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    <title><![CDATA[infoLibre - Guerra Kosovo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/guerra-kosovo/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Guerra Kosovo]]></description>
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      <title><![CDATA[La Agrupación Europeísta presenta el ciclo 'Guerra y Paz' para analizar el nuevo orden mundial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/agrupacion-europeista-presenta-ciclo-guerra-paz-hegemonias-quebradas-hegemonias-ascendentes_1_2089036.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d15bff73-2455-4490-8dd5-95c3dc202e8a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Agrupación Europeísta presenta el ciclo 'Guerra y Paz' para analizar el nuevo orden mundial"></p><p>La Agrupación Europeísta presenta el <a href="https://ateneodemadrid.com/evento/ciclo-guerra-y-paz/"  ><em>Ciclo Guerra y Paz</em></a><em>. Hegemonías quebradas, hegemonías ascendentes, </em>en el que pretenden poner luz sobre el orden geopolítico actual.  Después de una primera jornada, dedicada al arte de la guerra y la lucha por la paz, está convocado un nuevo encuentro, que se dividirá en <strong>dos sesiones, las del 3 y el 24 de noviembre</strong>, en las que se analizará el escenario geopolítico mundial, para definir las relaciones internacionales que se están dando a día de hoy, marcadas por la guerra o los desacuerdos comerciales entre las grandes potencias. Lo que marca estas jornadas, en palabras de <a href="https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/rey-doctrina-mota-derecho-ciudadania_129_1576973.html"  ><strong>José Sanroma Aldea</strong></a>, también miembro de la Sociedad de Amigos de <strong>infoLibre</strong> e histórico dirigente de la ORT, es “el derecho a saber de la ciudadanía”.</p><p>Este nuevo ciclo se da con el apoyo de las Secciones del Ateneo y el RIE, cuyo presidente intervendrá en el Ciclo. Entre ambas sesiones se preguntarán si <strong>habrá una transición pacífica a un orden normativo multilateral pluripolar</strong> <strong>que se acate y que se cumpla.</strong> Ante esta incógnita, Sanroma asegura que lo que pretenden es descifrar cómo se están relacionando estos dos factores, la guerra y la paz, y cómo parece que esta relación avanza en nuestros días. </p><p>En el ciclo intervendrán Georgina Higueras, periodista y escritora experta en Relaciones Internacionales y Asia; Julio Rodríguez, ex Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) y Jesús Nuñez, experto en geopolítica, economista  y columnista en infoLibre, con Isadora Barrado como moderadora. El primer encuentro tendrá lugar en la Sala Pérez Galdos a las 18:30 de este lunes.</p><p>Sanroma fundó junto a varias personas más este grupo para contribuir a mejorar la calidad del debate público, con información de calidad y plural. Lo hicieron en el Ateneo de Madrid, como símbolo de “la necesidad que tiene la cultura política de los españoles de darse arraigo y continuidad”. Lo que ven ahora es que su fundación tiene incluso más sentido. “Tanto la <strong>información pública como el debate político</strong> <strong>han seguido degradándose</strong> y al mismo tiempo las cuestiones claves de nuestro presente son más trascendentales”, asegura Sanroma. </p><p>Con estas jornadas quieren poner el foco en cómo la ciudadanía se relaciona con estos dos fenómenos. Si se informara correctamente y verazmente de ellos, la sociedad española <strong>no estaría tan dividida como se encuentra ahora</strong>, explica Sanroma. También asegura que “probablemente una enorme mayoría apoyaría las dinámicas de paz si pudiera aprender cómo hacerlo”. Sanroma relaciona esto con el derecho a saber, que presenta como “antídoto de la ignorancia ante el peligro” o a las mentiras que acompañan a las guerras.</p><p>“Derecho a saber es el derecho a que cada episodio hecho noticia se interprete por los medios de comunicación, en su contexto, en sus antecedentes, en sus previsibles consecuencias”, asegura Sanroma.</p><p>El ciclo presentará “docenas de interrogantes”. Se hablará de la neutralidad que para Sanroma está representada entre dos potencias, <a href="https://www.infolibre.es/internacional/prevista-reunion-trump-xi-corea-aranceles-tiktok-taiwan-fentanilo_1_2088047.html"  >EEUU y China</a> y “la parte del mundo que no son estos dos colosos modernos es más grande”, por ello es importante “reflexionar hoy sobre las posibilidades de la neutralidad”, que no puede ser contestada “con la simple amenaza del aniquilamiento”.</p><p>Durante el ciclo también estará presente la Unión Europea, “Europa es un actor importante en el mundo y debe serlo aún más. La Unión Europea está abocada a ser un actor global”, estas eran las palabras de Javier Solana como Alto Representante de la UE, recuerda Sanroma, que asegura que la pregunta que hay que hacerle hoy a la Unión Europea es “si es una <strong>potencia políticamente autónoma de Estados Unidos</strong> o si es una potencia políticamente subordinada a Estados Unidos”. </p><p>Otra de las sesiones, fuera de esa dicotomía entre Guerra y Paz, será la del <strong>15 de diciembre y versará sobre la memoria e historia de la guerra</strong> y del derecho internacional humanitario. “No iremos muy atrás en el tiempo ni muy lejos en el espacio”, avisa Sanroma, porque con “las guerras balcánicas, las caucásicas y las libradas en Oriente Medio”, ya hay materia suficiente.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Oct 2025 11:33:53 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eva Rodríguez]]></author>
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      <title><![CDATA[Bosnia, 1992]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/bosnia-1992_129_1278525.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9fd85876-cf6b-45f5-a8e0-9aa2368ff932_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Bosnia, 1992"></p><p>Hace 30 veranos, mientras Europa occidental disfrutaba de vacaciones y en España la Exposición Universal de Sevilla y las Olimpiadas de Barcelona nos llenaban de orgullo y satisfacción, la antigua <strong>Yugoslavia se desintegraba en guerras de políticas de limpieza étnica y exterminio</strong>.</p><p>Quienes lo intentaron explicar desde las democracias europeas nos tranquilizaron diciendo que los Balcanes occidentales eran un lugar diferente y excepcional, con una larga historia muy propensa a la “cultura de la violencia”. El político británico David Owen, representante de la Unión Europea en la zona y copresidente de la Conferencia Internacional para la antigua Yugoslavia entre 1992 y 1995, escribió, en un libro publicado poco después: <strong>“La historia apunta a una tradición en los Balcanes de disposición a solucionar las disputas cogiendo las armas…. a una cultura de la violencia en una encrucijada de civilizaciones”</strong>.</p><p>Según esa visión, la “identidad” (nacional o religiosa) y el “sino histórico” son factores explicativos claves para el inicio y naturaleza de aquellos combates armados. En el momento en que estaban sucediendo fue una visión ampliamente difundida en los medios de comunicación e influyó en las políticas adoptadas por las democracias occidentales. Estimuló además una <strong>generalizada aceptación de la “equivalencia moral”, de que todas las partes eran igual de culpables</strong> y que como los “odios étnicos” ya se remontaban a una larga historia, muy compleja y difícil de entender, los demás países poco podían hacer para resolverla y, menos todavía, intervenir. Hubo con esos argumentos una campaña deliberada de comentaristas y estadistas occidentales para justificar la política de inacción. Vayamos a los hechos.</p><p>A partir de 1945, con la derrota de los fascismos, surgió la Yugoslavia de Josip Broz Tito como jefe del nuevo Estado de seis repúblicas (Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Serbia, Montenegro y Macedonia) y dos provincias autónomas dentro de Serbia: Voivodina y Kosovo. Durante el período comunista <strong>todas las manifestaciones de identidad nacional fueron firmemente controladas por el régimen</strong>, que mostró poco respeto por las religiones y culturas tradicionales. Tras la muerte de Tito en 1980, bastante antes de su desintegración, el poder político en Yugoslavia se desplazó desde las instituciones federales centrales a las repúblicas y provincias.</p><p><strong>La década siguiente a la muerte de Tito se llenó de problemas e inestabilidad para Yugoslavia</strong>. Una deuda internacional creciente y el aumento del paro dieron la impresión de que había una grave crisis social, política y económica que el sistema comunista no podía resolver. Las consecuencias de larga duración fueron la desintegración social, la radicalización de movimientos etno-nacionalistas y, finalmente, conflictos armados.</p><p>Sin Tito, La Liga de los Comunistas de Yugoslavia careció de un líder reconocido. Aunque el surgimiento y “despertar” del nacionalismo serbio se ha atribuido a menudo a Slobodan Milosevic, quien llegó al poder dentro de la Liga de los Comunistas en 1987 después de varias intervenciones en la televisión de Belgrado sobre los serbios en Kosovo, <strong>en realidad esas ideas habían aparecido antes y fueron estimuladas por los medios de comunicación, la Iglesia ortodoxa y miembros de la Academia Serbia</strong>. </p><p>Lo que hizo Milosevic <strong>fue hacer las creencias de los más radicales ampliamente aceptables</strong>, aprovechando la profunda pérdida de confianza en las estructuras del Estado comunista. Parece evidente que las memorias de los conflictos históricos, y especialmente del terror desatado durante la Segunda Guerra Mundial, desempeñaron un papel importante en los diferentes discursos políticos nacionalistas y que la autoridad oportunista de individuos como Milosevic fue crucial.</p><p>En medio del proceso de desintegración de la anterior, el 27 de abril de 1992 Serbia y Montenegro –en realidad, Serbia, bajo el control de Slobodan Milosevic– <strong>establecieron la República Federal de Yugoslavia</strong>.</p><p>En otras partes de Yugoslavia, el nacionalismo racial de Milosevic y <strong>sus intentos de recentralizar la federación se enfrentaron a una clara oposición en Eslovenia y Croacia</strong>. Eslovenia, la república más occidental y nacionalmente homogénea, expresó su intención de separarse en 1989. Cuando la Liga de los Comunistas se desplomó en enero de 1990, fue elegida una coalición de partidos demócratas nuevos (DEMOS) cuyo Gobierno organizó un plebiscito sobre la independencia, respaldado por una amplia mayoría, y dirigió los pasos hacia la independencia a comienzos del verano de 1991. El Ejército Popular Yugoslavo quiso abortar ese movimiento, aunque no encontró apoyos políticos para combatir y las fuerzas de seguridad eslovenas resistieron. Tras diez días de combates y varias decenas de muertos, un acuerdo firmado en las Islas Brioni finalizó las hostilidades y unos meses después el pequeño Estado alpino fue reconocido internacionalmente.</p><p>En Croacia las elecciones de 1990 llevaron también al poder a un partido no comunista, la Unión Demócrata Croata, dirigida por el excomunista Franjo Tudjman, quien galvanizó también los sentimientos nacionalistas de forma radical, <strong>reclamando una gran Croacia como bastión de la “Civilización Occidental” y haciendo claras asociaciones con el pasado</strong> y el legado de la fascista Ustacha. Tudjman y sus seguidores comenzaron a utilizar los mismos símbolos y emblemas nacionales tradicionales que durante la Segunda Guerra Mundial habían abanderado el programa racista que había llevado a los campos de exterminio a miles de serbios, judíos, comunistas croatas y gitanos. El Ejército Popular Yugoslavo comenzó a armar a milicias en las partes de Croacia donde los serbios eran mayoría. En julio de 1991 atacaron algunas ciudades de la costa Dálmata y a partir de ese momento la guerra se extendió por todo el territorio.</p><p><strong>Al contrario que en Eslovenia y Croacia, en Bosnia-Herzegovina no había un grupo étnico mayoritario</strong>. En 1991 los musulmanes bosnios constituían el 43 por ciento de la población, los serbios el 31 por ciento y los croatas el 17 por ciento. En general, habían convivido, especialmente en las ciudades, con notables dosis de tolerancia, pero, al calor de lo que había pasado en las otras repúblicas, los nuevos partidos surgidos de la quiebra del monopolio comunista del poder se radicalizaron, presionados por los programas de Milosevic y Tudjman, que no iban a aceptar ese escenario multiétnico.</p><p>Como en Croacia, el Ejército Popular Yugoslavo distribuyó armas a “unidades de defensa” serbias, lo que llevó a musulmanes y croatas dentro de ese territorio a buscar armas también, con grupos paramilitares compitiendo por el control. El Gobierno bosnio de Alija Izetbegovic, acosado por los serbios nacionalistas de Radivan Karadzic, que <strong>habían establecido una entidad autónoma, la República Srpskak, convocó un referéndum sobre la independencia</strong> para el 29 de febrero y 1 de marzo de 1992, boicoteado por los serbios, en el que una mayoría del electorado decidió aprobarla. Los paramilitares serbios y unidades del Ejército, bajo el mando de Ratko Mládic, tomaron desde abril de ese año el setenta por ciento del país e iniciaron un largo y violento asedio de Sarajevo.</p><p>Fue la guerra más larga y violenta de todas y tuvo episodios de genocidio, como <strong>el asesinato de casi toda la población masculina musulmana de Srebrenica, ocho mil personas</strong>, cuando las tropas de Mládic la ocuparon en julio de 1995. Los acuerdos de Dayton (Ohio) en diciembre de ese año, donde se sentaron Milosevic, Izetbegovic y Tudjman, pararon la guerra en Bosnia-Herzegovina, aunque no sirvieron para evitar que Serbia lanzara unos años después una última campaña de limpieza étnica contra los musulmanes y separatistas albaneses en Kosovo, una guerra que contó también con las acciones terroristas del Ejército de Liberación de Kosovo y que continuó en el siglo XXI hasta la declaración de independencia en febrero de 2008.</p><p><strong>El número total de muertos y heridos de esas guerras de secesión de Yugoslavia sigue siendo objeto de disputa</strong>. Una estimación bastante aceptada se resume en 200.000 muertos, alrededor de la mitad musulmanes, un tercio de serbios y del quince al veinte por ciento de croatas. La Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas encontró evidencia de 12.000 violaciones de mujeres, aunque nuevas investigaciones elevan la cifra en Bosnia-Herzegovina a más de veinte mil. Hubo más de un millón y medio de personas refugiadas y desplazadas a otros países, principalmente de Bosnia. Solo en Sarajevo, al menos 10.500 personas murieron y 50.000 resultaron heridas. Más del setenta por ciento de los edificios históricos, iglesias, cementerios, bibliotecas y archivos habían sido destruidos. El bombardeo de la Biblioteca Nacional y Universitaria por las fuerzas bosnio-serbias el 25 de agosto de 1992 destruyó más de 600.000 libros, casi el cuarenta por ciento de sus fondos.</p><p>Cientos de miles de personas sufrieron daños psicológicos. <strong>Un gran número de serbios de Bosnia participó en atrocidades o fue testigo pasivo de ellas</strong>. La violencia doméstica contra las mujeres por parte de maridos y novios se disparó. En Mostar muchas madres fueron golpeadas o recibieron palizas por parte de sus hijos, un fenómeno desconocido antes de la guerra.</p><p>Pero si por algo destacó la violencia en aquellas guerras de sucesión de Yugoslavia fue por las <strong>violaciones de mujeres musulmanas en Bosnia-Herzegovina</strong>, un plan de terror organizado y orquestado por el mando militar serbio-bosnio. La información de esas violaciones masivas –y también sobre las que ocurrieron por los mismos años en Ruanda– y el subsiguiente reconocimiento internacional como crímenes de guerra dio “legitimidad intelectual y urgencia ética” a estudiar la violencia sexual en todas las guerras anteriores.</p><p>Nada de lo que ocurrió en ese proceso de crisis estaba predeterminado o era inevitable, como tampoco lo había sido en Armenia, en Rusia, en España o en la Alemania nazi. A comienzos de los años noventa, cuando los empeños por mantener la integridad de Yugoslavia habían fracasado, los mandos del Ejército Popular Yugoslavo y los líderes de la Liga de los Comunistas <strong>comenzaron a mirar a Serbia y al nacionalismo serbio como forma de mantener el sistema</strong>. Pero en un país y territorio de tanta diversidad, donde cada grupo podía ser una minoría dependiendo de las experiencias históricas o de la zona en que vivía, imponer un proyecto nacionalista único y exclusivo no resultaba sencillo.</p><p>Como había ocurrido en otros casos en el siglo XX europeo, los diferentes grupos intentaron <strong>“fijar” identidades</strong>, para determinar después quiénes merecían los derechos y privilegios otorgados por pertenecer a la nación.</p><p>Cuando las armas sustituyeron a las políticas, junto a los ejércitos regulares, entre los grupos paramilitares, como había ocurrido en Armenia y en otros lugares tras la Primera Guerra Mundial, destacaron elementos criminales como la Guardia Voluntaria Serbia, los Tigres de “Arkan”, de Zeljko Raznatovic. <strong>Miles de ciudadanos, además, participaron en las atrocidades, en los saqueos de propiedades y fueron cómplices de las acciones criminales</strong>. La deshumanización del contrario, de las víctimas –<em>balijas, </em>“perros”, “paquetes”, era como llamaban a los bosnios musulmanes– cumplió también la función, como en otros ejemplos históricos de “atrocidad moral”, de extender el terror y de eliminar la capacidad de resistencia. </p><p>Los tópicos y representaciones sobre esa región están tan afianzados que <strong>no se suele atender a los análisis históricos que los han desmontado</strong>. Los pasados fracturados se recuerdan desde presentes divididos. Las memorias se cruzan y la historia europea compartida es matizada y bloqueada por las diferentes memorias nacionales. Y por el ascenso de viejos y nuevos tipos de populismos. De 1992 a 2022.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Jul 2022 19:36:45 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Julián Casanova]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra Bosnia,Bosnia Herzegovina,Serbia,Guerra Kosovo]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El presidente de Kosovo, acusado de crímenes de guerra y de crímenes contra la humanidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/presidente-kosovo-acusado-crimenes-guerra-crimenes-humanidad_1_1184569.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/00653111-6f7e-4e73-ab5b-b6518fbee5f3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El presidente de Kosovo, acusado de crímenes de guerra y de crímenes contra la humanidad"></p><p>Hace mucho tiempo que se esperaban las primeras acusaciones de las salas especializadas en crímenes de guerra en Kosovo, creadas oficialmente en 2016. <strong>“Cuanto más tiempo pase, más testigos desaparecerán y más caerá el velo del olvido sobre los crímenes”</strong>, decía en 2019 Negoman Maric, responsable de la asociación de familiares de víctimas en el enclave serbio de Velika Hoca, al oeste de Kosovo. En el último año, por las salas han pasado casi un centenar de sospechosos, antiguos miembros del grupo guerrillero Ejército de Liberación de Kosovo (UCK), pero muchos temían que sólo acusaran a los ejecutores, los subordinados. Sin embargo, las saladas han decidido atacar muy arriba, emitiendo una acusación contra el ahora presidente kosovar Hashim Thaçi y su mano derecha Kadri Veseli.</p><p>El antiguo portavoz de la guerrilla, Hashim Thaçi, alias <em>Comandante Serpiente</em>, se convertía en presidente de la República de Kosovo en abril de 2016. Kadri Veseli, diputado, expresidente del Parlamento, es el líder del Partido Democrático de Kosovo (PDK), un grupo creado por excombatientes. Fue el jefe del servicio secreto de la guerrilla. En calidad de tal, supuestamente participó de forma directa en la eliminación de “traidores”, en la mayoría de los casos responsables de la facción albanesa rival, la Liga Democrática de Kosovo (LDK) de Ibrahim Rugova. Ambos hombres están acusados de “crímenes de guerra y de crímenes de lesa humanidad, incluidos el asesinato, la desaparición forzada, la persecución y la tortura”. La acusación emitida el pasado miércoles por la tarde incluye el asesinato de un centenar de personas, “albaneses de Kosovo, serbios, gitanos rumanos y personas de otras nacionalidades, incluidos opositores políticos, cuyos nombres son conocidos por la acusación”.</p><p>La creación de salas especializadas es fruto del fracaso del Tribunal Penal Internacional de La Haya, que se reveló incapaz de juzgar a los antiguos comandantes del UCK: en todos los juicios, <strong>los testigos fueron eliminados o se retractaron durante las audiencias</strong>. El caso de los crímenes atribuidos a la guerrilla se reabrió gracias al contundente informe presentado en diciembre de 2010 por el diputado suizo Dick Marty ante el Consejo de Europa, que recogía más precisamente el <strong>tráfico de órganos de prisioneros civiles serbios</strong>. “La reconstrucción de los hechos durante el atribulado y caótico período de 1999-2000 en Kosovo es extremadamente difícil”, escribió. “Todavía <strong>falta voluntad para conocer la verdad y atribuir responsabilidades </strong>por lo ocurrido durante ese periodo. El cúmulo de pruebas contra ciertos altos cargos del Ejército de Liberación de Kosovo explica gran parte estas reticencias. Hay testigos de estos hechos que han sido eliminados, otros se encuentran aterrorizados por el mero hecho de ser interrogados sobre lo sucedido”.</p><p>Dick Marty insistía en la cuestión crucial de la <strong>protección de testigos</strong>. En diciembre de 2019, un guardabosques era encontrado muerto no lejos de Pristina, justo después de prestar declaración en las salas. “Si los testigos no resultan asesinados, se ven <strong>condenados al ostracismo por parte de la sociedad</strong>”, confiaba uno de los testigos, que pidió permanecer en el anonimato. “Las amenazas y la presión a veces les obligan a tomar decisiones fatales. Nunca volveré a estar tranquilo, lo sé”. Según Human Rights Watch, estas amenazas contra los testigos se vieron <strong>alentadas por el propio Hashim Thaçi </strong>al día siguiente de la publicación del informe de Dick Marty. En su calidad entonces de primer ministro, Hashim Thaçi dijo que conocía los nombres de las personas que colaboraban con el relator del Consejo de Europa y que los haría públicos. En la acusación se afirmaba que Thaçi y Veseli habían llevado a cabo una campaña de desprestigio contra el tribunal, “demostrando que anteponían sus intereses privados a los de las víctimas, el respeto del estado de derecho y los intereses de todo el pueblo de Kosovo”.</p><p>Este miércoles, gran parte de la clase política de Kosovo cerraba filas en torno a los acusados. “Creo firmemente que la guerra del UCK fue una guerra limpia y justa, que sus combatientes lucharon por proteger al pueblo de Kosovo del terror, la liquidación y el genocidio serbio”, declaró el presidente del LDK y ex primer ministro Isa Mustafa. El Gobierno de Kosovo ha pedido a la población que muestre moderación, pero mientras los partidarios del PDK se <em>desataban</em> en las redes sociales, Pristina mantuvo la calma el miércoles por la noche. También del LDK, pero en franco desacuerdo con su propio partido, el presidente del Parlamento, Vjosa Osmani, era el único que tímidamente se desmarcó, al recordar que Kosovo “por encima de todo necesita Justicia”.</p><p>La acusación se conocía cuando Hashim Thaçi se disponía a viajar a Washington, donde debía reunirse con su homólogo serbio, Aleksandar Vucic, el sábado, por invitación de Richard Grenell, enviado especial del presidente Trump para Kosovo. La reunión se había presentado como un paso esencial para alcanzar un “acuerdo final” con Serbia. Estados Unidos tuvo mucho peso en la derrota del gobierno de izquierdas de Albin Kurti el 25 de marzo, en plena pandemia, y en su sustitución por un gabinete dirigido por el LDK, que se suponía más favorable al diálogo y a un posible reparto territorial de Kosovo como base para una paz “duradera”. Richard Grenell primero tuiteó que la reunión del sábado se mantendría, sustituyendo a Hashim Thaçi por el primer ministro Avdulah Hoti, pero este último anunció después que no se desplazaría a Washington. De esta forma se venía abajo todo el escenario, ideado por los estrategas de la Casa Blanca, de alcanzar un “acuerdo rápido” con Serbia.</p><p>Hashim Thaçi, que ha sabido hacerse imprescindible para los occidentales, creía tener garantizada su impunidad. Pero, “según el derecho internacional, no hay amnistía para nadie que haya violado el derecho internacional humanitario”, tal y como recordó en 2017 David Schwendiman, entonces fiscal jefe de las salas especializadas. El miércoles por la noche, Hashim Thaçi rechazó la idea de dimitir; la acusación aún tiene que ser validada por la Justicia de Kosovo. Falta saber si será posible, dos décadas después, juzgar los crímenes cometidos.</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_70884"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Jun 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jean-Arnault Dérens | Philippe Bertinchamps (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El presidente de Kosovo, acusado de crímenes de guerra y de crímenes contra la humanidad]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Kosovo celebrará elecciones anticipadas el 8 de septiembre tras la dimisión del primer ministro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/kosovo-celebrara-elecciones-anticipadas-8-septiembre-dimision-primer-ministro_1_1172929.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/78d22f39-8d88-42bd-b6db-933cc5dfa096_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Kosovo celebrará elecciones anticipadas el 8 de septiembre tras la dimisión del primer ministro"></p><p>Kosovo celebrará elecciones anticipadas el 8 de septiembre, después de que el primer ministro, Ramush Haradinaj, <strong>dimitiera la semana pasada</strong> tras recibir una citación de las Cámaras y la Fiscalía Especiales que investigan desde La Haya <strong>los crímenes cometidos durante y después de la guerra en el territorio</strong> (1998-1999). Según fuentes de la Presidencia kosovar citadas por la cadena de televisión pública, RTK 1, y recogidas por Europa Press, la fecha ha sido elegida por el presidente, Hashim Thaci,<strong> siguiendo la Constitución.</strong></p><p>Haradinaj, excombatiente del Ejército de Liberación de Kosovo (KLA), afirmó tras su dimisión que "no es una dimisión fácil" y argumentó que <strong>no puede ser primer ministro y sospechoso al mismo tiempo</strong>. "Ha sido un honor servir a mi Estado", declaró. Thaci respondió poco después para anunciar que <strong>emprendería una ronda de contactos </strong>con los líderes de los partidos políticos para <strong>decidir si se forma un nuevo Gobierno o se convocan elecciones anticipadas.</strong></p><p>Asimismo, Thaci aprovechó para criticar la citación a Haradinaj. "Creo en la pureza de la guerra del Ejército de Liberación de Kosovo y creo en los altos valores morales de los soldados que lucharon por la libertad", afirmó.</p><p>Las Cámaras y la Fiscalía Especiales de Kosovo, que forman parte del sistema judicial del territorio aunque estén ubicadas en La Haya, se crearon a raíz de un informe del Consejo de Europa para<strong> investigar los crímenes de guerra y contra la humanidad cometidos entre 1998 y 2001 durante el conflicto armado entre el KLA y las tropas serbias.</strong></p><p>Las pesquisas se centran en los ex combatientes del KLA, aunque <strong>todavía no se ha hecho ninguna acusación formal</strong>. Haradinaj ha revelado que la Fiscalía Especial le ha citado para que <strong>declare en calidad de sospechoso</strong>, según informa el portal de noticias Balkan Insight. El líder kosovar ya vivió una situación similar en 2005. Entonces, también era primer ministro y<strong> dimitió tras ser imputado</strong> por el Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (TPIY), <strong>que le absolvió por falta de pruebas en 2008, fallo ratificado en 2012.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Jul 2019 17:23:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Kosovo celebrará elecciones anticipadas el 8 de septiembre tras la dimisión del primer ministro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra Kosovo,Kosovo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Belgrado 20 años después de los bombardeos de la OTAN: “Europa siempre nos ha maltratado”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/belgrado-20-anos-despues-bombardeos-otan-europa-maltratado_1_1170430.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ad737f64-2beb-4315-88e2-0119d4d077a8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Belgrado 20 años después de los bombardeos de la OTAN: “Europa siempre nos ha maltratado”"></p><p>Han pasado dos décadas pero el esqueleto derruido de los antiguos ministerios de Defensa de <strong>Yugoslavia</strong> y <strong>Serbia</strong> continúan tal y como se quedaron la madrugada del 30 de abril de 1999, después de que la aviación de la <strong>OTAN</strong> los demoliese con sus bombas. Es el recordatorio de una ofensiva que la mayoría de los serbios ven como una agresión histórica, y que significó el final de la <strong>guerra de Kosovo</strong>, iniciada tres años antes.</p><p>Desde una garita un soldado vigila el recinto, y una pancarta en cirílico dice: “Ministerio de Defensa y del Ejército de Serbia”. Es la única reseña que anuncia lo que significa ese tropel confuso de cemento y ladrillos rojos hundidos y perforados. A la escena, propagandística de por sí, el Ayuntamiento de <strong>Belgrado</strong> ha decidido colocarle en la fachada una enorme lona publicitaria con la imagen de varios militares tras la bandera nacional y la frase “Solo puede hacerlo quien no conoce el miedo, ¡adelante!”, atribuida a <strong>Vojvodas Živojin Mišić</strong>, considerado un héroe tras participar en guerras como las de finales del siglo XIX contra los turcos.</p><p>La operación <strong>Fuerza Aliada</strong>, como se llamó a la campaña de bombardeos, fue la segunda gran maniobra de guerra de la OTAN desde su creación —la primera se produjo en 1995 durante la <strong>guerra de Bosnia</strong>—, y la justificó alegando que el entonces presidente serbio, <strong>Slobodan Milošević</strong>, estaba llevando a cabo una campaña de limpieza étnica contra los albaneses de la provincia autónoma de <strong>Kosovo</strong>. Aun así, cuando el que fuera secretario general del organismo militar transnacional, <strong>Javier Solana</strong>, ordenó los ataques sobre lo que quedaba de Yugoslavia (Serbia y Montenegro), lo hizo sin el consentimiento del <strong>Consejo de Seguridad de la ONU</strong>, una decisión que suscitó controversia y acusaciones de <strong>crímenes de guerra</strong> por la muerte de civiles en, al menos, 90 incidentes. Posteriormente también se supo que la Alianza Atlántica había llegado a utilizar uranio empobrecido en varias de las más de 23.500 bombas que arrojó, escudándose en la inexistencia de un texto que prohibiese expresamente su uso.</p><p>  </p><p> Una lona publicitaria cubre los restos del antiguo ministerio de Defensa de Yugoslavia. En ella se lee: “solo puede hacerlo quien no conoce el miedo, ¡adelante!”. ALBERTO MESAS</p><p>Como sucede en todos los conflictos las cifras cambian en función de quién las aporta, pero reuniendo los datos oficiales de ambos contendientes e <a href="https://www.hrw.org/reports/2000/nato/Natbm200.htm" target="_blank">informes como el de la ONG Human Rights Watch</a>, en los casi 80 días que duró el asedio aéreo (del 24 de marzo hasta el 11 de junio) <strong>murieron entre 1.200 y 5.000 civiles</strong>, casi 500 soldados yugoslavos y más de 100 policías, y tres periodistas chinos. También perdieron la vida dos soldados estadounidenses en un accidente de helicóptero que en ese momento no estaba en combate. Los heridos de la población civil rondaron los 10.000 y los que huyeron a zonas alejadas del combate o <a href="https://www.unhcr.org/en-lk/excom/standcom/3ae68d19c/kosovo-refugee-crisis-independent-evaluation-unhcrs-emergency-preparedness.html" target="_blank">buscaron refugio en otros países</a> se contaron por decenas de miles.</p><p>Esto último es lo que le pasó a <strong>Čedomir</strong>, el propietario de un puesto callejero itinerante de comida típica que él mismo prepara, en el barrio de Stari Grad (el centro de Belgrado). Es sábado y su sobrina <strong>Ljerka</strong>, una adolescente de 17 años, está en la tienda y accede a hacer de traductora al inglés. “Lo intentaré, pero no habléis muy rápido”, advierte.</p><p>Čedomir cuenta cómo poco más de una semana después de que empezasen a caer las bombas tuvo que cruzar la frontera de <strong>Rumanía</strong>: “Mi padre era electricista en una empresa de reparación de aviones, un día llegó y sus jefes les dijeron a todos que ya no podían trabajar allí porque corrían peligro. Decían que los aviones estaban bombardeando fábricas como esa y que tenían que cerrar”. Efectivamente, después de los primeros días eliminando objetivos militares, la OTAN pasó a destruir infraestructuras económicas y estratégicas como puentes, edificios gubernamentales, plantas de industria pesada y energética o sedes de medios de comunicación.</p><p>“Entonces vivíamos en Savamala [en la orilla oriental del río Sava], yo tenía 12 años […] Mi hermana, que era enfermera, y mi madre, que cuidaba a mi abuela, se quedaron en Belgrado, pero a mi hermano pequeño y a mí nos mandaron con mi padre a Timisoara [al oeste de Rumanía]”. Allí, explica, su padre no tardó en encontrar trabajo en un taller de autobuses hasta que, casi tres meses después, regresaron: “Nos enteramos de que la guerra había terminado y queríamos volver a casa cuanto antes, pero mi padre desconfiaba [...] llamó a un montón de parientes y amigos hasta convencerse”.</p><p>Apenas un año después de la intervención transatlántica otra ONG, <strong>Amnistía Internacional</strong>, <a href="https://www.amnesty.org/en/documents/eur70/018/2000/en/" target="_blank">publicó un informe</a> en el que acusaba a la OTAN de haber cometido crímenes de guerra durante la<em> Operación Aliada</em>, que en opinión del organismo violó el derecho internacional. Entre otras actuaciones, criticaba el bombardeo sobre las sedes de la radio y la televisión de Belgrado, donde murieron casi 20 civiles. Una semana después del dosier, el <strong>Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia</strong> <a href="http://www.icty.org/en/press/final-report-prosecutor-committee-established-review-nato-bombing-campaign-against-federal" target="_blank">contraatacó con otro texto</a>. A través de la ex fiscal jefe suiza <strong>Carla del Ponte</strong>, la Corte de La Haya promulgó un análisis jurídico elaborado por expertos que exculpaba completamente a la OTAN de haber cometido irregularidades en las ofensivas aéreas y la eximía de responsabilidades penales por la muerte de civiles. No obstante, diez años después de la intervención transnacional, del Ponte publicó un libro en el que tildaba de controvertida la intervención de la OTAN.</p><p><strong>Nacionalismo y odio</strong></p><p>No es fácil encontrar en Belgrado a un serbio dispuesto a manifestar su opinión real acerca de la guerra y el conflicto kosovar. Muchos se excusan diciendo que ha pasado mucho tiempo y hay que dejarlo correr, o que eran jóvenes y no recuerdan bien lo que sucedió, otros rescatan ambiguas evasivas antibelicistas como “la guerra estuvo muy mal” o “es mejor para todos que haya paz”. Quizá porque hace calor y por los soportales donde ha aparcado no transita mucha gente <strong>Ranko</strong>, un taxista belgradense que ya conducía el suyo cuando Yugoslavia todavía eran seis repúblicas, se abre a decir lo que piensa.</p><p>A pesar de mostrarse apático hacia la política y asegurar que nunca ha votado, tiene interiorizado ese argumento del ellos frente al nosotros, de la Serbia que solo se defendió del agravio kosovar y por ello fue víctima de la injerencia militar extranjera: “[en 1998] Kosovo llevaba muchos años provocando y burlándose de Serbia, y luego los terroristas del <strong>UÇK</strong> empezaron a atacarnos […] Nosotros solo queríamos un país unido y sin enfrentamientos, pero entonces llegó Europa a bombardearnos [...] Me da igual lo que crean los putos albaneses y que Europa los haya reconocido. Ellos son de Serbia y siempre formarán parte de Serbia, aunque no les guste”.   </p><p> Una pancarta delante del Parlamento de Serbia (antiguo Parlamento de Yugoslavia) acusa a la guerrilla albanesa UÇK de haber secuestrado y asesinado a civiles serbios. ALBERTO MESAS</p><p>Es verdad que a principios de los 90 el UÇK, el autodefinido Ejército de Liberación de Kosovo, comenzó a crecer, a comprar armas de contrabando en <strong>Albania</strong> y a consumar ataques contra comisarías y autoridades yugoslavas en Kosovo, pero Ranko obvia, no se sabe si por interés o desconocimiento, los años anteriores de hostigamiento contra albaneses kosovares instigado por Serbia —cierre de medios en lengua albanesa, despidos masivos en empresas e instituciones públicas, prohibición de cátedra a profesores...—. Al hablar de la guerra de Bosnia tampoco cuenta cómo los líderes político y militar serbobosnios (<strong>Ratko Mladić</strong> y <strong>Radovan Karadžić</strong>, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2019/03/20/sentencia_haya_radovan_karadzic_srebrenica_sarajevo_guerra_bosnia_93084_1022.html" target="_blank">condenados a cadena perpetua en La Haya por crímenes de guerra y contra la humanidad</a>) ejecutaron en torno a 8.000 bosnios musulmanes por razones étnicas, un antecedente sobre el que la OTAN cimentó su intervención.</p><p>Dudoso futuro de Serbia y Kosovo en la UE</p><p>Pese a la desconfianza general de la sociedad y el rechazo frontal —y en ocasiones violento— de algunos grupos, como el <strong>Partido Radical Serbio</strong> del ultranacionalista  <strong>Vojislav Šešelj</strong>, hace unos años el Gobierno serbio inició los trámites para entrar en la <strong>Unión Europea</strong>. Bruselas concedió 2025 como la fecha aproximada del ingreso serbio, pero le exigió a su Gobierno que completara ciertos objetivos en los ámbitos económico o de conquistas sociales para que llegue a producirse la incorporación. Entre esas metas está la que Serbia jamás ha aceptado: el reconocimiento de Kosovo como un país independiente y soberano. Este es el mayor escollo y donde Europa incide con más vehemencia para que ambos territorios logren un acuerdo mediante el diálogo. Sin embargo, en los últimos meses la tensión no ha parado de intensificarse por episodios como la <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2019/03/14/guerra_comercial_serbia_kosovo_cambian_bombas_aranceles_balcanes_yugoslavia_92879_1022.html" target="_blank">imposición kosovar de aranceles a productos serbios</a>, o su amago de crear un ejército propio; comportamientos que alejan sistemáticamente de Europa a las dos naciones.</p><p>Kosovo <strong>proclamó unilateralmente su independencia</strong> en el año 2008, e inmediatamente países como Estados Unidos, la gran mayoría de los países de la UE y las antiguas repúblicas que conformaban Yugoslavia, excepto Bosnia y Herzegovina, reconocieron esa independencia. Por supuesto Serbia se niega a hacer esa concesión y continúa considerando a Kosovo como una de sus provincias autónomas junto a Vojvodina (al norte). Debido a posibles similitudes con la situación en <strong>Cataluña</strong>, España tampoco ha llegado a reconocer jamás a Kosovo como un país independiente.</p><p>Ranko es tajante sobre el tema del ingreso de Serbia en la UE: “La Unión Europea es un timo, allí los jefes son Alemania y Francia y los demás países obedecen [...] Aquí hay muchas cosas que no funcionan bien, hay mucha corrupción, pero la UE no nos va a solucionar nada [...] Nosotros <strong>no queremos saber nada de Europa</strong>, ¿para qué?, Europa siempre nos ha maltratado”.</p><p>  </p><p> Un monumento en el Parque Tašmajdan de Belgrado recuerda a los niños muertos durante los bombardeos de la OTAN. A.M.</p><p>Con respecto a la hipotética entrada de Serbia en la OTAN, el pasado marzo el Instituto Europeo de Asuntos Exteriores publicó una encuesta cuyos datos son contundentes. Según el sondeo <strong>casi el 80% de los serbios se opone al ingreso</strong> en la Alianza transnacional. Del mismo estudio se desprende que más del 60% no está dispuesto a aceptar una disculpa oficial del organismo, cuya actuación tildan de “campaña al servicio de los intereses de Estados Unidos y Occidente”. Por el momento la incorporación de Serbia a la Organización continúa en el aire, algo que desea más el Gobierno que la población.</p><p>En 20 años han cambiado muchas cosas en Belgrado, se han asentado multinacionales como McDonald's o Starbucks, se han erigido edificios modernos de compañías extranjeras y se ha trabajado en su promoción, ofreciéndola al turismo como una capital europea moderna. Sin embargo, y tal y como sucedía a finales de los años 90, el nacionalismo excluyente hacia los albaneses continúa, muchos serbios exhiben pegatinas en sus coches con la frase <strong>"Kosovo es Serbia"</strong>, en los mercadillos se siguen vendiendo <em>souvenirs</em> que hacen referencia a una Yugoslavia unida y a una Serbia con Kosovo en su territorio, y los principales periódicos generalistas siguen hablando y recordando la guerra desde las crónicas de desfiles militares y las fotos con banderas de la patria; y lo hacen porque, aunque hayan pasado 20 años, la intención es que no se olvide nunca.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 May 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Belgrado 20 años después de los bombardeos de la OTAN: “Europa siempre nos ha maltratado”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bosnia Herzegovina,Bruselas,Cataluña,Crímenes contra humanidad,Crímenes guerra,Estados Unidos,Europa,Grupos terroristas,Guerra Bosnia,Guerra de los Balcanes,Guerra Kosovo,Guerrillas,Kosovo,ONU,Javier Solana,Amnistía Internacional,Unión Europea,España,Human Rights Watch,Rumanía,Serbia,Racismo,OTAN,Tribunal Internacional de La Haya,McDonald's,Ratko Mladić,Radovan Karadžić]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La nueva 'guerra' entre Serbia y Kosovo: 20 años después cambian las bombas por aranceles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/nueva-guerra-serbia-kosovo-20-anos-despues-cambian-bombas-aranceles_1_1168328.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6a5c00c3-4278-4913-85a6-3908ab7189bc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La nueva 'guerra' entre Serbia y Kosovo: 20 años después cambian las bombas por aranceles"></p><p>Desde finales del año pasado la tirantez latente entre <strong>Serbia</strong> y la provincia de <strong>Kosovo</strong> se ha reanimado por la decisión de esta última de aumentar el gravamen de productos serbios, que pasará del 10 al 100%. Una medida puramente ideológica destinada a castigar a <strong>Belgrado</strong> por no reconocer a la provincia como un país soberano —Kosovo autoproclamó su independencia en 2008—, y para demostrarle que controla plenamente y sin injerencias todo su territorio. Inmediatamente después, la <strong>Unión Europea</strong> instó a la región a que revocase la decisión que, entre otras cosas, infringe el <strong>Acuerdo Centroeuropeo de Libre Comercio</strong> (CEFTA, por sus siglas en inglés), pero el Gobierno kosovar se mantuvo en su posición justificándolo como un gesto de presión.</p><p>En Kosovo, la inmensa mayoría de la población es de ascendencia albanesa y musulmana —casi dos millones—, frente a una pequeña minoría, al norte, de serbokosovares que profesan el cristianismo ortodoxo —unos 100.000—. Serbia, que se opuso con vehemencia a los aranceles, argumentó que la subida de impuestos afectaría negativamente a dicha minoría, consumidora en gran medida de las manufacturas que produce Belgrado. El dictamen del aumento arancelario fue anunciado justo un día después de que la Asamblea General de la <strong>Organización Internacional de Policía Criminal</strong> (Interpol) rechazara la candidatura para su ingreso, una resolución festejada por Serbia, que no consiente que su provincia irredenta forme parte de ningún organismo internacional. <strong>Rusia</strong>, que también posee conflictos soberanistas en su territorio con <strong>Chechenia</strong> y <strong>Dagestán</strong>, se apresuró a cargar contra <strong>Pristina</strong> hablando de un plan donde, según dice, subyace la <strong>"limpieza étnica"</strong> de los serbokosovares.</p><p><strong>Vuelve el fantasma de las guerras balcánicas</strong></p><p>A la decisión económica se le agregó, apenas un mes después, el interés de Kosovo por vertebrar un ejército propio, algo que resucitó los temores pretéritos de un nuevo enfrentamiento violento. El plan de la provincia, aprobado por el Parlamento con la ausencia de los 13 diputados de la minoría serbia, consiste en invertir en torno a 300 millones de euros a lo largo de varios años para convertir a las <strong>Fuerzas de Seguridad de Kosovo</strong> (FSK) en un ejército nacional inspirado en el <strong>Ejército de Liberación de Kosovo</strong> (UÇK, por sus siglas en albanés), que operó en la región en la década de los 90 y cuyo líder, <strong>Hashim Thaçi</strong>, es hoy el jefe del Ejecutivo kosovar.</p><p>  </p><p> Varios soldados del grupo terrorista Ejército de Liberación kosovar (UÇK) durante la guerra de Kosovo. E. P.</p><p>El presupuesto se está destinando, principalmente, a reclutar futuros soldados —se quiere pasar de 2.000 activos a 5.000 y 3.000 reservistas, según medios serbios—, adiestrarlos, constituir un Ministerio de Defensa y rearmar a las FSK, que ahora disponen de armas ligeras, con elementos de artillería e, incluso, un sistema de misiles antiaéreos. De nuevo, a la Unión Europea no le gustó nada la idea y llamó a la distensión. Por su parte la OTAN, que desde 1999 mantiene en Kosovo una <strong>fuerza militar internacional</strong> (KFOR, por sus siglas en inglés), la tildó de “inoportuna”. En el Kremlin tampoco se aplaudió la noticia y Belgrado confesó directamente que la intervención armada es una de las posibilidades que el Gobierno serbio considera —Serbia cuenta con un ejército que ronda los 30.000 efectivos—.</p><p>Sin embargo, en la escena internacional Kosovo cuenta con un poderoso defensor de su táctica: <strong>Estados Unidos</strong>. En Washington no tardaron en felicitar a Thaçi por lo que consideraron una “contribución a la paz y la seguridad en la región”, una reacción poco sorprendente teniendo en cuenta que Estados Unidos entrenó a las FSK cuando fueron creadas. Aun así, la propia Constitución kosovar no contempla la creación de un ejército, por lo que habría que modificarla; un trámite para el que son imprescindibles los votos de los 13 legisladores de la minoría serbia.</p><p>Difícil ingreso en la UE</p><p>El declive económico, en una zona históricamente deprimida, se agudizó tras las guerras yugoslavas, por lo que tanto Serbia como Kosovo llevan años intentando ganarse el ingreso en la Unión Europea. No obstante, el club europeo tiene reticencias sobre aceptar a las dos naciones y subordina su entrada a la consecución de varias reformas en los ámbitos económico y de derechos civiles y calidad democrática; pero sobre todo, lo que Europa persigue es que ambos erradiquen su hostilidad mutua —un antagonismo que se remonta cientos de años y que se recrudeció a finales de los años 80, debido a la política recentralizadora de <strong>Slobodan</strong> <strong>Milošević</strong>—.</p><p>Hace algunos meses, la UE fijó 2025 como el año en que Serbia podría entrar en el grupo. Estrasburgo ya lleva más de un lustro intentando que los dos aspirantes a formar parte del grupo comunitario trabajen conjuntamente para llegar a consensos que logren la superación de una enemistad prácticamente inveterada. No obstante, Serbia abandonó sus promesas de normalización diplomática cuando el pasado julio su presidente, el conservador <strong>Aleksandar Vučić</strong>, rehusó viajar a Bruselas para mantener una reunión con Thaçi.</p><p><span id="datawrapper-chart-fqsGO"></span></p><p>Ese mismo verano, sin embargo, se produjo un acercamiento que arrojó como resultado una propuesta vista por muchos como un disparate, ya que la solución que ofrecieron Belgrado y Pristina para poder convivir sin una animadversión tan manifiesta fue una <strong>redefinición de la frontera</strong> entre ambos. Con este remedio ambos gobiernos pretendían hacer ingeniería social para que la minoría de serbios que viven al norte de Kosovo quedasen integrados en Serbia y la minoría de kosovares que viven al sur de Serbia volviesen a pertenecer a territorio de Kosovo. Vučić, incluso, adelantó que si se llevaba a cabo el nuevo dibujo fronterizo reconocería a Kosovo como un país independiente, quedando definitivamente zanjadas todas las disputas, ya que una de las condiciones <em>sine qua non</em> que establece Bruselas para esa hipotética incorporación pasa precisamente por dicho reconocimiento.</p><p>Protestas masivas en Serbia</p><p>Otro de los elementos desestabilizadores de la región lleva teniendo lugar en el corazón de Serbia desde el pasado 8 de diciembre. Cada sábado, desde hace ya 14 semanas, miles de serbios marchan por las calles de Belgrado para protestar contra el Gobierno, al que <strong>acusan de ser autoritario y de socavar libertades fundamentales</strong> como la de prensa. Paradójicamente, el mayor impulso que recibieron las manifestaciones vino del propio presidente, que al principio aseguró que no cedería a las peticiones de los manifestantes “incluso si hubiera cinco millones de personas en la calle”. Entendidas esas palabras como una provocación, el sábado siguiente a la comparecencia de Vučić, cientos de miles de serbios volvieron a la calle con una pancarta en la que se podía leer <strong>"Uno entre cinco millones"</strong> y que se ha convertido en el lema del malestar.</p><p>  </p><p> Una de las marchas que cada sábado, desde principios de diciembre, tiene lugar en Belgrado para protestar contra el Gobierno serbio. EFE</p><p>Aunque los carteles donde se llama "ladrón" o "dictador" al presidente son numerosos y habituales en las concentraciones, según medios de comunicación locales la popularidad de Vučić no se ha visto damnificada y su formación, el <strong>Partido Progresista Serbio</strong> —de ideología conservadora—, continúa conservando más del 50% de la intención de voto, tal y como reflejan múltiples encuestas.</p><p>Las tensiones étnicas y los nacionalismos que provocaron las guerras yugoslavas en los años 90 continúan vivas en Serbia 20 años después. Aunque organizaciones transnacionales como la Unión Europea, la ONU o la OTAN —que <strong>participó en el el conflicto del lado de Kosovo</strong>— no pierden de vista la región e intentan mediar para desinflamar los roces, decisiones políticas como la imposición de aranceles o el deseo de rearme generan incertidumbre en un esceneario internacional que recuerda la violenta descomposición de los Balcanes.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Mar 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La nueva 'guerra' entre Serbia y Kosovo: 20 años después cambian las bombas por aranceles]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Chechenia,Estados Unidos,Guerra de los Balcanes,Guerra Kosovo,Interpol,Kosovo,Manifestaciones,ONU,Protestas sociales,Rusia,Serbia,OTAN,Conflictos diplomáticos,Tratado de Libre Comercio,aranceles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Karadzic, condenado por genocidio en Srebrenica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/karadzic-condenado-genocidio-srebrenica_1_1124307.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2427cdcf-ce51-4eb7-bb9a-4ccdf5dabfdd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Karadzic, condenado por genocidio en Srebrenica"></p><p>El Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (TPIY) ha declarado culpable de genocidio al exlíder de la República Serbia de Bosnia y Herzegovina<strong> Radovan Karadzic</strong> por su papel en la masacre de más de 8.000 varones musulmanes en <strong>Srebrenica</strong>, localidad del extremo oriental del país.</p><p>La corte internacional con sede en La Haya ha condenado a Karadzic a una pena de <strong>40 años de prisión,</strong> tras considerarle culpable de diez de los once cargos que se le imputaban, incluidos los relacionados con la masacre de Srebrenica y el asedio de Sarajevo.</p><p>En los primeros días de julio de 1995, los militares serbobosnios bajo mando del general Ratko Mladic tomaron la localidad de Srebrenica, un enclave declarado por Naciones Unidas como zona segura, y<strong> mataron a todos los varones musulmanes que capturaron</strong>, tras separarlos de mujeres ancianos y niños.</p><p>Karadzic era el líder político de la autoproclamada República Srpska, la entidad serbia de Bosnia y Herzegovina, y controlaba a los serbobosnios secundado por el general <strong>Ratko Mladic</strong>, al mando de las fuerzas militares serbobosnias.</p><p>El TPIY ha decidido<strong> absolver a Karadzic del otro cargo por genocidio</strong> que se le imputaba por los crímenes cometidos en diferentes municipalidades del país durante la guerra de Bosnia y Herzegovina (1992-1995), que acabó con la vida de unas 100.000 personas, según informa la corte internacional.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Mar 2016 14:02:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Karadzic, condenado por genocidio en Srebrenica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bosnia Herzegovina,Crímenes contra humanidad,Crímenes guerra,Derechos humanos,Guerra Kosovo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Recuperar el espíritu del asilo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/recuperar-espiritu-asilo_1_1102615.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5f30c501-72d3-404c-b7ea-aeb38b42fb30_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Recuperar el espíritu del asilo"></p><p>Hace poco más de diez años presencié una historia de terror. Estaba en Kosovo. Tres días después de nuestro 11-M, las minorías serbia y gitana de la exprovincia serbia vivieron su 17-M (en realidad el desastre duró tres días, del 17 al 19 de marzo del 2004). Todo comenzó cuando tres niños se ahogaron mientras jugaban a orillas del río Ibar que separa el norte serbio del sur albanés. El niño superviviente, acongojado por la culpa, contó una historia fantástica en la que los niños habían sido perseguidos por paramilitares serbios con perros de presa. <strong>El rumor se extendió como el fuego </strong>gracias a periodistas con ganas de calentar los ánimos contra la minoría serbia. </p><p>Al día siguiente hordas de albano-kosovares atacaron los enclaves serbios, los monasterios ortodoxos y los barrios gitanos. Al igual que en 1999, los tanques y los soldados de la OTAN, sin formación ni materiales antidisturbios <strong>decidieron priorizar el salvar las vidas de los desplazados</strong> y el evitar una escalada a proteger las propiedades. Mas de cuatro mil personas fueron desplazadas de sus hogares. Algunos, como los habitantes de Svinjare, vieron arder sus aldeas desde su refugio en las bases militares. </p><p>Pocos días después, yo conducía un todoterreno blindado de la OSCE entre Pristina y Mitrovica, en Kosovo, acompañado de mis traductores serbio y albanés. Íbamos a entrevistar a un grupo de gitanos del pueblo de Vushtri/Vučitrn que se habían refugiado en un destacamento de la OTAN después de ver –mientras huían a pie– <strong>cómo la muchedumbre robaba y después quemaba sus casas</strong>. De camino pasamos por el barrio serbio de Obilić, cerca del lugar donde en 1389 se libró la “batalla del Campo de los Mirlos” entre tropas otomanas y un ejército cuya composición se disputan diferentes narrativas nacionalistas (Ismail Kadare lo plasma bellamente en su libro “Tres Canciones por Kosovo”). </p><p>Paramos el coche para fotografiar los restos de un barrio calcinado. Los muros habían caído pero las chimeneas seguían en pie, las baldosas coloridas de los baños asomaban extrañas entre las cenizas y el viento hacía volar trozos de papel y tela semi-quemados. Entonces un anciano se nos acercó. Era una figura entristecedora de ropa polvorienta y andar cabizbajo. Tenía los ojos enrojecidos bajo una gorra de tela, la piel acartonada. Podría venir directamente de la Primera o la Segunda Guerra Mundial, de las dos guerras balcánicas, de la noche de los tiempos. Podría ser serbio, albanés o gitano. Podría ser de Murcia, Siria o cualquier parte del mundo. <strong>Su nacionalidad era el ser víctima: una identidad universal</strong>. </p><p>Nos rogó que le lleváramos a su casa, recién quemada para ver si podía recuperar algo entre las ruinas. Un álbum de fotos, quizás más ropa, cualquier cosa que quedara de valor para ayudarle a afrontar su nueva vida de desplazado. Creo que es la imagen más triste (dejando aparte otras mucho más felices) que recuerdo de Kosovo: <strong>la de una persona a la que le habían robado la calma que merece la vejez</strong>. Un octogenario obligado a vivir aventuras más intensas que las que vive cualquier joven en la seguridad de la Europa occidental. </p><p>Porque la guerra te roba eso: la posibilidad de aburrirte, de tener un día vago e insulso. Le roba una mañana lenta de primavera a un anciano en un pueblo como Obilić, en la que quizá se sentaría a tomarse un rakia con sus colegas o a cuidar de su huerto casero,<strong> y la convierte en una historia de terror</strong>. Roba los juegos, las risas y las disquisiciones de una Ana Frank y los convierte en el diario de una niña escondida. Destruye algo que pocos saben apreciar en toda su magnitud: la rutina. Obliga a las personas a dejar detrás sus vidas y arriesgarse a rehacerlas en otros lugares. Es como cuando en Doctor Zhivago un oficial pregunta al protagonista que a qué se va a dedicar en su refugio en la estepa y él responde “¡a vivir!”. </p><p>Ser refugiado o desplazado interno no es una opción, como lo puede ser para el inmigrante. <strong>Es una lucha inevitable por la vida</strong>. Como lo expresa brillantemente el personaje de Zero, el botones, en la película <em>Gran Hotel Budapest</em> cuando su jefe le recrimina el haber venido a su país a ganarse la vida: "No soy un inmigrante, soy un refugiado”.  Sus padres fueron asesinados, su casa quemada y él mismo perseguido. No está de botones en un país extraño por gusto.  </p><p>Estas ideas son las que refleja el lema de la nueva campaña de ACNUR de promoción de los derechos de los refugiados y concienciación sobre la institución del asilo: “La rutina es fantástica”. La campaña contrasta imágenes rutinarias de personas en Europa con las mismas imágenes en campos de refugiados. No es lo mismo hacer la compra que hacer colas para conseguir una minúscula ración de comida. </p><p>Hoy en día hay más o menos el mismo número de refugiados y desplazados que durante la Segunda Guerra Mundial. 51,2 millones de personas en situación de desplazamiento forzoso a finales del 2013, según el informe de “Tendencias Globales” recién publicado. El dato en sí no tiene en cuenta el crecimiento demográfico mundial, por lo que la proporción es menor. <strong>Pero siguen siendo cincuenta millones de personas en una situación límite, inaceptable</strong>. Cincuenta millones de injusticias intolerables. </p><p>Para una persona que disfruta de las comodidades de la vida en países como el nuestro (quiero decir, agua corriente, electricidad, servicios sanitarios y educativos –si es que estos últimos sobreviven a los recortes y la privatización–) difícilmente puede ponerse en el lugar de los refugiados, los desplazados internos y otras personas que necesitan protección internacional como las víctimas de trata. <strong>Pero es necesario hacer tal esfuerzo</strong>. Recuerdo una campaña promovida por Emma Thompson titulada <em>Viaje </em>en la que una persona podía experimentar lo mismo que experimenta una víctima de trata cruzando un túnel instalado en la calle y consistente en los diferentes escenarios de la trata: el viaje escondido cruzando la frontera, el burdel, la comisaría… Quizá lo mismo podría hacerse algo parecido para que viviéramos lo que experimenta, por ejemplo, una refugiada siria. </p><p>De hecho, es importante que una sociedad tan solidaria como la española recupere el espíritu del asilo (tal y como mostró durante la crisis de Kosovo, por ejemplo). La necesidad de dar protección internacional a las víctimas que huyen de conflictos como el de Sudán del Sur, Siria, República Centroafricana y demás. Nuestro país, incluso dentro de la situación de crisis que vive, tiene capacidad para dar cobijo a mucho más de las escasas 4.600 personas actuales.<strong> Una minucia</strong> en comparación con los 187.000 que acoge Alemania, los 232.000 de Francia o los 114.000 de Suecia.</p><p>Al menos, debemos de cumplir con nuestras obligaciones mínimas: un sistema eficiente y justo de identificación y protección de los potenciales refugiados que llegan a nuestras fronteras (especialmente Ceuta y Melilla). Ofrecer menos que eso sería desatender nuestras obligaciones legales y peor aun, <strong>cometer el error de permitir que se repitan los horrores</strong> contra los que se ha construido el sistema internacional de derechos humanos. Como Ana Frank escribió, “que maravilloso es el que nadie tenga que esperar ni un segundo antes de mejorar el mundo”. ____________________________________________</p><p><em><strong>Chema Arraiza</strong></em><em> fue durante 8 años asesor en derechos humanos para la OSCE (Kosovo y Alto Comisariado sobre las Minorías)</em> y <em>en la actualidad colabora con diferentes ONG</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Jun 2014 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Chema Arraiza]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Recuperar el espíritu del asilo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra,Guerra Bosnia,Guerra Kosovo,Kosovo,Refugiados políticos,Serbia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Kósovo a Crimea. Quince años después]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/kosovo-crimea-quince-anos-despues_1_1099253.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><strong>Pero de qué se escandalizan  cuando dicen que se escandalizan de la intervención rusa en Crimea</strong><a href="http://www.infolibre.es/noticias/opinion/2014/02/27/la_batalla_crimea_13999_1023.html" target="_blank"> la intervención rusa en Crimea</a>.  A juzgar por  las declaraciones del presidente de los EEUU, de  los dirigentes europeos y por supuesto también de toda una galería de analistas y expertos de eso que llamamos Occidente,   nos enfrentamos a un caso, sin precedentes, de violación del derecho internacional y por tanto merecedor de respuesta adecuada, en forma de sanciones, por parte de La Comunidad Internacional. O sea que se trata de defender la legalidad  o  por expresarlo más filosóficamente de<strong> una especie de imperativo moral que nos obliga a actuar</strong>. Y la verdad es que planteado así  no quedaría  más remedio que suscribirlo. </p><p>Pero<strong> las leyes o rigen para todos o “no son”</strong>. Y por eso mismo hay que preguntarse qué pasa cuando quienes se erigen en principales valedores del derecho  son al mismo tiempo quienes más descarada e impunemente lo quebrantan.  Y sí,  me refiero a EEUU y a  sus   aliados europeos, evitando conscientemente decir <a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2014/03/17/referendum_crimea_union_europea_prepara_respuesta_14646_1022.html" target="_blank">Unión  Europea porque en cuestión de política exterior no suele ser Unión y menos aún Europea</a>,  sino simples “aliados de EEUU”. </p><p>Hay comparaciones que para algunos resultan odiosas no tanto porque no vengan al caso sino porque quizás vienen demasiado al caso.  Son demasiado esclarecedoras.   Como la de Kósovo y Crimea, en su momento respectivas  provincias de  Serbia y Ucrania, en las que <strong>una gran mayoría de la población  que no se identifica con la nación a la  que teórica o legalmente pertenece</strong> alienta reclamaciones secesionistas. Desde el punto de vista jurídico la situación es muy similar por no decir idéntica. Pero lo que valió  para Kósovo no vale para Crimea. O viceversa.</p><p><strong>Y sí, hay que recordar Kósovo</strong>. Hay que recordar que la OTAN, es decir EE.UU y sus aliados europeos, lanzó una  campaña de ataques aéreos sobre lo que entonces aún se denominaba Yugoslavia en flagrante violación del Derecho Internacional. </p><p>Por supuesto la justificación del atropello fue muy humanitaria. Había que bombardear a unos para  salvar a otros:  la población albanesa de Kósovo. La vía diplomática, se dijo entonces,  estaba agotada pero bastaría recordar  lo que ocurrió en las semanas previas al ataque para albergar alguna duda sobre ese supuesto agotamiento de la opción diplomática.  Recordar la primera fase de las conversaciones de Rambouillet, la supuesta<strong> “ultima oportunidad para la paz”</strong>,   cuando los ministros de exteriores europeos comparecieron sonrientes ante la prensa anunciando que el gobierno yugoslavo aceptaba las condiciones políticas que se le habían planteado y que por tanto la opción militar podía descartarse. Pero en aquella rueda de prensa había una ausencia significativa, la de la secretaria de estado estadounidense, Madelaine Albraigh, que mientras los europeos se felicitaban por el acuerdo, estaba reunida con los representantes albano-kosovares, en concreto los dirigentes del grupo armado UCK ( ejército de liberación de Kósovo), para fijar un pliego de nuevas condiciones –entre ellas,  la celebración de <strong>un referéndum que abriría la vía a la independencia de Kósovo y  la presencia de tropas de la OTAN en todo el territorio de Yugoslavia</strong>– que  el gobierno de Belgrado nunca podría aceptar. “No podemos bombardear a los serbios porque los albaneses no acepten” fue el comentario con el que, según una fuente diplomática,  Madeleine Albraigh justificó  la necesidad de endurecer las condiciones a la parte yugoslava.   Así se agotó la vía diplomática. Como era de esperar, Yugoslavia no aceptó las nuevas condiciones.  Poco después, el 24 de marzo de 1999, cayeron las  primeras bombas. </p><p>Y durante tres meses los aviones de la OTAN bombardearon puentes, fábricas, barrios residenciales, trenes, coches de línea, hospitales, una embajada, un convoy de refugiados, el edificio de la televisión estatal…el concepto crimen de guerra cuadra bastante bien con muchos de aquellos ataques y la verdad no me hubiera importado acudir ante un tribunal, como testigo presencial de aquellos crímenes, si alguno de ellos hubiera sido alguna vez juzgado. Pero siempre supimos que no lo serían. Que  <strong>el derecho internacional no rige para EEUU y sus aliados</strong>.  Que no se trataba de derecho sino de poder. </p><p>La campaña de ataques de la OTAN  terminó  con la firma de los acuerdos de Kumanovo,  por los que el gobierno yugoslavo aceptaba retirar sus efectivos militares y policiales de Kósovo,  devolver y ampliar el estatuto de autonomía al territorio y  <strong>permitir el despliege de las tropas de la OTAN</strong> en lo que aún era una provincia de Serbia; a cambio se ponía fin a  los bombardeos y se  garantizaba la integridad territorial de Yugoslavia, es  decir,  el estatus de Kósovo como provincia autónoma no sería alterado. </p><p>El final de la historia es sobradamente conocido:  <strong>Kósovo proclamó su independencia con el activo respaldo de los países que habían bombardeado Yugoslavia </strong>y que –con alguna variación de matiz, como  España que por razones obvias  no ha reconocido la independencia de Kósovo– son los mismos<a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2014/03/09/alemania_estados_unidos_advierten_que_reconoceran_anexion_crimea_rusia_14380_1022.html" target="_blank"> cuyos representantes se llevan ahora las manos a la cabeza ante el supuesto desafío a la legalidad internacional perpetrado por Rusia</a>. </p><p>Por cierto, en el Kósovo independiente donde apenas queda presencia de las poblaciones –serbios, gitanos, goranos– no albanesas, se ubica Camp Bondsteel,  la mayor base militar que EEUU tiene en el exterior y que empezó a construirse en junio de 1999,  a los pocos días de la entrada de las tropas de la OTAN en el territorio. Además del<strong> valor  estratégico de su emplazamiento</strong>, Camp Bondsteel ha servido, a partir de 2001,  como centro de detención   alternativo a Guantánamo. </p><p><strong>El argumento del derecho internacional en boca de algunos resulta obsceno</strong>. </p><p><em>Teresa Aranguren:  Periodista. Cubrió desde Belgrado y Prístina la campaña de bombardeos de la OTAN en Yugoslavia.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[357c7a24-bd36-4ab9-8eb3-64a1681b7eb4]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Mar 2014 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Teresa Aranguren]]></author>
      <media:title><![CDATA[De Kósovo a Crimea. Quince años después]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Guerra,Guerra Kosovo,Independencia,Rusia,Ucrania]]></media:keywords>
    </item>
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