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    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 33]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/los-diablos-azules-numero-33/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 33]]></description>
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      <title><![CDATA[‘Autobiografía de Rojo’, de Anne Carson]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/autobiografia-rojo-anne-carson_1_1131372.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/83e3689c-50dc-4390-8d96-c236bb022fc2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Autobiografía de Rojo’, de Anne Carson"></p><p><strong>Autobiografía de Rojo</strong><strong>Anne CarsonTraducción de Jordi DocePre-TextosValencia2016</strong></p><p><em>Si el rojo es el color del dolor del arte</em></p><p>.</p><p>Anne Carson</p><p>A modo de advertencia me atreveré a afirmar que no es posible llegar a la literatura de <strong>Anne Carson</strong>. Digo que no es posible llegar porque su literatura es una habitación llena de espejos, y una vez dentro de ella no podemos dilucidar qué es real y qué es trampantojo. <strong>Jordi Doce</strong>, quien ya tradujo <em>Hombres en sus horas libres</em> en 2007 para Pre-Textos, nos trae un nuevo libro inclasificable de la autora canadiense. <a href="http://www.pre-textos.com/escaparate/product_info.php?products_id=1630" target="_blank"><em>Autobiografía de Rojo</em></a> es un libro torrente, una obra-caudal que hunde sus raíces en la mitología griega y avanza hacia los entresijos de la sociedad posmoderna a través del personaje de Gerión, un monstruo de alas rojas. El artífice de esta <em>Gerionesis </em>o <em>Canción de Gerión </em>no es otro que el poeta griego <strong>Estesícoro </strong>(Hímera, Sicilia, 630-550 a. C.), del que Anne Carson se apropia gracias a su formación académica en literatura clásica –recordemos que su tesis doctoral versó sobre <strong>Safo</strong>, a la que ha traducido, así como algunas obras de <strong>Esquilo </strong>y <strong>Eurípides—</strong> y hace suyo aquel manuscrito conservado en ochenta y cuatro fragmentos en papiros.</p><p>La fuerza de este poema, lo que marca la diferencia, es la deconstrucción que el propio autor hace del mismo, pues a todas luces se asemeja a un poema en prosa fragmentario, un hilo interrumpido, un prisma de múltiples caras. <em>Carne roja</em> es el título escogido por Carson para reconstruir los fragmentos reunidos de la obra de Estesícoro. Con agilidad e inteligencia, el personaje de Gerión va desplegándose como un abanico, de forma que podemos escuchar tanto su voz de niño temeroso por su aspecto físico, como los reproches de sus padres, que intentan que su hijo sea como los demás. Gerión es un monstruo que se rebela contra su propia naturaleza, no por desconocimiento sino desde la reflexión profunda, de forma que nos encontramos ante el paisaje colérico de sus pensamientos: </p><p><em>Gerión recorrió la extensión roja de su mente y respondió No Era un crimen Y desgarrado al ver a las reses tendidas Todas estas bellezas dijo Gerión Y ahora yo</em></p><p>Hay maldad y ternura en esta canción mítica teñida de rojo: al no poder cambiar el transcurso de la historia y el trágico final de Gerión, la autora evoca su muerte a manos de Heracles con la dulzura del acto amoroso, que nos introduce al despliegue de erotismo con el que nos encontraremos a lo largo de todo el poema: </p><p><em>Flecha significa matar Dividió el cráneo de Gerión como un peine HizoInclinarse el cuello del muchacho En un lento y extraño  ángulo ladeado como cuando Una amapola se deshonra ante un latigazo de brisa Desnuda</em></p><p>Anne Carson se sirve de un complejo aparato teórico para la elaboración de su <em>Autobiografía de Rojo</em>, de modo que antes de comenzar la lectura del poema hemos de transitar los tres apéndices que la preceden, y que profundizan en la leyenda que se cernía en la Antigüedad en torno a la figura de Estesícoro. El poeta fue el autor de una composición conocida como <em>Helena</em>, en la que presenta a la hermosa hija de Zeus como la causante de la guerra de Troya y de los males sufridos por los héroes griegos. Los versos fueron entendidos como una ofensa, así como una negación del poema homérico. Según cierta leyenda, Helena de Troya priva de la vista al poeta, y este la recuperará tras escribir la <em>Palinodia</em>, en la que se retracta de su poema anterior. Este mito parece una solución a la aparente existencia de dos versiones distintas del mito de Helena. El lector tampoco podrá dilucidar la veracidad o no de esta leyenda puesto que Carson enfanga aún más estos hechos al presentar continuas paradojas e hipótesis que se contraponen entre sí. Una entrevista ficticia con el autor al final del volumen –que no es sino un soliloquio lleno de ironía— es la culminación perfecta para esta obra-rompecebezas.</p><p>La gran carcajada final reaparece continuamente en los distintos capítulos que recorren la vida de Gerión y van trazando una suerte de <em>bildungsroman </em>o novela de aprendizaje en la que el monstruo rojo inicia su etapa escolar y se somete a los deseos incestuosos de su hermano. Comienza a escribir su autobiografía en una libreta de Japón. Sobre el papel “registra todo lo interior y omite lo exterior”, dibuja el mapa de su destino y profetiza su muerte, para consternación de sus padres y su profesora. Dada la presión, el niño reescribe su propio final para que este sea feliz. Su incursión en la adolescencia llega de la mano de Heracles, que se nos presenta como un intrépido compañero de juegos y de viajes. El instante del encuentro es descrito por Carson como “uno de esos momentos que son lo contrario de la ceguera”, casi un guiño a la suerte sufrida por Estesícoro por venganza de Helena. Gerión comienza a registrar imágenes con una cámara de fotos, recortes del mundo que le sirven para ir construyéndose a sí mismo. El registro coloquial de las conversaciones que mantiene con su madre o con Heracles contrasta con el desbordamiento lírico de algunos pasajes, que subrayan el vertiginoso equilibrio con el que está escrito el discurso. Encontramos un ejemplo muy claro en el siguiente fragmento: </p><p><em>¿Qué aspecto tiene la distancia?» es una pregunta sencilla y directa. Se extiende desde / un adentro ilimitado hasta el borde / de lo que puede amarse. Depende de la luz. ¿Quieres fuego? Dijo acercándose a ella / y sacando una caja de cerillas / de los tejanos. No gracias cariño. Ella comenzó a darse la vuelta. / Ya es hora de que lo deje. </em></p><p>Como ya anunciamos al comienzo de esta reseña, la escritura vertiginosa de Anne Carson transita por todos los espacios y se adueña de múltiples voces, logrando un coro de perspectivas, un entramado de historias y posibilidades que apunta al infinito, y que sólo pueden descubrirse mediante la lectura. Gerión no es un monstruo rojo; Gerión es cualquier ser cuyo interior es rojo, y “si el rojo es el color del dolor del arte”, en esta <em>Autobiografía </em>hay un afán por perseguir el dolor desde las raíces hasta la cima de un volcán, el volcán que Heracles le promete visitar y que en el fondo es el descenso a las profundidades de sí mismo. Esta novela en verso o aventura temblorosa nos lanza en manos del fuego y parece decirnos que lo importante es vivir, que si existimos es por los otros, que la literatura es una trampa. </p><p>Y qué hermosa trampa. </p><p><em>Heracles encendió el motor del coche y echaron a andar sobre el dorso de la noche sin tocarse pero unidos en el  asombro como dos cortes yacen paralelos en la misma carne.*Gema Palacios es poeta. Su último libro publicado es</em></p><p><strong>Gema Palacios</strong><a href="http://elsastredeapollinaire.blogspot.com.es/2016/05/treinta-y-seis-mujeres-gema-palacios.html" target="_blank">Treinta y seis mujeres</a><em> (El sastre de Apollinaire, 2016).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Oct 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Gema Palacios]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Poesía,Los diablos azules número 33]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[‘Cada día es del ladrón’, de Teju Cole]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/dia-ladron-teju-cole_1_1131369.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/918d7a03-1b8c-4d78-929b-ad77804a0168_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Cada día es del ladrón’, de Teju Cole"></p><p><strong>Cada día es del ladrón</strong></p><p><strong>Teju ColeTraducción de Marcelo CohenAcantiladoBarcelona 2016</strong></p><p>Una de las novedades de septiembre, <a href="http://www.acantilado.es/catalogo/cada-da-es-del-ladrn-774.htm" target="_blank">publicada en la editorial Acantilado</a>, es esta fábula  de apenas algo más de 140 páginas del afroamericano <strong>Teju Cole</strong>. Utilizo esta expresión por ser la que más define a este escritor nacido en Michigan en 1975 pero que pasó su infancia en Nigeria. Conserva la doble nacionalidad y además es fotógrafo e historiador de arte. </p><p><em>Cada día es del ladrón</em> fue publicado inicialmente en el 2007, y el  título está sacado de un proverbio yoruba –"Cada día es del ladrón, pero un día es para el dueño"—.  Narra en primera persona  el regreso a la Nigeria actual  de un joven, casi su alter ego, que fue a estudiar y viene a visitar a la familia convertido ya en médico. Así, casi como un libro de viajes, nos cuenta lo que ve, vive, oye, pasea, come y visita de un país que ya no se asemeja al que vivió en su infancia. </p><p>En pequeños capítulos de tres o cuatro páginas desgrana desde la burocracia americana para conseguir un visado, el viaje, la policía del aeropuerto, la policía de carretera, los pequeños sobornos continuos, la vida de los niños de la calle, la clase media nigeriana, y todo lo que se encuentra relacionado con la vida cotidiana: un capítulo dedicado a  los cibercafés, varios a los encuentros familiares, primos, tíos, amigos; otros dedicados a los continuos cortes de luz y los generadores caseros; otros dedicados a lo que se lee en Nigeria, cómo son las librerías, las bibliotecas, los museos, a los mercados, a la situación del arte y la cultura, de la que dice: "Hay abundancia de historias a mano pero escasez de amparo creativo" . </p><p>A lo largo del libro nos acerca también a la clase política nigeriana, los sucesivos golpes de estado y regímenes militares, a la música y la potencialidad  de Nigeria (<strong>Fela Kuti</strong>, <strong>Femi Kuti</strong>…). Amante de la cultura y del arte, es donde él mejor expresa sus sentimientos y donde pone la posibilidad de salvar las contradicciones de su país, que puede asemejarse, en retrato, a lo que ocurre en otros países africanos. Así dice: "Los signos vitales más convincentes que veo en Nigeria se relacionan con la práctica de las artes. Y es así. Cada vez que vuelvo a Lagos y me convenzo de que he entrado sin percatarme en una región infernal, surge algo que me da esperanzas. Una lectora, una orquesta, la amistad de unos pocos que nadan con fuerza a contracorriente".</p><p>El valor de este libro, al menos para mí, es que al acabar de leerlo tenemos en la cabeza un mosaico formado por impresiones de  cómo se desarrolla la vida cotidiana en su país, que debe asemejarse mucho a otros países y ciudades africanos. De este modo, lo particular, lo que él conoce, llega a convertirse en una referencia universal que nos acerca a ese gran continente tan desconocido y estereotipado en nuestra mentalidad.</p><p>De este escritor también se puede encontrar, otra novela que publicó Acantilado en el 2012, <a href="http://www.acantilado.es/catalogo/ciudad-abierta-599.htm" target="_blank"><em>Ciudad abierta</em></a>, ganadora del Premio Pen Hemingway o el New York City Book Award for Fiction entre otros. Es autor, además, de un relato que en su momento corrió mucho por las redes, titulado "Hafiz", <a href="http://6thfloor.blogs.nytimes.com/2014/01/09/teju-cole-puts-story-telling-to-the-twitter-test/" target="_blank">compuesto por treinta y tres tuits</a> de su cuenta en el que el escritor ha dado forma y orden hasta conseguir una historia colaborativa.</p><p><em>*Carmen Peire es escritora. Su último libro es </em><strong>Carmen Peire</strong><a href="http://www.edicionesevohe.com/products-page/evohe-narrativa/en-el-ano-de-electra-carmen-peire" target="_blank">En el año de Electra</a><em> (Evohé, 2014). </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Oct 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <title><![CDATA[‘El expediente Albertina’, de Ioana Gruia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/expediente-albertina-ioana-gruia_1_1131367.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e57a0ecf-d953-48c9-bf73-9df4f4fdd1c9_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="‘El expediente Albertina’, de Ioana Gruia"></p><p><strong>El expediente Albertina </strong></p><p><strong>Ioana GruiaEdhasaMadrid2016</strong></p><p><strong>Ioana Gruia</strong>, profesora de Literatura en la Universidad de Granada, nos cuenta en <em>El expediente Albertina</em> la historia de cuatro mujeres: Laura Aldea, protagonista del relato, Smaranda Pop, Dana Tomescu y Victoria Dinu, en la Bucarest de los años ochenta, los últimos años de la dictadura de <strong>Ceausescu</strong>. Narra de una manera realista la situación que vivieron estas compañeras y amigas en la redacción de una revista literaria para la que trabajaban y lo que ocurrió veinte años después. Así, con la técnica de la analepsis altera una y otra vez la narración cronológica de la historia conectando con los distintos momentos del pasado. Al igual, enlaza sus relatos con expedientes, fichas, notas y entrevistas policiales. Con esta alternancia de escritos mezcla lo que está ocurriendo y ocurrió. Sabe en cada momento introducir la historia real con la ficción de la novela. </p><p>Son relatos de amor y de vida, de historias tristes y alegres, de luces y de sombras, todas repletas de historia y de memoria, donde lo frágil y lo fuerte se aúnan. La pasión tanto por la vida como por la idea de cambiar el mundo está presente en su narrativa que hilvana con la literatura policiaca y la de memorias de una manera magistral. Es una novela política en donde aparece la lucha por conseguir conquistas sociales, por denunciar el sistema establecido  con todas las consecuencias que conllevan estas reivindicaciones por la dignidad y la justicia del ser humano.</p><p>Es un libro con memoria histórica que narra un entramado político, de persecuciones, de tiranía, de miedos, de desgracias y envidias que nos atrapa desde el principio y que nos traslada de un lado a otro en el tiempo para poder asistir a todo hecho importante que refuerce el relato. Repleta de misterio nos lleva a una investigación paralela, narrando episodios que nos tienen en vilo hasta el final. Mientras la novela sigue su curso, Ioana Gruia nos muestra esos documentos policiales. Los discursos de los confidentes revelan las miserias y los temores por los que pasan sus protagonistas. Sus personajes están descritos con una gran psicología.</p><p>Es una novela realista, histórica, testimonial que nos acerca a aquel Bucarest, y a la vez a que rememoremos otras historias de dictaduras e irremediablemente nos lleva a la nuestra. Sabe tejer y destejer ese entramado de vidas, de personas durante un periodo de veinte años, de  idas tremendas y venidas tristes y nostálgicas, todas sin luz. Tiempos donde, pese a todo, el amor sucede. Los infortunios de sus personajes se encaran y buscan otros modos de vida para sobrevivir. Son supervivientes pasionales con urgencia de claridad.</p><p>Ioana Gruia, desde las primeras páginas situadas en el siglo XXI, dosifica este relato repleto de intriga y misterio, para luego desembocar en un final que esperas y no esperas: pese a saber e intuir lo que puede ocurrir, parece que quiere que te adentres en la narración y ayudes como otro personaje más a tomar deliberaciones, y lo logra. Todo incitado por una forma de acercamiento con un lenguaje profundo en donde la intensidad de las historias, la hondura de sus vidas, nos llevan a situaciones duras y dramáticas. Historias de lucha por conseguir, denunciar y recuperar la memoria de lo tremendo de las dictaduras, en este caso la de la época de Ceausescu.</p><p>De todos los sentidos, va a ser la vista la mirada esencial: como a través de un objetivo fotográfico, todo se observa, se enfoca y se retrata. El oído va a ser el segundo sentido: habrá mucho que escuchar, que oír, que preguntar, que aplazar respuestas en esta historia de historias. Ya en la primera página nos escribe: “Bucarest la observaba con la vieja mirada de recelo, a la que se había añadido un matiz de resentimiento, como si le reprochara su pertenencia a otro mundo. Igual que su hermana la había mirado toda la vida, y más desde que supo, veinte años atrás, que Laura se iría para siempre.”</p><p>Libro en el que parece que llueve torrencialmente todo el rato, pero en el que las mujeres y los hombres que cruzan estas escenas saben guarecerse y aprovechar cuando escampa, cuando sale el sol  para ajustar  cuentas y seguir vigilantes en este viaje cuyos destinos y sueños se van cumpliendo.</p><p>Como epílogo aparece una nota de la autora donde se advierte la documentación consultada, los libros de historia rumana, diarios, y la aportación de historias contadas que le han servido para construir a este personaje crucial de Laura Aldea que luchó dignamente sin parar contra las aberraciones más atroces que un ser pueda soportar. </p><p>Es un tratado de psicología, de filosofía humana, en donde se estudian los comportamientos de las personas en todas las situaciones,  reflejados y perfilados en cada uno de los innumerables personajes que habitan estas historias, con el empeño por conseguir conquistas, con la pasión en la transformación del mundo, con exilios, reencuentros y música de piano.</p><p>Es un relato que narra la existencia, la recuperación de la memoria histórica, un homenaje a las personas que pese a golpes tan insolentes, consiguen luchar contra proyectos políticos y tienen el poder y la valentía de perseverar y aspirar a una transformación en la vida de los demás. Ioana Gruia logra con un lenguaje cercano y humano, nada hiriente,  trasmitirnos lo terrible de las dictaduras, las heridas, secuelas y cicatrices que el ser humano puede llegar a borrar pero no a olvidar.</p><p><em>*Carmen Canet es profesora de Literatura.</em><strong>Carmen Canet</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Oct 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Canet]]></author>
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      <title><![CDATA[‘Fuera de la ley’, de La Felguera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/fuera-ley-felguera_1_1131365.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7c0290f8-1812-4f4f-ae8d-eca52388f046_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Fuera de la ley’, de La Felguera"></p><p><strong>Fuera de la ley. Hampa, anarquistas, bandoleros y apaches. Los bajos fondos en España (1900-1923)La FelgueraMadrid2016</strong><em>Fuera de la ley. Hampa, anarquistas, bandoleros y apaches. Los bajos fondos en España (1900-1923)</em></p><p>No es fácil seguir el rastro a La Felguera, al menos el rastro que el mundo de ahí afuera consideraría el real. Existe otro, el que ellos mismos cuentan: el de la sociedad secreta y sus comunicados, el fundamento de la resistencia cultural, el juego del secreto y la provocación, la historia de una revista que tuvo sus primeros números hace veinte años, y un puñado de agentes secretos, que son algo así como las bases en que se levanta su templo de conocimiento. El experimento pudo quedarse en uno de aquellos intentos de agitación en los tiempos de pre Internet y de deseo de colectivización social, cuando los sueños no se desparramaban por las redes sociales. Pero La Felguera, a diferencia de otros muchos cócteles que no soportaron el compromiso que exige el tiempo, persistió y se convirtió en una editorial rara, de esas que no viven en la búsqueda del <em>mainstream</em>, de esas que cualquier editor con dos dedos de frente llamará “romántica” en la peor de sus acepciones. La Felguera es la última esperanza <em>indie</em>. Se obcecaron para su catálogo en la larga fila de <em>outsiders </em>que caminaron entre nosotros, por eso se mueven entre revolucionarios, utópicos, fracasados, visionarios, pandilleros y asesinos.</p><p>Siempre es un buen momento para el lector inspirado visitar La Felguera donde puede encontrar raros libros de <strong>Burroughs</strong>, historias sospechosas de <strong>Valle-Inclán</strong> o el <em>affaire </em>entre <strong>Conan Doyle</strong> y <strong>Houdini</strong>, por nombrar a vuelapluma tres pinceladas de su repertorio. Pero 2016 parece un año de consagración. Ha aparecido la imprescindible edición titulada <a href="http://www.lafelguera.net/web/Fuera-de-la-ley.html" target="_blank"><em>Fuera de la ley</em></a>. En ella se trata del hampa española, y de los anarquistas, bandoleros y apaches de principios del siglo XX. Entran a fondo en el forajido que sobrevivió en aquella España entre el Desastre de Cuba y el Desastre de Annual. Aquel país que existió entre ambos desastres era un país en convulsión: en tanto el resto del mundo se enfrentaba en una Guerra Mundial, Barcelona y Madrid se convertían en capitales del cabaré, el espionaje, el navajazo y la chulería.</p><p><em>Fuera de la ley</em> es una sucesión de reportajes entresacados de revistas y periódicos de la época elegidos con mimo y sentido de la oportunidad, estructurados a través de una serie de artículos de colaboradores de La Felguera –a buen seguro agentes secretos que quizá firmen con seudónimo— que a veces mantienen el tono reportero de hace un siglo. No hay equilibrio en el juicio —ni falta que hace— pues en muchos casos se trata de la opinión de aquellos que ya no están: los que salían a la calle lápiz en mano para relatar las miserias de las covachas, la alegría de la cocaína y el champán, el brillante reflejo de la navaja en el callejón. Ecos de <strong>Baroja</strong>, del mejor <strong>Eduardo Mendoza</strong>, incluso de <strong>Montero Glez</strong> o <strong>Luis Berenguer</strong>. El lector sacará sus propias conclusiones cuando se vea sumergido en la España apasionante de los años diez, aquella que supo sacar provecho del contrabando en unas u otras esferas; cuya clase obrera se organizó para librar a los obreros del yugo patronal —así se justificaban, así debe decirse— y sus patronos contrataron a pistoleros concienzudos para asesinar a líderes sindicales. En EE UU sucedería, pocas fechas después, una historia similar que Hollywood y la <em>ley seca</em> se encargarían de mostrar al mundo como una de las narrativas más apasionantes del siglo.</p><p>Como aquí no tuvimos Hollywood y cuarenta años silenciaron la realidad, aunque nos dieran a <strong>El Lute</strong>, era necesario recuperar la historia sórdida de los perdedores, de los ladrones y los asesinos. El libro se divide en diferenciadas partes: en primer lugar se nos muestra el hampa. Se nos presenta a nuestro <strong>Eliot Ness</strong> (o <strong>Sherlock</strong>, según se mire), <strong>Fernández-Luna</strong>, y a las tropas de golfos, chicos malos, ladrones y rateros organizados en categorías. Conocemos al mítico <strong>Fantomas</strong>, la Banda Negra y los lugares de querencia del hampa: cabarés, cafés cantantes, tabernas, cuevas… Aquí se incluye un estupendo archivo policial que señala la impresionante calidad de la documentación de la editorial. Cien hampones con sus fotos de frente y perfil, caracterizados antropométricamente y con cierto aire lombrosiano, con reproducción a mano de sus tatuajes más característicos, datos de delitos, arrestos, profesión y filiación entre otros. Lo más granado del hampa española al fin con rostro y datos.</p><p>Le sigue el enemigo número uno de la España oficial de los años diez y veinte: los temidos anarquistas. Los que atentaban contra reyes y acababan con la vida de primeros ministros y emperatrices en balneario. Se comprendió comosSindicato –la CNT estaba recién nacida— que se organizaba en defensa de los trabajadores en huelga. Reseña importante la de La Canadiense y cómo el temor a la clase obrera organizada trajo la constitución del Sindicato Libre impulsado por la patronal. La <em>star </em>proletaria contra la <em>browning </em>burguesa, a tiros por el Raval o las Ramblas, era la real práctica de la lucha de clases. Aquí se añade una interesante lista negra de personas <em>asesinables </em>por las bandas promovidas por la patronal, con<strong> Pablo Iglesias</strong> —el de antes— a la cabeza —y <strong>Juan Peiró</strong> y <strong>Andreu Nin</strong>…—, que bien pudo manejar el <strong>Barón König</strong>.</p><p>La cuarta parte se dedica a los bandoleros. No sin acierto se anuncia en la contraportada que en tanto en Barcelona se sucedían los acontecimientos de la Semana Trágica, en Andalucía resistían los bandoleros. Más de un intelectual anarquista buscó en el bandolerismo la legitimación de la acción directa. El bandolero como instrumento de redistribución de rentas, no con mucha suerte, sobrevivió en las sierras andaluzas hasta bien entrada la II República, como fue el excepcional caso de <strong>Pasos Largos</strong>. Pero los primeros años del siglo veinte fueron años de las partidas del <strong>Bizco Borge</strong>, el <strong>Melgares</strong>, la del <strong>Vivillo</strong>. Ver en el libro la foto del <strong>Pernales </strong>y el<strong> Niño del Arahal </strong>recién acribillados y considerar que es casi contemporánea a las de las  protestas ciudadanas por la ejecución de <strong>Ferrer i Guardia </strong>aseguran que se trata este de un país que hace mucho tiempo ya vivía en dos velocidades.</p><p>Por último se rinde visita al espécimen importado: el temible apache parisino, émulo glamuroso del hampón nacional. A uno le queda la duda de si la movilización policial de la época fue motivada por la moda importada, la fascinación del tatuaje exótico, la peligrosidad callejera, o sencillamente por la inaceptable sustitución del chorizo nacional por unos gabachos malcarados. Imperdible la entrevista a la “reina de los apaches”. </p><p>Se cierra esta completísima documentación –no sé si he elogiado suficientemente la labor de recolección de fotografía— con un diccionario criminal preparado por un guardia civil en 1929, <strong>Pedro Serrano,</strong> que nos muestra cómo el lenguaje sigue vivo entre nosotros, como el habla del hampa pervive en algún lugar de nuestro espíritu social.</p><p><em>Fuera de la ley</em> es ese tipo de libros al que uno siempre vuelve: adonde está la aventura.</p><p><em>*Alfonso Salazar es escritor. Su último libro es </em><strong>Alfonso Salazar</strong>Para tan largo viaje<em> (Dauro, 2014).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Oct 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alfonso Salazar]]></author>
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      <media:title><![CDATA[‘Fuera de la ley’, de La Felguera]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Editoriales de libros,Ensayo,Libros,Literatura,Literatura española,Los diablos azules número 33]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[‘Retrato en sepia’, de Isabel Allende]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/retrato-sepia-isabel-allende_1_1131361.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ea507692-b5c0-4ca7-a484-fee3debbe5bb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Retrato en sepia’, de Isabel Allende"></p><p><em>Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Les dejamos esta sala para que comenten sus lecturas y nos ayuden a componer nuestra biblioteca. Si formas parte de un club de lectura, puedes escribirnos a losdiablosazules@infolibre.es para contarnos vuestra historia y hacernos llegar vuestras recomendaciones.</em><strong>losdiablosazules@infolibre.es</strong> </p><p>Cuando leímos <em>Retrato en sepia</em>, de <strong>Isabel Allende </strong>en el club de lectura Mardeleva de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), nos dimos cuenta que este libro era una continuación de <em>Hija de la fortuna</em>, incluso con ciertos guiños en algunos personajes con <em>La casa de los espíritus</em>, pero cada uno puede ser leído independientemente en cualquier orden. Una saga familiar que va a abarcar unos 130 años.</p><p><strong>Retrato en sepia</strong></p><p><strong>Isabel AllendeDebolsilloMadrid2009</strong></p><p>Una novela narrada por la protagonista, una joven, Aurora del Valle, que durante toda su vida sufre unas pesadillas terribles, además de pasar por un fracaso matrimonial. Criada por su ambiciosa abuela paterna, Paulina del Valle, crece en un ambiente privilegiado de la ciudad de San Francisco. Recibe una educación libre de prejuicios, muy distinta de la opresora que en ese momento recibían las mujeres. Cuando descubre la traición de su marido, que le es infiel con su cuñada, decide explorar el misterio de su pasado, sus orígenes y para poder encontrarse consigo misma y emprender una nueva vida con su nuevo amor en otro lugar, pero para ello necesita desterrar su pasado tirando del hilo tenue de la memoria. Encuentra explicación a sus traumas infantiles tras reencontrarse con su abuela materna a la que no veía desde hace 25 años. En una serie de conversaciones va recomponiendo las piezas del puzzle de su vida, de la que ha borrado los primeros cinco años, el retrato en sepia sepultado bajo el silencio.</p><p>Isabel Allende sabe fabular como nadie con los personajes, con los que juega y entremezcla las historias reales con la ficción que se van tejiendo y fundiendo para engendrar unos personajes ya míticos con un halo de magia especial. Como telón de fondo, la segunda mitad del siglo XIX (entre 1862 y 1910) y la Guerra del Pacífico, enfrentamiento entre Chile con con Perú y en el que Bolivia pierde su salida al mar. La novela retrata también la realidad de San Francisco a finales de ese mismo siglo y su barrio chino, donde están los orígenes de Aurora. Un periodo histórico muy bien contextualizado y con el que Isabel Allende manifiesta su actitud pacifista, mostrando el horror de la guerra, lo absurda, inútil y sanguinaria que fue. </p><p>Todos los personajes están bien trazados, pero Isabel Allende, feminista convencida, retrata de manera sublime a la mujer, de ahí que Aurora sea una mujer inconformista que lucha por su independencia y por sus ideas. Uno de los personajes que más nos ha llamado la atención ha sido Paulina del Valle, una mujer fuerte que sabe labrarse un porvenir desde su cama florentina, que es capaz de hacer negocios desde San Francisco con Chile y Perú sin saber de economía, comercializando azúcar, harina, frutas y vino. Esta gran fortuna le va a permitir llevar una jubilación plena acompañada por su fiel mayordomo Wiliams, al que hace su esposo y que la acompaña hasta sus últimos días.</p><p>Con gran maestría mezcla el tiempo presente con diálogos y el tiempo pasado con descripciones muy meticulosas. Con un estilo directo y sencillo, sin rebuscamientos en la escritura ni exageraciones estilísticas, pero no carente de un rico lenguaje que provoca en el lector imágenes muy sugerentes. Con un ritmo constante, te atrapa desde sus inicios, haciéndote disfrutar de cada página, aunque se avance por silencios, silencios que hablan por sí solos hasta ir descubriendo los secretos poco a poco, desenredando líos familiares hasta finalmente resolver los sueños que atormentan a Aurora.</p><p>También la recomendamos por lo que nos enseña de memoria histórica, de cómo tenemos que conocer el pasado para desde el presente encaminarnos al futuro, conociendo los errores para no repetirlos.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Oct 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ifigenia Bueno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[‘Retrato en sepia’, de Isabel Allende]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura latinoamericana,Novela,Los diablos azules número 33]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Apocalipsis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/apocalipsis_1_1131358.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e5d80a1d-d44b-479b-9669-f022750c783d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Apocalipsis"></p><p><em>(Empieza José Manuel Fajardo)</em><strong>José Manuel Fajardo</strong></p><p>Apocalipsis Guzmán. Menudo nombre. Hay que tener algo en contra de una criatura para llamarla así, algo personal, digo yo. Pero si no está claro el porqué, al menos se sabe quién tuvo la culpa: su padre. Sobre los motivos sólo cabe especular. El padre de Apocalipsis odiaba al mundo entero, sin distinciones. En eso hay un acuerdo general. Quizá también a su propio hijo. No es que fuera un mal tipo, es que no tenía corazón. No sé si me explico: no había matado a nadie, tampoco era violento, en realidad no era nada y a lo mejor ahí estaba el problema. Ni alto ni bajo ni bueno ni malo ni tonto ni listo. Nada. Todo lo que sucedía en su vida parecía haber sido dictado en alguna oficina y a él le llegaba en forma de resolución. La gente le amaba o le detestaba sin que hubiera afecto ni afrenta por su parte. Perdía los trabajos sin ninguna razón y los conseguía de igual modo. Sin méritos ni faltas. De esa misma manera dejó embarazada a la madre de Apocalipsis. Sin querer y sin remedio. Fue un polvo rápido después de una noche de discoteca, y seis meses después le llegó el aviso de que ella estaba encinta y decidida a tener el niño. Otro día, una llamada telefónica le comunicó que acababa de ser padre y que su deber era reconocer a su hijo. Él iba a cumplir treinta y tres años y ya tenía la sensación de estar llegando al final de su vida. Dar su apellido a un hijo no era una mala manera de perpetuarse. Sin embargo, por una vez quiso tener la última palabra. De acuerdo, lo iba a reconocer, concedió, pero con la condición de que fuera él quien le pusiera nombre. ¿A quién se le iba ocurrir que elegiría el de Apocalipsis? Desde luego, a la madre no. Cuando se lo dijo, ella protestó que eso no era nombre de persona sino una canallada. ¿No se daba cuenta de que el niño iba a ser el hazmerreír de la escuela? Pero él no se dejó convencer. Va a producir más miedo que risa, respondió, a mi hijo se lo van a tomar en serio. Esa fue la única vez que acertó en su vida y por partida doble, pues la premonición de que el tiempo se le acababa resultó ser cierta: apenas tres meses más tarde moría fulminado por un cáncer de páncreas. Y Apocalipsis resultó ser temible.</p><p>A mí se me pueden reprochar muchas cosas, pero no que sea mentiroso. Lo que les cuento es tan cierto como que nací en Madrid y viví allí hasta que me dio por irme a Puerto Rico, a los veinticinco años de edad, tras la muerte de mi madre. Son ideas que la muerte le mete a uno en la cabeza. Me crié pues lejos de las palabras calientes de la isla, lejos del sonido de algodón de sus brisas y los atardeceres lánguidos a la sombra de los mangós, pero no me costó acostumbrarme a todo ello. Dejar Madrid por el Caribe no es el mayor sacrificio del mundo. Renté departamento en Condado, porque tenía plata. Ya sé que ese barrio es de mentira, una vidriera linda para encantar a los turistas. Mejor así, cuando se tiene un trabajo como el que yo elegí, abogado de causas perdidas, al llegar hay que sacar la cabeza de la mierda o uno termina por formar parte de aquellos a los que está tratando de ayudar a salir de ella.</p><p>Fue por mi trabajo que conocí a Apocalipsis. No es que él viniera a pedirme que le sacara de la mierda, su vida le parecía cualquier cosa menos eso: a quien yo tenía que ayudar era a un amigo suyo, Sweetie Álvarez, otro con un nombrecito que parece un castigo. Siempre he pensado que en la isla son muy creativos. En su descargo hay que decir que en realidad se llamaba Robert, lo de Sweetie era un apodo que no se sabía quién le había puesto. Para unos, su madre, que siempre fue muy consentidora. Para otros, sus novias, que fueron muchas. Y para sus enemigos, los presos de la penitenciaría estatal de Oso Blanco, que hacían uso de sus encantos corporales por turnos. A mí no me consta ninguna de las tres hipótesis y habiéndole conocido puedo testimoniar que no era dulce ni agraciado y sus maneras conmigo siempre fueron del tipo brutal, incluida alguna agarrada de cuello y una tendencia a los puños que en una ocasión me dejó con el labio superior amoratado y una pésima opinión de mi posible cliente. Pero Apocalipsis decía que Álvarez era su brother del alma, y el cheque con el que respaldó esa amistad me convenció para hacerme cargo del caso.</p><p><em>(Sigue Santiago Gamboa)</em><strong>Santiago Gamboa</strong></p><p>Saber quién es uno realmente es cosa difícil, pero en el caso de Sweetie todos lo supimos siempre: era el niño de la banca, en el parque. En esa banca que hay en todo barrio de ciudad presuntuosa, en las islas del Caribe o en el continente. La historia oficial de nuestro barrio dice que el padre de Sweetie lo llevó a esa banca y le dijo, “espérame acá, hijo, voy a resolver un asunto y vuelvo”. El niño se sentó y lo vio alejarse hacia el fondo del parque. Como no se atrevía siquiera a levantarse no pudo ver a cuál de las casas entró, sobre la calle de abajo. ¿Qué tendrá que hacer ahí?, se preguntó el niño, balanceando los pies. Al lado suyo había una pequeña bolsa dejada por su padre y, curioso, el niño la abrió. Había un sándwich y una manzana. Cuando llegó el mediodía sintió un poco de hambre, así que sacó la manzana y se comió hasta la mitad pensando en dejar el resto para después, o para su padre. A eso de las cinco empezó a venir mucha gente de la calle de abajo y el niño se impacientó. Cada vez que veía a una figura a lo lejos se decía, ya viene, ya viene, pero nada, y pronto llegó la noche. Antes de la hora de la cena el parque se llenó de vecinos, de algarabía. Vio otros niños jugando pero no se atrevió a moverse de la banca. Temía que su padre volviera y no lo encontrara. Luego todo el mundo se fue a sus casas y el niño se quedó solo. Le dio un par de mordiscos al sándwich y siguió esperando, en medio de la noche. Llegó algo de brisa y sintió frío, así que subió las piernas a la banca y se estiró para dormir. Estaba seguro que en medio del sueño lo despertaría la mano de su padre y luego su voz, diciéndole, “ya hijo, ya volví, podemos irnos”. Pero abrió los ojos al día siguiente, muy temprano, y seguía estando solo. Al segundo día una vecina vino a preguntarle, “niño, ¿qué haces ahí?”, y él respondió, es que estoy esperando a mi padre, fue a resolver un asunto a la calle de abajo y ahora vuelve. La tercera noche la señora le dijo que viniera a dormir a su casa, pero él no quiso. “Es que si él vuelve y no me ve podemos perdernos, no va a saber dónde estoy”, dijo el niño. Al sexto día la mujer logró convencerlo y dejaron una nota en la banca escrita por él: “Papá, estoy en la casa del frente, la azul, ven pronto”.<em>(Continuará Cristina Fallarás)</em></p><p><strong>Cristina Fallarás</strong></p><p><em>*José Manuel Fajardo es escritor, periodista y traductor. Su último libro es </em><strong>José Manuel Fajardo</strong><a href="http://www.edhasa.es/libros/libro.php?id=22686&l=Mi+nombre+es+Jamaica&t=Novela+hist%C3%B3rica&a=Fajardo%2C+Jos%C3%A9+Manuel&e=Edhasa&c=Narrativas+hist" target="_blank">Mi nombre es Jamaica</a><em> (Edhasa, 2015). </em></p><p><em>*Santiago Gamboa es escritor. Su último libro publicado es una reedición conmemorativa de </em><strong>Santiago Gamboa</strong><a href="http://www.megustaleer.com/libro/el-sindrome-de-ulises-mapa-de-las-lenguas/ES0144894" target="_blank">El síndrome de Ulises</a><em> (Literatura Random House, 2015). </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Oct 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Manuel Fajardo | Santiago Gamboa]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura española,Narrativa,Los diablos azules número 33]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Historia cercana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/historia-cercana_1_1131349.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/53acbb46-a823-49c2-82b5-4deeb8a7144f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Historia cercana"></p><p><em>La librería La Libre de Barrio de Leganés (Madrid) recomienda algunos de sus títulos favoritos.</em></p><p>  </p><p><strong>12 poemas de Federico García Lorca</strong></p><p><strong>Ilustrado por Gabriel PachecoKalandrakaMadrid2014</strong></p><p>En La Libre de Barrio cuidamos con especial mimo la sección de Literatura Infantil ya que consideramos muy importante que los más pequeños comiencen a amar la lectura de forma divertida. Por ello recomendamos publicaciones como <a href="http://www.kalandraka.com/en/colections/collection-name/book-details/ver/12-poemas-de-federico-garcia-lorca/" target="_blank"><em>12 poemas de Federico García Lorca</em></a>, para que conozcan al genial autor de forma amena. Este libro además va ilustrado con las maravillosas creaciones de Gabriel Pacheco, os invitamos a descubrirlo.</p><p><strong>Aunque es de noche</strong></p><p><strong> María Jesús de la VegaEspacios EdicionesMadrid2016</strong></p><p>Nuestra vocación es dar apoyo también a los autores locales de la población donde se sitúa nuestra librería: un ejemplo de ello es<strong> María Jesús de la Vega</strong>. Su trayectoria literaria arranca en 1980 con el primer premio de novela José de Churriguera y, aunque ha coordinado durante varios años los primeros talleres literarios que se dieron en Leganés, hoy es autora exclusivamente de artículos de opinión y por supuesto, su gran pasión, de libros de poesía. <em>Aunque es de noche </em>es su última creación, comprometida con la realidad de los tiempos que corren. Versos repletos de belleza.</p><p><strong>La Nueve. Los españoles que liberaron París</strong></p><p><strong> Evelyn MesquidaEdiciones BBarcelona2014</strong></p><p>Esta edición revisada con prólogo de <strong>Jorge Semprún</strong> y textos añadidos de <strong>Camus</strong>, es una joya para todos los aficionados a la historia. La apasionante y a la vez olvidada contribución de los españoles en la Segunda Guerra Mundial. Muchos de estos jóvenes no tenían ni veinte años cuando defendieron la República en la España del 36; el 24 de agosto del 44 serían los primeros en liberar París de los nazis. Este libro cuenta su gesta.</p><p><strong>Últimos testigos</strong></p><p><strong> Svetlana AlexiévichDebateMadrid2016</strong></p><p>Celebramos que el último Premio Nobel se concediera a <strong>Svetlana Alexiévich</strong>, por sus palabras llenas de coraje y denuncia. <em>Últimos testigos</em> es una obra maestra que hasta ahora permanecía inédita en nuestro país, y que recoge el recuerdo de niños que sufrieron la Segunda Guerra Mundial. Su perspectiva es arrolladora y muy particular. Os animamos a que descubráis a esta narradora tan especial.</p><p><em>*Puedes encontrar la librería La Libre de Barrio en la calleVillaverde, 4, en Leganés (Madrid), o en su </em><strong>La Libre de Barrio</strong><a href="http://www.lalibredebarrio.es" target="_blank">página web</a><em>. </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Oct 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[La Libre de Barrio]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayo,Historia,Librerías,Libreros,Libros,Literatura,Poesía,Los diablos azules número 33]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Virginia Woolf, más allá del lector común]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/virginia-woolf-lector-comun_1_1131344.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/abd3d93e-9010-4d5a-b239-180ec419f53c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Virginia Woolf, más allá del lector común"></p><p>Cuando <strong>Virginia Woolf </strong>murió en el año 41 del siglo pasado, su producción ensayística pareció quedar limitada, con satisfactoria simetría, a cuatro volúmenes: por un lado, sus celebérrimos ensayos feministas <em>Una habitación propia </em>y <em>Tres guineas</em>; y por otro lado, los dos volúmenes de <em>El lector común</em>, publicados respectivamente en 1925 y 1932. Los dos primeros son hoy en día considerados clásicos de la teoría feminista, y, probablemente, el público general los identifique sin mayor problema. Los tomos de <em>El lector común</em>, sin embargo, son otro cantar: las múltiples facetas de la vida y obra de Virginia Woolf han terminado por eclipsar sus esfuerzos en el ámbito periodístico que, en su día, fueron apreciados por la crítica y bien recibidos por el público. Su renovación estética de las letras inglesas o su beligerancia ante la sociedad patriarcal han sido, desde que resurgiese el interés por su obra, los dos aspectos en los que con más intensidad se ha incidido, obviándose su contribución a la crítica literaria y cultural. </p><p>En la introducción que <strong>Miguel Martínez-Lage </strong>escribe para su antología <em>Horas en una biblioteca</em>, publicada por primera vez en 2005 y <a href="http://www.planetadelibros.com/libro-horas-en-una-biblioteca/214196" target="_blank">reeditada ahora por Seix Barral</a>, se nos recuerda muy acertadamente que la obra crítica de Woolf no se limita a los dos volúmenes de <em>El lector común</em>, sino que existe todo un corpus crítico que la autora amasó a lo largo de toda su vida profesional y que, salvo para los especialistas, ha caído prácticamente en el olvido. Conviene recordar que Woolf comenzó su carrera literaria con una reseña anónima para <em>The Guardian</em>, a la que siguieron numerosas contribuciones en el <em>Times Literary Supplement </em>o la revista <em>Athenaeum</em>, y que la crítica literaria fue, durante muchos años, su principal fuente de ingresos: Virginia Woolf ejerció la crítica de forma fructífera mucho antes de saltar al ruedo de la creación.</p><p>Durante años, como digo, Woolf escribió reseñas, artículos culturales y bosquejos literarios que, a su muerte, quedaron desparramados en infinitas hojas manuscritas y recortes de periódico: fue <strong>Leonard Woolf</strong> quien, a lo largo de los veintiocho años que sobrevivió a su esposa, se encargó de recopilar, editar y publicar de forma póstuma todo aquel material que esta había dejado terminado o casi terminado. Tal fue el caso de su última novela, <em>Entre actos</em>, que a falta de correcciones mínimas estaba lista para su publicación; fue también el caso de sus diarios, que se dieron a conocer al público en una versión expurgada bajo el título de<em> Diario de una escritora</em>; y, por último, fue el caso de su crítica literaria, que iría publicándose en diversos volúmenes hasta que, entre 1966 y 1967, se reuniera en los cuatro volúmenes que conformaron sus<em> Ensayos reunidos</em>. Como bien apunta Martínez-Lage, este no fue el final: en años subsiguientes, más ensayos siguieron apareciendo y, por tanto, nuevos volúmenes que complementaron a los <em>Ensayos reunidos</em>. El motivo de tal desbarajuste fue, sobre todo, la dificultad de rastrear una producción ingente que, para mayor dificultad, se había publicado con frecuencia de manera anónima.</p><p>La historia de la producción crítica de Virginia Woolf ha sido, por tanto, caótica. No es de extrañar que a día de hoy resulte difícil encontrar en una librería inglesa algo más allá de<em> El lector común</em>. Los <em>Ensayos reunidos</em>, descatalogados, solo se encuentran en librerías de segunda mano, y lo mismo sucede con la mayoría de las colecciones publicadas por Leonard.  Ante este panorama, no resulta extraño que gran parte del legado crítico de la inglesa haya caído en un limbo, tanto en su propio país como en el extranjero. Es por eso que <em>Horas en una biblioteca </em>resulta una colección muy necesaria que viene a llenar un agujero inmenso en el conocimiento de su obra, ofreciéndole al lector una recopilación de piezas que, es de agradecer, van mucho más allá de<em> El lector común</em>. Picoteando de los diversos volúmenes publicados en inglés, Martínez-Lage le ofrece a los lectores numerosos ensayos previamente inéditos en español. El criterio de selección es acertado y loable: por un lado se pretende presentar una panorámica de la obra periodístico-crítica de Woolf que abarque desde sus bosquejos juveniles hasta sus últimos escritos de madurez; por otro lado, reivindicar una faceta de la autora que a lo largo de los años no ha recibido toda la atención que merecía.</p><p>Los ensayos seleccionados son muy variados y dan buena cuenta de los intereses de la autora. Destacan por ejemplo sus “retratos” biográficos, pequeños textos en los que la autora aspira a capturar el carácter de su objeto de estudio: escritores,  figuras históricas o personas corrientes desfilan ante nuestros ojos, vívidas, nítidas; <strong>Dostoievsky</strong>, <strong>Christina Rossetti</strong>, <strong>Thoreau</strong>, <strong>Shelley</strong>, la reina <strong>Isabel I</strong> o <strong>Lady Strachey</strong>, la madre de su amigo <strong>Lytton</strong>, ente otras, forman parte de un interés profundo por la identidad y lo que define a una vida que compartió con el ya mencionado Lytton Strachey, renovador del arte de la biografía. La cuestión de la biografía y de sus posibilidades artísticas ocupa una posición central dentro de <em>Horas en una biblioteca</em> y de la obra woolfiana en general. No es sorprendente que, aparte de los ya mencionados retratos biográficos, se incluyan ensayos como “El arte de la biografía” o “La nueva biografía”, en los que se urge a renovar la forma en que explicamos a las personas y a abandonar la visión materialista de la vida para así llegar a una biografía basada en lo privado, en los momentos decisivos que marcan a las personas y forjan su personalidad. </p><p>Woolf concluye esta exploración con una vuelta de tuerca metabiográfica, dedicándole por ejemplo un ensayo a <strong>James Boswell</strong>, el afamado biógrafo del<strong> Dr. Johnson</strong>, o analizando los escritos autobiográficos de <strong>Sarah Bernhardt</strong>. Quizás, lo más interesante del juego literario y metaliterario establecido a lo largo de sus ensayos sea ver cómo, en última instancia, sus apuntes respecto a las vidas de los demás iluminan su propia personalidad, cumpliendo con creces lo que <strong>Oscar Wilde</strong> afirmó con su rotundidad característica: “Tanto la más elevada como la más ordinaria de las críticas es una forma de autobiografía”.</p><p>Pero, tal y como decía antes, se trata de una selección variada y no todo son biografías y autobiografías: destacan también sus agudos comentarios sobre cuestiones literarias. Por ejemplo, en “El arte de la ficción” se entabla un debate con <strong>E. M. Forster</strong> y su ensayo homónimo, y se pone énfasis en el concepto de “vida” que este maneja, en su arbitrariedad. Las novelas han de reflejar la vida, pero, ¿qué es la vida? ¿Por qué la vida en una novela de <strong>Henry James</strong> es menos válida que la vida en una novela de <strong>Trollope</strong>? ¿Y qué hay del lenguaje, de su potencial formal, artístico? Woolf achaca a Forster una cierta falta de visión y de inquietud estética, llegando a afirmar que la falta de originalidad y ambición formal perdonada a un novelista sería criticada en un pintor o un músico; Inglaterra, dice Woolf, no se toma en serio a la ficción. </p><p>Esta convicción de que la ficción es arte y no solo entretenimiento vertebra y articula todos los ensayos de Woolf, de modo que cuando comenta el carácter de un determinado autor, los méritos de determinado libro o los aspectos que le disgustan de determinada concepción de la literatura lo hace siguiendo su propia visión, que es la de un arte entregado a la exploración de la intimidad, de la personalidad profunda. Aparte de los ensayos ya mencionados, el tomo lo completan comentarios sobre cine, ópera o costumbres sociales que indagan siempre en lo mismo: la dimensión estética de la vida y la importancia del individuo y su historia personal. Esa es la idea motora que resurge constantemente y que dota a <em>Horas en una biblioteca</em> y a la obra crítica de Woolf de una homogeneidad que resulta sorprendente si se tiene en cuenta que se trata de un legado construido a lo largo de varias décadas.</p><p>Volver a visitar la ficción de Virginia Woolf de la mano de estos ensayos es, por tanto, una experiencia enriquecedora. Sirve ante todo para iluminar las múltiples facetas de una escritora que sabía que ni la vida ni las personas son simples, y que una personalidad no se explica ni en una biografía de dos tomos; una escritora que sabía que una vida es un cúmulo de momentos de iluminación y de éxtasis, breves destellos evanescentes de los que solo el arte puede aspirar a dar cuenta. Leer y pensar los ensayos de Virginia Woolf es asomarse a una mente para la cual una vida sin literatura y sin arte no es vida, sino vacío y tinieblas.</p><p><em>*Álvaro Guillén es estudiante de Doctorado en Estudios Literarios en la Universidad Complutense de Madrid. </em><strong>Álvaro Guillén</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Oct 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Álvaro Guillén]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Virginia Woolf, más allá del lector común]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayo,Libros,Literatura,Literatura europea,Los diablos azules número 33]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[‘Resucitado’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/resucitado_1_1131332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/898786dc-0b2d-45fc-9d8d-9495b53ece4c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Resucitado’"></p><p>Jesús Montiel recita su poema 'Resucitado'.</p><p><strong>Resucitado </strong></p><p>Existe lo que llaman vida eterna.</p><p>Ayer por la mañana estaba muerto.</p><p>Anduve la ciudad</p><p>y todo parecía otro lenguaje.</p><p>Los árboles no hablaban: eran formas inmóviles</p><p>de pie sobre la acera</p><p>y el cielo un palomar deshabitado.</p><p>La vida se llamaba oscuridad.</p><p>Entonces, la volver y abrir la puerta,</p><p>vi tu larga sonrisa encendiendo la casa.</p><p>Recién resucitado,</p><p>pedí perdón al mundo al acostarme.</p><p>No hace falta decirlo:</p><p>desde ahora ya sé que ese momento</p><p>sostendrá en el futuro sucesivos cadáveres.</p><p><em>Jesús Montiel presenta su libro </em>Memoria de pájaro<em>, ganador del Premio Hiperión 2016, </em><a href="http://www.libreriaalberti.com/libros/encuentros/jesus-montiel-memoria-del-pajaro-xxxi-premio-de-poesia-hiperion/863/" target="_blank">el próximo lunes 10 de octubre</a><em> a las 19.30 en la librería Rafael Alberti (calle Tutor, 57). </em></p><p><em>*Jesús Montiel es poeta. Su último libro, </em><strong>Jesús Montiel</strong><a href="http://www.hiperion.com/index.php/libreria/poesia-hiperion/memoria-del-p%C3%A1jaro-detail" target="_blank">Memoria de pájaro</a><em> (Hiperión, 2016). </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Oct 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jesús Montiel]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura española,Premios y galardones,Poesía,Los diablos azules número 33]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[‘Mediterráneo’, color entre grises]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/mediterraneo-color-grises_1_1131330.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1ccfe955-7225-46ae-86c5-db508ec00504_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Mediterráneo’, color entre grises"></p><p>Con<a href="http://tienda.efeeme.com/libros-efeeme/454-luis-garcia-gil-mediterraneo-serrat-en-la-encrucijada.html" target="_blank"> Mediterráneo.Serrat en la encrucijada</a> (Efe Eme, 2015) he tratado de desentrañar la gestación de un disco mítico de <strong>Joan Manuel Serrat</strong>: <em>Mediterráneo</em>, grabado a finales de 1971 en un estudio de Milán. Prosigo mi indagación en el universo de los cantautores y mi indagación en la obra de Serrat sobre el que ya escribí <em>Serrat, cantares y huellas</em> o aquel <em>Serrat y Sabina, a vista de pájaro</em>.  </p><p>El libro supone un viaje en el tiempo al verano de 1971, a Calella de Palafruguell donde Joan Manuel Serrat dio por terminadas aquellas diez canciones que formarían parte de inmediato de la memoria musical de todo un país y de todo un continente ya que <em>Mediterráneo </em>fue un disco clave y esencial para muchos latinoamericanos. </p><p><em>Mediterráneo </em>nace de un retiro, de una encrucijada personal de Serrat que toma aire para entregar uno de sus discos más inspirados donde se resume su lírica, sus grandes temas, su búsqueda emocional como cantor de las pequeñas cosas. De algún modo culmina una etapa creativa intensa, luminosa, desbordante. </p><p>El libro busca también el testimonio de quienes entienden <em>Mediterráneo </em>como cumbre de nuestra música pop. Entre ellos, colegas de travesía como <strong>Joaquín Sabina</strong> o reputados periodistas musicales como<strong> Diego A. Manrique</strong>. Todos ven <em>Mediterráneo </em>como un fresco rutilante de sensaciones, de sentimientos que tiene en la canción que da título al disco un perfecto estandarte, como un dylaniano e hímnico "Like a rolling stone".  </p><p>En una España aún llena de grises dictatoriales <em>Mediterráneo </em>emerge como una obra atemporal, mágica, que aún hoy resuena como parte de la luz creativa de un artista fundamental que ya le había cantado a <strong>Antonio Machado</strong> y se disponía a mirarse en el espejo de vida, amor y muerte de Miguel Hernández.  Este libro explica la importancia de aquel disco en el contexto de su tiempo y el porqué de su vigencia cuarenta y cinco años más tarde. </p><p><em>*Luis García Gil es estudioso de la literatura, el cine y la canción. Es autor de </em></p><p><strong>Luis García Gil</strong><a href="http://tienda.efeeme.com/libros-efeeme/454-luis-garcia-gil-mediterraneo-serrat-en-la-encrucijada.html" target="_blank">Mediterráneo. Serrat en la encrucijada</a><em> (Efe Eme, 2015). </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Oct 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Gil]]></author>
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      <media:title><![CDATA[‘Mediterráneo’, color entre grises]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayo,Grupos música,Joan Manuel Serrat,Libros,Música,Los diablos azules número 33]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vulnerabilidad y fortaleza en Lucia Berlin y Elizabeth Strout]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/vulnerabilidad-fortaleza-lucia-berlin-elizabeth-strout_1_1131328.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5021fb20-81ae-416b-aae4-eb81c537f578_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vulnerabilidad y fortaleza en Lucia Berlin y Elizabeth Strout"></p><p>El estilo es el carácter del escritor. Le oí esta frase por primera vez a<strong> Rodrigo Fresán</strong> en un seminario que impartió hace unos años en el taller de escritura que coordino en la Biblioteca Regional de Murcia, y me pareció un enorme acierto. Entonces no conocía el debate sobre carácter y destino de <strong>Walter Benjamin</strong>, ni la cita clásica original, ni el texto de <strong>Unamuno</strong>, pero sí el discurso de <strong>Sánchez Ferlosio</strong>. No obstante, quizás nunca me había detenido a pensar en esa afirmación hasta leer este verano, con apenas unas semanas de diferencia, dos libros  recientemente traducidos y elogiados unánimemente por la crítica: <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/05/13/manual_para_mujeres_limpieza_lucia_berlin_49671_1821.html" target="_blank"><em>Manual para mujeres de la limpieza</em></a>, de<strong> Lucia Berlin</strong> (1936-2004) y <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/09/30/me_llamo_lucy_barton_elizabeth_strout_55525_1821.html" target="_blank"><em>Me llamo Lucy Barton</em></a>, de <strong>Elizabeth Strout</strong> (1956).</p><p>El libro de relatos de Berlin y la novela de Strout me produjeron la misma impresión: tuve que avanzar en su lectura para que comenzaran a gustarme. Al principio me parecieron demasiado planos, demasiado simples. Pero luego, poco a poco, me fue ganando su profunda humanidad, incorporada a través de esa aparente simpleza; poco a poco fui entreviendo en su estilo lo que supuse el carácter de las autoras. Y no me refiero a sus peripecias biográficas, no, no me pregunté si esto o aquello les había pasado <em>realmente </em>en su vida, sino qué tipo de personas podían ser una y otra.</p><p>Si acabaron gustándome estos libros (creo que el de Lucia Berlin tiene más calidad literaria que la novela de Strout, pero ahora no importan estas diferencias) fue porque de ellos se desprende una idea de lo humano profundamente <em>candorosa</em>, en las dos acepciones de la palabra que señala la Rae: "1. m. Sinceridad, sencillez, ingenuidad y pureza del ánimo; 2. m. Suma blancura".</p><p>De ambos se desprende el predominio, en las conductas de sus protagonistas, del perdón y la bondad sobre el rencor y el odio que podemos experimentar en las relaciones familiares y amorosas, en las relaciones que nos importan, en definitiva. Ambas invitan a pensar sobre la posibilidad de amar a quienes nos han hecho daño, o mejor, la imposibilidad, para ciertos seres, de dejar de hacerlo (dejar de amar y dejar de hacer daño). Tanto la protagonista de los distintos relatos de Berlin como Lucy Barton, la protagonista de la novela de Strout, son mujeres con unas familias disfuncionales (muy disfuncionales, en realidad, y el término es demasiado aséptico para describir lo que sufrieron ambas de niñas), y las marcas que dejó en ellas esta circunstancia traumática no las hicieron rencorosas ni mezquinas, ni pobres de espíritu, sino generosas, entregadas, con una enorme capacidad de amar, y una ingenuidad y pureza de ánimo encomiables.</p><p>En el caso de Lucia, el alcoholismo y otras características comunes a la autora y a la protagonista las hermana, y creemos asistir a episodios de su vida errática, desprovista de un objetivo. Porque Lucia tenía solo carácter, que diría Benjamin, pero no destino, en el sentido de que, cuando leemos los distintos relatos, que la muestran a través de anécdotas intensas, enlazadas a veces entre sí por personajes y circunstancias comunes, la imagen que se desprende de esa mujer es de un tremendo desamparo, pero también de fortaleza y de bondad. Lucia Berlin no juzga a nadie porque se sabe vulnerable e imperfecta; no se estiliza idealizando su representación, sino que se muestra temblorosa, buscando el primer trago en la tienda más madrugadora, junto a <em>homeless </em>tan alcohólicos como ella; dejando a un hombre por otro sin demasiada vacilación, abandonando y echando luego de menos a sus hijos. Una mujer a la deriva, sin determinación para llevar adelante ningún proyecto porque la vida se le cruza siempre (un hombre, un hijo, la enfermedad de su hermana, un editor), y ella sigue sus imprecisas indicaciones sin apenas decidir nada. Y a esta mujer el mundo que la rodea le parece interesante, y nos lo cuenta sin juzgarlo.</p><p>Por su parte, Elizabeth Strout incorpora en su narración a una escritora, Sarah Payne, que su protagonista, Lucy Barton, admira, y a cuyos talleres y conferencias asiste. Barton recoge a lo largo de la novela algunas de las ideas de Sarah Payne sobre lo que es la literatura que, podemos pensar, coinciden con la poética de la propia autora. Son estas, y merece la pena detenerse en ellas:</p><p><em>"¿En qué consiste su trabajo como escritora de ficción?, preguntó el bibliotecario, y ella dijo que su trabajo como escritora de ficción consistía en dar a conocer la condición humana, en contarnos quiénes somos, qué pensamos y qué hacemos"</em></p><p> (pág. 109)<em>.</em></p><p><em>"Nunca defiendas tu trabajo, nunca. Esta es una historia de amor, tú lo sabes. Es la historia de un hombre atormentado todos los días de su vida por cosas que hizo en la guerra. (…) Pero si mientras escribes esta novela te das cuenta de que estás protegiendo a alguien, recuerda una cosa: que no lo estás haciendo bien" </em></p><p>(pág. 119)<em>. </em></p><p><em>"Sarah Payne dijo: Si hay algún punto débil en tu historia, plántale cara, agárralo fuerte y plántale cara antes de que el lector se dé realmente cuenta. Así es como tendrás autoridad, dijo, en una de esas clases en las que su cara se inundaba del cansancio de enseñar" </em>(pág. 148)<em>.</em></p><p> <em>"Y pienso en lo que decía, que todos tenemos una única historia, y creo que no sé cuál era o es su historia. Me gustan los libros que escribió, pero no puedo evitar la sensación de que rehúye algo" </em></p><p>(pág. 204).</p><p>La condición humana de la que nos hablan tanto Lucia Berlin como Elizabeth Strout es compleja, capaz de los mayores crímenes o de los impulsos más zafios y descontrolados, como esa <em>Cosa </em>a la que se refiere Strout de manera elusiva en dos ocasiones:</p><p><em>"Miró a William, y cuando se estrecharon la mano, vi la cara de mi padre terriblemente contraída, como la expresión que con frecuencia precedía a lo que de pequeña yo llamaba —para mis adentros— la </em>Cosa<em>, es decir, una situación en la que mi padre se ponía muy nervioso y no se controlaba" </em>(pág. 41).</p><p>Y la segunda:</p><p><em>"Y tuvo una depresión nerviosa el padre de Janie. Le dio por masturbarse por toda la casa… le dio por andar por la casa masturbándose compulsivamente (...). Hasta entonces no me había enterado, ni me he enterado después, de que ocurriese esta </em>Cosa<em>, como la llamaba yo, como ocurría en nuestra casa"</em> (pág. 175).</p><p>Esa <em>Cosa </em>no se nos dice exactamente qué es, aunque sospechamos que está relacionada con los daños sufridos en Vietnam por su padre, tanto por el daño mismo que hizo su padre en Vietnam como por su sentimiento de culpa y asco hacia sí mismo, pero sus manifestaciones concretas se nos ocultan. De manera que Lucy Barton  también protege a alguien, rehúye algo, como le reprocha a su admirada Sarah Payne. </p><p>Es interesante este bucle interno, este diálogo de la escritora a través de otra escritora de ficción sobre hasta dónde es capaz de llegar la sinceridad en la literatura y, quizás, la dificultad para que esta sea sinceridad llegue hasta el final. Pues, al final, da igual si lo contado es real o ficticio, la verdad se escabulle siempre, precisamente, porque está en su propia naturaleza escurridiza, relativa y compleja, hacerlo. Porque la verdad humana es la necesidad de contarnos relatos, de dar sentido al sinsentido de lo familiar y del mundo. Y ambas autoras, de forma distinta pero animadas por esa misma pureza de ánimo, lo hacen. </p><p>Como se recoge en la solapa de la novela de Strout, en la crítica del diario italiano <em>La Repubblica</em> se dijo de ella que "sus libros nos hacen mejores personas". Quizás la extraordinaria recepción de estos dos títulos se deba también a esto: a la necesidad de orientarnos hacia sentimientos edificantes, de reconciliarnos con ese deseo oculto —que puede avergonzarnos  en un mundo que exige la competitividad y el individualismo— de apostar por el perdón, por la comprensión y el amor antes que por el rencor, el distanciamiento y el odio. Quizás el placer que produce la lectura de estas obras, por las emociones que suscitan, esté ligado a nuestra profunda y negada necesidad de apostar por los vínculos humanos; dificilísimos siempre, decepcionantes tantas veces, inexplicables, sí, pero lo único que puede salvarnos de nuestro radical desamparo en este universo frío.</p><p> <em>[Lee las reseñas de Manual para mujeres de la limpieza, de Lucia Berlin y de </em><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/05/13/manual_para_mujeres_limpieza_lucia_berlin_49671_1821.html" target="_blank">Manual para mujeres de la limpieza</a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/09/30/me_llamo_lucy_barton_elizabeth_strout_55525_1821.html" target="_blank">Me llamo Lucy Barton</a><em>, de Elizabeth Strout.]  </em></p><p>  Sarah Payne es el nombre de una niña asesinada en 2001 por <strong>Roy Whiting</strong>, que la raptó y violó, para arrojarla después desnuda en una cuneta. El caso fue muy difundido en los medios de comunicación internacionales, pues produjo un intenso debate sobre la pedofilia en la corte británica, así como la publicación de los nombres de los 110.000 pedófilos censados en Inglaterra. Desconocemos si la elección de ese nombre por la autora fue intencionada o no, pero la niña Sarah Payne bien puede servir como ejemplo de una infancia arrasada por la maldad, el desamparo y la vulnerabilidad de los adultos. Sí nos parece evidente este motivo en la selección de otra imagen que se nos brinda en la novela. Lucy Barton visita repetidas veces un museo para contemplar a solas la siguiente escultura: </p><p><em>"Es una estatua de mármol de un hombre con sus hijos al lado, y el hombre tiene una terrible expresión de desesperación, y los niños parecen aferrarse a sus pies, implorantes, mientras que él mira el mundo con ojos atormentados, tirándose de la boca con las manos, pero sus hijos sólo le miran a él, y cuando al fin me di cuenta, dije para mis adentros: Ah.Leí el letrero, que explicaba que los niños se ofrecen como comida a su padre, al que están matando de hambre en la cárcel, y que los niños solamente quieren una cosa: que desaparezca el sufrimiento de su padre. Dejarán que se los coma, contentos, muy contentos. Y pensé: Ese hombre sí que sabía. Me refiero a la escultura. Sí que sabía.Y también el poeta que escribió lo que muestra la escultura. Él también sabía"</em></p><p> (pág. 98).</p><p>Los niños ofreciéndose al padre, los niños que solo quieren que los padres estén contentos.</p><p>A explicar esta vergüenza que parece afectarnos cuando nos acercamos a la bondad de los sentimientos han dedicado <strong>Adam Philips</strong> y <strong>Barbara Taylor</strong> su libro <a href="http://www.duomoediciones.com/es/catalogo-editorial/elogio-de-la-bondad-720.htm" target="_blank"><em>Elogio de la bondad</em></a><em> </em>(Duomo, 2010).</p><p><em>*Lola López Mondéjar es escritora. Su último libro es publicado, </em><strong>Lola López Mondéjar</strong><a href="http://www.siruela.com/catalogo.php?opcion=colecciones&b_coleccion=18&id_libro=2967" target="_blank">Cada noche, cada noche</a><em> (Siruela, 2016). </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Oct 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lola López Mondéjar]]></author>
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