicación, ansiolíticos y cómo lo habéis vivido</strong>.</p><p>JÁM.- Yo sí he tenido un caso cercano, un familiar cuyo hijo tenía una enfermedad mental grave, que planteaba problemas de comportamiento y es verdad que lo primero que sientes es incomprensión. Yo veía el chaval con mi hija y lo primero vas a la madre y dices: “Educa mejor a tu hijo, que está pasando esto”, después, cuando sabes de qué se trata, ya le pones una etiqueta y tú empiezas a entender su comportamiento y más tarde, claro, llega la medicación y la medicación en este caso eran antipsicóticos. Resulta incómodo porque por una parte dices, bueno, es verdad que el niño ya es más funcional, pero por otra parte estás metiendo a su organismo un chute, una química que no sabes las consecuencias que va a tener para su organismo, que no las veremos, no, pero que te hacen sentir un poco culpable. Estamos continuamente conviviendo con este tipo de casos, yo creo.</p><p><strong>JM.- Hay una impotencia a la hora de manejar, de gestionar.</strong></p><p>JÁM.- La cuestión al final es que cada uno es como es y él ya es funcional; en este caso es verdad que esa medicación es muy dura, pero ha conseguido que este chico sea funcional.</p><p>MG.- Yo soy hija de psiquiatras, con lo cual siempre tengo los trastornos de salud mental metidos en casa.</p><p><strong>JM.- Aunque no hubieras querido…</strong></p><p>MG.- Claro. Hija de psiquiatras, he estudiado Medicina, he hecho prácticas de psiquiatría, he conocido la psiquiatría, la he estudiado, la he visto en mi casa y aun así, no he entendido lo que es una depresión hasta que una amiga mía escribió un libro sobre la depresión. Esa amiga mía, que se llama Ana Rivera, escribió sobre la depresión en primera persona. Yo estuve en todo su proceso depresivo ayudándola como puedes, porque hay una parte que no entiendes, que tiene que ver con “¿te ha pasado algo, ha habido un detonante, un factor?” y no tiene por qué haber ningún factor. Y luego, te planteas: si en los estándares ideales tienes todo para ser feliz, ¿por qué estás en ese hoyo tan profundo? Leyendo su libro lo entiendes todo, entiendes cómo desde dentro se ve una amiga mía, divertida, alegre, feliz, etc. que cayó en lo más profundo. Y hasta que no lo entiendes…</p><p><strong>JM.- Siempre hay ese factor que decíais como de una especie de culpabilización. Cuando dices, pero si tienes prácticamente todo en comparación con… .</strong></p><p>MG.- Es incomprensión, bueno no, es desconocimiento de lo que le está pasando a esa persona. Ella lo cuenta de una manera tipo “yo no podía salir a comprar a la calle” y empieza el libro narrando el primer día que no tuvo pánico al salir a la calle. Es una amiga mía muy cercana a la que yo le dije: “mira, tú no estás triste, tú lo que tienes es un trastorno, tienes que ir a un psiquiatra”. Incluso ayudándola en el diagnóstico no he sido capaz de comprenderlo y con esto te hablo pues de todas las personas que tienen esquizofrenia, un trastorno obsesivo compulsivo, un trastorno límite de la personalidad, cualquier cosa, y que necesitamos que ellos mismos nos cuenten.</p><p><strong>JM.- O sea que es importante en esa divulgación de casos personales donde hay ensayos, hay varios libros de gente conocida que está contando sus trastornos mentales y eso ayuda mucho a entender.</strong></p><p>MG.- A entender, a ser conscientes de lo que le está pasando y también a poder ayudar desde los lugares desde donde podemos ayudar.</p><p><strong>JM.- Os agradezco mucho que hayáis dedicado un rato a pensar sin la velocidad de los tiempos digitales y os animo a que sigáis, tú peleando por la salud pública, y tú escribiendo sobre historias, sobre humanidades, sobre la vida.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Feb 2025 18:26:53 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La medicalización del malestar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mónica García,Salud mental,Depresión,Medicamentos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Caminar para prevenir la depresión? La ciencia dice que funciona]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/ciencia/caminar-prevenir-depresion-ciencia-dice-funciona_1_1917824.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ea64d151-a8ad-474a-8395-28680e08cf10_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Caminar para prevenir la depresión? La ciencia dice que funciona"></p><p>Un <a href="https://jamanetwork.com/journals/jamanetworkopen/fullarticle/2828073?utm_source=For_The_Media&utm_medium=referral&utm_campaign=ftm_links&utm_term=121624" target="_blank">reciente metaanálisis</a> publicado en <em>JAMA Network Open</em> arroja luz sobre la asociación entre el <strong>número de pasos diarios y la depresión en adultos</strong>. El estudio, llevado a cabo por un grupo de investigadores de la Universidad de Castilla-La Mancha, analiza datos de <strong>33 investigaciones observacionales con un total de 96.173 participantes</strong>.</p><p>El nuevo trabajo incluye estudios publicados hasta mayo de 2024, y abarca participantes de <strong>13 países diferentes</strong>. Los resultados revelan una relación inversa significativa entre la cantidad de pasos al día y los síntomas depresivos.</p><p>Así, los estudios transversales muestran que las personas que caminan <strong>10.000 o más pasos al día</strong> tienen significativamente menos síntomas depresivos en comparación con aquellas que caminan menos de 5.000.</p><p>La diferencia en los <strong>síntomas depresivos</strong> entre estos dos grupos es notable. La revisión concluye que caminar más se asocia con una mejor <strong>salud mental</strong>. Además, cada incremento de 1 000 pasos diarios implica una reducción del 9 % en el riesgo de depresión.</p><p>Los autores sugieren que estos hallazgos podrían contribuir a un enfoque integral de salud pública para <strong>prevenir la depresión</strong> en adultos. Además, la simplicidad de contar pasos diarios, facilitada por la creciente popularidad de los <strong>dispositivos portátiles</strong>, podría ser una estrategia efectiva y fácil de implementar.</p><p>Este estudio proporciona evidencia sólida sobre los beneficios potenciales de <strong>aumentar la actividad física</strong> diaria para la salud mental, específicamente en la prevención de la depresión. Sin embargo, los autores señalan la necesidad de llevar a cabo más estudios prospectivos para confirmar estos hallazgos y establecer recomendaciones más precisas sobre el número óptimo de pasos diarios para prevenir la depresión.</p><p><em>Este </em><a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Caminar-para-prevenir-la-depresion-La-ciencia-dice-que-funciona" target="_blank" ><em>artículo</em></a><em> fue publicado originalmente en la Agencia SINC, la agencia de noticias </em><em><strong>científicas de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[98aee7a4-c81c-4faf-a539-9db38f123e73]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Dec 2024 16:54:13 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Agencia SINC]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Caminar para prevenir la depresión? La ciencia dice que funciona]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Agencia SINC,Salud mental,Depresión,Deportes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El asistente de Matthew Perry se declara culpable de suministrarle la ketamina relacionada con su muerte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/asistente-personal-matthew-perry-declara-culpable-suministrarle-ketamina-relacionada-muerte_1_1863239.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c713de2a-6234-426c-b418-234ddf753f4a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El asistente de Matthew Perry se declara culpable de suministrarle la ketamina relacionada con su muerte"></p><p>El <strong>asistente personal</strong> del actor<strong> Matthew Perry</strong> se ha declarado culpable de <strong>"conspirar para distribuirle" la ketamina</strong> que se relaciona con la muerte del actor, según han asegurado medios estadounidenses y recoge Europa Press.</p><p><strong>Kenneth Iwamasa</strong>, de 59 años, ha afirmado que "inyectó repetidamente ketamina a Perry sin ningún tipo de indicación médica" y<strong> ha reconocido haberle inyectado "en múltiples" ocasiones el día que falleció</strong>, el 28 de octubre del pasado 2023, según ha hecho público el Departamento de Justicia este jueves 15 de agosto.</p><p>Las declaraciones de Iwamasa llegan después de que se conociese que <strong>cinco personas habían sido acusadas </strong>de formar parte de la red de suministro del actor: dos médicos, una "importante fuente de suministro" de drogas conocida como 'La Reina de la Ketamina' y varios intermediarios que, según el fiscal federal <strong>Martin Estrada</strong>, se "aprovecharon" de Perry al suministrarle la ketamina.</p><p>"Estos acusados <strong>se aprovecharon de los problemas de adicción</strong> del Sr. Perry para enriquecerse. Sabían que lo que hacían estaba mal. Sabían que lo que hacían suponía un gran peligro para el Sr. Perry, pero lo hicieron de todos modos. Al final, estos acusados estaban más interesados<strong> </strong>en <strong>lucrarse a costa del Sr. Perry </strong>que en preocuparse por su bienestar", ha añadido Estrada al anunciar los cargos.</p><p>El pasado diciembre, la <strong>Oficina del médico forense de Los Ángeles </strong>revelaba en su informe de la autopsia de Perry que el actor falleció como resultado de los "<strong>efectos agudos de la ketamina</strong>", fármaco utilizado para tratar la <strong>depresión</strong> y la <strong>ansiedad</strong>, y "un posterior ahogamiento".</p><p>En el documento se señalaba que "con los<strong> altos niveles de ketamina</strong> encontrados en sus muestras de sangre 'post mortem', los principales efectos letales serían tanto la <strong>sobreestimulación cardiovascula</strong>r como la <strong>depresión respiratoria</strong>".</p><p>El actor, conocido por dar vida a <strong>Chandler Bing</strong> en la serie de televisión <em><strong>Friends</strong></em>, "estaba recibiendo terapia de infusión de ketamina para la depresión y la ansiedad", detalla la autopsia, cuando fue hallado muerto en su casa de Los Ángeles (California, Estados Unidos), donde se habría ahogado en el jacuzzi.</p><p>Si bien Matthew Perry se hizo mundialmente conocido por su papel de Chandler Bing en la<strong> exitosa comedia de los años 90</strong>, también ha aparecido series y programas como <em>Boys Will Be Boys</em>, <em>Growing Pains</em>, <em>Silver Spoons</em>, <em>Charles in Charge</em>, <em>Sydney</em>, <em>Beverly Hills</em> <em>90210</em>, <em>Home Free</em>, <em>Ally McBeal</em> o <em>The West Wing</em>, entre otros. Pero Perry no solo supo conquistar la pequeña pantalla, sino que destacó también por sus interpretaciones en <strong>largometrajes</strong> como <em>Fools</em> <em>Rush</em> <em>In</em>, <em>The Whole Nine Yards</em>, <em>Three to Tango</em>, <em>The</em> <em>Kid</em>, <em>17</em> <em>Again </em>o <em>Getting</em> <em>In</em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Aug 2024 15:40:18 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El asistente de Matthew Perry se declara culpable de suministrarle la ketamina relacionada con su muerte]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Actores,Depresión,Series televisión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La música clásica mejora el estado de ánimo en pacientes con depresión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/ciencia/musica-clasica-mejora-animo-pacientes-depresion_1_1861194.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f5366d34-ad36-4e98-9e15-2fd45cd27a3b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La música clásica mejora el estado de ánimo en pacientes con depresión"></p><p>Ya sea Bach, Beethoven o Mozart, está ampliamente reconocido que la <strong>música clásica puede afectar al estado de ánimo de una persona</strong>.</p><p>En el estudio publicado en la revista <em>Cell Reports de Cell Press</em>, científicos de la Universidad Jiao Tong de Shanghai (SJTU), han utilizado<strong> mediciones de ondas cerebrales y técnicas de imagen neuronal </strong>para demostrar cómo la música clásica occidental provoca efectos positivos en el cerebro.</p><p>Su objetivo es encontrar formas más eficaces de utilizar la música para activar el cerebro de quienes, de otro modo, no responderían, como las<strong> personas con depresión resistente al tratamiento</strong>.</p><p>"Nuestra investigación integra los campos de la neurociencia, la psiquiatría y la neurocirugía, proporcionando una base para cualquier investigación dirigida a la interacción entre la música y la emoción", comenta el autor principal del estudio <strong>Bomin Sun</strong>, científico de la SJTU.</p><p>"En última instancia, esperamos trasladar los resultados de nuestra investigación a la<strong> práctica clínica</strong>, desarrollando herramientas y aplicaciones de musicoterapia cómodas y eficaces" añade Sun.</p><p>El estudio se centró en <strong>13 pacientes con depresión resistente</strong> al tratamiento a los que ya se habían implantado electrodos en el cerebro con fines de estimulación cerebral profunda. Estos implantes se colocan en un circuito que conecta dos zonas del cerebro anterior: el núcleo del lecho de la <strong>estría terminal (BNST)</strong> y el <strong>núcleo accumbens (NAc)</strong>.</p><p>Utilizando estos implantes, los investigadores descubrieron que la música genera sus efectos antidepresivos sincronizando las <strong>oscilaciones neuronales</strong> entre el córtex auditivo, responsable del procesamiento de la información sensorial, y el circuito de recompensa, responsable de la gestión de la información emocional.</p><p>"El circuito BNST-NAc, a veces denominado parte de la <strong>'amígdala extendida'</strong>, subraya la estrecha relación entre este circuito y la amígdala, una estructura central en el procesamiento de la información emocional", afirma el investigador. "Este estudio revela que la música induce el triple bloqueo temporal de las oscilaciones neuronales en el circuito cortical-BNST-NAc a través de la sincronización auditiva", añade Sun.</p><p>Los pacientes del estudio fueron asignados a dos grupos: baja apreciación musical o alta apreciación musical. Los del grupo de alta apreciación musical demostraron una sincronización neuronal más significativa y mejores <strong>efectos antidepresivos</strong>, mientras que los del grupo de baja apreciación musical mostraron peores resultados.</p><p>Al agrupar a los pacientes, los investigadores pudieron estudiar con mayor precisión los <strong>mecanismos antidepresivos de la música</strong> y proponer planes de musicoterapia personalizados que mejoraran los resultados del tratamiento.</p><p>Por ejemplo, al<strong> insertar ruido de ondas</strong> theta (entre aproximadamente 4 y 8 Hz) en la música para potenciar el acoplamiento oscilatorio BNST-NAc, los pacientes del grupo de baja apreciación musical manifestaron disfrutar más de la música.</p><p>En el estudio se utilizaron varias piezas de <strong>música clásica occidental</strong>. Se eligió este tipo de música porque la mayoría de los participantes no estaban familiarizados con ella, y los investigadores querían evitar cualquier interferencia que pudiera surgir de la familiaridad subjetiva.</p><p>"Llegamos a la conclusión de que las <strong>elecciones musicales</strong> durante el proceso de escucha formal eran individualizadas y no estaban relacionadas con el <strong>trasfondo emocional de la música</strong>", afirma el autor.</p><p>Las futuras investigaciones del equipo se centrarán en varias áreas. Por un lado, pretenden estudiar cómo la <strong>interacción entre la música y las estructuras profundas del cerebro</strong> desempeña un papel en los trastornos depresivos.</p><p>También introducirán otras formas de <strong>estímulos sensoriales</strong>, incluidas las imágenes visuales, para investigar los posibles efectos terapéuticos combinados de la estimulación multisensorial en la depresión.</p><p>"Estos productos integrarán recomendaciones musicales personalizadas, monitorización y retroalimentación emocional en tiempo real y<strong> experiencias multisensoriales de realidad virtual</strong> para proporcionar herramientas de autoayuda cómodas y eficaces para gestionar las emociones y mejorar los síntomas en la vida cotidiana", concluye el investigador.</p><p>Este <a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Primer-estudio-que-mide-los-metales-toxicos-en-los-tampones" target="_blank">artículo</a> fue publicado originalmente en la Agencia SINC, la agencia de noticias <strong>científicas de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología</strong>.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[ea63b1cb-75a6-43bc-bdbc-d6b698e81972]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Aug 2024 08:35:21 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Agencia SINC]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La música clásica mejora el estado de ánimo en pacientes con depresión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Agencia SINC,Música,Depresión,Medicina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[...Que no levanta la mano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/gente-corriente/no-levanta-mano_129_1760495.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/08058b2c-e4c0-4551-a89f-1c4947dd6113_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Que no levanta la mano..."></p><p>“La muerte me ha salvado la vida”. La frase no es mía, su autor es Fernando Polanco, guionista, escritor y creador de un cómic<strong> </strong>que<strong> nace de una depresión con intento de suicidio. </strong>Una forma brillante y escueta de contar eso de tocar fondo, después de mucho dolor y con el impulso, subir a respirar. </p><p>Fernando está construido de una mezcla tan poderosa de talento y bondad que, incluso cuando construye humor muy oscuro casi negro –y lo hace francamente bien–, <strong>deja que algo de luz atraviese la opacidad. </strong>Como esos rayos que se cuelan por las persianas en la siesta, llenos de motas de polvo en suspensión que, si pones mucha imaginación y un poco de romanticismo, te parecen estrellas.  </p><p>Hace unos días, lo acompañé en la presentación de su cómic <em>Aquí </em>en Madrid. No, no es esa frase hecha que usamos, sin darnos cuenta, los que vivimos en esa ciudad, es que su obra se llama así: <em>Aquí</em>. <strong>Y cuánto dice una sola palabra cuando el contexto es fuerte.</strong> Este lo es. Que Polanco siga “aquí”, significa que no hizo lo que le pedía el cuerpo o más bien la cabeza, tirarse por la ventana. </p><p>La presentación de cualquier obra creativa, propia o ajena, tiene algo de celebración, al menos yo siempre lo vivo así. Pero esta fue distinta. No, no imaginen un acto luctuoso lleno de gente cariacontecida que escucha a un autor hablar de su experiencia, rozando la muerte, junto a una compañera que lo acompaña en el sentimiento. No. Visualicen una sala dentro de una librería especializada en cómics, manga, libros y juegos de mesa. <strong>La sala está llena de gente joven, están presentes el hermano y la madre del autor y este va vestido con colores pastel.</strong> Hay muchas risas, algunos silencios y un pollo de goma. </p><p>El pollo, uno de esos que emiten un pitido si lo aprietas, <strong>fue la herramienta que Fernando dio a uno de los asistentes para que la utilizara como alarma</strong>, en caso de que él o yo nos deslizáramos por la pendiente de la autoayuda edulcorada. Contó Fernando que, mientras construía su cómic, escuchaba un pollo que le alertaba del peligro de caer en la tentación de “hacerse un Míster Wonderful”. El quejido del ave de goma nos impediría acercarnos a ese territorio rosa chicle al hablar de salud mental, de heridas sin curar, de precariedad laboral y de preservar la vida cuando no tienes ganas de seguir subido a ella. </p><p>En algún momento de nuestra conversación, Fernando, con su luminoso acento del Puerto de Santamaría, dijo: <strong>“Que levante la mano quien nunca haya acariciado la idea de acabar con su vida”.</strong> Y… ninguna persona de las que allí estábamos levantó la mano. Después se hizo un silencio. </p><p>Me guardo en el recuerdo la tarde con Fernando y los que acudieron a la presentación de <em>Aquí</em>, como una de esas experiencias bonitas que hacen que la vida tenga algún sentido. Me queda el regusto de todas las risas, el cariño y la complicidad que vibró en aquella librería. <strong>Me queda también la pregunta de Fernando y el silencio como respuesta coral.</strong> Y, sobre todo, la satisfacción de haber hablado de suicidio y salud mental con franqueza, sin eufemismos, sin que nos gritara el pollo. Eso sí es un rayo de luz a través de la persiana. Lean a <a href="https://www.atomcomics.net/bd-nueva-ola/58514-aqui-fernando-polanco.html" target="_blank">Fernando Polanco</a>. </p><p><em>Al otro lado del río, </em>de Jorge Drexler. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Apr 2024 18:57:25 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Martos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[...Que no levanta la mano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Suicidios,Cómic,Depresión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[EEUU plantea pruebas rutinarias de detección de la ansiedad: ¿qué deberíamos hacer en España?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/pruebas-rutinarias-deteccion-ansiedad_1_1324099.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5e0b46dc-1c40-470d-a2dd-c2e7256c49c7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="EEUU plantea pruebas rutinarias de detección de la ansiedad: ¿qué deberíamos hacer en España?"></p><p>Según <a href="https://www.who.int/news/item/02-03-2022-covid-19-pandemic-triggers-25-increase-in-prevalence-of-anxiety-and-depression-worldwide" target="_blank">la OMS</a>, durante el primer año de pandemia, la ansiedad y la depresión <strong>aumentaron en un 25% a nivel mundial</strong>. En España, según <a href="https://www.ine.es/ss/Satellite?L=es_ES&c=INECifrasINE_C&cid=1259953225445&p=1254735116567&pagename=ProductosYServicios%2FINECifrasINE_C%2FPYSDetalleCifrasINE#ancla_1259953225395" target="_blank">la última encuesta europea de salud</a>, más de dos millones de personas han presentado cuadros depresivos. Según los datos disponibles en el portal estadístico del Sistema Nacional de Salud, durante el año 2020 se registraron<strong> 5.044.566 casos de ansiedad, 285.705 más que el año previo</strong>. En EEUU, de agosto de 2020 a febrero de 2021, el porcentaje de adultos con síntomas de un trastorno de ansiedad o depresión <strong>aumentó del 36,4 al 41,5 %</strong>. </p><p>Ante estos datos, y según se dio a conocer esta misma semana, un panel independiente de expertos médicos designado por el Gobierno federal de EEUU recomendó por primera vez que <strong>los sanitarios evalúen con una prueba rutinaria la ansiedad de todos los adultos menores de 65 años</strong>. El <a href="https://www.uspreventiveservicestaskforce.org/uspstf/" target="_blank">U.S. Preventive Services Task Force</a> (que se podría traducir como Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EEUU) incluye esta sugerencia en <a href="https://www.uspreventiveservicestaskforce.org/uspstf/sites/default/files/file/supporting_documents/depression-suicide-risk-anxiety-adults-screening-draft-rec-bulletin.pdf" target="_blank">una guía</a> diseñada para ayudar a los profesionales de atención primaria a identificar signos tempranos de ansiedad durante la atención rutinaria con cuestionarios y otras herramientas de detección. Por ahora, sólo es un borrador pero la intención es terminarlo tras revisar los comentarios públicos. </p><p>El objetivo, según pública <a href="https://www.nytimes.com/2022/09/20/health/anxiety-screening-recommendation.html" target="_blank"><em>The New York Times</em></a>, es ayudar a <strong>prevenir que los trastornos de salud mental no se detecten ni se traten durante años</strong> o incluso décadas. Estas recomendaciones, eso sí, no serán obligatorias aunque sí que influirán en el estándar de atención entre los médicos de atención primaria en EEUU. ¿Podría aplicarse algo similar en España? Según las expertas consultadas por <strong>infoLibre</strong>, podría funcionar como medida preventiva, aunque podría traer más problemas. </p><p>Para <strong>Raquel Huéscar</strong>, psicóloga general sanitaria y tutora de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), más que una prueba o un test sería "más útil y más preventivo" que "<strong>todos los profesionales sanitarios de todas las especialidades tuvieran en cuenta la salud mental en las patologías físicas</strong> porque la ansiedad tiene muchas ramificaciones y se muestra de distintas formas". Por ejemplo, en el caso del aparato digestivo, en determinadas patologías como la diarrea debería tenerse en cuenta como causa los nervios, el estrés o la ansiedad. </p><p>"Sería más efectivo formar e informar a todos los profesionales sobre la salud mental como se hace con la salud física porque creo que al final queda un poco desatendida", explica Huéscar. Para esta psicóloga,<strong> "lo ideal" sería algo más global que una prueba de </strong><em><strong>screening</strong></em>. No obstante, reconoce que esto supondría un "cambio de paradigma". </p><p>Más drástica es Belén González Callado, psiquiatra de un centro de salud mental. "<strong>Sería muy dudoso tomar esta medida en España o en cualquier otro lugar del mundo</strong> porque sería una medida que puede traer bastantes problemas", sostiene esta experta, que concluye que habría tres inconvenientes principales. Por un lado, la propia ansiedad: "Cuando se hace un <em>screening </em>sobre una enfermedad bien conocida y cuyo curso natural está bien demostrado, hacer un diagnóstico precoz es beneficioso. Pero <strong>la ansiedad no es una enfermedad como puede ser una diabetes o un cáncer</strong>. Son reacciones psicológicas a estresores vitales que podemos conocer o no". Con este tipo de pruebas, asegura esta experta, se podría "perder el foco" y "al medicalizarla" se deja de "estudiar de dónde viene". </p><p>Por otro lado, según González Callado, "intervenir en situaciones de ansiedad de forma precoz <strong>provoca una desactivación de buscar ayuda entre iguales</strong> y encontrar factores que provocan estos síntomas". "No es casualidad que en la actualidad hayan aumentado los diagnósticos precisamente cuando existe una crisis global a muchos niveles. Toda la población está más estresada y esto influye en el aumento de diagnósticos", reconoce esta psiquiatra. Y, finalmente, la realización de estas pruebas supondría <strong>"una sobrecarga en la atención primaria"</strong> que provoca que "se termine respondiendo con ansiolíticos, cuando somos el país en el que más se consumen". </p><p>Y es que uno de los principales problemas de la situación actual de la salud mental en España es<strong> la falta de profesionales </strong>a pesar de que está a punto de cumplirse un año desde la presentación del <em>Plan de Acción 2021-2024 Salud Mental y covid-19</em> para atender al impacto provocado por la pandemia<span class="highlight" style="--color:white;">.</span> Según recoge un informe del Defensor del Pueblo publicado en enero de 2020 y que recoge el dato facilitado por el Ministerio de Sanidad en 2018,<a href="https://www.infolibre.es/politica/seis-psicologos-100-000-habitantes-salud-mental-ricos-datos-desprecia-vete-medico-pp_1_1195141.html" target="_blank"> hay seis psicólogos en el sistema público de salud por cada 100.000 habitantes</a>. En Europa, de media, son 18. Y según <a href="https://www.documentcloud.org/documents/20476349-informe-secretaria-general-de-sanidad-2018-atencion-psicologica" target="_blank">datos obtenidos por Civio</a>, el número de psicólogos en los hospitales del Sistema Nacional de Salud era de 2.397 en ese mismo año. </p><p>"¿De qué sirve detectar problemas si no puedo ofrecer lo que la gente necesita?<strong> Hay tanta demanda que no hay profesionales para dar la frecuencia que necesitan de sesiones</strong>", explica Huéscar. Desde la Confederación de Salud Mental de España defienden y <strong>reclaman un aumento de las ratios de profesionales</strong> y además una mayor inversión en recursos en la sanidad pública, para garantizar una atención a la salud mental de toda la población, ya sea infantil, juvenil, adulta o mayores. </p><p>González Callado da un paso más: "Un buen sistema tendría que detectar que, por ejemplo, muchos trastornos obsesivos en las mujeres responden a un problema de género. Y también que tenga en cuenta los problemas sociales y que ponga el foco en la precariedad laboral o en que los desahucios provocan trastornos mentales o suicidios". Según los datos de la <a href="https://www.sanidad.gob.es/estadEstudios/estadisticas/encuestaNacional/encuestaNac2017/ENSE2017_notatecnica.pdf" target="_blank">última encuesta Nacional de Salud de España</a>, la prevalencia de depresión <strong>es el doble entre quienes se encuentran en situación de desempleo (7,9%) que los que están trabajando (3,1%)</strong>. Y lo mismo sucede <strong>en el caso de la ansiedad crónica (9,4% vs 4,4%)</strong>. </p><p>Sin embargo, según detalla esta psiquiatra, "con el aspecto medicalizador o la mirada técnica", <strong>se pierde el foco de una "mirada mucho más social"</strong> a pesar de que "científicamente está demostrado el vínculo entre los trastornos mentales y las condiciones de vida, los eventos biográficos y las situaciones adversas en las que se ven inmersas las personas". </p><p>Esta misma recomendación de estas pruebas generalizadas también la hizo el U.S. Preventive Services Task Force para niños y adolescentes a principios de este año. Cabe destacar que, según <a href="https://www.aeped.es/sites/default/files/20220407_np_salud_mental_infancia_y_adolescencia.pdf" target="_blank">datos de la Asociación Española de Pediatría</a>, la pandemia ha provocado <strong>un aumento de hasta el 47 % en los trastornos de salud mental en los menores</strong> si se compara con el año anterior. </p><p>No obstante, <strong>dejan fuera a los mayores de 65 años</strong>. Según explica <a href="https://www.washingtonpost.com/wellness/2022/09/20/mental-health-anxiety-screening/" target="_blank"><em>The Washington Post</em></a>, el grupo de trabajo consideró que muchos de los síntomas comunes del envejecimiento, como problemas para dormir, el dolor o la fatiga, pueden confundirse con síntomas habituales de la ansiedad.<strong> "Esto es discriminatorio"</strong>, apunta González Callado que sitúa esta distinción es igual de grave si no se tiene en cuenta otros factores como "la violencia de género, la pobreza o el paro prolongado". </p><p>En el caso de los estadounidenses, este aumento de la ansiedad responde a una confluencia de factores comunes al resto del mundo: <strong>el covid y la actual crisis económica</strong>, aunque en el otro lado del Atlántico también tiene importancia las tasas de criminalidad y el aumento de tiroteos. La <a href="https://www.who.int/es/publications/i/item/9789240050860" target="_blank">OMS</a> cifró en un 25% a nivel mundial este incremento. </p><p>En el caso de España, los datos más recientes provienen de la última <a href="https://www.ine.es/ss/Satellite?L=es_ES&c=INECifrasINE_C&cid=1259953225445&p=1254735116567&pagename=ProductosYServicios%2FINECifrasINE_C%2FPYSDetalleCifrasINE#ancla_1259953225395" target="_blank">encuesta europea de salud</a>, que se desarrolló entre julio de 2019 y julio de 2020, y que publicó el INE. Con esta referencia temporal, durante los primeros meses de la pandemia se observó "un aumento en el porcentaje de población que experimentó sensación de estar decaído o deprimido, con problemas para dormir y con poco interés o alegría por hacer las cosas". En concreto, a mediados de 2020, había 2,1 millones de personas con un cuadro depresivo, <strong>el 5,25 % de la población mayor de 15 años de todo el país</strong>. De ellas, 230.000 sufrían una depresión grave.</p><p>Según <a href="https://www.pmfarma.es/noticias/31311-aumentan-en-espana-un-40-los-diagnosticos-de-estres-por-ansiedad-debido-a-la-pandemia.html" target="_blank">cifras de </a><a href="https://www.pmfarma.es/noticias/31311-aumentan-en-espana-un-40-los-diagnosticos-de-estres-por-ansiedad-debido-a-la-pandemia.html" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">THIN Spain</span></a>, extraídos de una base europea de historias clínicas electrónicas anonimizadas,<strong> los diagnósticos de ansiedad aumentaron un 40% en 2020</strong>, en comparación con los de 2019, y se detectó un aumento de casos registrados asociados a la evolución de la pandemia y a más medidas de confinamiento. Y según <a href="https://es.statista.com/grafico/25428/encuestados-que-afirman-haber-tenido-problemas-de-salud-mental-en-los-ultimos-12-meses/" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">datos de la Global Consumer Survey de Statista</span></a>, <strong>el 29% de los entrevistados declaró haber experimentado problemas de salud mental </strong>como depresión, estrés o ansiedad en los 12 meses anteriores a la encuesta, llevada a cabo entre abril de 2021 y marzo de 2022. </p><p>"Cualquiera de nosotros no podíamos haber imaginado una situación con más incertidumbre o con un contacto de la muerte tan cercano, con la enfermedad y la vulnerabilidad", explica Huéscar que también argumenta que la coyuntura actual obliga a que cada uno<strong> "saquemos de nosotros mismos, lo que se llama resiliencia, y hay muchas veces que no se puede"</strong>. Para esta psicóloga, los más vulnerables de la pandemia han sido los niños y los adolescentes pero también aquellas mujeres que han sido madres "dando a luz de forma aislada" y también sus hijos. "Después también hay personas que ya venían con patologías previas y se han agravado y también ha habido situaciones traumáticas para los profesionales sanitarios", recuerda esta experta. </p><p>Pero los datos ya eran preocupantes antes de la pandemia. Según los últimos datos disponibles del Ministerio de Sanidad, <a href="https://www.sanidad.gob.es/estadEstudios/estadisticas/encuestaNacional/encuestaNac2017/ENSE2017_notatecnica.pdf" target="_blank">la encuesta Nacional de Salud de España</a> publicada en diciembre de 2020 con datos de 2017, <strong>el 6,7% de los adultos refirió padecer ansiedad crónica</strong>, 4,3% de los hombres y 9,1% de las mujeres. La depresión se declara en la misma proporción (6,7%) y, al igual que la ansiedad, es más del doble en mujeres (9,2%) que en hombres (4%). Sin embargo, tal y como destaca <a href="https://civio.es/medicamentalia/2021/03/09/acceso-a-la-salud-mental-en-europa-espana/" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">Civio</span></a>, todas estas cifras <strong>no son un reflejo exacto de la realidad </strong>ya que no todas las personas que necesitan tratamiento por ansiedad o depresión lo reciben o llegan, siquiera, a ser diagnosticadas. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Sep 2022 18:25:16 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alba Precedo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[EEUU plantea pruebas rutinarias de detección de la ansiedad: ¿qué deberíamos hacer en España?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud,Sanidad,Depresión,Crisis económica,Crisis del coronavirus,Estados Unidos,OMS]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Niños, niñas, adolescentes y salud mental]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/ninos-ninas-adolescentes-salud-mental_129_1223179.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c81f05b6-7f0d-4d10-ad03-8109f9905c1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Niños, niñas, adolescentes y salud mental"></p><p>En <em>La vieja compañera</em> (2021), mi paisano el periodista Anxo Lugilde desgrana sus años de <strong>lucha contra la depresión</strong>. Es, dicho con sus palabras, <strong>“un mal invisible</strong>, que provoca un sufrimiento insoportable, una depresión del alma con vocación asesina que siempre vuelve”.</p><p>La crisis sanitaria provocada por la covid-19 ha tenido un gran impacto en la salud de los grupos más vulnerables. La pandemia arrojó luz sobre algo que estaba oculto, destapó la discriminación y el estigma que conllevan los <strong>problemas de salud mental.</strong> Nos enfrentamos a una mayor incidencia de la<strong> depresión, de la ansiedad y del trastorno de estrés postraumático.</strong> La pandemia ha puesto de manifiesto un aumento de trastornos mentales y de conducta en niños, niñas y adolescentes. Son estas etapas de la vida en las que se establecen los cimientos necesarios para el desarrollo físico, social y emocional; también para la salud y la enfermedad.</p><p>En estos problemas<strong> se entrecruzan elementos que abordan el enfoque social </strong>–como el género o la clase social– en el conjunto de los determinantes de salud y afectan en mayor medida a las personas más frágiles, pudiendo llegar a quebrarla. Los socialistas trabajamos para que el código postal no influya en las expectativas de vida de nuestras niñas, niños y adolescentes.</p><p>El Gobierno de España está comprometido con la salud mental. Tiene una carta de navegación en lo relativo a la infancia y adolescencia, que permite afrontar y llevar a cabo acciones en esta materia. Siguiendo esta hoja de ruta se produjo la aprobación, en agosto de 2021, de la<strong> creación de la especialidad de Psiquiatría Infantil y de la Adolescencia</strong>, que va a preparar a los profesionales sanitarios para responder a las necesidades específicas de este grupo de edad, en cuanto a la prevención y atención.</p><p>Unos meses después, en diciembre de 2021, tras casi 12 años sin actualizarse, salió adelante, por consenso, en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud y con el apoyo de las sociedades científicas, un programa que incluye una<strong> línea de acción específica dirigida a mejorar la salud mental de niños y adolescentes</strong>: la Estrategia de Salud Mental (2021-2026).</p><p>El Plan de Acción en Salud Mental y covid-19 2022-2024, que el propio presidente del Gobierno Pedro Sánchez presentó en octubre de 2021, contará para su abordaje con <strong>una financiación de 100 millones de euros</strong>, de los cuales 30 millones son para 2022; complementan y activan las medidas contempladas en la Estrategia.</p><p>La posibilidad de ser escuchado puede marcar la diferencia. Por eso se construyen acciones destinadas a salvar vidas. El Gobierno de España está trabajando en la puesta en marcha de una medida dirigida a todos, también a los más jóvenes:<strong> el servicio telefónico 024</strong>. Es una línea de <strong>atención confidencial y gratuita, disponible las 24 horas, los 365 días del año</strong>, para personas con conducta suicida y sus familiares. El último informe sobre salud mental en la infancia y adolescencia de Save the Children (febrero 2022) alerta de que un 3% de niños y adolescentes tuvieron pensamientos suicidas en 2021. Sitúa a <strong>la conducta suicida como la primera causa de muerte entre los más jóvenes</strong>, una tragedia con un gran impacto emocional, social y económico en el entorno de las personas fallecidas. Causa un desgarro tan doloroso que puede llegar a cronificarse. Hay margen para evitarlo.</p><p>Como ha dicho la ministra de Sanidad, Carolina Darias,<strong> hay acción, compromiso y determinación</strong> del Gobierno de España en el abordaje de los problemas de salud mental de la población infantil y adolescente. Porque hay que dar respuesta a quienes tienen problemas de salud mental.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[b4966c93-aa98-43e5-b412-cf0c11469f8a]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Mar 2022 20:20:50 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ana Prieto]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Niños, niñas, adolescentes y salud mental]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud,Depresión,Adolescencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los trastornos mentales se triplican entre niños y adolescentes durante la pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/pandemia-paralela-jovenes-salud-no-alcance_1_1215159.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b2edcd03-8721-45ac-815a-ff49c03451a6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los trastornos mentales se triplican entre niños y adolescentes durante la pandemia"></p><p>Un estudio publicado por la ONG  <a href="https://www.savethechildren.es/" target="_blank" >Save the Children</a> revela el alto incremento de trastornos mentales y de comportamiento durante los meses de pandemia entre los menores de edad con edades comprendidas entre los 4 y los 14 años. Los problemas de salud mental afectan, según señala el informe, a un 6.9% de los niños y adolescentes encuestados, cuando los datos de 2017 afectaban tan sólo a 2.5%. En el informe<em> Crecer saludable(mente)</em>, Save the Children denuncia las implicaciones mentales que ha tenido el confinamiento  para los más jóvenes: "La pandemia ha traído a la vida de niños, niñas y adolescentes nuevas preocupaciones, miedos, infelicidad y ha puesto de manifiesto la magnitud de los problemas de salud mental que sufren los niños y niñas en nuestro país."</p><p>El estudio ha recabado la información a partir de menores de edad, así como de 2.046 encuestas a padres y madres que han podido detallar efectos y conductas de comportamiento que antes de la pandemia no se daban o que ellos, al menos, no habían notificado en sus hijos. Un comportamiento que, si bien no corresponde más que a una minoría, <strong>ésta no deja de haber aumentado respecto a las cifras que se valoraban a comienzos de 2020</strong>. “Padres y madres que consideran que sus hijos e hijas se encuentran más aislados, menos comunicados con sus iguales y tienden a jugar solos; que se sienten inquietos, infelices, desanimados, llorosos y, en menor medida, con los que creen que sus hijos e hijas están nerviosos o tienen muchos miedos”, detalla el informe.</p><p><strong>Los datos de trastornos mentales se habrían llegado a triplicar entre menores de edad</strong>, pudiéndose relacionar la tendencia al alza con la situación de pandemia. "Los trastornos mentales han aumentado del 1,1% al 4% en niños, niñas y adolescentes de entre 4 y 14 años y del 2,5% al 6.9% en el caso de los trastornos de conducta", concluye el estudio. Unas cifras que, sin embargo, no se corresponden con las recogidas por el Sistema Nacional de Salud, cuyo índice de diagnósticos ha descendido en los últimos años a la hora de tratar los trastornos mentales. Una situación parecida se ha dado a la hora de tratar enfermedades relevantes como por ejemplo en oncología, donde los diagnósticos se redujeron en un 21%, o en la atención de ictus, que disminuyó un 23%."  </p><p>Save the Children incide en la importancia de un diagnóstico preventivo para evitar la cronificación de las patologías psicológicas. Para ello conviene prestar atención a posibles hábitos o conductas recientemente adquiridos, distintos a los que se venían dando. “Conductas relacionadas con la aparición de trastornos mentales y de comportamiento en niños, niñas y adolescentes como son el acoso escolar o el consumo de tabaco, alcohol y otras drogas”, concreta el informe, que incide en datos relacionados con el acoso escolar: un 22.6% de chicas encuestadas afirman haber sido víctimas de <em>bullying</em>, mientras que la cifra de chicos asciende a un 39.3%. </p><p>Los <a href="https://www.infolibre.es/politica/manifestacion-madrid-exige-gobierno-aprobacion-plan-nacional-prevencion-suicidios_1_1209100.html" target="_blank" >datos de suicidio</a> del pasado año dejaron la cruda cifra de 61 niñas, niños y adolescentes fallecidos en nuestro país, un problema cuyo calado resulta especialmente complejo, teniendo en cuenta la dificultad que entraña detectar estos casos. "Muchas veces, la detección del pensamiento suicida se produce <strong>cuando el problema ya está muy avanzado o es incluso demasiado tarde</strong>. Según los resultados de nuestra encuesta, un 3% de niños, niñas y adolescentes han tenido pensamientos suicidas en 2021."</p><p>Otra de las relaciones que extrae el informe es la definida entre índice de suicidios y el nivel de renta doméstica. El porcentaje de suicidios se llega a situar en un 3.8% entre las rentas más bajas, del 2.9% entre las rentas medias y del 1.3% para las más altas. Dichos tramos abarcan distintas realidades de muy compleja interpretación. Sin embargo, hasta donde cabe entender, parece que sí puede llegar a establecerse <strong>cierta causalidad entre los suicidios de los más jóvenes y las subidas y bajadas del ciclo económico</strong>. En contextos de recesión, las economías familiares más empobrecidas son a su vez las más afectadas, y esto trae mayores consecuencias de las previstas. </p><p>No sorprende la conclusión a la que llega el informe de Save the Children: <strong>la condición social influye en la salud mental. </strong>“Como ha destacado la Organización Mundial de la Salud, citando estudios sobre niños y niñas solicitantes de asilo o protección que viajan solos, la resiliencia y capacidad resolutiva de estos niños y niñas viene a menudo acompañada de depresión y estrés postraumático.” Es por ello que <strong>el nivel de renta comporta un aspecto diferencial entre los distintos afectados</strong>. Aquellas personas con bajos recursos, necesariamente verán limitadas sus posibilidades de recuperación. </p><p>A falta de suficientes profesionales en el Sistema Nacional de Salud —alrededor de seis psicólogos por cada 100.000 habitantes—, el tratamiento de los pacientes es complementado con fármacos potencialmente adictivos. "Hay que tener en cuenta que España lidera el consumo mundial lícito de ansiolíticos, hipnóticos y sedantes, y que este aumentó en 2019 un 4,5%; datos previos a la pandemia, desde la cual presumiblemente habrá aumentado." Asimismo, las sesiones de terapia guardan una dilatada prolongación, llegando a sucederse entre periodos de tres meses. En definitiva, todo ello implica <strong>un escenario idóneo para cronificar el problema</strong>. </p><p>Así que la prevención es de gran importancia, puesto que en ella recala una futura solución del problema. Desde Save the Children inciden en la idoneidad del sistema de educación —más concretamente el público, donde el Estado tiene fórmulas de acción— a la hora de abordar los casos de atención psicológica y psiquiátrica. Por ello se destaca igualmente la importancia de contar con un sistema público de salud que permita la detección y el acceso al tratamiento de la salud mental en menores de edad. </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[c967d027-e8a7-4bb5-9922-54e37b3021a3]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Dec 2021 13:39:19 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alejandro Zabala]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los trastornos mentales se triplican entre niños y adolescentes durante la pandemia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Depresión,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una manifestación en Madrid exige al Gobierno la aprobación de un plan nacional para la prevención de los suicidios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/manifestacion-madrid-exige-gobierno-aprobacion-plan-nacional-prevencion-suicidios_1_1209100.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4c077b76-8ca9-430e-8952-5e62bcfb7195_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una manifestación en Madrid exige al Gobierno la aprobación de un plan nacional para la prevención de los suicidios"></p><p>Varios cientos de personas se han concentrado frente al Ministerio de Sanidad y han recorrido las calles de Madrid hasta la Puerta del Sol en una marcha organizada por Change.org para <strong>exigir al Gobierno la aprobación de un plan nacional para la prevención de los suicidios, </strong>según informa Europa Press.</p><p>Entre <strong>1980 y 2019 se han suicidado en España 124.542 personas,</strong> según las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), que también desvelan que el 75% fueron hombres (93.567) y el otro 25% mujeres, 30.975 en total.</p><p>En 2019, el último año con datos disponibles, se suicidaron 3.671 personas, es decir, <strong>más de 10 personas al día de media</strong>. El 40% tenían entre 40 y 59 años, lo que lo convierte en el grupo de edad más afectado, seguido de los mayores de entre 60 y 79 años (el 27%) y los jóvenes de 20 a 39 años (el 17%). En la serie histórica que ofrece el INE (1980-2019), los años con mayor número de personas fallecidas debido al suicidio y lesiones autoinflingidas<strong> fueron 2014 (3.910) y 2013, con 3.870.</strong></p><p><strong>Presencia de políticos</strong></p><p>La marcha ha contado con la presencia de<strong> distintos representantes políticos</strong>, como el portavoz adjunto de Ciudadanos (Cs) en el Congreso de los Diputados, Edmundo Bal, el diputado y líder de Más País, Íñigo Errejón, la portavoz de Más Madrid en la Comunidad y líder de la oposición, Mónica García, y la responsable del área de Sanidad de Unidas Podemos, Amparo Botejara.</p><p>Los representantes de todas las formaciones presentes <strong>coinciden en la necesidad de poner en marcha un plan nacional de prevención del suicidio</strong> y también en la necesidad de que el Gobierno destine de forma urgente más fondos, medios técnicos y personal a esta cuestión.</p><p>La responsable de Sanidad de Unidas Podemos recordó que este pasado viernes su partido formalizó en el Congreso, con motivo del día internacional para la prevención del suicidio, el registro de su proposición de ley de salud mental, que<strong> pauta aumentar el número de profesionales del sistema sanitario dedicados a este campo </strong>y acelerar los tiempos de atención a la ciudadanía.</p><p>Por su parte, Edmundo Bal ha aseverado que e<strong>l suicidio es algo que "se puede prevenir"</strong> y ha defendido que quien decide hacerlo "no quiere acabar con su vida, sino acabar con su sufrimiento, y el sufrimiento se puede prevenir y curar". El portavoz adjunto de Cs también ha recalcado la propuesta de su formación de que haya <strong>un psicólogo y un psiquiatra por cada 5.000 habitantes </strong>y ha reclamado una mayor presencia de estos profesionales en centros educativos, prisiones y centros de menores, entre otros, para mejorar la detección precoz.</p><p>En tanto, Iñigo Errejón ha incidido en que, a pesar de que el debate sobre la problemática de la salud mental se ha abierto "hace meses", de momento <strong>solo se han recibido "buenas palabras" y "cero políticas" </strong>por parte del Gobierno. "En España se quitan la vida<strong> 10 personas cada día y eso es un fracaso como sociedad</strong> que debe constituir una prioridad política para el Gobierno. Que ponga medios, medidas y profesionales para que la salud mental no sea un lujo y sea un derecho", ha defendido.</p><p>En la misma línea se ha pronunciado Mónica García, que ha apuntado algunos de los factores sociales que, a su juicio, favorecen los problemas de salud mental y los suicidios, como la <strong>precariedad laboral o la dificultad de acceso a la vivienda</strong>, entre otros. "Una sociedad desigual esta abocada a tener muchos más problemas de salud mental y suicidios", ha aseverado.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Sep 2021 14:59:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Una manifestación en Madrid exige al Gobierno la aprobación de un plan nacional para la prevención de los suicidios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Depresión,Manifestaciones,Políticos,Salud,Sanidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ansiosos, medicados y productivos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/ansiosos-medicados-productivos_1_1196949.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c4614768-dc89-4a7f-8587-615251bb50a4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ansiosos, medicados y productivos"></p><p><strong>Carta a la señora X</strong></p><p>Usted me dice que algo ajeno<strong> </strong>le vive entre pecho y estómago. Le falta el aire y se angustia, golpea su corazón y la hunde en un pozo de tristeza rara, como un vacío o una náusea, igual aumenta su ritmo cardíaco que congela su cuerpo. Se siente inestable e inquieta. Solo el ansiolítico le calma.</p><p>En el vaivén de sentirse arriba y abajo, los demás la verán arriba porque ha contado las horas necesarias para que las pastillas hagan efecto cuando se requiere contacto visual con otros, pero la mayor parte del tiempo, en su intimidad sabe que estará abajo. La diversidad de pastillas para las vidas-trabajo pueden hoy bajar la inquietud, difuminar la tristeza y regular la inseguridad como el panel de control psíquico de una estabilidad temporal y aparente, como una carcasa pulida que esconde un interior dañado. </p><p>Usted va tan rápido que no tiene tiempo de verbalizarlo con calma. A los amigos se les ve de lejos y se les aplaza con un “a ver si nos vemos” conscientes del nunca se dan las condiciones ideales, los compañeros están enmarcados en la pantalla y orientados como usted a su evaluación productiva, a la familia no se la preocupa con más problemas. Por eso usted y yo, dos desconocidas, nos escribimos sin miedo a decir lo que realmente pensamos. </p><p><a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2021/03/18/las_tragedias_salud_mental_que_ocultan_tras_vete_medico_que_grito_errejon_118130_1012.html" target="_blank">Le avergüenza pedir ayuda en la Seguridad Social</a>. Saturados con salvar vidas amenazadas por virus, esta otra amenaza, también invisible, pareciera un lujo, una tara de los privilegiados con vidas vivibles, aunque sean precarias, cosa de frágiles psicoesferas. Sin embargo, usted sabe que ni mucho menos es la única. Lo ve calladamente en sus compañeros de trabajo, en las jóvenes madres saturadas, en los que ya son incapaces de dormir sin Orfidal o de relacionarse sin Lexatin. Adicta o yonqui, como usted prefiera, todo cuanto le pasa, sus miedos y enfermedades son vinculados a la ansiedad por la que se minimizan los males del cuerpo como parte de una hipocondría derivada. Pero le cuesta dejar sus pastillas y esto aumenta su ansiedad.</p><p>Me dice que <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2021/04/05/salud_mental_patito_feo_sanidad_solo_de_los_mejores_mir_escogen_psiquiatria_las_plazas_psicologos_aumentaron_pandemia_118731_1012.html" target="_blank">los especialistas</a> que pueden tratarla son muy caros y anda perdida sobre cómo afrontarlo, de momento, las pastillas le bastan porque es lo que todos hacen, aunque cada vez se sienta más enganchada. Sonríe para la foto pero a solas me confiesa que su vida-trabajo la enferma. Le duelen cuello y espalda; en días alternos, el estómago, su angustia crece como su cuerpo se ensancha, duerme mal y se irrita fácilmente. La ansiedad cae como un hilo de menstruación bajo su pantalón. Es transparente y los demás no la ven, pero para usted esa pérdida lo impregna todo. </p><p>Entra en bucle pensando que el desasosiego empeora su salud, y se hunde y flota y llena su vida de tareas para evitar pensar en sí misma, o quizá (discúlpeme, porque la causalidad no está aquí del todo clara) las tareas ya estaban como base de esa ansiedad por la que el aire se le atasca en la garganta. Hace tiempo que el tiempo lo ocupan los plazos de entrega, los mensajes por contestar, la expectativa de cumplir lo prometido, de estar a la altura. Al sistema productivo le viene bien porque usted sigue trabajando y las pastillas le ayudan a aparentar que todo está bajo control. Solo en la intimidad que compartimos usted se deja caer.</p><p>Por mucho que el cuerpo mande señales y quiera dirigirse a la cama para descansar, siempre hay una fuerza mayor que empuja para dirigirla a la mesa de trabajo. De hecho, su cuerpo puede estar arropado como el de una enferma, pero su cabeza y manos siguen tecleando. La rutina hipnótica del trabajo llama a seguir haciendo y a considerar el descanso como parte necesaria de un proceso de trabajo. La tecnología lo pone fácil porque es portátil, viene con nosotros.</p><p>Usted también habita en ella. Las redes son plaza y herramienta de trabajo. Ser vistos es hoy un capital simbólico que a veces renta. Me sugiere que ahora la de muchos trabajadores sería una vida precaria pero con una ansiedad de famoso, exhibidos en el escaparate digital. Como respuesta, las estrategias de supervivencia a las que empuja el medio estimulan la máscara para evitar que la exposición afecte a capas más profundas. Más allá, donde empieza la carne, se naturalizan los ansiolíticos. </p><p>Aprende a recomponerse gestionando sus altibajos, combinando pastillas y botones. Ambos son respuestas rápidas a ese invento capitalista que es la prisa. La espera ha sido ocupada por una pantalla y la urgencia es el mantra. Todo está disponible a golpe de botón, todo puede ser interpelado, expuesto, compartido y de igual manera lo que le perturba puede ser apagado, desactivado, bloqueado, cerrado a golpe de dedo. Usted no habrá resuelto lo que le inquieta, pero si no lo ve, se calma. </p><p>En una época que desestima el pensamiento lento y esquiva la complejidad y la escucha, hemos naturalizado que la ansiedad no se trate, sino que se medique, no solo para seguir viviendo, sino para trabajar y seguir enfermando, con esa eficacia caduca que da pagar por un tiempo, unas horas de paz, por vivir en un presente presentificado.</p><p>¿Se ha fijado que la ansiedad avivada por las economías de mercado favorece una docilización del sujeto a poderes explícitos y que esto acontece reforzando un individualismo necesariamente competitivo? De muchas maneras la sumisión que implica sentirnos domesticados es posible porque se debilitan las formas de solidaridad entre nosotros. Decía Simone Weil que cuando se proyecta presión sobre los trabajadores, alcanzada determinada intensidad, la respuesta no es ya la rebeldía sino la sumisión. Usted mira a los lados, pero todos miran sus pantallas. Se siente sola.</p><p>Cuando tiene la tentación de frenar y recuperar un mayor control sobre sus tiempos, nota una presión deducida de “no puedo dejar de hacerlo”. Pasa además que la mayor parte de tareas que conforman su trabajo están atadas con pequeños lazos de colaboración y agrado a alguien en su misma situación de estrés. Negarse a colaborar supone dañar ese vínculo, pero aceptar sin resistencia retroalimenta un sistema precario. Negarse supone además una publicidad negativa allí donde la vida conectada está sometida al escrutinio del escaparate público. </p><p>La impostura entrenada incita a mostrar que todo va bien porque el mercado laboral se nutre de energéticos y entusiastas trabajadores que alimentan la maquinaria productiva. Y fácilmente esa ansiedad deriva en una suerte de autoexplotación, siendo la clave la misma: desviar la atención sobre la responsabilidad de que el trabajador es culpable de su propia servidumbre, así como el patriarcado se construyó por tanto tiempo convirtiendo a las mujeres en aliadas del sistema que las oprimía, es decir, en mantenedoras de su propia subordinación. </p><p>El sistema capitalista y en red del que usted me habla sabe sacar partido a lo contingente, es más lo incentiva. Allí donde todo dura poco se puede estrenar algo nuevo cada día, habitualmente a través de algún producto o servicio que implique comprar, consumir o calentar la máquina. No extraña que categorías como contingencia y precariedad estén implícitas en la mayoría de prácticas laborales contemporáneas, porque lo están en el sustrato que alimenta un estado normalizado de ansiedad y retorno. Esta es una cultura que en lo material tiene su equivalente en la explotación radical de un planeta excedido donde nadie frena y se enriquece al más rico. </p><p>Aquí habitaba usted cuando llegó la pandemia y sentía a cada rato que su trabajo pendía de un hilo, que su cuerpo está sujetado a los otros por las yemas de los dedos, fragilísimas combinaciones de microorganismos y órganos de piel y carne que “temporalmente” han sido despojados del roce mutuo de apretarse entre los brazos y de lamerse el rostro. </p><p>A usted le duele el cuerpo y se le secan los ojos, camina poco, calienta y come comida que lo parece, le nacen intolerancias. Ningún cuerpo, prehistórico como el nuestro, resiste una vida sedentaria frente a la pantalla del siglo XXI. Reclama más atención en la imposibilidad de tocar a los otros y de gestionar la vida con los recursos que tiene o que no tiene, también lo reclaman quienes están a su lado y en algún momento cercano se le subieron a la espalda. Lo hicieron como niños que hemos y no hemos tenido, tan ajenos a los poderes que gobiernan y legislan. Como si ese poder siempre tuviera (y no le importara) a otros más pobres, más mujer y más del sur que limpiaran sus habitaciones mientras cuidan a sus hijos o a sus padres.</p><p>¿No es acaso esta una vida que no queremos? Se imagina si pudiéramos valernos de respuestas desechadas por la época: lentitud, profundidad, negatividad, imaginación ociosa, escucha, solidaridad. Verá que son respuestas que dificultan el ritmo de producción pero favorecen la conciencia y la alianza, dan tiempo y afrontan esas enfermedades del alma que también nos dejan sin aire y nos apagan.</p><p><em>*</em><em>Para escribir este texto, Remedios Zafra (Zuheros, Córdoba, 1973) se ha inspirado en su libro ‘Frágiles. Cartas sobre la ansiedad y la esperanza en la nueva cultura’, Anagrama, 2021.</em></p><p><em>*Este artículo está publicado en el número de mayo de</em> tintaLibre<em>, a la venta en quioscos. Puedes consultar todos los contenidos de la revista haciendo clic aquí</em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/tinta_libre/portada/" target="_blank">aquí</a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 May 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Remedios Zafra]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Ansiosos, medicados y productivos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Depresión,Salud,TintaLibre,Alarma sanitaria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mirar hacia adelante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/mirar-adelante_1_1164707.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Es triste ver cómo algunas de nuestras decisiones o acciones diarias, sobre todo las negativas, caen sobre nosotros como una dura losa que no podemos soportar y que, a veces, por desgracia, por nuestra irracionalidad, insensatez, cobardía, acaban provocando en nosotros respuestas de dolor, no solo para nosotros mismos sino también para los que nos rodean. Y lo peor: hasta realizar acciones de las que nunca podamos volver atrás o rectificar como es el provocar nuestra propia destrucción física o psíquica.</p><p>Las <strong>acciones voluntarias o involuntarias</strong> que nuestra mente como motor realiza, todas ellas tienen sus consecuencias. Sin embargo el ser humano, por desgracia, con un afán de "masoquismo" se regodea e incluso se flagela con aquellas que provocan situaciones negativas, situaciones de dolor, olvidando todas aquellas positivas que han hecho al ser humano más feliz y libre, que aumentan su autoestima.</p><p>Por desgracia, las <strong>acciones negativas</strong> tienen un problema: no se puede volver atrás para rectificarlas, para cambiarlas, debes vivir con ellas. Lo peor es cuando la acción es tan grave, ha ocasionado tanto dolor, que por mucho que hagas, que intentes rectificar con hechos positivos, para que este dolor se diluya, esto no sirve para nada y la acción negativa no desaparece, <em>se</em> <em>esconde</em> tal vez; pero en los momentos de flaqueza del día a día, vuelve a reflotar, con más dolor y provocando en sí misma una sensación de abandono, tristeza, depresión, incertidumbre, pesar. ¿Se puede salir de ese bucle? ¿Se puede volver atrás cuando nos equivocamos gravemente?</p><p>Por desgracia, no. Se podrá esconder, tapar e incluso si el amor es muy fuerte hasta "perdonar", pero siempre, siempre, estará ahí. Es lo lamentable. Pues <strong>el ser humano vive de sensaciones</strong>, quiere las positivas, las que producen felicidad. Sin embargo se regodea, se flagela, le da importancia en suma a aquellas que le producen dolor, frustración, falta de autoestima.</p><p>Y debe ser en esos momentos, cuando vemos que <strong>la negatividad supera a la positividad,</strong> cuando debemos recurrir a entes externos que nos ayuden a reconducir nuestros pensamientos, nuestra mente. No a olvidar, ni perdonar, sino a que la negatividad no conduzca, ni maneje nuestras vidas, superando o diluyendo la positividad. A veces, el único remedio, aunque cueste, para poder rectificar y que el problema no se convierta en nuestra destrucción personal, es empezar de nuevo, con búsqueda de nuevas sensaciones y reconducir nuestra mente a las situaciones positivas. Aunque las negativas estén ahí.</p><p>Pero las nuevas situaciones poco a poco se irán diluyendo. No hay nada para lo que no se puedan encontrar soluciones, solo hay que desearlo. <strong>El ser humano no puede volver atrás, pero sí mirar hacia adelante</strong>. _________</p><p>Ximo Estal Lizondo es socio de infoLibre</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Nov 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ximo Estal Lizondo]]></author>
      <media:title><![CDATA[Mirar hacia adelante]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Depresión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Blesa y la "presión"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/buzon-de-voz/blesa-presion_1_1143491.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Tuvimos que expresarlo (y escribirlo) con motivo de la muerte de Rita Barberá, y parece que <strong>hace falta repetirlo</strong> tras el suicidio de Miguel Blesa: nuestro absoluto respeto al difunto, a su familia y a quienes lloran su pérdida. Eso sí, sin caer en la hipocresía de obviar que la muerte (de cualquiera) no altera ni rectifica <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/2016/11/25/un_respeto_tambien_los_vivos_58028_1023.html" target="_blank">su comportamiento en vida</a>.</p><p>Cuando falleció inesperadamente la ex alcaldesa de Valencia, unos cuantos dirigentes del PP, desde el ministro de Justicia Rafael Catalá a su portavoz parlamentario Rafael Hernando, acusaron directamente a la prensa, a la oposición política y a los usuarios de redes sociales<strong> de haber organizado una “cacería”, un “linchamiento”</strong> que habría provocado la muerte de Barberá. Ninguno de los autores de aquellas barbaridades se ha disculpado, ni siquiera tras conocer los informes forenses que certificaban que fue <a href="http://www.elmundo.es/cronica/2017/02/05/5894e95ee5fdea33678b4646.html" target="_blank">su propio hígado</a> el que se llevó por delante la vida de la dirigente valenciana después de serios y reiterados avisos.</p><p>“Miguel Blesa es Rita Barberá. La presión se cargó a Rita y se ha cargado a Miguel Blesa”, ha afirmado este jueves Fermín Gallardo, administrador de la finca cordobesa donde el exbanquero se quitó la vida de un disparo con su propio rifle. Puede disculparse la reacción espontánea de un amigo afligido por tan violenta pérdida, pero <strong>Gallardo ha argumentado además que Blesa era inocente</strong>, que las tarjetas black “las tienen todos los bancos y las han tenido todos los partidos”, y que las acusaciones eran por tanto una excusa para “llevárselo por delante”.</p><p>Gallardo, uno de los mayores gestores de cotos de caza en España, debe saber perfectamente que<strong> a Blesa lo condenó un tribunal a seis años de cárcel </strong>porque consideró que cometió varios delitos al crear, distribuir y usar esas tarjetas “opacas al fisco” durante años en el banco público a cuya presidencia le aupó a dedo su también íntimo amigo José María Aznar. Como sabe que la defensa de Blesa tenía recurrida esa sentencia ante el Tribunal Supremo, y por eso Blesa seguía en libertad. Y sabrá, o debería saber que, aparte del ya juzgado asunto de las tarjetas, <strong>Miguel Blesa estaba imputado en la causa de las preferentes</strong>, esa gigantesca estafa que arruinó a decenas de miles de pequeños ahorradores españoles (entre ellos a esos pensionistas que durante los últimos años se han venido manifestando cada jueves, hiciera calor o frío, ante las sedes de Caja Madrid o Bankia en Madrid, Barcelona y otras ciudades). Como también sabrá que Blesa estaba procesado en la <strong>causa por los sobresueldos irregulares</strong> que se repartía la cúpula de Caja Madrid bajo su presidencia. Sobre las responsabilidades de Blesa en esas causas basta un vistazo al <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_correos_blesa/portada/" target="_blank">dossier de infoLibre</a> para comprobar la multitud de pruebas documentales que las señalaban.</p><p>La autopsia ha confirmado que <strong>Blesa se suicidó</strong>. Conocer las causas concretas que le llevaron a tomar esa decisión es prácticamente imposible. Ni siquiera sabemos si había barruntado esa posibilidad en algún momento anterior o si había recibido ayuda psicológica si la precisaba. Antes de caer en la tentación de achacar a la “presión” de otros la autolesión letal conviene informarse sobre una lacra que se ha convertido en algunas franjas de edad (especialmente muy jóvenes) en la <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/07/19/suicidios_crisis_67750_1012.html" target="_blank">principal causa de muerte en España</a>, y cuyo incremento algunos estudios relacionan con los efectos de la crisis económica. Cabe exigir también el máximo respeto hacia los <strong>preferentistas arruinados </strong>que se han quitado la vida por desesperación absoluta, según las denuncias de las propias asociaciones de damnificados.</p><p>Por lo demás, ni la muerte de Rita Barberá elimina las irregularidades que bajo su mandato se cometieron por el PP de Valencia ni el suicidio de Blesa convierte en humo <strong>sus responsabilidades en la gestión del mayor fiasco bancario</strong> que han sufrido los contribuyentes españoles. Debería saberlo Rafael Hernando, quien se despachó hace unos días con la siguiente sentencia en Twitter: </p><p>  </p><p>Las responsabilidades penales (de cualquiera) se extinguen cuando uno fallece, lo cual no quiere decir que los hechos no existieran <a href="https://economia.elpais.com/economia/2017/07/20/mis_derechos/1500537212_161260.html" target="_blank">o que las causas no continúen</a> en lo que concierne a otros acusados. Incluso podría ocurrir <strong>que los herederos de Blesa tuvieran que asumir consecuencias económicas </strong>por las tarjetas black.</p><p>Si cabe establecer algún paralelismo entre los casos de Rita Barberá y de Miguel Blesa sería <strong>el aislamiento palmario en el que la inmensa mayoría del PP los dejó</strong> en los últimos tiempos. Achacar la causa de sus muertes a la “presión” de la soledad sería tan injusto y descabellado como esa extendida afición a convertir en víctimas a los culpables y viceversa.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Jul 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jesús Maraña]]></author>
      <media:title><![CDATA[Blesa y la "presión"]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Caja Madrid,Corrupción,Depresión,Rita Barberá,Miguel Blesa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['La industria de la felicidad', de William Davies]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/industria-felicidad-william-davies_1_1134733.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a8b6ae20-fcf2-4ce7-94e3-ebcc5ceae35f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'La industria de la felicidad', de William Davies"></p><p><strong>La industria de la felicidadWilliam DaviesTraducción de Antonio Padilla EstebanMalpasoBarcelona2016</strong><em>La industria de la felicidad</em></p><p>La felicidad se ha convertido en un objetivo, más que deseable, irrenunciable. <strong>Slavoj Žižek</strong> apuntó que el disfrute y el placer se han convertido en un imperativo superior a la norma. ¿Quién no quiere ser feliz? La respuesta está en la propia pregunta: ¿de qué hablamos cuando hablamos de felicidad? <strong>William Davies</strong>, sociólogo, economista político y profesor en la Universidad de Londres deshuesa en <em>La industria de la felicidad</em> cómo el concepto ha pasado de la consideración en el ámbito íntimo a la obsesión en la vida pública.</p><p>Filósofos, sociólogos, psicólogos, psiquiatras, publicistas y economistas de mediana trayectoria buscan desde el siglo XVIII el lugar dónde reside la felicidad, obstinados en saber cómo se mide y en alcanzar su comprensión, motivación, generación y decadencia. En muchos de los casos con el fin de poder crear felicidad personalizada, empaquetarla y venderla.</p><p>Davies se remonta al filósofo utilitarista <strong>Jeremy Bentham</strong>, famoso por la creación del panóptico, como el pionero de la búsqueda de la felicidad y adalid de la medida del dolor y el placer, único método a su juicio para alcanzar la necesaria finalidad social de la utilidad de las decisiones y acciones humanas. El esqueleto de Bentham, vestido y coronado por una cabeza de cera adorna un pasillo del University College of London: inquietante. Para Davies, la obra de Bentham abriría, desde la contemporaneidad de la revolución industrial y el auge de la burguesía, una fina ranura por la que se colaría, gota a gota y durante todo el siglo XIX, una tendencia científica empeñada en hacer carrera con la caza del esquivo contenido de la felicidad. Aparatos medidores, fieles balanzas, la correspondencia entre dinero y felicidad, la psicofísica, incipientes aplicaciones tecnológicas, la implicación de la matemática y la estadística, el desdeño de la filosofía y la metafísica, laboratorios que pasan de los pasillos de una facultad austríaca al complejo y enorme laboratorio de las redes sociales, tests, encuestas, y sobre todo el conductismo, forman parte del camino de la exploración del control de la felicidad hasta el siglo XXI.</p><p>Davies presenta los estudios y conclusiones de diversos científicos a lo largo de los últimos dos siglos que engarzan en un discurso que conduce a un muy actual episodio. Por sus páginas pasan <strong>Gustav T. Fechner</strong>, fundador de la piscofísica, que cuantificó la relación entre estímulo físico y sensación; <strong>William S. Jevons</strong> adelantado de la teoría del <em>homo economicus</em>; <strong>Frederick W. Taylor</strong> promotor de la organización científica del trabajo; <strong>Wilhelm M. Wundt</strong> que llevó la psicología al laboratorio experimental; <strong>G. Elton Mayo</strong> quien relacionó la satisfacción del trabajador con su eficiencia productiva; <strong>Hans B. Selye</strong> investigador del estrés y la ansiedad; <strong>John B. Watson</strong> y la psicología conductista; y <strong>Jacob L. Moreno</strong>, padre de la sociometría, entre otros. Pero todos ellos concluyen y quedan relacionados con dos grandes grupos de <em>outsiders</em> del pensamiento central norteamericano de la postguerra que asaltarán el <em>establishment</em>: la Escuela económica de Chicago y la Escuela psiquiátrica de Saint Louis.</p><p>La admiración demostrada por el grupo de Chicago -el cual con el tiempo y al abrigo de las políticas de <strong>Reagan</strong> y <strong>Thatcher</strong> darían el salto a la primera plana del pensamiento mundial (y con neoliberalismo sin caducidad hasta la fecha)- por la emocionante psicología competitiva más que por la función benefactora del libre mercado fue iluminada por <strong>Ronald Coase</strong> (guiado por <strong>Hayek </strong>y <strong>Robbins</strong>). <strong>Friedman</strong>, <strong>Stigler</strong>, <strong>Becker </strong>y <strong>Director</strong> fundaron las bases de la economía dominante actual y alumbraron la simpatía por el capitalista, la aceptación alegre del poder de las grandes corporaciones, la preferencia por la desregulación y la exigencia de competitividad. ¿Qué hacer con los individuos apartados, los que no mostraban egoísmo suficiente, el espíritu de lucha necesario? ¿Qué hacer con los fatigados luchadores ejecutivos, con los trabajadores extenuados por la tensión, la depresión, y faltos de compromiso emocional indispensable? Era necesaria una nueva ciencia que vendría impulsada desde la Universidad Washington de San Luis y su influencia en la American Psychiatric Association (APA), promotora del diseño del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM) que supuso unos importantes cambios en la autoridad psiquiátrica desde 1970, hasta el punto de convertir comportamientos en enfermedades catalogadas. La aparición de la psicofarmacología y los antidepresivos apuntalarían el progreso, la recuperación de los afectados psicosomáticos. Los trabajadores contentos son más productivos. La infelicidad de los empleados supone unas pérdidas de más de medio billón de dólares para la economía estadounidense. La ciencia de la felicidad promete cuantificar y poner coto al conflicto que suponen tristeza y alienación.</p><p>Buscar los síntomas y los desencadenantes de la felicidad, ser capaces de elaborarla en laboratorio es un empeño que mantiene ocupados a gran cantidad de departamentos y equipos de investigación. Más allá de la opinión de los sujetos sobre su percepción de la felicidad siempre ha tenido mejor cartel buscarla en las respuestas observables, en el comportamiento exento de opinión, aséptico, no contaminado, “naturalmente científico”. Localizar los ingredientes que la provocan, el botón automático que identifique la compra de un producto con una felicidad instantánea parece la búsqueda del Santo Grial del Gran Capital. Los esfuerzos de tantos y tantos investigadores y encuestadores, echados a patadas de las casas décadas atrás por sus preguntas inquisitivas sobre la intimidad, que intentaban a través de la observación de los comportamientos obtener las medidas físicas, psíquicas y sociales que generan la sensación de felicidad, se han visto recompensados, de pronto, con un aluvión de datos que parecen prometer, con la ayuda de la neurociencia, que la obtención de las conclusiones precisas están cerca. Nuestro ánimo y sentimientos se muestran jovialmente en las redes sociales, la información que antes había que sonsacar ahora se manifiesta abiertamente y se ha convertido en una función más de nuestro día a día y de nuestro entorno físico, continuamente monitorizado.</p><p>La vida es un gran laboratorio donde se generan <em>big data</em> a mansalva. Esos <em>big data</em>, con una conveniente ingeniería que acometa la ingente minería de datos precisa, puede poner a disposición de los investigadores esos elementos que subyacen en la felicidad de los individuos y conocer el modo de estimularlos, de componer las necesarias circunstancias para que se prodiguen o en el caso más ansiado, provocar y generar felicidad cuando y donde sea preciso, o tanta y de tal manera que el consumidor (o el Poder) quiera. Estados, el Mercado, la Tecnología, nos animan a abandonar el malestar y disfrutar del momento. Un <em>carpe diem</em> conformista y sin protesta.</p><p>Davies es partícipe de que seamos felices a toda costa. Sí, pero abunda en un aspecto: las sociedades más desiguales, marcadas por valores materialistas y competitivos manifiestan una mayor infelicidad. Quizá el análisis no esté tanto en localizar los resortes secretos del cerebro que liberan las sustancias químicas precisas, ni en el cultivo de una felicidad empaquetada y consumista que se vende por las esquinas de los centros comerciales. Puede ser que para conocer la génesis de la felicidad no haya que recurrir a las respuestas sordas de los sujetos de estudio, observados como ratas de laboratorio en Facebook, ignorantes de que son observados, sino a escuchar a la gente, en un proceso antiguo pero infalible, el del coloquio democrático y empático. Quizá la depresión no es un problema personal, sino político. Quizá la felicidad no es un reto individual sino un objetivo comunitario.</p><p><em>*Alfonso Salazar es escritor.</em><strong>Alfonso Salazar</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Jan 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alfonso Salazar]]></author>
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      <media:title><![CDATA['La industria de la felicidad', de William Davies]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Capitalismo,Depresión,Ensayo,Los diablos azules número 46]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La exnovia de Lubitz confirma que sufría una grave depresión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/exnovia-lubitz-confirma-sufria-grave-depresion_1_1111674.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ff039b99-5786-49b1-a338-9fd8295dd128_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La exnovia de Lubitz confirma que sufría una grave depresión"></p><p>La novia del copiloto del avión de Germanwings estrellado en los Alpes franceses confirmó este viernes a los investigadores que Andreas Lubitz <strong>sufría una grave depresión</strong>, según fuentes consultadas por la cadena francesa<em> iTele</em>, según informó Europa Press.</p><p>La Fiscalía de Dusseldorf aseguró que Lubitz <strong>"ocultó" una enfermedad a Germanwings y a sus compañeros</strong>. Durante los registros, la Policía alemana localizó un parte de baja que el copiloto nunca entregó a su empresa y que incluía el día del vuelo. <span id="c_videointext"></span></p><p>La novia de Lubitz reconoció el viernes por la tarde ante los investigadores alemanes que sufría una grave depresión, según <em>iTele</em>. La Policía francesa, por su parte,<strong> tiene previsto interrogar a los padres del joven en los próximos días.</strong></p><p><strong>Un parte de baja para el día en el que estrelló el avión</strong></p><p>El copiloto ocultó su enfermedad a la empresa y <strong>tenía un parte de baja en su casa para el día en el que se produjo la tragedia,</strong> según informó este viernes la Fiscalía de Dusseldorf, que registró el piso de Andreas Lubitz.</p><p>Según precisó, durante el registro<strong> no se encontró ninguna nota de despedida ni de reivindicación</strong> ni tampoco se tienen por el momento pruebas que apunten a un motivo político o religioso en su manera de actuar.</p><p>Lo que sí se encontró, añadió, son documentos que demuestran que padecía una enfermedad y que <strong>estaba bajo tratamiento médico</strong>. Entre ellos, había una "baja por enfermedad rota actual y que también cubría el día" del vuelo. Así las cosas, la Fiscalía concluye que Lubitz "ocultó su enfermedad" a Germanwing y a sus compañeros.</p><p>La Fiscalía, que<strong> no precisó de qué enfermedad se trata,</strong> aclaró que llevará días evaluar los documentos encontrados, pero aseguró que tan pronto como haya novedades las darán a conocer. Además, aclaró que ya se ha informado a las autoridades francesas del hallazgo.</p><p><strong>El copiloto fue "suspendido durante meses" por Lufthansa</strong> en su etapa de formación, en 2009, y<strong> </strong>tenía un historial de depresión por "una crisis existencial" cuando se encerró en la cabina del avión Airbus A320 que se estrelló el 24 de marzo en los Alpes franceses, según ha informado el diario británico <em>The Times</em>.</p><p>No obstante, la aerolínea alemana Germanwings aseguró este viernes que no recibió ningún parte de baja que impidiese trabajar a Lubitz. Después de que la Fiscalía de Dusseldorf informase del hallazgo de un parte de baja roto en la vivienda de Lubitz, vigente para el día en el que se produjo la tragedia, la compañía para la que trabajaba hizo público el comunicado.</p><p>En un artículo titulado<strong>Lufthansa conocía la depresión del piloto,</strong><em>Lufthansa conocía la depresión del piloto</em> el rotativo británico indicó que el copiloto tenía un "historial" de "depresión" provocada por "una crisis existencial" cuando decidió hacer colisionar el avión con otras 149 personas a bordo en los Alpes franceses.</p><p>Además, informó de que Lubitz fue "suspendido" en la escuela de vuelo de <strong>Lufthansa "durante varios meses" antes de que le permitieran volver a entrenarse y ser evaluado como piloto"</strong>. El presidente de Lufthansa, Carsten Spohr, afirmó este jueves en rueda de prensa que Lubitz tuvo una "interrupción" de varios meses en su etapa de formación por una baja médica, sin especificar de qué se trataba por el "secreto médico".</p><p>Por su parte, el diario alemán <em>Bild</em> señaló que Lubitz<strong> recibió tratamiento psiquiátrico por un "grave episodio depresivo" hace seis años, en 2009.</strong> El episodio incluía "crisis de ansiedad y depresiones" y llevó al joven a recibir tratamiento psiquiátrico durante 18 meses.</p><p>La Fiscalía de Francia, tras escuchar el contenido de la caja negra que registra las voces en cabina, acusó este jueves al copiloto Lubitz de haber <strong>causado voluntariamente el siniestro</strong> aunque no ofreció ninguna razón para justificar esta actuación.</p><p><strong>El copiloto visitó un hospital, pero no por depresión</strong></p><p>Andreas Lubitz acudió al Hospital Clínico Universitario (UKD) de Dusseldorf durante el mes de febrero y el de marzo, al tiempo que <strong>demintió que acudiera por una depresión</strong>.</p><p>Según informó el establecimiento en un comunicado, la última vez que acudió al centro fue el pasado 10 de marzo, si bien no quiso ofrecer detalles sobre la dolencia que le aquejaba<strong> alegando "secreto médico". </strong>Sí aclaró que no es "correcto" que Lubitz hubiera acudido al UKD por una depresión, como se había apuntado en algunas informaciones.</p><p>El hospital entregó ya el historial del paciente al fiscal encargado del caso en Dusseldorf. El director del hospital, Klaus Hoffken, expresó<strong> su "consternación y horror" por lo sucedido</strong> y prometió que el centro "apoyará sin reservas" la investigación que está llevando a cabo la fiscalía. Por último, puntualizaron que no tienen más información que dar y que corresponde a la fiscalía informar sobre el caso.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2015 20:43:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infolibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La exnovia de Lubitz confirma que sufría una grave depresión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Accidentes aéreos,Alemania,Depresión,Francia,España,Tragedia en los Alpes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Fiscalía alemana revela que el copiloto del avión siniestrado ocultó a la aerolínea su baja médica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/fiscalia-alemana-revela-copiloto-avion-siniestrado-oculto-aerolinea-baja-medica_1_1111643.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ff039b99-5786-49b1-a338-9fd8295dd128_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Fiscalía alemana revela que el copiloto del avión siniestrado ocultó a la aerolínea su baja médica"></p><p>El diario alemán <em>Bild </em>ha publicado este viernes que el copiloto, Andreas Lubitz, fue <strong>declarado "no apto" por las autoridades estadounidenses</strong> del aeropuerto de Phoenix, donde realizó prácticas de vuelo de aeronaves de un solo motor, por detectarle “problemas de capacidad mental”.</p><p>Por su parte, la fiscalía alemana que investiga el caso del avión de Germanwings que se estrelló en los Alpes franceses ha informado este viernes de que han encontrado documentos que muestran que el copiloto, Andreas Lubitz, tenía un certificado médico de <strong>baja por enfermedad</strong>, que había roto y ocultado a la empresa, así como otros documentos que demuestran que estaba <strong>recibiendo tratamiento médico.</strong></p><p>El copiloto <strong>fue "suspendido durante meses"</strong> por Lufthansa en su etapa de formación, en 2009, y tenía un historial de depresión por "una crisis existencial" cuando se encerró en la cabina del avión Airbus A320 que se estrelló el 24 de marzo en los Alpes franceses, según ha informado el diario británico <a href="http://www.thetimes.co.uk/tto/news/world/europe/article4394780.ece" target="_blank"><em>The Times</em></a><em>.</em></p><p>Además, ha informado de que Lubitz fue <strong>"suspendido" en la escuela de vuelo </strong>de Lufthansa "durante varios meses" antes de que le permitieran volver a entrenarse y ser evaluado como piloto". El presidente de Lufthansa, Carsten Spohr, afirmó este jueves en rueda de prensa que Lubitz tuvo una "interrupción" de varios meses en su etapa de formación por una baja médica, sin especificar de qué se trataba por el "secreto médico".</p><p>Por su parte, el diario alemán <a href="http://www.bild.de/news/inland/flug-4u9525/verraet-der-computer-das-motiv-des-amok-piloten-40322878.bild.html" target="_blank">Bild</a> ha señalado que Lubitz recibió tratamiento psiquiátrico por un <strong>"grave episodio depresivo" </strong>hace seis años, en 2009. El episodio incluía "crisis de ansiedad y depresiones" y llevó al joven a recibir<strong> tratamiento psiquiátrico </strong>durante 18 meses.</p><p>La Fiscalía de Francia, tras escuchar el contenido de la caja negra que registra las voces en cabina, acusó este jueves al copiloto Lubitz de haber <strong>causado voluntariamente</strong> el siniestro aunque no ofreció ninguna razón para justificar esta actuación.</p><p>Los agentes que han registrado el domicilio del copiloto han asegurado que no han encontrado ninguna nota de suicidio pero uno de los portavoces policiales ha dicho que han "encontrado algo" que ahora va a ser analizado y que podría ser una <strong>"pista importante" </strong>en las indagaciones. "Hemos encontrado algo que va a ser trasladado para su análisis. No podemos decir lo que es, de momento, pero podría ser una pista importante para saber lo que ha pasado", ha explicado el portavoz de la Policía de Dusseldorf Markus Niesczery a un periodista del diario británico enviado a la localidad alemana. "Esperamos que pueda darnos algunas explicaciones", ha explicado.</p><p>Asimismo, han precisado que <strong>se tardará unos días en analizar los documentos </strong>hallados en la vivienda del copiloto, al que se acusa de haber estrellado intencionadamente el aparato.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2015 10:53:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La Fiscalía alemana revela que el copiloto del avión siniestrado ocultó a la aerolínea su baja médica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Depresión,Francia,Tragedia en los Alpes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El copiloto sufrió un “grave episodio depresivo” hace seis años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/copiloto-sufrio-grave-episodio-depresivo-seis-anos_1_1111636.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0b24fa49-eb9e-4b6b-9388-281e2349157c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El copiloto sufrió un “grave episodio depresivo” hace seis años"></p><p>El copiloto del avión de Germanwings que se estrelló el martes en los Alpes franceses, Andreas Lubitz, recibió tratamiento psiquiátrico por un <strong>"grave episodio depresivo" hace seis años</strong>, según desveló este viernes el diario alemán <em>Bild</em>.</p><p>La Fiscalía de Francia, tras escuchar el contenido de la caja negra que registra las voces en cabina, acusó al copiloto de haber <strong>causado voluntariamente el siniestro</strong> aunque no ha ofrecido ninguna razón para justificar esta actuación.</p><p>Citando documentos internos y fuentes de Lufthansa, el diario <em>Bild</em> informó de que Lubitz pasó un <strong>año y medio recibiendo tratamiento psiquiátrico</strong> y señaló que Alemania entregará unos importantes documentos a los investigadores franceses en cuanto sean analizados por sus propios agentes.</p><p>El presidente de Lufthansa, Carsten Spohr, aseguró este jueves en rueda de prensa que Lubitz tuvo una interrupción por baja médica hace seis años <strong>cuando se estaba formando como piloto</strong> aunque no explicó por qué y subrayó que pasó todas las pruebas para ser considerado apto para el vuelo. Una portavoz de Lufthansa afirmó este viernes que la aerolínea no va a hablar sobre el estado mental del piloto.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2015 07:53:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infolibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El copiloto sufrió un “grave episodio depresivo” hace seis años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Accidentes aéreos,Depresión,Tragedia en los Alpes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La utilización de medicamentos antidepresivos en España se triplica en 10 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/utilizacion-medicamentos-antidepresivos-espana-triplica-10-anos_1_1109696.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0c6ded05-1ba9-4f1b-8c62-3633b10e217f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La utilización de medicamentos antidepresivos en España se triplica en 10 años"></p><p>La utilización de medicamentos antidepresivos en España se ha triplicado en 10 años, según los datos publicados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), puesto que hay una <strong>mayor incidencia de trastornos del estado de ánimo,</strong> y un aumento de la extensión de las indicaciones terapéuticas autorizada para estos medicamentos.</p><p>"Han aumentado las indicaciones, no sólo con respecto a las depresiones y a los trastornos de ansiedad que se tratan con antidepresivos, sino también en otras dolencias como <strong>el dolor y los trastornos de personalidad</strong>", ha señalado el vicepresidente de la Asociación Española de Psiquiatría Privada (ASEPP), el doctor José Antonio López.</p><p>En este sentido, el experto ha asegurado que<strong> el uso de antidepresivos se ha disparado debido al autoconsumo,</strong> siendo la causa principalmente de tres factores: existe una cierta facilidad de comprar fármacos sin recetas en la farmacia; la idiosincrasia española, ya que en otros países no se practica la automedicación sin consultar a un profesional y, por último, la facilidad del acceso a los medicamentos.</p><p>Un ejemplo de esto es Internet porque es una herramienta que<strong> facilita que cualquier persona pueda conseguir un fármaco en cuestión de minutos</strong>. esta forma de conseguir fármacos resulta peligrosa por dos factores, "tanto por el hecho de autoconsumir fármacos como los antidepresivos (múltiples efectos secundarios y necesidad de monitorización por un especialista) como también por las consecuencias de abandonar el tratamiento antes de tiempo si éste no tiene el seguimiento médico necesario por un profesional", ha asegurado el experto.</p><p>En cuanto a la incidencia,<strong> en invierno se da un incremento de los trastornos depresivos debido a factores como el frío y la escasez de luz</strong>. "Las bajas temperaturas, así como la falta de luz pueden provocar que las personas con algún tipo de trastorno mental como depresión o ansiedad puedan sufrir de una recaída o que se acentúen sus episodios de crisis", ha asegurado el doctor López.</p><p>Por último, el doctor, ha explicado que hay que prestar especial atención a otras estaciones como primavera y en verano donde hay un exceso de luz, lo que puede aumentar los trastornos de ansiedad. Y es que, debido a que<strong> la luz es una gran estimulante cerebral,</strong> al recibir más luz, se está más alterado y, por tanto, más despierto y revolucionado.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Feb 2015 11:50:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infolibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La utilización de medicamentos antidepresivos en España se triplica en 10 años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Depresión,Farmacias,Médicos,Consumo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vigilancia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/vigilancia_1_1107505.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Las dificultades sociales y económicas por las que pasan actualmente un número cada vez mayor de personas están aumentando los datos de depresión recogidos en las estadísticas. Es cada vez más frecuente la prescripción y venta de fármacos antidepresivos –con la pasta que esto deja– y nada o poco publicitado –con lo eficaz que sería– un tratamiento infalible: <strong>ayudar a subir la autoestima</strong>. La Organización Mundial de la Salud calcula que 350 millones de seres humanos sufren esta enfermedad, aunque seguramente hay muchísimos más que no están diagnosticados. En cualquiera de los casos, el perfil de esta patología no se da solamente en los más desfavorecidos, como podríamos pensar, ya que los hay que teniendo de casi todo, por insatisfacción o quizá trastorno congénito, presentan claros síntomas de abatimiento.</p><p>En el mundo laboral, <strong>esto puede convertirse en breve en la causa más frecuente de baja temporal</strong>. Empresarios y administraciones se echan las manos a la cabeza por los costos y pérdidas que supondría una epidemia en este sentido. Pero como vivimos en el auge de la tecnología, <em>Moodhacker</em> es una aplicación móvil que mejora y mide el estado de ánimo de los asalariados que de querer entrar voluntariamente a formar parte de este experimento, habrán de mantener actualizada la base de datos para que psicólogos y trabajadores sociales valoren cada síntoma del usuario con el fin de poner el parche antes de que se abra el roto.</p><p>Quienes nos declaramos fundamentalmente personas que amamos la libertad nos horroriza todo tipo de control, pero en cualquiera de los casos es alarmante cómo está creciendo el espionaje en torno nuestro y cómo la privacidad es cada vez más dañada y vulnerable. Llegados a este punto, me da mucho rabia porque me temo que igual lo siguiente que nos pase, sea que encontremos instalado un <em>fitbil</em> en la taza del váter, para que mida la existencia de gérmenes patógenos en la orina, o active los distintos pilotos de colores según sea la disfunción: rojo, cistitis; verde, próstata. Es decir, que <strong>tanto a través de las cámaras de vigilancia en las calles, del control internauta, o de la filtración de nuestros sentimientos, lo vamos a tener jodido</strong>.</p><p>Mayte Mejía es socia de <strong>info</strong><strong>Libre</strong></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[4053a36d-788b-4794-985e-f772912ee7af]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Nov 2014 13:15:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mayte Mejía]]></author>
      <media:title><![CDATA[Vigilancia]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Depresión,Crisis económica,OMS]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
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