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    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 48]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/los-diablos-azules-numero-48/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 48]]></description>
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      <title><![CDATA[Dos poemas de Luis Ramiro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/poemas-luis-ramiro_1_1203079.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0baa58a6-8649-4cc1-96cc-0b43196bd3d3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dos poemas de Luis Ramiro"></p><p>  </p><p><strong>Amores de película</strong></p><p>Una vez fui William y viví en Notting Hill,</p><p>en una casa con la puerta azul. Y un buen día entraste tú, Anne Scott,</p><p>la actriz más famosa del planeta, en mi pequeña y escondida librería.</p><p>Y acabamos colándonos en aquel jardín prohibido y tú me llamabas "flojeras"</p><p>y todos mis amigos me dijeron que te olvidara...</p><p>que aquello sólo pasaba en las películas.</p><p>Y por arte de magia, se nos torció el guión.</p><p>Y nunca me regalaste un cuadro de Chagall.</p><p>Y te fuiste de Londres para siempre.</p><p>Y otra vez fui Adèle y tú Emma,</p><p>la chica de pelo azul que me pintaba desnuda</p><p>en noches de 24 horas.</p><p>Recuerdo aquella cafetería,</p><p>aquel "ya no te quiero"</p><p>que escapó de tus labios.</p><p>Recuerdo que no lloré.</p><p>Nunca te supliqué.</p><p>Me salté directamente aquella escena.</p><p>Y tampoco aparecí en tu primera exposición.</p><p>Y otra vez fui Otto y tú Ana,</p><p>y me escribiste en una hoja de cuaderno</p><p>"Esta noche te espero en mi cuarto. Salta por la ventana, valiente".</p><p>Y salté.</p><p>Y te quise más allá del Círculo Polar.</p><p>Tanto que dolía.</p><p>Tanto que dejé de creer en las casualidades.</p><p>Tanto que me negué a ser piloto.</p><p>Para no buscarte.</p><p>Para hacer que siguieras viva.</p><p>Y otra vez fui Rick y tú Elsa. Y entre todos los bares del mundo, tuviste que aparecer en el mío, en aquel local perdido en Casablanca.</p><p>Y amaba tanto tu recuerdo que preferí dejarte marchar.</p><p>Por miedo a perderte otra vez.</p><p>Y elegí quedarme con el pasado.</p><p>"Siempre nos quedará París" te dije, mintiendo.</p><p>Debí decirte la verdad:</p><p>"Siempre me quedará París".</p><p>Y un buen día se marcharon los directores.</p><p>Desaparecieron técnicos, actores, maquilladores, guionistas, ayudantes de atrezo.</p><p>Desmontaron todos los platós.</p><p>Se apagó el último foco.</p><p>Y salí, como pude, al mundo real.</p><p>Y viví, como el resto,</p><p>bajo el tedio de los días,</p><p>bajo el peso de las estaciones,</p><p>en esta absurda cárcel</p><p>que algunos llaman vida.</p><p>Pero nunca olvidaré,</p><p>hasta el día de mi muerte,</p><p>que viví contigo en Notting Hill,</p><p>que besé tu pelo azul bajo la noche,</p><p>que te abracé temblando</p><p>en mitad del Círculo Polar,</p><p>que fuiste mía,</p><p>para siempre,</p><p>en aquel rincón</p><p>perdido en Casablanca.</p><p>Que tuve un amor.</p><p>Absoluto.</p><p>Infinito.</p><p>Y verdadero.</p><p>Como todos los amores de película.</p><p>    </p><p> Contigos</p><p>Ya sabes que te quiero aunque me duela,</p><p>que verte y no tocarte es un castigo,</p><p>si muero, tú te encargas de mi esquela,</p><p>si vivo, entiérrame (pero contigo).</p><p>Mi piel lleva las marcas de la suela</p><p>de aquel tacón frenando por mi ombligo,</p><p>tu forma de reír aún sobrevuela</p><p>el cielo de un pasado que aún persigo.</p><p>Quisimos ser felices sin excusas,</p><p>sin boda, sin contrato, sin testigos.</p><p>Así eran nuestras ganas: tan ilusas.</p><p>Y el tiempo desgastó nuestros abrigos</p><p>llenándolos de ayer y de pelusas.</p><p>Y no hubo más conmigos ni contigos.</p><p>  <em>De </em>Te quiero como siempre quise odiarte<em> (Frida, 2016). </em></p><p><em>*Luis Ramiro es cantautor y poeta. Su último libro es </em><strong>Luis Ramiro</strong><a href="http://fridaediciones.com/producto/te-quiero-como-siempre-quise-odiarte/" target="_blank">Te quiero como siempre quise </a><a href="http://fridaediciones.com/producto/te-quiero-como-siempre-quise-odiarte/" target="_blank">odiarte</a><em> (Frida, 2016). </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Jan 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis Ramiro]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura española,Poesía,Los diablos azules número 48]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Desaprendiendo con Caballero Bonald]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/desaprendiendo-caballero-bonald_1_1135325.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0412c8d4-c10c-4f8c-a047-588093e10225_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desaprendiendo con Caballero Bonald"></p><p><em>Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Les dejamos esta sala para que comenten sus lecturas y nos ayuden a componer nuestra biblioteca. Si formas parte de un club de lectura, puedes escribirnos a losdiablosazules@infolibre.es para contarnos vuestra historia y hacernos llegar vuestras recomendaciones.</em><strong>losdiablosazules@infolibre.es</strong></p><p>_________________________</p><p><em>Esta semana presentamos un club de lectura especial. Nos hacemos eco del homenaje que le dedica la galería madrileña Fernández-Braso al último libro de Caballero Bonald.</em></p><p>  <strong>Desaprendizajes</strong></p><p><strong>Homenaje a J. M. Caballero Bonald</strong></p><p>Coincidiendo con la exposición colectiva anual que la galería de arte Fernández-Braso organiza cada año por estas fechas, homenajeamos a <strong>J.M. Caballero Bonald</strong> (Jerez de la Frontera, 1926), una de las personalidades literarias más importantes de nuestro país cuyo último libro —que <a href="http://www.galeriafernandez-braso.com/index.html" target="_blank">da título a la exposición</a>—, <em>Desaprendizajes</em>, fue publicado por Seix Barral en 2015.</p><p>Esta exposición continúa la serie de muestras colectivas dedicadas a poetas realizadas en esta galería desde el año 2015, cuando comenzamos con <strong>Luis Cernuda</strong> y <em>La Realidad y el Deseo</em>, seguida de <em>Los nombres y las manchas</em>, dedicada a <strong>José Miguel Ullán</strong>, en 2016.</p><p>José Manuel Caballero Bonald, poeta de la llamada generación del 50 y profundo conocedor de la cultura, la historia y las artes españolas, colaboró a mediados de los setenta en la <em>Revista de las Artes Guadalimar</em>, fundada y editada por <strong>Miguel Fernández-Braso</strong> en esa época. <strong>Cuixart</strong>, <strong>Mignoni</strong>, <strong>Tàpies </strong>y <strong>Sempere</strong> fueron algunos de los artistas sobre los que Bonald proyectó su singular forma de entender y analizar el arte contemporáneo de su tiempo. Esta colaboración la realizó al mismo tiempo que publicaba su obra poética —<em>Descrédito del héroe</em> es de 1977— y formaba parte de su tendencia a la escritura de textos más analíticos y descriptivos, más narrativos e historiados, como complemento o extensión, o como antítesis liberadora de su quehacer poético.</p><p>La exposición se centra en los artistas que habitualmente muestran su trabajo en la galería, a través de una selección especial de obras de <strong>Alcain</strong>, <strong>Broto</strong>, <strong>Rosa Brun</strong>, <strong>Gerardo Delgado</strong>, <strong>Feito</strong>, <strong>Millares</strong>, <strong>Miquel Navarro</strong>, <strong>Ràfols Casamada</strong>, <strong>Alberto Reguera</strong>, <strong>Rivera</strong>,<strong> Eduardo Sanz</strong>, <strong>Saura</strong>, <strong>Tàpies</strong>, <strong>Cristino de Vera</strong> y <strong>Xavier Valls</strong>. Junto a la obra de los artistas de la galería se expondrá el trabajo de una serie de fotógrafos que realizaron proyectos editoriales conjuntos con Caballero Bonald, como <strong>Colita </strong>(<em>Luces y sombras del flamenco, </em>1975), <strong>Ramón Masats</strong> (<em>Andalucía</em>, 1989) o <strong>José Manuel Navia</strong> (<em>Un Madrid literario</em>, 2009). La exposición se complementa, además, con una serie de retratos de Bonald realizados a lo largo del tiempo por algunos de los más significativos fotógrafos dedicados a esa especialidad, como<strong> Chema Conesa</strong>, <strong>Daniel Mordzinski </strong>o la propia Colita. Entre las obras se intercalarán textos de Bonald pertenecientes a su libro <em>Desaprendizajes</em>.</p><p>J. M. Caballero Bonald publicó su primer libro de poesía en 1952, llevando por título <em>Las adivinaciones</em>. Su obra poética está reunida en <em>Somos el tiempo que nos queda</em>, publicada también por Seix Barral. En el campo de la narrativa destacan <em>Ágata ojo de gato</em>, 1974, y sus libros de memorias reunidos en <em>La novela de la memoria</em>, de 2010. En 2017, cumplidos los 90 años, publicará <em>Examen de ingenios</em>, un libro de semblanzas literarias. En 2012 se le otorgó el Premio Cervantes. Recibió el Premio de la Crítica en tres ocasiones, así como el Premio Biblioteca Breve, Premios Andalucía de las Letras, Premio Plaza & Janés, Premio Reina Sofía, Premio Nacional de las Letras, Premio García Lorca y Premio Nacional de Poesía.</p><p>La exposición se inauguró el jueves, 12 de enero, con la presencia de J. M. Caballero Bonald y de los artistas que forman parte de la muestra. La clausura tendrá lugar el 4 de marzo de 2017.</p><p>  <em>[Escucha aquí un poema de </em><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/11/11/quot_defiendame_dios_quot_57455_1821.html" target="_blank">aquí</a>Desaprendizajes<em> leído por Joaquín Sabina.]</em></p><p><em>*Puedes encontrar la galería Fernández-Braso en la calle Villanueva, 30, de Madrid, o en su página web. </em><strong>galería Fernández-Braso</strong><a href="http://www.galeriafernandez-braso.com/" target="_blank">página web</a></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Jan 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Galería Fernández-Braso]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Desaprendiendo con Caballero Bonald]]></media:title>
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      <title><![CDATA['Hacia la democracia. La nueva poesía (1968-2000)']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/democracia-nueva-poesia-1968-2000_1_1135323.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9a9e1f07-0996-4bec-b3bb-e4228cae4644_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Hacia la democracia. La nueva poesía (1968-2000)'"></p><p><strong>Hacia la democracia. La nueva poesía (1968-2000)Edición de Araceli IravedraVisorMadrid2016</strong><em>Hacia la democracia. La nueva poesía (1968-2000)</em></p><p>Las antologías se han ido convirtiendo, desde principios del siglo xx, en una de las más poderosas herramientas de construcción del relato histórico-literario, muy en especial para el campo de la poesía. Esta no es solo una convicción bien asentada en la conciencia de los lectores, que buscan en ellas, con independencia de los soportes y los formatos que adopten, descubrimiento o confirmación de tendencias, nombres y obras, sino que a esas mismas conclusiones nos conduce la ya compacta red de investigaciones que se han generado sobre este singular producto canonizador para dirimir su naturaleza, su tipología y sus funciones. De ellas ha estado muy al tanto, para elaborar <a href="http://www.visor-libros.com/tienda/novedades/hacia-la-democracia-la-nueva-poesia-1968-200.html" target="_blank">Hacia la democracia. La nueva poesía (1968-2000)</a>, <strong>Araceli Iravedra</strong>.</p><p>Su propuesta está fundamentada en sólidos criterios históricos, pero no le falta lo que <strong>Alfonso Reyes</strong> denominaba “temperatura de creación”, pues se trata no solo de la antología sobre poesía española reciente con un mayor número de poemas debidamente contextualizados y comentados —es decir, reubicados en el nuevo <em>continuum</em> que en ella se dispone (más de 500 textos de 34 autores)—, sino de la selección con mayor nivel de exigencia y de rigor académicos aplicados a su ámbito de conocimiento y la que acredita asimismo el mayor grado de autoconciencia, claridad y rigor en la exposición de sus objetivos, criterios y métodos.</p><p>Lo que se persigue es “la revisión desde la serenidad académica del relato historiográfico” (pág. 63) de la poesía española entre 1968 y 2000, período en el que asistimos al surgimiento y a la madurez y plenitud de dos generaciones sucesivas, las que de forma mayoritaria se conocen hoy como del 68 y de los ochenta. No ha de sorprender, ni constituir motivo de objeción, que se incluyan poemas anteriores y, sobre todo, posteriores a tal arco cronológico. Y es que nos hallamos, en la mayoría de los casos, ante “itinerarios abiertos” que siguen “solicitando nuevos juicios y forzando alteraciones”, lo que resulta plenamente compatible con el hecho de que el objetivo del trabajo no sea “arriesgar apuestas sino confirmar valores” (pág. 168).</p><p>En las páginas de su extensa introducción general, se examinan las principales antologías que han ido dando cuenta de la poesía de estas décadas. Buena parte de ellas son “documentos historiográficos de primer orden”, no solo “en tanto instrumentos interpretativos de una realidad en formación”, sino también por cuanto “condicionan e intervienen en la reconfiguración del campo literario” (pág. 170), tarea a la que no cabe duda que está llamada, de modo concluyente, <em>Hacia la democracia</em>. La inmediatez a los hechos de algunas de ellas, la parcialidad desde la que se ordenan, la distorsión a que someten no siempre involuntariamente el tramo que acotan no se libran del escalpelo de la antóloga, que lo aplica sin titubeos para desvelar carencias, operaciones promocionales vagamente encubiertas, inconsecuencias y extravagancias varias.</p><p>La atención a las antologías se armoniza con el análisis de las redes estéticas generacionales y las trayectorias y los textos individuales. Las sucesivas “poéticas” —así, en plural, pues, aunque sea posible aislar “un diferenciado paradigma que asume su condición de dominante estética” en cada momento, es más exacto hablar, para todos los que aquí se revisan, de los “componentes de un eclecticismo” (pág. 31)— se desgranan siempre tras el esmerado relato de los principales hitos y episodios de manifestación generacional. El examen particular de los poetas se concentra en las presentaciones y en las notas críticas que se dedican a cada uno; aquí, Araceli Iravedra, en un despliegue admirable de contención y minuciosidad, pone a nuestro alcance información siempre útil para enriquecer el mero contacto con el texto con aclaraciones y detalles de orden léxico, cultural, sociopolítico y literario, así como sugerencias de lectura, muchas veces inducidas de comentarios y testimonios de los autores (como “fuentes de información significativa”, no como “argumentos irrebatibles de autoridad”, pág. 833).</p><p>Esta que su autora define, en línea con <strong>Pedro Salinas</strong>, como muestra “histórica” o “notarial” se ha guiado por dos criterios principales: “representatividad” y “calidad”, sin ocultar una sensibilidad y un gusto personales que se reivindican con la voz prestada y autorizada de <strong>Gerardo Diego</strong> (pág. 168). Es verdad, sin embargo, que las directrices editoriales han impedido su total aplicación a la hora de proceder a la elección de los poemas, que, salvo en unos pocos casos, ha sido responsabilidad de los autores. Debido a la omisión de textos, de libros y hasta de épocas enteras de su trayectoria, el retrato que los poetas trazan de sí mismos no siempre resulta ilustrativo. Tales lagunas provocarán en el conocedor del panorama poético de esos años la misma “incomodidad” o “frustración” que la antóloga admite haber experimentado (pág. 169). Para paliar esta disfunción y reforzar el carácter “histórico” de la obra, la profesora Iravedra ha sabido proporcionar, en las presentaciones que preceden a los poemas de cada autor, una visión cabal y detallada de sus travesías creativas.</p><p>El álbum de estos más de treinta años de poesía se abre con la “fotografía rutilante de lo nuevo” (pág. 20) que proyecta <em>Nueve novísimos</em> con su exitosa estrategia publicitaria: un producto estético de consumo que no podía dejar de funcionar en aquellos años en los que se estaba ultimando la desafección realista. Pero hoy ya podemos observar con nitidez las grietas de un edificio que se sustentaba sobre precarios cimientos, por mucho que sus habitantes, en el momento de acceder a esta vivienda compartida, tratasen de visibilizar un acuerdo que sus mismas palabras desmentían a poco que se descuidasen (por ejemplo en su formación, más literaria y más “nacional” de lo que quisieron dar a entender, como oportunamente se prueba aquí). Aunque el proceso evolutivo de los poetas del 68 es ya bien conocido y ha suscitado casi un discurso tipo, el de Araceli Iravedra, de la mano de otros compañeros de viaje crítico pero con pulso propio y firme, es el más documentado y congruente del que disponemos hasta la fecha.</p><p>La consolidación del modelo realista como dominante estética tiene lugar desde principios de los noventa. A la hora de describirlo, y como ocurre con los poetas del 68, se prefiere hablar de una escritura que discurre por “cauces plurales y muy diversas premisas ideológicas” (pág. 97). Sin embargo, igual que en el caso anterior, “no es imposible identificar un sistema de referencias, un conjunto de principios teóricos y de procedimientos discursivos” comunes (pág. 81), que Iravedra expone con argumentos y ejemplos elocuentes. Se pasa revista a continuación a las opciones más o menos distantes de la poesía de la experiencia (neosurrealismo, “nueva épica”, metafísica y silencio), esas “otras vías” que muchas veces se quisieron reducir a una sola, contrapuesta a la también hipotéticamente uniforme vía realista. Y se registran los movimientos de autocrítica ante los síntomas de fosilización de las poéticas más declaradamente experienciales, las reservas de los jóvenes a verse integrados en ellas y las transformaciones que se produjeron: “un ensanchamiento de la noción de realismo” y “la construcción de una conciencia crítica” (pág. 127). Aquí estarían radicadas las diversas formulaciones que adquiere el “compromiso posmoderno”, a las que Iravedra ha dedicado numerosos y decisivos trabajos.</p><p>Un comprensible afán de exhaustividad —rasgo distintivo del talante y del talento de la investigadora— la lleva a ocuparse finalmente del relevo generacional que se produce en el cambio de siglo. En efecto, aunque no sea materia propiamente dicha del marco temporal establecido, se decide a abordarlo porque muchas de las rutas que recorren los nuevos poetas “constituyen una consolidación y profundización en los caminos estéticos abiertos por los autores más tardíos o menores en edad de la generación precedente” (pág. 150), con los que comparten de hecho determinantes proyectos editoriales.</p><p>No se había acometido hasta ahora un proyecto de tal envergadura para este tramo de nuestra poesía. Que Araceli Iravedra es una “superlectora de primerísimo rango”, también en el sentido valorativo de la expresión que acuñara <strong>Claudio Guillén</strong>, ya había quedado demostrado en aportaciones anteriores como <em>Poesía de la experiencia</em> (2007) o <em>El compromiso después del compromiso. Poesía, democracia y globalización (Poéticas 1980-2005)</em> (2010). Aquí, como allí, la autora rastrea y presenta los principales acontecimientos que articulan el panorama que inspecciona, pero abre también su discurso, que no se conforma con ser una simple crónica, a la cooperación reflexiva del lector y, en consecuencia, al debate, consignando sus siempre fundados y muy matizados puntos de vista. En las más de mil páginas de <em>Hacia la democracia. La nueva poesía (1968-2000)</em> se nos brinda un portentoso tejido que supera los límites al uso para convertirse casi en una monografía: la que de forma más cumplida sistematiza el discurrir de la poesía española de las últimas décadas y la que con más sensatas claves interpretativas nos permite pensar sus formas y sus sentidos.</p><p>Estos son los autores incluidos en <em>Hacia la democracia. La nueva poesía (1968-2000):</em></p><p><strong>Antonio Martínez Sarrión, Juan Luis Panero, Antonio Carvajal, Pere Gimferrer, Antonio Colinas, Miguel d’Ors, Jenaro Talens, Guillermo Carnero, Leopoldo María Panero, Eloy Sánchez Rosillo, Luis Alberto de Cuenca, Olvido García Valdés, Ana Rossetti, Jon Juaristi, Jaime Siles, Luis Antonio de Villena, Andrés Sánchez Robayna, Andrés Trapiello, Fernando Beltrán, Juan Carlos Mestre, Luis García Montero, Felipe Benítez Reyes, Carlos Marzal, Benjamín Prado, Aurora Luque, Jorge Riechmann, Manuel Vilas, Roger Wolfe, Vicente Gallego, Juan Antonio González Iglesias, Ada Salas, Luis Muñoz, José Luis Piquero</strong> y <strong>Lorenzo Oliván</strong>.</p><p><em>*Leopoldo Sánchez Torre es profesor de Literatura.</em><strong>Leopoldo Sánchez Torre</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Jan 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Leopoldo Sánchez Torre]]></author>
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      <title><![CDATA['En las aguas de octubre', de Marta López Vilar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/aguas-octubre-marta-lopez-vilar_1_1135322.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f5e8f1cd-4f27-451d-a789-afd3721fb5f1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'En las aguas de octubre', de Marta López Vilar"></p><p><strong>En las aguas de octubreMarta López VilarPrólogo de Antonio Crespo MassieuBartlebyMadrid2016</strong><em>En las aguas de octubre</em></p><p><strong>Marta López Vilar </strong>(Madrid, 1978) ha publicado, de la mano de la editorial Bartleby, un libro exquisito dentro del panorama poético español de las últimas décadas. Una fuente bien cercana podría ser la poesía de <strong>Aurora Luque</strong>, pero, en general, <em>En las aguas de octubre</em> atiende a la tradición clásica, grecolatina y mediterránea, aunque también mira, desde las costas de Lisboa (pág. 68), hacia el Atlántico. La Península Ibérica bien podría ser —según <strong>Estrabón</strong>— las Hespérides en una de tantas localizaciones —sin duda fue de las más acertadas, pues se trataba del <em>finis terrae</em>, del <em>non plus ultra</em>— que se hallaban en Occidente. Y ahí se crea y recrea este bello poemario, que recorre desde las islas griegas hasta las costas lisboetas, pasando por otras tradiciones vernáculas, como la catalana, de la que —por cierto— nuestra autora es una excelente traductora.</p><p>Más allá de un espacio geográfico concreto, <em>En las aguas de octubre</em> nos propone una particular cartografía de estirpe fronteriza donde la creación se alza como resultado, articulándose fundamentalmente como interpretación del mito, en el propio nacimiento del lenguaje. Así, en la dialéctica <em>mythos/lógos</em> podríamos encontrar quizá la clave basilar o matricial de este libro, pues brota el lenguaje del silencio, de su reflexión y meditación lírica: "Entra mi ceguera en el cuerpo tibio del lenguaje, / lo hace grito o silencio / antes de borrarse o convertirse en deseo transparente, / figura de polvo que muere al ser tocada" (de "<strong>Walter Benjamin</strong> escribe (…)", pág. 50). Silencio como territorio de exploración, hibridación desde la que se rebela —y revela— la voz. Nos lo asegura también <strong>Antonio Crespo Massieu</strong> en su lúcido prólogo: "Desde este desierto, este destierro, esta no tierra, este vacío, esta absoluta desnudez, esta no certeza, desde este silencio roto por una palabra que no sabe causa ni destinatario; desde aquí nos habla la poeta porque este es el lugar en el que nace la poesía" (pág. 11). El poema "Etna" lo propone de otro modo, tratándose del volcán mitológico por excelencia, donde poseía su fragua Vulcano o Hefesto: "Nada de ti puede durar más allá de su nombre / en la distancia, como una línea azul / que cruza el horizonte al pronunciarse / ya no es cielo ni mar, solo vacío" (pág. 58). El vacío —y no la ausencia— podrían concebirse como otra de las claves argumentativas de este libro. Vacío o no-lugar. <em>En las aguas de octubre</em> plantea una serie de monólogos como método argumentativo y hermenéutico de los mitos, para hacerlos propios, proponiendo una vía estética a la desolación de ese presente sin espacio, esa presencia sesgada del ser, siempre agonal y exhausto, siempre recién roto, luchando como una <em>ananké</em> o necesidad frente a la fugacidad del tiempo o la melancolía del otoño, desde ese octubre quebrado y nostálgico que nos arrastra hacia el pasado y sus bucles, como en el breve pero intenso "Anámnesis" (pág. 64): "A veces, es tan leve el dolor / que el cielo se me ofrece / como un recuerdo tibio de los dioses. / Es cuando busco mi nombre, / su frágil consistencia, su silencio".</p><p>Todo ello y mucho más nos ofrece este poemario, altamente recomendable, de una autora que ha dado un salto cualitativo, cruzando las aguas del Rubicón de la lírica, y que se ha convertido en una referencia imprescindible para los lectores de poesía en lengua española.</p><p><strong>Eurídice</strong></p><p>Quédate así un instante,</p><p>que esta luz que ahora me cubre</p><p>la memoria —ese paraje inhóspito y helado—</p><p>nunca convertirá en final lo que ahora brilla</p><p>como una lluvia débil cayendo de los árboles.</p><p>Es la prueba más hermosa</p><p>de estar vivos para siempre.</p><p>La única, tal vez.</p><p><em>*Juan Carlos Abril es poeta y profesor de Literatura. Su último libro, </em><a href="https://bartlebyeditores.es/ficha_obra.php?genero=narrativa&id_genero=2&id_obra=203" target="_blank">Lecturas de oro. Un panorama de la poesía española</a><em> (Bartleby, 2014).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Jan 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan Carlos Abril]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura española,Poesía,Los diablos azules número 48]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA['El juego del revés', de Antonio Tabucchi]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/juego-reves-antonio-tabucchi_1_1135321.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e0eda40b-4b45-4b64-9078-095a2f00e1c7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'El juego del revés', de Antonio Tabucchi"></p><p><strong>El juego del revésAntonio TabucchiTraducción de Carlos GumpertAnagramaBarcelona2016</strong><em>El juego del revés</em></p><p><strong>Antonio Tabucchi</strong> es un escritor muerto por fuego amigo, el que lanzó sobre él su novela más famosa, <em>Sostiene Pereira</em>, cuyo éxito internacional volvió en cierto sentido invisibles otros libros suyos muy estimables, por ejemplo <em>Nocturno hindú</em> o <em>Dama de Porto Pim</em>, que de ninguna manera eran obras inferiores, ni merecían una atención menor, sino justo lo contrario: su ambición era mayor, su originalidad, también. Me atrevería a decir, incluso, que otro efecto secundario de la celebridad que alcanzó aquella novela fue el de casi obligar a su autor a intentar reproducirla en otros títulos posteriores y menos afortunados, como <em>La cabeza perdida de Damasceno Monteiro</em>, con su amago de narración policiaca. Cosas del mercado, que sólo le saca brillo a lo que ya ha deslumbrado a los consumidores.</p><p>Otro de los puntos fuertes y de los territorios favoritos de Tabucchi era el del relato de media distancia, ni corto ni largo sino todo lo contrario, y en ese mundo consiguió volúmenes dispares, como suelen serlo todos los de cuentos, pero llenos de momentos extraordinarios, que no faltaban en <em>El tiempo envejece deprisa</em>, <em>Pequeños equívocos sin importancia</em> o el que ahora recupera la editorial Anagrama, <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/panorama-de-narrativas/el-juego-del-reves/9788433979698/PN_77" target="_blank">El juego del revés</a>, donde reúne los siete textos de la publicación original, la aparecida en el año 1981, otros dos que añadió más adelante, al volver a darlo a la imprenta, y uno inédito que se traduce por primera vez y le da a este regreso un aura de novedad muy llamativo.</p><p>En estos escritos está Tabucchi en estado puro, con todas sus obsesiones, por ejemplo la que tuvo a lo largo de toda su vida por Portugal y especialmente con Lisboa, donde el protagonista del relato que da título al tomo regresa cuando recibe en Madrid, y para ser más exactos en el Museo del Prado, donde ha ido a ver <em>Las meninas</em>, la mala noticia de que una amiga, María do Carmo, ha muerto. En el cuento vamos a oírle hablar una vez más de <strong>Pessoa</strong>, no vamos a saber, lo mismo que en otros libros suyos, si el autor y el narrador son la misma persona o sólo se parecen mucho, porque en él lo autobiográfico y lo ficticio conviven de manera natural a menudo; y, por supuesto, nos encontraremos con otra de sus obsesiones recurrentes: la búsqueda de lo que conocimos una vez y el tiempo o algunas circunstancias nos demuestran que tenía muchos ángulos a oscuras, desconocidos. ¿Quién era esa mujer de la que algún día creyó saberlo todo? ¿Qué relación tenía de verdad con el marido que le espera para tener la conversación que no tuvieron nunca, para hacerle saber que no ignoraba, que sufrió un daño irreparable y para tratar de convencerle, tal vez por un sentido de la justicia o por un simple deseo de venganza, de que la fallecida no sentía por él lo que daba por hecho?</p><p>“Carte desde Casablanca” está disfrazado de historia de una cantante venida a menos, que en algún momento tuvo público, dinero y fama, pero que cuando la encontramos tiene que conformarse con actuar en un cabaret de tres al cuarto, donde pone sobre la escena mucha pasión para muy pocos espectadores. Pero lo cierto es que todo va a dar un giro cuando un día pierda la voz y quien nos estaba contando sus peripecias, que a la vez es su seguidor más entregado, decida ocupar su puesto.</p><p>“El pequeñó Gatsby” habla de las falsas apariencias, que en ocasiones tienen como objeto engañar a los demás y otras veces sirven de mentira para ti mismo, y en estas páginas para hablar de unos seres que existen por imitación, que tratan de mirar lejos para no ver lo que las rodea y las amenaza, que van en busca de un hotel miserable donde murió su padre porque allí esperan hallar respuestas, pero sólo van a darse de cara contra el mismo dolor puesto en otro sitio. Si no existiera la mala suerte, no tendríamos ninguna, dicen los norteamericanos, y como este cuento acaba en Baltimore, no viene mal atribuírsela a sus protagonistas.</p><p>Y, por poner otro ejemplo, quizá el más emotivo de todos los relatos sea “<strong>Dolores Ibárruri</strong> llora lágrimas amargas”, que habla del modo en que nos gusta tener fe, pero no cargar con el peso de las decepciones a las que suele conducirte conservarla durante más tiempo del que conviene. De forma sutil, y dando un rodeo que nos llevará a un final inesperado, Tabucchi habla aquí de los totalitarismos, de la estafa de quienes hacen que les sigan sólo para poder dejar atrás a los otros, para traicionarlos y una vez instalados en el poder, saltar por encima de ellos. La carta de la Pasionaria con que se cierra el relato es muy emocionante y vuelve a recordarnos el talento de Antonio Tabucchi para mezclar las dos historias, la que se debe escribir con hache mayúscula y la otra. Porque ahí están todas las lecciones.</p><p>Es una buena noticia esta vuelta a los escaparates de <em>El juego del revés</em>, porque sin duda se trata de el mejor volumen de relatos de un escritor que merece la pena.</p><p><em>*Benjamín Prado es escritor. Su último libro, </em><strong>Benjamín Prado</strong><a href="http://www.hiperion.com/index.php/libreria/libros-hiperion/m%C3%A1s-que-palabras-detail" target="_blank">Más que palabras</a><em> (Hiperión, 2015).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Jan 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Benjamín Prado]]></author>
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      <media:title><![CDATA['El juego del revés', de Antonio Tabucchi]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura europea,Narrativa,Los diablos azules número 48]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA['Pensar el islam', de Michel Onfray]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/pensar-islam-michel-onfray_1_1135317.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ab94d6b0-ac89-484d-8580-d3ac27955faf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Pensar el islam', de Michel Onfray"></p><p><strong>Pensar el islamMichel OnfrayTraducción de Núria PetitPaidósBarcelona2016</strong><em>Pensar el islam</em></p><p>Se han cumplido recientemente dos años del<a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2015/01/07/al_menos_once_muertos_tiroteo_sede_charlie_hebdo_periodico_frances_26326_1022.html" target="_blank"> atentado contra la revista satírica Charlie Hebdo</a>. Si el ataque contra las Torres Gemelas –con sus réplicas en Londres y Atocha— supuso una gruesa línea que separó la Historia reciente en dos, la masacre parisina fue reciente banderazo de salida para el nuevo terrorismo en Europa (Bataclan, Bruselas, Niza, Berlín, Estambul…). Pocos pensadores se atreven a levantar la voz, y mucho menos a salirse de los guiones preestablecidos. <strong>Michel Onfray</strong> en uno de ellos, y Paidós ha publicado hace poco <em>Pensar el islam</em>, una reflexión sobre qué sucede en Francia.</p><p>Los postulados de Onfray reivindican una izquierda republicana, pues “Mitterrand traicionó dos veces a la izquierda”, insiste el filósofo. Una izquierda pacifista, incluyente y que siempre fue una alternativa al liberalismo. En esos márgenes, donde la actualidad emocional de los medios de comunicación le han ubicado tanto en la islamofobia como en la islamofilia, Michel Onfray debía –a sí mismo y a todos nosotros— publicar su pensamiento acerca de la situación actual de Francia, que puede servir como marco para la comprensión del fenómeno más allá de sus fronteras.</p><p>El libro compila algunos artículos –que no fueron publicados, a pesar de ser encargados en diversos medios franceses— y, sobre todo, una entrevista que ofreció a la periodista argelina <strong>Asma Kouar</strong> para el periódico <em>Al Jadid</em>. Para el autor existen dos vertientes bien diferenciadas del islam: el que sigue las <em>suras </em>del odio y el que sigue las <em>suras </em>del amor y la paz. Conocedor del Corán, lo que considera piedra angular imprescindible para poder opinar sobre la situación, la propuesta de Onfray (sí, Onfray propone, otros solo pronostican) reside en la <em>re-republicación</em> del Islam, su encaje en el espíritu ilustrado y en la República. Puede parecer un difícil ajuste, incluso contradictorio con el raciocinio de la Ilustración y el conocido ateísmo ejercido por el autor. Sin embargo, Onfray insiste en que es el Estado el responsable de acercar el islam pacífico al abrigo de la República, de apoyarlo frente al islam violento y dar una esperanza a los seguidores del profeta que se pueden ver desasistidos ante la radicalización violenta de individuos en ciertas comunidades.</p><p>Pone por delante Onfray dos hechos que considera irrebatibles: la interpretación desde la corrección política hecha por la izquierda insiste en descargar a los musulmanes de las responsabilidades de los atentados. Primer error: no puede desvincularse el islam de estos atentados, desde el momento en que los que lo cometan lo hagan en nombre de Alá y de determinada interpretación del Corán. Pero tampoco puede la izquierda vivir entre el discurso del Frente National –la “escoba del aprendiz de brujo” que fabricó Mitterrand— que muestra el bando racista y el discurso tibio sobre la inmigración. Francia se debate en un discurso islamófobo en el exterior, iniciado con la guerra iniciada por el primer Bush en el año 1991 —y que llega hasta la guerra declarada por Hollande, que solo tuvo el intermedio del compromiso chiraquista— y el discurso islamófilo interior. La derecha y la izquierda (pasada al liberalismo desde 1983) han bombardeado Afganistán, Iraq, Libia, Mali, Siria… ¿Podía esperarse una respuesta diferente por parte de las comunidades islámicas de esos territorios sino el atentado indiscriminado? ¿Por qué Dinamarca, Suiza o Finlandia no han sufrido el terrorismo? Para Onfray la respuesta está en la belicosidad de algunas naciones occidentales. Para el filósofo, se trata de una manifestación más del colonialismo, de la explotación económica de los países pobres por parte de los países ricos. Mediante el derecho de injerencia algunas naciones –Francia entre ellas, España tras la famosa reunión de las Isla Azores— decidieron que era inevitable la intervención en países islámicos que no respetaban los derechos humanos… ¿Por qué unos países y otros no? ¿Por qué Siria y no Arabia Saudí? Es una respuesta que la izquierda aposentada en el poder nunca contesta.</p><p>La pequeña guerra teorizada por <strong>Clausewitz </strong>parece adueñarse del territorio francés –y cada vez más, en otros países europeos—, pero ¿cómo combatir contra un ejército oculto? A veces nos asalta la sensación de que los atentados son cometidos por decisión propia e instintiva de los soldados, y que el “alto mando” los reivindica por rutina, atribuyéndose unas sangrientas agresiones que no siguen un claro modo operativo (unos enclaves estratégicos, unos perfiles susceptibles de ataque, unos objetivos finales que alcanzar) más allá que la estrategia de la guerra santa desatada, descabezada, tan cruel como atolondrada tantas veces. Así, ¿cómo luchar contra un ejército secreto de soldados, en su mayoría europeos, que viven en Europa? La política de bombardeos al Estado Islámico es para Onfray solamente una “respuesta de bravucón ignorante, que un día tendrá que hacer las paces con aquellos a los que se les hace la guerra y que hay que empezar por hacer todo lo necesario para no recurrir a ella si no es como último recurso”. Para Onfray el terrorismo islámico no atenta contra Francia por “lo que es” sino por “lo que hace”. Esa es la gran responsabilidad de la izquierda, asumir la múltiple historia francesa: la de <strong>Robespierre</strong>, la de la Comuna, la de <strong>Camus</strong>, la de <strong>Pétain </strong>y la de <strong>Sartre</strong>, la de <strong>Giscard </strong>y la de <strong>Mitterrand</strong>, la de las luces y la de las sombras. Y en la actualidad el comportamiento de Francia es el propio del Occidente belicoso y mamporrero de los Estados Unidos, más cerca de la sombra que de la luz.</p><p>Ante tal contradicción, Onfray apuesta por potenciar el islam de paz, la comunidad que repudia el atentado con el fin de que esta asuma y defienda –como ha hecho gran parte del cristianismo— la separación entre Estado y religión. El peligro está en la <em>sharia</em>, en el triunfo de la ley religiosa sobre la ley política. Las mezquitas francesas son construidas con el apoyo de Estados extranjeros, ya que la comunidad musulmana francesa no puede recurrir al apoyo estatal. Francia ha cambiado. No es la Francia generalmente católica, excepcionalmente protestante, de hace un siglo. La alimentación de los grupos de extrema derecha reside en el mito del retorno a una Francia ya inexistente. Para Onfray hay una minoría islámica activa y violenta, encastrada en una mayoría silenciosa que practica el islam en privado conforme a las <em>suras </em>pacíficas, rechaza la violencia y es consciente de la preeminencia de los valores de la República. Esa Francia islámica de las <em>suras </em>pacíficas también es Francia, como también es Europa.</p><p><em>*Alfonso Salazar es escritor. </em><strong>Alfonso Salazar</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Jan 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alfonso Salazar]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayo,Libros,Literatura,Islam,Los diablos azules número 48]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Ocultos senderos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/ocultos-senderos_1_1135306.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e57a0ecf-d953-48c9-bf73-9df4f4fdd1c9_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Ocultos senderos"></p><p><strong>LoBagola. Autobiografía de un salvaje africanoJoseph Howard LeePrólogo de Juan BonillaEpílogo de Jim ChristyTraducción de F. Menéndez y ArranzRenacimientoSevilla2016</strong><em>LoBagola. Autobiografía de un salvaje africano</em></p><p>Una espléndida narración tan fascinante como su autor. Se trata de uno de los mayores casos de superchería de la historia. Anduvo durante años por universidades estadounidenses contando sus ritos y costumbres y hasta los mayores especialistas de la época lo avalaron y dieron su historia por cierta...</p><p>Unas memorias increíbles que todo el mundo creyó y que él defendió como auténticas hasta que intentaron deportarlo, así fue cómo pasó de los anaqueles de Antropología a los de Literatura. Extrañamente también pasó a los de Economía pues una de las historias tradicionales de su tribu que cuenta en el libro explica perfectamente un fenómeno que se produce en Bolsa, fenómeno llamado LoBagola. </p><p><strong>Vieja NavidadWashington IrvingTraducción de Óscar MariscalIlustraciones de Randolph CaldecottEl paseoSevilla2016</strong><em>Vieja Navidad</em></p><p>Una exquisita narración sobre la tradición navideña en la Inglaterra de principios del siglo XIX.</p><p>Las historias son delicadas y deliciosas, llenas de información preciosa sobre una costumbre que curiosamente en aquella época se creía que se estaba perdiendo. Es encantador cuando dice: “Las Navidades ya no son lo que eran, estamos perdiendo las tradiciones”, pues han pasado 200 años desde entonces y seguimos escuchando todos los inviernos las mismas declaraciones categóricas.</p><p>Una lectura muy recomendable para impregnarse del entrañable espíritu navideño. Tal vez un poco empachados ahora, es cierto, pero no lo olvidemos para el año que viene.</p><p>  <strong>Zona FrancaCarmen CamachoCuadernos del VigíaGranada2016</strong><em>Zona Franca</em></p><p>Un libro de aforismos tan certeros, mordaces y frescos como su autora. Me gustan los aforismos porque unas pocas palabras te permiten evadirte y reflexionar. Me parecen pastillas de sabiduría concentrada. Para muestra, un botón:</p><p>“En casa, con el sueldo de padre, no nos podíamos permitir el <em>spleen</em>”.</p><p>“Lo patriarcal rebela; lo paternal exaspera”.</p><p>“Lloro de memoria”.</p><p>“El farmacéutico sabe de mí mucho más que mi confesor”.</p><p>  [Lee y escucha <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/03/25/letra_pequena_poema_carmen_camacho_46681_1821.html" target="_blank">aquí </a>un poema de Carmen Camacho]</p><p><strong>Oculto senderoElena FortúnRenacimientoSevilla2016</strong><em>Oculto sendero</em></p><p>Novela inédita de carácter autobiográfico y de temática lésbica, de la celebrada autora de Celia: un desgarrador y vital testimonio sobre autoría y sexualidad. Esta novela es la prueba de que <strong>Elena </strong>no debe ser encasillada en la categoría de autora de libros infantiles.</p><p><em>Oculto </em><em>s</em><em>endero</em> es una obra brillante que Elena escribió con otro pseudónimo (recordemos que Elena Fortún también lo es) pues ponía demasiado de sí misma en ella. El camino de su vida es el sendero hacia el entendimiento de su homosexualidad, camino que avanza parejo al conocimiento y realización del potencial artístico e intelectual de la protagonista.</p><p>  <strong>El mexicano y otros cuentosJack LondonEdiciones UlisesSevilla2015</strong><em>El mexicano y otros </em><em>cuentos</em></p><p>Es increíble la capacidad de <strong>London </strong>de mostrarnos al ser humano el las situaciones más extremas tanto geográficas como personales y de sacar siempre lo mejor (y lo peor) de él y de ofrecérnoslo con tanto detalle y maestría. Sin duda es uno de los mayores autores de cuentos de todos los tiempos.</p><p>Cuando sitúa la acción en las gélidas tierras canadienses a 50ºC bajo cero o en el calor más insoportable de la selva amazónica, las condiciones atmosféricas adversas nos hacen sentir lo que sienten sus personajes: su frío es nuestro frío y nos apoderamos de su dolor, como en el cuento "Samuel" donde una obcecada madre quiere enfrentarse a las tradiciones llamando de nuevo a su hijo Samuel, como su difunto hermano. Y es que a todos los hijos anteriores les dio el mismo nombre y todos murieron. Quiere desafiar de nuevo a los dioses pero esta es su última oportunidad de concebir...</p><p>  <strong>El expediente AlbertinaIoana GruiaCastaliaMadrid2016</strong><em>El expediente Albertina</em></p><p><strong>Ioana Gruia</strong> nos deleita con una novela de tintes policíacos y cuatro mujeres como protagonistas, mujeres fuertes y decididas que trabajan juntas en una revista y que tendrán que hacer frente a situaciones terribles, fruto del régimen dictatorial en la Rumanía de los ochenta. Una de ellas es perseguida por el régimen y cualquier persona de su entorno más cercano puede haber sido su delator...</p><p>“<em>El expediente Albertina</em> es una reflexión sobre los comportamientos humanos en una situación límite, sobre la verdad y la tensión entre querer saber y no querer saber cuando esta verdad es insoportable”. </p><p><em>[Lee aquí la reseña de </em><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/10/07/expediente_albertina_ioana_gruia_55880_1821.html" target="_blank">aquí</a>El expediente Albertina<em>, de Ioana Gruia.]</em></p><p><em>*Puedes encontrar al Grupo Renacimiento (Editorial Renacimiento y Ediciones Espuela de Plata y Ulises) en Polígono Nave Expo, Buganvilla, 1, de Valencina de la Concepción (Sevilla), o en su página web. </em><strong>Grupo Renacimiento</strong><a href="http://www.editorialrenacimiento.com" target="_blank">página web</a></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Jan 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Christina Linares (Grupo Renacimiento)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Ocultos senderos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Editoriales de libros,Libros,Literatura,Poesía,Narrativa,Los diablos azules número 48]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La huella de John Berger]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/huella-john-berger_1_1135302.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2bc675e1-253c-4803-834f-fb39de0100d3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La huella de John Berger"></p><p>Suelo hacerlo cuando muere un escritor que admiro. Saco sus libros de la estantería, los pongo sobre la mesa y los toco, los ojeo, los hojeo, como se toca y se recuerda el pasado propio en un álbum fotográfico. Es una forma de duelo. Un reconocimiento del otro en la intimidad de la melancolía. La muerte es una mañana de frío y lluvia que nos deja encerrados en una habitación propia.</p><p>Leo algunos de sus poemas y me encuentro con la decisión de no enmascarar el sufrimiento humano. No quiere hacer distinciones sobre el dolor en nombre de ninguna identidad. Dice en “Paginas de la herida”: “No dejes que diga, madre, adjetivos que coloreen sus mapas de miseria, ni nombres que clasifiquen las familias del dolor: sólo el verbo del sufrimiento”.</p><p>Aunque fue uno de los escritores más matizados y penetrantes que he leído, siempre tuvo muy claro la necesidad de tener presentes los primeros términos. En “El pájaro blanco”, uno de los ensayos recogidos en <em>El sentido de la vista</em>, empezó por admitir algo que nunca olvidó en su labor como crítico de arte: “El problema es que no se puede dar una charla sobre estética sin hablar del principio de la esperanza y de la existencia del mal”. Y esa complejidad se convertía en una interpelación ética para cualquier observador emocionado. El momento estético ofrece una esperanza porque al vivir la belleza de un cuadro o de una amapola nos sentimos menos solos, insertos en una experiencia mucho más profunda de lo que el aislamiento nos haría pensar.</p><p>La mirada es un espacio intermedio en el que por un momento pueden llegar a un acuerdo la soledad interior y un mundo casi siempre hostil. Y en ese acuerdo, el ámbito ideológico que forma la mirada, se establece una inevitable cadena ética en la que se condensan las relaciones del yo con la sociedad, tanto desde el punto de vista de los derechos sociales como desde “el derecho ontológico” del ser humano. Por eso es importante dar la batalla de la rebeldía y de la compasión en el ámbito de las imaginaciones.</p><p><strong>Berger</strong> dedicó un libro, <em>Un hombre afortunado</em>, a las experiencias de <strong>John Sassall</strong>, médico de una pequeña comunidad rural. En una de sus páginas me encuentro con un párrafo subrayado. El médico, después de ver cómo una de sus vecinas se pone a llorar por sus problemas laborales, le da la baja y le dice: “No lo sientas. El hecho de que estés llorando es una demostración de que tienes imaginación. Si no tuvieras imaginación, no te sentirías tan mal. Ahora ve y acuéstate, y mañana no te levantes”.</p><p>La imaginación es una potencia decisiva para conocernos a nosotros mismos y para ponernos en el lugar del otro, ya sea en el ámbito de la ficción, cuando vivimos por dentro la historia de un personaje, ya sea en la responsabilidad social. Sólo la imaginación moral nos puede hacer comprender el dolor del otro, decía <strong>Rousseau</strong>, exponiendo un argumento clave para comprender el valor educativo de las artes.</p><p>Berger se puso con imaginación moral en el lugar del otro cuando escribió <em>Un séptimo hombre</em>, la crónica de la emigración en la Europa de los años setenta. Al escribir un prólogo para una reedición en 2002, comprobó lo siguiente: “Puede pasar que un libro, al contrario de lo que les ocurre a sus autores, se vaya haciendo más joven con el paso de los años”. Eso había ocurrido con <em>Un séptimo hombre</em>, libro que nos pone ante el drama humano de unas migraciones que cada vez son más crueles y que nos ayuda a comprender el origen de la falta de pertenencia y de identidad de muchos jóvenes —ingleses, franceses o alemanes de tercera generación— que se sienten enemigos de sus propios países. La explotación de mano de obra barata no se plantea nunca los sentimientos de comunidad.</p><p>El escritor de muchas imaginaciones aludía con frecuencia a los peligros de la abolición del futuro y de la historia, un proceso que va inevitablemente unido en la sociedad consumista. Habló de esto con <strong>Ryszard Kapuscinski </strong>en una conversación recogida en <em>Los cínicos no sirven para este oficio. Sobre el buen periodismo</em>. Olvidar el pasado es la mejor forma de cancelar el futuro; renunciar al futuro supone quedarse sin historia en un tiempo de usar y tirar. Por eso se identificó tanto con el mundo rural llamado a la desaparición en su trilogía narrativa “De sus fatigas”. En <em>Puerca tierra</em> nos habló de Marcel, el único campesino del pueblo que plantaba manzanos. Era todo un filósofo a la hora de meditar sobre su dedicación a la granja, su disciplinada manera de trabajar en algo llamado a desaparecer. Marcel piensa en sus hijos y yo encuentro subrayadas sus frases: “Pasarse el día vendiendo cosas, o trabajar cuarenta y cinco horas a la semana en una fábrica no es vida para un hombre: ese tipo de oficios sólo llevan a la ignorancia. No es probable que trabajes nunca en el campo. La granja terminará cuando faltemos Nicole y yo. ¿Para qué, pues, trabajar con tanto esfuerzo y tanto empeño en algo que está condenado? Y a eso yo contesto: este trabajo es una manera de preservar el saber que mis hijos están perdiendo. Cavo los hoyos, espero a la luna nueva para plantar los arbolitos porque quiero dar ejemplo a mis hijos, si es que están interesados en seguirlo, y, si no lo están, para demostrar a mi padre y al padre de mi padre que el conocimiento que ellos transmitieron todavía no ha sido abandonado. Sin ese saber no soy nada”.</p><p>Ese saber de John Berger en la vida, la literatura y el arte no fue una excusa para encerrarse en el pasado. Con más de 80 años seguía combatiendo el presente, justificando la necesidad de protesta. El espectáculo al que asistió no fue ya la lejanía de sus sueños socialistas, sino el presente cercano de una democracia tan deteriorada que se estaba quedando sin significación. Escribe en el <em>Cuaderno de Bento</em>: “Protestamos porque no hacerlo sería demasiado humillante, demasiado reductor, demasiado terrible. Uno protesta (levantando barricadas, tomando las armas, haciendo una huelga de hambre, uniendo las manos, gritando, escribiendo) <em>a fin de preservar el momento presente</em>, al margen de lo que nos reserve el futuro”.</p><p>Envejecer con dignidad, sentir la melancolía de lo vivido y lo soñado como una celebración del presente, puede romper muchas convenciones que se dan con frecuencia en la superstición de lo viejo y en la superstición de lo nuevo. Puede también romper los paradigmas de la belleza programada cuando uno es dueño de su mirar. El último libro que he leído de John Berger se titula <em>Rondó para Beverly</em>. Se trata de un conjunto de pequeñas anotaciones escritas durante la enfermedad y la muerte de su compañera. El anciano observa a la anciana enferma y escribe: “Cuando estabas acostada de espaldas sin poder moverte porque el dolor te atenazaba, cuando lo único que podíamos hacer para amortiguarlo era darte otra dosis de morfina o de cortisona o recolocar los almohadones debajo de tu cuerpo, cuando ya no podías levantarte para comer y solo podías beber por medio de una pajita…, cuando te frotábamos los talones y los codos para evitar que te salieran escaras, estabas incomparablemente bella. Y esa belleza incomparable emanaba de tu valentía”.</p><p>Mientras leo estas frases subrayadas siento que me gustaría haber conseguido que mis hijos entendiesen esta forma de belleza. Si no la entienden o la olvidan, si se queda sin sentido la poesía en la que yo viví, seguiré escribiendo mientras pueda para que John Berger sepa que el conocimiento que él transmitió no ha sido abandonado. Sin ese saber no soy nada.</p><p>He copiado aquí unas cuantas frases que me han aparecido subrayadas en los libros de John Berger. Esta mañana de invierno he vivido mi duelo.</p><p><em>*Luis García Montero es poeta y profesor de Literatura. Su último libro es </em><strong>Luis García Montero </strong><a href="http://www.megustaleer.com/libro/un-lector-llamado-federico-garcia-lorca/ES0148402" target="_blank">Un lector llamado Federico García </a><a href="http://www.megustaleer.com/libro/un-lector-llamado-federico-garcia-lorca/ES0148402" target="_blank">Lorca</a><em> (Taurus, 2016).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Jan 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La huella de John Berger]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Literatura,Obituario,Los diablos azules número 48]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El camino]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/camino_1_1135300.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/97327703-ca67-49ae-8229-7f82ed14aef4_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="El camino"></p><p><em>(Comienza Lara Moreno.) </em><strong>Lara Moreno</strong></p><p>Me levanté con la noticia de la muerte de<strong> Fidel Castro</strong>. Mi padre estaba sentado a la mesa de la cocina y me miró retador cuando entré; parecía que llevara un tiempo esperándome. ¿Te has enterado? Mi padre en camiseta de manga corta, las ventanas de la cocina abiertas, puro otoño húmedo, la carne cuarteada de sus brazos soportando el helor, ajena a él. De qué me tengo que enterar. El café estaba frío, era del día anterior, mis manos torpes, ateridas, incapaces de abrir la cafetera, de resolver aquello. Se ha muerto el viejo cabrón, me dijo. Giré la cabeza para verle la cara: la cara de mi padre burlona, con migas de pan tostado en la barbilla, la quijada sin afeitar, barba rala de dos días. Había satisfacción en sus ojos, casi ya de pez y tan turbios. Sus ínfimos momentos de felicidad. La muerte del viejo cabrón. La muerte de todos los viejos cabrones, hasta que luego ya no quede ninguno. Ya faltan menos, musité, estate tranquilo. No moví los labios. Rellené la cafetera de agua y busqué el bote del café. Me temblaban los dedos. Apenas había ya, ni siquiera para un caldo sucio. Quise dar un golpe en la encimera, uno fuerte que me hiciera daño y que le hiciera daño a él, que lo asustara. En vez de eso me giré para mirarlo de nuevo, abrí la boca y dije, esta vez muy alto, como si llorara: no hay más café. Mi padre, su camiseta blanca sin planchar, la carne fría caída de sus brazos. ¡No hay más café!, repetí. Entonces él, enfrentándome retador desde su puesto de vigilancia, desde su trinchera, me dijo: ¿te has enterado? Se ha muerto el viejo cabrón.</p><p>Después de aquello no volví a entrar en la cocina. Me duché durante quince minutos, quemándome la piel, frotando bien las ingles, las axilas, me vestí elegante, con ropa antigua, un poco de olor a alcanfor, crucé el pasillo, apenas una sombra al pasar por la puerta de la cocina, el viejo cabrón sentado a la mesa celebrando. Bajé a la calle y me alejé del edificio de nuestra casa, crucé la avenida y atravesé el barrio por su parte más oscura, más detenida. Al fondo de la callejuela, en la esquina, estaban los de siempre sentados a la puerta del locutorio. Dos en el suelo y otros dos en sillas de plástico vencidas. Fumaban en silencio pero se miraban de vez en cuando los unos a los otros como si se hablasen mentalmente, pequeños gestos de aprobación. El mayor, gordo y bigotudo, adelantó la barbilla para saludarme. Temprano hoy. Metí las manos en los bolsillos de la chaqueta y apreté los brazos contra mi cuerpo. Sí, vine pronto. El gordo me habló otra vez, ya sin mirarme, no hay nada todavía, no tengo nada. ¿Luego? Saqué las manos de los bolsillos, blancas, las extendí como si ofreciera algo. ¿Cuándo vuelvo? Y ahora fue uno de los más jóvenes el que se dignó hacerme caso, sus ojos rápidos clavados más allá de mis ojos. Negó con la cabeza, dos veces, seco y amenazante, y yo seguí camino, porque el día era largo, bien largo y repetido, aunque hubiera un viejo cabrón menos.</p><p><em>(Continuará Ana Clavel.)</em><strong>Ana Clavel</strong></p><p><em>*Lara Moreno es escritora. Su último libro, </em><strong>Lara Moreno</strong><a href="http://www.megustaleer.com/libro/piel-de-lobo/ES0128656" target="_blank">Piel de lobo</a><em> (Lumen, 2016). </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Jan 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lara Moreno]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Literatura,Literatura española,Narrativa,Los diablos azules número 48]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Posdemocracia cultural]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/posdemocracia-cultural_1_1135290.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7357d2e6-9305-4ce2-bae5-731fa957710d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Posdemocracia cultural"></p><p>Es la necesidad de parar un instante, ese tiempo lento del que nos dota, en ocasiones, la vida, donde somos capaces de pensar en la acción de las sociedades sobre los individuos, en la relación entre el poder y los ciudadanos, en la cultura y los espacios destinados a hacerla necesaria. Pararnos para analizar con calma la actividad de nuestros creadores, las políticas de nuestros gobiernos, la recepción de los espectadores o lectores de los productos preparados para neutralizar cualquier fracaso, cualquier microbio que fuera capaz de adueñarse de nuestro organismo.</p><p>Pararse porque asistimos a una curiosa forma de consumir cultura, en un tiempo protagonizado por la generación de la <em>posdemocracia</em>, un tiempo diseñado para fortalecer mecanismos que fusionan la idea de autoayuda con la más enigmática de necesidad, tomada ésta, no como una acción nacida del individuo, sino diseñada desde los resortes del poder, desde sus mecanismos. Una generación que abandona la idea de lo que podemos llamar <em>cultura analógica</em> para pasar al protagonismo absoluto de la <em>cibercultura</em>. Una generación donde cada vez se esconde más aquello que llamamos <em>conflicto</em>.</p><p>Con todo esto, dos puntos de arranque en el análisis: la educación, como el elemento formador de necesidades, y la actitud, que guía o modifica los comportamientos dependiendo de criterios personales.</p><p>Estamos asistiendo, como primer elemento de análisis, a la eliminación de las Humanidades en los centros de enseñanza, eliminando con ello, no solo la base del currículo del alumno, sino también cualquier posibilidad de poner sobre la mesa recursos para, entre otras cosas, empezar a preguntarse, sembrar la duda y justificar la respuesta de nuestros jóvenes. Podría parecer que esta condición necesaria del individuo que piensa no es una pieza que sea capaz de mover la máquina del conocimiento. Con todo, las generaciones actuales ya no demandan, no solo estos recursos que no creen necesarios, sino cualquiera de los que aquella oferta cultural analógica estaba programando. Asistimos, pues, a la evolución del concepto de cultura que, cómo no, basa su estrategia en ese otro de demanda, y que obedece, por cuestiones de pura supervivencia, a las necesidad de la sociedad para la que trabaja. El complejo sistema nacido de esta situación aboca al mundo de la cultura a dotarse de medios que sí sean demandados por las nuevas generaciones, asistiendo a una oferta programada en serie que, sea en el ámbito de la cinematografía, la literatura, la música o el teatro, marca los pasos de espectadores en potencia educados en esta nueva catarsis pedagógica, también fruto de eso que llaman la comunidad educativa, que aleja a las Humanidades de los centros de enseñanza, de las casas particulares, de las calles. Asistimos, entonces, al nacimiento de la cibercultura amparada en los términos de inmediatez y anonimato. </p><p>Aquí es donde nace un nuevo proceso, analizado desde el punto de vista del que dota esta posdemocracia, diseñado como conducta por los gobiernos desde los primeros pasos de la educación. Del mismo modo que las luchas de gladiadores pasaron de ser ritos privados a establecerse en los espacios abiertos a la ciudadanía, la cultura del siglo pasado había alcanzado la necesidad de apertura, destacando que su naturaleza ya no era la de dotar de contenido a las élites, sino la de agradar, sin perder la calidad, al mayor número de espectadores y lectores. Democratizar la cultura. Esa es una de las funciones necesarias del proceso de culturización de las sociedades. Pero lo que llamamos cibercultura está llamando a un recorrido de inversión, de macroegoismo, paradójicamente amparado en la idea de información, multiculturalismo e interactividad.</p><p>Pero, después de lo analizado, cabe preguntarse con qué elementos de calidad se genera, qué saltos al vacío acomete para llamar la atención del público en general.</p><p>No podemos generalizar cuando hablamos de actores culturales, pero la mayoría de espectáculos están destinados a marcar hitos en los ranking de la crítica (con toda la prevención a la hora de utilizar estos conceptos), en los números de taquilla —cantidad frente a calidad—, y en el boca-oreja que, cada vez con más ahínco, mueve a la necesidad. Y es desde aquí es desde donde podemos empezar a entender el sistema que identifica la producción con la demanda. No hablamos ya de espectadores, sino de consumidores. De la cultura analógica de la implicación emocional y física, a la cibercultura como una nueva identidad social.</p><p><strong>Ramón Andrés</strong> lo dice bien en el magnífico libro <a href="http://www.acantilado.es/catalogo/pensar-no-caer/" target="_blank"><em>Pensar y no caer</em></a><em> </em>(Acantilado, 2016) donde, entre otros asuntos, analiza el sistema cultural desde los primeros momentos de implicación en las sociedades, y habla, de manera sucinta, de la necesidad de atacar la <em>difficultas,</em> la estrategia de recreo y, fundamentalmente, de olvido. Ese es el principal bastión de la cultura, aun a pesar de la utilización torticera de las dictaduras más representativas, para acaparar la atención de miles de demandantes, de millones de almas. Pero si hemos seguido el argumento de este artículo, veremos cómo el poder puede llegar a dificultar enormemente esta capacidad, en una suerte de <em>neorreligión</em>, o interpretarla para diseñar resortes de apaciguamiento o, lo que es peor, de ignorancia. La solución a la <em>difficultas </em>podría venir de la mano del fracaso de la sociedad y, como consecuencia, una falsa trasgresión del concepto de cultura que descansa en lo <em>kitsch</em>, en la ocurrencia.</p><p>La educación como primera razón a tener en cuenta, pero también, la disolución de la clase media o el adoctrinamiento fomentado por las estructuras neoliberales que desemboca en necesidades mínimas, en actitudes lastradas, las mismas estructuras que llegan a las nuevas generaciones ciberculturales con mucha mayor facilidad. Lo que llega, aquello que se pide, es una suerte de espectáculo de contenido dotado de tres facultades: el esparcimiento del individuo, la identificación con el argumento y, por encima de los otros dos, la diversión institucionalizada alejada del conflicto.</p><p>Parémonos un instante, vivamos la quietud suficiente para empezar a analizar qué está pasando en el mundo de la cultura de nuestro país, qué películas son las líderes de taquilla, qué libros son los más vendidos, cuáles de los teatros de nuestras ciudades son los más visitados y con qué espectáculos, qué música entra por los oídos de esta nueva generación posdemocrática. A poco que pasemos el dedo por los resultados empezaremos a saber la verdadera naturaleza de los elementos de nuestra rendición, el armisticio de la gran batalla cultural: en la generación de la posdemocracia, más cibercultura.</p><p><em>*Javier Lorenzo es poeta y crítico literario. Su último libro, </em><strong>Javier Lorenzo</strong><a href="http://valparaisoediciones.es/tienda/es/home/67-25-manual-para-resistentes.html" target="_blank">Manual para resistentes</a><em> (Valparaíso, 2014).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Jan 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Lorenzo Candel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Posdemocracia cultural]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Libros,Literatura,Cultura,Los diablos azules número 48]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nicola Crocetti: "Los políticos codiciosos e incultos son los mayores enemigos de la poesía"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/nicola-crocetti-politicos-codiciosos-e-incultos-son-mayores-enemigos-poesia_1_1135276.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1f83a701-804c-4236-be01-333ea210f91d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nicola Crocetti: "Los políticos codiciosos e incultos son los mayores enemigos de la poesía""></p><p><strong>Nicola Crocetti</strong>, de origen griego aunque vive en Milán desde hace medio siglo, pertenece a ese reducido grupo de editores que insisten en publicar poesía "contra toda ley de la física y de la gravedad", como le gusta afirmar. Es decir, sin rodeos, a despecho de la corrupción de la sociedad, de la política y de la cultura. Administra, con grandes sacrificios, una pequeña editorial especializada en poesía que lleva su nombre. Y, sobre todo, pública desde hace treinta años la revista mensual <em>Poesia</em>, su joya, con una tirada de 15.000 copias (hasta el año pasado eran 20.000 pero la crisis le ha afectado bastante). En los 323 números que lleva hasta la fecha ha publicado a más de 3.300 poetas traducidos de 38 idiomas, 35.000 poemas, miles y miles de fotos de poetas y ha vendido unos tres millones de ejemplares. Todo esto sin subvenciones públicas ni privadas (excepto en muy raras ocasiones) y sin anuncios publicitarios. Un pequeño milagro editorial.</p><p><strong>PREGUNTA. Estimado director, ¿por qué tanta tenacidad? ¿Para qué sirve, hoy, la poesía?</strong></p><p><strong>RESPUESTA</strong>. Esto ya se lo preguntaba <strong>Hölderlin</strong>: "¿Para qué sirven los poetas en una época de miseria?". Se puede contestar que quizás sean útiles para que el tiempo en el que nos toca vivir se vuelva menos mísero.</p><p><strong>P. Litoral, fundada por Manuel Altolaguirre, fue definida por Paul Valéry "la mejor revista del momento". ¿Cree usted que se podría decir lo mismo de Poesia, la revista que usted publica desde 1988 y que hoy es la más difundida y la más importante de Europa?</strong><em>Litoral</em><em>Poesia</em></p><p><strong>R</strong>. <strong>Tony Harrison</strong>, uno de los mayores poetas ingleses, ha dicho en público y en distintas ocasiones: "Yo he viajado por el mundo entero, conozco todas las revistas del mundo y les puedo asegurar que <em>Poesia </em>es la mejor revista del mundo".</p><p><strong>P. Su editorial, fundada en 1981, también edita una renombrada colección de libros de poetas italianos y extranjeros con original al lado. ¿Nos podría contar su historia?</strong></p><p><strong>R</strong>. Yo siempre he traducido poesía, sobre todo del griego, que es mi idioma nativo. Hace muchos años, en la época de la dictadura de los coroneles en Grecia, los editores italianos publicaban de buena gana a los poetas griegos. Sin embargo, cuando volvió la democracia, ya nadie los quería. Entonces decidí abrir una pequeña editorial, para poder publicar lo que me gustaba sin tener que pedírselo a otras editoriales.</p><p><strong>P. ¿A qué poetas griegos ha dado a conocer en Italia y han logrado una gran respuesta del público?</strong></p><p><strong>R</strong>. Sobre todo <strong>Ritsos</strong>, que fue amigo mío durante veinte años. Luego <strong>Elitis</strong>, <strong>Kavafis</strong>, <strong>Seferis </strong>y muchos otros. En total, hasta ahora, he traducido más de 40.000 versos, especialmente del griego, pero no solo. En 2010 publiqué en Mondadori, junto con el joven y muy hábil filólogo <strong>Filippo Maria Pontani</strong>, una antología de la poesía griega contemporánea de 2.000 páginas con original al lado, incluyendo a 60 poetas. Ahora estoy traduciendo la monumental <em>Odisea</em> de <strong>Nikos Kazantzakis</strong>, un poema de 33.333 versos que es la continuación del <em>epos</em> homérico, que ya se ha traducido a varios idiomas, entre ellos al español.</p><p><strong>P. ¿Tiene también una colección de narrativa hispanoamericana?</strong></p><p><strong>R</strong>. Saqué la incuestionable obra maestra <em>Felipe Delgado,</em> de <strong>Jaime Sáenz</strong>, luego <strong>Jesús Urzagasti</strong>, <strong>Abelardo Castillo</strong>,<strong> Sylvia Iparraguirre</strong>, <strong>Luis H. Antezana</strong>. Los libros que habría que publicar serían muchos, pero los recursos económicos son escasos. Y es complicado, al ser una editorial pequeña, competir con el poder excesivo de las grandes, que con las sirenas de sus contratos adquieren a los mejores autores. Sin embargo, mi faro es <strong>Baudelaire</strong>, quien empezó publicando con una pequeña editorial y se le mantuvo fiel durante toda su vida.</p><p><strong>P. ¿Sus futuros proyectos contemplan la publicación de algún poeta en lengua española?</strong></p><p><strong>R</strong>. En nuestro catálogo ya tenemos las <em>Solitudini</em> de<strong> Antonio Machado</strong>, <em>La figlia dell’insonnia</em>, la primera antología italiana de <strong>Alejandra Pizarnik</strong>, <em>Arcangelo d’ombra</em> de <strong>Clara Janés</strong>, <em>Vicoli di Paura</em> de <strong>Pablo Luis Ávila</strong> y el hermoso <em>Ditemi com’è un albero</em> de <strong>Marcos Ana</strong>, recientemente fallecido. También tenemos planeada una antología poética de <strong>Luis García Montero</strong>, quien ya ha aparecido en nuestra revista. El breve listado de libros publicados no incluye las muchas decenas de poetas españoles e hispanoamericanos a los que se han dedicado amplias secciones en <em>Poesia</em>. La revista siempre ha estado muy atenta a la poesía española, especialmente a los miembros de las Generaciones del 27 y del 50, así como a los contemporáneos.</p><p><strong>P. ¿Esto implica que usted tiene especial predilección por la poesía española?</strong></p><p><strong>R.</strong> Es cierto. La poesía española del siglo pasado produjo unos gigantes de la literatura mundial. Baste con citar a <strong>Miguel de Unamuno</strong>, Machado, <strong>Jiménez</strong>, <strong>Salinas</strong>, <strong>Guillén</strong>, <strong>García Lorca</strong>, <strong>Aleixandre</strong>, <strong>Cernuda</strong>, <strong>Alberti</strong>, etc. Todos ellos traducidos y publicados en <em>Poesia</em>. El número de enero tendrá en la portada a<strong> Miguel Hernández </strong>e incluirá una amplia selección de sus versos.</p><p><strong>P. ¿Cuál cree que es la razón de tal cosecha de grandes poetas?</strong></p><p><strong>R</strong>. Creo que los países que han sufrido mucho han desarrollado una gran poesía. Quedándonos en Europa, además de España, es el caso de Grecia, Polonia o Irlanda. Estos países han tenido a distintos Premios Nobel. Entre ellos, cabe citar al irlandés <strong>Seamus Heaney</strong>, recién fallecido, que pertenecía al comité directivo de <em>Poesia</em>. De hecho, la revista ha tenido en su comité directivo nada menos que siete premios Nobel, además de grandes poetas como <strong>Yves Bonnefoy</strong>. Es señal del gran aprecio internacional del que siempre ha gozado <em>Poesia</em>.</p><p><strong>P. Entre los muchos autores y escritores que ha conocido y que han colaborado con usted, ¿recuerda especialmente a alguien?</strong></p><p><strong>R</strong>. Es difícil indicar unos pocos nombres entre los 3.300 que he publicado. Lo que puedo decir a raíz de mi experiencia es que los poetas verdaderamente importantes suelen ser también grandes personas y generosos. Unos ejemplos son Seamus Heaney, el griego Ritsos, el inglés Tony Harrison y el caribeño <strong>Derek Walcott</strong>, a quien considero el mayor poeta vivo de lengua inglesa.</p><p><strong>P. Una pregunta con una respuesta acaso previsible: ¿hoy todavía existen lectores de poesía? ¿Se siente a veces como un Don Quijote en busca de su Dulcinea, que usted identifica con el libro y con la poesía?</strong></p><p><strong>R</strong>. Si se teclea la palabra “poesía” en el Google, salen entre 70 y 80 millones de páginas (a modo de inciso, mi revista<a href="http://www.poesia.it/" target="_blank"> aparece entre las primeras</a>). Se trata de un fenómeno de masas y corrobora que hay un interés fuerte y difundido por la poesía. Lo que falta, en mi opinión, es una información adecuada por parte de los medios de comunicación de masas, sobre todo de la televisión. Muchos periódicos reseñan, aunque un poco al azar, libros de poemas. Pese a ello, la televisión –por lo menos en Italia– casi nunca hace referencia a ella, y nunca en los programas importantes y en horario de máxima audiencia. Y hoy, lamentablemente, si la televisión no habla de algo, es casi como si no existiera. Se prefiere dar espacio a los cantautores mediocres antes que a los mayores poetas contemporáneos. La coartada siempre es la misma, resultado de la ignorancia difundida: la poesía no tiene público. No tendrá público en los programas triviales de entretenimiento, aunque la BBC organiza programas sobre poesía a las ocho y media de la tarde, es decir, en horario de máxima audiencia.</p><p><strong>P. En su opinión, ¿cuál es el mayor enemigo de la poesía hoy?</strong></p><p><strong>R</strong>. Creo que son los políticos codiciosos e incultos.</p><p><strong>P. ¿Qué opina de los premios de poesía?</strong></p><p><strong>R</strong>. En Italia hay millares de pequeños premios de pocos miles de euros, que normalmente se otorgan a los amigos de los amigos. Le dan una alegría al galardonado pero no tienen utilidad. Lo que falta aquí es un premio acaudalado y renombrado, como el Premio Reina Sofía en España o como muchos otro en América que son una importante ayuda económica y, a la vez, una consagración cultural.</p><p><strong>P. ¿Qué se puede hacer para contribuir en la difusión de la poesía?</strong></p><p><strong>R</strong>. Nos harían falta los mecenas de antaño, que lamentablemente ya no existen. <strong>Joseph Brodskij</strong> afirmaba que habría que poner en cada habitación de hotel, además del Evangelio, también un buen libro de poemas. Puede que ayude a que alguien se duerma, pero contribuiría en que muchos descubran la belleza de la poesía.</p><p><strong>P. Para concluir, volvamos a Poesia, que ha superado cualquier récord europeo de duración. Tras tantos años de trabajo y dedicación a la poesía, ¿cree usted que una revista sigue siendo un medio fundamental para que el lector conozca la importancia y el significado de la poesía de calidad?</strong><em>Poesia</em></p><p><strong>P</strong>. Estoy totalmente convencido de ello. A menudo oigo decir que, en la era digital, una revista en papel ya no tiene sentido. Que sería suficiente con publicar los poemas de uno en un blog, colgarlos en la red a disposición del universo mundo. En realidad no es exactamente así. En la web circula una cantidad impresionante de información de todo tipo, y subir poemas con la esperanza de que alguien que no nos conoce los lea es como encomendar un mensaje en una botella al océano. Lo más probable es que no alcance nunca ninguna orilla. Por el contrario, una revista que presume de colaboradores expertos y aficionados garantiza una selección de calidad, y lo que en ella se publica termina en las manos adecuadas.</p><p><em>*Gabriele Morelli es uno de los hispanistas más importantes de Italia. Ha estudiado a autores como Pablo Neruda, Miguel Hernández, Federico García Lorca o Vicente Huidobro.</em><strong>Gabriele Morelli</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Jan 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Gabriele Morelli]]></author>
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