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    <title><![CDATA[infoLibre - Miguel de Cervantes]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/miguel-de-cervantes/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Miguel de Cervantes]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El verano del cautivo y de Antonio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/verano-cautivo-antonio_129_2075680.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/86af949d-a38e-49f6-8bed-235cc82a3062_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El verano del cautivo y de Antonio"></p><p>El azar y/o la necesidad han vuelto a intervenir en este verano que, en gran parte de España, parecía interminable. En junio aparecía la inmensa obra de <strong>Antonio Muñoz Molina </strong><em><strong>El verano de Cervantes</strong></em><strong> </strong>y en septiembre llegaba a las pantallas de cine la película de <strong>Alejandro Amenábar</strong> <em><strong>El cautivo</strong></em> (centrada en los cinco años que el autor del “Quijote de la Mancha” permaneció preso en <strong>Argel</strong>.</p><p>La película de Amenábar ha generado un intenso debate desde el primer día de su proyección (y todavía continúa). Debate que nada tiene que ver con los <strong>valores cinematográficos</strong> (interpretación, guion, montaje, escenografía,…) Y, por encima de todo, por tratarse del más grande autor que España ha tenido,<strong> Miguel de Cervantes</strong>: Literatura. </p><p>Es evidente que la ficción en el cine permite a sus directores ficcionar la vida y los personajes que considere oportunos. El riesgo lo asume quien dirige la película (<strong>para bien o para mal</strong>). En ningún caso voy a referirme al batallón de críticas provenientes de la “caspa” de este país que han encontrado el momento de apuntar contra <strong>Alejandro Amenábar </strong>por su condición homosexual. No merece la pena.</p><p>Tengo que reconocer que, al salir del cine, mi estado de ánimo permanecía plano (salí igual que entré). Los <strong>134 minutos</strong> de metraje me resultaron <strong>excesivamente lentos</strong>, con baja intensidad emocional. En ningún momento llegué a emocionarme, como me ocurrió en <em><strong>Tesis</strong></em><em>, </em><em><strong>Los Otros</strong></em><em>, </em><em><strong>Mar adentro,</strong></em><em> </em><em><strong>Ágora o</strong></em><em> </em><em><strong>Mientras dure la guerra</strong></em>. Quizás el manejo ficcionado de la orientación sexual de Cervantes, convertida en clave de la película, le haya llevado a olvidar o tratar otros aspectos de la personalidad de Cervantes y, sobre todo:<strong> La literatura</strong>.</p><p>Literatura es todo lo que reboza en la magna obra de Antonio Muñoz Molina<strong> </strong><em><strong>El verano de Cervantes</strong></em>. En mi modesta opinión la mejor obra del autor. Sólo él podía escribir un ensayo tan deslumbrante sobre la obra de quien le ha acompañado toda la vida y descubrirnos a los que hemos seguido menos al <strong>genial Cervantes</strong>. Pero si nos envuelve de manera deslumbrante para descubrirnos su influencia narrativa en <strong>Melville,</strong> <strong>Balzac</strong>, <strong>Joyce</strong>,<strong> Mark Twain</strong>, <strong>Thomas Mann</strong>,<strong> Marcel Proust</strong>, <strong>Michel de Montaigne</strong>… y el mismísimo <strong>Sigmund Freud</strong>, quien, obsesionado por entender la literatura que alberga<strong> Don Quijote de la Mancha,</strong> decide aprender la lengua cervantina y leerlo en la lengua del autor.</p><p>De las<strong> 444 páginas</strong> del ensayo, Muñoz Molina <strong>se ve “obligado”</strong> a introducir una sola página de “yacimientos espectrales de erudición psicoanalítica aplicados a Don Quijote durante las largas décadas en que estuvo de moda aplicar el psicoanálisis a la literatura”. Uno de ellos hace referencia a la profesora<strong> Rosa Rossi</strong>, para quien <em>“la clave de la obra de Cervantes no es su criptojudaísmo, ni su recio patriotismo de la España imperial, sino su homosexualidad encubierta”</em>. No hay ninguna otra referencia a lo largo del ensayo. Pero sí se nota a lo largo de toda la página que las opiniones vertidas sobra la obra del genial escritor <strong>no tienen valor literario alguno</strong>.</p><p>El verano de la inmensa obra de Muñoz Molina no sólo es el verano de<strong> Cervantes/cautivo</strong>, sino también su verano, porque nos descubre su infancia y adolescencia en tierras de su Úbeda natal y su manera de percibir y sentir el paisaje y el paisanaje, nada ajeno a como lo percibió quien se convertiría en su adicción. Porque tiene el valor de <strong>desnudarse ante sus lectores</strong> con sus adicciones literarias, que son muchas, pero por encima de todas ellas está Cervantes. Lo que ha llevado a Eva Cosculluela a señalar que la obra es <em>“De una enorme sensibilidad, una prosa hermosísima y de una elegancia que sólo está al alcance de los grandes narradores”</em></p><p>______________________</p><p><em><strong>Marcelo Noboa Fiallo </strong></em><em>es socio de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Oct 2025 04:00:53 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Marcelo Noboa Fiallo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El verano del cautivo y de Antonio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Miguel de Cervantes,Alejandro Amenábar,Cine,Literatura española,Literatura]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[¿Fue don Miguel de Cervantes homosexual?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/don-miguel-cervantes-homosexual_129_2069961.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Fue don Miguel de Cervantes homosexual?"></p><p>Acostumbrados a cabalgar por las llanuras y las sierras del mundo en busca de libros, recuerdo la alegría que sintieron mis manos y mis ojos cuando apareció ante ellos la <em><strong>Numancia</strong></em><strong> de Miguel de Cervantes</strong>, publicada por la editorial Signo en 1937. Se trata de la versión <em>actualizada</em> que <strong>Rafael Alberti</strong> preparó en un Madrid sitiado por el ejército golpista para identificar la resistencia popular republicana con la lucha heroica de los numantinos contra el Imperio romano. Una obra escrita por Cervantes entre 1580 y 1587, <em>El cerco de Numancia</em>, sirvió para que la poesía y el pueblo madrileño cantasen el <strong>“No pasarán” ante los bombardeos de Hitler y Mussolini</strong>.</p><p>Cuando el ejército golpista venció, poniendo el patriotismo al servicio de la destrucción de la Patria, <strong>hubo en España una lectura franquista de Cervantes</strong>, resumen del heroísmo nacional que había luchado contra los turcos en Lepanto y había encarnado en las letras una gloriosa estirpe hispánica. Fue lógico que Cervantes y don Quijote, ante esa lectura franquista, prefiriesen salir al exilio y vivir en Argentina o en México, de la mano de <strong>León Felipe</strong>, <strong>María Teresa León</strong>, <strong>Américo Castro</strong> o <strong>Francisco Ayala</strong>. El caballero vencido dio pie a muchas reflexiones sentimentales, gracias a un soldado que nos enseñó a hablar y escribir.</p><p>La literatura se mete dentro de los acontecimientos para llenar de vida las fechas y <strong>recordarnos que las ilusiones o los miedos más íntimos viven dentro de la Historia</strong>. Por eso es muy sensata la consideración quijotesca de que los poetas nos cuentan la historia como debió ser y los historiadores la cuentan, o debieran contarla, como en realidad fue.</p><p>¿Y Cervantes? ¿Fue homosexual? Es una pregunta que se ha convertido en debate de actualidad después de <em>El Cautivo</em>,<em> </em>la película de <strong>Alejandro Amenábar</strong> en la que Cervantes se ve obligado a decidir entre mantener una historia de amor en Constantinopla con el rey de Argel o volver a España para dedicarse a la literatura. Según la mentalidad de cada tiempo, a lo largo de los siglos, hemos visto diversas interpretaciones de Cervantes. Ahí están: un Cervantes fracasado, popular, neoclásico, romántico, más inglés que español, más francés, republicano de Azaña, antifascista, fascista, exiliado y padre de la normalidad democrática. <strong>La vida es una lotería sorteada el 23 de abril</strong>. En una cultura que defiende la diversidad, <strong>ahora toca normalizar la posible homosexualidad de Cervantes</strong>. Y el debate se da entre los que necesitan hacer de Cervantes un homosexual comprometido en un tiempo difícil y los que consideran una ofensa patria acusar de maricón al autor de nuestro <em>Ingenioso Hidalgo.</em></p><p>Aconsejo la lectura de un libro de <strong>José Manuel Lucía Megías</strong>, <em>Cervantes íntimo. Amor y sexo en los Siglos de Oro</em> (Plaza y Janés, 2025). Cervantista reconocido, catedrático en la Universidad Complutense y poeta, José Manuel ha defendido su propia homosexualidad de manera abierta en libros como <em>El hombre que yo amo</em> (Huerga y Fierro, 2025). Su experiencia vivida en los últimos años de la dictadura franquista y en la democracia, <strong>le ha enseñado a pensar entre la realidad y el deseo</strong>, a dialogar con los armarios de su existencia y a declarar su amor por un hombre de manos grandes, unas manos que pudieran ser de panadero.</p><p>Con su sabiduría cervantina, analiza uno a uno los argumentos que se han utilizado con más seriedad o más desfachatez para afirmar que Cervantes fue homosexual. Su conclusión razonada es que <strong>no hay ninguna prueba que lo demuestre</strong>. José Manuel Lucía Megías nos da una muestra de honestidad intelectual. Se agradecen dos cosas. Primero, el rigor con el que interpreta los argumentos que, movidos por los vientos de las coyunturas sociales, se dejan arrastrar para defender la homosexualidad de Cervantes. Después, el descrédito de todos los que se revuelven de manera indignada al creer que la posible homosexualidad de Cervantes <strong>supone una ofensa para la literatura española</strong>. No es esa la discusión, ni sobre Cervantes, ni sobre la película de Amenábar.</p><p>La honestidad intelectual de José Manuel es una buena lección para todos los que unimos la cultura con el progreso, la dignidad humana y la defensa contra los agresivos pensamientos reaccionarios. <strong>Ni hace falta que Cervantes fuese homosexual para defender la dignidad del deseo</strong> homosexual, ni puede asumirse a estas alturas que la homosexualidad de Cervantes sea una ofensa contra la Historia. Aunque tal y como está el patio, dan más miedo los ofendidos que los lenguaraces.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Sep 2025 18:17:58 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Fue don Miguel de Cervantes homosexual?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Miguel de Cervantes,Literatura,Cine,Alejandro Amenábar,Películas,Cultura]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Así aplana ‘El cautivo’ el mito de Cervantes: el cine de Amenábar y su frívola comprensión de la historia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/cine/pelicula-semana/aplana-cautivo-mito-cervantes-cine-amenabar-frivola-comprension-historia_1_2060663.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2656d3af-6177-4842-9498-a55f89349ad8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Así aplana ‘El cautivo’ el mito de Cervantes: el cine de Amenábar y su frívola comprensión de la historia"></p><p>De <em><strong>Shakespeare enamorado</strong></em><strong> </strong>indigna sobre todo que le quitara el Oscar a Mejor película a <em>Salvar al soldado Ryan</em>, aunque antes este film de 1998 había cometido una infamia mucho peor con el legado del propio Shakespeare. Desde luego nadie había querido sostener un mínimo rigor histórico dentro de esta producción de Miramax —que llegó donde llegó gracias a <strong>la despiadada campaña promocional de Harvey Weinstein</strong>—, porque <em>Shakespeare enamorado</em> buscaba ser ante todo una celebración de la obra del Bardo, recreando su vida como si fuera la del protagonista de<strong> una de sus obras de teatro</strong>. Así que hay que valorarla desde este ámbito. <strong>E indignarse igualmente</strong>.</p><p>Es entonces cuando el film se ofrecería como <strong>una esforzada banalización </strong>de los motivos por los que hemos celebrado durante décadas el talento de Shakespeare. Una comedia romántica que se ciñe a la supuesta creación de <em>Romeo y Julieta</em> como quien se limita a<strong> subrayar frases aisladas para hacer camisetas o forrar carpetas</strong>, privilegiando los versos amorosos y soslayando la comedia, la tragedia y, en resumen, <strong>la complejidad filosófica</strong> que esta obra desbordaba como tantas otras. Hoy nos acordamos de <em>Shakespeare enamorado</em> por la inminencia de un nuevo film que especula con la figura del autor —<a href="https://www.youtube.com/watch?v=k3DhnEZpD08" target="_blank"><em>Hamnet</em></a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=k3DhnEZpD08" target="_blank">, con Paul Mescal</a> de protagonista, suena fuerte para los próximos Oscar adaptando la novela homónima de Maggie O’Farrell—, aunque sobre todo debemos recordarlo por la llegada a cines de una película que somete a un trato parecido a <strong>Miguel de Cervantes</strong>.</p><p>La cultura popular ha convenido en entrelazar los mitos de Shakespeare y Cervantes. Por sus carreras simultáneas —uno desde Inglaterra y otro desde España—, y sobre todo por su nutritiva expansión del conocimiento humano<strong> a través de la literatura</strong>. Se supone que a <strong>Alejandro Amenábar </strong>le empuja una mayor preocupación histórica que a los artífices de <em>Shakespeare enamorado</em>: <em>El cautivo</em> retrata la estancia de Cervantes en Argel, hecho prisionero entre 1575 y 1580 tras la batalla de Lepanto. El propósito de Amenábar es plantear dentro de este escenario la transformación de Cervantes en narrador, <strong>más de dos décadas antes de elaborar </strong><em><strong>El Quijote</strong></em>. Así que, de nuevo, lidiamos con la fabulación y con la necesidad de interiorizar qué hizo grande a cierto autor, para celebrarlo mediante el cine.<strong> Y de nuevo tenemos un fracaso notable</strong>.</p><p>Es previsible que <em>El cautivo</em> desate debates de carácter histórico por cuanto la película sostiene de forma unívoca que <strong>Cervantes era </strong><em><strong>queer</strong></em>. Este rasgo de su identidad aclararía cierto enigmático conflicto que tuvo antes de enrolarse en el ejército y su posterior supervivencia en prisión gracias a una relación cercana con Hasán Bajá, señor de Argel. Y es un rasgo que ha sido estudiado profusamente, obteniendo pábulo variable según las declaraciones recogidas por Juan Blanco de Paz —un compañero de cautiverio que aseguró que Cervantes había hecho <strong>“cosas viciosas, feas y deshonestas”</strong>— o <a href="https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/la-supuesta-homosexualidad-de-cervantes-0/html/ffd77c6e-82b1-11df-acc7-002185ce6064_3.html" target="_blank">las invectivas extemporáneas de autores como Fernando Arrabal</a>. </p><p>Vaya, que lo de la homosexualidad de Cervantes es algo tan probable como susceptible de desatar en 2025<strong> la furia de la turba derechista</strong>, denunciando “inclusión forzada” o lo que toque. Solo que también hay opciones de que la sangre no llegue al río después de todo.<strong> Arturo Pérez-Reverte</strong>, una suerte de referente moral para la reacción —últimamente ha disfrutado de <a href="https://elpais.com/television/2025-09-03/el-hormiguero-pablos-motos-se-rinde-ante-perez-reverte.html" target="_blank">bastante </a><a href="https://elpais.com/television/2025-09-03/el-hormiguero-pablos-motos-se-rinde-ante-perez-reverte.html" target="_blank"><em>casito</em></a><em> </em>de esta índole a cuenta de la publicación de un nuevo libro de <em>El capitán Alatriste</em>—, <a href="https://x.com/perezreverte/status/1962449996239786236?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1962449996239786236%7Ctwgr%5E197e8dde871fcd21cdc6bdbab19c0ac236fac627%7Ctwcon%5Es1_&ref_url=https%3A%2F%2Fwww.abc.es%2Fplay%2Fcine%2Fnoticias%2Farturo-perez-reverte-cine-ver-cautivo-opina-20250903124036-nt.html" target="_blank">le ha dado su beneplácito</a> a <em>El cautivo</em>. Es consciente de que <strong>“hay dos minutos polémicos”</strong>, pero admite que es una película<strong> “bien hecha”</strong>. Como guardián del rigor histórico se siente cómodo. Lo que supone, en sí mismo,<strong> una señal de lo tibia que en realidad es </strong><em><strong>El cautivo</strong></em>. De lo poco molesta que es.</p><p><em>El cautivo</em> difícilmente incomodará a nadie cuando traza<strong> un retrato tan prudente de la alteridad</strong>. Y quien dice prudente dice conservador. La bienintencionada escritura de la diversidad del protagonista contrasta con la de su némesis, el citado Blanco de Paz (Fernando Tejero), cuyo odio a Cervantes el guion justifica con una suerte de homosexualidad reprimida cayendo en <strong>un gran tópico homófobo</strong>. Algo parecido sucede con<strong> los musulmanes</strong> de la película, a quienes se insiste en describir de forma ecuánime —propiciando, al fin y al cabo, que Cervantes viva su sexualidad de forma más libre que en España— mientras el guion a la larga solo introduce a <strong>dos personajes construidos como tales</strong> pertenecientes a este credo. Siendo ambos cristianos conversos, y no siendo una presencia especialmente positiva —el citado Bajá y el traicionero personaje de Luis Callejo—.</p><p>Estos detalles son, por otra parte, bastante intrascendentes. Es más apetecible problematizar aquello de que la película esté “bien hecha”, o dilucidar si es un buen abordaje a la creatividad cervantina. En el primer apartado nos topamos con <strong>una película mustia y narrada sin vigor alguno</strong>; adoleciendo además de un diseño de producción muy pobre y unas interpretaciones flojísimas —el intérprete de Cervantes, Julio Peña, no logra disimular haber cosechado su fama a costa del <strong>fenómeno adolescente </strong><em><strong>A través de mi ventana</strong></em>—, que igualmente podría aspirar a algunos Goyas técnicos. En el segundo está la auténtica clave del fracaso de <em>El cautivo</em>, pese a lo edificante que no deja de ser su conclusión: Cervantes habría vivido “mejor” de quedarse en Argel, pero necesitaba escribir en su lengua y compartir su obra con el mundo.<strong> Por eso volvió a España</strong>.</p><p>El problema radica en cómo Amenábar construye el incipiente idilio de Cervantes con la ficción. <em>El cautivo</em> le muestra en <strong>una especie de recreación de </strong><em><strong>Las mil y una noches</strong></em> —encandilando los oídos del Bajá para sobrevivir— mientras que, jaleado por quienes les rodean, el protagonista descubre lo bien que se le da contar historias. La que centra la trama de la película se basa a su vez en<strong> </strong><em><strong>La historia del Cautivo</strong></em>, que figura en la primera parte de <em>Don Quijote de la Mancha</em> y está ampliamente considerada como autobiográfica. Es decir, que no sería mala estrategia, si su relato no estuviera punteado por burdos <em>cliffhangers</em> propios de una serie de televisión y solo se enfatizara <strong>su carácter de entretenimiento</strong>: una vocación escapista, que Amenábar ensambla con abundantes referencias a la iconografía del susodicho Quijote. No se pudo resistir, <a href="https://www.elcorreo.com/xlsemanal/personajes/alejandro-amenabar-cervantes-el-cautivo-homosexual-gay-argel-cine.html" target="_blank">ha dicho en las entrevistas</a>.</p><p>Los minutos más embarazosos de <em>El cautivo</em> son los dedicados a referenciar la obra magna de Cervantes: <strong>una ridícula saturación de guiños</strong> que van desde la repentina morriña de Cervantes por los molinos de viento de su país, hasta un barbero cuyo nombre cristiano es Alonso y utiliza una bacía muy reconocible, pasando por la presencia de dos personajes cuyo aspecto <strong>es idéntico</strong> al de Don Quijote y Sancho Panza. Todos estos guiños comparten —además de una vacua gramática que recuerda a cómo Hollywood administra <a href="https://www.infolibre.es/cultura/cine/pelicula-semana/cazafantasmas-imperio-helado-agonia-saga-empenada-volver-80-dan-igual_1_1748104.html" target="_blank">las citas de sus </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/cine/pelicula-semana/cazafantasmas-imperio-helado-agonia-saga-empenada-volver-80-dan-igual_1_1748104.html" target="_blank"><em>blockbusters</em></a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/cine/pelicula-semana/cazafantasmas-imperio-helado-agonia-saga-empenada-volver-80-dan-igual_1_1748104.html" target="_blank"> nostálgicos</a>— <strong>su condición cosmética y eminentemente visual</strong>. No remiten al Quijote en tanto a obra literaria, sino a<strong> catálogo de iconos</strong> despojados de su sentido original.</p><p>A la película no le queda otra que emplearlos así porque lo sucedido con Cervantes en Argel no tiene mucho que ver con las inquietudes de <em>Don Quijote de la Mancha</em> en tanto a obra literaria. Entre muchas otras cosas <em>El Quijote</em> <strong>nos habla del idealismo y de la razón</strong>, empleando un tono paródico ajeno a los recursos de los que dispone Amenábar. También ajeno a la forma tan estrecha y anodina en que la película entiende la ficción, asumiéndola como<strong> un mecanismo de evasión que solo se ha de preocupar por seducir al receptor</strong>, en lugar de como un abordaje alternativo y libérrimo a nuestra realidad para<strong> enriquecer la comprensión de la misma</strong>. Es un entendimiento —la propia trayectoria de Amenábar lo demuestra— fácilmente recompensable y lucrativo, pero injusto cuando hablamos de Cervantes o cuando hablamos de nuestra relación con la historia.</p><p>Porque acaso lo peor de todo es que no hay grandes diferencias entre cómo Amenábar entiende la ficción y<strong> cómo ha podido entender la historia</strong>, esa que podemos escribir con mayúsculas. </p><p>Amenábar ha firmado varias películas históricas y, salvo excepciones —algunos elementos de <em>Ágora</em>—, todas se han caracterizado por<strong> este abordaje simplón y presentista</strong>. No es tanto que se haya parapetado en ella como si fuera algo concluido —un pasado cerrado sin posibilidad de resonar en el presente—, pero sí como un lecho compartido que<strong> destilar cínicamente</strong> según los discursos más planos y facilones. Ninguno de los artífices de <em>El cautivo</em> parece saber de qué habla <em>El Quijote</em> o cuáles podrían haber sido las preocupaciones de Cervantes como autor —no es necesario para hablar de lo bonito que es <strong>“contar historias”, así, en el vacío</strong>—, al igual que nadie en <em><strong>Mientras dure la guerra</strong></em> se quiso responsabilizar de qué supone hablar hoy de <strong>la Guerra Civil española</strong>.</p><p>Con aquella película de 2019 Amenábar cometió una ignominia mucho peor que las que pueblan <em>El cautivo</em>, sintetizada por aquella escena donde dos amigos reclamaban el carácter de<strong> gran imagen aglutinante </strong>de nuestro país. Con dicha escena la película no solo insistía en su equidistancia, sino que se aferraba a un mito tan estúpido como es la <a href="https://elpais.com/opinion/2025-08-20/el-debate-hay-mas-polarizacion-politica-en-espana-que-en-otros-paises.html" target="_blank">“España cainita”</a>; ese país donde los desacuerdos no se extraen de una experiencia fascista sino de<strong> algo ancestral y antipolítico </strong>que nos obliga a alargar la discusión hasta el atardecer. <em>El cautivo</em> no llega a ser tan irresponsable como <em>Mientras dure la guerra</em> —no deja de ser <strong>un film tonto y mediocre de tantos</strong>—, pero tampoco habría que desestimar lo perezoso, y en definitiva<strong> lo funcional al poder</strong>, que es considerar a <em>Don Quijote </em>una mera historieta de aventuras para echar el rato. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Sep 2025 04:00:35 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alberto Corona]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Industria cultural,Cine,Cine español,Industria cine,Directores cine,Cine europeo,Miguel de Cervantes,Literatura,Literatura europea]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[… Que mueve molinos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/gente-corriente/mueve-molinos_129_1876450.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/08058b2c-e4c0-4551-a89f-1c4947dd6113_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="… Que mueve molinos"></p><p><strong>Lola era una enamorada de Cervantes y de los molinos.</strong> A Cervantes lo leyó <em>de pe a pa</em> y a los molinos también aprendió a leerlos, conocía cada nombre de cada viento que movía sus aspas e imitaba con gracia los diferentes sonidos que producían “los aires” al soplar… </p><p>El relato de su vida podría ser una novela fascinante:<strong> la niña manchega de una familia molinera</strong> (desde el siglo XIX), que abandonó la escuela de peseta —tenía que llevar su propia silla para sentarse— y decidió aprenderlo todo por su cuenta. Autodidacta y autosuficiente, a los quince años ayudaba a su padre en el molino y cuando terminó ese modo de vida en el campo, se puso al frente de una cuadrilla de pintores<strong>, jefa de un grupo de hombres en un oficio eminentemente masculino</strong>, en aquella España del siglo XX… </p><p>Un día, Lola se fue “a servir” a Madrid, pero como no le gustaba que las señoras le estuvieran dando timbrazos para darle órdenes, <strong>a los dos meses se largó y volvió a pintar</strong>. “Pinté hasta iglesias”, me contaba. Lola pintó mucho en todos los sentidos.</p><p>También <strong>hizo teatro </strong>como aficionada, <strong>fue actriz y directora</strong> de un grupo de mujeres. Ella, que había aprendido a leer sola, empezó por descifrar palabras sueltas: “tomate, casa”, llegó a devorar los textos de Lorca y a subirlos a las tablas. “El teatro es algo que me ha cultivado sin haber estudiado”, decía emocionada. </p><p>Lola nació en Campo de Criptana, como <strong>su amiga Sara.</strong> Ninguna de las dos necesitaría apellido para saber de quién estamos hablando porque ambas eran únicas, aunque <strong>a Sara Montiel la reconocieran en medio mundo y a Lola Madrid </strong><em><strong>La Caneca</strong></em><strong>, sobre todo, en La Mancha.</strong> En la ficción existió un caballero de la triste figura y por la realidad cabalgó una dama del ímpetu valiente, la convicción, el arrojo y “la mala leche” nunca la disimuló.</p><p>A Lola se le iluminaban tanto los ojos cuando recitaba a los clásicos como cuando hablaba de los vientos: “Los más chillones son los del norte: el ábrego hondo, el ábrego alto y el cierzo. Los que muelen bien y dejan descansar al molinero son: el  solano alto, el solano hondo o del mediodía y el solano fijo. Las tres ventanillas del mediodía solo mandan calor; están también el matacabras, el toledano y el moriscote, un viento del que no se fía el molinero”. Pues hay que añadir un viento más a estos doce,<strong> “el viento Lola”,</strong> el que movió Roma con Santiago para que los molinos no murieran. </p><p>El 5 de octubre la vida de Lola terminó muy cerca de ellos y, más que desearte que la tierra te sea leve, Lola, yo deseo que el viento te arrulle. Es imposible no imaginarte soplando con carácter para que <strong>no dejen de moverse las aspas que son seña de identidad de La Mancha </strong>y de tu paso por el mundo. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Oct 2024 18:30:33 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Martos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[… Que mueve molinos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Miguel de Cervantes,Castilla-La Mancha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Matar al padre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/matar-padre_129_1874948.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Matar al padre"></p><p>Camino hasta el Cementerio de Santa María Magdalena en San Juan de Puerto Rico. Aunque murió en Boston, el 4 de diciembre de 1951, el poeta <strong>Pedro Salinas</strong> pidió que lo enterrasen aquí. La Universidad de Puerto Rico se había convertido en un lugar hospitalario<strong> para el exilio español</strong> gracias al rector Jaime Benítez. Allí dieron clases <strong>Juan Ramón Jiménez</strong>, <strong>Salinas</strong> y <strong>Francisco</strong> <strong>Ayala</strong>. El recinto de Río Piedras guarda muchos lugares en los que vive la cultura española. Por eso quiso Pedro Salinas descansar allí, en un hermoso cementerio junto al mar. Sus palabras unen dos orillas en una misma lengua, Puerto Rico y España, el poeta y sus lectores.</p><p>Me ha acompañado durante el viaje la novela <em>Las frases robadas</em> (Plaza-Janés, 2024) de <strong>José Luis Sastre</strong>. Una mujer cuida a su padre en los últimos meses de vida, y el padre pide que lo ayude a morir cuando el deterioro haga insostenible el deseo de vida. <strong>El argumento de la novela nos ayuda a comprender hasta qué punto cuidar es reconocerse</strong>, desnudarse, descubrir los lugares desconocidos del otro y comprender muchas cosas de uno mismo. La vida pasa con sus dinámicas y sus prisas. Del mismo modo que el extranjero descubre detalles de una ciudad que pasan inadvertidos para los caminantes de la rutina, las situaciones extremas, sobre todo cuando suponen una despedida, facilitan el encuentro. Detalles de un padre que desconoce a su hija, fragmentos de una hija que no se ha llegado a confesar nunca. <strong>Ningún amor niega la necesidad de construirse a uno mismo</strong>, ningún nosotros puede cancelar un yo con sus secretos.</p><p>Así que la necesidad de matar al padre tiene que ver con la petición de facilitar una muerte digna, pero también con la experiencia de crecer por cuenta propia a la hora de asumir el futuro. Hablamos de matar al padre en sentido simbólico. Afirmarnos en nuestra libertad, en nuestros caminos, con una obligada independencia. Podríamos también hablar simbólicamente de la necesidad de matar a la hija para no renunciar a la propia vida.<strong> Los descendientes pesan a veces más que los progenitores en las balanzas de la subsistencia diaria</strong>.</p><p>El protagonista de la novela de Sastre, además de conductor de trenes nocturnos, ha sido un gran lector. Piensa mucho en su biblioteca. Le gustaba subrayar los libros, robar frases, dejar testimonio de las ideas y las experiencias que lo han hecho tal como es. Nuestras frases literarias preferidas sirven para definirnos. <strong>Dedicarse a la literatura supone recibir una herencia y hacerla propia</strong>, robar frases con la intención de respetar el pasado y, al mismo tiempo, matar al padre en busca del camino propio. </p><p>Estoy en San Juan de Puerto Rico con motivo de la inauguración de una Cátedra Cervantes que consolidará la hermandad de Río Piedras con la memoria y la cultura española. En un hueco de la agenda, camino hacia el cementerio en el que está enterrado el poeta Pedro Salinas. Voy pensando que <strong>la vocación poética es un buen lugar para el ejercicio simbólico de matar a los padres y a los hijos</strong>. Uno se forma en la lectura de poetas como <strong>Machado</strong>, <strong>Salinas</strong>, <strong>García</strong> <strong>Lorca</strong>, <strong>Alberti</strong>, poetas que sufrieron una guerra civil. <strong>La memoria es inseparable del presente</strong>, la admiración no invita a repetir, sino a buscar la propia voz. Matar al padre significa seguir cuidándolo, comprender sus razones más allá del frío y de la muerte, buscar en su homenaje una razón propia. </p><p>Significa también aprender a envejecer, respetar la voz de los que vienen detrás. No se trata de hacerse el joven, ni de despreciar lo que ya pertenece a otro tiempo. <strong>Se trata de comprender la suerte de recibir un legado para dejarlo después en unas manos nuevas</strong>. La suerte de formar parte de un camino que va más allá de nosotros. Y nunca será bastante. Yo nací un 4 de diciembre, el mismo día y 7 años después de que muriera mi admirado Pedro Salinas. <strong>He tenido la fortuna de que ese poeta fuera también mi padre</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Sep 2024 17:31:52 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Matar al padre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Poesía,Poetas,Federico García Lorca,Miguel de Cervantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La herencia que nos lega Francisco Rico (1942-2024)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/herencia-lega-francisco-rico-1942-2024_1_1778962.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a1baa3a3-f5ae-4fe5-bc00-3a6cb8031eaa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La herencia que nos lega Francisco Rico (1942-2024)"></p><p>Para quienes amamos la literatura, la filología y la historia literaria, <strong>Francisco Rico</strong> ha sido una figura capital, quizá junto a <strong>Menéndez Pidal</strong> y <strong>Martín de Riquer</strong>, los mayores estudiosos de la literatura española durante el siglo xx y, en el caso de Rico, también del XXI. <strong>La obra que nos deja será difícil que alguien pueda igualarla, si barajamos calidad y cantidad</strong>. Fue, además de sabio, un trabajador infatigable (a veces, te llamaba a las tres de la madrugada para hacerte algún comentario o solventar una duda), que incitó a trabajar a sus colaboradores hasta donde estos pudieran alcanzar y se prestaran, aunque no todos aceptaran el envite. </p><p>Su primera publicación <strong>data de 1961, una reseña (tenía entonces 20 años)</strong>; en 1962, apareció el primer artículo, mientras que su primer libro, <em>La novela picaresca y el punto de vista</em> (1970, con numerosas reediciones y ampliaciones), pronto se convertiría en un estudio clásico e imprescindible. <strong>De Petrarca y Cervantes, dos autores capitales en su trayectoria como investigador, empezó a escribir en 1963 y 1964</strong>. Y este mismo año en curso, la editorial Arpa ha publicado un nuevo trabajo suyo, titulado <em>Petrarca. Poeta, pensador, personaje</em>, al cuidado de Isabel Bono, su fiel colaboradora en los últimos tiempos. En suma, estamos ante más de sesenta años fijando textos, haciéndolos más legibles, desentrañándolos. </p><p><strong>Rico vivió casi toda su vida en Sant Cugat, pero había nacido en Barcelona</strong>, en la calle Balmes, aunque le gustaba decir que se sentía castellano, de Valladolid. Era un hombre paradójico, que negaba haber fumado nunca, cuando en verdad era un carretero empedernido y erudito, que podía ser generoso, amable e incluso cariñoso, <strong>aunque también a veces se mostraba maleducado, impertinente y antipático hasta decir basta</strong>.</p><p>Sus trabajos se centraron en el <strong>estudio de la Edad Media y del Siglo de Oro</strong>, pero le gustaba presumir –con razón– de romanista y de conocedor del humanismo, como discípulo que fue de <strong>Martín de Riquer</strong> y de <strong>José Manuel Blecua</strong>. Sus estudios no llegaron solo a los especialistas, pues <strong>escribió también en la prensa, con cierta frecuencia, en español sobre el significado y valor del </strong><em><strong>Quijote</strong></em>, que junto con el <em>Lazarillo</em>, <em>La Celestina</em> y <em>El caballero de Olmedo</em>, que asimismo editó, fueron sus clásicos españoles preferidos, a los que habría que sumar el <em>Libro de buen amor</em>. </p><p>Durante toda su vida, fue profesor en la <strong>Universidad Autónoma de Barcelona</strong>, donde en los años dorados, ahora parecen míticos, compartió departamento con <strong>Alberto y José Manuel Blecua</strong>, los hijos de su maestro, <strong>Sergio Beser</strong>, <strong>José-Carlos Mainer</strong>, <strong>Claudio Guillén</strong>, <strong>Carme Riera</strong> y <strong>Manuel Aznar Soler</strong>, con quien lo unía la devoción por <strong>Carlos Blanco Aguinaga</strong>, por solo citar a los <em>seniors</em>. Y dejó tras de sí un buen número de alumnos –directos e indirectos– que hoy son académicos, ocupan cátedras, nos han dado notables trabajos o han destacado en el mundo de la edición y de la gestión cultural.</p><p>Los que hemos sido alumnos suyos, y luego colaboradores, aprendimos con él, la exigencia y el rigor, la escritura cuidada, el amor al trabajo gustoso, bien hecho, paciente. <strong>Junto a sus libros, esa es la mejor herencia que nos ha legado</strong>. Y de ella, también forman parte las grandes empresas que desarrolló, como la <em>Biblioteca Clásica</em>, de Crítica a la RAE, cuyas versiones de los textos más representativos de la historia literaria española están prologados y anotados por los mejores especialistas, o la <em><strong>Historia y Crítica de la Literatura Española</strong></em><strong>, que publicó Crítica, quizá la mayor antología de estudios literarios</strong> de que disponen los amantes de las letras españolas, o las colecciones de textos y ensayos que dirigió para Labor, Ariel, Cátedra, Círculo de Lectores, Acantilado o la ya citada Crítica. Pero quizás, entre sus libros más populares, se encuentren dos recopilaciones de textos: <em>Mil años de poesía española. Antología comentada</em> (1996) y <em>Todos los cuentos. Antología universal del relato breve</em> (2002), para las que contó –como hacía a menudo– con escogidos colaboradores, muchos de ellos alumnos suyos en Bellaterra. </p><p>Su interés por la literatura contemporánea, no siendo su especialidad estricta, también fue constante. No en vano, mantuvo estrecha amistad con <strong>Juan Benet</strong>, <strong>Javier Marías</strong> y <strong>Eduardo Mendoza</strong>, pero también con <strong>Lluís Pascual</strong>, <strong>Félix de Azúa</strong> o <strong>Paloma Díaz Mas</strong>. Y me consta que apreciaba mucho a <strong>Ana María Matute</strong>, <strong>Jaime Gil de Biedma</strong> y <strong>Carlos Pujol</strong>, por solo aducir unos pocos nombres.</p><p><strong>Fue monárquico, juanista, socialista democrático durante la Transición y se mostró en contra del </strong><em><strong>procès</strong></em> con lúcidos argumentos, como puede observarse en <em>Paradojas del independentismo</em> (2018). <strong>Quizá por ello las instituciones catalanas no le concedieron ningún reconocimiento</strong>, tal como ocurrió también con <strong>Juan Marsé</strong> y <strong>Ana María Matute</strong>, y por semejantes razones.    </p><p>En estas horas tristes, <strong>quiero imaginarlo acomodado en el más allá, sea éste el que sea y donde quiera que esté, liberado del peso de la edad</strong> y de los achaques del cuerpo, tramando nuevas empresas, con un whisky en la mano y un cigarrillo en la otra, razonablemente feliz, en diálogo con sus autores más queridos: <strong>Cervantes</strong>, <strong>Petrarca</strong>, <strong>Juan Ruiz</strong>, <strong>Fernando de Rojas</strong>, el autor del <em>Lazarillo</em>, cualquiera que sea, acompañado de sus maestros <strong>Riquer y Blecua</strong>, sus amigos más queridos, <strong>don Juan (Benet, por supuesto) y el joven Marías</strong>. Una animada tertulia en la que tampoco pueden faltar los compañeros de profesión que más apreciaba: <strong>Claudio Guillén</strong>, <strong>Domingo Ynduráin</strong> y <strong>Alberto Blecua</strong>, con quien quedaron pendientes épicas discusiones sobre ecdótica. Una tertulia posible en la que lucirá el ingenio, los juegos de palabras, el despliegue de sabiduría erudita que tan bien lo caracterizaba, el recuerdo de aquel pasaje memorable del <em>Persiles</em> (“Adiós, gracias; adiós, donaires; adiós, regocijados amigos…”), o bien aquellos versos célebres de <strong>Tirso de Molina</strong> (“el remedio era olvidar,/ y olvidóseme el remedio”).</p><p>Francisco Rico fue muchas cosas, <strong>dandy irónico, presumido y extravagante ciudadano, pero también el más célebre y sabio de nuestros filólogos</strong>, el único a quien se le ha dedicado una <em>Biblioteca</em>, en la editorial Destino, que recoge sus libros. Genio y figura, fue moderno entre los clásicos y el más clásico de nuestros contemporáneos. </p><p>___________________</p><p><em> </em><em><strong>Fernando Valls </strong></em><em>es profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona y crítico literario.</em>  </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Apr 2024 15:26:03 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La herencia que nos lega Francisco Rico (1942-2024)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Obituario,Miguel de Cervantes,RAE,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muere el filólogo y académico Francisco Rico, especialista en 'El Quijote']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/muere-filologo-academico-francisco-rico-especialista-quijote_1_1778619.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8c64262e-85fc-42ea-abcc-c64f4df8b9a6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Muere el filólogo y académico Francisco Rico, especialista en 'El Quijote'"></p><p>El filólogo y miembro de la Real Academia Española de la Lengua (RAE) <strong>Francisco Rico</strong>, especialista en Miguel de Cervantes y <em>El Quijote</em>, <strong>ha muerto en Barcelona a punto de cumplir 82 años</strong>, han informado este sábado a Europa Press fuentes de la RAE.</p><p>Lo ha anunciado también vía 'X' la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), donde era <strong>catedrático emérito de Literaturas Medievales</strong>.</p><p>"La UAB <strong>hace llegar el pésame a todas las personas</strong> que lo conocíais y lo apreciabais y comparte el sentimiento por su pérdida", ha añadido en el mensaje.</p><p>El martes, el periodista y académico <strong>Luis María Anson</strong> tuvo un recuerdo para Rico durante una conferencia en la Semana Cervantina de la RAE, <strong>donde dijo que estaba en Barcelona, enfermo</strong>.</p><p>Francisco Rico Manrique (Barcelona 28 de abril de 1942), que este domingo hubiera cumplido 82 años, <strong>era filólogo e historiador de la literatura desde la Edad Media hasta el Siglo de Oro</strong>, y era especialista en <em>El Quijote</em>, en Petrarca y en el principio del humanismo en Italia y en el Lazarillo.</p><p><strong>Tomó posesión de la silla 'p' de la RAE</strong> el 4 de junio de 1987, con un discurso <em>Lázaro de Tormes y el lugar de la novela</em>.</p><p>Dirigió la colección Biblioteca Clásica de la Real Academia Española (BCRAE), que <strong>incluye las obras completas de Cervantes</strong>, presentadas en noviembre de 2019.</p><p>En 2016 <strong>formó parte de la delegación académica que entregó al Papa Francisco en el Vaticano la más completa edición de </strong><em><strong>El Quijote</strong></em> (2015) se presentó el 23 de junio de 2015 en la RAE.</p><p>Según informa la RAE, en 2013 recibió el Premio Alfonso Reyes 2013 en el Colegio de México (Colmex) y en 2015 <strong>el Gobierno español acordó concederle la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes</strong>.</p><p>En 2016 fue investido <strong>doctor Honoris causa por la Universidad de Bolonia</strong> (Italia) y además recibió en Roma el Premio De Sanctis por el ensayo <em>I venerdì del Petrarca</em> (<em>Los viernes de Petrarca</em>).</p><p>En 2014 intervino en las sesiones <em><strong>Cómicos de la lengua</strong></em><strong> con un comentario sobre </strong><em><strong>El Quijote</strong></em> (representación que se repitió en otros lugares y años) y en 2015 participó en una versión radiofónica del Quijote de RNE.</p><p>En 2017 reunió en <em><strong>Anales cervantinos</strong></em><strong> artículos suyos en </strong><em><strong>El País</strong></em><strong> y textos inéditos recientes</strong>; en 2018 publicó <em>Paradojas del independentismo</em> y <em>Escritores en la autónoma. La tertulia de letras</em>, y en 2022 <em>Lección y herencia de Elio Antonio de Nebrija</em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Apr 2024 17:28:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Muere el filólogo y académico Francisco Rico, especialista en 'El Quijote']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Miguel de Cervantes,RAE,Obituario]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Don Quijote de izquierdas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/desde-la-tramoya/don-quijote-izquierdas_129_1479106.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d2d858bb-3e72-4ab9-83e5-a940e4fdaef3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Don Quijote de izquierdas"></p><p>El miércoles, en el Ateneo de Madrid, nuestro Premio Cervantes Antonio Gamoneda no dijo ni una palabra de más, ni una de menos. Invitado por el cervantista José Manuel Lucía a conversar con el nicaragüense Sergio Ramírez, también premiado, a propósito del autor del Quijote, el nonagenario poeta, tras llegar trabajosamente al escenario, <strong>encadenó una tras otra frases de una sabiduría extraordinaria</strong>.</p><p>Gamoneda quiso hacer una <strong>lectura política de Don Quijote</strong>, que conllevaba, naturalmente, una lectura política del propio Cervantes. El poeta vino a preguntarse, y la pregunta era retórica, si Don Quijote no sería de izquierdas. Porque si así fuera, el personaje de novela más conocido de la Historia, leído de algún modo hasta por los analfabetos, presente en la vida y el lenguaje cotidianos desde hace cinco siglos, <strong>habría rendido un inmenso y eterno servicio a la causa universal de la igualdad y la libertad</strong>. Rememorando pasajes del libro, Antonio hiló con maestría su argumento: sí, Don Quijote –y con consecuente probabilidad Miguel de Cervantes– era de izquierdas.</p><p>Claro que, para poder hablar sin cortapisas, Cervantes utiliza la novela, la ficción, que es el artilugio habitual de quien quiere parapetarse. Y no solo eso. Como dice el escritor, periodista, historiador y político colombiano Germán Arciniegas, en un bellísimo artículo titulado justamente <em>Don Quijote, un demócrata de izquierdas</em>, <strong>“Cervantes encuentra la fórmula ideal, haciendo de su personaje un loco. Había que hacerse un loco para decirlo todo”</strong>.</p><p>Don Quijote establece con Sancho una relación inverosímil en la época entre un caballero y un escudero. <strong>No son sólo señor y vasallo</strong>. Son amigos que se hablan sin miedo y en pie de igualdad. Incluso cuando el siervo se atreve a reconvenir a su jefe y éste se desahoga en el desprecio por su subordinado, Don Quijote termina por decirle al escudero que jamás calle lo que tenga que decir. Porque, además, dice Don Quijote: “Innumerables son aquellos que de baja estirpe nacidos, han subido a la suma dignidad pontificia e imperatoria… La sangre se hereda y la virtud se aquista, y la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale”.</p><p><strong>Cervantes se esconde tras la ficción y la locura para hacer una auténtica declaración de principios</strong>: la protesta, la defensa de los desvalidos, la ayuda mutua, el idealismo, la protección de los proscritos, están todos presentes en las aventuras y desventuras de Alonso Quijano. De forma que cuando la Santa Hermandad persigue al caballero por considerarlo un salteador de caminos, el caballero les dice: “Venid acá, gente soez y mal nacida: ¿saltear de caminos llamáis al dar libertad a los encadenados, soltar los presos, acorrer a los miserables, alzar los caídos, remediar los menesterosos?”</p><p>Y en otro sitio, a propósito de la libertad más genuina: “<strong>La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos</strong>; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres. Digo esto, Sancho, porque bien has visto el regalo, la abundancia que en este castillo que dejamos hemos tenido; pues en mitad de aquellos banquetes sazonados y de aquellas bebidas de nieve me parecía a mí que estaba metido entre las estrecheces del hambre, porque <strong>no lo gozaba con la libertad que lo gozara si fueran míos</strong>, que las obligaciones de las recompensas de los beneficios y mercedes recibidas son ataduras que no dejan campear al ánimo libre. ¡Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan sin que le quede obligación de agradecerlo a otro que al mismo cielo!”</p><p>Apasionado, valiente, contestatario, solidario, idealista… el más universal de nuestros personajes, celebrado en estos días de homenajes al libro y a la lectura, <strong>merece también una lectura política</strong>, la que propuso el maestro Gamoneda a sus 92 años y la que también reivindicó el represaliado Sergio Ramírez, refugiado en Madrid de la represión de los Ortega.</p><p><strong>¡Felices días del libro!</strong></p><p><strong>PD:</strong> De la memoria <strong>hablaremos este viernes, también en el Ateneo</strong>, con otro maestro, el hispanista Ian Gibson, que ha dicho mucho, y mucho dirá, sobre la represión y la memoria. Es a las ocho de la tarde.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Apr 2023 19:09:03 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis Arroyo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Don Quijote de izquierdas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Miguel de Cervantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una forma de pensarse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/forma-pensarse_1_1184838.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b3dffda2-9c45-4d29-8989-c94ad9908d23_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una forma de pensarse"></p><p> Retrato de Cervantes elaborado por Nicolas-Auguste Leisnier. Album / Heritage-Images / The Print Collector</p><p>Aquí me tienes, querido don Miguel,<strong> </strong>en el amanecer de un 26 de junio de 2020, empezando a escribirte esta carta, después de haber estado un rato con el codo en el bufete, la mano en la mejilla y la luminosa pantalla del ordenador a la espera de que mi cabeza y mis dedos supiesen lo que querían decir. Pensar las cosas sigue siendo necesario, y sigue siendo una tarea tan compleja como decisiva este tomarse en serio la relación entre el pensar y la mano, entre las ideas, los sentimientos y el hacer. Ser persona es una forma de hacerse y de pensarse, algo imprescindible en un mundo en el que todo se hace, aunque hay demasiadas cosas que no se piensan o se piensan mal.</p><p><strong>Con nuestras manos hacemos la escritura, el amor y la política.</strong> De ahí que la libertad sea un asunto de autoridad y responsabilidad, y que el hacer sea un decidir, el resultado de una espera en la que hemos estado pensando antes de la primera palabra. Qué importante resulta el tiempo de espera: el codo en el bufete y la mano en la mejilla. Como ves, me tomo en serio todavía una de tus lecciones más importantes. El mundo que nos traemos entre manos vuelve a tener problemas serios a la hora de distinguir los milagros y las industrias. Paso ahora de las palabras de tu famoso prólogo al no menos famoso episodio de las bodas de Camacho. No hace falta que te explique de lo que hablo, pero voy a contárselo a otra gente que puede leer esta carta, porque existen curiosos para todo, <strong>los ojos son fisgones y la tinta libre</strong>. </p><p>En el amor de una pareja joven se mete por medio el rico Camacho. Cosa no sólo de tres, Quiteria, <a href="https://cvc.cervantes.es/literatura/clasicos/quijote/edicion/parte2/cap20/default.htm" target="_blank">Basilio el pobre y Camacho el rico</a>, sino de muchos, porque también están el cura, los amigos invitados, el pueblo, don Quijote, Sancho y los lectores. Viendo que iba a perder su amor, su razón de vida, Basilio piensa y se pone manos a la obra. Aparece en la boda, dice que está desesperado por la situación y se acuchilla. Saber ponerse en situación es importante. La sangre certifica la agonía hasta conmover a los presentes. Ya es inevitable su muerte, sólo queda esperar que su alma consiga subir a los cielos, cosa difícil en un estado de desesperación. Quizás si lo dejaran que se casase con Quiteria podría recuperar la calma, ponerse a bien con Dios, morir tranquilo y perdonado. A Camacho le dará igual contraer matrimonio con una viuda virgen. Pero ocurre que, en cuanto se celebra la boda primera, Basilio sale de la agonía como se salta de una cama y regresa feliz a la vida. Milagro, milagro, exclama el cura, y Basilio responde que no ha sido milagro, sino industria, una industria humana, orgulloso él de la treta que ha ideado para aparentar su muerte y conseguir a Quiteria.</p><p>La libertad moderna nació en esa diferencia fundamental entre el milagro y la industria humana, <strong>la capacidad de pensar y llevar a la práctica las decisiones</strong>. La escritura no copió desde entonces la palabra de Dios, hubo que apoyar el codo en el bufete y la mano en la mejilla para pensar lo que convenía inventarse. Así aprendimos a distinguir los milagros y las supersticiones de la ficción moderna. Lo que ocurre en una ficción puede ser verosímil, pero no es verdad, se trata de una invención humana. Las sociedades no descendieron de la voluntad divina, sino que se crearon con un contrato por decisión soberana de los individuos que acordaban convivir. El Estado como obra de arte, según Maquiavelo. Más que descender de las alturas, el poder ascendió de los suelos, y los individuos, sin dejar de tener los pies en el suelo, ascendieron a una nueva condición: <strong>la ciudadanía</strong>. Para eso, para tener libertad y autoridad en la firma de un contrato de convivencia, antes hubo que acordar la espera del pensar y la acción de las manos para hacernos personas.</p><p>Eso ya no lo sabes tú, querido Miguel, porque la historia cívica de nuestras democracias fue consolidándose poco a poco después de tu muerte. Pero sí sabes que la libertad es un tesoro humano lleno de imprevistos. La gran paradoja de tu obra maestra estuvo en que fundaste la escritura como ficción, conseguiste que tus personajes dejaran de ser unos siervos para que pudiesen elegir libremente sus destinos, y el más importante de todos ellos decidió libremente elegir la servidumbre, vivir fuera de tiempo, sometido a los mandatos feudales de la caballería. Fue la libertad de un someterse. La industria volvió al milagro en su cabeza, se confundieron de nuevo las cosas inventadas con la verdad. Y la ficción de los molinos de viento se hizo en el alma superstición de gigantes. Por fortuna tus lectores, avisados por ti, no iban ya al libro como se va a una misa, no perdieron la distancia entre la ficción y el milagro, entre un trozo de pan y el cuerpo de un dios. Por eso pudieron observar que la locura maravillosa de don Quijote, en medio de situaciones ridículas, se llenaba de dignidad y de bondades generosas. Su voluntad equivocada merecía compasión y respeto en un mundo plagado de engaños y egoísmos. Hacer de un loco una persona digna fue un acierto tan grande como convertir a un ser libre en siervo por propia elección. <strong>La libertad necesita de la fraternidad </strong>si quiere conseguir que se respete la igualdad entre todos los seres humanos.</p><p>Lo que tú no sabes, y sí saben los lectores curiosos que nos acompañan hoy, es que la libertad moderna se ha complicado mucho porque la ficción humana está volviendo al milagro y la verdad se confunde otra vez con la superstición. Las injusticias que no hemos podido vencer con la razón vuelven a contar con la hechicería, ahora tecnológica, como aliada. Existen poderosísimos medios de industria que crean <strong>realidades virtuales</strong>. Redes tecnológicas, que a veces asumen la función de los nuevos púlpitos, extienden como informaciones de la verdad sus mentiras. Este nuevo evangelismo borra la experiencia, la capacidad de hacerse y de pensarse, de consolidar la ética personal en la propia vida de carne y hueso. Nos ponemos manos a la obra y respondemos sin poder pensar lo que decimos o pensándolo con los pies en un mundo de supersticiones. La distinción entre la ficción y la verdad, o entre el Estado representativo y la vida, se desborda continuamente en el imperio de unos instintos que suelen estar gobernados por el miedo.</p><p>El año 2020 trajo una pandemia que recuerda a las pestes medievales. No ha sido tan grave como aquellas pestes europeas que reducían la población del continente a la mitad, pero ya no estamos acostumbrados a las fragilidades humanas, no tenemos un trato cotidiano con la muerte. Ha sido una experiencia dolorosa. Como vivimos en la prisa, en el instante, en la pérdida de la memoria, con mil nuevas noticias al día que no dejan huella y dejan a la palabra sin honor, la realidad se vive ahora creyendo que todo cambia de golpe. Parece que el mundo va a ser distinto después de la pandemia. Y yo creo que lo que ha ocurrido con la enfermedad es que nos ha abierto los ojos en esta sociedad de clientelas hedonistas y de indiferencias al dolor. Nos ha recordado nuestras fragilidades, la necesidad de cuidarnos. Nos ha dado la posibilidad de comprender lo que estaba pasando con nosotros. </p><p>Los Estados nos obligaron a confinarnos en los domicilios y pensaron en nuevas formas de control. Se trataba de salvar vidas. Llama la atención que algunas personas hayan querido identificar esta medida sanitaria como una agresión a la libertad. <strong>¿Qué entienden por libertad?</strong> La borradura del Estado, la destrucción de los espacios públicos, la confusión entre las invenciones humanas sobre las que tenemos autoridad y la desregulación que nos hace súbditos de las supersticiones. La libertad, nacida del contrato de convivencia e industria del pobre Basilio, quiere confundirse con una ley del más fuerte que facilita los egoísmos sin límites del rico Camacho.</p><p>Este reto de hacer compatible la libertad con los espacios públicos y las regulaciones democráticas está en la raíz de la ficción moderna y de los Estados democráticos. Porque la ficción tiene estrategias y reglas, aunque no sean inmutables como las verdades divinas. Acostumbrados al tiempo que se concibe como una mercancía de instantes que se usan y se tiran, el tiempo fuera del tiempo, pensamos ahora que los controles son un asunto provocado por la epidemia. Pero llevamos muchos años en los que cada vida está vigilada por la tecnología, por las cámaras en la calle, por las pantallas de ordenador en los domicilios y los trabajos. Estamos muy, muy fichados, y tenemos sobre la mesa el debate democrático de la libertad y la necesidad de que la industria esté al servicio del buen amor entre Quiteria y Basilio. El rico Camacho está interesado en volver al mundo de los milagros, de las especulaciones virtuales, borrar el Estado en nombre de una fantasmagoría que ahora ni siquiera tiene un mandato espiritual religioso, porque se funda en el imperio de la avaricia. Evitar que la política y la ficción caigan en manos de los avariciosos es la tarea de los que quieren pensar y hacerse. </p><p>Ya sabes que yo tengo pocas esperanzas, pero cultivo mis convicciones. Por loco que sea, tú me enseñaste que don Quijote merece respeto y actúa con deseos y modos que son inseparables de su dignidad como persona. Me enseñaste también que <strong>contar historias es una forma de rebeldía</strong> contra la muerte y el olvido, y que el relato de la experiencia humana, cuando se empeña en volver a los principios del pasado, nos compromete a pensar en los fines del futuro. Un futuro en el que debemos resolver muchas injusticias.</p><p>Por eso estoy aquí, cuando ya ha amanecido el día 26 de junio de 2020, escribiéndote la ficción de una carta y empeñado en elegir mis palabras, en hacer, en hacerme, para que mis ideas se pongan manos a la obra y combatan las supersticiones desde un lugar de La Mancha, convencido de que la escritura, la ciencia y la tecnología deben ponerse al servicio de la dignidad humana. Recogemos tu herencia para que sea posible el amor de Quiteria y Basilio dentro de la ley. Fuera de ella, sólo saldrán ganando los poderes salvajes.</p><p>*<em>Luis García Montero es director del Instituto Cervantes.</em></p><p><em>*Esta carta está publicada en el número de verano de </em>tintaLibre<em>, ya a la venta. Si eres socio de </em>infoLibre<em>, puedes consultar todos los contenidos de la revista y los números anteriores haciendo clic aquí</em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/tinta_libre/portada/" target="_blank">aquí</a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Aug 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Una forma de pensarse]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[TintaLibre,Miguel de Cervantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Don Quijote de la Mancha', la lectura obligatoria que apasionó a María Dueñas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/don-quijote-mancha-lectura-obligatoria-apasiono-maria-duenas_1_1173198.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f569b5c5-a338-40a6-93e3-9d36569764f6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Don Quijote de la Mancha', la lectura obligatoria que apasionó a María Dueñas"></p><p><span id="docs-internal-guid-80694464-7fff-65ca-2662-e27b0d95f69f"></span><span id="docs-internal-guid-80694464-7fff-65ca-2662-e27b0d95f69f"></span><span id="docs-internal-guid-80694464-7fff-65ca-2662-e27b0d95f69f"></span><span id="docs-internal-guid-80694464-7fff-65ca-2662-e27b0d95f69f"></span><span id="docs-internal-guid-80694464-7fff-65ca-2662-e27b0d95f69f"></span>En un lugar de la Mancha, cuyo nombre era —y sigue siendo— Puertollano (Ciudad Real), no ha mucho tiempo —hacia 1964, concretamente— nacía una hidalga de<em> best seller</em> en mano que no podía prever el éxito de su ópera prima. Su nombre era <a href="https://www.planetadelibros.com/autor/maria-duenas/000019447" target="_blank">María Dueñas</a>, que en 2009 irrumpiría en el mundo de la literatura con su famosa novela <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-tiempo-entre-costuras/269163" target="_blank">El tiempo entre costuras</a>. Ahora, reconocida internacional y nacionalmente y con su cuarta novela publicada en 2018 —<a href="https://www.planetadelibros.com/libro-las-hijas-del-capitan/295804" target="_blank">Las hijas del capitán</a>—, la escritora confiesa en <a href="https://www.infolibre.es/tags/secciones/envidia_literaria.html" target="_blank">Envidia literaria</a>, una de las secciones de la revista <a href="https://www.infolibre.es/tags/temas/verano_libre.html" target="_blank">Verano libre</a>, que le habría gustado escribir <em><strong>Don Quijote de La Mancha</strong></em>.</p><p>  </p><p><span id="docs-internal-guid-80694464-7fff-65ca-2662-e27b0d95f69f"></span><span id="docs-internal-guid-80694464-7fff-65ca-2662-e27b0d95f69f"></span><span id="docs-internal-guid-80694464-7fff-65ca-2662-e27b0d95f69f"></span><span id="docs-internal-guid-80694464-7fff-65ca-2662-e27b0d95f69f"></span><span id="docs-internal-guid-80694464-7fff-65ca-2662-e27b0d95f69f"></span>La autora, que se declara una “<strong>lectora omnívora</strong>” y muy heterogénea en sus preferencias —según declaró en una entrevista publicada en <a href="https://www.laopiniondemurcia.es/cultura-sociedad/2019/07/30/maria-duenas-esfuerzo-componer-tramas/1041489.html" target="_blank"><em>La Opinión de Murcia</em></a>— escoge de entre todo su bagaje literario la obra cumbre de <strong>Miguel de Cervantes</strong> “por su calidad intrínseca, porque supone el arranque de la literatura moderna y porque es un referente en la literatura universal”.</p><p><em>Don Quijote de la Mancha</em><span id="docs-internal-guid-80694464-7fff-65ca-2662-e27b0d95f69f"></span><span id="docs-internal-guid-80694464-7fff-65ca-2662-e27b0d95f69f"></span><span id="docs-internal-guid-80694464-7fff-65ca-2662-e27b0d95f69f"></span><span id="docs-internal-guid-80694464-7fff-65ca-2662-e27b0d95f69f"></span><span id="docs-internal-guid-80694464-7fff-65ca-2662-e27b0d95f69f"></span>, una obra que casi no necesita de presentación —dada su fama—, fue publicada en 1605 y pervive en el tiempo, siendo la obra <strong>más destacada </strong>de la literatura española y de las principales de la literatura universal. Dueñas recuerda que ella, al igual que muchas otras personas, tuvo que leerla por primera vez con 14 o 15 años por <strong>obligación escolar</strong>. “Recuerdo que me quejé en casa y mi padre me dijo: ‘No protestes, te va a encantar’. Y así fue, <strong>me apasionó</strong>. Después lo he leído varias veces más”, declara la novelista.</p><p><span id="docs-internal-guid-80694464-7fff-65ca-2662-e27b0d95f69f"></span><span id="docs-internal-guid-80694464-7fff-65ca-2662-e27b0d95f69f"></span><span id="docs-internal-guid-80694464-7fff-65ca-2662-e27b0d95f69f"></span><span id="docs-internal-guid-80694464-7fff-65ca-2662-e27b0d95f69f"></span><span id="docs-internal-guid-80694464-7fff-65ca-2662-e27b0d95f69f"></span>En pleno siglo XVII el autor de el<em> Quijote</em> hizo, por primera vez, un<strong> tratamiento burlesco </strong>de la tradición caballeresca y cortés al contar las peripecias de un hidalgo pobre que, después de perder la razón, se lanzó en busca de las más peculiares aventuras. De esta historia la autora manchega envidia, sobre todo, “su capacidad para desprenderse de normas, tendencias y convenciones, y lograr así <strong>transformar el canon literario</strong>”, algo que le ha valido el título de primera novela moderna. </p><p><span id="docs-internal-guid-80694464-7fff-65ca-2662-e27b0d95f69f"></span><span id="docs-internal-guid-80694464-7fff-65ca-2662-e27b0d95f69f"></span><span id="docs-internal-guid-80694464-7fff-65ca-2662-e27b0d95f69f"></span><span id="docs-internal-guid-80694464-7fff-65ca-2662-e27b0d95f69f"></span><span id="docs-internal-guid-80694464-7fff-65ca-2662-e27b0d95f69f"></span>Dueñas cree que Cervantes <strong>ha afectado a su escritura</strong> “en la misma medida que influyó a miles de escritores a lo largo de los siglos”. También a ella, en libros como <em>El tiempo entre costuras</em>, un título que cuenta la historia de <strong>Sira Quiroga</strong>, una modista que abandona Madrid antes del alzamiento franquista y, por diferentes motivos, se ve obligada a fundar un taller de alta costura en Tetuán, en aquellos momentos capital del Protectorado español en Marruecos. “Casi todos perseguimos cautivar a los lectores con las aventuras y desventuras de nuestros personajes, y nos esforzamos por hacerles evolucionar y dotarles de humanidad”, apunta.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Aug 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Don Quijote de la Mancha', la lectura obligatoria que apasionó a María Dueñas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Miguel de Cervantes,Envidia literaria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cervantes y Shakespeare, condenados a encontrarse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/cervantes-shakespeare-condenados-encontrarse_1_1157619.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6c80e4b3-dec8-4de1-8133-5c1ae423dbc9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cervantes y Shakespeare, condenados a encontrarse"></p><p>Se atribuye al valenciano <a href="https://www.diadellibro.eu/vicente-clavel.html" target="_blank">Vicente Clavel</a> la idea de celebrar la "Fiesta del Libro Español". Clavel, que vivía en Barcelona y tenía una pequeña editorial cervantina, pensó que el <strong>7 de octubre</strong>, cumpleaños (o eso se creía) del autor del Quijote podía ser el día adecuado. Pero, la primera celebración en 1926, evidenció que tal fecha no era la más conveniente… quizá<strong> el 23 de abril resultaba más adecuado</strong>: un día de primavera (mejor temperatura), festivo en Cataluña (más compradores), en el que se conmemoraba la muerte de Miguel de Cervantes.</p><p>En realidad, el entierro de Cervantes. Claro, que tampoco es el día del fallecimiento de Shakespeare quien, sí, murió un 23 de abril, pero del calendario juliano, correspondiente al 3 de mayo del gregoriano. Aunque, ¿a quién le importa? No a la <a href="https://www.internationalpublishers.org/" target="_blank">Unión Internacional de Editores</a> que, aprovechando esas dos (ejem) efemérides más la coincidencia de otro deceso, el del Inca Garcilaso de la Vega, propuso a la <a href="https://es.unesco.org/" target="_blank">Unesco</a> celebrar lo que desde 1995 conocemos como el <strong>"Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor"</strong>. (Por cierto: en su <a href="http://www.un.org/es/events/bookday/" target="_blank">web</a> se sigue diciendo que "el 23 de abril es un día simbólico para la literatura mundial ya que ese día en 1616 fallecieron Cervantes, Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega". En fin.)</p><p><strong>Cervantes y Shakespeare, unidos para siempre</strong>. "Forman parte de ese grupo selecto de escritores que no solo han sido capaces de escribir una gran obra literaria, la lista sería larguísima, sino que<strong> esta obra ha tenido una gran influencia en la posterioridad</strong>, han marcado líneas maestras de evolución de nuestra literatura occidental", asegura <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Manuel_Luc%C3%ADa_Meg%C3%ADas" target="_blank">José Manuel Lucía Megías</a>, catedrático de Filología Románica de la Universidad Complutense de Madrid. "Sin ellos, hoy en día la literatura tal y como la leemos<strong> sería otra cosa</strong>; ni mejor ni peor, sino otra cosa".</p><p>"Se parecen porque<strong> abordan la condición humana</strong>, sin concesiones en toda su complejidad, luz y miseria ―añade <a href="https://www.uji.es/departaments/com/base/estructura/personal/?urlRedirect=https://www.uji.es/departaments/com/base/estructura/personal/&url=/departaments/com/base/estructura/personal&p_departamento=99&p_profesor=85618" target="_blank">Pilar Ezpeleta</a>, traductora literaria especialista en Shakespeare y directora del Departamento de Traducción y Comunicación de la Universitat Jaume I―. Se parecen porque podemos volver a ellos una y otra vez y podemos encontrar en sus textos una parte de lo que somos y de lo que son nuestros semejantes, de lo que fuimos y de lo que seremos".</p><p>Se parecen pero, por supuesto, hay diferencias. Una la apunta Lucía Megías: "<strong>Cervantes ha sido el creador de la novela moderna</strong>, pero no puede decirse lo mismo de Shakespeare, que no ha creado el teatro moderno, por más que su teatro sea excelente y <strong>esencial para el empuje del teatro inglés desde el siglo XVIII</strong>, muy influido por modas francesas hasta ese momento". La otra la señala <a href="https://www.uma.es/departamento-de-filologia-inglesa-francesa-y-alemana/info/91083/jose-ramon-diaz-fernandez/" target="_blank">José Ramón Díaz Fernández</a>, profesor de la Universidad de Málaga: cuando la gente habla de don Miguel, "casi todo el mundo se refiere a <em>Don Quijote</em> y el resto de su obra<strong> no tiene un alcance popular tan amplio</strong>".</p><p><strong>Su vigencia</strong></p><p>  </p><p>Me cuenta Díaz Fernández un chascarrillo a modo de aperitivo que ofrece a sus alumnos: en una entrega de la serie <em>Star Trek,</em> <strong>terrícolas y klingons se pelean </strong>por la posesión de la obra de Shakespeare. "No se disfruta del Shakespeare auténtico hasta leerlo en el klingon original", asegura alguno de los implicados en la disputa. "En ese momento saco el ejemplar que tenemos en Biblioteca de <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/The_Klingon_Hamlet" target="_blank">The Klingon Hamlet</a><em>,</em> en el que viene el texto en su idioma 'original' junto con la correspondiente 'traducción al inglés'. Mis alumnos se suelen quedar estupefactos y no saben cómo reaccionar ante semejante afirmación". Curiosos, deléitense el celebérrimo monólogo <a href="https://www.youtube.com/watch?v=CiRMGYQfXrs" target="_blank">TaH pagh taHbe</a>, ser o no ser.</p><p>Apasionado de Shakespeare y experto en su eco cinematográfico, Díaz Fernández explica la pervivencia del autor inglés a partir de una constatación: <strong>abordó temas eternos</strong>, "no una temática propia de su época, sino que hoy en día la reconocemos como propia: el amor, el odio, los celos…". Problemas que no son ni propios ni exclusivos de la cultura anglosajona, "ahora se está estudiando el 'Shakespeare global', cómo la obra de Shakespeare tiene relevancia para personas en la India, en Japón, <strong>en culturas totalmente alejadas de la occidental</strong>".</p><p>Coincide Ezpeleta. Si el teatro de Shakespeare vuelve a interesarnos una y otra vez es "porque sus personajes viven, sufren, sienten, reflexionan y reaccionan situaciones y sentimientos que son<strong> comunes y universales a la condición humana</strong> en sus dimensiones individual, social, ética, moral, o política. Dibuja su dimensión más luminosa pero también presenta aquellos rincones más oscuros o deleznables. Volvemos a él una y otra vez porque aborda, dejándolos abiertos sin cerrar ningún dogma, <strong>los temas centrales de nuestra existencia</strong>, la identidad, la lealtad, la envidia, la mentira, los deseos, los anhelos... la relación de los hombres, y también de algunas mujeres, con su historia y con su mundo.<strong> Lo hace desde la comedia, la tragedia y la historia</strong>". En definitiva, "Shakespeare nos permite mirar y apropiarnos de todo ello, revisitarlo, reescribirlo y reavivarlo de acuerdo con nuestras necesidades e inquietudes presentes".</p><p>Algunas de esas razones explican también la pervivencia de Cervantes, quien, en el <em>Quijote, </em>"crea una nueva forma de novelar (los personajes evolucionan a medida que les pasan cosas en la novela), que se ha convertido en el modelo de nuestro modo de novelar moderno", por lo que leer el <em>Quijote</em> ("no así otras obras de Cervantes"), resulta una <strong>experiencia muy cercana a nuestra estética actual</strong>. Así lo cree el profesor Lucía Megías, quien añade que "Cervantes escribe desde los márgenes de su tiempo, del poder de su tiempo, por lo que no es voz unívoca de una forma particular de entender el mundo (como sí lo fue Lope de Vega, que es la voz literaria de la Monarquía Hispánica). Este escribir en los márgenes le permitió crear una variedad y riqueza de temas, argumentos y personajes que hoy en día <strong>siguen dando respuestas a muchos de nuestros interrogantes</strong>". Así, cuando "Sancho sale de la Ínsula Barataria diciendo que pobre entró y que pobre sale y que pocos gobernadores pueden decir lo mismo, no podemos dejar de pensar: ¡qué razón tiene en esta España actual donde los casos de corrupción son una constante de las noticias del día a día!".</p><p>Desde luego, no se nos antoja disparatado suponer que Cervantes reconocería alguno de sus argumentos en este patio de Monipodio en el que se ha convertido la escena pública española. Más cuesta recrear su imagen, esquiva a fuer de conocida. Lucía Megías, autor de <a href="http://www.edaf.net/es/libro.asp?producto=2242" target="_blank">La juventud de Cervantes</a> (libro del que hablamos <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/04/22/la_juventud_cervantes_48526_1821.html" target="_blank">aquí</a>) y <a href="http://www.edaf.net/es/libro.asp?producto=2292" target="_blank">La madurez de Cervantes</a>, asegura que de Cervantes, como de todo gran artista, tenemos con dos imágenes: "<strong>una mítica, que hemos ido construyendo</strong> a lo largo de los siglos, donde Cervantes es depositario de grandes valores de nuestra cultura y de nuestra civilización; y <strong>una real, un acercamiento al Cervantes hombre</strong>, que es la que intentamos desentrañar con los documentos y las investigaciones humanísticas. Son dos caras de una misma moneda, construcciones del tiempo y de nuestras necesidades de tener referentes, héroes a nuestro alrededor, en quien reflejarnos".</p><p>Trazar paralelismos y hacer comparaciones es casi inevitable cuando hablamos de dos hombres que dan nombre a sendos idiomas: "la lengua de Shakespeare", decimos, y también "la lengua de Cervantes".</p><p><strong>El salto a la gran pantalla</strong></p><p>Pero, que eso no nos haga olvidar que si son universalmente conocidos no es tanto por la lectura de sus textos como por la<strong> versión cinematográfica de sus obras</strong>. Y aquí, el inglés gana por goleada. "No existe ningún género cinematográfico que no haya sido tocado por la mano de Shakespeare", sostiene Díaz Fernández (quien me ha facilitado alguna de las imágenes que ilustran este reportaje).</p><p>  </p><p> Arnold Schwarzenegger como Hamlet en El último gran héroe (John McTiernan, 1993).</p><p>Entre sus favoritas, <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film926968.html" target="_blank">Campanadas a medianoche</a> por su calidad y porque se rodó en España; las adaptaciones de Kenneth Branagh, en particular <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film923444.html" target="_blank">Enrique V</a>; <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film651861.html" target="_blank">Trono de sangre</a> (<em>Macbeth)</em> y <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film782065.html" target="_blank">Ran</a> (<em>El Rey Lear)</em>, ambas de Kurosawa, porque <strong>"la trasposición a la sociedad japonesa es magistral"</strong>. Menciona además un <em>Romeo y Julieta</em> tailandés y las muchísimas adaptaciones <em>bollywoodenses</em>. Y siente debilidad por el trabajo del soviético Grigori Kosintsev: "El año 57 rodó <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film763294.html" target="_blank">Don Quijote</a>, interpretación socialista de Don Quijote como<strong> héroe de la lucha de clases</strong>. El año 64, <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film362294.html" target="_blank">Hamlet</a><em>,</em> el mejor <em>Hamlet</em> llevado a la pantalla, que destaca la cuestión política sobre la introspección del personal. Y luego, el 70, una versión del <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film484449.html" target="_blank">Rey Lear</a> totalmente apocalíptica, en la cual se ve la política de tierra quemada que llevó a cabo Stalin".</p><p><strong>El famoso triángulo: Miguel, William y 'Cardenio'</strong></p><p>Además de ser autores adaptados al cine, <strong>aparecen como protagonistas o secundarios</strong>, en numerosas producciones e incluso hay una película en la que <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film321322.html" target="_blank">Miguel y William</a> se conocen. Algo que no ocurrió, si bien la mera posibilidad ha <a href="http://www.abc.es/viajar/destinos/espana/abci-pudo-shakespeare-conocer-cervantes-valladolid-201606161704_noticia.html" target="_blank">entretenido a muchos</a> e inspirado, por ejemplo, el <em>Encuentro en Valladolid </em>(1989) de Anthony Burgess.</p><p>  </p><p> Cartel de Miguel y William, dirigida por Inés París.</p><p>También se ha hablado sobre si Cervantes podría estar en el origen de una obra perdida de Shakespeare, <em>Cardenio</em>, representada por primera vez en 1612 o 1613 y atribuida (40 años más tarde), a un Shakespeare ya decadente (ayudado por la nueva figura dramaturgia de la época, John Fletcher), que<strong> tiene como base una historia inserta en Don Quijote</strong>. De ella hablaron <a href="http://www.gedisa.com/gacetilla.aspx?cod=302600" target="_blank">Roger Chartier en este libro</a> y Daniel Tubau en esta serie de tres artículos (<a href="http://www.divertinajes.com/nueva/modules/notices/notice.php?idnotice=1519" target="_blank">1</a>, <a href="http://www.divertinajes.com/nueva/modules/notices/notice.php?idnotice=1530" target="_blank">2</a> y <a href="http://www.divertinajes.com/nueva/modules/notices/notice.php?idnotice=1540" target="_blank">3</a>) cuya lectura les recomiendo.</p><p>Por lo demás… feliz Día del Libro.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Apr 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eva Orúe]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Cervantes y Shakespeare, condenados a encontrarse]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura inglesa,Miguel de Cervantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un año para redescubrir el 'Quijote']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/ano-redescubrir-quijote_1_1134727.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e0b28f51-d226-40da-b2cf-26b850630a26_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un año para redescubrir el 'Quijote'"></p><p><strong>Don Quijote de la ManchaMiguel de Cervantes, Andrés TrapielloDestino2015</strong><em>Don Quijote de la Mancha</em></p><p><a href="http://www.infolibre.es/tags/temas/los_diablos_azules_numero_13.html" target="_blank">2016 era el año para leer el Quijote</a>, pero cuando se planteó en el club, salieron aquellos que lo habían leído el colegio (¡qué horror!); los que nunca habían pasado de las 40 primeras páginas; los que sólo habían leído el párrafo que tocaba recitar en público el 23 de abril, día del Libro; los que, por principios, no leen los libros que son “obligatorios”. Además, había que contar con las notas a pie de página, el castellano antiguo, las expresiones que no se entienden. Demasiados Quijotes para filólogos. Finalmente, nos decidimos por la versión de <a href="http://elpais.com/elpais/2015/06/11/opinion/1434035664_817192.html" target="_blank">Don Quijote de Mancha </a>revisada en en castellano actual, íntegra y fielmente, por <strong>Andrés Trapiello</strong>. Así, nos pusimos a leer con ganas, curiosidad y, ya puestos, a ver si <em>pillábamos</em> al autor, contrastando el texto con alguna edición más <em>culta</em>, tirando de internet y de adaptaciones.</p><p>Nos entregamos a la lectura y descubrimos:</p><p>-Que Don Quijote no está loco todo el rato y que defiende al débil.</p><p>-Que hay muchas historias dentro de la obra; que no sólo existe un protagonista, pues se trata de una novela polifónica; que algunos prefieren a Sancho, leal a su “señor”; y que el propio Sancho evoluciona con la obra. Además, sus vivencias son actuales.</p><p>-¡Qué poco ocupa la parte dedicada a molinos, aunque parece que es lo único que la gente sabe del <em>Quijote</em>!</p><p>-Esta obra tiene muchas lecturas. Resulta igualmente interesante cómo Cervantes habla de las mujeres, de la ciencia, de la locura…</p><p>-¡La segunda parte es más fluida y divertida!</p><p>-Asimismo, se habla de la libertad como defensa del ser humano. Y los personajes, a través de la palabra, se hacen a sí mismos, con variedad de perspectivas y reflexiones.</p><p>-Descubrimos, también, que Cervantes tiene una inteligencia portentosa y una gran capacidad para la ironía; que es un gran historiador y habla de "moros", cristianos y moriscos, de distintas religiones, “de linajes no disputas”, de esa tensión que se dio durante los siglos XVI y XVII entre cristianos viejos y nuevos. Un mundo de fronteras, de ir y volver, de dudas, inseguridades, de otros escritores, de “cambiar las armas por las letras”.</p><p>-Finalmente, lo más relevante es que nos divertimos; además de reconocer la necesidad de que una obra universal como esta se hiciera, al fin, <em>legible</em> y se adaptase a los nuevos tiempos. Definitivamente, es un libro a recomendar.</p><p><em>*Rufi Velázquez forma parte del club de lectura de la biblioteca de Zamora.</em><strong>Rufi Velázquez </strong></p><p><em>*Consulta el número especial de Los Diablos Azules dedicado a Cervantes haciendo clic aquí. </em><strong> Los Diablos Azules </strong><a href="http://www.infolibre.es/tags/temas/los_diablos_azules_numero_13.html" target="_blank">aquí</a></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Jan 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rufi Velázquez de Francisco]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Un año para redescubrir el 'Quijote']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura española,Miguel de Cervantes,Narrativa,Los diablos azules número 46]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Álvaro Tato, de cañas con Lorca por Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/alvaro-tato-canas-lorca-madrid_1_1129716.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ccedfce4-1749-4f3e-a0b6-331549504fdc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Álvaro Tato, de cañas con Lorca por Madrid"></p><p>"<strong>La pregunta es cojonuda</strong>", ríe divertido el dramaturgo, actor y poeta <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/04/22/cervantes_2116_48457_1821.html" target="_blank">Álvaro Tato</a> ante la cuestión que planteamos a los creadores en<a href="http://www.infolibre.es/tags/temas/ventana_pasillo.html" target="_blank"><em> ¿Ventana o pasillo?</em></a>: ¿A quién le comprarías un billete de avión? "<strong>A Federico García Lorca</strong>. Para que saliera de Granada antes de que fuera demasiado tarde y<strong> traerlo a Madrid para que se hiciera viejo </strong>y siguiera regalándonos libros y más libros de su genial poesía y su teatro", argumenta.</p><p>El escritor teatral, a cargo de la dirección literaria de <em>Cervantina</em>, aprovecharía el rescate in extremis para disfrutar de la presencia del, a su juicio, "genio del siglo XX". "<strong>Creo que le invitaría a unas cañas por el centro y le escucharía</strong>" –con todo lo que implica escuchar a Lorca–. "Me parece que <strong>le llevaría a algún sitio donde hubiera un piano</strong>, para que pudiera tocar", afirma embelesado. El pasado 19 de agosto <a href="http://www.infolibre.es/suplementos/lorca/lorca.html" target="_blank">se cumplieron 80 años de su cobarde asesinato</a> por los fascistas. La búsqueda de sus restos <a href="http://www.infolibre.es/noticias/comunidades/andalucia/2016/06/10/busqueda_lorca_encalla_burocracia_51089_1721.html" target="_blank">encalla en la burocracia</a> y a falta de la lápida donde llorarle, <strong>le lloramos en los poemas</strong>, en el teatro de su compañía La Barraca, en sus obras<a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2015/12/10/una_nueva_vida_para_bodas_sangre_41970_1026.html" target="_blank"> sangre de nuestra sangre </a>y en el homenaje de personas como Tato, que sueñan con conocer al considerado el mayor poeta del siglo XX español. </p><p><strong>Y en la vida real…</strong></p><p><strong>Álvaro Tato</strong> (Madrid, 1978) se autodefine como un hombre "feliz" que<strong> no distingue entre trabajo y vacaciones</strong>. Con su compañía, Ron Lalá, se encuentra "a saco en las carreteras españolas", de gira festivalera con <em>Cervantina</em>, una obra que bucea en prólogos, poemas y novelas de Miguel de Cervantes para<strong> construir una ensalada salpimentada de "versiones y diversiones" con toda la producción del alcalaíno</strong>. Es feliz Tato pero consciente de lo que le ha costado alcanzar ese estado de plena satisfacción. "Hemos vivido el calvario de más de 10 años profesionales pero 20 de vida real de luchar por nuestra profesión y nuestra dignidad. Y ahora que acariciamos esta vida, <strong>llevando la palabra de Cervantes por España</strong>, es una gozada lúcida", explica. </p><p>El dramaturgo no para en verano ni parará al empezar el curso, si es que se le puede llamar verano a su estado permanente de efervescencia. Del 1 al 11 de septiembre presentará en Valladolid<strong> un cabaret tecnológico</strong>: <a href="http://www.valladolid.es/es/actualidad/noticias/comedia-multimedia-estreno-lava-fiestas-virgen-san-lorenzo" target="_blank"><em>Comedia multimedia</em></a>, dirigida al igual que <em>Cervantina</em> por Yayo Cáceres. En octubre presenta su versión de <em>El perro del hortelano</em>. Y durante estos meses estivales ha estado escribiendo los libretos de <em>Zarzuela en Danza</em>, "un acercamiento al mundo de la zarzuela desde <strong>todos los maravillosos momentos dancísticos</strong> que hay" y de <em>Nacida sombra</em>, un<strong> homenaje a las grandes escritoras</strong> del Siglo de Oro, coreografiada por la exdirectora del Ballet de Andalucía, <a href="http://www.elmundo.es/cultura/2016/08/11/57aca00fe2704e41388b4627.html" target="_blank">Rafaela Carrasco</a>. "<strong>Estoy loco, tío</strong>", concluye, aunque quizá no sea muy descabellado amar tanto el teatro como para descansar con él. </p><p>-Ya sé que no lo necesitas, pero… ¿no vas a hacer ninguna escapada?</p><p>-Sí lo necesito, según me dice mi psicólogo.</p><p><strong>Villanueva de la Vera</strong></p><p> (Cáceres) es el destino escogido por el artista para desconectar con su pareja: <strong>pura naturaleza</strong>, pozas y un buen sitio para mirar las estrellas. <strong>Y luego a seguir creando</strong>.</p><p><strong>Álvaro Tato</strong></p><p> es licenciado en Filología Hispánica por la Complutense y ha estudiado Dirección de Escena en la RESAD. <strong>Fundó la compañía Ron Lalá</strong>, que ahora le lleva con <em>Cervantina</em> de festival en festival y con la que <strong>ha obtenido el Premio Max</strong> a la Mejor Producción Privada de Artes Escénicas. Entre otros montajes de teatro, ha escrito <a href="http://elinterprete.es/" target="_blank"><em>El intérprete</em></a> junto a Asier Etxeandía. Y su producción de poesía contempla los libros<em> Hexateuco</em> (Visor, 2000) y los publicados con la editorial Hiperión<em> Libro de Uroboros</em> (2000), <em>Cara máscara</em> (2007), <em>Gira</em> (2011) y <em>Zarazas </em>(2015). </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Aug 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Álvaro Tato, de cañas con Lorca por Madrid]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Federico García Lorca,Teatro,Poesía,Miguel de Cervantes,Directores teatro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jordi Gracia viajaría con Emma Suárez: “Es una actriz maravillosa”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/jordi-gracia-viajaria-emma-suarez-actriz-maravillosa_1_1129464.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a30fa481-12c9-43ae-beab-3a7b7b3db580_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jordi Gracia viajaría con Emma Suárez: “Es una actriz maravillosa”"></p><p>Para el ensayista y crítico <strong>Jordi Gracia</strong> no es tan importante el destino, sino la compañía de los viajes imaginarios de <a href="http://www.infolibre.es/tags/temas/ventana_pasillo.html" target="_blank"><em>¿Ventana o pasillo?</em></a><em>.</em> No se decanta por ningún lugar de vacaciones, pero viajaría con<strong> Emma Suárez</strong>, actriz española de cine, televisión y teatro, una de las protagonistas de <strong>la última de Almodóvar</strong>, <a href="http://www.infolibre.es/tags/personajes/pedro_almodovar.html" target="_blank"><em>Julieta</em></a>. Él, Gracia, es uno de los mayores expertos en la <strong>historia intelectual de España en el siglo XX</strong>, autor de una biografía de Cervantes por su 400º aniversario, crítico literario y columnista. "<strong>Es una actriz maravillosa</strong>", argumenta. </p><p>El último trabajo de Enma Suárez ha sido<strong> coprotagonizar, junto a Adriana Ugarte</strong>, <em>Julieta</em>, estrenada en abril de 2016 y dirigida por Pedro Almodóvar. La madrileña daba vida a<strong> una mujer perdida y sin rumbo tras las locuras de los 80</strong>, que escribe una carta a su hija Antía tras doce años sin verla. La campaña de promoción de la cinta se vio <a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2016/04/07/julieta_nuevo_drama_pedro_almodovar_47404_1026.html" target="_blank">enturbiada por la publicación de los papeles de Panamá</a>, en la que se desveló que el cineasta gestionó una sociedad opaca tras sus primeros éxitos en taquilla. A pesar de los vaivenes, la película, <a href="http://www.infolibre.es/noticias/opinion/2016/04/17/la_intimidad_del_dolor_48209_1023.html" target="_blank">un drama sin excesos y con poca comedia</a>, fue bien recibida por la crítica. </p><p><strong>Y en la vida real…</strong></p><p>Al igual que <a href="http://www.infolibre.es/noticias/verano_libre/2016/07/20/elvira_navarro_receta_los_politicos_vuelo_hasta_las_antipodas_52715_1621.html" target="_blank">Elvira Navarro</a> o que <a href="http://www.infolibre.es/noticias/verano_libre/2016/08/30/soto_ivars_busca_quot_personaje_fascinante_ficcion_quot_tras_rajoy_53238_1621.html" target="_blank">Juan Soto Ivars</a>, <strong>Jordi Gracia García</strong> (Barcelona, 1965) <strong>elige el norte de España</strong> para pasar unas vacaciones que, ante todo<strong>, sean tranquilas</strong>. "Este año toca escapada. He alquilado una casa en la zona boscosa de Girona", explica. Se dedicará a "leer y a escribir". </p><p>En su refugio trabajará en un perfil del escritor, abogado y editor español <a href="http://cultura.elpais.com/cultura/2011/11/20/actualidad/1321743601_850215.html" target="_blank">Javier Pradera</a>. Fue un <strong>destacado militante antifranquista </strong>durante la dictadura, miembro del PCE, y fue detenido en varias ocasiones entre el 56 y el 63. Se encargó de la sección de opinión de <em>El País</em> entre 1976 y 1986 y <a href="http://elpais.com/diario/2011/02/20/domingo/1298177555_850215.html" target="_blank">escribió el famoso editorial</a> de la cabecera contra el 23F. Pero más allá de su faceta de columnista, Gracia<strong> quiere centrarse en sus labores como editor </strong>en Fondo de Cultura Económica y Alianza Editorial, algo que según el ensayista <strong>era su verdadera vocación</strong>. "Quiero tratar de retratar a ese intelectual desde esa parte de su biografía", argumenta Gracia. Revela que este trabajo llevará como subtítulo <em>Apología bastarda de la Transición</em>: quiere sacar a la luz al Pradera crítico con una democracia "conservadora y tolerante con la caterva de vicios" que reveló en 1994, en <a href="http://elpais.com/elpais/2014/11/18/opinion/1416312995_101099.html" target="_blank">palabras del propio Gracia</a>: más allá del Pradera como intelectual intachable<strong> al servicio de la reconversión española al parlamentarismo</strong>. </p><p>Jordi Gracia ha ejercido, además del columnismo, la crítica literaria en<em> La Vanguardia</em>, <em>El Periódico</em> y <em>El País</em>. Es <strong>catedrático de Literatura Española </strong>en la Universidad de Barcelona (y sus alumnos recopilan <a href="http://www.patatabrava.com/profesores/jordi_gracia-p2112.htm" target="_blank">sus mejores frases</a>). Como ensayista, ha recorrido en múltiples ocasiones<strong> la historia intelectual de España en el siglo XX</strong>, un camino que volverá a transitar con el trabajo que entrega en septiembre sobre Javier Pradera. En marzo publicó <em>Miguel de Cervantes. La conquista de la ironía</em> (Taurus, 2016), cuando <strong>se cumplen  400 años de la muerte del gran escritor español</strong>. Gracia trata de comprender las raíces humanas del autor de <em>El Quijote</em> que <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/04/22/miguel_cervantes_jordi_gracia_48535_1821.html" target="_blank">dieron lugar a una forma literaria nueva</a>: la novela moderna. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Aug 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Jordi Gracia viajaría con Emma Suárez: “Es una actriz maravillosa”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El País,Ensayo,Literatura,Literatura española,Transición democrática,Miguel de Cervantes,¿Ventana o pasillo?]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Limpiando el ‘Quijote’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/limpiando-quijote_1_1125394.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/842115d5-033b-4a28-9ade-f47e37271ee6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Limpiando el ‘Quijote’"></p><p>A <strong>Emilio Pascual</strong> el <em>Quijote </em>le cambió la vida. El niño de nueve años que fue se topó un día con una edición adaptada. El recuerdo es tan fuerte que aún recuerda las ilustraciones del volumen. Ese fue seguramente el germen de su amor por la literatura. Y, de forma más concreta, de su amor por <strong>Cervantes</strong>. </p><p>Su nombre está asociado al del príncipe de los ingenios a través de libros (como <em>L</em><em>a última dedicatoria a Cervantes</em>), conferencias (el centenario le tiene pluriempleado, de una a otra), o incluso la radio, adonde ha llevado la lectura en directo del <em>Quijote </em>(en El ojo crítico de Radio Nacional). Hasta que su amor por el hidalgo y su creador le ha arrastrado, inevitablemente, hasta el final: la edición. </p><p>Junto a <strong>Pollux Hernúñez</strong>, se ha hecho cargo de <a href="http://www.reinodecordelia.es/libro.php?id=182" target="_blank">los dos volúmenes publicados por Reino de Cordelia</a>, con ilustraciones de <strong>Miguel Ángel Martín</strong>. Ambos tenían un propósito, además de aspectos más académicos, como la división del texto en versículos para facilitar la localización de citas, o recuperar la b con las que Cervantes escribía su apellido: que el lector disfrutara de la novela en sí, sin adulteraciones, pero sin verse sepultados o disuadidos por un millar de notas al pie. Su empeño es un eslabón más en la larga cadena de editores del <em>Quijote </em>que se dan el relevo (y la bronca) desde hace más de 400 años. </p><p><strong>Pregunta. ¿Cuáles eran las principales dificultades a la hora de preparar una nueva edición del Quijote?</strong></p><p><strong>Respuesta. </strong>Las que se han encontrado todos los editores. Cuando se dice que el <em>Quijote </em>es muy difícil, no es porque lo sea en sí, sino porque es un texto del siglo XVII, y no hay más que ver una edición de esa época para ver cómo eran. Sin puntos y aparte más que a final de capítulo, con la tipografía de la época, con una ortografía que no existe, que es potestad de los propios editores… Eso es con lo que se encuentra cualquier editor que parta de una edición prínceps. Todo el mundo que edita hoy el Quijote sabe que eso es el abecé, y que es una tarea que sustancialmente ya está hecha. </p><p>Nosotros hemos hecho esta edición consultando las siete primeras ediciones, las cuatro de la primera parte y las tres de la segunda, y otras 15 posteriores, las que han ido poniendo un hito en la edición del Quijote. </p><p><strong>P. Mirando estas ediciones, ¿cuáles eran las carencias que detectaban?</strong></p><p><strong>R.</strong> No son carencias textuales, sino una cuestión de forma. Teniendo en cuenta que, sobre todo la primera parte tiene capítulos larguísimos, es muy difícil encontrar una cita de una línea, y decidimos que había que dar un tratamiento de localización similar al de la Biblia o la<em> Divina comedia</em>. Aunque <strong>Eusebio Aranda</strong> ya propuso versicular el <em>Quijote</em>, nadie lo había hecho aún. Así podemos encontrar citas que se citan mucho, como aquel: “No es un hombre más que otro si no hace más que otro”. </p><p>En cuanto a la parte textual, había que revisar unas cuantas lecturas. Por extraño que parezca, hasta 2005 todavía existía una palabra como <em>lercha</em>: “Oh, malaventurados encantadores, quién os viera a todos ensartados por las agallas como sardinas en <em>lerchas</em>”. Pollux Hernúñez resolvió entonces que eso era un hápax, una palabra que no existe más que una sola vez en toda la historia de la literatura. ¿Qué significa eso? Que hace sospechar que es una errata. Este hápax, <em>lercha</em>, fue resuelto en beneficio de <em>percha</em>. Todavía queda alguna otra, como <em>pantalia</em>, a la que se le había dado la acepción de <em>pantalla</em>, que era difícil de aceptar. Aquí, después de mucha investigación, hemos propuesto <em>fantasía</em>. </p><p><strong>P. Es un problema, entonces, común a todas las ediciones. </strong></p><p><strong>R.</strong> Cualquier editor de la época se daba cuenta de que el <em>Quijote </em>tenía muchas, muchísimas erratas. Los editores posteriores también vieron que había que limpiarlo, había que corregirlo. A finales del siglo XVIII, <strong>Pellicer </strong>ya descubrió que aquella palabra, <em>lercha</em>, no podía ser. Pero <strong>Clemencín</strong>, primer comentarista del <em>Quijote</em>, dijo: “¡Eso es imposible!”. Y ahí empezó la idolatría por la primera edición del <em>Quijote</em>. Hasta el punto de que llegó un momento, sobre todo a mediados del siglo XX, se intentó justificar lo injustificable. Hasta los errores más flagrantes se han editado porque estaba en la prínceps. Era idolatría pura. Hasta que llegó la edición de <strong>Francisco Rico</strong>, que dice: “Vamos a ver, este es un texto cualquiera, como todos los que se editaban en la época”. Y ahí empieza esa labor de intentar subsanar esos errores. </p><p><strong>P. Hay autores que critican que el Quijote ha sido raptado por la Academia, que se ha convertido, más que en una novela de la que disfrutar, un objeto literario, de estudio. En su edición han optado por no abundar en las notas explicativas. </strong></p><p><strong>R.</strong> El texto del <em>Quijote</em>, contra todo lo que se está diciendo por ahí, es un texto sencillo. El propio Cervantes, que sabía ponerse retórico cuando quería, en el <em>Quijote</em> adopta la narración oral. Aquello que decía <strong>Juan de Valdés</strong>: “Escribo como hablo”. Hasta el punto de que hay construcciones sintácticas que un escritor no habría dejado si se hubiera fijado. Al principio del capítulo VI, dice: “Pidió el cura las llaves a la sobrina del aposento”. Todos lo entendemos, pero si lo analizas, ves que no es correcto. Cervantes hacía una literatura nada alambicada. Nada que ver con <strong>Góngora</strong>, que sí había que traducirlo. </p><p>En este <em>Quijote</em>, lo que hemos hecho es poner a pie de página un sinónimo de diccionario, para entendernos, de algunas palabras que no es que sean difíciles, sino que han caído en desuso por el cambio brutal que ha sufrido la sociedad. Nos hemos distanciado enormemente del paisaje rural de don Quijote y Sancho. Y también con algunas fórmulas, como el<em> puesto que</em> por <em>aunque</em>. </p><p><strong>P. Decía que el Quijote es un texto sencillo. Pero hemos visto en estos años diversas ediciones que versionan o adaptan el texto. ¿Qué piensa de esta apuesta?</strong></p><p><strong>R. Andrés Trapiello </strong>ha elevado al texto las notas que estaban a pie de página. Y con algunas curiosidades. “Salpicón las más noches”, por ejemplo. Traducción: “Ropavieja la mayoría de las veces”. Yo la palabra <em>ropavieja </em>no la conocí hasta que no tenía más de 30 años. Entiendo que ciertas frases de época se cambien. Pero si nos ponemos a traducir el vocabulario, diré que es bastante más difícil <em>Tirano banderas</em>, que lo tenemos a la vuelta de la esquina, que el <em>Quijote</em>. </p><p>Es cierto que la argumentación será: “Si fuese tan sencillo no habría que ponerle 4.000 notas”. Yo creo que es un exceso: como todo el mundo lo ha anotado ya, hay que decir lo que es <em>salpicón </em>o lo que es <em>palomino</em>. Porque hay otra traducción, de <strong>De Paula</strong>, que cambia <em>palomino </em>por <em>pollo de paloma</em>. Si <em>palomino </em>no se entiende, y <em>pollo de paloma </em>es más difícil, ¿para qué? El que quiere leer el <em>Quijote</em>, lo entiende perfectamente. Y el que no quiere leerlo, no lo leerá. </p><p><strong>P. Solo 2 de cada 10 españoles han leído el Quijote completo. ¿Por qué parece antipático para la mayoría de los lectores?</strong><a href="http://www.europapress.es/cultura/exposiciones-00131/noticia-40-espanoles-no-leido-capitulo-quijote-porque-no-les-gusta-leer-falta-tiempo-20150707150213.html" target="_blank">2 de cada 10 españoles han leído el Quijote completo</a></p><p><strong>R.</strong> La dificultad de leer el <em>Quijote </em>no es un motivo, es una excusa. Yo recuerdo haber leído con 9 años un <em>Quijote </em>escolar, reducido. No me pasó nada, y no soy más listo que los demás. Luego está el que te guste o no, el que quieras o no. Pero alguien, siendo incluso licenciado, que diga que no ha leído el <em>Quijote </em>porque le parece difícil, pero que con la versión sí ha podido… Hay un proverbio en <em>Las mil y unas noches</em> que dice: “No eches las culpas a las flores si estás acatarrado”. Aunque no estoy en contra de nada, con tal de que el Quijote se difunda. </p><p><strong>P. ¿Cómo se puede recuperar la novela para esos lectores que se han perdido?</strong></p><p><strong>R.</strong> Hay lecturas que están totalmente institucionalizadas en sus países, como <em>La divina comedia</em> o <em>Fausto</em>, que son infinitamente más difíciles. No se le puede echar la culpa al libro, si el libro se enseña mal. Sé que hay profesorado que echa los libros a los niños como los huesos a los perros. Sé perfectamente que el <em>Quijote </em>no se escribió para niños. Pero sé que hay versiones, y sé que yo lo leí de niño y estoy aquí, y al <em>Quijote </em>le debo la mayor parte de lo que soy. Que alguien me diga “Yo leí el <em>Quijote </em>de niño y lo aborrecí toda la vida” me parece muy bien, pero yo leí el <em>Quijote </em>de niño y lo amé toda la vida. Lo que sí puede ocurrir es que hay que saber qué alumnos tienes entre manos y cómo dárselo a leer.</p><p><strong>P. ¿Qué confianza tiene por que la celebración del centenario vaya a renovar el interés de los lectores por Cervantes y su obra?</strong></p><p><strong>R.</strong> Si he de ser pesimista, poca. Pero está bien que se hable. Hay gente que lo oirá por primera vez, por meras razones cronológicas, de edad. Y otros dirán: “Hombre, ¿qué tendrá esto que todo el mundo habla de ello?”. El clásico no surge porque alguien diga: “Este libro es el mejor del mundo”. Un clásico, ya lo decía <strong>Borges</strong>, se hace cuando mucha gente en muchos lugares y muchas épocas distintas llegan a una conclusión, y es "este libro es mío". No porque lo diga un académico o un centenario. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Apr 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Editoriales de libros,Literatura,Literatura española,Miguel de Cervantes,Los diablos azules número 13]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Miguel’, de Federico Jeanmarie]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/miguel-federico-jeanmarie_1_1125388.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2f3d5384-14bf-4c85-bde5-b9cd55644bcd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Miguel’, de Federico Jeanmarie"></p><p><strong>Miguel</strong><strong>Federico JeanmarieAnagramaBarcelona2003</strong></p><p><em>Miguel </em>es la autobiografía ficticia de <strong>Cervantes</strong>, un hombre genial, singular, un aventurero de la vida y de las letras y del que siempre se dice que de haber nacido en otra patria, hubiera sido tratado como se merece: como uno de los grandes escritores de la historia de la literatura. <strong>Federico Jeanmarie</strong>, escritor argentino, estudioso de Cervantes y su obra, escribe una biografía del autor del <em>Quijote </em>en la que desde el principio logra transportarte al siglo XVI español. Un texto con un lenguaje de la época, cuidado, exigiendo un lector capaz de darle un sentido crítico y estético. Un lector activo que capte la sagacidad de la novela, entre la fina ironía de Cervantes revelando su vida y el lugar que ocupa un personaje como él en la España de truhanes, buscavidas y malos gobernantes del XVI.</p><p>Federico Jeanmarie escribió después de veinte años de estudio <em>Una lectura del Quijote</em> (Seix-Barral, 2004), un ensayo que lo confirmó como uno de los mejores especialistas y lectores de Cervantes, por eso es tan verosímil <em>Miguel</em>, porque mezcla los datos históricos verdaderos con lo que pudo haber sido el alucinante deambular del propio Cervantes por su propia vida, siempre crítico consigo mismo, siempre atribulado de su propia mala suerte pero con un humor optimista propio de una mente brillantísima.</p><p>Miguel narra la autobiografía de Cervantes cuando con 68 años, intuyendo la muerte cercana, decide escribir a su hija <strong>Isabel</strong>, a la que nunca pudo acercarse demasiado por ser fruto de una relación con una mujer casada, ni tener una relación profunda con ella. Una vida de muchas penurias contada con humor ya desde el primer pliego, donde el escritor expone con humor su propia concepción, ya que su padre era un hombre de ideas fijas, “imbuido como estaba en su ciencia”.</p><p>Tras una niñez de penosos viajes, grandes acontecimientos regios y fascinación por la excéntrica personalidad de su abuelo (el culpable de su afición a los libros por su legado), la andadura de Cervantes transcurre en medio de problemas y dificultades sin cesar: enrevesados amoríos, duelos y huidas, señores que se aprovechan de él, que urgen sus favores, guerras terribles con la Armada Invencible y lúgubres prisiones. Cuando por fin se instala definitivamente en la villa de Madrid, sufre los vaivenes de la vida de escritor, con múltiples penurias económicas y familiares que, sin embargo, no le desaniman a la hora de instruir a su hija con agudas recomendaciones, consejos estéticos, sentencias y pareceres sobre la vida e incluso recetas culinarias. Un manual sobre la vida atribulada de un hombre extraordinario.</p><p>El abuelo, el licenciado <strong>Juan de Cervantes </strong>es un personaje clave en el devenir de Miguel. Lo toma como aprendiz y le lega sus libros antes de morir. Después viajará con su padre hasta Toledo a la edad de doce años, donde asistirá a la boda entre <strong>Felipe II</strong> e <strong>Isabel de Valois</strong>, narrada en un tono casi satírico. Al joven Miguel le asombran las costumbres españolas, le gusta pasear solo y observar a la gente. Pronto se aficiona al juego gracias al novio de su hermana que le enseña “cantidad de triquiñuelas y de pases”, viaja hasta el Madrid de Felipe II que está construyendo El Escorial, en una huida permanente por las deudas que su padre va dejando. Cervantes ya se queja de su suerte desde que tiene dieciocho años. A esa edad le acoge en su escuela el maestro <strong>López de Hoyos</strong>, conoce su primera relación en una “casa de mancebía”, se hace amigo de la joven meretriz y en un desencuentro con su chulo, lo hiere de una puñalada y tiene que huir para no perder la mano. Huye a Levante, se traslada a Roma donde es elegido secretario del cardenal <strong>Aquaviva</strong>, pero cuando éste intenta tener una relación con él de “determinado frote y masajería”, Miguel hace el petate y se enrola junto a su hermano Rodrigo a luchar contra el turco. Cervantes escribe su historia con el humor de un perdedor, parte a Lepanto donde le quedará una mano maltrecha, narrando el estado de los soldados abandonados a su suerte como él mismo en Argel, donde estuvo varios años cautivo aunque intentó escapar hasta en cuatro ocasiones sin suerte. Vuelve por fin a Madrid y nos habla ya de literatura, de <em>La Galatea</em>, la novela pastoril que más aprecia, es maestro y gasta los dineros que recibe por sus obras en tabernas y en su triste familia. Viaja a Portugal sin encontrar fortuna, aunque entiende que debe vivir de su pluma, nace su hija Isabel, concebida con la mujer de un tabernero y marcha a Esquivias donde conoce a una joven dama insulsa, <strong>Catalina</strong>, con la que acaba casado y escribiendo entre aventuras y desventuras su preciado <em>Quijote</em>. Viaja a El Escorial con <strong>El Greco,</strong> del que es amigo. Se hace cargo finalmente de su hija Isabel cuando muere su madre, pero vuelve a alejarse, es preso en Sevilla y después conoce a <strong>Lope de Vega</strong> y a <strong>Quevedo, </strong>a los que presenta su <em>Quijote </em>que, por fin, verá la luz impreso en 1604, con gran éxito e impresión a millares pero sin dineros para el autor. Estas son una parte de todas las disparatadas e intensas andanzas de un escritor irrepetible que encontraremos en <em>Miguel</em>.</p><p>Cuenta Jeanmarie sobre la obra del escritor de Alcalá de Henares, que el gran mérito de Cervantes fue escribir con una materia prima como el lenguaje del siglo XVII, un idioma que todavía no estaba fijado en su grafía. Cervantes escribe en el momento de mayor movilidad de la lengua, sabía que el castellano de su época era una mezcla aún, pero decide mostrarlo. En ese sentido, Cervantes llevó el castellano a su máxima expresión y define esa relación para siempre: el verdadero escritor escribe para sí mismo, está solo en su arte, mientras que el escritor que escribe libros para el público andará siempre con el público en sus inmediaciones, no le quedará otro remedio, se deberá a sus caprichos. El renglón cervantino siempre quiere estar en el siguiente. No puede pararse. Como ocurre con su propia vida. Otro ademán absolutamente moderno es que en todo momento, la escritura de Cervantes preferirá que la imaginación de cada lector complete el hueco descriptivo que deja el texto. Es así en el <em>Quijote </em>y en la mayoría de sus obras. Toda una modernidad narrativa. Y ese es el logro de este libro, acercar en una fabulosa autobiografía la vida de Cervantes y su época a cualquier lector que desee conocer a un hombre extraordinario y su tiempo, con una verosimilitud del relato que lo hace creíble y que juega con la ficción y la realidad, con todo el rigor narrativo pero sin desdeñar las licencias de la ficción. Una novela que parece escrita por el propio Cervantes, el primer escritor moderno de la historia.</p><p><em>*Pablo Bonet Ayllón es librero de guardia en la librería Muga (Avda. de Pablo Neruda, 89. Madrid). </em><strong>Pablo Bonet Ayllón</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Apr 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo Bonet]]></author>
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      <media:title><![CDATA[‘Miguel’, de Federico Jeanmarie]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura española,Miguel de Cervantes,Los diablos azules número 13]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Los trabajos de Persiles y Sigismunda’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/trabajos-persiles-sigismunda_1_1125376.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c91bfd12-a76f-4ca1-b705-b6292da26bf2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Los trabajos de Persiles y Sigismunda’"></p><p><strong>Los trabajos de Persiles y Sigismunda, historia septentrional</strong><strong>. Edición del Cuarto Centenario 1616-2016Miguel de Cervantes SaavedraHiperiónMadrid2016</strong></p><p>Hace diez años traduje y publiqué el libro de <strong>Michael Nerlich</strong> <em>El Persiles descodificado o la "Divina Comedia" de Cervantes</em>, un volumen de 760 páginas que aporta investigaciones, descubrimientos e hipótesis de trabajo fundamentales sobre una obra tan valiosa como desconocida y malinterpretada. </p><p>Los meses dedicados a esa tarea me familiarizaron con el <em>Persiles</em>, uno de los textos menos frecuentados de su autor, pese a que éste lo considerara "el mejor de los que en nuestra lengua se han compuesto", y me hicieron pensar en la posibilidad de reeditarlo e incorporarlo al catálogo de Hiperión al cumplirse su cuarto centenario. Porque, aunque la primera edición madrileña apareció a principios de 1617, <strong>Cervantes</strong> la dejó lista para la imprenta "el diecinueve de abril de mil seiscientos dieciséis años", como consta en su dedicatoria al <strong>conde de Lemos</strong>; es decir, tres días antes de su muerte, de la que conmemoramos ahora dicho centenario.</p><p>La minuciosa relectura del texto cervantino con vistas a su publicación me hizo ver que el castellano en que está escrito apenas necesita notas o aclaraciones; únicamente la ortografía y la puntuación precisaban una modernización que eliminara obstáculos al lector actual y le permitiera concentrarse en la narración sin obstáculos superfluos. La ortografía del siglo XVII no es la de hoy en día (Cervantes escribía con b su apellido) y la puntuación, como sabemos, solía ser más tarea de los cajistas de imprenta que de los propios escritores.</p><p>Así que mi trabajo consistió en modernizar la ortografía y adaptar la puntuación y la partición en párrafos a los usos actuales, añadiendo únicamente unas pocas notas a pie de página para explicar el significado de contados arcaísmos, desconocidos para un lector de hoy. Apenas cincuenta, incluyendo algunos nombres geográficos o mitológicos. </p><p>Porque la idea de esta edición era y es la contraria de la que ha dado origen a esas otras exhaustivamente anotadas en que los profesores se apoderan de los clásicos como si fueran de su propiedad e intercalan tal cantidad de comentarios,  teorías e interpretaciones que resulta difícil seguir el hilo de las historias narradas y más aún pensarlas y juzgarlas por cuenta propia o disentir de las afirmaciones de sus <em>editores</em>. Del <em>Persiles</em> se pueden decir y escribir muchas cosas, y para eso están las revistas filológicas y los libros especializados, pero los lectores tienen derecho a enfrentarse al texto tal como Cervantes nos lo entregó, sin añadidos ni intercalaciones eruditas o académicas. Todos deberíamos tener la posibilidad de disfrutarlo con nuestro mejor saber y entender, sin que nos interrumpan, nos guíen, nos empujen, nos convenzan o nos adoctrinen. Y ése ha sido el resultado final: una edición limpia, fiable, manejable, que se puede leer como lo que es, como una novela "de entretenimiento", que así la calificó su autor. </p><p>El <em>Persiles</em> tiene un ritmo narrativo animadísimo. A los dos protagonistas principales les acompañan un grupo de "secundarios" que varían a lo largo de la narración y aparecen y desaparecen en función de los distintos episodios. Estos son muchos y variados, en un largo viaje que empieza en esas regiones del norte de Europa a las que alude el subtítulo, desciende por mar hasta Lisboa, incorporada entonces a la corona de Castilla, atraviesa la península hasta dar en Cataluña, pasa por la Provenza, cruza el norte de Italia y culmina en Roma, meta de peregrinación y centro neurálgico en que se resuelven todos los enigmas y asuntos pendientes en la narración. La acción es continua y cambiante, está llena de sorpresas y hallazgos, no da pie a que el lector se adormezca con episodios largos o aburridos. Cervantes, maestro en el arte de narrar, orgulloso de ser "el primero que ha novelado en lengua castellana", dosifica las aventuras y los sucesos con un ritmo que hoy consideraríamos "cinematográfico", cambia de paisajes, dosifica "la suspensión" y consigue lo que se propuso: mantener al lector pendiente de su libro a lo largo de sus setenta y siete capítulos.</p><p>Que, además, el libro sea susceptible de segundas y terceras lecturas, de interpretaciones históricas, políticas, religiosas, filosóficas o hermenéuticas, es algo que queda para quienes se dedican a tales tareas. En el <em>Persiles</em> encontrarán campo abonado. Nerlich, con su estudio,  señaló infinidad de temas y caminos aún por transitar. Pero a quienes únicamente pretendan conocer de primera mano esta obra de Cervantes que aún no han leído, o a quienes ya la conozcan y pretendan disfrutar con su relectura, creo que esta nueva edición les resultará útil y cómoda. Y espero que disfruten con ella como su autor lo pretendía de los "regocijados amigos" a los que se la entregó en su despedida.</p><p><em>*Jesús Munárriz es poeta y editor.</em><strong>Jesús Munárriz</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Apr 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jesús Munárriz]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura española,Miguel de Cervantes,Los diablos azules número 13]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Libros para celebrar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/libros-celebrar_1_1125372.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/192ca2dd-27d8-415c-aef0-9763d092560c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Libros para celebrar"></p><p><em>Los responsables de la Librería Alberti (Madrid), recomiendan dos títulos para acercarse de manera distinta a Miguel de Cervantes.  </em></p><p>Aprovechamos la celebración del IV centenario de la muerte de <strong>Miguel de Cervantes</strong> para hacer un pequeño escaparate con algunas de las muchas novedades que, publicadas al calor de este aniversario, nos pueden acercar tanto a la obra como a la vida del genial autor del <em>Quijote</em>.</p><p><strong>La biblioteca de don Quijote</strong><strong>Edward BakerMarcial PonsMadrid2015</strong></p><p>La historia de don Quijote es la historia de un loco que lee, de un hombre enloquecido por la pasión de la lectura, que pierde cabeza y hacienda por revivir las hazañas y aventuras de los héroes de su biblioteca. El <em>Quijote </em>es, entre otras muchísimas cosas, un libro lleno de libros y una lectura que gira alrededor de la lectura. Dime qué lees y te diré quién eres, es una  útil máxima para conocer a alguien, y puede decirse que una biblioteca es el libro abierto del alma de su propietario. </p><p>Saber qué temas y qué libros, interesaban al hidalgo manchego, es lo que se ha propuesto <strong>Edward Baker</strong> narrar en este libro, una manera de entender  la demencia más literaria y universal.</p><p><strong>Don Quijote de La Mancha (el manga)</strong><strong>Miguel de CervantesHerder Barcelona2016</strong></p><p><em>Don Quijote de la Mancha</em> se ha convertido con el tiempo en un mito literario capaz de trascender las barreras del tiempo y del espacio. El personaje creado por Miguel de Cervantes Saavedra es para muchos símbolo de locura, pero también de idealismo y buena voluntad. Su energía, capaz de atrapar en un mundo de fantasía a todos quienes lo rodean, no solo alcanza a los personajes con los que comparte página; llega, asimismo, a nuevas generaciones de lectores que han acabado viendo molinos de viento donde tan solo había letra impresa.</p><p><em>*Puedes encontrar la Librería Alberti en la calle Tutor, 57, de Madrid. </em></p><p><strong>Librería Alberti</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Apr 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Librería Alberti]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Libros para celebrar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayo,Librerías,Libreros,Literatura,Literatura española,Cómic,Miguel de Cervantes,Los diablos azules número 13]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[No es lo que parece o don Quijote ha vuelto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/no-parece-don-quijote-vuelto_1_1125369.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ca2c8855-f9c9-4834-a6ea-fe42e3fcd2c5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No es lo que parece o don Quijote ha vuelto"></p><p><em>(Comienza Andrés Trapiello)</em><strong>Andrés Trapiello</strong></p><p>Los alumnos de 2º del colegio Nuestra Señora del Mar, de El Ronquillo, fueron dejando en la mesa del profesor, al entrar en clase, el trabajo de redacción de tema único: “Don Quijote ha vuelto”.</p><p>La idea de los responsables de Educación de la Junta de Andalucía fue esta: para conmemorar el cuarto centenario de la muerte de <strong>Cervantes</strong>, los alumnos de EGB y Bachillerato debían encontrar entre las gentes de hoy, nacionales o extranjeras, a quien en su opinión encarnara mejor las virtudes, se supone que explicadas por los profesores en clase, de don Quijote de La Mancha. Los trabajos participarían en un concurso cuyo primer premio consistía en un viaje de tres días con los gastos pagados a Argamasilla de Alba y otros lugares quijotescos. </p><p>José Luis Pellitero, que fue uno de los que acogió con entusiasmo la iniciativa de la Consejería, se llevó aquellos trabajos a su casa y esa misma tarde los leyó. </p><p>Como buen cervantino le gustaron todos, en todos encontró algo genuino y los que no le divirtieron por discretos le hicieron sonreír por disparatados. ¿Quiénes eran los nuevos quijotes en opinión de sus alumnos? Había para todos los gustos: el rey <strong>Felipe</strong>, algún que otro político, científicos, voluntarios, cooperantes y activistas de oenegés, <strong>Cristiano Ronaldo</strong> (“por razones humanitarias”, y aquí soltó la carcajada, y también cuando llegó a la parte en la que aparecía <strong>Leo Messi</strong> como Sancho Panza), <strong>Bill Gates</strong> (en este coincidieron cinco o seis) e incluso hubo una alumna, esa que está enamorada en secreto de su profesor, que no dudó en elegirle a él, José Luis Pellitero, si no como nuevo don Quijote, sí como reencarnación de Cervantes, ya que le había oído decir a él en clase que seguramente don Quijote tenía tanto de loco como de cuerdo, pero también que se parecía mucho a Cervantes en lo guasón. No obstante, de todos los trabajos el que sin duda llamó más la atención del profesor fue el de Farouk Abdelhay. No le extrañó, porque lo tenía por uno de los más inteligentes, aunque fuera también uno de los que le alborotaban la clase. Fue el único que había encontrado a don Quijote en El Ronquillo. Pellitero dio las gracias a sus alumnos, celebró el alto nivel de los ejercicios, comentó varios de ellos y anunció que el seleccionado para concursar era el de Farouk. </p><p>Se armó un grandísimo revuelo, con alborotos y parabienes, porque Farouk tenía muchos partidarios, y también se oyeron dos o tres tímidas protestas de algunos envidiosos que no entendían cómo un moro que ni siquiera era capaz de hablar español sin acento fuese el ganador de un trabajo de lengua.</p><p>Al acabar la clase, Farouk, a solas con el profesor, le dijo que no quería concursar. En realidad le dijo que no podía concursar: si llegaba a oídos de su padre que había contado aquello, lo mataba. </p><p>Este era el hecho: un domingo de hacía un año, recién llegados a El Ronquillo, cuando apenas les conocía nadie en el pueblo, a su padre lo sorprendió el guarda de La Solana furtiveando la finca de la marquesa de Ajales, setecientas hectáreas, un tercio de cereal, otro de olivar y otro de monte. Lo llevaba a punta de escopeta al cuartelillo. Al rato se cruzó con ellos Braulio, albañil y muy conocido en el pueblo. Venía de cazar del coto cercano que tenía la Sociedad de Cazadores de El Ronquillo. El guarda le contó lo que pasaba y le mostró triunfal la liebre que había decomisado a aquel hombre. Preguntó Braulio al furtivo si era verdad lo que decía el guarda, y este asintió con la cabeza, y en mal castellano añadió que ponía los lazos por necesidad. El guarda apenas le dejaba hablar y repetía prolijo: “Pues no haber entrado en mi finca, so cabrón; a robar a tu país, que allí bien que os dan por culo y os cortan la mano” (esta parte José Luis Pellitero era partidario de redactarla de otro modo). Braulio, que oía aquello en silencio, dijo al fin: “Mira, Manolo, tú eres un gilipollas (también habría que cambiar esta palabra) si por una liebre montas este escándalo; ¿no te acaba de decir que lo hace por necesidad? Devuélvele la liebre y déjale marchar”. “No me toques los cojones (ídem) y métete en tus cosas”, le respondió el guarda. Discutieron al principio normal y luego a gritos, hasta que Braulio lo apuntó con la escopeta y le dijo que o lo soltaba o le soltaba a él un tiro en la barriga, y que si no iría él mismo a la Guardia Civil a denunciarlo por abuso de autoridad. </p><p>No tuvo otra el guarda que soltarlo, y Karim, padre de Farouk, en cuanto se vieron libres de él, se lo agradeció con lágrimas en los ojos y no consintió que Braulio se fuese sin antes pasar por su casa y conocer a su familia, a su mujer, a su suegra y a sus cinco hijos, la mayor de los cuales, Axa, era entonces una muchacha de 17 años, alta para su edad, bellísima, con unos ojos grandes y negros como aceitunas y una sonrisa que no parecía de este mundo. Braulio, soltero, 37 años, se enamoró de ella desde aquel día y empezó a frecuentar la casa de Karim, y sin que nadie se explicase cómo, pues jamás los vieron hablar ni nadie sospechaba nada, el mismo día en que Axa cumplió los dieciocho Braulio se la llevó a vivir con él. Los padres y hermanos de Braulio dejaron de hablarle y los padres y tíos de Axa amenazaron con raptarla y devolverla a su aldea, donde la habían prometido a un viejo desde que era niña, y si no la matarían.</p><p>“Y de paso me corta los <em>güevos </em>(habla bien, Farouk, le amonestó el profesor), si llega a oídos de mi padre que he contado esto”. Pero nadie le podría quitar de la cabeza a él, Farouk, que de no haber sido por Braulio a su padre lo hubieran metido en la cárcel y los hubieran deportado a todos. Braulio era un nuevo don Quijote, decía en su redacción, pues había remediado una grandísima injusticia a punto de cometerse, y aunque ahora las cosas anduvieran tan revueltas en su casa, para él Braulio seguía siendo un quijote. Cierto que esa parte de la historia ya no la había metido en su trabajo (dos folios), pero tenía muchas razones para seguir pensando que quien se había arrejuntao (juntado, Farouk, le corrigió el profesor) con su hermana era un gran tipo, por cosas que le había contado de él su hermana, cuando iba a visitarla en secreto, y por cosas de las que él mismo era testigo y que tenían que ver con el contrabando de tabaco. </p><p>De estos últimos negocios, naturalmente, no le dijo una palabra al profesor.</p><p><em>(Continuará Juan Marqués)</em><strong>Juan Marqués</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Apr 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Andrés Trapiello]]></author>
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      <title><![CDATA[Para leer el ‘Quijote’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/leer-quijote_1_1125358.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f5c582de-e1d1-4cd8-b438-5672185a7af4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Para leer el ‘Quijote’"></p><p>Voy a intentar contar algo sobre dos historias. Especialmente cómo y por qué esas dos historias se cruzaron un día y ya no volvieron a separarse nunca. Hasta hoy.</p><p>La primera historia es la de <strong>Miguel de Cervantes</strong>, un nombre y un solo apellido. Años después, sin que sepamos por qué, se añadió el apellido Saavedra, tal como aparece en la portada de la primera edición del <em>Quijote</em>, la que lleva la fecha de 1605.</p><p>Quedan aún miles de puntos oscuros en la historia de Cervantes. Pero a nosotros nos interesa resaltar esta cuestión de los apellidos porque en el XVII obviamente los apellidos suponían la clave ideológica para mantener el orden simbólico y de poder en una sociedad tan vertical, tan jerarquizada de arriba abajo, como era la España de la época. Las sociedades verticales o nobiliarias se mantienen, entre otras cosas, gracias a esa presencia brutal, esa imagen frontal del linaje que legitima al de arriba para poner su pie sobre los de abajo. Los apellidos son, evidentemente, la <em>memoria del pasado</em>. Y esa memoria “viva” del pasado es el eje que sostiene todo el edificio de los linajes, del mundo de los ancestros. La sangre hereditaria que vampiriza a los demás para perpetuar la existencia de condes, duques, marqueses, reyes, etc. (y además todo sacralizado). La memoria del pasado es, pues, fundamental en el XVII, y sin embargo el <em>Quijote </em>se escribe desde una perspectiva completamente distinta y nueva: no desde la <em>memoria del pasado</em> sino desde la <em>memoria del presente</em>.</p><p>O, al menos, esa es la cuestión básica que pretendo plantear aquí.</p><p>Claro que hay más cuestiones en esta historia. De los primeros años de Cervantes sabemos muy poco, y desde luego nada que permitiera augurarle una “carrera literaria”. Sabemos, sí, que la mala suerte le acompañó siempre. ¿Qué más sabemos? Que con veinte años huyó de la península a Italia por haber herido a un tal Segura en un duelo. La orden de detención implicaba cortarle la mano derecha a Cervantes. Nada menos. Cuatro años después lo encontramos enrolado en los famosos Tercios que constituían la columna vertebral del Imperio hispánico y luchando contra los turcos en Lepanto. Allí perdió el uso de la mano izquierda. ¿No es un espejo borgiano? Huye para que no le corten la mano derecha y en Lepanto pierde el uso de la mano izquierda. A mí siempre me ha fascinado esa imagen fantástica (en cualquier sentido) que, repito, parece de <strong>Borges</strong>: salva la mano derecha pero pierde el uso de la izquierda. Cinco años de soldado fueron muchos años y Cervantes siempre se sintió orgulloso de ese “oficio profesional” del que continuamente alardeó.</p><p>Luego otros cinco años largos cautivo en Argel. ¿Qué fue Cervantes en aquel nido de piratas? Sólo pudo ser una “cosa con precio”, y con un precio elevado además. El resto son suposiciones y nebulosas. Es liberado con 33 años y como se le niega el “paso a Indias”, ingresa en el otro gran <em>Aparato </em>nuevo (junto con el Ejército profesional) del nuevo Estado: es decir, ingresa en la Burocracia estatal como recaudador de Hacienda. Casi 15 años recorriendo Andalucía de parte a parte. Como la alta nobleza, la auténtica “sangre azul” no <em>pechaba</em>, es decir, no pagaba impuestos, Cervantes se las tuvo que ver con los ricos, con los campesinos y con la Iglesia. Fue excomulgado y estuvo en la cárcel. La mala suerte le seguía persiguiendo y Hacienda le estuvo pidiendo cuentas durante algún tiempo más. No debió quedarle un buen recuerdo andaluz puesto que Cervantes impide que don Quijote pase de Sierra Morena. Literariamente lo “despeña” en Despeñaperros. No sé si fui muy afortunado al escribir esta frase, pero vale como ejemplo plástico. </p><p>¿Qué hace Cervantes entre 1598, el año en que se supone que ya está libre de la cárcel sevillana y en el que escribe el fabuloso soneto <em>Al túmulo de Felipe II</em>  —“honra principal de mis escritos”, nos dice él— y 1603 en que se presenta en la Corte de Valladolid para reunirse con su familia compuesta exclusivamente de mujeres? Lo único que podemos decir es que se buscó la vida, esa frase tan española, en pequeños y dudosos negocios, que siempre debieron salirle mal pues llegó a la Corte arruinado y viviendo de alquiler en una casa de vecinos. Y otra vez la mala suerte: en la puerta de esa casa es asesinado una noche el caballero navarro <strong>Ezpeleta</strong>. El jefe de la policía vallisoletana durante unos días encerró como acusados a Cervantes y su familia femenina: su mujer, <strong>Catalina de Palacios y Salazar</strong>, sus dos hermanas (<strong>Andrea </strong>y <strong>Magdalena</strong>), su hija natural, su sobrina, su prima… Lo que me fascina es el interrogatorio policial y la respuesta de la hermana Andrea. Cuando se le pregunta quién es Cervantes su hermana apenas puede balbucear: <em>Es un hombre que escribe y que trata negocios</em>.</p><p><em>Un hombre que escribe</em>… Como de los negocios ya hemos hablado es ahora cuando nuestra historia cervantina se cruza inesperadamente con la otra historia, la del <em>Quijote</em>. En un interrogatorio policial. También nosotros podemos actuar de detectives a través de algunas preguntas. Primera: ¿qué significaba ser escritor en el XVII? Evidentemente en el XVII ser “escritor” era un <em>ornatus </em>más en las casas de los ricos, los nobles o la alta Iglesia. La poesía era el punto más alto de ese <em>ornatus</em>, de ese decorado palaciego; era igual que “la mitra de un obispo”, como nos dice literalmente don Quijote en el segundo libro. El mecenazgo o la protección cortesana resultaba, pues, algo decisivo para los literatos. Por el contrario, ser escritor sin más, ser un escritor solitario, ni era un oficio reconocido ni tenía el menor valor social. Y eso aunque la literatura se considerara un arte liberal y no mecánica, como la pintura o la medicina donde había que pringarse mucho las manos. Y aquí lo increíble: Cervantes, entre los 57 y los 58 años, intenta iniciar (o reiniciar) su carrera de escritor en solitario, sin la menor protección y sin el menor apoyo. ¿Cómo fueron posibles estos diez años últimos de su vida —aproximadamente hasta los 70— en los que Cervantes intenta ganar dinero y fama como escritor solitario? Quizá sea este asombro el que quisiera transmitir ahora. <strong>Shakespeare </strong>estaba protegido no sólo por algún gran noble sino por su propia empresa teatral; <strong>Lope de Vega</strong> estuvo protegido también por el teatro, pero muy en especial por la alta nobleza y por la Iglesia (pese a su dudosa vida como sacerdote). Pero ¿por quién estaba protegido Cervantes? Absolutamente por nadie, salvo por la <em>memoria del presente</em>, ese matiz básico que habíamos señalado al principio. La nueva realidad presente era la aparición del primer mercado capitalista; la aparición, pues, del espacio público y del público; la consolidación, en fin, de la Imprenta como “negocio de masas”, con sus libreros y editores. </p><p>O de otro modo y para decirlo drásticamente: ha aparecido la lectura laica; ha aparecido la lectura como nueva forma de entender la vida, la lectura solitaria o la lectura en común. Y por eso Cervantes nos dirá que lee hasta los papeles rotos tirados en la calle. </p><p>Los materiales que utilizó Cervantes eran las dos mejores salidas que había para que su libro se vendiera en el mercado. La imprenta era ya un comercio como cualquier otro. Y lo mejor que encontró Cervantes fueron dos géneros que se vendían como rosquillas. Quiero decir las caballerías y las vidas cotidianas de la picaresca. Las caballerías habían perdido su aura de dignidad y las leía todo el mundo. Eran un género interclasista, eran una literatura de “masas”. Pero a la vez a lo largo del siglo XVI había aparecido un tema literario inesperado y que también leía todo el mundo. Este nuevo tema inesperado era la vida cotidiana, el nuevo tiempo del reloj y del salario; del sexo y del hambre; la vida de los pobres en la ciudad que se han convertido en un problema social básico. Esas vidas son las que se venden. La gente ahora se aburre leyendo las vidas de los nobles, que sólo eran hazañas guerreras y se aburren leyendo las vidas de los santos, que sólo eran hagiografías o milagros. Lo dice muy bien en el <em>Quijote </em>Palomeque el zurdo (el ventero): a él y a sus segadores les aburren hasta las vidas del Gran Capitán o de García de Paredes (que es un falso guerrero histórico). Lo único que les divierte son los libros de caballerías, que les “quitan canas”, como a la gente de ciudad lo único que le divertía eran las picardías de la picaresca. La vida común y cotidiana se ha impuesto en los libros. Es lo que la gente quiere leer. Y ahí es donde precisamente radicaba el secreto que estaba buscando Cervantes. Un libro que se leyera por todos y en cualquier parte. Un libro que se vendiera suficientemente como para que su editor le pagara el dinero que estaba necesitando. Por eso Cervantes intenta mezclar las cosas, las caballerías y la vida cotidiana para conseguir un éxito como el del <strong>Guzmán</strong>. Pero tiene un problema. Lleva veinte años de silencio y el público se ha olvidado de sus comienzos literarios. </p><p>Aunque el problema del tiempo presenta factores más importantes literariamente hablando. Cervantes nos va a contar una historia estrafalaria y absurda, y sin embargo necesita que todos nos la creamos como verdad. Por eso la <em>memoria del presente</em> vuelve a ser decisiva. “No ha mucho tiempo que vivía…”, nos indica en el famoso principio del primer Quijote. Es decir, nos indica que va a contar una vida que pasó ayer mismo, que aún se recuerda en la Mancha y que por tanto debemos creérnosla como verdad, por muy alucinatoria que parezca. </p><p>Claro que Sancho ampliará aún más la cuestión en el capítulo V de la segunda parte al afirmar que en la nueva época ya no cuenta la <em>memoria del pasado</em> sino, como venimos diciendo, la<em> memoria del presente</em>. Y le pone a su mujer un ejemplo clarísimo. Este ejemplo: cuando él sea gobernador y tenga el poder, todo el mundo se olvidará de que antes habían sido meros labradores y destripaterrones.</p><p>Como esta afirmación rompía toda la tradición nobiliaria establecida, Cervantes se cuida las espaldas y llama a esta capítulo apócrifo, falso, porque evidentemente esa lectura de Sancho implica una nueva lectura del mundo. Y Cervantes no quiere meterse en problemas. Sólo quiere que su libro sea un libro de burlas y de entretenimiento para que la gente se divierta. Esa es en apariencia la lectura que Cervantes propone y la que perdurará durante casi un par de siglos: el <em>Quijote </em>como un libro de burlas.</p><p>II</p><p>Ahora bien, ¿qué es lo que leemos nosotros en los dos libros del Quijote? O más aún: ¿quiénes son Sancho, Dulcinea y don Quijote?</p><p>Don Quijote es obviamente aquel pobre hidalgo pobre que gracias a la lectura descubre que puede ser otra cosa, que tiene raíz de hidalgo y que allí, en su casa, están arrumbadas las armas de sus bisabuelos, aquella clase de los hidalgos medievales, de un mundo que alguna vez estuvo ordenado por el código caballeresco y por la sacralización feudal. Ahora, con la aparición del primer capitalismo, esa clase social y su mundo están desapareciendo y el hidalgo decide revivirlo. Limpia las armas, le pone un nombre a su rocín, <em>Rocinante </em>(rocín antes, pero ahora antes que ninguno), se hace armar caballero y sale a arreglar el desorden del mundo según el código caballeresco. Trata de darle un sentido al mundo y a su vida, acompañado de Sancho. Mucho ojo: saca su nombre (don Quijote) de su apellido, porque, como decíamos, en el XVII sin apellido no eras nadie, y a la vez se busca lo único que le falta: una dama. Como la única mujer en la que se había fijado cuando adolescente había sido una muchacha del Toboso, Aldonza Lorenzo —que nunca le hizo caso— ahora la convierte en  Dulcinea. Es decir, don Quijote se crea su mundo para a partir de ahí leer el mundo. En realidad nadie lee, escribe o vive en el vacío. Y a raíz de ahí, a través de esa imagen con que Cervantes construye a don Quijote, resulta curioso comprobar cómo cualquier escritor, cualquier novelista, ha seguido siempre el mismo procedimiento: ha pretendido crear un mundo a partir de su propia concepción del mundo. </p><p>Don Quijote lo que hace es enfrentar su sentido del mundo al nuevo sentido del mundo establecido. Pero, ¿cómo lo hace? Dando dos pasos atrás y un paso adelante. Dos pasos atrás porque vuelve al mundo de sus abuelos, recupera una memoria perdida y en ese aspecto parece olvidar el presente. Pero no lo olvida en absoluto. Muy al contrario, el nuevo presente (la nueva <em>memoria del presente</em>) es lo que le permite dar el salto hacia delante. El nuevo presente, donde ya está el primer capitalismo, necesita la libertad y don Quijote se encuentra con la libertad y la asume como nadie. Decide elegir su propia vida, como indicábamos, y darle un sentido libre a su vida. Por eso nos fascina. Por esa metamorfosis, por ese paso de pobre hidalgo pobre a caballero libre, a individuo libre, diríamos hoy. Claro que es una libertad brumosa, trucada: lo que nosotros vendemos al capital no es nuestro trabajo, es nuestra fuerza de trabajo, o sea, nuestra vida. Pero con ello (a la vez que se crea el sueño real de la libertad sin explotación) la libertad ha aparecido y de esa libertad se aprovecha don Quijote para elegir su propia vida libre; y de eso se aprovecha Cervantes para intentar ser el primer escritor libre. Claro que libre en sus límites: Cervantes sabe de sobra que su libertad depende del mercado y de ahí que en el primer libro, en el capítulo IX, compre su propio libro en el mercado de Toledo. Pero mucho ojo: lo compra (en vez de encontrarlo mágicamente como ocurría en el <em>Amadís </em>y en los demás libros de caballerías), lo compra, digo, en un momento cumbre de suspense narrativo: lo compra para saber cómo termina la lucha entre don Quijote y el vizcaíno (el vizcaíno pierde porque su mula de alquiler es peor incluso que <em>Rocinante</em>) y para saber el resto de la vida de don Quijote. Cervantes compra, pues, el manuscrito para conocer qué pasa luego, inventándose el suspense y animando así al lector a querer saber más y también a seguir leyendo y comprando el libro. No obstante Cervantes no sabe muy bien lo que se está inventando y tiene miedo de que contar una vida “en largo” (la de don Quijote y Sancho) aburra a los lectores. Y por eso, al llegar a Sierra Morena, hace prácticamente que don Quijote desaparezca hasta que lo volvemos a ver enjaulado como una fiera. Y así Cervantes rellena la última parte del primer libro con historias de diversos tipos pastoriles o de cautivos, etc., las famosas “ensaladas” como se decía en la época. Esto es, mezclar muchas cosas en un mismo plato para que los lectores no se aburrieran con una sola historia, con un solo sabor. Pero este miedo cervantino curiosamente se transmuta en el miedo de don Quijote, caballero aún en aprobación, pues todavía no está en escrito. De ahí que el miedo de don Quijote a tener miedo sea el verdadero protagonista del primer libro: tiene miedo ante los pícaros que mantean a Sancho en la Venta y se excusa luego diciendo que las tapias de la Venta eran muy altas, pero se le olvida decir que la puerta estaba abierta desde que Sancho había salido; tiene miedo ante la procesión nocturna del traslado del muerto, aunque se sobreponga y ataque a aquellos fantasmas nocherniegos y así el propio Sancho se reconcilia con él y a la luz de las antorchas nocturnas lo llama “el caballero de la Triste Figura”, el nuevo nombre. Tiene miedo ante el ruido nocturno de los batanes, el artilugio de madera donde se estiraban las telas con el agua del río a fuerza de golpes, un ruido que hace que Sancho se “cague de miedo” —es literal— y al día siguiente se ría (Sancho) del miedo que “hemos tenido”, un “hemos” que hace que don Quijote se indigne al máximo; tiene miedo, finalmente, de la Santa Hermandad, o sea, de la policía rural del Estado, cuando libera a los presos o galeotes —que son de la Corona— y se refugia en Sierra Morena, aunque explicite a Sancho que no es por miedo sino para hacer penitencia por Dulcinea, como Amadís la hizo con el nombre de Beltenebros en la Peña Pobre por su dama (en verdad don Quijote es declarado “delincuente”y la policía rural intenta detenerlo en el capítulo XLV de la primera parte). Pero, en realidad, en el primer Quijote, si el miedo real o el miedo a tener miedo es el protagonista para el caballero, de hecho Dulcinea apenas pinta nada en este primer libro. En este primer libro lo que cuenta es la lectura del mundo de don Quijote como caballero en aprobación, que supone una lectura dual, una lectura doble o alegórica del mundo: para su código caballeresco es obvio que los encantadores pueden cambiar las apariencias de las cosas, aunque no su sustancia; y por eso pueden transformar la apariencia de los gigantes en apariencia de molinos de viento y pueden cambiar la apariencia de dos ejércitos en apariencia de dos rebaños de ovejas. Y por eso también el yo de Cervantes tiene que estar continuamente apareciendo en este primer libro para explicarnos las cosas. En el segundo Quijote, por el contrario, la cuestión ya no se planteará así. El yo de Cervantes se difumina casi por completo y la objetividad de la narración se impone porque para don Quijote ahora todas las cosas son verdad, sencillamente porque todo está en escrito: ya no verá las ventas como castillos, pagará con dinero cuando haya que pagar y creerá en la verdad de su propia mirada, tocando y viendo las cosas. Si todo está escrito, todo tiene que ser verdad. Y en efecto lo tiene todo: Sancho, Rocinante, sus armas, sus aventuras, su vida libre… ¿Qué le falta? </p><p>Evidentemente Dulcinea, que también tiene que ser verdad. Por eso en esta tercera salida, en este segundo libro, no salen al azar o a la aventura, sino que van directamente al Toboso, pues don Quijote quiere comprobar la verdad de Dulcinea. Y ahí empieza el verdadero hilo conductor del segundo libro, diríamos su otra forma de miedo: si Dulcinea no es verdad, todo el resto de su mundo se derrumbaría. Y empieza el problema de cómo ver a Dulcinea, real y carnalmente, si Dulcinea no existe.</p><p>III</p><p>Y quizá convendría hacer aquí un breve excurso: en el primer Quijote la sensorialidad de la escritura es completa. Cervantes comienza contándonos lo que el hidalgo come, cómo viste, su cotidianidad diaria. Pero la sexualidad no existe salvo en un caso: Cervantes sí hace un fabuloso juego de espejos entre la imposible sexualidad de <em>Rocinante </em>y la imposible sexualidad de Don Quijote. El capítulo de los yangüeses y/o gallegos de la primera parte nos muestra a un Rocinante “entero” que se despabila al oler a las yeguas y que intenta comunicar su necesidad con “las señoras jacas”. Y el matiz es definitivo: Rocinante es un caballo “entero”, no castrado, porque Cervantes nos quiere acentuar con ello que el pobre rocín seguía siendo, como las armas herrumbrosas, un caballo “de guerra”, no de labranza. Un nuevo símbolo desgastado de una clase en decadencia. Pero la sexualidad de Rocinante servirá para trasladarnos a la escena “de cama” entre Don Quijote y Maritornes. El brillo de la ironía cervantina resulta aquí destellante, pues Rocinante se acerca a las yeguas luciéndose como galán o como escribe Cervantes en filigrana: “con un trotico algo picadillo”. Que las yeguas lo coceen —pues tienen más ganas de pacer que de lo otro— es algo tan lógico como la paliza que recibe luego don Quijote en la venta al “equivocarse” con Maritornes, uno de los personajes más entrañables del primer libro. </p><p>En cambio, en el segundo libro la perspectiva varía: la necesidad de ver real y carnalmente a Dulcinea hace que Don Quijote, en el palacio de los Duques, tema incluso que se le despierten sus “deseos”. Y no se trata sólo de Altisidora. Hasta Cide Hamete se ríe ante la posibilidad de ver cogidos de la mano a doña Rodríguez y nuestro caballero, aproximándose de noche y a oscuras al lecho del dormitorio de Don Quijote.</p><p>Pero el problema de la Dulcinea “auténtica” es para Sancho, que se convierte así en el verdadero coprotagonista del libro: ¿cómo encontrar una Dulcinea a la que Don Quijote pueda ver y tocar realmente? Lógicamente Sancho no tiene más que una solución: utiliza ahora él mismo la mirada dual o alegórica, la mirada del hechizo, esa mirada que sabe que sigue latiendo en el inconsciente de Don Quijote. Y así soluciona Sancho el asunto: ve a tres labradoras montadas en tres pollinos o pollinas y decide que una de ellas ha de ser Dulcinea. Así convence a Don Quijote (que está deseando convencerse) de que una de ellas es Dulcinea y Don Quijote se acerca a ella: la chica se asusta o se enfada cuando Don Quijote le habla, incluso se cae de la burra o el burro y vuelve a montarse por la grupa haciendo cabriolas. Pero Sancho ya ha convencido a Don Quijote: aunque haya olido a ajos y a sudor, aquella muchacha es Dulcinea sólo que encantada, y las otras dos eran sus damas, magníficamente vestidas y con magníficas monturas. “Y que yo no haya visto eso, Sancho”, responde lastimeramente Don Quijote, que ya antes le había indicado a Sancho: “Ya te he dicho que no he visto a Dulcinea en todos los días de mi vida”. El problema del tiempo/espacio (carnales ambos) de Dulcinea se convierte así en crucial. Pero el hecho es que, aunque hechizada, Don Quijote ya ha visto a Dulcinea y puede continuar su camino. Volverá a verla, y de nuevo hechizada, en el sueño real, diurno o nocturno, de la Cueva de Montesinos, otra historia decisiva en torno al tiempo de la novela.</p><p>Así, en la Cueva, Don Quijote “ve” en efecto que sus pulsiones de vida (el deseo por Dulcinea en cualquier sentido) se configuran de hecho, “cobran forma”, a través de las imágenes de su inconsciente ideológico caballeresco: Montesinos, Durandarte, el palacio de cristal, la figura de Dulcinea desde lejos y su doncella “desde cerca”… Los sueños no son sólo deseos reprimidos sino configuración de deseos. Y eso —ya lo señaló Freud— desde el esclavista Libro de Artemidoro. <em>Id est</em>, también los sueños tienen su “radical historicidad”.</p><p>¿Qué otra cosa hay en el segundo libro? El contraste entre la riqueza,  la pobreza y la nobleza. Por eso, en las bodas de Camacho, Sancho dice que los linajes ya no cuentan en el mundo, que lo que cuenta es el tener y el no tener. Y enseguida nos encontramos con la nobleza, los Duques aragoneses arruinados pero prepotentes. Y la imagen de Dulcinea continúa. Es la duquesa la que ahora pregunta a Don Quijote si es verdad que no ha visto a Dulcinea en todos los días de su vida. Son los duques los que organizan una farsa teatral al aire libre para indicar cómo se debe desencantar Dulcinea. Es decir, gracias a los más de trescientos azotes que debe darse Sancho. Fijémonos con todo en que esos sádicos duques no se ríen reprimiendo a Don Quijote y a Sancho, sino al contrario, reforzándoles su subjetividad. Sancho será gobernador —aunque al final se escape— y Don Quijote se siente real y verdaderamente caballero tanto ante los duques y las damas como ante sí mismo. Pero lo radical sigue siendo que si al principio del segundo libro sólo le faltaba Dulcinea para que su mundo fuera completo y verdadero, ahora, al final de este libro, tras la derrota de Barcelona, ya no tiene armas y sólo le queda Dulcinea. </p><p>Aunque sin duda la importancia decisiva de Dulcinea se hace más evidente aún en el trauma que supone el descubrimiento del libro de Avellaneda en el capítulo LIX de esta segunda parte. Como sin duda se recuerda, cuando los dos jóvenes caballeros de la habitación de al lado hablan en la venta del “falso Quijote”, del libro de Avellaneda. Don Quijote —que los oye— se queda mudo de asombro pero sólo “estalla” al escuchar que el otro Quijote se ha desenamorado de Dulcinea. Ese es el instante en el que sobreviene el desquiciamiento de nuestro caballero: él jamás podría desenamorarse de Dulcinea porque Dulcinea es —literalmente— la última verdad que necesita alcanzar en su vida. Dado que ni para él (ni para Cervantes) ningún libro puede ser “falso”no queda más que una explicación posible. Usurpando su nombre, alguien ha vivido una vida que no es la suya. Sencillamente le han robado la vida (como en el Prólogo a este segundo volumen Cervantes dirá que Avellaneda le ha intentado robar la fama y el dinero). Con plena lógica, la cuestión del Avellaneda se torna así obsesiva. Tanto que en Barcelona, cuando Don Quijote entra en la imprenta (el lugar en que se imprimen libros) lo hace como si fuera la entrada en “su” cielo —quiere ver y tocar materialmente cómo se compone un libro, ya que su vida está “en escrito”, ya que su vida es un libro— y sin embargo sale de esa imprenta como si saliera del Infierno, sufriendo su mayor dolor. Pues ha comprobado que allí también se está componiendo el Avellaneda. Y del infierno supuestamente real nos habla la “falsa muerta” Altisidora, en la breve segunda visita —forzada— de Sancho y don Quijote al palacio de los Duques. Curiosamente Cervantes no se olvida de anotarnos que, en el umbral del infierno, Altisidora ha visto —lo cuenta ella— a los diablos destrozando a patadas, como en un juego, las páginas de un libro diabólico: el Avellaneda. Y por supuesto el hallazgo más genial: cuando Cervantes “arranca” del Avellaneda a uno de sus protagonistas básicos, a D. Álvaro Tarfe, y lo convierte en persona “real” dentro de su novela. En el mesón, D. Álvaro jurará en privado y en público (ante el alcalde, como en un acta notarial) que este Sancho y este Don Quijote son los “verdaderos” y no los falsos que él había conocido en sus otras andanzas caballerescas. Y digo que ese procedimiento es genial, porque el hecho de arrancar a un personaje de un libro para trasladarlo como persona real a otro libro, confirmará la verdad de la literatura (ya lo estaba haciendo Cervantes con el juego de espejos entre la primera y la segunda parte); una verdad que es la que retomarán decisivamente <strong>Fielding </strong>y <strong>Sterne </strong>para consolidar la novela (escribiendo “al modo de Cervantes”) ante la burguesía  británica del XVIII. No deja de ser sintomático, a la vez, que <strong>Stendhal </strong>y <strong>Flaubert </strong>dijeran siempre que su vocación de escritores la habían descubierto leyendo el <em>Quijote </em>desde niños. Pero volvamos a lo nuestro.</p><p>Si Avellaneda es la otra obsesión del final de la segunda parte, evidentemente Dulcinea, repito, constituye su verdadero hilo narrativo pues ahora —tras la derrota en las playas de Barcelona— ella es lo único que le queda a nuestro caballero, ya que ha jurado abandonar las armas. </p><p>Por eso hasta se pelea con Sancho para que Sancho se azote y Dulcinea se desencante. Pero llegan al pueblo —pensando en hacerse pastores— y de pronto se oye la voz de unos muchachos que dicen: “No la has de ver en todos los días de tu vida”. Y llega una liebre temblando y perseguida por los cazadores y Don Quijote piensa que es Dulcinea y que ya no la encontrará nunca. Por eso Don Quijote enferma de melancolía, por la pesadumbre de haber sido vencido y no haber podido desencantar a Dulcinea. Por eso renuncia a las caballerías, nos da su nombre de hidalgo (Alonso Quijano el Bueno: ahí ya no aparece el Don que ha sido “transgresor” en los dos libros) y “dio su espíritu”, o como añade Cervantes con una ironía literal magnífica: “Quiero decir que se murió”. Curiosamente, acordándose del Avellaneda.</p><p>Aunque ya que hablamos de finales —y estamos en el final— quisiera sólo recordar otro final del <em>Quijote </em>que suele olvidarse. Cuando tras la desastrosa aventura del barco encantado, al borde del Ebro, Don Quijote se desespera y nos dice: “Todo este mundo es máquinas y trazas, contrarias unas de otras. Yo no puedo más”.</p><p>Ese impresionante “yo no puedo más” nos lleva directamente a la pluma de Cide Hamete, que es la última que habla en el libro (porque es la única dueña del tiempo/espacio de Don Quijote). Únicamente a partir de esa pluma colgada en la pared —y que nos manda callar— podríamos quizá seguir hablando del <em>Quijote </em>en su lucha por dar sentido a un mundo que jamás lo ha tenido.</p><p>El mundo sólo puede tener “historia”, sólo puede tener sentidos: y así surgió el tiempo (los tiempos múltiples) de la novela. Imagino que la aparición de esta escritura/ lectura laica es tan básica como la pregunta que en el segundo libro, en el capítulo II, se hace Sancho, “espantado”, ante Sansón Carrasco: ¿cómo pudo saber, el historiador que las escribió, las cosas que les habían sucedido a Sancho y a Don Quijote si ellos estaban “a solas”? O la no menos magnífica pregunta de Don Quijote, también ante el que luego será su rencoroso enemigo vengativo, el propio Sansón Carrasco, a propósito de si el libro va a continuar, de si promete el autor “segunda parte”. ¡Y ya está en ella! Estas dos cuestiones claves sobre la verdad literaria constituyen evidentemente la deuda más decisiva que Cervantes dejó en herencia a todos los escritores que vinieron después.</p><p>Y a los que nos hemos dedicado a leerlo para comprender de qué hablamos cuando hablamos de literatura.</p><p><em>*Juan Carlos Rodríguez es catedrático de Literatura en la Universidad de Granada. </em></p><p><strong>Juan Carlos Rodríguez</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Apr 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan Carlos Rodríguez]]></author>
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