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    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 42]]></title>
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    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 42]]></description>
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      <title><![CDATA['Lo que significa tu nombre', de Víctor Miguel Gallardo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/significa-nombre-victor-miguel-gallardo_1_1133757.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9983eb2f-92bb-4b9d-b7c6-42eb5286d6df_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Lo que significa tu nombre', de Víctor Miguel Gallardo"></p><p><strong>Lo que significa tu nombreVíctor Miguel GallardoEsdrújulaGranada2016</strong><em>Lo que significa tu nombre</em></p><p>Hay una tendencia en la literatura que arrancó con <strong>Philip K. Dick</strong> y es cautelosa ante los avances tecnológicos. Frente a la ilusión de <strong>Asimov </strong>y, en cierta manera, <strong>Bradbury</strong>, la ciencia-ficción se acerca a un pesimismo antropológico que fue inaugurado por <strong>Huxley </strong>y <strong>Orwell</strong>. Muchos de los cuentos que encontramos en <a href="http://www.esdrujula.es/evento/presentacion-de-lo-que-significa-tu-nombre-de-victor-miguel-gallardo/" target="_blank"><em>Lo que significa tu nombre</em></a>, de <strong>Víctor Miguel Gallardo </strong>(Esdrújula Ediciones, 2016), entroncan en esa tendencia, que como reciente corriente filosófica y artística se denomina en castellano “concernismo” (del inglés, <em>concern</em>, preocupación) y se acerca a los planteamientos de los futuros cercanos o los presentes inmediatos en tanto la relación de la sociedad y el ser humano con la tecnología puede ser desastrosa e incontrolada. Puede considerarse un subgénero de la ciencia-ficción, del futurismo, inserto en la distopía o no. Depende del empeño. Ustedes lo reconocerán en la serie <a href="http://www.infolibre.es/noticias/sala_visionado/2016/10/25/jugarte_vida_como_telespectador_56716_1841.html" target="_blank"><em>Black </em></a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/sala_visionado/2016/10/25/jugarte_vida_como_telespectador_56716_1841.html" target="_blank"><em>mirror</em></a>, en <em>Utopía</em> o <a href="http://www.infolibre.es/noticias/sala_visionado/2016/11/01/y_invasion_zombi_arraso_espana_57027_1841.html" target="_blank"><em>The Walking Dead</em></a>, pero es sobre todo, y <em>avant la lettre</em>, el legado de relatos de K. Dick los que soportarían cualquier examen.</p><p>Víctor Miguel Gallardo fue presidente de la Asociación española de fantasía, ciencia-ficción y terror, y el cargo marca. Pero <em>Lo que significa tu nombre</em> no es solo un paseo por las variedades de la ciencia-ficción, ese oxímoron que tanto nos gusta. En este libro, el autor y editor hace limpieza de los textos pasados, los fija para abrir un nuevo ciclo. No sabemos si más o menos alejado del carácter de los relatos que componen este libro, ni siquiera nos atreveríamos a aventurar si persistirá en el mismo género o abrirá sus proyectos a la poesía, como ha hecho en un pasado cercano, o a la novela y el ensayo, lo que no sería una sorpresa.</p><p>Como <em>Lo que significa tu nombre</em> viene a empaquetar lo hecho, tiene tono de miscelánea y agrupa algunos textos publicados –prácticamente en la última década— y una buena cantidad de inéditos. Hice referencia al inicio a la preocupación tecnológica porque varios de los relatos se fijan en un probable cambio de paradigma en la sociedad humana, épocas de bonanza que son barridas por el dolor y la guerra. La condición de historiador del autor provoca una mirada realista, más que desalentada, hacia inexorables ciclos vitales. Más allá de esa preocupación tecnológica, en el libro destacan dos líneas de relato: unos sencillos, desde lo cotidiano, con una mirada pausada y extrañada; otros que abundan en hechos históricos, en la historia que pudo ser y no fue y en las guerras que pueden ser. En algunos de ellos reluce una actualización de las relaciones sociales, a veces irremisiblemente dispuestas al fracaso, y en casi todos, una línea de amabilidad, incluso humorística, que viene a defender la necesidad de la validez del relato por sí mismo, más allá del cada vez más habitual final brillante y sorpresivo que bordea el chiste, sobre todo cuando de microrrelato se trata. Si queremos la sonrisa, sáquela desde el principio.</p><p>Soldados por los barrancos de las sierras penibéticas, nazis que descansan en Donosti durante la II Guerra Mundial, amores tapiados, ciudades vacías, sexo en el bar, estaciones fantasmas, gente con suerte que se libra en el último momento de la matanza, fuerzas vivas del pueblo que se enamoran, navajeros, taxistas cleptómanos, camareros asesinos, coreanos en Hiroshima, asesinas por amor. Los personajes que pueblan <em>Lo que significa tu nombre</em> viven un mundo torcido que se empeña en derrotarlos. A veces triunfan. Pocas veces. El elemento de la distopía, a su pesar, pone su ojo sobre la especie humana. Lo que parece ser un amargado aviso es un esfuerzo por la esperanza.</p><p>Algo llama la atención: no es necesario tramar el futurismo en las calles desoladas de un Nueva York abandonado o un París de <em>steampunk</em>. Lo que llegue también llegará a Pitres en la Alpujarra, a Tarazona o cualquier aldea de la Sierra de Gredos. El autor confiesa que fue el editor <strong>Luis G. Prado</strong> quien le abrió esa puerta hace unos años. Y lo manifiesta en una conclusión: no está tan lejos en el tiempo ni el espacio lo que puede ocurrir, seríamos nosotros quienes nos enfrentásemos, quienes tendríamos que luchar nuestro futuro. Si acaso llegase el <em>armageddon</em>, también lo haría, indefectiblemente, al desierto de los Monegros y a los barrancos granadinos. Por eso, muchos de los relatos se ubican en una Granada a veces fantasmagórica que puede estar a la vuelta de la esquina. Se trataría así de un concernismo cañí. Este recurso manifiesta una contundente apuesta por la glocalización traspuesta a la literatura. Lo global surge de lo local, y viceversa: New York puede ser el centro del mundo, pero la Alpujarra también existe.</p><p><em>*Alfonso Salazar es escritor. Su último libro es </em><strong>Alfonso Salazar </strong><a href="https://grupodauro.com/2014/12/01/para-tan-largo-viaje/" target="_blank">Para tan largo viaje</a><em> (Dauro, 2014).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Dec 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alfonso Salazar]]></author>
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      <title><![CDATA['Esta momentánea eternidad', de Raquel Lanseros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/momentanea-eternidad-raquel-lanseros_1_1133754.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/71209320-e8ae-4406-8671-c5da6e980718_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Esta momentánea eternidad', de Raquel Lanseros"></p><p><strong>Esta momentánea eternidadRaquel LanserosVisorMadrid2016</strong><em>Esta momentánea eternidad</em></p><p>Fue <strong>Rimbaud </strong>el que nos enseñó que “la poesía pretende cambiar la vida. No piensa embellecerla como piensan los estetas y los literatos, ni hacerla más justa o buena, como sueñan los militantes o moralistas. Mediante la palabra, el poeta, consagra la experiencia de los hombres y las relaciones entre el hombre y el mundo, entre el hombre y su propia conciencia”. Así, el escritor, el poeta, se transforma en un ser distinto al resto de los individuos, en el sentido de que tiene la capacidad de nacer donde acaba el hombre, al decir de <strong>Ortega y Gasset</strong>, de extensionarse donde los demás cierran sus posibilidades. Desde esa terraza nace la obligación moral y creativa del poeta para establecer una visión del mundo distinta y ofrecer su posición en el mundo, para mejorarlo, para cambiarlo.</p><p>Esta es la reflexión primera que se desprende al leer <a href="http://www.visor-libros.com/tienda/novedades/esta-momentanea-eternidad.html" target="_blank"><em>Esta momentánea eternidad. Poesía reunida (2005-2016)</em></a><em>,</em> de <strong>Raquel Lanseros</strong>, un libro que reúne en una misma entrega la totalidad de la obra de la poeta jerezana. Más de una década de construcción poética en donde encontramos los libros <em>Leyendas del promontorio</em> (2005), <em>Diario de un destello</em> (2006), <em>Los ojos de la niebla</em> (2008), <em>Croniria</em> (2009) y <em>Las pequeñas espinas son pequeñas</em> (2013), junto a otros poemas aparecidos en diferentes publicaciones y algunos inéditos. Una poética en donde coexisten una “defensa del discurso esencial de la poesía” (en palabras de <strong>Morales Lomas</strong>) que se sustenta desde un mensaje lírico impregnado de la presencia constante de lo arrebatado, la indagación última de la belleza y el compromiso con el hombre, que constituyen el fundamento desde el que la autora reivindica la necesidad de reelaborar o reinterpretar la realidad a fin de retornar al paraíso perdido, o lo que es lo mismo, una apuesta por transformar la vida. Un esfuerzo por superar lo incomprensible que subsiste en el mundo para desintegrar y deconstruir un entorno que, por imperfecto, deviene en inadmisible. Y en el fondo de todo, la sonora determinación por lo definitivo: la búsqueda de la belleza y el amor por la vida.</p><p>Desde una observación rebelde del entorno conocido (“Que no crezca jamás en mis entrañas / esa calma aparente llamada escepticismo”), Lanseros ofrece una reelaboración lírica de la vida. Esta se edifica desde la meditación por las cuestiones del mundo, en la mirada de la distancia, en la mirada contemplativa de la poeta (“el mundo se origina en las distancias”, escribe <strong>Ilse Aichinger</strong>, en su poema “Paseo”), en sus pequeñas circunstancias, para “transformar los silencios en pájaros” (p.19). Con ello ofrece una emotiva lectura poética del transcurso vital, pero de otra manera, recreada al modo del poema “Pido el silencio” de <strong>Pablo Neruda</strong>: “Pero porque pido el silencio / no crean que voy a morirme: / me pasa todo lo contrario: / sucede que voy a vivirme”. Desde esa tribuna, eleva una visión diferente de la existencia que alcanza su cima en poemas mágicos, emotivos, como el “Himno a la claridad”, en donde encontramos versos tan nobles como éstos: “Sé que tengo sentido porque vivo, / y sé que no hay dolor ni menoscabo / que puedan inmolar esta fortuna / de ser en el presente, de existir, / de sentirme el orfebre del instante. …/… Yo soy mi propio riesgo. …/… No hay verdad más profunda que la vida”.</p><p>La de Lanseros es una voz que trasciende del instante por el efecto lírico de anulación de la temporalidad. Su palabra se instala en un universo en donde ha logrado detener el fluir del tiempo, confundiendo pasado y presente y transformando la memoria en texto. Texto por el que transitan la maestra <strong>Beatriz Orieta</strong> o el prófugo <strong>Yago Bazal</strong>, dos de los más espléndidos poemas del libro, y que junto a otras tantas entregas líricas configuran la llave que nos abre a la epifanía de la belleza y de la plenitud, al descubrimiento de la esencia oculta de la realidad en donde se magnifica la beldad a través de la celebración de la vida. Una vida que ha sido sublimada en el alambique de la poética, bajo la firme convicción de compromiso con la palabra y con el hombre, porque tal y como ha señalado <strong>Antonio Gamoneda</strong>, “creación literaria que no lleve consigo conciencia no es creación”.</p><p>A pesar de su juventud, Raquel Lanseros ha elaborado a lo largo de esta década una propuesta trascendente, un mensaje de clara indagación reflexiva dotado de una madurez inusual en los poetas de su generación. Un discurso que asume la más elevada tradición poética española de cuya alfaguara nuestra poeta es bien conocedora, haciendo de la suya una voz que se alza por encima de caminos trazados, de marcas, de senderos preestablecidos y que deriva en el particular universo de la autora. Un espacio repleto de emociones, donde su interpretación existencial y su capacidad expresiva concibe poemas tan rotundos como “Himno a la claridad”, “Contigo” o “A propósito de Eros”, en cuyo firmamento Lanseros propone el diálogo vital, la pasión por la palabra, la contemplación del mundo, la celebración de la vida, para establecer, al modo de <strong>Alejandra Pizarnik</strong>, “un lugar en donde sea lo que no es”.</p><p>Nos encontramos, sin duda, ante una poeta verdadera, una creadora que ha hecho de su obra estación de salida y llegada, con estos precisos versos, contenidos en su definitivo poema “Contigo”: “Mil veces he deseado averiguar quién soy. …/… No está en mí la verdad, cada segundo / es un fugaz intento de atrapar lo inasible. …/… Nada más os reclamo. / Poned en mi sepulcro las palabras”.</p><p><em>*José Sarriá es crítico literario. </em><strong>José Sarriá</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Dec 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Sarria]]></author>
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      <title><![CDATA['La vida de las mujeres', de Alice Munro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/vida-mujeres-alice-munro_1_1133750.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e0680f1c-304d-4c76-bc15-e00f96aaa184_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'La vida de las mujeres', de Alice Munro"></p><p>Leer a <strong>Alice Munro</strong> ha sido verdaderamente una delicia. Podría decirse que su maestría en la forma de narrar te deja completamente absorta en brazos de la lectura y de cualquier suceso, episodio o pensamiento que quiera contarte. <em>La vida de las mujeres </em>me sugiere la alegoría de un viaje, como subirte a un tren entre dos estaciones intermedias. Desconoces el principio e ignoras adónde llegará, pero puedes disfrutar al contemplar el paisaje que te ofrecen las ventanillas, observar la diversidad de matices en las conductas de los viajeros y abandonarte a tus pensamientos.</p><p>La historia nos llega desde 1942 y transcurre en <strong>Jubilee</strong>, un pequeño pueblo de Ontario (Canadá). La protagonista es<strong> Del Jordan</strong>, una niña inquieta, curiosa y bastante crítica con el mundo que tiene alrededor, especialmente con el destino reservado a las mujeres. Del lee y estudia, es inteligente, hace preguntas y cuestiona prácticamente todo lo que es aceptado por la mayoría: los principios, las creencias, las relaciones entre ambos sexos, el matrimonio… y esto le creará problemas, sobre todo consigo misma, al tener que elegir entre lo que verdaderamente quiere y lo que se espera de ella. <em>“</em>Tío <strong>Craigh</strong> me tomaba por frívola o estúpida, pero no me importaba demasiado; había en su juicio algo grande e impersonal que me hacía libre (…). El egocentrismo masculino hacía que me sintiera relajada en su compañía”, escribe Munro.</p><p>A lo largo de la novela, Del pasará de la niñez a la juventud, a través de una adolescencia, marcada por dos temas tabúes para la sociedad a la que pertenece, pero determinantes y necesarios: la religión y el sexo. Las conversaciones furtivas, los libros y algunas opiniones diversas le aportarán información teórica y a la vez confusa, pero será su propia experiencia la que le ayudará a encontrar el verdadero sentido.</p><p>Entre los numerosos personajes que aparecen, resultan muy significativos sus padres, creando otra disyuntiva en la vida de Del. Su padre es buena persona y gusta a todo el mundo, ama el pueblo, cree en el trabajo, desconfía del hombre de la ciudad y carece de expectativas. En cambio, su madre no es nada convencional, vende enciclopedias, escribe a los periódicos, se pone de parte de las minorías, defiende los derechos de las mujeres, apoya la donación de órganos y es agnóstica: <em>“</em>Dios fue creado por el hombre, no al revés… El hombre creó a Dios a su imagen y semejanza”.<em> </em>Del encuentra en su madre un mundo de análisis serio y escéptico, pero a la vez de tareas domésticas desatendidas. Por eso, a veces desearía no tener una madre extraordinaria. Sin embargo, hay una conexión constante con ella, a veces desde el desacuerdo. Sin duda <strong>Addie Morrison </strong>le hace ver a su hija todas las posibilidades que tiene para lograr ser ella misma sin tener condicionada su vida al matrimonio.</p><p>Aparecen, también, figuras masculinas influyentes, pero de escasa trascendencia. Pero sí otras mujeres relevantes, sobre todo en la niñez, como sus tías solteras, fuertes y resistentes, que respetan cualquier tarea del hombre, que viven inmersas en un mundo de trabajo, alegría, comodidad y orden. Sin embargo, poseen un carácter huraño, malicioso y susceptible. La franqueza y extravagancia de su madre las paraliza y usan el sarcasmo encubierto para ridiculizarla. “La petulancia de la ignorancia”.</p><p>En la vida predecible y anodina que les espera a la mayoría de las chicas de Jubilee, Del se dedica a estudiar y encuentra en la lectura un refugio y una esperanza. “En la biblioteca me sentía feliz. Las paredes de páginas impresas, prueba de tantos mundos creados eran un consuelo para mí”.</p><p>Alice Munro habla en primera persona por boca de su protagonista, tal vez en lo que pueda considerarse un relato autobiográfico. De no ser así, hay muchas similitudes con su vida, como una infancia sencilla en una granja del oeste de Ontario. Comenzó desde muy joven a escribir cuentos, fue a la Universidad y la mayoría de sus libros los escribió pasados los 40, después de dos matrimonios y tres hijos. En 2013 le fue concedido el Premio Nobel de Literatura, siendo la decimotercera mujer en recibirlo en más de 100 años de existencia de este galardón.</p><p>Tal vez el mayor acierto de esta autora canadiense ha sido crear nuevos mundos gracias al flujo poético de su lenguaje, a sus descripciones impresionistas de pinceladas precisas donde no sobra una palabra. Frases cortas, diálogos muy bien trazados, historias que se abren en otras historias y hermosas metáforas que enriquecen la narración. La expresión de un mundo subjetivo que consigue emocionarnos.</p><p>Quiero pensar que aunque hayan pasado tantos años, estemos a miles de kilómetros de aquel país, y aparezcan nombres tan peculiares como<strong> </strong>Flats Road o Jubilee que nos distancien bastante del ambiente canadiense, sigue habiendo muchas Del Jordan en el mundo, haciéndose preguntas, cuestionando las certezas absolutas y tratando de cambiar la realidad que nos desiguala.</p><p>A finales de los años cuarenta, la madre de Del manifiesta<em>: </em>“Creo que va a haber un cambio en la vida de las niñas y mujeres. Sí. Pero depende de nosotras que se produzca. Todo lo que las mujeres han tenido hasta ahora ha sido su relación con los hombres. No hemos tenido más vida propia que un animal doméstico”.</p><p>Y desgraciadamente en muchos lugares sigue siendo así.</p><p><em>*Chary Arbolí es bibliotecaria.</em><strong>Chary Arbolí</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Dec 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Chary Arbolí]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Mujeres,Premios Nobel,Los diablos azules número 42]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA['Cuando muere un mago', de Anna Åhman]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/muere-mago-anna-aahman_1_1133749.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a6e000bd-f290-49b9-a9c0-649e4049a1ae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Cuando muere un mago', de Anna Åhman"></p><p><strong>Cuando muere un mago Anna ÅhmanTraducción de Julio FerrerHiperiónMadrid2016</strong><em>Cuando muere un mago </em></p><p>En 1964, un compañero de estudios en la Complutense y amigo, <strong>Julio Ferrer</strong>, fue expedientado por asociación ilegal y propaganda por el Tribunal de Orden Público. Tenía 20 años y encabezaba el expediente, así que para evitar el juicio decidió exiliarse y escapó clandestinamente de España. En su huida, llegó hasta Pekín, donde fue testigo de la Revolución Cultural, y finalmente se estableció en Estocolmo en 1970. Allí se doctoró en Etnología, y publicó un par de libros en sueco sobre la delincuencia juvenil y femenina, aunque finalmente se orientó hacia la entomología, en la que es un especialista de renombre mundial en el estudio de los coleópteros de zonas áridas, sabanas y desiertos. También ha aplicado la morfología de los invertebrados al diseño artístico, dando clases de anatomía aplicada, perspectiva y dibujo en la International Art School de Estocolmo, pues Julio es además un excelente dibujante y pintor.</p><p>Al llegar a Suecia, Julio Ferrer conoció y recibió ayuda de <strong>Anna Åhman</strong>, una médico psiquiatra dos años más joven que él, especializada en problemas infantiles y juveniles, buena conocedora del español, que había estudiado durante un curso en la Universidad de Salamanca y que trabajaba por entonces ayudando a los exiliados latinoamericanos que llegaron a Suecia huyendo de las dictaduras de sus países.</p><p>Cuando en 2015 Anna Åhman escribió y publicó con 69 años su primer libro, <em>Cuando muere un mago</em>, una narración de alto valor lírico pero basada en experiencias reales de maltrato infantil y abuso de menores, Julio Ferrer decidió traducir el libro para hacerlo llegar a los lectores de lengua española. Su prólogo termina con estas palabras: "He aquí, lector, un libro que quema las manos sin poderlo soltar, como un carbón ardiente. Una historia trágica, no menos poética por ser terrible como una violación colectiva, como la traición de un amigo, como la pérdida para siempre de algo inestimable".</p><p><em>*Jesús Munárriz es poeta y editor. Su último libro, </em><strong>Jesús Munárriz</strong><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/05/06/materia_del_asombro_jesus_munarriz_49335_1821.html" target="_blank">Materia del asombro</a><em> (Hiperión, 2015). </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Dec 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jesús Munárriz]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Narrativa,Los diablos azules número 42]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA['La gran ola', de Daniel Ruiz García]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/gran-ola-daniel-ruiz-garcia_1_1133743.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4ec3b5ca-4f84-43a4-8ce5-83d7e4cd049a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'La gran ola', de Daniel Ruiz García"></p><p><strong>La gran olaDaniel Ruiz GarcíaTusquetsBarcelona2016</strong><em>La gran ola</em></p><p>Este año el Premio Tusquets de Novela ha sido concedido a <strong>Daniel Ruiz García,</strong> escritor que ya había publicado con anterioridad <em>Todo está bien</em>, ácida crítica social del mundo de la política y sus chanchullos contada por un periodista arruinado que investiga la relación entre el poder, las drogas y el proxenetismo con un humor mordaz. Esta vez le ha tocado al mundo de la empresa recibir el retrato agudo y sarcástico del autor sevillano.</p><p>En<a href="http://www.planetadelibros.com/libro-la-gran-ola/218678" target="_blank"> La gran ola</a> nos cuenta cómo es el día a día en una gran empresa familiar española de detergentes y jabones a través de una galería de esperpénticos personajes que convierten en natural su devenir diario en una compañía en plena modernización. Este cambio está protagonizado por Estabile, gurú motivacional, <em>coach </em>directivo y pieza clave en el cambio de mentalidad de Monsalves, la empresa de productos de limpieza en la que se desarrolla toda la trama.</p><p>Allí, Julián Márquez, director de una de las divisiones comerciales de la empresa que no está dando los resultados previstos, se enfrenta a la presión de sus jefes para que mejore sus números a la vez que debe despedir a uno de sus comerciales y enfrentarse día a día a una situación familiar complicada, donde la vida laboral acaba diluyéndose en las miserias matrimoniales. Mientras, el resto de comerciales a su mando pelea a diario por colocar sus productos a la vieja usanza, cerrando tratos en bares y prostíbulos, y reflejando la clásica manera patria de hacer negocios. De ellos, un personaje fundamental es Macipe, fumador habitual de hachís antes de empezar su jornada, pero muy bueno vendiendo, que también tendrá que enfrentarse a un conflicto personal y laboral con la directora de marketing, una pija insoportable, hija de Monsalves, y que empezará a hacerle la vida imposible.</p><p>Junto a ella trabaja la aparentemente monjil Gertru, que deparará gratas sorpresas a lo largo de la novela por su secreto carácter, por su personalidad bipolar y por su fuerza expresiva. Además, un nuevo comercial, Riberita, un buscavidas contratado directamente por el señor Monsalves, empresario fundador que no se fía de Estabile —y que pide a Ribera que le investigue sobre el terreno—, debe usar toda su experiencia para su nueva misión, a la vez que salir del pozo en el que se encuentra sumido desde hace bastante tiempo. Enseguida conectará con alguno de sus compañeros y tendrá que sobrevivir en la jungla de Monsalves, a la vez que nos irá desgranando una biografía acorde con un personaje en busca de su gran ola.</p><p>Y ese es uno de los grandes aciertos de la novela, mostrar cómo ese devenir laboral siniestro durante la crisis económica se ha normalizado en el trabajador medio, que ha adaptado la apatía, el engaño y la picaresca como situaciones habituales a las que enfrentarse y en las que solo le queda sobrevivir como pueda. La corrosión del carácter en los que pagan la crisis queda nuevamente reflejada con humor y agudeza por Daniel Ruiz, un escritor con una chispa y un tono especial que no deja indiferente, que escarba en las miserias de un estilo sociolaboral casi caricaturesco pero muy real. Esta novela sarcástica sigue la estela de otros compañeros de editorial del autor sevillano como <strong>Joaquín Berges</strong>, <strong>Rafael Reig </strong>o <strong>Antonio Orejudo. </strong>Quizá con cien páginas más para conocer el devenir de toda esta galería de personajes al borde del precipicio, hubiera sido aun mejor lectura.</p><p><em>*Pablo Bonet es poeta y librero de guardia en la librería Muga.</em><strong>Pablo Bonet </strong><a href="https://www.facebook.com/Librer%C3%ADa-Muga-834909746576356/?rf=181208025239407" target="_blank">librería Muga</a></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Dec 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo Bonet]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura española,Novela,Narrativa,Los diablos azules número 42]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La luz al final de 'Las uvas de la ira']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/luz-final-uvas-ira_1_1133735.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ca86ab8a-2067-49b9-b169-1a85f2461394_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La luz al final de 'Las uvas de la ira'"></p><p><em>Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Les dejamos esta sala para que comenten sus lecturas y nos ayuden a componer nuestra biblioteca. Si formas parte de un club de lectura, puedes escribirnos a losdiablosazules@infolibre.es para contarnos vuestra historia y hacernos llegar vuestras recomendaciones.</em><strong>losdiablosazules@infolibre.es</strong></p><p><em><strong>___________</strong></em></p><p><strong>Las uvas de la iraJohn SteinbeckAlianza Editorial2012</strong><em>Las uvas de la ira</em></p><p><strong>John Steinbeck </strong>(1902-1968) formó parte de los “cinco grandes” de la novela norteamericana junto a <strong>Faulkner</strong>, <strong>Hemingway</strong>, <strong>Caldwell</strong> y <strong>Dos Passos</strong>. El realismo crítico que instalaron en sus obras abrió un nuevo camino en la forma de novelar. El interés por los problemas sociales se vio reflejado en sus libros. Y en el caso de Steinbeck, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1962, fueron los aspectos y problemas sociales de la gente de campo, los temas centrales de la mayoría de sus novelas.</p><p>Catalogado por muchos como novelista proletario, por su manifiesto interés hacia las clases más desfavorecidas, Steinbeck supo describir en obras como <em>Las praderas del cielo </em>(1932), <em>Una vez hubo una guerra</em> (1936), <em>De ratones y hombres</em> (1937) o <em>Las uvas de la ira</em> (1939), premio Pulitzer en 1940, las experiencias, las vicisitudes y el infatigable -y tantas veces desgarrador- afán de miles de personas por mantener viva la esperanza de un posible cambio, de un ansiada mejoría. Única tabla de salvación para esquivar la entrega, para no darse por vencido, para no cejar en el intento de encontrar un mínimo haz de luz entre tanta oscuridad. Un sentimiento común que comparten casi todos los personajes que intervienen en <em>Las uvas de la ira</em>.</p><p>La crisis de 1929 asoló a una amplia mayoría de la población norteamericana y Steinbeck fue uno de los encargados para dar a conocer las consecuencias que la gente de campo sufrió con esta debacle. A través de una descripción tan minuciosa como magistral, el lector accederá a una época marcada por el desahucio, la impotencia, el miedo, el hambre, la hostilidad y la usura. La familia <strong>Joad</strong>, grupo de tres generaciones que representará a miles de familias del sur estadounidense, se verá obligada a dejar sus tierras. La sequía prolongada y su consecuente pésima cosecha les negará la posibilidad de hacer frente a la deuda con el banco.</p><p>De pronto, todo aquello que conocían, el lugar donde nacieron y crecieron, ese espacio de contención, se desintegra ante sus ojos embebidos de impotencia. Y es que no son estas palabras, emociones, las que repercuten en los procesos ejecutivos de ningún banco. De ese monstruo inaccesible, como lo denomina tan acertada como convenientemente Steinbeck a través de la voz de algunos de sus personajes.</p><p>El exilio obligado, el desplazamiento visto, vivido, no solo como pérdida material, sino también como una pérdida de identidad. La imposición de salir de su medio, de ese lugar con el que se identifican, los dejará expuestos, desprotegidos, con una carencia absoluta de seguridad. Emociones que se debatirán con la esperanza de un futuro mejor. Salvavidas al que se aferran para seguir avanzando a pesar del hambre, de la miseria, de la cercanía de la muerte, del miedo, de la impotencia y de ese rechazo forjado en el pánico de la gente de las poblaciones por donde pasan con el único fin de encontrar un trabajo para vivir dignamente. El instinto de supervivencia los guía, los impele a avanzar, a resistir.</p><p>Un exilio que revelará que el amor, la solidaridad, la ayuda, la cooperación y sobre todo la unión son las semillas para lograr un mundo mejor. Pero también que la ruindad y la deshumanización del mundo avanza espoleado por los intereses y conveniencias de unos pocos ante la impotencia y desamparo de muchos otros.</p><p>Una historia intensa y amarga que respalda esta reflexión de José Luis Sampedro: “El sistema ha organizado un casino para que ganen siempre los mismos”.</p><p><em>*Tati Jurado forma parte del club de lectura El Libro Durmiente, de Alicante. #dts iframe {display:none!important;}   #dts #txt iframe, #dts .col8-f1 iframe {display:block!important;}    </em><strong>Tati Jurado </strong><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/09/02/cuento_navidad_charles_dickens_54114_1821.html" target="_blank">El Libro Durmiente</a></p><p><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p><p><em> </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Dec 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Tati Jurado (El Libro Durmiente)]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura estadounidense,Los diablos azules número 42]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La noticia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/noticia_1_1133734.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f2b6a621-72fa-4109-bf04-bc1542af9950_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La noticia"></p><p><em>(Inicia Luis García Montero)</em><strong>Luis García Montero</strong></p><p>El periodista <strong>Jesús Maraña</strong> dejó el coche en el garaje de San Bernardo. El sol había decidido dar una sorpresa a finales de noviembre y caía sobre Madrid con una amabilidad extraña. No está mal, pensó Jesús, una canción de primavera en medio del otoño largo. Se agradecen las ayudas que devuelven una vitalidad íntima cuando el cansancio se empeña en deshojar hasta las últimas ilusiones. Las ventanas, los semáforos, los coches, los escaparates, las cafeterías y los zapatos de los caminantes se atreven a brillar de otra manera.</p><p>Han sido meses duros en los que el trabajo se apoderó del reloj hasta los últimos rincones. De todos los relojes, es mejor afirmar: el reloj de pulsera, el reloj de la redacción, el reloj de los libros, de la casa, del dormitorio. Del periódico a la televisión, de la llamada de teléfono a la comida con el personaje de turno –a ver si dice algo y es capaz de iluminar las zonas oscuras del vértigo—, la situación política no había dejado un momento de respiro.</p><p>Las crisis del PSOE, los juicios por corrupción, la investidura de<strong> Rajoy</strong>, la puesta en marcha del nuevo Gobierno, partidos que se hacen y se deshacen, cada día llegaba el capítulo folletinesco de una realidad que iba con la lengua fuera y a la que resultaba difícil seguir. Opinar con seriedad cuesta demasiado trabajo. Yo no sé si España tiene arreglo, pero a ti te va a costar la vida, le había lanzado en tono de broma su mujer, mientras comentaban un encontronazo televisivo con <strong>Eduardo Inda</strong>.</p><p>La verdad es que hay trabajos en los que no se puede utilizar la rutina como estrategia de defensa. Por mucho que uno conozca las reglas del juego, aunque llueva sobre mojado y las cartas estén sobre la mesa, es difícil mantener la serenidad cuando se vive lo que se vive, se sabe lo que se sabe y se oye lo que se oye. Alguna vez el periodista Jesús Maraña ha caído en la tentación de plantearse sus participaciones en el circo semanal de los despropósitos tertulianos. Pero pasado el fuego, después de una butaca, una copa de pacharán y la relectura nocturna de un libro de <strong>Albert Camus</strong>, comprende que no se puede abandonar ninguna trinchera y que la dignidad de un país depende del estado de su prensa. Ni la renuncia, ni las torres de marfil son una salida.</p><p>Tampoco el encabronamiento. Por eso conviene descansar, recuperar la serenidad o por lo menos conseguir esa calma agitada del voluntario de la objetividad que permite no entrar en banderías, no buscar el aplauso fácil, no vengarse, no mentir. Aunque la gente busque señores que estén en posesión de la verdad o fieras a las que insultar por sus argumentos disparatados, la ética de este oficio descansa en la modesta pretensión de no mentir. Y para eso hay que parar de vez en cuando. Sí, hacía falta levantar el pie del acelerador. Y ya, sin excusas, sin trampas. Tal vez unas pequeñas vacaciones, la posibilidad de aprovechar el puente, unos días de viaje con la familia y alejado del ordenador. Las niñas lo iban a agradecer.</p><p>—Y yo el primero, porque si no voy a empezar a creer en fantasmas— pensó Jesús, alterado todavía por la dichosa llamada de teléfono.</p><p>El sol imprevisto de la mañana pareció darle la razón. Salió del garaje a la vida. Camino del periódico, el breve paseo por la calle Fuencarral se convirtió en un adelanto de la felicidad. El rumor de los coches tenía incluso un aletear de pájaro entre las ruedas y las novelas brillaban en el escaparate de la Casa del Libro con la alegría del aire luminoso. A ver qué novelas me compro para el puente, se preguntó Jesús Maraña. Lo importante, desde luego, es no caer en la tentación de llevarse un título de actualidad, ni escándalos, dioses, jueces, reyes o tribunos. Tal vez <strong>Valle-Inclán</strong>, <strong>Baroja</strong>, <strong>Trigo</strong>… Subió las escaleras y entró en la redacción. También la luz de la calle caía sobre los ordenadores del infoLibre. Los teclados celebraban la alegría igual que los árboles y los cuerpos. Saludó, hola, qué buen día hace, luego resolvemos, ¿qué tal ayer el estreno de la película?, ¿hablaste por fin con <strong>Pedro Sánchez</strong>?, ¿y con <strong>Errejón</strong>?, levantó la mano para felicitar a <strong>Clara</strong>, muy bien <em>Los diablos azules </em>de hoy, y se dirigió al despacho. Vio el sobre mientras se quitaba la chaqueta.</p><p>Leyó cuatro veces la carta, una, dos, tres, cuatro, pasó de la incredulidad a la inquietud y de la curiosidad a la excitación. Antes de leer la carta por quinta vez, llamó por teléfono a <strong>Manolo Rico</strong>:</p><p>—Oye, Manolo, voy a tu despacho. No te lo vas a creer.</p><p><em>(Sigue Benjamín Prado)</em><strong>Benjamín Prado</strong></p><p>—Mira, Jesús, a estas alturas de nuestras vidas, yo me lo creo ya todo y no confío en nadie —dijo el director—. Lo primero, porque la realidad no es de fiar; lo segundo, porque ya sabes cuál es el primer mandamiento de nuestra profesión: si tu madre te dice que te quiere, no lo descartes, pero verifícalo.</p><p>—No, pero es que esto no tiene nada que ver con ninguna de las dos cosas, ni con la realidad, ni con el periodismo.</p><p>—Has tenido un sueño…</p><p>—Tampoco.</p><p>—Eres millonario: te tocó la lotería.</p><p>—Sigo siendo igual de pobre, así que olvídate de pedirme un préstamo. No, lo que ha pasado es algo sin gran importancia, pero aun así muy sorprendente, una de esas coincidencias que te dejan estupefacto.</p><p>—Vaya, si hay que explicarlo con un adjetivo de cinco sílabas, es que debe haber sido algo grande.</p><p>—Júzgalo tú mismo. Cuando pasé por casa, hice lo que hago siempre, ya me conoces: ir mirando la hora obsesivamente en todos los relojes, los de pared, el de mesa, los despertadores de la alcoba, el del horno y el de la nevera, el del móvil, el del ordenador… Ya me conoces, siempre obsesionado con que el tiempo no se me eche encima.</p><p>—La gente puntual es quisquillosa.</p><p>—Cuando fui a salir, me di cuenta de que todos marchaban bien, menos el mío, que estaba parado. “Se le habrá gastado la pila”, me dije. Así que lo dejé en la mesa de despacho, para llevarlo mañana a la joyería de la esquina, y me puse otro que tenía en un cajón, una antigualla de la época en que estaba en la Universidad.</p><p>—Ha llovido mucho de eso.</p><p>—Y tanto… Pero no nos vayamos por las ramas. El caso es que ese reloj, como todos los objetos, tiene su pasado; y por extensión, parte del mío. Me lo regalaron por mi cumpleaños unos compañeros de la facultad. Jóvenes comprometidos de los de aquella época, idealistas, politizados, seguros de que iban a poder luchar por cambiar este mundo injusto, gobernado por usureros… Cierro los ojos y los oigo hablar en las asambleas, escucho nuestras conversaciones interminables, en cualquier bar y hasta la madrugada, sobre filosofía, sobre el marxismo, los sindicatos, el veneno del capital, la revolución…</p><p>—Vamos, unos rojos de manual.</p><p>—Pero no por mucho tiempo, porque después pasó lo que ocurre con una gran parte de las personas, es decir, que con la edad se matizan las posturas y se liman las convicciones. Alguno, de hecho, entró en un partido, ocupó cargos de responsabilidad y pronto empecé a leer y oír declaraciones suyas que, por resumir, le habrían puesto como una furia a él mismo dos décadas antes.</p><p>—De manera que volver a ponerte aquel reloj te ha hecho pensar en todo eso —dijo Manolo, mirando el suyo de reojo, con un primer apunte de impaciencia.</p><p>—En una ráfaga, que es como ese tipo de visiones te pasan por la cabeza. Pero lo extraordinario ocurrió después. En el instante en que pisaba la calle, ¡me llamó por teléfono justo uno de esos antiguos compañeros!</p><p>—Vaya, sí que es una casualidad —concedió el director, con la esperanza de que el relato acabara allí.</p><p>—Si te digo quién es, te llevarás una sorpresa. Si te cuento lo que me ha dicho, no saldrás de tu asombro.</p><p>Jesús le dijo a Manuel de quién se trataba y el otro sacudió la mano en el aire y dejó escapar un silbido. Se trataba de un pez gordo, sin duda.</p><p>—¿Y qué es eso tan sorprendente que te ha dicho?</p><p>—Pues ha sido un discurso que iba absolutamente en dirección contraria a todos los que le hemos visto dar en los medios de comunicación a lo largo de estos años. Dice que lo que está ocurriendo es inaceptable, que el neoliberalismo está arrasando el Estado del bienestar por el que tanto luchamos, que hay que hacer algo para escapar del totalitarismo del dinero, conectar con los jóvenes que ahora parece que se vuelven a interesar por lo que sucede a su alrededor…</p><p>—Pues sí que es una sorpresa. ¿Seguro que se trataba de él? Porque hasta hace dos días ha sostenido justo lo contrario.</p><p>—Te lo puedo asegurar. Quedamos en llamarnos, en tomar un café… Pero luego he caído en algo, al ir a grabar su número en mi teléfono. El suyo, desde el que me ha llamado, es el mismo que tenía en los años ochenta, yo lo sabía de memoria como antes nos sabíamos todos los de la familia, nuestra pareja, los amigos. Ése era el de la casa de sus padres, donde yo he acabado muchas noches, con otros camaradas.</p><p>—Será que conserva esa casa, entonces.</p><p>—Pero, es que hay algo más. El número no tenía prefijo, no llevaba delante el 91, el prefijo de Madrid, como en aquellos tiempos en que se marcaba sólo la cifra de cada abonado si estabas en la misma provincia.</p><p>—¿Estás intentando decirme que te ha llamado desde el pasado? —preguntó Manolo, dejando de mirar con disimulo su ordenador y cambiando la simple educación por verdadero interés.</p><p>“No se me ocurre otra explicación”, oyó que le decía. Se preguntó si, al fin, se había vuelto loco. Pero Jesús, con todo el otoño metido de golpe en su mirada, le dio el sobre que llevaba en la mano.</p><p>—Lee, a ver qué te parece.</p><p><em>(Continúa Javier Valenzuela)</em><strong> Javier Valenzuela</strong></p><p>Aunque el papel no había amarilleado, la carta estaba fechada el 12 de marzo de 1986.</p><p>—El día del referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN —dijo Rico. Maraña asintió con un ligero cabeceo—. Interesante, muy interesante.</p><p>—Sí. Y lo que resulta aún más misterioso es que el sobre, el sello y la fecha del franqueo sean actuales —añadió Maraña.</p><p>Rico comenzó a leerla.</p><p>—Parece haber sido mecanografiada en una máquina de las anteriores a la existencia de los ordenadores —dijo al cabo de unos instantes—. Hay letras impresas con más fuerza que otras y algunas, por ejemplo la <em>ñ</em>, no están bien alineadas. Quizá fuera escrita con una Hispano-Olivetti Lexicon 80. —Maraña le miró admirativamente.</p><p>Rico llegó al final de la lectura. La carta estaba firmada con bolígrafo azul por el antiguo amigo de Universidad de Maraña, el pez gordo que hoy predicaba que el mejor modo de salir de la crisis era hacer de España “un país competitivo en el mercado global”. A estas alturas todo el mundo sabía lo que eso quería decir: salarios bajos y condiciones laborales precarias, recortes en sanidad, educación y pensiones, beneficios colosales para los bancos y las grandes empresas, licencia a los antidisturbios para que aporrearan sin piedad a los revoltosos. Pero lo curioso era que ese prominente político —si es que, en efecto, él había escrito aquella carta— profetizaba en 1986 su evolución ideológica y moral. Y con amargura.</p><p>La carta arrancaba así: “Querido Jesús, he participado muy activamente en la campaña a favor de la permanencia de nuestro país en la OTAN, pero quiero que sepas que eso no me hace feliz. Siento que es mi primer paso hacia la senectud. Recuerdo que en una de nuestras conversaciones en la Facultad te cité a no recuerdo muy bien qué filósofo que decía que envejecer es traicionar los juegos de la infancia. Y te añadí que el mismo verbo podía aplicarse a traicionar los ideales de nuestra juventud”.</p><p>—¿Qué te parece? —preguntó Maraña. La perplejidad no se le había despintado del rostro.</p><p>Rico tardó en contestar. Sus compañeros en infoLibre solían decir que tenía una cabeza alemana por su apego a los hechos verificables, su razonamiento lógico y una cierta rigidez. Se quitó las gafas, se frotó los ojos y dijo:</p><p>—Es como si tu amigo hubiera empleado un medio de comunicación viejo, una línea telefónica de la década de 1980, para hablarte hace un rato desde el presente. Y al mismo tiempo, ha usado el actual servicio de Correos para hablarte desde el pasado. A través de una carta escrita el día del referéndum sobre la OTAN.</p><p>—Sí –dijo Maraña—. Pero sus dos mensajes son concordantes. En primer lugar, a mi amigo ha terminado por asquearle su papel de esbirro de los dueños del circo español. Y en segundo, ya imaginaba hace 30 años, cuando comenzaba su carrera de renuncias, que eso podía ocurrirle.</p><p>—Pero no podemos utilizarlo, Jesús. No podemos publicar que el hombre que estos días pontifica en la televisión que la izquierda debe sacrificarse una vez más en aras de la razón de Estado, es un tipo atormentado por su felonía.</p><p>—No podemos; la llamada y esta carta son estrictamente personales. —Maraña suspiró— Esto del periodismo es jodido: todo lo que cuentes debe ser verdad, pero no puedes contar todo lo que sabes que es verdadero. Y mientras nosotros intentamos practicar el oficio con arreglo a las buenas viejas reglas, muchos de nuestros colegas sueltan cualquier cosa que les venga bien a ellos o a sus amos.</p><p>—Ya, pero nosotros no vamos a cambiar ahora. Tuvimos la oportunidad de hacerlo en la época en que lo hizo tu amigo y no lo hicimos. Sería de gilipollas levantar la bandera de la rendición ahora que peinamos canas.</p><p>Maraña rió.</p><p>—¿Sabes lo que me ha dicho mi mujer en el desayuno? Que lo más probable es que España no tenga arreglo, pero que yo me estoy dejando la vida en el intento.</p><p>—Eso es que te quiere, Jesús. Quiere que le dures.</p><p>—Sí, ella tiene razón: tendría que cuidarme. Bueno, ¿qué podemos hacer?</p><p>—Lo habitual: llamar por el conducto oficial al político, hablar con él y explorar la posibilidad de que quiera confesarse <em>on the record</em> contigo, conmigo o con alguno de nuestros redactores. Si lo aceptara, tendríamos noticia, una gran noticia. De momento solo tenemos una pista.</p><p>—De acuerdo; pongámonos en marcha.</p><p>Maraña se dirigía a la puerta que comunicaba el despacho de Rico con la redacción, cuando añadió con tinte reflexivo:</p><p>— Tengo ganas de leer las memorias de <strong>John Le Carré</strong>. He visto en una reseña que Le Carré dice que, en nuestros días, dado el control casi absoluto de los medios de comunicación que tienen los poderosos, la ficción es el mejor modo para contar la verdad. De mayor, quiero ser novelista.</p><p>Rico miró hacia Maraña con una sonrisa.</p><p>—Tendrías que ser muy bueno para explicar con alguna verosimilitud lo de esa llamada telefónica desde un número de los años ochenta.</p><p>—¡Uf! Habría que ser <strong>Borges </strong>para explicarlo.</p><p><em>(Cerrará el relato Eduardo Mendicutti)*Luis García Montero es poeta y profesor de Literatura. Su último libro es </em><strong>Eduardo Mendicutti</strong></p><p><strong>Luis García Montero </strong><a href="http://www.megustaleer.com/libro/un-lector-llamado-federico-garcia-lorca/ES0148402" target="_blank">Un lector llamado Federico García Lorca</a><em> (Taurus, 2016).*Benjamín Prado es escritor. Su último libro, </em></p><p><strong>Benjamín Prado </strong><a href="http://www.hiperion.com/index.php/libreria/libros-hiperion/m%C3%A1s-que-palabras-detail" target="_blank">Más que palabras</a><em>(Hiperión, 2015).*Javier Valenzuela es periodista y escritor. Su último libro es </em></p><p><strong>Javier Valenzuela</strong><a href="http://www.planetadelibros.com/libro-tangerina/174725" target="_blank">Tangerina</a><em> (Martínez Roca, 2015).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Dec 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis G. Montero  Benjamín Prado  Javier Valenzuela]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La noticia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura española,Periodismo,Autores,Narrativa,Los diablos azules número 42]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Compañeras"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/companeras_1_1133733.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5b7307bf-fc73-4d2d-8450-553db88e3f33_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt=""Compañeras""></p><p><strong>Compañeras</strong></p><p><em>Sin la mujer la vida es pura prosa.</em></p><p>Rubén Darío</p><p>Lo mejor que puede hacer un hombre cuando ve a una mujer besar a su hijo, cuando ve a una mujer romperle la cara al invierno y partirse la espalda por el resto es apartarse, observar atentamente, ponerse en pie. Decía <strong>Escandar </strong>que mirara donde mirara solo veía mujeres luchando. Mujeres cargando, mujeres abriendo, mujeres curando. Madres que se crujen el alma agachándose para quitar las piedras que le salieron a tu camino, para que yo no tropiece.</p><p>Las verás siempre dispuestas, lobas que amamantan, cuidan a sus cachorros, cuidan todo, madres de brazos abiertos, de pecho abierto, de alma abierta. Son perfectas por el simple hecho de existir, de haber nacido, de devolver ese regalo dando a luz otra vida. Deberías aplaudirlas al verlas pasar, limpiando el mundo, con sus hijos, con febrero a la espalda, a cargo de la casa, a cargo de la producción, a cargo de la vida. Están en todas partes, abriendo el camino, trayéndote luz, borrando de tu frente los fantasmas.</p><p>Mujeres a las que les clavan los codos para que no asciendan en el orden social fijado por los hombres porque se deben al hogar. Mundo de hombres, mujeres frenadas, mundo patriarcal, mundo enfermo, mujeres lanzadas afuera, mujeres sin edén. Limitándose a amar, a ver la distribución desigual del poder y a seguir amando. Mujeres que aman, división sexual del trabajo, mujeres que aman, obstáculos para avanzar, trabajos no remunerados (querer y callar), mujeres que aman, competentes pero que no destaquen, mundo patriarcal, mundo enfermo, mundo enfermo, mundo enfermo.</p><p>Mujer anuncio para que tú disfrutes, para que tú la mires, mujer objeto. Mujer bombardeada:, la dictadura de los cosméticos, complejos y más complejos, ventas y más ventas.</p><p>Mujeres a las que obligamos a ser madres, amantes, florero, costilla, Cenicienta, cocineras, putas, educadoras, costilla de Adán, felpudo,  venticuatrosiete, siempre perfectas, costilla y culpable, pecado original, siempre preparadas como yo lo desee, como deseen los  hombres, siempre a mano. Y no solo costilla, y no solo María Magdalena, y no solo burdel, también burka, <strong>Juana La Loca</strong>, también ablación, <strong> Juana de Arco</strong>, matrimonios acordados, también Penélope, Casandra, también Pandora, también la culpa, no solo costilla.</p><p>Violencia doméstica, con golpe o sin él, justificaciones, costumbres, excusas, normas sociales aceptadas, aceptadas por todos porque no tenemos el valor de reanudar el mundo, con ellas al mando, con nosotros al mando, con todos al mando, tribunales que exculpan.</p><p>Si no las ves eres un imbécil. Están luchando, partiéndose el alma por todos. Muchos lo dicen, que si ellas gobernaran el mundo no habría guerras. Ninguna impulsaría matar al hijo que otra mujer hubiera llevado en su vientre porque solo ellas conciben el dolor sin fin de perder a un vástago. Nunca despojarían a otra madre del milagro de serlo. Nunca. Nunca lo harían.</p><p>Yo solo quiero que descansen, que las dejemos descansar, que este siglo poco a poco les devuelva lo perdido, sus horarios, que dejen de limpiar nuestro camino, de resolver nuestro crucigrama, que ya tienen bastante con los suyos, sus fantasmas, que olviden ya los míos, los tuyos.</p><p>El espejo de <strong>Frida</strong>, el espejo de <strong>Szymborska</strong>, el espejo de <strong>Rosa Parks</strong>, las madres de la Plaza de Mayo, Mafalda, Femen,<strong> Simone de Beauvoir</strong>, mujeres en lucha contra la historia, las manos de la madre <strong>Teresa de Calcuta</strong>,<strong> Indira Gandhi</strong>, <strong>Victoria Kent</strong> y su mirada al preso. El ejemplo, la senda marcada.</p><p>Madres, mujeres, hermanas, parejas, compañeras, eternas, compañeras, milagro, compañeras, sin dueño, compañeras, siempre, compañeras. </p><p>Del libro <em>Todos mis futuros son contigo</em> (Planeta, 2015). </p><p><em>*Marwan es músico y poeta. Su último libro, </em><strong>Marwan </strong><a href="http://www.planetadelibros.com/libro-todos-mis-futuros-son-contigo/196536" target="_blank">Todos mis futuros son contigo</a><em> (Planeta, 2015). </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Dec 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Marwan]]></author>
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      <media:title><![CDATA["Compañeras"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Literatura,Literatura española,Poesía,Los diablos azules número 42]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pasión por la historia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/pasion-historia_1_1133723.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/370706e7-765a-46eb-bdc5-dae2125ef4e3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pasión por la historia"></p><p>La librería Lagun, regentada por <strong>María Teresa Castells</strong>, es un referente de la cultura libre. Debido a su historia de resistencia, sufrió a lo largo de los años las amenazas de la extrema derecha franquista y del terrorismo nacionalista. <strong>Beatriz Laso</strong>, una de las encargadas de la librería, recomienda estas lecturas:</p><p>  <strong>PatriaFernando AramburuTusquetsBarcelona2016</strong><em>Patria</em></p><p>La historia de dos familias nos sirve para vivir por dentro la historia de la violencia provocada por ETA en la sociedad vasca. Una novela escrita con fuerza narrativa. El autor nos acerca desde una mirada omnisciente al tejido sentimental de las víctimas y a la inercia política que condujo al terrorismo. Miedo, desolación, rencor, amor, deseos de saber, necesidad de superar las heridas, marcan a los protagonistas de este libro.</p><p>  <strong>Diario de K.Karmelo C. IribarrenRenacimientoSevilla2014</strong><em>Diario de K.</em></p><p>Un libro que reune testimonio, aforismos y pensamientos de uno de los poetas españoles más personales de la literatura contemporánea. La ciudad de San Sebastián es el escenario en el que se vive la cotidianidad de un autor que pasea tanto por las calles como por la historia de la poesía y por los sentimientos más íntimos con un pudor inteligente y emocionado.</p><p>  <strong>Trilogía americanaPhilip RothGalaxia GutenbergBarcelona2011</strong><em>Trilogía </em><em>americana</em></p><p>Este volumen reune, bajo el título de <em>Trilogía american</em>a, tres de las grandes novelas de uno de los más importantes escritores de nuestro tiempo: <em>Pastoral americana</em> (1997), <em>Me casé con un comunista</em> (1998), y <em>La mancha humana </em>(2000). Pocas veces, como ocurre en esta trilogía, el arte narrativo de Philip Roth había llegado tan alto.</p><p>  <strong>StonerJohn WilliamsBaile del SolTenerife2011</strong><em>Stoner</em></p><p>A lo largo de la novela acompañamos de un modo lineal, pero de ninguna manera tedioso, la vida de <strong>William Stoner</strong>, un hombre destinado a cuidar la granja de sus padres en su Misuri natal, pero que gracias a la magistral malevolencia del viejo profesor <strong>Sloan</strong>, desarrolla una pasión incontrolable y definitiva por la literatura inglesa que cambiará su destino: un enorme acto de rebeldía que, sin embargo, será uno de los pocos que Stoner se permitirá en su vida.</p><p>  <strong>La familia KarnowskyIsrael Yehoshua SingerAcantiladoBarcelona</strong><em>La familia Karnowsky</em></p><p>A través de la historia de tres generaciones de una familia judía, los Karnwosky, esta novela, publicada originalmente en 1943, nos ofrece un fresco extraordinario de la historia del siglo XX. Singer no sólo escribió páginas de inusual belleza, sino que vislumbró además con una claridad sobrecogedora la suerte de los judíos tras la Segunda Guerra Mundial.</p><p><em>*Puedes encontrar la Librería Lagun en Urdaneta Kalea, 3, Donostia, y en su página web.#dts iframe {display:none!important;}   #dts #txt iframe, #dts .col8-f1 iframe {display:block!important;}    </em><a href="http://www.librerialagun.es/" target="_blank">Librería Lagun</a><a href="http://www.librerialagun.es/" target="_blank">página web</a></p><p><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p><p><em> </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Dec 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Beatriz Laso (Librería Lagun)]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Librerías,Libreros,Libros,Literatura,Literatura estadounidense,Novela,Narrativa,Los diablos azules número 42]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La franqueza y la murmuración en el mundo literario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/franqueza-murmuracion-mundo-literario_1_1133722.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9db1d4ff-548d-4d57-9c9d-b736ffcab058_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="La franqueza y la murmuración en el mundo literario"></p><p>Hay conceptos que iluminan inesperadamente un determinado momento de tu vida sin que te quepa otra opción que la de apropiártelos, agradecida a su capacidad explicativa. Eso me sucedió hace ya unos meses con el concepto griego de <em>parresía</em> (franqueza), que encontré en el sugerente libro de<strong> Josep Maria Esquirol</strong>, <a href="http://www.acantilado.es/catalogo/la-resistencia-ntima-712.htm" target="_blank">La resistencia íntima. Ensayo de una filosofía de la proximidad </a>(Acantilado, 2015).</p><p>Dice Esquirol: "Etimológicamente, pues, <em>parresía </em>significa 'decirlo todo' (no en el sentido cuantitativo, sino en el sentido de decir lo que uno piensa)… decir lo que uno cree… La <em>parresía</em> recurre al diálogo y al tú a tú. Ser franco y sincero requiere a menudo coraje… La <em>parresía </em>es condición de una relación verdadera con el otro (sin retórica ni adulación)" (p. 151).</p><p>El momento personal en el que el concepto me sedujo tenía que ver con el mundo literario, en el que ocupo una posición fronteriza por mi pertenencia y no pertenencia al mismo —dada mi doble inscripción como psicoanalista y escritora— ; y periférica, geográfica y mediáticamente hablando, al situarme en lo que una colega llama con gracia “escritores de clase media”, aquellos que están ahí, referencia para un grupo limitado de lectores, pero que no ocupan las portadas de los suplementos literarios, ni el elenco de participantes en los principales festivales del país. Desde esa atalaya observo un mundo que desconocía, y que descubro muy alejado de lo que entonces creí que sería el ambiente literario.</p><p>He de confesar que sacralizaba inocente, cándidamente, la literatura. Que durante mi etapa de joven en formación no asociaba la vida del escritor con sus libros, pues antes no se adornaban sus solapas con la foto del autor, y apenas teníamos de ellos unas breves notas biográficas. El autor era sólo un nombre que el lector connotaba poco a poco a partir de la impresión que su obra le producía. Y esto facilitaba la idealización de ese nombre.</p><p>Cuando empecé a publicar no conocía a ningún escritor de carne y hueso y, sin embargo, sus libros me regalaban observaciones y confidencias sobre lo humano que no encontraba fácilmente a mi alrededor. Pues bien, hace 19 años que publiqué mi primer libro y ahora las cosas se me antojan de otro modo.</p><p>La franqueza, <em>la parresía</em>, es algo prácticamente ajeno al mundo literario, donde funcionan mecanismos más propios de una ética comercial que de los valores estéticos que cabría suponerle. No hay pudor ni empacho para las alabanzas vacías, para la retórica —lo contrario de la franqueza, para los griegos—, si con ellas se espera conseguir algún beneficio propio. La coherencia entre las palabras y los hechos se ha perdido y unos y otros funcionan por su cuenta, en una escisión que genera desconfianza en el trato humano, en un tú a tú pervertido por intereses mezquinos. ¿A qué debo, entonces, atenerme?, ¿dónde está la franqueza en este sujeto que leo o escucho?, ¿cómo fiarme de él?</p><p>En este mundo comercializado y fenicio, se accede a la crítica a través de redes de amistad; de ahí que primeros libros puedan trascender más que los de otros autores con una larga trayectoria, siempre que el autor de ese primer libro tenga contactos o esté en posición de otorgar virtuales favores mutuos. Una especie de mafia <em>light </em>que pervierte la difusión de las obras, cuyo valor artístico es siempre secundario a la “oportunidad” o no de su reseña. Situación que no parece molestar a nadie. Las redes sociales, por su parte, no han hecho sino incrementar estos intercambios.</p><p>He trabajado y trabajo como psicoanalista la mayor parte de mi vida. Mis pacientes vienen a mí en busca de una verdad que se les escabulle; no mienten, sino que ofrecen un relato de sus vidas que escatima esa verdad de forma inconsciente, no intencionada, pero están dispuestos a encontrarla, esperan de su psicoanalista sinceridad, franqueza y cuidados. La franqueza es condición <em>sine qua non</em> de una relación verdadera con el otro, de la confianza y seguridad en el trato humano. Entre mis verdaderos amigos, la franqueza se da por supuesta, por lo que a mi alrededor no encuentro esa hipocresía que el mundo literario me ha mostrado. Aseguran que abunda también en el universo de la banca, de la abogacía, de los negocios, que he de tomar distancia y empezar a ver la realidad de la literatura de otro modo; yo no sé hacerlo.</p><p>No sé distinguir a los escritores que mienten en público sobre otros libros, que alaban por interés, por razones espurias y extraliterarias y, en privado, señalan los defectos de lo que en público han elogiado sin ningún tipo de pudor. ¿No es eso murmuración?, ¿no es hipocresía? Los hay que elogian al autor a la cara, que califican sus libros de “geniales”, de “novelazas”, y no dicen sobre ellos ninguna palabra elogiosa en público. ¿Cuál es aquí la verdad? Si realmente opinaran como dicen, ¿no estarían deseosos de mostrar al mundo las bondades de la obra que han descubierto? Algunos escritores critican libros que no han leído sin ningún tipo de vergüenza, con desfachatez, movidos únicamente por los prejuicios.</p><p>Hay también en este mundo vacas sagradas que la crítica respeta más allá de la calidad de sus publicaciones: acceder a ese olimpo es un salvoconducto que garantiza una crítica unánime, a veces inmerecida. Sin embargo, <em>sotto voce</em>, esos mismos críticos pueden emitir un juicio negativo sobre el libro que han elogiado, llevados por una franqueza <em>a posteriori</em> que ya no es tal, sino, de nuevo, simple murmuración.</p><p>Pocos se interrogan sobre la moralidad de estas prácticas, cuya denuncia no deja nunca de ser un hecho marginal, por lo que acaban banalizándose y naturalizándose, como si no pudiese ser de otro modo.</p><p>Escribo esto porque a menudo me siento perdida y desorientada, ya no me fío de nada ni de nadie; ni de reseñas, ni de críticas ni unanimidades, ni de famas ni opiniones, sólo conservo la confianza en unos pocos escritores y escritoras amigos cuya franqueza estimo sobre todas las cosas. Confieso que no sé cómo relacionarme en un mundo cuyo código es contrario al mío.</p><p>Escribo esto, sobre todo, porque necesito hacerlo, porque necesito relacionarme con mis colegas mostrando esta perplejidad.</p><p>Si dejamos a un lado la franqueza, que no está reñida con la cordialidad y las buenas formas a la hora de opinar y analizar el trabajo de otros, nos instalamos en el terreno de la murmuración, de la mentira y la demagogia; como afirma Esquirol: "La murmuración es un ejemplo inmejorable de palabra vacía, de traición a la palabra, de sucedáneo. La palabra tiene poder sobre la vida y sobre la muerte, pero la murmuración sólo tiene el poder de la carcoma que corroe su propio mundo. No proyecta nada, sólo consume" (p. 150).</p><p>Es triste que quienes deberíamos velar por la palabra llena, la palabra verdadera, quienes buscamos ese absoluto inalcanzable que aspira a la correspondencia entre la palabra y la cosa, la emoción, el pensamiento y la vida, dejemos, sin alarmarnos, sin declararle una guerra abierta a la hipocresía, que la palabra se vacíe. Es realmente triste.</p><p><em>*Lola López Mondéjar es escritora.</em><a href="http://www.lolamondejar.com/" target="_blank">Lola López Mondéjar</a></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Dec 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lola López Mondéjar]]></author>
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    <item>
      <title><![CDATA[Mircea Cartarescu: "La literatura actual ya ha superado los géneros tradicionales"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/mircea-cartarescu-literatura-actual-superado-generos-tradicionales_1_1133713.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c17ec358-cd30-4e89-9250-52e22762da76_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mircea Cartarescu: "La literatura actual ya ha superado los géneros tradicionales""></p><p><a href="http://impedimenta.es/autores.php/cartarescu-mircea" target="_blank">Mircea Cărtărescu </a>(Bucarest, 1956) ha celebrado este año su 60º aniversario. Su vida es la literatura. Poeta, ensayista, narrador, articulista, crítico, un fijo en la lista anual de candidatos al Nobel, un premio que la literatura en rumano no ha obtenido nunca en más de 100 años de historia, ya que la escritora rumano-alemana <strong>Herta Müller</strong>, premio Nobel en 2009, escribe en alemán.</p><p>El autor llega a la librería Nollegiu, en el barrio del Poblenou de Barcelona, para ser entrevistado. Somos los últimos de la lista. Cuando nos atiende, acompañado de su traductor al catalán <strong>Xavier Montoliu</strong>, repone fuerzas con unas nueces. A pesar de todo, no muestra cansancio. Al contrario, con su media melena luce una mirada amable, agradecida. Está contento porque finalmente su obra empieza a ser traducida al catalán.</p><p>Lleonard Muntaner Editor ha publicado la colección de relatos <a href="http://www.nuvol.com/noticies/per-que-ens-estimem-les-dones/" target="_blank">Per què ens estimem les dones</a> que Funambulista ya había editado en castellano en 2006. Entre tanto, Impedimenta ha ido publicando toda su obra: <em>El ruletista, Nostalgia, Las Bellas Extranjeras, Lulú, Levante</em>. Lo mejor está por llegar, dicen quienes conocen su obra original. En otoño de 2017 aparecerá en castellano, con Impedimenta, <em>Solenoide</em>. Y Edicions del Periscopi también la publicará en catalán. Así las cosas, <em>Per què ens estimem les dones</em> o cualquiera de sus obras anteriores sirven como un entrante fenomenal para aquellos que no se han adentrado nunca en la obra de Mircea Cartarescu.</p><p><strong>PREGUNTA. Empecemos por la pregunta que menos me apetece y menos me interesa, pero que si no la hiciera, alguien podría recriminarme el olvido. ¿Qué opinión le merece a usted, que cada año está en la lista de candidatos al Nobel de Literatura, que se lo hayan concedido a Bob Dylan? </strong></p><p><strong>RESPUESTA</strong>. Yo he traducido al rumano las letras de Bob Dylan y en el prólogo del libro escribí que Dylan se merecía todos los premios. Con el Nobel sucede alguna cosa extraña. Como dijo <a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2016/11/10/leonard_cohen_57413_1026.html" target="_blank">Leonard Cohen</a>, darle el Nobel a Dylan es como decir que el Everest es la montaña más alta. Claro que se lo merece, pero es extraño. Hay alguna cosa que no encaja.</p><p><strong>P. ¿Lo dice porque a la literatura rumana no le han dado ningún Nobel cuando han tenido ustedes a autores como Blaga o Eliade; y tienen actualmente a otros como Blandiana, Muresan, Pop o usted mismo?</strong></p><p><strong>R</strong>. No, no. En realidad para mí no es importante quien gana el Nobel de Literatura. Es mucho más importante la gente que es digna de ganarlo. En Rumanía tenemos grandes poetas y prosistas. No tener ningún premio Nobel en el palmarés es sólo una circunstancia. Es mucho más interesante saber que existen autores dignos de ganarlo.</p><p><strong>P. Me pareció muy interesante una entrevista publicada en el diario El País donde aseguraba que no existen literaturas nacionales.</strong><em>El País</em><a href="http://cultura.elpais.com/cultura/2016/08/16/babelia/1471366417_075507.html" target="_blank">no existen literaturas nacionales</a></p><p><strong>R</strong>. Puede que sí existan, pero yo no creo en ellas. No leo autores porque sean de una determinada nacionalidad o de una época concreta. Para mí, existen dos tipos de escritores: los que amo y los que no. Me resulta absolutamente indiferente su lengua, su país, el tiempo en el que ha vivido.</p><p><strong>P. ¿Pero existe una presión política que consiste en apropiarse de los autores para construir ese imaginario de literatura nacional, no? Como una manera de expresar: ésta es nuestra cultura, somos así.</strong></p><p><strong>R</strong>. Pero eso se debe al mero hecho de vivir en estas naciones y escribir en esa lengua. Transcender las fronteras, abrirlas y no cerrarlas, es la misión de las instituciones culturales de los países.</p><p><strong>P. Ha venido a Barcelona mucho en los últimos años. Vino al Festival internacional de poesía; Enrique Redel, de la editorial Impedimenta, lo invitó cuando publicó ElLevante, esa obra épica magnífica, y ahora para presentar la primera traducción de su obra al catalán.</strong><a href="http://impedimenta.es/libros.php/el-levante" target="_blank">ElLevante</a></p><p><strong>R.</strong> Siento mucha simpatía por la lengua catalana. Veo en este libro (<em>Per què ens estimem les dones</em>, Lleonard Muntaner Editor, 2016; en castellano <em>Por qué nos gustan las mujeres</em>, Funambulista, 2006) un regalo que hago a Cataluña y un regalo que los catalanes me hacen a mí. Suena muy bien la obra gracias a la traducción de Xavier Montoliu y Lleonard Muntaner Editor. Han hecho un magnífico trabajo con estos cuentos. Ahora sólo falta tener lo más importante: público.</p><p><strong>P. Todo indica que sí, a juzgar por el hartón de firmas que se ha dado antes de la entrevista. </strong></p><p><strong>R</strong>. Para mí son más que suficientes. Para el editor y el librero seguro que no (ríe).</p><p><strong>P. Volvamos a su obra. Me interesa mucho el concepto de sueño que aparece una y otra vez en sus novelas, en sus cuentos...</strong></p><p><strong>R</strong>. Es que siempre he soñado mucho. De una manera anormal. Lo heredé de mi madre, una campesina sin estudios. Cada mañana nos explicaba lo que había soñado la noche anterior. Sueños fantásticos. Yo he soñado siempre en colores, en toda la gama de colores. Pero entre los 20 y los 30 años fue un punto culminante. Eran sueños muy complejos. Veía ciudades enteras que no existían, aventuras increíbles que escapaban a cualquier imaginación. Empecé a escribir esos sueños. Tengo centenares en mis diarios. Y mis novelas y mis cuentos no son más que extensiones de mis sueños.</p><p><strong>P. En la época en la que vivimos, el realismo y lo que sucede parecen haber devorado a los sueños y a la imaginación.</strong></p><p><strong>R.</strong> Han existido grandes épocas. Los románticos descubrieron el sueño como material literario, lo consolidaron los surrealistas y le dieron un nuevo concepto los latinoamericanos con el realismo mágico. Es una línea en la literatura universal en la que yo me siento integrado porque el hombre siempre estará fascinado por los sueños. El sueño es el oráculo personal del hombre.</p><p><strong>P. Y en cambio nos constriñe la realidad, la autoficción.</strong></p><p><strong>R</strong>. Existen autores de muchos tipos. Todos los géneros son respetables. Hoy la literatura ya han superado los géneros tradicionales, con otros que ya existían pero no eran reconocidos. Un ejemplo es del de <a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2015/10/08/premio_nobel_literatura_2015_38949_1026.html" target="_blank">Svetlana Aleksiévich</a> y el periodismo, un híbrido entre dietarismo y literatura. Bob Dylan también es un caso extremo porque su género son las letras de las canciones. Los dos casos han sido legitimados por la Academia sueca. Ya no podemos decir que no son literatura. Lo son. Pero en comparación con Aleksiévich y Dylan, yo prefiero vivir en la tradición literaria de los últimos 3.000 años e intento llevar esa tradición más allá.</p><p><strong>P. No adivino si lo dice como mera constatación o con amargura</strong></p><p><strong>R</strong>. No tengo amargura. Al contrario. Me alegro que la literatura se extienda, que vaya ocupando espacios. Yo leo mientras sea literatura.</p><p><strong>P. Uy, si entramos en este tema no terminamos en el tiempo que tenemos, teniendo en cuenta que se organizan simposios de días y nunca se llega a un acuerdo. ¿Le apetece hablar de política?</strong></p><p><strong>R</strong>. Sí, sí. Ningún problema.</p><p><strong>P. Trump, Putin, Brexit, Hungría, Moldavia, Bulgaria, Siria, ISIS ... ¿En sus sueños (o pesadillas, por emplear una palabra más exacta) aparecía todo este personal o algo parecido?</strong><a href="http://www.infolibre.es/suplementos/brexit/brexit.html" target="_blank">Brexit</a></p><p><strong>R</strong>. En la noche anterior a las elecciones en Estados Unidos ningún sondeo ni estimación daba a <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2016/11/09/estados_unidos/1478647677_279555.html" target="_blank">Donald Trump</a> la posibilidad de ganarlas. Los hombres y las mujeres de Estados Unidos, y del mundo, no soñaron nunca una cosa así. La pesadilla ha llegado más lejos de los temores de la gente. Los escritores no podemos prever, pero en cambio sí podemos presentir. <strong>Kafka</strong>,<strong> Zweig</strong>, <strong>Joseph Roth </strong>no auguraron que Alemania acabaría en manos del nazismo, pero en su obra sí que se presiente que algo está sucediendo.</p><p><strong>P. La literatura de ficción como presentimiento.</strong></p><p><strong>R</strong>. Exacto. La literatura presiente. Una pesadilla se produce por el mal funcionamiento de un órgano. Lo mismo sucede con las pesadillas de la historia. La literatura de ficción puede contener los temores de los hombres mucho más que la literatura periodística.</p><p><strong>P. Pero la ficción se plantea como evasión.</strong></p><p><strong>R</strong>. Yo no hago literatura evasionista. Escribo literatura que vibra y está en sintonía con la realidad. En <em>Solenoide </em>aparece la palabra<em> ayuda</em> en 10 páginas continuadas, en 2.000 ocasiones sin ninguna puntuación. El libro se publicó en rumano en 2014 presintiendo esta catástrofe a la que nos hemos encaminado.</p><p><strong>P. ¿Podemos salvarnos aún?</strong></p><p><strong>R.</strong> Nadie puede responder a eso. El mundo se ha vuelto tan complejo que todo sucede de forma fulgurante. Yo intento ser optimista. No se puede vivir sin esperanza. Tengo 60 años y he vivido mucho. Y creo en el derecho a la vida de los que vendrán. Saldremos, claro.</p><p><em>*Xavier Vidal es responsable de la librería Nollegiu.</em><strong>Xavier Vidal</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Dec 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Xavier Vidal]]></author>
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