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    <title><![CDATA[infoLibre - Higiene]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/higiene/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Higiene]]></description>
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      <title><![CDATA[Esto es lo que sabemos de los compuestos tóxicos en los productos menstruales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/compuestos-toxicos-productos-menstruales_1_2084972.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6e0ffc61-34ec-41f7-be47-4e8bb5ea0570_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Esto es lo que sabemos de los compuestos tóxicos en los productos menstruales"></p><p>La menstruación es un proceso fisiológico fundamental que experimenta aproximadamente la mitad de la población mundial y la Organización Mundial para la Salud (OMS) <a href="https://www.who.int/europe/news/item/15-08-2024-menstrual-health-is-a-fundamental-human-right" target="_blank">reconoce la salud menstrual como un derecho humano fundamental</a>. En este sentido,<strong> los productos menstruales resultan esenciales</strong> para garantizar la higiene, reducir el riesgo de infecciones y facilitar la participación plena de las personas que menstrúan en la educación y el trabajo, contribuyendo así a la igualdad de género.</p><p>Los artículos actuales son <strong>más seguros en comparación con décadas pasadas</strong>, cuando algunos causaban problemas de salud muy graves. En los años 80, se descubrieron más de 800 casos de <a href="http://dx.doi.org/10.1007/978-981-15-0614-7_51" target="_blank">síndrome de shock tóxico</a> (20 de ellos acabaron en fallecimientos), asociados al uso de algunos tampones superabsorbentes que facilitaban graves infecciones bacterianas. Este fenómeno generó una gran alarma pública y llevó a <strong>cambios en la composición y regulaciones más estrictas</strong>.</p><p>Actualmente, existen muchos tipos de productos menstruales en el mercado, tanto de <strong>un solo uso</strong> (compresas, tampones y salvaslips) como <strong>reutilizables </strong>(copas menstruales, compresas reutilizables y bragas menstruales).</p><p>Los <a href="https://doi.org/10.1371/journal.pone.0265646" target="_blank">artículos más ampliamente utilizados en España</a> son<strong> los desechables</strong> (un 61% de las personas que menstrúan utilizan compresas, un 50% salvaslips, un 43% tampones, un 48% copa menstrual, un 15% compresas de tela y un 9% bragas menstruales) y a lo largo de su vida, una persona puede utilizar <strong>más de 10.000</strong>. Ante este dato y el resultante impacto ambiental, muchas personas, sobre todo las más jóvenes, están optando por <a href="https://doi.org/10.1371/journal.pone.0265646" target="_blank">alternativas reutilizables</a>.</p><p>Cuando se habla de la seguridad y el impacto ambiental de estos productos, un tema que aún no se discute lo suficiente es <strong>la presencia de compuestos químicos tóxicos </strong>en ellos. Algunos estudios recientes han detectado, por ejemplo, <a href="https://doi.org/10.1021/acs.estlett.5c00553" target="_blank">compuestos perfluorados</a> (PFAS), <a href="https://doi.org/10.1177/0040517507078786" target="_blank">dioxinas, pesticidas</a> y <a href="https://doi.org/10.1021/acs.est.9b03927" target="_blank">ftalatos</a>.</p><p>En nuestro <a href="https://doi.org/10.1021/acs.est.5c09064" target="_blank">estudio</a>, publicado recientemente en <em>Environmental Science and Technology</em>, hemos analizado <strong>tres familias de plastificantes</strong> de preocupación para la salud humana, ftalatos, ésteres organofosforados y plastificantes alternativos, en productos menstruales del mercado estatal de España.</p><p>Hemos detectado estas tres clases de compuestos tanto en artículos de <strong>un solo uso</strong> (compresas, salvaslips y tampones) como en <strong>aquellos reutilizables</strong> (bragas menstruales, compresas de tela y copas menstruales).</p><p>Hay que destacar que <strong>todos los productos analizados tenían niveles detectables</strong> de algunos de estos compuestos, demostrando que este es un problema general y no de una marca en concreto.</p><p>Los niveles más altos de ftalatos y ésteres organofosforados se han encontrado en <strong>bragas menstruales y compresas de tela</strong> (niveles de hasta 1.152 µg/producto de ftalatos y hasta 96,5 µg/producto de ésteres organofosforados), ya que algunas de estas sustancias se utilizan ampliamente en la fabricación de fibras sintéticas y para lograr la impermeabilidad de los textiles.</p><p>En cambio, los niveles más altos de plastificantes alternativos se han encontrado en <strong>compresas y salvaslips</strong> (niveles de hasta 60,7 µg/producto), que suelen tener una o más capas hechas de material plástico que necesita de estos aditivos para ser flexible.</p><p>Además, analizamos <strong>los envoltorios de los productos de un solo uso</strong>, en los que también detectamos varios plastificantes. Estos compuestos químicos se pueden liberar al medio ambiente durante el lavado de los productos reutilizables o al desechar los de un solo uso.</p><p>Según nuestros resultados, <strong>las compresas, los salvaslips y los tampones son los artículos con mayor impacto ambiental</strong>, en parte debido a los altos niveles encontrados en sus envoltorios (niveles totales de plastificantes de hasta 90,7 µg/producto), pero también debido a la presencia de estos plastificantes en los propios productos.</p><p>Este mayor impacto también se debe al hecho de que una persona puede llegar a emplear <strong>más de 300 de estos productos desechables en un año</strong>, mientras que cada producto reutilizable se puede usar muchas veces y puede durar hasta 5-10 años. La copa menstrual, en cambio, ha presentado el menor impacto ambiental.</p><p>La liberación de plastificantes preocupa, ya que <strong>contaminan los ecosistemas terrestres y acuáticos</strong>. Una vez en el medio, estos plastificantes <a href="https://doi.org/10.1016/j.envpol.2021.118377" target="_blank">pueden acumularse en los seres vivos y provocarles efectos nocivos</a>. Asimismo, esta contaminación también acaba afectando a los seres humanos, por ejemplo, cuando ingerimos alimentos contaminados, como el pescado.</p><p>La presencia de plastificantes en productos menstruales no solo plantea un problema ambiental, sino que también puede <strong>afectar a nuestra salud</strong>. Muchos estudios han demostrado que la exposición diaria y continuada a pequeñas dosis de algunos ftalatos y algunos ésteres organofosforados puede tener efectos dañinos sobre la salud humana, como <a href="https://doi.org/10.1002/mrd.23541" target="_blank">disrupción endocrina</a> (disfunciones hormonales), <a href="https://doi.org/10.3390/healthcare9050603" target="_blank">alteraciones en el sistema inmunitario</a> y cáncer. Para<strong> los plastificantes alternativos la información es más limitada</strong>, ya que su uso masivo es reciente, pero los <a href="https://doi.org/10.3390/toxics10050263" target="_blank">primeros estudios</a> están evidenciando que también podrían tener propiedades tóxicas.</p><p>Los productos menstruales se utilizan en <strong>contacto directo con la piel </strong>y <a href="https://doi.org/10.1007/s00192-012-2009-3" target="_blank">la piel de la vulva y la vagina tiene una capacidad de absorber pequeñas moléculas</a>, como los plastificantes, más alta que en otras zonas de nuestro cuerpo.</p><p>Si consideramos el peor caso posible, o sea que todo el contenido de plastificantes en los productos menstruales se absorbiese a través de la piel, algunos productos podrían ser <strong>una fuente significativa de exposición a plastificantes</strong>. Al comparar nuestras estimaciones de exposición (asumiendo el peor caso posible y que los niveles de aditivos plásticos en los productos reutilizables no bajen con el lavado) con valores de referencia seguros establecidos por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, hemos encontrado que el uso de tres de las 10 compresas analizadas, tres de los ocho salvaslips analizados y dos de las cuatro compresas de tela analizadas, podría suponer <strong>un riesgo para la salud humana</strong>.</p><p>Es importante remarcar que este resultado de evaluación del riesgo <strong>no es definitivo</strong>. Nuestra estimación del riesgo está basada en el caso más extremo posible, que probablemente sea muy diferente del caso real. <a href="https://doi.org/10.1016/j.scitotenv.2019.04.028" target="_blank">Estudios preliminares</a> apuntan a que la cantidad de <a href="https://doi.org/10.1016/j.scitotenv.2020.137480" target="_blank">plastificantes presentes en un material que finalmente pasa por contacto dérmico a nuestra piel</a> puede variar entre 6 y 97% dependiendo del plastificante y del material.</p><p>Pero nuestro trabajo pone en evidencia <strong>una falta de información importante</strong>: todavía no existen estudios sobre cómo se absorben estos compuestos a través de la piel de la vulva y de la vagina. Avanzar en este conocimiento es clave para poder evaluar de manera fiable los riesgos asociados al uso de productos menstruales y garantizar su seguridad.</p><p>Todavía sabemos muy poco sobre<strong> la composición química de los productos menstruales</strong>, a pesar de que forman parte de la vida cotidiana de millones de personas. La falta de investigación en este ámbito se suma a <strong>la ausencia de una regulación específica</strong> que limite el uso de sustancias tóxicas en ellos y la falta de una obligación legal de informar de la presencia de todos los compuestos químicos en las etiquetas de los artículos que se comercializan. Si además tenemos en cuenta que muchas personas eligen sus productos menstruales en base a <strong>su huella ambiental</strong>, conocer mejor su composición química es clave para tomar decisiones informadas.</p><p>_______________________________________________</p><p><strong>Lara Cioni </strong>es investigadora Postdoctoral y <strong>Ethel Eljarrat </strong>es profesora de Investigación del Departamento de Química Ambiental, ambas en el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA - CSIC) . Este artículo se publicó originalmente en <a href="https://theconversation.com/compuestos-toxicos-en-los-productos-menstruales-esto-es-lo-que-sabemos-267928" target="_blank"><em>The Conversation</em></a><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Oct 2025 16:26:32 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lara Cioni y Ethel Eljarrat / The Conversation]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Mujeres,Salud,Contaminación,OMS,CSIC,plásticos,Higiene]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Una de cada cinco mujeres en España no puede acceder a productos menstruales básicos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/cinco-mujeres-espana-no-acceder-productos-menstruales-basicos_1_2003392.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fcbbcde9-45e4-481d-bdd4-622a32cc2bc2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una de cada cinco mujeres en España no puede acceder a productos menstruales básicos"></p><p>En España, <strong>una de cada cinco mujeres</strong> no puede acceder a <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/irrupcion-tecnologia-seguimiento-condiciones-sanitarias-ginecologicas_1_1605016.html" target="_blank" >productos menstruales básicos</a> ni a información adecuada sobre salud reproductiva, según denuncia la portavoz de Cyclo, proyecto integral que promueve la salud y educación menstrual, Eugenia Mindurry<strong>. </strong>"Debería haber una oferta responsable y equitativa a nivel público, que garantice el acceso no solo a productos, sino también a la salud y a la información en todos los sectores sociales", asevera.</p><p>Con motivo del 28 de mayo, <strong>Día Mundial de la Higiene Menstrual</strong>, Mindurry explica a EFE que los datos sobre pobreza menstrual en España indican que la <a href="https://www.infolibre.es/igualdad/gobierno-reduce-iva-productos-higiene-femenina-evitar-tres-mujeres-sufran-pobreza-menstrual_1_1328599.html" target="_blank" >reducción del IVA del 10% al 4%</a> "no es suficiente" y que hacen falta políticas que garanticen un <strong>acceso real y universal</strong> a la salud e información menstrual.</p><p>En España, más del 20% de las mujeres que menstrúan ha tenido dificultades económicas para obtener productos menstruales básicos y <strong>casi el 40 % no puede elegir el que prefiere </strong>y se ve obligada a adquirir el más barato, según un estudio del Instituto Universitario de Investigación en Atención Primaria Jordi Gol Gurina (IDIAPJGol). </p><p>Mindurry defiende que la menstruación sea reconocida como <strong>un "quinto signo vital"</strong> porque refleja el estado de salud general de las mujeres. "Se ha normalizado aguantar síntomas de la menstruación: dolores, fatiga, cambios hormonales, reglas irregulares… y<strong> se ha educado para aguantar </strong>y estar en silencio", lamenta. Y añade que a la problemática económica y de salud se suma la preocupación por la calidad de los productos.</p><p>Una investigación de la Fundación Rezero y el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC), detectó hasta <a href="https://www.infolibre.es/politica/detectan-19-sustancias-daninas-salud-productos-menstruales-desechables_1_1907015.html" target="_blank" >19 sustancias tóxicas asociadas al plástico en tampones y compresas</a> vendidos en España, relacionadas con riesgos para la salud. Mindurry recuerda que existen alternativas libres de tintes, químicos y perfumes, como las copas y bragas menstruales y las compresas de tela.</p><p>En 2023, España fue el primer país de la UE en<strong> implementar una baja médica por regla dolorosa,</strong> un derecho al que solo se han acogido<strong> 3.059 mujeres</strong>, según datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. En opinión de Mindurry "la falta de demanda no es por ausencia de necesidad, sino por miedo". "El sistema capitalista en el que vivimos está pensado para cuerpos lineales <strong>que no tienen ningún cambio biológico.</strong> Y las mujeres todos los meses tienen cambios emocionales, físicos y de energía", explica.</p><p>La<strong> educación menstrual </strong>es uno de los grandes retos en España, según la experta, dado que no se está cumpliendo la Ley Orgánica 1/2023, que establece la obligación de que el sistema educativo garantice un abordaje integral de la salud menstrual con perspectiva de género, interseccional y de derechos humanos. "Lo primero que tendríamos que hacer para avanzar es que se cumpla la ley", concluye. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 May 2025 08:19:38 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Mujeres,Pobreza,Higiene,Sanidad]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Gilead y las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/gilead-mujeres_129_1965761.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fd7b32ac-bf53-47b5-a3b3-84242639a05c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gilead y las mujeres"></p><p>Esta tribuna anticipo que puede parecer un batiburrillo de “cosas de feministas”. Un batiburrillo parcial porque faltan muchos asuntos y me centro en uno muy concreto: <strong>los úteros de las mujeres. </strong></p><p>Nunca vi la serie, ni tengo intención de verla, pero sí leí <em><strong>El cuento de la criada</strong></em> hace un par de años y me dejó muy tocada. Considero que es imprescindible leerlo, o en su defecto, ver la serie. Aunque solo sea para entender muchas referencias a esa distopía tan plausible a la que hoy aluden muchas voces solventes. </p><p>Es espeluznante reparar en lo vulnerables que somos las mujeres en el mundo que nos ha tocado vivir. En este mundo, pero en cualquier época. Lo ha expresado muy bien la campaña del Ministerio de Igualdad para este 8M, en la que muchas mujeres corean: “¿Estáis cansados de oírlo? Nosotras de vivirlo.” Y añado:<strong> no solo de vivirlo, sino también de imaginarlo. </strong></p><p>Imaginarlo porque son muchas las situaciones horribles que de forma sobrevenida, generalmente porque uno o varios señores así lo han decidido, están sufriendo millones de mujeres en otras partes del mundo a una velocidad imposible de procesar y mucho menos de asumir. Es agotador y aterrador que una de las medidas estrella, o comodín, siempre “ready”, de los espectros más conservadores de cualquier país en casi cualquier pugna electoral sea <strong>arrogarse como legítimo tutor moral, </strong>en forma de recorte de derechos, del cuerpo y de la salud de las mujeres, y de coartar nuestra capacidad y autonomía de tomar decisiones.<strong> </strong>Es alucinante. </p><p>Imagina que eres una niña adolescente, disgustada porque ya ha llegado <strong>ese fatídico momento de la menarquia.</strong> Al margen de los dolores (para muchas, tan insoportables que son incapacitantes), las inflamaciones, los granos, las jaquecas y la bajona más absoluta durante una semana cada 28 días a lo largo de unos cuarenta años, la menstruación implica tener que llevar cierto control de fechas para evitar sustos y estar preparada con el equipamiento higiénico, farmacéutico y profiláctico necesario, con el coste asociado que ello supone. Cuanta cosa, ¿no? Ojalá por el bien de la igualdad me equivoque, pero no se me ocurre un rasgo fisiológico de los hombres que suponga tanta esclavitud como para nosotras supone la menstruación.   </p><p>Con respecto a las fechas, toda la vida hemos llevado un pequeño calendario a mano para anotar los días rojos, antes en papel y ahora seguramente en nuestro móvil. Hoy, lo que parecen estar utilizando muchas niñas, adolescentes y jóvenes son apps que ofrecen como servicio la gestión de tu calendario menstrual personal. Apps que no he tenido tiempo de bichear, pero <strong>de las que desconfío especialmente </strong>desde que el mundo, capitaneado por los hombres blancos heterosexuales de EEUU, ha declarado oficialmente su hostilidad contra las mujeres. </p><p>Imagina que ya no eres esa adolescente, sino una mujer que circunstancialmente ha viajado a EEUU por motivos de trabajo u ocio, felizmente embarazada de 15 semanas y que sufres <strong>un aborto accidental e involuntario</strong> que requiere asistencia médica urgente estando por aquellas tierras. Qué haces ahora mismo en Alabama, Arkansas, Dakota del Norte, Dakota del Sur, Idaho, Indiana, Kentucky, Luisiana, Misisipi, Misuri, Oklahoma, Tennessee, Texas y Virginia occidental, donde es ilegal, o en Carolina del Sur, Florida, Georgia, donde es legal hasta la sexta semana de gestación, que para el caso es lo mismo que ser ilegal. Con que tengas una menstruación un poco irregular, <strong>seis semanas es la nada absoluta </strong>en términos de margen de maniobra. Un simple despiste y nula capacidad de reacción en tan corto periodo de tiempo. A esto me refería con lo de imaginarlo. Situaciones en las que muchas hemos podido estar con normalidad y despreocupación, y que hoy son una temeridad. </p><p>En España, la <a href="https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/embarazo/datosEstadisticos.htm#Tabla4" target="_blank">Estadística de Interrupciones Voluntarias del Embarazo</a> (IVE) reúne información muy interesante, como la de que en 2023 el 81% de las 103.000 IVE se practicaron en centros sanitarios privados, eminentemente extrahospitalarios, lo que desvela un preocupante desequilibrio en la modalidad de prestación de este servicio público que urge corregir. Andalucía y Cantabria reportaron un único centro sanitario de la red pública que practica IVE; Castilla y León, la Región de Murcia y La Rioja solo dos centros públicos. Solo un centro, y solo privado, en Extremadura y solo dos, y solo privados, en Aragón y en Castilla La Mancha.   </p><p>Se me quedan<strong> cosas en el teclado por desarrollar</strong>, como las diferencias en las edades máximas para los cribados masivos de determinadas pruebas diagnósticas (útero y mamas; próstata); las enormes dificultades para dar con métodos anticonceptivos masculinos que nos liberen de la carga exclusiva de la píldora o el DIU; o la urgencia de elevar el derecho al aborto al rango constitucional tanto en España como en la Unión Europea antes de que sea demasiado tarde, visto lo visto. </p><p>_______________________</p><p><em><strong>Verónica López Sabater</strong></em><em> es economista y consejera de la Cámara de Cuentas de Madrid.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Mar 2025 19:49:44 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Verónica López Sabater]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Mujeres,Higiene,Estados Unidos,Aborto]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Detectan 19 sustancias dañinas para la salud en productos menstruales desechables]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/detectan-19-sustancias-daninas-salud-productos-menstruales-desechables_1_1907015.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/58c04e3e-5a3e-4e75-9b2d-c1b901228845_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Detectan 19 sustancias dañinas para la salud en productos menstruales desechables"></p><p>Una investigación ha revelado la presencia de <strong>19 sustancias asociadas al plástico en tampones y compresas</strong>, que podrían comprometer la salud de las mujeres y las generaciones futuras con afectaciones como <strong>desórdenes reproductivos, diabetes o obesidad</strong>.</p><p>Estos son los resultados de un análisis realizado por la fundación Rezero, que promueve una sociedad saludable y libre de residuos tóxicos, junto con el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC), tras analizar diez muestras de productos de higiene íntima femenina de diversas marcas vendidas en España.</p><p>Rezero exige "<strong>prohibir la comercialización</strong>" de los tampones y compresas catalogados como perjudiciales con el fin de evitar que sigan en el mercado a la espera de una "regulación estricta para evitar sustancias tóxicas" en productos en contacto directo con áreas sensibles del cuerpo. El estudio, respaldado por el Departamento de Igualdad y Feminismo de la Generalitat, ha detectado plastificantes, como los ésteres organofosforados, compuesto con posibles <strong>efectos cancerígenos, neurotóxicos y disruptores endocrinos</strong>.</p><p>Como dispositivos esenciales en la vida de muchas personas, la fundación exige responsabilidad política para implementar medidas para garantizar productos menstruales más seguros y respetuosos con el medio ambiente. De esta manera, las propuestas de Rezero consisten en prohibir las sustancias tóxicas en dispositivos de higiene femenina, a la vez que exigen <strong>transparencia en el etiquetado</strong> con un listado obligatorio de los componentes de los productos para que las consumidoras puedan tomar decisiones informadas.</p><p>Además, la fundación invita a las consumidoras de productos menstruales desechables a <strong>utilizar aquellos reutilizables</strong>, como copas menstruales o compresas de tela. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Nov 2024 18:04:28 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Miles de mujeres en EEUU llevan a Johnson & Johnson a los tribunales por incluir talco en sus productos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/johnson-johnson-punto-mira-miles-mujeres-eeuu-incluir-talco-productos_1_1491401.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c9c7afe5-3c1e-4146-945f-4749a1633968_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Miles de mujeres en EEUU llevan a Johnson & Johnson a los tribunales por incluir talco en sus productos"></p><p>Para Lora, todo empezó con un gran cansancio. Luego vinieron las<strong> "</strong>náuseas", la dificultad para respirar y, frente al espejo, la imagen de su cuerpo "hinchado". "Mi ginecólogo me dijo: "Está embarazada'".  Entonces su vientre ya estaba muy abultado. "Es como si estuviera embarazada de seis meses. Sólo que no fue un feto lo que su médico detectó en las imágenes, sino una "gran masa", nos dice. “Del tamaño de un melón". El diagnóstico no se hizo esperar: <strong>cáncer de ovarios</strong>. </p><p>En aquel momento, en 1999, Lora tenía 32 años. Trabajaba en el departamento administrativo de una pequeña empresa. Su tranquila vida en el campo, en los humedales de Nebraska, se desmoronaba. En el quirófano "me lo quitaron todo", resume con sencillez: "El útero, el tumor, los ovarios. <strong>Me vi morir</strong>.”</p><p>Dos años antes, en 1997<strong>,</strong> a varios miles de kilómetros de distancia, en Nueva Jersey, un especialista en toxicología intentó alertar a su cliente,<strong> el gigante farmacéutico americano Johnson & Johnson.</strong> Alfred Wehner había sido contratado como consultor para evaluar un número creciente de estudios sobre la relación entre el desarrollo de cáncer de ovarios y el <strong>uso de talco,</strong> un mineral muy apreciado por la industria cosmética. </p><p>Dos de los productos estrella de Johnson & Johnson contenían talco en aquella época, el desodorante Shower to Shower y el icónico bote blanco de Johnson's Baby Powder. "Me eché desodorante Shower to Shower durante toda mi adolescencia", recuerda Lora. </p><p>"Lo mismo hacían todos en mi familia. Como mi madre o mi abuela. Era adolescente y, como todas las chicas, quería sentirme fresca todo el día", añade. “Por la mañana, después de la ducha, me rociaba las manos, las bragas". Ahora, según la Agencia Americana de Medicamentos, no puede descartarse <strong>"un riesgo de contaminación por amianto del talco</strong>". </p><p>El amianto, clasificado como cancerígeno desde los años 70, puede encontrarse en las proximidades cuando el talco se extrae de las minas. Sin embargo,<strong> Johnson & Johnson </strong>ignoró las advertencias de su consultora y puso en marcha una comunicación "falsa", un "trabajo inútil", lamenta en un correo electrónico consultado por Mediapart el especialista en toxicología del gigante americano. </p><p>Desde entonces, más de 60.000 pacientes o ex pacientes de cáncer, como Lora, han presentado denuncias contra Johnson & Johnson en Estados Unidos. En muchos casos, el principal proveedor de polvos de talco del gigante americano también está en el punto de mira. ¿Quién es? <strong>Imerys, grupo francés líder mundial en minerales industriales</strong>, que explota su negocio de talco antes conocido como Luzenac, nombre de la ciudad del sudeste de Francia donde se fundó la empresa.  </p><p>Se acusa a las dos multinacionales de poner en peligro a las mujeres, a las que desde hace tiempo se bombardea con publicidad incitándolas a utilizar polvos de talco para su higiene íntima. Johnson & Johnson e Imerys también están acusadas de haber ocultado a sabiendas los riesgos del talco al <strong>falsificar los resultados de estudios científicos</strong> y, en última instancia, de haber influido en las autoridades americanas para impedir cualquier intento de regulación. </p><p>Contactada por Mediapart, Imerys no respondió a nuestras reiteradas solicitudes de entrevista. El 4 de abril, Johnson & Johnson ofreció pagar <strong>8.900 millones de dólares </strong>para resolver todas las demandas en su contra en Estados Unidos, sin reconocer su responsabilidad. "La empresa considera que esas acusaciones (...) carecen de base científica", declaró un representante de Johnson & Johnson. </p><p>Muchas de las 60.000 personas que han presentado demandas han obtenido <strong>enormes indemnizaciones </strong>en los últimos años. En 2020, Johnson & Johnson e Imerys fueron finalmente condenados en Missouri. El importe por daños y perjuicios fue de más de dos mil millones de dólares. Las demandantes fueron 22 mujeres que padecieron cáncer de ovarios tras usar el desodorante Shower to Shower y/o Johnson's Baby Powder. </p><p>Otras demandantes, que se enfrentaron a otros jurados en Estados Unidos, sin embargo<strong> no tuvieron éxito</strong>. La abogada de Lora, Leigh O'Dell, dijo que la oferta de Johnson & Johnson era insuficiente. "Creemos que la propuesta (8.900 millones de dólares) no ofrece una compensación adecuada", declaró a Mediapart. </p><p>La propuesta se produce en el contexto de una controvertida batalla legal. Johnson & Johnson ha declarado en dos ocasiones <strong>en quiebra s</strong>u filial de talco, a pesar de que un tribunal dictaminó que esa medida era de mala fe. Sólo en 2022, Johnson & Johnson registró unas ventas de <strong>95.000 millones de dólares. </strong></p><p>Declararse en quiebra le permitiría escapar a la justicia. El procedimiento "tiene la consecuencia inmediata paralizar las solicitudes de los demandantes", afirma O'Dell. La filial americana de Imerys, que siguió una estrategia jurídica similar de quiebra, ha sido desmantelada y sus activos vendidos.</p><p>Este caso y sus miles de documentos internos suponen una rara inmersión en el mundo ultrasecreto de la industria farmacéutica y cosmética. Hay que remontarse a principios de los años 2000 para comprender el alcance de la complicidad de Imerys, que finalmente fue condenada en Missouri y en primera instancia en Nueva Jersey. </p><p>En 2011, casi diez años antes de las primeras sentencias, los franceses ya estaban preocupados por la posible "desaparición" de Imerys<strong>.</strong> Según explicaron directivos de la empresa en un intercambio de correos electrónicos, la causa era la política de Johnson & Johnson de favorecer a otros proveedores<strong> </strong><em><strong>low cost</strong></em>. Desde 2003, el talco que contiene los polvos para bebés de Johnson & Johnson procede de las minas de Imerys en<strong> China</strong>. Los franceses piensan que Johnson & Johnson bien podría "deshacerse de ellas". </p><p>Dicen que han aceptado todo de los americanos, incluida la realización de "tests químicos" que Imerys consideraba "<strong>peligrosos para el medio ambiente</strong>". O el hecho de tener que trabajar en Estados Unidos con "parias", es decir, asesores desacreditados, según ellos, en los medios científicos americanos.</p><p> El problema, explican los directivos de Imerys, es que el propio grupo francés carece prácticamente de "credibilidad" porque el producto que Imerys suministra, sobre todo a México, <strong>no es "apto para el consumo"</strong>. Imerys conoce perfectamente los "riesgos cancerígenos" de su talco. </p><p>Así se especificaba en 2009 en <strong>la ficha descriptiva</strong> que acompañaba a sus productos. Entonces se indicaba con claridad que una entidad de la Organización Mundial de la Salud había clasificado el uso perineal del talco como cancerígeno. Clasificación que tuvo lugar en 2006. </p><p>Un año antes, en 2005,<strong> I</strong>merys seguía discutiendo con sus asesores la necesidad de <strong>volver a redactar los resultados de un estudio científico</strong>, el estudio "Huncharek/Muscat", bien añadiendo "revisiones" dictadas por Imerys y Johnson & Johnson, bien "suprimiendo" "secciones" enteras. La nueva redacción debía convencer a las autoridades federales americanas de que el talco no era peligroso. </p><p>Desde principios de la década de 2000, Imerys (antes Luzenac) intenta minimizar el peligro del talco sembrando la duda. Como indica un documento interno fechado en enero de 2000, la estrategia de Imerys a este respecto ha consistido en crear "confusión" en los reguladores. </p><p>Una de las principales estrategias de Johnson & Johnson desde los años 70 ha sido pagar a investigadores y científicos para que escriban estudios<strong> a favor del talco</strong>, según una <a href="https://www.reuters.com/investigates/special-report/johnsonandjohnson-cancer/" target="_blank">investigación</a> de Reuters. Johnson & Johnson "encarga y paga" los estudios, "dice a los investigadores qué resultados quiere", escribe Reuters, "y contrata a un escritor fantasma para que redacte" el informe final de los resultados.  </p><p>La estrategia se mantuvo hasta 2005. En ese momento, Imerys y Johnson & Johnson encargaron y pagaron más de 41.000 dólares por el mencionado estudio científico <strong>"Huncharek/Muscat"</strong>.   </p><p>“Sobre la base de los documentos que he consultado", concluye O'Dell, abogada de Lora, "creo que la empresa matriz era absolutamente consciente de lo que estaba ocurriendo en Estados Unidos. Sin duda, había geólogos y otros empleados que trabajaban con la rama americana de Imerys en París". </p><p>Los productos a base de talco de Johnson & Johnson no fueron retirados del mercado hasta 2020 en Norteamérica y no lo serán<strong> hasta este año en el resto del mundo</strong>. Según algunos investigadores, como Alexandra Lahav, profesora de Derecho de la Universidad Cornell de Nueva York, el hecho de que las víctimas fueran principalmente mujeres explica que los polvos de talco hayan seguido a la venta durante tanto tiempo, a pesar de los riesgos. </p><p>El sector farmacéutico y cosmético está especialmente mal regulado en Estados Unidos, sobre todo en relación con<strong> la salud reproductiva.</strong> “Los productos de antes de los años 90 pueden seguir en las estanterías aunque nunca hayan sido sometidos a pruebas", explica Alexandra Lahav a Mediapart. “El requisito de incluir a mujeres en los estudios clínicos no se aprobó hasta 1993, lo que me parece muy sorprendente". </p><p><strong>"Por eso se producen estos grandes veredictos</strong>. La reacción es decir: "Dios mío, el sistema judicial americano está fuera de control". Muy a menudo hay una historia subyacente, alguien en una empresa que ha ocultado algo (...). Además, es importante señalar que <strong>en este tipo de demandas, a las mujeres se les ofrece menos dinero que a los hombres. </strong>Culturalmente, somos más proclives a experimentar con el cuerpo de las mujeres", analiza Alexandra Lahav. </p><p>Lora tuvo suerte y hoy está curada. Otras mujeres implicadas en otras demandas contra Johnson & Johnson murieron de cáncer de ovarios antes de que se pudiera determinar en juicio el origen de su enfermedad. "No podemos seguir barriendo esto debajo de la alfombra", dice Lora. <strong>Lora relacionó su cáncer con el posible consumo de polvos de talco contaminados</strong> escuchando las noticias. Pero, ¿cuántas no lo saben? </p><p>En 2009, cuando Imerys informaba del peligro del uso perineal del talco, su cliente Johnson & Johnson seguía dirigiéndose a las mujeres, no solo a las madres, sino a las "americanas de raza negra" con "sobrepeso" que vivían en "climas cálidos". Aquellas que necesitarían mantenerse "frescas". </p><p><strong>E</strong>n Atlanta, por ejemplo, donde<strong> la tasa de pobreza </strong>se acerca al 20% y el 50% de los residentes son afroamericanos, Johnson & Johnson planeó en 2010 gastar más de 150.000 dólares en la radio para promocionar en pocos días sus polvos de talco entre las mujeres de la zona, organizando concursos con varios premios: vales de 250 dólares para ir al spa y muestras gratuitas para echarse polvos de talco al salir. </p><p><strong>Caja negra</strong></p><p>Los documentos citados han sido consultados por Mediapart y proceden de los distintos procedimientos judiciales en Estados Unidos.</p><p>Aún no se conoce el importe de la indemnización que Imerys debe pagar a los miles de demandantes que han interpuesto demandas en Estados Unidos. El importe definitivo se está negociando actualmente en el marco del procedimiento de quiebra de la filial americana de Imerys.</p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 May 2023 19:28:15 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Patricia Neves (Mediapart)]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Higiene,Salud]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Plaga de ratas en la prisión de Córdoba]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/plaga-ratas-prision-cordoba_1_1129709.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/026788c8-df37-4f73-9fd5-adfbeec9e263_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Plaga de ratas en la prisión de Córdoba"></p><p>La <a href="https://www.augc.org/" target="_blank">Asociación Unificada de Guardias Civiles </a>(AUGC) en Córdoba ha advertido este lunes de que desde hace varias semanas existe en las dependencias ocupadas por la Sección de Seguridad Penitenciaria de la Benemérita en la prisión de Córdoba <strong>"una plaga" de ratas</strong>, con presencia tanto en la planta baja –oficinas y sala de monitores–, como en la planta alta –vestuarios y sala de retén–.</p><p>Según ha subrayado la AUGC en un comunicado, "las <strong>escasas medidas</strong> adoptadas hasta el momento han resultado inútiles", porque "el número de dichos animales es cada vez mayor", de modo que "los guardias civiles que prestan servicio en esas dependencias se han encontrado en varias ocasiones ratas deambulando tranquilamente en el interior de los vestuarios y en la sala de estar, donde realizan sus <strong>comidas </strong>y permanecen en situación de retén".</p><p>Además, señalan que "la situación ha ido <strong>agravándose </strong>en las últimas semanas hasta el punto de que en alguna ocasión se han visto obligados a matar a alguno de dichos roedores que se encontraba junto a ellos<strong> subiendo por el mobiliario</strong>".</p><p>Al respecto, ante "las reiteradas negativas" a reunirse con AUGC por parte de la directora del centro penitenciario, Yolanda González, esta asociación profesional le reclama que de manera "inmediata adopte las medidas necesarias para <strong>acabar con la plaga de ratas</strong>, teniendo en cuenta que los trabajos llevados a cabo hasta ahora no han servido de nada".</p><p>Por otro lado, AUGC va a pedir también la intervención del Servicio de Prevención de la Guardia Civil, ante la situación de riesgo existente para quienes trabajan en esas instalaciones. Y es que, "no debe olvidarse que, según los expertos, las ratas son los animales que <strong>más enfermedades transmiten</strong> directa e indirectamente a seres humanos y otros animales", remarca el colectivo.</p><p>Igualmente, recuerda que dichos animales "pueden <strong>contaminar</strong> el agua, los alimentos y mercancías", además de ser "capaces de causar <strong>graves daños</strong> en paredes, tuberías, cableados eléctricos, etc".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Aug 2016 10:20:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Guardia Civil,Higiene,Prisiones,Salud,Córdoba]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Limpiando nuestros errores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/limpiando-errores_1_1128635.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El cielo está espeso e inmóvil, dispuesto a reventar al valiente que se atreva a pisar la calle. Nosotras salimos sólo por coherencia: si tienes un cachorro, hay que <strong>educarlo, pasearlo, limpiarlo.</strong></p><p>***</p><p>El suelo de mi barrio es un <strong>estercolero</strong>: hojas de periódico, carteles arrancados, folletos viejos, salchichas crudas, peluches muertos, vasos, vasos y vasos (muchos rotos, claro), cientos de tapones, miles y miles de cáscaras de pipas, servilletas de papel, condones (menos mal), billones de colillas… Y muchas <strong>vomitonas</strong>.</p><p>***</p><p>A esas calles de Madrid –infierno bajo el infierno– nos sometemos la cachorrita y yo varias veces al día, empeñadas en encontrar <strong>sendas libres</strong> de mierda y parques en los que no molestemos a nadie y nadie nos moleste, buscando desesperadas aquella ciudad que quisimos tanto.</p><p>***</p><p>Vivimos en una calle pequeña y escondida, una calle por la que sólo circulan coches perdidos y en la que –justo por eso– <strong>aparca el botellón</strong> en cuanto cierran los bares. En nuestra calle (sin policía, sin padres, sin cámaras) se inventan bebidas letales hasta que arrasan el alcohol y el sueño.</p><p>Ayer a primera hora, dos chavales dormían en nuestra puerta dentro de un coche enorme, con las ventanillas abiertas. La cachorrita y yo, bobas y buenas, los hemos rodeado de puntillas, con esa ironía maternal que impide despertar <strong>a quienes no nos han dejado dormir.</strong></p><p>***</p><p>Claro que, obviamente, tengo yoes de instinto justiciero y los barajo:</p><p>¿Y si los despierto educadamente y les pido que <strong>recojan los cristales</strong> de esa copa que les oí romper con ganas, las rodajas de limón mustias que la perra olfatea, los plásticos que no se reciclan solos…? ¿Y si les enseño nuestra ventana y les explico que nuestros sueños no se cumplen sin dormir y que esta calle que ellos ensucian es por la que nos asomamos al mundo?</p><p>Se impone mi yo prudente (o el que rehúye las broncas): no los despertamos y ellos tampoco se despiertan.</p><p>– ¿No los echan de menos en sus casas?– me pregunta la perra.</p><p>– Yo a ti sí– le contesto, que sólo sé ser madre de los míos y hasta eso me cuesta. </p><p>***</p><p>La cachorrita y yo paseamos esquivando los <strong>desperdicios </strong>que han dejado los cachorros humanos, contando las papeleras llenas de basura (todas) y las que tienen <strong>bolsitas </strong>para recoger los desperdicios de los perros (ninguna).</p><p>Desde que la perra puede salir a la calle, hace casi dos semanas, <strong>no han vaciado la papelera </strong>que nos pilla más cerca. Rebosa de mierda. Cada día le hago una foto y me planteo si tuitearla es traicionar a Manuela Carmena. Otra foto. Más mierda. El camino más corto suele ser el recto: descubro @lineaMadrid y <strong>les mando prueba </strong>gráfica.</p><p>Me piden la dirección y <strong>dos horas después</strong> la papelera está vacía, la calle limpia.</p><p>Funciona.</p><p>Funciona <strong>protestando</strong>, que no es lo suyo, pero funciona.</p><p>***</p><p>Votamos a Manuela Carmena (a ella, ojo, y no a ese partido que no tiene) porque la creímos <strong>capaz de limpiar </strong>la ciudad ética, metafórica y literalmente. Más de un año después, apenas nos atrevemos a pronunciar los peros que nos asaltan cada día. Lo hacemos bajito: que tiene mal equipo, que la contrata ya estaba firmada, que… Más de un año después, y ya lo siento, salimos a la calle<strong> con mascarilla y con vergüenza.</strong></p><p>***</p><p>Por la noche, un adolescente de ojos vidriosos me grita desde el banco en el que fuma enroscado.</p><p>– Acércame al cachorro, que lo quiero tocar.</p><p>– Si la quieres tocar, levántate y acércate tú a ella.</p><p>Viene. Flipamos: hago que los adolescentes se <strong>levanten y anden.</strong></p><p>***</p><p>Vuelvo hablándole a la perra de responsabilidad: la de educar (y educarnos) para no ensuciar, la de gestionar una ciudad, la de <strong>hacer autocrítica</strong>. En estos tiempos de “conmigo o contra mí” criticar a los tuyos es casi tan difícil como que ellos hagan <strong>autocrítica</strong>, pero si sólo se equivocan los otros, <strong>nunca acertaremos nosotros</strong>. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Jul 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
      <media:title><![CDATA[Limpiando nuestros errores]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Higiene,Madrid]]></media:keywords>
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