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    <title><![CDATA[infoLibre - robots]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/robots/]]></link>
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      <title><![CDATA[De ChatGPT al robot de Musk: la IA sale de los despachos para lanzarse a los trabajos manuales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/economia/chatgpt-robot-musk-ia-sale-despachos-lanzarse-trabajos-manuales_1_2143796.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/42ef8701-2b03-4c46-8137-15cc8d8e6137_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De ChatGPT al robot de Musk: la IA sale de los despachos para lanzarse a los trabajos manuales"></p><p>Si algo ha dejado patente la inteligencia artificial (IA) es la velocidad a la que puede transformar los procesos laborales. El 30 de noviembre de 2022 se lanzaba en abierto ChatGPT, un <em>chatbot</em> basado en IA que cualquiera podía usar gratuitamente en internet. Cuatro años después, el <a href="https://www.adecco.com/es-es/empresas/insights/seleccion-reclutamiento/perdidas-empleos-por-ia" target="_blank"><em><strong>Informe sobre el futuro del empleo 2025</strong></em></a>, publicado por el World Economic Forum, ya señala que <strong>un 41% de las empresas planean reducir su plantilla a medida que incorporan nuevas funcionalidades</strong> con este tipo de herramientas IA. Los más expuestos a ella suelen ser los trabajadores <em>junior</em> y otros empleados dentro del ámbito <em>white</em> <em>collar</em> (cuello blanco), un anglicismo que hace referencia a las personas que desempeñan labores administrativas o de oficina. En cambio, los trabajos manuales como los que realizan operarios o quienes trabajan en logística o industria (denominados como <em>blue collar</em> o de cuello azul) parecían más a resguardo de la tormenta. ¿Hasta ahora?</p><p>En el Foro de Davos, que finalizó el pasado 23 de enero, Elon Musk, dueño de Tesla y de la red social X, anunció que su empresa comenzará a enfocarse más en la <a href="https://www.infolibre.es/opinion/luces-rojas/trabajos-humanos-robots_1_1157173.html"  >fabricación de robots humanoides</a> y menos en producir vehículos eléctricos. El giro estratégico en su modelo de negocio pasa por dejar de producir dos tipos de automóvil que tenían bajos niveles de ventas (Model S y Model X) para <strong>invertir 16.700 millones de euros en la producción de un robot de nombre Optimus</strong>. La idea de Musk es, tal como explicó en Davos, “desarrollar y desplegar productos y servicios de IA en el mundo físico”. En la propia web de la compañía señalan que su intención es “crear un robot humanoide autónomo de uso general y bípedo, <strong>capaz de realizar</strong> <strong>tareas peligrosas, repetitivas o aburridas”. </strong>La idea, señalaba Musk en Davos, es que en unos años haya más robots que personas. Un avance que no es necesariamente negativo, pero que supone un desafío más para la organización del trabajo. </p><p>“En mi opinión, el anuncio de Musk es un globo sonda, una forma de generar debate en torno a un tema y explorar posibilidades. Pero el nivel de tecnología que requiere replicar la motricidad fina que debe tener una máquina <a href="https://www.infolibre.es/economia/agricultura-hosteleria-limpieza-sectores-salario-minimo-tira-sueldos_1_1930381.html"  >para sustituir a un camarero</a> que sirve en un bar en hora punta es algo que aún está lejos”, explica Javier Lorente, economista y profesor de EAE Business School. “No habrá un reemplazo de este tipo de trabajos a corto plazo porque, además, esa complejidad tecnológica es mucho más cara que pagar un salario”, señala. Por otra parte, el experto señala que el robot anunciado por Tesla no es un producto terminado y aún requiere respaldo humano. </p><p>Lorente, que es autor del libro <em>Nosotros, digitales.</em> <em>Manual para sobrevivir a la hiperconectividad</em> (Erasmus, 2026), afirma que habrá tareas que se automaticen, aunque por el momento están funcionando más como un complemento a la actividad humana que como un sustituto. </p><p>Un robot con forma humana alimenta cierto imaginario de ciencia ficción, pero impacta –bromea el profesor–, de la misma manera que lo pudo hacer una cosechadora de grano en su momento. Sin embargo, el debate de fondo sigue estando en la inteligencia artificial, más allá de la forma en que esta se manifieste y en los cambios estructurales que se deban introducir a la larga. </p><p>“Lo más preocupante para un sistema donde la creación de valor ha sido históricamente humana (a través del trabajo) es que los cambios lleguen de golpe”, explica Lorente. De ahí que varios informes estén insistiendo en una regulación más estricta sobre procesos de IA en el trabajo y en la integración de los trabajadores en la gestión, sobre todo cuando intervienen algoritmos opacos. </p><p>Un análisis encargado por el Ministerio de Trabajo que repasa los procesos de gobernanza democrática en el ámbito laboral reserva un apartado para hablar sobre tecnologías de inteligencia artificial. Define la gestión algorítmica como <strong>un “punto ciego democrático”</strong> en la gobernanza empresarial y apunta a un “cambio estructural en el empleo” más allá de la mera automatización de tareas. </p><p>Si bien el impacto aún es difícil de ponderar, hay algunos indicios. La coletilla de “automatización de procesos” o “implantación de la inteligencia artificial” empieza a repetirse y a aparecer como una causa para algunos expedientes de regulación de empleo. Le pasó a Amazon, a la tecnológica estadounidense HP y también, más recientemente, a <a href="https://www.infolibre.es/economia/sombra-ia-planea-ere-telefonica-sindicatos-piden-no-use-despedir_1_2104407.html"  >Telefónica, que apoyaba el ERE</a> en justificaciones técnicas como la “automatización de procesos” o “implantación de la inteligencia artificial”. En países como Estados Unidos, con una mayor implantación de IA en las empresas, varios estudios señalan que la contratación de personal <em>junior</em> puede estar contrayéndose o frenándose por las expectativas que crea la aplicación de IA en ámbitos como la consultoría.  </p><p>En el informe del Ministerio de Trabajo explican que los temores a un desempleo generalizado son “infundados”, pero pone el foco en la necesidad de controlar la gestión que se hace de esta tecnología. “Las herramientas de gestión algorítmica vigilan a los trabajadores, recopilan datos íntimos a una escala sin precedentes y <strong>permiten un grado de control hasta ahora inimaginable</strong>. El taylorismo se ha convertido finalmente en algo técnicamente factible”, señala el documento. </p><p>También insiste en que, además del impacto en el número de empleos, el mayor desafío está en los mecanismos de control que requiere esta nueva realidad en el ámbito de los derechos laborales. “Desde esta perspectiva, la IA no solo supone un reto para <em>la cantidad </em>de puestos de trabajo<em>, </em>sino, lo que es más importante, para <em>la calidad </em>de los mismos”, recoge el documento. </p><p>Explorar las posibilidades sociales que pueden dibujarse a futuro es, aún, un ejercicio prospectivo, pero cada vez más necesario. “El problema de fondo en esto, aunque ahora suene un poco distópico, es qué hacer con la gente que genera valor con su trabajo y cobra por ello, si dejan de tener una ocupación”, apunta el profesor. Aquí, explica, se abren posibilidades que supondrían “revisar nuestro contrato social”, como una renta básica universal o un sistema impositivo que grave la producción de estos robots. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Feb 2026 05:00:44 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Selina Bárcena]]></author>
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      <media:title><![CDATA[De ChatGPT al robot de Musk: la IA sale de los despachos para lanzarse a los trabajos manuales]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Elon Musk, el lado oscuro de la fuerza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/elon-musk-lado-oscuro-fuerza_1_1862038.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9a29174d-179a-4667-88bb-0812ca56f182_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Elon Musk, el lado oscuro de la fuerza"></p><p>Los astronautas Barry Wilmore y Sunita Williams debían realizar un viaje de ocho días al espacio. Llevan ya dos meses en el espacio y podrían permanecer allí hasta principios de 2025. La NASA considera que existen demasiados riesgos para traerlos de vuelta a la Tierra sanos y salvos ya que ha habido numerosos problemas e incidentes con la nave <em>Starliner</em>, diseñada por Boeing.</p><p>Perdida la confianza en la empresa, que ha destruido tanto sus competencias espaciales como aeronáuticas <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/240124/boeing-chronique-d-un-crash-industriel" target="_blank">con una estrategia suicida</a>, <strong>la agencia espacial americana</strong> <strong>quiere </strong><a href="https://www.wsj.com/science/space-astronomy/boeing-and-nasa-tussle-over-plan-to-bring-starliner-astronauts-home-4d7c53c5?" target="_blank"><strong>repatriar a sus astronautas</strong></a><strong> en una nave diseñada por SpaceX,</strong> la empresa de Elon Musk.</p><p>¿Podría haber soñado el multimillonario con un reconocimiento mayor? Compitiendo con Boeing en la construcción de naves espaciales, SpaceX ha aplastado a su rival y se ha hecho con la NASA con mayor firmeza. Elon Musk tiene ahora la puerta de par en par para utilizar todos los recursos de la agencia americana para llevar a cabo uno de sus proyectos, sin duda el mayor de todos: <strong>la colonización de Marte</strong>. Un sueño que comparte con otro multimillonario digital, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/economie/131221/amazon-portrait-d-une-hydre-numerique-globalisee" target="_blank">Jeff Bezos, el fundador de Amazon</a>.</p><p><strong>Elon Musk es un libertario a ultranza</strong> que detesta abiertamente el Estado, sus normas y sus leyes. El hombre más rico del mundo no quiere que nada se interponga en el camino de sus proyectos, su visión y sus caprichos. Recientemente, volvió a atacar <a href="https://www.wsj.com/articles/sweden-elon-musk-tesla-unions-bargaining-17c1622d?mod=Searchresults_pos9&page=9" target="_blank">al gobierno sueco</a>, argumentando que sus leyes sociales y sus sindicatos eran un obstáculo demasiado grande para sus planes.</p><p><strong>Pero su odio al Estado se detiene cuando se trata de dinero público</strong>. Espera que las autoridades, estén donde estén en el mundo, se plieguen a sus expectativas: deben estar a su disposición para prestar ayuda y apoyo a sus proyectos. SpaceX es un ejemplo perfecto de ello.</p><p><strong>¿Dónde estaría la empresa espacial de Elon Musk sin la NASA?</strong> Quizá en ninguna parte. SpaceX es el producto de la política de la agencia espacial americana, que quería escapar del dominio de Boeing, Lockheed Martin y Raytheon, y utilizar nuevos medios para relanzar la aventura espacial, parcialmente paralizada debido, entre otras cosas, a sus monstruosos costes.</p><p>Durante años, esa empresa de Elon Musk se ha alimentado de ayudas públicas, con programas a medida por valor de miles de millones de dólares para ayudarla a crecer. A cambio, la empresa ha colmado todas las esperanzas depositadas en ella por la agencia espacial.</p><p>Tras sacudirse las viejas costumbres, los trámites y la burocracia,<strong> SpaceX ha diseñado nuevos lanzadores de satélites</strong> para los que fabrica todos los componentes. Tras varios fracasos, el lanzador ligero <em>Falcon 1 </em>se convirtió en un éxito rotundo, con un coste entre un 30% y un 40% inferior al de sus rivales. Los lanzadores posteriores, en particular el <em>Falcon Heavy</em>, han seguido el mismo planteamiento de ahorro de costes y son parcialmente reutilizables. Estos éxitos<strong> han permitido a Estados Unidos liberarse de la dependencia rusa</strong>, ya que durante un tiempo la NASA dependía únicamente de <em>Soyuz</em> para poner en órbita sus satélites.</p><p>SpaceX es ahora el líder indiscutible del mercado occidental de lanzadores espaciales. En 2023, la empresa realizó 97 lanzamientos, un 50% más que el año anterior, incluidas misiones para el Pentágono, como la puesta en órbita del dron espacial militar <em>X-37B</em>. Todos sus competidores, empezando por Arianespace, se están quedando atrás y ahora buscan inspiración en los métodos de Elon Musk para volver a entrar en el mercado de lanzamiento de satélites.</p><p> Musk ha ampliado su imperio sobre la base de estos éxitos técnicos y comerciales.<strong> Lanzó su propia red de satélites de comunicaciones, Starlink, </strong>que ofrece acceso a Internet de alta velocidad en todo el mundo. En 2023, decidió restringir el acceso a esta red en Ucrania, tras defender la causa de Vladimir Putin.</p><p>En un plano más simbólico, antes de destacar su “genialidad”, decidió, para el primer vuelo del lanzador <em>Falcon Heavy</em> en 2018, enviar un Tesla rojo, otra de sus creaciones, con un maniquí llamado <em>Starman</em> a bordo. Un gesto que no tiene nada de casual.</p><p>No puede entenderse nada de las opciones de Elon Musk, de sus posiciones y de sus obsesiones, sin la ciencia ficción. <strong>Detrás de lo que parece una dispersión de sus recursos</strong>, un eclecticismo incomprensible de sus actividades, reuniendo en un mismo imperio lo espacial, los vehículos eléctricos, las telecomunicaciones y comunicación y la inteligencia artificial, <strong>hay un vínculo invisible: el de la ciencia ficción</strong>, el de los universos paralelos, incluso extraterrestres.</p><p>En 2021, una profesora de Harvard, Jill Lepore, publicó <a href="https://www.youtube.com/watch?v=NO78kaJO76M" target="_blank">una serie de podcasts</a>, <em>Elon Musk: The Evening Rocket</em>, en los que analiza cómo la ciencia ficción, que dice haber devorado desde su juventud, ha influido en la visión del multimillonario. Incluye autores clásicos de la edad de oro de la ciencia ficción, como <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Robert_A._Heinlein" target="_blank">Robert Heilein</a>, <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Isaac_Asimov" target="_blank">Isaac Asimov</a>, <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Ray_Bradbury" target="_blank">Ray Bradbury</a> y, por supuesto, <em>La Guerra de las Galaxias</em>.</p><p>Todas estas obras fueron escritas en el siglo XX, un periodo marcado por el fascismo, el totalitarismo comunista y la Guerra Fría. Desarrollan visiones oscuras de mundos marcados por la arbitrariedad, el totalitarismo, las tecnologías implacables y la ausencia de libertad. El lado oscuro de la fuerza reina en todas partes. “Es un futuro que describe un mundo en el que los pobres, los impotentes y los robots conocen el lugar que tienen asignado, que es servir a los poderosos”<em>,</em> <a href="https://www.wsj.com/business/elon-musk-dei-criticisms-star-wars-fc17b115?mod=series_elonmuskcompanies" target="_blank">afirma Jill Lepore</a>.</p><p>En sus inicios, Elon Musk se contentaba con bautizar algunas de sus creaciones con el nombre de los libros que habían marcado su juventud. Pero los días en que sólo soñaba con la conquista espacial y el progreso tecnológico están llegando a su fin. Cuanto más rico y poderoso se hace, más asume un papel mesiánico, y sus proyectos se inspiran mucho en esos aterradores futuros de ciencia ficción.</p><p>Últimamente, <strong>Elon Musk se ha apasionado por el “hombre aumentado” y ha creado una nueva empresa, </strong><a href="https://neuralink.com/" target="_blank"><strong>Neuralink</strong></a>, para promover tecnologías que podrían aumentar las capacidades neuronales y cognitivas. En febrero, un paciente tetrapléjico aceptó que le implantaran en el cerebro un microchip llamado <em>Telepath, </em>diseñado por Neuralink. Se supone que el chip descifra la actividad cerebral y la transmite a una máquina que ejecuta órdenes para el paciente.</p><p>Según el multimillonario, el primer experimento fue tan concluyente que se propone repetirlo muy pronto. Con el tiempo, imagina que los paralíticos puedan volver a caminar y los ciegos volver a ver.</p><p>Al mismo tiempo, <strong>persigue su sueño de eliminar a los humanos</strong>. Tras el debut –por ahora poco concluyente– del coche autónomo, Musk ha anunciado su intención de instalar robots en sus fábricas de Tesla. No de los que están por todas partes en las fábricas de coches y otros lugares, sino <strong>robots autónomos, capaces de desplazarse y realizar varias tareas a la vez.</strong> En definitiva, para ocupar el lugar de los empleados. Aún no sabemos si se regirán por las <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Trois_lois_de_la_robotique" target="_blank">leyes de la robótica</a> escritas por Asimov.</p><p>Del mismo modo, pretende desarrollar lo más rápidamente posible tecnologías de inteligencia artificial, un ámbito en el que va muy por detrás de sus competidores, sobre todo en lo que se refiere al <strong>uso de la inteligencia artificial para la comunicación</strong>. Su sueño es ofrecer información sin periodistas. Se hicieron ya las primeras pruebas y la mitad de la información era falsa. Pero quizá para Elon Musk eso sea sólo un detalle, pues no le importa mucho la veracidad de los hechos.</p><p>Indignado por tener que pagar impuestos en California, y al verse obstaculizado por las leyes de ese Estado, así como por las de Delaware, a pesar de su mansedumbre con la comunidad empresarial, Elon Musk ha decidido <strong>trasladar la mayor parte de sus actividades a Texas</strong>. Es el tipo de Estado que le gusta, con impuestos bajos y leyes ligeras.</p><p>En su búsqueda de poder, Elon Musk <strong>ha comprado cientos de hectáreas de terreno</strong> cerca de Austin <strong>para construir no solo su sede y una gigafactoría de Tesla, sino también su ciudad</strong>. Él mismo ha diseñado todos los planos. Además de piscinas, gimnasios y otras instalaciones, pretende <a href="https://www.wsj.com/articles/elon-musk-texas-town-52386513?mod=series_elonmuskcompanies" target="_blank">construir su utopía</a>: un mundo cerrado y controlado.</p><p>Porque hace tiempo que Elon Musk ha dejado atrás el mundo de los negocios para plantearse una visión total y sobre todo totalitaria. Es difícil no pensar en <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/La_Servante_%C3%A9carlate" target="_blank"><em>La doncella escarlata</em></a> cuando describe sus planes para la repoblación de la Tierra y su rechazo de lo que él llama “wokismo”, reduciendo a las mujeres a la única función de la reproducción. Una pesadilla.</p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Aug 2024 17:01:05 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Martine Orange (Mediapart)]]></author>
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      <title><![CDATA[Llegan los MARVEL, los robots magnéticos que trepan como Spiderman]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/llegan-marvel-robots-magneticos-trepan-spiderman_1_1387066.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/01f2de0e-9c5f-4e15-8695-ce1fcd265b53_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Llegan los MARVEL, los robots magnéticos que trepan como Spiderman"></p><p>Como si del hombre araña se tratara, el <strong>pequeño robot de cuatro patas</strong> <strong>MARVEL </strong>es capaz de trepar por paredes y techos de hierro sin ninguna dificultad. Sus pies magnéticos le permiten sortear obstáculos y ser más ágil y rápido que ningún desarrollo robótico similar hasta la fecha.</p><p>La innovación es fruto de una colaboración internacional entre investigadores del Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea y la Universidad de Illinois (EE UU) y se publica en <a href="http://www.science.org/doi/10.1126/scirobotics.add1017" target="_blank"><em>Science Robotics</em></a>.</p><p>“MARVEL puede moverse con agilidad no solo en terreno llano, sino también en <strong>paredes verticales y techos</strong> de materiales ferromagnéticos. Además, tiene la capacidad de realizar maniobras precisas, como cruzar huecos, superar obstáculos y hacer transiciones de plano en las esquinas”, explica a SINC <strong>Seungwoo Hong</strong>, autor principal del estudio e investigador del Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea.</p><p>Hasta ahora, los robots trepadores se caracterizaban por unas capacidades locomotoras muy limitadas, que los hacía operativos tan solo a bajas velocidades. Por el contrario, <strong>MARVEL</strong> (siglas en inglés de Magnetically Adhesive Robot for Versatile and Expeditious Locomotion) es capaz de atravesar paredes y techos ferromagnéticos a velocidades de hasta 0,7 m/s y 0,5 m/s, respectivamente. Esto supera con creces a los robots trepadores anteriores en términos de <strong>velocidad de ascenso y capacidad de ejecución</strong> de movimientos. Además, tampoco necesita cuerdas de seguridad.</p><p>Durante los experimentos, MARVEL demostró comportamientos complejos. Puede pasar por encima de huecos de 10 cm de ancho, superar obstáculos de 5 cm de altura y hacer transiciones entre pisos, paredes y techos. El robot también puede <strong>cargar con pesos de hasta 3 kg</strong> y tiene la capacidad de trepar por superficies curvas, como fue el caso de un tanque de almacenamiento recubierto con pintura, óxido y polvo.</p><p>Las innovaciones clave en MARVEL son varias. El robot cuenta con <strong>pies de adhesión magnética</strong>, que combinan un imán electropermanente (EPM) y un elastómero magnetorreológico (MRE) para generar <strong>grandes fuerzas de sujeción</strong>. El EPM es un dispositivo con dos estados que puede cambiar su propiedad magnética a través de la corriente eléctrica, pero que –a diferencia de los electroimanes– no necesita electricidad para mantener un estado magnético y por lo tanto <strong>reduce el consumo energético</strong>. Por su parte, el MRE es un elastómero con componentes magnéticos que permite una <strong>mayor adherencia al metal</strong> ante una misma inclinación dada. Gracias a este sistema, el robot escala sin ataduras y sus pies aprovechan los imanes intercambiables para separarse y sujetarse de las superficies.</p><p>MARVEL también equipa baterías, actuadores de torque regulables, un ordenador y una controladora con la que el robot calcula las fuerzas óptimas de reacción del suelo. De este modo, se hace posible la locomoción dinámica en paredes y techos y se <strong>evita el deslizamiento o desprendimiento</strong> de las superficies.</p><p>Los investigadores trabajan ya en las siguientes versiones del aparato. “El robot puede moverse sobre superficies lisas con <strong>curvatura moderada</strong>. Para permitir que el robot se mueva sobre superficies de forma irregular, estamos trabajando en el diseño de múltiples EPM miniaturizados, integrados en almohadillas con MRE para aumentar el área efectiva de contacto y proporcionar una adhesión sólida”, avanza Hong.</p><p>Numerosas operaciones industriales, como la inspección de tanques de almacenamiento, puentes, o las soldaduras en astilleros, se llevan a cabo en ambientes ferromagnéticos que contienen huecos, protuberancias, esquinas, paredes y techos. En muchos casos, son entornos de difícil acceso y que implican tareas a gran altura o en espacios confinados.</p><p>Los autores del estudio tienen claro el potencial de MARVEL para un uso real. “Sus capacidades de locomoción ágiles y precisas permiten expandir el espacio de trabajo operativo del robot y acercarse a lugares difíciles o peligrosos para los humanos. Esperamos que pueda ser <strong>utilizado para evitar riesgos</strong>”, afirma el ingeniero coreano.</p><p>Por el momento, los investigadores no están en conversaciones para comercializar la innovación.</p><p>Este <a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Llegan-los-MARVEL-robots-magneticos-que-trepan-como-Spiderman" target="_blank">artículo</a> fue publicado originalmente en la Agencia Sinc, la agencia de noticias científicas de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Dec 2022 16:59:01 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alejandro Muñoz (Agencia SINC)]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,robots,Tecnología digital]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Algoritmos de destrucción masiva]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/algoritmos-destruccion-masiva_1_1219538.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1f3967bb-50d7-45d3-b8c1-6e89d8df6405_16-9-discover-aspect-ratio_default_1000485.jpg" width="467" height="263" alt="Algoritmos de destrucción masiva"></p><p><em><strong>Armas de destrucción matemática</strong></em></p><p><strong>Cathy O’Neil</strong></p><p><strong>Capitán Swing </strong></p><p><strong>Madrid (2018)</strong></p><p>Tras la lectura del ensayo <em>"Armas de destrucción matemática</em>" (<a href="https://capitanswing.com/libros/armas-de-destruccion-matematica/" target="_blank">Capitán Swing</a>), de <strong>Cathy O’Neil, </strong>uno piensa que su acrónimo ADM bien podría intercambiarse con el que pongo por título a mi breve comentario sobre este documentado y esclarecedor ensayo. Porque tanto su formación académica como su experiencia laboral colocan a esta autora en una posición privilegiada para resumir lo que realmente está pasando con los primeros pasos de la llamada inteligencia artificial (IA) pilotada por los grandes emporios capitalistas digitales. No las utopías que venden sus propagandistas para dentro de unas décadas, sino la cruda realidad.</p><p>Estos algoritmos son armas porque facilitan "… una cantidad de poder realmente significativa, y Facebook no es la única empresa que ostenta tanto poder; otras empresas que cotizan en bolsa como Google, Apple, Microsoft, Amazon y compañías telefónicas como Verizon y AT&T poseen una ingente cantidad de información sobre gran parte de la humanidad (y disponen de los medios necesarios para llevarnos por el camino que deseen)" (página 225). Un poder que crece cada año que pasa sin que por esta parte del mundo se espere a ninguna institución que pueda impedirlo.</p><p>Es ese un camino que siempre desemboca en hacer máximos los ingresos (y de forma colateral en no verse incomodados por la acción de los Gobiernos). Para conseguirlo, casi siempre sus algoritmos se diseñan para establecer recompensas o penalizaciones económicas: "Estos programas automáticos determinarán cada vez más cómo nos tratarán el resto de las máquinas: las que escogen los anuncios que vemos, deciden los precios que debemos pagar, nos ponen en la lista de espera del dermatólogo o confeccionan nuestras rutas" (página  213).</p><p>Aunque todo ello se envuelva en un celofán aparentemente neutro, el mero hecho de que tales algoritmos sean secretos de mercado, y el que desarrollen su actividad en la sombra, no presagia nada bueno. Y así, cuando la autora revisa y pone el foco en ejemplos concretos muy representativos, esa neutralidad se evapora mucho más rápido que aquellas sombras.</p><p>Por ejemplo cuando se nos relata cómo la Universidad de Phoenix se gasta más de cincuenta millones de dólares solo en anuncios de Google, con el objetivo de poder dirigirse de forma selectiva a personas pobres para tentarlos con el cebo de la movilidad social. Una máquina de capturar ingresos (vía préstamos y ayudas estatales) de alumnos que quedarán endeudados buena parte de su vida. La IA detecta a personas excluidas como carne de cañón potencial para rentabilizar la venta de un servicio educativo. Y lo hace con la colaboración de otras IA que presuntamente reconocerán esos méritos para un buen trabajo y ascenso en la escalera social.</p><p>Cuando la autora detalla los algoritmos de selección de personal nos volvemos a encontrar con que los más desfavorecidos (raza, salud, barrio de residencia, datos de solvencia, etc) serán excluidos aunque presenten las credenciales de la Universidad de Phoenix o cualquier otra accesible para personas que no formen parte de la minoría más privilegiada.</p><p>La espiral de exclusión algorítmica se amplía en círculos envolventes. Porque si de contratar un seguro de salud o de automóvil se trata, de nuevo la minería de datos (big data) a disposición del algoritmo detallará cuáles son los asegurados más rentables y los que bajo ningún concepto deben ser asegurados según la impecable lógica de la maximización de ingresos. </p><p>Incluso las probabilidades de engrosar un historial de cacheos y detenciones policiales preventivas vendrán determinadas por la prioridad que la IA otorgue a ciertas calles. En las que, no por casualidad, vivirán los recurrentes clientes que deben ser penalizados a causa de su perfil.</p><p>No es extraño que la autora de este ensayo lo cierre con esta cita, los "algoritmos que rigen todos los aspectos de nuestras vidas tienden a castigar a los pobres y recompensar a los ricos" (<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Cory_Doctorow" target="_blank">Cory Doctorow</a>).</p><p>Claro que, en los tiempos que corren, no pocos verán este resultado con naturalidad, como si de la ley de la gravedad se tratase. No en vano esta implacable lógica neoliberal se inocula de forma masiva con aquello de que cada uno se merece lo que tiene, y el que no triunfa es porque no se esfuerza. Punto. Sobre esa base, el algoritmo no destruiría nada, más bien haría cumplir milimétricamente un designio de justicia social. Porque, aleluya, al tener información minuciosa y detallada de cada uno de nosotros, puede ajustarse a cada caso y tratarnos como nos merecemos.</p><p>¿Cómo nos merecemos? Tengo muchas dudas. Y creo que aquí está la clave del asunto, porque como se dice casi al final de este ensayo, hablamos de "decisiones que no se refieren únicamente a cuestiones logísticas, de beneficios o eficiencia, sino que son fundamentalmente decisiones morales" (página 269).</p><p>Lo diré de forma gruesa: en vez de una inteligencia artificial que actúa en función de muchas circunstancias concretas de una persona, lo que más bien necesitamos es una inteligencia social que actúe como si esas circunstancias no se diesen. Parece un juego de palabras pero la cosa es seria.</p><p>Me refiero a lo que se conoce como el criterio del <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Posici%C3%B3n_original" target="_blank">velo de la ignorancia</a>. Según tal principio de justicia, debiéramos actuar como si nadie conociese su lugar en la sociedad, su posición de clase o estatus social, y tampoco nadie conociese su suerte en la distribución de activos y habilidades naturales, su inteligencia, su fuerza, y cosas similares. Pues si un individuo desconoce cómo terminará en su sociedad, es probable que no privilegie a una determinada clase de personas, sino que más bien desarrolle un esquema de justicia igualitario.</p><p>En ello se basa, a nada que reflexionemos, un sistema universal y público como nuestro Servicio Nacional de Salud. Algo que los más privilegiados evitan financiar porque dicen estar pagando el coste de los que "no se cuidan como es debido". O un sistema público de pensiones mínimas no contributivas. O la enseñanza obligatoria y pública. O, a no tardar, las rentas básicas universales. Son cosas que a uno es más probable le gustarían que existiesen en su país de no saber en qué familia, región, con qué salud y con qué habilidades naturales, … le deparará la suerte. </p><p>Justo lo contrario de lo que gestionan los algoritmos. Por eso no es extraño que retroalimenten las desigualdades sociales y se empecinen en no autocorregir sus sesgos. Porque lo que para una visión crítica son sesgos, para la IA serían consecuencias inevitables. Destrucción masiva.</p><p>En la esencia de muchos algoritmos anida una eficacia a la que le trae al pairo la equidad. La IA y los algoritmos se mueven en las antípodas del velo de la ignorancia como criterio de justicia social. En vez de beneficiar, o al menos no perjudicar, a los que han tenido peor fortuna (genética, familiar, social, etc.) los machacamos cada vez más. Cosechamos destrucción masiva, también del sensato criterio de justicia de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/John_Rawls" target="_blank">John Rawls</a>.</p><p><em><strong>Albino Prada</strong></em><em> es ensayista e investigador.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Feb 2022 20:00:31 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Albino Prada]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Algoritmos de destrucción masiva]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Viva la resistencia!, en 'tintaLibre' enero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/viva-resistencia-tintalibre-enero_1_1191783.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/739fd0a1-597f-4e3c-a028-101e7385dcb3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Viva la resistencia!, en 'tintaLibre' enero"></p><p>Después de un año duro y difícil, con una pandemia que no ha dejado espacio para escribir una crónica de la actualidad distinta a la del número de bajas y a los progresos en la esperada <a href="https://www.infolibre.es/tags/temas/vacunas.html" target="_blank">vacuna</a>, abrimos este 2021 con una revista especial que apela por igual a<strong> la resistencia y a la esperanza</strong>. La resistencia entendida como la capacidad de sobrevivir al desaliento, de armarse desde el aparato inmunológico hasta el compromiso cívico con aquellas razones que auguran ahondar en la democracia y en la fraternidad de la especie humana. La esperanza, tan esquiva muchas veces, aparece en este número para recordarnos que desde todos los frentes han concurrido hechos que demuestran que, pese a los grandes enemigos del bien común, pese a los grandes impostores, podemos encontrar certezas para seguir adelante y no desanimarnos.</p><p>Estos <strong>16 argumentos para no perder el optimismo</strong>, conociendo nuestro pensamiento crítico, pueden resultar excesivos, aunque podrían ser muchos más. El año 2021 será ese escenario para el ensayo tanto de la vacuna científica como de la medicina social, porque de ambas necesita el conjunto de la humanidad. Si la ciencia ha compartido conocimientos y ha logrado en tiempo récord llegar a plasmar en varios remedios el fruto de un exhaustivo trabajo de toda la comunidad científica, ahora corresponde a nuestros políticos una respuesta del tamaño de esta crisis y con la misma coordinación. Por eso, insistimos en que dejar pasar de largo esta oportunidad puede hacer perder definitivamente el tren de un <strong>crecimiento con justicia social</strong>. La llegada de los primeros viales con la pócima mágica para la inmunización de buena parte de la población ha sido saludada como el principio del fin al terrible azote del covid-19. Sin embargo, ahora empieza una gigantesca tarea de reconstrucción de la economía y de <strong>sectores públicos esenciales </strong>como la educación y la sanidad.</p><p>Nuestros analistas, desde distintos ángulos, coinciden en que la transición <strong>será ecológica o no será, será digital o tendrá grietas en su alcance</strong>, deberá atender a los más vulnerables con la implantación de mecanismos de ayuda e inclusión o volveremos a caer en la desigualdad, como ocurrió en 2008. La historia del capitalismo solo atiende un mandamiento, el crecimiento, y siempre se olvida de algo que no está en sus fundamentos: la redistribución de la riqueza. Que organismos como el FMI hayan recomendado el endeudamiento y el máximo desempeño en el gasto social indica que hay un clima favorable para empezar a aprender la lección, aunque sería muy aventurado vaticinar un final feliz.</p><p>Este número de tintaLibre habla de vitaminas tan necesarias como la memoria (Ángel Viñas), la democracia (Fernando Broncano) o la libertad (Javier Valenzuela); propone repensar la especie que somos (Jordi Serrallonga); trata de no perder la sonrisa ante la adversidad (Berta Marsé); elogia a los maestros (Pablo Nacach) y a la juventud (Ricardo Menéndez Salmón); saluda los nuevos aires políticos en Bildu (Nicolás Buckley); explica la terrible herencia del capital fósil (Andreas Malm) o recuerda en su bicentenario a un hombre ilustrado y generoso, Friedrich Engels (José Ángel Mañas).</p><p>Son algunos ángulos de visión para acometer este año de reconstrucción tanto anímica como social.</p><p>¡Salud y esperanza!</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Jan 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[tintaLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Economía,TintaLibre,robots,Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El control humano de las máquinas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/sabias-que/control-humano-maquinas_7_1202061.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0be0e695-d0a7-47ea-9cc9-374a0ecc915e_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="El control humano de las máquinas"></p><p>Para todos los detractores de los 'robots asesinos' es importante tener en cuenta la dimensión moral del asunto.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[8f311d79-5fcf-4d09-aab0-30da3162badc]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Nov 2020 17:38:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El control humano de las máquinas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[robots,¿Sabías que...?]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Llegan los xenobots, primeros robots vivientes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/llegan-xenobots-primeros-robots-vivientes_1_1178948.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5ec207dc-f441-4f81-8bba-53465e681640_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Llegan los xenobots, primeros robots vivientes"></p><p>Científicos de las universidades de Vermont y Tufts han reutilizado células vivas –raspadas de embriones de rana– en <strong>formas de vida completamente nuevas, consideradas robots vivientes.</strong> Estos "xenobots" de un milímetro de ancho pueden moverse hacia un objetivo, tal vez levantar una carga útil (como un medicamento que debe llevarse a un lugar específico dentro de un paciente) y curarse a sí mismos después de ser cortados.</p><p>"<strong>Estas son máquinas vivas novedosas</strong>", dice Joshua Bongard, un experto en informática y robótica de la Universidad de Vermont, quien fue el colíder de la nueva investigación. "No son un robot tradicional ni una especie conocida de animales. Es una nueva clase de artefactos: un organismo vivo y programable", explica <a href="https://www.uvm.edu/uvmnews/news/team-builds-first-living-robots" target="_blank"><strong>en un comunicado</strong></a> al que ha tenido acceso Europa Press.</p><p>Las nuevas criaturas fueron diseñadas en una supercomputadora en la Universidad de Vermont, y luego ensambladas y probadas por biólogos en la Universidad de Tufts. "Podemos imaginar muchas aplicaciones útiles de estos robots vivos<strong> que otras máquinas no pueden hacer",</strong> dice el colíder Michael Levin, quien dirige el Centro de Biología Regenerativa y del Desarrollo en Tufts, "como buscar compuestos desagradables o contaminación radiactiva, recolectar microplásticos en los océanos, o viajar arterias raspando placas".</p><p><span id="m_-5410622064070118672sc_intxt_container"></span> <span id="m_-5410622064070118672intextsmartclip"></span></p><p><span id="m_-5410622064070118672sc_ava_companion"></span></p><p>Esta investigación, por primera vez, <strong>"diseña máquinas completamente biológicas desde cero",</strong> escribe el equipo en su nuevo estudio, publicado en PNAS.</p><p>Con meses de tiempo de procesamiento en el clúster de supercomputadora Deep Green en el Vermont Advanced Computing Core de UVM, el equipo, incluido el autor principal y estudiante de doctorado Sam Kriegman, <strong>utilizó un algoritmo evolutivo para crear miles de diseños candidatos</strong> para las nuevas formas de vida.</p><p>Intentando lograr una tarea asignada por los científicos, como la locomoción en una dirección, la computadora, una y otra vez, volvería a ensamblar unos cientos de células simuladas en innumerables formas y formas corporales. A medida que se ejecutaban los programas, impulsados por reglas básicas sobre la biofísica de lo que la piel de rana y las células cardíacas pueden hacer, los organismos simulados más exitosos se mantuvieron y refinaron, mientras que los diseños fallidos se descartaron. Después de cien ejecuciones independientes del algoritmo,<strong> se seleccionaron los diseños más prometedores para la prueba.</strong></p><p>Luego, el equipo de Tufts, dirigido por Levin y con el trabajo clave del microcirujano Douglas Blackiston, transfirió los diseños<em> in silico</em> a la vida. Primero recolectaron células madre,cosechadas de los embriones de ranas africanas,<strong> la especie Xenopus laevis (de ahí el nombre de "xenobots").</strong> Estos se separaron en células individuales y se dejaron incubar. Luego, usando unas pinzas diminutas y un electrodo aún más pequeño, las células se cortaron y unieron bajo un microscopio en una aproximación cercana de los diseños especificados por la computadora.</p><p>Ensambladas en formas corporales nunca vistas en la naturaleza, las células comenzaron a trabajar juntas. Las células de la piel formaron una arquitectura más pasiva, mientras que las contracciones una vez aleatorias de las células del músculo cardíaco se pusieron a trabajar creando un movimiento ordenado hacia adelante<strong> según lo guiado por el diseño de la computadora</strong>, y ayudado por patrones espontáneos de autoorganización, lo que permite que los robots se muevan sobre sí mismas.</p><p>Se demostró que estos organismos reconfigurables <strong>pueden moverse de manera coherente y explorar su entorno</strong> acuoso durante días o semanas, impulsados por depósitos de energía embrionaria. Sin embargo, volcados, fallaron, como escarabajos volteados sobre sus espaldas.</p><p>Pruebas posteriores mostraron que grupos de xenobots se moverían en círculos, empujando los gránulos hacia una ubicación central, de forma espontánea y colectiva. Otros fueron construidos con un agujero a través del centro para reducir la resistencia. En versiones simuladas de estos, los científicos pudieron <strong>reutilizar este agujero como una bolsa para transportar con éxito un objeto</strong>. "Es un paso hacia el uso de organismos diseñados por computadora para la entrega inteligente de medicamentos", dice Bongard, profesor del Departamento de Ciencias de la Computación y Centro de Sistemas Complejos de la Universidad de Vermont.</p><p>Muchas tecnologías están hechas de acero, hormigón o plástico. Eso puede hacerlos fuertes o flexibles. Pero también pueden crear problemas ecológicos y de salud humana, como la creciente contaminación plástica en los océanos y la toxicidad de muchos materiales sintéticos y electrónicos. "La desventaja del tejido vivo es que es débil y se degrada", dice Bongard. "Es por eso que usamos acero. Pero los organismos tienen 4.500 millones de años de práctica para regenerarse y continuar durante décadas". Y cuando dejan de trabajar, la muerte, generalmente se desmoronan sin causar daño. <strong>"Estos xenobots son completamente biodegradables",</strong> dice Bongard, "cuando terminan su trabajo después de siete días, son solo células muertas de la piel".</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[0bb59a16-3921-48c3-b3cb-fb668235de72]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jan 2020 15:33:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Llegan los xenobots, primeros robots vivientes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Estados Unidos,robots]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un juez rechaza que las empresas se aprovechen de los despidos baratos para sustituir a trabajadores por robots]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/economia/juez-rechaza-empresas-aprovechen-despidos-baratos-sustituir-trabajadores-robots_1_1175152.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d84acf61-0d31-42b0-840b-be6dba50563e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un juez rechaza que las empresas se aprovechen de los despidos baratos para sustituir a trabajadores por robots"></p><p>Un juez de lo Social de Canarias acaba de dictar una sentencia que los sindicatos califican de “pionera” al declarar improcedente el despido de una trabajadora a la que su empresa sustituyó por un <em>bot</em>. Lopesan Hotel Management SL, perteneciente al <a href="https://www.lopesan.com/es/" target="_blank">grupo hotelero canario Lopesan</a>, despidió el pasado mes de marzo a una administrativa que llevaba 16 años en la empresa tras <strong>adquirir un RPA (Automatización Robótica de Procesos)</strong>, un software o <em>bot</em> que realiza tareas mecánicas y repetitivas. En este caso, se le encargó la <strong>reclamación y compensación de cobros de siete de los 500 clientes de la empresa</strong>, parte de la labor que tenía asignada la oficial de contabilidad hasta ese momento.</p><p>La sentencia del Juzgado de lo Social número 10 de Las Palmas de Gran Canaria <strong>declara improcedente el despido</strong>, por lo que la empresa debe ahora decidir si readmite a la administrativa, pagándole además los salarios que ha dejado de percibir desde marzo, o bien la despide pero indemnizándola con 33 días por año trabajado, no con los 20 días con que rescindió su contrato hace seis meses.</p><p>Se trata de una de las primeras sentencias en las que se dirime la incipiente <a href="https://www.infolibre.es/noticias/economia/2018/03/30/el_avance_robotica_inteligencia_artificial_pone_jaque_futuro_del_empleo_78650_1011.html" target="_blank">lucha entre tecnología y trabajo</a>. “Es novedosa por el robot, pero se basa en una razonamiento jurídico clásico: que debe haber un <strong>control de la causa del despido</strong> y que éste debe ser <strong>una medida razonable y proporcionada</strong>”, precisa Enrique Lillo, responsable del gabinete jurídico de CCOO.</p><p>Un portavoz de Lopesan ha asegurado a infoLibre que la empresa aún no ha tomado una decisión sobre si recurrirá sentencia, readmitirá a la trabajadora o la despedirá indemnizándola con 33 días. Tiene un plazo de cinco días para hacerlo.</p><p>También UGT alaba la sentencia, <strong>“muy bien hilvanada y argumentada”</strong>, porque “a pesar de la <a href="https://www.infolibre.es/noticias/economia/2018/12/20/el_los_trabajadores_con_contrato_indefinido_creado_por_reforma_laboral_fueron_despedidos_cabo_ano_90091_1011.html" target="_blank"><strong>reforma labora</strong></a><strong>l</strong>, mantiene que la robotización de las relaciones laborales no puede estar por encima del mantenimiento del empleo”, subraya la secretaria confederal del sindicato, Isabel Araque. A su juicio, el juez deja claro que<strong> las empresas no pueden utilizar el artículo 52 del Estatuto de los Trabajadores</strong>, que regula el despido por causas objetivas –con 20 días por año de indemnización–, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/economia/2017/04/29/robotizacion_63482_1011.html" target="_blank">para abaratar el despido porque quieran robotizarse</a>. “No pueden recurrir a él para convertirlo en <strong>un coladero de despidos de saldo</strong>”, resume. Según consta en la sentencia, las empresas no puede “acogerse a una forma privilegiada de despido, en que se abona al trabajador una indemnización inferior a la ordinaria”, para aumentar su competitividad automatizando las tareas “hasta desplazar a la masa laboral del mercado”.</p><p><strong>Cuesta la mitad y trabaja 98 horas a la semana</strong></p><p>Para llegar hasta ese punto, <strong>el juez Javier Ercilla García</strong> –autor de <em>Normas de Derecho Civil y robótica: robots inteligentes, personalidad jurídica, responsabilidad civil y regulación</em>– empieza por desarmar todos y cada uno de los argumentos con los que Lopesan Hotel Management justificó el despido por causas técnicas de la administrativa. Así, tras recordar que <strong>“todo despido debe basarse en una causa actual”</strong>, recrimina a la empresa que invoque un previsible empeoramiento del turismo en Canarias este año para sustentar el carácter objetivo del despido. Una justificación para la que Lopesan emplea <strong>cinco páginas de la carta de despido</strong> de la administrativa. “No basta con que la empresa tenga un interés económico para digitalizar la actividad y despedir, sino que tiene que haberse producido un hecho preexistente que justifique la medida”, detalla Enrique Lillo. No sólo ese declive del sector no se había producido antes del despido, sino que además <strong>en 2018 Lopesan había ganado 9,4 millones de euros</strong>. El juez desmonta otro de los argumentos de la empresa: que los vuelos regulares a Canarias procedentes de Alemania y Reino Unido esperados para este verano iban a caer un 27,38% y un 9,8%, respectivamente. Los siete clientes cuyos cobros se asignaron al <em>bot </em>son los mayores operadores turísticos –Thomas Cook, TUI, El Corte Inglés, Jet2, Meeting Point, Apollo 2144–, que sólo operan paquetes <em>todo en uno</em> que incluyen<strong> vuelos chárter, no regulares</strong>. De la evolución de los vuelos chárter no precisa ninguna cifra la empresa. “No hay, por tanto, causa productiva” para apoyar el despido objetivo, concluye la sentencia.</p><p>El magistrado también descarta que la automatización suponga un “cambio” en los medios de producción, sino más bien la “irrupción de algo nuevo”: <strong>no es que los trabajadores hayan cambiado de instrumento de producción sino que ese instrumento hace ahora su trabajo</strong>. Aunque, analizando los datos que Lopesan aportó en el juicio sobre el <em>bot</em> adquirido, se entiende que sea difícil para las empresas resistirse. Al grupo hotelero <strong>comprar la licencia del RPA le cuesta 12.900 euros anuales</strong>, mientras que <strong>pagar a la administrativa su sueldo y las cotizaciones sociales le suponían 28.412,44 euros</strong> al año. Además, el <em>bot</em> <em>trabaja</em> un total de <strong>98 horas a la semana</strong> –de cinco y media de la tarde a seis de la mañana de lunes a viernes y las 24 horas de fines de semana y festivos–, por sólo 40 joras semanales la empleada humana. “Es decir”, concluye el magistrado, <strong>“el RPA desempeña el trabajo correspondiente a 2,45 trabajadores al mes”</strong>. Porque, además de a la administrativa demandante, Lopesan despidió ese mismo día a otro de sus compañeros de departamento y poco antes se había prejubilado un tercero.</p><p>Pero no sólo trabaja más horas y por menos dinero, sino que incluso es más rápido que los humanos, aseguraba la empresa. Mientras la administrativa tardaba <strong>15 minutos por cliente para una reclamación de cobro, el bot sólo necesita 55 segundos</strong><em>bot </em>.</p><p>Pues bien, el juez establece que esa “mejora en la eficiencia” no ha sido acreditada por la empresa, puesto que no llevó a cabo una prueba pericial y sólo aportó <strong>un power point de un informe elaborado por Deloitte </strong><em>power point</em>en 2018. Pero ni siquiera ese “aumento de la competitividad sobre la base de reducir costes” puede constituir el “elemento único que justifique el despido procedente”. “Lo contrario implicaría favorecer, so pretexto de la competitividad, la subestimación y minimización del Derecho del Trabajo”, sostiene el magistrado. La “mera conveniencia empresarial de reducir costes”, abunda, no puede confundirse con “la necesidad de superar desajustes entre la fuerza laboral y la oferta”.</p><p>Según la sentencia, por tanto, despidiendo a la administrativa con la menor indemnización que permite la ley para las causas objetivas, Lopesan utilizó un mecanismo pensado para ayudar a las empresas en dificultades y <strong>lo convirtió en un “sistema de incremento de los beneficios”</strong>, trasladando al trabajador “los riesgos de la actividad empresarial y haciendo recaer sobre él cualquier incidencia del mercado”.</p><p>Es ahí donde el juez sitúa la necesaria<strong> “razonabilidad” </strong>del despido, un punto que tanto por CCOO como para UGT es fundamental y que exige la ley: ni había una carga de trabajo inasumible, por ejemplo, que justificase la introducción del <em>bot</em> ni la mera conveniencia económica o su mejora convierten el despido en razonable. Porque hacerlo equivaldría a<strong> “reducir el derecho al trabajo para aumentar la libertad de empresa”</strong>. Enrique Lillo confía en que, recurra la empresa o no, esta doctrina termine confirmándose como “canónica”.</p><p>Un 85% más de trabajadores afectados por ERE con causas técnicas </p><p>El caso es que los jueces van a tener ocasión de seguir dirimiendo sobre los efectos de la irrupción de los robots en el mundo del trabajo. María Luz Rodríguez, profesora titular de Derecho del Trabajo de la Universidad de Castilla-La Mancha, ya ha observado en los registros de los expedientes de regulación de empleo (ERE) <strong>la “huella” de la transformación tecnológica</strong>. Aunque es débil, matiza. El número de ERE y de trabajadores afectados, tanto por despidos colectivos como por suspensiones temporales de contrato y por reducciones de jornada, se ha reducido considerablemente desde 2014 hasta ahora. La recuperación de la actividad económica ha dejado los 159.566 trabajadores incluidos en ERE en ese año en 72.896 al término de 2018. Pero en esos años ha cambiado el reparto de las causas aducidas por las empresas para tomar estas medidas. <strong>Hasta 2017, la mayoría eran por razones económicas: el 58%</strong> en 2014, el 52% tres años más tarde. Sin embargo, en 2018 fueron los ERE por causas productivas los que se llevaron la parte del león, el 54% de los trabajadores, el doble de los afectados por ERE con causas económicas. En lo que va de 2019, con cifras hasta julio, se repite la tendencia y las razones productivas superan de nuevo a las económicas, según las estadísticas del Ministerio de Trabajo.</p><p>Mientras los trabajadores afectados por ERE justificados en causas económicas han caído un 79,7% desde 2014 –más de lo que ha disminuido el total de los incluidos en regulaciones de empleo, un 54,3%–, <strong>los que sufrieron un ERE por motivos técnicos se han disparado un 85%</strong>. También se han reducido los asalariados tocados por razones productivas, un 21,1%, y un 18,7% los regulados por motivos organizativos. <strong>Sólo crece, por tanto, el recurso a las causas técnicas</strong>. Que sigue siendo la razón menos aducida por las empresas, pero se ha pasado <strong>de 1.931 trabajadores afectados en 2014 a 3.573 en 2018</strong>. Es decir, han pasado de representar sólo el 1,21% de los asalariados incluidos en ERE a equivaler al 4,9%. El número de empresas que han recurrido a estas medidas drásticas por razones técnicas también <strong>ha crecido un 35,8% </strong>desde 2015.</p><p>80 robots por cada 10.000 empleados</p><p>No es posible saber cuántas de estas empresas están en pleno proceso de transformación tecnológica. Pero según la<a href="https://www.aer-automation.com/" target="_blank"> Asociación Española de Robótica y Automatización de Tecnologías de la Producción (Aeratp)</a>, en todo el mundo se instalaron en 2018 robots, software, ingeniería de sistemas y periféricos por valor de 50.000 millones de euros. En España ese mismo año se instalaron 5.266 robots industriales, principalmente en el sector del automóvil. <strong>El parque total de robots españoles asciende a 35.200,</strong> tras cuatro años de aumentos consecutivos. La asociación no posee datos sobre el software. Pero sólo en lo que a robótica industrial se refiere, España es el cuarto país de Europa, sólo por detrás de Alemania, Italia y Francia, así como el décimo del mundo, por delante de Singapur y Vietnam. Hasta 2022, además, las inversiones en robots industriales aumentarán un 10% anual. En España ya hay 80 robots por cada 10.000 empleados, pero 1.100 en el sector del automóvil.</p><p>María Luz Rodríguez también ha acudido a las cifras de trabajadores ocupados que proporciona la Encuesta de Población Activa (EPA) para analizar si la transformación tecnológica está afectando al empleo. Y constata que el número de los ocupados con mayor cualificación ha crecido un 2% desde 2014, mientras que la cifra de quienes poseen un nivel intermedio de estudios no se ha movido y <strong>la de los menos cualificados se ha reducido otro 2%</strong>, precisamente los que la teoría dice que serán los primeros perjudicados por la irrupción tecnológica.</p><p>Para Isabel Araque, la <strong>transición digital </strong>no puede pararse, pero <strong>debe ser “justa”</strong>, garantizando a los trabajadores la necesaria adaptación mediante una formación adecuada. Y debe resultar en un reparto del trabajo que permita <strong>la reducción de la jornada laboral </strong>a los humanos. Es más, advierte, “los beneficios de la producción que va a permitir la llegada de los robots, prescindiendo de mano de obra, debe repercutir en<strong> impuestos o cotizaciones</strong>”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Sep 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Begoña P. Ramírez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Un juez rechaza que las empresas se aprovechen de los despidos baratos para sustituir a trabajadores por robots]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Canarias,Tecnología digital,Turismo,Reforma laboral,Expediente de Regulación de Empleo,robots]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El avance en robótica e inteligencia artificial pone en jaque el futuro del empleo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/economia/avance-robotica-e-inteligencia-artificial-pone-jaque-futuro-empleo_1_1154295.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f8e75ee0-a288-4dea-a513-a22ee339ae0a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El avance en robótica e inteligencia artificial pone en jaque el futuro del empleo"></p><p>En <a href="https://www.infolibre.es/noticias/economia/2018/02/27/como_nos_cambiara_vida_llegada_tecnologia_5g_75714_1011.html" target="_blank">un reciente artículo sobre la tecnología 5G</a> contábamos que<strong> su implantación nos va a cambiar la vida</strong>. Pero hay otras tecnologías que<strong> ya están en el horizonte y cuyo poder de modificación de la estructura social es tal que se las llama "disruptivas"</strong>. Otro nivel, con tanto potencial que muchos autores y expertos <strong>aseguran que estamos a las puertas de la cuarta revolución industrial, una modificación de calado</strong>, carne de libros de Historia, protagonizada por la<strong> Inteligencia Artificial</strong> (IA) y la <strong>robótica</strong>. Traerán comodidades, innovación, mejoras, bienestar y un aumento espectacular de la productividad: pero también <strong>pueden traer pérdida de puestos de trabajo, pobreza y desigualdad</strong> que, incluso, podría llevar a <a href="http://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura---ocio/ludismo/20150726132016118411.html" target="_blank">una reacción ludita</a>. Los expertos coinciden en que la sociedad mutará de manera inevitable. No se discute la necesidad de observar el proceso, de monitorizarlo y de plantear ya ciertos debates antes de que sea tarde. Sí está en cuestión la rapidez y la intensidad de la transformación digital.</p><p>Es preciso acotar la definición tanto de los términos como de sus connotaciones. No se trata de que en unos años vayan a ser comunes los androides con aspecto humano, más inteligentes que los seres humanos, que iniciarán un complot para hacerse con el dominio del mundo y nos esclavizarán. Esa es una postal más típica de la ciencia ficción y de algunos agoreros que de un futuro planteable a medio plazo. El debate existe, pero no va por ahí. <strong>Hablamos de Inteligencia Artificial</strong> (IA) como los procesos<em> racionales </em>de las máquinas para adaptarse al entorno y solventar problemas, <strong>a semejanza de la cognición humana</strong>. Ya está aquí, entre nosotros, aunque no la identifiquemos como tal. En los videojuegos, en los asistentes de voz de los móviles e, incluso, en las sugerencias de qué ver de Netflix en base a nuestros gustos.</p><p>Por otra parte, conocemos como<strong> robot</strong>, según la RAE, a una "máquina o ingenio electrónico programable, capaz de manipular objetos y realizar operaciones antes reservadas solo a las personas". La definición incluye a los aparatos con apariencia humana que <a href="https://elpais.com/tecnologia/2016/09/14/actualidad/1473844821_428161.html" target="_blank">tantos escalofríos despiertan</a>, sí, pero también <strong>los brazos mecánicos de una cadena de montaje de automóviles</strong>. Y el futuro próximo está más cerca de lo segundo que de lo primero, lo que no le quita ningún potencial transformador.</p><p>El impacto de la IA, según un estudio de Stadista de 2017, <strong>se cifra para 2025 en 38.535 millones de euros.</strong> Y solamente teniendo en cuenta los principales usos que se estiman: reconocimiento estático de imagen, clasificación y etiquetado, procesamiento de datos, mantenimiento predictivo o distribución de contenido en redes sociales. Está por ver si esos ingresos<strong> se redistribuyen adecuadamente o van a parar a los bolsillos de las tecnológicas</strong>. Con respecto a la robótica, la evolución es imparable. Según datos de la Federación Internacional de Robótica, <strong>había 1,63 millones de robots funcionando en todo el mundo en 2017. Calculan que habrá 2,6 millones en 2019.</strong> En 2020, <a href="http://www.ituser.es/en-cifras/2017/01/el-gasto-mundial-en-robotica-se-duplicara-en-2020" target="_blank">su gasto se multiplicará el doble con respecto a 2016.</a></p><p>Las máquinas participarán en operaciones quirúrgicas, <strong>mejorarán la salud y la movilidad de miles de personas, analizarán miles de millones de datos</strong> de una sociedad hiperconectada, conducirán coches por ellas mismas… en definitiva, harán cosas por nosotros. Y nos sustituirán como fuerza productiva. El principal peligro de las tecnologías disruptivas es ese, no saber si la sociedad podrá gestionar el aumento en las listas del paro que provocará que, gracias a un crecimiento exponencial del sector,<strong> los humanos no hagamos falta y a las empresas les salga más rentable contratar a un robot</strong><em>contratar </em> o a un sistema de avanzada inteligencia artificial.</p><p>Pero más allá de ese enfoque, hay otros posibles dilemas de los cuales no tenemos aún la respuesta. Pero las preguntas aún son hipótesis. <strong>¿De quién es la culpa si una IA trata mal a un cliente en un servicio de cara al público? </strong>¿Y si un robot agrede a un trabajador humano? ¿Cuál va a ser la jerarquía de la toma de decisiones en las empresas si se incluye a empleados no humanos? Para empezar a poner todos esos temas sobre la mesa, el Colegio de Abogados de Madrid <strong>ha creado una sección de Robótica, Inteligencia Artificial y Realidad Virtual y Aumentada</strong>. Ha sido concebido, afirma el organismo, como "un nuevo espacio de referencia para el debate y la búsqueda de soluciones jurídicas" al respecto.</p><p>Su presidente, Santiago Mediano, explica con un sencillo símil los retos de la llamada cuarta revolución industrial. "<strong>Piensa en la vida de los caballos en el siglo XIX</strong>. Se utilizaban en la industria, en la agricultura, para generar energía… tenían una vida muy esforzada. Ahora piensa en los caballos en el siglo XXI. Tienen una vida mucho más relajada e interesante. ¿Pero cuántos caballos quedan? La pregunta queda ahí: <strong>¿qué va a pasar con estos trabajadores?".</strong></p><p>Mediano explica a infoLibre los objetivos y la necesidad a la que responde la nueva sección del Colegio de Abogados madrileño. "No se trata solo de observar y vigilar" cómo avanza la tecnología, asegura, sino de "tener un papel mucho más proactivo" y de "crear un lugar desde el cual se pueda hacer una reflexión colectiva de cuáles van a ser los problemas". Y, por supuesto, tratar de proponer soluciones que respeten los derechos constitucionales, pero eso sí, sin restringir el desarrollo. Afirma que <strong>los cambios no se van a limitar a los trabajos más mecánicos</strong>, de menos carga creativa. También están<a href="http://www.lasexta.com/programas/sexta-columna/noticias/cuando-robara-trabajo-robot-esta-lista-profesiones-menos-perspectivas-futuro_2017022458b05f190cf2fa92de4c4b4a.html" target="_blank"> en "peligro" de reconversión o desaparición otras labores</a> como la propia de Mediano, la de abogado. </p><p>  Expertos en la materia alertan de que las tecnologías disruptivas generarán un desempleo del 75% en los países industrializados</p><p>La pérdida de puestos de trabajo en favor de la robótica y la inteligencia artificial ha sido estimada por algunos informes, aunque no coinciden. Expertos en la materia como Jeremy Rifkin y Jeremy Ford, <a href="http://replicantelegal.com/la-robotizacion-y-el-futuro-del-trabajo/" target="_blank">citados por el catedrático de Derecho del Trabajo Jesús Mercader</a>, aseguran que<strong> están en riesgo 90 de 124 millones de empleos en todo el mundo</strong> y que el desempleo tecnológico en los países industrializados podría llegar hasta el 75%. Pero no hace falta irse hasta el hipotético final de esta revolución:  <a href="https://www.efe.com/efe/espana/economia/los-robots-amenazan-puestos-de-trabajo-menos-creativos/10003-2919773" target="_blank">el Foro Económico Mundial sobre el futuro del trabajo advirtió</a> de que <strong>entre 2015 y 2020 la digitalización de la industria puede conllevar la desaparición de 7,1 millones de empleos y la creación de 2,1 millones</strong> de nuevos puestos de trabajo. No salen las cuentas.</p><p>Evidentemente, en todas las revoluciones industriales que ha disfrutado y sufrido la Humanidad,<strong> se destruyen empleos para ser sustituidos por otros nuevos</strong>. También es cierto que es un proceso que ya ha empezado, sin demasiados sobresaltos: miles y miles de robots trabajan entre las estanterías de Amazon para agilizar los pedidos, y la empresa se plantea desde hace años el uso de drones no tripulados para llevar los productos a los clientes. <a href="https://www.infolibre.es/noticias/luces_rojas/2017/05/16/el_glamour_autoexplotacion_colaborativa_64879_1121.html" target="_blank">La merma en los derechos laborales producto de la uberización</a> de algunos servicios (plataformas que ponen en contacto servicios de particulares, que bajo una falsa economía colaborativa precarizan a sus empleados) ya ha generado<strong> intensos debates e intentos de regularización desde instituciones </strong>tanto locales y regionales como nacionales.</p><p>El problema es que se prevé que la evolución sea tan rápida y tan intensa que genere serios desequilibrios. Alejandro Sánchez, autor del blog sobre estos temas Replicante Legal, es de los que Mercader denomina en su artículo "tecno-optimistas": <strong>hay que vigilar y estar pendientes de los cambios, pero no será para tanto y, sobre todo, la robotización y la digitalización traerán grandes ventajas para todos</strong>. "Se van a generar muchos nuevos puestos. Actualmente hay demanda de gente con habilidades digitales. Muchas empresas no llegan a cubrir las vacantes", asegura. Su visión parte de que, en el futuro, "la sociedad demandará otros perfiles" y que <strong>se debe producir una reconversión forzosa</strong>. "Es un tema de cambio social. Si usas más el móvil y la inteligencia artificial, necesariamente tendrá que haber más trabajadores en esos puestos". Eso sí, reconoce que "la gente con un perfil más bajo, con menos educación, tendrá problemas". Aquí radica el quid de la cuestión: <strong>qué herramientas deben ofrecer las instituciones, las empresas, la sociedad civil y el Estado para no dejar a las capas más desfavorecidas </strong>y con menos oportunidades fuera de la revolución tecnológica.</p><p><strong>Dos soluciones: renta básica y robots cotizantes</strong></p><p>Las soluciones que se plantean inicialmente en los foros de debate son dos, principalmente:<strong> una renta básica para todos los ciudadanos</strong>, no como una medida clásica de la izquierda, sino como una solución necesaria para paliar el posible descontento social provocado por el aumento drástico del desempleo que se prevé. "Cualquier otra opción <strong>conduciría a una especie de neoludismo de consecuencias imprevisibles </strong>y dejaría fuera del sistema a buena parte de la población mundial cuando no a su gran mayoría, lo que no parece una sólida base de prosperidad y progreso sino, más bien, la antesala de un conflicto social de dimensiones planetarias con resultados inciertos pero desde luego nada halagüeños", <a href="http://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/---europe/---ro-geneva/---ilo-madrid/documents/article/wcms_548598.pdf" target="_blank">advierte el profesor de Derecho del Trabajo de la Universidad de Málaga Francisco Lozano</a>.</p><p>La medida dibuja un escenario en el que los ciudadanos disfrutarían de pocas horas de trabajo y muchas de ocio, muchísimas más que en la actualidad, y<strong> que además generarían, con su actividad ociosa, más puestos de trabajo destinados a gestionarlo.</strong> Pero está por ver si existe la voluntad política, en un sistema neoliberal, de implantar este modelo y, sobre todo, de no aumentar la desigualdad, <a href="https://elpais.com/economia/2017/11/23/actualidad/1511465471_017133.html" target="_blank">incrementada tras la crisis en países como España.</a></p><p>Otra posible solución también está sobre la mesa en este complejo debate: <strong>que los robots paguen a la Seguridad Social por su trabajo, o mejor dicho, que las empresas paguen a Hacienda cada vez que incorporan a un robot a sus procesos</strong> como si fueran un trabajador humano más. La propuesta, "por un lado, pone sobre la mesa un camino de salida a la crisis de nuestro sistema de Seguridad Social, y por otro, plantea la forma y modo de reparto de los beneficios potenciales que pueden producir los <strong>incrementos espectaculares de productividad y riqueza </strong>que puede generar en el futuro próximo la revolución robótica", asegura Mercader en su artículo. El tema, así, se relaciona con otro muy en boga en España en las últimas semanas: <strong>el futuro de las pensiones</strong>. ¿Qué va a pasar si al agujero en la hucha y el problema demográfico que afronta el sistema se le suma <strong>un descenso radical de los cotizantes debido a la tecnología</strong>?</p><p>Son preguntas sin respuesta y respuestas que se intentan formular sin saber muy bien todavía cuáles son las preguntas. Pese a informes, predicciones y teorías, no se puede asegurar al 100% cuál va a ser la evolución a medio plazo de la tecnología. El reto es el mismo que el de la tecnología 5G: <strong>evitar, a toda costa, que los de siempre se queden fuera del tren del progreso.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Mar 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El avance en robótica e inteligencia artificial pone en jaque el futuro del empleo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tecnología digital,robots]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La robotización del empleo: entre el alarmismo y la polarización del mercado laboral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/economia/robotizacion-empleo-alarmismo-polarizacion-mercado-laboral_1_1139025.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d1a00009-c36f-4d72-a3ab-74017867c73a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La robotización del empleo: entre el alarmismo y la polarización del mercado laboral"></p><p>Tractores sin conductor recogiendo y manteniendo cosechas enteras en <a href="http://www.infolibre.es/tags/lugares/estados_unidos.html" target="_blank">Estados Unidos</a>. Camiones y coches autónomos capaces de transportar pasajeros y cargas. Empresas como Amazon testando el funcionamiento de un supermercado sin cajeros. El avance de la inteligencia artificial está consiguiendo que las máquinas <strong>realicen cada vez más tareas hasta ahora asociadas al ser humano</strong>. Un progreso que viene acompañado del miedo que produce en millones de personas la posibilidad de perder su puesto de trabajo: en los últimos años se ha incrementado el pánico a lo que el economista John Maynard Keynes denominó "desempleo tecnológico", y que actualmente se conoce como la "cuarta revolución industrial".</p><p>Tal es la preocupación por la digitalización y la automatización de los trabajos que ha sido uno de los temas que se han puesto sobre la mesa en las dos últimas ediciones del Foro Económico de Davos. El presidente del <strong>World Economic Forum</strong>, Klaus Schwab, aseguró en este sentido que la cuarta revolución industrial es uno de los <strong>"desafíos" más "fuertes y con mayor impacto"</strong> en el mundo actual, sobre todo por "la velocidad, la amplitud y la completa innovación en los sistemas del cambio tecnológico en marcha". "Los desafíos son tan abrumadores como alentadoras son las oportunidades", <a href="http://www.europapress.es/economia/macroeconomia-00338/noticia-foro-davos-abordara-cuarta-revolucion-industrial-edicion-2016-20151110144142.html" target="_blank">señaló</a>.</p><p>Según el informe <a href="https://public.tableau.com/profile/mckinsey.analytics#!/vizhome/InternationalAutomation/WhereMachinesCanReplaceHumans" target="_blank">A future that works: automation, employment and productivity</a>, uno de los últimos trabajos de la consultora McKinsey al respecto, en el mundo hay actualmente <strong>1.156 millones de puestos de trabajo</strong> que pueden ser automatizados, la mayor parte en China (395 millones), India (235 millones) y EEUU (60 millones). Sin embargo, el mayor potencial de automatización se encuentra en países como Japón (donde el 56% de los puestos de trabajo pueden ser robotizados), Tailandia (55%), Colombia (53%) y Perú (53%). En total, calcula el estudio, el ahorro en salarios para las empresas a nivel mundial podría alcanzar los <strong>15,8 billones de dólares</strong> –unos 14.900 millones de euros–.</p><p>En los últimos años se han publicado gran cantidad de análisis sobre este tema. Muchos de ellos centrados en Estados Unidos. Uno de los más recientes es <a href="https://economics.mit.edu/files/12763" target="_blank">Robots and jobs: evidence from US labor markets</a>, elaborado por los economistas del Instituto Tecnológico de Massachusetts Daron Acemoglu y Pascual Restrepo, y que analiza el incremento de la utilización de robots en varios sectores en el país. Una de las conclusiones a las que llegan los dos expertos es que en EEUU, por cada robot que introduce una empresa, pierden el empleo <strong>"entre 3 y 5,6 trabajadores"</strong>. </p><p>Otros estudios se atreven a hacer un análisis a nivel mundial, aunque con cifras muy dispares. La Universidad de Oxford, por ejemplo, señalaba en su estudio <a href="http://www.oxfordmartin.ox.ac.uk/downloads/reports/Citi_GPS_Technology_Work_2.pdf" target="_blank">Technology at work v2.0</a> que <strong>un 57% de los puestos de trabajo</strong> en los estados miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) están en riesgo de ser robotizados. Una cifra que el denominado club de los países ricos rebaja hasta el 9% en su estudio <a href="http://www.oecd-ilibrary.org/docserver/download/5jlz9h56dvq7-en.pdf?expires=1491568642&id=id&accname=guest&checksum=925DC586A715C9CC188918C8CC7D207F" target="_blank">The risk of automation for jobs in OECD countries</a>. El Foro de Davos, por su parte, calcula que para 2020 se habrán destruido 7 millones de puestos de trabajo en los 15 países analizados, entre ellos EEUU, China, Francia, Reino Unido, Italia y Alemania.</p><p><strong>Una sociedad "mucho más compleja"</strong></p><p>La Federación Internacional de Robótica (IFR, por sus siglas en inglés) <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2017/02/17/america/1487362707_910276.html" target="_blank">calcula</a> que para el año 2019 habrá instalados en el mundo un total de<strong> 2,6 millones de robots industriales</strong>, un millón más que en 2015. Sin embargo, a pesar de todos los estudios publicados hasta la fecha, los expertos consultados por infoLibre se muestran extremadamente cautos y tratan de evitar el alarmismo. <strong>"Me parece un debate falso"</strong>, sugiere en conversación con este diario Bruno Estrada, economista y adjunto al secretario general de <a href="http://www.infolibre.es/tags/instituciones/ccoo.html" target="_blank">CCOO</a>, que considera que de todos los trabajos elaborados hasta el momento el más realista es el de la OCDE.</p><p>El experto recuerda, además, que "gran parte de lo robotizable" en Europa y EEUU "o ya se ha robotizado o se ha trasladado sin ser robotizado a países del tercer mundo buscando costes laborales más bajos", por lo que el mayor riesgo se encuentra "en países emergentes". Algo con lo que coincide <strong>Javier Santacruz</strong>, economista e investigador en la Universidad de Essex: "A corto plazo no veo una destrucción brutal de empleos, y más teniendo en cuenta los <strong>niveles de tecnología en los que actualmente estamos</strong>. Si hubiese un cambio radical en este sentido, entonces sería diferente".</p><p>Para Estrada, todas las investigaciones hasta la fecha parecen ignorar "que la sociedad es mucho más compleja" y que tener la tecnología disponible para hacer un determinado trabajo <strong>"no quiere decir que ese empleado vaya a ser sustituido"</strong>. Y pone un ejemplo: "En EEUU sigue habiendo 3 millones de personas trabajando en cajeros. Y la tecnología para sustituirlos existe, pero no se les reemplaza porque se tienen en cuenta otros condicionantes, como la atención al público". Es por ello por lo que el experto desconfía de lo que se ha denominado "el fin del trabajo", y apoya sus argumentos en las cifras que ofrece la <a href="http://www.ilo.org/global/lang--es/index.htm" target="_blank">Organización Internacional del Trabajo (OIT)</a>: "Entre 2008 y 2014 se han creado 212 millones de empleos en el mundo".</p><p>Polarización del mercado laboral</p><p>El economista de CCOO cree que existe, por lo tanto, una "visión errónea" del supuesto peligro que conlleva robotización. La automatización de los procesos, explica, incrementa la productividad por trabajador en las fábricas, lo que genera una mayor riqueza y, por tanto, <strong>un incremento la demanda y nuevo empleo</strong>. Santacruz, por su parte, explica que "si se destruye aunque sea un puesto de trabajo por la introducción de un robot" esto traerá aparejado una <strong>creación automática de otro empleo</strong> "antes o después", porque esa máquina "alguien la tiene que controlar, construir o programar". </p><p>Tanto el Parlamento Europeo como el Foro Económico Mundial ya han puesto cifras a esta creación de trabajo. La Eurocámara <a href="http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2017/04/05/actualidad/1491390957_573772.html" target="_blank">ha calculado</a> que antes del 2020 en la UE harán falta <strong>más de 800.000 nuevos empleos</strong> para acompañar la revolución tecnológica, y el World Economic Forum cifraba en su informe <a href="http://www3.weforum.org/docs/WEF_FOJ_Executive_Summary_Jobs.pdf" target="_blank">The future of jobs</a> en unos 2 millones el número de puestos de trabajo que se habrán creado entre los años 2015 y 2020 en los quince países analizados. Además, el Foro de Davos añadía en el documento que el <strong>65% de los niños</strong> que actualmente están entrando en la educación primaria terminarán en empleos "que todavía no existen".</p><p>"Lo que hasta ahora se observa es que las nuevas tecnologías hacen obsoletos ciertos trabajos, pero crean otros nuevos. Y el balance en un plazo suficientemente largo, entre lo que destruyen y lo que crean, <strong>suele ser positivo</strong>", asegura el economista Marcel Jansen, investigador de la <a href="http://www.fedea.net/" target="_blank">Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea)</a>. De lo que sí alerta el experto, y coincide en ello con Santacruz, es de una <strong>"polarización del mercado laboral":</strong> o trabajos poco cualificados pero no rutinarios, algo que no pueden hacer los robots, o trabajos para personas muy cualificadas en tareas abstractas.</p><p>El investigador de la Universidad de Essex, por su parte, explica que hay gente que a corto plazo se quedará en la estacada y que tendrá que <strong>recolocarse en aquellos puestos que no estén robotizados</strong>. Una readaptación que dependerá, en gran medida, "del nivel de cualificación y preparación de cada persona". "Lo que preocupa es cuánta gente va a estar todo ese tiempo sin encontrar un empleo", asevera Santacruz, que considera que el verdadero problema lo encontraremos, sobre todo, "en las dos generaciones anteriores": "Una persona que con 50 años ha trabajado toda su vida como camarero", ejemplifica.</p><p>¿Y qué pasa en España?</p><p>La consultora McKinsey, en un informe publicado a comienzos de año, recoge los sectores que están más expuestos a una potencial automatización: servicios –el 66% de los puestos podrían robotizarse–, manufactura –el 64%– y transporte –60%–. Sin embargo, el estudio que va un paso por delante en este sentido es el que publicaron en 2013 los economistas <strong>Carl Benedikt Frey y Michael Osborne</strong>, de la Universidad de Oxford, y titulado <a href="http://www.oxfordmartin.ox.ac.uk/downloads/academic/The_Future_of_Employment.pdf" target="_blank">The future of employment: how susceptible are jobs to computerisation?</a>, donde los dos expertos aportaban un listado con 700 profesiones y el riesgo en cada una de ellas de ser sustituido por un robot. Terapeutas recreativos, coreógrafos o dietistas, están entre los menos amenazados. Teleoperadores, agentes de carga o técnicos matemáticos, entre los que corren más riesgo.</p><p>¿Y en qué situación está España? Según el trabajo de McKinsey, en España hay <strong>8,7 millones de empleos potencialmente automatizables</strong>, lo que podría suponer un recorte de más de 200.000 millones de euros en sueldos y salarios. Pero esas cifras, sostienen los expertos consultados por infoLibre, "son descabelladas". En este sentido, un estudio elaborado por Caixabank Research, <a href="http://www.caixabankresearch.com/llegara-la-cuarta-revolucion-industrial-a-espana-d3" target="_blank">¿Llegará la Cuarta Revolución Industrial a España?</a>, estima que "un <strong>43% de los puestos de trabajo</strong> actualmente en nuestro país tienen un riesgo elevado de poder ser automatizados, mientras que el resto de los puestos de trabajo quedan repartidos a partes iguales entre el grupo de riesgo medio y bajo".</p><p>Con estas cartas sobre el tapete, Adrià Morron Salmeron, economista de Caixabank, trata de ser cauto. Por correo electrónico, el experto recalca a este diario que "ya hemos pasado por importantes oleadas de automatización" y que el efecto a largo plazo "ha sido positivo". <strong>"Se automatizan son las tareas, no los oficios"</strong>, añade Morron, que destaca que esto permite "que aparezcan nuevas actividades". En esta línea, afirma que tareas en las que prima la inteligencia creativa o emocional, como la capacidad de persuasión o empatía, son los puntos débiles de los robots. Por eso, en el estudio, sitúan como profesiones con menor riesgo, por ejemplo, a los <strong>médicos de familia, los compositores, los músicos o los cantantes</strong>. En el caso de los operadores de telemarketing y de los empleados de contabilidad, la amenaza es alta.</p><p>En este sentido, "la principal preocupación" es para Jansen "cómo garantizar que los que van a entrar en el mercado laboral" en el futuro <strong>"lo hacen con las habilidades necesarias"</strong>. Para ello, cree que "lo que hay que enseñar no es tanto a crear robots, sino a hacer todas aquellas cosas que ellos no pueden", y considera que es necesario "rediseñar la educación" en España, porque existe "un enorme retraso en la modernización del sistema educativo" y "en los métodos de enseñanza". Así, el economista dice que es fundamental <strong>fomentar "la capacidad de los alumnos de resolver problemas"</strong> y enseñarles a utilizar estas nuevas herramientas. </p><p>La cotización de los robots</p><p>La robotización del empleo es, también, una de las preocupaciones de <a href="http://www.ugt.es/default.aspx" target="_blank">UGT</a>. Y se pudo ver el pasado mes de octubre durante la convención anual de la sección asturiana del sindicato, cuando el secretario general, <strong>Pepe Álvarez</strong>, <a href="http://elpais.com/elpais/2016/10/17/opinion/1476727037_809166.html" target="_blank">propuso</a> que las empresas compensasen a la Seguridad Social por la destrucción de empleo que viene de la mano de los avances tecnológicos que incorporan las compañías a las cadenas de producción. "Que los robots paguen por los trabajadores que no están en las empresas", <a href="http://www.lne.es/economia/2016/10/04/pepe-alvarez-lider-ugt-plantea/1992668.html" target="_blank">dijo</a>. Una medida que también ha puesto sobre la mesa el fundador de Microsoft, Bill Gates, y que <a href="http://www.expansion.com/juridico/actualidad-tendencias/2016/12/26/585d681aca4741ec378b45e4.html" target="_blank">será estudiada</a> por la UE.</p><p>Para Santacruz, esa medida supondría <strong>"más presión fiscal para empresas y familias",</strong> porque esta tributación tendrían que afrontarla "fabricantes, contratantes o usuarios". Estrada, por su parte, está de acuerdo si se considera como <strong>"un impuesto sobre el capital"</strong> que busca recuperar "parte de la fiscalidad perdida". Pero le genera dudas la propuesta: "¿Qué pasa con los microrobots, con los chips? ¿No son máquinas que sustituyen parte de trabajo humano? Es muy complicado definir exactamente qué es lo que entendemos por robot".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Álvaro Sánchez Castrillo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La robotización del empleo: entre el alarmismo y la polarización del mercado laboral]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Desempleo,Empleo,Sindicatos,Tecnología digital,UGT,robots]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Sueñan las madres con hijos eléctricos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/suenan-madres-hijos-electricos_1_1136390.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Este año<strong> el cine se ha volcado en padres e hijos que sufren</strong>. No hay familia sin dolor. <a href="http://www.imdb.com/title/tt4326444/?ref_=fn_al_tt_1" target="_blank"><em>Julieta</em></a>, <a href="http://www.imdb.com/title/tt3416532/?ref_=nv_sr_1" target="_blank"><em>Un monstruo viene a verme</em></a>, <a href="http://www.imdb.com/title/tt4034208/?ref_=fn_al_tt_1" target="_blank"><em>La próxima piel</em></a>, <a href="http://www.imdb.com/title/tt4034228/?ref_=nv_sr_1" target="_blank"><em>Manchester by the sea</em></a>…</p><p>En <a href="http://www.imdb.com/title/tt3741834/" target="_blank"><em>Lion</em></a>, <a href="http://www.smh.com.au/entertainment/nicole-kidmans-vision-that-foreshadowed-her-role-in-lion-20161221-gtfxye.html" target="_blank">Sue Brierley</a> (interpretada por <a href="http://nicolekidmanofficial.com" target="_blank">Nicole Kidman</a>) le dice a <a href="http://saroobrierley.com" target="_blank">Saroo,</a> su hijo adoptado, que ella nunca quiso tener hijos: “Tuve una visión cuando era pequeña, un niño de piel oscura. No es que no pudiera tener hijos biológicos, es que nunca quise hacerlo. Quería ser la madre de dos niños que ya existieran, que me necesitaran”.</p><p>  ***</p><p><strong>Lion cuenta una historia real</strong><em>Lion</em>.</p><p>Un niño de cinco años, analfabeto porque su madre no puede llevarlo a la escuela, se pierde de tren en tren y acaba a 1.500 kilómetros de su casa. Incapaz de decir quién es y de dónde viene. <strong>Perdido en todos los sentidos</strong>. Un año después, lo adopta una pareja australiana. Veinte años más tarde, <strong>pone a Google Maps a trabajar con sus recuerdos</strong>…</p><p>La suma de tecnología y memoria le dan un resultado exacto: el barrio en que nació, el barrio en el que, quizá, todavía esté su madre biológica.</p><p>“¡Corre! Ve a buscarla”, le dice su madre adoptiva. “Estoy deseando que vea el hombre tan maravilloso en que te has convertido”.</p><p>  ***</p><p>Las madres.</p><p>Las madres que lo fuimos voluntariamente pero no demasiado conscientes. Las madres que somos, sobre todo, personas y que <strong>no creemos en la maternidad redentora ni en el arrepentimiento como forma de vida</strong>.</p><p>Esas madres leímos <a href="http://www.megustaleer.com/libro/sapiens-de-animales-a-dioses/ES0123167" target="_blank">Sapiens</a>, <strong>confirmamos nuestra fe en la ficción y el laicismo,</strong> y compramos <a href="http://www.megustaleer.com/libro/homo-deus/ES0147263" target="_blank"><em>Homo Deus</em></a> pensando que <a href="http://www.megustaleer.com/autor/yuval-noah-harari/0000938431" target="_blank">Harari</a> nos iluminaría el futuro y sin imaginar que nos dejaría insomnes y aterradas.</p><p>Aterradas por haber traído niños a un mundo que… <strong>Que igual no los necesita.</strong></p><p>Harari habla de seres humanos más que prescindibles en un futuro cercano. Y así se lo cuenta a <a href="http://cadenaser.com/agr/la_voz_de_inaki/a/" target="_blank">Iñaki Gabilondo</a>, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=hxuKo_VdM9o" target="_blank">aquí</a>, en <a href="http://www.movistarplus.es/cero/cuandoyanoeste" target="_blank"><em>Cuando yo no esté</em></a>. Dice Harari que los robots harán casi todo el trabajo y que muchos seres humanos (los que no hayan mejorado gracias a la tecnología y la inteligencia artificial) serán inútiles. Dice que la técnica y la neurología se habrán asociado para entender qué teclas biológicas manipular y conseguir que <strong>el ser humano esté contento, concentrado, productivo…</strong> Dice que el individuo, si es que ha existido alguna vez, desaparecerá porque no habrá nada esencial (¿el alma? ¿Qué alma?) que nos diferencie a unos de otros.</p><p>Nada que nos enamore o que nos repela, que haga que tu sonrisa se despierte justo al ver a esa persona, y sólo a esa.</p><p><strong>Dice Harari que en treinta años, todos robots o inútiles.</strong></p><p>  ***</p><p>Las madres lloramos por esos hijos que hemos tenido tarde y abandonaremos demasiado pronto en un mundo que no entendemos nosotras y que, por lo que dice Harari, ellos tampoco van a entender.</p><p>  ***</p><p>Mientras tanto, hombres y mujeres de todo el mundo exploran desesperados otras formas de tener hijos y los gobiernos, funcionarios y parlamentos se las acotan ("no <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/Senor-Juez-Lennon-mamas_6_609349079.html" target="_blank">podéis ser dos madres porque no nos consta la inseminación artificial</a>", <a href="http://www.elconfidencial.com/espana/2017-02-07/vientres-alquiler-gestacion-subrogada-une-feministas-iglesia-catolica-conservadores-pp-congreso-nacional_1327644/" target="_blank">"la maternidad subrogada convierte a las mujeres en vasijas"</a>...).</p><p>¿Tener hijos por qué? Yo siempre he pensado que es por una necesidad de querer. <strong>Querer bien, querer con certeza, querer del todo. </strong>Que lo cumplamos es completamente diferente. Que queramos a un robot es completamente factible.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Feb 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
      <media:title><![CDATA[¿Sueñan las madres con hijos eléctricos?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cine,robots]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sayonara, empleo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/tiempos-modernos/sayonara-empleo_1_1135207.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><strong>Hiroshi Ishiguro</strong> es japonés –¿quién lo diría?– y dirige el <strong>Laboratorio de Robótica Inteligente</strong> de Japón. Suele posar para las entrevistas que le hacen junto a un humanoide de creación propia que, tal vez como expresión de su convencimiento de que los robots acabarán por poseer la mayoría de habilidades humanas, es <strong>un calco de sí mismo</strong>. Hace unos meses, Ishiguro afirmaba que “en pocos años no podremos distinguir entre robots y humanos”. Es posible que ese momento haya llegado ya. Lo curioso es que se ha invertido la carga de la prueba y somos nosotros quienes tenemos que demostrar que <strong>no somos robots</strong>. En ocasiones yo mismo siento no dar la talla como humano cuando se me pide que demuestre no serlo descifrando algún<em> captcha</em>, esas imágenes que ciertos sitios de Internet nos exigen interpretar como condición indispensable para acceder a un determinado servicio  y que, estoy seguro, están secretamente patrocinadas por el colegio de oftalmólogos, quienes recogen en sus consultas el boyante resultado de tanto esfuerzo visual.  </p><p>Ocurre, además, que últimamente estos <em>captchas</em> (“<strong>test de Turing público y automático</strong> para distinguir a los ordenadores de los humanos”, en su abreviatura inglesa), que son en sí una forma de robótica, se han ido complicando a medida que otros robots destinados a burlar su filtro han incrementado su sagacidad para hacerlo.  En definitiva, estamos en medio de una pelea de robots de la que los únicos perjudicados somos los humanos, que nos asomamos a algunas páginas web con el temor con el que de adolescentes<strong> nos enfrentábamos a los porteros de discoteca.</strong></p><p>No es el único inconveniente que nos ocasionará el progreso de la robótica. Si en<em> Terminator 2 </em>el T-800 encarnado por Arnold Schwarzenegger hubiera querido de verdad ser útil a la humanidad, en lugar de dedicarse a proteger la vida de John Connor –un preadolescente un poquito cargante– hubiera debido advertirnos de que <strong>el verdadero peligro de la proliferación de máquinas inteligentes</strong> no es el que acaben evolucionando hacia una violencia aniquiladora, sino que acabarán dejándonos en el paro. Pero para ese giro argumental, <em>Terminator 2</em> la hubiese tenido que dirigir <strong>Ken Loach </strong>y al que hubiéramos tenido que ver llegar desnudo a la tierra sería a un rollizo y pelirrojo enlace sindical británico. <strong>Lo comido por lo servido.</strong></p><p>Desde el punto de vista laboral, un aumento del paro es la principal consecuencia que atisban los expertos en las consecuencias económicas de las cambios tecnológicos. También nos avanzan que el crecimiento de la industria robótica, tanto a escala industrial como en el ámbito personal y doméstico, <strong>modificará notablemente nuestros hábitos</strong>. Hay aspectos positivos, como el fin de las ocupaciones tediosas o peligrosas, la práctica desaparición del trabajo físico o una nueva posibilidad de reducción de la jornada laboral como la que ya se produjo tras la incorporación de las máquinas a las fábricas en la revolución industrial. <strong>Incluso se generarán nuevos empleos</strong>, fundamentalmente para vigilar y controlar a los robots. Aunque casi todos coinciden en que se destruirán muchos más puestos de trabajo que los que puedan generarse.</p><p>Un estudio reciente del Bank of America Merril Lynch prevé que los robots, que en 2015 ocupaban el 10% de los trabajos de fabricación,<strong> llegarán al 45 % en los próximos veinte años</strong>. Y la cosa no quedará ahí, según el informe las máquinas conquistarán también otros sectores económicos, hasta el punto de que la revolución tecnológica que inexorablemente se avecina podría provocar la desaparición de casi uno de cada dos puestos de trabajo en los próximos veinte años, estimándose asimismo un 30 % de aumento de la productividad  y una reducción de costes laborales entre un 18 y un 33 %.</p><p>Los sectores donde tendrán un mayor efecto el cambio tecnológico serán la inteligencia artificial, defensa e industria aeroespacial, transportes, finanzas, salud, producción industrial, servicios domésticos y minería. El ámbito privado también se verá alterado por la llegada de robots, de la que<strong> los coches sin conductor</strong> son ya un adelanto que precede a la incorporación de otras máquinas en tareas de vigilancia y seguridad o la dispensación de cuidados a personas que los necesiten. Sé que puede parecer un panorama preocupante pero, seamos optimistas, aún quedan parcelas hacia las que los humanos podemos enfocar nuestro desarrollo profesional: no parece haber ningún interés por parte de las máquinas en disputarnos el mercado laboral de las performances creativas en los semáforos ni el floreciente negocio estacional de los puestos de castañas, dos sectores punteros de la economía española. Extraña que a <strong>ningún emprendedor se le haya ocurrido unir ambos conceptos </strong>trasladando a los semáforos los puestos de castañas y empleándolas de paso para hacer con ellas los malabarismos.</p><p>No parece complicado adivinar las ventajas que la incorporación de los robots al mundo laboral tienen desde el punto de vista empresarial. “<strong>Son siempre educado</strong>s, nunca toman vacaciones, ni llegan tarde, ni se accidentan ni puedes cometer con ellos una discriminación por edad, sexo o raza”. Quien, en marzo del año pasado, se manifestaba tan entusiastamente a favor de los empleados no humanos es <strong>Andrew F. Puzder</strong>, director ejecutivo de una franquicia estadounidense de establecimientos de comida rápida y persona elegida por <strong>Donald Trump </strong>para ser en su próximo Gobierno el equivalente español a ministro de Trabajo. Una decisión que, imagino, debe de haber hecho <strong>muy felices a las fotocopiadoras.</strong></p><p>De la seriedad de este asunto es buena muestra que el Parlamento Europeo haya sido instado por una comisión a elaborar <strong>un reglamento sobre la fabricación y el uso de robots </strong>que incluye, entre otras, la propuesta de creación de una agencia europea para los robots y la inteligencia artificial,  el estudio de la posibilidad de establecer una renta básica que mitigue de algún modo la pérdida de puestos de trabajo o el requerimiento a las empresas de informes sobre la contribución de la robótica y la inteligencia artificial a sus resultados económicos a efectos de impuestos y contribución a la seguridad social. Sobre este último asunto, <strong>Pepe Álvarez</strong>, secretario general de UGT, ya propuso en la convención de delegados asturianos de ese sindicato, celebrada en octubre del pasado año, que <strong>los robots cotizaran a la Seguridad Social</strong>. Una medida visionaria que, conociéndonos, puede situarnos en la vanguardia de la inteligencia artificial cuando, como es previsible, un robot español sea el primero en darse de baja.</p><p>La proliferación de máquinas inteligentes, su incesante evolución hacia una mayor autonomía y su consecuente interacción con los humanos traerá consigo también la necesidad de <strong>dotarlos de una serie de reglas que rijan éticamente </strong>su comportamiento. Isaac Asimov ya lo aventuró en sus tres leyes de la robótica que pretendían básicamente evitar que un robot pudiera infligir daño a un humano. El progreso de la industria bélica ha dejado en cierto modo inservibles estas leyes dado que la misión de los drones –manejados, eso sí, por humanos– hacen imposible cumplirlas.</p><p>La guerra, un ámbito donde la automatización se desarrolla a ritmo vertiginoso –los gobiernos tienen pavor a las víctimas propias–, es un buen ejemplo del difícil dilema al que nos enfrentamos: ¿preferiría usted combatir contra un ejército de humanos que, en determinadas circunstancias,<strong> pueden sentir lástima y ofrecer clemencia</strong> o hacerlo contra un ejército de robots <strong>incapaces de albergar esos sentimientos </strong>pero, del mismo modo, en quienes es imposible que anide el odio que tras la conquista de un territorio es combustible generador de enormes atrocidades?</p><p>Los dilemas no se nos plantearán sólo a nosotros. Las máquinas también se enfrentarán a ellos y por eso, como decimos, es fundamental proporcionarles<strong> un código ético que determine su comportamiento</strong> en aquellas parcelas de albedrío que les sean conferidas por sus creadores. Por ejemplo, en qué momento un coche sin conductor debe desobedecer las reglas de tráfico para pisar una doble línea continua en aras de evitar atropellar a un ciclista. O, ante la inminencia del atropello de unos peatones, ¿debería decidir un coche si, para evitar varias muertes<strong>, debe estrellarse contra un muro</strong> provocando sólo la de su único pasajero?</p><p>Para resolver dilemas de este tipo, las grandes compañías automovilísticas <strong>están contratando a expertos en ética y a filósofos</strong>  –a mi entender un desperdicio cuando por mucho menos podría hacerlo un taxista, que, a poco que les des conversación, suelen mostrarse expertos en ambas disciplinas–. Desconozco el sentido final de sus deliberaciones pero, por si sirve de algo, en octubre del año pasado un ejecutivo de Mercedes-Benz simplificaba la cuestión afirmando que un coche sin conductor <strong>siempre elegiría la vida de su pasajero </strong>antes que la de los transeúntes.</p><p>¿Y –citado Asimov– es real el peligro, tantas veces imaginado por la ficción, de <strong>una gran rebelión de las máquinas</strong>? ¿Se producirá algún día? Parece difícil. Por muy seguro que se muestre Hiroshi Ishiguro de que podrán emular al ser humano, hay severas dudas de que ese logro pueda llegar a darse en su integridad. Más bien parece razonable que antes que poseer todas nuestra habilidades, la inteligencia artificial dote a determinados aparatos de sólo algunas de ellas, desarrolladas de forma muy específica. Por ejemplo, en el mundo hay actualmente unos <strong>12 millones de robots de limpieza </strong>que, ávidos de polvo y suciedad, recorren incesantemente millones de kilómetros de suelos y moquetas. Tal vez sea el gremio con mayor número de autómatas y constituyen, sin duda, un nutrido ejército si lo comparamos con los<strong> 2,3 millones de soldados chinos</strong>, el más numeroso de los existentes. ¿Podría contemplarse una rebelión de esos pequeños artefactos circulares avanzando lenta y torpemente en la conquista del mundo? Sí, pero bastaría con poner las alfombrillas de mi coche en la frontera con Francia para detener la invasión.</p><p>Sobre este asunto Stuart Medina ha publicado en este mismo medio<a href="http://www.infolibre.es/noticias/luces_rojas/2016/12/13/la_amenaza_robotica_destruira_tecnologia_los_empleos_retribuidos_58652_1121.html" target="_blank"> un interesante artículo</a> que establece con más rigor<strong> la verdadera dimensión de la “amenaza” tecnológica </strong>sobre el empleo. Stuart Medina es  economista y MBA por la Darden School de la Universidad de Virginia, acumula más de 30 años de experiencia profesional en los sectores de material eléctrico, TIC y biotecnología y fundó en 2003 la consultora MetasBio desde la que ha asesorado a numerosas empresas de diversos sectores.</p><p>Yo, por mi parte,<strong> sé tocar un poquito la guitarra.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Jan 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Sánchez-Romero]]></author>
      <media:title><![CDATA[Sayonara, empleo]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Seguridad Social,Filosofía,robots]]></media:keywords>
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